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AUGUSTO BARRERA GUARDERAS Alcalde Metropolitano de Quito MIGUEL MORA WITT Subsecretario de Cultura del Distrito Metropolitano GUIDO DÍAZ NAVARRETE Director Ejecutivo del Fondo de Salvamento del Patrimonio Cultural de Quito

BLOMBERG QUITEÑO © Archivo Blomberg, 2010. www.archivoblomberg.org Fotografía Photography Rolf Blomberg Producción general General production Marcela Blomberg Editor de imagen Image editor María Inés Armesto Investigación y textos Research and texts Fabián Patinho Diseño Design Azuca, Juan Lorenzo Barragán Traducción Translation Marcela Blomberg Corrección de textos Text correction Claudia Andérica Imprenta Printer Imprenta Mariscal, Quito

ISBN: XXXXXXXXXXXX Agradecimientos - Special Thanks: Guido Díaz, Alexandra Kennedy, Alfonso Ortiz Crespo, Paulina Meza, Marilú Vaca. Pablo Yépez. Entrevistados - Interviews: Carlos de la Torre, Alfonso Espinosa Andrade, Gonzalo Estupiñán Narváez,Víctor Hugo Gallegos, Alfonso Ortiz Crespo,Vicente Moreno.


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Retrato de una ciudad City portrait Marcela Blomberg


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olf Blomberg, el explorador sueco que arribó al Ecuador en 1934 por primera vez a la edad de 22 años, regresa hoy gracias a un importante apoyo del Fonsal y el trabajo del Archivo Blomberg. Este libro ofrece a los ciudadanos de Quito y a sus visitantes una hermosa colección de fotografías de esta ciudad, algunas de mucho valor artístico y muchas, inéditas, de gran valor como documento histórico. Son imágenes que despiertan nuestra memoria colectiva produciéndonos la nostalgia de lo familiar, perdido con el paso del tiempo. Nos muestran el cambio de una ciudad que crece y se moderniza manteniendo su espíritu pero también perdiendo mucho de su candor de pequeña ciudad. En muchos lectores evocará recuerdos de antaño, para más jóvenes, proveerá sorpresas pero esperamos que a todos brinde gusto y satisfacción. Que este libro de imágenes, que datan

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olf Blomberg, the Swedish explorer who arrived to Ecuador for the first time in 1934 at the age of 22, returns today thanks to the very important support of FONSAL and the efforts of Archivo Blomberg.This book offers the citizens of Quito and its visitors a beautiful collection of pictures of this city, some with a high artistic value and some others, never published before, of great importance as historical documents. These are images that awaken our collective memory producing nostalgia for the loss of those things familiar, gone with the passing of time.They show the change of a city that grows and modernizes, keeping its spirit but also loosing much of the innocence of a small city. In some readers it will evoke memories from the past, for youngsters it will provide surprises, but we hope that it offers joy and satisfaction to all. We wish that this book of


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Rolf Blomberg. Antiguo monumento a la Mitad del Mundo. 1966. Rolf Blomberg at the old monument in the Middle of the World.


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desde la primera mitad de la década del siglo XX llegando hasta los años sesenta, sea un aporte para fortalecer la identidad de los quiteños y promover el amor y orgullo por la ciudad. Este explorador ya había permanecido en las Islas Galápagos por espacio de 9 meses, compartiendo playas desiertas con juguetones lobos marinos, actividades cotidianas con un puñado de migrantes escandinavos, la búsqueda de enterrados tesoros de piratas y el misterio de la desaparición de la Baronesa Wagner y su acompañante de la Isla Floreana. Blomberg retorna a Europa por el camino más largo: escoge seguir la ruta de Orellana y cruzar la selva amazónica hasta el Brasil para luego tomar un barco de vuelta a su Suecia natal. Este viaje despierta más inquietudes en el joven viajero, quien retorna al cabo de un par de años atraído por las tradiciones selváticas de los reductores de cabezas. Otros trópicos lo atraen al sudeste asiático, donde es detenido por varios años debido a la invasión japonesa durante la Segunda Guerra Mundial. Son años muy duros, aquellos en los que Blomberg sueña con retornar a aquel hermoso país ubicado en el paralelo cero. Siente gran empatía y curiosidad por ese pequeño pero tan variado país con su infinidad de grupos humanos. Es así que en 1948 retorna y, atraído por una hermosa quiteña, permanece en esta ciudad algunos años. Explora la ciudad y a sus habitantes, mira y visita bulliciosas plazas y apacibles conventos del Centro Histórico, camina por la 24 de Mayo con toda su efervescencia de ventas y personajes ambulantes, visita cementerios y comparte la tradición de las guaguas de pan. Recorre parques y es espectador de los juegos de Pelota Nacional, los barquitos de la Alameda, las corridas de toros (tanto las populares como las de


images dating from the first half of the twentieth century, contributes to strengthen the Quitenian identity and promote love and pride for the city. This explorer had already been in the Galapagos Islands for 9 months, sharing deserted beaches with playful sea lions, daily activities with a handful of Scandinavian immigrants, the search for buried pirate treasures and the mystery of the disappearance of the Wagner Baroness and her partner from the Floreana Island. Blomberg takes the long way back to Europe: he chooses to follow the tracks of Orellana and cross the Amazon jungle to Brazil to, then, take a ship back to his native Sweden. This journey only awakens more restlessness in the young traveller who returns after a few years attracted by the jungle traditions of the head hunters. Other tropics attracted him to Southeast Asia, where he remains trapped for several years due to the Japanese invasion during the Second World War.  These are very hard years for Blomberg, where he dreams of returning to that beautiful country located on parallel 0. He feels great empathy and curiosity for that small but diverse country with its infinity of human groups. So in 1948 he returns and, attracted by a beautiful Quitenian lady, stays in this city for some years. Blomberg explores the city and its inhabitants, sees and visits noisy plazas and quiet convents of the Historical downtown, goes through Avenida Veinticuatro de Mayo (May 24th Avenue) with all of its effervescence and wandering characters. He visits cemeteries and shares the tradition of the guaguas de pan (bread dolls), crosses parks and watches Pelota Nacional games, the Alameda boats, the bull fights (the popular as well as the elegant ones, held in the capital), the parades and park photographers. Blomberg admires the artisans and shares religious

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la elegante ciudad), los desfiles y fotógrafos del parque. Admira a los artesanos y comparte procesiones religiosas, disfruta de balnearios cercanos a Quito y participa del crecimiento de la ciudad hacia el Norte con aires de modernidad, presencia el surgimiento de los nuevos edificios del Seguro Social, el Congreso Nacional y el Hotel Quito. Pasea por los bosques bajando a Guápulo. Y mientras absorbe y se adueña de la ciudad, la retrata con su incansable máquina Hasselblad, pues tiene una gran necesidad de compartir sus vivencias con sus coterráneos. Durante su vida viaja por todos los continentes, sin embargo, el Ecuador se constituye en su segunda patria, en su país favorito, en su lugar de descubrimiento constante, y el sujeto preferido de sus más de veinte libros publicados y treinta y dos documentales filmados. En 1968 se radica definitivamente en Quito, la ciudad de la eterna primavera, del cielo azul más hermoso del mundo.


processions, enjoys thermal waters close to Quito. He participates of the city’s north wise growth process with its modern airs, witnesses the surge of the new Social Security, National Congress and Hotel Quito buildings.  He walks through forests descending to Guápulo. While he absorbs and assimilates the city, he captures it with his tireless Hasselblad camera, for he has a great necessity to share these experiences with his fellow countrymen. Throughout his life he travels to many countries in all the continents, yet Ecuador becomes his second motherland, it is his favourite country, and it is his constant place of discovery, his favourite subject for more than twenty published books and 32 filmed documentaries. In 1968 he settles down definitely in Quito, the city of the eternal spring, under the most beautiful sky in the world. 13


Rolf Blomberg


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ació en Suecia en 1912. Rolf Blomberg fue un naturalista, explorador, escritor, fotógrafo y cineasta. Su producción incluye 20 libros, más de 30.000 fotografías, 36 filmes documentales y varias grabaciones de audio. El trabajo de Blomberg cubre América Latina, África, Turquía e Indonesia, donde permaneció como corresponsal de guerra durante la Segunda Guerra Mundial. Como naturalista descubrió varias especies, entre las cuales está el sapo más grande del mundo: el Bufo blombergi. Pero ese interés de Blomberg por la naturaleza se enfocó cada vez más en los grupos humanos, en especial aquellos cuya cultura era violentada; Blomberg inspiró la creación de grupos tales como Cultural Survival (Inglaterra) e Iwgia (Noruega). Sus artículos periodísticos fueron publicados en importantes revistas de Suecia y del mundo, como Life o National Geographic entre otras. Rolf Blomberg, Emma Robinson y Chiquita. 1950. Rolf Blomberg, Emma Robinson and Chiquita. 1950.


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orn in Sweden in 1912, Rolf Blomberg became a naturalist, explorer, writer, photographer and filmmaker. His literary production includes 20 books, over 30,000 photographs, 36 documentary films and several audio recordings. Blomberg’s work mainly covers Latin America, Africa, Turkey and Indonesia, where he stayed as a neutral correspondent during World War II. As a naturalist he discovered several species, including the biggest toad in the world: Bufo blombergi. But Blomberg’s main interest in nature drifted more and more towards the commitment with exposed and persecuted human groups, inspiring the creation of groups such as Cultural Survival (London) and Iwgia (Norway). His articles and photographs have been published in many important Swedish and international magazines such as Life or National Geographic among others. His books have been translated to sev-

Rolf Blomberg, Araceli Gilbert, Anders y Marcela. 1962. Rolf Blomberg, Araceli Gilbert, Anders and Marcela. 1962.

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Sus libros fueron traducidos a varios idiomas. Fue miembro del Traveler’s Club de Estocolmo, Gotemburgo y Malmo; y Miembro Emeritus del Explorers Club de Nueva York. Desde su arribo en 1934, Ecuador se transformó en su segundo hogar, donde estrechó lazos con la comunidad. Sus esposas fueron las ecuatorianas Emma Robinson Perez y la artista Araceli Gilbert. En 1968 se estableció en Quito, donde murió en 1996. La Fundación Archivo Blomberg es una organización sin fines de lucro, ubicada en Quito, Ecuador. Su objetivo es preservar y promover el legado cultural dejado por Rolf Blomberg y su esposa Araceli Gilbert. Cobija el trabajo fotográfico de Blomberg, sus cartas, crónicas de viaje, revistas, artículos de periódico, libros, caricaturas, registros sonoros, programas de radio y documentales de gran valor histórico y etnográfico. Su colección cubre Latinoamérica, Indonesia, África, Turquía y Egipto entre las décadas de 1930 y 1980. El objetivo del Archivo Blomberg es contribuir a recobrar la importancia de los legados culturales y garantizar el acceso público y equitativo a este material tan valioso.


eral languages. He was member of the Traveler’s Club at Stockholm, Gothenburg and Malmo; and Member Emeritus of New York Explorers Club. Since his arrival in 1934, Ecuador became Blomberg’s second homeland, where he found great community with the people. He married two Ecuadorean women: Emma Robinson Perez and the artist Araceli Gilbert. In 1968 he settled in Quito, where he died in 1996. The Archivo Blomberg Foundation is a nonprofit organization, located in Quito, Ecuador. Its objective is to preserve and promote the cultural legacy left by Rolf Blomberg and his wife Araceli Blomberg. It holds Blomberg’s negatives and vintage photographs, letters, journals, magazines, news paper articles, books, caricatures, audio recordings, radio programs, documentary short films of great ethnographic and historical value. Our collection mainly covers South America, Indonesia, Africa, Turkey and Egypt. The time span is between 1930 and 1980. The aim of Archivo Blomberg is to improve social awareness on cultural heritage issues and generate greater public and equitable access to this extremely valuable heritage.

Página siguiente: Centro Histórico desde el Panecillo. 1948 Next page: Historical downtown seen from the Panecillo.

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Blomberg quiteño Fabián Patinho


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n días preincaicos, la práctica andina denominaba a un lugar geográfico con el nombre de su señor. Quito debió ser el título adjudicado al cacique que, desde el 900 a.C., dominaba los territorios situados al norte del Tumibamba hasta la llegada de los Incas. Así pues, quitu era como se conocía al habitante de aquella importante planicie en la hoya de Guayllabamba. También cuenta la leyenda que los quitus fueron los representantes reales de un antiguo pueblo descendiente de los Caras, que vinieron desde el mar y arribaron a la sierra en tiempos remotos.Y si lo dicen los mitos, debe ser cierto. Pues nadie puede negar que los quiteños actuales son esos quitus. Gente que proviene de muchos climas, latitudes y alturas, que trae su historia, su bandera y su propio legado, con los que consigue establecer una particular extensión de sí mismo sobre esta tierra; su proyección y su transferencia. Así,

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n pre-Incan times, it was the Andean practice to name a geographical site after its Lord. Quito, therefore, must have been given its title for the cacique that dominated the territories located north of Tumibamba, from 900 A.C. until the Incas arrived. Thus, quitu was the way one would name the inhabitant of that important plain in the Guayllabamba basin.The legend also tells us that the quitus were the royal representatives of an old nation descendent of the Caras that came from the sea in remote times and arrived to the highlands. And if the myths say it, it must be true. For nobody can deny that the actual habitants of Quito are those quitus: people that come from many climates, latitudes and altitudes, carrying their history, their flag and their own legacy, with which they are able to establish a particular extension of themselves on this earth, their projection and their transference. And so they build a domain, maybe not

El Pichincha visto desde Puengasí, 1947. Pichincha seen from the Puengasí.


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termina por construir un dominio, tal vez no tan fastuoso y vigoroso como el de aquel señor étnico de hace tres mil años, pero suficiente para hacerse un lugar en esta frágil y fragmentada meseta al pie oriental de un volcán de dos cabezas. El Pichincha es este volcán, conformado por el Rucu-Pichincha (4689 m) y el Guagua-Pichincha (4784 m), y que tiene múltiples estribaciones. Una de ellas, tan visible que adquiere el estatus de volcán parásito, es un pequeño monte en forma de cúpula que se llama Yavirac, inicialmente un importante emplazamiento sagrado inca, renombrado Panecillo, en homenaje a los panes de azúcar que tanto extrañaban de su península los conquistadores. Frente a estas estribaciones se extiende una pequeña cordillera, formada por las lomas de Guajaló: las colinas de Itchimbía, Guangüiltahua y Catequilla, al norte del abra del río Machángara, vendrían a ser la extensión de esta cordillera, hasta que los ríos Monjas y Guayllabamba unen sus fuerzas para dar fin a más caprichos montañosos hacia el oriente.Y al norte las planicies de Nayón, Zámbiza y Carapungo, forman una franja estrecha sobre la que languidecen las últimas luces del Pichincha al caer la tarde. Estos son los diversos escenarios orográficos en donde se advienen unos muy particulares decorados urbanos; un teatro en el que por años milenarios se desarrolló la trama de ese personaje hoy conocido como el quiteño, un individuo que debe sus aires a los vientos trenzados del campo y de la ciudad, sin importar su época. Pues, al contrario de “quitense”, el gentilicio “quiteño” significa, en estricto sentido, la persona que llega a Quito.


as magnificent and vigorous as that of the ethnic lord, three thousand years ago, but enough to acquire a place in this fragile and fragmented plateau at the eastern foot of a two-headed volcano. Pichincha is that volcano, conformed by RucuPichincha (4689m) and Guagua-Pichincha (4784 mts.) and several other foothills. One of them, so visible that it acquires the status of a parasite volcano, is a small dome-shaped hill called Yavirac, once an important Inca sacred emplacement.The Spanish conquistadores renamed it Panecillo in homage to the sweet bread rolls they missed so much from their homeland peninsula. Facing these foot hills, stands a small mountain range formed by the Guajalo hills, while the Itchimbía, Guangüiltahua and Catequilla hills, to the north of the Machangara river mountain pass, would be an extension of these until the point where the Monjas and Guayllabamba rivers join their forces to end all mountains to the east. And to the north the Nayón, Zámbiza and Carapungo plains form a narrow strip on which the last lights of Pichincha languish at nightfall. These are the diverse orographic scenarios where some very particular urban decorations arrive: a theater in which for thousand years the formative plot of this character today known as the Quitenean was developed: an individual that owes his air to the plaited winds of the country and the city, with no regard to the passing of time, for as opposed to Quitense, the gentilic Quitenean means, in a strict sense, the person that arrives to Quito.

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empezamos por ponerle especial atención a la quebrada, pues el Quito viejo es, sobretodo, una ciudad que debió salvar todo tipo de quebradas, alomados y breñas para poder templar el tendido de sus calles y plazas: un tejido ortogonal ibérico que debía emplazarse a horcajadas sobre un eficiente molde incaico. Sin duda alguna, la más importante de todas las quebradas ha sido la quebrada de Jerusalén, originalmente conocida como la quebrada de los Gallinazos, a cuyo costado se adhirió, como un pequeño pez piloto que quiere pasar inadvertido, una de las calles más simbólicas de la ciudad: la calle Morales, más conocida como la Ronda. Los primeros pasos a desnivel de Quito fueron construidos para poder caminar sobre ella. En el sector del Mesón, en 1864, se hizo el primer puente con su túnel, conocidos ahora como el puente y el túnel de la Paz, que se convertirían en el punto de partida de la primera carretera que hubo en el país, la que nos conectaba con el Cuzco. Por un teatro construido en 1939, se empezó a conocer a toda la zona como Cumandá y ahí fue a construirse la Terminal terrestre que llevaría el mismo nombre. Más hacia arriba, hacia el Pichincha, Eloy Alfaro mandó construir el segundo puente, llamado inicialmente Puente Nuevo, que nos ayuda a salvar la calle Venezuela y desde cuyo túnel emergen los sempiternos habitantes de la noche. La Ronda es ese pequeño pliegue urbano que actúa como una encrucijada en la historia de toda ciudad. En este chaquiñán promovido a calle se adecuó el primer camposanto popular de Quito y por ella, a lo largo de varias centurias habrán transitado miles de fantasmas o espectros, vivos o muertos, alucinados o ligeramente lúcidos. Por ella se accedía al laboratorio del hospital San Juan de Dios, en

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nd so we begin by paying special attention to the ravine, for the old Quito is above all a city that had to clear all kinds of ravines, hills and brambles to be able to temper the layout of its streets and squares: an orthogonal Iberian knit that needed to be built astride an efficient Inca cast. Without any doubt the most important ravine of all has been the Jerusalén ravine, originally known as Quebrada de los Gallinazos (the Buzzard ravine). By its side, one of the most symbolic streets of the city adhered itself like a small pilot fish wanting to be unseen: Morales street, better known as La Ronda. The first overpass of Quito was built so people could walk above this street. In the area known as El Mesón, in 1864 the first bridge with its tunnel, today known as La Paz tunnel and bridge, were built. These would become the starting point of the first highway the country had, that connected it to Cuzco.The whole area became known as Cumandá because of a theater built there in 1939 as well as the central bus station, that would bear the same name. Further up, towards the Pichincha, President Eloy Alfaro ordered a second bridge to be built, initially called Puente Nuevo (New Bridge), that helped clear the Venezuela street . From its tunnel emerge the eternal inhabitants of the night. La Ronda is that small urban crease that acts as a crossroad in the history of every city. In this trail, later promoted to street, the first popular Quito graveyard was adapted, through which, for many centuries, thousands of ghosts or spectres, dead or alive, hallucinating or slightly lucid have transited. Through it, one would access the laboratory of San Juan de Dios hospital, in other times known as Hospital de la Misericor-

La Ronda. El arco bajo la calle Venezuela. 1948. La Ronda.The arch under Venezuela Street.


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otros tiempos el hospital de la Misericordia, para definir una parte de la química de los quiteños, y por ella se accedía también a las cantinas, como aquel Murcielagario de los escritores, donde se definía, a su modo, la otra parte de esa química. En sus proximidades se instalaron también algunos oficios tradicionales de la ciudad: hojalateros, sastres y hacedores de lápidas y cruces se dispersaban por el sector, algunos hacia las riveras orientales del Panecillo, como los ebanistas fabricantes de instrumentos musicales que aprovechaban la diversidad maderera de los bosques quiteños. El relleno de la quebrada de los Gallinazos dio paso a una ancha carrera longitudinal hoy conocida como la calle 24 de Mayo. En su tiempo, la primera en ser pavimentada, arborizada y tratada como bulevar. Mientras la Ronda parecía siempre mantenerse a la sombra, en la 24 de Mayo parecía que el sol nunca se ponía. Los féferes y las cacerolas de aluminio, símbolos del abandono del barro y el fogón hacia una cocina más “ejecutiva”; los zapatos de goma galvanizada, las alpargatas de cabuya y las oshotas de llanta de automóvil, que ayudaban a soportar las nuevas sábanas de asfalto, y que representan los íngrimos resultados de una explotación cauchera desbocada; las boticas de vereda, con sus botellitas recicladas de cristal para pócimas y afeites que les sirven a los quiteños para acicalarse, bendecirse, desparasitarse y, quién sabe, si Dios quiere, enamorarse; las barricadas enanas construidas con bloques de panela por las zalameras boniticas, dulces reconstituyentes de raspadura para los cargadores de la madera trabajada por los eternos carpinteros sanroqueños pues, como se ha dicho siempre, “agua de panela con una tortilla basta”; y, gobernando desde la parte alta, como un humilde pero digno pastel de bodas abandonado, la pequeña Capilla del Robo. Todos brillan bajo el sol


dia (Mercy Hospital), to thus define some of the Quiteneans chemistry. And through it one would also access the canteens, like that Murcielagario of the writers, were the rest of that chemistry would define itself. Nearby, workers of some traditional occupations were established: tinsmiths, tailors, headstone and cross carvers, all spread on the area, some towards the Panecillo’s eastern slopes like the manufacturers of artisan musical instruments, that took advantage of the diversity of Quito’s woods. The refilling of the quebrada de los gallinazos gave way to a wide longitudinal lane known today as Avenida 24 de Mayo (24th of May Avenue) which in its time was the first road to be paved, decorated with trees and treated as a boulevard. While La Ronda always seemed to be in the shade, in the 24 de mayo the sun never seemed to set. The aluminum pots and pans, were signs of the hearth and earthenware being left behind in favour of a more sophisticated kitchenware; the rubber sole shoes, the cabuya espadrilles and the oshotas, made out of car tires, that helped endure the new asphalt surfaces and represent the unfortunate results of an uncontrolled rubber exploitation; the sidewalk drugstores, and their recycled crystal bottles, with potions and shaving creams that the Quito inhabitants use to dress up, be blessed, get rid of parasites and, should God allow it, who knows, even fall in love. The tiny barricades built with brown sugar blocks by the flattering boniticas, strength restoring brown sugar sweets for the carriers of San Roque’s eternal carpenters’ woodwork, as the saying goes: “brown sugar tea with a tortilla is enough” and, ruling from the top, like a humble but decent abandoned wedding cake, the small Capilla del Robo.They all shine under the

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que se filtra por entre las cabezas del Pichincha y se desentiende, tolerante, por la 24, la “Tuentifor”.Y parece que para mirar hacia el futuro, al quiteño le bastaba con un atinado picotazo de loro o la calavera de una sibila indulgente que mira para otro lado, que no ve los umbrales ambiguos de los burdeles, o no oye las prédicas del agorero que, al pie del monumento a los Héroes Ignotos del Pichincha y bajo la mirada de un cóndor de bronce, les dice a todos que la cantina es el vestíbulo del infierno. Son las voces de la calle, las mismas que presintieron el robo de aquel cóndor de bronce y la llegada inexorable de la decadencia a la quebrada; aquellas voces que siempre tendrán su impronta y su eco, pues los charlatanes suelen también escribir la historia, incluso antes de que ocurra. Y es que la 24 de Mayo fue la primera Babilonia moderna de Quito. Las beatas y las fishficas, los indios de poncho con chinches y los indios de corbata, también con uno que otro chinche, los panaderos y los galanes enclavelados, las monjas y los vigilantes, recorrían todos los días, entreverados, por la vía que se interponía entre el monte del sol, el Yavirac o Panecillo, y el monte de la luna, el Huanacauri o San Juan. Y un 24 de mayo ocurrió la última batalla de la independencia ecuatoriana, que se zanjó a los pies del Pichincha, y algunos años después, en el lugar donde fueron enterradas las víctimas que cobró, se construyó oficialmente el cementerio de San Diego o Panteón de las Hermandades Funerarias. Si en tiempos coloniales los linajudos e influyentes eran enterrados bajo templos y conventos, el Quito republicano, que se iba poblando de vivos menos pudientes, necesitaba su necrópolis democrática. Así es como fueron a parar allá las viudas y sus difuntos, entre mausoleos calcáreos, robustas palmeras y kioscos de flores y frutas domingueras.


sun that filters through the Pichincha’s peaks and heads on tolerantly ignoring the 24th, the ‘Tuentifor’. And it would seem that to look at the future the Quitenean solely needed the wise peck of a parrot or the skull of an indulgent sibyl. It looks away and does not see the brothels’ ambiguous thresholds, or does not hear the preaching of the fortune teller that, at the foot of the Pichincha Unknown Heroes monument under the look of a bronze condor, tells all that the canteen is the lobby of hell. They are the street voices, the same that had the premonition of the theft of that bronze condor, and the inexorable arrival of decadence to the ravine. Those voices that will always have their own mark and echo for the charlatans also write the history, sometimes even before it occurs. And the thing is, the 24 de Mayo was Quito’s first modern Babylon. Pious women and the fishficas, poncho clad Indians with bedbugs and tie clad Indians, also with a few bedbugs, bakers and enclavelados, nuns and vigilantes, they all walked everyday, mixed together, down the route between the sun hill, the Yavirac or Panecillo, and the moon hill, the Huanacauri or San Juan. The last battle for Ecuador’s Independence took place on a 24th of May on the Pichincha slopes, and some years later, on the same place where the battle’s victims were buried, the San Diego Cemetery also called Panteón de las Hermandades Funerarias was officially built. If in colonial times the nobles and important people where buried under temples and convents, the Republican Quito, daily populated by less wealthy people, needed its democratic necropolis. And that is how the widows and deceased came to stop there, among chalky mausoleums, robust palm trees and Sunday flower and fruit stands.

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La Ronda hacia el occidente, vista desde la calle del Mes贸n. 1948. La Ronda towards the West, seen from the Meson Street.


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Puente de los Gallinazos. La cúpula de Santo Domingo al fondo. 1948. The Buzzard’s Bridge. In the background the Santo Domingo church dome.


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Luthier popular. Calle Quijano. Riveras del Panecillo. 1948. Popular Luthier. Quijano Street. Foothill of the Panecillo.


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La Ronda. 1948.


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Fumigaci贸n de un poncho. Avenida 24 de Mayo. 1948. Poncho fumigation. 24th of May Avenue.


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Cargador frente a la Capilla del Robo. Avenida 24 de Mayo. 1948. Porter in front of the Theft Chapel .24th of May Avenue.


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Comercio de recipientes. Avenida 24 de Mayo. 1948. Recipients commerce. 24th of May Avenue.


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Venta de calzados de caucho y cabuya. Avenida 24 de Mayo. 1948. Rubber and sisal fiber shoe sale . 24th of May Avenue.


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Predicador urbano. Monumento a los HĂŠroes Ignotos. Avenida 24 de Mayo. 1948. Urban preacher. Monument for the Unknown Heroes. 24th of May Avenue.


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Audiencia de la prÊdica. Avenida 24 de Mayo y la Calle del Robo. 1948. Preacher´s audience. 24th of May Avenue and the Theft Street.


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Adivinador de la suerte y su Sibila. Avenida 24 de Mayo. 1948. Fortune teller and his Sibyl. 24th of May Avenue.


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Loritos pitonisos. Avenida 24 de Mayo. 1948 Small fortune teller parrots. 24th of May Avenue.


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Oferta de panelas. Sector de las raspaduras. San Roque. 1948. Brown sugar offer. Sugar Pan sector. San Roque.


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Descarga de naranjas. Calle Imbabura. 1948. Unloading oranges. Imbabura Street.


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Feria en el domingo. Mercadillo San Diego. 1949. Sunday market. San Diego small market.


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Cementerio de San Diego. 1947. San Diego Cemetery.


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uenta una historia que cuando un quiteño encargó hacer su casa en el centro, le pidió al arquitecto que le hiciese un gran patio y, si quedaba espacio, le hiciese las habitaciones. Y así parecería que ocurrió con la plaza de San Francisco. El templo, levantado sobre lo que fue el castillo imperial de Atahualpa y frente a la explanada de un tianguis o mercado medular de la época inca, resistió dos terremotos que mutilaron sus torres, resistió también un monumento a González Suárez. Alguna vez le tocó un inusual parqueadero, un anacrónico cambio de nombre y, por supuesto, un contrato con el diablo. Ahora la plaza parece un enorme patio del centro, con su pequeña pileta que simboliza la eterna necesidad del agua y, sobre su adoquinado de palomas platinadas, se ha mezclado continuamente la esencia de una particular quiteñidad: lo preincaico, lo incaico, lo colonial, lo republicano y hasta un timo-

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story tells that when a Quitenean commissioned the building of his downtown house, he asked the architect to plan a large patio and, if there was any space left, build the rooms. And it would seem that is what happened with the San Francisco square. The temple, built on top of what once had been Atahualpa’s imperial castle, facing the esplanade of an Inca times street market or Tianguis, withstood two earthquakes that mutilated its towers. It resisted a monument to González Suárez as well, an unusual parking lot at some time, an archaic change of name and of course, how could we forget, a contract with the devil. Nowadays, the square looks like a huge courtyard, with a small fountain that symbolizes the eternal need for water. On its cobblestones covered with silvery pigeons, we find a particular kind of the ever blending Quitean essence: the pre-Incan times, the Incan, co-

Plaza de San Francisco con el monumento a González Suárez. 1948 Gonzalez Suarez monument in the San Francisco square.


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rato siglo XX, se cruzan en distintas direcciones de modo que la plaza nunca parece estar vacía. Sin embargo, a escasos metros, adentro del Museo Colonial y del Claustro, esa particular esencia se inmoviliza, parece flotar en recogimiento y establece las reglas de ese Quito puerta adentro, encapsulado, que sólo puedes mirar desde “arriba” o, a lo mucho, desde “el interior”. Al contrario de los poblados costeros, los de la sierra diferencian muy bien los espacios exteriores de los interiores: poco de lo que sucede en la calle es reflejo de lo que sucede adentro de las casas. Ningún quiteño da un paso seguro fuera de su morada si con ello llegase a poner en evidencia los detalles de su vida familiar. Hubo un tiempo en que las iglesias del centro eran templos vivos además de monumentos históricos. La fachada de la Iglesia de la Compañía, con sus valiosos relieves de andesita, era el escaparate ideal de anuncios de novenas y veladas y a sus pies los fieles se aprovisionaban de cirios, estampas, crucifijos y alguna canelita templadora. Muy temprano en la mañana, la fachada es golpeada por la luz del sol. Entonces se blanquean aún más sus gestos de piedra gris, bañados de estuco, igual a cuando los empalidecían en tiempos de la colonia, y terminan por imponerse a esos hilos conductores de los que se vale el progreso.


lonial, republican and even a shy XX century, cross in different directions so the square never seems to be empty. However, only a few meters away, inside the Colonial Museum and cloister, that particular essence stays still, it seems to float in seclusion, and establishes the rules of that indoors encapsulated Quito, that you may only see from “above” or at the most, from the “inside”. Contrary to the coastal villages, the highland villages separate very well their exterior and interior spaces; very little of what happens in the street reflects what happens inside the houses. No Quito inhabitant would ever take a step outside his home if this would evidence his family life details. There was a time when the downtown churches were not only historical monuments, but living temples.The façade of the Iglesia de la Compañía de Jesús, known colloquially as La Compañía, with its valuable andesite reliefs, was an ideal board for the announcement of novenas and religious evenings. At its feet the congregation would acquire candles, religious prints, crucifixes and many a strengthening canelita (hot cinnamon beverage). Very early in the morning the façade is hit by sunlight. The gray, bathed in stucco, stone gestures then whiten more, turn as pale as they were in colonial times and end up imposing themselves to the conducting threads used by modern progress.

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Pileta del Museo de Arte Colonial. 1948. Colonial Art Museum fountain.


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Torres de San Francisco y patio del claustro. 1948. San Francisco Church cloister courtyard and towers.


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Fachada de la Compañía de Jesús. 1948. Facade of the Church of the Society of Jesus.


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Iglesia de la Compañía de Jesús. 1956. Church of the Society of Jesus.


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Betuneros en la Espejo y GarcĂ­a Moreno. 1964. Shoe shiners at Espejo and Garcia Moreno streets.


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Esquina de la Espejo y Venezuela, pared este de la Catedral. 1964. Corner of Espejo and Venezuela streets , east wall of the Cathedral.


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a Plaza Grande o Plaza de la Independencia no fue la primera plaza medular de la ciudad. Ese honor le tocó a la placeta Benalcázar, que fue escenario de una trágica sucesión de violentos desenlaces políticos y sociales y, tal vez por eso, las fuerzas de la ciudad decidieron mudarse un tanto más al sur. Junto a la renovada Catedral Mayor en el siglo XIX se construyó el neoclásico Palacio de Carondelet, que albergaría a la Presidencia, y también el edificio de la Municipalidad, el Arzobispado y el Majestic, en su tiempo el hotel más suntuoso de Quito. El presidente García Moreno convirtió la Plaza Grande en un parque ajardinado y luego para su centro se encargó un monumento a los héroes de la independencia, inaugurado en 1906, y la fuente de piedra que había en su lugar fue trasladada a la cercana población de Sangolquí. Este parque jardín pronto se consolidó como un refugio. Si bien el trá-

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he Plaza Grande or Plaza de la Independencia (Main Square or the Independence Square) was not the first medullar square of the city. The honour falls on the Benalcazar small square, which was the scenery to such a tragic succession of violent political and social outcomes that the city forces decided to move south. In the XIX century, next to the renewed Cathedral the neo-classical Carondelet Palace was built, it would later harbour the Presidency. Also built here were the Town House, the Archbishop’s Palace and the Majestic, in its time Quito’s most luxurious hotel. President Garcia Moreno converted the Plaza Grande into a garden park and, a monument for the Heroes of Independence was commissioned and inaugurated in 1906. The stone fountain was moved from its place to the nearby town of Sangolquí. This garden park was soon consolidated as a shelter. Even

Rieles del tranvía. Calles Venezuela y Chile. Plaza de la Independencia.1948. Street car rails. Venezuela and Chile streets, Independence Square.


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mite vivo de la ciudad lo convirtió en una pasarela de ejecutivos y diligentes secretarias que sustentaban las economías de los lustrabotas y los negocios perimetrales de tentempiés, también se instalaron en sus bancas ristras de residentes y habitúes de lo más variopintas: militares retirados, trovadores evangélicos, jubilados, viudos y uno que otro rezagado del hospital psiquiátrico San Lázaro, no se movían de sus bancas a menos que lo reclame a media tarde un cortado en el Modelo o en el Madrilón o, más hacia la noche, alguna guayusa o un hervido de cualquier cosa en las fondas del sector del Mesón. En tanto ven pasar la vida, imperturbables, sin percatarse que los relojes modernos, las minifaldas aleopardadas y una invasión publicitaria en ciernes les hablan de que los tiempos están cambiando. Sus confidentes terminan por ser los arupos, los cocoteros y las araucarias que les han brindado su sombra sin discriminación mientras esperan a la carroza del final; ese sombrío vehículo que probablemente tomaría alguna de las calles aledañas para llegar: La Venezuela, la Chile, la García Moreno y la Espejo, que fue carrozable hasta los 40s, han aguantado el tránsito de todo tipo de locomociones. Burros y caballos, automóviles y camionetas, tranvías y autobuses, imprimieron el pálpito del centro con sus timbres y campanas de advertencia, abriéndose paso entre quiteños y sonámbulos, que hasta ahora no aprenden a salvar la vereda luego de esquivar a todo tipo de orugas mecánicas que el programa de transporte municipal ha implantado con distintos resultados. Si la Guayaquil es una arteria vital del centro, pues lo atraviesa todo desde el norte hacia el sur, uniendo la punta de la Alameda con las plazas del Teatro y de Santo Domingo, su gemela perpendicular es la Chile, que conecta a los barrios tradicionales


though the lively city business life turned it into a runway for executives and diligent secretaries that support the shoe shiners and perimeter fast food stands, also rows of residents and regulars of various looks installed themselves in its benches. Retired military, evangelic troubadours, pensioners, widowers and even some left individuals from the San Lázaro psychiatric hospital, would not move from the benches unless lured by a mid afternoon caffe latte at the Modelo or the Madrilon cafeterias, or later at night, a ‘guayusa’ or any kind of infusion at a cheap restaurant in the area of El Mesón. Meanwhile, they watch impassive how life passes them by, without noticing that modern clocks, leopard mini skirts and the beginning of an advertising invasion tell them that the times are changing. Their only confidents end up being coconut palms, araucarias and other trees that have offered them shade indiscriminately, as they await the final hearse; that gloomy vehicle that will probably arrive by means of one of the surrounding streets.Venezuela, Chile, García Moreno and Espejo (only for carriages till the 1940s) streets, have endured the transit of all kinds of public transportation methods. Donkeys and horses, automobiles and trucks, trams and buses with their bells and warning tones, marked the downtown heartbeat making way between Quiteneans and sleepwalkers who still today find it hard to save the boardwalk after avoiding all kinds of mechanical caterpillars that the Town transportation program has implemented with various results. The Guayaquil street is a vital downtown artery, for it crosses the whole city from north to south, connecting the tip of la Alameda Park with the Santo Domingo and Teatro Sucre squares. Its perpendicular twin is the Chile Street, that connects the

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de la Tola y del Tejar, de este a oeste, alineando a los templos de San Agustín y La Merced con el monasterio de la Concepción. Si uno observa el caudal de gente que sube desde la plazoleta de la Marín hasta los mercados de la Ipiales, fácilmente puede constatar que la Chile tal vez sea la calle más pedestre que haya habido en Quito. Un hecho reseñable, pues es una pendiente continua, lo que dice mucho de la cómoda adaptación topográfica del quiteño de a pie y nos habla de una de las primeras condiciones que le plantea la ciudad al recién llegado. La Plaza Grande ha exigido también otro tipo de adaptaciones y condiciones frente a la turbulenta vida política del país; la frágil democracia continuamente amenazada pero, ventajosamente, también reivindicada a ritmos que hasta podrían ser cotejables. Y nada tan metafórico como el cambio de guardia del Palacio Presidencial: cada lunes a las once de la mañana, con las difíciles notas del Himno Nacional del Ecuador suspendidas en el aire, los quiteños testifican el ritual que representa a una Nación manteniéndose a flote sobre los vaivenes del Estado. Por su parte, la Espejo pronto se constituyó como el núcleo comercial y financiero del Quito de mitad de siglo. Bajo la vigilancia severa del casco prusiano de la cúpula de la Catedral, las casas coloniales enfiladas hacia el este fueron cediendo su lugar a la construcción de edificios bancarios que matizaron el panorama del centro. Como apoyándose en la punta de la fachada del teatro Bolívar, se erigió en 1938 el primer “rascacielos” de la ciudad, pues los imponentes ocho pisos del edificio del Banco de La Previsora, a 2850 metros sobre el nivel del mar, llegaron a estar mucho más cerca del cielo que la antena del Empire State neoyorquino. Por eso, algunos quiteños, mezclando el despecho y el humor negro


traditional neighbourhoods of La Tola and El Tejar, from east to west, aligning the San Agustín and La Merced Temples with the Monastery of la Concepción. Should one observe the streams of people that walk up from the Marín square towards the Ipiales market, it is easy to ascertain that the Chile Street might be the most pedestrian street Quito’s has ever had. A remarkable fact, since it is a continuous slope, which says a lot about the topographic adaptation of the Quito pedestrian, being this one of the first conditions that the city poses on newcomers. The Main Square has also demanded other type of adaptations and conditions to face the turbulent political life of the country: democracy is frail and continuously threatened but fortunately also restored at rhythms that could be collated. And nothing as metaphorical as the Guard change at the Presidential Palace. Every Monday morning, at eleven o’clock, with the National Anthem’s difficult notes still suspended in the air, the inhabitants of Quito testify to the ritual that represents a Nation keeping afloat over the oscillations of the State. The Espejo street soon became the commercial and financial core of the mid-century Quito. Under severe supervision of the Prussian helmet- like Cathedral dome, the east bound colonial houses gave way to the construction of bank buildings that blended into the downtown view. As if leaning in the tip of the Teatro Bolívar façade, the city’s first skyscraper was erected in 1938. The imposing eight stories of the Previsora bank building, 2.800 meters above sea level, became much closer to the sky than the New York Empire State antenna. That is why some Quitenians, facing life’s turmoil with a mix of despair and black humour, would swear between drinks that jumping from the

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frente a las vicisitudes de la vida juraban, entre copa y copa, que defenestrarse desde lo alto de la Previsora, devendría en una muerte sin atenuantes. Y así, como una muerte súbita, fue llegando la modernidad. La ciudad debía alargarse hacia el norte y hacia el sur, pues hacia occidente y oriente sólo le quedaban la montaña y el barranco. Hacia el sur, hacia los dominios de los Panzaleos, más allá de la Villa Flora y la Magdalena, se fue extendiendo el Quito industrial y hacia el norte, el Quito administrativo y residencial. El cielo del casco colonial fue surcado por cableados eléctricos y los postes de madera fueron relevados por sus primos de hormigón. El mundo de las telecomunicaciones se abrió paso incluso por vías subterráneas y la radio, que aún no se dejaba amilanar por la televisión, depuró su calidad y su alcance. Y por radio los quiteños se enteraron en el 48 de que los extraterrestres habían desembarcado de sus infernales naves al norte, en Cotocollao, y empezaban la invasión de la ciudad. Las iglesias fueron el refugio obligado de las nuevas víctimas que cobraba la adaptación radial de la Guerra de los mundos que hiciera Orson Welles pocos años antes, aunque en realidad las verdaderas víctimas terminaron siendo las instalaciones de Radio Quito y Diario El Comercio, destruidas por la masa indignada que cayó, ingenua, en la irresponsable trampa de una radionovela demasiado realista. Pero lo que sí ocurrió hacia el norte fue la edificación de varios edificios ejemplares que fueron el preámbulo que marcaría la fisonomía arquitectónica del Quito de la segunda mitad del siglo XX. En el año de 1960 Quito sería la sede de un importante encuentro iberoamericano de Cancilleres, cumbre diplomática que nunca se llevó a cabo pues el entonces presidente Velasco Ibarra declaraba la


top of La Previsora would cause a certain death. And so, like a sudden death, modernity arrived. The city needed to elongate to the north and south, because towards the east and the west there was only the mountain or the ravine. To the south, towards the Panzaleos domains, further away from the Villaflora and Magdalena, the industrial Quito extended, and to the north, the administrative and residential city. Electrical cables criss-crossed the sky above Quito’s old colonial town and the wooden poles were replaced by their concrete cousins. The world of telecommunications opened up even by underground tracks, and radio, not yet daunted by television, improved its quality and reach. And through the radio it was that the Quito inhabitants of 1949 found out that alien forces had disembarked from their hellish ships in Cotocollao and that the city invasion had begun. The churches were mandatory shelters for the new victims of Orson Welles’ radial adaptation of The War of the Worlds. Even though in the end the real victim would be the building where Radio Quito and the newspaper El Comercio operated, which was destroyed by the irate mob that fell naïvely in the irresponsible trap of a much too realistic radio theatre. What did happen on the northern sector was the building of several exemplary buildings that became a preamble for the architectural features of the second half of 20th century in Quito. In 1960 Quito was supposed to host an important meeting of Spanish and Latin American Councillors.This event, however, never took place because President Velasco Ibarra declared the nullity of the Rio de Janeiro Protocol, sharpening the edges of the unresolved territorial conflict with Perú. Nevertheless the Social Security,

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nulidad del Protocolo de Río de Janeiro, afilando así las aristas no resueltas del conflicto territorial con el Perú. Sin embargo, los edificios de la Caja del Seguro, del Parlamento Nacional, del Banco Central y del lujoso Hotel Quito, fueron erigidos a propósito de esta coyuntura. El tendido del tranvía, colocado en 1914 y tomado en cuenta hasta 1950, partía desde la estación Mariscal Sucre, en las calles 9 de Octubre y Carrión, hasta la Terminal de tren en Chimbacalle al sur y marcaba las nuevas líneas de expansión de la ciudad. Y en ese perímetro fueron colocados estos importantes edificios de corte vanguardista, que refrendaban el estatus de Quito como una capital latinoamericana participativa y con ánimos de renovación. Será por eso que, se rumora, también fue construida en ese contexto la primera casa de lenocinio quiteña de lujo, llamada el Mirador, en Luluncoto, que ninguneaba a los tradicionales lupanares dispersos a la largo de la quebrada de los Gallinazos.


National Parliament and State Bank buildings, as well as the luxurious Hotel Quito were erected for this event. The layout of the tramcar, placed in 1914 and used till 1950, started at the Mariscal Sucre station, in 9 de Octubre and Carrión streets, and reached the Chimbacalle train terminal to the south, drawing the new expansion lines of the city perimeter. Within this perimeter, important avant-garde style buildings were placed, endorsing Quito’s status of a participative Latin American city with a renovation spirit. Rumour has it that maybe because of this context the first luxury Quitenean brothel house was built. It was called El Mirador and located in Luluncoto depicting the traditional prostitution houses spread alongside the quebrada de los Gallinazos. 69


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Veteranos en la pileta. Plaza Grande. 1949. Veterans by the fountain. Main Square.


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PolicĂ­a de trĂĄnsito. Calles Venezuela y Chile. 1948. Traffic Police .Venezuela and Chile streets.


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Quito comercial y financiero. Calles Espejo y Venezuela. 1954. Commercial and financial Quito. Espejo and Venezuela streets.


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El tendido subterrรกneo de telecomunicaciones. Edificio de Correos. 1954. Laying of underground telecommunications cable. Postal office building.


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Cambio de guardia. Palacio de Carondelet. 1966. Guard change. Carondelet Palace.


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Peatones en la Plaza. Calles Chile y GarcĂ­a Moreno. 1948. Pedestrians in the square. Chile and Garcia Moreno streets.


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Edificio del Congreso Nacional. Calles Vicente Piedrahita y 6 de Diciembre. 1968. National Congress. Vicente Piedrahita Street and 6th of December Avenue.


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Edificio de la Caja del Seguro Social. Avenida 10 de Agosto.1968. Social Security building. 10th of August Avenue.


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ambién los antepasados inmediatos de dos grandes parques tradicionales se encontraban dentro de este perímetro. La Chiquihuada, que significa punta de lanza en quichua, fue en tiempos incaicos la puerta de entrada a la ciudad desde el norte. Los españoles le nombraron Girón, que en castellano daba fe de su forma triangular, y luego Alameda. Así se lo adecuó, siguiendo los cánones ibéricos, como un paseo urbano para recreo de los vecinos; sin embargo, los intentos de sembrar álamos en sus terrenos fracasaron y se lo pobló con sauces, toctes, nogales y hasta eucaliptos. En su centro se instalaron un Observatorio Astronómico, un Jardín Botánico, un pequeño zoológico y una escuela de Bellas Artes, junto a una laguna natural que pronto fue adecuada como un lugar de paseo en botes que convirtió a este parque en el más romántico de la ciudad. Para divertimiento de los niños se

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he immediate ancestors of two main traditional parks were also inside this perimeter. The Chiquihuada (Quechua for spear-point), had been the northern entry to the city during Incan times. The Spaniards named it Girón, which in Spanish language means ‘triangular shape’, and afterwards renamed it Alameda. It was adapted following the Iberian principles, as an urban walk for the neighbours’ enjoyment. The attempts of planting poplars in its grounds failed. Willows, Andean walnuts, regular walnuts and even eucalyptus were planted instead. In its centre an Astronomical Observatory, a Botanical Garden, a small zoo and the Fine Arts school were built next to a natural lagoon that was adapted for boat rides, making this the most romantic park of the city. For the children’s entertainment El Churo was built: a spiral pyramid in the northeast corner of the

Paseo en bote. Parque La Alameda. 1947. Boat ride. La Alameda Park.


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construyó el Churo, una pirámide espiral, en la esquina noroccidental del parque y los jardines fueron encargados a Henry Fusseau, un experto horticultor francés que le dio, junto con su hijo, la mayor época de esplendor al paseo de la Alameda y lo convirtió en un trozo de Versalles en el centro de Quito. Los domingos, después de misa, las familias quiteñas acudían a recorrer sus coloridos senderos y se llevaban de recuerdo una foto hecha en el instante por los fotógrafos acantonados en el parque. Con viejas y pesadas cámaras de fuelle, acondicionadas como apretados laboratorios fotográficos ambulantes, los fotógrafos de oficio recogieron un importante inventario gráfico de los quiteños a lo largo de buena parte del siglo XX. Se acostumbraba también exhibir muchas fotografías en improvisados paneles enmarcados, que se convirtieron en galerías portátiles donde los vecinos acudían a reconocer a sus parientes y amigos. El otro parque tradicional quiteño fue el ejido de Iñaquito. Para los españoles un ejido debía ser una parcela grande de tierra de carácter comunal, destinada al pastoreo de los animales y al aprovisionamiento de madera para el uso doméstico. En 1922 se le denominó oficialmente parque 24 de Mayo, pero tal nombre, felizmente, no prosperó pues los paisanos ya lo conocían familiarmente como El Ejido. Adosada a su costado occidental se extendió la avenida 10 de Agosto, conmemorativa del primer grito de independencia americano, y llamada a convertirse en la arteria principal del norte capitalino, que arrancaba en la boca del centro histórico y terminaba por convertirse en una panamericana de conexión interprovincial. A su lado oriental se extendió la avenida 6 de Diciembre, a su vez conmemorativa de la fundación española de la capital,


park.The gardens were commissioned to the French horticulturist expert Henry Fusseau, and with his son’s help they gave high splendour to the Alameda walk transforming it into a piece of Versailles in the middle of Quito. On Sundays, after Mass, the Quito families came to walk its colourful trails and retrieve an instant photo souvenir taken by the park photographers. With some old and heavy cameras with bellows, equipped as compact mobile photographic laboratories, the trade photographers collected an important graphic inventory of the Quiteneans along a good part of the twentieth century. It was also customary to exhibit many images in improvised framed panels that became portable galleries where the neighbours came to recognize relatives and friends. The other traditional Quitenean park was the Iñaquito Ejido park. For the Spaniards, ejido would be a large parcel of land of communal character, destined for animal pasture and the provision of wood for domestic use. In 1922 it was officially named Parque 24 de Mayo but luckily this name did not prosper as the neighbours already had the familiar name ‘El Ejido’ for it. Adjacent to its western flank was the 10 de Agosto Avenue, named in remembrance of the first American independence effort, and called to become the main artery of the north of the capital city. It begins at the entrance of historical downtown and ends up becoming a Pan-American highway with connection to several Provinces. On the park’s east side the 6 de Diciembre Avenue extended itself as remembrance of the foundation of the city by the Spaniards, and it would become the second main artery of Quito’s north. On this Avenue, right in front of El Ejido Park, the first building of Ecuador’s House of Culture, founded by

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y que pasaría a ser la segunda arteria principal del norte quiteño. Sobre esta avenida, justamente frente al parque El Ejido, se inauguró en 1944 el primer edificio de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, fundada por Benjamín Carrión. Frente a ella se erigían tribunas para observar los grandes desfiles cívicos y populares que aprovechaban la amplitud de la 6 de Diciembre para acoger a carros alegóricos y pobladas formaciones de bandas colegiales y comparsas festivas, como el Corso de Inocentes el 6 de enero, los desfiles de Carnaval antes de la Cuaresma y las que, por iniciativa del diario Últimas Noticias hacia el año 1959 y refrendadas por el Municipio en 1964, terminarían siendo las fiestas oficiales de la ciudad, justamente en las vísperas del 6 de Diciembre. Las casas residenciales que se fueron multiplicando alrededor de estos parques y se repetían hacia el norte, tenían una arquitectura combinada de múltiples estilos: andaluz, morisco, inglés, americano y algo de criollo en su mayoría. Eran residencias más horizontales y más amplias, con enrejados y amurallados ligeros y jardines como fachadas, a diferencia de las del centro, que mantenían sus jardines y patios en el interior. La generosa fertilidad del suelo quiteño ha permitido siempre desarrollar una flora exultante, que no sólo sobresale por su versatilidad ornamental, sino porque son plantas utilizables de múltiples maneras: como alimentos, como cosméticos y por sus propiedades curativas e, incluso, recreativas. Las buganvillas, los guantos, las magnolias, las supirosas, los floripondios, las rudas, los arrayanes, los jacarandas, los chiricaspis o los tilos, poblaron los patios y jardines exteriores, a veces alrededor de alguna fuente de piedra, y el conjunto abrió también la posibilidad de que los animales domésticos dejaran de ser considerados como tales y pasaran a ser mascotas,


Benjamin Carrión, was inaugurated in 1944. Tribunes were erected in front of it to attend the large civic and popular parades that would take advantage of the ampleness of the 6th of December Avenue to host parade floats, school band formations and festive groups as the Corso de Inocentes on January 6th, Carnival parades before Easter. By initiative of the newspaper Últimas Noticias towards year 1959, ratified by the Town Council in 1964, ended up being the city’s official festivities, precisely on the eve of December 6th. The residential villas multiplied around these parks and replicated themselves to the north with a combined architecture of multiple styles: Andalusia, Moorish, English, American and mostly with native influence. They were ample and horizontal residencies, with small fenced walls and front gardens, different from the downtown houses that kept their gardens and courtyards on the inside. The generous fertility of the Quitean soil has always made possible the growth of a rejoicing flora that not only stands out by its ornamental versatility, but also by its multiple uses: be it as food, cosmetics, or for healing and even recreational properties. The bougainvillea, angel trumpets, magnolias, lantana, common rue, myrtle, jacarandás, ladies of the night or the tilia, settled on patios and exterior gardens, sometimes around a stone fountain. It allowed the possibility to have a pet for company, usually a dog or cat. The dogs were even taken for a walk with a leash, not being allowed to wander around the garbage dumps scattered in the streets or markets any more. At some point, the imaginative families also recruited exotic animals from the rain forest and other diverse ecological floors in the Ecuadorian territory such as parrots, macaws, turtles, monkeys, ocelots,

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generalmente perros y gatos de compañía; incluso a los primeros se les sacaba a pasar con correa, y ya no se les dejaba vagar por entre los basureros dispersos en la calle o por los mercados. Pero también, en su tiempo, las familias noveleras reclutaron animales exóticos provenientes de los bosques húmedos y otros pisos ecológicos tan diversos en el territorio ecuatoriano, como loros, guacamayos, tortugas, monos, tigrillos o armadillos y demás roedores. Afortunadamente esta práctica es ahora penada por la ley y estos animales, muchos de ellos en peligro de extinción, ya no son obligados a ser mascotas en los hogares quiteños. Tres barrios, a partir de los años cincuenta, representaron de mejor manera estos recogidos urbanos de casas residenciales abiertas que encajaban en el concepto moderno de “ciudad jardín”: la Floresta, el Girón y la Mariscal. Los tres fueron barrios colindantes, separados sólo por las avenidas 6 de Diciembre y 12 de Octubre, y formaron juntos una franja arquitectónica homogénea que de alguna manera ponía la pausa y la mesura al desborde estilístico que sufre toda ciudad llegado el momento de su expansión. De estos barrios el que cobró más rutilancia fue la Mariscal, llamado así porque la estación del tranvía Mariscal Sucre fue su semilla. La “Zona” como se le conoce familiarmente ahora, no tardó mucho en convertirse en un sector turístico: se pobló de hoteles y posadas, con cafetines, restaurantes y galerías, y sus transeúntes comenzaron a representar una amplia gama de procedencias culturales y geográficas con la calle Amazonas como su principal bulevar. Hacia finales de los años 70s ya era conocida como la “zona rosa” y durante los noventas se convirtió, invariablemente, en una “zona roja”, siendo el barrio norteño que tomó la posta del central sector de la 24 de Mayo.


armadillos and other rodents. Fortunately this practice is now illegal and these animals, many of which are endangered species, are no longer forced to become pets of the Quito homes anymore. Starting at the fifties, three neighborhoods represented in the best way this urban collection of open residential houses fitting the concept of ‘garden city’: La Floresta, El Girón, and La Mariscal. These are adjoining sectors separated only by the 6 de Diciembre and 12 de Octubre Avenues, together they formed an homogenous architectural fringe that in a certain way gave pause and moderation to the stylistic overflow suffered by every expanding city. Of these neighbourhoods, La Mariscal, so called because the Mariscal Sucre tram station was its origin, acquired the highest notoriety. ‘La Zona’ (the zone), as it is familiarly known now, did not take long to become a tourist area. It was soon filled with hotels and inns, cafeterias, restaurants and galleries, and the passer-by’s began to represent an ample range of cultural and geographical origins, that had Amazonas Avenue as their main boulevard. By the end of the 70s it was known as a bohemian district and, during the nineties it invariably became a red-light district, being the northern sector that substituted the 24 de Mayo. The first automobile arrived to Quito in 1904, brought from the United States by a wealthy dentist. Before that the streets had only seen carriages and stagecoaches, many donkeys and riders with their horses. The first important road started in Santo Domingo, passed over la Ronda and headed south, above an Incan trace called the Calle del Cuzco. In its place now is Pedro Vicente Maldonado street, one of the most important streets in the southern part of town, as it ties populous sectors such as la Villaflora,

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En 1904 llegó el primer automóvil a Quito, traído desde los Estados Unidos por un acomodado dentista. Antes se había visto por las calles sólo coches de tiro o diligencias y muchos burros y caballos con sus jinetes. La primera carretera importante nacía en la plaza de Santo Domingo, pasaba sobre la Ronda y se dirigía hacia el sur por encima de un trazado inca llamado calle del Cuzco. Ahora en su lugar está la calle Pedro Vicente Maldonado, una de las más importantes que existen en la parte sur de la ciudad, que enlaza populosos sectores como la Villaflora, el Recreo y San Bartolo. Uno de los barrios tradicionales que se beneficiaron de esta carretera fue el de la Recoleta, llamado así por la recoleta dominicana de Nuestra Señora de la Peña de Francia. Este edificio religioso luego fue ocupado por las hermanas del Buen Pastor, que fundaron una casa de retiro, a donde iban a para las jovencitas “bien” de Quito que necesitaban una temporada de recogimiento. A un costado se edificó un gran pabellón de exposición para conmemorar el centenario de la Independencia y al frente se adecuó un parque oportunamente denominado Centenario. Hacia 1937 El Ministerio de Defensa mudó sus instalaciones al antiguo pabellón de exposición, y desde entonces el barrio cuenta entre sus vecinos con muchos negocios de orientación castrense. Sin embargo, como las familias de mejores recursos económicos y los edificios administrativos de la ciudad se fueron instalando hacia el norte, el trazado de avenidas y calles pavimentadas tuvo mejor atención en esta zona. Se comenzó a importar automóviles en mayor número y siempre que llegaba un novedoso modelo, no tardaba en convertirse en un nuevo personaje de las calles quiteñas. Y si de personajes con ruedas hablamos, hubo uno que despierta las mayores simpatías: el coche


El Recreo and San Bartolo. One of the traditional neighbourhoods that benefited from this road was known as La Recoleta, after the Dominican retirement Nuestra Señora de la Peña de Francia. Later on, this religious building was occupied by the Good Shepherd nuns, who founded a home, of retirement where young girls from Quito’s ‘good families’ who needed a period for meditation would go. On its side, a great exhibition pavilion was built to commemorate de first century of independence and, in front of it a park was timely adapted and named Centenario (centennial). In 1937 the Ministry of Defense was moved to the old exhibition pavilion, and since then the neighbourhood has many military oriented businesses in its vicinity. Since wealthy families and administrative buildings of the city where established in the north, the layout of paved avenues and streets got more attention in this area. More automobiles began to be imported and every time an innovating model arrived it would shortly become a new ‘character’ in the streets of Quito. And speaking of wheeled characters, there is one that awakens the highest sympathies: the wooden car. It is not exaggerated to say that there was a time when there was one of these speedy handcrafted cars for every five Quitenean boys. This vehicle that only needed the bravery of its pilot to start, happily took advantage of the irregular topography of the Quito landscape. Children and youngsters have always taken advantage from the hills and ravines of the city. There is a saying: ‘Panecillo is for the young’, and that is where the young would go to fly their kites under the Quito sky, always benefiting from the fine breeze caught

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de madera. No es exagerado decir que hubo una época en que había uno de estos bólidos artesanales por cada cinco niños quiteños. Este vehículo, que para ponerse en marcha sólo requería del aliento de su piloto, aprovechaba dichosamente la topografía irregular del suelo quiteño. Porque los niños y adolescentes han sido los que más les han sacado provecho a las colinas y las quebradas de la ciudad. “El Panecillo es para los chiquillos” se decía, y allá se dirigían los mozalbetes a desplegar sus cometas bajo el cielo capitalino, que siempre estuvo beneficiado por las brisas benévolas, cautivas entre tanto cerro. O no había mejor excursión que descender al fondo de una quebradilla y aprovechar cualquier tipo de torrente para refrescarse luego de escenificar una batalla improvisada con cero bajas y mucha adrenalina. El monte de San Juan, el barrio de El Dorado, que custodia al Itchimbía, el sector que emparentaba al barrio de la Gasca, al pie del Pichincha, y de Las Casas, que fue la primera calle en trepar lo más que pudo la falda del volcán, y la zona de la avenida Colón eran los lugares favoritos para organizar competencias de coches de madera. Las fiestas de Quito las volvieron una tradición, replicada en todo lugar que tuviera una pendiente, y convocaba a los mejores pilotos quiteños menores de 15 años. Sin duda debe ser uno de los primeros deportes urbanos de riesgo que hubo en Quito, porque además los chicos nada sabían de rodilleras, coderas o esos molestos cascos que impedían la visibilidad y la capacidad de maniobra.


between so many hills.There was no better excursion for them than to descend to the bottom of a small ravine and use any torrent to refresh after an improvised battle with no casualties but lots of adrenaline. The hill of San Juan, the El Dorado neighbourhood, which guards the Itchimbia, the area that related La Gasca vicinity at the foot of Pichincha, and Las Casas, the first street to climb the high slopes of the volcano, and the area of Avenida Col贸n, were the favourite places to organize the wooden car tournaments. The Quito festivities made them a tradition that would repeat itself and summon the best pilots under 15 anywhere there was a slope. Doubtless, it must be one of the first extreme sports the city had, because youngsters knew nothing of knee and elbow protectors or those uncomfortable helmets that diminish the visibility and capacity to manoeuvre. 89


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Churo de la Alameda. 1958. Churo in the Alameda Park.


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Corso de Inocentes. Avenida 6 de Diciembre, frente a la Casa de la Cultura. 1958. Innocent’s parade. 6th of December Avenue, in front of the House of Culture.


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Sr. Carrillo, fot贸grafo. La Alameda. 1948. Mr. Carrillo, photographer. La Alameda Park.


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Pequeña galería. La Alameda. 1948. Small gallery. La Alameda Park.


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Ellen Campaña en su jardín. 1958. Ellen Campaña in her garden.


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Lilo Linke y Bufo blombergi. Casa Robinson en la Gran Colombia y Tarqui. 1952. Lilo Linke and Bufo blombergi. Robinson house at the Gran Colombia Avenue and Tarqui street.


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Autom贸vil de tres ruedas. La Mariscal. 1962. Three wheeled car. La Mariscal.


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Pilotos de coches de madera. Calle Cordero. 1968. Wooden car racers. Cordero Street.


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Competencia de coches de madera. Calle Cordero y Avenida 6 de Diciembre. 1968. Wooden car competition. Cordero Street and 6th of December Avenue.


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Meta. Calle Cordero y Avenida 6 de Diciembre. 1968. Goal. Cordero Street and 6th of December Avenue.


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l siglo veinte también representó el nacimiento del concepto occidental de ocio. La reducción de las jornadas laborales y el aumento de la capacidad adquisitiva permitieron que los ciudadanos empiecen a considerar la naturaleza vital del tiempo libre. La práctica de los deportes se extendió a toda escala, especialmente a raíz del establecimiento definitivo, desde 1896 y repitiéndose cada cuatro años, de los Juegos Olímpicos, herederos de las jornadas deportivas griegas. En Latinoamérica, el fútbol fue el deporte competitivo que más se introdujo entre las clases populares. El mundial, a partir del primero, de 1930 en Uruguay, luego interrumpido por la Segunda Guerra Mundial, y reestablecido en Brasil en 1950, despertó el interés de todo joven latinoamericano por convertirse en una estrella deportiva. En los colegios masculinos ha sido donde más se ha practicado desde siempre, aunque cual-

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he 20th Century also represented the birth of the western leisure concept. The reduction of the working hours as well as an increased acquisition capacity allowed the citizens to consider the vital nature of free time. Sports practice extended at all scales especially after the definite establishment of the Olympic Games, heirs to the Greek athletic journeys every four years since 1896. In Latin America the most competitive sport in the popular classes was soccer. Following the First World Cup in Uruguay 1930, interrupted by Second World War, and re-established in Brazil in 1950, every young Latin American developed interest in becoming a sporting star. It has always been practiced more in boys schools, even though any empty lot is suitable to gather the neighbourhood boys and kick a ball or any spherical substitute. During the first half of the century, the art déco stadium of El Ejido, affectionately known as El Ar-

Colegio Juan Montalvo, El Tejar. 1958. Juan Montalvo School.


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quier escampado o terreno baldío es suficiente para que se reúnan los muchachos del barrio a patear un balón o cualquier otro sucedáneo esférico. Durante la primera mitad de siglo, el estadio art déco de El Ejido, cariñosamente conocido como El Arbolito, levantado junto al parque homónimo en 1932, fue el lugar de encuentro de los partidos oficiales del campeonato nacional de fútbol, convirtiéndose en la cancha de localía de equipos tradicionales como El Deportivo Quito, la Liga de Quito, el Nacional o el América, antes de ser sustituido en 1951 por el Estadio Olímpico Atahualpa. En 1966 fue derrocado y en su lugar terminó adecuándose un pequeño parque que con el tiempo adquirió relevancia política por ser el lugar de encuentro de movilizaciones sociales, al quedar a escasos 120 metros del edificio del Congreso Nacional. Dos son los deportes ecuatorianos por excelencia. El ecuavoley, variante del voleibol internacional, se juega con tres jugadores de cada lado y con una pelota de fútbol. Es un deporte más bien joven, que tuvo mayor difusión a raíz de las fiestas de Quito, pero que hoy en día es practicado de forma masiva en todo el país, gracias a la existencia de ligas barriales en cada ciudad. El otro deporte local es el juego de pelota nacional, originalmente conocido como juego de pelota de tabla o de guante, y es una adaptación criolla del lounge paume francés. Es, como acertadamente Blomberg lo ha calificado, un tenis de gigantes. Se lo practica con dos equipos de cinco “pelotari” o jugadores cada uno. Estos tienen la raqueta literalmente adosada a la mano a modo de guante, cosa compleja pues, se trata de una tabla redonda de casi cuarenta centímetros de diámetro que pesa 7 kilos y con la que deben golpear una esfera de caucho macizo de unos mil doscientos


bolito, and built in 1932 next to the park with the same name, became the meeting place for official matches of the National Soccer Championship. The place became the local court for traditional teams as Deportivo Quito, Liga de Quito, Nacional or América, before it was substituted by the Atahualpa Olympic Stadium in 1951. It was demolished in 1966 and a small park now stands in its place. With the passing of time this park acquired political relevance for being the classical rallying point of social protesters, since it is located only 120 meters from the National Parliament building. Ecuador can claim two main sports as its own: the first one is a local variation of international volleyball called ecuavoley. It is played with three players on each side and with a soccer ball. It is a rather young sport that got more diffusion with the Quito festivities, but is practiced in a massive way in the whole country today, spread by the neighborhood leagues. The other local sport is the Pelota Nacional (national ball) game, originally known as juego de pelota or guante, and it is a local adaptation of the French lounge paume. It is, as Blomberg rightly labelled it, a tennis game for giants. It is played with two teams of five ‘pelotari’ or ball players.They have the racket literally attached to the hand as a glove, a complex procedure as it is a round board of almost 40 centimetres in diameter, that weighs 7 kilos with which they must strike a massive rubber ball of approximately 1200 grams of weight to obtain the most number of ‘chazas’ or points to allow them to win the game. This sport has always been practiced in popular neighbourhoods as Chimbacalle and for a while the busiest court was next to el Ejido Park, exactly where ‘the House of Mirrors’, as the new building of the House of Culture is called is located

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gramos de peso, para conseguir el mayor número de “chazas”, que les hagan ganar el juego. Este deporte se ha practicado siempre en barrios populares como Chimbacalle, y durante un tiempo la cancha más concurrida estaba junto al parque El Ejido, justamente donde ahora se encuentra la Casa de los Espejos, como se conoce al nuevo edificio de la Casa de la Cultura. Actualmente, existe también una cancha en el moderno parque de La Carolina y la Pelota Nacional es un deporte que sigue siendo practicado por los quiteños más vernáculos. Al otro lado del abanico social se encuentra el golf, como en la mayor parte del mundo. El primer Quito Tenis y Golf Club se hallaba en la Mariscal, donde ahora está la calle 18 de septiembre, pero la cancha de golf que tuvo mayor preeminencia a mediados de siglo estuvo en la Vicentina, donde ahora se encuentran el Palacio de los Deportes, la pista atlética de Los Chasquis y el coliseo Rumiñahui. El vecindario la conocía familiarmente como “el polo”, pues también en sus terrenos se efectuaban partidos de polo y otras disciplinas a lomo de equino. Evidentemente, eran deportes practicados esencialmente por las clases acomodadas y los extranjeros, generalmente angloamericanos, con políticas de admisión restringidas, lo que no impedía que los jóvenes de los colegios vecinos usaran esos terrenos para resolver, a puñetazo limpio, las disputas cotidianas entre viejos camaradas.


today. Currently, there is also a court in modern La Carolina Park and this is a sport still practiced by the most vernacular Quiteneans. As in most places of the world, on the other side of the social scale is golf. The first Quito Tennis and Golf Club was located in La Mariscal where 18 de Septiembre street is now. The most important golf court in the mid-century was in la Vicentina, where we now find the Sports Palace, the Chasquis athletic track and the RumiĂąahui Coliseum. The neighbourhood referred to it as “el poloâ€?, as polo tournaments and other equine related disciplines took place on its grounds. Evidently, these sports were essentially practiced by the rich classes and foreigners, usually Anglo Americans, with strong restrictive admission policies.This did not prevent the youngsters of nearby schools from using the grounds to settle daily disputes with fist fights among classmates.

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“Pelotari” en un juego de Pelota Nacional. El Ejido, Patria y 12 de Octubre. 1949. “Pelotari” in a National Ball game. El Ejido Park, Patria and 12th of October Avenues.


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Los espectadores. Calle Tarqui, frente al estadio El Arbolito. 1949. The spectators. Tarqui street, in front of El Arbolito stadium.


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La Recoleta desde el Panecillo. 1958. La Recoleta seen from the Panecillo.


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Campo de golf. La Vicentina. 1949. Golf court. La Vicentina.


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as corridas de toros, por su parte, tienen una historia de dos siglos desde que en la Plaza del Teatro se fundó la Plaza y Casa del Matadero en 1790. En el siglo XIX tuvieron mejor acogida en Guayaquil, pues los mejores matadores arribaban al país por barco desde Lima, pero para el nuevo siglo las artes taurinas recobraron un inusitado interés en la capital. Dos plazas de toros tenía Quito a mediados de los cincuenta: la plaza Arenas, al pie del barrio de San Juan, con capacidad para cinco mil espectadores, y la plaza Belmonte, atrás del barrio de San Blas, con capacidad para tres mil espectadores. En sus arenas se realizaron muchas de las entretenidas corridas bufas de muy popular convocatoria, pero también, para los entendidos, se inscribieron carteles con varios de los mejores matadores, novilleros y rejoneadores del mundo. Una de las visitas más rutilantes fue la de “La Sorianita” como llamaban a la rejoneadora chilena Conchita Cintrón, que fue recibida y homenajeada como toda una celebridad. Ambas plazas servían también para todo tipo de espectáculos, musicales y deportivos: torneos de box y partidos de básquet, así como fiestas populares y cualquier evento que requiera de un aforo numeroso terminaban realizándose en estas arenas. En 1959 se inauguró la Plaza Monumental de Quito en el sector norteño de la Jipijapa, y con la que empezó la Feria de Toros Jesús del Gran Poder, con Luis Miguel Dominguín entre sus primeros invitados. Por su parte, las plazas tradicionales fueron derrocadas: la Arenas, penosamente, se perdió para siempre y la Belmonte fue reinaugurada recién a finales de los noventas, aunque ajena ya a la tradición taurina y más en compromiso con la juventud rockera quiteña.

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he bull fights have a two hundred years old history, ever since an arena was set up with the ‘Casa del Matadero’ or slaughtering house in 1790, at Plaza del Teatro. In the nineteenth century the bull fights had better acceptance in Guayaquil, as the best matadors would arrive to the country by boat from Lima. For the new century the bull fight art recovered an unusual interest in the capital city. In the mid fifties Quito had two bull fighting arenas. Plaza Arenas, at the foot of San Juan neighbourhood, with a capacity for five thousand spectators, and Plaza Belmonte, behind the neighbourhood of San Blas and with a capacity for three thousand spectators. Many entertaining buffoon bull fights took place in these arenas with large popular calls. But also for the connoisseurs, posters announced some of the best matadors, bullfighters, and apprentices of the world. One of the most dazzling visits was ‘La Sorianita’ as they called the female mounted bullfighter from Chile, Conchita Cintrón, who was welcomed and honoured as an absolute celebrity. Both arenas were used for all kinds of shows, sports and musical, boxing tournaments and basketball games as well as popular festivities and any event that would require a large capacity. In 1959 the Plaza Monumental was inaugurated, in the Jipijapa northern sector and with it started an annual bullfight fair named ‘Jesús del Gran Poder’ with Luis Miguel Dominguín as one of the first guests.The traditional arenas were brought down; Plaza Arenas sadly disappeared for ever and Plaza Belmonte was recently reopened at the end of the 90’s, more as a commitment to the Quitenian rocker youth. On the other hand the village bullfights are still alive in neighbouring towns as Sangolqui, Pifo and

Rodeo popular. Norte de Quito 1958. Popular rodeo. Northern Quito.


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Por otra parte, las corridas de toros de pueblo aún se mantienen en los poblados aledaños a la ciudad como Sangolquí, Pifo o Machachi. Generalmente se efectúan al calor de sus festividades de cantonización y tienen el propósito de enfrentar a la bravura de los huagras de las ganaderías locales con la valentía o, más bien, el entusiasmo desmedido de los mozos de la zona. Como si fuese un requisito, estas arriesgadas corridas realizadas por aficionados, aumentan su nivel de riesgo cuando el alcohol es el traje de luces virtual que lanza a la arena a decenas de jóvenes a un enfrentamiento muy desigual, armados de una muleta improvisada con cualquier prenda para esquivar la tushpa y la cornada. Aunque el pueblo vibra de emoción durante los días de feria, los hospitales cercanos terminan tan abarrotados como los graderíos o chinganas de las plazas. Probablemente influenciados por los rodeos montubios, también se realizaron rodeos en Quito, aunque con una marcada tendencia norteamericana. Acaso por eso nunca tuvieron mucha acogida, no se plantearon espacios adecuados para su práctica y siempre se improvisaron en estadios de fútbol o canchas similares. Sólo el Paseo del Chagra en Machachi, se mantiene como una fiesta de vaqueros auténticos y autóctonos.


Machachi. They generally take place with the heat of the canonization festivities and the objective of these events is confronting the bravery of local cattle raising huagras with the enthusiasm and excessive boldness of the local young men. As if it were a requisite, these hazardous bullfights performed by fans increase their risk level when alcohol acts as a bullfighter’s suit that sends dozens of youngsters to the arena for a very uneven confrontation, armed with an improvised cloth cape to try and avoid a tushpa or a blow. Even though the public vibrates with excitement during these fair days, the nearby hospitals end up as crowded as the arena stands or chinganas. Probably influenced by those of the coastal regions, rodeos also took place in Quito, but with a marked North American influence. Maybe this is why they did not have much acceptance, adequate space for their practice was not set up, and arenas were always improvised on soccer stadiums or similar courts. Only Paseo del Chagra in Machachi, has prevailed as an authentic local cowboy festivity.

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Conchita Cintr贸n, rejoneadora. Plaza Arenas. 1948. Conchita Cintron, female mounted bullfighter. Plaza Arenas.


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Corrida bufa. Plaza Belmonte. 1948. Buffoon bull fight. Belmonte Arena.


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os valles que rodean a Quito poseen una extensa lista de virtudes, sobre todo para el esparcimiento. Los valles de Tumbaco y los Chillos, divididos por el cerro Ilaló, permiten prácticas a campo abierto como el montañismo, las caminatas y las excursiones. La naturaleza se diversifica notablemente más que en la ciudad y el clima benigno probablemente sea el mayor atractivo de esta zona. Las fuentes naturales de agua se multiplican por una hidrografía ventajosa y sus propiedades termales han dado lugar a sitios de divertimiento familiar muy populares. Los complejos de piscinas de Cunuyacu y el Tingo han atraído a centenares de visitantes de los poblados vecinos, incluido Quito, que van a disfrutar de un verano continuo lejos de las presiones de la ciudad. Estos lugares se convirtieron en un

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he surrounding valleys of Quito possess a large list of virtues, especially for recreational purposes. The valleys of Tumbaco and Los Chillos, separated by the Ilaló hill, allow open air practices such as mountain climbing, walks and excursions. Nature is more diverse than in the city and their benign climate is probably their mayor attraction.The natural water sources multiply by an advantageous hydrography and, because of their thermal properties, very popular family amusement centres have developed in the zone. The swimming pools of Cunuyacu and El Tingo have attracted hundreds of visitors of the neighbouring towns, Quito included, that go there to enjoy a continuous summer far from the stress of the city. These places outside of Quito became a piece of the mythical Greek state of Arcadia. Departing from the Monjas hill youngsters of the sixties, avid of exercise and adventure, opened a di-

Piscina de El Tingo. 1953. Swimming pool in El Tingo.


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pedazo de la mítica comarca griega de Arcadia en las afueras de Quito. Las jorgas de jóvenes quiteños de los sesentas, ávidos de ejercicio y aventuras, abrieron el camino directo hacia el valle de los Chillos partiendo desde el cerro de Monjas, marcando la ruta por donde años después se fijaría la autopista General Rumiñahui. El menú gastronómico de los valles también es un atractivo a tomarse en cuenta. Los helados, los dulces, las carnes bovinas y porcinas, las chichas, los productos lácteos, los bizcochos y las frutas, se dan en todo el valle que, en días despejados, se puede ver desde Quito, cuan amplio es, hasta el cerco que plantea el pico nevado del volcán Cayambe, sembrado en el oriente. Pifo, Yaruquí, Puembo, Checa y el Quinche, son los poblados que se dispersan en ese horizonte hasta otras aguas termales importantes, las de Papallacta, en el umbral de la amazonía, y de donde ahora los quiteños reciben el agua corriente del día a día. Menos concurridas que las del Tingo, hacia el sur, cerca ya de la provincia que le debe su nombre a otro majestuoso volcán, el Cotopaxi, están las piscinas de Machachi, primero porque el acceso y el transporte a las primeras estaban más al alcance, y segundo porque las aguas de tesalia en las segundas, eran frías. No obstante, las propiedades terapéuticas de las fuentes de Machachi eran un plus a ser tomado en cuenta, además que de esas fuentes se extraía la bebida más popular del Ecuador durante muchos años: el agua mineral de Güitig, que con su burbujeante composición igual servía para acompañar las comidas, para refrescar a los deportistas y para reconstituir a un deshidratado trasnochado.


rect road towards the valley of los Chillos marking the route for the General Rumiñahui Highway. The valleys gastronomic menu is another attraction to be taken into account. The ice creams, sweets, bovine and pork meats, the beverages and diary products, the fruits and biscuits, thrive in the whole valley. On clear days, from Quito, one may see how ample the valley reaches to the hedge set up by the snow peak of the Cayambe volcano, planted in the East. Pifo,Yaruquí, Puembo, Checa and el Quinche, are the villages dispersed in that horizon, till we reach Papallacta, another important place for thermal waters located in entrance of the Amazon jungle.This is where Quito’s daily water supply comes from today. South wise, close to the province that bears its name after another majestic volcano, Cotopaxi, are the Machachi pools. Less visited than el Tingo as they are not as accessible and their waters are cold. The therapeutic qualities of the Machachi springs are a plus to be taken into account. From these springs Ecuador’s most popular beverage was extracted for many years: Güitig mineral water. With its bubbling composition it is well suited to accompany meals, to refresh a sportsman or to reconstitute a dehydrated night hawk.

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Jane y Tarzรกn. Piscina en Machachi. 1954. Jane and Tarzan. Machachi swimming pool.


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Piscina de Tesalia, Machachi. 1954. Tesalia swimming pool in Machachi.


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El Cayambe desde Quito. 1949. Cayambe seen from Quito.


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Jinetes en Pifo. 1976. Riders in Pifo.


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as fiestas populares de origen religioso también son muy extendidas entre los pueblos que rodean a Quito. El domingo de ramos conmemora aquel día cuando Jesucristo, montado en un pollino, entraba a Jerusalén para inicio de la Pascua, en medio de vítores y aleluyas del pueblo judío. De origen español, este ritual asumió sus propias simbologías en tierras ecuatorianas y las más llamativas son los adornos que se hacen con las hojas de la palma de cera. El color verde pálido y la docilidad de sus hojas, permiten que esta palma sea convertida en pocos minutos y por hábiles manos, en elegantes arreglos vegetales tan grandes o tan chicos como quiera el feligrés. Alrededor de las iglesias, los devotos flamean sus adornos junto con ramas de olivo o laurel, todos bendecidos, anunciando así el inicio de la Semana Santa, o Semana Mayor, como los católicos llaman

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he popular festivities of religious origin are also very common amongst Quito’s surrounding villages. Domingo de Ramos (palm Sunday)commemorates the day when Jesus Christ entered Jerusalem riding a donkey to initiate Easter amongst cheers and hallelujahs of the Jewish people. Of a Spanish origin this ritual assumed its own symbols in Ecuador; the most representative are wax palm leave ornaments.The pale green colour and the docility of its leaves allow this palm, through skilled hands and in a few minutes work, to become elegant ornaments, as small or as big as the parishioner wants.The devout wave their ornaments around the churches, along with olive and laurel branches, all blessed, announcing the beginning of Semana Santa as Catholics refer to the commemoration of Easter. At the present time these palm ornaments are scarce since the birds whose habitat is the wax palm

Guaguas de pan. Calderón. 1968. Bread dolls. Calderon.


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a la conmemoración de su pascua. En la actualidad estos arreglos de palma son cada vez más escasos, pues el peligro de extinción de algunas especies de aves que tienen por hábitat a la palma de cera, ha hecho que su aprovechamiento deba ser controlado, cuando menos hasta que se planteen programas de reforestación de esta particular especie de palma. En noviembre, en cambio, se conmemora el día de difuntos. Como en muchos otros países latinoamericanos, esta es una fiesta sincrética que fusiona las prácticas españolas con las tradiciones indígenas. Los fieles acuden el 2 de noviembre a los cementerios, panteones y camposantos a visitar a sus parientes fallecidos, les llevan flores y adornos y hacen un convite familiar entre las tumbas. De esta fiesta el más atractivo elemento simbólico es la “guagua de pan”, que es un bocadillo hecho con harina de maíz, sin levadura, adornado con colorantes y que tiene forma humana. Como durante la colonia los españoles no permitieron que los indígenas continúen con la tradición de enterrar a sus muertos en la misma casa, los descendientes de esos indios adoptaron la costumbre de representar a sus difuntos con esta figura de pan. Reunidas las, “guaguas” parecen muñecas de juego, y esto puede representar simbólicamente la forma en que la estructura social indígena permite una relación más relajada con la muerte, que debe ser entendida desde la infancia. El cementerio de Calderón, a pocos kilómetros al norte de Quito, es uno de los que mantienen vigente esta tradición, gracias a que las comunidades indígenas de este sector, aún mantienen la cohesión con sus antepasados. Otro ejemplo de profundo sincretismo religioso es el culto al Señor del Árbol en su santuario de Pomasqui, al noroccidente de Quito. Este culto


have been declared endangered species and this has caused the use of wax palm ornaments to be restricted at least until reforestation programs for that specific palm are developed. On the other hand, the Día de Difuntos (All Souls Day) is celebrated in November. As in many Latin American countries this is a syncretic festivity that merges the Spanish practices with indigenous traditions. On November 2nd the faithful come to the cemeteries, pantheons and churchyards to visit their deceased relatives. They bring flowers and ornaments and carry out a family banquet amongst the graves. The most attractive symbolic element of this party are guaguas de pan (human shaped bread dolls made from corn flour, without yeast and decorated with dyes). During colonial times, the Spaniards would not allow the Indians to continue their tradition of burying their dead in their same house; the descendants of these Indians adopted the custom of representing their dead as bread dolls. Together the ‘guaguas’ look like dolls, and this may symbolically represent the manner in which the Indian social structure allows a more relaxed relationship with death that should be understood since childhood. A few kilometers from Quito, the Calderón cemetery, maintains this tradition more vivid due to the indigenous communities of the area that still keep a strong connection with their ancestors. Another example of profound religious syncretism is the cult to Señor del Árbol (Lord of the Tree) in the sanctuary of Pomasqui, northwest of Quito. This cult dates approximately from the first half of the eighteenth century and its origin, still a mystery, surrounds a human-shaped figure, very similar to that of an exalted Jesus Christ, appearing on a tree branch. Close analysis reveals that anatomic likeness

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data aproximadamente de la segunda mitad del siglo XVIII. Su origen aún es un misterio, pero gira en torno a una figura de forma humana, muy similar a la de un Jesucristo enaltecido, que hizo su aparición como la ramificación de un árbol. Un análisis cercano puede determinar que una mano humana aumentó la similitud anatómica, pero esto no ha impedido que, por más de doscientos años, se realicen peregrinaciones para visitarlo, pues un santuario fue construido en el sitio original de su brote. La tradición indígena de adoración al Yaya Inti, o Dios Sol, fue sustituida por los lugareños por el culto al Señor del Árbol, y los mismos personajes paganos de las fiestas vernáculas, como los aruchicos y los huasicamas, participan en las romerías cristianas, en una fusión que se repite con frecuencia en la mayoría de fiestas andinas. El terremoto de 1868 que se produjo al norte, en Ibarra, tumbó al santuario y la figura divina de madera tuvo que ser removida a un nuevo emplazamiento, literalmente cortándola de raíz. Su celebridad ha sido refrendada por múltiples milagros que le son atribuidos, y que testifican numerosos exvotos expuestos en las paredes interiores del templo. Los ex-votos son esas pequeñas obras gráficas de corte muy popular que recrean con trazos simples un favor recibido, y los que hay en Pomasqui revelan que la imagen del Señor del Árbol tiene una particular vocación para proteger a los viajeros. Tal vez por eso, Rolf Blomberg tenía especial gusto en oír las historias que se han tejido durante años en torno al árbol milagroso.


was increased later by a human hand, but that has not stopped pilgrimages to the sanctuary, built on site more than two hundred years ago. The Indian tradition of worshiping Yaya Inti, the sun god, was replaced by locals for the cult of Señor del Árbol and the same pagan characters of the vernacular festivities, such as the aruchicos and the huasicamas, participate in the Christian procession. This is a frequently repeated fusion in the Andean festivities. The earthquake of 1868 that took place in Ibarra, to the north, knocked down the sanctuary and the divine figure had to be moved to a new emplacement, literally tearing it from its roots. Its celebrity has been endorsed by multiple miracles attributed to it, testified by numerous ‘ex-votos’ exposed in the interior walls of the temple. ‘Ex-votos’ are the small graphic works of a very popular style that recreate, in simple sketches, a received favour. The ones found in Pomasqui reveal that the image of Señor del Árbol mainly is a protector of travellers. Maybe that is the reason Rolf Bolmberg felt a special sympathy listening to the stories that had been woven around this miraculous tree through the years.

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Venta de adornos para el Domingo de Ramos. SangolquĂ­. 1976. Ornament sale for Palm Sunday. Sangolqui.


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Domingo de Ramos. Iglesia de SangolquĂ­. 1976. Palm Sunday. Sangolqui Church.


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D铆a de Difuntos. Cementerio de Calder贸n. 1968. All Souls Day. Calderon cemetery.


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Procesión del Señor del Árbol. Pomasqui. 1976. Procession of the Lord of the Tree. Pomasqui.


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l templo dedicado a Nuestra Señora de Guadalupe fue construido en el siglo XVII a un costado oriental de la meseta de Quito, atrás de la loma de Guanguiltahua, unos 1200 metros más abajo que el promedio de la ciudad. Ahora se lo conoce como el templo de Guápulo, pues a los lugareños se les hacía difícil pronunciar Guadalupe. Fue construido sobre el probable sendero que, en 1541, el conquistador español Francisco de Orellana, tomaría para introducirse en la selvas orientales del nuevo mundo, en busca de El Dorado y un año después convertirse en el primer europeo en llegar al río Amazonas. Por eso la célebre frase de que “es gloria de Quito el descubrimiento del río Amazonas”, y también por eso, al camino que conecta a Quito con el barrio de Guápulo se le llama Camino de Orellana, y al que se pierde luego hacia el oriente se le llama Ruta de los Conquistadores. Es el único sector urbano del norte que tiene reminiscencias coloniales, claro está que el desborde de la ciudad hizo que fuera “urbano”, pues por décadas fue más bien un lugar de peregrinación y recogimiento en las afueras de la urbe. La belleza de Guápulo y sus alrededores lo han convertido en un atractivo turístico muy especial y su iglesia ha sido siempre de las preferidas para escenificar los ritos sacramentales del mundo católico, como los bautizos, las primeras comuniones y los matrimonios, que son tan característicos en el pulso de una sociedad devota. Su vista privilegiada, su carácter histórico, la cercanía al Quito activo y, claro, los alquileres accesibles de sus casas, hicieron que Guápulo, desde el inicio de los ochentas, se convierta en el barrio bohemio por excelencia, morada de músicos y pintores.

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he temple devoted to Our Lady of Guadalupe was built in the seventeenth century at the east side of the Quito plateau, behind the Guanguiltahua hill, about 1200 meters lower that the city’s average. It is now known as Guápulo because the locals found it difficult to pronounce the word ‘Guadalupe’. It was built on the path the Spanish conqueror Francisco de Orellana probably took in 1541, to penetrate the Eastern jungles of the new world looking for El Dorado. One year later he would become the first European to reach the Amazon River. Hence the famous saying ‘the discovery of the Amazon river is glory of Quito’. Also the road that connects Quito with Guápulo is called Camino de Orellana, and the one that disappears to the East is know as Ruta de los Conquistadores.This is the only northern urban sector with colonial reminiscences, it was the city’s overflow that made it ‘urban’, as for decades it was more of a place for pilgrimage and meditation in the outskirts of the city. The beauty of Guápulo and its surroundings have turned it into a very special tourist attraction, and its church has always been one of the favourite choices to stage the sacramental rites of the Catholic world, such as baptisms, first communions and weddings, characteristic in the pulse of a devout society. Its privileged view, historic character, the proximity to active Quito and, of course, the inexpensive low rents for its houses, made Guápulo the bohemian neighbourhood par excellence, home of musicians and painters from the early eighties.

Iglesia de Nuestra Señora de Guápulo. 1947. Our Lady of Guápulo Church.


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El Camino de Orellana. Guรกpulo. 1949. Orellana`s road. Guรกpulo.


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Primera Comuniรณn. Guรกpulo. 1957. First Communion. Guรกpulo


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l borde de la meseta de Quito, desde donde se divisa Guápulo y el valle de Tumbaco hacia el este, se lo conoce como la “patag” de Guápulo, y un tanto más hacia el sur, se le denominó más tarde como el “paseo escénico”. Es sin duda uno de los miradores más privilegiados de la ciudad. Por eso se construyó ahí el exclusivo Hotel Quito y en las calles vecinas se levantaron las casas y edificios que durante mucho tiempo tuvieron las mejores plusvalías. Desde este panóptico natural se puede mirar también hacia el oeste, donde está el Pichincha y, a sus pies, el abra de Rumipamba. En los cincuentas este también fue un lugar apartado, de atmósfera mística, donde se construyó un Filosofado de la congregación de los Jesuitas, y por donde los jóvenes, en una época, digamos, pre-ecologista, se encaminaban hacia las laderas del volcán a quemar por diversión los pajonales de verano y perseguir a los camélidos andinos que aún podía hallarse por entre los páramos. Incluso ahora se puede hallar llamas al costado norte del Pichincha que probablemente son las herederas de esos rumiantes tan característicos de la vida cotidiana en las ciudades andinas de la primera mitad del siglo XX.

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he very edge of this Quito plateau, from where Guápulo and the Tumbaco valley can be seen towards the East, is called the Guápulo ‘patag’ and it’s southern section was later known as the ‘scenic walk’. It is without doubt one of the most privileged viewpoints of the city and for this reason the exclusive Hotel Quito was built there and houses and buildings were erected in the neighbouring streets that had the city’s highest added realty value for a long time. From this natural panoptical one can also see Pichincha westward and at its foot the Rumipamba mountain pass. In the fifties this was also an isolated place, of mystic atmosphere, where the Jesuit monks built a Philosophy school. From here, the young in what was, it should be said, a time previous to environmental awareness, would go to the volcano slopes to burn the summer grasslands just for fun and chase the Andean camelids that still could be found in the moors. Even today one may find llamas on the North side of the Pichincha that probably are the heirs of those so characteristic ruminants of the everyday life of the Andean cities of the first half of the twentieth century.

Laderas de la “patag” de Guápulo. 1949. Slopes of the Guápulo “patag”.


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Hotel Quito. Avenida Gonzรกlez Suรกrez. 1968. Quito Hotel. Gonzalez Suarez Avenue.


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Tarde de sol en las calles Tamayo y Lizardo GarcĂ­a. 1958. Sunny afternoon at the Tamayo and Lizardo Garcia streets.


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Vista al valle de Tumbaco. La Floresta. 1958. View over the Tumbaco valley. La Floresta.


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Fuente en las calles Julio Zaldumbide y Miravalle. Paseo escĂŠnico de la Floresta. 1958. Water fountain at Julio Zaldumbide and Miravalle streets. Scenic stroll in La Floresta.


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a avenida Cristóbal Colón conecta directamente la “patag” de Guápulo con las laderas del Pichincha, y hasta ella llegaban las rieles del tranvía. Marcando la frontera norte de la ciudad, fue durante un par de décadas la avenida más elegante del Quito moderno. Claro que su último tramo occidental, a partir de la avenida 10 de Agosto y donde se encontraba la Circasiana, la mansión mas suntuosa de la urbe, era un camino descuidado y algo sombrío al que el vecindario bautizó como “la Colón de a perro”, una expresión muy quiteña para calificar algo que no vale mucho la pena. Muchos de los barrios del norte se construyeron alrededor de antiguas mansiones o villas, y los terrenos que terminarían siendo lotizados y urbanizados con la modernidad pertenecían a haciendas y quintas. Ese fue el caso de la hacienda La Carolina, expropiada en 1939 por el municipio, donde ahora se

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he Cristóbal Colón Avenue directly connects the Guápulo ‘patag’ with the Pichincha slopes, as far as the tram rails reached. Marking the city’s northern border, it was, for a few decades, modern Quito´s most elegant avenue. In its Western stretch, passing the 10 de Agosto Avenue and where la Circasiana, the most luxurious mansion of the city stood, was a neglected and sombre road that the neighbours named as Colón de a perro, a very Quitenean expression meaning something that’s not worth much. Many neighbourhoods grew around old mansions or villas, and the pieces of land that would end up being parted and urbanized in modern times belonged in fact to farms and estates.That was the case of Hacienda La Carolina that was expropriated in 1939 by the town council, where now the largest familiar recreational park of Quito is located; it’s also

Incendios forestales en las faldas del Pichincha sobre el abra de Rumipamba y el filosofado de los jesuitas. 1950. Forest fire in the Pichincha slopes over the Rumipamba street and the Jesuit Philosophy building.


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encuentra emplazado el parque de recreación familiar más grande de Quito y uno de los más grandes de Sudamérica, con sus sesenta y siete hectáreas de zona verde. Como se trataban de tierras que conformaba una gran planicie libre, fue el lugar elegido para que, en 1920, aterrice por primera vez un avión en suelo quiteño. Fue el “Telégrafo 1” piloteado por el italiano Elia Liut. Recién hacia los años 40 se fijo el primer campo de aviación oficial de la ciudad en el sector donde está el actual aeropuerto Mariscal Sucre. A esta pista llegaban los aviones de la primera línea aérea internacional que se posicionó en Latinoamérica. Con capitales norteamericanos y peruanos, la Panamerican Grace Airways, o Panagra, potenció los canales de comunicación entre las capitales sudamericanas y algunas ciudades de los Estados Unidos. Desde entonces, las rutas aéreas se entretejen en el cielo quiteño, y los pilotos, con aviones cada vez más grandes, han desarrollado una especial pericia para esquivar las múltiples elevaciones de la capital y tocar suelo firme con éxito. El jet lag, o mareo en tierra, combinado con el soroche que se produce al desembarcar a casi tres mil metros de altura no logran, sin embargo, que los viajeros que vienen por primera vez olviden la vista aérea de esta alargada urbe, cómodamente diseminada por entre tanta montaña y quebrada.


one of the largest of South America with 67 hectare of green areas. Since the land formed a large free plain, it was the chosen place for the first airplane ever to land on Quito soil in 1920. It was the ‘Telégrafo 1’, whose pilot was the Italian Elia Liut. On the 40’s the first official city airfield was established in the area where nowadays Mariscal Sucre airport is located. Planes of the first international airline positioned in Latin America arrived to this airport. Supported with North American as well as Peruvian capitals, Panamerican Grace Airways, or Panagra, boosted the communication channels between the South American capitals and some United States cities. Since that time, aerial routes are interwoven in the Quitenean sky and the pilots, flying aircrafts that get bigger every year, have developed a special skill to avoid the city’s many elevations and successfully touch ground. Jet lag, along with the mountain sickness that disembarking at almost three thousand meters height can produce, are not enough to make first-time travellers forget the aerial view of this elongated city, comfortably disseminated among so many mountains and ravines.

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Vigilantes. Avenida Col贸n y Almagro. 1968. Vigilantes. Colon Avenue and Almagro Street.


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Avenida Col贸n y Tamayo. 1968. Colon Avenue and Tamayo Street.


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Estadio de El Arbolito desde el aire. 1948. Aerial view of El Arbolito Stadium.


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Aeropuerto Mariscal Sucre. 1950. Mariscal Sucre airport.


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l sitio turístico de la ciudad que los viajeros, extranjeros o nacionales, prefieren visitar como prioridad se encuentra al noroccidente, un poco más allá del santuario del Señor del Árbol, en San Antonio de Pichincha. Se trata del complejo Ciudad Mitad del Mundo y es el sitio en donde fue erigido el monumento a una visita científica muy importante. En 1736 una misión geodésica francesa arribó a estas tierras con el propósito de medir el meridiano terrestre y comprobar que la tierra no es totalmente esférica, y es achatada en los polos, y no en los trópicos, como se creía en algunos sectores de la comunidad científica internacional. Este suceso no sólo sirvió para constatar que el futuro Ecuador efectivamente está atravesado por la línea ecuatorial, sino que fue el que trajo también a las colonias americanas los ideales de la Ilustración y el espíritu racionalista moderno, y que constituyeron una pri-

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he preferred tourist attraction for travellers, both national and international, is located at the Northwest, a little farther away from the Señor del Árbol sanctuary, in San Antonio de Pichincha. It is the Mitad del Mundo City complex and here a monument to a very important scientific research visit was erected. In 1736 a French geodesic mission arrived to these lands with the purpose of measuring the terrestrial meridian and to prove that the Earth is not a complete sphere, that it is flattened at the Poles and not in the Tropics as some sectors of the international scientific community believed. This event served not only to confirm that the future Ecuador is indeed crossed by the equatorial line, but also brought the ideals of the Illustration and the modern spirit of Rationality form Europe to the American colonies. It constituted the first seed that caused the ‘criollos’ to begin harbouring

Antiguo monumento en la Mitad del Mundo. San Antonio de Pichincha. 1966. Old monument in the Middle of the World.


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mera semilla para que entre los criollos se empiecen a abrigar ideas independistas. Para conmemorar el doble centenario de su llegada se levantó un monumento en su honor que fue sustituido por otro más grande en 1979. El principal atractivo del lugar es una línea metálica simbólica tendida en el piso, que va de este a oeste y representa la condición de latitud cero del país. Centenares de miles de viajeros guardan ahora en sus álbumes familiares la fotografía que los muestra, de cara a la cámara y de espaldas al monumento, con el pie derecho en el hemisferio sur, y el pie izquierdo en el hemisferio norte. Esta privilegiada ubicación en el globo terráqueo convierte a Quito en el ombligo del mundo y hace que su clima sea muy especial. Como los rayos del sol alcanzan su máximo cenit y su localización está tan por encima del nivel del mar, su clima es generalmente templado, aderezado con brisas benignas y lluvias sustanciosas. No le sorprende a nadie que en el mismo instante esté granizando en la parte norte de la ciudad mientras en el sur el sol brilla en todo su esplendor. Y en general las cosas son así en Quito, una ciudad moderna con enormes e influyentes reminiscencias del pasado, poblada por gente que viene de muy adentro en el campo y por bulliciosos citadinos de cepa, con montañas y valles que se repiten a ritmos sincopados y que la convierten en una ciudad que no sólo tiene sus extensiones longitudinales y transversales, sino que también posee mucha profundidad. Quito es, como Rolf Blomberg lo constató maravillado desde su primer viaje en 1935, una bella ciudad llena de contrastes.


independency ideas. A monument was erected in its honour, to commemorate two hundred years of the French geodesic mission’s arrival; it was substituted by a larger one in 1979. The main attraction of the place is a symbolic metal line laid on the floor that goes from East to West representing the country’s latitude 0 condition. Hundreds of thousands of travellers around the world now keep in their family photo album the image that shows them, facing the camera with their back to the monument, the right foot on the Southern hemisphere and the left foot on the Northern hemisphere. This privileged location on the Globe, turns Quito into the navel of the world, making its climate very special. Due to the sun rays reaching here their maximum zenith and its location above sea level, the city’s climate is generally mild, seasoned with benign breezes and substantial rain. Nobody is surprised if it is hailing in the northern part of the city and at the same moment the sun shines in all its splendour in the south. And, in general, this is the way things are in Quito, a modern city with enormous overwhelming reminiscences of the past, populated by people from the deep countryside and by loud urban citizens. Mountains and valleys that repeat themselves at syncopated rhythms make this a city that not only has its longitudinal and transverse extensions, but that also possesses much depth. Quito is, as Rolf Blomberg amazed confirmed on his first trip in 1935, a beautiful city full of contrast.

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Perfil monta単oso de la sierra ecuatoriana. 1948. Mountain profile in the Ecuadorean highlands.


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Guante para el juego de Pelota Nacional. El Ejido. 1949. National Ball game glove. El Ejido Park.


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Glosario • Glossary

1.- Oshota. Sandalia indígena, hecha con cabuya o con cuero. Indian sandal, made from leather or cabuya. 2.- Bonitica. Mujer que vende sus productos alabando exageradamente al posible comprador. A saleswoman that increases sales by excessively flattering the customer. 3.- Fishfica. Mujer de cascos sueltos. A lady of the easy life. 4.- Enclavelado. Joven varón que se pone un clavel en la solapa y sale de conquista. Young man that wears a Carnation on his lapel and goes on conquest. 5.- Canelita. Infusión caliente de canela, a veces incluye alcohol. Warm cinnamon infusion that sometimes contains alcohol. 6.- Pelotari. Jugador de pelota nacional. Name given to the Pelota Nacional players.

7.- Chaza. Puntuación positiva en el juego de pelota nacional. Positive score in the National Ball game. 8.- Huagra. Buey o toro. Huagra en kichwa es cuerno. Ox or bull. Huagra in quechua means horn. 9.- Tushpa. Golpe del toro. Bull’s blow. 10.- Chingana. Graderío de tabla. Wooden stands. 11.- Chagra.Vaquero campesino. Local cowboy. 12.- Aruchicos. Círculos de danzantes Circles of dancers. 13.- Huasicama. Guardián campesino. Peasant guardian. 14.- Patag. Borde. Edge.

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Bibliografía • Bibliography

Andrade Marín, Luciano, La lagartija que abrió la calle Mejía, Quito, Trama, 2003. Blomberg, Rolf, Andean mosaic, Estocolmo, Gebers, 1952 Carrión, Fernando, La investigación Urbana en América Latina, Quito, Ciudad, 1989. Chiriboga, Ernesto, Un siglo en imágenes. El Quito que se fue II/1860-1960, Quito, Trama, 2004. Córdova, Carlos Joaquín, El habla del Ecuador, Quito, CCE. 2008. Eichler, Arturo, Nieve y selva en el Ecuador, Guayaquil, Bruno Moritz, 1952. Freire Rubio, Edgar y Fernández, María del Carmen, El derecho y el revés de la memoria, Quito, Trama, 2005. Larrea, Julián. Tarde de toros, Terra Incógnita No 20, Noviembre 2002. Moreno Yánez, Segundo, Pichincha, monografía histórica de la región nuclear ecuatoriana, Quito, Consejo Provincial del Pichincha, 1981. Ortiz Crespo, Alfonso, Paseando por la Alameda, Quito, Trama, 2007.

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Este libro termin贸 de imprimirse en los talleres de la Imprenta Mariscal, Quito, en noviembre de 2010, sobre papel papel couch茅 mate de 150 gr. Tempo.


Blomberg Quiteño  

Fotografías de Quito desde los 40s hasta los 60s, por Rolf Blomberg. Editado por Archivo Blomberg en noviembre de 2010. Quito photographed...

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