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ASPECTOS PLÁSTICOS A TENER PRESENTE . I EL COLOR Hablando en términos estrictos, todo aspecto visual debe su existencia a la luminosidad y al color. Los limites que determinan las formas de los objetos se derivan de la capacidad del ojo para distinguir entre zonas de luminosidad y color diferentes. La forma nos permite distinguir un numero casi infinito de objetos diferentes. El numero de colores que somos capaces de reconocer con seguridad y facilidad, apenas si excede de seis ,a saber los tres primarios más los secundarios que los vinculan unos a otros.Sucede esto principalmente porque es mucho más difícil retener en la memoria las diferencias de grado que las de forma. Las cuatro dimensiones del color que podemos distinguir con confianza son: los rojos, los azules, los amarillos y la escala de los grises. Aun los secundarios pueden inducir a confusión por su parentesco con los primarios, por ejemplo ,entre un verde un amarillo o azul, y cuando llegamos a querer distinguir un morado de un violeta, solo la yuxtaposición inmediata ofrece garantías. Bajo una iluminación fuerte los rojos parecen particularmente luminosos. La luz débil hará resaltar los colores verdes y los azules. La mayoría de los niños de edad escolar se dejar guiar por el fuerte atractivo perceptual de los colores. pero a medida que la cultura empieza a adiestrarlos en habilidades prácticas, que se apoyan en la forma más que en el color, van orientándose progresivamente hacia la forma como medio decisivo de identificación. El predominio del color indica una actividad abierta hacia los estímulos externos: Se decía que eran propias de personas sensibles, fácilmente influibles, inestables, desorganizadas ,proclives al estallido emocional. La preferencia por la forma, una disposición introvertida, un control fuerte sobre los impulsos, una actitud pedante y fría. Ernest Schachtel, sin embargo, ha sugerido que la experiencia del color se asemeja a la del afecto o la de la emoción. La forma, en cambio, parece exigir una respuesta más activa. En la visión del color la acción parte del objeto y afecta a la persona, pero para la percepción de la forma es la mente organizadora la que sale hacia el objeto Son probablemente las cualidades expresivas(primariamente del color, pero también de la forma) las que espontáneamente afectan a la mente que las recibe pasivamente, mientras que la estructura tectónica del esquema (característica de la forma, pero que también se encuentra en el color) da trabajo a la mente activamente organizada. MATISSE ha dicho “Si el dibujo, es del espíritu, el color, de los sentidos”Es más el diseño debe mantener su hegemonía sobre el color.


De otro modo la pintura correrá a su ruina: caerá por el color como la humanidad cayó por Eva. Hasta 1960 no quedó establecido por vía experimental que la visión cromática de los vertebrados se opera mediante tres pigmentos fotosensibles segregados en tres clases diferentes de células receptoras de la retina, y que uno de esos pigmentos es el responsable de la captación de la luz azul, otro de la verde, y otro de la roja. (MACNICHOL). En ningún sentido podemos hablar de un color,”como es en realidad”: siempre, está determinado por su contexto .Esto y el no existir una nomenclatura común,(normalizada para todos),hace evidente que el estudio de los colores esté lleno de obstáculos. Los colores individuales se resisten a la generalización abstracta: están atados a su lugar y tiempo particular. Pero dentro de cualquier orden dado, se comportan conforme a leyes y obedecen a normas estructurales que nosotros apreciamos intuitivamente, pero de los que hasta ahora sabemos demasiado poco. El color, está determinado por tres dimensiones: matiz. luminosidad y saturación. La teoría tradicional de la armonía cromática, se refiere únicamente a la obtención de conexiones y la evitación de separaciones, y por lo tanto es cuando menos ,incompleta El numero máximo de tonalidades de grises que el observador medio es capaz de distinguir sobre la escala del negro al blanco, oscila según algunas fuentes, en torno a las doscientas. Vale la pena señalar que el numero de matices que es posible distinguir en un espectro de colores puros, entre los dos extremos del violeta y el rojo morado, parece ser un poco más pequeño, del orden de ciento sesenta. En música el número de notas empleado es bastante menor. JOHN RUSKIN advertía al pintor: “Cada uno de los matices presentes en una obra queda alterado por cada toque que añadas en otros lugares; de modo que lo que hace un minuto era caliente ,se torna frío cuando pones un color más caliente en otro lugar y lo que estaba en armonía se torna discordante al ponerle otros colores al lado.” Esto quiere decir que la identidad del color no reside en el color mismo, sino que se establece por relación” Cuando los matices contiguos son lo bastante semejantes, o cuando las áreas que los portan son lo bastante pequeñas,,los colores se aproximan entre sí en vez de subrayar su contraste. Los experimentos han demostrado que el carácter distinto del color depende más de la luminosidad que del matiz.


Los colores son portadores de una expresión fuerte ,se dice que el rojo es excitante porque nos recuerda el fuego, la sangre, la revolución, el verde evoca la idea refrescante de la naturaleza y el azul es frío como el agua. El efecto es demasiado directo y espontáneo para ser únicamente producto de una interpretación asociada al perceptor por el aprendizaje. FËRE descubrió que el tono muscular y la circulación sanguínea se acrecienta ante la luz coloreada. KURT GOLDSTEIN, descubrió, que una paciente aquejada de una enfermedad del cerebelo veía alterado su sentido del equilibrio, se mareaba y corría peligro de caerse cuando llevaba puesto un vestido rojo, síntomas que desaparecían cuando se vestía de verde. Esta reacción física coincide con las observaciones de KANDINSKY sobre el aspecto de los colores. Afirmaba que un círculo amarillo revela un movimiento de expansión desde el centro hacia el exterior que casi se acerca marcadamente al espectador y que el circulo azul desarrolla un movimiento concéntrico (como el de un caracol al esconderse en la concha).


EL COLOR I