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cultura / espectáculos
MARTES 12 DE NOVIEMBRE DEL 2013
EL MÁS INTERNACIONAL DE LOS JóVENES AUTORES COLOMBIANOS PUBLICA ‘LAS REPUTACIONES’
La frágil imagen pública
3Juan Gabriel Vásquez avisa en su nuevo libro de la vulnerabilidad de la gente ELENA HEVIA BARCELONA
PEDRO CHUET-MISSE
E
s muy probable que el colombiano Juan Gabriel Vásquez (Bogotá, 1973) sienta que está viviendo un punto de inflexión en su vida. Ahí están los datos: su anterior novela El ruido de las cosas al caer, premio Alfaguara, ha tenido una crítica muy elogiosa en la portada en The New York Times; tras 16 años en Europa, buena parte de ellos en Barcelona, hace tan solo un año que decidió regresar a Bogotá (aunque ya planea vivir un par de años en Nueva York y luego regresar a Barcelona), y mientras tanto desde su columna en el diario colombiano El espectador se ha convertido en uno de los analistas más influyentes del devenir político de su país. «Allí hay muchos debates importantes sobre el aborto, el matrimonio homosexual, la legalización de la droga y yo no logro, por más conveniente que sea, quedarme callado, constantemente me pongo a discutir esas cosas intentando esas coordenadas del país que yo quisiera». No es raro que la reciente Las reputaciones, una nouvelle concentrada y directa, nazca con esa tozudez crítica y por eso lleve en su interior temas como la opinión pública, las responsabilidades civiles e individuales, la imagen y la consideración general. Y sin embargo, el origen real de la historia fue el interés del escritor por Ricardo Rendón, quizá el mayor humorista gráfico de la prensa colombiana que gozó de su momento de esplendor en los años 20 y tuvo una muerte muy dramática al suicidarse frente a su última caricatura en la mesa de un café que solía frecuentar. Mallarino, el humorista gráfico ficticio que protagoniza Las reputaciones, es una especie de Ricardo Rendón del siglo XXI. Vázquez también asume la deuda con varios dibujantes colombianos, además de Peridis y de El Roto, a quien entrevistó en la fase de documentación.
Capaz de hundir reputaciones a golpe de lápiz, Mallarino el caricaturista tiene una influencia poderosísima. «La vulnerabilidad del ciudadano es algo que hoy está muy vivo. La segunda mitad de la novela la escribí en Estados Unidos y mientras estuve allí uno de los grandes debates era el suicidio de una chica adolescente después de que una foto suya hubiera acabado en Facebook. Recientemente se suicidó un político inglés después de que en Twitter se lo hubiera asociado a una red de pederastas». Más allá de la verosimilitud de lo que relata –¿puede un dibujante gráfico tener tanto poder?, ¿sería posible que una caricatura tan dura no fuese acusado de libelo?– , la novela plantea un problema moral para el dibujante protagonista «Tiene que ver con esa idea de que alguien ha construido toda su vida dibujando rostros ajenos y de repente –en una iluminación en la que Vásquez asume su deuda con escritores como Henry James y el Joyce de Los muertos–, descubre su propio rostro».
Debate soberanista
33 El escritor colombiano, durante su reciente visita a Barcelona.
Hace tan solo un año que Vásquez se trasladó a Bogotá con su familia, cuando la Barcelona en la que vivía se hallaba ya inmersa en el debate soberanista. ¿Le apetecería regresar a una ciudad que ya no formara parte de España? «A nivel institucional Barcelona es hoy una ciudad mucho más cerrada de lo que era cuando yo llegué y creo que es a causa del juego peligroso que está jugando el nacionalismo. Soy muy crítico con todo tipo de nacionalismos, sean del color que sean. Y así creo que el juego de Artur Mas va a conducir a divisiones profundas de la sociedad catalana y a una fractura social. Y es una pena porque quiero mucho a esta ciudad y por eso me doy la libertad de decir estas cosas. Me gustaría que Barcelona siguiera siendo la ciudad plural que fue para mí». H
LA TERCERA NOVELA
THE YELLOW DOGS
INICIO DEL JUICIO
Helen Fielding recupera a Bridget Jones
Un músico mata a tres excompañeros
El promotor de ‘Grease’, en el banquillo
Bridget Jones vuelve de nuevo, convertida en una cincuentona viuda, madre de dos niños y con sobrepeso, que tras someterse a dieta vuelve a buscar pareja, esta vez con el auxilio de una nueva herramienta, Twitter. Así plantea Helen Fielding (foto) la tercera novela protagonizada por el popular personaje, Bridget Jones. Loca por él, que hoy llega a las librerías en castellano y en catalán.
El músico iraní Raefe Ahkhbar se suicidó ayer en Nueva York tras matar a tiros a tres miembros del grupo indie de rock alternativo The Yellow Dogs, del que había sido expulsado recientemente. La banda, creada en Irán en el 2007, donde actuaba clandestinamente, pues el régimen persigue los grupos de rock, recibió asilo en Estados Unidos en el 2010.
El fiscal y la acusación particular piden seis años de prisión, en el juicio que empezó ayer en la Audiencia de Barcelona, para el promotor del musical Grease, Juan Luis Goas, por presunta apropiación indebida de una parte de la recaudación del espectáculo –en concreto de 1,6 millones de euros– que se vio en el Teatre Victòria entre el 2006 y el 2008.
i deas XAVIER
Bru de Sala
Joan Maragall, el ideólogo
I
gnoro si el catalán y la catalanidad están vivos por la obra de unos poetas. La clave del éxito de la Renaixença –sin el cual ya no estaríamos aquí– tiene un nombre propio: Jacint Verdaguer. Aunque sin el esfuerzo de muchos y el contexto socioeconómico de la época Verdaguer habría pasado desapercibido o habría sido picapedrero, como su padre, o cura de pueblo. Verdaguer, antes de enfrentarse hasta morir contra a los poderes establecidos de la burguesía y laIglesia, escribió L’Atlàntida (1876) y Canigó (1886), tan diferentes, en busca de las épicas esenciales de España y de Catalunya. Después viene Joan Maragall, que no era hijo de burgués ni de rico, y enfoca el futuro de una manera que nos concierne. Si los dos poemas clave de Jacint Verdaguer son intuitivos y kilométricos, los dos de Maragall suman
No era hijo de burgués ni rico, y enfocó el futuro de un modo que nos afecta unos cien versos y son fruto de una visión ideológica, programática, con voluntad y anuncio del futuro compartido en plenitud que él deseaba. Se trata de Himne ibèric (1906) y Oda a Espanya (1906), que el lector puede repasar en internet mediante un par de clics. En la España central, solo Miguel de Unamuno le hizo caso. Después, José Ortega y Gasset lo estropeó y el resto ya se sabe, porque todavía lo sufrimos pero no lo digerimos. Si dedican solamente dos minutos a leer Himne ibèric y Oda a Espanya, entenderán mejor lo que sucede y lo que podría llegar a pasar. Únicamente hay que leerlos por orden, porque el futuro del iberismo solo puede brillar después de las dos palabras que concluyen la Oda a Espanya: el famoso «Adéu, Espanya!» lanzado por el poeta ideólogo. La gente decente, la que aspira a vivir en un país civilizado, justo y solidario –y esperamos que en toda España esta gente vuelva a ser mayoría– tan solo tendrá expectativas de éxito si el soberanismo catalán sale airoso de esta partida. Si, por el contrario, la gana la España eterna que tan bien encarna el Partido Popular (PP), todos saldremos perdiendo. Empezando por la cultura. H