Como bien dice Fernando Pardo de Los Coronas este momento del surf es un prodigio. Las tablas antiguas de punta redonda y unos tres metros, de madera, dejan paso a las tablas pequeñas que inician su Domicio de la orilla en San Diego con Nata Young. 1966. Dice la leyenda que había un duendecillo al timón de la revuelta que llevó a los surfers a lugares insospechados del universo. El tubo, por ejemplo.