dialéctico y sale siempre airoso. En su marcha se encuentra con un joven de unos treinta años de edad. Moreno, de complexión atlética, con las facciones marcadas, está aparcando su moto en la acera. Rodas le ofrece su mano y le saluda. El rostro del joven se encuentra enturbiado, en permanente tensión. Acto seguido comienza a explicarle su caso, como si fueran amigos de toda la vida. “Mire, yo acabo de llegar de España. He estado diez años. Allí la situación está muy mal. No había trabajo. Gasté lo poco que tenía. Me vi obligado a venirme aquí porque ser pobre en España es peor que serlo aquí. Llego y todo está igual o peor de cuando me fui. Todo son problemas de papeleos, no me dan trabajo. Estoy harto de mi situación. No sé qué hacer. Lo que necesito es que los políticos nos den soluciones y no palabras”. Está enfadado de verdad. El entorno de Rodas, periodistas y curiosos, hacen un círculo a su alrededor. Todos esperan callados la respuesta del candidato. El drama personal borra en un instante el ambiente carnavalesco. Todo se reduce a estas dos personas. Una que abre su corazón y explica a un perfecto desconocido su drama personal. Rodas lo escucha atentamente, mirándole a los ojos. El frenesí de la puerta a puerta da paso a un momento de calma total. “Te entiendo perfectamente. Soy consciente de las dificultades económicas por las que estás pasando. No es fácil volver a tu patria y sentir que te da la espalda y que todos son dificultades. Este es uno de los principales problemas de este gobierno: El paro entre los jóvenes. Por eso, si soy elegido presidente, lo primero que voy a hacer es centrar todos mis esfuerzos en el desempleo, en especial el de los jóvenes. Esa es una de las bases fundamentales de mi programa”. Seguramente no lo ha convencido del todo pero le ha arrancado una leve sonrisa, cuestión que muchos daban por imposible. Le vuelve a dar la mano, le da ánimos y sigue con la hercúlea empresa de llegar a Carondelet. Misa en la PucE
Carapungo se ha mostrado conciliador. La campaña no concede tregua. A continuación se dirige a la Universidad Católica del Ecuador, donde estudió durante varios años Derecho. Allí recibirá los sacramentos y se encomendará a Dios. La misa trascurre en la más absoluta intimidad. Únicamente acude su mujer, la jefa de prensa y dos miembros más de su equipo. Un enorme guardaespaldas de color prohíbe la entrada a fotógrafos y equipos de grabación. Antes de que comience la ceremonia, mientras espera la llegada del párroco, Rodas mira a su mujer fijamente y le aprieta fuerte la mano. Quizás es uno de los pocos momentos de intimidad que les permite las intensas jornadas de campaña. Se les ve muy enamorados y la complicidad entre
hOrA CErO domingo 20 dE ENErO dE 2013 La Hora ECuAdOr
ZOnA suR. En la calle Jota decenas de personas escucharon las promesas electorales del candidato.
nosotros no tenemos un pasado corrupto. Estamos limpios. Gente fresca con ideas nuevas”.
ambos salta a la vista. “La Católica significa mucho para mí. Fue aquí donde me formé como abogado y le debo mucho. También es importante reafirmar mis votos cristianos”, explica momentos antes de subirse a un auto que le llevará a su próximo destino: la Zona Sur de Quito.
Mediante la reducción de impuestos voy a incentivar a las empresas contraten a jóvenes”.
la Jota de solanda
Son las 19.00, y la oscuridad ya se ha apropiado de la ciudad. La zona Sur lleva otro ritmo que el Norte. Parece el negativo de una fotografía hecha a la parte de la ciudad hacia la que mira la Virgen del Panecillo. La vida callejera está mucho más presente. A dos cuadras de la parada del Trole Solanda aparece la conocida calle comercial La Jota. Plagada de luces de neón y viandantes contrasta con la oscuridad tenebrosa que habita en las calles adyacentes. De nuevo el eco de un grito lejano marca la dirección de la campaña de SUMA. “Se siente, se siente, Mauricio presidente”. Se siente a los militantes que ejercen su pequeña ‘revolución’ en esta calle azotada por la inseguridad y el paro. Rodas no muestra atisbo de cansancio. Al revés, se le ve con más fuerza y empeño que por la mañana. Saluda a los comerciantes con su carta de presentación: “Gente nueva, ideas frescas”, que lo reciben con cierta sorpresa. Algunos corren y le siguen para pedirle un obsequio, lo que sea. Carlos, un vendedor ambulante le pide una bandera. Se le ve feliz con su nueva adquisición. Accede a hacerse una foto con el candidato. Acto seguido le dice a Rodas con cier-
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PlAn. El candidato de SUMA ha prometido 500.000 nuevos puestos de trabajo durante su mandato.
ta timidez: “¿Me podría regalar una camiseta? Le agradecería…”. “Por supuesto”, le responde Rodas. Acto seguido habla con un miembro de su comitiva. Al cabo de unos segundos aparece con la codiciada camiseta. “Sí, voy a votarle. Es un señor inteligente y me parece que honesto. No le conocía mucho, pero me gusta lo que dice. Es educado”, explica mientras sostiene la camiseta en sus brazos y comienza a recolocar la ropa que vende en la calle desordenada por el ‘vendaval’ SUMA. Promesas electorales y hip hop
La calle es un territorio que nunca deja de sorprender. Una cuadra más adelante hay una pareja de jóvenes que parecen salidos de un video clip de ‘hip hop’. Ropa holgada impecable, gorra de béisbol y cadenas. Rodas llega una vez más con la mejor de sus sonrisas. Le reciben con los brazos abiertos. Tras los pertinentes
saludos uno de ellos le dice: “Somos músicos y no tenemos ningún tipo de ayuda. Hay que apoyar a los jóvenes, nos sentimos abandonados”. “Por supuesto”, responde Rodas. “Hay que apoyar a la juventud”. “¿Quieres que cantemos algo?”, dice uno de ellos. Rodas asiente con la cabeza. Acto seguido comienzan a improvisar un texto denuncia, intercalado con versos que hablan del candidato, del paro y de la Jota. Su arte es innegable. Los asistentes se quedan maravillados con esta espontánea muestra de arte urbano. Todos aplauden y por un instante la campaña se desvanece. conquistando balcones
La campaña continúa. El ‘modus operandi’ repite maquinalmente. Saludo, apretón de mano o beso en la mejilla. Consignas políticas. Un pequeño debate si se tercia y despedida. Parece que los momentos más emoti-
hoy en día para acceder a un puesto de trabajo te exigen experiencia. si eres joven no tienes experiencia y no te dan la oportunidad. yo voy a acabar con este círculo vicioso”. vos para el equipo de SUMA se producen cuando escuchan el apoyo a la candidatura a través del ruido de los pitos de los coches o también cuando la gente deja sus quehaceres diarios para salir al balcón a animarlos. Un señor de mediana edad hace acto de presencia en el balcón. A un lado de la ventana aparece un enorme póster de Rafael Correa. Le vitorean, le saludan y él responde con los brazos levantados. Un candidato a asambleísta de SUMA le lanza una bandera del partido. La recoge al vuelo con inusitada destreza y comienza a ondearla frente al rostro de Correa. La pequeña pero compacta ‘marea azul’ vitorea a este ‘recién estrenado’ compañero. Le dicen que baje, que se una a la comitiva. Pero, este señor de semblante sereno y bigote canoso desaparece del balcón junto a la bandera azulada. Ha sido un pequeño paso para el hombre, pero un gran paso para SUMA.