MIÉRCOLES 27 DE NOVIEMBRE DEL 2013
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a pie
de calle
CATALINA
Gayà
juan pedro chuet-MISSË
33 Una joven posa para una foto con el gato de Botero en la rambla del Raval.
Pintadas de ego y malhumor
H
uele a Estambul en el restaurante y hay una pareja sentada comiendo. Un joven atiende tras la barra y sonríe a quien entra. Entro pronuncio la palabra periodista y desaparece la sonrisa de inmediato. Dice: «No». Digo «gato» y él lo mira. Lo tiene enfrente, se sabe de memoria cómo es su figura rotunda, su carita de gato manga y su cola larga, larga. Los dos lo observamos. «Está muy mal que lo hayan pintado», exclama malhumorado el hombre, y yo le explico que por eso he entrado, que por eso quiero hacerles unas preguntas. Él sigue con su monólogo: «Está muy mal. ¿Por qué lo hacen? La gente quiere mucho a este gato». Alguien ha pintado una A mal hecha y sin sentido al gato de la rambla del Raval, que es como llaman los vecinos del barrio a la escultura de Fernando Botero. Además, ese
alguien también ha empastado de blanco el collar y una parte del cascabel. En el lomo del gato, junto a la pintada blanca, hay otro garabato: algo en rojo, igual de desgraciado e incomprensible. El chico del restaurante me explica que hace unos meses ya le pintaron la boca de rojo al gato. «Tardaron un poco en limpiarlo», dice, y repite eso de que está «muy mal». «Lo hicieron de noche. Cuando llegamos por la mañana, ya estaba así», remata, y se gira de nuevo hacia el gato y yo digo que de noche todos los gatos son pardos, pero no me entiende. Es curioso lo que provoca este animal inmóvil: entro en una tienda de la misma rambla y la reacción es exactamente la misma. Periodista. No. Mala cara. Gato y lo que quiera, una sonrisa y, claro, la queja malhumorada por la pintada. Leo en El Colombiano, un periódi-
co de Colombia, que hace un año alguien se fue robando los bigotes de otro gato de Botero, el hermano del que vive en Barcelona y que está en un parque de Medellín. Un periodista de ese periódico preguntó a Fer nando Botero si le importaba ese robo y el artista dijo que no, que a sus gatos «no les hacen grafitos, y que eso es signo de civilización». En Barcelona, contacto con un joven grafitero y me deja claro que una cosa es el arte urbano y otra la firma por doquier y que, tras la aprobación de la ordenanza cívica, Barcelona es «ciudad de firmas» porque detenerse a pintar un grafito requiere tiempo, y eso da margen para que llegue la policía. Me pide que no ponga su nombre. Le pregunto quién podría haber grafiteado al gato e, inesperadamente, se enfada con quien lo haya hecho, como hizo el camarero o el tendero. El referente de este joven grafitero: Banksy, claro. Y es tan joven que empezó en el mundo del grafito después de la aprobación de la ordenanza urbana, el 24 de enero del 2006. Regreso a la rambla, al gato. Hay cola para tomarse fotos con él. En las noches, hay quien se sube a su lomo y si lo consigue, lo narra como una hazaña en las redes sociales. Este gato llegó a la rambla del Raval en el 2003, después de 15 años de dar vueltas por la ciudad, y, desde entonces, no se ha movido. A toda velocidad, pasan unos ratones que tendrán sus nidos entre los palmitos de la rambla. Me vienen a la mente los roedores de Banksy. El que pintarrajeó el gato de Botero nada tiene que ver con Banksy. Esa A, como decía el chico del restaurante, y como tantas otras firmas que hay en puertas, paredes, ventanas y esculturas de Barcelona, no llevan a nada más que al ego de uno mismo. Miro la rambla y hay mucho por explicar. Pasan otros dos ratoncitos, por cierto. H cgaya@elperiodico.com
NECROLÓGICAS sancho de ávila Gregoria García Díaz, de 70 años, a las 8.45 horas. Juan Santos Tripiana, de 44 años, a las 9.10 horas. Irene López Franc, de 91 años, a las 9.25 horas. Tomás Sedano Cuesta, de 89 años, a las 9.50 horas. Agustín Belda Sánchez, de 93 años, a las 10.30 horas. Joan González Pons, de 92 años, a las 10.45 horas. Raquel García Calvo, de 87 años, a las 11.10 horas. José Antonio Rodíguez Rodríguez, de 87
años, a las 11.25 horas. Maria Carme Serra Soler, de 72 años, a las 11.50 horas. Antonia Blasco Ra mírez, de 92 años, a las 12.05 horas. Pedro Martí nez Jiménez, de 92 años, a las 12.30 horas. Manel Benavente Muñoz, de 76 años, a las 12.45 horas. Liudmila Dyubyuk, de 64 años, a las 13.10 horas. Ramón Olivas Serrano, de 89 años, a las 13.25 horas. Fernando Pujol Rosell, de 92 años, a las 15.15 horas. Mykhaylo Novak, de 47 años, a las 15.30 ho-
Albert J. Jovell Fernández Director de l’Institut Global de Salut Pública i Política Sanitària de la Universitat Internacional de Catalunya El Patronat Universitari de la Universitat Internacional de Catalunya, el rector i tota la comunitat universitària expressen el més sentit condol, s’uneixen al dolor de la família i preguen una oració per la seva ànima.
ras. Félix Alcocer Mira, de 91 años, a las 16.00 horas. Manolita Fariñas Ceregido, de 93 años, a las 16.10 horas. les corts Sara Henar Gregorio, de 88 años, a las 9.15 horas. Maria Marta Casas Suciats, de 61 años, a las 9.45 horas. Carmen Manzano Sastre, de 91 años, a las 10.00 horas. Ana María Sauri Romero, de 85 años, a las 10.30 horas. Natividad de la Calle Palacio, de 80 años, a las 11.00 horas. Ricard Massons Virgili, de 84 años, a las 11.30 horas. José de la Águila Guillén, de 71 años, a las 12.00 horas. Ana Abelló Aragón, de 65 años, a las 12.30 horas. Paquita Ber nabeu Samper, de 78 años, a las 13.00 horas. Asunción Gamarra Villares, de 77 años, a las 15.00 horas. Ángel Matesanz Martín, de 83 años, a las 15.15 horas. Rafael Álvarez Fraile, de 70 años, a las 15.45 horas. Josep Plantà Navarro, de 83 años, a las 16.15 horas. collserola Carmen Rosa Ortega, de 65 años, a las 9.15 horas. María de las Nieves Bocio Giménez, de 87 años, a las 11.15 horas. SANT GERVASI Juan Antonio Navarro Marfá, de 61 años, a las 13.00 horas. Lista facilitada por Serveis Funeraris de Barce lona. Más información, en el 902.076.902.