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Sustancia ciudadana; la esencia de la democracia Oscar Abraham Reyes Noblecías La democracia es parte de la inmensa experiencia humana, ésta ha estado ligada a la constante búsqueda de libertad, justicia y progreso. Es una noción que se presenta inconclusa debido a que ésta ha estado siempre en proceso de construcción. Su forjamiento constante impide que se establezca de manera clara que es lo que implica y conlleva lo “democrático”. A pesar de no contar con una figura concreta y clara de la democracia, ésta se construye a partir de la experiencia de los países dónde se considera existe mayores avances en esta materia. La democracia es un sistema de gobierno que se adoptó por los países en general y que actualmente se sustenta en la búsqueda de la consolidación de su elemento más esencial; la ciudadanía. La ciudadanía en este sentido adquiere el fundamento básico de la democracia. Es incluso factible hacer la aseveración de que ésta es la esencia misma de la democracia. Por ello es que se vuelve vital que los estados procuren forjar la ciudadanía integral. Ésta implica lograr la mayor expresión de sus connotaciones civil, política y social a través de un respaldo de orden jurídico y después, la posterior garantía del cumplimiento de dicho ordenamiento. Es decir la traducción de las palabras en acciones y realidades concretas. Por ello se vuelve necesarios otros factores y elementos que permitan su correcto florecimiento, el principal en este sentido es el Buen Gobierno. La necesidad de un “buen gobierno” se vuelve imprescindible en la construcción democrática. Gran parte de las sociedades democráticas están introduciendo innovaciones en la manera en que se gobierna, se toman decisiones y se consulta a la población. Éstas parten de principios relativamente nuevos: la transparencia, el acceso a la información y la rendición de cuentas. Para llegar a la institucionalización del gobierno se pasó por un proceso de delimitación del concepto democrático, a través de pensamientos de diversos autores, que van desde Platón hasta Hobbes. Para la posterior discusión e


implementación, de este concepto surgido del proceso de construcción histórico, en los foros internacionales, como Naciones Unidas. Se generó así un consenso universal de lo que conlleva la democracia. En este sentido es que se sobresaltó la importancia de las libertades fundamentales que fundamentan la figura de la ciudadanía. De aquí que se vuelva necesario el establecer buenos gobiernos, que no se excedan ni abusen de la limitación de las libertades, al grado de cooptar las libertades fundamentales. En esta misma línea se debe evitar que la corrupción trastoque a los gobiernos, pues esto generaría que se perdiera el fin último de éstos, el bienestar común. Por el contrario se debe promover una mayor responsabilidad y compromiso de los gobernantes para con los gobernados, a través de mecanismos que ejerzan presión y obliguen a un correcto actuar de éstos. Mecanismos que se derivan de principios como el de la transparencia, acceso a la información y rendición de cuentas. En la última década se han incorporado en las sociedades democráticas innovaciones que tiene el objetivo de mejorar el compromiso que tienen los gobiernos para con la sociedad. Un buen gobierno fortalece el crecimiento democrático de las sociedades, ya que a través de él, se plasman las acciones que tienen como fin la solución de los problemas que aquejan a los ciudadanos. En este sentido, algunos organismos como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y la Comisión Europea han impulsado programas para favorecer el buen gobierno, además de desarrollar mecanismos que promuevan una mayor participación ciudadana en las decisiones públicas. Así se subraya el papel que debe jugar la sociedad en la toma de decisiones entonces adquiere un papel de gran relevancia y corresponde al gobierno abrir los espacios necesarios para que esto suceda. Para que un gobierno pueda ser catalogado como “bueno”, éste debe cumplir dos cuestiones principales. La primera, asegurar la participación ciudadana y la segunda avanzar en materia de transparencia y rendición de cuentas. La


participación en un sentido administrativo y cómo elector, pero incluso en un nivel mayor a través de la implementación de candidaturas ciudadanas. En materia acceso a la información y la transparencia se debe asegurar un ejercicio transparente de la función pública, de tal modo que la sociedad pueda conocer y evaluar la gestión gubernamental y el desempeño de los servidores públicos. En el caso de México, al igual que en muchos países de América Latina, los índices de transparencia de la información y de la corrupción aun distan mucho de ser los ideales o al menos, de ser aceptables. Por esta razón, en nuestro país al igual que muchos países de la región, en lo que debe trabajar es en tratar de favorecer una responsabilidad compartida, gobierno-sociedad, a través de la mejora de los mecanismos de consulta de información y del diálogo para dar mayor legitimidad las políticas públicas. Es necesaria, por parte del gobierno, la provisión de información clara, certera y accesible y por parte de la ciudadanía un mayor interés y participación activa en las actividades públicas. El tránsito que la sociedad mexicana hacia la democracia ha estado acompañado, en la última década, por la incorporación de principios y valores nuevos que han cambiado de manera importante el ejercicio de la función pública. Desde 2002 con la promulgación de la Ley Federal de Acceso a la Información y la creación del Instituto Federal de Acceso a la Información se han avanzado en un sentido progresivo a la democracia, a través de que se ha obligado a gran parte de las dependencias y entidades gubernamentales a exhibir a la luz pública la información respecto a su gestión. A pesar de ello aún prevalecen elementos que limitan este actuar de transito de nuestro país a una administración gubernamental más transparente. Por ello se puede hacer el balance de que el escenario de la transparencia en México, aún dista mucho de ser el idóneo. En este sentido la ciudadanía se debe convertir el cuatro poder; el poder ciudadano. Este poder de facto debe establecer de manera clara una vigilancia respecto a la actividad gobernante monopolizada por los tres poderes tradicionales a influencia de los partidos políticos.


La intención de este cuarto poder debe ser mantener y garantizar su total autonomía respecto de éstos. Se vuelve indispensable que se procure conservar su condición ciudadana y de ser necesario, se deberían crear instituciones u organismos propios de este cuarto poder, que respondan a esta vocación ciudadana. Es importante este poder ya que éste ejercerá la función de supervisión de la actividad del gobierno, lo cual en sí misma es un modo de participación ciudadana. Bajo la mirada ciudadana se va reduciendo el margen de maniobra para actividades corruptas, lo que origina una purificación de la administración gubernamental, logrando con ello un mayor alcance de sus políticas y un manejo más limpio de los recursos de toda la sociedad. En lo que se debe continuar trabajando en México es en la posibilidad de tener gobiernos eficientes y una ciudadanía interesada por los asuntos públicos, esto quiere decir un Buen Gobierno y una ciudadanía integral y participativa. En el caso específico del Distrito Federal, este creó su instituto local después de las medidas de transparencia y acceso a la información adoptadas por la Federación en 2002. Se creó el Instituto de Acceso a la Información Pública y Protección de Datos Personales del Distrito Federal (INFODF). En términos generales, los avances logrados por el INFODF en materia de transparencia y acceso a la información de 2006 a 2012 son significativos e innovadores. Las conquistas en estos dos rubros se han forjado a partir del apoyo de las autoridades del Distrito Federal, algunas organizaciones civiles, medios de comunicación y sociedad en general. A pesar de que el balance de la gestión del INFODF en diez años ha sido plausible y lo han llevado a ocupar el primer lugar en transparencia a nivel nacional, aún falta mucho camino por recorrer para lograr un gobierno ejemplarmente democrático en el Distrito Federal.


Sustancia ciudadana; la esencia de la democracia