ELAUTOR
GENERACIÓN 2012
Ghost Paintings 14 (izda.) y 15 (abajo), por K. Ardeña, 2011. El retrato del artista, en la página anterior, es de Eduardo Fernández.
KRISTOFFER ARDEÑA OTRA VUELTA DE TUERCA
EL ARTISTA REFLEXIONA SOBRE LAS RELACIONES HUMANAS Y EL MUNDO DEL ARTE EN UN GIRO HUMORÍSTICO Y TRANSGRESOR DE LAS SACROSANTAS CATEGORÍAS DE LA CREACIÓN ARTÍSTICA
Sara Puerto
Hay momentos en los que, de repente, todo cambia. Una persona, una decisión, un viaje puede ser el catalizador. Para el artista filipino Kristoffer Ardeña fue conocer Roma. Marcó un nuevo comienzo en su carrera. Así lo recuerda. Había obtenido una beca de la Academia de España, un guiño de la fortuna que resultó, en muchos sentidos, decisivo. En este período, de septiembre a diciembre de 2006, pudo atisbar los caminos por los que discurriría su expresión artística en el futuro. De formación clásica, empezó a investigar el conceptualismo, a calibrar las implicaciones de una idea abstracta como la memoria. Reconocer el vasto pasado de la Ciudad Eterna veteado en la piedra de los vetustos edificios fue el detonante: “El choque fue brutal. En Roma hay capas y capas de memoria física, la ves, la vives. En Filipinas es totalmente distinto, la memoria es más efímera. El clima condiciona mucho, es tan húmedo que todo se estropea”. Kristoffer nació en Dumaguete, una ciudad del sur de Filipinas, asomada al mar y serpentea-
vacaciones a España y me encantó”. La suerte estaba echada. Poco después, hace ya casi una década, llegaba a Madrid.
da de palmeras. Nada que ver con Roma. Ni con los otros lugares por los que ya había pasado Kristoffer desde que, con dieciocho años, se marchara de la isla, donde aún reside su familia. “Llevo la mitad de mi vida fuera. Terminé el instituto temprano, a los dieciséis ya estaba en la universidad haciendo dos carreras a la vez, psicología y enfermería, que no acabé. Quería estudiar arte y obtuve una beca en Estados Unidos, pero no tenía dinero para la manutención. Pensé que no volvería a tener otra oportunidad igual... pero luego surgió ir a Alemania y Luxemburgo en un Study Program, sin estar vinculado a ninguna universidad. Entonces, mientras hacía prácticas con algunos artistas, decidí que necesitaba formación clásica, así que me fui a San Francisco a hacer Bellas Artes en la Academy of Art University. Un año antes de licenciarme vine de
REALIDADES DIVERGENTES Llevando consigo una única maleta y el portafolios de la universidad, sin hablar español, se plantó en una galería para preguntar dónde estaban los artistas. La respuesta “trabajan por su cuenta” le mostró la divergencia entre las realidades española y americana. Aún así, “no es cierto que en España la gente joven no tenga oportunidades, hay tantos sitios donde exponer... depende de ti y de cómo lo aproveches”. No fue, sin embargo, hasta su estancia romana que su descubrimiento de las diferentes tradiciones culturales en contraposición a la propia tomó forma artística. “El lugar en el que creces tiene mucho impacto en lo que a referentes culturales se refiere, ¡aunque me he dado cuenta de que soy menos filipino de lo que pensaba! Mis trabajos, sobre todo al principio, tienen mucha relación con mi origen porque es inevitable, surge de forma natu-
como conceptual. “Creo que hay una diferencia entre lo conceptual y utilizar conceptos. Todo parte de una idea, la cuestión es su formalización”. Este pensamiento se materializa en la serie Ghost Paintings, premiada en el certamen Generación 2012, de la Obra Social Caja Madrid. En concreto, el reconocimiento recae en tres pinturas ral. Volver allí y retomar me equilibra”, asevera Kristoffer La consideración de la memoria fue el primer paso hacia su obra actual, no tan sujeta a una temática. “El tema para mí no es tan importante. No es como si, por ejemplo, estás fijado en lo político y tienes que estar buscando constantemente referencias que alimenten tu trabajo. En mi caso es más espontáneo, un día me gustaría hacer una exposición sobre tangas, sobre cuchillos... lo que sea, pero al mismo tiempo es algo muy personal y relacionado conmigo, con mis vivencias”. Kristoffer no quiere que se le defina, tampoco su trabajo,
ALMA DE TROTAMUNDOS Nació en Dumaguete (Filipinas) en 1979. Licenciado en Bellas Artes por la Academy of Art University, San Francisco (EE UU). Vive entre Madrid y Oviedo. Ha desarrollado proyectos individuales y colectivos en diversos espacios de nuestro país y el extranjero, como La Casa Encendida, la Galería Oliva Arauna y el Centro de Arte Dos de Mayo, en Madrid; el CaixaForu, en Barcelona; La Conservera Centro de Arte Contemporáneo, en Murcia; Espacio Abisal, en Bilbao y Ca Revolta, en Valencia. Fuera de España, en Konsthall C, en Estocolmo; Bildmuseet, en Umea (Suecia); Vargas Museum y National Cultural Center of the Philippines, en Manila; Apexart y Flux Factory, en Nueva York; Ssamzie Space, en Seúl; Museo de Arte Moderno, en Medellín; Casino Forum d ’Art Contemporain, en Luxemburgo; Moderna Galerija Ljubjana, en Eslovenia; Oi Futoro, en Río de Janeiro; Gallery Ulf Saupe, en Berlín; la 3ª Trienal de Guangzhou, en China; la 3ª Bienal de Bucarest; Pavillion-Unicredit, en Bucarest, y Booze Cooperativa, en Atenas, entre otros.
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del ciclo que reproducen obras de Ellsworth Kelly, en un tamaño diferente del original: una mayor y dos miniaturas, rociadas con spray adherente para que atrapen el polvo y los residuos del ambiente. “Empecé con Málevich y el minimalismo desde Ad Reinhardt porque son obras que han cambiado el modo de ver la pintura. Ahora, el
trabajo de la mayoría de los artistas está arraigado en la tradición del ready-made. ¿Porqué no hacer un giro con todo esto? Una especie de crítica a que ya no es ready-made, porque lo que hace válido que se lleven todos estos materiales (pelusas, como en mi caso) al ámbito artístico es justo el concepto, y hoy para mí no es suficiente. Por
eso, lo que hago con la pintura es contener lo que hizo Kelly, sus aspiraciones, y convertirla en ready-made. Pero, al mismo tiempo, es un work in progress porque se puede pintar sobre ella, aunque de forma invisible. En este sentido es casi como una burla de lo conceptual, que tiene que ver a la vez con lo que se ve y lo que se entiende de una obra, lo que la hace visible”, explica. Kristoffer no quiere imponer el uso del spray porque “dar ins-