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Reyna Paz Avendaño - Páginas
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Rocío Alemán “Lo importante es disfrutar, mejorar cada día y aprender de las otras personas”
La pandemia nos enseñó que se puede bailar donde sea y se puede seguir trabajando y haciendo cosas bonitas como proyectos o funciones en línea, señala la mexicana y primera bailarina del Stuttgart Ballet
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Bailarina
Reyna Paz Avendaño
reynapazavendano@gmail.com
La bailarina Rocío Alemán está convencida que la pasión debe regir la vida de las personas y que la pandemia no debe mermar el amor que los jóvenes sienten por las artes, además en una suerte de buenos deseos espera que algún día en México los boletos para asistir a un evento de danza se agoten semanas antes tal y como sucede con el fútbol.
Crónica presenta una entrevista con la actual bailarina principal del Stuttgart Ballet, Alemania, una de las compañías de danza más reconocidas en Europa, a la que la joven mexicana llegó en 2008.
¿Qué significa representar a México? Es una responsabilidad muy grande, es un honor llevar el nombre de mi país a donde quiera que voy, a cualquier escenario que piso. No es una tarea pesada porque lo hago con mucho gusto y honor. Decir que soy mexicana me hace sentir muy bien pero creo que estamos enseñando que México sí puede hacer las cosas, hay increíbles bailarines como Isaac Hernadez, Elisa Carrillo y Gustavo Echeverría. “Me llena de mucho orgullo decir que hay varios mexicanos afuera y estamos haciendo bien nuestro trabajo. Espero que pueda haber más mexicanos con este tipo de oportunidades”, responde. Desde los 10 años de edad, Rocío Alemán inició clases de danza clásica, en 2003 ingresó a la Escuela Superior de Música y Danza de Monterrey (ESMDM) para estudiar la licenciatura en Danza Clásica. Posteriormente, en 2008, obtuvo la medalla de oro en el Concurso Internacional de Danza Clásica Youth America Grand Prix. Meses después, se hizo acreedora a una beca completa para estudiar en la Jonh Cranko School en Stuttgart, Alemania, graduándose en 2011 donde trabajó con coreógrafos como William Forsythe, Marco Goecke, John Neumeier, Hans Van Manen, Mauro Bigonzetti y Wubkje Kuindersma, entre otros.
¿Cómo recibes la noticia de ser primera bailarina el pasado mes de junio? Es por lo que trabajé por muchos años y creo que llegó en el momento indicado, estoy muy agradecida con mi director Tamas Detrich que me hizo este nombramiento a primera bailarina y la verdad es un honor muy grande llevar en alto el nombre de esta compañía y el nombre de mi país.
¿Cómo fue la adaptación a la vida en Alemania? Fue un cambio radical, las culturas son muy diferentes, pero encontré personas que me apoyaron. Llegué a Jonh Cranko School, al internado, y había muchos jóvenes con mi mismo sueño, que habían dejado a su familia porque para mí fue lo más difícil, estaba rodeada de muchos jóvenes que perseguían lo mismo y sentí un apoyo muy grande. “Tuve que adaptarme a una técnica nueva: en Monterrey hacíamos la técnica cubana y en Stuttgart la técnica rusa, ahí fue un proceso de adaptación, que el cuerpo estuviera entendiendo cómo se hacía cada paso. Fueron tres años de muchos aprendizajes donde crecí, maduré y eso me ayudó a lo que después siguió en la compañía”. Alemán comenta que lleva diez años en Stuttgart Ballet y recuerda que desde su primer año le empezaron a dar roles. “Sí fue un proceso que tardó diez para ser primera bailarina, pero fue un proceso en el que siempre estuve pensando en un desarrollo personal, mi sueño era ser primera bailarina, pero sabía que era una meta y tampoco quería frustrarme si eso no llegaba, mi objetivo principal era disfrutar lo que estoy haciendo, si bailo estoy contenta pero si todavía no me llegaba este título también estoy contenta. Lo importante es disfrutar, ir mejorando cada día y aprender de las otras personas que están en la compañía”, indica.
¿Qué decirle hoy a los jóvenes interesados en la danza? Ha sido un momento muy difícil para todos y yo creo que no importa si alguno de los chicos ya no pudo seguir porque algo que aprendí en esta pandemia es que la danza nos está uniendo. Es complicado tomar una clase en un saloncito o en tu casa, pero si no pierdes esa pasión por lo que quieres, sé que de alguna forma habrá una solución.
Fotos tomadas de Facebook

“La pandemia nos enseñó que se puede bailar donde sea y se puede seguir trabajando y haciendo cosas bonitas como proyectos o funciones en línea. A esos jóvenes les digo que nunca pierdan la pasión porque si hacen algo sin ella, no tiene sentido. Ante cualquier dificultad en la vida siempre hay que tratar de ver el lado positivo y así se tornará un poco más fácil”.
En una suerte de buenos deseos, ¿qué te gustaría ver para la danza en México? México tiene mucho talento, hay bailarines increíbles en la Compañía Nacional, en el Ballet de Monterrey y en todas las instituciones del país y lo que me gustaría es que se viera a la danza como algo con un mayor significado. Eso lo vivo en Alemania y la verdad es que me impresiona ver que cada función que tenemos siempre está llena, la gente va y paga sus boletos con muchos meses de anticipación como si fuera un partido de fútbol. “En Alemania se le da una importancia diferente, el gobierno apoya mucho la cultura, es una de las necesidades primordiales y eso me gustaría ver en México. A veces siento que vivo en una burbuja porque en Alemania el ballet es perfecto y cuando dices ‘soy bailarina’, la reacción del otro es un rotundo ‘wow’. Me gustaría que eso también pasara en México. “Como sociedad deberíamos de aportar más a la cultura; la cultura nos ayuda a crecer como personas y solucionar los problemas que como sociedad estamos teniendo”.
Arte
No ser perfecta
Rocío Alemán señala que el ballet es un lenguaje universal que se entiende tanto en Cuba como en París y confiesa que aún tiene muchas cuestiones técnicas que mejorar.
“Sé que hasta este día todavía tengo muchas cosas que mejorar y eso es lo bonito porque nunca se alcanza esa perfección que los bailarines quisiéramos. Eso es lo divertido porque sino sería algo muy monótono si hay algo perfecto y no tienes nada más que trabajar. Siempre busco algo que se pueda hacer mejor o diferente”, indica.
La joven mexicana se siente feliz de ser bailarina principal en el Stuttgart Ballet e interpretar nuevos roles.
“Tengo la oportunidad de interpretar roles que requieren de una mayor madurez, me encantaría bailar un día La dama de las camelias, ya tuve la oportunidad de bailar la Escena del balcón, de Romeo y Julieta pero me encantaría poder bailar todo el ballet completo. Soy muy afortunada porque nuestra compañía viaja mucho, estos últimos años debido a la pandemia no fue posible pero tenemos programada una gira en Japón si que sale todo bien”, destaca.
El pasado mes de septiembre, Rocío Alemán creó el proyecto Creare Crescere, es decir, un intercambio cultural entre estudiantes de la Escuela Superior de Música y Danza de Monterrey y el Stuttgart Ballet de Alemania, donde los primeros tuvieron la experiencia de trabajar con diez coreógrafos del Stuttgart Ballet de manera virtual. “Desde que dejé a mi país y a mi escuela, empecé a tener todas las vivencias en Alemania, entonces nació en mí la necesidad de poder agradecer y ayudar al talento que la Escuela Superior tiene. Me dije: necesito compartir este conocimiento que tengo a las demás personas, sobre todo a la escuela. Así fue como nació este proyecto”, destaca Esa idea rondaba la cabeza de Alemán desde hace muchos años pero fue gracias a la pandemia que pudo realizarla. “Fue la mejor manera de aprovechar esta pandemia y de cierta forma es un mensaje de que las cosas se pueden seguir haciendo a pesar de las dificultades que estamos viviendo, a pesar de que nos están restringiendo mucho el contacto personal, siento que estamos más unidos que antes gracias a todas las plataformas”, destaca.