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La Avispa Nº 35 - Mar del Plata - Argentina

Staff Idea y dirección: Marcela Predieri Realización:

Nº 35

Grupos de Estudio y Creación Literaria Secretaria de Producción: Alejandro Gómez

ÍNDICE

Abril 2007

Diagramación y armado: Gustavo Olaiz

Editorial ........................................................ pág 2 Entrevista Entrevistamos a Sam Nico - Luis Benítez ............... pág 3 Poesía ........................................... pág 7 Colaboradores permanentes: Valdés / Accio / Cignacco / Domenech / Orcoyen / Luis Benítez Frans Gris / Mendiry / Verdugo Pizarro / Torrejón / Dardo Festino Machado Evangelho / Berçaitz / Posada / Revagliatti / Gabriel Cabrejas (sección Cine) Ernesta Campos (sección Plástica) Serrano / Mazur / Agüero / Vázquez / Alfonsi / Dorá ................................... pág 19 Alejandro Gómez (sección Teatro) Relatos y cuentos Garri / Oliva / Gómez, Daniel / Gustavo Olaiz Plástica ........................................................... pág 23 Poesía cubana ...................................................... pág 27 Corrección: Notas y ensayos Gustavo Fogel ORALIDAD - Roberto Moscoloni ........................... pág 31 Luis Escobar EL CUENTO INFANTIL, VEHÍCULO DE ENSEÑANZA EN LA HISTORIA DE LA HUMANIDAD - María C. Berçaitz .... pág 33 Diseño de Tapa: Poesía pura y azúcar puro .................................... pág 37 Gustavo Fogel Poe y la teoría del cuento moderno Federico von Baumbach .............................. pág 38 Colaboraciones a: Sobre el arte - Martha Berutti ................................... pág 42 delapalabra@hotmail.com Pellegrini 3637 - 7600 Mar del Plata JAM POEMATION - Mauricio Perez Ruz ..................... pág 45 Libro Digital ........................................................... pág 46 Teatro .............................................................. pág 50 La dirección no se hace responsable de los conceptos Cine y TV .............................................................. pág 51 vertidos por los autores. Concursos ............................................................. pág 54 Permitida su reproducción por Libros y revistas recibidas ................................ pág 55 Página WEB: www.delapalabra.com.ar

cualquier medio (es más se agradece) siempre y cuando se respete el nombre del autor y se cite la fuente. Este pliego no es una edición comercial. Ha sido ideado para compartir con amigos y otros escritores nuestra obra. ISBN en trámite.

Premio Faro de oro VIP 2002 Rubro: Revista Literaria Marplatense Declarada de interés cultural por la Sub-Secretaría de Cultura del Partido de Gral Pueyrredón Página 1

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Editorial

YO TE EXTRAÑO... TU ME EXTRAÑAS Luego de un merecido descanso volvemos desde el silencio, como siempre. Son siete años sin desmayo y con éste treinta y cinco ejemplares relacionados con el arte de la palabra. ¿Qué buscamos este año? ¿Quién lo sabe? Proyectos tenemos, como siempre y tal vez no importe mucho, puede ser que solo deseemos sobrevivir en el ojo de este huracán que nos fascina, quizás intuimos que ustedes nos extrañan tanto como nosotros y que esta relación, hoy por hoy es inquebrantable. Durante este verano llovieron mensajes en la casilla de La Avispa, lectores nuevos, no acostumbrados a nuestro receso nos reclamaban las ediciones en apariencia faltantes y lamentaban el sistema impuesto. Ese gesto nos llenó de entusiasmo y comenzamos el año con el propósito de mantener lo conseguido, que no ha sido poco si a material de lectura, colaboradores y lectores se refiere. El bloque ha ido in crescendo y es posible que como años anteriores se sumen nuevos cometidos. Alguna vez dije que escribir es como amar en secreto y es posible que ni siquiera sea un buen amante en el sentido literal de la palabra, pero amo lo que hago y pongo en ello todo lo que tengo. Pero con el tiempo me he dado cuenta de que no solo se trata de escribir, de nada sirve la palabra si no es acompañada por la pasión. Dijo Pascal “Existe una guerra interna del hombre, entre la razón y las pasiones. Podría el hombre gozar de alguna paz si tuviese la razón sin las pasiones... o si tuviese las pasiones sin la razón. Pero teniendo ambas cosas, no

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puede quedar sin guerra, es decir no puede estar en paz con una sino estando en guerra con la otra. Por eso está siempre dividido, luchando consigo mismo”. ¿Y a qué viene el cuento? La Avispa cada año suma nuevos compañeros de aventura; en números anteriores se sumaron espacios de cine, teatro, ensayos, etc. y no ha sido fácil vencer a la razón y agregar hojas para que cada uno pudiese sumar el desarrollo de cada tema. Si lo hemos logrado ha sido gracias a esa pasión que nos acompaña y a eso me refiero. Nuestros lectores, siempre ha tenido un lugar en nuestras páginas, desde un comentario, una poesía o lo que fuere emparentado a la palabra y al arte en general, diversos grupos literarios han sido homenajeados con la publicación de su material, en cada café que acompaña la presentación de un nuevo número siempre hemos tratado de encontrar una voz que nos explique a su manera sobre este fuego que nos quema a todos. Y creo que de eso se trata en definitiva, de aunar voces que representen nuestra ciudad y que a través de La Avispa podamos transmitir hacía adentro y hacia afuera la emoción de nuestros artistas. Como siempre Marcela Predieri dirige la colmena y somos cada vez más aquellos que acompañamos. Espero que este año subamos un nuevo escalón, ustedes como artistas y nosotros en el empeño de editar una revista cada vez más representativa de nuestro quehacer literario.

Alejandro Gómez halegomez2003@yahoo.com.ar


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Entrevista

ENTREVISTAMOS AL POETA Y CRITICO INGLES SAM NICO Por LUIS BENITEZ Exclusivo para LA AVISPA desde Londres, Inglaterra Sam Nico es una presencia frecuente en numerosas revistas literarias inglesas, en su triple calidad de poeta, crítico y también filósofo. Aunque nació en Austria en 1951, lleva mucho tiempo afincado en tierra inglesa y en esta entrevista nos brindará algunas precisiones sobre su propia obra y el ambiente donde se desarrolla la poesía inglesa actual (revistas, recitales, etcétera). Veremos similitudes y diferencias con lo que sucede en nuestro país. LB: Sam, nos gustaría saber, primeramente, qué ha publicado hasta la actualidad. SN: Poesía en una cantidad de pequeñas revistas. En Inglaterra hay un gran mercado de revistas que publican poesía. Los editores más grandes parecen tener sus propias prioridades, y publican a menudo en función de temas para el mercado general (por ejemplo: un poema por día, poesía de guerra, poesía según grupos étnicos, etc.). La verdad es que no hago ningún esfuerzo en este sentido. Algunos de nosotros recientemente hemos exhibido nuestra poesía aunada al arte en una exposición local, lo que se hizo agradable y con éxito. Existe una fuerte tradición de leer poesía en bares, festivales y otros ámbitos y esto es más grato que publicar en el contexto político y cultural actual. Me gusta la idea de ediciones «alternativas». Por ejemplo, hay un restaurante muy cerca llamado Peppertons que ofrece una atmósfera realmente fuera de lo común. También es una galería de arte, y tienen salones donde se llevan a cabo todo tipo de actividades. De hecho, tienen un sitio en la web (www.peppertonuk.co.uk/artproj/poetmain.html) que también funciona como un medio de difusión de todas sus actividades. Incluso han ubicado allí algunos poemas míos, así que quizás usted y los lectores pueda verlos también. En cuanto al tema filosofía, he publicado una serie de ensayos y artículos en distintas revistas de la especialidad, la mayor parte de ellos comentarios críticos de libros. Un reciente ensayo sobre la naturaleza del tiempo en la poesía de T. S. Eliot apareció en «Pasajes», publicada por The Chrysalis Reader en los Estados Unidos, mientras que una revista titulada «Things Heard and Seen» (Cosas

oídas y vistas) de Inglaterra me ha publicado algunos artículos sobre aspectos filosóficos de temas bíblicos. Con respecto al arte, publiqué una cantidad de brochures sobre el arte y la filosofía de John Latham. También una «Memoria sobre la convergencia entre arte y ciencia» para el Museo de Arte Moderno de Oxford, para acompañar su exhibición allí, un folleto sin título para el Instituto Isaac Newton de Cambridge y «John Latham en la mira» para el Tate de Londres. LB: ¿Qué nos puede decir sobre los principios básicos de su poesía? SN: Yo escribo poesía pero también estoy interesado en la ciencia, el arte, la filosofía, la religión, los estudios críticos, etc. Podría parecer como que éstas fuesen distintas áreas de interés, pero verdaderamente son sólo un área de interés. Para ellas y para las instituciones, pueden haber sido colocadas en compartimentos convenientes, pero en términos de experiencia, reflejan maneras de ver que a menudo imaginan que no somos parte de la realidad como seres humanos. La objetividad de la ciencia es un caso puntual. La religión en su peor forma tiende a enfatizar los planos más altos con poca atención al plano ordinario de la existencia. Cuando quiera que esta conexión se pierde, el conocimiento se congela en el dogma. La poesía y a veces el arte tratan esta cuestión en una manera en que no puede utilizarse el discurso normal, pues la realidad es siempre un drama en el cual participamos íntimamente. En consecuencia yo veo a la poesía y a la expresión poética como una forma fundamental del conocimiento, igual, si no superior, a otras categorías menos comprometidas del pensamiento Página 3

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que se extienden largamente hasta percibir la realidad como si no fuera un drama. En lo personal, a menos que a una idea pueda dársele expresión poética, sirve para poco. Las practicidades son importantes pero a menos que sean movidas por el espíritu, somos amenazados con la repetición, una especia de muerto vivo en el cual aceptamos cualquier dogma que prometa poner leche en el café y nafta en nuestros autos. En por lo menos tres ocasiones hace poco he leído que deberíamos decidirnos por lo que la ciencia nos dice sobre la realidad y conformarnos con eso. Es esta actitud de percepción limitada con la que siento que la poesía está en litigio, y es una guerra real, porque la naturaleza épica de una vida individual está quedando reducida rápidamente a una opereta sin significado. LB: ¿Y qué hay de las influencias en su poesía? SN: Esta no es una pregunta tan fácil de responder. Por supuesto, están las influencias de costumbre que vienen de la época de la escuela, y supongo que debo a ellas mi agradecimiento por acercarme a la poesía. Las voces que recuerdo más claramente de aquellos días son las de un poeta irlandés, W. B. Yeats y T. S. Eliot, quien es tanto inglés como norteamericano. Pero cualquiera puede fabricar una lista, lo cual no es demasiado útil. Ahora tiendo a «descubrir» la poesía al azar más que deliberadamente. En los últimos años, por ejemplo, me ha llegado a gustar U. A. Fanthorpe, cuya poesía está siempre bellamente relacionada a su experiencia y ella siempre tiene la habilidad de hablar tan fácilmente sobre temas que transitan mucho más profundamente, y que da a la experiencia una dimensión que está siendo corroída pero que ella restaura en alguna medida. Esto es un logro de verdad. Les Murray es un poeta australiano que escuché por la radio, y cuya obra es bastante singular. Yo tengo suerte si escribo un poema al mes, y luego no sé si es bueno. Les Murray parece producir un río interminable de palabras, y casi siempre alcanzan una calidad que sólo puedo envidiarle –un verdadero poeta– especialmente al poder sustentar una visión durante tanto tiempo. Pero éstos son poetas bien conocidos. Existen muchos poemas que han tenido influencia sobre mí pero no puedo recordar quién escribió cada uno. Quizás éstos son los caminos de la poesía. No Revista La Avispa Nº 35

obstante, lo que me ha impresionado más son los poetas a los que he conocido personalmente.

LB: ¿Quiénes por ejemplo, Sam? SN: Uno en particular, que vive cerca de mi casa, es Brian Dann. Puede que no sea muy conocido pero es un poeta raro, maravilloso. Su casa está llena de poesía así como de libros sobre tantos otros géneros. Yo diría que existe muy poca gente viva hoy día que sea tan conocedora de la poesía como él. A los 80 años de edad, es todavía la «fuerza motriz» por estos lados. Organiza veladas poéticas en su casa, conferencias sobre poesía, y también realiza talleres. Lo que es más desusado es que parece poder inspirar a otros para escribir poesía. Su filosofía sería que existe poesía en todos, dado que cada uno está vivo, y que estos dos elementos, vida y poesía, no son separables. Está escribiendo una larga serie de poemas sobre la Catedral de Chartres en Francia, pero si le preguntas por qué lo está haciendo, contestará: «no lo sé». En realidad sus poemas

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son tan detallados en cuanto a la historia, la forma de construcción, la gente que la construyó, lo que representa, que pienso que podría construirse nuevamente con sólo sus poemas como guía. Además su enfoque benévolo y el estilo de sus críticas son tales que siempre apuntan a extraer lo mejor de uno. Luego está también Euan Hill, un hombre muy viajado que trabajó en el Brasil durante buena parte de su vida laboral. Estudió filosofía muchos años atrás, habiendo sido Wittgenstein su tutor, y me ha mostrado los niveles de su preocupación que apuntan a la poesía como conocimiento. El lenguaje común habla de cosas limitadas pero la poesía puede «mostrar» lo que no puede expresarse de otras formas. Y luego está Gastón Hidalgo, un hombre cuya poesía está fogoneada por un espíritu apasionado, lleno de una hermosa imaginería. Existen muchos más como ellos que no son demasiado conocidos y quizás éste sea el punto. Ser «famoso» no es el objetivo del poeta. LB: ¿Otras fuentes de su estética? SN: Hay influencias que no son obviamente poéticas, como la obra de algunos filósofos y otros. Tengo en mente a un filósofo como Kierkegaard, los Upanishads, Alfred North Whitehead, Platón, Schopenhauer –la lista sería interminable. Hay demasiado que informa la sensibilidad poética que viene unida a esa sensibilidad. Supongo que la naturaleza de la poesía para mí es el equivalente de los primeros filósofos que no percibían distinciones y estaban interesados en todo. LB: ¿Cuáles son sus proyectos para el futuro como poeta? SN: Es difícil hacer planes de largo plazo. Por el momento, estoy escribiendo algo que pensé podría ser un poema corto con relación a la importancia simbólica de los números. Se titula «La Guerra de los Números» y es efectivamente una historia de la creación. Yo noté mi obsesión por los mitos de la creación cuando me di cuenta de que muchos de mis poemas parecen estar relacionados con orígenes y la naturaleza del deseo. El deseo es la clave para todo, creo, y es fácil ver que esto no juega ningún rol en la naturaleza de las cosas según es expresado por la mentalidad moderna. Entonces mi plan, si así puede llamarse, es reinsertar esto como una droga en el cuerpo del conocimiento que en la actualidad pasa por sabiduría.

Esto es menos fácil de realizar que lo que originariamente había pensado, dado que el deseo está íntimamente ligado a la muerte. En la cultura que habito, esto todavía se evita como una zona de materias que concierne a todos íntimamente. Esta alianza de la muerte y el deseo es tan importante, porque en ausencia de un adecuado entendimiento, nos quedamos con la ilusión de que los problemas pueden resolverse eliminando a alguna gente. En consecuencia, las áreas de crecimiento en economía son todavía las que incentivan la compra de armas, como si algunas muertes resolvieran los temas, cuando en realidad simplemente las intensifican para una generación posterior en un momento posterior. Cada país tiene su propia historia de asesinatos que traman su desarrollo político, dando sin embargo legitimidad en el uso del idioma apuntando a ventajas, etc. Pero hablando en general, sirven a los intereses de unos pocos y reflejan un orden de deseo distinto, normalmente en lo adquisitivo y en lo material. Tales son las ilusiones que nos modelan. Estoy pensando en aglutinar una pequeña colección de poemas que están relacionados con la muerte en su forma más positiva. LB: ¿Algo más en carpeta? SN: También estoy escribiendo un libro, o quizás una serie de ensayos, escritos en manera más discursiva, sobre los límites de la ciencia, y lo que esto implica para la vida individual y cómo esos límites pueden superarse a ese nivel. Finalmente, siento que el lenguaje de tal debate es muy restrictivo y encuentro entonces que estoy delineando nuevas ideas y conceptos que se inclinan hacia el método poético como una verdadera forma de entendimiento. Nuevamente, esto significa que la expresión poética se convierte en una fuente vital de conocimiento, y así apunta de nuevo a la actividad fundamental de la poesía como una fuerza cultural que es necesaria para sostener la vida en ella. Cuando esa vida cesa, la cultura comienza a deteriorarse. Dada la falta de interés en la poesía, quizás éste sea un signo de que el deterioro ya esta en marcha. LB: ¿Cuáles son los poetas latinoamericanos que conocen los británicos, si es que aquéllos tienen difusión en tu país? SN: Dado que no se ve a la poesía como vital y que tan poca gente compra realmente poesía, las secciones de poesía de las librerías son generalmente Página 5

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bastante reducidas. Tienden a estar compuestas por la obra de los ingleses más famosos porque aquí se vende poco la de poetas extranjeros. Es una verdadera lástima. Es difícil encontrar buenas traducciones de autores latinoamericanos pero Internet ha ayudado en esto. Por supuesto están ciertos nombres «famosos» como Pablo Neruda y Jorge Luis Borges, pero Borges es más conocido por sus cuentos (short stories) y muy pocos saben que ha escrito también poesía. Octavio Paz también tiene su fama aquí como poeta, pero la mayor parte de los lectores de poesía latinoamericana tienden a ser estudiantes que la están estudiando, y se vende poco por placer. Pero en lo que a mí concierne, ayuda a

tener la mente abierta y a hacer que las cosas caigan en las propias manos. Por lo tanto, Luis, permítame excusarme por la ignorancia general que hay aquí de la poesía extranjera, pero también estoy muy agradecido por haber descubierto su propia poesía accidentalmente. Estas son las sorpresas que siempre espero. Quizás esto apunte a un método distinto que sea parte del método poético de descubrimiento que es el azar. Sin él, siento que simplemente esperamos a que nos digan cuál es o no es buena poesía, sin desarrollar nunca un gusto propio. Este es un método subjetivo, completamente opuesto a la sabiduría común y quizás es así como debiera ser.

recibe colaboraciones para ser publicadas (cuento, poema, ensayo, nota de opinión, reseña bibliográfica u opinión) en: delapalabra@hotmail.com Libros o Revistas para ser comentadas a: Pellegrini 3637 (7600) Mar del Plata - Argentina

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Poesía

JUGAR SERIO Contigo es agradable jugar sucio… Me sentencias y decoras mi cárcel con la belleza de tu cuerpo. Crees ser amante y carcelera y te has enredado entre mis cadenas. Te sombreas indiferente y crees menguar, pero lames los eslabones que te acercan a mí. Ignorabas que cuando el fuego renace, la tierra se obscurece y se funde y la brisa se atiza de aliento humano. Te ha complacido jugar sucio… Y mira cómo te ensuciaste, que ya no te descubro tan hermosa.

CAPULLO En el capullo antiguo resucitar en un cuerpo desintoxicado

DANIEL OMAR CIGNACCO <danielomar@gmail.com>

ANDRÉS FABIÁN VALDÉS César Fernández

NUNCA MÁS Nunca más, una herida por una mujer, apoyarme contra la pared de la bañera mientras tomo la ducha y me doy por muerto. Nunca más, una lágrima de sangre en mi rostro, una pelea por ver quién tiene la razón, fumarme un cigarro por soledad. Nunca más, encontrarme platicando con este vacío que me es familiar y viejo conocido, verme sorprendido buscando algo en el espejo. Nunca más pensar, porque eso conduce a la locura, nunca más pensar borracho, porque eso conduce al suicido, nunca más, nunca, nunca más.

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DE LA MAGNITUD DEL TIEMPO El grito del sodero se entromete en la calma de la casa, llega mi hija con el apuro de los hijos: que almuerza en casa que llega tarde al trabajo que pasó mala noche que no pudo dormir. El casado casa quiere, pienso. Ella vuelve de vez en cuando al clima que renueva el sabor de la costumbre. Pero está inquieta como si una ráfaga de tiempo la llevara a otro sitio. Creo, dice, que estoy embarazada. La miro perpleja. El cuerpo anda fuera del cuerpo. La hija, yo, pura materia dura que no puede. Es la hija madre. Yo madre tú madre: ingenuos pronombres que velan el futuro. El cuerpo dice, no puedo decirte nada. Pero la dicha revive como un truco nuevo en lengua materna. Se mezcla el barullo adentro y afuera aunque no, no sale algo de más. Ella desconoce, pienso, la voz que me pasa por alto. Sabemos mirarnos desde el antiguo lugar de las mujeres. Cuando llegan los otros ella cuenta. Los abrazos hermanos hacen otra la imagen de la historia. Alguien dice, el sodero dejó cuatro sifones. Qué raro, pienso, se ha tomado poca soda esta semana.

César Fernández

CRISTINA DOMENECH (Capital Federal)

ESPLÍN Cae su cuerpo en el asiento anaranjado mientras unos ojos vacíos se pierden en la ventana gris, empapada de lluvia y Domingo

DIEGO ORCOYEN (Mar del Plata) Revista La Avispa Nº 35

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LAS GRANDES ALAMEDAS se abrirán las grandes alamedas… S. Allende G. Se abrieron las grandes Alamedas concesionadas ajenas improvisadas perfectamente rotas horadadas insuficientes agobiantes Se abrieron las largas Alamedas como heridas sucias pustulosas disfrazadas largas peligrosas Se abrieron a los gritos a los golpes de aguas a los gases y largas sirenas las abrieron Las largas Alamedas prometidas al Pueblo se abrieron no a los cantos ni a la “Libertad” ni a las voces de los niños Se abrieron para rebaños en huida por las grandes Alamedas de farolas rotas de bocas rotas y rotas manos (Se cerraron al igual que cepos al igual que largas mordazas rojas y hoy es el futuro y ayer fue el silencio Se abrieron por las grandes Alamedas

César Fernández

ilusos cantado crédulos y fueron tratados como a heridas infectadas) Se abrieron las Grandes Alamedas no a los cantos no a los niños no a las madres Fueron abiertas como granadas como gases como fuegos como heridos como largos aullidos de sirenas como crujir de rejas Página 9

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se abrieron Y hoy es el futuro y hoy es la libertad y somos el Pueblo

FRANS GRIS <fransgris@gmail.com> Octubre 2006. Al término de la agarrotada revolución de los pingüinos, ahogada en democracia.

Se han abierto las grandes Alamedas.

ANOCHECE DE LA BRUMA EN LA ESCOLLERA Quebró la herida de su frente de inagotable rojo aún sin adversario la marea ciega en fango captura en vórtice hacia el centro del oleaje y el aire desmaterializó las huellas humo sube en grietas azuladas sitio de otras voces Las manos que como cuencos atrapan el cristal se estrellan en la luz Encolumnado al muelle deshidrató la espera amarrado al bote siguió la deriva hasta el sol la bruma de la escollera y su humo sin hoguera ya que lo trascienda abre el cristal a que lo lean y nada Detrás el muro el rastro la huella la sombrapalabra acosando esquina hiperventilado eco de par en par Delante luz vate sepia y oro piedras pie de talón disperso La conciencia penetra en el océano infernal de fuego en alguna parte más allá de la orilla oscuro condenado ángel de roca caída de agua no es agua la cruz blanca se manchará con su sangre lo verá caer circular circular barriles sol desnudeces trueques y ropajes liberación de la sombra exilio anterior

CRISTINA MENDIRY (Capital Federal) Revista La Avispa Nº 35

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Del libro inédito «Anuncio»

(Chile) - <orfico_77@hotmail.com>

LLegamos a la ciudad temible donde los corderos se columpian en alambres rondaban patrullas de lenguas, calvos ancianos de negras capas era nuestro lugar de siempre, nuestro dormitorio estaba en un ascensor luego de verificar cada rincón, de edificar ciertas alusiones le prendimos velas al cadáver de la distancia llegamos a acostarnos, a copular, alguien movió la palanca y descendimos al subterráneo, las paredes eran distintas estaban llenas de repisas, que a su vez estaban llenas de tubos de ensayos sucios y vacíos por una rendija se oian gritos, se veia la sombra de corderos columpiándose la intermitencia de esas patrullas de lenguas estaba en nuestras bocas y en tu vagina. De nuestro dormitorio salían alusiones a la piedra y al agua llegaban a todos los rincones de la ciudad. Vi todo lo tuyo y no eras más que la inocencia del relámpago sobre la cama nada más que la gran oscuridad de un parque ven te dije, ven oh pájaro antes que la altura sea estrangulada ven a mi dijiste, porque después que nos amemos las nubes entenderán el desgarro. Alguien movió la palanca, otra vez ascendimos vistes todo lo mio, la gran oscuridad de un parque y yo amordazado sobre la mesa uterina vistes al que quería partir, como lo iban siguendo esas olas que eran los áureos carpinteros, como iban ofreciéndole verle desde todos los ángulos a la vez para que asi pudiese guardar memoria y extinción, como dos maceteros distintos Vistes al que quería regresar, como las olas estallaban y en el camino se encontraba con nidos inasibles, puertas y tatuajes la gran oscuridad de un parque, memoria y extinción sobre la mesa uterina mientras la sangre nos dimensionaba. Llegamos a la ciudad temible, de prisa a nuestro lugar de siempre llegamos a acostarnos, a copular, a ver todo lo nuestro, esas alusiones que salian del mar porque el mar era la vispera de nuestros cuerpos y llegaba el turno de ellos, quienes nos traian en bandejas esas cabezas de corderos cabezas vertiginosas, por cierto prueben de esa sangre, se oía por las rendijas porque cada vez que alguien lo hace el torbellino se persigna prueben ponerle esa cabeza de cordero al cadáver de la distancia mezclen esa sangre con la vuestra, decian los calvos ancianos de negras capas mientras se acciona de nuevo la palanca, cambian de nuevo las murallas por las rendijas se oía como respiraba la neblina como si tuviera el resultado de piedras y de aguas ese que tienen nuestros cuerpos cuando duermen sabréis oh hombre y mujer regresar tanto del ángel que araña el fondo del mar como de la inocencia del relámpago, ah en definitiva de la gran oscuridad de un parque sabreís como mover la palanca a vuestro favor o acaso vuestros cuerpos no vuelven juntos justo cuando las grietas perdonan lo que pasa dentro de las nubes y las alusiones rodean por los cuatro costados a la ciudad temible.

RODRIGO SEBASTIAN VERDUGO PIZARRO

DIECISEISAVO ANUNCIO

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SONATA TRISTE POR DELFINA Passastes por mim qual nuvem em céu azul, gaivota planando enternecida de sol, voz serena que o vento murmura nas tardes... O dia regressa por tua alma a eternidade da luz, o meio-dia da amizade.

Sonata triste por Delfina me atravesaste y el través de nube en cielo azul cual gaviota empapada de este sol, como voz imperturbable que algún viento susurró. despunta el alba por tu alma, en la eternidad de un rayo, el mediodía de Amistad.

Talvez o mar de Alfonsina e os pampas reconheçam a flor pequenina nas estradas! Bem aventurada manhã de sábado de pobres medialunas sem jamon crudo. Emprestastes coragem aos versos de Cristina sobre mistérios divinos grávidos de vida. A filha de Cristina... o vidente... Nos teus olhos a suavidade do mistério que hoje desvelas eterna. El paraisal no distante Quitilipi do Chaco... Paraíso de niños: portas de esperança... Incógnito destino que surpreende estradas! Vida: um instante na morte! Guardas nos ouvidos músicas de crianças enquanto asas súbitas ganham alturas. Só no poeta a vida não se despede! Só entre poetas não se diz adeus! A poesia é eternidade antecipada! Beijos, Delfina! Por Cristina! Hasta Pronto!

Quizás el mar de Alfonsina y sus pampas reconozcan en las rutas esta flor. la aventurada y sabática mañana de escuetas medialunas sin jamón prestaste tu coraje al verso de Cristina lo divino de un misterio, la vida y germen, devenir.. Hija de cristina...la vidente... en tus ojos, el enigma suavizado que atemporal has de resolver. Distante Quitilipi, en Chaco el paraíso, de niños hombres, puertas de esperanza..

Rio das Ostras, 16 de outubro de 2006.

¡Furtivo destino que a la ruta sorprende! ¡Vida: un instante en la muerte! en tu oído reverberan melodías y las alas repentinas que conquistan más allá. ¡Sólo al poeta, la vida no abandona! ¡Sólo entre poetas no hay partidas! ¡La poesía, eternidad anticipada! ¡Besos, Delfina! ¡Por Cristina! ¡Hasta pronto!

JOÃO MACHADO EVANGELHO

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CASONA Casona de mi infancia: ¡Oh!, hierros que encendieron el portal y las cunas.

(Un caudaloso ayer nutre un mar actual ¡y por demás presente!) ¿Cuántas viejas

Casona

dádivas

de mi infancia, arcano de prosapias, ¡Hosanna! al intelecto.

iluminan

Casona

¿Y qué canción

de mi infancia, un himno hacia la ausencia.

dignifica cunas

Mensajero de arcones hoy arribo a tu proemio. Buceador de tinieblas indago al inventario de las revelaciones. ¿Dónde el triunfo del fuego sobre el hogar del tiempo? ¿Qué mies fue el sortilegio del afable apellido?

pérgolas con su pregón de estíos? de umbrales en los durazneros? Habitantes del alba con su son lejano ostentando mieles ¡Oh!, el pan de la alegría. Glicinas que entretejen leyendas y sahumerios. La voz del emparrado difuminando siestas, tertulias y antesalas. Albor. Trinar.

¿Qué voz inició al núbil nombre en su primer calvario?

Orar. Geranios carmesíes. Deidades al acecho. ¡Oh!, taumarquía

Hoy, enmudecido acudo a la colmena.

y rito el zaguán del resumen. ¡Incienso de las fuentes con el agua de hinojos!

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Mensajero de arcones, hoy, enmudecido comulgo unos salones.

TU VIDA. MI VIDA

E hilvano mi heredad a marcos despiadados, donde impíos y lejanos daguerrotipos laten.

He vivido deseando que mi vida corriera, apurando el paso por alcanzar la meta, como peregrino que busca lugar dónde tenderse, como sediento que apura el vaso que le tiende la muerte. Y así, día tras día, penas, odios, amores, sueños y anhelos, fueron quedando atrás, como árboles que a la vera del camino corren en alocada carrera hacia el pasado.

Enarbolando órdenes destinos y proclamas, burilados por nuncas, negativas y amnesias. ¡Ay!, con esta dura codicia de relojes.

EDMUNDO TORREJÓN (Bolivia) San Bernardo de la Frontera, Primavera de 2006

Hoy, sentada bien alto en la montaña, en medio del trayecto de mi vida, mirando hacia ambos lados del sendero, entendí que el destino me ha tendido la mano, me ha rodeado de flores y de cosas hermosas, me ha acercado la luna, ha rozado mi boca, ha tocado mi frente. Hoy camino, no corro, humedezco mis pies en la arena mojada y me detengo en la noche, a admirar las estrellas.

MARÍA CRISTINA BERÇAITZ <mcbmcb21@yahoo.com.ar>

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INELUDIBLE

EL FOTÓGRAFO CARGADO

Hermosa de muerte te marchaste Silente tu mirada grita que la luz que ciega tu pupila te arrebata en el viaje ineludible

El fotógrafo velado retoma la boreal enyesada él dice aurora como diría mediodía como diría de noche moriría resulta que la piensa tanto el fotógrafo virado que la compone y la desnuda la aspira, la seca, la turba, la hiende él es fotógrafo siempre modestamente lo aplaca la lluvia lo enardece insiste con el violeta ¿vieron? a todo se lo encaja matón el insurgente y miren que les tira datos, caramba

No me es dado seguirte. Y me desangro en esta soledad que me acompaña. Si sé que estás tan cerca en el Misterio insondable de la nada cenizas que se esparcen en el hueco que separa los vivos de los muertos. Todo está cumplido. En el silencio que invade mi agonía Tu recuerdo me puebla de orfandad.

ESTELA POSADA (Mar del Plata)

El fotógrafo cargado se saca sobreexpuesto artista inconsumado de la nueva desfiguración.

ROLANDO REVAGLIATTI <www.revagliatti.com.ar>

César Fernández

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PALABRAS A MI MADRE Mi madre tiene gastados los pies. Su brazo esta dormido. Hace lo imposible todos los días. Mamá es un cielo apacible me escucha igual que el silencio. Sueña lo que el destino le negó. Da sus manos al tiempo para que la vida no me sorprenda. Hace lo imposible. Mi madre es profeta de mis pasos.

NAÍN SERRANO - (Honduras)

César Fernández

Naín Serrano (Olanchito, Yoro, 4 de noviembre de 1984) .Ha publicado su poesía en las revistas literarias “Ixbalam”, “Caxa Real” en el año 2004. Finalista de los Juegos Florales de Santa Rosa de Copán 2005. Miembro del grupo literario “Conciencia Poética” de Mar del Plata, Argentina. En el 2007 su poesía será publicada en la revista “Identidad” de la Universidad de Puerto Rico, y en la revista “La Avispa” de Argentina. Estudiante de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma del Valle de Sula. Estos poemas se escogieron del libro “Caminando Sobre el Rostro del Tiempo”, próximo a publicarse.

Sin título Afuera la arena baldía el habla de las fieras y los caminos. Multitud de voces de tu coro imperfecto. Melancolía del amanecer.

DEMIAN MAZUR (Mar del Plata) <www.poetasenlared.com> Revista La Avispa Nº 35

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NO TE DECLARES MUERTO, SIN HABER COMENZADO LA BATALLA Quiera el destino acérrimo compañero de mis días, declarar en lucha silenciosa, la férrea música de los ángeles nuestros. Quiera el destino verme caminar la tierra cuando el enemigo me declare la batalla aferrándose a la décima letal. Quiera el destino no desterrar de mi sitio buscando en vano e incierto un lugar para llorar la sed de las verdades a pesar de las mentiras. Quiera el destino sin miedo y sin revancha dar la mano firme para que pueda saltar sobre mi furia en llamas. Quiera el destino arrogante compañero conceder la plegaria para cuando parta encuentre en él la paz que estoy esperando.

VENTILADOR en todo el tiempo que nos amamos él estuvo allí con la mayor discreción vuelto hacia nosotros girando siempre igual testigo susurrante de los primeros besos al clímax

Quiera el destino aplacar mi rabia de tantos golpes desbastadores, para que yo pueda perdonar y encontrar la calma.

quedamos abrazados en la orilla del goce y él estaba allí con el mantra de su hélice derritiendo ese fragmento del verano

LILIANA ESPÓSITO AGÜERO <liliaguero13@hotmail com>

IGNACIO VÁZQUEZ <nippur24@hotmail.com> Página 17

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TREMENDO DELIRIO al Gabi Alonso Solo él sabe que su cara vendrá a buscarlo pronto. Así es que su piel se desmenuza, se agruma, se hace bollitos cuando el sol le roza el viento por el cuerpo. La luz no hace falta, le murmuran desde el fondo de su cabeza, pero él ahora no comprende por qué se ha vuelto invisible, entonces en el rincón de la calle se arrodilla y reza a los cuatros vientos para que el sol se lo termine. A veces tiembla en el calor porque él sabe que el frió vendrá a buscarlo pronto

jugar con el tiempo como si no pasara nada nada pasa

Los árboles han dejado su pasado detenido en la inmortalidad del tiempo, solo las tempestades rejuvenecen su alma. Grita a los fantasmas del delirio.

sigo buscando el beso como la primera tarde de ternura si el temblor de tus manos se acelera

Cómo le duele pensar! cómo le duele. Es imposible dejar de pensar un sol segundo un sol cuarto, una luna menguando en el vacío, no quiero este comentario metálico, este dolor de muelas bajame del instante el sonido azul del universo que quiero conocer el misterio pero estoy invisible, y no puedo dejar de escuchar, y por más ciegos que estén, no me grites.

nada pasa solo algunos días me culparán del invierno

YAMIL DORÁ (Casilda) <yamildora@hotmail.com>

Me ahogo, se derrama lo anidado, I los pájaros del cariño se fueron desventurando hacia tu abismo, NS O no me grites más por favor, F > hablame despacito, AL l.com L i E a utiliza mi mente par NU hotm ta) para decirme las cosas A @ la o dejame dormir un poco, N Mngova del P A un poco nada más por favor JU lgri Mar

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Relatos y cuentos

Agallas Nos gustaban las noches. Zigzaguear entre las piedras, remover la arenilla del fondo con las barrigas y escondernos y buscarnos entre las gambarrusas. Nos gustaban las astillas de la luna también, rebotando en la marea y cayéndonos sobre los lomos como cientos de hijos luminosos. Esos que no tuvimos. No alcanzaste a desovar y no quedó otra vida en estas aguas más que la de éste añoso pez cobarde y último aplastado contra el fango. Asfixiándome día a día en el agua escasa de nuestro estanque que se seca. No tuve el valor de seguirte cuando besaste aquel hijo plateado que bajó desde el segundo cielo, el seco, y te arrancó de mi como las lenguas de los sapos se llevan los insectos en el sopor de las tardes. Hoy ya no hay miedo. Ni siquiera a este sol que se incrusta en mi espinazo. Que duele y es dulce. Y dulces son los picos arrancándome la carne y me voy en cada boca, en cada vuelo hacia ese segundo cielo, el seco, donde los estanques son profundos, nada nos arranca lo que amamos y los hijos iluminan más que las astillas de mil lunas.

Jorge Garri (Mar del Plata)

Atrapada La locura, trastorno, frenesí de tu empecinamiento, produjo entre nosotros el hechizo de un conjuro. Los ruegos no sirvieron. El exorcismo no llegó. La figuración que ofuscaba tu delirio no me dejó partir. Una visión pertinaz irrumpía en mis sueños. Ese sueño, visión, imagen, bosquejo de tu locura, perturbó mi vida para siempre. Fuiste equiparándome a vos en tu insanía. Hoy sé que tu cuerpo poseído rebota en las paredes tapizadas del loquero y yo nada puedo hacer contra ese negro espectro que desubicó mi alma. Me encandilaron las sombras de tu demencia, caí en el espejismo de tu alucinación en busca de una excusa que justificara nuestra unión. Y así fue: ¡vos, loco, demente, insano, delirante sicópata, crucificador de realidades, asesino del raciocinio, destripador de la razón, serás mi destino! Sé que solo podré salir de este espectral laberinto, si estallo el metal que acaricia mi sien.

Azucena Oliva (Mar del Plata) Página 19

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El examen secreto Yo pasaba por la calle Ituzaingó, la cuadra de la iglesia. Iba por las mañanas, bien en la madrugada, a veces con lluvia. Estaba todo silencioso, siempre oscuro. Yo iba con la bicicleta de Tanque, mi patrón. Nunca supe, dicho sea de paso, porqué le decíamos Tanque. Era un buen tipo, muy afable, muy sensible, y a mí creo que me tenía mucho aprecio. Pero también era un leche hervida, y no se andaba con miramientos si llegabas cinco minutos tarde a algo. Así que yo hacía ese reparto de diarios como dirigido por el mismo ejército prusiano, con una disciplina espartana. Andaba, pues, por todo el barrio, antes de volver al kiosco a rendir cuentas a Tanque sobre el reparto. Toda la gente estaba durmiendo; yo dejaba los diarios, y seguía con la bicicleta. Y, así en silencio, tenía tiempo para pensar; y pensaba y pensaba, y justamente se me azuzaba la imaginación en la calle Ituzaingó. Ahí, en efecto, estaba la casa de la profesora de inglés: la profesora Dina, como le decían. No hacía muchos años que yo había aprobado aquel curso de inglés; un poco –y un poco repito– gracias a ella, aunque yo en ese tiempo todavía no lo sabía. Su casa, en Ituzaingó, estaba a un lado de la enorme iglesia. Yo, cuando dejaba el diario, tan temprano, deseaba furtivamente que, en aquella casa, alguien saliera, que alguien se despertara, que alguien se diera cuenta de mi presencia. Pero nada. Y yo guardaba; guardaba ya, pese a todo, mala conciencia. A los pocos meses de empezar en ese trabajo de repartidor, ahí en la casa de la calle Ituzaingó, en lo de Dina, empecé a ver luces, y tan temprano. Como que alguien no dormía, que no dormía en paz. Eso, sin embargo, la luz encendida, me alegró el corazón; pero después me preocupó, no sé porqué. Aunque un día tuve suerte. Ese día, como yo vivía cerca, fui a verlo a Tanque en el kiosco, de gaucho, de amigo, para ver qué tal le iba, porque el tipo andaba con sus cosas. A veces me agarraba para hacer algo. —Uy, Ari, venís justo, che. Llamaron por teléfono a los muchachos del kiosco de golosinas. Quieren una revista unas cuadras más allá. —Se ve que nos conoce. —Es una clienta de muchos años. Se llama Dina. Así que no tardes mucho: tenés que llegar a tiempo. Y yo dije: —Ya está: Dina; y no hace falta que me digas la dirección. Agarré la bicicleta del kiosco, y, con negros presagios, me fui para Ituzaingó, con el sol del mediodía bien alto en el cielo, mientras empezaba, mientras ya empezaba a recordar otra vez… Era un muchacho de diecisiete años. En aquel tiempo todo era confuso para mí, incluso con sufrimiento. Sin embargo, como había pasado mucha agua bajo el puente, no eran tan desagradables los recuerdos mientras iba para la calle Ituzaingó otra vez, algunos años después…Me recordé así de muchacho aunque no hace demasiado tiempo, con la carpeta, silbando por la calle, mirando los árboles de mora, las hojas del otoño, o el sol que se filtraba de las nubes. A veces volvía a mi casa por la noche, y la luna bien blanca, ahí arriba. Y yo que tenía la juventud en el corazón, y entonces no todo era malo, no todo. Bueno, y la profesora Dina claro que era muy amable conmigo: eso para empezar… Yo había notado que andaba flojo de inglés en el colegio, y tenía que pasar de año. Me habían dicho de esa profesora particular; quedaba a unas cuadras de mi casa. Y yo claro que no estaba disconforme con ella: era en verdad una buena profesora, y me atendía con consideración, con suma consideración…Y entonces yo hacía ese camino hacia Ituzaingó, cuando tenía diecisiete años, y el mundo me latía, sí, me latía en el corazón, aunque pocos lo sabían, porque yo era más bien reservado, y con dificultades de comunicación. Sin embargo no era así, no era tan así con Dina. Ella era distante, aunque, a diferencia de muchos, me trataba con un respeto sacrosanto, si bien yo no era más que un muchacho. Y me explicaba todo con mucha seriedad, pero sin ser severa. Parecía ella, sin embargo, algo demacrada, cansada. Oí decir que una Revista La Avispa Nº 35

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hija, hacía un año, se le había muerto de cáncer… Yo me acuerdo de ese silencio, de ese silencio espiritual que encontraba en esa casa, mientras estudiaba mis lecciones. Todo mi ser se calmaba, y encontraba allí como un refugio, en ese respeto taciturno, en esa bienvenida respetuosa. Todavía me acuerdo de sus cabellos rubios, sus ojos celestes; tenía más de cuarenta años, pero parecía más. Su apellido, creo, era Brown. Poco a poco se fue abriendo conmigo, y a veces me preguntaba por mis cosas, cómo me iba en el colegio. Yo contestaba cortante; yo era áspero. Pero creo que ella me entendía el aire, porque solamente se sonreía, se sonreía. Y después seguía con esa seriedad, esa seriedad puntillosa, enseñándome las lecciones y tomándome tan en serio como si estuviera dando cátedra en la Sorbona u Oxford. Un día tuve una señal de ella. Yo me olvidé mi carpeta en su casa, y pensé que tendría que conformarme con ir a buscarla al día siguiente, cuando fuera a las lecciones particulares. Pero aquella tarde –una tarde gris, opresiva– la profesora Brown apareció por mi casa, porque sabía mi dirección; y había venido caminando, para darme la carpeta. —Te la olvidaste —me dijo sencillamente, en el umbral de la puerta, antes de irse sin pasar adentro. Parecía querer decirme algo más, pero no dijo nada. Y yo se lo noté, se lo noté. Y además estaba delgada, muy delgada; y algo triste: demasiado tristes, sí, tenía los ojos… Al día siguiente estaba yo allá, con mi cabecita llena de las imágenes de los serenos árboles de mora de esa cuadra, y las hojas del otoño como bailándome en la mente, y todos los sabores de la juventud en mi sangre. Pero ella me despertó, de pronto, de todo eso: —Vení a decirme si aprobaste o no el curso. Lo dijo de forma muy seria, muy seria, y un poco dulce. Yo se lo prometí solemnemente, aunque no le di demasiada importancia al asunto. —¿Cuándo tenés el segundo y último examen para pasar el curso?—me preguntó, cuando yo juntaba mis cosas para irme. Y se lo dije. —Bien —dijo—, llegamos a tiempo. Yo me opero recién al mes siguiente. Yo me quedé quieto, así muy tenso, y pesaroso, y ominoso. Y ella me entendió, me entendió otra vez el aire. —Andá —me dijo—. Andá tranquilo. A la semana, estaba yo caminando hacia la calle Ituzaingó, sin preocuparme demasiado por el asunto, más bien por inercia; y escuchando la brisa del otoño, y oliendo a mora, y viendo las nubes grises. Había dado el primer examen, solamente el primer examen: no era necesario decírselo. Pero había algo que me hacía ir para allá. Entonces llegué a la casa, y ella estaba en el jardín exterior, regando las plantas, y, apenas me vio, puso como una cara de interrogación. Y yo dije, con algo de indiferencia: —Profesora, aprobé el primer examen. Pensé que no iba a reaccionar de ninguna manera especial, y yo ya estaba arrepentido, y pensando en decirle que solamente pasaba por ahí como de casualidad. Pero, para mi sorpresa, después de un instante, ella soltó una risa muy sincera y muy simpática y muy de corazón…Y pegó también dos saltos, dos saltos en el aire nomás… Bueno, eso me puso inquieto. Yo no le conocía ese carácter. Pero después se serenó, aunque no podía borrarse la sonrisa de la cara, mientras yo pensaba, pensaba esa frase: Me aprecia, me aprecia de en serio. Y me preguntaba cómo había sido el examen, y yo, claro, estaba ya tenso e incómodo, pero ella me entendía, ella me entendía. —Andá —me dijo—. Andá nomás. El segundo examen no lo aprobé, y repetí el año… No me acerqué más, claro, a la calle Ituzaingó, y en mi dolor ya no me daba ni para arrimar la sombra por Página 21

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ahí. Pero al año siguiente, cuando por fin aprobé ese curso de inglés, el primer examen nuevamente y el segundo examen también –ese último examen secreto en fin–, me hice cargo: Yo tendría también mis culpas. Y se me ocurrió entonces ir a decirle que, de todas maneras, al fin y al cabo, y a la larga, sí que había aprobado el curso. Pero… Por alguna razón no lo hacía. Por alguna razón no lo hacía. No sé si me entienden… Y yo me acordaba, y me acordaba de todo eso; mientras tenía todavía el aire de mora como en el aliento, y el sol en la piel. Y entonces, ya algunos años después, nadie contestaba al timbre en aquella casa. Dejé tiradas la bicicleta y la revista en el césped de la vereda. No sé porqué me acerqué a la iglesia que estaba a un lado. Vi la puerta como entreabierta, y tuve un presentimiento. Así que entré. Siempre las iglesias me parecieron un lugar de lo más pacífico, piadoso. Yo me hice la cruz, y en efecto, adelante, casi sobre el altar y parada, había una figura humana. Estaba con una simple bata, y sola, porque no había oficio. No parecía rezar; solamente miraba, miraba fijamente al altar, y con la luz del mediodía filtrándose por las ventanas. Yo me acerqué lentamente. Entonces ella se dio vuelta, la profesora Brown se dio vuelta: estaba flaca, flaca y pálida, y algo se me habrá notado, porque ella, sin mostrar que ya me había reconocido, me sonrió con dulzura cuando yo me acerqué por fin, y señalándose el rostro, me dijo con sencillez: —Es que me estoy muriendo. Y yo, rápido como un segundo, rápido como un relámpago, le dije: —Profesora, ya aprobé el segundo examen. Ella sonrió, con esa dulzura suya tan respetuosa, y un aire resignado, cansado, raramente feliz, y yo, con el corazón temblando entre esas imágenes piadosas, me fui de ahí sin esperar más y agarré la bicicleta, dejando a la revista tirada en el césped. Y me fui por la calle, entonces, como quien deja algo que muy en secreto había querido y guardado durante muchos años en el corazón.Y me fui, en fin, pensando en Tanque; siempre tan puntilloso con los horarios. Y pensaba en decirle: Creo que llegué a tiempo, Tanque, creo que llegué a tiempo…

Daniel Gómez <arboces@yahoo.com.ar>

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Plástica

ROMANTICISMO recibe su propia medida de libertad artística, y aún el genio más creador no puede saltar los límites de la libertad...” E. Fromm. El miedo a la libertad. Dean Cassou asegura: “Se puede luchar contra las

Ingres - Autorretrato

Enfocar el Romanticismo exige basarse en el concepto de grandes pensadores, por ello trataré de dar una secuencia de enfoques que espero den idea de la magnitud de su importancia. Así lo haré con el pensamiento de Fromm, Jung, Dean Cassou, Eugenio d’Ors, Raymond Cogniat, que favorecen su comprensión. “¿Cómo puede un hombre preso en esa red de actividad rutinaria recordar que es un hombre, un individuo único, al que sólo le ha sido otorgada una única oportunidad de vivir con esperanzas y desilusiones, con dolor y temor, con el anhelo de amar y el miedo a la nada y a la separatidad?...” “En cualquier tipo de tarea creadora, la persona que crea se une con su material que representa el mundo exterior a él.” “… en todos los tipos de trabajo creador el individuo y su objeto se tornan uno, el hombre se une al mundo en el proceso de creación” El arte de amar E. Fromm. Y Fromm dice “Los filósofos del perìodo de la Revolución Francesa y en el siglo XIX, Feuerbach, Marx, Stirner, Nietzsche, expresaron una vez más sin ambages la idea de que el individuo no debería someterse a propósitos ajenos a su propia expansión o felicidad. Los filósofos reaccionarios del mismo siglo, sin embargo, postularon explícitamente la subordinación del individuo a las autoridades espirituales y seculares. La tendencia hacia la libertad humana, en sentido positivo alcanzó su culminación durante la segunda mitad del siglo XIX y comienzos del siglo XX...” Dice Carl G. Jung: “Consciente o inconscientemente el artista da forma a la naturaleza y los valores de su tiempo que, a su vez, le forman a él… Así, el crítico y pintor francés Jean Bazaine escribe en sus notas sobre la pintura contemporánea: «Nadie pinta como quiere. Todo lo que puede hacer un pintor es querer con toda su fuerza la pintura de que es capaz su tiempo.»...” Y, ya en l9ll Kandinsky escribió en su famoso ensayo Acerca de lo espiritual en el arte: “Cada época

modas que no son sino superficiales, secundarias y pasajeros caprichos, pero no se puede luchar contra los cambios producidos sustancialmente y en profundidad por un acontecimiento tan capital y decisivo como la Revolución Francesa… que fue seguido por una transformación de la conciencia que de su poder tenía el hombre. De súbito se convirtió en ciudadano, se sintió copartícipe de esa fuerza creadora que es el pueblo en acción, se sintió individuo y como tal dentro de un destino personal, apto para influir en el destino común. Todo ello eran determinaciones tan nuevas como las que suscitaron el cristianismo y el Renacimiento, y tales determinaciones no podían sino producir no menos sorprendentes transformaciones en los gustos, la sensibilidad y el genio creador: de aquí, el romanticismo.” “Con la Revolución aparece una noción nueva de lo trágico que reapaecerá en Gros, Goya, Géricault

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y en Delacroix, lo mismo que en Stendhal y en Balzac, se trata de lo trágico vivido: se trata de un heroísmo.”

Delacroix La Libertad Guiando el pueblo

El heroísmo también figura en lo cotidiano “Heroísmo de la vida cotidiana será el que Baudelaire analizará tan lúcidamente y exaltará con notable y melancólico estoicismo. Pues hasta allí llegó el «arte romántico» y Baudelaire no se engañó al colocar tantos de sus estudios bajo tal rúbrica. El arte romántico se extiende pues hasta en particular realismo que será el realismo de mediados del siglo…” “Lo trágico estaba por doquier. Afectaba al universo y a todos los hombres. Esa vida vivida, experiencia colectiva y experiencia personal , epopeya y lirismo, historia de un pueblo, según Michelet e historia de un alma según Lamartine, Hugo y Musset o Berlioz, Liszt y Chopin, los grandes inspirados de la poesía y de la música. De aquí una de esas enormes revoluciones que tienen por escenario a la conciencia humana y que establecen una nueva distribución de las facultades del espíritu.” “Entre estas facultades hubo una que ocupó un lugar preponderante, la celebrada por Baudelaire y de la cual reconocía la hegemonía en su héroe, Delacroix: la imaginación… No cabe emprender una historia de la era moderna a partir del romanticismo sin una previa monografía de la imaginación , sin analizar y definir en sus caracteres específicos, tan singular energía mental… Nada se puede comprender de las diversas épocas de la evolución huRevista La Avispa Nº 35

mana y de los ciclos de la civilización sin no se examina el sentido en cada una de tales épocas, de nociones que creemos conocer y que, según la fecha, designan cosas completamente diferentes tales como imaginación, razón, naturaleza y es que en la epopeya del espíritu toda fuerza corre el peligro de su aniquilación, lo mismo la fuerza del arte romántico, que la del arte clásico y que la de todas las direcciones en que, a través de las edades, en todos los lugares del planeta y en todas las civilizaciones, se aventura el genio del hombre.” “El arte romántico es seguramente una de los más poderosos y admirables en que ese genio del hombre se haya manifestado. En todas sus cimas que son innumerables y sublimes alcanzó eso que hoy nos preciamos de denominar un humanismo.” Dean Cassou . Introducción.- El romanticismo - Raymond Cogniat. Historia del Arte. “El siglo XIX en el cual se encarnó la serie de nociones pasionales a que dio lugar el nombre de romanticismo existió efectivamente en muchas obras y en muchas ideas del siglo XVIII. Este, en la medida en que representa una cierta inclinación a la naturaleza, el derecho a gozar de la vida en sus formas más familiares y el derecho de imaginar y apreciar las delicias del amor se prolonga muy adentro del siglo XIX. Y lo mismo ocurre en la medida en que concedió la primacía al hombre y a su inteligencia aspirando a su emancipación. Pese a las revoluciones y cambios de régimen las rupturas entre las épocas nunca son totales y la humanidad evoluciona por transiciones, incluso cuando cree apoyarse en contradicciones. Pero no es menos cierto que a partir de la Revolución Francesa nuestra civilización entró en un ciclo de pensamiento que constituye una nueva etapa para la concepción que tiene el hombre de sus derechos y del mundo en que vive, concepción que elaborada en el transcurso de los años precedentes se convirtió en una realidad material irreversible. Esta nueva actitud del hombre en relación consigo mismo y con su medio engendró el romanticismo y confirió una apariencia nueva a las curiosidades, las inquietudes y las pasiones. Cabe contraponer, como los propios interesados lo hicieron , a Delacroix y a Ingres, pero tras esta contraposición siempre será menester colocar, como tela de fondo , el hecho romántico.” “El arte romántico es el del color, el movimiento y

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las sensaciones espontáneas. El arte clásico se atiene a la forma: el romántico a la expresión. El clásico adopta generalmente una pintura lisa y un modelado por degradaciones sin contrastes: el romántico prefiere los efectos de materia y las contraposiciones.”… “El romanticismo se debió ante todo a modificaciones referidas a las relaciones del hombre con la sociedad... La exaltación de los principios de la libertad individual mezclada con los entusiasmos patrióticos crearon una atmósfera particular, propicia a los excesos. El arte se convirtió en un medio de exteriorización, en una válvula de escape indispensable. La discusión de los valores intelectuales o sensibles precedentemente admitidos y de los temas de que se nutrió el clasicismo intervino tanto en la literatura como en la pintura. La obra de arte reservada a una clase privilegiada o una elite intelectual o aristocrática , en lo sucesivo pasó a ser un dominio perteneciente al gran público. El nacimiento de la prensa creó un nuevo poder que permitió a la opinión pública manifestarse.” Francisco José de GOYA Y LUCIENTES (1746 1828 - español). “En estos últimos años si se tratase de atribuir a cada uno de los maestros de la pintura española la parte de honor que le corresponde, probablemente el Greco pasaría delante de los demás; pero en lo que respecta a los maestros del primer impresionismo, a Manet, a Degas –el mismo Daumier y también a aquel que pudiera ser considerado como el precursor de todos a Eugene Delacroix– no hay duda posible: Goya es ciertamente la fuente de las frescuras y de los renuevos, la verdadera fuente de Juvencia: en ella bebieron todos... Goya es el más realista de los maestros objetivos y el más fantástico de los subjetivos soñadores. Es el más capaz de dar a un retrato… los rasgos de una persona real, al carácter de la más lúcida, la más implacable veracidad, sin ninguna adulación… es el que se ha atrevido a llevar hasta más lejos la locura en la producción de formas quiméricas y extrañas. Eugenio d´Ors. El arte de Goya. Ed. Aguilar. Madrid. “El romanticismo pone de relieve lo que distingue al siglo XIX, el individualismo. Los interrogantes de quién acepta el alejamiento de las normas clásicas son para cuestionarse su destino, su enfoque religioso. El romanticismo deja de lado la sereni-

dad y se acerca al estado de exaltación «ser romántico –ha dicho Novalis– es dar a lo cotidiano un sentido elevado, a lo conocido el prestigio de lo que se desconoce, a lo finito el esplendor de lo infinito.

Géricault La balsa de La Medusa

La exaltación es pasional (no siempre de orden amoroso).Huyendo de lo real la gran fantasía está presente y la muerte se torna casi una obsesión. “La auténtica pintura del romanticismo nació en Francia –lo mismo que el auténtico romanticismo literario– en una forma explosiva que reviste todos los caracteres de una franca reacción contra las normas neoclásicas.” Conceptos y párrafos extraídos de Historia del arte de Pijoan. Se posicionan en este movimiento: Jaques Louis DAVID (1748 - 1825 – francés). Gran talento. Primer pintor de la corte de Napoleón. En la historia del arte francés es el eslabón entre los siglos XVIII y XIX. Antoine Jean GROS (barón de) (1771 - 1835 – francés). Discípulo de David. Fue pintor principal del Imperio. Thèodore GÉRICAULT (1791- 1824 – francés). Fue amigo de Delacroix y cabeza de la joven pintura romántica. Eugène DELACROIX (1798 - 1863 – francés). Sustituyó el dibujo del contorno por el dibujo de línea de fuerza, destinado al dinamismo y su sugestión, hacia el color que no satisfacía a una idea sino que incitaba a la sensibilidad. Dominique INGRES (1780 - 1867 – francés).

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“Clasicista. Pintor de gran valía, opositor a los románticos Delacroix y Géricault. La pureza de su dibujo a lápiz nos sustrae a todo romanticismo… Ese contorno a su tiempo seco y tembloroso apenas gravita sobre el blanco papel. Ningún realce de color acude a mezclar seducciones en él.” Raymond Cogniat. El Romanticismo.

Ernesta Campos (Mar del Plata)

Goya Los fusilamientos del 3 de mayo de 1808 Revista La Avispa Nº 35

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Poesía cubana

LE PEDÍ A LA BIBLIA Yo temí la destrucción del mundo Creo en un Dios que no existe, pero yo sólo creo así ¿Cómo llegó a taladrar mi vida? Yo creí que no nacía nadie pero aquí están Creí que Reina era un hijo de puta y se murió y no entendí nada Ella era como el mar y los cielos Y yo que nací en un sucuri maldito creí que era nadie pero soy y no creo que esté loco Soy un náufrago que hizo nacer a la epopeya Eterna, siempre Yo: el suspiro de mi alma

Pepe Sánchez

A solas, bajo tu nombre No basta un Padre Nuestro cuando el dolor rebasa los umbrales y está siempre hurgando en la memoria. No es el llanto quien descalza los recuerdos después de cada Ave María es amor que obra en el silencio en noches diferentes tal vez por eso estoy aquí a solas bajo tu nombre en las manos un rosario y me sostengo en el dolor que padeciste mientras el mundo daba la espalda.

Ana María Carballosa Crespo Ediciones Catedral. Colección plegable. Santiago de Cuba, 2006 Reside en Guantánamo, Cuba Página 27

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SOLO POR UN TIEMPO

Retrato

Por esta noche, dejaré de ser el polvo que se mezcla con el polvo, el agua que se escurre entre las aguas, diría Borges. Olvidaré las mujeres que atravesaron mi camino, las que tuve, las que nunca fueron, las que perdí. No recordaré los sueños que se hicieron realidad, los que salvé de las llamas, los que quedaron mutilados y sueños son todavía. Por esta noche, seré infiel, aceptaré reproches, a fin de cuentas, ¿Quién no ha amado más de una vez?, ¿Quién no se enamoro de su maestra, de su prima mayor, de su tía más joven?, Por esta noche, echaré de un lado las tristezas que he llevado por mucho tiempo en la mochila, las propias, las ajenas,

De vuelta a estos trazos me contemplo efímera seca soy la hoja que surca huellas en el viento sin cauce sin vida. Soy río que desborda su llanto en el miedo en la soledad que no sabe por qué muere en un lecho de sal y arena de rondas que golpean y huyen. Regreso postrada en una nube sin la flor precisa o el aroma del verbo tardío muerta ya ni siquiera soy hoja ni río ni tiempo ni cauce de sal y piedra llevo los pies desnudos como sabanas. Ahora soy tierra fértil sin cultivos Dios sabe cuanto los deseé. Repítanse los claros de luna los arcoiris las sirenas que este afán avive el fuego en mis entrañas y esta noche o antes del alba el torrente estalle en estas sábanas sin máculas y vuelva a sentirme hembra en el último rincón de esta cama.

Archivaré en un viejo armario, los recuerdos que deje colgados del camino, los que no quiero recordar y sin embargo recuerdo.

Juana Eva Robinson Agramonte Ediciones Catedral. Colección Plegable. Santiago de Cuba, 2006 Reside en Guantánamo, Cuba.

Por esta noche dejaré de ser pasado, el pasado es génesis, es presente interrumpido, futuro planificado, el pasado, es a veces un áspid que se esconde en una rosa, el tiempo que nos desbasta, es lo que nos antecede, incluso este poema. Pero esta noche dejaré de ser todo eso, sin ataduras el cuerpo, ninguna culpa en el alma, desnudo, seré solo un hombre que trata de acariciar a una mujer.

Rodolfo Alemán Pérez

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José Martí


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Sobre esta piedra que estalla Aquí me pienso sobre esta piedra gastada por los siglos cuántos se pensaron colgados de la cuerda o flotando en el agua que engaña miserablemente al ojo humano. Como esta piedra he recibido una limosna quién vendrá después quién será el sucesor hay tantos muertos flagelando sus huesos para sentirse vivos soy uno más que sube, baja y calla y no entiende el por qué el agua hechiza y envuelve ahí está Egeo y otros que no recuerdo no tengo otro mar que ofrecer sólo este miedo irreversible hablo de olvido, del fondo, de soga y mortaja difícil de separar. Ahora llega un perro triste husmea mis pies y aúlla quiere saltar. Ahora somos dos pensándonos sobre esta piedra sobre los siglos dos, con la mirada perdida el agua hechiza y envuelve. Aquí donde me pienso no hay camino de regreso.

Audacia Llueve no temo a las escaramuzas ni al polvo de los acertijos estreno el equilibrio en este instante de sombras y gatos trasnochados. Una libélula transita el límite del tiempo cuando la sin razón eterniza la audacia y el amor se entrega con la lluvia golpeando una ventana ajena.

Yolanda Mirta Franco Sagué Ediciones catedral. Colección plegable. Santiago de Cuba, 2006 Reside en Santiago de Cuba

Belkis Crespo Abreu Antología de poesía contemporánea de Santiago de Cuba, Ediciones Poesía Vital México, Julio 2005 Reside en Santiago de Cuba

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Ciudad bajo la suela del pie vagabundo A W. Elliot Sin muletas para el apoyo crujiendo los dientes desgastados anduvo camino en espera de las nubes, de la luna en madrugada.

Sin miedo al vacío Otra vez el abismo el hombre sin miedo a la caída enfrenta sus espectros hombre y abismo como uno solo devorando hasta corroer los huesos qué importa si el silencio una vez más se esparce qué ofreces al que dejó sus alas para darte su libertad al que detuvo su reloj para brindar su tiempo.

Esa ciudad jadeante que se sobrecoge bajo la suela del pie vagabundo no te dará la bienvenida, hay mucha mugre en sus aceras sus rincones inocentes, los insectos perdidos, abismos, locos insalvables que depredarán al sol por la mañana ¡cuidado! No cruces la acera de enfrente los perros extienden sus lenguas para lamer las llagas y pueden confundirte o envenenarte.

Sandra de la Cruz Silveira Rizo Ediciones catedral. Colección plegable. Santiago de Cuba, 2005 Reside en Santiago de Cuba.

Juan Antonio Maturell Ferrer Vengo de matar amaneceres. Ediciones Santiago, 2004 Reside en Santiago de Cuba

A Sarahí Lleva el dolor de quien marcha a cualquier sitio bajo sus pies la humedad y los presagios que no quiere tocar es inútil hundirse en proféticas palabras la soledad se traga a diario los sueños y esta calles de promesas renacidas en una ciudad ajena donde se abren y cierran otras puertas y el recuerdo parte en dos la lluvia

Víctor Manuel Rodríguez Mercantete Ediciones catedral. Colección plegable. Santiago de Cuba, 2005 Reside en Santiago de Cuba Revista La Avispa Nº 35

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Notas y ensayos

ORALIDAD A partir de la práctica cotidiana la búsqueda de la teoría Por Roberto Moscoloni (Viedma) Comencé a transitar el camino de la oralidad a partir de conocer de cerca las experiencias de la revolución Sandinista que llevara a terminar con una dictadura de 50 años el 19 de julio de 1979. Carlos Fonseca, a través de la palabra construyó un ejército popular que derrotó a un ejército profesional. La derrota no fue con la palabra, se supone, la derrota fue a través de las armas, sin embargo dentro del arsenal, la palabra fue un arma importante, ya que con ella y a través de la narración de la pobreza extrema como hecho cotidiano, el pueblo nicaragüense dejó la soledad y se convirtió en eje de su destino. El relato de la revolución intercambió filas con la literatura. Las obras literarias recorrieron y se balancearon entre la ficción y la veracidad. Los relatos, bajados el papel, se convertían en un quijotesco relato de gesta… tal vez alguien que hoy lea aquellos libros y que no sepa sobre la revolución, piense que es una obra literaria más. Estos hechos comenzaron a ser tan distantes de lo que tenía como modelo de literatura, un modelo burgués y desideologizado que se había impuesto en las instituciones escolares dejando la literatura latinoamericana y su realismo mágico de lado, para imponernos fantásticos modelos fantásticos… una literatura sin pueblo y sin historia. Esta situación no fue casual, comencé el secundario con la vuelta de Perón y lo terminé en los términos más aberrantes de la dictadura. Lo que ocurría en la patria latinoamericana tomaba ribetes de novela, sin poder separar finamente si era así o viceversa, o sea, si la literatura tomaba de la realidad para el sentir europeizante, modelos que aparecían como mágicos y su relato se acercaba al prototipo de un nuevo orden literario.

Leamos atentamente un pasaje de un libro de la época: “… por ejemplo, a Noel Pallais lo encontraron en uno de los baños de la casa; lo encontraron llorando, arrepintiéndose públicamente de haber estado metido en el régimen de Somoza, de haber sido corrupto, prometiendo que se iba a mejorar, que él prometía mejorarse, que tenía que renunciar, o sea, todo un dilema que se le presentó en el momento de verse frente a los fusiles libertadores de que, o seguía allí, o tenía que renunciar. Tenía una lucha en su conciencia. Eso fue bastante irónico, porque nosotros sabíamos que por convicción, por compromiso, por sangre, él no podía dejar de pertenecer y participar del régimen, pero tenía aun alguna lucha interior que no lo dejaba en paz en esos momentos. Era deprimente y absurdo verlo en esa posición…” Esto, podríamos decir sin dudarlo que pertenece a una novela inscripta en el realismo mágico latinoamericano, sin embargo es el relato del comandante Javier Carrión y es un hecho verídico de un acontecer de aquella guerra revolucionaria, incluido en “Y se rompió el silencio”. Ante esto comencé a bucear en los escritores latinoamericanos y en los relatos de los protagonistas de una historia que me atravesaba. En un programa de televisión del canal de España encontré al cineasta chileno Miguel Litín, relatando su emocionante entrada al Chile de Pinochet y su fantástica locura de llegar hasta las barbas mismas del dictador cuando había sido corrido y perseguido por el mismo. Una vez escuchado este relato me hice del libro de García Márquez “Miguel Litín Clandestino en Chile” y en ese momento descubrí que las vivencias de nuestra patria latinoamericana habilitaban sin intelectualismos a ser pueblos narradores.

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Volviendo a Nicaragua, Tomás Borge me hablaba del amor de esta forma “… debo confesar que, al inicio de la lucha llegamos a la montaña, nos integramos en la guerrilla y nos volvimos combatientes del pueblo, impulsados por la teoría de la revolución y por una especie de amor abstracto por el pueblo. Y no fue, sino, la convivencia con los desposeídos el contacto con la mugre de los barrios pobres, con la visión casi aterradora de los niños desnutridos en el campo, con la miseria llevada a sus últimos extremos en la profundidad de la montaña, que empezamos a trascender la teoría del amor hacia la práctica del amor…” Entonces recordé que mi abuela siempre decía que volver al barrio y a la esquina del barrio y a nuestros juegos más preciados, la pelota, la mancha, las bicicleteadas, el carnaval, la botellita, era recrear nuestra historia a partir de nuestras vivencias más felices, y también era sentir que éramos parte de ese todo popular llamado barrio, aun cuando en medio de estos recuerdos aparecieran hechos con un tiñe de tristeza. Mi abuela se sentaba al lado de mi cama y me contaba sobre mi abuelo. Para mi esas historias formaban parte de narraciones fantásticas. Ella recordaba a mi abuelo en momentos de la caída de Irigoyen, sobre la mandolina que tocaba y sobre la nona de la foto del cuadro ovalado. Cuando Eduardo Galeano dice “la democracia tiene miedo de recordar y el lenguaje de decir”, me parece escuchar las historias de mis vecinos sobre tranvías y trole bus. Y a veces pienso en la negación en los relatos de la belleza de esos medios de transporte que nos hacían cruzar la ciudad. Entre el decir de mi abuela y el relato de Tomás Borge aparecen hilos conductores y palabras que se acercan. Ambos están marcados por la tonalidad del tiempo y ambos nos hacen reflexionar sobre el porqué estamos aquí y de donde venimos. La tradición oral de los pueblos latinoamericanos nos remonta el relato literario de las Venas Abiertas de América latina de Eduardo Galeano que habla sobre el uso del eclipse ante una tribu de américa por parte de los invasores españoles para salvarse del sacrificio y la muerte del invasor mientras se escuchaba el relato de las fechas y tiempos de los eclipses por parte del hechicero. Esto nos hace pensar que, esta tradición oral está Revista La Avispa Nº 35

sustentada en bases de un gran valor retórico y de una contundencia en la forma de decirlas. Mi abuela bajaba el tono cuando explicaba que mi abuelo salía armado porque no sabía si en el camino los dueños de la dictadura de Uriburu se iban a aparecer en esquinas que no eran de ellos y en ese momento deberían defenderse a punta de pistola. Mediaba el tono cuando recordaba que las ventanas se cerraban para hablar del Peludo (Yrigoyen) y dejaba deslizar la respiración cuando entre sus palabras mi abuelo llegaba a casa y dejaba el revolver para ir a cenar. ¿Podría decir que mi abuela era una profesional? Tal vez. Esa profesionalidad estaba dada en el deseo de que a nosotros no nos ocurriera nada durante la dictadura de Lanusse, en cada una de nuestras salidas a ver a Billy Bond y la Pesada del Rock o a Spinetta. Los tonos empleados para que nosotros conociéramos la gravedad de lo que era una dictadura, tenían íntima relación con el desembarco del capitán Miedo en busca del tesoro de Kool o de la llegada del Lobo feroz a la casa de Caperucita… ¿cómo no entender entonces cual era el peligro?, sí desde que recuerdo a mi abuela contándonos cuentos, ella le daba la gravedad o suavidad necesaria a cada instante del cuento según el grado de peligro en el que estaban los protagonistas. Su profesionalidad seguramente no nos salvó la vida, pero nos hizo ver que afuera estaban preparados para abordarnos violentos lobos feroces. La suavidad con que se dejaba deslizar la llegada del Príncipe esperado por la cenicienta hacía que supiéramos que si tras él aparecía algún ser detestable la tonalidad debía agravarse. Así, en el Jardín de Infantes, podía relacionar a los hombres que estaban preparados para hacerle mal a los personajes del cuento según la gestualidad y el tono de voz de la señorita. No sé si mis señoritas pudieron plantearse si lo que hacían estaba relacionado con una oralidad profesional, tampoco mi abuela debe haber pensado que sus relatos estaban llenos de técnicas de narración que hoy estudiamos desde un saber que a veces se aleja de lo popular para encasillarlo como un saber profesional. El relato, como arma de la memoria y como goce del oyente, tiene su raíz en lo popular.

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Debemos dejar que las historias nos penetre y no tener miedo de mostrar, hasta las lágrimas si es necesario, que lo que contamos, lo vivimos de manera carnal. Si somos capaces de meternos en las historias, si dejamos afuera lo que sucede y formamos parte del relato que transmitimos, entonces, nos convertiremos, por excelencia en narradores profesionales. No hay técnicas si no hay pasión. Las técnicas sólo nos llevarán a buscar en nuestro interior nuestra propia capacidad de desnudar nuestra voz y ponerla al servicio de una historia que necesita ser contada. Si para narrar necesitamos muchas mas cosas que la voz, la mirada y el cuerpo que acompase el rela-

to, entonces podemos caer en el riesgo de que la historia a narrar se transforme en dependiente de una escenografía ajena a su contenido. Un buen momento, la calidez y claridad del mensaje, la tonalidad de la voz y el convencimiento del decir harán que nuestros oyentes vivan la narración de un hecho, un cuento, un relato histórico como parte de la propia vida. La literatura y la realidad tendrán su epicentro de encuentro en la voz. Mientras exista el poder de la narración existirán las variables de las lecturas y se despertarán en nosotros imágenes que fecunden nuestra imaginación. El silencio, no es salud, aun está todo por contar para que viva la memoria y se haga eco de las palabras.

EL CUENTO INFANTIL, VEHÍCULO DE ENSEÑANZA EN LA HISTORIA DE LA HUMANIDAD

María Cristina Berçaitz Si nos remontamos más allá de las fronteras de nuestra imaginación llegando hasta el principio de la historia de la humanidad y nos adentramos en esas cavernas oscuras, tenebrosas, donde, mediante una pequeña luz, podemos leer las paredes de piedra caliza y ver los trazos plásticos, plasmados en ocres y rojos, en los que descubrimos animales y hombres enmascarados enfrentándolos con sus lanzas de punta de piedra, veremos escrita la primera narración hecha en el planeta, aún antes de que las palabras se articularan con mediana claridad, el más antiguo y maravilloso cuento que ha escrito el hombre. Pero algo lo diferencia de otros animales, más allá de la palabra, el fuego, el arte y los ritos mágicos plasmados en el interior de las cuevas: el hombre entierra sus muertos. Esto nos da la pauta de la conciencia de mortalidad que tiene el hombre a partir de notar que todo lo que le rodea existía antes que él, y que todo seguirá existiendo una vez que él desaparezca, por lo que la necesidad de trascendencia es su primer gran impulso. Es por eso que los temas fundamentales de la mitología han sido universales y están en estrecha relación con la organización de la vida y se han transformado en eje central de los ritos, y por lo tanto,

de la religión, ya que todo relato surge del contexto histórico personal. El hombre, en la niñez de la humanidad, se desplaza cazando y recolectando, por lo que, tanto hombres como mujeres, son esenciales para la supervivencia. De ahí su mutuo respeto. Entre estos cazadores surge una figura que se ha mantenido a través de siglos y que encontramos en el cuento mágico de hadas: el Tramposo, aquel que era maestro en las artimañas de la caza, que conocía todas las argucias para sobrevivir. Como contrapartida femenina están las Hermanas sagradas que transmitían el arte de tejer cestas y los secretos de las plantas. La humanidad crecía viviendo en el Edén que luego encontramos en las religiones Cristiana y Budista, pero, en tanto en una somos castigados con el destierro del Paraíso por nuestra desobediencia, en la otra somos invitados a penetrar en él. Las religiones, cosa curiosa, usan la misma simbología, la serpiente, el árbol, el Jardín de la Inmortalidad, que también encontramos en los primeros textos cuneiformes, representados en antiguos sellos cilíndricos sumerios, e incluso en las artes y los ritos de los pueblos primitivos de todo el planeta. El primer pensamiento mitológico concreto de la trascendencia del hombre lo encontramos con el

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hombre de Neanderthal, entre los años 250.000 y 50.000 a. de C. En el que aparecen enterramientos con víveres y herramientas que preparan, posiblemente, para un viaje posterior y que sugieren la posibilidad de una vida más allá de la muerte. Por otra parte es común encontrar en las religiones, incluso hasta el día de hoy, que las narraciones son tomadas al pie de la letra, como si se tratara de hechos históricos y no de relatos simbólicos que nos enseñan rasgos permanentes de nuestra imaginación como raza humana haciendo perdurar principios esenciales de mejor convivencia, llevándonos directamente la interior de nuestra alma e indicándonos la diferencia entre el bien y el mal. A pesar de esto, el hombre no se atrevía a pensar en una vida posterior a la muerte para él, pero sí para sus dioses o divinidades. Entre las numerosas leyendas de las que tenemos conocimiento sobre este tema, está la del oso entre los ainu de Japón, una antigua raza caucásica. Cuenta la leyenda que el oso, alimento de la población, en realidad tiene su hogar en otro mundo habitado por seres divinos que visitan éste tomando su forma, y que una vez que adquieren su apariencia animal, no pueden deshacerse de ella, por este motivo no pueden regresar a menos que se los mate y se los coma deseándoseles entonces, en una gran ceremonia, un feliz regreso. Por lo tanto, la muerte no es muerte como tal y el matar es en realidad, para el oso, una muestra de caridad por parte del hombre. De esta noble manera no existe culpa por la muerte producida y se hace en cambio, un gran bien. La lectura de las formas simbólicas, ha sido, desde siempre, el soporte de las civilizaciones, de su orden moral, de su cohesión, de su poder creativo. Sin ellas el hombre se sentía a merced de los elementos y sin defensa alguna de su propia interioridad. Según Sigmund Freud, los mitos son sueños sicológicos que deben ser sustituidos por la ciencia. Según Carl Jung, los mitos son los medios que nos devuelven el contacto con las fuerzas interiores. Lo cierto es que todas las civilizaciones nos han legado una invalorable cantidad de relatos que han servido al ser humano en el desarrollo incipiente de Revista La Avispa Nº 35

su humanidad. Si nos acercamos un poco al hoy, alrededor del año 600 a. de C. encontramos un esclavo, Esopo, quien por medio de la palabra, pudo volar en libertad y dejarnos enseñanzas aún vigentes en sus fábulas en las que los animales representan prototipos humanos que enfrentan situaciones con las cuales tropezamos en el diario vivir. “Deja las uvas que están verdes”. Más cerca aún, en la religión Católica, Cristo, a través de parábolas, con palabras simples y pensamientos complejos instruye a su pueblo sobre principios elementales a los que debemos obedecer, siempre tendientes al bien común. Por ejemplo en la Parábola de los talentos, nos incita a hacer fructificar los dones que hemos recibido por muy insignificantes que éstos nos parezcan. Nos exhorta a la paz y a la igualdad en la Epístola a los Gálatas “Ya no hay judío ni griego, ni esclavo ni libre, ni hombre ni mujer, ya que todos vosotros sois uno en Cristo Jesús” (Ga. 3:28) Desde nuestro concepto cientificista actual no podemos aceptar estas narraciones a pie juntillas, sin embargo han sido verdad para el hombre a lo largo de la historia pues, en todas las culturas tradicionales, han sido adultos quienes las han narrado a otros adultos. Para comprender esto último, debemos pensar que al niño se lo trata con seriedad, con reserva, nunca con familiaridad y, en las sociedades primitivas se lo incorpora a la vida adulta desde muy pequeño, como ayuda para las tareas agrícolas. La relación entre infancia, primitivismo e irracionalismo, caracteriza nuestro sentimiento, pero recién lo encontramos en Rousseau. El desarrollo del niño depende de lo que se considera “la razón”, por consiguiente se espera de él que sea “razonable”, se le exige seriedad desde muy temprano, además de gran control de sí mismo. Por lo tanto, mal lo podemos imaginar como interlocutor válido, ni siquiera en las clases más acomodadas en las que este pensamiento va afianzándose poco a poco. Esto es también cierto en lo referente al cuento mágico, al cuento de hadas, tan rico en simbolismos. Como sabemos, a lo largo de la historia, la mitología, las religiones, los cuentos populares, etc., han sido trasmitidos oralmente y contienen toda la sa-

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biduría acumulada paso a paso a través de las generaciones. Fueron los hermanos Grimm, Guillermo Carlos y Luis Jacobo quienes, a fines del siglo XVIII, principios del siglo XIX, recopilan los cuentos mágicos “Cuentos de niños y del hogar” tomados de la tradición oral y la transcriben fielmente. Gracias a estos filósofos, a la labor por ellos emprendida, es que hoy podemos disfrutar estas maravillosas piezas en las que encontramos una serie infinita de enseñanzas que, como sabemos, no estaban dirigidas al niño. A poco de analizar estos cuentos notamos que todos responden a una misma estructura morfológica repitiendo sus partes constitutivas. Según Vladimir Propp: Las primeras 7 funciones constituyen la parte preparatoria del cuento, a saber: alejamiento, prohibición, trasgresión de la prohibición, interrogatorio, información, engaño al héroe, complicidad. A partir de esta función el cuento toma su propio movimiento y aparecen otras 12 funciones en las que el héroe debe sufrir la maldad, revertirla, buscar ayuda, pasar sucesivas pruebas, desplazarse, combatir, recibir marcas, salir victorioso y finalmente, se repara el daño inicial. Este es el momento culminante del cuento pero, no es el final. Luego de esto el héroe regresa al hogar y es perseguido nuevamente, por lo que es socorrido y debe enfrentar a un falso héroe, resolver una tarea difícil de la que sale airoso y ser reconocido como ganador, el falso entonces es desenmascarado y el héroe aparece bajo una nueva apariencia, más poderoso, más hermoso y es beneficiado por boda o trono o por ambas cosas mientras el otro, el falso, es castigado sin piedad. Más allá del goce estético y artístico que nos depara la lectura de un cuento mágico está el contenido que se encuentra arraigado profundamente en nuestro interior pues subyace en nosotros su esencia misma. Es interesante buscar en las profundas capas anímicas la repercusión de los sucesos que nos ofrecen los diferentes cuentos y es llegando hasta esas capas en las que nos encontramos con la enseñanza, con el ejemplo, con lo esencial que el cuento quiere demostrar.

En estos relatos podemos diferenciar además de los cuentos en los que niños o animales son protagonistas, dos grandes grupos: a) los relatos de mujeres, por ejemplo: “Blancanieves”, “Cenicienta”, “La Bella Durmiente” entre tantos otros, en los cuales se nos da a las mujeres pautas a seguir y, lo que es aún más maravilloso, nos ayudan en nuestras dudas íntimas y en nuestros sufrimientos, aunque “prima facie” parezca un absurdo. Por ejemplo, a Blancanieves el narcisismo llega casi a destruirla cuando cede por dos veces a las tentaciones que le tiende su madrastra con la promesa de hacerla más hermosa, mientras que la reina es destruida por su propio narcisismo. Esta enseñanza la llevamos siempre incorporadas en nosotras. El tema de la socialización femenina, la rivalidad fraterna, la obediencia, el trabajo, los encontramos en “Cenicienta” además de otras enseñanzas morales también evidentes como por ejemplo que las apariencias no nos muestran en absoluto el valor interno de una persona. Finalmente “La Bella Durmiente”, símbolo de la pasividad y el despertar a una vida nueva, amparada en la vulnerabilidad romántica femenina y dejando el “hacer” como prerrogativa masculina. b) el otro gran grupo son los relatos de hombres, por ejemplo: “El pañuelo del Sultán”, relato marroquí, “El pequeño campesino”, relato alemán, “Ve no sé dónde”, relato ruso. En “El pañuelo del Sultán”, delicioso relato en el cual un Sultán, enamorado de una hermosa joven por exigencia de ésta para desposarse debe aprender un oficio eligiendo el de tejedor y es, justamente a través de éste oficio y de la sabiduría de la mujer, que el Sultán logra salvar su vida. Este cuento ilustra como el hombre se aproxima a lo femenino para llegar a su propia masculinidad. El hombre puede apartarse de su estoicismo heroico de la juventud y aprender a honrar lo femenino. “El pequeño campesino”, cuento recopilado por los hermanos Grimm, es la historia de un humilde campesino que, mediante argucias, logra sobrevivir y hacerse rico, aún a costa de la vida de sus vecinos. El campesino alegremente roba y mata, emergiendo su lado oscuro de la misma manera que surge su lado femenino, sin embargo, nadie podría llegar a culparlo por lo que hace y en cierta forma es, realmente inocente. En este cuento vemos aparecer, en

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la piel del campesino, una figura arquetípica de la mitología: El Tramposo. El Tramposo es siempre una figura masculina, como el Coyote americano, el Cuervo Siberiano, el Hermes griego, entre otros. Todos son varones maduros y simbolizan la psicología de la masculinidad madura: el hombre que se hace más tolerante, más hábil, menos impulsivo y que muchas veces adopta la astucia femenina para sobrevivir, no perdiendo su masculinidad por eso. Finalmente “Ve no sé dónde” es un encantador relato en el cual la figura del Tramposo aparece a través de la vocación o llamada sagrada en la mitad de la vida. Fedot, protagonista de esta historia, encuentra en el bosque una paloma, advirtiendo ésta su intención de matarla, le ruega no hacerlo. Fedot, sorprendido de que el ave hable, accede, entonces la paloma se transforma en una hermosa mujer y se le ofrece como esposa. Una vez casado con ella, lo salva en varias ocasiones, mediante magia, de situaciones peligrosas. Este cuento es largo, complejo y está cargado de simbolismo, como la mayoría de los relatos de la tradición rusa. El título del cuento surge de la orden del rey que, enamorado de la esposa de Fedot, decide sacarlo a éste de en medio para poder desposarla: “Ve no sé dónde y trae no sé qué”. En este cuento lo femenino y lo masculino aparecen muy pronto y claramente, atravesando las culturas y la historia. El encuentro con lo femenino profundo sensibiliza a Fedot y lo ayuda a ingresar en su propia masculinidad profunda. Por lo tanto, a lo largo de la narración podemos observar como, adaptándolos al momento histórico y al espacio geográfico en el que surgen, los cuentos son enriquecidos con un lenguaje florido que va repitiéndose en una serie de relatos complejos de gran belleza y rico simbolismo. Esto es quizá, en una primera lectura, lo que más los diferencia de los cuentos actuales. Si los analizamos en profundidad, el mensaje que encierran está muy lejos de ser el mensaje simple y directo del cuento actual dirigido a la infancia. No olvidemos que, recién el los últimos años, a partir de la mitad del siglo XX, es que comienza a surgir una literatura netamente infantil, el cuento escrito para y por el niño en el que, usando un conRevista La Avispa Nº 35

texto para él conocido, se lo va introduciendo, poco a poco, en las acciones elementales de su entorno. Sin embargo, por fortuna, aquellos hermosos relatos que llevaran de la mano al individuo en el inicio de la historia, nos acompañan, aún hoy, con acabada fidelidad, nos permiten seguir disfrutando como lo hicieran nuestros antepasados y, además nos acercan a la realidad de los primeros tiempos en el planeta, en la infancia de nuestra humanidad. JOSEPH CAMBELL: Los Mitos, Su impacto en el mundo actual. Editorial Kairós S.A. - 1997- Barcelona, España. VLADIMIR PROPP: Morfología del cuento. Editorial Akal S.A. - 1988 - Madrid, España. CARL G. JUNG: El hombre y sus símbolos. Luis de Caralt, Editor S.A. - 1992 - Barcelona, España. ALLAN B. CHIEN: Más allá del héroe. Editorial Kairós S.A. - 1997- Barcelona, España. RUDOLF STEINER: La sabiduría de los cuentos de hadas. Editorial Rudolf Steiner -1987- Madrid, España. MADONA KOLBENSCHALAG: Adiós, bella durmiente. Editorial Kairós S.A. -1993- Barcelona, España. PHILIPPE ARIES: El niño y la vida familiar en el antiguo régimen. Taurus Ediciones - 1987 - Madrid, España Convención sobre los DERECHOS DEL NIÑO. Artículo 75 de la Constitución de la Nación Argentina. Grupo Nacional para la defensa de los derechos de la infancia y adolescencia.

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Poesía pura y azúcar puro

Fragmentos de Contra los poetas de Gombrowicz. www.willaldea.com.ar/revista/numero-2/Gombrowicz.htm gentileza de Nain Serrano - Honduras

¿Por qué no me gusta la poesía pura? Por las mismas razones por las cuales no me gusta el azúcar «puro». El azúcar encanta cuando lo tomamos junto con el café, pero nadie se comería un plato de azúcar: sería ya demasiado. Es el exceso lo que cansa en la poesía: exceso de la poesía, exceso de palabras poéticas, exceso de metáforas, exceso de nobleza, exceso de depuración y de condensación que asemejan los versos a un producto químico. ¿Cómo hemos llegado a este grado de exceso? Cuando un hombre se expresa en forma natural, es decir en prosa, su habla abarca una gama infinita de elementos que reflejan su naturaleza entera; pero he aquí que vienen los poetas y proceden a eliminar gradualmente del habla humana todo elemento apoético, en vez de hablar empiezan a cantar y de hombres se convierten en bardos y vates, consagrándose única y exclusivamente al canto. Cuando un trabajo semejante de depuración y eliminación se mantiene durante siglos llégase a una síntesis tan perfecta que no quedan más que unas pocas notas y la monotonía tiene que invadir forzosamente el campo del mejor poeta... Formas de la salvación La ceguera voluntaria se nota también en ese simplismo tremendo en que caen hombres, por otra parte muy inteligentes, cuando se trata de su suerte. Muchos poetas pretenden salvarse de las dificultades expuestas más arriba declarando que ellos escriben sólo para sí mismos, para su propio goce estético aunque al mismo tiempo hacen lo posible por publicar sus obras. Otros buscan la salvación en el marxismo y afirman con toda seriedad que el pueblo es capaz de asimilar sus refinadísimos y difíciles poemas, productos de siglos de cultura. Ahora la mayoría de los poetas cree firmemente en la repercusión social de los versos y nos dirán extrañados: «Pero cómo puede usted dudar... Vea las muchedumbres que asisten a cada recital poético. ¡Cuántas ediciones se publican! Cuánto se escribe sobre la poesía y cuán admirados son los que conducen a los pueblos por el camino de la Belleza.»

No se les ocurre pensar que en un recital poético es casi imposible asimilar un verso (porque no basta escuchar un verso moderno una sola vez para entenderlo), que miles de libros se compran para no ser leídos nunca, que los que escriben en los periódicos sobre poesía son poetas y que los pueblos admiran sus poetas porque necesitan mitos. No se dan cuenta que si las escuelas no enseñasen a los niños el culto de los poetas en sus tristes y tan formales clases de idioma nacional y si este culto no se mantuviera todavía por inercia entre los adultos nadie, fuera de unos pocos aficionados, se interesaría en ellos. No quieren ver queja supuesta admiración por el canto versificado es en realidad el resultado de muchos factores como la tradición, la imitación y, aun otros como el sentimiento religioso o la afición deportiva (porque asistimos a un recital poético del mismo modo que a una misa —sin comprenderlo— y sólo cumpliendo un acto de presencia frente a un rito; y porque nos interesa la carrera de los poetas hacia la gloria así como nos interesan las carreras de caballos); no, ese complicado proceso de la reacción de las multitudes se reduce para ellos a la fórmula: «el verso encanta porque es bello...» «Que me disculpen los poetas. Yo no los ataco para molestarlos y gustoso tributaré homenaje a los altos valores personales de muchos de ellos; sin embargo ya se ha colmado el cáliz de sus pecados. Hay que abrir las ventanas de esta hermética casa y sacar sus habitantes al aire fresco, hay que sacudir la pesada, majestuosa y rígida forma que los abruma. Poco me importa que digáis pestes de mí y de mi nota. —¿Acaso puedo esperar que aceptéis un juicio que os quita la razón de ser?— Y, además, mis palabras están destinadas a la nueva generación. El mundo se vería en situación desesperada si cada año no entrase un nuevo contingente de seres humanos, frescos, libres del pasado, no comprometidos con nadie ni con nada, no paralizados por puestos, glorias, obligaciones y responsabilidades, seres, en fin, no definidos por lo que ya han hecho y por lo tanto, libres para elegir....»

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Poe y la teoría del cuento moderno Federico von Baumbach <valto@ciudad.com.ar> Un recorrido por la obra del autor de cuentos memorables como La carta robada, La caída de la casa Usher o Los crímenes de la calle Morgue. Además, su concepción del relato como género dentro de la historia de la literatura. La etapa analítica: aportes y proyecciones analíticos como efecto sorpresa al final de la trama, En el relato Manuscrito hallado en una botella, y a su vez desplaza una metodología de trabajo Poe escribió: “Presumo que es absolutamente im- minuciosa para solucionar las problemáticas que se posible concebir el horror de mis sensaciones; sin le plantean al personaje dentro de la estructura naembargo, la curiosidad por penetrar en los miste- rrativa: la investigación deja espacio al sentido corios de estas regiones horribles predomina sobre mún y a la intuición. Basta leer, por ejemplo, el epími desesperación y me reconcilia con la más odiosa grafe que abre La carta robada: “Nada es tan odioso apariencia de la muerte. Es evidente que nos preci- al conocimiento como una minuciosidad excesiva”, pitamos hacia algún conocimiento apasionante, un frase que pertenece a Séneca. O la introducción de secreto imposible de compartir, cuyo descubrimien- Los crímenes de la calle Morgue: “Las característo lleva en sí la destrucción”. Tal vez esta frase re- ticas de la inteligencia que suelen calificarse de anafleje algunos de los aspectos más lóbregos e inson- líticas son en sí mismas poco susceptibles de análidables de su atormentada personalidad, donde la sis. Sólo las apreciamos a través de sus resultados muerte y la locura atravesaron su vida y su obra [...] El poder analítico no debe confundirse con el para llegar a consagrarlo como uno de los maes- mero ingenio, ya que si el analista es por necesidad tros del cuento moderno. ingenioso, con frecuencia el hombre ingenioso se En 1840 se inicia con Los crímenes de la calle muestra notablemente incapaz de analizar. ” Morgue la etapa analítica de su obra, dando origen En Los crímenes de la calle Morgue, por otra paral relato policial como género a través de Auguste te, la incógnita del asesinato se devela de la forma Dupin, personaje detectivesco que funcionó- y po- menos esperada para el lector: el autor del crimen dríamos afirmar que aún funciona- como emblema de Madame L Espanaye y su hija había sido un orandel razonamiento deductivo. A este cuento le si- gután. O en La carta robada, el accionar de Dupin guieron El misterio de Marie Rogêt (continuación demuestra que el verdadero misterio siempre está de Los crímenes de la calle Morgue) y La carta en la superficie, y que esa es la mejor manera que robada. tenemos de ocultarlo. Así, todos están preocupaDupin incursiona en una serie de acciones que cul- dos por hallar la carta robada por el Ministro D, minan en el esclarecimiento de los casos más difíci- pero nadie repara en el lugar más evidente, salvo, les de resolver, burlándose, a su vez, de la ineptitud por supuesto, el propio Dupin. de la institución policial francesa. Así lo señala Los cuentos analíticos desarrollaron con eficacia la Matthew Pearl en el prólogo a La trilogía Dupin: construcción de climas atrapantes, estableciendo El placer de Dupin es burlar al prefecto de nuevas modalidades en el manejo de la tensión y el policía, la figura de la autoridad legal oficial suspenso. A partir de entonces, la influencia de Poe de París. Me doy por satisfecho con haberlo en escritores como Wilkie Collins, Arthur Conan derrotado en su propio terreno. Mientras cada Doyle (que trabajo el policial clásico a través de la sesgo de la narración nos va dando a conocer figura del detective Sherlock Colmes), Chesterton, más del misterio, seguimos trabajosamente a Julio Verne, los simbolistas franceses Mallarmé, Dupin para dilucidar sus motivos, aquello que Rimbaud, Baudelaire, o la corriente de cuentistas latinoamericanos del siglo XX, sería decisiva para lo impulsa y lo esencial de sus principios1 . La resolución de los enigmas opera en los relatos la gestación de sus propias producciones. Revista La Avispa Nº 35

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Cuestiones de puntos de vistas La entrada en el período gótico a fines de la década de 1830 significó un cambio de “mirada» de los personajes: de un narrador protagonista –usado hasta entonces– Poe desplazó la focalización hacia un narrador testigo. Este cambió abrió un espacio de experimentación narrativa que luego se acentuaría en la década siguiente (considerada como la etapa verdaderamente revolucionaria del autor, según críticos, ensayistas y escritores), al intercalar al narrador testigo con la fuerte presencia de Dupin. “[…] el hecho de que dicho narrador permanezca innominado todo el tiempo facilita nuestra identificación con él al lado de Dupin.”2 La utilización de un narrador protagonista suele suscitar una fuerza expresiva que enfatiza los aspectos autobiográficos del escritor, a través del sujeto que lleva adelante la enunciación, denominado también “Yo literario” (nunca hay un Yo verdadero en literatura). Y en Poe el peso de ese narrador tuvo gran importancia en relatos como Ligeia (su cuento preferido), Morella, Manuscrito hallado en una botella, o el enigmático William Wilson, por sólo nombrar algunos de los 68 cuentos que integran su producción. En éste último, Poe aborda el tema del doble y la capacidad de desdoblamiento del hombre, explorando las diferentes personalidades que podemos llegar a tener dentro de nuestra propia identidad. A su vez, el relato retrata las experiencias del escritor durante su infancia en Inglaterra. El empleo de un narrador focalizado como mero testigo de los sucesos que van ocurriendo permitió, sin embargo, desplegar un recurso estilístico por demás interesante dentro del período del Romanticismo, caracterizado, sobre todo, por la incidencia directa de la primera persona en la trama. En 1839 se publicó en el Gentleman´s Magazine La caída de la casa Usher, que revela las zonas más sádicas y necrofilicas de la personalidad del autor de El cuervo, a la vez que introduce los cambios de punto de vista señalado más arriba. El protagonista de la historia es Roderick Usher, propietario de la mansión. Y el que va relatando los sucesos es un visitante del lugar, amigo de Roderick. De esta forma, la presencia de lo gótico se manifiesta en el horror que comienza a sentir el personaje que llega por primera vez a ese lugar, en el manejo de los espacios cerrados y claustrofóbicos, en los

climas densos y oscuros (climas que posteriormente tuvieron influencia en los relatos de Howard Phillips Lovecraft), en la aparición de muertos con vida casi al final del argumento (como es el caso de Madelaine Usher, hermana del protagonista, que (re) aparece luego de haber sido enterrada con vida), en los sonidos ambientales como refuerzo de la atmósfera de suspenso, en la sensibilidad extrema de los personajes como forma de acentuar el carácter tortuoso de sus meras existencias, y en la simbología de la casa como espacio de derrumbe del Yo, entre las innumerables lecturas posibles. Pero a pesar del punto de vista empleado, la vida del escritor norteamericano no podía dejar de filtrarse entre los intersticios que deja toda escritura, sobre todo a partir de las conjeturas que se tejieron acerca de ese cuento, como sucedió también con Berenice, marcadas, especialmente, por la relación que mantenía Poe con su prima Virginia Clemm, con quien se había casado en 1836, teniendo ésta tan sólo 14 años de edad. También dentro de la misma etapa podemos encontrar relatos como El retrato oval, donde el personaje narra su estadía en un castillo hasta que descubre las atrocidades que encierra el proceso de creación de una pintura. O La máscara de la Muerte Roja, que trabaja sobre la misma estructura espacio-temporal de horror y misterio. Mientras que en el género gótico, o para ser más precisos desde la publicación de su primer cuento Metzengerstein en 1832, predominaron los aspectos “más irracionales” de la condición humana, las obsesiones y los miedos inherentes al Ser (al respecto no podemos dejar de recordar otros relatos como Berenice –mencionado anteriormente– o El entierro prematuro. En el primero, el protagonista sufre de una enfermedad que lo obsesiona con un tema u objeto y le impide pensar en otra cosa durante días enteros. Es así que no puede dejar de centrar su atención en los dientes de su enfermiza esposa, que no es otra que su prima. En el segundo, por otra parte, se narra una serie de casos de personas que sufren de catalepsia y han sido enterradas vivas hasta que el protagonista de la historia también queda atrapado en el mismo sufrimiento), en la etapa analítica primó la precisión de las ciencias matemáticas para dilucidar los diversos misterios. “No es difícil imaginar que a Poe, solvente

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matemático, le hubiera gustado ceñirse a esta existencia y renunciar a lo macabro y lo morboso”, señala el crítico español Joan Solé3 . Pero ¿qué conceptualizaciones teóricas dejó Poe en la historia de la cuentística para lograr historias perfectas a través de climas de belleza inefable, ya sea desde el género gótico y de terror (donde lo extraño entra a jugar en el mundo de lo fantástico), o a partir de la labor analítica del incipiente policial? Las reglas del género: de la construcción a la estética del cuento moderno Si bien los orígenes literarios de Poe fueron poéticos (su primer libro, editado en 1827, fue un libro de poemas titulado Tamerlane y otros poemas, seguido de Al Aaraaf, Tamerlane y poemas menores, de 1829), las necesidades económicas lo llevaron a tener que ganarse la vida a través de la escritura y la publicación de cuentos en diferentes diarios y revistas de aquellos años, como el Southern Literary Messenger, el New York Mirror, o el Broadway Journal, entre otros. Además de los ensayos, críticas, y reseñas literarias que integran su corpus periodístico. Pero el cuento, gracias al formato acotado y a la noción de límite que lo rige, tenía una importante difusión debido al desarrollo de la prensa escrita en el siglo XIX. A esto se sumaba los altos niveles de lectura que comenzaban a registrarse entre los sectores más populares: El enorme crecimiento del número de lectores y la correspondiente multiplicación de publicaciones periódicas durante los dos últimos siglos, y muy particularmente en el presente, ha acarreado una transformación del cuento, del tipo de literatura oral que era a un tipo de literatura escrita. El gran público, que antes se conformaba con escuchar lo que le narraban, ahora lee por sí mismo.4 Pero las dificultades económicas también lo obligaron a incursionar en la teoría y el ensayo literario como otras formas de sustentabilidad. Así, su producción data de tres ensayos: El elemento racional del verso, El principio poético, y La filosofía de la composición, éste último tal vez el más conocido. A partir del análisis del poema El cuervo- temática que aborda desde La filosofía de la composiciónPoe no sólo dejó sentadas las bases del proceso de Revista La Avispa Nº 35

construcción del poema, sino que también proyectó los cimientos de la teoría del cuento moderno, al definir el carácter de unidad que debe regir en la obra artística. En referencia a El cuervo, escribió: “Ningún detalle de su composición puede asignarse a un azar o a una intuición, sino que la obra se desenvolvió paso a paso hasta quedar completa, con la precisión y el rigor lógico de un problema matemático”. Sin embargo, el sentido de unidad poética no sólo operó en el campo de la poesía, sino que también se trasladó al campo de la cuentística: el cuento, según el autor, es una unidad de efecto cuya estructura cerrada se construye a partir del desenlace. El cuentista debe tener a priori el final en su mente para construir posteriormente el nudo del conflicto y la introducción. El desenlace opera, entonces, resignificando el desarrollo de la trama en el esquema del relato. La unidad de efecto se alcanza, de esta forma, al tener la posibilidad de leer el texto de un tirón, de “una sola sentada”, como acostumbraba a decir Poe. Y es el tamaño del cuento el que permite efectivizar esa posibilidad, dada la condensación de frases que exige la materia narrativa en su elaboración meticulosa. En otro pasaje de La filosofía de la composición, el autor de La carta robada señala: Si una obra literaria es demasiado larga para ser leída de una sola vez, preciso es resignarse a perder el importantísimo efecto que se deriva de la unidad de impresión, ya que si la lectura se hace en dos veces, las actividades mundanas interfieren destruyendo al punto toda totalidad. […] Resulta claro que la brevedad debe hallarse en razón directa de la intensidad del efecto buscado, y esto último con una sola condición: la de que cierto grado de duración es requisito indispensable para conseguir un efecto cualquiera. La filosofía de la composición marcó una nueva mirada en el ejercicio de la creación literaria, en la forma de abordaje del texto a través del trabajo sobre la forma, en los puntos de contacto entre el poema y el cuento, en la capacidad de diferenciación de éste último como género a partir de la precisión de sus reglas, rasgos y estructura interna, como un “mecanismo de relojería” que debe ser diseñado a la perfección. En mayo de 1842, Poe publicó una extensa reseña

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en el Graham´s Magazine acerca del volumen de relatos Twice- Told Tales, del escritor norteamericano Nathaniel Hawthorne. Allí, mezclado con el análisis de la obra de Hawthorne, supo delinear oración tras oración hasta concebir finalmente su teoría acerca del efecto en el cuento: Un hábil artista literario ha construido un relato. Si es prudente, no habrá elaborado sus pensamientos para ubicar sus incidentes, sino que, después de concebir cuidadosamente cierto efecto único y singular, inventará los incidentes, combinándolos de la manera que mejor lo ayuden a lograr el efecto preconcebido. Si su primera frase no tiende ya a la producción de dicho efecto, quiere decir que ha fracasado en el primer paso. No debería haber una sola palabra en toda la composición cuya tendencia, directa o indirecta, no se aplicara al designio preestablecido.5 Las ideas promovidas por Poe fueron una de las bases teórico-literarias más importantes, junto al aporte de la cuentística rusa, para el desarrollo del cuento contemporáneo en el siglo XX (con sus fracturas temporales, multiplicidad de puntos de vistas, monólogos interiores, etc.), marcado éste también por una línea narrativa norteamericana (Hemingway, Faulkner, Salinger, Carver, por citar algunos de los nombres y hombres más representativos de nuestra etapa actual). El trabajo y el rigor técnico-estético ejercido en la escritura del poema y el cuento –aplicada también a la concepción de la literatura en general– fue quizás la manera de la que Poe se valió para poder

expresar sus obsesiones más profundas. “Según Cortázar, Poe fue un artista porque supo crear cuentos que son algo más que una simple transcripción técnica de obsesiones; supo ejercer un control artístico sobre sus obsesiones, convirtiéndolas en revelaciones de carácter universal”6 Poe, Edgar Allan, La trilogía Dupin, Madrid, Seix Barral, 2006, p.12. 2 Ibid 3 Poe, Edgar Allan, La caída de la casa Usher y otros cuentos, Madrid, Losada, 1999, p.15 4 Lawrence, James Cooper, A theory of short store. North American Review, 205 (February 1917), p.174-186. Traducción al castellano a cargo de Irayda Sánchez y Luis Barreras Linares. 5 Poe, Edgar Allan, Review of Twice-Told Tales Graham´s Magazine. May, 1842. Traducción castellana de Julio Cortázar con el título de Hawthorne, Madrid, Alianza Editorial, 1970, p. 304. Artículo extraído del libro de Carlos Pacheco y Luis Barrera Linares, Del cuento y sus alrededores, Caracas, Monte Avila, 1997. 6 Rosenblat, María Luisa, Poe y Cortázar: lo fantástico como nostalgia, Caracas, Monte Avila, 1990. 1

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Sobre el Arte por Martha

Berutti <marthabe@infovia.com.ar>

«La música pierde melodía, la pintura anécdota, la novela pierde descripción.» Julio Cortázar RAYUELA ¿Qué es el Arte? El Arte no existe, es sólo una abstracción. Lo que se manifiesta en forma concreta son las artes particulares, de las que se han establecido distintos criterios para su clasificación a través del tiempo. Desde la época de los griegos, con Aristóteles que postuló una clasificación de carácter empírico apoyado en el supuesto de creer que existía una intuición artística indeterminada que se configuraba según los medios que el artista empleaba. Pasando por el Renacimiento, en el que se enfocó el problema desde una perspectiva sociológica y se impuso el criterio de jerarquización de las Artes. Para Leonardo, por ejemplo, la pintura tenía preeminencia sobre la poesía, para demostrarlo empleó los siguientes argumentos: La poesía es el arte que emplea como medio de expresión a la palabra y esto implica una limitación, ya que tiene vigencia sólo para aquellos que conocen el lenguaje en que fue escrita originariamente, puesto que con la traducción se pierde su ritmo y sentido. La pintura, en cambio, no necesita ser traducida, por lo tanto es comprensible para todos los receptores. Su validez es, por lo tanto, universal. La poesía, como la música, son artes temporales, tienen un principio, un desarrollo y un fin; la pintura y la escultura son artes espaciales se entregan un simultaneidad y en totalidad, no hace falta una síntesis con intervención del receptor para recibirla y apreciarla. Hasta llegar al Siglo XVIII en el que Lessing encontró la síntesis entre la clasificación aristotélica y la renacentista, al establecer que la intuición artística es diferente según el arte que se cultiva y que existen distintas artes cuyos límites es necesario respetar para no cometer un delito estético. Como una forma objetiva de comprobar su postura, tomó un mismo tema tratado por dos disciplinas diferentes: la muerte de Laoconte y sus dos hijos descripta por la escultura y la literatura. Laoconte era un sacerdote troyano que intentó en vano disuadir a sus compatriotas de introducir el famoso caballo, nadie lo escuchó y cuando ofrecía un sacrificio a Poseidón junto a la orilla del mar, Revista La Avispa Nº 35

surgieron de entre las olas dos serpientes gigantescas y lo estrangularon junto a sus hijos. En esto vieron los troyanos un castigo enviado por los dioses y se afianzaron más en su forma de lucha. La muerte de Laoconte en el arte Este episodio está representado en una de las más grandiosas obras que nos ha legado la Antigüedad: el famoso grupo escultórico de los rodios: Agesandro, Atenodoro y Polidoro, que fue descubierto en 1506 por un ciudadano romano en las proximidades de las Termas de Tito e incorporado por el Papa Julio II a la colección del Vaticano. La figura central del mismo la constituye el propio Laoconte en el momento de ser herido de muerte por la mordedura de una serpiente, haciendo un vano esfuerzo por volver a levantarse, mientras su mano izquierda intenta apartar a la serpiente con un movimiento instintivo. Está a punto de derrumbarse, su noble cabeza se levanta hacia el cielo con un gesto de dolorosa resignación. Su boca, entreabierta, en actitud digna y contenida contrasta con el resto de su cuerpo que muestra todos los síntomas de estar sufriendo los más agudos dolores. Este mismo episodio ha sido narrado por Virgilio en el Canto II de la «Eneida”: «Retumba el mar espumoso. Ya llegan a la ribera, tenían los ojos ardientes inyectados de sangre y fuego, lamían sus bocas silbantes con las lenguas vibradoras. Huimos en desorden, lívidos ante aquel espectáculo. Los monstruos marchan en línea recta hacia Laoconte. Primero ambas serpientes enlazan los cuerpecitos de los dos hijos del sacerdote y devoran los miembros de los desgraciados. Luego atacan al mismo Laoconte, que se aproximaba por detrás en auxilio de los niños, llevando su lanza. Lo sujetan con sus anillos monstruosos; ya lo han rodeado dos veces por la cintura, dos vueltas han dado sus colas escamosas alrededor del cuello; sus cabezas y sus lomos lo sobrepasan. Al mismo tiempo él trata de desgarrar con sus manos los anillos; sus vinchas están bañadas de

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la baba y el negro veneno de las serpientes; a la vez arroja horribles gritos al cielo, cual los mugidos de un toro cuando, herido, huye del altar de sacrificio y sacudiéndose hunde su cerviz del hacha que no se clavó con firmeza” Aquí el poeta describe cómo Laoconte abre su boca en un grito de dolor. En la literatura es lícito esta descripción .porque no la vemos, pero en la escultura resultaría sólo un hueco antiestético. No olvidemos que los griegos se apoyaban en valores estéticos y no morales. Hasta ese momento histórico todo el énfasis estaba puesto en la obra y en su creador, el artista era considerado un ser capaz de expresar en un acto de genialidad el sentir de una época y un pueblo. Los demás hombres estaban destinados a ser espectadores pasivos de la representación artística y la obra de arte era considerada como el resultado de un acto de manifestación o liberación del autor, apta para producir un estado catártico en el receptor, ya que «catarsis» para los griegos, significaba: «la purificación de las pasiones del ánimo por medio de las emociones que provoca la obra de arte, en especial la tragedia» cuando no de mero pasatiempo o entretenimiento. Importancia del receptor en la obra de arte contemporánea Pero fue recién en el Siglo XX cuando la concepción sobre el arte varió fundamentalmente y se consideró imprescindible la relación productor (artista) - receptor (lector - escucha - contemplador) para que la obra cobrara vigencia. No hay obra de arte sin un creador que la produzca, pero tampoco la hay sin un receptor a quien vaya implícitamente dirigida y la reciba. El consumidor de la expresión artística pasó de tener un papel pasivo a desempeñarse como un colaborador activo para completar y, a veces, cerrar la obra con su propia experiencia de vida, bagaje cultural e ideología. En aquel momento se presenció el fin de la idea del arte como consideración estática, para asistir al nacimiento del arte como acción conjunta que se concreta, por lo menos, de a dos.

Este proceso de desrealización se dio en el campo de todas las artes. La obra estética de forma abierta para ser acabada o completada por el receptor se manifestó tanto en la música como en la plástica, la que ofrece - en algunos casos- una obra abierta para que la imaginación de quien la recibe colabore con el artista en un auténtico acto de improvisación creadora. También en la fotografía, esa técnica limítrofe con el arte, se buscó la colaboración de quien la observa y la máquina se convirtió en ojo captador de esencias. En la literatura, el escritor argentino Julio Cortázar, aficionado a la fotografía, basó en ella su cuento «Las babas del diablo», que llevara al cine el director Michelángelo Antonioni con el título «Blow up». Fue en la técnica cinematográfica en la que más se advirtió la muerte de las formas tradicionales de aquellos films con principio, medio y fin inevitablemente feliz y se dejó la resolución de éste a la imaginación del espectador. El cine se convirtió en la manifestación del mundo íntimo y alucinante de maestros geniales en la técnica y la

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expresión como Bergman, Goddard, el ya mencionado Antonioni y sus discípulos más jóvenes; cuando no en denuncia de una época histórica o un conflicto social en la obra Federico Fellini y Pier Paolo Passolini entre otros. El lector: un personaje más Las letras coincidieron con las nuevas formas de expresión artística. El ya mencionado Cortázar en su novela «Rayuela», de principios del 60, buscó la colaboración del lector para que completara su obra. Escritores y lectores se unieron en ese cambio de perspectiva y crearon una forma de lectura desconocida hasta entonces y, según Borges: los grandes cambios en literatura no son los que introducen formas distintas de expresión, sino los que inauguran una nueva manera de leer. Para el escritor de aquella década la principal preocupación era el consumidor de su obra. Cortázar se preguntaba si alguna vez llegaría a hacer sentir que el verdadero y único personaje que le interesaba era el lector, en la medida en que algo de lo que escribía debería contribuir «a mutarlo, a desplazarlo, a extrañarlo, a enajenarlo.» Para que esta renovación se produjera, indicó varios caminos y cuando ya no le bastó ningún tipo de combinación ni de juego lingüístico para liberarse del viejo molde que había demorado la transformación de la literatura, creó un nuevo lenguaje al que llamó: «Glíglico» con el que escribe el Capítulo 68 de la mencionada novela que, al ser leído en voz alta, representa una escena erótica evocada por su lenguaje puramente musical: «Apenas él le amalaba el noema, a ella se le agolpaba el clémiso y caían en hidromurias, en salvajes ambonios, en sústalos exasperantes. Cada vez que él procuraba relamar las incopelusas, se enredaba en un grimado quejumbroso y tenía que embulsionarse de cara al nóvalo, sintiendo como, poco a poco, las arnillas se espejunaban, se iban apeltronando, reduplimiendo, hasta quedar tendido como el trimalciato de ergomanina ql que se le han dejado caer unas fílulas de cariaconcia». Y sin embargo era apenas el principio, porque en un momento dado ella se tordulaba los hurgalios, consintiendo en que élaproximara suavemente sus orfelunios. Apenas se entreplumaban, algo como un ulucordio los encrestoriaba, los extrayuxtaba y paramovía, de pronto era el clinón, la esterfurosa Revista La Avispa Nº 35

convulcante de las mátricas, la jadehollante embocapluvia del orgumio, los esproemios del merpasmo en una sobrehumítica agopausa. ¡Evohé! ¡Evohé! Valposados en la cresta del murelio, se sentían balparamar, perlinos y márulos. Temblaba el troc, se vencían las marioplumas, y todo se resolviraba en un profundo pínice, en niolamas de argotendidas gasas, en carinias casi crueles que los ordopenaban hasta el límite de las gunfias.», Música y Poesía se hermanan en esta conjunción porque, como ya dijimos, son entre las artes las más parecidas. ¿Pero qué rol desempeña el lector de Poesía hoy? Es un colaborador del autor cuando ambos entran en una misma cadencia dada por los acentos interiores y los silencios, como en la creación musical. La antinomia Obra de Arte - Gran Público se desvanece y todas las expresiones estéticas se involucraron en ello; el cine, narración en imágenes dio, quizás, el primer salto; la novela, que lo es en signos, tuvo en un grupo de narradores de los años 60 a los más grandes propulsores de esta nueva manera de escribir historias. La poesía perdió rima y ganó melodía y ritmo interior. Pero hoy, en pleno Siglo XXI, ¿qué interrogantes se abren para la concepción artística? ¿Qué nos espera?... Para la socióloga francesa Nathalie Heinich en la actualidad no es el artista el que atribuye valor a su obra sino las instituciones. En el caso de los escritores, el éxito dependería más de la aceptación editorial y de la distribución en el mercado que de la obra misma; para el artista plástico tendría mucho que ver la galería, el museo, el lugar prestigioso en que expone sus obras. «Es preciso - nos dice Heinich - que el artista logre hacerse reconocer como auténtico innovador creíble: pero todo este trabajo está muy lejos del ejercicio de la libertad». Volvemos, como al principio, a recordar a los griegos quienes temían con el éxito despertar los celos de los dioses y, lo que es peor, perder el equilibrio interior. Por eso resulta importante no confundir creación con éxito, porque sólo el arte nos libera de inquietudes y ahuyenta nuestros propios fantasmas interiores.

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JAM POEMATION (A propósito de la beat generation) Este es mi grito que podría ser un aullido y no lo es esta es mi voz que podría ser la tuya y no lo es pues tu sigues en tu nube y yo caí de la mía... todos pasamos alguna vez por la calle de la corrupción pero no todos tenemos la misma suerte ¡mírate! eras un buen tipo... ¡mírame! yo no mataba ni a una mosca todo se confunde en la gran calle y todos vamos a gran velocidad... he caído de mi nube de acero y de rosas al hueco donde se nace donde el ombligo es de neón y mamá es botella ella está en las calles calmando el dolor de sus hijos sin padres aturdida creyendo creer en el amor mucho hemos hecho pero no todo para que creas que tu y yo somos tan importantes no podés estar leyendo esto no deberías hay amores que matan el mundo parece haber despertado de golpe y todos saben muy bien que hacer es tanta mi confusión que de momentos no sé donde tengo los pies quisiera saber que sabes como salir de semejante embrollo quisiera saber que sabes quien eres realmente y que tuyas son tus palabras... un interrogante es el poema pero nadie aquí ha respondido a una sola de mis preguntas... este es el ruido de un montón de deseo este es el ruido de un tren descarrilando un mundo de neón existió a mis ojos y una noche que encierra todas las noches con todo el apuro fui un perro de la calle soy un perro de la calle cierto es que he perdido inocencia pero algunos piensan que soy peligroso siempre del otro lado de la calle alguien me previno de cosas simples como el hambre o el amor debo haber estado muy enredado con eso y alguien me puso aquí cosas van pendiéndose en el camino y cosas pasan por mi mente con el sonido de un tren descarrilando como estas palabras que son lo único que tengo estás realmente muy loco si has leído todo esto amigo a mal puerto va caronte pero trabajos son trabajos y quieren pescar sin mojarse y dividir en vez de multiplicar a veces quisiera estar mas tranquilo no busqué más oscuridad que la mía ni enloquecí buscándome la dosis por los “barrios negros” arrastrándome como un “niño golpeado” desnudo histérico hambriento roto por la locura del otro lado de la calle alguien te quiere bien y se las tiene contigo pagaría para que tus palabras sean inocentes del otro lado de la calle alguien se las tiene conmi-

go alguien esta tratando de inventarme y pagaría por mi silencio nunca pude darte una solución es cierto pero es que ni siquiera yo entiendo bien este “rollo” todo está muy bien resuelto para quien todo tiene resuelto un interrogante es el poema pero nadie aún ha contestado una sola de mis preguntas la gente mal entiende las cosas del otro lado de la calle alguien está tratando de mover tus hilos alguien está tratando de cortarlos responsable eres por ser quien eres y del otro lado de la calle alguien te ve distinto será por las cosas que te mueven mía es mi voz y este grito que podría ser un aullido y no lo es un interrogante es el poema la gente mal entiende las cosas ¿you know? ¿has leído esto en realidad? estás muy loco o muy colocado si has leído todo esto mi amigo hace mil ácidos que estoy vivo hace mil tragos la vida y la poesía son un puñado de bolitas y yo tengo el acerín creo que confundiste libertades y tomaste para otro lado un interrogante es el poema y nadie ha contestado una sola de mis preguntas soy el sonido de un tren desvencijado soy el sonido de un tren descarrilando mía es mi voz y este grito que podría ser un aullido y no lo es que podría ser tuyo y no lo es ¡mírame! yo no mataba ni a una mosca... pero hay amores que matan en la calle de la corrupción no hay frenos que valgan... vamos derecho a ser hombres y para eso no hay remedio no soy quien para comprobarte nada no puedo no debo. Nunca pude darte una solución es cierto pero... un interrogante es el poema soy el sonido de un tren descarrilando soy el ruido de un tren desvencijado pero mía es mi voz que podría ser tuya y no lo es este es mi grito que podría ser un aullido y no lo es...

Ediciones el níspero colección: venenos varios

Chiro (Mauricio Perez Ruz) nació en

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San Juan, Argentina, en agosto de 1969. chiro_sanjuan@yahoo.com.ar Grupo delapalabra


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Libro digital

FIN DE CITA o las desventuras de un sujeto cartesiano Un libro, otro libro, otro libro… Cada vez que un nuevo libro viene a poblar mi biblioteca, uno no puede menos que preguntarse por su necesidad en un mundo tan saturado de lenguas escritas pero, a pesar de los embates de un mercado que ya no deja ningún resquicio para una verdadera crítica valorativa u orientadora y aún parece fagocitárselo todo hasta volver cada libro en simple mercancía – igualando mediante esa operación a las diversas certezas que pudieran esperarse de cada uno de sus productos culturales–, por suerte felizmente algo siempre subsiste a la perversidad del sistema, algo siempre sobresale subvirtiendo así los valores de este mercado falsamente “democrático” (donde lo democrático no es más que ese sello meramente formal por el cual todos tienen “derecho” a compartir la misma posibilidad de existencia en el exhibidor de una librería, con lo que se que intenta borrar la marca de fetichización a la que el mercado somete a sus objetos culturales). Entonces uno puede descubrir con placer que ese libro que ha de ocupar otro lugar en nuestra biblioteca imaginaria, bien puede disputarse un lugar privilegiado y este es sin duda el caso de “Fin de Cita”, la inquietante novela de Alejandro Margulis1 . Una novela que por muchos de sus elementos no puede menos que perturbarnos y dejarnos en una relación aún más perpleja frente al mundo. Pero no es cualquier perplejidad la que nos trae esta novela sino esa misma que, como protagonistas de una época, diariamente nos procuramos desde el momento en que somos tan cartesianamente modernos como para hallarnos fuera de época y tan post–cartesianos aún como para resignadamente terminar aceptándolo todo. Y esta es, sin dudas, una de las cosas que pone en escena la brillante escritura de Margulis y que sirve de título a este comentario. Porque su escritura lo que nos refiere son las desventuras de ese sujeto cartesiano que todos llevamos dentro. Pero la lucidez o genialidad de su apuesta, no pasa Revista La Avispa Nº 35

justamente por la simple descripción del derrotero de ese sujeto que, frustrado ante un mundo en el que sus nociones modernas ya no pueden representarlo, nos cuenta su infortunio; sino que es la misma escritura la que juega en su modus operando a desnudar nuestras propias carencias, la que intenta captar los efectos paradójicos de una racionalidad en donde ese sujeto cartesiano, que aún habita en nosotros, ya no puede dar cuenta de ninguna certeza acerca del mundo, constatando con su escritura de forma fáctica, la inviabilidad del proyecto moderno; para dejarnos así más desnudos que antes y completamente a la deriva. Ya su título empieza a indicarnos algo, porque ¿a qué remite “fin de cita”? En una primera lectura, si se amerita la idea de una lectura que va progresivamente a la búsqueda de distintas consistencias, en una lectura desleída, el uso de la cita apunta de forma directa al mundo académico: pareciera como si, atrapados por una realidad en donde los grandes relatos ya no tienen ninguna cabida, la vieja pericia discursiva de los intelectuales que sabían buscar su prestigio haciendo uso de la cita culta a través de una apelación fragmentaria a esos mismos grandes relatos, al quedar desprestigiada la fábula racional del mundo que esos relatos nos traían –ese mundo cosido a fuerza de referencias–; ahora, quedara flotando en una nada inverosímil en donde una cita, no puede más que recurrir para hallar valía a otra, y luego a otra, y otra, hasta mostrar a través de ese revés que toda construcción de un discurso académico termina en una agonística de citas que, al no poder guarecerse ya unas en las otras, plantean la más agigantada muerte de todas las muertes que puedan suponerse, porque es la muerte del relato mismo; mientras que el mismo término “realidad”, como indicaba Nabokov y aún hoy en día, sólo puede ser escrito entre comillas. Pero decía que esta es solo una primera aproximación, una aproximación suave, desleída. En una lec-

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tura más consistente, o diríamos acaso espesa, incrementando ese mismo juego en donde un discurso se repliega sobre sí mismo para demostrar su propia insuficiencia o ineficiencia, advertimos que los ecos de este discurso, del que emite esa voz y la propaga por toda la novela es el propio autor que, como personaje ahora de la misma, somete de este modo su yo narrativo, el del Margulis real, a un yo ficcional –el Margulis personaje de su propia novela–, a los avatares de la construcción de una racionalidad que dé finalmente las explicaciones de un mundo, ahí donde ya nada podrá ser verdaderamente definido. Planteada la historia como la reconstrucción de una memoria sobre los hechos acontecidos en la última dictadura militar, de los cuales el protagonista de la novela –o el autor mismo, ya que los espejos desplegados en la novela ya no dejarán nunca de manifestarse y perturbarnos–, como sobreviviente, no pudo haber vivido nunca, por lo tanto, la realidad de estos hechos –que nacen, no de experiencias reales, sino de la sospecha de unas experiencias reales–, sólo podrá ser ficcionalizada en base a una evidencia siempre ajena; y hacen que la reconstrucción de esta memoria, quede naufragando en esa nada que implica la racionalización de lo inenarrable: en tanto, toda lógica fascista, no deja de ser en esencia una perversión de los racionable, es decir una irracionalidad que presenta unas reglas de juego con el fin único de poder ser postulada plausible y volverse competitiva, como si ella misma fuese posible de ser narrada. Y es este devenir entonces de la reconstrucción de una memoria que siempre le será ajena, lo que deja al sujeto sin sus referencias ya que, las referencias del mundo se vinculan directamente a unas experiencias de lo otros que, a su vez, son imposibles de ser revividas sin que eso no ponga en juego la existencia misma del sujeto. Entonces es aquí, en una tercera condensación de sus contenidos, en una lectura que ya no puede ser desleída, ni espesa, sino densa, con toda la densidad que su exégesis amerita, que uno podría llegar a preguntarse si el Fin de cita así planteado no es el fin de la cita del sí mismo, y si la pérdida de esa ilusión de sentido que nos otorgara un sujeto cartesiano, no se debe más a las experiencias fascistas del siglo XX que al devenir de un capitalismo en su lógica post–industrial desde el momento en que cualquier

racionalidad, aún las más inverosímil, dadas unas reglas de juego impuestas o cómplicemente aceptadas puede dar razón de un mundo sin importar la relevancia de verdad que conllevan. Por lo que, si la lógica fascista pudo intercambiarse por una lógica cartesiana, dada cierta conformación histórica, y el mundo siguió andando: ambas lógicas, a los fines prácticos, son tan irrelevantes como verdaderas. Además ya se sabe que toda imposición racional es violenta. Por otro lado cabría preguntarse, si la pérdida de ese sujeto cartesiano, manifestado en la novela no sólo por el devenir discursivo del autor–personaje, sino por todas las otras voces o espejos desnaturalizados que hacen de eco en esa imposibilidad de construir una imagen racional del mundo: sus compañeros de oficina, sus lectores de sus obras anteriores, sus obras anteriores, reales y verdaderas, los expertos en su obras, etc; si esa pérdida de nuestro sujeto cartesiano, no plantea radicalmente eso: la pérdida de un sí mismo, un “sí mismo” que se constituía para los demás, y que los demás sólo podían percibir no tal como es, no por su “fidelidad”; sino a través de las citas que constituía para sí y que, a su vez, le permitían a los demás citar como un “otro” ajeno de ellos. Por lo que, al peder el sí mismo, se pierde también la posibilidad de ver a un “otro”, y sólo nos reta quedarnos encerrados en ese sí mismo confuso, donde cada recorte de la realidad pareciera brindarnos pequeñas palmadas de certeza, pero como ya no existe la posibilidad de de un discurso unificador, es como si esas palmadas no pudiesen llegar a ser ese cachetazo que siempre es un estatuto de verdad; entonces toda construcción del ser quedaría reducida al devenir esquizofrénico de su propio discurso– reforzado en la novela de Margulis plásticamente por el uso cambiante de tipografías–, condenados de este modo a espejar la realidad sin poder otorgarle un sentido propio. Por otro lado, el mismo hecho de haber proyectado una novela como un producto para ser leído a través de la red de redes, es decir, un producto que pretende escapar a su propia fetichización que, según nuestras acotadas reglas actuales de realidad, es lo único que le otorga un sentido unívoco, es decir, su valor de cambio; no puede menos que ser un reforzamiento de esta aventura. Así, como lector, uno se sumerge inocentemente en sus páginas a la búsqueda de ese

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sentido perdido que siempre sospechamos que puede devolvernos la lectura, hasta que nuestra propia racionalidad aún moderna comienza a exigirle justamente “eso”, que el devenir narrativo del sujeto de la novela se ajuste a nuestras expectativas racionales, mientras la novela juega todo el tiempo a desestructurar esa tradición de lectura, llevando el juego hermenéutico a sus extremos más asfixiantes. Ya que toda hermenéutica sólo es posible gracias a que cada obra nunca está completamente cerrada; dado que, de lograrlo, su interpretación sería una y única, y hasta debería proveer la explicación de nuestra propia existencia respecto de ella, es decir, en este único caso: ella sería la que nos leería a nosotros. El juego inverso que propone la novela de Margulis, el de una hermenéutica completamente abierta, el de una novela que no busca la ilusión de un cierre sino que todo el tiempo destruye esta expectativa, desnudando nuestras propias expectativas de construcción de un sentido completo; nos hace ver y percibir a cada tramo nuestra pobre condición de sujetos aún modernos en un mundo, en donde sólo nos queda flotar entre cita y cita (cada una ya más desprestigiada que la otra) como flotamos dentro de la imágenes fragmentarias de cada

uno de esos mundos margulianos, los que decostruyen al Margulis personaje –¿o al Margulis autor?, nunca lo sabremos y este es sin duda la genialidad de esta obra–, o cómo lo hacemos diariamente en una computadora de link en link, sin que halla un discurso unificador y moderno que explique nuestras búsquedas más que la agonía pulsional de nuestros propios deseos reprimidos; porque, sin duda, la matriz del link es la que se presenta en el fondo estructural y narrativo de la obra: la idea de flotar de un contenido a otro, tratando de reconstruir un relato ya imposible, ya ajeno, el de la memoria de unos hechos no vividos, porque para la conciencia profunda del ser sólo pueden ser apenas certeras sospechas, para dejarnos así plantados en un mundo en donde todas las viejas convicciones se vuelven blandas o esquivas y al fin, nos dan la espalda. Eso es, sin duda, Fin de Cita: el fin de toda cita posible, acerca de un mundo que nos ha sobrepasado y al que ya no sabemos cómo leerlo. http://www.elortiba.org/findecita1.html o bien http://www.ayeshalibros.com.ar/html/pdf/Fin_de_cita.pdf 1

por Daniel Tevini http://www.deldragonediciones.com.ar/home.php?seccion=catalogo&por=gral&id=4

FUERA DE FOCO de Alejandro Margulis por Abel Posadas

Fuera de foco (2007) http://www.elortiba.org/fueradefoco1.html (Argentina, edición ilustrada por el autor) http://www.yoescribo.com/publica/comunidad/obra.aspx?cod=26213 (España) Esta reciente novela corta aparecida en formato digital supone un lector avezado en idas y vueltas temporales –flashforwards y flashbacks–, un cómplice en el gusto por cierto tipo de humor particular, en síntesis, un lector inteligente capaz de habilidades y destrezas con respecto a un texto de ficción no convencional. En una época en la que abundan los talleres para escritores en ciernes no ocurre lo propio con lugares donde se enseñe a crear a Revista La Avispa Nº 35

través de la lectura. El horror a y de las fotos –pueden recordarse aquí a páginas de Barthes, Sontag, Warhol y hasta el clásico de Silvina Ocampo titulado precisamente Las fotografías– es un itinerario que debe recorrerse desde el comienzo mismo del texto, ya que Santamarina recibe las del accidente fatal de su mujer, Sabrina. Lo que comienza como un anuncio premonitorio nos lleva a otra época y a otro perso-

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naje que funciona como eje de la historia: Piaget, un profesional encargado de inmortalizar a las víctimas de la represión en la última dictadura que sufriera Argentina. La extensión discursiva de Piaget logra eclipsar, momentáneamente, a los otros personajes de la historia. Sus diálogos con el capitán de Marina al que sirve proponen cáusticas bromas no exentas de sadismo: así, este capitán imagina una foto eventual del unitario asesinado en El matadero de Echeverría y lamenta que no existan testimonios pulidos y satinados al respecto. Un daguerrotipo no bastaría para causar pánico. Piaget se halla indisolublemente ligado a un triste personaje llamado Marcia Nadina, con un regusto singular que la une a Piaget: los cementerios, las cruces, los túmulos, las criptas y un hijo muerto. Por contraposición y trasladándonos sin previo aviso a la redacción de un diario, en el que también trabajan tanto Piaget como Santamarina, nos hallamos ante un mundo donde las agudezas intentan pasar por inteligencia, ya que es fácil disfrazarse. En ese lugar hará su aparición la adolescente Rosarito, una joven que se encargará de satisfacer las apetencias de Santamarina delante del cadáver de Sabrina. El sexo, en todo el texto, se halla indisolublemente ligado a la muerte, lo que otorga a esta novela corta de Margulis –quien aparece también como un personaje más en la redacción– un sesgo decididamente tanático. La soltura en el terreno sexual, algo que se agradece porque corresponde a una cierta picaresca de buena cepa tan vieja como La lozana andaluza de Fray Francisco Delicado en el siglo XVI es, en el caso de Margulis, de una complejidad poco frecuente: la agonía, los cadáveres, los ritos emparentados con la muerte provocan erecciones. No siempre es feliz la exploración en el área, ya que no se sabe por qué un personaje satélite como el de Roque nos ofrece el relato de su noche con un travesti que cualquiera puede encontrar en un blog de internet o en esos lugares telefónicos especializados en esta clase de historias. El paseo por el unheimlich freudiano tiene como fuente el período 1976–1983 y lo que aquí se relata, el horror padecido, condiciona las vidas de todos los que intervienen, aún en su aparente frivolidad desprejuiciada. ¿Cómo ahogar la angustia?

Margulis recurre al sexo y es, en cierta manera, un escape como cualquier otro. Algunos dirán el más sano, otros el más alcanzable, el más próximo. El deseo que asoma en la descripción de ciertas figuras femeninas –la joven Marcia Nadina, Rosarito– las entrega como verdaderos objetos a ser consumidos como paliativos del dolor y, en el caso de Piaget, del sadismo. El diálogo, uno de los graves problemas de la literatura, el cine y la televisión argentinos pareciera no tener tampoco freno en el caso de Margulis. Sin embargo, no debe confundirse con el de mucha de la literatura crapulosa que viene publicándose en el país desde hace décadas. No hay en el mismo nada del naturalismo asfixiante y pedestre al que estamos acostumbrados: sencillamente, esta gente habla como piensa y piensa como habla. Para bien o para mal. Párrafo aparte merece el grotesco –género porteño por excelencia– que campea por la breve sinopsis que Hans redacta sobre la historia argentina. Y en las antípodas, el lirismo asoma en las alucinadas visiones de la agonizante Sabrina. Algo habría que pedirle a Margulis y es que no tenga en cuenta a ese lector invisible cuando escribe. Los textos fáciles no son, precisamente, los que logran que la literatura avance. Él posee las herramientas necesarias para crear lectores inteligentes, esos de los que hablábamos al comienzo de esta reseña. El facilismo se olvida y lo que perdura, tal vez, son ciertas imágenes que muy poco tienen que ver con el mundo mediático y previsible en el que vivimos. En el lector dibujado por el texto asoma la inseguridad nada estable del universo postmoderno. Es, además, indiscutible, que alguien que se dedique a ficción en nuestros días deba poseer un amplio manejo de códigos. Margulis no vacila en mezclar a Alfredo Alcón y a las recetas de cocina –loas al asado argentino– a Beethoven con la tristeza marginal de un pueblo y de una adolescencia ya perdidos. No sabemos si se ha dicho, pero aún cuando el hipercultismo sea necesario, debe ofrecerse tal y como en Fuera de foco, sin alarde alguno. Una pregunta que el lector podría, tal vez, hacerse al concluir el texto es la siguiente: ¿seguimos viviendo fuera de foco?

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Teatro ¿QUÉ ENCIERRA LA PALABRA TEATRO? Con ese interrogante nos estrellamos con frecuencia. Existen demasiadas respuestas a una sola pregunta. Si buscamos en un diccionario hablará de un sitio destinado a la representación de obras dramáticas u otro tipo de espectáculo público - Arte de componer obras dramáticas o de representarlas - Conjunto de todas las obras de ese género literario perteneciente a un país, una época o un autor por ejemplo: el teatro griego, el teatro de Lope de Vega, etc. - Un hecho con el propósito deliberado de llamar la atención o dar carácter espectacular o efectista a una actitud o expresión... Y así podríamos dar forma a diferentes maneras de querer explicar un hecho artístico creado basándose en emoción pura desde lo racional. Si uno parte de la base de los diferentes intereses que mueven a los distintos componentes de un espectáculo teatral desde del dueño de sala, el director, el dramaturgo, el actor, el escenógrafo, el musicalizador, vestuarista y tantos otros que intervienen en una obra de teatro, podríamos hasta dudar que tanta gente pudiera ponerse de acuerdo para montar una obra de teatro. Sin embargo es la acumulación de toda esa técnica y sensibilidad puesta a la orden de un texto lo que realiza el milagro de poner sobre un escenario un hecho vivo. Porqué cuando la obra está en escena es la vida misma que está puesta a consideración del público presente. No importa el conflicto en que se centre la historia, para aquellos que participan de la puesta, lo que se representa sobre el escenario es la vida misma y para eso un conjunto de pasiones y energía ha trabajado durante muchísimo tiempo. Nuestro teatro emplea con frecuencia textos clásicos, que nos permite confrontar nuestro hoy con nuestro ayer o al menos poder mirar en perspectiva si existen diferencias y aunque este teatro se maneje con la propuesta de gestos y sonidos elementales, serán perceptibles más allá de la palabra, porque será aliRevista La Avispa Nº 35

mentado por la introspección y sumido en el Super-Yo social formado en un clima nacional definido e inseparable de él. Dicen que el teatro es político, creo firmemente que sí, como la literatura o cualquier medio de expresión. Estamos imbuidos de realidades cotidianas a las cuales un artista no puede eludir porque forman parte de su existencia, y repito, el teatro recrea la vida misma. En este momento pasamos por un periodo de trabajo teatral muy enérgico. Con gente que trabaja con seriedad en la búsqueda de nuevas propuestas, búsquedas muy interesantes y a diferencia de otras épocas, han logrado alejarse de los modelos europeos, para incursionar en el lenguaje de la vivencia propia. Hemos retornado a mirar en nuestro ombligo como una manera de poder cambiar energías conocidas con el espectador. Dijo Jerzy Grotowski “Cada representación teatral es una automirada en el espejo, un sonido profundo en nuestras imaginaciones y tradiciones, y no un relato de lo que un día fueron las imaginaciones de otros hombres. Cada representación construida sobre temas contemporáneos es el reencuentro de la factura superficial del día de hoy con sus raíces profundas y sus motivaciones secretas”. Pienso que esta nota es solo un brevísimo repaso de lo que significa el teatro para quién escribe, existen muchas maneras de ver este tema, como son diversos los argumentos que rodean el arte en general. De todas maneras me agradó escribir unas palabras sobre este sentir que es el teatro.

Alejandro Gómez (Mar del Plata) <halegomez2003@yahoo.com.ar>

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Cine y TV

Los premios de la Academia versión 2006 Un Oscar de reparto Esta temporada los latinos fueron estrella en las nominaciones, pero el premio terminó repartiéndose equitativamente. Al fin se le dio a Scorsese, después de una ceremonia para el bostezo. Comentamos aquí algunos largos estrenados en Mar del Plata antes del Festival de Cine. Los mejicanos estaban ahorita de fiesta: entre máscara de un mismo fatum insobornable. Suyo fue Guillermo del Toro (El laberinto del fauno), Ale- Amores perros (1999), hasta ahora su mejor film, jandro González Iñárritu (Babel) y Alfonso y, trasladado a Hollywood, ese equilibrio sin red Cuarón (Los niños del hombre) recaudaban tantas para actores llamado 21 gramos (2003). Lo que candidaturas que hicieron bien en flamear la bande- enlaza los tres relatos de Babel es una escopeta de ra tricolor entre las butacas. No les fue tan glorio- caza: un turista japonés se la transfirió a un pastor samente como esperaban pero fue estricta justicia egipcio, y los dos hijos cabreros del que la adquirió encaramarlos al podio al menos en los papeles; las practican puntería a su vez con un ómnibus de excocardas apetecibles –director y película—le cu- cursión y le atizan un balazo en el cuello a una papieron a Martin Scorsese, un premio que pareció seante americana (Cate Blanchett) casada y en más por trayectoria y por la culposa memoria de crisis con Brad Pitt; a partir de allí se extienden los votantes, cansados de relegarlo por mejores lo- los afluentes colaterales, como el episodio de la gros. A Clint Eastwood le tocó irse con las manos adolescente sordomuda (Rinko Kikuchi, vacías. Venían cantados Helen Mirren (La reina) nominada) y el de los hijos del matrimonio yanqui, y Forest Whitaker (El último rey de Escocia) como perdidos junto a su niñera (Adriana Barraza, tamprotagonistas. Sorprendió el veterano Alan Arkin bién nominada) en el desierto de Tijuana, una vez en suporting role (Pequeña Miss Sunshine) y nues- que el sobrino de aquella (Gael García Bernal) tro Gustavo Santaolalla, autor de la mejor banda los abandonara corrido por la policía fronteriza. Los sonora, cuando lo habían destacado en el 2005. tiempos se superponen y al comienzo no sabemos Ellen de Generes de animadora no le causó gracia qué dolor aprieta la voz del papá Pitt al hablar vía ni a la novia, dentro del show más embolante que teléfono, malherida su esposa, con sus nenes todavía en California, antes de la peripecia que habrán se recuerde. de sufrir ambos y la criada, que se los llevará al Perdidos en Tokio, Tijuana, El Cairo... Iñárritu casamiento del hijo tras la frontera de la cual voles un fatalista profesional sin fronteras. Segrega la verá a pie. Iñárritu construye un fresco misma pasión oscura hacia lo irreversible y predes- pluriidiomático sobre la incomunicación, literal en tinado que le vimos a su compatriota Arturo el caso del cuento en Tokio, el desencuentro y la Ripstein, pero mientras éste se obsesionó con el soledad en la aldea global, como dilatando su condestino mejicano puro, paseándose a través de las cepción al mundo entero desde el desgarramiento distintas clases y períodos –la clase media moderna puramente azteca de Amores. Menos trágica en geen Principio y fin (1993), los 50 viajando sobre neral que ésta–aquí el desenlace más duro lo sufren viudas ricas y pobres y una pareja criminal los pastorcitos, los únicos que jalan el gatillo—Badesclasada en Profundo carmesí (1996), el bel sentencia por igual a la gente en puntos cardilumpenaje en La mujer del puerto (1991)—el jo- nales distintos. La naturaleza en México, el acto ven Alejandro prefiere el tester contemporáneo y el individual asesino pero difícil de condenar dada la recurso altmaniano de mixar historias aparentemen- travesura de los chicos egipcios, la discapacidad y te ajenas entre sí que terminan unidas por el vérti- su aislamiento en Japón. Bella y tremenda, oculta ce, estrategia de acróbata donde el azar sólo es la sin embargo el peligro de que el molde del Página 51

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multicuento, tan apropiado para evitar el tedio de la narración única, caiga en zócalos de desinterés, según enganche más uno sobre otro. La reina y el as. Cuesta creer que La reina (The queen, de Stephen Frears) haya gozado de seis candidaturas incluyendo guión, película y director, precisamente donde más flaquea, mientras vestuario, música y mejor actriz ya le hubieran hecho sobrada justicia. Helen Mirren queda calcada a escala con la reina Isabel, eso sí, pero el otrora sátiro antisistema Frears resulta demasiado respetuoso, quizás debido a que la protagonista real sigue viva y coleando y le pesó en la honra ser súbdito suyo. Como fuese, la muerte de Lady Diana Spencer, la Princesa del Pueblo ninguneada por la dinastía gobernante y llorada hasta inundar de flores Buckingham por la plebe, elige un sesgo complaciente y conciliador, reprochable viniendo de quien supo pegar duro sobre la hipocresía británica: recordemos la pareja gay de Ropa limpia, negocios sucios (1985) y la de Susurros en tus oídos (1987), manoséandose con el fondo de la boda real, justo la de Charles y Di. Incluso mudado a USA la democrática parodia Héroe accidental (1992) lo empinaba como un buen heredero de Capra y Billy Wilder, y pudo serlo si no hubiese transado el clásico pro-lucimiento de Julia Roberts (Mary Reilly, 1996) o achacara síntomas de comediógrafo de happy end en la reciente Mrs. Henderson presenta (2005). Frears claudica ahora y por partida doble, repartiendo el estrellato entre Isabel y Tony Blair (Michael Sheen), a la sazón flamante Prime Minister en 1997, coincidiendo con la luctuosa muerte de la princesa. Porque toda la trama consiste en cómo Blair persuade a la distante monarca de abdicar su frialdad frente al dolor de los ingleses, y avenirse a un discurso televisivo para show us you care: confesar que también ella lo siente. Antes que hacerla opinar y quejarse, el guionista Peter Morgan y Frears eligen modular sobre su rostro, adivinar sus dudas y verla despojarse del lastre de una tradición secular que la obliga a apartarse del asunto, vuelto enseguida razón de estado. Cierto es que Blair pinta como el moderadísimo laborista más afín a la casa Windsor que cualquier rival thatcherista, pero Frears no critica eso sino, se diría, casi lo ensalza, y a cambio le mastica la yugular Revista La Avispa Nº 35

al marido de la reina, el príncipe Felipe (John Cromwell), el más reaccionario de la corona. Una muy humana Isabel lamentando la suerte de un gamo de mucha cornamenta –¿la propia Lady Di presa de su parentela política?—es toda la licencia que se permite de ingresar en su interioridad. Los infiltrados no será, dijimos, lo mejor de Scorsese, aunque comparada con la aguachenta El aviador (2005), ensambla perfectamente dentro de su filmografía: regresó pues el artista del hampa, el de Buenos muchachos, que ahora revistan en la policía de Boston. Primera vez, de paso, que suscita una remake de otro film, el chino Infernal affairs (Andrew Lau y Andy Mak, 2002 y secuelas: las vimos en el Festival de Mardel). Hay un doble agente (Leonardo di Caprio) que acepta el yugo de meterse entre las fauces del dealer Jack Nicholson, y otro –Matt Damon—, al revés, topo en el precinto para frustrar las razzias y encerronas tendidas contra aquél. El gato y el ratón se dirime entre ellos más que ante el mafioso, y en ese juego de identidades solapadas el nervio del viejo Martin, intacto, chorrea sangre, homenaje transversal a sus ancestros chinos; diálogos cortados a cuchillo y un submundo wasp y masculino, y personajes feroces siempre a punto de estallar a los que apenas diferencia la placa. Vuelven a estar en su salsa los irlandeses y el italiano, ahora puñulan traficas de ojos rasgados y acechanzas a través de celular, y el tema del traidor y del héroe. Como siempre, al setentón Jack dan ganas de aplaudirlo y rebaja a sus jóvenes sucesores a mera comparsa. ...Pero Hollywood nunca falta. En el 2005 fue Cinderella Man (El luchador) de Ron Howard y en 2006 The pursuit of Happyness, o sea, En busca de la felicidad. Quiero decir, la consabida apología del american dream, del ciudadano-común-perdedor que asciende desde el fracaso más miserable a la rehabilitación y la riqueza, y proporciona un Ejemplo de perseverancia a quienes –no lo saben—serán losers siempre. Para acentuar a trazo grueso el despropósito, la desventura del joven emprendedor negro al que se le derrumba la vida pero sabe exprimirse el sudor y triunfar, la dirige un italiano de importación, Gabriele Muccino –parece un anagrama de Michael Cimino—que arrivato a las Grandes Ligas no podía sino elogiar el sistema

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meritocrático ingastable de la Tierra de las Oportunidades. Baste saber que se basa en una true story, terrorífico letrero que suele enaltecer el mismo imaginario, el de la realidad que copia a la ficción. La hagiografía del tal Chris Gardner se enfrasca en el talante de Will Smith, modelo de sueño autocumplido si los hay: un tipo que se la pasa pateando hospitales para vender sin fortuna escaners y lo abandona la mujer, pero, de tropezón en tropezón, lo consuela la compañía del hijo –el propio párvulo de Smith, Jaden—y en una selva impiadosa como Wall Street se irá empecinadamente abriendo paso. El intento de reeditar el tierno dueto de Ladrón de bicicletas, padre y vástago, sale a medias: son otros tiempos, no existe final desdichado y las hilachas de los bolsillos son apenas otro desafìo. Salva las papas el estupendo trabajo de Smith, cuándo no, encima candidato al Oscar. La prédica de un profeta evangélico, y la fauna cuasi angelical de los brokers en pleno auge de los reaganomics, más el rotulo epilogal que informa cómo el rotoso Gardner se transfiguró en multimillonario horripila con su edificante moraleja panoficialista. El buen tino del votante masivo evitó que Diamante de sangre (Blood diamond) se alzara a la cima de la noche, dadas sus cinco candidaturas para la entrega número 79 del Academy Award. Fiero y ambiguo, Di Caprio se luce en la piel de un afrikaner contrabandista de diamantes, en medio de la guerra civil de Sierra Leona a fines de los 90 y se gana bien la nominación, igual que su compañero de andanzas Djimon Hounsou, esclavo del FUR

(Frente de Unidad Revolucionaria) puesto a recoger las piedritas preciosas. Ocurre que los americanos han descubierto Africa en el 2000 como en los 80 Centroamérica, y la pintan como una fosa darwiniana llena de asesinos y corruptos jurásicos, lo cual no sería del todo falso si no la atravesase la mirada superior, soberbiamente humanitaria y oscuramente bienintencionada de los nuevos colonizadores. Desde que Bruce Willis y Lágrimas del sol (2003) posó su culo camuflado en el continente negro, y en un relámpago de osada lucidez Andrew Niccol denunció el horror de ambos bandos (me refiero a El señor de la guerra, 2006), ya se ve adónde habrá argumentos que parasitar; de eso también habla, aún en pasado, El último rey de Escocia, de Kevin MacDonald. En Diamante tenía que haber un negro bueno y compadre, Hounsou, abnegado padre que quiere rescatar a su nene, que juega a la guerra con armas de verdad del lado del FUR. La dulce carita de Jennifer Connelly, periodista comprometida y yanqui, y un funcionario, también yanqui, arrebatado de pasión en un discurso contra toda violencia bélica, créase o no, doran la frutilla del postre de un film ampuloso y olvidable. Quedan todavía películas en el tintero. Algunas veremos después del Festival. Este año el Oscar fue de reparto y ligó cada una el suyo. O casi.

Gabriel Cabrejas (Mar del Plata)

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Concursos

EL CENTRO CULTURAL DE NECOCHEA Y BIBLIOTECA POPULAR “ANDRÉS FERREYRA” ORGANIZA LA “FIESTA NACIONAL DE LAS LETRAS 2007” E INVITA A PARTICIPAR DEL “CONCURSO DE POESÍA” BASES DEL CONCURSO 1.- El C. Cultural de Necochea y Biblioteca Popular “Andrés Ferreyra”, convoca a escritores argentinos a participar del Concurso “Premio Fiesta Nacional de las Letras 2007”, dedicado a POESÍA. 2.- El Jurado, integrado por destacados escritores de reconocimiento nacional e internacional, será designado por la entidad organizadora. 3.- Podrán participar del Concurso, escritores argentinos, mayores de 18 años, con residencia permanente en el país. 4.- Las poesías deben ser inéditas y escritas en español. El tema será libre, así como la rima y métrica. 5.- Podrán presentarse hasta 2 (dos) poesías con un máximo de 25 versos cada una. 6.- Las obras serán presentadas en hojas blancas, tamaño A4 a una sola carilla, escritas con letra Times New Roman, tamaño 12 a doble espacio, el original y 5 (cinco) copias, firmadas con seudónimo dentro de un sobre tamaño oficio.(Si presentan dos trabajos los seudónimos deben ser distintos y en sobres separados). En sobre aparte y cerrado, se incluirá una ficha con los datos del autor: Nombre y apellido; número de documento; lugar y fecha de nacimiento; domicilio; código postal; teléfono y si es posible dirección de E-mail; en el exterior del sobre se escribirá solamente el seudónimo y el título de la poesía. 7.-El plazo de admisión de los trabajos será del 15/02/07 al 30/04/07. Se podrán entregar: - Personalmente en el Centro Cultural de Necochea en el mes de febrero del 15 al 28 en el horario de 16 á 21 y en marzo y abril en el horario de 9 á 11 y de 15 á 20:00. - Por Correo Postal a la siguiente dirección: Concurso de Poesía Premio Fiesta “Fiesta Nacional de Las Letras 2007” Centro Cultural de Necochea y Biblioteca Popular “Andrés Ferreyra” Calle 54 Nº 3062.- CP (7630) Necochea.- Provincia de Buenos Aires Por consultas: TE: 02262-42-4806 8.- Se establecen los siguientes premios Primer premio: a) La suma de $ 1.000= en efectivo. b) Plaqueta de honor. Segundo premio: a) La suma de $ 600= en efectivo. b) Plaqueta de honor. Tercer premio: a) La suma de $400=en efectivo. b) Plaqueta de honor. Menciones: El Jurado entregará 5 menciones de honor. 9.- El Jurado, cuyos nombres se darán a conocer en la entrega de premios, se expedirá en octubre. Loa premios serán otorgados en la jornada de clausura de la Fiesta Nacional de las Letras, el 11/10/07 10.- No podrán participar de este Concurso, los familiares de los organizadores. 11.- Los trabajos recibidos no serán devueltos. 12.- La participación será libre y gratuita por lo tanto el participante NO deberá abonar ningún arancel. 13.- El simple hecho de participar en el Concurso implica el conocimiento y la aceptación de estas bases. 14.- Todo asunto no previsto será resuelto por el Jurado. Más CONCURSOS en www.lacultura.com.ar/concurso/ también en nuestra página www.delapalabra.com.ar Revista La Avispa Nº 35

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Libros y revistas recibidas

Tu voz, mi voz Luis María Sobrón Colección Metáfora - Ed. Vinciguerra Siempre con un pie en la metafísica, en este nuevo poemario, Sobrón nos conduce una vez más hacia la indagación del ser. La obra está dividida en cuatro secciones –Vigilia, Voces, Ceremonias y Evocación– de nueve poemas cada una, en las que recuerda, re-descubre y profundiza la temática amorosa (ya iniciada en su libro anterior: Odas), a la vez que explora sus ritos con la obstinación de revelar ya no al amor sino a ese amor capaz de redimirlo –como el mismo invoca– y recién a través de él, conferirle su total significado y plenitud. Siempre ha sido ésta una temática peligrosa y difícil de abordar pero se trata aquí de un pasión serena, que no hace uso de la nostalgia como recurso; habla Graciela Maturo en el estudio preliminar, de un sentimiento contenido, iluminado por la serena reflexión. Mucho más despojado que en libros anteriores el autor sigue valorizando el manejo del lenguaje sobre cualquier otro recurso, principalmente la elección de los adjetivos, ya que al haber prescindido de las metáforas que caracterizan su poética, han quedado realzados. Tal vez por esto la figura amada en Tu voz, mi voz se parece al amor imperfecto de Juarroz “Lo imperfecto es la forma que la perfección asume para poder ser amada”. Sobrón parece cortejar la exquisitez, el refinamiento, la distinción y la gracia: hay un porqué amar ese cuerpo apenas “adivinado por sacerdotes de antiguos monasterios”. La palabra, dice el poeta, se enamora de la memoria y la memoria del pensamiento; por eso este poemario presenta una pasión que, sin dejar de revivir el amor/cuerpo borda prolijamente un amor cerebral, medido, sin desbordes. Sin embargo, en la sección denominada Ceremonias, el raciocinio deja lugar al sentimiento; es el cuerpo quien se expresa, lo que permite al fraseo liberarse de cadenas intelectuales. Es entonces cuando la sucesión de poemas adquiere el ritmo y tono de una verdadera liturgia, una auténtica celebración del acto amoroso. Podría hablar de

una dialéctica que se expresa en la vigilia pero es carne en la noche de los cuerpos; tal vez por esto sea ésta, la sección que adquiere, a mi criterio, el nivel más alto. Es a partir de Ceremonias cuando y donde los límites entre el yo y el otro desaparecen. No es de extrañar que llegue a preguntarse “quién soy”: su propia figura nombrada depende de la mirada del otro para existir: “Tus pies descalzos (…) grabaron en la arena mi nombre”, porque sucede que el trazo de un nombre en la arena puede ser desdibujado, moldeado por el agua o el viento. Esto da paso a nuevas voces, como en “deletreo palabras que el aire piensa” o “voces extrañas recordaron (…) que tu boca (…) aprendió a llorar”, que expanden demarcaciones antes aparentemente precisas. Ya no se trata de encontrar a la poesía en una mujer, de hacer un catálogo con sus bondades o sus llagas, sino de hallar su origen en la mística del hueso y dar solemnidad a las manos capaces de recorrer tanto el cuerpo de la palabra como el del deseo. Todo lo intelectualizado en Vigilia o nombrado en Voces se transforma en un duelo entre la posibilidad y la imposibilidad de un amor que a la vez se regocija y resiste gracias a la idea de Heidegger. Si existir es ser para la muerte; el amor también está destinarlo hacia lo que lo hace preciado y precioso: la certeza de su finitud. Esto hace que la lectura de la última sección –Evocación– nos haga volver sobre nuestros pasos y esta idea avance como una zarza invadiendo y resignificando la perplejidad y ese asombro gozoso plasmados en los primeros poemas. Si es verdad lo que sostiene Emerson: “un hombre no es nada más que la mitad de sí mismo: la otra mitad es su expresión”, Sobrón sin duda ansía completarse a través de su obra. Si a esto le sumamos la sentencia de Rilke: “una obra de arte es buena cuando nace de una necesidad” la búsqueda de la poesía redimirá al hombre.

Marcela Predieri - delapalabra@hotmail.com

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Grupo delapalabra


La Avispa Nº 35 - Mar del Plata - Argentina

Una novia para King Kong Eduardo Espósito - Ediciones Amaru - poemas Simple vuelo que trastoca lo profundo. Lo indica perfectamente uno de sus versos “como un pájaro dentro de un pájaro” que a fuerza de metamorfosis de lo cotidiano se hace poesía. Sarcástico idioma de puñales y también de amor, de sexo y de infancias, de lo que sobrevuela en perfecta pirámide. Espósito puede con su palabra derribar un ladrillo y llevarnos a un tiempo de nuestras vidas dentro de lágrimas, a décadas y mujeres, a catástrofes, al nocturno paraíso de la especie humana cuando dice “decapitado y vivo al mismo tiempo”. Es el orgasmo que nos sigue respirando en el más íntimo deseo de lo que puede gozar un hombre en la memoria. Esos cuerpos que aún nos tocan por sobrevivir, por respirar en lo que también aún está inválido en la belleza. Eso de casarse con la vida sin medida de palabras.

Espumas. Lina Cafarello Editado por la autora en Buenos Aires en Marzo de 2006 Estas Espumas son fruto de un oleaje profundo proveniente de un mar transparente que es grato navegar. Es poesía noble y bien trabajada. Un libro que sin esfuerzos aparentes, sin nada forzado y con sus vaivenes nos dice la capacidad de la autora para hacer hablar a lo simple. Fernando Bonatto

Luis Escobar - luislupreste@yahoo.com.ar

Ilustró La Avispa Nº 35 César Fernández <cfv-@hotmail.com> 1979 - Nace en la ciudad de Montevideo, Uruguay. 1986 - Estudios Primarios. 1992 - Da sus primeros pasos en la Expresión Plástica en el Atelier del Prof. “Edison”. 1992 - Cursa en UTU Ciclo Básico. 1995 - Ingresa a la Esc. de Artes y Artesanías Dr. PEDRO FIGARI; donde cursa 3 años de Publicidad Gráfica. Simultáneamente realiza los primeros trabajos para el Publicista Carlos A. Nabarro; también una serie de ilustraciones para el Empresario A. Núñez Pintos. 1997 - Continúa su actividad. de manera independiente. 1998 - Comienza a incursionar en los medios audiovisuales en el curso de “Realización de Video Cine”, en la Escuela Contraplano, A cargo del Prof. C. De Ferrari Manevich de la Universidad de Lima y la Esc. de Cine de Praga. 1998/99 - Finaliza el curso de “Realización de Video Cine”. 1999 - Concurre al curso de Composición y Armado En Pantalla, en Esc. de Industrias Gráficas UTU. Conjuntamente continúa Profundizando sus conocimientos en el arte, en el Atelier de Casa de Cultura; Revista La Avispa Nº 35

con el Prof. R. Couto y Acuarela con el Prof. J. Lage. 2000 - Egresa del Curso de Composición y Armado en Pantalla siendo, seleccionado un trabajo suyo (por concurso) para representar a dicha institución en su campaña de difusión pública a nivel nacional. 2000 - Continúa experimentando en la expresión plástica en Casa Municipal de Cultura. 2001 - Desempeñó tareas en la difusión gráfica, en el SISTEMA NACIONAL DE TELEVISION CANAL 5 SODRE / TELEVISIÓN NACIONAL “tveo” . 2002/03 – Finaliza su actividad en el Sistema Nacional de televisión y continua su actividad de forma independiente. 2003/04 – Realiza el curso de Materiales para Artes Plásticas con la restauradora de arte de la IMM (Intendencia Municipal de Montevideo), Nair Gonzalez. Realizando algunos trabajos en conjunto, particulares y para dicha institucion. 2004/05 – continua su actividad en el Taller de la restauradora Nair Gonzalez. Paralelamente cursa escultura en la Escuela de Artes y Artesanías Dr. Pedro Figari. 2006 – Ingresa al Universidad ESCUELA NACIONAL DE BELLAS ARTES (E.N.B.A).

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