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Evaristo López Rojas “El hijo del Barrio La Ronda”

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Evaristo López Rojas “El hijo del Barrio La Ronda”

Retrato al óleo, hecho por Ezequiel Padilla Ayestas, 1992. 3


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Evaristo López Rojas

“El hijo del Barrio La Ronda” IMPRESOR / FOTÓGRAFO / ÍCONO CULTURAL Un tributo bilingüe

Por: GUILLERMO YUSCARÁN Traducción por: Martha Lilia Colíndres U.

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Por Guillermo Yuscarán 920.71 Y95 C. H.

Yuscarán, Guillermo Evaristo López Rojas: “El hijo del Barrio La Ronda”. Impresor / Fotógrafo / Icono Cultural. Un tributo bilingüe / Guillermo Yuscarán; traducción por Martha Lilia Colindres U.-- [Tegucigalpa]: [Litografía López], [2012] 66 p. fotos Texto en español y en inglés ISBN: 978 99926-95-73-9 1.- LÓPEZ ROJAS, JOSÉ EVARISTO, (1941 -) 2.- HONDURAS-BIOGRAFÍAS.

Evaristo López Rojas El Hijo del Barrio La Ronda Guillermo Yuscarán (Dr. William Lewis) Traducción: Martha Lilia Colindres U. Cover Photo: Guillermo Yuscarán Fotos: Evaristo López, Hektor Varela © Wm. Guillermo G. Lewis Santa Lucía, F.M. Honduras 2012 Primera edición, Tegucigalpa, Honduras Registrado y protegido por la ley de derechos del autor, 2012 Diseño de portada: G. Yuscarán y Hektor Varela Composición de textos: Lilian Aguilar de Coello Diagramación: Hektor Varela Prohibida la reproducción o traducción parcial o total de este libro en cualquier forma. Impreso por Litografía López, S. de R.L. Tegucigalpa, M.D.C., Honduas, C.A. Tels. 2237-0944, 2237-3178 6


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CONTENIDO

Parte I (Español): Reconocimientos especiales ............................................................................ 9 Nota de Autor ................................................................................................ 11 Dedicatoria..................................................................................................... 13 Texto .........................................................................................................15-27 Epílogo........................................................................................................... 29 Notas .............................................................................................................. 30 Fotografías ................................................................................................31-40

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RECONOCIMIENTOS ESPECIALES Extiendo de corazón mi agradecimiento y gratitud a la traductora de este tributo, Martha Lilia Colindres U. He trabajado con ella como traductora e ilustradora de mis libros por más de treinta años. Ella es, sin dudarlo, una de las más talentosas, versátiles y de un estilo muy propio de este país. Gracias también a María Auxiliadora de Torres por sus (siempre) excelentes “toques” de lenguaje. Me gustaría expresar otro agradecimiento a Rosa María de Valladares y a Lilian Aguilar de Coello por tantos años de colaboración en la publicación de mis libros y a Hektor Varela por tantos diseños de portadas que hicimos juntos.

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NOTA DEL AUTOR En enero de 2012, dos meses antes que la autora norteamericana Janet Gold llegara a Honduaras para presentar un libro (bilingüe) que había escrito sobre Santa Lucía, Montaña Plateada....Silver Mountain (impreso por Imprenta López), Evaristo me dijo: “Guillermo deseo conocerla....por favor, pídele que me traiga una copia de la biografía de Clementina Suárez....la edición en inglés....He leido otros de sus libros.* Janet ha hecho mucho por la cultura de nuestro país.” También lo ha hecho Evaristo López. Habiendo conocido a Evaristo por casi tres décadas, he sido testigo presencial de cuanto ha contribuido a la cultura hondureña, no sólo como impresor de libros y trabajos artísticos, sino como alguien que ha apoyado genuinamente a los artistas de todo el país. Mientras su Imprenta es conocida por pintores, escultores, músicos y fotógrafos, poco es conocido sobre él. A continuación, un breve retrato biográfico del hombre de quien yo me refiero como “El Hijo del Barrio La Ronda.”

*Otros libros escritos por Janet Gold que se refieren a Honduras o a Centroamérica son: Volver a imaginarlas (retratos de escritoras centroamericas), de 1998; Guaymuras; Culture and Customs of Honduras, 2009, Greenwood Press, U.S.A. 11


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“A mi padre, Rafael López Rodas, fundador de Imprenta López y en memoria de mi querida hermana Chony que murió el 14 de octubre de 2012 justo cuando este libro estaba en proceso de impresión”. E.L.R.

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EVARISTO LÓPEZ ROJAS *El Hijo del Barrio La Ronda* Generosidad, perseverancia, integridad, corazón…son palabras que resuenan cuando pienso en Evaristo López, un hombre querido y admirado no sólo por escritores y artistas cuyos trabajos ha impreso, pero por muchos en todo el país que han llegado a apreciar con agradecimiento su perdurable apoyo, dedicación y compromiso con la cultura hondureña. Haberlo conocido y trabajado con él por unos treinta años en la publicación de mis libros y mi arte, fue una apreciación que conllevé intensamente y estoy tanto complacido como honrado de llamarlo, amigo. Queda corto decir que es un hombre muy reconocido en la comunidad artística. Es extraño que no asista a inauguraciones de exposiciones de arte, conversatorios y poesía, conciertos, obras de teatro y otros eventos culturales. Durante las últimas cuatro décadas, incontables pintores, escultores, artistas del arte gráfico han recurrido a Evaristo por su consejo, experiencia y servicios para imprimir catálogos, tarjetas postales, afiches de pinturas, anuncios de exposiciones artísticas, e invitaciones a presentaciones de cualquier clase imaginable. Entretanto, miles de libros, muchos de ellos de reconocidos y célebres escritores nacionales, del pasado y del presente, han sido producidos, tanto impresos como reimpresos, en la Imprenta López en Tegucigalpa. ********************** Una mañana de 1983, cuando por primera vez fui a buscar a Evaristo López en Tegucigalpa, no lo encontré tan fácilmente. Las direcciones que me habían 15


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dado en una librería en el centro, eventualmente me condujeron hasta una cuesta del barrio La Ronda muy arriba de donde fue el Hotel La Ronda, a una casa donde me dijeron que vivía. Cuando toqué el timbre, la puerta se abrió y le pregunté a la empleada por el Señor López. Sin pronunciar palabra, rápidamente me condujo hasta una sala grande donde un señor mayor que sostenía una lupa sentado en una silla mecedora, leía el periódico. Después de presentarme y estrecharle la mano, me pidió que me sentara y me ofreció algo de tomar diciendo, “bienvenido, soy el papá de Evaristo.”* Agradeciéndole le acepté un café con rosquillas y disfrutamos de una amena conversación.” Después, la dirección que me dio me llevó a una cuadra hacia abajo a la ubicación correcta de la Imprenta. Allí, Evaristo y su hermana Chony, me dieron una cálida bienvenida. Después de describir mi breve pero encantador encuentro con su padre, les conté que yo era un escritor, actual residente de Santa Lucía, y que estaba interesado en imprimir un libro que acababa de terminar sobre las comunidades Garífunas que había visitado en la Costa Norte. Evaristo de entrada fue muy cordial y me dio un corto recorrido por sus multifuncionales y extensas instalaciones, con sus techos muy altos, mesas de montaje, cuarto oscuro, máquinas de escribir, máquinas para escanear, cámaras, papeles amontonados, calendarios, libros empacados y toda esa maquinaria increíble, una colección para ese tiempo, de 4 magníficas impresoras offsets Heidelberg, cada una bien aceitada, de engranajes altamente ruidosos, de apariencia brillante, pulidos, casi vivos, como crías de alienígenas de ciencia ficción, sus brazos negros y palancas trabajando en sincronización…girando, empujando, levantando y clasificando enormes hojas de papel. Mientras tanto, una máquina cortadora de hoja afilada y de acero macizo, conocida en el medio como la guillotina, también importada de Alemania, operada entonces y ahora por Francisco Cruz, golpeaba a través de planchas de cartón, filos irregulares de libros, y resmas de papel como un cuchillo caliente a través de una tibia mantequilla. Inmediatamente sentí la más alta admiración por los reflejos y la concentración de Francisco para operar un equipo tan po16


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tencialmente peligroso. Cuando lo halagué por su exquisita destreza manual, elevó sus manos, sonrió y sacudió sus dedos. Felizmente, todos se encontraban tan vivos y en buen estado como están hoy día. Evaristo después me presentó a su otro grupo de empleados, hombres y mujeres, incluyendo en aquel tiempo a Rafael Alberto Cruz, Rosa María de Valladares, Rafael López,* y Hektor Varela. A estas personas eventualmente las llegaría a conocer muy bien, todos ellos arduos trabajadores en la producción de una verdadera multitud de material impreso, incluyendo últimamente, me contaron, un creciente número de libros y revistas de carácter evidentemente político. En retrospectiva, esto no era sorprendente. Mi movilización permanente a Honduras en ese tiempo (a principios de los 80) coincidió con un turbulento levantamiento político en la mayor parte de Centroamérica, incluyendo la guerra de los Contras en Nicaragua, la reyerta civil en El Salvador (el Arzobispo Oscar Romero había sido asesinado en 1980), y la revolución en Guatemala. Pronto descubrí que “como gringo en Honduras,” donde los sentimientos similares anti yanqui eran bastantes comunes, que algunos dentro de la comunidad local literaria y artística —aunque aparentemente una minoría— me veían de cierta forma sospechosa. Una vez me dijo un poeta amigo, hondureño que conocí que en la mente de algunos de su grupo, se me creía relacionado con la C.I.A. —un descubrimiento que me impactó por un momento, y luego me causó risa. Por un tiempo, también me hizo sentirme incómodo. Cuando años más tarde le comenté esto a Evaristo, mucho después de que nos habíamos hecho amigos y la Imprenta López había impreso muchos de mis libros y de mi arte, no se sorprendió. “Recuerda” dijo, “mucha gente, incluyendo muchos escritores y artistas, eran sospechosos en ese tiempo; había listas de “desaparecidos*. Un sentimiento anti gringo se propagó, particularmente durante la época de Reagan. Ahora, por supuesto, especialmente en tu caso, esto parece absurdo, ridículo. Mira Guillermo, si hay alguien que haya escrito con verdadera apreciación, sutileza y elocuencia sobre este país y su gente por tantos años, eres tú.” 17


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Por mucho tiempo he recordado y valorado ese comentario, considerándolo el cumplido más grande de alguien quien verdaderamente conoció mi trabajo y a quien yo había llegado a admirar y respetar—alguien sobre quien yo había intentado escribir desde hacía tiempo, porque para mi sorpresa, nadie más, aparentemente, lo había hecho, hasta ahora. ******************** José Evaristo López Rojas nació en el Hospital Viera el 25 de diciembre de 1941. Él, junto a sus otros hermanos mayores, su hermana Concepción (Chony), y su hermano Rafael, crecieron en el céntrico Barrio La Ronda, vivieron en el mismo edificio, que años después, llegaría a ser el hogar y sede de la Imprenta López. Evaristo recuerda su niñez dentro de una unión muy cercana, una familia de mucho apoyo, habla de sus padres, Leonor Rojas de López y Rafael López Rodas con el más sincero y profundo amor y respeto. “Mi madre fue una devota ama de casa. Tenía fuertes raíces de la religión Católica, y a pesar de una falta de formal educación, sentía una pasión natural por la música clásica y la literatura. Mi padre podía haber estado menos culturalmente educado pero lo recuerdo como un hombre compasivo, alegre, trabajador, devoto de su familia. Cuando era muy joven, viajó a Panamá donde trabajó por varios años, especializándose en la construcción y ensamblaje de equipo para hacer películas. Fue allá donde comenzó con su propio esfuerzo como fotógrafo independiente. Cuando regresó a Honduras, trabajó por un tiempo instalando equipo para cine en las salas de Tegucigalpa, incluyendo El Clámer, Variedades, Moderno, ninguno de ellos existe hoy. No fue sino hasta 1947 que abrió una novata operación de tipografía en nuestra casa con una pequeña máquina de imprimir Chandler, los humildes y muy pobres comienzos de lo que, años más tarde, llegó a ser la Imprenta López. “Irónicamente”, señala Evaristo, “ese mismo año…1947…el más reconocido, célebre y controversial novelista, Ramón Amaya Amador, huyó de Honduras y se exilió por primera vez en Guatemala. Años más tarde, mucho después de su muerte, reimprimimos miles de copias de su más famosa novela, prisión verde; 18


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El hijo del autor, Carlos Amaya, solía llegar regularmente a ordenar, pagar y recoger las copias de los libros. Desde que yo era sólo un niño, tal vez de 9 años, fue cuando el libro se publicó por primera vez, me pareció fascinante, nunca imaginé que algún día estaría involucrado directamente en su vasta circulación. ****************** Evaristo tiene cálidos recuerdos de sus primeros años, creciendo junto a sus hermanos en el Barrio La Ronda en tiempos cuando aún Tegucigalpa, era todavía considerada una pequeña ciudad, con poco tráfico, fresca, de clima agradable y rodeado de montañas de abundantes pinos. “Los fines de semana después de la escuela, solíamos vagar por la ciudad, subir por las angostas calles y gradas empedradas que rodeaban nuestra casa, y que casualmente llegaban hasta el Barrio La Leona desde donde la vista de la ciudad era espectacular. Yo amaba merodear por la capital, por los mercados públicos de Los Dolores, San Miguel, San Isidro, observando a la gente, explorando los parques y plazas, escenarios que yo, eventualmente, fotografiaría para mí. “También disfrutaba de la escuela, hice mis estudios primarios en la Escuela República Oriental del Uruguay y después pasé al Instituto Central de Varones, graduándome en 1960 de Bachiller en Ciencia y Letras. Después, me matriculé en la Universidad Nacional en Tegucigalpa para estudiar Derecho, el que pronto descubrí no era mi vocación. El año siguiente, 1962, después de consultarlo con mis padres, decidí salirme y ayudar a mi padre con la imprenta. Ya que para entonces él tenía más de 60 años, consideré que un día, alguien sería necesario para tomar las riendas. “Evocando eso, tal decisión decidiría el curso de mi vida.” En 1963 Evaristo comenzó a trabajar en la imprenta, aprendiendo el negocio y como operar la maquinaria. “Disfrutaba del trabajo, y de la compañía de los otros empleados que mi padre había entrenado. No tenía ni idea, que él había contactado a una compañía industrial para imprentas Heidelberg en Alemania, solicitando que yo fuese considerado como estudiante en su programa de entrenamiento.” 19


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La compañía estuvo de acuerdo, y después de revisar la aplicación de Evaristo lo invitaron a atender cursos libres en Heidelberg. Voló a Alemania el 4 de Abril de 1964, el año siguiente al asesinato del presidente norteamericano John F. Kennedy y el golpe de estado que llevó al poder en Honduras por primera vez al General López Arellano. Estos fueron años trascendentales tanto para Honduras como para Estados Unidos, en realidad para todo el mundo….la víspera de la revolución sicodélica, Vietnam, El Movimiento Civil de los Derechos Humanos, la elección en Alemania del Este de Willy Brandt, quien ese año llegó a ser el líder de SPD, el Partido Social Demócrata, una posición que sostuvo hasta 1987. “Willy Brandt logró un enorme impacto en la política y cultura Alemana”, recuerda Evaristo. “Mientras estuve allá, muchos intelectuales, artistas, escritores, y músicos apoyaron sus esfuerzos…Alemania, de hecho toda Europa, experimentó cierta clase de enérgica renovación cultural…fue un tiempo excitante el que pasé allá. Años más tarde, Brandt fue galardonado con el Premio Nobel de la Paz por mejorar las relaciones con Alemania del Este, Polonia y la Unión Soviética.” “Vale decir que,” recalca Evaristo, “Europa…Alemania en particular…cambió mi vida, abrió mi conciencia cultural, política y social de forma que jamás pude haber imaginado. Parecía que en una noche el mundo más allá de Honduras se expandió ante mí como un nuevo y enorme territorio. Primero, la experiencia práctica que logré, mi conocimiento práctico sobre lo que en ese tiempo era lo mejor en tecnología del arte gráfico, prácticas que después traería, junto con algunas magnificas máquinas de imprimir offset, a Honduras para enseñar a nuestros empleados en Tegucigalpa. Más que eso, eventualmente aprendí alemán, tomé cursos de fotografía, arte gráfico, estudiando por un tiempo en dos lugares: Gevaert en Mortsel, Bélgica y en Agfa en Leverkussen, Alemania. “Por primera vez, pude ser testigo y formar parte en el proceso de calidad, impresión y producción. También visité muchos museos y bibliotecas, examiné libros y revistas maravillosamente hechos, descubrí publicaciones reimpresas en alemán por escritores de los que sólo había escuchado hablar: Nietzsche, Goethe, Rainer María Rilke y muchos otros. Visité galerías de arte, conciertos, 20


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conversatorios de poesía…Mejor aún, pude viajar por casi todo el centro de Europa, incluyendo no sólo Bélgica, sino Suiza, Austria, Francia, Italia, España y Holanda….La palabra “cultura” de repente tenía una resonancia…una apreciación que ha estado conmigo desde entonces. “Para cuando regresé a Tegucigalpa en 1965, ya había considerado incorporar en nuestro trabajo en casa lo que había visto y aprendido en Europa. Cuando mi padre compró nuestra primera máquina offset Heidelberg en 1966 que fue enviada desde Alemania, logramos salir de las impresiones en tipografía para entrar en los proyectos de offset. Para 1972, mi padre se retiró por enfermedad y yo asumí de lleno el manejo del negocio, esperando desarrollar y expandir el potencial cultural de la Imprenta López. Este deseo mío se reforzó luego de tres viajes seguidos a Europa a participar en convenciones internacionales para impresores, que se llevaban a cabo periódicamente en Dusseldorf…Se puede decir que había descubierto una misión en la vida—promover, apoyar, dar a conocer y exponer la cultura hondureña.”* Cada vez más, el impulso de Evaristo, que apuntaba al estricto enfoque comercial de la imprenta, engranada principalmente para la producción de tarjetas de presentación, invitaciones, anuncios de bodas, panfletos, propaganda política, manuales técnicos, anuncios, revistas y libros, había comenzado a atender las necesidades y demandas de una creciente comunidad de talentosos artistas: escritores (poetas, novelistas, periodistas), también a pintores, escultores, artistas del arte gráfico—gente que anhelaba obtener promoción, reproducción y publicidad. “Esto casi no sucedió,” dijo Evaristo. “En 1977 un incendio que comenzó en una vecina fábrica de colchones, se propagó hasta nuestro edificio. Con semejante cantidad de papeles, cartones, tintas, barniz y otros materiales combustibles, las llamas literalmente destruyeron todo, incluyendo una inapreciable colección de fotografías históricas tomadas por mi padre durante muchos años. Afortunadamente, la Imprenta sobrevivió gracias a la bondad de la Ingeniera Irma Acosta de Fortín quien era presidente del Partido Nacional, y quien nos permitió rentar y trabajar en unas oficinas que tenían desocupadas hasta que pudiésemos restaurar y regresar a nuestro antiguo edificio.” 21


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Para entonces, Evaristo ya había contactado a muchos artistas e intelectuales quienes, a comienzos de los años ochenta, estaban más que ansiosos de ver la producción de su trabajo. Ya que la Imprenta había adquirido de Alemania tres máquinas offset, al fin pudieron cumplir con estos compromisos. Junto a proyectos comerciales en proceso, imprimieron libros, afiches y panfletos de diferentes puntos de vista: políticos y artísticos. Publicaron varias revistas: Revista Presente, editada por los poetas, Oscar Acosta y Roberto Sosa, y otra, Galatea, redacta por Roberto Castillo (entre otros), Sobre Vuelo, por el novelista Roberto Quezada, y Prisma, editada por María Luisa Castellanos. Y así muchos más libros y revistas. “A comienzos de 1980,” recuerda Evaristo, “parecía haber emergido en el país una tremenda ola de energía creativa que encontraba cualquier forma de expresión artística. Mucho de ello…tal vez la mayoría…inspirada por un despertar cultural de identidad nacional, aparentemente, en parte vinculado a un más amplio fenómeno internacional observado en muchos otros países donde el orgullo nacional y la diversidad étnica comenzaba a buscar y demandar su expresión….Fue algo que vi y experimenté en Europa. Desde entonces, pienso, se sentían los comienzos de un crecimiento global de la conciencia… “Símbolo de esto era, por ejemplo, Loubavagu de Rafael Murillo Selva (El Otro Lado Lejano) el cual fue presentado por primera vez en 1980— una expresión teatral inspiradora, un descubrimiento e integración del rico impacto histórico y legado de la cultura Garífuna en Honduras… Esa obra eventualmente sorprendería a un público internacional….Muchas copias de Loubavagu fueron impresas en español e inglés.” Mientras Evaristo hablaba, se me ocurrió que durante ese mismo tiempo, yo había estado investigando y escribiendo la historia de la vida de uno de los más famosos y célebres artistas hondureños, José Antonio Velásquez, ciertamente una de las figuras internacionales más distinguidas en el panorama de la cultura hondureña. Mi libro, Velásquez, el Hombre y su Arte, inicialmente editado por Chony, fue también publicado por Imprenta López, primero en inglés y después en español.* 22


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Evaristo después señaló que entre el año 1980 y el 2000, el número de escritores y pintores cuyos trabajos, de una manera u otra, habían sido impresos en Imprenta López, era sorprendente. Esto no fue una exageración, la lista de artistas nacionales asociados a Imprenta López durante esas dos décadas se compara con un Whose Who de las artes y la literatura hondureña—escritores tales como (nombrando unos pocos): Longino Becerra, Rigoberto Paredes, José Adán Castelar, Julio Escoto, Roberto Quezada, Clementina Suárez, José Luis Quezada, Juana Pavón, Roberto Castillo, Jorge Montenegro, Blanca Guifarro, Alma Caballero, Guillermo Anderson, Jorge Luis Oviedo, Rubén Berrios, Raúl Antonio Fuentes, Noel Borjas, César Indiano, Matías Fúnez, Leticia de Oyuela, Fabricio Estrada, Roberto Sosa, Alejandra Flores Bermúdez, Mario Argueta, Rafael Elvir, Dr. Jesús Aguilar Paz, Rolando Katán, Gabriel Vallecillo Márquez, Alberto DeStephen, Candace Wells Hammond, Yolani Martínez, Amanda Castro, Lety Elvir, Rubén Izaguirre, también autores Norteamericanos, incluyendo Erling Duus, Eric Schwimmer, Willy Gutman, Shelly Tabar y muchos otros. A finales de los ochenta, en un esfuerzo por celebrar y transmitir una conciencia renovada al potencial creativo y legado de excelencia en el mundo de la pintura hondureña, Evaristo, junto al autor Longino Becerra, lanzaron la publicación de Honduras: 40 Pintores, un histórico panorama ilustrado a color de pasta dura publicado por Imprenta López. “En esa época, Honduras no tenía un museo nacional de arte” cuenta Evaristo, “Longino y yo esperábamos que nuestras publicaciones ayudaran a lograr una crónica que abriera por lo menos un espacio a las bellas artes del país.” En noviembre de 1988, la primera edición de Honduras: 40 Pintores apareció impreso, caracterizando el trabajo representativo de los siguientes artistas: Pablo Zelaya Sierra, Confucio Montes de Oca, Max Euceda, José Antonio Velásquez, Hermes Armijo Maltez, Felipe Buchard, Mario Castillo, Aníbal Cruz, Carlos Garay, Dino Fanconi, Teresita Fortín, Benigno Gómez, Juan Ramón Laínez, Ricardo Aguilar, Rony Castillo, Moisés Becerra, Ernesto Argueta, Virgilio Guardiola, Álvaro Canales, Antonio Dubón, Armando Lara, Dante Lazzaroni, Víctor López, Mario Mejía, César Ordóñez, Ezequiel Padilla, Luis H. 23


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Padilla, Dagoberto Posadas, César Rendón, Mario Rietti, Eileen Robinson,, Manuel Rodríguez, Miguel Ángel Ruíz, Gregorio Sabillón, Horst Schiftan, Julio Visquerra, Roque Zelaya, Carlos Zúñiga Figueroa y Lupe Molina. Mi aparición en la lista fue una verdadera sorpresa y en verdad una inspiración para mis primeros esfuerzos artísticos en Honduras. Una posterior y más históricamente extensa publicación de Imprenta López, también en pasta dura y dirigida por Evaristo y Longino titulado: Honduras: Visión Panorámica de su Pintura que apareció en 1994, y fue, una vez más, un esfuerzo para brindar tributo al creciente número de artistas hondureños, muchos de ellos disfrutando del jamás logrado crecimiento y reconocimiento nacional e internacional, gente como Enrique Escher, Celsa Flores, Gay Darlene Bidart de Satusky. Desde entonces, apareció un buen número de antologías del arte y fueron impresas por Evaristo. Cada una de ellas destacaban a pintores, escultores, ilustradores, y fotógrafos de todo el país, incluyendo de las Islas de la Bahía y la costa norte—artistas Garífunas como Cruz Bermúdez y Herman Álvarez (de Tornabé y San Juan), y Virgina Castillo cuyo trabajo se encuentran en galerías en Roatán y La Ceiba, estos tres de los muchos artistas hondureños, rápidamente llegaron a ser reconocidos en el extranjero… El que Evaristo se enorgullezca de sus grandes pero no elogiados esfuerzos para promover el arte de Honduras, lo admite, aunque modestamente. “Me siento afortunado,” dice, “de haber contribuido de alguna forma en proveer la oportunidad, exponer e impulsar tanta energía creativa en este país.” Esto no es para sugerir que la Imprenta López ha llenado todas las expectativas de Evaristo, la compañía no ha escapado algunas veces de la crítica de sus clientes, incluyéndome, algunas veces cuando los libros fueron apresurada, y negligentemente cotejados y empacados, normalmente por empleados nuevos quienes carecían de experiencia y suficiente entrenamiento. “Sí, esto ha pasado,” reconoce Evaristo. “Y los clientes se enojan…y quien puede culparlos… pero en tales situaciones, siempre tratamos, por nuestra cuenta, de rectificar estos errores….Entrenar y mantener, empleados disciplinados y conscientes, en 24


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cualquier negocio no es siempre tan fácil…pero tratamos de hacer lo mejor…y sobre todo estoy orgulloso de lo que nuestra gente ha hecho…Nuestro principal objetivo ha sido y sigue siendo, producir trabajo de calidad…en la mayor parte lo hemos logrado.” Como alguien que ha publicado donde Evaristo por más de treinta años, desde libros y afiches hasta miles de tarjetas postales a color, puedo dar fe de su consciente compromiso con la excelencia. Durante ese tiempo, he trabajado con muchos de sus empleados, en el pasado y presente, quienes han compartido ese sentimiento—personas como su hermana, Chony, Johnny Cárcamo, Salvador Monroy “Chico”, Nery Rodríguez “López”, Hektor (con K), Rosita de Valladares, Lilian Aguilar de Coello, Gustavo Morazán, Francisco Cruz, y muchos más. Sin lugar a dudas, yo le debo mucho a Evaristo y a su Imprenta. Desde los primeros días, su oficina se convirtió en un lugar de reunión habitual para algunos de los más variados y talentosos artistas—gente que me fue presentada allí por Evaristo—artistas como el aclamado ilustrador y caricaturista, Dagoberto Posadas, y Allan McDonald, la ardiente e irreverente poetisa Juana Pavón, el artista y profesor Saúl Toro Fernández y el folklorista, Jorge Montenegro quien más tarde llegó a ser buen amigo y colaborador en nuestro centro cultural aquí en Santa Lucía y cuya voz todavía hace eco en toda la ancestral conciencia histórica de la nación. Otro notable suceso en mi relación con Imprenta López, fue en 1988 cuando hice la adquisición de mi más increíble mascota. Sucedió cuando simpaticé con la más suave, bella, y preñada gata que vivía en el local. Su nombre era Amaranta, y se movía libremente por todo el edificio, correteando a los ratones del lugar y a otros bichos, de repente se convirtió en mi pegostre, cada vez que llegaba al negocio. Cuando dio a luz a una camada de cinco gatitos, Chony me ofreció, y acepté llevarme uno a Santa Lucía, una hembrita que llamamos “Raunchie,” y que llegó a ser la mascota amada por mi familia y compañera por ¡19 años! 25


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Pero mucho más que eso, la más grande recompensa al trabajar con Evaristo ha sido mi amistad con él. Aún más, he llegado a apreciar su profundo sentimiento espiritual y sus convicciones, un creyente de la fe Católica que lo ha sostenido a través de muchas dificultades y momentos dolorosos, incluyendo la muerte de sus padres, su hermano Rafael, y tiempo después, su esposa, Milghiam, quien falleció en Marzo del 2002 y más reciente su hermana Chony. Su devoción por sus nietos, sus hijas Lourdes y Leonora es evidente y claramente expresada. Con frecuencia, sin él saberlo, lo he observado entrar a la Catedral en el Parque Central donde a diario busca refugio y consuelo en la quietud frente al altar, bajo los colores de los vitrales, y las estaciones del viacrucis. A menudo habla, algunas veces con apremio de su necesidad de descanso, su soledad…su amor por la música clásica. En algunas ocasiones, lo he encontrado oculto en alguna remota esquina de la Imprenta, reclinado en un sofá escuchando música de Beethoven, Gustav Mahler, Chopin…o, si no, leyendo literatura clásica o narraciones poéticas/espirituales de gente como Thomas Merton, Walt Whitman, Octavio Paz, Pablo Coehlo, o pasajes de la Biblia. “Todos necesitamos un momento de soledad,” dice, “liberarse de las presiones de los vencimientos urgentes, del creciente congestionamiento, caos, y ruido de Tegucigalpa…..es por eso que me encanta visitarte, Guillermo, en Santa Lucía. De verdad, hemos compartido muchos momentos maravillosos aquí—cenas con spaghetti, historias, reflexiones metafísicas, mucha risa y más de unos cuantos traguitos de Fundador y Guifiti. Durante este tiempo, he llegado a conocer a Evaristo como un amigo fiel, un alma veterana, un hombre intelectualmente investigador y filosóficamente orientado—brillante, perceptivo, que vive el momento de una inesperada distracción, pero siempre con perseverancia, con una permanente humildad, generosidad, compasión y un gran sentido del humor. Es también un apasionado fotógrafo, sin embargo, a la fecha, ha sido muy poco lo que se ha publicado y exhibido de su trabajo, debido principalmente a su altruista deseo y dedicación de producir los esfuerzos creativos de otros. 26


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“Tengo dos proyectos de trabajo,” recién me confió, “uno es una colección de fotografías en blanco y negro tomadas para preservar la histórica belleza y encanto colonial de las calles de atrás, callejones, gradas y los laberintos de guijarros de la vecindad de mi niñez, y el otro, es un álbum de fotografías, que está todavía parcialmente acabado de algunos de los artistas que he llegado a conocer y admirar durante muchos años, retratos en blanco y negro los que espero revelar con car��cter profundo y único. Muy poca gente que he conocido tienen un gran carácter más “profundo y único” que este humilde, de buen fondo y querido hombre…mi amigo, el hijo del Barrio La Ronda,….Evaristo López. Guillermo Yuscarán Santa Lucía, F.M. Honduras Junio, 2012

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EPÍLOGO (Tributo de Evaristo a su padre, Rafael López Rodas) “Mi padre fue criado en Tegucigalpa por una madre soltera. Cuando ella murió; él tenía 14 años y tuvo que defenderse solo. Un año después, en 1913, se unió a un circo ambulante que venía de Colombia, y estaba entonces presentándose en Tegucigalpa. El dueño del circo, impresionado por la iniciativa y entusiasmo de mi padre, lo ubicó en diferentes trabajos, desde limpiar y alimentar los animales, hasta trabajar medio tiempo como payaso. Mi padre continuó con el circo mientras viajaba hacia el sur por Nicaragua, Costa Rica y Panamá, de allí a Bogotá donde permaneció por dos meses, para luego regresar a Panamá a buscar empleo en un tiempo donde las oportunidades abundaban en la zona del canal. Permaneció en Panamá por los siguientes once años trabajando en diferentes empleos, incluyendo la construcción y como mesero hasta que eventualmente encontró trabajo con un grupo de técnicos, ensamblando equipo para producir películas en mudo, y después películas con sonido. Fue en 1930 que se propuso viajar a México para contactar a su único hermano, Luis, haciendo una parada en Tegucigalpa para visitar a la familia de su madre. Allí, mientras trabajaba medio tiempo instalando equipo de filmación para teatros como el Clámer, Palace, Teatro Nacional (ahora, Teatro Manuel Bonilla) fue que conoció a una joven llamada Leonor Rojas Barón, su futura esposa, mi amada madre. Nunca se fue para México”. ****** Hoy, a pesar de los problemas económicos que se han diseminado por todo el país, Evaristo, en colaboración con Vicenta Galeas y un leal grupo de empleados, continúa el trabajo que Imprenta López comenzó hace 65 años atrás.* “Algunos de los últimos años han sido difíciles,” expone Evaristo, “pero nos mantenemos en alto y progresando…y este trabajo me inspira…experimentar con nueva tecnología, con el apoyo de los clientes quienes han trabajado con nosotros por años…y ahora, conociendo una nueva generación de artistas quienes buscan acceso a la impresión para compartir y comunicar sus energías creativas… “Mi padre comenzó este negocio,” agregó, “Creo que él estaría orgulloso de lo que hemos logrado.” *Vicenta Galeas trabajó con la Imprenta entre 1979 y 1986. A pesar que ella y su familia (esposo y 3 hijos grandes), ahora residen en Estados Unidos, ella viene de vez en cuando a trabajar con Evaristo en el mantenimiento de lo que necesite el negocio en su momento.

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NOTAS *Para entonces, en sus ochenta años, el padre de Evaristo, Rafael López Rodas, fundador de la Imprenta López, era reconocido como un luchador autodidacta de las artes gráficas. *Rafael López Salgado, conocido sólo como “López,” por todos en la Imprenta, ha trabajado con Evaristo por más de cuatro décadas, su dedicación, fidelidad y capacidad extraordinaria como un empleado de mil usos, (Jack-of-all-trades), ha sido por todos reconocido y muy apreciado. *Desaparecidos: a menudo estudiantes, activistas políticos, generalmente considerados por oficiales del gobierno como subversivos o revolucionarios. *En 1983, Evaristo hizo otro viaje al exterior, esta vez a Tokio, Japón, donde pasó varias semanas estudiando tecnología del arte gráfico con Fuji Film. *Hasta hace poco, Chony López trabajó por unos años al lado de Evaristo. Sus becas en Brasil, Holanda y Finlandia a finales de los años sesenta y principios de los setentas, para estudiar manejo de pequeñas empresas, proporcionaron invaluable experiencia tanto para ella y para el desarrollo de La Imprenta. Su hermano Rafael, quien estudió Leyes y vivió la mayoría de su vida fuera de Honduras, especialmente en España y en los Estados Unidos (donde murió en 1991), tuvo poco o nada que ver con los negocios de la familia.

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Evaristo López Rojas “El hijo del Barrio La Ronda”

Historia Fotográfica de la imprenta López

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Don Rafael López Rodas y doña Leonor Rojas de López (Fundadores de Imprenta López)

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Rafael López Rodas con personal de encuadernación, 1966.

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Rafael Alberto Alverto Jefe de taller, 1958-1996

Rosa María Andino de Valladares Operadora de máquina IBM, 1972-1995

Rafael López Salgado Cajista, Fotomecánico 1970 hasta la fecha

Reportaje del incendio de la Litografía López, 30 de marzo de 1977.

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Departamento de tipografía 1971.

Personal de producción 1990.

Personal de diagramación y montaje 1989.

Después del partido de futbol, campo de las Joyas.

Capacitación fotomecánica.

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José Evaristo López Rojas

María Concepción López Rojas (Chony)

Evaristo López en el taller de impresión (foto Max Hernández 1998).

Ezquiel Padilla, Evaristo López, Miguel Ángel Ruiz Matute y Marco Rietti en la Imprenta López.

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Personal de litografía López que recibió capacitación en técnicas de impresión, segunda fila derecha Sr. Henk Kempen instructor de Holanda.

Convivio del personal el día del Tipográfo en 1996.

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Lilian Mercedes Sosa de Coello (diagramadora)

Hektor Varela (diseñador gráfico)

Evaristo López supervisando el proceso de impresión con los impresores Eduardo Rodríguez y Roberto Murillo.

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Francisco Cruz (guillotinista)

Evaristo con su cámara Hasselblad también impulsó a muchos fotográfos con cursos de revelado y fotografía.

Francisco Valladares (operador de máquina Minerva)

Roberto Murillo (operador de máquina Heidelberg)

Ana Sierrra y Sonia Irías (Encuadernadoras)

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Evaristo López Rojas “El hijo del Barrio La Ronda”

CONTENTS

Part II (English): Special acknowledgements ........................................................................... 43 Author´s Note........ ........................................................................................ 45 Dedication...................................................................................................... 47 Text ...........................................................................................................49-60 Epilogue ......................................................................................................... 61 Notes .............................................................................................................. 63

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SPECIAL ACKNOWLEGMENTS I extend my heartfelt gratitude and appreciation to the translator of this tribute, Martha Lilia Colindres U. I have worked with her as both a translator and an illustrator for my own books for more than 30 years. She is, without question, one of this country’s most gifted, versatile, uniquely talented artists. My thanks as well to María Auxiliadora de Torres for her most welcome editorial input. A final thank you to both Rosa María de Valladares and Lilian Aguilar de Coello for years of assistance in the preparation of my manuscripts and to Hektor Varela for his many collaborations in the design of book covers.

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AUTHOR´S NOTE Back in January, 2012, two months before North American author, Janet Gold, arrived in Honduras to present a book she’d written about Santa Lucía, Montaña Plateada....Silver Mountain (printed by Imprenta López), Evaristo called me: “Guillermo, I’m so looking forward to meeting her.....please ask her to bring me a copy of her biography of Clementina Suárez....in English...I’ve read some of her other books.*......Janet’s done a lot for Honduran culture.” So has Evaristo López. Having known Evaristo for some three decades, I have witnessed first-hand his contribution to “the culture” of his homeland, not only as a printer of books and art work, but as someone who has genuinely, generously supported artists throughout the country. While his Imprenta is well known by the art community, little is known about him. What follows is a brief biographical sketch of the man I refer to as El hijo del Barrio La Ronda.

*Other books by Janet N. Gold which refer to Honduras and or Central América: Volver a imaginarlas (retratos de escritoras centroamericanas, 1998; guaymuras; Culture and Customs of Honduras, 2009, Greenwood Press, U.S. A. 45


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“To my father, Rafael López Rodas, founder of Imprenta López, and in memory of my beloved sister “Chony,” who died on October 14 , 2012 just as this book was going to press.” E.L.R.

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EVARISTO LÓPEZ ROJAS *El Hijo del Barrio La Ronda* Generosity, perseverance, integrity, heart...words that resonate when I think of Evaristo López, a man loved and admired not only by writers and artists whose work he has published, but by many throughout the country, who have come to appreciate with gratitude his enduring support, dedication and commitment to Honduran culture. Having known and worked with him now for some 3o years in the publication of my own books and art, I share deeply in that appreciation and am both pleased and honored to call him, friend. To say he is well known in the Honduran art community would be something of an understatement. He is rarely absent from art show openings, poetry readings, concerts, plays, and other cultural events. During the past 4 decades, countless painters, sculptors, graphic artists have sought Evaristo’s advise, expertise and services in printing catalogues, post cards, posters of paintings, art show announcements, and invitations to presentations of every conceivable kind. Meanwhile, thousands of books, many by well known and celebrated national writers (past and present) have been produced (both printed and reprinted), at Imprenta Lopez in Tegucigalpa. **************** That morning back in 1983 when I first went looking for Evaristo in Tegucigalpa, I didn’t find him right away. The directions I’d received in a downtown bookstore, had taken me up a steep hill into Barrio La Ronda (well above what was once Hotel La Ronda), to a house where I was told he lived. When I rang the doorbell the housekeeper answered, and I asked to see Señor López. Without a word, she quickly led me inside to a large living room where an elderly man, holding a magnifying glass, sat in a rocking chair reading a newspaper. After I introduced myself and shook his hand, he asked me to sit down and offered me something to drink. I gratefully accepted coffee and 49


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rosquillas and we enjoyed a short, animated conversation, prefaced by his saying: “Welcome, I’m Evaristo’s father.* His street directions later took me back down the hill (a mere one minute walk), to the Imprenta’s correct address. There, I was warmly received by both Evaristo and his sister, Chony. After describing my brief, delightful encounter with their father, I told them that I was a writer, currently a resident of Santa Lucía and that I was interested in printing a small bilingual book I’d just completed about the Garífuna communities I’d visited on the North Coast. Evaristo was immediately gracious and gave me a brief but memorable tour of his sprawling multi- room facility, with its high ceilings, drawing boards, dark room, typewriters, scanners, cameras, stacks of paper, calendars, packaged books.... and all of that amazing machinery----an assemblage, at that time, of 4 magnificent offset Heidelberg presses, each in well oiled, clattering high gear, looking shiny, polished, almost alive, like a breed of science fiction aliens, their black arms and levers working in sync...spinning, pushing, lifting, and sorting enormous sheets of paper. Meanwhile, a massive steel, razor sharp cutting machine, known in the profession as the guillotine, also a German import, operated then (and now) by Francisco Cruz, was slamming through slabs of cardboard, unfinished book edges, and reams of paper like a hot knife through warm butter. I instantly felt the utmost admiration for Francisco’s reflexes and concentration in operating such potentially dangerous equipment. When I complimented him on his exquisite manual dexterity, he held up both hands, grinned, and wiggled his fingers. Happily, all ten were as alive and well then as they are today. Evaristo then introduced me to a group of his other employees, men and women, including at that time, Rafael Alverto Cruz, Rosa María Valladares, Rafael López,* and Hektor Varela (people I would eventually come to know quite well), all of them hard at work in the production of a veritable multitude of printed products, including, most recently I was told, an increasing number of books and magazines of a decidedly political nature. 50


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*************** In retrospect, this was not surprising. My permanent move to Honduras at that time (the early 80’s) coincided with turbulent political upheaval in much of Central America, including the Contra Wars in Nicaragua, civil strife in El Salvador (Arch bishop Oscar Romero had been murdered in 1980), and revolution in Guatemala. I soon found as “a gringo in Honduras,” where similar anti yanqui sentiments were by no means uncommon, that some among the local literary/ art community----though seemingly a minority—found me somehow suspect. I was even told by one Honduran poet friend I’d met, that I’d been linked in the minds of some in their group to the C.I.A.-----a disclosure that shocked me one moment, made me laugh the next. For a time, it also made me a bit uneasy. When I eventually confided this to Evaristo some years later, long after we’d become friends and Imprenta López had printed a good many of my books and art, he was not surprised. “Remember,” he said,, “lots of people...including many writers and artists...were suspect at that time....there were scores of “desaparecidos*.....Anti gringo sentiment, particularly during the Reagan years, was widespread....Now, of course, especially in your case, this seems absurd... ridiculous... ...Look, Guillermo, if there is anyone who has written with sincere appreciation, insight and eloquence about this country ....and its people.... over the years, it’s you.” I’ve long remembered and valued that remark, considered it the greatest of compliments coming from someone who certainly knew my work and whom I had come to admire and respect----someone I have long intended to write about myself since, much to my surprise, no one else, it appears, has ever done so ---- until now: ************** José Evaristo López Rojas was born in Hospital Viera on Dec. 25, 1941. He, along with his older siblings, sister, Concepción (Chony), and brother, Rafael, grew up in nearby Barrio La Ronda, living in the same building that, years later, would become the home and headquarters of Imprenta López. 51


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Evaristo recalls his childhood within a close knit, supportive family, speaks of his parents, Leonor Rojas de López, and Rafael López Rodas, with the deepest love and heartfelt respect. “My mother was a devoted housewife. She had strong Catholic religious roots, and despite her lack of formal education, a natural passion for classical music and literature. My father may have been less culturally oriented, but I remember him as compassionate, resilient, hardworking.... devoted to our family. As a very young man, he had traveled to Panama where he worked for several years, eventually specializing in building and assembling equipment for film making. It was there that he began his own efforts as an independent photographer....When he returned to Honduras, he worked for awhile installing movie equipment for theaters in Tegucigalpa, including El Clamer, Variedades, Moderno.... none of which exist today. It wasn’t until 1947 that he opened a fledgling printing operation in our home with a small Chandler Press, the humble, quite meager beginnings of which, years later, became Imprenta López. “Ironically”, Evaristo points out, “that same year...1947, Honduras’s most well known, celebrated, and controversial novelist, Ramón Amaya Amador fled Honduras and went into exile for the first time in Guatemala. Years later, long after his death, we reprinted thousands of copies of his most famous novel, prision verde.... The author’s son, Carlos Amaya, used to come here regularly to order, pay for, and pick up copies of the book. Since I was just a kid, maybe 7 or 8, when the book was first published, I find it fascinating, in retrospect, that I would one day be directly involved in its vast circulation.” ************** Evaristo has fond memories of his early years, growing up alongside his brother and sister in Barrio La Ronda at a time when Tegucigalpa could still be considered a small town, with little traffic, cool, brisk weather and surrounding mountains glutted with pine forests. “On weekends and after school, we used to roam the city, climb the narrow cobblestone streets and steps around our house, pathways that eventually wound their way to Barrio La Leona where a view of the entire capital was spectacular...I loved wandering the capital...the public marketplaces like Los Dolores, San Miguel, 52


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San Isidro ...watching the people, exploring the parks and plazas....scenes I would eventually photograph myself.” “I also enjoyed school, did my primary studies at Escuela República Oriental del Uruguay and later attended Instituto Central de Varones, graduating in 1960 with a degree in Ciencias y Letras. Afterwards, I enrolled at the national university in Tegucigalpa to study law which I quickly discovered didn’t appeal to me. The following year (1962), after consulting with my parents, I decided to drop out and help my father with the print shop. Since he was then well over 60, I knew someone in the family would be needed, one day, to take over. In retrospect, that decision set the course of my life”. In 1963 Evaristo went to work in the print shop, learning the business and how to operate the machines. “I enjoyed the work, and the company of other employees taught by my father..I had no idea then, that he had contacted a manufacturing company for Heidelberg presses in Germany, requesting that I be considered as a student in their training program.” The company complied, and after reviewing Evaristo’s application invited him to attend classes in Heidelberg. He flew to Germany on April 4,, 1964, one year following the assassination of American president John F. Kennedy and the golpe de estado that brought General López Arrellano to power for the first time as president of Honduras. These were transitional years for both Honduras and the U.S., indeed for the entire world.... the eve of the psychedelic revolution, Vietnam, The Civil Rights Movement, the election in West Germany of Willy Brandt, who that year became leader of SPD, the Social Democratic Party, a position he held until 1987. “Brandt made an enormous impact on German politics and culture, Evaristo recalls. “While I was there, many intellectuals, artists, writers, musicians supported his efforts..Germany, in fact Europe as a whole, experienced a kind of energized, cultural renewal...it was an exciting time to be there. A few years later Brandt was awarded the Nobel Peace Prize for improving relations with East Germany, Poland and the Soviet Union.” 53


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“It’s safe to say, ” Evaristo recalls, “that Europe...Germany in particular... changed my life, opened my cultural, political, social awareness in ways I could never have imagined. Seemingly overnight, the world beyond Honduras stretched before me like some enormous new territory. First, the practical experience I gained... my knowledge of what at the time was state of the art printing technology, practices I would later take back (along with some magnificent vintage presses) to Honduras and teach to our employees in Tegucigalpa. Beyond that, I eventually learned German, took courses in photography, graphic art, studying for a time at both Gevaert in Mortsel, Belgium, and at Agfa in Leverkussen, Germany. “For the first time, I was able to witness and take part in the the process of quality printing and production. I also visited many museums and libraries, examined wonderfully made books and magazines, discovered reprinted publications in German by writers I’d only heard about, Nietzsche, Goethe, Rainer María Rilke... many others. I attended art galleries, concerts, operas, poetry readings.Better yet, I was able to travel throughout much of central Europe, including, not only Belgium, but Switzerland, Austria, France, Italy, Spain and Holland. The word “culture” had suddenly taken on a resonance... an appreciation, that’s stayed with me ever since. “By the time I returned to Tegucigalpa in 1965, I was already considering ways to incorporate in our work at home what I’d seen and learned in Europe. When my father bought our first Heidelberg Press in 1966 and had it sent over from Germany, we were able to begin shifting from 90 percent letter press printing to projects in offset. By 1972, my father stepped down due to illness and I assumed full charge of the business, hoping to develop and expand the cultural potential of Imprenta López. This desire on my part was further reinforced by three subsequent trips to Europe to attend international conventions for printers held periodically in Dusseldorf. You could say I had discovered a mission in life—to promote, support, give voice and exposure to Honduran culture.” * Increasingly, at Evaristo’s urging, the strictly commercial focus of the print shop geared primarily to the production of business cards, wedding announcements, brochures, political propaganda, technical manuals, advertisements, magazines, 54


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books, had begun to give way to the needs and demands of a growing community of talented artists----writers ( poets, novelists, journalists), as well as painters, sculptors, graphic artists---—people whose work cried out for promotion, reproduction, publicity. “This almost didn’t happen,” Evaristo recalls. “In 1977 a fire that started in a neighboring mattress factory, spread to our building. With such large quantities of paper, cardboard, oils, varnish and other combustible materials, the blaze literally destroyed everything, including a priceless collection of historic photos taken by my father over the course of many years....Fortunately, the Imprenta survived, thanks to the kindness of La Ingeniera, Irma Acosta de Fortin, who was president of the Nationalist Party and who allowed us to rent and work out of their unoccupied print shop until we could restore and move back into our original building.” By then, Evaristo had established contact with many artists and intellectuals who, beginning in the early 1980’s, were more than eager to see their work produced. Since the Imprenta had acquired 3 more offset presses from Germany, they were finally able to address these demands. Along with on going commercial projects, they printed books, posters, and pamphlets of varied artistic and political points of view, including the first art catalogues of painters like Ezequiel Padilla. They published a magazine called, Revista Presente, edited by poets, Oscar Acosta and Roberto Sosa, another, Galatea, edited by Roberto Castillo (and others), Sobre Vuelo, by novelist, Roberto Quesada, and Prisma, edited by María Luisa Castellanos...Scores of books and magazines followed. “Beginning in 1980,” Evaristo recalls, “ there seems to have been a tremendous wave of creative energy emerging in the country which found expression in all forms of art. Some of it.... perhaps much of it... was inspired by an awakening of national cultural identity, part of it linked too, it appeared, to a wider international phenomenon observed in many other countries where national pride and ethnic diversity were beginning to seek and demand expression. It was something I saw and experienced in Europe. Even then, I think, one sensed the beginnings of a growing global awareness. 55


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“Symbolic of this, for example, was Rafael Murillo Selva’s Loubavagu (El Otro Lado Lejano) which was first presented in 1980----an inspirational theatrical expression, discovery, and integration of the rich, historical impact and legacy of Garífuna culture in Honduras. That play eventually found an international audience. Many copies of Loubavagu were printed by us in both Spanish and English.” As Evaristo spoke, it occurred to me that during that very same period, I had been researching and writing the life story of one of Honduras’s most celebrated artists, José Antonio Velásquez, certainly a distinguished international figure in the panorama of Honduran culture. My book, Velásquez, the Man and His Art, edited initially by Chony, was also published by Imprenta López, first in English, later in Spanish. * Evaristo later pointed out that between 1980 and the year 2000, the number of writers and painters whose work, in one form or another, had been printed by Imprenta López, was staggering. This was by no means an exaggeration, The list of national artists associated with Imprenta López during those two decades reads like a Whose Who in Honduran arts and letters----writers such as ( to list but a few): Longino Becerra, Roberto Sosa, Rigoberto Paredes, José Adán Castellar, Julio Escoto, Roberto Quesada, Clementina Suárez, José Luis Quesada, Juana Pavón, Roberto Castillo, Jorge Montenegro, Blanca Guifarro, Alma Caballero, Guillermo Anderson, Jorge Oviedo, Rubén Berrios, Raúl Antonio Fuentes, Noel Borjas, César Indiano, Matías Fúnes, Leticia Oyuela, Fabricio Estrada, Roberto Sosa, Alejandra Flores Bermudez, Mario Argueta, Rafael Elvir, Dr. Jesús Aguilar Paz, Rolando Katán, Gabriel Vallecillo Marquez, Alberto DeStephen, Candace Wells Hammond, Yolani Martínez, Amada Castro, Lety Elvir, Rubén Izaguirre, as well as North American authors, including Erling Duus, Eric Schwimmer, Willy Gutman, Shelly Tabar and many others. In the late 80’s, in an effort to celebrate and bring renewed awareness to the creative potential and legacy of excellence in the world of Honduran painting, Evaristo, together author Longino Becerra, spearheaded the publication of Honduras, 40 Pintores, a hard cover, historical, color illustrated panorama of paintings published by Imprenta López. 56


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“Honduras, at that time, had no national museum of art” Evaristo points out, “Both Longino and I hoped that our publication would help chronicle and give space to at least a small part of the country’s finest art.” In November,1988, the first edition of Honduras: 40 Pintores appeared in print, featuring representative work by the following artists: Pablo Zelaya Sierra, Confucio Montes de Oca, Max Euceda, José Antonio Velásquez, Hermes Armijo Maltez, Felipe Buchard, Mario Castillo, Aníbal Cruz, Carlos Garay, Dino Fanconi, Teresita Fortín, Benigno Gomez, Juan Ramón Laínez, Ricardo Aguilar, Rony Castillo, Moisés Becerra, Ernesto Argueta, Virgilio Guardiola, Alvaro Canales, Antonio Dubón, Armando Lara, DanteLazzaroni, Víctor López, Mario Mejía, César Ordóñez, Ezequiel Padilla, Luis H. Padilla, Dagoberto Posadas, César Rendón, Mario Rietti, Eileen Robinson, Manuel Rodríguez, Miguel Angel Ruiz Matute, Gregorio Sabillón, Horst Schiftan, Julio Visquerra, Roque Zelaya, Carlos Zuniga Figueroa and Lupe Molina. My own appearance on this list was a complete surprise, and certainly an inspiration to my earliest artistic efforts in Honduras. A subsequent, more extensive historical/ pictorial Imprenta Lopez publication, also in hardcover and directed by Evaristo and Longino, Honduras: Visión Panorámica de su Pintura appeared in 1994, and was, once again, an effort to pay tribute to the growing number of Honduran artists, many of them enjoying ever growing national and international acclaim, people like Enrique Escher, Celsa Flores, Gay Darlene Bidart de Satusky. Since then, a number of Honduran art anthologies printed by Evaristo have appeared. Each of them has featured painters, sculptors, illustrators, and photographers from throughout the country, including the Bay Islands and the Northcoast----Garífuna artists like Cruz Bermúdez and Hermán Alvarez (from Tornabe and San Juan), and Virigina Castillo whose work is found in galleries both on Roatán and in La Ceiba, these but three of many Honduran artists fast becoming known beyond the nation’s borders.. That Evaristo takes pride in his largely unsung efforts to promote Honduran art, he readily, though modestly admits, “I feel fortunate,” he says, “to have 57


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contributed in some way in providing opportunity, exposure and impulse to so much creative energy in this country.” This is not to suggest that Imprenta López has fulfilled Evaristo’s every expectation, nor has the company escaped criticism at times from its customers, myself included, times when books were hastily, negligently collated and packaged, usually by new employees who lacked both experience and sufficient training. “ Yes, this has happened, “Evaristo concedes. “And customers get angry ...and who can blame them....but in such cases, we always try, at our own expense, to rectify these errors.... Training and maintaining disciplined conscientious workers in any business is never that easy....but we do our best....and overall, I’m proud of what our people have done.. Our main objective has always been, and remains, to produce quality work... for the most part we’ve done that.” As someone who has published with Evaristo for over 30 years, everything from books and posters to thousands of color post cards, I can attest to his conscientious commitment to excellence. During that time, I’ve worked with many of his employees, past and present, who have shared that sentiment---people like his sister, Chony, her daughter, María de Lourdes, Johnny Carcamo, Salvador Monroy, Nery Rodríguez, “López,” Hektor, Rosita Valladares, Lilian Aguilar de Coello, Gustavo Morazán, “Chico,” Francisco Cruz, and so many others. Clearly, I owe both Evaristo and his organization a great deal. From day one, their building became a periodic gathering place for some of the country’s most diverse and talented artists--- people introduced to me there by Evaristo—artists like the acclaimed illustrator/cartoonists, Dagoberto Posadas, and Allan McDonald, the fiery, irreverent poet, Juana Pavón, artist/professor, Saúl Toro Fernández, and folklorist, Jorge Montenegro who later became both friend and collaborator at our cultural center here in Santa Lucía, and whose voice via radio yet echoes through the nation’s historic, ancestral consciousness with haunting, resounding eloquence. Another major highlight in my relationship with Imprenta López was my acquisition in 1988 of a most incredible mascota. It happened when I 58


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befriended a sleek, most beautiful, and pregnant cat who lived on the premises. Her name was Amaranta, and she moved freely throughout the building, ridding the establishment of mice and other vermin, eventually becoming my sidekick whenever I showed up on business. When she gave birth to a five kitten litter, Chony offered, and I accepted to take one home to Santa Lucia, a female we called, “Raunchie,” and who became our family’s beloved mascota and companion for 19 years! But by far the greatest reward in working with Evaristo has been my friendship with him. Increasingly, I have come to appreciate his deep spiritual sentiments and convictions, a grounding in the Catholic faith that has sustained him through the most difficult and painful of times, including the death of both his parents, his brother Rafael, and much later, his wife, Milghiam, who passed away in March of 2002, and most recently his sister, Chony. His devotion to his grandchildren and his daughters, Lourdes and Leonora, is evident and clearly expressed. Not infrequently, and unbeknownst to him, I have watched as he entered the cathedral in central park where each day he seeks quiet refuge and solace before the altar, beneath the colors of stained glass, and the stations of the cross. He speaks often, at times urgently, of his need for relaxation, solitude... his love of classical music. Not infrequently, I have found him hiding out in some far corner of La Imprenta, reclining on a couch while listening to music by Beethoven, Gustav Mahler, Chopin...or, if not, reading classical literature or poetic/spiritual narratives by folks like Thomas Merton, Walt Whitman, Octavio Paz, Pablo Coehlo, or passages from the Bible. “We all need time alone,” he says, “ relief from the pressures of urgent deadlines, the growing congestion, chaos, and noise of Tegucigalpa......that’s why I love visiting you, Guillermo, in Santa Lucía.” Indeed, we’ve shared some wonderful times here—spaghetti dinners, stories, metaphysical observations, a lot of laughter and more than a few shots of Fundador and Guifiti. In the process, I’ve come to know Evaristo as a loyal friend, an old soul, a man both intellectually curious and philosophically 59


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oriented—bright, perceptive, given to moments of sudden distraction, yet always with abiding, ever present humility, generosity, compassion and a wonderful sense of humor. Clearly, he is also a talented and impassioned photographer, yet, to date, far too little of his work has been published and properly exhibited, due primarily to his unselfish desire and dedication to produce the creative efforts of others. “I have two projects in the works,” he recently confided, “one is a collection of black and white photographs taken to preserve the historical beauty and colonial charm of the ancient back streets, alleys, stairways and cobblestone mazes of my childhood neighborhood .......another, is a photo album, only partially complete, of some of the artists I have come to know and admire over the years, portraits in black and white which I hope reveal both depth and uniqueness of character.” Few people I’ve known have greater “depth and uniqueness of character” than this humble, good-natured, dearly loved man .....El hijo del Barrio La Ronda, my friend, Evaristo López. GuillermoYuscarán Santa Lucía, F.M. Honduras November, 2011

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EPILOGUE (Evaristo´s tribute to his father, Rafel López Rodas) “My father was raised in Tegucigalpa by a single mother. When she died, he was 14 and left to fend for himself. A year later, 1913, he joined a traveling circus from Colombia, then performing in Tegucigalpa. The owner of the circus, impressed by my father’s initiative and enthusiasm, put him to work at a variety of jobs, everything from clean up and feeding the animals to part time work was a clown. My father remained with the circus as it continued south through Nicaragua, Costa Rica, and Panamá, then on to Bogotá where he remained for two months, before returning to Panamá to seek employment at a time when opportunities in the canal zone were plentiful. He remained in Panamá for the next 11 years taking a variety of jobs, including construction, and waiting tables, until eventually he found work with a team of technicians assembling equipment for the making of silent movies, and later movies with sound. It was in 1930 on what was intended to be a journey to México to contact his only brother, Luis, that he stopped off in Tegucigalpa to visit the family of his mother. There, while working part time installing film equipment for theaters such as the Clamer, Palace and Teatro Manuel Bonilla, then a movie house, he met a young girl named Leonor Rojas Barón, his future wife, my beloved mother. He never made it to México.” ***** Today, despite widespread economic problems throughout the country, Evaristo, in collaboration with Vicenta Galeas and a loyal staff of employees, continue the work Imprenta López began more than 65 years ago.* “The past few years have been difficult,” Evaristo declares, “but we’re still up and running...and this work continues to inspire me... experimenting with new technology, supporting clients who have worked with us for years.. and now, getting to know a new generation of artists who seek access in print to share and communicate their creative energies... My father started this business,” he adds, ”I believe he’d be proud of where we have taken it.” *Vicenta Galeas worked with La Imprenta between 1979 and 1986. Though she and her family (a husband and 3 grown children), now reside in the U.S., she comes back periodically to work alongside Evaristo in maintaining the business momentum.

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FOOTNOTES *Then well into his 80’s, Evaristo’s father, Rafael López Rodas, was the founder of Imprenta López, and perhaps his son´s greatest inspiration. *Rafael López Salgado, known simply as “López” by everyone at the Imprenta, has been with Evaristo for some four decades. His dedication, loyalty, and dependability as a first-rate, Jack of all trades employee, has been, in my view, nothing less than extraordinary. * desaparecidos: “disappeared people,” often students, political activists, generally regarded by government officials as subversives or revolutionaries. * In 1983, Evaristo made another trip abroad, this time to Tokyo, Japan where he spent several weeks studying graphic art technology with Fuji Film. * Until recently, the late Chony López worked for some years alongside Evaristo. Her overseas scholarships to Brazil, Holland and Finland in the late 60’s and early 70’s, to study small business management proved invaluable experiences both for her and for the growth of La Imprenta. Their older brother, Rafael, who studied law and lived much of his life outside of Honduras, mostly in Spain and in the United States (and who died there in 1991), had little or nothing to do with the family business.

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Por Guillermo Yuscarán

Books by the same author: William Guillermo F. Lewis (Guillermo Yuscarán) Email: gyuscaran@yahoo.com Blue Pariah.....dog biography in English. Points of Light.....short stories in English. Beyond Honduras.....short stories in English. North Coast Honduras (Tropical Karma)...short stories in English. Cuando Chona Cantaba (When Chona Sang)...bilingual fiction. El día de la cruz (Day of the Cross)...bilingual fiction. Conociendo a la gente garifuna (The Garifuna Story)...bilingual nonfiction. La luz hondureña.....short stories in Spanish. Translation of Points of Light. Honduras Behind the Colors (vol. 1 )...autobiographical narrative. Velasquez: the Man and His Art.... biography in English. Velásquez: el hombre y su arte...biography in Spanish. Félix Sánchez (Journey to the Andes).....bilingual travel narrative. Gringos in Honduras (The Good, the Bad and the Ugly)…biographies in English. Soul on Fire (Una alma encendida)...bilingual fiction. The Way of Children (el camino de los niños)...bilingual poetry. Canto al Mar (Ode to the Sea)...bilingual poetry. Metaphysical Musings (Still Points in Time) vol 1....reflections in English. Metaphysical Musings (Distillations of Spirit) vol. 1….reflections in English. Blue Dog Savoir-Faire...poetry in English. Sherry “Pilar” Thorn (A Dog’s Best Friend)...bilingual tribute. El Gran Hotel Tela...a bilingual, historical vignette. Dream Journey (My Two Cents), a personal dream study; English. My Friend, Henry (Mi amigo, Enrique; bilingual tribute).

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Evaristo López Rojas “El hijo del Barrio La Ronda”

Foto: Erkki Siirilla

Este libro fue impreso en los Talleres de Litografía López S. de R. L. en el mes de noviembre de 2012, su edición limitada consta de 300 ejemplares.

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EVARISTO LÓPEZ ROJAS "EL HIJO DEL BARRIO LA RONDA"