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SUMARIO DE LA OBRA COMPLETA

FICHA 1.

¿QUÉ ES UN TALLER AUTOGESTIONADO?

A. CARACTERÍSTICAS DE UN TALLER B. DIFERENTES TIPOS DE TALLERES FICHA 2. ¿QUÉ SE NECESITA PARA UN TALLER AUTOGESTIONADO? A. LOS FACTORES ECONÓMICOS B. LA ORGANIZACIÓN TÉCNICA Y EMPRESARIAL DE FACTORES ECONÓMICOS FICHA 3. LA CREACIÓN DE UN PEQUEÑO TALLER AUTOGESTIONADO A. EL GRUPO HUMANO B. ELABORACIÓN ESCRITA DEL PROYECTO

FICHA 7.

LA FUNCIÓN ADMINISTRATIVA Y LA GESTIÓN

A. EL CONCEPTO DE FUNCIÓN ADMINISTRATIVA

B. ETAPAS DEL PROCESO ADMINISTRATIVO FICHA 8. EL CRECIMIENTO DEL TALLER A. LA PUESTA EN MARCHA B. CONSOLIDACIÓN Y FORTALECIMIENTO C. CRECIMIENTO Y DESARROLLO FICHA 9. LA ORGANIZACIÓN INTERNA DE UN TALLER AUTOGESTIONADO A. LA FORMA DE PROPIEDAD DEL PATRIMONIO

C. LA OBTENCIÓN DE LOS FACTORES NECESARIOS

D. LA ORGANIZACIÓN CONCRETA E. LA PUESTA EN MARCHA

B. LA DISTRIBUCIÓN DEL EXCEDENTE ECONÓMICO

C. EL INGRESO Y RETIRO DE LOS SOCIOS D. LAS RELACIONES JERÁRQUICAS Y LA PARTICIPACIÓN

E. EL REGLAMENTO INTERNO DEL TALLER FICHA 4. LA FUNCIÓN DE PRODUCCIÓN A. EL CONCEPTO DE PRODUCCIÓN B. LOS TIPOS DE PRODUCCIÓN

C. LA CAPACIDAD DE PRODUCCIÓN D. DETERMINACIÓN DE LOS COSTOS DE E.

PRODUCCIÓN EL CONTROL DE CALIDAD

FICHA 5.

EL CONCEPTO DE

FICHA 10.

ER

I ANEXO. NOCIONES DE CONTABILIDAD

A. EL ACTIVO Y EL PASIVO B. EL PATRIMONIO. LOS EXCEDENTES Y LAS PÉRDIDAS

FINANCIAMIENTO

C. INGRESOS Y GASTOS D. DETERMINACIÓN DE COSTOS DE PRO-

A. FINANCIAMIENTO: B. LA NOCIÓN DE CONSERVACIÓN Y RE-

E. OTROS COSTOS DISTINTOS A LOS DE

POSICIÓN DE CAPITAL

C. FUENTES DE FINANCIAMIENTO D. ADMINISTRACIÓN DEL FINANCIAMIENTO FICHA 6. LA FUNCIÓN DE COMERCIALIZACIÓN

DUCCIÓN PRODUCCIÓN

F. COSTOS FIJOS Y COSTOS VARIABLES DO FICHA 11. II ANEXO. ESTRUCTURACIÓN JURÍDICA A. IMPORTANCIA B. CUÁNDO ABORDAR EL PROBLEMA C. CARACTERIZACIÓN DE LAS DIFEREN-

A. B. C. D. E.

EL CONCEPTO DE COMERCIALIZACIÓN LA IDENTIFICACIÓN DEL MERCADO LA DEFINICIÓN DEL PRODUCTO LA FIJACIÓN DEL PRECIO LA PROMOCIÓN

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TES FORMAS DE ESTRUCTURACIÓN

D. ORGANIZACIONES QUE SE CONSIDERAN


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SUMARIO

FICHA 1: ¿QUÉ ES UN TALLER AUTOGESTIONADO? A. CARACTERÍSTICAS DE UN TALLER AUTOGESTIONADO 1. EL TALLER AUTOGESTIONADO ES UNA ORGANIZACIÓN A) SOCIAL: GRUPO DE PERSONAS CON SIMILARES CONDICIONES DE VIDA. B) ECONÓMICA: BUSCA BENEFICIOS Y GANANCIAS. C) TÉCNICA: APLICA EFICIENTEMENTE TECNOLOGÍAS SIMPLES Y APROPIADAS. 2. EL TALLER AUTOGESTIONADO ES UNA UNIDAD DE TRABAJO A) ESTÁ FORMADA Y ADMINISTRADA POR UN COLECTIVO DE TRABAJADORES. B) CADA UNO DE LOS TRABAJADORES APORTA A LA TAREA COMÚN. 3. EL TALLER AUTOGESTIONADO ES UN GRUPO SOLIDARIO A) PRIMAN EN ÉL LOS VALORES DE LA SOLIDARIDAD. B) SE VALORIZAN LOS BENEFICIOS DE LA SOLIDARIDAD. B. DIFERENTES TIPOS DE PEQUEÑOS TALLERES AUTOGESTIONADOS 1. SEGÚN EL RUBRO DE ACTIVIDAD ECONÓMICA A) TALLERES QUE PRODUCEN BIENES, B) TALLERES QUE PRESTAN SERVICIOS, C) MIXTOS (PRODUCEN BIENES Y PRESTAN SERVICIOS ). 2. SEGÚN EL GRADO DE OCUPACIÓN QUE OFRECEN A) TALLERES DE TRABAJO PERMANENTE, B) TALLERES DE TRABAJO PARCIAL, C) TALLERES DE TRABAJO OCASIONAL. 3. SEGÚN EL GRADO DE AUTONOMÍA A) COMPLETOS Y AUTÓNOMOS. B) INCOMPLETOS Y DEPENDIENTES.


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¿QUÉ ES UN TALLER AUTOGESTIONADO?

Lo que aquí llamaremos “talleres autogestionados” se conoce también con otros nombres: talleres laborales, talleres solidarios, microempresas asociativas, talleres productivos de subsistencia, etc. Con estos distintos nombres, lo que se hace es resaltar diferentes aspectos de un mismo tipo de organizaciones económicas, a saber:  el estar administradas por los trabajadores que las forman;  el mantener relaciones solidarias entre sus integrantes;  la asociación de personas y recursos en una pequeña empresa colectiva;  el ser unidades de trabajo para enfrentar el problema de la subsistencia. Cualquiera sea el nombre con que se los identifique, los TALLERES AUTOGESTIONADOS son: UNIDADES ECONÓMICAS PEQUEÑAS, ORGANIZADAS ASOCIATIVAMENTE POR TRABAJADORES. FUNCIONAN CON UNA REDUCIDA DOTACIÓN DE CAPITALES Y EQUIPOS CON TECNOLOGÍAS SIMPLES Y APROPIADAS. SUS INTEGRANTES ESTABLECEN RELACIONES SOLIDARIAS Y DE COOPERACIÓN MUTUA Y AUTOGESTIONAN COLECTIVAMENTE LAS ACTIVIDADES DEL TALLER. A. CARACTERÍSTICAS DE UN TALLER AUTOGESTIONADO 1. EL TALLER AUTOGESTIONADO COMO ORGANIZACIÓN Como cualquier unidad económica, el taller autogestionado es una organización. Organización de personas; pero también organización de actividades, de conocimientos, de cosas y factores económicos. Es una organización porque este conjunto de elementos (personas, factores, conocimientos, actividades, etc.) se encuentran integrados, funcionando como unidad para el logro de algunos objetivos que interesan al grupo y a cada una de las personas que lo forman. Es una organización algo compleja, porque en el taller se encuentran activamente relacionados un conjunto de elementos sociales, económicos, técnicos, culturales, jurídicos. En efecto, como cualquier empresa, por grande o pequeña que sea, el taller es al mismo tiempo una organización social, una or-

ganización económica, una organización técnica y una organización cultural. En cuanto organización social, un taller implica relaciones entre personas que comparten similares condiciones de vida, parecidos problemas, intereses comunes. Los miembros de un taller forman una comunidad o asociación, ya que ponen en común no sólo los recursos económicos y el esfuerzo laboral, sino también sus aspiraciones, esperanzas, temores, conocimientos y capacidades. Como en cualquier organización social, en los talleres solidarios puede haber conflictos, discusiones y diferencias, pero por sobre ellos prima el elemento de integración y cooperación. En cuanto organización económica, un taller busca obtener determinados beneficios y ganancias, que repartirá


MANUAL DEL TALLER AUTOGESTIONADO – CAP. 1. ¿QUÉ ES TALLER AUTOGESTIONADO? entre sus integrantes y utilizará también para su propio crecimiento. Las operaciones económicas del taller implican ciertos costos que deben ser cubiertos, como el valor de las materias primas, el desgaste de las herramientas, etc.; pero el valor de los bienes o servicios producidos debe ser mayor que esos costos, de manera que los ingresos que obtenga el taller le dejen algún excedente o utilidad. En cuanto organización técnica, un taller busca siempre alcanzar la más alta eficiencia en sus actividades, de manera que el rendimiento de cada uno de sus factores sea el óptimo posible. Ello

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implica sobre todo el “saber hacer” el trabajo, la aplicación del conocimiento práctico. En cuanto organización cultural, un taller se preocupa por el desarrollo humano integral de sus miembros. Al interior del grupo se desarrollan los valores de solidaridad, cooperación, esfuerzo, creatividad, libertad, justicia y fraternidad; y hacia el exterior del grupo, éste se preocupa de establecer también relaciones positivas y de desplegar ciertas actividades que participen en un proceso de transformación hacia una sociedad más humana y fraternal.

2. EL TALLER AUTOGESTIONADO COMO UNIDAD DE TRABAJO LA ACTIVIDAD PRINCIPAL DE UN TALLER AUTOGESTIONADO ES EL TRABAJO. Las personas que lo forman –hayan sido o no obreros o empleados en otras empresas- se organizan en cuanto trabajadores, para trabajar en conjunto y bajo su propia dirección. Así, el taller se constituye como un colectivo de trabajadores, como una fuerza de trabajo que opera unidamente. Por eso consideramos el taller autogestionado como una unidad de trabajo. Como unidad colectiva de trabajo, en el taller se suman, se coordinan y se realizan las capacidades y fuerzas laborales de todos sus integrantes, colaborando cada uno con su aporte específico al trabajo común. Puede haber en el taller, en consecuencia, una división social del trabajo, en el sentido de que unos ejecuten una función y otros una función distinta. Pe-

ro TODAS LAS FUNCIONES QUE COLABORAN A LA REALIZACIÓN DE LOS OBJETIVOS DEL TALLER, SON CONSIDERADAS IGUALMENTE COMO TRABAJO, Y TODOS SON IGUALMENTE TRABAJADORES. Las actividades de dirección son consideradas como trabajo, de la misma manera que las actividades de innovación tecnológica, las de contabilidad, o las de elaboración de productos. La división del trabajo no da lugar a diferencias clasistas ni a alguna separación entre dirigentes y dirigidos, entre administradores y trabajadores, o a cualquier otra discriminación. En el taller todas las funciones necesarias son parte del trabajo colectivo, de manera que todos sus integrantes son parte de un mismo colectivo laboral que funciona como una unidad de trabajo.

3. EL TALLER AUTOGESTIONADO COMO GRUPO SOLIDARIO Las relaciones que se establecen entre los integrantes de un taller autogestionado están marcadas por el valor de la solidaridad. Por sobre cualquier forma de competencia o de conflicto que se produzca, priman aquí las rela-

ciones solidarias, la cooperación, la ayuda mutua, el sentido de comunidad. Los integrantes del taller buscan “tirar para arriba” colectivamente, resolviendo en conjunto sus problemas comunes.


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LA COLABORACIÓN RECÍPROCA, LA SOLIDARIDAD Y EL SENTIDO DE COMUNIDAD PROPORCIONAN BENEFICIOS REALES A CADA PARTICIPANTE Y A LA UNIDAD ECONÓMICA COMO TAL. EL MISMO HECHO COMUNITARIO IMPLICA LA SATISFACCIÓN DE CIERTAS NECESIDADES HUMANAS: NECESIDADES DE PARTICIPACIÓN, DE CONVIVENCIA, DE PROTECCIÓN Y SEGURIDAD. En este sentido, el taller no solamente produce bienes o servicios y genera ingresos, sino que permite conjuntamente la satisfacción de otras necesidades tanto o más importantes que las materiales. A través de la participación y la acción en común con otros, cada persona ve facilitado el desarrollo de su personalidad en forma más integral, pues las

cualidades y valores de uno se transmiten a los otros, llevando a la superación de las carencias de todos. Cabe destacar, finalmente, que los valores solidarios se traducen también en actividades que benefician a la comunidad más amplia en que se encuentra insertado el taller, sea la población o la comunidad local, sea la agrupación de organizaciones en la que se participe. Los economistas han llamado “externalidades” a los efectos positivos que una unidad económica trasmite hacia el exterior; y si toda empresa genera algún tipo de externalidades positivas, las que operan con sentido solidario lo hacen en forma eminente, pues lo consideran uno de sus objetivos, asumido consciente y voluntariamente.

B. DIFERENTES TIPOS DE PEQUEÑOS TALLERES AUTOGESTIONADOS Hemos visto hasta aquí que los talleres autogestionados tienen importantes rasgos en común. Sin embargo, existe una gran variedad entre ellos, que podemos distinguir según diversos criterios: 1. UNA PRIMERA DIFERENCIACIÓN ES LA QUE SE HACE SEGÚN EL RUBRO DE ACTIVIDAD ECONÓMICA DEL TALLER. De acuerdo a este criterio, existe una amplia gama de alternativas, que pueden sintetizarse en los siguientes tres tipos de talleres: A)

B)

TALLERES QUE PRODUCEN BIENES: amasanderías y panaderías populares, talleres de confección de vestuario, de carpintería, elaboradores de artesanías, de productos alimenticios, etc. TALLERES QUE PRESTAN SERVICIOS: lavanderías, peluquerías, talleres de reparación de artefactos electrodomésticos, de gasfitería, de instalaciones eléctricas, etc.

C)

MIXTOS, ESTO ES, QUE PRODUCEN BIENES Y PRESTAN SERVICIOS INDISTINTAMENTE :

En esta categoría encontramos la mayoría de los talleres que operan en el rubro de la construcción (albañilería, cerrajería, pintura de edificios), pero también muchos otros talleres que indicamos en los dos tipos anteriores, que al mismo tiempo producen ciertos bienes y prestan servicios en el mismo tipo de especialidad.


MANUAL DEL TALLER AUTOGESTIONADO – CAP. 1. ¿QUÉ ES TALLER AUTOGESTIONADO?

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2. OTRA DIFERENCIACIÓN DE TIPOS DE TALLERES SE DA EN RELACIÓN AL GRADO DE OCUPACIÓN DE LA FUERZA DE TRABAJO, A LA ESTABILIDAD OCUPACIONAL QUE PROPORCIONAN, Y A LA CONTINUIDAD QUE TIENEN EN SUS ACTIVIDADES PRODUCTIVAS Y ECONÓMICAS. De acuerdo a esto se distinguen: A)

B)

TALLERES DE TRABAJO PERMANENTE: son los que tienen una actividad constante y regular, con jornada laboral completa, y con continuidad y permanencia. Suelen tener un local donde funcionan habitualmente, llevan registro y control del tiempo de trabajo de cada integrante, y se preocupan de encontrar solución estable al problema de la previsión social. TALLERES DE TRABAJO PARCIAL: son talleres que funcionan permanentemente y con estabilidad, pero la jornada de trabajo de cada asociado es parcial. El taller no ofrece entonces una solución ocupacional completa, sino que sus integrantes combinan el trabajo en el taller (que implica algunas horas diarias o semanales) con otras actividades, como la atención del hogar, el estudio, la capacitación profesional, trabajos individuales, etc. En muchos casos estos talleres no tie-

nen un local de funcionamiento, sino que se reúnen periódicamente en local prestado, para programar y tomar decisiones, mientras que cada uno trabaja en su propio domicilio con un compromiso de cumplir cierta cantidad definida de producción. C)

TALLERES DE TRABAJO OCASIONAL: son aquellos en que las actividades productivas y comerciales no son estables ni continuas, sino esporádicas u ocasionales, respondiendo a demandas específicas que se producen en ciertas fechas (fiestas patrias, Navidad, etc.) o en ocasión de campañas o actos programados (ferias, exposiciones, etc.). Estos talleres suelen ser organizaciones en que la actividad laboral se encuentra subordinada a otras funciones, tales como desarrollo personal y comunitario, capacitación, reflexión, etc.

3. PUEDEN ENCONTRASE TAMBIÉN OTROS CRITERIOS PARA DISTINGUIR TIPOS DE TALLERES. POR EJEMPLO, SEGÚN EL GRADO DE AUTONOMÍA O DEPENDENCIA RESPECTO A INSTITUCIONES DE APOYO. Podrían distinguirse los talleres “COMPLETOS Y AUTÓNOMOS” de los talleres “DEPENDIENTES E INCOMPLETOS” Completos y autónomos serían aquellos que pueden efectuar por cuenta propia tanto las funciones de producción como las de comercialización, administración y planificación. Son incompletos y dependientes aquellos en que, para alguna de estas funciones claves, el taller depende de la ayuda permanente de alguna institución o persona externa que la realiza.


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SUMARIO

FICHA 2: ¿QUÉ SE NECESITA PARA FORMAR UN TALLER AUTOGESTIONADO? A. LOS FACTORES ECONÓMICOS DE UN TALLER 1. LA FUERZA DE TRABAJO DE LOS TRABAJADORES QUE ORGANIZAN LA EMPRESA. 2. LOS MEDIOS MATERIALES DE PRODUCCIÓN ADECUADOS AL TRABAJO PROPIO DE CADA TALLER. 3. LA TECNOLOGÍA, O CONOCIMIENTO PRÁCTICO DEL PROCESO DE PRODUCCIÓN DEL TALLER. 4. EL FINANCIAMIENTO O DINERO PARA LA OPERACIÓN ECONÓMICA Y COMERCIAL DEL TALLER. 5. LA ADMINISTRACIÓN, ESTO ES, UN SISTEMA DE TOMA DE DECISIONES ACERCA DE LA OPERACIÓN DEL TALLER, Y DE COORDINACIÓN DE SUS ACTIVIDADES. 6. LA COMUNIDAD: SOLIDARIDAD Y AYUDA MUTUA ENTRE LOS TRABAJADORES. B. LA ORGANIZACIÓN TÉCNICA Y EMPRESARIAL DE LOS FACTORES ECONÓMICOS 1. ORGANIZACIÓN EMPRESARIAL DE LOS FACTORES ECONÓMICOS:

2.

IMPLICA SU ORDENAMIENTO PARA ALCANZAR LOS MÁS ALTOS INGRESOS A LOS MENORES COSTOS. ORGANIZACIÓN TÉCNICA DE LOS FACTORES ECONÓMICOS: SIGNIFICA COMBINARLOS PROPORCIONALMENTE PARA FUNCIONAR TÉCNICAMENTE BIEN.


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¿QUÉ SE NECESITA PARA FORMAR UN TALLER AUTOGESTIONADO?

A. LOS FACTORES ECONÓMICOS DE UN TALLER Dijimos que un taller es una organización compleja, compuesta de varios elementos o factores, estrechamente relacionados entre sí. Llamamos “factores económicos” a todos los elementos necesarios para el funcionamiento de un taller. Los consideramos “necesarios” porque sin ellos el taller no puede funcionar ni cumplir sus objetivos. Cada

uno de estos factores contribuye con un aporte especial a la operación económica del taller, que funciona solamente si todos esos elementos cumplen su parte. Al detallar estos elementos o “factores económicos” tendremos la respuesta a la pregunta: ¿qué se necesita para formar un taller autogestionado?

1. LA FUERZA DE TRABAJO Imaginemos que una persona o varias, de común acuerdo, quieran formar un taller de carpintería, o un taller de producción de mermeladas y conservación de frutas. Lo primero que se necesita es, ciertamente, la fuerza de trabajo de las personas, esto es, el conjunto de las capacidades y fuerzas físicas, psicológicas y morales con las cuales se realicen las tareas de transporte de las

materias primas, elaboración de los productos, mantención y reparación de las herramientas y máquinas, etc. En un taller autogestionado, la fuerza de trabajo es la de los mismos trabajadores que organizan la empresa. Sólo ocasionalmente podrán contratar trabajo externo, asalariado, por ejemplo, si tienen que hacer una instalación eléctrica que no pueden realizar ellos mismos.

2. LOS MEDIOS MATERIALES DE PRODUCCIÓN No basta la fuerza de trabajo. Para producir realmente, se necesita un conjunto de instrumentos y medios de producción: un local, herramientas, instalaciones eléctricas, materias primas, equipamiento, etc. Estos medios de producción deben ser adecuados para el trabajo que se ha de realizar; así, serán muy distintos en el taller de carpintería que en el de conservación de frutas y mermeladas. Dependen también del tamaño del taller, esto es, del volumen de las actividades programadas.

Las personas que forman el taller pueden tener algunos de los medios de producción y ponerlos a trabajar en común; por ejemplo, puede aprovecharse como local alguna parte de la vivienda de uno de los socios, éstos pueden también aportar herramientas, etc. Otros medios de producción pueden ser confeccionados o construidos por los mismos trabajadores; por ejemplo, mesas, estantes, etc. Los demás medios necesarios deberán adquirirlos en el mercado.


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3. LA TECNOLOGÍA Es corriente la creencia de que, si un grupo tiene la fuerza de trabajo y los medios materiales de producción, ya está en condiciones de montar y echar a andar un taller. Pero no es así, pues hay otros factores tan necesarios como los mencionados, sin los cuales no se puede funcionar. El tercer factor indispensable es la tecnología, esto es, un conocimiento práctico del proceso y del sistema técnico del taller. Es un “saber hacer”, consistente en una masa de informaciones y capacidades de proyectación, diseño, resolución de problemas, etc. En el caso del taller de conservación de frutas, se deberá conocer todo el procesamiento de estos alimentos, las distintas

etapas de la elaboración del producto, los cuidados necesarios para asegurar la calidad, etc. En el taller de carpintería, además de las informaciones relativas al proceso de elaboración, se requiere la capacidad de diseñar productos, realizar en ellos innovaciones para su mejor aceptación, etc. El conocimiento de una tecnología se adquiere y se desarrolla a través del aprendizaje teórico y práctico. Ese saber se perfecciona al acumularse en cada trabajador y también en el taller como un todo, y se va concretizando en sistemas técnicos, rutinas de trabajo, instrumentos, etc.

4. EL FINANCIAMIENTO Disponiendo de la tecnología, de los medios de producción (instrumentos de trabajo y materias primas), y de fuerzas de trabajo, el taller ya podría comenzar a funcionar. Pero con seguridad tendría que detener su operación muy pronto, pues para su funcionamiento continuado y estable en el tiempo son indispensables todavía otros factores. Uno de ellos es el financiamiento o factor financiero; esto es, una cierta cantidad de dinero para solventar los gastos. Por de pronto, el financiamiento es necesario para adquirir los medios de trabajo –como herramientas, materias primas, etc.-. Es indispensable también para cubrir los costos de la operación comercial del taller, tales como adelanto de pagos, entrega

de mercaderías a “crédito”, imprevistos, cancelación de servicios, etc. En toda empresa o taller hay una serie de gastos que deben ser pagados antes de recibir los ingresos provenientes de la venta de los productos; por esta razón, todo taller autogestionado debe partir disponiendo de una cierta cantidad de dinero líquido. Para calcular el monto necesario, se debe considerar los gastos previsibles para un período de tiempo prudente, hasta que el taller genere su propio financiamiento. El factor financiero debe estar permanentemente presente en el taller, distribuido en varias “partidas”: fondo de reserva, fondo de reposición, fondo operacional, caja chica, etc.

5. LA ADMINISTRACIÓN El factor administración (indispensable para el buen funcionamiento de cualquier unidad económica) consiste, en lo fundamental, en un sistema de toma de decisiones. El objetivo de este sistema es responder en forma oportuna a las cambiantes condiciones en que opera el taller, y coordinar eficazmente la acción de todos sus com-

ponentes. En efecto, el buen funcionamiento de un taller requiere la coordinación de sus funciones y actividades, la toma de decisiones respecto a sus operaciones internas, a sus relaciones de mercado, a sus políticas de crecimiento, etc., y en general, la gestión del conjunto de la empresa en vistas a la mejor realización de sus objetivos.


MANUAL DEL TALLER AUTOGESTIONADO – CAP. 2. ¿QUÉ SE NECESITA PARA FORMARLO? En una empresa o taller autogestionado, los trabajadores asumen colectivamente el “factor administración”; sin embargo, cuando el taller supera un cierto número de personas, o cuando su complejidad hace necesaria una gestión especializada, los trabajadores pueden delegar en un comité directivo o en un gerente el ejercicio de la administración. LA FUERZA DE TRABAJO, LA TECNOLOGÍA, LOS MEDIOS DE TRABAJO, EL FINANCIAMIENTO Y LA ADMINISTRACIÓN, SON LOS CINCO PRINCIPALES FACTORES

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ECONÓMICOS QUE FORMAN PARTE DE CUALQUIER EMPRESA O TALLER. BASTA QUE UNO DE ELLOS ESTÉ AUSENTE, O NO TENGA EL DESARROLLO Y LA CALIDAD SUFICIENTE, PARA QUE LA UNIDAD ECONÓMICA NO PUEDA FUNCIONAR. POR ESO, QUIENES QUIERAN FORMAR UN TALLER, DEBEN PREOCUPARSE DE COMPLETAR LA DOTACIÓN DE FACTORES NECESARIOS. Y LUEGO, EN LA OPERACIÓN CONCRETA DEL TALLER, DEBERÁN PREOCUPARSE POR MANTENER, PERFECCIONAR Y DESARROLLAR, CADA UNO DE ELLOS.

6. EL FACTOR COMUNIDAD Además de estos factores necesarios, las empresas autogestionadas, las cooperativas y otras formas de empresas alternativas, tienen y desarrollan lo que podemos considerar como un sexto factor económico: un factor de comunidad, de solidaridad y ayuda mutua. El “factor comunidad” tiene distintas manifestaciones: se expresa en la cooperación en el trabajo, en el uso compartido de las informaciones, en la adopción colectiva de las decisiones, en la preocupación de todos por el problema de cada uno y del grupo como tal, y en muchas otras pequeñas o grandes

manifestaciones concretas. Lo consideramos como un sexto factor económico, porque tiene efectos propios sobre la producción y la productividad; como una fuerza real que, al estar presente en el taller y en sus actividades, mejora su eficacia y acrecienta su rendimiento. LOS INTEGRANTES DE UN TALLER AUTOGESTIONADO HARÁN BIEN EN PREOCUPARSE DEL DESARROLLO DEL FACTOR COMUNITARIO, DE LA SOLIDARIDAD, TANTO COMO DEL CRECIMIENTO DE CADA UNO DE LOS OTROS CINCO FACTORES NECESARIOS.

B. LA ORGANIZACIÓN TÉCNICA Y EMPRESARIAL DE LOS FACTORES ECONÓMICOS Los cinco, o los seis principales factores económicos que componen un taller autogestionado, no funcionan independientemente unos de otros. Por el contrario, ellos se encuentran organizados, relacionados unos con otros. Ellos son parte de una operación conjunta, donde cada uno cumple su papel, pero donde no pueden funcionar algunos si los demás se encuentran inactivos. Debemos, pues, examinar cuidadosamente la organización empresarial de los factores, porque la tarea principal de los organizadores de un taller es, precisamen-

te, combinar y relacionar unos factores con otros, es decir, organizarlos. La organización de los factores económicos en una empresa o taller tiene dos aspectos, relacionados entre sí pero que es conveniente distinguir. El primer aspecto se refiere a la combinación técnica de los factores. Esta consiste en combinarlos entre sí de manera que la unidad económica pueda funcionar técnicamente bien. El segundo aspecto se refiere a la organización empresarial de los factores económicos. Esta consiste en organizar-


10 los de manera que el taller alcance los más altos beneficios; esto es, que produzcan con los menores costos y con los mayores ingresos posibles. En los próximos capítulos estudiaremos detenidamente la organización empresarial, al referirnos a las distintas funciones económicas que han de cumplirse en un taller. Veamos ahora en qué consiste la “combinación técnica” de los factores, porque ella es la base sobre la que se apoya todo el funcionamiento del taller como unidad económica. Combinar técnicamente los factores económicos de un taller, significa que ellos deben operar juntos, alcanzando un buen rendimiento cada uno individualmente y todos en conjunto. Esto se obtiene al combinar los factores en ciertas proporciones definidas, tanto en cantidad como en calidad. Veamos mejor esta idea mediante algunos ejemplos concretos. Sigamos con los casos de los talleres de carpintería y de conservación de frutas y mermeladas. Por de pronto, en cada uno de ellos son distintos la cantidad y el tipo de fuerza de trabajo, de herramientas, de conocimientos tecnológicos, de administración y de financiamiento, y en cada taller, dependiendo de sus características técnicas, debe alcanzarse una distinta proporción entre esos factores necesarios. En el taller de carpintería se requieren maestros carpinteros, herramientas para trabajar la madera, conocimientos relativos a estos materiales, capacidad de diseño, etc. Pero no sólo esto, sino además, es necesario que los maestros carpinteros sean capaces de trabajar con el tipo de herramientas disponibles, posean el tipo de conocimientos relativos a la producción que se proponen y no a otra. Hay talleres de carpintería que trabajan con herramientas manuales, otros con maquinaria eléctrica moderna; la fuerza de trabajo que se necesita será distinta en uno u otro caso, como también diferente será la tecnología que deberá dominarse, el modo en que deberá

ARNO KLENNER & LUIS RAZETO administrarse el taller, y la cantidad de financiamiento necesaria para operar. En el pequeño taller de producción de mermeladas no tiene sentido que la administración esté encargada a un ingeniero comercial, o que la fuerza de trabajo la constituyan maestros electricistas; tampoco tiene sentido disponer de una gran cantidad de dinero, ni de poderosas fuentes energéticas. Porque si los recursos no son proporcionados unos a otros, su uso será deficiente aunque se disponga de ellos en grandes cantidades. EN SÍNTESIS, PARA LOGRAR UNA BUENA COMBINACIÓN TÉCNICA DE LOS FACTORES ECONÓMICOS, ES NECESARIO PROVEERSE DE ELLOS EN PROPORCIONES ADECUADAS EN CANTIDAD Y CALIDAD, TENIENDO EN CUENTA QUE CADA FACTOR DEBERÁ OPERAR JUNTO CON LOS RESTANTES. La idea es, así, muy simple; pero, en la práctica, encontrar esas proporciones adecuadas suele ser asunto complejo, y a menudo se cometen graves y costosos errores. Se encuentran a veces talleres de confecciones con máquinas cortadoras que no usan, porque están diseñadas para producción en serie; o talleres de carpintería que tienen abandonado un torno de alta precisión, porque los trabajadores no saben manejarlo. Al revés, hay talleres donde el número de trabajadores es demasiado elevado, teniendo en cuenta que los medios de trabajo con que cuentan son muy reducidos. En general, el nivel de funcionamiento de un taller depende de aquel factor que es más escaso o que tiene un menor desarrollo cuantitativo o cualitativo. Ese factor deficitario hace de “cuello de botella”, limitando el rendimiento de todos los demás; por eso, la preocupación principal de un taller consiste siempre en desarrollar sus factores económicos, partiendo de los más débiles. Sobre esto volveremos más adelante, al referirnos al crecimiento de un taller autogestionado.


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SUMARIO

FICHA 3: LA CREACIÓN DE UN PEQUEÑO TALLER AUTOGESTIONADO La creación de un taller autogestionado implica distintas fases: A. LA CONSTITUCIÓN DEL GRUPO HUMANO 1. EN CUANTO COLECTIVO DE TRABAJADORES Y UNIDAD GESTORA DE LAS ACTIVIDADES DEL TALLER. 2. EN CUANTO COMUNIDAD O ASOCIACIÓN SOLIDARIA, CUYOS MIEMBROS APORTAN COLECTIVAMENTE A LA REALIZACIÓN DEL PROYECTO. B. LA ELABORACIÓN POR ESCRITO, DE UN PROYECTO BASADO EN UNA IDEA FACTIBLE C. LA OBTENCIÓN DE LOS FACTORES NECESARIOS A TRAVÉS DE 1. EL APORTE DE LOS SOCIOS. 2. EL TRABAJO DE LOS SOCIOS PARA CREARLOS. 3. EL RECURSO AL MERCADO. 4. LAS DONACIONES. D. LA ORGANIZACIÓN CONCRETA DEL TALLER 1. LA DISTRIBUCIÓN FÍSICA. 2. LA ASIGNACIÓN DE RESPONSABILIDADES Y LA ORGANIZACIÓN DEL TRABAJO. 3. LA IMPLANTACIÓN DE LOS PRINCIPIOS COOPERATIVOS Y AUTOGESTIONARIOS. 4. LA LEGALIZACIÓN Y LA FIJACIÓN DEL REGLAMENTO INTERNO. E. LA PUESTA EN MARCHA O FASE DE ARRANQUE 1. ALCANZAR EN EL MENOR TIEMPO POSIBLE UNO O MÁS PRODUCTOS DE LA MEJOR CALIDAD. 2. LLEVAR UNA RIGUROSA CONTABILIDAD. 3. EFECTUAR UNA PROMOCIÓN BIEN PENSADA. 4. REALIZAR, EN LO POSIBLE, ACTIVIDADES DE CAPACITACIÓN.


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LA CREACIÓN DE UN PEQUEÑO TALLER AUTOGESTIONADO

La creación de un taller autogestionado consiste en organizar colectivamente un conjunto de factores económicos sobre la base de una idea o proyecto realista, y en echar a andar una serie de funciones básicas: producción, comercialización, administración y financiamiento.

En este capítulo daremos un vistazo general al proceso de creación de un taller autogestionado, teniendo en cuenta que se trata de crear, simultáneamente, un grupo solidario y una entidad de trabajo, una organización económica, técnica, social y cultural.

A. LA CONSTITUCIÓN DEL GRUPO HUMANO El fundamento de todo taller autogestionado es el grupo humano que lo constituye. El destino del taller dependerá en gran medida de las características de esas personas –sus cualidades y defectos, capacidades y limitaciones-, y de las relaciones que se establezcan entre ellas. Por eso, AL PENSAR EN LA CREACIÓN DE UN TALLER AUTOGESTIONADO, LA PRIMERA Y MÁS IMPORTANTE CUESTIÓN QUE

SE PLANTEA ES LA DE CONSTITUIR UN GRUPO HUMANO COHESIONADO Y APTO PARA EMPRENDER EL PROYECTO DE QUE SE TRATE. El grupo humano de un taller autogestionado debe constituirse básicamente en dos sentidos: a) como un colectivo de trabajadores y b) como una comunidad o asociación solidaria.

1. EN CUANTO COLECTIVO DE TRABAJADORES, EL GRUPO DEBERÁ ESTAR COMPUESTO DE TRABAJADORES QUE PUEDAN SUMAR Y COMPLEMENTAR SUS DISTINTAS CAPACIDADES, ESPECIALIDADES O PROFESIONES, DE MANERA QUE PUEDA OPERAR COMO UNA UNIDAD INTEGRADA DE TRABAJO. Al mismo tiempo, el colectivo de trabajadores debe constituirse como unidad de gestión de las actividades económicas del taller, lo que requiere que existan criterios generales comunes, intereses compartidos, capacidad de adoptar decisiones buenas con rapidez.

En general, el grupo humano en cuanto colectivo de trabajadores, debe estar constituido de tal forma que funcione eficientemente en los dos planos principales de su operación económica, a saber, en cuanto unidad de trabajo y en cuanto unidad de gestión.

2. EN CUANTO COMUNIDAD O ASOCIACIÓN SOLIDARIA, LO QUE SE REQUIERE ES LA INTEGRACIÓN DE LOS PARTICIPANTES EN UN PROYECTO COMÚN, AL QUE TODOS APORTAN COOPERATIVAMENTE, BUSCANDO EL BENEFICIO COLECTIVO Y DE CADA UNO DE LOS ASOCIADOS. La solidaridad exige entrega, compromiso y capacidad de sacrificio por la obra común; pero, al mismo tiempo, implica participar en los beneficios y reco-

ger los resultados del propio trabajo. Es, pues, un dar y recibir, pero no en una sola dirección –en el sentido de que unos se aprovechen siempre del


MANUAL DEL TALLER AUTOGESTIONADO – CAP. 3. LA CREACIÓN DE UN TALLER mayor esfuerzo de otros- sino que debe haber reciprocidad. Sin embargo, también hay que considerar que la cooperación implica complementación, en cuanto las capacidades y contribuciones posibles de cada asociado son distintas. Para que un taller funcione adecuadamente como grupo solidario, los valores de la ayuda mutua y la cooperación no pueden quedar sujetos a la sola buena voluntad de los participantes, sino que deben estar concretizados en una estructura y una organización que regule los comportamientos, compromisos, deberes y derechos de cada uno y del grupo como tal. Sobre eso volveremos más adelante, al referirnos a la organización interna del taller, las formas de propiedad, la distribución de las utilidades, el reglamento interno, etc. En la práctica, hay dos maneras en que se constituye el grupo humano de un taller. Una es que exista previamente una organización, inicialmente for-

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mada para otros fines y actividades, y que decide posteriormente crear el taller; puede tratarse de un grupo juvenil, un comité poblacional, una comunidad cristiana, un sindicato, etc. La otra es formar un grupo a partir de la iniciativa de una o dos personas que tienen la idea básica. Ambas modalidades tienen sus ventajas y sus limitaciones. En el primer caso, es probable que el grupo como comunidad o asociación solidaria esté ya asegurado, pero es más difícil alcanzar la complementación adecuada como grupo de trabajo. En el segundo, se puede formar mejor el grupo laboral, pero la comunidad solidaria es una tarea que está enteramente por hacer. En cualquier caso, la condición mínima para la existencia de una organización económica compartida, es que se supere el aislamiento y la desconfianza mutua, y se compartan ciertos intereses y aspiraciones.

B. LA ELABORACIÓN DE LA IDEA O PROYECTO Si el principal elemento para el éxito de un taller es el grupo humano, le sigue de cerca en importancia la idea de lo que se quiere realizar, que se traduce en un proyecto concreto. Cuando un buen grupo humano tiene, además, una buena idea, el éxito del futuro taller está en gran parte asegurado. Cuando hablamos de “la idea”, nos estamos refiriendo a una serie de cosas y aspectos: la idea de uno o varios productos que pueden tener un mercado interesante, y que pueden ser producidos de modo sencillo y a bajo costo; la idea de un proceso técnico que permite obtener productos de calidad a un ritmo apropiado; la idea de ciertas materias primas baratas que pueden ser aprovechadas eficazmente; la idea de un tipo de mercado donde no habrá que enfrentar una competencia muy difícil; la idea de un modo de organización apropiado, etc.

“La idea” es, pues, el proyecto de un taller que se quiere y se puede realizar, y que motiva en el grupo la decisión y la voluntad de llevarlo a la práctica. HAY QUE TENER PRESENTE QUE LAS IDEAS SON BUENAS CUANDO SON REALIZABLES, FACTIBLES, Y SON FACTIBLES CUANDO TODOS LOS ELEMENTOS NECESARIOS PARA REALIZARLA PUEDEN SER ADECUADAMENTE OBTENIDOS Y REUNIDOS. NADA SE SACA CON TENER UNA IDEA “LINDA” PERO IMPRACTICABLE. Para que una buena idea pueda ser puesta en práctica, debe traducirse primero en un proyecto. El proyecto de un taller autogestionado es como una representación anticipada –en la cabeza y en el papel- de lo que se va a organizar y realizar.


14 En otras palabras, en el proyecto se detallan y se precisan los distintos aspectos de “la idea”. Por ahora nos limitaremos a mencionarlos, pues los iremos profundizando en los próximos capítulos. Estos aspectos son, en esencia, la respuesta que se da a una serie de preguntas, a saber:  ¿Qué objetivos generales se propone alcanzar el grupo con el taller autogestionado?  ¿Qué principios, valores y criterios piensa el grupo aplicar y utilizar en la ejecución de su iniciativa?  ¿Qué bienes y/o servicios se piensa producir?  ¿En qué cantidad se piensa hacerlo, en una primera etapa?  ¿De qué manera se efectuará la producción? ¿Con qué tecnología?  ¿Cómo se organizará el trabajo?  ¿Para quién se producirá? ¿Hacia qué sectores se dirigirá la producción? ¿Cuál es el mercado al que se pretende llegar?  ¿Cómo se accederá a ese mercado? ¿Cuáles serán las formas de comercialización que se utilizarán?  ¿Qué elementos y factores son necesarios para efectuar la producción y la comercialización previstas?  ¿Cuáles de esos factores se tiene disponibles, y cuáles deben aún obtenerse? ¿De qué manera se obtendrán los factores que faltan?  ¿Cuáles son los gastos en que se va a incurrir? ¿Cuánto se necesita para instalación, cuánto para puesta en marcha, cuánto para operación

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normal? ¿Cuál es el presupuesto, y cuál el flujo de gastos e ingresos previstos, correspondientes a períodos de tiempo establecidos? ¿Qué podría hacer fracasar el proyecto? ¿De qué manera se enfrentarán los problemas previsibles, si se presentan de hecho? ¿Qué podría favorecer la realización y el buen resultado de la iniciativa? ¿Cómo crear las mejores condiciones para el éxito? ¿Cuál es la organización interna deseada? ¿De quién será la propiedad del taller? ¿Cómo se distribuirán las utilidades? ¿Quién y cómo tomará las decisiones, en varios niveles y planos? ¿Cómo se implementará el proyecto en el tiempo? ¿En qué etapas? ¿Qué actividades corresponden a cada etapa? ¿Quiénes serán responsables de cada una de esas actividades?

De esta manera, el proyecto debe ser cuidadosa y detalladamente pensado antes de ser iniciado. Mientras mejor sea la planificación y menores los aspectos dejados a la improvisación, más elevadas serán las posibilidades de alcanzar buenos resultados. De ahí que sea necesario que el grupo destine todo el tiempo necesario a elaborar que todo vaya quedando por escrito. El tiempo dedicado a la elaboración del proyecto y a la planificación está siempre bien utilizado, pues con ello se evitan esfuerzos inútiles y pérdidas de tiempo futuro, que pueden ser verdaderamente excesivos si no se ha hecho una buena programación.


MANUAL DEL TALLER AUTOGESTIONADO – CAP. 3. LA CREACIÓN DE UN TALLER

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C. LA OBTENCIÓN DE LOS FACTORES NECESARIOS Una vez que el proyecto ha sido elaborado, que se tiene claro cuáles son las condiciones, los elementos y los factores necesarios para realizarlo, la tarea consiste en obtener y reunir esos

factores. Cuatro son las vías a través de las que el grupo puede conseguir los elementos que necesita para establecer el taller.

1. LA PRIMERA ES EL APORTE DE LOS MISMOS SOCIOS. Ellos aportarán ciertamente su propia fuerza de trabajo y sus capacidades organizativas y de administración, es decir, dos de los más importantes factores económicos necesarios. Aportará también en gran parte el factor tecnológico, o sea, el saber práctico y las informaciones indispensables para la operación. Sin embargo, es difícil que el grupo pueda desde el comienzo satis-

facer completamente los requerimientos de este importante factor; por lo tanto, tendrá que complementar su aporte con otros que obtenga por alguna de las demás vías. Los socios del taller podrán contribuir también con algunos medios de trabajo que posean, y a veces con algo de financiamiento, en la forma de cuotas iniciales de participación.

2. EL SEGUNDO CAMINO PARA OBTENER FACTORES, DIRECTAMENTE COMPLEMENTARIO DEL ANTERIOR, ES EL TRABAJO Y ESFUERZO DE LOS SOCIOS PARA CREARLOS O DESARROLLARLOS. El grupo constituido puede elaborar factores de varias maneras. Puede desarrollar el tecnológico mediante el estudio y la inventiva; algunos instrumentos y medios de trabajo pueden ser fabricados por los trabajadores; las capacidades de administración pueden ser perfeccionadas mediante un curso de capacitación; el financiamiento puede ser conseguido mediante actividades especiales destinadas a reunir fondos; la fuerza de trabajo también puede perfeccionarse y especializarse mediante el aprendizaje teórico y práctico. ES IMPORTANTE QUE CADA SOCIO HAGA SU APORTE PERSONAL SEGÚN LOS RECURSOS QUE YA

TIENE; PERO ES TANTO O MÁS DECISIVO QUE EL GRUPO COMO TAL SE ESFUERCE EN CREAR Y DESARROLLAR POR SÍ SOLO TODO AQUELLO QUE PUEDA, ANTES DE RECURRIR AL MERCADO O A LAS DONACIONES EXTERNAS. HACERLO ASÍ FAVORECERÁ LA INTEGRACIÓN DEL GRUPO, DISMINUIRÁ LOS COSTOS DE INSTALACIÓN, ACRECENTARÁ LA CONCIENCIA DEL COMPROMISO COLECTIVO QUE SE ASUME, Y FAVORECERÁ EL SENTIMIENTO DE IDENTIFICACIÓN DE CADA SOCIO CON LA OBRA COMÚN QUE EMPRENDEN.

3. EL TERCER CAMINO PARA OBTENER FACTORES ES EL RECURSO AL MERCADO, O SEA, LA COMPRA DE LAS HERRAMIENTAS, MATERIAS PRIMAS, ETC., Y DE TODOS AQUELLOS FACTORES QUE POR SÍ SOLOS NO ESTÁN EN CONDICIONES DE COMPLETAR. Con respecto a la maquinaria, las herramientas y las instalaciones, el grupo debe estar muy atento a comprar efectivamente lo que se había previsto

y en las condiciones establecidas en el proyecto. Sucede a menudo que el grupo se deja convencer por los proveedores de cambiar las especificaciones


16 pensadas, lo que puede tener graves consecuencias: capacidades ociosas, cuellos de botella, falta de capacidad para manejar los equipos, problemas presupuestarios y de caja, etc. El recurso al mercado puede hacerse para obtener cualquiera de los cinco factores; pero en los talleres autoges-

ARNO KLENNER & LUIS RAZETO tionados lo habitual será hacerlo sólo para completar la dotación de medios de trabajo y, en algunos casos, para obtener financiamiento a través del crédito. Sobre este último factor, la experiencia aconseja ser extremadamente prudente, cuidadoso y conservador, evitando correr riesgos innecesarios.

4. EL CUARTO CAMINO PARA LA OBTENCIÓN DE RECURSOS SON LAS DONACIONES QUE EL GRUPO PUEDE OBTENER DE DIVERSAS FUENTES, Y EN ESPECIAL DE DISTINTAS INSTITUCIONES DE APOYO. Por esta vía el grupo podrá normalmente acceder a cursos de capacitación organizativa, técnica y de gestión, a través de los cuales perfeccione su provisión de los factores fuerza de trabajo, tecnología y administración. Asesorías gratuitas, asistencia técnica y acompañamiento organizativo pueden ser también formas de provisión y desarrollo de recursos habitualmente escasos. Existen también agencias e instituciones que hacen donaciones financieras, las que pueden ser conseguidas en

la medida en que el grupo demuestre tener perspectivas de éxito, capacidades propias, y un buen proyecto. Vale al respecto la sentencia de que “al que tiene se le dará”. En todo caso, el grupo debe estar atento y ser cuidadoso respecto de todos los tipos de donaciones, pues no siempre éstas son verdaderamente desinteresadas, y a menudo crean dependencias que luego pesan y dificultan el despegue y crecimiento autónomo de la organización.

D. LA ORGANIZACIÓN CONCRETA DEL TALLER Los factores necesarios para operar deben irse organizando a medida que se van reuniendo, a fin de que en el menor plazo posible el taller comience a operar. Si en la elaboración del proyecto hay que darse todo el tiempo necesario para prever el máximo de situaciones posibles, la obtención y organización de los factores debe hacerse, por el contrario, en el más breve tiempo posible. Ello por dos razones principales: toda demora va provocando cansancio y desaliento en las personas, y siempre es antieconómico mantener inactivos los recursos.

En la organización concreta del taller hay que guiarse lo más estrictamente posible por el proyecto elaborado. Pero es indudable que siempre surgen problemas y situaciones nuevas, que obligan a modificar parcialmente los planes. Hay, pues, que tener flexibilidad. Sin embargo, el riesgo está en que se tomen decisiones nuevas sobre asuntos no previstos, sin pensar cuidadosamente en las mejores soluciones. Así, la fase de organización y puesta en marcha debe ser siempre de mucha elaboración y reflexión colectiva. La organización concreta del taller incluye varios aspectos:

1. LA DISTRIBUCIÓN FÍSICA Hay que ubicar e instalar las máquinas o herramientas; establecer los depósitos para las materias primas y para

los productos terminados; definir los espacios para la administración, la atención de público, los servicios, etc.


MANUAL DEL TALLER AUTOGESTIONADO – CAP. 3. LA CREACIÓN DE UN TALLER Al hacer esta distribución física, se tratará de lograr un flujo fácil y ordenado de las personas y los materiales, y aprovechar al máximo los espacios. Es muy posible que ciertas decisiones he-

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chas al comienzo tengan que ser modificadas más adelante, como consecuencia de problemas que se descubren con la práctica.

2. LA ASIGNACIÓN DE RESPONSABILIDADES Y LA ORGANIZACIÓN DEL TRABAJO Es fundamental organizar el trabajo en detalle, distribuir los puestos y responsabilidades de modo que cada socio rinda el máximo de sus capacidades, y organizar el proceso de producción para aprovechar toda la capacidad insta-

lada. CADA SOCIO-TRABAJADOR DEBE TENER CLARO Y COMPRENDER BIEN CUÁLES SON SUS FUNCIONES Y TAREAS, ASÍ COMO SU NIVEL DE AUTORIDAD Y RESPONSABILIDADES.

3. LA IMPLANTACIÓN DE LOS PRINCIPIOS COOPERATIVOS Y AUTOGESTIONARIOS Los principios y criterios de solidaridad, cooperación, gestión colectiva y autogestión, que fueron pensados y fijados en el proyecto inicial, deben ser ahora llevados a la práctica. Esto debe hacerse desde el comienzo, pues si se adoptan transitoriamente criterios, por

ejemplo, individualistas o autoritarios, será muy difícil corregirlos después. La cooperación y la autogestión, en efecto, no se evalúan y miden en el papel, sino en la práctica cotidiana de los comportamientos de cada socio y del grupo.

4. LA LEGALIZACIÓN Y LA FIJACIÓN DEL REGLAMENTO INTERNO Junto a la organización de los factores, deben hacerse todos los trámites de legalización y la elaboración del reglamento interno. Esto no puede dejarse para después, dado que deberán operar desde el comienzo y toda demora llevará posteriormente a pérdidas de tiempo, que pueden incluso significar la detención del trabajo por tiempos excesivos. Sin embargo, también es posible que el grupo decida que el funciona-

miento del taller sea informal, al menos durante una primera fase de prueba y experimentación, o mientras las operaciones sean de un tamaño menor. Si éste fuera el caso, la experiencia de muchos talleres indica que hay que ser especialmente cuidadoso en las relaciones comerciales con terceros, como también en la reglamentación interna y en la contabilidad, para evitar conflictos que puedan llevar al grupo a disolverse prematuramente.

E. LA PUESTA EN MARCHA O FASE DE ARRANQUE La fase de arranque es el período que va desde el momento en que se instala el taller y se ponen en marcha las primeras actividades productivas, hasta el momento en que las actividades adquieren un mínimo de estabilidad a nivel de producción, la comercialización y la administración.

Probablemente se trata del período más difícil para la vida de un taller. Durante él se ponen a prueba el realismo y la factibilidad del proyecto, la capacidad de trabajo de los socios, su voluntad y sus capacidades empresariales. Además, se trabaja en las condiciones más desfavorables: porque es un período de aprendizaje y de experimentación; por-


18 que difícilmente se alcanza la calidad necesaria de los productos para venderlos convenientemente; porque no existe una clientela formada; porque existen muchos gastos imprevistos y los ingresos, en cambio, son reducidos y habitualmente menores que los esperados. El peligro de quedar desfinanciado es grande, como lo es también el desanimarse ante las dificultades y problemas. Es también un período complejo, pues en lo fundamental consiste en poner en actividad, más o menos simultáneamente, las diferentes funciones: la producción, la contabilidad, la comercialización, la administración, etc. Debido a las dificultades y complejidades de esta etapa, a menudo se producen problemas que es conveniente prever, preparándose de antemano para hacerles frente. Por ejemplo, ante algunas dificultades que se encuentran en la elaboración del producto programado, existe la tentación de cambiar a otro tipo de producción más simple de fabricar, pero que luego puede ser difícil de vender. Otro problema es dedicar los mayores esfuerzos a ciertas actividades, dejando de lado otras; por ejemplo,

ARNO KLENNER & LUIS RAZETO centrarse en la producción, descuidando lo administrativo o la comercialización. A veces se producen problemas y pequeños conflictos entre los socios, que son lógicos debido a que siempre hay distintas expectativas y criterios, lo que sólo viene a manifestarse en la práctica; un exceso de idealismo previo puede llevar al desaliento y la pérdida de esperanza en la posibilidad de concretizar la autogestión, el trabajo colectivo y la solidaridad. Tomar conciencia de que estas y otras dificultades son inevitables en esta fase, es indispensable para poder afrontarlas adecuadamente. Puede ayudar mucho el saber también que superando esta fase y alcanzada una cierta estabilidad, el proceso se hace más fácil de manejar, los problemas serán menores, y los resultados deberán ser progresivamente mayores. Aunque los problemas relativos a las varias funciones que han de cumplirse en el taller se analizarán detalladamente en los próximos capítulos, es conveniente mencionar algunos aspectos que deben ser especialmente atendidos en esta fase inicial. Ellos son:

1. ALCANZAR EN EL MENOR TIEMPO POSIBLE 1 Ó + PRODUCTOS DE LA MEJOR CALIDAD En este sentido, en la fase inicial hay que poner énfasis en perfeccionar la calidad más que en producir en cantidades. El paso a una producción cuantitativa debe hacerse sólo después que

se ha alcanzado un producto comercialmente aceptado. De lo contrario, se harán excesivos gastos en materias primas e insumos y se acumularán stocks de productos invendibles.

2. LLEVAR DESDE UN COMIENZO UNA RIGUROSA CONTABILIDAD. Es urgente crear y poner en operación el sistema de contabilidad. Desde el momento en que el grupo recibe y junta los primeros fondos, sea por aportes de los socios o de otras fuentes, y desde que se efectúa la primera adquisición o compra, es indispensable anotar y registrar en forma estricta todos los movimientos, aunque no se haya

vendido nada. Esto evitará muchos problemas futuros, y en especial el peligro más típico de esta etapa, a saber, que se confundan los dineros y gastos familiares y de los socios con los propios del taller. Separarlos estrictamente es necesario cuando se trate de un taller familiar o de propiedad individual.


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3. EFECTUAR UNA PROMOCIÓN BIEN PENSADA Es uno de los aspectos que suelen dejarse para más adelante, pero cuyo retraso significa dificultades en un período crucial. Se trata, en lo fundamental, de dar a conocer el taller, promocionando ante todo su nombre, y de ofre-

cer sus productos para ir abriéndose un mercado. Hay que pensar en cosas sencillas, empezando por diseñar y exponer un letrero, crear un logotipo, distribuir panfletos, etc.

4. POR ÚLTIMO ES CONVENIENTE –Y, EN MUCHOS CASOS NECESARIO– QUE EL GRUPO DE TRABAJADORES REALICE SISTEMÁTICAMENTE ACTIVIDADES DE CAPACITACIÓN DURANTE EL PROCESO DE CREACIÓN DEL TALLER, DESDE EL MOMENTO EN QUE SE ELABORA EL PROYECTO Y SE REÚNEN LOS FACTORES, Y DURANTE LA PUESTA EN MARCHA Y EN LA FASE DE ARRANQUE. Precisamente porque es una etapa difícil, en que se presentan muchos problemas, se tiene menor experiencia y se debe enfrentar situaciones complejas, la capacitación es particularmente importante al comienzo. Por cierto, la capacitación debiera constituirse en una actividad permanente durante toda la vida del taller, pero hay momentos en que debe ser más intensiva, y éste es uno de ellos y el principal.

Cabe señalar que la capacitación debe ser lograda en varios aspectos, y es conveniente que todos los socios reciban capacitación en cada uno de esos aspectos, a saber: capacitación laboral y técnica, en las especialidades respectivas; capacitación económica y empresarial, incluyendo contabilidad, comercialización y ventas, etc.; capacitación organizacional y de gestión, y otras que cada taller puede necesitar específicamente.


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Manual de la Autogestión Vol.1  

Arno Klenner & Luis Razeto // ¿Qué es y cómo se forma un taller autogestionado?

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