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Sculpture Magazine – review by Lic. María Carolina Baulo published both in printed and web edition january 2012

As a personal seal, the sculptor, installer and performer Juan Miceli, presents himself as “I am my work”; without him, the art work per se doesn´t exist. Miceli thinks in terms of projects, he imagines worlds and works without a previous schedule, formal organization or model; the strategy is a consequence of the inspiration the materials transmit to him– animal bones, teeth and plastic dispensable objects – when he faces them. It is then when something, canalized through the materials, seems to speak to him and it is his intuition the one who guides him to create an entire world inhabited by fantastic beings which are nothing but the artist´s alter egos. Miceli submerges into the natural flow and he flows with it, he steps away from his own murmuring and the one around, gets seduced and penetrated by the unpredictable influence of creativity and as the man reborn over and over again, his art materializes. “I understand art as a way of looking/seeing and fundamentally as a practice; a way of life (…) through my artistic production I can´t help questioning the world around us and our culture”. His sculptures propose a deep reflection about human nature, the relationship we establish with the environment and the struggle to walk away of the increscent tendency of turning our habitat into a robotic world. Miceli defies the “politically correct” cultural mandates; he battles with the strength of a weapon such as declassification and the power inherent to imagination. He subverts the natural order of things, recovers wastes and bones to immortalize them creating sculptures which build huge installations, where they assume a new meaning which rescues them from oblivion and death. Some sort of memento mori where those things who were destined to ostracism, turn into the protagonists of a new story. A main resource in Juan Miceli´s work is the constant inspiration he finds in the ocean. This is how far the genesis which fundaments his choices, could be track: a space where the artist plays, imagines, creates and discovers, since he was a kid, other primitive, early and previous worlds which transcend him even when he decides to appropriate them. Within that “personal ocean”, amorphous creatures with threatening appearance gestate, as attractive as frightening. With a large career as art director, editor and costume designer in cinematography, radio and publicity, during 2010 the artist participated of several exhibitions where his sculptures and installations highlighted: Miceli: theverybestia (Wallrod – Arte Space), Fuga Lab (Objeto a Gallery) y Miceliliveperformance (United for Argentina campaign, sponsored by Puma). His next project is the Miceli | Brutalia installation, December 2010-Februeary 2011 at the “Garden of Sculptures Museum” in the city of Buenos Aires. The multifaceted talent of the argentine artist, surprises because of the standard of compromise that supports his art, a communion which bonds concepts with facts and rationalism with the empirical experience: Miceli carries out what he thinks and becomes what he performs.


Sculpture Magazine – review by Lic. María Carolina Baulo published both in printed and web edition january 2012

Traducción al español Como si fuera un sello personal, el escultor, instalador y performer Juan Miceli, se presenta diciendo “soy mi obra”; sin él, la obra per se no existe. Miceli piensa en proyectos, imagina mundos, trabaja sin esquema previo, organización formal o modelo; la estrategia se plantea a partir de aquello que le inspiran los materiales – huesos de animales, dientes y objetos plásticos de descarte fundidos – cuando los tiene en frente. Es entonces cuando algo a través de los materiales pareciera hablarle y es su intuición la encargada de guiarlo en el desarrollo de todo un mundo habitado por seres fantásticos que no son otros que los propios alter egos del artista. Miceli deja fluir y fluye, se aleja del murmullo ajeno y del propio, se deja seducir y penetrar por lo impredecible de la creatividad y mientras él como hombre renace una y otra vez, su obra se va materializando. “Entiendo el arte como una manera de mirar/ver y fundamentalmente como una práctica; una forma de vida (…) a través de mi producción artística, no puedo evitar cuestionar el mundo que me rodea y la cultura”. Sus esculturas plantean una profunda reflexión sobre la naturaleza misma de los seres humanos, la relación que establecemos con el entorno y la lucha por alejarnos de la increyente tendencia por hacer de nuestro hábitat un mundo-robot. Miceli desafía lo “políticamente correcto” de los mandatos culturales, batallando con un arma tan poderosa como la desclasificación y el poder inherente a la imaginación. Busca invertir el orden natural de las cosas, recupera los desechos y los huesos para inmortalizarlos en esculturas que conforman verdaderas instalaciones y donde les otorga así un nuevo significado que los rescata del olvido y de la muerte. Una suerte de memento mori donde aquello destinado al ostracismo pasa a ser protagonista de una nueva historia. Un recurso central en la obra de Juan Miceli es la fuente de constante inspiración que encuentra en el océano. Hasta allí se puede rastrear el génesis que fundamenta sus elecciones: un espacio donde el artista juega, imagina, construye y descubre, ya desde niño, otros mundos primitivos, originarios y anteriores, los cuales lo trascienden aun cuando él elige hacerlos propios. En ese “océano personal”, se gestan sus seres amorfos de apariencia amenazante, los cuales representando todo aquello que desconocemos se nos presentan, lógicamente, como aterradores. Con amplia trayectoria en cine, radio y publicidad como director de arte, redactor y vestuarista, es durante el 2010 cuando participa de varias muestras donde logran destacar sus esculturas e instalaciones: Miceli: theverybestia (Wallrod Espacio de Arte), Fuga Lab (Galería Objeto a) y Miceliliveperformance (campaña Unidos por Argentina, Sponsor: Puma, Galería Objeto a). Su próximo trabajo será una instalación Miceli | Brutalia a desarrollarse desde Diciembre 2010 – la cual se extenderá todo el verano 2011- en el Museo “Jardín de las Esculturas”, Secretaría de Medio Ambiente del Gob. de la Ciudad de Buenos Aires. El talento del multifacético joven artista argentino, no deja de sorprender por el nivel de compromiso que sustenta su obra, una comunión que ensambla los conceptos con los hechos y el racionalismo con la experiencia empírica: Miceli hace lo que piensa y es lo que hace.


WICKED Mag interview by Matias Schmidt 1/2 published January 2013

El hombre ritual Todos sabemos que en el barrio porteño de Warnes encontramos cualquier repuesto para el automóvil, que las parrillitas de los mecánicos, aunque agrestes, ofrecen comida abundante y a buen precio y que por las noches se convierte en un barrio fantasma. Entre el sigilo de esas calles vacías habita el ritual, el hombre que con los desechos y la incorporación de su cuerpo en la obra, inventa un universo verdadero, dejando una huella detrás de sí. ¿Cómo es tu proceso creativo? Hay una parte fundamental que está ligada con lo ritual donde se manifiesta algo puramente intuitivo. Se trata de hacer un intercambio con equis potencias que siempre surgen de la acción corporal. No se trata de ponerme a pensar de qué va a tratar la próxima muestra, si no que hay cosas en las que entiendo que interviene algún elemento mágico, que no domino, azaroso, sobre el cual no tengo control. Siempre parte del encuentro con la naturaleza, pero no como una manera nostálgica de decir volvamos a la naturaleza, sino de señalar que Miceli’s Verano eterno sculpture on the cover nunca nos fuimos de ella. of WICKEDMAG ¿En qué consisten esos rituales? Son cosas que hago en diferentes lugares, cosas que hago desde chico, con lo que me encuentro. Por ejemplo, armo una construcción con maderas y ramas y la prendo fuego, me pongo en el humo, después me tiro al agua, me embarro el cuerpo, salgo y me trepo a un árbol sin la pretensión de representar nada, sólo ritualizando mi propia experiencia. Pero no es con la solemnidad de un ritual donde me pongo una túnica y digo “ahora voy a hacer un ritual”. Tienen que darse algunas cosas para que pase, por lo menos estar en un lugar al aire libre y básicamente que haya algo del espacio que me inspire hacerlo. El contacto con la naturaleza es entonces fundamental. Sí, la naturaleza me desprende de todo mi costado racional y por eso me parece que es el lugar más propicio para encarar ese intercambio. Para mí lo ritual tiene que ver con eso, con un intercambio con potencias de otro orden. A través del intercambio directo con los elementos… Por ejemplo cada vez que voy a la playa construyo una civilización y me quedo esperando hasta que el agua se la lleve. Yo no te puedo decir de qué está compuesta la arena de esa playa, pero me voy sabiendo algo que antes no sabía. Sus esculturas colgantes hechas con diversos materiales reciclados como plásticos y juguetes, con la incorporación de elementos orgánicos como dientes y huesos llevaron a Miceli a prescindir de la obra material para convertirse en su propia obra. La Suspensión, obra performática donde el artista permanece colgado boca abajo, supone la idea de que obra y cuerpo son exactamente lo mismo. De alguna manera siempre metí el cuerpo en mis trabajos, hice performance en vivo, pero nunca había sentido lo que sentí en la Suspensión. Se me reveló que estaba haciendo algo mucho más genuino y que no tiene que ver con mi voluntad. Había algo de poner en en la instalación mi cuerpo como obra y hacer de esa mezcla entre la obra y el que la opera, una sola cuestión. Ahora estoy experimentando la Suspensión en distintos lugares. Si el suelo gravita sobre el pensamiento, también debería gravitar sobre el cuerpo de distintas maneras. Y la verdad es que sí, gravita sobre el cuerpo. No es lo mismo colgarte en Jujuy con unas cabritas que vienen a tomar agua que colgarte en Australia, que colgarte en Buenos Aires en una galería o que colgarte en el Tigre. El


WICKED Mag interview by Matias Schmidt 2/2 published January 2013 cuerpo reacciona y también la experiencia va más allá de la conciencia racional. En las salinas de Jujuyfue impresionante, el piso blanco quedó como cielo y la luna llena como piso. Obviamente esto te modifica. Te cambia la concepción euclidiana del espacio. Ya no existe un arribaabajo, un adelante-atrás determinado. Entonces, para mí, la Suspensión es la práctica. La cuestión es que me suspenda en relación con un espacio natural (hasta formar parte de él ) y que entable una relación con el saber elemental. En definitiva, lo que queda de la obra es una huella, una marca, el rastro de que acá hubo vida y fue compartida.) Debe ser un instante maravilloso… Yo no te puedo decir que en ese momento me crecieron alas porque te estaría mintiendo, pero me crecieron. ¿Cómo te llevás con “el mundo del arte”? Me llevo bárbaro con el mundo del arte; el mundo del arte no se lleva bien conmigo (risas). Muchas veces con tantas justificaciones, fundamentos e ínfulas al museo o a la galería llega lo que sobrevivió de todo ese intercambio con distintos actores del mundo del arte. A pesar de que esto funcione así casi todo el tiempo yo creo que hay modos de sortear y combatir esas trampas que, por otro lado, cualquier sistema tiene. Esto lo corregí básicamente porque no es la galería nacional, sino la isla de los museos que tiene varias instituciones entre ellas la galería nacional. Por otro lado, no es una retrospectiva y si se puede obviar la decisión de la venta mejor : ) y estaría bueno mencionar al curador ahí lo puse El año próximo exhibirá en La Isla de los Museos de Berlín con curaduría de Claudio Ongaro Haelterman su nueva video-instalacion, lo que supone un verdadero desafío: una sala gigante, la decisión de vender su obra (preferiría obviarlo este detalle) y un presupuesto que supone una verdadera libertad frente a los arcaicos esquemas que muchas veces el arte actual acarrea. Me parece que toda la teoría del arte funciona como una trampa mortal. El otro día leía, no importa de quién, un texto sobre la cuestión de lo contemporáneo. Decía algo así como “me gusta esta obra porque es muy contemporánea”. No sé man, te tenés que comprar la máquina del tiempo para no ser contemporáneo.


Diario La Voz del Interior (Córdoba)- interview byJavier Mattio / published in agosto 2012 / Art Dossier of the Newspaper

Parece un acto de resistencia, de destreza física, de virtuosismo deportivo, pero más bien es todo lo contrario: la acción en la que Juan Miceli exhibe su cuerpo colgando opera más como una desintegración en fragmentos, un borramiento de los límites entre obra y entorno, arriba y abajo, arte y ritual, corrimientos que Juan descubrió un día al ponerse en la misma posición suspendida de sus esculturas como una extensión de su práctica de yoga. La sensación de que él mismo se volvía una de sus obras lo llevó a concebir la acción-instalación La suspensión, que se exhibió en BuenosAires a fines de 2011. Esa obra pasaría después a montarse en exteriores gigantes donde el cuerpo de Miceli se consustanció con las contingencias de la naturaleza, como en Salina Grande y Maimará en Jujuy, siempre mutando la puesta de acuerdo con el entorno. Mañana, el artista se presenta en Córdoba en el marco de la Bienal 2 de Composición e Investigación Musical, donde la acción añadirá el matiz sonoro que hizo que la obra se llame ahora Suspensión: la música del kaos. “La dimensión musical surge en Maimará –cuenta Miceli–. La idea era que el cuerpo produzca una música amorfa, indeterminada, en la que no se puedan reconocer melodías o canciones. Como estoy colgado de una cinta, la tensión hace que esta gire y vibre y genere sonido. En Maimará me colgué de un puente sobre un río mientras un chelista tocaba en vivo, de ahí sale lo de Música del kaos”. Esta vez, en el Pabellón Cepia de Ciudad Universitaria, donde Miceli presentará su acción, tocará en vivo el Leim Ensamble local junto con músicos invitados. José Halac, director de la Bienal, fue quien invitó a Miceli a participar en ella cuando músico y artista se conocieron en Jujuy, en unas jornadas sobre el pensamiento de Rodolfo Kusch. En ellas participaba también Claudio Ongaro Haelterman, curador de la performance del Cepia. “Unas de las cosas más interesantes que me atrajeron de la invitación fue plantear la suspensión en relación con el sonido”, argumenta Miceli. Y sigue: “A su vez, para mí la suspensión tiene que ver con el orden de lo ritual, como artista ofrezco el cuerpo. Y no es que sea un malabarista, tiene que ver con un acto artístico, un señalamiento y una entrega. Para que me den ganas de hacerlo, el lugar tiene que decirme algo. Cuando José me envió la propuesta, me mandó un video del Cepia que me pareció alucinante. Yo en general no hago la acción en interiores, sacando la muestra de Buenos Aires. La suspensión siempre es en lugares abiertos”. Estados alterados Además del propio Miceli suspendido y el elemento musical, la acción de mañana al mediodía incluye una video-instalación tripartita: el primer video aborda el cuerpo como totalidad y fragmento, y en él se hace explícita la indeterminación del mismo que plantea el artista, con el torso de Miceli fragmentándose hasta lo irreconocible. El segundo video registra la acción de Miceli en Jujuy con el Cerro de los siete colores de fondo, un río corriendo por debajo y el sonido de un chelo en loop constante. El tercero, en cambio, reproduce la instalación material de La suspensión en ThisIsNotAGallery de Buenos Aires, dejando al cuerpo de Miceli fuera de plano. Todas variaciones reflexivas en torno al mismo concepto, a la misma acción en apariencia simple que despliega el artista porteño y en la que también se discute la circulación del arte como mercancía. Miceli: “Lo que hago no es tanto una obra como un gesto, con el que no necesariamente estoy produciendo cosas para vender. La idea es salir un poco del circuito”. Y amplía: “Yo creo que el arte tiene un componente mágico. El poner el cuerpo en la acción es una manera de exhibir al cuerpo como espacio, no c o mo c u e r p o, porque cuando estás cabeza abajo la percepción se altera por completo. Cuando la hice en Salina Grande fue impresionante, la sensación era que tenía todo un techo de sal y el piso era la vía láctea”. ¿Cómo interactúa la acción con el público? “Para mí la suspensión es un punto de encuentro, de comunión, donde la gente si quiere también se puede colgar, es lo que surge en el momento. La suspensión es una excusa para explorar, además, las zonas intermedias de las relaciones, donde capaz no sos un colega o un amigo, pero participás. Me han pasado cosas rarísimas: hay gente que se acercó a secarme el sudor, otros que me han traído agua”, cierra.


La Suspensi贸n Review / Buenos Aires Herald by Carla Harms published on noviembre 12th de 2011/ both web and printed edition

read complete review http://issuu.com/juan_miceli/docs/lasuspension


Pagina 12 Interview & Review / Sup. Soy: Vivito y Colgando by Gustavo Streger published on november 18th, 2011 / both printed (centerfold) & web edition

Read complete review http://www.pagina12.com.ar/diario/suplemento s/soy/1-2202-2011-11-18.html

Interview at the tv show Artistas Ocultos – Canal (a) – 2012


Delirium plasticum por Daniel Gigena Juan Miceli presenta lo viejo lo nuevo, lo usado lo flamante, lo bello y lo bestia en Espacio Wallrod.

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Director de arte (trabajó para la película Hoteles, de Aldo Paparella), encargado de vestuario en comerciales para televisión, docente universitario en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo y artista plástico, Juan Miceli (Buenos Aires, 1971) ofrece su visión de las artes espaciales, teñida por los diversos ámbitos que frecuenta. Sus esculturas parecen puestas en escena y sus instalaciones, majestuosos proyectos arquitectónicos inconclusos. Hay también en sus trabajos un brillo agotador e insistente, como el de las pantallas. Incluso la muestra, montada con la colaboración de Rubén Quiroga, se desdobla: en la primera sala del Espacio Wallrod, en el cada vez más vivo barrio de Boedo, una especie de antológica reúne obras bestiales exhibidas en Ave Porco, el Centro Cultural Recoleta, Una.Casa, Club Cultural Matienzo, El Sindicato y otros espacios de exposición porteños. Como invitados a un cóctel en el lobby de un hotel arrasado por las llamas en el que sólo admitieran monstruos, esculturas de vidrio de botellas repletas de miniaturas, con formas humanas o animales, bailan su danza colectiva, reflejo deforme, alucinado (o mejorado) del ecosistema urbano. El brazo colgante de La mano que me da comer alimenta mi mundo, lívido, contiene dentaduras postizas, pistolas de juguete y la trayectoria amenazante de un gesto de diva. En la segunda sala, más chica, aparece lo nuevo: nueve obras conforman El triunfo de Delerium. Mientras que en la anterior era el vidrio, aquí el plástico, con su estigma de frivolidad y tóxico, es el material favorito. Un imaginario de parroquia perversa y de juguetería aberrante, de cómic y de psicotrópicos (que evocan las pinturas de Ezequiel García y los dibujos alocados de Marcelo Alzetta) orbita en torno al ojo ciclópeo que domina el espacio de Wallrod. Pesadilla de basural, Miceli, pese a las declaraciones, es más realista de lo que cree. En El triunfo de Delerium, las obras se alimentan de fracasos: marginalidad económica, rechazo de lo inarmónico y otros primores del statu quo. Insectos de cristal falso, sofisticadas modelos de autodefensa (Hydra, una de las mejores piezas), altares tan barrocos como mugrientos y escenografías de catástrofes amigables intentan que el delirio se vuelva tierno. ¿Existe mejor tarea para el arte? Sí, por supuesto, pero ésta es una posibilidad que indaga el trabajo de Miceli. Una cantera, sin embargo, no está explotada, y es la narración de historias con ese elenco de figuras que, como los espectadores, tienen todo para el drama y la comedia; permanecen en un estado de latencia, no actúan. Esa potencia latente desata la tormenta en el ojo del espectador: una borrasca de funcionamientos anómalos de las cosas, de venganzas del reciclado, de diferencias sexuales ilusorias (no por ilusorias menos efectivas) que responden, oblicuamente, a los antimanifiestos de Oscar Wilde: la pobreza también puede ser lujosa. Miceli: the verybestia inauguró el 6 de marzo (“con todo”, si se observan las fotos en la Web) y se puede visitar en el Espacio Wallrod, Carlos Calvo 3619, hasta el 6 de abril, de jueves a sábado de 18 a 22. Muestras satélite: fotografías de Paola Cicchini e Ingrid Barvarich. Fiesta de cierre: 10 de abril a partir de las 20.


Invocando las Fuerzas Eternas

review and photos by Lic. Karen Dubilet Published in ramonaweb / june 2011/ read: http://www.ramona.org.ar/node/37023


Diálogos entre lo artificial y lo natural por Eugenio Palma Genovés Asterisco (Suplemento cultura Revista 23) 2 de Junio de 2011 En una de las tardes, probablemente, más frías en lo que va del año, Juan Miceli me promete un “verano eterno”, y yo, desconfiado y friolento, no le creo. No es ajeno a esto, y sabe que al explicarme el porqué de esta instalación que irrumpe en el medio del centro porteño, puede llegar a convencerme que el verano es un estado mental. Pero como siempre es mejor, y antes que mi editora me lo recuerde, comencemos por el principio. El Espacio Cultural del Banco Itaú lanzó una convocatoria para curadores jóvenes, en la cual Nora Schulman presentó su proyecto y al salir seleccionada sin perder tiempo se puso a trabajar. Lo llamó “Coronados de gloria vivamos”. Tres meses, tres proyectos, tres artistas (Andres Zerneri, Juan Miceli y Ana Montecuco). Ellos tres, seleccionados por Schulman son poseedores de una obra absolutamente inspirada, y en el caso de Juan aporta el desprejuicio de trabajar con materiales de reciclado, re-significar y poner su propio cuerpo como vehículo de expresión. “Sentí que el trabajo de Juan estaba explotando, pero en éste 2011 floreció”, me confiesa Nora quien hace dos años que viene con ganas de trabajar con Miceli. Y mientras mantenemos esta charla en la inauguración de la vidriera abierta 24 hs del Itaú, se suceden las reacciones de quienes transitan la calle Cerrito un jueves a la noche, un público que no necesariamente tiene que ver con la gente que visita galerías de arte. Sorpresa e impacto. Es que este “verano eterno” en principio ofrece un shock de color verde en la paleta grisácea del microcentro. Con ánimo de llevarme hacia noches más cálidas, Miceli viaja con su relato hacia la inspiración detrás del proyecto. Él apela a lo poético hablándome de perpetuar un momento perfecto, que está claro, ocurrió durante un verano. Me cuenta de rituales realizados en el Tigre: “Nado en el río, me unto en barro, bailo, alguien hace un registro sin planificar y de repente me encuentro con mi foto casi en bolas, con un taparrabos de pasto, frente al Colón en Cerrito y Viamonte”. Juan, quien expuso anteriormente en el Centro Cultural Recoleta, Wallrod y la Galería Objeto A, justifica la movida declarando “el artista es su obra” y qué mejor entonces que hacerse carne con la misma. Así, sus fotos aparecen entre las esculturas (Hidra, Falo gigante y Niño vegetal), mezcla entre humano y vegetal pero a la vez 100% artificial. Un juego que también tiene su costado monstruoso, al perpetuar un momento en el tiempo y vivirlo en loop a modo de La invención de Morel en donde siempre hace calor, la vegetación flora al máximo, y la humedad satura el ambiente. Inquieto por naturaleza, Juan colecciona objetos, cosas de la calle, recibe desde juguetes de los hijos de sus amigos hasta prótesis de dientes humanos y cráneos de jabalí. Utiliza la metáfora, se guía por la intuición, y así permite que la energía de la creación fluya. Se inspira y genera. Propone diálogos entre lo artificial y lo natural. Todo esto convive en sus esculturas que forman parte de la instalación hasta el 24 de Junio. Y así el arte, como el verano, se hacen presentes nuevamente en nuestra cotidianeidad: sacados de contexto e irrumpiendo en medio de la ciudad. Respiro hondo. Miceli tenía razón, el verano es un estado mental.


Juan Miceli’s Eternal Summer / Review by Carla Harms / Photos by Andy Donohoe Amidst relentless traffic and early winter chills, a small crowd gathered outside the patio window of Itau Cultural Thursday night for the opening of Juan Miceli’s installation “Invocando el verano eterno” (Evoking eternal summer). Arriving at the enormous bank’s cultural center, I wasn’t quite sure what to expect, having never been to an opening for a window installation before. But Miceli, who I meet for the first time that night, greeted me warmly and introduced me to a group of his family and friends who were all gazing with delight into the magical forest the artist had created right there in the city’s Microcentro. Glittering through the spray of tiny droplets of water, Miceli’s installation included sculptures of what looked like green forest creatures sprouting vegetation from their heads. Light bounced from rows of crystals hanging from fishing line to tiny square mirrors scattered in the pool of water at the base of the installation. The fairy-like feeling inside the window evoked Shakespeare‘s play A Midsummer Night’s Dream, but on the outside, for the shivering crowd, it was definitely winter The show’s curator Nora Schulman led photographer Andy Donohoe and I past the security for a wander through the exhibit from the inside. It felt strange and wonderful to be in the midst of Miceli’s magical forest, while outside onlookers peered at us as if we were in a fantasy fishbowl. Miceli, who uses only found and gifted materials to make his art work, explained that the inspiration for eternal summer stemmed from a summer of love spent in Croatia, where the world sparkled as bright as the forest he had created in the show. A closer look at the installation revealed a few surprising details you might miss from the outside. Miceli tethered human teeth to several of the sculptures and hung photographic images on the back wall suggesting both ritual and sacrifice. He explained that experimenting with the border between beauty and monstrosity fuels much of his work, and that even in this fantasy world, darkness can creep in. Inside the Itaú gallery, where everyone warmed up with some wine and comfort food, the crowed perused another show that included video images of Miceli’s installation put to music. I found myself somewhat mesmerized by the pictures and a bit melancholy, thinking of the long winter that lies ahead and wondering why it can’t always be summer. Juan Miceli - Invocando el verano eterno Through June 24 / Itaú Cultural – Patio / Cerrito 740 / CABA


Miasma agitado

review and photos by Lic.Karen Dubilet Published on the blog Inestable Tensiones en el arte contemporáneo January 17th, 2011

Juan Miceli expone hasta el 18 de marzo en el Museo Jardín de las Esculturas. Esto es: tienen un mes por delante para agendar la visita que vale la pena, sin lugar a dudas. Brutalia se llama este ensayo de instalación tal como lo define el propio Miceli y hasta allá fue Inestable para ver de qué se trataba. Una breve bio de Juan podría mencionar entre tantas cosas que trabaja en publicidad, en cine, es artista y su lenguaje es inconfundible. Hecha mano a materiales tan distintos como juguetes, componentes de computadoras y otros objetos electrónicos, cables y sobre todo muuuucho plástico. El se encarga de fundirlo y dotarlo de vida creando criaturas inverosímiles. Hay galería de imágenes exclusivas de Inestable, que fue con la cámara y registró cada detalle, centímetro a centímetro de lo que resulta una fusión alucinada de personajes artificiales junto al exhuberante entorno que ofrece el Museo Jardín de las Esculturas. El montaje aprovecha al máximo los recursos del espacio público, que vale la pena resaltar como un hallazgo, bien cuidado, bonito para pasear y más bonito aún para detenerse en sus bancos a mirar con detenimiento las obras. Cuando todo parecía indicar que estas criaturas no iban a poder convivir con tantas flores alrededor, aparece la solidaridad entre ellas. Están de visita, esa es la sensación, esperando que se desmonte la instalación para volver a su casa. Un poco a lo Toy Story, cuando Sid previo a destripar algunos chiches volvía a rediseñarlos. Lo monstruoso siempre agazapado. Lo que parece inmóvil en la superficie pero se adivina agitado en las entrañas. Se puede detectar una arqueología -capas evolutivas- en la producción de Miceli; entre aquellas obras que datan de 1999 y las más recientes del 2010. Hay un cambio en la elección de ciertos materiales dentro de la misma poética trash pero con claros signos de los tiempos. Sólo observarlas de cerca alcanza para desentrañar cuáles fueron seleccionados y qué dice cada uno de ellos de los años en que fueron utilizados-reapropiados-injertados. Es una hipótesis un tanto compleja, porque por un lado son criaturas sin tiempo, flotantes. Pero a la vez existe un corte temporal, imperceptible pero potente. Emerge en la mirada atenta. Inestable pasó largo rato frente a estas esculturas monstruosas tejiendo imaginariamente historias para cada una de ellas y una gran relato que las tenga a todas como protagonistas. Una película, si… existe algo de eso, hay un tiempo cinematográfico oculto y que remite al trabajo multifacético del artista. Juan Miceli define la técnica que domina su obra como miasma. Un fundido -que se sospecha infinito- de plásticos que van dando forma a sus creaciones. Claramente Juan se resiste a la clasificación, su arte hibrida estilos en constante mutación. Hay goce visual por doquier y también pesadillas hechas realidad, mucho mutante y sobre todo una invitación a vagar por anatomías imposibles y perturbadoras. Entrada gratuita…sólo lleven buena música para acompañar la caminata.


Interview by JosĂŠ Ferrero in notio.com.ar november 14th, 2010


Asterisco Art Dossier / Miradas al Sur Newspaper / centerfold /August 22th 2010

Tansvoirie Calendar 2010, Switzerland


La Suspensi贸n Miscellaneous / 2011


La Suspensi贸n Miscellaneous / 2011

http://www.arte-online.net/Agenda/Exposiciones_Muestras/Juan_Miceli2


Programa La Vida es Arte – Canal 7 - 2009

Interview at Naranja Contemporáneo TV http://youtu.be/p5FO-NSTIjk


Miceli prensa 2013  

Juan Miceli's exhibitions' reviews and interviews on newspapers, tv and magazines.

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