Vivir C - Virginie Aladjidi y Caroline Pellisier / Emmanuelle Tchoukriel

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SEDUC R Para que se produzca el encuentro entre un macho y una hembra, primero es necesaria la seducción. Generalmente, es el macho el que intenta seducir y está dispuesto a muchas cosas con tal de ser elegido por la hembra. Esta fase de seducción, llamada «parada nupcial», es solamente el comienzo de una historia que, a veces, resulta mucho más larga.

El claqué de los azulitos Para seducir a su pareja, los azulitos coroniazules realizan pasos de danza ultrarrápidos, parecidos a los de claqué.

Un amor de elefante El elefante se toma su tiempo para seducir a la elefanta mostrándose afectuoso. Durante semanas, la riega con agua fresca, le ofrece alimento… Si la hembra queda convencida, se colocan frente a frente y se acarician mutuamente las caras con sus trompas.

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El nido del pergolero La técnica de seducción del pergolero pardo es ¡la decoración! Construye un nido que puede llegar a un metro de alto y lo decora con flores, con piedrecitas y con plumas.

El lagarto se pone verde El lagarto ágil macho es un gran lagarto verde con una banda marrón. Durante la época de celo, se vuelve de un verde brillante para seducir a la hembra.

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La danza del erizo El erizo macho da vueltas durante muchas horas alrededor de la hembra olfateando cada vez más fuerte y aproximándose cada vez más a ella. La hembra, si es receptiva, olfatea al mismo ritmo que él.

Luz de luciérnaga La luciérnaga macho hace parpadear su luz ante la hembra para atraerla.

El afectuoso macaco Para enternecer a la hembra, el macho de macaco de Gibraltar juega cariñosamente con los pequeños del grupo. . 10 .


El grito de amor del ciervo El ciervo, por su parte, no tiene un color reluciente ni sabe bailar. Su baza es su voz, potente y grave. Para seducir, la proyecta muy fuerte: brama.

Orgulloso como un pavo El pavo real macho se exhibe desplegando su cola, para que la hembra pueda admirar su plumaje. De esa forma, ella puede juzgar si el macho está en forma.

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REPRODUC RSE Para hacer crías, es necesario que los gametos de la hembra (los óvulos) se fundan con los del macho (los espermatozoides). A veces, la naturaleza obra por sí sola, pero lo más frecuente es que se produzca por el encuentro de dos animales. ¡Cuidado, escena íntima!

El campañol vigilante Después del acoplamiento, el campañol macho permanece al lado de la hembra: la acaricia, le alisa la piel y la vigila celosamente.

Corales clonados Los corales se reproducen clonándose. También pueden liberar las células reproductoras masculinas y femeninas, que flotan y se fusionan en el agua. . 12 .


Melanocétidos en fusión ¡Almas sensibles, abstenerse! El melanocétido abisal macho, mucho más pequeño que la hembra, la muerde en el vientre y se queda allí definitivamente aferrado: sus tejidos y su sistema sanguíneo se funden con los de la hembra y, poco a poco, sus ojos, sus aletas, sus dientes y la mayor parte de sus órganos internos desaparecen, con la excepción de los testículos, que liberarán el esperma sobre los huevos cuando la hembra los expulse.

La doble identidad del caracol El caracol posee, a la vez, órganos masculinos y femeninos. Para reproducirse, dos caracoles hacen una breve danza y, luego, se acoplan. Cada uno de ellos pondrá huevos.

Infatigables bonobos Al contrario que muchos animales, los bonobos mantienen su actividad sexual a lo largo de todo el año, incluso cuando la hembra no está fecunda; por ejemplo, mientras amamanta a sus crías.

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La voz del sapo partero El canto del sapo partero macho es lo que atrae a la hembra. Cuando se acoplan, la hembra pone unos cincuenta huevos. El macho los recoge entre sus patas traseras y los rocía con su esperma, para fecundarlos. Se encarga de mantenerlos húmedos con regularidad en un poco de agua hasta la eclosión de los renacuajos.

La amante caníbal La mantis religiosa macho se deja, a veces, comer la cabeza por la hembra durante la cópula, pero sigue transmitiéndole sus espermatozoides. . 14 .


Nudo de culebras La culebra viperina macho se abraza a su compañera y no la suelta. La pareja se enrolla y se retuerce sobre la tierra o dentro del agua durante largas horas.

Pasión mortal de la rata marsupial Las ratas marsupiales de Australia se acoplan de modo frenético durante dos o tres semanas. El macho, al que no le da tiempo a dormir ni a alimentarse, acaba muriendo, exhausto. A esto se lo llama la «reproducción suicida».

El largo brazo del pulpo El pulpo común macho posee un brazo reproductor que termina en espátula. Lo introduce en una cavidad especial de la hembra para fecundarla.

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NACER Después de la fecundación, el embrión crece dentro de un huevo que le aporta los nutrientes necesarios. Los pequeños mamíferos se desarrollan dentro del cuerpo de su madre y salen de él ya formados.

El diamante del pollo El pollo de la gallina, como la mayor parte de las aves, posee lo que se llama un «diamante», una punta calcárea en su pico que, en el momento de nacer, después de veintiún días de incubación, le sirve para hacer una fisura en el huevo. Entonces, ya puede abrirlo empujando con la cabeza y las patas.

La jirafa nace cayendo La cría de jirafa, después de quince meses de gestación, comienza su vida deportivamente: cuando su madre, de pie, le trae a la vida, cae a tierra por primera vez desde dos metros de altura, con la cabeza y las patas delanteras en primer lugar.

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La entrega total de la cobra Los huevos de la cobra real han sido incubados por la madre en un nido (caso excepcional entre las serpientes) durante dos o tres meses, en los cuales ella no se alimenta. El macho se queda a su lado para vigilarlos. ¡Ojo con quien se acerque!

Ahí, bien calentito Cuando nace, el pequeño koala, ciego, indefenso y pesando menos de un gramo, trepa por el vientre de su madre hasta introducirse en la bolsa. Ya en el interior, puede alimentarse y crecer tranquilamente durante seis o siete meses.

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