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Índice Agradecimientos Sinopsis Capítulo 1 Capítulo 2 Capítulo 3 Capítulo 4 Capítulo 5 Capítulo 6 Capítulo 7 Capítulo 8 Capítulo 9 Capítulo 10 Capítulo 11 Capítulo 12 Capítulo 13 Capítulo 14 Capítulo 15 Capítulo 16 Capítulo 17 Capítulo 18 Capítulo 19 Capítulo 20 Capítulo 21 Capítulo 22 Capítulo 23 Capítulo 24 Capítulo 25 Capítulo 26 Capítulo 27 Agradecimientos de la autora Próximamente Info. R y R Sobre la autora Créditos


Agradecimientos Moderadora de traducción: Melusanti

Staff de traducción: Arifue

3lik@

Isane33

EvaMedina

Krispipe

Pili

Melusanti

Katiliz94

Violet~

Lovingtobias

Moderadora de corrección Karlix

Staff de corrección: Meellc

GiovannaAMV

Diiana

Karlix

MaryJane♥

Zipzap744

Recopilación y Revisión: Karlix y MewHiine

Diseño: Gaz

MewHiine


Sinopsis á

á

é á ¿ ¿ …

1 MC:Estilo

de vida para un motociclista. El término se reserva generalmente para los clubes de motociclistas. Esto se indica por un motociclista usando un parche de MC, o un parche de tres piezas llamada colores, en la parte posterior de su chaqueta o chaleco de montar.


Capítulo 1 Traducido por EvaMedina Corregido por zipzap744

S

entada sola en un bar, bebiendo tragos de Jack no era cómo me había imaginado mi sábado por la noche. Me las había arreglado para apretarme en una esquina de la parte de atrás del bar cubierto por la puerta caída que iba a la zona del barman. Mis intenciones eran emborracharme, luego estar disponible para el primer tipo con el que pudiera pasarlo bien sin cuerdas unidas. Estaba en una depresión de tres meses y estaba lista para salir del escondite. Mi ego había sido recientemente aplastado por mi anterior novio, que pensé que estaba enamorado de mí ―no que el sentimiento haya sido mutuo, pero pensé que eso aseguraba su devoción por mí. Era perfecto ―cuerpo genial, buen trabajo, coche rápido― y era una máquina en el dormitorio. Me vengo a enterar de que no era yo la única mujer bajo su embrujo. Atrapé a esa perra mugrienta de Arby's en su cama, vistiendo sólo una sonrisa que me informó de todo lo que necesitaba saber. Yo era reemplazable. Ser reemplazada por una cinco cuando tú eres nada menos que una diez, puede hacer un daño importante a una chica como yo. Estoy acostumbrada a conseguir lo que quiero. Tener cinco pies con cuatro2 con un cuerpo con el que mucha gente sólo podía soñar, puede hacer que consigas mucho, en lo que se refiere a hombres. Sin mencionar mis largos y sedosos mechones marrones, mis dientes perfectos y una sonrisa que haría que el mismísimo diablo hiciera una reverencia. Pero todo el encanto, la apariencia y el dinero no eran suficientes para Jeff. No, él tenía que cagarla con una trabajadora de comida rápida que conducía un Honda. 2

5 pies, 4 pulgadas: Equivalen a 162, 56 cm.


Así que, por los últimos tres meses, he estado enfurruñada, llorando, sintiendo lástima por mí misma y rezando para que un momento de “damisela en apuros” viniera para que Jeff sintiera la necesidad de venir corriendo para protegerme y cuidar de mí. Éste era el mundo real, y Jeff era un hijo de puta, y yo me había rebajado lo bastante para venir a la Taberna Country para acostarme con algún bastardo con suerte. La urgencia de hacer pis me golpeó, y estaba agradecida por el cambio de escenario mientras le hice un gesto al barman de que volvería y salí de mi escondite. El bar se había llenado y los tragos definitivamente me habían alcanzado. Puse mi rostro seductivo e hice mi camino hacia el baño dentro del bar. Pasando por las mesas de billar y la barra principal, le eché un vistazo a la multitud para buscar algún potencial, pero ninguna de esas caras podía compararse a la de Jeff. Regañándome, entré al baño e hice lo mío. Saliendo, me detuve y miré en el espejo a la bonita criatura ante mí. Tú puedes hacer esto, Dallas, me dije. Enderecé mi minivestido Dior negro, puse mis largos y suaves rizos frente a mis hombros para que cayeran sobre mis pechos y puse rápidamente una sonrisa antes de salir a paso tranquilo del baño para cumplir mi objetivo. Volví a dirigirme a la parte trasera del bar sólo para encontrar que mi esquina había sido tomada por un grupo de moteros. Genial. Sencilla y malditamente genial. Empujé en mi camino pasándolos, ignorando los comentarios lujuriosos y le pedí al barman un Jack y Sprite. Él me dio una pequeña sonrisa de disculpas. ―Ésta es por mi cuenta, hermosa ―dijo él cuando me pasó mi bebida. ―Gracias ―repliqué con tanto entusiasmo como pude reunir. Girándome para estar de frente a la multitud, me di cuenta de que mis oportunidades de acostarme eran de escasas a ninguna si continuaba estando rodeada de intimidantes moteros, así que me paseé hacia la parte opuesta del bar. ―Hola, señora.


Me giré para ver el rostro de un macho atractivo vistiendo un sombrero de vaquero y unos Wranglers3 que hacían maravillas con su paquete. ―Hola a ti también ―repliqué con mi mejor sonrisa de fóllame. ―Debo decir que tienes que ser lo más bonito que he visto aquí en toda la noche ―dijo él con una pronunciación sureña que me hizo sonreír incluso más ampliamente. ―Me estaba preguntando si alguien lo notaría, o si sencillamente tendría que beber sola esta noche. ―Podía decir que estaba teniendo un vistazo de mis alegres copas D mientras tomaba de mi bebida, me senté en el bar y agarró mi mano y me llevó a la pista de baile. Bailar con un vaquero le hace algo a una chica. Quizá es la forma en la que te sujetan, o la forma en que te sientes respetada y apreciada. Cualquiera que sea el sentimiento que tienes, yo no lo tuve. Aparentemente, éste no era un vaquero real. Era excéntrico, totalmente borracho y tenía manos que vagaban por todo lo que no era mi cintura. ―Whoa, cowboy―dije cuando casi tropezamos con varios taburetes aislados. ¿Qué demonios pasa con este tipo? ―¿Qué pasa, nena? ¿No te gusta mi baile? ―Él se estaba riendo con alguien a mis espaldas. Me giro para ver a un grupo de tipos haciéndole gestos para que golpeé mi trasero y actuando como un montón de chicos de fraternidad borrachos, lo que probablemente eran. Bueno, hay varias cosas que realmente me cabrean, pero en la parte de arriba de la lista está ser el blanco de una broma. ¿Quién demonios se creían que eran? Empujé al cretino posando como un cowboy injustamente ―ni siquiera se movió. ―Espera, nena, la canción ni siquiera ha terminado ―dijo, moviendo sus manos sobre mi trasero. ―Oh, se acabó. Quítame las manos de encima. ―Furiosamente, lo volví a empujar, sólo para ser recompensada por una nalgada. Se acabó―. ¡Quítame tus malditas manos de encima! ―grité, empujando sus hombros, tan fuerte como pude.

3

Marca de jeans.


Tres cosas pasaron a continuación. Uno: yo estaba sobre mi trasero, viendo estrellas en mi cabeza rebotando contra un adorno de madera. Dos: la robusta criatura que aterrizó sobre mí estaba siendo arrastrada por la puerta del costado, junto con sus amigos gilipollas, por hombres con chalecos de cuero con calaveras en la espalda. Tres: estaba mirando a los ojos más azules que había visto, y pertenecían a un rostro que mojaron mis bragas instantáneamente. ―¿Estás bien, nena? ―preguntó una voz que sonaba como si perteneciera a una maldita estrella del cine. Cerré mis ojos, intentando aliviar el martilleo en mi cabeza y organizar mis pensamientos. ¿Qué demonios pasó? ¿Quién es esta criatura hermosa inclinándose sobre mí? ¿Finalmente había llegado mi momento de damisela en apuros? ¿Mi vestido estaba sobre mi cintura, enseñando mis golosinas a todos en el bar? Brazos fuertes me agarraron y me levantaron sobre mis pies. Sin siquiera abrir mis ojos, sabía por el sentir de sus hombros, que él tenía los brazos más sexis que me habían sujetado. Abrí mis ojos y casi jadeo. Era perfecto. Su cabello era rubio oscuro y corto. Su pecho era fuerte y grande, y la térmica blanca que usaba, incluso bajo un chaleco de cuero, definía sus músculos todo el camino hacia su cintura. Sus jeans estaban ligeramente rotos, dándome una visión de su pierna que me dejaba saber que este chico estaba trabajado ―firme. Mi mirada volvió a subir por su cuerpo lentamente, deteniéndome momentáneamente en su entrepierna, haciéndome tener pensamientos de él en mi boca. Mis ojos finalmente llegaron a su rostro. Ese rostro. Línea mandibular fuerte, barba de varios días rubia, labios que gritaban “bésame” y ojos que eran del color del océano. ―¿Te gusta lo que ves? ―preguntó mientras arreglaba mi vestido y mantenía un firme agarre de mi cintura. Sus manos sobre mi cuerpo me tenían juntando mis piernas con fuerza intentando encontrar una alivio para mi centro adolorido. Me hizo una pregunta. ¿Cuál demonios era? ―Estoy bien ―repliqué toda susurrante como algún tipo de maldita adolescente virgen preparándose para follarse al quarter back del instituto. Recompón tu mierda, Dallas. Su rostro tenía una sonrisa de suficiencia mientras sus ojos se reían de mí, burlándose de mí. Era sexo en cuero, y no me importaba si la forma en que lo


miraba me hacía parecer como una completa idiota, o si estaba regodeándose porque lo miraba como si pudiera tomarlo justo aquí en el bar. ―Bueno, eso lo puedo ver, pero ¿cómo se siente tu cabeza? ―preguntó todavía sonriéndome con suficiencia. Estúpido arrogante. Me las arreglé para encontrar mi voz y mi perra interior. Avivada por demasiado alcohol, una noche de mierda y el hecho de que estaba yéndome a casa sola ―otra vez― no follada. Respondí: ―Está bien. Gracias por tu ayuda, pero creo que puedo arreglármelas sola sin tu ayuda ni la de tu pandilla de imbéciles. ―Miré alrededor para ver a unos haciendo guardia detrás de él, pero el resto había desaparecido. Afortunadamente, la multitud había olvidado el drama y había vuelto a beber y a pasárselo bien, ignorándonos completamente. Sorprendiéndome, él se rio. Maldición, tenía una risa genial. ―Estoy contento de que te sientas mejor. Mi pandilla de imbéciles y yo estaremos en la barra si necesitas algo. No te preocupes, tu novio todavía tiene algunos dientes y estoy seguro de que mañana por la mañana llamará suplicando tu perdón. ―Él no es mi novio. ―¿Por qué me estaba poniendo a la defensiva? ―Podrías haberme engañado, ¿o normalmente dejas que extraños te toqueteen en público? Si lo haces, quizá yo y mi pandilla de imbéciles, como los llamas, podamos entrar en acción. ―Se estaba riendo de mí. Esta bestia sexy por encima de mí me estaba haciendo quedar como una tonta. ―Para tu información, no le permití hacer nada. Le pedí que parara varias veces. Si hubiese tenido planes de ser toqueteada por alguien esta noche, él definitivamente no igualaría mis estándares. ―Mentirosa. ― ¿Y yo igualo tus estándares? ¿Señorita? ―Dallas, mi nombre es Dallas, y no, no lo haces. Porquería motera no está en mis “Lista de Cosas que Hacer” esta noche. ―Dallas, qué nombre tan interesante tienes. Y podría haber jurado que por la forma en que me miras, toda “fóllame”, que yo estaba más que definitivamente en tu “Lista de Cosas que Hacer”, como dijiste.


Mierda. Estaba perdida por las palabras. Probablemente porque sus manos todavía estaban aseguradas en cada lado de mi cintura y los latidos entre mis piernas sólo se habían intensificado en los pasados minutos. En lugar de replicar con un comentario que lo dejaría conmocionado y queriendo más, hice algo que nunca hago. Me alejé. Bueno, intenté alejarme. Quité sus manos, que me dejaron ir fácilmente, causando decepción a mi zona inguinal, y me giré para ver al suelo viniendo hacia mi rostro antes de que esos grandes y fuertes brazos volvieran a estar a mi alrededor. ―Cálmate, nena. Creo que puedes tener una leve contusión. Eso fue todo. Era masilla en sus brazos. Había rezado por un momento de damisela en apuros, y Dios me lo había dado. No era Jeff, pero era algo claramente mucho mejor. ¿A quién le importa que use una motocicleta, y que probablemente esté trabajando como mecánico mientras está fuera bajo libertad condicional? Vine aquí por algo e iba a conseguirlo, y si este motero chico malo quería dármelo, gustosamente lo tomaría y me arrepentiría mañana. El martilleo en mi cabeza era fuerte. Y dolía, y mucho. Mezclado con la risa y la música alta, era demasiado. ―Creo que necesito aire fresco ―dije apenas audible. De alguna manera, mi caballero de radiante cuero me oyó, y me guio afuera por la misma puerta en que había empujado a los chicos sólo minutos antes. Silenciosamente recé que se hubieran ido. No hubo suerte. ―¡Ahí está esa maldita perra! ―Levanté la vista para encontrarnos rodeados por seis de ellos. El cowboy se estaba apoyando sobre la puerta trasera de un camión sujetando una camisa empapada en sangre de su boca. El pánico me llenó y empecé a temblar. ―No te preocupes, nena, tener una pandilla de imbéciles tiene sus ventajas ―dijo él sonriendo sin un indicio de preocupación en su rostro―. ¿Qué te parece si te sientas allí? ―dijo calmadamente, llevándome de vuelta adentro hacia una silla detrás del escenario de karaoke―. Volveré enseguida. No te muevas. ―Guiñó un ojo a la chica pelirroja usando el karaoke y ella le dio un asentimiento cómplice. ¿De qué demonios se trataba eso? Lo vi volver fuera y me encontré preocupándome por un hombre cuyo nombre ni siquiera sabía.


―¿Te gustaría una bebida? ―preguntó la chica alta y pelirroja. Ella vestía una camiseta amarillo brillante con “Reina del Karaoke” inscrito en la parte delante. Su cabello era largo y liso y tenía grandes ojos marrones delineados con delineador negro. No pude evitar preguntarme si sus largas pestañas eran reales o no. Empecé a preguntarle cuando habló. ―Soy Red, qué te parece si te traigo agua y una aspirina. Probablemente eso ayudará con ese dolor de cabeza que estoy segura que tienes. Tuviste una mala caída. ―Gracias, eso sería genial. ―No pude evitar que mis manos temblasen. Seguía mirando a la puerta esperando a que volviera a caminar a través de ella, ileso. ―Aquí tienes. ―Red me dio dos pastillas y una taza de agua helada―. Luke es un chico realmente genial. Si rompes su corazón, te joderé la vida ―dijo como un hecho. Y le creí. No parecía del tipo al que quieras cabrear ni del tipo que te mentiría sólo porque sonaba bien. ―Ni siquiera sé su nombre. ―Red me miró con un rostro impasible y levantó el micrófono, nunca quitando sus ojos de mí. ―Y a continuación tenemos a Jud. Trae tu trasero sexy aquí arriba y cántame una canción gran papi. ―Ella bajó el micrófono todavía mirándome. Esta perra estaba empezando a ponerme los pelos de punta―. No sé dónde está yendo esto o si es algo, pero juro que la siguiente perra que rompa su corazón, comerá por una pajita durante una semana. Pareces del tipo rompecorazones. Te he observado aquí toda la noche. Sé que viniste buscando algo y espero que lo consigas. Si Luke es el que te lo da, entonces eres una chica afortunada. Pero, simplemente recuerda, tu lo jodes, yo te jodo. ―Me sonrió sin calidez y le dio a Jud el micrófono con un guiño. ―Estás equivocada ―dije―. Mira, sólo vine aquí para pasarlo bien. No pedí nada de esto. Aprecio la ayuda de Luke, pero mira a dónde lo ha llevado. Ella sonrió y palmeó mi hombro. ―No te preocupes por él, estará bien. ―Como si fuera una señal, la puerta del costado se abrió y el alivio se precipitó hacia mí cuando hice contacto visual con Luke. Todavía estaba perfecto, nada fuera de lugar. ―Gracias, Red. ¿Mañana por la noche? ―preguntó mientras agarraba mi mano para levantarme.


―No me lo perdería ―dijo ella con una sonrisa y una mirada que me hizo pensar que tenían una historia juntos. ―Vamos, nena. Vamos a llevarte a algún lugar más tranquilo. ―Luke abrió la puerta y me dejó salir al aire fresco. Los tipos se habían ido. Sin señal de la pandilla de imbéciles tampoco. ¿Acababan de desaparecer en el aire? Sabiendo que debía detener esta farsa ahora y dirigirme a casa, me giré para decirle a Luke que me iba cuando él me levantó repentinamente y me cargó a través del aparcamiento. No protesté. Podía sentir sus músculos flexionándose contra mi costado. El olor de él incluso nublado por el humo de cigarrillo era tan intóxicante que me sorprendí a mí misma apoyándome en él e inhalando su esencia. Él me sonrió, pero no dijo nada. Gracias a Dios. Ya estaba sonrojándome por ser pillada. Un comentario de listillo hubiera sido suficiente para arruinar mi noche. ¿No me había avergonzado yo sola lo suficiente? Nos topamos con un Ford F-250 blanco, y él abrió la puerta del copiloto y me sentó. Noté que ni siquiera me bajó para abrir la puerta. ¿Era porque no quería dejarme ir? No era que eso importase, esto sólo era cosa de una noche. Se sacó su chaleco de cuero que estaba cubierto de parches y se metió en el asiento del conductor. ―Así que, ¿vas a decirme tu nombre o debería llamarte como sea que yo quiera? ―pregunté intentando entablar una conversación. Este tipo no hablaba mucho. Me gustaba eso. ―Ya sabes mi nombre. ―¿Cómo supo eso?―. Lo sé porque te dejé con Red, y conociendo a Red, te habrá sometido al tercer grado. Seguramente, también dijo mi nombre ―dijo sonriendo con veneración. ―Parece bastante agradable. Hablas de ella con cariño. ¿Es tu novia? ―Contuve el aliento esperando a su respuesta. Otra vez, él me sorprendió riéndose. ―Ojalá. Aunque nunca la hubiese dejado ir si la tuviera. Está casada. Felizmente, asegura ella. Ha sido mi mejor amiga durante mucho tiempo. Es mi confidente; mi roca, la que me cuida cuando estoy de bajón.


―Mientras estás fuera ocupándote de otras mujeres en necesidad ―dije con una pequeña sonrisa en mis labios. No respondió. En lugar de eso, estiró su brazo y levantó el compartimento que nos estaba separando. ―Tenemos unos treinta minutos de conducción por delante. Puedes recostar tu cabeza sobre mi regazo y tomar una siesta. No creo que se suponga que tienes que dormir con una contusión, pero no veo que estar despierta te sirva. Quería gritarle. Quería decirle que me besase el trasero. No iba a recostar mi cabeza sobre su regazo. Quería decirle que no había accedido ir a ningún sitio con él, y que me vuelva a llevar a mi coche. Pero, sorprendiéndome a mí misma por segunda vez esta noche, hice lo que nunca hago. Confié en que este completo extraño cuidase de mí. Mi cabeza estaba martilleando así que su oferta era más que apetecible. Me moví por el asiento y descansé mi cabeza en su regazo. Cerrando mis ojos, intenté darle sentido a lo que estaba haciendo, pero nada tenía sentido, así que dejé de intentarlo. Sentí su mano sacar mi cabello del frente de mi rostro, pasar por mi brazo y de vuelta hacia arriba. Se tenía tan bien ser tocada después de tanto tiempo. Incluso si era sólo por una noche, iba a disfrutar de cada momento de ello. Me quedé frita y, por primera vez en tres meses, el rostro de Jeff no era con el que soñaba.


Capítulo 2 Traducido por EvaMedina Corregido por zipzap744

―Despierta, cariño. ―La palabra de cariño hizo que mariposas se formasen en mi estómago incluso antes de abrir mis ojos―. Voy a llevarte dentro, ¿de acuerdo? Estaba segura de que podía caminar, pero realmente no quería hacerlo. Asentí y me senté intentando bajar mi vestido, que se había subido por mis caderas. Claramente sin hacer un buen trabajo al cubrirme, Luke se rió suavemente estirando sus brazos y volviendo a bajar mi vestido. Se sentía mucho mejor cuando lo hacía él de todas formas. ―Ya está, ahora estás toda cubierta y no puedo verte ―dijo él, sonriéndome y haciendo que mi corazón de piedra se derrita. Me alzó en sus brazos y me guio hacia dentro de lo que asumí que era su casa. Entramos por la cocina y me sentó en la encimera―. No te muevas y no te caigas. Volveré enseguida ―me dijo sonriéndome con suficiencia antes de desaparecer caminando de la sala. Miré alrededor de la pequeña cocina y noté que, incluso cuando no era muy grande en tamaño, estaba agradablemente decorada y limpia. Encimeras de granito, electrodomésticos de acero inoxidable y suelos de madera dura de caoba oscuro diseminado de tapetes que lo hacían sentir un hogar. Podía oír a Luke por la casa. Estaba a punto de bajar de un salto e ir a encontrarlo cuando entró por la puerta. ―Oh, no, no lo hagas ―dijo él caminando hacia mí, haciendo que mi boca se secase. Era realmente hermoso―. Si te caes y te haces daño, estropearías mis planes y tengo algo genial reservado para ti.


Tenía esta amiga llamada Leigh Ann una vez, y cada vez que ella veía a un chico guapo, decía “¡Oh! ¡Él hace que mi hígado se agite!4” Bueno, mi hígado estaba agitándose. ―¿Qué clase de planes? ―pregunté, intentando sonar coqueta y fallando miserablemente. ―Bueno, sé que estás cansada. Has tenido una noche dura, así que pensé que podría darte un baño y dejarte dormir en mi cómoda cama de tamaño rey. ―Bueno, ¿a qué estás esperando? ―pregunté, intentando imitar su sonrisa de suficiencia. Él se metió entre mis piernas causando que mi vestido se subiera. Antes de que pudiera protestar, él tenía mis piernas enrolladas alrededor de su cintura y me estaba sujetando por mi trasero desnudo, llevándome al baño. Sin dejarme ir ni quitarme los ojos de encima, se inclinó y encendió el agua. Rompiendo el silencio, él preguntó: ―¿Necesitas un minuto? ―Sentándome en el baño, la urgencia me golpeó y asentí silenciosamente, maldiciendo a mi vejiga por ser la razón de que él tenga que dejarme ir. Ajustó el agua, luego se giró y se fue. Aliviándome, me puse de pie y me miré en el espejo. Mierda. Parecía un infierno golpeado. Mis ojos estaban hinchados e inyectados en sangre. Mi cabello era un lío enmarañado y, aunque el dolor se había aligerado, estar de pie solo me hizo marearme un poco, así que me agarré de la encimera. ―Es un efecto secundario común cuando te golpeas la cabeza ―dijo Luke, mirándome desde la puerta. Me giré para notar que se había quitado su camiseta. Por alguna razón, el dolor en mi cabeza amainó inmediatamente. Si Luke lucía bien con ropa, él lucía increíble sin ella. Los tatuajes cubrían sus brazos desde sus hombros hasta sus muñecas y su pecho estaba perfectamente esculpido y bronceado. Sus abdominales no tenían desperfectos y sus jeans colgaban bajos de su cintura, mostrándome la V que formaba su abdomen bajo. ―¿Nunca has visto a un hombre medio-desnudo? ―preguntó ligeramente divertido por mi expresión. 4

En inglés: “Oh! He makes my liver quiver!”


―No como tú. ―Fue todo lo que pude conseguir decir, y era la verdad. Luke era el epítome de lo sexy. Mis ojos estaban pegados a la sonrisa bajadora de bragas de sus labios. ―Déjame ayudarte ―dijo él tomando un paso hacia mí. ―Puedo hacerlo ―dije, repentinamente sintiéndome un poco cohibida. Usualmente era muy segura de mí misma, pero estaba intimidada por él y eso me ponía incómoda. ―Dallas, prometo no aprovecharme de ti ni hacerte sentir incómoda. Has tenido una mala noche. Sólo quiero ayudar. Temo que si tengo que dejarte, te caerás. ―Que dulce que era. Me gustaba el chico motero dulce. ¿No había sido dulce conmigo toda la noche? ―Bien. ―dije antes de que pudiera cambiar de idea. Nunca lo volvería a ver, de todos modos. Caminó hacia mí y puso sus manos alrededor de mi cintura y una vez más me levantó hasta la encimera. Yo estaba empezando a disfrutar la forma en que me cargaba y me levantaba como si no pesase nada. Se arrodilló enfrente de mí, agarró mis Jimmy Choo5 y los sacó, uno a la vez. ―Tengo algo por los tacones ―dijo él, sonriéndome. Momentáneamente, dejé de respirar cuando sus manos frotaron mis pies que no sabía que estaban adoloridos hasta que un suave gemido escapó de mis labios, dejándole saber lo bien que se sentía. Continuó masajeando mis dos pies mientras estaba arrodillado frente a mí. La visión de él, el motero chico malo, arrodillado frente a mí, frotando mis pies, me hacía estremecerme de entusiasmo. Demasiado pronto, se detuvo y se puso de pie, para que estuviera a pulgadas de mi rostro. Respirando un poco más pesadamente ahora, él dijo: ―Levanta tus brazos. ―Apenas reconocí su voz. Saber que tenía un efecto en él casi me llevó al extremo. Deslicé mi vestido hacia arriba sobre mis caderas, luego levanté mis brazos sobre mi cabeza. La mirada intensa de sus ojos me dejó saber que me deseaba tan desesperadamente como lo deseaba yo. Agarró el final de mi vestido y lo pasó sobre mi cabeza lentamente, sin despegar nunca esos ojos azul océano de los míos. Dobló mi vestido y lo puso sobre la encimera junto a mí, luego,

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JiimmyChoo: famosa marca de zapatos


agarrándome de la cintura, me ayudó a sujetarme mientras me ponía de pie frente a él. ―¿Sabes lo hermosa que eres, Dallas? ―Sí ―respiré como una idiota. ¿Por qué dije eso? Sí, estaba segura de mí misma, pero ahora no era el momento de ser tan perra. Me compensó con una risa en lugar de llamarme una perra egocéntrica, lo que me hizo sonreír. ―Pensé que lo sabías. Ésta es la primera vez que te he visto realmente sonreír esta noche. Debo decir que tú, Dallas, tienes la sonrisa más asombrosa que he visto. Luces como la mañana de Navidad. Guau. ¿Alguien me había dicho algo como eso antes? No. Y, por alguna razón, que viniera de él significaba mucho más. Este tipo, este tipo increíblemente sexy, piensa que mi sonrisa luce como la mañana de Navidad. Sonrío incluso más ampliamente. Mi sonrisa de típica chica estadounidense que había sido la clave de mi éxito, mi ticket para volver loco a cualquier hombre, y lo único que me importaba era que a él le gustaba. Negando con su cabeza, como haciéndose pensar más claro, volvió a su tarea en manos. Aquí estaba yo, de pie en su baño a sólo pulgadas de distancia de él en mi sujetador negro de encaje y tanga a juego, y todo lo que quería era que él me desnudase y me follara allí mismo, sobre el suelo de su baño. Dio una vuelta con sus pulgares debajo del fino encaje de mis bragas y lentamente las bajó por mis piernas y, como un perfecto caballero, levantó su mano para que me sujetase mientras salía de ellas. Pisé fuera de ellas. Estando de pie, él lanzó mis empapadas bragas sobre mi vestido y estiró el brazo detrás de mí para desabrochar mi sujetador. Pude oler el ligero aroma de su perfume cuando se inclinó sobre mí, haciendo que mi rostro se nivelase con su pecho. ¿Por qué tenía que oler tan malditamente bien?Agarró mi sujetador y lo puso junto con mis otras ropas y noté que desde que estaba desnuda, él no dejó que sus ojos abandonasen los míos ni una vez. ¿Tenía miedo de mirarme? Respondiendo a mi silenciosa pregunta, él dijo: ―Prometí no hacerte sentir incómoda, y no lo haré. He visto mujeres hermosas, pero tú, Señorita Dallas, eres perfecta y que me lleve el diablo si dejo que mis ojos vaguen sobre algo que no puedo tener; al menos no esta noche. ―La sinceridad en su mirada hizo que mi boca colgase como una idiota. ¿Por qué no esta noche? No habría un mañana. ¿Lo habría?


―¿Qué hay de malo con esta noche? ―pregunté, pateándome a mí misma por abrir mi bocota. Realmente podía arruinar un momento. ―¿Qué te parece si consigues un baño? ―Sin otra palabra, se inclinó, apagó el agua y me ayudó a entrar. Dejé escapar un suspiro mientras me hundía en el agua caliente. Era perfecto. La bañera era, en realidad, un Jacuzzi. La pequeña almohada en la parte de atrás se amoldaba perfectamente bajo mi cabeza cuando estiré mis piernas y dejé que los chorros dieran masajes a mi cuerpo. El agua estaba perfumada con granate y a los lados de la bañera estaban alineados muchos champús y geles de ducha diferentes. ―Es agradable ver que alguien disfruta de esa bañera. ―Su voz se abrió camino entre mis pensamientos imprecisos. ¿Cómo había olvidado que estaba allí?―. Apenas tengo tiempo para usarla. Déjame saber cuándo hayas terminado y te ayudaré a salir. ―Con eso, él se fue. Qué raro. Pensé que se uniría. Demasiado cansada para pensar, me lavé mi cabello, haciendo una mueca de dolor cuando mis dedos se deslizaron sobre el dolorido punto en mi nuca. Agarré la toalla que estaba doblada pulcramente sobre un lado de la bañera y me lavé el cuerpo notando, por primera vez, mi trasero y mis codos amoratados. El entusiasmo de la noche me había ayudado a no notarlo, pero, mientras la adrenalina estaba desvaneciéndose, estaba tomando conciencia del dolor en que mi cuerpo se encontraba. No me di cuenta de lo fea que la caída había sido. Me volví a inclinar en el agua, dejando que los chorros me calmasen.

*~*~*~*

―Estarás sumamente arrugada si duermes en esa bañera toda la noche. Salté al sonido de la voz de Luke. ―Debí haberme quedado dormida ―repliqué, estremeciéndome por el agua que ahora estaba fría. Él se rio por lo bajo.


―Toma, te he calentado una toalla en la secadora. Me imaginé que estarías fría a estas alturas, pero no quería molestarte. ―¿Este tipo era de verdad? ―Gracias. ―Parecía que estaba diciendo eso mucho esta noche. Él agarró mi mano para ayudarme a levantarme y el dolor disparó todo su camino hasta mis pies. Mi cabeza estaba martilleando y mi trasero se sentía como si alguien me hubiera aporreado con una palanca. ―Sujétate, nena. ¿Estás bien? ―preguntó con preocupación en su rostro. ―Eso es si no pongo peso sobre mi pierna izquierda ―dije me agarraba de sus manos para equilibrarme―. Creo que me lastimé mi hueso del trasero cuando me caí. ―Sin más preguntas, él me cargó en sus brazos, totalmente empapada, y me llevó al dormitorio. Sentándome en la cama, él volvió rápidamente al baño para recuperar las toallas. Me cubrió con una toalla y con cuidado empezó a palmear para secar mi cabello con la otra. Soy una persona fuerte. Pudo tolerar el dolor y odio mostrar cualquier signo de debilidad. Ya le había permitido a este hombre cargarme a todos lados, desnudarme, ponerme en la bañera y atender a mis manos y pies. No estoy segura de por qué decidí venirme abajo en ese momento. Quizá era la enormidad de todo lo que había pasado hoy. Quizá era la soledad que había sentido por tanto tiempo. Quizá era el ansia sexual que tenía anteriormente, que tenía ahora convertida en un anhelo por intimidad. Lo que sea que fuera, me hizo empezar a llorar, lo que pronto se transformó en sollozo. ―Shh, nena. Está bien. Mírame. ―Levanté mi cabeza para encontrarlo al nivel de mis ojos con preocupación gravada en todo su rostro―. Estás a salvo. No voy a dejar que nadie te hiera ni que nada te pase. Voy a secarte ahora, ponerte alguna ropa y meterte en la cama. Te sentirás mejor una vez que hayas tenido un poco de sueño decente. Decidiendo no corregirlo dejándole saber que no era mi seguridad por la que temía, y que me las había arreglado con tipos como el vaquero capullo de antes, asentí. A través de mis lágrimas, sólo podía distinguir su rostro. Podía decir que le agradaba hacer algo por mí y tener el control de la situación. Eso estaba bien para mí. Había sido fuerte por demasiado tiempo y si iba a desmoronarme, al menos sería a manos de un extraño al que no volvería a ver.


Luke secó mi cabello tan cuidadosamente como pudo y luego secó el frente de mi cuerpo. Me ayudó a ponerme de pie sobre mi pierna buena y nunca dejando que su brazo dejara mi cintura, me secó la espalda y luego mi trasero, pausándose para deslizar sus dedos sobre lo que asumí que ahora era una magulladura. Me pasó suavemente la toalla entre mis piernas, secándome tan rápido como era posible, luego siguiendo de adelante hacia mis piernas y pies. Agarró una camiseta negra que estaba sobre la cama y la deslizó sobre mi cabeza, prestando cuidadosa atención a no tocarme. Todavía sujetándome por la cintura, deslizó el cubrecama y me ayudó a sentarme. Tendiendo las dos pequeñas pastillas marrones en su mano, me dio un vaso de agua. Agarré las pastillas y bebí el vaso entero. ―Eso está mejor. ―Me sonrió, haciendo que mi corazón se apretase. La mayoría de mis lágrimas habían dejado de caer y estaba empezando a sentirme mejor. Se inclinó y besó mi frente―. Estaré en la habitación de al lado si me necesitas. ―No pude evitar la mirada decepcionada que cruzó mi rostro, ni el hecho de que oír esas palabras hizo que más lágrimas cayeran. Repentinamente, pareciendo estar en pánico, él puso ambas manos sobre el lado de mi rostro. ―Lo siento, nena. No quería molestarte. Es sólo que has tenido un largo día y pensé que querrías estar a solas. Me quedaré, recuéstate y déjame sujetarte. ―Antes de que pudiera cambiar de opinión, puse mis piernas bajo el cubrecama, haciendo mueca de dolor cuando me deslicé bajo ellas―. Iré a agarrar pantalones de ejercicio. Volveré en seguida. Salió del dormitorio e inmediatamente estaba sola. Quería llamarlo para que volviera, pero me contuve. No hay necesidad de hacerte quedar como una mayor ridícula, Dallas. Él volvió en menos de un minuto, vistiendo un par de pantalones de ejercicio negros. Realmente debería ser un modelo para Calvin Klein. Apagó la luz y se deslizó detrás de mí, envolviendo su brazo alrededor de mi cintura, empujándome hacia él. Mis escalofríos pararon el minuto en que besó mi cabello y susurró en mi oreja.


―Lamento lo que pasó hoy. No puedo decirte lo que pasará en el futuro, pero esta noche puedes descansar relajada. Mientras estés en mis brazos, no dejaré que nadie te dañe. Él deslizó su mano bajo mi camiseta y se extendió por mi estómago. Frotando su pulgar una y otra vez por mi piel, hizo promesas en mi oreja, y sus fuertes brazos sujetándome apretadamente era suficiente para tranquilizar mi mente. Cerré mis ojos y me dejé llevar, pero no antes de oírlo susurrar en mí oreja. ―Duerme mi hermosa chica ―¿Suya?

*~*~*~* Me desperté la siguiente mañana encontrándome sola. Me llevó un minuto descifrar dónde estaba. Fuera de la ventana, podía oír hablar y risas, pero las persianas cerradas no me permitían ver quién estaba allí. Mirando a la habitación, noté que estaba tan agradablemente decorada y limpia como la cocina. La cama de tamaño rey estaba centrada frente a una televisión plasma grande, montada sobre una cómoda de roble. Había dos mesillas a cada lado de la cama con lámparas a juego y un diván en la esquina que estaba cubierto con mantas, haciendo que la habitación pareciera acogedora y cálida. Salí de la cama sintiéndome energizada y alerta. El dolor de mi cabeza apenas era perceptible y el dolor en mi pierna se había ido completamente. Fui al baño, me refresqué, y luego empecé a rebuscar por los cajones para encontrar algo que ponerme. Me las arreglé para encontrar un par de pantalones de ejercicio grises y calcetines, que tendrían que ser suficiente porque sólo tenía zapatos de tacones y puse mi pelo hacia atrás. Las voces de la cocina me ayudaron a recordar que no estaba sola y que tendría que enfrentar al Sr. Hermoso, luciendo como un tren de chatarra. Intenté mi mejor sonrisa y parecer muy cómoda cuando caminé hacia la cocina. No había esperado ver una sala llena de mujeres cuando entré. ―Bueno, que me jodan. La princesa puede caminar por sí sola. ―Mis ojos se posaron en una rubia de piernas largas que sostenía un vaso de soda en una mano y un cigarrillo sin encender en la otra. Ella vestía una camiseta naranja brillante que decía “Házmelo” en letras en negrita con leggings negros y botas.


Su rostro era bonito, con grandes ojos azules, y labios cubiertos de labial rojo. Su cabello corto estaba un poco peinado y puesto perfectamente sin una mecha fuera de lugar. Reconocí a Red del bar, apoyada contra la encimera con una enorme sonrisa pegada en su rostro. Las otras mujeres, que podrían haber sido gemelas, estaban mirándome fijamente como si las hubiera ofendido con sólo entrar en la sala. Podrías decir con sólo mirarlas a todas que pertenecían la parte de atrás de una motocicleta. Parecían duras en los bordes, pero con clase en su propia manera. ―Vamos a fumar ―dijo la rubia, dejándose salir por la puerta de la cocina que iba al garaje abierto. Las gemelas la siguieron, dejándome de pie como una idiota, observándolas irse. ―Cariño, esa perra va a destriparte a menos que tengas ovarios ―dijo Red, sonriéndome. ―Buen día, Red. También es agradable verte. ―Su cabeza cayó hacia atrás y se rio tan fuerte que no pude evitar reírme también, sin saber realmente qué era tan gracioso. ―Luke estará aquí dentro de poco. Siéntete como en casa ―dijo ella y luego desapareció por la puerta de la cocina para unirse a las otras. Me volvieron a dejar en la cocina sola. Me serví un vaso de jugo de naranja e intenté recapitular todo lo que había pasado anoche. Aquí estaba yo, en la casa de un completo extraño, siendo burlada por lo que parecía ser una ex. ¿Quién se pensaba que era? Él me invitó a mí a venir aquí. Él durmió conmigo anoche. Era a mí a quién él le había dado su total atención, y que me jodan antes de que alguna perra diga algo para intentar hacerme sentir como la mierda acerca de ello. Quería ver a Luke. Quería que me sujetase como me sujetó anoche. No quería que esto fuera cosa de una noche y lo sabía, pero primero tendría que poner a esa perra en su lugar. Puse mi vaso sobre la mesada y abrí la puerta, preparada para pelear si era necesario cuando levanté la vista a los ojos de Luke. ―¿Ya te estás yendo? ―preguntó, dándome su sonrisa ganadora. Me quitó el aliento. Me quedé sin habla, mirándolo fijamente en sus desteñidos jeans rasgados y su camiseta negra. ¿Cómo había dormido en la cama con este


hombre y no aprovecharme de él? Era el hombre más sexy que había visto. Sus brazos sobresalían de su camiseta y su olor era muy intóxicante. Me balanceé en la esencia de él. ―Estoy bien ―repliqué sin aliento. ―De eso me di cuenta, pero ¿a dónde vas? ―preguntó sonriendo. Respiré profundamente y reuní mi inteligencia. No quería mencionar que mis planes eran poner a la Rubia en su lugar, así que sólo sonreí y dije: ―En realidad estaba yendo a buscarte. ¿Dejé mi bolso en tu camioneta? ―No, debiste dejarlo en el bar. Red lo trajo consigo. Está en la mesa. ¿Tienes hambre? ―Famélica ―repliqué, retrocediendo y dejándolo entrar. ―Tengo que ir al pueblo en unos minutos. ¿Quizá podemos tomar algo para comer? ―Me encantaría eso ―dije un poco demasiado rápido. Él sonrió. ―Sólo tengo que agarrar unas cosas. Te encontraré en la camioneta. ―Se giró, caminando hacia una parte de la casa que todavía tenía que explorar. Volví al baño para recoger mis cosas, deteniéndome lo suficiente para hacer la cama, y volví al garaje. Me había olvidado del equipo de perras, pero me acordé rápidamente cuando entré en lo que parecía ser un círculo de chismes donde yo era el tema de conversación. ―¡Dallas! ―dijo Red, sonriéndome tan brillantemente como siempre―. Siento no haberte presentado antes. Ella es Maddie ―dijo apuntando a la rubia que estaba llegando a odiar―, y Monica y Jennifer. ―Qué agradable conocerlas a todas. Siento que empezáramos con el pie izquierdo. Soy Dallas, la perra princesa que fue cuidada y mimada por Luke anoche ―dije, mirando directamente a Maddie, que lucía como si hubiera sido abofeteada en el rostro. Rompió a reír, y antes de que Maddie tuviera la oportunidad de contraatacar, Luke salió diciendo sus adioses. Perfectamente a tiempo. ―Bueno, damas, como odio abandonar genial compañía, pero debo irme. Siéntanse como en casa. ―Caminó hacia Red, poniendo un pico en sus labios


y dándoles abrazos a las otras. Verlo besar a Red no me hizo nada, pero cuando Maddie envolvió sus brazos en su cintura y enterró su rostro en su cuello, casi pierdo el control. Ella me dio una mirada de “jódete”, pero se aseguró de esconderlo de Luke. Él agarró mi mano después de abrazar a todas para decirles adiós y me llevó a la camioneta. Abriendo la puerta para mí, se aseguró de que estaba dentro y sentada antes de dar la vuelta y entrar, sólo dándome tiempo para mostrarle a Maddie el dedo antes de que él entrase en el alcance visual. Sintiéndome satisfecha, y mucho como una reina del drama de secundaria, sonreí de contenta mientras salimos por el camino de entrada y partimos.


Capítulo 3 Traducido por krispipe Corregido por GiovannaAMV

E

l frente de la casa de Luke parecía ser mucho más grande en el exterior de lo que era en el interior. Era hermosa, hecha de madera lo que le daba un aspecto de cabaña. El patio estaba perfectamente cuidado y pude ver lo que pensaba que era una casa club en la parte de atrás. La entrada era de cemento, pero el camino lo habían limpiado de suciedad y llenado con pinos todo el camino por lo que podía ver. Sólo alrededor de medio acre, donde estaba su casa, era la única área que no estaba cubierta de árboles. ―Este lugar es increíble ―dije, mayormente para mí misma. ―Gracias. Tengo doscientos acres de reclusión solo para mí mismo. También lo construí yo mismo, desde cero. Incluso corté y aclaré la madera con un poco de ayuda de alguna maquinaria pesada ―dijo con un sentido de orgullo en su voz que no podía dejar de admirar. ―Debes estar muy orgulloso. Eso es un gran logro. ―Basta de hablar de mí, dime un poco acerca de ti ―dijo, con esa sonrisa sexy y mirándome como si fuera la primera vez que se daba cuenta de lo que yo estaba llevando. ―Tomé prestado algo de ropa, espero que no te importe ―dije un poco avergonzada. ―Se ve mucho mejor en ti que en mí. ―Finalmente habíamos llegado al final del camino y él tiró por la carretera hacia el norte. ―Así que, ¿dónde estamos exactamente? ―pregunté, evitando una vez el tema sobre mí.


―Al sur de Hattiesburg, justo en la línea del condado de Forrest. ―¿Has vivido aquí toda tu vida? ―pregunté, tratando de dirigir la conversación lejos de mí. Él dejó escapar una risa ligera. ―Sé lo que estás haciendo Dallas y no va a funcionar. Háblame de la mujer que es responsable de esta sonrisa en mi cara ―dijo, señalando ese rostro del que me había encaprichado. ―En realidad no hay mucho que contar ―dije, volviendo a mirar por la ventana. No me gustaba sentirme expuesta. No quería abrirme y acercarme demasiado a este hombre cuando no tenía idea de cuánto tiempo esto, lo que fuera esto, iba a durar. ―No lo creo. Cuéntame, me gustaría conocerte mejor. ―La sinceridad en su voz y esa mirada, instantáneamente me tranquilizó. ―Nací en Atlanta, Georgia, de Herman y Kay Knox. Mi padre era un inversionista de bienes y mi madre tenía una boutique de ropa en el centro. ―Sonreí para mis adentros, recordando cómo de graciosa se veía pavoneándose de un cliente a otro―. Ella siempre me dejaba sentarme en una silla frente al vestidor aplaudiendo a las señoras que salían en un elegante vestido de noche o cóctel. Ella tenía estilo para la moda. Mi padre siempre quería que fuera más lejos. Incluso le ofreció abrir su propia línea exclusiva, pero ella dijo que su felicidad estaba allí, en esa pequeña tienda con la que había soñado desde que era niña. Todavía puedo ver a mi padre caminando allí, loco por ella y besándola como si tuvieran dieciséis otra vez. No creo que un amor como ese exista nunca más ―dije, mis ojos disimulando los recuerdos. El dolor que sentía en mi pecho se agravó. Nunca había cesado. Incluso después de todos estos años, el dolor todavía estaba allí. ―¿Qué pasó con ellos? ―preguntó Luke, rompiendo mis pensamientos. ―Mi madre estaba cerrando tarde una noche. Había un baile de caridad ese fin de semana y la mayor parte de los locales compraron allí, así que había estado muy ocupada toda la tarde. Yo estaba en la ciudad de Panamá con alguna de mis amigas para las vacaciones de primavera, por lo que ella estaba sola. Un grupo de hombres fueron más tarde vistos saliendo de la tienda. Le habían disparado y matado. La policía lo declaró como un robo, pero mi padre sabía mejor.


La mayoría de sus clientes utilizaban una cuenta de crédito y sólo una pequeña cantidad de dinero fue tomada. Después de eso, mi padre pasó semanas tratando de resolver el misterio. Siguió diciendo que fue un trabajo interno. Nunca supe a qué se refería y nunca le pregunté porque él se había distanciado por completo de mí. Seis meses después fue encontrado muerto en su oficina. La autopsia reveló que fue el resultado de una aneurisma cerebral, pero creo que fue un corazón roto. Luke se acercó, tomando mi mano y llevándola a sus labios. No dijo nada; simplemente me cogió la mano y me dejó llorar. Nunca me había abierto a cualquier persona así antes. Supe en ese momento que sentía algo por este hombre. ―Después de eso me fui a Mississippi a vivir con mi abuela en Collins. Dejé todo: mis amigos, mi vida, mis esperanzas y sueños. Tenía diecisiete años y no tenía nada. Mi abuela trató tan fuerte como pudo para criarme, pero con sólo diecinueve años, había perdido demasiado. Por lo tanto, conseguí juntar mi mierda, fui a la universidad, obtuve una licenciatura en negocios, y salí como mi padre invirtiendo en bienes raíces. Eso es todo. Ahora tú sabes más de mí que nadie que haya conocido ―dije, mis lágrimas cesaron y mi rostro impasible volvió intacto. ―Quiero saber todo sobre ti. Tengo un sitio al que ir esta noche. Me encantaría que te unieras a mí ―dijo, mirándome y haciendo derretir mi corazón. ―Me encantaría, pero tienes que alimentarme primero ―dije sonriéndole. Él se rio, cogiendo mi mano y besando mis dedos una vez más. ―Para usted señorita Dallas, cualquier cosa.

*~*~*~*

Nos detuvimos frente a un edificio destartalado junto a la autopista. El exterior estaba pintado de azul con luces de Navidad colgadas de un extremo al otro, aunque era septiembre. Señales de cerveza cubrían el frente, ayudando a ocultar el desgaste de la estructura. Un enorme cartel se extendía a través de la cima dando al lugar el nombre, Donnelley‟s.


―No juzgues la calidad por el exterior. Este lugar tiene el mejor filete de por aquí ―dijo Luke, deteniendo la camioneta en la puerta principal. ―No tengo zapatos ―dije, a pesar que por el aspecto de este lugar no parecían necesarios. Tenía la esperanza de que mi falta de ropa apropiada fuera suficiente para convencerlo de un auto-servicio más que el lugar extravagante al que me había traído también. ―¿De verdad crees que te llevaría de la manera en que te ves en público? Ordené fuera ―dijo guiñándome un ojo y haciéndome sentir que estaba bromeando. Suspiré con alivio, lo cual debió haber sido obvio porque él se rio cuando salió de la camioneta y entró dándome una visión de su genial trasero. Aburrida, subí el volumen de la radio para escuchar que estaba sintonizada en una emisora de country. Curioso, yo lo situaba en un género de rock duro, definitivamente no country. No sólo era country, sino que era country clásico. A menudo lo escuchaba por mí misma. Merle Haggard estaba cantando sobre los buenos tiempos pasados y canté con él palabra por palabra. Mi concierto terminó cuando Luke apareció de repente con una gran bolsa marrón que olía tan bien que se me hizo la boca agua. ―Espero que no te importe, pero ordené para ti lo que siempre ordeno para mí. Te prometo que no estarás decepcionada. No me había dado cuenta de cómo de hambrienta estaba. Tomó una tremenda cantidad de fuerza de voluntad no empezar a comer como una salvaje. ―Bueno, eso huele de maravilla ―dije sonriendo. ―Así qué, ¿dónde vives nena? Pensé que podíamos tomar este picnic en tu casa. A menos que tengas un novio escondido allí ―dijo él sin hacer contacto visual. ―El único hombre en mi vida se llama Neo. Es un labrador negro de siete años que me ama incondicionalmente sin importar qué ―contesté―. Y para responder a tu otra pregunta, vivo en Flemming Plantation. Está fuera de la carretera noventa y ocho. ―¿En serio? ―preguntó, como si yo hubiera perdido la cabeza.


―Sí, lo digo en serio, y no me digas que estoy loca. ―Sabía cómo debía ver esto. Después de la masacre de 1993, donde los cuatros miembros de la familia fueron brutalmente asesinados por el amante secreto de la esposa, la plantación fue puesta en el mercado, pero nunca se vendió. Una pequeña empresa inmobiliaria compró la plantación con la esperanza de venderla por partes. Sólo fueron capaces de vender la superficie que la rodeaba, dejando los diez acres cerrados junto con la casa y el granero, donde la familia fue encontrada muerta, para ser cubiertos y abandonados. Compré la compañía hace unos dos años y desde entonces he restaurado la casa a su antigua gloria. ―No iba a decir que estabas loca. Sólo me sorprende que compres algo con tal trágico significado ―dijo, aun mirándome como si hubiera perdido la cabeza. ―Bueno, creo que es un lugar encantador y cuando compré la compañía, la casa fue un bonus. Cuando fui a verla no pude evitar sentir como si fuera parte de mí. Si te hace sentir mejor me enteré de la tragedia sólo después de que decidí mantener la casa ―dije a la defensiva. ―Lo siento si te he ofendido. Si es una parte de ti estoy seguro de que es increíble ―dijo, sonriendo y derribando mis muros una vez más. ―Realmente me gustaría conseguir mi coche primero, y luego simplemente me puedes seguir allí. ―No necesitas tu coche ―dijo firmemente en un tono que me permitió saber que el tema no era negociable. ―Sí, lo hago ―le contesté. No queriendo pensar que tenía un control completo sobre mí, aunque yo sabía que lo hacía. ―No, no lo haces. Buscaré a alguien que lo lleve a tu casa más tarde. Ya aceptaste estar conmigo esta noche, de todos modos. ―No quiero a alguien que no conozco conduciendo mi coche y viniendo a mi casa ―le dije, consiguiendo más que molestarme un poco con su proposición. ―¿No confías en mí, nena? ―preguntó, dándome una mirada audaz.


―Bueno, la verdad es que ni siquiera te conozco ―le espeté. ¿De dónde había salido eso? ―Pues simplemente tendremos que trabajar en eso, ¿no es así? ―dijo, nunca dejando que sus ojos salieran de la carretera. Por alguna razón, no lo discutí. Yo había accedido a reunirme con él esta noche y la sola idea de no verlo hizo que mi corazón doliera. Por lo tanto, si eso significaba darle a un completo extraño acceso a mi coche y a mi casa, entonces era un riesgo que estaba dispuesta a tomar, porque confiaba en él. Simplemente no quería que él supiera cuánto. Todavía no, de todos modos. Manejamos en silencio el resto del camino. Luke nunca preguntó direcciones. Conocía exactamente a dónde íbamos, lo que no era raro teniendo en cuenta la historia del lugar. Nos acercamos a la puerta y le di el código de seguridad para dejarnos entrar. No queriendo arruinar el resto de nuestra noche, me volví hacia él. ―Siento haberte hablado así. Sólo suelo estar siempre en control. Confío en ti ―admití. ―Está bien nena. Yo también lo siento. Sólo asumo la responsabilidad y el control de todo. Es mi naturaleza. Trataré de ser un poco más flexible en el futuro ―dijo con una sonrisa tierna que hizo que mi pecho se hinchara―. Wow, este lugar parece increíble ―dijo mirando a la propiedad. La mayor parte de la propiedad había sido despejada de árboles, dándote una vista total desde el interior de la puerta. El lado izquierdo se parecía mucho a un campo abierto que iba todo el camino hasta la línea de árboles junto a la propiedad del vecino. La enorme puerta negra de hierro forjado se erguía a lo largo del borde del campo. La hierba era de un color verde exuberante y corta. El lado derecho, donde el camino pavimentado se curvaba alrededor, estaba ajardinado con flores de temporada y arbustos. Un jardín de piedras equipado con una fogata, columpios y una pequeña fuente estaban cerca de la valla. Estaba un poco escondido a la vista por árboles de mirto dándole la sensación de un jardín secreto. La casa se alzaba grande delante de nosotros. El ladrillo rojo estaba ligeramente descolorido y las persianas erosionadas le daban un aspecto antiguo. Nos detuvimos bajo la marquesina abierta en la parte posterior de la


casa y las cejas de Luke se dispararon ante la vista de la vieja camioneta Ford estacionada cerca de nosotros. ―Para trasportar cosas ―dije. Todavía me miró con curiosidad, no del todo convencido―. Semillas, abono, fertilizantes, el perro… ¿Creías que pondría eso en mi coche? ―Simplemente no pareces del tipo de hacer todo eso por tu cuenta ―dijo, casi como una cuestión. Me di cuenta de que estaba tratando de no ofenderme. Me eché a reír. ―¿Sí? Pues no pareces mucho del tipo motero experto tampoco. Ni siquiera estoy convencida de que seas motero. ¿No suelen montar motocicletas? ―Cierto ―respondió, riendo conmigo, pero sin entrar en más detalles. Salimos e inmediatamente fuimos saludados por Neo. ―¡Hey chico grande! ―dije, acariciando su cabeza y permitiéndole saltar sobre mí. Pronto me dejó para ir a olfatear a Luke. Traidor. Recogí mis cosas de la camioneta, excavando las llaves de mi embrague para abrir la puerta. Tan pronto como entré, cerré los ojos y aspiré el aroma de la habitación. Estaba cubierta de pared a pared con libros antiguos. Había sido originalmente una biblioteca cuando compré la casa, no podía cambiarlo. El único mueble era un viejo sofá que estaba en la esquina y te tragaba cuando te sentabas en él. Los cojines mullidos eran de un color bronceado y edredones y cojines caseros estaban apilados por todas partes. ―Paso mucho tiempo aquí ―le dije a Luke cuando hizo su camino dentro. Neo habían conseguido aburrirse de él también y ahora estaba explorando el interior. Estaba segura de que lo encontraría dormido en el sofá por el momento en el que llegara a la sala de estar―. La mayoría de los libros ya estaban aquí cuando me mudé. Añadí un par de cientos más de mi propia colección ―dije, sin poder contener la sonrisa que se formaba en mi cara cada vez que miraba hacia él. ―Puedo ver que esta habitación te hace feliz ―dijo Luke en una voz baja que me hizo dar la vuelta y mirarlo. Antes que supiera lo que estaba pasando estaba en sus brazos. Una de sus manos sostuvo la parte posterior de mi cuello, mientras la otra me levantó la barbilla. Estábamos tan cerca que podía sentir los latidos de su corazón a través de su camiseta. De repente, sus labios


estaban en los míos. Su lengua invadió mi boca, besándome con dureza. Su sabor era abrumador. Su olor era embriagador. Caí inerte en sus brazos permitiendo a mis manos explorar lentamente todo su pecho y sus brazos. Él profundizó el beso, acariciando con su lengua una y otra vez la mía. Hombre, este tipo sabía cómo besar. Mis pezones me traicionaron por el endurecimiento a través de mi camisa y el puro placer que recibí de ellos frotándose contra su pecho me hizo gemir en su boca haciéndolo besarme más duro. Podía sentirlo endurecerse a través de sus jeans gastados y en ese momento todo lo que quería era a él. Él no debe haber querido lo mismo. Se apartó de mi cuerpo, pero todavía sosteniendo mi cara y plantando dulces besos tiernos en mi boca. ―Vamos a comer ―anunció. Inclinándose, agarró la bolsa de la comida y se dirigió hacia la cocina dejándome allí de pie sin aliento. Entré en la cocina para encontrarlo mirando mi colección de copas de champán colocadas encima de los armarios―. ¿Celebrando algo? ―preguntó con un tono en su voz que no pude reconocer. ¿Celos quizá? ―El Año Nuevo. Es una tradición. Cada Víspera de Año Nuevo, pongo el despertador para levantarme justo a tiempo para tomar una copa de champán para recibir el Año Nuevo ―dije, sintiéndome estúpida por compartir el hecho de que era una perdedora que estaba sentada sola en su casa en la Víspera de Año Nuevo. ―Pero hay dos en cada juego de los que tienes ―dijo, de hecho. ―¿Alguna vez has intentado comprar un juego de una? ―le pregunté a la defensiva una vez más. ¿Qué le importaba a él de todos modos? ―Déjame ver si lo entiendo ―dijo colocando la comida en la barra mientras yo cogía algunos platos del armario―. ¿Te has quedado en casa cada año durante los últimos seis años, sola, y bebido champán aproximadamente a la medianoche para recibir el Año Nuevo? ―Correcto ―le contesté hurgando en el refrigerador para tratar de encontrar algo de beber. ―Hmmm, está bien ―respondió secamente.


Decidí cambiar de tema y no pensar sobre su comentario. ¿Qué diablos me pasaba? ¿Desde cuándo quería evitar la confrontación? La idea era molesta, pero la empujé de nuevo lejos, temerosa de que si pensaba demasiado en ella estaría asustada de la conclusión. ―¿Y si comemos y después te llevo a hacer el gran tour? ―dije, impidiéndole seguir con el tema. ―Suena genial ―dijo, tomando asiento en la barra. Agarré los platos, cubiertos y dos botellas de agua y me uní a él. La comida era deliciosa. El bistec cocinado a la perfección y todavía caliente, las patatas eran todos los carbohidratos que deberían de ser. Comimos en silencio, probablemente ambos tratando de averiguar qué demonios estábamos haciendo, y cómo habíamos llegado a donde estábamos ahora. Parecía que no teníamos mucho de lo que hablar. Principalmente porque él sabía todo sobre mí y yo no sabía nada de él. Yo sabía lo que era ser acosada por información que no quieres dar libremente, y no iba a ponerlo en esa posición. Pensé que cuando él quisiera que yo supiera algo sobre él, me lo diría. En este momento estaba contenta con saber que era sexy como el infierno, podía besar mejor que cualquier otro hombre que conociera, y quería pasar otro día conmigo. Lancé una mirada mientras él apuraba el último trago de agua y observé cómo su garganta se movió cuando tragó. Mierda, era incluso sexy cuando comía. De repente no estaba más hambrienta de comida. Todo lo que quería era que él se inclinara sobre mí, justo aquí en la barra, y me follara. ―¿En qué estás pensando? ―preguntó, arruinando mi día de ensueño y llevándome de nuevo al mundo real. ―¿Estás listo para ese tour? ―pregunté, ruborizándome en respuesta. Él me sonrió, mostrando sus dientes perfectos y haciendo mi boca agua. ―Por supuesto.


Capítulo 4 Traducido por Melusanti Corregido por Meellc

A

pesar de que vivía allí y lo veía todos los días, no pude evitar mi emoción cuando agarré su mano y lo llevé a la parte trasera de la casa, empezando por el dormitorio de invitados que alguna vez fue el cuarto de los niños que vivían allí. ―Dejé esta habitación tal y como estaba. No es que sea un santuario o algo así, pero sentí que la familia lo habría apreciado. Perteneció a los niños, Jessie y Katie. De las historias que me han contado, los niños tenían sólo un año de diferencia, eran inseparables. Tenían sólo siente y ocho años cuando murieron. ―La melancolía en mi voz debía de haber sido obvia. ―Bueno, creo que hiciste lo correcto ―dijo Luke, dándole a mi mano un apretón. Me di cuenta en ese momento que no lo dejé ir desde que salimos de la cocina. Nos tomamos un minuto, de pie, en silencio mirando a la habitación. Las dos camas de dosel gemelas estaban separadas por una sola mesa con una lámpara. Una caja de juguetes pintada de azul estaba al lado de un pequeño escritorio y una silla con papel para dibujar y lápices. ―Odio los colores de las paredes ―dije, rompiéndonos a los dos de nuestra ensoñación―. Creo que es demasiado oscuro… tal vez las vuelva a pintar en un azul más claro un día. ―No queriendo amortiguar el estado de ánimo, lo saqué de la habitación y cruzamos el pasillo a mi habitación―. Y esta ―dije abriendo la puerta y bailando en mi habitación―. Es donde sucede la magia. ―Me había llevado meses terminar mi habitación. La casa era vieja, por lo que todas las paredes estaban cubiertas con paneles de color marrón. Saqué todo, reemplazándolo con placas de yeso y la pintura en un profundo color malva. Había puertas corredizas de vidrio que daban a la piscina exterior. La cama era de encargo, California Tamaño Rey, de caoba


madera dura de trineo con una espuma de memoria de cuatro pulgadas que daba la impresión de estar durmiendo en las nubes. No había cuadros en las paredes, porque en los dos años que había vivido aquí, nunca había sido capaz de decidirme sobre que era, exactamente, lo que quería. ―Y el cuarto de baño aquí, tiene la ducha más increíble…. ―Mi voz se apagó. Luke me miraba con una mirada dudosa en su cara―. ¿Qué? ―le pregunté, totalmente confundida. ―¿Magia? ―me preguntó, en esa manera que me hacía sentir como si no hubiera respuesta correcta. ―¿De qué estás hablando? ―pregunté, notando, por primera vez la oscuridad de sus ojos. ―Dijiste que este era el lugar donde sucedía la magia. Pensé que no estabas en una relación. ―dijo, penetrándome con su mirada oscura. ―No lo estoy, Luke. Sólo estaba bromeando. ¿Supongo que era una forma de hablar? ―dije, ni siquiera convenciéndome a mí misma. ― ¿Haces un hábito el traer a extraños a tu casa sólo para ridiculizarlos guiándolos y luego les sugieres que haces que la “Magia” suceda en tu dormitorio donde tú duermes todas las noches? Woah… ¿Qué demonios le había ocurrido? ―No, Luke. No lo quise decir de esa manera. ―Bueno, ¿Sólo qué demonios quisiste decir, Dallas? ―espetó causando sacar mi cabeza hacia atrás como si acabara de ser golpeada―. Mira, ha sido divertido, pero no voy a jugar tu juego. No voy a compartir y no voy a ser burlado por ti y las historias de tus ex amantes, mientras pase tiempo en esta casa abandonada de Dios. —Se levantó, mirándome como si tuviera dos cabezas ¿Qué demonios estaba ocurriendo? Él había dado un giro completo de ciento ochenta grados en menos de un minuto. ―Mira, no sé cuál es tu problema, pero me estás asustando ―admití. En dos pasos, él estuvo en frente de mí, tomando mi rostro y besándome duro. Sucedió tan rápido que ni siquiera tuve tiempo de alejarme de él, no es que yo


quisiera. Le devolví el beso con apenas mucha determinación. Besarlo me hizo perder la cabeza, y esta vez no lo iba a dejar escapar. Agarré su cuello, tirando de él para profundizar aún más el beso. Cuando él se apartó, los dos estábamos respirando pesadamente. Mis labios estaban amoratados y heridos, pero quería más. Agarré su cuello una vez más llevándolo a mi boca. El gemido que escapó de mis labios lo debió llevar al límite porque lo siguiente que supe era que él me había recogido rápidamente en sus brazos y me estaba tirando en la cama. ―¿Te enciendes cuando las personas te asustan, Dallas? ―preguntó, con una mirada en sus ojos como si estuviera listo para matarme. Mis bragas se empaparon al verlo. El peligro me encendía. Me volvía loca, y él se había dado cuenta. ―No ―mentí. ―Yo creo que lo hace. Creo que te gusta cuando me vuelvo celoso y en control. ¿Es eso lo que quieres, Dallas? ¿Control? ―dijo en un tono profundo y rasposo que me hizo soltar un sonido que no reconocí―. Responde a la pregunta, Dallas. ―No, te quiero a ti ―dije en una anhelante y gimiente voz. Sentada en mi culo, apoyándome en los codos, con las rodillas dobladas, Me permití verlo desde los muslos hacia arriba. Me encontré abriendo y cerrando mis piernas constantemente, y temblando desde el pequeño alivio que me dio. ―Quédate quieta ―dijo con severidad, haciéndome tener miedo de respirar. En un rápido movimiento se había quitado la camisa y estaba deshaciendo su cinturón. Mi boca se secó cuando lo vi sin su camiseta. Su cuerpo era increíble y la forma en que sus músculos se abultaban, habría jurado que acababa de pasar por el banco de prensa de Camry, si no hubiera estado conmigo todo el día. Poco a poco, deslizó su cinturón fuera. Por un minuto pensé que iba a pegarme con él, causando que mis piernas, involuntariamente, se juntaran otra vez para encontrar un poco de alivio―. ¿Simplemente no puedes quedarte quieta, no? ―preguntó con su voz oscurecida rasposa de nuevo. ―Lo siento ―respondí, mi voz saliendo demasiado aguda. ―¿Esto te enciende, Dallas? ―preguntó él, sosteniendo el cinturón en su mano izquierda. Tenía miedo de decir algo, así que me quedé mirándolo, cerrando


las piernas juntas una vez más esperando que sea respuesta suficiente―. Levántate ―dijo, con tanta autoridad en su voz que estaba segura de que había una mancha de humedad en donde había estado sentada. Me arrastré fuera de la cama y me puse delante de él. Tiró el cinturón en una silla junto a la cama y con más gracia de la que yo pensaba que era posible, se subió a la cama, cruzó los tobillos y puso sus brazos detrás de su cabeza―. Dado que no puedes estarte quieta, pensé que tal vez pondrías esos movimientos a buen uso. Comencé a arrojar mi ropa y subir encima de él, pero antes de que pudiera, él se acercó y agarró el control de mando a distancia del borde la mesa y encendió en equipo de música Bose en el tocador. ―Baila para mí ―dijo con una pizca de desafío en su voz. La introducción de My Ruca por Sublime llenó la habitación. Sin lugar a dudas, me subí a la cama, agradeciendo en silencio a los dioses por las clases de baile interminables que había tomado en la escuela secundaria y el hecho de que tenía sólo dos prendas de ropa a parte de mis calcetines. Me puse de pie sobre él a horcajadas sobre sus piernas permitiendo que mi cuerpo se moviera en secuencia con el bajo cuando la canción comenzó. Mi cuerpo se balanceaba mientras me giraba de espaldas a él y lentamente sacaba mi camisa sobre mi cabeza, sin perder el ritmo. Dejé caer mi cabello sacudiendo mis suaves rizos de lado a lado. Tiré mí cabello a la parte delantera de mis hombros, apenas cubriendo mis pezones, pero dejando la parte inferior de mis pechos, visible. Me giré hacia él una vez más, usando nada más que los pantalones. Cuando miré hacia abajo pude verlo morderse el labio y mirar mi pecho. La mirada que me dio alimentó mi confianza. Enrollé mis dedos dentro de mis pantalones, colocándolos en mis tobillos haciendo perfecta sincronización con una pausa de la canción. Dejándome caer de rodillas, me agaché y empecé a besar mi camino hasta su pecho, moliendo mi culo al ritmo del bajo. Podía sentir su grosor a través de sus pantalones cada vez que mi coño se deslizaba sobre él. Él levantó mi barbilla, así que lo estaba mirando a los ojos, luego recogió mi cabello a un lado de mi cabeza, revelando por completo mis pechos, y tiró de el para bajar mi boca a la suya. Besándome lentamente, pero con pasión, sus caderas comenzaron a flexionarse, moviéndose al ritmo conmigo. Podía sentir la


humedad del vaquero por mis jugos, haciendo que la tela rugosa, intensificara el contacto. Empecé a moler más fuerte, olvidándome de la canción por completo, sólo en busca de algún tipo de liberación. Él se incorporó rápidamente y me volteó boca arriba. Removiendo los pantalones de alrededor de mis tobillos y mis calcetines, comenzó a besar el interior de mis muslos. Se sentía tan bien mi espalda arqueada de la cama. Se tomó su tiempo besando su camino hasta mi centro húmedo, entonces, cuando estaba segura de que iba a morir, pasó su lengua entre mis labios haciendo pequeños círculos en mi clítoris. Me vine con fuerza, gimiendo y temblando. Había pasado demasiado tiempo desde que un hombre me había dado un orgasmo, y nunca uno así de intenso. Una vez que mi gemido cesó, él besó su camino hasta mi estómago, haciendo pequeños pellizcos con sus dientes, y deteniéndose a chupar mis pezones sensibles antes de invadir mi boca una vez más. Pude probar mis jugos dulces en sus labios haciendo que lo quiera aún más. Miré hacia abajo para darme cuenta de que estaba desnudo acostado encima mío ¿Cuándo se quitó la ropa? Asumiendo que fue durante el pico de mi orgasmo, me decidí a no arruinar el momento preguntando. Luke se sentó sobre sus talones acariciando su enorme polla, que yo sabía que me iba a romper en pedazos. Se veía tan bien en sus rodillas frente a mí, completamente desnudo y masturbándose. Podía sentir mi cuerpo responder. Estaba empapada y mis pezones estaban tan duros que casi dolían. ―Fóllame. Por favor. ―El anhelo que sentía por su polla me hacía decir cosas que nunca había dicho. Le estaba pidiendo a este hombre que me folle, me golpee, me use como esclava ―habría hecho cualquier cosa por tenerlo dentro de mí en ese momento. ―Ponte de rodillas. ―Mi respiración se detuvo en mi garganta al oír su voz profunda y el sentido de orden. No necesitando que lo diga dos veces, me puse en cuatro patas arrastrándome llevándome cara a cara con él. Podía ver las venas abultadas de su cuello y escuchar su respiración entrecortada―. Date la vuelta ―dijo, una vez más con su voz autoritaria. Me di la vuelta sentándome en mis rodillas llevando mi espalda a su estómago. Agarró mi cadera con su mano firmemente, su palma presionando el lado de mi culo. Aspiré el aire entre los dientes, y no de placer, sino de dolor. Me había


olvidado de los moretones y el dolor hasta ese punto. Al parecer, Luke también, y confundió mi consumo de aire por placer en lugar de dolor y apretó más fuerte. ―¡Ah! ¡Ah! ―Lloré, arqueando mi espalda alejándome un poco de él. Su mano inmediatamente me soltó, entonces pude sentir su pulgar frotando sobre la parte superior de mi culo. Dejó escapar un suspiro de exasperación y se dejó caer de espaldas a mi lado, poniendo su brazo sobre su cara. ―¿Qué diablos estoy haciendo? ―preguntó, hablando a toda la habitación caliente, fuera de su voz. ―Sí, ¿Qué demonios estás haciendo? ―pregunté, todavía de rodillas y completamente confundida. ―Esto está mal. No se trata de mí y no eres tú tampoco. No soy mejor que ese lamentable hijo de puta al que golpeé su mierda anoche ―dijo, sin dejar de hablar con el brazo sobre sus ojos y sonando completamente derrotado. ―Bien, estoy confundida. Quiero esto. Rogué por esto ¿Cuál es el problema? ―El problema es que he hecho las cosas mal durante tanto tiempo y contigo, quiero hacer las cosas bien. ―¿Estas jodidamente bromeando? ―Prácticamente grité. Salté de la cama y pisoteé hasta el cuarto de baño―. Aquí estoy, me has visto desnuda dos veces ―dije metiendo la cabeza fuera del baño para asegurarme de que estaba escuchando. Él estaba sentado en la cama con una almohada cubriendo su paquete―. Luego… ―continué mientras caminaba fuertemente alrededor del baño―. Te dejé dormir conmigo, pero sólo después de que me llevaras a un lugar desconocido. Entonces me desperté esta mañana para confrontarme con la perra rubia, te abrí mi corazón y mi alma, trayéndote a mi casa, dándote el código para la puerta, hice un Striptease para ti, ¿Y ni siquiera puedes follarme? ―Estaba jadeando en el momento que giré la ducha y entré―. Y ahora estamos en algún viaje de culpa por el celibato. Déjame adivinar, ¿Quieres esperar a tener veinte citas? Bueno, esto no es “Cuarenta años de mierda virgen” ―le grite en la ducha. De repente la cortina fue abierta arrebatadamente y Luke estaba allí en toda su gloria. ―Eres linda cuando te enojas. En primer lugar… ―dijo, sosteniendo un


dedo arriba para silenciarme, cuando empecé a chasquear en su culo de nuevo―. No me siento culpable de nada. Me gustas mucho y quiero que las cosas sean diferentes con nosotros. En segundo lugar, lo siento por lo de anoche y hoy. Sé que las cosas se están moviendo rápidamente, esa es otra razón por la que quiero frenar un poco. Y en tercer lugar, ese fue el mejor baile erótico que he tenido en mi vida. ¿Alguna vez fuiste stripper? ―Juguetonamente lo golpeé mientras él se reía de mí, mi ira desapreció, reemplazada por una única leve decepción. Él envolvió sus brazos alrededor de mí, besándome tiernamente. ―Bueno, ¿Quieres unirte a mí, por lo menos en la ducha? ―pregunté, poniendo mi labio hacia fuera. ―Nena, no hay nada que me impida entrar aquí contigo ―respondió entrando a la ducha. ―¿Ah, sí? ―Me moví alrededor para cortar el agua caliente, causando que los dos chilláramos y perdiéramos algo de esa tensión sexual que se estaba construyendo entre nosotros una vez más.


Capítulo 5 Traducido Por AriFue Corregido por zipzap744

U

na ducha fría era justamente lo que ambos necesitaban. Nos las arreglamos para mantener nuestra distancia el uno del otro, apenas contactando visualmente. Salí de la ducha, secando rápidamente e hice mi camino dentro del vestidor, cerrando la puerta detrás de mí para darle a Luke algo de privacidad. Mi armario era como entrar en otro cuarto. Era el sueño de toda mujer, cien metros cuadrados de los últimos diseños de moda en todo el mundo. El cuarto era blanco sólido. Los estantes iban desde el suelo hasta el techo. Ambos lados estaban abiertos y cubiertos de todo, desde jeans hasta vestidos de noche. La pared del fondo albergaba más de setenta pares de zapatos, todos fijados en sus propios cubículos. Un gran tocador cubierto de los más finos perfumes y lociones, todo forrado en luces de estudio, estaba puesto en medio de la habitación. Abarrotado de cajones de ropa interior interminable sujetadores, bragas y situado en lados opuestos de la pared de zapatos. Seleccionando un sujetador sin tirantes con bragas que combinaban, un vestido sin tirantes rojo, y luego tomé un par de sandalias doradas para completar mi atuendo. Me vestí en frente del espejo que había encargado a la medida para que encajara perfectamente en la parte posterior de la puerta. Mi cuerpo tonificado tenía un tono dorado en él, como resultado de pasar interminables horas reposando en la piscina. Me senté frente al tocador decidiendo aplicarme algo de mascara negra y brillo labial rojo a mis gruesos labios. La chica que me miraba de vuelta en el espejo parecía más feliz de lo que la había visto en un largo tiempo. Había un brillo sobre mí, y mis grandes ojos avellana se veían llenos de vida. Con una toalla sequé mi cabello, pasando mis dedos a través de él y luego lo apilé en la parte superior de mi cabeza en


un moño desordenado. Estaba segura que estaría seco dentro de una hora. Satisfecha con mi apariencia, salí del armario y busqué a Luke. Lo encontré en la sala de estar, admirando los espejos que cubrían la pared. Ellos estaban enmarcados en madera antigua y hacían parecer el espacio más amplio de lo que realmente era. ―Eran de mi madre ―dije, parada detrás de él, mirando nuestro reflejo en el espejo―. Ella tuvo que mandarlos a hacer de una madera que encontró en un viejo granero. ―Estás preciosa ―Luke dijo, girándose hacia mí y plantando un dulce beso en mis labios―.Pero ese atuendo no va a funcionar. ―Lo miré de vuelta, a solo unos centímetros de su cara, buscando en sus ojos signos de humor esperando que él solo estuviese bromeando―.Hablo en serio. Ve y cámbiate a unos pantalones vaqueros. Vamos a salir en la motocicleta. Mi pandilla de imbéciles podría ponerse un poco excitado al ver tu vestido sobre tú cabeza ―él dijo sonriéndome. El pensamiento de montar en una motocicleta con él envió un escalofrío de excitación a través de mí. Mordí mi labio para intentar y esconder mi sonrisa, y fui recompensada con una sonrisa de él que se extendió todo el camino en su rostro, haciendo que sus ojos se arrugaran en las esquinas. Alcé la mano, plantando un beso en sus labios. ―En seguida regreso ―dije, girándome para irme y prácticamente saltando de vuelta a mi cuarto. Entré en el armario seleccionando un par de vaqueros limpios negros ajustados de diseñador y una camisa larga de corte tres cuartos negra y de corte bajo en la parte delantera, ajustada con un cinturón con diamantes de imitación. Elegí un par de botas negras de tacón que me cubrían las pantorrillas y me dirigí al baño para secarme el pelo. Menos de quince minutos después, entré de nuevo en la sala de estar. Justo cuando Luke salía de la cocina. Él se detuvo en su camino cuando me vio. Me di cuenta que los platos de más temprano habían sido lavados y el bar estaba limpió. Sus ojos vagaron sobre todo mi cuerpo, desde mi cara hasta mis botas. Había decidido dejar que mi cabello suelto y había decido añadir sombra de ojos oscura y delineador negro en mis ojos dándoles un look ahumado.


―Eres tan jodidamente sexy ―dijo Luke, deambulando hacia mí. No podía quitar los ojos de su cara. La barba alrededor de su boca y la barbilla me recordaron como se sentía su cara entre mis piernas. Podía sentir la química sensual formándose entre nosotros una vez más―.¿Por qué ahora, a los 32 años de edad apenas te voy conociendo? ―él preguntó, todavía mirando como si él pudiera comerme, que en el momento sonaba malditamente bastante bueno―.Quiero decir, siento como si te conociera de toda mi vida. Siempre me he sentido como que me faltaba algo en el mundo, corriendo un paso detrás. Pero contigo solo me siento… completo. Escuchando una confesión como esta de él, me hacía pensar que ya había caído enamorada de este hombre que sólo conocía desde hacía menos de veinticuatro horas. Casi lo dije. Casi le dije que lo amaba y ni siquiera sabía su apellido. Mis pensamientos fueron interrumpidos por el repique de su teléfono. ―Necesito atender esto. Consigue tus cosas. Me reuniré contigo en la camioneta. ―Dándome un guiño y dirigiéndose hacia la biblioteca. Agarré mi bolso y vacié el contenido sobre la mesa. Mi teléfono cayó afuera mostrando que no tenía ninguna llamada perdida o mensajes. Me hacía sentir triste saber que la única persona con quien hablaba con regularidad era mi asistente, Lindsey. Ella era la cosa más cercana que tenía a una amiga, a pesar que nunca hablábamos fuera del trabajo. Deslice mi tarjeta de crédito, junto a un poco de dinero en efectivo y mi licencia en el bolsillo trasero de mis vaqueros y puse mi teléfono de nuevo en la mesa. Caminé al cuarto de lavado, asegurándome de que Neo tenía bastante comida y agua, y que la puerta de perros era accesible. ―¡Dallas! ―escuché gritar a Luke. ―Estoy aquí ―grité de vuelta a él, llenando el tazón de Neo con comida. ―Lamento la prisa ¿Pero estas casi lista? ―Luke preguntó, viniendo a tomar la bolsa grande de mi mano. ―Sí, todo listo ―dije, guiándonos fuera del cuarto de lavado y volviendo a la cocina. ―¿No necesitas tu teléfono? ―él preguntó sosteniendo mi teléfono en su mano.


―Nahh. Solo lo utilizo durante la semana de todas maneras ―dije con indiferencia. ―Bueno ¿Qué pasa si alguien llama? ―él preguntó, parecía divertido por mi falta de necesidad de una pieza popular de la tecnología. ―No lo harán.―No pude ocultar la decepción en mi voz cuando me ocupé en la cocina, evitando el contacto visual. ―Dallas ―dijo Luke, caminado detrás de mí y girándome para que lo enfrentara―.No quiero que vayas a ninguna parte sin tu teléfono, nunca. Esto es muy importante ¿Lo entiendes? ―Asentí, todavía manteniendo mis ojos en los suyos―.Voy a poner mi número en tu teléfono y me voy a llamar para tener el tuyo. ―Menos de un minuto después se escuchó su teléfono sonado en su bolsillo―. Listo, ahora puedo hablar contigo en cualquier momento que yo quiera. ―Él me sonrió. La calidez inundo mi cuerpo cuando el levantó su mano para mover el cabello fuera de mi cara. Él se inclinó hacia abajo, besando mi cabeza, entonces agarró mi mano y nos dirigimos afuera. Mientras nos dirigíamos hacia el camino y de vuelta a la casa de Luke, no pude resistir la tentación de preguntarle y para que me dijera algo sobre él, a pesar de que había prometido no entrometerme. Decidí mantener la conversación ligera con la esperanza de que él se abriera por su cuenta, justo como yo. ―¿Has conducido motocicletas desde hace mucho? ―pregunté, volviéndome hacia él para admirar su perfil. ―Desde que tuve la edad suficiente para montarme en una ―respondió sonriendo―. Mi abuelo fue el presidente fundador del Club De Motociclistas Renegados del Diablo. El falleció tan solo dos años después y desde entonces, yo me hice cargo del mazo. ―¿El Mazo? ―pregunté, completamente intrigada. ―La presidencia. Cuando dejó el cargo cerca de los 6 meses antes de morir, votamos que al Vice-presidente se le otorgaría la posición. El VP se rehusó y me nominó. Todos estaban de acuerdo, así que me dieron la presidencia y la oportunidad de continuar el legado de mi abuelo.


―Apuesto de que estaría muy orgulloso de ti ―le dije, sonriendo de modo tranquilizador. ―No sé sobre eso. Los tiempos cambian. Mi Pops6 era bastante de la vieja escuela. No creo que él estaría de acuerdo con algunas decisiones que he tomado ―me dijo con una voz no más que un susurro. ―¿Qué hay de tu mamá y papá? ―le pregunté tratando de cambiar el tema por qué podía decir que él se estaba poniendo incómodo. ―Solo digamos que mi padre no siguió los pasos de mi Pops y no estaba realmente feliz de que yo lo hiciera tampoco ―él dijo, riendo un poco y aligerando la atmósfera―. Mi madre es genial. Una verdadera belleza sureña; es como algunos la llaman. Tú me recuerdas a ella ―él dijo volviéndose para mirarme. Reí. ―¿Estas bromeando cierto? Cariño estoy bastante lejos de ser una belleza sureña. Ellas son encantadoras, elegantes y refinadas y yo no soy nada de eso. ―Mucha gente podría pensar que por mi apariencia exterior e incluso puede convencer a algunos, sobre todo a mis clientes, de que yo era una verdadera dama. No lo era. Me habían roto y herido y tenía un pasado que haría que algunos de los peores tipos de personas parecieran santos. ―Creo que eres todas esas cosas ―dijo Luke, sin rastros de humor en su cara. Solo le sonreí en respuesta. Era difícil discutir con él cuando estaba siendo tan sincero, y honestamente no quería que conociera a la yo real. Deseaba que él creyera que era todas las cosas que él pensaba que yo era. ―Entonces, dime acerca de esta noche ―dije, el mismo escalofrió que tenía antes regreso cuando pensé en estar en su motocicleta. ―Nuestro club está organizando un benéfico para un chico de la zona que tiene cáncer cerebral. Vamos a ir algunos bares por la ciudad recogiendo las donaciones que fueron tomadas para él y entonces vamos a ir a su casa. ―Vaya… eso es bastante caritativo de tu parte ―dije, impresionada por lo que acababa de decirme. No esperaba para nada esa respuesta. Tenía un estereotipo de él, creyendo que intimidaba a las personas por la ciudad mientras entregaba drogas ilegales en la parte posterior de un almacén. 6

Adjetivo cariñoso que usa Luke para referirse a su abuelo.


―Intento hacer mi parte. ―Fue todo lo que él dijo. La expresión de su cara parecía de culpabilidad. Me preguntaba si su demostración de caridad era solo un despliegue, mientras él hacia las cosas de las que lo había acusado silenciosamente. ―Probablemente debería hacerte saber que tendré que atender algunos negocios menores mientras este allí, por lo que voy a tener que dejarte con las chicas. Lo sabía. ―¿Esta eso bien? ―preguntó nerviosamente. Esto definitivamente no estaba bien. Me gustaría mucho más estar en la comodidad de mi propia casa, escondiéndome en mi gran cama y lejos del escrutinio y la insensibilidad, estaba segura, que a soportar pasar el rato con las perras de pacotilla que él consideraba amigas. ―Está bien ―respondí lacónicamente. No iba a darles a esas perras la satisfacción de no temerme allí. Lo manejaría, de una manera u otra. Además, Red estaría allí y ella no era tan mala. ―Te prometo que te lo compensare ―respondió aliviado―. Ellas realmente no son tan malas una vez que las conoces. No le respondí, solo lo miré con mi cara completamente imperturbable, pero por dentro estaba ardiendo con rabia. Escuchando que tendría que estar alrededor de esas mujeres esta noche, automáticamente me puse en modo perra. Tenían la ventaja de jugar en casa, pero yo tenía la dulce satisfacción del conocimiento de que tenía a Luke. Por eso mismo valía la pena luchar. ―Carmical ―dijo de repente. ―¿Perdón? ―pregunté confundida. ―Mi apellido es Carmical, Lucas Lorn Carmical. Algunas personas se referirán a mí esta noche como LLC y no quiero que estés en blanco cuando lo escuches. Maddie tratará de usar cualquier cosa que ella pueda para hacerte sentir poco importante. Por favor, no pienses mucho en lo que ella dice, ella solo está celosa.


―Piensas bastante alto de ti ―dije, en realidad no teniendo la intención de que sonara tan humillante como lo hizo. Él rio. ―No cariño, no soy yo lo que ella está buscando. Es esto ―dijo apuntando el chaleco de cuero tendido en el asiento entre nosotros―.Se trata de un viaje de poder para ella. Ella piensa que si no puede ser la Ol‟ Lady7 del Presidente, nadie debería serlo. ―¿Ol‟ Lady? ―pregunté, confundida una vez más. ―Llegaremos a eso, solo recuerda, esta noche tú estás conmigo y nadie más. No quiero que te unas con ningún otro hombre. ¿Entendido? ―La seriedad de su tono me hizo sentir intranquila, pero rápidamente se desvaneció cuando él agrego―.No puedo tolerar el pensamiento de que las manos o los ojos de nadie más estén sobre ti. Entendí, celos. Quería decirle que era lo mismo para él, pero mi teléfono sonó interrumpiéndonos. Estaba sorprendida de que alguien me estuviera llamando en un domingo. Nadie nunca me llamaba. Saqué el teléfono de mi bolsillo, viendo el nombre de mi asistente Lindsey desplegado en la pantalla. ―¿Si? ―respondí, un poco agravada ya que ella había llamado arruinando mi conversación. ―¡Hola, Dallas! Lamento molestarte, pero mi madre vendrá a la ciudad mañana y me estaba preguntando si podría llegar un poco tarde, así podría recogerla en el aeropuerto ―ella divagaba, hablando rápido, probablemente con la esperanza de que yo dijera que Sí, si ella lo decía rápidamente. ¿Por qué las personas hacían eso? ―¿A qué hora vas a estar? ―pregunté, molestándome de que ella llamara con tan poco tiempo, cuando sabía que teníamos un cierre mañana. ―Para mediodía ―respondió, ya sonando derrotada. Bien. Ella estaba haciendo mi trabajo un poco más fácil.

7

Ol’ Lady: Nombre que se le da a la novia o mujer oficial de un miembro del Club. También se le puede traducir como “dama”. La Ol‟Lady del Presidente es el rango más alto que ostenta una mujer en el grupo. Casi tan alto como el del Presidente.


―Eso es ridículo Lindsey. Solo envía un auto por ella, tenemos un trato que cerrar en la mañana. El cliente estará allí a las nueve. ―En realidad, la señora Holifield llamó hoy para volver a programar a las doce. Cuan conveniente. ―Bueno, hazlo pero será mejor que regreses para las doce. No quiero tener que lidiar con esa perra por mi propia cuenta. ―D-de acuerdo, lo hare, gracias ―ella tartamudeó. Ni siquiera le dije adiós. Solo colgué el teléfono. Tanto para disfrutar de mí mañana. Iba tener que estar más temprano en mi oficina mañana solo porque ella no tenía claras sus prioridades. ―¿De qué se trataba eso? ―Luke preguntó, trayéndome de mis pensamientos. ―Mi asistente, ella quería la mañana libre ―le respondí aburridamente. ―Por lo que pude escuchar, sonaba como que no querías dársela. ¿Ella llama a menudo? ―preguntó interesado. Lo pensé por un minuto. En los dos años que ella ha trabajado para mí, ella nunca ha preguntado por un día libre. Nada además de sus dos semanas de vacaciones y navidad después de todo. ―No, es sumamente inusual en ella. Supongo que ella comenzara ahora que le di un centímetro, estoy segura de que tomara una milla. ―Eso no es justo, Dallas. Estoy seguro de que tiene una buena razón para tomarse el día, para llamarte en domingo y preguntarte. ¿Por qué eres tan dura con ella? ―él preguntó, haciéndome sentir como mierda. ―No soy dura con ella ―le respondí, subiendo mis defensas―. Le pago bastante bien para que haga su trabajo. Soy más que justa y nunca le he dicho que haga algo que yo misma no he hecho antes. ¿Cuál es la gran cosa de recoger a alguien en el aeropuerto de todas maneras? ―pregunté, sobre todo a mí misma. Dándome cuenta de cuan poco sabía sobre Lindsey. Ni siquiera sabía que su madre vivía fuera de la ciudad. ―Dale un respiro. Estoy seguro de que lo merece. Todo el mundo lo hace de vez en cuando ―Luke dijo, haciéndome sentir incluso más culpable.


―¿Te importaría parar en alguna parte? Estoy en una necesidad desesperante de cafeína ―dije, cambiando el tema completamente. ―Ningún problema ―dijo, volviéndose a una estación de servicio justo al lado de la carretera. ―¿Necesitas algo? ―pregunté, abriendo mi puerta para salir. ―No, estoy bien ―me respondió con una maliciosa sonrisa. ¿Qué era eso? Caminé dentro, echando un vistazo por los artículos que no necesitaba. Seleccioné una barra de dulce y una soda e hice mi camino al cajero. Miré hacia afuera para ver a Luke mirando hacia abajo a lo que asumí que era su teléfono. Era tan increíblemente magnífico, incluso desde la distancia. ―Gracias ―dijo el cajero dándome el cambio. Le sonreí en respuesta y volví a la camioneta. ―Lindsey te envió un mensaje ―Luke dijo tan pronto como me senté en la camioneta. ―Le responderé luego ―contesté con ninguna intención en absoluto de hacerlo. ―Ya lo hice ―Luke dijo, volviendo de nuevo a la carretera. Giré mi cabeza hacia él. ―¿Qué tú hiciste qué? ―pregunté, tratando de mantener la calma pero fallando. ―Le respondí el mensaje. Le dije que solo tomara todo el día libre mañana. ―¿Por qué harías algo así? ―le pregunté calmadamente, muy calmadamente. ―Porque nos estamos haciendo mejores personas el uno al otro, Dallas. Quiero ser una mejor persona cuando estoy contigo y te lo puedo decir a ti también. Quiero que actúes alrededor de ella de la misma manera que actúas a mí alrededor. Apuesto que ella nunca ha visto a la juguetona y divertida Dallas que yo conozco ―dijo, haciendo contacto visual conmigo tanto como era posible sin salirse de la carretera. Él me tenía. Este sexy hombre sabía que él podía hacer o decir nada sin que me mantuviera molesta con él, y sin saberlo él había usado este nuevo


conocimiento para beneficiar a alguien que no fuera él mismo. Quería estar molesta, pero no podía. Él tenía razón, y por mucho que odiara decir que nadie más que yo tenía razón, no podía dejar de sonreír. Él me había ganado con su atractivo y su encanto y ahora estaba haciéndome sentir mejor acerca de ayudar a alguien a pesar de que yo no había hecho nada. ―De nada ―Luke dijo, agarrando mi mano y empujándome a través del asiento junto a él. Me acomodé a su lado y dejé salir un suspiro contenido―.A veces, nosotros los afortunados tendemos a pasar por alto a los que no lo son. Te prometo que haciendo esto tú te beneficiaras más de lo que alguna vez pensaste que era posible. Confía en mí, lo sé por experiencia ―dijo, deslizando su mano alrededor de mi cintura poniéndome más cerca y besando mi cabeza. ―¿Así que, una vez fuiste una dura perra egoísta también? ―pregunté, toda la lucha fuera de mí. Él hecho su cabeza atrás y se echó a reír. ―Supongo que podrías decirlo así. Saqué mi propia miseria en los demás. Nunca termina bien. Miré hacia abajo a mi teléfono, leyendo el mensaje de “Gracias” de Lindsey. No estaba realmente feliz por lo que había pasado, pero sabía en mi frio corazón era lo correcto a hacer y sólo por reconocerlo fue un gran logro para alguien como yo. Abrí mi barra de dulce y le di un gran mordisco, dejando que el chocolate aliviara mis preocupaciones y seguido con un gran trago de soda. Continúe en mis propios pensamientos egoístas, ignorando por completo el mundo, consumiendo toda la cosa en solo cuatro mordiscos. ―Me gusta el chocolate también. ―dijo interrumpiendo mis pensamientos. ―Lo siento, ¿Querías un poco? ―dije inocentemente, mirando hacia él con pura satisfacción en mi cara. ―Supongo que no. ―Luke dijo, viéndose herido. Me pase la lengua por los labios gimiendo para mí misma. ―Mmmmm estaba tan delicioso ―dije, cerrando mis ojos y dramatizando el momento. ―Pagarás por eso. ―Luke dijo dándome su oscura mirada de dormitorio.


―Lo estoy deseando LLC.


Capítulo 6 Traducido Por AriFue Corregido por Karlix

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os detuvimos en la entrada de Luke alrededor de las dos y media. Me fijé que todo el mundo parecía haberse ido y que éramos solo nosotros dos. Luke agarro mi mano y me condujo a través de la casa a un cuarto que no había visto antes. El cuarto entero estaba cubierto de ladrillo y el suelo era de hormigón. Las paredes estaban decoradas con imágenes en blanco y negro de motocicletas. El techo estaba pintado con la bandera Americana y había puertas francesas que daban al exterior. El único objeto que me cortó el aliento fue la enorme motocicleta que estaba estacionada en el medio del cuarto. Nunca había visto una tan hermosa. Era negra sólida y cubierta en cromo. El tanque de la gasolina tenía flamas naranjas perfiladas en blanco que recorrían todo el camino hasta el asiento de cuero. Las alforjas eran de plástico duro y tenía una barra cromada que recorría todo el camino a su alrededor. Rey del camino estaba inscrito en el guardabarros delantero. ―¿Te gusta? ―Luke preguntó, mirándome con una gran sonrisa en su rostro. ―Me encanta ―le respondí entusiasmadamente. Yo misma estaba sorprendida por tener tan fuertes sentimientos hacia una motocicleta. Nunca me había dado cuenta de una antes, pero de nuevo nunca había caído por un motorizado tampoco. ―Espera a que la montes ―Luke dijo sonriendo de nuevo. Podía decir que esto era algo que él amaba. Toda su actitud parecía cambiar en presencia de esta hermosa máquina―. Aquí ―Luke dijo, pasándome un casco que parecía hecho a la medida solo para mí―. Los odio. Pero es la Ley. En silencio le di gracias al gran estado de Mississippi por hacer cumplir esa ley y me puse mi casco cuando Luke empujó la moto por la puerta.


―Esa tapa nunca se vio tan bien. ―Agarrando su propio casco de la gran caja de herramienta de cromo que acababa de notar que estaba allí. ―¿Tapa? ―pregunté completamente confusa. Palmeó mi casco con un guiño. Iba a tener que adquirir un libro de jerga de motocicletas para tontos en un futuro próximo. ―¿Lista? ―él pregunto, tomado mi mano y guiándome fuera de la puerta. ―Como nunca lo estaré ―respondí nerviosamente. Mi respiración comenzó a acelerase y me di cuenta de que realmente no había pensado en todo esto demontar una motocicleta. ―Hey ―Luke dijo envolviendo sus brazos alrededor de mi cintura―. Te va a encantar. No estés nerviosa. No voy a dejar que nada pase. ―Él agarro mi barbilla, levantando mi cara a la suya y se inclinó hacia abajo, dándome un beso que borro cada duda que tenía. Él subió, arranco la motocicleta, causando vibraciones que se trasmitieron a través del concreto y todo el camino hacia mi cuerpo. Un estridente de la emoción se apoderó de mí cuando pise la estribera, levante una pierna por encima y me senté en el asiento trasero. Era mucho más cómodo de lo que creí posible y el respaldo me dio un poco más de seguridad mientras me acomodaba y colocaba las manos sobre los hombros de Luke, no realmente segura de donde ponerlas. ―No tienes que sostenerte tan fuerte, nena, no vas a ninguna parte ―Luke gritó, volviéndose hacia mí riéndose. Me di cuenta que mis nudillos estaban blancos por agarrarlo tan fuerte e inmediatamente lo deje ir. ―Solo muévete con la moto, se volverá natural. ―Tomé una respiración profunda, tratando de relajarme. Las vibraciones eran tan intensas que casi podía sentír las sensaciones a través de mis pantalones. Luke empujó la motocicleta al sucio camino. La motocicleta se inclinó repentinamente a la izquierda y luego a la derecha,y mi respuesta automática fue echarme a un lado, pero note que eso fue antes de que pudiera reaccionar y que mi cuerpo no se había movido un centímetro. Sabía que estaba tratando de ayudarme a conseguir la sensación de ello. Pero no iba a mentir, estaba cagada de miedo.


Para el momento en que llegamos a la autopista. Tenía miedo de que no pudiera lograrlo. Luke debía sentir mi inquietud, porque él no fue hacia la autopista. En su lugar, sacó la motocicleta por encima y se bajó. Él vino a mi lado, abriendo la alforja y saco un iPod con auriculares. ―Aquí, esto te calmara un poco ―él dijo, seleccionado una lista de reproducción y dándome los auriculares. Me los puse y me sorprendí al escuchar Coal War a todo volumen por los pequeños altavoces. Una vez más, me beso dulcemente dándome un guiño, luego subiendo de nuevo y sacándonos a la autopista. Cerré mis ojos, sonriendo para mí misma y dejando que la letra me llevara lejos. Cuando los abrí, me sentí como una persona nueva. El viento soplaba a través de mi cabello y la música en mis oídos me hacía sentir tan libre. El aire era cálido y acogedor. Levanté la mano dejando que el viento pasara a través de mis dedos. Me sentía como si pudiera montar por siempre. El iPod continuó con la siguiente canción, la cual justo pasó a ser una de mis favoritos. Escuchar la canción me trajo recuerdos de una de mis mejores amigas de la infancia, Kandice. Justo como tantos otros, la vida la había sacado de mi camino muy rápido. Kandice amaba la música. Era un espíritu libre y le envidiaba su capacidad de ser tan despreocupada. Una Hippie de corazón, ella era capaz de citar cualquier canción, desde Los Beatles hasta LynyrdSkynyrd. Reí a través de mis lágrimas al recordarnos en nuestro viaje a Dallas, Texas, cantando a todo pulmón. Repetimos las canciones una y otra vez hasta que nos sabíamos cada palabra. Escuchar a los Black Crowes cantar "Josephine" me cambió en ese momento. La vida me había dado una mano de mierda, pero yo tenía un as en la manga. Él era mi salvación y en este momento, por fin me había dado cuenta. Envolví mis brazos alrededor de Luke. Inclinándome hacia adelante puse mi barbilla en su hombro y le susurre al oído: ―Gracias. ―Sabía que no había manera posible de que él supiera de lo que estaba hablando. Tal vez pensaría que era por el iPod, o el paseo, o la llamada de atención que me dio cuando le envió un mensaje a mi asistente Lindsey, pero él respondió cuando llevo hacia atrás su mano,pasándola por mi muslo y la posó en mi rodilla, donde la


mantuvo mientras yo apoyaba la cabeza en su hombro hasta que llegamos a la ciudad. Nuestra primera parada fue en la 59 Hangout, que era una viaja carrera hacia abajo del bar de la carretera cincuenta y nueve. A los lados izquierdo y derecho del edificio de bloque blanco estaban viejos autos chatarra que tenían hierva creciendo a su alrededor. Una cerca de madera separaba el edificio de dos remolques que se encontraban cubiertos de enredaderas y arbustos. La gran puerta verde que llevaba dentro del edificio era la única señal de color. Nos detuvimos al lado de unas cincuenta motocicletas, aparcando hacia el frente. Antes de que Luke incluso tuviese tiempo de bajarse de la motocicleta, fuimos rodeados por personas. Reconocí algunos de los rostros de los hombres que habían estrechado la mano de Luke en el bar la otra noche. La mayoría de ellos le dio a Luke un gran abrazo, palmadas en la espalda, y parecían genuinamente contentos de verlo. Me di cuenta de que ninguno de ellos hizo ningún intento de hablar conmigo hasta que Luke me presentó. ―Esta es Dallas. Dallas ellos son mis hermanos, Tiny, War y Regg ―él dijo haciendo un movimiento con la mano en su dirección. Me saque el casco, haciendo mi mejor esfuerzo para alisar mi cabello y estrechar cada una de sus manos. Tiny era un hombre grande, cada parte de 6,5 pulgadas con largo cabello fibroso y ojos amables. Note que los parches en su chaleco eran similares a los que llevaba Luke. War era un hombre de baja estatura con una mirada sin tonterías en su cara que me hizo pensar que su mordida era tan mala como su ladrido. Él me puso nerviosa, lo que hizo que rápidamente lanzara mi mirada a Regg. ―Hola preciosa. ―Regg dijo sonriéndome y entonces me jalo a un gran abrazo. Tenía un rostro infantil con grandes ojos marrones. Su cabello era de un rubio muy claro, y su barba era lo único que lo hacía lucir un día mayor de los quince años. Él era más bajo que Luke pero no por mucho y su tamaño fornido me recordó a un gran viejo oso de peluche. Le regrese su abrazo y no siendo capaz de evitarlo le di un beso en la roja mejilla. ―¡Demonios chica, vas hacer que te lleve a casa conmigo! ―Regg respondió riendo. Me gusto de inmediato. El parecía tan lleno de amor y vida.


―Red te dará una paliza muchacho. ―Tiny dijo juguetonamente golpeándole el brazo. ―Bien, está bien, es suficiente ―dijo Luke separándonos y envolviendo su brazo alrededor de mi cintura reclamando su territorio. ―¿Red está adentro? ―Luke pregunto, mirando a Regg. ―Sí, esa perra loca está allí. Está dando un infierno a un Prospect8 en el bar ―él respondió sacudiendo la cabeza. —Eso imagine. Vamos, nena. ―Luke me dirigió hacia la puerta, deteniéndose varias veces para estrechar manos y abrazar personas, pero nunca presentándome. Me preguntaba por qué, pero solo pasándolo por que él estaba apurado, yo solo estaba allí y sonreía, además ellos nunca reconocieron mi presencia. Cuando entramos, tomo un momento para que mis ojos se ajustaran. El bar era tan oscuro que incluso no podía distinguir la cara de Luke parado a mi lado. Nunca desacelerando, Luke me saco de la entrada y al bar donde pidió dos cervezas. Mire alrededor, mis ojos comenzando a ajustarse, y note que había una línea de hombres, todos usando chalecos de cuero, que estaban haciendo cola para saludar a Luke. Una vez más, ellos nunca miraron en mi camino y Luke nunca se molestó en presentarme. No pude evitar el sentimiento de insignificancia que pasó por encima de mí. Estaba acostumbrada a ser el centro de atención a donde quiera que fuera. En presencia de Luke pareciera como si ni siquiera existiera. Le di la espalda a Luke y mire alrededor del bar. Había un escenario en la esquina izquierda de la barra para establecer una banda. El piso entero era losa de cemento, a excepción de la pista de baile improvisada que estaba cubierta de un linóleo con diseño de madera. Espejos desde el piso hasta el techo cubrían la parte posterior de la pista de baile. Las luces de Navidad eran la principal fuente de iluminación y estaban colgadas por todo el bar. Mesas y sillas que no eran iguales estaban esparcidas por todo el bar y todas estaban ocupadas.

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Es el nombre o apodo que reciben todas las personas que están optando por entrar en el club de los Renegados del Diablo. Están a prueba durante un año entero mientras pasan pruebas y deciden si es lo que quieren o no. Reciben una chaqueta de cuero con las letras “Prospect” y su nombre propio, grabadas en ella.


―Hola, tú. ―Mire a través del bar para ver a Red venir hacia mí. Ella estaba vestida con vaqueros negros apretados y una camiseta blanca con una bandana naranja envuelta alrededor de su cabeza. Un chaleco de cuero negro lleno de parches y botas negras completaba el atuendo. Ella lucia absolutamente hermosa. Su sonrisa era amplia, haciendo que sus ojos brillaran y no pude evitar sonreír también. ―¡No tenía idea de que ibas a venir! ―ella dijo, caminando hacia arriba y envolviendo sus brazos a mí alrededor. Le regrese el abrazo entusiasmadamente, sintiéndome mejor por solo ver su cara. ―Aquí estoy ―dije sonriendo. ―Bueno, ven y deja que te consiga una cerveza ―Red dijo, agarrando mi brazo y guiándome al otro lado del bar. Desde el ángulo que estábamos ahora, podía ver a Luke como una maldita celebridad ―dar la mano, abrazar cuellos y besando mujeres en la mejilla―, trataba que no me molestara, pero solo no podía evitarlo. ¿Por qué estaba actuando como si yo ni siquiera estuviera allí? ―Dos Miller, Cas ―Red le dijo a la caliente barman, quien lucía como si perteneciera a una revista de moda y no detrás de este bar viejo y polvoriento. Me preguntaba por qué alguien que se veía como ella querría trabajar en un lugar como este. Entonces me di cuenta de los botes de propina desbordados y lo supe. Ella probablemente hacia más dinero en una semana aquí que si estuviera trabajando todo un mes en alguna tienda de ropa. ―Gracias ―dije cuando ella me paso la cerveza. ―No hay problema ―Ella respondió con un guiño. ―Lo siento Cas, está tomada ―Red dijo, envolviendo su brazo posesivamente alrededor de mi cintura. Cas simplemente se encogió levemente de hombros y se volvió para ayudar a las demandas de otro cliente. ―Le gustas. Esto significa que cuando los chicos empiecen a traer el whisky y dárselo, ella va a venir a buscarte. Puedes darme las gracias después ―Red dijo, sacando un taburete y haciéndome señas para que tomara asiento. Nos sentamos de cara a Luke desde el otro lado de la barra. Levante la cerveza como un brindis a Red y chocamos las botella.


―Entonces, ¿Te estas preguntando como lo hace? ―Red preguntó. Nunca permitiendo que su mirada dejara a Luke. ―¿Hacer qué? ¿Pretender que no existo? ―solté. Red rio. ―Cariño deberías sentirte muy especial. Eres la envidia de cada chica de aquí. Luke no ha traído a una mujer desde hace algún tiempo. Para tu pequeño culo bonito incluso tener la oportunidad de honrar el asiento trasero para zorras es más de lo que han conseguido la mayoría de las mujeres que han conocido a Luke durante años. ―Entonces, ¿Porque no me presenta? ―pregunté, sonando bastante como un niño caprichoso. Red se volvió para enfrentarme. ―¿Qué diablos es lo que quieres exactamente, hmmm? ¿Para que él te de toda su atención en todo momento? ¿Para que él le dé la espalda a todo por lo que ha trabajado tan duro para solo asegurarte de que te sientas apreciada y cómoda? ¿Quieres saber por qué él no te ha presentado? Por qué tú no eres nada. Este es un mundo CDC9 que estás viviendo en la miel y cuánto antes lo descubras será mejor para ti. Deja de ser tan jodidamente egoísta por una vez en tu vida y conoce tu lugar. Estaba sorprendida por el estallido. Ella no lo había dicho con algún tipo de animosidad, sólo importaban los hechos. ―¿CDC? ―pregunté, otra referencia de motociclistas que nunca había escuchado. —Coños No Cuentan. No es despectivo o degradante, es lo que es. Mira esto es un mundo de hombres. Solo estamos aquí de adorno y apoyo moral. Siempre vendrás de segunda. Es un poco difícil de manejar al principio, especialmente para alguien como tú que está acostumbrada a conseguir todo lo que quiere. Sin embargo, tiene una manera de crecer en ti ―ella dijo, sacando un cigarrillo y encendiéndolo.

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En ingles CDC proviene de las siglas de “CuntsDon‟tCount” que en español significaría “Coños No Cuentan”


―¿Por qué querrías rodearte con personas quienes te consideran un don nadie? ―pregunté, verdaderamente intrigada por lo que había compartido conmigo. ―¿Ves a ese hombre de allí? ―ella preguntó, señalando a Regg―. Él es la razón por la que hago esto. Lo amo a él y a esta familia. Soy apreciada, amada y respetada. Mientras sepa mi lugar y me mantenga fuera del club del negocio, yo siempre seré bienvenida y tendré una familia aquí. ―De acuerdo, estoy confundida. ¿Si no te importa porque estás aquí? ―Nunca dije que no me importara. Deja de tratar de verlo como algo malo. No hay un hombre aquí que haría algo que te faltara el respeto. Puedes pasar un buen rato, ser protegida, y genuinamente amada por todos aquí. Pero, estos hombres no están aquí para verte. Ellos están aquí por Luke, porque él les dijo que vinieran. Él no te presenta por que no eres de importancia en este momento. Si tuvieras un título estarían colgados alrededor de tu cuello, a menos que tú y Luke se hayan hecho oficial en las últimas veinticuatro horas. Aunque cuando te vuelvas oficial, es probable que, incluso entonces, no rodaran la alfombra roja para ti. Cuando tú camines por esa puerta con él, todo el mundo en el cuarto sabrá quién eres y que eres propiedad del Presidente LLC de Los Renegados del Diablo. Me senté en el taburete con la boca ligeramente abierta, tratando de abarcar todo lo que ella me acababa de decir. ¿Esta era la vida que quería? ¿Realmente quería jugar un papel secundario en un grupo de grasientos motociclistas? ¿Qué diablos estaba mal conmigo? La vida que deseaba. Infiernos, a penas conocía al hombre. Tenía tantas preguntas más que quería hacer pero la banda estaba tomando el escenario y la atención de Red se volvió rápidamente a ellos. De repente no quería nada más que irme de este lugar. No pertenecía aquí y lo sabía. Era evidente que Luke no me quería aquí de cualquier modo; si lo hiciera estaría aquí a mi lado. ¿Lo estaría? Mire a través de bar para verlo charlando con una rubia. A juzgar por su expresión facial y sexy sonrisa en su rostro, sabía que estaba coqueteando. Lo mire mientras él ponía su brazo alrededor de sus hombros y susurrando algo en su oído, haciéndola tirar la cabeza hacia atrás en una carcajada. Naturalmente, siendo la mujer que soy, asumí que cualquiera que fuese la broma que estaba pasando fue en mi nombre. Mis sospechas fueron


confirmadas cuando nuestros ojos se encontraron y ella me guiño. Lo que probablemente debería considerarse como un gesto amigable, pero conocía esa cara. Ella estaba haciéndome saber que ella estaba parada en mi territorio y estaba disfrutando cada minuto de él. ―¡Hey! ―Red dijo, mirándome con recelo―. Detente. ―¿Detener qué? ―pregunté, confundida por su demanda. ―Estas buscando una razón para estar celosa. Esa es su hermana. ―Todo mi cuerpo pareció hundirse con alivio. Su hermana, su jodida hermana y yo estaba a dos segundos de hacer una escena. ―Oh ―era lo único que podía manejar para decir. Había asumido que Luke era hijo único. Ahora viéndolo a los dos, no sécómo no lo había visto antes. Había precido entre sí. ―Bueno, no técnicamente ―Red dijo a mi lado. Mi cabeza se giró en su dirección y dirigí mis ojos fuera de los hermanos para mirarla. ―¿Qué? ¿Ellos no son hermano y hermana? ―pregunté completamente confundida. ¿Cuántas cervezas había tomado Red desde que había estado aquí? ―Ok, esa es la Ol‟ Lady de Creek. Creek es el Hermano de montar de Luke, entonces eso la hace la hermana pequeña de Luke ―Red dijo luciendo como si estuviera tratando de escoger sus palabras cuidadosamente para así no confundirlas. ―Demonios Red, solo di a qué diablos te refieres. No conozco la jerga motociclista. ¿Esa es su jodida hermana o no? ―dije un poco demasiado duro. ―Hey, relájate, hombre. Ha pasado un tiempo desde que tuve esta conversación con alguien fuera de esta vida. ―Solo la mire expectante. Me di cuenta de que las bebidas obviamente la habían alcanzado. Parecía un tanto espaciada. ―Ellos no son parientes de sangre si eso es lo que preguntas ―ella dijo sonriendo, obviamente, disfrutando de mi irritación. ―Joder ―dije, agarrando mi cerveza―. Voy afuera. ―Iba a levantarme cuando alguien tocó mi hombro.


―¿Dallas? ―dijo una voz junto a mí. Me volví para ver a mi primer amor mirándome. ―¿Sam? ―Sam Ervin. El mariscal de campo de toda América convirtiéndose en niño surfista estaba sonriéndome. Sus grandes ojos verdes estaban arrugados en las esquinas por su gran sonrisa llena. Había amado a Sam desde el décimo grado, a pesar de que los sentimientos nunca fueron mutuos. En parte porque no sabía que yo estaba enamorada de él. Cuando me mude de Collins desde Atlanta, él fue la primera persona que me hablo en clases. A lo largo de nuestra secundaria y último año de la escuela secundaria, me las arreglé para mantener el secreto oculto. Mi miedo al rechazo fue mayor que la oportunidad de la verdad. Mirándolo ahora, no sentía nada. Deje de tener sentimientos por él hace mucho tiempo, pero seguro era agradable ver una cara familiar, y era una agradable que ver. ―¿Qué haces aquí? ―él me preguntó. Dejando que sus ojos viajaran por mi cuerpo, yo había madurado mucho desde el doceavo grado, y él estaba tomando nota. Sam había madurado mucho también. Su rubio cabello ondulado seguía siendo salvaje e indómito, pero su piel estaba besada por el sol, y de su camisa sobresalían sus músculos. Noté que parecíamos ser los únicos dos en el edificio que se veían como si no pertenecieran aquí. ―Tal vez debería hacerte la misma pregunta ―le respondí. ―Mi hermano menor está tocando en la banda. Skill-Saw es como se llaman a ellos mismos. Supongo que ellos son los únicos que toman conjeturas como ésas ―él dijo riendo. Su risa era tan contagiosa que me uní a él. Se me ocurrió mirar a través de la barra y vi a Luke mirándome. Su cara era de piedra, pero sus ojos estaban llenos de fuego. Él sacudió su cabeza de la lado a lado como diciéndome “No” sobre algo. Rápidamente desvié mis ojos, mirando a cualquier cosa menos a él. ―¿Ese es tu nuevo novio? ―Sam preguntó, asintiendo su cabeza en la dirección de Luke, pero nunca sacando sus ojos de mí. ―No, solo un amigo ―dije mirando abajo a mi cerveza. Trate de enfocar toda mi atención en quitar la etiqueta de la botella.


―Podría haberme engañado. La manera en la que te mira es la manera en la que un hombre mira a una mujer que le pertenece ―dijo Sam. Miré hacia arriba para verlo mirándome fijamente. ―Bueno, tal vez él me considera su propiedad, pero definitivamente no le pertenezco ―dije desafiante. ―Ah, tienes que amar el mundo motociclista ―dijo Sam, tomando un largo trago de la botella de agua que sostenía. ―¿Y qué sabes sobre el mundo motociclista? ―pregunté. Yo sabía que Sam había salido con una beca deportiva completa a una universidad de cuatro años para ir a Hawaii y convertirse en una surfista, pero no tenía ni idea de que tenía conocimiento de esta vida. ―Veo un montón de TV ―él dijo sonriéndome, como si tuviéramos quince de nuevo. Siempre había sido tan fácil hablar con él. Mi frustración parecía haberse suprimido un poco, hasta que una voz profunda habló a mi oído. ―Vamos. Antes de que pudiera sacudir mi cabeza alrededor, para ver quién era, Luke me tenía por el brazo jalándome de mi asiento en el bar. Ni siquiera había reconocido su voz. Podía sentir la tensión irradiando a través de su cuerpo. Medio espere que Sam viniera a rescatarme, pero estaba un poco aliviada, sin embargo decepcionada cuando me gire para verlo aún sentado en el bar, como si nada hubiera pasado. Luke me empujo a través de la puerta nunca dejando ir mi brazo. Tuve que correr prácticamente para mantenerme al paso de él. La emoción corría por mis venas al sentir su contacto. No me importaba si el contacto era fuerte o no, se sentía tan bien estar tan cerca de él, demasiado bueno. ―Adentro ―Luke le gritó a los dos tipos en el frente. Sin una sola pregunta, inmediatamente entraron. Me encontré empujada en contra de la parte delantera del edificio. Las manos de Luke estaban a cada lado de la pared de mi cabeza envolviéndome.


―¿Qué demonios estás haciendo? ―él me pregunto en una voz asombrosamente calmada. Sus ojos miraron profundamente en los míos como buscando una respuesta. ―Respóndeme ―espetó, ya no de una manera tranquila. ―No lo sé ―respondí, no segura cual era la respuesta correcta. No estaba segura de por qué, pero al igual que en mi casa el sonido de su voz exigente me daban ganas de tomarlo allí. ―¿Tú no lo sabes? ¿Estas tratando de ponerme en ridículo? Estas aquí conmigo y solo conmigo. No tolerare que coquetees por allí con otro hombre en mi presencia. ¿Lo entiendes? ―No estaba coqueteando… ―Luke golpeó la pared al lado de mi cabeza, cortándome a media frase y haciendo que saltara. ―¿Si o No? ― él gruñó. Podía decir que este No era el Luke que había visto en la habitación. Ese Luke era dominante, pero de una manera sexual. Este parecía que podría rasgarme en pedazos con sus propias manos. Me tragué el nudo que se había formado en mi garganta y le respondí con un simple y apenas audible: ―Sí. Sin más palabras, camino de nuevo hacia adentro, dejándome sola. No segura de que hacer, me giré y comencé a caminar por el camino.


Capítulo 7 Traducido por Eva Medina Corregido por Diana

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o podía hacerle frente a la humillación de volver a entrar. Incluso cuando nadie dijo nada, sabía que todos en el edificio habían observado la escena desarrollándose. Sabía que no podía bajar a pie por la interestatal, así que agarré mi teléfono de mi bolsillo de atrás y marqué el número de la única persona que conocía en Hattiesburg que vendría por mí. El teléfono de Lindsey sonó sólo una vezcuando lo atendió con su normal saludo alegre. ―¡Hola, Dallas! ¿Qué puedo hacer por ti? De alguna manera, encontré mi voz y estaba sorprendida de encontrarla funcionando sin indicio de desesperación. ―Necesito que me recojas de la tienda Blackwell, en la autopista Evelyn Gandy. ―Um, ok. Da la casualidad de que estoy en Petal. Debería estar ahí en diez minutos. ¿Todo bien? ―Terminé la llamada y volví a poner mi teléfono en mi bolsillo. Tendría que preparar alguna historia para contarle a Lindsey por qué estaba sentada en la acera de una tienda de comestibles en decadencia, en la tarde del domingo. Si ella supiera lo que realmente pasó, lo tomaría como una señal de debilidad y eso era lo último que quería. Como prometió, el brillante coche blanco de estacionamiento en menos de diez minutos.

Lindsey entró en el

―No quiero hablar de ello. Sólo quiero ir a casa ―dije, nunca mirándola a los ojos. Me había encorvado en mi asiento, mirando por la ventana, silenciosamente esperando que sólo lo deje estar. Sabía que lo haría. No era del tipo de fisgonear ni de hacer muchas preguntas. Repentinamente recordé


que Luke tenía el código para entrar por la puerta de mi casa―. ¿Te importa si voy a tu casa por un tiempito? ―le dije sin pensar a Lindsey. ―Por supuesto que no. ―respondió. Me sentí como una completa imbécil, una idiota. Era humillante, rebajándome a pedir ayuda de alguien que hizo menos en un mes de lo que yo hice en un día. Aquí estaba yo, la Jefa de uno de las compañías de bienes raíces más grandes del sur, llamando a una chica con un diploma de una universidad menor para que me ayude en mi vida personal. Seguro que tomaría esto como un signo de sufrimiento o falta de confianza, lo que la llevaría a escapar de mi historia hacia un grupo de trabajadores de clase media en una fiesta de estafadores en una noche de jueves. Ella finalmente me perdería el respeto en la oficina, haciendo que la deje ir y contrate a una asistente nueva. Para cuando llegue ese momento, habrá ido a los medios de comunicación esperando tener alguna clase de atención dejando que todos entren en la vida secreta de la soltera millonaria más apta: Dallas Knox. Mi vida privada sería conocida como trapos sucios para que todo el mundo los viera. Al final perdería clientes, haciendo que mi negocio fracasara y, una vez que recurriera a mis ahorros y CD's, mi interés bajaría y, para cuando tuviera cuarenta, estaría en la ruina y sin un trabajo viviendo en un tráiler con treinta y cinco gatos. El pensamiento era tan repugnante que empecé a decirle a Lindsey que me lleve a casa. Preferiría enfrentarme a la ira de Luke y pandilla de imbéciles, que ser conocida por la mujer que una vez lo tenía todo, pero lo perdió después de que su asistente la vendiera por completo. Quería decir esas cosas, pero no podía. Necesitaba a Lindsey. Necesitaba a una amiga y, de todas las personas con las que tuve contacto durante los años, era ella con la que estaba más cercana. Quería a alguien en quien pudiera confiar y con quien compartir todos mis secretos. Era un poco apabullante a veces ser yo e intentar mantener todo en una persona de negocios cuando muy en el fondo, todo lo que quería era ser justo como todos los demás. Luke se había transformado en un completo fracaso y el humor melancólico en el que sus acciones me habían puesto, me hacían extremadamente vulnerable. Era hora de dejar pasar el pasado e intentar convertirse en una nueva persona. Miré a Lindsey como si la viera por primera vez. Su largo cabello era casi negro y su bronceada piel era perfecta. No usaba ni un toque de maquillaje y tampoco lo necesitaba. Parecía inocente y también llena de


vida. Vestía shorts color caqui y una sencilla camisa blanca. Incluso sentada, podía decir que eso complementaba a su figura con curvas. Era un requisito mío que ella se vistiese con atuendo de trabajo para trabajar. Incluso le di un bonus cuando empezó, sólo para que pudiera lucir de la forma en que yo lo esperaba. Viéndola ahora, vestida con ropa casual y sin maquillaje, casi sentí que, si fuéramos amigas, quizá estaríamos volviendo de una película o de un viaje de compras juntas. Mi corazón sonrió al pensarlo, pero mi cuerpo respondió haciéndome poner los ojos en blanco por tan estúpida ensoñación. Yo tenía veintiséis años y estaba actuando como si volviera a tener diez. Lo próximo que supe, era que podríamos estar saltando juntas con nuestras colitas cantando Mary- Mary Quite Contrary10. ―Bueno, esto es incómodo ―dijo Lindsey, sacándome del confort de mis propios pensamientos y volviéndome a la situación que nos ocupa. ―Sí, supongo que lo es. Perdón por causarte molestias ―dije, bajando la mirada a mis pies, avergonzada. Eso era una primera vez. ―No esto ―dijo, haciendo gestos con su dedo entre nosotras―. Esto. ―Levanté la vista para verla apuntando al parabrisas. Parecía que teníamos un asiento de primera fila para una orgía de perros en el medio del camino de entrada ante nosotras. Ni siquiera me había dado cuenta de que el coche se había parado, ni de que habíamos entrado en el camino de entrada de lo que, supuse, guiaba a su casa. Lindsey salió del coche, ahuyentando a los perros fuera del camino. Me reí al verla, pateando el aire alrededor de los perros, con la esperanza de asustarlos y sacarlos de su coma inducido por el sexo. Después de unos dos minutos de maldecir, patear y ahuyentar, los perros se separaron y decidieron hacer sus cosas en otro lugar, pero no antes de darle una mirada a Lindsey que la tenía enseñándoles el dedo en represalia, lo que me hizo reír más fuerte. ―Malditos perros. Podrías pensar que pueden encontrar algún otro lugar para fornicar que no sea mi camino de entrada ―murmuró Lindsey, más para sí misma, cuando volvió a entrar en el coche. 10

Mary- Mary Quite Contrary:Es una popular canción infantil Inglesa. Su rima tiene un significado

religioso e histórico.


―¿A quién le pertenecen? ―pregunté, todavía riéndome. ―A mí. Los conseguí de un vendedor en el estacionamiento de un Wal-Mart por diez dólares. Eran sólo chuchos, pero me dejan saber cuándo alguien está viniendo. Hay una perra en celo en algún lugar, así que eso es todo lo que han estado estudiando durante los pasados días. Justo como un maldito hombre. ―Me reí, Lindsey era graciosa, aunque sabía que no estaba tratando de serlo―. Bueno, bienvenida a mi Ponderosa11―dijo Lindsey, poniendo el coche en el estacionamiento y saliendo. La casa de Lindsey era una casita de campo de madera que estaba pintada de celeste. Una cerca de madera blanca rodeaba la casa y se abría en un pequeño jardín. Subimos los escalones hasta el porche que albergaba dos mecedoras blancas. El porche bajaba por un lado de la casa y cruzaba el frente. La barandilla era blanca y parecía recién pintada. Siempre me había imaginado a Lindsey viviendo en un apartamento en algún lugar, así que era sorprendente ver cuánto orgullo tenía de su casita de campo. Ahora que la había visto, no podía imaginarla viviendo en ningún otro lugar. Abrió la puerta principal, que noté no estaba cerrada con cerradura y me guio dentro de la sala de estar. ―Siéntete como en casa ―dijo ella, lanzando su bolso sobre un sofá turquesa y salió de la sala. Las paredes estaban cubiertas de pinturas de lienzos, cada una con un LI inscrito al final. Lindsey era efectivamente la artista. Había pinturas de varios insectos, animales, árboles, flores e incluso un par de retratos de algunas mujeres. El suelo de madera vieja estaba cubierto con alfombras raídas y todos los muebles parecían envejecidos, pero hacía que la sala luciera espaciosa y brillante. No había TV en la sala, pero un caballete con pinturas de lienzo medio-terminadas estaban en la esquina junto a una estantería llena de pinturas y pinceles. Miré por la puerta por la que pasó Lindsey y pude ver todo el camino hacia la cocina. Con mi curiosidad sacando lo mejor de mí, caminé a través de la puerta que iba a un dormitorio que se estiraba por la anchura de la casa. La gran cama de cuatro columnas era blanca y parecía como si alguna vez hubiera sido una 11

Ponderosa:puede ser un objeto o persona con algo diferente a lo normal que lo hace poderoso/a.


cama con dosel, pero ahora estaba cubierta con una red verde musgo que estaba siendo soplada por la brisa que entraba por las ventanas abiertas de la sala. Parecía salida de un sueño. Grande, blanca, atiborrada de almohadas que estaban apiladas en lo alto sobre un edredón blanco a juego y podía ver una ligera caída en el medio de la cama, dejándome saber que el colchón era viejo y gastado. Justo como la sala de estar, las paredes también estaban cubiertas de pinturas, pero todas aquí eran de arroyos, ríos, bosques y casas de campo, similares a en la que ella vivía. Un viejo tocador cubierto de perfumes y pinturas enmarcadas estaban enfrente de la cama. ―Soy un poco de las hágalo-usted-misma ―anunció Lindsey desde el umbral de la puerta. ―Creo que es asombroso ―dije sinceramente. ―Cuando empecé a trabajar para ti, tuve suerte y encontré este lugar en alquiler realmente barato. El exterior estaba descuidado y el interior estaba cubierto de polvo, pero la estructura era buena, y el propietario me dijo que podía pintar los muebles si quería. He estado aquí por más de dos años y nunca he pagado el precio completo de mi alquiler. Él siempre encuentra una manera de bajar el precio, porque he arreglado o modernizado algo ―dijo sonriendo. ―¿Pensaste en comprarla? ―pregunté. ―Quizá. ¿Quieres ver el resto? ―preguntó, girándose y guiándome fuera de la habitación y entrando en otra. Sabía que estaba evitando el tema, pero no me importaba. Yo era bastante prudente. Algo más que tenemos en común―. Éste es mi dormitorio de invitados, pero la uso como una oficina. Quien quiera que haya vivido aquí antes, también lo habrá usado así porque no tuve que comprar nada, excepto una silla de escritorio nueva ―dijo, girando la silla y tomando asiento. El escritorio estaba pintado de un amarillo brillante, pero en absoluto lucía de mal gusto o vulgar. Iba bien con la sala que estaba pintada de un color blanco crudo con sólo una gran pintura de flores en las paredes. Un pequeño sofá enfrente de una gran chimenea de piedra, y las paredes alrededor de ella, estaban forradas con libros. ―Amo leer. Durante el invierno paso la mayoría de mi tiempo aquí, leyendo ―dijo Lindsey, abandonando su asiento para pasar sus dedos por los libros de la estantería, justo como yo había hecho tantas veces.


―Yo también lo hago ―dije, gustándome el hecho de que a mi empleada y amiga potencial amase leer tanto como a mí. Entramos en la cocina que, justo como el escritorio, estaba pintada de amarillo brillante. Los armarios eran blancos como los electrodomésticos y la pequeña mesa de madera para dos. Había tantas ventanas que no había mucho espacio para las pinturas, pero Lindsey se las había arreglado para apretar alguna aquí y allá. ―¿Te gustaría algo para beber? ―preguntó Lindsey―. Tengo agua y leche. ―Agua estaría genial. Gracias ―dije, tomando asiento en el desayunador. Lindsey me tendió una botella de agua y se sentó frente a mí. ―Así que, ¿vas a decirme qué está pasando? ―preguntó Lindsey. Nunca la había visto relajada. Tampoco la había oído hablar tan francamente. Me gustaba. Repentinamente, tuve la apabullante urgencia de contarle todo. Así que lo hice. Desde el primer momento en que vi a Luke, hasta el momento en que salí del bar. Expuse las últimas veinticuatro horas de mi vida sobre la mesa, como un libro abierto. Lindsey se sentó silenciosamente, escuchando con intensidad todo lo que tenía que decir. Cuando terminé, sentí como si un enorme peso hubiera sido levantado de mis hombros. Me senté allí un minuto, deleitándome en el hecho de que acababa de abrirme a alguien, incluso cuando la última persona en que confié, sólo horas antes, ya me había traicionado. Estaba lista para escuchar el comentario de Lindsey, su consejo. Quería que se enfadase y se presentase voluntaria para llevarme de vuelta al bar para que podamos formar un equipo y darle una paliza a Luke. Quizá incluso dañar su motocicleta. La miré expectante, lista para la ira. ―Así que, ¿quién me dio el día libre, tú o Luke? ―preguntó Lindsey, con su rostro arrugado por la confusión. Me quedé sin palabras. Dallas Knox, una con tantas palabras, se quedó sin palabras otra vez―. Sólo bromeo ―dijo Lindsey, riéndose y luciendo muy complacida consigo misma. Me reí junto con ella, aunque no podía encontrar el comentario tan gracioso como ella lo hacía―. Bueno, para mí suena como que estás fascinada por este chico increíblemente caliente ―dijo, con su risa bajando. ―Estaba fascinada. Ya no. Lo he superado totalmente. No podría importarme menos si nunca vuelvo a ver su rostro ―dije, asintiendo con mi cabeza, estando de acuerdo conmigo misma.


―Mentirosa ―replicó Lindsey. Antes de que pudiera responder, ella estaba hablando―. Te gusta. No estoy completamente convencida de que no lo amas. De todas formas, este chico ha tenido un gran efecto en ti. Confía en mí, es un buen efecto. No te ofendas ―dijo, manteniendo sus manos arriba como para rendirse―. Ahora, tu problema es que... espera, ¿puedo hablar francamente y no perder mi trabajo? ―preguntó. Le hice un gesto con mi mano. ―Por supuesto, tienes mi palabra. ―Sabía prepararme a mí misma para la amarga verdad de lo zorra que era. Lo había oído antes, pero me haría bien oírlo otra vez. ―Bien, de cualquier forma, tu problema es que vives en una burbuja. En tu burbuja, todo tiene que ser perfecto y sólo como lo ve Dallas. Eso está bien cuando estás en el trabajo, llevando una compañía multimillonaria. Pero, cuando sales al mundo real, tienes que aprender a estar fuera del centro de atención un poco. ¿Me entiendes? ―preguntó Lindsey. ―Te entiendo, pero no vivo en una burbuja, Lindsey, simplemente sé lo que quiero y lo que merezco ―respondí, en absoluto ofendida por lo que estaba diciendo. ―Eres una perra ―soltó Lindsey. Ahora se estaba poniendo de pie. La conmoción de lo que acababa de decir aparente en su rostro―. Lo siento ―chilló, con sus manos yendo a su boca. Me reí. ―Lo sé, Lindsey. Tenía la esperanza de que fueran un poco más creativa. ―No tienes idea de cuánto tiempo he querido decir eso ―dijo riéndose. Me uní. Era agradable reírse, incluso si era a mi costa―. Ok, lo siento. De verdad. No debí haber dicho eso. De acuerdo. Volviendo a Luke, tienes suerte. Él podría haber hecho lo que hizo frente a todos. Ahora eso debería de haber sido vergonzoso ―dijo Lindsey, echando mano del plato de caramelos de la encimera. ―Hablas como por experiencia ―dije, observándola con curiosidad. Ciertamente, Lindsey no era una asistente ejecutiva de día y una motera de noche.


―No, nunca me ha pasado, pero lo he visto. Mi ex-prometido está en un club de moteros. Yo estaba allí con él todo el tiempo algo así como 176 días para ser exacta ―dijo. Podía decir que estaba tratando de parecer despreocupada, pero vi el dolor detrás de su sonrisa. ―¿Qué pasó entre ustedes? ―pregunté. ―Le pusieron la insignia. Las mujeres se estaban lanzando hacia él sólo por la posibilidad de montar con el club. Él amaba esa vida mucho más de lo que me amaba a mí. Estaba cansada de las llamadas telefónicas nocturnas diciendo que no iba a llegar a casa. Pronto, llegó el momento en que ni siquiera llamaba. Había tenido demasiado y corté. Estaba aliviado. Sabía que era lo que él quería. Había estado tratando de alejarme durante meses. Eso fue antes de que me mudase aquí ―respondió, ocupándose en la cocina, para que no tuviera que enfrentarme. ―¿A qué te referías antes cuando dijiste que podría haber sido peor? ―pregunté, sintiendo que un cambio de tema estaba ordenado. ―Bueno, en ese mundo, no es acerca de ti. Luke es el presidente, ¿verdad? ―preguntó, mirándome para que respondiera. ―Eso creo ―respondí insegura. ―Eso crees, genial. Bueno, sí lo es, entonces él sirve de ejemplo para todos los demás. Bien, ¿cómo crees que lo hace parecer a él tener a la mujer que trajo consigo, charlando con otro hombre? ―la miré con un rostro impasible. Intenté pensar en lo que había hecho, pero no veía nada malo. ―No fue tan malo como lo que estaba haciendo él ―respondí. ―Los moteros abrazan y besan a su familia. Con familia me refiero a las personas que montan con ellos, compañeros del club, miembros de otro club. Es una forma de comunicación para ellos. ―Yo sólo la miré, sin estar segura de lo que ella quería que dijera―. De acuerdo, piénsalo así, en el mundo de los bienes raíces, tú eres la reina, la Alfa y la Omega, en la cima de la línea. Nadie lo hace tan bien en los bienes raíces como tú. En el mundo de las motos, ése es Luke. ¿Sabes cómo tiendes a tomarte tres horas para el descanso de la comida? A veces, es porque tienes negocios a los que atender, a veces, sólo quieres ir a la calle Front 306 y comer, sabiendo bien y malditamente bien que


llevará unos treinta minutos extra sólo para el tráfico. Mi punto es que tú puedes hacer eso porque eres la jefa. Pero, ¿qué si yo lo hiciera? ¿Qué pasa si tus clientes tuvieran que esperar porque tu empleada quería tomarse un descanso de tres horas para comer? ¿Cómo te haría parecer eso? Ella me tenía. Lo entendí. La habría despedido al momento si hubiera hecho alguna artimaña que yo hice. Yo lo podía hacer porque era la jefa. Ella hacía lo que yo decía, así es como funcionaba el negocio. Aparentemente, también era así como funcionaba Luke. Excepto que yo era a la que le decían qué hacer. ―Hey, ¿todavía estás conmigo? ―preguntó Lindsey, moviendo una mano frente a mi rostro. ―Lo entiendo. Pero no me gusta. No es que importase si lo hiciera ―dije, cerrando el tema. Mi teléfono empezó a sonar en mi bolsillo, y mi corazón se agitó con el sonido. Sabía quién era sin siquiera mirar. Miré a la pantalla y vi el nombre de Luke destellando. Sin pensarlo dos veces, golpeé el botón de ignorar y puse el teléfono en la encimera. ―¿Qué demonios estás haciendo? ―preguntó Lindsey, mirándome como si hubiera perdido mi cabeza. ―No estoy interesada en nada de lo que tenga que decir ―respondí. ―Dallas, pensé que habíamos hablado de esto ―gimoteó Lindsey. ―No, no hablamos de esto. Y no lo vamos a hacer ―dije tercamente. Sabía que estaba siendo irracional y que posiblemente me arrepentiría más tarde, pero no me importaba. No había hecho nada malo y si Luke esperaba que actuase de cierta manera, me lo debía haber dicho. ―Bien. Tengo hambre. ¿Quieres pizza? ―preguntó Lindsey. Yo estaba agradecida que estuviera dispuesta a cambiar de tema. Mi teléfono volvió a sonar, y sin mirar quién era, apagué el teléfono. ―Realmente no tengo mucho apetito. Pero estoy de humor para una buena película para chicas ―le dije sonriéndole. ―No te preocupes ―dijo Lindsey, lanzándome una sonrisa―. Tengo una.


Me gustaba la idea de Lindsey de una película para chicas. Estaba llena de M&M‟s y palomitas, completamente mortificada y consciente del más mínimo sonido después de ver “La masacre de Texas con moto sierra” y “El Exorcista”. Me despatarré en el sofá, con mi bostezo incontrolable. ―¿Te gustaría pasar la noche? ―pegunta Lindsey, imitando mi bostezo―. Si prometes no cuestionarte tu orientación sexual, puedes dormir conmigo. ―Me reí por su intento de hacer una pose sexy y su batir de párpados. ―Claro ―repliqué soñolienta. Entramos en el dormitorio, Lindsey desconectó los interruptores de luz mientras pasaba. ―Aquí tienes ―dijo, lanzándome una camiseta gigante de MSU12. Fui al baño para frotarme el rostro y prepararme para la cama. Lindsey, que obviamente no tenía vergüenza, ya estaba medio-desnuda antes de que incluso dejase la habitación. Echando hacia atrás mi cabello, me lavé el rostro con cuidado, sacando todo rastro de maquillaje. Miré fijamente a mi rostro brillante y limpio en el espejo. Mis grandes ojos avellana parecían tristes y el sentimiento era reflejado en mi corazón. Había sido un largo día y, aunque la película fue suficiente para desanimarme, yo sabía que la noche estaba viniendo y los recuerdos del día estaban volviendo, y aclarándose en mi mente una vez más. Echaba de menos a Luke. Quería hablar con él, pero mi orgullo no lo permitiría. ¿Era posible echar de menos tanto a alguien? Acababa de conocer a este hombre, y aun así, sentía como que lo hubiera conocido toda mi vida. ―Ohhhh Dallllaaasss... ―Escuché una voz cantarina llamar desde la habitación. Una lenta sonrisa se formó en mis labios cuando dejé el baño y me reuní con mi nueva encontrada amiga en su cama. No pude evitar reírme al ver el cuerpo extendido de Lindsey sobre la cama, frotando mi almohada y mirándome seductoramente. ―Muévete, perra. ―Lindsey se rió, rodando de vuelta a su lado de la cama. ―Es lindo verte sonreír ―dijo, sin pizca de humor―. ¿Quieres ver algo realmente genial? ―Asentí, incapaz de contener mi sonrisa. Lindsey palmeó la cama y entré en las mantas. La cama se hundió, haciendo que casi estemos una sobre la otra, pero era extremadamente cómodo. La cercanía no me molestaba en 12

MSU:Michigan StateUniversity.


absoluto. En realidad me recordaba a una pijamada. Lindsey agarró el mando a distancia junto a la cama y golpeó un botón. Sonidos de agua cayendo sobre el techo de lata llenó mis oídos. También podía oír rayos y truenos―. Tengo que tener esto para dormir o si no oiré la casa haciendo ruidos y me cagaré encima, pensando que alguien está viniendo a agarrarme ―dijo riéndose, pero podía decir que estaba siendo seria. Golpeó otro botón y las luces se apagaron, pero cuando levanté la vista al techo encima de nosotras, estaba brillando con estrellas―. Bastante asombroso, ¿eh? ―preguntó sin mirarme. Wow. ―Definitivamente asombroso, me encanta. ―Buenas noches, jefa. ―Buenas noches, Lindsey y gracias, por todo. ―Mmmhmm. ―Fue la única respuesta que recibí. Agarré mi teléfono, encendiéndolo para poner mi alarma. Tendría que levantarme temprano para que tuviera tiempo de ir a casa antes de trabajar. Mi ventana de notificaciones se encendió, dejándome saber que tenía un mensaje. Contesta el maldito teléfono. ¿Dónde estás? Juro por Dios, Dallas, que si no me contestas... Wow…. Varios mensajes, todos de Luke. Mi corazón se tambaleó cuando los leí. Incluso cuando eran groseros y no exactamente lo que estaba esperando oír, no pude evitar sentirme entusiasmada porque intentó contactarme varias veces. Mi teléfono volvió a sonar con un mensaje nuevo. Mi respiración se aceleró cuando vi que era de él. Lo siento por lo de hoy. El mundo en el que vivo es muy diferente al tuyo. Por favor, perdóname. Devolví tu coche a tu casa (personalmente) para que ningún hombre extraño tuviera acceso a tu información privada. Espero volver a verte algún día. Mantén mi número y no dudes si alguna vez necesitas algo. ¿Qué demonios? ¿Esperaba volver a verme algún día? Mi corazón cayó, mientras un desconocido sentimiento de rechazo se apoderó de mí. No me quería con él. Si lo hiciera, me hubiera pedido volver a verme. La comprensión


de todo eso, me consumió y tuve que luchar duro para sofocar un llanto. Coloqué mi alarma y puse mi teléfono junto a la cama, luego me giré para mirar fijamente a las estrellas sobre mí. Cerré mis ojos y dejé que el sonido de la lluvia y los recuerdos de Luke me arrullasen hasta dormirme.


Capítulo 8 Traducido por pili Corregido por Diana

L

a semana siguiente pasó en un suspiro,Lindsey se tomó el lunes, cortesía de Luke, y el martes, cortesía mía. De vuelta a la oficina el miércoles, ella había recuperado el terreno y abundantes acuerdos para que yo los cerrara. Las cosas de la oficina estaban más relajadas, ahora que ella y yo habíamos establecido lazos. Parecía que más trabajo estaba hecho y mi reconocimiento por ella se hacía más y más evidente teniendo en cuenta que yo hice el trabajo de ambas. El viernes finalmente llego y ella se hundió en el lujoso sillón de cuero de mi oficina con un exagerado suspiro.―Gracias a Dios esta semana terminó. Creo que merecemos un trago. ―Tengo que decir que estoy de acuerdo. ¿Qué tal si tú nos haces una reservación en Mahogany y permitimos que la compañía nos lo obsequie? ―Hecho ―dijo de pie y saliendo de la oficina. Caminé hasta la ventana, mirando hacia fuera a las calles del centro de Hattiesburg. El interior elegante y moderno de mi oficina era muy diferente del área histórica del exterior. Los ladrillos que revestían la calle de un único sentido producían una resonancia cuando los coches pasaban por encima de ellos. El estruendo se hizo más fuerte con el paso de los segundos. Pronto me di cuenta que el sonido que escuchaba no era el de los ladrillos, sino el de una moto viniendo desde la distancia. Mi corazón salto de mi garganta y el dolor que tenía en mi pecho volvió a la superficie cuando mis pensamientos se torcieron hacia Luke. Era él. Él venía a verme. Yo no había hablado con él en una semana, pero no estaba lejos de mis recuerdos. Aún podía sentir sus brazos alrededor de mí, su embriagador aroma, y sus labios en los míos. Mis labios se torcieron en una sonrisa, pero rápidamente decreció cuando la moto pasó justo por debajo de mi oficina


nunca echando una segunda ojeada, o frenando en lo más mínimo. No era Luke. De repente fui consciente de que alguien estaba de pie a mi lado. Me di la vuelta para ver la expresión triste en la cara de Lindsey. Sus disculpas eran evidentes incluso sin palabras. ―Vamos por esa copa. ―dijo con una sonrisa que inspiraba confianza. Asentí con la cabeza. Agarré mi bolso, salí de la oficina con el ruido de los tubos de una motocicleta sonando en mis oídos. El restaurante estaba lleno y ruidoso. La atmósfera inmediatamente había levantado mi ánimo. La pareja de ancianos frente a nosotros en el estrado de las reservas estaba girando para irse, decepcionados a causa de la espera. ―Señor, estaré muy agradecida de que coja mi reservación. ―comuniqué al anciano que ayudaba a su esposa. ―Nosotras nos sentaremos en el bar. El anciano sonrió amablemente hacia mí. ―Muchas Gracias, señorita. Es nuestro aniversario. ―dijo sonriendo cariñosamente a su esposa. La sensación de satisfacción se extendió a través de mí como miel caliente mientras observaba a la pareja apresurarse a mi mesa. Note que Lindsey me miraba de reojo y le solté una Mirada de No-te-hagas-laestrella mientras íbamos al bar. Nos sentamos en el bar y ordenamos una ronda de cosmos. La TV esta sintonizada en un partido de béisbol y los hombres de alrededor de nosotras estaban en una animada conversación sobre quién ganara. Era difícil no ser absorbidas en el tema teniendo en cuenta que éramos las dos únicas mujeres hablando. Mis pensamientos y preocupaciones por Luke fueron desapareciendo por el momento cuando dos tipos que controlaban las estadísticas de béisbol llegaron con las bebidas. La risa lleno la sala cuando todos nos dimos la vuelta demostrando la perfecta postura de bateo. Cuando llegó mi turno, estaba riendo incontrolablemente, tratando de parecer concentrada cuando oí un silbido detrás de mí. Giré y vi la cara del muchacho Regg sonriendo hacia mí. ―¡Regg! ―grité lanzando mis brazos alrededor de su cuello.


―¡Hola, hermosa! ―dijo, devolviéndome el abrazo. Di un paso atrás sujetándolo a la altura del brazo mientras mi cara caía. Si él estaba aquí, lo más probable era que Luke estuviera cerca. Él está aquí. ―Sé lo que estás pensando ―dijo Regg, guiñándome el ojo. Como si hubiese oído su nombre, Luke apareció luciendo sencillamente tan caliente como recordaba. Sus pantalones rotos me dieron una visión de sus piernas tonificadas, bronceadas y la camiseta sin mangas que llevaba bajo su chaleco exponiendo sus brazos tatuados, dejándolos disponibles para mis ojos. Mi aliento se detuvo en mi garganta cuando mis ojos se posaron en su boca. De sus labios broto una sonrisa, claramente disfrutando de mi reacción. La barba incipiente alrededor de su boca me recordó el placer que me dio cuando estaba en mi zona más íntima. Camino hacia mí, devolviéndome el favor de desvestirme con los ojos. Llevaba la ropa del trabajo, una blusa de seda crema y pantalones negros. Empezó desde mi cara, con una pausa momentánea en mi escote, que apenas era visible a través de los botones desabrochados de mi camisa. Luego continúo bajando por mis piernas, hasta mis zapatos negros de Yves Saint Laurent y continúo de vuelta hasta mis ojos. Rápidamente recupere mi compostura, y lo mire impasible. ―Luke, qué agradable sorpresa. ―Dallas. ―dijo caminando hacia mí y acortando la distancia―. Estás absolutamente hermosa, como siempre. ―Él se inclinó, provocando que respirase con dificultad, y me planto un suave y casto beso sobre mi mejilla. ―Tú debes de ser Lindsey. ―dijo, dándome la espalda y tendiéndole la mano a Lindsey para estrecharla. Ella estaba parada contemplando sus grandes ojos y tomando su mano en las suyas, finalmente logro mascullar algo que se asemejaba a un “Hola”. Puse los ojos en blanco hacia ella y me volví hacia Luke de nuevo. ―Nos estábamos yendo. ―dije, tratando de mantener mi voz calmada y uniforme. ―¿En serio? ―preguntó, no escondiendo su sorpresa.


―¿Qué demonios?, ustedes no se iban. Estaban aquí coqueteando con todos estos hombres ―Regg intervino, sonriendo de oreja a oreja. El realmente no hizo caso. Antes de que pudiera responder, Luke sonrió cordialmente hacia mí. ―Bien, quien soy yo para interferir. Espero que se diviertan señoritas. Señorita Lindsey fue un placer conocerla. ―Y con eso se dio la vuelta y se alejó. Mis ojos le siguieron todo el camino hasta la puerta―. Ah y a propósito, Dallas ―dijo, dándose la vuelta retrocediendo para estar frente a mí―. Mantente alejada de esos vaqueros. ―Me lanzo un guiño y una sonrisa juvenil que me dejo aturdida. ―¿Así que ese ensimismamiento.

es

Luke?

―Lindsey

pregunto

sacándome

de

mi

―En persona. ―respondí, sujetando mi copa vacía hacia el camarero―.Vamos a emborracharnos, Lindsey. ―¡Sí! Era medianoche cuando finalmente nos dirigimos al aparcamiento. Sostuve mis llaves, pulsando el botón de alarma para recordar a mi nublada mente donde estábamos estacionadas. Estábamos borrachas y mareadas cuando seguimos el sonido de un claxon a todo volumen. No sé de dónde provenía, pero estábamos cantando en voz alta la melodía El Sonido de la Música, terminando la oración que no conocíamos con la-la-la-la, nuestras risas cesaron cuando nuestros ojos se concentraron en las dos motos estacionadas al lado de mi coche. Regg y un hombre que no reconocí estaban riéndose y meneando sus cabezas hacia nosotras. ―¿Lo han pasado bien? ―Regg preguntó, a través de su risa. ―Siiiiiir―Tenía dificultad para hablar. ―Maldita sea, ¿Qué les parece si las llevamos a casa? ―Era una exigencia, no una petición. Mierda. ¿Así son todos los moteros? ―Nah, estamos bien ―respondí, balanceándome ligeramente. ―Aquí. ―Regg me entregó un casco y tomó mi bolso y mis llaves antes de que pudiera responder. El otro siguió su ejemplo, cogiendo el bolso de Lindsey y entregándole un casco.


Empecé a protestar, cuando Lindsey puso un dedo sobre mis labios y negó con su cabeza. ―Es lindo. ―dijo, riéndose tontamente y asintiendo con su cabeza hacia el hombre con la palabra PROSPECT cosido sobre su chaleco. Decidí no discutir. Se lo debía a Lindsey, aunque estaba un poco disgustada de que fuera Regg con quien montase y no Luke. Un pensamiento peligroso sobre Red vino a mi mente y rápidamente lo ignoré. Tal vez ella averiguaría. ¿Tal vez ella lo sabe? Bueno, a quién le importa. Me subí a la moto con la ayuda de Regg. Agarró mi pierna y tiró de mi pie sobre su regazo.Con una mirada de desaprobación, agarró primero uno y luego el otro tacón y los entrego al Prospect. Diligentemente los cogió y repitió el mismo proceso con Lindsey que estaba sonriendo de oreja a oreja, y los puso en las alforjas. Le guiñe un ojo a Lindsey y me abrace fuerte a Regg cuando arrancó la moto y aceleró en el aparcamiento. No pude evitar la sensación de euforia que conseguí. Debería haber estado borracha cuando monte con Luke. Me reí en la oreja de Regg y meneó la cabeza en respuesta. Nos dirigimos en dirección este, a la calle Hardy y me preguntaba a donde nos llevaban. No pregunte, sencillamente disfrute del paseo. Una pequeña parte de mí esperaba a donde quiera que fuéramos que Luke estuviera allí. El viento en mi pelo se sentía increíble. Mis brazos estaban envueltos herméticamente alrededor de Regg. Una punzada de nerviosismo surgió cuando tomamos una curva cerrada a la derecha, pero rápidamente cerré los ojos y lo empuje en mi fuero interno. Se detuvo en el estacionamiento de un hotel. Uno de los mejores hoteles en Hattiesburg, me di cuenta, y aparco en la entrada principal. Ayudándome a bajar, el me pasó mis cosas y puso su mano en mi espalda, llevándome dentro del hotel. Miré hacia atrás para ver a Lindsey envolviendo su brazo alrededor del chico Prospect, pero él parecía ajeno a ella. ―Reserva para Reggie Jones ―anunció Regg a la recepcionista. ―¿Identificación Sr. Jones? ―Regg presentó su carnet y pronto fuimos escoltados hacia el ascensor. Mis pies dolían, mi cabeza dolía, y estaba al borde del desmayo. Lindsey parecía estar en mejor forma. Caminamos por el pasillo del hotel y Regg abrió la puerta de una suite. Nos acompañó y me entrego la llave.


―No te vayas, alguien estará mañana por la mañana para llevarlas a tu coche. ¿Comprendes? ―El Regg divertido se había ido y en su lugar estaba el severo, exigente, sin tonterías ―el motorista, Regg―. Asentí con la cabeza en aceptación, no queriendo discutir sencillamente por sueño―. Tienes el número de Luke. Llámame si necesitas algo. ―Con eso, Regg y el chico Prospect se dieron la vuelta y se fueron. Me desplome en la cama y me quede dormida antes de que mi cabeza tocara la almohada.

*~*~*~*

Desperté a la mañana siguiente con un sobresalto. Mientras me incorporaba hacia arriba en la cama para sentarme caí en la cuenta de que estaba completamente vestida y que olía a alcohol. Mi pelo estaba hecho un lío enredado y me llevo un momento recordar la noche anterior. Eche un vistazo a la espaciosa habitación. Las puertas del balcón exterior estaban abiertas y la brisa soplaba a pesar del calor que por lo general teníamos para Septiembre. Escuché la ducha abierta, y al no ver a Lindsey, asumí que era ella .Sonó un ligero golpe en la puerta y me revolví para salir de la cama a ver quién era. Abrí la puerta para encontrar a un señor mayor que hacía entregas a domicilio. ―¿La Srta. Knox?―preguntó amablemente. ―Sí, yo soy la Srta. Knox. ―El Sr. Jones me hizo subirle esto para usted. ―Abrí más la puerta para permitir al hombre entrar. Con él estaba un carro cubierto con bandejas de plata junto con una jarra de jugo de naranja, agua y café. ―Muchas gracias ―dije amablemente, buscando unos veinte de mi monedero. El agradeció con la cabeza en respuesta y se fue cerrando la puerta tras él. Destapé los platos para encontrar un poco de todo ―tocino, huevos, copos de maíz, tortitas, fruta fresca, panecillos… Regg estaba en todo. Lindsey salió del baño vestida con una bata con su pelo mojado amontonado en lo alto de su cabeza.


―Mmmm, algo huele delicioso. ¿Has pedido esto? ―preguntó, agarrando un trozo de salchicha y ávida en darle un mordisco. ―No, al parecer el Sr. Jones hizo subir esto para nosotras ―dije burlonamente. ―Bueno gracias a Dios, me muero de hambre. ―Meneé mi cabeza hacia ella y me dirigí al baño. Mi aspecto reflejaba la manera en que me sentía esta mañana. Una mierda. Me decidí por una ducha caliente para ayudarme a aclarar mi cabeza. Cuando el agua caliente cayó en cascada sobre mi cuerpo,dejé que los recuerdos de ayer por la noche volvieran a perseguirme. Luke había enviado Regg y un Prospect para vigilarme. Lo sabía. ¿Por qué no podía haber venido el mismo? ¿Por qué se preocupaba? Estaba enojada de que hubiese enviado a Regg. Estaba cabreada de que sintiera la necesidad de controlarme. Estaba cabreada de estar en este hotel. Pero, fundamentalmente estaba cabreada conmigo misma. Mi cuerpo y mi corazón me estaban traicionando.Mis nervios cantando con la promesa prometedora de sentir su toque otra vez y mi corazón traidor revoloteando sencillamente con el pensamiento de hablar hoy con él. Incluso su voz me poseyó. Sin estar él aquí sentí su presencia, porque en el fondo sabía que él era el responsable de que yo estuviese aquí. Mi fuerza de voluntad y el nunca haber doblegado mi orgullo lo asumí como un sentimiento de pura rabia que me envolvió. ¿Quién diablos se pensaba que era? Aparté el sentimiento de euforia que conseguí cuando mi mente decidió que lo llamaría. La atención negativa es tan buena como cualquier otra cosa. Tal vez si le hiciese enfadar lo suficiente, el aparecería para recriminarme. El pensamiento de él haciéndome algo rudo como castigo envió escalofríos a mi cuerpo, haciéndome estremecer. Puaj, sácatelo de la cabeza Dallas. Rápidamente cerré el agua y salí de la ducha, me mantuve firme para no dejar que mis instintos carnales se apoderasen de mí. Luke había obrado mal.De ninguna manera le pertenezco, él no tiene ningún derecho a tratarme como si así fuera. Decidida a poner fin a este debacle y de una vez por todas, me seque el pelo con la toalla, me puse un albornoz y salí del baño para agarrar mi teléfono. Por supuesto, mi plan fracasó cuando mis ojos se encontraron con aquellos océanos azules a través de la habitación.


Luke estaba aquí. El alivio me inundó como una sensación aplastante para saltar a sus brazos y que me estrechara. De alguna manera u otra, me las arregle para mantener la compostura, y enderezar mis hombros, le contemple con una cara impasible. Él no era ningún tonto, podía ver a través de mí y lo sabía. Una sonrisa arrogante se extendió por su cara cuando él levanto sus manos en el aire como si se rindiera. ―Sólo he venido a traer tú coche, nena. Eso es todo. ―Su sonrisa era la del gato Cheshire y quería solamente abofetearlo en la boca. Su vanidad era justo lo que necesitaba para mantener mis sentimientos por él en el área de estacionamiento. ―¡Ah, no, eso definitivamente no es todo! ―dije suavemente. Agarrando una taza de café, me tomé mi tiempo disfrutando de la mirada de shock que pasó por su cara―. Tengo que aclararte un par de cosas. No soy tu maldita mascota. No te pertenezco ni necesito que te preocupes por mí. Me ha dicho más de una persona que hay muchas mujeres que sencillamente hacen cola para ser dominadas por ti. Claramente yo no soy una de esas mujeres, así que hazte un favor y déjame en paz. ―Allí. Eso le dije. Mi fría y dura mirada taladro profundo en sus ojos y su mirada reflejaba justo lo mismo. Mis ojos vacilaron momentáneamente se posaron sobre su cuerpo. Él era tan jodidamente bello. Se quedó mirándome con sus brazos cruzados, dándome una vista completa de sus músculos provocadores y duros. Quería esos brazos. Sus piernas estaban ligeramente separadas una de la otra dándole una actitud de poder. La mirada que él mantenía en mi estaba llena de tal malicia que quería mirar a otro lado, apartar mis ojos hacia cualquier cosa a salvo de él. Me mantuve firme, pero no pasó desapercibido para él, el segundo que perdí la compostura. Él sabía que estaba fanfarroneando. Lo podía decir por la forma en que su cara se ablandó y fue eso lo que lo llevo a la tierra del escepticismo. Él paseó hacia mí, quitándome el café de mi mano y colocándolo sobre el tocador. En algún lugar de mi cerebro registré el sonido del cierre de la puerta y sabía que Lindsey había salido dejándome sola con él. Mi respiración se aceleró. Mi corazón latía casi fuera de mi pecho y me sentí mareada de su embriagador aroma. Se inclinó para darme un suave beso en mi cuello. ―¿Realmente quieres que me vaya, Dallas? ―preguntó con su oscura, áspera voz de alcoba. No podía responder. Estaba tratando de concentrarme en no convulsionar en un orgasmo debido a su cercanía―. ¿No quieres que cuide de


ti? ―Él me besó más abajo en mi cuello, haciendo una pausa cuando llegamos a la base de mi cuello y luego continúo hacia arriba―. Yo podría hacerme cargo bien de ti.Necesitas a alguien que cuide de ti Dallas. Alguien que te abrace cuando llores, alguien para satisfacer tus necesidades, alguien que no se asuste con un poco de intimidación. ¿Alguno de tus otros novios te hizo sentir de esta manera? ―Continuó la embestida tortuosa con su boca moviendo mi bata fuera de mi hombro, aflojando el cinturón que la mantenía cerrada. Mis jadeos se escuchaban más fuerte y un suave gemido escapó de mis labios cuando pellizco mi hombro con sus dientes. ―Mírame. ―exigió, levantando mi barbilla para que mis ojos se encontrarán con los suyos.Pude ver que estaba buscando una respuesta.Yo sabía en lo más profundo de mi corazón cual era la respuesta, pero no le podía dejar tener control sobre mí, sobre todo después de lo que había hecho.Todavía estaba herida por la forma en que me habló en el bar. Mi corazón todavía se dolía que él enviara a alguien detrás de mí a vigilarme, cuando en el fondo sabía que si realmente hubiera estado preocupado por mi seguridad hubiera ido él mismo. Buscando dentro de mí, encontré el valor para terminar esta conversación antes de que tomara un giro para peor. ―Tienes que irte, ahora. ―Mi voz salió mucho más dura de lo que pretendía. Una mirada de rechazo y dolor pasó por su cara antes de que la escondiese con su sonrisa distintiva. Bien nena, me iré. Pero, solo para que lo sepas, seguramente echare de menos a esa chica que conocí la semana pasada. Él me besó tiernamente, casi reverentemente en los labios y se marchó. Me quedé en shock, mirando fijamente a la puerta cerrada ahora. ¿Por qué seguía haciéndome esto a mí misma? Si lo quería, ¿por qué pasaba por tal sufrimiento? No había nada malo en estar enamorada de él. ¿Por qué no podía dejar de lado mi necedad y realmente disfrutar de algo en la vida por una vez? Cuando Lindsey entró en la habitación yo ya estaba vestida y lista para salir. Ella captó la indirecta silenciosa y se vistió rápidamente, agarrando un panecillo antes de salir por la puerta. Aceleré en el estacionamiento, esperando escaparme de su olor y de su presencia pero no antes de verlo observando y esperando por mí desde el lado del edificio. Sin pensármelo dos


veces, empuje mi retrovisor hacia arriba, bloqueando la vista de él. Ojala fuera tan fácil con mi corazón


Capítulo 9 A

Traducido por pili Corregido por Diana

parque al lado del coche de Lindsey en la oficina. No habíamos hablado desde que salimos del hotel y el silencio incómodo entre nosotras era cada vez más y más incómodo. Ella me dio una tímida sonrisa y salió.Me quedé para asegurarme de que ella había logrado llegar bien hasta su coche. Luego me puse en circulación para dirigirme a casa. No podía esperar a arrastrarme hasta mi cama, en mi dormitorio oscuro y cerrar el mundo entero durante las cuarenta y ocho horas siguientes. Hace una semana, yo sabía exactamente quién era. La vida me había dado justo lo que esperaba. Entonces, como un torbellino, Luke había aparecido,y había puesto todo del revés. Ahora, no reconocía a la chica que veía cada mañana en el espejo. Cada segundo de cada día, pensaba en él. Yo estaba feliz y sonriente, sin ningún motivo. Me había cambiado. En el poco tiempo que lo había conocido, él me había recordado como sentir la vida. Cómo se sentía amar y apreciar las cosas que el dinero no puede comprar. Él me había dado a Lindsey. Mi amistad con ella era algo que sabía que iba a durar para siempre. Él me enseñó la humildad. Me encontré a mí misma haciendo cosas por la gente sencilla que nunca hubiera hecho. Había repercutido en mi vida, aun así lo aparté. ¿Por qué? Porque él no quería que condujera borracha hasta casa. Se aseguró que se hicieran cargo. ¿No me advirtió que no coqueteara con otros hombres? Lo hice volar. El único hombre que me podría amar potencialmente alguna vez y atrapar mi corazón estaba ahora fuera del escenario. Tal vez necesitaba a alguien que no se asustara de mis modos intimidantes y que se preocupara por mí. Decidí entonces que si Dios me daba otra oportunidad con él, no lo alejaría. Bueno, no de las cosas que había hecho en el pasado de todos modos. Nosotros discutiríamos por ello, pero no saldría huyendo de él. Hattiesburg era una ciudad pequeña. Seguramente me


tropezaría con él. Pero, ¿qué pasaba si ya no me quería? ¿Y si había arruinado mi última oportunidad? Mi teléfono sonó por el altavoz, sin siquiera saber quién era; pulse el botón de llamada en mi volante. ―Dallas Knox. ―respondí en mi tono monótono de lunes a viernes. ―¿Siempre contestas el teléfono de ese modo? ―Lindsey preguntó con desaprobación. ―No, normalmente solo suena en los días de trabajo. ¿Qué es? ―Bueno, quería recordarte que esta noche es la fiesta de compromiso de la hija del alcalde. Enviamos un RSVP13. ¿Quieres cancelar? ―Lindsey preguntó con pena en su voz. ¿Quién era yo para arruinar su fin de semana? ―No, no canceles. Allí estaré. Organízalo para que nos recoja una limusina. Puedes recogerme a las seis. ―¿Una limusina? ―Lindsey preguntó sorprendida, como si fuera la primera vez que le había pedido que me consiguiera una―.¿No te parece que es un poco exagerado para una fiesta de compromiso? ―¿Es de etiqueta, no es así? ―dije abruptamente. ―Sí, lo es. Te pido disculpas. No sé dónde tengo la cabeza. Lo arreglaré para que este a las cinco y media y pasaremos por ti a las seis. Colgué el teléfono sin un adiós. Lindsey era mi amiga, pero los negocios eran simplemente negocios y no me gustó que me pusiera en tela de juicio. El infierno se helaría antes de que apareciera conduciendo mi propio coche mientras que algunos de mis clientes más prestigiosos y competidores me observaban. Acepté esta cena por un único motivo. El alcalde Kirkley era el propietario de algunas propiedades que estaba interesada en comprar. Yo ya tenía un inversor buscando algo en la zona, y si lo pudiera conseguir, significaría una ganancia enorme para la compañía. Sin mencionar que poseía más del 60% del mercado inmobiliario en Hattiesburg. Esta noche pondría a Luke fuera de mi mente y me concentraría en los negocios. Si tenía 13

RSVP1:Viene del francés “Respondez Sil VousPlait” que traducido significa “Responda por favor”. Se pone al final de las invitaciones para que se confirme la asistencia al evento.


suerte, tal vez algún soltero podría venir y aliviar mi tensión reprimida. No, nada que me recuerda a Luke. Esta noche sería la Dallas Knox que conozco. Mañana podría volver a ser la boba en la que me había convertido. Después de una siesta, un baño de burbujas y una rápida sesión de masturbación, estaba completamente relajada y lista para comenzar a vestirme. La limusina estaría aquí en una hora, lo que significaba que nosotras llegaríamos sobre las seis y treinta. Perfecto. La fiesta comenzaría a las seis, lo que daría suficiente tiempo a los otros invitados de llegar antes de mi entrada triunfal. Me aplique un maquillaje ligero que consistía en un poco de rímel, colorete y brillo labial, y recogí mi cabello en un moño justo por encima de mi cuello. Unos pequeños rizos cayeron enmarcando mi cara, pero todavía haciendo mis pendientes de lágrimas de diamante visibles. Elegí un vestido de corte largo, amarillo pálido, de satén, que tenía una pequeña cola. Con un escote pronunciado en la espalda que comenzaba recto desde el borde de mi perfecto y tonificado trasero. Estaba en el límite de lo inapropiado, pero aun así parecía elegante.Una fila de diamantes de imitación iba a través de la espalda, directamente debajo de mis hombros, manteniendo el vestido unido. El escote delantero era bajo, cubriendo ambos pechos, pero dejando el hueco entre ellos vulnerable. Me deslice sobre un par de tacones hechos a medida para el vestido, agarrando el cluntch 14 a juego y girándome para mirar a la zorra en el espejo. Sería, sin duda, la comidilla de la ciudad. Mi piel bronceada que contrastaba perfectamente con el color pálido del vestido, y aunque estaba tapada, el contorno del vestido dejaba poco para averiguar lo que había debajo. Me rocié con el perfume más seductor y me dirigí a hacer que cada hombre en Hattiesburg estuviera envidioso del marido que no tenía. La limusina llegó exactamente a las 6 de la tarde, Henderson, el conductor, rápidamente me abrió la puerta y me asistió sujetando mi mano mientras me sentaba. ―Está preciosa esta noche Srta. Knox ―habló en su profundo, aún cálido tono. ―Gracias, Henderson. Tú también te ves bien. ―Él sonrió cálidamente y luego cerró la puerta. Miré al lado para ver a Lindsey boquiabierta―. ¿Estás bien? ―le pregunté. 14

Cluntch: Bolso de fiesta de mano.


―Uh, te ves sexy, Dallas. Como realmente sexy. ―dijo con un reconocimiento autentico en su tono. ―Gracias. Tú te ves hermosa. ―Y lo estaba. Su pelo estaba recogido sobre la parte alta de la cabeza y su vestido negro sin tirantes era impresionante. Ella sonrió y se inclinó, agarrando un par de vasos y una botella fría de champán. Brindamos por la noche, los negocios, la amistad, luego por Henderson, los asientos de cuero y el cantante de rap 50 Cent. Antes de estacionar en el centro de convenciones la botella estaba vacía y ambas estábamos mareadas y achispadas. Esto no era el estreno de ninguna película de Hollywood, pero para Hattiesburg era el evento más importante. Toda la gente iba a causar una buena impresión al cada vez más importante alcalde Paul Kirkley. El alcalde Kirkley había estado en el cargo durante varios años y había mejorado drásticamente la ciudad. Algunos lo consideraban una celebridad. Incluso tenía un artículo que fue publicado en la revista Time. Su hija, y primogénita Nathalie iba a casarse con su amor del instituto, Mason, hijo del Representante Estatal John Blunt. Todo el que era alguien estaría presente esta anoche y no podía evitar disfrutar de la atención que suscitaría una vez atravesase la puerta. Tomando una copa de champán del camarero, avance a través de la sala sonriendo y conversando con aquellos que me encontraba. Sentados en mi mesa, estaban dos muy importantes clientes potenciales y sus esposas. Cuando la cena terminó, había conseguido con éxito tres nuevas propiedades, ganado dos nuevos clientes y hecho una generosa donación a una organización benéfica de la que las esposas de ambos clientes estaban en el Comité. Se sentía bien tener el control de nuevo. Era sorprendente lo que podías conseguir con una sonrisa, un vestido con escote, y una chequera. El Alcalde Kirkley había estado ocupado toda la noche, pero una vez que sus ojos se posaron en mi vestido, vi mi oportunidad y la aproveche por completo. ―Alcalde Kirkley una fiesta magnífica ―dije alegremente, besándolo en las mejillas. ―Srta. Knox, me alegra que haya podido venir. ¿Se está divirtiendo? ―me preguntó, incapaz de apartar sus ojos de mi escote. ―Oh, sí. La cena estuvo deliciosa y muy provechosa. Gracias por darme un buen asiento ―dije con un guiño.


―Es un placer. ¿Me guardaras un baile para mí más tarde? ―preguntó, mirándome con ojos seductores. ―Estaré deseando que llegue. ―Me di la vuelta y me alejé proporcionándole una vista clara de la parte de atrás de mi vestido, luego me uní a Lindsey por un trago de algo más fuerte. De buena gana baile con todo aquel que me lo pedía. Nunca sabes cuántas personas pueden serte de ayuda. Bailé con concejales, bomberos, trabajadores del condado y jóvenes solteros, y ni una vez pensé en Luke. Lo había cerrado con llave en una caja en la parte trasera de mi subconsciente y estaba decidida a mantenerlo allí hasta que terminara la noche. Finalmente el alcalde Kirkley avanzó hacia mí y yo estaba ansiosa por acabar con ello, así podría marcharme. Tenía aproximadamente tres minutos para convencerlo de venderme su tierra, y el Alcalde Kirkley era conocido por ser un hábil negociador. ―Ahh, finalmente, consigo un baile con la chica más guapa de la fiesta ―me dijo, estrechándome en sus brazos. Era un hombre muy guapo. Su cuerpo fuerte alto era impecable. Una vez fue fisicoculturista15, y cuando coloqué mis manos sobre sus hombros, pude sentir sus músculos de infarto a través de su esmoquin. ―Bueno, tengo que discrepar con usted Alcalde. Parece ser que Nathalie es, de lejos, la más hermosa mujer en la sala. ―No es nada más que una niña, pero tú eres toda una mujer. Dígame Señorita Knox, ¿por qué realmente vino aquí esta noche? Para tratar de adquirir un terreno que tengo, supongo ―dijo arrogantemente. ― ¿Por qué Alcalde Kirkley? Me sorprende que piense tal cosa de mi ―respondí pareciendo herida. ―Oh, corta el rollo, Dallas. ¿Qué quieres con esa tierra de todos modos?―preguntó, su tono estrictamente de negocios ahora en efecto.

El culturismo, fisiculturismo o fisicoculturismo (bodybuilding en inglés) es una actividad basada generalmente en ejercicio físico intenso, cuyo fin es la obtención de una musculatura fuerte y definida. 15


―Estoy pensando combinar todas mis oficinas en un edificio. ―Mentí sin problemas. ―Un poco de esa tierra, podría venderla por centímetro cuadrado. En este momento está muy demandada. ―Y voy a pagarte mucho dinero. Serán al menos cinco años antes de que la propiedad tenga bastante negocio comercial alrededor para que merezca la pena. Es por ello que quiero poner mi oficina ahí. Será la única compañía de bienes raíces en la noventa y ocho.Todos los demás están en el centro de la ciudad. ―Me di cuenta que le intrigaba mi propuesta. Él iba a tener que vender la propiedad pronto y todo el mundo sabía que si alguien podía permitirse pagarlo, sería Dallas Knox. ― ¿Así que no hay ningún célebre inversionista esperando para saltar a la primera oportunidad de poner un centro comercial u otras empresas grandes allí? ―preguntó curiosamente. ―No que yo sepa. ―Mentí de nuevo. ―Bien, te diré que. Te mandaré algunas cifras a tu oficina a primera hora del lunes. Si te gustan haremos el negocio ―dijo no mirándome a los ojos. ―¿Me tomas por tonta Paul? Sé tan bien como tu cual es exactamente el precio máximo de esa propiedad. Envíame los papeles, los llevare con mi abogado y tendrás un cheque certificado el martes por la mañana. ―Estaba aturdida interiormente, pero logre ocultarlo, fingiendo desinterés. ―Bien, pero prométeme que conseguirás que Carmical Construcción despeje el bosque. Le debo al dueño un favor. ―respondió derrotado. ―Hecho. ―Le di un guiño rápido y salí de la pista de baile, justo cuando la canción terminó. Me uní a Lindsey en nuestra mesa y haciendo un brindis silencioso, vacié otra copa de champán. Lindsey sonrió sabedora. ―¿Cuáles son las condiciones? Yo sé que él tenía alguna. ―Sólo una, Carmical Constr… ―Me helé en mitad de la frase. ¿Carmical construcción? No cabe duda de que no se trataba del mismo Carmical en el que estaba pensando. Mi pregunta fue respondida cuando Luke vestido con


un esmoquin entro en la sala y estrecho la mano del alcalde Kirkley. Él estaba impresionante. Vestido con un esmoquin negro con un chaleco de color champán y corbata, no se parecía en nada al Luke motorista que yo conocía. No, este Luke era todo negocios, poder y magnetismo, cuando entró en la sala no pasó desapercibido para nadie incluyéndome a mí. Ahora mismo, capturó la atención de cada mujer en la sala, y los celos me llegaron de inmediato. Este era mi Luke. Bueno, tal vez no este, pero el Luke de debajo de su ropa me pertenecía a mí y a nadie más. Parecía ajeno a las mujeres que estaban reunidas en pequeñas grupos a su alrededor susurrando y sonriendo. Parecía que él tenía ojos para una sola mujer, y supe exactamente quién era tan pronto como él se volvió y me miró. Podía sentir la atracción entre nosotros. La química estaba ahí, incluso con toda la gente me sentí como si estuviéramos solos en la sala. En lo que pareció una fracción de segundo él estaba delante de mí. ―¿Baila conmigo? ―preguntó, tendiéndome su mano. Su voz parecía que se escuchó en toda la sala. Pensé que la charla se calmó algo cuando tome su mano y le permití conducirme a la pista de baile. Mi cuerpo cosquilleando debido a su toque. Me di cuenta de que la banda estaba dejando el escenario, pero un hombre sentado en una silla con una sola guitarra empezó a tocar una de las melodías más dulces que jamás había escuchado―. Yo he pedido esta canción para nosotros ―dijo, mirando hacia lo más profundo de mis ojos. Tiró de mi cerca, colocando su mano en la parte baja de mi espalda, justo encima de mi vestido. Apoyé mi cabeza sobre su pecho, cerrando mis ojos e inhalando su aroma. Oh como había extrañado estos brazos ―este olor―, este hombre. Dejo a la letra de Joshua Radin You Got What I Need llevarme lejos. Me deleite con la sensación de sus brazos sujetándome. El mundo había desaparecido y éramos solo nosotros. Envié una oración silenciosa, gracias Dios por la segunda oportunidad que me había dado. Finalmente tenía a Luke en mis brazos y no iba a dejarlo ir esta vez. La canción terminó y alcé la vista, hacia sus ojos azules claro. ―Ven a casa conmigo. ―susurró. No era una pregunta sino una súplica exigente. Incapaz de encontrar mi voz, asentí con la cabeza, y fui premiada con una impresionante sonrisa. Colocando ambas manos en ambos lados de mi cara, me besó. Abrí la boca permitiendo que su lengua acariciara


lentamente la mía. Nunca me había sentido tan anhelada. Este hombre, que todavía era un extraño para mí, mostraba una exhibición pública de afecto frente a cientos de personas y en ese momento, estaba más feliz de lo que nunca había estado. Apartó sus labios de los míos y se apoderó de ambas manos besándolas y luego me sacó de la pista de baile. Todos los ojos en la sala estaban puestos en nosotros dos. Me sentí un poco culpable por robarme el protagonismo, pero el sentimiento se desvaneció cuando mire a Nathalie limpiándose las lágrimas de sus ojos y sonriendo afectuosamente hacia nosotros. La camioneta de Luke estaba estacionada en la entrada del edificio.Abrió la puerta, y me ayudó a entrar, luego camino alrededor y de un brinco pasó al asiento del conductor haciendo una pausa para coger mis cosas de Lindsey, quien llevaba puesta una gran sonrisa. Luke me empujo a través del asiento, colocando su brazo alrededor de mí y besándome en la parte superior de mi cabeza. ―¿Nos vamos Srta. Knox?―preguntó, derritiendo mi corazón con su sonrisa. ―Vámonos.


Capítulo 10 Traducido por 3lik@ Corregido por MewHiine

N

os dirigimos a casa de Luke en un casi completo silencio. Los temas clásicos de la música country llenaban nuestros oídos. Estábamos constantemente tocándonos entre sí; yo le frotaba la rodilla o jugaba con la mano que tenía a mí alrededor, él besaba mi cabello, mi sien, acariciaba mi hombro y brazo con suaves toques. De vez en cuando admiraba su hermoso rostro y cada vez que me pillaba me regalaba su firme sonrisa. No podía creer cuanto me había encariñado de él. Mi cuerpo era una caldera de emociones. Cada vez que me tocaba, mi cuerpo se estremecía. Sabía que esta noche celebraríamos algo especial, y los próximos días serían aún mayores. Sin embargo, en lo profundo de mi ser, donde ocultaba las cosas, no quería ni siquiera pensar acerca de un indicio de nerviosismo o incertidumbre. En la casa, nos bajamos, primero él y luego yo, deslizándome del asiento hacia sus brazos abiertos. Él me ayudó a bajar de la camioneta, sosteniéndome la mano, él me llevo dentro. —¿Quieres algo de beber? ¿De comer?—Él preguntó, abriendo la nevera para conseguir una soda. —No, gracias,—le respondí con nerviosismo. La anticipación de lo que estaba por venir me tenía hambrienta, pero no de comida. —Te ves tan hermosa esta noche—dijo dejando que sus ojos recorrieran mi cuerpo. Me hizo sentir tímida y avergonzada por alguna razón. Sonreí y miré al suelo, con mis mejillas escarlata; definitivamente no era yo. Se acercó a mí y me levantó la barbilla con el dedo y luego deslizó hacia abajo de mi cuello, y luego entre mis pechos.


—Quiero besarte por todas partes. Nunca he deseado alguien tanto como te deseo a ti—. Un escalofrío se acumuló a través de mí y mi cuerpo literalmente se sacudió. —¿Tienes frio?—Preguntó, en voz baja y ronca. —No—le contesté con una voz débil. Sin ser capaz de controlarme más, me lancé sobre él. Mis manos se situaron alrededor de su cuello mientras mi boca reclamaba la suya. Me respondió con un beso que fue tan apasionado como el mío y en poco tiempo tenía mi cabello suelto y envuelto alrededor de su mano, tirando de mi cabeza hacia atrás para profundizar el beso. Gemí en su boca, simplemente disfrutando de su sabor. Ni siquiera tiene que follarme, sólo con besarme y me doy por satisfecha. Se apartó de mí de repente. Los dos estábamos sin aliento, mirándonos el uno al otro en la cocina. Pensé que me iba a decir que no, que no estaba preparado o que no estaba listo o que esto estaba mal, pero Luke tenía una forma de sorprenderme a menudo, y en esta ocasión, al igual que todos los demás, él no me decepcionó. —Quiero hacer el amor contigo Dallas. Quiero mostrarte cómo un hombre de verdad cuida a una mujer. Yo nunca te haría daño. Sólo quiero protegerte. Por favor, ven a la cama conmigo. ¿Qué demonios se supone que debo decir a eso? Un simple "follemos" habría sido suficiente para mí. Me preguntaba de por qué él sentía la necesidad de darle importancia al asunto. Me preguntaba si tal vez era su forma de disculparse por lo que pasó. Me decidí por esa porque era una buena excusa para mí, estoy de acuerdo en ir a la cama con este hombre. Quiero las mismas cosas que él quiere. Necesitaba de esas cosas. Mi cabeza había comenzado a asentir cuando me tomó en sus brazos y me llevó a su habitación. Luke me sentó en la cama y se movió por la habitación para encender varias velas que no había notado antes. Qué romántico. Él apagó las luces y me quedé sin aliento al verlo en el resplandor luz de las velas. Él era perfecto. Peligroso, sexy, dulce, hermoso, y esta noche era todo mío. Sonreí ante la idea. —¿Algo divertido?—Él preguntó entretenido.


—Estoy feliz de estar aquí, contigo—le dije con sinceridad. Una mirada clamó su rostro, como si estuviera pensando en algo muy difícil. Se quitó la chaqueta y la dejó sobre la cómoda, luego, los zapatos y los calcetines. Estaba consiguiendo mi propio strip-tease de Luke. Se acercó a mí, aflojándose la corbata, quitándose su chaleco, y dejándolo junto a su chaqueta. Luché para no atragantarme con la imagen de él. Me puse de pie, desabrochándole la camisa tan rápido como pude. Su cuerpo era como el aire para mí y en ese momento no podía respirar sin él. Él sintió mi urgencia y tomó mis dos manos en una de las suyas, mientras hábilmente deshacía los botones con la otra. Soltó mis manos para deshacer sus gemelos, nunca dejó que sus ojos dejaran los míos. Una vez que su camisa estaba fuera, di un paso atrás para admirar su pecho y brazos. Sus abdominales ondeaban por el estómago y los músculos de sus brazos estaban tan bien definidos, que parecía que estaba viendo un cuadro pintado. Mi dedo trazó uno de los tatuajes de su brazo, era uno tribal que iba desde el hombro hasta la muñeca. Agarré el cinturón y muy lentamente lo deslicé y lo dejé caer al suelo. Tragó saliva ruidosamente y yo estaba satisfecha con el efecto que tenía sobre él. Parecía alimentar mi deseo, porque en un tiempo récord, le bajé los pantalones y estaba mirando el gran bulto en sus calzoncillos. —Mi turno, —dijo, haciendo que lo mirara a la cara. Su sonrisa estaba allí y la arrogancia era evidente. No me importaba. Tenía todo el derecho de presumir. Él arrastró sus dedos por mis brazos y espalda de nuevo. Agarrando mis hombros, lentamente me hizo girar y quedé de espalda hacia él, empujando mi cabello hacia un lado sobre mi hombro. Con una mano, sus hábiles dedos desabrocharon el collar de imitación de diamantes. Deslizando así sus manos por mi cuello hasta mi cintura, tomando mi vestido con él. Cayendo silenciosamente al suelo y acumulándose a mis pies. —Eres tan hermosa. Podía sentir su aliento en mi cuello mientras me besaba haciendo camino de mi oído a mi hombro, y luego por mi brazo. Me plantó un suave beso en la palma de mi mano, y luego me hizo girar hacia él. En ese momento, a la luz de las velas y completamente desnuda delante de él, estaba más que nada agradecida por la cera caliente y tratamientos de spa. Sus ojos recorrían mi cuerpo, tomando completamente desde mis pezones duros hasta mis stilettos amarillos.


—Tan hermosa, —murmuró, reclamando mi boca con la suya. Me fundí en sus brazos. A pesar de que no había forma física para estar más cerca, continué empujando mi cuerpo contra el suyo. Gentilmente me puso sobre la cama. Agarró mis zapatos y los deslizó y luego separó mis piernas, dejando al descubierto mis partes más íntimas. —Esta noche serás toda mía. Voy a saborear cada parte de tu cuerpo usando mi boca—. Sus ojos azules estaban ardiendo de deseo y su rostro estaba hambriento. Su voz era baja y profunda cada vez que hablaba. Comenzó besando mis pies, chupando cada dedo como si fuera una delicia. Su boca se abrió camino hasta mi pierna, besando y mordisqueando mi piel a su paso. Cuando llegó a la parte interna del muslo, besó en el tejido blando en el pliegue de la pierna haciéndome gemir en voz alta. Justo cuando pensaba que iba a la zona sensible, saltó por encima de mi centro palpitante para comenzar la misma tortura en la otra pierna. —Por favor—me queje. Mi espalda se arqueó en la cama y mis ojos cerrados se atornillaron. El placer era casi imposible de soportar. —Shh, nena. Voy a cuidar de ti. Eso por eso que estoy aquí. Te prometo que valdrá la pena la espera. ¿Estás tomando la píldora, Dallas? —Sí—, me las arreglé para decir. Incapaz de concentrarme. Sus palabras junto con su lengua tortuosa me volvían loca. Finalmente, su lengua se puso en contacto con mi sensibilidad, piel húmeda. El primer movimiento de su lengua casi me envió al abismo. Su lengua rodeó mi clítoris una y otra vez. Mis gemidos y llantos, estaba segura que podían escucharse a kilómetros. Moví mis manos para agarrarle la nuca, pero sus movimientos eran más rápido y me contuve. —Cálmate nena. —susurró. Cuando su aliento sopló sobre mí, no pude aguantar más. Mi orgasmo atormentado atravesó mi cuerpo mientras su boca se hacía cargo, de lamer, chupar y besar la entrada de mi clítoris. El orgasmo me sacudió durante lo que pareció una eternidad, y cuando finalmente me calme, él subió por encima de mí, lamiendo y besando el camino desde el estómago hasta mis firmes pechos. Chupando suavemente mis pezones, cada movimiento de su lengua hacia que me sacudiera. —Mírame nena. — Lentamente abrí los ojos para ver su hermoso rostro mirándome. Mis jugos eran visibles en sus perfectos labios y al instante me


puse más caliente. Su mirada estaba seria cuando habló. —Necesito que me digas si es demasiado, ¿está bien? — Asentí con la cabeza en acuerdo, recordando lo grande que era. Respiré hondo y traté de prepararme para lo que estaba por venir. —Vamos a tomar esto con calma—. Con una delicadeza que no creí posible, se deslizó parcialmente dentro de mí. Sentí que me expandía debajo de él. —Respira nena. No voy a lastimarte—. Dejé escapar un gran suspiro, y cuando reguló, él se acercó más adentro. Él se sentía tan bien dentro de mí. Esto no era tan malo. —Más, por favor—le supliqué. Quería sentirlo completamente dentro de mí. Quería cada pedacito de él. Me besó apasionadamente, manteniendo mi mente alejada de la enorme polla que estaba enterrada dentro de mí. —Te sientes tan bien. Tan húmeda y caliente sólo para mí. —Sí—le susurré. Yo quería que él supiera que ningún otro hombre podía hacerme sentir como con él. —¿Estás bien? —Preguntó, buscando en mi rostro una respuesta. —Sí, por favor Luke, fóllame. Por favor—. Quería sentir que se moviera dentro de mí. Necesitaba sentirlo. —No, nena. Nada de follar esta vez. Haremos el amor lentamente—Dijo, besando mi cuello, rostro, labios. Me encantaba oírle hablar conmigo. Cuanto más hablaba él, yo más mojada me ponía. Cada pequeño cariño era como un soplo del aire. Mi corazón se agitaba cada vez que sus labios me tocaban. Nunca me había sentido así antes. Lentamente, Luke comenzó a moverse. No fue doloroso, pero si un poco incómodo. Levanté mis piernas para envolverlas a su alrededor e hice una mueca de dolor mientras él empujaba más profundo. —Quédate quieta—. Su tono tenía un mordisco en él, pero él me besó y yo inmediatamente lo perdoné. Cogió el ritmo y el sentimiento se intensificó. Ya no era incómodo. Su boca nunca dejó mi cuerpo, constantemente me besaba los labios, cuello y los pechos. Levanté la pelvis para combinar su empuje por empuje. Me sentía realizada. Envolví mis brazos alrededor de su cuello y lo besó profundamente. Gemí en su boca y su gruñido desde el fondo de su pecho fue suficiente para empujarme al límite.


—Córrete para mi nena. Deja que te sienta mientras estoy dentro de ti—. Mis gritos fueron de puro placer, este orgasmo fue más intenso que el otro. Desmoronándome debajo de él, él se introdujo dentro de mí, aprovechando al máximo mis músculos relajados. Yo estaba a punto de desmayarme de éxtasis, cuando él arremetió contra mí, llenándome por completo. Cuando me corrí, él estaba aún dentro de mí, besando mi cuello y la cara. Muy lentamente, él se salió de mí y de inmediato ya lo echaba de menos. La sensación de tenerlo dentro de mí, la manera en que siempre me besaba, las cosas dulces que me decía, eso me hizo sentir como una mujer. Él adoraba mi cuerpo. No había lugar en donde él me haya tocado que no sintiera como si estuviera en llamas. Él se puso a mi lado y me acuño en él. Mi cabeza descansaba sobre un brazo y con el otro me sostuvo firmemente sobre mi cintura, frotando suavemente pequeños círculos en mi estómago. —¿Estás bien cariño? —Su suave voz rompió el silencio. —Sí—logré decir, a pesar de que salió como un susurro. Una suave risa vino después. Quería darme la vuelta y verle el rostro, pero mi cuerpo estaba tan relajado que no creí que tuviera fuerza. —¿Por qué huyes de mí? —Mi cuerpo se tensó. Yo sabía que íbamos a hablar de esto con el tiempo, pero esperaba que no fuera en mi estado post-coital. —¿Sabes por qué? —le respondí, con mi voz un poco más fuerte. —No, no lo sé. Te pedí que no hicieras algo y me desobedeciste. Te mereces lo que tienes. —Dijo, sin levantar la voz. —¿Te desobedecí?—. Luché para girarme y así poder ver su rostro. ¿Cómo se atreves a utilizar la palabra desobedecer conmigo? Yo era una mujer adulta por el amor de Dios. —Sí, me desobedeciste. Te dije que no socializaras con otros hombres y lo hiciste de todos modos. — Su expresión facial era completamente impasible y su voz seguía siendo suave. Dios, era precioso. —En primer lugar, yo no estoy en quinto grado. Soy una mujer adulta que no vive en un conjunto de reglas. No puedes sólo decirme que hacer y esperar que yo lo haga cuando tú estas allí abrazando y besando a cada mujer en el


bar—. Ahora estaba echando humo. El dulce, sexy Luke había desaparecido y en su lugar estaba el tipo que aún me faltaba por conocer. —Ah, ahora estamos en la misma página. Estabas celosa—. Él me dio su firme sonrisa y era como echar gasolina al fuego. —Por supuesto que no estaba celosa. Me importa una mierda lo que hagas. Si quieres pasar el rato con cada pieza de basura que te encuentras, está bien para mí, pero no esperes que me quede ahí sentada allí y mire—. Estaba furiosa. Me levanté y me dirigí al baño. Ese hijo de puta, Cómo se atreve a tratar de culparme de eso. Maldición si hice bien en irme, ¿por qué diablos debía quedarme? —Eres una perra luchadora ¿no es así? — Me giré para ver a Luke en la puerta del baño. Tenía puesto una calzoneta de baloncesto. Por primera vez, me di cuenta de sus pantorrillas. Maldición. ¿Cómo lo hacía? Eran puro músculo y bronceadas y del tamaño justo. Espera, ¿Acaba de llamarme perra? —¿Me acabas de llamar perra? —Le pregunté, completamente sorprendida de lo que pensé que escuché. —Una perra luchadora, para ser más exactos—respondió, aún sonriendo. Pude ver el desafío en su rostro. Bueno, si él quería una pelea eso iba a darle. Antes de que pudiera arremeter contra él, volvió a hablar. —¿Por qué no me dices porque realmente te fuiste? Dime la verdad. ¿Cómo voy a saber si no me hablas? ¿Es esa tu respuesta para todo? ¿Huir? —. Él se veía tan seguro de pie allí, hablando conmigo. Sus palabras me estaban hipnotizando. Era tan tranquilo y sereno cuando hablaba y yo era un cartucho de dinamita, cuya mecha ya se había encendido. —¿Quieres saber por qué me fui? —Mi voz se había elevado y mi cuerpo estaba temblando de rabia. —Te voy a decir por qué, porque me arrastraste a ese puto bar en el medio de la maldita nada y luego me dejaste a merced de unas malditas personas porque tú estabas abrazando y besando a cada perra que entraba por la puerta. Entonces,— dije rápidamente como si fuera a interrumpirme, a pesar


de que estaba apoyado contra la puerta mirándome ligeramente divertido y no daba una sola impresión de que estaba a punto de cortarme—, me hiciste sentir como una mierda, porque ni siquiera me presentaste a tus amigos o compañeros de trabajo o la mierda que sean y yo hablaba con un tipo, un puto hombre, a quien no he visto en años, y me arrastraste fuera del edificio como una maldita muñeca de trapo, me empujaste contra la pared, acorralándome y acusándome ,ni siquiera me diste la oportunidad de hablar. ¿Qué demonios se supone que debía hacer, eh? —¿Regresar a dentro para que pareciera una tonta delante de todos? No, malditas gracias. Si piensas por un momento que voy a dejar que me digas qué hacer, entonces estás jodido de la cabeza, tu egoísta, egocéntrico hijo de puta—. Aspiré un gran aliento y me quedé jadeando, mirándolo. Él me devolvió la mirada con una pequeña sonrisa en su rostro y levantó las cejas como si estuviera impresionado. —¿Terminaste? —Preguntó. Habría sido mejor que me escupiera el rostro. Odiaba pelear con alguien que se negaba a luchar. ¿Cuál era el punto de un argumento si sólo iba a estar allí y mirarme? —Tienes la maldita razón, he terminado—Pase por su lado, haciendo mi camino de regreso a su habitación, recogiendo la ropa del suelo. —Dallas, cálmate. —dijo exasperado. —¿Que me calme? —Yo estaba en su rostro y su mirada había cambiado repentinamente de la divertida a una de clara advertencia para que me callara. Finalmente, había conseguido una reacción. —No me digas que me calme. ¡Tú comenzaste esta mierda! —Dije poniendo mi dedo en su pecho. Su respiración se había vuelto pesada y estaba perdiendo la compostura. Bueno, Adelante LLC. —Basta, Dallas. Es suficiente. —dijo, luchando por mantener la calma. Sabía que no debía empujar demasiado lejos, pero por supuesto, dejé que mi boca sobrecargara mi trasero. — ¡Púdrete! —Grité. Eso fue algo malo de decir. Él me agarró las manos y bruscamente me lanzó sobre la cama.


—¿Púdrete? No me importa si lo hago. Vamos a ver lo lista que tu boca es cuando termine contigo—. Sin una palabra de advertencia sus calzoncillos estaban fuera y se vino hacia mí. Me llené de emoción y nerviosismo, todo en uno. Estaba loco, pero yo lo había visto más loco y no me hizo daño entonces. Mis instintos me patearon y me apresuré para tratar de gatear fuera del lado opuesto de la cama, pero él agarró los tobillos y me atrajo de vuelta a él. Yo estaba en cuatro patas y frenéticamente tratando de escapar de su agarre. Él no me sostenía lo suficientemente fuerte como para hacerme daño, pero si lo suficientemente firme como para que no pudiera escapar. El juego del gato y el ratón me había empapado. Yo estaba tan caliente, pero si él lo quería, él iba a tener que trabajar por ello. Un golpe duro aterrizó en mi trasero y fue seguido inmediatamente por otro que dolió igual de mal. Grité por el dolor, pero se convirtió así sucesivamente por lo que la sensación se desvaneció rápidamente. —¡Basta!—Luke me gritó. Ahora tenía una mano firme sobre mi cintura y se las arregló para envolver la otra mano en mi cabello, sosteniendo mi cabeza hacia atrás y hacer que me quede quieta. Mis pechos subían y bajaban con la dureza de mi respiración. Sentí a Luke apoyado en mi espalda poniendo su boca cerca de mi oído. —Voy a follarte hasta que supliques que me detenga, y aún así, voy a seguir haciéndolo hasta que hayas aprendido la lección—. Mi respuesta fue un gemido ahogado, lleno de pasión y deseo. — Sé que quieres esto, así que no voy a darte la opción de decir que no—. Su voz era grave y profunda. La frialdad me envió un escalofrío por mi espalda. —Si llega a ser demasiado, tan sólo levanta el brazo y me detendré. ¿Entiendes? — Traté de asentir con la cabeza, pero no podía moverla. — Cuando te pregunto algo tienes que contestar con palabras. ¿Entiendes? —Sí—me las arreglé para decir. —¿Qué vas a hacer si no puedes soportarlo, Dallas? —Preguntó, soplando su aliento en mi oído. —Levantar el brazo—Dije nerviosamente. Joder, esto era muy emocionante e intenso y tortuoso. Se inclinó hacia arriba, dejando ir de mi cabello y poco a poco se metió en mí. Se sentía tan jodidamente bien. Yo estaba tan mojada por mi excitación y eso le dio la bienvenida, mi sexo se extendió para acomodarlo. Cuando él me penetró esperaba que me jodiera lentamente hasta que supiera que estaba lista, pero me equivoqué. Me embistió contra


mí una y otra vez. Mis gritos fueron de dolor y placer. Estaba tan profundo dentro de mí, llenándome y follándome sin piedad. Sabía que era una mierda de castigo y me encantó cada minuto de él. — ¿Has aprendido la lección, Dallas?—Preguntó con los dientes apretados. Demonios no. Esto era demasiado maravilloso para que lo detuviera ahora. —Jode-te. —le respondí con toda la malicia que en mi voz era posible. —Respuesta equivocada, nena—. Hizo girar mis caderas, me puso en un ángulo diferente y se estrelló contra mi más profundo. Perdí el conocimiento momentáneamente. Era demasiado, pero todavía se sentía tan bien. Se sentía mejor que un orgasmo. Tenía miedo de correrme, no estaba segura de si mi cuerpo se sostendría después. Me penetró más y más rápido, y no pude aguantar más. Mi cuerpo explotó en un orgasmo y de alguna manera, Luke encontró la manera de penetrarme más profundo. —Detente. —Traté de decirle, pero salió como un susurro. Traté de levantar el brazo, pero mis brazos eran como fideos húmedos. Él no me estaba haciendo daño, pero mi cuerpo no podía aguantar más. Dejé caer mi rostro e inmediatamente me desmayé. Cuando mis ojos se abrieron, estaba bajo las sábanas y en los brazos de Luke. Giré el rostro un poco y vi esos ojos azules mirándome fijamente. Le di una sonrisa tímida, un poco avergonzada por mis acciones. —¿Te sientes mejor?—Me preguntó, besándome la frente. —Mucho. —Le contesté. Era increíble lo bien que me sentía. Estaba completamente relajada y me sentí... perfecta. —¿Te gustaría un baño caliente?— Su voz era baja y suave, tal como había sido cuando me hizo el amor. —Contigo. —Le pregunté, con esperanza. —Por supuesto—. Su sonrisa era tan contagiosa que no pude evitar sonreír para mis adentros. —Voy hacer correr un poco de agua, ¿por qué no te sirves en la cocina? Tengo un poco de vino en la nevera. —Yo asentí de acuerdo, y él se levantó de la cama, caminando hasta el baño. Mis ojos siguieron su espalda perfectamente esculpida, marcado con mis garras de pasión. Sonreí


para mis adentros, recordando lo que había pasado. Era como la noche y el día y yo estaba enamorado de ambos lados de él. Me dirigí a la cocina, tomando su oferta del vino y vacié una copa llena luego otra. De vuelta en el cuarto de baño, Luke estaba de pie desnudo delante del espejo. —¿Vas a algún lado? —Le pregunté. Me miró en el espejo y sonriendo dijo— No, sólo pensé que tu piel suave podría apreciarlo. Miré hacia abajo y vi las marcas irritadas entre mis piernas. —No tienes que hacer eso—, murmuré, avergonzada. Me miró como si tuviera algún tipo de erupción. —En serio, nena. Es un placer para mí. Tengo la intención de pasar mucho tiempo complaciéndote. No quiero que me des ninguna razón por la que no puedo. —Él me sonrió dulcemente y yo no podía dejar de sonreír. Que considerado. Hace treinta minutos, me estaba fallando inconscientemente, ahora quería afeitarse para evitar rosarme. Oh, qué ironía. Se enjuagó la cara, y luego hizo un gesto para que me metiera en la bañera. El agua estaba caliente y muy acogedora. Me senté sintiéndome un poco incómoda. El dolor entre mis piernas se volvía cada vez más intenso cuanto más me movía. — ¿Estás adolorida? —Preguntó Luke, mirándome con recelo. —Estoy bien—Le respondí rápidamente. consideraciones sólo por un poco de dolor.

No

quería

que

se

tomara

—Eres una mentirosa terrible” —Dijo sonriendo. Se subió detrás de mí y me tiró contra su pecho. —Mmm. Esto se siente bien. —le dije, pasando mis manos por sus piernas. —Sí que lo hace. ¿Quieres lavarte el cabello? —Preguntó, haciendo girar una longitud de mi cabello alrededor de su dedo. —Lo necesito. —respondí adormilada. —Pero eso puede esperar—. El agua caliente junto con todo el sexo tenía a mi cuerpo tan relajado, lo único que quería era dormir. Luke tomó una esponja y la llenó de gel de baño y comenzó a masajear mis hombros y los brazos con la misma. Me incliné para que pudiera lavar mi espalda. Se sentía tan bien que te mimen y yo iba a sacar el máximo provecho de ello. Luke parecía disfrutar atendiéndome, así que ¿quién era yo para imponerme a su felicidad?


—Tomemos una ducha. —Dijo Luke de pie y me llevó con él. Salió de la bañera y sosteniendo mi mano me ayudó a salir y me llevó a la ducha. Estábamos de lado por lo que los primeros chorros de agua fría no nos golpeaban. Cuando el agua se calentó, nos movimos, de pie debajo de ella. Luke me lavó el cabello, masajeando con sus fuertes manos en mi cuero cabelludo. Me recosté contra él, haciéndole apoyar todo mi peso. — Quédate conmigo nena. Sólo un poco más, te lo prometo. — me dijo Luke. No puedo creer que esté dejando que me bañe. ¿Quién era yo y dónde diablos estaba Dallas Knox? Me di cuenta de que las manos de Luke ya no estaban en mi cuerpo y me giré para verlo bañándose. —¿Quieres que te lave la espalda? —Le pregunté sorprendida por el hecho de que yo realmente quería. Él me dio una sonrisa y luego me dio la esponja y se dio la vuelta, poniendo sus manos en la pared de la ducha. Me tomé mi tiempo, lo lavé lentamente. Disfruté de la forma en que el agua y el jabón le corrían por la espalda, por encima de su tonificado trasero musculoso y en el piso de la ducha. Debo haber perdido la noción del tiempo, atrapada en el placer de bañarlo, porque él rompió a través de mis pensamientos diciendo—Oye nena, creo que estoy limpio. —Lo siento—Le dije y rápidamente le pasé la esponja. Estaba tan asustada de que hiciera algo malo que le defraudará. No porque tenía miedo de una follada como castigo. Dios sabe que yo estaría instigando peleas en el futuro para conseguir eso una vez más, pero yo quería complacerlo y hacerlo feliz. Me hacía feliz. —Deja de disculparte por todo nena. No es gran cosa. —Dijo, sonriendo hacia mí. El agua que goteaba de su rostro era tan sexy, tenía miedo de que fuera a necesitar otra ducha fría. Luke cerró el grifo y salió de la ducha. Cogió una toalla, me sequé el cabello y el cuerpo, y luego me la envolví y lo seguí hasta el dormitorio. Me entregó una camiseta negra y me la puse y me metí en la cama. Lo observé mientras se deslizaba sobre sus apretados calzoncillos grises y se subió a mi lado. —¿Cómo te sientes?, y no me mientas—Él me preguntó con firmeza. Me encanta todas sus personalidades, pero este era mi favorito, mandón, sensato, rudo, Luke el motero.


—Estoy dolorida, más de lo que pensaba que iba a estar, pero es una sensación deliciosa. —le contesté con sinceridad. El dolor entre mis piernas era intenso, pero la recompensa de tenerlo a mi lado valía la pena. Luke me sorprendió cuando él se inclinó y me besó. Su boca era suave tan aterciopelada en la mía que yo no estaba segura de si me lo estaba imaginando o no. Su cálida lengua se deslizaba sobre mis labios y abrí mi boca, invitándolo a entrar. Él se aferró a un lado de mi cuello, inclinando mi boca hasta la suya y él pasaba su pulgar suavemente por mi mandíbula. Me daba escalofríos la forma en que me besaba. Era casi tan bueno como hacer el amor, casi. —Buenas noches nena. —Dijo, besando mi cabeza y tirándome en sus brazos. Me quedé dormida tan rápido como cerré los ojos.


Capítulo 11 Traducido por 3lik@ Corregido por MewHiine

A

brí los ojos y el pecho de Luke me dio la bienvenida. Aún estaba acurrucada en sus brazos. Su respiración era lenta y profunda, eso me hizo saber que estaba profundamente dormido. Todavía estaba oscuro afuera y divagué por cuánto tiempo había estado fuera. Me acordé de lo que me despertó cuando un calambre comenzó de nuevo en mi estómago. Salí de la cama y me dirigí al baño. Oh Dios, por favor no, Señor, por favor, no. Repetía mi mantra en silencio de camino al baño. Sentí náuseas y sabía que iba a vomitar. Probablemente fue ese puto cordero desagradable de la fiesta, o todo el licor que consumí, mientras que estuve allí. El alcalde probablemente me envenenó. Llegué al baño y me las arreglé para cerrar la puerta antes de que mi cuerpo se sacudiera con la primera arcada. Odiaba vomitar. Prefería amputarme la pierna con una cuchara. No estaría muy agraciada con ello tampoco y yo lo sabía. Las posibilidades eran que este baño se parecía a uno de la escuela secundaria en un día de chilli en el momento en que pensé que había terminado. Me dieron más ganas, exhalé de nuevo, tratando de mantener el ruido al mínimo y tratando de mantener el alimento que se abría paso en mi garganta. Yo sabía que iba a venir. Era inevitable. Me las arreglé para tirar de mi cabello detrás de mi cuello cuando comencé las arcadas. —¡Dallas!—Escuché a Luke llamarme desde el dormitorio. Oh mierda, justo lo que no quería. Olvidé que le dije a Luke sobre querer que cuide de mí. En este momento, sólo quería que me dejara en paz. Traté de decirle que se alejara, pero ni siquiera podía respirar. Tiré de la cadena, esperando que el agua se arremolinara y me distrajera de las náuseas. No hubo suerte. Seguían llegando. Después de que mi estómago estaba vacío, empecé con las arcadas de nuevo, todo mi cuerpo se convulsionó con cada horrible arcada. Unas manos estuvieron en mi cabello y un trapo frío se posó en mi cuello. Él estaba aquí. Frotándome la espalda y manteniendo mi cabello fuera de mi


rostro. Mi cuerpo finalmente se calmó y mi estómago se tranquilizó. Descansé la cabeza en la taza del baño, tratando de recuperar el aliento. Luke me entregó la toalla alrededor de mi cuello y me limpié el rostro, me soné la nariz de una manera no tan propia. —Estoy bien. Sólo vuelve a la cama. —Le dije, tratando de empujarlo con mis brazos débiles y defectuosos. —Ni pensarlo nena—Respondió. Sabía que sin mirarlo, él tenía esa maldita sonrisa en su rostro. Levanté mi rostro y limpié el resto de mi vómito de la taza del baño. —Yo lo limpiaré nena, vamos. —Dijo Luke, colocando sus manos sobre mis hombros, esperando que me pusiera de pie. —Yo lo haré. Sólo vete. Por favor. —Estaba mortificada y lo último que quería era que el Sr. Perfecto me viera así. Luché para ponerme de pie y él me ayudó, sosteniéndome mientras fui al lavabo para lavarme la boca. A la mierda. Puede quedarse. Yo no tenía la fuerza para discutir con él nunca más. Mi rostro estaba pálido y el cabello estaba húmedo hecho un desastre. Me lavé el rostro, me enjuagué la boca y me lavé los dientes con el cepillo de dientes que Luke me dio. Al darme cuenta de que mi camisa ya no estaba limpia, me la quité y descuidadamente la dejé caer al suelo. Luke nunca habló, se quedó a mi lado. Nunca lo miré. ¿Cómo podría? Me dirigí a la habitación y me metí en la cama, dándole la espalda. Si tuviera mi coche, me habría ido en ese momento. Luke se acostó a mi lado tirando de las sábanas con él. Él me frotaba la espalda, mi trasero y mis hombros. Él fue muy atento. ¿Cómo demonios estaba soltero? —¿Por qué estas soltero? —Solté. —Te estaba esperando. —Respondió, besando mi cabeza. Bien jugado Luke. Sonreí para mis adentros, preguntándome cuántas veces había usado esa línea. Me quedé despierta durante mucho tiempo después de eso. Cuando finalmente lo hice, los brazos incansables de Luke seguían acariciándome. Las mañanas en los brazos de Luke eran indescriptibles. Nunca me he sentido tan segura y protegida y amada como cuando estoy en sus brazos. Sabía que no hay manera de que él pueda amarme pronto, pero era agradable


pensarlo. Todavía estábamos en la misma posición que cuando me fui a dormir, así que no puedo ver su rostro. Quería girarme para poderlo admirar, pero no quería despertarlo, y no estaba segura de estar lista para despertarme completamente. Él quitó su brazo de mi cintura y rápidamente cerré los ojos. Por alguna razón no quería que él supiera que estaba despierta. Estaba segura de que tenía algo que ver con la atención recibida, pero yo no quería admitirlo. Sentí que se inclinó, como si estuviera mirando por encima de mí. Me apartó el cabello del rostro y plantó un beso en mi sien y luego salió de la cama. Escuché unos ruidos que provenían de la cocina. Decidí no pasar todo el día en la cama así que me levanté y busqué en sus cajones un par de shorts de baloncesto y una de sus tantas camisetas negras. En el baño, vi que el color había vuelto a mi rostro. Estaba bien descansada y sólo un poco adolorida. Hice un moño con mi cabello y me lavé los dientes, y luego me dispuse a buscar a Luke. Él estaba en la cocina, usando nada más que pantalones de pijama que colgaban de su cintura. Se veía delicioso. Cuando me vio su rostro se iluminó con una sonrisa. —Buenos días, hermosa. —Dijo alegremente. Le sonreí con timidez, cruzando los brazos y mirando al suelo. Él siempre sabía qué decir para hacerme sonrojar. —Estoy haciendo el desayuno. Es toda una delicia también. Es posible que hayas oído hablar de él antes—. Levantó un paquete de avena instantánea y me reí. —Suena muy bien. —Le dije, tomando asiento en la barra. — ¿Zumo de naranja o café? —Preguntó sentado en la barra frente de mí. —Zumo, por favor—Me sirvió un vaso grande y me lo bebí todo con avidez. Él me sonrió al rellenar mi vaso de nuevo. —Estabas sedienta. Tú sabes, por la boca seca de... bueno de la noche anterior. — Miré hacia mis dedos anudados, sin mirarlo a los ojos. —Bueno, tengo un montón. — Dijo girándose y tomando la tetera humeante de la estufa. Gracias a Dios que no iba a mencionar sobre lo que pasó anoche. Él preparó un plato de avena para cada uno y se sentó a mi lado. La avena olía fabulosa y me estaba muriendo de hambre. Sabía tan bien


como olía y no recordaba haber sido capaz de hacer algo que sepa tan bien. —Dallas, quiero hacer esto formal. —Luke dijo de pronto. Miré hacia arriba para ver que me estaba mirando. Wow. No podía creer lo que realmente estaba sucediendo. ¿La gente siquiera hace eso? —¿Me estás pidiendo que sea tu novia, Señor Carmical—Le pregunté de forma espectacular. Él se rió y bajó la mirada a sus manos. ¿Acaso estaba avergonzado? —Lo digo en serio nena. Te quiero en mi vida. —Él hablaba en serio. Este tipo increíblemente caliente me quería en su vida. —Luke, Yo... —, Yo no podía encontrar las palabras. ¿Cómo iba a decirle que yo no era la chica quien cree que soy? Me alejo de las personas. Había vivido en una burbuja durante años por una razón. —Luke, tú no quieres estar conmigo. —Le dije derrotada. —Oh, ¿Qué no quiero? —Pareció sorprendido, pero me di cuenta que estaba siendo gracioso. —Mira, estoy jodida. Tengo problemas. Yo no soy como la mayoría de las chicas. —Le dije, mirando mis manos en mí regazo. —Nena, puedes estar jodida, y tener problemas contigo misma, todo el mundo los tiene—. Se dio la vuelta en su asiento de modo que me estaba enfrentando. —Sé que no eres como la mayoría de las chicas. Es por eso que estoy tan atraído por ti. ¿Tienes alguna idea de cuántas mujeres se me lanzan porque yo soy el presidente de una MC? Pero tú, te gusto por lo que soy. El hombre que soy sin el chaleco. Te quiero en todos los aspectos de mi vida. En el club, el trabajo, mi familia... Quiero que seas parte de ella. —Me sentía como si no hubiera aire que respirar. Estaba poniendo sus sentimientos sobre la mesa y yo no tenía nada que ofrecer a cambio. Yo no tenía un grupo de amigos que presentarle, mi trabajo consumía todo mi tiempo y mi familia era prácticamente inexistente.


—Luke, yo no tengo nada que ofrecerte a cambio. Quiero decir... Soy egoísta, a veces hasta cruel, no tengo absolutamente ninguna empatía, soy celosa y controladora, y todo el mundo piensa que soy una perra. La única razón de que las personas me toleran es a causa de mi nombre. — Yo estaba al borde de las lágrimas. Siempre había sabido todas esas cosas, pero me hirieron más profundo cuando las dije en voz alta. —Hey. —Dijo Luke tomando mi rostro entre sus manos para hacer que le mirara. —Tú también eres buena, hermosa y reflexiva. Y a quién le importa lo que los demás piensan. Ellos no conocen a la Dallas que yo conozco. Eres una mujer increíble—. Su voz sonaba tan sincera y su rostro tan atento, que casi le creí . —Si te hace sentir mejor, no vamos a hacer ninguna promesa. Vamos a probar esto y ver a dónde nos lleva—. Luke era increíble. Él sabía más de mí de lo que yo sabía de mí misma. Estaba claro para él que tenía problemas con el compromiso y estaba dispuesto a revisar el contrato “normal” invisible entre dos personas, sólo para hacerme sentir cómoda. Sería una tonta si no retengo a este hombre. Asentí con la cabeza en acuerdo. —¿Así que eso es un sí? ¿Serás mi novia? —Preguntó, con una expresión facial igual a la de un niño pequeño. El comentario inmediatamente alivió la tensión en la habitación y me tranquilicé —Sí, Luke. Seré tu novia. —Le dije, devolviéndole la sonrisa. Una amplia sonrisa estalló en su cara y se inclinó hacia delante, besándome profundamente. Cuando él se apartó estaba sin aliento. Luke no perdió el tiempo. Lo primero que hizo, después de que terminamos el desayuno fue llevarme a su “Habitación Harley”. Me acordé de la habitación desde la última vez que estuve aquí, y al igual que antes, la preciosa moto estaba aparcada en el centro de la habitación. —Tenía tres años cuando monté mi primera Harley. Mi abuelo, mi Abu, me llevó por todo el patio. Todavía lo recuerdo. La mayoría de los niños estaban asustados de los fuertes tubos y los grandes hombres fornidos que las montaban, pero yo no. Yo las he amado desde mi primer viaje. —Dijo Luke apasionadamente. —Cuando tenía dieciséis años, mi padre me compró una camioneta. Él quería que yo tuviera cosas que él nunca tuvo. Estaba tan orgulloso cuando me entregó las llaves. La tuve por menos de una hora antes de cambiarla por una vieja Harley que mi Abu compró, —hizo una pausa, riendo para sus adentros. —Mi padre estaba tan cabreado. Él no me habló por una semana. Le tomó años antes


de aceptar mi estilo de vida. Ahora, a pesar de que no está de acuerdo, él es uno de mis mayores seguidores. —¿Por qué tu padre no montaba? —Le pregunté, intrigado con su historia. —Mi Abu no fue un padre para mi papá. Él estaba constantemente entrando y saliendo de prisión. Cuando consiguió salir, él no podía conseguir un trabajo respetable, debido a su historial. El mundo de las motocicletas le dio la bienvenida con los brazos abiertos. Una vez que él consiguió las conexiones, él y otro chico empezaron su propio club. — ¿Conexiones? —Le pregunté. Yo sabía lo que quería decir, pero yo quería que me dijera. —Otra día, nena. Quiero mostrarte algo. —Dijo, evitando el tema completamente. Tomó mi mano y me llevó fuera de su local. El interior parecía un bar rudo. Había mesas de billar y una rockola, una barra que recorría a lo largo del edificio y las imágenes de las motocicletas estaban colgadas por todas partes. Detrás de la barra, pude ver las botellas de whisky y cerveza de barril disponibles. Casi esperaba que alguien se apareciera para tomar nuestro pedido. En la parte trasera del local, había dos grandes puertas dobles que estaban encerradas con candado. Luke introdujo una llave, con las puertas sin cerraduras, las empujó y estas se abrieron. Había una gran mesa en el centró de la habitación. Alrededor de la mesa había grandes sillas de cuero marrón que parecían un lugar en donde un ejecutivo se sentaría. Lo que más me sorprendió, sin embargo, fue las grandes cajas con sombras enmarcadas que cubrían las paredes del local, chalecos de cuero con diferentes parches en ellos. Me sentí como si hubiera entrado en un museo. —Las cajas son a prueba de fuego y de balas, por lo que incluso en las peores circunstancias, estarán protegidos. Estas dos aquí pertenecieron a los fundadores del club. Mi Abu y su amigo de toda la vida Gill. —Luke dijo, llevándome a la cabecera de la mesa y apuntando a los dos cuadros en la pared detrás de él. —Pasaron su tiempo juntos en Parchman, en un lapso de cinco años en los 70s. Cuando salieron se fueron por caminos separados. Mi abuelo se unió a un MC en Louisiana y Gill se trasladó a Texas. Después, cerca de dos años, se reunieron y decidieron iniciar su propio club. Así es como comenzó los Devil‟s Renegades MC.


Me quedé sorprendida por la historia en la habitación. Fundadores y miembros fueron nombrados en la pared y un santuario hecho a todos y cada uno de ellos. Cada caja contenía su chaleco y un recuerdo personal. Me di cuenta que el recuerdo del Abu era una página para colorear que habían garabateado y el nombre de James en la parte inferior escrito un niño. —Mi padre lo hizo para él cuando era muy joven. Lo mantuvo con él durante años. Dijo que era el único recuerdo que tenía de mi padre mostrándole cariño. —Dijo Luke, un timbre melancólico se notó en su voz. Pobre Luke, debe de haber sido terrible crecer en medio de una disputa familiar. No me podía imaginar tener que elegir entre mis padres y mis abuelos. A pesar de que me faltaban en el departamento familiar, por lo menos cuando estaban vivos todos se llevaban bien. Le sonreí y le tomé de la mano para tranquilizarlo. —Eso fue hace mucho tiempo nena, pertenece al pasado. — dijo, besando mi mano. Me mostró otro chaleco, que se encontraba en las cajas alrededor de la habitación. Pronto aprendí que eran llamadas “trazos”. Todos ellas pertenecían a los antiguos miembros, todos de los cuales habían fallecido. —Nos reunimos aquí cada semana, y mantenemos una comunicación formal, una vez al mes. Se espera que todos los miembros a asistan a la comunidad. Durante ese tiempo hablamos de negocios, eventos y cualquier problema que pueda afectar al club. —¿Dónde te sientas? —Le pregunté. —A la cabeza de la mesa. —me dijo como si eso fuera algo que yo ya debería saber. Me eché a reír. Por supuesto que él lo hacía. —Entonces, ¿dónde encajo yo en todo esto? —No lo haces. —Dijo en el acto. Oh. —Tú estás conmigo. Si las cosas salen bien, me encantaría que te convirtieras en mi Ol‟ Lady. — Luke estaba de vuelta al modo motero. — ¿Ol‟ Lady? ¿Qué demonios es eso? —Le pregunté. Suena horrible. —No es una falta de respeto nena. En realidad es todo lo contrario. Ser una Ol‟ Lady tiene sus ventajas, sobre todo si eres la Ol‟ Lady del presidente”. — dijo sonriéndome.


—No me gusta el término „Ol‟ Lady‟. Suena tonto—Le dije, frunciendo el ceño. Me gustaba mucho más nena. —Ol‟ Lady se utiliza como un cariño. Puede sonar tonto para ti en el mundo exterior, pero en mi mundo, es la posición más respetuosa que una mujer puede tener. —Bueno, ¿qué tengo que hacer? —Le pregunté. Él se echó a reír. —Todo a su tiempo. Si ves que esto es algo que quieres y puedes manejar, entonces te diré más y podemos dar el siguiente paso. Las chicas realmente pueden ayudar con estas cosas. Sé que no te gustan mucho, pero algún día, estas tendrán sentido cuando tú lo estés. Red sabe mucho acerca de este estilo de vida. Ella es una chica del club, y te puede ayudar con cualquier pregunta que tengas. Mañana por la noche tendremos una parrillada en el local del bar. Realmente me gustaría que vinieras. Tendrás la oportunidad de conocer a todos y ver si esto es algo que realmente quieres. Esto era mucho que procesar. Quería saber realmente de iba toda esta vida. Estaba muy atada a Luke. Sabía que no podía ser feliz sin él en mi vida, así que estaba dispuesta a correr el riesgo. Además, mi curiosidad sacaba lo mejor de mí. —Me encantaría ir. —Dije, caminando hacia él, poniendo mis brazos alrededor de su cintura y enterrando mi rostro en su pecho. Besó la parte superior de mi cabeza y me envolvió en sus brazos. Podría quedarme aquí todo el día, pero sabía que si quería estar libre para salir mañana por la noche, tenía que trabajar hoy. —He disfrutado tanto este fin de semana. Y Gracias por compartir todo esto conmigo. —Le dije, apretando un poco más fuerte. —El placer es todo mío, nena. Realmente quiero que lo intentemos. Sólo prométeme que mantendrás la mente abierta. —Te lo prometo. —Lo dije en serio también. Yo no dejaría que mis celos se interpusieran entre nosotros. —Tengo algunas cosas que hacer esta noche. ¿Te gustaría quedarte y cenar conmigo esta noche? Puedes hacer lo que quieras. No estaré fuera


demasiado tiempo. —Preguntó, mirándome. Admiré su hermoso rostro. Traté de encontrar un defecto en su apariencia, pero todo era perfecto. Bastardo con suerte. —¿Tiene una computadora? —Le pregunté. Podría trabajar desde aquí. Eso me daría otra noche con Sr. Maravilloso, y tal vez podría hacer algo para molestarlo y así ganarme una deliciosa sesión de castigo. La idea me entusiasmó. —Si tengo. Vamos. Te mostraré donde está—. Él tomó mi mano y me llevó fuera, cerrando la puerta detrás de nosotros. De vuelta al interior, Luke me enseñó su portátil y salió para alistarse. Abrí mi correo electrónico, había como cincuenta y tenía que responderlos. Mi compañía era enorme. Tenía oficinas en todo Mississippi, y a pesar de que cada oficina tiene su propio equipo de gestión, cualquier decisión importante tenía que venir a través de mí. Mis empleados a menudo me envían correos electrónicos, personalmente, pidiendo favores, si se trataba de anticipos de sus salarios o un descuento sobre una propiedad. Por lo general, Lindsey tenía coordinar a través de ellos y darles una respuesta genérica, pero la semana pasada tuve que contestar yo misma y me encontré con que algunas condiciones eran graves. Desde entonces, he decidido responder cada uno de ellos personalmente. Tal vez lo necesitaba para sostener la comunicación con mis empleados. La idea me recordó a Luke, y a pesar de que él estaba en la habitación de al lado, ya lo echaba de menos. Bueno, él era mi novio. Entré en su habitación y me pareció ver que no estaba allí. Podía escucharlo en el baño, así que decidí esperar a que saliera. Cuando la puerta del baño se abrió, estaba contenta de haberlo hecho. Tumbada en la cama, tenía la mejor vista de la casa, el increíble cuerpo de Luke. Él no se dio cuenta al principio. Le oí tararear una canción para sí mismo y me pregunté cual era. Estaba de espaldas a mí y lo miré mientras él se ponía la ropa interior. No pude evitarlo. Me acerqué por detrás y puse mis brazos alrededor de su cintura. Lo sorprendí, pero inmediatamente se relajó cuando miró por encima del hombro y vio que era yo. —Me sorprendiste nena


—Astuta, astuta, —Me reí, citando una de mis películas favoritas. Se dio la vuelta y me levantó. Puse mis piernas alrededor de su cintura y mis brazos alrededor de su cuello, riendo de nuevo. —¿Qué es tan magníficamente gracioso? —Preguntó, imitando mi sonrisa. —Nada, simplemente me emocioné al ver a mi novio vistiéndose. —Bueno, si voy hacerte sonreír de esa manera, entonces te dejaré que me veas más a menudo—. Me besó con dulzura y mariposas se formaron en mi estómago. —Me encanta ver a mi chica feliz. ¿Te gustaría sentarte y ver el resto del show? — Su chica. Me encantó la forma en que lo dijo. Asentí con entusiasmo y me sentó en la cama. ¿Qué diablos pasa conmigo? Estaba mareada y me sentía como una loca adolescente enamorada. Luke echó un vistazo al reloj de la pared, y para mi decepción se vistió un poco demasiado rápido para mi gusto. Se veía caliente en un par de pantalones de color caqui y una camisa blanca de botón de vestir. Se puso su cinturón, agarró su cartera y las llaves y se inclinó dándome un beso. Él olía tan delicioso que quería lamerlo todo. Me preguntaba a dónde iba, pero pensé que si quería decirme ya lo huera hecho. No me había pedido que fuera y no pude evitar mi decepción. No es que hubiera ido de todos modos, pero aún así habría sido agradable ser invitada. Hice un puchero como una niña petulante, y cuando vio mi ceño fruncido, se arrodilló delante de mí e imitó mi puchero. —¿Por qué el oso panda azul? —Preguntó, burlándose de la frase de un viejo comercial y haciéndome reír. —¿Tienes que irte? —Le pregunté, todavía con el ceño fruncido. —Desafortunadamente nena, tengo que hacerlo. Montar una Harley y hacer el amor contigo no paga las cuentas, aunque desearía que sí. — Sonreí con alivio. Iba a trabajar. Admiraba su dedicación, que se parecía mucho a la mía. —Bueno, date prisa en regresar o me obligarás a hacer algo y tendrás que reprenderme. —Le dije con una sonrisa.


—Oh, nena. Cómo me gustaría que lo hicieras—. Él me besó con fuerza, dejándome sin aliento y se levantó para irse. —Llámame si necesitas algo. Estaré de vuelta tan pronto como pueda—. Y con eso, se fue.


Capítulo 12 Traducido por pili Corregido por MewHiine

L

as siguientes horas pasaron volando mientras estaba ocupada con mi trabajo. Respondí a cada correo electrónico en mi buzón de entrada y volví para examinar alguno anterior que había pasado por alto. Mi oficina en Tupelo se puso en contacto conmigo sobre algunas propiedades de alquiler con las que ellos estaban teniendo algunos problemas. Por lo visto los arrendatarios habían sido algo destructivos y no habían mantenido su parte del trato hasta el final. Habían recibido un aviso del desahucio y ahora estaban haciendo llamadas amenazantes al director de la oficina. No tenía muchas viviendas de alquiler; por lo general no hago tratos comerciales a menos que comprara una compañía que ya los tenía. Este era uno de esos casos. Habíamos tenido problemas con estas mismas propiedades antes. Cuando la gente se mudó, no alquilé las casas a nadie más. Las había arreglado y vendido. Sólo quedaban dos inquilinos. Uno era una anciana cuyos hijos la querían en una casa de alquiler, debido a algunos problemas con su seguro de vida. Alegaron que no podía tener ninguna propiedad a su nombre y que era más fácil para ella sólo alquilar. Sonaba turbio para mí, pero siempre pagaban a tiempo y la mujer era muy amable. La otra propiedad, albergaba una familia de ingresos medios. Yo había intentado ponerme en contacto con ellos en varias ocasiones para ver si estarían interesados en una renta para comprar. Mi gerente de sucursal no pudo hacer nada más, así que le envié un correo haciéndole saber que estaría allí el martes para manejar el asunto yo misma. Iría a hablar con la familia y ver si había algún modo en el que nosotros pudiéramos trabajar que no incluyese que ellos destrozasen el lugar, o yo patearles el trasero.


Mi teléfono sonó y salí en desbancada hacia el otro cuarto para cogerlo. Era Luke, y mi pulso se aceleró inmediatamente cuando vi su nombre. —¡Hola nene! —contesté. —¿Nene? Estoy temeroso de preguntarte que he hecho para recibir ese cariño. —Luke pregunto riendo. Yo nunca utilizaba diminutivos cariñosos, así que yo estaba sorprendida de oírmelo decir como estaba él. —¿Prefieres Luke? —Puedes llamarme como quieras, mientras no me llames tarde para la cena y hablando de eso, ¿qué quieres? —Después de anoche, realmente no quería nada pesado. —¿Qué tal algo ligero? —pregunté, con la esperanza de que no tuviera un gran chuletón en mente. —Algo ligero, hmmm. ¿Qué tal una ensalada de pollo a la brasa? —Suena delicioso. —Justo me hizo darme cuenta de lo hambrienta que estaba. Ya eran las dos en punto. ¿Dónde se había ido el tiempo? — Ok, voy a pasar por la tienda. Estaré allí en una hora. ¿Algo más que quieras que coja? —él pregunto, me di cuenta de que estaba de muy buen humor. —No, solo date prisa. Te extraño. —Salió de mi boca antes de que pudiera detenerlo. —Yo también te echo de menos nena. Prometo darme prisa. —dijo, sonando muy contento con mi confesión. —Vale, adiós. —Adiós nena. —colgué el teléfono y volví a caer en la cama. Me sentía como si estuviese viviendo en un sueño. ¿Cómo puedo ser tan afortunada? Decidí hacer uso de mi tiempo, y con suerte hacerlo pasar más rápido. Limpié la habitación, haciendo la cama y recogiendo la ropa en el suelo. En el baño limpie las estanterías y aclare la bañera, tomando nota de que la casa de Luke estaba muy limpia. Los suelos estaban impecables y todo estaba limpio en su lugar, además de los pocos artículos que habíamos esparcido la noche pasada.


Luke debía tener una empleada doméstica. El pensamiento me agito pero trate de no pensar en ello. No teniendo nada más para hacer, me senté en el sofá de cuero reclinable en la sala de estar y encendí la TV. Luke tenía todos los canales por satélite que se ofrecían, incluyendo los canales de películas y porno. Los hojee rápidamente hasta encontrar una comedia de situación repetida de nuevo, y a continuación me acomode en el lado del sofá. — ¡Cariño! ¡Ya estoy en casa! —oí que Luke gritaba desde la cocina. Me tome mi tiempo, apagando la TV, y empujándome fuera del sofá, despacio me dirigí hacia la cocina. No quería parecer demasiado ansiosa por verlo, aunque lo estaba. Luke estaba buscando algo de la nevera cuando entré. —Hey, nena—dijo riendo hacia mi cuando alzo la vista. No me di cuenta de lo mucho que lo había echado de menos hasta este momento. —Hola. —dije paseando hacia él y tomándolo por sorpresa cuando tire de él hacia mí en un abrazo. —¿Me extrañaste nena? —preguntó, sosteniéndome en sus brazos. Asiento con la cabeza en su pecho, aspirando su aroma. —Ya somos dos. —Besó la parte superior de mi cabeza, y luego levantó mi rostro hacia él y me besó. Nunca me cansare de sus besos. —Vamos a comer. Agarró dos cajas de la bolsa sobre el mostrador y se sentó en la barra. —Yo no quiero perder mi tiempo contigo cocinando, así que tan sólo nos he cogido algo de un restaurante. Eso me satisfizo, porque sabía que me tendría que ir a casa demasiado pronto. Me subí en el taburete y me senté. La ensalada estaba deliciosa y estaba ansiosa por terminar así podría estar de vuelta en sus brazos. Hablamos un poco del club y me informó de los rangos de los oficiales, Tiny era el sargento de armas, significando que era la seguridad del club. Me alivio saber que Luke tenía un tipo duro cuidando de él. El vicepresidente del club era Worm, alguien a quien todavía no había conocido, pero Luke asumió que saldría con él mañana. No me sorprendió en absoluto descubrir que Regg era el ejecutor del club. Él era más o menos la mano derecha de Luke y respondía solo ante él.


Le pregunté por qué envió a Regg para vigilarme esa noche y su respuesta me sorprendió. Quería haber ido él, pero tenía miedo de que no lo escuchase, así que envió a Regg. Sabía que estaba cómoda con él y le pido que hiciera algo, él sabía sin lugar alguno que se las arreglaría. Tenía un sentimiento de orgullo cuando hablaba de ellos y era muy admirable. También mencionó que War era el secretario y Coon a quién no conocía, el tesorero. Estaba emocionada por conocerlos a todos mañana por la noche; eran las señoras con las cuales tenía el problema más grande. Cuando terminamos de comer, mi cabeza me dolía de toda la información que estaba rebosando en ella. Luke venía con mucho equipaje. Cuando se quitó la camisa en la cocina yo eche un vistazo rápido a sus abdominales, antes de que su camiseta se deslizase hacia abajo y me recordó por qué su equipaje no me molestaba en absoluto. La camiseta que llevaba debajo de su polo se ajustaba a sus brazos. Parecía sorprendentemente blanca contra su piel bronceada y estaba ansiosa por verla fuera de él. Luke parecía ajeno a mi mirada cuando elegantemente hizo su camino alrededor de la cocina. — ¿Tienes postre? —Me las arregle para preguntar, mi voz baja y llena de hambre. Luke se dio la vuelta para contemplarme y sonrió socarronamente cuando notó mi mirada sobre él. —Bueno, pensaba en ello— dijo caminando hacia mí. —Debo haber mirado ese menú mil veces, pero nada parecía tan sabroso como Dallas. Trague ruidosamente, mi respiración se volvió superficial y mi cuerpo se caldeo. Estaba de pie frente a mí y podía sentir el calor de su piel. —Desde que me desperté esta mañana, sólo ha habido una cosa en mi mente. ¿Tienes alguna idea de lo difícil que ha sido mantener mis manos lejos de ti? —Él recorrió con su dedo mi mejilla, a continuación levantó mi barbilla y puso sus labios con los míos. El beso empezó lento y tierno, entonces rápidamente se moldeo en un beso de pasión y necesidad. Impulsada por mi necesidad de él y mi deseo de complacerlo, comencé a desabrochar sus pantalones. Todo lo que quería en ese momento era tenerlo en mi boca. Quería levantar la mirada y verlo en dificultades. Rompí el beso y lo mire a los ojos. El deseo y la necesidad de mí eran tan evidentes en su cara como lo eran en la mía. Sus labios estaban ligeramente separados y su respiración se había acelerado. Se veía tan jodidamente sexy, sus ojos azules


mirando fijamente a los míos. Caí de rodillas sobre el suelo de la cocina delante de él y lo libere de sus calzoncillos. Antes de que se pudiera endurecer completamente, lo tome en mi boca. Él echó la cabeza hacia atrás y dejo salir el gemido más sexy que había escuchado. Usando mi mano en la base de él, lo deslice hacia adelante y hacia atrás, mientras lamia y chupaba la cabeza de su enorme polla. Una vez que se endureció completamente, era tan grande que mi boca no podía darle cabida. Mis manos agarraron sus muslos, mientras que él puso las suyas en la parte posterior de mi cabeza sosteniéndome aún. Empujo sus caderas despacio, dándome tanto como puedo tomar. —Relájate bebé, quiero que tomes más. —El sonido de su voz envió escalofríos por mi columna vertebral. Abrí más mi boca y relaje mi garganta. Se deslizó en mi más profundo, aun moviéndose lento pero manteniendo un ritmo constante. No tenía muchas arcadas, pero esto no se aplicó a él. Era enorme. No había ningún modo que pudiera tomar todo. Empujó más profundo, provocando que mis ojos se diluyeran. —Esto se siente tan bien, nena. Me encanta verte de rodillas. —Su voz era profunda y ronca. Viendo el efecto que tenía en él y escuchar su voz, me hizo olvidar mi incomodidad. Si a él le complacía, lo haría. Salió de mi boca y deslizo los pantalones abajo, sacándose su ropa interior con ellos, a continuación se desprendió de su camiseta. Estaba todavía de rodillas mirando a Luke completamente desnudo, acariciándose en la cocina. Era tan jodidamente bueno. Me encantaba que me dijera lo que tenía que hacer. Quería ser sumisa para él. Mi cuerpo ansiaba su mando y él lo debía haber percibido. —Permanece de rodillas, pero te quiero desnuda. Quiero verlo todo de ti. —Su voz había tomado un timbre oscuro y el placer que me dio fue demostrado a través del incremento de la humedad entre mis piernas. Ahora estaba arrodillada ante él, totalmente desnuda. — ¿Quieres un poco más de esta polla, Dallas? — Pregunto, mientras aún se acariciaba. Asentí con la cabeza y el me miró fijamente. Yo no estaba segura de lo que iba mal, y, a continuación, recordé su orden de anoche, le respondí. —Sí, por favor. —Buena chica. —¿Buena chica? Eso era jodidamente caliente. Me sentía como un sucia putita y había disfrutado cada minuto. Agarró mi cabeza con una mano, mientras que con la otra asió su dureza, guiándola hasta


introducirla en mi boca. Él empujo tan hondo, que tuve que controlar las náuseas, pero tan pronto como llego al punto donde no podría soportarlo más, se retiró y comenzó de nuevo. —Mírame nena. Quiero que veas como de bien me hace esto sentir. Quiero que veas cuanto me complaces. —Un gemido salió desde lo más hondo de mi pecho y aunque no pudo escapar de mi boca, él lo oyó y me di cuenta que eso le complació más. Mis ojos ardientes y diluidos, mi mandíbula adolorida de que mi boca estuviese abierta tan amplia pero la sensación de placer era más intensa que cualquiera de ellos. Él me soltó la cabeza y salió de mi boca. Inmediatamente me incline hacia adelante y lo agarre, poniendo la punta de su polla en mi boca. Dirigí mi lengua de la base a la punta, avariciosamente tomándola. —Para nena. Si no lo haces voy a correrme en tu boca. —Chupe más fuerte, tomándola más hondo de lo que pensé que podría. Quería sentirle derrumbarse. Quería probarlo. La mirada en su cara me dijo que no tardaría. Se veía tan bien parado encima de mí. Los gemidos que escaparon de su boca, sus respiraciones severas, las contorsiones en las piernas, eran todos signos de que estaba dándole placer. —Si lo quieres nena, es tuyo. —él se apodero de la parte posterior de mi cabeza con ambas manos y follo mi boca. Él nunca empujo demasiado lejos, pero me dio tanto como podía manejar. Un ahogado, sonido gutural escapó de su boca cuando su estallido caliente de semen se deslizo abajo por mi garganta. Sabía absolutamente delicioso. Tragué cada pedacito de su liberación, asegurándome de no perder una gota. Suponiendo que Luke era un asombroso fruto seco; Me paré sobre mis piernas temblorosas y le bese castamente, recogiendo mi ropa del suelo. —¿Qué haces, Dallas?—preguntó con su voz continuando siendo una orden. Me quedé allí mirándolo. ¿Qué quería decir? Yo sabía cómo era el juego. Nunca chupar la polla de un hombre hasta que se venga. Si lo haces asegúrate de que tenga lo que quería en primer lugar. Si no es así, estarás sola y seca. Yo estaba bien con eso de Luke; darle placer era como dármelo a mí. Agarró la ropa de mis manos, lanzándola de vuelta al suelo, y luego me tomo en sus brazos besándome tan fuerte que casi dolía. Me recogió,


envolviendo mis piernas alrededor de su cintura y me llevó a su dormitorio, nunca rompiendo el beso. Suavemente, me acostó en la cama y cubrió su cuerpo con el mío. —Ninguna buena acción queda impune nena. —dijo, deslizando dos dedos dentro de mí. Mi gemido fue tan fuerte que me sorprendió. Todavía estaba un poco adolorida de ayer pero sus dedos tenían el tamaño justo para que no me causasen ninguna molestia. Movió sus dedos dentro y fuera de mí. Su boca encontró mis pezones duros y chupo con la cantidad justa de presión. Él sabía exactamente qué hacer para mí y la sensación era alucinante. Se deslizó por mi cuerpo, sus dedos todavía dentro de mí. Su boca encontró mi clítoris y cuando empecé a venirme, con el dedo me follo duro. Gemí en voz alta, mis dedos arañando las sábanas debajo de mí. Antes de que mi mente pudiera registrar lo que estaba sucediendo, estaba dentro de mí moviéndose dentro y fuera con facilidad. Enterrándose completamente dentro de mí y yo estaba agradecida por eso. No sabía si podría soportarlo. Se sentó, separando mis piernas entre sí y agarrando mis muslos, levantando mi trasero fuera de la cama. La sensación era tan intensa que dentro de unos momentos me vendría de nuevo. Tan pronto como mi cuerpo empezó a temblar, volvió más profundo llenándome completamente. Cuando mi respiración se hizo más lenta, él también lo hizo. Coloco su dedo pulgar en mi clítoris, frotando en pequeños círculos alrededor de él. —Quiero que te corras para mi otra vez, nena. —No puedo. —gemí sin aliento. Era ya demasiado. —Si puedes. —jadeo en mi oreja. —Por favor, no lo puedo soportar más. —Yo no podía. Mi cuerpo no era lo suficientemente fuerte. Con un brazo me levanto de nuevo y dio en el blanco. Me rompí bajo el y él se derrumbó dentro de mí, inundándome con su liberación Después de un momento, Luke salió de mí, a continuación tiro de las sabanas hacia atrás, me coloco debajo y rego mi cara con besos.


—Duerme nena. En los últimos dos días no había hecho nada más que dormir, comer y tener sexo con el tipo más asombroso que había conocido. Yo podría acostumbrarme a una vida como esta. Miré el reloj y salté de la cama. Mierda. Era lunes por la mañana y llegaba tarde. —¡Luke!—grité, saltando en la ducha. Grité mientras el agua fría me perforaba. —¡Luke!—Grité otra vez. Esperaba que él llamara a Lindsey por mí y me trajera algo de ropa a la oficina. Si él pudiera llevarme allí en una hora, sólo tendría que reprogramar mi primera reunión. — ¡Dallas! —Luke sonaba desesperado. —Estoy aquí. —Estaba aclarando el champú del pelo cuando abrió bruscamente la puerta de la ducha. — ¿Qué va mal? —pregunto sin aliento. — ¿Llamas a Lindsey por mí? — pedí, apresuradamente aclarando mi cuerpo. —¿Estas bromeando? —pregunto, furioso. —Pensé que algo andaba mal. Estaba en la cochera cuando te oí chillar, y a continuación gritar. Me asustaste Dallas. —Lo siento, ¿pero puedes gritarme más tarde? Voy a llegar tarde. ¿Por favor, llama a Lindsey y pídele que me lleve algo a la oficina para ponerme y que mueva mi cita de las 9? Si nos damos prisa puedo llegar a las diez. —No tengo tiempo para esto ahora. Tenía un montón de cosas que hacer hoy. —Dallas, son las 8:30 de la tarde— ¿Qué? Luke abrió el armario bajo el fregadero y me lanzó una toalla. —No vuelvas a hacerme eso de nuevo. — dijo señalándome con su dedo. Salió del baño y me quedé ahí parada como una idiota. Me seque luego rebusqué en su cómoda para encontrar una camiseta. Luke entró en el dormitorio, al teléfono llevando una bolsa de lona. —Nos vamos ahora, solo envía alguien aquí. —refunfuño en el teléfono. —El cabrón iba a pie. Estaba vestido de color amarillo y azul. Sí estoy seguro, ¿te parezco un idiota? —Sus ojos encontraron los míos y, a continuación me echo un vistazo de la cabeza a los pies. —¿Estás lista? —pregunto abruptamente.


—Sólo necesito unos pantalones.— murmuré. ¿Qué iba mal? Nunca había visto tan furioso a Luke. —Ven aquí, —dijo hacia mí, todavía sosteniendo el teléfono en la oreja. Lentamente me acerque a él. Él se arrodillo sacando algo de debajo de la cama. Cuando estuve lo suficientemente cerca como para tocarlo, se dio la vuelta y cogió un par de pantalones de deporte del tocador. —Mira, no tengo tiempo para esta mierda. Voy a llevar a Dallas a casa. Me pondré en contacto contigo por el camino. —Grito en el teléfono y, a continuación puso fin a la llamada, deslizando su teléfono en el bolsillo. Aun sobre una rodilla, Luke me tendió los pantalones para que los subiese. Se veía algo preocupado, cansado y enojado. Comencé a preguntarle qué pasaba, pero maldijo bajo su aliento y agarró su teléfono de su bolsillo. — ¿Qué?—espetó de nuevo, pero esta vez sonaba un poco alterado. Me aferre a sus brazos mientras me vestía. Cuando mis pantalones estuvieron subidos, se paro, agarro mi mano y la bolsa de lona y me llevo a la cochera. —Estoy saliendo ahora. —él dijo a la persona al otro lado del teléfono. Luke abrió la puerta del lado del conductor de la camioneta y me introdujo dentro. Me moví a través del asiento y subió detrás de mí. Me di cuenta cuando llegamos a la tienda que las puertas estaban abiertas. —La puerta de la tienda está abierta. —dije suavemente. —Se llama puti-club y lo se. —Lo dijo fervientemente. Joder ¿Qué cojones pasa? —¿Qué va mal? —pregunte con cautela. Todavía estaba al teléfono, pero debió ponerlo en espera. —Nada. Voy a dejarte, tengo que resolver algunos asuntos. Te recogeré en el trabajo mañana. —¿Luke, he hecho algo malo? —pregunté. Quería que él me contara. Pensé que si jugaba mis cartas inocentemente él se abriría. Alguien volvió en la línea y mi pregunta no obtuvo respuesta. Solo pille trozos diminutos de su charla y


nada de esto tenía sentido para mí. Estaba siendo muy evasivo y eso me molesto. Algo había salido mal y me lo estaba escondiendo o alguien lo había hecho enojar y la estaba tomando conmigo. De cualquier manera, quería respuestas. Cuando colgó el teléfono, inmediatamente subió el volumen de la radio y sabía que no obtendría nada de él. Nos bajamos en la entrada y abrió la puerta sin ningún problema. Nos metimos en mi cochera, contestó su teléfono una vez más ignorándome completamente. Antes de que pudiera abrir mi puerta, tenía su camión marcha atrás listo para irse. Nunca me había sentido tan sola y herida. Encontré mi llave escondida y abrí la puerta. Remplacé la llave en su escondite y a continuación entre en casa dejando a Luke y todos sus problemas en la entrada.


Capítulo 13 Traducido SOS por Lovingtobias Corregido por Karlix

E

n este momento lo único que quería era meterme dentro de las sabanas y llorar hasta quedarme dormida. Tantas preguntas estaban en mi mente. ¿Porque estaba siendo tan violento conmigo? ¿Estaba enojado porque tengo mis horas mezcladas? ¿Estaba enojado porque le pregunte que llamara a Lindsey? Él podría haber tomado dos minutos para hablar conmigo. Incluso si no me quería ahora, pudo haber tenido la cortesía de decirme que no era mi problema. Si era acerca de mí merecía saberlo. En lugar de hablar conmigo, había gritado o simplemente no había dicho nada. Neo me recibió en la sala de estar e incluso se podía ver que algo andaba mal. Le di una palmada en la cabeza y obedientemente me siguió al dormitorio. Me metí debajo de las sabanas, con Neo acompañándome, y estaba llorando antes de que mi cabeza golpeara la almohada. ¿Cómo un hombre me podía hacer tan feliz en un minuto, y en otro ponerme a llorar? Desde que lo conocí, mi vida se había puesto al revés. Llore más en estas últimas dos semanas que en toda mi vida. Estaba tan harta de esto. Un minuto estaba enojado, luego el otro estaba feliz, luego era un dios del sexo, luego me estaba mandando. Me estaba dando latigazos con sus distintos estados de ánimo, y estaba empezando a arrepentirme de haberlo conocido. Quería ser yo misma otra vez, alguien que no tuviera tiempo para un hombre o una relación. ―Dallas, ― escuché a Luke llamando desde el porche. Tenía la esperanza de que si no le respondía él podría simplemente irse, entonces podría acostarme sabiendo que yo no lo quería. Pude sentir la presencia de Luke. No tuve que girarme para saber que estaba detrás de mí. Intenté calmar mi acelerada respiración, pero mi nariz congestionada me traicionó y sorbí.


―Dallas, nena lo siento―dijo Luke. Arrastrándose debajo de las sabanas y me envolvió. El dulce tono de su voz y el toque de sus fuertes manos me hicieron llorar más fuerte. ―¿Porque eres tan jodidamente mezquino algunas veces? Ni siquiera hice nnada―balbuceé―. Y si lo hice ¿porqué no me lo dices? ―Shh, nena. No hiciste nada. Yo simplemente no quiero preocuparte. Protegerte y hacerme cargo de ti es lo que quiero hacer más que cualquier cosa―dijo, meciéndose en mis brazos―. Mientras estabas dormida, estaba en la habitación Harley dando retoques a mi motocicleta cuando escuche la puerta de la cocina cerrarse. Asumí que eras tú entonces no le preste atención. Después de unos minutos, sentí que algo estaba mal y cuando te encontré. Todavía estabas en la cama durmiendo. Pero la puerta estaba abierta. Oí la rotura de un cristal y corrí afuera para encontrar que alguien había entrado en el club. El chico se fue por el bosque y empecé a perseguirlo cuando te escuche decir mi nombre, y luego te escuche gritar y entre en pánico. Llame al club y ellos me dijeron que me fuera y que ellos se encargarían. Quería encargarme yo mismo. Quería perseguirlo y hacerle daño, pero sabía que no podía dejarte. Nunca me había sentido así Dallas. Es nuevo para mí. Oh wow. No tenía idea. Mis lágrimas pararon, pero mi cuerpo se tensó de preocupación. ¿Y si algo le hubiera sucedido a él?Luke estaba ocupado cuidando de mí, ¿pero quién lo estaba cuidando a él? Recordé el horrible sentimiento que había tenido en el bar cuando salió a pelear con esos hombres. Ni siquiera lo conocía en ese entonces. Y ahora que lo había hecho esa sensación se había intensificado. ―Lo siento tanto―susurré, volteándome para enterrar mi cara en su pecho. ―No hiciste nada mal―dijo, mirándome a los ojos. Parecía como si él hubiera envejecido unos años en las últimas horas. ―Por favor, no me dejes―rogué. No estaba preocupada por mi propia seguridad. Nadie podía llegar a él aquí, pero si el volvía a su casa, sería un blanco fácil. Había dicho muchas veces que quería protegerme. Sabía que si le preguntaba él lo haría. Especialmente si pensaba que temía por mi seguridad. Miró desgarrado y yo me sentí como mierda. Sabía que él quería estar con sus hermanos. No le gustaba sentarse en el banquillo, pero su


seguridad no era solo importante para mí sino para todos. Si alguien iba tras Luke, este era el lugar más seguro en el que él podría estar. Escuché el sonar de un teléfono y vi que era el mío. ¿Quién estaría llamándome? ―Lo tengo―dijo Luke inclinándose y tomando mi teléfono de mi embrague al final de la mesa. ― ¿Qué quieres Red?― Luke preguntó. Respondiendo a mi teléfono―. ¿De verdad? ― ¿Qué estaba diciendo? ―. Ok, espera.―Me entregó el teléfono y rodó sus ojos. ―¿Hola? ―Dallas, ¿tienes un par de tacones azules?―preguntó. Sorprendiéndome completamente. ―Um. Sí, eso creo. ―¿Podrías ir a buscar y tal vez decirme qué otros colores tienes? Bueno esto era extraño.―Si claro, espera―dije saliendo de la cama y yendo a mi armario. Luke estaba concentrado en su teléfono y no me prestaba atención―. Ok, tengo una gran cantidad de tacones azules… ―Dallas―dijo Red cortándome―. Escúchame con atención. No me importa lo que haces o como lo haces, pero necesito que mantengas a Luke allí esta noche. No puedo entrar en detalles, pero por favor. Considéralo como un favor para el club. ―Sabía que lo que estaba pasando no era bueno, pero la urgencia en la voz de Red fue suficiente para hacer lo que ella me pedía. ―Ok, puedo hacer eso―le respondí―. ¿Todo está bien? ―Hablare contigo mañana, y Dallas… Gracias.―Colgó y camine de vuelta al dormitorio para encontrar a Luke en mi cama. ―¿Qué quería?―preguntóLuke sin levantar la mirada. ―Tomar prestados mis Jimmy choo, pero son la talla equivocada―dije. Bastante convincente.


―Nena, me tengo que ir―dijo levantándose. Mierda. Tengo que pensar rápido. Creí que ya lo había convencido en quedarse, pero aparentemente no. ―Luke, por favor no me dejes―me quejé. ―Estarás bien cariño. Lo prometo nadie te encontrara aquí. Ven a bloquear la puerta cuando salga. ―¡Luke, espera! ―dije un poco ansiosa. ―Nena, nadie te va a hacer daño. Ellos están tras de mí. ―dijo con dulzura. Corrí hasta sus brazos y sin siquiera intentarlo, empecé a sollozar en su cuello. ―Whoa nena ¿estás así de alterada?―preguntó. Alisando mi pelo y besando mi mejilla. ―Sí. Por favor no me dejes―rogué, exagerando mis sollozos. ―Nena no dejare que nada te pase, pero me tengo que ir. Enviaré a alguien a buscarte o te llevare adondeLindsey. ―Lo v-vi luke―anuncié, sorprendiéndome a mí misma cuando lo dije. ―¿Qué?―preguntó. Tirándome de su pecho para poder verme a la cara. ―Lo vi. Estaba de pie a mi lado y me tocó la cara.―Había un lugar especial en el infierno para las mentirosas tan buenas como yo, pero este era mi último recurso y rogué para que funcionara. ― ¿Él te tocó? ―preguntó Luke. Completamente desconcertado por mí relato. Asentí con mi cabeza, y con un enorme esfuerzo obligué a mi cuerpo sollozar y estremecerse. Sentí que buscaba algo de su bolsillo. Sin apartarse de mí sacó su teléfono y marcó un número. ―Tiny, me voy a quedar en casa de Dallas. Llámame en la mañana y hazme saber que encuentras. Se cuidadoso hermano. ―No escuche la respuesta de Tiny, pero sabía que él estaba contento que Luke no iba a ir. ―Ven nena, vamos a la cama.―Luke tiró de las mantas y se desvistió, se unió a mí en la cama y me envolvió en sus brazos―. Nena lo siento. Nadie va a estar tan cerda a ti otra vez. Lo prometo. ―Me sentía culpable por mentirle, pero me pidieron mantenerlo a salvo y eso era exactamente lo que tenía planeado hacer.


Luke y yo no dormimos mucho esa noche. Su teléfono sonó cada hora despertándonos a los dos. Él se levantaba e iba al cuarto de al lado a hablar, pero me quedaba despierta hasta que él volviera. Cuando en mi alarma dieron las 7 en punto, me sentí como si apenas me hubiera ido a dormir. Entre en la ducha, esperando que el agua caliente me despertara. Me pregunté ¿qué habría pasado con el hombre que rompió el cristal del puti-club y por qué lo había hecho? Esta noche vería a Red y sacaría la mayor cantidad posible de información de ella. Cuando Salí de la ducha, Luke todavía estaba dormido en la cama. Como no quería despertarlo, entre en mi armario y cerré la puerta detrás de mí. Sequé mi largo pelo lo más rápido posible, rizando las puntas, y aplique mi maquillaje solo usando un poco de rubor y rímel y brillo de labios de color coral. Elegí un vestido de crepe blanco sin mangas que me llegaba justo encima de mis rodillas y que complementaba con un cinturón naranja alrededor de mi cintura. Agregue un par de zapatillas de color naranja para que combinara con el cinturón, unos pendientes de diamante para mis orejas, y mi reloj y pulsera de costumbre. Satisfecha con mi apariencia, empaque una bolsa pequeña con unos jeans, una camiseta blanca y unos botines negros de tacón bajo. Caminé fuera del armario y encontré que Luke ya no estaba en la cama. ―¿Luke?―llamé. Preguntándome adónde había ido. ―Estoy en la cocina, nena―respondió. Estaba sentado en la barra con dos humeantes tazas de café frente a él. Cuando me acerque a él se volvió para mírame y sus ojos se dispararon en sorpresa, pero rápidamente se recuperó dándome una sonrisa―. Te ves bien nena. Realmente bien. El color naranja te queda bien. Camine hacia sus brazos, le di un beso fuerte en sus labios y me senté a su lado para unirme a él. ―Bueno, ¿alguna noticia nueva?―pregunté, tomando mi café y tomando un gran sorbo. Demonios, Luke podía hacer un buen café, como me gustaba, fuerte y oscuro. ―Nada todavía. El chico se fue y ni siquiera sabemos quién era. ―Pareciera que estuviera pensando mucho, y no quería que nuestra mañana fuera igual a ayer así que rápidamente cambie el tema.


―¿Adónde vamos esta noche?―pregunté. Dando mi mejor sonrisa. Sus ojos se suavizaron y sonrió de vuelta. ―Shenanigans. ¿Has estado alguna vez allí? ―Una vez. Una banda que me gusta tocó allí. The Glitter Boys. ―Ah. Voy amar a The Glitter Boys ―dijo jugando. Luke parecía estar de buen humor, pero podía decir que tenía muchas cosas en su mente. Tenía la esperanza que tener un descanso de mí le daría un montón de tiempo para manejarlo. Todavía me sentía como una idiota por mentirle, pero me recordé a mí misma que era lo que tenía que hacer. Yo sabía que él hubiera hecho lo mismo por mí. ―Me tengo que ir. Siéntete como en casa. Te veré alrededor de la 5. ―Me incliné hacia él dándole un beso rápido y me fui.


Capítulo 14 Traducido por Melusanti Corregido por Karlix

A

las nueve en punto, justo cuando estaba a punto de comenzar mi primera reunión del día, un gran ramo de flores me fue entregado. La tarjeta decía “Ya te extraño”. Mi corazón se agitó con el dulce gesto. Luke siempre sabía alegrar mi día. A las diez en punto, otra entrega fue hecha. Esta vez se trataba de una docena de rosas blancas, un globo que tenía una foto de un labrador negro en él, y la tarjeta decía “Neo también te echa de menos. Él además ha regado las rosas” Me reí como una colegiala y aspiré las rosas dulces perfumadas. La situación de Luke era mala, pero aun así se las arregló para hacerme saber que él estaba pensando en mí. Decidí enviarle un mensaje. Eres Increíble. Gracias. Él nunca me respondió, pero al mediodía me entregaron otro ramo y me dejó sin aliento. Era tan grande que dos hombres lo llevaban. El arreglo estaba lleno de brillantes y coloridas flores y rosas. Olía maravilloso. Esta vez, la tarjeta decía: “Estas flores no tienen ninguna comparación con tu belleza. El olor de ellas, así como intóxicante que es, no huele nada dulce como tú. Los suaves pétalos aterciopelados, no son tan agradables al tacto como el raso de tu piel, Has capturado mi corazón y ahora late sólo para ti. Espero que tu día sea tan maravilloso como lo eres tú. ―Luke Shakespeare” Me reí a carcajadas de su firma. Las lágrimas caían por mis mejillas mientras tomaba el teléfono una vez más. ¿A quién estoy engañando? Estaba enamorada. Estaba locamente enamorada de un hombre al que apenas conocía. No me importaba que sonará ridículo o que las cosas se estaban moviendo, más rápido de lo que


jamás podría haber imaginado. No me importaba lo que la gente pensara o lo que tenían para decir. Luke Carmical había capturado mi corazón también y yo quería que él lo supiera. Quería que todos lo supieran. Amo las flores. Amo la poesía. Amo que estés pensando en mí. Amo tu motocicleta. Amo tu club. Amo el hecho de que quieres que yo sea parte de tu vida. Pero más que las flores y las motocicletas y los clubes y los amigos y la poesía ―Te amo. Rápidamente envié el mensaje antes de que me acobardará y puse mi teléfono en mi escritorio. Menos de un minuto después, vibró notificándome un mensaje. Rebusqué en el, dejándolo caer dos veces al suelo antes de que mis manos temblorosas pudieran agarrarlo bien y leer el mensaje que me esperaba. No puedo esperar para oírte decirme esas palabras. ¿Eso es todo? ¿No iba a decirlo él? Claro, él había dicho que yo había capturado su corazón, pero pensé que iba a decir que me amaba. Lindsey entró, vio mi cara e inmediatamente preguntó qué es lo que estaba mal. Rápidamente le conté toda la historia. ―Tal vez quiera decírtelo en persona ―dijo sonriendo. ―¿Tú crees? ―le pregunte con esperanza. Ella se encogió de hombros. ―Tal vez. El de la una en punto está aquí, un poco más temprano. ¿Quieres que los haga entrar? Necesitada la distracción. ―Sí. Eso sería genial ―le dije, ocupándome del papeleo en mi escritorio. Lindsey se retiró y puse a Luke fuera de mi mente para prepararme mentalmente para mi próxima reunión. No podía detenerme en él. Tenía negocios que atender y la última cosa que necesitaba era su distracción. Cuando se abrió la puerta me paré a darle la mano a la señora Griffith, pero en cambió me encontré mirando a Luke. Yo era como un ciervo ante los faros. No es de extrañar que lo amara. ¿Quién no lo haría? Él era todo lo que podía haber imaginado.


En la puerta, él se mantuvo de pie, impresionantemente hermoso, y todo hombre. Sus vaqueros estaban deteriorados y desgastados. Su camiseta blanca sólida estaba suelta en su cintura, pero apretada alrededor de sus brazos y pecho. Su chaleco de cuero estaba desabrochado y los parches grises y naranjas que llevaba estaban en contraste con la oscuridad detrás de ellos. Su sonrisa era la firma en su rostro y sus ojos parecían iluminar toda la habitación. Hoy era la primera vez que lo había visto en un sombrero. Era negro y se giraba hacia atrás con las letras DFFD en monogramas anaranjados en él. Este era mi Luke, mi novio, mi amante, mi todo. Entró y cerró la puerta tras de sí. Puede ver a Lindsey y a Terri, mi empleado de archivo de tiempo parcial, mirando con la boca abierta en la habitación. ―Dime ―dijo, mirándome con una mirada oscura. Sentí mi aumento de la temperatura y el pelo en la parte de atrás de mi cuello levantarse. ¿Cómo tenía este efecto en mí? ―¿Decirte que? ―le pregunté, más entrecortada de lo que había previsto. Sus cejas se alzaron y una mirada de sorpresa cruzó su rostro. ―¿Ya lo olvidaste? ¿O es que las flores sólo te inspiran a decir algo que realmente no quisiste decir? ―Así que este era el juego que él quería jugar. Él quería que yo se lo dijera. Bueno, él iba a conseguir su deseo. Yo iba a decir la verdad. Lo amaba y si se negaba a decírmelo de vuelta, bien era un riesgo que estaba dispuesta a tomar. Mierda. ¿Qué me estaba sucediendo? Antes de que pudiera abrir la boca, él estaba de pie justo frente a mí. Sus manos encontraron mi cara e inclinó mi cabeza hacia atrás para arrastrar besos en mi cuello. ―Quiero escucharte decirlo, nena. ―Yo respiraba pesado. Mi cuerpo estaba en llamas, y también lo estaba mi corazón. Nunca había querido dar una confesión tanto como quería dar esta. ―Te amo, Luke. Creo que te amo desde la primera vez que puse los ojos en ti. Nunca nadie me había hecho sentir de esta manera como tú lo haces. ―Sus besos continuaron a través de mi cuello y mi garganta, eran pura tortura. Dios, amaba a este hombre. Cuando estaba en sus brazos, ya fuera en un bar, o una cama o mi oficina, me sentía como que era el lugar más seguro del mundo. Él era mi universo. Sus ojos se encontraron con los míos y supe en ese momento que, ya sea si lo decía o no, él me amaba. El amor por mí lo


consumía. Sus ojos contaron la historia. Estaban llenos de amor y necesidad, sólo por mí. Siendo acariciada por este hombre. Me besaba con fuerza. La necesidad de tocarme en la forma en que me sujetaba y el movimiento de su lengua. Cada nervio de mi cuerpo se estremeció y mi estómago estaba lleno de mariposas ¿Sería siempre así? Sí, lo sería. No había manera de que me cansara alguna vez de este hombre o de su tacto. ―Tú. Me. Completas ―murmuró entre besos. Me reí en su boca. ―Eso. No. Es. Muy. Original ―respondí entre besos. Se apartó de mi cara y abrí mis ojos para verlo sonreír. ―Bueno, robaste mis líneas. Lo que has dicho era exactamente lo que había planeado decirte. ―Él me besó otra vez, los dos tratando fuerte de mantener una sonrisa en los labios. Un ligero golpe en la puerta nos interrumpió, cuando Lindsey asomó su cabeza. ―Tu verdadero de la una en punto está aquí. ―Ok. Dame sólo un minuto ―le contesté con pesar. Ojalá pudiera salir y pasar el día con Luke. ―Está bien, Nena. Me tengo que ir también ―dijo Luke tirándome en sus brazos y metiendo mi cabeza bajo su barbilla. Aspiré su aroma y lo abracé fuerte. Mi Luke. Nunca me cansaría de saber eso. ―Te amo, Dallas. Sé que es una locura enamorarse de alguien tan rápido, pero tú eres lo primero que pienso cuando me levanto y lo último antes de irme a dormir. Creo que eres increíble y sexy e inteligente y agradezco a Dios cada día por haberme puesto en ese bar esa noche. ―Él se echó hacia atrás y levantó mi barbilla para que mi mirada se cruzará con la suya―. Una vez me dijiste que el amor como el que tenían tu madre y tu padre ya no existían. Bueno, estoy aquí para decirte que te equivocas. Nadie jamás podría amar a alguien como yo te amo. ―Las lágrimas llenaron mis ojos y las besó para alejarlas. La intimidad que mostró y las palabras que me dijo eran todo lo que siempre había soñado. Algunas personas viven toda su vida sin encontrar su verdadero amor, pero yo, sólo en veintiséis años, había encontrado al mío―. Te veré a las cinco. Te amo ―dijo, mirándome con esos ojos azules océano llenos de amor y adoración.


―Yo también te amo, Luke. ―Cerró sus ojos y tragó saliva ante mis palabras. Me besó una vez más, luego, tomando mis manos en las de él, besó mis dedos antes de dar marcha atrás en la oficina y salir.

*~*~*~*

El resto del día fue un borrón. Me encontré a mí misma sonriendo sin razón en absoluto. Bueno, yo sabía la razón. Cuando era feliz parecía que todos en la oficina eran felices. Llamé a Scott para dejarle saber que iba a estar en la oficina de Tupelo alrededor de las diez de la mañana por la mañana y el alivio en su voz era muy evidente y mi estado de ánimo era tan bueno que le prometí tres días de fin de semana de la siguiente semana. Me puse en contacto con Tammy, una vieja colega mía, y aceptó cenar conmigo la noche del martes. Con suerte, ella podría darme la primicia sobre la familia que ocupaba mi propiedad. Tenía una pequeña cama y desayuno en Tupelo y me alegró ver que estaba disponible para la fecha de mi viaje. Notifiqué al empleado que me iba a estar registrando mañana. Después de mirar el reloj, me di cuenta de que era hora de prepararme para mi noche con Luke. Mi estado de ánimo vaciló ligeramente cuando recordé que estaría rodeada con mujeres que absolutamente me odiaban, pero no dejaría que eso o cualquier otra cosa, arruinará mi día. Luke me amaba y eso era suficiente motivación para soportar lo que sea que me ofrecía. Me cambié de ropa y volví a aplicar mi maquillaje, notando que no necesitaba rubor adicional. Mis mejillas estaban bastante rojas. Satisfecha con mi apariencia, prácticamente salté hacia la parte delantera del edificio para esperar a Luke. Antes de que pudiera estar allí, oí el ruido de las motos en la distancia. Abrí la puerta y salí a la acera, dejando que la cálida brisa de Septiembre pasara por encima de mí. Unas quince motocicletas se acercaron y me di cuenta que no pertenecían al club de Luke. Todos llevaban los colores rojo y gris, y cada uno parecía estar mirando orificios a través de mí.


Entendiendo que eran algunos de los amigos de Luke y alimentada por mi buen estado de ánimo, saludé y les sonreí a todos ellos. Ninguno de ellos intentó saludarme de vuelta, pero continuaron mirando. Cuando llegaron al final de la calle, se giraron a la izquierda dirigiéndose al centro y desaparecieron de la vista. Momentos más tarde, Luke llegó con un Prospect la noche en Mahogany y otro hombre que no conocía. Cuando me indicó que me subiera, todos los recuerdos de los motociclistas rojos y grises fueron olvidados. Viajar con Luke esta vez fue muy diferente a la anterior. Estaba relajada y cómoda y mucho más feliz de lo que yo recordaba estar. Envolví mis brazos alrededor de él, manteniéndolo apretado y deleitándome en la sensación de tenerlo en mis brazos y el olor de él en el aire.


Capítulo 15 Traducido por Lovingtobias Corregido por Diiana

L

legamos a Shenanigans, que era un bar y grill16 local que hacía sentir cada día como el día de San Patricio, y sus bebidas eran tan fuertes que sentías la suerte de los irlandeses dentro de ti. Luke se deslizó grácilmente de la moto y me tendió la mano mientras yo bajaba. Me presentó su V.P Worm y a su esposa Luci B. Word, era un tipo alto, esbelto con una voz profunda, se veía incluso más alto al lado de su pequeña esposa la cual me sonreía gentilmente. Los dos me abrazaron como si fuera parte de su familia. Tal vez esta noche no iba a ser tan mala después de todo. Luke agarró mi mano y camínanos dentro para encontrar el lado izquierdo del bar lleno de motociclistas. Cada uno se levantó en el momento que Luke entro y cada uno tomo su turno para abrazarlo y presentándome como „‟Dallas‟‟, pero nunca me dio un título. No me queje, demonios, él por lo menos notaba mi presencia. Regg y Red estaban allí con Tiny y War a quien conocí hace unas semanas. Estaba un poco avergonzada recordando lo que había pasado la última vez que estuvimos todos, pero si ellos no sabían algo de ello, no lo podría saber. También había mucha gente a la cual no había conocido. Todos eran miembros y sus mujeres, quienes yo asumí serían sus Ol‟ Ladys; Coon y Carla, Octane y Juggs, Buck y Baby, Kev y Gypsy, BossHogg y Texas, Scratch, Bear, Crash y tres PROSPECTS. Cada uno me saludó y abrazó calurosamente. Podía sentir el amor en el cuarto que estaba mejorando, bueno, hasta que Maddie empezó su camino desde la parte de atrás a los brazos de Luke. El nunca dejó mi mano, pero le devolvió el abrazo y él pregunto: ―¿Maddie recuerdas a Dallas? 16

Grill:Utensilio formado por un conjunto de barras metálicas en forma de rejilla y sujetas a un mango que se pone sobre el fuego y sirve para asar o tostar los alimentos. Parrilla.


Podía ver en sus ojos que ella prefería comer mierda antes de reconocer mi presencia, pero ella me sorprendió diciendo. ―Sí, lo hago. Es bueno verte de nuevo, Dallas. ¿Cómo está tu cabeza? ―La amargura de su voz y su comentario final me hacía querer darle una cachetada en esa agria mirada de su cara, pero en su lugar solo respondí con la voz más educada que pude manejar. ―Muérdeme Maddie. ―No me había fijado que todas las miradas estaban en mí cuando lo dije. Todo en el club parecía estar esperando por mi respuesta desde el momento en el que ella había entrado. Luke me lanzó una mirada de desaprobación, pero todos los demás parecían encontrarlo gracioso porque todo el bar estallo en risas. Maddie rodó sus ojos y bramó. Escuche una gran cantidad de comentarios como „‟Te lo dije‟‟ y „‟me debes una cerveza‟‟, y supe que mi reacción hacia Maddie había sido apostada. Silenciosamente me pregunté quien apostó contra mí. Ese tipo de información podría ser valiosa en el futuro. Todos estaban charlando, riendo, hablando, y coqueteando. Vi porque Luke amaba tanto su club. Todos se veían como una familia aquí con excepción de Maddie. Ellos parecían aceptarme como parte de ella también. Me senté en la cabeza de la mesa al lado de Luke, y desde mi asiento tenía una clara vista de todos a nuestro alrededor. Worn y Luke parecían tener una profunda conversación acerca de algo y Luci B, quien estaba al lado de Worm, estaba riendo y charlando con Red. Coon y Carla estaban en su propio mundo. Se veían tan enamorados el uno del otro. Me sentía como una intrusa solo de verlos, así que deje que mis ojos vagarán y cayeran en Juggs, quién estaba ajustando los pechos en su camisa, lo cual parecía inútil ya que Octane estaba constantemente jugando con ellos. Buck y KD, Along y Scratch, Bear y Crash escuchaban intensamente a Kev, quien parecía estar diciendo una broma, ya que ellos estallaron en risas. Gypsy rodó sus ojos y negó su cabeza hacia kev. Obviamente disgustada de lo que él dijo. El Prospect no estaba por ningún lado al igual que Maddie. Tiny vino detrás de nosotros y tocó a Luke en el hombro, haciéndole señas para que salieran.


Con una inclinación de cabeza, cada hombre en la mesa se levantó y siguió a Tiny fuera. ―Buena suerte, nena ―Luke me susurra al oído. ―Muchas gracias. ―respondí sonriendo. El sonrío conmigo, se inclinó y besó mi sien. Y luego caminó afuera. Mis ojos lo siguieron, tenía una estúpida sonrisa en mi cara cuando mis ojos cayeron sobre las mujeres en la mesa. Todas me miraban con la boca abierta como si fuera un alíen. ―¿Qué? ―pregunté. Red fue la primera en recuperarse. ―Nada, solo es bueno ver a Luke feliz ―dijo sonriendo. Las otras mujeres asintieron y corearon “Si” y “Eso es cierto”, resonó de todas ellas mientras están ocupadas con sus celulares y bebidas. Apartando sus ojos de todo excepto de mí. ―Así que Dallas, ¿Estás en el sector inmobiliario?―preguntó Jenn desde el final de la mesa. ―Lo estoy. Poseo las empresas Knox. ―Jenn casi se ahoga con su bebida. Quería patearme a mí misma por abrir la boca. ―¿Tú eres Dallas Knox? ¡Oh por Dios! No tenía idea. ―Esa soy yo. ―respondí un poco avergonzada. Por alguna razón, no quería que estas mujeres supieran quien era. Los presentes ya me habían estereotipado de la manera que ellos querían verme y yo quería que estas mujeres no conocieran a la verdadera yo, excepto de la “yo” que Luke conocía. ―Wow, eso es impresionante. Sabes, solía trabajar para una compañía de bienes raíces. Eso fue hace mucho tiempo. KD está intentando en hacer el examen para obtener su licencia de bienes raíces ―dijo Jenn recuperándose de su sorpresa. ―¿En serio? Bueno KD, espero que consideres mi compañía. Yo podría tirar de algunos hilos para obtener una entrevista. ―le dije guiñándole un ojo. Todas rieron.


―¡Oh por Dios, eso sería increíble! ―dijo, con el rostro iluminado. KD sería buena para los negocios. Ella definitivamente encajaba. Era atractiva y abierta y pareciera que también podría ser muy persuasiva. Red hizo su camino desde la mesa hacia mí y extendió su mano para tomar la mía en las suyas. ―Así que, he oído que ustedes ya son oficiales. Mire hacia mi regazo sonriendo. ―Sí, lo somos. Él es en verdad increíble, Red. ―Sí, lo es. Pero no te subestimes a ti misma Dallas. Tú debes de ser igual de increíble, para conseguir ponerlo así.―Su sonrisa era genuina, al igual que sus palabras. Estas mujeres no eran muy diferentes a mí. Esperaba que todas ellas actuarán como Maddie y me tratarán como una intrusa, pero desde que llegue, ninguna de ellas me había hecho sentir incomoda o fuera de lugar. Sentía como si las conociera desde siempre. Red se inclinó cerca de mí, su cara tomo una expresión seria.―Bien, voy a poner algunas reglas grupales para ti. Esta es tu familia. No hay nada que estas señoritas no puedan hacer por ti. Ellas no confían en ti ahora, pero eso viene con el tiempo. Si tú estás con Luke, entonces tú estás con ellas. No hagas nada para llamar mucho la atención hacia ti. Se amigable pero no te confíes. Ellas pueden ver a través de la mierda. Se autentica, respetuosa con todos, leal. Si ves a tu hermana en problemas, es tu obligación ayudarla. Si un hombre quiere unirse a este club, tiene posibilidades. Lo mismo para la mujer, hasta que no pruebes tu lealtad, nunca serás aceptada. No dejes que su encanto te engañe, estas mujeres pueden ser muy despiadadas, y eso me incluye. Ella regresó a su asiento, viéndose satisfecha de lo que acaba de decirme. Sentí que era un discurso que dio muchas veces. Aprecié su conocimiento y honestidad, pero funcionaba en ambos sentidos. Ellas tendrían que ganar mi confianza también. Sabía que no debía juzgar a un libro por su cubierta. Era una amenaza de todas ellas, especialmente de Red. Si yo avanzaba, su posición me pertenecería y no estaba segura de cuanto le gustaría eso a ella. Ella era buena con lo que hacía, pero si yo iba a estar con Luke, entonces podría aprender su papel y probar que podía hacerlo; iba a tener que ser mejor que ella.


―¿Quién está con Maddie? ―pregunté. Ella era mi mayor problema y tenía que cruzar ese puente antes de construir otro. ―Maddie es una larga historia, pero en pocas palabras ella es parte de este club. Ella no está con nadie, pero su historia con el club es bastante larga. Voy a dejar que una parte de esa historia la cuente Luke. ¡Genial! Ya había violado una regla. No mostré mi respeto hacia Maddie, no es como si ella lo mostrará hacia mí. Creo que por eso a nadie le importó lo que dije más temprano. Una conmoción en la mesa de la sala de billar llamo nuestra atención. ―Aquí vamos ―dijo Red avanzando hacia la barra. Las otras mujeres se levantaron y la siguieron. Yo todavía estaba sentada, no estaba segura de que hacer. ¿Las debería seguir?o¿Debería quedarme? ¿Esto era en realidad de mi incumbencia? KD volteó a mirarme y discretamente mencionó con su mano que debería ir con ellas. Me di cuenta que ella no quería que las demás vieran lo que estaba haciendo. Ella me estaba ayudando. Estaba segura que era por el trabajo que había mencionado más temprano, pero igual todavía era un lindo gesto. Me uní a los demás y vi que Maddie estaba cara a cara con otra mujer, la cual note que vestía de rojo y gris. Recordé a los motociclistas que vi temprano y silenciosamente me preguntaba si ella estaba con ellos. No los vi cuando nos movimos, pero no había ningún error, el hombre que estaba apoyado en la mesa de billar detrás de ellas era uno de los que montaban en la manada, y aunque había una disputa delante de él, era a mí a la que él estaba viendo. Me acerqué, tratando de tener una mejor vista del chico con la chaqueta de PROSPECT, tomo su teléfono y llamó a alguien. Él estaba sentado al lado de Maddie, en medio del hombre de la mesa de billar y ella. Un frio corrió mi espina dorsal cuando hice contacto con el hombre que tenía sus ojos en mí. Era como si él me conociera y fue duro para mí quitar la mirada de la larga cicatriz en su cara. Me acordé de él liderando la manada cuando pasaron por mi oficina más temprano. Gritos me hicieron dirigir mi atención a Maddie quien tenía su dedo en la cara de la otra mujer.


―Tienes que saber mejor que nada para traer tu basura de culo aquí ―gritó. Eso fue lo último que dijo cuándo la pelea empezó. Varias mujeres en rojo y gris estaban ahí también, de pie detrás de la mujer, animándola. Mis instintos dieron patadas y corrí más cerca. Alguien me tomó del brazo, y me di vuelta para ver los fríos ojos del hombre de la mesa de billar. Tenía un grasoso pelo negro, pequeños ojos brillantes, y parecía que estaba borracho o plagado de drogas. ―Bueno hola, bella durmiente ―me dijo. Sacudí mi brazo de él y sorprendentemente me dejo ir. Me di vuelta y me encontré en el medio de la pelea. Mire alrededor y vi que todas las mujeres del club estaban involucradas de alguna manera. Algunas separaban a las mujeres que peleaban, otras peleaban entre ellas mismas. Nunca había visto nada como esto, estas mujeres adultas estaban peleando literalmente como adolescentes. Miré hacia abajo para ver como dos mujeres brincaban hacia Maddie y ella estaba haciendo lo mejor por quitarlas. Estaba segura que ella se lo merecía, pero una lucha justa era una lucha justa. Además, Red dijo que ella era parte del club y mi trabajo era ayudar a cualquiera de mi familia si lo necesitaba. Puse el odio que tenía hacia Maddie en el fondo de mi mente, deje que mis habilidades de pelea en la escuela y universidad resurgieran, me incliné para sacar a una de las chicas de ella. Giró su brazo alrededor, sin ningún tipo de puntería lo esquive fácilmente y le di un golpe en la cara con la mano derecha, seguida rápidamente por la izquierda. En el momento en que ella tomó represalia, yo estaba en modo de pelea y ella no tenía ninguna oportunidad. Siempre me habían dicho que era buena peleadora. Mi record era 13-2, no es que llevara la cuenta. Golpeé a la mujer, que parecía de mi tamaño, en la punta de su nariz, y supe que ella ya estaba fuera del combate. La sangre salía por su nariz y estaba muy ocupada sosteniendo su cara para ver el golpe que la puso de culo. Me incliné para ver a Maddie siendo golpeada por la mujer con un rollo de monedas en su puño. Estas perras pelean sucio. Bueno dos pueden jugar ese juego. Le di a la mujer una buena patada en las costillas, dejándole a Maddie tiempo para que se recobrará de su posición fetal y diera golpes en la parte superior de la cabeza de la mujer. Fui tomada y literalmente estaba volando cuando los chicos entraron y disolvieron la pelea. En cuestión de segundos Luke estaba dando


órdenes, la pelea cesó y todo el mundo estaba alrededor mirándose el uno al otro. El bar estaba en silencio cuando él camino hacia la mujer tendida en el suelo y la arrastro para ponerla de pie. ―¿Qué coño haces aquí, usando esta mierda?―Luke le preguntó tirando de su chaleco. ―Frankie me envió, él tiene un mensaje para ti ―respondió tratando de sonar dura, pero podía ver que ella estaba intimidada por Luke. Bueno. ¿Quién no? ―¿Ah sí? Bueno dile a Frankie que si él tiene algo que decirme sabe dónde estoy, y que no envié a perras a hacer su trabajo sucio. Ahora, saca toda esta mierda de mi lugar y si es de tu interés quema esta mierda. Si alguna vez usas esos colores en mi presencia. Te lo arrancaré yo mismo.―El tono frío de la voz de Luke me dio escalofríos. Él era una fuerza para ser tomada en cuenta y todo el mundo en este bar lo sabía. Se inclinó hacia la mujer como si ella no fuera nada. Como un niño regañado. Ella dejo caer su cabeza, y con cuatro mujeres más abandonó el bar. ―¿Todos están ilesos? ―Luke preguntó, sus ojos, sus ojos se encontraron con los míos una y otra vez, y luego caminó hacia Maddie. Luke puso sus manos en cada lado de su cara, moviendo su cabeza para revisarla―. ¿Estás bien? ―le preguntó. ―Sí, estoy bien.―Luke la dejo ir y ella me fulminó con la mirada, escupiendo sangre en el piso. ¿Porque ella estaba tan enojada conmigo? Yo Solo salve su culo. ―Nos vamos, dame la cuenta. ―le dijo Luke al bartender, pero lo dijo fuerte para que todos lo oyeran. Nadie fue capaz de decir una palabra hasta que estuvimos afuera. Todas las mujeres parecían conocer su lugar y qué no decir. Aparentemente todos sabían que cuando Luke estaba de mal humor tenían que estar fuera de su camino. Red me guiño el ojo con una sonrisa satisfecha, aunque algunas mujeres intentaran ocultarse de los hombres, pude ver la satisfacción y la aprobación en sus caras. Luke apenas me había mirado después de la escena, pero cuando iba a poner mi casco, él lo tomo de mis manos y me miró fijamente.


―¿Estás bien nena? ―susurró. Me asustaba que pudiera decir lo incorrecto, solo asentí con la cabeza. Me dio una mirada de advertencia y rápidamente recordé su regla. ―Sí, estoy bien. ―Mis labios se separaron y mi aliento se aceleró de solo pensar en una buena cogida. ¿Cómo él me hizo esto? El obviamente sabía en lo que estaba pensando, porque esa maldita sonrisa de satisfacción estaba en su cara. Me relajó un poco. Al menos él no estaba enojado. Me puso el casco y luego me besó, mis nudillos magullados y yo subimos a la moto detrás de él. Noté que todos los demás estaban ya en sus motos listos para irse. Pero nadie encendió su moto hasta que Luke lo hizo. Entramos a la carretera y puse mis brazos alrededor de Luke. Íbamos rápido, realmente rápido. Y las motocicletas detrás y a nuestro alrededor estaban solo a centímetros de nosotros. Miré hacia mi derecha y Luci B me miraba atentamente. Me dio una sonrisa de confianza y yo agite mis manos hacia ella. Comprendiendo lo estúpido que se veía después que lo hice. Manejar tan cerca de todos me pone nerviosa. Mire en el espejo retrovisor de Luke y pude ver tosa la pandilla detrás de nosotros. La sincronización era increíble. Cuando uno se movía todos los demás lo hacían. En el momento que llegamos, tenía miedo de necesitar un trago. Seguí a Luke y a los demás a la casa club. La ventana que antes estaba rota ahora estaba reparada. Luke me llevó al bar y rápidamente me besó en la mejilla antes de ir detrás y prepararnos un trago. Era un trago de algún tipo de licor, pero mis nervios fueron tan fuertes que no pregunté, y dejé que el trago me quemará y dejara calmarme. Luke me dio un guiño. Caminó alrededor de la barra, y luego abrió la puerta del cuarto con una larga mesa. Los chicos sin siquiera ser advertidos, caminaron detrás de él; el ultimo cerró la puerta. Me di cuenta que unos de los PROSPECTS hacia guardia fuera de la puerta mientras los otros cayeron detrás de la barra, haciendo bebidas y manteniéndose ocupados. ―¿Porque ellos no están ahí? ―Le pregunte a Red, quién tomo asiento a mi lado. ―Solo los miembros de la panda se sientan en la mesa y ellos aún no alcanzan esa fase. Tienen que ser PROSPECTS por lo menos un año antes de siquiera ser considerados. ―Wow. Un año completo y puede que ni siquiera lo logren.


―¿Por qué ellos hacen eso?―pregunté. Volteando mi silla para verla. Ella sonrío ligeramente.―Pregúntales. ―Tenía el presentimiento que esto era una prueba corta o un reto. ―¿Puedo hacer eso? ―¿Qué? ¿Hacerles una pregunta? ―Había un brillo travieso en sus ojos y supe a menos que no lo descubriera por mí misma, nunca lo sabría. ―Discúlpame ―le dije al Prospect parado detrás del bar. Parecía tener alrededor de 20 años y tenía una cara atractiva con grandes ojos verdes, los cuales sobresalían con sus profundas y oscuras pestañas. ―¿Sí, señora? ―¿Por qué quieres prospectar un año por un club, cuando ni siquiera estas seguro de que vayas a entrar? Su respuesta vino casi inmediatamente, como si fuera tan natural como respirar. ―Por la fraternidad, señora. Lo mire expectante, esperando a que se explicará. Cuando él no lo hizo decidí presionar un poco más. ―¿Qué significa eso exactamente? ―Él tenía toda mi atención. Esperaba que él dijera algo sobre conseguir mujeres o cuan increíble se vería su chaleco si él lo consiguiera. Pero me sorprendió. ―Señora, en el mundo real no hay tal cosa como la lealtad. He sido traicionado por mis amigos y mi familia, pero en este club, nunca tengo que dudar de mis hermanos. Estoy dispuesto a tomar un año de mi vida a trabajar duro y demostrar mi lealtad al club, entonces si se da, tendré el honor de usar la insignia de Los Renegados del Diablo que garantice una vida de hermandad con algunas de las personas más honestas, honorables y respetables que he conocido. ¿No piensa que vale la pena, señora? Estaba en shock. Su última declaración me golpeó. Sabía que no estaba tratando de ser listo, a pesar de que sonara de esa manera. ¿Pensaba que valió la pena? Si, sabía que lo hacía. Veía de la manera que estos hombres estaban el uno con el otro y me sorprendía. Esta vida no era para nadie, pero para el PROSPECT MARTY, si lo valía. Yo Podría relacionarme, porque funcionaba para mí también.


―Sí, Marty lo hago. ―Le sonreí y él sonrió de vuelta, pasándome otro trago. ―Perdóneme señora. ―Él se dio vuelta y fue hacia el final de la barra. Revisando que las chicas no necesitaran nada. ―Que modales tiene ―le dije a Red, quien me miraba―.Regla número uno. Sé respetuosa. Cuando los chicos están prospectando. Ellos caminan por hielo delgado. Algunas cosas de las que ellos hacen puede ser un poco abrumador pero el significado de ello está allí. No hay ningún hombre en ese cuarto que no allá pasado por lo mismo. ―¿Cuál es el significado? ―pregunté. ―La cosa más grande que un hombre posee es su orgullo. No es algo de lo cual te rindas fácilmente. Si un hombre está dispuesto a tragarse su orgullo por el club, es un verdadero signo de lealtad. Las mujeres van y vienen. Los artículos materiales pueden ser remplazados, pero el orgullo es algo que está en tu alma, algo con lo que un hombre verdadero no puede dejar de vivir. Entonces, cuando estos chicos deben menospreciarse para esperar una mano pie de los hombres mayores haciendo cosas que los hace inferiores, el orgullo es tomado. Sin embargo, el respeto se gana en este lugar. ―Red parecía estar meditando sobre lo que dijo. Yo podría decir que ella luchaba en contra de algo. Decidí dejar el tema y cambiarlo por otro más importante. ―¿Por qué necesitabas que Luke se quedará conmigo anoche? ―No era seguro aquí ―me dijo Red como si la respuesta fuera obvia. ―Bueno, eso lo sé pero Luke es un chico grande. ―Bueno, la seguridad de ese chico grande es lo más importante ahora. Él estaba más seguro contigo que solo y vulnerable con su motocicleta tratando de llegar aquí. ¿Solo y vulnerable? ¿Había alguien detrás de Luke? ―No lo entiendo. ¿Por qué alguien querría herir a Luke? Red río. ―Estarías sorprendida.―Esa fue su única respuesta. Ella tomó un trago de su cerveza y se volteó hacia mí, la curiosidad consumía su expresión.


―¿Qué le dijiste para que se quedara?―Ese sentimiento horrible que tenía en mi estómago volvió. No quería revivir lo que había hecho anoche. Mentirle a Luke fue una de las cosas más duras que he hecho en mi vida. Me sentía como una mierda haciendo que el escogiera entre el club y yo, y estaba avergonzada del sentimiento de satisfacción cuando él me eligió. ―Era malo. Solo dejémoslo así. ―No la podía mirar. Ella me dio un codazo en mi hombro y puso su mano sobre la mía. ―Hey, mírame. ―Me di vuelta y encontré su mirada fija y seria―. Hiciste lo correcto Dallas, gracias. Y hablando de hacer lo correcto… ―dijo Red alzando la voz. La charla se terminó y Red camino detrás de la barra, tomando una botella de tequila y alineándola con una fila de vasos de chupitos. Los lleno y cada uno tomo uno y se volteó hacia mí. ―Por Dallas, por levantarse y hacerse cargo del negocio cuando el negocio necesitó atención. Estoy orgullosa de llamarte mi hermana. ―¡Por Dallas! ―dijeron las chicas al unisonó y tomaron el trago en mi honor. Red fue sirviendo otro trago. Luke tendría que cargarme hacia dentro a este ritmo. Forcé que el trago bajara por mi garganta y mire hacia los ojos de las damas de pie delante de mí. No estaba segura de si ellas querían un discurso o un “gracias”, pero estaba encantada. Ya había tomado varios tragos de líquido y mi voz salió clara y fuerte. ―Es un honor para mí ser parte de esta familia. Gracias por recibirme con los brazos abiertos; Por el amor, la lealtad y el respeto. ―Levanté mi trago hacia las mujeres y otra vez, como si lo hubieran ensayado un millón de veces, ellas dijeron al unisonó. ―Por el amor, la lealtad y el respeto. Tomé el trago fácilmente esta vez y miré sobre mi hombro para ver a Luke y los hombres de pie detrás de nosotros. Luke tenía una sonrisa de satisfacción es su cara y pareciera que los demás estaban también bastante contentos. Me imagine que un Luke feliz significaba un club feliz. Él caminó hacia mí una vez más. Éramos los únicos en la habitación. Quería que me besara. Podía sentir su boca sobre mí y mi respiración estaba entrecortada y superficial.


―Parece que has hecho algunos amigos ―dijo Luke sonriéndome, pero sin tocarme. Casi gimo cuando me moví, tratando de llamar su atención hacia mi cuerpo. Él se inclinó y susurró en mi oído, sin que su cuerpo tocará el mío―. Tendrás que esperar, nena. Tenemos la casa llena de compañía.―Un gemido escapó de mis labios antes de que pudiera atraparlo y su expresión divertida no me influía en lo más mínimo. ―Que se joda la compañía. El echó su cabeza hacia atrás y sonrió. ―No durará mucho, nena. Lo prometo. De repente recordé mi viaje de mañana y la reacción debe de estar en mi cara porque su expresión se volvió preocupada. ―¿Qué ocurre? ―Nada, solo estoy deseando no tener que trabajar mañana.―No estaba segura de por qué no le había dicho. Pero me hizo sentir algo rebelde y eso me gusto. Él me sonrió. La preocupación de sus ojos ya no estaba. ―Bueno todavía tenemos la noche. ¿Te quedas conmigo?―Como si él tuviera que preguntar…


Capítulo 16 Traducido por Lovingtobias Corregido por Karlix

F

ue hasta después de media noche que todos se fueron, estaba agotada y sabía que tenía un largo camino, pero cuando Luke me envolvió en sus brazos, dormir era la última cosa en la que pensaba.

―Quédate mañana. Te llevare a la playa.―Me di la vuelta para mirarlo. Estaba sonriendo tan ampliamente que sus mejillas debían de estar sufriendo. Estaba tentada en decir sí. La playa con Luke debe de ser increíble, un día completo viéndolo sin camisa. ―Tengo que ir a Tupelo mañana―dije haciendo pucheros. ―¿Tupelo? ¿Por cuánto tiempo?―preguntó con incredulidad. Mis ojos miraban a todas parte menos a él. ¿Por qué de repente siento que hubiera hecho algo mal?―. ¿Cuándo me lo ibas a decir Dallas? ―él pregunto con voz áspera. ―No lo supe hasta el domingo y con todo lo que estuvo pasando, no quería molestarte.―Él quito sus brazos de mí alrededor y camino por la habitación. ¿De verdad él quiere pelear?―. ¡Luke!―dije caminando detrás de él―. ¿Qué diablos está mal? ―Nada. ―declaró sin mirarme. ―Algo está mal.―Él se estaba desnudo para tomar una ducha, el deseo de pelea salió de mí con solo mirarlo. Se puso de espaldas mientras yo miraba como sus músculos se doblaban cuando se quitaba su camisa, estaba completamente desnudo cuando finalmente se volteó y habló. ―Desnúdate.―Literalmente estaba sorprendida por lo que acaba de decir. Estaba en estado de shock, no estaba segura de que hacer. Luke caminó lentamente hacia mí. La oscuridad de su miraba era tan intensa que tuve que mirar hacia otro lado. Cuando estaba a solo centímetros de mi cara se detuvo. Me di cuenta que estaba enojado, pero trataba de controlarse.


―Me perteneces. Cuando tú decides salir de la ciudad necesito saberlo.―Quería darle una bofetada para hacerle saber que yo no le pertenezco a nadie, pero cuando abrí la boca, él me silencio con una mirada―. Levanta tus manos, Dallas―dijo con autoridad en su voz, pero tan silenciosamente que casi le pedí que lo repitiera. Levanté mis brazos y sacó mi blusa por encima de mi cabeza y después desabrochó mi sujetador. Él tomó la pretina de mi cinturón por la parte delantera de mis jeans y me levantó contra él, Luke estaba enojado. Recuerdo haberlo visto de esta manera anteriormente solo dos veces. Una vez en mi casa y la última cuando lo deje en el bar. Esto podría tomar cualquier dirección y yo lo sabía. Estaba asustadas hasta la muerte, pero un escalofrió de emoción corría por mis venas. ―Un hombre entró en mi casa ayer, entró a mi habitación y tocó la cara de la chica que amo. Ayer, ella estaba tan fuera de sí misma que no podía estar sola. Hoy estas como si nada hubiera pasado. Después, esta increíblemente frustrante mujer planea un viaje fuera de la ciudad y por alguna razón olvida decírmelo. Ahora, no estoy seguro de que coño hay en su cabeza, pero te puedo asegurar que en cuestión de minutos ella lo pensara dos veces antes de volver hacer esa mierda. Su voz estaba llena de malicia, sus ojos como piedras y nunca lo había querido más. Levanté mis manos alrededor de su cuello para atraer su cara a la mía. Lo besé fuerte, tirando de la parte posterior de su cabeza hacia mí y dejando que mi lengua invadiera su boca. Me di cuenta que él se debatía, pero cuando gimió en mi boca, supe que lo tenía. Se apartó de mí y bruscamente me quitó los pantalones. Era como un depredador y yo la presa. No me importaba que el acabara de arrancar los botones de unos de mis jeans favoritos, o que probablemente no pudiera caminar mañana. En este momento todo lo que quería era a él. Me agarró por la cintura y me levantó hacia el mostrador. ―Te amo tanto. No sé qué haría si algo te pasará.―Su confesión salió como un gemido ahogado. Pude ver que estaba preocupado por mí. Pareciera que el sexo era su liberación y yo quería que el supiera que estábamos bien. Quería que el supiera que yo estaba bien y que lo sentía. No podíamos conseguir lo suficiente el uno del otro. Nuestros besos no eran suficientes y aun cuando nuestras manos se deslizaban libremente por nuestros cuerpos, sabía


que no estaríamos satisfechos hasta que él estuviera dentro de mí. Envolvió mis piernas alrededor de su cintura y con un rápido movimiento estaba dentro de mí. Grité por la dureza de ello, y el cubrió su boca con la mía. Los brazos de Luke eran resistentes y me levanto fácilmente, empujando dentro y fuera de mí. ―Para. Es demasiado fuerte.―Gemí entre besos, pero sabía que no era demasiado. Solo era suficiente. Se estrelló contra mí más duro y un gemido escapó de mis labios. ―Puedes soportarlo nena. Esto es lo que quieres, lo que necesitas y sin duda es lo que mereces.―Su voz fue suave esta vez, hipnotizante. Luke conocía mi cuerpo mejor que yo, justo como lo había prometido. El sentimiento se hizo fenomenal. Podía sentirlo construirse y arrojé mi cabeza de vuelta permitiendo a Luke tomar el máximo provecho de mi garganta―. Dime de quién es este coño, Dallas.―Gruñó en mi oído. Fóllame. ―Es tuyo Luke, yo soy tuya. ―Córrete para mí nena―susurró en mí oído. Sus incesantes brazos me levantaron, y luego me empujó hacia él, de modo que podía enterrase profundamente dentro de mí. Me subí sobre él, gritando su nombre. Él se vino conmigo, y su boca me encontró. Cuando el rompió el beso, estaba sin aliento y no podía nada más que reposar mi cabeza en su hombro. Silenciosamente espere que él no me dejara. Temí que me forzara a levantarme, mis piernas se doblarían. Él sabía eso, porque cuando se deslizó fuera de mí, me impulso más arriba, apretando mis piernas hacia él y cargándome hasta la ducha―. ¿Estás bien, nena? ―No. ―respondí haciendo pucheros. Sonrío en mi oreja y estaba feliz de saber que la tensión se había ido y estábamos de vuelta a la normalidad. ―Alguien está de mal humor. Usualmente estas de buen humor cuando hacemos el amor, ―me dijo. Podía sentir su sonrisa incluso sin poder verla. ―Eso ni siquiera estuvo cerca de hacer el amor. Tú me follaste…duro y ahora mañana no podré caminar. El sonrío por mi respuesta y me besó en la cabeza. ―Bueno, solamente tendré que hacerlo mejor. ― No estaba segura de todo lo que implicaría. Pero la


promesa me dio un delicioso escalofrió. Puso mis piernas a su alrededor y me puso debajo del agua―. Vamos a limpiarte. Alguien tiene un gran día mañana. Pude ver la mirada decepcionada en sus ojos, pero besó mi cabeza y me dio una pequeña sonrisa, y yo sabía que el trataba de ser tranquilizador. Nos duchamos rápidamente y Luke me encontró una camiseta para dormir antes de meterse en la cama detrás de mí. Esperaba que el me envolviera en sus brazos, pero al ínstate el avanzo lentamente entre mis piernas, y sin ninguna advertencia puso su boca sobre mi carne sensible. Mi espalda se levantó de la cama ante la sensación de su lengua, tan suave y aterciopelada. Movió su boca sobre mí lentamente, devorando y adorando mis partes más íntimas. Era solo cuestión de minutos antes que gimiera su nombre y me viniera de nuevo. Me beso en el estómago, deteniéndose a chupar mis pezones suavemente antes de besarme con ternura, y luego se deslizó a mi lado. Estaba tan cansada que ni siquiera fui capaz de responder cuando me susurro en el oído: ―Buenas noches, mi amor.

*~*~*~*

El viaje a Tupelo, hasta ahora, fue largo y sin incidentes. Sonreí a mí misma recordando lo grandiosa que había sido mi mañana. Luke me había sorprendido con el desayuno en la cama que constaba de avena instantánea y jugo de naranja. Estaba de mejor humor esta mañana y me preguntaba si estaba feliz por librarse de mí unos días. Todavía no habíamos tenido la oportunidad de hablar de lo que paso la otra noche. Cada vez que intentaba sacar el tema él lo cambiaba o me distraía con su boca o manos. Lo que estuviera pasando, o no era importante, o era tan importante que él no quería decirme. Recordé que Red me debía un favor y como ella se había asegurado de poner su número en mi teléfono, pensé que no estaría mal llamarla. Utilizando el dispositivo de manos libres de mi auto, marqué el número de Red esperando algunas respuestas de qué demonios estaba pasando.


―¿Dallas?―Red respondió sonando preocupada. ―Hola, Red. ¿Tienes un minuto? ―Claro, ¿qué pasa?―Sonaba como si ella dejara de hacer lo que estuviera haciendo y entrará en un cuarto. Pensé que estaba preparada para hablar con ella, pero no estaba segura si era el momento indicado. Comencé a parlotear y a crear algunas excusas falsas del porqué estaba llamando, pero ella intervino antes de que pudiera―. Dallas, puedes hablar conmigo sobre cualquier cosa. Eso es por lo que estoy aquí. ―Su voz había bajado, y podría decir que era sincera. La necesitaba. Necesitaba a una amiga aunque tuviera a Lindsey, necesitaba a alguien de a dentro para hablar. ―Él no me dirá nada. ―solté―. He tratado de hablar con él, pero sigue distrayéndome. No lo he forzado. Solo le he preguntado un par de veces, pero no me quiere decir nada. Entiendo que esto puede que no sea de mi incumbencia, pero no puedo de dejar sentir que sí lo es.―Respiré hondo y esperé su respuesta. No me había dado cuenta, pero mis ojos ardían y sabía que podría llorar en cualquier minuto. Demonios. ¿Porque tengo que ser tan emocional? ―Sí, es tu problema. Mereces saber la verdad de lo que está pasando. Esperaba que Luke te contará por sí mismo, pero como él quiere ser un imbécil sobreprotector. Te lo diré.―Limpié las lágrimas de mi cara y detuve el auto. Red tenía toda mi atención―. Como tú sabes, el domingo por la noche un hombre entro en la casa de Luke. Creímos que él esperaba atraparlo solo, pero cuando te vio, él enloqueció. Un escalofrió recorrió mi cuerpo al pensar en el pánico que Luke tenía cuando pensó en que había sido herida. Tragué nerviosamente, dejando a Red continuar. ―No estamos seguros si la ventana rota en la casa club fue intencional o no. Pudo haber sido para llamar la atención de Luke o ver si tú saldrías. OH MIERDA. Menos mal que no era de sueño ligero, porque como en todas las películas de Scary Movie, habría salido a investigar. ―En el bar la otra noche, la Ol‟ Lady con la que Maddie estaba peleando es una miembro de nuestro club rival. A ellos no se les permite entrar en


Hattiesburg, pero por alguna razón ellos han aparecido últimamente. No estamos seguros, pero creemos que tiene algo que ver con Luke.―Mi mente daba vueltas recordando los colores rojo y gris de la mujer en el bar. Eran iguales a los de las motocicletas que pasaron por mi oficina ayer. ¿Eso era algo que necesitaba que compartir? ―¿Dónde estaban sus hombres?―pregunté, rezando silenciosamente que ellos supieran dónde estaban. ―¿Quién sabe? A ellos no se les está permitido andar por aquí. La única forma que las mujeres lograron entrar fue poniendo sus chalecos en la cartera. Después que los hombres salieron, ellos fueron al baño para ponerlos de vuelta. Fue entonces cuando Maddie se enfrentó a ellos. ―Red, yo vi a esos hombres―dije lentamente. No quiero empezar una guerra, pero parece bastante importante. ―¿Qué hombres?―preguntó confundida. ―Los hombres que usan chalecos rojos y grises. Ellos pasaron por mi oficina ayer antes de que Luke llegará. ―¿Le dijiste a Luke?―dijo prácticamente gritándome. ―No, no lo pensé. No tenía idea quienes eran. ―¡Demonios Dallas!―gritó. Podía oír a alguien, el cual pensé seria Regg en el fondo preguntando que estaba mal. ―Te llamare de nuevo.―La llamada terminó y quede preguntándome que delito había cometido. Estaba cansada que ellos esperaran que actuará como si supiera que estaba pasando. Era nueva en todo esto. ¿Cómo demonios iba a saber lo que estaba permitido y lo que no lo estaba? El sonido de mi teléfono me distrajo y baje la mirada para ver que era Luke. Me estremecí al pensar en el masticando mi culo. ―¿Hola?―Traté de sonar alegre. Pero mi voz me traicionó. Sonaba como si mi ropa interior estuviera pegada en mi culo. ―Hola nena.―La voz suave de Luke me tomó por sorpresa. Estaba esperando su ira, pero al instante me hablo como si me extrañara y como si estuviera emocionado de oír mi voz―. ¿Dallas? ¿Estás ahí?


―Uhh… Sí cariño. Estoy aquí.―Tartamudeé. Soy una perdedora. ―Acabo de recibir una llamada de Red. Estaba volviéndome loco. ¿Hay algo de lo que quieras hablarme? ― ¿Por qué estaba tan calmado? ― ¿No estás enojado conmigo? ―pregunté con cautela. Quizás esta era la calma antes de la tormenta. ―No cariño, ¿por qué estaría enojado contigo?―preguntó sorprendido. Wow Esto era un giro de acontecimientos. ―Solo pensé que como no te dije nada acerca de esos hombres estarías enojado. ―Cariño, tu no tenías idea de quienes eran esos hombres o que querían. Lo siento por haber sido evasivo estos días, solo que no quería preocuparte.―Demonios, él era tan dulce. ―Te amo―dije sin aliento. Tenía una manera de eliminar el aire de mis pulmones, incluso a millas de distancia. Luke río suavemente. ―Nunca me cansaré de escucharte decir esas palabras para mí. También te amo, ahora habla conmigo. ¿Que hay en tu mente? ―Sabiendo que él no está enojado conmigo y que podía hablar libremente. Derrame mis agallas. ―Ayer estaba parada afuera de mi oficina cuando escuché todas estas motocicletas. Pensé que eran tus hombres, pero ellos usaban rojo y gris. Pensé que ellos podrían ser tus amigos así que los saludé, pero nadie me saludó de vuelta. Había un hombre en la panda. Que tenía una larga cicatriz en su cara. Cuando llegamos en Shenanigans, él también estaba ahí. ―Luke estaba tranquilamente en el otro extremo y temiendo que ese silencio fuera una mala señal rápidamente seguí―. Él estaba sentado en la mesa de billar cuando empezó la pelea, agarró mi brazo y me dijo algo. Luke habló antes de que yo pudiera continuar, sabía que él estaba tratando de controlar su ira. ― ¿Qué te dijo, Dallas? Tragué saliva ruidosamente y hablé tan bajo que él me pidió que lo repitiera.―Él dijo, hola bella durmiente. ― ¡Ese hijo de puta! ¿Dónde te estás quedando?―gritó Luke


―The Abbey.―¿Porque estaba preguntando? ¿Vendría a quedarse conmigo? De repente estaba emocionada. ¿Porque no le pregunté de venir conmigo en primer lugar? ―Voy a enviar a alguien allí.―Mi corazón cayó. Una vez más el enviaría a alguien en vez de venir el mismo. ―No te preocupes, estaré bien. Stacy estará aquí. Voy a estar segura en dejarle saber. ―dije derrotada. ―¿Quién demonios es Stacty?―preguntó Luke confundido. ―Es un amigo de la familia. Él es cinturón negro en karate y entrena artes marciales. Prometo que voy a estar bien. ―Sabía que Stacy estaría más que un poco emocionado ante la idea de hacerle daño a alguien. ―Dallas, puedo enviar a alguien, no hay problema―declaró. Y una mierda que no era un problema. Había gente haciendo cola para estar en su entera disposición. Lástima que no era él quien quería estar aquí para garantizar mi seguridad. ―No, voy a estar bien, de verdad. ―¿Porqué dejo que esto me moleste tanto? Él tiene mierda suficiente con que lidiar. No podía dejarlo todo sólo para conducir doscientas cincuenta millas para estar conmigo. Lo tengo, pero todavía dolía. ―.Mejor me voy, te llamo en la noche. ―dije y terminé abruptamente la llamada. No quiero más disculpas, excusas o posibles soluciones. Solo quiero pensar los próximos días y luego volver a casa. Tal vez después Luke me podría llevar a la playa y follarme. Eso seguramente solucionaría el estado de ánimo melancólico en el que había caído.


Capítulo 17 Traducido por Violet~ Corregido por zipzap744

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e detuve en The Abbey y era aún más hermosa de lo que recordaba. La casa grande, de tres pisos victoriano había servido como un “cama y desayuno” por más de cien años y se encontraba justo al lado de la Natchez Trace. La casa era sentimental para mí. Fue la primera propiedad que compré cuando decidí ampliar mi negocio hacia el norte. El viejo camino empedrado estaba gastado y el ruido familiar de las piedras bajo mis neumáticos me hizo sentir como si hubiera entrado en otro siglo. El gran porche blanco rodeaba todo el camino alrededor de la casa y daba a un jardín en la parte trasera. Mecedoras de mimbre blancas cubrían el porche delantero. Helechos y cestas de flores colgaban del techo junto con un gran columpio de madera que parecía que podía albergar a por lo menos cinco personas. Salí de mi coche y me encontré con Stacy, al final de las escaleras. ― ¡Mi chica favorita! ―exclamó él sonriéndome. Entré en sus brazos permitiéndole envolverme en un abrazo―. Te pareces más y más a tu madre cada día. ―dijo, sosteniéndome con el brazo extendido y mirándome. Había pasado mucho tiempo desde que había tenido una conversación con alguien que conocía a mis padres. Mi padre había tomado a Stacy bajo su ala cuando él era más joven y había sido como un tío para mí durante años. Stacy se mudó a Mississippi poco después de que yo lo hiciera y él había sido el único en asistir a mi graduación de la universidad y la ceremonia de mi Maestría. No lo había visto en más de un año, pero aun así era exactamente igual. Su cabello de sal y pimienta era rebelde en su cabeza y su edad era evidente alrededor de los ojos y la boca, pero aun así era muy atractivo. Se veía sólo unos pocos centímetros más alto que yo y su delgada figura


musculosa todavía podía ser reconocida bajo sus vaqueros y camiseta. A los cuarenta y dos años de edad, Stacy todavía estaba ardiente. Él era la razón por la que había venido a Tupelo. Cuando encontré este lugar fue a él quién contraté para hacer las renovaciones. Ahora vivía aquí y cuidaba del mantenimiento de la casa. ―Bueno, vamos a que te sientes y luego podemos ponernos al día. ―Asentí, sabiendo que Stacy iba a estar muy sorprendido con todo lo que tenía que decirle. Cuando entré en la casa no pude evitar la sonrisa que se extendía por mi cara. Este lugar era increíble. La gran puerta de madera se abría en una sala de estar que estaba cubierta de antigüedades. El mobiliario antiguo, junto con la enorme caja de la escalera hacía sentir como si hubieras entrado en una casa de las colonias del siglo diecinueve. A la izquierda, una puerta giratoria conducía a una cocina enorme y en el otro lado de eso había un comedor que tenía mesas lo suficientemente privadas para dar cabida a todos en la casa. La parte derecha de la sala de estar, era un salón de fumadores y una biblioteca. Tenía la esperanza de pasar un poco de tiempo allí antes de irme. Subí la larga escalera hasta el segundo piso, y luego una más estrecha hasta el tercer piso y entré en lo que sería mi hogar durante los próximos días. Dejé mis cosas en el sofá, exhausta y muy contenta de haber instalado un ascensor después de que compré este lugar. Sabía que si yo tenía un momento difícil subiendo todas esas escaleras, sería imposible que alguien en sus sesenta o setenta años pudiera hacerlo, y teniendo en cuenta que eran mis mejores clientes, fue el dinero que mejor había invertido en esta casa. Me alegré de que sólo unas pocas personas se alojaran aquí esta semana. No era frecuente que esta habitación estuviera disponible y, con diferencia, era la mejor de la casa. La habitación era grande y espaciosa, con doce pies de techos, alfombras de felpa de color borgoña y una cama con dosel tamaño king que se levantaba del suelo y tenía niveles rodeándolos. Un tocador antiguo, con una palangana y una jarra de agua, estaban a un lado de las puertas dobles que conducían al cuarto de baño y un armario de madera oscura en el otro. El cuarto de baño albergaba una bañera de gran tamaño con patas y un lavabo doble con luces que parecían linternas viejas. Sin embargo, la mejor parte de la habitación era el balcón que daba al jardín de


abajo. Me podría pasar horas allí y no hacer nada más que mirar hacia fuera sobre el jardín y soñar despierta. Agarré mi celular y llamé a Scott para hacerle saber lo que hice y que me pasaría por la oficina en algún momento alrededor de las cuatro y que no se fuera hasta que llegara. Envié un texto rápido a Luke para explicarle también lo mismo y que lo sentía por ser una perra y colgar, y luego deshice la ropa antes de bajar a la cocina para reunirme con Stacy. En la cocina, podía oler el maíz y el cangrejo cocerse a fuego lento en la estufa. El olor me hizo la boca agua y me acerqué para conseguir un plato. A diferencia de otra “cama y desayuno”, éste era servicio completo. Teníamos un cocinero de guardia las veinticuatro horas del día, los siete días de la semana, que podría cocinar cualquier cosa que tu corazón deseará, dentro de lo razonable. La Sra. Pearl, la Sra. Jackie y la Sra. Gladene habían estado cocinando aquí desde mucho antes de que yo naciera. Eran dulces, maravillosas y llenas de vida, pero te romperían el culo si incluso respirabas mal en su cocina. ―Jackie me dijo que me asegurara de que obtuvieras un gran tazón de esto―dijo Stacy, entrando en la cocina―. Ella siempre ha dicho que estás demasiado flaca. Me sorprendió que Jackie se le ocurriera algo que cocinar para mí. La última vez que hablamos, me llamó puta mimada y me apresuré a decirle que podía buscarse otro trabajo. Ella se echó a reír, lo que me hizo enloquecer. Ella sabía que era irremplazable y yo también. Si despedía a Jackie, podría decir adiós a Pearl y Gladene también, y si lo hiciera, perdería todos mis negocios. La gente llegaba desde muy lejos sólo para comer aderezo de pan de maíz de la señora Pearl. ―La vieja perra probablemente lo envenenó. ―murmuré. ―Así que, ¿qué te trae por aquí? ―preguntó Stacy, saltando directamente al punto. ―Bueno, estoy teniendo algunos problemas con algunos inquilinos y vine a arreglar algunas cosas―le respondí arreglándomelas para dar un sorbo del gran tazón de sopa y unirme a él en la mesa.


―Suena divertido, pero suficiente sobre el trabajo. ¿Cómo te ha estado tratando la vida? Yo le sonreí. ―Bueno. Muy bien. Conocí a alguien ―le confesé intentando medir su reacción. ―¡Dallas, eso es genial! Estoy tan feliz por ti. Háblame de él. ―Está iba a ser la parte más difícil. Tenía la esperanza de que Stacy mantuviera una mente abierta y no ser demasiado crítico, pero tenía miedo de que él se adelantara a los acontecimientos en este caso. ―Bueno... Su nombre es Luke Carmical. Él es de Hattiesburg y nos conocimos hace un par de semanas. ―Sabía que estaba siendo cortante con él, pero no quería confesar todos sus secretos subyacentes. Caray, ni siquiera sabía todo lo que había que saber sobre él. ―¿Qué hace? ¿Cómo lo conociste? ―Dejé a Stacy para cortar directamente a través de la mentira. No quería que el resto de mí tiempo estuviera dedicado a responder a las preguntas, así que pensé que bien podría seguir adelante y conseguir sacarlo todo. ―Lo conocí en un bar. En realidad me salvó de ser molestada por un chico y nos hemos estado viendo desde entonces. Él está en el negocio de la madera, es muy guapo, y cuida de mí. Ah, y él es el presidente de un club de motociclistas. ―dije la última parte bastante rápido, esperando que no me oyera, pero por supuesto no tuve esa suerte. ―Un club de motociclistas, ¿eh? ¿Cuál? ―Renegados del Diablo ―le dije no haciendo contacto visual. ―Hmm. Eso está bien. ― ¿Era que todo lo que iba a decir?―. Me alegro de que conocieras a alguien. Estoy muy contento de que sea alguien con los pies en la tierra y no un niño rico malcriado como los que generalmente vas. Realmente me gustaría conocerlo. Me sorprendió lo que dijo, pero traté de ocultarlo. ―Por supuesto. Tenía la esperanza de que pudiera venir conmigo, pero él tenía algunas obligaciones previas.


―Ya veo. Bueno, espero conocerlo algún día. ―Stacy me dio unas palmaditas en la mano y luego se levantó para hacerse se a sí mismo con alguna sopa. Empecé a hablarle de otro grupo de motociclistas, pero no había necesidad de ir revolviendo nada en este momento. Si viniera, y yo dudaba que lo hiciera, podríamos tratar con él entonces.


Capítulo 18 Traducido por Melusanti Corregido por zipzap744

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i oficina de Tupelo estaba en el centro de un centro comercial. Era pequeña pero con no más negocios de los que había aquí, funcionaba. Scott me saludó cuando entré por la puerta.

―Hey, Dallas ―dijo él un poco demasiado alegremente. Me di cuenta que la oficina estaba limpia y todo el mundo estaba vestido magníficamente. No había duda en mi mente de que este era el resultado de mi llegada. ―Dame los archivos de ambas propiedades. ―le dije. Volviendo a ser una perra astuta y podría decir el efecto que tuvo en todo el mundo. Scott, corrió a la mesa para tomar los archivos y sentí una punzada de culpa cuando me di cuenta de cómo él actuaba a mí alrededor. Su frente tenía gotas de sudor y era evidente que era un manojo de nervios. ¿Yo siempre había sido tan intimidante? Me pregunté lo que me hacía darme cuenta de esto ahora, aunque sabía, en el fondo de mi mente, lo que había causado esto. Luke. El me hacía débil. No me gustaba, pero tenía que admitir por encima de todo, que ser amable con la gente era muy diferente a lo que tenía cuando era una completa perra. ―Oh, Scott. Cálmate ―le dije exasperada. No sé con quién estaba más agravada, conmigo por tratar de cambiar quien yo era o por él por ser tan cobarde―. No voy a morderte, relájate. ―Me senté en la silla frente a su escritorio. Él hizo una pausa y me miró con curiosidad. ―Sí, señora ―dijo con un gesto rápido de la cabeza. Me di cuenta que mis palabras no habían conseguido absolutamente nada para que se relajase. Ojala se aligerará para el fin de semana.


―¿Has oído hablar de ellos hoy? ―le pregunté mirando sobre el archivo en frente de mí. ―No. He intentado llamarlos todo el día, pero no he recibido ninguna respuesta. ―Ok, bueno tengo una cena con Tammy esta noche. Tal vez me pueda dar una idea. Te llamaré por la mañana. ―Salí de la oficina en mejor estado de ánimo de cómo había llegado. Tal vez un par de copas con Tammy me iban a relajar y ayudar a mantener mi mente lejos de Luke. Él no había respondido a mi mensaje y odiaba cuando no nos comunicábamos. Parecía que cada vez que tomábamos un paso adelante, tomábamos dos atrás. Confirmé mi cena con Tammy, y luego traté con Luke una vez más. Llamé y después sonó el teléfono por lo que pareció una eternidad hasta conseguir su correo de voz. Arrojé el teléfono en el asiento de pasajero con la esperanza de romper algo en el proceso. Odiaba ser ignorada. Apuesto a que si la dulce Maddie lo hubiera llamado, él lo habría recogido. ¡Ugh! Tenía que dejarme de hacer esto. Luke, probablemente estuviera ocupado. Lo intentaría de nuevo después de la cena y si él no respondía, entonces me preocuparía.

*~*~*~*

La cena con Tammy fue un fracaso. No había aprendido absolutamente nada de los inquilinos y después de los primeros quince minutos habíamos pasado a otro tema. A ella no parecía importarle que nuestra reunión fuera interrumpida. Dos bebidas y un aperitivo más tarde, estaba afuera de la puerta. Stacy se sentó en el columpio con una cerveza en la mano y acepté con mucho gusto cuando sacó una de la hielera entre sus pies y me ofreció una. ―¿Un día largo? ―preguntó dándome una sonrisa torcida. ―Un día de mierda, sería mejor. ¿Cómo estuvo el tuyo?


―Lo mismo. ―Nos sentamos allí en el columpio sin hablar. Era agradable para relajarse y disfrutar de la brisa de otoño. Octubre había mostrado su rostro y le había dado la bienvenida con los brazos abiertos. ―El club está teniendo algunos problemas con algunas personas y estoy involucrada. ―No estaba segura de donde había venido eso. Ni siquiera estaba pensando en el club. Sin embargo, aquí se lo estaba diciendo a Stacy. Debe haber sido la idea del peligro que acechaba en el fondo de mi subconsciente. ―¿Involucrada cómo? ―preguntó Stacy volviéndose hacia mí. Le conté la historia del robo y la lucha en el bar, y los chalecos rojos y grises que parecían aparecer dondequiera que yo estuviese―. Eso suena muy serio, Dallas ―dijo preocupado. Le di una sonrisa tensa y me encogí de hombros―. Bueno, no te preocupes cariño; nada te molestará aquí. No mientras yo esté cerca. Sabía que Stacy quería decir lo que dijo. Él no tendría ningún problema deteniendo a cualquiera que intentará pasar por esa puerta. No estaba preocupada en lo más mínimo, pero no quería robar su gloria por lo que sólo le di una palmada en la pierna y entré. Este día había sido suficiente. Estaba lista para ir a la cama y esperar entender algo de esta mierda. Subí las escaleras calculando que necesitaba el ejercicio después del queso frito y las dos bebidas que había tomado y entré en mi habitación totalmente agotada. Estaba sin aliento sólo por los dos tramos y era muy inusual para alguien tan en forma como yo. Me agoté con el estrés y luego subí a la cama y oré por una mañana mejor.

*~*~*~*

Podía oír las motocicletas en la distancia. Sabía que venían por mí. Luke me salvaría. Estaba colgando sobre una repisa, sin nada a lo que aferrarse, más que una raíz de árbol. El agua que asolaba por debajo de mí estaba llena de rocas afiladas y sabía que si me las arreglaba para esquivar las rocas todavía me ahogaría en la rápida corriente. El ruido se hizo más fuerte y mi corazón se aceleró. Él estaría aquí pronto. Me limpié la frente y la encontré empapada.


Me pregunté como hizo la espuma de mar para llegar a mí todo el camino hasta aquí. Mi cabello estaba mojado también. Debo de haberme caído y luego subido. Estaba confundida y asustada y jadeante. Nunca le había tenido miedo a nada. ¿Qué me había asustado? Las motocicletas se detuvieron al borde del precipicio y traté de gritar por Luke, pero no importaba lo fuerte que gritará, él no podía oírme. Caminó hasta el borde del precipicio y miró hacia abajo. Extendió su mano hacia mí. Lo miré a los ojos, pero en lugar de ver los suyos azules, todo lo que vi era negro. Este no era Luke. Este hombre tenía una gran cicatriz en su rostro y se reía de mí. ―Adiós, bella durmiente ―me dijo con una enfermiza dulce voz. Sacó su pequeña hacha de su bolsillo trasero. Pensé que me iba a matar, pero cuando él la hizo girar, la conectó con la raíz del árbol y yo estaba cayendo.

Me senté recta en la cama y respiré profundamente tratando de recuperar el aliento. Me dolía el pecho y pude sentir la congestión que se estaba construyendo allí. Todo mí cuerpo estaba empapado y me estaba quemando. Decidí que una ducha caliente esperanzadoramente pudiera aclarar algo de la angustia en mi pecho. Salté de la cama y me dirigí al baño. Parecía una eternidad antes de que lo hiciera y sentí mis piernas como si fueran de plomo. Después de la ducha, me sentí una fracción mejor. Decidí que las sábanas empapadas de mi cama no serían muy cómodas, así que saqué el edredón de la cama y me acurruqué en el sofá. Un fuerte golpe en la cabeza me despertó. La luz que entraba desde las puertas que daban al exterior hacía doler mi cabeza. Los golpes continuaron y me di cuenta de que venían de la puerta. ―Adelante. ―dije, pero tan sólo salió un susurro. No me había movido del sofá y una vez más estaba cubierta de sudor. ―Señorita Dallas recibió una llamada telefónica, y si no consigue salir de la cama va a llegar tarde al trabajo. ―De inmediato reconocí la voz de Jackie. No me importaba si ella me odiaba o yo la despreciaba, ahora necesitaba un poco de ayuda. Algo estaba mal en mí. No podía moverme, mi respiración era superficial y me sentía como si alguien estuviera sentado en mi pecho.


―Jackie. ―Traté de decir un poco más fuerte, pero otra vez, no se oyó nada. Podía oír a la gente hablando en el pasillo y luego oí una llave entrar en la puerta desbloqueándola. ―Dallas. ―Abrí mis ojos para ver a Stacy boquiabierto ante mí―.¡Oh, Dios mío! ¿Cuánto tiempo has estado así? Debo haber lucido bastante mal porque todo el mundo me miraba como si estuviera loca. ―Stacy, ve abajo y dile a Gladene que necesito que venga aquí. Ayuda a la señora Pearl con el desayuno, Gladene y yo podemos manejar a la señorita Dallas. ―Stacy parecía desgarrado, pero Jackie lo ahuyentó con la mano―. Ve ahora. Stacy dejó la habitación y vi a Jackie a través de mis párpados pesados. Parecía preocupada y no la culpaba. Si lucía la mitad de mal de cómo me sentía, probablemente moriría en cualquier momento. Probablemente ella estuviera preocupada por perder su trabajo y por alguna razón eso me apreció gracioso. Traté de reír, pero no pude conseguir que mi cuerpo cooperará. Gladene vino disparada a través de la puerta y se detuvo en seco cuando me vio. Quería decir: ¿En serio? No podía lucir tan mal. Sentí que me escapaba de la conciencia, una vez más. Si pudiera sólo dormirme, me sentiría mejor mañana. ―Oh no, señorita Dallas. ―Oí protestar a Jackie―. Necesitamos que se quede despierta para nosotros hasta que podamos averiguar que está mal. ―Ella tiene la maldita gripe, eso es lo que está mal. ―Intervino Gladene. No había forma de saber la edad de ninguna de ellas, pero supuse que estaban a mediados de los cincuenta. Ambas tenían el cabello corto pero elegante y sus grandes cuerpos sólidos eran de igual tamaño. Ellas podrían haber sido gemelas. Su piel era de un color caramelo oscuro y estaban libres de arrugas y sin defectos. Las odiaba… ―Pues ayúdame a llevarla al baño ―exigió Jackie sacando las sábanas de encima de mí.


―Mejor que esté contenta. Tengo mi vacuna contra la maldita gripe ―murmuró Gladene. Traté de enseñarle el dedo medio, pero no podía levantar el brazo. A Jackie no le gustaba mucho, pero Gladene absolutamente me despreciaba. Ellas me levantaron con facilidad y me llevaron al baño sentándome en el inodoro y me sostenían mientras discutían entre ellas acerca de quién tenía la vacuna contra la gripe primero. Les dije que se callaran y que sólo me ayudaran a conseguir un baño, pero una vez más, no salió nada y esté no era el momento para ser un culo inteligente. Estaba a merced de estas dos mujeres, a las cuales yo no les gustaba. ―Bien señorita Dallas, vamos a ayudarle a conseguir un baño de agua fría y ver si eso baja la fiebre un poco. Luego, si quiere, puede descansar y vamos a ver cómo se siente cuando se despierte. ―Pestañeé en acuerdo ya que esa era la única parte de mi cuerpo que parecía estar funcionando. Tan pronto como estuve desvestida y metida en la bañera, Jackie y Gladene me bañaron con gentileza, lo que no creí que fueran capaces de hacer. Tendría que acordarme de darles un aumento de sueldo. Me sacaron una vez que estuve limpia y antes de que pudieran secarme, estaba sudando otra vez. ―Esa es una buena señal, señorita Dallas. Es necesario sudar para bajar la fiebre. ―Gracias. ―Fueron las primeras palabras que había logrado decir, y aunque era poco más que un susurro, ellas me escucharon. ―Vamos, vamos a conseguirle algo de ropa ―ordenó Jackie, pero pude ver la suavidad en sus ojos. Gladene cambió las sábanas mientras Jackie metió la medicina en mi garganta y me obligó a beber un poco de agua. Sólo logré tomar unos sorbos, pero ella parecía lo suficientemente satisfecha. Me sentía como si hubiera corrido una maratón. La fuerza sólo para abrir la boca era el equivalente a escalar una montaña.


Me subieron a la cama y cerraron las persianas, finalmente, oscureciendo el cuarto. Necesitaba decirle a Scott que no lo lograría hoy y revisar mi celular para ver si Luke había llamado. No le dije que estaba enferma porque no quería que se sintiera obligado a venir aquí. No es que él fuera a venir de todos modos; él probablemente sólo enviaría a alguien para asegurarse de que yo no muriera. Mi angustia debía haber estado en toda mi cara porque Gladene lucía preocupada. ―Se va a sentir mejor muy pronto, señorita Dallas. Los médicos no hacen más visitas a domicilio, pero voy a llamar al Dr. Pritchett para ver lo que piensa. Él iba a venir este fin de semana de todos modos. Nos pondremos en contacto con el señor Pearl para pagarle al zapatero y no se preocupe por el señor Scott en la oficina. Lo llamé a primera hora de la mañana y me dijo que se ocuparía de todo. Ah, y un tal Luke llamó y le dije que estaba ocupada, pero voy a hacerle saber lo que está pasando cuando llame de nuevo. Stacy nos dijo que encontró un hombre. Vi a Jackie mientras se escurría por la habitación hablando rápido, y saltando de un tema a otro. Pues los ojos en blanco. Gladene echó su mano a la cadera y me señaló. ―Ve, es por eso que no ha tenido alguna vez un hombre, porque… ―Gladene, deja a la chica sola o al menos espera hasta que esté mejor. ―Si ellas se fueron después de eso, no lo sabía. Cuando parpadeé, no pude abrir mis ojos, y se instaló la oscuridad.


Capítulo 19 Traducido SOS por 3lik@, EvaMedina y Lovingtobias Corregido por Karlix

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e estaba helando, congelando. Mi cuerpo convulsionaba en constantes sacudidas. Sentía que no podía respirar y los movimientos me estaban causando que se me dificultara aún más respirar. Sé que había personas en la habitación conmigo, pero no estaba segura de quienes eran. Stacy fue la primera persona en darse cuenta que estaba despertándome. ―Hola cariño. ―dijo, su voz me tranquilizaba. ―D-doctor. Necesito ir al h-hospital ―balbuceé. Basta de tratar de ser valiente con un demonio. Quiero una habitación de hospital con una intravenosa, con medicina y una iluminación blanca. ―Ellos ya vienen cariño. La ambulancia está en camino ―me dijo desde la distancia. Él debería ir con Gladene y Jackie a buscar esa vacuna contra la gripe. ―¿Quién llamó a la maldita ambulancia? ―Escuché la voz de Jackie gritándole sobre todos los demás. ―Yo lo hice Jackie. ¡Maldita sea! ¿Acaso no la has visto? ―Stacy dijo pasándose las manos por su cabello. ―¡Por supuesto que la ha visto! Es por eso que he llamado al Dr. Pritchett y él está en camino. No hay necesidad de armar tanto alboroto cuando sabemos lo que ella tiene. ―le dijo Jackie, mirándolo con las manos en la cadera. ― ¿Cómo demonios sabes lo que tiene? Esto no es como los viejos tiempos, Jackie. Hay médicos de verdad que trabajan en los hospitales que pueden


ayudarla. Ella necesita líquidos. Ella no ha comido en más de veinticuatro horas, y esta deshidratada. Estaba agradecida con Stacy por defenderme en la lucha que se desató por causa mía, pero me gustaría que lo hiciera en el pasillo. Mi cabeza se sentía como si fuera a explotar. Escuché el sonido de las sirenas y todo el mundo salió corriendo de la habitación al mismo tiempo. ¿Realmente tienen que encender las malditas sirenas? Pensé que podría cerrar los ojos y disfrutar del silencio cuando salieron de aquí. Al día siguiente, antes de abrir los ojos de nuevo. La luz del sol se asomaba por las ventanas y a juzgar por el brillo, me di cuenta de que era más bien de la tarde. Miré alrededor de la habitación y lancé una plegaría porque Stacy hubiera ganado y yo estuviera en el hospital. La habitación era grande y espaciosa, cubierta de flores. Me pregunto quién las enviaría. El ramo al lado de mi cama era una docena de rosas blancas y sonreí ante la idea. Sabía que Luke las había enviado en nombre de Neo. ¿Luke estaba aquí? Mi pulso se aceleró ante la idea. Él estaba aquí. Lo sabía. La puerta se abrió y miré hacia arriba y vi a una enfermera que entraba a la habitación. ―¡Bien, Hola allí dentro! ―dijo emocionada―. Hay un montón de gente esperando para verte. ¿Cómo se te sientes? ―Me sentía como una mierda. Todo mi cuerpo me dolía e incluso mi cabello. Tenía la boca seca y apestaba como si alguien hubiera muerto en ella. ―Me siento muy bien ―le dije con una sonrisa forzada. No quería que se me nieguen las visitas sólo porque me siento mal. ―Cariño, puedes mentirle a quien quieras, pero no voy a tolerar que me mientas. Ahora, vamos a tratar esto de nuevo. ¿Cómo te sientes? ―Sonreí a su entusiasmo. Ella era joven y luchadora, me recordaba mucho de mí misma. ―Me siento como si hubiera sido arrollada por un tren, pero quiero ver a mis visitas. ―le dije sosteniéndole la mirada. Ella no me negaría eso. Quiero a mi Luke. Lo necesito. ―Por supuesto que las tendrás. Después de que revise tus signos vitales te daré una hora y después volverás a descansar. Necesitamos que estés bien para darte de alta. ―No discutí. Una hora era mejor que nada en absoluto, y


aunque nunca se lo admitiría a ella, nuestra conversación solo me desgastaba. Mis signos vitales parecían estar bien. Mi pulso era un poco rápido, y mi presión arterial un poco baja, pero ella dijo que era normal. Tenía puesto un catéter, y la idea casi me hizo vomitar, pero me dijo que es mejor que lo dejemos hasta que el médico diga lo contrario. Tenía que permanecer inmóvil hasta que haga su ronda de nuevo lo que sería en unas seis horas. Ella me ayudó a lavarme la boca, me dio unos trocitos de hielo, y luego me sentó en la cama. Estaba preparada para recibir mis visitas, aunque mis ojos se estaban poniendo pesados de nuevo, luchando con ellos solo por la idea de ver a Luke, alimentaba mi resistencia. ―Los haré pasar. ―dijo dirigiéndose a la salida. Dejó la puerta abierta y luego la habitación estaba llena de personas. Stacy fue el primero, directo para besar mi cabeza y me dijo lo bueno que era verme despierta. Las siguientes fueron Jackie y Gladene quienes parecían agradecidas de que no hubiera muerto, pero no por mucho. Red y Gypsy estaban allí con Regg y Kev, los cuatro arrimados sobre mí como si yo fuera un recién nacido. No pude comprender casi lo que decían. Yo sólo tenía una pregunta. ¿Dónde estaba Luke? Red me dio un guiño y una sonrisa tranquilizadora y sabía que tenía alguna información que compartir conmigo, pero no quería hacerlo delante de todos. ―Bueno chicas, ahora que sabemos que ella estará bien, creo que es mejor retirarnos. ―Stacy dijo obligándome a mirarlo. Tenía los ojos enrojecidos y parecía como si no hubiera dormido en días. ―Volveremos a primera hora de la mañana. ―Le di mi mejor intento de una sonrisa. Él me apretó la mano e indicó el camino a Jackie y Gladene para que salieran de la habitación. ―Entonces, ¿cómo te sientes? ―preguntó Red acercando una silla al lado de mi cama. Regg y Kev tomaron asiento en el sofá al otro lado de la habitación y Gypsy se sentó en una silla reclinable. ―¿Dónde está, Red? ―le pregunté sin andarme por las ramas. ―Él no pudo lograrlo, Dallas. Él nos envió en el momento en que se enteró de que estabas enferma. Tengo estrictas instrucciones para estar a tu disposición


y llamarlo. Incluso he traído mi equipaje para quedarme contigo hasta que estés lo suficientemente bien para viajar .―dijo como si eso fuera mejor que él en realidad estuviera aquí. ―¿Qué quieres decir con que no pudo lograrlo? ―Traté de sonar firme y exigente, pero sin tener que esforzarme. Estaba destrozada por dentro. El que no esté aquí era como si alguien hubiera chupado mi existencia. Él era todo el medicamento que necesitaba, sin embargo, era de esperarse que una vez más puso su club antes de mí y envía a otra persona para hacer lo que él debería estar haciendo. ―Hay muchas cosas que tu no entiendes, Dallas ―dijo bajando la voz―. Este es un momento difícil para el club y Luke está tratando de manejar algunas cosas aquí últimamente, por lo no puede simplemente alejarse. Te lo dije antes, este club es su vida, pero tienes que saber que él preferiría estar aquí contigo que en cualquier otra parte del mundo. No le creí. Si quisiera estar aquí lo haría. Ella lo estaba defendiendo como siempre hace, como siempre lo haría. ―Sé que estás molesta, pero un día lo entenderás y espero que aprecies los sacrificios que él hace por este club. ―¡Me importa una mierda el club! ―grité―. Él es el único al que le importa eso. En un momento me dice que me ama y que haría cualquier cosa por mí y luego, cuando realmente lo necesito no está aquí. No puedo entenderlo, Red. He renunciado a todo por él. Ya ni siquiera soy la misma persona y ¿él que me ha dado? ¿Eh? ¡Dime Red! Dime qué sacrificios ha hecho por mí y por nuestra relación. Estoy con él, no con el club. ―Las lágrimas corrían por mi rostro mientras luchaba por mantener mi respiración superficial bajo control. ―Él es el club, Dallas. Sé que no lo entiendes ahora, pero espero que lo hagas pronto. ―Pude ver la mirada de dolor en el rostro de Red. Sabía que no debía desquitarme con ella, pero tenía que desquitarme con alguien, ya que Luke no estaba aquí y con ella tendría que ser suficiente. ―Mira cariño, sabemos que estás molesta, pero créeme, él quería estar aquí. Hay algunas cosas que fueron planeadas desde hace tiempo, con un demonio eso estaba escrito en piedra y él tenía que estar allí para firmarlo. Te


prometo que tan pronto como pueda escapar, él estará aquí ―dijo Regg desde los pies de mi cama. Ni siquiera me había dado cuenta de que se había acercado. Sus palabras me pusieron un poco a gusto, pero aun así me dejaron una sensación de vacío. Jenn se fue a sentarse al lado de Red y tomó mi mano entre las suyas. ―Conozco a Luke desde hace años y nunca lo había visto tan enamorado de alguien como lo está de ti. Confía en nosotros cuando te decimos que él quiere estar aquí. Sé que esto es mucho para asimilar y que todos hemos pasado por eso, pero somos tu familia y vamos a ayudarte a que lo entiendas. Con esto, no sólo me refiero a la enfermedad. Me refiero a todo. Estamos aquí para ti. Jenn me recordó a una figura materna con sólo su voz suave y su cálida caricia en mi mano me hizo sentirme mejor acerca de todo este sufrimiento. Necesitaba pensar sobre esto y mis párpados se estaban poniendo más pesados con cada segundo que pasaba. Voy a dormir y tal vez mañana tendría algún tipo de conclusión de este estilo de vida jodida en la que había decidido vivir. Incapaz de responder sólo asentí con la cabeza hacia ellos y cerré los ojos. Dormir. Sólo necesitaba un par de horas de sueño y eso estaría bien.

*~*~*~*

Me desperté con alguien sacudiéndome y diciendo mi nombre. ―Dallas, Dallas, vamos, despierta. ―Abrí los ojos y vi a una chica que no conocía de pie junto a mi cama. Parecía preocupada y ansiosa. ―¿Quién eres tú? ―pregunté con mi voz espesa por el sueño. ―Escúchame. No tenemos mucho tiempo. Tienes que salir de este hospital. No me importa lo que haces o cómo lo haces, pero debes salir ahora. ―¿Qué demonios?


―¿Por qué? ―pregunté intentando sentarme para conseguir mirarla mejor. Estaba oscuro fuera y las luces estaban apagadas. Sólo podía divisar parte de su rostro y nada más. ―Ten-tengo que irme. ―salió por la puerta antes de que pudiera hacerle más preguntas. Quizás mi medicina era demasiado fuerte, o no lo suficientemente fuerte. Eso era raro. Necesitaba averiguar quién era ella, pero mis pensamientos fueron interrumpidos cuando una enfermera entró. ―¡Hola, chica! ¿Qué te parece si sacamos ese catéter y te dejamos moverte un poco? ―Asentí al estar de acuerdo. Con suerte podría caminar hacia la ducha. Estaba empezando a oler raro. La enfermera sacó el catéter y me tomó mis signos vitales, que eran perfectos. Quizá estaría fuera de aquí pronto, después de todo. ―¿Sabes quién es esa chica que acaba de salir? ―le pregunté a la enfermera mientras me ayudaba a ponerme en posición de sentada en el lado de la cama. ―¿Qué chica, cariño? Son las dos de la mañana. No hay nadie aquí, excepto tú y yo. Echamos a todos aquí de que no has tenido la vacuna de la gripe. Todavía no estamos seguros de que es lo que tienes. El análisis de sangre no ha llegado todavía. ¿Qué? Estaba tan confundida. Mierda, quizá lo imaginé. Sacudí mi cabeza para intentar aclarar mis pensamientos, y con mucha menos energía de lo que pensé que necesitaría, llegué al baño. Se lo debería a Red. Se había ocupado de mí. Fui capaz de ducharme con mi propio champú y mi gel de ducha, y no sólo me había traído un pijama nuevo de marca, también los había lavado. Después de estar limpia y vestida, la enfermera me ayudó a ponerme en el sillón reclinable de la sala y me senté sintiéndome mucho más fresca. Todavía estaba cansada y mi cuerpo estaba adolorido, pero era tolerable. ―Estoy tan malditamente hambrienta. ―anuncié, más para mí misma que para la enfermera. Ella me miró con una ceja levantada y recordé que mi lenguaje probablemente no era adecuado para sus oídos―. Lo siento. ―murmuré.


―El doctor está en la piso. Veré si puedes tomar un poco de gelatina o algo ligero. ―Que le den a la gelatina. Quería una hamburguesa. Quizá una de esas grandes de Wards con chili y queso, o un perrito con chili y queso cubierto de cebolla y mostaza―. ¿Necesitas algo antes de que me vaya? ―preguntó la enfermera interrumpiendo mi buffet imaginario. ―¿Me darías mi teléfono, por favor? ―Alguien, probablemente Red, había sido lo suficientemente amable como para ponerlo a cargar para mí. Me trajo mi teléfono y salió de la habitación. La habré hecho enfadar con mis palabrotas. Oh, bueno, yo era la paciente. Mi teléfono había sido puesto en silencio, así que el tono de notificaciones que había sonado veintitrés veces, no fue escuchado. Tenía mensajes de texto de Lindsey para dejarme saber que tenía todo bajo control. Tenía uno de Scott diciéndome que los inquilinos se mudarían el fin de semana. Algunos más era de varias personas de la oficina expresando sus preocupaciones, lo que me sorprendió. La sorpresa más grande fueron las once llamadas perdidas y los dos mensajes de texto que recibí de Luke. Te amo, nena. Perdón por no poder estar allí contigo. Llámame cuando puedas. Te echo tanto de menos que duele. Te amo. Luke era tan frustrante. ¿Qué podía ser tan importante para que no pudiera estar aquí? Bueno, sólo había una forma de averiguarlo. No me importó que fueran casi las tres de la mañana. Marqué el número de Luke y contuve la respiración mientras sonaba. ―¿Sí? ―Llegó una voz atontada desde el otro lado de la línea. ―Hola, desconocido. ―dije. Todavía estaba molesta con él, pero sólo oyendo su voz me tenía sonriendo. ―¿Dallas? ―Su voz era más limpia y me lo podía imaginar sentándose en la cama. ―Soy yo. ―repliqué, aun sonriendo. ―¡Hola, nena! ¿Cómo te sientes? ¿Cómo me siento? Sola... Dolida... Traicionada...


―Me siento mejor. Perdón por llamarte tan tarde, pero acabo de despertarme. ―No te disculpes, nena. Estoy contento de que llamaras. ¿Qué ha dicho el doctor? ―Podía oír a Luke levantándose y moviéndose. Lo que daría por estar allí con él ahora mismo. Contuve mis lágrimas y forcé mi voz a mantenerse estable. ―No lo he visto todavía. Creo que es la gripe, pero no ha sido confirmado. Ésta es la primera vez que he salido de la cama desde que he estado enferma. ¿Qué estás haciendo? ―No quería hablar de mí. Quería hablar del por qué no ha estado aquí para verme. ―Nena, sé que estás molesta, pero prometo que cuando llegues a casa te lo contaré todo. Puede que eso no suene a mucho para ti, pero es lo mejor que tengo para ofrecer. Te he mantenido en la oscuridad porque no quiero perderte y temo que correrás cuando te cuente lo que he estado evitando desde la primera noche que te conocí. Necesitas saberlo, Dallas, y yo he sido egoísta al ocultártelo. Me mata saber que cuando me necesitas no puedo estar allí. ―Lo entiendo, Luke. ―dije, deteniéndolo antes de que pudiera decir algo más―. Estoy bien, de verdad. Debería estar en casa en unos días. Me había decidido. Luke era todo lo que siempre había querido en un hombre. Su complicado mundo me había puesto patas arriba, pero lo amaba. Amaba a sus amigos y la relación que tenían. Quería eso para mí, pero, más que nada, sólo quería estar con él. Estar sin él estos pasados días fue duro, pero no tan duro como fue antes de saber que existía. Tomaría a Luke de cualquier forma que pudiera tenerlo, y si eso significaba que tenía que ser la segunda, entonces que así sea, porque sólo un día con Luke era mejor que una vida sin él. ―Te lo compensaré, nena. Sé que estás cansada de oír eso, pero es la verdad. No soy perfecto en absoluto, pero soy un hombre mejor contigo. Por favor, no me dejes. ―Su súplica me encogió el corazón―. Sólo dame un poco de tiempo, nena. Prometo que no será siempre así. ―Yo sabía que quería decirme justo en ese momento lo que estaba pasando, pero confiaba en él. Más de lo que había confiado en nadie.


―No iré a ningún sitio. Lo prometo. Vuelve a dormir. Tan pronto como el doctor entre te mandaré un mensaje de texto y te dejaré saber lo que dice. ―No, llámame. Siempre tengo mi teléfono conmigo. Si necesitas algo o sólo quieres hablar, llámame. ―Sonreí por lo rápido que había ido del Luke muerto de amor al chico malo motero LLC. ―Lo haré. Te amo, Luke. ―Yo también te amo, nena. Te hablaré pronto. ―Colgué el teléfono sintiéndome un poquito mejor por mi situación. Mi gloria tuvo una vida corta cuando el doctor entró a la habitación. ―Hola, Señorita Knox. Sé que la hora es inusual, pero como tu horario está hecho un lío y de casualidad estaba en la planta, pensé que podría pasar a saludar. El doctor era un caballero mayor con cabello tan blanco como la nieve y ojos marrones amables. Trajo una silla hasta mí y tomó asiento. ―Señorita Knox, quiero que sepa que nadie aparte de mí y los técnicos de laboratorio saben los resultados de tu análisis de sangre. ―Me sentí como si me estuviera perdiendo una pieza del puzzle, pero sólo asentí para que continuase―. ¿Conoces a alguien que quisiera herirte? ―Su pregunta me pilló completamente fuera de guardia. ―¿Perdone? ―Encontramos una pequeña cantidad de arsénico en tu sistema. Quien sea que te haya envenenado sabía exactamente la cantidad para darte, para desorientarte y enfermarte, pero no lo suficiente para matarte. Los líquidos que te dimos tan pronto como llegaste ayudaron a quitarlo de tu sistema. Tengo la esperanza de que ése sea el caso y no la alternativa; que es que te darían demasiado, causando que tu corazón se parase inmediatamente. La razón por la que me inclino por la primera conclusión es porque si la dosis hubiera sido más, tu corazón se hubiera parado instantáneamente, y el arsénico hubiera aparecido sin duda en el reportaje de autopsias. Mi cabeza estaba girando. Esto era demasiado. ¿Quién me habría envenenado, y si eran lo suficientemente valientes como para hacerlo, por qué no simplemente matarme?


―La policía no ha sido notificada, pero mi sugerencia para ti es que sea tu siguiente paso. ―¿La policía? No querría toda la publicidad. Podía ver los tabloides ahora: “DALLAS KNOX, LA MILLONARIA SOLTERONA, ENVENENADA POR FURIOSOS COMPAÑEROS DE TRABAJO”. ―Sin policía. No quiero esto por todas las noticias y periódicos. ―Él negó con la cabeza como si lo entendiese y palmeó mi rodilla. ―Se salvó por los pelos, Señorita Knox, pero estarás bien. Te voy a mantener hoy y puedes volver a casa mañana por la mañana. Los efectos secundarios durarán unos días más, pero tu fuerza volverá lo suficientemente rápido. Tómatelo con calma durante una semana. ―Por favor, no le cuenta nada a nadie de esto. Me gustaría que se quedase entre usted y yo. ―dije suplicante. ―Como desee, Señorita Knox. ―Hey, doc., necesito un favor más. ¿Hay alguna forma de salir de aquí en unas horas? Mis signos vitales son buenos y realmente necesito llegar a casa. Tengo mucho que averiguar. ―Él parecía dudoso―. Prometo que descansaré tan pronto como llegue a casa. Llamaré diariamente y le dejaré saber cómo lo estoy llevando y seguiré con el doctor de mi familia la semana que viene. Me sonrió y sacudió su cabeza. ―No vas a detenerte, ¿verdad? ―No, señor. Realmente quiero llegar a casa y estar con mi familia. ―Entiendo eso. ―Se aclaró su garganta y su expresión se puso seria―. En cama durante, al menos, los siguientes tres días. Lo digo en serio. Debes llamar a mi oficina a primera hora de la mañana y dejarme saber cómo te estás sintiendo. Si tienes algún problema en lo más mínimo, te vas directa a emergencias. ¿Entendido? Sonreí aliviada. ―Sí, señor. ―Al medio día y solo si tus signos vitales siguen siendo buenos. ―Muchas gracias, doctor. ―Incluso antes que el dejara la habitación mi mente nadaba. Tome un respiro profundo y ordene mis pensamientos. No le diré a


Luke sobre el veneno. Él tenía lo suficiente consigo mismo y todavía no estaba segura quien podría haber hecho esto. Muy bien podría haber sido Jackie o Gladene. Sé que yo no les gustaba, pero no creo que me odiarán tanto como para querer envenenarme. Las únicas otras personas con las que había tenido contacto son Scott y Tammy. De ninguna manera Scott podría haber hecho esto. Solo estuve con él unos minutos. Y tuve varias bebidas con Tammy, pero no recuerdo que ella actuará de manera sospechosa. Esto era absolutamente loco. No quiero pensar en ello. Estaría mejor a mi lado si yo pretendo como si nada hubiera pasado. La única persona en peligro era yo y me iría pronto de aquí. Y volvería a los brazos de Luke. Tal vez incluso me podría quedar con él hasta estar mejor. No, tengo que ir a casa. No quiero llevar a cabo mi bienvenida, además tengo a Neo para cuidar de mí. ¡Mierda! Tomé mi teléfono y llame a Luke. ―Hola nena, ¿pasa algo? ―La voz preocupada de Luke estaba completamente despierta. Me lo imaginaba duchado, vestido y sentado en el bar tomando café. Daría mi pierna izquierda por una taza de ese café ahora mismo. ―¿Dallas? ―Demonios. Concéntrate Dallas. ―Hola, uh lo siento. Odio preguntar esto pero necesito un favor. ―pregunté todavía tratando de borrar la imagen mental de su garganta moviéndose de esa manera tan sexy que solo Luke podía hacer. Tenía una conclusión para mi problema…. Estoy caliente. ―Claro nena, cualquier cosa. ―Si vas a la ciudad hoy podrías pasar por mi casa y vigilar a Neo por mí. El probablemente esté en algún lugar haciendo pucheros. Tiene un montón de agua y comida. Pero si yo hubiera sabido que estaría fuera por tanto tiempo habría hecho otros arreglos para él. ―Era terrible como madre de un perro. ―Lo siento nena, pero no lo puedo hacer. ―¿De verdad él me estaba diciendo que no? Quiero decir, sabía que tenía mierda que hacer, pero ¿en serio?


―Estoy juzgando por tu silencio que me estas llamando de todas las maneras existentes. Es bueno saber que todavía tienes tu chispa, pero antes que me cortes la cabeza, ayer lo recogí, ha estado en la casa conmigo. ―Todo mi cuerpo se calentó. Luke podría no estar aquí en persona. Pero sus pensamientos estaban conmigo. ―Realmente eres increíble. ―Respiré. ―Lo sé. ―Podía decir que estaba bromeando, pero su arrogancia todavía estaba ahí y me hizo sonreír. Mi primera sonrisa real desde el martes. ―Necesito otro favor. ―Sabía que este estaría encantado de dármelo. ―Cualquier cosa. ―Su voz era como un caramelo y yo estaba retorciéndome en el asiento. Gilipollas. Él sabe lo que está haciendo. ―Hoy en la tarde me darán de alta. ¿Crees que Red podría recogerme? No puedo manejar por unos días. ―¿Vas a salir? ―La emoción en la voz de Luke era inconfundible. Mi bebe me extrañaba. ―Sí, el doctor dijo que era gripe y que podía ir a casa. Solo tengo que tomarlo con calma por las siguientes semanas. ―Los llamare ahora. Me tengo que ir nena pero te veré cuando estés de vuelta a casa. Te amo. ―También te amo, Luke. ―Colgué el teléfono y me senté allí sonriendo para mis adentros. Todo iba a estar bien. Mi estómago gruño recordándome lo hambrienta que estaba, pero la emoción de ver a Luke y la somnolencia se están imponiendo sobre mi hambre. Me gustaría tener un poco más de descanso y espero que en el momento que me despierte sea de mediodía.

*~*~*~*

Algo olía fabuloso, como un cuerpo lavado combinado con perfume y algo más que mi cerebro no podía identificar. Había olido este aroma antes. Lo había probado y anhelado. Solo una cosa podía oler así de bien. Luke. Mis ojos


se abrieron y cuando lo vi de pie junto a mí, nada más importa. Luke estaba aquí. El vino para llevarme a casa, pero algo estaba mal. La cara de Luke estaba llena de preocupación. Sus cejas estaban fruncidas y pareciera como si en cualquier momento empezaría a llorar. Él no me estaba mirando a la cara, como si estuviera también avergonzado. Estaba pensando profundamente sobre algo y estaba segura que tenía que ver conmigo. Levanté mi mano para encontrar las suya y cuando sus ojos se encontraron con los míos toda la preocupación que tenía se dreno de su rostro y fue sustituida por pura alegría. ―Ahí está mi chica. ―dijo llevando mi mano a sus labios. ―Tengo hambre. ―¿De verdad Dallas? No has visto el hombre por días ¿y eso es lo primero que le dices? Echó su cabeza hacia atrás y sonrió con mi sonrisa favorita. ―Pues tan pronto estés lista te alimentare. ―dijo sonriendo. ―¿Qué hora es? ―pregunte sentándome―. ¿Qué día es? ―Luke se movió para ayudarme a mover mis pies a un lado de la cama. ―Un poco más de la una y es sábado. El doctor vino alrededor de las once y media y te autorizó para irte. Me dijo que te dejara descansar y cuando despertaras te podía llevar a casa. Tengo órdenes estrictas de asegurarme que tengas pleno descanso y que no te excedas la próxima semana. Dijo que tendrías hambre y que estas autorizada para comer todo lo que quieras, pero tienes que tomar muchos líquidos. Aquí está el papeleo. Solo tienes que firmarlo y llevarlo al mostrador de la enfermera antes de salir. ―Demonios, eso fue fácil. Me sentía descansada y estaba lista salir como un inferno de aquí. Yo quería una ducha de hidromasaje con agua de verdad a presión y una hamburguesa con papas fritas y una coca-cola y un helado con chocolate caliente. Solo la idea de ello me tenía moviéndome para estar lista. ―Cálmate nena, demonios. Te mueves más rápido ahora que nunca. ―dijo Luke. Me di cuenta que estaba tratando de ser severo, pero no funcionó. ―Estoy bien. No me voy a romper, tú sabes ―dije sentándome en el baño, no molesta en absoluto de que él estaba de pie mirándome. Nunca daré por sentada la posibilidad de orinar por mi cuenta otra vez. Toma esa, catéteres.


Luke se ocupó de empacar mis cosas en una bolsa de lona que Red debe de haber traído. Me puse de pie, me vi en el espejo. Santo infierno. Mi cara estaba pálida y delgada. Mis ojos estaban vacíos y sin vida. Mi pelo enmarañado como un nido de ratas. Luke definitivamente me había visto en mi peor momento. Incluso yo nunca me había visto tan mal. Mire a Luke y como siempre se veía absolutamente increíble. Vestía unos jeans y un polo azul que contrastaba muy bien con sus ojos, y ponía sus brazos en todos los lugares correctos. Su gorra blanca de beisbol se volvió hacia atrás y él estaba como para comerlo. Y yo tenía hambre. Mire hacia abajo para ver mi pijama arrugado y mis pies descalzos. Las lágrimas brotaron de mis ojos cuando levante mi vista a la suya. ―¿Estas avergonzado de mí? Él sonrió y apartó un mechón de mi pelo detrás mi oreja. ―No, hermosa. Incluso en el peor de los casos todavía me dejas sin aliento. ―Su dulce comentario me hizo sonreír, mis lágrimas fueron olvidadas. Se inclinó y plantó un suave beso en mis labios secos y agrietados. Cuando se apartó, rápidamente pase mi lengua a través de ellos saboreando su sabor en mi boca. Él me sonrió y sacudió su cabeza. ―Te traje otro cambio de ropa. Cuando fui a buscar a Neo tome un par de cosas para ti. ―Camino de vuelta a la habitación y me mostró una bolsa que traía un vestido de verano rojo sin tirantes y sandalias de color dorado que trate de usar el primer día que él estuvo en mi casa―. Me gusta mucho este vestido, pero si tú quieres algo más cómodo, también te traje esto. ―dijo sacando un traje rosa para correr y unos Nike Shox17. Sonreí. ―¿Qué tal un poco de sudor hoy y el vestido después que tome una ducha de verdad y tenga una oportunidad para afeitar mis piernas? ―Yo podría afeitarte. ―dijo moviendo sus cejas. Mi estómago se revolvió. La idea de él afeitándome hizo cosas deliciosas a mi interior―. Conozco esa mirada, vamos y vístete o nunca vamos a salir de este hospital. ―dijo Luke sonriendo. Y yo estaba de acuerdo.

17

Tenis para correr.


Después de estar vestida, mis dientes cepillados y mi pelo apilado en mi cabeza, mi Dios griego y yo salimos. Luke tomó mi mano con la suya y con la otra llevaba dos maletas y me llevó al escritorio de la enfermera. ―Señorita Knox nos alegramos que se sienta mejor. ―dijo la señora de la enfermería mientras se comía a mi hombre con los ojos. Decidí dejarla. Demonios, no la podía culpar por mirar. ―Muchas gracias. ―dije firmando los papeles y devolviéndoselos a la enfermera. ―También aquí está la tarjeta del Dr. Yarborough. Él dijo que lo llamaras el lunes. ―Tomé la tarjeta y asentí con la cabeza y luego me dirigí al elevador. ―¿El doctor es cariñoso con usted, señorita Knox? ―Luke me preguntó una vez que estuvimos dentro. ―No que yo sepa, ¿por qué?―pregunté curiosamente. ¿A que estaba jugando él? ―No todos los días el doctor le da su tarjeta de trabajo a un paciente para seguimiento personal. ―¡Mierda! Encogí los hombros en respuesta mientras el elevador descendía y aterrizó en el segundo piso del aparcamiento.


Capítulo 20 Traducido por pili Corregido por Karlix

T

an pronto como salimos del ascensor Luke me tenía en sus brazos. Me abrazo fuertemente sosteniéndome cerca de su pecho. Envolví mis brazos alrededor de su cintura e inhale su aroma.

―Dios, te eché de menos.―susurro en mi oído, mostrándomelo con besos―. Siento tanto no poder haber estado allí. ―Lo silencie poniendo un dedo sobre sus labios. ―No. Estás aquí ahora y eso es lo único que importa. ―Y lo era. Él sonrió y besó mi frente, luego recogió las bolsas del suelo, me condujo a la camioneta. Esperaba a que abriera la puerta del pasajero pero él no lo hizo. Se detuvo y dijo: ―Me siento como si hubiesen sido meses en vez de días. Te quiero a mi lado. ―No discutí, me gustaba estar controlada por Luke. Me sentí liberada cuando finalmente me senté. El corto trayecto me había torturado―.¿Estás bien nena?―Luke preguntó preocupado. ―Sí, sólo un poco… Cansada y hambrienta. ―¿Qué quieres comer? ―preguntó, sacando la camioneta del punto de estacionamiento y conduciendo con una sola mano mientras que la otra se envolvía alrededor de mí. ―Ward‟s. Quiero un gran combo con patatas fritas y una coca cola, y un helado de chocolate. ―dije reposando mi cabeza contra su brazo. Sonrió. ―Cualquier cosa por ti cariño. Llegamos al Ward´s más cercano que estaba solo a una cuadra de distancia. Me las arreglé para bajarme de la camioneta con algo de ayuda de Luke.


―Puedo llevarte, nena, solo pon tus brazos alrededor de los míos―dijo mirándome mientras yo estaba reclinada contra el lado de la camioneta. Su oferta sonaba maravillosa. Estar completamente inmóvil durante tres días había hecho mella en mí. ―La gente se reirá y nos mirará fijamente. ―dije haciendo pucheros. ―Que les den. ―respondió sin preocuparse. ―No, estoy bien. Entremos antes de que te coma. ―dije forzando una sonrisa y tratando de hacer una broma. Luke se mostró escéptico, pero caminamos despacio con su brazo alrededor de mi cintura en la mayor cadena de comida rápida en el Sur. No tuve que repetir lo que quería. Luke pidió mi comida y nos sentamos en una mesa cerca de la parte delantera. Probablemente para no tener que caminar tan lejos. Cuando llegó la comida, no pude evitar la sonrisa ansiosa que se desató sobre mi rostro. Esto iba a ser fabuloso. Nunca levanté la vista mientras devoraba la mitad de la hamburguesa en mi boca y mojaba mis patatas fritas en mi helado. ―Um, hay muchos más de donde vinieron esos. Ya sabes puedes disminuir el ritmo. Tome un descanso lo suficientemente largo para levantar la vista hacia él y sostener su mirada fija mientras daba un gran sorbo a mi coca cola, manteniendo mi cara impasible. Fue el primero en apartar la vista, sonriendo con satisfacción. Continué comiendo y lo encontré mirándome de nuevo, la diversión se desvaneció cuando abrí mi boca llena de comida. ―Muy elegante, nena. ―dijo riendo. Me uní a él y me recosté llena y satisfecha. Sólo había comido aproximadamente la mitad, pero me había llevado menos de cinco minutos y nunca me había sentido más satisfecha con mi decisión de venir aquí. ―¿Estás lista?―preguntó dispuesto a renunciar a más de la mitad de su comida para salir conmigo. Meneé la cabeza y agité una mano hacia él. ―Nah sigue adelante. Necesito sentarme un momento. ―Movió la cabeza riendo conforme.


Cuando estoy en casa, sola y termino de comer una gran comida, mi pasatiempo favorito es eructar y aliviar la presión. Nunca en un millón de años lo habría hecho frente a Luke, así que no sé si era la forma de mi cuerpo de agradecerlo o la manera de Dios de castigarme por el pecado de la gula, pero antes de que pudiera detenerlo, el eructo más detestable y más fuerte vino de mi boca, llamando la atención de todos en el edificio. Rápidamente cubrí mi boca y estaba segura de que tenía siete tonos de rojo cuando Luke levanto lentamente su cara para encontrar la mía. ―Oh cielos, lo siento tanto. ―dije mortificada. Me sorprendió ver a Luke doblado de risa. Nunca lo había oído reír así antes. Había realmente lágrimas corriendo de sus ojos y bajando por su cara ¿Crees que es gracioso? ―pregunté divertida. ―Juro que sabía que esto iba a pasar. Maldita criatura. Mereces una medalla por eso. ―dijo aun riendo. ―Bien, me alegro de que lo encuentres tan gracioso―dije irguiéndome en mi silla y tratando de mantener la dignidad que me quedaba. ―Vamos nena. No te enfades. Fue divertido. ―dijo tratando de suprimir su risa. ―Siempre que tú hayas terminado, estoy lista. Se levantó y desechó la basura, luego se paró delante de mí e hizo una reverencia ofreciéndome sus manos. ― ¿Quién dice que la caballerosidad es una causa perdida? ―preguntó sonriendo abiertamente como un zorro comiendo avispas. No pude evitarlo pero sonreí para mí y tome su mano. Eché un vistazo a la gente que nos miraba alrededor del restaurante. Todos parecían estar sonriendo y suspirando como si estuviesen mirando una pareja de enamorados. Seguí a Luke por la puerta y una vez en la camioneta apoyé mi cabeza en su hombro una vez más. Éramos una pareja de enamorados. Amaba a este hombre y en mi corazón, sabía que él también me amaba. ― ¿Vendrás a casa conmigo nena?―Luke preguntó alzando mi cabeza hasta que lo miré―. Quiero cuidar de ti. Lo necesito.


En ese momento podría haberme pedido que saltase de un puente y lo haría. El anhelo y la necesidad en sus ojos hacían que mi corazón se sintiese como si fuera a estallar. ―Me encantaría. ―dije tirando de su rostro hacia mí y besándolo. El beso fue suave, sensual e íntimo, justo lo que necesitaba. Todo mi cuerpo se calentó y se estremeció con su toque. Envolvió su brazo alrededor de mi cintura y me enrosqué en su costado. No quería pensar en nada. Sólo quería vivir cada momento como me era dado. Sabía de primera mano que la vida era corta y no darla por hecho. Cerré mis ojos con la esperanza que sólo serían unos minutos. Estaba cansada y completa, y el último par de horas me habían debilitado. Solo quince minutos y estaría bien.

Me desperté con una sacudida. El apretón de Luke era fuertemente alrededor de mí cuando la camioneta viró bruscamente fuera de la carretera. ¡Joder!―Luke gritó. Abrí mis ojos y estábamos en el lado de la carretera. ―¿Qué ha pasado?―pregunté sentada. Miré el reloj y era poco más de las tres. Solo había dormido unos veinte minutos. ―Patinazo. Acabo de poner neumáticos nuevos en esta camioneta―dijo sobre todo a sí mismo―. Quédate aquí. Lo observé en el espejo retrovisor cuando se agachó y evaluó los daños. Regresó a la camioneta para obtener las herramientas de los neumáticos y me di cuenta que la expresión en su rostro era de confusión y de otra cosa más. ¿Preocupación? ― ¿Todo bien? ― pregunté cautelosamente. Sonrió, pero sus ojos parecían no entenderlo. ―Está bien nena. Es solo un pinchazo. Me preguntaba qué es lo que había en su mente mientras lo observaba a través del espejo mientras quitaba las tuercas para cambiar el neumático. Un fuerte estruendo sonó detrás de nosotros y vi a Luke mover su cabeza y luego levantarla para estar de frente a los motoristas que de repente nos rodeaban.


Estaban por todos lados, desde todos los ángulos de la cubierta de la camioneta. Entre en pánico cuando vi los chalecos rojos y grises que llevaban. Habían venido por nosotros. No sabía si era a él o a mí al que querían, pero ahora nos tenían. Era imposible que pudiéramos salir de esto. Luke había enviado a Regg y a Kev a casa. Quedándose solo y vulnerable; tal como había dicho Red. Entendía ahora por qué necesitaba protección. No sabía cuáles eran sus problemas con Luke, pero por la forma en que lo fulminaban con la mirada; eran enormes. Estaba en el asiento del conductor con mi cara y manos pegadas a la ventana. Cuando un hombre se acercó a Luke y puso su dedo en su pecho, Luke se impulsó y le propinó un derechazo. Inmediatamente fue agarrado por varios otros y sujetado contra la camioneta. Abrí la puerta para salir. No estaba segura qué diablos estaba haciendo, pero no dejaría a mi hombre ser golpeado hasta papilla o asesinado sin tratar de intervenir. No tenía ni idea de lo que eran capaces estos tipos, pero independientemente del castigo que ellos preveían que Luke soportaría tendrían que dármelo a mí también. ―¡Dallas, quédate en la camioneta!―Luke gritó a través de sus apretados dientes. Mis ojos se encontraron con los de él y sabía lo que quería decir, pero no podía abandonarlo. ―¡Miren a quien tenemos aquí!―dijo el hombre rascándose la barbilla. Lo había visto antes. Sus ojos eran fríos y medianos y la gran cicatriz en su cara le hacía aún más malo, si eso fuera posible. Sonrió, pero no había absolutamente nada cálido en ello. Se dio la vuelta, caminando hacia mí y oí a Luke luchando con los otros tipos, tratando de liberarse. ―Ni se te ocurra tocarla. ―él gritó hacia el hombre. No había miedo en la voz de Luke, solo malicia. Sabía que si él me tocaba o incluso se acercaba demasiado, Luke intentaría mantenerlo alejado de mí. Rápidamente salté dentro de la camioneta y cerré con llave la puerta. El hombre me contempló con ojos fríos llenos de furia cuando camino de vuelta enfrente de Luke. Mierda. Tenía que hacer algo. Podía llamar a Regg, pero él estaba demasiado lejos. Hurgué alrededor en la camioneta para encontrar mi teléfono para llamar al 9-1-1. No estoy segura de porque abrí la guantera. Tal vez mi instinto estaba diciéndome que había algo ahí que nos salvaría. Tal vez había visto demasiadas películas de acción. Independientemente de la razón, la alcancé


y la abrí para encontrar una pistola de 9mm descansando sobre el manual de la camioneta. Yo era sagaz con las armas de fuego. Había llevado una durante años después de la muerte de mis padres, debido a que mi padre me había obligado a tomar clases sobre cómo protegerme. Había unos doce motoristas fuera de la camioneta y tenía diez balas en el cargador. Las posibilidades eran, que estos motoristas también las llevasen, pero cuando mire a través de la ventanilla hacia los hombres que rodeaban a Luke, supe que no tenía elección. Nadie en la carretera se había molestado en parar. Los pocos coches que vimos siguieron adelante, no prestando ninguna atención a lo que ocurría a su alrededor. Nuestra única oportunidad era esta arma. Fácilmente podría poner la camioneta en la carretera y dejar a Luke a su suerte, pero yo no era ese tipo de mujer. Amaba a ese hombre y sabía que si se diera la oportunidad el daría su vida por mí. No sabía cómo pasarían las cosas cuando saliese de la camioneta, pero envié una rápida plegaria a Dios pidiéndole que se volteara a mi favor. Sujetar una pistola me hizo sentir poderosa. Incluso alrededor de todos esos hombres adultos que podrían haber tenido veinte armas para una, me sentía intocable. Tenía la piel dura por una razón y ahora era un buen momento de usarla. Nadie parecía tener conocimiento de mí presencia hasta que quite la seguridad y cargué una en la recamara de la pistola. El sonido era inconfundible y parecía que sonaba como si viniera desde miles de kilómetros de distancia. Perfeccionando mi postura y con confianza, no sabía qué hacer, apunte con las pistola a la cabeza del hombre delante de Luke. Estaba a unos diez pasos de mí y sabía que podía meterle una bala en su cráneo sin fallar. ―Déjenlo ir. ―anuncié, mi voz saliendo fuerte y clara. ―¿Sabes tan siquiera cómo usar esa cosa, cariño?―él pregunto levantando sus manos y asintiendo con la cabeza hacia los tipos para que liberaran a Luke. ― ¿Te gustaría que te lo mostrase? ―le pregunte, jamás rompiendo el contacto visual y consiguiendo mantener mi voz sin titubeos.


―No dulce, no quiero que lo hagas. ―dijo sonriéndome. Una vez que los tipos liberaron a Luke, el sacó una pistola de su compacta espalda y caminando hacia atrás hacia mí girándose para apuntarlos. Por esta vez, todo el mundo tuvo sus manos en el aire. ―Nos vemos pronto Frankie, pero creo que es mejor si todos se marchan ahora. ―Luke dijo, su voz baja pero aun logrando llegar a todos allí. ― ¿Te crees el único hijo de puta con una pistola Luke? ¡Tú representación de Bonnie y Clyde no me asusta una mierda! Bien, ahora yo estaba asustada. Esperaba que él sacase una pistola y nos matara en cualquier momento. No podía respirar. Mi corazón latía tan fuerte, que me imaginé que podían oírlo, y esto infundió pánico al sentimiento que se había asentado en mi estómago. De alguna manera me las arreglé para mantener la calma. ―Tú me conoces bien, Frankie. Si tú o uno de tus chicos piensan en sacar un arma. Tendrás una bala en la cabeza y lo sabes. Si yo caigo, tú caes conmigo. Frankie parecía meditar sobre esto. ―Vamos. ―comunicó a los otros tipos y no pude evitar saltar de alegría. Me dio una sonrisa satisfecha y luego sopló un beso. ―Nos veremos pronto cariño. ― ¡Ahora! ―Luke vociferó. En cuestión de segundos los tipos estaban de regreso en sus motos y yéndose en la misma dirección en la cual vinieron. Luke rápidamente guardó en su sitio su arma y con cuidado agarró la mía. Me llevo hasta la camioneta y entré. Era como si estuviera en una especie de trance. Maldita sea, ¿eso realmente sucedió? Dejó la puerta abierta, pero fue a la parte trasera de la camioneta para cambiar el neumático. Mantuve mis ojos y oídos abiertos por el sonido de las motos, pero todo estaba despejado, excepto por el tránsito de un puñado de coches. Luke cambió el neumático en lo que tenía que ser un tiempo récord y saltó en el asiento del conductor junto a mí. Estábamos en la autopista antes de que sacase el teléfono del bolsillo y marcara a alguien.


―Tiny. Necesito escolta. Estoy en la Meridional 45 justo fuera de Tupelo. Necesito alguien para ayer. Sí, se trata de los Lideres del Infierno. Me retuvieron en un lado de la autopista pero estoy bien. No creo que vuelvan, pero por si acaso. Lo comprobare, te veo más tarde. ―Luke finalizo la llamada y espero ansiosamente, como hacía yo. Menos de quince kilómetros más tarde, oí el estruendo nuevamente. Sin saberlo, me agarré a la pierna de Luke y miré detrás de nosotros, temiendo por la peor. ―Están conmigo. Estamos bien. Inmediatamente me relajé. Cuatro motos tiraron delante de nosotros mientras que cuatro cayeron por detrás. Ya me sentía más segura. Me di cuenta que los tipos no vestían el mismo chaleco que Luke llevaba. Era completamente diferente. Él debía haber notado la confusión en mi cara. ―Son un club de apoyo. Echan una mano cuando los necesitamos. Hay un grupo local en el condado de Monroe, así que sabía que ellos no tardarían. Asentí con la cabeza en acuerdo, pero aún no pude encontrar las palabras para decir. Luke estaba visiblemente más relajado también. Alcanzó y tomó mi mano en la suya. Al igual que él, yo realmente no quería hablar. Este era uno de ellos. Me incline hacia adelante y subí el volumen de la radio. Encontré una emisora de rock y la música se identificaba con el estado de ánimo. Deje que el estruendo de una guitarra eléctrica me ayudase a revivir lo que había pasado. No estoy segura si era la música rock o el hecho de que había manejado el arma como una profesional, pero el hecho era que me sentía como una completa bad-ass 18 . Examine a Luke y le dediqué una sonrisa. Fui recompensada con su sonrisa de firma y un nuevo nombre a esta jodida vida que vivimos, "Bonnie y Clyde".

18

Bad-ass: Corresponde a una persona o cosa, que es tremenda, fuerte, y/o dispuesto a demostrar estas cualidades. También se dice de alguien que hace cosas ilegales.


Capítulo 21 Traducido por pili Corregido por Karlix

S

eis canciones de rock más tarde Luke finalmente rompió el silencio.― ¿Aún sigues reviviendo lo que pasó?―preguntó sin emoción en su voz. Asentí con la cabeza y sonreí. Me giré para mirarlo a la cara en la camioneta, empujando mis piernas debajo de mí. ―Siento como que debería estar llorando o asustada ahora mismo, pero en realidad me siento endiabladamente bien. Luke se rio. ―No estás bien. Apuesto nuevamente que has representado esa escena diez veces y cada vez piensas que podías haber sido un poco más bad-ass. ―Me conocía demasiado bien. Realmente era un poco extraño. Había pensado en lo que habría ocurrido si hubiera efectuado el disparo. Me imaginé moviéndome como una ninja, yo y Luke matándolos a todos y luego cabalgando sobre las motos. Soñé que éramos como la gente de la película de Matrix y podíamos esquivar balas moviendo nuestros cuerpos o distribuir con nuestras manos las balas para que cayesen al suelo antes de alcanzarnos. Yo era una perdedora tan patética, pero no me importaba. Era mejor que acurrucarse en posición fetal y llorar hasta dormir. ―Sí, algo así. ―dije riendo. ―Lo has hecho bien nena. Muchas gracias. ―dijo tomando mi mano y besando mis nudillos―.Pero, si vuelves a hacer algo así otra vez, te azotare―dijo seriamente. Sonreí con mi sonrisa tonta. ―No hago promesas que no puedas mantener y no me fastidies mis ilusiones. Admítelo, soy increíble―dije deslizando mis manos a través del aire como el niño de Karate Kid. ―¿No se te ocurrió que esta situación pudo haber ido mal?―dijo tratando de ocultar su sonrisa.


―No realmente. No quiero pensar en ello. ―respondí encogiéndome de hombros, y no lo hice. Sabía que esos tipos eran malos y había visto suficiente TV para saber que tomarían represalias, pero cruzaría ese puente cuando llegara ahí. Mi sueño despierta tomó el control de nuevo y pude ver a Luke y a mí en un enfrentamiento con esos tipos. Esta vez tenía un poder chulo que les impedía moverse; congelando sus extremidades mientras que Luke los hipnotizó haciéndolos creer que eran cachorros. ―¡Oye! Desentiéndete de eso princesa. Esto no es el Salvaje Oeste y no es TV. En serio podrías haberte hecho daño. No sabes quiénes son esos tipos. ― ¿Sí? Bueno soy consciente de que podría haberme lastimado, pero no lo hice y no iba a dejarte allí fuera para salir corriendo o lo que fuera que tenían planeado hacerte. ―dije a la defensiva. Él debería haber parado en “el gracias”. ―No me hubiesen hecho daño a mí. Quizás me hubiesen maltratado un poco, pero eso habría sido lo peor de todo. ―añadió poco convincente. ―¿Ah, sí? Bueno, creo que eres un mentiroso. Estos hombres estaban enojados contigo por algo y ese algo es suficiente para que te sigan… Espera, ellos manipularon tu camioneta, ¿lo hicieron?―La compresión me golpeó como una tonelada de ladrillos. Recordé la cara de Luke cuando volvió a la camioneta. Él sabía lo que iba a suceder. Luke miró hacia delante no mirando hacia mí―. Dime. Sabías que esto iba a suceder, ¿no?―pregunté sobresaltada. ―Por supuesto no sabía que esto iba a suceder. ¿Crees que intencionalmente te pondría en peligro?―preguntó completamente desconcertado por lo que yo había dicho. ―No, me refiero a que lo supiste una vez miraste el neumático que alguien lo había estropeado. ―respondí corrigiendo la falta de comunicación. ―Tuve un presentimiento. ―dijo, sin mirarme de nuevo. ¿Él siempre era así de mal mentiroso o era solo conmigo?―. Dallas, te dije que te lo diría todo y lo haré en cuánto estemos en casa y pueda encerrarte con llave en una habitación para que así no puedas escapar.


¿Por qué era esto de repente mi culpa? y ¿por qué tenía miedo de que corriera? Recuerdos de mi pasado me inundaron. Había mucho que Luke tampoco sabía sobre mí. Si él fuera totalmente honesto conmigo sería justo para mí compartir mi pasado con él. No quería eso. Yo era veneno y si Luke excavará lo suficientemente profundo encontraría un montón de esqueletos en mi armario, y sería él el que correría de mí. Ya tenía asumido lo que estaba pasando de todos modos. Era algo ilegal y tenía miedo de arrástrame a ello. Lo comprendo. Estoy segura de que algo había salido mal y estos tipos querían hacerle daño a causa de ello. Mucha gente normal se retiraría antes de perder, pero no yo. Luke era la primera cosa real que tenía desde que tenía 16 años. Me hacía sentir viva y entera. No dejaría que nada se interpusiera entre nosotros. No quería saber sus secretos. Bueno, si lo quería, pero que él me lo dijera en sus términos; no porque se sintiera forzado a hacerlo. Un día se lo diría todo.Le diría el tipo de persona que era, no la persona que conoció en un bar hace un mes. Ahora mismo quería mantener mis secretos enterrados dentro de mí y la única manera de hacerlo sin sentirme culpable era que el hiciese lo mismo. ―No quiero saber, Luke. Ambos tenemos secretos y eso está bien para mí. Cuando llegue el momento me dirás, hasta entonces todo lo que quiero es nosotros. Quiero pasar cada minuto que pueda contigo y cuando, mierda como está suceda la enfrentaremos juntos. El alivio en su rostro era tan palpable que empecé a retractarme de lo que había dicho. ¿Era un gran problema para mí saber? ―Pareces demasiado aliviado. ―dije observándole. El movió la cabeza y sonrió. ―Algunos secretos no son míos para contártelos, pero para conservarte, te lo diría todo. ―Me tienes. No voy a ir a ninguna parte. ―Y no lo haría. Era suya mientras me poseyese. Luke me empujó hacia él, y una vez más me acurruque en su costado. ―Estoy seguro de que te amo Dallas Knox. Le sonreí con suficiencia. ―Lo sé.


Nos detuvimos en una gasolinera antes de echarnos de lleno en la Interestatal y sonreí cuando vi todas las motos alineadas afuera en el estacionamiento. Éstos eran nuestros tipos y mi corazón se templó ya que habían venido a reunirse con nosotros. Sabía realmente que habían venido al encuentro de Luke, y que yo probablemente les importaba una mierda pero era agradable pensar sobre ello. Salimos y estiré mis miembros cansados, doloridos y seguí a Luke al grupo de motoristas que esperaban. Todos nos dieron la bienvenida con los brazos abiertos como siempre. Sonrisas, guiños de aprobación y asombro cruzando cada cara mientras Luke les contaba la historia de lo que pasó. Estaban orgullosos de lo que había hecho, pero estaban enojados de que esto hubiese pasado. ―Ha sido un largo día para mí y una semana difícil para Dallas, así que vamos a ir a casa esta noche y nos reuniremos en grupo mañana y debatiremos sobre las próximas medidas. ―Luke dijo a todos ellos. ―Un par de Prospects y yo nos dejaremos caer por el club esta noche. No me siento cómodo dejándote solo ahora mismo―Tiny dijo. Luke asintió con la cabeza en acuerdo. ―Gracias, hermano. Intercambiaron más abrazos y las despedidas se transmitieron entre nuestro club y el de apoyo. No pasó mucho tiempo antes de que estuviéramos de vuelta en la camioneta y nos dirigiéramos hacia Hattiesburg. ―¿Tienen muchos clubes de apoyo?―pregunté a Luke ahogando un bostezo. ―Unos pocos. Este es un mundo de amor y odio en el que vivimos nena. Nos encargamos de los que nos aman. Nosotros velamos por ellos y ellos lo hacen por nosotros. Cuidamos los unos de los otros. Es una hermandad. En cuanto a aquellos que nos odian, si tienen una buena razón, entonces tratamos de llegar a un entendimiento, pero algunos sólo nos odian por el poder que tenemos. ―¿Y cuánto poder tienen?―le pregunté con curiosidad. En serio. ¿Qué podrían hacer?¿Mover montañas o algo así? ―Suficiente―dijo sonriendo―.¿Estás somnolienta?


Solté otro bostezo ridículamente largo y asentí con mi cabeza. Había pasado de ser envenenada al reposo en una cama, a ser la zorra con una pistola quién había advertido a un grupo de moteros. Estaba cansada. ―Apuesto a que crees que duermo más que nadie al que jamás hayas conocido. ―dije tratando de sonreír con una adorable sonrisa somnolienta, estaba segura de que parecía una idiota. Sonrió con satisfacción. ―Nah, simplemente estoy aburrido. ―Eres un montón de cosas Sr.Carmical, pero aburrido no es uno de ellas―dije acurrucándome en el asiento y reclinando mi cabeza en la ventana. Luke agarró mis pies y tiró de ellos a su regazo, obligando a mi cabeza a tumbarse en el asiento del pasajero. Me quito mis zapatos, y con una mano en el volante, comenzó a masajear mis pies―. Se siente bien. ―murmuré. Sintonizó la radio en una emisora del estado clásica y subió el volumen. Me quede dormida con las palabras de The Possums19 “He stopped Loving Her to day” en mis oídos y las manos expertas de Luke en mis pies.

19

ThePossums: Se refiere a un cantante de música country. George Jones. Este álbum es también el segundo álbum en vivo de Jones. Grabado en Knoxville en la década de 1990. “He stoppedLovingHertoday” es uno de sus singles, que contiene dicho álbum.


Capítulo 22 Traducido por 3lik@, Melusanti y Lovingtobias Corregido por Mewhiine

E

n cada película romántica que he visto, la mujer siempre se despierta de una siesta bien descansada y en busca de una belleza extraordinaria. Bueno, está definitivamente no era una película. Me desperté cuando Luke cerró la puerta de la camioneta sólo para abrir otra y agarrar mis maletas del asiento trasero para cargarlas. Vi que tenía mi equipaje de The Abby y estaba feliz de saber que pensaba en todo. Me senté y un charco de baba se había formado en mi antebrazo. Gracias a Dios que Luke había caminado adentro y tuve un momento para componerme. Me limpié la boca en mi camisa, tratando de torcer la mancha de humedad en la manga para que no se notara. Moví de un tirón el espejo, gemí cuando vi las marcas que se formaron en mi rostro debido a la camisa arrugada. Joder, luzco como la mierda. Me apresuré para salir de la camioneta y me dirigí al interior. ―Oh nena, te ves como una mierda. ―dijo Tiny al reunirse conmigo en la puerta. Él me tomó en sus brazos y fui sin dudar. Algo en él me hacía sentir protegida. ―Estoy orgulloso de ti. ― dijo inclinándose y apoyando la cabeza sobre la mía. Asentí con la cabeza aún en su pecho y me dejó ir, me giré hacia la puerta abriéndome paso. ―¡Luke! La encontré vagando alrededor de tu garaje―. Le gritó a Luke quien estaba en algún lugar de la casa. ―¿Qué? ―Preguntó Luke rodeando la esquina. Su rostro se arrugó por la confusión. Tiny me señaló y Luke se suavizó. ―No está perdida. Ella pertenece aquí. ―dijo viniendo a mí, plantándome un beso en la frente. ―Estaremos en el club si nos necesitas. ―dijo Tiny marchándose. ―Mi nena ha tenido un día difícil. ¿Qué necesitas? Estoy a tu entera disposición. ―dijo Luke sosteniendo mi rostro entre sus manos.


―Has estado a mi entera disposición desde que nos conocimos. ― Le dije con mi voz aún espesa por el sueño. Sólo por momento oré por ser una damisela en peligro. Dios, fue todo un éxito. ―Me gusta cuidar de ti. Me hace feliz―feliz―feliz. Sonreí. Luke ve demasiada T.V. ―¿Cuánto tiempo quieres que me quede? ―Le pregunté mirando sus hermosos ojos sonrientes. ―Para siempre. ―respondió encogiéndose de hombros como si fuera obvio. ―Quiero decir que tengo que ir a casa y conseguir algunas cosas si voy a estar aquí mucho tiempo―Sonrió―Te llevaré a casa mañana. En este momento hay alguien que se muere por verte. Él me soltó y abrió la puerta de la cocina. Neo salió pitado hacía mí, deslizándose sobre el piso de madera. ―¡Neo!―Dije cayendo de rodillas para que llegara a mis brazos. Moviendo su cola, lamiéndome mientras se retorcía en mis brazos después de apartase corrió hacia la casa en señal de emoción. Dio la vuelta a la cocina volviendo a entrar por el lado opuesto que conecta con la sala de estar y arremetió contra mí una vez más. Neo aprendió el camino hasta aquí. El pensamiento me hizo sonreír. Froté sus orejas y su cabeza, y luego su estómago mientras pasaba a su lomo frente a mí. Hablar con él era raro, la gente usaba una voz aguda para hablar con un niño pequeño. Pronto se aburrió y me sentí aliviada. No tenía fuerzas para jugar demasiado. Luke me ayudó a levantarme del suelo tomando mi mano y me condujo por la casa hasta su dormitorio. ― ¿Cama? ¿Bañera? ¿Ducha? ¿Sofá? ¿Qué prefieres nena? Al principio pensé que estaba hablando de donde quería que él me hiciera el amor, pero cuando vio la mirada en mis ojos su actitud cambió. ―Oh no, me refiero a si quieres ir a la cama o tomar una ducha o simplemente tumbarte en el sofá. ― Me gustó la primera opción. Era muy dulce de su parte hacerme saber que él estaba dispuesto a esperar mientras me recuperaba. Yo probablemente tendría que suplicárselo, pero ahora mismo, a pesar de que temblaba ante la idea de él tocándome. Realmente necesito una ducha.


―Ducha. ― Le dije avanzando hacia el cuarto de baño. Me miré en el gran espejo que cubría la pared detrás del lavabo y suspiré. ¿Cómo mi cuerpo cambio tanto en tan sólo tres días? Era sólo sábado, sin embargo, parecía como si me hubieran metido en un agujero oscuro durante meses. Estaba pálida, delgada y no me parecía en nada cuando lo hice la última vez que me puse delante de su espejo. ¿Y de eso hace casi una semana? ―No nena. Te ves muy bien. ―dijo Luke viniendo detrás de mí levantando mis brazos para quitarme la camiseta. Con mucho cuidado me desnudó mientras yo observaba inmóvil en el espejo. Cada artículo de ropa que salía de mi cuerpo él besaba el lugar en donde este había estado. Fue muy íntimo, pero no de una manera sexual. Fue tranquilizador. Nunca carecí de confianza, sin embargo, cuando estaba con él me sentía como si no fuera era suficiente. Tal vez era porque por fin había encontrado a alguien que me importara y se preocupara por lo que dirán. Cuando estaba completamente desnuda, Luke abrió la ducha y se colocó detrás de mí poniendo sus brazos alrededor de mi cintura apoyando su cabeza en mi hombro para encontrar mi mirada en el espejo. ―Te amo. ―dijo Luke, sin apartar sus ojos de los míos. ―También te amo, ―dije, girando mi rostro para poder besar su mejilla. ―¿Qué tal si nos hago un picnic y vemos una película en el sofá? ―Preguntó sonriendo. Sabía que probablemente sólo llegaría a las previas, pero la sola idea de estar abrazada a él la hacía una perfecta idea. ―Eso sería genial. Me besó rápidamente en la cabeza y luego salió del baño. Busqué en mis maletas para encontrar mis artículos y entré en la ducha de vapor. Tal vez debí quedarme otra noche en el hospital. Estaba tan jodidamente cansada. Esta mierda se negaba abandonarme. Sentía como si cada onza de energía me hubiera sido drenada. Debí haberla utilizado en nuestra casi experiencia cercana a la muerte. Por lo menos, le di un buen uso y no se desperdició en algo así como una ducha. Con un poco de esfuerzo y mucho tiempo salí de la ducha, afeitada y limpia para lo que parecía ser la primera vez en una eternidad. Decidí mimarme un poco a pesar de que no me daba


la gana. Sabía que lo necesitaba después de pasar unos días en el hospital. Me apliqué una máscara exfoliante en el rostro, loción en mi cuerpo, me sequé y me arregle el cabello dándole de nuevo su antigua gloria. Me encontré con un par de shorts de pijama ridículamente cortos y una camiseta sin mangas a juego. Tal vez Luke no tendría visitantes dentro esta noche. Cuando entré en la sala de estar el aroma de las palomitas de maíz llenaba el ambiente y me di cuenta de las películas esparcidas por todo el sofá. Luke no estaba por ningún lado de la sala de estar, pero lo encontré hurgando en los gabinetes cuando entré en la cocina. Luke estaba sin camisa y llevaba sólo un par de sexy pantalones de pijama que tenían mi boca babeando. Los músculos de la espalda se flexionaban cuando alcanzaba en el gabinete superior para tratar de encontrar algo que debe de haber sido empujado en el fondo. ―¿Necesitas una silla o algo?―Le pregunté fascinada por la forma en que su cuerpo se veía haciendo algo tan simple como sacar algo fuera del gabinete. Traté de mantener mi atención en otra cosa que no fuera él. Mis bragas ya estaban mojadas con el pensamiento de mis uñas clavándose en su espalda mientras se movía dentro de mí. ―No, lo tengo. Tengo que ocultar toda la mierda de aquí y de todo el mundo... ―Se detuvo cuando cerról a puerta del gabinete y sus ojos se encontraron con mi cuerpo. Estos comenzaron en mi rostro que estaba enmarcado por mi brillante cabello marrón, luego en mis duros pezones que se asomaban por la fina tela de mi top, en mis shorts, bajo mis suaves piernas y mis pies descalzos. ―Maldita sea nena. ¿Estás tratando de matarme? ―Preguntó, encontrando mi rostro con sus ojos una vez más. Me mordí el labio y negué con la cabeza, rogando que fuera suficiente para convencerlo de que no estaba tan enferma. Me di cuenta de que estaba luchando. Él no quería ser atrevido o hacerme sentir como que todo lo que quería era sexo, pero me di cuenta por la mirada ardiente en sus ojos que él me deseaba tanto como yo lo deseaba a él. Me acerqué a él, envolviendo mis brazos alrededor de su cuello. Ese movimiento causó que mis shorts se levantaran haciendo que mis nalgas de mí


casi cubierto trasero hormiguearan con el aire en la habitación. Luke puso sus manos en mi cintura, una zona segura y me negó con la cabeza. ―Esto no es lo que tenía en mente nena. Yo sólo quiero cuidar de ti. ―dijo Luke en voz baja. ―Entonces cuida de mí. Por favor, nene. Necesito esto. Te necesito. ―le rogué mirándolo desesperadamente. Él gimió en señal de derrota mientras sus labios se encontraron con los míos. No perdí tiempo invadiendo su boca con mi lengua. Echaba de menos esto. Maldición él sabía muy bien. Luke me rodeó, deslizando sus manos bajo mis shorts. Él gimió cuando encontró mi carne desnuda colgando de mi ropa interior, me apretó tan fuerte, envolviendo así mis piernas alrededor de él. Mis manos recorrían su rostro, sus hombros y mientras mi lengua acariciaba la suya él me llevaba al dormitorio, dejándome caer gentilmente mientras se subía encima de mí. ―Hazme el amor Luke, ― suspiré, inclinando la cabeza hacia atrás para darle acceso a mi garganta y cuello. Él levantó mi camisa y encontró mis duros pezones y se los llevó a la boca. Gemí en voz alta cuando chupó suavemente cada uno mientras sus manos masajeaban mis muslos, cintura y luego arriba de mi estómago y finalmente en mi cabello. ―Me vuelves loco. ―dijo tomando mi boca con la suya. Me levanté de la cama, tratando de encontrar algo para no desalentarlo. Necesitaba esa conexión o iba a explotar. Su mano encontró la banda elástica de mis shorts y al instante estaba dentro de mí frotándome suavemente bajo mi ropa interior. ―Mierda, estas tan húmeda. ―Se sentó en sus rodillas entre mis piernas mientras me miraba. Mi estómago se arqueó de la cama con mi respiración profunda. Estaba completamente sin aliento y eso no tenía absolutamente nada que ver con lo que me pasó hace tres días, pero si tenía mucho que ver con el hombre que estaba mirándome. Todo sobre Luke me encendía, los tatuajes que corrían por sus brazos perfectamente esculpidos, los abdominales que estaban tan tallados que podría contarlos uno a la vez, el fuerte pecho que subía y bajaba con cada respiración que tomaba. Pero estos no tenían comparación con los ojos que me miraban tan profundamente, que sentía como si pudieran leer mi mente. Podía ver todo el recorrido de su alma a través de sus ojos. Podía medir cuan profundo era su amor por mí, infinito como el océano.


La expresión de su rostro era la de necesidad y compasión. Me miraba así cada vez que me hacía el amor, y cada vez me sentía más importante para él, que la anterior. Sabía que esto iba a ser increíble. Sabía con sólo la mirada en sus ojos que me iba a demostrar lo mucho que me amaba y cuanto sentía el no haber podido estar allí para mí, al hacer el amor conmigo d una manera que sólo él podía hacerlo. Luke pareció recordar lo que estaba haciendo y deslizó mis pantalones cortos por mis piernas, tomando mi ropa interior con ellos. Me dejó, en nada más que mi camiseta, tumbada en la cama, debajo de él. Se inclinó sobre mí, presionando su longitud contra mi apertura. Mi respiración se cortó en mi garganta en la anticipación de lo que estaba por venir. —Movería cielo y tierra por ti, Dallas. Voy a pasar el resto de mis días haciéndote feliz. He amado antes, pero nunca como esto. Apoyo su peso en sus brazos y se inclinó hacia abajo para que su frente estuviera tocando la mía y nos quedamos nariz con nariz. Cerré mis ojos y aspiré su aroma. —Te necesito, Dallas. —susurró. Mi corazón se apretó ante la desesperación en su voz. —Por favor, —rogué, aunque no tenía ni idea de lo que estaba pidiendo; ¿Que el estuviera dentro de mí, para que siga cortejándome con sus palabras, para que nunca me dejara? Él me besó mientras lentamente avanzaba dentro de mis estrechas paredes. Sentí que me expandía debajo de él y, una vez más, me sentí entera. Se movió dentro de mí poco a poco, con cuidado de no hacerme daño o hacerme sentir incómoda. Esto es lo que amaba de este hombre. Él siempre era muy considerado. Sabía que él me apreciaba por la forma en que me tocaba. Pronto estuvo profundamente enterrado dentro de mí y mi cuerpo se sacudió contra el suyo. La pasión y el amor que compartíamos entre nosotros no era como ninguna otra cosa que hubiera presenciado. Sería para este hombre cualquier cosa que él necesitara y él para mí. Mis uñas se clavaron en la piel de su espalda y contestando con su gruñido sólo me hizo cavar más profundo. Él bombeaba en mí, una y otra vez, llevándome a un orgasmo que tuvo a


todo mi cuerpo convulsionando. Gemí con fuerza en su boca y cuando me sintió abrirme completamente, se condujo más fuerte, diciendo mí nombre cuando se desplomó encima de mí. Completamente saciada y nunca más cómoda, me acosté sin vida en la cama mientras Luke me vestía, y luego me llevaba a la sala y se acostó en el sofá conmigo encima de él. — ¿Cómoda?—Preguntó. Deslicé mi cuerpo delante de él y él se dio la vuelta de lado y tiró mi espalda contra su pecho. Apoyé mi cabeza en su brazo y me acurruqué con él, sin darle absolutamente ningún espacio, a él no parecía importarle. —¿Qué quieres ver?—Preguntó, dándome un beso al costado de mi cabeza. —Una comedia. —dije bostezando. —¿Todavía cansada? —Uh-huh —Mis párpados estaban pesados. Esperé un comentario de culointeligente que nunca llegó. Luke sacó una manta del respaldo del sofá y la puso sobre nosotros. Deslizó su mano debajo de mi camisa y la extendió en mi estómago como lo había hecho muchas veces antes. Encontré un poco más de espacio entre nosotros y me empujé más cerca. Se rió en mi oído. Cerré mis ojos y, aunque estaba cansada, no podía dormir. Escuché toda la película con la respiración de Luke desacelerando y en una hora él dormía a pierna suelta. Terminé la película, muy despierta e incluso vi los créditos. Me estaba poniendo inquieta. No quería hacer nada, pero estaba cansada de simplemente estar aquí y mis ojos estaban empezando a doler por ver la televisión en un solo ángulo. Me deslicé del sofá, con cuidado de no molestar a Luke, y me fui a la cocina. Las palomitas de maíz frías todavía estaban en la barra. Agarré la jarra de leche de la nevera y me dirigí por el pasillo hasta la habitación Harley. La gran moto estaba centrada en la habitación como siempre y caminé alrededor de la agrimensura, todo sobre ello. Al igual que un niño en una isla de juguetes en Wal-Mart, las ganas de subirme en ella era demasiada. Apoyé la pierna en la


caja de herramientas y me deslicé en el asiento, rezando para que no se volcara. En poco tiempo, los ruidos que se asemejaban a una moto deportiva, definitivamente no una Harley, salieron de mi boca. Mi mente hizo un viaje atrás, en el tiempo, de cuando era niña y mi primo Mikey y yo corríamos en coches imaginarios bajo la cochera de mi abuela, Me preguntaba donde estaría Mikey ahora. Definitivamente debería llamarlo. Decidí que había jugado lo suficiente y me deslicé fuera de la motocicleta, agarrando mi jarra de leche y tomando un trago enorme. Me apoyé en la caja de herramientas, pensamientos de Luke follándome en esta moto, vestido sólo con su chaleco, corriendo a través de mi cabeza. Sentí que algo se movía y me di cuenta de que la caja de herramientas tenía ruedas en ella. Curiosa, miré hacia abajo y vi una costura en el piso que no era visible hasta que la caja se movió. No pude evitarlo. Moví la caja de herramientas unos pocos centímetros más y encontré un cierre a lo que supuse que era una trampa. ¿Y si él tenía cuerpos ahí abajo? O tal vez corría una operación de esclava sexual. Apuesto a que albergaba millones de dólares en efectivo y cocaína, junto con armas de fuego. Podía ver a las mujeres mexicanas vestidas con nada más que ropa interior, llevando mascarillas mientras cortaban las drogas para él. Me arrodillé pasando la mano hacia atrás y delante a través de la cerradura. Esto estaba mal. No debería hacer esto. Estaba invadiendo la privacidad de Luke. Tomé una decisión dividida, de que lo fuera que estuviera ahí abajo, sería desconocido para mí mientras rápidamente ponía la caja de herramientas de nuevo y tomaba mi leche. Me giré para largarme de allí y me encontré justo con Luke que estaba de pie en la puerta. Tenía los brazos extendidos por encima de su cabeza y colgaba en el marco de la puerta, luciendo como si estuviera posando para la portada de la revista CQ. Su rostro tenía esa maldita sonrisa en ella y estaba un poco divertido. Yo estaba roja de la vergüenza. Me había atrapado husmeando. ¡Joder, Dallas! —¡Hey, bebé!—Dije con mi voz saliendo demasiado aguda, un signo seguro de culpabilidad. —¿Encontraste algo?—preguntó mirándome con recelo. Mierda. ¿Qué iba a decir? Podría mentir…si, mentiría.


—Se me cayó um…—Mierda—Si, lo hice. Estaba apoyada contra la caja de herramientas mirando la moto y se movió y encontré tu escondite secreto. —Le dije, colgando mi cabeza en la vergüenza, como si acabara de ser regañada. —¿Escondite secreto?—Preguntó, mordiéndose los labios para ocultar su sonrisa. —Si, pero no lo vi, lo juro. —le dije, tratando de confesar mi inocencia. ¿Cuánto años tenía, doce? —Lo sé. He estado observándote desde hace algún tiempo. —Oh Mierda—Fui a tomar un poco de leche y parece que desapareció. Le entregué la jarra rápidamente y la tomó, levantando una ceja. — Vivo sola, así que siempre bebo de la jarra. Lo siento. A veces se me olvida como actuar. —¿Por qué estaba actuando así? Porque acabas de hacer un culo de ti misma, idiota. Se quedó mirándome fijamente, con el rostro en una sonrisa divertida. Puso la jarra en sus labios y bebió un gran trago. —Ahora tiene mejor sabor, de todos modos —Dijo, colocando el tapón y alcanzando mi mano. —¿Quieres ver lo que hay dentro?—Preguntó, llevándome a la puerta trampa. —No—Si. Empujó la caja de herramientas a un lado y se arrodilló sobre una rodilla delante de la cerradura. —¿Estas segura? Puedo poner a tu pequeña mente curiosa a gusto. Negué con la cabeza hacia él. Mierda, esto era humillante. ¿Por qué sólo, no me gritaba, dándome un castigo de follar luego dejándome en mi camino? Él giró el picaporte y abrió la puerta. Eché un vistazo dentro y medio esperé escuchar música a todo volumen y ver humo hirviendo de la parte superior, pero en cambio vi la parte superior de un calentador de agua caliente. En realidad, estaba un poco decepcionada de que no fuera una operación de drogas subterránea. La decepción debe haber sido evidente en mi cara. —¿Sorprendida?—Preguntó Luke, riendo. Me quedé allí sin habla. Un calentador de agua caliente. Un calentador de agua caliente de mierda. —


Cuando construí la casa, decidí agregar esta habitación en el último minuto, así que tuve que poner esto en alguna parte y les dije a los constructores que me ayudarán a pensar en algo. Me tomé un día libre, un día y volví para encontrar que no podían encontrar cualquier parte de los planos para ponerlo y hacer que se viera bien, así que lo pusieron aquí. —Pensé que tenías un comercio de esclavas sexuales bajo tierra.—Dije en voz alta. Echó la cabeza hacia atrás riendo. —No, nena. La única persona con la que quiero hacer una esclava sexual es a tí. —Se acercó a mí y me dio un beso en la cabeza. —Vamos a agarrar algo para cenar y luego quiero mostrarte algo, si estas a la altura. —Me encantaría. —Le dije, todavía aturdida por mi vergüenza. —Bueno, vamos, pequeña entrometida. —dijo, riendo y tirando de mí en la cocina. Imbécil. —¿Qué vamos a comer?—Le pregunté, tratando de cambiar de tema y esperando poder hacer algo para hacerle olvidar lo que acababa de suceder. —¡Mi especialidad!— Luke dijo con entusiasmo. Hmm, su especialidad. Estaba pensando en algo en la parrilla un filete o una especia de pollo, tal vez, incluso un tierno lomo ahumado. —¡Suena delicioso! ¿Qué es?—le pregunté con entusiasmo. De verdad no me importaba, pero estaba tan ansiosa de pasar a algo más que mi aventura anterior, que no hubiera dicho nada. —Sándwiches de jamón con papas fritas. —dijo riendo. Ya no tenía más apetito. Sólo quería meterme en un agujero y morir, pero forcé una sonrisa y decidí probar y tragar el bocadillo. Luke estaba de buen estado de ánimo y me pregunté que le había hecho tan feliz. —Tú seguro estas de buen humor. —le dije, tomando asiento en la barra y cavando en mi sandwinch.


—Estoy feliz de que estés aquí.—dijo sonriendo y tomando asiento junto a mí. Sabía que había algo más, pero pensé que era algún tipo de broma interna y yo no estaba muy interesada de todos modos. —Estoy feliz, también. —Me incliné y le di un beso en la mejilla y fui recompensada con una hermosa sonrisa que siempre hacia que mi corazón se agitara. Continuamos con una pequeña charla, sobre todo, acerca de su negocio y me sorprendió descubrir que era dueño de Conuntry Tavern. —Algunos de mis chicos de seguridad estaban fuera de la ciudad para una despedida de soltero así que fui al Club para ayudar. ― ¿Es por eso que estabas en tu camión? ―.Pregunte, preguntándome porque no había pensado en eso antes. ―Sí, use mi chaqueta porque solo la imagen de ella hace a la gente pensar dos veces antes de hacer algo estúpido―.dijo de pide y limpiando la basura de mi plato y el suyo. Eso tenía sentido. ¿Me había visto allí antes del incidente con el vaquero? Quería preguntar, pero sonaba estúpido en mi cabeza así que mantuve la boca cerrada. ―Entonces, ¿que querías mostrarme? ―.Pregunte de pie y caminando hacia el bar así podría estar en sus brazos. Pensé que me abrazaría, pero en su lugar el me levanto hacia el mostrador así que estábamos cara a cara. ― ¿Te gusta mirar las estrellas? ―.Pregunto besando mi nariz, mi mejilla y mi cuello. Mi respiración se convirtió profunda y mis entrañas se apretaron. ―Si―.Apenas podía hablar. Solo habían pasado unas horas, y ya quería sentirlo dentro de mi otra vez. ―Bien, porque tengo algo que enseñarte―. Levantándome en sus brazos, luke me llevo hacia la puerta principal y a treves de la calzada. Mi primer pensamiento es que íbamos a tumbarnos en la calzada, pero el continuo hacia el bosque. El camino comenzó a estrecharse, pero ampliamos más el camino. No estaba segura de que tan lejos estábamos. El no podía haber caminado más de 2 minutos cuando de repente estábamos en un claro.


La reconocí como una casa de tiro en medio de un claro de tuberías. Luke me sentó manteniendo su dedo en mí, pidiendo que esperara un minuto. Luego el abrió la puerta y camino hacia dentro, dejándome verla por mi misma en contra de los animales salvajes. Estaba empezando a ponerme un poco nerviosa, pero en menos de un minuto el estaba de pie en la puerta sosteniendo su mano hacia mí. ―Aquí es donde cazo cuando estamos en temporada de ciervos, pero en otros momentos sirve como un gran lugar para pensar cuando estoy luchando con algo. Ya sea con el club o mi familia o de mi trabajo, siempre puedo venir aquí y limpiar mi cabeza. Luke, el Redneck20 otra personalidad para añadir a sus muchas. Dentro de la pequeña casa de tiro puso un colchón inflable que ocupaba la mayor parte del espacio. Las ventanas fueron cortadas hacia un lado, pero estaban cubiertas con un plástico para mantener los insectos afuera. Vi como luke se subió en una silla. Deshizo varias cerraduras y empujó el techo revelando el cielo. Di un salto al sonido del techo de metal golpeando un lado de la casa. ―Hice del techo una puerta. Genial ¿huh? ―.Me pregunto luke sonriendome. Sonreí y asentí cabeza en acuerdo. ―Sí, bastante genial―. Realmente no lo creí hasta que luke me tira hacia el colchón inflable a un lado de el y mire hacia el cielo encima de mí. Miles de estrellas cubrían el cielo negro aterciopelado, y la luna brillante me dio una visión completa de todo lo que me rodeaba. ―Wow―, dije boquiabierta. ―El único problema es que no puedes ver el todo de las estrellas. La vista es limitada por las paredes―, dijo luke a un lado de mí. ―Pienso que es genial. ¿Sabes que Lindsey tiene esto en un dormitorio?

en términos modernos, se refiere al estereotipo de la gente que puedes encontrar en varias regiones sureñas de Estados Unidos de origen campesino. 20


― ¿Una puerta en la azotea? ―.Pregunto volviendo su cabeza hacia mí. ―No, quiero decir ella tiene un sistema de luces encima de su cama. Tu miras hacia arriba y hay cientos de estrellas en su techo, ―, dije, todavía temiendo a la opinión que tenia. La habitación d lindsey era genial, pero esto era increíble. ― ¿Te gusta? ―. Dijo luke rodando a su lado y apoyando su cabeza en el codo. ― ¿Qué? . ― Las estrellas de lindsey. Me giré para mirar a luke y lo vi sonreír como si guardara un gran secreto. ―Si―. Dije cautelosamente. ―Pondré eso en mi dormitorio si tu quieres―. Esta noche estaba siendo cursi. ―Me gusta más así―. Dije honestamente. Luke rodó hacia atrás sobre su espalda y se quedó allí durante lo que parecieron horas mirando al estrellas. Mis ojos se estaban poniendo pesados, pero no estaba lista para que esta noche terminara. ―Cuéntame más sobre el club―. Dije rompiendo el silencio. ― ¿Que quieres saber? ―. Pregunto luke sin mirarme. No estaba segura lo que en realidad quería saber, pero hasta ahora, realmente no sabía nada, sin embargo, yo había estado en el medio de el desde que había conocido a Luke. ― ¿Porque la gente lo hace? Quiero decir, se porque tu lo hiciste, ¿pero porque alguien quiere pasar por eso? Él giró su cabeza y levanto una ceja hacia mí. ― ¿Pasar por qué? ―. Pregunto curioso. ―La cosita esa del Prospects. ―El alivio inundó su rostro, tan pronto como las palabras salieron de mi boca. Si yo no lo conociera mejor, asumiría que él pensaba que sabía algo que no debería ―¿Cosita? ―. Pregunto sonriendo.


―Tú sabes a lo que me refiero―. Respondí un poco avergonzada. Nunca había hablado así, y ahora que lo había hecho me sentí como una idiota. Él debió de haber sentido el calor irradiar de mis mejillas a mí alrededor, así que tuvo piedad de mí. ―Todos quieres ser parte de algo, pertenecer a un grupo o sociedad o a una organización. Nuestro club no es tan difícil de conseguir entrar que el Hattiesburg Country Club―, dijo sonriendo. ―La diferencia de nosotros y un Country club, es que no queremos que seas alguien que no eres. Si tú perteneces a este mundo, tú lo sabes. Lo puedes sentir en tu corazón. Si no lo haces, no perteneces a nuestro club―. Ahora me miraba como si fuera de mi de quien estuviera hablando y no de un Prospect. ― ¿Y como puede saber alguien si no pertenece? ―. Pregunte casi en un susurro. No podía quitar mis ojos de luke. Es como si estuviera en trance. Luke rodo encima de mí, poniendo sus piernas alrededor de las mía y llevando sus brazos a un lado de mi cara. ―Pueden sentirlo―.Lucas rompió el contacto visual conmigo y comenzó a plantar besos en mi cara. ―Cada vez que ellos vienen, cada nervio de su cuerpo grita que esto no está bien―.Levanté la cabeza hacia atrás para que él tuviera acceso a mi cuello. ―Se sienten como un extraño. A menudo se preguntan a sí mismos ¿Por qué me metí en esto?―. Su rodilla estaba ahora entre mis piernas frotando suavemente. ―Bueno y ¿como pueden dejarlo cuando ellos se dan cuenta que no pertenecen?―. Pregunté sin aliento. ―Lo dejan antes de saber demasiado―, luke no me estaba mirando. Su expresión era impasible. Su pesada respiración y su rodilla se habían detenido completamente. Sabía que luke estaba advirtiéndome. Sabía que él estaba esperando asustarme en pensar bien lo que estaba haciendo. El problema era, que yo ya pertenecía. Podía sentirlo en mi corazón. No era sólo mi amor por él lo que me mantenía aquí. Había algo más. No podía poner mi dedo en ello, pero lo que sea me convenció de que yo daría mi vida por cualquiera de ellos. Nunca me había sentido parte de algo como cuando estaba con ellos.


―No me voy a ningún lado, te amo, Luke y amo a este club y todos lo que están en el. Pertenezco aquí―, dije buscando en sus ojos algo en lo que estuviera pensando. ―Hay muchas cosas que no sabes, cosas que no te puedo contar porque no es mi historia para contar. No soy una buena persona, Dallas. Trabajo muy duro para separar los dos estilos de vida que vivo. Arrastrándote al medio de esto realmente complicara las cosas. Hay un montón de gente a la cual no le gusto y para llegar a mí, ellos muy bien podrían pasar por ti. Es por eso que no he tenido nadie en mi vida como tú. Solo no quiero correr ese riesgo, pero por otro lado no puedo dejarte ir―. Exclamo frustrado. Parecía que luke estaba luchando y la batalla interna estaba ganando. Se subió encima de mí, pero me arrastro hacia él una vez que estuvo a mi lado. ―Luke, soy una chica grande. E tratado con un montón de mierda en mi vida. Te aseguro que puedo manejar cualquier cosa que me traigas. Ya te he dicho que no quiero saber lo que está pasando y además, estoy enamorada―. Dije con una sonrisa tranquilizadora. ―Bueno, eso lo estamos los dos querida―. Los besos de luke eran potencialmente mejores que cualquier cosa que haya sentido. Este beso fue diferente. Era apasionado, pero fuerte. Se sentía como un beso de advertencia, pero seguro. No había nada más aquí que nosotros y las estrellas. Me sentí pequeña en sus brazos, pero podía encarar cualquier cosa con él a mi lado. El era mi protector, mi roca, mi mejor amigo, mi Luke. ―Se está haciendo tarde―. Dijo Luke apartándose de mí. No quiero dormir. No quiero volver a la casa. Me podría quedar con él en esta casa por siempre, solo nosotros dos. Se puso de pie con facilidad y extendió las manos para mí. Deje que me pusiera de pie y el planto un rápido beso en mi mejilla antes de dejarme para cerrar su puerta de la azotea. Caminamos de vuelta a la casa tomados de la mano, el se detuvo para levantarme y llevarme por el camino de grava. Un millón de cosas pasaron por mí cabeza, pero mi pregunta más grande era que ¿Sí todos sabían quién era Luke, entonces por qué la sociedad lo aceptaba? Parecía haber sido todo un éxito en la fiesta de compromiso, e incluso allí el alcalde habló con cariño de él y dijo que le debía un favor.


No quería enojar a Luke con más preguntas. Parecía que estaba tomando un tiempo bastante difícil en convencerse a si mismo que estaba bien mantenerme en su vida. Podría preguntarle a Red esta semana cuando Luke no estuviera alrededor. Mientras caminábamos por el sendero, podía oír música viniendo de la casa club. Parecía que Tiny y los otros estaban pasándolo bien, pero estaba segura de que en algún lugar había alguien sobrio y atento para asegurarse de que Luke estuviera protegido. ― ¿Estas cansada? ―. Me pregunto luke una vez estuvimos dentro. ―Sí, bastante―. Le respondí sin darme cuenta de que hasta ese momento qué tan ciertas eran estas palabras. No lo pensé lo que haría al llegar a la cama. La fatiga pareció asumir el control mientras caminaba como zombi a la cama. No recuerdo haber cerrado los ojos.


Capítulo 23 Traducido Por AriFue Corregido por zipzap744

D

urante los siguientes días, Luke y yo vivimos nuestras vidas como si fuéramos una pareja normal, comimos comida basura, vimos películas, jugamos con Neo, tomamos duchas, pero la única cosa que faltaba era el sexo. Parecía que desde esa noche bajo las estrellas Luke tenía miedo de tocarme. Me mantenía ocupada durante el día, asegurándose de no hacer ningún movimiento que me llevara a pensar que él quisiera algo más. No podía ser que fuera porque estaba enferma, porque habíamos hecho el amor la primera noche que estuve en casa. También noté que estaba al teléfono un montón y cuando alguien lo llamaba él dejaba el cuarto. Me decía a mí misma que no debía presionarlo. Estaba segura que algo estaba pasando que mantenía su mente ocupada y si no estaba tocándome él tenía una buena razón. El viernes tuve claustrofobia y me iba a volver loca si no conseguía sacar el infierno fuera de casa. Luke había estado sombrío durante toda la mañana y yo había decidido que después de la comida iba a seducirlo lo quisiera o no. Mientras que Luke estaba en la casa club con Tiny, que todavía no se había ido, decidí ponerme maquillaje por primera vez después de una semana. Apliqué algo de mascara, colorete y brillo de labios en mi pálida piel. Este fin de semana nos pasaríamos el día en mi casa para que pudiera sentarme en la piscina. Luke no lo sabía aún, pero estaba segura de poder persuadirlo. Me puse el vestido rojo que él había traído para mí y que tuve que usar, y dejé que mi pelo largo, recto hacia abajo; quitando la cola de caballo que había llevado durante días. Mis piernas estaban depiladas, mi cara estaba bonita y mi vestido era corto. No había absolutamente ninguna manera de que dejara que Luke me rechazara.


Caminé dentro de la cocina para encontrarlo recostado en el mostrador con la cabeza entre las manos. Algo estaba mal. ―Hey cariño, ¿Está todo bien?―pregunté caminando hacia él. Levantó la cabeza y sonrió, pero pude ver la preocupación en sus ojos. ―Si cariño, estoy bien. Mírate. ―Luke dijo haciendo gestos con sus manos hacia mí―. Luces hermosa. Aunque, voy a extrañar verte en mis camisetas y pantalones cortos, ―dijo, caminando hacia mí y envolviendo sus brazos alrededor de mi cintura. Me tiró hacia él y enterró su cara en mi cuello. Envolví mis brazos alrededor de su cuello y me empujé hacia arriba, envolviendo mis piernas a su alrededor. Reajustó su agarre, pero todavía dejó su cara enterrada en mi cuello. Esto no estaba saliendo como pensé que haría―.Dallas, necesitamos hablar, ―dijo, nunca mirando arriba. Oh mierda. Me llamó Dallas, no bebé o nena o cariño, sólo Dallas. No podía responderle. Traté de desenvolver mis piernas de alrededor de él, pero apretó mis muslos y me mantuvo en mi lugar. ―Tengo que dejar la ciudad por unos pocos días. Debería estar de vuelta el lunes, el martes a más tardar. Sé que te dije que estaría aquí, pero lo he estado posponiendo y me tengo que ir. Respiré un suspiro de alivio y sonreí. Me las arreglé para tirar la cabeza hacia atrás y su cara lejos de mi cuello para poder mirarlo. ―Eso está bien cielo. Tú has estado genial, pero seré buena, lo prometo. En realidad estaba pensando tal vez invitar a las chicas a mi casa para una fiesta en la piscina. Esta es probablemente la última semana que podemos nadar antes de que el clima se vuelva frío. ―Esa era la cosa sobre Mississippi, el tiempo era siempre impredecible. Era mediados de octubre, pero se sentía como junio. ―Soy indigno de ti. ―Luke dijo justo antes de aplastar su boca sobre la mía. Su lengua pasó por encima de mis labios pidiendo permiso y abrí mi boca invitándolo. Su beso fue duro y profundo. Los dedos se clavaron en mis muslos, luego se movieron a mi culo, amasándolo. Necesitaba esto demasiado. Habían pasado días, y no creía que nunca tuviera suficiente para


compensarlo. Esperé que me cargara hacia el dormitorio, pero en cambio me sentó en el mostrador empujando el correo diario en el suelo y recostándome sobre mi espalda. Con ambas manos agarró la mitad de mi vestido y lo rasgó, partiéndolo por la mitad. Di un grito ahogado de sorpresa y deleite. Mierda él me encendía. ―Te comprare otro.―Fue todo lo que él dijo antes de que su boca estuviera en mi estómago, besando el camino hacia arriba a mi senos. Sus manos codiciosas ya tenían mi sujetador arrojado al suelo para el momento en que llegó a mis pezones. El los chupó fuerte causando que mi espalda se arqueará fuera del mostrador con placer. Esto era duro y exactamente lo que necesitaba. Sus pulgares se metieron en el fino encaje de mis bragas y los hizo tiras. Él los añadió a las ropas desechadas en el suelo que ahora consistía en su camisa y mi sujetador. Mi vestido aún yacía debajo de mí, abierto en la parte delante como si estuviera usando una bata de baño. La boca de Luke encontró mi dolorido centro, y con apenas tanta agresividad como sus besos, su lengua me invadió. Grité, me retorcí y me vine con puro éxtasis y placer. Todavía me estaba viniendo abajo por mi orgasmo cuando él me agarró por debajo de mis brazos, me levantó de la mesa y me tiró al suelo, dejando a mi vestido. Lo necesitaba dentro de mí. ―Por favor Luke, ―gemí. Ha pasado demasiado tiempo. ―¿Por favor que Dallas? Dime lo que quieres. Me retracto de lo que dije antes. Me encantaba escuchar que me llamara por mi nombre. ―Quiero que me folles, ―dije sin aliento. Su boca era implacable; besando todo sobre mí y lo único que podía hacer era gemir y tirar la cabeza hacia atrás. El suelo de la cocina era duro, pero por el momento estaba flotando en el aire. ―¿Y cómo lo quieres nena?―dijo en mi voz ronca favorita. ―No me importa Luke. Solo dámelo.―Se apartó de mí y se sentó hacia atrás en sus rodillas entre mis piernas.


―Tócate.―Deslicé mis manos a los senos, retorcí mis pezones entre el pulgar y los dedos tirando de ellos con fuerza. Me pasé las manos por mi estómago y luego sobre mis labios, hasta mi entrada. Metí un dedo y se sentía tan bien que cerré los ojos y abrí la boca, echando la cabeza hacia atrás una vez más. Únicamente la emoción de tocarme a mí misma frente a él, me tenía prácticamente corriéndome. ―Joder, eres tan caliente, y eres toda mía. Abrí mis ojos para verlo mirándome. Él estaba tan sexy sentado allí con sus puños cerrados como si estuviera tratando de contenerse de tocarme él mismo. Tenía los brazos flexionados y sus músculos abultaban mostrando varias venas corriendo por sus brazos, tejiendo entre sus tatuajes. Me agarró la mano y tiró de mí para que me encontrará cara a cara con él. Tomó el dedo que estaba dentro de mí hace unos momentos y lo puso en su boca, chupando mis jugos fuera de mi propia mano. Yo temblaba con excitación. Todo lo que él hacia me excitaba y se volvía cada vez más sexy. Demasiado pronto, sacó el dedo de su boca y besó la punta del mismo antes de pararse con gracia delante de mí. ―Desvísteme.―Instantáneamente me deje caer de rodillas delante de él. Se puso encima de mí con sus pulgares en el bolsillo de sus vaqueros mirándome en el suelo a sus pies. Me tomé un momento para mirarlo, memorizar cada curva de sus brazos, cada ondulación de sus abdominales y cada línea de sus tatuajes. Él era la personificación de perfección masculina. Miré directamente delante de mí. Mi posición me puso a la misma altura que su entrepierna. Oh mi Dios. Cuando tiré abajo sus vaqueros y su ropa interior, el saltó libre saludándome con toda su impresionante longitud. Parecía que había crecido desde que lo había visto por última vez e incluso se mojaron más mis muslos por la humedad de mi centro. Lo tomé en mi mano, frotando su piel satinada suave de ida y vuelta entre mi puño. Me incliné hacia delante, rodeando mi lengua alrededor de la cabeza y casi se vino abajo cuando un gemido escapó de sus labios. Miré hacia arriba para ver su cabeza inclinada hacia atrás mientras su mano agarraba la parte posterior de mi cabeza y me animó a ir más profundo. Lo empujé dentro de mi boca, chupando hasta que llegó a la parte posterior de mi garganta.


Me acordé de hacerle exactamente la misma cosa en exactamente esta misma posición sólo unas semanas atrás, pero esta vez él me estaba dejando hacerlo a mi manera. Me preparaba para quitar la mano y dejar que me guiara como lo había hecho antes, cuando se salió de mi boca y tiro de mi cabello. Esperando para que me parará. Mierda, mierda esto era caliente. Tomó mi mano una vez que estuve en mis pies y me llevó a la sala de estar. Antes de saber qué es lo que estaba pasando, fui lanzada sobre el sofá y él estaba en mi entrada. ―He querido esto bastante en estos últimos días, ―susurró detrás de mí, su voz ésta vez más suave y tranquila. Sus dedos recorrían mi espalda mientras mi culo se arqueaba ante él. Pasó un dedo allí y cuando llegó a la entrada empujó con apenas la cantidad más pequeña de presión. Comencé a levantarme y apartarme. Había hecho muchas cosas en mi vida, pero esta no era una de ellas. Primero, me asustaba como el infierno. Segundo, solo no era natural, y olvidé la tercera cuando su dedo se movió en mi clítoris frotando pequeños círculos sobre él. ―Dime… ¿De quién es esto Dallas?―dijo acariciándome. ―Tuyo.―Le respondí a través de un gemido. Joder, amaba cuando él decía eso. Deslizó su dedo dentro de mí y empezó a moverlo dentro y fuera con facilidad. ―¿A quién le pertenece tú cuerpo Dallas? ―A ti.―Me las arreglé para decir de nuevo. ―¿Todo?―preguntó con suavidad. ―A ti, Luke. Te pertenezco a ti, todo lo que soy, ―dije empujando contra su dedo. Comenzó a moverse sólo un poco más rápido. Quitó el dedo y lo arrastró de nuevo hasta ese lugar prohibido en mi cuerpo. Su gran mano estaba en medio mi espalda manteniéndome inmóvil así que no podía moverme. ―No te muevas Dallas o te lastimaré y no quiero hacerte daño.―Su voz era como azúcar para un diabético o crack para un yonqui. Me apetecía


comerlos. Estaba hipnotizándome con su voz, y yo dejaría que me follara en el oído si era lo que él quería. Su dedo estaba resbaladizo con mis jugos y nunca lo puso dentro de mí, solo aplicaba la presión en mi parte externa, lo cual no era malo, pero aun así mortificante. Estaba segura que debí haberme caído y golpeado mi cabeza, porque lo que él estaba haciendo en realidad se sentía bien. ―Pon las rodillas en el brazo del sofá, ―habló dando un paso lejos de mí. Mierda. Esto sin duda me exponía completamente. Si él ni siquiera hubiera pensado en tocarme allí habría estado de acuerdo con eso. ―Ahora Dallas.―Su oscura voz demandó. Con los brazos temblorosos, me incliné y me puse de rodillas de modo que estaban en el brazo del sofá y mi culo estaba abierto para que todos lo vieran. Enterré mi cara entre mis manos, avergonzada, pero totalmente excitada. ―Oh nena, no tienes nada de que estar avergonzada. Eres hermosa. Todo acerca de ti es hermoso y saber que existe un lugar en el que únicamente yo te he tocado hace algo en mí. Quiero tener cada centímetro de ti cariño, y lo haré, pero no quiero que te sientas nunca avergonzada o incómoda contigo misma. Eres perfecta. ―Sus palabras eran sinceras, pero no hicieron absolutamente nada para tranquilizarme. No estaba incomoda por mi cuerpo, no estaba avergonzada de cómo me veía, era sólo el pensamiento de él queriendo tocarme ahí que tenía mi estómago en nudos. Quería solo decir “Mi culo esta fuera de los límites.” Pero por alguna razón no podía. Tal vez eso era lo que me estaba molestando. Realmente quería esto. Luke agarró mis caderas y me empujó atrás hacia él. Giré mi cabeza para besarlo mientras él alcanzaba alrededor y agarraba mis senos en sus manos, rodando mis pezones entre sus dedos tal como yo lo había hecho. Me arrancó del brazo del sofá, y con la espalda aún hacia él, me inclinó una vez más y se facilitó dentro de mí. Él se movía lentamente, esperando a que me acostumbrara a él una vez más, y cuando comencé a empujar contra él, cogió velocidad. Estaba empujando dentro y fuera de mí y lo único que podía hacer era rogar por más.


―Fóllame más duro Luke,―imploré. ―Joder, nena―respondió empujando dentro de mi más duro y rápido. Ambas manos estaban en mis caderas mientras él se golpeaba dentro de mí una y otra vez. Me corrí una y otra vez mientras seguía empujando en mi interior. Mi cuerpo estaba flojo acostado en el sofá, pero me las arreglé para girar la cabeza de modo que él pudiera escuchar mis súplicas. ―Por favor no te detengas. Se siente tan bien. Por favor, Luke. Puso sus manos a cada lado de mi culo, manteniéndolo abierto mientras se empujaba contra mí más duro. No creía que podría ponerse aun mejor, pero la sensación se intensificó. Puso sus pulgares donde su dedo había estado antes y aplicó presión y me corrí una vez más. Mientras lo hacía, deslizó su dedo dentro de mí y la sensación era como nada que hubiese experimentado nunca. Grité en voz alta, mi clímax corriendo por mi cuerpo. Sentía a Luke todavía dentro de mí mientras se inclinó y llovía con besos mi espalda. Sus brazos estaban a su lado apoyando su peso y se quedó así, besándome en el cuello y la espalda hasta que su respiración volvió a la normalidad. ―¿Estás todavía viva nena?―Luke preguntó detrás de mí. Solté un gruñido como respuesta. No creía que mi boca pudiera formar palabras. Luke rio― ¿Ducha? ―Asentí mi cabeza en acuerdo― ¿Quieres que te cargue? ―preguntó todavía riendo. Una vez más asentí. Me tomó en sus brazos y llevó mi cuerpo sin vida al cuarto de baño. ―¿Cuándo te vas?―pregunté una vez que estábamos en la ducha y el agua caliente me había sacado un poco de mi estado completamente saciado. ―Por la mañana. Podrás comunicarte conmigo en mi teléfono si necesitas algo―dijo, de nuevo en el humor que se encontraba antes de nuestra aventura sexual. ―¿Puedo preguntar adónde vas?―pregunté cuidadosamente. No quería presionarlo, pero sería agradable saberlo. Tenía la esperanza de que me lo dijera por propia voluntad, pero no parecía que eso fuera a pasar. ―Un cabildo de otro estado ha entrado en nuestro territorio. Tengo algunos problemas con ellos desde hace años y vamos a manejar la situación antes de


que se salga de las manos, ―dijo las palabras como si las estuviera leyendo de un libro. Él continúo lavando su cabello dándome la espalda. ―¿Son la gente de rojo y gris? ―Cuando su cuerpo se quedó inmóvil tuve mi respuesta. Él se giró y me sonrió. ―¿Quieres que lave tu cabello?―Con eso, sabía que el tema estaba cerrado. Decidí que desde que Luke se iría en la mañana, pasaría el resto del día con él y me iría a casa el sábado. Había llamado a Red e invitado a ella y a las otras a que se pasaran, no estaba segura de que vinieran por que quisieran o por que Luke les dijo que lo hicieran, pero que estarían allí alrededor del mediodía. Red las había llamado por mí y me aseguró que todas estaban emocionadas por venir. Sabía que ella mentía por ellas, pero no me importaba. Tenía la esperanza de que con este encuentro obtuviera la información que necesitaba. También había llamado a Lindsey que afirmaba estar extasiada de verme, como si yo no hablara con ella todos los días. Ella estaba haciendo un gran trabajo dirigiendo el lugar y yo ya le había notificado a María la nómina de su aumento salarial, que era probablemente por qué estaba siendo tan amable.

―Así que, ¿Qué quieres hacer hoy?―Luke preguntó durante el almuerzo, que consistía en un plato de sopa enlatada, mantequilla de maní y jalea. Él necesitaba seriamente algunos comestibles. ―Realmente me gustaría ir a dar un paseo, sólo para salir de la casa por un tiempo―dije, sorbiendo mi último poco de sopa. Tendría que ir al gimnasio y trabajar duro la próxima semana. Había recuperado el peso que había perdido y algo más. ―¿En la motocicleta?―Luke preguntó volviéndose hacia mí. ―Sí, en la motocicleta. Tengo algunos pantalones vaqueros en el equipaje que he ignorado por completo desde que estoy aquí. ―¿Estás segura de que te sientes lista?―preguntó mirándome con recelo. ¿Qué tan difícil puede ser para sentarse y montar? ―Afirmativo. Necesito algo de sol―dije dándole mi sonrisa ganadora.


―Bueno, ¿Cómo puedo decirle que no a esa cara?―dijo inclinándose y besando mi cabeza―. Ve a vestirte, yo me encargo de esto―dijo, limpiando los paltos de la barra. Corrí a la habitación para cavar en mi maleta que Luke había enterrado en el armario. Tal vez él me llevaría a la playa o algo así. Ya podía sentir la arena bajo mis pies. Traería mi bikini por si acaso. Lo más probable es, sin embargo, que alguna chica con mirada persistente causará que me volviera loca y tuviera que hacer que Luke se pusiera de nuevo la ropa para que yo no abofeteara a alguien. Encontré mi maleta en el fondo del armario de Luke sobre unas cajas. Al lado de mi maleta encontré una pequeña caja de cartón con mi nombre escrito en él. Este debe ser el papeleo que traje conmigo para Tupelo. No estaba segura de por qué abrí la caja. Ya me había convencido a mí misma de que el contenido no era más que un montón de carpetas de archivos, pero la abrí de todas formas, y lo que encontré dentro, cambiaría mi relación con Luke completamente. ―Dallas.―Escuché a Luke llamarme desde el otro cuarto. Sonaba como si me estuviera llamando desde el otro lado del patio en lugar de la cocina. Me senté en el suelo del armario aturdida, sosteniendo fotos de mí en los últimos meses, las fotos que habían sido tomadas mucho antes de que yo hubiese conocido a Luke. En una yo estaba dejando mi trabajo, jugando con Neo en el patio delantero, en una reunión con un cliente en un restaurante, había cientos de ellas. Aparte de las fotos, estaba el código para entrar de mi puerta en casa, mi fecha de nacimiento, número de seguro social, nombres de los miembros de mi familia, números de teléfono, y dos llaves, una para mi coche y una para mi casa. Nunca oí a Luke caminar en la habitación, pero podía sentir que él estaba detrás de mí. ― ¿Qué estás haciendo?―preguntó enfadado. Sacudí mi cabeza en estado de shock y me encontré con su rostro. Su mirada siniestra me tomo más por sorpresa. ¿En serio estaba molesto por que encontré esto?


―¿Qué estoy haciendo? Bueno, parece que me estoy tomando un viaje al pasado. Por favor, dime que esto es un caja de amnesia y que te di permiso para ponerlas juntas mientras yo perdía mi mente, ―dije siniestramente. ―No es de tu incumbencia. No me gusta que estés husmeando por mi casa. ― ¡¿No es de mí incumbencia?! ¿Estás jodidamente bromeando? ¡Estas fotos son de mí! ¡Está es mi información personal!―grité. Mi cuerpo estaba temblando de rabia. Luke estaba a punto de ver por qué yo era tan odiada. Ya estaba de pie y frente a él antes de pudiera hablar―.¿Por qué coños tienes esto?―le grité a través de los dientes apretados. ―¿Por qué vas por mi mierda?―él grito de regreso. ¿Por qué estaba tan molesto qué encontrará esto? Era yo la que tenía el derecho de estar molesta. ―¡Es mi mierda!―le grité de regreso―. Ahora dime que estás haciendo con ella. ―No te diré una jodida cosa, confié en ti para que te quedaras en mi casa ¿Y haces esto? Yo nunca invadiría tu privacidad así Dallas, ―dijo tratando de recuperar la compostura y fallando miserablemente. ― ¿De qué diablos estás hablando? ¡Estoy bien segura de que no excave por ello! ¡Prácticamente cayó en mi regazo!―Estaba confundida. Él había puesto mi maleta justo al lado. Me imaginé que él quería que lo encontrara, y si no lo quería, él debía ser un poco más cuidadoso. ―Eres una jodida mentirosa, ―me dijo, sonando como si tratara de convencerse más así mismo que a mí. Tropecé de vuelta en su comentario como si me hubiera abofeteado. ―No puedo creer que acabes de decir eso. ―dije apenas audiblemente. ―Fuera de mi casa. ―dijo con una frialdad en su voz que nunca había escuchado. Me quedé allí de pie con el corazón roto en mil pedazos. No me importaba por qué él tenía las fotos. No me importaba que la historia de mi vida estuviera dispersa por todo el suelo de su armario. Todo lo que me importaba en este momento era el hecho de que él ya no me quería. Quería rogarle que me perdonara. Quería decirle que no estaba mintiendo y que me creyera. Mi corazón se podría haber roto sin comparación, pero mi orgullo estaba todavía intacto.


Sabía que este era el final para nosotros. Sabía que las cosas nunca volverían a ser como eran. Luke había mostrado sus verdaderos colores y lo que había comenzado como una noche que se interponía entre nosotros se había convertido en una pesadilla. Me iría y él nunca me vería llorar. Agarré mi maleta del suelo, dejando la caja atrás. Ni siquiera quería mirarlo. Llegué a la cocina, todavía con la esperanza de que llamara mi nombre, pero nunca lo hizo. Agarrando mis llaves y mi teléfono celular de la encimera, salí de su casa y cerré la puerta detrás de mí. Estaba perdiendo la cosa más maravillosa que nunca había tenido.


Capítulo 24 Traducido Por AriFue Corregido por zipzap744

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staba en la carretera antes de que cayera la primera lágrima, y luego como un tsunami, me alcanzaron empapando mi camisa y pusieron mi visión borrosa. Los sollozos eran tan fuertes que apenas podía respirar. Estaba confundida y herida, y no tenía idea de lo que estaba pasando. Grité al parabrisas y golpeé mi puño en el volante, pero nada parecía ayudar. Él me había pateado fuera de su casa, fuera de su vida, sin embargo, él mantenía una caja llena de información sobre mí que él recolectó mucho antes de que estuviéramos juntos. ¿Por qué él la tenia? ¿Qué podía ganar teniéndola? Mi teléfono sonó interrumpiendo mis pensamientos y vi que era Red. Contesté inmediatamente planeando maldecirla por mentirme, pero en cambio Sollocé en su oído. ―Dallas, solo cálmate y dime que pasó. ―dijo con dulzura. Me sentí un poco mejor sólo por el sonido de su voz. ¿Cómo ella hacía eso? ―H-hablaste con L-Luke. ―balbuceé entre sollozos. ―Sí, todo lo que dijo fue que te encontró rebuscando entre de sus cosas y te dijo que te fueras. ―¡N-No rebusqué entre sus cosas Red, lo juro! Sólo estaba buscando mi maleta y a-allí estaba la caja puesta al lado, con mi nombre en ella. Pensé que era el papeleo que tomé de Tupelo. ―¿Qué diablos estaba ocultando Luke que estaba tan preocupado de que yo lo encontrara de todas maneras? ―¿Así que no fuiste al piso de abajo?―preguntó sorprendida.


―¿Qué? No. Ni siquiera sabía que tenía un piso de abajo. ―le respondí. Así que Luke tiene un cuarto secreto. ―Está bien, cariño solo cálmate, esto es solo un mal entendido, eso es todo.―Vale, ahora estaba enojada. ― ¿Un mal entendido? ¡Tenia fotos, Red! ¡Él tenía mi información personal, mi jodido número de seguro social! ¡Si alguien tiene derecho de estar molesta soy yo!―grité―. Si él quiere mantener los secretos de su Club está bien, pero que me condenen si mantiene mierda sobre mí. ―Dallas, no estoy en el derecho de decirte nada. Mayormente porque no conozco toda la historia, pero te prometo que le diré a Luke que te llame. ―dijo derrotada. Luke le iba a saltar su culo por permitirse el resbalón. Oh, bueno, le sirve justo por ser su cómplice. ―No necesito que hagas nada por mí. Puedo hablar con Luke por mi cuenta.―Colgué antes de que tuviera la oportunidad de responder. Que se joda. No la necesito nada más de lo que ella me necesita a mí. Marqué el teléfono de Luke y silenciosamente esperaba que fuera al buzón de voz, pero por supuesto él contestó al segundo repique. ―Dallas. ―él dijo calmado, totalmente calmado. ―¿Porqué tienes esas fotos de mi?―pregunté tratando de mantener la calma yo misma. ―Se suponía que no las encontraras, pero desde que lo hiciste, te lo diré… tan pronto cuando regrese el martes. ―respondió secamente. ―Oh no, me lo vas a decir ahora. No voy a esperar hasta el martes. Según Red ya debería haberlo sabido. ―Sí, deberías. Planeaba decírtelo, solo que no podía encontrar el momento indicado. Te lo iba a decir el martes y mostrártelas yo mimo, pero te me adelantaste. ―dijo suavemente. Su tono era impasible y me imaginaba que estaba sentado en el sofá usando la cara que coincide con él.


―¿Por qué me haces esto?―Me atraganté. No quería que él escuchara que estaba molesta, pero no pude evitarlo. Necesitaba saber por qué el único hombre al que había amado, decidió matarme por dentro. ―Nunca tuve la intención de que esto fuera tan lejos.―Podía oír la emoción que se filtraba en su voz, a pesar de que intentó contenerla―. Me tengo que ir Dallas. ―dijo aclarándose la garganta―. Te veré el martes y llevaré a Neo y las cosas que dejaste conmigo. Siento si las cosas salieran así. Quería gritarle. Quería correr el coche fuera de la carretera para que viniera a mi rescate. Dios me había dado momentos de damisela en apuros desde que me encontré con él, pero cuando finalmente lo necesitaba, no estaba allí. Luke me había salvado varias veces. Él me había salvado de vaqueros y las bandas de motociclistas y DUI, pero sobre todo me había salvado de mí misma. Me gustaría darle las gracias un día por lo que había hecho por mí, pero en este momento, sólo quería odiarlo. Necesitaba un trago, uno fuerte. Me paré en nuestro lugar; un pequeño bar que servía licor justo fuera de la autopista. Sabía que parecía un desastre, pero no me importaba. Entré con mi cara roja y manchada de mi llanto interminable, vistiendo nada más que pantalones cortos de baloncesto de Luke, camiseta negra y mis chanclas. El bar estaba mayormente vacío, lo que no era inusual para las siete en una noche de viernes. Pedí un trago de Jack al barman y lo incliné hacia atrás, dejando que el líquido quemara mi garganta y me distrajera del dolor en mi pecho. Le hice un gesto al barman de que siguieran viniendo y en poco tiempo, el dolor estaba embotado y reemplazado con un zumbido que me hizo marearme. El tocadiscos reprodujo un flujo interminable de la música country, recordándome la angustia que me había convocado aquí. Cuando las puntas de mis dedos estaban entumecidas y mi habla arrastrada, decidí que era hora de volver a casa. Dejé el camarero una propina para silenciar el discurso "¿Quieres que te llame un taxi?" y tropecé hasta mi coche. Me senté en el asiento del conductor mirando aturdida a través del parabrisas. Un movimiento a mi izquierda me llamó la atención. Una motocicleta se sentaba en las sombras del estacionamiento vacante a mi lado. Sabía que era probablemente uno de los Prospects de Luke y la idea me repugnó.


Eran casi las nueve cuando arranqué fuera del estacionamiento, y sabía que había bebido demasiado, pero lo único que quería era volver a casa. Sintonizado una emisora de rock en la radio, subí el volumen para ahogar las voces de Luke en mi cabeza. Por la gracia de Dios y los chorros de aire frío del aire acondicionado, me las arreglé para llegar a casa en una pieza. Al no ver a Neo cuando llegué me recordó a Luke. Al entrar en la biblioteca me recordó a Luke y la primera vez que me besó. Mi cocina, mostrador y el taburete en el extremo donde se sentó me recordó a Luke. Mi dormitorio, donde había bailado para él, mi ducha y mi radio todo me recordó a Luke. Me metí en la cama y cerré los ojos tratando de pensar en vacas marrones y pan liviano e Inglaterra, cualquier cosa para sacar mi mente fuera de él. Pero cuando pensé en vacas pensé en la leche y el litro que habíamos bebido de cuando él me cogió en su habitación de motocicletas Harley. Cuando pensaba en pan liviano pensé en la mantequilla de maní y mermelada que habíamos compartido hace apenas unas horas, y cuando pensaba en Inglaterra pensé en Inglés, que es el idioma que habla Luke. Nada funcionó. Estaba en todas partes. En algún momento, con la ayuda de una botella de Jack, me las arreglé para dormitar en un sueño inquieto.


Capítulo 25 Traducido por pili Corregido por Karlix

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as dos en punto. Eso es lo que las luces rojas en la alarma del reloj junto a mi cama indicaron cuando me senté. Algo me había despertado; un ruido, un ruido fuerte. Uno con el que estaba familiarizada pero no tenía ninguna intención de escuchar, sin embargo, mi corazón dio un salto con el sonido de ello. Más de uno, había muchos. Los podía escuchar bajo mi cochera, el sonido de los tubos de escape resonando en toda la casa. Las dos y un minuto. A las dos y uno hice mi camino hacia la biblioteca para abrir la puerta del garaje y saltar a los brazos de Luke. Dos minutos después de las dos. Mi microondas mostró números verdes que me avisaban que caminaba muy lento o mis relojes eran diferentes. Quería documentar esto. Quería hacerlo almacenar en mi cerebro para mis nietos para saber exactamente el tiempo que su abuelo y yo nos reconciliamos con disculpas y explicaciones. Dos y dos. El reloj grande que colgaba en la pared marcaba las dos y dos, y la segunda manecilla marcaba solo las seis. Treinta segundos de tiempo restaban. Tenía treinta segundos para crear una memoria que se grabaría en mí durante años. Nunca llegaría a tener ese recuerdo. Cuando el pestillo de la puerta se abrió no fueron los brazos de Luke con los que me encontraría. Eran los brazos del hombre que me había observado, el hombre al que había apuntado con un arma, el hombre que quería tomar la vida de Luke por razones que no sabía ―el hombre de la cicatriz roja y canoso. ―Mira a quien tenemos aquí. ―Las palabras que salieron de su boca eran amenazantes, aunque llevaba una sonrisa en su rostro. Tres grandes hombres entraron detrás de él. Cada uno de ellos llevaba la misma expresión de odio.


Mis pies se congelaron en el piso de la biblioteca. Tal vez estaba soñando. Tal vez esto no estaba sucediendo realmente. ― ¿Te acuerdas de mí, no Dallas? ―No podía hablar. No podía respirar. Traté de asentir con mi cabeza, pero no se movía. ―Bien, me recuerdas. Mírame detenidamente. Vas a recordar esta cara para el resto de tu vida, aunque no esté seguro de cuánto va a ser. Sus palabras entraron por un oído y salieron por el otro; aunque realmente no las registre, seguí su consejo. Medía alrededor de un metro con ochenta y tres. Tenía una complexión robusta sin pelo en la cara o en la cabeza. No lo recordaba siendo calvo la vez pasada que lo vi. La gran cicatriz que atravesaba su cara llamo mi atención lejos de todo lo demás. Podría decir que alguna vez fue un hombre bien parecido. El parecía estar cubierto de tatuajes que se extendían desde el cuello a los dedos y en cualquier otra parte que no estuviese cubierta de cuero. ―¿Te gusta mi cicatriz?―preguntó divertido. Rápidamente desvié los ojos en algo distinto a su cara―. Oh no, no mires lejos ahora. Esta cicatriz es importante para ti. ¿Sabes por qué Dallas? Porque el día que la conseguí, tu destino fue sellado. Lo perverso en su voz era diferente a todo lo que había escuchado. Era como si me odiase, pero yo nunca le había hecho nada a este hombre que pudiera recordar. ―Sáquenla a la calle. ―él dijo tan bajo que casi no entendí hasta que fui agarrada por mis brazos y sacada por la puerta. Mi adrenalina se activó y de repente recordé como moverme. Mi cuerpo azotó. Di puntapiés y grité y traté de morder todo lo que se puso en contacto conmigo. Logré conseguir un trozo de carne del brazo de alguien y mordí abajo con fuerza. ―¡Zorra!―gritó liberando mi brazo para comprobar su herida. Podía saborear la sangre y lo salado de su piel en mi lengua. Cuando me libero estaba tan impresionada de que realmente lo hubiese herido, que me congelé. Me agarró del brazo una vez más y me pegó con tanta fuerza que me caí hacia un lado provocando que el tipo de la izquierda me atrapase antes degolpear el suelo. Sentí la sangre goteando por mi nariz y mi boca. Podía sentir la


hinchazón de mi mejilla derecha. Mis ojos se aguaron con la compresión de lo que se estaba poniendo en marcha. Ellos iban a matarme. Presente tanta pelea como pude mientras me arrastraban a la cochera y accionaban la brillante luz fluorescente que colgaba del techo. ―Amárrala. ―El tipo con la cicatriz ordenó, lanzándoles una cuerda. Luche más duro esta vez. Grité para que se detuvieran, pero mis palabras cayeron en oídos sordos. Grité por Luke y mi única respuesta de contestación fue: ―Él no puede ayudarte ahora. ―Otro duro golpe aterrizó sobre el lado derecho de mi cara una vez más y todo fue oscuro.

El agua fría me trajo de nuevo a la consciencia. Estaba jadeando de la conmoción de la misma, y cuando volví me di cuenta que estaba colgando de mis brazos de las vigas en la cochera. ―Despierta bella durmiente. Tengo algo que decirte. No me gusta ser interrumpido, aquí Crazy 21 te va a callar con algo llamado cinta adhesiva. ―Echó su cabeza hacia atrás y se rió de su broma sin sentido del humor. Este hombre era quien requería el nombre de Crazy. Crazy caminó por delante de mí y sacó un trozo de cinta adhesiva y la colocó sobre mi boca. Creí que lo arrancaría, pero en lugar de eso lo envolvió todo alrededor de mi cabeza, dos veces. Grité a través de la cinta. Seguí diciendo el nombre de Luke repetidas veces. Nadie pudo descifrar lo que decía, pero no podía dejar de gritar por él. Mi ojo derecho estaba ahora cerrado debido a la inflamación y la fosa nasal tenía bien limitada mi respiración haciendo que mi pecho se doliera por la falta de oxígeno. ―¡Cállate!―El hombre de la cicatriz me gritó. Inmediatamente silencié mis incoherentes gritos a petición de él―. Así, esto es mejor―dijo dulcemente―.A propósito, mi nombre es Frankie el Cortador. Sé que crees que fue porqué

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Apodo que en español significa „Loco‟


conseguí esta cicatriz, pero la verdad es que obtengo placer cortando a las personas―dijo riendo una vez más. Se debe de haberse drogado de alguna manera, porque sólo la gente en un manicomio actúa de esa manera. ―Eres hermosa Dallas. Apuesto a que tienes un cuerpo que echa humo. Hace calor aquí. Qué tal si te liberamos de algunas de tus prendas. ―Él se acercó y mis gritos comenzaron de nuevo―. Oye, oye, oye. No hay ninguna necesidad de enfadarse. ¿No parece que seas tímida, o si? Cuanto más grites, más daño te haré. Su voz era tan repugnante que habría vomitado si no hubiera tenido mi boca tapada con cinta adhesiva. Mi garganta quemó de tanto gritar, pero no podía parar. Estaba asustada y entré en pánico, y mi reacción natural fue gritar. Era la única defensa que me quedaba. Frankie colocó sus manos sobre sus orejas y comenzó a patear el suelo. ―¡Cállate! ¡Cállate! ¡Cállate! Crazy se acercó a mí y sacó un cuchillo de su bolsillo y lo pegó a mi garganta. Pare de gritar, asustada para moverme una pulgada con temor a que me cortase. ―El hombre dijo que te calles, así que te sugiero que mantengas la boca cerrada. ―me susurró como si él no quisiera que Frankie lo oyera. Deslizó el cuchillo lejos de mi garganta, pero antes de que lo pudiera apartar Frankie caminó detrás de él. ―Sácale la ropa para mí. ―susurró lo suficientemente alto para que Crazy oyera. Él volvía a estar tranquilo y dulce, pero sus ojos aún estaban llenos de odio. Mis gritos quedaron ahogados, no pude sino más que lloriquear cuando él tiro de mi ropa, dejándome desnuda frente a ellos. Lágrimas cayeron por mis mejillas cuando mire a los ojos de mis intrusos. Estaban enfermos todos ellos. Si querían matarme, por qué no terminar de una vez con el asunto. ―Esto está mejor. Gracias, Crazy. Ahora, volviendo a mí historia. ―dijo caminando en amplios círculos delante de mí con las manos detrás de su espalda―. Eres una mujer difícil de atrapar. Luke hizo un muy buen trabajo protegiéndote. ¿Sabías que Luke había sido contratado para protegerte? ―pregunto deteniéndose para buscar en mí una respuesta. Me quede atónita mirándolo. ¿Protegerme? ¿Qué quería decir?


Suspiró en voz alta y caminó por detrás de mí. Salté al sentir sus ásperas manos recorriendo mi espalda. Traté de retorcerme lejos de él, pero no tenía a donde ir. Mis muñecas estaban ya peladas de la cuerda y mis piernas colgaban en el aire sin ninguna fuerza. Sus manos bajaron hasta mi culo, y grité cuando las coloco entre mis piernas. Escuché el chasquido de la apertura de una navaja y miré hacia el costado para ver a Crazy sosteniéndola y meneando su cabeza. Deje de gritar, pero no pude reprimir el suspiro cuando él metió dos dedos dentro de mí bruscamente. ―Cuando te pido una respuesta, espero una. ¿Entiendes, perra?―Asentí enérgicamente con la cabeza y sacó sus dedos de dentro de mí. Se paseó por delante de mí chupando sus dedos y tuve que volver a tragar la bilis que subió por mi garganta― ¿Sabías que Luke fue contratado para protegerte? ―Negué con mi cabeza para que él supiera que no fui informada de ello―. Bien, él fue contratado. Sabía que yo iba a llegar a ti. Lo intenté todo, pero tú eres una perra difícil de atrapar, ―dijo agitando su dedo hacia mí―.Traté de seducirte con un hombre bien parecido, pero por supuesto, él tenía que estar demasiado borracho y cagarla, pero oye, yo lo intenté. ¿Sabes que por eso Luke te llevo a casa con él? Se dio cuenta de que yo lo había contratado y sabía que si él no conseguía llevarte consigo te tendría finalmente en mis manos esa noche. Mi cabeza estaba dando vueltas. No quería escuchar eso, pero lo hice. ―Entonces, yo dije ¿sabes qué? a la mierda. Voy a ir a buscar a esa zorra al trabajo, pero no. Tenías planes con Luke esa noche. Pensé que podría seguirlos y ver si podría dar inicio a una escena y atraerte lejos de la multitud, ¡pero tú, Dallas me sorprendiste! ¡Luchaste por ese estúpido encoñamiento que ni siquiera conocías!―Podía sentir su aliento caliente sobre mi pecho. Él me miró con una mirada amenazadora. ―Trate de envenenarte. Incluso hasta pagué a alguien para que te rastrease esperando que llegaras a Tupelo. Pero sabes que me cabreó realmente, ¿Dallas? ¿Lo que realmente tengo bajo mi piel?―Me miró como esperando una respuesta. No queriendo sus manos sobre mí una vez más meneé mi cabeza―. Tú acusaste a mi hermano de abusar de ti. ―Mis ojos se abrieron ante sus palabras. ¿Cómo sabía que había acusado a cualquiera de eso?―. ¡Dennis!―espetó haciéndome saltar.


Dennis apareció delante de mí. Él parecía estar pasando de lo que Frankie estaba haciendo. Su rostro parecía haber sido golpeado recientemente. El hematoma se había vuelto a amarillo y morado, y su nariz estaba torcida de lo que sospechaba era una rotura. Mira, envié al mono de Dennis aquí para conseguir algo de información de la casa de Luke. Sabía dónde era, pero no podía arriesgarme a ir yo mismo. Dennis encontró el cuarto oculto y rescato la información que solicité, ―dijo sonriendo a Dennis como un orgulloso papá―. Pero tú, ―dijo girando su malvada cara hacia mí una vez más―, que mal para nosotros cuando empezaste a hablar en sueños. “Te quiero Luke”―dijo imitándome―. Maldita idiota. Entonces, ¿qué hizo Dennis? ¡Bueno te voy a contar lo que hizo! Enloqueció. ―dijo riendo. ―Tú asustaste a este maricón, así que él tiro la caja en el armario y se fue pero no antes de romper una ventana en el club para despistar a Luke de lo que realmente estábamos buscando. Por eso Luke creyó que había encontrado la caja. No sabía por qué estaban allí. Pensó que estaban detrás de él. ―Ah, tú estás entendiendo las cosas ahora, ¿no es así?―preguntó mirándome. Empecé a asentir con la cabeza. Pero lo cortó―. Tú le contaste al mono de Lukey que, aquí, Dennis te tocó, así que mientras estabas en Tupelo luchando contra lo que creías era la gripe, ¡Luke estaba golpeando a Dennis! ¿No es una locura? ―preguntó agarrando su cabeza y dando vueltas―. Así como Dennis fue acusado de ello. Imaginé que él así lo haría. Empecé a sacudir mi cabeza y lloriquear. Sabía que era mejor que gritar, pero me propuse hacerlo de todos modos, así Crazy me cortaría la garganta y me sacaría de este sufrimiento. ―Adelante Dennis. Siente estas tetas alegres. ―dijo alcanzándome y acariciando mis pechos, traté de retorcerme lejos de él, pero fue inútil. Desde arriba de ellos, pude ver la excitación de Dennis aumentando en sus pantalones. ―No te preocupes por nosotros, hombre. Vamos a conseguir todos un turno. Tómate tu tiempo. ―No podía soportarlo. Prefería morir que dejar que estos hombres me tocasen.


Grité tan fuerte como mi voz ronca me permitía. Aunque mi boca estaba tapada con cinta adhesiva,el sonido fue suficiente para recorrer y golpear un nervio de Frankie. ―¡Córtale la lengua a esta zorra!―Gritó hacia Crazy, quién parecía estar un poco escéptico, pero caminó hacia mí sacando su navaja de la funda. Grité más fuerte, tirando de las cuerdas que habían cortado mis muñecas, pero no sentí ningún dolor. Irónicamente mi fosa nasal sana olía el olor repugnante de la respiración de Dennis. Irónicamente mis dos orejas podían oír mis gritos y la risa de Frankie. Podía oír la respiración áspera de Dennis y el sonido de los pasos de Crazy, podía oír el ruido de las motos. La comprensión golpeó primero a Crazy. Su cara abatida mientras sus oídos reaccionaban asegurándose de que no había sido confundido por el sonido. Se dirigió a Frankie cuya sonrisa se había convertido en una mueca. Ambos hombres compartieron un momento de silencio entre ellos mientras sopesaban sus opciones. ―En otra oportunidad, Dennis. ―Cortador dijo abruptamente girándose y dirigiéndose a la puerta. Se giró antes de llegar allí e hizo una reverencia―. Hasta que nos volvamos a encontrar, Srta. Dallas. ―Salió corriendo de la puerta con Crazy y Dennis a sus talones. Cuando la puerta se abrió de golpe pude ver las motos apresurarse a través del jardín. ―¡No los dejen escapar!―Empecé a gritar y a llorar hacia el maravilloso sonido de mi salvador. Mis gritos intermitentes sonaban como un grito debido a la ronquera de mi garganta, pero lo intente de todas formas. Luke entró a través de la puerta que había permanecido balanceándose y lloré más fuerte ante su vista. Su rostro estaba contraído con preocupación, disgusto, fracaso, pena, pero la única emoción que superaba a las otras era el amor. Él corrió hacia mí y ni siquiera cuando estuvo enfrente de mi pude dejar de llorar. ―Shhh nena. Estoy aquí. Estoy aquí. ―Su voz era tan relajante y tranquila que me hizo llorar más fuerte. Abrió una navaja de bolsillo y se abalanzó sobre mi cara, provocando que gritara y me moviera fuera de su agarre. Sabía que no


iba a hacerme daño, pero la vista de la navaja me asustó. No la quería cerca de mí. La comprensión lo golpeó y la rabia inundó su cara antes de que se consumiera con la compasión. Mantuvo sus manos alzadas como tratando de persuadir a un animal herido. ―Solo voy a cortar la cinta nena y dejar tus manos libres, ¿está bien?―Asentí con la cabeza aun llorando y gimoteando. Alcé la vista para ver a Regg entrando por la puerta a toda velocidad. Cuando me vio inmediatamente bajó los ojos y disminuyó la marcha. Lo observé mientras se quitaba su chaleco y luego su camisa, y se acercaba a Luke con ella. ―Ayúdame Regg. ―Luke dijo con voz desesperada. ―Bájale las manos primero. ―Regg pidió. Luke cortó las cuerdas que confinaban mis manos y caí en los brazos de Regg. Mi cabeza reposo sobre sus brazos y él se movió para hacérmelo más cómodo. Me quedé absolutamente sin fuerzas para moverme. Regg recuperó la navaja y se acercó a nosotros.―Bien Dallas, voy a cortar la cinta de la boca primero, y luego nos pondremos con la de tu cabello, pero esta tan apretada así que aun tienes que aguantar. ―Traté de asentir con mi cabeza, pero en cambio lo hice con mi ojo sano. Regg deslizó la punta de la navaja bajo la cinta y con un rápido movimiento la extrajo de la boca. Pensé que tan pronto como la cinta estuviese fuera iba a respirar profundamente, pero ni siquiera tenía la fuerza suficiente para hacerlo. Regg me cubrió lo mejor que pudo con su camisa y Luke me llevó a través del jardín y entramos en casa. No había conseguido levantar mi cabeza para mirar si los otros aún estaban aquí, pero todo estaba tranquilo cuando entramos a la casa, así que supuse que no estaban cerca. Cuando llegamos a la cocina, Luke me sentó en un taburete y pidió unas tijeras. Le podía escuchar hablar .Quería responderle, pero mi mente no funcionaba lo suficiente como para decirle algo. Regg comenzó a husmear en los cajones mientras Luke me miró con dolor en sus ojos. ―Voy a cuidar de ti nena. Creo que ahora mismo estás en estado de shock, pero pasará ¿está bien?


Seguí mirándole fijamente sin comprender. Mis lágrimas se habían detenido y no era más que una gota de sangre, entrañas, y huesos. No tenía sentimientos. Estaba totalmente entumecida. Regg debe haber localizado algunas tijeras, porque él y Luke trataban desesperadamente de cortar la cinta de mi pelo, rescatando lo máximo posible. ―Voy a bañarla Regg ¿Puedes ver si tiene un poco de té caliente, o algo así? ―Luke preguntó. Su voz era suplicante como si estuviese tratando de mantener el control, pero estaba escapándosele. ―Claro que si hermano―respondió y comenzó a rebuscar a través de los cajones en busca de té. Sabía lo que estaba pasando. Podía ver los acontecimientos pasar ante mí, pero no podía reaccionar. Era como si estuviera congelada. Luke me tomó en sus brazos una vez más y me llevó a mi habitación. Él me sentó en la cama y entró en el baño para darle al agua. Sabía que estaba solo en la habitación contigua. Pude ver su sombra desde mi cama, pero no dejar que lo toque me llenó de pánico. Si no le pudiera ver entonces no me podía ver. Le necesitaba para estar conmigo. Él podría irse si lo elegía más adelante, pero solo hasta que estuviera a salvo. Mis lágrimas se derramaron por mi cara y ásperos sollozos sacudieron mi cuerpo. Intenté llamarle pero salió como un chillido. ―¡Luke! ¡Luke!―Él se volvió al verme estremecerme, sollozar y llorar. Quería estirar mis brazos hacia él, pero ellos estaban tan doloridos que no llegarían más allá de mi cintura. ―Estoy aquí, nena. Estoy aquí. No te dejaré, lo juro. Nena, siento tanto no haber estado aquí, pero estoy aquí ahora y nadie va a tocarte. Te prometo que matare a aquel que se acerque a ti a menos de cien yardas―dijo Luke, sus ojos brillando con lágrimas―.Vamos nena y déjame lavarte. Me levantó y me sentó dentro del agua caliente. No sabía cómo de sucia estaba hasta que mi cuerpo oscureció el agua. Barro y suciedad pegadas a mis piernas y pies. Mis uñas estaban sucias y rotas de arañar sus pieles. Mis muñecas estaban rozadas e incluso sangrado en algunos puntos, pero lo que me hizo sentir más sucias fue donde sus manos habían tocado mi cuerpo. Empecé a limpiar mis pechos con mis manos intentando borrar la sensación de su toque. Luke me miraba fijamente. Entendiendo mis movimientos se inclinó y


vació el agua sucia. Abrió el agua de nuevo y gritó a Regg, lo que provocó que me asustara. ― ¿Qué necesitas hombre? ―Regg preguntó desde la puerta. Se volvió de espalda hacia nosotros cuando vio que estaba en la bañera. ― ¿Puedes agarrarme un vaso de plástico grande? ―Sí hombre, ahora vuelvo. ―Luke se volvió hacia mí y trago con fuerza―. ¿Nena, ellos te tocaron?―Consiguió articular. Mi respuesta fue otro sollozo y mi cabeza entre mis manos. Luke suavemente tiró de mi cabeza hacia su pecho y me abrazó mientras lloraba. ―Está bien nena. Está bien. ―Luke me calmó. Regg regresó de vuelta y discretamente entregó un vaso a Luke y luego desapareció. Luke estaba de rodillas a mi lado en la bañera. Comenzó a enjuagar mi cuerpo con mi cabeza todavía en su pecho. Suavemente me separó de él y comenzó a bañarme. Limpio mi cara con cuidado alrededor de mi ojo hinchado y mi boca, luego siguió hasta llegar a mis pies. Me di cuenta de cómo hacía una pausa, mientras me lavaba mis zonas más íntimas pero no me moví. Sólo lo miraba directamente como una zombi. Cuando estuve limpia, me secó en la medida de lo posible en la bañera y luego me alzó. Mi cuerpo flácido no lo ayudaba de ninguna manera, pero se las arregló para secarme completamente. Cuando me sentó en la cama y se fue para irme a buscar mis ropas, mis manos agarraron con poca fuerza su camisa, pero la suficiente para que se detuviese. ―Solo voy a ir a conseguirte algo de ropa nena. No voy a irme. Negué con mi cabeza en respuesta de que no iba a dejarle ir. Él asintió con la cabeza a sabiendas y me cogió como a un niño, mis piernas alrededor de su cintura y mis brazos alrededor de su cuello.Puse mi cabeza en su hombro mientras caminaba conmigo enganchada a él dentro de mi vestidor para conseguir algo de ropa. ― ¿Te sentaré y me dejaras vestirte? ―preguntó como si estuviera hablando con un niño pequeño.


Asentí con la cabeza en consentimiento y me sentó en la silla de la mesita de mi tocador, y luego me vistió con unas bragas y un camisón de satén sin mangas que caía justo por encima de mis rodillas. ―Te ves tan hermosa en satén, pero yo te prefiero en mis camisetas negras―dijo sonriendo. Traté de sonreír a su comentario, pero no pude. Una vez más me cogió y me llevó a la habitación. Colocándome en la cama, mantuve su mano sujeta mientras se desvestía. Llevaba pantalones cortos bajo sus vaqueros y me pregunté si era porque tuvo prisa cuando se fue. Fue difícil para él desnudarse mientras sujetaba una de mis manos, pero nunca se quejó. Me deslizó al medio de la cama, entonces avanzó lentamente bajo el edredón detrás de mí, empujando mi espalda a su estómago. ―Sé que es una pregunta estúpida, nena, pero, ¿estás bien? Quiero decir, ¿debo llevarte a un médico o llamar a alguien? ―Meneé mi cabeza y cerré mis ojos. Yo estaba a salvo. Yo estaba en los brazos de Luke y él no dejaría que nadie me hiciera daño. Regg estaba en mi cocina y no permitiría que nadie hiciera daño a Luke. El club estaba cerca y se cuidarían el uno al otro. Le llevaría algún tiempo, pero todo estaría bien. Antes de quedarme dormida, le agradecí a Dios por todo lo que me había dado. Y le pedí que me perdonara por culparlo cuando murieron mis padres, y por motivos exclusivamente egoístas, rece por Luke para que no me dejara nunca. Miré abajo y veo pies rojos grandes, pies de payasos. Son grandes y en lo alto de ellos, se alzan tipos con cuero. Levanto mi cara para ver que los tipos se han pintado de azul, rojo y amarillo; el color de un payaso. El payaso baila, moviendo sus pies de un lado al otro como si estuviera pisando sobre brasas calientes. No usa una camisa, sólo un chaleco, un chaleco de cuero con parches naranja. Luke está vestido como un payaso. Sonrío mientras levanto mis ojos para encontrarme con los suyos azules, pero son negros y pertenecen a un rostro que tiene una gran cicatriz que lo atraviesa. Grité. ―Shh nena. Es sólo un sueño. Estoy aquí, Dallas, estoy aquí. ―Luke me meció, sosteniendo mi cuerpo sudoroso cerca de él y susurrando en mi oído palabras


tranquilizadoras. Me si la vuelta y sollocé en su pecho―. Te tengo nena. Estas a salvo. Nadie va a hacerte daño. Lo juro por mi vida. Te amo Dallas. ―Eso es todo lo que necesitaba oír.


Capítulo 26 Traducido SOS por pili Corregido por MaryJane♥

A

brí mis ojos y estaba en mi cama. Los brazos de Luke estaban alrededor de mí. No estaba colgando de las vigas en la cochera. No pude ver si era de día o no porque mi ojo derecho aún seguía hinchado. Traté de tragar y mi garganta estaba en llamas. ―Luke ―susurré. Sus ojos inmediatamente parpadearon abriéndose. Aún eran azul océano, pero ahora están resaltados con rojo con sangre. ―¿Estás bien?―preguntó él, su voz llena de sueño y de preocupación. ―¿Tienes algo de beber?―le susurré en voz ronca. ―Puedo conseguirte algo. ―dijo levantándose. ―No me dejes ―dije más fuerte esta vez. ―¡Regg!―llamó Luke. En cuestión de segundos Regg estaba en la puerta. Estaba recién duchado, vestido y parecía que había estado despierto durante horas. ― ¿Qué te hace falta hermano? ―¿Podrías traerle un poco de agua fría y zumo de naranja a Dallas por favor? ―Luke pidió mirándome. ―Desde luego. ―Regg se fue y volví mi atención a Luke. ― ¿Cómo te encuentras esta mañana?―preguntó moviendo mi pelo de mi cara y metiéndolo detrás de mí oreja.


―Estoy asustada Luke,―confesé. Tenía miedo de Frankie, Crazy y Dennis, pero sobre todo miedo a que Luke me dejara. Toda nuestra relación había sido una mentira. ¿Qué pasa si no se sentía como dijo que lo hacía? ―Lo sé nena, pero estás a salvo. No dejaremos que nada te pase―. Me senté en la cama, sintiéndome de repente expuesta, rápidamente me cubrí. Regg fue lo suficientemente amable de no hacer comentarios, dio la vuelta y se fue. Luke me entregó el vaso de agua y lo vacié sin parar. ―¿Zumo?―preguntó sentándose junto a mí. Asentí y me entregó el vaso. Logré tomar cerca de la mitad de él antes de volver a entregárselo a Luke. Salí de la cama y caminé hasta el baño. Estaba a punto de entrar cuando me di cuenta de que había armarios en los que personas podrían esconderse debajo. La cortina de la ducha estaba cerrada y no podía ver detrás de ella. Empecé a respirar más pesado. Puse mis manos en el marco de la puerta tratando de estabilizarme, pero antes de que pudiera controlarlo estaba hiperventilando. Luke estuvo conmigo en un instante. ―Solo respira nena. ―dijo detrás de mí. Colocó sus manos a cada lado de mi cintura y me sostuvo hasta que recuperé la compostura―. Vamos,―dijo tomando mi mano y llevándome al baño. Nunca lo deje ir, aun cuando me senté en el inodoro para hacer pis. Sostuvo mi mano todo el tiempo en que me lavé la cara y los dientes. Sabía que era un poco excesivo, pero cada vez que no me tocaba entraba en pánico. Lo empujé de regreso a la cama y me deslicé bajo las sabanas. Nunca vaciló mientras se acostaba a mi lado y me tiraba cerca de él, no dejando ir nunca mi mano. Quería hablar. Quería conseguir que esto saliera de mi pecho, aunque sabía que no estaba lista para eso, pero había una cosa que tenía que saber. ―¿Me abandonarás?―le pregunté. Estaba mirando hacia la pared, así que no podía ver su rostro, pero sabía que él me diría la verdad. ―No, nena. Estoy aquí para siempre si así lo quieres. Te amo. Nunca he mentido acerca de mis sentimientos por ti. ―Asentí, luego cerré los ojos permitiendo que el sueño me tomara una vez más.


Capítulo 27 C

Traducido SOS por Melusanti Corregido por MaryJane♥

uando me desperté había una tormenta. Los relámpagos y los truenos eran ruidosos, junto con el sonido de la lluvia golpeando con fuerza el techo de metal. Miré el reloj y vi que eran las seis y media de la noche, y mi mano estaba vacía. Me di la vuelta en la cama para ver el lugar donde Luke estaba acostado, vacío. Miré alrededor de la habitación y no había nadie allí. Estaban bajo la cama. Me senté y cerré mis ojos contando hasta diez y diciéndome que estaba exagerando. Podía escuchar las voces en la sala de estar. Ellos estaban murmurando, pero era audible. ¿Quiénes eran? ¿Nuestros chicos o los otros? No podía respirar. Estaba ocurriendo otra vez. Mi pecho se contrajo y lo único que podía ver era a Frankie el Cortador bailando a mi alrededor y poniendo sus manos sobre mí. Mi corazón latía con tanta fuerza que estaba segura de que se podía oír en la otra habitación. Decidí que el lugar más seguro, en ese momento, estaba bajo las sábanas. Me sumergí de nuevo bajó ellas, tirando de las mantas sobre mi cabeza y traté de controlar mi respiración. ―¿Dallas? ¿Nena, estás bien? ―Era Luke. Estaba en la habitación, pero estaba demasiado asustada para mirar―. Oye… ―dijo, tirando suavemente de la manta de mi cara. Mi cuerpo estaba temblando y había estallado en un sudor frío―. Mierda, nena, lo siento. Sólo fui a la cocina para beber algo. Estoy aquí. ―Subió a mi lado y me tomó la mano, llevándola a sus labios. ―Prométeme que me lle-llevaras contigo la próxima vez. ―le exigí, todavía temblando. ―Te lo prometo, nena. No voy a apartarme de tu lado. ―dijo, sin dudar―. ¿Tienes hambre? ―Mi estómago gruñó justo en ese momento. Estaba muriendo de hambre.


―Sí. ―Bueno, vamos y te alimentaré ―dijo sonriendo, reconstruyendo mi corazón de nuevo. ―Necesito algo de ropa y el baño ―dije, mirándolo, tratando de expresar mi necesidad por paciencia. ―Bien nena, lo que necesites. ―Empezó a ponerse de pie y tiré de su mano. Él me miró con expectación; listo para saltar por cada una de mis órdenes. ―No estoy loca, Luke. ―dije vergonzosamente y no muy convincente. Él me llevó a su regazo y suavemente pasó su mano por el lado bueno de mi cara. ―Sé que no estás loca. Tienes todo el derecho de estar disgustada ahora. Esto tomará tiempo, pero estoy aquí para ti. ―Se inclinó hacia delante y cuando sus labios estaban a una pulgada de los míos, hizo una pausa mirándome a los ojos, en busca de permiso. Me incliné hacia su beso. Luke me había besado de muchas maneras diferentes. Siempre siendo capaz de descifrar de que humor estaba cuando lo hacía. Esta vez no había nada más que amor. Este hombre se preocupaba por mí y yo lo sabía. Iría hasta el fin del mundo por mí. Lo sentía en mi corazón. Él tenía mucho que explicar, y una gran cantidad de huecos que llenar, pero no había duda en mi mente que me amaba. ―Te amo, Dallas Knox. Te diré todo, cuando estés lista. ―Sonreí con mi mejor sonrisa. La que él amaba. La que comparaba con la mañana de Navidad. ―Está bien, pero tienes que darme de comer primero.

*~*~*~*

Estaba vestida y lista para enfrentar el día. Tenía mucho que pesar en mi cerebro, pero mi plan era tomarlo un día, una historia, y un paso a la vez. Luke tomó mi mano como había prometido cuando entramos a la cocina. Me detuve en seco cuando vi que mi sala de estar y la cocina estaban llenas de gente. Todos los miembros del Club y todas las Ol‟ Lady estaban allí por mí.


Todos se pusieron de pie y se turnaron para abrazarme y decirme que me amaban. Incluso Lindsey estaba allí. Maddie estaba sentada en un rincón de la habitación. Ella no se acercó a abrazarme, pero me dio una pequeña sonrisa. Sabía que ella no quería estar aquí. Le sonreí débilmente y luego miré alrededor de la habitación a mi familia. Estas personas me querían. Ellos estaban dispuestos a luchar y poner su vida en juego por mí. Había tropezado por la vida, pensando que las mejores cosas se podían comprar con dinero. Había puesto las relaciones, la familia y amigos en segundo plano sólo para subir la escalera del éxito. Era una persona diferente ahora. Tenía una familia que me amaba, una mejor amiga que era irremplazable, y un hombre al que le daría mi propia vida. Había orado por un momento de damisela en apuros una vez. No sabía que ese momento decisivo en mi vida me salvaría de mi misma.


Agradecimientos de Kim Jones Para mis maravillosas amigas―Misty, Amy, Lindsey y Cassie―, quienes leyeron mi libro y me convencieron de que era lo suficientemente bueno para vender. Nunca lo podría haber hecho sin todas ellas. A mi maravilloso esposo: Te amo ¡Bebé! Gracias por todo tu apoyo. Me comprometo a cocinar más en el futuro. Ami familia Twiated por su aliento, conocimiento y apoyo, significa más para mí de lo que nunca sabrán. A mis amigos MC y familia―su estilo de vida me ha inspirado. Gracias por su continuo apoyo y amor. A mis familias y amigos, Jordan, Jones y McQueen―gracias por aguantarme. Sin pollo frito de mamá. La promesa de Cesta de Pascuas de papá, la brutal honestidad de Monkey, Las grandes historias de amor de Jay, el consuelo de Kevin, los sueños ricos de Jen y la paciencia de Christian por mi continuo retraso, estaría perdida. Para Paul Kirkley y su cuerpo caliente, y la fotografía de Carolyn Bolivar: Eres maravillosa. A mis lectores, amigos, colegas, compañeros de trabajo, y enemigos…Gracias. Gracias. Gracias.


Making The Cut Ella iba buscando una aventura de una noche y termino enamorándose de Luke Carmical, presidente del Club de motociclistas “Renegados del Diablo”. Ahora ella debe decidir cómo manejar las secuelas del brutal asesinato de Frankie y el conocimiento que Luke le ha estado mintiendo acerca de todo. Los secretos son revelados y más mentiras son expuestas mientras más Dallas Knox, Directora General de la Compañía Knox, se involucra con el Club de Motociclistas. Se pregunta si esta vida es lo suficiente para ella, si esta familia es realmente lo que quiere. Cuando las circunstancias se le presentan con inusual giro del destino, Dallas sabe sin lugar a dudas, que es la familia que anhela. Nuevos problemas aparecen, sucesos traumáticos tienen lugar y vive en la cuerda floja, mientras Dallas tenga que decidir qué es lo más importante en la vida. El viaje es largo. Lo venidero es incierto. ¿Podrá ella hacer el corte?


Making the Cut Porque me desperté en un ridículamente buen humor y esa perra de Star me dejó un comentario diciendo que mi libro era el peor que jamás había leído, me decidí a hacer algo bueno por la gente que realmente disfrutó de mi libro. Aquí está el prólogo de Making the Cut. Por favor, recuerden que este ejemplar no se ha editado y está sujeto a cambios menores. Sólo una especie de editores lo hacen ;) Espero que les guste y espero que les dé un poco de alivio. 

Prólogo Traducido por Melusanti Corregido por Karlix

Luke―Hace cinco años ―Así que, ¿Este es el trabajo? ¿Alguna niña de veintiún años que necesita que la mire? No soy un puto niñero, con el debido respeto. ―Este hombre tenía que estar loco. Por fin habían llegado a la cima de la escala ¿y ese era mi primer gran trabajo? ―Esa niña, como la llamas, es la única oportunidad que este club tiene para sobrevivir. Ahora, la sangre que se derramó hace cinco años está en tus manos. Eras el único que pudo haber contenido al Cortador. ―No era mi maldito trabajo ―le gruñí al bastardo sentado frente a mí―. Frankie estaba jodido. Traté de mantenerlo a raya, pero fuiste tú quién le dio rienda suelta. Te dije que era una bala perdida y lo único que hiciste fue decirme que mantuviera un ojo sobre él. Eso no me hace responsable de la muerte de los padres de esta chica.


Me había perdido de dormir muchas noches por esta mierda. Frankie me dijo que iba a tomar una cerveza. Muy poco sabía, que estaba planeando des hacerse del hombre que había comprado la propiedad debajo del club. Desafortunadamente, su plan fracasó cuando la única persona allí fue la señora Knox. Herman era un Prospect. Kay fue asesinado a tiros en su propia tienda, sólo después de que la maldita cara de Frankie se enfrentara con una Smith y una navaja Wesson, dándole así el nombre que le perseguiría por el resto de su vida “Frankie el Cortador”. Él estuvo mal inmediatamente con el club, y gracias a Dios éste imbécil de aquí tuvo suficientes conexiones externas de Hattiesburg para hacerlo desaparecer. Ahora, aquí sentado frente a él, una vez más, la pesadilla fue lanzada de nuevo sobre mi cara. ―Mira, Luke, tu abuelo no habrá obedecido a la ley, pero era un infierno de hombre. Tengo entendido que quieres arreglar las cosas y, con suerte, este club estará de nuevo en pie, pero si esta chica acaba muerta, no hay trato. Tú y tu precioso club caerán. Tengo suficiente mierda para como para echar a tus chicos durante años. El fin de los Renegados del Diablo está muy cerca, si no puedes mantener a esta chica segura. Si ella se cae y se raspa una rodilla, es mejor que estés allí con una maldita curita. ¿Lo tienes? Miré al otro lado de la mesa hacia el hombre delante de mí. No quería hacer esto, pero sabía que era necesario. ¿Qué tan mala podía ser esta perra de todos modos? Me aseguraría de que Cortador no llegara a ella y, a cambio, tendría pleno movimiento, no sólo con el club, sino en todo el estado. Me puse de pie para salir, tomando el sobre a rebosar de billetes de cien dólares, y el archivo proporcionado. ―Cuidaré de ella. Personalmente. ―le dije sonriendo. Estos iban a ser los diez mil dólares más fáciles a la semana que habría hecho. ―Confío en que lo manejarás, Luke. Ahora, sal de mi oficina antes de que alguien te vea. Le di la espalda y salí. ―Nos veremos por ahí, Alcalde.

Con Amor, Kim 


Info. Redacción y Recopilación La recopilación, redacción y realización completa de este documento es total y directamente sin ánimo de lucro. Con esto no se intenta agraviar los bienes o posibles beneficios de las autoras ni causar inconvenientes a las partes legales con derecho de autoría. Por el contrario, intentamos divulgar su trabajo que de otra forma, a causa de la no publicación de los ejemplares en español, no podría llegar. También queremos esparcir y difundir la lectura a todas las personas que sea posible. La dedicación y entrega que hace posible cada trabajo es gracias a las aportaciones y ayuda de todas lectoras comprometidas con los proyectos sin ninguna otra intención que el amor por leer. Con esto, no ganamos dinero ni tampoco lo pretendemos. Pero si invitamos a nuestras lectoras a apoyar a los autor@s con la compra de ejemplares físicos siempre que les sea posible y así ayudar e incentivar futuras obras. Este trabajo es únicamente por diversión y aprecio a la literatura y sin intención de perjudicar a nadie, así que esperamos no causar inconvenientes a ninguna de las partes.


Kim Jones es una escritora con grandes sueños e imaginación creativa. Su obsesión por el estilo de vida MC inspiró a escribir una historia corta de amor sobre un romance entre una mujer joven y prestigiosa y un motociclista rudo. Después de enamorarse de sus personajes, convirtió las diez mil palabras de su corta historia en una novela. Haciendo malabares con su trabajo a tiempo completo, mientras en una empleada en la nómina, su escritura y su papel como toda una mujer con su marido, Reggie, la novela se completó en marzo del 2013. Reside en Collins, Ms, con su esposo y dos perros. Ella planea escribir otros dos libros de la serie Saving Dallas y sacarlos en 2013. https://twitter.com/authorkimjones https://www.facebook.com/kimjonesbooks kimjones204@gmail.com www.kimjonesbooks.com


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