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Goles contra el desarraigo

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(COLOR) - Pub: CUADERNO DEL DOMINGO Doc: 03895O Red: 60% Ed: Primera EDICION Cb: 00 Enviado por: Dia: 23/03/2007 - Hora: 21:54

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DOMINGO, 25 DE MARZO DEL 2007

el Periódico

deportes

Goles contra el

desarraigo LA COLONIA ARGENTINA EN CATALUNYA EMPLEA EL FÚTBOL COMO VÍA DE INTEGRACIÓN Y DE AFIRMACIÓN DE LOS ORÍGENES. LAS ‘FILIALES’ DE CLUBS DE AQUEL PAÍS SE MULTIPLICAN. LEONARDO FACCIO

Lorenzo BCN (de San Lorenzo de Almagro), entre otras. El Central Catalunya representa la organización más avanzada de estas peñas. Creada entre charlas y partidos de fútbol en el 2004, actualmente cuenta con 140 socios, pero la cifra se duplica a la hora de organizar eventos y asados. Su equipo de fútbol, integrado en su mayoría por argentinos, juega en la Tercera División Territorial. Además, el club está integrado en el Consell Municipal de Inmigració del Ayuntamiento de Barcelona y es una de las entidades consultoras de la Secretaria de Joventut de la Generalitat.

Banderas hermanadas La camiseta, con el tradicional escudo de la estrella dorada y otro en el que se hermanan las banderas catalana y argentina, exhibe las franjas verticales de azul y oro del club canalla, como se conoce a los seguidores de este club rosarino. Su lema oficial es donde no existas te inventaré, y la devoción de sus hinchas es tal que bautizan a los hijos nacidos en Barcelona con agua recogida del río Paraná, el mismo que baña las costas de Rosario. Sukerman aclara que el suyo es «un club catalán, pero de raíces argentinas». «Tenemos socios y jugadores de otras nacionalidades, y tampoco hace falta ser seguidor de Rosario Central para integrarse», describe. Sin embargo, tanto en el caso del Central Catalunya como entre las demás peñas, la tarea no solo es deportiva: el vínculo social, la ayuda

El lema oficial del Rosario Central Catalunya dice: ‘Donde no existas te inventaré’

33 Hermandad catalanoargentina 8 Los jugadores del Rosario Central Catalunya lucen un escudo con las banderas de sus dos países.

JUAN PEDRO CHUET MISSÉ BARCELONA guante Banfield, vamos Argentina todavía», gritó Santiago Fascie mientras alzaba su pequeño trofeo y besaba la camiseta, bien sudada, de franjas verdes y blancas. Santiago en realidad vive a 12.000 kilómetros de su Banfield natal, una de las poblaciones que rodean la ciudad de Buenos Aires, y es uno de los integrantes del equipo que ganó el primer Torneo de Peñas Argentinas. El pasado domingo, en el Campo Municipal de Fútbol Besonense (calle Lluís Borrassà, 10, en el barrio de Besòs), una decena de equipos inte-

A

grados por argentinos se volvieron a medir en la cuarta edición del torneo. Como en cada ocasión, estos encuentros son una réplica de los picados (partidillos) de fútbol en Argentina: camisetas y banderas de los principales equipos argentinos, el mate que pasa de mano en mano y el vos que resuena como el único pronombre conocido. Los argentinos viven y sienten el fútbol con una pasión visceral. En sus estadios, la mayoría del público ve el juego de pie, rodeado de banderas, entonando adaptaciones de canciones populares y replicando insultos sin agotar las gargantas. Sin embargo, tanto entusiasmo termina por desbordar los carriles de la civilización y a menudo deriva en actos de violencia y agresión a seguidores

y futbolistas. Quizá la distancia lleve a la paradoja, pero esa misma pasión que divide clubs, barrios y ciudades es el puente de unión entre los 150.000 argentinos que viven en España, de los cuales casi 20.000 residen en Catalunya. «Más allá de las diferencias futbolísticas que tengamos, todos hemos mamado la misma pasión, y la distancia hace que aquellas cosas que nos dejan ciegos en Argentina nos permitan ver nuevas oportunidades, como la necesidad de estar juntos entre los compatriotas», describe Ernesto Sukerman, presidente del Rosario Central Catalunya, un club nacido en Barcelona pero integrado por los fanáticos de Rosario Central, club de la ciudad donde nació Lionel Messi.

En España existen más de una docena de filiales o agrupaciones de clubs de fútbol argentino. Además del mencionado Central Catalunya, también se encuentran la Penya Roja de Castelldefels (del Independiente de Avellaneda), la Filial Santiago Saccol del Racing (también de Avellaneda, en el Gran Buenos Aires), el Taladro Europeo (seguidores de Banfield, con una fuerte presencia de miembros en Tarragona), las filiales de Barcelona, Madrid y Alicante del River Plate y la Filial Roberto Passuci del Boca Juniors (en Murcia). Cabe nombrar también a las peñas Central Tarragona (también de Rosario Central), Pincha BCN (de Estudiantes de La Plata), Calamares Ibéricos (de Platense), Lobo Entrerriano (de Gimnasia y Esgrima de Entre Ríos) y San

que se presta a quien emigra, es el otro gran objetivo no escrito pero siempre presente. Castelldefels congrega a una numerosa colonia argentina, que se incrementó en los últimos seis años, cuando se agudizó la crisis económica y social del país suramericano. Uno de sus miembros es Edgardo Enríquez, presidente de la Penya Roja, que agrupa a los devotos del Independiente de Avellaneda. Su prédica contagió a Alfonso, el dueño del bar Rey de Copas, que sirve de sede a los socios oficiales y los seguidores de este club, que ostenta 15 copas internacionales ganadas. En este bar de Castelldefels, describe Enríquez, han montado un rincón de memorabilia de los diablos de Avellaneda, con cuadros, libros y camisetas autografiadas. Además de reunirse para ver a su equipo por televisión, sus miembros suelen ir al Camp Nou cuando algún exfutbolista de Independiente viene de visita, como los hermanos Gabriel y Diego Milito, del Zaragoza. Sin embargo, señala Enríquez, el proyecto de la Penya Roja es «reunir a los seguidores de Independiente en España y ayudar al club en todo lo que se pueda». Y aunque no tienen intención de formar un equipo como el del Central Catalunya, sí están a la


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