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Invierno 2011


Staff Idea y dirección: Marcela Predieri Realización: “DELAPALABRA” Grupos de Estudio y Creación Literaria Página WEB: www.delapalabra.com.ar Vicedirección: Gustavo Olaiz Secretaría de Producción: Alejandro Gómez Editor responsable: Ricardo Marcelo Martín Catamarca 3002 - 7600 Mar del Plata - Buenos Aires - Argentina e-mail: editor@editorialmartin.com Diagramación y armado: Gustavo Olaiz Diseño y Foto de Tapa: Javiera Miraglia Colaboradores permanentes: Gabriel Cabrejas - Aldo Novelli Javiera Miraglia - Gustavo Ciancio Cristina Mendiry – Daniel Conn Luis Benítez - Gustavo Araujo Daniela Riccioni - Luis Escobar Ricardo Martín – Graciela Barbero Daniel Battiston - Roberto Di Vita Horacio G. Solari LA AVISPA (Versión digital): www.delapalabra.com.ar/revistaLA.htm Colaboraciones a: delapalabra@hotmail.com Libros y/o revistas a: Pellegrini 3637 - 7600 - Mar del Plata La dirección no se hace responsable de los conceptos vertidos por los autores. Permitida su reproducción por cualquier medio (es más se agradece) siempre y cuando se respete el nombre del autor y se cite la fuente.

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Quizá porque el invierno siempre es más crudo y muestra la realidad de una manera mucho más expuesta, hoy siento necesidades internas profundas, tal vez porque me encuentro sensible a comentarios sobre la imposibilidad de tantos escritores, plásticos, dramaturgos, etc. de exponer su obra de manera concreta y todo ese material se está yendo al pozo sin fondo de todas las herramientas que provee la informática de manera obscena y se diluye de manera lastimosa entre millones y millones de otros tantos hasta licuarse en la nada. Ya muy pocos leen, pocos miran y casi nadie ve. Es tanta la cantidad de información que se torna imposible centrar la concentración en algo concreto. Vagamos de un texto a otro a veces sin siquiera fijarnos quién es su autor y si hubo un motivo para ser escrito, el día tiene 24 horas y la vida es tan efímera que apenas si logramos “ver” muy poco como para que ese mensaje de alguna manera modifique nuestros pensamientos. Las tendencias ideológicas, lo subliminal, o todo aquello que complete una obra también viene codificado. “Entrada, plato, bebida y postre” sin necesidad de tener que gustar los condimentos que hacen sabio a quien ha puesto lo necesario como para que disfrutemos de algo que ya no alcanzamos a entender, ni a degustar. El equilibrio de la vida en la evolución moderna se caracteriza por una serie de tensiones, un sentimiento de apuro colectivo, de autodestrucción, el deseo de ocultar los motivos personales aun para los más cercanos, y una gran diversidad de papeles y máscaras para lo cotidiano en busca de un deseo de ser “correctos”, en una actuación discursiva y cerebral y seguir de esa manera los dictados de la civilización. Al mismo tiempo nuestro interior ordena seguir los instintos biológicos, o en otras palabras lo que podemos denominar goces fisiológicos. Por lo tanto entramos en el doble juego de intelecto contra Instinto, pensamiento frente a emoción, alma versus cuerpo y al no poder amalgamar esa ausencia de totalidad, nos desperdiciamos y nos malgastamos. Siento de alguna manera que nuestra cultura avanza hacia una 3

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malformación de desinterés, solo prevalece el acto de pertenecer sin ser y quizá tenga mucho que ver el acto fundamental de un artista de no poder exponer su acto creativo en cualquiera de los géneros del arte. Así sin querer enfrentamos una disyuntiva extrema; Vender deshonrando nuestro ser íntimo real convirtiéndonos en prostitutos artísticos u ofrecer desinteresadamente, nuestro ser íntimo real. Por eso nosotros a pesar de la corriente hemos elegido desde hace 10 años a través de 52 números de La Avispa, ofrecer a los creativos la posibilidad de mostrar de manera palpable su labor a través de una revista en donde tratamos de insertar todos los géneros de la cultura desde Mar del Plata hacía el mundo, ya que en ese tiempo son muchísimos los colaboradores que se han unido a este proyecto interesante para poder mantener viva la llama de una publicación papel en formato libro. Con “La Avispa” podremos deleitarnos no solo con su contenido, sino también con el olor y el tacto. Un trabajo de esta naturaleza solo puede ser posible en grupo y por lo tanto también para lograrlo hemos debido restringir nuestro egoísmo creativo, para compartir el material con tantos colaboradores, bajar de nuestro ego para distribuir el espacio con nuestros amigos. Ya que quien no respeta esos elementos básicos, quien no respeta su parte de esta partitura, ni la de los demás, hace tambalear este motivo de una actividad cultural en común. En síntesis, aquí en sus manos tiene el resultado de muchas personas dedicadas de lleno a diferentes géneros del arte, brindándole la posibilidad de poder disfrutar de un hecho creativo palpable, en donde poder releer las notas, marcar, poner apuntes, colaborar cuando gusten y sobre todas las cosas tenerla en su biblioteca para poder de vez en cuando releer “algo” que modificó su vida porque la tendrá siempre a mano. Hasta la próxima.

Alejandro Gómez

halegomez2003@yahoo.com.ar La Avispa 52

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Entrevista: a Rolando Revagliatti por Luis Escobar a Nicole Barriére y José Muchnik por Luis Benítez 5

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Entrevista AQUÍ, ALLÁ Y EN TODAS PARTES ENTREVISTA A ROLANDO REVAGLIATTI Por LUIS CARLOS ESCOBAR Rolando Revagliatti nació en 1945 en Buenos Aires (la Argentina), ciudad en la que reside. Su quehacer en narrativa y en poesía ha sido traducido y difundido a los idiomas francés, vascuence, italiano, asturiano, alemán, catalán, inglés, esperanto, portugués, maltés, rumano, búlgaro y neerlandés. Uno de sus poemarios, “Ardua”, ha sido editado bilingüe castellano-neerlandés, en quinta edición y con traducción del poeta belga Fa Claes, en Apeldoorn, Holanda, 2006, a través del sello Stanza. Ha sido incluido en más de cincuenta antologías y libros colectivos, la mayoría de ellos de poesía, en la Argentina, Brasil, México-Chile, Panamá, Estados Unidos de América, Venezuela, España, Alemania-Perú, Austria, Italia y la India. Obtuvo premios y menciones en certámenes de poesía de su país y del extranjero. Fue el editor de las colecciones “Olivari”, “Musas de Olivari” y “Huasi”. Coordinó varios Ciclos de Poesía, así como la Revista Oral de Literatura “Recitador Argentino” y otros eventos públicos, solo o con otros escritores. Coordina talleres de escritura. Ha sido colaborador en más de seiscientos periódicos, revistas y colecciones de plaquetas, cuadernos, murales, etc., de la mayoría de los países de América y Europa, así como ha dado recitales en innumerables propuestas públicas. Su narrativa, piezas teatrales y poesía se socializa en revistas y boletines electrónicos, bibliotecas virtuales, sitios, blogs, etc. En soporte papel publicó desde 1988 dos volúmenes con cuentos y relatos: “Historietas del amor”, “Muestra en prosa”; uno con su dramaturgia: “Las piezas de un teatro”; quince poemarios: “Obras completas en verso hasta acá” (tres ediciones), “De mi mayor estigma (si mal no me equivoco):” (dos ediciones), “Trompifai”, “Fundido encadenado” (tres ediciones), “Tomavistas” (cuatro ediciones), “Picado contrapicado” (dos ediciones), “Leo y escribo” (tres ediciones), “Ripio” (tres ediciones), “Desecho e izquierdo”, “Propaga”, “Ardua” (cinco ediciones), “Pictórica” (tres ediciones), “Sopita” (seis ediciones), “Corona de calor”, “Del franelero popular” (dos ediciones), además de “El Revagliastés”, antología poética personal y “Revagliatti – Antología Poética”, con selección y prólogo de Eduardo Dalter. Sus libros han sido editados electrónicamente y se hallan disponibles, por ejemplo, en http:// www.revagliatti.com.ar. Cuatro poemarios suyos, inéditos en soporte papel, “Ojalá que te pise un tranvía llamado Deseo”, “Infamélica”, “Viene junto con” y “Habría de abrir”, cuentan con dos ediciones-e de cada uno: en PDF y en Versión FLIP (Libro Flash). Es posible acceder a “Picado contrapicado” en html en http://rolandorevagliatti.blogspot.com, integrando la colección de Editorial Alebrijes. Sus 185 producciones propias en video, todas ellas La Avispa 52

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debidamente diseñadas y editadas, se encuentran en http://www.youtube. com/rolandorevagliatti.

La Avispa: Has sido lo que en el ambiente se denomina “un hombre de teatro”: ¿qué pasó con esa condición tuya? RR: Después de mi impetuoso y lejanísimo período de prenderme en cuanto proyecto me ofrecieran, comenzando en los últimos meses de mi extenso período de formación actoral con Carlos Gandolfo y con Berta Roth –ambos, impresionantes didactas– y de dirección teatral, fui siendo sordamente derrotado por el hartazgo que me inferían tantas horas de ensayos y de memorización de textos y de luchar con los actores cuando he dirigido –no tengo la pasta de líder que me hubiera sido de provecho– y con la propaganda y surtidos recaudos para los espectáculos y con aquellos que no llegaron a estrenarse por desaparición canallesca de su productor o por desánimo del elenco. Asumí que correspondía que resignara mi afán por profesionalizarme. Seguí produciendo, dirigiendo y actuando más tarde, cuando yo ya estaba afirmándome en otras lides, hasta que también se me cortó ese hálito, la Asociación Argentina de Actores me dio de baja y fui encarnando al escribiente-escritor que vengo siendo y recién desde 1986 u 87, tímidamente, estimulado por el que me dieran bolilla revistas del nivel de “Hora de Poesía” de España y por los espaldarazos que recordaba de parte de destacados dramaturgos en los setentas, a propósito del sesgo desconcertante de mis piezas de teatro (de las que como tales, con correcciones, cinco validé, de las veintiuna que escribí por entonces). La Avispa: ¿Te considerás un poeta social? RR: Me considero un escrutador a quien, valido de palabras, a veces se le impone algo de un orden poético social. Así es como algunos de mis libros (“Desecho e izquierdo”, “Viene junto con”...) cobijan mis acercamientos anti-imperialistas, críticos, sardónicos, en los que la institución policial no está ausente, ni faltan los mierdosos que se identifican con sus verdugos. La Avispa: Me llamó la atención tu método de escritura referida a largometrajes: ¿Cómo fue esa experiencia? RR: Al cinéfilo que desde los 14 años deglutía casi todo el cine europeo y que a los 22 se recibió de Realizador Cinematográfico en la Asociación Cine Experimental (en la ciudad de Buenos Aires), y que 7

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intervino (bolos o un papel secundario) en tres largometrajes y que protagonizó o co-protagonizó una veintena de filmes publicitarios, y que desde hace casi tres décadas consume junto a su esposa no menos de trescientas películas anuales, lo provocó la posibilidad de concebir textos poéticos a partir de filmes (335 en los libros “Trompifai”, “Fundido encadenado”, “Tomavistas”, “Picado contrapicado”). Y unos cuantos a partir de actores y directores, incorporados a los volúmenes citados y a otros (“Obras completas en verso hasta acá”, “Historietas del amor”...). No reconozco un único método de escritura referida a filmes. Es fácil advertir que me he posicionado diferentemente a la hora de encarar mis incursiones. La Avispa: De tus cuatro poemarios éditos sólo en soportes electrónicos, ¿hay alguno a ser editado en soporte papel próximamente? RR: No durante 2011. Pronto aparecerá la cuarta edición de mi poemario más breve, “Pictórica”, en formato libro (más de mil ejemplares en formato pequeña carpeta han constituido las tres ediciones anteriores). También “Tomavistas”, “Leo y escribo”, “Ripio” aguardan sus ediciones “definitivas” en formato libro, con lomo e ISBN y prólogo o epílogo y solapas (pensando en estos tres, tenemos unos dos mil ejemplares distribuidos en formato pequeña carpeta). Ya veremos en cuáles de los años próximos saldrán en soporte papel “Ojalá que te pise un tranvía llamado Deseo”, “Infamélica”, “Viene junto con” y “Habría de abrir” (entiendo que un número interesante de personas e instituciones los han impreso y anillado, puesto que se encuentran disponibles gratuitamente no sólo en www.revagliatti.net). La Avispa: Te comento que de los MP3 con poemas de tu autoría que he llegado a escuchar, el que prefiero es “El Arte de Amar” recitado por Patricia Ortiz. ¿Cómo fue el proceso de gestación de tantos audios, la mayor parte de ellos grabados por vos, dando a conocer textos tuyos y ajenos, otra parte grabados por María García, José Ángel Pérez Berasategui, Patricia Ortiz, David Morales, leyendo textos de tus libros, así como de tantos videos obtenidos, principalmente, en ámbitos públicos de literatura y subidos a tu canal en YouTube? RR: Los grabados por las personas que has mencionado, han llegado a mí remitidos por ellos. Me consta que también han dado a conocer por radio textos de mi autoría los poetas Alfredo Andrés, Liliana La Avispa 52

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Chávez, Gabriel Impaglione, María Dolores Lucero, Leandro Calle, Elena Fazio, Carlos Cúccaro, Osvaldo Spoltore, Fabián Iriarte, Nerina Thomas, entre muchos otros a lo largo de los años, por supuesto, así como los locutores Liliana Daunes, Quique Pesoa, Carolina Francisco, etc., pero sólo de algunos tengo en mi equipo los respectivos programas radiales de los que alguien que sepa, en algún momento, me armará MP3, los que podrán, entonces, seguir socializándose. En cuanto a los grabados por mí, Luis, lo han sido en un pequeño estudio suburbano, o por mi amigo, el escritor Daniel Battilana. Están, además, los obtenidos a través de grabaciones realizadas “en vivo” en espacios públicos y los editados desde la grabación en video (y pasados a DVD) del espectáculo teatral en base a textos no dramáticos titulado “Versos Per-Versos”, que yo armé, produje, dirigí, y en el que actué junto a otros cuatro actores, en 1982, y donde “desconvencionalizamos” a George Trakl, Daniel Giribaldi, Federico Nietzsche, Xavier Forneret, Fernando Pessoa, Alfredo Veiravé, Evaristo Carriego, Salvador Dalí, Antonin Artaud, Monique Wittig, Cátulo Castillo, Alicia Dellepiane Rawson, Roberto Raschella, Ronald Laing, Henri Michaux, José González Carbalho, Allen Ginsberg, Manrique Fernández Moreno, Rafael Alberti, etc. (Interrumpo acá la respuesta: ser exhaustivo requeriría de demasiado esfuerzo de mi parte y de demasiado espacio en “La Avispa”). La Avispa: En tanto en tus talleres literarios incluís la posibilidad de mejorar la expresión oral de textos en Ciclos y Cafés, ¿nos contarías algo sobre este aspecto? RR: Procuro que aquellos talleristas inhibidos de vocalizar y proyectar la voz, se animen a regodearse con ese modo de trasmisión. 9

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Insto a que tomen nota de cuántos poetas leen muy bien, jugados, y cuántos atentan contra su quehacer desestimando al público, como burócratas, abusando de la monocordia, o “para adentro” (por favor, un ensayista que se aboque a un relevamiento de esta arista, a investigarla a esta arista sintomática, abastecida por quienes suelen explicitar que temen aburrir al auditorio y mal disponen con sus disculpas y ñoñerías). Insto a que lean paladeando los vocablos, a que en el taller lean en voz alta sacudiéndose lo que sea que los encorsete, a que descubran que deben intencionar la expresividad desde lo que cada uno es o puede. La Avispa: ¿Cómo ves la poesía actual en Buenos Aires? RR: No registro algo diferente a lo que siempre debe haber sido: conformistas que cada cien versificaciones logran un destello válido, propio y del que no tienen conciencia; poetas con plausibles recursos técnicos y navegando en la estandarización, de parte de los cuales es posible rescatar poemas logrados generalmente de pocas líneas; poetas con una producción que uno sigue juzgando sorprendente, interesante, provocativa, lúcida. La Avispa: ¿Podés contarme algo de tus textos eróticos? RR: Los tengo sutiles, los tengo sesgados, los tengo tangueros, los tengo bruscos. Los tengo desde la primera persona del femenino, los tengo desde la primera persona del masculino homosexual, los tengo obsesivos, los tengo histéricos, los tengo onanistas. Los tengo reunidos y desperdigados. La Avispa: ¿Cómo definís tu poesía? RR: ¿Cómo mi poesía me define?   La Avispa: ¿Cómo encontraste ese fraseo corto, ese coloquialismo? RR: Será por mi arraigo en el vistoso puerto de Santa María de los Buenos Ayres. Prolongados lapsos juveniles abocado a levantes callejeros indiscriminados y prolongados lapsos de adultez a la pesca de minas predispuestas a romances conmigo. Todo un transcurrir en los cien barrios de esta megalópolis y sus aledaños. Todo un transcurrir acamalando a un soterrado cantor de milongas y valsecitos. Todo un transcurrir abrazando mujeres que conmigo bailaban canyengue en mi cabeza. La Avispa 52

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La Avispa: ¿Cómo es la vida de Rolando Revagliatti? RR: En el infierno que la vida es, según Enrique Santos Discépolo, la mía la curso con bastante coherencia: sostengo mis escrúpulos, no traicioné mis convicciones y no perdí de vista al enemigo, no me bandeé; disfruto de la satisfacción de ser, en gran medida, lo que practico y practicar lo que soy, vivir viviendo –como postula un contemporáneo líder venezolano–, tomo más leche que vino y no porque le tema al vino (confieso que me entusiasma el licor de huevo) sino porque siempre preferí la leche de vaca, hago la mía sin joder, voy despidiéndome (y desprendiéndome) de gran parte de mi biblioteca tras últimas lecturas de libros de autores que me han venido acompañando, me percibo realizado como co-fundador de mi familia, le imprimo algún toque a mis emprendimientos, me reconforta saber que he sido joven cuando me tocó serlo y no ahora. La Avispa: ¿Qué te produce advertir que tu obra llega a muchos lectores, en parte en numerosos idiomas, no sólo a través de las ediciones de tus libros en soportes papel y electrónicos, sino que, en cientos de publicaciones periódicas gráficas y en los últimos años, en cientos de sitios y revistas digitales, blogs, boletines y listas-e de literatura? RR: Ocasiones de ponerme en el lugar de los lectores que me leen (de entre los insoslayables, Sartre bocetó esta escena), de los modelos de lectores que me leen: identificándose o en transferencia, estereotipados o descolocados, asomándose o tirándose, envidiosos, recelosos o distantes. 11

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Entrevista EDITARON EN PARÍS ANTOLOGÍA DE POESÍA ARGENTINA REPORTAJE Y TRADUCCIÓN DEL FRANCÉS: LUIS BENÍTEZ

FOTOGRAFÍAS: GENTILEZA ARCHIVO GRUPO L´HARMATTAN La prestigiosa editorial L´Harmattan, de París, ha lanzado el volumen «Traversées Poétiques. Poètes argentins d’aujourd’hui» (ISBN: 978-2296-55076-6), para su colección Accent Tonique, dirigida por la poeta francesa Nicole Barriére. Ella y el poeta argentino José Muchnik, radicado en Francia, fueron los encargados de seleccionar y traducir a algunos de los más destacados poetas argentinos contemporáneos, conformando una apretada antología de 218 páginas. Entre otros autores, forman parte de la selección de Traversées Poétiques: María Teresa Andruetto, Silvia Barei, Héctor Berenguer, Marion Berguenfeld, César Bisso, Luis Raúl Calvo, Leopoldo “Teuco” Castilla, Rubén Derlis, Ramón Fanelli, Juan García Gallo, Alicia Grinbank, Irene Gruss, Gabriel Impaglione, José Muchnik, Michou Pourtalé, José E. Tallarico y Héctor Urruspuru.

Nicole Barrière, ¿puede hablarnos de la editorial L’Harmattan y de «Accent Tonique», la colección de poesía que usted dirige? Nicole Barrière: Hace más de tres décadas fue fundada la librería y editorial L’Harmattan, ubicada en la Rue des Quatre Vents, en París. Treinta y cinco años más tarde, el Grupo L’Harmattan se ha convertido en un actor clave en el mundo de los libros y la cultura, con más de 100 empleados, y una multitud de empresas; el Grupo toma decisiones innovadoras todos los días para trabajar en su desarrollo, fuera de los caminos y clichés convencionales. Fundada por Denis Pryen en 1975, Ediciones L’Harmattan publican cada año, más de 2.000 títulos nuevos en campos tan diversos como las humanidades, la literatura... Con más de 30.000 títulos impresos y 17.500 autores publicados, el fondo editorial de L’Harmattan es el más grande de habla francesa en todo el mundo, de un solo editor. Debido al gran número de títulos publicados, L’Harmattan es el mayor editor francés. Todas las publicaciones se pueden encontrar en el website http://www.editions-harmattan.fr A la vanguardia de la tecnología tanto en la producción como la investigación, en la actualidad el Grupo posee más de 20.000 títulos digitalizados y disponibles para la compra como libro electrónico o a través de la Harmathèque, su plataforma digital. Todo lo que se publica en el sitio se encuentra en la Harmathèque, tanto libros como artículos, La Avispa 52 12


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películas y archivos de audio. Más de diez bibliotecas están abiertas al público, incluyendo siete en el Quartier Latin. Accent Tonique es la más reciente colección de poesía lanzada por el Grupo L’Harmattan, creada hace 3 años por mí y que se agrega a dos colecciones que existían desde antes: Poètes de Cinq Continents, dirigida por Philippe Tancelin, y Levée d’Encres, dirigido por Michel Cassir. Accent Tonique fue creada, tras la propuesta del director de L’Harmattan, como una colección abierta. En primer lugar, el espíritu militante de esta colección ahora incluye tres componentes principales: la escritura en el mundo (Nepal, Perú, Italia, España en Marruecos, e Irán); la escritura de los territorios regionales, incluida la defensa de los derechos lingüísticos de las lenguas minoritarias, como el occitano y el catalán, por ejemplo, y la escritura femenina en su diversidad. Accent Tonique cuenta ya con una treintena de títulos, e inauguró una sección denominada “Poesía Crítica”. José Muchnik, ¿Cómo nació la idea de publicar en París “Traversées Poétiques”? José Muchnik: Te voy a contar primero como nació la idea de “Traversées Poétiques”, lo hizo como algo más que un libro, una pequeña utopía, ahora podemos contarlo. Me dice un día mi querido amigo Ramón Fanelli: “José, ¿por qué no hacemos una movida original, un ciclo de poesía por video-conferencia entre Buenos Aires y París, vos allá yo aquí, con ganas lo armamos, y si le ponemos “Travesías Poéticas”?...”; le contesté enseguida: “dale, me gusta”. Y así empezamos: se constituyó un grupo de poetas, conseguimos el apoyo de la Alianza Francesa de Buenos Aires y de la Universidad de Paris VIII (el CICEP Centre International Interuniversitaire de Créations et d’Espaces Poétiques). Al comienzo hubo muchas peripecias, la más célebre fue en noviembre de 2009, estaba todo preparado para 13

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largar amarras, la gente expectante en las salas a la hora señalada y… ¡corte de luz en la Reina del Plata!, gran bajón, nos reímos mucho, sin percances no existen travesías. Nos consolamos, y así seguimos, cada vez se hablaba más de esta movida pero el barco seguía en el muelle, hasta que un día salimos a mar abierto, según dicen (no nos vamos a echar flores nosotros mismos)… fue una muy linda experiencia, aclaro que se necesita mucho trabajo de preparación, de coordinación técnica y una lectura sincronizada con traducción simultánea proyectada en pantalla. Poco a poco se fueron estrechando lazos y cuando tuvo lugar el Festival Internacional de Poesía de París, en septiembre de 2010, propusimos una lectura, en el marco del Bicentenario, en la Casa Argentina en París. En esa ocasión dedicamos una secuencia especial para “poetas ausentes”, los poetas de Travesías que no estaban pero que fueron “puestos en voces” por poetas franceses. El libro fue un fruto de este proceso, parto normal, salió de cabeza a los nueve meses. Nicole ¿Qué características marcan la selección de autores que componen “Traversées Poétiques”? NB: Descubrí la vitalidad y la diversidad de la lengua poética de los autores de estos cruces. Este libro es un testimonio de la literatura argentina de hoy, con preocupaciones muy similares a las de la poesía europea; sin embargo, lo que se encuentra en Francia en algunas corrientes poéticas es proclive a la nostalgia o utiliza formas que siguen siendo muy románticas, mientras que lo escrito por los poetas de la Argentina parece estar libre de estas formas, e invita más a la ridiculización y el humor en el enfoque de ciertos temas. José, ¿Cuál es tu visión de “Traversées Poétiques”?, ¿cuáles son las perspectivas? JM: En la declaración preliminar decíamos “Tercer milenio urgencia poética, dar alas a palabras, horizontes a miradas, nuevos panes y vinos a mesas destartaladas. Urgencia de dar nuevos sentidos al lenguaje, construir nuevas fraternidades y solidaridades, encontrar puertas verdaderas tras la niebla de discursos. Un grupo de poetas argentinos y franceses comienza esta travesía sin corrientes, ni modelos ni narcisos dorados, sólo pretendemos construir puentes, puentes aéreos, colgantes, giratorios, puentes poéticos para atravesar odios, desiertos, cegueras”. Seguiremos entonces construyendo puentes, con videoconferencias, libros, emisiones de radio… rutas La Avispa 52

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y horizontes están abiertos. Nicole, “Traversées Poétiques” ya fue presentado en sociedad en París. ¿Qué podemos decir acerca de esta experiencia? NB: El libro acaba de ser presentado durante la “Marché de la Poésie”, un encuentro que se celebra cada año en Paris, durante cuatro días, y que reúne a muchos poetas franceses y extranjeros; este año los autores del norte de Europa fueron los invitados de honor. La presentación del libro en el stand de L’Harmattan ha despertado gran interés, en particular entre los autores españoles y los profesores de español, felices de encontrar este volumen sobre poetas argentinos. Además, el formato bilingüe ha atraído el interés de otros países, que desean concretar un volumen de su poesía nacional: Han expresado su interés Chile, Turquía y Lituania. José, ¿Cómo seleccionaron los autores que integran este libro? JM: Pregunta difícil, te agradezco haberla formulado. La respuesta es relativamente sencilla: son los poetas que participaron en la organización y en las lecturas del encuentro “Travesías Poéticas”. El principio fue tratar de reflejar la diversidad de voces de la poesía argentina de hoy, por eso prefiero hablar de una “muestra” y no de una antología (de anthos = flor), que teóricamente debería presentar las “mejores flores”, aunque el contenido de las antologías se ha desvirtuado mucho últimamente, pero eso ya es otro capítulo. Lo 15

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que deseo dejar claro es que no pretendemos presentar en este libro a los mejores poetas argentinos, sí una “muestra” de su riqueza y diversidad. Por las primeras reacciones que nos llegan de los lectores franceses, parece que alcanzamos, al menos parcialmente, este objetivo. Nicole, ¿Cuál es su opinión sobre la presencia de la poesía latinoamericana en Francia? NB: La poesía latinoamericana está muy viva en Francia, las dictaduras de los años 70 han atraído a muchos artistas y poetas en el exilio, que han creado corrientes dinámicas y dar a conocer su poesía nacional, incluyendo sus grandes poetas: Gabriela Mistral, Jorge Luis Borges, Pablo Neruda o César Vallejo. Este conocimiento de los escritores contemporáneos es un abono importante para los poetas franceses, especialmente en cuestiones de traducción y hay numerosas antologías que se han realizado en el período anterior; es nuestra responsabilidad el seguir haciéndolo. José, ¿Cómo fue el trabajo de traducción? JM: ¡Pregunta espinosa si las hay! amigo Luis. Ya se ha dicho “casi” todo sobre la traducción, seguramente voy a repetir cosas ya dichas. En realidad se trata de trasplante más que de traducción. Trasplantar significados, ritmos, sonidos de una tierra a otra, porque cada idioma es eso, limo, arcilla, sedimentos, gusanos, hierbas, humedades... una mezcla de reinos, suelos fértiles pariendo voces. Traducir es una operación muy delicada, como replicar arroz de un terruño a otro, en todo caso es siempre una aproximación. Objetivo: que la planta no se marchite al trasplantarla, muy posiblemente no conservará el mismo vigor, la misma respiración, el mismo brillo, pero por lo menos que no se marchite. Inútil decirte que he visto más de un bello poema disecado por trasplantes fallidos. En este libro participaron varios traductores, una vez recibido el conjunto de textos nos “encerramos” con Nicole Barrière leyéndolos en español y en francés, tratando de sentir ese difícil equilibrio entre significados, ritmos, sonidos, modificando si era necesario las traducciones recibidas. Esperemos no haber cometido muchos crímenes de lesa poesía. José, tengo una última pregunta ¿Qué va a pasar ahora con este libro? JM: En lo inmediato se difundirá, se dará a conocer, se harán La Avispa 52

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presentaciones en Francia y en Argentina. Ya hay una programada para el 27 de octubre, a las 19 horas, en la Alianza Francesa de Buenos Aires. Pero lo que pasará con él, si sobrevivirá, si algún día se dirá, hubo un libro llamado “Travesías Poéticas” a comienzos del tercer milenio, un libro que… Eso sólo lo sabe el libro y no me quiso confesar su secreto. QUIEN ES NICOLE BARRIERE Nació el 18 de agosto de 1952 en Saint-Babel, France. Es socióloga y poeta. Miembro de la Société des Gens De Lettres, presidenta de l’Association “Du côté du pont Mirabeau”, asesora literaria de Open Asia (Asie médiane, Iran, Afghanistan); directora de la colección “Accent tonique” de Éditions l’Harmattan, y de la colección “Terre natale”, de Éditions Phoenix (EE.UU.). Obras pubicadas: Le Maret sauvage (Éditions la Pensée Universelle, 1987); La croisée des mots (Éditions des Dossiers d’Aquitaine, 1993); Courants d’R illustré par Nicole Durand (Éditions Les Presses Littéraires, 2000); Longue vie à toi, marcheuse de l’impossible! (poema en edición bilingüe, persa y francés, con prefacio de Philippe Tancelin, presidente del Centre International de Créations d’Espaces Poétiques - Université Paris 8 - y posfacio del poeta afgano Latif Pedram, 2001), los beneficios de la venta de este libro fueron entregados a asociaciones de apoyo a las mujeres de Afganistán (reeditado en 2002, ganó el Grand Prix de la Ville de La Baule, Editions Les Presses Littéraires; Les ombres et le feu (Éditions L’Harmattan “Collection Poètes des Cinq Continents”, 2004; Les ombres de Kaboul: récit de voyage humanitaire en Afghanistan (Éditions Poèmes en Gros et ½ Gros, 2004); Mamnu’: Poésie et témoignages sur la condition des femmes afghanes (Éditions Poèmes en Gros et ½ Gros, 2005); Trapèze sur le sable, poèmes d’amour (Éditions Les Presses Littéraires, 2006); Et si c’était ELLE (Éditions L’Harmattan “Collection Poètes des Cinq Continents”, 2007); Le reposoir des solitudes, la relève dans l’oeuvre poétique de Philippe Tancelin (Édition le Scribe l’Harmattan, 2008); Presqu’iles, poétique de la perte (Éditions L’Harmattan, Collection Poètes des Cinq Continents, 2009); Afrique, Peuples de lumière et de paroles (Éditions Phoenix, 2010, EE.UU.); Femmes en parallèle (Editions L’Harmattan, Collection Accent Tonique, 2010); Notre dame des Oasis (Editions L’Harmattan, Collection Accent Tonique, 2011), entre otros. Ha recibido los siguientes reconocimientos por su obra literaria: Grand Prix Européen Orient-Occident du Festival Cuerta de Arges (Rumania, 2010); Prix de poésie féminine Simone Landry, 2011); Prix d’Honneur 2011, por obras completas, des Prix littéraires Naji Naaman, El Líbano.

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Entrevista

QUIEN ES JOSE MUCHNIK Poeta y antropólogo, José Muchnik nació en 1945 en una ferretería del barrio de Boedo de la ciudad de Buenos Aires, Argentina, barrio donde anclaron sus padres, inmigrantes rusos en esas tierras. Su infancia transcurrió entre barricas de goma laca, latas de masilla y tambores de kerosene, entre oleajes de exilados de diversas latitudes que buscaban un retazo de calma para vivir. Se graduó en 1973 de ingeniero químico en la Universidad Nacional de Buenos Aires, y pocos años después, con la nefasta dictadura militar llegó su turno, la corriente siguió moldeando vidas arrastrándolas al ritmo de sus caprichos. Reside en Francia desde 1976, donde se ha graduado como Doctor en Antropología de l’ Ecole d’Hautes Etudes en Sciences Sociales de París. Se desempeña actualmente como Director de investigaciones en el Institut National de la Recherche Agronomique (INRA), habiéndose especializado en el estudio de culturas alimentarias locales. Recorre diversos países de África y América Latina, realiza numerosas obras de poesía, ensayos antropológicos, exposiciones fotográficas... pero él sigue siendo Josecito el de la ferretería, un habitué del boliche de la cortada San Ignacio, de esa ciudad llamada Buenos Aires, que tal vez sí exista. Publicaciones: Poesía: Quince poemas por la paz, 1985, Edición del autor, San José de Costa Rica. Ocho poemas para perder el tiempo, 1987, Ed. Calle Arbolada, Buenos Aires. Cien años de libertad y Coca-Cola, 1990, Editorial Universitaria Centroamericana, San José de Costa Rica. Proposition poétique pour annuler la dette extérieur (edición bilingüe, español-francés), 1993, Ed. L’Harmattan, Paris. Arqueología del amor, 1993, Edición del autor, Montpellier. Amazonia he visto, (edición bilingüe, español-francés), 1997, Ed. Louma, Montpellier. Calendario poético 2000, 1999, Ed. Aguirre Buenos Aires, versión francesa Ed. Octares Toulouse. Le Grain, le coeur et le mot, (edición francesa), 2001, Antología de poesía africana, Ed. Feu de Brousse – Cirad. Guía Poética de Buenos Aires, 2003, Ed. Secretaría de Cultura del Gobierno de la Ciudad, versión bilingüe, 2004, Ed. Tiempo, París. Versos para soñar y saborear, 2006, compilación, Instituto de estudios giennenses, Jaén-España. Pan Amor y Poesía: culturas alimentarias argentinas, 2008, Ed. INTA, Buenos Aires. Tierra viva: luces del mar (foto-poesía), 2008, Ed. Borcel-Muchnik, Buenos Aires. Teatro: El retorno de Don Quijote, 1989, inédita, SAE Buenos Aires. Novela: Chupadero, 2005, Ed. El Farol, Buenos Aires. Exposiciones de foto-poesía: Le pain des autres, 1990, FNAC, Montpellier. Amazonia he visto, 1999, Agropolis Muséum Montpellier, Casa de la Poesía de La Habana – Cuba. Mamáfrica, 2007, Casa de la Poesía de La Habana – Cuba; Evry – Essonne Francia. La Avispa 52

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Poesía CLAUDIA ISABEL   KARINA CARTAGINESE DIEGO TRAD GABRIEL ACOSTA IVÁN GILMOUR RODOLFO ALEMAN JORGE CARLOS ALEGRET CRISTINA QUINTANA LOUDET ALBA ESTRELLA GUTIÉRREZ GUSTAVO TISOCCO FEDERICO POLASTRI ESTELA POSADA GRACIELA BARBERO ÁNGELA PENAGOS L. ALEJO SALEM ANA ROMANO ALEQS GARRIGÓZ 19

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Poesía ALEJANDRA ODIABA LOS DOMINGOS A Alejandra Pizarnik

Yo invento Alejandras  para llorar/ Alejandras para reír Se recuestan en la hierba o beben su soledad en vasos de piedra Cuando no asoman, salgo a buscarlas Quizás en la mirada oblicua de los perros de la calle, o en el sol  escapando del horizonte. Pero es más fácil hallarlas en la paloma herida que nadie intenta salvar; cuando las miradas se vacían y se cristaliza el dolor. Yo hablo con mis manos cuando quieren huir, vuelvo, porque veo el rostro del poema en Alejandra Y aunque ella se muera eternamente buscando su roída libertad,  otras Alejandras acercarán sus palabras al fuego, palabras que nunca serán cenizas y alimentarán la llama.

CLAUDIA ISABEL  

(clonfat@hotmail.com) http://www.laperladejanis.blogspot.com http://www.cuentoypunto.blogspot.com http://mispoetascontemporaneos.blogspot.com/search?q=claudia+isabel+lonfat La Avispa 52

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Poesía

SUS OJOS ABREN LA NOCHE LA LUZ EN LA OSCURIDAD

el santo se me esconde es que a veces ladro tanto necesito correr hacia los gatos que eligen los puntos de vista más altos y hasta pueden ver constelaciones de poemas sus ojos abren la noche la luz en la oscuridad

KARINA CARTAGINESE

karinacartaginese@yahoo.com.ar 21

Javiera Miraglia

el santo se me escurre se me escapa entre la almohada entre las hojas le pido entre otras cosas que cuide de mis letras que no las exorcice que los demonios son parte de los ecos y los sistemas de los textos que se entretejen cadenas alimentarias letras carnívoras en la jungla de papel

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Poesía DOS OPCIONES Abstraerme de todo, de mí mismo. Confinarme al olvido, al desatino. Presionar “delete” sobre el archivo de mi vida. Untar con tristeza el espacio vacío. Escindirme en pedazos, mutilarme o destriparme, al mejor estilo Jack. Arrojarme al abismo más insondable hasta agonizar una y mil veces, como un miserable. O bien, absolverme de culpas, redimirme. Sentirme aquí, ahora, perceptible. Extasiarme, embriagarme de ti, de tus ojos que me miran y atosigan. Arroparme con versos de aguamiel y lavanda. Reinventarme, reeditarme, rebelarme contra todo lo incierto, y finalmente adorarme.

DIEGO TRAD

(Córdoba) - diegotrad@hotmail.com

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Javiera Miraglia


Poesía

FUNERAL

Hay un conjuro de invierno y de noche, un aroma de rosa y madera, un olor a desvelo de cirio  y un frío de densos metales que cargan los ojos.   Vacío en el vacío, vuela irregular el eco de un sollozo mariposa negra de la noche que golpea y golpea los muros, extraviada.   Centenares de gotitas murmuran desde el dintel, tiemblan, no resisten, caen al vacío de las horas perennes por una irrevocable partida. Y un rostro lívido se resiste quejumbroso, aferrado a la decrepitud de la materia inerte.  

GABRIEL ACOSTA

(Tucumán) - acosta_gabrielm@hotmail.com *** Oh, memoria, enemiga mortal de mi descanso! Retirado en la paz de estos desiertos, con pocos, pero doctos libros juntos, vivo en conversación con los difuntos, y escucho con mis ojos a los muertos.

IVAN GILMOUR

(Valencia – ESPAÑA) ivanred_1989@yahoo.com.ar 23

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Un sollozo, el llanto de un niño que desteje en dos la madrugada, de un enfermo la interrogante, el olor a hospital, una sirena en la distancia, el primer beso, quizás el último, el que se lleva la parte más frágil del corazón, y a veces el corazón mismo.

metcmy@ucm.cfg.sld.cu

La vida puede ser un desgarrón dejado sobre el rostro, una montaña lavada por la lluvia y los vapores del amanecer, una ráfaga del viento que anuncia la tormenta, la tormenta misma.

RODOLFO ALEMAN

Poesía ALTERNATIVAS

8 Puedo ver el bosque bajo la luz ceniza de agosto que nubla la máquina de escribir. Leo el Peronismo según Feinmann y evoco el cuerpo de un compañero en 1976, criando cerdos en Colonia Sarmiento. Miro los ñires en la hipnosis del árbol y un buitre. Feinmann es un genio. Mi compañero fue asesinado en una porqueriza. Ya no se consiguen repuestos de cinta para máquinas de escribir.

JORGE CARLOS ALEGRET La Avispa 52

jalegret1@uvq.edu.ar 24


CENIZAS

Poesía

Entre los brazos invisibles de fuego las palabras visten su atávico vestido gris.

MARIA CRISTINA QUINTANA LOUDET mcrisql@hotmail.com

y los barcos zarpan con pájaros solos ositos de trapo sueltos por el aire caminan despacio espacios lunares pelotas patines ruiditos de mar caracoles verdes sapitos de sal delantales rojos sombrillas azules pintan barcos verdes muy requetefinos y los capitanes se ríen de risa por los corredores bailan los delfines qué historia tan loca bajen los telones a domir es hora se apagan los sueños y los camisones

ALBA ESTRELLA GUTIÉRREZ (Ciudad Autónoma de Buenos Aires) alba.estrella@gmail.com 25

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Poesía I Como durazno nos desprenderemos de las ramas y caeremos al suelo. Vendrán después los pájaros, el tiempo como un verdugo y pereceremos frágiles bajo el dorado resplandor. Importará solamente que el carozo horade la tierra.

II De mal en peor anda la mujer. El marido toma mucho, su hijo está preso por homicidio simple –dicen–, la hija sigue internada –rehabilitando lo imposible– y su vecina prende fuego cuando ella lava la ropa. Para colmo ahora hay hormigas en su mesa.

III Clavado en mí como un tatuaje permaneces en el mapa de mis días. Tu galera de mago hace de mis huesos un conejo blanco de ojos cielo. La Avispa 52

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Poesía Indemne tu nombre deja huellas en el mío.

GUSTAVO TISSOCO

(Ciudad Autónoma de Buenos Aires) gtisocco@intramed.net

EL GUARDAPOLVO

a Luis Salado

Javiera Miraglia

Cuánto tiempo el ropero será cárcel del uniforme que vivió recreos. Era yo al que cubría esa blancura o dónde está el ausente que añora su inocencia.

FEDERICO POLASTRI

(Ciudad Autónoma de Buenos Aires) fedeponce2003@yahoo.com.ar 27

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Poesía

IRREDENTA Ella derrapó por las esquinas grises Se le cayó la cara en un pozo Remontó su bicicleta barrilete navegando hacia el incierto de la mañana austral No se arrepintió de nada Sabía que volvería siempre blanca a deslizarse en la nieve eterna y fontal del eco consumado de la historia.

ESTELA POSADA

(Mar del Plata) esmposada@gmail.com

PATIO DE AYER Perdí mi sombra entre baldosas agrietadas Glicinas aroman la tarde. Rescato una caricia olvidada sobre la hamaca. El último rayo de sol matiza el recuerdo.

GRACIELA BARBERO

(Mar del Plata) gracielabarbero@hotmail.com Detalle de La conversación de Miyú

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Poesía

T O N A T I U H

Sol (en lengua Nahuatl) Rompe con tus rayos pórticos de fuego y camina sobre siglos en la leche desnuda del alba. Ojo de salmo entra en la tibieza cotidiana del instante y alumbra mi ser para brillar ardiéndome. Erosión de colores olvidados sonidos del silencio habitando en el pozo del lenguaje. Geometría del espíritu ronda rosa y azul de Mattisse donde flotan castillos en la serenidad de su centro.

ÁNGELA PENAGOS L. (COLOMBIA) 29

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Poesía VOLUNTADES CON PIES REDONDOS

Camino y caigo.   Levanto la cabeza marcada de asfalto,                               doy varios manotazos. No pido ayuda. Me amenazo y fabrico voluntad                                                   para pararme y caminar. Avanzo por el borde de la esquizofrenia sin otros síntomas que esta contradicción, provocada por el deseo de arrancarme pensamientos que no siempre luchan por ocultarse. Sería mejor sacar una idea de un pozo, levantarla en el aire tomada de los pelos, –como si se tratara de un breve animal salvaje que nos mataría si no fuera por su escaso peso, pero poseedor de alguna rabia, fuerza, maldita felicidad, placer, cinismo o cualquier otra manifestación vital– y moler la idea a palos o cantarle alabanzas, lo que haga falta para que todo latido se convierta en emoción, pero sin rigor poético o científico. La vida transcurre ante la voluntad de actuar  y la posibilidad o no de hacerlo. Digamos: desidia omnipresente,  ejercicio del sano juicio, o el crecimiento La Avispa 52

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llevado a un plano más o menos metafísico: la teórica lucha por prevalecer de dos ideas que pocas veces se contradicen, ni son perpendiculares ni paralelas; y tampoco podría afirmarse que sean rectas.

Poesía

Camino y caigo. Mi voluntad tiene los pies redondos.

ALEJO SALEM (Mar del Plata)

DESCARTABLE Arrastra marginado el cuerpo La búsqueda devuelve miseria El viento entumece ¿Prosigue? desnudo Las ruedas pesan e insiste El hambre traspasa su sombra Sueña con una frazada.

ANA ROMANO

(Ciudad Autónoma de Buenos Aires) romano.ana2010@gmail.com

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Poesía ROSA Y AZUL

Recuerdo: estaba el jardín engalanado de grillos y estrellas la noche que explotó en fuegos artificiales. Y el deseo era un trompo que giraba y giraba en la entrepierna, más adentro de la carne. La piel inauguraba los chispazos fugaces que la conducen al extravío. El aire era un cómplice en tu pelo. –Nada importaba: sólo tú y el instante–.   Todo me produce ahora lenta, espesa melancolía, un añorar del gozo compartido.   El deseo es, ya, en este punto, jugar contigo a la rayuela en aquel patio de la iniciación con la consigna de ir perdiendo más y más pudor... Que la lluvia vesperal lave para nosotros las tardes convexas, olorosas a ladrillo y hierbabuena, en las que resbalaremos vez tras vez para aprender la sexualidad nuevamente, hasta caer desmayados de fatiga uno sobre el otro ya sin miedo a nada.

ALEQS GARRIGÓZ

(MÉXICO) regresoalestadodegracia@hotmail.com (Puerto Vallarta, 1986). Autor a la fecha de una decena de títulos de poesía.

Premio de Literatura Adalberto Navarro Sánchez 2005, otorgado por la Secretaria de Cultura de Jalisco. En 2006 aparece incluido en la antología Nueva poesía hispanoamericana, a cargo del escritor peruano Leo Zelada. Premio de Literatura 2008 de la municipalidad de Guanajuato. Ha publicado poemas en diversos medios impresos y electrónicos de México e Hispanoamérica.

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Cuent os y relat os DANIEL BATTISTON AZUCENA OLIVA SERGIO SOLER CIRYL ETCHE CRISTINA VILLECCO ROLY SALVATIERRA JUAN SEBASTIÁN GIL IVÁN MEDINA CASTRO PATRICIO JOAQUÍN MIRAVÉ GUSTAVO ARAUJO ANGEL RAÚL CARRO

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Cuentos y relatos LOS PERROS DE ARENA Es ese, ahí está. Bepo acelera y las ruedas del Falcon patinan sobre la arena del camino, luego, entre saltos y sacudidas, se lanza hacia adelante. Junto a Bepo, Manuel se aferra al arma todavía descargada. El auto corre hacia la figura obesa que camina hacia la playa donde la vieja les dijo que estaría. Se mueven hacia a un lado y al otro, salta y la cabeza de Manuel golpea contra la ventanilla. Bepo se aferra al volante, los ojos extraviados en algún punto incierto. Alcanzan a la figura que camina rebotando como una pelota con cada paso. Lo dejan atrás y se detienen. Giran. Manuel vuelve a golpearse contra la ventanilla. El Falcon gira en redondo, se inclina. Manuel siente a las ruedas resbalar. Cámara lenta. Girar en redondo. Regresar. Y piensa que morirse debe ser algo parecido a eso. Tiene la cabeza echada hacia atrás, mira al techo del auto con los ojos y la boca muy abiertos; una mano está cerrada sobre la culata del revólver sin balas. Bepo baja del auto. Camina con un brazo en alto y dice algo que Manuel no llega a escuchar. El chico parece contento, salta alzando las manos, grita, se ríe, babea. Del otro lado del parabrisas engalanado con excrementos de gaviotas, Manuel lo ve saltar y piensa en una pelota de goma que su padre le regaló cuando cumplió siete años. Cuando Bepo llega junto al chico y lo toma por un hombro, Manuel comienza a cargar al revólver. Sería mejor subirlo al auto llevarlo del otro lado de las dunas, piensa. Habían llegado al pueblo cuando el sol, blanco y frío, comenzaba a asomar tras los techos de las casas. La vieja los aguardaba sentada junto a una chimenea encendida. Les pidió que se sentaran al otro lado de la mesa baja. Manuel se dejó caer en el sillón blando y tibio y pensó en una mujer deseable que lo abrazaba en la mañana; Bepo recorría el cuarto mirando los libros sobre una de las paredes, pasando un dedo sobre el borde una mesa o una escultura. La mujer le hablaba a Manuel y observaba a Bepo, ella parecía un grillo viejo y la voz el rechinar de hierros retorcidos. Al fin Bepo se sentó donde la mujer le había indicado, apoyó los pies sobre una mesa baja y encendió un cigarrillo. —Aquí no se fuma. Bepo sonrió. La boca torcida a un lado como si padeciera algún tipo de parálisis facial, dio una pitada larga y lanzó el humo hacia la cara de la vieja, dejó caer el cigarrillo al suelo y lo aplastó con un pie. —Se llama Ricardo —le hablaba a Manuel— lo van a encontrar La Avispa 52

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Cuentos y relatos

caminando entre las dunas sobre la playa. Acá tiene —y lanza un fajo de billetes sobre la mesa—. Hacen lo suyo y se van. Bepo y Ricardo todavía están hablando junto al camino. Bepo señala al auto y Ricardo sonríe y salta sobre un pie, en una de las manos sostiene una rama. Ahora caminan hacia el coche donde espera Manuel con el revólver cargado descansando sobre las rodillas, Ricardo lo toma de un brazo y va dando saltitos y ríe. Cuando llegan al auto Bepo abre la puerta trasera, le quita la rama y lo empuja dentro. —No, no. Mío. —Dejate de joder pendejo, no vas a andar con esa mierda adentro del auto. Ricardo permanece en el asiento trasero, los pies sobre el tapizado cubierto de tajos y manchas de semen, las rodillas abrazadas, el mentón descansando en ellas. Bepo arranca, da media vuelta y retoma el camino hacia la playa. —Yo soy Ricardo, ¿y vos? —Toma a Manuel de un hombro y lo sacude, apretando, clavando los dedos como puñales Javiera Miraglia —Manuel. —Amigos ¿sí? Manuel es mi amigo, ¿sí? —Grita mientras golpea el apoyacabezas de Bepo. —Dejate de joder pendejo porque se termina todo acá, ¿entendés? Dividieron la plata en el auto. Manuel plegó el montón de billetes más gruesos que vio en su vida y lo guardó en un bolsillo del vaquero gastado. Bepo, lo contó dos, tres veces, y lo sujetó con una banda elástica para después colocar el fajo dentro de una bolsa plástica que guardó bajo el asiento. Cruzaron el pueblo dormido hacia la playa, 35

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Cuentos y relatos

un balneario fuera de estación olvidado por el resto del mundo. —Es el hijo. —¿Y? —Bepo se encoje de hombros y lo mira de reojo—. No vas a andar reculando ahora, esto lo agarraste vos. Hacete cargo, viejo. —Ya tenemos la guita, Bepo, doblá por allá que salimos derecho a la ruta. Bepo frenó al auto en medio de la avenida que conducía hacia la playa. Permanecieron en silencio, quizás hipnotizados por la arena blanca como diamantes que se arremolinaba junto al auto. —Dejate de joder, viejo. Es un laburo fácil, el pibe es un mogólico nos dijo la vieja. Lo levantamos, lo llevamos para la playa y chau. La vieja contenta y nosotros también. —Pero es el hijo, Bepo. —Hacé lo que quieras ¿Te querés bajar? Bajate y tomate el raje. Yo mi palabra la cumplo. Tomatelás. Manuel no se movió del asiento. En una mano tenía el revólver todavía descargado y la otra se apoyaba sobre el bolsillo donde guardó la paga. Bepo se bajó del auto y sentado sobre el capot encendió un cigarrillo. Fumó sin apuro, esperando que los remolinos de arena se asentaran o que Manuel decidiera irse. Cuando terminó el cigarrillo, quemado hasta el filtro, regresó al auto y continuaron el camino hacia las dunas sobre la playa. Ricardo no para de hablar. Bepo maneja en silencio y Manuel, cada tanto, hace algún comentario. Ricardo se ríe y escupe sobre el hombro de Manuel, se limpia la boca y habla, y se ahoga, entonces empieza a toser y escupe otra vez. —Mamá no me deja que vaya para casa. ¿Conocés mi casa, vos? Es grande mi casa. Pero mamá me deja entrar de noche. Me dice Ricardito vos entrá por la puerta de atrás, ¿sabés Ricardito? A veces me deja dormir en la pieza de arriba, tengo un colchón y duermo ahí... —¿Te podés callar pendejo? —...y después a la mañana y me dice que ya es hora que me levante ¿sabés? Me dice que me vaya. Mejor, ¿sabés? No me gusta estar en la casa, me gusta la playa. ¿Somos amigos, no? ¿Me escuchás Manuel? —Sí. —¿Nosotros dos somos amigos, no? —Sí. —¿Se pueden callar los dos de una puta vez? —Bepo frena y baja del auto. Abre una de las puertas traseras y obliga a Ricardo a que salga, tomándolo de un brazo. La Avispa 52

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Cuentos y relatos

Ricardo se retuerce, grita, se toma de Manuel. Escupe y patea a Bepo. Le dice que es como la madre, malo Bepo, no, dejame, me tiraste mi palo, era mío, decile Manuel decile que no voy que me quedo con vos que sos mi amigo, ¿sí? Yo me quedo con Manuel. Lo toma por un brazo, le hunde los dedos y quedate tranquilo que yo también me bajo. Ricardo deja de gritar, ahora es como una marioneta a la que le cortaron los hilos, un peso muerto, ojos extraviados mirando más allá de las dunas donde el mar se estrella contra la costa. Se deja llevar tomado del brazo de Manuel. Caminan hacia la playa detrás de las dunas, Ricardo entre Bepo y Manuel avanza a pasos cortos como los saltos de un gorrión. —¿Vamos atrás de esa duna? —Manuel habla despacio como para él mismo. —Sí, del otro lado no nos van a ver. —Mirá Ricardo, otro palo —Manuel se suelta de la garra que lo tiene atrapado, se agacha y toma una rama del suelo y se la da a Ricardo. —No, la mía era más linda que ésta. Quiero la mía. La que me sacó él —Se tira al suelo hecho un ovillo y golpea con los puños la arena. —Dale pendejo, agarrá la mierda esa que te está regalando tu amigo y caminá —Bepo aprieta con fuerza el cuchillo. —Qué lindo, ¿me lo prestás? —Ricardo mira el arma brillante. —Dejate de joder pendejo y conformate con el palo ese. Ricardo se sienta con las piernas cruzadas y la rama apoyada sobre ellas. Parece un Buda alcohólico que extravió su camino. Bepo y Manuel esperan de pie junto al hijo de la vieja, callan, los brazos cruzados sobre el pecho, y el revólver que pesa un poco más encajado en la cintura de Manuel. Ricardo golpea el suelo con la rama seca mientras habla entre dientes, una letanía monótona compuesta de sonidos espesos, no se entienden las palabras o quizás ni siquiera sean palabras, a cada sonido que escapa de sus labios le sigue un hilo de saliva cayendo desde la comisura hasta las rodillas. Toma la rama por uno de sus extremos y comienza a trazar líneas sobre la arena. —¿Qué es eso? ¿Una jirafa? —No. No. No es una jirafa. ¿No ves? Son perros. Manuel sonríe. —¿Cómo que no te diste cuenta que son perros, Bepo? —Ves, ves —Ricardo se para, le habla a Bepo mirándolo a los ojos, escupiendo su cara—. Él es mi amigo —señala a Manuel, lo toma de un brazo— no te quiero a vos. 37

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Se sienta otra vez con las piernas cruzadas y sigue dibujando. Traza líneas, círculos, un zigzag que desciende, parece extraviado entre ellas, un laberinto sin salida. —Vení —Bepo y Manuel se alejan del chico, hablan en voz muy baja, quizás crean que él puede escucharlos—. Ya estoy con las bolas llenas. Terminamos acá. —Te dije que nos fuéramos a la mierda con la guita. Ricardo dibuja cuatro figuras en la arena. Una, la única con manos, es más grande que el resto. Las manos son un círculo y cuatro rayas duras que escapan de él, cuatro dedos como cuchillos. —Yo —señala a la figura con manos como dagas— ¿te gusta? —le pregunta a Manuel. —Sí, está bárbaro como dibujás. ¿Y los otros quienes son? —Éste sos vos. Amigo —señala una figura apenas más pequeña que la primera y pegada a ella, pero sin manos— Él —un dedo apunta a Bepo y luego a un monigote pequeño alejado de los dos primeros, la cabeza está separada del cuerpo. —¿Y ese de allá? —Bepo señala con el cuchillo la cuarta figura, está por encima de las otras, como si flotara sobre sus cabezas. Ricardo se calla. Cierra los ojos con fuerza, aprieta los labios. Toma la rama como si fuera un puñal y comienza a clavarlo en la figura —No. No. No —grita—. No. Mamá. Mamá. Se lanza sobre las figuras en la arena. Patea. Clava las uñas, rasga, muerde. Bepo lo toma por la ropa y lo alza. Ricardo grita, intenta patearlo. Bepo lo abofetea hasta que el chico se calla y del berrinche sólo quedan un motón de balbuceos y un aspirar de mocos. Bepo lo empuja, y él, Ricardo, Ricardito, el hijo de la vieja, el idiota del pueblo avanza a los tumbos. Tropieza con sus piernas. Cae. Bepo lo levanta. Lo toma de un brazo y apoya la punta del cuchillo contra las costillas. Ricardo camina. Llora. No, no. Quiero con Manuel que es mi amigo. Entonces morirse no es como pensé. No es volver para atrás y que todo te pase tan lento, tan calmo. No es pegar la vuelta mientras sentís que la cabeza te golpea; morirse es esto, es ese mogólico que le grita a Bepo y se come los mocos. Caminan quince metros, donde nacen las primeras dunas y Bepo lo empuja, un solo golpe en la espalda con la mano abierta y Ricardo cae de boca al suelo. Alza la cabeza escupiendo arena y Bepo le coloca una rodilla sobre la espalda. Lo toma del pelo y le echa la cabeza hacia atrás. Desde lejos parecen un monstruo bicéfalo que gruñe, grita. A Bepo siempre le gustó ver morir de a poco a sus víctimas, quizás por eso La Avispa 52

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Cuentos y relatos

el placer del cuchillo. Un golpe seco en la garganta. Simple. Una línea roja se abre como una boca enorme y el tiempo escapará de a poco. Entonces la muerte no será ese punto de retorno como pensaba Manuel. No. Debe ser otra cosa. Simple. Nada más apretar el gatillo. La muerte será como una puerta que se cierra. Golpea. Sacude. Bepo aún de espaldas con el cuchillo apretando el cuello. Uno, Bepo se sacude y suelta a Ricardo. Dos, y el cuerpo se dobla hacia adelante como olvidado de sus huesos. Tres disparos. Las rodillas se hunden en la arena. La mano no quiere soltar el cuchillo ahora tan pesado. El cuchillo que Ricardo le arrebata. El cuchillo clavado en el cuello de Bepo y tres balas en la espalda. Abajo. Arriba. Y el cuchillo sale en medio de un chorro de sangre. Otra vez. Manuel mirando. Sin palabras. Sin aliento. Ricardo hunde los dedos en la garganta de Bepo y los pasa por su cara. Una máscara roja y blanca. Ríe. Mira a Manuel y ríe. Manuel suelta el revólver. Presiente que algo se retuerce en él. Algo que aprieta y ahoga y corre hacia el auto. Sentado sobre el capot, las piernas abiertas, vomita. Deja que todo escape de él. Hasta quedar vacío. Hasta que el estómago contraído se seque y todavía tener la garganta apretada y ese regusto ácido que cubre a la lengua no es sólo su último desayuno. Sube al viejo Falcon y lo pone en marcha. Diez minutos después tomará la ruta que lo llevará al oeste.

DANIEL BATTISTON

danielbattiston@gmail.com

—Patrona —dijo la escoba que estaba bailando con el escobillón. La franela voló a apagar la radio y su compañero, el trapo de piso, intentó borrar los rastros de la fiesta.  —Yo les dije —comentó enojado el jabón, largando espuma por la boca.  La aspiradora lo acalló al entrar violentamente soplando para adentro los desperdicios.  Y el desodorante pedía a grito pelado le apretaran la cabeza, para sí poder borrar el delator aroma de la orgía.

AZUCENA OLIVA

(Bariloche) - azuliva@yahoo.com.ar 39

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Cuentos y relatos ASONADA El perro miraba con ojos de boludo. Los puntazos incrustados en el blando músculo abdominal se prolongaban en borbotones rojos. Con un aullido casi gutural, se dejaban dibujar a esos ojos animales las exhalaciones estertóreas, los últimos suspiros. Al punzante dolor en el bajo vientre del caído se sumaba una tremenda opresión pectoral. Y mientras la vida del gordo se escabullía inevitablemente entre otros cuerpos agitados, el perro miraba, entre el griterío de los amotinados, con ojos de boludo. Ya lo había hecho antes, un par de meses atrás, cuando al correntino Zabaleta, ese mismo gordo, ayudado por sus inmensos amigotes, violaba reiteradamente en un rincón oscuro de la lavandería. No fue tanto el dolor de la desfloración sino la hombría mancillada la que le hizo juramentarse que, tarde o temprano, se vengaría. Los ojos de tremenda mirada boluda registraron también algunas de las bravatas entre el gordo Ifrán y el flaco gestor de sapukais memorables, cuando en uno de los recreos el todavía voluminoso líder del pabellón de presos de alta peligrosidad arrinconó al esmirriado Zavaletta y le dejó marcada la mejilla con dos soberbios cachetazos. O la otra, cuando, acompañado de sus seguidores, intentó ahogarlo en el piletón del baño. El perro, definitivamente boludo, no podía entender las razones de la enemistad y simplemente observaba cómo los dos presidiarios, uno obeso y el otro huesudo, hacían lo posible por matarse entre sí. Acaso esa mirada fue más boluda que nunca esa madrugada cuando ardieron los colchones, repiquetearon las facas en los barrotes y sonaron miles de disparos. Cuando todos corrían sin ton ni son, el animalejo, bastante cansado y ciertamente atemorizado, observó, con su eterna y parsimoniosa boludez visual, la consumación de la venganza mientras se acallaban La Avispa 52

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Cuentos y relatos

los atronadores ruidos y la tranquilidad volvía a reinar entre los paredones. Los ojos, desorbitadamente boludos, veían circular la sangre en finos hilos, el cuerpo grueso y amorfo estremecerse en espasmódicas convulsiones, y una boca inmensamente abierta boqueando a duras penas para absorber algo de aire y dejando escapar una baba sanguinolenta. También veía la sonrisa de satisfacción en la cara del delgado agresor mientras arrojaba un trozo de hierro puntiagudo hacia cualquier lado. El perro, por supuesto, miraba con ojos de boludo. Siempre lo había hecho así…

SERGIO SOLER

(Punta Alta) - puntaltino@yahoo.com.ar Foto Javiera Miraglia

INFLUJO EN LA OFICINA Mi vieja secretaria camina entre carpetas caprichosas, gordas, desbordadas y trasnochadas. He aquí que el Señor Tiempo las va olvidando con nostalgia de obligaciones cotidianas. Cuando entro cargado de mohines todas las carpetas se sorprenden y buscan rapidito su lugar. Si no las miro hacen un movimiento intempestivo o circulan amablemente por el escritorio mayor, barnizado, temeroso de que no lo perdonen por su impaciencia. Y mi vieja secretaria con los ojos de cristal verde agua, atosiga los papeles endemoniados, para que mi firma se deslice sin protestar por la osadía de la rúbrica. Y el suave chillido de la pluma me atrapa dibujando una O meticulosa y fatal. Mi vieja secretaria se ocupa de apilar el ejército indemne de carpetas recelosas. Mientras yo, me levanto y camino cuando escucho a mi sofá “Luis XV” que me reclama, juguetón y enamorado. Me abraza dulcemente entre sus brazos –como locos– los dos danzamos soñando con el palacio de Versalles, mientras, que el piso encerado refleja un mundo que atrapa los vaivenes de una vida libertina. La llama nos envuelve cada vez más intensa y alocada, que bloquea la entrada a la vieja secretaria. Consumada la traición –los dos huimos– por las calles de la nada, fundidos en la hoguera galopante del infierno.

CIRYL ETCHE

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Cuentos y relatos EL CALLEJÓN Broken bottles under children’s feet bodies strewn across the dead end street... U2, Sunday, Bloody Sunday.

Este domingo amanece sangriento. Promedia un fastidioso invierno, y el viento helado se torna cruel. Todo es gris; se cansaron los dos o tres colores del otoño pasado. La naturaleza oculta del enemigo camuflado sólo se percibe en el aire asesino, enfermizo. Están agazapados en la penumbra. Apenas la luz amarilla miel rompe la bruma, divisan, enfrente, al rebaño indefenso. Y entonces se derraman por la calle en bajada, hacia el mar. Avanzan con sus botas trituradoras sobre unos mocosos ingenuos, aprendices de soldados, que quedaron de espaldas a una calle que se corta tras ellos. Son unos pocos chicuelos pelirrojos, pecosos, que chorrean desprecio por el enemigo. El monstruo, el monstruoso intruso, los acorrala en una callecita zigzagueante, que en otro contexto sería pintoresca. Soldados contra campesinos. Hombres contra niños armados con palos y piedras. Y odio. Pero el odio no es arma suficiente para vencer al imperio todopoderoso. El dolor se apodera del espíritu de trece madres cuando trece chicos quedan en el callejón en la más patética de las soledades. La angustia supera al intenso temor, y es un sentimiento interminable. La memoria es perseguidora. Los agrios recuerdos no las abandonan durante siglos. Este domingo se parece a un jueves muy lejano, sangriento también. Serena, la eternidad espera en la encrucijada de estrellas.

CRISTINA VILLECCO

cristinavillecco@gmail.com

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CAMINO A ROMA

Los tres que habían dedicado años y años de su vida a la búsqueda de la verdad, los tres que alguna vez soñaron con cambiar el mundo, los tres incorruptibles… se habían reencontrado. A la luz de una linterna de alto alcance, iban avanzando por los distintos pisos de aquel gigantesco garaje. Luego del control habitual, pararían a tomar unos mates en la oficina. Y casi seguro, a escuchar algo de música del viejo Pioneer (que sin que nadie se lo explique, ecualizaba cada vez mejor). Maxi, Zippo y Julián rara vez coincidían en ese mismo lugar, donde el primero se ganaba la vida como sereno. Tiempo atrás fueron compañeros, tanto en un grupo juvenil cristiano como en el primer año del secundario, que Zippo abandonó rápidamente. Maxi y Julián continuaron juntos hasta tercero; no obstante, seguían compartiendo salidas, bailes y alguna que otra tímida aventura de cacería del sexo opuesto, partidos de fútbol, de ping pong o de pool, alguna que otra borrachera, peleas con patotas, guitarreadas en campamentos, sin olvidar el cine, los recitales o las caminatas sin rumbo. Maxi terminó de cursar. No así Julián, que ante la muerte de su padre tuvo que salir a trabajar. De todos modos, no se perdieron el rastro. Allá por Octubre de 1989, se reencontraron en una banda de rock. Zippo vio un afiche en una casa de instrumentos eléctricos, y ofreció sus servicios como bajista a ese grupo de aparentes desconocidos. En medio de un gran júbilo, Maxi en la guitarra y Julián en la batería, lo recibieron con todos los honores. Si bien, en opinión de algunos expertos, los muchachos tenían un futuro más que prometedor; no pasaría mucho tiempo para que este grupo también se disolviera. Y así fue que para sobrevivir, cada uno se dedicó a trabajar muchas más horas. Maxi recaló en el garaje, Zippo en un taller de revelado, Julián se dedicó a viajar por todo el país haciendo lo que viniese. Decíamos que rara vez coincidían en ese lugar y a esa hora, pero una noche el azar los volvió a cruzar… serían más o menos las dos de la madrugada. Ya desde la caminata de control por los veinte pisos de la cochera, Julián venía contando las cosas increíbles que había visto y vivido por todos los lugares donde anduvo. Es más, la música que tantas veces había sido el tema central de esos encuentros, había pasado a un tercer plano. Entre mate y mate, el relato de Julián había captado, totalmente, la atención de sus estupefactos amigos. Ninguno sabía de los experimentos que el otrora monaguillo de la Parroquia 43

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San Antonio había hecho con drogas pesadas. —Era tal el grado de hipnosis y de sentirme parte de la música que llegué a asustarme... no sabía si iba volver a ser yo. No sabía quien era... —¿No sabías quién eras? —preguntó asombrado Maxi. —Medio que me dije, después de esto... ¡“La Adicción”! —Envuelto entre un nervioso coro de carcajadas, prosiguió con su relato—. No, hablando en serio… Estaba tan atrapado en las visiones que tenía, que a la vez respondían a sensaciones de una profundidad que para mí eran desconocidas... que me dio por investigar. —¿Investigar qué? —volvió a preguntar Maxi. —¡Claro boludo! Investigar sobre lo que pasa realmente con la droga... Julián explicó que se dio cuenta que en esos momentos, tenía un nivel de sensibilidad indescriptible, pero poca capacidad de razonar, que si no intentaba escribir o grabar algo, se iba a olvidar de todo eso que sentía y veía. Y que sería interesante hacer algún tipo de rescate. En el tiempo en que hacían música, luego de los ensayos, se juntaban a leer algunos fragmentos bíblicos o poesía visionaria (empezaron con Blake, siguieron con Baudelaire, Rimbaud, y Artaud… el tiempo traería las respectivas consecuencias), pero sobre todo les gustaba filosofar. Tanto Maxi como Julián, y en menor medida Zippo, eran jóvenes muy interesados en cuestiones místico-esotéricas. Si bien, no tuvieron posibilidad de acceder a la Universidad, su interés por descifrar la verdad, que para ellos se ocultaba detrás del mundo visible, los convertía en personajes diferentes a la mayoría de los que pululaban por las noches de fin de siglo. Además estaban en contra de todo tipo de vicios que pudieran llegar a degradar su honor y sus principios. “Lo nuestro solo llega hasta el alcohol, y con medida…”, solían repetir a quien quisiera escucharlos. —Y empecé a escribir muy torpemente... Ahora leo eso, y me parecen las frases de un perfecto imbécil, pero en ese momento tenían todo el sentido... Escribí algo así como que: “Me salvo si pienso, me detengo un poco y escribo... si no me voy a perder.” —Claro, claro…—Acompañaban sarcásticamente los otros. —Una noche conocí un flaco que se creía que era Dios... —¿Se creía que era Dios...? —preguntó Zippo, uniendo los dedos de su mano derecha con el pulgar y largando de a poco su tan singular carcajada, que solía acompañar apretándose la punta de la nariz con La Avispa 52

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la otra mano, como hacen algunos cuando meten la cabeza abajo del agua para peinarse. —Posta, no les bolaceo... y les digo que es probable. A mí no me pasó, pero estuve cerca. —¡No jodas! —arremetió Maxi. —Es raro, porque es como que “sentís la verdad”... —Esta es una charla de “mamados”, yo me voy... —dijo Zippo, burlándose. —Che, me extraña, que prejuiciosos que están... —Y vos contás cada cosas… —Sé que es difícil de creer, pero en ese estado en el que te encontrás, si bien parece ridículo, puede darse esta convicción de que la verdad puede llegar a sentirse, no a entenderse racionalmente. Créanme, ¡la verdad puede llegar a sentirse...! Julián siguió contando que conoció a ese flaco que se creía que era Dios, en una cena de obreros de una maderera en un pueblo llamado Belén, en la provincia de Catamarca. Luego del postre, se destaparon unas cuantas botellas de vino mendocino muy añejo, siguieron con el floripondio (que era la vedette de la noche), pero también había algo de cáñamo. Todo venía dentro de un clima inmejorable: buena música… la mayoría reía, y algunos bailaban a los saltos (como si fueran indios). El flaco que se creía Dios, repartía vino, parábolas y abrazos por doquier. En eso, prendieron la tele, y justo estaban pasando la película: “Oh, my God” (con George Burns y John Denver), y fue una conmoción. Al flaco, que encima se llamaba Jesús, le parecía que todo lo que estaba sucediendo no era casual, que todo era un mensaje en código, que estaban ante una especie de revelación. Para que se calme, empezaron a tratarlo como si efectivamente fuera Dios. Encima eran trece, contándolo a él. Cuando vieron que uno se llamaba Pedro, que venía del sur y había sido pescador; que otro había trabajado en la DGI y se llamaba Mateo; que a otro cuyo nombre era Teodoro, y que encima se apellidaba Iscario, ya de antes le decían “El traidor”, todos empezaron a dudar. Jesús —seguía contando Julián— lo agarró a él de confidente. Mientras los demás se veían invadidos, primero por el miedo y la confusión, y luego por el amor y la hermandad, le preguntaba a cada momento: “Che, ¿seré o no seré Dios…?” Luego de este pormenorizado relato. Julián advirtió a sus amigos de los peligros del abuso de ciertas drogas. Trató de explicarles que el asunto pasa por no perder la identidad, que el problema de irse 45

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es no poder volver. Y que para volver, la clave es saber, en todo momento, quién es uno. Porque a veces las drogas, nos transforman en “otros tipos”. Zippo le preguntó si creía que en ese momento el catamarqueño era efectivamente Dios. Julián le dijo que no sabía, pero que las cosas que el flaco decía iban cobrando cada vez mayor coherencia. Es más, sonaban claramente “a verdad”. Y que luego que se prendiera la tele, todas las misteriosas relaciones que se fueron sucediendo, llevaron a que él mismo terminara dudando de si en realidad, más que el hecho concreto de que Jesús fuera Dios, lo que acaso haya ocurrido es que Dios haya descendido hasta ese lugar, y se apoderara por un rato del cuerpo del flaco. —Sí... y le reveló un secreto al oído —comentó irónicamente Maxi—. ¿Te imaginás a un tipo parecido al Checho Batista en México 86’, jugando al teléfono descompuesto con trece boludos, dados vuelta, recontra en pedo... y pasándoles mensajes? —No boludo... —dijo Julián sin poder parar de reírse... —¿Y cómo terminó todo? —preguntó Zippo, al borde de las lágrimas. —El chabón terminó diciendo que Dios viajaba por el universo bajo diversas formas. Una de ellas es a través de la luz; otra forma es a través de la música; otras veces se metía un rato en el cuerpo de un tipo (sin que éste lo supiera), y ayudaba a otros bajo la forma de este mismo tipo que elegía; y a veces en forma de pelota... —¿En forma de pelota...? Eso si que es una pelotudez… —Sí... y terminamos, todos re-en-pedo, creyéndonos que estábamos en Grecia, que éramos todos dioses, y tirándonos unos a otros una pelota de goma, convencidos que el que tenía la pelota era Dios. Pero eso si, había que pasarla, no se la podía quedar nadie. Al que se la quedaba, lo cagábamos bien a palos. —¿Y después...? —Elemental mi querido Zippo, nos fuimos de putas. Luego de semejante historia, no tenían intención de seguir conversando. Se habían hecho las cinco de la madrugada, y Maxi culminó su horario de trabajo. No había drogas, el rock and roll había quedado definitivamente atrás, no había mujeres que los estuvieran esperando, y hacía tiempo que Dios los había abandonado a los tres. La sensación prevaleciente era que la vida de los tres “iluminados” se había vuelto un rotundo y soberano fracaso. Habían desperdiciado su juventud y sus ideales en pos de nada. Ni cambiaron el mundo, ni La Avispa 52

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se divirtieron lo suficiente, ni formaron una familia, ni se recibieron de nada. Al final de todo solo quedaba una única cosa por hacer. El primero en advertirlo fue Zippo. “Che, ¿la turca no andará por ahí?”, preguntó, moviendo su cabeza con el sigilo suyo de siempre. Los tres se miraron a los ojos durante unos cuantos segundos… Partiendo raudamente, luego de la arenga guerrera de Maxi y Julián: “¡Má sí... vamos todos a garchaaaaaaar!”. “¡Pero seee... salgamos a garchar!”. Y así fue que, también ellos, asumieron lo que realmente eran. Desviaron su camino, y sin chistar, se fueron directamente a “Roma”: la whiskería que, desde siempre, los había estado esperando a unas pocas cuadras del garaje. El burdel donde, cada tanto, los dioses tomaban los cuerpos de los hombres para gozar un poco la tierra, y huir aunque sea unos míseros instantes… de tanto cielo infame.

ROLY SALVATIERRA

EN LA MESA Juan estaba sentado delante de Carolina. No sabía cómo decirle que la amaba. Entonces se metió dos dedos en la garganta y vomitó todas las mariposas sobre la mesa.

JUAN SEBASTIÁN GIL

DESEMBARCO El día de la gran batalla él desembarcó anónimo entre sus cientos de compañeros. Avanzó a toda velocidad y en un momento el camino se dividió en dos. No supo qué hacer. Falleció, sin medalla, allí, lejos, en las trompas de Falopio.

JUAN SEBASTIÁN GIL tercerasalida@hotmail.com

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Cuentos y relatos VIGNERON Habían pasado varios meses desde mi gloriosa graduación con pompas y fanfarrias en la prestigiosa escuela de enología, la Autónoma Universidad de Garonne en Bordeaux. Y yo, aun sin una ocupación digna de un servidor a Baco. No estaba preocupado por el dinero, pues aun me quedaba un sólido ahorro en plata de mis comisiones en la elaboración de un rosado vulgar de los lastimeros viñedos de Labarde que había decidido guardar debajo del colchón. “Rouge Petit” fue el ridículo resultado de mis variedades mezcladas en proporciones desconocidas entre el mosto cabernet franc y cabernet sauvignon. Un vino —dejando atrás la crítica del triangular y ámbar envase y su deficiente carta de añada— carente de cuerpo y nulo equilibrio en la acidez; acerbo, entre muchas otras cosas. Con toda franqueza, un caldo —como bien diría con total propiedad mi venerado maestro de primer semestre, monsieur Balzac—: “incorrecto”; sin embargo, pese a la inconexión del vino, el pillo del tendero vendía en la “Dauzac” cajas de veinticuatro botellas como si la bebida fuese de grand cru. ¡Increíble! En verdad no sé cómo le hacía aquel carcamán en lograr tan excelente salida a un rosado que de dominación y origen sólo daba fe la etiqueta. Pero eso a mi me importaba un escobajo, él me pagaba por mis conocimientos buena guita y listo. Mi verdadera intranquilidad se centraba en la falta de una oferta laboral al nivel de una persona que posee la ciencia del vino, además de ser galardonado numerosas veces por mis infalibles fichas de cata. Desde la pasantía solicité empleo en las tres más importantes bodegas productoras de toda Francia y quizás del Mediterráneo: Groupement Agrícola Moncier Albert Long Depaquit, Maison Albert Bichot y sobre todas ellas: Château Margaux. Tenía muy claro que en la adquisición de un trabajo de tal nivel requeriría de la virtud de la paciencia, la cual, siendo honesto carecía completamente. Las semanas transcurrían pesadamente y en mi teléfono ninguna llamada de las esperadas. Estaba hecho un impaciente gorilón, ya no se me ocurrían otras actividades a realizar además de las acostumbradas, así que aprendí a jugar ajedrez, leía libros de temas relacionados con la bebida sagrada y ocasionalmente componía algunos tangos para ejecutar en la guitarra. Reconozco, de no ser por el musée du Vin, ubicado a dos cuadras de mi departamento, el semanario vinícola editado y publicado por el club de gourmet La Avispa 52

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vinos de gran clase y mis constantes compras de fermento de todo el mundo estaría sumido en una crisis depresiva. Mi economía se esfumó antes de lo previsto y mi tacaña novia, Odred, rehusaba seguir pagando la renta argumentando una sarta de boberías, entre las cuales, hacía mayor reproche al popular análisis organoléptico ofrecido cada viernes en la vivienda con algunos allegados colegas. Bajo semejante desfachatez, me vi en la necesidad de buscar al viejo Labarde y volver a colaborar con él, sólo que esta vez, le exigiría realizar claretes amplios de verdadera crianza con cien por ciento variedad pinot noir del viñedo de Chambertin, y por supuesto cesar con el timo a los consumidores, todo por la nobleza del vino. Pues la máxima dice: ¡No hay malos vinos, sino malos productores! Fui al barrio argelino y estando de frente al “Dauzac” se encontraba con las cortinas metálicas cerradas, sucias y descuidadas, además de dejar ver enormes sellos amarillos del ministerio de finanzas con la leyenda “clausurado”. No fue difícil inferir que la policía comercial había pillado al bonachón en el fraude de las etiquetas. Suerte tuve al alejarme a tiempo del señor Pierre —pensé en mis adentros— e inmediatamente me fui de aquel sitio, pues no quería involucrarme y volver a ser fichado. Cabizbajo, de regreso a casa, decidí bajar del metro a cuatro paradas antes de la correspondiente estación para poder meditar y quizás al andar vislumbrar alguna solución, o mejor aun, una buena excusa para Odred y así convencerla de pagar la mensualidad. Tomé camino por la avenida central De Gaulle —la arteria comercial más bella de París— y al kilómetro de mi andar me encontré con la inauguración de un lujoso restaurante de comida Madrileña. Me llevé la sorpresa de mi vida, necesitaban urgentemente cubrir el puesto de sommelier pues repentinamente el tipo a quien se le asignó el cargo regresó a su tierra. Yo estaba hecho un incrédulo. Hablé con el gerente, presenté mis cartas de recomendación y sin vacilar acepté la posición. El empleo resultaba interesante, el restaurante gozaba de una gran variedad de los más famosos vinos españoles, lo que me ayudaría a ahondar en mi laxo conocimiento sobre los caldos ibéricos. Al mes de laborar ya estaba harto, me sabía de memoria toda la cava del lugar, la cual, por cierto, me prohibieron degustar, me tenían trabajando horas extras sin paga y el sueldo era raquítico. Tomé la decisión de presentarme a mi faena por última vez ya que se decantarían unas botellas de vino blanco de Navarra Gran 49

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Reserva de los viñedos de Irache de 1945, un excepcional año, un deleite a experimentar. Todo trascurría con una tranquilidad oportuna permitiéndome escuche detrás de mí la conversación acalorada de dos elegantes caballeros portugueses discutir sobre el exorbitante monto dispuestos a pagar por poseer en sus manos el envase premier grand cru classé Château Margaux subastado en la mansión Gironde de París el día de mañana. Gracias a mis habilidosas manos estaba en primera fila, sentado en una de las cómodas y exclusivas butacas de la Gironde. Siguiendo con la puntualidad del programa, se presentó imponente ante nuestra incrédula mirada una de las dos raras botellas con fecha de 1771 en perfecto estado, halladas dentro de uno de los féretros de las catacumbas bajo los escombros de un templo católico romano. El monto al comenzar la subasta fue de cincuenta mil euros, y así, sucesivamente aquel manjar iba incrementando su antigüedad en oro. Súbitamente, desconcertando a los asistentes, una falla eléctrica extinguió la iluminación por escasos minutos siendo aprovechado por mi impulso a la posesión de codiciado tesoro. Abrí tanto como pude los ojos para captar el más ligero haz de luz en el salón y tras algunos tropezones me acerqué tanto como creí prudente al podium, estiré mis brazos temblorosos sosteniendo como pude el áspero envase y cuando sentí tenerla salí pronto del recinto sin ninguna complicación. Había sido todo un triunfo. En la seguridad de mi hogar, contemplé absorto por algunos días la botella, analicé su carta de añada e investigué todo lo referente a tan magnífico y único ejemplar, hasta decidir finalmente degustar su caldo revitalizante como si se tratase del elixir de la vida. Descorché con ansia el acerado corcho y sutil delicia, un extasiante aroma emanó cual genio benefactor impregnándose por doquier. Mis frustraciones desaparecieron a tan alborozada felicidad. Preparé unas copas de vino de cristal cortado —pulcramente pulidas—, que a la merced de la uniforme luminosidad diáfana del sol, observé maravillado tan intensos destellos de un matiz rojo ocre. Llevé a mis belfos el aterciopelado líquido e ingerí hasta la última gota, saciado al lograr la catarsis, me encerré en mi alcoba y noté parpadear la fuerte ráfaga roja en la máquina de mensajes, presioné el botón para escuchar mis recados y claramente una apacible voz bacante decía: “Garçon Louis Combes, se le invita a concertar lo más pronto posible una entrevista con la directora de recursos humanos de Château Margaux”, me acosté en la cama y dormí profundamente con la La Avispa 52

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bendición de Dionisio. A la semana del exitoso robo en la Gironde, el periódico “Le monde” en su primera plana anunciaba el hallazgo del criminal quien fuera encontrado muerto en su lecho. En entrevista exclusiva con la dueña de los vidueños de Château Margaux, Corinne Mentzelopoulos, nos confirmó sobre el fuerte contenido en arsénico de los dos vinos subastados, ya que de acuerdo al último informe antropológico de los cuerpos encontrados dentro de los ataúdes, una muerte comunal se había desarrollado en la abadía producto al consumo del vino.

IVÁN MEDINA CASTRO

imc_grozny@yahoo.com (MÉXICO)

EXCURSIÓN A FÁBRICA Salí de mi sala de torturas donde no circula el viento que despeja las ideas. No quería ponerme a pensar en cómo estaba el cielo porque tampoco lo quería ver. Entonces me vi sólo entre tanta intolerancia y busqué dónde esconder lo racional de la crueldad. Llegué después de una hora habiendo caminado cien metros y el caballo atado afuera me hizo acordar a mí. Crucé de vereda para leer el cartel que estaba sobre mi cabeza y, si bien le faltaban algunas letras, había quedado de ellas la claridad apenas legible que suelen dejar cuando se ausentan haciendo notar la diferencia entre lo sucio de lo que había y lo limpio que dejaron al fugarse, decía: “Fábrica de mentiras”, pero yo no lo creí aunque me despertó curiosidad. Entré y me sorprendí al ver tantas cajas llenas de nada y tantos trabajadores empujando el aire. No me animé a preguntar, y compré dos cajas que me salieron doce soplidos fuertes y cuatro esperas de primavera. Volví a mi sala de torturas, las abrí y sentí cómo lastima la verdad cuando la nada se hace presente para darle pasó al no saber que hacer.

PATRICIO JOAQUÍN MIRAVÉ

mirave1@hotmail.com - (Mar del Plata) GRUPO DELAPALABRA 51


Cuentos y relatos EL PELADO DE LA ESQUINA Yo era muy wachín cuando pasó lo del Pelado, así que mucho no puedo chapear, en serio, pero todos lo del barrio sabemos masomeno lo que le dio, así que vos vistes, por aquí mucho no se pregunta, si te cuentan pará la oreja y pispeá calladito, mejor no cancherear de jetón ni nada parecido. Era alto capo el Pelado, era regroso. Nunca limado, jamás. Siempre con la pilcha de prima, unas yantas de aquellas y el caño en la cintura, siempre. Vos sabés que por aquí hay sacar patente y no bajarse nunca de la moto, si no te queman sin aviso. Había que verlo cuando hablaba en la esquina, éramos como cien, todos boluditos de quince, veinte, escuchando al Pelado, todos queríamos ser como él, hasta como escupía le copiábamos. Con la birra en la mano y el culo en el piso, los Pibes Chorros en el celu mientras el tipo nos llenaba la bocha de historias de ratis y los del palo, de cuando se hizo el tatuaje en la mano, el de los puntos, cuatro y uno en el medio. Decía que para chorear a los chinos era lo mejor, veían los puntos y te daban la guita de una. Una vez, me acuerdo, vino con un ladrillo, todo brillante, paquetazo de vitamina. Quería uno que lo llevara a lo del Pincho, en el Autódromo. Yo salté primero, lo pisé al Seba y no lo dejé ni pararse. Te voy a surtir boludo. La concha de tu hermana, hijo de un vagón lleno de putas le dije. No me lo iba a perder, ni limado. Era la punta que quería, hacía rato que pispeaba qué hacer y ahí lo tenía a la mano. Me le paré delante, le bajé la vista y le dije que adonde, y por nada, que no quería un mango, que después me daba un diego si le parecía. Me fichó con la lupa. ¿Qué onda gato?, mirá que no quiero un zapato me dijo. Tenés que ir cagando a lo del Pincho, tiene la yuta en el orto. Pasale el paquete y te venís sin decir una letra wachín, no te zarpés con la lengua y venite volando bajito, que no quiero líos con la yuta. Demasiados kilombos tengo con tu hermana, wachín, y de paso decile que se olvidó la tanga debajo de la cama. Yo me mordí la lengua, me comí un pedazo. Mientras me tragaba la sangre y pensaba en la reputa de mi hermana, todos se cagaban de risa, la conchadelalora, las hermanas siempre tienen que ser de otro, sino te rompen los güevos todos los días. Pedazo de puto, pensaba, cuando pueda me emperno a tu vieja, que se saca los dientes y flor de mamadas le da al Gordo García, dice que el culo todavía lo mueve pero que chupa la verga como nadie. Me doy un pipazo y a tu vieja le lleno la zanja, reputo. Todo eso le dije bajito mientras llevaba el encargue. Así me quedé por un tiempo largo al La Avispa 52 52


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lado del Pelado, me bancaba los chistes con mi hermana y el me tiraba un encargue cada tanto. Yo quería salir de la casa de mi vieja, estaba hasta la pija de escucharla con lo del Pelado, que era una mierda y que me iba a garcar, que esos tipos siempre te acomodan, mirá nene que ya lo perdimos tu viejo, me lo mataron esos soretes, me decía la vieja. No te enganchés con el Pelado, que cuando la tenga complicada te vende con los ratis por unas monedas, no va a dudar, te va a cagar a cuatro manos y vos adentro y él laburando con los pibes, con otros giles que se llenan la cabeza con las cagadas del Pelado, es un maricón, no tiene güevos, no tiene código. Tu viejo no cagaba en el barrio, nunca, no tocaba a los pendejitos, no se metía con las minas de otros, el Pelado es un jabón mojado, se te raja siempre. Pero viste Araujo, los pendejos a los viejos un carajo, sino no seríamos pendejos, seríamos viejos y yo no quería ser un rastrero como mi viejo, no, ni limado. Yo quería ser como el Pelado, comerme un carozo cada tanto, echarme un lechazo a cada rato, cuando quiera, ser el poronga de la esquina, de la cuadra, de todo el barrio. Si vamo a querer quiero todo todo. Mi vieja me rompía las bolas y a mi no me daba la nafta, ni en pedo, así que le pedí al Pelado un ayudín, y el poronga me bancó un pipazo y la flashié con la vieja, me fui a la casa y le dije de todo, la reputié y le puse la faca del Gordo al cogote, que no me rompiera las tarlipes o la cagaba pinchando. Y te juro Araujo, por lo que más quieras, que nunca más me dijo ni mu, increíbles las muy guachas, hay que asustarlas para que se vayan al mazo, por las buenas un pomo, aunque fuera la vieja, pobrecita, ella no tiene la culpa de ser mina. Además es un Pokemon la vieja, en serio. El Pelado tenía una mina, la Estefanía, la hija del Pedro, el enfermero de la salita. La Estefanía era como sacarse la lotería y perderla al mismo tiempo. Era un minón de la conchadelalora, unos cantos infernales. Salir con la Estefi era lo más, cualquiera daba una mano por tocarle una teta, en serio Araujo, un delirio y era del Pelado, De quién más, si era el único con la guita como para bancarle los gustos, porque era carísima, todo de prima, salir al Shopping, comer afuera, ropa diferente todos los días, peluquería y laputaquelarreparió. Que lo valía lo valía, todos sabían que era la mina más careta del barrio. Ni en pedo se te ocurriera hablarle si no te hablaba primero, una yegua de mierda, el Pelado llegó a quemar al boludo del Pancho porque la Estefi le dijo que le miró el culo. Si todos le queríamos romper el orto, pero se puso de la concha con el Pancho y tanto le 53

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rompió las pelotas al Pelado que lo terminó cueteando. Pobre Pancho, ninguno dijo ni mierda, quedó tirado en el auto hasta que vinieron los ratis y se lo llevaron, directo al sobretodo de madera. Era duro el Pelado, se hacía el amigo pero cuando era por los bifes si te tenía que garcar le importaba un carajo, se hacía respetar con el caño y la pasta, hasta que llegaron los desarmadero, los que trajeron el paco al barrio. Eran cuatro o cinco, todos muy caretas y con mucha guita, ropa cara, gafas de marca, caños comprados a los ratis, con los números bien. Andaban siempre en grupo, se metieron en el barrio con el asunto de pagar por auto choreado, armaron una playa para cortar y salieron a buscar pendejos que les trajeran lo que necesitaran, porque laburaban por pedido y arreglados con la taquería. Cuando se hicieron fuertes empezaron a cambiar autos en Paraguay por falopa y después cuando se vino el kilombo se mandaron con el paco, más barato y más fácil de colocar cuando no hay guita en la calle. El Pelado era capanga, nos daba fasos, me daba laburos pelotudos por mierda, pero así me iba bien, de a poco me tenía más confianza. Yo le decía gato dame otra cosa, yo me la banco, fichame ya vas a ver que no te cago. Cerrá el ojete pendejo, me mandaba a la concha en bote, no sos nadie, si me seguís rompiendo las bolas te voy a cagar quemando. Yo ahí, la cabeza baja, fichando pal piso, remanija, mordiéndome la lengua por reputearlo, Pelado reputo ¿quién remierda te creés que sos, qué te fumaste? Así todos los días, a veces agarraba buena pasta y a la bailanta, fernandito toda la noche y siempre alguna zanja con ganas o en pedo para terminar en la casilla, atrás de las vías, recolgado. Yo lo quería al Pelado, en serio, si ni mi viejo me dio pelota en la concha de la vida, por lo menos tenía guita, minas y ya me iba a comprar el caño. Por ahora me había hecho un pinche, finito y liviano con mango de poxi y bien afilado, lo tenía sin usar pero cuando estaba al pedo en la cama hacía como que lo pinchaba al Gordo, al Felipe, le entraba por el costado y le sacaba las tripas pafuera, el Gordo con los chinchulines colgando y yo lo miraba y le decía ¿así que soy un negro viya?, morite chileno de mierda, ¿te cabe puto? Metete las tripas en una bolsita y decile a tu hermana que deje la chota del carnicero y te lleve a la salita. Y así toda la noche, meta con el pinche y el gordo, lo habré reventado como cien veces. En la bailanta siempre había kilombos, pero las cosas se arreglaban afuera. Para que Wally, el dueño, no tuviera despelotes con los ratis. La noche en que vos me preguntás Araujo, yo llegué tarde, el Pelado La Avispa 52

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no me daba nada por esos días y no tenía ni para el fernandito. Así que me mandé a la plaza de la costa, la que está en la calle Libertad y les mostré el pinche a unos boludos que andaban con las tablitas, se recagaron cuando los apuré no más, ¿qué mirá salame? ¿qué mirá nabo?, ¿qué onda gil?, dame toda la guita la conchadelalora te voy a romper el orto a patadas larreputaquerreparió. Salí corriendo con la mochila del más chico y la tabla del otro. En el centro la hice unos mangos y me fui para el boliche, por eso llegué después. Ya estaba el Pelado con la Estefi y todos los otros. Como a las tres llegaron los del desarmadero, no miraron a nadie y se sentaron en la punta de la barra del Wally, pidieron una de tequila y se pusieron a chupar. En eso uno, el que parecía el capo, la fichó a la Estefi. La yegua estaba como para matar a la vieja, casi en bolas, con los timbres al aire y el culo parado raspádolo al Pelado. El tipo le echó el ojo y ella se calentó más, y más la miraba el ortiba y más lo concheaba al Pelado. El Pelado me miró, me guiñó el ojo y se fue al baño, cuando volvió, el tipo la chamuyaba a la Estefi y la muy puta le hacía ojitos y se reía con todo el piano. El Pela se le fue al humo y todos nos quedamos al salto, ellos eran cuatro y nosotros como diez. Wally nos mandaba para la calle a los gritos pero nadie se movía de ahí, yo tenía mi pinche, alguno me iba a cargar, pero había varios con el caño en la mano. La Estefi lo miró al Pelado y le hizo cara de asco, como hacé algo boludo, y todos al salto, el viejo con la mano en la cintura de la yegua y la otra en el caño, el Pelado las dos manos en los bolsillos, los demás esperando para reventarnos por la reputa esa. El Pelado lo miró al viejo y a la Estefi, me dijo algo que no entendí y después se sentó en la barra a tomar su fernandito. En serio Araujo, le dio la espalda a la yegua y al viejo y repillo se tomó todo el vaso. La otra remanija lo trató de maricón, puto, comilón, careta y la reconchadelalora. El Pelado ni una mierda, me acerqué qué hacés gato, dejá la gilada, no me digás que no te da la nafta, quedamos maricones. Me miró como para cuetiarme, a mi me da la nafta para lo que sea pero esta yegua me las tiene por el piso, si el capanga éste la quiere que se la reculee. Pero Pelado no me dejés solo, a estos los 55

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quemamos. No digás giladas, esa zanjuda no vale la pena. Se fue a la calle, solo con el caño guardado, sin tocarlo, la Estefi lo miró y como todos se cagaron de risa la yegua le gritó de todo. Al rato estaba destangada en la falda del viejo. Yo me quedé solo un rato, me tomé como diez, te juro que no lo podía creer. Yo le tenía respeto, miedo y ahora se rajaba de maricona. Al rato salí a dar una vuelta para que se me pasara el pedo, me empastillé un Rophy y como a la hora volví, estaba remanija, la busqué a la Estefi pero no la encontré, de los pibes no había nadie, del viejo ni nada. Cuando empezaron los ruidos salí, todos gritaban como locas, dos flacos lo traían al Pelado, la Estefi venía llorando. Lo pusieron en el capó de una camioneta blanca, la sangre le chorreaba despacio de un buco que tenía en la remera, corría por el costado y caía por el paragolpes. De a poco se hacía un charco, el tipo estaba más muerto que el Pocho, no movía nada, las minas gritaban, la Estefi miraba el piso, los tipos nada, el Pelado remuerto en la camioneta, goteando por el costado, los brazos abiertos. Un wachín le afanó el reloj, otro las yantas. Yo me hice el pascual y me tomé el raje, me caminé hasta la casilla de mi vieja. Después me contaron que llegó la gorra y armaron kilombo, como siempre. Se llevaron a todos y le cerraron el boliche al Wally, que tuvo que poner la tarasca que no tenía, le pidió a los transas y al final los putos se quedaron con el boliche. Pobre Wally, sin comerla ni beberla se quedó en pelotas. Yo me dormí al lado de la vieja, la guacha había tirado mi catre a la mierda. Me desperté como a las tres de la tarde, y te juro Araujo, te juro que no sé como fue que lo primero que hice después de miar fue ponerme a limpiar el pinche. La sangre es pegajosa, pero se limpia con agua y detergente. El nombre no Araujo, el nombre lo limpio con la muerte.

GUSTAVO JAVIER ARAUJO

(Mar del Plata) gustavojaraujo40@yahoo.com.ar

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ROMINA EN DOS TIEMPOS

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Mar del Plata, 25 de Mayo de 1985. El acto escolar estaba en pleno desarrollo. Los alumnos estaban bulliciosos, las maestras vigilantes y los padres expectantes al fondo... Romina Dávila, 10 añitos. Su maestra sabía que cantaba bien. Ojos grandes y verdes, mirada tranquila, cabello rubio y ondulado. La alumna ideal para cantar el Himno Nacional Argentino. ¿Quién mejor que Romina con su rostro angelical para llamar a los espíritus patrióticos con voz bien entonada? Romina no se negó a cantar. ¿Por qué habría de negarse? Le gustaba cantar, la divertía. Otros chicos tocaban algún instrumento musical. O bailaban folclore… Romina no, cantaba. Entonces, cuando su maestra le indicó, subió al escenario, se acercó al micrófono, una mano hábil y precisa lo bajo a su altura. Romina se acomodó el cabello tras las orejas. Humedeció sus labios, levantó su brazo izquierdo y cerrando su puño en alto canto: Arriba los pobres del mundo En pie los esclavos sin pan Alcémonos todos al grito: ¡Viva la Internacional! Luego del estupor, los murmullos, las caras horrorizadas de las maestras y alguna que otra risita semirreprimida la maestra de Romina hizo pasar a su padre a un aula para hablar a solas. —Sr. Dávila su hija acaba de cantar una canción subversiva, ¡esto es inaudito! —A ver… —dijo Dávila—, inaudito no es porque inaudito quiere decir “nunca oído” y esa canción no es ningún estreno, aunque debo reconocer que nunca la pasaron en “Música en Libertad”… —acotó irónico—. Pero no se que quiere decir con “subversiva”, defíname subversiva por favor. —Esteee... subversivo es lo que pretende subvertir el orden establecido —dijo agitando un dedo índice. —Ah, en ese caso si tiene razón pero le voy a decir una cosa y discúlpeme que sea franco. ¿Qué dice el Himno? Oid, mortales, el grito sagrado. ¡Libertad, Libertad, Libertad! Entonces si estamos diciendo que eso es sagrado para nosotros ¿como osa usted criticar al derecho de mi hija a cantar lo que se le ocurra? Además, para que sepa, ¡la canción se la enseñé yo! 57

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Dicho esto el Sr. Dávila salió del aula, se dirigió al salón de actos, fue hasta Romina que lo miro muy sonriente. Le dirigió una amplia sonrisa, tomo su mano y salieron caminando despacio por la avenida mientras el viento los despeinaba. Mar del Plata, 1º de Mayo de 2007. Romina Dávila, 32 años. Visita a sus padres junto con su esposo. El resto de la familia esta en el patio preparando el asado. Su madre ocupándose de las ensaladas en la cocina. Su padre esta en su sillón favorito mirando un libro sobre pintura. Esta como hipnotizado mirando “La Libertad guiando al pueblo” de Delacroix. Romina se acerca a él, lo besa y también mira la pintura. Siempre fueron bastante parecidos en gustos, a ella también le fascina Delacroix. Hay algo mágico en esa obra, algo que hace hervir la sangre. Un sueño, una esperanza. Tres colores que son los de Francia pero que van más allá de ella: Bleu, Blanc, Rouge. Libertad, Igualdad, Fraternidad. — Romina, ¿te acordás cuando cantaste La Internacional en la escuela? —¡Claro papa! Como olvidarlo si siempre hay alguien que me recuerda la anécdota. Pero vos ya no la cantás… —Hummm. No, es verdad. Pero no descarto volver a cantarla. El porvenir es largo… —acotó sonriendo. —Por cierto, mi pequeña saltamontes, vas por el séptimo mes de embarazo, ¿ya pensaron nombres para la futura chancletita? —Leandro quiere ponerle Natalia, a mi me gustaría ponerle Tamara. Ya veremos. —¿Y?... ¿Qué le vas a enseñar a cantar cuando crezca? —le preguntó expectante. Romina se acomodó el cabello tras las orejas, humedeció sus labios, acaricio su vientre y dijo: —Todo lo que pueda papi, todo lo que pueda. ANGEL RAÚL CARRO (Mar del Plata) - raulcarro57@gmail.com La Avispa 52

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Not as y ensayos

OSVALDO PICARDO MÓNICA ARAMENDI RICARDO FONSECA

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Notas y ensayos UN ANDALUZ PROFESIONAL Por OSVALDO PICARDO

(Mar del Plata)

“¿Cómo leer hoy a García Lorca?” bien podría ser un planteo de la actual poesía argentina ante una serie de autores españoles cuyas lecturas, por distintos motivos, han sido abandonadas por las nuevas generaciones. En el caso de Lorca, de inmediato, acuden dos actitudes o dos formas distintas de leer: la de la aceptación sin límites, forjada en la preexisten­cia popular de un ícono cultural, y la del rechazo, resumido en las conocidas expresiones: “gitano profesional” y “ perro andaluz”. La aceptación sin límites habitó por mucho tiempo la escuela y armó el complejo mundo de citas lorquianas, que no son sino como una sombra de emocio­nes moldeadas, con que se desdibuja el sentido poético del texto antes de leerlo, es decir, antes de que exista. Allí se mezclan lo anecdótico, lo ideológico, el poema recitado o cantado, el comentario impresionista... Se transforma, por lo tanto, en una proyección cómoda para locutores de radio y efemérides. ¿No nos ha sucedido con algunos poemas incipientes de un alumno o de un participante de concurso de poesía? ¿No reúnen, casi sin saberlo, las sonoridades métricas, el mismo tipo de imágenes y hasta algo del vocabulario en los que se escucha el sonsonete lorquiano? También, aunque desde otra perspectiva, lo hemos escuchado en las creaciones de las provincias, donde, por un factor histórico y cultural, prevalece aún el lenguaje de la colonia y el problema de la identidad con el espíritu de la tierra y las diferencias con Buenos Aires. Aspectos que, si bien tienen su razón en las provincias, son muchas veces impostaciones epigonales en las ciudades del interior y que resuenan extrañamente con la sonoridad lorquiana del Cante o del Romancero. La segunda lectura o actitud, la del rechazo, gira en torno al deno­ minado “canon literario argentino”, tradición y selección de obras y autores que, por criterios discutibles, constituye, para los que escriben y para los que leen, el horizonte en que se recorta el paisaje contemporáneo de una literatura, una especie de biblioteca hipotética en cuyos estantes se han colocado las obras que representan esa literatura. A ello contribuyen los suplementos literarios, las revistas, La Avispa 52 60


Notas y ensayos

los mismos escrito­res, los profesores universitarios, los críticos, etc. Por ejemplo, en 1996 en La Nación, a partir del auge polémico del crítico norteamericano Harold Bloom, que reflota el concepto caprichoso de “canon occiden­tal”, Tomás Eloy Martínez y luego –el ahora defenestrado– Abel Posse, discuten en sendos artículos sobre el canon argentino. Abel Posse denuncia el supérstite antihispanismo literario de los escritores argentinos desde Leopoldo Lugones y Jorge Luis Borges, a través de una anécdota que este último le contara del primero: El joven Galves habría ido a visitar al maestro Lugones, para comunicarle el entusiasmo que le suscitaban algunas lecturas de autores españoles. Lugones le aconsejó entonces que no perdiera el tiempo leyendo una literatura menor como la española, equiparable a la búlgara y nunca a la altura de la francesa. Esta anécdota en los labios de Jorge Luis Borges, no era gratuita, sino que pagaba fuertemente su propia convicción, hasta el punto de catalogar a García Lorca como un gitano profesional y desestimar a otros autores españoles posteriores a Cervantes y Quevedo. Tomás Eloy Martínez, por su lado, señalaba un artículo de Borges como piedra fundamental de nuestro canon contemporáneo: “El escritor argentino y la tradición” (Sur, enero / febrero, 1955). En ese ensayo en que también afirma que “nuestro patrimonio es el universo”, da su interpretación de “La Urna” de E. Banchs, y destierra de la escritura poética la expresión de una cierta sentimentalidad, en aras de un argentino “pudor” o reticencia para la intimidad que ejemplifica en Banchs de esta manera: “La circunstancia de que Banchs, al hablar de ese gran dolor que lo abrumaba, al hablar de esa mujer que lo había dejado y había dejado vacío el mundo para él, recurra a imágenes extranjeras y convencionales como los tejados y los ruiseñores es significativa: significativa del pudor, de la desconfianza, de las reticen­cias argentinas, de la dificultad que tenemos para la confidencia, para la intimidad.” A todo esto debemos agregar, el problema que se genera en la misma España con la publicación del “Romancero Gitano” (1928), que por un lado es víctima del sarcasmo vanguardista de Dalí y Buñuel y, por otro, de la autocrítica del mismo Federico García Lorca. Sin duda, el Borges, recién venido de la madre patria, no desconocería estas críticas ni tampoco el éxito de ventas de este libro, cuya primera edición se agota en pocos meses. ¿Dónde estaría el creador de El Aleph, cuando este andaluz profesional visitó Buenos Aires, obteniendo la aclamación y el reconocimiento de los argentinos? 61

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¿No estaba con Victoria Ocampo, ni con Ricardo Molinari, ni con el propio Gardel que acompañaron al autor del romancero? Era evidente que se abría un abismo estético entre uno y otro. Los criterios posteriores que un Borges, ya célebre y autorizado, instaló en la sociedad literaria de la época y que venían de muy lejos, fueron construyendo, más allá de las poéticas cambiantes que se suceden desde el 20 al 60, una preferencia estética a la que se sumó la lectura de traducciones, en número creciente por entonces, de la poesía francesa, alemana, italiana, inglesa y norteamericana, que iban adquiriendo pau­latinamente mayor prestigio que la poesía española. Cuando nos atrevemos hoy a desenfundar un poema de García Lorca en medio de una reunión de poetas argentinos, de alguna manera esto surge, acompañado por la ausencia o el desconocimiento o el resquemor a tres elementos propios de la poesía lorquiana: 1) el ritmo, que es un oído particular de cada época y pueblo, tanto el templo del que nos hablaba Rilke, como el fraseo desacralizado y poderoso que ensayaba Alien Ginsberg; 2) el misterio, que construye la revelación de algo paradójicamente oculto pero compartido en secreto por el pueblo y que en Lorca tiene que ver con su “teoría y juego del duende”; y 3) esa sentimentalidad que, como vimos con Jorge Luis Borges, se nos hace de difícil expresión y aceptación. Cada época construye un oído para percibir aquello que Ungaretti llamaba “la palabra inolvidable” a través de cuya revelación se puede volver a concebir el mundo. En ello está la preferencia inexplicable que desde niños adquirimos por algunas palabras capaces de revelarnos una porción de la realidad que se nos ha ido en despedida para no volver. No revelan por significación sino por resonancia o inminencia: nos suenan, nos encantan, nos abren los ojos del sonido. Ahí, se halla el elemento más antiguo del lenguaje, el ritmo. Es como una ley de gravedad por la cual la palabra vuelve a ser música. No es una cuestión de métrica y cantidades silábicas, es una sucesión de imágenes, acentos, tonos y pausas con que se reconstruye la emoción. Oirlo a Gelman leyendo “Dibaxu”, por ejemplo, encierra, debajo del sonido del ladino, ese ritmo familiar del tango que le escuchábamos en “Gotán”. La voz sigue alimentada por un ritmo que la forma métrica no doblega ni apaga. Al leer las notas a los poemas de Lorca, en la edición Aguilar de Arturo de Hoyo, se observa que la mayoría de las variantes entre ediciones y manuscritos se debe a “la puntuación no exactamente académica de Federico García Lorca”. La razón de este problema La Avispa 52

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para fijar su escritura debe buscarse en la gran seducción musical que lo llevaba a contemplar las pausas de lectura, las condiciones de oralidad y el ritmo de sus poemas antes que el soporte gráfico y mediatizado de la imprenta y de la lectura solitaria. Esto también explica la discrepancia que se ve entre las fechas de composición de sus obras y las de publicación de las mismas, multiplicándose las variantes en cada recital público o reproducción epistolar. Este cotejo del poema con el aparato crítico esconde, en realidad, el deseo de oír una voz perdida, el “cómo-sonaría-ahí” que encierra todo poema cuya distancia histórica comporta la fritura de viejos discos de pasta. El oído de Lorca se había construido desde niño, según se nos cuenta, a partir de su formación musical, tanto en el ámbito familiar como en el escolar. Rafael Martínez Nadal relata que la madre del poeta decía que “antes de hablar Federico tarareaba ya las canciones populares y se entusiasmaba con la guitarra” Su relación afectiva con el maestro de música, Antonio Segura, o la de su amigo Manuel de Falla, entre otras cosas, nos abren esa otra dimensión biográfica detrás de los textos. La experiencia poética es inseparable de estas reconstrucciones vitales que constituyen la lectura de un poema. Y el ritmo, la voz, el tono son quizás los elementos más difíciles de reconstruir para nosotros. En el verso contemporáneo que se forja a partir de Vallejo, de Huidobro, de Oliverio Girondo, la caída de los elementos cuantitativos del metro ha cedido al de la musicalidad rítmica, abandonando el oído del endecasílabo de Garcilaso o de los poetas del Siglo XVI y XVII. Octavio Paz ha creído ver en esto, y lo ha reiterado en varios de sus ensayos, la causa de “las rebeliones contra el sistema de versificación silábica” de las creaciones poéticas modernas. En la misma línea, H. Ureña, en su conocido estudio sobre versificación, señala que entre 1920 y 1930, la versificación irregular adquirió predominio entre los jóvenes poetas de las vanguardias, como reacción contra las formas anteriores, entre ellos estaban Jorge Guillen, Rafael Alberti, Pedro Salinas, Gerardo Diego y Lorca, “aficionado, además, a libres ritmos acentuales de las formas populares”, que ya habían explorado, en una suerte de vuelta a la canción popular, Antonio Machado y Juan Ramón Jiménez. Lorca como ya se ha dicho muchas veces une de este modo lo tradicional y lo vanguardista. Y ese triunfo del ritmo sobre la métrica que se da a partir de las vanguardias hispanoamericanas construye una manera nueva de oír, más allá del tratamiento de los temas y del condenado color local. 63

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En un poema de libro Poemas del Cante Jondo, “El paso de la Siguiriya” no sólo personifica un tipo de cante, de musicalidad tradi­ cional y muy andaluza, sino que parece anunciarnos la conciencia de ese oído nuevo ante la voz del mundo atávico y antiguo de su tierra: “Va encadenada al temblor/de un ritmo que nunca llega;/ tiene el corazón de plata/ y un puñal en la diestra.// ¿A dónde vas, siguiriya/ con un ritmo sin cabeza?” La siguiriya es una forma musical que no tiene compás, es decir que no tiene un ritmo marcado. Además, sus temas son muchas veces, violentos, de amores funestos, de muertes y venganzas, de puñales y puñaladas, como en la milonga y el tango. Algo ancestral que viene desde la muerte se hace grito, interjección, y así, por lo general, comienza, uniendo hombre y mundo como en un ritual. Este “ritmo que nunca llega” es imagen de lo infinito y, al mismo tiempo, el final de un encadenamiento de temblores con que nos introduce a una nueva manera de escuchar el verso: como encadenamiento de imágenes, flujo y reflujo de sensaciones, intermitencias del metal de su corazón y de la amenaza del puñal desnudo. Si leemos la estrofa de este modo, obser­varemos una de las características propias de la poética de Lorca, señalada por Guillermo de Torre: “hay poemas suyos que en rigor no son otra cosa que rosarios de imágenes y metáforas...” Pero esto no es una manera de mirar sino más bien, haber traspuesto la sintaxis musical, a una sintaxis de imágenes. No es lo que se ve, es lo que se escucha rítmicamente a través de las imágenes y se vuelve, entonces, a ver. Es otro encadenamiento del ver y del oír. No es lo de Mallarme cerrando un período con Un coup de des y la idea de un poema partitura con música para el entendimiento. No es tampoco el ritmo caótico de la fragmentación del mundo y su azarosa asociación de imágenes, en The Waste Land de T. S. Eliot. En Lorca hay un misterio innegablemente distante de toda intelectualización. Por ejemplo, la pregunta del poema “El Paso de la Siguiriya” subraya ese misterio en que se complementa la cuestión del ritmo, en cuanto que aumenta la ambigüedad de la música, su poder sugerente e inefable. La pregunta por el destino de su paso –“¿A dónde vas, siguiri­ya...”– concluye en el verso siguiente con lo que en realidad determina ese destino incierto, “un ritmo sin cabeza”, imagen que nos hace recordar otra, no menos oscura, en su famosa conferencia “Teoría y juego del duende”: “dionisíaco grito degollado de la siguiriya de Silverio”. Encadenamiento de La Avispa 52 64


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temblores, una vez más. Asociación a saltos emanada de un ritmo ancestral y autóctono, dictado en las “últimas habitaciones de la sangre”, y que teje una red entre lo real y lo vedado tras el ritual y el canto. Este Silverio era un tal Franconetti que murió en 1893 y fue un cantaor legendario de Sevilla, prontamente reempla­zado por el cantaor Manuel Torre, a quien Lorca cita nada menos que para definir el duende. Evidentemente la siguiriya y su saga legendaria de cantaores era el vehículo propicio de esto que él llamara duende. Por otro lado, la cuestión del degollamiento nos remite a los ritos dionisíacos donde el dios y luego su sustituto, a veces un toro o un macho cabrío, eran degollados o despedazados y comidos por los comulgantes. Lorca mitifica, traspone el mito de Dionisos y sus rituales, a la siguiriya en el poema y a Silverio en la conferencia. La mitificación o la mitopoiesis de los elementos y los seres es un recurso natural en la escritura lorquiana y más intelectualizado en poetas como Auden, Graves, Yeats, Pound o Eliot. En él aparece como reflejo de la visión emocional e intuitiva de una Andalucía prerromana, la Gran Madre, vigente en las bailarinas gaditanas, en los toreros, en la música de los cantaores, en las supersticiones gitanas, en las creencias cristianoheterodoxas, en el lenguaje popular. Por ejemplo, según su mismo autor en una carta a Guillen, refirién­d ose a Romancero Gitano, especialmente a Romance de la luna, luna y a Preciosa y el aire, desarrolla mitos de “la playa tartesa”: “el libro empieza –dice– con dos mitos inventados. La luna como bailarina mortal y el viento como sátiro. Mito de la luna sobre tierras de danza dramática, Andalucía interior concentrada y religiosa y mito de playa tartesa...” La cuestión del invento, en realidad, tiene su origen en algo más real que la imaginación: en las religiones antiguas, entre ellas en la supuesta civilización tartesa, la luna es la conductora de los muertos, 65

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luna psicopompa. En tanto que el elemento del viento se halla en la creencia milenaria de los gitanos que lo consideran, en ciertas circunstancias, el estornudo del diablo capaz de embarazar a una mujer durante una tormenta si no se la ha encerrado entre cuatro paredes. La mitopoiesis lorquiana es como la revelación a la que aludía la cita de Ungaretti sobre la palabra inolvidable. Opera bajo la seducción hechizante de la escenificación oral de los misterios. En su conferencia sobre el duende dice que éste consiste en “los sonidos negros”, vuelta a la cuestión sonora y ambigua en que subyace un guiño al iniciado. “Estos sonidos negros –agrega– son el misterio, las raíces que se clavan en el limo que todos conocemos, que todos ignoramos, pero de donde nos llega todo lo que es sustancial en el arte...” El misterio del duende comporta un principio de simpatía emocional, de sentimiento inexplicable en que se establece un lazo fraternal, una especie de complicidad en el silencio y el secreto que dejan las expe­riencias últimas de la vida y de la muerte. En esta operación que la poesía establece, el hechizo sentimental adquiere dimensión escenificada, tea­tralidad oral, impulso dionisíaco hacia lo desconocido y, a la vez, comunicado a través del mito y el canto. Robert Bly ha llamado a esto “un largo salto flotante” (leaping poetry) y agrega que todo el arte clásico inspirado en los misterios de la Gran Madre puede lograr este salto instantáneamente para llegar desde lo consciente a lo inconsciente y al revés, de uno a otro mundo y al revés. Algo que Lorca definía cuando advertía que “la inteligencia es muchas veces enemiga de la poesía, porque imita demasiado...” La respuesta emotiva ante el canto y el misterio marcan definitiva­ mente la producción posterior del poeta. En El Diván del Tamarit, parece asumir la imposibilidad de otra forma que no sea el sentimiento humano, materia oscura y arraigada en el desafío órfico de arrancar la vida de las honduras de la muerte. Así en Casida de la mano imposible dice: “lo demás todo pasa/ Rubor sin nombre ya. Astro perpetuo./ Lo demás es lo otro...” Eso otro, también ha sido nuestro rechazo al canto de Federico García Lorca.

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Notas y ensayos UNA SÍNTESIS DE LA HISTORIA DEL GÉNERO POLICIAL

Por MÓNICA ARAMENDI

(Miramar - Pcia de Bs. As.) monica_aramendi@yahoo.com.ar

El policial es un género dinámico y realista por su relación directa con las sociedades de las épocas en que se fue formando y transformando. Esta es una característica que lo diferencia de otros géneros literarios de ficción. Para comprender su valor es necesario ubicarlo en su contexto histórico y arribar a un mejor entendimiento de su génesis, desarrollo y motivación. Este género, subgénero o como quiera que se lo califique, ha signado una época y la ha trascendido, hecho éste que resulta relevante en lo que hace a su historia dentro de la historia de la literatura. Quizás resulte interesante animarnos a verlo (leerlo) desde otras ópticas, por ejemplo por la importancia destacada de la reflexión, el pensamiento, el uso de razón... El posible que el calificativo de “pasatista” sea la excusa para no ver la importancia del género, de su autor y del lector. El genero nace en la época post Revolución Industrial donde primaba el Racionalismo, donde lo importante para el hombre de la época era el pensamiento y de allí el planteo de enigmas y la necesidad de su resolución. Así lo fue en la Ciencia y así en lo es en éste género literario acorde a las preferencias y necesidades del tiempo histórico. Literarias y no literarias. Como consecuencia de la época se produce el fenómeno de grandes concentraciones urbanas, concentraciones que llevaron a una pérdida de la identidad, una masificación de esa población agolpada, anegando las calles en busca de trabajo de comida y refugio. El género (a través de sus autores) simboliza esta situación y la íntima necesidad de recuperar la identidad. Eso da como resultado el planteo, no explicito, de la búsqueda (tras ella van los narradores y los personajes intentando individualizar a un delincuente). Reencontrar a la persona. Individualizarla. También es importante señalar es que en dicha época aparece la institución policial como tal. Desde allí la figura del detective 67

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privado, su preponderancia sobre lo institucional y su actitud diferente. Pocas son las veces en que la literatura, a través de todo un genero, se consustancia con lo real y lo acoge no solo para reflejo sino como necesidad de apuntalamiento y/o transformación La narrativa tiende a reconstruir por medio de la deducción un hecho real, construir una trama sobre huellas dejadas en la realidad y, desde esas huellas, reedificar un hecho. El Policial Clásico lleva al lector en forma permanente a un “juego” mediante la utilización de métodos lógicos deductivos, mediante el uso de la razón, el pensamiento. El desafío: todo lector podrá llegar a descubrir lo mismo que puede descubrir el “investigador”. La participación activa y la tendencia a activarla al hacerlo cómplice del desentrañamiento de un delito y su factibilidad de interrelacionarse con el personaje detectivesco El análisis de las “huellas”, los indicios, las marcas, etc., son una lectura, una mirada, un análisis. Desde ese lugar es que el policial es en sí mismo una metáfora de la lectura. Es una forma de entrar realmente en el mundo creado por el autor, en un canal de comunicación, y en una manera de resignificación de ideas. Está presente la idea de justicia, la reivindicación del valor cuando deviene de una época donde la cuestión social se había tornado sumamente injusta. Pero no importa desentrañar la motivación del delito en esta etapa de la evolución del género, solo descubrir al delincuente. La intriga obra como un gravitante fundamental en el género que en sus comienzos estaba teñido de sus antecedentes (novelas, cuentos y relatos de aventuras, el horror, lo gótico, la lúgubre ciudad, lo macabro sugerido). Las pasiones sociales y el agobio ambiental se hacen presentes en la literatura como lo están en la historia. La victima es un cadáver. Ese cadáver, ese cuerpo, solo importa si en él pueden “leerse” las huellas que puedan llevar a desentrañar el enigma. La crítica lo ha llamado el cadáver de plástico. Importa porque es funcional al texto, a la resolución del misterio El “protagonista” principal es la razón. Instrumento para explorar, meditar y relacionar. Lo demás es una excusa para signarlo. Quizás baste un sillón, una pipa, un violín y una mente, como un hombre frente a un tablero de ajedrez donde no conoce las movidas que hará el otro y debe descubrirlas, anticiparlas adelántasele y resolver la partida con éxito. La Avispa 52

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En la primera época del género, el culpable debía ser castigado, lo para ello se realizaba el acto detectivesco y era importante lograr su confesión de crimen como modo de confirmar explícitamente la hipótesis y el método inductivo-deductivo del investigador, personaje protagonista. Sin embargo ya Chesterton agregó un elemento más y tenía que ver con sus convicciones personales que no modificarían la sustancia del género. Pero este pequeño plus le empieza a dar otra importancia al culpable, criminal, empieza a mostrárselo “hombre”. El detective de Chesterton es un sacerdote y si bien se encuadra en un todo en la figura estereotipo del detective, la resolución del crimen, la confesión no solo se revela en la importancia judicial del acto sino en la “confesión” espiritual y la “salvación” del hombre aunque se lo condena por el delito. El relato debe ser totalmente verosímil y en ello radica la complejidad en la escritura del género ya que no se puede resolver con lo que no tiene explicación (como ocurre en la novela fantástica). En el policial clásico y en toda la evolución del genero la explicación debe ser encontrada y de allí la mente privilegiada del que crea una historia, plantea un problema que no debe dejar intersticios. Relacionado con ello esta el principio del “Juego Limpio”, juego que consiste en que el autor, a través del su personaje principal (detective), muestre al lector todo lo que sabe, lo que ve, lo que averigua, lo que va deduciendo, No oculta nada y, por ende, la mente del lector va de la mano de la mente del detective. El autor es al lector lo que el culpable al detective. De allí que el razonamiento del lector aficionado al genero forma parte de esa “partida de ajedrez” y no de una de partida de póquer donde la mentira o el ocultamiento son sus reglas. Género sustentado y comprometido con la reflexión. Se lo descalifica como simplista. Si lo simple es pensar, aceptado. El acabado simposio de Lacan sobre la obra de E. A. Poe, “La carta robada”, muestra la importancia de lo que marca el texto: la dificultad de ver lo obvio, de mirar lo que está a nuestro alcance, de cómo se nos oculta lo más evidente. Quizás una paradoja de lo que ocurre con el género mismo. Todo el texto de un policial se traduce en una historia sólida, creíble, 69

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Notas y ensayos

sin que nada se escape no solo al protagonista y, previo, al autor. Un texto cerrado perfecto. Y que se desarrolla en un ambiente realista. Borges y Bioy Casares realizaron una saga policial donde el personaje del detective, Isidro Parodi, desde la cárcel, alejado de los lugares y las circunstancias, resuelve los crímenes. Una parodia reivindicativa. La deducción, la reflexión, son los rehabilitados. Ningún autor que se precie de conocer la literatura parece haber escapado al influjo del policial por su innegable aporte a la literatura. Siempre estamos “leyendo” huellas, pensando como solucionar los enigmas que se nos presentan cotidianamente y, como lectores, pensamos en lo que aprehendemos de los textos, en las palabras que nos marcan y nos construyen, en las segundas lecturas. Después de esta fructífera etapa del género clásico aparecerá el cuento negro. Y el policial francés, marcando las características de la realidad social del tiempo en que se gesta. Género dinámico y representativo de las sucesivas etapas históricas y altamente comprometidas con las problemáticas individuales y sociales. Los avances científicos se incorporan a esa “lectura” con el análisis de huellas en los cuerpos. Esto queda demostrado en la series televisivas, quizás se trate de una vuelta al planteo del cuerpo como elemento de lectura, como lugar de reflexión para desentrañar en este caso hasta la psicología del criminal. Nos estamos acercando a una vuelta al planteo clásico, no gratuita por cierto, dada la pérdida de identidad que nos ha traído la globalización. Necesitamos identificarnos y hacernos entender, comprendernos. La relectura desde lo contextual y la existencia de autores actuales nos ayuda a entenderlo. Como siempre la sociedad grita a través de sus escritores. La Avispa 52

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Notas y ensayos SOBRE EL VERSO PROYECTIVO DE CHARLES OLSON Por RICARDO FONSECA Charles Olson desarrolló teorías sobre la poesía que forman, históricamente, el puente entre los primeros líderes del movimiento moderno, como Pound y Williams, y los más importantes innovadores de la generación posterior. Dice Charles. Olson: El verso hoy, 1950, si ha de seguir adelante, si ha de servir de uso esencial, debe, según mi criterio, ponerse al día e incorporar ciertas leyes y posibilidades de la respiración, del respirar del hombre que escribe, como también de lo que él escucha. Desde el momento que el poeta se aventura a meterse en el verso proyectivo no puede ir por ningún camino sino por el que el poema dicta para sí mismo y estar a cada instante consciente de varias fuerzas múltiples. (Tal como expresó Pound, tan sabiamente, para hacernos arrancar: la frase musical, “seguidla a ella, muchachos, antes que al metrónomo”). Los paradigmas del verso proyectivo son: Un poema es energía transferida de donde el poeta la consiguió (él tendrá varias distintas causaciones), por medio del poema mismo hacia, y a través de todo él, hasta al lector. La forma nunca es mas que la extensión del contenido. Una percepción debe inmediata y directamente conducir a otra percepción ulterior. El VERSO PROYECTÍVO sólo tendrá validez aquel tipo de verso en el que un poeta logre registrar tanto las adquisiciones de su oído como las presiones de su respiración. La SÍLABA es rey el otro es la LÍNEA. Y juntas, estas dos, la sílaba y la línea, forman un poema. La CABEZA, vía la OREJA, a la SÍLABA. El CORAZÓN, vía la RESPIRACIÓN, a la LÍNEA. Cada elemento de un poema abierto o proyectivo (la sílaba, la línea, lo mismo que la imagen, el sonido, el significado) deben ser tomados como participantes en la kinética del poema, tan sólidamente GRUPO DELAPALABRA 71


Notas y ensayos

como tomamos lo que llamamos objetos de la realidad, y que estos elementos han de verse como creando las tensiones de un poema tan totalmente como los otros objetos crean lo que conocemos como el mundo. Charles Olson. Poeta y ensayista estadounidense (Worcester, Massachusetts, 1910 - Nueva York, 1970).

Utilización del verso proyectivo en el poemario Arte poéticas humanas de Aldo Luis Novelli* Sin llegar a un tratamiento tan riguroso, en todos los poemas que conforman el poemario: “Arte poéticas humanas”, el autor parte de un punto inicial (en este caso la frase: “Poesía es”) y avanza hasta el final del poema sin interrupciones, sin desvíos, o sea el impuso inicial temático avanza “como un proyectil” hasta agotarse en el final. Esta no es una técnica de amplia utilización en poesía, por lo que su uso puede pasar desapercibido para la mayoría de los lectores. arte poéticas humanas ¡Qué es poesía! ¿Y tú me lo preguntas? Poesía eres tú. Gustavo Adolfo Bécquer (1836-1870) arte poética II poesía son tus ojos que me miran cansados al final del día después de haber visto durante años a tantos hombres que abusaron de tu cuerpo.

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Notas y ensayos arte poética III poesía es tu cuerpo desnudo en la oscuridad de la habitación cuando caminás descalza hasta el baño y revoleás tu pelo en el aire mientras afuera en la frenética calle invernal los pibes del barrio se tirotean con los policías del móvil policial que vino a buscarlos para llevarlos a robar al centro de la ciudad. arte poética V poesía es el poeta que no finge el dolor que escribe ni el dolor que siente por los otros. arte poética XI poesía es la sangre que corre por las piernas de una niña de doce años que desesperada empieza a llorar en la clase de biología porque no sabe de que se trata. arte poética XII poesía es la última voluntad de un condenado a muerte que le pide a su verdugo que le de una palabra luminosa a cambio de su último suspiro.

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Notas y ensayos arte poética XV poesía es esa mínima luz amarillenta en la pieza del fondo donde marita se cambia de ropa apurada porque se le hace tarde para llegar a la ruta donde trabajará toda la noche para poder comprarse ese par de zapatos que vió hace tres meses en la boutique del centro de la ciudad. *Aldo Luis Novelli: poeta, narrador, ensayista de Neuquén, Patagonia Argentina.

VILLA DOLORES: ENCUENTRO INTERNACIONAL DE POETAS Nº 50 El 6, 7, 8 y 9 de octubre próximo, la ciudad de Villa Dolores y el Valle de Traslasierra, en el oeste de la provincia de Córdoba, será el epicentro del 50º Encuentro Internacional de Poetas “Oscar Guiñazú Alvarez”, que organiza el Grupo Literario Tardes de la Biblioteca Sarmiento. Desde 1962, y de manera ininterrumpida, el Encuentro Internacional de Poetas ha dado a Villa Dolores un renombre internacional indiscutible, convirtiéndose en un evento legendario. Poetas de distintos países y de diferentas provincias de Argentina participarán durante cuatro intensas jornadas de encuentro entre los escritores y la gente. Lecturas de poemas, conferencias, muestras de libros, talleres y espectáculos diversos integrarán esta nueva edición del Encuentro más antiguo de América Latina en la ciudad que se ha dado en llamar “Capital de la Poesía”. Por informes: remolinosdesal@hotmail.com - mortizlavoz@yahoo.com.ar http://grupotardesdelabibliotecasarmiento.blogspot.com/ La Avispa 52

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Talleres

Talleres Literarios 75

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Talleres OBSTINACIÓN

El portón se cerró con un chasquido seco y, a punto de pisar la vereda, detuvo el movimiento sin completarlo, permaneciendo unos segundos parado en el umbral, con la vaga sensación de que algo andaba mal para después, como todas las mañanas, emprender camino hacia el sur, cuando sintió una intensa fuerza que le impedía avanzar, aunque no hubiese viento alguno en superficie. Enfrente, el almacén de Don Manolo, con sus vidrieras opacas por la falta de limpieza y el olor rancio que se escapaba a la calle, abría sus puertas; más allá, el verdulero acomodaba los cajones de frutas, como siempre a esa hora; en la esquina, se veían parroquianos distraídos tras los ventanales del bar Bartolo; delante, el kiosquero desplegaba uno por uno diarios y revistas. Todo parecía en su lugar, sin embargo nada era igual. Fue entonces que lo notó. “Pero si la avenida es de doble mano y ahora todos los autos van  en el mismo sentido.” Así era, en un único sentido, hacia el norte. En eso pasó raudamente la chica de la vuelta camino a la escuela... hacia el norte, el bancario de la otra cuadra... hacia el norte, la empleada del quinto a hacer las compras... hacia el norte, el muchachito del super cargando un pedido... hacia el norte. Con un franco malestar, el hombre levantó la vista al cielo para ver una ruidosa bandada de gorriones volar... hacia el norte. La cabeza empezó a darle vueltas mientras miraba a los peatones en la avenida caminar... hacia el norte. Sintió como si el mismo planeta se inclinara por el peso de toda esa masa marchando hacia el norte. Entonces tomó una rápida decisión: volvió a su casa, llamó a la oficina y dio parte de enfermo para quedarse en la cama hasta que a la ciudad se le pasara esa extraña fiebre de ir todos para el mismo lado, sin mirarse nadie de frente.

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              CRISTINA NAGY nagysud@hotmail.com - (Miramar) 76


Talleres

LA BAILAORA   

  Me parece que vivo, que estoy entre los ruidos, que miro las paredes, que estas manos son mías,   pero quizás me engañe y paredes y manos solo sean recuerdos de una vida   He dicho “Me parece” Yo no aseguro nada. “Escrúpulo” de Oliverio Girondo.

El día está escondido en la ciudad, donde unos habitan el sitio optado y otros, el rincón de penitencia que los capturó. Entre el resplandor ocre y robusto, una anciana camina casi rozando el cordón de la vereda. Un domingo más para su recorrido diario. Andrea la ve, fija la mirada en el turbante rojo a lunares negros que lleva puesto, como si algún jibaro alcoholizado la hubiese dejado sin cuerpo, solo con una cabeza de trapo frigio salpicado de brea. La mujer del turbante avanza con andar enclenque, se parece a un cisne cansado haciendo alarde de sus plumas blancas pero húmedas, que le pesan. Un encuentro en la esquina de Olavarría y French, la misma donde Andrea solía ir de niña junto a su madre a comprar yogurt en la lechería “Los Fernández”. Siempre los mismos sabores, natural y frutilla. La vieja Doña Lola, de atrás del mostrador con el delantal escocés, buscaba en los bolsillos unos masticables con una  caricia en la mejilla, le ofrecía los dulces. De regreso a la casa, Andrea iba quitando perezosamente el envoltorio a los caramelos, para así dilatar el hechizo. La vieja tenía una pausada manera de atender a sus clientes. Por entonces el cabello gris ya asomaba de la cofia, rondaba los setenta y el grisáceo no solo era añoso, había aparecido prepotente cuando las nostalgias de inmigrante comenzaron. Después del desembarco en 1915, había dejado guerra, hambre y familia. A los tamberos les agradaban los detalles de la mayor de los Fernández, todos los días a las seis de la mañana Lola les daba a esos primeros clientes, una taza de chocolate caliente “Para que soporten el frío en los carros” decía, mientras se oía la melodía de sus galochas de cuatro estaciones. Con el tiempo no hubo más caballos cansados y los tarros se convirtieron en máquinas, llegando un descanso para la vieja 77

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Talleres

Lola, así se la veía, atendiendo en el despacho azulejado de blanco aséptico.   La del turbante con los hombros aplastados, se detiene. —Señorita ¿La calle Nievers?_________________________ —Andrea suspende los pasos y la mira sin apuro, un reloj ciego atraviesa la alianza, tiene la percepción  de haber escuchado “Tres deseos y te los concedo”. Ahí están las dos, en metros cuadrados de baldosas desparejas, con bicicletas palpando sus faldas, entre risas eufóricas de elástico y rayuela. Tapiadas por un secreto entusiasta la palabra “Coincidencia” las convierte en viajeras; entonces la mujer del turbante se inventa una instantánea y  posa para ella misma, sin flash, con la piel de látex segmentada, cejas de finos garabatos, ojos azabaches en alerta y labios que contrastan una furia sobre el rostro manso. Detrás, la torre de ventanas y balcones custodian sus huellas. Es que desde la muerte de Doña Lola y el cierre de “Los Fernández” el sitio se convirtió en una escalera agujereada con vecinos novatos que nada saben de lácteos en botellas de vidrio. Andrea la escucha: Escenarios en Paris, la Sebarrio natal, el día que en El Merlín se le cayó el mantón y ante los aplausos del público salió airosa; vaga por los tiempos en un relato de divismo derretido, hasta que Andrea extiende la mano, los dedos frizzados se unen con los guantes de seda que la mujer conserva desde décadas, suena la caricia de esponja y lacra las voces chamuscadas. Algunos que transitan por la calle hacen el intento por evitar a las dos mujeres; uno de ellos las mira de reojo, da unos pasos, gira la cabeza y las espía. —Repiqueteo... Precisión, me aflojo_________________________ indica la del turbante, a la vez que se quita los guantes y hace sonar sus dedos en chasquidos. La oscuridad y el frío están instalados en Olavarría y French. Las risas de los niños ya fueron guardadas; mientras, los pies de la anciana y de Andrea están desprendidos del piso. Un viento fanfarrón se asoma por entre las calles. Se oye la voz de la mujer del turbante rojo a lunares negros, tarareando “Carmen”.

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ALICIA CORRADO MÉLIN (Mar del Plata) 78


EPÍSTOLA

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Holaaaa ¿Cómo andás con el tema de la incomunicación? ¡Qué patético esto de volver a usar papel y lapicera! Supongo que no esperabas recibir una carta entregada por el cartero. Bueno, ahora podés sentir esa antigua emoción. Faltaría encabezarla con Mar del Plata, fecha y un Querida amiga. Ja ja. Espero que se solucione pronto esto de los Servidores porque sin Internet me vuelvo loooocaaaaa. No poder contarles a mis amigos de Facebook mis movimientos diarios me saca. Si esto sigue voy a tener que empezar un diario íntimo. Ja ja. Los días se me están haciendo demasiado largos, para colmo ahora tengo que dedicar parte de mi tiempo a jugar con los chicos, ellos también andan como locos sin los juegos de Internet. Pensar que Mati ya había aprendido a bajarlos solito, ahora con esto seguro que se va a olvidar. Ayer estuve como una hora enseñándoles a inventar historias con los muñequitos de Lego que les regalaron en Navidad. Menos mal que se están entusiasmando. Gracias a Dios todavía nos queda la tele y podemos comer tranquilos, mientras miran los dibujos se quedan quietos y te comen lo que les ponés en el plato sin darse cuenta. Hoy tuve un cruce de palabras con Esteban y ahora estoy mal porque no tengo a quien contárselo. Me falta la opinión de mis cientos de amigos. Entre todos podríamos buscar solución para este conflicto. En cambio tendré que hacer catarsis con alguna de las mamás que voy a encontrar en la plaza. Ah, porque no te dije, hoy voy a llevar a los chicos a la plaza, parece que es la nueva moda. Sí, las madres con los chicos, igual que los paseadores con los perros. Hoy Esteban compró un diario en papel, la verdad que ese olorcito a 79

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tinta fresca no me disgustó, me trajo una especie de recuerdo lindo, no sé, me hizo sentir bien. Es un poco incómodo en la cama, pero tiene una ventaja: puedo leer el horóscopo, que en la edición digital no suele salir. Esta mañana fui a hacerme los claritos, me dicen que parezco una adolescente con el peinado nuevo. Me saqué fotos ¡Y no puedo subirlas a Facebook! ¡Me quiero moriiiir! Hablando de fotos ¿te acordás de mi hermana? Anoche me llamó, quería que fuera a ver las de su viaje, por supuesto en papel, qué aburrimiento. Dijo que le encantaría hacerme compartir esa emoción. Como si yo no tuviera nada que hacer. Hay gente que no sabe ubicarse. Te cuento algo. Estoy pensando en hacerme las lolas. Esteban no quiere bancarme la operación, dice que así estoy bárbara, pero no sé, me parece que tan naturales pasaron un poco de moda. Ahora se usa una redondez perfecta, estándar, no me gusta ser menos que las demás. Ah ¡qué cabeza! casi olvido preguntarte cómo andás con la quimio, lo que pasa es que tengo tantas cosas en qué pensar que no me acuerdo ni de mi nombre. Ja ja. Son las preocupaciones de la vida moderna. Bueno, que sigas bien, cuidate. Chuick chuick.

SILVIA POLITANO

(Mar del Plata) silviabpolitano@gmail.com

En libertad (detalle) - Miyú

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Talleres CUANDO EL DOLOR SE VUELVE CONTRACTURA       

“los que van por el mundo delirantes repartiendo su amor a manos llenas, caen, bajo el peso de sus obras buenas, sucios, enfermos, trágicos, sobrantes.” Almafuerte                                                                                                                                 “principio primitivo e innato de la acción humana un no  sé qué paradójico que llamaremos perversidad…”                                                     Edgar Alan Poe

Cuando el intimo invasor se mete en mi sensatez                                    y busca dejarme los huesos descangallados, cuando su control piadoso agota la visión tensa los nervios queriendo hacerme titiritar bajo ese sol frío que va cerrando su jaula arco iris; yo me remito a vos, halo oscurecido, Voz silente.   Me apaño sobre tus alas ensombrecidas cada raíz es una guía que amura, ya soy injerto sagital en vos, árbol materno.    Sutil fiera que te presentaste luego de reposar en la sombra iridiscente de mis quehaceres, estabas ocultada en mi amor soberbio –como si regalara mis flores clavándome las espinas– que sin condiciones repartí hasta el desperdicio; y hoy arrodillado –como verbo enmudecido– agarro mis manos enfrentándolas a la tierra que me exime de tu ofensa y te entrego estas que son garras armoniosas, te desfiguro condena humana, propia y ya en mi condición vuelvo a amar            

              MAXIMILIANO LUIS COSTA (Mar del Plata) 81

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Talleres CÓMO ESPERAR EN UNA ESQUINA La vida es espera. En una esquina esperamos que alguna vez doble la muerte, como una cita imprevista, como si ella volviera. Hay gente que cumple con los horarios acordados de antemano con otros y hay quienes no los cumplen y llegan tarde. Acaso olvidan, lo que es muy triste. Pero gracias a los cumplidores existe la puntualidad. Esta es un sustantivo abstracto terrible que muchas veces se transforma, por oficios de la ansiedad, en un adjetivo calificativo: Fulano es puntual. A lo mejor Fulano no es serio, no es formal, pero eso no importa. Lo que importa es que es puntual y le sirve para no ver películas empezadas, para tomar a horario los remedios, para que no se le queme la comida, para echarle en cara a el o la otra que llegó tarde y poder hacerse la víctima desesperada, que el reloj tenga sentido, que al dentista no se le amontonen los pacientes, para ver si llueve, y para aprender a esperar en una esquina, lo cual es bastante serio. Este asunto no debe ser tomado a la ligera y tiene que partir de una análisis previo. Vos podés pararte a esperar en una esquina y destacarte solitario en el paisaje sintiéndote infeliz por la espera en esa punta de la calle. Para evitarlo, se pueden utilizar ciertos recursos. Si la cita es con un puntual no hay problema y la esquina podrá ser cualquiera, será un lugar pasajero. Pero todo cambia con un impuntual. No sólo habrá que determinar una esquina conveniente y equidistante sino que se tendrá que tener en cuenta que Vos podés esperar allí. Puede haber varias razones que hacen importante la elección del sitio, el clima, la policía y su desconfianza, los vecinos y sus miedos, muchos motivos. ¿Qué hacer? Se puede leer, entonces será bueno encontrar una esquina con un lugar donde sentarse o apoyarse, y de esa manera formar una imagen cotidiana, desapercibida y necesaria. ¿Se puede mirar vidrieras? Por supuesto, pero la vidriera deberá primero existir en el recorrido de los citados además de tener en ella artículos del gusto de uno en abundancia para tardar en elegir y pensar que los precios no importan. Estas estrategias son muy buenas. No se pare jamás en la puerta de un café. Allí uno espera sentado adentro. Pero si te van a pasar a buscar por una esquina y no hay asiento para leer, no hay vidrieras, se puede utilizar la parada del colectivo. Allí no te vas a sentir observado/a y le darás sentido al lugar conformando La Avispa 52

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nuevamente una imagen cotidiana. Tampoco olvidar el viejo recurso de la puerta del banco, aunque para su uso es menester tener reloj y mirarlo frenéticamente a cada instante. Uno puede hacer tantas cosas cuando espera en una esquina: puede preguntarse si vale la pena ser puntual, puede mirar si graniza, o esperar algo lindo, tratar de ser mejor. Pero lo más conveniente es esperar que la otra persona llegue antes de que el corazón se te salga del pecho. O entender que la vida es espera y que por ahí, por esa esquina puede doblar la muerte y ser parte de la espera, y entonces a nadie le calienta, en fin…

CARLOS MORTEO

cmorteo@gmail.com

DESDE EL ESPEJO Temo reír de la boca para afuera la lengua pegada en el estribo los labios en un amplio círculo los ojos ausentes Temo reír despertar en silencio descubrir infamias no saber quien soy ahogarme en carcajadas

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Temo reír pi solo con mi pequeñez desplomada Si no soy yo la que ríe Quien mi risa desde otro rostro ensaya

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Talleres

ANDRAJOS Se sienta en cualquier sitio consciente de que le persigue, sin tregua, la sombra maldita del fracaso. Francisco Vargas

Harapos de nadie caras sucias ropas raídas pies descalzos les duelen sobre la tierra no dejan huellas dactilares en sus dedos gastados les sangra el hastío. Surcan techos de cielo infinito tristeza en las noches solitarias hambrunas de días que no les pertenecen. Ventanas cerradas al sueño llanto de un mundo hostil e inhumano engendros del dolor y el vino triste desarraigados de todo herederos de las injusticias enmohecidos de trampas prisioneros de su destino. Abandonadas las ilusiones quedan un día a la vera de los caminos.

ANA MARÍA HERNÁEZ anabelle32@hotmail.com La Avispa 52

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YA CASI ES ÚLTIMO Seguramente en este momento (mientras escribo) esté pensando en ti. También en los días pasados, en como serían los futuros si estuviéramos ambos juntos ¿Te acuerdas? Tú durmiendo y yo mirándote, caminando, comiendo. ¿Quién eres tú?, ¿Por qué me haces esto? escribí antes de ayer. Escuché murmullos en la cocina y sonreí; pensé que habías llegado, y me vendrías a contar tu mañana, como tantas veces. Sostendrías mi mano cansada de tanto buscar la tuya. Y dormiríamos o más bien, jugaríamos antes de hacerlo (risas). Yo apoyada en tu hombro, hasta que me cansara y me volteara para conciliar el sueño, cansados de tanto amor. Te burlarías de mi por como fue, de lo torpe que soy cuando bajo escaleras sin ti, de mis pies helados, y de mis manías. Me gustaría mostrarte cual es mi hora preferida del día, de como me gusta sentir el sol caminando por un parque. Quisiera que supieras, que mis piernas tiemblan, que las mariposas nunca se me han acabado, cuando estás cerca. No necesitaría, tanto abrigo, si están tus brazos, o tantos peluches en mi cama, si tu estuvieras para llenarla. Hablaríamos de cualquier cosa, por muchas horas, hasta darnos cuenta que amanecerá pronto; o que mas bien ya amaneció. Podría mostrarte que todo puede cambiar, de tan solo querer hacerlo. No es que te necesite, es que te quiero.

JUNERLIS MÁRQUEZ RODRÍQUEZ (VENEZUELA) junita_1211@hotmail.com 85

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Talleres DE NOCHE Lo noté la primera vez que se organizó una reunión sobre nuestro viaje de estudios y no me iba a quedar en casa esperando las noticias. No fui el único que pensó de esa forma. Pancho y Jesica sintieron la misma necesidad de ir a la escuela esa noche. Nos causó gracia, porque siempre éramos los únicos que íbamos a esas reuniones, por más aburridas que fueran. Los directivos nos prohibieron el ingreso a la reunión diciéndonos que “los adultos son los que tienen que organizar estas cosas, no los chicos”. Entonces para matar el tiempo, nos fuimos a curiosear la escuela en un horario que nos resultaba ajeno. De noche, no nos pertenecía. Por las mañanas, la escuela era nuestra. Conocíamos cada rincón, cada secreto. Pero de noche, todo era distinto: el patio parecía un desierto, un reflejo invertido de nuestros recreos; las cárceles de sabiduría a las que todos los días nos veíamos obligados a entrar y a las que, sin embargo le teníamos tanto aprecio, eran obras de arte de mal gusto con su orden geométrico y opaques. Nos sentíamos intrusos y con la sensación de que no deberíamos estar ahí, una sensación no tenía nada que ver con la reunión. Era como si cientos de ojos nos estuvieran observando desde todas partes, una paranoia alucinada que nos tenía a los tres muy nerviosos. Las escaleras al piso superior pasaron de ser el área más difícil de transitar, en las mañanas, a una boca de lobo, la entrada a una cueva que ningún héroe medieval se hubiera animado a atravesar. Pero, después de un rato y habiendo recorrido todo el primer y siniestro piso, el aburrimiento pudo más que el miedo. Juntos decidimos explorar lo hasta ahora desconocido. En cada escalón que pisábamos, el pecho se nos oprimía por el miedo. En el piso de arriba no había ni una sola luz encendida, la oscuridad había consumido el lugar. Pancho prendió la linterna de su celular con aires de estar siempre preparado y, así, pudimos continuar. La tenue luz solo alcanzaba a iluminar unos tres metros frente a nosotros y, cada vez que Pancho dirigía el foco hacia las ventanas de las aulas, nuestros cuerpos blancos, como fantasmas en el vidrio, nos daban pavor. El pasillo que por la mañana recorríamos en segundos, de noche parecía no terminar nunca. Andábamos con cautela, como criminales a la espera de que se accione una alarma. No teníamos destino fijo, solo íbamos donde la curiosidad nos llevaba y, cuando llegamos a La Avispa 52

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la puerta de la dirección, nos detuvimos en un acuerdo cómplice de no entrar ahí. Ese espacio, no nos pertenecía, era un lugar al que no se entraba más que por obligación. Sin embargo, la puerta de al lado no significaba problema alguno: la luz del celular iluminó con claridad el cartel que decía “Laboratorio”. Adentro estaba tan oscuro como afuera, pero más frío. Estaba a punto de encender la luz cuando la mano de Jesica me detuvo diciendo que alguien podría verla y nos ganaríamos un sermón por haber recorrido la escuela sin permiso. Me pareció lógico El celular iluminaba la habitación a la que solo asistíamos en la hora de Biología: las mesas anchas con sillas bajas e incomodas; el pizarrón a medio borrar, enseñando una fórmula inconclusa; la mesa de experimentos donde los profesores trataban de transmitirnos su pasión sin resultado. Sobre la pared había una estantería cerrada, repleta de sustancias de las que podíamos leer las etiquetas con sus nombres, algunos fáciles y, en otros, el nombre era más toxico que la sustancia en sí. Mientras nos reíamos con Pancho tratando de deletrear el nombre escrito en una de estas etiquetas, se escuchó un sonido. Todos nos quedamos callados y quieto La seguridad que la habitación nos brindó por un momento, desapareció. Cuando el ruido se escuchó por segundo vez, Jesica dio un gritito que en otro momento me hubiera causado risa. Pero nadie se reía. Ese último sonido fue claro y provenía del mismo Laboratorio. Era un golpecito seco, sordo. Pancho buscaba con la poca luz del celular, lo que podía producirlo. De pronto señaló el armario del rincón. No le habíamos prestado atención hasta ese momento, no lo habíamos visto. Pero el sonido venía de ahí, y teníamos que saber qué era… Pancho no parecía animarse a abrirlo, por lo que le arranqué el celular de las manos y me coloqué delante del armario. Detrás de mí, él y Jesica respiraban ruidosamente. Otro golpe. Mi mano temblorosa se acercó al picaporte del armario y abrí su puerta lo más rápido que pude. La luz se clavó en un esqueleto que se desplomó sobre mi cuerpo, mientras todos gritábamos aterrorizados. Caí al frío piso del Laboratorio pegando alaridos y el esqueleto quedó encima de mí. Pancho y Jesica escaparon de ahí chillando por toda la escuela. Cuando los directivos llegaron, acompañados por todos los padres de nuestro grado, y encendieron las luces del Laboratorio, simplemente me encontraron debajo del esqueleto de plástico gritando como loco. Me lo quitaron de encima rápido y allí mismo, los tres. Nos ganamos un sermón por haber recorrido la escuela sin permiso, 87

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entre otras cosas. Al día siguiente, no solo nuestro curso, sino toda la escuela, se enteró de la trasgresora excursión nocturna por los pasillos y, por supuesto, nadie dejaba de lado el desenlace de la historia Sí, mi encuentro con el esqueleto del Laboratorio fue el chiste de todos, por un largo tiempo. Pero no lo tomé a mal, ya que yo mismo me reía de lo vivido. Además, aunque digan lo contrario, estoy convencido de que cualquiera hubiera sentido el mismo miedo que yo si ese esqueleto se les caía encima en un lugar que parecía no ser nuestro mundo: la escuela bajo las sombras de la noche.

TOMÁS PONCE DE LEÓN

(16 años) - (Miramar)

IDEARIO Una sola idea de tiempo me lleva hacia el abismo de tu escote sin piedad ni reflejo de defensa alguna Una sola idea de futuro incierto me acongoja hasta un punto de no retorno La sola idea de no haberte conocido me genera la angustia del desarraigo y el exilio Una sola idea de alegría me transporta ingenuamente hasta el tiempo de la infancia Una sola idea de inmortalidad me deja flotando sobre la melodía de tus ojos Una sola idea de la nada, me abandona en el Hoy Una sola idea del todo, me acerca hasta el Mañana. La sola idea de tu escote me convierte en tiempo eterno

OSCAR RUIZ

oscarricardoruiz@gmail.com La Avispa 52

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MIL CIGARRILLOS Y UNA MONEDA

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Se había acumulado en el techo una densa nube de humo que le daba un aspecto brumoso al lugar, lúgubre a esa hora donde el sol cedía paso a la noche. No dejaba de fumar, le temblaba el pulso; la nicotina le amarilleaba los dedos y el bigote. Se lo veía tranquilo en la silla de ruedas, cerca del ventanal donde se recortaba su contorno. Con la mano libre sostenía una moneda que de tanto girar entre sus dedos el pulido estaba en su punto máximo. Se entretenía en el final de su vida acariciando esa moneda y fumando; sus piernas le habían quitado la acción, no podía caminar, no haría nada más. Caía como una guitarra sin cuerdas en el último acorde. Un final arrugado como la vejez. Antes de su invalidez coleccionaba objetos que encerraba en su casa, ahora se encerraba él. Se conformaba con espejos de colores; con la moneda que había encontrado el día del accidente, curioso…al levantarla del suelo se dijo –este es mi día de suerte– y al cruzar la calle lo atropelló una camioneta; se lo llevaron inconsciente pero en la mano apretaba la moneda cual tesoro. Se encendían de a una las luces de la calle iluminando el interior con ráfagas intermitentes, pero más brillaba la moneda, que como la luna, al recibir luz externa la hace propia. Poco viento, mas bien una brisa fresca que olía a verano se metía por la rendija de la puerta, moviendo el humo, cambiando su etérea forma. La colilla del cigarrillo se estrellaba en el suelo del cenicero, entre una montaña de restos de aquéllos, lugar terminal de sus cortas vidas de placer, imaginando ser pájaros elevando su combustión en la impotencia del vuelo. Urgente su mano temblorosa busca otro cigarrillo y la brasa lo enciende, otra vez el humo dibuja danzas en el vidrio de la ventana, gira en torno a su mano, a su cuerpo, a su cara. Y en la quietud, inmerso en el mar de sabor de tabaco su mano trémula comienza a bajar lentamente, de pronto la moneda se resbala, rueda y gira, se detiene justo en el centro de la alfombra y reluce. El hombre se desespera y de la impotencia, al no poder levantarse y tomarla, comienza a tirarle todo lo que tiene 89

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a su alcance. Una montaña de libros, pisapapeles, ceniceros, colillas, rodean la moneda. Un cigarrillo se consume solo en el cenicero pero enciende otro, se acerca con la silla de ruedas y se agacha pero no llega más. Se deja caer al suelo por fin toma la moneda y recupera la tranquilidad. Se sonríe como un bebe, de satisfacción plena, y retoma la eterna tarea de frotar la moneda. Desde arriba se lo ve desparramado en el suelo, fumando y acariciando su tesoro. El humo con dedos de sueño le cierra los ojos. El cigarro se consume lentamente, y aunque ya esta dormido la mano no deja de temblar, y la brasa aún encendida comienza a caer sobre la alfombra. De luciérnagas de fuego se va iluminando la sala al arder sobre el durmiente que pronto se despierta sobresaltado. El rostro cambia al gesto de horror, ahogándose en convulsiones de tos, porque el humo ahora es mayor y le impide respirar, las llagas de la piel quemada explotan con el calor, cada vez son mas, se sacude intentando apagar sus ropas, se revuelca en el piso pero las llamas lo envuelven y hacen combustión con todo lo que lo rodea, ya no grita aunque el dolor es inmenso, y el fuego toma posesión del lugar, resplandece, y en su danza voraz quema todo a su paso. Al ver llegar su final se traga la moneda y araña el suelo en un intento de aferrarse a la vida… es tarde, el fuego toma su cuerpo lo envuelve, toma la alfombra y las cortinas, se ilumina elevándose y alcanzando el papel de las paredes, el techo. La atmósfera incandescente, es la luz del infierno que con fauces de hoguera viene por sus pecados. Ilumina la noche misma reclamando el lugar con forma de gran cigarro y enciende su brasa para luego extinguirse al haber consumido el tabaco. Sólo resplandece un círculo plateado dentro del gran cenicero.

ADRIANA MINOTTI

Coqueta - Miyú

(Miramar)

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Homenajes

Cristina Leonidas Mendiry

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Homenajes SOBRE LA GAUCHESCA EN ENRIQUE BLANCHARD Y EMETERIO CERRO CONTRALUZ - LOS MUNDOS POSIBLES COMO CONSTRUCCIONES POÉTICAS - “DEL GAUCHO CONCRETO A LA SAN PAMPA”

Por CRISTINA LEONIDAS MENDIRY (Pcia. de Buenos Aires)

Un mundo posible es una construcción cultural. Tratándose de construcciones culturales se deben definir sus componentes (Umberto Eco, Lector in fábula, 1979). Los individuos se reducen a combinaciones de propiedades. Hintikka (1973) ha mostrado cómo se pueden construir diversos mundos posibles mediante las distintas combinaciones de un mismo paquete de propiedades. Rescher (1973) habla de mundo posible como “un enfoque de los posibles como construcciones racionales” Se puede combinar paquetes de propiedades esenciales y accidentales para caracterizar distintos individuos y distintos mundos. Ningún mundo posible podría ser totalmente autónomo respecto del mundo real, porque no podría caracterizar un estado de cosas máximo y consistente a través de la estipulación ex nihilo de todo su mobiliario de individuos y propiedades. Por eso, un mundo posible se superpone en gran medida al mundo “real”. Pero ninguno de los dos es completo. Es difícil producir una descripción exhaustiva de un estado de cosas que sea máximo y completo. La obra poética constituye un sistema de interrelaciones en continua evolución y en constante dependencia con la construcción del mundo de nuestra experiencia. Hintikka (1969) relaciona la cuestión de los mundos posibles con los problemas Kantianos referidos a la posibilidad de llegar a la Cosa en sí. Entonces, un mundo posible es algo que forma parte del sistema cultural de algún sujeto y que depende de ciertos esquemas conceptuales. Nuestro compromiso con un mundo posible es, como dice Hintikka, un hecho ideológico. Blanchard y Cerro coincidieron ideológicamente en la posibilidad de concebir el mundo posible del “gaucho” en la “pampa”, correspondencia formal entre dos construcciones. Construir un mundo significa atribuir determinadas propiedades a determinados individuos. Algunas más necesarias, válidas en cualquier mundo, y otras más accidentales o fácticas. Sin embargo, La Avispa 52

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Homenajes

Emeterio Cerro en una representación teatral

la diferencia entre las propiedades necesarias y las accidentales depende de una especie de efecto “óptico”. Según Chisholm (1976) una propiedad “se vuelve necesaria dentro del marco de determinada descripción”.

¿Uso libre de un texto como estímulo imaginativo o interpretación de un texto abierto? Barthes lo denominaría textos para el goce. Los mundos posibles permiten usar ambos te como textos para el goce pero, a su vez, su estrategia es la estimulación del uso más libre posible. La cadena de las interpretaciones puede ser infinita. Un universo de interpretaciones legítimas y legitimables. La mayoría de la crítica conviene en afirmar que el gauchesco es, ante todo, un género poético. Sin modelo europeo, la gauchesca resultó por mucho tiempo ilegible como literatura, y presenta dos rasgos que, en su simultaneidad, la definen contradictoriamente. Por su materia y por su pretensión mimética de la oralidad rural, remite a prácticas, saberes y decires tradicionales. Por su sistema de circulación, por su cruce con los grandes problemas sociales y políticos de su tiempo y por las operaciones que realiza en y con la lengua, se diría que está por delante de otras formas literarias coetáneas con las cuales, sin embargo, siempre parece colocarse en una posición de minoridad. Empezó a desarrollarse en el ámbito del Río de la Plata, en forma anónima al principio, hacia finales del siglo XVIII. Ciertamente, la originalidad de esta literatura no se debe al prota93

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gonismo del gaucho, ni al uso de la lengua popular hablada en la campaña, ya que ambos elementos son característicos de cualquier literatura regional. Lo original, lo definitivamente singular de la literatura gauchesca es la adopción que de ese personaje y de esa lengua hicieron autores cultos a las ciudades. Tal adopción puede interpretarse tanto como la necesidad política de transmitir al público gaucho, iletrado, aquellos temas e historias que lo involucraban directamente, como la voluntad literaria de esos autores de diferenciarse de la literatura culta de origen europeo, con el implícito fin de afianzar, su autonomía cultural y literaria. La operación que define a la literatura gauchesca es la cesión, por parte del autor, de la voz al personaje gaucho. Esta lengua gauchesca en verso es un producto retórico y literario. A comienzos del siglo XVII, la pampa rioplatense seguía manteniendo el paisaje adusto y desolador que padecieron los desafortunados conquistadores españoles en busca de la lejana Sierra de Plata y la misteriosa ciudad de los Césares. Cerca de la costa o la cuenca de los ríos, florecieron algunas ciudades, otras desaparecieron y sólo permanecen en la memoria del cronista o en el relato de algún viajero. El vasto territorio pampeano quedaba al abasto de las ma-nadas de ganado salvaje y de caballos cimarrones, de las vizcachas y de otros animales de naturaleza asilvestrada. Pronto comenzaron a florecer las expediciones en busca del cuero de los grandes rebaños de reses. La organización de peones especializados en aquellos menesteres puede suponerse como el origen del gaucho. El gaucho es el habitante de los campos argentinos; es sumamente experto en el manejo del caballo y en todos los ejercicios del pastoreo. Por lo regular es pobre, pero libre e independiente a causa de su misma pobreza y de sus pocas necesidades; es hospitalario en su rancho, lleno de inteligencia y de astucia, ágil de cuerpo, corto de palabras, enérgico y prudente en sus acciones, muy cauto para comunicarse con los extraños, de un tinte poético y supersticioso en sus creencias y lenguaje, y extraordinariamente diestro para viajar solo por los inmensos desiertos del país, procurándose alimentos, caballos y demás con sólo su lazo y las bolas. La poesía de Emeterio sustenta una exuberante mitología ambientada en la región pampeana. El escritor abandona la lengua culta, sustituyéndola, e incorpora a la creación, de un modo libre y La Avispa 52

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Blanchard

Homenajes


Homenajes

Gaucho

tratado sobre la patria

seria

asistemático, la lengua hablada, el dialecto rural rioplatense, el “idioma de los gauchos”. Blanchard se une a esta orientación romántica desde la vanguardia y nombra las cosas por su nombre porque piensa que la poesía consiste principalmente en las ideas.

Una posición intermedia como la que fijaron los jóvenes del Salón Literario al afiliarse a un confuso romanticismo que reclamaba el color local y la recreación del medio ambiente. Efectivamente, la opción del habla dialectal rompe bruscamente la sujeción a los modelos, explícitos o implícitos, y pone al escritor ante una riesgosa libertad: a partir del dialecto debe construir esa cosa distinta que es la lengua literaria, para la cual carece de formulas o de tradiciones estatuidas. Las convenciones gauchescas son: salutación, convite de bebida, tabaco o comida al recién llegado, charla sobre los caballos, apeado de los mismos, eliminación del contexto o paisaje en la conversación, incorporación de relatos acerca de la experiencia vivida por el gaucho con motivo de una visita a la ciudad, referencias explícitas o implícitas a penurias padecidas por cuestiones políticas, así como el diseño de un receptor eminentemente ligado a las costumbres del 95

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Homenajes

campo, que se identifique con aquello que los personajes denuncian o padecen.

Ambos textos, en su totalidad, se apoyan sobre el procedimiento paródico, apelando de este modo al humor no de un modo circunstancial, anecdótico o coyuntural, sino más bien de forma constitutiva y en términos estructurales. Los mundos posibles en consonancia con algunas costumbres del hombre de campo, que gusta de un cierto tipo de contrapunto que ejercite su imaginación y la del contrario, fundado en las exageraciones y fábulas poco ajustadas al orden de la realidad. Un juego permanente en los escenarios de la vanguardia rioplatense. La Avispa 52

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Homenajes

ENRIQUE BLANCHARD Esta es una entrevista que me confió el poeta Rodolfo A. Álvarez, que realizara hace 25 años a nuestro querido maestro Enrique Blanchard. Sus palabras y reflexiones siguen teniendo asombrosa vigencia poética.

Cristina Mendiry

RESPUESTAS Y POEMAS Reportaje de Rodolfo A. Álvarez ¿Existe una temática repetida en su obra? ¿Es posible hablar de «recurrencias» a través de los distintos libros publicados? Hacia el otoño de 1981 yo ya había escrito más de una versión completa de cada uno de mis libros: El fantasma y su límite, Silueta de Polvo y El disfraz del cuerpo. Vale aclarar que los libros mencionados, más Función del ventrílocuo –recientemente editado– e Ídolo de Niebla –que está próximo a editarse– se venían escribiendo dentro de una búsqueda que comienza a mitad de la década 97

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del sesenta, cuando yo rondaba los veinte años; itinerario en el que me extravié una y otra vez; andanza que desechó en el camino (afortunada y prudentemente, ya que ninguno de ellos pronuncia mi propia mi propia voz ni llegaba a arañar aquello que yo pujaba alguna vez decir) unos cuatrocientos poemas que nunca publiqué. Para entonces, para este otoño de 1981, realicé una edición casera de mínimo tiraje –menos de diez ejemplares– de un libro de unas trescientas páginas que regalé, con muchas precauciones, a amigos –que no leían poesía– y algún familiar –que sencillamente poco le interesaba la lectura toda–; libro por lo tanto, que nadie leyó (o casi), y que necesité seguir escribiendo hasta dar con los territorios delimitados –aunque lindantes– de cada uno de los libros citados. En esa nueva etapa también fui regalando distintas versiones de los poemarios todavía inéditos Y, signo de que he cohabitado fervientemente con mis escritos, para mi sorpresa me encuentro ahora con que todavía conservo otras versiones anteriores a las que en definitiva aparecieron publicadas. Así, ese libro del ‘81, que contenía versiones del “Fantasma”, de “Silueta”, de “Disfraz”, gran parte de “Ventrílocuo” y también a “Ídolo”, y otros textos que mantendré inéditos, es un rotundo indicio de que yo venía pensando a todos estos libros como un único libro. Es recurrencias interdependencias, simbología concurrente... alguna habrá; baste leer los nombres de los poemarios: ¿no intentan resemantizar un mismo, inasible sujeto? Por fin, este sentimiento, este pulsar el mismo tambor, me ha conducido a seguir escribiendo “El fantasma y su límite” después de publicado (enero del ‘82) y ahora sus textos forman parte, de un lado, de una de las secciones de “Función del ventrílocuo”, y de otro, de varios momentos de “Ídolo de Niebla”. ¿Cuál es la fundación primal de su poesía, necesidad que lo hace plasmar en palabras algo que pasa por su mente o su sentir? ¿Esa fundación se ha transformado con el tiempo? ¿Se puede hablar de un «oficio» de poeta? La enorme posibilidad que me permite la escritura poética es de fundar territorios. Yo pretendo crear climas, tramas, cuerpos de significación y músicas, con tal contundencia que puedan sentirse y visualizarse aún con el libro en estado de tapas cerradas. Presencias que estén allí vivas y latentes, mundos inagotables, cerrados y abiertos, en permanente ebullición. Y viajes. En “Silueta”, “Disfraz”, “Ventrílocuo” e “Ídolo” hay un viaje –por lo menos uno– La Avispa 52

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Homenajes

Rodolfo Álvarez, Jorge Dipré y Enrique Blanchard, Junín 1991

que yo he encarnado verso a verso, lares donde yo he estado, y donde alguna que otra vez me está permitido regresar. Cierto, una que otra vez, y no siempre, desdichadamente. Y esto porque mis poemarios han sido escritos en estado de alta tensión, de completa exaltación, como en estocadas límite a la vida. Tal estado, tal puja, que por lo demás no es autoprovocada, sobreviene muy de tanto en tanto. ¿Hace falta aclarar que yo no me siento a escribir?...

No se si podré escribir un nuevo poemario después de “Ídolo de Niebla”. Digo: algo parecido a estos cuatro libros que me expresan entero. Descreo del “oficio” de poeta entendido como idoneidad y aprendizaje que permite escribir siempre y sobre todos los temas. Creo que soy de los que pueden escribir sobre unas pocas palabras (vivencias), mismas pocas palabras, violando cada vez su anterior significación para recuperar también, cada vez, su sorprendente significación. Andanzas de hecatombe y extramuros me parecen respectivamente “Silueta” y “Disfraz”, acrobática agonía con la voz (nunca por la acrobacia misma) siento en “Ventrílocuo”, horror y redención tuve con “Ídolo”. Siendo viaje los cuatro, sin embargo es cada uno fin de viaje. ¿Cómo decir cuál ha sido “la 99

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fundación primal” de mi poesía? Atino a balbucear que he visto y he estado. No sé decirlo de otro modo; todo está puesto en los libros. Retomo el tema “oficio”: ya no seré quien siento ser si alguna vez me convierto en poeta «de oficio». Además, ¿para qué escribir siempre? ¿Quién si no la contundencia de una epifanía, puede imbricar el lazo entre el espíritu y el verbo? Encuentro en su poesía –particularmente en “Función de ventrílocuo”– una ruptura del lenguaje; una fragmentación que suspende la unión posible del acto vertido en el poema. ¿Cuánta deliberación y cuánto automatismo ve usted en esa ruptura lingual aparente? Ruptura parece conllevar experimentación, trabajo experimental, atención puesta en determinados aspectos lingüísticos. La poesía se realiza en el lenguaje, en determinada habla que exige del lenguaje, pero la poesía no es el lenguaje ni el habla. Es. El viaje y el territorio y la apuesta y la necesidad que es “Función del ventrílocuo” me impuso su habla. ¿Hay rupturas? ¿Hay esa fragmentación que suspende...? ¿No es nuestro decir también una fragmentación de un oír de un decir proveniente “de otro lado? Cierto es que la voz en “Ventrílocuo” parece haberse ahuecado. Pero, si es así, no ha sido intencional, sino provocado por la trama del poemario. El “muñeco” es lo que aparece en este poemario, después de la sobrevivencia traída por el mensajero del patíbulo; lo que aparece o lo que queda. Los actos y las hablas de un muñeco nunca engendran los lazos que de si puede tramar un cuerpo (como en “Silueta” y en “Disfraz”). En Ídolo de niebla hay un ángel que, me parece, sin ser culto de dulía, de otro lado tiene poco parentesco con los ángeles crueles que sí están en “Silueta”. Hay huellas de símbolos en mis poemarios. Hay valles, muelles, horcas, verdugos, y adolescentes recobrados. Hay gigantes en la torre y una torrecatacumba. Un teatro de máscaras y un promiscuo escenario de utilería para el ventrílocuo. Y hay desiertos de piedras, ciénagas y la “belleza rubia y morena”. Hay huellas de símbolos, canteras de significación, quizás como revelación del ser mismo, del ser en la materia, del ser en la intelección del existir: nudo de muerte y vida. Por supuesto que una vez lanzado en la escritura del poemario hay orientaciones (es un viaje), no ya “deliberación” sino orientación en lo que se está escribiendo. ¿Automatismo?: dentro de la extrema tensión de su escritura, todos los poemarios están recorridos por chispazos de automatismo, no La Avispa 52

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surrealistamente hablando, sino como escrituras y uniones que ha escrito otro que no es (no parece ser) uno mismo. De todos modos, creo que siempre ha habido un timón velando en el azar del viento. Bataille dice: “Los hombres se desconocen en el bien y se aman en el mal. El bien es la hipocresía. El mal es el amor. La inocencia es el amor del pecado.” Encuentro cierta línea que podría muy bien unirse (o no) con algunos tramos de su último libro y del segundo publicado (Silueta de polvo). Pero ¿es dable seguir aumentando una confusión cotidiana entre la conceptualización bien-mal, o por el contrario el desafío necesario pasa por una desconceptualización de los márgenes y la creación de un nuevo espacio? Toda moral es didáctica. ¿Bataille es amoral o distinto moralista? ¿La creación del nuevo espacio será también otra manera de la moral? Por mi parte, no creo ni sentir ni hacer esa lectura maniqueísta de la moral; la que usted parece encontrar en “Silueta” y en “Función”. Tampoco haber propuesto regodeos de malditismos, como, según parece, tampoco ha hecho Lautreamont. Atención que puede tratarse de cáscara, terrible cáscara o costra: debajo esta la ufana piel. No obstante, vale reconocerlo, hay una seductora frontalidad tanto en la inconsciencia del mal como en la inconsciencia del bien, pero en esas instancias. El resto, el inconmensurable resto es la vida en la existencia latente y pulsante de un estar sin nombres. En el riesgo de escribir –porque creo que siempre es un riesgo– la lucha se entabla en el más acá del ser humano. En la partícula apenas vislumbrada que es necesario hurgar a fin de afirmar el propio ser. Pero esa lucha parece encarnizarse en virtud de un destino o una predeterminación. ¿Cuál es su sino, su marca, la fogata que lo instala en una palabra hurgando otra mirada dentro del mismo cielo y la misma tierra? He escrito muchas veces cada libro, Esta reiterada mención de reescrituras quizás confunda acerca de quien soy y no alcance para decirme como soy. Primero hay que puntualizar que no me paso la vida escribiendo, sino viviendo. Segundo, que la vida alcanza para escribir lo suficiente y para vivir más. Tercero: ¿qué es escribir para mí? Me lo contesto muy mal. Digo que cuando reescribo, escribo; y que cuando escribo, vivo. No sé decirlo. Reescribir no es sentarse a corregir, a releer para “retocar”. Por ejemplo, debo haber 101

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escrito siete “Ventrílocuos”, varios “Ídolos”, etc., y así. Significa que dado un primer “Ídolo”, un buen día necesité volver allí, volver a estar en el cuerpo y en el territorio del poemario, tramar –como si se tratara (y se trata) de la primera escritura– otra vez todas las sensaciones caídas y erectas de las palabras. Distingo corrección de reescritura: Una es ajuste y retoque; la otra es nueva escritura. De resultas, finalizada la reescritura –en el “durante” se ha vivido otra vez en las palabras–, uno reencuentra al nuevo poemario. Compulsado a publicar (compulsión que sobreviene desde muy adentro) hay que elegir entre este y aquel “Silueta”. La vida (una aventura que nos quieren permanentemente codificar, masificando emociones e itinerarios) es tan inagotable que además nos permite emprender aventuras simultáneas: por ejemplo, la escritura. ¿Por qué no permitimos aventuras simultáneas aún dentro de la escritura? Escritura, arte, poesía en un sentido pasional, existencial. Nunca fui intelectual, ¿un poeta intelectual? Como lector soy anárquico e imprevisible. La biblioteca de mi padre sólo contenía biografías e insufribles folletines. El tenía discoteca, no biblioteca. Yo pasé mi infancia escuchando músicas. Por otra parte nunca fui muy amigo de estar inerte en una biblioteca. No obstante, durante un tiem-po, soñé obsesivamente con ser un libro. Siempre leí viajando. Madrugaba, iba hasta una terminal, sacaba un boleto de ida y vuelta, y en el movimiento del viaje leía. La sensación de viaje –en la lectura, en la escritura, en la vida– es una parte de mí mismo, de mi necesidad y de mi emoción. ¿Todo esto tiene algo que ver con su pregunta? En nuestro país co-existen gran cantidad de publicaciones de poesía, algunas mediocres, otras deslumbrantes de «vanguardia», otras netamente «academicistas», pero lo palpable a través de estos círculos es la necesidad y preocupación existentes en un «hacer poético». ¿Qué opina de estas manifestaciones diversas, que por lo general no generan un caudal masivo de lectores sino que se nutren entre ellas en un cauce semi-cerrado y vedado a la mayoría? Algunas, a no dudarlo, son verdaderos factores de cultura. Otras, mero espacio abierto para los amigos y/o el clan. En este momento en nuestro país hay un puñado de excelentes revistas de poesía. Es fantástico que esto ocurra y es fantástico el lugar que brindan a los poetas, a su escritura y a su “pensar poético”. ¿Caudal de lectoLa Avispa 52

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Homenajes

res? Si se emprendiera un censo, quizás podríamos llevarnos una sorpresa. Estas revistas (como el dinero) pasan de mano en mano. Claro está que pensar en términos de lectura masiva implica pensar en otro sistema cultural, otro país, otra civilización. Como habrá notado no hemos tocado en este vaivén de palabras la cuestión tan en boga de la «recuperación cultural» en democracia. A MALDOROR no le parece tan urgente como tema mientras subsistan ciertos factores y péndulos centrales y periféricos, por lo que prefiere la indagación mas fuerte, si se quiere más profunda (o despiadada), que la mención de cotidianeidades demasiado evidentes. ¿Qué más puede decirme respecto del panorama actual argentino en poesía? ¿Qué futuro vislumbra para esta actividad (y sería justo reconocer que es también arbitrariamente) marginal que se empecina en sobrevivir individualmente o en pequeños grupos de trabajo? Como a MALDOROR, a mí tampoco me parece tan urgente mientras subsistan... ¿Sobrevivencia de la poesía argentina contemporánea?: En parte ya está contestado en la respuesta anterior: ¡otra civilización! ¿Panorama?: creo advertir tras el holocausto, que está escribiéndose –o comenzándose a escribir; se necesita una cierta perspectiva todavía, perspectiva que sólo da el tiempo– una contundente y nueva poesía, que comienza a publicarse en los últimos años del setenta, de gran fervor y búsqueda, con sorprendente pluralidad de voces, y por ahí y por allá, de interesante calidad. Sospecho que el signo dominante, más allá de lo generacional (tan promiscuo y discutible) es el de marcadas individualidades. En este sentido me parece que ya hay más de una «obra en proceso». 103

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Homenajes I Quiero traspasar lo ausente – Mi mirada sabe levantar las tumultuosas tapas de los años como si no hubiera trama del destierro – Reencuentro al adolescente amigo de Rimbaud su sobresalto frente al vértigo desleal de espejos negros en algún misterio imprevisto cuando las primeras palabras de la temporada lo someten – Estoy ahí otra vez torrecatacumba y es como si no fuera yo sino aquel que es como yo y persiste en ser él ahora entonces otro recién adolescente y mío – Sabemos que nacimos juntos pero a él le quedan siete años y conmigo ocurre que ignoro mi cronología – Por otra parte que derecho tengo yo sobre mi suerte y que significa el tiempo en estos casos – Sin embargo mi homenaje mis homenajes a sus caras que alguna de esas caras siguió haciendo todavía – Y rendirá honras al barbado en dos memorias – El o yo se reirá de la luna trastocada violada también ella en vislumbres y mil pórticos Los está sintiendo en plena selva y quién si no yo en otro que soy yo es ese adolescente recobrado por misterios y suturas roto cráneo empecinado a pesar de devastación y electrochoques – Y me unto del Rimbaud mayor enigma – Y casi inútilmente del Rimbaud flor negra y argentada me despojo – Que no son desnudeces las iluminaciones del adolescente recobrado II Deliraban ellos siendo invisibles caballos por ser palomas inasibles – Las aliabiertas se excitaban ilusas y sosas en su afán por creerse halcones – Halcón altivo engendro endemoniado que se volvía tigre flor negra y argentada – Pero los tigres arañaban el diluvio mientras el adolescente Lautréamont reía desnudo entre esqueletos sus trofeos – Tu belleza rubia y tu belleza morena – No obstante el fantasma provocaba la búsqueda de su cuerpo y era el desierto (De IDOLO DE NIEBLA, inédito)

NOTA: Foto de R. Álvarez, J. Dipré y E. Blanchard del BLOG del poeta Jorge Dipré: Al lado de tu fantasma (www.jorgedipre.blogspot.com)

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Ciney

Tv

Gabriel Cabrejas

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Tres veces Woody Allen La frustración y la aventura Por GABRIEL CABREJAS

(Mar del Plata - ARGENTINA) gabcab2003@yahoo.com.ar

No es Harry Potter, pero sigue haciendo magia, y no usa la varita para vencer a Dumbledoor sino que, aún octogenario, se las arregla para sacar, cada vez con menos trucos, nuevos conejos de la vieja galera. Exiliado voluntario de Hollywood, la mejor decisión de su vida, el neoyorquino, de los pocos que quedan haciendo cine de autor, sigue en pelea, con suerte desigual. Vamos de menor a mayor.

No conocerás a nadie. Harto de no conseguir financiación en un submundo que sólo reconoce taquilleros, y demonizado por esas moralinas hipócritas de su país acerca de curtirse a la hijastra, Woody Allen es un fugitivo en Europa. Ya lo presagiaba Hollywood Ending (2002): la historieta de un director al que todos consideran have been y había filmado totalmente ciego –crudelísima metáfora sobre el estado del cine yanqui, si los hay—y termina tomándose un avión a París, donde los críticos todavía son capaces de descubrir la perla en la ostra más cerrada. Dos largometrajes después (Anything else/La vida y todo lo demás, 2003 y Melinda & Melinda, 2004), ya se instalaba en Inglaterra y salía Match point (2005), que, aunque repetitiva, se juzga de las mejores suyas durante su última década. Canguro entre Gran Bretaña (El sueño de Casandra, 04), España (Vicky Cristina Barcelona, 08) y Francia (Medianoche en París, 11) y de la tragedia a la comedia, el Pequeño Gran Cineasta busca, y encuentra, las obsesiones que parecían interrelacionadas exclusivamente con Manhattan, y, turista comprometido, universaliza su mirada de entomólogo en psicologías urbanas. Si los maridos y esposas anteriores eran víctimas de su fisgoneo tierno y feroz, ahora Allen quiere demostrar que se hallan en cualquier parte; La Avispa 52

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que ya provecto y lúcido le queda ser misántropo y desengañado en el género serio, y todavía optimista sobre el individuo en el semicómico, siempre que éste sepa realizarse como él, rompiendo las convenciones y el destino. Su último recreo en la Gran Manzana se llamó Que la cosa funcione (Whatever works, 09), una especie de auto-antología poco exigida, cuya originalidad más pronunciada consiste en su actor, Larry David, a la sazón guionista de Seinfeld y ahora un renegado violento y nihilista que, vía juego de opuestos, deslumbra a una jovenzuela pueblerina recién llegada a la ciudad (Evan Rachel Wood). La filosofía negativa de Boris-David es la del director en sus peores momentos –incluso le habla al público; el happy end un inexplicable reblandecimiento, demasiado incoherente, visto un personaje que destila rabia y no apto para mudanzas tan bruscas. Curioso que Boris enseñe ajedrez, lo mismo que hace su creador, o sea, cambiar de movida usando idénticas piezas. Y así, You will meet a tall dark stranger, (“encontrarás al perfecto extraño”, mejor: al extraño perfecto) o Conocerás al hombre de tus sueños (2010) no avanza mucho en la filmografía, al contrario, regurgita la cena de anoche, en el puzzle de espejos rotos que más le gusta, o sea, un rearmado de piezas usadas. Veamos. Gemma Jones (Helena), recién divorciada de Anthony Hopkins, consulta a una tarotista —Mia Farrow en Alice (90) caía en el ocultismo— y corre a contarle a su hija Naomi Watts, experta en galerías de arte y mal casada con el escritor frustrado Roy (Josh Brolin), típico intelectual de Woody, tironeado entre las dudas sobre su talento y la salvación a través de un nuevo amor, aquí la vecinita de enfrente, Freida Pinto, la actriz hindú de ¿Quieres ser millonario?: vuelta de tuerca a Celebrity (1998), por citar otra. Watts-Sally, claro, es otro modelo calcado: independiente y conflictuada consigo misma, exitosa en lo suyo pero infeliz, que se enamora de su jefe (cara de nada-ninguno Antonio Banderas), esta vez sin esperanzas. Disfrutable en su mutuo abismo, la pareja del pendeviejo Alfie (Hopkins) y su minaza otoñal, Charmaine, 107

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puta de oficio y trepadora al que él lleva un cuarto de siglo (Lucy Punch, onda cabezahueca aunque más cínica e igual de mersa que Mira Sorvino en Poderosa Afrodita, 95) y con la cual insiste en ser su Pigmalión. Bien conducidas, las discusiones, tan de Maridos y esposas (92) que tensan Roy, Sally y Helena, confirman por enésima vez la habilidad intacta de Allen a la hora de exprimir al máximo actores que en otras manos se mueven de memoria. Conocerás pulsa el drama y no la farsa, así pues ningún personaje llega al final feliz excepto Helena, mientras los demás quedan en suspenso. Las sesiones mediúmnicas en algo recuerdan las del propio Woody en el episodio de Historias de New York, Edipo reprimido. Redondea mediante una reflexión de Shakespeare bastante descolgada: “la vida es sonido y furia y no significa nada, pero Helena entendió que las ilusiones son a veces mejor que la realidad”. La reflexión acerca de la muerte, saliéndole al cruce a Roy en forma inesperada, pretende inyectarle algo de trascendencia a un intríngulis que hace agua y parece haberse cosido a parches. Se trata, en fin, de un texto ocioso, inútil: no agrega un ápice al corpus y hasta se lo nota cansado, solamente transportado de contexto, disfuncional. Un Frankenstein de piezas probadas que resoldadas, no alcanzan a resucitar en cuerpo. París, de fiesta móvil. Allen descubre, o redescubre, la cité lumière como únicamente él: un catálogo de paisaje pluvioso y utopía histórico-cultural consumada con los ojos del turista intelectual y los deseos cumplidos del exiliado. El director ama París —¿quién no?— y ya le dedicó un primer acercamiento en Todos dicen te quiero (1996), pero aquí el basamento es un viejo relato, “Memorias de los años 20”, incluído en Cómo acabar de una vez por todas con la cultura. A través del cine, como lo hiciera en La rosa púrpura de El Cairo (1985), consigue lo que muchos soñamos: viajar físicamente a los años dorados de la noche parisina, cuando se congregaban dentro de su moveable feast todos los artistas de la vanguardia, presente y futura, del siglo veinte. Gil Pender (Owen Wilson, la cara más americana de la filmografía woodyana) es un bien remunerado guionista de cine, y como cuadra a una criatura de nuestro autor, alguien que sin embargo anhela ser un escritor serio y reconocido. Está a punto de casarse, y su novia Inez (Rachel McAdams), la arquetípica rubia rica de hotel cinco estrellas. Se comprende la necesidad de Gil por fugar del ambiente: La Avispa 52

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suegros republicanos recalcitrantes —el padre de ella odia a los franceses desde que criticaron la invasión a Irak, no bebe tintos si no son de Napa Valley—,un inglés pedantón que hasta corrige a las guías de turismo y sale siempre junto a la pareja (Michael Sheen), la fiancée histérica de cocteles, vernissages y shopping. Cuestión que una noche, Gil se queda solo en una ochava empedrada y aparece un auto de colección; lo chistan los pasajeros, y sube… El viaje en el espacio se transforma en cápsula del tiempo. Sus compañeros de parranda, Hemingway, Francis y Zelda Scott Fitzgerald, Alice Toklas, Cole Porter, Gertrude Stein (Cathy Bates, quien accede a leerle el manuscrito de su novela tantas veces reescrita), Dalí (Adrien Brody en un delicioso cameo), Cocteau, Josephine Baker y la amante de Picasso y Modigliani, Adriana (Marion Piaf Cotillard, frágil y sensual), que, a pesar de amable interlocutora, tiene su propio sueño: teletransportarse al Moulin Rouge de las bataclanas, Toulouse Lautrec y Gauguin. Allen no rehúye el cliché absoluto: Hemingway siempre perora sobre masculinidad y coraje, Dalí es la caricatura ególatra, Fitzgerald sólo sufre por Zelda. Es un descenso al cielo cabal, un síntoma de la desubicación final del autor de su tiempo concreto, y también, quizás nunca de manera tan acentuada, un manifiesto de su profunda aversión a lo americano, dada esa visión poco menos que tenebrosa de la burguesía de origen. Sin quererlo, Woody obtuvo con Midnight at Paris un triunfo de audiencia oceánico, del que casi se había olvidado. Y le queda rollo para burlarse de su invención: el detective que contrata el suegro se pierde asimismo en el laberinto temporal y termina en la corte de Luis XIV, y Adriana abandona a Gil luego de acceder, como lo deseaba, a la belle epoque. En el Pont Neuf un último encuentro amoroso libera a Gil de las ataduras finales. 109

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Cine y TV

París idealizada, sí, el cineasta se repite, aunque ahora avanza un paso. También Alvy Singer, el protagonista de Manhattan (1979) era libretista, como novelista el de Celebrity, y a su modo Medianoche continúa el relato de Hollywood ending, el éxodo del artista de California a la dulce y tolerante capital de Francia; el retrato de Gil es una superación del traumatizado Deconstructing Harry (Los secretos de Harry, 97); el aura fantástica filtra el método de Alice y Scoop (2006); la celebración de la bohemia trae relentes de Sweet and lowdown (Dulce y melancólico, 99). Intelectuales ansiosos de vida y mujeres incómodas en ella podría ser la fórmula sintética del cine de Woody Allen. Un film de rara belleza política, sutilmente incorrecto. Con la peor debacle sistémica desde la Segunda Guerra, América y Europa delante de su cámara no tienen mejor refugio que la sublimada nostalgia1.

Gabriel Cabrejas

www.lacocuzza.blogspot.com El reparto de Medianoche en París: Carla Bruni (guía de museo), Yves Heck (Cole Porter), Alison Pill (Zelda Fitzgerald), Tom Hiddleston (F. Scott Fitzgerald), Corey Stoll (Hemingway), Sonia Rolland (Josephine Baker), Thèrése Bourou-Rubinztein (Alice B. Toklas), Marcial Di Fonzo Bo (Picasso), Emanuelle Uzan (Djuna Barnes), Tom Cordier (Man Ray), Adrien de Van (Luis Buñuel), David Lowe (T. S. Eliot), Yves-Antoine Spoto (Matisse), Vincent Menjou Cortes (Toulouse Lautrec), Olivier Rabourdin (Gauguin), François Rostain (Degas). La Avispa 52 1

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Humor

Humor

Víctor Clementi

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Humor CURROVICA Y VOS

“programa dedicado enteramente a vos y a tu actualidad”

Entra Currovica al estudio. Gritos: “Potra, Chiquita, Trola...” Queridos amigos, hoy tendremos una tarde espectacular. Hablaremos del sexo en la cultura desde dos posiciones antagónicas; por un lado, una eminencia de Harvard, junto a un ex preso. También nos visitará el Profesor Irineo Barbusa. Pero ahora, ahora queridos pillines, lo que tanto esperan, el Horóscopo, síiii, el Horóscopo de Currovica por TV. A ver... a ver... (Leyendo) Hoy nos escribe Manolo desde la Patagonia. Bueno, Manolo nos cuenta que es Mono, que se siente muy pero muy solo en la Estancia, y, que como buen Mono está cansado de hacerse la... cabeza. Bueno Manolo, tenés que aprovechar el lugar donde vivís. Todos sabemos que en el Sur abundan las Cabras; Cabras u Ovejas. Las Ovejas son animalitos muy dóciles, unas pocas caricias y enseguida al catre, digo, se “echan”. Por lo tanto, la Oveja es lo más recomendable para un Mono solitario. También nos escribe Andrés Bergara. Andrés nos dice que es Caballo, Caballo o Burro. A Andrés le da lo mismo cualquier especie, no tiene pretensiones de pareja. Andrés, te recomiendo un Chancho. Al Caballo le apetece la Carne de Chancho, y el Chancho... chocho... Hoy vamos a hacer un comentario acerca del Gato, también llamado Conejo. El Conejo es el animalito más prolífico del zoodíaco. De ninguna manera es aconsejable la unión entre dos Conejos, se la pasarían garrr... Para el Conejo lo mejor es una Rata, tienen muchas afinidades: son roedores, pequeños y muy ambiciosos. La pareja perfecta; excepto, claro está, que la Rata sea Virgo. Tenemos... a ver... a ver... una carta de Carlos. Carlos está muy preocupado: su matrimonio no resulta. Y, claro Carlos, te equivocaste: la Serpiente es muy estrecha para un Búfalo. Además, ¿qué saldría de un polvo semejante?: un perro salchicha cornudo. De ninguna manera. Carlos, disolvé ya, hacéme caso, yo sé lo que te digo, te lo digo por experiencia. Para un Búfalo lo mejor es un Caballo, o una Yegua, depende de tu gusto. Podrían tener hermosos unicornios. La Avispa 52

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Humor

Y un consejito: para un Dragón no hay nada como una Perra. El Dragón es un signo muy caliente, y eso, a las perras les encanta... Nos llaman a un corte, nos llaman a un corte... En el próximo bloque presentamos a un nuevo personaje de “Oficios extraños”. No te lo pierdas.

Segundo Bloque Currovica sentada junto a un invitado CURROVICA Ahora, publico lindo, para comenzar nuestro segundo bloque de oficios increíbles, voy a presentarles al invitado de hoy, el Doctor Irineo Barbusa, a ver, un fuerte aplauso DOCTOR Bien, no quisiera hacer alarde de mi inventiva, pero lo mío es sencillamente RE VO LU CIO NA RIO... con perdón de la modestia... Es el primer Lavadero Automático de Pingüinos empetrolados del Mundo... Sí, oyó bien, el primero, con perdón de la modestia CURROVICA Cuéntenos, a qué tipo de mercado apuntan. DOCTOR Le voy a ser honesto, al único posible por el momento: Green 113

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Humor

Peace, Vida Silvestre, Extraterrestres socorristas... CURROVICA Qué bien... DOCTOR Y eso no es todo, tenemos en carpeta el envío sin cargo de nuestro proyecto a todos los Organismos que así lo requieran. Y de prosperar la iniciativa, además fomentaremos la adopción de chimpancés huérfanos... Interrumpe CURROVICA Sos RE astral... Pero decíme, a ver... ¿cuánto vale lavar a un pingüino? DOCTOR Y... calcúlele unos sesenta dólares por cabeza; valet completo, eso sí... por lote hacemos precio... Y, más o menos, si nos traen de a de a doscientos, arreglamos por cuarenta derecho. Ya más no puedo, se me va de presupuesto. A eso súmele el traslado; claro, imagínese si nos llaman de Groenlandia.incluímos pasajes, alojamiento, putas, más un plus para los copetines CURROVICA ¿Y si es en Bariloche? ...(la miran asombrados) Cierto que en Bariloche no hay pingüinos... Interrumpe el DOCTOR Déjeme redondear el concepto... Usamos todos materiales de primera. Ojo al piojo: thinner del mejor, lijas ultra finas... vio... Interrumpe CURROVICA ¿No me digan que los lavan con thinner? DOCTOR Y estopa, thinner y estopa... bolsas gastamos... CURROVICA ¿Y, cómo sigue? DOCTOR Muy buena su pregunta porque me permite repasar algunos conceptos que hacen a la calidad de la entrega. Acá, en este punto, los caminos se bifurcan, vio... Si las manchas gruesas salen, el animal pasa automáticamente a pulido fino; es decir, lijas de agua Doble A bien mojadas en aguarrás. Si la cosa se complica –dios no lo permita– porque hay manchas rebeldes, se lo aseguro; si la cosa se complica, repito, le aplicamos una buena sopleteada con removedor TRIPLE 0, lo dejamos actuar un rato...

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Humor

Interrumpe CURROVICA ¿Al pingüino? DOCTOR No, al removedor, así afloja bien, y luego le damos otra sopleteada con vapor... CURROVICA A esta altura ya no queda nada del pobre bichito... DOCTOR Y, algunos pierden las plumas por las ulceraciones, pero todos viven, se lo garantizo... CURROVICA a los gritos Corten, corten esto es demasiado. Bueno, bueno, ahora hagamos una pausa para reponernos de tanto thinner, vapor y no sé cuántas plumas...

Tercer Bloque Panel: Currovica y dos invitados al debate sobre sexo CURROVICA A ver, desde su óptica intelectual, ¿Qué es la seducción? 115

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Humor

INTELECTUAL Mire, para responderle desde mi austera concepción evolucionista, creo... no, no, más bien, sospecho, eso es, sospecho que la mujer, en tanto vagina del sumun erectus, debe destilar para sí y para toda la progenie, un halo perseverante y dócil; una dúctil sumisión hacia el Alfa; sumisión que en absoluto es desinteresada; no, no, no, es la trasgresión contra el poder pero desde el poder mismo a ejercer; es decir, la contracara de... Interrumpe el REO ¿Pero quién es el mamao este? CURROVICA le pregunta al reo A ver, a ver, defínanos su ideal de mujer. REO Mirá, a mí me gustan las minas que despilfarran adrenalina, ¿viste?, las chabonas que sudan hormonas cuando las acaricias; esas que cuando te les acercás se te paran los pelos de la nuca... viste... Interrumpe el INTELECTUAL Aquí tenemos exactamente un ejemplar indisciplinado de la especie; especie que, muy a grandes rasgos, evoluciona hacia una sensualidad mental; aunque estos retrógrados certifiquen la ambivalencia del primate in situ... El REO se pone de pie y lo encara ¿Qué decís otario? A vos te falta pesebre... Ambos se empujan. Mientras aparece una asistente y se dirige al Reo:Señor, acaba de entrar su mujer al estudio, esta furiosa... La MUJER del reo lo toma del cuello ¿Con quién te pensás que te casaste?... Cómo es eso de las hormonas... Si llegás siempre de madrugada con una baranda a tinto que no excita ni a las presas de Devoto... Interviene CURROVICA Esto se nos está yendo de madre... Corten, corten... adiós... bay bay hasta la próxima cita de CURROVICA Y VOS chauuuuu

Víctor Clementi

victormarceloclementi@yahoo.com.ar www.lacocuzza.blogspot.com La Avispa 52

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Fot ografĂ­a

Javiera Miraglia Gustavo Ciancio 117

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Fotografía LA MUERTE DE UN OFICIO Todos los cambios tecnológicos tienen sus detractores y sus defensores. En la era digital, la fotografía es uno de los ámbitos que más ha visto modificado su horizonte y aunque tiene a todo aquél que hizo o hace fotos opinando sobre el tema, aun hoy, luego de varios años de estar afianzada en el mercado, la digitalización sigue encontrando opositores radicalizados o fanáticos del “rollo de película” —y dudo que estos se encuentren entre la gama de “aficionados”—. Para el usuario común, la digitalización en la fotografía le ha ampliado el campo de acción llevando sus posibilidades a un nivel difícil de esperar en el mundo de las máquinas compactas y analógicas. Sin entrar en especificidades técnicas: Con una cámara compacta era imposible pensar en detalles mínimos como una flor, fotografía nocturna, a contraluz y retratos correctamente resueltos; con cámaras de gama media contamos, manual en mano, con el manejo total de la luz y la toma. Y aún en las más simples la calidad de imagen ha ganado varios pasos. Como todo sistema tiene ventajas y desventajas, pero dudo hallar en este sector de usuario alguien que quiera volver a la vieja tecnología. A medida que subimos en el conocimiento sobre la fotografía y nos adentramos en el mundo específico del fotógrafo profesional, vamos encontrando más opiniones críticas al sistema digital, pero aún así, está tan firmemente afianzado que me resulta difícil pensar en una vuelta masiva al sistema analógico. He pensado y conversado muchas veces sobre este asunto sin llegar a nada demasiado original, pero revivo cada vez que puedo, y conservo como valiosa, la experiencia que tuve oportunidad de vivir La Avispa 52

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Fotografía

en el verano del 2007 cuando en un pequeño laboratorio, rincón que no pasaba desapercibido ya que en su puerta tenía un enorme marinero de papel mache apodado “Capitán Sak”: copiar fotos para algunos del los últimos fotógrafos de playa de nuestra querida Rambla (una experiencia laboral difícil de hallar en estos días). Algunos marplatenses memoriosos lo recordarán. “Marquitos” fue mi mentor en las lides del revelado y la impresión, pero fue también quien me contaba quiénes eran esos fotógrafos y cómo había que cumplirles en los trabajos —un respeto por el oficio que me trasladó y me dejó ver un poco más allá del mostrador—. Ellos eran algo más que clientes, eran amigos, y cuando llegaban te tomabas un rato de más para armar el pedido y enterarte de qué estaba pasando allá afuera, en la arena bajo el sol. Por eso no importaba el tiempo extra si había que repetir una copia. Todavía me acuerdo la primera vez que copié para “ellos”. Fue como recibir el diploma. También me acuerdo de las “macanas”, los rescates del “jefe” para tener las fotos a tiempo: fundamental porque si no, el turista se iba y el trabajo no se cobraba. Una de aquellas leyendas de la playa es Carlos Martínez —a quien Marcos, mi maestro honorario y yo, teníamos la rutina de imprimirle fotos—, aún hoy sigue con su Minolta a cuestas buscando la oportunidad y el “pichón” a tiro. Junto a algunos otros, el pelado Martínez es un ícono de Mar del Plata. Hoy en día quedan muy pocos sobrevivientes en un oficio que nació y está muriendo casi en el mismo siglo, al menos por estas latitudes. Supiéramos o no cómo se llamaban, todos sabíamos donde ir a buscar a los fotógrafos si necesitábamos la prueba de que habíamos estado, o pretendíamos enviar un recuerdo “desde estas hermosas playas…”, por eso más de un laboratorio se emplazó en las cercanías y organizó sus horarios para poder hacer las copias a velocidad relámpago 119

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Fotografía

que necesitaba la situación; más de un turista recibió sus fotos en la escalerilla del tren o al pie del colectivo, último momento de su estadía de vacaciones. De buzo colorado o amarillo patito, calva orgullosa y lentes mosca en verano, gorrito en invierno, Martínez siempre fue fácil de ubicar, un personaje siempre sonriente, con alguna anécdota o el pálpito fijo para la quiniela. Cuando lo conocí ya se notaba la invasión de cámaras digitales. Los más viejos del oficio zafaban el verano metiéndose al mar y registrando a la parejita justo en el choque de la ola o a la abuela y sus nietos con el agua hasta la cintura. Habilidad del que sabe del oficio, ya que a las cámaras digitales la gente no las arriesgaba tan lejos de la arena seca. Resulta ya imposible mantener a una familia como fotógrafo de plaza, playa o civil, escenarios que los tenían incondicionalmente. El oficio agoniza rápidamente. Encontrarlos hoy en esos lugares de ayer es una suerte de costumbre que no pueden abandonar, un poético estoicismo, o no tan poético. Yo lo viví con la alegría de poder pertenecer y conocerlos aunque fuera mínimamente, agradezco contarlos entre la gente que me saluda amablemente, compartir un café y saber un poco más de Mar del plata gracias a ellos, que son historia marplatense, dueños de una vida interesante, testigos y protagonistas de los mejores registros fotográficos que ha tenido la ciudad. Ser parte de una de las tal vez últimas temporadas del fotógrafo de playa me deja una extraña sensación entre tristeza y honor, la aceptación del progreso que llega, esta vez significa ver de cerca la muerte de un oficio.

Javiera C. Miraglia: fotógrafa de patio y escaleras La Avispa 52

Blog: javieramiraglia.blogspot.com e-mail: esquelense67@yahoo.com.ar

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Fotografía Cursos y Taller de Fotografía “IMAGINA” en el Multiespacio Triskel, Mitre 2562, y Biblioteca de la Naciones Unidas, Olavarria y Gascón, Mar del Plata

Javiera trabajando

Sobre el arte contemporáneo y el rol del artista Si en la música que escuchas ya no hay vida Si la letra ya no tiene inspiración Si aunque aumentes el volumen ya no hay fuerza Son los tiempos que están huecos de emoción Frecuencia modulada - Seru Giran, La grasa de las capitales, 1979 Aquello a lo que refería, nada menos que en aquellos años, la lucidez de David Lebón y Charly García, podría, salvando las distancias históricas y situacionales, conectarse con una manera de hacer arte muy en boga en estos tiempos, que, lejos de estar huecos de emoción, se despereza (lentamente para mi gusto) de la siesta a la que la invitaron en los ’90, donde cualquier cuestionamiento era visto como un anacronismo, mientras un sospechoso japonés globalizado nos quería convencer de que la historia había terminado con la muerte de las ideologías tras la caída del Muro. “La triste realidad es que la mayoría de los fotógrafos no escriben o discuten sobre su propio sistema de valores porque no lo tienen… Un fotógrafo sin convicciones personales y sin un sólido planteamiento, tanto hacia el medio como hacia el mundo en su más amplio sentido, no es un fotógrafo digno de ese nombre. Lo que su fotografía significa debe ser su principal cuestión a dilucidar, y si el fotógrafo 121

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Fotografía

rechaza (o no puede, pero ni tan siquiera lo intenta) asumirla, debemos presumir consecuentemente que su trabajo no significa nada” (Bill Jay, crítico de arte, citado en Estética Fotográfica de Joan Fontcuberta, Ed Gustavo Gili, 2010) Esta aseveración, publicada tantos años después, habla de un fenómeno emparentado con el que marcaba García, y que se patentiza en gran parte de la producción artística en general y fotográfica en particular, en estos tiempos del llamado Arte Contemporáneo. Conversando tiempo atrás con un colega que transita esta vertiente, me decía que precisamente la vacuidad de estos tiempos es lo que hacía que la producción fuese consecuente con esa realidad, y por tanto, no debía esperarse un compromiso del artista con nada ni nadie a través de su producción. Terrible. Y terrible precisamente porque (al menos yo) espero que sea el artista uno de los primeros en avizorar la calidad de los tiempos que transita, e insisto, éstos no son precisamente tiempos para quedarse haciendo la plancha... éstos son tiempos que, cada vez con más urgencia, nos exigen un posicionamiento frente a un sinnúmero de cosas, tiempos en los que no podemos hacernos los distraídos o los desentendidos, donde los procesos políticos y sociales que atravesamos, dentro de nuestro país y en un plano más general como habitantes de un mundo que, como leí por ahí, cruje por los cuatro costados, nos exigen una actitud de compromiso y de trabajo, porque mucho de la batalla que se da entre modelos antagónicos, ha de darse en el terreno cultural. En defensa del arte contemporáneo, es justo decir que lo que falla es tal vez la lectura que se hace de este movimiento, al suponer que en nombre de una pertenencia al mismo pueden legitimarse un vacío de intenciones, de contenidos o de compromiso. Para ser honestos, hay que reconocer que gran parte del arte contemporáneo encuentra sus argumentos en la obra de Marcel Duchamp y su ready-made. Como señala Jorge López Anaya en su libro El extravío de los límites (Ed. Emecé, Buenos Aires, 2007), “Cuatro décadas después de Fountain (1917) surgieron, protegidos bajo su paraguas, un importante número de artistas y experiencias. Entre ellos están Robert Rauschenberg y Jasper Johns, el Pop Art, el Nouveau Rèalisme, el minimalismo, el arte conceptual, el happening, el environment, las instalaciones, el dècollage, el letrismo, el situacionismo, Gutai, fluxus, el Arte Povero italiano, el Body Art.” Por supuesto, dentro de cada uno de estos movimientos, existieron grandes artistas y grandes obras que La Avispa 52

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Fotografía

tomaron el pulso de su época y la cuestionaron. Lo que sí me permito dudar (sobre todo cuando me planto hoy delante de alguna de las obras fotográficas que dicen enmarcarse en el arte contemporáneo) es que esa expresión actual tenga alguna relación con los contenidos artísticos, políticos e ideológicos contenidos en aquellas obras. O, aunque no tuvieran relación con esos contenidos, al menos sí haya algún contenido, alguna idea que sustente los perceptos que propone gran parte de la fotografía actual en nuestro país, justificándose en términos tan sospechosos como “fresca” y “contemporánea”. Yo la veo más bien posmoderna y liviana. Y para colmo, el concepto mercantil del arte hace que más de una vez, la producción tenga más que ver con la tendencia de las galerías (dicho en criollo: lo que se vende) que con una búsqueda artística. Le ha tocado a este cronista participar de un taller de escritura para artistas (donde creí que me iban a ayudar a trabajar mi obra con una apoyatura de texto) y encontrarme que me daban lecciones de cómo vender un proyecto o conseguir auspicios y subsidios de fundaciones como la de Telefónica de España... entonces la producción de textos sólo tenía que ver con una cuestión marketinera de lograr el mejor modo de mostrar un producto... faltaban los globos de colores y estábamos todos. Durante gran parte de 2010 concurrí a una serie de clínicas sobre análisis de obra en Bahía Blanca, donde varios artistas (más o menos fotógrafos) compartían su experiencia y revisaban portfolios. En ellas pude observar parte de la producción fotográfica actual de la ciudad, al tiempo que conocía a mis (en su mayoría) jóvenes colegas. Lo que pude ver fue una gran tendencia a hacer fotos del entorno más íntimo, casi fotos familiares elevadas a la categoría de arte en gran 123

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Fotografía

medida debido a la calidad técnica con que estaban hechas. Me llamó la atención que las imágenes eran representaciones de lugares cerrados, fotografías realizadas en el ámbito de la propia casa, con los familiares o amigos como protagonistas. Imágenes triviales, lugares comunes, momentos cotidianos. No hay un afuera, no hay un contexto más amplio, y, por supuesto, no hay ningún tipo de planteo, de cuestionamiento, de dolor, de pregunta. No vi la conexión del artista con el mundo, ya sea ésta feliz o desesperada, complaciente o cuestionadora... vi una serie de individualismos o un individualismo grupal, aunque suene paradójico. Vi miedo a salir a hacer fotos, o tal vez la idea subyacente es que afuera ya no hay nada que fotografiar. No vi esto que hace tiempo escribiera Albert Camus: “El arte es ese movimiento que exalta y niega al mismo tiempo. “Ningún artista tolera lo real”, dice Nietzsche. Es cierto; pero ningún artista puede prescindir de lo real. La creación es exigencia de unidad y rechazo del mundo. Pero rechaza al mundo a causa de lo que le falta y en nombre de lo que es a veces(…) Por lo tanto, el arte nos deberá ofrecer una última perspectiva con respecto al contenido de la rebelión” (Albert Camus, El Hombre Rebelde, Ed Losada, 1981, capítulo IV, Rebelión y Arte). Hoy que estás en la nada Cierra tus sentidos y te das Una larga mirada Algo adentro tuyo va a estallar Final de Frecuencia modulada - Seru Giran

Gustavo Ciancio

gustavociancio@hotmail.es La Avispa 52

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El report aje po ĂŠ ti cam ente absurdo

Gustavo Araujo

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El reportaje poéticamente absurdo ALBERTO “TITO” ROCCATAGLIATA Dado el éxito arrollador que tuvo el reportaje del número anterior al gran Gerardo “El Mono” Sánchez, con infinidad de mensajes de aliento y apoyo que llegaron a la redacción de nuestra querida Avispa, queremos iniciar este prólogo agradeciendo a nuestros queridos lectores la esmerada y consecuente paciencia que han tenido con esta humilde columna. La dirección me encargó la búsqueda de alguien que nos ha acompañado a lo largo de muchos años en el sitio que mejor nos define como marplatenses, como habitantes de una ciudad que se moja los pies en el mar. Quien nos ocupa en este número es un lúcido observador de la belleza que nos invade literalmente, de esa belleza que está a la mano pero que generalmente el común de los mortales solo podemos mirar, ni hablar de tocar. El personaje de hoy ha dedicado gran parte de su vida a la hermosura, a la beldad, a la lindura. El personaje de hoy, queridos lectores, es ni más ni menos que el querido y admirado Alberto “Tito” Roccatagliata, el insigne bañero de la playa del Torreón durante los años mejores de La Feliz. Desde los sesenta hasta que se jubila en los noventa, el gran Tito dedicó sus mejores días a regalarles a las beldades que llegaban a su playa, las mejores glosas en forma de piropos. Además, es justo reconocer que fue distinguido no solo por sus frases sino porque degustó los mejores manjares femeninos de estas costas, fama que bien se ganó por documentados romances con algunas de las más famosas actrices que venían a la temporada teatral. Alguna vez, el gran Tito fue merecedor de unas líneas de un gran poeta marplatense: Dicen los que saben, que en tiempos en que Mardel era una ciudad feliz, pasaba sus vacaciones aquí, una sirena playera proveniente de algún lugar allende la ruta dos. Gastaba los días en una lona psicodélica que acomodaba justo justo a diez metros de la silla del bañero de la playa del Torreón. Allí, a la derecha de Alberto, conocido guardián de nuestras caniculares arenas, podía vérsela descansando,cubierta apenas por una vanidosa bikini de 36 cm cuadrados,desde las once de la mañana hasta las cinco de la tarde. Dicen los que saben que Alberto perdió su trabajo la fatídica tarde en que una señora de 126 Kg. y la voz del Coco Basile, fue salvada por un esforzado grupo de quince bañistas ante la pasividad del bañero, que ensimismado con su larga vista, definía el tamaño La Avispa 52

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exacto del lunar que asomaba justo justo al borde de la costura de la bikini de la diosa. Dicen los que saben que la gorda se salvó, pero que Alberto quedó perdido para siempre en los rincones de un minúsculo triangulito de lycra floreada. Cuentan que su puesto lo recuperó gracias a los infinitos pedidos y al corte de la calle Luro esquina Irigoyen que hicieron sus chicas en pleno verano del 75. Hoy está con nosotros para contarnos cómo es eso de ser el gran poeta del verano marplatense. Como no podía ser de otro modo me cita en la confitería del Torreón del Monje, donde es reconocido como alguien de la casa. Aún conserva el porte que lo hiciera popular en otros tiempos, los años le caen bien y las damas presentes todavía levantan la vista buscando su mirada. Lo llama al mozo y con su sonrisa inconfundible le pide un Ballantines doble sin hielo. Yo tomo un cortado, tengo que hacer un promedio razonable con el gasto, la literatura no da para derroches. Arranco la charla con un clásico: ¿Qué es ser poeta? La verdad querido, es un halago enorme que alguien como vos me haga esa pregunta. Me da mucho placer, de verdad. Pienso que ser poeta es ser sensible a las situaciones de la vida y sentir y ser capaz de expresarlo con palabras, con la belleza de las palabras. Como describir el sonido del mar, o la belleza de una dama, o el olor del sapolán, no sé, un poeta es capaz de eso y mucho más, por supuesto. Termina la frase y sonríe y asiente como buscando mi conformidad. Le aclaro que no vine para que me elogiara sino para hacerlo 127

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visible para la gente de la literatura. Con modestia se sonríe y me cede la iniciativa. Dígame Tito, ¿usted cree en la poesía? Obvio que mi querido, cómo no voy a creer en la posibilidad de la poesía, sería como pensar que se puede censurar al corazón. La poesía es la expresión de una necesidad, de los deseos, de los apuros del alma. Nos hace más bellos, más altos, más ágiles, más… mentirosos, si me permite. Lo miro a los ojos y encuentro su sonrisa cómplice, el tipo seduce hasta cuando no quiere. Le tiro una fácil, ¿usted se siente poeta? No, de ninguna manera. A lo sumo soy un guardavida retirado, que en sus mejores épocas se robó algunos tesoros playeros al amparo de algunas glosas de buena factura. Al principio lo hice por juego, pero luego de la famosa nota de la revista Siete Días me sentí más obligado a buscar temas y posibilidades más ingeniosas, más a la altura de las expectativas. Pero nunca pensé que yo era del gremio de los poetas, en todo caso era un pirata con short de baño y un piropo ganador a la pesca de una sirena playera. Le comento que al fin y al cabo no es tan diferente de los demás, por eso de ocuparse del otro sexo. Dicen que los hombres todo lo hacemos por sexo. Con otra sonrisa me da la razón. Dígame Tito, usted es famoso por sus piropos, tanto que para la cultura popular son pequeñas obras maestras, ¿nos puede contar en qué se inspira? Lo más fácil y cierto sería decirte que en las mujeres, es obvio, pero si fuera tan sencillo lo haría cualquiera. Ellas son el elixir, el concentrado de los piropos, pero trato de relacionarlos con aquello que me gusta, por ejemplo el mar, el surf, el sol, la noche, el Ballantines, los autos y tantas otras cosas. Ella son siempre las destinatarias y como no hay cosa que les guste más que un halago, un cumplido, la mitad del trabajo se hace sola. Después es esperar, ¿viste querido?, como en la pesca. Buena carnada, pericia y paciencia. Es verdad Tito, lástima que su manual para mí es sánscrito, no se imagina cómo lo envidio. Pero sigamos, ¿qué piensa de eso que ser poeta es una maldición? Mi querido, no sé qué te parecerá, pero la verdad me parece una huevada, si me permitís el término. Nunca puede serlo, ser poeta debe ser lo más, nunca una maldición. Ser poeta debe ser la posibilidad de expresar lo mejor de uno, lo más profundo. Las veces que habré mentido para hacerme el poeta, ¿sabe cómo paga con las chicas? A ellas les atrae eso de lo sufrido, atormentado que piensan debe ser La Avispa 52

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un poeta, pero la verdad yo creo que si alguien se lo toma en serio, es un tarado. Dicen que en sus tiempos de gloria llegó a salir con algunas actrices conocidas y otras no tanto. ¿Usted piensa que se debió más a sus versos o su profesión? La verdad no sé, la percha ayuda, es obvio. Los guardavidas somos generadores de fantasías variadas, vos sabés, que el bronceado, que la malla ajustada, que salvamos personas, que estamos todo el día mostrando. Además, no te olvides que muchas de las mujeres que estaban en la playa tenían sus maridos en Buenos Aires y la ocasión hace al ladrón. Yo salí con algunas de las chicas más conocidas de la época, algunas fueron relaciones conocidas y la mayoría no. Como buen caballero que soy, no esperés que te comente nombres. Sí te digo que mis piropos hacían diferencia, más de una me los pedía en el momento cúlmine y ¡hacían efecto! Aún sigo ganando con ellos, te diría que más que nunca, porque a falta de vigor, buenos son los piropos… ¿Conoce algo del ambiente literario de la ciudad? Me da vergüenza decirlo, pero no conozco nada. Aunque pienso que no debo ser el único. En general los poetas no son muy famosos que digamos, no salen en Caras o en Gente, que son junto con El Atlántico y El Gráfico mis medios de cultura. Sé de gente como el flaco Spinetta o Bob Dylan, me acuerdo que Serrat le cantaba a Machado pero no sé quién es Machado. Imagínese que de los de aquí menos que menos. Pero si pudiera me gustaría conocer, no porque 129

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El reportaje poéticamente absurdo

sean mis pares, sino por curiosidad, para saber qué escriben, cómo son, qué edad tienen, no sé, verlos y charlar. ¿Cómo se los imagina? ¿A los poetas de aquí? Como personas comunes, diferentes de los demás por la manera de sentir y decir, pero nada raros. No creo que sean seres oscuros, o luminosos, o iluminados. Deben ser tan altos y lindos como vos y yo, ¿no te parece? Discúlpeme la tontera Tito, pero tengo que preguntarle algo ¿tuvo alguna vez quilombos con algún marido o novio celoso? Más de uno querido, más de uno. Le cuento una anécdota imperdible. En el 72-73, salía con una vedette muy conocida y por culpa mía llegaba tarde a casi todas las funciones. El productor estaba furioso, pero la señorita ni se inmutaba. Nos íbamos en mi Torino Grand Routier hasta mi casita de Alfar todas las tardes. Hasta que un día se me apareció el tipo enojadísimo por la playa, me vino a torear y yo me le planté, Tito nunca arrugó, jamás. Pero el hombre venía con banca de los milicos y se hacía el pesado. Sacó un 38 corto y no tuve más remedio que entregar el orgullo, rendir mi bastión. ¿Qué hizo Tito? No me diga que el tipo era del otro equipo y tuvo que entregar el rosquete… No querido, para nada, no se asuste. Lo que ocurrió fue que me metí en el mar y recién salí a las once, cuando ya había empezado la función, y aparecí por el puerto. Fue duro pero soldado que vuelve de una batalla sirve para otra. Aquí me ve, charlando con usted, el otro crepó hace rato. Como verán, la nota derrapó y se fue para cualquier lado, sepan disculparme. Pero no siempre se da la posibilidad de tener frente a frente a una leyenda viviente de la ciudad y mucho más si el reportero es un perdedor consuetudinario. Se trata de ver si aunque sea por ósmosis se consigue algo de su sabiduría. La verdad el tipo es un poeta de aquellos, de aquellos que saben ver en cada mujer lo que los demás ignoramos: cómo conseguir que nos den pelota. Me tiró un par de consejos, ahí ando, pero les digo que si gano algo, el Tito, más que poeta es un mago.

GUSTAVO J. ARAUJO

gustavojaraujo40@yahoo.com.ar La Avispa 52

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HORACIO GARCIA SOLARI

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Música EL SALMÓN

Intérprete: El Indio Solari Autor: Andrés Calamaro Álbum: Calamaro querido 1 Año: 2006 En el bienio 2005-2006, un grupo de afamados artistas se reunieron para homenajear al cantautor Andrés Calamaro. El resultado fueron dos CD’s con obras de Calamaro, interpretadas por diferentes músicos del país en sus propias versiones. Este tema en particular, interpretado y versionado por el Indio Solari es, a mi entender, el resumen, no sólo de la poética de Calamaro, sino también de su forma de vivir, de su forma de componer y, principalmente, de su forma de ver al mundo. Por eso, para mí, nada mejor que analizar este tema para conocer un poco más de nuestro “Calamaro querido”. Quiero arreglar todo lo que hice mal todo lo que escondí hasta de mí, La canción se presenta como una confesión y un pedido de disculpas. El autor habla en primera persona y “quiere” arreglar todo lo que hizo mal, hasta aquellas cosas que escondió muy dentro suyo, cosas que escondió hasta de él mismo. Hay un planteamiento moral, hasta filosófico diría, en donde se pone en tela de juicio aquellas cosas que “tenemos” que hacer, de aquellas cosas que “debemos” hacer. Aún hoy, desde la época de Aristóteles y compañía, se intenta resolver el dilema que plantean los conceptos de “tener” y “deber”. El primero, según mi opinión, implica la decisión particular y voluntaria del individuo que se propone hacer algo, solo faltaría resolver el cómo, el cuándo, el dónde, etc. En cambio el “deber”, se me hace como algo impuesto por la sociedad, como una norma, ley, regla o precepto que hay que acatar, aunque no estemos dispuestos a hacerlo. Sin embargo, en el tema no se plantea ni el “tener”, ni el “deber”, sino el “querer” y, en una opinión muy personal, creo que “querer” se expresa aquí como una fusión entre el deber y el tener, es decir, “querer” hacer algo por voluntad propia, pero también impulsado por la sociedad; cualquiera puede ser el motivo: estar sin dinero, ir de compras, hacer la cola en el banco, etc. Ese “quiero arreglar todo…” obliga a la persona del yo lírico a ponerse en marcha como un deber moral para arreglar “todo”, hasta aquellas cosas que “escondí hasta de mí”. La Avispa 52

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debo contar lo que yo solo sé, ¡uh! perdón, Víctor Sueiro también. En este par de versos aparece la palabra “debo”, es decir, hay una obligación moral pero también social de “contar lo que sólo yo sé”. Todo el mundo guarda secretos; “querer” contarlos significaría desembarazarnos de algo que nos agobia, cortar lastres con el pasado para mejorar el presente y planificar un futuro, ya que nos

sentimos más “ligeros” espiritualmente hablando. Ahora, cuando se habla del “deber” contar el secreto que llevamos bien guardado, implica, indefectiblemente, la relación con el “otro”; es decir, si “debemos” largar un secreto a la calle es no sólo por una cuestión de alivio personal, sino que, además, implica que la información liberada beneficiaría a “otro” u “otros”. La acción del “deber” liberar un secreto es, entonces, una cuestión moral que el autor se plantea, ya que su secreto liberado descargaría tensiones en diversos ámbitos sociales. En el segundo verso, el autor toma como ejemplo la acción del “deber contar” que, en su momento, decidió “Víctor Sueiro también” (básicamente, refiere a las visiones que dice haber tenido Sueiro después de haber estado clínicamente muerto durante algunos segundos o minutos). La decisión de Sueiro radicaba, 133

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fundamentalmente, en el beneficio que arrojaría a la sociedad el hecho de saber qué hay más allá de la muerte y, así, tranquilizar la conciencia de muchos. Víctor Sueiro también se hizo un planteo moral al momento de decidir sobre el “deber” de contar o no lo que le sucedió. En una mirada comparativa, el autor se pone a la altura de Sueiro y, tal como él, se plantea también la posibilidad de que su secreto podría modificar (para bien o para mal) el accionar o la reputación de ciertos individuos y, sobre todo, la relación que mantiene el autor con éstos. Si a esto le agregamos que el autor “quiere arreglar todo lo que hizo mal”, el tema del “deber contar” se hace aún más fuerte. Quiero arreglar todo lo que hice mal todo lo que escondí hasta de mí, debo contar lo que yo solo sé, uh perdón, Ángel Cristo también. La repetición de versos o estrofas completas es un clásico no sólo en las canciones del rock nacional, sino en la música en general; estilo barroco, le dicen. La repetición tiene la propiedad de realzar el valor de lo que se está tratando de transmitir, logrando que el público-escucha preste mayor atención al tema de la letra. Esta función particular recae, siempre, en los “estribillos”; estrofas que se encargan de realizar una reducción temática o síntesis de la canción y, además, inducirle importancia a la idea haciendo repetitiva su mención. En este caso particular, se repiten los tres primeros versos pero, en el último, se cambia el personaje con el cual se compara el autor en este tema del “deber decir”. Cristo, por cuestiones morales y religiosas, sintió el deber de transmitir su mensaje al resto de la gente para el beneficio de todos. De la misma manera, el autor cree que su “deber decir” involucra cierta acción social para beneficio de la mayoría. Se ve que para algo usé la cuchara, porque no encuentro sopa, postre ni ensalada, hay botellas vacías de marcas extrañas, las debo haber tomado, que resaca. Dos versos que hacen referencia a la droga, más específicamente a la heroína, ya que la misma se prepara poniendo el polvo de heroína disuelto en agua en una cuchara, y se calienta la misma con un encendedor hasta que empieza a hervir, luego se carga la La Avispa 52

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jeringa, se espera unos minutos a que el líquido se enfríe un poco y se inyecta por vía venosa; el efecto es inmediato, la mayoría de las veces no alcanzan siquiera a quitarse la jeringa del brazo. Se dice que la heroína es una de las drogas más duras que se comercializa ilegalmente. La adicción a la misma es casi inmediata y la recuperación del drogadicto es muy traumática. De la misma manera, la adicción al alcohol, es vista hoy como una enfermedad adictiva de la cual no se “sale” si no se dispone de la suficiente fuerza de voluntad personal para hacerlo, ya que no hay ni medicamentos, ni tratamientos cien por ciento efectivos. El tema aquí es cómo se mezclaron estos versos con lo que venimos diciendo sobre el “deber decir”. Mucha gente requiere, para revelar un secreto, cierta dosis de “voluntad extra” a fin de juntar coraje, sobre todo, cuando “el deber los llama”. Y es aquí, entonces, cuando nos metemos con “la voluntad”, otro tema que ronda a la sociedad y al individuo como un espectro difícil de resolver. La voluntad es hermana de la perseverancia y sobrina de la duda. Tengo una hermana que continuamente está diciéndome “vamos, vos podés”, pero a la vez, tengo a una tía que me susurra a la oreja “¿vale la pena?”. En estos tiempos, la voluntad primaria, individual, personal y legítima, cuesta bastante ponerla en práctica; siempre necesitamos un “empuje” de algo adicional que nos permita sacar la cabeza del pozo. La voluntad implica no sólo perseverancia y duda, sino también resentimiento, miedo, valor, ilusión, trabajo, calma y toda una serie de estados psíquicos y espirituales que, una vez concretada la acción para la cual utilizamos nuestra fuerza de voluntad, se ponen de manifiesto para otorgarle al individuo placer o angustia dependiendo del caso. La voluntad no asegura el éxito de una empresa, sólo es el motor que nos pone en marcha, y todos sabemos que un motor puede usarse tanto para hacer el bien como para hacer el mal. No obstante, la voluntad escasea porque la mayoría de las veces nos sentimos desilusionados con los resultados obtenidos después de tanto esfuerzo. Podemos aquí, engarzar otro tema que corroe a la sociedad de nuestro tiempo, la falta de reconocimiento ante el esfuerzo. Muy pocas veces, con sincera honestidad, he visto “reconocer” el trabajo desinteresado de otros para el bien de muchos. Desgraciadamente, la sociedad argentina se mueve dentro de un sistema de valores muy fluctuantes que terminan malogrando la fuerza de voluntad de unos pocos. Si partimos de la base que la voluntad aquí invocada se resuelve para dar a conocer, con mucho 135

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esfuerzo, el secreto personal de alguien que podría afectar a ciertos círculos o sectores de la sociedad, y si a eso le agregamos que el sujeto (el autor) es un tanto “blandito” en cuanto a voluntad se trata, entonces sí hace falta un “toque” de voluntad extra para terminar con la empresa. Ese “empuje” extra que requiere el yo lírico proviene de la droga y el alcohol; dificulto que de otra manera se “anime” a contar su proverbial secreto. No pienso estar Enero en Pinamar no me asusta el fantasma Yabrán que tentación yo me voy a El Bolsón reservé por ahí una gran suite. En este par de versos, el Indio Solari mete a Yabrán, cambiando el texto del segundo verso; el original es: “no me gusta cagar en el mar”. Caben aquí dos opciones. En primer lugar, consideremos por un momento que el secreto fue revelado; en este caso, no cabe dudas que el autor está pensando en escapar de las consecuencias que se han generado por la divulgación del secreto. No obstante, y en segundo lugar, la interpretación que más me satisface, la más jugosa diría, es la de huir “sin” revelar el secreto; esconderse en algún lugar y evitar así ser atosigado por el público (y por él mismo) a fin de que revele su secreto. Sin embargo, todos sabemos que de nada sirve huir o escapar o simplemente cambiar de lugar geográfico de residencia, cuando un tormento emocional nos corroe el alma; pues también todo el mundo sabe que dicho tormento nos seguirá hasta el fin del mundo. Huir o escapar no es la manera más elegantemente correcta de hacerle frente a un dilema, sobre todo cuando éste trae aparejado consecuencias sociales. El autor se siente perseguido por la duda que lo carcome y, como todo perseguido, huye. Revelado o no el secreto, el tema del escapismo ante la primer eventualidad o dilema grave que se nos presenta es inherente al ser humano; muy pocos se quedan para hacerse cargo y enfrentar (o enfrentarse) el problema que los preocupa. Cuántos proyectos postergados, cuántas almas sin consuelo, cuántas relaciones rotas se hubiesen evitado sólo plantando el pie en tierra y hacerle frente a un dilema o problema que nos urge resolver. Un párrafo aparte se merece el personaje “Yabrán”. El Indio declara “no me asusta el fantasma Yabrán”, y tiene razón porque Yabrán no es ningún fantasma. Pero vayamos por partes. Yabrán era el dueño de la privatizada empresa Correos Argentinos. En ella amasó una La Avispa 52

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increíble fortuna realizando negocios no tan santos en la época de nuestro ex presidente Carlos Menem, utilizando sus influencias y sus poderes para efectuar lavado de dinero, contrabando, etc., y beneficiando con esto a los innumerables amigos del poder de turno.

Todo iba bien hasta que una noche de enero, cuando se realizaba una fiesta en la casa que Yabrán poseía en Pinamar y en donde había todo tipo de invitados: los viejos amigos, los obsecuentes de siempre y los que querían ultimar nuevos negocios con el empresario, un fotógrafo, José Luis Cabezas, toma una inocente fotografía de Yabrán junto a sus invitados. José Luis fue expulsado de la fiesta debido a la ofuscación del empresario, y al día siguiente aparece Cabezas “suicidado” con dos tiros en la nuca, maniatado y encapuchado, en una especie de basural del pueblo. A medida que la investigación del crimen iba avanzando, todas las pruebas fueron apuntando sistemáticamente a la figura de Yabrán. Cuando el encarcelamiento del empresario era inminente, aparece un cadáver en el baño de la casa de Yabrán en Buenos Aires, con un escopetazo en la cara. Prontamente, se dispuso todo para dar a conocer que el cadáver pertenecía a Yabrán y asunto resuelto. Ya no más investigación sobre el crimen de José Luis, pues el autor del mismo había muerto. 137

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Caso cerrado. Según mi opinión el cadáver perteneció a algún desdichado parecido al empresario, montaron toda la escena del suicidio y ahora Yabrán se encuentra regenteando alguna que otra empresa en algún lugar del mundo, con una perfecta cirugía facial, documentación nueva, una enorme fortuna en sus manos y libre de culpa y cargo. Insisto, por ello al Indio no le “asusta” el fantasma Yabrán, simplemente porque no lo es. Finalmente, el autor declara no querer estar en enero en Pinamar, pero sí en El Bolsón. Y hay aquí otro temita muy nuestro implantado como hecho social. Los argentinos, o al menos una gran parte de ellos, planifican sus vacaciones con suficiente antelación tomando como parámetro de decisión “en dónde estará la movida este año”. Pinamar y El Bolsón como los dos polos opuestos de la sociedad beligerante que sale a vacacionar. ¿Por qué beligerante? Porque la gran mayoría no se preocupa de estos temas y se amontona en Mar del Plata, o en Carlos Paz, o en Bariloche. Aquellos que no nos bancamos el amontonamiento de gente y queremos algo de paz nos vamos a El Bolsón, donde todo es tranqui, sin quilombos, sin ruidos raros, mucha música callejera y donde todo es buena onda. Mientras que, en el otro polo, la cosa no es tan tranquila sino obscena, donde la música es estridente y sale de las agencias de autos que invaden la avenida principal, y la buena onda la conseguís en el concesionario de Honda, en donde podés comprarte un cuatri, una moto, o el último modelo de auto... Pinamar como la careta (o el estilo de vida) que prefieren muchos argentinos para continuar el estándar de vida que han amasado en la ciudad; Pinamar es un centro turístico en donde la obscenidad del dinero (muchas veces de dudoso origen) es la reina que maneja desde el ruido y la moda de los trajes de baño, hasta los negocios que no se han podido terminar en Buenos Aires y van a concluirse al balneario, mojito mediante. En las antípodas nos encontramos con El Bolsón, un pueblo grande o una ciudad pequeña, en donde el dinero sólo se tiene en cuenta para sobrevivir y la madre naturaleza es la que marca el ritmo de la aventura de vacacionar. Al momento de escribir estas líneas, las descripciones se ajustan más o menos al ritmo de vida de cada centro turístico. No obstante, y al paso que vamos, todo es corruptible y francamente espero que esto no suceda con pueblos como El Bolsón cuyos habitantes hacen lo imposible cada temporada por despegarse de las malas juntas. Para terminar, el autor elige El Bolsón, pero ojo, en una “gran suite…”; para pensar. La Avispa 52

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No pienso estar Enero en Pinamar no me excita el fantasma Yabrán que tentación yo me voy al bolsón reservé por ahí una gran suite. Cortito y al pie. En esta estrofa se repite la anterior y El Indio cambia “asusta” por “excita”. Y no es menos importante, pues con ello se pone de manifiesto otro de los grandes entretenimientos argentinos: la morbosidad. Cuando El Indio habla de “excitación”, lo hace en el sentido de la morbosidad que generó en la gente el asesinato de José Luis Cabezas y el ¿suicidio? de Yabrán… Los argentinos nos excitamos fácilmente con la morbosidad que chorrea de las páginas de la prensa amarilla y sensacionalista. El amarillo y el rojo hacen un buen contraste, lástima que sea tan excitante. Revíseme el aceite, el aire y el agua, revíseme a mi el coche no tiene nada Llegados a este punto, nos podemos encontrar con dos interpretaciones. La primera es la literal; en su viaje a El Bolsón, el autor hace una parada en la estación de servicio para cargar combustible y, de paso, que le revisen el aceite, el aire y el agua del motor de su vehículo. No obstante, y como segunda interpretación, conociendo la ironía y el manejo que hace Calamaro de los símbolos, podemos ir un poco más allá y tomar el aceite, el aire y el agua como elementos que articulan una propuesta literaria aún más profunda. Veamos. Cuando Calamaro pide la revisión de estos tres elementos (aceite, aire y agua) no se refiere, y lo dice expresamente, al auto sino a él mismo. Quiere testear de alguna manera que puede seguir adelante con su proyecto y, por tanto, pide que lo revisen a él y no a su auto. En este estado de cosas, podemos inferir tomando al “aceite” como un elemento lubricante que le hace falta al autor para seguir adelante, es decir, se debe estar bien “lubricado” (bien decidido y con la mente clara) para tomar las decisiones que el yo lírico tuvo que tomar en su momento y que más arriba mencionamos como el “empuje” de voluntad que le hacía falta para concretar su empresa. Por otro lado, el aire puede pasar a llamarse “humo” y, bajo estas condiciones, entender que se refiere a la cantidad de cigarros armados que lleva para no aflojar con el coraje. Finalmente, cuando refiere al agua, podemos tomarlo como “bebida” y es parte de lo mismo. Calamaro solicita una inspección de los tres elementos necesarios que le facilitarán la tarea de revelación una vez llegado el momento. 139

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En párrafo aparte podemos ver que el autor está plenamente convencido de realizar el viaje para revelar o no el secreto tan bien guardado; y lo podemos inferir con el verso “el auto no tiene nada”, es decir, está listo para seguir adelante; en todo caso el que está dudando es él. en esta ocasión voy a pedirles perdón si es rápido y es gratis...Why not? ¿Por qué pedir perdón cuando a alguien le pinte la ocasión de hacer algo rápido y gratis? O mejor ¿Qué cosas puede hacer uno que sean rápidas y gratis y después tengamos que pedir perdón? Tengo la impresión de que estos versos se enganchan con los dos primeros de la canción en donde dice que quiere arreglar todo lo que hizo mal… Es decir, por un lado, quiere cambiar para estar mejor, pero también, si le pinta algo rápido y gratis, lo hace y después pide disculpas… Otra costumbre muy argentina: mandarse la cagada y después pedir perdón, como si pidiendo perdón se acabaran todos los problemas ocasionados. Por mi parte puedo aportar que cuando el error se repite, de nada sirve el perdón. Por otro lado, las cosas que hacemos rápidas y gratis y luego “debemos” pedir perdón, se debe a que son cosas mal hechas o que desde sus comienzos están mal moralmente hablando. ¿El autor estará pidiendo perdón por anticipado por el secreto revelado? ¿El autor creerá que revelar un secreto es rápido y gratis? Sí, quizás tenga razón, según dicen la mentira tiene patas cortas y la verdad… La verdad no siempre es buena, pero es rápida y gratis… Siempre seguí la misma dirección la difícil la que usa el salmón El mundo está hecho tal cual es. Cualquier intento de cambio genera una crisis que a veces dura años. La revelación de un secreto que involucra a ciertos círculos sociales y tal vez no se olvide nunca, pero el acto concreto de la revelación es simple y puro; son las consecuencias las que nos atrasan en nuestra evolución. No hay otra forma que remar a contramano cuando alguien propone un cambio y si ese cambio proviene de asegurar una verdad concluyente, muchos se rasgarán las vestiduras y se tirarán de los pelos… pero la verdad existe y es única en cada caso. Develar algo que nos corroe es, a todas luces, haber remado a contramano, es decir, haber defendido nuestros ideales y nuestra vida (o nuestra forma de vivir o de ver La Avispa 52

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al mundo) a pesar de que la mayoría corra en sentido opuesto, tal como hace el salmón, que se pasa la vida nadando en contra de la corriente del río para desovar y dar vida. El salmón, y su forma de sobrevivir (desovar río arriba, en contracorriente, en contramano), nos muestran aquí una metáfora de lo que significa pensar o accionar en contra de lo que la mayoría de la gente cree como normal. ¿Vale la pena definir lo que es normal…? siento llegar al vacío total de tu mano me voy a soltar. Podemos suponer aquí que el autor ha revelado el secreto y ahora se siente vacío, totalmente. Y no deja de ser cierto, cuando el misterio es develado, la persona que lleva la carga del secreto siente que le han sacado una tonelada de encima; y esto pasa aquí y en la China. No podemos soportar por demasiado tiempo el peso de un secreto, en algún momento, muchas veces el menos esperado, se sueltan las amarras de la verdad y el vacío es total. Nada hay para dar, nada hay para tomar; el vacío nos sublima hasta la próxima parada. El autor ha llegado a un momento de su vida en donde no le encuentra sentido a nada, por eso su vacío total, supone no tener pasado y el futuro es una sonrisa borrosa; el presente, el presente es esto que me pasa mientras me pregunto qué es el presente… En este estado de vacío total, uno siente como flotando porque no hay techo ni piso, no hay arriba, no hay abajo, ni derecha, ni izquierda… somos apenas polvo arrastrado por el viento. El autor toma conciencia del estado en que se encuentra, por lo tanto va a soltar la mano de su chica para no arrastrarla con él… Porque una vez vacío, nada puede ser solidario con nosotros; estamos completamente solos girando en el más oscuro infinito. Por ello cortar amarras, desprenderse de todo, que nada nos ate, liberar el lastre. ¿Para qué? Pues para no dañarlo, para que vuelva una vez que nos completemos, una vez que estemos listos para seguir… el camino del salmón. 141

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Dame, dame, dame un poco de tu amor yo a cambio te ofrezco una montaña de horror. Fue un proceso intenso: demoliendo preconceptos, convenciéndome que ese era el camino, hube de darme fuerza de voluntad extra para lograrlo, revisé mis fluidos para que todo marchara, huí a un lugar bucólico para expresarme, fue rápido y gratis pero nada agradable. Merezco un poco de tu amor para entender que todo esto no fue en vano. Yo… yo no tengo nada para darte, sólo esta montaña de horror que fui construyendo en el proceso de la revelación. Nada tengo para ofrecerte; sólo esta montaña de horror que fui construyendo día a día. El horror como partícipe directo y protagonista principal de este aquelarre de verdades en donde el vacío se hace hermano de la duda. Dame un poco de tu amor, yo te doy todo lo que tengo, pues estoy vacío y sólo cuento con esta montaña de horror. El horror que fui construyendo remando contra la corriente, igual que el salmón.

Por HORACIO SOLARI

(Patagonia Argentina)

7º Encuentro Internacional de Poesía en Chile “OCTUBRE: Tras las Huellas del Poeta’ Como ya es una tradición, el Movimiento Poetas del Mundo organiza su 7º Encuentro Internacional de Poesía en Chile denominado “OCTUBRE: Tras las Huellas del Poeta”. El evento se desarrollará del 18 al 30 de octubre en las ciudades de Santiago, Valparaíso, Viña del Mar, Isla Negra, Cartagena, Melipilla, Rancagua, Chillán, Los Vilos, Illapel, Salamanca, Coquimbo, La Serena, Vicuña y Montegrande. ”. El Movimiento Poetas del Mundo [PPdM] hoy, convertido en ONG es un movimiento internacional de poetas que ponen su arte al servicio de la humanidad. Uno de sus principales objetivos es convertir la palabra en una fuerza real capaz de influir en los destinos del mundo y en el equilibro del planeta. Contacto: Luis Arias Manzo Fundador-Presidente del Movimiento Poetas del Mundo (PPdM) info@poetasdelmundo.com http://www.poetasdelmundo.com/Poetas/377 La Avispa 52

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Enredadera - Mariana Santoro

Mariana Santoro, Miyú

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Plástica UNA JOVEN ARTISTA PLÁSTICA MARPLATENSE: MARIANA SANTORO, MIYÚ Por ANA MARÍA HERNÁEZ

anabelle32@hotmail.com

Di con ella por mera casualidad, era para mí una artista plástica desconocida más. La profesora Irene Melillo, de quien soy alumna, realizó una exposición de su obra y ahí me quedé prendada. Sus cuadros tienen algo de sensualidad, suave erotismo, intriga y hasta cierta ingenuidad y candidez. Así comienza su página www. MiyuArt. Com “Soy Miyu, nací en Mar del Plata un 22 de octubre de 1989, atesoro hermosos y simples recuerdos de mi infancia, aromas, mañanas soleadas sobre una mantita en el patio de mi bisabuela, locuras como creer que tenía poderes, o collages de papeles pegados con engrudo, sobre cartones más grandes que yo...” Muy gustosamente respondió a estas preguntas: ¿Cuáles son tus expectativas respecto a este reportaje? ¿Te sorprendió mi mail? Nunca me hicieron un reportaje de este tipo, por lo que sí, ¡me tomó por sorpresa!, una grata sorpresa. Me alegra que a partir de éste, se conozca mi trabajo, llegue a más espectadores e incentive a los jóvenes que aman las A Emilia - Miyú artes plásticas como yo. ¿Qué es para vos la pintura o el dibujo? Desde mi infancia, el dibujo y la pintura han sido las disciplinas mediante las cuales me pude expresar más satisfactoriamente, y a las que primero me acerqué, de pequeña, jugando, garabateando, y ya más grande, aprendiendo en los talleres del Polivalente de Arte y la Escuela de cerámica Rogelio Yrurtia, los cuales recuerdo La Avispa 52

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Invierno - Miyú

con nostalgia y cariño. Aunque lo que más disfruto, es en realidad experimentar con diferentes materiales y mezclarlos entre sí, no me quedo con una sola disciplina.

¿Tenés un eje temático en tu obra o tus creaciones surgen como algo libre? Siempre hay una especie de relación entre mis obras, algunas veces sí comparten un eje temático, porque con un solo trabajo quizá no llego a estar conforme, y necesito trabajar más la idea, o verla reflejada en diferentes disciplinas, ya sea en grabado, en dibujo, en pintura. Los temas que suelo abordar son la infancia, el recuerdo, la adolescencia, lo femenino... 145

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¿Algunos artistas influyeron en tus cuadros o tu temática? ¿Si es sí, cuáles? En las temáticas no me han influenciado otros artistas, la mayoría están directamente relacionadas conmigo, con lo que me sucede en el momento de creación. Sí siento cierta influencia en mi imagen, inconscientemente, de quienes admiro, Tamara de Lempicka y Renata Schussheim. Como marplatense, ¿te parece que la ciudad trata bien a los artistas plásticos y pintores? ¿Les da posibilidades? La cuidad debería brindar más posibilidades a los artistas jóvenes, es difícil hacerse un lugar, y son escasos los salones, concursos o becas que se brindan aquí, lamentablemente. Ojalá esto cambie, y se reconozca a Mar del Plata también por su producción cultural, que es muy rica, pero muchas veces desconocida. ¿Querés agregar algo más como reflexión final? Es importante fomentar en los niños la importancia del arte como medio de expresión, que no solo los grandes artistas pueden utilizar, sino que cada uno cotidianamente puede hacer uso de él, y plasmar inquietudes, sentimientos y mensajes creativamente. Esto adquiere real importancia en etapas difíciles como la adolescencia, en la que los jóvenes necesitan expresar lo que les sucede; comunicarse; y el arte es una excelente propuesta para ofrecerles. El arte fue muy significante en esa etapa de mi vida, me ayudó y acompañó en mi crecimiento; por lo cual; quiero transmitir esto a los jóvenes para que les sirva y los enriquezca como me sucedió a mí. Si tuvieras que elegir una obra de cualquier época y país, un artista plástico marplatense y un docente que te hay incentivado a seguir ¿cuál sería esa obra y a quiénes nombrarías? La obra: “Ofelia muerta” (1852) de John Everett Millais; los nombres: Carolina Bagnato y Silvia Selman. La Avispa 52

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La conversación - Miyú

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Alejandro G贸mez Entrevista a Virginia Ceratto 147

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VIRGINIA CERATTO

ESCRITORA, DIRECTORA TEATRAL, DOCENTE, PERIODISTA ESPECIALIZADA EN ESPECTÁCULOS. Creadora y directora de la Compañía de Arte e Inclusión “La Corte de los Milagros” –asistencia artística del Teatro Auditórium de Mar del Plata–. Autora de las novelas “Magia, Gorgona” y “Dios en el tajo” y en poesía de “Demasiada luna”, “La ola desmayada”, “Sigamos pecando” y “Las ciudades apócrifas”. Escribió un estudio sobre el arte poética de Fernando Noy. En colaboración con Edith Menéndez es responsable de la idea y guión de los video-arte “Por siempre Perón”, “Las mil y una Eva”, “La sala mágica”, “Queridos nuestros”, “Más allá del dolor”, “Combo inteligente” I y II, “Den la alarma” y “La Corte a punto caramelo” entre otros. Integró el Consejo de redacción de la Revista “Unicornio, un caballo con suerte”. Con la Compañía La Corte de los Milagros dirigió “Torturas clásicas”, “Cabaret de los Milagros”, “La Corte a punto caramelo”, “Los molinos de la Memoria”, “Den la alarma” –todas de su autoría–, “Bang bang estás muerto” de W. Mastrosimone y “Un viento muy frío” de R. Gispert, entre otras. Coordinó el Café Literario “Cruce de Palabras” del Auditórium. Su labor en Literatura y Periodismo fue destacada por la Cámara de Diputados como “Mujer Bonaerense” y recibió el premio “Alfonsina” en Literatura. La tarea de la Compañía La Corte de los Milagros ha sido merecedora de declaraciones de Interés por el Honorable Concejo Deliberante de Mar del Plata y de la Distinción especial del premio José María Vilches. Directora de La Corte de los Milagros: PARA CURAR LAS HERIDAS, CUIDAR LA RISA, SALVAR LA ALEGRÍA Y SEGUIR ANDANDO. EL ARTE ES UN ARMA CARGADA DE FUTURO http//:www.programalacortedelosmilagros.blogspot.com Virginia Ceratto, es una persona tan especial que se hace complicado hablar sobre ella, no es mucho el conocimiento personal que me une, pero las veces en que hemos tenido proyectos comunes, por ejemplo en el Café Literario “Cruce de Palabras” del Auditórium, el trabajo, la dedicación y el interés demostrado hacia nosotros habla La Avispa 52 148


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de alguien muy comprometido con el arte en general y la literatura y dramaturgia en particular. Dueña de una singular simpatía, en el cruce de pocas palabras uno puede adivinar su inteligencia y su preparación intelectual para dialogar sobre cualquier tema relacionado con la cultura en particular y cualquier tema en general. Dueña de grandes pasiones, estos últimos años los dedicó de manera literal, a “La corte de los Milagros”, proyecto único en el trabajo de acercar al arte a quienes menos posibilidades tienen, a lo que me adhiero de manera profunda, porque también creo, que en el principio fue la cultura y es el único camino a seguir más allá de cualquier bandería política. Tiene la cualidad de “ver” en donde muchos solo “miran” y se hace cargo de tratar al menos de llevar sus conocimientos a los más necesitados. Una mujer joven, actractiva y con una sabiduria muy especial que la hace inolvidable para aquellos que alguna vez estuvimos a su lado. Esta es la Virginia Ceratto que yo conozco y estos son algunos de sus pensamientos.

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Teatro

¿Cómo llega usted al teatro? Gracias a mi papá, que me legó el arte en general, con una primera entrada por la literatura y a mi abuela materna, que me llevaba al teatro Colón a ver películas en las que actuaba Marisol y como ella era española, zarzuelas... Para mi, era como un 3D de avanzada y en sinestesia permanente. Y si hablamos de malos años ¿Cuáles fueron los peores a tu criterio dentro de la actividad? En lo general, creo que el Teatro resiste a todo, precisamente, porque Resiste... fíjese Ud. Bretch... o en los comienzos Eurípides con su alegato en Las Troyanas, jajaja. Y en lo nacional, salvo excepciones honrosas, la escena del menemato. De los fracasos... ¿cuál es el que más te ha afectado? Me cuesta responder esto, porque soy de las que inmediatamente capitaliza e intenta aprender. ¿Qué rol juega el teatro en el ámbito intelectual argentino? Es un espacio de debate, de lucha y ha tenido momentos brillantes, porque se trata de un arte de contacto directo con la gente. ¿Recuerda el primer guión que leyó? Está en este momento leyendo alguna obra y si fuera así ¿Cual y Por qué? No recuerdo el primer libreto. Ahora estoy trabajando sobre la película Metrópolis para hacer una intervención con La Corte de los Milagros. ¿Existe alguna obra que que no le gustaría hacer? Seguramente... Bueno, no haría sainetes, los valoro, pero no los haría. Existe la comunión Teatro - Política ¿Piensa que al público le interesa esa propuesta? El teatro para mí, y esto es estrictamente personal, es político. Porque para comenzar, se en comunidad, para la comunidad, no en vano se daba en la polis... donde el hombre debatía su presente, su futuro... Hay público interesado, claro... porque somos animales políticos. Se juega con la idea que el teatro no comercial o under siempre lleva adherido a su espalda un tinte político o una idea muy hacía a la izquierda ¿Por qué se piensa eso y si es verdad a que se debe? Creo que es un cliché, alimentado porque hubo y hay grandes dramaturgos “de izquierda”, pero también hay un teatro under de derechas... esa gente también piensa, aunque no nos guste lo que piensan... ¿Siente que desde su labor teatral realiza un movimiento social y político? La Avispa 52

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Teatro

Absolutamente sí. ¿Cómo inserta en lo cotidiano su labor teatral? Yo me casé con La Corte de los Milagros, es el único matrimonio en el que creo y sé que me va a durar toda la vida, o al menos, hasta el geriátrico.

¿Qué temas no abordaría? Escatológicos... Y definitivamente no haría, ni hago, un teatro que deja fuera deliberadamente al espectador... ese teatro hecho supuestamente por entendidos que creen que todo lo que se comprende es facilongo y simplista. Hay una parte del unipersonal “La suplente”, de Mariano Moro, en la que el personaje habla perfectamente de eso... vean “La suplente”. ¿Qué tipo de teatro le provoca admiración? El que está bien hecho. Cuénteme algo de su último trabajo Estoy preparando con mi Compañía una versión-homenaje a Metrópolis. ¿Se siente acompañado o el medio teatral es solitario y competitivo? Me siento acompañada por mis compañeros... Pero como no compito, tampoco me entero, jajaja. 151

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Teatro

¿Cree usted que la labor de la mujer es sustancialmente diferente de la del hombre en esta profesión? NO. ¿Tiene alguna visión del teatro en un mundo lejano? Para mí, casi todos los mundos son cercanos. Igual, imaginando... en un mundo donde todo esté resuelto, en un aparente “mundo feliz” posiblemente no haya teatro, pero tampoco habrá deseo... Como marplatense tengo la sensación que la ciudad no trata muy bien a sus representantes culturales ¿Qué opinión tiene al respecto? La ciudad también somos nosotros, digo, los artistas marplatenses, y muchos representantes culturales sólo piensan en irse... para volver “triunfantes”, eso alimenta también el prejuicio de que lo local no tiene nivel. ¿Cuáles son sus objetivos para el teatro y que cree poder aportar? Yo simplemente le aporto, si cabe, a los chicos de La Corte de los Milagros, mi convicción de que tienen derecho a el espacio del arte, porque el arte da esperanza. ¿Qué nos puede decir como reflexión final? Creo en La Corte de los Milagros. DIEZ PREGUNTAS SIMPLES 1. ¿Una obra?: Antígona 2. ¿Un autor?: Sófocles 3. ¿Un docente?: Blanca Saager 4. ¿Un escritor/ra marplatense?: Juan Carlos García Reig 5. ¿Un actor o actriz marplatense?: Hilda Marcó y Víctor Iturralde 6. ¿Un libro?: Payasadas de Kurt Vonnegurt 7. ¿Un amigo?: Marcelo de la Plaza 8. ¿Un color?: Violeta 9. ¿Una fecha?: 1 de febrero y 23 de octubre, nacieron mis hijas 10. ¿Un sueño?: Criar nietos

Alejandro Gómez

halegomez2003@yahoo.com.ar La Avispa 52

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Rese単as

Rita Tonelli Luis Escobar Graciela Barbero Blanza Zarza Marcela Predieri 153

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Reseñas

CORA ELDA FORCATTO A través de las páginas de esta novela, todo parece ser dolor, enfermedad y caos de relaciones. Sin embargo, subyace el amor. Sólo con mucho amor, los personajes pueden llevar adelante sus vidas, marcadas por situaciones límites. Creo que el título de “Cora” que alude directamente a la muchacha como protagonista, no se adecua del todo. Cora es un personaje muy importante pero así mismo lo es, su madre. Terminamos sabiendo más de ella, la narradora, que de la propia protagonista. La autora se decide por una segunda persona que al principio resulta atractiva, pero que se transforma en el transcurso, en una carga difícil de sobrellevar. El peso del tema, los intrincados nudos y la amenaza permanente de un desenlace fatal agobian, por momentos, al lector. En mi opinión, limitar la extensión del libro hubiera sido muy productivo. Quizás había un objetivo que, desde mi punto de vista, no se cumplió, y era el de hacer de Cora, el motivo único de este texto; sin embargo, es movilizante la trasmisión de los sentimientos de la madre, quien no claudica ni ante la muerte misma. Sólo me queda un interrogante. ¿Quiere Elda Forcatto reafirmar nuestra credibilidad en que el amor todo lo puede o es éste un caso aislado y deslumbrante del amor de una madre en particular? RITA TONELLI rita_tonelli@speedy.com.ar LA VOZ DE LA NOCHE Alicia Belloso - Olga Ferrari - Mabel Gondín - Cristina Larice Graciela Ovejero - Marta Vega - Soledad Slaiman Baricik Editorial Martin Esta vez decidí usar parte del prólogo de Arturo R. Álvarez Hernández: “La voz de la noche” se me presenta como un buceo en las profundidades del alma, propiciado por ese momento en el que deberíamos dormir, pero no dormimos: la noche. Ellas nos regalan su quinta “cosecha” de poemas, cumpliendo un ritual que las ve hermanadas en la vocación de la palabra”. Son siete escritoras de Mar del Plata. Mujeres que nos ofrecen sus poemas temáticos. Citaré algunos versos: “Beber en un vaso que no tiene fondo, caminar a ciegas con un zapato solo” Alicia Belloso. “Dejo que la noche me sostenga hasta que el amanecer descubra mi rostro” Olga Ferrari. “No hay brujas que monten las escobas, ni duendes que brinquen en la hamaca. La Avispa 52

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Reseñas

Solo la desnudez del deseo insatisfecho puebla de voz la noche de estas páginas” Mabel Gondín. “La voz de la noche, la silenciosa voz que entra sin llamar” Cristina Larice. “Miedo de los bastones y miedo de los cristales rojos / duelen como lápices” Graciela Ovejero. “Vivo sin querer, pienso sin saber, doliéndome…” Soledad Slaiman Baricik. “Cada grieta, cada fisura, es un cliente en posición casi fetal / que llora sus penas a medio párpado” Marta Vega. LUIS ESCOBAR TERAPIA INTENSIVA KARINA SACERDOTE Ediciones Muestrario Ilustración de Portada: Mariana Alonso Toda desnudez de principio a fin. Una distancia tal vez efímera o no cuando entre la vida y la muerte uno recorre por el tiempo para sobreponer todos nuestros instantes y sueños. No me estoy refiriendo a un libro erótico sino a ese despertar primero de nacimiento y que luego se despide de igual manera. Karina Sacerdote nos invita a vernos ante la antesala de cada puerta; ante la visión de lo que uno cree ser y sin embargo cada respiración nos parece auténtica ante el dolor de los que imaginan. Dice la poeta: es como un hueco/ un surco en la boca del estómago/ un vértigo/ este desdoblarme/ partirme/ ser tal cual/ como no sabía que soy. Será tal vez que uno se enamora poco de la vida, que en nuestro acto de poder besarla como a una novia solo reflejamos una pendiente hacia la creación de tantos soles que todavía nos queda por inventar. Somos mártires los vivos/ deshojados de amor. Es justamente en la vivencia que uno recorre, no más allá, sino a cada paso también del cuerpo de la oscuridad donde la muerte tan solo nos da una vida de ventaja. Que esté viva la voz/ no implica/ no morir en silencios. …porque después de la muerte/ no se puede huir de la vida. En las páginas iniciales del libro encontraremos el comentario de Francisco José Peña Rodríguez (Universidad Autónoma de Madrid - Profesor Lengua Castellana y Literatura de IES de Castilla - La Mancha). LUIS ESCOBAR

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Reseñas

TODAS SOMOS FRIDA GENOVEVA ARCAUTE Huesos De Jibia Editor: Walter Cassava Diseño Gráfico: Nat Filippini Acaso los rostros semejantes de permanencia parecidos podrán aparentar todos los cuerpos que llevan esas mujeres. Tal vez todas y no obstante alguien pueda descifrar ante la palabra el mismo detalle escondido en cada una. Dice la poeta: discutí con el espejo / se hizo el roto / me dijo: abrite las venas. Genoveva Arcaute es audaz como para sostener entre sus versos algo inmensamente cotidiano, pero al fin tan exacto como su poesía, para revalidar esa imagen que tal nos provoque placer, ironía, celos, humor: ese mundo interno en el que sólo la mujer puede mantenerse descubierta ante todos Corazón de colibrí en anatomía de hembra/ electro insuficiente ¡Rechazado! ¿Acaso será la urgencia por habitar las distintas formas que toda mujer viste? ¿Dónde aflora esa identidad que será percibida por el amor incomprensible? Me puse a recortar cuchillos del tamaño de un puñal y me senté sobre ellos Tal vez la respuesta esté en la contratapa de Liliana Heer: “Ningún disfraz y cualquiera de ellos” o en las palabras de Marcela Predieri: “Cada época viste su propio lenguaje, cada mujer el suyo y, a través de él, cuestiona creencias, filosofías o axiomas que se vuelven irreverentes. Tal es el caso de de Genoveva quien con un lenguaje duro, tecnológico, deliberadamente antipoético –plasma, lobotomía, látex, ecuaciones, Windows, pixeles–, ha quebrado los sellos que custodiaban un territorio hasta ahora vedado a la mujer. En “Todas somos Frida”, ella ha conseguido pulir, lijar, encolar, encastrar, incluso poner en discusión cada una de las piezas que conforman una nueva y muy particular versión femenina de Frankenstein: Una mujer al desnudo, con cirugías o sin ellas, cargada de sarcasmo, que no vacila en abusar de la debilidad como estrategia, de la crueldad o la caricia; antagonismos: que nos harán recorrer página tras página, su propia antropofagia.” LUIS ESCOBAR La Avispa 52

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LA FACUNDA EDDA SARTORI Buenos Aires, 2005

Reseñas

Un aullido de tierra virgen es el lenguaje que se desliza con sabor agridulce en la prosa poética de la Facunda. Personajes tórridos, hombres que despiden fuego, con “sexos rumiantes” y mujeres sigilosas que balancean sus caderas, “busconas”, despiertan la envidia y el odio, la ternura y el amor. El patio de la Facunda, nos atrapa con la trenza y “enmaraña la siesta”, la ambigüedad salvaje de la Rosario, el des-parpajo de la Palmira. Escritura personal cargada de fuerza y nostalgia en la casa de los sótanos de mar o en la muerte y el guerrero. Frases breves anticipan las historias que arremolinan en las desventuras, llenan la boca con “la misma baba cristalina que aprieta la garganta” del Rey o de Jekyll y Hyde. Y el aullido es incesante en las voces que no gritan pero y en las manos que ejecutan. Leer y releer, se descubre que las palabras y las historias adquieren en cada vuelta nuevos significados. GRACIELA NOEMI BARBERO gracielabarbero@hotmail.com CUENTOS NADA MÁS AMÉRICO PAOLUCCI Américo Paolucci nació en San Francisco, Córdoba; vivió su niñez y adolescencia en Rosario donde obtuvo el título de Odontólogo. En 1946 se radicó en Mar del Plata, ciudad en la que ejerció su profesión atendiendo durante muchos años en hospitales y consultorios de niños. A través de sus relatos Américo nos regala en “Cuentos nada más” doce historias, doce largos y apasionantes viajes por la vida. Sus cuentos han participado en numerosos concursos literarios en los que logró premios y menciones. Se combinan en él las características de un cautivante narrador sumadas a las de un meticuloso historiador. Sus relatos, temporalmente situados en el pasado, poseen el encanto de poder ser leídos desde nuestra actualidad. El cuento con el personaje de Teresa es el puente que nos transporta a los hechos sucedidos en los años ´38 y ´39. Allí denota una gran percepción y riqueza espiritual.

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Reseñas

En otro de sus cuentos, “El cuadro”, aborda el conflicto generado entre madre e hijo como consecuencia de la no aceptación del paso de los años y el desequilibrio que en algunos casos devienen por la diferencia generacional. “Anche y Charlot” es un relato fresco, lleno de amistad, en el que, con el avanzar de la historia, comienzan a vislumbrarse los conflictos sociales de la época y los insondables misterios del ser humano. Américo Paolucci moldea con maestría personajes imaginarios al punto de convertirlos en seres arquetípicos con forma y vida de papel y tinta pero que, azarosamente, podríamos identificar entre cualquiera de nuestros congéneres. En el año 2001, la pluma de Américo Paolucci volvió a marabarriornos con “Otros cuentos (nada más)”, dieciséis historias cargadas de pasión y simpleza que los invito a disfrutar con la seguridad de ofrecerles un importante autor de nuestra ciudad. BLANCA I. ZARZA (blancairene12@hotmail.com) LA CAÍDA ULISES BARREIRO Editorial Aguirre, Mendoza Editorial “Osiris” de Madrid La Caída es una secuencia de vivencias de dos académicos que comienzan a cuestionar el paradigma en que viven. Esto los lleva a buscar sistemas de creencias completamente diferentes de los hegemónicos. Por un lado, se narra la aparición de un elemento que cambia la visión del mundo en Occidente. A raíz de esto, se genera una lucha de fuerzas desiguales, contra un vasto Imperio que representa las creencias dominantes conocidas. La historia comienza cuando dos académicos; la matemática Valentina Hernández junto el teólogo y profesor Anisio Teixeira, participan en el primer Congreso Cosmológico  realizado en Latinoamérica sobre “La creación del universo y la el origen de la existencia humana” que se realizo en la ciudad de Mar del Plata, sobre la calle 24 de septiembre en el histórico barrio de La Perla. Luego los académicos son contactados por la editorial del Vaticano “The Vatican” y viajan a Italia más específicamente a la ciudad de La Avispa 52

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Reseñas

Roma. Allí conocen al escritor Español Santiago Camacho y comienzan sus aventuras, lo que llevará a un apasionante e inesperado final. En la trama ficticia aparecen interesantes personajes influyentes en nuestra sociedad, como Juan Pablo II, los Papas San Silverio, San Martín I, Clemente II, y San Silvestre III. También hacen su aparición otros miembros del clero internacional católico como Monseñor Pietro Parolin, Monseñor Oscar Rizzato, y Monseñor Gabriele Giordano Caccia. Todos ellos protagonizan en La Caída un sinfín de aventuras creativamente imaginadas por el autor. En la obra, los protagonistas recorren diversas ciudades. Comienza la historia en Mar del Plata (donde se realiza el Primer Congreso Cosmológico argentino), durante el congreso cosmológico aparecen interesantes personajes; entre ellos encontramos a Eduardo D. Cramwell (cosmólogo), Ricardo Patricio Miglione (cosmólogo), Federica Fernández (matemática), Luis Saladino (matemática), Julieta L. Luque (teólogo), Máximo Guillermo Rodrigué (historiador),  entre muchos académicos más. luego  de Mar del Plata, se trasladan a Buenos Aires y de ahí la historia continua por varias ciudades de Europa, en medio aparecen personajes oriundos de varias ciudades de Latinoamérica (Bogotá, San Pablo etc.), y por ultimo la historia acaba en Roma (Italia) con un inesperado final que sorprenderá al lector. Muchos de sus personajes tienen a la vez experiencias que suceden en varias  y cosmopolitas ciudades como lo son Nueva York, Washington, y El Cairo. En estas ciudades muchos de los personajes como Graves Kersey, Waite Charles o el reverendo Taylor Robert participan con interesantes historias. En la obra también apareces hermosas ciudades de la argentina, como es la ciudad de Casquín, en la Provincia de Córdoba. Es un libro especialmente destinado al lector de novelas de acción. La Caída también trae consigo un bello mensaje, según el cual todos los humanos nos debemos respetar como especie sin ver las diferencias menores como religión, política, etnia etc. En la obra se plasma el momento histórico atravesado por Occidente en la actualidad, en el cual se quiebran Imperios con profundas raíces históricas y surgen nuevos pensamientos y modos de actuar, conforme nuevas representaciones del mundo y los seres humanos. Que indudablemente nos dice que estamos ante el comienzo de un cambió paradigmático tanto en el modo de producción, como en la conciencia que los seres humanos tenemos de nosotros mismo como especie Homo Sapiens. Sin duda es una obra novedosa. Así mismo es según el autor un homenaje a varios escritores entre ellos Goethe, Edgar Allan Poe. “La Caída”  ya se ha presentado en las principales ciudades de Latinoamérica y será presentada en Mar del Plata el 27 de Noviembre a las 19,00hs en Centro Cultural Osvaldo Soriano ubicado en la calle25 de Mayo 3108 esquina Catamarca. Contacto con el autor: barreiroulises@gmail.com

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MARCELA PREDIERI

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Índice Editorial ................................................................... pág 3 Entrevista ................................................................ pág 5 Rolando Revagliatti por Luis Escobar Nicole Barriére y José Muchnik por Luis Benítez Poesía ........................................................... pág 19 Claudia Isabel / Cartaginese / Trad / Acosta / Gilmour / Aleman / Alegret / Quintana Loudet / Estrella Gutiérrez / Tisocco / Polastri / Posada / Barbero / Penagos L. / Salem / Romano / Garrigóz / Cuentos y relatos ................................................. pág 33 Battiston / Oliva / Soler / Etche / Villecco / Salvatierra / Gil / Medina Castro / Miravé / Araujo / Carro / Notas y ensayos Un andaluz profesional por Osvaldo Picardo ................ pág 60 Una síntesis de la historia del género policial por Mónica Aramendi ........................................... pág 67 Sobre el verso proyectivo de Charles Olson por Ricardo Fonseca ........................................... pág 71 Talleres ............................................................ pág 75 Homenajes por Cristina Mendiry ............................. pág 91 Cine y TV por Gabriel Cabrejas ................................ pág 105 Humor con Víctor Clementi ....................................... pág 111 Fotografía por Javiera Miraglia y Gustavo Ciancio .... pág 117 El reportaje poéticamente absurdo ..................... pág 125 por Gustavo Araujo Música por García Solari ....................................... pág 131 Plástica por Ana María Hernáez ............................ pág 143 Mariana Santoro, Miyú Teatro ............................................................. pág 147 Virginia Ceratto por Alejandro Gómez Reseñas .............................................................. pág 153

La Avispa 52

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La Avispa 52 - Invierno 2011  

Tercera revista del año 2011. Desde Mar del Plata - Argentina

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