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Los mecanismos de participación ciudadana son instrumentos desconocidos, ya sea en su uso o definición. Actualmente, las organizaciones comunales y otras instancias oficiales buscan la creación de una política pública que garantice la participación social en la esfera política local.

Edición 44 Noviembre 2013

Pág. 8

¡Lo escribimos todos!

¡Se cae La Cascada!

Pág. 4 - 5

El Cuentacuentos

Pág. 7

@Habitantesiete

Sin pelo y felices

Pág. 12

Premio a la inclusión

Pág. 13

No nos escuchamos

Pág. 15

Distribución Gratuita

Periódico Habitante Siete

10.000 Ejemplares

www.habitante7.com


Editorial

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Contenido Tango en Robledo

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G

El Chino

10 Energía en algarrobo

14 90 Años de Vida

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2322-8628

Periodismo comunitario, instrumento de movilización racias a los avances tecnológicos, transmitir información se ha convertido en una tarea más fácil, especialmente en aquellas zonas apartadas por la geografía agreste de nuestro país. Sin embargo, no basta con sólo transmitir información, la verdadera proeza está en hacer que la información entregada repercuta en una acción. Es aquí donde los medios comunitarios tienen un papel primordial en la construcción más justa. Los medios de comunicación debemos repensar nuestro ejercicio periodístico, nos debemos, principalmente, a la comunidad y sus dinámicas, pero no somos simples replicadores de discursos porque, como dice Alberto Salcedo Ramos, un gran cronista del caribe, “nadie es tan bueno como su madre lo ve, ni tan malo como su enemigo lo pinta”. Por eso, siempre es bueno recordar que el periodismo, con cualquier apellido, ya sea comunitario, alternativo o sindical, siempre debe contrastar y comparar. ¿Y cómo llevar la rigurosidad del periodismo tradicional a los nuevos medios comunitarios? ¿Cómo lograr que el reportero del barrio establezca correlaciones de poder entre los diferentes actores de una comunidad y produzca textos de calidad y precisión? Para ello, se han establecido múltiples puntos de reunión como los encuentros que tuvieron lugar entre octubre y noviembre: el de Red de Periodismo de Hoy, cuyo énfasis fue el de pensar en formas de financiación para medios digitales, el de Periodismo Comunitario, de la Universidad de Antioquia y la Alcaldía de Medellín, y el de EPM, que invitaba a la cocreación. Los reporteros, directores, diseñadores y demás participantes de la producción de un medio de comunicación debemos aprovechar este tipo de espacio para generar nuevas estrategias que consoliden nuestro trabajo y, por ende, lo mejoren. ¿Cómo puedo exigir sin entregar un producto de calidad? Es cierto que la sostenibilidad de este tipo proyectos siempre va a ser un talón de Aquiles, por decir lo menos, sin embargo, los debates no pueden centrarse sólo en “¿por qué la Alcaldía no nos da más recursos?”, las verdaderas discusiones deben ser por lo que ocurre en nuestra comunidad y cómo se manifiesta en la dinámica de la ciudad, por esas historias que los grandes medios no cuentan y que nos hacen ser nosotros. La invitación para todos los medios de comunicación comunitaria que existimos hoy en Medellín, la gran mayoría apoyados con recursos públicos priorizados a través del programa de Planeación Local y Presupuesto Participativo, repensemos nuestras maneras de informar, educar y entretener. Para lo cual, debemos estar en constante capacitación y haciendo una lectura analítica del acontecer local de esa manera lograremos atraer no sólo anunciantes, si no colaboradores que creen en la viabilidad de los medios comunitarios. Por otra parte, la gestión de una política pública para este tipo de medios es un gran avance, que no debe quedarse en diálogos de salón, debe comprometer tanto a la administración municipal como a las organizaciones que lideran la producción de contenidos. También, debemos fortalecernos como una red que se soporte en estrategias y no en nombres propios porque los hombres mueren, las ideas, no.

Dirección: Luis Fernando Muñoz Gómez Comité Editorial: Colectivo de Comunicaciones Comuna 7 Comunicaciones: Natalí Chamorro Galeano Redacción: Yeison Camilo García, Joana Rivera Gil, Estefanía León, Natalí Chamorro Galeano, Elvis González Diseño y Diagramación: Giovany Ramírez Organización Ejecutiva Mundo Urbano Comunicaciones, Preprensa e Impresión La Patria Los artículos firmados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y pueden ser reproducidos citando la fuente. Cll 75 # 69-194 PBX: 441 66 46 periodico@habitante7.com Cel: 314.872.90.87

NSSI ¡Lo escribimos todos!


Así vamos

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Los hogares agrietados “Hay ausencia del Estado y de voluntad política. Se debieron tomar acciones preventivas, pero ahora tienen que ser correctivas”. María Isabel Muñoz Sepúlveda, presidenta de JAC La Cascada.

Por Yeison Camilo García

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esde el año 1964, el señor René Sánchez empezó a parcelar un lote en el noroccidente de Medellín y a vendérselo a familias procedentes de pueblos como Belmira, Cañasgordas, Amalfi… Ahí se conformó La Cascada: un barrio cuyo tejido social se está desintegrando desde 1999, debido a un movimiento del terreno provocado por aguas subterráneas y escorrentías, las cuales son aguas de lluvia que discurren por la superficie de un terreno. Orlando de Jesús Arenas Londoño, uno de los fundadores, recuerda que compró en 1966, cuando apenas había seis casas y la entrada era un camino de tierra. Él construyó una pieza de material y trajo la energía eléctrica por contrabando desde el barrio Santa Margarita. A medida que se fue poblando el sector, se organizó la carretera: hombres, mujeres y niños cargaron piedras en convites. Este logro se alcanzó luego de la primera Junta de Acción Comunal del sector, que se creó en 1978 y fue encabezada por Ramón Gómez y Rafael Flórez. Así fue que se construyeron los rieles, el alcantarillado y se gestionó la pavimentación de las calles del barrio. Esas fueron las primeras muestras de progreso y desarrollo que logró la JAC en el transcurso de 35 años de conformación. Ahora, 49 años después de su fundación, La Cascada es un barrio de calles empinadas y asfalto tarjado, por donde transitan los habitantes hasta sus casas de andenes quebrados, paredes descascaradas, baldosas levantadas o hasta los escombros de las demoliciones. La Cascada limita con los barrios Vallejuelos, por el oriente, y Santa Margarita, por el occidente, que también se han visto afectados por las mismas causas: el primero requirió reparación de la vía principal y el segundo lleva 35 viviendas afectadas por agrietamientos. Según cuenta María Isabel Muñoz Sepúlveda, presidenta de la Junta de Acción Comunal de La Cascada, el último informe del Departamento Administrativo para la Gestión del Riesgo, Emergencias y Desastres (Dagrd) socializado el 21 de junio, manifiesta que el barrio consta de 187 viviendas, de las cuales 110 tienen orden de evacuación: 75 definitivas y 35 temporales. Esas familias desalojadas han sido reubicadas en los apartamentos de la Ciudadela Nuevo Occidente o el Municipio les paga arriendo en otros sectores de la ciudad. Sin embargo, no tienen el espacio del que anteriormente disponían, porque sus casas eran amplias: constaban de tres o cuatro habitaciones. También hay quienes dicen querer una solución para sus viviendas en La Cascada, porque aseguran que los movimientos del terreno no obedecen a fenómenos naturales, sino que fueron ocasionados.


Así vamos

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del barrio La Cascada

Fotos Elvis González

Por otra parte, es paradójico que el Instituto Social de Vivienda y Hábitat de Medellín (Isvimed) pretenda trasladar a los habitantes de La Cascada a los apartamentos de la Ciudadela, a la vez que acepta que personas del barrio Olaya Herrera lleguen al sector debido a reasentamiento por obra pública. “Si este barrio todo está en alto riesgo y en Isvimed nos dieron esa orden de evacuación, ¿por qué cuando venden una casa, hacen escritura para comprarla? Por ejemplo, mucha gente del Olaya Herrera está aquí y compraron porque Isvimed les aprobó la casa”, comentan Margarita Ocampo, quien vivió hasta hace poco en el sector. Las causas: una suma de situaciones adversas Muñoz Sepúlveda, presidenta de La Cascada, afirma que “la problemática que se está presentado en el barrio fue a raíz de un muro de contención, que ejecutó el Departamento e Invías en el año 1999, cuando hubo una ampliación de la vía principal hacia el Túnel de Occidente. Durante la ejecución del muro, taponaron unas cunetas, las cuales evacuaban todas las aguas lluvias que emanaban la finca Lucitania”. Arenas Londoño, fundador, dice que “cuando pasó la carretera habían tres cunetas que desaguaban a este barrio; por acá bajaban tres tuberías de concreto de 18 pulgadas. Quitaron las cunetas, hicieron el muro y no le hicieron filtro. ¡El agua no sube de para arriba! Entonces, ¿qué se hizo el agua que desaguaba de ahí de esa montaña?, tuvo que haberse venido por debajo. Nos hicieron un daño, pero el municipio no quiere aceptar”.

En efecto, esas aguas se profundizaron en el suelo y, al año siguiente, “se empezaron a agrietar las viviendas, a presentarse hundimientos en los pisos, desplazamiento de muros, deterioro considerable en los andenes y en las dos vías principales de entrada al barrio La Cascada”, agrega Muñoz Sepúlveda. Ahí empezó la JAC, entre el 2000 y el 2006, a recolectar firmas y evidencias fotográficas de la problemática para presentarlas ante la Alcaldía de Medellín. Posteriormente, cansados de tocar puertas y de ser ignorados por el Estado, la comunidad “decidió salir un festivo del año 2007 a la vía principal de la carretera al mar y cerrar el carril que baja. Allí se hizo un taco impresionante, en el cual estaba el secretario de Gobierno, entonces tuvo la oportunidad de parar acá, bajarse y unos líderes encargados de esta movilización recorrieron con él el sector y le manifestaron la problemática que se venía presentado”. Días antes de la manifestación, durante la construcción masiva de la Ciudadela Nuevo Occidente, una tractomula se hundió en la calle y se detectó que había un tubo roto de Empresas Públicas de Medellín, que había estado filtrando aguas durante mucho tiempo. Arenas Londoño se pregunta “¿cuántos años estaría botando agua esa tubería?”, y agrega que durante el arreglo, el habitante Guillermo Villa “pasó por ahí y vio que el pedazo de tubo tenía más de 20 centímetros de óxido. No pusieron cuidado, pero cuando reventó ahí si vinieron a arreglar”. Además de esto, el problema de las aguas subterráneas y escorrentías aumentó desde la

construcción de la Ciudadela Nuevo Occidente en el año 2007. Su gerencia tiene conocimiento de ello y, según afirma Muñoz Sepúlveda, “lo que nos dijeron hace más de dos años es que iban a hacer un proyecto, el cual era el tratamiento integral de las aguas residuales, subterráneas y escorrentías, pero hasta el momento no tenemos ningún conocimiento ni tampoco un documento que acredite que eso sí se va a hacer”. Lo que sí se ha hecho hasta el momento, gestionado mayormente por los equipos de la JAC, son acciones de mitigación: construcción de barandas, andenes, muros de contención, jarillones en las quebradas La Cascada y El Chagualón -quebradas que enmarcan el barrio-; de pilas -filtros- de 18 metros de profundidad, reparcheo de calles, reposición del alcantarillado y, la más reciente, instalación de inclinómetros, mecanismos para monitorear el movimiento en masa de la tierra, hasta diciembre que se entreguen los resultados de los estudios finales. Actualmente, los habitantes del sector aún requieren recursos para continuar realizando acciones de mitigación, correspondientes a los casos catalogados en riesgo medio recuperable. Por eso, están solicitando que la Ciudadela Nuevo Occidente ejecute el plan integral de manejo de aguas y la autorización municipal para que los recursos de Presupuesto Participativo para obras públicas puedan ser ejecutados en obras de disminución del riesgo, que es la esperanza que tiene toda la comunidad.


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Cultura Viva

En Robledo, una campana anuncia un viaje en el tiempo Por Estefanía León

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i estás esperando tomar el bus o pasar la calle, ahí en la Universidad Santo Tomás en Robledo, te invito a esperar que el semáforo esté verde, pasa la calle y toca la campana. Aquí comienza el viaje en el tiempo, baja tres escalas y cruza el portón, alza la mirada y encontrarás tantos tiempos e historias reunidas, que lo último que se te pasará por la cabeza será volver a esa bullosa realidad que dejas detrás de la puerta. En Robledo, específicamente frente a la Universidad Santo Tomás, hay un lugar mágico y exclusivo que invita a recorrer la historia a través de los objetos, las palabras e, indiscutiblemente, la música. La Corporación Teatro Colonial de Robledo José de los Santos Álvarez, también conocido como la Escvela, así con V, Mayor del Tango Vincent Van Gogh, es ese lugar mágico que te atrapa una vez estás dentro. La mayoría de los personajes que pasan el portón tienen una historia fascinante; observadores de la vida, músicos, filósofos, artistas e incluso políticos son amantes de este lugar. Unas milongas, unos tangos o uno que otro bolero acompañado de un vino, una crema de whiskey y, por qué no, un helado atrae a los amantes a disfrutar de su intimidad a través del baile, una conversación amena o simplemente un escape del día a día. “Como las grandes ideas, esto nació en una noche de tragos; un 31 de diciembre de 1999 celebrando con unos amigos compartí mi idea de crear en Medellín un lugar donde el tango tuviera un lenguaje académico y cultural al mismo tiempo. Uno de estos personajes con los que estaba afirmó tener un lote en Robledo el cual usaba de lavadero de buses, el otro, apasionado por el tango como yo, quiso ser partícipe con recursos económicos, el resto es historia, antes de que los tragos se subieran más, fijamos fechas y el 2 de enero del año 2000 llegamos a mirar terreno, pensamos estructuras, diseños arquitectónicos y los materiales que ese mismo día comenzamos a comprar”, así narra la historia José Gabriel Álvarez, fundador y profesor de tango del teatro. A velocidad supersónica comenzó a construirse un sueño. Con el tiempo cuatro paredes se convirtieron en la casa del tango en Robledo, lo que fue quedando de la historia de este pueblo invadido por grandes edificios y estructuras innovadoras terminó en el teatro, ventanas de casonas viejas, puertas, tocadiscos, vitrolas, instrumentos e incluso la campana que sirve de timbre es una reconstrucción, un recuerdo perdurable que no deja olvidar los antepasados que construyeron la Comuna. Lo que anteriormente fue una escuela de tango hoy se convierte en toda una academia del arte, “el reto que asumimos al cambiarle el sentido a la escuela era atraer a las personas de la Comuna para que disfrutaran este espacio, me siento muy feliz cuando viene gente del Poblado o Itagüí, porque demostramos que por aquí no matan ni secuestran como dicen. El

que esas personas se den cuenta que acá pueden venir, disfrutar y volver, a mí me llena, pero yo quiero ver a mi vecino aquí, a los amigos artistas que viven en la Comuna, al grupo de tango que hay en Cucaracho, los de López de Mesa, quiero que este espacio se convierta en referente para la comuna”, comenta Álvarez. Con el cambio, el teatro se convierte en un lugar donde toda expresión artística tiene lugar, ya no solo serán milongas los fines de semana si no también lecturas, exposiciones y, por supuesto, música con historia. Difícil no es el reto que hoy se plantean, pues sus paredes rebosan siempre de una magnifica exposición de oleos pintados a mano por el mismo José Gabriel, desde que se plantearon la escuela siempre tuvo una relación con Van Gogh y su trabajo por el existencialismo del ser humano, sus escritos y sus pinturas. Por último, está la música que, como un fantasma, siempre está allí, a veces bailada y otras veces dispersa, pero siempre siendo escuchada. El teatro como expresión artística falta, de resto es una reunión de todas las artes en un solo lugar que invita a toda la Comuna 7 a hacer parte de este viaje en el tiempo, un viaje a Buenos Aires, a los paisajes de Van Gogh, de los abuelos, de los antepasados.

Recomendados Tierra de Ángeles

Película

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strenada en el año 2004, Tierra de Ángeles es una película sueca de Kay Pollak que narra la vida de Daniel Daréus, un reconocido director de orquesta, rodeado de lujos y grandes músicos y lleno de compromisos todo el tiempo, sin embargo esta rutina vertiginosa le pasará factura durante un recital, Daniel cae al suelo con su corazón agotado. Cansado de la vida que lleva, el afamado músico decide regresar a su pueblo natal, ubicado en una remota zona del norte de Suecia, el cual abandonó a los 14 años para empezar a recorrer el mundo. Al llegar allí, se encuentra con acontecimientos que le dan un cambio a su vida, entre ellos, el coro de la iglesia decaído, pues lo conforman personas que llevan vidas caóticas, pero con ganas de aprender, por lo que él toma la batuta. También, conoce a Lena quien le ayuda en su trabajo con el coro. Esta obra nos muestra el lado bello de la música, como la unión entre la gente que vive la violencia intrafamiliar, personas en situación de discapacidad y un maestro clásico que se vuelven uno, olvidando todo, creando y creyendo en la música.


Cultura Viva

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El cuentacuentos Por Joana Rivera Gil

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on su caminar despreocupado, su agudo tartamudeo y su temblor incontrolable, Julián García, a sus 28 años, ha recorrido un largo camino en la vida. Este joven noble, hiperactivo, inquieto y creativo es un apasionado por la escritura, la fotografía y la cuentería. Esta última pasión la inició en 2002 cuando apenas empezaba a poner los pies sobre la tierra, era el momento en que Julián quería tener otro tipo de experiencias, aunque, el deseo de ser cuentero estaba influenciado por los consejos de su madre, quien afirmaba que esa era la solución para su lengua tan acelerada, “allá le enseñan a hablar”, le decía. Sin embargo, el anhelo de Julián era estudiar teatro, pero su mamá insistía en la cuentería. En aquel tiempo de tanta obstinación, el Festival de Viva Palabra estaba en su auge y decidió ingresar. Allí hacían talleres semestrales, aprendió todo sobre la producción, la escritura, la expresión oral y corporal y, claro, la puesta en escena. Y ahí se quedó. En su paso por Viva Palabra, Julián conoció a muchos cuenteros de la ciudad, entre ellos Robinson Posada, el parcero de la Comuna 8, quien fue su profesor durante los semestres que estuvo allá y fue su apoyo incondicional en todo su camino por esta labor. Aunque, su incursión a la cuentería fue a muy temprana edad, las situaciones laborales lo obligaron a parar por varios años y así pudo dedicarse a otras de sus pasiones: la fotografía. Sin embargo, su entusiasmo por relatar historias no acabó abruptamente. En los tiempos que podía, asistía a encuentros de cuenteros y a festivales. Paralelamente, se dedicó a escribir y a actualizar su blog “Mi táctica es quedarme en tu recuerdo”, un sitio que aprovecha para compartir todos sus pensamientos y no dejar la cuentería en un segundo plano.

Cuentos con sentido social Siendo la cuentería el arte de expresar a través de la voz y el gesto historias, a veces producto de la experiencia, otras, de la imaginación, Julián agrega un poco de su estilo, lo que se traduce en sentido social, ese sentido noble de dejar al público una reflexión y un aprendizaje. “Cada vez que una persona decide contar algo, debería dejar una enseñanza: esto aplicándolo a la vida en cualquier tipo de situación”, afirma Julián.

Poema fotográfico “Al enfocar tu silueta que contrasta con la luna, con tu mirada, que cada día es mi objetivo, sacarte una sonrisa que puedo guardar como fotograma en mi memoria. Eres mi distancia focal, mi profundidad de campo, cada vez que te veo, que te siento en mí. Tu luz entra cada vez más a mi sensor, mi corazón late a mucha velocidad, lleno de ansiedad. Obturando a diario tu sonrisa, fotografiando tu belleza, eres mi correcta exposición, a veces me gusta hacerte un zoom y así un gran beso obtener, y frente a mi memoria poderte retener. Yo seré tu flash incorporado para darle luz a tus días a esta hora que se hace de noche y empiezo a bajar mi velocidad. Pero, estás reflejada en la luna, con una buena exposición una vez más guardo este fotograma en mi corazón.”

Recomendados A Sangre Fría

Libro

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eis años tuvo que esperar Truman Capote para darle fin a uno de sus libros más célebres. A Sangre Fría, publicado en 1966, narra la historia del brutal asesinato de cuatro miembros de la familia Clutter en el tranquilo pueblo de Holcomb, en Kansas, a manos de los ex convictos Dick Hickock y Perry Smith. Una mañana de domingo a mediados de noviembre de 1959, cuatro disparos acabaron con la vida de William Herbert, Bonnie, Nancy y Kenyon. Los asesinos, que luego huyeron a México, asaltaron la granja de los Clutter, una construcción de 1948 con un camino asfaltado con costados de olmos de China, pensando que encontrarían allí una caja fuerte con un poco más de diez mil dólares en efectivo. A Sangre Fría, contado con escalofriante precisión, es uno de los relatos que hicieron posible el nacimiento del, ahora afamado, “nuevo periodismo”, una tendencia en la escritura periodística cercana a la literatura. Dick y Perry salieron de la granja Clutter con unos cincuenta dólares en el bolsillo. El camino que recorrerían desde Holcomb hasta México, y de nuevo a Estados Unidos, los llevará hasta la prisión de Lansing, su última morada, antes de ser ahorcados el miércoles 14 de abril de 1965.

Julian García


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Mi Comuna

Articulación y sostenibilidad: retos p Por Elvis González y Natalí Chamorro

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ómo construir una política pública que promueva y garantice la participación ciudadana? ¿Qué está pasando en las organizaciones sociales? ¿Cómo articular las acciones de la comunidad con la política local? Éstas, entre otras, fueron las preguntas trabajadas en el Foro Política Pública Comunal para Medellín, el cual tuvo lugar el 2 de octubre de 2013. En el evento participaron Lucía Bastidas, directora de democracia y participación ciudadana del Ministerio del Interior; el Secretario de Participación Ciudadana Juan Correa Mejía, Patricia Conde, coordinadora de proyectos sociales Red Prodepaz, algunos concejales de la ciudad y varios representantes de las organizaciones comunales, quienes analizaron el panorama de las intervenciones sociales de los ciudadanos. El sentido fundamental de esta posible política pública es el de convertirse en una política implicativa, es decir, una política que exprese que no sólo hay una responsabilidad estatal, sino también una por parte de las organizaciones sociales y comunales para que se garantice su sostenibilidad y su gestión en el territorio que representan. Actualmente, existen en Medellín y sus corregimientos 476 organizaciones comunales, 46 de ellas en la Comuna 7, convirtiéndose así en la comuna con más organizaciones de la ciudad, seguida de los corregimientos San Antonio de Prado con 39 y San Cristóbal con 37. Estas agremiaciones generan escenarios de corresponsabilidad entre la comunidad y la administración municipal, a través de la promoción del desarrollo comunitario, la democracia, la participación y la convivencia en cada uno de los barrios.

Antecedentes Dentro de los antecedentes para implementar esta política pública, se encuentra que en el 2006 el concejal Fabio Rivera presentó un proyecto para fortalecer las organizaciones comunales y comunitarias en función de la responsabilidad de lo público. Por su parte, Aura Marleny Arcila, concejal, presentó tres años después, en 2009, el acuerdo para lograr que las organizaciones comunales tengan, además, visión empresarial. Frente a esto, existen tres proyectos que deben ser parte de la iniciativa ya mencionada. Según Lucía Bastidas, directora de democracia, participación ciudadana y acción comunal del Ministerio del Interior, la ley estatutaria de participación ciudadana saldrá el próximo 4 de noviembre, después de realizar a la propuesta algunas correcciones y mejoras necesarias. “Hubo alguno vicios de forma por lo cual fue devuelta”, afirmó la funcionaria. Esta ley fue construida colectivamente, es decir, con la participación de la sociedad civil, para ello hubo tres encuentros nacionales, donde participaron diferentes organizaciones, entre ellas, asociaciones campesinas, de jóvenes y de personas en situación de discapacidad. Dentro de estos colectivos se concertó un proyecto de ley que fue liderado por el Ministerio del Interior y que después fue discutido en el Congreso de la República. Bastidas comenta además que el motivo principal de esta iniciativa fue el hecho de que existen en el país 69 instancias de participación ciudadana, que a veces no tienen representación y que no cumplen su papel como conectores entre la ciudadanía y el Estado. Seguidamente, existen en Colombia una serie de mecanismos de participación ciudadana que permiten que los residentes sean actores activos de la política. Estos mecanismos están contenidos en la ley 134 de 1994 y son los siguientes:

Referendo: Es la convocatoria que se hace al pueblo para que apruebe o rechace un proyecto de norma jurídica o derogue o no una norma ya vigente. Este puede aplicarse en el ámbito nacional, regional, departamental, distrital, municipal o local.

Referendo derogatorio: En referendo derogatorio es el sometimiento de un acto legislativo, de una ley, de una ordenanza, de un acuerdo o de una resolución local en alguna de sus partes o en su integridad, a consideración del pueblo para que éste decida si lo anula o no.


Mi Comuna

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para las organizaciones comunales Referendo aprobatorio: En referendo aprobatorio es el sometimiento de un proyecto de acto legislativo, de una ley, de una ordenanza, de acuerdo o de una resolución local, de iniciativa popular que no haya sido adoptado por la corporación pública correspondiente, a consideración del pueblo para que éste decida si lo aprueba o lo rechaza, total o parcialmente.

Revocatoria del mandato: La revocatoria del mandato es un derecho político, por medio del cual los ciudadanos dan por terminado el mandato que le han conferido a un gobernador o a un alcalde.

Consulta popular

El plebiscito Es el pronunciamiento del pueblo convocado por el Presidente de la República, mediante el cual apoya o rechaza una determinada decisión del Ejecutivo.

Es la institución mediante la cual, una pregunta de carácter general sobre un asunto de trascendencia nacional, departamental, municipal, distrital o local, es sometido por el Presidente de la República, el gobernador o el alcalde, según el caso, a consideración del pueblo para que éste se pronuncie formalmente al respecto. Cuando la consulta se refiere a la conveniencia de convocar una asamblea constituyente, las preguntas serán sometidas a consideración popular mediante ley aprobada por el Congreso de la República.

El Cabildo abierto Es la reunión pública de los concejos distritales, municipales o de las juntas administradoras locales, en la cual los habitantes pueden participar directamente con el fin de discutir asuntos de interés para la comunidad. Pero en estos casi 20 años de promulgación de la Ley 134, la ciudadanía no se ha apropiado de estas instancias de participación: “A la gente le gusta el mecanismo de participación ciudadana si no lo afecta, porque si siente que lo está afectando, que está tocando sus derechos, pues no le gusta”, afirma Lucía Bastidas. Con todos los mecanismos de participación ciudadana, lo que se quiere es que la ciudadanía los conozca, se apropie y los utilice para que realmente cumplan con su cometido. Los demás ponentes del Foro Política Pública Comunal para Medellín, como Francisco Herrero, director del Instituto Nacional Demócrata (NDI), coinciden en que las organizaciones comunales deben articularse mejor a las dinámicas políticas de la ciudad. Además, de apuntar a la sostenibilidad de sus proyectos y, por ende, sus organizaciones, no sólo con recursos públicos, si no también autogestionados.

Diseño Giovany Ramírez


Habitante 7

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Entre el boxeo y Por Joana Rivera Gil

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la mazamorra

oble, amigable, educado y familiar, así se describe José Luis Martínez, comúnmente llamado El Chino. José es un hombre de origen caribeño, pero está radicado hace más de 25 años en Medellín, de los cuales los últimos seis ha vivido en el barrio La Huerta, de la Comuna 7. Desde su llegada a Medellín, El Chino se ha dedicado al trabajo informal. Inicialmente, tuvo un puesto de mercancías frente a la Farmacia Pasteur cerca a la Veracruz y en mayo de 1990, estuvo trabajando por tres meses como vendedor en una fábrica de mazamorra. A partir de ese momento, con la suficiente experiencia adquirida en su anterior empleo, empezó su vida siendo su propio jefe “sin rendirle cuentas a nadie”, como lo dice él, con una carcajada. “Cuando llegué a Medellín, aprendí de los antioqueños que uno es capaz de hacer o producir lo que se quiere vender. Ahí empecé a gestionar por mis propios medios los ingresos familiares y monté, con mi esposa, la microempresa Mazamorras El Chino”, comenta José. Es así, como cada mañana, de domingo a domingo, él se dispone a preparar junto con su esposa Blanca Martínez la producción de la mazamorra, y a partir de las 8:30 A.M, emprende camino con sus trabajadores cada uno con tres cántaros de metal, haciendo recorridos por los barrios la Huerta, Córdoba, Pilarica, Lomas del Pilar, El Volador, Bosques de San Pablo, Aures y la 80 con la 80. “Como vendedor soy una persona extrovertida y muy poco me preocupa si alguien me queda debiendo dinero, no me gusta cobrar, me parece una incomodidad. Me considero humilde y creo que las personas valoran mi trabajo. La armonía, por ejemplo, es una de las características en mi trabajo y para mí, mis clientes son mis amigos”, agrega. Del boxeo a la mazamorra

Paralelo a la venta de mazamorra, El Chino empezó a practicar el boxeo en el tiempo en que El Happy Lora fue coronado campeón mundial. Sus inicios fueron en Montería, en un gimnasio de boxeo llamado Los Halcones. En el circuito de aficionados, estuvo en 69 peleas y participó en dos campeonatos nacionales, dos zonales y uno departamental. Posteriormente, en 1990, este hombre pasó del boxeo aficionado a realizar peleas profesionales ejecutando 39 peleas, de las cuales perdió tres y empató una. En su recorrido por ese oficio, José Luis celebró el triunfo de campeón latinoamericano, nacional, bolivariano y continental en Irlanda del Norte con el contrincante Dave McAuley. El 18 de marzo de 2006 se retiró del boxeo peleando en Panamá en las eliminatorias del Mundial: “en esta pelea desafortunadamente perdí por desconcentración contra el mexicano Marco Antonio Barrera”, afirma. Su retiro de los rines de boxeo se debió a la falta de patrocinio. “Este deporte requiere de la inversión de las 24 horas del día y hay que tener en cuenta que se puede aguantar hambre, y yo no permití que me pasara a mí”. Es así como José Luís Martínez, El Chino, dedicó su vida a servir a la comunidad y ofrecer un producto con el que ha sobrevivido por tantos años.

Foto Elvis Gonzalez


Entre Todos

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Armazapienz: Por Joana Rivera Gil

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n la parte baja del barrio La Iguaná, reside un afrodescendiente de treinta y un años, su nombre, Stiwar A. Bermúdez Zapata, conocido artísticamente como Swarspsikue. Actualmente, estudia Licenciatura en Artes Plásticas en la Universidad de Antioquia y, paralelamente a ello, hace parte de Armazapienz, una agrupación consolidada en el 2010 por Mafia, Víctor Manuel Vargas conocido como Víctor Metklan; Roberto Alexander Palacio, como R.A.P en persona y Maicol Estiven Cuesta, El Señor Atravesado, quienes se integraron con la intención de contar las historias del barrio, a través del Rap. Cuando se consolidó la agrupación, estos personajes empezaron hacer música con el lema La Mano en el Arma. “La denominamos de esta manera en vista de que el mundo es un campo de batallas ideológicas, económicas, espirituales, sociales y culturales, y de cierta manera hay que estar siempre argumentando una motivación de la existencia porque estamos en un constante choque de daños colaterales humanos”, expresa Swarspsikue. Es por ello, que esta agrupación se rehúsa a participar en dicho campo de batalla de forma bélica con “arsenal destructivo caótico”,

la mano en el arma

como lo llama Stiwar y sí haciendo parte de la cultura Hip Hop. A partir de esta cultura, ellos decidieron desvestirse como individuos y contar sus experiencias de vida a través de la música. “Hemos visto que la ciudad se ha transformado, hay un poco más de seguridad, ya no hay tanto despotismo en la delincuencia, porque se han articulado mecanismos para que esto no sea tan trágico, y eso de cierta manera nos ha permitido a nosotros ejercer nuestro trabajo como artistas”, agrega. Armazapienz no cayó en el cliché del rapero marcado por los años 90, lleno de perspectivas y fenotipos, éste es un grupo que en su rap de Medellín quiere contar sus historia a través de los diferentes ritmos del género, no se limita a un solo golpe underground pesado sino también a tocar los suaves y sublimes. “Nosotros queremos generar un estilo de vida musical en el cual podemos desahogar nuestras sensaciones porque como individuos también padecemos esos dolores de los humanos. Armazapienz quiere aportarle a ese ser en construcción”, explica Bermúdez Zapata, hijo de Beatriz del Carmen, como él mismo indica.

Fotos Elvis González


Signos Vitales

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Sin pelo, pero, triunfadores Por Estefanía León

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omo un grupo de apoyo nació, en noviembre de 2012, la fundación Sin pelo, pero felices, ubicada en el barrio López de Mesa. La Labor de esta entidad es motivar y brindar apoyo a niños, jóvenes y adultos con todo tipo de alopecia. La alopecia es una enfermedad que afecta los folículos pilosos que se encargan del crecimiento del cabello, en algunos casos esta enfermedad ataca parcialmente el área de la cabeza y otra veces, como es el caso de Julián Navarro Valderrama, puede causar la pérdida total del cabello. “Él comenzó con alopecia areata a los nueve meses, antes de eso Julián fue un niño que pasó por tantas cosas que el hecho de que fuera calvo no me afectaba demasiado. Si me preocupo, pero verlo tantas veces afectado por otras enfermedades me dio muchas fuerzas para sobrellevarlo”, afirma su madre y cofundadora de la fundación, Astrid Elena Valderrama. Sin pelo, pero felices crea un soporte educativo entre los beneficiarios y la ciudadanía en general, una de las metas que tienen es realizar concientizaciones en los colegios con el acompañamiento de psicólogos. Actualmente, más de 26 niños, niñas, jóvenes y adultos de algunas ciudades de Colombia y otros países como Costa Rica y Perú se benefician de las actividades que les ayudan a olvidar los rechazos causados por la sociedad. “Venir acá es muy bueno porque ellos se dispersan de sus actividades, más que todos los niños que son los más afectados por la discriminación y el famoso bullying que les hacen en el colegio. Venir aquí para ellos es un escape, acá nadie juzga, nadie señala, por una vez al mes ellos se sienten igual a todos, sufren del mismo rechazo y se acongojan entre ellos como si aquel que le señala nunca lo hubiera hecho”, explica Sandra Monsalve, madre de Manuela Rodríguez, una pequeña de siete años beneficiaria de la fundación. En la mayoría de los casos, los afectados con alopecia son confundidos con personas

Foto Elvis Gonzalez

que padecen cáncer o leucemia; la diferencia con dichas enfermedades son muchas, una de esas es que no es una enfermedad terminal y mientras no se use algún tratamiento no causa ningún dolor al paciente. Además, esta es una enfermedad autoinmune y silenciosa que ataca a cualquier edad. “Aquí hay personas que, incluso después de viejos, les dio alopecia, tenemos a dn Jairo que es un señor ya de edad. Su esposa dice que se casó con una persona diferente a esta que hoy sufre de alopecia, según ella, es una enfermedad que cambió totalmente a su esposo”, comenta Valderrama. Las actividades entre los beneficiarios siempre buscan el concepto pedagógico, promoviendo el respeto, la auto-aceptación, la tolerancia y el alto autoestima. “En septiembre hicimos una salida al Cerro El Volador, la idea era elevar cometas, pero no tenía gracia que las cometas volaran y ya, así que en papeles escribimos nuestros sueños y los pusimos a volar; casi que un lema de la fundación es que aquí todos so-

Este medio es apoyado parcialmente con dineros públicos priorizados por habitantes de la Comuna 7 (Robledo) en el Programa de Planeación Local y Presupuesto Participativo de la Alcaldía de Medellín.

mos triunfadores. Doña Astrid siempre nos está diciendo que el hecho de no tener pelo, no evita que aprendamos o que cumplamos nuestros sueños” afirma Tatiana Henao, una pequeña de 9 años que asiste a la fundación desde el año pasado. Además de salidas pedagógicas, los beneficiarios de Sin pelo, pero felices se reúnen para recibir charlas con psicólogos o dermatólogos que son citados para acompañar y orientar desde los más chicos hasta los más grandes sobre el uso de gorras, tratamientos y el cómo enfrentar los casos de matoneo en los colegios. Hay tres tipos de alopecia: parcial, que es cuando el paciente tiene zonas de su cuerpo sin pelo, pero no son todas; difusa que genera parches notorios en la cabeza y universal que deja sin pelo en la totalidad del cuerpo. El futuro para la fundación implica una mayor solidez económica, con ayuda de empresas y patrocinadores, y tener una sede.


Aprender y Jugar

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Fotos Elvis González

Biblioteca Fernando Gómez Martínez,

premiada por su innovación Por Natalí Chamorro Galeano

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racias al programa Otras formas de leer, otras formas de escribir, la biblioteca Fernando Gómez Martínez fue galardonada con el Premio EIFL PLIP- a la Innovación. Este es un reconocimiento entregado a las bibliotecas públicas de todo el mundo que promuevan el uso de las TIC (Tecnologías de la información y las comunicaciones) de manera social y creativa. Luz Beatriz Atehortúa Grisales, coordinadora del programa, comenta que “Otras formas de leer, otras formas de escribir empezó en febrero de 2011, como una pequeña semillita, atendiendo a personas en situación de discapacidad física, auditiva, visual y cognitiva”. Actualmente, son 45 las personas beneficiadas de esta estrategia de promoción de lectura que busca que la población en situación de discapacidad, especialmente de la Comuna 7, acceda a la lectura y escritura, a través de medios electrónicos. Luisa Fernanda Agudelo, promotora de lectura del programa, asegura que uno de los mayores logros de Otras formas de leer, otras formas ha sido el hecho de que las familias entiendan que las personas en este tipo de situación no deben quedarse en el hogar, sino que deben salir a conocer estos espacios para apropiarse de ellos. Para el equipo de trabajo haber ganado este premio significa otro gran logro, “es muy satisfactorio porque esto nos permite fortalecer el programa, además de

darlo a conocer. De hecho, nos han llamado para que asesoremos otros programas, otras semillitas”, explica la coordinadora. El equipo está compuesto por artistas, bibliotecólogos, licenciados en educación, comunicadores, entre otros. “Uno aprende demasiado. Yo había iniciado este proceso en la Biblioteca Santa Cruz con personas sordas, con ellos uno crea una familia y, aunque, no seamos capaces de comunicarnos con ellos, ellos siempre lo intentan”, comparte la promotora de lectura. “Se ha venido exigiendo que las personas que hagan parte de este programa tengan experiencia en el trabajo con personas en situación de discapacidad y proyectos sociales”, indica Atehortúa Grisales. El dinero otorgado con el premio, es decir, mil 500 dólares, equivalentes a 2 millones 700 mil pesos, serán invertidos en capacitaciones para el personal y para los participantes y tanto material bibliográfico, como didáctico. Sin embargo, Agudelo explica que para obtener el dinero “todavía falta un proceso de tramitología y esperar a que nos escriban.” El galardón EIFL PLIP- a la Innovación fue entregado el pasado 20 de septiembre durante Beyond Access, un certamen dedicado a bibliotecólogos y bibliotecarios que trabajan en pro del desarrollo de sus comunidades. Este proyecto también es apoyado por El Sistema de Bibliotecas de Medellín, la Red de Bibliotecas del Valle de Aburrá y Bibliotecas Accesibles.


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A Pulso

Hagamos de la pecueca

un negocio

Por Yeison Camilo García

E

l día en que la bibliotecóloga Olga Lucía Baena Parra probó las algarrobas, experimentó una situación reveladora que la llevó a crear la microempresa Algavigor, con la bacterióloga Margarita Lucía Valencia. Era un día de Semana Santa del año 2002 y estaba recién llegada de Santa Marta, porque se le había acabado el contrato de trabajo con el Ministerio de Medioambiente. Ella salió a montar bicicleta desde las cuatro de la mañana por la vía a Santa Fe de Antioquia. Cuando era la una de la tarde, se sintió agotada, hambrienta y sedienta. Buscó la sombra de un algarrobo para salvarse del sol que aumentaba la temperatura hasta alcanzar los 40 grados. Había algarrobas tiradas en el suelo y los carros que pasaban las pisaban. Decidió probarlas. Tres pedacitos del fruto, salidos de las cocas que los carros partían, fueron suficientes para que Olga se sintiera recuperada físicamente y continuara su recorrido. Sentía menos duros los pedalazos y que recuperaba el ritmo perdido por el cansancio. Con esas migajas de algarroba resistió hasta las siete de la noche, cuando llegó a su casa y se alimentó. Desde ese momento, el bombillo -“hagamos de la pecueca una empresa”- se encendió y se mantuvo durante cuatro años, tiempo que tardaron Olga, Margarita y un ingeniero de alimentos en crear Algavigor; “algarroba que vigoriza”: un producto natural que tiene “fibra natural, glucosa, fructosa y sacarosa; vitamina A, B1, B2, D, hierro, calcio, fósforo, magnesio, potasio; oligoelementos, isoflavonas naturales y antioxidantes”, según lo afirma la bacterióloga. En el año 2006, Rocío Tamayo, una amiga de Olga, la llamó para sugerirle que inscribiera la hoja de vida en el Sena para una capacitación en emprendimiento. Estuvo en conferencias de política empresarial y 78 horas en un curso de creación y formalización de empresas. Por esos días, se realizó el concurso Capital Semilla que entregaba 5 millones de pesos a 150 proyectos. Ellas se presentaron y ganaron junto con otros 39 proyectos de alimentos. “Ahí arrancó la idea de querer hacer una empresa seria. Yo ya más comprometida con la conformación del equipo de trabajo: el asesor, el ingeniero de alimentos, la bacterióloga. Todos investigando el por qué en la historia de Colombia, la algarroba nunca había salido comercialmente con un registro Invima y con una tabla nutricional, como merecía estar en el mercado”, recuerda la bibliotecóloga. Ese mismo año, ganaron Antójate de Antioquia y el premio fue el registro, la tabla y el código de barras, pero para eso tuvieron que registrar la marca en la Cámara de Comercio y constituirse legalmente como empresa. Desde el 2008, el producto Algavigor se empezó a comercializar pulverizado en presentación pet de 200 gramos. “El producto o proceso, realmente, es la fruta del algarrobo. La innovación que tenemos en este es que conservamos el producto cien por ciento natural, no alteramos su estructura organoléptica y lo empacamos cumpliendo unas buenas prácticas de manipulación. Logramos que fuera apto para el consumo humano a través del examen bromatológico”, explica Olga, quien agrega que la pureza de su producto no es igual a la de los ilegales, que realizan mezclas con harinas y no tienen una unidad productiva. Las frutas que se utilizan para elaborar el Algavigor se obtienen de las fincas de Santa Fe de Antioquia y, posteriormente, son procesadas en el laboratorio de Medellín. El producto es distribuido en las tiendas naturistas Moli y Sol Verde de la ciudad. No obstante, los costos son altos, porque el precio de la algarroba subió de cinco mil pesos el bulto, a 40 mil en cerca de seis años; eso sumado al valor de la recolección, el almacenamiento, el transporte y la producción. Actualmente, los derivados de la algarroba se están consumiendo en países como Brasil, Argentina, Venezuela, Costa Rica y Perú, tanto por sus propiedades energizantes, como por su contenido nutricional y sus beneficios para la salud digestiva. Entre tanto, Olga continúa sintiéndose orgullosa de su capacidad de emprendimiento, su compañera de trabajo y el reconocimiento que, según cuenta, le dio la comunidad europea por su “compromiso, liderazgo, esfuerzo y constancia demostrados en el fortalecimiento de su proyecto empresarial”.

Foto Cortesía


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A Viva Voz

Poco nos escuchamos “Una vez más, los hombres, desafiados por la dramaticidad de la hora actual, se proponen a sí mismos como problemas” -Paulo Freire en Pedagogía del Oprimido

Por Alejandro Zuluaga – alejandracometa@yahoo.es Ilustración por: Giovany Ramírez

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oy 10 de octubre, revisando las portadas de los diarios, encontraba en ellas las diversas perspectivas que sobre el tema de paz se tiene. Muchas de ellas motivadas principalmente por las declaraciones que la insurgencia de las Farc hicieron y en las que propusieron una pausa para las negociaciones de solución política al conflicto armado que se llevan a cabo en La Habana, con la condición de que se hiciera un cese bilateral de fuegos y que no se decretara el regreso a la mesa. Muchos lectores se vieron entonces enfrentados a las ya típicas críticas que se hacen al proceso por su “lentitud” o por su “ineficacia” en medio de la guerra. Pocos escuchamos más allá de lo que los medios de comunicación nos dicen que debemos escuchar. Mientras en algunos diarios y medios de comunicación se habla de la necesidad de continuar con las negociaciones, en otros sólo se destacan las acciones militares que se llevan a cabo por parte de uno u otro bando. Escuchamos a las fuerzas militares colombianas diciendo que van ganando la guerra y que se tiene a una guerrilla derrotada en la Mesa de Negociación. Del otro lado, escuchamos a nuestros políticos y jueces hablando de la infiltración de la insurgencia en partidos de oposición y en movimientos sociales y políticos, que como la Marcha Patriótica y Congreso de los Pueblos, entre otros, hacen parte del vigente Paro Agrario. De ser así ¿cómo entender que se ha derrotado a la insurgencia, tan sólo a una de ellas y que ahora se infiltran en las movilizaciones campesinas? Será necesario entonces que como los indígenas Mayas Tojolabales que habitan una zona de México, empecemos a cuestionarnos cómo me escucha el otro, para no plantear monólogos y recitar discursos repetidos con el ánimo de hacerlos verdad y realidad. Practicando la máxima de una mentira repetida mil veces puede convertirse en realidad, para nuevamente caer en el embrujo que durante ocho

años vivimos todos los colombianos. Embrujo que hoy nuevamente lanza sus hechiceros en cuerpo ajeno a la arena pública electoral. Debemos entonces conjugar muy bien el verbo escuchar y llevarlo a la práctica, para no solo oír a mi interlocutor. Es necesario tratar de comprender que es lo que realmente me quiere plantear. Este ejercicio de escucharnos realmente deberá pasar por escucharlo no solo a la luz de la historia que he vivido, necesariamente deberemos entender la historia que se ha construido entorno al otro y entorno a nosotros mismos integrados a un colectivo. Un colectivo que construye un proyecto de nación. Sólo así será posible la construcción

de una paz estable y duradera como se plantea en el encabezado del acuerdo de diálogo en La Habana. Este será el primer paso para la construcción de un país en paz. Un país en el que no tengamos que enfrentarnos a diario a la muerte y las jornadas se midan en litros de sangre. Quedará luego de esta solución dialogada al conflicto armado, que deberá incluir al ELN y al EPL en un largo camino por recorrer en el que cada uno de los colombianos deberá aportar desde sus capacidades y condiciones.


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Cuento por Joana Rivera Ilustración por Giovany Ramírez

unca pensé vivir más de los 60 años que siempre evadí. Le tuve miedo a la vejez y pensaba en cuánto sufriría un viejo en soledad con sus debilidades físicas y mentales y ese temblor incontrolable que empieza en la boca, provocando la caída de la caja de dientes, y termina en la punta del dedo más largo del pie. De joven, siempre le decía a mi madre lo infeliz que sería si a los 60 todavía estaba vivo. Por instantes planeaba cómo carajos iba a incitar mi muerte. Pero aquí estoy, sentado en la acera de mi rancho con 30 años más de los que pronostiqué vivir. El día en que cumplí 60, experimenté mucha angustia. No sabía qué método usar para provocar mi muerte. Ese mismo día, ni siquiera pensé si me felicitarían o no, o si tal vez me harían una comida. Me levanté, me vestí con el traje que me había puesto el día de la boda con Ofelia, y salí en búsqueda de un “analgésico” que me acercara a lo que siempre anhelé a esta edad, la muerte. Pero, ¡qué va!, no tenía ni un poquito de ganas de morirme. Me sentía muy feliz, aun teniendo en cuenta que había llegado mi día. Recorrí cientos de metros por las calles de mi pueblo, vi que todos los vecinos me felicitaban por mí día, y pues inevitable fue sentirme alagado. Después de dos horas buscando qué hacer para encontrar el método efectivo, me quité los zapatos y queriendo sentir el alivio que generaba dar pasos en una superficie ardiente, en ocasiones tapadas por sobras, encontré una tienda; aquella donde vendían hasta las medias usadas de don Bartolo. No sabía cómo preguntarle por cualquier cosa letal, cuando ni siquiera sabía de qué manera iba a morir. Le pedí un veneno para ratas. Debí pensar años antes qué servía para matar a un anciano. “Le pido amablemente un veneno para ratas, ¡es que hay tantas en mi casa que no sé cómo sacarlas de allí!”, le dije. Don Bartolo, con afán, buscó el veneno y rápidamente lo puso en mis manos. Me sorprendí de todo el tiempo que había perdido el día de mi cumpleaños tratando de buscar algo tan simple. Pensé que si quería morirme, debí simplemente ahorcarme, tirarme de un puente o buscar la escopeta que usaba para cazar aves y pegarme un tiro en la cabeza. Pero no, simplemente no quería morir. Al llegar a mi rancho, con mi traje sucio y aún sin zapatos, vi que la luz estaba apagada, pensé que no había nadie. Entré la llave a la chapa, le di una vuelta, abrí la puerta, di dos pasos hacia adelante y cerré. De repente sentí un montón de voces gritar “feliz día”. Bombas y serpentinas caían a mis pies. Fue irrevocable llorar. Reconfirmé que no quería aún morir. Entendí que no era obligatorio. Y aquí estoy, sentado en la acera de mi rancho con 30 años más de lo que decidí en algún tiempo vivir.

16 Reverso


Periódico Habitante Siete - Edición 44  
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