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ÂżMe cuentas un relato de terror?

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¿Me cuentas un relato de terror? Octubre, 2017

Edición, diseño y maquetación: Laura Cánovas Pardo

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ÍNDICE PRÓLOGO.............................................................................................................................. 8 LA FOTO DEL TERROR por María Alarcón Carrillo (1º A) ....................................................... 10 LA NIEBLA por Abel Avilés Cuadrado (1º A) .......................................................................... 11 TRUCO O TRATO por Mª Victoria Babushok ......................................................................... 12 SOMBRAS MUERTAS por Idoia Barceló Baños (1º A) ............................................................ 13 LA CALABAZA REAL por Mario Borja Pedrosa (1º A) ............................................................. 15 LIU JUN, LA CHINA ENLOQUECIDA por Francisco Castro Parra (1º A).................................... 17 ALYSON por Ana Costa Saura (1º A) ..................................................................................... 19 LA CASA EMBRUJADA por Candela Egea Cuevas (1º A) ........................................................ 22 ACABANDO CON LOS ABUSONES MALDITOS por Esmeralda Fernández Almansa (1º A) ....... 24 EL ORFANATO por Jaime García López (1º A) ....................................................................... 26 LOS YOUTUBERS FALLECIDOS por Buenaventura Gómez Espadas (1º A) .............................. 29 EL HOMBRE VIVIENTE por Laura Guerrero Torralba

(1º A) .................................... 31

EL SUSTO DEL SIGLO por Julia López Gil (1º A) ..................................................................... 32 ALGUIEN EN LA CASA por Pablo A. Lorca Gálvez (1º A) ....................................................... 33 LA NIÑA DEL HOSPITAL por José David Martínez González (1º A) ......................................... 35 EL HOMBRE DE TRAPO por Pablo Martínez Sánchez (1º A) .................................................. 37 ¿QUIERES QUE TE CUENTE UNA HISTORIA? por Adriana Melgarejo Guillén (1ºA) ................ 38 EL MAYORDOMO CAZAFANTASMAS por Marcos Planes Martínez (1ºA) .............................. 40 UNA FIESTA INESPERADA por Athenea Ros Carrión (1º A).................................................... 41 DESCUBRIENDO HALLOWEEN por Pablo Rubio Nicolás (1º A) ............................................. 42 EL FAMOSO CASO DE LOS BURNEY por Ignacio Salmerón Guerra (1º A) ............................... 43 EL FANTASMA DE LA CASA ENCANTADA por Adrián Vicente Hernández (1º A) .................... 44 LA NIÑA DEL POZO por Carmen Yelo Martínez (1º A) ........................................................... 45 LA PRESENCIA por Elena Mª Zamora Martínez (1º A) ........................................................... 47 EL CUERPO MUERTO por María López Orenes (1º B) ........................................................... 48 EL PARQUE MALDITO por Alejandro Manchón Marín (1º B) ................................................ 49 LA FINCA ABANDONADA por Gemma Martínez Castaño (1º B) ............................................ 50 EL MISTERIO DE ALGEZARES por Andrés Alejandro Martínez Moreno (1º B) ........................ 52 COLE TORMENTOSO por Ismael Pérez Cayuela (1º B) .......................................................... 53 EL PAYASO ATRACADOR por Sergio Pérez-Guillermo del Valle (1º B) ................................... 55 PISTAS EN EL BOSQUE por Lucía Pujante Moreno (1º B) ...................................................... 56 6


EL FANTASMA TRISTÓN por Ainhoa Alonso Sánchez (1º C) .................................................. 58 LA CASA ENCANTADA por Iris Garrido Bachiller (1º C).......................................................... 59 CONOCIENDO LA NOCHE DE HALLOWEEN por Semjahsé Guía Marco (1º C) ........................ 61 LA NOCHE DE LOS ZOMBIES por Andrea Huéscar Marín (1º C) ............................................. 62 LA VENGANZA DE LA RESUCITADA por Noemí Jiménez Morales (1º C) ................................. 64 SOBRE HALLOWEEN por Iván López Albaladejo (1º C) .......................................................... 65 LOS CHICOS DE LA CURVA por Antonio Pérez Pérez (1º C) ................................................... 66 M. ÁNGELES Y LA CASA ENCANTADA por Nerea Segorbe Pérez (1º C) .................................. 67 MI NOCHE DE HALLOWEEN por Lucía Torralba Esteban (1º C) ............................................. 68 UN SUCESO PARANORMAL por José Manuel Zapata Muñoz (1º C) ...................................... 70

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PRÓLOGO Un año más, a través del relato de terror, hemos querido motivar a nuestros alumnos de 1º de ESO del Colegio San José (http://www.colegiosanjose-espinardo.com/) para que desarrollen su creatividad. Se trata de una actividad realizada en la asignatura de Lengua y Literatura y que supone, no solo trabajar la escritura, sino liberar su imaginación delante del ordenador, construyendo historias impactantes que nos pondrán los pelos de punta. Con esta recopilación de relatos breves, podremos adentrarnos en casas abandonadas, encontrarnos con espíritus que quitan el hipo, conocer juegos para invocar a almas diabólicas, aventurarnos en acampadas en las que no se puede pegar ojo, escapar de zombis hasta quedarnos sin aliento, saborear los caramelos del “Truco o Trato”, elegir el disfraz que consiga hacernos gritar, investigar las muertes de antepasados que nos visitan… Y todo gracias a estos jóvenes escritores. Espero que estéis preparados para comenzar a leer este libro en un día en el que puede pasar de todo, donde lo paranormal deja de serlo y el pánico se apodera de todos los que vivimos la noche de Halloween o la Noche de todos los Santos.

Laura Cánovas Pardo Profesora de Lengua y Literatura

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LA FOTO DEL TERROR por María Alarcón Carrillo (1º A) Érase una vez un chico que se llamaba Alejandro. Tenía nueve años y era el día de Halloween. A él no le gustaba ese día porque le daba mucho miedo. Cuando se iban del colegio, un amigo suyo que tenía un móvil, le enseñó estas fotos, sabiendo el miedo que tenía.

Alejandro salió corriendo para su casa. Cuando su madre llegó, él estaba en su cuarto preparando un vídeo de miedo para el niño que le enseñó las fotos. Al día siguiente, Alejandro fue al colegio, ese día salió en las noticias que un chico había muerto por la “ballena azul”. La profesora comentó si alguien sabía lo que era eso y nadie lo sabía, la seño se lo explicó, que era un juego de internet para suicidarse. Se pasaron la clase opinando sobre aquel tema. A Alejandro se le olvidó enseñarle el vídeo a su amigo cuando iban para su casa porque él estaba pensando en la “ballena azul”. Cuando llegó a su casa miró lo que era y le salió esta imagen

Alejandro se la enseñó a su amigo. A este le entró tanta curiosidad que se descargó el programa de la “ballena azul· y le salieron estos 3 retos: 1º Hacerse el dibujo en el brazo 2º Robar algo importante 3º Tirarse desde un 8º piso

MURIÓ Y SIEMPRE QUE JUEGAS A ESTO, SALE SU ALMA EN LA ÚLTIMA PRUEBA.

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LA NIEBLA por Abel Avilés Cuadrado (1º A)

Lunes 31 de octubre, 7:00 A.M Me levanté como otro día cualquiera para ir a clase. Pero lo que yo nunca imaginé, es que no sería un lunes más. Al asomarme por la ventana, pude ver que había amanecido con una niebla más espesa de lo normal. Me preparé y salí de camino a la escuela. Era muy extraño, me di cuenta durante el trayecto que las personas caminaban con la mirada perdida. No conversaban entre ellos. Seguí caminando y en unos minutos ya estaba sentado en mi mesa, junto con mis compañeros. ¡¡Ellos tampoco hablaban!! Sus miradas perdidas estaban clavadas en las ventanas, mirando esa extraña y densa niebla que apenas dejaba entrar la luz del día. Sonó la campana, fue entonces cuando todos esos ojos perdidos se posaron sobre mí. Avanzaban lentamente hacia mi mesa. Me di cuenta de que algo les había cambiado. Sus pieles pálidas, sus ojos totalmente negros y sus dientes afilados uno a uno. Me tenían rodeado. Entendí entonces que había llegado mi fin. Solo se me ocurrió gritar y cerrar los ojos. No tenía escapatoria. Gritar, gritar y gritar, hasta que ya no me salía la voz. Cuando me atreví a abrirlos, miré a mi alrededor y me di cuenta de que estaba totalmente solo. “¿Dónde estaban? ¿Qué había pasado? ¡También la niebla había desaparecido!!” Salí corriendo al patio y para mi sorpresa, todos estaban fuera con toda normalidad, como si nada…… Solo comentaban la extraña niebla. 11


TRUCO O TRATO por Mª Victoria Babushok

Ella entró en la mansión con unos ojos abiertos de asombro, las pupilas se le cerraron y solo se veían dos ojos blancos. ¡Oía gritos sin parar! No sabía que se encontraría con el peor Halloween de su vida. Entró poco a poco, pisando barro repleto de sangre, huesos y trozos de esqueletos con sus botas negras. Subió las escaleras de roble duro que sonaban al pisarlas hasta que llegó a la primera planta. ¡Seguía escuchando gritos! La puerta se cerró y dio un golpe, de pronto la luz se encendió. Y de nuevo se encontró con un esqueleto repleto de sangre aunque no parecía real… ¡Era falso! No sabía qué pasaba. Ella se asustó y quiso salir corriendo, pero la puerta no se abría. Intentó subir a la segunda planta, sin embargo, el rastro de sangre le perseguía al correr. De pronto escuchó un último grito que parecía que venía del sótano. En un intento de querer bajar, se apagaron las luces y tropezó pero siguió recorriendo un pasillo muy estrecho. Seguía persiguiéndola el mismo rastro de sangre. Además se encendían y se apagaban las luces sin parar, cada vez más rápido. Todo era muy raro y terrorífico. De pronto oyó ruidos y gritos. Al abrir una puerta, eran sus amigos vestidos de fantasmas, esqueletos… Ella les dijo que había pasado un miedo horroroso. Pero se rieron y se fueron corriendo a disfrutar de Halloween con el… “truco o trato”. Esta historia de los niños y la mansión encantada se convirtió en una leyenda. 12


SOMBRAS MUERTAS por Idoia Barceló Baños (1º A)

Tengo miedo de mi imaginación, a veces me hace ver cosas que no son lo que deberían ser. He visto cosas que no son reales, pero las he visto, oído, e incluso tocado. 09/08/1987 Esto es un nuevo diario donde escribiré como es mi vida poco a poco, como los diarios de verdad. Mamá está hablando con alguien por teléfono, no parece que sea algo bueno, mamá está poniendo una cara muy triste, me asusta que algo malo esté sucediendo. Mamá me está llevando a la casa de la tía Jane, parece ser que me voy a visitar a mi tía y mis primos. Han ampliado la casa, al parecer han hecho una habitación para mí. Mamá está hablando con la tía, no parecen felices, mejor veo el paisaje de mi habitación. Hay un hombre, con un sombreo de copa, un traje negro y está matando animales, ese hombre es muy malo… mamá ya viene hacía mí, me dice que me tengo que quedar hasta mañana, mañana me va a recoger, que por el momento me quede aquí, en casa de la tía Jane. 07/09/1987 Mamá no vuelve, tengo miedo, cada vez hay más hombres y sombras que me persiguen día y noche, la tía cada vez se comporta peor conmigo, mamá, ¿por qué no vienes? ¿Por qué me has dejado aquí? Ya empieza la escuela y todavía no me has probado mi uniforme, ni me has ido a comprar los libros ni nada ¿tan malo he sido contigo? En ese caso los siento, no tenía ni idea. Estoy yendo al colegio, otro hombre con traje me sigue, pero este tiene la cabeza decapitada en su mano derecha, en serio, empiezo a tener miedo. Ya ha terminado el día y me voy a acostar en mi cama, la tía Jane no me ha dado de cenar, así que me comeré una de las reservas que tengo escondidas en la cama para no ir a dormir con hambre. No puedo dormir, hay alguien que me mira fijamente por la ventana y me da miedo, me voy a dar la vuelta.

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Ha sido mala idea, he escuchado una risilla y alguien ha tocado mi espalda con unos dedos finos, fríos y largos, voy a dormirme lo antes posible. 28/06/1990 Todo ha empeorado, mi armario se abre solo por la noche, una mano por debajo de la cama me toca la pierna y alguien me sigue a todas partes. Con eso ya he tenido suficiente, odio a la tía Jane, limpiando su casa todo el día, comiendo en el suelo y no me saca afuera a menos de que sea con una correa de perro, la odio, la odio, la odio. He cogido uno de sus cuchillos de cocina favoritos, y mientras dormía la siesta se lo he clavado varias veces en el estómago, varias veces, he enterrado su cuerpo en el jardín, no hay nadie en casa así que se me ha hecho más fácil de lo que me esperaba. Tras todo eso las sombras han empezado a hablarme, dicen que me una a ellas, sinceramente ya no quiero hacerles más caso, las voy a evitar. 03/10/2008 Las sombras se han hartado de mí, me quieren matar, ya han probado varias formas, pero no han podido. Vivir solo ha hecho que se les facilite la tarea, porque nadie las vería, excepto mi novia, claro está. Voy de camino al trabajo, la calle por la que suelo pasar, ha sido cortada por obras, tengo que pasar por un callejón que no me hace mucha gracia. Sin querer he pisado una cuerda que se ha ido subiendo hasta mi cuello ahogándome, creo que toda la ciudad puede ver mi cadáver, estoy subido en uno de los edificios más altos. Ya desperté, estoy muerto, contando cómo viví y cómo morí, no voy a dar más asquerosos detalles de mi muerte.

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LA CALABAZA REAL por Mario Borja Pedrosa (1º A)

A Mario se le ocurrió la maravillosa idea de ir a un cementerio a celebrar la noche de Halloween, y se lo contó a su grupo de amigos cuyos nombres eran: Ventura, Nacho, Adrián, Fran, Israel y Pablo. Cuando Mario se lo dijo todos dijeron gritando “¡Síiii!”, entonces Mario les propuso que fueran a su casa a las 22:00 para cenar e irse. A las 22:00 todos estaban allí. Cenaron macarrones que hizo Sonia, la madre de Mario, y se fueron hacia el cementerio. Una vez allí, propusieron ideas como jugar al escondite y contar historias de terror, aunque optaron por la segunda. Cuando ya se encontraban en el cementerio, Mario empezó a contar una historia de miedo que se trataba de una calabaza que cobraba vida e iba a por todos los niños y se los comía. La calabaza era muy grande, entonces fue cuando escucharon un ruido y se asustaron tanto que se fueron corriendo, se trataba de la calabaza que había cobrado vida de verdad. A Fran se le enganchó una rama al pie y la calabaza estaba muy cerca, tanto que casi lo llega a alcanzar. Menos mal que Israel, su hermano, se la quitó a tiempo y continuaron corriendo. Llegaron a la casa de la abuela de Mario, entraron y Mario le contó lo que pasaba. Su abuela le dijo que se podían quedar a dormir. Cuando se acostaron, todos estaban asustados pero Mario les dijo que no pasaba nada, que estaban seguros. Al amanecer, el abuelo de Mario los llevó a sus casas y todos se lo dijeron a sus madres. Estas no se lo podían creer y el abuelo de Mario aseguró que todo era cierto. Ese día no había instituto y quedaron para hablar de lo sucedido. Nacho dijo que tenían que olvidarse de aquello, pero Adrián creía que no iba a ser posible. Ventura 15


propuso ir a jugar al fútbol para intentarlo, así que formaron dos equipos: Nacho, Adrián, Pablo y Fran en uno; Mario, Israel y Ventura en el otro. El partido finalizó y el equipo de Mario venció 9-6 (tres goles Israel, cinco Mario y uno Ventura). Los goles del equipo rival los metieron Nacho (tres goles), Fran (un gol) y Pablo (otro gol). Después se fueron a jugar un partido al nuevo FIFA 18 con los mismos equipos, el equipo de Mario cogió el Madrid mientras que el equipo de Nacho cogió el Bayern de Múnich. El equipo de Mario volvió a ganar 4-3. A pesar de haberse entretenido, seguían recordando lo de ayer pero ahora se sentían mucho mejor y poco a poco se les fue olvidando a todos.

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LIU JUN, LA CHINA ENLOQUECIDA por Francisco Castro Parra (1º A)

Una tarde como otra cualquiera, en la ciudad de Hong Kong, hace muchos años, sucedió algo extraordinario. VERANO DE 1977 Una mujer con pelo rubio, gafas de culo de vaso y ojos saltones entró en la cafetería de la universidad y, armada con un cuchillo, mató a todos los estudiantes que se encontraba a su paso. Tras el suceso huyó y no se supo más de ella, HASTA HOY EN LA ACTUALIDAD Cuarenta años después del suceso seguían sin saber nada de aquella mujer, se había esfumado por completo. Al hacer una reforma en el templo de Po Lin, tras el buda gigante, en lo más alto de la famosa escalera de mil peldaños, se encontró el arma homicida: un cuchillo de 8 cm de largo y tan afilado que se podía atravesar a una persona en pocos segundos. Lo llevaron al laboratorio para intentar extraer el ADN del mango del cuchillo. Resultó que encontraron ADN de una tal Liu Jun, cuando vi su foto en televisión grité: « ¡Es una compañera de piso mía!»

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Me quedé atónito, salí corriendo de allí para recoger mis cosas del piso y abandonar China. Mientras recogía se oyó una llave girar en la puerta, era Liu Jun. La tele estaba encendida y su imagen no paraba de salir, pedían colaboración ciudadana para atraparla. Al ver su foto en la tele agarró un cuchillo de la cocina y corrí intentando que no me atrapara. Salí corriendo de la casa. Cogí un taxi al aeropuerto y me monté en el avión de las 2:00 de la madrugada, el primero que había rumbo a España. En el avión vi que la pasajera del asiento de atrás era la china enloquecida intentando huir del país. ¡Había cogido el mismo avión que yo! Cuando nos bajamos del avión observé cómo la pasajera que iba detrás de mí sacaba una pistola, me apuntaba con ella y disparaba. En ese momento noté cómo una bala entraba en mi cerebro. ¡Y entonces desperté! ¡NUNCA CONFÍES EN LOS DESCONOCIDOSSSSSSSS!

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ALYSON por Ana Costa Saura (1º A)

Mi familia y yo decidimos mudarnos a una mansión en las afueras de Londres. Eran las 17:30 cuando llegamos allí, era enorme y tenía muchísimas habitaciones, se notaba que los dueños anteriores le tenían cariño porque estaba muy bien cuidada. Yo no estaba muy contenta con la idea de tener que mudarnos, ya que tenía a mis amigos en Oxford. Me pedí la habitación que había nada más subir las escaleras, era grande y las vistas que tenía desde la ventana eran increíbles, se veía el jardín entero. Empecé a subir las cajas con mis cosas a mi nuevo dormitorio y a colocarlas en su sitio, hubo una cosa que me llamó mucho la atención: en el armario quedaba una caja con cosas de la antigua propietaria que parecía tener doce o trece años. Encontré una cajita musical, unos collares y anillos y algunas otras cosas, al final de la caja había un libro con un candado en el que ponía: «No abrir». No le di mucha importancia y lo volví a meter todo en la caja menos la cajita de música que decidí quedármela porque me gustó mucho. Dentro tenía cartas, un par de collares, anillos, un rosario y una cruz. Ya había colocado todas mis cosas y empecé a limpiar la habitación porque tenía mucho polvo. Según iba pasando el tiempo, el libro me iba causando más intriga, así que decidí volver a sacarlo todo de la caja y buscar una llave o algo para abrirlo, pero no encontré nada. Se me hizo de noche, de modo que decidí bajar a ayudar a mi madre a preparar la cena, aunque antes de bajar fui a dar un paseo por las habitaciones para ver cómo eran. La de mi hermana era un poco más grande que la mía pero no me importaba porque sus vistas daban a un bosque un tanto tenebroso. Fui a la habitación del final del pasillo, era mucho más pequeña que la mía, parecía una habitación de juegos. En la pared ponía “Alison” y supuse que sería el nombre de la niña. La habitación era muy bonita con colores pastel. 19


Bajé a ayudar a mi madre a preparar la cena y me fijé en que antes de entrar a la cocina había una puerta, le pregunté a mi padre que a dónde llevaba esa puerta y me dijo que al sótano y que no bajara durante la noche porque las luces de estaban fundidas, que por la mañana pondría bombillas nuevas. Durante la cena, le pregunté a mi madre si la habitación que había al final del pasillo de arriba podía ser mi “despacho”, para hacer trabajos de clase, pasar el rato y tener el ordenador allí. Le pareció bien, así que a lo largo de aquella semana iría preparándola. Después de cenar me fui a mi habitación y antes de dormir usé un rato el ordenador para hablar con mis amigos por Whatsapp. Más tarde decidí investigar un poco sobre los antiguos dueños de la casa, encontré que era una familia de cuatro miembros, los padres y dos niños, Alyson de doce años y Brandon de siete. Leí que los hijos habían muerto en la casa, su padre se emborrachó y los mató, su madre logró escapar pero ellos no. Localicé el Instagram de la chica y vi sus fotos, algunas junto a su hermano. Parecían felices y unidos, aunque hubo una cosa que me llamó mucho la atención: la última foto era de hacía dos meses, así que la muerte había sido reciente. Decidí investigar un poco más y efectivamente, habían muerto hace un mes y medio, la madre está en un manicomio, porque se ve que la muerte de sus hijos le afectó mucho y se volvió un poco loca, el padre había sido condenado a prisión para el resto de su vida. Mi madre entró en mi habitación y que tenía que acostarme, porque a la mañana siguiente comenzaba las clases en mi nuevo instituto. Me fui a dormir pero antes leí un poco mi libro “Bajo la misma estrella”. Di alguna cabezada hasta que algo me despertó, me levante y vi mi puerta abierta. Yo siempre me la cerraba, así que pensé que habría entrado mi madre para ver si estaba dormida, aunque si hubiera sido ella, me hubiese apagado la luz. Me levanté a cerrarla y escuché un ruido que procedía de la habitación de juegos. Decidí asomarme pero no veía nada, así que cogí la linterna del móvil y vi que había sido la ventana que estaba abierta, la cerré y cuando regresaba a mi cama, volví a escuchar el ruido. Decidí llamar a mi hermana porque estaba empezando a asustarme, me riñó un poco por despertarla pero le conté lo que había ocurrido. Fuimos las dos a la habitación de juegos, la ventana volvía a estar abierta, me fijé en la pared y había una puerta camuflada, mi hermana la abrió y vimos algo muy raro, eran muñecas a las que les faltaba la cabeza, velas, un rosario y una cruz, también vi que había una llave y la cogí. Mi hermana me dijo que no tocara nada pero yo me acordé del libro, y pensé que podría ser la llave del candado que llevaba el libro. Se hizo de día. Íbamos de camino al instituto cuando decidí sacar el tema de lo que había pasado la noche anterior. Le dije a mi hermana lo del libro que había encontrado en mi habitación pero no le dio importancia. Decidió que lo bajaríamos al sótano cuando llegáramos a casa. En el instituto conocí a Anabel que me contó cosas sobre los antiguos habitantes de la mansión, como que Alyson era amiga de su hermana. Se trataba de una niña un poco rara pero simpática, siempre jugaban juntas.

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Al terminar las clases decidí irme sola a casa porque mi hermana estaba tardando. Cuando llegué me puse a organizar mi habitación, entonces escuché un ruido, procedía de la habitación de juegos, vi la sombra de una niña, era más baja que yo y estaba jugando con unas muñecas, me asusté un poco pero decidí hablarle, – ¿Quién eres? – Me llamo Alyson, ¿y tú? Su voz era dulce y calmada, parecía una niña amable y dulce. – Me llamo Laura. – Me gusta tu nombre. – Muchas gracias, y a mí el tuyo. Parecía muy real y sin intención de hacerme daño, por lo que dejé de tenerle miedo. – ¿Estoy muerta? – Eso creo. – ¿Dónde está Brandon? ―Lo dijo con un tono de preocupación. – No lo sé. – Me tengo que ir. – ¿A dónde? – Al sótano, estoy allí siempre. – ¿En el sótano? Dije eso y se marchó. Aquella noche decidí bajar al sótano. Y allí estaba, en las escaleras, diciéndome que no bajara que era peligroso, que ella estaba allí. Me puse nerviosa y grité, salí corriendo, no sabía de qué estaba hablando, ¿quién era ella? Esa tarde no pasó nada más hasta que se hizo de noche. Iba hacia mi habitación cuando vi una sombra en el pasillo, la vi meterse en mi cuarto. Decidí llamar a mi madre porque no me sentía segura en esa casa, me quería mudar e irme lejos de allí. Empezaron a ocurrir cosas raras: las cosas aparecían en otros lugares o rotas, hasta que decidimos mudarnos a Londres centro. Cuando nos estábamos yendo, vi a Alyson en una ventana, la ventana de mi habitación. Estaba gritando, pero no se le escuchaba, y de repente algo la cogió de atrás, la arrastró y el cristal se llenó de sangre.

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LA CASA EMBRUJADA por Candela Egea Cuevas (1º A)

Julia era una chica de 14 años que vivía en la República de México, iba a 3º de la ESO y le mandaron un trabajo que trataba de una historia de miedo que hubiesen vivido alguna vez o también podía ser inventada. Julia decidió inventarla, pero en su grupo iban los dos típicos traviesos que la convencieron de ir a “la casa embrujada” de su pueblo para vivir por primera vez hechos paranormales y así poder redactarlos. Esa noche fueron Julia, Marta, David y Guillermo a aquella vivienda de la que todo el mundo hablaba. Todo iba bien y eran risas hasta que llegaron a la entrada principal, desde donde se escuchaban sonidos, ruidos extraños y gruñidos que venían de dentro. Todos nerviosos y asustados no querían ni entrar, pero David, el más valiente del grupo y chulo, entró y animó a sus amigos a que pasasen. Ya dentro de la casa, a todos les entraban grandes escalofríos. Marta era una de las más asustadizas y preocupada le dijo a sus amigos: ― Me estoy empezando a encontrar mal y tengo angustia, ¿por qué no salimos de este sitio? Guillermo contestó: ― No te preocupes, todo va a ir bien. Ellos no creían en esas historias paranormales y decidieron entrar. Allí se escuchaban gritos que eran espeluznantes y voces inexplicables por lo que decidieron irse pero la puerta se cerró, no tenían salida y se asustaron tanto que salieron corriendo hacia la puerta de detrás antes de que se cerrara. Iban tan rápidos que cayeron en una trampa que los llevó al sótano de la casa, allí había cuadros en las paredes de una señora mayor que tenía cara de bruja, ellos estaban asustados y confusos. 22


Justo al lado apareció una sombra que venía de un pasillo muy estrecho y fueron a ver qué era, pero de repente escucharon unas risas muy pero que muy frustrantes, diabólicas… hasta que vieron una salida que daba al portón de detrás de la casa. Consiguieron salir, pero antes recibieron un mensaje de aquella perversa señora: «No volváis a entrar nunca jamás». Los chicos salieron con la mayor experiencia paranormal de su vida y con la que podían perfectamente redactar su trabajo. Pero decirle a sus compañeros y profesora que esa historia era la que ellos habían vivido iba a ser una locura, por eso dijeron que era inventada. Nunca jamás en la vida volvieron a entrar a esa casa embrujada.

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ACABANDO CON LOS ABUSONES MALDITOS por Esmeralda Fernández Almansa (1º A)

Hace tiempo todo el mundo contaba una terrorífica historia: si matabas a alguien desde que se ponía la luna hasta que salía el sol, su alma se quedaba encerrada en una vieja casa abandonada esperando a escapar el año que viene a la misma hora y día con un único objetivo…vengar su muerte. Su libertad solo se producía cuando conseguía vengarse y salir de ese terrorífico lugar. Y ese día…era Halloween. Todo comenzó en una noche de Halloween hace 20 años, ese mismo día un grupo de feriantes decidió montar un pequeño circo con payasos trapecistas y varias atracciones de las que encantan a los más pequeños. Tengo dieciséis años, el pelo negro y soy bastante rarita pero también es cierto que todo el mundo es raro. Y sí, yo estoy muerta y sigo encerrada en estas cuatro paredes desde hace cinco años. Estoy cansada, no he matado a nadie aún porque no puedo matar, pero es el momento de hacerlo, de conseguir liberarme de esto. He decidido asesinar a lo peor que hay en esta sociedad completamente destrozada, quiero acabar con los abusones que le hacen a los demás la vida imposible para hacer sus vidas más divertidas. Personas que hacen creer a los demás que los otros son unos perdedores patéticos, que sus vidas solo valen para jugar con ellas como si fuera un teatro de marionetas. Pero esto, esto ya no le volverá a pasar esto a nadie, no mientras yo esté aquí.

Al cruzar la calle viven dos niños que lo único que hacen es amenazar a los demás, pero eso hoy va a cambiar, yo seré libre y ellos se pudrirán en esa casa sucia y apestosa. 24


Hoy por fin es Halloween, ya puedo salir a la calle y sentirme una más y no pensar que soy un bicho raro como me he sentido siempre. Esta noche para ellos dos será la última, pero quiero que pasen todo lo que están pasando los demás y lo que pasé yo. Ya es la hora de matarlos, voy a cargar la pistola, simple disparo y… seré libre. Estoy más nerviosa que nunca, me tiemblan las manos más que nunca pero estoy deseando matarlos. Ahí están, nunca he disparado una pistola pero supongo que será apuntar y disparar, no tiene que ser muy complicado…uno, dos, tres. Soy libre. Al fin después de seis años aquí encerrada ya podré ir a donde quiera, lo siento chicos .en realidad no lo siento. adiós. Ya estoy donde siempre quise estar, fuera de ese lugar, ahora les toca a ellos hacer el trabajo sucio para liberarse, si es que llegan a enterarse de que eso es posible.

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EL ORFANATO por Jaime García López (1º A)

Como todos los veranos, se organizaba un campamento en el monte Chiliad. El autobús salía por la mañana, iba al completo con las cincuenta plazas ocupadas. Los niños eran de varios sitios y en el viaje se iban conociendo un poco. Cuando llegaron, hicieron los repartos de las habitaciones y los monitores les enseñaron las instalaciones, era todo muy chulo: un comedor muy grande, sala de juegos de mesa, futbolines, billares y hasta una Play 4 Pro, pero lo que más les gustó fue la piscina con un tobogán y un trampolín. Entonces un niño preguntó: « ¿Qué es ese edificio de allí?». El monitor contestó que era un orfanato y que estaba totalmente prohibido acercarse a aquel lugar. Entonces una niña preguntó qué era un orfanato y el monitor le explicó que se trataba de un sitio en el que antiguamente vivían los niños que no tenían padres o familia.

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La niña no entendía por qué no podían visitarlo y el monitor le contó que se había quemado y era peligroso. Otro monitor puso cara rara y añadió: «Bueno…bueno…», y algunos niños insistían en querer saber más. El monitor les pidió a los niños que no le hicieran caso, ya que solo eran leyendas. El día transcurrió con tranquilidad y disfrutaron mucho con las actividades y se fueron haciendo grupos de amigos. Esa noche, un grupo pensó en ir al orfanato, se habían quedado intrigados con lo que el monitor les había contado. Habían quedado a las dos de la madrugada en el árbol de detrás de las habitaciones. Eran cinco niños y cuatro niñas. ― Bueno―dijo uno, ¿estáis preparados para la aventura? ― ¡Siiií!―exclamaron todos menos uno―Nos la vamos a cargar y encima tengo mucho miedo. ―Si te cagas te quedas, y si te vienes, calladito y para adelante, será nuestro secreto ―le advirtió otra niña. Estaban ya muy cerca y se oían ruidos, todos tenían miedo, pero se hicieron los valientes. Cuando llegaron, la puerta estaba cerrada con una cadena y un candado, uno de ellos se había traído sus herramientas en la mochila. « ¡Venga vamos ya a romper el candado que tengo ganas de ver lo que hay dentro!». Bastó con un par de golpes para que el candado y la cadena se rompieran. «Vamos, empujemos fuerte, creo que la puerta está atascada». Entre todos consiguieron abrirla. De repente, comenzaron a oír pasos que iban hacia ellos, y empezaron a gritar y a correr hacia el campamento, se metieron en las camas, y con el miedo y el cansancio, se quedaron durmiendo. A la mañana siguiente, se sentaron juntos en el desayuno, y empezaron a comentar lo que habían oído, que si serían fantasmas, que si había sido cosa de su imaginación… ―Tenemos que volver―dijo una de las niñas. ―Irás tú― contestó otro― yo allí no vuelvo más. ―Somos un equipo―dijo el mayor―a las dos de la madrugada nos vemos otra vez. ―Vale―asintieron todos a la vez. Antes de irse nuevamente al orfanato, como estaban en alerta para no dormirse porque habían quedado, oyeron a alguien en la piscina. Se oía un chapoteo. «Venga vamos a llamar a las chicas y salimos». Se acercaron a la piscina y no había nadie pero el agua seguía removida y el trampolín se movía, se quedaron blancos y muy asustados. Corrieron al árbol de encuentro y no les salían las palabras, tenían el corazón a cien por hora. Estaba claro que eran los espíritus de los niños muertos del orfanato, tenía razón el monitor, aquí había algo raro. Pasado un rato y ya algo más tranquilos, empezaron a pensar qué hacer. ― ¿Y si nos atacan?―preguntó uno. ―No creo porque son niños, si no ya nos hubieran hecho algo, creo que solo quieren jugar y disfrutar. Será nuestro gran secreto. 27


Al día siguiente los monitores se enteraron de que habían ido al orfanato porque tenían cámaras de seguridad, ya que había pasado otros años. Los niños llegaron a un acuerdo con ellos, cerrarían la puerta del orfanato para que no salieran los espíritus y nadie tuviese miedo y el campamento siguiese su curso normal. Eso sí, la cerrarían el último día antes de irse para que los espíritus disfrutaran un poco. Aunque los niños pasaron mucho miedo recuerdan aquel campamento de verano con mucho cariño, siguen siendo amigos y están planeando volver y vivir otra aventura.

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LOS YOUTUBERS FALLECIDOS por Buenaventura Gómez Espadas (1º A)

Érase dos youtubers que se llamaban Nil y Logan, estaban editando un vídeo y de repente les dijo un youtuber llamado Antoine que si iban a un hospital abandonado de Madrid, ganarían muchos más suscriptores. Poco después, Nil puso la televisión e informaron de que habían muerto catorce personas en un hospital abandonado de Madrid. «Tiene razón Antoine, vamos a ese hospital mañana y ganaremos más suscriptores». Al día siguiente se despertaron y cambiaron de idea: «Mejor vamos por la noche, así es más interesante». A las doce de la noche, trascurridas catorce horas, se decidieron a ir. Cuando entraron, se cerró la puerta sola de un portazo y se asustaron mucho, subieron rápidamente al segundo piso a ver si había alguna puerta para escapar, de repente se encontraron una niña sentada en una mecedora, le preguntaron a la niña: « ¿Qué haces aquí? » y esta que iba llena de sangre respondió con otra pregunta: « ¿Queréis jugar conmigo?». Los dos salieron corriendo, entonces se dirigieron a las escaleras y accedieron al tercer piso, se encerraron en una habitación y al darse la vuelta había una niña con un cuchillo, salieron corriendo hacia la azotea del hospital y en sus voces se sentía el miedo: ― Aquí no nos cogerá nadie― dijo Nil. 29


―No le teníamos que haber hecho caso a Antoine―comentaba Logan a la vez que lloraba. ― ¿A quién? ― A ese que nos dijo que tendríamos más suscriptores si veníamos a este hospital. Al instante apareció la niña de nuevo con el cuchillo en la mano: «No es una porquería de hospital, es vuestra casa a partir de ahora» y seguidamente los arrojó al vacío. Días después se convirtieron en espíritus y se reencontraron. Nil dijo: « Somos fantasmas, ahora nadie nos puede ver». Unas horas después se le apareció la luz pero Nil pensó que era mejor no cruzarla para hacerle la vida imposible a Antoine, ya que por su culpa estaban muertos. Desde entonces le hicieron la vida imposible. No pararon de aparecer en sus pesadillas y les provocaron la muerte a sus familiares, haciéndole sentir un miedo terrible. Muchos años después, cuando Antoine era cuarentón, Nil y Logan se le aparecieron ocasionándole un infarto que le causó a la muerte.

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EL HOMBRE VIVIENTE por Laura Guerrero Torralba (1º A)

Un grupo de chicas paseaba pidiendo truco o trato el día de Halloween, se llevaron un susto porque un hombre con mal aspecto iba detrás de ellas, era el hombre viviente. Solo salía la noche de Halloween. Aunque tuviera mal aspecto, el hombre no le hacía nada a nadie. Se sentía triste y solo porque aunque fuera bueno, la gente lo despreciaba. Las chicas lo ayudaron a integrarse en la civilización. El hombre les agradeció que lo ayudaran porque gracias a ellas, ya no lo despreciaban por la calle. Pudo conocer a mucha gente que antes sentía rechazo hacia él y que ahora le admiraban. Se sentía muy orgulloso de haber podido cambiar y saber que ahora se podía enfrentar a sus miedos libremente. Ya no tiene que esconderse como hacía antes que solo salía la noche de Halloween como si fuera un monstruo, ahora puede hacer una vida normal como una persona.

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EL SUSTO DEL SIGLO por Julia López Gil (1º A)

Érase una vez un perro llamado Totty que vivía con su dueño Pedro. A Totty le gustaba pasear por el bosque todas las noches, así que Pedro salió a caminar con él como de costumbre. Lo soltó para que le diera un poco el aire pero al cabo de un largo tiempo, el perro no aparecía. Su dueño estuvo buscándolo aunque desgraciadamente no apareció. A la mañana siguiente Pedro fue a la comisaría a poner una denuncia. Los dos policías fueron a buscarlo por el bosque pero no volvieron. El dueño del perro no daba crédito a lo que estaba pasando. Pedro no aguantaba más con esta angustia. Cuando se despertó a la mañana siguiente, tuvo la valentía de ir a buscarlo él solo. Oyó un ladrido que provenía de un agujero, se asomó y estaba el perro con los dos policías. Los agentes le dijeron a Pedro que el agujero lo había excavado una compañía telefónica. Pedro llamó al 112 para avisar de que había dos policías y un perro atrapados en una zanja bastante profunda. Costó mucho sacarlos pero al fin lo consiguieron. Le pusieron una denuncia a la compañía telefónica por no señalizar las obras.

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ALGUIEN EN LA CASA por Pablo A. Lorca Gálvez (1º A)

Un día dos niños iban a ir de excursión al museo con sus padres y su hermana. Estaban en su cuarto jugando a la videoconsola cuando su madre entró en la habitación y les dijo con cara de enfado: ― ¡Chicos y mi cartera!―exclamó enfadada. ―No lo sabemos―dijeron preocupados Al rato entró su padre a la habitación y preguntó con cara de extrañeza: ― ¿Dónde está mi pasta de dientes? ―No lo sabemos―contestaron nuevamente y algo desconcertados. Después entró su hermana pequeña y les dijo casi llorando: ―No encuentro mi Tablet. ―Pues nosotros no la hemos cogido. De verdad que no sabemos dónde está. Sus padres los castigaron sin ir al museo, a ellos les daba igual pero se preguntaban qué había pasado con todos esos objetos personales, miraron por el salón a ver si encontraban algo y cuando subieron a su habitación, la consola había desaparecido. Se sentían muy confusos, hasta que comprendieron que había alguien en la casa. Sus padres estaban en el museo y ellos solos en casa con un desconocido. Rápidamente cogieron el teléfono y llamaron a la policía: ―Hola, ¿con quién hablo? ―Oiga hay alguien en nuestra casa. ―Vamos para allá, díganos la dirección. ―17 de la calle (…) ―Oiga, ¿sigue ahí? ¿Oiga?

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La línea telefónica se había cortado, ellos muy asustados decidieron buscar algo con lo que defenderse, el hermano mayor cogió un bate de béisbol y el menor fue a picar algo, cuando al abrir la nevera vio que estaba vacía, entonces fueron a buscar dónde podía estar escondida la persona que estaba en su casa. Se pasaron media hora buscando hasta que el hermano menor, cansado de buscar, se apoyó en la pared descubriendo la entrada a un sótano oscuro, pequeño y siniestro. Lo alumbraron con una linterna y encontraron la cartera de su madre, el cepillo, la pasta de dientes de su padre y la Tablet de su hermana. En la mesa había un cuenco de sopa, lo tocaron y se dieron cuenta de que estaba caliente: «Está caliente, eso significa, que está aquí» Detrás de ellos una cosa les echaba el aliento en el hombro, después se escuchó un grito devastador. Tras ese grito no se supo nada más de esos pobres chiquillos tan traviesos. BASADO EN HECHOS REALES

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LA NIÑA DEL HOSPITAL por José David Martínez González (1º A)

Estaba solo en la habitación del hospital, con todo oscuro, por la noche, y de repente escuchó un ruido fuera. Se levantó de la cama para ir a ver lo que era pero al asomarse no vio nada, así que volvió a su cama para intentar dormirse de nuevo. Después de unos minutos, unos pasos fuera de la habitación lo despertaron, pero volvió a salir y no había nadie que pudiera haber hecho ese ruido. Al darse la vuelta, vio en el sofá que había al lado de su cama una silueta blanca sentada, por lo que el niño salió corriendo por el pasillo del hospital, asustado, en busca de algún enfermero a quién decírselo. Al cabo de dos minutos, encontró casualmente a un doctor caminando por el pasillo y el niño se acercó a decirle lo que le había pasado. Cuando se lo contó, el doctor acompañó al niño a la habitación para ver si aún seguía ahí la silueta que había visto. El niño y el doctor ya habían llegado a la habitación y el chico, asustado, se asomó por la puerta para ver si seguía ahí lo que había visto antes. Esta vez vio la sombra blanca de pie en un rincón de la habitación. Entonces se dio la vuelta para decirle al doctor lo que había visto y para que se asomara él, pero el niño se llevó una gran sorpresa al ver que estaba solo. Al final del pasillo vio la misma silueta blanca de dentro de la habitación y escuchó una carcajada que venía desde lo lejos. El niño, aterrorizado por lo que le estaba pasando, no sabía por dónde huir, ya que la única salida era el sitio donde se encontraba el fantasma. Lo más cercano que tenía era una ventana, y decidió intentar escapar por ella, ya que estaba en un primero y la razón por la que estaba ingresado no era grave, así que podía saltar.

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Al acercarse a la ventana, vio a través de ella el parque donde algunos niños del hospital bajaban a divertirse algunas veces, cuando de repente un columpio empezó a moverse solo, cada vez más alto. El niño sintió un gran escalofrío y se dio la vuelta para intentar escapar por otro lado. La silueta blanca de antes ya no estaba y corrió hacia el fondo del pasillo. Al doblar la esquina, vio a una niña pequeña que llevaba ya unos meses ingresada y ella decía que también le habían pasado cosas raras. El niño le pidió ayuda para salir, ya que no llevaba casi nada de tiempo y no sabía el camino. La niña pequeña le propuso quedarse en su habitación para no tener miedo porque ella llevaba mucho tiempo sola y sabía cómo hacer que los fantasmas no entraran. Así que el niño pasó allí la noche. A la mañana siguiente se despertó sobre las ocho, pero vio que la niña no estaba en la habitación, de manera que salió a buscarla. Por el camino se encontró a otro doctor y aprovechó para contarle lo que le había pasado durante la noche. El médico se quedó sorprendido al oír aquello, puesto que él conocía bien esa planta del hospital y nunca había oído hablar de nada parecido y mucho menos de la niña. El doctor y el niño entraron en la sala de ordenadores con el registro de pacientes del hospital. Al buscar esa planta y el nombre de la pequeña, no la encontraron, y una enfermera que pasaba por allí se acercó para ver si necesitaban ayuda. La enfermera llevaba mucho tiempo trabajando en esa planta y conocía a todas las personas. El niño le dijo el nombre de la chica y lo que le había ocurrido la noche anterior y que le había ayudado. La enfermera se sorprendió, ya que reconoció a esa niña, y recordó que había muerto hacía unos años por una enfermedad que padecía. Debido a esta aparición, el hospital tuvo que cerrar, puesto que el niño afirmó que vio de verdad a la niña y supuestamente había fantasmas. Dos semanas después, el niño ya había vuelto a su casa con su padre, ya que su madre estaba fuera del país por razones de trabajo. Durante ese tiempo, al niño no le había ocurrido nada pero por la noche, un llanto de niña lo despertó, y se acordó de lo que había ocurrido en el hospital. Rápidamente, empezó a gritar llamando a su padre, que dormía en una cama al lado de él aunque el padre no respondió. De repente, vio una sombra blanca de pie en la puerta de la habitación, diciendo: «Tú me dejaste sin mi casa, así que ahora yo te dejaré sin la tuya». El fantasma se esfumó y el niño vio como de pronto un cuadro de la casa empezó a arder, así que rápidamente intentó llamar a su padre por última vez para ver si respondía aunque no lo hizo, había desaparecido, ya no estaba en la cama tumbado. El niño salió corriendo de la vivienda, evitando el fuego que se extendía y al intentar abrir la puerta, no se abría. De nuevo volvió a escuchar la misma risa que había oído en el pasillo del hospital.

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EL HOMBRE DE TRAPO por Pablo Martínez Sánchez (1º A)

Jake era un niño de 12 años, era normal sin ser un niño problemático. Ese día era su primer día de cole, era nuevo y no tenía miedo. En el almuerzo, una chica de aspecto rudo se le presentó y le habló con un tono de pocos amigos: «Yo soy Tanya, y me tienes que dar el almuerzo, si no me lo das, tendrás malas consecuencias». De repente, otro niño apareció y le advirtió a Tanya muy enfadado que no le hiciera nada. Tanya se abalanzó sobre él y le pegó un puñetazo. Entonces Jake cogió la cuchilla que tenía Tanya en el bolsillo para apartarla del chico. La tiró al suelo y le apuñaló varias veces en el pecho. En ese momento Jake estaba feliz, sentía ganas de matar, le gustaba lo que estaba haciendo. Cuando terminó el día y fue a casa, se lavó la ropa, que estaba llena de sangre. Al día siguiente su amigo fue por la tarde a jugar y cuando se marchaba, apareció Tanya con ganas de venganza y le pegó una buena tunda. Al salir Jake a tirar la basura, vio a su amigo en un estado lamentable y se enfadó mucho. Se lo llevó a casa para curarlo y una vez que ya se había marchado, cogió un cuchillo, se cortó una sonrisa de oreja a oreja, atravesando las mejillas y se la cosió. Se hace llamar “Hombre de trapo” y tiene un traje de tela de trapo. Su lema es: «Si eres feliz, ya no lo serás». Anda por las calles buscando a la gente que sonríe porque le recuerda a Tanya. Unas veces mata con su cuchillo y otras con sus propias manos.

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¿QUIERES QUE TE CUENTE UNA HISTORIA? por Adriana Melgarejo Guillén (1ºA)

― ¿Quieres que te cuente una historia?... ¿Sí?... Pues te contaré la contaré. Después de un largo día en el colegio, deberes, extraescolares y ayudar en casa, caí rendida en la cama. Me dormí rápidamente y casi al instante comenzaron las pesadillas. “Estoy en un camino embarrado, acaba de llover, está oscuro aunque no es muy tarde, el viento sopla frío, tengo los pelos de punta. Oigo un ruido, me sobresalto. Me giro, no veo nada. Otro ruido, comienzo a ir más deprisa, no quiero mirar atrás. En un callejón un gato tira un bote al suelo desde un contenedor mugriento, acelero, casi corro. Alguien me llama, o eso creo, es un tipo hablando solo por la calle, no sé si habla a las paredes o a los perros callejeros. No pienso parar a preguntar, me relajo, el tonto del pueblo. Recupero el paso normal, cansino, de camino a casa. De pronto otro fuerte ruido, me giro lentamente y un mal pensamiento recorre mi espalda, la calle está vacía, ni un alma, ¿pero qué pasa aquí? Comienzo a correr sin mirar atrás, no miro en ninguna dirección, solo corro, corro para llegar a casa y esconderme bajo las sábanas.

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Ya veo la entrada de mi edificio, respiro aliviada. ¡¡¡¡¡¡AAAAAAHHH!!!!!! Algo me ha mordido en el cuello, me sujeta fuertemente, mil alfileres al rojo vivo me corren por las venas, un dolor tan intenso que noto como las fuerzas me abandonan. Caigo al suelo, o quizás un pozo sin fondo, caigo y caigo, no veo el fin, nada escapa a esta oscuridad, ni la luz……” Me despierto entre sudores, respiro deprisa, pero me falta el aire. Me es imposible hablar. Es una pesadilla. Voy al baño, me lavo la cara, me miro al espejo. En mi reflejo hay algo raro, algo muy raro. ¿Qué es esto? Hay algo en mi cuello… ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡AAAAAAAAAHHHHHHH!!!!!!!!!!

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EL MAYORDOMO CAZAFANTASMAS por Marcos Planes Martínez (1ºA)

Había una vez una niña que se llamaba Ángela, era una chica muy caprichosa, siempre lo quería todo, hasta que un día su mayordomo se cansó y cuando se subió al tejado para coger la pelota con la que siempre jugaba, el mayordomo la empujó y la niña falleció porque había una distancia bastante alta. Ahora es un fantasma y mata a todo el mundo que se acerca. El mayordomo, al enterarse porque le pasaban cosas raras, quería cazarla, así que entró a la mansión con un aspirador. Vio que había mucha sangre y olía fatal. Se percató de que podía acabar con ella si decía estas palabras: «Mouyiufuerus», entonces las dijo en un tono muy alto. Había invocado al fantasma que aunque intentó impedírselo, no pudo. La había matado otra vez.

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UNA FIESTA INESPERADA por Athenea Ros Carrión (1º A)

Después de unas horas desde que Marta y sus amigos hicieran la ouija, se fueron al salón. ― ¿Sabéis que cuenta una historia que cuando terminas de hacer la ouija a las doce en punto de la noche, aparecen cosas extrañas?―dijo Jesús a Marta y a los demás. ―Eso no es verdad Jesús, la ouija es solo un mito, eso solo pasa en las películas―apuntó María para tranquilizar a los demás. ―Bueno, bueno, vosotros sabréis, yo solo os advierto de que mantengáis los ojos bien abiertos. Al cabo de dos horas, los chicos se dieron cuenta de que Jesús no estaba. ―Oye, ¿sabéis dónde está Jesús? Vamos a buscarlo―dijo Marta. Miró fijamente a Alejandro y a Adriana que tenían cara de asustados, pero Marta les lanzó una mirada asesina y ellos asintieron y la siguieron. De repente, empezó a fallar la luz, hasta que se cortó. ―Chicos, encended la linterna del móvil―ordenó Marta. De pronto, Adriana soltó un grito y le enseñó la pantalla del móvil a Marta. Marcaba las 00:00 horas. Marta se asustó porque empezaron a abrirse y cerrarse las ventanas de forma continuada. Los niños empezaron a correr y a correr hasta llegar al sótano de la casa de Marta. En ese momento oyó una voz familiar: « ¡Chiiiiicos, ayudadme, por favor!». Se trataba de Jesús. Todos se dieron la vuelta a la vez y encontraron a una niña con los pelos por la cara y con un aspecto terrorífico. Se pusieron a gritar y corrieron hacia el salón donde se encontraron con una gran sorpresa… ― ¡Feliz Halloween!―gritó Jesús muy entusiasmado.

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DESCUBRIENDO HALLOWEEN por Pablo Rubio Nicolás (1º A)

Un día mi madre nos propuso visitar a nuestros familiares de Alemania y decidimos ir justo el fin de semana que se celebra Halloween. Aquí donde yo vivo apenas se celebra y a mí no me gusta mucho. Justo llegamos el 31 de octubre por la mañana y ya se notaba que era Halloween. Todas las casas estaban decoradas con calabazas, telarañas y espantapájaros en los jardines. Llegó la noche y mis primos me obligaron a disfrazarme porque íbamos a salir con su grupo de amigos a hacer el Trick or Treat que es ir pidiendo caramelos por las casas del vecindario. Al principio me aburría pero luego me dieron un montón de caramelos y me empezaba a gustar. Los amigos de mis primos empezaron a contar una leyenda de una casa abandonada y muy misteriosa que pasaba algo cada vez que era Halloween. Yo les propuse ir y entrar a la casa para ver si era verdad. Primero me miraron un poco raro pero luego me dijeron que sí. Llegamos al portal de la casa y ya empezamos a tener mucho miedo porque tenía un aspecto terrorífico. Entramos y empezamos a escuchar ruidos extraños porque la casa era muy vieja y el suelo crujía. Estuvimos registrando todas las habitaciones pero no había nadie, así que decidimos irnos. Estábamos bajando las escaleras y yo iba el último, cuando noté algo que me agarraba por detrás y se oyó una voz muy fuerte que decía: « ¡¡¡¡NO OS VAYÁIS!!!!», o al menos eso es lo que me dijeron mis primos que significaba porque lo dijo en alemán. Salimos corriendo y gritando del miedo que teníamos. Nunca más volvimos a esa casa. Fue mi mejor noche de Halloween.

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EL FAMOSO CASO DE LOS BURNEY por Ignacio Salmerón Guerra (1º A)

En un pueblo pequeño de La Mancha, vivía la familia Burney. El padre trabajaba en una fábrica de cepillos de dientes. La madre estaba en el paro. La hija y el hijo se llamaban Gonzalo y Tatiana. Gonzalo tenía doce años y Tatiana ocho. En aquel otoño, casi todas las casas estaban ya preparadas para el día de Halloween. Justo cuando faltaba un día para Halloween, en esa tarde tan fría se encontraba en su casa la familia Burney. Los niños estaban en la habitación preparando los disfraces de Halloween cuando se oyó un ruido. Gonzalo y Tatiana bajaron sigilosamente las escaleras. Empezaron a buscar a sus padres por toda la casa pero no los veían. Los dos hermanos estaban asustados y de repente percibieron un chillido, pero los niños no sabían de donde venía. En ese instante, Gonzalo vio una puerta en el suelo, así que llamó corriendo a Tatiana que llegó rápidamente hasta allí. Le pidió a su hermano que cogiera una linterna y un cuchillo porque había oído otro ruido. Abrieron la puerta que estaba en el suelo y cuando bajaron se encontraron una gran sorpresa: ¡Los dos cadáveres de sus padres! Empezaron a gritar como locos. Salieron disparados a la calle y empezaron a chillar: « ¡Socorro, auxilio! ¡Avisen a alguien!». Unos meses más tarde llevaron a los niños a un orfanato. Estaban jugando y viendo la tele en su hora libre cuando vieron en el telediario al culpable de la muerte de sus dos padres. Desde ese día, para Gonzalo y Tatiana, Halloween nunca fue una fecha para celebrar.

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EL FANTASMA DE LA CASA ENCANTADA por Adrián Vicente Hernández (1º A)

Esta casa se encuentra escondida en alguna colina de una montaña. Solo aquel que consiga encontrarla y se atreva a entrar descubrirá el terrible secreto que esconde. Cuenta la leyenda que un malvado fantasma acecha a aquellos que se atreven a entrar, hasta que consigue volverlos locos haciendo que se subestimen y que piensen cosas que ni siquiera ven. Cuenta una historia que una vez, dos montañeros perdidos se adentraron a esta peculiar casa para conseguir resguardo de la lluvia y el frío. La primera noche uno de los montañeros fue a beber agua de su cantimplora, cuando de repente una tenebrosa sombra se plantó delante del desconcertado montañero, el cual no se creía lo que estaba viendo. La tenebrosa sombra le susurró: «Fuera de mi casa». Entonces el asustado montañero corrió hasta la habitación donde se encontraba su amigo dormido. Al despertar el montañero que la noche anterior no se había percatado de nada, encontró una marca en la pared en la que había escrito: «Marchaos». Fue cuando el segundo montañero se despertó y comentaron lo que había sucedido, así que decidieron marcharse de aquella casa. Aquellos montañeros tuvieron suerte de seguir vivos, pero otros no corrieron la misma suerte. Mientras, el fantasma sigue hospedado en esa terrible morada.

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LA NIÑA DEL POZO por Carmen Yelo Martínez (1º A)

Hace algunos años, una familia decidió mudarse a una casa en el campo, era muy bonita y tenía unos jardines gigantes, verdes y frondosos, era la típica casa de las películas. La familia se componía por la madre, el padre y sus dos hijos, el mayor se llamaba Tom, era un adicto a los videojuegos y a las tecnologías. La hija pequeña se llamaba Sara, era una niña con la piel blanca como la leche y pelo oscuro como el carbón, ella era feliz y quería mucho a sus padres, le encantaba un peluche que tenía desde que nació, era un conejo muy blanco y le faltaba una pata que se le había roto por culpa de su hermano Tom, ya que este siempre estaba chinchándola. La familia era muy feliz viviendo en su nueva casa, a los padres les encantaba hacer barbacoas, a Tom le gustaba ir de pesca como hacía en sus videojuegos pero decía que le gustaba más ir de verdad, a Sara dar paseos por el bosque y hacer como si su peluche fuera un conejo de verdad, le cogía zanahorias y se las daba de comer. Un día Sara se peleó con su hermano, él tenía muy mala leche y cuando se enfadaba no sabía ni lo que hacía. Después de haberse peleado, Sara corrió hacia el bosque y Tom la persiguió. Cuando llegaron a un pozo, ella se paró porque estaba cansada de correr y Tom le intentó quitar el peluche. Sin querer, Tom la empujó y cayó al pozo. Sus padres aparecieron y cuando Tom les contó lo que había pasado, ellos pensaron que si contaban la verdad, meterían a Tom a la cárcel y se quedarían sin sus dos hijos, así que no contaron nada. Esa noche se le apareció a Tom su hermana con su peluche y le decía una y otra vez: «Dame mi peluche, dame mi peluche». Tom por la mañana se lo contó a sus padres aterrorizado, y ese mismo día decidieron abandonar la casa para siempre, dejando atrás todo lo que había sucedido. Dos años después, compró la casa otra familia con un hijo. La noche de Halloween, Sara atormentó al niño hasta llevarlo al pozo donde ella murió y cuando el niño llegó, Sara le dijo que se tirara al pozo, que en el fondo había un peluche, un conejo blanco, y que ella le ayudaría a subir. El niño se tiró y murió. 45


Los padres no encontraban a su hijo, así que avisaron a la policía, que investigó durante bastante tiempo la desaparición del niño. Finalmente encontraron en el fondo del pozo los cadáveres del niño y de Sara. Cuentan en el pueblo que en la noche de Halloween, cada año se oye gritar a una niña diciendo: «Dame mi peluche, dame mi peluche, dame mi peluche, dame mi peluche…».

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LA PRESENCIA por Elena Mª Zamora Martínez (1º A)

En un pueblo llano, pequeño, de apenas unos doscientos habitantes, al norte de España se hallaba un chico llamado George. Este niño era un poco miedoso y en las noches de Halloween nunca salía de casa, él prefería quedarse en su cuarto viendo gamesplays en YouTube porque así nadie le asustaría con un disfraz tenebroso ni se burlarían de él por empezar a llorar. Esa vez también iba a hacer lo mismo pero algo distinto pasaba. Para empezar se encontraba solo en casa ya que su madre estaba trabajando, su hermana de fiesta y su padre…… bueno su padre falleció hace unos años. Él se quedó en su habitación, se puso sus auriculares y siguió con la rutina de todos los años. Una hora más tarde se levantó para cenar y cuando terminó, regresó con su ordenador y… en él había un video espeluznante: la historia de un hombre que entraba en las casas de gente y mataba a los niños mientras dormían, dejándoles una pequeña marca en la muñeca izquierda. George, como no sabía de qué trataba, empezó a verlo y justo cuando le quedaban treinta y dos segundos para que finalizara, se cortó. Entonces George cerró el ordenador de golpe, se incorporó y se puso a leer con una linterna. Estaba muy nervioso y asustado y no terminaba de centrarse en el libro. Al rato empezó a escuchar voces de niños pidiendo auxilio. Él pensó que eran alucinaciones suyas, hasta que vio una sombra de un hombre reflejada en la pared. Tenía mucho miedo, por eso decidió encender la luz aunque no se encendía. Empezó a llorar y a ponerse muy histérico. De repente vio salir una mano del armario y entonces… CONTINUARÁ.

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EL CUERPO MUERTO por María López Orenes (1º B)

Hace mucho tiempo, en una casa que se creía que estaba embrujada, vivía un hombrecito, que nunca salía de allí. El viejo hombrecito murió en aquella vivienda de un infarto, lo que aumentó la creencia de que esa casa estaba embrujada. Pasó mucho tiempo para que alguien viviera ahí de nuevo. Un día llegó un inquilino llamado Pepe, él era un hombre normal, nada raro. Sin haber llegado a pasar un solo día en esa casa, el chico ya se sentía atemorizado porque estaba llena de telarañas, baldosas sueltas y puertas que rechinaban. Cuando Pepe se fue a dormir, sintió un chillido en algún lado de esa horrible casa, encendió una vela y mientras bajaba por las escaleras, vio un escalón abierto. Al observar lo que había, descubrió un cuerpo muerto tirado por el suelo. El chico, aterrorizado, saltó de las escaleras y al caer no quiso ni darse la vuelta del miedo que tenía. Sabía que le iba a ocurrir alguna desgracia, así que giró su cabeza lentamente, en contra de su voluntad y vio al mismo cuerpo gritándole: «Fuera de mi casa o conocerás lo que es la muerte». El chico aterrorizado trató de coger un cuchillo que estaba en el suelo, pero no pudo porque el zombi lo agarró del cuello mientras lo levantaba en peso. Al final Pepe acabó ahogado en la noche de Halloween.

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EL PARQUE MALDITO por Alejandro Manchón Marín (1º B)

Hacía mucho tiempo que no bajaba al parque al lado de mi casa. Esta tarde noche, 31 de octubre, he bajado para ver a los niños más pequeños disfrazados de brujas y muertos, etc. A mí no me gusta disfrazarme pero sí bajar con mi calabaza llena de caramelos y dárselos cuando me dicen: «Truco o Trato». También me gusta asustarlos con bromas y reírme. Esta noche parece especial, he bajado y me he visto rodeado de brujitas y monstruos que me rodeaban, y al final me he sentido agobiado por lo que he salido corriendo. En mi camino me he encontrado al hombre sin cabeza con un hacha que me perseguía y me decía: «Corre, corre… no tienes escapatoria». Me he asustado pero luego he visto que se reían, eran los peques del parque con sus disfraces. He aprendido también a que no solo gasto yo las bromas, sino también los peques. Les he dado caramelos y tan amigos.

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LA FINCA ABANDONADA por Gemma Martínez Castaño (1º B)

Érase una vez una familia que compró una finca muy vieja. La fueron reparando poco a poco porque no tenían mucho dinero. Los vecinos de la finca de al lado les advirtieron de que algunas noches se oían gritos y pisadas fuertes pero ellos no se lo creyeron. Pasaron algunos meses y una noche de invierno, cuando toda la familia estaba durmiendo en el piso de arriba, un ruido despertó al padre. Era un sonido parecido al de una mujer gritando y pidiendo ayuda. Cuando fue a la habitación de los niños y viendo que estaban bien, pensó que eran imaginaciones suyas. Al rato, volvió a oír los gritos y bajo al salón. Allí vio a una mujer rubia y muy guapa toda llena de sangre porque un hombre la estaba matando. Muerto de miedo, llamó a su mujer, ella cogió a los niños y bajaron junto al padre. La mujer le preguntó qué estaba pasando y el padre les señaló la chimenea y les dijo gritando: « ¡Mirad, mirad! ¿Es que no lo veis?». A lo que la mujer contestó: « ¿Qué quieres que veamos? No vemos nada». Al padre le temblaban las piernas y tenía la cara blanca. Se puso a explicar a su mujer y a sus hijos lo que estaba viendo. Entonces salieron los cuatro aterrorizados a la calle. Llamaron a la puerta de los vecinos de la finca de al lado y les contaron todo lo que estaba ocurriendo en el salón de su casa. Ellos intentaron tranquilizarlos y les contaron que en esa casa hacía muchos años, habían asesinado a una mujer muy rica, la antigua propietaria de la casa y que nunca se encontró el cadáver. Algunos vecinos comentaban que el asesino había tirado el cuerpo a un río cercano, otros que habían quemado el cuerpo.

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Al oír esto, la familia decidió dejar la finca. De ahí nació la maldición de “la finca abandonada”. En numerosas ocasiones, algunos que decidían entrar, escuchaban ruidos y pasos pero nadie se atrevió a vivir en ella.

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EL MISTERIO DE ALGEZARES por Andrés Alejandro Martínez Moreno (1º B)

“Hoy he estado con mis amigos en Algezares. Ya estoy llegando a casa y me siento raro, es como si hubiera alguien siguiéndome”. Andrés por fin llegó a casa y se sentó a ver la tele. Antes de que él se sentara, sus padres estuvieron viendo las noticias como siempre, así que cuando encendió la tele estaban puestas y decían: «Tres personas han desaparecido en Algezares». Andrés se asustó mucho porque se trataba de su pueblo. Al día siguiente, le llegó la noticia de que uno de los desaparecidos era su primo. Junto con sus amigos se recorrió todo Algezares y cuando llegaron a la Fuensanta escucharon unos gritos dentro de la Virgen. Uno de los que gritaba era su primo, él lo podía escuchar pero su primo a él, no. Andrés y sus amigos miraron a la Virgen y de repente empezó a derramar lágrimas. Ellos no se lo creían. Los cinco amigos se quedaron allí toda la noche y todos se durmieron menos Andrés que seguía despierto. De repente, la Virgen movió una mano, después el brazo, a continuación las piernas y... fue a por ellos. Andrés pegó un grito y todos se despertaron. Ella les dijo que si la derrotaban, liberaría a los demás y no saldría nunca más de su trono. Entonces cogió a dos amigos suyos y los metió junto a los otros dentro de su trono. Les dijo: «Ahora solo sois dos… Ja, ja, ja, ja, ja». Y lo cierto es que solo quedaban José y Andrés. Este le tiró una piedra y vieron que se le hizo una grieta, así que le tiraron muchas más hasta que se le rompió la cabeza. La habían derrotado. Andrés despertó, estaba en su casa, es como si no hubiera pasado nada. Él sabía que no era un sueño y José también pero no se lo contaron a nadie porque si lo hacían, tendrían que volver a derrotar a la Virgen. CONTINUARÁ…

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COLE TORMENTOSO por Ismael Pérez Cayuela (1º B)

Personajes: LUIS CLARA CARLOS MANOLO ISMAEL EMILIO Lunes 1 Luis se levantó del pupitre con pocas ganas de recoger los libros. Tras cumplir el castigo, Manolo le dijo que esperase pues parecía que había tormenta. Clara estaba asustada por los truenos que se escuchaban, sin embargo gritaron a la vez los cuatro: «¡No estamos solos!». Las pizarras de las otras clases parecía que chirriaban y a continuación las luces de las farolas del patio empezaron a parpadear. Pedro pensó de repente en las películas que su padre no le dejaba ver en la tele y se puso a temblar abrazado a Clara y a Luis a la vez. A los diez minutos más o menos, se oían voces estremecedoras que parecían decirles que terminasen los deberes. ―No puede ser que nos esté pasando esto―dijo Manolo. A pesar del pánico, recogieron sus mochilas y salieron hacia las puertas correderas que daban a la calle Cristóbal Colón, como rayos a la velocidad de Sonic. Se encontraron con una intensa lluvia y a su vez con una sombra que les perseguía, diciéndoles que su castigo había comenzado.

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Martes 2 Al llegar a clase, nuestros cuatro protagonistas iban hablando sobre lo ocurrido, cuando Ismael y Emilio les preguntaron por los ruidos y las voces y empezaron a reĂ­rse... CONTINUARĂ

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EL PAYASO ATRACADOR por Sergio Pérez-Guillermo del Valle (1º B)

Era una noche en la que iba muy contento porque venía del cumpleaños de mi mejor amigo. Me dirigía a mi casa y en ese instante, vi en uno de los callejones a un payaso, justo el mismo del cumpleaños de mi amigo. Me fijé bien y tenía un martillo en la mano izquierda y una motosierra en la derecha. Al verlo me desmayé. Al día siguiente, me encontraba en casa del padre de mi amigo, el que celebró su cumpleaños. Me contó que me vio en el suelo desmayado y me subió al coche y también que había otro vehículo que le seguía con el conductor disfrazado de payaso. Al parecer, cuando el padre aceleraba, el payaso también. Llegamos a su casa y sonó el teléfono, era el payaso que le habló con tono amenazante: «O me entregas al niño o te mato». Él, asustado, le dijo que no podía y le colgó en la cara. Entonces pensó que lo mejor era llamar a la policía secreta para que se quedaran vigilando la casa. Llamó pero no contestaba nadie y justo cuando colgó, devolvieron la llamada y eran mis padres preguntando por mí. Le dijo lo me había pasado y me llevaron a casa. Se lo conté a mi hermana y se quedó alucinada. Al día siguiente fui de nuevo a la casa de mi amigo y antes de llegar, me encontré de nuevo al payaso. Me asusté mucho y me iba a ir corriendo pero me atreví, me fui acercando poco a poco y al mismo tiempo que él también se iba acercando. Se sacó un cuchillo que llevaba en la mano y me dijo: « ¿Me das mil euros o te mato?». Yo le dije que no y me fui corriendo. Llegué a mi casa y no volví a salir. Le dije a mi madre muy aterrado que si nos podíamos mudar y me dijo que sí, ya que estaba buscando trabajo en otra ciudad.

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PISTAS EN EL BOSQUE por Lucía Pujante Moreno (1º B)

Hola soy Paula, tengo quince años y voy todos los años de campamento. Nunca había pasado nada raro allí, pero este año ha sido un campamento especial. Empezó todo muy bien y todos muy contentos, un día tuvimos que hacer un juego nocturno con linternas, con el fin de buscar unos objetos siguiendo unas pistas que habían escondido los monitores por el bosque. Yo empecé por una zona, estaba oscuro, por lo que se veía poco. Cada vez me iba adentrando más y detrás de un árbol parece que oí algo. Me agaché porque parecía que había algo enterrado, lo saqué y era una muñeca vieja y estropeada. Extrañada, me la guardé en mi mochila, seguí buscando más cosas y de pronto percibí un sonido que parecía una pelota botando, me acerqué e hice un agujero, había una pequeña pelota también vieja y estropeada. No sabía qué pensar, si de verdad eran esos los objetos que habían puesto los monitores o no. No obstante, seguí hacia delante y de nuevo escuché algo, era una voz de una niña cantando. La seguí, hasta que paró de sonar y me detuve ante una casa vieja de madera. Yo estaba muy asustada y alejada de mis compañeros. Me encontré algo más: una especie de joyero que contenía una carta en su interior, donde explicaba lo que le había pasado a esta niña. Esta niña fue una niña feliz, pero algo ocurría en su casa, especialmente en una habitación, desde donde parecía venir todo. Explicaba que algo maligno había allí. En su casa no sabían cómo vivir con esos ruidos tan tenebrosos. Alguien o algo habitaba dentro de esa habitación y estaba muy enfadado con ellos. Al parecer la familia intentó entrar en el cuarto y todos desaparecieron, aunque la niña permaneció de alguna forma siempre en la casa.

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Una voz me decía: « Ayúdame, ayúdame...». Yo estaba muy asustada, no sabía qué hacer, estaba sola y bastante lejos de mis compañeros. Empecé a pedir socorro y nadie me oía, de pronto la puerta de la casa se cerró y no podía salir. Con mi linterna seguí la voz de la niña y me llevó a la habitación. Toda la casa se movía y las luces se encendían y apagaban. Me agarré a la puerta porque mi cuerpo estaba volando aunque después de unos segundos parecía que la situación se estaba calmando un poco. Al rato vi una luz, me acerqué y vi la forma de una niña que me quería hablar, me decía que estaba en el armario, que le ayudara a salir porque ella sola no podía y necesitaba a alguien que tuviera fe para sacarla de ahí. Me pidió que rezara con ella y yo con mucho miedo recé con los ojos cerrados y de rodillas, pidiendo al señor que la ayudara. La casa empezó a destrozarse, había mucho ruido y mucho viento, yo seguía con los ojos cerrados y rezando. Después de un rato, todo volvió a la normalidad y se estaba haciendo de día. Abrí los ojos y todo estaba destrozado pero tranquilo y una voz me dio las gracias. Yo tremendamente asustada y a la misma vez contenta por haber ayudado a esa niña, salí corriendo al campamento y cuando llegué todos estaban preocupados por mí y buscándome. Yo no quise decir lo que me había pasado, simplemente dije que me había perdido, el caso es que esta historia quedará en mi mente para siempre y para mí sola....

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EL FANTASMA TRISTÓN por Ainhoa Alonso Sánchez (1º C)

Un día fuimos a una casa abandonada. Entramos en ella, nos dirigimos a una de las habitaciones porque escuchamos un ruido en la habitación y allí encontramos a un niño. Chillamos porque era un niño fantasma, ya que vimos en la pared una sombra. El niño fantasma nos perseguía y nosotros corríamos como locos. Estábamos aún en el comedor y vimos otra vez la sombra del niño hasta que nos fuimos corriendo a la calle. Era por la mañana y nos fuimos a nuestra casa pero no entramos en nuestra habitación porque nos daba miedo. Estábamos en la cocina cuando de repente se apagó sola la luz. La volvieron a encender y nos fuimos corriendo al comedor donde vimos una cosa: era una sombra del niño muerto en la casa abandonada. El niño fantasma era huérfano, vivía solo en la casa y hablaba solo. No tenía familia porque toda había muerto, por eso el niño estaba muy triste y no tenía amigos. Tampoco iba al colegio, no tenía comida, solo la poca que le daban los vecinos y agua. Se encontraba muy solo en la casa.

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LA CASA ENCANTADA por Iris Garrido Bachiller (1º C)

Érase una vez una pandilla de amigos que siempre de camino al colegio pasaban por una vieja, fea y antigua casa. Ellos querían entrar por curiosidad, pero lo que no sabían, era que estaba encantada. Tenía cuadros que parecían que les mirasen, estatuas que se movían, cuartos que nadie debía abrir ni entrar y paredes que cogían a la gente para trocearla. El día 27 de mayo del 1998 decidieron quedar por la tarde para finalmente entrar y averiguar que extrañas cosas pasaban en esa casa. La pandilla entró, todo estaba como si nadie hubiera pasado por allí desde hacía mucho tiempo. Todo estaba sucio, viejo, menos un jarrón demasiado limpio…un jarrón lleno de cenizas. Todos exclamaron a la vez: « ¡Qué raro! ¡Vayámonos!». En ese momento, las puertas se cerraron solas y las ventanas se bloquearon con plantas venenosas. 59


Subieron las escaleras para seguir investigando, pero el más torpe de ellos pisó demasiado fuerte en la vieja escalera y se cayó. Debajo había cemento y quedó atrapado. Los demás decidieron seguir. Sin mirar y corriendo, entraron en un cuarto en el que había animales-zombis, dos de ellos se quedaron, el resto decidió subir al desván. Mientras subían, vieron unos dos o tres cuadros de la familia que vivió allí, uno de ellos se acercó tanto que la pared se lo tragó. El que se quedó solo, se dio cuenta de que había una chimenea justo encima de su cabeza, pudo escapar y al hacerse mayor escribió un libro sobre lo extraña que era esa casa por la que pasaba cada día de camino a su cole.

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CONOCIENDO LA NOCHE DE HALLOWEEN por Semjahsé Guía Marco (1º C)

La noche de Halloween es una fiesta que se celebra internacionalmente, sobre todo en Canadá y Estados Unidos, el 31 de octubre. En España se llama la Noche de los Difuntos o Día de todos los Santos. Se trata de una leyenda que cuenta la historia de Jack O Lantern, un irlandés del que decían que era tan malo como el diablo. Jack hizo un trato con Satanás y al morir quedó condenado a vagar entre el cielo y el infierno eternamente con una linterna que le daba luz y por eso en la fiesta de Halloween se llenan las casas de calabazas y los niños van disfrazados de brujas, calaveras, vampiros, etc. Van a las casas diciendo “truco o trato” y pidiendo caramelos. Cuando yo vivía en Montreal lo celebraba todos los años con mi familia y lo pasaba muy bien. También esa noche se disfrazan los mayores y se cuentan historias de terror y de muertos que salen de la tumba.

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LA NOCHE DE LOS ZOMBIES por Andrea Huéscar Marín (1º C)

En un pueblo lejano, una noche de Halloween, cambió las vidas de los habitantes que residían allí. La mañana transcurrió normal, como cual quiero otro día. Los niños estaban impacientes para que llegara la noche y salir a pedir caramelos o chucherías a las casas de allí. A todos los habitantes les encantaba ese fabuloso día, porque ellos montaban fiestas con un gran y apetitoso bufé, donde se reunían disfrazados. Organizaban un concurso de disfraces y ganaba el que daba más miedo. Se acercaba la noche y la gente estaba preparándose para salir a pedir caramelos o chucherías e ir a la fiesta de Halloween. La hora llegó y cuando todos los niños se reunieron, una niebla empezó a cubrir todas las calles y casas de aquel lugar. El agua del río se puso verde y los peces que había allí murieron de intoxicación. Todos los habitantes un poco preocupados se pensaban que era una broma que les estaban gastando, por lo que la mitad de ellos, aliviados, se fueron a la fiesta, y la otra mitad a dar vueltas por el pueblo con el actual aspecto terrorífico que presentaba. La hora marcó las 2:00 y la fiesta empezaba a la 1:30. A esa hora, la mitad que se fue a recorrer el pueblo no había vuelto. Ya eran las 2:30 de la madrugada y las personas que estaban en la fiesta se empezaron a preocupar, así que decidieron salir a buscarlos.

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Recorrieron todo el pueblo y no había ni rastro de ellos. Se acercaban las 3:30 y no habían encontrado a nadie, cuando decidieron regresar a la fiesta, de repente, detrás de la niebla de esas terroríficas calles escucharon como si un montón de gente gritara mientras corría aunque nadie pudo identificar las voces. Asustados e impacientes por volver al lugar de la fiesta, empezaron a caminar más rápido. De entre la niebla, empezaron a salir las personas desaparecidas pero no eran las mismas, ¡eran zombis! Todos empezaron a correr como si no hubiera un mañana pero había gente que no podía correr mucho y fueron rodeados por la avalancha de zombis. Los que pudieron escapar se marcharon directamente al lugar de la fiesta. Cuando llegaron, unos se encargaron en cubrir puertas y ventanas con todos los objetos que encontraron. Los zombis llegaron y no pararon de dar golpes en las puertas del local. Todo la gente estaba asustada, unos de habían cobijado en el baño por el miedo que sentían y otros se fueron a la cocina. Los zombis acabaron derrumbando las puertas pero cuando entraron no los encontraron y se fueron. Después de quince minutos, decidieron salir y hablar sobre lo sucedido. Después de media hora de haber reflexionado, no se oía nada en la calles. La gente volvió a cubrir aún mejor la puertas y ventanas y decidieron pasar allí la noche, ya que no querían volver a sus casas por si les pasaba algo por el camino. Al día siguiente se llevó a cabo la búsqueda de las personas desaparecidas y las encontraron el un parque, tiradas en el suelo, durmiendo con la ropa impecable como si no hubiera pasado nada. Al despertar no sabían lo que había ocurrido, se lo explicaron y se quedaron sorprendidos por lo ocurrido. Después de ese largo día, a los lugareños no les gusta tanto como antes Halloween.

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LA VENGANZA DE LA RESUCITADA por Noemí Jiménez Morales (1º C)

Había una vez una niña que tenía 12 años que vivía con su hermano pequeño y sus padres. La pequeña estaba muy enferma, su doctor le había diagnosticado hacía unos meses un cáncer y ya no podía hacer nada para curarlo. Ella murió y al poco tiempo sus padres se pelearon. En la noche de Halloween, resucitó para matarlos a ellos y al doctor que no les dijo a sus padres que sí podía haber hecho algo para salvarla. Les había mentido porque sus padres, cuatro años antes, se habían enfadado con el médico y lo habían denunciado para cobrar una indemnización. El doctor tuvo que cambiar de vida, de aspecto y de personalidad e hizo una vida nueva. La niña, cuando resucitó, fue primero a por el hermano pequeño que lo había dejado un momento solo su madre, mientras, el padre estaba viendo el fútbol a todo volumen. Le dijo: «Ya estoy en casa… Mira hermanito quien está aquí…». El hermano se dio la vuelta y ella lo mató, bebiéndose la sangre después. A continuación mató al padre mientras estaba desprevenido y por último a la madre, que dio un grito estremecedor. Toda la casa estaba llena de sangre, ya solo faltaba el doctor que lo asesinó sin que nadie se diera cuenta mientras volvía a casa. Cada Halloween ella sale a matar personas. Id a pedir chuches con cuidado porque cuando menos te los esperes, ELLA TE MATARÁ.

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SOBRE HALLOWEEN por Iván López Albaladejo (1º C)

El día 31 de octubre por la noche, es conocido en nuestro país como el Día de todos los Santos. Ese día se celebra también en muchos países, aunque comenzó en Irlanda. Se vestían para adoptar las apariencias de las almas malignas y evitar ser atacados por estas. También les ofrecían dulces con el fin de entretenerlas. Para recoger las chuches compramos unas calabazas que se suelen llenar gracias al “Truco o trato”.

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LOS CHICOS DE LA CURVA por Antonio Pérez Pérez (1º C)

Hace poco tiempo, un grupo de amigos iban en un Ferrari a gran velocidad y en la noche de Halloween, a las doce en punto de la noche, se pusieron a gran velocidad en una curva. En ese instante les atropelló un tráiler y murieron en el acto. Desde ese momento, los chicos se aparecen en aquel lugar en el que murieron la noche del 31 y provocan a esa misma hora accidentes mortales.

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M. ÁNGELES Y LA CASA ENCANTADA por Nerea Segorbe Pérez (1º C)

Érase una vez una niña llamada M. Ángeles que tenía trece años. En Halloween solía ir con sus amigas hasta que un día salió un hombre corriendo detrás de ellas. No sabían qué hacer, así que echaron a correr pero el hombre las alcanzó y las metió en una furgoneta de color gris. Cuando las sacó del vehículo, las metió en una casa que parecía estar encantada. Ellas se asustaron y empezaron a correr por toda la vivienda, mientras que el hombre cerraba todas las ventanas y puertas. Las chicas lograron escapar por una puerta que estaba abierta pero de repente salió otro hombre y las volvió a meter en la casa. Esta vez las encerraron en una habitación, las ataron y se fueron. Ellas asustadas no sabían qué hacer. Llegó la noche y seguían allí. Después entró un hombre en la habitación y las desató, cuando bajaron, estaban en una fiesta de Halloween que les habían preparado sus compañeros de colegio porque ya llevaban ocho años juntos. En ese momento, ellas no sabían cómo actuar, si reírse o llorar del susto que se habían pegado. Bueno, en esa noche pasó de todo y se lo pasaron muy bien y fueron felices para siempre.

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MI NOCHE DE HALLOWEEN por Lucía Torralba Esteban (1º C)

Todavía me acuerdo de mi última noche de Halloween... Éramos cuatro chicas muy valientes, y disfrazadas de brujas y fantasmas salimos a comernos la noche. Había mucha gente con disfraces buenísimos. Algunos de ellos daban miedo pero esa noche era para reírse del miedo. Como íbamos pasándolo bien y bromeando, no nos dimos cuenta de que estábamos alejándonos mucho de la ciudad. De repente nos encontramos en las afueras, frente a una vieja casa abandonada que siempre nos había dado mucho miedo. Pero esa noche decidimos entrar a investigar. Nos acercamos a la puerta y vimos que estaba entreabierta. Al abrirla un poco más, chirrió mucho. Entramos sigilosamente y una ráfaga de aire cerró la puerta de golpe. Nos asustamos un poco y andamos ligeras en dirección contraria pero decidimos parar al tropezar con algo. Entonces nos acordamos de que llevábamos linternas de Halloween en forma de calabaza. Al encenderlas vimos que habíamos tropezado con el cadáver de un perro muerto ya bastante tiempo. Aunque no nos gustó nuestro hallazgo, decidimos seguir en la casa (como he dicho "éramos cuatro chicas muy valientes"). Al entrar en la antigua cocina nos quedamos paralizadas de miedo: en una vieja silla había un chico sentado, muerto, con un gran cuchillo atravesándole la cabeza. Tenía toda la cara llena de sangre. De improviso se giró hacia nosotros y dijo: «Hola». ¡Y comenzamos a chillar como locas! Al final era un compañero de instituto que había pensado lo mismo que nosotras: entrar en la casa disfrazado. Y todos nos reímos muchísimo.

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Pero la valentía se nos fue de golpe porque al reírnos tan fuerte y hacer tanto ruido, tres ratas asustadas, grandes como conejos, salieron chillando de un armario en nuestra dirección. Nos faltaban piernas para salir corriendo... Corrimos hasta llegar a casa. Y decidimos no entrar más a casas abandonadas, ni siquiera en Halloween.

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UN SUCESO PARANORMAL por José Manuel Zapata Muñoz (1º C)

Un grupo de amigos se juntaron la noche Halloween en un camping. Decidieron disfrazarse y disfrutar todos juntos. Y esto fue lo que ocurrió: Pese a la leve bruma y el ruido al pisar de las hojas caídas de los chopos, estuvimos largo rato andando por los alrededores del camping, cuando de repente nos sorprendió un gran volumen de hojas sobre el camino, así que decidimos tirarnos sobre ellas y dar patadas. De repente, comenzaron a salir voces de ellas y fueron aumentando de tamaño, formándose una persona. Todos asustados nos fuimos corriendo sin mirar hacia atrás porque el miedo nos consumía. Nunca más nos volvimos a disfrazar en el camping y tampoco supimos realmente que fue lo que ocurrió.

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¿Me cuentas un relato de terror? Colegio San José (Espinardo)  

Un año más, a través del relato de terror, hemos querido motivar a nuestros alumnos de 1º de ESO del Colegio San José (http://www.colegiosan...

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