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Elegir entre master privado y oficial

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aclarando conceptos

Entre másters oficiales y privados: ¿cuál elegir? La llegada del Espacio Europeo de Educación Superior, más conocido como el Plan de Bolonia, implementó la denominación de “master oficial” a los cursos de postgrados que se inscriban bajo estos parámetros. Pero una vez instalada la palabra, llegó la confusión. ¿Qué sucede con los másters que ya existen? ¿Y que implica que no sean oficiales? No es cuestión de alarmarse: unos y otros pueden convivir sin problemas. A la larga, el tiempo –así como el mercado– decidirá la suerte de unos y otros. Juan Pedro Chuet

Se puede estar de acuerdo que un máster es un estudio post universitario, en donde se concentra una formación avanzada, especializada o de investigación en un área académica. Sin embargo, en las últimas décadas la oferta de cursos de estas características, ofertados tanto por universidades públicas como por centros educativos privados (de gran categoría a otros casi desconocidos), trajo un cierto descrédito a la denominación. Por ello, la adaptación de los planes de estudio al Espacio Europeo de Educación Superior traerá una normalización al sector. Los cursos postuniversitarios pasan a llamarse másters oficiales, y para acceder, hay que tener un título de grado o bien contar con 180 créditos ECTS previos.

¿Qué son estos créditos? Pues la nueva forma de contabilizar la carga académica de un curso. Mientras que antes un crédito equivalía a 10 horas de clases, ahora se suma la carga de trabajo y capacitación que tendría el alumno, por lo que un crédito ECTS equivale a 25 horas. ECTS significa, en inglés, Sistema Europeo de Transferencia de

Créditos, y es una de sus ventajas: ya que las universidades europeas homologan sus contenidos, se agiliza e incentiva la movilidad de los estudiantes en un mismo país o entre las naciones. Entonces, los másters oficiales tienen estas características: su programa se conforma entre 60 y 120 créditos ECTS, que dependerá de los antecedentes del alumno. O sea: en un máster oficial de Derecho Empresarial, un abogado recién titulado tendría una gran cantidad de créditos ya validados previamente por su carrera, y puede ser que con 60 unidades ya obtenga el título de Máster. En cambio, un aspirante que llegue de Ciencias Económicas, quizás necesite cumplir con los 120 créditos para obtener el mismo diploma. Otra ventaja del máster oficial es su precio: entre 24 y 28 euros por crédito; mientras que para los extranjeros que no pertenezcan a los países firmantes del Pacto de Bolonia, el coste se multiplica por cuatro (entre 96 y 112 euros por crédito).

¿Y qué pasará con los demás másters? Pues seguirán existiendo. Es cierto que no se los podrá llamar “master

oficial”, pero sí pueden ser dictados por universidades públicas. La diferencia radica en que sus contenidos no pasan por el control del Ministerio de Educación y Ciencia, pero eso no le quita calidad ni excelencia académica. Los másters privados elaboran sus propios contenidos académicos, mantienen su sistema de créditos, y ellos son los que determinan sus precios. La carta fuerte de estos cursos es su prestigio: hay maestrías que tienen diez, veinte o cincuenta años de existencia, son avalados por importantes agencias de calidad internacionales, y mantienen valiosas alianzas estratégicas con universidades privadas y públicas del resto del mundo, así como contactos con el mundo empresarial, científico o tecnológico. Quien desee realizar un máster, obviamente que tendrá al precio como un parámetro, pero no debería ser el único: también hay que fijarse en el programa académico, analizar la plantilla de profesores, ver que responda a las necesidades de progreso profesional y personal, y recordar que la educación no debe ser considerada como un gasto, sino como una inversión. ESPECIAL - CLUB MÁSTER 11


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