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Constructores. Animales extraordinarios

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CASTOR

Castor fiber, Castor canadensis

En otros tiempos habitaron en gran número en Norteamérica, Europa y Asia. Hoy solo abundan en Canadá y en el norte de Rusia.

Es un roedor de la misma familia que la rata y el hámster. Puede llegar a tener el tamaño de un perro grande. Sus largos dientes incisivos y su cola, ancha y plana, lo hacen inconfundible. El castor es un animal de hábitos nocturnos. Está perfectamente adaptado a la vida acuática. Es un nadador ágil y veloz: las membranas que tiene entre los dedos convierten sus manos y pies en aletas. Para impermeabilizar la piel, el castor refriega su cuerpo con una sustancia aceitosa llamada castóreo que segrega por la glándula anal. Algunas veces se frota contra los árboles para marcar su territorio con el fuerte olor del castóreo. El castor es vegetariano: pasa muchas horas alimentándose de las hojas y de la corteza de los árboles que derriba. Cuando un castor percibe la llegada de un depredador, se lanza al agua y golpea la superficie con su poderosa cola para avisar a sus congéneres del peligro. Durante la Edad Media se cazaron miles de castores. Su carne se utilizaba como alimento, su magnífica piel como vestido, y el castóreo como impermeabilizante, como medicina y como base para elaborar perfumes. Hoy el castor está protegido y comienza a recuperarse en algunas regiones de Francia, Alemania, Polonia y otros países europeos. El castor es uno de los animales que modifica más profundamente el hábitat en el que vive. Cuando encuentra un lago o un río con las aguas remansadas, construye en la orilla un gran túmulo de barro y hojas. Debajo excava una amplia madriguera con varias cámaras. Cuando no encuentra un lugar con las condiciones adecuadas para instalarse, levanta uno o varios diques en medio del río hasta formar un gran embalse de aguas mansas donde podrá construir 4

su casa.


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