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60 años de libertad

El buque Ciudad de Valencia y Dalt Vila al fondo desde la Illa Plana. Foto Casa Planas (mediados de los 60)

Hacer un balance de los 60 años transcurridos desde la fundación de Las Dalias hasta hoy significa recorrer con la memoria las vertiginosas curvas de los cambios y las modas que ha vivido esta isla desde la payesía profunda hasta las sesiones de música trance, pasando por el flamenco, la contracultura hippy, el rock, el blues, el turismo masivo, los viajes a Oriente y la libertad, sobre todo la libertad. 60 años en la vida de este rincón de Ibiza podrían recogerse en una película cuya primera escena comienza en un sinuoso camino por el que ancianas de negro riguroso se cruzan con unos melenudos llegados en busca del paraíso. La película, inacabada, como la vida, se desarrolla hasta llegar a un oasis de color convertido en mercadillo, legado de libertad, el más preciado tesoro. En el núcleo de la cinta se suceden planos de hippies tocando la guitarra hasta el alba, de esas primeras rubias nórdicas que se bañaban desnudas y que afrontaban la existencia con flores en el pelo, en una utopía que creyeron posible y con una apasionada e inaudita disposición a la fusión de filosofías radicalmente diferentes, al menos en su apariencia. Porque 60 años de Las Dalias es hablar de sincretismo, de cómo convivían en armonía jóvenes apasionados por la naturaleza con rudos agricultores que, justamente, sobrevivían de lo que daba el campo; 60 años de tolerancia, de respeto, de belleza, de una búsqueda de la espiritualidad conjugada con un ancestral misterio, de la unión en una isla del canto al amor libre y la sabiduría atávica de sus viejos moradores. El gran poeta Carlos Oroza, el personaje rebelde y contracultural por excelencia de la literatura española, rememoraba el año pasado en una entrevista la Ibiza que descubrió en 1969: “El ambiente era extraordinario. Allí fuimos a parar todos los sin patria, gente errante. Ibiza era la patria de todos, y los ibicencos, a su manera, participaban de ese instante en el que todo parecía posible. En aquel tiempo, todas las grandes ciudades tenían un ambiente provinciano comparado con Ibiza… La isla bullía de actividad. Se estaba rodando la película ‘More’, con música de Pink Floyd, a los que podías encontrarte por la calle. Había una enorme creatividad, la imaginación no cesaba. Unos venían para quedarse y otros como parada hacia un viaje, hacia un encuentro de lo espiritual… En Ibiza

nos juntamos la gente que vivió la utopía del Mayo del 68 francés y los que venían de Estados Unidos… España era un agujero negro en la cultura de Occidente, y sin embargo en Ibiza todos respirábamos al unísono una atmósfera de libertad; había en el ambiente un estado de gracia, de bondad y armonía universal como nunca he visto. Teníamos una sana convivencia entre las personas de la isla y quienes habíamos llegado de fuera. Todo el mundo sabía hacer algo: música, pintura, danza… Había gran cantidad de artesanos, y la gente te invitaba a sus casas… En Ibiza estaba la capital mundial de la psicodelia, la gente se quería, vivíamos una vida entregada al azar…” Carlos Oroza (1933), denominado por muchos “el Allen Ginsberg español”, “el poeta maldito” o “el último bohemio”, describía así el ambiente de la isla hace 45 años. Hoy mantiene es misma filosofía y sigue enarbolando la misma bandera: unos principios y un estilo de vida que se reflejan con increíble similitud en Las Dalias, entre los artesanos venidos de medio mundo. Como decía recientemente el escritor británico Colin Casbolt, “doy gracias a Dios cada día por seguir siendo un hippy, por ser diferente a la mayoría”. Porque este libro, producto de meditaciones, búsquedas y muchas horas de trabajo y talento, está dedicado a los hippies del siglo XXI, a los diferentes, a los que no contemplan otro horizonte que no sea la libertad, a los que gozan del baño desnudos, a los que se adentran en caminos perdidos para encontrarse a sí mismos, a los que se aventuran por rutas desconocidas en busca de nuevas experiencias, a los que un día decidieron dejarlo todo y embarcarse rumbo a Ibiza, a los que aún creen que un mundo mejor es posible, a los que no cejan en su empeño de soñar… Y también a los que cultivan el arte de escuchar, a los sensibles, a los que disfrutan corriendo en campo abierto, con el sol por único testigo, a los fotógrafos que se empeñan en reflejar escenas de libertad, a los escritores que reivindican el placer del pensamiento sin ataduras, a los artistas de toda procedencia y estilo que se esfuerzan en regalarnos impagables sensaciones de asombro, a todos los que, en definitiva, siguen siendo hippies. Y sobre todo a nuestros hijos. Hoy los niños vuelven a hacer pulseras de colores, y tienen más fácil que nunca el acceso a las ideas, a la cultura, al arte, al pensamiento diverso. El futuro de Las Dalias y de Ibiza es suyo, y a nosotros nos corresponde hacer una honrada tarea para que entiendan de dónde venimos.

El sueño de paz y amor llegaba a bordo del Ciudad de Valencia. Atrás quedaba un pasado dominado por el gris.


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Foto: Xico Prats

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“Ibiza era nuestra nueva patria. Unos venían para quedarse y otros como parada hacia un viaje, hacia un encuentro con lo espiritual… En Ibiza nos juntamos la gente que vivió la utopía del Mayo del 68 y los que venían de Estados Unidos…”


el decubrimiento de Sa Penya y La Marina

Carrer des Passadís, sa Penya. Foto: Domingo Viñets. Finales de los años 50

Payesas bajando por el Rastrillo. Foto: Balear. Mediados de los años 50

Costa de sa Drassaneta. Foto: Domingo Viñets

Carrer de la Mare de Déu. Foto: Casa Planas. Año 1960

el decubrimiento de Sa Penya y La Marina

Carrer den Pou, antigua calle de sa Sèquia. Foto: Casa Planas. Año 1961

Los hippies descubrieron en las calles de Sa Penya y La Marina a hombres y mujeres salidos de una Ibiza profunda que poco a poco absorbía con naturalidad algunas costumbres que llegaban de fuera.


Ibiza, años 60

Ibiza, años 60

Los hippies invaden las calles de La Marina. Fotos: Xico Prats

El autobús hacia la tierra prometida partía de Vara de Rey, frente al viejo Teatro Pereyra. Foto: Cas Oorthuys. Año 1964

Vestidos vaporosos, pantalones de campana, melenas y flores en el pelo… La pacífica invasión de los hippies se hacía patente en las calles del puerto, pero en el Norte de la isla esperaba el verdadero descubrimiento de una naturaleza virgen donde iniciar una nueva vida.


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Foto: André Perlstein. Formentera. Año 1968

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Primer cruce de culturas entre los recién llegados y las mujeres de las islas. Esta imagen captada en Formentera por el fotógrafo francés André Perlstein da fe del contraste de identidades, de vestimenta, de cómo vivían cada cual a su estilo pero con el respeto como norma sustancial.


Ibiza, años 70

Hippy en un puesto en Dalt Vila. Foto: Tóbal Esbert

Los hippies pronto comenzaron a instalar puestos de artesanía en el puerto y en las calles de Dalt Vila, donde empezaba a despuntar el turismo.

Ibiza, años 70

Hippy caminando en Sant Miquel. Foto: Arxiu d’Imatge del Consell Insular d’Eivissa

Guitarra y capazo al hombro, algunos hippies recorrían la isla de la utopía mediterránea a pie o en autostop.


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Hijos de los primeros hippies a principios de los a帽os 70 en La Marina. Foto: T贸bal Esbert


dos culturas en Ibiza

dos culturas en Ibiza

Fotos: Xico Prats

Fotos: Xico Prats

“La isla bullía de actividad. Unos venían para quedarse y otros como parada hacia un viaje, hacia un encuentro con la paz y el amor” .

“En Ibiza todos respirábamos al unísono una atmósfera de libertad; había en el ambiente un estado de gracia, de bondad y armonía universal. Teníamos una sana convivencia entre las personas de la isla y quienes habían llegado de fuera”.


Puestos hippies en el Portal de Ses Taules, en Dalt Vila. Foto: Tóbal Esbert

“Todo el mundo sabía hacer algo: música, pintura, danza… Había gran cantidad de artesanos, y la gente te invitaba a sus casas…” “En Ibiza estaba la capital mundial de la psicodelia, la gente se quería, vivíamos una vida entregada al azar”


Los puestos que los hippies instalaron en la calles del puerto de Ibiza fueron uno de los primeros atracrtivos turísticos de la isla. Las primeras postales en color dan fe del nuevo fenómeno.

Bibliografía: Arxiu d’Imatge i So Municipal de l’Ajuntament d’Eivissa (AISME). “Domingo Viñets, fotògraf i editor”. Fanny Tur Riera. “Postals Antigues. Catàleg i exposició”. Fanny Tur Riera. Colección de Tóbal Esbert. “Portmany i l’Eivissa del seu temps”. Fanny Tur Riera. Colección de Xico Prats. Exposición “Ells ulls de l’artista”. Ajuntament d’Eivissa. Foto de Cas Oorthuys, publicada en el libro “Escritores y pintores holandeses en las Pitiusas (1957-1964)”. THEP, 2002


EDITORIAL

2014

Pasaron los años, pero continúan los sueños, el amor por la libertad, por la naturaleza, por una isla que aún hace bandera de esa tolerancia que llegó a finales de los años 60 de la mano de los hippies

60 years of freedom

(“No rent”, by Valentina Riccardi)

Taking stock of the sixty years since the foundation of Las Dalias means sending our memory back around the dizzying curves of the changes and fashions that this island has experienced, from a profoundly rural scene to trance music sessions, taking in flamenco, hippy counter-culture, rock, blues, mass tourism, trips to the Orient and freedom, above all freedom, on the way. Sixty years in the life of this corner of Ibiza could be summarised in a film whose opening scene would show a winding path on which some elderly ladies dressed in strictest black pass by some long-haired individuals in search of paradise. The film, unfinished like life itself, continues until we get to an oasis of colour that turns out to be the street market, a legacy of freedom, the most highly prized treasure. The main part of the film shows hippies playing the guitar to dawn, those first Nordic blondes skinny dipping in the sea, living life with flowers in their hair in a Utopía they really believed in, and a passionate and unique tendency towards the fusion of radically different philosophies, in their appearance if nothing else. Because sixty years of Las Dalias brought coexistence, young people fascinated by nature living in harmony with unschooled farmers getting by on what the land gave them. Sixty years of tolerance, respect, beauty, search for spirituality combined with ancestral mystery, and the union on a single island of the hymn to free love and the ancestral wisdom of its traditional inhabitants. In an interview last year, great poet Carlos Oroza, that rebellious and counter-cultural figure of Spanish literature, recalled the Ibiza he discovered in 1969: “The atmosphere was extraordinary. It was where people with no homeland, nomads, found a resting place. Ibiza became everyone’s homeland, and the Ibizans in their way shared that moment in which everything seemed possible. At the time, all large cities felt provincial compared to Ibiza… The island heaved with activity. They were shooting the film ‘More’, with music by Pink Floyd, who you could meet in the street. There was enormous creativity, imagination was endless. Some came to stay, and others just to take a break in their journey towards a spiritual encounter … In Ibiza we welcomed the people who’d lived through

the Utopia of May 1968 in France, and others from the States… Spain was a black hole in the culture of the Western world, but in Ibiza we all breathed together an atmosphere of freedom. There was a state of grace, goodness and universal harmony in the air that I’d never seen before. We lived a healthy co-existence between islanders and outsiders. Everyone knew how to make something: music, painting, dance… There were lots of craftsmen, and people invited you to their homes… Ibiza was the global capital of psychodelia, everyone loved everyone else, and we lived a life where destiny ruled …” This was how Carlos Oroza (Viveiro, Lugo, 1923), known by many as the “Spanish Allen Ginsberg”, the “damned poet” or the “last Bohemian”, described the ambience of the island forty-five years ago. Today he maintains the same philosophy and keeps the same flag flying: principles and a lifestyle that are reflected with incredible symmetry in Las Dalias, among craftsmen from all over the world. As British writer Colin Casbolt said recently, “I thank God every day that I’m still a hippy, for being different from the majority”. Because this book, the product of meditations, searches and many hours of work and talent, is dedicated to 21st century hippies, the “different” people who can’t contemplate any horizon other than freedom. Who love bathing naked, who explore lost pathways to find themselves, who venture down unknown routes in search of new experiences, like the people who one day decided to leave it all behind and set course for Ibiza, who still believe that a better world is possible, who don’t give up in their determination to dream… People who cultivate the art of listening, sensitive people, who enjoy running through open land, with the sun as their only witness, photographers who try to reflect these scenes of freedom, writers who defend the pleasure of thinking without borders, artists from everywhere and of every style whose work gives us unimaginable sensations of astonishment. In other words, everyone who is still a hippy. And above all, it’s dedicated to our children. Today’s children are again making coloured bracelets and finding it easier than ever to come across different ideas, culture, art, thinking. The future of Las Dalias and of Ibiza itself is theirs, and it’s up to us to do a decent job so they understand where we come from.





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Sumario SUMMARY

240 60 AÑOS DE VANGUARDIA 60 YEARS OF THE AVANT-GARDE

las dalias Ibiza y Formentera magazine 2014-2015

271 60 AÑOS DE ROCK

76 UNA PICA EN ÁMSTERDAM

60 YEARS OF ROCK

TRIUMPH IN AMSTERDAM

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60 AÑOS PROMOCIONANDO EL TURISMO 60 YEARS PROMOTING TOURISM

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EL ESPÍRITU DE LA IBIZA TELÚRICA THE SPIRIT OF THE WORLDY IBIZA

MARCANDO TENDENCIA

SETTING THE TREND

134 EL MERCADILLO MÁS FAMOSO Y EL MÁS IMITADO THE MOST FAMOUS AND IMITATED HIPPY MARKET

158 UNA VIDA MARAVILLOSA WONDERFUL LIFE

216 LOS LIBROS DE LA IBIZA HIPPY IBIZA’S HIPPY BOOKS

223 JUAN MARÍ JUAN, EL FUNDADOR JUAN MARÍ JUAN, THE FOUNDER

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CHRISTIAN GONZÁLEZ, ALMA DE ROCK

CHRISTIAN GONZÁLEZ, SOUL OF ROCK

409 LA BANDA SONORA INDISPENSABLE LAS DALIAS IN 60 SONGS

414 NAMASTÉ, 15 AÑOS NAMASTÉ, 15 YEARS

467 SANT CARLES: LA MEMORIA DE UN PUEBLO SANT CARLES: THE MEMORY OF A VILLAGE

516 LA MOLA, EL MERCADILLO HERMANO LA MOLA, THE OTHER HIPPY MARKET

522 CUANDO DYLAN SE REFUGIÓ EN FORMENTERA WHEN DYLAN TOOK REFUGE IN FORMENTERA

535 EUROPA SE ENAMORA DE LAS DALIAS

EUROPE FALLS IN LOVE WITH LAS DALIAS


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Ibiza y Formentera, islas de libertad, de una belleza sin igual, cautivan a todos los que las descubren, pero sobre todo a los que las disfrutan, a los que saben valorar un paisaje de invierno, una carretera secundaria, una cala virgen, un mar paradisiaco, un atardecer de ensueño… Fotos: Raúl Blanco, Clara Muñoz y Vicent Marí

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una pica en テ[sterdam

triumph in Amsterdam

Vista general de la Westergasfabriek de テ[sterdam, durante el desembarco del mercadillo. Fotos: Raテコl Blanco

ツキ


on the road • Ámsterdam

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Las Dalias on the road protagonizó en Ámsterdam el mayor viaje colectivo fuera de España realizado hasta ahora en la historia de Ibiza Un éxito total. Así se resume la mayor aventura protagonizada hasta ahora por el mercadillo de Las Dalias en el extranjero. La caravana multicolor de ropa, complementos y regalos se instaló en Ámsterdam durante los cuatro primeros días de mayo de 2014 para ofrecer a los holandeses nuestro estilo de vida y nuestra propuesta de creatividad. Casi 15.000 visitantes, más de 100 puestos instalados, toneladas de artesanía enviadas en containers y más de 150 personas desplazadas desde Ibiza constituyen las cifras generales del mayor viaje colectivo fuera de España realizado hasta ahora en la historia de la isla. Y el balance es puro optimismo, muy positivo, satisfacción general y ganas de volver a emprender una experiencia similar en otras ciudades europeas. Las Dalias On The Road se instaló en el recinto de la Westergasfabriek, un antiguo depósito de gas reconvertido en centro cultural y de eventos, situado en una zona de parques y ocio muy popular en la capital holandesa. Las coincidencias entre el estilo de vida de los holandeses y los ibicencos, su admiración mutua, fueron suficiente atractivo para que miles de mujeres (la inmensa mayoría de los visitantes) acudieran a la llamada del mercadillo, sustentada en una intensa campaña de promoción on line y en los principales medios de comunicación de Ámsterdam. ·

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las cifras hablan por sí mismas: casi 15.000 visitantes, más de cien puestos instalados, toneladas de artesanía enviadas en containers y más de 150 personas desplazadas desde Ibiza

La actuación de Paco Fernández y la ceremonia de homenaje a los caídos durante la Segunda Guerra Mundial fueron algunos de los momentos más emotivos del evento, en contraste con la constante animación en el rincón de los niños (con los clowns Hugo y Rudy Rudine) y el ambiente sosegado en los jardines o en las sesiones matinales de yoga. El bullicio del recinto se tornaba por las noches en un ambiente relajado, de vacaciones, en las zonas comunes del hotel donde se hospedó buena parte de la expedición. Una excursión en barco puso el broche final a esta experiencia inédita, que posiblemente volverá a repetirse: “Quieren que volvamos, y si no volvemos a Ámsterdam iremos a Berlín, a París, de nuevo a Madrid o a otras ciudades. No podemos estar más contentos”, expresa un satisfecho Juanito, propietario de Las Dalias, orgulloso de haber puesto “una pica en Flandes”, esa vieja expresión castellana que se utiliza para indicar que se ha realizado algo muy complicado y costoso o un largo viaje que además supone un hito. No es para menos.

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Las Dalias On The Road was installed in Westergasfabriek, an old gas deposit converted into a cultural and event centre A total success. That’s how the greatest adventure to date of the Las Dalias street market abroad has been described. The multi-coloured caravan of clothes, accessories and gifts was set up in Amsterdam for the first four days of May to offer the Dutch people our life style and our idea of creativity. Almost 15,000 visitors, more than 100 stalls, tons of craftwork delivered in containers and over 150 people travelling from Ibiza are the main figures of the biggest group journey outside Spain in the history of the island. And the balance is pure optimism, very positive, general satisfaction, and a wish to set up a similar experience in other European cities. Las Dalias On The Road was installed in Westergasfabriek, an old gas deposit converted into a cultural and event centre, located in a very popular parks and leisure area in the Dutch capital. The coincidence between the life style of the Dutch and the Ibizans, their mutual admiration, gave it enough appeal for thousands of women (the immense majority of its visitors) to respond to the call of the street market, based on an intensive promotional campaign online and in Amsterdam’s main media. ·

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almost 15,000 visitors, more than 100 stalls, tons of craftwork delivered in containers and over 150 people travelling from Ibiza are the main figures of the biggest group journey outside Spain in the history of the island The performance by Paco Fernández and the ceremony paying homage to the Fallen during the Second World War were among the most moving moments of the event, in contrast with the ongoing entertainment in the children’s corner (with clowns Hugo and Rudy Rudine) and the peaceful atmosphere in the gardens and the morning yoga sessions. At night, the site’s bustle turned to a relaxed, holiday, setting in the communal areas of the hotel where most of the expedition were living. A boat trip put the finishing touch to this unique experience, which will possibly be repeated: “I want us to go back, and if we don’t return to Amsterdam, we’ll go to Berlin, to Paris, back to Madrid or to other cities. We couldn’t be happier”, says a satisfied Juanito, owner of Las Dalias and proud of having put “una pica en Flandes”, that old Castilian expression that is used to indicate that you’ve done something very complicated and costly, or undertaken a long journey that’s also an achievement. With good reason.

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60 años

promocionando el turismo

60 years promoting tourism

Las Dalias nació en 1954 como un bar de carretera para los vecinos de Sant Carles. A finales de los años 50 reunía a diario, y sobre todo durante los fines de semana, a centenares de personas que llegaban desde Santa Eulària y Es Canar, e incluso desde la capital insular. El bar acogió bodas, bautizos, comuniones y las celebraciones más importantes de los vecinos, y comenzó a crecer ampliando sus instalaciones, su oferta de espectáculos y su fama. En los años 60, ya era una referencia de ocio para todo el Norte de Ibiza.

Las Dalias was founded in 1954 as a roadside bar for Sant Carles residents.In the late 1950s hundreds of people from Santa Eulària and Es Canar, and even from the island’s capital would meet up every day, above all at weekends. The bar hosted weddings, baptisms, communions and the biggest celebrations of local residents, and began to grow, extending its premises, its range of shows and its fame. In the 1960s it became a reference point for leisure throughout the north of Ibiza.


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El primer atractivo turístico de la isla Juan Marí, el fundador, adaptó el local a los gustos de los turistas que comenzaban a llegar a la isla, ávidos de flamenco, sangría y paella, y acondicionó el jardín y la parrilla. También abrió una sala de baile para poder llevar a cabo conciertos, proyecciones cinematográficas, obras de teatro y todo tipo de eventos. El éxito fue total, y el establecimiento amplió su clientela año tras año, así como la variedad de su oferta cultural.

La fama con los hippies A finales de los 60 y principios de los 70, Las Dalias se convirtió en el punto de encuentro de dos culturas: la autóctona y la que llegaba de fuera. Los hippies confirieron al remoto bar una atmósfera de convivencia en armonía que sería el embrión del mercadillo. Toda la prensa nacional e internacional puso sus ojos en Ibiza como esa isla que acogía a jóvenes llegados de San Francisco y de todo el planeta en busca de paz y libertad.

1985: nace el mercadillo

Juan Marí, the founder, adapted the place to the tastes of the tourists who were beginning to arrive on the island, looking for flamenco, sangria and paella, converting the garden and the grill. He also opened a dance hall to be able to put on concerts, films, plays and all kinds of initiatives. It was a great success, and the place welcomed more visitors every year and added increasing variety to its cultural events.

Fame with hippies

In the late 1960s and early 1970s Las Dalias became the meeting point of two cultures: the native and the foreign. The hippies gave the isolated bar an atmosphere of harmonious coexistence that was to be the beginnings of the market. The local and international press started to look on Ibiza as the island that welcomed young folk from San Francisco and all over the planet looking for peace and freedom.

La galerista Helga Watson y el hijo del fundador, Juan Fernando Marí Juan, apostaron en 1985 por dar un espacio a la creatividad artística y adaptaron el jardín para abrir un pequeño mercadillo con cinco puestos, donde ofrecían sus trabajos hechos a mano jóvenes europeos y norteamericanos.

1985: the market is born

El boom

The boom

Las Dalias fue objetivo de la prensa nacional e internacional. Las primeras agencias de viaje que operaban en la isla también descubrieron la filosofía del lugar, y desde entonces no han dejado de recomendar a sus clientes la visita a un mercadillo que ofrece hoy en día más de 200 puestos de artesanía, así como una amplia oferta gastronómica, musical y de ocio.

Abierto 365 días al año En la actualidad, Las Dalias es un espacio permanente para la creación y el único establecimiento de ocio de la isla de Ibiza que mantiene abiertas sus puertas los 365 días del año. Su apuesta por la desestacionalización turística es total. El mercadillo de los sábados es el único acontecimiento turístico y cultural que se celebra periódicamente y sin excepción durante los 52 sábados del año. Es tal su repercusión que desde hace unos años también se instalan mercadillos durante los domingos, lunes y martes de la temporada alta (de junio a octubre). Asimismo, en diciembre y enero se organiza un mercado especial de Navidad. Sus espacios exteriores e interiores están disponibles en cualquier fecha del calendario para llevar a cabo todo tipo de iniciativas como conciertos, teatro, juegos infantiles, eventos, conferencias y encuentros culturales de diversa índole. Las Dalias hace especial hincapié en la promoción de la cultura tradicional de Ibiza, acogiendo con frecuencia talleres de prendas e instrumentos del folclore pitiuso, degustaciones de platos típicos de la isla y promociones de productos de elaboración artesanal.

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The first tourism attraction on the island

In 1985, gallery-owner Helga Watson and son of founder Juan Fernando Marí Juan created a space for artistic creativity, and reformed the garden, opening a small market with five stalls, where young Europeans and Americans sold their hand-made works. Las Dalias was featured in the local and international press. The first travel agencies to discover the island also discovered the philosophy of the place, and from then on have never stopped recommending their clients to visit a market that today offers more than 200 craft stalls, as well as a wide range of gastronomy, music and leisure.

Open 365 days a year

These days, Las Dalias is a permanent haven of creation and the only leisure establishment on the island of Ibiza that keeps its doors open 365 days a year. It is totally committed to extending the tourism season. The Saturday market is the only tourism and cultural event that is held regularly and without exception during all 52 Saturdays of the year. Its repercussion is such that for some years, markets have also been arranged on Sundays, Mondays and Tuesdays during high season (from June to October). Also in December and January, a special Christmas market is held. Its indoor and outdoor spaces are available any day of the year for any type of initiative, including concerts, theatre, children’s games, events, conferences and cultural get-togethers of every kind. Las Dalias is particularly keen on promoting the traditional culture of Ibiza, often hosting workshops for creating the typical costumes and instruments of island folk traditions, tastings of local island dishes and promotions of home-produced fare.

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La imagen de Ibiza Los principales periódicos nacionales e internacionales, así como los canales de televisión más influyentes de Europa, han dedicado amplios espacios a Las Dalias desde hace años, y siempre con un tono completamente positivo, identificando su imagen a la de la propia isla. Cabe destacar los amplios reportajes realizados por medios como The New York Times, National Geographic o Condé Nast Traveller, entre otras prestigiosas publicaciones.

Un icono de la isla Las Dalias es uno de los iconos de Ibiza que se exporta a cualquier celebración, evento o feria de promoción turística de España y Europa. El mercadillo ha sido escenario de diversos largometrajes, así como innumerables sets de moda y rodajes audiovisuales. Es la imagen más repetida en los portales de internet, junto a Es Vedrà, las discotecas y Dalt Vila. Las Dalias sigue siendo, además, el punto de encuentro ideal para eventos de distinta índole, convenciones y promociones, así como punto de partida de rallies y recorridos por el norte de la isla.

Promoción turística La revista LAS DALIAS IBIZA MAGAZINE está presente cada año en la Feria Internacional de Turismo (Fitur, en Madrid), en la World Travel Market (WTM, en Londres) y en la ITB de Berlín, entre otras citas de promoción turística de la isla. Tanto en el mercadillo de Sant Carles como en las distintas ciudades que visitamos, nos han respaldado famosos y celebridades de la vida pública española. Desde la duquesa de Alba a jugadores de la Selección Española de fútbol, pasando por actores, cantantes, modelos y deportistas de distintas especialidades, todos ellos se sienten identificados con nuestra imagen.

Las Dalias on the road Ángela Molina

Desde hace cuatro años, Las Dalias ha llevado el mercadillo a otras ciudades, de Marbella a Moscú, pasando por Madrid, Milán o Ámsterdam, para exportar nuestra imagen y la de la isla. Se trata de “Las Dalias on the road”, una iniciativa que ha trasladado a una amplia representación del mercadillo a diferentes ciudades y que ya tiene en proyecto nuevos viajes en próximas fechas.

Reconocimientos oficiales Este espíritu inquieto e innovador nos ha hecho recientemente acreedores a varias distinciones oficiales de instituciones públicas de Ibiza, que han valorado nuestra apuesta por la desestacionalización turística, la internacionalización de nuestros proyectos y nuestra decidida contribución a la imagen positiva y colorista de Ibiza. La Escuela de Turismo de Ibiza, el Ayuntamiento de Santa Eulària o la Cámara de Comercio e Industria de Ibiza y Formentera nos han premiado en los últimos meses, y les estamos sinceramente agradecidos. Nina Hagen y Carlos Segarra

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The image of Ibiza

The main local and international press, as well as the most influential TV channels of Europe, have for years been devoting programme space to Las Dalias, and always with a completely positive note, identifying its image with that of the island itself. Of particular interest have been extensive reports made by journals like The New York Times, National Geographic and Conde Nast Traveller, among other prestigious publications.

An island icon

Las Dalias is the one Ibiza icon that can travel to any tourism promotion celebration, event or fair in Spain or Europe. The street market has been the scenario for several feature films as well as numerous fashion shots and audiovisuals. After Es Vedrà, the island discothèques and Dalt Vila, it is the image most used on internet portals. Las Dalias is also still the ideal meeting point for all kinds of events, conventions and promotions and a starting point for rallies and circuits round the north of the island.

Tourism promotion

Every year, the LAS DALIAS IBIZA MAGAZINE is available at the International Tourism Fair (Fitur) in Madrid, at the World Travel Market (WTM) in London and the ITB in Berlin, among other events promoting tourism on the island. Both in the Sant Carles market and in the different cities we visit, we have had the support of well known individuals and celebrities in Spanish public life. The Duchess of Alba, footballers in the Spanish National Football Team, actors, singers, models and sports men and women who all feel identified with our image.

Las Dalias on the road

For four years now Las Dalias has been taking the market to other cities, from Marbella to Moscow, including Madrid, Milan and Amsterdam, to externalise our image and that of the island. This is “Las Dalias on the road”, an initiative that has carried a wide crosssection of the market to all these cities and that is currently planning new trips in the near future.

Official recognition

This bold and inventive approach has recently brought us official recognition from the Ibiza public institutions, who value our efforts to extend the tourism season, the internationalisation of our projects, and our input of such a positive and colourful image of Ibiza. We have recently received awards from Ibiza School of Tourism, Santa Eulària Town Council and Ibiza and Formentera Chamber of Commerce and Industry, for which we are sincerely grateful.

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Las Dalias en cifras · Los cinco puestos que conformaban el mercadillo en 1985 se han convertido en más de 200 en la actualidad. · Más de 300 familias viven, directa o indirectamente, de la actividad de Las Dalias, cuya influencia repercute directamente en los negocios de Sant Carles y su entorno. · Durante los sábados de los meses de julio y agosto, el mercadillo reúne a lo largo del día a más de 20.000 visitantes y turistas. · Más de 5.000 vehículos aparcan en las inmediaciones de Las Dalias cada día que hay mercadillo, así como decenas de autobuses de agencias y touroperadores. · Cada año visitan Las Dalias más de 500.000 personas.

Las Dalias in figures · From the five stalls that started the market in 1985 it has grown to today’s over 200. · More than 300 families live directly or indirectly from the activity at Las Dalias, whose influence affects businesses throughout Sant Carles and its surrounding area. · On Saturdays in July and August the market attracts more than 20,000 visitors and tourists a day. · More than 5,000 vehicles park near Las Dalias every market day, as well as dozens of coaches belonging to tourism agencies and operators. · Every year more than 500,000 people visit Las Dalias.


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carta de Juanito • letter from Juanito

Estimados amigos de Las Dalias: 2014 marca un punto de inflexión en la proyección de Las Dalias. La celebración de una fecha tan señalada como es el 60 aniversario de la fundación nos ha llevado a embarcarnos en diversos proyectos, algunos de los cuales ya son una feliz realidad. Hemos dado un salto internacional sin parangón con ‘Las Dalias On The Road’, que nos llevó hasta Ámsterdam en una experiencia inolvidable. En los últimos años, trasladamos el mercadillo a Madrid en dos ocasiones, hemos viajado a Marbella y a Milán con una representación de los puestos y hemos participado activamente en las principales ferias turísticas de Europa (WTM-Londres, Fitur-Madrid e ITB-Berlín), pero la acampada de la gran caravana de Las Dalias en la capital holandesa ha constituido, sin duda, un hito en nuestra historia, un éxito sin precedentes. Nunca antes se había desplazado fuera de Ibiza un grupo tan numeroso de embajadores de nuestra isla, y el balance no puede ser más positivo. Ámsterdam se ha volcado con Las Dalias, y los holandeses han vuelto a demostrar el poderoso atractivo que ejerce la cara más colorista de este rincón del Mediterráneo. 2014 nos ha servido de magnífica excusa para editar el libro que tenéis en vuestra manos, quinta edición de nuestra publicación anual, Las Dalias Ibiza Magazine, donde hemos recogido la trayectoria que ha experimentado Las Dalias desde 1954, cuando mi padre abrió el bar, así como lo más representativo del arte, la música, la literatura, la fotografía y la historia de Ibiza en estos 60 años, entre otros aspectos. Mención especial merecen las páginas dedicadas a Sant Carles, nuestro pueblo, con quien estamos tan estrechamente vinculados, y a la fiesta Namasté, el evento alternativo más importante de Ibiza, que este año cumple su decimoquinto aniversario. Y puestos a celebrarlo por todo lo alto, también hemos impulsado el rodaje de un documental, el futuro estreno del espectáculo “Las Dalias, el Musical” y la puesta en marcha, sin prisa pero sin pausa, del Centro de Investigación e Interpretación de la Cultura Hippy de Ibiza, nuestro particular centro cultural que constituirá un tributo a esa generación de jóvenes que llegaron a la isla en los años 60 y cuyos valores aún siguen arraigados en nuestro estilo de vida. Por último, como no entendemos la vida sin aventura, también hemos podido hacer realidad otro proyecto: la apertura de un chiringuito en Es Figueral, donde hemos trasladado al mar, a esta hermosa playa, el espíritu del mercadillo. En 2015 se cumplirán 30 años desde la apertura del mercadillo, en 1985. Seguro que esta nueva efeméride también nos llevará a preparar nuevos proyectos, pero esta continua expansión no nos hará perder el rumbo. Estamos orgullosos de ser lo que somos y de estar donde estamos, pero tenemos los pies en la tierra y no creceremos a cualquier precio. Estamos abiertos a nuevos proyectos y producciones, pero sabemos bien qué es lo que nos define y cuál es nuestra imagen, esa imagen que valoran como única en el mundo los miles y miles de personas que nos visitan cada año. Quiero dar mi más sincero agradecimiento a las personas, empresas e instituciones que han hecho realidad nuestros proyectos e ilusiones. Sin su colaboración y apoyo incondicional hubiera sido imposible celebrar este 60 aniversario como lo estamos haciendo. Muchas gracias a todos los que creéis en Las Dalias.

Joan Marí, Juanito

Dear friends of Las Dalias:

2014 marks a turning point in the projection of Las Dalias. Celebrating such an important date as the 60th anniversary of its foundation has led to us embark on several projects, some of which are happily already up and running. We accepted a unique international challenge with ‘Las Dalias On The Road’, which led us to Amsterdam in an unforgettable experience. In recent years we’ve taken the street market to Madrid twice, we’ve travelled to Marbella and Milan with a selection of our stalls, and we’ve participated in the main tourist fairs in Europe (WTMLondon, Fitur-Madrid and ITB-Berlin). But the visit of the great Las Dalias caravan of to the Dutch capital has undoubtedly marked a milestone in our history, an unprecedented success. Never before had such a big group of ambassadors of our island travelled outside Ibiza, and the balance could not be more positive. Amsterdam took Las Dalias to its heart, and the Dutch have once again shown us the powerful attraction exercised by the most colourful face of this corner of the Mediterranean. 2014 has given us a magnificent excuse for publishing the book you have in your hands: the fifth edition of our annual publication, Las Dalias Ibiza Magazine, where we piece together the Las Dalias’ story from 1954, when my father opened the bar. We cover the most representative details of the art, music, literature, photography, history and other aspects of Ibiza over the last 60 years. We’d also like to make special mention of the pages dedicated to Sant Carles, our village, with which we feel so closely identified, and the Namasté party, the most important alternative event in Ibiza, this year celebrating its own fifteenth birthday. Determined to celebrate in style, we’ve sponsored the filming of a documentary, the upcoming inauguration of the show “Las Dalias, the Musical”, and the slow but steady deployment of the Centre for Research and Interpretation of Ibiza’s Hippy Culture, our own particular cultural centre that will be a tribute to a whole generation of young people who arrived on the island 60 years ago, and whose values have taken root in our current life style. Lastly, since for us, life isn’t worth living without adventure, we’ve also completed another project: opening a stand at Es Figueral on whose beautiful beach we’ve opened a kiosk that brings the spirit of the street market right down to the sea. In 2015 it will be 30 years since 1985 and the opening of the street market, undoubtedly giving us a new excuse to prepare new projects, but this continuous expansion won’t make us lose our way. We’re proud of being what we are, and of being where we are, but we’ve got our feet on the ground and don’t want to grow at any price. We’re open to new projects and productions, but we are also conscious of what defines us, and what our image is: an image seen as unique in the world by the thousands and thousands of people who visit us every year. I wish to convey my most sincere thanks to all the people, companies and institutions who have helped us to make our projects and dreams come true. Without their unconditional collaboration and support, it would be impossible to celebrate this 60th anniversary as we’re presently doing. Thanks to everyone who believes in Las Dalias.

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60 AÑOS DE JUVENTUD En noviembre se cumplirán 60 años desde que un pequeño bar de carretera abrió sus puertas con la intención de dinamizar la vida social de Sant Carles y sus alrededores. En aquellos años, el norte de la isla se mantenía al margen del incipiente desarrollo turístico de otras zonas. Eran los años en los que se empezaba a proyectar el aeropuerto de Eivissa y comenzaba el desarrollo turístico en lugares como la bahía de Sant Antoni, pero en Sant Carles la vida de los ciudadanos que vieron abrir las puertas de Las Dalias seguía siendo muy similar a la de sus padres y abuelos. Es por ello que tiene un enorme valor el hecho de que esta empresa cumpla 60 años. Su larga trayectoria significa que no sólo ha sobrevivido a los cambios de la isla, sino que ha evolucionado con ella. De hecho, en muchos casos Las Dalias ha ejercido de punta de lanza de tendencias que hoy son un símbolo de toda Eivissa. El espíritu de este espacio sigue siendo libre y plural, a la vanguardia de las tendencias artísticas y con una vocación internacional. Pero, a la vez, conserva las esencias del mundo tradicional y rural que vivió su nacimiento. Los mercadillos, los conciertos, las actividades, sus puertas abiertas a visitantes, turistas y población local… Todo confluye en una atmósfera que lo ha convertido en uno de los enclaves con más personalidad de la isla. Coincidiendo con la publicación de este libro, quiero felicitar a los impulsores de este establecimiento por su trabajo, sus ganas y su contribución al nombre de nuestra isla. Felices 60 años, y que sigan tan jóvenes como siempre.

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60 YEARS OF YOUTH This November it will be 60 years since a small roadside bar opened its doors with the ambition of enlivening the social life of Sant Carles and its surrounding district. In those days, the north of the island was not involved in the emerging tourist development of other areas. These were the years when Ibiza airport was in the making and tourism was being developed in places like the bay of Sant Antoni. While in Sant Carles, the lives of the residents who were to see the setting up of Las Dalias remained largely unchanged from that of their parents and grandparents. This is why the fact that this company is now celebrating its 60th birthday has such enormous value. Its long history means that not only has it survived the changes on the island, but has evolved with it. In fact, Las Dalias has often anticipated the trends that today are a symbol of the whole of Eivissa. The spirit of the place is as free and plural as ever, in the vanguard of artistic trends and with an international appeal. But it also preserves the essence of the traditional rural world it grew from. The street markets, concerts, activities, open door to visitors, tourists and local population - all this combines in an atmosphere that has converted it into one of the island’s most individual and unique settings. Coinciding with the publication of this book I would like to congratulate the promoters of this establishment for their work, their enthusiasm and their contribution to the name of our island. Happy 60th birthday, and stay as young as you are!

Vicent Serra Presidente del Consell Insular d’Eivissa


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THE VARIED AND IMAGINATIVE OFFER OF SANT CARLES LA VARIADA E IMAGINATIVA OFERTA DE SANT CARLES Con el libro que tiene entre sus manos podrá conocer la variada e imaginativa oferta que brinda a los visitantes el mercadillo de Las Dalias, ese espíritu hippy, de amor al trabajo artesanal, creativo y espiritual. Pero en sus páginas también podrá conocer las raíces, los lazos indisolubles que unen a Las Dalias con Sant Carles de Peralta, uno de los pueblos ibicencos que mejor ha sabido conservar su carácter y tradiciones, pero sin renunciar a acoger e integrar a quienes un día lo descubrieron y lo convirtieron en su hogar. Porque, como cualquier viajero sabe, si las gentes del pueblo no lo adoptan como suyo, no hay museo, establecimiento o atracción turística que pueda acabar triunfando plenamente. Los hippies, o ‘peludos’, como se les conocía aquí al principio, y las gentes de Sant Carles quizás no empezaron su relación con buen pie, pero muy lejos quedan ya los tiempos en que volaban las piedras. Es más, muy pronto la curiosidad de ambas culturas permitió que en los bares, en la plaza o en cualquier lugar público compartieran café, vino y algún que otro cigarrillo. Se forjó así una identidad en la que unos y otros coincidían en sus intereses, resumidos en el amor y el respeto por la tierra en que se hallaban. Gracias a esa identificación, hoy en día Sant Carles sigue siendo un pueblo tranquilo, amante de sus tradiciones, con un tamaño que permite que todavía todos sus vecinos se conozcan por su nombre y en el que se respira un aire de paz y sosiego. Un lugar que, como Las Dalias, resulta acogedor para todo aquel que lo visita y donde nadie se siente extraño.

Vicent Marí, alcalde de Santa Eulària des Riu

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This book will help you to get to know the varied and imaginative offer extended to its visitors by the Las Dalias street market, that hippy spirit of love for creative and spiritual craft work. But in its pages you can also discover the roots and the unbreakable bonds that join Las Dalias to Sant Carles de Peralta, one of the villages in Ibiza that has most successfully conserved its nature and traditions, while still offering a warm welcome to the people who first discovered it and made it their home. Because as any traveller knows, if the local people do not adopt it as their own, no museum, establishment or tourist attraction can ever be fully successful. Perhaps the hippies, or ‘peludos’ (hair ones), as they were first known here, and the people of Sant Carles did not get their relationship off on the right foot, but the times when flying stones were exchanged are now long gone. Very soon, the curiosity of both cultures meant that in the bars, the squares and the public places they learned to get together over a coffee, a glass of wine and a cigarette. An identity was forged in which everyone found their interests coincided, in love and respect for the land where they lived. Thanks to that identification, Sant Carles today is a peaceful village, enamoured of its traditions, small enough for its neighbours to still know each other by name and where an air of peace and relaxation reigns. A setting that like Las Dalias welcomes all who visit it, and where no-one feels out of place.


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el espíritu de la Ibiza telúrica

the spirit of the worldly Ibiza

Texto: Antonio Colinas

cuadro de Georges Ward / Georges Ward painting

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el espíritu de la Ibiza telúrica • the spirit of the worldly Ibiza

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Viví el verano pasado dos semanas en los alrededores de San Carles, en los límites entre Atzaró y Arabí de d´Dalt. Esos espacios –seguramente algunos de los más bellos de la isla– no me resultaban ajenos, después de tantos años de convivencia con la isla, pero no había pasado por esa experiencia de vivir esa zona desde el aislamiento y la interioridad. Sin embargo, vivir el verano en Ibiza no es vivir la isla del resto de las estaciones. Por eso, cuando algunas noches nos acercábamos hasta el mercadillo de Las Dalias (entre grandes pinos, por caminos secretos nunca recorridos) o hasta el entorno de la iglesia de San Carlos, sabíamos que estaban ahí los turistas y la vivacidad de la isla, pero con la medida debida. De día, a medida que paseaba y que visitaba lugares ya conocidos o nuevos, iba tomando algunas fotografías. Aquí quedan algunas muestras de ellas, reveladoras también de símbolos. Y algunos poemas, que dicen lo que no pueden decir las fotografías: la metamorfosis de la palabra. Lo que no sabía es que, en septiembre, de vuelta a casa, me iba a encontrar con este cuadro del pintor Georges Ward, otro buen amigo de la isla, que había emprendido la tarea de fijar en él no sólo el espíritu esencial de la Ibiza telúrica, sino de aproximarse a algunos de los símbolos que yo más he amado y que, de una u otra forma, han quedado recogidos en mis poemas y prosas. Desde mi “Libro de las noches abiertas” hasta los poemas escritos el pasado verano y que irán en un nuevo libro, “Canciones para una música silente”, esos símbolos han vivificado mi vida y Georges ha sabido fijarlos y metamorfosearlos. El título que le ha puesto a su cuadro, con ese guiño lingüístico a la universalidad, también es revelador: Ibiza´s Spirit. Me refiero a que, contemplando este cuadro, la mar pudiera parecernos la de los alrededores de Es Vedrà, pero la espesura de la costa y su perfil pudieran ser los de San Carlos. La iglesita podría ser la de Nuestra Señora de Jesús, pero perfectamente podía ser cualquier otra de la isla. Él, al metamorfosear el paisaje, ha puesto una torre de defensa en el interior, pero bien podría ser la Torre den Valls, la que se alza entre Punta Grossa y Cap Roig, mirando a la isla de Tagomago. La misma identificación podríamos establecer entre el resto de los símbolos fijados en el cuadro: el bosque, la lechuza y el búho, el muro de piedras y la casita payesa, el pequeño barruguet junto al fuego y la cueva, la lagartija, los delfines (que yo vi saltar por vez primera en los alrededores precisamente de Tagomago), el petirrojo y el ruiseñor… Tampoco es raro que el que conozca la pintura de Georges, su carga de irracionalismo ensoñador, pero a la vez su vigoroso hiperrealismo, no debe extrañarse de ese círculo floral que rodea el espacio marino y terrestre. Él no está recordándonos ciertas formas pictóricas del XVIII, sino que nos conduce a nuevos símbolos esenciales de la isla y les da protagonismo: el algarrobo y el almendro, las adelfas y las orquídeas, las jaras y los olivos, los narcisos, la primera flor del año. Pero, a mi entender, el mensaje más evidente y radical del cuadro de Ward se halla en la dualidad que revela: la noche y el día, las sombras y las luces, expresados a su vez por medio de unos colores fuertes e intensos. Todo es dualidad en la vida de los humanos y todo es dualidad en el mundo aparentemente armónico de la isla. No hay una Ibiza sino varias Ibizas, y este cuadro nos lo revela muy bien por medio de cada uno de esos símbolos de todos conocidos que fijan la rica multiplicidad de la naturaleza (aún) en plenitud, de ese “jardín (todavía) en la mar”. ·

apuntes para un cuadro de Georges Ward

notes on a Georges Ward painting Last summer I spent two weeks in and around San Carles, on the borders between Atzaró and Arabí de d´Dalt. These spaces, surely some of the most beautiful on the island, don’t feel strange to me after so many years on the island, but until then, I hadn’t fully experienced the sensation of being isolated from the sea that life in the area entails. However, spending summer on Ibiza is not like being on the island in any other season. So when some evenings, we made our way to the Las Dalias market (set among great pine trees, along secret and unfamiliar paths) or wandered around the church of San Carlos, we were aware that tourists and island life were all around us, but without being intrusive. By day, as we strolled around familiar or new places I started taking photographs. Here are some of them, with some of their symbols. And some poems that convey what the photographs can’t: the metamorphosis of the word. What I didn’t know is that in September, when I got home, I would find this picture by artist Georges Ward, another good friend of the island, who had set himself the task of not only capturing the essential spirit of this worldly Ibiza, but of exploring some of my favourite symbols that in one form or another, have featured in my poems and prose. Since my “Libro de las noches abiertas” to the poems written last summer that will be published in a new book, “Canciones para una música silente”, these symbols have revitalised my life, and Georges has captured and transformed them. The title he gave his picture, with its linguistic gesture towards universality, is also revealing: Ibiza´s Spirit. I mean that contemplating this picture, the sea could very well be the sea around Es Vedrà, but with the thickness of the coast and its profile it could be San Carlos. The little church could be Nuestra Señora de Jesús, but could really also be any other island church. While transforming the countryside he put a defence tower inland, but it could well be the Torre den Valls, between Punta Grossa and Cap Roig, facing the island of Tagomago. We could similarly guess the identities of the rest of the symbols captured in the picture: the wood, the barn owl, the eagle owl, the stone wall and the farm house, the small barruguet next to the fire and the cave, the lizard, the dolphins (that coincidentally I first saw jumping near Tagomago), the robin and the nightingale … But no one who knows Georges’ painting, with its charge of dreamy irrationalism, but also its vigorous hyper-realism, should be surprised by this floral circle that surrounds the marine and the earthly space. He is not recalling pictorial forms from the eighteenth century, but leading us on to new, essential symbols of the island and putting them in the limelight: carob and almond trees, oleanders and orchids, rockroses and olive trees, daffodils, the first flower of the year. But I think the most striking and radical message of Ward’s picture is the duality it reveals: night and day, lights and shades, expressed in strong, intense colours. Everything in human life, and everything in the apparently harmonious world of the island, is duality. There is not one, Ibiza but many Ibizas, as this picture reveals for us so well, through each and every one of these well known symbols that establish the rich multiplicity of nature (still) rampant, of this “garden (still) in the sea”.

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Arabí

un verano en

Poemas y fotos de

Antonio Colinas

Otra hoguera La casa Tiene esta casa, hundida en la arboleda, la forma de un cubo perfecto y es de cal resplandeciente. Es la Casa del Hombre. El ser que ha encontrado la armonía ha puesto, al construirla, razón y corazón. Su razón ha trazado primero un cuadrado en el polvo del suelo que ha instaurado el orden en el caos del mundo. El corazón, buscando la blancura de la cal, ha dado con la Nada que es el Todo, con la verdad acaso que halló en otro mundo, cuando él era algo más que un ser lleno de dudas. Ahora contemplando su obra (ese cubo de piedra y de cal que es la casa) sabe muy bien que ha puesto orden en su interior y orden en el mundo. Y tiene en sus ojos unas brasas que sueñan lo que él fue y ya no es. ·

Sobre la tierra roja, junto al viejo almendro, me puse a recordar: sí, fue aquí, y de ello hace más de treinta años. Habíamos alzado una hoguera en medio de un círculo de manos y de piedras que ya no veo, o que devoró la espesura. Eran días aquellos en que la juventud todo lo puede. Se amansaba hasta el bosque del invierno con el aroma a pino verde recién ardido. Pero hoy, al mediodía, sólo el verano y yo somos la hoguera. Ardemos en silencio con el deseo de que aún nos quede un poco de la leña de entonces, de las fuerzas de entonces, para este fuego (interior) de ahora. Fue hace treinta y seis años, exactamente aquí. Pongo mi mano en la tierra y siento huir el tiempo. Hoy vuelve a arder la hoguera, pero es otro el fuego, y no lo veo. Arde la soledad. Más cenizas que llamas sentimos en el pecho.

Tagomago

Por el último camino

Anulación del tiempo, plena serenidad, constatación de lo sublime.

De la mar de los montes llegó una mujer con flores en sus cabellos negros. Venía, por el último camino, a la última casa de la isla trayendo entre sus manos un cesto de limones.

Cuando el anochecer se acerca al horizonte, el suave perfil azul de una isla lejana se torna negro. La contemplamos desde el acantilado de otra isla. Hacia el pequeño Puerto del León, a su cala rocosa, se dirige un barco. No se ve a nadie en la cubierta, se diría que nadie lo conduce, (se diría que todo cuanto va hacia lo infinito lo guía lo infinito). Echa el ancla la nave, luego enciende sus luces-lágrimas y se apresta a dormir. Las láminas del cielo y de la mar se funden, traen el sueño y lo posan en los ojos del que ama surcar abismos húmedos. Quedo en este elevado mirador, asomado a la infinitud. Anclada está mi vida sobre este acantilado, se mantiene a oscuras, pues no tiene lágrimas-luces que encender, y se deja fluir en la contemplación de lo infinito. La isla azul ya es negra. Estamos suspendidos en lo negro. También nosotros cerramos los ojos.

Hubiéramos querido callar, sólo callar, y que gestos, palabras, miradas, fuesen como invisibles para hacer más intenso el encuentro de amistad verdadera. Luego, llegó la noche adormeciendo el canto de cigarras, que despertó inquietud, tristeza acaso en sus ojos muy vivos. Más tarde, la mujer que llevaba en sus cabellos flores, regresó a través de las encrucijadas de los caminos, que la devolvían a la mar que da la libertad, al lugar del amor. Con nosotros quedaba un silencio profundo. Respiraban los pinos el jazmín. Tras la cerca, callaban los caballos. Encima de la mesa, en el centro del porche ya vacío, los limones ardían como un fuego muy verde.


un verano en Arabí • a summer in Arabí

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un verano en Arabí • a summer in Arabí

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Signs in the fountain

The house He has this house, sunk in the trees, the shape of a cube of shining perfect whitewash. The House of Man.

Signos en la fuente Aquí, en lo más alto y más secreto del monte abandonado está la fuente. Los humanos huyeron de sus huertos y la maleza invadió este espacio que fue sagrado. Mas los Celestes no lo desconocen ni en olvido lo tienen sepultado, pues cuando el solsticio del verano está en su plenitud, la luz del sol desciende por el musgo de la escala de piedra y deposita un rayo en el centro del útero del agua. Luz y agua aún cumplen la misión de instaurar la presencia del más allá en el más acá. ¡Cómo perdura el don en lo secreto! Cuando éste se revela, el ser humano sólo debe poner sus ojos sobre los triángulos de almagre pintados en la roca viva. Y no mojar los labios en el agua. Y callar.

The being who found the harmony placed reason and heart there as he built. First his reason traced a square in the dust of the ground that established order in the chaos of the world. The heart, seeking the whiteness of whitewash, found the Nothingness that is the Whole, with the truth that perhaps he found in another world, when he was something more than a being riddled with doubts. Now contemplating his work (that stone and whitewash cube that is the house) he knows well he has put order inside it and order in the world. And has embers in his eyes that dream of what he was and now is not.

Here, in the highest and most secret part of the abandoned mountain is the fountain. The humans fled from its orchards and weeds invaded this space which was sacred. But the Celestial Ones do not ignore it nor do they bury it in oblivion, for when the summer solstice is at its peak, the sun’s light descends along the moss of the stone stairs and deposits a ray in the centre of the water’s womb. Light and water still perform their mission of inserting the presence of the hereafter in the here and now. How the gift lasts if in secret! When it shows itself, the human being must only rest his eyes on the triangles of red ochre painted on the living rock. And not wet his lips in the water. And keep silent.

Another bonfire On the red ground beside the old almond tree, I sat and mused: yes, it was here, and more than thirty years ago now. We’d built a bonfire in a circle of hands and stones that I can’t see, or that devoured the bushes. Those were the days in which our youth could do it all. Even the winter wood was stilled by the scent of green pine, freshly burned. But today, at midday, only summer and I are the bonfire. We burn in silence in the desire that we’ve still kept a little of the wood of back then, of the forces of back then, for this (inner) fire of now. It was thirty-six years ago precisely here. I put my hand on the ground and feel the time flee. Today the bonfire burns again, but it’s another fire and I can’t see it. Solitude burns. In our breast we feel more ashes than flames.

Tagomago

From the sea of the mountains came a woman with flowers in her black hair. She came, by the last path, to the last house on the isle holding between her hands a basket of lemons. We would have liked to be silent, just silent, and for gestures, words, gazes, By the last path to be invisible to make the meeting of true friendship more intense. Then night came silencing the cicada’s song, which aroused unease, perhaps sadness in their very bright eyes. Later, the women who wore flowers in her hair, went back over the crossings of the paths, that returned her to the sea that gives freedom, to the place of love. We were left in a profound silence. The pines exhaled jasmine. Behind the fence, the horses went silent. On the table, in the centre of the now-empty porch, the lemons were burning like a very green flame.

Suspension of time, total serenity, sensation of the sublime. When dusk touches the horizon, the soft blue profile of a distant isle turns black. We contemplate it from the cliff of another isle. Towards the tiny Puerto del León, and its rocky cove, a boat makes way. No-one to be seen on deck, you’d say with no-one steering, (you’d say that everything that goes towards the infinite is guided by the infinite). The boat drops anchor, then lights up its tear-shaped lights and settles to sleep. The sheets of sky and sea merge, draw sleep and place it in the eyes of he who loves sailing damp abysses. I stay here in this high lookout, leaning into infinity. My life is anchored on this cliff, it stays dark, since it has no tear-shaped lights to light, and lets itself go in contemplation of the infinite. Now the blue isle is black. We’re suspended in black. Now we too close our eyes.

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WELCOME!




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moda 路

fashion


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marcando tendencia setting the trend

Ibiza, finales de los años 60. Una chica de larga melena rubia con shorts, camiseta blanca de crochet y chaleco de pelo ribeteado en largos flecos baila junto a una joven con el pelo a lo afro que viste una vaporosa túnica blanca de algodón, largos collares de cuentas y sandalias de esparto. Danzan ensimismadas, con los ojos cerrados, al son de una canción que podría ser ‘She’s not there’, de The Zombies. La isla se ha convertido en epicentro mundial de la filosofía hippy, su modo de vida, su música… y su ropa. Cómoda y favorecedora, la moda de reminiscencias hippies nunca ha abandonado del todo los armarios de las más fashionistas, pero es cierto que en los últimos años ha vivido un resurgimiento que se puede comprobar en pasarelas, revistas de moda y, sobre todo, en la calle. Ibiza es el mejor lugar para comprobarlo. Un bikini, una túnica, una bolsa de rafia, gafas de sol, un buen sombrero y sandalias. Nada más. Es todo lo que se necesita para disfrutar de un auténtico verano ibicenco. Es el look perfecto y versátil para la playa, tomar algo en una terraza, cenar en un restaurante ¡y hasta para disfrutar de la noche! La única regla que hay que cumplir es la que estableció la moda Adlib, que nació en la isla hace más de 40 años: “Viste como quieras pero con estilo”. Un estilo sencillo y tremendamente favorecedor, sobre todo en verano, cuando la piel está ligeramente tostada y el pelo luce suelto, sin ataduras.

Vestido de Beatrice San Francisco Bolso de World Family Diadema de piel y plumas de Violeta Kaul

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Ibiza, in the late 1960s. A girl with long blonde hair in shorts, white crochet tee-shirt and leather waistcoat trimmed with long fringes dances with a young man with afro hair wearing a gauzy white cotton tunic, long bead necklaces and esparto grass sandals. They dance as if in a dream, with eyes closed, to the sound of a song that might be ‘She’s not there’ by The Zombies. The island has become the world epicentre of the hippy philosophy, way of life, music… and clothes. Comfortable and flattering, fashion with hippie references has never quite left the wardrobes of the most fashionista people, but it’s true that in recent years there’s been a resurgence which you can confirm on the catwalks, in fashion magazines and, above all, on the street. Ibiza is the best place to check this out. A bikini, a tunic, a raffia bag, sun glasses, a good hat and sandals. And that’s it. It’s all you need to enjoy a real Ibiza summer. It’s also the perfect and most versatile look for the beach, from having a drink on a terrace, to dinner in a restaurant and even into the night! The only rule has been established by Adlib fashion, which was born on the island more than 40 years ago: “Wear what you like, but wear it with style”. A simple and tremendously flattering style, above all in summer with your skin lightly toasted and your hair loose, not tied back.


60 años marcando tendencia • 60 years setting the trend

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muchos artesanos de Las Dalias están especializados en las tendencias Adlib, que utiliza tejidos naturales, bordados y encajes tradicionales y que ha servido de inspiración a colecciones de los mejores diseñadores de prêt-à-porter y alta costura de todo el mundo

Con bordados, con transparencias o encajes, más largo o más corto, pero siempre vaporoso y favorecedor, el vestidotúnica es el rey del verano ibicenco. Y si hay un lugar en Ibiza donde encontrar ese estiloso caftán y todos los complementos para personalizarlo y marcar la diferencia, ése es el mercadillo de Las Dalias, el paraíso desde hace décadas de la moda hippy chic, boho, hippy de luxe o bohemian street style. Y es que, sí, son muchas las etiquetas que van unidas con el concepto de moda ibicenca. Una moda sin reglas escritas, pero en la que hay que jugar con las cartas adecuadas para lograr el efecto perfecto. Los tejidos, mejor si son naturales. El blanco es esencial, pero los colores son imprescindibles, cuanto más vivos y contrastados, mejor. ¿Los complementos? Artesanales, mejor en cuero, madera, plata y con aplicaciones de piedras semipreciosas. Los abalorios, étnicos, aunque también son ideales con motivos campestres o marinos. Se trata de combinar ese vestido largo infinito, estampado en flores, con complementos fetiche (perfectas las joyas tibetanas y de India), siempre originales y con una fuerte personalidad. Y no hay que olvidarse del pelo. Como marca la tendencia, el mejor estilismo capilar es una melena suelta o una trenza no demasiado marcada con algún complemento como un pañuelo, una diadema de cuero o, para las más atrevidas, una corona de flores. Y es en Las Dalias donde se concentran todas las posibilidades de este estilo gracias a los mejores creadores y a los viajeros más aventureros, que traen sus piezas de todos los rincones del mundo. Sus puestos son cada verano un auténtico paraíso para las chicas más trendy, que llenan sus blogs con looks inspirados en la isla. Prueba de este estilo se comprueba fácilmente tecleando ‘moda ibicenca’ en Google: más de cinco millones de resultados. Las Dalias no solo es el epicentro de la moda en el verano ibicenco sino que acoge puntualmente desfiles y la llamada ‘Noche del arte’, en la que los artistas y diseñadores demuestran una creatividad desbordante confeccionando diseños rompedores y arriesgados, empleando exclusivamente materiales reciclados, al igual que la Go-Gordi, una divertidísima go-gó alternativa con alma de clown, que actúa en el mercadillo ataviada con diseños de fantasía confeccionados con cápsulas de café, cucharillas de plástico, chapas, anillas y todo lo que, a sus ojos, tiene posibilidades de vivir otras vidas. La moda en Las Dalias es divertida, creativa e inspiradora.

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With embroidery, transparencies and or lace, long or short but always floaty and flattering, the dress-tunic is king of the Ibiza summer. And the best place in Ibiza to find that stylish caftan and all the accessories to personalise it and mark the difference is the Las Dalias street market, for decades the paradise of hippie chic, BoHo, hippie de luxe and Bohemian street style fashions. And there’s hundreds of labels linked to the Ibiza fashion concept. A fashion with no written rules, but where you have to play the right cards to achieve the perfect effect. The fabrics: better if natural. White is essential, but colours are also essential, the livelier and more contrasting the better. And accessories? Craftstyle, better in leather, wood, silver overlaid with semiprecious stones. Glass beads, ethnic, although if they have peasant or marine motifs that’s also fine. It means combining those infinite long flower-print dresses with fetiche accessories (Tibetan and Indian jewels are perfect), always original and with a strong personality. And don’t forget your hair. As the trend demands, the best hair style is a loose mane or a not too strict pleat with accessories like a scarf, a leather diadem or, for the most daring, a crown of flowers. And it’s in Las Dalias that all the potential of this style is concentrated, thanks to the finest creators and most adventurous travellers who bring their pieces there from every corner of the world. Every summer its stalls are a paradise for the trendiest girls, who fill their blogs with looks inspired by the island. Proof of this can be easily found – just type ‘Ibiza fashion’ into Google: you’ll get more than five million results! Las Dalias is not only the epicentre of fashion in the Ibiza summer but sometimes hosts fashion shows and the famous “Fashion night’, when artists and designers show off their stunning creativity by producing original and bold designs, using exclusively recycled materials. Like Go-Gordi, the fun alternative go-go girl with the soul of a clown, who performs in the street market dressed up in imaginative designs made from coffee capsules, plastic spoons, sheets, rings and everything that in her eyes, can be made to live a second life. Fashion in Las Dalias is amusing, creative and inspired.


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Bañador de Giusi

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Colgante, bolso y mini skirt de S´Atalaya Ibiza. Camisa, anillos y sombrero de LokadeRemache. Falda larga de Ylva Kailash


Flores by Elisa de Ibiza. Chaleco en piel de Linda Ibiza. Collar y pulseras de Chictrash.

Vestido de Ibiza Bohème. Accesorios, deco and location by Belinda.

Y si se habla de moda y de Ibiza, resulta imprescindible hacer una referencia un poco más extensa a la ya mencionada moda Adlib, que se creó en 1971, inspirada en las ropas y vestidos típicos de las Pitiüses con influencias directas del movimiento hippy. Muchos de los artesanos de Las Dalias están especializados en este estilo, completamente artesanal, que trabaja los tejidos naturales, bordados y encajes tradicionales y que ha servido de inspiración a colecciones de los mejores diseñadores de prêt-à-porter y alta costura de todo el mundo. La gran impulsora y embajadora de la moda Adlib fue la princesa yugoslava Smilja Mihailovitch, todo un personaje, que se propuso impulsar una moda cómoda, libre y elegante. Aunque muchos la identifican con el color blanco, en realidad nació con diseños muy coloridos. Lo que sí se suele repetir, colección tras colección, es el uso de tejidos naturales y ligeros, los bordados, el ganchillo, los volantes y los encajes tradicionales. Las instituciones de la isla apoyan la promoción de esta moda con la organización anual de un desfile, ‘Pasarela Moda Adlib’, que se ha convertido en una fiesta de los diseños ibicencos que congrega a muchas caras conocidas de la farándula y también de la prensa especializada. Una moda de libertad, comodidad y belleza de la que Las Dalias es abanderada.

And anyone talking about fashion and Ibiza must make rather more extensive mention of Adlib fashion, created in 1971, inspired by the typical clothes and costumes of the Pityuses islands, with direct influences from the hippie movement. Many Las Dalias craftsmen specialise in this style, in completely handmade garments, working with natural fabrics, embroidery and traditional lace, and that have served as inspiration to collections of the best prêt-à-porter and haute couture designers all over the world. The great driving force and ambassador of Adlib fashion was Yugoslav Princess, Smilja Mihailovitch, a tremendous personality whose idea it was to promote a comfortable, free flowing and elegant style. Although many identify it with white, in fact it began with highly colourful designs. But what is repeated, collection after collection, is the use of natural light fabrics, embroidery, crochet, frills and traditional lace. The island institutions support the promotion of this fashion with the annual organisation of a fashion show, ‘Adlib Catwalk Fashion’, which has become a festival of Ibiza design that brings together many famous faces from theatre and the specialist press. A fashion of freedom, comfort and beauty of which Las Dalias is the figurehead.


moda • fashion

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dalias kids

Ropa de Boutique de Las Dalias. Vestido y chaleco étnico de Flor de Vida Ibiza

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el más famoso y el más imitado the most famous and imitated

En los últimos tiempos han proliferado los mercadillos de diversa índole por toda la isla. En numerosos casos, se trata de una sucesión de puestos que intentan imitarnos o que se limitan a poner a la venta supuestos productos artesanales de origen cuestionable, manufacturados en cadena y sin la calidad ni garantías adecuadas. Ante este fenómeno, el Consell Insular d’Eivissa y los ayuntamientos de la isla están preparando una normativa de ámbito insular para regular la gestión, el funcionamiento y los servicios de los mercadillos, así como la procedencia y la calidad de los productos que se ponen a la venta, además de otras cuestiones relacionadas con la seguridad de los objetos, imitaciones, falsificaciones, etc. En Las Dalias estamos muy orgullosos de ofrecer una imagen de calidad que garantiza a todos los visitantes que el nuestro es un mercadillo realmente artesanal, original, auténtico y único, donde se pueden encontrar piezas que se hacen a mano total o parcialmente, diseños exclusivos y objetos de toda clase donde la materia prima fundamental es el talento y la imaginación. Ante esta situación de plagio flagrante o barato, en muchos casos incluso al margen de la legalidad vigente, queremos reivindicar más que nunca nuestra idiosincrasia. Queremos subrayar que aquí sólo se hallarán productos de calidad, artesanales y exclusivos. Nuestros tesoros y cosas bonitas únicamente se pueden encontrar aquí, y jamás en tiendas de regalos, souvenirs, ‘chinos’, tenderetes de segunda mano o grandes almacenes. Esta distinción y dimensión de autenticidad frente al resto ha sido la clave del éxito de Las Dalias y la razón, posiblemente, por la que han surgido imitadores por doquier. Nosotros, la gran familia de Las Dalias, seguimos trabajando con criterio para que nuestro mercadillo siga siendo único en el mundo, el más famoso y el más copiado.

nuestros tesoros y cosas bonitas únicamente se pueden encontrar aquí, y jamás en souvenirs, ‘chinos’, tenderetes de segunda mano o grandes almacenes ·

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in Las Dalias we are very proud of our image of quality with visitors which guarantees that ours is a genuine, original, authentic, unique craft market where you can find pieces totally or partly made by hand, exclusive designs and objects of all kinds, whose basic raw materials are talent and imagination

Markets of all kinds have recently been springing up all over the island. This often just means a string of stalls imitating our market or selling products claimed to be craft items but of questionable origin, either factory-mades or lacking our quality or guarantees. To deal with this phenomenon Eivissa Island Council and the other island town councils are preparing island-wide regulations to govern the management, operation and services of markets and to control the origin and quality of the products put on sale, along with other issues like safety, imitations, forgeries, etc. In Las Dalias we are very proud of our image of quality with visitors which guarantees that ours is a genuine, original, authentic, unique craft market where you can find pieces totally or partly made by hand, exclusive designs and objects of all kinds, whose basic raw materials are talent and imagination. In the face of this flagrant and often cheap plagiarism, sometimes even infringing the law, we want to reinforce our claims to uniqueness. We guarantee that in our market, you will find only quality, craftsman-made, exclusive objects. Our treasures and pretty things can only be found here, never in gift or souvenir shops, Chinese bazaars, second-hand outlets or big stores. This obvious distinctiveness and authenticity has been the key to Las Dalias’ success and is what has earned us so many imitators. But the big Las Dalias family will keep working to make sure our market remains the most singular, the most famous - and the most imitated - in the world. ¡

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Originalidad, creatividad y belleza originality, creativity & beauty

El público de Las Dalias distingue en un concurso a Veronique Petit (Almarita), Suzane Karakashian y Pisaverde The public of Las Dalias opts for Veronique Petit (Almarita), Suzane Karakashian and Pisaverde as winners in a competition

¿Qué es lo más valorado por un visitante cuando recorre un mercadillo? ¿La creatividad, el colorido del puesto, la exclusividad, los precios?... Por supuesto que sí, pero hay algo más, algo que solo se puede encontrar en este rincón de Sant Carles: la atención, la dedicación del artesano a cada cliente, la mirada acogedora del creador. Esto quedó muy claro en el resultado del primer concurso ‘Mejor puesto del Mercadillo’, que se celebró en 2013 gracias a la participación y los votos de más de 1.500 visitantes.

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What do visitors value most when looking around a street market? The creativity, the colourfulness of the stall, the exclusiveness, the prices? Of course, but there’s something more, something that can only be found in this corner of Sant Carles: the care, the dedication of the crafts people to each individual customer, the welcoming smile of the creator. This was very clear in the result of the first ‘Best Stall in the Market’ competition held in 2013 thanks to the participation and the votes of more than 1,500 visitors.


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Veronique Petit

Primer premio First prize

El primer premio recayó en Almarita, de la artesana francesa Veronique Petit, que siempre se ha distinguido no solo por su maravilloso tesoro de cuentas y abalorios para realizar collares y pulseras personalizadas, sino por su dulzura, su amabilidad y por ese talento innato para hacer aflorar la creatividad del cliente, al que invita a participar, a generar ideas... Este carisma también se trasladó más allá de Las Dalias, como se pudo comprobar en las ferias turísticas más importantes del mundo: la londinense World Travel Market y la madrileña Fitur, a las que Veronique acudió junto con una representación del mercadillo y del Ayuntamiento de Santa Eulària. Su puesto causó auténtico furor y fueron decenas las personas que aguardaron pacientemente para que les ayudase a confeccionar una pulsera exclusiva. “Ganar ha sido una sorpresa total para nosotras, porque no trabajo yo sola sino que me ayudan mis hijas, Léna, de 17 años, y Maï, de 22”, explica Veronique, emocionada por el reconocimiento del público de Las Dalias. “La clave está en que el cliente puede elegir las piezas ¡hasta el infinito! Es un producto sencillo y de precio muy razonable, a la gente le encanta”, subraya. Y es que en su puesto hay siempre una cola de curiosos que esperan con alegría su turno para crear, bien asesorados, sus pulseras personalizadas. “Mis hijas y yo queremos expresar nuestra gratitud a todos: a Las Dalias, que nos permite trabajar, a los clientes que vienen cada día a visitarnos y a los compañeros de trabajo”. ·

The first prize went to Almarita of French craftswoman Veronique Petit, always outstanding not only for her marvellous treasure-house of ceramic and glass beads for make-your-own necklaces and bracelets, but for her kindness, her friendliness and that innate talent for cultivating the her customers’ creativity, who she invites to participate and to create ideas. This charisma has also ventured beyond Las Dalias, as seen in the major international tourist trade fairs: the London World Travel Market and Fitur in Madrid, which Veronique visited along with a delegation of the street market and Santa Eulària Town Council. Her stall caused a sensation, and dozens of people queued patiently for her help to compose an exclusive bracelet. “Winning has come as a complete surprise for us, because I don’t work alone but am helped by my daughters Léna, 17 and Maï, 22, explains Veronique, touched by the recognition of the Las Dalias public. “The key is that customers can choose any pieces they like! It’s a simple product and with a very reasonable price, people love it”, she enthused. And true enough, there’s always a queue of onlookers cheerfully waiting their turn for her guidance on creating their very own bracelet. “My daughters and I want to express our gratitude to all: to Las Dalias, which lets us work, to our customers who come and visit us every day, and to our colleagues at work”.

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Arte africano

Segundo premio Second prize

El segundo puesto de la votación fue para el arte africano reciclado de Suzanne Karakashian, un rincón de Las Dalias lleno de fantasía, originalidad... y también de conciencia social. Esta artesana está especialmente contenta con la valoración del público porque tardó varios años en entrar en el mercadillo, siempre tan solicitado. Su fuerte es su producto: arte africano realizado con materiales reciclados, “básicamente porque la gente es tan pobre que no tiene dinero para comprar materia prima. Son un buen ejemplo para nosotros, que lo tiramos todo sin ver que las cosas pueden tener otras vidas. Este arte es todo un aprendizaje para la gente de occidente”, reflexiona Suzanne, de origen surafricano. Considera que la clave del éxito de su puesto es que nunca antes en Ibiza se había visto nada igual. “Este premio me da ánimos para seguir porque, aunque la gente se para en nuestro puesto y nos dice que les encanta, ¡sobre todo los niños!, realmente no era consciente de la buena aceptación que tenía hasta ahora grácias a este premio”. En la web www.zenzele.net se puede hacer un recorrido virtual por el fantástico mundo creativo de esta artesana. Zenzele en Xhosa (lengua surafricana) significa ‘crear algo con nada’. Y eso es lo que ofrece Suzanne Karakashian: arte africano creado a partir de la nada: cachivaches caseros abandonados, latas, tuberías, alambres y plásticos, cosas que la gente aquí tira y descarta y que, sin embargo, pueden engendrar nuevas y bellas vidas. ·

The second prize was for the recycled African art of Suzanne Karakashian, in a corner of Las Dalias that’s full of fantasy, originality and also social awareness. This craftswoman is particularly thrilled with the public’s appreciation, because she had to wait several years to join the street market, always so popular. Her strength is her product: African art made from recycled materials, “basically because people are so poor they have no money to buy raw materials. They’re a good example for us, who throw everything out and don’t see that things can have other lives. This art is a real lesson for people in the West”, reflects Suzanne, of South African origin. She thinks that the key to her stall’s success is that people in Ibiza had never seen anything like it before. “This prize inspires me to carry on because, although people stop at our stall and tell us they love it, especially children, I wasn’t really aware how popular it was until now, with this prize”. On the website www.zenzele.net you can take a virtual tour around the fantastic creative world of this craftsperson. Zenzele in Xhosa (a South African language) means ‘make something out of nothing’. And that’s what Suzanne Karakashian offers: African art created from nothing: discarded household bits and pieces, tins, pipes, wires and plastics, things that people here throw away and don’t value but that can still recreate new and beautiful lives.

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Pisaverde

Tercer premio Third prize

Pisaverde, con sus zapatos, bolsos y complementos de ensueño, casi obras de arte, ha ocupado el tercer puesto entre las preferencias de los clientes de Las Dalias. Los diseños, la originalidad, los colores y la forma de fabricación artesanal de Pisaverde no solo han encandilado a los visitantes del mercadillo y a clientes en todo el mundo, sino que hicieron a esta marca tinerfeña merecedora, nada menos, que del Premio Nacional de Artesanía en 2012. “Pisaverde inició su andadura en Las Dalias en el verano del 2011, y desde el principio la respuesta del público ha sido muy buena, ya que ha valorado siempre la creatividad, la originalidad y el trabajo manual que hacemos”, señalan los responsables de la marca. “Para nosotros, estar en Las Dalias ha supuesto una manera de abrir un balcón al mundo en el que exhibir nuestros zapatos, bolsos y complementos”, subrayan los creadores, que valoran enormemente el reconocimiento del público del mercadillo. “Que aprecien nuestro trabajo artesanal, basado en la creación de piezas únicas y exclusivas, nos anima a seguir creando y diseñando nuevas propuestas”. Pisaverde es, además, una marca muy concienciada sobre la protección del medio ambiente, y por ello todas sus piezas están elaboradas con pieles ecológicas y suelas recicladas, con lo que el resultado es un zapato biodegradable. ·

Pisaverde, with its fantastic shoes, bags and accessories, almost works of art, came third among the preferences of Las Dalias customers. Pisaverde’s design, originality, colours and artisan form of production have not only dazzled visitors to the street market and customers all over the world, but earned this Tenerife brand nothing less than the Spanish National Craftwork Prize in 2012. “Pisaverde set up in Las Dalias in summer 2011, and right from the start the response of the public has been very good, always appreciating the creativity, originality and hand crafting that we do”, say the brand’s inventors. “For us, being at Las Dalias has allowed us a lookout point over the world where we can show off our shoes, bags and accessories”, say the creators who greatly value this recognition from the public of the market. “That people appreciate our craft work, based on the creation of unique, exclusive pieces, will encourage us to go on creating and designing new items”. The Pisaverde brand is also very sensitive to protecting the urban environment, so all its pieces are made with environmentally friendly leathers and recycled soles, making its shoes biodegradable.

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Finalists

Finalistas Pero hay más… El listado de puestos más votados por los clientes de Las Dalias lo completan Nica Canica (ropa para niños y no tan niños), World Family Ibiza (un mítico puesto de Las Dalias de bolsos y botas espectaculares), Antonio Portero (aerografía en vivo), Sola (con su marca Piratas de Ibiza), Álex Moratalla (camisetas de colección), Isabel Moore (creaciones únicas), Virginia y Leo (de Emonk Plumas) y Paloma R.

Nica Canica

Isabel Moore

Y no solo resultaron premiados los puestos, sino que los participantes en la votación entraron en un sorteo de merchandising de Las Dalias. Los ganadores fueron Ana María Pérez, quien dio su voto al puesto Algarropa, por su originalidad; Pedro Castaño, que se decantó por la artesana Margarita Riera, por su trabajo artesanal con el calzado, y Gema Soria, quien votó a Linda Ibiza por la belleza de su puesto y su ropa. Y es que elegir un puesto en Las Dalias no es una tarea fácil: se trata de un reto al que el mercadillo vuelve a invitar a los visitantes en la temporada 2014.

Antonio Portero ·

But that’s not all.… The list of stalls most voted by Las Dalias customers is completed by Nica Canica (children’s and young people’s clothes), World Family Ibiza (a mythical Las Dalias stall with spectacular bags and boots), Antonio Porter (live airbrushing), Sola (with her brand Piratas de Ibiza), Álex Moratalla (collectable tee-shirts), Isabel Moore (unique creations), Virginia and Leo (of Emonk Plumas) and Paloma Dibuja. But the prizewinning stalls were not the only winners, everyone taking part in the voting entered a prize draw of Las Dalias merchandising. The winners were Ana María Pérez, who gave her vote to the Algarropa stall for its originality; Pedro Castaño, who chose craftswoman Margarita Riera for her craft work with shoes, and Gema Soria, who voted for Linda Ibiza for the beauty of her stall and her clothes. Choosing just one stall in Las Dalias is no easy task, and it’s a challenge to which the street market is again inviting its visitors during the 2014 season.

World Family Ibiza

Álex Moratalla

Sola

Emonk Plumas

Paloma R.



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WONDERFUL LIFE 158

Tenemos la fortuna de vivir en unas islas maravillosas, de poder vibrar a cada momento en la naturaleza, dentro del mar, agradecidos por cada minuto, cada instante irrepetible, con la belleza interior y el amor por la vida como único Norte. La sencillez del instante es nuestro estilo de disfrutar, a sabiendas de que también tenemos los mejores restaurantes, los mejores beach clubs, las aguas más increíbles, los hoteles más fascinantes... No nos podemos quejar de nada porque vivir en Ibiza y Formentera es un regalo del cielo. Wonderful life, bendita vida para disfrutarla mañana por la mañana, desde ahora mismo, porque hoy, como decía Eric Clapton, “me siento maravillosamente, porque veo la luz del amor en tus ojos, y lo más maravilloso de todo es que no te das cuenta. ¡Cuánto te amo!”.

We have the good fortune to live on a marvellous island, to be free to vibrate with each moment of nature, of the sea, grateful for every second, every unrepeatable minute, with inne4r beauty and love as our only guide. The simplicity of the moment is our style of enjoyment, but knowing that we also have the best restaurants, the best beach clubs, the most incredible waters, the most fascinating hotels... We can’t complain at all, because living in Ibiza and Formentera is a gift from heaven. A wonderful life, for enjoying tomorrow in the morning, from now on, because today, as Eric Clapton said, I feel wonderful, because I see the love light in your eyes, and the wonder of it all is that you just don’t realise how much I love you!”.

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chiringuito Las Dalias • Es Figueral

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chiringuito Las Dalias • Es Figueral

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chiringuito Las Dalias • Es Figueral

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ONCE UPON A TIME 路


literatura recomendada • recommended books

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literatura recomendada • recommended books

papel de leer: los libros de la Ibiza hippy

Island images. The Ibiza of the seventies. Tony Keeler. Editorial Escudo de Oro, 2002.

reading papers: Ibiza’s hippy books Texto: Ben Clark

Y ahora, con su permiso, unos versos… Orson Welles. “F for Fake”

And now, with your permission, a bit of verse… Orson Welles. “F for Fake”

No hay vida sin libros. Desde las épicas batallas del Peloponeso hasta las manifestaciones frente a los centros financieros de Wall Street, pasando por el horror del Holocausto y el primer encuentro de una tribu remota del Amazonas con la mal llamada civilización, todas las actividades humanas han generado en mayor o menor medida esta cosa rara que hemos convenido en llamar literatura. Hablamos de actividades pero quizá, en este caso, deberíamos aludir más bien a espacios, a lugares generadores de literatura. Y ahora, con su permiso, un cuento breve: Quiso el convulso siglo XX pasar sus años de madurez retirado, lejos de las guerras y del hastío del asfalto voraz, quiso marcharse lejos y buscar uno de estos lugares generadores de literatura, de vida, de arte y de paz. Pasó el siglo algunos de sus mejores años así, en una isla, fuera de todo y a la vez dentro de todo, junto al mar, bajo el sol, conversando y compartiendo pensamientos, descalzo sobre la tierra dadivosa. Con el tiempo acabó llegando a la isla el asfalto también, claro, y la prisa y el ruido, y el siglo XX, que ya tenía más de cien años, decidió encerrarse en una casa blanca y solariega —no lejos de Sant Carles, según cuentan—, con la sola compañía de un podenco, viejo también, y de su biblioteca. Y de entre todos sus libros, prefería el anciano aquellos que le recordaban a los días de vino y rosas en la isla, al amor compartido y a la libertad azul. Son miles los títulos que repasa a solas el viejo siglo (que vive todavía, aunque casi ciego), pero hemos querido hojear aquí algunos, no por ser los mejores ni por ser los más importantes —aunque son todos buenos e importantes—, sino porque son los más manoseados por el verdadero protagonista de este cuento.

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There is no life without books. All human activities, from the epic battles of the Peloponnese to the protests against the Wall Street financial district; from the horror of the Holocaust to the first meeting of a remote tribe of the Amazon rainforest with the so-called civilization; have led in one way or another to this strange wonder we have agreed to call literature. We have mentioned activities but perhaps, in this case, we should be referring to spaces; locations that generate literature. And now, with your permission, a short story: One day the unruly Twentieth Century, tired of wars and the boredom of everspreading asphalt, decided to go away in search of one of these locations that generate literature; life; Art and peace. He found and island and, there, the Century spent some of his best years; far out and yet in the thick of it all: days by the sea, under the sun, talking and sharing thoughts, barefoot on the generous earth. The asphalt eventually did arrive, of course, and so did the noise, and the need to rush and the twentieth century, who was already pushing a hundred, decided to lock himself away in a white finca —not far from Sant Carles, they say, with the sole company of a podenco hound, old too, and his library. And, of all his books, the old man favored those that reminded him of the days of wine and roses on the island; of the shared love and blue freedom. The books that the old century (still living, though almost blind) rereads today can be counted by the thousands, but we wanted to browse through a few, not because they are the best or the most important ones, although they are all good and important, but because they are the ones that have been most worn by the fingers of the true protagonist of this story.

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La casa eivissenca. Claus d’una tradició mil·lenaria. Rolf Blakstad. Edita: Familia Blakstad, 2013.

Entre 1970 y 1980, el trabajo del fotógrafo estadounidense Tony Keeler (1933) se centró en Ibiza, en su paisaje y en las siluetas que lo habitaban. A través de su objetivo somos testigos del sinuoso (y bello) camino que va desde la sabia anciana de negro a los desnudos naïf de rubias con flores en el pelo. Keeler es también el autor de Ibiza, a Dream…? (publicado en 1973 por Spectrum), joya fotográfica de una Ibiza de ensueño. Ambos libros cuentan con textos y poemas del fallecido escritor británico David Walsh.

La primera novela de esta reducida lista de libros de la Ibiza hippy se publicó por primera vez a finales de los cincuenta, aunque Azcona (1926-2008) la reescribió después para incluir todas las cosas que la censura no le permitía poner entonces, a saber: las alocadas aventuras en Ibiza de un joven adinerado durante el verano de 1958. Playas paradisíacas, chicas que se bañan luciendo una cosa nueva (y excitante) llamada bikini… Una divertida novela sobre la apertura, el cambio, el principio de la libertad y un canto a la juventud y a la alegría de lo fugaz.

Detrás de estas páginas hay más de cuarenta años de observación, estudio y meditación con un solo referente: la casa ibicenca. Blakstad (1929-2012) explora en este cuidado volumen las ideas, las matemáticas y la geometría de la casa ibicenca y se convierte en exégeta de uno de los estilos arquitectónicos más singulares del mundo. Está editado en catalán, aunque se está preparando una edición en inglés.

La casa eivissenca. Claus d’una tradició mil·lenaria (The Ibicencan House. Keys to a 1000-Year-Old Tradition). Rolf Blakstad. Published by: The Blakstad Family, 2013. These pages contain more than forty years of observation, study and meditation with one sole referent: the typical Ibicencan house. Blakstad (1929-2012) explores the ideas, mathematics and geometry behind the typical Ibicencan house, opening the door to one of the most unique architectural styles of the world. It is published in Catalan, though an English edition is soon to be released.

Los europeos. Rafael Azcona. Tusquets Editores, 2006.

Island images. The Ibiza of the seventies. Tony Keeler. Editorial Escudo de Oro, 2002.

Los europeos (The Europeans). Rafael Azcona. Tusquets Editores, 2006.

Between 1970 and 1980 the work of American photographer Tony Keeler (1933) focused on Ibiza, and on the landscape and silhouettes that inhabited it. Through his lens we witness the winding (and beautiful) path that goes from the wise old woman in black to the naive naked blonde with flowers in her hair. Keeler is also the author of Ibiza, a Dream...? (Published in 1973 by Spectrum), a photographic gem of a time when Ibiza was a dreamland. Both books include texts and poems by the late British writer David Walsh.

The first novel to appear in this short list of Ibiza’s hippie books was first published in the late fifties, although Azcona (1926-2008) rewrote it to include all the things the censorship would not allow him to put in the book at the time, namely: the crazy adventures of a young wealthy man in Ibiza during the summer of 1958. Idyllic beaches, girls bathing while sporting a new (and exciting) thing called a bikini... A funny story about social change and freedom, youth and the joy of fleeting experiences.


literatura recomendada • recommended books

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Viajeros contemporáneos. Vicente Valero. Pre-Textos, 2004. Suele decirse que “por Ibiza (y por Formentera) ha pasado todo el mundo”, y no se dice porque sí. La lista de personajes (artistas, escritores, músicos, filósofos…) es casi inagotable. Por suerte contamos con obras como esta de Valero (Ibiza, 1963) para aproximarnos a algunos de ellos. Un libro cargado de historias y anécdotas que dibuja una utopía que creyeron posible personalidades como Walter Benjamin, Rafael Alberti, Albert Camus o Tristan Tzara, entre otros muchos.

¡Fraude! La historia de Elmyr de Hory, el pintor más discutido de nuestro tiempo. Clifford Irving. Norma Editorial, 2009. De todas las personas que han pasado por Ibiza, una de las más extraordinarias es sin duda Elmyr de Hory (1906-1976): “El falsificador más famoso del mundo”. Pintor genial (aunque no del todo legal) que contó con la amistad y aquiescencia de otro gran habitante de Ibiza, el escritor americano Clifford Irving (1930), falsificador también (su vida ha sido llevada al cine en 2007 con “La gran estafa”, protagonizada por Richard Gere) y protagonista, junto a de Hory, de una obra maestra del cine como es “F for Fake”, de Orson Welles. En ¡Fraude! Irving habla de Elmyr de Hory, de “su” arte y de su época, tan irrepetible como él.

El camino a San Vicente. Leif Borthen, Barbary Press, 2007. Publicado originalmente en noruego, el libro relata el regreso de Leif Borthen (1911-1979) a Ibiza en 1960, tras una ausencia de treinta años, y su viaje a pie hasta el entonces remoto pueblo de San Vicente. Las bellas descripciones del paisaje, de las costumbres inalteradas y de la excéntrica vida de algunos personajes de la isla durante aquella época se suceden en una peregrinación por el recuerdo que nos devuelve a la esencia de Ibiza.

The road to San Vicente. Leif Borthen, Barbary Press, 2007. Originally published in Norwegian, the book recounts the return of Leif Borthen (1911-1979) to Ibiza in 1960 after an absence of thirty years and his journey on foot to the then remote village of San Vicente. The beautiful descriptions of the landscape, of the undisturbed customs and of the eccentric life of some of the island characters during this period take place in a pilgrimage through memory that brings us back to the essence of Ibiza. ·

Viajeros contemporáneos (Contemporary travelers). Vicente Valero. PreTextos, 2004. It is often said that “everybody who is anybody has visited Ibiza (and Formentera) at some moment or another”, and it is said for a reason. The list of personalities (artists, writers, musicians, philosophers...) is almost inexhaustible. Luckily we can count on books like this one by Valero (Ibiza, 1963) to get to know some of them. A book full of stories and anecdotes that depicts a utopic way of life that personalities like Walter Benjamin, Rafael Alberti, Albert Camus or Tristan Tzara, among others, sought after on the island.

Fake! The Story of Elmyr De Hory, the Greatest Art Forger of Our Time. Clifford Irving. McGraw-Hill, 1969. Of all the particular inhabitants Ibiza has enjoyed over the years, one of the most extraordinary ones is definitely Elmyr de Hory (1906-1976): “the world’s most famous forger.” A genius with a pintbrush (though not always entirely legal) that boasted the friendship and acquiescence of another great Ibiza dweller: American writer Clifford Irving (1930), also a forger (a film based on his life was released in 2007: “The Hoax” starring Richard Gere) and one of the main characthers in Orson Welles’ masterpiece “F for Fake”. In Fake! Irving talks about Elmyr de Hory, about “his” art and about his time, as unique as he was.


literatura recomendada • recommended books

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literatura recomendada • recommended books

Za Za, emperador de Ibiza. Ray Loriga. Alfaguara, 2014.

Tres tratados de armonía. Antonio Colinas. Tusquets Editories, 2010.

Esta ligera y divertida novela de Ray Loriga se sitúa en una Ibiza post hippie, donde un ex dealer se ve envuelto en un embrollo tremendo y acaba convertido en emperador de la isla. Ideal para leer después del ya mencionado Los europeos, de Azcona, o antes de otra novela que habla de Ibiza: Las lágrimas de San Lorenzo, de Julio Llamazares (Alfaguara, 2013).

Colinas (1946) comenzó [el primer] Tratado de armonía en 1986, cuando vivía con su familia en Ibiza. ¿Aforismos? ¿Pensamientos? ¿Poemas en prosa? Los depurados textos del poeta escapan de cualquier definición categórica y nos sumergen en la naturaleza, en la belleza armónica de Ibiza, en su sabia espiritualidad y antiguo misterio.

Thank God I’m still a Hippie: verses from Ibiza. Colin Casbolt. Can Imprés, 1998. El tercer (y ultimo) libro poético de nuestra biblioteca hippy es una auténtica rareza, casi imposible de conseguir, aunque imprescindible en esta lista: un poemario gamberro escrito en inglés por un viejo hippy entrado en años y carnes, que reflexiona con sorna y humor sobre la vida en Ibiza antes y ahora, con interesantes recuerdos a espacios, instituciones y personas emblemáticas que ya no están. A pesar de todo ello, el poeta, como reza el título, da gracias a Dios cada día por seguir siendo un hippy.

Conventus in mare nostro. Julio Herranz, Eduard Micus. Wienand, 1993. El encuentro es posible en Ibiza. Poesía y pintura. Un gaditano y un alemán. Los poemas de Herranz (1948) se funden con el trabajo artístico de Micus (1925-2000) en una obra poético-plástica políglota que encierra las claves de lo que significa Ibiza: diálogo, sincretismo y Arte.

Conventus in mare nostro. Julio Herranz, Eduard Micus. Wienand, 1993. Ibiza is a meeting point. Poetry can meet painting. A man from Cádiz and a man from German may easily meet in Ibiza. Herranz’s (1948) poems fuse with the artwork of Micus (1925-2000) in a poetic trilingual book that shows us what Ibiza is all about: dialogue, syncretism and Art.

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Tres tratados de armonía (Three Treaties of Harmony). Antonio Colinas. Tusquets Editories, 2010. Colinas (1946) started [the first] Tratado de armonía (Treaty of Harmony) in 1986, when he lived with his family in Ibiza. Aphorisms? Thoughts? Poems in Prose? The deep voice of the poet escapes any categorical definition and sinks its roots in nature, in the harmonious beauty of Ibiza, in its wise spirituality and ancient mystery.

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Thank God I’m still a Hippie: verses from Ibiza. Colin Casbolt. Can Imprés, 1998. The third (and last) book of poetry in our hippie library is a rare one indeed, almost impossible to find, although essential here: a book of witty poems written in English by an old hippie which reflects derisively on life in Ibiza before and now. If offers an interesting reminiscence of people and places of Ibiza that are no longer there. Despite all this, the poet, as he says in the title, thanks God every day for still being a Hippie.

Glorious Ibiza Food (& Music!). Sid Shanti. Lawrence Seidner Publishing, 2013.

Podríamos haber acabado este artículo diciendo aquello de “y hasta aquí podemos leer”, pero por suerte no sería verdad. Quedan otras obras, muchísimas, libros y libros dedicados, por ejemplo, a todos los artistas plásticos que se han inspirado en las Pitiusas; podríamos haber hablado, también, de la obra La repressió franquista del moviment hippy a Formentera (19681970), de Joan Cerdà Subirachs y Rosa Rodríguez Branchat (1999); o de tantos otros que retratan, de alguna manera, el espíritu de las islas en estos últimos 60 años de vivencias, cambios y libros.

No podía faltar un libro que hablara un poco de una de las maravillas de Ibiza y Formentera: su gastronomía. En este heterogéneo libro, el chef Sid Shanti repasa los quince años que lleva viviendo y cocinando en Ibiza y ofrece su visión de los productos locales, así como su forma de entender el ritmo ibicenco, sus noches y su gente.

Ibiza Glorious Food (& Music!). Sid Shanti. Lawrence Seidner Publishing, 2013. It would have been impossible not to include a book that talked a little about one of the wonders of Ibiza and Formentera: its cuisine. In this heterogeneous book, chef Sid Shanti reviews the fifteen years he has been living and cooking in Ibiza and offers his vision of local products and dishes, as well as his experience of the rhythm of Ibiza, its nightlife and its people.escritor británico David Walsh.

Za Za, emperador de Ibiza (Za Za, Emperor of Ibiza) Ray Loriga. Alfaguara, 2014. This light and funny novel by Ray Loriga is set in a post hippie Ibiza, where a former dealer is trapped in a terrible misunderstanding and ends up becoming the emperor of the island. A great read after having finished the above mentioned Los europeos, by Azcona, or before another novel about Ibiza; Lágrimas de San Lorenzo (Tears of San Lorenzo) by Julio Llamazares (Alfagurara, 2013).

We could have finished this article by remembering the popular Spanish saying “y hasta aquí podemos leer” (and that is all we can read), but fortunately it would not be true. There are other books, many more, for example, written about all the artists who have been inspired by Ibiza and Formentera; we could also have talked about titles like La repressió franquista del moviment hippy a Formentera (1968-1970) by Subirachs and Rodríguez Branchat (1999); or many others that portray, in one way or another, the spirit of the islands in these past 60 years of experiences, changes and books.


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PIONEROS

PIONEERS

“Construí Las Dalias con piedra de s´ Argentera” “I built Las Dalias with stone from s´ Argentera” ·

Texto: JOAN LLUÍS FERRER Fotos: VICENT MARÍ


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Escuchar a Juan Marí Juan (Sant Carles, 1927) es escuchar la historia de Ibiza en el último siglo. Este hombre de espíritu inquieto y ánimo permanentemente joven es el fundador de una de las marcas más legendarias de la isla: Las Dalias. Él ha logrado que este nombre sea conocido en toda Europa. El foco de creatividad que es hoy Las Dalias y todo lo que ha generado en el campo de la música, la cultura y la artesanía, pero también en el ámbito de las relaciones personales, no habría sido posible sin Juan Marí. Naturalmente, no ha estado solo en este esfuerzo a lo largo de tantos años, pero sin su iniciativa, su impulso y su tesón Las Dalias no existiría. Hablando con Juan Marí, rápidamente observamos que no estamos ante una persona proclive a la inactividad. De ningún modo. A pesar de su avanzada edad, conserva un vivo interés por todo lo que le rodea, disfruta conversando con desconocidos (aunque esta palabra no figura en su diccionario particular) y rescata de su memoria episodios de hace medio siglo con la misma nitidez y entusiasmo que si hubieran pasado ayer mismo. Este hombre surgido de la Ibiza profunda, que conoce los ciclos agrícolas, que sabe cómo criar los animales de corral y cultivar hortalizas, es al mismo tiempo una de las personas más cosmopolitas y de espíritu más universal de la isla. Se ha codeado con primeras figuras de la escena internacional y ha tratado de tú a tú a nombres míticos de la música. Pocos como él aúnan de modo tan perfecto dos formas de entender el mundo: el amor por lo cercano y la tierra natal, pero también el interés por lo lejano, lo original y lo nuevo. Solo así podía surgir Las Dalias, que, a semejanza de su creador, es precisamente una unión entre lo autóctono y lo universal. Pocos sitios hay en Ibiza donde dos mundos aparentemente tan diferentes se den la mano de forma tan armónica, dando como resultado una auténtica leyenda.

Listening to Juan Marí Juan (Sant Carles, 1927) is like listening to the history of Ibiza over the last century. This man with his lively and youthful spirit is the founder of one of the most legendary brands on the island: Las Dalias. It is thanks to him that its name is famous all over Europe. The focus of creativity of what is now Las Dalias and all it has generated in the fields of music, culture and craftwork, but also in personal relationships, would not have been possible without Juan Marí. Naturally, he has not been alone in his efforts throughout the years, but without his initiative, his strength and his determination, Las Dalias would not exist. Talking to Juan Marí, you quickly see that he doesn’t take kindly to inactivity. No way. In spite of his age he preserves a lively interest in all that surrounds him, loves talking to “strangers” (although this word does not figure in his particular dictionary) and searches his memory for episodes from half a century ago that for him retain the same sharpness and enthusiasm as if they happened yesterday. This man born in the Ibiza countryside, familiar with the farming year, knows how to breed animals and grow vegetables, is at the same time one of the most cosmopolitan people with the most universal spirit on the island. He has mixed with the top personalities on the international scene and called the mythical figures of music by their first names. Few people so perfectly combine two ways of understanding the world: the love for what’s local and his native land, and interest in the remote, the original and the new. This is the only way that Las Dalias could have happened: just like its creator, it’s a link between the local and the universal. There are few places in Ibiza where two such apparently different worlds could join hands so harmoniously, giving rise to an authentic legend. ·


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¿Qué recuerdos conserva de su niñez en Sant Carles?

What memory do you treasure of your childhood in Sant Carles?

Cuando era pequeño vivía en la casa familiar, llamada Can Besora. Éramos tres hermanos. Mis padres murieron y quedamos los tres niños con los abuelos. Eran tiempos difíciles. Por la mañana, uno de nosotros iba a la escuela mientras los demás se tenían que encargar de guardar el rebaño de ovejas. Hay que tener en cuenta que en aquella época no todas las familias podían permitirse el lujo de mandar a sus niños a la escuela. De hecho, lo más normal era que los pequeños se ocuparan de las ovejas. Crecimos de este modo. Hoy en día, todo el mundo sabe leer y escribir, pero en aquel tiempo, el que sabía escribir una carta ya sabía mucho.

When I was little I lived in the family home, Can Besora. We were three brothers. Then my parents died and we three children went to stay with our grandfather. They were hard times. In the morning one of us would go to school while others had to mind the flock of sheep. You must remember that in these days, not all families could permit themselves the luxury of sending their children to school. In fact, it was normal for the kids to look after the sheep. We grew up this way. Today, everyone can read and write, but then, if you could write a letter you knew more than most.

Se habla mucho de la miseria de aquellos años y de la gran cantidad de gente que se veía obligada a emigrar al extranjero para subsistir…

They talk about the poverty of those years and of the great number of people forced to emigrate to survive…

No en todas las casas había un pan para comer. No había tanta comida como ahora. Por Navidad se mataba un animal y se comía carne, desde luego, pero durante el resto del año se iba tirando de la olla de judías, de garbanzos, o lo que hubiera… Por supuesto que había emigración. La gente, por ejemplo, se iba a Argel… Recuerdo un caso concreto de una familia entera que se fue en una barquita hacia Argel. Eran los de Can Toni de sa Mina. ¡Uf! Si no fuera porque pasó un barco y los vio, allí en alta mar, no sé qué habría pasado; bueno, se habrían ahogado, seguro. Se marcharon de aquí porque se morían de hambre. Les salvó ese barco que pasaba. Partieron de Cala Pada y ¡todo derecho para abajo, hacia Argel! Era algo muy triste. Iban dos o tres niños, con su padre y su madre. Niños pequeños que iban a la escuela. Figúrese. Mucha gente se iba de la isla...

Es famosa la violencia que había en Ibiza en aquella época, con constantes muertes por cuchilladas. ¿Conoció este ambiente? ¡A mí me lo dirá! Casi todos los jóvenes llevaban un cuchillo en el cinto, normalmente a un lado, oculto por la ropa. De hecho, cuando la Guardia Civil nos registraba, lo primero que hacía era palparnos a los lados de la cintura. Una vez me cachearon, pero no me lo encontraron porque lo llevaba justo delante. Muchas de las peleas con cuchillos se producían a la salida de misa, cuando todos los jóvenes querían ser el primero en hablar con las muchachas que salían de la iglesia. Salía una chica de misa, acompañada de su madre, y ya había uno que se ponía a su lado para cortejarla. Pero siempre había cuatro o cinco más por ahí que querían lo mismo. Se producían entonces situaciones de puro salvajismo. Yo he visto cómo un joven iba a esperar a la salida de la iglesia, y cuando salía una muchacha y se ponía a hablar con ella, iba otro por la espalda y le clavaba un cuchillo. Yo era un chaval y lo he visto. No había nadie que no llevara el cuchillo al cinto. A mí una vez me pillaron con una pistola y me tuvieron una semana en prisión. Era un cutxurrillo (uno de los dos tipos de pistola de la Ibiza rural), que aún conservo. Pero si tenías un conocido en la Guardia Civil, te soltaban enseguida.

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Not all houses had bread on the table. There wasn’t as much food as now. For Christmas, an animal was killed and people ate meat, of course, but for the rest of the year they made do with beans, chickpeas, or whatever else was around… Of course there was emigration. For example, people went to Algeria… I remember one particular case of a whole family who set off in a small boat for Algeria. They were from Can Toni de sa Mina. My goodness! If a big boat hadn’t gone by and spotted them, there in the open sea, I don’t know what would have happened; well, they would have drowned, I’m sure. They left here because they were starving. That passing boat saved them. They set off from Cala Pada and made straight ahead, towards Algeria! It was very sad. There were two or three children, with their father and mother. Small children who went to our school. Just imagine. Many people left the island...

The violence in Ibiza at the time is well known, with constant deaths from knifings. Did you mix with this environment?

What do you think! Almost all young people carried a knife at their belt, normally to one side, under their clothes. In fact when the Guardia Civil searched us, the first thing they did was frisk us on both sides of the waist. Once they searched me, but didn’t find anything because I wore it in front. Many of the knife fights happened after mass, when all the boys wanted to be the first to chat up the girls as they left the church. No sooner did a girl leave mass, accompanied by her mother, when she had one of them beside her, trying to court her. But there were always four or five more around who wanted the same thing. It was then that situations of pure savagery happened. I once saw a boy waiting outside the church - when a girl came out he went to talk to her, but another lad came up behind him and stabbed him. I was a boy and I saw it. There was no-one who didn’t carry a knife in their belt. Once they caught me with a pistol and put me in prison for a week. It was a cutxurrillo (one of the two types of pistol found in rural Ibiza), and I’ve still got it. But if you knew someone in the Guardia Civil you were let out right away.

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La forma de cortejar (festejar) a las chicas entonces estaba rodeada de rituales y costumbres ancestrales. ¿Cómo se iba a ligar?

The form of courting (festejar) girls then was surrounded by rituals and ancestral customs. How did you get to know a girl?

Decíamos: “¿Vamos a festejar hoy?”. “Sí. ¿A dónde?”. “A tal sitio”. Íbamos a una casa determinada, y si la joven ya estaba ocupada hablando con un muchacho, íbamos a otro sitio. Nos teníamos que ir, porque el primero que llegaba a una casa pasaba allí la tarde y parte de la noche. La joven estaba obligada a estar en la puerta y atender al primero que llegaba. A veces, la chica invitaba directamente a un joven para que fuera a su casa, pero entonces era cuando surgían los problemas. Ella tenía que esconderse, porque eso no estaba aceptado. Había casos así. Lo normal era que la madre presenciara el festeig para que no se tocaran ni hubiera nada raro. Aunque, lógicamente, cuando se levantaba todos intentábamos pillar algo… Otro día diferente, la joven sí podía atender a otro pretendiente. Pero si se prometía, ya solo podía estar con el prometido. Cuando la relación acababa en matrimonio pero al cabo de unos pocos años no se entendían, la relación no iba bien, el hombre dejaba a la mujer, y esa joven estaba ya entonces mal vista para siempre. Era otra mentalidad.

We used to ask: “Are we going to festejar today?” “OK. Where?” “Such-and-such a place”. We’d go to a particular house, and if the girl was already occupied talking to a boy we went somewhere else. We had to go, because the first to arrive spent the afternoon there, and part of the night. The girl had to be at the door and greet the first boy who came. Sometimes the girl directly invited the boy to her house, but that was when the problems arose. She had to hide, because this wasn’t done. There were cases like that. The normal thing was for the mother to be present at the festeig so there was no touching or any funny business. Although, logically, when she went off we all tried it on … Another day the girl could meet another suitor. But if she got engaged, she could only be with her fiancé. When the relationship ended in marriage but broke down after a few years, or the relationship didn’t go well, the man left her, and the woman was looked down on forever. It was another world.

La Guerra Civil debió ser un momento trágico...

I remember that we were in the old house, Can Besora, we three brothers and our mother. When the Rojos (Republican soldiers) came along the coast of Pou des Lleó, someone called Garrapinyada greeted them. They stayed in Ca na Bet, and from Can Besora we could hear them all laughing together. Then they went off to Sant Carles church and we heard the shots that killed the priest and his father when they resisted being taken prisoner. They took their bodies to the cemetery, threw a little earth on top and buried them. Then the Reds went on towards Santa Eulària, but the Nacionales (Nationalist troops) were waiting for them beside the road, opposite s’Argentera, in the mines. There was a shootout there between the two bands. That was when my father-in-law, who was a soldier had to escape from the Rojos, and to avoid being killed, took a boat for Algeria. He stayed there for some time and then came back.

Recuerdo que estábamos en la casa antigua, Can Besora, los tres hermanos y nuestra madre. Cuando entraron los rojos (los soldados republicanos) por la costa de Pou des Lleó, uno al que llamaban en Garrapinyada los recibió. Estaban en Ca na Bet, y desde Can Besora oíamos las carcajadas que soltaban todos juntos. Luego fueron a la iglesia de Sant Carles y oímos los tiros que mataron al cura y a su padre cuando se resistían a ser apresados. Llevaron sus cuerpos al cementerio, les echaron un poco de tierra por encima y así los enterraron. Luego los rojos continuaron en dirección a Santa Eulària, pero los nacionales les esperaban junto a la carretera, a la altura de s’Argentera, en las minas. Hubo un tiroteo allí entre los dos bandos. En esos días, mi suegro, que era militar, para escapar de los rojos y evitar que le mataran, se metió en una barca y se marchó a Argel. Allí estuvo un tiempo y luego regresó.

¿Cómo empezó Las Dalias? En el año 1954, compré un solarcito de 2.000 metros cuadrados por el que pagué 2.000 duros (60 euros), que me prestó Joan d’en Morna. Desde luego, eso entonces era mucho más dinero de lo que sería hoy. Fue en ese pequeño solar donde construí el bar. Más tarde, compré otro trozo más de terreno. Pero el asunto está en que, para empezar, entonces no se podía hacer baile, baile agarrado, se entiende. No estaba permitido. Pero como el suegro estaba un poco enchufado en el Ayuntamiento, acabamos haciendo bailes y, además, cobrábamos alguna entrada. Ya digo que pagué 2.000 duros. Entonces era mucho dinero. Si ibas a la Caja de Pensiones con dos fianzas te daban un pequeño crédito. Pero en esa época hablar de 1.000 duros (30 euros)… ¡madre mía! En el solar no había nada: un algarrobo grande y una pared. No había nada de nada. La piedra para construir el bar la traje del Puig de s’Argentera. La arrancábamos con dinamita. La sacábamos del Puig Ferrer y de s’Argentera. Y a carretadas, con un carro de calaix, la traíamos para acá. Hay que tener en cuenta que entonces no había bloques de hormigón ni cemento. Un día que estábamos trabajando en la construcción, no sé qué paso, pero se ve que me di un golpe y me desmayé, y el caballo me lamió hasta que me desperté. ·

The Civil War must have been a tragic time...

How did Las Dalias begin?

In 1954, I bought a 2,000 square metre piece of land for which I paid 2,000 duros (60 euros), that Joan d’en Morna lent me. Of course, that was much more money then than it would be today. It was on that small site that I built the bar. Later, I bought another piece of land. But the things is that, to start with, at the time people weren’t allowed to dance, dance together, you know. It wasn’t permitted. But as my father-in-law had contacts in the Town Council we ended up putting on dances and we also charged for entry. I said I paid 2,000 duros. That was a lot of money. If you went to the Caja de Pensiones savings bank with two bonds they gave you a small loan. But these days talking about 1,000 duros (30 euros)… my goodness! There was nothing on the site: a big carob tree and a wall. Absolutely nothing else. I brought the stone to build the bar from Puig de s’Argentera. We shifted it with dynamite. We took it from Puig Ferrer and Puig s’Argentera. And in truck loads, in a carro de calaix (horse-drawn cart), we brought it here. You have to remember that there were no concrete blocks or cement then. One day when we were working on the construction, I don’t know what happened, but it seemed I got hit and fainted, and the horse licked me until I woke up!

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¿Cómo fueron aquellos primeros años en el negocio? Recuerdo el primer día, cuando abrimos el bar. Gané 600 duros (18 euros). Detrás del mostrador teníamos colocada una hilera de garrafas llenas de diferentes licores. Y preguntábamos al cliente: “¿Qué quieres: licor corriente o de marca?” De marca era de botella y corriente era de garrafa. Anís, refrescos… Todo lo teníamos de garrafa.

No tendrían luz eléctrica…

How were those first years in business?

I remember the first day, when we opened the bar. I earned 600 duros (18 euros). Behind the bar we set up a row of demijohns filled with different liqueurs. And we would ask the customer: “What do you want: ordinary spirits or a particular brand?” The branded drink was in bottles and the ordinary drink in a demijohn. Anisette, soft drinks… We had everything in demijohns.

No había luz en Sant Carles. Se usaban grupos de gasolina. Primero empezamos con un motorcillo de gasolina para tener luz el rato que duraba la fiesta. Luego, cuando el negocio fue creciendo, pusimos motores con un grupo de baterías. Para las bebidas frescas y demás, también. Pero antes de eso yo iba con la bicicleta a Vila y traía una barra de hielo que compraba en Can Rayus dentro de un saco. Y cuando llegaba aquí no te creas que se hubiera derretido mucho. Luego la rompíamos en un cajón, que llamábamos nevera, pero era un cajón. Servir un vaso de agua fresca en aquella época era un lujo. Luego ya construí una cisterna.

There was no electric light…

De modo que el baile moderno estaba prohibido…

So modern dance was prohibited…

Bueno, pero el baile empezó el primer día que abrimos el bar, gracias al enchufe que teníamos en el Ayuntamiento. En aquel tiempo, el cura párroco enviaba a la Guardia Civil allí donde tuviera conocimiento de que se hacían bailes. Pero en nuestro caso, el local ya abrió legalizado por el Ayuntamiento como sala de fiestas. En la escritura ya se puso como “Bar y Sala de Fiestas”. Entonces, con esta denominación, solo había en la isla el bar Ses Guitarres, en Sant Antoni, y el Mar Blau, en Vila, concretamente en Puig des Molins. En Santa Eulària, allí donde primero se hicieron bailes fue donde ahora está el Hotel La Cala y en Ses Parres, según creo. Pocos sitios más. De todos modos, a los curas no les hacía gracia. Explicaré lo que pasó una vez. Se hacía la salpassa (tradición consistente en que el sacerdote visitaba las casas del entorno para bendecirlas, y en cada casa recibía obsequios en forma de alimentos o productos de la tierra). Primero el cura fue a visitar Can Besora. Y dijeron que luego iría a Las Dalias, y todos los chavales estaban esperándole allí. Los días en que había salpassa se preparaban algunas orelletes (dulce tradicional de la isla), alguna copa de moscatel y un cesto con huevos para el cura. Una casa le daba unos cuantos huevos, otra casa le daba otra cosa… Nosotros estábamos en la puerta esperando al sacerdote, y allí estaba también el plato de orelletes, sobre la mesa, esperándole. Pero el cura no quiso entrar. Solo porque allí se hacían bailes. Se fue a otra casa. No entró por esto.

Pero aquí también se celebraban banquetes de bodas… Sí. Aquí se celebraban banquetes de bodas. Pero el cura tampoco entraba. Algunos años más tarde se acostumbró a participar en la comida de bodas, dentro de la sala. Pero le costó. Pasaron años antes de que asistiera a banquetes de bodas, tal vez cuatro o cinco. Las bodas, desde luego, no eran como ahora. La pareja que se casaba era la que traía la carne. Se mataban animales, gallos y material del bueno. Ellos mismos lo troceaban, lo cocían y lo servían en la sala. Aún hay fotos, con las mesas en la sala. Luego se hacía el arroz, que era arroz en olla, no en paella como ahora. No es que fuera muy caldoso, pero sí algo. Y se serviría en platos grandes. En cada plato comían tres o cuatro personas. ¡Eran unos arroces buenísimos! Recuerdo otra anéc·

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There was no electricity in Sant Carles. We used petrol generators. First we started with a small petrol generator to have electricity for the duration of the festival. Then when the business started growing, we replaced the motors with a battery-operated one. For cold drinks and other things. But before that I would take a bicycle to Vila and pick up a bar of ice that I bought in Can Rayus, in a sack. And when I got back here not much had melted. Then we broke it in a drawer that we called a fridge, but it was a drawer. Serving a glass of cool water in that era was a luxury. Then I built a tank. Well, but the dance began the first day we opened the bar, thanks to our influence in the Town Hall. At that time the parish priest would send the Guardia Civil there when he heard that we were putting on dances. But in our case, the venue was already opened, authorised by the Town Hall as a night club. In the deed it was registered as a “bar and night club”. At the time, the only other places with this denomination were the Ses Guitarres bar in Sant Antoni and the Mar Blau in Vila, actually Puig des Molins. In Santa Eulària where dances were first held, there was the Hotel La Cala and Ses Parres, I think. Hardly anywhere else. In any case, the priests didn’t like it. I’ll explain what happened once. It was the salpassa (a tradition in which the priest visited nearby houses to bless them, and in each house he received gifts in the form of food or local produce). First the priest went to visit Can Besora. And they said he would go to Las Dalias next, and all the boys were waiting for him there. The days of salpassa, they laid on some orelletes (traditional island sweet), a glass of muscatel and a basket with eggs for the priest. One house gave him some eggs, another something else… We were at the door waiting for the priest, with the dish of orelletes on the table, waiting for him. But the priest didn’t want to come in. Just because dances were held there. He went on to another house. That was why he didn’t come in.

But you also held wedding receptions here…

Yes. We held wedding receptions here. But the priest didn’t enter here either. Some years later he got used to joining the wedding lunch in the main hall. But it took a while. Years went by before he would attend wedding receptions, perhaps four or five. Weddings, of course, were not like now. The couple getting married brought the meat. Animals were killed, cocks and fine produce. They cut it up themselves, cooked it and served it in the hall. There are still some photos with the tables in the hall. Then they did the rice, that was rice in a pot, not a paella like now. It wasn’t very soupy, but a bit wet. And it would be served in large dishes. Three or four people would eat from each dish. There were some wonderful rices! I remember another story about the priest. Films were shown in the church. And

dota relacionada con el cura. Pasaba películas de cine en la iglesia. Y una vez se apagó la luz del cine. Estaba lleno de gente, esperando que volviera la luz. Nosotros, chavales, también esperando. El cura, enfadado, manejaba el transformador y no paraba de gritar: “¡Si hay Dios, esto se pondrá en marcha!” Pero no se puso en marcha. Luego íbamos diciendo todo el rato entre nosotros: “¡Caray! Se ve que hoy no había Dios”.

La sociedad ibicenca era bastante violenta a principios del siglo XX. Pero parece que incluso más tarde seguía habiendo peleas… Claro que las había, arredéu!... Ahora intento recordar quiénes eran los que se pelearon una vez… ¡Ah, sí!: ¡Rotablanca contra Xicu, que se tiró por la ventana! Fue una noche en la que se originó una pelea en la sala de Las Dalias. Eran tres los que atacaban a Xicu, con un cuchillo cada uno, pero él se defendió a patadas y a puñetazos. Con cada trompazo tiraba a uno y lo dejaba patas arriba. En un momento determinado, pude coger a Xicu y le encerré en un cuarto, pero se me escapó por una ventana y volvió a ir en busca de Rotablanca. Volvió a pelear con él, y desde luego lo hubiera matado. Luego vino la Guardia Civil y se hizo cargo de Xicu. Ya digo: eran tres, con un cuchillo cada uno, y solo lograron hacerle un pequeño rasguño. Cuando vino la Guardia Civil, Xicu les dijo con toda tranquilidad: “Aquí no ha pasado nada. Solo les pido que allí donde antes me ha encerrado Joan me encerréis ahora a mí con ellos tres también dentro. Cuando haya acabado con ellos, ya os avisaré”. Esto era a principios de los años 60.

“un joven iba a esperar a la iglesia, y cuando salía una muchacha y se ponía a hablar con ella, iba otro por la espalda y le clavaba un cuchillo” once the light went out in the cinema. It was full of people waiting for the electricity to come back on. We lads were also waiting. The priest was angry, fiddled with the transformer and shouted: “If there’s a God, get it going!” But it wouldn’t start. Then we started up a chorus: “Goodness! Obviously today there’s no God”.

Ibiza society was quite violent at the start of the 20th century. But it seems that even later they were still having fights…

Of course there were, arredéu!... Now I’m trying to remember the ones who got involved in a fight … Ah, yes! Rotablanca and Xicu, who threw himself out of the window! That night a fight started in the Las Dalias hall. Three attacked Xicu, with one knife each, but he defended himself by kicking and punching. With each punch he knocked one of them down, leaving him flat on his back. I eventually got hold of Xicu and shut him in a room, but he escaped through a window and came back in search of Rotablanca. He started to fight him again, and he would have killed him. Then the Guardia Civil came and picked up Xicu. Yes, sir – there were three of them, each with a knife, and they only managed to give him a scratch. When the Guardia Civil came Xicu told them calmly: “Nothing’s happened. All I ask is for you to shut me up now where Joan shut me up before, but with these three as well. When I’ve finished with them, I’ll let you know”. This was in the early 1960s.


Juan Marí Juan

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¿Cuándo empezó a ser frecuentado el local por parte del turismo extranjero? Empezó con Viajes Ibiza, una agencia de viajes fundada por otro vecino de Sant Carles. Traían autobuses con 300 ó 400 personas. Y yo ya traía grupos musicales desde Barcelona o Granada. También traje al mejor grupo que ha tocado aquí: Los Diana. Cobrábamos una entradita que era una miseria. A los clientes les dábamos ensalada, pollo, ensalada de fruta y, desde luego, fiesta toda la noche. Luego, a las 3 o las 4 de la madrugada, iban a otro sitio. Y al día siguiente, más. Al mismo tiempo que empezó el tema turístico, ya montamos una barbacoa. Venían muchos ingleses con Viajes Ibiza. Pero luego, esta agencia se llevó a los turistas a Santa Gertrudis y se terminó la barbacoa de Las Dalias.

¿Cómo empezó el mercadillo hippy? Esto se debió a una mujer, Helga Watson-Todd, que tenía una galería de arte, El Mensajero, en Santa Eulària. Fue a ella a quien se le ocurrió montar el mercadillo hippy en el jardín de Las Dalias. Empezó con cinco puestos tan solo. Esto sucedió en 1985. Después de haber llevado la galería El Mensajero durante diez años, abrió la Galería de Las Dalias, que funcionó un año. Al frente del mercadillo estuvo tres o cuatro años. Después se fue a Londres, aunque luego volvió. La verdad es que, por aquel entonces, el mercadillo aún no era una actividad muy grande dentro de Las Dalias. Seguía siendo más bien un restaurante de paellas, carne a la plancha, etc. En esa época montamos los primeros conciertos de cierta importancia, con Estudios Mediterráneo, Medina Azahara, etc. Y hacia 1990 hicimos la primera ampliación del mercadillo.

Tiene usted un verdadero museo en Las Dalias. ¿De dónde ha sacado tantas ánforas? Es un museo de ánforas, sí. Y de otras cosas. Están compradas a los pescadores, que las encontraban en el mar. Las barcas de arrastre las atrapaban en sus redes. Entonces no se les daba ningún valor. Los mismos pescadores las rompían contra la borda y tiraban los restos al mar para no volver a engancharlas, porque les rompían las redes. Y también tengo herramientas del campo. Las he ido guardando y recogiendo, y hoy están aquí.

Cuando construyó aquel bar con la piedra de s’Argentera, ¿imaginaba que Las Dalias llegaría a ser lo que es hoy? Nadie se lo podía imaginar. Ni tampoco era la intención llegar a esto. Al principio, los peluts, que era como llamábamos a los hippies, se reunían en el porche de la iglesia. Era gente que venía en barco, sin papeles ni nada. Venían a buscar otro mundo, lejos de todos los problemas y conflictos de la época. Los peluts se conformaban con lo que podían y aceptaban lo que les dabas. Venían aquí sin nada, pero se buscaban la vida.

¿Cómo ve el futuro de Las Dalias? Todavía le queda mucha cuerda a Las Dalias. Esto está claro. Aún le espera mucha vida por delante.

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When did the place start to be popular with foreign tourists?

It began with Viajes Ibiza, a travel agency founded by another Sant Carles resident. They brought coaches with 300 or 400 people. And I was bringing musical groups over from Barcelona and Granada. I also brought the best group that has ever played here: Los Diana. We charged a nominal entrance fee. We treated the customers to salad, chicken, fruit salad and of course, all-night partying. Then at 3 or the 4 in the morning they would go somewhere else. And the next day, more. Coinciding with the start of tourism, we were already putting on barbecues. Lots of English came with Viajes Ibiza. But then the agency took its tourists to Saint Gertrudis and the Las Dalias barbecue stopped.

How did the hippie street market begin?

This was down to a woman, Helga Watson-Todd, who had an art gallery, El Mensajero, in Santa Eulària. It was her idea to start the hippie street market in the garden of Las Dalias. It began with only five stalls. This was in 1985. After running the El Mensajero gallery for ten years she opened the Las Dalias gallery, which was open for a year. She ran the street market for three or four years. Then she left for London, although she came back later. In fact at the time, the street market was not even a very important activity at Las Dalias. It was still more of a restaurant for paellas, grills, etc. Then we arranged the first serious concerts, with Estudios Mediterráneo, Medina Azahara, etc. Then around 1990 we did the first extension of the street market.

You’ve got a real museum in Las Dalias. Where did you get so many amphoras?

It’s a museum of amphoras, yes. And other things. They’re bought from the fishermen, who found them at sea. The trawlers trapped them in their nets. At the time they didn’t value them. The fishermen themselves would break them against the gunwale and threw the remains overboard so as not to catch them again, because they tore the nets. And I also have farm tools. I’ve been keeping and collecting them, and today they’re here.

When you built that bar with the stone from s’Argentera, did you ever imagine that Las Dalias would become what it is today?

No-one could have imagined it. We didn’t mean to do this either. At first the peluts - that was what we called the hippies - met in the church porch. They would arrive here by boat, without visas or anything. They came in search of another world, far away from all the problems and conflicts of the time. Es peluts settled for what they could get, and accepted whatever you gave them. They came here with nothing, but they made a living.

How do you see the future of Las Dalias?

Las Dalias still has a long way to go. That’s clear. It still has a lot of life ahead of it.

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pioneros • pioneers

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CARLOS OROZA “Ibiza fue el centro de un pensamiento positivo de trascendencia universal” “Ibiza was the centre of a positive thinking of universal importance”

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pioneros • pioneers

La poesía es una actitud vital y el medio de comunicación de mayor libertad e intensidad emocional. Carlos Oroza (Viveiro, Lugo, 1933) vivió en Ibiza a finales de los años 60. Aquí se fraguó su inspiración rebelde y contracultural, influido por el ambiente hippy que se respiraba en la isla, la luz del Mediterráneo y la psicodelia. Hoy es la encarnación de la leyenda, el maestro de la poesía que reúne a una multitud en cada uno de sus apasionados recitales. Sobrio, elegante y humilde, representa la vitalidad en estado puro. Su oratoria inclasificable, culta y admirada, camina hacia la luz, “aunque nadie conoce la dirección de Oroza porque eso sería como saber el paradero del viento”, en opinión del poeta y ex ministro de Cultura César Antonio de Molina. La vida huidiza de Oroza llegó a constituir un género literario en el Madrid de los años 60 y 70, cuando ejercía de rapsoda con poemas no escritos en el Café Gijón, el Lyon o el Comercial, una época en la que fundó la revista cultural Tropos, de efímera duración y larga memoria. “Pocos poetas tienen tanto derecho a llamarse maestros”, dijo de él el poeta y académico de la Real Pere Gimferrer, durante la reciente presentación de su libro “Évame”, que reúne la obra completa del último bohemio de la cultura española. En 1969 viajó a Ibiza para trabajar como actor en una película que dirigió Manuel Summers, y aquí descubrió un ambiente extraordinario, un estilo de vida que describe en una gran entrevista que realizó Pedro Martín Matilla para el desaparecido suplemento cultural La Miranda, del Diario de Ibiza, y cuyos fragmentos más sustanciales reproducimos a continuación.

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Poetry is a attitude to life and the medium with most freedom and emotional intensity. Carlos Oroza (Viveiro, Lugo, 1933) lived in Ibiza in the late 1960s. Here he honed his rebellious and counter-culture inspiration, influenced by the hippy environment that inundates the island, the Mediterranean light and psychodelia. Today he’s the incarnation of the legend, the master of poetry who draws crowds to all his fascinating recitals. Sober, elegant and humble, he represents vitality in a pure state. His unclassifiable, cultured and muchadmired oratory makes for the light, “although no-one knows the direction of Oroza, because that would be like knowing the whereabouts of the wind”, in the opinion of poet and ex Spanish Minister of Culture, César Antonio de Molina. The fugitive life of Oroza became a literary genre in the Madrid of the 1960s and 70s, when he was a bard with unwritten poems in the Café Gijón, the Lyon or the Comercial, an era in which the cultural magazine Tropos, an ephemeral publication but long remembered, was founded. “Few poets have so much right to be called masters”, was the verdict of Pere Gimferrer, the poet and academician, during the recent presentation of his book “Évame”, which brings together the complete works of the last Bohemian of Spanish culture. In 1969 he travelled to Ibiza to work as an actor in a film directed by Manuel Summers, and here he discovered an extraordinary environment, a life style that he describes in a major interview with Pedro Martín Matilla for the former culture supplement La Miranda, of the Diario de Ibiza, substantial fragments of which are reproduced below.


Carlos Oroza

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“la noche es una mentira literaria. Yo anhelo el sol, la luz. No solo la luz del sol, sino también la luz del pensamiento, del rayo en el bosque, la luz de la imaginación”

¿Qué ambiente encontró en la isla? “A Ibiza fuimos a parar todos los desesperados, los sin patria, gente errante. Ibiza era la patria de todos nosotros, la patria de los que vinimos a este mundo equivocadamente. Allí fuimos a encontrarnos todos nosotros y los ibicencos, que a su manera participaban de ese instante en que todo parecía posible. En aquel tiempo todas las ciudades de Europa tenían un ambiente provinciano comparado con Ibiza. España estaba al margen, te ajusticiaban por la espalda, era un páramo desolado; la corrupción ética, política y moral imperaba como hoy, aunque ahora lo llaman crisis. Ibiza bullía de actividad. Se estaba rodando en la isla la película ‘More’, de Barbet Schroeder, con música de los Pink Floyd, a los que podías encontrar por la calle. Había una enorme creatividad, la imaginación no cesaba, estaba en todos y cada una de aquellas personas. Unos venían para quedarse y otros como parada hacia un viaje que podía llevarte a a Marruecos o hacia Oriente, en un viaje iniciático de búsqueda y encuentro de lo espiritual”.

¿Qué recuerdo guarda de los hippies? Había un anhelo de cambio personal, de buscar y vivir una vida mejor, más plena. Ibiza se convirtió en el centro de un pensamiento positivo de trascendencia universal. La contracultura había conseguido vencer a la poderosa industria armamentista norteamericana y una parte creciente de la sociedad se oponía a la güera de Vietnam, al racismo y a la discriminación de la mujer. En mayo del 68 en París se vivió la utopía, y toda esa gente de paz procedente de Europa y Estados Unidos nos juntamos en Ibiza. En muy poco tiempo, el impulso social desarrollado por la contracultura hizo tambalear al viejo sistema: éramos una amenaza, un peligro.

¿Qué fue lo que terminó con aquel movimiento? El poder. Cualquier cambio o avance nunca es aceptado por el poder; el poder trata de asimilar a los rebeldes. Utilizaron la droga para desacreditar la contracultura. Lo que ocurrió en Ibiza no llegó a recorrer su ciclo completo: fue manipulado y marginado por el poder. Por eso ahora mucha gente siente que no hace pie y flota a la deriva; las palabras ahora sólo sirven para mentir, hay una ocupación violenta de nuestro vocabulario. El poder dinamitó el movimiento hippy por sus aspiraciones de paz, amor y convivencia equilibrada con la naturaleza, pero esas aspiraciones siguen vigentes en el ser humano. ·

What environment did you find on the island?

“Ibiza was the destination of the desperate people, those with no homeland, nomads. Ibiza was homeland to us all, the homeland of all of us who came into this world by mistake. We came here to get together ourselves and also with the Ibizans, who in their way took part in that moment in which everything seemed possible. At the time all the cities of Europe felt provincial compared with Ibiza. Spain was on the edge, they judged you behind your back, it was a desolate place. Ethical, political and moral corruption reigned like it does today, although now they call it the crisis. Ibiza boiled with activity. They were shooting the film ‘More’, by Barbet Schroeder on the island, with music by the Pink Floyd, who you could come across in the street. There was enormous creativity, unceasing imagination, it was present in each and every one of these people. Some came to stay and others to take a break, in a journey that could take them to Morocco or the East, or a journey of initiation in search of the spirit”.

What do you remember about the hippies?

There was a desire for personal change, to seek and find a better, fuller life. Ibiza became the centre of a positive thinking of universal importance. The counter-culture managed to beat the powerful American arms industry, and a growing part of society opposed the Vietnam war, racism and discrimination against women. In May 1968 in Paris we experienced Utopia, and all these people of peace from Europe and the States met up in Ibiza. In a very short space of time, the social impetus developed by the counter-culture made the old system tremble: we were a threat, a danger.

What finished that movement?

Power. No change or progress is ever accepted by power; power tries to assimilate the rebels. They used drugs to derail the counter-culture. What happened in Ibiza never got to finish its complete cycle: it was manipulated and marginalised by power. That’s why these days a lot of people feel they have no base, and drift around; words are now only used to lie, there’s a violent occupation of our vocabulary. Power dynamited the hippy movement due to its aspirations of peace, love and balanced co-habitation with nature, but those aspirations still live on in human beings.

Why did you decide to stay in Ibiza?

Spain was the great black hole in the culture of the Western World, but in Ibiza we all breathed in an atmosphere of freedom. There was a state of grace, goodness and universal harmony that I’s never seen before. We had healthy co-habitation between the islanders and outsiders. Everyone knew how to make something: music, painting, dance, carpentry... There were lots of craftsmen, and people invited you into their homes. Maybe they didn’t have tables or chairs, what did it matter, but there was always food on the table.

Did you compose any poems in that wonderful Ibiza?

On the island my poetry took on a different feel. A different poetry began. Ibiza was the global capital of psychodelia, people loved each other, we lived a life given over to chance. I wrote ‘Malú’, one of my best known poems, there, it just flowed out. I owe a lot to Ibiza, it was there I had the most beautiful memories of my life.

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¿Por qué decidió quedarse en Ibiza? España era el gran agujero negro en la cultura de Occidente, y sin embargo en Ibiza todos al unísono respirábamos una atmósfera de libertad. Había en el ambiente un estado de gracia, de bondad y armonía universal como nunca he visto. Teníamos una sana convivencia entre las personas de la isla y las que habíamos llegado de fuera. Todo el mundo sabía hacer algo: música, pintura, danza, trabajos de carpintería... Había una gran cantidad de artesanos, y la gente te invitaba a sus casas. Era posible que no hubiera ni mesas ni sillas, ¡qué importaba!, pero nunca faltaba comida.

¿Compuso algún poema en aquella deslumbrante Ibiza? En la isla mi poesía tomó un aliento distinto. Comienzo una poesía diferente. En Ibiza estaba la capital mundial de la psicodelia, le gente se quería, vivíamos una vida entregada al azar. ‘Malú’, uno de mis poemas más conocidos, lo compuse allí, salió de una vez, de un tirón. Yo le debo mucho a Ibiza, de allí guardo los recuerdos más hermosos de mi vida.

En 1975, usted grabó el primer rap del que se tienen noticias y actuó junto a Nico, la musa de la Velvet Underground, Andy Warhol, Bob Dylan, Lou Reed, Jim Morrison o JJ Cale. ¿Cómo fueron aquellas experiencias? Me pareció interesante poner música al poema ‘Malú’, y con la colaboración del músico de jazz y actor Pedro Ruy Blas y su grupo Eclypse hicimos para el sello Ariola un experimento de poesía sin rima pero con ritmo. Nico era una gran artista, su música tenía un aire de melancolía y gran sensibilidad. Me enteré de que había muerto en Ibiza atropellada por un coche.

¿Cómo definiría su poesía? La poesía no es una vocación ni una afición. La poesía es una fatalidad. La poesía escoge a sus víctimas, no va a por cualquiera. Si cargas con esa fatalidad, te da los mejores momentos de tu vida. La gente viene a los recitales con disposición para entrar a la aventura. Porque la poesía es una aventura. Yo soy un vagabundo. No sé a dónde voy, pero mientras exista luz, me dirigiré hacia ella. Sin el pensamiento no hay poesía ni hay nada... Hay que volver a las fuentes vivas de la lengua, liberar la palabra raptada, la palabra ‘alma’, la palabra ‘espíritu’, la palabra ‘amor’, ¡tan mal utilizadas!

Durante décadas, su vida, muy ligada a su obra poética, llega a constituir una referencia literaria. Le han llamado “el último bohemio” o “el poeta maldito” escritores y periodistas como Miguel Ángel Aguilar, Francisco Umbral, Jesús Quintero, Manuel Vicent, Luis Carandell, Javier Rioyo, Carlos Tena... Éramos muy inocentes. Yo soy escasamente un poeta. Soporté la noche con maquillaje. La noche es una mentira literaria. Yo anhelo el sol, la luz. No solo la luz del sol, sino también la luz del pensamiento, del rayo en el bosque, la luz de la imaginación. La tradición del ‘poeta maldito’ no existe en España: pertenece a la cultura francesa, con Baudelaire y Rimbaud.

In 1975, you recorded the first known rap to be performed with Nico, muse of the Velvet Underground, Andy Warhol, Bob Dylan, Lou Reed, Jim Morrison and JJ Cale. What were these experiences like?

It just seemed interesting to put music to the poem ‘Malú’, and with the collaboration of jazzman and actor Pedro Ruy Blas and his group Eclypse, we created an experiment of poetry with no rhyme but with rhythm for the Ariola label. Nico was a great artist, her music had an air of melancholy and great sensitivity. I heard that she’d died in Ibiza in a car accident.

How would you define your poetry?

Poetry is not a vocation or a pastime. Poetry is fate. Poetry chooses its victims, it doesn’t go for just anyone. If you fight that fate, it gives you the best times of your life. People come to recitals ready for adventure. Because poetry is an adventure. I’m a vagabond. I don’t know where I’m going, but while there’s


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¿Se arrepiente de algo? No, me he equivocado, pero a veces eso produce hallazgos. Yo he dejado todo por esto por la poesía, pero esto es mucho más placentero y digno. Decidí perder para ganar.

light, I’ll go towards it. Without thought there’s no poetry or anything else... You must go back to the live sources of language, liberate the captive word, the word ‘soul’, the word ‘spirit’, the word ‘love’, so misused!

Ha escrito “las palabras sueñan que las nombro...”

For decades your life, closely linked to your poetic work, has been a literary reference point. You’ve been called “the last Bohemian” and “the ill-fated poet” by writers and journalists like Michaelangelo Aguilar, Francisco Umbral, Jesús Quintero, Manuel Vicent, Luis Carandell, Javier Rioyo, Carlos Tena... We were very innocent. I’m hardly a poet. I got through the night with makeup. The night is a literary lie. I long for the sun, the light. Not just the light of the sun, also the light of thought, the lightning in the wood, the light of the imagination. The tradition of the ‘ill-fated poet’ doesn’t exist in Spain: it belongs to French culture, with Baudelaire and Rimbaud.

La poesía es la verdad más profunda del espíritu, pero se encuentra muy oculta y necesita ser cantada, así que, cuando me falta alguna palabra, la invento. Cuando en poesía surge algo de verdad, eso no surge de tu conciencia, no surge de uno, sino a pesar de uno.

¿Qué le parecen los nacionalismos? Yo siempre he ido solo, por eso no saben cómo etiquetarme. No me gustan las pertenencias: soy una casualidad, un azar. Nunca competí con nadie, vivo mi fatalidad y mi canto. Soy nacionalista a mi manera: cuando me enamoro de un territorio, lo defiendo, pero no me gustan las banderas ni los políticos. La frontera es algo ilegal, es repartir, cuartear el mundo. Uno de mis poemas dice: “Dejad que el trigo crezca en las fronteras...”.

Su obra ‘Évame’ es una joya bibliográfica que recoge sus libros, inencontrables hoy. ¿Está satisfecho con el resultado? El libro tiene ahora mi respiración. La poesía es todo oralidad; al hablar no hay puntuación, no hay interrupciones. Yo soy uno solo, como mi poesía. La poesía está hecha para ser escuchada. La imprenta es un invento de nuestro tiempo, la poesía es anterior. Necesitamos oración, canto, palabra y silencio.

A sus 81 años, ¿sigue escribiendo? Sí. Un poema me cuesta cuatro, rompo mucho. La poesía es una actitud permanente. Camino durante el día para componer de noche. El mundo esencial está detrás de los muros de la realidad. Vivimos rodeados de contenciones, de fronteras siempre represivas. Hay que ver más allá. Yo procuro que la poesía no me abandone, porque sería para mí marcharme de la vida para siempre.

¿Qué poesía lee? Lorca, Blake, Rimbaud y Hölderin, que es el padre de la poesía y expresa ese estado permanente de la inocencia, entendida la inocencia como estar poseído del canto.

¿Y de los actuales? Bob Dylan. Tiene una poética y una tradición cultural que se remonta a Dylan Thomas (*), y lo que no es tradición es plagio. Siempre hay que tener un punto de partida, y cuando tienes una poética siempre estás haciendo el mismo poema, con variaciones.

Do you regret anything?

No, I’ve made mistakes, but at times they produce finds. I’ve left everything for this, for poetry, but it’s much more pleasant and worthy. I decided to lose to win.

You wrote “the words I name sound...”

Poetry is the deepest truth of the spirit, but it’s very mysterious and needs to be sung, and so when I can’t find a word, I invent it. When something really comes up in poetry, it doesn’t come from your consciousness, from you, but in spite of you.

What do you think of nationalisms?

I’ve always moved alone, that’s why they don’t know how to label me. I don’t like belongings: I’m for chance, randomness. I never compete with anyone, I live my fate and my song. I’m nationalist in my way: when I fall in love with a territory, I defend it, but I don’t like flags or politicians. The border is something illegal, it divides, cuts up the world. One of my poems says: “Let the wheat grow at the borders...”.

Your work ‘Évame’ is a bibliographic jewel that brings together your books that can’t be found today. Are you happy with the result?

The book now has my breath. Poetry is all oral; when talking there’s no punctuation, no interruptions. I’m unique, like my poetry. Poetry is made to be listened to. Printing is an invention of our time, poetry came before it. We need prayer, song, word and silence.

Now you’re 81, are you still writing?

Yes. One poem costs me four, I break up a lot. Poetry is a permanent attitude. I walk around during the day and compose by night. The essential world lies behind the walls of reality. We live surrounded by contentions, by always repressive frontiers. You have to look beyond. I find that poetry has not left me, because for me, that would mean leaving life for ever.

(*) Nota editorial: Dylan Thomas (Gales, 1914- Nueva York, 1953) fue un poeta británico célebre por su espíritu bohemio. Bebedor redomado, también fue famoso por su vozarrón cautivante, que atraía, cual cantante juvenil, a cientos de personas a sus recitales poéticos o a pegarse al receptor cuando hablaba en la BBC. Poeta precoz y repentinamente fallecido, el caos y los excesos marcaron su camino a la genialidad. (*) Editorial note: Dylan Thomas (Wales, 1914- New York, 1953) was a British poet famous for his Bohemian spirit. A great drinker, he was also known for his captivating voice, which in his youth attracted hundreds of people to his poetic recitals or be transfixed by the radio when he spoke on the BBC. A precocious poet who died suddenly and young, chaos and excess marked his path to genius.

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Carlos Oroza

“el mundo está dominado por la técnica. La televisión está arruinando el lenguaje. No tengo teléfono, no tengo ordenador . La gente ya no se habla, se interroga...”

¿Volvería a Ibiza para ofrecer un recital? Me gustaría. Tendría que ser en un lugar con buena acústica para hacer una especie de música compartida. Si tratas de llevar la música a la calle, la naturaleza siempre te devora: no puedes competir con un árbol, una flor o un pájaro que se posa en una rama.

¿Qué opina del mundo tecnologizado actual? El mundo está dominado por la técnica. La televisión está arruinando el lenguaje. No tengo teléfono, no tengo ordenador ni estoy en las redes de internet. La gente ya no se habla, se interroga... Se dicen muchas cosas de mí, y quizás alguna sea cierta.

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What poetry do you read?

Lorca, Blake, Rimbaud and Hölderin, the father of poetry who expresses that permanent state of innocence, innocence understood as being possessed by the song.

And current poets?

Bob Dylan. His is a poetic and cultural tradition going back to Dylan Thomas (*), and what’s not tradition is plagiarism. You must always have a starting point, and when you have the poetic art you’re always creating the same poem, with variations.

Would you return to Ibiza to give a recital?

I’d like to. It would have to be in a place with good acoustics to make a kind of shared music. If you try to take the music into the street, nature always devours you: you can’t compete with a tree, a flower or birds on a branch.

What do you think about today’s technologised world?

The world is dominated by technical aspects. Television is ruining language. I don’t have a phone, I don’t have a computer and I don’t use the Internet. People don’t talk any more, they interrogate each other... They say a lot about me, and maybe some of it is true.


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60 años

de vanguardia

60 years of the avant-garde Una mirada apasionada a través de las colecciones del Museo de Arte Contemporáneo de Ibiza A fascinating tour through the collections of the Ibiza Museum of Contemporary Art

Vista exterior del MACE. Al fondo, el edificio de Simón Poulet, de 1727, y en primer término la ampliación de Víctor Beltrán.

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60 años de vanguardia • 60 years of the avant-garde

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Trazar las líneas de un guión que consiga hacer inteligible la narración es siempre la principal cuestión a resolver. Y luego, no menos importante es hallar el punto de partida, claro, sin el cual todo se torna frágil y movedizo.

Tracing the lines of a script that that can make sense of a narration is always the first thing to resolve. Then no less important is finding the place to start, of course, without which everything seems fragile and uncertain. Texto: ELENA RUIZ Fotos: Vicent Marí y cortesía del MACE

Piso bajo del edificio de Simón Poulet (“Almacenes a prueba”). Colección permanente.

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60 años de vanguardia • 60 years of the avant-garde

Tomemos este ensayo con la pretensión de ser eso: un guión que conduzca la mirada hacia ciertas obras de arte vertebrales en las colecciones públicas, sobre todo las custodiadas por el Museo de Arte Contemporáneo de Eivissa (MACE), y vayamos deteniéndonos en ellas, cuya razón de ser se debe, lógicamente, a la mano de sus creadores, al mismo tiempo que poseen ese elemento circunstancial que las hizo ser realizadas en Ibiza y, por tanto, -vistas con la perspectiva del tiempo- como piezas que configuran nuestra historia del arte moderno y contemporáneo. Esta historia se puede desgajar del tronco y desmenuzar por partes con el fin de investigarla o explicarla, pero sin perder la perspectiva de su pertenencia a una única Historia, pues hablando de arte, y más aún del arte más reciente, los límites geográficos no son necesariamente límites, ni algo como una obra de arte puede y debe ser entendido solo como emanación del territorio, salvo que sea explícitamente realizada por inspiración de éste, lo que ocurre solo en casos muy concretos.

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Let’s treat this article as a way of achieving this: a script that draws the eye towards some key artworks in the public collections, in particular those held by the Ibiza Museum of Contemporary Art (MACE). Stopping at each work, whose raison d’être was of course due to its creators, while at the same time possessing that element of chance that meant they were created in Ibiza - and so looked at with the perspective of time - as pieces that shape our history of modern and contemporary art. This branch of history can be separated from its trunk, broken down into parts to investigate or explain, but without losing the perspective of belonging to a unique History. Because in art, and particularly the most recent art, geographical limits need not be limits, and an artwork neither can nor should be understood as just an emanation of the territory unless it is explicitly inspired by it, which only happens in very specific cases.


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Hausmann, icono de la actitud de vanguardia y hombre vitalista, viene a Ibiza en la misma década que Walter Benjamin y otros intelectuales, escritores y artistas A modo de introducción, haremos mención a la figuración tradicional siguiendo el lenguaje renovado que encabeza Sorolla. Ni fue vanguardia ni pretendió serlo, pero tal vez al mencionarlo entenderemos en parte el clima pictórico que se respiraba en la isla a comienzos del siglo pasado. Ibiza, en 1919, recibe su visita, y en esos momentos Sorolla es ya una celebridad, un pintor al que le precede la fama y el reconocimiento. El suyo es un viaje anecdótico y breve desde Mallorca, que coincide con el proyecto de realización de los paneles de la Visión de España por encargo de la Hispanic Society de Nueva York. Sin embargo, el encuentro de Sorolla con el pintor local Narcís Puget Viñas (1874-1960) supondrá un punto y aparte trascendental para él y hará que se reafirme en sus convicciones artísticas, contribuyendo al legado del maestro en lo que tiene de aportación al plenairismo y al costumbrismo. Puget realizará toda una larga secuencia de escenas de la vida rural, creando la iconografía figurativa y pictórica de la isla, el mar, las huertas, las casas payesas, los vestidos de las mujeres, los ritos ancestrales, las calles, el puerto, las procesiones o los almendros en flor. El magisterio ejercido será real, creando una escuela de la que saldrán no pocos seguidores entre pintores locales, por ejemplo su hijo Puget Riquer, Tarrés Palau, Mariano Tur de Montis o Antoni Pomar, a los que se sumarán levantinos afincados o viajeros. Mencionaremos algunos: Laureano Barrau, Rigoberto Soler, Miquel Vilá, Ismael Blat o Ignacio Gil. Entre los más personales y singulares, por cuanto en su obra se concitan tanto la tradición como ciertas influencias de vanguardia, como lo es la pincelada suelta y gestual con la que consigue efectos de luz, de sombra, lluvia y viento, destaca Antoni Marí Ribas, “Portmany”, que llevará adelante una ingente obra de dibujos a tinta sobre papel que darán cuenta y razón de todas las escenas callejeras de la ciudad de Ibiza de mediados del siglo pasado. En 1971 muere Raoul Hausmann (1886-1971), y Will Faber (19011987), que está afincado en la isla, pinta un cuadro en su honor que titula El Dadasoph (Der Dadasophe). Se trata de un homenaje que Faber firma en el anverso dos veces: una en la parte superior y otra en la parte inferior, para que quede explícito que la obra puede ser colgada boca arriba o boca abajo indistintamente, aportando de esta manera una doble semántica, acaso equivalente; toda una declaración de intenciones, pero también un guiño cómplice al movimiento de vanguardia del que fue fundador Raoul Hausmann en Berlín el 22 de enero de 1918: el Club Dadá. Ese cuadro hermoso y enigmático, que está expuesto en el arranque de la colección permanente del MACE, encierra también otros ecos y referencias, entre ellos los universos formales de Paul Klee y de otros pintores de Der Blaue Reiter, no en vano ellos habían sido sus antecedentes artísticos inmediatos.

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As an introduction, let’s go back over traditional figuration, following the renewed language headed by Sorolla. He was not, nor did he want to be, in the avant-garde, but perhaps by mentioning it we can begin to understand the pictorial climate of the island at start of the last century. Ibiza in 1919 received the visit of a Sorolla who was already a celebrity, a painter whose fame and recognition preceded him wherever he went. His was an incidental and brief journey from Mallorca, coinciding with the project of producing the panels of the Visión de España sponsored by the Hispanic Society of New York. However Sorolla’s meeting with local painter Narcís Puget Viñas (1874-1960) was to be an important turning point for the painter, that made him reaffirm his artistic convictions, so contributing to the heritage of the master’s contribution to Plenairismo (“en plein air”) and Costumbrism. Puget made a long series of scenes of rural life, creating the figurative and pictorial iconogrvzaphy of the island: sea, gardens, peasants’ houses, women’s costumes, ancestral rites, streets, port, processions and almond trees in flower. The mastery was real, founding a school which would create a line of disciples among local painters, including his son Puget Riquer, Tarrés Palau, Mariano Tur de Montis and Antoni Pomar, and other native or visiting levantinos. Among them Laureano Barrau, Rigoberto Soler, Miquel Vilá, Ismael Blat and Ignacio Gil. Among the most personal and singular in that his work combines both tradition and touches of the avant-garde (the loose and vigorous brushwork with which he achieves effects of light, shadow, rain and wind), is Antoni Marí Ribas, “Portmany”, who went on to produce an enormous oeuvre of ink drawings on paper that portrayed and documented the street scenes in midtwentieth century Ibiza. In 1971 Raoul Hausmann died (1886-1971), and island-based Will Faber (1901-1987) produced a painting in his honour entitled El Dadosoph (Der Dadasophe). This is a homage that Faber signed on the back twice: once at the top and once at the bottom, making it clear that the work can be hung either upwards or downwards, and so providing a dual, perhaps equivalent, semantic. A declaration of intentions, but also a gesture of complicity towards the avant-garde movement founded by Raoul Hausmann in Berlin on 22 January 1918: the Dada Club. That beautiful, enigmatic picture, displayed at the start of the MACE’s permanent collection, also includes other echoes and references, among them the formal universe of Paul Klee and other painters of Der Blaue Reiter, his immediate artistic antecedents.

Plantas -1 y -2 de la zona ampliada del museo. En el suelo se puede apreciar la integración del yacimiento arqueológico de época fenicia.

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los años 50 son el arranque de un fenómeno sistemático que integra a Ibiza en el mapa de las vanguardias Hausmann llega a Ibiza en 1933, en donde pasa una corta temporada, y vuelve en 1935 con la intención de quedarse tal vez definitivamente, plan o proyecto que se verá truncado con el estallido de la Guerra Civil. En la isla, el inventor del fotomontaje realiza una serie de fotografías muy descriptivas y que se pueden englobar en el género casi del naturalismo. Estas fotografías las expondrá Hausmann por primera vez en Praga, tras su salida de Ibiza, y muestran efectivamente su interés por los aspectos arquitectónicos y antropológicos hallados en la isla, como bien se puede apreciar en la pequeña colección que el MACE guarda y en donde se pueden ver mujeres vestidas con sus trajes y pañuelos típicos, los podencos, las casas payesas o el asiento de anea trenzada de las sillas campesinas. Hausmann, icono de la actitud de vanguardia y hombre vitalista, viene a Ibiza en la misma década que Walter Benjamin y otros intelectuales, escritores y artistas. Aquí residirá durante algunos meses estivales en 1932 y en 1933. Benjamin, en sus estudios sobre la fotografía, no alcanza a comprender sus posibilidades de expresión; como buen tardo romántico que privilegia la mano del autor sobre el registro mecánico, elogia sin embargo el fotomontaje, algo que curiosamente Hausmann no hizo en Ibiza. La tendencia iniciada por Hausmann se verá en décadas posteriores seguida por otros fotógrafos a los que debemos memorables imágenes. A los efectos cabe decir que también Puget Viñas fue fotógrafo. Entre los nombres más destacados y conocidos, hay que mencionar sin duda los de Joaquim Gomis, que fotografía Ibiza en 1942, Catalá Roca y Heinz Vontin en los 50 y Cas Oorthuys en 1962, no frenándose en absoluto desde entonces hasta nuestros días la larga tradición, pues Ibiza ha sido objetivo continuo para muchos, como queda expresado, por ejemplo, en algunas exposiciones organizadas por el MACE: Fenicis e Isla latente, en las que expondrán, entre otros, Toni Catany, Ciuco Gutierrez, Ouka Lele, Cristina de Middel, Lourdes Grivé y Toni Riera. Y si bien cada uno tiene sus preferencias de objetivo, casi todos han tenido la sensibilidad de captar las claves de una sociedad llamada a transformarse radicalmente debido a la irrupción y cultivo del turismo de masas. Los 50 del siglo pasado son el arranque de un fenómeno sistemático que integra a Ibiza en el mapa de las vanguardias gracias a los artistas viajeros que se afincan en la isla y que traen con ellos, como si de sus equipajes se tratara, las ideas y conceptos formales de las vanguardias dominantes y activas en Europa occidental, muchas de ellas entendidas como verdadera militancia. Son los años posteriores a la finalización de la segunda Guerra Mundial, y muchos vienen desilusionados, hastiados, huyendo o buscando un paraíso. Entre esas tendencias o corrientes que abundarán en número de seguidores, figurarán las derivadas del Informalismo,

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Hausmann arrived on Ibiza in 1933, spent a short time here then returned in 1935 with the intention of staying on, perhaps for good, with a plan or project which he had to give up when the Civil War broke out. On the island, the inventor of photomontage took a series of highly descriptive photographs that can be placed within the naturalistic genre. These photographs were first exhibited by Hausmann in Prague, after leaving Ibiza. They effectively demonstrate his interest in the architectural and anthropological aspects he found on the island, as can be appreciated in the small collection at MACE. They show women dressed in traditional costumes and scarves, podenco hounds, humble dwellings and the braided reed seats of peasant chairs. Hausmann, icon of the avant-garde and vitalistic in approach, visited Ibiza during the same decade as Walter Benjamin and other intellectuals, writers and artists. He lived here for several months in the summers of 1932 and 1933. In his studies on photography, Benjamin was never convinced by its potential for expression. A typical late romantic who prioritised the author’s hand over all things mechanical, he nonetheless praised photomontage, something that curiously Hausmann did not engage in in Ibiza. The trend set in motion by Hausmann was followed in subsequent decades by other photographers to whom we owe memorable images. It should be noted that Puget Viñas was also a photographer. One of the most outstanding and wellknown figures are undoubtedly Joaquim Gomis, who photographed Ibiza in 1942, Català Roca and Heinz Vontin in the 1950s, and Cas Oorthuys in 1962. This long tradition has continued to the present day, and Ibiza has continued to be a general favourite, proof of which can be found in some of the exhibitions organised by MACE: Fenicis and Isla latente featuring the work of Toni Catany, Ciuco Gutierrez, Ouka Lele, Cristina de Middel, Lourdes Grivé and Toni Riera, among others. And although each has their preferred target, almost all have had the sensitivity to capture on camera the key elements of a society destined to be radically transformed by the boom in and promotion of mass tourism. The 1950s saw the start of a systematic phenomenon of putting Ibiza on the map of the avant-garde thanks to the wandering artists who set up home on the island. They brought with them like so much baggage the formal ideas and concepts of the dominant and active avant-garde movement of Western Europe, among them some of its most active members. These were the years after the end of the Second World

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al lado de los artistas, una activa y eficaz lista de marchantes y galerías de arte dinamizará la vida cultural de la isla, aportando una intensa vitalidad a la década de los 60 y también de los 70, creando a posteriori una igualmente intensa nostalgia por aquellos tiempos y la inclinación a la creación de mitos

y digo derivadas pues éste es un campo y nombre lo suficientemente amplio como para dar cabida a la abstracción gestual o a la matérica, por poner dos ejemplos muy gráficos, pero hay otros. Al lado de los artistas, una activa y eficaz lista de marchantes y galerías de arte dinamizarán la vida cultural de la isla, aportando una intensa vitalidad a la década de los 60 y también de los 70, creando a posteriori una igualmente intensa nostalgia por aquellos tiempos y la inclinación a la creación de mitos. Los nombres de Ernesto Ehrenfeld, Ivan Spence y Carl van der Voort consiguen concitar el interés por sus respectivos esfuerzos, y todavía hoy sus legados se mantienen vivos, concretamente la colección Rivera Bagur que legó Ehrenfled al Ayuntamiento de Ibiza y los fondos de la colección personal de Carl van der Voort, custodiados por el MACE. En 1959 se funda el Grupo Ibiza 59, formado por los artistas Erwin Broner (1898-1971), Erwin Bechtold (1925), Hans Laabs (19152004), Katja Meirowsky (1920-2012), Bob Munford (1925-1991), Egon Neubauer (1920-1991), Antonio Ruiz (1923), Bertil Sjöberg (1914-1999), Heinz Trökes (1913-1997) y Carlos Sansegundo (1930-2011), adscritos casi todos a las corrientes de la abstracción informal, pero ligados también, como no podía ser de otra forma, al gran movimiento Surrealista, cuya esencia plural, facetada y precedente tanto va a contribuir a la renovación y apertura de vías del arte desde las primeras décadas del siglo XX hasta casi el final, pues los epígonos de aquello todavía se sienten. El Grupo 59, con sede en el mítico hotel de Dalt Vila El Corsario, atraerá la mirada de la crítica internacional debido a la programación no solo de sus propias exposiciones sino las de otros como Mompó, Vento, Sempere, Appel, Hartung, Soulages o Dubuffet, y a su éxito de convocatoria de amigos e intelectuales como Tristan Tzara, Camilo José Cela o Walter Gropius. El Grupo mantuvo su actividad programática hasta 1964, fecha en la cual, tras exponer en algunas capitales españolas y europeas, se disuelve. Ese mismo año, 1964, inicia José Luis Sert (1902-1883), arquitecto fundador del GATCPAC, su proyecto de urbanización de Can Pep Simó, en donde trata de integrar las viviendas unifamiliares en el paisaje, siguiendo un esquema urbanístico que tiene que ver con los bancales o terrazas propios del paisaje económico y agrícola autóctono. Sert, amigo de Miró, atraerá a éste en sus diversos viajes a la isla.

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War, and many arrived disillusioned, weary, fleeing or looking for paradise. Among the most frequent trends or movements were Informalist groups, and I say groups because this is a sufficiently wide field and denomination to include gestural and material abstraction, to mention just two very graphic examples, but there are others. Apart from the artists, an active and effective series of art dealers and galleries dynamised the cultural life of the island, lending their intensive vitality to the 1960s and into the 1970s, creating a posteriori an equally intensive nostalgia for those times, and a tendency towards the creation of myths. The names of Ernesto Ehrenfeld, Ivan Spence and Carl van der Voort managed to arouse interest in their respective efforts, and today their legacies live on, particularly in the Rivera Bagur collection bequeathed by Ehrenfled to Ibiza City Council and the personal collection of Carl van der Voort, in the custody of MACE. In 1959 the Ibiza 59 Group was founded. Formed by artists Erwin Broner (1898-1971), Erwin Bechtold (1925), Hans Laabs (1915- 2004), Katja Meirowsky (1920-2012), Bob Munford (1925-1991), Egon Neubauer (1920-1991), Antonio Ruiz (1923), Bertil Sjöberg (1914-1999), Heinz Trökes (1913-1997) and Carlos Sansegundo (1930-2011), almost all were members of the Informal Abstract movement, but also with obvious links to the great Surrealist movement, whose plural, many-faceted and ongoing essence contributed so much to the renewal and opening up of art from the early decades of the 20th century almost until the end, and its heirs still feel its call. Group 59, centred on the mythical hotel of Dalt Vila, El Corsario, caught the eye of international critics by programming exhibitions not just of their own work but of the work of others including Mompó, Vento, Sempere, Appel, Hartung, Soulages and Dubuffet, and their success attracting friends and intellectuals like Tristan Tzara, Camilo José Cela and Walter Gropius. The Group maintained its programmed activity until 1964, when after touring some Spanish and European capitals, it broke up. That same year, 1964, José Luis Sert (1902-1883) the founding architect of the GATCPAC, launched his own project for the urbanisation of Can Pep Simó. He tried to integrate singlefamily dwellings into the landscape, following an urban plan based on the plots and terraces of the local economy and agri-

Colección permanente del MACE. A la izquierda, la obra de Barry Flanagan “Cabeza de la diosa entre mis manos”

Sala principal del Museu Puget

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la fascinación por la casa rural erá un rasgo común extensible también a fotógrafos, pintores y artistas de toda índole En la colonia se darán cita nombres de vanguardia como Zao Wo Ki, Conrad Marca-Relli o Germán Rodríguez Arias, este último también miembro fundador del GATCPAC y colega de Torres Clavé, traído aquí por ser padre de Raimon Torres (1934 -2013), arquitecto residente durante muchos años en la isla y autor de los hoteles del Puerto de San Miguel, controvertidos para algunos, Galeón y Cartago (1970), y también de El Corso, en el puerto de Ibiza. Sert, Rodríguez Arias, Broner, y más tarde, por ejemplo, Elías Torres, contribuirán a la elaboración de un estilo moderno que integra, junto a sus ideas racionalistas y bauhasianas, los hallazgos y soluciones encontrados en la arquitectura rural de la isla representativos de la adaptación al medio, la sostenibilidad, el respeto por el paisaje y la utilización de los materiales locales. La fascinación que la casa rural ejercerá sobre todos ellos será un rasgo común extensible también a fotógrafos, pintores y artistas de toda índole. Pero junto al núcleo de la capital, la isla recibe su impulso y dinamismo en otros puntos: prácticamente toda su geografía estará surcada de vivencias y de presencias. En San Antonio, por ejemplo, se afinca en los 50 la marchante Ceres Franco, que reunirá en sus exposiciones a artista figurativos como Corneille, del grupo COBRA. También expondrá con ella el escultor de madera Antonio Hormigo o Nicola, cuyos penetrables realizados en tela tanto tendrán que ver con los inicios de la performance como forma de expresión artística a finales de los 60. Por su parte, el artista y galerísta Josep Vallribera, también en San Antonio, abre en 1963 su Galería Gráfica, en donde defiende la obra de un joven Vicent Calbet y a los figurativos Arranz Bravo y Bartolozzi, entre otros. Él será uno de los pocos artistas conceptuales que trabaja en la isla en aquellos años. A mediados de los años sesenta, la Bienal de Ibiza (la primera edición tuvo lugar en 1964) contribuye a esa dinamización de la isla a nivel internacional. Es un evento oficial y con marcado acento político, pero entre sus propósitos figura propiciar el surgimiento de un museo de arte contemporáneo que fuera coleccionando, custodiando y exponiendo las obras premiadas en el evento, a fin de garantizar el núcleo sobre el cual pudiera girar luego la programación. Ese germen y una vida llena de avatares, que lleva incluso a cerrar las puertas del museo entre 1984 y 1990, marcan los destinos de una institución que en los últimos tiempos ha sido objeto de una remodelación de su vieja sede, ubicada en la Sala de Armas construida por Simón Poulet en 1727, y una ampliación en los terrenos de relleno del baluarte de San Juan. La obra, auspiciada por el Ayuntamiento de Ibiza y el Ministerio de Cultura, se inició en 2007, siendo finalizada en 2011.

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culture. Sert, a friend of Miró, drew him in on his trips to the island. The colony included avant-garde names like Zao Wo Ki, Conrad Marca-Relli and Germán Rodríguez Arias, the latter another founder member of the GATCPAC and colleague of Torres Clavé, father of Raimon Torres (1934 -2013), architect resident for many years on the island and responsible for the hotels Galeón and Cartago at Puerto de San Miguel (1970), and El Corso in the port of Ibiza, considered controversial by some. Sert, Rodríguez Arias, Broner and later Elías Torres, among others, helped to create a modern style. Along with Rationalist and Bauhausian ideas, it included the findings and solutions used in the island’s rural architecture, represented by adaptation to the environment, sustainability, respect for the landscape and the use of local materials. The fascination that the rural house exercised on them all was a common factor that extended to photographers, painters and artists of all kinds. But it was not just the nucleus of the capital, the whole island absorbed their force and dynamism at other points: with practically the whole territory cross-crossed with their experiences and presence. In the 1950s, for example, San Antonio was home to art dealer Ceres Franco, who put on exhibitions by figurative artists like Corneille of the COBRA group. With her exhibited sculptor in wood Antonio Hormigo, and Nicola whose fabric Penetrables had such a seminal influence on performance as a form of artistic expression in the late 1960s. Also in San Antonio, in 1963, artist and gallery owner Josep Vallribera opened the Galería Gráfica gallery, where he championed the work of a young Vicent Calbet and the figurative artists including Arranz Bravo and Bartolozzi. He was one of the few conceptual artists to work on the island during these years. In the mid nineteen-sixties, the Ibiza Biennale (whose first edition took place in 1964) contributed to dynamising the island internationally. An official event with a markedly political accent, among its aims was promoting the presence of a Museum of Contemporary Art that would collect, safeguard and exhibit the event’s prizewinning works, so guaranteeing the nucleus on which its programming could then be based. That seed and a life full of vicissitudes, which at one point led to the museum closing its doors between 1984 and 1990, marked the fate of

Entrada principal del MACE.

Fachada del Museu Puget

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la heterogeneidad y pluralidad de las obras coleccionadas por la Bienal Ibizagráfic se convirtieron en una de las señas de identidad del museo El MACE, renovado y dispuesto a seguir ofreciendo a la ciudadanía todo su potencial como lugar de encuentro entre el arte y la sociedad, abrió sus puertas en 2012, descubriendo a los visitantes la organizada exhibición de sus fondos, una exposición temporal intimista y pertinente de las cerámicas y dibujos de dos artistas amigos y vinculados a la isla -Barry Flanagan y Miquel Barceló-, y un yacimiento arqueológico de época fenicia, ocupado posteriormente por púnicos, romanos y población islámica que apareció en el subsuelo al comenzar la obra y que fue integrado con absoluta conciencia y respeto por cuanto significaba desde el punto de vista patrimonial y programático. La Bienal de Ibiza fue poco a poco reuniendo un fondo pictórico -muchas veces ajeno a las corrientes oficiales pero no a las dominantes- suficiente como para que finalmente el museo abriera sus puertas en 1969, y si bien su vida estacional hacía imposible la prosecución de un programa museológico estable, sí es cierto que fue calando en la sociedad como bien patrimonial y cultural incuestionable. La Bienal se especializó en grabado en 1972; este giro técnico consiguió la afluencia y participación de mayor número de concursantes y se hizo muy popular a nivel internacional, pues coincidió con el auge del mundo del grabado, que permitía un abaratamiento del precio del arte y una mayor accesibilidad al coleccionismo masivo. Entre las colecciones de grabado del museo destaca la de artistas japoneses, que es una de sus mayores joyas. La heterogeneidad y pluralidad de las tendencias artísticas de las obras coleccionadas por la Bienal Ibizagráfic se convirtieron en una de las señas de identidad del museo; lástima que la política de la colección no tuviera el mismo empeño en aportar obras de los artistas residentes, lo que considero un déficit representativo, teniendo que ser superado en años posteriores. En ese sentido, las colecciones han precisado de ser nutridas siguiendo un guión fruto de la investigación y el análisis de lo habido: las varias vanguardias de época dominantes y referenciales, principalmente aquellas que permiten articular el discurso visual sobre las líneas de fuerza fundamentadas en el Informalismo, las derivaciones del Surrealismo y la Abstracción Geométrica (Minimal y tendencias óptico-cinéticas) . El marchante Ivan Spence, afincado en la isla desde 1959, mantuvo su galería en Dalt Vila entre 1961 y 1975. Reunió a artistas como Wols, Tàpies, Schumacher, Vedova, Pancho Cossío, David Walsh, Elmyr de Hory, Zush, Isabel Echarri, Felix Waske, Jean Willi, etc. Con él trabajará Carl van der Voort, que le sucederá a partir de 1966 con la galería que llevará su nombre, fundando asimismo el Taller Ibograf, en donde se darán cita Rafael Tur Costa (1927), Hinterreiter, Gilbert Herreyns, Adolfo Schlosser, Marcel Floris, Hernández Pijoán, Boix, Heras, Armengol, Don Kunkel o Eduard Micus (1925-2000). Micus y Rafael Tur Costa se mantendrán activos muchos años. (Tur Costa todavía lo está, por fortuna para todos). Micus llega a la isla en 1972 y construye uno de los lenguajes ar-

an institution that in recent years has been subject to the redesign of its old centre, in the Arms Room constructed by Simón Poulet in 1727, and its enlargement to take in the intervening terrain of the bastion of San Juan. Sponsored by Ibiza City Council and the Ministry of Culture, the work was started in 2007 and completed in 2011. The MACE, refurbished and prepared to continue offering residents its full potential as a meeting place between art and society, opened its doors in 2012, giving visitors the opportunity to enjoy an organised exhibition of its collections, an intimate and relevant temporary exhibition of the ceramics and drawings of two artist friends linked to the island - Barry Flanagan and Miquel Barceló - and an archaeological site from the Phoenician era, later occupied by Carthaginian, Roman and Islamic settlers. Found in the subsoil during the refurbishment, the site was integrated with respect for and awareness of its significance in terms of heritage and discourse. The Ibiza Biennial gradually began to bring together a collection of work, often eschewing officialdom for dominant movements, that allowed the museum to finally open its doors in 1969. Although its seasonal nature made it impossible to pursue a stable programme, it began to find its place in society as an unquestionable heritage and cultural asset. In 1972 the Biennial specialised in engraving; this technical turnaround attracted the participation of a greater number of candidates, and it became very popular internationally, coinciding with the increased popularity of engraving, auguring lower prices for art and greater accessibility to mass collectors. Among the museum’s collections of engraving is its fund of Japanese artists, one of its most treasured assets. The heterogeneity and plurality of the artistic trends of the works assembled by the Ibizagráfic Biennial became one of the museum’s identifying features. It is unfortunate that the policy of collection was not pursued with the same vigour in including the works of resident artists, which I consider a deficit in representativity, which should be corrected in later years. In this respect, the collections should be extended following a properly researched script and an analysis of what is at hand: the various avant-gardes from dominant and referential eras, mainly those that allow the visual discourse to be organised around lines of force based on Informalism, derivatives of Surrealism and Geometric Abstraction (the Minimal and Optical-Kinetic movements) . Art dealer Ivan Spence, based in the island since 1959, ran his gallery in Dalt Vila between 1961 and 1975. It brought together artists like Wols, Tàpies, Schumacher, Vedova, Pancho Cossío, David Walsh, Elmyr de Hory, Zush, Isabel Echarri, Felix Waske, Jean Willi, etc. His collaborator Carl van der Voort succeeded him in 1966 with the gallery that bears his name,

Colección permanente del MACE. De izquierda a derecha, obras de Tur Costa, Rafols Casamada y Micus.

Obra de Erwin Broner de la colección del MACE.

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Micus llega a la isla en 1972 y construye uno de los lenguajes artísticos más sólidos desde sus comienzos hasta su muerte also founding the Taller Ibograf, hosting Rafael Tur Costa (1927), Hinterreiter, Gilbert Herreyns, Adolfo Schlosser, Marcel Floris, Hernández Pijoán, Boix, Heras, Armengol, Don Kunkel and Eduard Micus (1925-2000). Micus and Rafael Tur Costa were active for many years. (Tur Costa is still here, luckily for us all). Micus arrived on the island in 1972 and built one of the soundest artistic languages from his early days until his death, leaving a workshop-museum beside his family home. Micus invented Coudrage, a technique that combines two conflicting parts of a whole. The work of Tur Costa celebrates a lyricism that impregnates his early works, closely linked to Surrealist automatic writing and Informalism including a geometrization of the pictorial plane. In what has proved to be an important year, 1971 was also when the Seventh International Council of Societies of Industrial Design (ICSID) was held, organised by the FAD. Artists like Ponsatí (Hinchable), Muntadas (Vacuflex) and Prada Poole (Instant City) tried out their “Utopian” approaches and inventions. In a few days in October, in the port of San Miguel you can find a healthy gathering of students and lecturers discussing and debating the issues arising around applied design and its relationship with architecture and art.

De izquierda a derecha, retratos de Eduard Micus, Erwin Bechtold y Rafael Tur Costa

tísticos más sólidos desde sus comienzos hasta su muerte, dejando al lado de su casa familiar un taller-museo. Micus inventa el Coudrage, una técnica que combina las dos partes antagónicas de un todo. La obra de Tur Costa se recrea en un lirismo que impregna sus comienzos, muy ligados a la escritura automática surrealista e informalista, hasta una geometrización del plano pictórico. Como si de una fecha tozuda se tratara, 1971 es también el año en el que se celebra el VII Congreso de Diseño Industrial ICSID (International Council of Societies of Industrial Design), organizado por el ADI/ FAD. Artistas como Ponsatí (Hinchable), Muntadas (Vacuflex) o Prada Poole (Instant City) ensayan sus planteamientos e inventos “utópicos”. Lo cierto es que en unos cuantos días de octubre se dan cita en el puerto de San Miguel un buen número de alumnos y profesores que discuten y debaten sobre múltiples temas derivados del diseño aplicado y su relación con la arquitectura y el arte. Una reciente exposición realizada por el MACBA en colaboración con el MACE ha puesto de manifiesto el elevado nivel dialéctico, participativo y de rigurosa organización, así como la profundidad de los análisis sociológicos, pedagógicos, medioambientales o económicos que los congresistas, llegados de todas partes del mundo, enfrentaron. De ahí que los comisarios titularan la muestra “La Utopía es posible”. En los 70, un artista difícil de clasificar, Zush, muy vinculado al entorno de Ivan Spence, está creando su universo total a través de su obra pictórica. La secuencia fotográfica realizada en su estudio por Felix Waske durante los 70 y donada por éste al MACE en fecha reciente pone de manifiesto el prodigioso esfuerzo de creación e imaginación del artista.


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el Museo Puget cumple un vacío al dotar de reconocimiento a la obra de Puget Viñas, protagonista de una aventura personal comprometida con unos principios que vieron en el paisaje y la representación de la vida rural el objetivo de su vocación y destino Ya en los 80, la pintora María Catalán, próxima a Micus y a su estilo, comienza a tomar presencia. Junto a ella, una nueva generación irrumpe con fuerza, destacando Rom-Ero (ligado a Zush en sus comienzos), Paco Romero, Enric Riera o Gary Cook, entre otros. Poetas como Antonio Colinas (que investigará la presencia de Rafael Alberti en la isla en los años 30) o Julio Herranz , ambos residentes en la isla, apoyarán a estos jóvenes valores, así como también a la generación inmediatamente superior, integrada por Vicent Calbet, Toni Cardona o Pepe Tauste, cuyas obras muestran enorme vigor y empuje. En 2007 se abre al público el Museo Puget. Su colección proviene del legado testado al Ministerio de Cultura por parte de Puget Riquer y abarca 42 óleos y 30 dibujos de su padre y 29 acuarelas y 30 dibujos de él mismo. Para ello se restaura la noble casona conocida como Can Comasema o Can Llaudis, en Dalt Vila, normalizándose su funcionamiento como museo gracias al acuerdo entre el Ayuntamiento de Ibiza (MACE) y el Ministerio de Cultura. El Museo Puget cumple y satisface un vacío al dotar de espacio y reconocimiento a la obra de estos artistas, y especialmente al iniciador, Puget Viñas, protagonista de una aventura personal comprometida con unos principios que vieron en el paisaje y la representación de la vida rural (costumbrista y naturalista) el objetivo de su vocación y destino. También de titularidad municipal, en 2010 se abre, tras su restauración fiel a los planos originales, la Casa Broner, situada en el barrio marinero de Sa Penya. Su proyecto museológico incluye la ordenación, catalogación, restauración y sistematización del legado doméstico y artístico que la casa contenía, proyectando que éste sea reintegrado. Dibujos, muebles, libros, fotografías, planos, documentos y otros enseres terminarán por ir arrojando luz sobre la rica personalidad de este artista, permitiendo además a los investigadores profundizar en sus ideas sobre arte y arquitectura. Nada se termina, las miradas son muchas y la misma que ahora he puesto ante sus ojos podría tal vez contarla de nuevo poniendo los acentos en otras partes. La omisión de nombres que el lector echará sin duda de menos se debe al formato decididamente personal que nunca ha pretendido ser otra cosa que una mirada, y desde luego nada enciclopédica. Y como decía el poeta: “Ni está el mañana ni el ayer escrito”. ·

A recent exhibition organised by the MACBA in cooperation with the MACE, demonstrated the high and rigorous dialectical, participative and organisational level and the depth of the sociological, pedagogical, environmental and economic analysis confronting the delegates, who arrive from all over the world. Conscious of this, the organisers called the exhibition “Utopía is possible”. During the 1970s Zush, a difficult artist to classify and closely linked to Ivan Spence, was creating his total universe through his pictorial work. The photographic sequence produced in his studio by Felix Waske in the 1970s, recently donated by him to the MACE, reveals the prodigious force of the artist’s creativity and imagination. In the 1980s, painter María Catalan, associated with Micus and his style, began to make herself known. With her, a new generation burst out in force, led by Rom-Ero (linked to Zush in his early days), Paco Romero, Enric Riera and Gary Cook, among others. Poets like Antonio Colinas (researching Rafael Albert’s presence on the island in the 1930s) and Julio Herranz, both island residents, supported these new arrivals, along with the generation immediately behind them consisting of Vicent Calbet, Toni Cardona and Pepe Tauste, whose works showed enormous vigour and ambition. In 2007 the Puget Museum opened to the public. Its collection was bequeathed to the Ministry of Culture by Puget Riquer, and includes 42 oil paintings and 30 drawings by his father, and 29 watercolours and 30 drawings from his own oeuvre. This required restoration of the vmansion known as Can Comasema or Can Llaudis in Dalt Vila, converted into a museum under an agreement between Ibiza City Council (MACE) and the Ministry of Culture. The Puget Museum fills a real vacuum, giving space and recognition to the work of these artists, particularly its initiator, Puget Viñas, reflecting a personal project committed to principles that can be seen in the landscape and representations of rural life (Costumbrist and Naturalistic) that formed the core of his life’s work. In 2010 after a faithful restoration to the original plans, the Casa Broner (also in public ownership) opened in the seafaring district of Sa Penya. This museum is intended to classify, catalogue, restore and organise the domestic and artistic heritage that the house contained with a view to its restitution. Drawings, furniture, books, photographs, plans, documents and other belongings throw a light on the extraordinary personality of this artist, also permitting researchers to explore his ideas on art and architecture. The story is never ending, allowing for many different viewpoints, and the one I have just put before you could surely be retold, highlighting other aspects. If inevitably the reader notes the omission of other names, this is due to an eminently personal format that does not claim to be more than a brief and evidently far from encyclopaedic overview. As the poet said: “Ni está el mañana ni el ayer escrito” (neither tomorrow nor yesterday is written).

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Un chaval de Sant Carles disfruta de un sábado por la tarde con el carnet de conducir recién estrenado, así que no para mucho por casa. Estamos a mediados de los años 90. El billar aún está de moda, y hay una mesa en cada bar. Nuestro protagonista acaba de ganarle una partida a un extranjero de rostro avejentado, con pinta de haber vivido muchas batallas. El joven apura su cerveza y va hacia la barra para despedirse porque ha quedado con sus amigos en Santa Eulària. “¿No sabes con quién estabas jugando?”, le espeta el camarero. “¿Un ‘pelut’?”, responde el muchacho. “Es Keith Richards, tío, estás en la parra…”. Y nuestro joven se marcha sin estar muy convencido aún de si el ‘guiri’ al que acaba de ganar al billar es el mítico guitarrista de los Rolling Stones. Estas cosas solo pasan en Las Dalias. Y es que si existe algún local de la isla envuelto en la leyenda, estamos hablando, seguro, de este local del norte de la isla. 60 años, ya de por sí, dan para un mundo. ¡Y qué seis décadas han vivido Juan padre y Juanito Marí hijo desde la apertura del negocio familiar, en 1954, en la carretera de Sant Carles! En el planeta de la música, han sido los años de la gloria, de la coronación del jazz como el gran género musical del siglo XX, evolucionado hasta el reggae y el ska en Jamaica; de la eclosión del pop y el rock con todas sus mezclas y remezclas, desde el punk hasta el heavy o el hip hop; de la dignificación del flamenco tras la manipulación que hizo la dictadura de sus estrellas; de la aparición de la música de baile y la sacrílega combinación de la electrónica, con su propia constelación de estilos... Y toda esta vorágine la han vivido en Sant Carles muy de cerca, casi por accidente. Cómo, si no, se explica que Bob Marley y su corte eligieran Las Dalias para ir a cenar después del mítico concierto que ofrecieron en la plaza de toros de la isla, en 1978, que las crónicas aseguran que no se llenó, y tampoco se logró un gran sonido, pero marcó un hito en la historia. Y aquí se vuelven a entremezclar las neblinas de la leyenda con lo que debió ocurrir entre plato y plato. Dicen que, tras la cena, aquello se convirtió en una jam session improvisada, pero no han quedado pruebas patentes ni nadie lo ha confirmado, aunque no resulta descabellado pensar que, entre la veintena de greñudos jamaicanos, músicos, orga-

nizadores y groupies acompañantes, alguno sacara una guitarra para amenizar la velada, a pesar del palizón que se acababan de dar sobre el escenario. La comitiva se alojó en una casa payesa de las inmediaciones, donde pasaron unos días. Dicen que llevaban un cargamento de un kilo de marihuana como ‘provisiones’ para afrontar la gira que iniciaban fuera de España. Bob Marley solo volvería otra vez a nuestro país, dos años más tarde, para llenar hasta las costuras otra plaza de toros, la Monumental de Barcelona, un año antes de su muerte. El concierto que también había programado en Madrid fue suspendido porque la semana anterior se habían producido serios altercados durante una descafeinada actuación de Lou Reed que acabó con asalto al escenario, vuelo de botellas e intervención de la fuerza pública. Música desde el primer día Pero la historia de Las Dalias comienza bastante antes. A Juan Marí, Juan Dalias para todos, agricultor y carpintero, se le ocurrió abrir un bar junto al camino de Sant Carles. En lugar de seguir la tradición insular de bautizar al negocio con el nombre de la casa de la familia propietaria, decidió llamarle “Las Dalias” por las bellas plantas que ornamentaban la fachada. Entonces solo era un bar muy pequeño, la mitad del actual, y contaba con un entramado de ramas de pino en la parte trasera, donde se bailaba. “No había mucho más”, resalta el hijo y actual propietario, Juanito Dalias. Pero hubo música desde el primer día. Ese 4 de noviembre de 1954, fecha de la inauguración, actuó el conjunto de los hermanos Basurons, de Vila, según recuerda el patriarca: música ligera, como se denominaba entonces, y 6.600 pesetas en caja -a peseta la copa y a dos las de marca- que animaron al flamante empresario del ocio a continuar en su aventura, con más éxito del que cabía en sus bolsillos. Los Hifi, el grupo que el jefe le encargó formar a Toni Colomar solo con gente de Sant Carles, debía haber actuado desde el primer baile, pero no llegaron a acumular a tiempo las cuatro horas de repertorio que necesitaban, así que debutaron en la Nochebuena del 54 y siguieron acudiendo durante doce años. Gracias a “un enchufe” que tenía en el Ayuntamiento de Santa Eulalia, Las Dalias fue desde el primer momento una sala de fiestas donde se

Carlos Segarra (Rebeldes), Javier Andreu (La Frontera), Loquillo y Coque Malla se prodigaron en las tablas de Las Dalias en la época dorada del rock

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podía bailar “agarrados”, algo inédito en la España gris de la posguerra y que constituía “un escándalo” para el párroco de Sant Carles, que durante muchos años se negó a traspasar el umbral de un local donde, en su opinión, anidaban las tentaciones que sembraba el diablo entre su grey. Sin embargo, a pesar de la diatriba del cura, los chicos y chicas del pueblo -éstas, siempre acompañadas de ‘carabina’- llenaban el local, trasladando a la pista de baile la ancestral costumbre del ‘festeig’, el cortejo que tradicionalmente se desarrollaba en las casas particulares. Porque hasta entonces solo se podía ir a bailar a un local de Vila, el Mar Blau, y a otro de Sant Antoni, Ses Guitarres. Pero al coincidir la tentación de tanta muchacha casadera y en edad de merecer con la testosterona de la feroz juventud masculina local -no en balde, a los de Sant Carles se les llamaba ‘es des punyalet’ en el resto de la isla porque siempre iban armados de una discreta faca al cinto- también hubo más de una pelea, con cuchilladas incluidas, aunque sin víctimas mortales. Aquellas pendencias podían empezar por los favores de alguna muchacha, pero también por asuntos políticos o por rencillas pendientes. Eran tiempos agitados y cualquier ocasión era buena para saldar cuentas. Pero al margen de las trifulcas, Las Dalias arrastraba a los jóvenes de la zona por su orquesta de turno y el baile. En los años 50, ir a Sant Carles era ir a “es ball”. Turistas, flamencos y yeyés Y con el éxito llegaron las mejoras. El señor Juan le puso vigas de pino al chamizo de ramas, que se convirtió en una sala más decente, reforzó la estructura del tejado y lo cubrió con tejas, aunque hasta la reforma de 2004 no se insonorizó la sala. Las Dalias se convirtió

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en el lugar ideal para los convites, con capacidad para cientos de comensales, el aforo necesario para las bodas de la época, en las que había que sentar a manteles a las extensas familias ibicencas. El cura aún tardaría algunos años en atreverse a entrar al local porque el baile se seguía celebrando, con reclamos como los Hifi, el conjunto que formaban Colomar, como vocalista; Pep de Camp, al acordeón; Toni Andreu, a la batería; Marc, laúd; Toni de ca na Marina y Joan d’en Vich, a la banduria, hasta la desaparición de Pep. El patrón volvió a llamar a Colomar, que con Pep de sa Vila formó el Dúo San Carlos, que amenizó la fiesta cuando se inauguró la barbacoa, muy concurrida en la década delos 60 y 70. Juanito, entonces un niño, recuerda que llegaban numerosos autobuses y, sobre todo, las colas de ingleses “muy bien vestidos” esperando para entrar. Aquellos grupos los organizaba Viajes Ibiza, agencia pionera en la isla, y podían llegar a sumar entre 300 y 400 comensales prácticamente cada día. Dentro les esperaba un menú “con pollo a gogó” y la bebida que quisieran a un precio fijo: 125 pesetas (75 céntimos de euro). Y todo ello regado con vino y sangría hasta las tres de la madrugada, cuando el autobús se los llevaba de vuelta al hotel. Las comilonas se amenizaban con grupos que Juan traía a través de una agencia musical de Barcelona o que se marchaba él personalmente a buscarlos a la Península, como un célebre cuadro flamenco de Granada. Precisamente, el pasado invierno, un sábado de mercadillo, un señor mayor preguntó por “el señor Juan” en el bar. Fueron a buscarle, y resultó que aquel turista del Imserso era uno de los integrantes de aquel grupo flamenco. Medio siglo después, esta vez a bordo de un autobús de la tercera edad, había vuelto con su mujer al local donde actuaron tantas noches, aprovechando que, ya retira-

fruto de la amistad entre Juanito y Mariskal Romero, y de la cercanía entre Sant Llorenç y Sant Carles, actuar en Las Dalias se convirtió en un ritual para los grupos que grababan en los Estudios Mediterráneo


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dos, visitaban la isla de vacaciones. Y llevaba una foto consigo de todos los integrantes de aquel conjunto, “exactamente la misma” que Juan tenía guardada como recuerdo de esa época que ambos rememoraron. Los flamencos actuaban después de la banda de música ligera, a la que siempre precedía el Dúo San Carlos, el grupo estrella de entonces, que se paseaban entre las mesas guitarra al pecho deleitando 1 a los turistas con sus melosos temas de amor, ideales para cuando el alcohol empezaba a hacer efecto entre la parroquia. Entre la nómina de bandas que pasaron por Las Dalias en aquellos años figuran Los Yonders, Los Llamas, Àngels Blaus y Shock, uno de cuyos integrantes, Lluís, se quedaría en la isla para formar después Los Jinetes, activos un montón de años en Ibiza. Y sin olvidar a Los Diana, que son, para el fundador, “la mejor banda que ha tocado en Las Dalias”, con sus versiones de temas de los principales grupos de la época yeyé del pop español como Los Sírex o Los Brincos, sin olvidar a los idolatrados Beatles. Además, la banda de Tito Zornoza y Pepe Gamba atesoraba un repertorio de temas propios con los que triunfaron en la isla hasta su disolución en 1973, tras grabar dos discos de estudio, porque de la música no se podía vivir en un sitio tan pequeño, por lo que sus integrantes tuvieron que dedicarse a otros menesteres. Empezarían a tocar siendo jovencísimos, alguno con 16 años. Juan les esperaba con un plato de butifarra y un porrón, y les preguntaba si tenían hambre: “¿Que si tenemos hambre?”, le respondían antes de devorar la merienda al instante. Por el escenario pasaron también grupos que se hicieron un nombre a partir de esas actuaciones, como Es Macs, formado por músicos de la ruralía de Sant Carles y Sant Llorenç, o Es Amics, otra de las formaciones ibicencas de largo recorrido en aquellos años, que incluso llegó a tocar en Barcelona y Madrid e interpretaba temas propios, compuestos en su mayoría por el malogrado Xicu Bufí, e incluso versiones de los revoltosos Rolling Stones, con los que, quién sabe, podrían haber coincidido en Las Dalias, aunque es poco probable porque los ibicencos se disolvieron a principios de los 70. A esas alturas, la iglesia y Las Dalias ya habían hecho las paces, como prueba la fotografía en la que aparece José Planells, Pep Negre, el cura y poeta que después se retiraría en Sant Rafel, en uno de los bodorrios de la época. Juanito recuerda que fue monaguillo de este párroco y literato “durante un montón de años”. Entonces las noches se vivían a cielo abierto, y hubo una eclosión de salas de baile con música en la terraza, como Al Sabini, una especie de discoteca en S’Argamassa. También en Santa Eulària abrieron otros locales musicales como Ses Parres o el hotel La Cala. Sin olvidar el resto de la isla, con espacios como la extinta sala de fiestas de Sa Tanca, en Sant Antoni, o Es Mar Blau, en Vila, el local pionero de la isla, que seguía activo, y donde también estaba la discoteca Portal Nou, enquistada en los pasadizos de la muralla de Dalt Vila y cerrada años después por seguridad, cuando alguien se percató

de que aquello sería una auténtica ratonera en caso de incendio. Las Dalias, demasiado al norte y lejos de todo aquel trajín del sur de la isla, entraría en una relativa de-

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cadencia, en parte por la multiplicación de locales de baile, y sobre todo cuando los primeros touroperadores empezaron a llevarse a los turistas a la Barbacoa de Santa Gertrudis, más cercana a los hoteles. Las primeras estrellas Pero no fueron años de decadencia, sino que Las Dalias pasó a convertirse entonces en una especie de refugio, de secreto para iniciados. Sólo quienes se preocupaban en adentrarse en la isla más allá de los circuitos turísticos llegaron a descubrir el local, que ya entonces frecuentaba la bohemia internacional de la isla. Fue en esos años cuando Ian Gillan (Deep Purple), Ron Wood (quien fue expulsado del local por poner los pies sobre la mesa, de lo que se hizo eco el Daily Telegraph años después, lo que le debió encantar porque volvió al día siguiente con discos autografiados por los Rolling Stones para regalar a los camareros) o Mick Jagger empiezan a aparecer espo-

1-Ariel Rot (foto: Atlas). 2-Jimmy Page, guitarrista de Led Zeppelin, en una de sus visitas a la isla. 3-John Bonham, batderia de Led Zeppelin, en Ibiza. 4-Ian Gillan, cantante de Deep Purple (foto: Dana Wullenwaber). 5-Nina Hagen en Ibiza. 6-Robtert Plant, cantante de Led Zeppelin (foto: Phil King). ·

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rádicamente por Sant Carles. También descubren Las Dalias personajes como el ex King Crimson Peter Sinfield, quien seguro que se tomó más de una cerveza en el bar junto a su amigo Barry Flanagan, el célebre escultor que tenía una casa en Sant Carles, con el que vivió algunos años en la isla a principios de los setenta. Sinfield pasó en aquellos años de la primera línea del rock a componer poesías y canciones para otros que se convertirían en auténticos éxitos inter-

nacionales, para bandas como Roxy Music o Emerson, Lake & Palmer, antes de expatriarse de nuevo en Ibiza para ahorrarse los impuestos en el Reino Unido mientras seguía componiendo. Quizás se inspiró en la isla para su ‘The Land of Make Believe’, que los Bucks Fizz convirtieron en uno de los mayores éxitos de ventas de los 80. Por entonces, ya visitaba Ibiza de tanto en tanto Robert Plant, el carismático vocalista de Led Zeppelin, que tampoco dejaba pasar las oportunidades de lucirse, y de hecho se sumó a una jam session con el grupo Dr. Feelgood, bluesmen de raza aún en activo, en algún

local que las crónicas no detallan, una de esas cosas que pasan. Eso, sin olvidar que con Jimmy Page y el hijo de John Bonham, Jason, ofrecieron un concierto memorable en el Heartbreak de Sant Antoni, del que el recientemente fallecido Toniet Barbé se quedó un recuerdo más que tangible: la batería de Bonham, que su sobrino Joan Barbé guarda como una reliquia. Otra muestra de lo mucho que llegaron a integrarse en la isla los dos miembros más carismáticos de Led Zeppelin se aprecia en uno de sus proyectos más extraños, Honeydrippers, el grupo con el que, en 1984, realizaron versiones de temas de los 50 junto con el líder de Chic, Nile Rodgers, y el guitarrista de Yardbirds, Jeff Beck. El vídeo de su tema más exitoso, el meloso ‘Sea of love’, que versionaron de George Khoury, está rodado íntegramente en la isla. Un Plant en bermudas canta en las casetas varadero de Benirràs, y entre los figurantes está el no menos carismático Juanito Muson, propietario del bar Can Muson de sa Vila, en la carretera de Sant Joan, que aparece montando a pelo un caballo en el mar y conduciendo un cabriol. Punto de encuentro de los hippies Poco a poco, y por razones obvias -muchos residían en el norte isleño, de la sierra de Morna hacia arriba-, el local de las afueras de Sant Carles se fue convirtiendo en la parada obligada, antes de volver a casa, para los hippies que habían llegado de todas partes del mundo y para los pioneros vendedores del mercadillo de Punta Arabí, en Es Canar, el más antiguo de la isla, fundado en 1973. Y con ellos llegaron su estilo de vida, sus instrumentos, veladas musicales improvisadas que alumbraron un nuevo sonido, más enraizado en el misticismo y lo tribal. Y a ese mismo ritmo, poco a poco, Las Dalias fue ahondando su fama y su leyenda como uno de los últimos reductos del autentico hippismo en la isla, cada vez más arrinconado por el éxito turístico de Ibiza, que comenzaba a ser tomada por el turismo europeo de clase media. Es el momento de formaciones como Macondo, que aterriza en 1979 liderada por Carlos Cabrera, peruano de largo recorrido en la isla, o Sandombe, el grupo formado alrededor del guitarrista uruguayo Alfredo Souza, que decide arraigar en Ibiza. Aquí se convertirá en un puntal de la escena latina y jazzística hasta el día de hoy. Junto a él, Chema Pellico, al bajo, Bhagat Domínguez y el percusionista José Luis Rodríguez. Bandas como la suya, con un sonido latino en todo lo amplio del término, se forman a la sombra del jardín de Las Dalias desde principios de los años 80; en algunas sesiones predomina la batucada y la percusión, mientras

7-John Lennon (foto: Roy Kerwood). 8-Bob Geldof (foto: Stephen Jaffe). 9-Mick Jagger, cantante de los Rolling Stones (foto: Kronos). 10-Keith Richards, guitarrista de los Rolling Stones (foto: Kelsey Traycey). 11-Bob Marley (foto: Eddie Mallin). 12-David Bowie (foto: Elmar J. Lordemann)


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en otras se impone el tono melódico de la salsa, el bolero o la cumbia, sin olvidar la bossa-nova o la samba. Son bandas integradas por nómadas de procedencia latina y sólida formación musical en la mayoría de los casos. También se organizan fiestas dedicadas a la luna, centradas en el zodiaco o de temática sideral, directamente, promovidas por Xoaquin Alberto de Acosta Casas. Arrancan en 1983 y terminarán de dar el toque hippy al local de Sant Carles. En la actualidad, el único rastro de aquellas bacanales está en los carteles de la época, que Juanito guarda con celo -y digitalizados- en su ordenador, con una estética bastante alejada de lo que hoy se considera mínimamente presentable para anunciar una fiesta, porque entonces la publicidad era un arte que aún estaba en pañales. Los carteles contaban poco, al parecer, porque “aquello se llenaba de un gentío tremendo” sin necesidad de promoción. De la galería de arte al mercadillo Aquel ambiente antecede a la creación del mercadillo de las cosas bonitas, que desde 1985 convierte a Las Dalias en una cita ineludible para cualquier persona que visita la isla. De la mano de inglesa Helga Watson-Todd, Las Dalias inicia otra de esas etapas que marcan para la posteridad, como es su matrimonio bien avenido con el arte. En 1982 se inaugura la galería Las Dalias, embrión del mercadillo, después de que su promotora cerrara la sala El Mensajero, que regentaba en Santa Eulària. En Sant Carles exponen su obra los Fulljames (Patrick y William), Montlake, James Taylor, Peter Unsworth y tantos otros nombres que hoy tienen una notable relevancia en el arte contemporáneo internacional. Aprovechaban su paso por la isla o su relación con WatsonTodd para exhibir algunos de sus trabajos en un vergel aislado de la vacuidad imperante en la isla. “Un cuadro de Taylor, hoy, no baja de los 14.000 euros y uno de Unsworth se cotiza en un mínimo de seis o siete mil”, recalca Juanito, “y mucho más si es de aquella época, igual que Montlake”. Y ahí estaban sus cuadros, colgando de los humildes muros que no mucho tiempo atrás acogían banquetes de bodas y bailes para la juventud del pueblo. Por aquella época, Juanito empieza a tomar el relevo al frente del negocio familiar con otras inquietudes. Arranca así un progresivo giro hacia la escena underground, que marcaría la siguiente etapa musical en Las Dalias. Pero aquellos años también fueron “muy jodidos” con el boom de la heroína, que dejó sus terribles secuelas entre los jóvenes de la isla. Juanito veía cómo se llenaba el local, pero también escenas muy duras, con jeringuillas desparramadas por los alrededores de Las Dalias después de algunos conciertos. Las tremendas consecuencias de aquella nueva forma de evasión se verían con los años, porque entonces todo era una moda, una novedad. Pero la verdad es que la inquietud de aquella generación de los 80 también trajo ese tipo de música hasta Sant Carles, desde el punk hasta el reggae o el rock duro. La influencia de los Estudios Mediterráneo También en esa época se llevan a cabo las primeras reuniones musicales, con gente como Ana y Paloma o los hermanos argentinos Quelo y Cali. Ese nuevo ambiente, que atraía con devoción a los artesanos que se citaban en Las Dalias tras el mercadillo de los miércoles en Punta Arabí, coincide con algo mucho más grande que se ·

estaba gestando en ese momento: la fructífera colaboración con los Estudios Mediterráneo, uno de los tres mayores del mundo, que se acondicionaron en una enorme casa payesa de Sant Llorenç: Can Marià Blai. Con unas instalaciones a la última, se convirtieron en la nueva meca para la infinidad de músicos de talla nacional e internacional que pasaron por allí durante los seis años que duró la aventura. En palabras de Mariskal Romero, su director entre 1984 y 1990, hasta que la finca ardió hasta los cimientos para no recuperarse nunca más, aquello era “el centro de atención de la música europea”. Por estos estudios pasaron grandes nombres del firmamento discográfico de entonces como Frankie Goes To Hollywood, Kathryn and The Waves, Nina Hagen, Nena, Judas Priest -el primer baterista de la banda, Dave Holland, fue uno de los socios del estudio- New Order, Happy Mondays, Sham 69 o el mismísimo Frank Zappa, así como muchas de las bandas punteras del rock duro en España como Ángeles del Infierno, Barricada, Zero, Sobredosis, Panzer, Obús -Fortu visitó recientemente a Juanito por la amistad que mantienen desde aquella época-, Medina Azahara o Sangre Azul, que grabó toda su discografía en la casa de Sant Llorenç. Carlos Goñi registró aquí el primer disco del proyecto musical que le consagraría ante el gran público: Revólver. Infinidad de músicos peregrinaron por los estudios en alguna etapa de su carrera, como Manzano, La Guardia o Andrés Calamaro, que estuvo en Ibiza con Los Abuelos de la Nada, dentro de una hornada de bandas argentinas que también pasaron por la isla para grabar alguno de sus trabajos, fruto de las relaciones transatlánticas del Mariskal. Incluso Rosendo -ex Ñu y Leño- estuvo en la isla produciendo a varios grupos. Fruto de la amistad entre Juanito y Mariskal Romero, y de la cercanía entre Sant Llorenç y Sant Carles, actuar en Las Dalias se convirtió en una especie de ritual para muchos de aquellos grupos que habían terminado su trabajo de grabación en los Estudios Mediterráneo y se despedían de la isla con un recital en el que aprovechaban para estrenar su nuevo repertorio. Y ahí es donde se sigue agrandando la leyenda de Las Dalias. Este fue el caso de Medina Azahara, que ofreció un concierto impresionante en la sala en 1985. Juanito recuerda que los contrató “por cuatro duros”, precisamente porque acababan de grabar su último disco y había que templarlo para los directos. Excepcionalmente, actuaron tres noches, y en las tres hubo un lleno total, y eso que era a finales de noviembre. “Eran unos andaluces muy vacilones”, relata Juanito. Uno de los músicos ligó con una guapísima bailarina. En un tema, ‘Spanish Caravan’, la esbelta joven salió al escenario para contonearse sensualmente durante un baile de estilo oriental. Juan padre la miraba desde la barra, disfrutando con aquel espectáculo. Se quedó prendado. Al cabo de un año, su hijo volvió a traer a Las Dalias a la banda de rock sureño. El fundador aguantó toda la actuación, pero echaba algo en falta, y, extrañado, le dijo a su hijo: “¿Y este año no ha venido esa chica Medina?”. También el icónico bluesman inglés Stan Webb se cuenta entre los que ofrecieron su arte ante un privilegiado público, en otro concierto memorable durante el cual la pequeña sala se convirtió en una auténtica olla a presión. Casi todos los grandes músicos aprovechaban la oportunidad de actuar en una sala donde seguro que no harían mucho dinero, pero se encontraban íntimamente con el público para sentirse casi en familia. Aquí reconectaban con sus inicios y con el

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La sala interior, durante una fiesta.

Un momento de la memorable actuación del grupo rockabilly Stray Cats

auténtico espíritu del rock que los convirtió en músicos. Pero además de sobre el escenario, no resultaba extraño reconocer entre el público de esos conciertos a músicos de talla mundial que residían en la isla o que pasaban alguna temporada aquí. Incluso se habla de improvisadas jam sessions en las que estos figurones se ceñían el instrumento para deleitar sorpresivamente a los privilegiados que estaban en Las Dalias. Estos rumores se hicieron especialmente intensos en el caso de los Rolling Stones en torno a 1989, cuando se estaba gestando el retorno del grupo a lo grande con ‘Steel Wheels’, tras varios años de trabajos en solitario de sus miembros. Y aunque Ron Wood, Mick Jagger y Keith Richards han sido vistos infinidad de ocasiones entre la abigarrada clientela habitual de la sala, tocar, lo que se dice tocar, Sus Satánicas Majestades nunca han actuado oficialmente en el local de Sant Carles. Pero, ¿por qué no se habrían podido animar a rasgar la guitarra un rato para los amigos y parroquianos? No sería nada descabellado, máxime cuando la banda es bastante aficionada a los conciertos por sorpresa. Y no hay que olvidar que Jade Jagger, embarcada en el

diseño de joyas, que vende en su propio taller de Ibiza, es una habitual visitante del mercadillo. Desde luego, se da por hecho que los Rolling se tomaron alguna caña en la terraza o se olvidaron de su fama por un rato jugando al billar con algún barbilampiño del pueblo. Y como ellos, su seguidor confeso Robert Plant, uno de los padres del metal con Led Zeppelin, o el espiritual Mike Olfield, que adquirió una mansión en Es Cubells y que después se la vendió a Noel Gallagher, que le ganó un pleito de seis cifras tras descubrir que parte de la propiedad se había hundido en el mar por la erosión del barranco donde se levanta (lo que queda de ella). Olfield se dejó ver por las discotecas de la isla para imbuir a su ‘Tubullar Bells III’ de un aire dance, pero cuando quería escuchar buenos grupos en vivo se dejaba caer por el norte, donde residía el rock. Como también lo hizo Bob Geldof, el solidario líder de los Boomtown Rats, parte de cuya discografía se grabó en los Estudios Mediterráneo y que frecuentemente aparecía por Las Dalias, según figura en la lista de ‘avistamientos’ entre el público. Carlos Raya, integrante de Sangre Azul, una exitosa banda de la época,


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hoy guitarrista y productor de Fito Cabrales, recuerda que conoció en estos estudios a Brian May, guitarra de Queen, y a Roger Taylor, el baterista de la banda británica, allá por 1987. “Les invitamos a que vinieran al concierto que dábamos allí. Y vino Brian May. Vio la actuación entera y me dijo: ‘Qué rápido tocas’. Me pareció un gran cumplido, pero al cabo del tiempo pensé: quizá no lo es tanto…’’, explicaba hace unos años en una entrevista en El País. Pero quizás sí, como prueba el hecho de que con su segundo disco, ‘Obsesión’, también grabado en Ibiza, protagonizaron una gira por Europa y Estados Unidos con un notable éxito, gracias a su estilo muy cercano a los Whitesnake, entonces con mucha pegada comercial. Dennis Herman, técnico de sonido de los estudios, aún se ríe rememorando una noche en la que querían salir con la banda madrileña a tomar unas cervezas, pero la espera se convirtió en un auténtico suplicio: “Tardaron una eternidad en prepararse porque tenían que ponerse toda esa laca”, y es que estaban de moda los looks estrafalarios y las melenas cardadas, que los miembros de Sangre Azul seguían a pies juntillas, incluso cuando no ejercían sobre el escenario. El carisma de Charly García Pero además de esos grupos ibéricos, mayoritariamente acólitos del metal, los Estudios Mediterráneo acogieron las grabaciones de un sinfín de las bandas más significadas del rock argentino de la mano de Charly García, entonces metido también a productor, como los mencionados Los Abuelos de la Nada, banda mítica de los 60 que revivió para una segunda juventud en activo, aún con Miguel Abuelo como frontman, y con un entonces desconocido Calamaro a los teclados, por no mencionar a la matriarca del rock del Cono Sur, Celeste Carballo o, entre las últimas, la potente Leonor Marchesi, entre otras grandes figuras. El 4 de julio de 1984, Las Dalias acogió uno de los conciertos más emblemáticos y emotivos que se recuerdan. Charly García, que iniciaba su carrera en solitario tras la etapa de Sui Géneris y Serú Girán, vino a grabar a Ibiza. Juanito admite que ignoraba la dimensión del carismático rockero argentino (que se libró del servicio militar obligatorio por un episodio de enajenación -algunos dicen que fue fingida y otros aseguran que no fue su última estancia en psiquiátricos-), y no tenía ni idea de lo que sucedería en aquel recital. Eran los tiempos en que Argentina salía de la penumbra de la dictadura militar. En la isla residían bastantes víctimas de la diáspora que provocaron los milicos en aquel país entre la disidencia demócrata y de izquierdas. Para la colonia de argentinos, las canciones de García contra la opresión y por los desaparecidos eran himnos, banderas, y la sala se llenó a reventar. Empezó a tocar con varias horas de retraso, justo cuando parecía que aquello podía acabar en motín, aunque el público esperó a su ídolo con una tranquilidad pasmosa y sin alteraciones. La fructífera relación con los artistas transatlánticos de los Estudios Mediterráneo había arrancado aquel año. Inolvidable fue también la actuación de Moris, que vendió miles de copias de su versión del tema de Elvis ‘Zapatos de Gamuza Azul’. Esa noche, el intérprete no estaba muy por la labor y se presentó a las tres de la madrugada, cuando estaban a punto de empezar a devolver el dinero a los congregados, que disfrutaron también de la música de Sandombe. Entonces, más que compartimentos estancos, las bandas de la isla formaban vasos comunicantes en los que los integrantes de unas se prestaban a tocar en otras o actuaban en varias formaciones de ·

distintos estilos sin dogmatismo, incluso con músicos foráneos. Es el caso de otro grupo emblemático de la isla, Blanco, donde tocaba un viejo integrante de Los Abuelos de la Nada, Kubero Díaz, que era el guitarra estrella, acompañado de varios músicos con un frontman holandés “brutal”, como aún recuerda Juanito. El batería era Pep Llucià, al que Kubero llama “el catalán” en una entrevista reciente. En ella, el argentino, que hoy vive en Brasil, explica que se tuvo que instalar en Ibiza forzosamente porque tuvo problemas con los visados para reencontrarse en Londres con Los Abuelos, la banda que se formó en la isla en 1977 para un festival en la Plaza de Toros con Van der Graaf Generator. En la entrevista, Díaz afirma que la actuación en Las Dalias coincidió con un aniversario de su hija y, “cosas de la vida”, por allí estaba en su primer viaje a España el mismísimo Charly García, al que invitó a actuar con ellos en varios temas. Recuerda que “los argentinos lloraban de emoción”, entre ellos los GIT, el grupo al que producía un disco Charly aquel año, aún 1984, en los Estudios Mediterráneo. A la banda les teloneó IBZ, una de las formaciones de músicos locales con los integrantes habituales, en este caso Dennis Herman (también ingeniero de sonido y productor en los estudios), José María Pubill, celebrado baterista de jazz, y Victor Gresely.

El grupo Tigres junto a la piscina de los Estudios Mediterráneo

Los musicales 1984 fue un año señalado por más de una razón. Ibiza asistió al nacimiento de sus primeros musicales, y con un apellido mítico entre bambalinas: Van Pallandt. Empezando por el principio, Nina Van Pallandt y Frederick, el dúo formado por el Barón Von Pallandt y su primera esposa, arrasaron en todo el mundo con sus temas mezcla de folk y calypso y con decenas de discos a sus espaldas. La pareja danesa se retiró unos años en Ibiza (se divorciaron en 1975, aunque ella tuvo años antes un sonado affaire con Clifford Irving, el autor de la falsa autobiografía de Howard Hugues; incluso estaba con él en México cuando supuestamente el autor viajaba a Estados Unidos para entrevistarse con supuestas fuentes de su libro y él se casó con otra mujer un año después de la separación, por lo que se ganó un papel estelar en la película sobre Elmyr de Hory y las falsificaciones, que rodaba entonces en la isla el mismísimo Orson Welles -‘F for Fake’, 1973-, y aquellos hechos centraron muchos años después ‘The Hoax’, de 2006, con Richard Gere, con quien ella había participado en ‘American Gigolo’), pero no sabían estar alejados de los escenarios, al menos ella. Y así se puso en marcha el Theatre Trust, una experiencia aún hoy

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por los estudios pasaron grandes nombres de entonces como Frankie Goes To Hollywood, Kathryn and The Waves, Nitna Hagen, Nena, Judas Priest, New Order, Happy Mondays, Sham 69 o el mismísimo Frank Zappa difícil de superar tanto por la calidad del elenco implicado, compuesto por residentes británicos principalmente, como por las emociones que supieron provocar entre un público que nunca antes había podido acceder a un espectáculo de ese calibre y que se rindió sin condiciones a sus musicales, abarrotando cada sesión de aquellos montajes míticos. El primero que estrenaron en la antigua sala de baile, reconvertida para la ocasión en un recoleto teatrillo para 200 apretados asientos, fue nada más y nada menos que ‘Oliver Twist’. El cartel de ‘No hay entradas’ estuvo colgado durante las dos semanas de sesiones, con dos pases diarios, que duró el primer montaje, aquel diciembre de 1984. Posteriormente se representó ‘The Sound of Music’, aquí traducido como ‘Sonrisas y lágrimas’, el edulcorado relato de la familia Trapp y la novicia María. A pesar de que todos los musicales del Theatre Trust destinaban la recaudación a causas solidarias, la profesionalidad de la compañía llegó hasta el extremo en 2003, durante la representación de ‘The Wizard of Oz’, cuando falleció uno de los actores del montaje. “Murió en los camerinos”, recuerda Juanito, que vio cómo un médico trataba en vano de reanimarle con un desfibrilador. “Tuvimos que esperar a que el juez acudiera a formalizar el levantamiento del cadáver. Eso entre bambalinas, porque en el escenario el show continuó sin pausa, como dicta la más pura tradición de la farándula; y se terminó el espectáculo, y allí estaba el actor muerto, tapado con una manta”, recuerda el entonces director musical de la sala Chris González. Juanito alternó la bicoca que suponían los grupos que venían a la isla para grabar un disco con la promoción de nuevas bandas de distintas procedencias. Uno de esos casos fue el de Sobredosis, grupo heavy de Madrid, una locura compartida entre Las Dalias y Mariskal Romero, el hombre al mando de la escena metalera de la capital por aquel entonces y también a cargo de los Estudios Mediterráneo. También se dejaron caer por Sant Carles aquel año Coz, los de ‘Las chicas son guerreras’, que fueron otra aventura empresarial, “una de esas que generalmente salían mal en cuanto a balance económico”, admite Juanito, que a pesar de todo se empeñaba en seguir apostando por la música en directo. Lo de menos era el género, como el caso extraordinario de ‘The Golden Old Days’, el musical londinense que Juanito se trajo a la isla directamente desde los escenarios de la capital británica en 1985. “Es la mayor locura que he hecho”, confiesa. Siempre había sido un fanático de los musicales. Influenciado por el interés que despertaban los montajes de Van Pallandt, en un viaje a Inglaterra se animó a traerse de vuelta a casa aquella obra. El plan era redondo: el espectáculo estaba enfocado para atraer a los turistas británicos que llegaban a la isla con el mayorista Thomson, gente de mediana edad que tendría esta oferta cultural como una más para su estancia en la isla. “El problema estribó en que las agencias no nos respaldaron”, y al cabo de un mes el montaje se tuvo que volver a Londres. Ni el reclamo de la reconocida Sheila Burnette, que dirigía el montaje, ni el hecho de contar con el elenco original permitieron que el espectáculo pudiera aguantar al ritmo de dos sesiones

diarias. “No estuvo bien organizado”, admite, “y fallaron la promoción y la complicidad de los mayoristas”. Otro fiasco fue la actuación del grupo Video, un desastre a pesar de su pegadiza canción ‘La noche no es para mí’. Encuadrado en la denominada ‘movida valenciana’, el grupo no hacía mala música, en la estela de Olé Olé o Mecano, pero que no alcanzó las mieles del éxito masivo, más allá de colocar algún single en las listas. En 1986, ya estaban más cerca de separarse que de otra cosa. Dentro del pintoresco marasmo de gente variopinta que recibía Las Dalias, también llegó a acoger conciertos como el de Gato Pérez, que fue organizado por un activo grupo de ‘sanyassins’ que vivía en una comuna del municipio de Sant Joan, con sus ropas de color azafrán -que les valieron el sobrenombre de Orange People-, y que posteriormente fueron relacionados con la secta de los seguidores de Osho, que supuestamente se dedicaba a turbias actividades como el tráfico de armas y la venta de drogas en Estados Unidos y Australia. Grupos ibicencos, nacionales e internacionales Ya por entonces era habitual programar en la sala conciertos de grupos locales como el de Cas Vicari Blues Band, una de las primeras bandas en las que se integra Miquel Tur, ‘Botja’, promotor y músico de largo recorrido, siempre listo para interpretar ritmos del sur de Estados Unidos. Se llamaban así porque ensayaban en la antigua casa del vicario de Sant Josep, de donde proceden todos sus integrantes: Botja, compositor, voz y guitarra; Josep Ribas, ‘Pep d’en Xic’, guitarra; Francesc Ribas, ‘Serreta’, bajo; Benjamí Ben, batería, y Bartomeu Ferrer, ‘Sardina’, técnico de sonido. Juntos forman entonces, en 1985, uno de los grupos punteros del pop y el rock ibicenco. Comparten cartel con Demo, formado en torno al productor y músico Dennis Hermann, que se integrará en diversas bandas con distintos nombres, también con el blues y el jazz como géneros de referencia, al igual que el gran Dave Jeff (Blues Dave), recientemente fallecido. Botja y Herman, con el transcurrir de los años, han acabado reuniéndose en el último proyecto musical del primero: Sa Bluesmàfia. También debemos mencionar a la curiosa comitiva de músicos de Surinam, la excolonia holandesa, que empezó a desfilar por Las Dalias a mediados de los ochenta gracias a la colonia de residentes neerlandeses que ya entonces residía en la isla, como Captain Cocktail, Guily y sus Guilty, o PI Man and Membre Bocu, con un verdadero rastafari al frente de la formación que prometió que jamás pisaría Ibiza de nuevo tras un disgusto que tuvo con la Policía. Juanito explica que al cantante le encontraron un kilo de marihuana encima, seguramente para su propio consumo, y tuvo que tirar de contactos para sacarle del calabozo. Lo logró gracias a un par de amigos, pero aún así el surinamés parece haber cumplido su promesa y nunca se le ha vuelto a ver por estas latitudes, a pesar de su talento en el escenario. El propietario de Las Dalias dice que la relación con estos grupos fue más allá de una simple actuación puntual, que trabó amistad con varios de ellos y les ha visitado en el gueto donde vive la mayoría de los que se mudaron a la metrópoli tras

Una de las actuaciones de Carlos Segarra, Loquillo y compañía

Los Diana

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Javier Vargas (foto: Marco Torres)


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la descolonización. Su música dejó un poso inolvidable en la isla. “Entre 1985 y 1987 fue una época de música muy buena”, precisamente coincidiendo con los primeros dos años de lo que empezó como cuatro puestecitos de artistas y se convertiría en la principal seña del establecimiento a día de hoy: el mercadillo. En torno a Las Dalias ya empezaba a surgir una extraña cofradía de personajes de todo pelaje y apetencias unidos por algo intangible que les hace, muchos años después, seguir formando parte de una especie de familia muy amplia y bien avenida. Buen ejemplo de ello fue el concierto Wandering Hands, en el que un montón de grupos locales e internacionales actuaron para recaudar fondos para las prótesis que necesitaba un chico que sufrió una amputación en un accidente de tráfico. Porque en Las Dalias los músicos no se limitaban a actuar: el espíritu de la sala se les mete por los poros a muchos de ellos para hacerles partícipes de algo especial que les hace volver una y otra vez a sus escenarios. Es el caso de Carlos Segarra, de los Rebeldes, o Javi Andreu, de La Frontera, cuya relación con la isla arranca en aquellos años... Juanito dice que los conciertos eran entonces algo casi improvisado en donde se mezclaban los primeros espadas del rock nacional con jornaleros ibicencos de la música. Les llamaba, les invitaba a cenar, tocaban y se iban. Segarra, quien para muchos es uno de los verdaderos pioneros del rockabilly en España, explica que actuó por primera vez en la isla en 1986, cuando giraban con su ‘Rebeldes con causa’ con temazos tan reconocibles como ‘Mescalina’ o ‘Noche de acción’. Entonces conoció a Juanito, y desde aquella primera visita es un habitual de Las Dalias, -“mi casa en Ibiza, mi isla favorita”-, tanto que se ha convertido en un verdadero embajador de sus raíces más auténticas. La suma de unos y otros es lo que dispara a Las Dalias hacia una nueva etapa de esplendor, íntimamente ligada a la música, como siempre. En esa época había muy pocos locales donde organizar un concierto de formato medio, con medio millar de personas entre el público. Después de Las Dalias, solo había recintos como el hoy ruinoso Can Bufí, donde era imposible generar el calor que irradiaba el público de la sala de Sant Carles. Pero no fue solo por una cuestión de aforo: “El ambiente”, como lo describe Juanito, ya marcaba las distancias con el resto de la isla: “La movida de Las Dalias empezaba a derivar hacia lo alternativo, y eso a los músicos les gustaba mucho”. En 1987, Dave Holland, uno de los socios que pusieron en marcha los Estudios Mediterráneo, en los que se grabaron varios de los discos de principios de los 80 de su banda, Judas Priest, se dio el gustazo de organizar un concierto que debía encarnar todo lo que esperaba de una noche en Ibiza, y de lo que empezaba a adolecer ya entonces, en una escena ya prácticamente tomada por los dj’s. Lógicamente, aquel festival se llamó Rock Night. Y fue un desastre más que sumar a sus negocios en la isla. Por aquel entonces, Holland estaba a punto de dejar la mítica banda heavy, así que se podría decir que cumplió con la tradición de tocar en Sant Carles antes de decir adiós. También dejó Ibiza poco tiempo después, escaldado por una sucesión de fiascos empresariales. El más sonado fue el de los propios Estudios Mediterráneo, que ardieron al final de la década con el que debía ser el próximo trabajo de Paul Young. Nina Hagen y otras bandas También en esos años apareció por Sant Carles alguien que se convertiría en un personaje muy especial para Las Dalias: Nina Hagen. La madre ·

del punk, como se la denominaba ya entonces, se casó en Benirràs en 1987 con un chavalito punk ibicenco de 17 años apodado Iroqua/ Iroquois -que eligió la playa y un día de luna llena para celebrar la bodaal que casi doblaba la edad. Para celebrarlo, publicó el disco ‘Punk Wedding’, en el que se reía, como siempre, de las convenciones. El oficiante de la ceremonia fue Billy Liesegang, el guitarrista de Hagen, que obtuvo el sacerdocio previo pago de cinco dólares en Estados Unidos, según cuenta el novio en un histórico vídeo de aquellos días emitido por TV3. La fiesta pasó de la playa a un barco rumbo a Formentera, donde solo participaron los amigos más cercanos para una nueva ceremonia más íntima, y después se trasladaron a Las Dalias, donde aseguran las crónicas que aquello casi deriva en un enfrentamiento entre punkies y rockers. La diva germana se trasladó a vivir a la isla con su nuevo amor, y queda constancia para los anales que también se dedicaba a la música, aunque con peor fortuna que su esposa, al frente de la banda Rebellion, que tocó en Sant Carles aquel año, igual que la portentosa vocalista alemana. Sin pelea, la noche no valía la pena, pensaban los iroqueses locales, sedientos de toda la birra que pudieran ingerir. Pero si el paso de aquel adolescente punk por la vida de Nina Hagen y de Las Dalias fue fugaz, la relación de la extravagante cantante berlinesa con Las Dalias perduraría con los años. En la etapa más mística de Hagen, imbuida por las filosofías orientales, sus recitales de mantras en los jardines se harían más frecuentes en los años 90 y 2000. Su relación con los propietarios se fue estrechando. Uno de los momentos más especiales que recuerda Juanito de su propia boda con María José Arroyo fue el precioso ‘Ave María’ de Strauss que Hagen les dedicó a los novios. No hay que olvidar que la estrella del punk ya era considerada a los nueve años un portento de la ópera en Alemania Oriental. Se presentó vestida con ropas de corte budista rojas y amarillas. Pidió permiso al cura y cantó a capella desde un rincón. “Fue un momento impresionante”, recuerda Juanito. En un nuevo y reciente giro a su vida, Nina Hagen se bautizó en 2010 en la Iglesia Reformista alemana. En 1988 Las Dalias acoge a Sham 69, una banda que se cuenta entre las que contribuyeron a engendrar aquel sonido revoltoso, y para muchos -incluso entre los implicados- sucio y desaliñado, que fue el punk. En su segunda etapa como grupo, tras la espantada de 1972, acudieron a los Estudios Mediterráneo para conocer sus instalaciones y con la idea de grabar un nuevo disco, animados porque allí estaban sus amigos de New Order, según explica el bajista de los últimos, Peter Hook, en su descacharrante libro ‘La Hacienda – how not to run a club’. En la isla, Hook y sus compañeros descubrieron cierta sustancia sintética con la que la banda entró en una espiral de fiesta continua que les estancó en el proceso de creación de ‘Technique’, que lograron terminar cuando se marcharon de vuelta a Inglaterra, aunque la isla dejó una huella indeleble en su sonido, muy influido por el acid house que disfrutaron en las discotecas de Ibiza. Durante sus cuatro meses de estancia, el nuevo orden tiembla con tanta marcha, y se entretienen con visitas como las de los chicos de Hersham, que debían tocar un concierto en mitad de la bahía de Sant Antoni -literalmente: iban a tocar sobre una barca-. Pero como los embarcaron horas antes de empezar el concierto y había bar a bordo, Hook describe que aquello derivó en una desenfrenada búsqueda de fármacos con los que ‘paliar el mareo’. En cuanto a la actuación de Jimmy Pursey y Dave Parsons y su pandilla en Las Dalias, pocos detalles se recuerdan, salvo que para algún presente fue surrealista, y a fe que pudo serlo por lo extraño que resulta encajar sus himnos futboleros en un espacio como la sala de Sant Carles, pero allí actuaron.

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Concierto de mantras de Nina Hagen (foto: J. Turel)

Lo mismo que Sandii and the Sunsetz, la única banda japonesa que interpretó su repertorio en el norte de la isla. Fue en torno a 1988, como siempre tras grabar un disco en los estudios de Sant Llorenç. Estaban en plena evolución hacia el reggae desde su pop-rock inicial y han quedado como uno de los primeros intentos del país del sol naciente de exportar su música al exterior. Juanito no se olvida de la impresión que le causó ver cómo toda la banda estaba equipada con modernos instrumentos Yamaha, marca que les patrocinaba, y que eran de una sofisticación desconocida en la isla. Pero ni la vocalista, mezcla de herencia española y americana -era hija de un marino destinado a Japón- ni el resto del grupo lograron el éxito que se esperaba. Acabaron centrándose en el mercado asiático tras algún éxito discreto en Australia. No hace muchos años, volvieron a actuar con su peculiar interpretación de los ritmos jamaicanos en el longevo festival de reggae Rototom, del que Las Dalias acoge los conciertos preparty también este verano. Gracias a esa fructífera relación con los estudios, la cuadrilla del Drogas, 091, icono del rock andaluz, La Frontera y otras muchas bandas acabaron animando alguna de las noches de Las Dalias. Y a precios de ganga, porque por 500 pesetas -tres euros- y lo que costaba la cerveza se vivían unas horas de pura energía. Subir hasta Sant Carles desde el resto de la isla se convirtió en un ritual para muchos jóvenes ibicencos, sedientos de música en vivo y de los acordes eléctricos que se les privaban en la mayoría de locales nocturnos de la isla, donde ya se imponía sin contemplaciones la electrónica y el dj como animador y protagonista en las fiestas. Desde Sant Carles se animó toda una escena que estaba silenciada antes de esos conciertos y que quedó huérfana

cuando se dejaron de organizar. El idilio entre Las Dalias y los grupos punteros que la frecuentaban se estropeó cuando los cachés de las bandas se dispararon y organizar conciertos se convirtió en algo prohibitivo, tan solo al alcance de los ayuntamientos. La sala de Sant Carles volvía a quedar demasiado lejos para los chavales, que no dudaban en atravesar media Ibiza en Vespino para darse un festín de rock, pero no respondieron igual cuando el reclamo eran solo las bandas menos conocidas o formaciones locales. Aún así, Juanito no se resignó a que desapareciera definitivamente la música en directo, a pesar de que a finales de los 80 también tuvo que tragarse algún sonoro fiasco en los conciertos que programaba. Fue el caso de los madrileños Touriste De Luxe, trío liderado por el percusionista y compositor Daniel Assante, hijo de exiliados en Francia y desaparecido recientemente, que a principios de aquella década estaba en la cresta de lo molón y moderno, con teclados, percusión electrónica y caja de ritmos -de la época- y guitarra, con unas letras muy del tiempo. La banda que llegó a Ibiza contaba además con una bajista. Ejecutaron un concierto de antología, pero como no los conocía casi nadie, apenas hubo espectadores. Assante mantuvo muchos años en activo esta formación, aunque se le recordará sobre todo por sus colaboraciones con Moris, Coz, La Dama se Esconde, Nancho Novo, La Mode, Patricia Kraus -con quien creó un duelo de batería y voz memorable y algo rechinante-, Coco Malaval, Red House, Toreros Muertos y otros muchos artistas para los que también compuso. Y a pesar de su currículum, la sala ibicenca le esperó casi vacía. Mientras, los jardines y la sala seguían acogiendo fiestas, aunque ale-


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Hola que tal como estas? Hola que tal como estas? Hola que tal como estas?

jadas de lo que se escuchaba en el circuito comercial de clubes. Tras la época de los Sideral Parties, solsticios, en el 89 irrumpen las batucadas brasileñas y el flamenco. Algunos que se escapaban de las fiestas cariocas de la discoteca Ku (hoy, Privilege) se dirigían al norte en busca de una manera más auténtica de encontrarse con el espíritu de la isla. De aquello germinaría un intento de introducir el house en la sala, años más tarde, aunque Juanito admite hoy que “eso no era para Las Dalias”. Un año más tarde, Las Dalias empezó a conmemorar sus cumpleaños. Con el cambio de década, la sala celebró su primera fiesta de aniversario: unos poco redondos 36 años de historia. Y la idea resultó brillante, tanto que los aniversarios son hoy una cita ineludible del verano, y ya son 60. En 1993 se empiezan a organizar los mercadillos de Navidad, que aún hoy se mantienen, pero a otra escala. En sus inicios representaban un gran evento con música en directo con bandas como los Benidrums o Jon Michel, un músico en constante evolución que se adentró en los ritmos orientales hasta dominarlos como pocos. Se hacían verdaderos despliegues para la ambientación del recinto. Y es que todo era poco para recibir a los turistas, que por entonces acudían a la isla, incluso en invierno, a sus segundas residencias o para estancias de diez días en la isla. Hoy eso suena a utopía por la falta de vuelos y los prohibitivos precios de los billetes, que han aniquilado aquella bonanza. Rebeldes y Javier Vargas Las Dalias buscaba generar su propio elenco de estrellas a base de programar conciertos de bandas locales. Sigue siendo uno de los principales reclamos para subir hasta Sant Carles, y sigue atrayendo a los primeros espadas del rock nacional, aunque decae la frecuencia de estas actuaciones. Los Rebeldes acuden a su escenario en 1992 para un recital memorable en el que la sala se quedó pequeña. La escena rockabilly de la isla, entonces muy numerosa en miembros y prolífica en bandas como Rockavila, que llegó a ganar un concurso de la emisora Cadena 100 y tuvo cierta repercusión fuera de la isla, o Bourbon, con Dani, Medina y Jordi Fernández, el alma de Arma Sonora -que también tocaron en la sala-, se trasladó en masa hasta a Las Dalias para llenar de vespinos y algún coche destartalado los alrededores. Pero la caja que dejaba tanto gentío se resentía con la entrega de aquellos jóvenes a la práctica del botellón, que entonces era una costumbre sin nombre propio, y por su afición al ‘kalimotxo’ de Don Simón. De aquella etapa heroica de músicos de raza arranca la historia del bluesman Javier Vargas. Apareció por Las Dalias con dos americanos que llevaban dos días sin comer, recuerda Juanito, que les invitó a una paella. Vargas y sus amigos pasaban la gorra para subsistir y actuaron entre los puestos del mercadillo. El trío desapareció y el guitarrista volvió a los diez años, ya con un nombre que deslumbraba en los discos, la Vargas Blues Band, con la que ha protagonizado rotundos conciertos en la isla, en la que se refugia también para huir del mundanal ruido tras las giras. Javier Vargas explica que conoció la isla en 1978, después de que Marley y también Eric Clapton actuaran para los ibicencos,

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Manolo Díaz en 2013 (foto: Marco Torres Walker).

cuando se enamoró de su espíritu libre. En 1986, le contrataron con sus dos compañeros para actuar en Sant Antoni y acabaron tocando cuatro meses en la sala interior. Recuerda que vivió “un ambiente increíble”, con Roger Taylor, el batería de Queen, a menudo entre el público. “Incluso un día pasó por allí Harrison Ford”. Recalca la sensación al tocar en Las Dalias: “Te sentías como en un lugar apartado del mundo, y creo que todavía sigue siendo así”. Glasford y Manolo Díaz Las bandas, durante esta década, surgían, crecían, y algunas incluso morían en la sala, con combinaciones entre músicos que iban variando por afinidad o necesidad. Era habitual ensamblar improvisadamente un grupo ad hoc para arropar a un músico que llegaba a la isla sin su banda, como ocurrió en más de una ocasión con Carlos Segarra. También po-

día aparecer un frontman ideal para el reggae, pero sin más acompañamiento que su guitarra, y dar con el resto del grupo que le llevaría en volandas al escenario, como pasó con Glasford Howard, nombre mítico de las noches de aquellos años. Era un vocalista increíblemente dotado que marcó una etapa, e inexplicablemente desapareció de la escena tal como llegó. Debutó en Las Dalias en junio de 1998, en un afterparty de Pachá que Chris González (director de la programación musical de Las Dalias durante muchos años) denominó ‘Desayuno Reggae’, un concierto al alimón con el vocalista y Manolo Díaz. Y nada más. Aquello debió ser un lujazo, con un guitarrista que ha actuado con Raimundo Amador, Javier Vargas (Vargas Blues Band), Ariel Roth, Carlos Segarra, Loquillo o Nacho Garcia Vega, dentro y fuera de Las Dalias -y dentro y fuera de la isla, porque a menudo le reclaman en el exterior-, y uno de los virtuosos elegidos para el mítico ‘Palabra de Guitarra’, disco de 1995 que reúne a los mejores del país con las seis cuerdas. Entre el público, una comitiva de Pachá y, con

toallas y chanclas para desayunar camino de la playa, la actriz Ángela Molina y familia, vecinos de Sant Carles. “Glasford es el mejor que he visto después de Bob Marley”, expresa Juanito, y sabe de lo que habla. Para él se formaron los Rasdalians, integrado por Díaz, guitarra icónico de la isla donde los haya, Dennis Herman o Jon Michell secundando al rastaman. Más adelante, el músico organizaría una banda a su medida, The Glasford & the Providence, con la que compuso la mayoría de los temas. La formación aún sigue en activo con Emili Gener, Pedro Campuzano, Hugo Sócrate, Diego Ferral y Pep Estrada, además de Glasford, aunque más allá de estas islas. El joven de la isla de Providence, nómada por naturaleza, decidió cambiar de aires en torno a 2010 y hoy sigue actuando por Mallorca en pequeños aforos, aunque en Ibiza es donde sus movimientos y su carisma ante el público dejó más huella. Precisamente suyas son las estrofas del primer tema que cantó la célebre colombiana Shakira en


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inglés, ‘Un poco de amor’, de 1996. En el vídeo resulta sorprendente reconocer a la estrella del reggae perfectamente afeitado y con el pelo también trenzado como si fuera a tomar la primera comunión. A lo largo de su vasta trayectoria musical, Glasford también ha tocado con el sanandresino Robert Taylor. A la isla llegó después de hacerse un nombre en media Latinoamérica con los Magical Beat, combo de hasta 16 artistas que popularizó los ritmos jamaicanos en Colombia. En cuanto a Manolo Díaz (Manu), cuando se lo permitían sus constantes viajes para trabajar con algún músico fuera de la isla, era uno de los habituales en los conciertos más recordados de aquella etapa: los tributos. Se trata de una de las ocurrencias de la etapa de Chris González, al frente de la dirección musical de la sala entre 1997 y 2009. A falta de presupuesto, porque ya entonces resultaba complicado contratar a algunas bandas por el encarecimiento de los cachés, en Las Dalias se impuso la imaginación como vía para mantener al público. Con todo, en 1998 actúa en la isla Parkinson DC, una de las bandas más punteras del momento, considerada pionera de una escena indie muy boyante de pop guitarrero cantado en inglés, en su caso, como harían después El Inquilino Comunista o Dover. Nacho García Vega acude a la sala de Sant Carles para un recital sin Nacha Pop. De aquella experiencia y del amor fugaz en la isla dejará constancia en su ‘Molan las gotas’, de su segundo LP en solitario, ‘Salto al vacío’. Y luego está Paul Collins, uno de los emblemas del power pop americano que quedaron eclipsados en su mejor momento por la irrupción de los Knack y su ‘Get the knack’, que los arrinconó a pesar de temas tan pegadizos como su ‘Rock’n’roll girl’, allá por 1979. Así, The Paul Collins Beat derivaron hacia el indie pop, convirtiéndose en un icono del género, sin parar de girar durante años. Y así el americano aterriza en las islas. El director musical de Las Dalias recuerda que se lo pasaron al teléfono: “Un tal Paul Collins, de Nueva York”, le dijeron. Iba a protagonizar un concierto acústico en solitario en Menorca y se ofreció a dar un salto hasta Ibiza. Pero González se lo pensó y optó por organizarle una banda con Cayetano Sánchez -entonces en Statuas de Sal-, Dennis Herman y Cristóbal Mascaró para tocar sus temas más guitarreros. Y dice que el resultado fue tan excepcional que Collins se quería llevar a Cayetano a Nueva York como “el mejor guitarra” con el que había trabajado. También ofrecen aquel año su primer concierto en la sala Peter Colours, formación local aún en activo que cuenta en su biografía con haber tocado en el mítico The Cavern de Liverpool, donde los Beatles iniciaron su leyenda, además de haber participado en varios festivales. Su sonido es de lo mejor que se puede escuchar en Ibiza, con los hermanos Traford al frente. También se celebran experiencias afortunadas, como el concierto de la formación Bonzo, que abarrotó la sala con su música africana. El jardín empezó a recobrar vida con conciertos de flamenco (al principio, con bandas como Makandé, con Mati Fernández al cante y el cajón, o la bailaora Teresa Rojas), con actuaciones de rockeros locales como Blues Dave o formaciones más experimentales como las que capitanea Jon Michel. Pero cuando Las Dalias recupera su poder de atracción es cuando esos nombres se empiezan a agrupar en fórmulas originales y, recalca González, “exclusivas de la sala”. Así, surge “3 hombres, 3 guitarras”, con Blues Dave, Michell y Chris Lee, tres músicos muy diferentes pero que encontraron la tecla para arroparse los unos a los otros en noches increíbles de música en vivo. O eventos ·

como aquel inolvidable “Los borrachos somos gente inquebrantable”, que hubo que convertirlo en acontecimiento anual. “Nos inventábamos cualquier cosa”, justifica Juanito. Sin olvidarse de los homenajes de los músicos locales a los grandes héroes del rock, o incluso a poetas como Federico García Lorca. Cualquier excusa era buena para juntar a los artistas y empezar a ensayar para el próximo reto. Para empezar con algo sonado, Juanito llamó a su amigo Carlos Segarra y le pasó el teléfono a González, que recuerda que le preguntó “¿Qué pasó el 3 de febrero de 1959?”. Recordaron el accidente aéreo que le costó la vida a Buddy Holly, Ritchie Valens y a J.P. ‘The Big Bopper’ Richardson, fecha también conocida como “El día en que la música murió”, y así enrolaron al músico catalán en el homenaje de 1999 al pionero del rockabilly. Y con él estuvieron en el escenario durante tres noches memorables que dieron para todo al mismísimo Loquillo -que, muy en su pose, estuvo algo antipático y rajando que la isla estaba “llena de putos hippies”, según recuerda González-, Javi Andreu, Josele Marín ex Bulldog o David Serra, entonces encuadrado en Statuas.d.Sal y hoy triunfando en Catalunya con su Projecte Mut, a medias con Joan Barbé, el bajista y guitarrista de la banda entonces, hoy un productor, compositor y multiinstrumentista reputado, de gira con Gerard Quintana, el líder de los míticos Sopa de Cabra. Entre las estampas imborrables de aquellos días, el director musical recuerda la interpretación muy libre y lisérgica de ‘La abeja Maya’ a cargo de un Javi Andreu en estado de semiensoñación en el restaurante o, tras el escenario, la búsqueda desesperada de la guitarra de Segarra, que no aparecía, para tocar ‘Peggy Sue’. Delante de las tablas, el público pensaba que al músico catalán le habían dado unos súbitos aires de estrella y retrasaba su salida para crear expectación. Incluso se escuchó algún abucheo que se acalló justo a tiempo de que empezara su recital. Los tributos Los conciertos en homenaje a las míticas estrellas del rock empezaron dos años antes, tras una súbita iluminación de Christian González, con el dedicado a John Lennon el 8 de diciembre de 1997 (séptimo aniversario del asesinato del ex Beatle), que culminaba semanas de ensayos con la decena de músicos locales a los que convenció para que participaran de aquel experimento. Explica González que la música empezó a sonar hora y media tarde, cuando el público empezaba a rugir por la demora. Involuntariamente, la culpa fue de Manolo Díaz, el guitarra titular del concierto, y de la madre naturaleza y sus plazos de gestación. Justo aquel día, Fabi, su mujer, dio a luz su primer hijo, Daniel León. Y recién salido del paritorio, enfiló la carretera hacia Sant Carles para subir al escenario acto seguido, guitarra al cuello y ampli en la mano, para anunciar, tras los aplausos, que “ha sido niño”. Una atronadora ovación le jaleó mientras se arrancaba con el ‘Ticket to ride’ del prolífico Lennon. Pero el primer tributo tuvo herederos. De aquella experiencia apoteósica, Díaz introdujo ‘Beautiful Boy’ en los sucesivos homenajes a Lennon, un guiño para iniciados en aquel 8 de diciembre, que también coincidía con el cumpleaños de su hijo. Y en 2000 se convirtió en una reivindicación del patrimonio musical de la isla y del peso de una época en su herencia. Tras un tributo en la plaza de España de Santa Eulària, se inició una recogida de firmas para que Lennon tuviera su propia calle en el municipio. Más que por la relación del ex Beatle con la isla -que haberla hayla, como prueban las fotos de Dale

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Utterson subastadas en junio de 2013 en Liverpool, en las que se ve a un despreocupado Lennon pintando sobre uno de los escalones de una casa que no se sabe bien si tenía comprada o alquiló en la isla, por su peso en la contracultura juvenil que colonizó Las Dalias y el norte de la isla en los sesenta para no marcharse. La respuesta de las autoridades no fue precisamente rápida. No sería hasta cinco años más tarde cuando, junto al instituto Xarc, se colgaría la placa dedicada a Lennon. Aunque Christian González casi se infarta cuando visitó el lugar por primera vez y se encontró con que habían rotulado John ‘Lenon’, sin la doble ‘n’. Tomó una foto para el recuerdo antes de desmayarse y de avisar a las autoridades para que arreglaran la vergonzante errata. A la nómina de homenajeados se incorporaron otros ilustres, como The Beatles al completo, Sus Satánicas Majestades, los Rolling Stones, el mismísimo Rey del Rock, Elvis ‘Pelvis’ Presley o, como no podía ser de otra forma teniendo por allí a su viva imagen encarnada en Glasford, el león de Jamaica, Bob Marley. La música la ponía lo mejor del talento local: Chevy, Jürgen Graf, Carolina Guiral, Chris Lee, Dennis Hermann, Cristóbal Mascaró, Jon Michel, Rafa Peletey, Palau, Cayetano Sánchez, Fernando Hormigo, Victor Gresely, Juanma Redondo, Joris Peters, David Vincent o Chema Pellico formaron parte en varios de aquellos eventos. Y para que no decayera la fiesta, los dj locales del rock Javi Box y Joan Ribas se ocupaban de alargar las veladas hasta el canto del gallo. Más adelante se celebrarían también homenajes a The Police, en un recital de una calidad intachable, al festival de Woodstock, a Lennon y McCartney y, por fin, al nunca suficientemente valorado George Harrison. Creedence Clearwater Revival y el grupo unánimemente citado como una de las mayores influencias de la música moderna, Pink Floyd, también recibieron el merecido homenaje, siempre con alguna sorpresa que mantenía en vilo a los amantes del rock. En el caso de la banda de Roger Waters, fue el espectacular despliegue de proyecciones psicodélicas sobre la fachada del Ayuntamiento de Santa Eulària, que culminaron en un clímax musical como pocos se han disfrutado en la isla. En cuanto al tributo al camaleónico Lord David Bowie de 2003, que también se celebró en Santa Eulària para las fiestas patronales, se contó con la aparición estelar de un dúo formado a la sombra del jardín de Las Dalias cuatro años antes, Las Mentiras, integrado por Coque Malla y Álex Olmedo, el alma máter de La Naranja China, banda injustamente ignorada quizás porque su sonido se adelantaba bastantes años a su tiempo. Su versión de ‘Space Oddity’ arrancó a todo el público para los coros, para poner los pelos de punta entre los que saben lo duro que es el espectador ibicenco medio. Aunque sin duda algo ayudaría que Statuas.d.Sal precalentara el concierto también con versiones del Duque. Las Mentiras, dicen los implicados, nació casi por casualidad en el verano de 1999. Coque Malla había dejado atrás a Los Ronaldos un año antes -por primera vez- y estaba en la isla de vacaciones. Surgió la oportunidad de que tocara en la sala de manera gratuita, pero puso como única condición que le acompañara su gran amigo Olmedo, que fue su ‘pipa’ (hombre de confianza) de gira con Los Ronaldos durante cinco años. Juanito recuerda que a Malla le hicieron llegar la oferta a través de un artesano del mercadillo, y le gustó la idea, seguramente por las ganas de fiesta que traía el madrileño. Entonces había en Santa Eulària un pequeño pub, el Piskolabis, regentado por Coto, que una noche lanzó un ultimátum a Juanito, que acompañaba a Coque y Olmedo de copas: “O te los llevas u os mato a los tres”. Así que los dos músicos ofrecieron un concierto sencillo, a dos guitarras

y dos voces, con versiones y, sobre todo, irradiando un buen rollo que se les debió contagiar incluso a ellos mismos. Así fue como le acabaron poniendo el nombre al dúo y sacándolo de girar por salas de pequeño formato de toda España sin apenas promoción, pero con gran éxito de público y crítica. Olmedo diría de aquella gira, que duró varios años, que Malla quería que se hiciera todo casi en secreto: “Era llegar en coche a un sitio, enchufábamos y a tocar”. Namasté 1999 es también el año de Namasté. Todo empezó cuando Merel y Alok acudieron a Las Dalias con su hijo de meses buscando un puesto. Juanito no les conocía de nada, “ya que cada semana venían cientos de personas a lo mismo”. “Les di un puestecito al lado del bar del paracaídas, y lo dejaron muy guapo, con cosas raras y mucho color”. El siguiente sábado vinieron de nuevo y les dijo que volvieran a montar su tenderete en el mismo lugar. Una semana después, les dio más espacio en el hall de la galería para que cupieran “todos sus cachivaches”. Lo medio llenaron con todo lo que traían. Posteriormente, el dueño les propuso montar un pequeño ‘chai’, un bar con productos de India. Y el siguiente paso ya fue reservarles la noche del miércoles, “para que Alok y su gente se explayaran a sus anchas y para que se divirtieran los artesanos del mercadillo de Es Canar después de todo un día aguantando el chaparrón en Punta Arabí”. El primer día atendieron a medio centenar de clientes, atraídos por la comida vegetariana, sin bebidas alcohólicas y con “cuatro tíos con tambores” cómo única ambientación musical (los Benidrums eran casi fijos en Las Dalias): lo que se diría una fiesta de colegas. “Como si nos juntamos en una casa: todos traemos comida y nos ponemos después a tocar”, resume Juanito. Pero al siguiente miércoles creció, y así sucesivamente hasta que empezó a atraer a centenares de personas. En ese punto, el propietario impuso que había que añadir a la fiesta “alguna cerveza y alguna botella de vino, porque sólo con chai y agua no salían las cuentas”. Durante muchos años, esa concesión se respetó y la comida siguió siendo vegetariana. Tras un par de veranos, el despliegue para la fiesta era ya tan grande que hubo que empezar a cobrar la entrada, tres euros, una cantidad simbólica en comparación con lo que ya se pagaba para poder acceder a cualquier fiesta de las discotecas. La gente con ganas de bailar abarrotaba el jardín, por lo que Juanito decidió que también habría que abrir la sala interior para el evento. Hasta entonces, todo fue creciendo en la medida que marcaba la dirección de Las Dalias. Sin embargo, el enfoque místico y la ambientación de la fiesta se le escapaban. Así que los antiguos artesanos, ahora convertidos en promotores, se hicieron con las riendas de la producción y la dirección artística, y así se ha mantenido durante los últimos 15 años, en los que se ha convertido en la fiesta alternativa más atractiva de Ibiza. Alok, Merel, Jon Michel y su entorno toman el timón de una celebración que es toda una experiencia vital. Sin perder su carácter ‘underground’, se ha convertido en todo un estilo de cómo vivir la noche al margen de los enormes templos de la música enlatada. En la discoteca suena el trance, mientras que en el jardín se escucha música étnica en sentido muy amplio, con un sonido orientalizante, incluso raro y experimental en ocasiones, con mucha presencia de instrumentos indios, tailandeses, nepalíes... Un sonido muy étnico, mirando a Asia y a India, que de ahí vienen tanto el nombre como la decoración para la fiesta. Músicos como Prem Joshua, Highlight Tribe, Saigo, los dj Toni Can Fly y Eva Pacífico y las proyecciones de Bamboo & Maya se ocupan regularmente

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de crear la atmósfera justa, con aportaciones de grupos de todo el mundo, como los israelíes Madboojah Project, que actuaron por primera vez en la isla el año pasado, Fantuzzi, Swingindigentes, Anthea Neads y Andy Prince (exintegrante de los Sham 69 y hoy un espiritual virtuoso del Chapman Stick) o Nathulal Solanki y su banda -por mencionar los más recientes-, que acuden a reforzar la potencia evocadora de una fiesta que pretende mantener viva la era del amor en una fusión sin complejos de las músicas del mundo donde no faltan los mejores dj’s ‘trance’ de la escena internacional. Tribe of Frog no tarda en aparecer en este ambiente. Se trata de una nueva productora en la isla, de amplio recorrido en Inglaterra, con la psicodelia y el trance como emblemas. Ejercerán de avanzadilla en el desembarco del sector más underground. Apoyo institucional Las Dalias se convierte de nuevo en esa época en un hervidero de músicos que se suceden sobre su escenario en multitud de iniciativas que van surgiendo con los primeros años de la década, en alianza con las administraciones locales. Gracias al Consell de Ibiza y Formentera, por ejemplo, se organiza el ciclo Hermanos Menores, en el que bandas de Menorca como los Six Fussion, Res Se, Knock Piluca o Los Gallos acudieron a Sant Carles y, de retorno, formaciones de la isla como los My Generation, Calientamorros, Iván Doménech y Can Raia Rock -una de las encarnaciones musicales de Miquel Botja, que simultaneaba con Digam Moro, también muy prolífica en actuaciones- viajaban a la sala Akelarre de Mahón. ¿Cómo se colaron los mallorquines de La Gran Orquesta Republicana en ese complot urdido contra la mayor de las Balears? Quizás porque su sonido skapunk

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escapa a la etiqueta de mayoritario. Y porque suenan de la leche, como se pudo comprobar hasta en dos ocasiones, porque volvieron a Ibiza un año después de su primer recital dentro de las Jornades Alternatives que organizaba Radio UC, la emisora libre de la isla. Radio UC pone la nota indie con sus Jornades, que propician la subida al escenario de formaciones radicales como la Banda del Exceso, punkies locales con ‘hits’ como ‘Matutes is dead’ o Excrement, un grupo de metal integrado por lo que eran casi unos niños pero de una sorprendente calidad, y nada sutiles, para telonear a formaciones más reconocidas, como Obrint Pas, de Valencia, en 2001. Aquel fue un buen año para los afortunados que pasaron por la isla y estaban en la onda de lo que ocurría en Sant Carles. Porque hubo sorpresas tan sonadas como un nuevo concierto de Charly García, más sardónico y vanguardista que nunca. Chris González recuerda que después de terminar el show, se rodeó de chicas argentinas que había captado su asistente durante la actuación para tomar “una copa tranquila” en el backstage. No pasó nada censurable, asegura el director musical por aquel entonces, porque García sólo quería “sentirse como en casa”, aunque la escena debía parecer una orgía romana, ya que en unos de

sin perder su carácter ‘underground’, Namasté se ha convertido en todo un estilo de cómo vivir la noche al margen de los enormes templos de la música enlatada


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los dos conciertos que dio se entregó de tal manera que el rockero terminó el concierto en calzoncillos, tocando en un butacón o por el suelo rodeado de público. “Fue impresionante”, añade Juanito. Y más aún, en junio de 2001, la sala se vistió de largo para acoger a una verdadera leyenda del rockabilly, cómplice de devolver al género a la plena actualidad en los años del grunge como uno de los integrantes de los carismáticos Stray Cats, con un sonido garajero y sucio como correspondía a los tiempos, encarnando la recuperada esencia del rock de los 50 en su fase seminal. Nada más y nada menos que el bajista Lee Rocker, que se presentó en la isla con su nueva banda para hacer que el público resquebrajara el entarimado de tanto bailar. Se alojó con sus músicos en Cala de Boix, y asegura González que, a pesar de sus pintas de malotes, se entregaron al voyeurismo más recalcitrante y se llevaron de recuerdo infinidad de fotos de chicas en topless, que capturaron compulsivamente, sobre todo jugando a las palas, una costumbre inaudita en California, donde está prohibido quitarse la parte de arriba del bikini. Además de Peter Colours, actúan en la sala grupos locales como Falsa Alarma y Gaya, o los inclasificables -y muy buenos- Freidura, Nel.lo y la Banda del Zoco, además de los inconmensurables Statuas.d.Sal, que cuenta por miles sus seguidores en la isla y convierten en ritual su concierto del día de Reyes, anunciado cada año con un cartel de lo más escandaloso. (En la estela de los Red Hot Chilly Peppers, un año posaron con calcetines como única prenda de ropa, solo que no los llevaban en los pies). Junto con la emisora local de Cadena 100 se organiza Imaginarock, un concurso a nivel nacional en el que se colarán grupos ibicencos como Statuas (que lo ganan en 1995) y Belcebú Toys, finalistas en 1998. A nivel insular, el Sargantana Rock se convirtió en una puerta abierta a la promoción de los músicos que empezaban, en un certamen con varias fechas hasta la gran final, que normalmente acogía Las Dalias porque era la sala más adecuada. El premio era grabar un disco, un sueño cumplido para aquellos grupos que empezaban. La creciente escena de grupos locales bullía de actividad también gracias a programaciones como el Nadal Jove, otra de las iniciativas que entonces apoyaba la Administración, pero que desapareció sin alternativa al cabo de pocos años cuando se cortó el grifo de la ayuda oficial. Aunque muchas bandas no sobreviven más que algún año, de hecho hoy solo Peter Colours se mantiene en activo, de aquel hervidero de grupos surge un listado inacabable de músicos de largo recorrido, como los citados David Serra, Joan Barbé o Kiko Barrenengoa, actualmente en Fameliars, pero con un sinfín de colaboraciones en marcha en la Península y Mallorca dentro de la escena más experimental. Paco Fernández, flamenco y danza Paco Fernández, entonces con una frondosa melena, ya tocaba su particular música en Sant Carles con el cambio de milenio, andando el camino de esa evolución que le convertiría en un músico de talla mundial cuando se le ocurrió combinar la guitarra con el ‘down tempo’, antes de que a alguien se le pasara por la cabeza ponerle nombre al género -quizás les suene, el ‘flamenco chill’-. Pero su nombre en los carteles de finales de los 90 para sus actuaciones en la sala no estaba sólo: le acompaña su aliado de entonces a los platos en Las Dalias, José Padilla, que alcanzó su reconocimiento internacio·

nal poniendo la banda sonora a las puestas de sol con unas ventas multimillonarias. La relación entre ambos ha perdurado con los años, aunque solo Fernández sigue fiel a sus programaciones de verano en Las Dalias, siempre rodeado de músicos de talla excepcional para arropar a su guitarra, como Eva Redondo, Dr. Gwon, Juanma Redondo y Elvis Ferrera, su formación más estable. Aunque su terreno parecía abonado al rock, en la sala de Sant Carles se ha escuchado de todo. La herencia flamenca de Las Dalias ha perdurado desde sus inicios y ha evolucionado con el paso de los tiempos, con las actuaciones de Sal Flamenca, Alma Gitana, Paco Romero, Calima, el guitarrista Marcial o Funkalé, cuyo sonido se adentra en la fusión de un modo natural y sin complejos. De igual forma, también se escucha el jazz con la No Tan Big Band, que sería el germen de la Eivissa Jazz Big Band, con Óscar Giménez, Santi Bofill y otros músicos de la isla que integraron una de las primeras formaciones de vientos de Ibiza, sin olvidar el Jazz Club con Gresely, Dennis Hermann y Edu García. Hubo hasta una noche en la que los rockeros titulares se pusieron a tocar soul. Y se lo tomaron tan en serio que Dani Jiménez, Gresely, Jorge Ortiz, Miguel Fears y Cristóbal Mascaró salieron a tocar todos con el mismo elegante traje oscuro. Incluso el ‘house’ tuvo su momento, ya entrados en los años 2000, con varias sesiones a cargo de dj Soldado y David Moreno. Igualmente, el jardín se ha prestado a la danza oriental de Nur Banu, Zorah y Zinue, al flamenco de Eva Redondo e incluso al tango o los mantras de Nina Hagen, en su etapa más mística. O a la extraordinaria aparición de la Molukan Moods Orchestra, un grupo de músicos del archipiélago filipino que se ofreció para actuar una noche y llenaron la sala para sorpresa de Juanito, que lo recuerda como una noche “fantástica”. Como los Tatamka, que a pesar del nombre africano, era una banda de ska y pachanga de Granada. Y fue también el caso de Danza del Bongo, un grupo de Guinea Ecuatorial, y de una banda de Ghana a cuyos miembros Juanito tuvo que conseguir los visados moviendo cielo y tierra. Después se quedaron por la isla en lugar de retornar a África y a él le metieron “en un buen cacao”, confiesa. En 2003 Las Dalias es elegida por los Hell’s Angels, antes de que los persiguiera la Policía de media Europa, para un encuentro motero que llenó de espectaculares Harley’s las carreteras ibicencas. No es que la música que sonó fuera muy relevante, pero hubo mucho rock&roll. En torno al local se organizaron juegos moteros, rutas en tropel y acrobacias mientras en el interior corría a raudales la cerveza y muchas chicas, con peleas en el barro y stripteases sobre las cajas de Coca Cola. Afortunadamente, nadie resultó herido y la experiencia se repitió durante un par de años, cada vez con más público ajeno a las dos ruedas. Dos años después, Javier Vargas rinde tributo a su amistad con Juanito y Las Dalias en un inolvidable concierto al más puro estilo Vargas Blues Band, con Manolo Díaz a su diestra, entre otros grandes músicos. Fue uno de sus últimos recitales a cielo abierto en la isla, bajo una noche estrellada en la que sonaron clásicos del género. Vargas, como ya era tradición en este oasis de la isla, adelantó su enésimo trabajo discográfico para un público que jaleó desde el primer compás a este soldado de la guitarra. Por aquel entonces ya campaba por sus fueros en Sant Carles una joven rockera argentina con mucho bagaje al otro lado del Atlántico

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y con una fresca fuerza que forzaba las caderas de los espectadores. Marian Pellegrino, reconocida por quien sabe de esto en su etapa con Lucila Cueva (juego de palabras feminista, porque Pellegrino es peleona incluso sin la guitarra), formó un pequeño trío musical tan básico como juntar un batería (Christian Roig, la mayoría de las veces), una bajista y acaparar el resto sobre sus hombros para hacer versiones desde lo más ruidoso de su alma de los temas recientes del rock. Su potencia sobre el escenario y su carisma hicieron el resto entre un público fiel a sus desgarros. Aún hoy sigue pululando por la isla, sin renunciar a su banda argentina, con la que se reúne periódicamente. En 2008, la sala se encuentra de nuevo con un montón de buenas intenciones e ilusión que acaban en la basura cuando falla lo más importante: el público. De nuevo hay un implicado de peso, en este caso Andy Taylor, el ultraconocido exguitarrista de Duran Duran, que huyó como alma que lleva el diablo de la fama de aquellos días en los que los ‘new romantics’ llenaban las radios de la música empalagosa que entonaba su compañero Simon Lebon o Spandau Ballet. Y se refugió en una isla donde la desidia ante los famosos era legendaria. Pero no de la música. En su casa ha seguido trabajando durante todos estos años. Dicen que padecía cierta fobia al público, pero Christian González sostiene que su alergia se circunscribe a los grandes auditorios de adolescentes aullantes: “Es una de las pocas estrellas del rock que conozco que lleva casado con la misma mujer 25 años”, añade con aplomo. Pues bien, una de las raras ocasiones en que Taylor se decidió a salir de su cascarón fue en el verano de 2006. Puso en marcha con Las Dalias las Garden Parties, con grupos ingleses y Paco Fernández como telonero. Envalentonado, a los dos años proyectó Plugged, un minifestival con seis bandas anglosajonas de primer nivel en el que desvelaría su nueva formación en un concierto de debut en la isla. Le acompañarían The Sneakypeeks, The Natives, Hungover Stuntmen, Underground Heroes y The Electric City, todos ellos en la lista de los presuntos candidatos a eclosionar para el gran público más pronto que tarde: todo un cartelón. González explica que se previeron dos escenarios paralelos, en el jardín y dentro de la sala. Tras dos meses de ensayos, se aproxima la fecha señalada sin intuir la organización los nubarrones que se ciernen: “Contra todo pronóstico, España se clasifica para la final de la Eurocopa, que se juega el mismo día”. Para contrarrestarlo, se colocan pantallas gigantes en el recinto. Demasiado tarde, solo 200 personas acuden a la sala. Como un signo de los tiempos, según se acerca el final de la década, la música de las noches de Las Dalias se va alejando del rock, que se programa con menor frecuencia, quizás por agotamiento o por saturación de las bandas locales. Habrá grandes noches de música aún, pero se van espaciando las dosis. Suenan otros ritmos, como los de los Navajita Plateá, los flamenos que arrasaron con sus ‘Noches de Bohemia’, pero que no fueron una buena apuesta para Sant Carles, a pesar de que un público entregado y numeroso les acompañó a los coros en todo el concierto. 2009 será el último año de Christian González al frente de la programación musical, y en la sala irá ganando peso el trance, que se impone desde el polo de atracción que es Namasté. A su albur surgen nuevos promotores para nuevas fiestas con el fluorescente y la psicodelia como nexo común. Incluso se programa trance en directo a cargo de bandas como los rusos Goatika, financiados por un empresario de su país. De esos años quedan tres recopilatorios en los que los músicos más emblemáticos de la etapa dejan su impronta en el característico sonido de Las Dalias. Desde el rock más convencional al chill out más orgánico, el

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Frank Zappa, con abrigo largo, junto a Jesús Turel y los fotógrafos Guillermo Ferrer y Savina.

que se interpreta en vivo con instrumentos de verdad, quedan encapsulados para la posteridad como ‘Feeling Ibiza’ y ‘Acoustic Ibiza’, toda una declaración de intenciones. El primero fue producido por Lenny Ibizarre, también músico millonario en ventas, que en un momento de su trayectoria se ancla a la isla y se convierte en uno de los más acérrimos defensores de su esencia y del papel de la música para transmitirla, como hizo durante bastante tiempo instrumentando el ritmo pausado de las tardes en Las Dalias. Además, es copromotor de los Dj Awards, con los que reivindica que esta es la isla de la electrónica en todo lo ancho y largo del término. Como ocurre con los vinos, no todas sus añadas de Las Dalias han sido buenas, pero la suma de cosechas forma un legado sólido e inolvidable. Y lo mejor es que no para de crecer, porque este romance con la música no tiene punto final. Incluso cuando parecía que el mítico local descuidaba ese pasado, algo se estaba gestando para revitalizarlo. Hoy, Las Dalias acoge los conciertos previos al Rototom Sunsplash, y los promotores sueñan con llenar un aforo importante trayendo a la isla a alguno de los iconos del reggae que participan en el festival que acoge Benicàssim. También es la sede fija de las selectas citas musicales de Nightmares on Wax, o lo que es lo mismo, George Evelyn y quien quiera que pinche con él. Y los mercadillos son una experiencia total para los sentidos en los que no puede faltar la música de bandas como Azibi o El rostro de la medusa. Las oportunidades para subir a buenos artistas al escenario no se dejan pasar de largo, y solo hay que estar atento a la programación para aprovechar las ocasiones de escuchar las notas de una buena guitarra, exprimidas con maestría en el sencillo escenario de Sant Carles o en su recoleto jardín: una experiencia que se regalaron los mayores monstruos del rock de todos los tiempos. Por algo será.


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A Sant Carles lad enjoyed Saturday afternoon with a recently inaugurated driving licence, so he wasn’t at home much. It was the mid-nineteen-nineties. Billiards were still in fashion, and there was a table in every bar. Our hero had just won a game against a foreigner with a weathered face, by the look of him a survivor of many battles. The young man swallowed his beer and went to the bar to say goodbye because he had arranged to meet his friends in Santa Eulària. “Don’t you know who you were playing?” said the waiter, amazed. “A ‘pelut’?” replied the boy. “It’s Keith Richards, man, you’ve flipped…”. And our young man left, still not altogether convinced that the ‘guiri’ who he had just won a game of billiards from was the mythical Rolling Stones guitarist. These things only happen in Las Dalias. And if there’s a place on the island enshrouded in legend, I’m sure that has to be Las Dalias. 60 years are a world in themselves. And what a sixty years Juan senior and Juanito Marí junior have lived through, from the time the family business opened in 1954, on the road to Sant Carles! On planet music, these have been the glory years, years of the crowing of jazz as the ruling musical genre of the 20th century, evolving into reggae and ska in Jamaica. Years that saw the emergence of pop and rock, with all their mixes and remixes, from punk to heavy and hip hop. Years of the dignification of flamenco after the manipulation of its stars by the dictatorship. Years that saw the appearance of dance music and the sacrilegious combination of electronic, with its own galaxy of styles. And all this maelstrom was experienced at first hand in Sant Carles almost by accident. Otherwise how can you explain how Bob Marley and his court chose Las Dalias to have supper after their mythical concert in the island’s bullring in 1978: the papers maintained it wasn’t a full house, and that the sound wasn’t great, but it marked a milestone in history. And here again the mists of legend mix with what might have happened. They say that after dinner there was an improvised jam session, but no real proof of this has remained, nor has anyone confirmed it, although it’s not too much to suppose that among the twenty or so Jamaicans, musicians, organisers and accompanying groupies, someone took out a guitar to liven up the evening, in spite of the hard work they’d just done on stage. The delegation was staying in a nearby farm house, where they spent some days. They say they brought a shipment consisting of a kilo of marihuana as ‘reserves’ to face the tour they were starting outside Spain. Bob Marley would only return to our country one after that, two years later, to fill to bursting another bullring, the Monumental in Barcelona, a year before his death. The concert that he was due to give in Madrid was suspended by the authorities because the week before, there’d been serious disturbances there during a poor performance by Lou Reed that ended up with an assault on the stage, with bottles being thrown and intervention by the police. Music from day one But the history of Las Dalias began long before that. For it had occurred to Juan Marí (known as Juan Dalias by everyone), farmer and carpenter, to open a bar on the road to Sant Carles. ·

Instead of following the island tradition of calling the business after the owner’s family, he decided to baptise it “Las Dalias” after the beautiful dahlia plants that decorated its façade. At the time it was only a tiny bar, half the present size, and sheltered by a tangle of pine branches at the back under which people could dance. “There wasn’t much else”, insisted son and current owner, Juanito Dalias. But there was music from day one. As the patriarch recalls that 4th November 1954, the date of the inauguration, the group Basurons performed: light music, as it was called then, adding 6,600 pesetas to the till (one peseta a glass, two for the branded stuff !) which encouraged the brand-new leisure impresario to continue his adventure, with more success than he ever expected. The group Hifi was also one of the early ones. They started the Christmas eve of 54 and continue playing for the next 12 years. Thanks to a “contact” in Santa Eulària Town Council, from the start Las Dalias was a night club where you could dance “agarrados” (with your arms around a partner), something unheard-of in grey post-war Spain and that was a “scandal” for the priest of Sant Carles. For many years he refused to cross the threshold of a place that, in his opinion, fostered the temptations that the devil sowed among his flock. However in spite of the priest’s diatribe, village boys and girls, always accompanied by the inevitable chaperone, filled the place, transferring to the dance floor the ancestral customs of the ‘festeig’, the courting traditionally done in private houses. Because until then, they could only go dancing in one place in Vila - the Mar Blau, and another in Sant Antoni - Ses Guitarres. But it was a temptation to find in one place so many marriageable girls old enough to arouse the testosterone of the fierce local youths. This gave Sant Carles residents the name of ‘los des punyalet’ in the rest of the island because they always went armed with a discrete faca (large curved knife) at their belt. There was also more than a fight or two, stabbings included, although without mortal victims. These scuffles could start over the favours of a girl, but also for political reasons or as pay-backs for rows between lads. These were unsettled times, and any opportunity was taken to settle scores. But aside from the fights, Las Dalias attracted young people from throughout the area with its band and its dancing. In the 1950s, going to Sant Carles was known as going to “es ball”. Tourists, flamencos and yeyés And with success came improvements. Sr. Juan put pine beams instead of the thatch of branches, making a more decent enclosure, strengthening the roof ’s structure and covering it with tiles, although until the 2004 reform the place was not soundproofed. Las Dalias became the ideal place for get-togethers, with its capacity for hundreds of diners, which it needed to accommodate the weddings of the era, to make room for the large Ibizan families. It would be years before the priest dared to enter the venue because it continued putting on dancing, with attractions like Los Tres de la Isla and village musicians like the group formed by “Pep de sa Vilda, Colomar, el de Ca na Marina o Pep des Camp”, a classic that also played at the party when the barbecue, very popular in the 1960s and 1970s, was inaugurated. Juanito, then a child, recalls how lots of coaches arrived and above all, the

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through these studios passed the greats of the discographic firmament of the time. Frankie Goes To Hollywood, Kathryn and The Waves, Nina Hagen, Nena, Judas Priest, New Order, Happy Mondays, Sham 69 and even Frank Zappa himself

queues of “very well dressed” English waiting to get in. These groups were organised by Viajes Ibiza, an agency that acted as a pioneer on the island, and between 300 and 400 diners were served practically every day. Inside, they were met by a set menu with chicken “a gogó” and the drink of their choice at a fixed price: 125 pesetas (75 euro cents). And all washed down with wine and sangria until three in the morning, when the bus took them back to the hotel. The banquets were livened up by the playing of live groups that Juan brought in through a musical agency in Barcelona, or which he personally went to search out on the Spanish mainland, like a famous flamenco group from Granada. Just last winter, in fact, one Saturday during the street market, an elderly man asked at the bar for “Sr. Juan”. They went to look for him, and it turned out that this tourist on a senior citizens’ holiday was one of the members of that same flamenco group. Half a century later, this time on board a bus of Senior Citizens, he had returned with his wife to the place where he’d performed so many nights, taking the opportunity, now he was retired, to visit the holiday island. He had a photo of all members of the group, “exactly the same” as Juan had kept as a memento of the era that they both remembered. The flamenco group performed after the band of light music and before Los Tres de la Isla, the star group at the time, who strolled between the tables, guitar raised to chest, delighting the tourists with their melodic love songs, ideal entertainment for when the alcohol begun to take effect. Among the bands that passed through Las Dalias during those years were Los Yonders, Los Llamas, Àngels Blaus and Shock, one of whose members, Lluís, was to stay on the island, later forming Los Jinetes, active for many years in Ibiza. And of course there was Los Diana, who for the founder were “the best band that has ever played in Las Dalias”, with their versions of songs of the big groups of the yeyé era of Spanish pop, Los Sírex and Los Brincos among others, as well as their adored Beatles. The band of Tito Zornoza and Pepe Gamba also assembled a repertoire of their own songs which were island hits, until they broke up in 1973, after recording two studio disks. You couldn’t live from music in such a small place, so its members had to have other jobs to make a living. They started to play very young, some as young as 16. Juan would have a dish of butifarra and a porrón waiting, asking if they were hungry: “Are we hungry?”they’d cry, before devouring the lot on the spot. The stage also saw groups that made their name from their per-

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formances there, including Es Macs, formed by musicians from the rural areas of Sant Carles and Sant Llorenç. Another was Es Amics, one of the other long-lasting Ibizan formations of the time, who even played in Barcelona and Madrid, interpreting their own songs, mainly composed by the ill-fated Xicu Bufí, and versions of themes of the rebellious Rolling Stones. They may even have coincided with the Stones in Las Dalias, although that is not very likely because the Ibizan band went their separate ways in the early 1970s. By then, the church and Las Dalias had already made peace, as proved by the photograph showing José Planells, Pep Negre, the poet priest who was later to retire to Sant Rafel, at one of the wedding celebrations of the era. Juanito recalls that he was altar boy of this priest and scholar “for many years”. Nights were lived under the open sky, and there was an boom in dance halls with music on the terrace, like Al Sabini, a kind of discotheque in S’Argamassa. Other musical venues also opened up in Santa Eulària, like Ses Parres and La Cala Hotel. Without forgetting the rest of the island, with spaces like the now defunct night club at Sa Tanca in Sant Antoni, and Es Mar Blau in Vila, the pioneer venue on the island, still open today. Also in Vila was the Portal Nou discotheque, built into the passageways of the city wall at Dalt Vila and closed years later for safety reasons, when someone noticed that it would be a death-trap if there was a fire. Las Dalias, also in the north and far away from all the bustle of the south of the island, suffered a relative decline, partly due to the multiplication of venues that offered dancing, but above all when the first tour operators begin to bring groups of tourists to the Barbecue at Saint Gertrudis, nearer to the hotels. The first stars During these years, rather than declining, Las Dalias become a kind of refuge, a secret for the initiated. Only people interested in penetrating the island beyond the tourist circuits discovered the venue, now frequented by the island’s international bohemian set. It was in these years that Ian Gillan (Deep Purple), Ron Wood (who was supposedly expelled from the venue for putting his feet on the table, as reported in the Daily Telegraph. He must have loved that, because he came back next day, loaded down with autographed records of the Rolling Stones to hand out to the waiters) and Mick Jagger started to appear occasionally around Sant Carles. Others to discover Las Dalias were personalities like ex-King Crimson member Peter Sinfield, who I’m sure took more than one beer in the bar, with his friend Barry Flanagan, the famous sculptor who owned a house in Sant Carles, with whom he lived for some years on the island at the beginning of the nineteenseventies. This was when Sinfield moved from the top flights of rock to composing poetry and songs for others to turn into international hits, bands like Roxy Music and Emerson, Lake & Palmer, before returning to exile in Ibiza to avoid UK taxes while he went on composing. Perhaps he was inspired by the island in his song ‘The Land of Make Believe’, which Bucks Fizz turned into one of the biggest commercial successes in the 1980s. Ibiza also occasionally saw Robert Plant, the charismatic Led Zeppelin lead singer, who never turned down the opportunity to


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show off. He in fact joined a jam session with the group Dr. Feelgood, veteran bluesmen still on the road, in a venue that the newspapers don’t specify, it was just one of the things that happened. Then there was Jimmy Page and Jason, the son of John Bonham, who offered a memorable concert in the Heartbreak in Sant Antoni. The recently deceased Toniet Barbel retained a more than tangible memory of the event: Bonham’s drums kit, which his nephew Joan Barbel kept as a memento. Another example of how much the two most charismatic members of Led Zeppelin came to be integrated into the island can be seen in one of their strangest projects, Honeydrippers. It was with this group that in 1984 they made versions of songs of the 1950s with Nile Rodgers, the leader of Chic, and Jeff Beck, the Yardbirds guitarist. The video of his most successful song, the melodic ‘Sea of love’, versioned by George Khoury, was filmed wholly on the island. Plant in bermudas sings in the marquees at the dry-dock in Benirràs, with among the actors the no less charismatic Juanito Muson, owner of the bar Can Muson in Sa Vila on the Sant Joan road, who appeared riding bare-backed on a horse in the sea and driving a cabriolet. Meeting point of hippies Gradually, and for obvious reasons - many lived in the north of the island, from the mountain range of Morna upwards – stopping off at the venue on the outskirts of Sant Carles became essential for the hippies who had come from all over the world, and for the pioneer stall holders at the Punta Arabí street market in Es Canar (the oldest on the island, founded in 1973) before making their way home. And with them came their life style, their instruments, improvised musical nights that produced a new sound, more rooted in mysticism and a tribal feel. And at that same rhythm, little by little, Las Dalias began acquiring its fame and its legend as one of the last redoubts of authentic hippyism on the island, increasingly hemmed in the tourist success of Ibiza, slowly being taken over by middle class European tourism. This was the time of groups like Macondo who arrived in 1979, led by Carlos Cabrera, Peruvian and long-term island resident, and Sandombe, the group formed around Uruguayan guitarist Alfredo Souza, who had decided to settle in Ibiza. There he became and still remains a focus of the Latin and Jazz scenes. Along with him came Chema Pellico on bass, Bhagat Domínguez and percussionist José Luis Rodríguez. Bands like his, with a Latin sound in the widest sense of the word, were formed in the shade of the garden in Las Dalias from the early 1980s on. Some sessions were dominated by the batucada drums and percussion, while in others the melodic tones of the salsa, the bolero and the cumbia took precedence, not forgetting the bossa-nova and the samba. They were bands of nomads, mostly of Latin origin and with sound musical training. They also organised festivals dedicated to the moon, focussing on the zodiac or directly on the stars, promoted by Xoaquin Alberto de Acosta Casas, starting in 1983 and giving a hippy feel to the Sant Carles venue. These days, all that’s left of these bacchanals is the posters of the era, which Juanito stores with care, all digitalised, in his computer. Their aesthetic differed greatly from what is now considered minimally presentable for publicising a party because advertising as an art was still in its infancy. But the posters weren’t ·

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important it seems because “it filled up with huge crowds” anyway without the need for promotion. From art gallery to street market That was ambience before the street market with its “pretty things” was created, from 1985 on making a call in to Las Dalias essential for any visitor to the island. English-woman Helga Watson-Todd launched Las Dalias on another of the stages in its journey that have left their mark: its well matched marriage with art. In 1982 the Las Dalias gallery, embryo of the street market, was inaugurated after its promoter closed the El Mensajero gallery in Santa Eulària. Sant Carles saw the exhibition of the works of the Fulljames (Patrick and William), Montlake, James Taylor, Peter Unsworth and so many other names that are now important figures in international contemporary art. They took advantage of their stay on the island and their relationship with Watson-Todd to show some of their work in a garden set apart from the island’s tendency to mindlessness. “Today, a picture by Taylor would sell for at least 14,000 euros and one by Unsworth, for a minimum of six or seven thousand”, remarked Juanito, “and much more if it’s from that era, and the same goes for Montlake”. And here were their pictures, hanging on the humble walls that only a short time before had hosted wedding banquets and dances for the village youth. Around then, Juanito began to take over the family business, with other concerns. This saw the start of a gradual movement towards the underground scene, marking the next musical stage at Las Dalias. But those years were also terribly punished by the boom in heroin, which left its dreadful scars on the young people of the island. Juanito saw how the venue filled up, but also some very hard scenarios, with needles scattered over the area around Las Dalias after some concerts. The dreadful consequences of that new form of evasion only became evident over the years, because at the time it was all just a fad, something new. But it was also the inquisitiveness of that 1980s generation that brought a certain kind of music to Sant Carles, from punk to reggae and hard rock. The influence of Estudios Mediterráneo This was also the time of the first musical get-togethers, with people like Ana and Paloma and Argentine brother Quelo and Cali. That new ambience, enthusiastically supported by the craftsmen gathered in Las Dalias after the Wednesday street market at Punta Arabí, coincided with something much bigger which was also starting to happen at the time: the fruitful collaboration with Estudios Mediterráneo, one of the three biggest recording studios in the world, set up in Can Mario Blai, a huge country house at Sant Llorenç. With state-of-the-art facilities, it became the new Mecca for so many musicians of national and international stature who passed through it during the six years that the adventure lasted. In the words of Mariskal Romero, its director between 1984 and 1990, when the building burned down to its foundations, never to be restored, it was “the focus of attention of European music”. Through these studios passed the greats of the discographic firmament of the time. Frankie Goes To Hollywood, Kathryn and The Waves, Nina Hagen, Nena, Judas Priest – (the band’s first drummer Dave Holland was one of the studio’s partners) - New Order, Happy Mondays, Sham 69 and even Frank Zappa himself, as well as many of the top

Ildefonso de los Reyes, cantante de Navajita Plateá


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hard rock bands in Spain like Ángeles del Infierno, Barricada, Zero, Sobredosis, Panzer, Obús (Fortu recently visited Juanito, led by the friendship they had maintained since then), Medina Azahara and Sangre Azul, who recorded all their releases in the house at Sant Llorenç. Here Carlos Goñi recorded the first disc of the musical project “Revólver”, that made his name with the mass public. An infinity of musicians passed through the studios at some stage of their career: Manzano, La Guardia and Andrés Calamaro, in Ibiza with Los Abuelos de la Nada, within a group of Argentine bands who also passed through the island to record some of their works, the result of the transatlantic relationships of El Mariskal. Even Rosendo (ex-Ñu and Leño) was on the island, producing several groups. As a result of the friendship between Juanito and Mariskal Romero and the nearness of Sant Llorenç to Sant Carles, performing in Las Dalias became a kind of ritual for many groups when they finished their recording work in Estudios Mediterráneo, saying their goodbyes to the island with a recital they used to launch their new repertoires. And that’s how the legend of Las Dalias kept on growing. That was the case with Medina Azahara, who offered an impressive concert in 1985. Juanito recalls that he hired them “for four duros”, precisely because they had just recorded their last disc and had to work on it for their live performance. Exceptionally, they performed on three nights, and on all three they had a full house, even in late November. “They were some tough Andalusians”, said Juanito. One of the musicians got off with a pretty dancer. In one song, ‘Spanish Caravan’, the lithe young lady came on stage to swing her hips sensually in an Eastern-style dance. Juan senior eyed her from the bar, lapping up the spectacle. And he fell for her. A year later his son brought the band back to Las Dalias. The bar’s founder sat through the whole performance, but there was something missing, and puzzled, he remarked to his son: “that girl Medina hasn’t come this year?”. Iconic English bluesman Stan Webb was also among those who offered their art to a privileged public, in another memorable concert during which the small venue became an authentic pressure cooker. Almost all the great musicians took the opportunity to perform in a place where they knew they wouldn’t make much money, but were very close to their public and felt like part of the family. Here, they could reconnect with their roots and the real spirit of rock that had made them the musicians they had become. But it was not only on stage, musicians of world standing who lived on the island or were spending a season here were not infrequently found among the public at these concerts. There’s even word of improvised jam sessions where these great figures took up their instrument to surprise the privileged few in Las Dalias that night. Such rumours were particularly intense in the case of the Rolling Stones around 1989, when plans were being made for the group’s return in style with ‘Steel Wheels’, after several years of solo work of their members. And although Ron Wood, Mick Jagger and Keith Richards were often seen among the multi-coloured clientele of the venue, playing or what passes for playing, Their Satanic Majesties have never officially performed at Sant Carles. But who says they didn’t ever take to their guitars ·

for a moment for friends and locals? It wouldn’t be surprising, especially since the band was known for giving surprise concerts. And considering that Jade Jagger, involved in the design of jewellery which she sells from her own workshop in Ibiza, is a frequent visitor to the street market. Of course, it’s assumed that the Stones would sometimes take a beer on the terrace, or forgot their fame for a moment, playing billiards with the village youth. And like them, their self-confessed follower Robert Plant, with Led Zeppelin one of the fathers of metal, or the spiritual Mike Oldfield who bought a mansion in Es Cubells. He later sold it to Noel Gallagher, who won a six-figure case after discovering that part of the property had disappeared into the sea due to erosion of the cliff where it was built (what was left of it). Oldfield frequented island discotheques to give his ‘Tubular Bells III’ the feel of dance, but when he wanted to listen to good live groups, he went north, to the home of rock. As also did Bob Geldof, the solidarity-minded leader of the Boomtown Rats, part of whose catalogue was recorded in Estudios Mediterráneo and who frequently came by Las Dalias and who was often spotted by the public. Carlos Raya, member of Sangre Azul, a successful band of the era, today guitarist and producer of Fito Cabrales, recalls that it was in the studios that he got to know Brian May, the guitar of Queen, and Roger Taylor, drummer of the British band, in 1987. “We invited them to the concert we were giving there. And Brian May came along. He watched the whole performance and he said: ‘You’re certainly a fast player’. At the time it seemed like a great compliment, but then I thought that maybe it wasn’t after all…’’, he explained some years ago in an interview in El País. But maybe it was, proved by the fact that with his second disk, ‘Obsession’, also recorded in Ibiza, he toured Europe and the States with notable success, thanks to his style, very like Whitesnake, who were then having great commercial success. Dennis Herman, the studio’s sound technician, still laughs when he recalls a night when he was planning to go out for a drink with the Madrid band, but the wait became interminable: “They took for ever to get ready because they had to put on all that lacquer”. At the time, freaky looks and backcombed hair were all the rage, and the members of Sangre Azul were slaves of fashion, even when not on stage. The charisma of Charly García But as well as these Iberian groups, overwhelmingly metal devotees, Estudios Mediterráneo handled the recordings of many of the most important bands of Argentine rock through Charly García, then also a producer. Like Los Abuelos de la Nada, mythical 1960s band that was revived to enjoy a second youth, this time with Miguel Abuelo as frontman, and with a then unknown Calamaro on the keyboards. Not to mention the matriarch of the rock of the Southern Cone, Celeste Carballo or amongst the last of them, the potent Leonor Marchesi and other great figures. On 4 July 1984, Las Dalias hosted one of the most emblematic and exciting concerts ever. Charly García, who started his solo career after his Sui Géneris and Serú Girán phase, came to record in Ibiza. Juanito admits he wasn’t aware of the dimension of


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the charismatic Argentine rocker (who escaped compulsory military service due to an outbreak of madness - some say feigned, but others maintain it was not his last stay in a psychiatric hospital), and had no idea what would happen in that recital. They were the times that Argentina was moving out of the shadow of its military dictatorship. The island was home to many victims of the Diaspora provoked by the militaries in that country, between the democratic and the left-wing dissidents. For the colony of Argentines, García’s songs against the oppression and for the ‘disappeared’ were hymns and flags, and the hall filled to bursting. He started his gig several hours late, just when it seemed it could end in mutiny, but the public waited for their idol with amazing patience and no agitation. Estudios Mediterráneo’s fruitful relationship with the transatlantic artists had just started that year. Another unforgettable event was the performance of Moris, who sold thousands of copies of his cover of the Elvis song ‘Blue Suede Shoes’. That night, the performer was not at his best and appeared at three in the morning, when the organisers were about to start giving the audience their money back, though they had also enjoyed the music of Sandombe. Then, rather than existing in sealed compartments, island bands formed communicating vessels, in which members of some bands played in others, or performed in several groups with different styles without no worries, even playing with foreign musicians. This was how it worked for Blanco, another emblematic

their songs, a mix of folk and calypso, and with dozens of disks behind them. The Danish couple spent some years out of the spotlight in Ibiza (they divorced in 1975, although years before she had had a very public affair with Clifford Irving, author of the hoax biography of Howard Hughes. She even accompanied him to Mexico when he claimed to be travelling to the United States for interviews with supposed sources of his book, and he remarried a year after they separated, winning a star role in the film ‘F for Fake’, 1973, about Elmyr de Hory and his forgeries. Filmed on the island by Orson Welles, many years later these same events again formed the centre of the plot in ‘The Hoax’, 2006, starring Richard Gere, with whom she had acted in ‘American Gigolo’), but they - or certainly she could not keep away from the stage for long. This was the start of the Theatre Trust, an experience even today difficult to better both for the quality of the cast, mainly British residents, and the emotions they aroused in a public who had never before been able to see a show of that calibre, and who surrendered unconditionally to their musicals, booking out every session of these legendary pieces. The first show to be inaugurated in the old ballroom, turned for the occasion into a tiny theatre for 200 closely packed seats, was ‘Oliver Twist’. The ‘Sold Out’ sign was hung up for the whole two weeks, with two performances a day, which the first production lasted that December 1984. Later came ‘The Sound of Music’, translated into Spanish as ‘Sonrisas y lágrimas’ (Smiles and tears), the somewhat saccharine story of the Trapp family and Maria the postulant. Although all the takings of Theatre Trust’s musicals were sent to good causes, the company’s professionalism reached its peak in 2003, during the performance of ‘The Wizard of Oz’, when one of the actors died. “He died in the dressing rooms”, recalls Juanito, who recalled how a doctor tried in vain to revive him with a defibrillator. “We had to wait for the judge to come and authorise removal of the body. And all this happened behind the scenes, because on stage, the show went on, as the strictest theatrical tradition demands. The show finally ended, and there was the dead actor, still covered in a blanket”. Juanito alternated the business of groups coming to the island to record with the promotion of new bands from all over the place. One of these was Sobredosis, a heavy group from Madrid, a craze shared by Las Dalias and Mariskal Romero, the man in charge of the metal scene in the capital at the time as well as at Estudios Mediterráneo. Other visitors to Sant Carles that year included Coz, of ‘Las Chicas son Guerreras’ fame, another business venture, “one of those that generally end up losing money”, admits Juanito, who in spite of all, insisted on supporting live music. The genre was the last thing they worried about. There was the extraordinary case of ‘The Golden Old Days’, the London musical that Juanito brought to the island directly from the London stage in 1985. “It’s the maddest thing I’ve ever done”, he confesses. He had always been a fan of musicals. Influenced by the interest caused by Van Pallandt’s productions, on a trip to England he decided to bring this work back home with him. The plan was a good one. The idea was to attract the British tourists coming to the island with Thomson’s the travel agent, middle-aged people who would accept this cultural event as part of their stay on the island. “The problem was that the agencies didn’t support us”, and after a month the produc-

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island group, where as Juanito still recalls Kubero Díaz, former member of Los Abuelos de la Nada, played as their star guitarist, accompanied by several musicians and with a fantastic Dutch frontman. Their drummer was Pep Llucià, who Kubero called “El Catalan” in a recent interview. The Argentine, who today lives in Brazil, explained that he had to move to Ibiza because visa problems prevented him going back to London with Los Abuelos, the band that he’d formed on the island in 1977 for a festival in the Plaza de Toros, with Van der Graaf Generator. In the interview, Díaz said that the performance in Las Dalias coincided with his daughter’s birthday and by chance, Charly García was there on his first trip to Spain, and he invited him to join them in several songs. He recalls: “the Argentines cried with emotion”, among them GIT, the group for whom Charly had produced a disk that year (1984) in Estudios Mediterráneo. The curtain-raisers had been IBZ, one of the local groups made up of the usual members, in this case Dennis Herman (also a sound engineer and producer at the studios), José María Pubill, the famous jazz drummer, and Victor Gresely. The musicals But 1984 was a special year for more reasons than one. This was also the year of Ibiza’s first musical, with a mythical surname on stage: Van Pallandt. To go back to where it all began, Nina Van Pallandt and Frederick, the duo formed by Baron Von Pallandt and his first wife, had triumphed throughout the world with

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tion had to go back to London. Neither the draw of Sheila Burnette, the famous actress who directed the production, nor the fact of having the original cast, helped the show to stand the pace of two sessions a day. “It wasn’t properly organised”, he admits, “and the agencies let us down as regards promotion and collaboration in general”. Another failure was the performance of Video, a disaster in spite of the group’s catchy song ‘La noche no es para mí’. The so-called ‘movida Valenciana’ worked, in that they didn’t make bad music, in the style of Olé Olé or Mecano, but didn’t reach the heights of massive success beyond getting a few singles in the hit parade. By 1986 they were nearer splitting up than anything else. As part of the picturesque crowd of assorted personalities that Las Dalias welcomed, it also hosted concerts like that of Gato Pérez, organised by an active group of ‘sannyasins’ who loved in a commune in the town of Sant Joan, whose saffron clothes earned them the nickname of the Orange People, later linked to the sect of the followers of Osho who were thought to make their living from shady activities like arms traffic and sale of drugs in the States and Australia. Ibizan, national and international groups At the time it was normal to programme concerts in the venue by local groups like the Cas Vicari Blues Band, one of the first bands of Miquel Tur, ‘Botja’, experienced promoter and musician, always ready to take to the rhythms of the American South. They were so called because they rehearsed in the old vicar’s house in Sant Josep, where all its members came from: Botja, composer, voice and guitar; Josep Ribas, ‘Pep d’en Xic’, guitar; Francesc Ribas, ‘Serreta’, bass; Benjamí Ben, drummer, and Bartomeu Ferrer, ‘Sardina’, sound technician. Together in 1985 they formed one of the state-of-theart examples of Ibizan pop and rock. They shared the bill with Demo, formed around producer and musician Dennis Herman, who played in several bands under different names, also with blues and jazz as his genres of reference, as did the great Dave Jeff (Blues Dave), recently deceased. Over the years, Botja and Herman ended up coming together in Botja’s latest musical project: Sa Bluesmàfia. Also worth a mention are the curious delegation of musicians from Surinam, the ex-Dutch colony, who began to call in at Las Dalias in the mid-nineteen eighties, thanks to the resident Dutch colony already settled on the island. These included Captain Cocktail, Guily y sus Guilty, and PI Man and Membre Bocu, with an authentic rasta in charge of the group, who promised he’d never come back to Ibiza after having a hard time with the police. Juanito explains that they found a kilo of marihuana on the singer, obviously for his own consumption, and had to use all their contacts to get him out of custody. He managed it thanks to a couple of friends, but even so, the Surinamese seems to have kept his promise and has never come back to these parts, in spite of his talent on stage. The Las Dalias owner says that his relationship with these groups went beyond a mere occasional performance: he made friends with several, and has visited them in the ghettos where most of them lived when they moved to the metropolis after decolonisation. Their music left unforgettable traces on the island. “1985 to 1987 was an era of very good music here”, coinciding precisely with the first two years of what began as a couple of artists` stalls, and would become the major symbol of the establishment today: the street market.


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Las Dalias was already becoming the centre for a strange brotherhood of personalities of all kinds and appetites, linked by something intangible that, many years later, still makes them feel like part of a very extensive and well-matched family. A good example of this was the Wandering Hands concert, in which a lot of local and international groups performed to raise funds for the false limb needed by a boy who had suffered an amputation after a traffic accident. Because at Las Dalias, musicians didn’t just perform: the spirit of the venue got under the skin of many, making them feel participants in something special that called them back to perform here time and time again. This is what happened to Carlos Segarra of Los Rebeldes and Javi Andreu of La Frontera, whose relationship with the island started in these early years... Juanito says that the concerts then were almost improvised, with the best of national rock mixing with Ibizan musical journeymen. They would call them up, invite them to dinner, they’d and then they’d leave. Segarra, who many think is one of the real pioneers of rockabilly in Spain, explains that he performed for the first time on the island in 1986 when he was touring with his ‘Rebeldes con causa’, with such well-known songs as ‘Mescalina’ and ‘Noche de Acción’. Then he got to know Juanito, and since that first visit has become a regular at Las Dalias, “my house in Ibiza, my favourite island”, so much so that he’s now a true ambassador of its most authentic roots. All this projected Las Dalias towards a new stage of splendour, intimately linked to music, as always. In that era, there were very few venues where you could organise a medium-format concert, for an audience of five hundred or so. Apart from Las Dalias there were only places like the now dilapidated Can Bufí, where it was impossible to create the heat that radiated from the public at the Sant Carles venue. But it was not just a question of how many could attend: “The atmosphere”, as Juanito described it, was already moving away from the rest of the island: “The movida at Las Dalias begun to lean towards the alternative scene, and the musicians liked this a lot”. In 1987, Dave Holland, one of the partners who founded Estudios Mediterráneo, in which several of the early discs of his band, Judas Priest, were recorded in the nineteen eighties, had the pleasure of organising a concert that had to embody everything you’d expect of a night in Ibiza, that was starting to decline in a scene that was already being practically taken over by dj’s. Logically, that festival was called Rock Night. But it proved one more disaster, to add to his business on the island. Holland was already on the point of leaving the mythical heavy band, so he could say that he had complied with the tradition of playing in Sant Carles before saying goodbye. He left Ibiza shortly afterwards, driven away by a series of failed business ventures. The most notorious was Estudios Mediterráneo itself, which burned down at the end of the decade, taking with it what should have been the next work of Paul Young. Nina Hagen and other bands These were also the years that saw the appearance at Sant Carles of someone who would become a very special person for Las Dalias: Nina Hagen. In 1987 the mother of punk, as she was then known, got married in Benirràs to a 17-year-old Ibizan punk guy nearly half her age nick-named Iroquois , choosing the beach and a night of the full moon to hold their wedding. To celebrate, she published ·

the disc ‘Punk Wedding’, in which as always she flaunted the conventions. The celebrant at the ceremony was Billy Liesegang, Hagen’s guitarist, who according to the boyfriend himself in a historic video of those days issued by TV3, had bought his priesthood for five dollars in the States. The party moved from the beach to a boat that cast off for Formentera, where only close friends took part in a new more intimate ceremony, then went on to Las Dalias, where it’s said that it almost ended up in a fight between punks and rockers. The German diva moved to the island with her new love, and he is also recorded as devoting himself to music, although with less luck that his wife, heading the band Rebellion that played in Sant Carles that year with the portentous German singer. Without a fight the night’s not worth it, thought the local Iroquis, thirsty for all the beer they could swallow. But although the passage of that adolescent punk through the life of Nina Hagen and Las Dalias was fleeting, the relationship of the extravagant Berlin singer with Las Dalias lasted for years. At Hagen’s most mystical stage, imbued in oriental philosophy, her recitals of mantras in the gardens were most frequent during the 1990 s and 2000s. Her relationship with the owners grew closer. One of the most special moments that Juanito recalls of his own wedding with María José Arroyo was the beautiful rendering of Strauss’ “Ave María” that Hagen dedicated to the couple. We shouldn’t forget here that the star of punk was already considered a prodigy of the opera in East Germany at the age of nine. She came dressed in Buddhist-style, in red and yellow and asked permission from the priest, singing a capella from a secluded corner. “It was an impressive moment”, recalls Juanito. In a new and recent turn to her life, Nina Hagen was baptised in 2010 as a member of the German Reformed Church. In 1988 Las Dalias welcomed Sham 69, one of the bands that contributed to creating that rebellious and for many, even those involved, rough and slovenly sound that was punk. In their second phase as a group, after a break in 1972, they came to Estudios Mediterráneo to look at its facilities with the idea of recording a new disc, keen because their friends New Order were there, as their bassist, Peter Hook, explains in his revealing book ‘La Hacienda – how not to run a club’. On the island, Hook and his colleagues discovered certain synthetic substances with which the band entered a spiral of endless parties that held them back in the creation of ‘Technique’. They managed to finish it when they got back to England, although the island left an indelible trace on their sound, heavily influenced by the acid house they had enjoyed in the discotheques of Ibiza. During their four months’ stay, the new order trembled with so much going on, and they entertained themselves with visits like those of the Hersham boys, who had to play a concert literally in the middle of Sant Antoni: they were to play on a boat. But as they embarked hours before the concert began and there was a bar on board, Hook describes how it slid into a mad scramble for drugs to “help their seasickness”. Of the performance by Jimmy Pursey and Dave Parsons and his band at Las Dalias, few details can be recalled, except that for some of those present it was surrealist, maybe due to the strangeness of trying to fit football anthems into a space like the Sant Carles venue, but they did perform there. As did Sandii and the Sunsetz, the only Japanese band to perform their repertoire in the north of the island. It was in 1988, and as

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Paco Fernández y su grupo

Iroqua, el joven punk que se casó con Nina Hagen en 1987.

Una actuación durante la fiesta Namasté


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always, after recording a disc in the Sant Llorenç studios. They were then evolving towards reggae from their initial pop-rock and have gone down in history as one of the first attempts in the country of the rising sun to export their music to the outside world. Juanito has not forgotten the impression it caused when he saw how the whole band was equipped with modern Yamaha instruments, the brand that sponsored them, of a sophistication unknown in the island. But neither the singer, with her mixed Spanish-American heritage (the daughter of a sailor settled in Japan) nor the rest of the group achieved the expected success. They ended up concentrating on the Asian market after some modest success in Australia. Not long ago they again performed their own peculiar version of Jamaican rhythms at the long-surviving reggae festival, Rototom, whose preparty concerts are being hosted again by Las Dalias this summer. Thanks to that fruitful relationship with the studios, the crew of El Drogas, 091, icon of Andalusian rock, La Frontera and many other bands ended up enlivening the nights at Las Dalias. And at a bargain price, because for 500 pesetas (three euros) and the cost of a beer you could experience one hour of pure energy. Going up to Sant Carles from the rest of the island became a ritual for many young Ibizans, thirsty for live music and for the electric chords they were deprived of in most local night-spots on the island, which unceremoniously imposed electronic music and djs as entertainment and main act in the parties. Sant Carles supported a whole scene that had been silenced before these concerts, and was left bereft when they stopped being organised. The idyll between Las Dalias and the state-of-the-art groups that frequented it was shattered when bands’ fees went up and organising concerts became prohibitive and only within the reach of local councils. The Sant Carles venue was again relegated to being too far for the young to go, while they never minded crossing half Ibiza on a moped to attend a rock concert, but didn’t have the same reaction when the attraction was one of the less known local bands or groups. Even so, Juanito was not resigned to live music disappearing for good, although in the late nineteen-eighties he also had to accept some major disasters in the concerts he programmed. This was the case with the Madrid band, Touriste De Luxe, a trio led by percussionist and composer Dan-Yel Assante, son of exiles in France, who died recently, but early that decade was a must-see and the height of fashion, with keyboards, electronic percussion and drum machine (as it was then) and guitar, with lyrics typical of the times. The band that arrived in Ibiza also had a bassist. They put on a fantastic concert, but since almost no-one knew them, they hardly had an audience. Assante spent many years with this group, although he’ll be remembered above all for his collaborations with Moris, Coz, La Dama Se Esconde, Nancho Novo, La Mode, Patricia Kraus (with whom he created a memorable and rather strident duel of drummer and voice), Coco Malaval, Red House, Toreros Muertos and many other artists, for whom he also composed. And in spite of these credentials, the Ibizan venue was almost empty. Meanwhile, the gardens and the hall continued running parties, although nothing like what could be heard on the commercial club circuit. After the era of the Sideral Parties, solstices, in 1989 the Brazilian batucadas (drums) and flamenco became all the rage. Some people fleeing from the karaoke parties of the Ku discotheque ·

(today Privilege) went north in search of a more authentic way of meeting up with the spirit of the island. Years later, these inspired an attempt to introduce house there, but Juanito admits today that “that was not right for Las Dalias”. One year after that, Las Dalias began its birthday celebrations. The change of decade brought its first birthday party: some 36 years of history. It was a brilliant idea, so much so that today, birthdays are a must every summer, and they’ve now reached 60. In 1993 they began to organise Christmas street markets, still maintained today but on a different scale. At first they were grand events with live music and bands like the Benidrums and Jon Michel, a musician in constant evolution who explored oriental rhythms until he knew them better than anyone. Huge efforts were made with the setting. Nothing was too much to welcome the tourists, who were by then even visiting the island in winter, coming to second residences or to spend ten days. Today this sounds like Utopia, and the lack of flights and prohibitive cost of tickets have put a stop to that bonanza. Rebeldes and Javier Vargas Las Dalias sought to create its own cast of stars by programming concerts of local bands. They are still one of the main reasons for going up to Sant Carles, and continue attracting the top figures of national rock, although there are fewer concerts. Los Rebeldes occupied its stage in 1992 for a memorable recital for which the hall proved too small. The island’s rockabilly scene was then numerous in members and prolific in bands like Rockavila, who won a competition run by the TV channel Cadena 100 and even made some waves outside the island, and Bourbon, with Dani, Medina and Jordi Fernández, the soul of Arma Sonora (who also played at the venue). They moved en masse to Las Dalias, littering the surroundings with mopeds and the odd dilapidated car. But the takings provided by so many people went down when these young people took to the botellón (street drinking parties), then a custom but without its present name, and their keenness for ‘kalimotxo’ made with Don Simón. It was from that heroic phase of real musicians that the story of bluesman Javier Vargas began. He appeared at Las Dalias with two Americans who hadn’t eaten for two days, recalls Juanito, who invited them in for a paella. Vargas and his friends passed round the hat to subsist, and performed among the stalls of the street market. The trio disappeared, but the guitarist came back ten years later, after making a name with his records, as the Vargas Blues Band. He has starred in major concerts on the island, where he also took refuge to escape from the world and its noise after his tours. Javier Vargas explains that he first visited the island in 1978, after Marley and also Eric Clapton had performed for the Ibizans, and he fell for its free spirit. In 1986 he and his two colleagues were hired to perform in Sant Antoni and ended up playing for four months in the indoor venue. He recalls that he experienced “an incredible atmosphere”, with Roger Taylor, drummer of Queen, often in the audience. “One day Harrison Ford even called by”. He recalls the sensation of playing in Las Dalias: “You feel as if you’re in a place apart from the world, and I believe that it’s still like that”.

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Glasford and Manolo Díaz During this decade, bands started, grew, and some even died in the venue, with combinations between musicians that varied with affinity and necessity. It was quite normal for a group to get together and improvise ad hoc around a musician who had arrived on the island without his band, as happened on several occasions with Carlos Segarra. An ideal frontman for reggae could appear, but with only his guitar as accompaniment, and find the rest of the group, who would carry him shoulder-high onto the stage, as happened with Glasford Howard, the mythical name of the nights of those years. He was an incredibly gifted singer who left his mark but inexplicably disappeared from the scene in June 1998, at an afterparty at Pachá which Chris González (for many years director of the musical programming of Las Dalias) called ‘Reggae Breakfast’, a concert with the singer and Manolo Díaz. Nothing else. That must have been a real luxury, with a guitarist who’d performed with Raimundo Amador, Javier Vargas (the Vargas Blues Band), Ariel Roth, Carlos Segarra, Loquillo and Nacho Garcia Vega, inside and outside Las Dalias - and inside and outside the island, because his services were often in demand outside. He was also one of the virtuosi chosen for the mythical ‘Palabra de Guitarra’, disc of 1995 that brought together the best chord-smiths in the country. Among the public, a delegation from Pachá and, wearing towels and flip flops to have breakfast on the way to the beach, actress Angel Molina and family, who lived in Sant Carles. “Glasford is the best I’ve seen after Bob Marley”, says Juanito, and knows what he’s talking about. For him, he formed the Rasdalians, with Díaz, iconic island guitarist, Dennis Herman and Jon Michel seconding the rastaman. Later, the musician organised a custommade band, The Glasford & the Providence, with which he composed most of his songs. The group is still working, with Emili Gener, Pedro Campuzano, Hugo Sócrate, Diego Ferral and Pep Estrada, as well as Glasford, although not on the islands. Around 2010 the young man from the island of Providence, nomad by nature, decided on a change of air, and today he’s still performing in Mallorca in smaller venues, although Ibiza is where his movements and his charisma with the public left a deeper impression. His are the verses of the first song sung by that famous Colombian, Shakira in English, ‘Un poco de amor’, in 1996. In the video it’s surprising to recognise the reggae star clean shaven and with his hair perfectly braided as if about to take his first communion. Throughout his long musical career, Glasford has also played with San Andrés singer Robert Taylor. He arrived on the island after making his name half-way across Latin America with the Magical Beat, a combo with up to 16 artists that popularised Jamaican rhythms in Colombia. When Manolo Díaz’ constant trips to work with musicians outside the island permitted, he was a regular in the best remembered concerts on that stage: the tributes. This was one of the ideas from the days of Chris González, in charge of musical management at the venue between 1997 and 2009. Due to lack of funds (it was getting complicated to hire many bands due to their rising fees), in Las Dalias they had to use imagination to retain their public. However, in 1998 the island saw a performance by Parkinson DC, one of the state-of-the-art bands of the time, considered a pioneer of a very buoyant indy scene of guitar pop sung in English, in their

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case, as El Inquilino Comunista and Dover would do later. Nacho García Vega gave a recital in the Sant Carles venue without Nacha Pop. That experience and the fleeting love story on the island was placed on record in his ‘Molan las gotas’, from his second solo LP, ‘Salto al vacío’. And then there’s Paul Collins, one of the emblems of American power pop that was eclipsed at its height by the eruption of the Knack and its ‘Get the knack’, which overshadowed them, in spite of such catchy songs as their ‘Rock’n’roll girl’, from 1979. So The Paul Collins Beat veered towards indie pop, becoming an icon of the genre, touring constantly for years. This is how the American landed on the islands. The musical director of Las Dalias recalls how they passed him the phone one day: “It’s someone called Paul Collins, from New York”, they said. He was going to give a solo acoustic concert in Menorca, and offered to come over to Ibiza. But González thought it over and opted for organising a band with Cayetano Sánchez - then in Statuas de Sal - Dennis Herman and Cristóbal Mascaró, to play his most guitar-friendly pieces. And he says that the result was so exceptional that Collins wanted to take Cayetano to New York as “the best guitarist” he had ever worked with. That year Peter Colours also gave their first concert in the venue. This local group is still on the road, but in their biography they describe how they played in the mythical Cavern in Liverpool, where the Beatles legend began, and took part in several festivals. Their sound is the best you can hear in Ibiza, with the Traford brothers in the lead roles. They have also had some great experiences, like the concert by the group Bonzo, which filled the venue with their African music. The garden began to come to life again with flamenco concerts (at first with bands like Makandé, with Mati Fernández on vocals and the cajón, and dancer Teresa Rojas), and performances by local rockers like Blues Dave or more experimental groups like those led by Jon Michel. But when Las Dalias recovered its power of attraction, these names started to group together in original formulas and, says González, “exclusives of the venue”. For example, “3 hombres, 3 guitarras”, with Blues Dave, Michell and Chris Lee, three very different musicians, but who found the key to supporting each other in incredible nights of live music. Or events like that unforgettable “Los borrachos somos gente inquebrantable”, which was to become an annual event. “We invented just about everything”, justified Juanito. And of course there were the tributes of local musicians to the great heroes of rock, or even to poets like Federico García Lorca. Any excuse for bringing together artists and starting to rehearse for the next challenge. To kick off with something that would make people talk, Juanito called his friend Carlos Segarra then passed the phone to González, who recalls that he asked “What happened on 3 February 1959?” They both remembered the air accident that cost the life of Buddy Holly, Ritchie Valens and J.P. ‘The Big Bopper’ Richardson, a date also known as “The day the music died”. That’s how the Catalan musician was involved in the 1999 tribute to the pioneer of rockabilly. And on stage with him for the three memorable nights they gave for Loquillo, who typically was somewhat tetchy, complaining that the island was “full of puto hippies”, as González recalls – were: Javi Andreu, Josele Marín (ex Bulldog) and David Serra,


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then part of Statuas.d.Sal and today triumphing in Catalonia with his Projecte Mut. Also Joan Barbel, the band’s bassist and guitarist at the time, today a producer, composer and reputed multi-instrumentalist, on tour with Gerard Quintana, leader of the legendary Sopa de Cabra. Among the unforgettable pictures of these days, the musical director recalls the very free and way-out interpretation of ‘La Abeja Maya’ with Javi Andreu in a state of semi-hallucination in the restaurant, and back-stage, the desperate search for the Segarra guitarist, who hadn’t appeared, to play ‘Peggy Sue’. Front of house, the public thought the Catalan musician had assumed some sudden airs of grandeur and was delaying his appearance to create excitement. There was even the odd boo that stopped just in time for him to start his recital. The tributes The concerts in homage to the mythical stars of rock had begun two years earlier, after a sudden flash of inspiration of Christian González, with the concert devoted to John Lennon on 8 December 1997 (seventh anniversary of the ex-Beatle’s assassination), culminating weeks of rehearsals with the dozen local musicians who he persuaded to take part in that experience. González explains that the music began an hour and a half late, when the public started to make their disapproval heard due to the delay. Unintentionally, Manolo Díaz, the lead guitar of the concert, was to blame, as was mother nature and her periods of gestation. Just that day, Fabi his wife had given birth to their first son, Daniel León. And having just witnessed the birth, he hit the road to Sant Carles to climb on stage then, guitar round his neck and carrying an amplifier, he greeted the applause with the words “it’s a boy”. A thunderous ovation cheered him on while he revved up with ‘Ticket to ride’ by the prolific Lennon. But the first tribute had heirs. After that glorious experience, Díaz introduced ‘Beautiful Boy’ into successive tributes to Lennon, a hint to those in the know that 8 December also coincided with the birthday of his son. And in 2000 it became a celebration of the musical heritage of the island and of the influence of an era on its heritage. After a tribute held in the Plaza de España in Santa Eulària, they started asking for signatures for Lennon to have his own street in the town. Not just due to the relationship of the ex-Beatle with the island - there was one, as proved by the photos of Dale Utterson, auctioned in June 2013 in Liverpool, in which a relaxed Lennon can be seen painting on one of the steps of a house that it’s not known whether he’d bought or leased it on the island. It was more for his influence in the youth counter-culture that colonised Las Dalias and the north of the island in the sixties, and has never left. The response of the authorities was not exactly rapid. It was five years later when the plaque dedicated to Lennon was finally unveiled next to Xarc secondary school. Although Christian González almost had a heart attack when he visited the place for the first time and found they’d spelled his name John ‘Lenon’, without the double ‘n’. He took a photo as a memento before having a fit and telling the authorities to put right the shameful mistake. On the list of the subjects for a tribute were other famous people: all the Beatles, Their Satanic Majesties (the Rolling Stones), the King of Rock himself, Elvis ‘the Pelvis’ Presley or of course, with his living image embodied there in Glasford, the lion of Jamaica, Bob Marley. ·

The music was provided by the best local talent: Chevy, Jürgen Graf, Carolina Guiral, Chris Lee, Dennis Hermann, Cristóbal Mascaró, Jon Michel, Rafa Peletey, Palau, Cayetano Sánchez, Fernando Hormigo, Victor Gresely, Juanma Redondo, Joris Peters, David Vincent and Chema Pellico took part in several of these events. And to make sure that the party did not flag, local rock dj Javi Box and Joan Ribas worked to extend the evening until dawn. Later there were also tributes to The Police, in a recital of unmatchable quality, to the Woodstock Festival, to Lennon and McCartney and, finally, to the never sufficiently appreciated George Harrison. Creedence Clearwater Revival, and also the group unanimously referred to as one of the major influences on modern music, Pink Floyd, also received the much-deserved homage of local artists, always including some surprise to keep rock fans guessing. In the case of the band of Roger Waters, it was the spectacular deployment of psychedelic projections on the façade of the Town Council of Santa Eulària, culminating in a musical climax such as few have enjoyed on the island. The tribute to the multi-talented Lord David Bowie of 2003, also held in Santa Eulària on the patron saint’s day, enjoyed the star appearance of a duo formed in the shade of the garden at Las Dalias four years before: Las Mentiras, made up of Coque Malla and Álex Olmedo, the alma mater of La Naranja China, a band unjustly ignored, perhaps because its sound was years ahead of its time. Their version of ‘Space Oddity’ stirred the whole audience into song, impressing those who know how hard the average Ibizan spectators are. Although it undoubtedly helped that Statuas.d.Sal had warmed up the concert with versions of the Duke. Las Mentiras, say those involved, was founded almost by accident in summer 1999. Coque Malla had left Los Ronaldos behind him a year before (for the first time) and was on the island on holiday. The opportunity came up to play in the venue for nothing, and his only condition was that he should be accompanied by his great friend Olmedo, who was his ‘pipa’ (trusty) on tour with Los Ronaldos for five years. Juanito recalls that Malla sent him the offer through one of the craftsmen in the street market, and he liked the idea, probably for the party spirit that the Madrid artist brought with him. At the time he had a small pub in Santa Eulària, the Piskolabis, run by Coto, who one night gave an ultimatum to Juanito, who was sharing a drink with Coque and Olmedo: “Either get them out of here or I’ll kill all three of you”. So the two musicians offered a simple concert, two guitars and two voices, with versions and most importantly, radiating good will that spread even to themselves. That was how they ended up giving the name to the duo and taking it on tour round small concert venues all over Spain, almost without promotion, but with great success with public and critics alike. Olmedo has said of that tour, which lasted several years, that Malla wanted to do everything almost in secret: “We’d drive somewhere, plug in and play”. Namasté 1999 is also the year of Namasté. It all began when Merel and Alok went to Las Dalias with their months-old son looking for a stall. Juanito knew nothing about them, “every week hundreds of people came to do the same”. “I put them in a space beside the bar, and they made look very pretty, with unusual objects and lots of colour”. The following Saturday they came back and I said they could set up their

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stall in the same place. A week later I gave them more space in the entrance of the gallery, so they could fit in “all their bits and pieces”. They half filled it with everything they’d brought. Later, the boss suggested they started a small ‘chai’, a bar with products from India. And the next step was to reserve them Wednesday nights “so Alok and his people had enough room and the craftsmen of the Es Canar street market could relax after holding out all day at Punta Arabí”. The first day they served fifty or so customers, attracted by the vegetarian food without alcoholic drinks, and with “four guys with drums” as the only musical input (the Benidrums were almost a permanent fixture in Las Dalias): what you could call a friends’ gettogether. “As if we’d met up in someone’s house, we all brought food and then we started to play”, as Juanito summed it up. But the following Wednesday it grew, and kept growing until in the end it was attracting hundreds of people. At that point, the owner imposed his will, insisting on “some beer and bottles of wine, because with just chai and water, we won’t make a living”. For many years, that concession was respected and the food remained vegetarian. After a couple of summers, the arrangements for the party were already so massive that they had to start to charge an entry fee of three euros, chicken feed in comparison to what was being paid to attend a party in any of the discotheques. The people who wanted to dance filled the garden, so Juanito decided that he would have to open the indoor venue too for the event. Until then, everything was progressing in the direction marked by the Las Dalias management. However, the mystical focus and atmosphere of the party eventually became more than they could cope with. So the former craftsmen turned themselves into promoters, took over the production and artistic direction, and have kept it going for the last 15 years, during which it has become the most attractive alternative party in Ibiza. Alok, Merel, Jon Michel and their people took control of a celebration that is a truly vital experience. Without sacrificing anything of its ‘underground’ nature, it has come to offer a style of how to experience the night aside from the enormous temples of canned music. The discotheques put on trance, but the garden has ethnic music in the widest sense, an Eastern sound, sometimes strange and experimental, with lots of Indian, Thai and Nepalese instruments. This ethnic sound, looking to Asia and India, has given the party both its name and its decor. Musicians like Prem Joshua, Highlight Tribe, Saigo, dj Toni Can Fly and Eva Pacífico, and the projections of Bamboo & Maya regularly create just the right atmosphere, with input from groups from all over the world. Like the Israelis Madboojah Project, who performed on the island for the first time last year, Fantuzzi, Swingindigentes, Anthea Neads and Andy Prince (ex-member of Sham 69 and today a spiritual virtuoso of the Chapman Stick) and Nathulal Solanki and his band, to mention only the most recent. They come to reinforce the evocative power of a party that aims to keep alive the age of love, in a bold fusion of world musicians where there’s also room for the best ‘trance’ djs on the international scene. Tribe of Frog were not long in appearing in this environment. A new producer for the island, although well known in England, with psychedelia and trance as their signs of identity, they’re preparing the way for the arrival of more underground sector. Institutional support Las Dalias was once again becoming a hotbed of musicians who ·

take to the stage one after another in a legion of initiatives that kept on coming in the first years of the decade, in collaboration with the local administrations. It was thanks to the Ibiza and Formentera Council, for example, that the Hermanos Menores cycle was organised, in which Menorcan bands like Six Fussion, Res Se, Knock Piluca and Los Gallos came to Sant Carles and in return, island groups like My Generation, Calientamorros, Iván Doménech and Can Raia Rock - one of the musical incarnations of Miquel Botja, who coincided with Digam Moro, also very prolific in his performances - travelled to Akelarre in Mahón. How did the Mallorcans of La Gran Orquesta Republicana get in on this plot, devised against the biggest of the Balearic Islands? Perhaps because their ska-punk sound escaped the ‘majority’ label. And because they sounded so good, as could be confirmed not once but twice, because they came back to Ibiza a year after their initial recital as part of the ‘Jornades Alternatives’ organised by Radio UC, the island’s free TV station. Radio UC contributed the ‘indie’ note with its Jornades, which promote the presence on stage of radical groups like Banda del Exceso, local punks with ‘hits’ like ‘Matutes is dead’, and Excrement, a metal group of really young kids, but of surprising quality, and who pull no punches, in 2001 acting as curtain-raisers for better known performers like Valencia’s Obrint Pas. That was a good year for those lucky enough to pass through the island and who knew what was happening in Sant Carles. Because there were surprises as major as a new concert by Charly García, more sardonic and avant-garde than ever. Chris González recalls that after the show he was surrounded by Argentine girls who his assistant had recruited during the performance to take “a quiet drink” backstage. Nothing censurable happened, assured the musical director of the time, because García only wanted to “feel at home”, although the scene must have seemed like a Roman orgy. In one of his two concerts the rocker gave his all, so much so that he ended the concert in his underpants, playing in an easy chair or on the ground, with the public all around him. “It was impressive”, adds Juanito. There was more to come. In June 2001 the venue spruced itself up to welcome a real legend of rockabilly, in favour of bringing the genre right up to date in the years of grunge like one of the members of the charismatic Stray Cats, with a garage sound and dirty as the times required, representing the renewed essence of 1950s rock in its seminal phase. No less a figure than bassist Lee Rocker, who appeared on the island with his new band, and thanks to him the public smashed the dance-floor with so much dancing. He and his musicians stayed in Cala de Boix, and González swears that in spite of looking like baddies, they gave way to the most recalcitrant voyeurism and took away as mementos hundreds of photos of topless girls which they snapped compulsively, above all playing beach paddle ball. This was a custom unheard of in California, where removing the top part of the bikini is banned. Apart from Peter Colours, locals performing in the venue included groups like False Alarm and Gaya, and the unclassifiable - and very good - Freidura, Nel.lo and Banda del Zoco, as well as the monumental Statuas.d.Sal, who counted their followers on the island in thousands and converted their concert of the day of Reyes (6 January) into a ritual, announced each year with a scandalous poster. (In the style of the Red Hot Chilly Peppers, one year they posed with socks as their

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event with several dates building up to the great final, normally held at Las Dalias because it was the most suitable venue. The prize was recording a disc, a dream come true for groups who were starting off. The growing local scene was also a hive of activity, thanks to programming like Nadal Jove, another of the initiatives once supported by the Administration, but that disappeared without an alternative a few years later when the tap of official grants was turned off. Although many bands didn’t survive more than a year or two, and in fact today only Peter Colours is still working, from that hotbed of groups has arisen an endless list of long-lived musicians: David Serra, Joan Barbel and Kiko Barrenengoa, currently in Fameliars but with a host of collaborations under way in mainland Spain and Mallorca in the most experimental scenario. Paco Fernández, flamenco and dance Paco Fernández, at the time crowned with a bushy head of hair, was already playing his special music in Sant Carles at the turn of the millennium, on his way to that evolution that was to make him a musician of world stature, when he had the idea of combining the guitar with ‘down tempo’, before it occurred to anyone to put a name to the genre - perhaps you’ll recognise ‘flamenco chill’. But his name was not alone on posters from the late 1990s on for his performances here: it was accompanied by José Padilla, his ally of the time at Las Dalias, who won international recognition for writing the soundtrack to sunsets, with multimillion sales. The relationship between the two has lasted for years, although only Fernández is still faithful to his summer programming in Las Dalias, always surrounded by musicians of exceptional stature to support his guitar playing, with Eva Redondo, Dr. Gwon, Juanma Redondo and Elvis Ferrera as his most stable group. Although its terrain seemed to tend towards rock, everything has been heard in the Sant Carles venue. The flamenco heritage of Las Dalias has been present from the start and has evolved with the passage of time, with the performances of Sal Flamenco, Alma Gitana, Paco Romero, Calima, guitarist Marcial and Funkalé, whose sound explored fusion in a natural and relaxed mood. And not just flamenco, jazz is also heard, with the No Tan Big Band, the origin of the Eivissa Jazz Big Band, with Óscar Giménez, Santi Bofill and other island musicians who were members of one the first wind groups on Ibiza, and including the Jazz Club with Gresely, Dennis Herman and Edu García. There was even a night when the resident rockers set out to play soul. And they took it so seriously that Dan Jiménez, Gresely, Jorge Ortiz, Miguel Fears and Cristóbal Mascaró all came out to play with matching elegant dark suits. Even ‘house’ had its moment, well into the 2000s, with several sessions by dj Soldado and David Moreno. Similarly, the garden has hosted the eastern dance of Nur Banu, Zorah and Zinue, the flamenco of Eva Redondo, and even the tango and mantras of Nina Hagen, in her most mystical phase. And the extraordinary appearance of the Molukan Moods Orchestra, a group from the Philippines who offered to perform one night and filled the hall, to the surprise of Juanito, who recalls it as a “fantastic” night. Like Tatamka, who in spite of its African name was a ska and pachanga band from Granada. As was also the case with Danza del Bongo, a group from Equatorial Guinea, and a band from Ghana for whose members Juanito had to get visas, moving heaven and earth. Later they prolonger their stay on the island in-

stead of returning to Africa, and this brought him “a real headache”, he confesses. In 2003 Las Dalias was chosen by the Hell’s Angels, before they were pursued by the police through half Europe, for a motorbike meet that filled Ibiza’s roads with spectacular Harleys. The accompanying music was not so important, but there was a lot of rock&roll. Around the venue they organised bikers’ games, group routes and acrobatics, while inside, beer and girls flowed freely, with mud fights and striptease on top of the bar’s boxes of Coca Cola. Fortunately, no-one really came to any harm and the experience was repeated for a couple of years, increasingly attracting a public who had nothing to do with two wheels. Two years later, Javier Vargas paid tribute to his friendship with Juanito and Las Dalias in an unforgettable concert in the most pure Vargas Blues Band style, with Manolo Díaz at his side, among other great musicians. It was one of his last outdoor recitals on the island, under a starry night in which classics of the genre could be heard. Vargas, as was already a tradition in this island oasis, premiered his umpteenth record before a public who cheered this warrior of the guitar from the first beat. Then in Sant Carles a young Argentine girl rocker had settled – she already had a lot of baggage on the other side of the Atlantic, and a fresh force that brought spectators to their feet. Marian Pellegrino, famous for this and for her phase with Lucila Cueva (a play on feminist words, because ‘Pellegrino’ is a fighter (‘peleona’) even without the guitar), formed a small musical trio as basic as assembling a drummer (Christian Roig, most times), a bassist, and taking everything else on her shoulders to do versions, from her loudest soul to the most recent rock songs. Her potency on stage and her charisma did the rest, amongst a public faithful to her bravado. Even today she’s still wandering around the island, but without renouncing her Argentine band, with which she meets up regularly. In 2008, the venue found itself once more full of good intentions and dreams that ended up going nowhere, when the most important thing failed: the public. Again there was an influential person involved, in this case Andy Taylor, the ultra-famous ex-guitarist of Duran Duran, who fled like a soul fleeing from the devil of fame, in the days when the ‘new romantics’ filled the radios with the cloying music intoned by his colleague Simon Lebon and Spandau Ballet. And took refuge on an island whose apathy towards the famous was legendary. But he didn’t flee from music. At home here, he has gone on working all these years. They say he suffered a certain audience phobia, but Christina González maintains that his allergy if any was only to large concert halls full of howling adolescents: “He’s one of the few rock stars I know who has been married to the same woman for 25 years”, he adds with assurance. Anyway, one of the rare occasions when Taylor decided to come out of his shell was in summer 2006. He got going with the Las Dalias the Garden Parties, with English groups and Paco Fernández as curtain raisers. Emboldened, two years later he programmed Plugged, a minifestival with six top Anglo-Saxon bands in which he unveiled his new group in a debut concert on the island. He was accompanied by The Sneakypeeks, The Natives, Hungover Stuntmen, Underground Heroes and The Electric City, all on the list of presumed candidates to make it with the mass public sooner rather than later: what a billing. González explains that two parallel stages were planned, one in the garden an


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only item of clothing, except that they didn’t wear them on their feet). In collaboration with the local television station, Cadena 100, they organised Imaginarock, a national competition in which Ibizan groups like Statuas (who won it in 1995) and Belcebú Toys, runners-up in 1998, took part. Then at island level, Sargantana Rock became an open door to the promotion of new musicians, in an event with several dates building up to the great final, normally held at Las Dalias because it was the most suitable venue. The prize was recording a disc, a dream come true for groups who were starting off. The growing local scene was also a hive of activity, thanks to programming like Nadal Jove, another of the initiatives once supported by the Administration, but that disappeared without an alternative a few years later when the tap of official grants was turned off. Although many bands didn’t survive more than a year or two, and in fact today only Peter Colours is still working, from that hotbed of groups has arisen an endless list of long-lived musicians: David Serra, Joan Barbel and Kiko Barrenengoa, currently in Fameliars but with a host of collaborations under way in mainland Spain and Mallorca in the most experimental scenario. Paco Fernández, flamenco and dance Paco Fernández, at the time crowned with a bushy head of hair, was already playing his special music in Sant Carles at the turn of the millennium, on his way to that evolution that was to make him a musician of world stature, when he had the idea of combining the guitar with ‘down tempo’, before it occurred to anyone to put a name to the genre - perhaps you’ll recognise ‘flamenco chill’. But his name was not alone on posters from the late 1990s on for his performances here: it was accompanied by José Padilla, his ally of the time at Las Dalias, who won international recognition for writing the soundtrack to sunsets, with multimillion sales. The relationship between the two has lasted for years, although only Fernández is still faithful to his summer programming in Las Dalias, always surrounded by musicians of exceptional stature to support his guitar playing, with Eva Redondo, Dr. Gwon, Juanma Redondo and Elvis Ferrera as his most stable group. Although its terrain seemed to tend towards rock, everything has been heard in the Sant Carles venue. The flamenco heritage of Las Dalias has been present from the start and has evolved with the passage of time, with the performances of Sal Flamenco, Alma Gitana, Paco Romero, Calima, guitarist Marcial and Funkalé, whose sound explored fusion in a natural and relaxed mood. And not just flamenco, jazz is also heard, with the No Tan Big Band, the origin of the Eivissa Jazz Big Band, with Óscar Giménez, Santi Bofill and other island musicians who were members of one the first wind groups on Ibiza, and including the Jazz Club with Gresely, Dennis Herman and Edu García. There was even a night when the resident rockers set out to play soul. And they took it so seriously that Dan Jiménez, Gresely, Jorge Ortiz, Miguel Fears and Cristóbal Mascaró all came out to play with matching elegant dark suits. Even ‘house’ had its moment, well into the 2000s, with several sessions by dj Soldado and David Moreno. Similarly, the garden has hosted the eastern dance of Nur Banu, Zorah and Zinue, the flamenco of Eva Redondo, and even the tan·

go and mantras of Nina Hagen, in her most mystical phase. And the extraordinary appearance of the Molukan Moods Orchestra, a group from the Philippines who offered to perform one night and filled the hall, to the surprise of Juanito, who recalls it as a “fantastic” night. Like Tatamka, who in spite of its African name was a ska and pachanga band from Granada. As was also the case with Danza del Bongo, a group from Equatorial Guinea, and a band from Ghana for whose members Juanito had to get visas, moving heaven and earth. Later they prolonger their stay on the island instead of returning to Africa, and this brought him “a real headache”, he confesses. In 2003 Las Dalias was chosen by the Hell’s Angels, before they were pursued by the police through half Europe, for a motorbike meet that filled Ibiza’s roads with spectacular Harleys. The accompanying music was not so important, but there was a lot of rock&roll. Around the venue they organised bikers’ games, group routes and acrobatics, while inside, beer and girls flowed freely, with mud fights and striptease on top of the bar’s boxes of Coca Cola. Fortunately, no-one really came to any harm and the experience was repeated for a couple of years, increasingly attracting a public who had nothing to do with two wheels. Two years later, Javier Vargas paid tribute to his friendship with Juanito and Las Dalias in an unforgettable concert in the most pure Vargas Blues Band style, with Manolo Díaz at his side, among other great musicians. It was one of his last outdoor recitals on the island, under a starry night in which classics of the genre could be heard. Vargas, as was already a tradition in this island oasis, premiered his umpteenth record before a public who cheered this warrior of the guitar from the first beat. Then in Sant Carles a young Argentine girl rocker had settled – she already had a lot of baggage on the other side of the Atlantic, and a fresh force that brought spectators to their feet. Marian Pellegrino, famous for this and for her phase with Lucila Cueva (a play on feminist words, because ‘Pellegrino’ is a fighter (‘peleona’) even without the guitar), formed a small musical trio as basic as assembling a drummer (Christian Roig, most times), a bassist, and taking everything else on her shoulders to do versions, from her loudest soul to the most recent rock songs. Her potency on stage and her charisma did the rest, amongst a public faithful to her bravado. Even today she’s still wandering around the island, but without renouncing her Argentine band, with which she meets up regularly. In 2008, the venue found itself once more full of good intentions and dreams that ended up going nowhere, when the most important thing failed: the public. Again there was an influential person involved, in this case Andy Taylor, the ultra-famous ex-guitarist of Duran Duran, who fled like a soul fleeing from the devil of fame, in the days when the ‘new romantics’ filled the radios with the cloying music intoned by his colleague Simon Lebon and Spandau Ballet. And took refuge on an island whose apathy towards the famous was legendary. But he didn’t flee from music. At home here, he has gone on working all these years. They say he suffered a certain audience phobia, but Christina González maintains that his allergy if any was only to large concert halls full of howling adolescents: “He’s

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The Theatre Trust

as with wines, not all the Las Dalias vintages have been good, but the sum of its harvests form a solid and unforgettable heritage one of the few rock stars I know who has been married to the same woman for 25 years”, he adds with assurance. Anyway, one of the rare occasions when Taylor decided to come out of his shell was in summer 2006. He got going with the Las Dalias the Garden Parties, with English groups and Paco Fernández as curtain raisers. Emboldened, two years later he programmed Plugged, a minifestival with six top Anglo-Saxon bands in which he unveiled his new group in a debut concert on the island. He was accompanied by The Sneakypeeks, The Natives, Hungover Stuntmen, Underground Heroes and The Electric City, all on the list of presumed candidates to make it with the mass public sooner rather than later: what a billing. González explains that two parallel stages were planned, one in the garden an one inside. After two months of rehearsals, the date got nearer without the organisation sensing that clouds were gathering: “Against all odds, Spain was classified for the final of the European Cup, which was to be played the same day”. To counter this, giant screens were set up in the venue. Too late: only 200 people came. In a sign of the times, as the end of the decade neared the music of the nights of Las Dalias started to leave rock behind, programming it less often, perhaps due to exhaustion or saturation of the local bands. There were still some great nights of music, but spacing the doses. Other rhythms sounded, like those of Navajita Plateá, the flamenco group who had a huge hit with their ‘Noches de Bohemia’, but who weren’t right for Sant Carles, although an ecstatic and numerous public sang along throughout the concert. 2009 was the last year with Christian González in charge of the musical programming, and the venue’s programming gave increasing weight to trance, imposed from that pole of attraction, Namasté. In its wake came new promoters for new festivals with fluorescent and psychodelia as a common link. Trance was even programmed live by bands like the Russians, Goatika, financed by a businessman from their country. There are three compilations from these

years in which the most emblematic musicians of the time left their mark on the characteristic sound of Las Dalias. From the most conventional rock to the most organic chill out, performed live with real instruments, were packaged for posterity as ‘Feeling Ibiza’ and ‘Acoustic Ibiza’. The former was produced by Lenny Ibizarre, a musician who was a million seller, and who at one time in his career was based on the island. He became one of the fiercest defenders of its essence and of the role of music in transmitting it, as he himself did for quite a while by setting to music the unhurried rhythm of afternoons in Las Dalias. He was also co-promoter of the Dj Awards, proclaiming that this is the island of electronics in the full width and breadth of the term. As with wines, not all the Las Dalias vintages have been good, but the sum of its harvests form a solid and unforgettable heritage. And the best thing of all is that it is still growing, because this romance with music has no end in sight. Even when it seemed that the mythical venue was neglecting its past, something happened to revive it. Today, Las Dalias hosts the pre-concerts that announce the Rototom Sunsplash, and promoters dream about achieving full houses by bringing to the island some of the icons of reggae taking part in the festival at Benicàssim. It is also the permanent base of the select musical dates of Nightmares on Wax, in other words, George Evelyn and all who want to work with him. And the street markets are a total experience for the senses in which the music of bands like Azibi and El Rostro de la Medusa are essential elements. Opportunities to bring good artists on stage are rarely missed, and you only have to keep an eye on the programming to find yourself listening to the notes of a fine guitar, produced with mastery on the simple stage in Sant Carles, or in its secluded garden: an experience that the biggest monsters of rock of all time allowed themselves. That has to mean something.


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Secretos, anécdotas y vicios de las estrellas Secrets, anecdotes and vices of the stars

Ángeles del Infierno

No es lugar para los Ángeles del Infierno En Las Dalias han pasado muchas cosas. Como restaurante y sala de fiestas, allí podía celebrarse una boda por todo lo alto mientras en el salón interior se daban un homenaje de rock duro los heavies más recalcitrantes. Pero cada uno en su sitio, y sin mezclarse. Sin embargo, en una ocasión se produjo un malentendido. Era una mañana soleada de invierno de los años 80, cuando en el bar vieron asomarse desde una esquina a un grupo de cinco heavies con mala pinta: chupas de cuero, greñudos como pocos y malcarados, con sus vaqueros de pitillo y camisetas a juego. Accedieron al bar por la puerta del jardín y vieron cinco mesas primorosamente montadas. Era la hora de comer, y preguntaron: “Esto es Las Dalias, ¿verdad?”. “Sí”, respondió el camarero. “No me jodas, tío, ¿pero cómo vamos a tocar aquí?”, exclamó con espanto uno de los melenudos, que empezaron a maldecir su suerte. “Ah, ¿que sois los Ángeles del Infierno? No, no es aquí, es arriba”, aclaró el responsable del local, que les dejó mucho más tranquilos cuando les enseñó la sala de conciertos, oscura y diáfana, como debe de ser. ·

No place for Hell’s Angels Many things have happened in Las Dalias. As a restaurant and night club you could celebrate a wedding in style, while inside a homage to hard rock of the most diehard heavies could be going on. But everything in its place, and without mixing things up. However on one occasion, a misunderstanding did occur. It was a sunny winter morning in the 1980s, and in the bar a group of five shady-looking heavies were huddled in a corner: leather jacketed, hairy and fierce looking, with their skinny jeans and matching tee-shirts. They got to the bar by the garden door and saw five nicely set up tables. It was lunch time, and they asked: “This is Las Dalias, isn’t it?” “Yes”, responded the waiter. “You’re kidding, man, how are we going to play here?”, exclaimed one of the hairies, alarmed, starting to curse his luck. “Oh, you’re the Hell’s Angels? No, it’s not here, it’s upstairs”, explained the manager, and they were reassured when he showed them the venue, dark and cavernous, as it had to be.

Los bises, en un mitin Los Ángeles del Infierno podían haber tenido mucha peor suerte. Como los Brighton 64. Como evoca el nombre, esta era una banda mod que se formó en Barcelona con los hermanos Ricky y Albert Gil (hermanos a su vez de la actriz Ariadna Gil, y que más adelante pondrían en marcha el grupo Matamala) como corazón creativo. Tuvieron algún éxito fuera del reducido público de esta tribu juvenil, y con los años lograron un directo potente que presentaron en salas como la de Sant Carles. Juanito Marí no recuerda muy bien por qué, pero tras terminar el concierto en Las Dalias les tuvo que comunicar dónde iban a tener que tocar después: “¡En un mitin del PP!”, explica, recordando la cara de fastidio que le pusieron los Gil y compañía, que se tuvieron que ir en furgoneta a Vila para rematar un acto electoral en Vara de Rey. A las barricadas por sorpresa Ser cabeza de cartel significa tener el mejor equipo, más potencia de sonido, las mejores luces del espectáculo y todo a los pies de la banda. Cuesta alcanzar ese honor, pero no siempre es un privilegio. Los navarros Barricada tuvieron una mala experiencia en 1998, cuando un sinfín de bandas de la isla salieron a tocar de teloneros en el Sant Pepe Rock. Se hicieron las tantas y terminaron actuando a las cuatro de la madrugada, cuando ya había desaparecido la mitad del público. Años después, en otro concierto en el recinto de Can Bufí, les tocó el papel de teloneros, pero se encontraron con que les faltaban watios a mansalva, algo inapropiado para su rock duro. Se agarraron un cabreo monumental, pero, de pronto, se encontraron con Juanito. Ya habían tocado hace tiempo en Las Dalias, y el líder del grupo, el Drogas, dijo: “Venga, vámonos a Las Dalias”, así que se cogieron los instrumentos y subieron hasta Sant Carles para ofrecer un vibrante concierto sorpresa con el que se desquitaron del disgusto. Sant Carles contra Navarra Las Dalias tuvo durante muchos años un equipo en las ligas laborales, que se enfrentó en una ocasión contra los navarros de Barricada en un partido de fútbol sala. “Cómo corría el Drogas, el puto canijo”, recuerda Juanito. Sobre el nivel de la contienda, El Pirata recuerda que “era algo penoso: los rockeros eran malísimos”. Entre las imágenes más frikis de la banda hay una de todos sus miembros despojados de sus chupas de cuero y vestidos de corto, a cual más colorista, con la sierra de Morna recortada al fondo y en la cancha de Sant Carles entre almendros e higueras. De pesca con Los Rebeldes y uno más Los miembros del grupo catalán Los Rebeldes estuvieron alojados en la casa payesa de la familia de los Marí. Un día se marcharon a pescar con Juanito y Lluquí, con su llaüt, pero a la hora de embarcar Los Rebeldes se olvidaban de algo: “Falta uno, falta uno”, decían. “¿Pero no estábamos todos?”, respondió el anfitrión. “Que no, que falta uno...

Encores, at a rally The Hell’s Angels could have done a lot worse. Like Brighton 64. As its name suggests, this was a mod band formed in Barcelona with brothers Ricky and Albert Gil (brothers of actress Ariadna Gil, later to start the group Matamala) at its creative heart. They had some success outside the specialist public of this youthful tribe, and over the years achieved powerful live performances that they presented in venues like Sant Carles. Juanito Marí does not quite remember why, but after finishing the concert in Las Dalias he had to tell them where they were to play later: “At a meeting of the PP!”, he explains, recalling the expression of disgust put on by the Gils and company, who had to take their van to Vila, to close an electoral event in Vara de Rey. At the barricades by surprise Being top of the bill means having the best equipment, the most sound, the best lights in the show and everything the band wants. It’s hard to get that honour, but it’s not always a privilege. The Navarre group Barricada had a bad experience in 1998, when a long list of island bands came on to play as curtain raisers in Sant Pepe Rock. There were so many that their performance finished at four in the morning, by when half the public had already disappeared. Years later in another concert at Can Bufí they were curtain raisers, but their amplifiers didn’t give enough sound, a problem for their hard rock. They kicked up an almighty fuss but suddenly they thought about Juanito. They’d already played in Las Dalias, and the leader of the group, El Drogas, said: “Come on, let’s go to Las Dalias”, and they picked up their instruments and went up to Sant Carles to offer a lively surprise concert to work off their annoyance. Sant Carles versus Navarre For many years Las Dalias had a team in the Ligas Laborales, which once came up against the Navarre group Barricada in a game of five-a-side football. “How El Drogas ran, the little shrimp”, recalls Juanito. On the level of the match, El Pirata recalls that “it was terrible: the rockers were awful”. Among the most freaky images of the band there is one of all its members stripped of their leather jackets and dressed in shorts, a real spectacle, with the jagged mountain range of Morna in the background and on the field at Sant Carles between almond and fig trees.


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Ya está aquí”. Era la botella de Jack Daniels. En aquella escapada pusieron unos palangres, torraron sobrasada en Tagomago -en las cuevas que Jack Guerin y un francés habían estado habitando durante meses, esculpiendo la arenisca- y después levaron los palangres, con los que capturaron un montón de morenas y congrios. Dieron buena cuenta de la pesca con un fantástico ‘guisat de peix’ en la casa de Juanito, Can Gat. Y tras el bolo, cuando tenían que volver a la ciudad condal y a su ritmo de vida habitual, Carlos Segarra, el líder de la banda, le dijo a Juanito: “Ahora somos otros”. El carnívoro noctámbulo El mito del rock argentino Charly García produjo desde Eivissa la música de toda una generación de rockeros de su país: desde Zeleste Carballo a Los Abuelos de la Nada pasaron por sus manos para grabar alguno de sus discos en sesiones interminables en los Estudios Mediterráneo. Tan largas eran que García salía a cenar bien entrada la madrugada. Afortunadamente para él, devoto de la carne, como buen argentino, la barbacoa de Las Dalias funcionaba sin pausa, incluso a las tres de la madrugada, cuando él terminaba su jornada laboral. Así trabó amistad con Juanito y cenaron juntos muchas noches. En una de ellas se pusieron de acuerdo para organizar aquel concierto legendario de 1984. Adictos a los marshalitos No hay heavy ni rockero de pro que se suba a un escenario si no cuenta con ‘amplis’ Marshall. En los 80 se ponían incluso como atrezzo para sus actuaciones en playback, cuando la música aún tenía un sitio en las parrillas televisivas. Pero la cosa llegó a adquirir tintes de plaga entre los músicos fanáticos que pasaban por la casa de Juanito, donde se alojaban los días que actuaban en Las Dalias. En la versión más reducida de la marca, los amplificadores pequeños que se podían ajustar a la cintura del pantalón gracias a una pinza. Así, el músico profesional podía llevarlo sujeto a la cadera y no dejar de tocar donde quisiera. “Se podían pasar todo el día así, en el campo, montaña arriba. Me tenían aburrido”, recuerda el propietario de Las Dalias, sobre todo en el caso de Los Rebeldes. El reencuentro con el blues Juanito aún recuerda cuando Javier Vargas volvió a su restaurante. Vestía su característico sombrero tejano y le preguntó: “Hola, ¿eres Juan?”, y este le contestó: “Sí”. “¿Te acuerdas de mí?, soy Javier Vargas”, y el dueño de Las Dalias le contestó: “No”. “¿Te acuerdas de cuando tocaba por aquí?”. “¡Ah sí, ahora me acuerdo!”, respondió su interlocutor… “No, es que ahora tengo un grupo, la Vargas Blues Band, y ya hemos tocado con monstruos como BB King...” Así, charlando y recordando viejos tiempos, se les ocurrió rememorar aquellos años con un nuevo concierto, y así volvió a sonar la guitarra del gran bluesman español en Las Dalias. El rasta que nunca volvió PI Man viajó a Eivissa para tocar en Las Dalias y, como buen rasta, se trajo su propio alijo de hierba, que a pesar de ser de un tamaño considerable, era exclusivamente para su consumo personal. Era un tipo muy místico. Pero la Guardia Civil no estuvo muy de acuerdo con sus explicaciones y le detuvo ipso facto al descubrir la ·

Fishing with Los Rebeldes and one more Members of the Catalan group Los Rebeldes were staying in the country house of the Marí family. One day they went fishing with Juanito and Lluquí, in his llaüt, but when it was time to get on board, Los Rebeldes had forgotten something: “One of us is missing”, they said. “But aren’t we all here?”, responded the host. “No, someone’s missing... Here he is”. It was the bottle of Jack Daniels. On that escapade they ran out some fishing lines, toasted sobrasada in Tagomago - in the caves that Jack Guerin and a Frenchman had been occupying for months, sculpting the sand- then took the lines and used them to catch lots of moray and conger eels. They made good use of the fishing with a fantastic ‘guisat de peix’ (fish stew) in Juanito’s house, Can Gat. And after the party, when they had to go back to Barcelona and their normal pace of life, Carlos Segarra the leader of the band said to Juanito: “Now we’ve changed”. The night-owl carnivore Charly García, that myth of Argentine rock, produced the music of a whole generation of rockers of his country from Eivissa: everyone from Zeleste Carballo to Los Abuelos de la Nada passed though his hands to record some of their discs in interminable sessions in Estudios Mediterráneo. They took so long that García left to have dinner well into the small hours. Fortunately for him, a devotee of meat like any good Argentine, the Las Dalias barbecue was on the go continuously, even at three in the morning when he had ended his working day. That was how he made friends with Juanito and they ate together many nights. In one of these meetings they came to an agreement for organising that legendary concert of 1984.

secretos, anécdotas y vicios de las estrellas • secrets, anecdotes and vices of the stars

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I played around here?” “Ah yes, now I remember!” responded his interlocutor… “It’s just that now I’ve got a group, the Vargas Blues Band, and we’ve already played with monsters like BB King...” So chatting and recalling old times, they had the idea of recalling those years with a new concert, and so the guitar of the great Spanish bluesman sounded in Las Dalias again.

Barricada, antes de un partido pachanga en Sant Carles.

ingente cantidad de marihuana. Le encerraron en el calabozo y, después de unas desesperadas gestiones de los responsables de la sala, donde le esperaban para actuar, lograron que saliera libre el mismo día del concierto. Actuó, como buen profesional, y añadió que no volvería jamás a pisar la isla. Y según consta a todos los implicados, así ha sido hasta la fecha.

Addicted to “marshalitos” No heavy fan or real rocker would deign to climb on stage if there are no Marshall “amplis”. In the 1980s they were even used as props for performances in playback, when music still had a place on television. But things went too far among the fanatical musicians that passed through Juanito’s house, where they stayed on the days they performed in Las Dalias. In the smallest version of the brand, the small amplifiers could be attached to the waist with a clip. So professional musicians could attach them at the hip and play wherever they liked. “They could spend all day like that, in the country, in the mountains. They bored me”, recalls the owner of Las Dalias, above all in the case of Los Rebeldes.

La penitencia de Ron Wood Rigurosamente cierto. Una de tantas noches, un borracho se hace notar en exceso. Diría después que le echaron por poner los pies sobre la mesa, pero estaba siendo gritón y grosero, y el camarero, Toni Marí, dijo: “Hasta aquí hemos llegado”, y le echó del local. Por supuesto, no tenía ni idea de quién era el alborotador, que no era otro que el inefable Ron Wood, guitarrista de los Rolling Stones. Pero la historia tiene un epílogo. El día que echaron a Wood, le acompañaba un amigo, que también lo es de la familia Marí, el artista Lance Tilbury –el pueblo de Sant Carles quedó literalmente tomado por la boda de su hija Charlotte, a la que acudió el príncipe Guillermo de Inglaterra y la que entonces solo era su novia, Kate Middleton-. Tilbury vivía en una casa cercana al centro de la localidad y volvió a Las Dalias para aclarar lo sucedido. Pedía comprensión para el Stone, porque había bebido, e intercedía por su amigo. Los de la casa, que seguían en la inopia, conminaron a Tilbury a reconducir al individuo en cuestión. “Es que ha venido unos días a descansar, es el guitarra de los Rolling”, explicó. “Ya lo podías haber dicho antes, ¿no?”, le replicaron al caer del guindo. Al cabo de un par de días, Wood volvió para congraciarse con la casa y se trajo bajo el brazo toda la discografía del grupo firmada por sus miembros, y se la regalaron a Juanito. “Ahora la tiene mi sobrino, que es más rockero que yo”, admite el empresario.

Re-encounter with the blues Juanito still recalls the time when Javier Vargas returned to his restaurant. He was wearing his characteristic Texan hat and he asked him: “Hi, are you Juan?”, and he replied: “Yes”. “Do you remember me? I’m Javier Vargas”, and the boss of Las Dalias replied: “No”. “Do you remember when

Mick Jagger, descubierto Mick Jagger ha visitado Sant Carles en numerosas ocasiones, pero la última fue de lo más sonado por el operativo y la intricada logística que se desarrolló para hacerlo posible. Fue hace unos cinco años, cuando por el mercadillo, un sábado, empezó a correr la voz de que ‘morritos’ Jagger pululaba en-

The rasta who never returned PI Man travelled to Eivissa to play in Las Dalias and like a good rasta, brought his own consignment of ‘grass’, which in spite of being of considerable size, was exclusively for his personal consumption. He was a very mystical guy. But the Civil Guard was not very happy with his explanations and detained him ipso facto when they discovered the enormous quantity of marihuana. They shut him up in the police cells, and after some desperate negotiations by those responsible for the venue, where they were waiting for him to perform, they managed to get him freed the day of the concert. He performed, like a good professional, but added that he would never again set foot on the island. And as everyone involved can verify, up to now he’s kept his word. The penance of Ron Wood This is a true story. On one of so many nights, a drunk made himself just too obnoxious. He’d claim afterwards that they threw him out for putting his feet on the table, but he was being noisy and crude, and the waiter Toni Marí said: “That’s enough”, and threw him out. Of course, he had no idea who the troublemaker was: none other than the unspeakable Ron Wood, guitarist of the Rolling Stones. But the story has an epilogue. The day they threw out Wood a friend was with him, who was also a friend of the Marí family, the artist Lance Tilbury. The village of Sant Carles had been literally taken over for the wedding of his daughter Charlotte, to which Prince William of England had come with the girl who was only his girlfriend then, Kate Middleton. Tilbury was living in a house near the village centre and returned to Las Dalias to explain what had happened. He begged forgiveness for the Stone because he’d been drinking, and interceded for his friend. The people who ran the house, none the wiser, asked Tilbury to give the individual in question a telling off. “It’s just that he’s come here for a few days’ rest, and he’s the guitar of the Stones”, he pleaded. “You could have said that before, couldn’t you?” they grumbled when they realised the situation. After a couple of days, Wood returned himself to apologise and brought under his arm all the group’s records signed by its members, and gave them to Juanito. “Now my nephew has it, he’s more of a rocker than me”, admits the businessman. Mick Jagger, discovered Mick Jagger has visited Sant Carles on numerous occasions, but the last was the most famous due to the way it happened and the intricate logistics put in action to make it possible. It was some five years ago that in the street market one Saturday a rumour started to spread, that ‘mouth’ Jagger was wandering around among the stalls. But as soon like as the news began to spread between the thousands of visitors in the crowd, out of nowhere half a dozen bodyguards appeared and took him discreetly, without a fuss


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tre los tenderetes. Pero tan pronto como se empezó a extender la noticia entre los miles de visitantes que lo abarrotaban, de la nada surgieron media docena de guardaespaldas que se lo llevaron discretamente, sin escándalo pero sin pausa, hacia la salida más cercana. Allí les esperaba un coche al que subieron todos para desaparecer por donde habían venido, aunque con menos sigilo que cuando llegaron. En total, el vocalista de ‘Satisfaction’ se paseó alrededor de una hora entre el gentío antes de ser detectado. Toda una marca. Afíname la batería, por favor Era tradición, en los directos de muchas bandas heavies de los 80, el cambiarse los papeles para los bises: el batería se ponía a la guitarra, el teclista al bajo y cantaba el guitarra solista, por ejemplo, para deleite del público y divertimento de la banda. Y así lo hicieron los miembros de Manzano, la banda en torno a José Antonio Manzano, que cuando se fueron a los bises tras su concierto en Las Dalias, tras varias semanas enclaustrados para parir su nuevo disco en Sant Lorenç, se les ocurrió rizar el rizo y llamaron al escenario al productor para que cantara alguno de los temas que había ayudado a crear. Vicente, Mariskal, Romero se subió a las tablas sin achantarse y se fue al micrófono mientras el resto se ajustaba los instrumentos. Después de aclararse la garganta, Romero se gira a Manzano, que se había sentado a la batería, y le suelta: “Ésta tócala en ‘la’”. El Pirata y ‘Roberto Planto’ Durante décadas, El Pirata estuvo al frente de uno de los programas más escuchados por los seguidores del rock duro en nuestro país: ‘La emisión Pirata’, que aún hoy se puede seguir en Internet. Pero en los tiempos gloriosos del sonido metalero, su programa tenía un espacio reservado en una radiofórmula de éxito, y era capaz de sentar frente a sus micrófonos a leyendas del rock como Robert Plant, que iba a cantar en acústico para los oyentes y ensayaba su saludo antes de la emisión: “Hola, España. Soy Roberto Planto”, recitaba cuando Juan Pablo Ordúñez, El Pirata, se interesó por su buen nivel de castellano. “Es que tengo casa desde hace muchos años en Ibiza”, le contestó el vocalista de Led Zeppelin. El cachondeo de los peludos Una noche en la isla con Obús, tras la presentación del nuevo disco a la prensa, la banda sacó a toda la tropa de fiesta y acabaron en un conocido club de Vila, los veinte melenudos que eran, rodeando la barra más cercana a los aseos. “No había mucha gente”, explica El Pirata, que les acompañaba, pero su presencia, enfundados en sus cueros y con una birra siempre en la mano, no era precisamente discreta. Y cada vez que pasaba una chica cerca de ellos hacia los WC, la panda se desmelenaba y la seguían hasta los aseos con requiebros y piropos, “siempre de lo más inofensivo”, matiza el locutor. Hasta que el personal de seguridad intervino para echarles una primera vez. Entraron después, pero volvieron a hacer lo mismo con la siguiente muchacha, y volvieron a echarlos, y así se pasaron unas horas de lo más amenas, visitando los baños fugazmente para que los volvieran a echar. “Si alguien hubiera filmado la escena, fue de traca….”, apostilla El Pirata. ·

but very quickly, towards the nearest way out. There, a car was waiting and they all got in, disappearing back to where they had come from, although with less discretion then when they arrived. In total, the singer of ‘Satisfaction’ had spent around an hour among the people before being detected. Quite an achievement. Tune me the drum, please In the live performance of many heavy bands of the 1980s it was a tradition to change roles for encores: the drummer picked up the guitar, the keyboards took the bass and the solo guitar sang, for example, to the delight of the public and amusement of the band. This was the idea of the members of Manzano, the band with José Antonio Manzano, who when they did encores after their concert in Las Dalias, after several weeks shut away to record their new disc in Sant Llorenç, thought they’d go even further and called the producer to the stage, to sing some of the songs that he’d helped to create. Vicente, Mariskal and Romero bravely jumped on stage and went to the microphone, while the rest tuned their instruments. After clearing his throat, Romero turned to Manzano, who had sat down at the drums, and shouted: “Play it in “A”. El Pirata and ‘Roberto Planto’ For decades, El Pirata was in charge of one of the programmes most listened to by the followers of the hard rock in our country: ‘La emisión Pirata’, which even today can be followed on the Internet. But in the heyday of the metal sound, his programme had a special space reserved in a successful radio formula, and he could sit down in front of his microphones such legends of rock as Robert Plant, who sang in acoustic for the listeners and was rehearsing his greeting before the broadcast: “Hi, Spain. I’m Robert Plant”, he said, when Juan Pablo Ordúñez, El Pirata, asked about his good level of Spanish. “For years I’ve had a house in Ibiza”, replied the Led Zeppelin singer. The fooling around of the “peludos” One night on the island with Obús, after the presentation of the new disc to the press, the band took the whole troop out partying and ended up in a well-known club in Vila, twenty long-haired guys, grouped around the bar nearest the toilets. “There weren’t many people there”, explains El Pirata, who went with them, but their presence, covered in leather and with a beer always in their hands, was not exactly discrete. And whenever a girl went by to the nearby WCs, the band went mad and followed her to the toilets with compliments and “piropos”, “always inoffensive”, explained the presenter. Until the security staff intervened, throwing them out for the first time. They went back in, but did the same with the next girl, and they were thrown out again. So they spent a few fun hours like that, visiting the toilets briefly to get themselves thrown out again. “If only someone had filmed the scene, it was priceless….”, laughed El Pirata.

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y la música sonó...

and the music played in... “Los Basurons”, “Hifi”, “Los tres de la Isla” y el “Dúo San Carlos” fueron los primeros grupos que actuaron en la sala de fiestas

“Los Basurons”, “Hifi”, “Los Tres de la Isla” and the “Duo San Carlos” were the first groups to perform in the night club

Juan Marí pensó en Toni Colomar para que le pusiera música al nuevo local que estaba levantando junto a la carretera de Sant Carles. El agricultor y carpintero lo llevaba en secreto -“nadie sabe lo que estoy construyendo”-, pero a él se lo dijo: “Es una sala de fiestas. ¿Tú te atreverías a montar una orquesta con gente de Sant Carles para que todo quede en el pueblo?”, y éste aceptó el reto. Colomar tocaba el laúd y ya se había fogueado en los escenarios de Santa Eulària con otras formaciones, siempre con la música “como afición”, porque, a pesar de haber tocado en las noches de más de 40 temporadas turísticas, no se siente un profesional. Aprendió música con un violinista portentoso que recaló en el pueblo por azares de la posguerra civil: “La guerra dejó a muchos músicos desamparados”, asegura el que fuera alumno del menorquín Antonio Panedas. Éste se casó con una ibicenca de Sant Carles de Peralta y aleccionó a muchos jóvenes del pueblo. Les proporcionó partituras como las que Colomar copió primorosamente en unos cuadernos con pentagrama de los que hoy solo le queda uno -y porque lo tenía prestado y se lo devolvieron no hace mucho-. El resto se los robaron una noche en Es Canar, hace casi 30 años, cuando se llevaron el coche donde guardaban los instrumentos y la impedimenta de los conciertos, además del repertorio de “Los Tres de la Isla”, su banda durante los 22 últimos años que dedicó a la música. Pero no fue con ese nombre con el que debutaron en Las Dalias, sino como “Hifi”, integrados por Toni Colomar, que ejerció como vocalista; Pep des Camp, al acordeón; Toni Andreu, al que hubo que enseñar a tocar la batería, porque antes solo llevaba el compás en los mostradores de los bares; Marc, que tocaba bastante bien el laúd; Toni de Ca na Marina y Joan d’en Vich, a la bandurria. Tenían la misión de preparar un repertorio de cuatro horas de música en vivo para actuar desde las ocho de la tarde hasta la medianoche. Juan Marí le iba preguntando a Colomar cómo iban los ensayos, y él le iba informando cada día, hasta que, cuando se acercaba la fecha del estreno, que debía ser el 4 de noviembre de 1954, Colomar tuvo que admitir que no iban a llegar a tiempo: “Vamos un poco cortos, ·

Juan Marí thought of Toni Colomar when planning the music for the new club he was building next to the San Carlos road. The farmer and carpenter worked in secret - “noone knows what I’m building”, but he told Colomar: “It’s a club. How would you feel about starting up an orchestra with people from San Carlos to keep everything in the village?”, and he accepted the challenge. Colomar played the lute and already had experience on stage at Santa Eulària with other groups, always with music “as a hobby”, because in spite of playing at night for more than 40 tourist seasons, he didn’t feel he was a professional. He studied music with a master violinist who had arrived in the village by chance after the Spanish Civil War: “The war left many musicians with nowhere to go”, said the one-time student of the Menorcan Antonio Panedas. He married an Ibizan woman from Sant Carles de Peralta, and taught many young people from the village. He gave them scores like those Colomar would copy carefully into notebooks of staff paper: only one remains today, and that’s because he lent it to someone, and he only got it back recently. The rest were stolen one night in Es Canar, almost 30 years ago, when he’d left them in the car where kept the instruments and other equipment for the concerts, as well as the repertoire of “Los Tres de la Isla”, his band for the last 22 years that he has dedicated to music. But that wasn’t the name with which they debuted in Las Dalias – it was as “Hifi”, with Toni Colomar as vocalist, Pep des Camp on the accordion, Toni Andreu, who he had to teach to play the drums, because before that he’d only tapped out the beat on the bar counter; Marc, who played the lute quite well, Toni of Ca na Marina and Joan from Vich, on the bandurria. Their mission was to write a repertoire for four hours’ live music to be performed from eight in the evening to midnight. Juan Marí kept asking Colomar how the rehearsals were going, and he every day he said things were going well. But when the date of the inauguration, which had to be 4 November 1954, was getting near, Colomar had

El “Dúo San Carlos” tocaba de mesa en mesa ante el regocijo de los turistas

necesitamos un par de semanas más”, le dijo al patrón, y le recomendó al grupo denominado “Los Basurons”, unos hermanos de la capital insular, que finalmente fueron los que actuaron esos primeros días. Hifi debutó en la Nochebuena de aquel año. Y allí siguieron cada noche durante los siguientes 12 años, explica Colomar. Tocaban clásicos como ‘Si yo fuera rey’ o ‘Puentecito’, baladas, algún bolero e incluso rumbas y flamenco, todo para hacer bailar a la parroquia. Hasta que faltó uno de los miembros de la orquesta. El cáncer se llevó a Pep: “Nos quedamos deshechos, yo pensaba que jamás volvería a tocar”, confiesa Colomar. Pero volvió a ver a Juan ‘Dalias’, quien esta vez le retó a montar un dúo para animar su siguiente proyecto: una barbacoa, algo que entonces no se hacía en ningún otro local. Y esta vez Colomar encontró la complicidad de una voz especialmente dotada para los temas melódicos: Pep de sa Vilda. Él, por su parte, se ocupaba de los coros y el laúd. La formación se llamaría, lógicamente, el “Dúo San Carlos”. “Empezamos tocando ante 70 u 80 personas, con un grupo que traía Viajes Ibiza, pero fue creciendo, y los últimos años se concentraban 400 o 500 personas cada noche”, porque tocaban a diario y sólo libraban los sábados, y no todos: “Siempre salía alguna fiesta o alguna boda”, explica Colomar. Ellos dos calentaban el ambiente para

“Empezamos tocando ante 70 u 80 personas, con un grupo que traía Viajes Ibiza, pero fue creciendo, y los últimos años se concentraban 500 personas cada noche”

to admit that they weren’t going to make it in time: “We’re a bit short, we need a couple more weeks”, he said to the boss, and recommended the group known as “Los Basurons”, brothers from the island capital, and in the end they took over on these first days. Hifi made their debut on Christmas Eve the same year. And they went on every night for the next 12 years, explains Colomar. They played classics like ‘Si yo fuera rey’ and ‘Puentecito’, ballads, the odd bolero, even rumbas and flamenco, anything people could dance to. Until one of the members of the band dropped out. Cancer got to Pep: “We were devastated, I thought I’d never play again”, confesses Colomar. But he went back to see Juan ‘Dalias’, who this time challenged him to start a duo to liven up his next project: a barbecue, something that at the time no-one did anywhere else. And this time Colomar found a voice with a special gift for melodic songs: Pep “de sa Vilda”. He himself acted as chorus and lute. Logically, the group was called the “Duo San Carlos”. “We started playing before 70 or 80 people, a group brought in by Viajes Ibiza, but it started grow-


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“We started playing before 70 or 80 people, a group brought in by Viajes Ibiza, but it started growing, and as the years went by was attracting 400 or 500 people every night” El Dúo San Carlos

El grupo HiFi

el grupo de música ligera que posteriormente animaría el baile, y luego, para el fin de fiesta, siempre actuaba un cuadro de baile flamenco, aunque si se trataba de un espectáculo cortito, lo que era bastante habitual, salían de nuevo Pep y Toni a tocar las guitarras. Actuaron más de un lustro juntos, antes de que al negocio del señor Juan le salieran rivales, cuando las agencias de viajes montaron su propia barbacoa en un local enorme de Santa Gertrudis. Colomar y Vilda buscaron entonces a un tercer componente, un guitarrista solvente que les arropara en su siguiente etapa, en la que actuaron durante otros 22 años por infinidad de locales y hoteles de la isla. El tercer componente fue cambiando, aunque siempre mantuvieron el nombre de “Los Tres de la Isla”. Su especialidad era deambular entre las mesas cantando sus letras ante los turistas con bastante desparpajo. No queda rastro alguno en vinilo de su trabajo, porque tocaban temas de repertorio, y Toni Colomar siempre se ha considerado un mero aficionado, a pesar de que vivía de la música, pero nunca fue un virtuoso ni ha tenido pretensiones. Pep fue a un concurso balear de canto, e iba el primero con sus rancheras hasta que apareció un mallorquín que le derrotó en el último suspiro. De sus años entre bambalinas quedan multitud de recuerdos en fotos, las que les tomaban de mesa en mesa y que servían de ‘souvenir’ para los comensales en las barbacoas. También conservan muchas amistades que surgieron del contacto con aquellos extranjeros. Colomar está convencido de que “al final, no venían a escuchar nuestra música: venían a estar con nosotros”. ·

ing, and as the years went by was attracting 400 or 500 people every night”. They were playing every day and were only free on Saturdays, and not all Saturdays: “A party or wedding always came up”, explains Colomar. They two acted as curtain raisers for the light music group that would play for the dancing later on, and then at the end of the party, a flamenco dance group always performed, although if it was a short show, which quite often happened, Pep and Toni went out again with their guitars. They performed together for more than five years, before rivals appeared for Sr. Juan’s business, and the travel agencies set up their own barbecue at an enormous venue in Santa Gertrudis. Colomar and Vilda then looked for a third member, a good guitarist who backed them in the band’s next format, in which they performed for a further 22 years in lots of island venues and hotels. The third member would change from time to time, although the group always kept the name of “Los Tres de la Isla”. Their speciality was wandering between the tables, crooning their lyrics to entertain the tourists. There is now no record of their work because they played from a repertoire, and Toni Colomar has always thought of himself as just another amateur, in spite of making a living from his music, but says he was never a virtuoso and never claimed to be one. Pep entered for a Balearic singing contest, and was leading with his rancheras until a Mallorcan appeared and beat him. His years on stage have left him many memories in the form of photos, which they took when wandering from table to table as souvenirs for the people attending the barbecue. They also preserve the many friendships they made from contact with these foreigners. Colomar is convinced that “they didn’t really come to hear our music: they came for our company”.

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y la música sonó... • “in” scene of the era

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Movidas de aquella época “In” scene of the era “Había que alternar” Contratar al grupo de Toni Colomar y Pep de Sa Vilda siempre fue muy barato. Pero su caché incluía todo lo que comieran y bebieran durante la actuación. Así las cosas, Toni recuerda que se podía llegar a beber una botella de whisky por noche. Pero casi nunca corría por cuenta de la casa: “Nos invitaban los clientes, y llegamos a tener más de un centenar de consumiciones pagadas”. La mayoría de las veces, el trío simplemente bebía un sorbito, a pesar de que a menudo tenían muchas rondas pagadas que eran incapaces de consumir, así que eso también eran beneficios para el local que les contrataba. Y solo tomaban whisky del bueno. Colomar afirma que siempre tuvo la bebida bajo control y jamás sufrió un altercado por ello. “Era parte del trabajo: había que alternar”. En la actualidad no toma nada de alcohol. La hucha con cuerdas El “Dúo San Carlos” se convirtió en trío tras una larga etapa de actuaciones en Las Dalias, y con ello ganaron capacidad de ahorro. El tercer componente, el guitarra, era el administrador de los fondos, pero también ejercía de recaudador. El agujero del cuerpo de la guitarra les iba de perlas para guardar las propinas, “que eran muchas”, explica Colomar: “El día que más nos dieron recogimos 12.000 pesetas (72 €)”, que entonces era un dineral. Y a menudo eran ocho o diez mil pesetas. Eso sí, había que imponer límites. En el caso de “Los Tres de la Isla”, no aceptaban calderilla: “Le dijimos al guitarrista que sólo cogiera billetes”, recuerda Colomar. Así se aseguraban que el instrumento no sufriera daños con el trajín de las monedas. Si en las primeras filas cundía el ejemplo de dar propina, el trío ya sabía que sería una buena noche, porque había un efecto de contagio entre el público. Y noches buenas hubo muchas. El robo del ‘cuatro latas’ Con el paso de los años, “Los Tres de la Isla” se movían de un local a otro a bordo de un Renault 4L, conocido popularmente como ‘cuatro latas’. Se trata de un vehículo fiable y muy duradero, con una notable capacidad de carga. Como la formación no tenía muchos pertrechos que desplazar ni necesitaban amplificadores, todo lo necesario para sus actuaciones cabía holgadamente en su interior. En el coche guardaban las cintas de Pep de Sa Vilda, sobre todo de flamenco, que escuchaban en la radio del vehículo, bastante buena, según recuerda Toni Colomar, porque el guitarrista era muy mirado para esas cosas. También llevaban sus instrumentos y las libretas de partituras de Colomar. Ese era su mayor tesoro, porque cuantas más partituras tuvieran, más actuaciones diferentes podían montar. Hasta que una noche el coche desapareció mientras estaba aparcado en Es Canar. Lo recuperaron tres días después en el puerto de Ibiza. Dentro seguían las cintas de radiocasete y la radio. Solo desaparecieron los instrumentos y las partituras. A partir de ahí, la banda siguió tocando de memoria, pero con menos repertorio. ·

“We had to take turns” The group of Toni Colomar and Pep de Sa Vilda was always good value to hire. But their fee included everything they could eat and drink during the performance. Toni recalls that he managed to drink a bottle of whisky every night. But it was almost never on the house: “Customers treated us, and we sometimes ended up with more than a hundred drinks paid”. The trio mostly just took a sip, because they often had far more rounds paid than they could drink, so it was also a good deal for the venue that hired them as well. And they only drank the best whisky. Colomar says that they always kept the drink under control and never had problems. “It was part of the job: we had to take turns”. Now they never touch alcohol. The box with strings The “Duo San Carlos” became a trio after a long period of putting on performances at Las Dalias, which meant they could start saving. Their third member, on guitar, was the one who looked after the money, but he also collected at the concerts. The hole in the body of the guitar was ideal for collecting tips, “of which there were lots”, explains Colomar: “The day they gave us most, we collected 12,000 pesetas (€72)”, a fortune in these days. And it often reached eight or ten thousand pesetas. Of course, they had to make rules. For instance, “Los Tres de la Isla” didn’t accept small change: “We told the guitarist only to accept notes”, recalls Colomar. This ensured that the instrument wasn’t damaged from the coins rattling around. If the front rows set the ball rolling by leaving a tip, the trio knew it would be a good night, because the rest of the public would follow. And there were lots of good nights. The theft of the ‘Cuatro latas’ Over the years, “Los Tres de la Isla” began to travel from one venue to other in a Renault 4L, known popularly as ‘Cuatro latas’. It’s a reliable and durable vehicle with a lot of space inside. Since the group didn’t have much equipment to carry or use amplifiers, everything they needed for their performances fitted in comfortably. They also kept Pep de sa Vilda’s tapes there, especially flamenco tapes, that they listened to on the radio’s cassette player, which was quite good: Toni Colomar recalls this because the guitarist was very fussy about those things. They also took their instruments and Colomar’s books of scores. That was his greatest treasure, because the more scores he had, the more different performances they could offer. Until one night, the car disappeared while it was parked at Es Canar. They got it back three days later in the port of Ibiza. Inside were the cassettes and the player. Only the instruments and the scores had disappeared. From then on, the band has played from memory, but with a smaller repertoire.

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los reyes del pop ibicenco kings of ibizan pop

En la época gloriosa del pop nacional, Los Diana encarnaron el mayor esplendor del género en la isla, de guateque en guateque, de local en local, en los años de la épica del turismo, cuando todo estaba por inventar. El grupo estaba formado por el vocalista Lluís (‘Tito’) Zornoza, Josep Tur (‘Pepe Gamba’) a la guitarra, Joan Ferrer al bajo y Joan Torres a la batería y la armónica. Su fama se inicia en Ibiza a mediados de los 60, tocando en salas míticas de aquellos años como el Mar Blau, el Club Tanit (cerca de la sede del Consell Insular) y el Club de Patines (junto al solar donde estuvo durante décadas la Escola d’Arts i Oficis). De hecho, en el mismo día podían llegar a tocar en los tres sitios e iban en bicicleta de un local al otro, separados por una distancia de 200 metros, como recuerda Joan Torres. Eran prácticamente unos niños: de hecho, eran aún menores de edad cuando empezaron a ‘girar’ por distintos locales a lo ancho y largo de la isla, e incluso se desplazaban a la vecina Formentera una vez por semana para tocar en el bar Can Rafal, en pleno centro de Sant Francesc. En el norte de Ibiza solo había un local donde se podía tocar: Las Dalias, donde actuaban para “el baile” de los fines de semana a partir de 1968. La mitad del grupo aún tenían 16 años y los otros dos, 18: unos chavales que el día que se estrenaron en Sant Carles debieron enternecer al ya curtido Juan Marí, el propietario. Este les preguntó, mientras montaban los instrumentos, si tenían hambre: “Ya lo creo”, respondió Pepe. “Y nos sacó unos ‘botifarrons’ de los buenos, de Sant Carles, para cenar”. Por delante les esperaba un buen tute: “Entonces se tocaba una hora y media seguida, pausa de un cuarto de hora para que la gente consumiera o fuera al baño y otra hora de recital”. Para lo que se denominaba entonces ‘el baile’, Los Diana -y el resto de los grupos- prescindían de su repertorio y tocaban piezas bailables “de todos los estilos”: pasodobles, tangos, algo de rock’n’roll, algún tema conocido de los Beatles, etc. Mientras en la ciudad de Ibiza o en Sant Antoni tocaban para un público en general homogéneo, o bien de turistas o bien de isleños urbanitas (‘vileros’), en Sant Carles encontraban el ambiente más variopinto: “Había gente del pueblo, ‘peluts’, turistas, o lo mismo tocabas para una boda, todo mezclado”, así que había que incluir en el repertorio algo para cada ‘tribu’. ·

In the glorious days of Spanish pop, “Los Diana” embodied the greatest splendour of the genre on the island, between party and party, venue and venue, in the epic years of tourism, when everything had still to be invented. The group consisted of singer Lluís (‘Tito’) Zornoza, Josep Tur (‘Pepe Gamba’) on guitar, Joan Ferrer on bass guitar and Joan Torres on drums and harmonica. Their road to fame began in Ibiza in the mid 1960s, when they played in the emblematic venues of the time - Mar Blau, the Club Tanit (near the Island Council) and the Club de Patines (next to what for years was the School of Art and Crafts). In fact, they could play in all three sites on the same day - they cycled from one venue to the other, only 200 metres or so apart, as Joan Torres recalls. They were practically kids - in fact, they were still minors when they started to tour venues all over the island, even travelling to neighbouring Formentera once a week to play in the Can Rafal bar, in the centre of Sant Francesc. In the north of Ibiza there was only one venue where they could play: Las Dalias, where they performed for the dance - “el baile” at weekends from 1968 on. Half the group were still 16, and the other two, 18. On their first day at Sant Carles they must have touched even the seasoned heart of Joan Marí, the owner. While they were setting up their instruments, he asked if they were hungry: “Hungry, and how”, responded Pepe. “So he produced some fantastic ‘botifarrons’, from Sant Carles, for us to eat”. They had a long night ahead of them: “Then they played for an hour and a half, with a break of a quarter of an hour for people to get a drink or go to the toilet, and then another hour of performance”. For what was called ‘el baile’ at the time, Los Diana and the rest of the groups ignored their usual repe rtoire and just played danceable music in any style: pasodobles, tangos, some rock’n’roll, the odd well-known Beatles song, etc. In city venues like Ibiza and Sant Antoni they played for the general public or for tourists or urbanite islanders (‘vileros’), but in Sant Carles they found a more varied environment: “There were local people, ‘peluts’ (hippies),

Los Diana, durante un ensayo en la azotea de un edificio de la Avenida Isidoro Macabich de Ibiza a finales de los 60.

Como eran prácticamente unos adolescentes, no se metían en demasiados líos: tocaban y se marchaban. Pero para llegar a los conciertos necesitaban un chófer. El grupo recuerda que con lo que ganaban se compraron un Seat 1.500 que ninguno podía conducir, pero siempre conseguían un conductor para los bolos, e incluso algún amigo transportista que les llevara el equipo porque no cabía en el coche: Pep Ferràs, Manolo del bar Es Pou... “Si no, íbamos en taxis”, dice Pepe, como ocurría en Formentera, aunque allí no llevaban demasiado material, tampoco había llegado la electricidad y el bar se suministraba con un generador. Se divertían, pero aquello de la música era para ellos solo una afición, aunque “mejor pagado que ahora, en proporción”, recalca Joan Ferrer. Todos tenían su trabajo o estudiaban aún, y con los años lo fueron dejando, hasta 1975, cuando la banda se disuelve definitivamente. Solo han seguido con la música Pepe Gamba (que también fue el primero en dejar Los Diana, y que se encuadró a continuación con otro conjunto mítico de la época, los Nuevos Bohemios, y posteriormente en la Orquestra des Pla de Vila) y Tito Zornoza, que se marchó unos años a Barcelona a actuar como vocalista, una voz que Gamba asegura que “ha ganado con los años”. Ahora ambos comparten proyecto: Toc Rock. Juan Marí, el patriarca de Las Dalias, los considera aún “el mejor grupo” que ha tocado en toda la historia de su local.

tourists, maybe you played for a wedding, all mixed up”, and they had to include something for each ‘tribe’ in their repertoire. As they were practically adolescents they didn’t get into too much trouble: they just played and left. But they needed a driver to get to the concerts. The group recalls that with what they earned, they bought a Seat 1,500 that none of them could drive, but always found a driver for the jobs, sometimes a trucker friend who would take the instruments because they didn’t all fit in the car: Pep Ferràs, Manolo of the Es Pou bar... “If not, we went in taxis”, says Pepe, as happened in Formentera, although there wasn’t much material, mains electricity hadn’t arrived, and the bar got its power from a generator. They had fun, but for them music was only a pastime, although “better paid than now, proportionally speaking”, say Joan Ferrer. They all had other jobs or were still studying, and over the years they left the group until in 1975, when they definitively disbanded. Only Pepe Gamba is still involved with music (he was also the first to leave Los Diana, later joining another legendary group of the era, the “Nuevos Bohemios”, then the “Orquestra des Pla de Vila”) and Tito Zornoza, who left for Barcelona for a few years to be a singer, with a voice that Gamba ensures “has improved with the years”. Now the two share the “Toc Rock” project. Juan Marí, the patriarch of Las Dalias, thinks they are still “the best group” that has ever played in the history of his venue.


Los Diana

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anécdotas / anecdotes Granadina y rock and roll Cuando Los Diana empezaron a actuar, recuerda Joan Ferrer que había un chico de guardia a la entrada del Mar Blau para avisar si venía la Policía: ellos tenían 14 años y estaba prohibido para los menores entrar a ese tipo de salas. Si el vigía avistaba a la autoridad, entraba corriendo para alertar al grupo, que soltaba los instrumentos y se escondía. No bebían alcohol, “si acaso una Fanta que se pedía Tito”, aunque la consumición preferida era granadina, sola o mezclada con leche. El único que se tomaba de tanto en tanto “un chupito de hierbas” era uno de los mayores, Joan Torres, el batería. Y con ese único trago hasta se podía poner ‘contento’. Una vez estaba tan mal apoyado sobre el timbal que se fue con todo el instrumento al suelo. Con toda la pasta Los Diana se marcharon a grabar a Barcelona su primer disco, en el que incluirían piezas imprescindibles como ‘Sa Faus’, pero no llegaron demasiado bien informados. Desplazaron a la Ciudad Condal todo su equipo, amplificadores y todo, en una furgoneta con la que se presentaron en la discográfica donde iban a grabar, en los barrios altos de la ciudad. Allí empezaron a descargar el vehículo y a dejar el equipo diseminado por la recepción, hasta que alguien salió espantado a decirles que allí solo estaban las oficinas. Cuando llegaron al lugar correcto descubrieron que se podían haber ahorrado los portes porque solo iban a necesitar las guitarras. Aún se ríen al recordarlo. Como lo tensos que se pusieron en el metro, todos formando un corro alrededor de su representante para protegerle. No era para menos, le habían dado en metálico todo el dinero que habían ahorrado para las sesiones de estudio: 850.000 pesetas, que en 1968 era un auténtico potosí. Tras la grabación les ofrecieron tocar en varios locales de la costa de l’Ampurdà, en Girona, pero ellos se negaron: “Los de casa ya nos esperan y nos han venido a buscar de las orejas”, se excusaron. La foto de es Canar La banda iba siempre de uniforme a sus conciertos (salvo en las pocas fotos que se conservan de sus actuaciones en Las Dalias). Estrenaban uno o dos cada verano y se lo ponían a pesar del espeso calor estival. Incluso cuando se desplazaban a actuar en bicicleta, con los instrumentos al hombro. Pero a pesar de las temperaturas, aseguran que no llegaban sudorosos a los conciertos, incluso cuando el destino estaba en Platja d’en Bossa. Un día que estrenaban vestuario, se hicieron una sesión de fotos en un hotel de Es Canar. El calor apretaba y Tito quería tirar a Joan Ferrer a la piscina, y cuando ya estaba a punto de perder el equilibrio, cayendo irremisiblemente al agua, vino por detrás Pepe Gamba para empujarle a él también. Acabaron todos en el agua... ·

Grenadine and rock and roll When Los Diana begin performing, recalls Joan Ferrer who as a boy had worked on the door of the Mar Blau to warn if the police were coming - they were 14 at the time and minors were banned from that type of venue. If the lookout spotted the authorities, he rushed in to alert the group, who threw down their instruments and hid. They didn’t drink alcohol, “maybe a Fanta that Tito ordered”, but their favourite drink was Grenadine, on its own or mixed with milk. The only member who occasionally partook of “a chupito of herb liqueur” was one of the older ones, Joan Torres, the drummer. And that single drink was enough to make him ‘happy’. Once he was so shaky sitting at the kettle drum that he fell over, taking it with him. All the cash Los Diana went to Barcelona to record their first disc: they included key pieces like ‘Sa Faus’, but at first they were very naive. They arrived in Barcelona with all their equipment, amplifiers and all, turning up in a van at the record company where they were going to record in the smart part of the city. They started to unload the vehicle and left the equipment scattered around reception until someone rushed out to tell them that these were just the offices. Anyway, when they got to the right place, they discovered that they could have saved the transport costs because they only needed their guitars. They still laugh when they remember it. For example, how nervous they were in the underground, all forming a circle round their representative to protect him. And rightly so, for they’d given him all the money they’d saved for the studio sessions: 850,000 pesetas, a fortune in 1968. After the recording, they were offered the chance to play in several venues on the coast of Ampurdà in Girona, but they refused: “They’re waiting for us at home and will come looking for us”, they apologised. Photo of Es Canar The band wore the same outfits at their concerts (except in the few photos still preserved of their performances at Las Dalias). Every summer they bought a couple more and wore them in spite of the intense summer heat. Even when travelling to perform on their bikes, with their instruments on their backs. But in spite of the temperatures, they claim that they never arrived at their concerts in a sweat, even when the destination was En Bossa Beach. One day they were wearing new outfits for a photo session in a hotel at Es Canar. The heat was ferocious, and Tito tried to throw Joan Ferrer into the swimming pool: when he was about to lose his balance, falling into the water, Pepe Gamba came up behind him too, and pushed him in as well. They all ended up in the water...

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Mariskal Romero “todos los grupos estaban locos por ir a Las Dalias” “all the groups were crazy about going to Las Dalias”

Hagan la prueba. Introduzcan en el buscador de Google ‘Estudios Mediterráneo Ibiza’. Aparecerán centenares de referencias de grupos de primer nivel que han grabado discos en este mítico punto de encuentro ubicado en la antigua hacienda de Can Marià Blai, en la vénda de Santa Llùcia, en Sant Llorenç de Balàfia. Frankie Goes to Hollywood, Catherine and the Weiss, UB40, Nina Hagen, Banzai, Barón Rojo, Gato Pérez, Medina Azahara, La Frontera, Rebeldes, Revólver, Obús, Barricada, Loquillo y los Trogloditas, La Frontera... Pero mucho mejor que consultar en Google, y sin duda mucho más divertido e interesante, es hablar con Mariskal Romero, periodista, productor y locutor de radio, pionero de la radio y la prensa musical de rock españolas, que estuvo al frente de los estudios entre 1984 y 1989, su época dorada. Su vida da para una película o dos. En la actualidad, está a punto de publicar un libro con sus memorias, que son la memoria del rock y el heavy de este país.

Try it. Write ‘Estudios Mediterráneo Ibiza’ in Google and click. You’ll see hundreds of references to top level groups who’ve recorded discs in this mythical meeting point located in the old estate of Can Mario Blai, in the “vénda” (area) of Santa Llùcia, in Sant Llorenç de Balàfia. Frankie Goes to Hollywood, Catherine and the Weiss, UB40, Nina Hagen, Banzai, Barón Rojo, Gato Pérez, Medina Azahara, La Frontera, Rebeldes, Revólver, Obús, Barricada, Loquillo y los Trogloditas ... But much better than consulting Google, and undoubtedly much more amusing and interesting, is a chat with Mariskal Romero, journalist, producer and radio presenter, pioneer of Spanish rock music radio and press, in charge of the studios between 1984 and 1989: its golden age. His life has material for at least one film if not two. He’s about to publish a book with his memories, the memory of the rock and heavy music of this country. ·

Se cumplen 30 años desde que se puso al frente de los Estudios Mediterráneo... ¡Madre mía!

¿Cómo surgió la locura de venir a Ibiza desde Madrid? Los Estudios Mediterráneo estaban en manos de un alemán (Manfred Ballheimer). Uno de tantos alemanes locos y delirantes que cuando llegan a Ibiza quieren refundar la isla. Tenía algún contacto en el mundo del rock y se trajo a Ibiza a un ingeniero de sonido (Brian Humphreys) que había trabajado con Pink Floyd... Hizo la inversión en Estudios Mediterráneo junto con otro alemán, Thomas Nagel. Ramón Marí, un chico de Cala Llonga, era el gerente en ese momento. Ellos me llamaron para ponerme al frente. Creo que también se lo ofrecieron a Luis Cobos, que por entonces estaba mucho por la isla. Yo en ese momento estaba desvinculándome de Radio Cadena. Fue con la ‘transformación del PSOE’.

¿Qué pasó? Entraron los comisarios políticos. Yo estaba entonces en Radio Cadena Española, y toda la gente se iba desperdigando a otras emisoras. La comisaria política que me tocó a mí fue María Teresa Campos...


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“se unieron varios factores que hacían muy atractivo el estudio: Ibiza, la movida de los 80, el KU, el concepto de estudio de grabación-hotel, que no se conocía en España” ¡Vaya! Sí, vino de Málaga, de asistente de un malagueño que el PSOE se trajo a Madrid como comisario político para purgar a todos los que de alguna forma no estaban ‘con ellos’. Sobre todo los liberales, los que no habíamos estado nunca en plantilla. Campos me reunió y me dijo que se había acabado mi faceta de freelance. O entraba en el redil o me iba. Me lo pensé 24 horas: tenía claro que no iba a anexionar mi vida intelectual y profesional a una impresentable como esta. Mira cómo ha acabado...

¿Así que se fue de Radio Cadena Española? Tenía la oferta de la gente de Estudios Mediterráneo y decidí irme a Ibiza. No ‘irme a Ibiza’, literalmente, eso es incorrecto. Yo nunca dejé de dirigir ‘La Heavy’, mi revista, que lleva 32 años y es líder en el segmento. Tampoco dejé las colaboraciones que tenía con varias emisoras; seguía haciendo programas grabados para diferentes cadenas como la SER o la COPE. En aquel tiempo tenía Musicolandia y el Mariscal Romero Show, donde hacía como tres horas diarias de radio.

¿Nunca se desvinculó del todo de Madrid? Exacto. Nunca viví en la isla como tal. Como el estudio era un hotel, lo que hacía era recibir a los miembros del grupo que llegaba, acomodarles, acompañarles a un montón de sitios... Les introducía en el mundo de la isla. Si eran grupos muy grandes, venía la gente de Diario de Ibiza a hacer reportajes... Y también si eran más pequeños, porque el Diario de Ibiza siempre se fijaba en lo que hacíamos. Tanto Juan Suárez como José María Pérez Muñoz siempre estaban allí, en los estudios. Y también Andrés Madrid, que en aquel tiempo era la estrella de la radio.

¿Fue una pequeña revolución? Nosotros traíamos la bocanada de aire fresco de lo que se hacía en Madrid. En la isla, ya sabes, muchos van a desenchufarse y no quieren saber nada de la vorágine de Madrid. Lo que traíamos nosotros era lo que estaba pasando.

¿Por qué triunfaron los Estudios Mediterráneo? Se unieron varios factores que hacían muy atractivo el estudio: Ibiza, la movida de los 80, el KU, el concepto de estudio de grabación-hotel, que no se conocía en España... Yo era una estrella de la radio que de pronto se ponía a dirigir un estudio. Tenía muchos amigos. La fascinación por Ibiza, unida a que yo estaba allí como productor, eran dos importantes atractivos. El aspecto técnico era también importante, pero hay que decir que la gente venía atraída por Ibiza y porque me conocía.

Hay un baile de cifras al respecto ¿Cuántos años estuvo al frente? En diciembre de 1983, Ramón Marí me llama para ofrecerme la dirección de Estudios Mediterráneo. Empecé en 1984, y hasta el incendio (1989).

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30 years have gone by since you took charge of Estudios Mediterráneo... My god!

How did you get the mad idea of coming to Ibiza from Madrid?

Estudios Mediterráneo were in the hands of a German (Manfred Ballheimer). One of many crazy, unrealistic Germans who come to Ibiza and want to refound the whole island. Had some contacts in the world of rock and brought a sound engineer with him (Brian Humphreys) who’s worked with Pink Floyd... He made the investment in Estudios Mediterráneo with another German, Thomas Nagel. Ramón Marí, a lad from Cala Llonga, was manager at the time. They called me to take charge. I believe they also offered the job to Luis Cobos, who was visiting the island a lot then. Just then I was leaving Radio Cadena. It was with the ‘transformation of the PSOE’.

What happened?

Political heavies came in. I was in Radio Cadena Española at the time and everyone was taking off for other broadcasters. The political heavy I got landed with was María Teresa Campos.

Goodness!

Yes, she came from Malaga as assistant of a Malagan who the Socialists brought to Madrid as a political overseer to purge everyone in some way not ‘on their side’. Above all, the freelancers, people who’d never been on the payroll. Campos met me and said that my time as freelance was up. I’d either have to come into the fold or leave. I thought about it for 24 hours: I was determined not to tie my intellectual and professional life to an individual like that. Look how it all ended up.

So you left Radio Cadena Española?

I had an offer from the people at Estudios Mediterráneo and decided to take off for Ibiza. Not ‘to take off for Ibiza’, literally, that’s not how it happened. I never stopped directing ‘La Heavy’, my magazine, 32 years on air and leader in its segment. And I’ve never stopped collaborating with other broadcasters; I continued doing recorded programmes for other channels like SER and COPE. At the time I had Musicolandia and the Mariscal Romero Show, where I did three hours of radio a day.

So you never left Madrid completely?

Exactly. I never lived on the island as such. As the studio was a hotel, what I did was receive members of the group as they arrived, settle them in, take them to a load of places... I introduced them to the world of the island. If they were very large groups, the people of the Diario de Ibiza newspaper came along to do reports. And also if they were smaller, because the Diario de Ibiza always reported what we were doing. Both Juan Suárez and José María Pérez Muñoz were always there, at the studios. Also Andrés Madrid, who at that time was the star of the radio.


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¿Qué pasó? Eso hay que preguntárselo a la Guardia Civil. Yo por entonces ya estaba desvinculándome. Me iba a Argentina a trabajar en la FM Rock & Pop. Se volvió a repetir el fenómeno: alemán que no controla el negocio, busca un socio, la cosa no funciona porque no invierte... En fin. Este es un negocio en el que, como no inviertas en él... Thomas Nagel no tenía ni idea de este asunto. Era el típico alemán que toca en la isla todos los palos para ver si le suena alguno. De hecho, acabó fuera de la isla, como tantos. Su socio tenía estudios de grabación en Inglaterra, pero su problema era que no venía nunca. Se dejó de invertir y el estudio se murió. Incluso hubo un expediente de regulación de empleo... Yo ahí ya no estaba en la isla, en realidad estaba litigando con ellos también porque me prometieron unas cantidades que no recibí. Me daban unas comisiones por los contratos y un 10 por ciento oficialmente de aquello... Pero nada.

Y acabó pasto de las llamas. Me enviaron unas diapositivas del incendio... De hecho la mesa de mezclas está en Las Dalias, quemada. Creo que era la de 32 canales, una mesa enorme. El tipo que llevaba los estudios cuando sucedió el incendio era muy amigo de Juanito y se la regaló como recuerdo. Y me parece que la conservan allí.

Los estudios estaban en Sant Lorenç. Debía ser un placer trabajar allí, al menos cuando las cosas funcionaban bien. Todavía, hace poco, alguien entrevistó al viejo batería de Obús, Fernando [Montesinos], para algún tipo de biografía. Dijo que los momentos épicos que recuerda de su historia como batería de Obús los pasó conmigo en Ibiza, grabando. Los de Medina Azahara también lo dicen. Y eso que no pasaba mucho tiempo con los grupos. Tenía la editorial de la revista en Barcelona, y realmente no estaba todo el tiempo en Ibiza con los grupos, viajaba mucho... Los tres o cuatro días que pasaba con ellos les llevaba al KU, les paseaba por la isla, les llevaba a los mejores sitios para tomar copas o para comer. Lo que más les gustaba era el Bigotes de Cala Mastella. Les llevaba bordeando la costa, caminando por las piedras. Alucinaban cuando veían al dueño llegar con el pescado del día. ‘¡Tengo para diez!’, gritaba. Y por supuesto les llevaba a Las Dalias, que era la sucursal del templo de grabación que eran los Estudios Mediterráneo.

¿Las Dalias en invierno también tiene su encanto? La última vez que estuve fue el invierno pasado, cuando fui a la isla para participar en una fiesta en Sant Antoni (Flower Power). Fui con un amigo y allí estaba yo, contándole lo que te estoy contando. Le decía: ‘Aquí se ponía el padre de Juanito’, que yo pensaba que había muerto hace muchos años, ·

”several factors came together that made the studio very attractive. Ibiza, the “movida” of the 1980s, the KU, the concept of a recording studio-hotel, which was unknown in Spain”

So it was a minor revolution?

We brought in a breath of fresh air from what we were doing in Madrid. On the island, as you know, many come there to chill out and don’t want to know about the maelstrom of Madrid. What we brought was what was happening.

Why was Estudios Mediterráneo so successful?

Several factors came together that made the studio very attractive. Ibiza, the “movida” of the 1980s, the KU, the concept of a recording studiohotel, which was unknown in Spain... I was a radio star who suddenly started to direct a studio. I had lots of friends. The fascination for Ibiza, also that I was there as a producer, were two important attractions. The technical aspect was also significant, but I would say that people were attracted by Ibiza and because they knew me.

There’s several versions - How many years were you there?

In December 1983, Ramón Marí called me to offer me the job of managing Estudios Mediterráneo. I began in 1984 and was there up to the fire (1989).

What happened?

You’d have to ask the Civil Guard. At the time I was on the move. I was going to Argentina to work on FM Rock & Pop. The phenomenon was repeating itself: a German who couldn’t control the business, looking for a partner, the project didn’t work out because it needed investment... Well. This is a business where if you don’t invest... Thomas Nagel had no idea about all that. He was the typical German who tried everything on the island looking to make something stick. In fact, he ended up leaving the island, like so many. His partner had a recording studio in England, but his problem was that he never came. He stopped investing and the studio failed. There was even a redundancy plan made. I wasn’t on the island at the time, in fact I was in dispute with them because they promised me some fees that I never received. They gave me some commissions for contracts and a 10 per cent officially from that. But that was it.

tAnd finally it went up in flames.

They sent me some slides of the fire. In fact the mixing desk is now in Las Dalias. Burnt out. I think it had 32 channels, an enormous desk. The guy who was running the studios when the fire happened was a great friend of Juanito and he gave him the desk, as I recall. And I think they kept it there.

The studios were in Sant Lorenç. It must have been a pleasure to work there, at least when things went well.

Still, quite recently, someone interviewed the old drummer of Obús, Fernando [Montesinos], for some kind of biography. He said that the epic times that he remembers of his career as drummer of Obús were spent with me in Ibiza, recording. The Medina Azahara people say the

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Nina Hagen o Judas Priest grabaron tres discos porque Dave Holland, el batería, compró una casa en Ibiza. También Queen grabó unas maquetas gracias a Pino Sagliocco, que fue una figura clave. Todo el mundo que le conoce sabe que es un delirante genial y de repente ¡aparece el padre de Juanito! ¡Igual que hace tres décadas! Me puse blanco, y me dije: ‘Yo no me he fumado nada, así que esto debe ser una aparición’. Las Dalias era un lugar en la carretera, completamente perdido, donde venías en invierno y te encontrabas veinte hippies con los perros en la puerta, la mitad extranjeros y la otra mitad de Madrid y Barcelona, primordialmente. La imagen era el padre de Juanito, un tipo enjuto y quijotesco, ahí en la chimenea y todos esos hippies. Y, de pronto, no sé cuántos años más tarde, el invierno pasado, me lo encuentro igual. Otra vez al lado de la chimenea.

¿Cómo recuerda los inviernos en la isla entonces? En invierno se quedaba en la isla la gente que no podía irse a Bali o Argentina a pasar la temporada baja porque no habían ganado pasta en verano. Se quedaban clavados ahí. ¡Te metían unos sablazos!

¿Cómo es eso? ‘Romero, préstame mil pesetas, tío’. Así todo el día. En invierno la isla era el país de los sablazos. Mucha gente de Madrid me conocía, y cuando salía de copas o al Pachá, era encontrarme y darme un sablazo. Todavía tengo una lista, totalmente olvidada ya, de la gente que me daba unos sablazos en invierno espectaculares.

¿Cómo era Las Dalias en verano? Estuve varias veces con Roger Taylor, el batería de Queen, que se compró una casa cerca de Las Dalias, por Sant Carles. Él produjo un disco suyo para The Cross (un grupo activo entre 1987 y 1993), que era un proyecto paralelo a Queen. Grabaron álbum en los Estudios Mediterráneo. Lo que vendíamos mucho de Las Dalias por entonces era que se trataba del ‘último reducto hippy de Europa’, de eso me acuerdo perfectamente. La gente venía y se quedaba impresionada. Les decía: ‘Vais a conocer el último sitio hippy de Europa’. Les preparaba como si fuésemos a ver a la Virgen de Lourdes. A la gente del rock & roll le encantaba, me decían: ‘Llévanos, llévanos’. Yo les creaba una parafernalia mágica y les llevaba cuando estaban los hippies más peludos y más cochambrosos. Y luego lo contaban de vuelta. La gente alucinaba.

Y los grupos también actuaban en Cala Llonga ¿Por qué justo allí? Ramon Marí, el gerente de Estudios Mediterráneo, vivía allí, y allí nos llevábamos a todos los grupos, a jugar partidos de fútbol y también a dar conciertos. En el verano de 1984, Daniel Grinbank, el productor más grande del rock argentino, me alquila el estudio como dos meses y se trae a Los Abuelos de la Nada, que tenían de teclista a Andrés Calamaro, y de bajista a Cachorro López, el más grande productor ahora, que tiene ya un par de Grammy latinos. Venía también Miguel Abuelo, que es un icono en Argentina, como Nacho Vega aquí. En Cala Llonga dimos aquel mítico concierto con Los Abuelos de la Nada y con Calamaro tocando los teclados, acompañándome a mí cantando el Popotitos y La Plaga. Cuando en Argentina les digo que estaba junto a Miguel Abuelo, es como decirles que has tocado con Jimmy Hendrix. ·

same. And it’s not as if I spent much time with the groups. I looked after the publisher of the magazine in Barcelona, and really wasn’t in Ibiza all the time with the groups, I travelled a lot. The three or four days I spent with them I took them to the KU, we walked around the island, I took them to the best places for having a drink or eating out. Their favourite was El Bigotes at Cala Mastella. I took them along the coast, walking over the stones. They were amazed when they saw the owner arrive with fresh fish caught that day. “I’ve got enough for ten!”, he’d shout. And of course I took them to Las Dalias, the annex of the temple of recording that was Estudios Mediterráneo.

Many of these groups offered concerts in Las Dalias, some programmed, like Sobredosis and Blanco y Negro, but I believe that many others were completely spontaneous.

Practically all the heavy groups who came to the studio played in Las Dalias. It was essential for the life of the studio. Charly García came to the island as producer of some of the best Argentine bands. He himself is a great mythical star of all time in Argentine rock. Charly had a great time in Las Dalias, he loved it, and one day he got up onto the stage spontaneously. That was one of the most intense experiences we had there. He’s an absolute madman, a genius, the greatest musician Latin America has ever given to music, the John Lennon of Latin America. Charly came back to Ibiza in winter. And we went to Las Dalias. Going in with him and seeing that fireplace with Juanito’s father sat there … It was awesome!

Las Dalias in winter also has charm?

The last time I was there was last winter, when I went to the island to take part in a party at Sant Antoni (Flower Power). I went with a friend and there I was, telling them what I’m telling you. I said: “That’s where Juanito’s father would sit”, and I thought he’d died many years ago, and suddenly Juanito’s father appeared! He hadn’t changed in three decades! I went white, and I said: “I haven’t smoked anything, so it must be a ghost”. Las Dalias was a roadside place, completely isolated, where you came in winter and you found twenty hippies with their dogs in the doorway, half of them foreigners and the other half mainly from Madrid and Barcelona. The image was Juanito’s father, a lean, quixotic type, sitting by the fire, and all these hippies. And suddenly, I don’t know how many years later, last winter, I found him there just the same. Sitting beside the fire like in the old days.

Grabar, ir de fiesta, a la playa, a Las Dalias, al Bigotes... ¿Era el paraíso? Era paradisíaco, era el lugar ideal para trabajar y para descansar. Levantarte por la mañana, tener la comida a la hora que quisieras... Creé una fórmula muy interesante cuando no había músicos: convencí a los propietarios de que cuando no hubiese booking pagado podríamos dar espacio a un montón de artistas españoles que estaban como locos por grabar allí. El estudio había que mantenerlo, aunque no hubiese grandes bandas tocando, así que les convencí para que estos grupos españoles pagasen por el estudio después, cuando vendieran los discos. Así grabaron gente como Coz o Medina Azahara. Ellos venían, yo les ponía el estudio y se llevaban una copia de su máster. Lo vendían, y entonces nos pagaban los gastos. Se hicieron varias producciones de este tipo también con los canarios Besos Rabiosos. Mucha gente me lo agradeció.

¿Era un riesgo? Nos la jugábamos también, si no vendían... pero es que el estudio era como un avión que no para, que costaba dinero con gente grabando o no. Si no teníamos booking pagado estábamos consumiendo. Teníamos un ingeniero de sonido permanente en plantilla, Denis Hermann, cocineros, camareros... Sí, era un riesgo, pero en la mayoría de los casos nos salió bien. Nos quedamos con dos o tres producciones, pero la mayoría de la gente lo vendió.

Pasaron muchos grupos… ¿Los más importantes? Uf, tantos... A nivel internacional, Nina Hagen o Judas Priest, que grabaron tres discos porque Dave Holland, el batería, compró una casa en Ibiza. También los Queen estuvieron haciendo unas maquetas gracias a Pino Sagliocco, que fue una figura clave. Todo el mundo que le conoce sabe que es un delirante genial... Hay cosas que le han salido muy bien y cosas que le han salido muy mal. Pero si no te arriesgas, no ganas... Pino es un creativo, es un loco maravilloso. Tiene detractores pero yo soy muy fan de él. Él llega a Ibiza precisamente para la producción de Europa 2. Recuerdo que vinimos todos en barco desde Barcelona, y entre los músicos que embarcó Pino estaban Quimi Portet y Manolo García, El Último de la Fila. Entonces no habían empezado con este nombre: se llamaban Los Burros. Venían a colaborar. Cuando llegamos a los estudios, no había prácticamente habitaciones y durmieron fuera, en una especie de caseta que teníamos allí. Les acomodé como pude. Son

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What are your memories of winter on the island then?

In winter the people who couldn’t go to Bali or Argentina stayed on the island for the low season because they hadn’t made enough money in summer. They just stayed put. They were always scrounging money!

How so?

“Romero, lend me a thousand pesetas, man”. All day long. In winter the island was the land of scroungers. Many of the folk from Madrid knew me, and when I went out for a drink or to the Pachá they looked me up and went on the scrounge. I still have a list, now completely forgotten, of the people I lent money to in these spectacular winters. What was Las Dalias like in summer? I came several times with Roger Taylor, the drummer of Queen, who bought a house near Las Dalias, in Sant Carles. He produced one of his discs for The Cross (a group that was around between 1987 and 1993), a project parallel to Queen. They recorded an album in Estudios Mediterráneo. What we used a lot to sell Las Dalias then was that it was the ‘last hippy redoubt in Europe’, I remember that well. People came and were impressed. I would say: “You’re going to get to know the last hippy place in Europe”. I prepared them as if they were going to see the Virgin of Lourdes. Rock & roll people loved that, they would say: “Show us, please”. I set up a magic scenario and took them there when the hairiest and scruffiest hippies were around. And they told everyone back home. People were amazed.

And groups also performed in Cala Llonga. Why there?

Ramon Marí, the boss of Estudios Mediterráneo, lived there, and took all the groups there, to play games of football and also give concerts. In the summer of 1984 Daniel Grinbank, the greatest producer of Argentine rock, rented the studio for two months, and brought Los Abuelos de la Nada, whose drummer was Andrés Calamaro, and bassist Cachorro López, now a major producer with a couple of Latin Grammies. Miguel Abuelo also came, an icon in Argentina, like Nacho Vega here. In Cala Llonga we gave that mythical concert with Los Abuelos de la Nada and Calamaro on keyboards, with the singers Popotitos and La Plaga accompanying me. In Argentina when I tell them that I was with Miguel Abuelo, it’s like telling them you’ve played with Jimmy Hendrix.

Recording, going to parties, to the beach, to Las Dalias, to El Bigotes... Was it paradise?

It was heavenly, the ideal place to work and relax. Getting up in the morning and eating when you wanted to... I created a very interesting formula when there were no musicians around: I persuaded the owners that when there was no paid booking we could give space to a lot of Spanish artists who were desperate to record there. The studio had to be maintained, even if there were no large bands playing there, so I persuaded them to let these Spanish groups pay for the studio afterwards, when they sold their discs. That was how people like Coz and Medina Azahara made their recordings. They came, I put them to work in the studio and they took away a copy of their master. They sold the work, and then they paid our expenses. Several productions were also made like this with the Canary Islanders Besos Rabiosos. Lots of them were very grateful.


Mariskal Romero

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Was it a risk?

We also took a risk, if it didn’t sell... but the studio was like an airplane that doesn’t stop, that cost money whether people were recording or not. If we didn’t have a paid booking we were losing money. We had a permanent sound engineer on staff, Denis Herman, chefs, waiters... Yes, it was a risk, but in most cases it turned out OK. We were left with two or three productions, but most people sold.

Many groups passed through… Which were the most important?

Los mallorquines Peor Imposible con Rossy de Palma

“Jimmy Page o Robert Plant también visitaron los estudios. Todos los que estaban en la isla subían a Sant Llorenç; algunos grababan, otros entraban un día para hacer un retoque y otros venían de visita”

unos tipos encantadores y humildes, y ni se quejaron. Al cabo del tiempo iban a ser unos artistas grandiosos, y de Europa 2 no se acuerda nadie, no pasó absolutamente nada...

Más nombres... Jimmy Page o Robert Plant también visitaron los estudios. Todos los que estaban en la isla subían a Sant Llorenç; algunos grababan y otros entraban un día a hacer un retoque, otros venían de visita. El productor Juan Carlos Calderón y Luis Miguel estuvieron un mes entero grabando. Julio Iglesias estuvo a punto de grabar. Envió a su productor, Humberto Gatica, que vino un fin de semana porque Julio quería grabar, pero no se concretó.

¿Nacionales? Rosendo, Obús, Mercedes Ferrer, Sangre Azul, Sobredosis...

¿Por qué no se quedó en la isla? Si me hubiese quedado realmente en Ibiza, si me hubiese ‘ubicado’, digamos, en Ibiza, no habría salido nunca. Lo máximo que estaba en la isla eran diez días seguidos porque si me quedaba más me entraban ganas de comprarme una casa. Lo que hacía era coger muchos aviones... Iba y venía. Me encontraba mucho a Abel Matutes, el político, y a Antonio Molina, al padre. Paula Molina grabó unos temas en el estudio que nunca se publicaron... Por cierto, sigue inédito. Todos los Molina han sido amigos de Juanito de Las Dalias. ·

Goodness, so many... At international level, Nina Hagen and Judas Priest, who recorded three discs because Dave Holland, the drummer, had bought a house in Ibiza. Also Queen made some mockups here thanks to Pino Sagliocco, who was a key figure. Everyone who knows him knows that he’s a crazy genius. Some things turned out great and some very badly. But if you don’t take risks, you don’t make money. Pino is a creative, a marvellous madman. He has his detractors but I’m a great fan of his. He came to Ibiza for the production of Europe 2. I remember we all came by boat from Barcelona, and among the musicians that Pino embarked were Quimi Portet and Manolo García, El Último de la Fila. They didn’t start off with that name: they were called Los Burros, they came to help out. When we got to the studios, there were practically no rooms and they slept outside, in a kind of cabin that we had there. They made the best of it. They’re great guys and humble, and they never complained. They ended up becoming magnificent artists, and no-one remembers Europe 2, absolutely nothing happened.

More names...

Jimmy Page and Robert Plant also visited the studios. Everyone on the island went up to Sant Llorenç; some recorded and others came in for a day to redo something, others just paid a visit. The producer Juan Carlos Calderón and Luis Miguel were here for a whole month recording. Julio Iglesias was intending to record. He sent his producer Humberto Gatica, who came one weekend because Julio wanted to record, but nothing was finalised.

National?

Rosendo, Obús, Mercedes Ferrer, Sangre Azul, Sobredosis...

Why didn’t you stay on the island?

If I’d really stayed on Ibiza, if I’d ‘settled’, let’s say, in Ibiza, I’d never have left. The maximum I was ever on the island was ten days running, because if I stayed longer I started to want to buy a house. What I did do was take a lot of planes. I came and went. I spent a lot of time with Abel Matutes the politician, and Antonio Molina senior. Paula Molina recorded some songs in the studio that were never published... By the way, they’re still unpublished. All the Molinas have been friends of Juanito of Las Dalias.

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la portentosa onda del heavy metal the portentous wave of heavy metal

Juan Pablo Ordúñez es el nombre bajo el que se oculta El Pirata, una de las personalidades que más han animado la escena española del rock duro durante las últimas cuatro décadas. Desde su adolescencia, lo suyo es amor por la distorsión y las monumentales cabalgatas rítmicas de batería. Antes incluso de que existiera algo así como una escena ‘metalera’, El Pirata ya radiaba el rock portentoso que se hacía en el extranjero, y que en plena transición política ayudó a germinar ese ambiente más abajo de los Pirineos. Cuando la nueva Meca del rock se trasladó a los Estudios Mediterráneo, gracias a la batuta de Mariskal Romero, el locutor pionero del heavy ibérico tenía que estar allí, por imperativo profesional. Explica desde Madrid que aquella etapa fue “irrepetible”. Romero se llevó a Ibiza a grabar a los grupos que ya producía en Chapa, su propio sello. Las bandas se enclaustraban en la isla para concentrarse en su nuevo material. Vivían en el propio estudio, y durante el tiempo que lo tenían alquilado no hacían otra cosa que concentrarse en sus nuevos temas y su inminente grabación. “Aquello de ir a grabar a Ibiza era puro exotismo”, rememora el Pirata. Hacerlo en Madrid o Barcelona, para esas formaciones, no era otra cosa que salir de casa, pasar por el estudio a trabajar y volver después de la sesión al resto de sus vidas. En Ibiza no les quedaba otra que respirar por y para su música. Y justo cuando el nuevo material salía humeante del horno, “llegaba la prensa”. Eran pequeñas caravanas de periodistas especializados que venían los viernes para conocer in situ las canciones que darían a conocer a sus lectores, oyentes y espectadores. Pero, además, el Pirata recuerda las ganas con las que los recibían los músicos: “Tenían ganas de ver gente” después de sus días de ermitaños. Se los llevaba para la emisora de Radio Popular, en la ciudad de Ibiza, para presentar esa misma noche algunas de las canciones del nuevo disco en el legendario programa ‘La emisión pirata’. ·

uan Pablo Ordúñez is the name which camouflages El Pirata, one of the personalities who has done most to enliven the Spanish hard rock scene over the last four decades. From his teenage years, he has been enamoured of the distortion and monumental rhythmic cavalcades of the drums. Even before there was anything like a ‘metal’ scene, El Pirata already radiated the portentous rock that they did abroad, and that in the Spanish transition helped to germinate that same atmosphere below the Pyrenees. When the new Mecca of rock moved to Estudios Mediterráneo, under the baton of Mariskal Romero, the pioneer presenter of the Iberian heavy scene had to be there, as a professional imperative. He explains from Madrid that this phase was “unrepeatable”. Romero took him to Ibiza to record the groups that he already produced on Chapa, his own label. The bands shut themselves away on the island to concentrate on their new material. They were living in the studio itself, and during the time they rented it they were fully concentrated on their new songs and their imminent recording. “Going to record in Ibiza was pure exoticism”, recalled El Pirata. Doing so in Madrid or Barcelona, for those groups, was just like going out their own front door, calling in at the studio to work, and returning after the session to the rest of their lives. In Ibiza, they had no choice but to live by and for their music. And just when the new material came out smoking hot from the oven, “the press arrived”. These were small caravans of specialised journalists who came on Friday to get to know in situ the songs they would present to their readers, listeners and spectators. But El Pirata also recalls the enthusiasm with which they were received by the musicians: “They wanted to see people” after their days living like hermits. They took them to the studios of Radio Popular, in the city of Ibiza, that same night to present some of the songs from the new disc, in the legendary programme ‘La emisión pirata’.

antes incluso de que existiera algo así como una escena ‘metalera’, El Pirata ya radiaba el rock portentoso que se hacía en el extranjero. Aquella etapa fue irrepetible

En una de tantas apareció “un tipo encantador, con un peculiar deje inglés que no se lo podía quitar de encima”. Era Juanito Marí, de Las Dalias, que ofreció su local en Sant Carles para que tocaran esas bandas, y así el concierto en Las Dalias se convirtió “en el plato fuerte del fin de semana”. El Pirata recuerda que resultaba “bastante especial y pintoresco” para las bandas el actuar “en un salón de actos donde los niños del colegio representaban la obra de Navidad para el pueblo”. El locutor por excelencia del rock descubrió en sucesivas visitas los encantos del mercadillo de artesanos y la vida “fascinante de los vendedores nómadas” de los puestos; también descubrió las noches de Sant Carles, “muy diferentes” a lo que conocía, con un restaurante donde podías “tomar una copa o comer una paella a las tres de la madrugada”. Incluso confiesa que, siendo un enamorado del rock, “sin ninguna simpatía por las sevillanas”, la única vez en su vida que disfrutó “con el baile flamenco de una chavala” fue en el jardín de Las Dalias. De aquello han pasado ya muchos años, aunque al Pirata le queda una buena amistad con Juanito Marí, al que visita todo lo que puede, y “menos” de lo que le gustaría, porque para él viajar es un poco engorroso por sus problemas de movilidad. En esas visitas siempre lo pasó “en grande”, llevándose de vuelta “muchísima energía”. La última vez fue hace cinco años, cuando participó en el rodaje de un cortometraje gore de Adrián Cardona… Ahora echa la cuenta y cree que ya le toca volver a recalar en la isla. ¡Que se preparen en Las Dalias!

In one of these “a charming guy appeared, with a peculiar accent in English that he couldn’t lose”. It was Juanito Marí of Las Dalias, who offered his venue in Sant Carles for those bands to play, and the concert in Las Dalias became “the key event of the weekend”. El Pirata recalls that it felt “very special and picturesque” for the bands to perform “in a functions room where school children were putting on the Christmas play for the village”. On subsequent visits the rock presenter par excellence discovered the charms of the craft street market and the “fascinating life of the nomadic stall holders”. He also discovered the nights of Sant Carles, “very different” from what he knew, with a restaurant where he could “have a drink or eat a paella at three in the morning”. He even confesses that, as a lover of rock, “without any sympathy for Sevillanas”, the only time in his life that he enjoyed “the flamenco dancing of a young girl” was in the garden of Las Dalias. Many years have gone by, although El Pirata has kept up his great friendships with Juanito Marí, who he visits as often as he can, and “less” than he would like because he finds travelling a bit difficult due to his mobility problems. On those visits he always has a “great” time, taking back home “lots of energy”. The last time was five years ago, when he took part in the filming of a gore short film by Adrián Cardona… Now according to his calculations he reckons that it’s time to pay another visit to the island. Get ready, Las Dalias!


¿Por qué la música en vivo? Poner copas y tapas hubiera sido más relajado y rentable, seguramente…

Why live music? Surely serving drinks and tapas would have been more relaxed and profitable …

Por aquel entonces era difícil atraer a la clientela a Las Dalias. Habían pasado sus años de esplendor y me encontré ya en junio con un jardín vacío. Tenía que inventarme algo para lograr llenarlo y decidí lanzarme a mi especialidad: las producciones escénicas. Primero fue una fiesta de apertura con el grupo de flamenquito Makandé. Al ver que aquello funcionaba, les programé para cada domingo. Luego vinieron Jon Michell, Blues Dave…

You mean you started off scheduling local groups.

O sea, que comenzaste por programar grupos locales.

SOUL OF ROCK

¿De dónde sale Chris González, el promotor de los eventos de Las Dalias durante más de una década? Luces, gritos, una palmada en las nalgas… De una sala de partos, como todo el mundo. En mi caso fue en Austria, aunque tardaron solo cuatro años en llevarme a Canadá, donde me nacionalicé y desarrollé un profundo apego a la cultura anglosajona. Heredé el espíritu viajero de mis padres, y a los 18 años me lancé a la carretera. Tras unos años en Murcia, conseguí trabajo de animador turístico. Aquella profesión se convirtió en un modus vivendi perfecto para un culo inquieto como era mi caso. Viajaba de un paraíso costero a otro, con “maleta y guitarra” en la mano, como en la canción de Paul Simon, con comida, cama y un discreto sueldo asegurado en los hoteles en los que trabajaba. Preocupaciones, las justas. Subía al escenario cada noche y arrancaba los aplausos a un público que me amaba…

la música ha sido tan importante en mi vida que a mi única hija le puse Layla, como la canción de Eric Clapton The origins of Chris González, promoter of the Las Dalias event for more than a decade.

Desde luego.

Lights, cries, sound of hand hitting bottom… From a delivery room, like everyone else. In my case it was in Austria, though only four years later they took me to Canada, where I took the nationality and developed a profound attachment to the English culture. I inherited my parents’ wanderlust, and at 18 I took to the road. After spending some years in Murcia I found work as a tourist entertainer. A profession that became a perfect modus vivendi for a restless character like me. I travelled from one coastal paradise to another, “suitcase and guitar in hand”, like the Paul Simon song, with food, bed and a modest wage assured in the hotels I worked in. I had very few worries. I just got on stage every night and drew applause from a public who loved me… In other words, the good life… Of course.

¿Cómo llegaste a Las Dalias?

How did you come across Las Dalias?

O sea, un vividor…

En 1990 aterricé en Ibiza. La naturaleza desbordante de la Cala de Sant Vicent y los interesantes personajes de la isla me cautivaron. En esa época, mis amigos payeses de la Cala me llevaron a conocer Las Dalias y su maravilloso jardín. Pasé años volviendo una y otra vez a Ibiza, y eventualmente decidí quemar la maleta para llevar una vida más estable. En 1997 quería alquilar un chiringuito de playa, pero no encontré ninguno. Acabé alquilando una barra en Las Dalias. Cuando comencé, pensé que sería pasajero, pero acabé quedándome 12 años…

In 1990 I touched down in Ibiza. The luxuriant countryside of the Cala de Sant Vicent and the interesting island characters got me hooked. That was when my farmer friends in Cala introduced me to Las Dalias and its marvellous garden. I spent years coming back and forward to Ibiza and eventually decided to burn the suitcase and lead a more settled life. In 1997 I tried to rent a beach chiringuito, but couldn’t find one. I ended up renting a bar in Las Dalias. When I started, I thought it would be a passing thing but I ended up staying 12 years…

Claro. Soy el perpetuo turista musical. La música ha sido tan importante en mi vida que a mi única hija le puse Layla, como la canción de Eric Clapton. He tocado en grupos de diversos estilos: rock sinfónico, bluegrass, cantautor, reggae… Supongo que me atrajo el romanticismo de ser músico en un lugar como Ibiza. Eso me llevó a explorar, a echarme amigos en la comunidad musical, a trabajar con ellos…

¿Conseguiste convencer a muchos ibicencos para atravesar media isla hasta Sant Carles para escuchar a esas bandas? ¡Uf! Eso fue el drama… No hay gente que se mueva menos que los que viven en una isla tan pequeña como Ibiza. Para el público de Ibiza, subir de Vila a Sant Carles es como ir de safari a África… Y, claro, hacerse esos “20 minutos interminables” en coche para ver a músicos que ya tocaban en otros locales de la isla no era suficientemente atractivo. Pero comencé a plantear montajes escénicos únicos, como “Tres hombres, tres guitarras”, con ‘Blues’ Dave, Jon Michell y Chris Lee. De esa filosofía salieron los tributos, conciertos en los que una docena de músicos de la isla recreaban las canciones de John Lennon, Bob Marley, Creedence, Pink Floyd, Police, Elvis, etc. Si lo querías ver, no tenías más remedio que subir a Las Dalias, ya que eran sesiones exclusivas.

Lo más celebrado fueron aquellos tributos. Entusiasmaba a la gente descubrir a talentos como el de Glasford… Desde luego. En palabras de mi ex socio Juanito, “las cosas empiezan de una manera y acaban de otra”. Los tributos fueron concebidos como una necesidad comercial de programar conceptos originales y, con el tiempo, se convirtieron en la argamasa de los músicos insulares y en un poderoso imán para talentos visitantes como Glasford. Había oído hablar de él por

At that time it was hard to attract custom to Las Dalias. Its best years had gone and in June I’d found myself with an empty garden. I had to invent something to fill it and I decided to launch out in my own field: stage productions. The first was an opening party with the flamenco group Makandé. When that worked out, I scheduled them for every Sunday. Then came Jon Michell, Blues Dave … Of course. I’m a permanent musical tourist. Music is so central to my life that I’ve called my only daughter Layla after the Eric Clapton song. I’ve played in groups with very different styles: symphonic rock, bluegrass, singer-songwriter, reggae, etc. I suppose I’m drawn by the romanticism of being a musician in a place like Ibiza. That made me explore, make friends in the musical community, work with them…

Did you manage to persuade many Ibicencos to come half-way across the island to Sant Carles to listen to those bands? Ha! That was the drama… No-one moves about less that the folk who live on an island as small as Ibiza. For the Ibiza public, travelling from Vila to Sant Carles feels is like going on safari to Africa… And of course, putting up with these “endless 20 minutes” in the car to see musicians who were already playing in another venue on the island wasn’t enough of a draw. But I started to mount unique stage settings, like “Three men, three guitars”, with ‘Blues’ Dave, Jon Michell and Chris Lee. That philosophy led to the tributes, concerts where a dozen island musicians recreated the songs of John Lennon, Bob Marley, Creedence, Pink Floyd, The Police, Elvis, etc. If you wanted to see it you had no choice, you had to come to Las Dalias, with its exclusive sessions.

The most famous where those tributes. People were amazed to discover talents like Glasford…

Of course. In the words of my ex-partner Juanito, “things don’t always end up how they started”. The tributes were created as a commercial need to schedule original concepts and over time turned into the bread and butter of island musicians and a powerful magnet to visiting talents like Glasford. I’d heard of


alma de rock • Christian González

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Mati González, la “guapa chica del cajón”, voz de Makandé. Cuando finalmente le conocí, no daba crédito: tenía delante la reencarnación física de Bob Marley. Y cuando le oí cantar… ¡aún más!

La banda de reggae que actuaba en Las Dalias en aquellos años tenía un sonido increíble. Después del concierto de Bob Marley en la antigua plaza de toros, fue sin duda el fenómeno reggae más potente jamás visto en la isla. Siete músicos, incluyendo a dos chicas en los coros, que emulaban a las Wailers. Pero la primera vez que trabajé con Glasford todo era mucho más básico. Fue una after party que organicé para el Flower Power de Pachá. En julio de 1998, con muchas ganas de experimentar, programé un “Desayuno reggae” a las 8 de la mañana. Era un concierto en el jardín solamente con Manolo Díaz a la guitarra y Glasford en la guitarra y voz. De Pachá vino un pequeño cortejo liderado por Pepelu, que era entonces el encargado de la discoteca. Para representar el espíritu del Flower, trajo un enorme porro de cartón piedra de metro y medio. Vino Ángela Molina y su familia a desayunar camino de la playa, con toallas y chanclas, y todo el público (unas 80 personas) se ocultaba a la sombra de la vegetación durante el concierto ya que para las 9 de la mañana hacia un sol de justicia.

Manolo Díaz, ¡otro icono insular! ¡Mi Manolo! Un gran amigo y enorme guitarrista… Siempre he dicho que es “el guitarrista que yo quisiera ser”. Hemos compartido muchos escenarios y hemos tenido alguna anécdota que ha hecho historia en la isla…

¿Cómo cuál? Entre los muchos incidentes, el más sonado fue sin duda cuando fue guitarrista titular del primer tributo, el de John Lennon en 1997. Resulta que su mujer, Fabi, salía de cuentas ese día y Manolo se pasó todo el día en el hospital, esperando el nacimiento de su primer hijo. Mientras se acercaba peligrosamente la hora de empezar el concierto, recibíamos novedades alarmantes desde el hospital. Aquello iba lento y parecía que íbamos a tener que improvisar sin Manolo... Ya con hora y media de retraso sobre la hora prevista de comienzo, Manolo por fin entró a la sala con la guitarra en una mano y el ‘ampli’ en la otra, mientras que el público le vitoreaba al pasar. Subió al escenario y se acercó al micrófono. Cuando pararon los aplausos, con una sonrisa lacónica y una voz de quien comparte un secreto con su mejor amigo, susurró: “Ha sido niño”. El público se volvió loco… El resto del concierto fue sensacional, aún ·

Christian González • soul of rock

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1998. Nacho García Vega

en julio de 1998, programé un “Desayuno reggae” a las 8 de la mañana him from Mati González, the “pretty lady cajón player”, voice of Makandé. When I finally got to know him, I couldn’t believe it: here was the physical reincarnation of Bob Marley. And when I heard him sing… how much more!

The reggae band that performed in Las Dalias those years had an incredible sound.

After the Bob Marley concert in the old bull ring it was certainly the most potent reggae phenomenon ever seen on the island. Seven musicians, including two backing girls, imitating the Wailers. But the first time I worked with Glasford, everything was a lot more basic. It was an after party organised by the Pachá Flower Power. In July 1998 I was dying to improvise, and I scheduled a “reggae breakfast” at 8 in the morning. It was a concert in the garden with only Manolo Díaz on guitar and Glasford on guitar and voice. Out of Pachá came a small entourage led by Pepelu, then in charge of the discothèque. To represent the spirit of the Flower he brought an enormous cardboard porro a metre and a half long. Ángela Molina and her family came in for breakfast on the way down to the beach, with towels and chanclas, and the whole of the public (some 80 people) took shelter in the shade of the plants during the concert - even at 9 in the morning the sun was blazing.

1983. Chris González en Murcia

1999. Glasford

Manolo Díaz, another island icon!

My Manolo! A great friend and an enormous guitarist… I’ve always said he’s “the guitarist I wanted to be”. We’ve shared many stages and the odd incident that has gone down in island history…

2000. Coque Malla y Alex Olmedo

1999. Chris, en la mesa de mezclas

For example?

Among the many happenings, the most remarkable was when he was lead guitarist at the first tribute, the one for John Lennon in 1997. His wife Fabi was due to give birth that day, and Manolo spent the whole day at the hospital waiting for his first child to be born. With the starting time of the

1999. Tributo a John Lennon

2000. Manolo Díaz y Cayetano

1999. Rueda de prensa. Tributo a Buddy Holly


alma de rock • Christian González

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concert getting dangerously close, we received alarming news from the hospital. Things were going slowly, and it seemed we were going to have to improvise without Manolo... But just an hour and a half after the original starting time Manolo finally rushed in with his guitar in his hand and the amp in the other, while that the public cheered him on his way. He jumped onto the stage and went up to the microphone. When the applause stopped, with a laconic

hoy es uno de mis recuerdos favoritos. En los sucesivos tributos a Lennon, Manolo cantaba siempre “Beautiful Boy” como canción de cumpleaños a su hijo, Daniel León. Le puso León en honor a Leo Fender, creador de las guitarras Fender, claro…

¡Grandes momentos! Incluso más allá de la música. Sí. Las Dalias ha visto el nacimiento de niños, la creación de parejas… Incluso, en una ocasión, en una obra de teatro del “Theatre Trust”, murió un actor en el escenario…

los jóvenes han podido escuchar en directo los temas de Beatles, Creedence, Pink Floyd o Elvis

¿De verdad? Créetelo… La obra era el musical “El Mago de Oz”, en 2003. Al final de la primera sesión del sábado, cuando acababa la representación, el León, tras un breve discurso irregular, dejó el escenario y no volvió a salir. La obra se paró, se encendieron las luces y preguntaron si había un médico en la sala. Murió minutos después. Lo más fuerte es que, haciendo honor a la máxima de “el espectáculo debe continuar”, a las dos horas hicieron la segunda sesión con un sustituto haciendo el papel del León. Una muestra de gran entereza, especialmente considerando que la obra era con fines benéficos.

2000. Las Mentiras

Yes. Las Dalias has seen the birth of children, the creation of couples… Even on one occasion during a performance by the “Trust Theatre”, an actor died on stage…

Really?

I’m afraid so… The work was the musical “The Wizard of Oz”, in 2003. At the end of the first session on Saturday, when the work was drawing to an end, the Lion made a short, stumbling speech, left the stage and never came back. Everything stopped, the lights came on and they asked if there was a doctor in the house. He died only minutes later. The most impressive thing is that, in honour of the saying “the show must go on”, two hours later they put on the second session with a replacement in the role of the Lion. An example of tremendous fortitude, especially considering the work had been put on for a good cause.

2001. Paul Collins y Cayetano

O sea, que crees que el rock es didáctico. Toda la música lo es. Con los conciertos-tributo, una de las cosas que me encantaba era ofrecer a las nuevas generaciones la posibilidad de oír y ver en directo canciones de grupos que pertenecen hoy al patrimonio cultural de la humanidad. Los jóvenes, a través de estos conciertos de Las Dalias, han tenido la ocasión de escuchar en directo el repertorio de los Beatles, Creedence, Pink Floyd o Elvis, que ya no se pueden ver en vivo. ·

smile and the little voice of someone sharing a secret with his best friend, he whispered: “it’s a boy”. The public went wild… The rest of the concert was sensational, even today it’s one of my favourite memories. After that at tributes to Lennon, Manolo always sang “Beautiful Boy”, a birthday song for his son, Daniel León. He called him León in honour of Leo Fender, creator of Fender guitars, of course…

Great times! Even far beyond the music.

Los escenarios son mundos inescrutables… Ya lo creo. Piensa que el fenómeno de los conciertos y shows de Las Dalias nunca ha sido como una noche de discoteca. Dependiendo del horario, algunos eventos atraen a familias completas. Muchas veces, para los más pequeños, era su primer contacto con un grupo musical en vivo. Es curioso ver cómo, con la inauguración en la isla del Hard Rock Hotel esta temporada, esa idea se aplica a rajatabla. Tienen una guardería muy estudiada para niños, que no solo permite a los padres divertirse de forma independiente, sino que además enseñan a los niños a divertirse con el rock. La cadena Hard Rock toma muy en serio la educación de los niños en el rock’n’roll. Se trata de sembrar temprano para crear clientela futura.

Christian González • soul of rock

The stage is an inscrutable place…

2000. Tres Hombres Tres Guitarras

It certainly is. And remember, the phenomenon of the concerts and shows at Las Dalias has never been like disco night. Depending on the time, some events can attract whole families. Often, for children it was their first contact with a live group. It’s curious to see how, with the inauguration of the Hard Rock Hotel on

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the island this season, this idea is being applied to the letter. They have a well equipped kindergarten for the children that not only lets the parents have fun on their own, but also teaches children to enjoy rock. The Hard Rock chain takes the education of children in rock’n’roll very seriously. It means sowing the seed early to create future clients.

So you think rock’s didactic.

All music is. With the tribute concerts, one of the things that I loved was enabling new generations to hear and see live songs by groups that today are part of the cultural heritage of mankind. Through these concerts at Las Dalias, young people have had the chance to listen live to the repertoire of the Beatles, Creedence, Pink Floyd and Elvis, who they could never see in life.

Inspiration for young musicians?

2007. Carlos Segarra & Rock n’ Roll Club

As well. During that time there were new highly talented pop groups playing in the venue. Not only were they overflowing with creativity, they were also very ambitious…

What are they like, these musicians who want to “conquer the world”? Have they made it?

Ibiza has for years been the rockers’ worst enemy… In the early 2000s the cult of discos and dj’s marginalised rock. When I started at Las Dalias, there was much more support through competition-type event like the festival run by Sargantana, the island musicians’ association. There were also the “Alternative Days”, organised by Radio UC. We even managed to set up exchanges at Las Dalias with groups from Menorca with the backing of the Islands Council. There were groups of awesome talent like Gaia, Peter Colors, Belcebur Toys and of course, Statuas d Sal, all condemned to performing outside the main Spanish venues. With the recent sad disappearance of Statuas, only Peter Colors is left from that generation. Seven years later, they came back to play at Las Dalias for the 59th Anniversary Party last summer. The years have been kind to them… They still sound incredible!

2010. Chris con Rebeldes

But Statuas also made it in Spain…

Yes, when they won the Sony-Vodafone competition they got to play in the Palacio de Deportes in Madrid. But everything soon went flat. They never got the response from the public they’d had in Ibiza, where they had thousands of followers. It was totally unfair, considering their talent. We had the pleasure of having them both together and separately as regular musicians at the tributes. It was actually at a homage to Lennon that I col-

2009. Javier Vargas y Andy Taylor


alma de rock • Christian González

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¿Inspiración para jóvenes músicos?

As well as the local groups, there were also the big names. How did you persuade Carlos Segarra, for example, to play in a small venue off the main circuit?

También. En la época había grupos nuevos de pop con muchísimo talento que tocaban en la sala. No solo tenían muchísima creatividad, sino que además querían comerse el mundo…

Carlos was very friendly with Juanito. He had already played at Las Dalias in the 1990s. My first contact with him was by phone. When they passed me Juanito, my first question was: “What happened on 3 February 1959?” He replied quick as a flash: “Buddy Holly died”. We’re both mythomaniacs and never stop talking… I assure you that that day, the phone was red hot. This was the start of the mythical “Tribute to Buddy Holly” of 1999, with Segarra, Loquillo, Javi Andreu, Josele Marín and David Serra. On that occasion I tried really hard to recreate an atmosphere of international class, even putting on a press conference with the artists modelled on the Beatles’ conferences in the 1960s… Carlos and I are still great friends. Over the years, I’ve produced an album for him, I’ve played on two discs, done the graphic design of another two, was official photographer at his 30th anniversary concert, and we even composed a song together that gave its name to his disc “Más sabe el diablo”. Every time we can we play together, on stage or off. I’m “the fifth Rebel”.

¿Cómo están ahora esos músicos con “ganas de comerse el mundo”? ¿Lo han logrado? Ibiza ha sido muchos años el peor enemigo de los rockeros… El culto a las discotecas y a los dj’s en los inicios del nuevo siglo marginó al rock. En mis comienzos en Las Dalias, había mucho más apoyo mediante festivales-concurso, como el de Sargantana, la asociación insular de músicos. También estaban las “Jornadas alternativas” que organizaba Radio UC. Incluso logramos poner en marcha en Las Dalias un intercambio de grupos con Menorca bajo los auspicios del Consell Insular. Había grupos de enorme talento como Gaia, Peter Colors, Belcebur Toys y, por supuesto, Statuas d Sal, todos condenados a actuar lejos los grandes escenarios peninsulares. Con la reciente y triste desaparición de Statuas, de aquella hornada solo nos queda Peter Colors. Tras siete años, volvieron a tocar en Las Dalias en la fiesta del 59º Aniversario, el verano pasado. Los años han sido amables con ellos… ¡Suenan de muerte!

Pero Statuas llegó a sonar en la península… Sí, al ganar el concurso de Sony-Vodafone, tocaron en el Palacio de Deportes, en Madrid. Pero todo se diluyó al poco tiempo. Jamás lograron la respuesta de público que tenían en Ibiza, donde tenían miles de seguidores. Fue absolutamente injusto considerando su talento. Tuvimos el placer de tenerlos juntos y por separado como músicos habituales de los tributos. Fue justamente en un homenaje a Lennon cuando colaboré con David Serra haciendo una adaptación de “Strawberry Fields Forever” que se convirtió en su aclamado “Campos de Fresas”. Protagonizaban el “Concierto de Reyes” cada año en la sala, el 5 de enero, e incluso llegué a ser su mánager durante un breve periodo.

el culto a las discotecas y a los dj’s en los inicios del nuevo siglo marginó al rock Supongo que tocar en Las Dalias era muy atractivo por la leyenda del local. Esa leyenda que tardaste tanto en descubrir… Aterrizar en Las Dalias, para mí, fue karma. Aunque sabía que ocasionalmente tocaban grupos, al principio no tenía ni idea acerca de su leyenda. Cuando entré por primera vez en la sala, vi el sistema de luces y un espacio diáfano, y me di cuenta de que era una sala de conciertos natural. Me sentía como Bill Graham, el legendario promotor del Fillmore en San Francisco. De hecho puse una foto suya en la estantería de la barra. Conforme me iban contando retazos de la historia de la casa, comencé a comprender que estaba al frente de una leyenda insular. Durante los 80, Juanito ya fue promotor con los grupos legendarios que venían a grabar a los Estudios Mediterráneo. Con un esfuerzo de años, logré juntar las piezas mediante fotos y carteles que andaban esparcidos por la casa. Ahora hay un interesantísimo archivo histórico que hace honor a la leyenda. ·

Christian González • soul of rock

Nacho García Vega, Vargas, Javi Andreu, Coque Malla, Loquillo... What was their expression when they saw where they were going to play? 2002. Statuas d Sal. Promo Los Putos Amos

laborated with David Serra on an adaptation of “Strawberry Fields Forever” that went on to become his famous “Campos de Fresas”. They led the Christmas Concert every year here every 5 January, and I was even briefly their manager.

I suppose that playing in Las Dalias was very attractive due to the legend that grew with the place. That legend that you were so long in discovering…

To me, finding myself in Las Dalias was karma. Although I knew groups occasionally played there, at first I had no idea about its legend. When I entered the hall for the first time, I saw the lighting system and an open space, and I realised that it was a natural concert venue. I felt like Bill Graham, the legendary promoter of the Fillmore in San Francisco. I actually put a photograph of him on the shelf behind the bar. Then as they filled me in with bits and pieces of the story of the place, I began to understand that I was handling an island legend. During the 1980s, Juanito had already been promoter of the legendary groups that came to record at Estudios Mediterráneo. Over the years I managed to join the pieces together with photographs and posters that I found all over the house. Now there’s a fascinating historical archive that does justice to the legend.

Nacho García Vega was charmed and mentioned Las Dalias in the lyrics of a song on his second album. Vargas and Javi Andreu already knew us. They’d played in Juanito’s day and were always delighted of come back. Coque was surprised by how beautiful the garden was. They gave that first concert free, since they were on holiday on the islands. All they asked was to bring their friend Álex Olmedo to play with them. This improvised concert saw the start of their group “Las Mentiras”, which toured Spain for five years. That night, Ángela Molina was among the public – she a great friend of his parents in theatre circles. They sat on the stairs and had a long conversation. Last year at last the they recorded a theme together on their album “Mujeres”. Las Dalias has been very important in Coque’s career … Loquillo was the only one to resist the charms of Las Dalias. He was short and moody, and kept on repeating that Ibiza was an island of “bloody hippies”. Some years later, when we were decorating the bar with photographs of the concerts we’d held, we punished him symbolically by putting up a photo of him back to front, facing the wall. Since then we’ve coincided a couple of times in concerts of Rebeldes and have buried the hatchet.

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Además de los grupos locales, también había grandes nombres. ¿Cómo se convence a Carlos Segarra, por ejemplo, para tocar en una pequeña sala fuera de circuito? Carlos era muy amigo de Juanito. Ya había tocado en Las Dalias en los 90. Mi primer contacto con él fue por teléfono. Cuando me pasó Juanito el auricular, mi primera pregunta fue: “¿Qué pasó el 3 de febrero de 1959?”. Me respondió inmediatamente: “La muerte de Buddy Holly”. Ambos somos mitómanos y hablamos por los codos… Te aseguro que ese día, el teléfono echaba humo. De ahí salió el mítico “Tributo a Buddy Holly” de 1999, con Segarra, Loquillo, Javi Andreu, Josele Marín y David Serra. Para aquella ocasión me esforcé en recrear un ambiente de clase internacional, incluso con una rueda de prensa con los artistas que emulaba las de los Beatles de los 60… Carlos y yo seguimos siendo muy amigos. A lo largo de los años, le he producido un álbum, he tocado en dos discos, hice el diseño gráfico de otros dos, fui fotógrafo oficial en su concierto de 30 aniversario e incluso compusimos un tema a medias que dio nombre a su disco “Más sabe el diablo”. Cada vez que tenemos ocasión, tocamos juntos, en escenarios y fuera de ellos. Soy “el quinto Rebelde”.

Nacho García Vega, Vargas, Javi Andreu, Coque Malla, Loquillo... ¿Qué cara ponían al ver donde iban a tocar? Nacho García Vega estuvo encantado y mencionó a Las Dalias en la letra de una canción de su segundo álbum. Vargas y Javi Andreu ya eran de la casa. Habían tocado en los años de Juanito y siempre están encantados de volver. Coque se sorprendió con la belleza del jardín. Aquel primer concierto lo ofreció de forma gratuita, ya que estaba vacaciones por las islas. Su única imposición fue traer a su amigo Álex Olmedo para tocar con él. De ese concierto improvisado salió su formación “Las Mentiras”, que hizo giras por España durante cinco años. Esa noche, entre el público estuvo Ángela Molina, muy amiga de sus padres, del mundo del teatro. Se sentaron en las escaleras de la sala y mantuvieron una larga conversación. El año pasado, por fin, grabaron juntos un tema para su álbum “Mujeres”. Las Dalias ha sido muy importante en la carrera de Coque… Loquillo fue el único que se resistió a los encantos de Las Dalias. Fue arisco y malhumorado, y manifestó repetidamente que Ibiza era una isla de “putos hippies”. Unos años después, al decorar el bar con fotos de los conciertos de la sala, le castigué psicológicamente colocando una suya de espaldas, de cara a la pared. Desde entonces, hemos coincidido un par de veces en conciertos de Rebeldes y hemos enterrado el hacha.

1999. Loquillo


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¿Que suponía para músicos locales ponerse a las órdenes de nombres de ese calibre para actuar juntos en Las Dalias? Como te puedes imaginar, fue una época dorada, durante la cual se sentían respetados y de clase mundial. Aún hoy, muchos de ellos me llevan en palmitas y se refieren a mí como “el jefe”.

¿Y después de los conciertos? ¡Absoluto desfase! ¡Nadie como un músico bajando del escenario sabe festejar tan a saco! Podría contar montones de historias arriesgadas, pero, como fui partícipe muy activo, prefiero callar…

¿Qué se puede contar de esos backstages que sea confesable? Tanto de lo mismo. Los camerinos han sido “Sodoma y Gomorra” para algunos, aunque también he visto escenas enternecedores como el hijo de Paul Collins, de 9 años, dibujando en la trastienda mientras su papá se ganaba el sueldo como un salvaje del escenario. Uno de los momentos más curiosos fue cuando Charly García, al acabar el concierto, se rodeó de unas chicas argentinas que reunió su asistente para tomar “una copa tranquila y sentirse como en casa”. No pasó nada censurable, aunque la escena parecía una orgía romana, con Charly en calzoncillos y rodeado de bellezas tumbadas alrededor… 2001. Lee Rocker

También pasaron estrellas internacionales por Las Dalias. Recuerdo a Paul Collins y Lee Rocker. ¿Cómo contactó con ellos? Fue muy extraño… Paul Collins había sido mi héroe en los 80. Tocaba algunas de sus canciones con mi grupo de power pop de Cartagena, los “Mágicos Trágicos”. Un día, en casa, sonó el teléfono y me lo pasaron diciendo: “Es un tal Paul Collins, llama desde Nueva York”. ¡Me caí de culo! Efectivamente, era Paul, que iba a hacer un concierto acústico en Menorca y se ofreció para hacer otro en Las Dalias. Decidí ir un paso más allá y le ensamblé una banda con Cayetano Sánchez, de Statuas, Dennis Herman y Cristóbal Mascaró, la versión Ibicenca de su grupo “The Beat”. Tal fue el éxito de la banda, que quiso llevarse a Cayetano a grabar a Nueva York. De él dijo que era “el mejor guitarrista con el que he tenido el placer de tocar”. Sé que los músicos comentan estas cosas con otros músicos. Lee Rocker, de los Stray Cats, vino de la mano de Josele Marín, de Bulldog. Lee era muy bajito y tremendamente cortés, pese a su aspecto de motero loco con más tatuajes que piel. A su banda la alojamos en Cala Boix, y se pasaron los días en la playa sacando fotos a las chicas “de riguroso topless europeo” jugando a las palas. Parece mentira que viniendo de California, con sus “California Girls”, esas cosas les volvieran tan locos… ·

Other international stars also came to Las Dalias. I remember Paul Collins and Lee Rocker. How did you contact them?

It was very strange… Paul Collins had been my hero in the 1980s. I played some of his songs with my power pop group in Cartagena, the Mágicos Trágicos. One day I was home and the phone went, and they handed it to me saying: “It’s someone called Paul Collins, he’s calling from New York”. I was flabbergasted! And it was Paul, he was going to do an acoustic concert in Menorca and offered to put on another one at Las Dalias. I decided to take things further and put together a band for him with Cayetano Sánchez of Statuas, Dennis Herman and Cristóbal Mascaró, the Ibiza version of his group “The Beat”. The band was so successful that he wanted to take Cayetano with him to record in New York. He said about him that he was “the best guitarist I’ve had the pleasure to play with”. I know that musicians say these things to other musicians. Lee Rocker of the Stray Cats was introduced to us by Josele Marín of Bulldog. Lee was very short and tremendously polite, in spite of his image of a mad biker with more tattoos than skin. We put up his band at Cala Boix, and they spent their days on the beach taking photographs of girls “in strict European topless” playing beach tennis. It seems incredible that coming from California, with their “California Girls”, they went so crazy about these things …

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What does it mean to local musicians collaborating with personalities of this calibre to perform together in Las Dalias? As you can imagine, it was a golden age during which they felt respected and world class. Even today, many of them treat me like a king and refer to me as “the boss”.

And after the concerts?

Absolute madness! There’s no-one like a musician after the concert for knowing how to party! I can tell you thousands of risqué stories, but since I was a pretty active part of them, I’d better keep quiet…

What can you tell us about these back stages that is presentable?

Much the same. The dressing rooms were Sodom and Gomorra to some, although I’ve also seen sweet scenes like Paul Collins’s son, 9 years old, drawing there while his dad earned his living as a wild man on the stage. One of the most intriguing moments was when at the end of his concert, Charly García surrounded himself with Argentine girls found for him by his assistant, to take “a quiet drink and feel at

Y se cruza su camino con el de Andy Taylor… Dicen que tiene un miedo atroz al gentío, que solo logra superarlo por sus ganas de tocar. No creo que sea tanto miedo como aversión a estar rodeado de fans histéricos. Duran Duran fue uno de los grupos más masivos de los 80, y desde entonces Andy ha sido muy celoso de su privacidad. Le honra ser uno de los pocos rock stars que conozco que lleva casado con la misma mujer 25 años. Cuando se mudó a Ibiza, buscaba distanciarse del ojo público. Se ha pasado varios años trabajando en la tranquilidad de su estudio en casa. Tuvimos momentos muy intensos juntos. En el 2006 pusimos en marcha las “Garden Parties” en Las Dalias, con grupos ingleses y Paco Fernández de telonero habitual. En 2007 produje el disco de Rock’n’Roll Club”, de Segarra, en el estudio de Andy. Hicieron muy buenas migas. Luego vino el desastre de 2008…

2007. Rock n’ Roll Club delante del estudio con Carlos Segarra y Andy Taylor

¿Desastre? Figúrate… Programamos el evento “Plugged” con seis bandas inglesas, incluyendo el primer concierto de Andy en Ibiza con su nuevo grupo. Dos escenarios paralelos, uno en el jardín y otro en la sala. Lo habíamos organizado dos meses antes y resulta que, contra cualquier pronóstico, España llega a la final de la Copa de Europa, que se jugaba el mismo día. Intentamos paliar el ‘efecto fútbol’ poniendo pantallas gigantes, pero solo vinieron unas 200 personas…

2009. Paco Fernández y Chris en el estudio


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me convertí en azote del llamado “chill out electrónico”. Desde que se hicieron fácilmente asequibles los programas informáticos, cualquier chaval se ha convertido en productor ¿Y qué queda de toda esa época? Puse mi granito de arena en la leyenda de la casa, que para muchos representa una época dorada. A título más personal, también he dejado la huella del rock en el municipio de Santa Eulalia, en forma de una calle…

¿La calle John Lennon? Exacto. Fue un momento memorable. En pleno fervor de los tributos, decidí ‘plantar mi árbol’ recogiendo 500 firmas de vecinos que apoyaban la moción. Me ayudó Vicente Riera, concejal de Fiestas de aquel momento, pero tardamos cinco años hasta que el alcalde le dio su bendición. El proceso fue obligatoriamente discreto, ya que algunas mentes antiguas del Consistorio no entendían aquello de ponerle a una calle el nombre de alguien “que nunca hizo nada por el municipio”, como decían. En tono de sorna, tomó cartas el Diario de Ibiza, que llegó a comentar que “si el alcalde Guasch tuviera que ponerle nombre a una calle en honor a un músico, sería la calle de Los Tres Sudamericanos”. Finalmente, en 2005, pusieron la placa al lado del Instituto Xarc. Pensé que era fantástico que los chavales se acostumbraran a temprana edad a ver aquel nombre y lo que significaba. Pero cuando lo fui a ver, se habían equivocado y habían escrito “Carrer de John Lenon” (en lugar de Lennon). Luego lo rectificaron. Ibiza es diferente…

También estabas en primera línea mientras se gestaba lo que acabó siendo la eclosión del ‘chill out’. Era la música perfecta de fondo para los bares. Pero tardé muy poco en cansarme de los loops y samplers inocuos. Me convertí en azote del llamado “chillout electrónico”. Desde que se hicieron fácilmente asequibles los programas informáticos, cualquier chaval se ha convertido en productor. El afán de negocio de algunos empresarios que publicaron ese material inundó el mercado de bazofia que desplazó a los músicos.

Muy fuerte esa afirmación… ¿Entonces, por qué en tu faceta como productor de varios discos vinculados al sonido de Las Dalias te decantaste por el chillout y no tanto por el rock? No olvides que el término “chillout” hace referencia simplemente a música relajada, pese a las connotaciones electrónicas que le dan en la isla. Produje dos discos para Las Dalias, ambos con la misma filosofía: el objetivo era un disco que un visitante pudiera escuchar en invierno en la Europa lluviosa y recordar las tardes melosas de su estancia veraniega en Ibiza. Era imperativo guiar el contenido con un hilo conductor que hiciera agradable la escucha. No había lugar para estridencias, por lo que me decanté por la fluidez relajada del chillout. Pero el contenido era acústico con músicos e instrumentos de verdad, de los que actuaban en Las Dalias. Fueron discos honestos, con un derroche de talento, tan auténticos como la casa. El primero, “Feeling Ibiza”, se publicó en 2001 con la coproducción de Lenny Ibizarre… ·

home”. Nothing untoward happened, although the scene did look like a Roman orgy, with Charly in underpants, surrounded by beauties who draped themselves all around him…

And you’ve crossed paths with Andy Taylor… They say he was terrified of crowds, that the only thing that managed to overcome that was his hunger to play.

I don’t think it was as much fear as aversion to being surrounded by hysterical fans. Duran Duran was one of the most massive groups of the 1980s, and since then Andy has been very jealous of his privacy. It’s admirable that he’s one of the few rock stars I know who’s been married to the same woman for 25 years. When he moved to Ibiza he tried to keep out of the public eye. He spent several years working in the peace of his studio at home. We had some very intense moments together. In 2006 we set up “Garden Parties” in Las Dalias, featuring English groups and with Paco Fernández as a habitual curtain-raiser. In 2007 I produced Segarra’s disc “Rock’n’Roll Club” in Andy’s studio. They got on very well. Then came the disaster of 2008…

Disaster?

Think about it… We programmed the “Plugged”, an event with six English bands including Andy’s first concert in Ibiza with his new group. Two parallel stages, one in the garden and another in the hall. We’d organised it two months before and against all odds, the Spanish football side got to the final of the European Cup, which was played the same day. We tried to mitigate the ‘football effect’ by putting up giant screens, but only 200 people came…

And what’s left from all that era?

I put my grain of sand into the legend of the house, which for many represents a golden age. On a more personal note, I’ve also left the print of rock music in the town of Santa Eulària, in the form of a street…

Carrer de John Lennon?

Exactly. It was a memorable moment. It was when the tributes were in full swing, I decided to ‘do my bit,’ collecting 500 signatures of neighbours who supported the motion. I was helped by Vicente Riera, Councillor of Festivals at the time, but we took five years to persuade the mayor to give it his blessing. The process had to be discrete, since some old fashioned heads on the Council didn’t understand giving the name of a street to someone “who had never done anything for the town”, as they said. In a sarcastic article, the Diario de Ibiza newspaper commented: “if Mayor Guasch had to give a name to a street in honour of a musician it would be the street of Los Tres Sudamericanos”. Finally in 2005 they put up the plaque beside the

2008. Plugged con Andy Taylor en Las Dalias


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Lenny combate en todos los frentes. Pero tiene enorme respeto por la música, y es capaz de reconocer la diferencia entre música con contenido y el vacío comercial …Conocido productor de música electrónica… Y talentoso guitarrista y teclista. Lenny combate en todos los frentes. Pero tiene enorme respeto por la música, y es capaz de reconocer la diferencia entre música con contenido y el vacío comercial. De ese disco, el tema “Talamanca”, de Manolo Díaz, totalmente ejecutado por los músicos amigos de Manolo, se licenció a una docena de otras colecciones. El segundo, en 2008, se llamó “Acoustic Ibiza”, y repite fórmula, si bien con más temas cantados, inclusive un par de temas míos… Este fue coproducido por Paco Fernández en su sello, “Too Much Ibiza”.

Fue precisamente el flamenco chill de Paco Fernández y el trance de Namasté con quienes se asoció Las Dalias después de la etapa de conciertos. ¿Son almas antagónicas o bien avenidas? Son dos cosas bien diferentes. Namasté ha sido un poco “república independiente” en el contexto de Las Dalias. En esencia, Jon Michell ejecutaba una función de programador, y el trance es simplemente la música seleccionada por ellos para el baile después de sus conciertos. El caso de Paco es diferente. La primera vez que tocó en Las Dalias fue en 1999. Desde entonces, Paco se convirtió en permanente colaborador de Las Dalias. Su chill es elegante, orgánico y con el tono étnico que caracteriza el flamenco. Fue una progresión natural en la filosofía de la casa. Hoy en día, sigo trabajando con Paco en su discográfica. El verano pasado estuve gestionando su contratación en la isla, hice el diseño gráfico de su último trabajo, “Buenos Tiempos”, y gestioné sus colaboraciones con Chambao e India Martínez para Sony. Durante el invierno, he estado juntando las piezas de lo que ha sido nuestra reciente gira exitosa por Holanda... Es un gran músico y un enorme ser humano.

Cuando los conciertos languidecieron, dejaron muchos huérfanos en la isla. Se perdió lo que se había convertido en un ritual para muchos ibicencos ¿Es repetible? En realidad, no ha terminado. Estos días hay nuevos gestores que programan muchos eventos en vivo. Quizás no sea tan artesanal como en mis tiempos, pero la profesionalidad también se debe valorar. Las Dalias nunca parará del todo, esté quien esté al timón.

·

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Xarc Secondary School. I thought it was fantastic that the kinds should from an early age get used to seeing that name, and what it meant. But when I went to see it they’d got it wrong and written “Carrer de John Lenon” (instead of Lennon). Then they corrected it. Ibiza is different…

You were also in the front line when they were arranging what turned out to be the dawn of the ‘chillout’ sound.

It was the perfect background music for bars. But I soon got tired of the innocuous loops and samplers. I became the scourge of the so-called “electronic chillout”. Since computer programmes became accessible to all anyone can become a producer. The profit-minded of some of the business people who published this material flooded the market with rubbish that pushed out the musicians.

That’s a very strong statement… So why as producer of several discs linked to the Las Dalias sound did you end up opting for chillout rather than rock?

Don’t forget that the term “chillout” simply refers to relaxed music, in spite of the electronic connotations it’s given on the island. I produced two discs in Las Dalias, both with the same philosophy: the objective was a disc that a visitor could listen to in winter back in rainy Europe, and remember the warm afternoons of their summer stay in Ibiza. It was essential to build the content around a theme that would make for pleasant listening. I didn’t want anything strident, so I went for the relaxed fluency of the chillout. But the content was acoustic, with real musicians and real instruments, the one’s who’d performed in Las Dalias. They were honest discs, full of talent, as authentic as could be. The first, “Feeling Ibiza”, was published in 2001 with co-production from Lenny Ibizarre…

…Well-known producer of electronic music …

And talented guitarist and keyboard artist. Lenny is active on all fronts. But he has enormous respect for music and can see the difference between music with content and commercial fluff. From this disc, the theme song “Talamanca” by Manolo Díaz, totally created by musicians who were friends of Manolo, was licensed to a dozen other collections. The second in 2008 was entitled “Acoustic Ibiza”, and repeats the formula, although with more sung themes, including some of mine… This was co-produced by Paco Fernández on his label “Too Much Ibiza”.

It was in fact the flamenco chill of Paco Fernández and the trance of Namasté that Las Dalias was associated with after the concerts finished. Are they contrasting souls or are they a good match?

They’re two quite different things. Namasté has been a bit of an “independent republic” in the context of Las Dalias. Essentially, Jon Michell acted as programmer, and trance is simply the music they selected to dance to after their concerts. The case of Paco is different. The first time he played at Las Dalias was 1999. Since then, Paco has become a permanent fixture at Las Dalias. His chill is elegant, organic and has the ethnic tone that characterises flamenco. This was a natural progression in our philosophy. These days I still work with Paco on his label. Last summer I was handling his hiring on the island, I did the graphics for his latest work, “Buenos Tiempos”, and we’re negotiating a possible tour of the States… He’s a great musician and an immense human being.

2008. Plugged con Lenny Ibizaree


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Paco Fernández se convirtió en permanente colaborador de Las Dalias. Su chill es elegante, orgánico y con el tono étnico que caracteriza al flamenco

When the concerts died out they left many orphans on the island. It meant the loss of what had become a ritual to many Ibizans. Is it repeatable? In fact, it hasn’t finished. These days there are new managers programming many live events. Perhaps not so craftsmanlike as in my day, but professionalism should also be respected. Las Dalias will never go completely, whoever is at the helm.

Will you go back?

¿Volverías? Siempre me queda la duda, pero en realidad soy muy de ciclos astrológicos jupiterianos. Fui animador durante doce años, luego estuve en Las Dalias otros doce. Ahora toca doce de aventura y carretera… Madrid, Málaga, África...

¿África? ¿De safari? Jajaja… ¡No, hombre! Voy a dirigir un Beach Club en la Ilha do Cabo, en Angola. Es ese chiringuito de playa que jamás pude tener en Ibiza porque Las Dalias me absorbió. El “Miami Beach Club” pertenece a la hija del presidente del país, Isabel Dos Santos, y a Rui Barata, mi jefe. Rui lo abrió hace 16 años y es el local más antiguo de Luanda. Un poco como Las Dalias, pero con playa y cocoteros. Además, mi karma me persigue… El Miami es el punto de partida de toda la movida musical angoleña. Teníamos conciertos tres días a la semana y con músicos de un talento enorme. De hecho, mi atracción por Angola se debe al que fue batería de mi primer grupo en el instituto, y que ahora vive allá. Voy a volver a tener un grupo, y hablamos de fundar un sello discográfico y montar un estudio de grabación.

¿El futuro? ¡Brillante! Por ahora, ando por Brighton, en el Reino Unido, gestionando una cadena de restauración española, a la espera de la segunda fase de mi aventura africana, esta vez en la isla paradisíaca de Santo Tomé, en golfo de Guinea, donde hay el proyecto de ubicar el estudio de grabación. Además hay un libro empezado que se publicará el año que viene.

You never know, but in fact I’m very into Jupiter astrological cycles. I was an entertainer for twelve years, then I was at Las Dalias another twelve. Now it’s the turn of twelve of adventure… I’m off to Africa.

On safari?

Ha… No, man! I’m off to manage a Beach Club on the Ilha do Cabo in Angola. It’s that beach chiringuito that I could have on Ibiza because Las Dalias took my eye. The “Miami Beach Club” belongs to the daughter of the country’s president, Isabel Dos Santos, and Rui Barata, my boss. Rui opened it 16 years ago and it’s the oldest venue in Luanda. A bit like Las Dalias, but with a beach and coconut trees. Also my karma is pursuing me… The Miami is the starting point of the whole musical scene in Angola. We have concerts three days a week, and the musicians are enormously talented. In fact, my attraction for Angola is due to the drummer in my first group at school, and who now lives there. I’m going to have a group again, and we’re talking about founding a record label and setting up a recording studio.

The future?

Brilliant! Not only is the Angola adventure under way, I’ve also started a book that I’ll have finished next year.

What about?

About everything that I’ve not been able to say in this interview. They’re my memories. All these things that happened at Las Dalias during the years I worked there. A friend told me once: “Life is a long song, keep singing”. I’ll do that. Whatever happens, I’ll keep singing.

¿Sobre qué? Sobre todo lo que no te he podido contar en esta entrevista. Son mis memorias. Todas esas cosas que sucedieron en Las Dalias durante los años en los que trabajé allí. Una amiga me dijo una vez: “La vida es una larga canción, sigue cantando”. Eso haré. Pase lo que pase, seguiré cantando.

Christian González y Juanito de Las Dalias

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Jon Michell, adicto a la música

Jon Michell, music addict

Jean-Michel Fueter, conocido con el nombre artístico de Jon Michell, es sin lugar a dudas un personaje clave en Las Dalias y en el panorama musical de Ibiza desde el año 1987, cuando se estableció en la isla definitivamente.

Jean-Michel Fueter, known by the artistic name of Jon Michell, is undoubtedly a key figure in Las Dalias and the Ibizan music scene from 1987 on, when he set up on the island for good. ¿Cómo resumir en pocas líneas una vida de película como la suya? Pues tal vez empezando por recomendar la lectura de su biografía novelada, un libro imprescindible para quien quiera conocer en profundidad a Jon Michell. Se trata de ‘Trip, el viatge’, escrito por José Miguel Romero y María José Vidal en una edición del Institut d’Estudis Eivissencs de 2006. En el libro se relata su trepidante vida, desde su nacimiento en Tanzania, hijo de un pastor protestante, a sus correrías por India a bordo de un ‘escarabajo’. No pasa de puntillas ni escatima detalles tampoco de su pasado más oscuro como traficante de drogas en los años setenta en Suiza, y también en los ochenta en Eivissa, lo que le llevó a pasar un tiempo ·

How can you sum up in a few lines a spectacular life like his? Well a good starting point might be recommending his fictionalised biography, a key read for anyone wanting to get to know Jon Michell in depth. Entitled “Trip, el viatge” [Trip, the journey], written by José Miguel Romero and María José Vidal and published by the Institut d’Estudis Eivissencs in 2006. The book recounts his hectic life, from his birth in Tanzania, son of a Protestant pastor, to his journeys through India on board a ‘beetle’. It does not seek to minimise or spare the details of his darkest days spent as a drug dealer in nineteen-seventies Switzerland or nineteeneighties Ibiza, which led to him spending some time in prison. A com-

en prisión. Una compleja existencia llena de claroscuros, como todas las vidas vividas intensamente. Episodios, en todo caso, que ya forman parte de su pasado, porque finalmente la música ha resultado ser su verdadera adicción. Ella obró el milagro de encauzar su vida después de algunos años caminando por el lado salvaje. Y sobrevivió, aunque otros no lo hicieron, y no solo vive para contarlo sino que sigue reinventándose día a día, ahora, tal vez, mucho más feliz. Pasión y talento musical confluyeron en los años 90, cuando adquirió notoriedad en Ibiza por sus giras con el grupo de rock y blues Los Malos. Después llegó un proyecto más personal, la Jon Michel Band, en la que pulió su estilo hacia el blues y el country rock. A la vez, colaboró con grandes músicos que visitaron la isla como Eric Burdon, Chris Jagger, Nina Hagen o Prem Joshua. Y todos recuerdan sus actuaciones con Blues Dave (Dave Jeffs, recientemente fallecido) y Chris Leet en el trío conocido como “Tres hombres, Tres guitarras”. Desde hace ya quince años, Jon Michel está ligado a Namasté, la fiesta con más personalidad y colorido de la isla, que se celebra todos los miércoles del verano en Las Dalias. Un punto encuentro con la música como leit motiv que fundó a finales de los 90 junto con Alok, Merel y Belinda. Desde entonces, Jon Michel se ocupa de seleccionar los grupos que actúan cada semana, y él mismo sube al escenario junto a los músicos invitados o con su amigo Alok para sorprender a los visitantes con una fascinante fusión de música étnica y electrónica. Ese gusto por los ritmos étnicos cuajó en Ibiza, pero también es producto de los ecos de su infancia en Tanzania. Después de muchos años tocando en directo, después de miles y miles de actuaciones solo o con sus amigos y colaboradores, Jon Michel se animó a sacar al mercado el disco ‘Sing for an angel’, con una marcada base electrónica. Años más tarde se lanzó a por su segundo álbum, ‘Taking my time’, en el que apostó por tocar todos los instrumentos en vivo. Es en este segundo trabajo de estudio donde confluyen sus pasiones e inquietudes artísticas. Tantos y tantos años tocando casi cada semana, escribiendo canciones e interpretándolas, necesitaban un soporte físico en el que pervivir de algún modo. ‘Taking my time’, que salió al mercado en 2012, contiene 14 temas cuidadosamente seleccionados y grabados en los estudios Third Ear Studios con Bernie Weimer. El álbum describe perfectamente la personalidad de Jon Michel, su mestizaje, su sinceridad a la hora de abordar su música sin clichés: desde el boogie al calipso, pasando por el rock con toques country. Su filosofía de vida no solo queda reflejada en esos catorce temas sino en la significativa carátula del álbum, donde un batiburrillo de personajes famosos, desde deportistas a cantantes, pasando por princesas, zombies y papas, tratan de franquear una puerta. Al otro lado, el propio Jon Michael impide que se abra del todo. Una metáfora de su lucha personal por frenar “la invasión” que sufrimos cada día de un millón de temas superfluos “que reclaman nuestra atención y nos distraen de nuestra propia vida”, como internet, los teléfonos móviles, la publicidad o las redes sociales. “Hay que cerrar la puerta a estas distracciones porque, de lo contrario, la vida nos pasa de largo mientras tanto”, explica Jon Michel. “Con el gesto del pie contra la puerta no niego la existencia

en su segundo álbum, ‘Taking my time’, apostó por tocar todos los instrumentos en vivo. En este trabajo de estudio confluyen sus pasiones e inquietudes artísticas

plex existence, full of lights and shades, like all lives lived to the full. Episodes, in any case, that now form part of his past, because in the end, music turned out to be his real addiction. He worked the miracle of redirecting his life after years walking on the wild side. And he survived, while others didn’t make it, and he not only lived to tell the tale, but is still reinventing himself with every new day, now perhaps much happier. Passion and musical talent came together in the 1990s, when he became known in Ibiza for his tours with rock and blues group Los Malos. Then came a more personal project, the Jon Michell Band, in which he polished his style towards blues and country rock. He also collaborated with great musicians who visited the island, like Eric Burdon, Chris Jagger, Nina Hagen and Prem Joshua. And everyone recalls his performances with Blues Dave (Dave Jeffs, recently deceased) and Chris Leet, in the trio known as Tres Hombres, Tres Guitarras. For fifteen years Jon Michell has been linked to Namasté, the party with more personality and colour than anything else on the island, held every Wednesday in summer at Las Dalias. A meeting point with music as a leitmotiv, which he founded in the late 1990s along with Alok, Merel and Belinda. Since then Jon Michell has taken on selecting the groups that perform there each week, and he himself gets on stage with the guest musicians or his friend Alok to surprise visitors with a fascinating fusion of ethnic and electronic music. This taste for ethnic rhythms took a hold in Ibiza, but is also a product of the echoes of his Tanzanian childhood. After many years playing live and thousands and thousands of solo sets and gigs with friends and collaborators, Jon Michell decided to bring out the CD ‘Sing for an Angel’, with a marked electronic feel. Years later he launched his second album, ‘Taking my Time’, in which he opted to play all the instruments live. It is in this second studio work that his artistic passions and concerns come together. Many years playing almost every week, writing and interpreting songs, needed a physical support if they were to survive in any form. ‘Taking my Time’, released in 2012, contains 14 themes carefully selected and recorded in the Third Ear Studios, with Bernie Weimer. The album is a perfect synthesis of Jon Michell’s personality, his mestizaje, his sincerity in approaching his music clean of clichés: from boogie to calypso, including rock and a touch of country. His philosophy of life is not just reflected in these fourteen songs but in the album’s meaningful cover, portraying a crowd of famous personalities - sportsmen and singers, princesses, zombies and popes, trying to get through a door. On the other side is Jon Michael, stop-


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hay cantidad de grupos excelentes en la isla a los que no se les da oportunidad alguna para tocar y darse a conocer de todo eso, pero sí dejo en mis manos lo que quiero dejar entrar y lo que no, reivindico mi tiempo”, subraya el artista. Las letras de sus canciones van un poco más allá y desnudan la personalidad de este hombre, complejo y sencillo a la vez: el tono festivo, optimista y positivo de unas se torna en otras más reflexivo, espiritual e incluso cínico. Con una carrera musical plenamente consolidada, Jon Michel nunca olvida dos reivindicaciones que repite siempre, como un mantra. La primera es la necesidad de que haya más locales donde tocar música en vivo en la isla y la otra es que las instituciones abran sus puertas a más grupos para las actuaciones en las fiestas. “Los que actúan son muy buenos, pero es importante dar paso a nuevas voces. Eso lo estoy viendo cada semana al seleccionar el cartel para Namasté de Las Dalias; me he dado cuenta de que hay cantidad de grupos excelentes en la isla a los que no se les da oportunidad alguna para tocar y darse a conocer. Hay que promover el talento y a la gente que trabaja, aunque no sea conocida”, subraya este polifacético artista que, desde 2001, ejerce además como maestro de ceremonias en bodas alternativas, pensadas para parejas que no se sienten identificadas con los ritos religiosos tradicionales o consideran demasiado frío casarse ante un juez o un concejal. Jon Michel se ha inspirado en las ceremonias ancestrales del Norte y el Sur de América para proponer un enlace en que el amor “es el verdadero protagonista”. ·

ping it from opening. A metaphor of his personal struggle to hold back the “invasion” we suffer every day of a million superfluous things “claiming our attention and distracting us from our lives”, like the Internet, mobile phones, advertising and the social media. “You must close the door to these distractions because if not, life passes you by”, explains Jon Michell. “With the gesture of a foot against the door, I don’t deny that all that exists, but I leave it to me what I want to let in and what I don’t, I claim my time”, the artist emphasises. The lyrics of his songs go even further and reveal the personality of the man, complex but also simple: the festive, optimistic and positive note of some in others is more reflective, spiritual and even cynical. With a fully consolidated musical career, Jon Michell never forgets two reclamations that he repeats like a mantra. The first is the need for more venues on the island where live music can be played, and the other that the institutions open their doors to more groups for performances in its festivals. “The ones who perform are very good, but it’s vital to make room for new voices. I see this every week when I select the bill for Namasté in Las Dalias. I’ve realised that there’s lots of excellent groups on the island to whom nobody gives a chance to play and reach the public. We must promote talent and hard workers, even if they aren’t well known”, emphasises this versatile artist who since 2001 has also acted as MC at alternative weddings, designed for couples who don’t identify with traditional religious rites, or consider it too cold to get married before a judge or a councillor. Jon Michell takes his inspiration from ancestral ceremonies in North and South America to offer a wedding where love “is the real focus”.


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míticas son sus sesiones vespertinas al alimón con José Padilla, en las que ponían la banda sonora al ocaso entre los almendros o en la mundialmente famosa puesta de sol de ses Variades, en Sant Antoni

Paco Fernández

la revolución flamenca the flamenco revolution

No se puede hablar del flamenco en Las Dalias sin dedicarle un capítulo muy especial a la revolución que desde sus jardines lideró Paco Fernández, que desde los años 90 luce con orgullo la etiqueta de ‘flamenco-chill’, aunque lo suyo más bien es curiosidad sin complejos por ampliar las dimensiones del sonido de su guitarra.

You can’t talk about flamenco in Las Dalias without devoting a very special chapter to the revolution led from its gardens by Paco Fernández, who since the 1990s has worn with pride the label of ‘flamenco-chill’, although his position is more of an open curiosity about how to extend the dimensions of sound of his guitar. ·

Sus noches en Sant Carles han irradiado durante años un fabuloso atractivo que ha llenado el local para verle tocar. Actualmente le acompañan Eva Redondo -cajón-, Juanma Redondo -teclados-, Elvis Ferrera -percusión- y Dr. Gwon -dj-, una formación experimentada con la que se compenetra a la perfección, aunque también ha actuado junto a él el gran bluesman Javier Vargas, y míticas son sus sesiones vespertinas al alimón con José Padilla, en las que ponían la banda sonora al ocaso entre los almendros o en la mundialmente famosa puesta de sol de ses Variades, en Sant Antoni. Paco Fernández es granadino (de Zújar) solo circunstancialmente, porque al poco de nacer sus padres se trasladaron a Ibiza, donde el pequeño demostró sus habilidades con las seis cuerdas desde que era un renacuajo, tanto que dice que a los cinco años ya tocaba por las terrazas de algunos bares. Pero todo lo que sabe también lo aprendió estudiando guitarra clásica en Barcelona. Su don se puso a prueba en Estados Unidos, donde se hizo un músico superviviente, pero retornó a España cuando le llamó el genial director de orquesta Xavier Cugat, que quiso grabar con él. Ese primer disco, ‘Vivir en el Mediterráneo’, podría ser una especie de declaración de intenciones, que no sentó bien en los ambientes del jazz purista de la ciudad condal, pero que le abrieron de par en par las puertas de su isla, de nuevo, para dar alumbrar un nuevo género musical. De esa relación de simbiosis entre el guitarrista, su público y la inspiración de la isla han surgido ya cuatro discos en solitario, ‘Atman’, ‘Sal y Sol’, ‘Entre Islas’ y el reciente ‘Buenos Tiempos’, además de un sinfín de colaboraciones, sobre todo en la época dorada de Café del Mar, con aportaciones imprescindibles como sus ‘Grillos’. Embajador de una manera de sentir y de escuchar Ibiza, su trayectoria va unida a la de Las Dalias en las giras del mercadillo ‘On the Road’, que le ha llevado con éxito a Madrid y, recientemente, a Ámsterdam.

His nights in Sant Carles have for years radiated a fabulous appeal that fills the venue to see him play. He is currently accompanied by Eva Redondo cajón - Juanma Redondo - keyboards - Elvis Ferrera - percussion - and Dr. Gwon -dj-, an experienced group who understand each other perfectly. Others who have performed with him include the great bluesman Javier Vargas, and his evening sessions with José Padilla are legend: they provided the soundtrack to twilight between the almond trees, and the world famous sunset at ses Variades in Sant Antoni. Paco Fernández is from Granada (Zújar) only due to circumstances, because as soon as he was born his parents moved to Ibiza, where as a boy he demonstrated his abilities with six chords from an early age, so much so that they say that at five, he was already playing on the terraces of some bars. But he also learned all he knows by studying the classical guitar in Barcelona. He put his gift to the test in the States, where he became a musical survivor, but he came back to Spain when he was summoned by that brilliant orchestral conductor, Xavier Cugat, who wanted to record with him. That first disc, ‘Vivir en el Mediterráneo’, could be seen as a kind of declaration of intent, and it wasn’t well received in the purist jazz circles of Barcelona, but it opened wide the doors of his island, again, to found a new musical genre. That relationship of symbiosis between the guitarist, his public and the inspiration of the island has already given rise to four solo discs, ‘Atman’, ‘Sal y Sol’, ‘Entre Islas’ and the recent ‘Buenos Tiempos’, in addition to a host of collaborations, above all in the golden age of Café del Mar, with essential contributions like his ‘Grillos’. Ambassador of a way of feeling and listening to Ibiza, his career is linked to Las Dalias in the street market’s ‘On the Road’ tours that have successfully taken it to Madrid and more recently, to Amsterdam.


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DAVE JEFFS

LECCIONES DE BLUES Y HUMANIDAD LESSONS OF BLUES AND HUMANITY

Que el mundo de la música está plagado de divas, divinos, envidias y rivalidades no es ninguna novedad. Por eso nunca se llora más una pérdida que cuando se trata de un músico al que todos consideran amigo, maestro, un buen tipo con el que tocar y tomarte unas cañas, uno de esos que nunca te fallará y al que no querrías fallar jamás. Ese era y es Dave Jeffs, nacido en Oxford (Inglaterra) en 1946, vecino de Sant Agustí desde los 80 y al que se lo llevó un fallo cardíaco en agosto del año pasado, dejando desolados a sus familiares y a decenas de músicos que aprendieron de él lecciones de blues y humanidad. De algún modo, Jeffs nunca dejó de ser aquel niño que, con el poco dinero que tenía en el bolsillo, se compró una armónica en una tienda de juguetes y no dejó de tocar hasta su muerte. No podía ser el pianista que sus padres querían que fuera, atado a una silla frente a un teclado y con una suerte de señorita Rottenmeier como profesora. Aquella experiencia inicial frente al piano apenas le sirvió para conocer las notas y algunas nociones básicas de solfeo. Poco más. Él aprendió a tocar; es más, se hizo un virtuoso de la armónica saliendo con su instrumento a la calle, al campo, y sintiendo la vida mientras aquello sonaba cada vez mejor, mejorando cada día, progresando. Nadie supo lo bueno que era hasta que cumplió los 15 años y su hermano le hizo tocar en público, harto de que le diese indicaciones a un compañero de la banda que tenía por entonces. Ese mismo hermano le llevó en 1963 al concierto que Jeffs siempre recordaría como el que le marcó para siempre, uno de los mejores momentos de su vida. Sobre el escenario, Sonny Boy Williamson, Muddy Waters, Big Joe Williams, Willie Dickinson y Victoria Spivey. Nada más y nada menos. Su talento y virtuosismo no pasaron desapercibidos para leyendas como John Lee Hooker, Lightnin’ Hopkins o John Henry Barby, que contaron con él para grabar sus temas de estudio. Sus directos con leyendas son incontables: desde Alexis Corner a Duffy Power, pasando por Jack Dupree o la Ian Anderson Country Blues Band. Conoció Ibiza en los años 70, pero no fue hasta los 80 cuando decidió quedarse en la isla, concretamente en Sant Josep. Un ‘josepí’ de pro como Miquel Botja recuerda bien la primera vez que le escuchó tocar, precisamente en su pueblo, cuando subió con su armónica de manera espontánea al escenario donde Botja actuaba con un grupo de chavales con los que tenía una banda de blues. Se quedaron extasiados con su talento, y desde entonces supieron que para aprender tenían que estar al lado de Dave, ese blues andante que siempre llevaba sus armónicas a todas partes.

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That the world of music is full of divas, divinos, envy and rivalry is no news. This explains why we never lament a loss more than when it’s a musician who we all see as a friend, a master, a good man to play and to share a drink with, one of those people who never fail you and who you never want to let down. That was and is Dave Jeffs, born in Oxford (England) in 1946, resident of Sant Augustí from the nineteen eighties and taken from us by a heart attack in August last year, leaving his family desolate, like the dozens of musicians who he gave lessons to, in blues and in humanity. In a way, Jeffs was always that child who, with all the money he had in his pocket, bought a harmonica in a toy shop, then never stopped playing it until the day he died. He could never be the pianist that his parents wanted, tied to a chair in front of a keyboard with a sort of ‘Señorita Rottenmeier’ as a teacher. That initial experience in front of a piano barely served him to learn the notes and some basic notions of sol-fa. Little else. He learned to play: or rather he became a virtuoso of the harmonica, taking his instrument to the street, to the country, experiencing life while it sounded better and better, improving day by day, making progress. No-one knew how good he was until at 15, his brother made him play in public, tired of him giving instructions to a mate in the band he had at the time. In 1963, that same brother took him to the concert that Jeffs always recalled as the one that marked him forever, one of the best moments of his life. On stage were nothing less than Sonny Boy Williamson, Muddy Waters, Big Joe Williams, Willie Dickinson and Victoria Spivey. His talent and virtuosity did not pass unnoticed by legends like John Lee Hooker, Lightnin’ Hopkins and John Henry Barby, who hired him for their studio recordings. His live performances with these legends are numerous: from Alexis Corner to Duffy Power, and including Jack Dupree and the Ian Anderson Country Blues Band. He got to know Ibiza in the 1970s, but it wasn’t until the 1980s that he decided to stay on the island, specifically at Sant Josep. A worthy ‘josepí’, as Miquel Botja recalls the first time he heard him play, in his village, when he spontaneously climbed up with his harmonica onto the stage where Botja was performing with a group of lads with whom he had put together a blues band. They were amazed at his talent, and from then on they knew that to progress

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Dave Jeffs, durante el festival Ibiza Jazz de 2012. Fue su última actuación, al menos ante un gran auditorio. Su salud ya no era la de antes y el corazón comenzaba a darle avisos

pocos días después de su fallecimiento, 26 bandas se fueron sucediendo sobre el escenario de Sant Josep durante horas y horas Muchos tuvieron el placer de escucharle en el Pereyra o en Las Dalias, donde compartió escenario con músicos y amigos como Jon Michel, Manolo Díaz, Rafa Peletey, Norberto Rodríguez o el propio Miquel Botja. Otras veces actuaba solo o con la Dave Jeffs Blues Band, en la que tocaba con el bajista Dennis Herman. Y es que Jeffs no solo hacía sonar la armónica como los grandes virtuosos, sino que tenía una voz cavernosa y profunda y un gran talento también para la guitarra. Enamorado de Ibiza como lo estaba, solo tenía una crítica importante, al menos en el aspecto musical: los pocos clubes donde los músicos, ya no solo él sino los jóvenes, tienen un espacio donde tocar y mostrar su talento. El Pereyra o Las Dalias se convirtieron en los reductos de la música en vivo, pero él pedía más porque los jóvenes “los necesitan”. El concierto del festival Ibiza Jazz de 2012 fue su última actuación, al menos ante un gran auditorio. Su salud ya no era la de antes y el corazón comenzaba a darle avisos. A pesar de sus dolencias, quienes le conocieron aseguran que nunca perdió la sonrisa que le caracterizaba y la sencillez que desarmaba a todos. “Un tío entrañable”, “generoso”, “integrado”, “siempre alegre”. Son los adjetivos que le dedican los que le conocieron. La prueba de ese enorme cariño que le tenían fue el festival que los músicos de toda la isla organizaron en su memoria pocos días después de su fallecimiento. Nada menos que 26 bandas se fueron sucediendo sobre el escenario de Sant Josep durante horas y horas. Pero faltaba él. Recitaron poemas y se proyectaron fotos de Jeffs. Todos se volcaron en el homenaje a este “enorme músico y gran persona, muy querido por todos”, como lo define Botja. Un encuentro en el que quedó demostrado que todos, o al menos buena parte de los músicos de Ibiza, aprendieron de él, que todos le querían, que todos hoy y siempre le echarán de menos. ·

they had to stay alongside Dave, that walking bluesman, who always took his harmonicas with him wherever he went. Many had the pleasure of hearing him in Pereyra and Las Dalias, where he shared the stage with musicians and friends like Jon Michel, Manolo Díaz, Rafa Peletey, Norberto Rodríguez and Miquel Botja himself. On other occasions he performed alone or with the Dave Jeffs Blues Band, in which he played with bassist Dennis Herman. Jeffs not only made the harmonica sound like the great virtuosi, but he had a cavernous, deep voice and also great talent for the guitar. As fond of Ibiza as he was, he had only one main criticism, at least as far as music was concerned: the few clubs where musicians, not just him but young people too, had space to play and show their talent. El Pereyra and Las Dalias became redoubts of live music, but he campaigned for more facilities, because young people “need them”. The concert at the 2012 Ibiza Jazz Festival was to be his last performance, at least in a major concert hall. His health was no longer what it had been, and his heart was starting to give warning signs. In spite of his problems, his friends maintained that he never lost his famous smile and the simplicity that charmed everyone. “A fun guy”, “generous”, “together”, “always happy”. These are the descriptions used by those who knew him. The test of the enormous affection in which he was held was the festival that the musicians throughout the island organised in his memory a few days after his death. No less than 26 bands followed each other on stage at Sant Josep for hour after hour. Only he wasn’t there. They recited poems and photos of Jeffs were projected. Everyone took part in the homage to this “enormous musician and even greater person, much loved by all”, as Botja defined him. An encounter which proved that everyone, or at least the greater part of the musicians of Ibiza, had learned from him, that they all loved him, that today and always, they’ll never stop missing him. Texto: Alberto Ferrer Fotos: Marco Torres Walker


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CONCHA GARCÍA CAMPOY

MADRE, AMIGA, EMBAJADORA Y PERIODISTA MOTHER, FRIEND, AMBASSADOR AND JOURNALIST

Concha García Campoy se fue. El 10 de julio de 2013, a los 54 años de edad, la leucemia que padecía pudo más que ella. Pero nunca la derrotó. La periodista nació en Terrassa y falleció en el Hospital la Fe de Valencia. Ibicenca de corazón, luchó a brazo partido para sobreponerse a la enfermedad. Y en verdad pareció que lo había conseguido poco antes de volver a recaer definitivamente, tras un breve retorno a los platós de televisión. Porque Concha no sabía estar alejada de su profesión, el honorable trabajo de contar lo que ocurre, como hizo por última vez en los programas matinales de Telecinco, su última etapa. Con ella se lleva un trocito de esa Ibiza que siempre abanderó, su tierra adoptiva, esa que adora la calma de una copa entre amigos, la espiritualidad de una conversación de las que arreglan el mundo, el poderoso influjo de la química que ata a los amigos de su isla, ahora huérfanos de su cariño. “Para ver Ibiza hay que haberse mirado antes por dentro. Ha de hacerse, eso sí, con absoluta limpieza, porque aquí sale la verdad de cada quién. De ahí su radicalidad, su misterio, su fuerza. Si se supera la prueba, se estará preparado para ver la vida con una intensidad nueva”. Así lo dejó escrito Concha en estas mismas páginas, en el tercer número de Las Dalias Ibiza Magazine, cuando advertía que la isla soñada “se hace real en cualquier momento: espacios inquietantes, amistades insólitas, mezclas imposibles en otros lugares del mundo... El cielo y el infierno se han dado la mano muchas veces”. Licenciada por la Universitat Autònoma de Barcelona, inició su andadura periodística en la única emisora que había entonces en Ibiza, Radio Popular. Corría 1979, y eran buenos tiempos para dar testimonio de la vorágine de cambios que llegaban a la isla. También en el mundo de la prensa. Tras superar unas oposiciones, entró en Televisión Española. Con 27 años, irrumpió como presentadora en la pequeña pantalla de todos los hogares a través de los informativos de TVE. En poco tiempo se convirtió en una de las periodistas más reconocibles del medio gracias a su gran credibilidad. Ella abanderó el prestigio de los informativos de la cadena pública junto a una generación de informadores irrepetible, a pesar de los sucesivos intentos del gobernante de turno de llevarse el agua a su molino. ·

Concha García Campoy has left us. 10 July 2013, at 54 years of age, the leukaemia she suffered from eventually won out. But it never defeated her. A journalist, she was born in Terrassa, and died in the La Fe Hospital in Valencia. Ibizan in heart and soul, she fought to beat the illness. And it really seemed that she’d managed to just shortly before she fell ill again for the last time, after a brief return to television. Because Concha couldn’t live far from her profession, that honourable work of telling us what was happening, as she did for the last time on the morning programmes of Telecinco, her last set. She took with her a piece of that Ibiza which she always defended, her adoptive land, which adores the calm of a drink among friends, the spirituality of a conversation that puts the world to rights, the powerful influence of the chemistry that binds the friends of her island, now bereft of her kindness. “To see Ibiza you must have examined your very soul. Of course you must do this with absolute transparency, because here, the everyone’s true spirit comes out. This is the source of its radical nature, its mysteries, its force. If you pass the test, you’ll be prepared to see life with a new intensity”. This is what Concha wrote on these same pages, in the third issue of Las Dalias Ibiza Magazine, when she warned that the dream island “can become real at any time: disturbing spaces, unusual friendships, mixtures that would be impossible anywhere else the world... Heaven and hell have often joined hands here”. With a degree from the Autonomous University of Barcelona, she started her journalistic career in the only radio station then in Ibiza, Radio Popular. It was 1979, and they were good times to bear witness to the whirlwind of change that was affecting the island. Also in the world of the media. After qualifying as a civil servant she joined Spanish Television. At the age of 27 she became a presenter on the small screen in all our homes, through hosting the news programmes of TVE. She soon became one of the most recognisable journalists in the medium, famed for transmitting great credibility. She enhanced the prestige of the public channel’s news programmes, alongside an unrepeatable generation of informers, in spite of later attempts by subsequent directors to claim the credit.

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Concha García Campoy

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abanderó el prestigio de los informativos de TVE junto a una generación de informadores irrepetible. Nunca dudó a la hora de implicarse en la defensa de lo que para ella debía seguir siendo un paraíso a salvo de la codicia de los especuladores

Concha García Campoy trashumó de cadena en cadena, pero siempre dando muestras de su independencia y elegancia. Realizó memorables entrevistas en La 2 y dirigió magacines en Telecinco y en Cuatro, pero sin olvidar nunca la radio, un medio que la enganchó tanto como la fidelidad y cercanía con los oyentes. Estuvo en la SER, al frente de los informativos del fin de semana, en Onda Cero y en Punto Radio. Sumó amigos y admiradores en todas esas redacciones. Por el camino, fue madre en dos ocasiones, de Lorenzo y Berta, y amó intensamente. Y nunca se olvidó de sus orígenes y de su isla. Concha también fue una embajadora de Ibiza exigente. Nunca dudó a la hora de implicarse en la defensa de lo que para ella debía seguir siendo un paraíso a salvo de la codicia de los especuladores. Y tampoco dudó en reivindicarlo en cualquier ocasión, por incómoda que resultara. Así, llevó a la antena nacional, por poner solo un ejemplo, dramas como las expropiaciones para construir las nuevas autovías de la isla, que siempre consideró desmesuradas para un lugar al que se debía llegar sin prisas. Fue nombrada Hija Adoptiva de Eivissa, no podía ser menos, y recibió diversos premios Ondas durante su carrera, el premio Joaquín Soler Serrano de las Academias de Radio y Televisión españolas y el de su amada Academia de las Ciencias y las Artes de la Televisión (ATV), de la que fue directiva y portavoz, que la proclamó Premio Nacional de la Televisión a título póstumo. Para la posteridad quedarán los galardones que llevarán su nombre para distinguir el compromiso y el rigor en una profesión a la que ella contribuyó a hacer más grande. “A nuestra Concha ya la hemos llorado, ahora tenemos que honrarla”, recalcó en la presentación de este nuevo galardón el presidente de la ATV, Manuel Campo Vidal, su compañero en aquellos inolvidables debates e informativos de TVE. Gracias por todo, Concha, y hasta siempre. ·

Concha García Campoy moved from channel to channel, but always displaying her independence and elegance. She provided memorable interviews on La 2, and directed magazine shows on Telecinco and Cuatro. She also worked on the radio, a medium that attracted her as much as the appeal of the loyalty and closeness to listeners. She worked at SER where she was in charge of the weekend news programmes, and on Onda Cero and Punto Radio. She collected friends and admirers wherever she went. On the way she twice became a mother, of Lorenzo and Berta, who she loved intensely. And she never forgot her origins or her island. Concha was also an exacting ambassador of Ibiza. She never hesitated to get involved in the defence of what, for her, had to continue being a paradise safe from the greed of speculation. And she didn’t hesitate to celebrate it at any opportunity, however uncomfortable the occasion. For example, she took to national screens local dramas like the expropriations of homes to construct the island’s new dual carriageways, that she always considered disproportionate for somewhere that demanded leisurely travel. Of course, she was named Adoptive Daughter of Eivissa, and received many Ondas prizes during her career, the Joaquín Soler Serrano award of the Spanish Radio and Television Academies, and the award of her beloved Academy of the Sciences and Arts of Television (ATV), of which she was director and spokesperson, and which awarded her the National Television Award after her death. Posterity will remember the awards that carry her name, to distinguish her commitment and rigor in a profession which she helped make even greater. “We have already grieved for our Concha, now let’s honour her”, the Chairman of ATV, Manuel Campo Vidal, said at the presentation of this new award, speaking as her companion in those unforgettable TVE debates and news programmes. Thank you for everything, Concha, and take care. Texto: Laura Ferrer

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Las Dalias es el escenario donde han actuado dj’s de todos los estilos en las numerosas fiestas que se suceden en el jardín y en la sala interior. Del rock al trance, del reggae al hip hop, dj’s reconocidos internacionalmente y futuras estrellas han desplegado todo su talento en unas sesiones inolvidables

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la banda sonora indispensable las dalias en 60 canciones


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1.- Paul Anka: ‘Diana’ 2.- Lucho Gatica: ‘El Reloj’ 3.- Los Diana: ‘Sa fauç’ 4.- Es Macs: ‘Una paloma blanca’, versión de los holandeses George Baker Selection 5.- Es Amics: ‘Crueldad’ 6.- The Beatles: ‘Yellow submarine’ 7.- Los Sirex: ‘La escoba’ 8.- The Rolling Stones: ‘Paint it black’

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11.- Sangre Azul: ‘Cuerpo a cuerpo’ o ‘No eres nadie’ (segundo disco, homónimo)

19.- Sandombe: ‘Ay, qué calamidad’, del disco ‘Ven a Ibiza’

12.- Deep Purple: ‘Smoke on the water’. Version cantada por Ian Gillan con Roger Taylor y Brian May para ‘Rock Aid Armenia’

20.- Sham 69: ‘If the kids are united’

13.- Peter Sinfield: ‘Still’, del disco homónimo ‘Still’ 14.- Bucks Fizz: ‘The land of make believe’ 15.- Led Zeppelin: ‘Immigrant Song’ 16.- Honeydrippers: ‘Sea of Love’

9.- Kiss: ‘Rock and Roll All Nite’, de ‘Alive’

17.- Los Abuelos de la Nada: ‘Himno de mi corazón’

10.- Bob Marley: ‘Is this love’, de ‘Kaya’

18.- Charly García: ‘Demoliendo hoteles’

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21.- Del musical ‘Oliver!’: ‘As long as he needs me’

22.- Judas Priest: ‘Another thing coming’, de ‘Screaming for vengeance’ 23.- Barricada: ‘Esta noche no es para andar por esas calles’ o ‘Abrir y cerrar’, del disco ‘Rojo’, producido por Dennis Herman y grabado en los Estudios Mediterráneo 24.- Nina Hagen: ‘Punk wedding’ 25.- Medina Azahara: ‘Navajas de cartón’, de ‘Caravana española’

canciones 26.- Los Rebeldes: ‘Mescalina’, en ‘Rebeldes con causa’

27.- Sandii and The Sunsetz: ‘Hikari no taba’, de ‘Rythm Chemistry’ 28.- Video: ‘La noche no es para mí’ 29.- Brian May: ‘Too much love wil kill you’, en ‘Back to the light’

33.- Prem Joshua: ‘Taranga’

34.- Benidrums: ‘Happy hippy market’, en ‘Open door’ z35.- David Bowie: ‘Space Oddity’ 36.- Glasford y Manolo Díaz: ‘For the ones who have lost their way’, en ‘Feeling Ibiza’

30.- Statuas.d.sal: ‘Frágil’, ‘Pies dulces’

37.- Lenny Krarup (Lenny Ibizarre): ‘The Escapist’, en ‘Feeling Ibiza’

31.- Boomtown Rats: ‘I don’t like mondays’, en ‘The fine art of sufacing’

38.- Jon Michell: ‘Mojam Billy’, en ‘Feeling Ibiza’

32.- Mike Olfield: ‘Man in the rain’, de ‘Tubullar Bells III’

39.- Nel·lo y la banda del Zoco: ‘Crápula’, del disco homónimo 40.- Lee Rocker: ‘Rock this Town’, en ‘Racin’ the Devil’


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60años 41.- The Paul Collins Beat: ‘Rock n’ Roll girl’, de ‘The Beat’

48.- ‘Wizard of Oz’: ‘If I only had the nerve’

42.- Lucila Cueva: ‘Panic Attack’, del disco homónimo

49.- ‘Acoustic Ibiza de Las Dalias’: ‘Waters May’

43.- Andy Taylor y Luke Morley: ‘Lightning’, en ‘The Spanish Sessions’

50.- Lee Harris con Paco Fernández: ‘Oh Good Desire’, de ‘Acoustic Ibiza de Las Dalias’

44.- Peter Colours: ‘She has woken up’, de ‘Tangerine Shot’ 45.- La Frontera: ‘Juan Antonio Cortés’, en ‘Tren de medianoche’

51.- Paco Fernández: ‘Grillos’, en ‘Café del Mar Vol 4’ 52.- Coque Malla: ‘No puedo vivir sin ti’

46.- Rockavila: ‘Amiga Fiel’, de ‘Goza la Vida’

53.- Esteban Lucci y Margalida Roig: ‘The pure spirit’, de ‘Immaculate Ibiza’

47.- Vargas Blues Band: ‘Texas Tango’, del disco homónimo

54.- Manolo Tena: ‘Tocar madera’, en ‘Las canciones de nuestra vida’

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55.- Manolo Tena: ‘Llévame hasta el mar’, en ‘Sangre española’ 56.- Obús: ‘Va a estallar el obús’, en ‘Poderoso como el trueno’ 57.- Panzer: ‘Toca madera’, en ‘Las 101 mejores canciones del rock en español’ 58.- Immaculate Ibiza: ‘Cridem’, en ‘The Eivissa Immaculada Project’ 59.- Manolo Díaz: ‘Talamanca’, en ‘Acoustic Ibiza’, de Las Dalias 60.- Feeling Ibiza: ‘Away from Alhambra’, de Las Dalias


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NAMASTÉ

15 años de música, color y armonía

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la célebre fiesta de los miércoles cumple cinco lustros the famous wednesday party celebrates its 15th birthday ha sido el escenario de más de 700 grupos durante 300 noches it has been the setting of more than 700 groups on 300 nights

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namaste La fiesta Namasté de Las Dalias toma su nombre de un saludo originario de India que transmite calidez, hospitalidad y aceptación. Este encuentro con la música, la armonía y el color recoge a la perfección estos significados. No resulta sencillo resumir 15 años de trayectoria, vivencias, aprendizaje, creatividad, viajes y actuaciones en directo. Jon Michell, reconocido compositor, cantante y director musical de Namasté, lo intenta mientras aflora su sonrisa al repasar carpetas y carpetas de recortes de prensa, fotografías, carteles y flyers recogidos durante todos estos años. Se trata recordar qué ha sido y qué es Namasté, una de las propuestas musicales con más personalidad de Ibiza, con cinco discos de recopilación en el mercado y cerca de 300 fiestas a lo largo de estos cinco lustros, sumando las organizadas en Las Dalias y las que han protagonizado en numerosos rincones de la isla, de la Península e incluso en países extranjeros como Marruecos o México.

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The Namasté festival at Las Dalias takes its name from a greeting of Indian origin that conveys warmth, hospitality and acceptance. This encounter with music, harmony and colour brings together all these meanings to perfection. It’s not easy to summarise its 15 years of experiences, learning, creativity, travel and live performances. Jon Michell, Namasté’s prestigious composer, singer and musical director, has a go and can’t help smiling as he thumbs through folders and folders of press cuttings, photographs, posters and flyers collected during all these years. He’s recalling what Namasté has been and what it still is, one of the most original musical scenes in Ibiza, with five compilation disks on sale and nearly 300 festivals during these five decades, not counting others organised in Las Dalias or held in many other venues on the island, in mainland Spain, and even abroad in countries like Morocco and Mexico.


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Pero es en Las Dalias donde esta fiesta brilla con toda su fuerza, con todo su colorido, su música y su espíritu. Un éxito que conjuga el talento y el entusiasmo de tres personas: Merel, Alok y Jon Michell. “El grupo Namasté ha contado con numerosos socios y colaboradores a lo largo de los años, todos ellos personas con un gran talento y creatividad que han contribuido a convertir la fiesta en lo que es hoy en día”, remarca Jon Michell, que no quiere olvidar a todas las personas que hicieron y hacen posible hoy esta noche mágica de Las Dalias.

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But it is at Las Dalias where this festival shines the brightest, with its colourful atmosphere, its music and its spirit. A success that brings together the talent and enthusiasm of three people: Merel, Alok and Jon Michell. “The Namasté group has had many members and collaborators down through the years, all of them people with great talent and creativity who have helped to make it the festival it is today”, said Jon Michell, who doesn’t want to leave out anyone past and present who has made possible this magic night of Las Dalias.

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pasado el día en el mercadillo de Es Canar. Por entonces no se pagaba entrada, y al final se pasaba un sombrero para recaudar algo por las actuaciones”, rememora Jon Michell con satisfacción. Con el tiempo, la fiesta se fue profesionalizando y creciendo, hasta llegar a celebrar 17 conciertos por año, con dos o tres grupos en cada actuación. Música africana, reggae, flamenco, sonidos de India y de Asia y los mejores djs de sonido trance comenzaron a habitar en armonía en una noche alternativa que no solo tiene éxito sino que se consolida año tras año con más de mil asistentes por noche. Además, un equipo capitaneado por Merel se ocupa de la decoración, que es un elemento clave en la fiesta, tanto o más que la música. Esos elementos decorativos contribuyen a que el público realice una inmersión total en el mundo de Namasté desde que pone un pie en la fiesta. Los bordados de colores, las cuentas, los tapices y las telas de diferentes partes del mundo dan a esta fiesta un sabor especial e inimitable que está íntimamente ligado a la línea de bolsos, marroquinería, calzado y decoración de la firma World Family Ibiza, de Alok y Merel.

a hat to collect something for the artists”, recalled Jon Michell, with satisfaction. In time, the party became more professional and grew until they were holding 17 concerts a year, with two or three groups each night. African music, reggae, flamenco, sounds of India and Asia and the best trance djs began to coexist in harmony in an alternative evening that is not just successful – it becomes more consolidated every year, with more than a thousand attending every night. A team led by Merel looks after the décor, a key element in the party as much as or more than the music. These decorative elements help surround the public in a total immersion in the world of Namasté, from the moment they set foot in the party. The colourful embroidery, the beads, the tapestries and the fabrics from all over the world give this festival a special, unique flavour intimately linked to the line of bags, leather goods, shoes and decoration of Alok and Merel’s company, World Family Ibiza.

la filosofía the philosophy

el equipo the team Nacida en Holanda, Merel era modelo de pasarela hasta que Ibiza le unió a Alok, un exitoso agente inmobiliario. Se enamoraron de la isla y decidieron dejar atrás sus carreras para iniciar un nuevo viaje juntos, a lo largo del cual han formado una gran familia. Namasté es fruto de este amor, ya que la fiesta nació al poco de comenzar esa aventura e iniciarse en el mundo de la artesanía. Pronto, la decoración de Merel y de su amiga Belinda y la música que pinchaba Alok se convirtieron en un poderoso atractivo por su originalidad y autenticidad. Unas semanas después se unió al grupo el músico Jon Michell, que pronto se convirtió en director artístico. La primera fiesta se celebró en el verano de 1998 como una reunión informal protagonizada por la música y la comida de inspiración hindú. “Venían todos los artesanos que habían ·

Born in the Netherlands, Merel was a model until she came to Ibiza and met Alok, a successful real estate agent. They fell in love with the island and decided to abandon their careers to start a new journey together, during which they have formed a great family. Namasté is the result of this love, since the parties started just after launching their adventure and becoming initiated in the world of craftwork. Soon, the décor of Merel and her friend Belinda and the music played by Alok started to draw people’s attention for its originality and authenticity. Some weeks later they linked up with musician Jon Michell, who soon became their artistic director. The first party was held in summer 1998 as an informal get-together with Hindu-inspired music and food as the main appeal. “All the craftsmen who had spent the day in the Es Canar market came along. There was no entry fee then, and at the end they passed round

“El secreto de Namasté se basa en que es una fiesta que se mantiene fiel a su origen y esencia, pero innovado cada año con nuevas propuestas musicales, una decoración espectacular y con nuevas ideas”, apunta Michell. Precisamente, el director musical de la fiesta siempre ha defendido que Namasté es mucho más que un concierto. “Hemos creado un punto de encuentro de culturas, de belleza, música, color y alegría, un lugar donde las personas se sienten libres, dejando en la puerta sus creencias e ideologías”, remarca. Y siempre evolucionando, Michell quiere dar un paso más allá y dedicar una pequeña parte de la fiesta a transmitir un mensaje engarzado con el mundo. “Puede venir de una persona que hable de dietética, de un budista, de la plataforma contra las prospecciones petrolíferas... Namasté es la celebración de la belleza, la libertad... pero también de la conciencia multicultural”, añade. Alok lo corrobora desde su experiencia personal, en la que India e Ibiza jugaron un papel fundamental. “Sé tú mismo”, aconseja, del mismo modo que él rompió la seguridad de una vida estable y un trabajo de éxito para iniciar una andadura espiritual, más profunda y, finalmente, mucho más feliz, junto a Merel. Namasté es un lugar en el que todo el mundo es bienvenido. “El judío, el musulmán, el cristiano, el ateo... pero quien viene a la fiesta no lo hace como judío, cristiano o musulmán sino como ha nacido, con nada”, remarcan sus organizadores. “Las guerras, las muertes en el mundo, se deben en gran parte a que cada grupo defiende su cultura, pero el futuro de este mundo solo podrá florecer cuando la gente abandone sus culturas o religiones. No puede haber infierno peor que lo que estamos viendo en Siria, por ejemplo. Si la defensa de tu cultura provoca un conflicto, tienes que pensar hasta qué punto tú quieres defenderla. Nuestra inteligencia, la del ser humano, nos capacita para destruir todo lo que nos molesta para florecer, pero eso tiene un precio muy alto”, reflexiona Jon Michell.

“The secret of Namasté is that it stays faithful to its roots and its essence, but innovates every year, bringing in new musical themes, a spectacular décor and new ideas”, says Michell. In fact, the party’s musical director has always said that Namasté is much more than a concert. “We’ve created a meeting point of cultures, beauty, music, colour and joy, a place where people feel free, leaving their beliefs and ideologies at the door”, he said. And always creative, Michell wants to take one step further and devote a small part of the party to conveying a message linked to the everyday world. “It could be someone talking about dietetics, a Buddhist, a platform against petrol-prospecting... Namasté is the celebration of beauty and freedom... but also of multicultural awareness”, he adds. Alok confirms this from his personal experience, in which India and Ibiza played fundamental roles. “Be yourself ”, he advises, advice he himself took, when he broke with the security of a stable life and successful job to take a spiritual, deeper and in the end much happier direction, with Merel. Everyone is welcome at Namasté. “ Jews, Muslims, Christians, atheists... but everyone who comes to the party does so not as a Jew, Christian or Muslim, but just as they were born, with nothing”, say its organisers. “The wars and deaths in the world happen largely because each group defends its own culture, but the future of this world can only flourish when people abandon their cultures or religions. There can be no hell worse than what we are seeing in Syria, for example. If defence of your culture causes conflict, you must think how much you want to defend it. Our intelligence, our human abilities, enable us to destroy everything that gets in our way, but this has a very high price”, reflects Jon Michell.


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Namasté en el mundo Namasté in the world

el público es parte de las fiestas the public is part of the festival Nadie que haya disfrutado de una noche Namasté olvida la experiencia. Al talento de grandísimos músicos como Prem Joshua, Nina Hagen o de grupos como Madboojah Project o Hilight Tribe se suman teloneros menos conocidos que han sido toda una sorpresa. La música en el jardín se prolonga hasta la medianoche y continúa en el interior de Las Dalias. La combinación perfecta entre actuaciones intimistas y otras más eléctricas es la clave de esta fiesta, que logra algo muy importante: que el público sea protagonista y se convierta en parte de Namasté.

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No-one who has enjoyed a night at Namasté will ever forget the experience. As well as the talent of great musicians like Prem Joshua, Nina Hagen and groups like Madboojah Project and Hilight Tribe there are the lesser known curtain-raisers which have been a revelation. The music goes on in the garden until midnight then continues inside Las Dalias. The perfect mix of intiamate and invigorating performances is the key to this party, which does something very important: it makes sure the public is the focus and becomes part of Namasté.

En los álbumes que repasa Michell hay imágenes de sus viajes a Marruecos o al prestigioso festival de México ‘La Cumbre Tajín’, que recibe cada año a más de 250.000 personas. Recuerdos maravillosos por la excelente acogida de la fiesta, que contribuye a difundir una imagen de la isla alejada de la del paraíso del desmadre nocturno. Así, en muchas de sus actuaciones han hecho referencias o han convertido en protagonistas a elementos mitológicos de Ibiza como la diosa Tánit, “la anfitriona de la isla”, como la definen. Para los creadores de Namasté, la promoción no se ha de basar solo en las discotecas, la noche y el lujo. “Santa Eulària ha sabido ver el valor de sus mercadillos hippies, que son un motor económico para el pueblo porque atraen turismo y crean riqueza. Las Dalias es la meca de todo esto, y también Es Canar, y están cobrando una relevancia a nivel político y turístico que no tenían. Sant Carles sin Las Dalias o Es Canar sin Punta Arabí serían dos lugares muy diferentes”, apunta Jon Michell. Después de cerrar las carpetas en las que reposa una parte importante de su carrera musical y de su vida, en suma, resume: “Namasté es una celebración de la vida, de la belleza y de la armonía, pero desde el punto de vista del orden natural, no de la mera celebración social”.

In the albums that Michell is looking through there are images of his trips to Morocco and the prestigious Mexican festival ‘La Cumbre Tajín ‘, attended by over 250,000 people every year. Marvellous memories due to the excellent reception of the festival, that helped to spread an image of the island very different from the paradise of night-time chaos. In many of their activities they have made references to or taken part in the mythological sides of Ibiza, like the goddess Tanit, “the island’s host “, as they define her. For the creators of Namasté, promotion has not been based only on discotheques, nightlife and luxury. “Santa Eulària has seen the value of its hippy street markets, which are an economic driving force for the village, attracting tourism and creating prosperity. Las Dalias is the Mecca of all this, as is Es Canar, and they are acquiring an importance in politics and tourism that they never used to have. Sant Carles without Las Dalias or Es Canar without Punta Arabí would be two very different places”, points out Jon Michell. After closing the folders that hold an important part of his musical career and life, he summed it all up: “Namasté is a celebration of life, beauty and harmony, but with an accent on the natural order, not just social celebration”.


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Rototom, el mítico festival de reggae de Benicàssim, echa raíces en Las Dalias Rototom, the mythical Benicàssim reggae festival, puts down roots in Las Dalias

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Hace 36 años, Ibiza registró un pequeño terremoto con epicentro en la antigua plaza de toros de la ciudad. No hay constancia de si los pies de los asistentes al compás del mítico Bob Marley, que tocaba esa noche en el desaparecido coso taurino, lograron dejar huella en algún sismógrafo, como hizo Madness bastante después en Inglaterra al ritmo de su ‘One Step Beyond’, aunque el rastro de aquel concierto sí dejó una marca indeleble en el recuerdo de los isleños que asistieron, y en tantos otros que afirman haber estado -sumándolos todos, daría para tres o cuatro aforos completos-. Lo que es seguro es que si Marley buscara hoy un escenario en la isla, habría que apretarse porque no sería otro que la sala de Las Dalias, donde el espíritu rasta sigue tan irreductible como en aquella mítica noche de 1978 en el coso de la ciudad de Ibiza, la del 28 de junio, y anida varias semanas al año de la mano del Rototom Festival, el mayor encuentro de rastafaris de toda Europa y el segundo festival de reggae con más público del mundo, con 240.000 asistentes en sus ocho días de duración este año, ni más ni menos. Los promotores de este festival, que verano tras verano se consolida en Benicássim con una cita donde los cálidos ritmos del dub caribeño van estrechamente unidos a las buenas vibraciones que predicaba el León de Jamaica y la cultura de la tolerancia y la no violencia, no podían olvidarse de la isla que, sin demasiada explicación, fue escenario del primer concierto de Marley en España (y uno de los dos únicos que ofreció en el país junto con el que llenó a reventar como nunca la Monumental de Barcelona, y eso que los mismísimos Rolling Stones ya habían pasado por allí). La isla hoy tomada por el hedonismo poseía ya entonces una elevada carga de energía telúrica para algunos refugiados de la bohemia mundial. Y ese rincón casi secreto, que corría de boca en boca envuelto en el mito de la libertad hippy, tenía que estar por fuerza entre las esperadas paradas de un músico que hizo de la paz y el amor sus estribillos más recordados, para sorpresa de madrileños, bilbaínos, sevillanos y demás ciudadanos españoles que estaban más acostumbrados a que las grandes figuras pasaran por sus escenarios. Como un homenaje al padre del sonido que consigue que millones de personas sigan balanceando los pies por las salas de todo el mundo, los organizadores del Rototom quisieron incorporar algún pedazo de la isla a su programación de hace dos años, para recordar unos redondos 35 años del desembarco en la isla de Bob Marley y su séquito de una veintena de jamaicanos. Como no se podían llevar a la costa levantina la casa en la que se refugió el legendario jamaicano antes y después de subir al escenario, y de la plaza de toros no queda ya ni una sola piedra, trataron de llevar algo del espíritu hippy de Ibiza a Benicàssim. Y de ese tarro de las esencias de la isla quien más sabe son los responsables de Las Dalias, con los que se pusieron en contacto. ·

36 years ago, Ibiza registered a small earthquake with its epicentre in the city’s former bullring. No-one knows if the feet stomping the rhythm of the mythical Bob Marley, playing that night in the now demolished bullring managed to leave a trace in some seismograph, as Madness did some time later in England to the rhythm of their ‘One Step Beyond’. Certainly that concert did leave an indelible mark in the memory of the islanders who were there, and in many others who said they were there – but adding them all up, there must have been three or four full houses! Certainly if Marley was looking for a stage on the island today, he would have to get a move on because there is only Las Dalias, where the rasta spirit is still as uncompromising as on that mythical night of 1978 in the arena of the city of Ibiza, that 28 June, and stays several weeks a year for the Rototom Festival, the biggest Rastafarian get-together in the whole of Europe and the second biggest reggae festival in the world, with 240,000 participants on its eight days (no less) this year. In Benicàssim, a festival has become consolidated where summer after summer, the warm rhythms of Caribbean dub go hand in hand with the good vibrations preached by the Lion of Jamaica and the culture of tolerance and non-violence. Its promoters could not forget the island that, no one quite knows why, was the setting of Marley’s first concert in Spain. It was of the only two concerts he offered in the country, along with the full house in the Monumental in Barcelona, even after the Rolling Stones themselves had played there. At the time, the island which today is a watchword for hedonism held a high charge of earthly energy for refugees from Bohemia. And that secret corner, news of which was passed along the grapevine, surrounded by the myth of hippy freedom, was one of the unmissable stopping off points of a musician who made peace and love his best remembered refrains, to the surprise of Madrid, Bilbao and Seville residents and other Spanish residents who were more used to seeing major stars on their stages. As a homage to the father of the sound that makes millions of people tap their feet in concert halls all over the world, the organisers of the Rototom wanted to bring part of the island into their programming two years ago, to commemorate the 35 years of the disembarkation on the island of Bob Marley and his following of twenty Jamaicans. As they cannot take the house where the legendary Jamaican took refuge before and after he appeared on the stage to the south coast, and there is not a single stone of the bullring left, they tried to transport something of the hippy spirit of Ibiza to Benicàssim. And the people who know more about that source of the island’s essence are the who run Las Dalias, so they got in contact.


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la organización del festival se ocupa de los artistas y Las Dalias busca a los grupos de reggae de la isla «Querían llevar al festival un centenar de puestos del mercadillo hippy, pero pensamos que la artesanía no es un producto que case con la oferta habitual del Rototom», comenta Chema Pallero, responsable de la programación musical de Las Dalias, porque aunque su oferta se ajusta a todos los bolsillos, supera los precios habituales de camisetas y carteras de tela del festival. Pero aquello no quedó ahí. Ambas partes quedaron convencidas de que debían colaborar de algún modo. Y la propuesta partió de Ibiza: ¿Por qué no animar el festival con un par de días de concierto en la isla para calentar el ambiente? Así, se planteó la celebración de tres fiestas previas (los Rototom Launch Party), en mayo, junio y julio, antes del inicio del Rototom de Benicàssim, que empieza en torno al 15 de agosto. Y han sido «un exitazo», como enfatiza Pallero. La organización del festival se ocupa de los artistas, y en especial del cabeza de cartel, mientras que Las Dalias busca a quien complete el programa entre los grupos reggae de la isla. «Es un sonido que no se escucha en ningún otro sitio», y que se dirige a un tipo de público que ya está muy identificado con el mítico local de Sant Carles y su particular atmósfera, para el que se ha contado con el Reggae Bar de Sant Antoni, el otro local de la isla que atrae al público rasta, y la colaboración entusiasta de Bogdan. Así se ha logrado trasladar, a escala de la isla y en esas tres fechas, el evento icónico de Benicàssim, durante el cual se ceden puestos a entidades benéficas para que vendan productos con los que financiar su labor social o se den a conocer, además de merchandising de las bandas, cuya recaudación también se dona a causas solidarias. Y para no descuidar ninguna necesidad, durante las fiestas se puede degustar un menú jamaicano con comida vegetariana y muchas creaciones con el pollo como estrella y a precios bajos. Chema Pallero admite que la idea de poner en marcha estos conciertos les dio «un poco de miedo» por la incógnita de cómo respondería el público ibicenco durante un verano saturado de eventos, pero la respuesta ha superado las expectativas con 1.500 asistentes de promedio, algo que no es de extrañar con reclamos como Half Pint, una figura mundial para la que hubo que garantizar un buen sonido. A los organizadores del Rototom Sunsplash, que este 2014 cumple sus primeras dos décadas, estas actuaciones les sirven como reclamo en las islas y entre sus turistas del evento principal en Benicàssim, donde se trasladaron hace unos años desde Udine, en Italia, tras sufrir los rigores de la persecución por parte de las autoridades, poco receptivas a pesar de estar reconocido por la Unesco y formar parte del movimiento Cultura Sin Fronteras. ·

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“They wanted to take a hundred stalls of the hippy street market to the festival, but we think that craftwork as a product doesn’t fit in with the normal scene at the Rototom”, commented Chema Pallero, head of the musical programming at Las Dalias. Although its goods are accessible to all pockets, they are beyond the normal prices of the tee-shirts and cloth bags that go down well at the festival. But things didn’t stop there. Both parties were convinced that they had to find a way of collaborating. And Ibiza found a way: why not liven up the festival with a couple of days of concerts on the island, to get the atmosphere gong? So they suggested holding three pre-parties (the Rototom Launch Party), in May, June and July, before the start of Rototom in Benicàssim, around 15 August. “And they’ve been a huge success”, enthuses Pallero. The festival organisation was arranged the artists, particularly the lead band, while Las Dalias looked for people to make up the programme among the island’s reggae groups. “It’s a sound you don’t hear anywhere else”, and it was aimed at a type of public that is already very much identified with the mythical Sant Carles venue and its special atmosphere, with the support of the Reggae Bar at Sant Antoni, the other island venue that attracts the rasta public, and the enthusiastic collaboration of Bogdan. So the iconic Benicàssim event took off, spreading all over the island over these three dates, during which stalls were lent to charities to sell products to finance or publicise their social initiatives, also selling merchandising of the bands, whose takings were also donated to good causes. And so no-one missed out, during the parties you can sample Jamaican dishes with vegetarian food and great chicken recipes at affordable prices. Chema Pallero maintains that the idea of putting on these concerts was “a bit scary” due to the unknown factor of how the Ibiza public would respond during a summer saturated with events, but the response was beyond expectations, with 1,500 on average taking part, not surprising with attractions like Half Pint, a world figure who had to have the best sound system. To the organisers of the Rototom Sunsplash, which in 2014 celebrates its first two decades of existence, these performances serve as a curtain-opener on the islands and among their tourists for the event main in Benicàssim, to which it moved some years ago from Udine in Italy, after being given a


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Visto el éxito, y admitiendo que quizás es soñar con los ojos abiertos, en Las Dalias están pensando en organizar algo de mayor envergadura, con tres o cuatro grupos de renombre y varios soundsystem, que atrajera a unos 15.000 espectadores, aunque habría que buscar otro aforo, como un campo de fútbol. «Es la ilusión que tenemos», admite Pallero. Pendientes de cerrar las fechas con el festival de Benicàssim, los Rototom Launch Parties de 2014 seguramente se parecerán mucho a la edición previa: buenas vibraciones con música en los jardines hasta la medianoche, para después trasladarse a la sala para bailar al ritmo de reggae hasta el siguiente amanecer. ·

hard time by the authorities, who were not too receptive, even though the event was recognised by UNESCO and was part of the Culture Without Borders movement. Given the success, and admitting that perhaps it might not be realistic, Las Dalias is thinking about organising something on a bigger scale, with three or four famous groups and several sound systems, which will attract around 15,000 spectators, though they would have to look for another venue like a football ground. “That’s our dream”, admits Pallero. Pending agreeing dates with the Benicàssim festival, the Rototom Launch Parties 2014 will be very like the previous year’s edition: good vibrations with music in the gardens until midnight, later moving indoors to dance to the rhythm of reggae until dawn.

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Wax Da Jam house de etiqueta prestige house

¿Qué pasa cuando se alían dos iconos como Las Dalias y Nightmares on Wax (NoW)? Que ya nada puede volver a ser igual, como han demostrado las noches de Wax Da Jam, colaboración con Babylon Beach que traslada al local de Sant Carles el concepto que antes acogía el Aura de Sant Llorenç, que se quedó pequeño para el poder de convocatoria del mítico dj y productor británico. El espectáculo ha ganado en duración, hasta las seis de la mañana, y en espacio, con el Sky Lounge, para desarrollar en Las Dalias lo que NoW entiende por chill out, nada que ver con el down tempo convencional. ·

What happens when two icons like Las Dalias and Nightmares on Wax (NoW) join forces? Nothing can ever be the same, as the nights of Wax Da Jam have shown, in collaboration with Babylon Beach that transfers to the Sant Carles venue the concept that used to be hosted at the Aura in Saint Llorenç, too small for the drawing power of the mythical British dj and producer. The show is longer in time, until six in the morning, and in space, with the Sky Lounge, to develop in Las Dalias what NoW understands as chill out, nothing like the conventional down time. The artists who accompany George Evelyn have summer engagements, but nothing would be the same without a fixed date in the Ibiza of dance, where NoW has been living for some years now. After a phase in the small venue on the Sant Joan highway, they needed to make the leap forward to somewhere with greater projection. But they wanted to do so without leaving the north of the island, far from the frenzy of the macro-discos, but offering more and so conserving and extending their public, who share their taste for good electronic music in preference to the strident atmosphere of shows surrounded


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Dj Vadim

A la nómina de artistas que acompañan a George Evelyn no les falta trabajo en verano, pero nada sería lo mismo sin una sede fija en la Ibiza del dance, en la que NoW lleva viviendo algunos años. Después de una etapa en la pequeña sala de la carretera de Sant Joan, necesitaban dar el salto a un espacio con mayor proyección. Pero querían hacerlo sin dejar el norte de la isla, lejos del frenesí de las macrodiscotecas, pero ofreciendo algo más con lo que conservar y ampliar su público, entre quienes prima el paladar por la buena electrónica por encima de los envoltorios estridentes de algunos espectáculos envueltos en un dudoso glamour. Su show llega a los iniciados del house por la vía del boca a boca, que corre como la espuma para convertir esta fiesta en un ejemplo de éxito alejado del mainstream. Para el responsable de quemapistas como ‘Smokers delight’ ‘In a Space Outta Sound’ o ‘Carboot Soul’, resultaba un problema tener que cortar la música a la una o las dos de la madrugada por cuestiones de licencia del local. Y no es para menos. ¿A esa hora, qué puede ocurrir cuando uno lo está pasando bien? Pues que te quedas en la calle, con el temor a un posible control de carreteras y sin nada que hacer ·

su show llega a los iniciados del house por la vía del boca a boca, que corre como la espuma in dubious glamour. Their show reaches the initiated in House by word of mouth, which has rushed like foam to make this festival an example of success far removed from the mainstream. For the person responsible for dance floor burners like ‘Smokers delight’ ‘In to Space Outta Sound’ and ‘Carboot Soul’ it’s a problem to have to cut the music at one or two in the morning due to issues about the venue’s licence. It’s serious. At that time, what’s the issue when you’re having a good time? Well, you’re out on the street, with the fear of a possible road check and with nothing to do nearby, while in Ibiza and Sant Antoni, the good times are just beginning. But NoW didn’t want to give up the special environment of the north of the island. And so they began a search in which there were very few alternatives. Everyone knows that neither Sant Joan nor Santa Eulària have discothèques. But was there anywhere you could listen


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Evelyn proviene de la escena hip hop, pero su música ha evolucionado en las últimas décadas al ritmo que lo ha hecho su público en los alrededores, mientras que en Ibiza y Sant Antoni comienza lo bueno. Pero NoW no quería renunciar al ambiente especial del norte de la isla. Y así comenzó una búsqueda en la que no había demasiadas alternativas. Todo el mundo sabe que ni en Sant Joan ni en Santa Eulària hay discotecas. ¿Pero hay locales donde escuchar música hasta el amanecer? Y la respuesta es sí. Por lo menos en Sant Carles. Y así fue cómo vieron en Las Dalias la ocasión de reforzar su programación musical con un sonido que no es el que normalmente se asocia al repertorio más conocido de la casa, pero que han descubierto que atrae a sus puertas a un clubber poco convencional: se trata de un seguidor del dj inglés, cultivado y fiel, que disfruta del entorno que ofrece Sant Carles como parte de la experiencia total que rodea a la música de uno de los primeros artistas que fichó por Warp Records… Por eso se autoproclama “el abuelito” del sello. Evelyn proviene de la escena hip hop, pero su música ha evolucionado en las últimas décadas al ritmo que lo ha hecho su público, haciéndose con un sonido más maduro, ampliando influencias sin dejar de ser selectivo, más orientado al deleite estereofónico que a las secciones rítmicas machaconas. Su gente está más entrada en años que el público habitual de los clubes ibicencos, pero no deja de disfrutar de esa música, a la que pide más que el conformismo de los veinteañeros entregados al house masivo. El Sky Lounge de Las Dalias encaja como un guante en esa nueva fiesta, que se ha expandido y aireado gracias al espacio añadido, con un entorno relajado en el que puedes tomar una copa mientras te preparas para invadir la pista, donde sigue la fiesta hasta las seis de la mañana.

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to music till dawn? And the response was yes. At least in Sant Carles. And that’s how they saw the opportunity in Las Dalias to strengthen their musical programming with a sound that’s not normally associated with the best known repertory of the house, but which they’ve discovered brings to its doors some rather unconventional clubbers. followers of the English dj, cultivated and loyal, who enjoy the environment offered by Sant Carles as part of the total experience that surrounds the music of one of the top artists contracted by Warp Records… That’s why he calls himself “the granddaddy” of the label. Evelyn comes from hip hop scene, but her music has evolved in recent years to keep pace with her public, becoming a more mature sound, extending influences without sacrificing being selective, more oriented to stereophonic delights than heavy rhythmic sections. Her people are older than the normal public found in Ibizan clubs, but this does not stop them enjoying that music of which they ask more than the conformism of the twenty-year-olds who worship Massive house. The Las Dalias Sky Lounge fits like a glove in this new party, which has extended and refreshed thanks to the extra space, with a relaxed environment where you can have a drink while you get ready to invade the dance floor, where the party goes on until six in the morning.


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NoW y sus amigos se alternan a los platos para generar un acogedor ambiente underground que suele reunir a más de 1.500 seguidores

“Todo el mundo llega como individuo, pero todos salen como uno”, como describe Evelyn su fiesta, en la que se imponen la improvisación, el groove, la percusión y el riesgo. Pero que nadie se confunda: para nada se trata de una fiesta de la cuerda hippy, y para muestra, las pistas que da su último álbum, ‘Feelin’ Good’. Aquí se impone el house como NoW lo entiende, “para divertirse”, y como durante alguna temporada parecía haberse olvidado en la escena. NoW y sus amigos se alternan a los platos para generar un acogedor ambiente underground que suele reunir a más de 1.500 seguidores, para experimentar la batería de armonías que pasearán por los sets del planeta durante todo el año. ¡Y qué amigos! DJ Shadow, Roots Manuva, Ricky Ranking o LSK, entre otros, sin olvidar a los residentes Wolfgang Haffuer, Shovell y Negghead. Imprescindible para los amantes del buen house.

Grant Marshall y Robert Del Naja, de Massive Attack, durante una actuación en la sala

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“Everyone comes in on their own, but they all leave as one”, is how Evelyn described her party, in which improvisation, groove, percussion and risk take centre stage. But make no mistake: this is no hippy party, and to prove it, the clues are given in her latest album, ‘Feelin’ Good’. Here she imposes House as NoW understands it, “to have fun”, which for a while seemed to have been forgotten on the scene. NoW and friends alternate on the disks to create a warm underground atmosphere that normally brings together more than 1,500 followers, to experience the battery of harmonies that will process through the sets of the planet throughout the year. And what friends! DJ Shadow, Roots Manuva, Ricky Ranking and LSK, among others, without forgetting resident Wolfgang Haffuer, Shovell and Negghead. Essential for all lovers of good House.


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regreso triunfal de los ‘pibes’ triumphant return of the ‘pibes’ Las Dalias acoge el primer concierto en Ibiza de la mítica banda argentina de punk-rock Las Dalias hosts the first concert of the mythical argentine punk-rockers

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Después de diez años sin visitar España, los fans argentino-ibicencos de Attaque 77 dieron saltos de alegría al conocer que Las Dalias era uno de los seis escenarios escogidos para su gira nacional. ¡El primer concierto de la banda en Ibiza! La expectación era máxima y los argentinos no defraudaron. Era una noche no solo para celebrar el concierto sino para congratularse por la vuelta de los ‘pibes’ a tierras españolas después de una ausencia tan larga. Los verdaderos devotos de Attaque 77 se emocionaron y rozaron la afonía al entonar los éxitos de su larga y variada discografía. Saltaron, corearon y vibraron, hambrientos y sedientos tras tantos años de abstinencia de un directo de Attaque 77. La banda comenzó su andadura a finales de los años 80 tocando versiones de sus canciones favoritas, especialmente de Los Ramones. Un amor por el punk que tiene su principal prueba en su nombre, un homenaje a este sonido contestatario nacido en Reino Unido a finales de los 70, y que también se ha reflejado en sus letras reivindicativas. “Para nosotros es importante decir algo en las letras, trasladar un mensaje, que te hagan pensar”, expresó Leonardo de Cecco, batería del grupo, poco antes de visitar Ibiza.

los verdaderos devotos de Attaque 77 se emocionaron y rozaron la afonía al entonar los éxitos de su larga y variada discografía After ten years without visiting Spain, the Argentine-Ibizan fans of Attaque 77 jumped with joy when they heard that Las Dalias was one of the six venues chosen for their national tour. The first concert of the band in Ibiza! The excitement was feverish and the Argentines did not let their fans down. It was a night not only to celebrate the concert but to congratulate themselves for the return of the ‘pibes’ to Spanish territory after such a lengthy absence. Attaque 77 devotees were ecstatic and lost their voices singing along with the hits of their long and varied discography. They jumped, sang and vibrated, hungry and thirsty after so many years of abstinence without a live performance of Attaque 77. The band started off in the late 1980s playing versions of their favourite songs, particularly Los Ramones. A love for punk that the main proof of which is their name, a homage to this anti-establishment sound born in the United Kingdom in the late 1970s, also reflected in their protest lyrics. “For us it’s important to say something in the lyrics, get over a message, that they make you think”, said Leonardo de Cecco, the group’s drummer, shortly before his visit to Ibiza. Active from 1987, with several golden, platinum and even triple platinum disks, the band comprising De Cecco, Mariano Martinez and Luciano Scaglione, disembarked on the island keen to win back its followers and to create new ones.


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En activo desde 1987, con varios discos de oro, platino y hasta triple platino, la banda integrada por De Cecco, Mariano Martínez y Luciano Scaglione desembarcó en la isla con ganas de reconquistar a sus seguidores y crear nuevas vocaciones. ¿Por qué una espera tan larga antes de visitar España de nuevo? La respuesta es sencilla. La banda se tomó un descanso después de una gira intensa por varios países europeos, México y toda Latinoamérica. La carretera les pasó factura y decidieron parar para tomarse las cosas con más tranquilidad. Desde sus inicios en 1987, Attaque 77 ha lanzado al mercado nada menos que diez discos de estudio y tres en directo, además de dos DVD de sus actuaciones en vivo. Han sobrevivido con éxito a los percances y embates lógicos de cualquier banda que acumula en su haber tantos años de trayectoria. Tal vez el revés más importante fue cuando Ciro Pertusi, implicado en el grupo desde sus inicios, lo abandonó en 2008 después de 21 años. El 9 de mayo de 2009, el grupo debutó como trío en un festival, donde Mariano Martínez se presentó como nuevo vocalista. Comenzaba entonces una nueva etapa que llega hasta hoy mirando al futuro. Así, desde el súperhit ‘Hacelo por mí’ a ‘Arrancacorazones’, pasando por los conciertos compartidos con Green Day o Linkin Park y hasta el disco que la banda sacará al mercado este año, miles de fans han disfrutado a lo largo de los últimos 26 años del sonido rotundo de Attaque 77. ·

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miles de fans han disfrutado a lo largo de los últimos 26 años del sonido rotundo de Attaque 77 Why such a long wait before visiting Spain again? The reply is simple. The band had taken a break after of an intensive tour around several European countries, Mexico and all Latin America. The road took its toll, and they decided stop touring and take things easier. Since their beginnings in 1987, Attaque 77 has launched no less than ten studio disks and three live performances, as well as two DVDs of live performances. They have weathered the mishaps and logical ups and downs of any band with so many years of existence behind it. Perhaps the biggest problem occurred when Ciro Pertusi, a founder member, left in 2008 after 21 years. On 9 May 2009 the group made their debut as a trio at a festival where Mariano Martinez was presented as their new singer. They then started a new phase, lasting to today and into the foreseeable future. So from the superhit ‘Hacelo por mi’ to ‘Arrancacorazones’, and joint concerts with Green Day and Linkin Park and finally the disk the band will be bringing out later this year, thousands of fans down the last 26 years have enjoyed the powerful sound of Attaque 77.

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y el trance echó raíces

and trance puts down roots

en sus orígenes, Azibi sonaba más electrónico, con cadencias más hipnóticas, pero la evolución les ha llevado a ampliar ese horizonte perfectamente en el ambiente de Las Dalias, donde surgió el proyecto y en cuyo mercadillo actúan de manera estable. Son seis los músicos que integran Azibi, pero van «cambiando», explica el batería y productor de su primer disco, Yoggi, ibicenco de raíces galas. Si ese LP de debut se grabó en el estudio discográfico habilitado en casa de Yoggi, el segundo se alumbró en directo, que es el punto fuerte de esta formación, acostumbrada a acompasar su sonido a las emociones del público. Yoggi lamenta que la venta de discos que generaban sus actuaciones está en horas bajas y plantea que el reto para el futuro de Azibi pasa por multiplicar sus directos, algo que este último verano admite que han abandonado un tanto, sin descuidar su escenario fijo en Las Dalias, aunque con una formación más reducida para limitar el cansancio que provocan cinco horas en vivo. Como la vida en Ibiza en invierno, Azibi ralentiza su actividad en los meses del frío y sus integrantes se disgregan por el mundo para reencontrarse cuando vuelve el calor. Además de Yoggi, Boa y Ranesh, completan la banda el bajista Laurent y los guitarristas Iván, de Argentina, y Gabriel, italobrasileño. Un grupo tan diverso comparte la onda de la isla, «cada uno con su idea», explica el productor. «No sabemos qué hacemos, pero lo hacemos». Por si no se han fijado, Azibi es Ibiza al revés.

Azibi suena a experimento consolidado, a esas buenas ideas que, una vez reposadas, exhiben una sorprendente madurez y seriedad, manteniendo su aire de rompedoras. La fuente de la que bebe toda la formación, creada hace tres años, es el trance, aunque limitarlos a esa única etiqueta no hace justicia a su sonido. Porque igual pesa en sus directos la música étnica, el ‘roots’, que está en el mismo germen de ese proyecto musical surgido en torno al hispanojordano Ranesh y su didgeeridoo. Ranesh también toca el sitar, la flauta y el arpa de boca. En sus orígenes, Azibi sonaba más electrónico, con cadencias más hipnóticas, pero la evolución les ha llevado a ampliar ese horizonte, sobre todo gracias a la irrupción de la vocalista Boa, que ha hecho que la banda explore también terrenos menos arcanos, incorporando el rock, el lounge, el funk o el reggae. Lejos de sonar a mejunje, su música resulta coherente y se integra

Azibi sounds like a consolidated experience, like one of these great ideas that once set up, show a surprising maturity and seriousness, keeping their ground-breaking feel. The source that inspires the whole formation, created three years ago, is trance, although limiting them to that label does not do justice to their sound. Because the same emphasis is given to their live performances of ethnic music or ‘roots’, which is the seed of this musical project built around the Spanish-Jordanian Ranesh and his didgeridoo. Ranesh also plays the sitar, the flute and the Jew’s harp. Azibi originally sounded more electronic, with more hypnotic rhythms, but evolution has led it to extend that horizon, above all thanks to the appearance of singer Boa, which has led the band to also exploit less arcane territory, incorporating rock, lounge, funk and reggae. Far from the mejunje sound, its music

is consistent and integrates perfectly into the Las Dalias environment, where the project started and in whose street markets they have a permanent place. Azibi has six musicians, but they often change, explains drummer and producer of its first disk, Yoggi, an Ibizan with French roots. Their debut LP was recorded in the record company’s studio in Yoggi’s house, and the second was recorded live, the group’s strong point, used to tailoring their sound to the emotions of their public. Yoggi regrets that the CDs of their performances haven’t sold well and thinks that the challenge for Azibi’s future involves multiplying their live performances, which last summer he admits they rather gave up on, without neglecting their permanent scenario at Las Dalias, although with a smaller group so they don’t get too tired by five hours’ live performance. Like life in Ibiza in winter, Azibi slows down in the colder months and its members set off around the world, meeting up again when the heat returns. With Yoggi, Boa and Ranesh, the band is completed by bassist Laurent and guitarist Iván from Argentina, and Gabriel, an Italian-Brazilian. Having such a diverse group is in tune with the vibes of the island, “each with his own ideas”, explains the producer. “We don’t know what we do, but it’s what we do”. And in case you haven’t noticed yet, Azibi is Ibiza backwards ...


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dance de artesanía fina

dance with craft

La mitología griega la describe con millares de sierpes por cabellera y ojos malditos. Todo aquel que mirase al rostro de la Medusa se convertía en piedra. Perseo la decapitó y su cabeza fue un arma poderosa que el héroe entregó a Atenea para que la pusiera en su escudo, la égida, convertida así en símbolo de invencibilidad para los antiguos. Los músicos de El Rostro de la Medusa aún no han petrificado a nadie, aunque su sonido dejará de piedra a más de uno. La suya es una música sin miedo a experimentar y a adentrarse en terrenos poco usuales para los instrumentos ‘analógicos’ que utilizan. Como la medusa marina, su sonido fluye con el oleaje, en un estado vibracional sensible a las fluctuaciones de la energía que les rodea. Suenan bajos, el didgeeridoo y alguna guitarra ocasional últimamente, pero las percusiones y las bases corren a cargo de la electrónica. El resultado transita del rock al dance, el minimal o el trance según evolucionen las largas cabalgatas rítmicas de sus directos. En el mercadillo de Las Dalias suenan en todo su esplendor, mitad improvisación, mitad trabajo previo en el estudio y los ensayos. Diego Ben, productor y a cargo de la electrónica, y Maria-

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Greek mythology portrays her with thousands of snakes for hair and evil eyes. Everyone who looks Medusa in the face is turned to stone. Perseus decapitated her and this head was a powerful weapon that the hero delivered to Athena, to set in her coat of arms, the Aegis, which became the symbol of invincibility for the Ancient Greeks. The musicians of El Rostro de la Medusa have not petrified anyone yet, although their sound has surprised quite a few. Theirs is a music that is not afraid to experiment or enter unusual fields for the analogue instruments they use. Like the jellyfish (medusa in Spanish), their sound goes with the flow, their vibrations sensitive to the fluctuations of the energy around them. There are bass guitars, didgeridoos and lately the odd guitar, but the percussion and bass are electronic. The results range from rock to dance, minimal or trance, depending on the evolution of the long rhythmic cavalcades of their live performances. In the Las Dalias market they appear in all their splendour, half improvising, half worked out beforehand in the studio and dur-

no Zabal son los que quedan hoy en día de ese primer encuentro en Andorra en el que se gestó el grupo en 2005. Allí se conjuraron para cambiar el frío pirenaico por la isla de provisión que era Ibiza, donde esperaban grabar disco y vivir de la música. Tras tocar en bares y alguna discoteca del pequeño país de montaña, se dejaron guiar por el consejo de Diego, que ya conocía la isla: «Era el lugar propicio para hacer lo que queríamos», explica hoy. Por el camino se sumó otro Diego, didgeeridoo, quien completa el trío desde 2008 y que comparte con los otros dos músicos «la misma onda», como lo define Ben. Con los años, y combinando este proyecto con otros grupos, El Rostro de la Medusa se ha ido consolidando como una propuesta sonora con identidad propia, tanto que se les ha reclamado para actuar en Moscú para tocar 15 horas de trance, entre otros lugares. Ben afirma que su música se adapta al tempo del público y el espacio que tengan delante, desde el techno más veloz, aunque con cierto barniz al sonido hipnótico del que emergieron. Sus directos en Las Dalias son su mejor carta de presentación, y también un buen «entrenamiento», porque actúan de 4 a 5 horas por semana. ¿Y hacia dónde va la medusa? Ben responde que, por el momento, se deja seducir por la llamada de las cálidas aguas del Índico. Pasan dos meses en Goa, para vivir nuevas experiencias y buscar nuevos públicos para su electrónica bailable, y vuelven puntuales a su cita de cada verano en Las Dalias.

el resultado transita del rock al dance, el minimal o el trance según evolucionen las largas cabalgatas rítmicas de sus directos

ing rehearsals. Diego Ben, producer and head of electronics and Mariano Zabal are survivors of that first encounter in Andorra when the group got together in 2005. There, they agreed to exchange the Pyrenean cold for the island of plenty, Ibiza, where they hoped to record a CD and live by their music. After playing in bars and the odd discotheque in their small mountainous country, they followed the advice of Diego, who already knew the island: “It was the best place to do what we wanted”, he explains today. On the way, another Diego joined in with his didgeridoo, and since 2008 he has made up the trio with the other two musicians, all of them on “the same wavelength”, as Ben says. With the years, combining this project with other groups, El Rostro de la Medusa has been consolidating as a unique sound with its own identity, and has even been asked to perform in Moscow, among other places, to play 15 hours of trance. Ben says that their music adapts to the mood of the public and the space before them, from the fastest techno though with an overlay of the hypnotic sound of their roots. Their live performances at Las Dalias where they at their best are also good training, because they perform from 4 to 5 hours per week. And where is Medusa heading? Ben replies that for the moment, they are being seduced by the call of the warm waters of the Indian Ocean. They’re spending two months in Goa, looking for new experiences and new public for their danceable electronic sound, its back refreshed for their summer date at Las Dalias.


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Shambala


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the phosphorescent kingdom

Shambala es una latencia, una presencia apenas intuida que durante siglos va calando en nuestra realidad. Es la presencia de una energía ignota que indica la puerta hacia una nueva dimensión, que sólo se entreabre a intervalos regulares, como la cadencia del latido de un gigantesco corazón, en las fiestas de Sumeria Productions en Las Dalias. Solo un sábado de cada mes, en ese ritmo casi planetario, se puede atisbar a través del dintel algo de esa existencia paralela para aquellos que se dejan invadir por el sonido hipnótico del trance y se dejan arrastrar por la fluorescencia controlada de las espectaculares ambientaciones de los sumerios en las fiestas de Shambala. El sueño de Shambala trasciende los límites del verano para extenderse a todo el año. Arranca del deseo de compartir experiencias y viajes de la gente que está detrás de este espectáculo, Rapten entre ellos, que define a Sumeria Productions como un colectivo de artistas internacionales reunidos en torno a un sello discográfico que sirve de paraguas para los eventos de un grupo muy diverso. En Shambala muestran «las cosas que aprendemos, la gente que conocemos, lo que creamos» en los viajes que realizan sus integrantes. El resultado es como «una exposición» de las vivencias y creaciones del último mes. Por eso explica Rapten que esa frecuencia es la adecuada para lo que buscan con estas fiestas: más sería saturar en una isla en la que ya hay muchas fiestas, y prefieren, dice, dejar «espacio» a otros en los tres sábados restantes del mes, el tiempo que ellos emplean para recargar pilas de cara a la siguiente cita. Las Dalias es el lugar idóneo para este encuentro, que en invierno es una fiesta entre amigos y en verano pasa a atraer a turistas que huyen del ‘mainstream’ al norte de la isla. «En otro lugar no tendríamos el jardín o el ambiente que se logra» en Sant Carles. Si acaso, Rapten admite que un aforo mayor les permitiría un evento más grande, «con más artistas», aunque está «completamente feliz» en su reducto alejado de lo comercial. ·

Shambala is a latent state, a barely-felt presence that for centuries has been infiltrating our reality. It’s the presence of an unknown energy that points the way towards a new dimension. Like the rhythm of the beat of a giant heart, it can only be glimpsed at regular intervals at Sumeria Productions parties in Las Dalias. Only one Saturday each month, in that almost planetary rhythm, you can glimpse inside something of that parallel existence of people who surrender to the hypnotic sound of trance and are drawn by the controlled fluorescence of the spectacular atmosphere of the Sumerians at Shambala parties. The dream of Shambala transcends the limits of summer and lasts all year round. It started with people behind this spectacle, Rapten among them, wanting to share their experiences and travel, They are defined by Sumeria Productions as a group of international artists united around a record label that serves as an umbrella for events of this very mixed group. At Shambala they show “the things we learn, the people we know, what we create” on their members’ travels. The result is like an “exhibition” of the experiences and creations of the previous month. Rapten explains how this is the right frequency for what they are looking for with these parties. More often would saturate an island where there are already many parties, and they prefer, he says, to leave “space” for others on the other three Saturdays of the month, which they use to recharge their batteries for the next event. Las Dalias is the ideal place for this encounter, which in winter is a party for friends, and in summer attracts tourists fleeing from the ‘mainstream’ to the north of the island. “We would not have the garden or the environment we find here anywhere else” but Sant Carles. However, Rapten admits that having more space would let them run a bigger event, “with more artists”, although he’s “delighted” with this venue, far from commercial settings.


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El sonido de Shambala transita del minimal del arranque de la noche al techno progresivo, que se va complicando según avanza la madrugada hacia el trance más underground. Todo para estimular a la gente para que se acerque a la pista. El grupo aspira a lograr una mejor ambientación para sus próximas actuaciones, con fiestas temáticas en las que, por ejemplo, si el tema central es el gélido polo, el visitante se encontrará témpanos y carámbanos desde la misma puerta de Las Dalias. Todo para seguir atrayendo a su rincón secreto a un público de 18 a 90 años, desde un espectador novel hasta los iniciados en el reino hipnótico de la psicodelia.

The sound of Shambala ranges from minimal at the start of the night to progressive techno, which evolves as the morning comes round towards the most underground trance. All meant to stimulate the people who come to the dance floor. The group is seeking a better atmosphere for its next performances, with themed parties where for example, if the main subject is the North Pole, visitors will find glaciers and icicles from the moment they cross the threshold of Las Dalias. Their goal is to keep drawing a public of 18 to 90 to its secret corner, from new spectators to veterans of the hypnotic kingdom of psychodelia.

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the new flamenco 路


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las dalias de d铆a //


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SANT CARLES DE PERALTA 路


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SALVADOR LOSA MARÍ

SANT CARLES ES LA VERDADERA ESENCIA DE IBIZA SANT CARLES IS THE TRUE ESSENCE OF IBIZA

Actores, músicos, pintores, deportistas, gente de todas las procedencias y condiciones han encontrado en Sant Carles su lugar en el mundo. ¿Qué tiene este pueblo que le hace especial? Los de Sant Carles tenemos fama de ser muy temperamentales y con un sentimiento de pueblo muy marcado, pero también estamos acostumbrados a trabajar y a luchar para salir adelante, y eso nos confiere un carácter abierto hacia la gente que nos visita; ese carácter creo que ayuda a hacer del pueblo un entorno ideal para vivir. Por otro lado, hay que tener en cuenta que existe una dispersión geográfica muy pronunciada: somos un núcleo rural con multitud de casas dispersas a lo largo de una extensión territorial muy amplia, y eso hace que podamos encontrar rincones singulares y casi secretos que conciben un carácter idílico e inigualable a esta parte de Ibiza. En pocas zonas podremos ver cómo se conjugan de manera tan perfecta los espacios turísticos de costa con las antiguas construcciones rurales del interior de la isla, las paredes de piedra que inundan el paisaje, el blanco de las casas, las fuentes, los pozos… Si lo tuviera que resumir todo en una palabra, esa sería esencia.

Como concejal de Turismo, ¿cómo convence a un turista que llega a la isla buscando sol, fiesta y diversión para que visite Sant Carles? Porque si no lo hace, no habrá conocido lo que es y significa Ibiza, su tradición, su cultura y, como decía antes, su esencia. Visitar el pueblo es conocer cómo eran las poblaciones de antaño, cuando apenas existía un núcleo urbano con una iglesia, un bar y una pequeña tienda de comestibles. Esa es la grandeza de Sant Carles y del municipio de Santa Eulària, la gran variedad de ofertas que puede mostrar a los visitantes; playas de una calidad excepcional y un entorno natural y patrimonial envidiable que ofrece experiencias únicas.

Cuando tenía once años, protagonizó un documental de Televisión Española dedicado a Sant Carles de Peralta, un pequeño pueblo del norte de Ibiza donde se ubica el que, con los años, acabaría convirtiéndose en uno de los lugares más conocidos y visitados de la isla: Las Dalias. Salvador Losa Marí (Sant Carles, 1979) es el concejal de Turismo de Santa Eulària des Riu e impulsor del nombramiento de los mercadillos artesanales como Espacios de Interés Turístico Municipal. La proximidad de Las Dalias a su casa le ha permitido crecer rodeado de artistas, músicos y artesanos que vivían a diario una ebullición de color y creatividad. Marí saca todo su orgullo al hablar de su pueblo, de su gente, del presente y del futuro de Sant Carles, reivindicando la esencia y la honorabilidad que caracteriza a los habitantes de este pequeño entorno entre el mar y la montaña.

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When I was eleven, he starred in a Spanish Television documentary about Sant Carles de Peralta, a small village in the north of Ibiza where he lives, in what over the years has become one of the best known and most popular places on the island: Las Dalias. Salvador Losa Marí (Sant Carles, 1979) is Councillor of Tourism of Santa Eulària des Riu, and he was responsible for getting craft street markets recognised as Spaces of Municipal Tourism Interest. The fact that Las Dalias was so near his house meant he grew up surrounded by artists, musicians and craftsmen who lived in a constant activity of colour and creativity. Marí displays his pride when talking about his village, his people, and the present and future of Sant Carles, lauding the essence and honesty that characterises the inhabitants of this small corner, set between the sea and the mountains.

¿Los valores patrimoniales y culturales son los principales atractivos de Sant Carles? Indudablemente, y sólo hace falta pasear por aquí para comprobarlo. Además, recientemente, el Ayuntamiento ha adquirido una casa payesa ubicada junto a la fuente de Peralta, un espacio que amplía aún más esa oferta cultural de calidad que reivindicamos desde Santa Eulària. Se trata de un espacio a pocos metros del centro de la localidad, que se encuentra en muy buen estado de conservación. No es únicamente una antigua casa payesa, es mucho más: hablamos de una manera de vivir, de un sistema económico único y ancestral basado en el autoabastecimiento. Entrar en Can Andreu es pasear por un túnel del tiempo que nos traslada directamente a la Ibiza rural de siglos pasados. La originalidad que conserva todo el entorno merece una visita de los propios ibicencos y de los turistas, porque creo que, a pesar de tener un nombre conocido mundialmente, Ibiza es una gran desconocida.

la grandeza de Sant Carles radica en la variedad de ofertas que puede mostrar a los visitantes: playas de una calidad excepcional y un entorno natural y patrimonial envidiable que ofrece experiencias únicas Actors, musicians, painters, sportsmen, people of all sorts and conditions have found their place in the world in Sant Carles. What does this village have that makes it so special?

We Sant Carles folk are famed for being very temperamental and with very attached to our village. But we’re also used to working hard and struggling to better ourselves, and that makes us more open to the people who visit us. It’s our nature that I think helps to make the village an ideal place to live. Apart from that, another factor is that it is a very scattered community. There’s a rural nucleus with lots of houses scattered over a very wide area, and this means that you can find the unique and secluded corners that give its idyllic and matchless character to this part of Ibiza. There’s not many places where you have the perfect combination of the tourist areas of the coast with the ancient rural buildings of the island’s interior, the stone walls that wind through the landscape, the white of the houses, the springs, the wells… If I had to sum it all up in one word, that word would be “essence”.

As Councillor of Tourism, how can you persuade a tourist who comes to the island looking for sun, parties and fun, to visit Sant Carles?

Because if they don’t, they’ll never know what Ibiza is and means, its tradition, its culture and, as I said before, its essence. Visiting the village means getting to know what villages were like in the old days, when there were hardly any houses, just a church, a bar and a small food shop. That’s what’s special about Sant Carles and the whole of Santa Eulària, the great variety of things to show visitors; beaches of exceptional quality, an enviable natural environment, and heritage that offers unique experiences.

Are the heritage and cultural aspects Sant Carles’ main attractions?

Certainly, you only have to take a stroll here to prove it. Also the Town Council recently acquired a farm house beside the Peralta spring, a place that adds to the quality of the culture so valued in Santa Eulària. Only a few metres away from the village centre and in a very good state of repair is what is basically just an old farm house, but in fact it’s much more. It illustrates a way of life, a unique and ancestral economy based on self-sufficiency. A visit to Can Andreu is like entering a tunnel of time that takes you back to the rural Ibiza of past centuries. The original features preserved throughout makes it a fascinating visit for Ibizans and tourists alike. Because I believe that in spite of being famous all over the world, the real Ibiza is unknown to most people.


Salvador Losa Marí

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Llama la atención que muchos personajes relevantes hayan elegido Sant Carles para vivir y que, para la gente de aquí, este hecho es casi anecdótico.

It’s curious that many important people have chosen to live in Sant Carles and that, for the locals, this fact is almost incidental.

La gente de Sant Carles ha aprendido a convivir con personas de distintas procedencias y culturas. Han sido muchas las personalidades que han venido aquí y se han integrado en el pueblo sin hacer alarde de su trayectoria profesional o de su fama internacional. Les hemos conocido por cómo son, no por quiénes son, y cuando descubres esa característica especial, la percepción que tienes de ellos no cambia. Yo iba al colegio con uno de los hijos del campeón de Fórmula 1 Niki Lauda, y lo único que sabía era que el padre de mi amigo se dedicaba a correr con un coche, pero no entendía muy bien qué significaba eso. De hecho, un día apareció Lauda con su característica gorra y un traje rojo, y pensé: este hombre llega ahora de trabajar porque todavía lleva el mono. Con el tiempo descubrí qué significaba aquel mono rojo que ponía Ferrari con grandes letras blancas y quién era realmente el padre de mi amigo, al que yo ofrecía pepinillos para comer. Lauda es un ejemplo, pero hay más; está el caso de Keke Rosberg, cuyo hijo, Niko, está despuntado actualmente en la Fórmula 1. Recuerdo que tenía un circuito de karts en su casa y, lejos de impresionarnos porque era una persona conocida, saltábamos la pared para poder verlo de cerca. Hablo de deportistas, pero también recuerdo al pintor James Taylor o a Erwin Bechtold, al que conocía de toda la vida y cuya relevancia artística descubrí hace poco al asistir a una exposición suya en Berlín. Creo que esa naturalidad era muy apreciada por ellos, porque precisamente lo que buscaban era tranquilidad.

The people of Sant Carles have learnt to live alongside people of all kinds of origins and cultures. Many personalities have come here and integrated into the village without making a show of their professional career or international fame. We’ve got to know them from what they’re like, not who they are, and when you discover their special background, your perception of them doesn’t change. I went to school with one of the children of Formula 1 champion Niki Lauda, and all I knew was that my friend’s father made a living racing cars, but I didn’t really understood what that meant. In fact, one day Lauda appeared with his typical cap and red suit, and I thought: this guy has just left work, because he’s still wearing his overall. I eventually discovered what that red overall that Ferrari made him wear meant, with its big white letters, and who my father’s friend really was, other than the guy I offered gherkins to! Lauda is just one example, but there’s more. There’s the case of Keke Rosberg whose son, Niko, is currently a rising star in Formula 1. I remember that he had a kart circuit in his house, and far from being impressed because he was famous, we jumped the wall to get a look at him close up. I’m talking about sportsmen, but I also remember the artists James Taylor and Erwin Bechtold, who I’ve known all my life and whose artistic significance I only discovered lately when I attended an exhibition of his in Berlin. I believe that this naturalness was much appreciated by these people, precisely because what they were looking for somewhere peaceful.

¿Y los hippies fueron recibidos con la misma naturalidad? ¿Por qué cree que muchos de los que llegaron en los años 60 a la isla acabaron refugiándose y asentándose en Sant Carles?

And were the hippies received with the same spontaneity? Why do you think that many who arrived on the island in the 1960s ended up taking refuge here and settling in Sant Carles?

Creo que sí, que fueron recibidos con la misma naturalidad. La gente los veía como unos extranjeros con un estilo de vida y una manera de pensar muy diferentes a lo que estábamos acostumbrados, pero eran gente abierta, amigable, que trataron de integrarse en el ambiente de la época. Recuerdo que cuando yo era pequeño me acercaba a Las Dalias simplemente a mirar, a contemplar a esas personas con sombrero y pelo largo que han acabado por ser una de las esencias del pueblo.

I believe that they were given the same unassuming welcome. The people saw them as foreigners with a lifestyle and way of thinking very different from what we were accustomed to, but they were open, friendly folk, who tried to integrate into the environment. I remember that when I was small, I would go to Las Dalias just to look, to take in these people with their hats and long hair who have ended up being the essence of the village.

¿Cree que la llegada de los hippies, su presencia y su actividad ha influido en el desarrollo actual del pueblo? ¿Se entiende Sant Carles sin los hippies?

Do you think that the arrival of the hippies, their presence and their activity has influenced the present-day development of the village? Could you imagine Sant Carles without the hippies?

En cierto modo, crearon un punto de inflexión y ayudaron a abrir puertas que hasta entonces permanecían totalmente cerradas. Al principio eran personas con unos ideales que llegaron aquí huyendo de un mundo convulso y que encontraron en Sant Carles la paz que necesitaban para desarrollarse. Muchos carecían de recursos económicos y querían vivir de manera diferente a como lo hacían en sus países de origen. Al llegar aquí congeniaron con el payés, acostumbrado a trabajar para alimentarse y a vivir de lo que producía el campo. Por eso se quedaron. Después, como ocurre muchas veces, esta gente se marchó, llegaron otras personas que cambiaron la filosofía de aquellos primeros hippies y su imagen se fue degenerando hacia aspectos más negativos. Ahora creo que esta esencia inicial se está volviendo a ·

In a way, they were a turning point and helped to open doors that until then were totally closed. At first they were people with ideals, who came here to escape from a confused world and who found in Sant Carles the peace they needed to develop. Many had very little money, and wanted to live differently here from how they did in their countries of origin. When they arrived they mixed with the country people, who were accustomed to working to feed themselves and to living off what they produced in the fields. This was why they stayed. Then, as often happens, the first people left and other people came along with a different philosophy from the first hippies and their image wasn’t the same, showing more negative aspects. Now I think that

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Salvador Losa Marí

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recuperar. Los artesanos de Las Dalias, por ejemplo, son gente adaptada al entorno actual, que viven y producen aquí y que defienden esa base de libertad que caracterizó los primeros tiempos de los hippies.

El Ayuntamiento de Santa Eulària des Riu ha reconocido recientemente a los mercadillos hippies como lugares de interés turístico municipal. ¿Qué significa esta distinción? Es una manera de reconocer oficialmente el impacto positivo que han tenido en la sociedad, sobre todo a nivel turístico. Mercadillos como el de Las Dalias o el de Es Canar son algo más que un espacio para ir a comprar. Su originalidad, su éxito, reside precisamente en que se trata de entornos singulares, únicos y con un carácter marcadamente ibicenco. Son un importante atractivo de la amplia oferta turística del municipio y es importante conservar esa esencia. Los artesanos no son sólo vendedores: son gente que ama Ibiza, que viven aquí y que tratan de aportar su visión y profesión a la isla. En el caso de Las Dalias, además, hablamos de una oferta abierta durante todo el año, y ese es un aspecto importante para no quedarnos siempre con la promoción del sol, la playa y la gastronomía.

¿Y cómo se adaptan estos mercados a la promoción turística de Santa Eulària? Aprovechando el aniversario de los principales mercadillos del municipio, hemos iniciado una experiencia para trasladar la esencia de estos lugares a las principales ferias turísticas del mundo, tratando de acercar no sólo a los profesionales, sino también al cliente final, una pequeña esencia que provoque ganas de venir a visitarnos. Lo que queremos es trasladar el color, el olor, la música, los perfumes, el incienso, el bullicio y la creatividad de los mercados a la gente, que vivan la experiencia y descubran la originalidad de estos espacios.

¿Y esa esencia se recibe igual en Londres, Berlín o Madrid? Es increíble cómo los artesanos logran transmitir sensaciones, y lo hacen porque lo viven de verdad, no son actores encargados de recrear un mercado inexistente: los personajes son de verdad, y esa realidad es la que hace que los sentimientos, la esencia, se transmita adecuadamente y logre desarrollar experiencias únicas en pocos metros cuadrados.

Como vecino, ¿cómo ha vivido la evolución de Las Dalias? Está tan presente en mi vida que realmente ha sido ahora cuando me he dado cuenta del interés que despierta este espacio y todo lo que supone, una larga historia de música, artesanía y amistad. Es curioso cómo un pequeño bar de carretera se ha convertido en una filosofía de vida que ya forma parte de Sant Carles.

Y el futuro pasa por… Por no perder la esencia, esa singularidad rural que nos caracteriza y de la que estamos tan orgullosos, ese color que rodea la magia de Las Dalias y que cada año atrae a miles de personas. Y el futuro de Sant Carles pasa también por humanizar el pueblo, recuperar los espacios para las personas construyendo un pueblo para vivir y disfrutar sin perder nuestro carácter ni nuestra esencia. ·

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the initial essence is starting to come back. The Las Dalias craftsmen, for example, are fully acclimatised to the current environment, live and work here and defend that essence of freedom that characterised the first hippie era.

The Town Council of Santa Eulària des Riu has recently recognised hippie street markets as Sites of Municipal Tourism Interest. What does this mean?

It’s a way of officially recognising the positive impact they have had on society, above all in tourism. Street markets like Las Dalias and Es Canar are more than a place to go and buy things. Their originality, their success, resides precisely in making this a singular, unique environment, with a markedly Ibizan feel. They’re an important attraction in the town’s extensive tourist agenda, and it’s important to preserve that essence. The craftsmen are not just sales people: they are people who love Ibiza, who live here and try to contribute their vision and profession for the island’s benefit. In the case of Las Dalias, there’s also the aspect of being open all year round, and that’s an important factor, so we’re not always left promoting sun, beach and food.

And how do these markets adapt to the tourist promotion of Santa Eulària?

To mark the anniversary of the village’s main street markets, we’ve launched a project that translates the essence of these places to the main tourism trade fairs all over the world. We try to reach not only professionals, but also end customers, with a small sample that arouses great interest in paying us a visit. What we want is to somehow translate the colour, smell, music, perfume, incense, bustle and creativity of the markets to people who can then experience them for themselves and discover the originality of these places.

And that essence is received equally well in London, Berlin and Madrid?

It’s incredible how craftsmen can manage to convey sensations, and they do so because they really live there, they’re not actors paid to recreate a non-existent market. They’re real characters, and that reality is what transmits sensations, the essence, and creates unique experiences in a few square metres.

As a resident, what do you think about how Las Dalias has evolved? It’s so much a part of my life that really it’s only now that I’ve realised the interest this space and all it means arouses, a long history of music, craftwork and friendships. It’s curious how what started as a small road-side bar has turned into a philosophy of life that already forms part of Sant Carles.

And the future means…

Not losing the essence, that rural uniqueness that so characterises us and of which we’re so proud, that colour which surrounds the magic of Las Dalias, and which each year attracts thousands of people. And for Sant Carles, the future also means humanising the village, recovering space for people, building a village for people to live in and enjoy without losing our nature or our essence. Texto: MARGA MARÍ

encanto

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la memoria de un pueblo the memory of a village

Texto: Marga Marí. Fotos: Domingo Viñets (Arxiu d’imatge i so Municipal de l’Ajuntament d’Eivissa)

1867. Dibujo del Archiduque Luis Salvador de Austria, la primera imagen que se conoce de Sant Carles de Peralta

La llegada masiva de turistas durante los meses de verano es algo a lo que ya están totalmente habituados los habitantes de Sant Carles de Peralta, la pequeña localidad del norte de la isla que se convirtió durante los años 60 en refugio e inspiración de artistas, viajeros y nómadas venidos de todas partes del mundo. Pero no siempre ha sido así: desde tiempos inmemorables, la esencia mágica del entorno rural ha cautivado a propios y extraños, quizás porque todavía conserva el encanto y el alma de antaño, de aquellos años en los que no existían las comodidades actuales, pero la amistad, el compañerismo y el amor a la tierra estaban por encima de cualquier otra eventualidad. Adentrándonos en la memoria, llegamos al verano de 1867. Un joven aristócrata centroeuropeo, el archiduque Luis Salvador de Austria, llega a la isla de Ibiza como parte de un ‘viaje inspirador’ que había emprendido meses antes por las Islas Baleares. Aquel primer turista dejó para la historia datos e imágenes de las Pitiusas (nombre con el que se conocen las islas de Ibiza y Formentera) en el siglo XIX; descripciones de un bello paisaje salpicado de casitas blancas, paredes de piedra y cuidados campos de cultivo. Sin embargo, la historia de Sant Carles se comenzó a escribir allá por el año en 1785, cuando el entonces obispo de Ibiza, Manuel González Abarca, decidió unificar los territorios creando las parroquias, una división administrativa que todavía hoy se conserva. ·

The mass inflow of tourists in the summer months is only part of normal life for the inhabitants of Sant Carles de Peralta, the small village in the north of the island that in the 1960s became a refuge and inspiration for artists, travellers and nomads from all over the world. But it has not always been so. From time immemorial, the magic essence of the rural environment has been captivating natives and visitors alike, perhaps because it still preserves the charm and the soul of yesteryear. Of years when today’s comforts did not exist but friendship, companionship and love of the land were above any other issue. Let’s go back in this memory, back to the summer of 1867. A young Central European aristocrat, the Archduke Luis Salvador of Austria, arrived on the island of Ibiza as part of an ‘inspiring journey’ through the Balearic Islands which he had initiated months earlier. That first nineteenth-century tourist left for history information about and images of the Pitiusas (the name by which the islands of Ibiza and Formentera are known) and descriptions of a beautiful landscape scattered with white cottages, stone walls and well-tended fields of crops. However history of Sant Carles began to be written back in 1785, when the then Bishop of Ibiza, Manuel González Abarca, decided to unify the territories by creating parishes, admin-

Para ello, González Abarca mandó construir un templo que aglutinara la vida religiosa y social de los habitantes de Sant Carles. La iglesia se construyó en la venda de Peralta, la única que, por su ubicación, limitaba con el resto de vendas de la zona, facilitando así el contacto entre la población hasta entonces dispersa y alejada entre sí. La creación de las parroquias dejaba atrás las vendas, las torres defensa construidas en la costa para avisar de la inminente llegada de embarcaciones corsarias, las señales de humo utilizadas para comunicarse entre puntos lejanos… Comenzaba otra historia, la del cambio, el desarrollo… la historia que nos acercaría poco a poco a la realidad que hoy conocemos. La primera imagen que se conserva del pueblo como tal es, precisamente, la lámina dibujada por el Archiduque y que recoge la peculiar iglesia rural del pueblo, con su característico campanario desviado hacia la izquierda y un frondoso algarrobo estratégicamente ubicado en el centro de la plaza. Todavía hoy, esa esencia rural y mágica relatada en su libro por Luis Salvador trata de mantenerse viva, alejando cualquier influencia negativa sobre ella. El turismo de masas y el propio devenir de la vida de los vecinos hicieron que, poco a poco, muchas de las tradiciones del pueblo, que eran también las de una isla auténtica y desconocida por muchos, fueran cambiando, e incluso, en muchos casos, desapareciendo. Sin embargo, los vecinos de Sant Carles mantienen en su memoria y en su propia experiencia cómo era la vida en un pequeño pueblo del Mediterráneo antes de que la modernidad y la prosperidad llegaran a Ibiza definitivamente. La población de Sant Carles de Peralta sigue siendo rural y dispersa. Apenas dos edificios de viviendas y algunos comercios componen el centro urbano de esta parroquia que, a pesar de sus diminutas dimensiones, es conocida mundialmente por la calidad de sus playas y una oferta turística y cultural marcada por esencias naturales, gastronómicas e históricas. Si antiguamente era la iglesia el centro de reunión de los vecinos, el punto de encuentro de los parroquianos se ha trasladado ahora al centro de mayores de la localidad, donde comparten tardes de tertulia, cartas y baile. Allí donde se encuentra la verdadera Ibiza, donde se conservan los valores y costumbres más arraigados de una población noble y acostumbrada a luchar para adaptarse al devenir de los tiempos. Compartir con ellos una tarde de café es descubrir un patrimonio humano y cultural arraigado a la tierra, a las tradiciones. Una vida en la que destacaba la colaboración y la ayuda mutua entre vecinos. En unos años en los que la única manera de subsistir era trabajar en el campo, no todas las familias tenían la suerte de contar con varones encargados de realizar las tareas más pesadas. Por ello, era habitual que se organizaran grupos de vecinos para, desde primeras horas de la mañana, aún sin haber salido el sol, segar, arar, plantar o recoger los frutos de la tierra. Todos ayudaban a todos, incluso las mujeres y los niños acudían a colaborar en tareas menos duras, en la cocina, para dar de comer a los animales, preparar las almendras para su venta o desgranar una a una las mazorcas de maíz que recolectaban. Cada familia, además, hacía su propia matanza del cerdo, lo que les permitía tener una despensa de alimentos que duraban prácticamente todo el año. Hoy, las matanzas han quedado reducidas a fiestas populares, a reuniones entre amigos cuyo objetivo es mantener la tradición por encima de la producción de sustento. Hasta la llegada del turismo, y con ella el cambio social y económico de la isla, Sant Carles conservaba las tradiciones propias del campo y de poblaciones dispersas. La mayoría recuerdan

istrative divisions still kept to today. González Abarca achieved this by ordering the construction of a church that would unite the religious and social life of Sant Carles residents. The church was built in the ‘venda’ [area] of Peralta, the only one whose borders link up with all the other ‘vendas’ in the locality, facilitating contact between a population which until then was scattered and with poorly communications. The creation of parishes consigned to redundancy the ‘vendas’, the defence towers built along the coast to warn of the imminent arrival of pirate boats, the smoke signals used to communicate between distant points. Another history began, that of change and development, the history that gradually leads us to the reality we know today. Coincidentally the first image preserved of the village as it is, is a sketch by the Archduke showing the village’s peculiar rural church, with its characteristic lefttilting bell tower, and a bushy carob tree strategically

Dos jóvenes con los trajes tradicionales de Ibiza


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El festeig, cortejo entre jóvenes que presenciaba de la casadera

que esas tradiciones estaban ligadas en su mayor parte a la iglesia, puesto que era el sacerdote quien durante los primeros años del siglo XX centralizaba la organización y supervisión de la vida social. “Los sacerdotes y los maestros eran personas muy respetadas y con autoridad”, explican. Las mujeres basaban su agenda social en tardes de costura y bordados y en hacer teatro. En esa época eran habituales las representaciones de ‘Els pastorells’ (Los pastorcillos) durante la Navidad. El domingo era para todos un verdadero día de fiesta. Los vecinos llegados desde todos los puntos cardinales se reunían en el porche del templo, al que en algunos casos llegaban tras caminar varias horas. “No es que no hubiera coches, es que ni tan sólo había bicicletas”, señalan. Por ello, durante años se mantuvo la tradición de guardar en el hueco de algún árbol o pared cercana a la iglesia un par de zapatos limpios para entrar en el templo de la manera más aseada posible. La misa era importante, pero era también el momento de reunión con los allegados: algunas familias eran tan extensas que, cuando se reunían, ellas solas podían llenar el minúsculo templo. Muchas de las tradiciones de la época tenían su origen en la religión. Así, durante el mes de mayo, era habitual recibir la visita del sacerdote acompañado del obrero de la venda y del monaguillo, que acudían a ofrecer la bendición de los ·

located in the centre of the square. Even today, the magical rural essence related by Luis Salvador in his book is managing to stay alive, saving it from any negative influence. Mass tourism and evolution of local life meant that gradually many village traditions, which were also those of this authentic and largely unknown island, began to change, or even in many cases disappeared. However the residents of Sant Carles retain in their memories and their own experience what life was like in a small Mediterranean village before modern times and prosperity changed Ibiza for good. The population of Sant Carles de Peralta is still rural and scattered. A couple of houses and shops make up the centre of this parish that, in spite of its tiny dimensions, is known throughout the world for the quality of its beaches and a tourism and cultural agenda marked by natural, gastronomic and historic interest. The church used to be where locals met up, but the parish meeting point has now transferred to the village’s centre for the elderly, where older people share afternoons of chatting, cards and dancing. This is where the real Ibiza can be found, preserving the values and customs most deeply rooted in a noble population, used to a constant struggle to adapt to changing times. Sharing a coffee with them lets visitors discover a human and cultural heritage anchored in the earth and its traditions. A life in which collaboration and mutual help between neighbours was its lifeblood. In years when the only way of subsisting was working in the fields, not all families were lucky enough to have male members to take on the heaviest tasks. So it was normal to organise groups of neighbours, starting first thing in the morning, even before sunrise, for reaping, ploughing, planting and gathering the fruits of the earth. Everyone helped everyone else, even women and children joined in to do the lighter tasks - in the kitchen, feeding the animals, preparing the almonds for selling, or stripping the kernels of the sweet corn they had harvested. Also every family slaughtered their own pig, which gave them a store of food that lasted practically all year round. Today, the killings are little more than popular celebrations, meetings between friends whose purpose is to more to keep the tradition alive than the production of food. Until the tourists arrived, bringing with them social and economic change in the island, Sant Carles conserved the traditions rooted in the countryside and scattered villages. Most recall how these traditions were mainly linked to the church, given that it was the priest who in the early years of the 20th century became the focus of the organisation and oversight of social life. “The priest and teachers were highly respected people, with authority”, they explain. The high point of women’s social agenda was afternoons spent on sewing and embroidery and putting on plays. In those days there was a tradition of performing ‘Els pastorells’ (the little shepherds) at Christmas. Sunday was a true day of rest for everyone. Neighbours came from far and wide to meet up in the porch of the church, sometimes after walking for several hours. “It’s not that there weren’t any cars, there weren’t even any bicycles”, they explain. So for years, a tradition survived of hiding a pair of clean shoes in the hollow of a tree or wall near the church to put on, to be as respectable as possible when going to mass. While mass was important, so was the chance


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el domingo era para todos un verdadero día de fiesta. Los vecinos llegados desde todos los puntos cardinales se reunían en el porche del templo, al que en algunos casos llegaban tras caminar varias horas Mujeres subiendo al Puig de Missa de Santa Eulària acarreando la silla

hogares carlinos. Como merecía la ocasión, eran recibidos con dulces: oralletes, bunyols, flaó y vino dulce. En la mesa, sobre un impoluto mantel blanco, se colocaba una bandeja y una rama de olivo y sal detrás de las puertas para realizar y aumentar los efectos de la bendición. “Cuando llevaban dos o tres bendiciones, el efecto del vino comenzaba a hacerse visible y ya se puede imaginar cómo acababan la jornada”, explican entre risas un grupo de vecinos que, por su edad, participaron en esta tradición como monaguillos. Tal era la devoción de los vecinos de Sant Carles que, durante muchos años, se mantuvo intacta la tradición de cuidar entre todos una pequeña capilla hecha de madera y que albergaba en su interior la imagen de la Virgen. Cada semana, una casa se encargaba de cuidar y rezar a la Virgen. Pasados los siete días, la capilla se llevaba a la casa más próxima, y así, durante todo el año, la Virgen compartía hogar con todos los lugareños. La religión, tan presente en la vida diaria de los vecinos de Sant Carles, formaba parte de la celebración del Día de los Difuntos, cuando se veneraba a los fallecidos de manera muy distinta a lo que conocemos hoy en día. Llegado el día, en cada casa se realizaba una ‘trencada de pinyons’ y cacahuetes y, en casos excepcionales, nueces y otros frutos secos. Por la noche, cuando la familia se iba a dormir, la mesa quedaba llena de cáscaras e iluminada por una vela, por si el alma de algún difunto decidía visitar la casa y acompañar a sus descendientes. El primer automóvil tardó en llegar a Sant Carles, pero ello no fue impedimento para realizar el traslado de los fallecidos hasta el cementerio de la localidad. En aquella época, el muerto se velaba en la propia casa, hasta donde se trasladaba el cura para emprender camino de vuelta a la iglesia acompañando al finado, que era portado a hombros por familiares y vecinos. El cortejo fúnebre iba precedido del monaguillo, encargado de tocar una campanilla durante todo el camino hasta el templo.

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of meeting up with friends: some families were so extended that when they met, they could fill the miniscule church on their own. Many of the traditions of the era have their origin in religion. For instance, during the month of May it was usual to receive a visit from the priest, accompanied by the ‘venda’ workman and the altar boy, who came to offer the blessing of local homes. As the occasion warranted, they were received with sweets: oralletes, bunyols, flaó and sweet wine. On the table, on a spotless white cloth, were placed a tray and an olive branch, with salt behind the doors to carry out and increase the effects of the blessing. “When they had done two or three blessings the effect of the wine began to be visible, and you can imagine how they ended up”, laugh a group of residents who judging by their age took part in this tradition as altar boys. Such was the devotion of residents of Sant Carles that for many years, the tradition of community care of a small wooden chapel that housed the image of the Virgin inside was kept up. Every week, one house cared for and prayed to the Virgin. Seven days later, the chapel was taken to the nearest house, and so throughout the year the Virgin shared the home of all the locals. Religion, so present in the daily life of the residents of Sant Carles, formed part of the celebration of the Day of the Dead, when the dead were venerated in a way very different to anything we know today. On the day, every house had a ‘trencada de pinyons’ and peanuts, and in exceptional cases, walnuts and other dried fruit. At night, when the family went to sleep, the table was left full of nuts and lit by a candle in case the soul of any deceased person decided to visit the house and accompany its descendants. The first motor car took its time in reaching Sant Carles, but this was no impediment to taking the dead to the village cemetery. These days, the wake for the dead was held in their own house, and the priest came to escort them on the way to the church, accompanying the deceased who was carried shoulder-high by relatives and neighbours. The funeral cortège was preceded by the altar boy, who rang a bell all the way to the church.

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bailes de fuente y de ‘Vila’ ‘ballades de font’ and ‘ballades de Vila’

Las costumbres paganas y las fiestas tenían cabida en la tradición rural ibicenca. Así, era habitual celebrar ‘ballades de font’ (bailes populares en las fuentes), que constituían todo un acontecimiento social. Tanto era así, que el primer baile era el más disputado, y no era hasta el día anterior cuando se decidía quién tendría el honor de protagonizar la ‘primera ballada’. En caso de no cumplir con las expectativas creadas, la pareja encargada de abrir el baile era objeto de burla por parte de los jóvenes del pueblo, que tampoco tenían ningún pudor a la hora de burlarse de un chico que tuviera como novia a una chica poco agraciada físicamente o con fama de ser “un poco suelta”. En Sant Carles, el día 29 de junio (Día de San Pedro) se celebraba una fiesta con baile en la fuente de Peralta, próxima a la iglesia. Poco a poco, el baile tradicional comenzó a compartir protagonismo con el ‘ball de Vila’, como se conocía al baile ‘agarrado o de salón’. Según una teoría nada científica de los vecinos de Sant Carles, se llamaba así “porque era un baile más fino y elegante, como venido de la ciudad (Vila es el nombre con el que se denomina en los pueblos a la ciudad de Ibiza). En pleno verano, los tambores, castanyoles y la flaüta sonaban con gran intensidad en Es Canar el 10 de julio, día de Sant Cristòfol. Las familias se trasladaban a la playa para disfrutar de un día de fiesta en el que hoy es uno de los principales núcleos turísticos del municipio. Esta tradición se recuerda actualmente con la celebración este mismo día de un concurso popular de paellas, emulando las comidas que se realizaban junto al mar el día del patrón. Las tradiciones más cotidianas se mantuvieron hasta hace apenas unos cuarenta años, cuando todavía se practicaba en Sant Carles el arte de cortejar a una chica siguiendo a rajatabla la costumbre del ‘festeig pagès’ (cortejo payés). Para poder rondar a una chica, los jóvenes tenían que pedir permiso a la familia, y únicamente podía visitarla durante un tiempo limitado un día a la semana, generalmente el domingo y siempre vigilados por la madre o la abuela de la pretendida. Si había suerte y el amor fluía según lo esperado, las visitas se ampliaban a dos días y, poco a poco, el joven acababa por pedir la mano de la chica. Cuando había más de uno interesado en una misma chica, se establecían turnos para poder hablar con ella. Acabado el turno, los chicos se dedicaban a tirar piedras a modo de aviso para que la cola de pretendientes pudiera seguir su curso. Si alguien se resistía a la llamada de las piedras, “siempre quedaba el recurso de la cuchilla”, explican los mayores de Sant Carles, refiriéndose así a la fama de los hombres de localidad de llevar un cuchillo en el cinto. ·

Pagan customs and festivals had their place in rural Ibizan tradition. One custom involved celebrating ‘ballades de font’ (a popular dance at the fountains), an important social event. So much so that the first dance or ‘primera ballada’ was the most hotly disputed, and it was not until the day before the event when it was decided who would have the honour of leading the dance. If the couple nominated to lead the dance did not meet expectations, they were laughed at by the village youth, who would unashamedly mock a boy with an ugly girlfriend, or a girl known to be “a little loose”. In Sant Carles on 29 June (Saint Peter’s day) a festival was held when there was dancing at the fountain of Peralta next to the church. Gradually, this traditional dance began to be challenged by the ‘ball de Vila’, as the ‘social’ or ‘salon’ dance was known. According to a thoroughly unscientific theory subscribed to by residents of Sant Carles, it was so called “because it was a finer and more elegant dance, coming from the city (Vila is the name by which the city of Ibiza is known in the villages). In the heart of summer the drums, castenets and the flute sounded intensely at Es Canar on 10 July, Saint Christopher’s day. Families went to the beach to enjoy a festive day out in what today is one of the main tourist centres of the municipality. This tradition is currently commemorated with the celebration of a popular paella competition on this same day, in homage to the feasts that used to be arranged at the seaside on the patron saint’s day. Simpler and more routine traditions were observed until around forty years ago, when Sant Carles people still practised the art of courting closely following the rites of the ‘festeig pagès’ (country courtship). Before approaching a girl, the boy had to ask permission from the family, and could only visit for a limited time, one day a week, generally a Sunday, and always supervised by the girl’s mother or grandfather. If they were lucky and love flourished as expected, the visits were extended to two days and as time went on, the boy eventually asked for the girl’s hand. When there was more than one boy interested in the same girl, shifts were established to talk to her. At the end of each shift, the boy would throw a stone to warn any suitors queuing up that it was their turn. If someone ignored the message of the stones, “there was always the knife”, explain the older residents of Sant Carles, referring to the fame of the local men for carrying a knife at their belts.

Cuando una chica se casaba, sobre todo si lo hacía con un joven de fuera del pueblo, los muchachos despechados solían subir a la colina más cercana a la iglesia para ‘brular es corn’ (hacer sonar una caracola) durante toda la ceremonia para simbolizar su tristeza. También era costumbre realizar una ‘enserrada’, llenar de comida de animales (empallada) el camino desde el templo hasta la casa de los nuevos esposos: “Era una manera de hacerle saber al novio que el matrimonio no era bien recibido”, aseguran los mayores. Esta empallada se utilizaba también cuando se quería hacer pública una ofensa o una traición de alguien a un amigo o a su propia familia. Todas estas costumbres comenzaron a caer en desuso con la llegada de los primeros turistas y los hippies. En una localidad acostumbrada a la tranquilidad, los nuevos visitantes, que llegaban al pueblo huyendo de una sociedad inmersa en una guerra y marcada por estrictas normas, se ganaron el apodo de ‘peluts’ (peludos) por su aspecto desaliñado y su forma de entender la vida, sin reglas ni ataduras. Los jóvenes de Sant Carles no dejaban de contemplarlos “con curiosidad y desconfianza, porque vivían sin nada justo en una época en que en la isla comenzaba a haber ciertas comodidades como la luz eléctrica o el agua corriente”. Sin embargo, lo que más llamaba la atención a las gentes de Sant Carles eran detalles como la costumbre de poner el dedo en alto esperando a que los coches se pararan y

When a girl got married, particularly if it was with a boy from outside the village, rejected youths would climb the hill nearest the church to ‘brular es corn’ (blow a conch shell) throughout the ceremony to symbolise their sadness. It was also a custom to make an ‘enserrada’, scatter the path from the church to the newly-weds’ house with animal feed (empallada): “it was a way of telling the boy that the marriage was not well received”, according to the old people. The same empallada was also used to make public an offence, or when someone betrayed a friend or their own family. All these customs began to fall into disuse with the arrival of the first tourists and the hippies. In a place accustomed to a quiet life the new visitors, who arrived in the village fleeing from a society plunged into war and with many strict rules, they earned the nickname of ‘peluts’ (hairy) due to their rough appearance and life style, with no rules or ties. The young people of Sant Carles observed them “with curiosity and mistrust, because they lived with nothing at a time when the island was just starting to enjoy certain comforts like electricity and running water”. However what most caught the attention of the people of Sant Carles were details like their habit of raising their thumbs to ask cars to stop and give them a lift from one place to another. “It was their way of moving around, thumbing a lift; we’d never seen anything like it”, they recall. Las Dalias was the meeting place where locals and ‘peluts’ coincided, and in spite of mistrust, the relationship was of mutual respect. Right from the start, it became a centre for getting together, acting as a dance floor, cinema and library for everyone including the village young people, little used to bars of this kind. On Sundays it filled up with crowds coming back from the football match (Sant Carles had a team called ‘El Levante’) to have fun, play cards or snatch a dance with a girl to the sound of the music of the Orquesta Hi-Fi.


la memoria de un pueblo • the memory of a village

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Sant Carles conserva esa esencia rural tan característica que sólo mantienen los pueblos que saben preservar la memoria

Foto familiar de cuatro jóvenes con la emprendada, las joyas tradicionales de Ibiza

les llevaran de un sitio a otro. “Era su manera de desplazarse, haciendo autoestop; no habíamos visto nunca nada igual”, recuerdan. Las Dalias fue el centro de reunión en el que coincidían lugareños y ‘peluts’ y, pese a la desconfianza, la relación fue de respeto mutuo. Desde su apertura, este establecimiento se convirtió en centro de reunión, pista de baile, cine, biblioteca para todos, incluidos los jóvenes del pueblo, poco acostumbrados a bares de este tipo. Los domingos, el local se llenaba de gente que acudía en masa después del futbol (Sant Carles tenía un equipo llamado ‘El Levante’) a divertirse, jugar a las cartas o a bailar agarrados a una chica al son de la música de la Orquesta Hi-Fi. Poco a poco, Las Dalias se convirtió también en el lugar deseado por muchos para celebrar banquetes de boda o fiestas familiares. Seguía siendo una vida de pueblo hasta que las necesidades de una sociedad que comenzaba a abrirse a nuevas culturas comenzaron a cambiar la forma de vida de un entorno hasta entonces marcado por la tradición. A pesar de ello, Sant Carles conserva esa esencia rural tan característica que sólo mantienen los pueblos que saben preservar la memoria.

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Gradually, Las Dalias also became popular for holding wedding receptions and family parties. Village customs continued until the requirements of a society that was opening up to new cultures began to change the way of life in an environment up to then marked by tradition. In spite of this, Sant Carles has managed to preserve the essence of rural life that is only maintained by villages that have been able to keep their memory alive.

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recuerdos de Sant Carles • memories of Sant Carles

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una escuela a la sombra de los pinos a school in tha shade of the pines

Desde su apertura, en noviembre de 1954, Las Dalias se ha convertido en una parte indivisible del devenir diario de Sant Carles. Conocido mundialmente como un mercadillo artesanal que visitan miles de personas al año y refugio del espíritu hippy que invadió el norte de la isla durante los años 60 y 70, para los vecinos ha sido, y sigue siendo, un lugar obligado de reunión y escenario de los principales acontecimientos familiares. Bodas, bautizos, comuniones, bailes, cine, conciertos… Si hay algo característico de este establecimiento, es esa versatilidad que le ha conferido un encanto especial con el paso del tiempo. Las Dalias formaba parte del pueblo hasta tal punto que fue allí donde se puso en marcha el primer comedor escolar, en unos tiempos en que la escuela poco tenía que ver con los centros educativos que hoy conocemos. En una época en la que estudiar seguía siendo un privilegio para la mayoría de los niños, el maestro del pueblo llegó a un acuerdo con el propietario del local para que les preparara un menú diario con el que satisfacer los estómagos de alumnos y profesores. Por aquel entonces, Sant Carles contaba con cuatro aulas unitarias ubicadas a lo largo de su amplia extensión territorial: dos de Sant Carles, una en S’Argentera y otra en Atzaró. Así se lograba cubrir la demanda de una población dispersa y rural que carecía de un centro que albergara las enseñanzas de todos los alumnos de la localidad. En estas circunstancias, llegó a Sant Carles, a principios de los años 70, Francisco Soriano, un maestro aragonés acostumbrado a impartir clases en centros de la península, que aterrizó en la isla procedente de un colegio de Manacor (Mallorca) que poco tenía que ver con la escuela de Sant Carles. En el pueblo, los alumnos estaban divididos en dos grupos: los más pequeños eran atendidos por doña Margarita, y Soriano se hizo cargo de los mayores. La escuela era pequeña, sin ninguna clase de lujos ni medios para enseñar, pero estaba rodeada de pinos y tenía el encanto de los entornos rurales, el valor de las cosas hechas con cariño. Aun así, nada más llegar a Sant Carles, lo primero que hizo Francisco Soriano fue cerrar la escuela: “No había baño, la cisterna estaba llena de piedras y no funcionaba nada”. Por ello, su primera misión como docente fue visitar al alcalde de turno e informarle de que la escuela permanecería cerrada hasta que se arreglara aquella precaria situación. “Afortunadamente, se arregló al cabo de pocos días y pudimos comenzar a trabajar”, explica el maestro, que, años después de jubilarse, sigue disfrutando del cariño y aprecio del pueblo en el que ejerció durante muchos años. Con el paso del tiempo, se logró agrupar las cuatro escuelas unitarias en una sola, aunque todavía habría que esperar varios años más para que se construyera el edificio actual. La puesta en marcha de la que sería la primera graduada del pueblo fue todo un ejemplo de implicación de docentes, padres y alumnos. Para ello, tras conseguir un solar, el Ayuntamiento encargó unas aulas prefabricadas con la condición de que el Ministerio de ·

Educación se ocupara del resto de las necesidades. Fue así cómo, en un solo día, todos los vecinos se unieron para levantar las nuevas aulas: algunos salieron a pescar para la comida, las mujeres cocinaban y el resto de los hombres se afanaba en la construcción de las aulas modulares. Al final del día, la nueva escuela estaba lista y se organizó una gran fiesta: “Fue muy bonito y gratificante ver cómo se implicó todo el mundo; cada uno se encargaba de una cosa y, entre todos, pudimos poner en marcha las aulas”, señala Soriano. ‘Es mestre’, como le conoce todo el mundo, recuerda que no tenían ningún tipo de material para impartir las clases: todo el equipamiento de las aulas se resumía en una estufa de leña (que después se cambió por una de butano), dos pizarras y unos pupitres de madera con el agujero en la mesa para la tinta de las plumas. “Desde la Delegación mandaron un cuestionario en el que debíamos apuntar las necesidades del centro; yo las puse todas, pero lo único que recibimos fue un proyector de diapositivas, pero sin imágenes ni fotografías que proyectar en él”, recuerda. A pesar de las grandes carencias, el esfuerzo y la voluntad de padres, docentes y alumnos dio buenos resultados, y Francisco Soriano apunta con orgullo que de este centro han salido licenciados universitarios y empresarios, pero, sin duda, lo que más destaca este profesor es la calidad humana de entonces, una época en la que la mayoría de alumnos, procedentes del campo, tenía dificultades para expresarse en castellano. “La lengua nunca fue un problema; el hecho de hablar en castellano les sirvió para mejorar su expresión, y yo no dudé en aprender ibicenco para poder comunicarme mejor con las familias”, rememora, mientras recalca que “desde el primer momento me acogieron muy bien: sólo tengo palabras de agradecimiento para toda la gente de Sant Carles”. Y es que, en los años 60 y 70, el maestro tenía una gran autoridad moral y contaba con un respeto inusual hoy en día. “Una de las cosas que tuve que hacer fue tomar posesión de la plaza delante del alcalde”, relata Francisco Soriano, que era puntualmente invitado a las procesiones del día de Sant Carles y del Domingo de Ramos, “junto al Comandante de Puesto de la Guardia Civil y el alcalde”. Y entre recuerdos y anécdotas de una etapa “muy bonita”, destaca episodios que vivió en Las Dalias, un establecimiento que “formaba parte del pueblo” hasta el punto de que fue el primer salón de actos del colegio: “Allí organizábamos los festivales de la escuela, actuaciones de teatro y música, fiestas… de todo”, afirma con satisfacción y sin olvidar que, a pesar del cariño, “también recibimos alguna que otra crítica”. Eran otros tiempos, tiempos en los que la enseñanza se impartía entre los pinos.

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recuerdos de Sant Carles • memories of Sant Carles

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Since its opening in November 1954 Las Dalias has become an inseparable part of the daily life of Sant Carles. Known the world over as a craft street market, visited by thousands every year, and a refuge of the hippy spirit that invaded the north of the island in the 1960s and 1970s, for residents it has been and still is an essential venue and setting for family get-togethers. Weddings, baptisms, communions, dances, cinema, concerts etc. If anything characterises this establishment, it is its versatility that has conferred on it its particular charm over time. Las Dalias has formed part of the village fabric to the extent that it was there that the first school dining room was set up, in days when schools had little in common with the educational centres we know today. At a time when studying was still a privilege for most children, the village headmaster reached an agreement with the owner to serve a daily meal to fill the stomachs of pupils and teachers. Sant Carles had to have four single-classroom schools to cover its extensive area: two at Sant Carles, one at S’Argentera and another at Atzaró. This was how they managed to cope with the demands of a scattered rural population that lacked a single centre where all the pupils in the area could study. This was what Francisco Soriano found when he arrived in Sant Carles in the early 1970s. An Aragonese teacher used to working in schools on mainland Spain, he came to the island from a college in Manacor that was very different from the school at Sant Carles. In the village the pupils were divided into two groups: the little ones were looked after by Doña Margarita, and Soriano himself took charge of the older group. The school was small, lacking any kind of luxury or even teaching facilities. But surrounded by pines, it had the charm of its rural environment and the value of things created with affection. However, as soon as he got to Sant Carles, the first thing Francisco Soriano did was close the school: “It had no bathroom, the cistern was full of stones, and nothing worked”. So his first mission as head teacher was to visit the mayor and inform him that the school would stay closed until its precarious state was dealt with. “Fortunately, it was put to rights in a few days, and we could start work”, explained the teacher, who even years after retirement continued to enjoy the affection and appreciation of the village where he had worked for so long. Over time, the four units were brought together into a single school, although it would have to wait several more years for the current building to appear. The start-up of what would be the village’s first proper primary school was an example of the involvement of teachers, parents and students. After finding a site, the Town Council ordered some prefabricated classrooms, on condition that the Ministry of Education saw to the remaining requirements. So over a single day, all the local residents got together to assemble the new classrooms: some came straight in from fishing for the meal, the women cooked, and the rest of the men worked together on ·

‘Es mestre’, as everyone called him, remembers that they had no teaching material of any kind: the only equipment they had consisted of a wood stove (that was later exchanged for one of butane), two slates and some wooden desks, with holes for ink pots for the pens

constructing the modular classrooms. At the end of the day the new school was built, and they all organised a big party: “It was lovely and very gratifying to see how everyone got involved, each person taking on their share, and between us, putting up the classrooms”, recalls Soriano. ‘Es mestre’, as everyone called him, remembers that they had no teaching material of any kind: the only equipment they had consisted of a wood stove (that was later exchanged for one of butane), two slates and some wooden desks, with holes for ink pots for the pens. “The Department sent us a questionnaire where we had to state the centre’s requirements; I just put everything, but the only thing we ever received was a slide projector, but with no slides or photographs to project”, he said. In spite of all these shortcomings, the work and willpower of parents, teachers and pupils paid off. Francisco Soriano points out with pride the university graduates and businessmen that have come from the school. But what this teacher undoubtedly most values is the human quality of these times, when most students from country areas had difficulties in expressing themselves in Spanish. “The language was never a problem; being able to speak in Spanish was useful for improving their expression, but I didn’t hesitate to learn Ibizan so I could communicate better with the families”, he recalls, emphasising that “from the first, I was given a great welcome: I only have words of gratitude for all the people of Sant Carles”. For in the 1960s and 1970s teachers had a great moral authority and were treated with a respect that is unusual today. “One of the things I had to do was to take formal possession of the place before the Mayor”, says Francisco Soriano, who was sometimes invited to processions on Sant Carles’ annual festival and on Palm Sunday “along with the Commander of the Civil Guard and the Mayor”. And among the memories and anecdotes of a “very pleasant” era, he recalls episodes he lived in Las Dalias, which “formed part of the village” even acting as the school’s first public hall: “There, we organised school parties, plays and music, festivals… everything”, he says with satisfaction, and without forgetting that in spite of the affection, “we received our share of criticism”. These were indeed other times, times when lessons were taught among pine trees.

Texto: Marga Marí


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las ‘vendas’ una singular organización a singular community organisation

Indagar en la vida de un pueblo es como buscar objetos imposibles en un bazar. De repente, entre tantos artefactos iguales y sin valor aparente, aparece un detalle único y original que da sentido a toda una historia. A pesar de sus reducidas dimensiones territoriales, apenas 572 kilómetros cuadrados, la isla de Ibiza alberga un inmenso valor patrimonial e histórico que aún hoy se conserva y que le confiere un carácter único. Es el caso de la peculiar división territorial de la isla, que -a diferencia de los barrios, sectores o polígonos propios de ciudades modernas e impersonales- mantiene la estructura territorial de las ‘vendas’, las antiguas divisiones de los pueblos (parroquias) que en el siglo XIX formaron los municipios de la isla. El origen de estas ‘vendas’, que carecen de valor legal pero sí de un importante valor social para los habitantes de un entorno agrícola, lo encontramos en los ‘casaments’ (caseríos) payeses, que se ubicaban dispersos en todo el territorio insular. Estas típicas construcciones albergaban no sólo la vivienda de una familia sino todos los elementos necesarios para subsistir y autoabastecerse: corrales para animales y aperos, almacenes para las cosechas, eras, etc. Sant Carles es una de las zonas de la isla donde mejor se conserva esta particularidad histórica, desconocida ya para las nuevas generaciones de ibicencos que han nacido y crecido a la sombra de la principal industria insular: el turismo. Las ‘vendas’ surgieron de las propias necesidades de una población escasa y que vivía alejada de los núcleos urbanos. Fue así, por necesidad, como se fueron formando grupos de propiedades vecinas que se organizaban para realizar trabajos comunitarios como segar los campos y producir trigo y grano, construir almazaras para elaborar el aceite, establecer turnos de vigilancia e, incluso, en épocas especialmente convulsas, construir torres de defensa o caminos para facilitar la comunicación entre las diferentes familias de la zona. Fue también el origen de un sentimiento de pertenencia a una comunidad, ya que, por las características de la propia ubicación, lo habitual era que las relaciones sociales se mantuvieran dentro de una misma ‘venda’, y era extraño que llegaran a formalizarse matrimonios con jóvenes de otras localidades de la isla. Resulta curioso observar cómo en un mundo como el actual, marcado por la globalización y las nuevas tecnologías, se conserva todavía esta característica manera de ubicar casas o elementos etnográficos. Tanto es así que las ‘vendas’ recibían el nombre de la casa más importante de la zona o de un elemento patrimonial o un accidente geográfico característico cercano. El número de ‘vendas’ y sus límites territoriales ha ido variando con el tiempo, adaptándose a las modificaciones demográficas y las necesidades de cada época. La reconquista cristiana de Ibiza en 1235 dio paso a nueva ·

Investigating village life is like looking for an impossible object in a bazaar. Suddenly, amidst so many identical and apparently valueless artefacts there appears that single, original detail that makes sense of the whole story. In spite of its small territorial dimensions, barely 572 square kilometres in all, the island of Ibiza has an immense heritage and historical value which is conserved down to our days, giving it its unique nature. One example of this is the island’s peculiar territorial division which, unlike the neighbourhoods, sectors and industrial estates of modern and impersonal cities, still maintains the territorial structure of the ‘vendas’, ancient divisions of the villages (parishes) that shaped the island’s municipalities in the nineteenth century. The origin of these ‘vendas’, which while they have no legal validity have considerable social value for the inhabitants of an agricultural area, can be found in the rural ‘casaments’ (hamlets) scattered all over the island’s territory. These typical constructions are not just family dwellings but have all the elements necessary for subsistence and self-sufficiency: corrals for animals and implements, storehouses for harvests, threshing floors, etc. Sant Carles is one of the parts of the island which has best conserved this special historic feature, now unknown to new generations of Ibizans, born and brought up in the shadow of the island’s main industry: tourism. The ‘vendas’ arose to meet the requirements of a scattered population who lived far from the urban centres. This was how, of necessity, they formed groups of neighbouring properties and organised themselves to do communal work like reaping the fields and producing wheat and grain, building oil presses to make oil, establishing vigilante shifts, and in particularly troubled times constructing defence towers and pathways to facilitate communication between local families. It was also the origin of a feeling of belonging to a community, since the characteristics of the land meant it was normal for most social relationships to take place within the same ‘venda’, and it was unusual for marriage to be formalised with young people from other parts of the island. It’s curious to see how in a world like the present, marked by globalisation and new technologies, this characteristic way of locating houses and ethnographic elements has been pre-

división territorial, que, sin embargo, mantuvo las denominaciones tradicionales, que no cayeron en desuso hasta mucho más tarde, cuando la explosión turística y el cambio de una sociedad rural a otra de servicios era ya una realidad. Así, en 1785 se crearon las parroquias, pasando a ser una división de orden superior a las ‘vendas’ y dotadas de carácter oficial. Con el tiempo, las iglesias que se iban erigiendo a lo largo del territorio insular se convirtieron en el núcleo alrededor del cual se han ido formando los pueblos tal y como se conocen en la actualidad. De hecho, y a pesar de haber caído en desuso, el Ayuntamiento de Santa Eulària des Riu está trabajando en un proyecto para recuperar el nombre de las ‘vendas’ del municipio e incorporarlas a la nomenclatura oficial del mismo. En el caso de Sant Carles, la división territorial mantiene ‘vendas’ en todo el territorio de la parroquia: Morna, Sa Vorera, Es Pla des Figueral, Sa Marina des Figueral, Atzaró, Peralta, Cala Mastella y Es Canar. Puede que, a pesar de su recuperación, las ‘vendas’ sigan siendo desconocidas para las generaciones venideras, pero para los más mayores supone una manera más de conservar su pasado convertido en patrimonio.

Texto: Marga Marí

served. So much so that the ‘vendas’ were called after the most important house in the area, or after a heritage element or characteristic local geographical feature. The number of ‘vendas’ and their boundaries have varied over time, adapting to demographic change and the needs of each new era. The Christian reconquest of Ibiza in 1235 gave rise to new territorial divisions, but they maintained the traditional denominations. These did not fall into disuse until much later, when the tourist explosion and the change from a rural to a services society was already a reality. Then in 1785 parishes were created, a higher division than the ‘vendas’ and officially recognised. In time, the churches being built throughout the island became the cores around which the villages as we know them today took shape. But although the ‘vendas’ have fallen into disuse, the Town Council of Santa Eulària des Riu is working on a project to recover their names in the municipality and include them in the official nomenclature. In the case of Sant Carles, the territorial division has maintained the ‘vendas’ across the entire parish: Morna, Sa Vorera, Es Pla des Figueral, Sa Marina des Figueral, Atzaró, Peralta, Cala Mastella and Es Canar. It may be that in spite of their recovery, these ‘vendas’ continue to be an unknown feature for future generations, but for the older folk, they are one more way of conserving their past, converted into heritage.


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el cuchillo payés, identidad en la cintura the countryman´s knife, identity worn on a belt

Hubo una época en la que los jóvenes acostumbraban a llevar un cuchillo sujeto al cinto. Tan temidos como deseados, las ‘cutxilles’ de Sant Carles forman parte de una herencia cultural que se forja a través de relatos y experiencias personales, algunas trágicas y escabrosas, que han acabado por convertirse en una seña de identidad de la Ibiza de los primeros años del siglo XX. Estas herramientas punzantes, muchas de ellas verdaderas obras de arte de orfebrería, no sólo servían para la matanza del cerdo o para trabajar en la cocina: también permitían a los jóvenes del pueblo sentirse más seguros y, en caso necesario, ajustar cuentas o enfrentarse con garantías en una pelea. Antiguamente, los apuñalamientos, las reyertas y las palizas eran acontecimientos habituales en las crónicas de sucesos. La Guardia Civil se dedicó con tesón, y no siempre con acierto, a perseguir y castigar estos delitos, en los que siempre salía a relucir un elemento común: la ‘cutxilla pagesa’. Para evitar ser descubiertos, los jóvenes de Sant Carles las escondían en los árboles a la hora de entrar en misa o cuando detectaban la presencia de la autoridad. A veces se las entregaban a las mujeres para que las guardaran, pues sabían que a ellas no las registraban nunca. En torno a los cuchillos y a su maleficio brotan infinidad de recuerdos en la memoria popular: algunos divertidos, otros increíbles y bastantes, desgraciadamente, trágicos. En el caso de Sant Carles, la mayoría de los problemas tenían su origen en las relaciones entre los jóvenes o, más bien, en la suerte derivada del cortejo a una soltera. Los chicos no siempre aceptaban con deportividad un desplante, sobre todo si la deseada doncella inclinaba sus preferencias hacia un joven de otro pueblo. Tal era la afrenta, que esgrimir el cuchillo se hizo habitual en defensa del supuesto honor perdido. Tampoco las bromas se aceptaban de buen grado. Tanto es así que un joven de la ciudad de Ibiza que fue a Sant Carles de fiesta se paró en un bar y preguntó a los lugareños dónde había un teléfono, algo difícil de encontrar en un pequeñísimo pueblo donde los avances tecnológicos llegaban con mucho retraso. Aquella pregunta fue tomada como una ofensa, y el joven, lejos de encontrar un teléfono, acabó en el hospital tras recibir una buena paliza. Le ocurrió lo mismo a un chico del pueblo que durante la celebración del carnaval se burlaba insistentemente del joven que le precedía en el desfile: acabó la fiesta con una profunda herida en el costado y el consecuente ingreso en el hospital. ·

There was a time when young men used to carry a knife at their belts. As much feared as coveted, these ‘cutxilles’ of Sant Carles form part of a cultural heritage forged through the tales and personal experiences, some tragic and shocking, that have ended up becoming a sign of identity of the Ibiza of the early years of the twentieth century. These sharp tools, many of them real works of art in metal, not only served for slaughtering pigs or for kitchen work: they also meant the village youth could feel safer and, if necessary, exact revenge or defend themselves in fights. In the old days, stabbings, fights and beatings were normal events in the news pages. The Civil Guard tackled them with determination, if not always good judgement, pursuing and punishing these crimes in which there was always one common element: the ‘cutxilla pagesa’. To avoid them being discovered, the youth of Sant Carles would hide them in trees when going in to mass or when they detected the presence of the authorities. Sometimes they handed them over to women to keep, knowing that they would never be searched. Around the knives and their curse grew up a host of tales committed to popular memory: some amusing, others incredible and many more unfortunately tragic. In the case of Sant Carles, most of the problems had their origin in relationships between young people or rather, in the outcome of courting an eligible girl. Boys were not always ready to accept a rejection with good grace, especially if the damsel desired inclined in her preferences towards a young man from another village. Such was the insult that taking out a knife became a normal course of action in the defence of the presumed lost honour. Nor were jokes always well received. For example, a tale is told of a young man from the city of Ibiza who went to Sant Carles on a jaunt. He stopped off at a bar and asked the locals where there was a telephone, something hard to find in a small village where technological progress arrived very late. His question was taken as an offence, and instead of finding a telephone, the young man ended up in hospital after receiving a good beating. The same thing happened to a village boy who during the celebration of carnival insisted on laughing at the young man ahead of him in the parade: he ended the festival with a deep wound in his side and the consequent time in hospital.


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los chicos no siempre aceptaban con deportividad un desplante, sobre todo si la deseada doncella inclinaba sus preferencias hacia un joven de otro pueblo. Tal era la afrenta, que esgrimir el cuchillo se hizo habitual en defensa del supuesto honor perdido

La fabricación de los cuchillos payeses comenzaba con el forjado de la hoja, que se extraía de las ballestas de los camiones o de limas viejas, una vez enfriado el acero, que previamente había sido calentado con carbón al rojo vivo. La hoja se picaba para igualarla, y con un martillo y un punzón se grababa la decoración a en cada cara, que solía ser de motivos vegetales. Después se colocaba el mango, generalmente de madera de cerezo, pero que también podía ser de metal y decorado con los mismos motivos que la hoja del cuchillo, y así se convertía en una obra de arte. El proceso finalizaba con el ‘trempat’, que consistía en sumergir la hoja en aceite de oliva para potenciar el corte. Los cuchillos se guardaban en vainas de piel de buey, generalmente decorada con los mismos dibujos florales. Hoy en día, estas ‘cutxilles’ se han convertido en auténticas piezas de coleccionista, con detalles y características únicas, muy apreciadas tanto por la calidad de su elaboración como por su incalculable valor artístico.

The manufacture of these knives started with forging the blade, extracted from the springs of lorries or old files, once the steel had cooled down after being heated red hot over coal. The blade was then beaten to flatten it and the decoration, usually a floral motif, was engraved on each face with a hammer and bradawl. Afterwards the handle was attached, generally made of cherry wood but could also be metal and decorated with the same patterns as the blade, turning it into a work of art. The process was completed with the ‘trempat’, which meant submerging the blade in olive oil to sharpen the edge. The knives were kept in leather sheaths, generally decorated with the same floral drawings. Today, these ‘cutxilles’ have become authentic collectors’ pieces, each with its unique details and features, much appreciated both for the quality of their decoration and their incalculable artistic value.

Texto: Marga Marí


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Anita, el coraje de una pionera

Anita, courage of a pioneer

la ibicenca con más arrojo de la hostelería era adorada por los hippies the most daring Ibizan in the hospitality trade was worshipped by the hippies

Relatar las vicisitudes del Bar Anita es recorrer la historia de la Ibiza del campo, de los carros que surcaban los caminos polvorientos sin noción del tiempo, de esa Ibiza del norte, atávica y rural, que ha sobrevivido con orgullo y humildad al paso de las modas. La historia de este establecimiento arranca en el último tercio del siglo XIX, esos años convulsos en que los nacionalismos e imperialismos asolaban media Europa. En España, entre guerras carlistas y levantamientos militares, era proclamado rey Amadeo de Saboya, y poco después se alzaría la Primera República. A la ciudad de Ibiza no había llegado aún el alumbrado público, y ni siquiera existía el paseo de Vara de Rey. Ajenos a tanto tumulto capitalino, en Sant Carles de Peralta sólo había tres casas y la iglesia. El calendario de siembras y cosechas constituía la única preocupación. Sin embargo, en este extremo de la isla había un personaje que seguro que hoy sería un modelo de emprendedor. El señor Noguera fue uno de esos visionarios anónimos de la Ibiza profunda y eterna. Debió intuir que el pueblo tenía futuro, que esta parte de Ibiza sería conocida mundialmente y que sus herederos, además, estaban llamados a revitalizar una parroquia perdida en una isla muy pobre. El señor Noguera decidió que sería un buen legado para su hijo comprar un trocito de tierra enfrente de la iglesia y levantar una casa de dos pisos. Su proyecto pionero era construir arriba las es·

Recounting the ups and downs of the Bar Anita means tracing the history of the Ibiza of the countryside, of carts trundling over dusty pathways with no notion of time, of that Ibiza of the north, ancestral and rural, that with pride and humility has survived the passing of fashion. The history of the place begins in last third of the nineteenth century, these troubled years when nationalisms and imperialisms were assaulting half of Europe. Between the Carlist wars and military uprisings in Spain, Amadeo of Savoy was proclaimed king, and shortly afterwards the First Republic was declared. The city of Ibiza did not yet even have public street lighting, and the Paseo de Vara de Rey was not yet built. Far removed from such disturbances in the capital, Sant Carles de Peralta had only three houses and a church. The rhythm of sowing and harvest was the only concern. But in this part of the island there was also a character who I’m sure would be a model entrepreneur today. Mr. Noguera was one of these anonymous visionaries of the profound, eternal Ibiza. He must have sensed that the village had a future, that this part of Ibiza would become famous throughout the world, and that his heirs were also being called to revive a lost parish on a very poor island. Mr. Noguera decided that buying a piece of land in front of the church and building a two-storey house would provide a good

tancias familiares y dedicar la parte de abajo a una tienda de ultramarinos, un estanco y un bar con estafeta de correos. Era todo, o casi todo, lo que necesitaba Sant Carles para empezar a parecer un pueblo de verdad. Y así fue. Su sueño se hizo realidad con mucho esfuerzo, y su hijo, José Noguera Roselló, que estaba a punto de contraer matrimonio, inició en 1869 la andadura del bar Anita. Pero antes de llegar al núcleo de la verdadera historia del bar hay que recordar que primero se llamó Can Pep Benet, después Sa Botiga y no fue hasta los años 60 del siglo pasado cuando algunos hippies empezaron a llamarle Bar Anita. Y tomó este nombre porque en esa época llevaba las riendas del negocio Anita Marí Torres, que a sus 88 años puede ser considerada hoy en día la mujer empresaria más veterana de la isla y, con toda seguridad, la ibicenca con más arrojo de la industria turística de Ibiza. Anita regentó el bar durante 30 años, y fueron tiempos muy duros. La guerra civil y las profundas heridas sociales que acarreó no daban para muchas alegrías ni para vender muchas copas de hierbas. Su marido, Bartolomé Noguera, nieto de aquel visionario señor Noguera, se vio obligado a poner rumbo a Argelia. Dejó a Anita al frente de la barra en plena posguerra y con tres niños de 2, 4 y 6 años. Era un reto más para ella, pero siempre se hizo respetar. Supo lidiar con esos bravos parroquianos que tenían por costumbre tirar de cuchillo a la mínima disputa. Anita mediaba en las afrentas y ejercía la diplomacia con sensata sobriedad cuando los beodos tensaban la cuerda. Además, ejercía de enfermera -practicante, como se decía entonces-, y a ella recurrían los vecinos cuando tenían que ponerse inyecciones o padecían alguna dolencia. Se ganó el afecto de todo el pueblo, pero es que además todos los hippies la adoraban. Ibiza, el norte de la isla, Sant Carles en concreto, era su tierra prometida. Venían del norte de Europa y de Estados Unidos, algunos huyendo para no ser reclutados para la guerra de Vietnam. Y en verdad que fueron ellos los que dieron la fama internacional al bar. Era el bar de Anita, y allí se tomaban las hierbas músicos, escritores y pintores, todos ellos mezclados sin complejos con la brava concurrencia local. Y aquellos primeros visitantes y turistas aprendieron de Anita la vieja máxima del respeto, el vive y deja vivir. Pero la historia de Anita estaría incompleta si no subrayáramos una de sus contribuciones más reconocidas a la industria de la hostelería. Ella elevó a la categoría de las bellas artes la ancestral sabiduría de recolectar y mezclar las hierbas para macerarlas en anís en su justa medida y durante el tiempo adecuado. El bar sirve hierbas desde hace más de cien años, pero gracias a Anita, gracias a su fórmula aromática, que guarda en secreto, la fama de esta bebida tradicional ibicenca ha alcanzado una proyección internacional.

Anita Marí Torres ha sido galardonada por la patronal Pimeef en 2003, ha recibido el Premio Ramon Llull en 2006 y el Premio Escuela de Turismo de Ibiza y Formentera en 2009. Anita Marí Torres was recognised by the employers’ association Pimeef in 2003, received the Ramon Llull Prize in 2006 and the Ibiza and Formentera School of Tourism Prize in 2009.

legacy for his son. His pioneering project was to build the family’s accommodation above and devote the lower part to a provisions shop, a tobacconist’s and a bar with a post office. That was all, or almost all, that Sant Carles needed to start to be a real village. And that’s how it turned out. His dream turned into a reality beyond his expectations, and in 1869 his son, José Noguera Roselló, who was about to get married, opened the Bar Anita. But before getting to the heart of the real history of the bar, we should remember that its first name was Can Pep Benet, then it became Sa Botiga, and it was not until the 1960s that the hippies began to call it the Bar Anita. It took this name because at the time the business was run by Anita Marí Torres, who today, at her present age of 88, can be considered the oldest business woman on the island, and certainly, the most forward-thinking Ibizan in the island’s tourism industry. Anita ran the bar for 30 years, and they were very hard years. The Civil War and the deep social scars it left didn’t leave much room for rejoicing nor for selling many glasses of herbal liquor. Her husband, Bartolomé Noguera, grand-son of that visionary Noguera, had to leave home for Algeria. He left Anita alone in charge of the bar in the height of the post-war period, with three children aged 2, 4 and 6. That was a more challenge for her, but nothing daunted she made herself respected. She knew how to deal with these wild customers with their habit of pulling out a knife at the slightest dispute. Anita mediated in the confrontations and exercised diplomacy with a sensible sobriety when the drunks go too much. She also acted as


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Anita elevó a la categoría de las bellas artes la ancestral sabiduría de recolectar y mezclar las hierbas para macerarlas en anís

La vida de Anita está llena de recuerdos, de anécdotas imborrables. Una de ellas la protagonizó el doctor en Economía, ex director de la Escuela de Turismo de Ibiza y Formentera y ex conseller de Economía y Hacienda, Tomás Méndez Reyes. Corrían los años 70 cuando pasaba sus vacaciones en Sant Carles, rodeado de hippies y frecuentando diariamente el bar Anita. Al joven Méndez le apasionaba Ibiza, que no tenía nada que ver con su trabajo de economista en el Banco de España, en Madrid. Pero ocurrió un día de agosto que los cacos entraron en la casa que tenía alquilada cerca del pueblo y le birlaron la paga que cobraba en billetes de 5.000 pesetas. La suerte de trabajar en el Banco de España, entre otras cosas, es que siempre te pagan religiosamente, cada mes, y además, por entonces, el sueldo le llegaba en billetes nuevecitos, planchaditos y, sobre todo, correlativos. Así es que Tomás sabía exactamente la numeración de la pasta que le habían ventilado. Corrió entonces el hippy economista a alertar a Anita, y le pidió que estuviera muy atenta por si le pagaban con billetes nuevos. Era seguro que los ladrones frecuentarían el bar porque era el lugar obligado de reunión de todas las calañas. Y así fue. Al día siguiente del asalto, Anita se percató de que un melenudo de los malos fue a pagar con uno de esos billetes. Anita descubrió el pastel y llamó discretamente a la Guardia Civil, que entonces no se andaba con chiquitas. La pareja se personó rauda en el bar y enchironó sin contemplaciones al maleante ignorante. Desde entonces, el economista, que actualmente reside en Canarias, está en deuda con Anita, pero también toda la industria turística de Ibiza le debe, como mínimo, un sonado homenaje. La vida de Anita es la vida de una mujer luchadora en los tiempos más difíciles. Es de bien nacidos reconocer su coraje y entrega. Ya es hora de que la isla rinda un merecido homenaje a esta valiente pionera. Desde Las Dalias queremos darle nuestro más sincero agradecimiento.

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nurse - practicante, as they called it then - and neighbours turned to her when they had to have injections or fell ill. She not only won the affection of the whole village, the hippies also adored her. Ibiza, the north of the island, and Sant Carles in particular, was their promised land. They came from the north of Europe and the United States, some fleeing the draft for the Vietnam War. And it was they who gave the bar its international fame. It was Anita’s bar, and musicians, writers and painters drank the herb liquor there, and had no inhibitions about mixing with the wild locals. So those first visitors and tourists learned from Anita that old maxim of respect - live and let live. But Anita’s story would not be complete if it did not relate one of her most famous contributions to the hospitality trade. She raised to a fine art the ancestral wisdom of gathering and mixing herbs, macerating them in anise in the correct measure and for the right time. The bar has served herb liquor for over a hundred years, but thanks to Anita and her aromatic formula, which she has kept to herself, the fame of this traditional Ibizan drink has achieved international projection. Anita’s life is full of indelible recollections and anecdotes. One of them was about Tomás Méndez Reyes, doctor in economics, exdirector of the Ibiza and Formentera School of Tourism and excouncillor of Economics and Taxation. It was during the 1970s, when he was spending his holidays in Sant Carles, surrounded by hippies and daily frequenting the Bar Anita. The young Méndez was fascinated by Ibiza, so totally different from his work as economist in the Bank of Spain in Madrid. But one day in August thieves broke into the house he rented near the village, stealing his salary, paid in 5,000 peseta notes. One of the good things about working in the Bank of Spain is that they pay you religiously, every month, and also in these days, salaries were paid in banknotes that were unused, perfectly smooth and most importantly, with consecutive numbers. So Tomás knew the exact numbers of the banknotes that had been stolen. The hippy economist hurried off to alert Anita and asked her keep a special lookout in case anyone paid with new notes. He was sure that the thieves would visit the bar because it was where all these types met up. And that’s exactly what happened. The day after the assault, Anita noticed a long-haired villain offering to pay with one of these notes. Anita discovered his secret and discreetly called the Civil Guard, a pair of whom wasted no time, rushing to the bar and putting the stupid thief behind bars. Since then the economist, who currently lives in the Canary Islands, is in Anita’s debt, but the whole of Ibiza’s tourism industry also owes her at least a sincere homage. Anita’s life is the life of a combative woman in the most difficult of times. It’s only right and proper to recognise her courage and commitment. And it’s time the island paid a much-deserved homage to this brave pioneer. And we in Las Dalias would like to give her our most heart-felt thanks. Texto: J.T.

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el desarrollo también es sinónimo de conservación

development can be synonymous with conservation La esencia de Sant Carles está en el propio pueblo, que conserva como pocos la tradición rural ibicenca. El devenir del tiempo no ha logrado cambiar una de las principales características de esta villa: la unión entre las personas y la naturaleza. Extensos campos de cultivos, almendros, olivos y algarrobos rodean un entorno urbano en progresión que se resiste a crecer a cualquier precio y cuyo reto es demostrar que el desarrollo también puede ser sinónimo de conservación. Un paseo por el centro del pueblo permite comprobar cómo esta localidad mantiene, en plena transformación, la familiaridad y la belleza de antaño. Incluso las nuevas construcciones que se están realizando en la actualidad conservan la esencia cúbica y blanca de las casas tradicionales que salpican todo el territorio rural del municipio. Cada uno de los elementos patrimoniales que siguen intactos, a pesar del paso del tiempo, nos ofrecen un testimonio de una parte de la historia del pueblo: la iglesia, construida en el siglo XVIII, sigue dando la bienvenida a todo el que se acerca a Sant Carles de Peralta, y su gran porche es cobijo obligado, como antiguamente, para vecinos y visitantes. Junto a este monumento, declarado Bien de Interés Cultural, se conserva un pozo tradicional ubicado en la pequeña plaza que existe junto al templo y que espera ansiosa una remodelación que le devuelva el protagonismo perdido tras los setos que rodean la fuente y el pozo. Muy cerca, a poco metros y junto a la carretera de acceso a una de las zonas turísticas más conocidas de la parroquia, Cala Llenya, se encuentra la Font (fuente) de Peralta, que recuerda impasible la importancia del agua en una sociedad agrícola cuya economía se basaba en el autoabastecimiento. El pasado parece mantenerse intacto mientras el presente y el futuro de adaptan firmemente a las nuevas necesidades sociales: se construyen nuevos servicios de abastecimiento de agua, telefonía, alcantarillado, infraestructuras deportivas, espacios culturales… Todo tiene cabida en un pueblo que ronda ya los 5.400 habitantes. Sant Carles camina decidido hacia el futuro, pero sin vender su esencia a cualquier precio. Una esencia que buscan cada vez más los clientes de los hoteles rurales y agroturismos que se han ido abriendo en los últimos tiempos en el entrono. Son establecimientos que conservan el encanto y singularidad de las antiguas casas payesas, pero con todas las comodidades y exigencias del turista de alto poder adquisitivo. Por ello, el reto es mantener el mismo camino de respeto y autenticidad recorrido hasta ahora en la necesaria e inexorable transformación de la localidad, dando así la razón a quienes piensan que los cambios no tienen por qué ser malos. ·

The essence of Sant Carles is the village itself, which preserves the Ibizan rural tradition like few others. Time has not affected one of its main features: the link between people and nature. Rolling fields of crops and almond, olive and carob trees are grouped around an urban environment in progress, which refuses to grow at any price, and whose challenge is to prove that development can be synonymous with conservation. A stroll around the village centre lets you see for yourself how the ongoing transformation of this village is retaining the familiarity and beauty of its past. Even new buildings under construction respect the cubic, white essence of the traditional houses that are dotted all over the rural part of the municipality. Each of the heritage elements left untouched by the passage of time witnesses part of the village’s history. The eighteenth-century church still welcomes all visitors to Sant Carles de Peralta, and its large porch still offers shelter, as it has always done, to neighbours and visitors alike. Next to this monument, declared a Property of Cultural Interest, is a traditional well, set in the small square next to church and urgently in need of a refurbishment to give it back the protagonism it has lost behind the hedges that currently mask both the fountain and the well. Only a few metres away along the access road to one of the best known tourism areas in the parish, Cala Llenya, is the Font (fountain) of Peralta, an impassive reminder of the importance of water in an agricultural society whose economy was based on self-sufficiency. It is as if the past has remained intact while the present and future resolutely adapt to new social needs: new services are being built for supplying water, telephone services, a drainage system, sporting infrastructures, cultural spaces etc. All this is needed in a village that now has around 5,400 inhabitants. Sant Carles is taking firm steps towards its future, but without trading its essence at any price. An essence that increasingly appeals to the guests in the rural hotels and agro-tourism establishments that have been opening in recent years in the area. These preserve the charm and uniqueness of old country houses but offer all the comforts that tourists with high purchasing power expect. The chal-

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El necesario desarrollo social pasa en esta zona por mantener su encanto rural, inmerso en un entorno de naturaleza y familiaridad único que durante la década de los 60 se convirtió en refugio de numerosos artistas, músicos y personajes relevantes. Las zonas turísticas de Sant Carles (Es Figueral, Cala Llenya o Es Canar) fueron las primeras en adaptarse a las necesidades de una industria creciente y cada vez más exigente: el turismo. Allí, junto a calas de aguas cristalinas y arenas doradas, se construyeron hoteles y todo tipo de servicios dedicados al turista, y es allí donde más se aprecian los cambios y mejoras realizadas, tanto en los establecimientos como en los servicios, comercios y espacios urbanos. Sant Carles vive del turismo y no descuida ningún detalle para impresionar a sus visitantes. Por otra parte, el constante ir y venir de autobuses hacia la costa de la localidad ha conferido al pueblo un peculiar carácter como zona de paso que ha llegado el momento de cambiar. Los planes del Ayuntamiento de Santa Eulària des Riu, responsable de la ordenación y desarrollo urbanístico de la parroquia, pasan por desviar el constante tráfico de vehículos del centro, permitiendo así peatonalizar y aumentar el valor de los elementos patrimoniales que se conservan. Recuperar para las personas un entorno de tranquilidad y de calidad es la premisa impuesta por el Consistorio, convencido de que el futuro pasa por humanizar los pueblos, dar protagonismo a las personas y, por extensión, ayudar al crecimiento del todavía escaso tejido comercial de la zona. Esta transformación urbana y social ya se ha iniciado con la construcción de la nueva variante que desviará por detrás del cementerio el paso de autobuses, camiones, coches y motos. Este proyecto beneficiará no sólo a los vecinos sino también a los comerciantes y restauradores del pueblo. La construcción de una acera que unirá el centro del pueblo con la zona escolar y con uno de los puntos más visitados, el mercadillo de Las Dalias, es otra de las reivindicaciones históricas de los vecinos que se hará realidad y permitirá mejorar la seguridad de los paseos por el pueblo. Lejos de proyectos faraónicos o idealistas, Sant Carles mira decidido a un futuro que le permite progresar conviviendo con su pasado.

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lenge is to maintain the same respect and authenticity that has been its guide up to now in its necessary and inevitable updating, proving the point of people who believe that changes don’t always have to be for the worse. These developments are intended to maintain the rural charm of the village and the unique environment of nature and friendliness that in the 1960s became a refuge for so many important artists, musicians and other personalities. The most visitable parts of Sant Carles (Es Figueral, Cala Llenya and Es Canar) were the first to adapt to the needs of a growing and increasingly demanding industry: tourism. Here, alongside the coves of crystalline waters and golden sand, hotels and all kinds of specialist tourist services were built, and it is here that the changes and improvements are most evident, affecting both establishments and services, shops and urban spaces. Sant Carles lives by tourism, and does everything it can to impress its visitors. In another move, the constant coming and going of coaches to the local coast was turning the village into a transit zone, and this obviously had to stop. Plans by the council of Santa Eulària des Riu, responsible for the control and urban development of the parish, include diverting the constant traffic through the centre, preparing the way for pedestrianisation and enhancing the value of the heritage elements preserved here. The idea of the council is to restore a peaceful and quality environment, convinced that the future lies in humanising villages, with priority for people and in doing so increasing the area’s still scarce shopping facilities. This urban and social conversion has already started with the construction of the new ring road that diverts through-going coaches, lorries, cars and motorbikes behind the cemetery. This project will benefit not just village residents but also shop-keepers and restaurant owners. A new pavement to link the village centre with the school and one of the most visited features, the Las Dalias street market, is another of the historic demands of residents is also due to be met, allowing improvements in safety when strolling through the village. With no trace of the grandiose or idealistic in its projects, Sant Carles focuses firmly on a future that will allow it to advance in harmony with its past.

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Sant Carles de Peralta ha sido desde siempre un punto de referencia para todos aquellos que, intentando escapar de la vorágine que sacude la zona sur de la isla, buscan la tranquilidad de sus calas de ambiente desenfadado y naturista, y a poder ser, acompañados también de una gastronomía local cuyos licores, pescados y arroces harán las delicias de los paladares más exigentes. Los viajeros ocasionales también tienen la opción de visitar los reductos de los últimos hijos de las flores, que se exhiben junto con su mercancía en los más auténticos mercadillos hippies, y entre ellos, cómo no, el de Las Dalias, que con treinta años a sus espaldas ya es una cita ineludible para todos aquellos que de verdad quieran bucear en el auténtico “espíritu de Ibiza”. Pero Sant Carles aún tiene más opciones de ocio de las que habitualmente se publicitan en las guías turísticas al uso. Esta pequeña población del norte de la isla cuenta con un amplio e interesante legado histórico, desaprovechado muchas veces por algunas instituciones que no quieren, o no saben, ofrecer una variedad de alternativas posibles a todos aquellos visitantes susceptibles de interesarse por nuestro patrimonio. Las localizaciones descritas a continuación son una buena muestra de las posibilidades de realizar una breve escapada cultural, una suerte de excursión alternativa, apta para todos aquellos que sienten la sana curiosidad de interesarse más profundamente por el lugar que están visitando. ·

Sant Carles de Peralta has always been a point of reference for everyone wanting to escape the whirlwind of energy that consumes the southern part of the island, seeking the peace of its coves with their relaxing and natural environment, if possible accompanied by local cuisine whose liqueurs, fish and rices so delight even the most discerning palates. Occasional travellers can also choose to visit the redoubts of the remnants of flower power, on show along with their goods in the most genuine hippy street markets, among them Las Dalias, which with thirty years behind it is now a must for anyone who really wants to discover the real “spirit of Ibiza”. But Sant Carles has many more leisure options than are normally advertised in the tourist guides. This small town on the north of the island has a large and interesting historic heritage, often ignored by institutions that do not want to, or do not know how to, offer a variety of alternatives to all the visitors who might be interested in our heritage. The places described below are all fine examples of opportunities to take a brief cultural escapade, a sort of alternative excursion, suitable for anyone with a healthy curiosity about the place they are visiting.


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“SES MINES” Y EL “PUIG DE S’ARGENTERA”

Apenas un kilómetro antes de llegar a Las Dalias, se elevan las chimeneas (visibles desde la misma carretera) que flanquean el edificio principal de una de las pocas actividades puramente industriales que llegaron a cuajar en la isla. La explotación minera, que extraía plomo y una minúscula cantidad de plata de la galena argentífera del corazón mismo de la tierra, funcionó hasta principios del siglo XX, empleando a 200 trabajadores en su época más álgida. Después de varios movimientos especulativos y de un intento de reabrirlas en los años cuarenta, las minas que horadaban todo el Puig de S’Argentera echaron el cierre definitivo en 1952 debido a la subida de nivel del agua subterránea, que hacía imposible la extracción del mineral. Existe constancia de que los colonos fenicios y cartagineses que se establecieron hace 2.600 años ya explotaban la zona. Buena prueba de ello son los proyectiles de plomo, usados por los temibles honderos mercenarios locales, dragados en el puerto de Ibiza. Posteriormente fueron los romanos quienes tomaron el relevo de la explotación gracias a la inestimable “ayuda” de criminales y esclavos. Y a pesar del ínfimo porcentaje de plata obtenido en relación al plomo, el “argentum” romano es el responsable del nombre actual del lugar: S’Argentera (La argentífera). La zona fue declarada Bien de Interés Cultural en 2003, y, aunque puede visitarse, deben extremarse las precauciones debido a la gran cantidad de derrumbes y pozos de ventilación ocultos en sus alrededores. Esperemos que el anunciado plan de rehabilitación de la zona con vistas a su explotación, esta vez de carácter exclusivamente turístico, no se haga esperar demasiado. ·

Barely a kilometre before arriving at Las Dalias are the chimneys (visible from the road) that flank the main building of one of the few purely industrial activities that have thrived on the island. Mining, the extraction of lead and a minuscule amount of silver from the silverbearing galena in the very heart of the earth, in operation until the start of the 20th century employing 200 workers at the height of its prosperity. After several speculative movements and an attempt to reopen them in the nineteen-forties, the mines that ran throughout Puig de S’Argentine closed for good in 1952 due to the rise in the level of underground water that made it impossible to extract the mineral. It is known that Phoenitian and Carthaginian settlers who arrived here 2,600 years ago had already mined the area. Proof of this are the lead weapons used by the fearful local mercenary slingthrowers, dredged up in the port of Ibiza. Later it was the Romans who continued the mines with invaluable “help” from criminals and slaves. And in spite of the tiny percentage of silver obtained in relation to lead, the Roman “Argentum” is responsible for the current name of the place: S’Argentera. The area was declared a Site of Cultural Interest in 2003, and although it can be visited, great care must be taken due to the danger of landslides and the many ventilation wells concealed around it. We hope that the plan to rehabilitate the area for exploitation, this time purely for tourism purposes, will not have too long to wait.

Follow the path that runs along the coast from the “Pou des Lleó” towards Cala de Boix and you will come across one of the best examples of the defensive towers that are scattered along the Ibizan coast. Located right opposite the spectacular islet of Tagomago (in private ownership), the Torre d’en Valls is now an exceptional lookout point for visitors, although the use originally made of this defensive bastion did not exactly match its present purpose. Built in 1763, this defensive monument formed part of a complicated network running all round the island to warn a population that suffered attacks from pirates and corsairs, mainly from the north of Africa. When the tower’s garrison saw a suspect ship, it activated an ingenious system of smoke warning signals (by day) or large bonfires (by night) directed at the population inland and other towers nearby, which in turn repeated the message to their immediate neighbours, spreading an efficient signal of alarm throughout the island in a short space of time. The garrison also had their own armaments, even a canon with which to defend itself against possible assailants. The magnificent state of this example of military engineering is due more to reconstruction than restoration, since the building was completely destroyed in 1864, when the accumulated reserve of gunpowder kept there was accidentally ignited. The Torre de Campanitx (or “d’en Valls”) can be visited any day and at any time, and with a little luck even its interior can be accessed by the stairway that leads to first floor, letting you enjoy from its upper terrace one of the best views on the island, whenever the gate is open.

TORRE DE CAMPANITX (O “D’EN VALLS”) Y EL ISLOTE DE TAGOMAGO

Siguiendo el camino que bordea la costa desde el Pou des Lleó en dirección a Cala de Boix se encuentra uno de los mejores ejemplos de torres defensivas que salpican el entramado costero ibicenco. Enclavada justo enfrente del espectacular islote de Tagomago (de propiedad privada), la Torre d’en Valls es ahora un mirador excepcional para el visitante, aunque las funciones originales de este bastión defensivo no eran precisamente las mismas de las que podemos disfrutar en la actualidad. Construido en 1763, este monumento de carácter defensivo formaba parte de una complicada red, que a lo largo de toda la isla pretendía mantener sobre aviso a una población constantemente fustigada por los ataques piratas y corsarios provenientes en su mayoría del norte de África. Cuando la guarnición de la torre divisaba cualquier navío sospechoso, activaba un ingenioso sistema de aviso de señales de humo (de día) o grandes hogueras (de noche) dirigidas a la población interior y a las otras torres cercanas, que a su vez repetían el mensaje a su vecina inmediata, dando así una eficiente señal de alarma a lo largo de toda la isla en un corto espacio de tiempo. Además, la guarnición también contaba con armamento propio, e incluso con un cañón con el que defenderse de los posibles asaltantes. Cabe destacar que el magnífico estado de esta muestra de ingeniería militar es debido a que más bien es una reconstrucción que una restauración, ya que el edificio saltó completamente por los aires en 1864, cuando accidentalmente estalló toda la reserva de pólvora acumulada. La torre de Campanitx (o “d’en Valls”) puede visitarse cualquier día y a cualquier hora, e incluso con un poco de suerte puede accederse a su interior por la escalera que conduce al primer piso, disfrutando así en la terraza superior de una de las mejores vistas de la isla…Siempre y cuando la puerta esté abierta, claro está.


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“POU DES LLEÓ” Y “SES ERES ROGES”

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“SA FONT DE PERALTA” Y “ES TRULL DE CA N’ANDREU”

En la salida del pueblo, siguiendo la carretera que lleva hasta Cala Llenya, encontraremos la fuente de Peralta, que da nombre a la localidad. Esta discreta obra de mampostería irregular pintada de un llamativo color rojo almangana está situada en el margen izquierdo de la calzada, justo antes del desvío que conduce al mejor ejemplo de casa rural ibicenca (casa payesa) de carácter público que puede visitarse en la isla. Edificada en el siglo XVII, Ca n’Andreu está enraizada con los arquetipos arquitectónicos característicos del Mediterráneo Oriental, que debido al aislamiento endémico padecido en Ibiza se mantuvieron inamovibles hasta bien entrado el siglo XX. La “casa pagesa” es la muestra perfecta de la adaptación al medio por parte de la población local. Un microcosmos en sí mismo que cuenta con todos los elementos necesarios para un autoabastecimiento sostenible. Buena prueba de ello es el espléndido “trull” (almazara) de la casa, que junto con la era de trillado, la cisterna subterránea que recoge el agua de lluvia, los bancales de cultivo, el horno del pan y toda suerte de herramientas y aperos necesarios para la cría de ganado y una explotación agrícola autosuficiente nos muestran el “modus vivendi” de la sociedad rural ibicenca a lo largo de los siglos. Ca n’Andreu puede visitarse todos los días (excepto domingos) durante la estación estival. ·

After leaving the village along the road towards Cala Llenya, you will find the Peralta fountain, which gave its name to the town. This modest work of irregular masonry painted with striking red ochre is set on the left side of the road, just before the detour leading to the best example of a rural Ibizan house (casa pagesa) open to the public on the island. Built in 17th Century, Ca n’Andreu is based on the characteristic architectural archetypes of the Eastern Mediterranean, which due to the endemic isolation of Ibiza over the centuries remained unchanged until well into the 20th Century. The casa pagesa is perfect example of adaptation to the environment by the local population. A microcosm in itself that has all the elements required for sustainable selfprovision. Proof of this is the house’s splendid “trull” (oil press), which along with the threshing floor, underground cistern that collects the rain water, terraces for crops, baking oven and all sorts of tools and implements required for breeding livestock and self-sufficient working of the land, shows us the “modus vivendi” of Ibizanrural society down through the centuries. Ca n’Andreu can be visited every day (except Sundays) during the summer season.

Si bien es cierto que el visitante ocasional tendrá dificultades para descubrir cualquier vestigio de monumento alguno, las prospecciones arqueológicas de esta preciosa zona costera de Sant Carles demuestran que este fue un punto clave en una de las industrias más prósperas del mundo antiguo, la producción del tinte púrpura. A día de hoy puede resultar chocante que el precio al peso del codiciado tinte rivalizara con el del oro, pero si tenemos en cuenta que para conseguir un solo gramo de este producto era necesario sacrificar entre 8.000 y 10.000 pequeñas caracolas marinas (del género múrex) y que eran necesarios 30 gramos de esa sustancia para teñir un solo kilo de tela, la cosa empieza a tener más sentido. Las teorías respecto al proceso exacto de teñido de las espléndidas telas, que tan sólo lucían las clases dirigentes más pudientes de toda la cultura fenicio-púnica-cartaginesa, son demasiado numerosas y variadas para exponerlas en este artículo, pero merece la pena destacar que esta industria dio nombre a toda una cultura. No en vano, los griegos bautizaron a estos intrépidos comerciantes, que partiendo desde el puerto de Tiro se extendieron a lo largo de todo el Mediterráneo, como “fenicios”, cuyo significado no es otro que “gente púrpura”. Aparte de ser un magnífico lugar para pasear y disfrutar de una oferta gastronómica de gran calidad, Ses Eres Rojes (Las Eras Rojas) y es Pou des Lleó (Pozo del León) fueron también en su tiempo un punto de entrada recurrente para todo tipo de invasiones, tanto de carácter histórico clásico, como pudieran ser los “moros” (todo ello recogido en el cancionero popular de la isla) u otras más trágicas y recientes como los tristes episodios acaecidos durante la Guerra Civil.

Although it is true that visitors may sometimes find it difficult to discover any traces of our monuments, the archaeological sites on this pretty coastal part of Sant Carles show that it was once the centre one of the most prosperous industries in the ancient world, the production of purple dye. Today it may seem surprising that the price per weight of this much-coveted dye competed with that of gold. But if we bear in mind that to achieve only a gram of this product between 8,000 and 10,000 small marine snails (of the genus múrex) had to be killed, and that 30 grammes of the substance were needed to dye only a kilogramme of cloth, it begins to make more sense. The theories on the exact process of dying the splendid cloths, only worn by the most important members of the ruling classes throughout the Phoenitian-Carthaginian-Punic culture are too numerous and varied to cover in this article, but it should be pointed out that this industry gave its name to a whole culture. Not in vain did the Greeks baptise these intrepid traders, who set off from the port of Tyre to sail all over the Mediterranean, as “Phoenitians”, whose meaning is no other than “the purple people”. Apart from being a magnificent place for a stroll and to enjoy a choice of high quality local dishes, Ses Eres Rojes (the Red Threshing Floors) and Es Pou des Lleó (Well of the Lion) were also in their day a frequent point of entry for all kinds of invasions, both in classical times and in the times of the “moors” (all represented in the popular songs of the island) or other more tragic and recent events, like the sad episodes occurring during the Civil War.


una excursión alternativa • an alternative excursion

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5 ACUEDUCTO ROMANO DE S’ARGAMASSA

No se sorprenda el lector al leer el destino de nuestra última excursión, ya que si bien es cierto que este poco protegido monumento es, en efecto, un acueducto con todas las de la ley, poco tiene que ver con su colosal homónimo segoviano, aunque sus funciones básicas de transporte de agua potable son las mismas, eso sí. Situado entre Cala Martina y Cala Pada, esta obra de grandes bloques de piedra caliza se extiende a lo largo de trescientos metros y llega a alcanzar los dos metros de altura en su punto más alto, situado en los alrededores del Hotel S’Argamassa. La función del acueducto era la de abastecer de agua dulce, proveniente de una fuente del interior, a la piscifactoría situada en el extremo opuesto gracias al surco en desnivel que se observa en la parte superior del monumento. Dicho complejo industrial, ahora casi destruido irremediablemente, era de origen romano, y se dedicaba a la salazón de pescado y a la fabricación del brebaje o salsa más popular de la época, el célebre gárum, un condimento fabricado con las sobras y vísceras del pescado que previamente fermentadas hacían las delicias de los comensales más sibaritas del imperio. Aunque el acueducto necesita de una urgente tarea de restauración para su correcta conservación en años venideros, se puede visitar perfectamente y pasear a lo largo de casi toda su extensión…Eso sí, siempre que se respete el entorno de esta excepcional obra de ingeniería romana. ·

The reader will not be surprised to read the destination of our last excursion. Although it is true that this poorly preserved monument is, in effect, a real aqueduct, it has little in common with its colossal Segovian equivalent, although its basic function of transporting drinkable water is the same. Located between Cala Martina and Cala Pada, this work consisting of large blocks of limestone extends over three hundred metres and reaches a height of two metres at its highest point near the Hotel S’Argamassa. The function of the aqueduct was to supply fresh water from an inland spring to the fish farm located at the other end, thanks to the sloping groove that can be seen in the upper part of the monument. This industrial complex, now irremediably destroyed, was of Roman origin and was used for salting fish and for the manufacture of the most popular potion or sauce of the era, the famous garum, a seasoning made from the remains and entrails of fish, fermented for the enjoyment of the most sybaritic diners of the Empire. Although the aqueduct needs urgent restoration to ensure its conservation in years to come, it can still be visited and you can stroll along almost the whole length. Of course, you are expected to respect the environment of this exceptional work of Roman engineering. Texto: Lluís Ferrer Ferrer Fotos: Vicent Marí


la antigua Santa Eulària des Riu • ancient Santa Eulària des Riu

la antigua Santa Eulària des Riu • ancient Santa Eulària des Riu

Vista general del pueblo de Santa Eulària a mediados del S.XX

Puig de Missa y casas del pueblo. Foto: D. Viñets. (Final de los años 20)

Bajando del Puig de Missa. Foto: Domingo Viñets. Años 30-40

La plaza del Ayuntamiento. Foto: Domingo Viñets. (Final de los años 20-principio de los años 30)

Calle Sant Jaume o Calle Mayor. Foto: Domingo Viñets. (Mediados del S.XX)


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FORMENTERA


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La Mola, el mercadillo hermano

La Mola, the other hippy market un grupo de artesanos creó hace 30 años la Fira del Pilar thirty years ago a group of craftsmen created the Fira del Pilar

A lo largo de la década de los años setenta, coincidió en Formentera un grupo de jóvenes que mantenía el estilo de vida y la herencia de los hippies que vivieron en la isla entre 1967 y 1969. Buscaban otras formas de convivencia, apostando por la autogestión, y descubrieron que la mejor manera de ganarse la vida era vender directamente los productos que realizaban con sus propias manos. Todo en un ambiente relajado, con tintes de las religiones orientales y en íntimo contacto con la naturaleza. En aquel momento, la industria turística iba tomando fuerza como primera actividad económica de la isla. Esa coyuntura fue perfecta para que los primeros turistas se sintieran atraídos por los artículos que exponían en sus puestos de venta, cuya actividad todavía no estaba regulada. Poco a poco, la artesanía que realizaban en sus casas, reconvertidas en talleres, fue aumentando en calidad y originalidad, logrando traspasar las fronteras insulares. Era la época de las pulseras y colgantes de cuentas, los cinturones y bolsos de cuero, la cerámica y los primeros pareos teñidos, la bisutería con piedras semipreciosas y diseños que marcaron estilo y tendencia. Al principio eran artículos sencillos que solían vender en el entorno de los grandes hoteles de la playa de Migjorn. ·

In nineteen-seventies Formentera, a group of young folk got together, keeping alive the life style and the heritage of the hippies who had lived on the island between 1967 and 1969. In their search for new ways of living together, they opted for self-sufficiency, and discovered that the best way of making a living was selling products they made with their own hands direct to the public. They also created a relaxed environment, coloured by oriental religions and in close contact with nature. Just then, the tourism industry was expanding to become the island’s top economic activity. So the situation was perfect for the earliest tourists to be tempted by the articles laid out on the stalls, whose activity was not yet regulated. Gradually the craftwork they made in their houses, now converted into workshops, increased in quality and originality and became known beyond island shores. This was the era of bead bracelets and pendants, leather belts and bags, pottery and the first dyed pareos, jewellery with semi-precious stones, and designs that set styles and trends. At first, they were simple items that were sold in and around the large hotels on Migjorn beach.


La Mola, el mercadillo hermano • the other hippy market

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Mientras, en la parte más alta de la isla, en El Pilar de la Mola, vivía el reconocido dibujante y ceramista Antoni Tur, ‘Gabrielet’, (Santa Eulària 1917-Eivissa 1998), instalado en su casa taller a la entrada del pueblo, que empezó a hacer escuela. En su entorno se establecieron varios artesanos, y él mismo acogió a diversos alumnos, que luego siguieron su propio camino; entre ellos cabe destacar al ceramista ibicenco Toniet y al formenterés Ángel Berenguer. En ese ambiente, en 1984, nació la ‘Fira de Artesania de la Mola’, abierta entre mayo y octubre, los miércoles y domingos por la tarde, y que ahora cumple 30 años de vida. En aquel momento, un grupo de artistas y de artesanos se lanzaron a la aventura, y con la experiencia que ya tenían en sus puestos de venta decidieron convertir la Mola en la referencia de la artesanía hecha en Formentera. Los fundadores del mercadillo fueron Dolors Picanyol (dibujo), Gilbert Herreyns (litografías y grabados), Neus Riera, Xavier Álvarez de Lara, Eva (muñecas de trapo), Conxa Badell (cerámica), Enric Majoral (joyas), Julio Morlans (cuero), Lena Donner (tejidos), Gabrielet (cerámica), Cailin (pintura) y Mercedes (artesanía local). Entre los más destacados en la actualidad figura el diseñador y joyero Enric Majoral, nombrado maestro artesano por la Generalitat de Catalunya en 2004 y Premio Nacional de Artesanía, que sigue produciendo para todo el mundo desde su tienda taller situada en ·

Meanwhile, at El Pilar de la Mola in the upper part of the island, installed in his home workshop on the road into the village, lived famous artist and ceramist Antoni Tur, or ‘Gabrielet’ (Santa Eulària 1917-Eivissa 1998). He began to create a following, several other craftsmen set up near him, and he himself took on several students, who subsequently went their own way. Among them were Ibizan ceramist Toniet and Formentera artist Angel Berenguer. That was the environment in 1984 when the ‘Fira de Artesania de La Mola’ craft fair was started, open between May and October, on Wednesday and Sunday afternoons, 30 years ago. This adventure was set in motion by a group of artists and crafts people who already had experience in selling from stalls, and they decided to turn La Mola into the focal point for craftwork made in Formentera. The market’s founders were Dolors Picanyol (drawings), Gilbert Herreyns (lithographs and prints), Neus Riera, Xavier Álvarez de Lara, Eva (rag dolls), Conxa Badell (ceramics), Enric Majoral (jewellery), Julio Morlans (leather), Lena Donner (textiles), Gabrielet (ceramics), Cailin (painting) and Mercedes (local crafts). Among the most interesting of the present incumbents are designer-jeweller Enric Majoral, nominated master-craftsman by the Government of Catalonia in 2004, and winner of the National

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La Mola, el mercadillo hermano • the other hippy market

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Al terminar el mercadillo de La Mola, algunos músicos de Formentera, como Los Mantas, actuaban en el chiringuito de Sa Pedrera

en 1984, un grupo de artistas y artesanos se lanzaron a la aventura, y con la experiencia que ya tenían en sus puestos de venta decidieron convertir la Mola en la referencia de la artesanía hecha en Formentera el centro de la localidad. A pocos metros se encuentra el recinto de la Fira, en la que también están presentes reconocidos maestros artesanos como José Ishavara (calzado y complementos en cuero), que también tiene tienda en Sant Francesc, o la maestra artesana Marga Lesmes (joyas), sin olvidar a Miguel Ángel Rodríguez, diseñador y escultor, entre otros de los más de cincuenta puestos que se montan dos días a la semana. Actualmente, el mercadillo de la Mola se ha convertido en una exhibición de la capacidad creativa de los artesanos residentes en la isla y también de los que aparecen a principio de temporada para retirarse, cuando acaba el verano, a sus cuarteles de invierno. Este espacio se ha convertido en lugar de peregrinaje para todos los turistas que visitan Formentera en busca de los más variados artículos de piel, calzado, ropa, bisutería, joyas, cerámica, pinturas, esculturas, litografías, sombreros, etc. Un espacio desenfadado y ambientado por músicos locales que en las tardes soleadas logran congelar el tiempo para trasladar a los visitantes al esplendor de la época hippy. ·

Craftwork Prize, who still produces from his shop/workshop in the centre of town. A few metres away is the Fair itself, with other celebrated master crafts people like José Ishavara (leather shoes and accessories), who also has a shop in Sant Francesc, and master craftsperson Marga Lesmes (jewellery), and Michaelangelo Rodríguez, designer-sculptor, among others in the more than fifty stalls set up there, two days a week. The La Mola street market has now become a display for the creative capacity of island crafts people. They appear at the start of the season then leave for their winter quarters when summer ends. This space has become place of pilgrimage for all tourists visiting Formentera in the hope of finding a great selection of leather, shoes, clothes, costume jewellery, jewels, pottery, paintings, sculptures, lithographs, hats, etc. A relaxed space with the ambience set by local musicians, who on sunny afternoons make time stand still, taking visitors back to the splendour of hippy times. Texto: Carmelo Convalia

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Cuando Dylan se refugió en Formentera En mayo de 1967, Bob Dylan (1941) viajó a Formentera, huyendo de su repentina celebridad, de sus fans y de las presiones de la industria discográfica. Pedro Martín Matilla, presidente de la Biblioteca Internacional de Formentera, rememora aquellos días que ya forman parte de la leyenda.

When Dylan took refuge in Formentera In May 1967 Bob Dylan (1941) came to Formentera, fleeing from his sudden fame, from his fans, and from the pressures of the record industry. Pedro Martín Matilla, President of the International Library in Formentera, recalled those days that already form part of the legend.

Una mañana de mayo de 1967, Robert Allen Zimmerman subió a la barca que desde Ibiza le llevó a Formentera. El billete costaba 14 pesetas. Los cambios transcurrían lentamente, y la vida en la isla, también. El ritmo que Bob Dylan encontró fue el bálsamo que buscaba desesperadamente después de haber sido ‘elegido’, sin proponérselo ni desearlo, líder de varias causas y de toda su generación en los convulsos años 60 de Estados Unidos: crisis de los misiles en Cuba, racismo incipiente y la guerra de Vietnam. Un accidente de moto que sufrió cerca de su casa en Woodstock (Nueva York) en 1966 fue la excusa que le dio pie para desaparecer del primer plano, escapar de una enorme fama y un exceso de control y presión por parte de la industria discográfica, fans y medios de comunicación. Tenía entonces 25 años y muchos querían convertirle en un profeta o mesías de su vida. Con 22 años, había participado junto a Joan Baez en la marcha de Washington por los derechos civiles, acompañando al que sería abanderado y mártir de los derechos humanos, el reverendo Martin Luther King. Poniendo la música tras el memorable discurso de King (“Tengo un sueño…”), Dylan anunciaba que “los tiempos están cambiando”, dándole una sonora patada en el trasero a una sociedad adocenada, conformista y profundamente racista. Muchos jóvenes habían visto y sentido

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One morning in May 1967, Robert Allen Zimmerman got on the boat that crosses from Ibiza to Formentera. The ticket cost 14 pesetas. The boat was slow, like life on the island. The rhythm that Bob Dylan found here was the peace he was desperate for. Involuntarily he had found himself ‘elected’ leader of several causes and of a whole generation in those restless 1960s in the States, with the Cuba missile crisis, emerging racism and the Vietnam War. A motorbike accident near his house in Woodstock (New York) in 1966 was the excuse he needed to disappear from the front line, escaping from enormous fame and the excessive control and pressure of the record industry, his fans and the media. He was 25 then, and many people wanted to turn him into a prophet or living Messiah. At 22 he had accompanied Joan Baez on the Washington march for civil rights, with the man destined to be the standard and martyr of human rights, the Reverend Martin Luther King. Providing the music after King’s memorable discourse (“I have a dream…”), Dylan announced that “the times they are a-changing”, giving a kick in the backside to a mediocre, conformist and deeply racist society. Many young people had seen and sensed for the first time how a movement of the masses could become a movement of consciences. The ‘American way of life was called into question.


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muchos querían convertir a Dylan en un mesías de su vida. Con 22 años, había participado junto a Joan Baez en la marcha de Washington por los derechos civiles, acompañando al que sería abanderado de los derechos humanos, el reverendo Martin Luther King por primera vez que un movimiento de masas se transformaba en un movimiento de conciencias. El ‘american way of life’ se ponía en cuestión. De acuerdo con su esposa de entonces, Sara, pasaría unas semanas de la primavera de 1967 en la isla que con vehemencia le había recomendado su mentor intelectual, el poeta de la generación beat Allen Ginsberg. En los siguientes siete años Dylan no volvería a salir de gira y tan solo actuaría esporádicamente, como en enero de 1968 en el homenaje a su fallecido maestro Woody Guthrie en Nueva York o en el concierto para ayudar a Bangladesh en 1971, organizado por su amigo George Harrison. En la Fonda Pepe Durante su estancia en la isla, tuvo como contacto a un joven actor del Living Theatre británico, que se encargaría de llevarle en coche y se convertiría en su inseparable escudero. Dylan entabló amistad con Pepe Tur, creador de la Fonda Pepe de San Fernando en 1953 junto a su esposa Catalina. El establecimiento no cerraba ni puertas ni ventanas durante las noches templadas, la confianza era absoluta y total. Otro local que frecuentó fue la Cantina Mari Jesús (actual Blue Bar), en la playa de Migjorn, entonces un minúsculo chiringuito muy concurrido por los expatriados desde la mañana hasta primeras horas de la tarde. Al atardecer, la Fonda era el lugar preferido por los viajeros: allí recibían el correo y los giros que generosamente enviaban sus familiares de clase media alta. La parada del autobús estaba junto al establecimiento. Era un punto estratégico ya desde que abrió sus puertas y desde que, unos años después, acudiese una oleada de viajeros holandeses, en su mayoría treintañeros que habían vivido de cerca las trágicas consecuencias de la II Guerra Mundial. Eran y se sentían supervivientes. Exprimían la vida, la palabra ‘mañana’ no existía en su vocabulario, las animadas e interminables conversaciones unían la noche con el día. Por allí pasaron, entre otros escritores, Jan G. Toonder, Jan Cremer, Harry Mulish, Hugo Claus, Cees Nooteboom, que con el tiempo se trasladó a vivir a Menorca, y Bert Schierbeek, que viviría hasta el final de sus días entre Formentera y Ámsterdam.

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According to Sara, his wife at the time, he spent some weeks of spring 1967 on the island, where he had been thoroughly recommended to come by his intellectual mentor, Allen Ginsberg, the poet of the ‘beat generation’. For the next seven years Dylan did not go tour and so only performed sporadically, like in January 1968, in a homage to his dead master, Woody Guthrie, in New York, and in an aid concert for Bangladesh in 1971, organised by his friend George Harrison. In the Fonda Pepe During his stay on the island, his contact was the young actor of the British Living Theatre, who drove him everywhere and became his inseparable shield. Dylan made friends with Pepe Tur, who founded the Fonda Pepe inn in San Fernando in 1953, along with his wife Catalina. The establishment never closed either its doors or its windows during the warm summer nights, trust was so absolute and total. Another place they visited was the Cantina Mario Jesús (the present Blue Bar), on Migjorn beach, then a miniscule café that was very popular with expatriates from morning till the early hours of the afternoon. At dusk, the Fonda was the favourite place for travellers: this is where they received their post and remittances, generously sent by their middle class families. The bus stop was right outside. It was a strategic point from when it opened its doors and after that, some years later, it was taken over by a flood of Dutch travellers, mainly thirtysomethings, trying to forget the tragic results of the World War II. They were, and felt themselves to be, survivors. They got the most out of life, the word ‘morning’ didn’t exist in their vocabulary, the animated and interminable conversations went on night to day. Among other writers to pass through here were Jan G. Toonder, Jan Cremer, Harry Mulish, Hugo Claus, Cees Noteboom, who in time set up home in Minorca, and Bert Schierbeek, who would live on the hop between Formentera and Amsterdam to the end of his days.

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Joan Baez y Bob Dylan, en 1963

Con Pío Tur Bob Dylan sería uno de los primeros norteamericanos en llegar a la isla donde ya estaba instalado Robert Lewis Baldon, Bob de la Casa de Libros (biblioteca y punto de encuentro de la comunidad internacional en San Fernando). Dylan continuaría la norma no escrita de dejar para el fondo de la original y curiosa biblioteca tantos libros como tomas en préstamo. La biblioteca era un local políglota en permanente construcción. En la Fonda Pepe se reunía clientela local, visitantes de paso o viajeros que en, algunos casos, como Bob de la Casa de Libros, hicieron su estancia en Formentera definitiva. En general, la relación entre unos y otros fue casi siempre cordial.

With Pío Tur Bob Dylan was one of the first Americans to reach the island, joining Robert Lewis Baldon, Bob of the ‘Casa de Libros’ (library and meeting point of the international community in San Fernando). Dylan continued the unwritten standard of leaving many books behind for the collection of this original and curious library. The library was a polyglot place in permanent construction. The Fonda Pepe was the meeting place for local customers, visitors just passing by or travellers who in some cases, like Bob of the


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Un hecho haría aún más placentera la ‘escapada’ de Dylan: cruzaría sus pasos con otra gran personalidad, Pío Tur, formenterés de 34 años. Ambos entraron en contacto en la Fonda, quizás por unas afinidades como su refinado sentido del humor, la música, el ajedrez y una gran espiritualidad de marcado contenido religioso judeocristiano. Ambos tenían, y mantuvieron a lo largo de sus vidas, interés por el conocimiento de la Biblia y la filosofía de los místicos. En Formentera, Bob Dylan creó algunos de los temas para el álbum publicado a finales de 1967 llamado ‘John Wesley Harding’ (que, en un principio, de pura austeridad, pasó desapercibido, pero hoy está considerado como un trabajo capital en su obra). El ‘I Dreamed I Saw St. Agustine’ y el ‘All Along the Watchtower’, basado en el Libro de Isaías, serían sin duda parte del trabajo formenterés, además de algunas páginas de su inclasificable libro ‘Tarántula’. Pío Tur Mayans, hombre de extraordinario y enorme bagaje cultural, de gran afabilidad, fue un político atípico, inusual, raro en el panorama balear o nacional. Agitador cultural, era el prototipo de sabio despistado, ensimismado en sus pensamientos. Fue profesor superior de piano y hasta su jubilación impartió clases como catedrático de Didáctica de la Expresión Musical en la Universitat de les Illes Balears. Falleció en Palma en 2009. Creadores en busca de paz Mientras jugaban al ajedrez, aquellos dos jóvenes ya maduros, con algunas cosas claras y algunas incertidumbres, hablarían de todo aquello que a muchas personas interesa: el poder transformador de la música, el juego, el conocimiento, la vida... Y quizás bromease el profesor Tur sobre la posibilidad de examinar de solfeo al autodidacta Dylan, del mismo modo que el genio de Duluth (Minnesota) tal vez retara a Pío a componer una canción con letra y música en una hora. Cuando Bob Dylan llegó a Formentera ya había ganado una buena fortuna y compuesto nueve obras maestras: ‘Blowin in the Wind’, ‘The Times They Are a Changing’, ‘A Hard Rain`s a-Gonna Fall’, ‘My Back Pages’, ‘Subterranean Homesick Blues’, ‘Mr. Tambourine Man’, ‘It´s All Over Now, Baby Blue’, ‘Higway 61 Revisited’ y la considerada mejor canción de todos los tiempos: ‘Like a Rolling Stone’. Después de la marcha de Dylan y la celebración en San Francisco (California) del denominado ‘Verano del amor’, cientos de hippies acudieron a Formentera. Uno de ellos realizaría un cuadro al óleo: una alegoría de Jesús de Nazaret que regalaría a Antonio Tur, hermano de Pío y párroco de Sant Francesc Xavier. El cuadro sería colgado en una de las paredes de la iglesia fortaleza. Formentera continuaría siendo a lo largo de los años y hasta nuestros días un lugar de destino de notables creadores: James Taylor, Antoni Tur ‘Gabrielet’, algunos miembros de los Pink Floyd, King Krimson, Chris Rea, Nina Hagen, Joan Coromines, Rafael Bataller, Emilio Sola, Monserrat Roig, Julián Asensio, Pierre Aubenque, Ángel Parra, Raimon Torres, Juan Ramón de la Cruz, Pi de la Serra, Frank Jackson, Pau Riba, Erró, Henri Guillet, Beni Trutmann, Antoni Taulé, Enric Majoral, Alejandro Jodorowsky, Pau Donés o Philippe Starck, que han encontrado en la ·

‘Casa de Libros’, made his stay in Formentera the final destination. In general, with few exceptions, the relationship between them was of the best. One thing made Dylan’s ‘escapade’ even more pleasant: he crossed paths with another great personality, Pío Tur, a 34 year old from Formentera. They came into contact in the Fonda, perhaps due to affinities like their fine sense of humour, music, chess and a great spirituality of strong Jewish-Christian content. Both had, and maintained throughout their lives, interest in knowledge of the Bible and mystical philosophy. In Formentera, Bob Dylan created some of the songs for the album he published in late 1967 called ‘John Wesley Harding’ (which at first, due to its pure austerity, passed unnoticed, but is today considered a key part of his work). ‘I Dreamed I Saw St. Augustine’ and ‘All Along the Watchtower’, based on the Book of Isaiah, would undoubtedly be part of his Formentera pieces, in addition to some pages of his unclassifiable book, ‘Tarantula’. Pío Tur Mayan, a man of extraordinary and enormous cultural baggage, extremely affable, was an untypical and unusual politician, rare in the Balearic or Spanish scene. Culturally very active, he was the prototype of the absent-minded professor, absorbed in his thoughts. He was an accomplished piano teacher and until his retirement gave classes as Professor of Didactics of Musical Expression at the University of the Balearic Islands. He died in Palma in 2009. Creators in search of peace While they played chess, those two young people, already mature, with some things clear and some things still uncertain, talked about everything that interested people at the time: the transforming power of music, games, knowledge, life... And perhaps Professor Tur joked about the possibility of examining the self-taught Dylan on sol-fa, and the genius of Duluth (Minnesota) perhaps challenged Pío to compose a song with words and music in one hour. When Bob Dylan arrived in Formentera, he had already made a fortune and composed nine master works: ‘Blowin’ in the Wind’, ‘The Times They Are aChangin’’, ‘A Hard Rain`s a-Gonna Fall’, ‘My Back Pages’, ‘Subterranean Homesick Blues’, ‘Mr. Tambourine Man’, ‘It’s All Over Now, Baby Blue’, ‘Highway 61 Revisited’, and what has been considered the best song of all time: ‘Like a Rolling Stone’. After Dylan left and the celebration in San Francisco (California) of the so-called ‘summer of love’, hundreds of hippies came to Formentera. One of them created an oil painting: an allegory of Jesus of Nazareth that he gave to Antonio Tur, brother of Pío and priest of Saint Francis Xavier. The picture was hung on one of the walls of the fortress church. Formentera continued over the years and down to our days to be a destination of major creators: James Taylor, Antoni Tur ‘Gabrielet’, some members of Pink Floyd, King Krimson, Chris Rea, Nina Hagen, Joan Coromines, Rafael Bataller, Emilio Sola, Monserrat Roig, Julián Asensio, Pierre Aubenque, Ángel Parra, Raimon Torres, Juan Ramón de la Cruz, Pi de la Serra, Frank Jackson, Pau Riba, Erró, Henri Guillet, Beni Trutmann, Antoni Taulé, Enric Majoral, Alejandro Jodorowsky, Pau Donés and Philippe Starck, who found

Dylan in Formentera

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en Formentera, Bob Dylan creó algunos de los temas para el álbum publicado a finales de 1967 llamado ‘John Wesley Harding’, que, en un principio, de pura austeridad, pasó desapercibido, pero hoy está considerado como un trabajo capital en su obra

isla aquello que tanto llamó la atención de los jóvenes airados holandeses, de creadores que, como Dylan, descubrieron aquí la armonía de poder ser y estar en plenitud, en creativa paz con la tierra y el universo, con unas personas que aceptaban indiferentes las nuevas costumbres, que toleraban y respetaban otras formas de vida. Un lugar de encuentro de extraordinarias fuerzas telúricas, como ya invtuyó el visionario Julio Verne. Formentera tuvo la fortuna de recibir la visita de un creador excepcional que ha influido en la música durante cincuenta años, desde los Beatles hasta el grupo local Aires Formenterencs, como resulta especialmente visible en el tema ‘Pàgines enrere’. Tenemos mucho que celebrar por todo lo que nos ha dado Robert Allen Zimmerman, y desde luego, como dice su canción, permanecerá hasta el final del camino en nuestros corazones, en nuestros anhelos y esperanzas, por muchos años que pasen: ‘Forever Young’.

on the island what had so much caught the attention of those wild young Dutch people, and of creators who, like Dylan, discovered here the harmony of being able to stay in harmony, in creative peace with the land and the universe, with people who accepted new customs and who tolerated and respected other ways of life. A meeting place of extraordinary earthly forces, as visionary Jules Verne had already sensed. Formentera had the good fortune to receive the visit of an exceptional creator, an influence on music for fifty years, from the Beatles to local group ‘Aires Formentera’, particularly visible in their song ‘Pàgines enrere’. We have much to celebrate for everything that Robert Allen Zimmerman has given us, and of course, as his song says, it will stay in our hearts to the end of the way, our desires and hopes, however many years may pass: ‘Forever Young’.

Dylan en 2010


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Ses Illetes

la mejor playa en España the best beach in Spain

Los que la conocemos ya lo sospechábamos, pero ahora se ha confirmado. Ses Illetes, en Formentera, es la mejor playa de España, la segunda de Europa y la sexta del mundo. Viajeros de distintos países así lo han votado. Los seguidores de Tripadvisor, la web de viajes que cuenta con más opiniones en la red, han consagrado con su opinión a la popular playa formenterense. Otra playa ibicenca, Cala Bassa, ha sido elegida como la séptima mejor de España. Por delante de Ses Illetes tan solo se sitúan la Baia do Sancho, en Brasil; Grace Bay, en el archipiélago de las Islas Turcas y Caicos; la playa Flamenco, en Puerto Rico; Playa de los Conejos, en la región italiana de Lampedusa, y Whitehaven Beach, en las Islas Whitesunday, frente a la costa oriental de Australia. Situada en el Parque Natural de Ses Salines, con su extensión de unos 500 metros, orientada hacia el oeste y situada junto al islote de Espalmador, Ses Illetes se ha convertido en una playa mítica, paradisiaca, donde destaca la limpieza y la transparencia de sus aguas de gamas turquesa, así como un entorno natural de dunas y una vegetación autóctona y endémica que la convierten en uno de los destinos más deseados por los viajeros que buscan turismo de playa. El único borrón es la masificación que sufre en los meses de julio y agosto, pero el resto del año, especialmente en junio y septiembre, tenemos el paraíso a un paso.

Those of us who knew it already suspected this, but now it has been confirmed. Ses Illetes in Formentera is the best beach in Spain, the second best in Europe and the sixth in the world. Travellers from different countries have voted for it. Followers of Tripadvisor, the travel website that puts most opinions out on the Internet, have consecrated the popular Formentera beach with their opinions. Another Ibizan beach, Cala Bassa, has been chosen as the seventh best in Spain. Ahead of Ses Illetes are only Baia do Sancho, in Brazil; Grace Bay in the archipelago of the Turks and Caicos Islands; Flamenco beach in Puerto Rico; Playa de los Conejos in the Italian region of Lampedusa, and Whitehaven Beach in the Whitesunday Islands, off the eastern coast of Australia. Located in the Nature Reserve of Ses Salines which extends over some 500 metres, westward facing and set next to the islet of Espalmador, Ses Illetes has become a mythical, paradise beach, noted for its cleanness and the transparency of its turquoise shaded waters, as well as a natural environment of dunes and local native vegetation that makes it one of the destinations most coveted by travellers seeking beach tourism. The only blot is the crowding it suffers in July and August but the rest of the year, particularly June and September, we have paradise only a step away.

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Perspectiva de Formentera desde la carretera de subida a La Mola


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La protesta contra las prospecciones petrolíferas quedó patente en la feria turística FITUR

Eivissa, Formentera y Las Dalias dicen bien alto y claro ¡No a las prospecciones petrolíferas! Los proyectos de extracción de petróleo o gas en las inmediaciones de nuestro litoral representan una amenaza irreversible contra el medio marino y contra nuestra única y verdadera riqueza, que es el turismo. Nuestra enérgica protesta quedó de manifiesto en el festival que organizamos en el invierno de 2013, respaldando la iniciativa de Mar Blava, cuando se conocieron las primeras y preocupantes noticias, así como en cada una de las ferias turísticas nacionales e internacionales en las que hemos participado.

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Eivissa, Formentera and Las Dalias say No loud and clear to oil prospection! Projects for extracting petrol and gas in the area just off our shore represent an irreversible threat to the marine environment and our unique and real wealth, which is tourism. Our energetic protest was clear in the festival we organised in winter 2013, supporting the initiative of Mar Blava, when we first heard the worrying news, as well as at each national and international tourist fair we’ve been participating in.

nuestro enérgico rechazo quedó de manifiesto en el festival que organizamos en el invierno de 2013, respaldando la iniciativa de Mar Blava


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Europa se enamora de Las Dalias éxito total de la representación del mercadillo en las principales capitales europeas

Se habla con frecuencia sobre el motivo para seguir acudiendo a las ferias turísticas internacionales. ¿Sirven de algo esos monstruosos pabellones, esas toneladas de pladur y miles de cajas de folletos en la era de internet, las videoconferencias y los teléfonos inteligentes? Es cierto que la crisis ha reducido su tamaño, pero también lo es que resisten con excelente salud. Cientos de miles de visitantes, conferencias, reuniones, contactos y acuerdos firmados in situ lo corroboran. Sin embargo, algunos expertos pronostican que en pocos años desaparecerán. Sería un error. Las ferias turísticas son un verdadero punto de encuentro en el que las relaciones entre agentes de viajes, mayoristas, autoridades, estudiantes de turismo y, por supuesto, el cliente final, se hacen más fuertes, cercanas y personales. En estos escenarios, un destino puede mostrar y demostrar lo que es. Y no hablamos de folletos turísticos ni de pantallas gigantes Full/HD que exhiben sus encantos, sino de los eventos donde la cultura, la gastromía, el ·

floclore y todas las experiencias que permite el destino muestran todo su potencial a modo de aperitivo de lo que se encontrará el visitante. Son una apuesta segura. Prueba de ello es el apabullante éxito que han obtenido las fiestas hippies que han convertido el estand de Ibiza en uno de los más visitados de entre miles, con Las Dalias como principal reclamo. Miles de visitantes, tanto profesionales del sector como clientes potenciales, han acudido al pabellón de Ibiza en las ferias WTM de Londres (noviembre de 2013), Fitur de Madrid (enero de 2014) e ITB de Berlín (marzo de 2014) atraidos por la música y el espíritu hippy de la isla. Unas fiestas llenas de música, colorido y luz, organizadas por el Ayuntamiento de Santa Eulària en colaboración con los mercadillos del municipio. Los artesanos de Las Dalias desplegaron sus creaciones en las tres citas internacionales, logrando no solo atraer al público sino hacerle partícipe de la experiencia hippy de Ibiza. Un triunfo ab-

soluto que muestra el poder de atracción que puede tener una política turística bien pensada. Telas de colores, coronas de flores, pulseras hippies, música étnica y una muestra de gastronomía lograron transportar el ambiente de Las Dalias a Londres, Madrid y Berlín durante unos días. Un mercadillo en miniatura, animado además por la banda sonora de Las Dalias, interpretada por Jon Michell y Saigo, que dejó a los visitantes con ganas de conocer la realidad en su completa dimensión, de vivir a tope el aperitivo del que disfrutaron. Además, los artesanos y artistas de Las Dalias también han viajado a la feria de artesanía más visitada del mundo, L’Artigiano in Fiera, que se celebró en Milán a finales de 2013, con cerca de 3.000 expositores. Allí quedó constancia de que Las Dalias es un referente mundial dentro del mundo de la artesanía, por la calidad, creatividad e innovación de sus productos.


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Europe falls in love with Las Dalias runaway success of the delegation of the hippy market in the main European capitals

We frequently talk about the reason people still attend international tourism fairs. Are they any use, these monstrous pavilions, tons of plasterboard and thousands of boxes of leaflets, in the age of the Internet, video-conferences and the smartphone? It’s true that the crisis has reduced their scale, but it’s also true that they are holding their own and enjoying excellent health. Hundreds of thousands of visitors, conferences, meetings, contacts and agreements signed in situ prove this. However, some experts predict that they’ll disappear in a few years. That would be a mistake. Tourism fairs are a true meeting point, where relationships between travel agents, wholesalers, authorities, students of tourism and of course, the end customer, can become stronger, closer and more personal. In these settings a destination can prove and demonstrate what it really is. And we’re not talking here about tourist leaflets or giant Full/HD screens that exhibit their charms, but about events where the culture, gastronomy, folklore and all the experiences that allow a destination to show its full potential, as an aperitif of what visitors will find. In other words, they’re a safe bet. ·

the Las Dalias craftsmen deployed their creations in three international events Proof of this is the overwhelming success which our hippy parties have enjoyed, making the Ibiza stand one of the most visited among thousands of others, with Las Dalias as the main attraction. Thousands of visitors, both sector professionals and potential customers, have visited the Ibiza pavilion at trade fairs - WTM in London (November 2013), Fitur in Madrid ( January 2014) and ITB in Berlin (March 2014), attracted by the music, the colourful setting and the hippy island spirit. Parties filled with music, a colourful atmosphere and bright lights, organised by the Santa Eulària Town Council in cooperation with the local street markets. The Las Dalias craftsmen also deployed their creations in three international events, managing not only to attract the public but also to make them take part in the hippy experience of Ibiza. An absolute triumph, that shows the pulling power of a properly thought-

out tourism policy. Colourful fabrics, floral crowns, hippy bracelets, ethnic music and sample of cuisine succeeded in getting over the atmosphere of Las Dalias to people in London, Madrid and Berlin for several days. A street market in miniature, livened by the Las Dalias soundtrack, interpreted by Jon Michel and Saigo, which left visitors with the urge to get to know the real experience by being there, sampling the real thing after their highly enjoyable aperitif. The Las Dalias crafts people and artists have also travelled to the most-visited craftwork fair in the world, L’Artigiano in Fiera, held in Milan in late 2013, with nearly 3,000 exhibitors. There it was clear that Las Dalias are a global reference in craftwork sector due to the quality, creativity and innovation of its products.

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lugar de interés turístico y nueva revista El jardín de las delicias acogió el verano pasado el acto de reconocimiento oficial del Ayuntamiento de Santa Eulalia a nuestra labor de promoción turística. El alcalde, Vicent Marí, entregó al fundador, Juan Marí Juan, la placa que acredita a Las Dalias como Lugar de Interés Turístico Municipal. Desde que el patriarca abrió el bar de carretera en 1954 hasta hoy, Las Dalias lleva 60 años en funcionamiento con un mismo objetivo: ofrecer a los miles de personas que nos visitan cada año una alternativa de ocio y cultura basada en el amor al arte, a la música y a las cosas bonitas hechas a mano. El mercadillo, que en 2015 cumplirá 30 años, es en la actualidad una referencia nacional e internacional de la Ibiza que nos gusta, una isla colorista, multicultural, comprometida con el medio ambiente y abierta al mundo como un estandarte de alegría y optimismo. En la misma fiesta, presentamos la cuarta edición de nuestra revista, que estuvo dedicada al color. Las Dalias Ibiza Magazine representa un orgullo para nosotros y recoge en sus páginas nuestra filosofía, nuestro estilo de vida, nuestra forma de ver las cosas. El director, Jesús Turel, agradeció el esfuerzo y la ilusión de todos los colaboradores del equipo de comunicación e hizo un reconocimiento especial a Esteban Lucci por su impecable nuevo disco de la Ibiza Inmaculada. Este cd, que se promociona junto a la revista, simboliza también nuestra forma de ver y escuchar la vida, una mezcla fascinante de apego a las raíces de nuestra querida isla y sonidos de vanguardia que nos transportan a una atmósfera de profunda serenidad y belleza. La consellera insular de Turismo y vecina de Santa Eulària, Carmen Ferrer, así como el alcalde del municipio, elogiaron la labor de promoción que lleva a cabo Las Dalias y felicitaron a los profesionales que hacen posible que la revista siga su evolución, recogiendo historias e imágenes que atraen a todos los turistas y residentes y que ofrece una imagen positiva de nuestra isla. El momento de mayor sensibilidad del acto lo protagonizó la ‘cantadora’ Margalida Roig, que participa en el disco de Ibiza Inmaculada. Su arte con la voz, su espontaneidad, la pureza y la fortaleza de unas canciones cuyas letras le salen del alma cautivaron a todos los presentes: una mujer que ama a su tierra como nadie y que recibió una sonada ovación. Y como colofón de un día tan especial, tuvimos el placer de escuchar al mejor guitarrista de Ibiza, sin duda: Manu Díaz, referente de los jóvenes músicos de rock de la isla, que nos deleitó con la fuerza de su guitarra: ¡todo un fenómeno! ·

venue of tourism interest and new magazine Last summer the Jardin de las Delicias garden hosted the event celebrating official recognition by the Town Council of Santa Eulalia of our work in tourism promotion. The mayor, Vicent Marí, gave our founder, Juan Marí Juan, a plaque that certifies Las Dalias as a Venue of Municipal Tourism Interest. From the time the patriarch opened the roadside bar in 1954 up to today, throughout its 60 years of operation Las Dalias has had a single purpose: to offer the thousands of people who visit us each year an alternative in the form of leisure and culture based on the love of art, music and hand-made pretty things. The street market, which in 2015 will be 30 years old, is currently a national and international reference of the Ibiza that we love, a colourful, multicultural island, committed to the environment and open to the world, a banner of joy and optimism. At the same party, we presented the fourth edition of our magazine, concentrating on colour. Las Dalias Ibiza Magazine represents is our pride and joy – it brings together our philosophy, our life style, our way of seeing things. The editor, Jesus Turel, expressed his thanks for the effort and inspiration of all our collaborators in the communications team, with special mention of Esteban Lucci for his impeccable new disc for Ibiza Inmaculada. This cd, promoted with the magazine, also symbolises our way of seeing and hearing life, a fascinating mix of attachment to the roots of our beloved island and the avant-garde sounds that transport us to an atmosphere of profound serenity and beauty. The island’s Councillor for Tourism and resident of Santa Eulària, Carmen Ferrer, and the local Mayor praised the promotion work of Las Dalias and congratulated the professionals who make it possible for the magazine to keep on evolving, with stories and images to appeal to tourists and residents, and which offers such a positive image of our island. The moment of greatest emotion of the event was reserved for the ‘cantadora’ Margalida Roig, who participates in the disc of Ibiza Inmaculada. Her art with the voice, her spontaneity, the pureness and strength of songs whose lyrics come from the soul, captivated all present: this is a woman who loves her land like no-one else. She received a standing ovation. And to crown this special day, we had the pleasure of hearing the man who is undoubtedly the best guitarist in Ibiza: Manu Díaz, a local reference for young rock musicians, who delighted us with the force of his guitar: quite a phenomenon!


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PREMIO XARC DE SANTA EULÀRIA XARC DE SANTA EULÀRIA PRIZE

El Ayuntamiento de Santa Eulària des Riu ha otorgado a Las Dalias el Premio Xarc 2014, cuya finalidad es distinguir oficialmente a las personas o entidades del municipio que sobresalen por su trayectoria porofesional y proyección social, cultural y artística. El fundador, Juan Marí Juan, y su hija Lucía recogieron el galardón en una emotiva ceremonia que se celebró en el Teatro España. El Ayuntamiento reconoce de esta forma los 60 años “de historia e historias” que han convertido a Las Dalias en un referente turístico de Santa Eulària.

The Town Council of Santa Eulària des Riu has given Las Dalias the Xarc 2014, a prize whose purpose is to officially recognise outstanding people or companies for their professionalism and social, cultural and artistic projection. Our founder, Juan Marí Juan, and his daughter Lucía, received the award in a moving ceremony held in the Teatro España. This is the Council’s way of recognising the 60 years “of history and histories” that have made Las Dalias a tourism reference point in Santa Eulària.

Juanito, junto a su padre, sostiene la escultura de Majoral en compañía del resto de premiados y los responsables de la Cámara de Comercio

PREMIO DE LA CÁMARA DE COMERCIO PRIZE OF THE CHAMBER OF COMERCE

La Cámara de Comercio, Industria y Navegación de Ibiza y Formentera ha concedido a Las Dalias el Premio Posidonia 2013 a la excelencia empresarial. La Cámara reconoce así nuestra trayectoria y capacidad de internalización, nuestra contribución decisiva a la dinamización de la economía insular y al turismo de Ibiza, así como la revitalización de la imagen de nuestra isla asociada al mercadillo y a las actividades culturales que llevamos a cabo a lo largo del año. El premio consistió en una escultura del joyero Enric Majoral que representa las praderas submarinas de posidonia oceánica que alfombran el mar de Ibiza y Formentera.

The Chamber of Commerce, Industry and Navigation of Ibiza and Formentera has awarded Las Dalias the Posidonia Prize 2013 for business excellence. The Chamber has recognised our project and our capacity for internationalisation, our decisive contribution to dynamising the island’s economy and to tourism in Ibiza, also the revival of the island’s image associated with the street market and the cultural activities we run throughout the year. The prize is a sculpture by jeweller Enric Majoral, and represents the undersea oceanic posidonia meadows that carpet the sea around Ibiza and Formentera. El alcalde de Santa Eulària, Vicent Marí, entregó el Premio Xarc al fundador de Las Dalias, Juan Marí Juan, acompañado de su hija Lucía

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de cumplea帽os

en 2013 celebramos el 59 aniversario de la fundaci贸n de Las Dalias y el 86 cumplea帽os del fundador

birthday party


la tradicional paella

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the traditional paella

la tradicional paella

the traditional paella

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Navidad, una cálida belleza Christmas, a warm beauty

el mercadillo navideño de Las Dalias demuestra cada año su originalidad

Un grupo de amigas charla animadamente junto a la entrañable chimenea del bar de Las Dalias, donde dos troncos al rojo vivo arden con ganas, como si las llamas jamás se fuesen a extinguir. Para completar la escena invernal al calor de la lumbre, dos preciosos gatitos juguetean sobre la alfombra y en las mesas humean los cafés y las copas de glühwein, el típico vino alemán caliente especiado, que resucita los ánimos más alicaídos. Esta escena es la antesala del mercadillo navideño de Las Dalias, un oasis de belleza y calidez en pleno invierno en el corazón de Sant Carles. Un suave aroma a incienso ambienta los puestos donde el visitante puede encontrar, al fin, ese detalle original y de calidad que ha buscado infructuosamente en otros rincones. Y es que todo en Las Dalias es mucho más que un simple objeto inane. Todos los puestos tienen algo más que ofrecer. Entre ellos, el de la artesana Premdevi, que mantiene una relación de más de 25 años con el mercadillo y que diseña unos bellísimos colgantes decorativos realizados con cristales Swarovski para crear Feng Shui en el hogar. También sobresale el puesto de las creadoras de Sandstorm, que, con arena de las playas de Ibiza, confeccionan desde pegatinas para el móvil a lámparas, pasando por colgantes con motivos mayas o aztecas. El listado de regalos originales es interminable: bolsos y mandiles inspirados en Frida Kalho, ropa increíble de segunda mano, muñecos para los más pequeños alejados del ‘mainstream’ Disney, antigüedades, telas pintadas artesanalmente, bellas y curativas orgonitas, productos de la tierra como las hierbas ibicencas, joyas y bisutería únicas de diseños exclusivos... Y quien no busca un presente sino regalarse a sí mismo una prenda original, encuentra preciosos jerséis con las mejores lanas, abrigos con apliques de pelo y espectaculares botas de piel con flecos y abalorios, que sustituyen a los tejidos livianos del verano, los colores claros y las sandalias del mercadillo estival. Y es que el mejor ambiente de Las Dalias también se puede disfrutar en invierno gracias a la cita navideña, que arranca a mediados del mes de diciembre hasta el 5 de enero. En estas fechas, además, el restaurante ofrece platos tradicionales con productos de

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A group of friends having a lively chat sitting by the welcoming open fire of the bar at Las Dalias, where two red-hot logs burn fiercely, as if their flames will never go out. To complete the winter scene in the heat of the fire, two pretty kittens play on the carpet, and on the tables are steaming coffees and glühwein, the typical German hot wine speciality that raises even the lowest spirits. This scene is the cosy lobby of the Las Dalias Christmas market, an oasis of beauty and warmth in the depths of winter in the heart of Saint Carles. A soft aroma of incense wafts around the stalls where the visitor can finally track down that original quality gift they have been searching for in vain elsewhere. Everything in Las Dalias is much more than just a banal object. All the stalls have something extra to offer. Among them, the craft stall of Premdevi, who has been connected with the street market for more than 25 years and who designs beautiful decorative pendants using Swarovski crystals, to create Feng Shui in the home. Other highlights are the stall of the creators of Sandstorm, who use sand from the beaches of Ibiza to make everything from stickers for mobile phones to lamps and pendants with Mayan or Aztec motifs. The list of original gifts is endless: bags and aprons inspired by Frida Kalho, incredible second-hand clothes, dolls for small children but nothing like the ‘mainstream’ Disney creations, antiques, hand-painted cloth, beautiful and curative orgonite stones, local produce like Ibizan herbs, jewels and unique, exclusive designer jewellery . And even if you’re not present-searching but just to reward yourself with an original item of clothing, you’ll find pretty jerseys made with the best wool, overcoats with leather appliqués and spectacular leather boots complete with fringes and glass beads which replace the floaty summer fabrics, light colours and sandals of the summer street market.

el mercadillo navideño arranca a mediados del mes de diciembre y concluye el 5 de enero

temporada junto a su habitual oferta de gastronomía con toques exóticos que le ha hecho muy popular. Y para completar la experiencia, muchas tardes el mercadillo sorprende a los visitantes con actuaciones musicales en vivo de grandes talentos de la isla y con actividades para los más pequeños. Una cita ineludible cuando llega la Navidad.

The best side of Las Dalias can still be enjoyed in winter, thanks to the Christmas market, starting in mid-December and running to 5 January. Also between these dates the restaurant offers traditional dishes with seasonal products, along with their normal cuisine with an exotic touch that has made it so popular. And to complete the experience, on many afternoons the street market treats its visitors to live music played by great island talents and children’s activities. A must at Christmas time.


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