Page 1


R/N Revista de narrativa Número 2, vol. 2 / 2017 ISSN 2605-3608 Relatos con ánimo de miedo II (Cuentos por Halloween)

Edición y prólogo José Eduardo Morales Moreno


R/N. Revista de narrativa Número 2, volumen 2. ISSN 2605-3608 Relatos con ánimo de miedo II (Cuentos por Halloween)

Diciembre, 2017

Colegio San José Espinardo (Murcia)

Edición, ilustración de portada, diseño y maquetación: José Eduardo Morales Moreno

Licencia Creative Commons

Reconocimiento — No comercial — Sin obra derivada Usted es libre de: copiar, distribuir y comunicar públicamente esta obra o cualquiera de sus partes bajo las condiciones siguientes: Reconocimiento. Debe reconocer la autoría de los textos o de las ilustraciones y su procedencia. No comercial. No puede utilizar esta obra para fines comerciales. Sin obras derivadas. No se puede alterar, transformar o generar una obra derivada a partir de esta obra.


La emociรณn mรกs antigua y mรกs intensa de la humanidad es el miedo, y el mรกs antiguo y mรกs intenso de los miedos es el miedo a lo desconocido. Howard Phillips Lovecraft


ÍNDICE

Prólogo .................................................................................................. 9 Tenebris, por María Lapaz Toledo ..................................................... 11 El payaso, por María José Andrés Benedicto ..................................... 17 El regreso de Boby, por Rafael Castro Guerrero ................................ 19 The spirits’ house, por Laura Favini Ripoll ........................................ 22 Infortunio, por Juan Antonio Carreras Casa ....................................... 26 Mi ángel de la guarda, por Salma Maestre Aitnaceur ........................ 29 Por favor, que sea un sueño, por Ana Ferrer Salaberry ...................... 38 La casa del dolor, por Carmen María Ramírez Martínez ................... 41 La cabaña maldita, por Irene López Cascales .................................... 44 Regimini 6546, por Pablo Martínez Cárcel ........................................ 46 Jugando con un fantasma, por Khady Dieng Diagne ......................... 49 El viaje sin regreso, por Vanessa García Martínez ............................. 51 La curiosidad mató al gato, por Mario Marín Caballero .................... 53 La casa rura, por Alessandro Muñoz Aguilar l ................................... 58 El día del apocalipsis, por Daniel A. Ortigosa García ........................ 61 El psiquiátrico, por María Bermejo Martínez ..................................... 63 El psicópata, por Esteban Gómez Gálvez ........................................... 66 La noche más larga, por Sergio Martínez López ................................ 69

7


El examen de matemáticas, por Miguel Durante Martínez ................ 71 ¡Era una broma, Austin!, por Paula Ortín Martínez ........................... 74 Tras aquella obra, por Raquel Torres Guillén .................................... 78 Las tres hermanas, por Esperanza Aroca Pellicer ............................... 82 El faro, por Claudia Sáez López ......................................................... 85 La muerte, por Álvaro Martínez López .............................................. 88 La noche de Halloween, por José Javier Pina Nicolás ....................... 90 La presencia, por Merche Velasco Pina ............................................. 92 El rey ambicioso, por Ángel María Calvo Jordán .............................. 95 Algo pasa, por Isabel María Martínez Hernández … ......................... 98 El ladrón de sueños, por Adrián Garrido Beas ................................. 101 La noche más oscura, por Álvaro Sánchez de la Torre .................... 103 Viernes 13 en los videojuegos, por Jorge Caravaca Hernández ....... 105 Sucesos aterradores, por Samuel Marco Navarro ............................. 107 La niña de tus sueños, por Christian García López .......................... 109 Un Halloween con compañía, por Pedro Villa Alfocea ................... 112 El asesinato de mi vecino, por Samantha Chávez Cruzado .............. 114 Un Halloween para recordar, por Laura Salas Martínez .................. 117 Evil, por Álvaro Sánchez Aguilar ..................................................... 119 El hospital encantado, por Elena Fragua Serrano ............................. 122 Estrella de plata, por Vicente Gabriel Gómez Medina ..................... 124

8


Prólogo

El terror siempre ha estado presente en las sociedades humanas: el miedo a lo desconocido, a la posibilidad de que algo fuera de lo habitual o alguien ajeno a lo natural irrumpan en unas vidas que se rigen por rutinas y formas de comportamiento automatizadas, ha generado mundos de ficción tan asombrosos como espeluznantes. La literatura que desarrolla el tema del terror tiene una larga tradición en nuestra cultura. Aunque se consagra su nacimiento con relatos como El hombre de arena de E. T. A. Hoffmann o El castillo de Otranto de Horace Walpole, se encuentran personajes sometidos a encantamientos y hechizos en textos de la antigüedad clásica como La Odisea, donde Circe convirtió en cerdos a algunos de los hombres de Ulises, o El asno de oro, cuyo protagonista, por aplicar mal el ungüento de una bruja que iba a enseñarle el arte de la magia, se convierte en asno. La propia mitología grecolatina, con la presencia del inframundo, del barquero Caronte, del río Leteo y de la laguna Estigia, de las Parcas o de las Erinias, instituye una serie de elementos que serán recurrentes en esta literatura, cuyas máximas expresiones se encuentran en la obra de, entre otros, Edgar A. Poe, Howard P. Lovecraft, Bram Stoker, William P. Blatty, S. King, Anne Rice… Los escritores han dado respuesta con sus creaciones a las inquietudes que desde épocas atávicas han atenazado a la humanidad: esta, desconocedora inicialmente de las leyes físicas que rigen nuestro mundo, imaginó formas sobrenaturales de expresión que justificasen lo que le resultaba incomprensible. Tales vías irracionales y mágicas de conocimiento pasaron a formar parte del 9


inconsciente colectivo y todavía afloran en ciertas personas y en determinadas ocasiones como argumentos para explicar determinados hechos de la realidad. Siguiendo con esta tradición de la literatura de terror, con motivo de la fiesta de Halloween, en el Colegio San José hemos aprovechado para que, como el curso pasado, los alumnos escriban cuentos en los que desarrollen esta temática. En este segundo volumen del número 2 de R/N. Revista de narrativa, bajo el título Relatos con ánimo de miedo II (Cuentos por Halloween), se reúnen narraciones de alumnos de segundo ciclo de Educación Secundaria y de Bachillerato que pondrán al lector los nervios como escarpias, o como cuchillos, quizá como bisturís. Basándose en la literatura que conocen y en las películas que han visto, muchos de estos jóvenes escritores demuestran que tienen una gran competencia en el arte de narrar: entre sus creaciones, se hallan versiones del mito fáustico, de muñecos diabólicos, de apariciones y espectros, de emplazamientos fatídicos, de sucesos apocalípticos, de la locura que posee y domina a los hombres, de criaturas extrañas, de casas embrujadas y construcciones malditas, de leyendas que se hacen realidad… Todo un repaso por los lugares comunes de esta ficción literaria. Invitamos al lector a que se adentre, sin mirar atrás, en los relatos de estos alumnos y que disfrute del miedo que se contiene en sus párrafos, en sus líneas, en sus puntos suspensivos…

José Eduardo Morales Moreno Profesor de Lengua y Literatura

10


Tenebris María Lapaz Toledo (3ºA ESO)

Y aquí estoy yo sin saber qué hacer, qué decir, cómo reaccionar ante esta situación. Siento que mis piernas tiemblan cual huracán arrasando una gran ciudad, como si mi vida estuviese en una balanza. Hasta que finalmente me desvanezco. Henrik fue mi primer amigo cuando llegué al colegio. Nos acabábamos de mudar a Holanda porque a mi padre lo habían trasladado allí. Aquella mañana de otoño, mi madre me había hecho aquellas coletas tan monas que a mí me gustaban tanto, tenía que causar buena impresión. El señor Dower me acompañó a clase. Todos se quedaron mirándome, a pesar de que a mí no me gustaba ser nunca el centro de atención. Las niñas comenzaron a reírse y murmurar sobre mí. En ese momento, creía que aquella clase de primero de primaria era la más cruel del mundo. Sin embargo, en la hora del recreo, Henrik fue el primero que se me acercó y que se convertiría en mi amigo incondicional el resto de mi vida, o por lo menos hasta que sus padres tuvieron el horrible accidente. Los días pasaban y yo me sentía totalmente integrada en aquella comunidad junto a Henrik y los hermanos Adele y Tom, que vivían dos calles más abajo. Los cuatro éramos invencibles. Los años pasaban felizmente para nosotros. Y por fin ¡acabábamos la ESO! Se acercaba el verano y pronto nos graduaríamos. Aunque no nos importaba demasiado porque seguiríamos todos juntos en el mismo instituto. Pero la vida en ocasiones puede ser muy traicionera.

11


Al llegar a casa, mi madre me estaba esperando en la puerta. Su cara, empañada de lágrimas, no hacía presagiar nada bueno. Me cogió dulcemente por el hombro y me llevó al salón, pues tenía que darme una noticia que cambiaría por completo el rumbo de mi vida. —Siéntate cariño, tengo que decirte algo muy importante. Apenas tenía un hilo de voz. Yo no sabía qué era aquello tan terrible que tenía que decirme, hasta que, armándose del valor que solo las madres poseen, me desveló la cruel noticia. —Esta mañana, cuando Johan y Mary salieron del trabajo, tuvieron un brutal accidente de coche. No pudieron reaccionar y… Y han fallecido. En ese momento me quedé helada y lo primero que me vino a la mente fue mi amigo Henrik. ¿Lo sabría ya? ¿Cómo estaría? Por un momento me quedé inmóvil, petrificada, no podía creer que los maravillosos padres de Henrik hubiesen muerto. Creí que lo mejor que podía hacer era ir a visitar a mi amigo. Me abrió la puerta su prima Elisabeth. Su cara reflejaba el dolor que sentía aquella familia tras el espantoso suceso. Henrik estaba en el salón, rodeado de parientes: tíos, primos, abuelos… Dirigió la vista hacia mí. ¡Dios mío, cuánto dolor reflejaban sus ojos! Su rostro era blanco, cual copos de nieve cayendo en un suelo no muy húmedo. Rápidamente se acercó a mí, yo no me podía mover, jamás lo había visto acercarse con tanta ira: —¿Qué haces aquí? Lárgate a tu casa con tu encantadora familia, aquí no pintas nada. No me lo podía creer, sabía que tendría que estar pasando unos momentos muy duros, pero pensaba que mi amistad podría ayudarle a pasar ese duro trance. Salí corriendo y no paré hasta llegar a mi cuarto. Me tumbé en la cama llorando como nunca lo había hecho. Aquella situación me superaba, pero, sobre todo, la cólera con la que se dirigió hacia mí. 12


Al día siguiente, en el funeral, no me separé de mis padres. Henrik siempre estaba rodeado de personas. No le vi derramar ni una sola lágrima. Solo veía sus ojos llenos de rabia cuando nuestras miradas se cruzaban. Pasaron tres meses y llegaba nuestra graduación. Durante ese tiempo, Henrik jamás se acercó a mí, si veía a Adele y Tom hablando conmigo pasaba de largo, y si era él quien estaba con ellos y me acercaba yo, se iba. Esta situación era insostenible. Mis amigos me contaron que Henrik era otra persona desde el accidente de sus padres. Se había hecho amigo de un grupo de chicos de bachiller un tanto peculiares, se decía que adoraban todo lo relacionado con el diablo. Por fin llegó el gran día, aunque yo no estaba tan emocionada como había imaginado. Mis padres, llenos de orgullo, me acompañaron al evento. Allí estaban también los padres de Adele y Tom, aunque cada uno en una punta distinta de la sala, ya que estaban separados y su relación era todavía peor que cuando estaban casados. Y llegó Henrik acompañado por sus abuelos. Estos vivían en México, pero se habían quedado con su nieto hasta que terminase el curso y en verano este se trasladaría a vivir con ellos. Tras la ceremonia de graduación, mis compañeros salieron a celebrarlo, pero yo decidí no ir, pues me sentía muy mal por la indiferencia de mi amigo de toda la vida y sabiendo que en pocas semanas se marcharía para siempre. A la semana siguiente ocurrió algo sorprendente. Henrik me llamó por teléfono. Quería que nos reuniéramos todos en su casa para poder despedirse y disculparse por su manera de actuar en los últimos meses. No me lo podía creer, en un par de días volveríamos a reunirnos todos, los invencibles. Las horas se convertían en minutos, los minutos en segundos, y los segundos en mi modo de morirme de aburrimiento lentamente. Estaba deseando que llegara el gran día, con mucha más ilusión que el día de mi graduación. 13


Por fin llegó. Puntual como un reloj, creo que incluso me adelanté unos minutos, me planté frente a la puerta de Henrik. Este la abrió y me sonrió como siempre lo había hecho, en ese momento me sentí pletórica. Mientras él cerraba la puerta yo le pregunté si había llegado el resto del grupo. —Sí, también se han adelantado un poco, están en el sótano, haremos la fiesta allí para no molestar a mis abuelos —dijo mi amigo. A mí aquella decisión me pareció muy adecuada y me encaminé hacia el lugar. Me sabía muy bien el camino, ya que habíamos pasado muchas horas de pequeños jugando allí. Bajé las escaleras, Henrik bajaba detrás de mí. Al llegar al último peldaño le pregunté dónde estaban los demás. Tras mi pregunta solo recuerdo un terrible dolor en mi cabeza. Y aquí estoy yo sin saber qué hacer, qué decir, cómo reaccionar ante esta situación. Siento que mis piernas tiemblan cual huracán arrasando una gran ciudad, como si mi vida estuviese en una balanza. Hasta que finalmente me desvanezco. Cuando me desperté estaba en una silla sentada con manos y pies atados. Abrí los ojos y Henrik no estaba. No podía creer lo que estaba viendo. En una de las paredes había algo escrito con sangre: “Tom ha muerto aquí”. Miré hacia otra pared y había otra inscripción: “Adele ha muerto aquí”. Todavía aturdida por el golpe que Henrik me había dado intentaba entender qué estaba sucediendo, cuando, al sacudir mi cabeza un par de veces y recobrar por completo el sentido, pude ver los cadáveres de mis amigos. —¿Qué ocurre aquí? —Comencé a gritar con angustia. De pronto, oí unos pasos, era Henrik que se acercaba a mí. Su mirada había cambiado, su ropa estaba cubierta de la sangre de nuestros amigos. Yo estaba completamente desconcertada, no entendía nada, por un momento creí que estaba dormida y tenía una terrible pesadilla. 14


—¡Hombre, mirad quién se ha despertado! Su voz era siniestra, su mirada… diabólica. —Henrik, ¿qué ocurre aquí? ¿Qué les ha pasado a Adele y Tom? Dios mío, Henrik, ¿qué te pasa? Yo no entendía nada, de pronto comencé a chillar y a llorar desesperada. Había matado a nuestros amigos y yo sería la siguiente. Me tapó la boca con un pañuelo y se sentó frente a mí. —No puedo soportar que seáis tan felices. Tú y tus maravillosos padres, Adele y Tom con los suyos, no tan perfectos… pero los tienen, y yo… me tengo que marchar de la ciudad con mis abuelos —decía Henrik enfurecido—, esta vida no es justa. No puedo soportarlo. Acabaré contigo y luego con mi miserable vida. Acto seguido me clavó un cuchillo. En la primera puñalada, en el brazo, solo podía ver en sus ojos una mirada penetrante e intimidante, la segunda fue al corazón y después de esa ya no recuerdo más. Después de un largo sueño, mis ojos comienzan a despertar pero no puedo evitar abrirlos lentamente, ya que hay una resplandeciente y blanca luz que me impide hacerlo con total normalidad, por un segundo pienso que estoy en un quirófano, con lo cual mi débil corazón late a mil por hora. Cuando veo que no estoy en un quirófano ni en un hospital, mi corazón empieza a calmarse poco a poco. Pero la luz desaparece y de repente me encuentro en la oscuridad. Mi cuerpo está intacto, no siento nada. Todo son sombras, mi mundo ha desaparecido y ese lugar es frío y sombrío. ¡Me siento tan sola! —¿Y mis padres? Necesito a mis padres. Este sitio es muy frío, necesito el calor de mis padres. Estoy sola en la más fría oscuridad ¿qué puedo hacer? Sin más dilación creo que lo mejor es ir a buscarlos. Sin saber muy bien cómo, aparezco en casa, no he caminado por la calle, ni he cogido el autobús, ¿dónde estoy? Es una sensa15


ción que nunca antes había experimentado. Quería estar en casa y mi alma simplemente se encuentra allí. Mis padres ven una película en el salón. Entro en la cocina y cojo un cuchillo de un maravilloso juego que mis padres habían comprado y me acerco hacia donde ellos están. —¡Jamás volveré a estar sola!

16


El payaso María José Andrés Benedicto (3ºA ESO)

¡Crash! Me desperté sobresaltada, eran las ocho de la mañana de un gélido sábado de invierno. Salí de mi habitación, en el pasillo había un jarrón y pequeños trozos de cristal en el suelo que provenían de un marco con una foto de mi hermano y yo de pequeños. Estaban rotos, probablemente fuese eso lo que me había despertado. Bajé las escaleras y me fui al salón. Mis padres no estaban, así que imaginé que habrían salido a correr como hacían cada mañana. Alejandro, mi hermano mayor, se había ido a un camping al este hacía dos días. No me cogía el teléfono ni me leía los mensajes, tal vez no hubiese cobertura, pero vendría mañana. Así que estaba sola. Me senté en el sofá y me puse a mirar el móvil. Era muy temprano, de modo que nadie estaría conectado a esas horas un fin de semana. Tenía una notificación de las noticias locales. Me llamó bastante la atención así que la abrí. SUCESOS PARANORMALES EN EL PUEBLO DE SOMIEDO Durante los dos últimos días se han denunciado múltiples desapariciones. Los familiares están muy asustados. Esta mañana se ha encontrado muerto de forma violenta a uno de los desaparecidos en una granja al este del pueblo. Se trata de un chico joven entre unos 15 y 25 años de edad. Los policías han precintado el lugar y están investigando quién es el 17


culpable de esta muerte y de los desaparecidos. El cadáver está en manos del forense para saber cómo ha fallecido. Me estremecí. De repente la televisión se encendió. Apareció un hombre vestido de payaso, pero no de los que van a los cumpleaños, este tenía una pinta escalofriante, como muchos payasos que veía en las películas de terror. —Hola, Sofía. Sé que has leído ese artículo en tu móvil. No te asustes, no pasa nada. Ya no vas a sufrir al igual que tu hermano —apareció una imagen de mi hermano en una especie de pajar, con su cuerpo inmóvil y una sonrisa escalofriante en la cara. Una lágrima me recorrió la cara y a continuación un río recorría mis mejillas. Me caía lentamente hasta quedarme en el suelo sentada. ¿Por qué? Es la palabra que me sale una y otra vez y una y otra vez. —¿Por qué lloras, pequeña? No ha pasado nada. ¿A que ahora está más guapo? Tendrá una sonrisa permanente, jaja. Me costó un poco, no paraba de moverse pero al final lo conseguí. Un sentimiento de rabia me recorrió todo el cuerpo. —No te enfades, tú serás la siguiente. Se apagaron las luces. Las lágrimas caían por mi cara. Todo estaba oscuro. Al segundo se volvieron a encender. Me di la vuelta y allí estaba él. —Volvemos a vernos. Me regaló una fría sonrisa. Era todavía más terrorífico en persona, con protuberantes ojos que parecían salirse de sus órbitas. A continuación noté un dolor fuerte y punzante en el pecho. Poco después todo se volvió negro.

18


El regreso de Boby Rafael Castro Guerrero (4ºB ESO)

Todo comenzó un miércoles 21 de octubre. Había tenido una mañana extraña, continuamente notaba una presencia que me perseguía, escuchaba susurros cerca de mi oreja, algo así como “Yo te quería”, “Éramos mejores amigos”; no le di demasiada importancia, pensé que serían imaginaciones mías o, quizá, simples corrientes de aire que silbaban. Al llegar a mi casa, saludé a mi madre como hacía habitualmente, se encontraba en la cocina pelando patatas para la comida, ni siquiera se giró un grado para mirarme y darme un beso como todos los días. Pensé que habría tenido un mal día en la agencia de viajes y no tendría muchas ganas de hablar conmigo, así que subí a mi habitación para cambiarme y hacer los deberes antes de comer. El pomo de la puerta estaba muy duro, me costó mucho girarlo, como si el pestillo estuviese echado; conseguí abrir, entonces presencié la peor imagen de mi vida: todo estaba destrozado, había cristales por el suelo, las paredes tenían boquetes y, además, estaban manchadas de sangre, pero lo más extraño de todo era que la cama estaba perfectamente hecha, y sobre las sabanas se encontraba… un osito de peluche viejo y mugroso, con un solo ojo y con una pequeña brecha por la que se le salía un poco de algodón; entonces me acordé de él, mi osito de peluche de cuando tenía tres años, mi madre lo tiró a la basura hacía apenas dos meses porque estaba lleno de polvo y olía muy mal. Boby estaba ahí.

19


Después de estar cinco minutos mirando atónito mi habitación corrí escaleras abajo para contarle a mi madre lo que había sucedido. Se encontraba en el mismo sitio, pelando patatas. Entonces me miró, me quedé totalmente congelado y di un pequeño grito. Tenía los ojos totalmente blancos. Al ver mi cara de miedo esbozó una pequeña sonrisa y comenzó a perseguirme. Conseguí escaparme y la dejé encerrada en la cocina. De pronto, la temperatura descendió, y ahí estaba, encima de la mesilla del teléfono de casa. El teléfono comenzó a sonar, aparté el oso con una mano y me dispuse a cogerlo para contarle a quienquiera que fuese lo que estaba pasando, pero volví a escuchar los susurros de aquella mañana. Atemorizado, colgué el teléfono y Boby comenzó a hablarme: —Tú me has matado, George, y ahora sufrirás lo que he sufrido yo —dijo con un tono alegre. Cuando me disponía a contestarle noté un fuerte punzazo en mi barriga, el dolor iba en aumento y mi camiseta se estaba empapando en sangre. Mágicamente se estaba creando una brecha en mi estómago, iba creciendo poco a poco hasta que cesó cuando estaba al borde del desmayo. —Boby, có-cómo puedes hacerme esto, solo eres un peluche. —Te equivocas, George. Boby se abalanzó sobre mí cuando un trueno hizo retumbar toda la casa. Un fuerte olor a azufre inundó la habitación y acto seguido un tremendo hoyo se creó en el suelo. De él comenzaron a salir almas que me atravesaban el cuerpo; de fondo se escuchaba una temible voz malvada que decía: ¡SUFRE COMO LO HEMOS HECHO TODOS!

20


Cuando las almas me arrastraban al hoyo, vi la sobra de Boby junto a la de mi madre en la pared, levantó el brazo y con el cuchillo le cortó la cabeza. Cerré los ojos y todo se apagó. Cuando desperté, me encontraba otra vez en mi habitación, estaba encharcado de sudor y me dolía el abdomen. Me levanté la camiseta y tenía una cicatriz de unos cinco centímetro ahí, donde Boby me rajó. Al levantar la mirada lo vi, estaba allí, sentado en la mecedora de la abuela Sarah, parpadeé y…. —Bienvenido a mi mundo, George, bienvenido a mi mundo…

21


The spirits’ house Laura Favini Ripoll (1º Bachillerato)

Todo empezó el 17 de noviembre de 1978. Un grupo de amigos decidió hacer algo diferente de las típicas salidas por la ciudad para ir a los bares y a las discotecas. Una chica del grupo, Annie, comentó que su primo le había contado muchas historias sobre una casa en la cual podías vivir experiencias paranormales y de la que era imposible salir una vez dentro. Annie no creía en nada de eso, pero algunos de sus amigos sí, así que propuso ir a esa casa situada en lo alto de una montaña para demostrarles que todas las historias tan terroríficas que se contaban sobre esa casa eran tan solo fantasías inventadas por alguien con el propósito de asustar a la gente. La leyenda decía que en esa enorme y fría casa vivió un cura, de aproximadamente unos 58 años, el cual se dedicaba a secuestrar a las personas y a encerrarlas en habitaciones separadas para torturarlas de la manera más dolorosa posible hasta que murieran. A su muerte, sus espíritus quedaban atrapados allí, impidiendo salir a todo el que entrara en ella, para que sintiera lo que ellos sufrieron durante tantos años. Annie, Jack, Alan, Evelyn y Mike decidieron al fin ir a la casa, pese a que Evelyn y Jack no estuvieran de acuerdo. El sábado 17 de noviembre de 1978, por la noche, los cinco amigos cogieron una mochila, lo necesario para comer esa noche y linternas, y emprendieron el camino hacia la casa. Después de caminar tres horas cuesta arriba para llegar a la cima de la montaña, por fin vieron, a lo lejos, la famosa casa de la

22


que todo el mundo hablaba, rodeada de unas vallas metálicas de tres metros de altura. Evelyn tenía muchísimo miedo, y pedía sin cesar si podían irse de aquel lugar porque tenía un mal presentimiento. Alan, el más valiente del grupo, dijo: “Nadie te ha obligado a venir, ni tampoco a quedarte, si quieres irte estás a tiempo, porque en menos de un minuto estaremos en esa casa “maldita” a la que le tienes tanto miedo”. A Evelyn le habría encantado marcharse, y más después de escuchar eso, pero la idea de andar tres horas en medio de la montaña, en plena noche, y sin ninguna compañía, era todavía peor que la de quedarse allí. Se acercaron a la valla buscando un agujero o un sitio para trepar, pero parecía imposible atravesarla. Después de quince minutos andando alrededor de esa enorme valla en busca de un sitio por donde entrar, Jack se acercó a la puerta de esta y la empujó, pero no ocurrió nada. Hartos de buscar, los cinco amigos, indignados por la situación, decidieron regresar por donde habían venido, pero de repente ocurrió: la puerta de la valla se abrió lenta y ruidosamente, dejando libre el camino hasta la entrada de la casa. Cuando ocurrió, los cinco amigos se quedaron algo impactados, ya que por mucho que intentaron abrirla no lo consiguieron, pero aun así decidieron seguir con el plan y entrar a ver la casa. Llegaron a la puerta, era de madera, muy grande y oscura, y algo estropeada por el tiempo. Sorprendentemente, esta vez no hubo ninguna dificultad en abrirla, ya que bastó con empujarla suavemente. Esa casa era muy grande, y detrás de la puerta los cinco amigos esperaban encontrarse miles de habitaciones y pasillos, sin embargo no fue así. Al abrir del todo la puerta, lo único que vieron fue una casa vacía, sin nada, no tenía habitaciones ni tampoco pasillos ni un maravilloso salón. Sin embargo, al mirar mejor descubrieron una pequeña trampilla en el suelo y la llave para poder abrirla justamente encima. 23


Annie, entusiasmada, corrió hacia la trampilla y no tardó ni un segundo en abrirla. Sin embargo, los demás ya no estaban tan convencidos de querer seguir adelante con el plan, ya que la situación empezaba a parecerles muy rara. Annie los convenció y comenzaron a bajar las escaleras que había bajo la trampilla. El último en bajar fue Alan, los demás ya estaban abajo esperándolo, y de repente, mientras estaba bajando, se resbaló y cayó al suelo. Sus amigos, muy preocupados, corrieron hacia él para ver si estaba bien, pero Alan no respondía, estaba muerto. Los demás estaban muy asustados, querían salir cuanto antes de aquel lugar, miraron hacia arriba para salir por la trampilla, pero esta había desaparecido. Empezaron a mirar hacia todos lados, y solo veían pasillos y más pasillos, no sabían qué hacer ni para dónde ir. Decidieron adentrarse por un pasillo que parecía estar más iluminado que los demás, pero de repente las luces se apagaron. Empezaron a gritar, estaban muertos de miedo, pero la luz volvió. Evelyn y Mike miraron a su alrededor y descubrieron algo escalofriante: Annie y Jack habían desaparecido. Muertos de miedo, Evelyn y Jack empezaron a correr en busca de una salida, al llegar al final del pasillo encontraron una puerta, la abrieron y lo que se encontraron fue impactante: Annie y Jack estaban muertos, colgados del techo y llenos de sangre. Si ya estaban asustados antes, después de ver eso lo estaban aún más. Empezaron a correr, solo querían alejarse de aquel horrible lugar. Mientras corrían, vieron algo muy extraño, parecían sombras, espíritus, y los estaban persiguiendo. Llegaron a una zona sin salida, y los espíritus estaban cada vez más cerca. Todas las luces se apagaron de nuevo, y cuando se volvieron a encender Mike estaba tirado en el suelo, sin piernas, desangrándose. Evelyn estaba aterrorizada, los espíritus la rodeaban, ella se echó al suelo llorando y gritando, y de repente uno de ellos le clavó un puñal en el corazón. 24


La leyenda era cierta, nunca debieron entrar en aquella casa...

25


Infortunio Juan Antonio Carreras Casa (3ºA ESO)

Eran cerca de las siete de la tarde y estaba lloviendo a cántaros. Era como si el tiempo se hubiese aliado con el estado de ánimo de cada uno de los miembros de nuestra familia, ya que acababa de dar fin el entierro de nuestra abuela y quedaba poco para irnos a casa, algo lamentados a la vez que dolidos por su muerte. El escenario era ideal para rodar una película norteamericana de sobremesa; una despejada pradera rodeada de árboles desnudos y una intensa lluvia acompañándola, sin olvidarnos del entierro que en ella se celebraba y con todos los asistentes enlutados. Sin embargo no era ficción, sino una triste realidad. Las mujeres podrían perfectamente cumplir un rol de plañidera1, ya que sus lágrimas caían al suelo desconsoladamente mezclándose con las amargas gotas de lluvia. Era todo muy profundo y con solo pensarlo era capaz de revolvérsele el estómago a una persona. La angustia de pensarlo no se podía comparar con la de estar presente ahí. Aunque quedaban pocos minutos para marchar no podía seguir ahí, no podía ver a toda la gente reunida, no podía dejar de pensar en mi abuela, no podía ni respirar. Tenía que salir de ahí por un momento, así que decidí tomar un pequeño camino bajando por una cuesta y adentrándome en la entrada al corazón del bosque. Caminaba con paso reflexivo, como si lo que iba pensando era parte de alguna obra de teatro y tuviese que interpretarla con virtuosismo. Seguí caminando sin fijarme en donde ponía 1

Una plañidera era una mujer a quien se le pagaba por ir a llorar al funeral o entierro de una persona.

26


cada paso, hasta que me vi rodeado de vegetación y supe que me había perdido. Divisé una especie de casa algo deteriorada a lo lejos, y como estaba más cerca que el lugar donde se celebraba el entierro decidí seguir merodeando. Me faltaban pocos metros para llegar, pero de repente escuché una voz un tanto peculiar que llamó mi atención. Era una voz que no lograba entenderse, ya que al estar adentrado en un bosque no llegaba con claridad. Ignoré el colapso y entré a la casa que por fortuna estaba abierta cabizbajo mas no asustado por lo que pudiese haber ahí dentro, esperando a que mi mente dejara de jugar conmigo. La imagen de mi abuela comenzó a dispersarse por mi cabeza. No sabría decir por cuánto tiempo, pero la confusión invadía mis pensamientos. Encontré un sillón en buen estado y quise descansar un poco para despejar la mente. De nuevo comencé a escuchar voces y deduje que eran ecos, gritos, discusiones y sobre todo llantos de mi familia por la pérdida de mi abuela, pero la idea de estar equivocado empezó a asomarse por mi reflexión. Desde que la abuela nos dejó, solo se generaron dudas y más dudas. No podía pensar con claridad, mi mirada se perdía en cada objeto, hasta que me quedé dormido en el sillón de esa casa remota. Este carrusel me había dejado agotado. —Despierta Juan, es tu turno, ¿seguro que quieres seguir tardando? —Dijo la misma voz que me habló en el bosque (si acaso lo hacía a mí) entremezclada entre la confusión que se apoderaba de mí ahora mismo. Me obligué a pensar que era efecto de la crisis en la que me encontraba y por la cual tuve que alejarme de la gente por unos minutos que se habían convertido en horas ya, pero esa voz desconocida volvió a oírse. —¿Piensas abrir los ojos de una vez y contestarme o de verdad vas a seguir ignorándome? —Replicó. 27


Continué en silencio y, con la respiración agitada, abrí los ojos mareado y suspiré al darme cuenta de que no había nada fuera de lugar en la estancia de la casa. Fue entonces cuando decidí salir a tomar el aire ya que estaba sudando; la desesperación, la truculencia, el pavor, la melancolía, la consternación… Todo me había vencido en ese momento y lo único que hice fue ceder ante ello. Sentí una extraña presión a medida que iba llegando a la puerta, y al momento de tener que abrirla era insoportable. Traté de abandonar la casa con el mayor sigilo posible, evitando movimientos bruscos por miedo a que la voz volviera a resonar en mi cabeza. Estaba tan nervioso que no tuve la claridad mental de abrir la puerta silenciosamente, lo que supuso el fin de la delicadeza. —Yo nunca entré en tu cabeza, yo siempre estuve aquí mismo, Juan… No sabía qué me asustaba más: que haya usado mi nombre por segunda vez o que al girarme fuese la silueta de alguien lo que pude ver. La silueta cruzaba el suelo de debajo del arco por el cual se accedía a la estancia donde acababa de estar. Estaba aterrorizado, ni siquiera podía moverme, permanecí quieto, sin emitir un sonido. Esto no era lo más espeluznante, lo peor fue cuando una segunda persona me agarró del hombro y empecé a notar que mi boca y orificios nasales estaban sangrando. La silueta de la persona del salón desapareció misteriosamente y fue entonces cuando quien estaba agarrándome del hombro empezó a ejercer más fuerza. Los ojos se me humedecieron, ¿era así como iba a acabar mi vida?

28


Mi ángel de la guarda Salma Maestre Aitnaceur (1º Bachillerato)

Es un internado de tantos, nada a lo que no estuviese acostumbrada, mis padres solo quieren deshacerse de mí. De nada sirve que me haya recorrido todos los internados de mi ciudad y alrededores, que haya sido expulsada de unos y me haya escapado de otros. A estas alturas ya no me importa, pienso quedarme en este sitio y asumir que hasta los 18 no podré ser libre, en ese momento haré sufrir a mis padres por no querer lo más mínimo a su única hija. —Alma, tienes que salir, es la hora del desayuno —otra vez esa molesta mujer, cuando llegué aquí se presentó como Esperanza, qué nombre más ridículo. Ella se encarga de ir asegurándose de que todos saliésemos—. Alma, por favor, haz caso, tienes lo que debes ponerte encima de la cama —después de que la mujer me recordase que me tengo que poner el estúpido uniforme blanco del internado, cierra la puerta de la habitación, no sin antes decirme que tengo cinco minutos. Cierro mi libreta, en la cual escribo que odio su nombre y el blanco del uniforme, y miro por la ventana. Barrotes. Siempre mis padres se molestan en buscarme el sitio más parecido a una cárcel. Los odio. Abro mi libreta para escribir que los odio. La cierro. La habitación es pequeña, ni siquiera tiene lámpara, ni nada en el techo, ni armario. Ninguna habitación en las que he estado ha tenido tan siquiera una cortina. Solo una cama, cajones y paredes blancas, es agobiante. Odio el blanco y aquí todo es blanco. Abro mi libreta y escribo que lo odio. La cierro. 29


Ya estoy abajo con los demás compañeros, parece que todos ya tengan su grupo y desayunan mientras hablan. Me siento después de coger mi desayuno. Observo. Todo es blanco: paredes, mesas, uniformes. Cojo el tenedor de plástico y lo agarro con fuerza maldiciendo, odio el blanco. Ojalá tuviese aquí mi libreta. —Hola, me llamo Alberto, veo que eres nueva —un chico rubio con el pelo muy rizado se sienta en frente de mí. Sonríe mientras se ajusta las gafas y estira las mangas de la sudadera que lleva encima del uniforme. —Ajá —paso de decirle cómo me llamo, no quiero que coja confianza. —Soy el encargado de enseñarle todo a los nuevos y que se sientan a gusto —lo miro esperando lo que quiera que tenga que decir—. Cuando termines de desayunar, y si te apetece, ven al patio y te enseñaremos las instalaciones y horarios. —Vale, gracias —agacho la cabeza y veo de reojo cómo sonríe y se va. Empiezo a desayunar, si es que a eso se le puede llamar desayuno. Estoy en el patio, donde me había dicho que quedásemos después de desayunar. El patio está muy descuidado, podrían regar las flores que hay en las macetas repartidas alrededor del patio de vez en cuando. Al verme una mujer, que supongo que será la encargada de vigilar a los alumnos, me pregunta si me encuentro bien. No, pienso. Sí es mi respuesta. —Hola, ¡has venido!, me alegro mucho de que te abras a nosotros —es simpático, puede que demasiado. Con Alberto hay dos chicas. Una muy alta y pelirroja y la otra morena y bastante más menuda en comparación con la primera. —Me gusta tu pelo, tía, ¿es rubio natural o llevas mechas? Es lo más —me habla la morena—. Por cierto, me llamo Ana —su forma de hablar me resulta irritante, me mira demasiado fijamente. 30


—Tintado —es natural pero eso a ella no le importa. La otra chica tan alta solo mira al suelo, es muy rara. —Ay, y esta es Lucía, es tímida y un poco… especial —en esta ocasión es Alberto el que interviene y mueve su dedo en círculos al lado de su cabeza. Está loca, es lo que interpreto. Ojalá tuviese mi libreta para escribirlo. Me encantan las cosas interesantes. —¿Nos vas a decir cómo te llamas? —Pregunta Ana de nuevo mirándome fijamente. —Alma, perdón. —Alma, me gusta tu nombre —es Lucía, es tan alta que tengo que subir un poco la cabeza para poder mirarla, es la primera vez que habla y no me lo esperaba. Me sorprende su tono de voz, no me imaginaba que fuese tan agudo. —Gracias —hago un intento de sonreírle. Ella sonríe de vuelta y vuelve a hablar. —Por cierto, ten cuidado con eso que tienes detrás, no me está gustando cómo te está mirando. Me doy la vuelta rápidamente, no hay nada. Vuelvo a mirarla y ella otra vez mira al suelo. Miro a Alberto y a Ana pero me doy cuenta de que ellos estaban metidos en otra conversación y no habían escuchado a Lucía hablarme. Esto me ha perturbado. Quiero irme. Me voy sin decir nada. Llevo toda la tarde en mi habitación, hoy es nuestro día libre. He estado escribiendo y mirando entre los barrotes de la ventana. También he estado pensando en que Alberto tenía razón, esa Lucía está loca, cuando me ha dicho que había algo detrás de mí realmente me han dado escalofríos. Ya está oscureciendo, significa que es la hora de cenar, así que me preparo para bajar antes de que me llamen. Una nota pasa por debajo de mi puerta. Me sorprende mucho y pienso que seguramente sea Marisa, que en vez de molestarnos abriéndonos la puerta pasa una nota por debajo, lo cual me parece 31


bastante mejor. TEN CUIDADO CON LO QUE TIENES DETRÁS, NO ME ESTÁ GUSTANDO CÓMO TE ESTÁ MIRANDO. Me doy la vuelta rápidamente, no hay nada. Tiene que ser Lucía otra vez, como no me deje en paz voy a tener que dejarle las cosas claras, yo no estoy para jueguecitos. Dejo la nota entre las hojas de mi libreta, me pongo una chaqueta y salgo de mi habitación rápidamente cerrando la puerta con llave y metiéndola en el bolsillo de mi chaqueta. Bajo las escaleras en forma de caracol y recorro los largos pasillos de paredes totalmente blancas sin un cuadro, intento no ponerme nerviosa por el color, no entiendo por qué las cosas tienen que ser blancas. Al fin encuentro la sala donde todos comemos, Marisa está en la entrada, muy seria, y ni siquiera me ha saludado, creía que era mucho más simpática. El camino de mi habitación al comedor me parece largo ya que mi habitación está en el cuarto piso y son muchas escaleras. Cuando ya estoy en el comedor busco recorriendo con la mirada todas las mesas, había muchas vacías todavía, ya que faltaba media hora para que fuese la hora de cenar según mi reloj, sin embargo sí que estaban Alberto, Ana y Lucía. Eso me extraña. Lucía tuvo que bajar corriendo hasta el comedor después de dejarme la nota para no levantar sospechas. Voy hasta la última mesa, que es donde están sentados los tres. Siento que los demás compañeros me miran, ahora me doy cuenta de que están más raros que a la hora de comer. Más callados y con un comportamiento extraño. Hay un chico de pelo largo en especial que no deja de mirarme, le miro desafiante pero me doy cuenta de algo, no es a mí a quien mira, es como si mirase mi espalda. Puede que me haya manchado de algo. 32


Me siento en frente de Lucía y la miro sin decir nada, ella parece que ni se ha dado cuenta de mi existencia, está jugando con una muñeca a pesar de que en este lugar el más joven ya tiene 15 años. Y ella por su altura y apariencia debía ser de las mayores de aquí. —Nena, se saluda a la gente, ¿sabes? —Dice Ana refiriéndose a que me he sentado sin decir ni una palabra. Hago caso omiso y voy a lo que he venido. —Lucía, ve a molestar con tus cosas de loca a otra persona — siempre he sido muy directa. No aparto la vista de ella ni un momento, quiero ver su reacción, pero no hay ninguna, en lugar de eso interviene Alberto. —Oye, relájate, que porque con casi 18 años siga jugando a las muñecas y no hable nunca, no significa que este molestando— justo cuando voy a responder Alberto se lleva un dedo a los labios—. ¡Shhh!, baja la voz cuando hables, que te conozco, que la hora de cenar es especial. Estoy atónita, no me refería que Lucía estuviese loca por eso y tampoco sé a qué se refiere con que la cena es especial. —En primer lugar, me da igual a lo que se dedique o si no habla, pero no me da la gana de que esté jugando conmigo pasándome notitas por debajo de la puerta, y qué casualidad que en la nota pusiese lo mismo que lo que me había dicho ella en el patio —Alberto y Ana me miran, Ana le dice algo al oído a Alberto que no consigo oír y se ríen. Lucía ni me contesta, está demasiado concentrada con su muñeca. —Alma, tenemos que cenar en silencio para que nuestros familiares vengan a vernos, es nuestra recompensa, vendrán después de cenar —sonríe alegremente y al segundo cambia totalmente a un gesto serio y mira a los lados, como si no debiese estar hablando de eso. Esto es ya lo que me faltaba, mis padres nunca vendrían a verme y, además, ¿por qué todos actúan tan raro?, ¿tan nerviosos 33


les pone que vengan sus familias a verles? Supongo que en este internado pueden venir familiares a hacer visitas. Es poco común, nunca había estado en uno así. Se me ha quitado el hambre, me quiero ir a mi cuarto. Me levanto y salgo del comedor, llena de rabia por no conseguir respuestas. Alguien me agarra el brazo, giro la cabeza para ver quién me está reteniendo, es el chico del pelo largo que hace un momento me miraba la espalda. Se levanta, es de mi estatura más o menos, y ahora es cuando puedo ver todo lo descuidado que está, tiene el pelo muy graso y unas ojeras prominentes, yo observo lo que pretende hacer preparada por si me tengo que defender de otro loco. Me aparta el pelo de la cara y acerca su cabeza a mi oído, yo por alguna razón no me defiendo, solo espero. Empieza a susurrarme algo al oído mientras la carne se me pone de gallina. —Algo horrible te sigue a todas partes, no mires atrás, no le gusta que lo miren a los ojos —aleja su cara y lo observo, siento miedo. Él se sienta y empieza a hablar con una chica que tiene al lado de forma mucho más normal. Yo me quedo un rato ahí parada, reacciono y salgo a toda prisa. Parezco un imán para los locos, no van a conseguir aterrarme, no soy débil ni tonta. Llego a mi habitación, saco la llave y la abro. No soy débil ni tonta, no soy débil ni tonta. Lo repito una vez tras otra en mi cabeza. Odio que las personas me infravaloren pensando que soy algo que no soy. Abro mi libreta y escribo la frase que me estoy repitiendo una vez tras otra hasta llenar dos páginas enteras. Tocan la puerta, se me pasa por la cabeza que pueda ser ese chico raro o Lucía y por un momento eso me asusta. Escucho la voz de Marisa pidiendo permiso para entrar. Se lo doy. Me deja encima de la mesilla agua con pastillas que tomo desde que voy a los internados, son calmantes para dormir, los médicos se inventan que los necesito. Marisa no se va hasta que me ve 34


tomándolos, cuando se asegura y me hace abrir la boca para enseñarle que me las he tragado se va. Esta vez no me he tomado las pastillas, las he escondido debajo de la lengua y no se ha dado cuenta. Me hago a la idea de que, como los familiares van a venir de visita, la luz estará más tiempo encendida y podré estar escribiendo la historia que empecé hace dos días, sin embargo diez minutos después de que Marisa me diese las pastillas bajan los plomos y me quedo a oscuras, me había hecho ilusiones. Tendrán una sala de visitas aparte. Me acuesto en la cama hasta quedar dormida. Toby y Lulú siempre están arañando la puerta de mi habitación por la mañana para darme los buenos días, mi padre les regaña por despertarme y los saca a pasear, echo de menos a mis perros y tener una familia unida, eso solo duró unos años. Vuelvo a la realidad. Arañazos. Pensé que había sido un sueño, pero son arañazos de verdad en mi puerta. Aquí no están Toby ni Lulú. Es inquietante. No cesan y cada vez es más continuo el sonido. Veo una sombra por debajo de mi puerta. De repente resuena en mi cabeza la voz de Lucía: Ten cuidado con eso que tienes detrás… Su voz en mi cabeza es demasiado clara, se reconoce hasta su tono de voz tan agudo, como si fuese una niña pequeña. Los arañazos se detienen. Me levanto y busco la nota que me habían pasado por debajo de la puerta, puede que hubiese sido la misma persona que está arañando mi puerta intentando asustarme. Abro mi libreta y busco la nota, esto no puede ser, noto cómo mi rostro se torna blanco del pánico que siento: no está la nota, ha desaparecido. No, no puede ser, yo cerré la puerta con mi llave y mi llave estuvo todo el tiempo en mi bolsillo, nadie pudo entrar a robarla. Vuelvo a buscar pasando rápidamente todas las hojas de la libreta. Simplemente no está. Me doy la vuelta y vuelvo a mi cama buscando debajo de la almohada y en los cajones. Ni rastro. Ahora es la voz del chico del pelo largo que me retuvo en el 35


comedor la que suena en mi cabeza. No mires atrás, no le gusta que le miren a los ojos. Me dijo exactamente eso. Miro atrás, no debí hacerlo. Una cara sonriente me está espiando desde la oscuridad, detrás de la ventana de mi dormitorio, atravesando los barrotes. Mi habitación está en un cuarto piso. Grito. Todo lo que puedo y más. Salgo de mi habitación corriendo, las paredes no son blancas ya, son rojas, están teñidas de sangre. No lo entiendo. Corro por todo el pasillo y cuando me giro a la derecha hay un cuerpo, mutilado, le faltan las piernas, todo está lleno de sangre, quiero huir, me dirijo a la izquierda y está la cabeza de mi madre, la distingo perfectamente tiene su pelo moreno y rizado y los labios muy finos, al lado de la cabeza están sus ojos azules, son los cuerpos de mi padre y de mi madre. Las paredes ya no son blancas, son rojas, me encanta el rojo. Mis padres están muertos, mutilados, odiaba a mis padres. Entonces, ¿de qué tengo miedo? Río. Soy feliz, todo es como yo quería, mis padres están muertos, han recibido su merecido, todo es rojo. Todo es sangre. Lo que llega es borroso. Vienen corriendo tres mujeres y un hombre, una de ellas es Marisa, el hombre lleva bata blanca. Me encierran en una sala. El hombre no para de hacer preguntas y yo necesito mi libreta desesperadamente para escribir lo feliz que soy. Aquello que me seguía a todas partes no era horrible como me habían hecho creer Lucía y el chico del comedor, solo me quería ayudar, por eso me sonreía en la ventana, sabía que me haría feliz. Aquello que iba detrás de mí y me espiaba mató a mis padres y me enseñó sus cuerpos sin vida. Estoy agradecida. Mi condición era que si me traían mi libreta y mi boli y me dejaban escribir lo afortunada que era, les respondería a lo que quisiesen. Así fue, terminé de escribir y procedió. 36


—Alma, ¿por qué reías? —El hombre de bata blanca intentaba parecer simpático conmigo. —Han matado a mis padres, es la venganza por abandonarme en sitios como este, por eso reía. —Es cierto, tus padres están muertos, Alma, lo que no es cierto es que esto sea un internado, nunca has estado en uno. Esto es un psiquiátrico destinado a niños huérfanos. Tú eres nuestro caso más difícil. Siempre me intentan engañar, pero me da igual porque ya no estoy sola, ahora tengo a aquello, me ayudará, ahora seguramente esté detrás de mí. —Tenga cuidado con lo que me dice, tengo a algo que me protege y no me dejo engañar. En mi libreta escribo todo lo que me ocurre. Y me gustaría saber por qué soy el caso más difícil. —Alma, hemos visto tu libreta, está vacía, tu bolígrafo no tiene tinta. Eres el caso más difícil porque tú mataste a tus padres.

37


Por favor, que sea un sueño Ana Ferrer Salaberry (3ºA ESO)

1:30 a.m. Me levanto. Mis piernas hacen que me siente en mi cama. Mis extremidades, mis articulaciones, mi cuerpo se mueve sin que yo lo controle. Bajo las escaleras y me siento en la mesa de la cocina. Parece que espero a alguien, o algo. Mis manos empiezan a peinar mi pelo y acabo haciéndome una coleta. Me levantó y me lavo las manos. Abro el cajón y cojo lo que parecen unas tijeras. La habitación se ilumina, mi madre aparece por la puerta y me mira extrañada. —¿Qué haces levantada a estas horas? ¿Por qué tienes unas tijeras? —No lo sé. Acto seguido avanzo hacía mi madre y sin saber cómo ni por qué hundo las tijeras sobre su brazo. Está sangrando. La miro sin comprenderme por lo que he hecho. Se me cae una lágrima. Mis piernas comienzan a andar y, sin saber cómo acabo de hacer semejante cosa, sigo caminando. 1:45 a.m. Salgo de mi casa. Empiezo a caminar por la calle. No hay gente y apenas puedo ver unos metros delante de mí por la nítida neblina que se causa a estas horas de la noche. Avanzo. Entró en un callejón. Veo a un pequeño gato callejero buscar comida en un contenedor. Me acercó a él. Le piso la cola. El gato maúlla y se encara hacia mí. Clava su mirada en la mía. Apenas unos segun38


dos después, el gato agacha la cabeza y tirita nervioso. Sigo andando hacía mi destino mientras las pequeña fiera se desploma tras de mí. 2:30 a.m. Sigo deambulando, sola, sin saber a dónde voy. Mi cuerpo no está cansado y sigo vagando. 3:00 a.m. Cada vez la bruma es menos densa y puedo distinguir ciertos edificios con claridad. Creo que estoy llegando al centro. Paso del arcén a la carretera. Sigo avanzando. Un coche viene de frente. Me pita. Quiero apartarme. No puedo apartarme. El coche consigue girar a tiempo. Noto el aire del motor sobre mi piel. Se estrella. Empieza a salir humo y fuego. Estoy confusa .Mi conciencia está despavorida. Acabo de matar a alguien. Otra vez. Esto no puede ser real. Sigo andando. 3:45 a.m. Me detengo en frente de una casa, parece antigua. Me agacho y, tópicamente, consigo la llave detrás de una maceta. Entro. Está todo a oscuras, pero a mi cuerpo le da igual. Avanzo en las tinieblas cada vez más asustada porque hace rato que me di cuenta de que no era un sueño. Sigo por un pasillo hasta llegar a una habitación. Puedo ver un hombre sentado en la cama, mirando algo. Percibe mi presencia. Se gira y en sus ojos puedo ver miedo, turbación, dolor… Me acerco a él y lo agarró del cuello de la camiseta. —¡No, por favor! ¡No lo hagas! ¡Lo siento de verdad, no, por favor, no! —El hombre se derrumba y me mira a los ojos, cada vez con menos cordura. Ahora comprendo lo que pasa. Tengo un cuchillo, tan afilado que podría cortar cualquier cosa con solo rozarla. —No me mates… —solloza mientras noto cómo el puñal entra en su cuerpo y deja sin vida a una persona que no conozco.

39


Mis manos son agresivas pero mi mirada refleja duda, fragilidad‌ Salgo de la casa. Tengo la camiseta llena de sangre. Estoy atemorizada. Por favor, que sea un sueùo.

40


La casa del dolor Carmen María Ramírez Martínez (1º Bachillerato)

Érase una vez, allá por 2010, un grupo de siete niñas de catorce años de la ciudad de Murcia que estaban planeando la fiesta de Halloween, ya que quedaba una semana para ella. Tenían pensado ir a casa de Elena, una chica del grupo que ofreció su casa para cenar esa noche, pasar un buen rato y jugar, ya que a todas les parecía una buena idea. Llegó la noche del 31 de octubre, las chicas quedaron a las siete y tenían que ir todas disfrazas, cada una de un personaje de películas de terror. Cuando acabaron de cenar, se pusieron a jugar y a hablar de sus cosas y a Lucía se le ocurrió salir a la calle a pedir caramelos por las casas. A todas les pareció bien, aunque no la idea que se le ocurrió a Sara, de tirar huevos a las casas que no les dieran caramelos, pero la madre de Elena como era de esperar no las dejó. Al salir, a Marta no se le ocurrió otra cosa que, en vez de huevos, ya que no tenían, tirar limones, porque vio un limonero y tuvo la idea. El pueblo donde estaban era Alcantarilla y este pueblo era conocido por las peleas y secuestros que había, incluso había un secuestrador que todavía andaba suelto a pesar de estar en busca y captura por la policía de Murcia. Y a pesar de tener este pueblo fama por eso, la única del grupo que lo sabía era Elena, que no quiso decir nada por miedo a que sus amigas no fueran a la fiesta y no pudieran tener un buen Halloween.

41


A la primera casa que fueron dio la casualidad de que no les dieron caramelos y a Marta no se le ocurrió otra cosa que lanzar el limón contra la casa que tenía una ventana de cristal, salieron corriendo al mismo tiempo que escucharon los cristales cayendo al suelo. Al cabo de un segundo salió un hombre de la casa corriendo detrás de ellas y Elena al mirarlo pudo reconocer la cara de Francisco, el secuestrador más buscado. Elena siguió corriendo, pero el secuestrador pudo más que ellas, excepto de una de las chicas que consiguió escaparse y a la que casi atropella un coche. El secuestrador salía preparado, ya que llevaba cloroformo, y al pillarlas poco a poco se las iba llevando a su casa, mientras que las iba durmiendo, ya que era de noche y no había nadie por la calle, por lo que nadie pudo ver nada. La chica que consiguió escaparse estuvo perdida porque estaba en un pueblo completamente desconocido para ella y al final, el secuestrador la pudo encontrar y se la llevó con las demás. Al día siguiente la madre de Elena llamó a todas las madres de las demás chicas para informarles de que las niñas no habían vuelto a casa y poder denunciar su desaparición. Todos estaban muy preocupados y tristes porque sus hijas no aparecían. Por otro lado, las niñas al día siguiente se despertaron y aparecieron todas en una casa que desconocían y estaban atadas con cuerdas y no podían hablar porque tenían fixo en la boca. Todas estaban muy asustadas, el secuestrador las quería maltratar y hacer el mayor daño posible por hacer lo que hicieron y, aparte, porque es lo que le gustaba hacer con sus víctimas. Dos días después de que pasara el suceso los padres pusieron la denuncia, ya que antes no se podía poner, y no dejaron de buscarlas poniendo carteles por toda la ciudad. A los dos días en la casa del secuestro, aprovechando que el secuestrador estaba durmiendo, una de las chicas consiguió libe42


rarse de forma muy inteligente y poder huir dejando atrás a sus amigas para poder ir a casa de Elena y acabar con todo para que pillaran al secuestrador. El secuestrador se despertó pero no se dio cuenta de que faltaba alguien porque todo estaba con normalidad. Laura, la chica que se escapó, logró llegar a casa de Elena y pudo contar todo a la policía y a todos los padres asegurando y confirmando que todas estaban vivas aunque todas habían sufrido daños a causa del secuestrador. La chica llevó a la policía al lugar de los hechos y nada más abrir la puerta se encontraron a las demás chicas y fueron a por el secuestrador, al que mataron a tiros, ya que él mismo disparó a un policía en el brazo dejándolo herido. Sacaron a las niñas y comprobaron el estado de salud de todas, las llevaron con sus padres, que esperaban fuera, y se prometieron no volver a salir en Halloween y no comer más limones. Varios días después precintaron la casa y la llamaron la casa del terror, de la que ahora solo se cuentan leyendas y todo el sufrimiento que hubo en ella.

43


La cabaña maldita Irene López Cascales (3ºA ESO)

El pueblo de Gurtesing es un pueblo que se encuentra a las afueras de Londres, donde residen solamente siete familias. Los Ferten, una de las familias, decidieron pasar el día en el monte; allí, en la colina, quedaba una cabaña al final del camino, cuando la gente entraba, nunca salían. Antes de ir al monte, Paco, el padre, investigó unas horas antes para saber si podía haber información sobre todos los casos sucedidos en “La cabaña maldita”. Pero fue inútil, era como si no hubiese información sobre esa cabaña: como si no existiera. Eran ya las 7:45 p.m., así que decidieron ponerse en marcha. Llegaron al monte alrededor de las 9:30 p.m., inmediatamente se pusieron a cenar. Al terminar, quisieron subir a la colina. Cuando llegaron, ahí estaba; “La cabaña maldita”. Paco, quería entrar; pero Isabel, decía que no; porque era peligroso. Él no le hizo bastante caso y quiso entrar. Isabel.— No entres ahí, Paco; una amiga mía entró y nunca salió. Paco.— Si es solo para explorar, ¿no te parece muy raro que toda la gente que entra nunca salga? Isabel.— Sí, pero esto debería explorarlo una persona especializada, no tú. No quiero que te pase nada. Paco.— No me va a pasar nada, Isabel; si entro y veo peligro, tranquila, que yo saldré. Lo único que quiero es que te vayas a casa con los niños. Si a las 23:00 p.m. no estoy en casa, llamas a la policía; pero mientras no. Isabel.— Vale, pero ten mucho cuidado. 44


Isabel se marchó a casa con sus dos hijos; les dio de cenar, los lavó y los acostó. Ella se quedó leyendo un libro; pero se aburría y quiso investigar más a fondo sobre esa cabaña. Después de casi una hora investigando, vio que cada 13 años moría una persona cuando entraba allí. Hoy justo se cumplían los 13 años. Isabel se asustó mucho, e inmediatamente llamó a su marido para comunicárselo. Saltaba el contestador. Eran las 22:47 p.m., Isabel se preocupaba cada vez más. 22:58, y tocaron a la puerta. Isabel miró por la mirilla, y no había nadie; se giró y cayó una nota del techo donde ponía: Ahora iré a por tus niños. Y, de repente, al terminar de leer la nota, algo la dejó inconsciente. Al día siguiente, vio que su marido no estaba; llamó a la policía pero no había ni rastro de él, había muerto. Isabel llamó a sus amigas para entrar todas juntas a esa cabaña, y les explicó todo lo ocurrido e idearon un plan. Entraron en la cabaña, todo parecía normal, cuando de repente empezaron a apagarse todas las luces y a escribirse en las paredes con sangre: ¿Me echas de menos? Ellas prendieron fuego a la cabaña para terminar con todo. Pero Isabel quedó dentro de la casa para estar con su marido y murió. A los niños, al quedarse huérfanos, los llevaron a un orfanato que se situaba al lado de la cabaña. Y, así, todos los días “estaban con sus padres”.

45


Regimini 6546 Pablo Martínez Cárcel (4ºB ESO)

Aquel día era especial, era el día de fin de curso y unos amigos iban a hacer una fiesta de pijamas para celebrarlo. James, Jessica, Ethan, Mary y Carol quedarían esta noche en casa de esta última para hacer la fiesta. Llegó la noche y empezaron a llegar los invitados, prepararon la cena y alquilaron unas películas para ver. Al terminar la cena, prepararon todo para la fiesta que tenían por delante. Pasadas las 2 a.m., al término de la primera película, Carol se dispuso a leer una historia que estaba circulando por internet esas últimas semanas. En el foro donde se encontraba la supuesta historia, un usuario comentaba que debían evitar un vídeo que se había hecho viral y que estaba causando desgracias a todos los que lo veían, tal y como se podía observar en la caja de comentarios del vídeo, donde, numerosos internautas se quejaban de que tras verlo les estaban sucediendo cosas extrañas, escuchaban ruidos, se les moría una familiar cercano y muchas más historias de gente horrorizada tras ver ese vídeo que tenía por título Regimini 6546. La primera reacción fue la de los chicos que soltaron una gran carcajada y respondieron comentando que los fantasmas son tonterías para niños y que tenían la edad suficiente como para no creer esas historias; a esa opinión se unió Jessica, pero a Mary algo le decía que aquello no podía ser casualidad, mientras que Carol le comentaba que no se creyese nada, que era para animar el ambiente, por lo que decidieron ver el vídeo comprobando que no les pasaría nada y, pese a la negación de Mary, la idea siguió adelante. Era un vídeo extraño, mostraba imágenes de demonios, 46


accidentes y suicidios acompañados de un pitido insoportable y una música perturbadora que incluso provocó la inquietud en aquellos que no creían. Tras verlo Mary quedó impactada, pensando que lo que había hecho viendo el video les llevaría a la muerte, mientras que los demás seguían insistiendo en que aquello era un bulo que alguien había inventado. La fiesta acabó al día siguiente, limpiaron un poco y empezaron a despedirse. El primero en marcharse fue Ethan, que se fue alejando poco a poco, mirando el móvil, sus compañeros le advertían con un tono bromista que se lo dejara por si le sucedía algo, y fue entonces cuando les respondió riéndose, cuando un camión le atropelló, provocándole la muerte. Los chicos al ver aquella imagen quedaron traumatizados por el incidente, en ningún momento pensaron que aquel suceso había ocurrido por ver el vídeo, simplemente era una casualidad, pero Mery seguía pensando que la muerte de Ethan estaba relacionada con el vídeo de ayer, aunque, por otro lado, ella quería pensar que aquello era un hecho completamente aislado. Al día siguiente, fue el funeral de Ethan, acudieron todos sus familiares y amigos, entristecidos por lo ocurrido. Al terminar, los chicos decidieron quedar para estar juntos, pero James se negó, había quedado tocado tras la muerte de su mejor amigo y no sabía por qué no lo respetaban y ya estaban quedando un día después de su muerte. Las chicas lo entendieron y decidieron no reunirse aquel día. Carol y Jessica volvieron a casa juntas mientras que Mary y James volvieron por separado. Carol y Jessica se dirigían a su casa por la carretera a gran velocidad y cuando Carol quiso frenar el coche no respondió y se estrelló contra un poste, provocando graves daños cervicales y cerebrales que dejaron a las chicas en coma. Los demás, aislados de este suceso, siguieron su camino. James y Mary se enteraron de la noticia un día después, se llamaron y se intentaron consolar, eran ya demasiadas desgracias 47


y aquello no podía ser casualidad. Aquel vídeo había dejado tocado a aquel grupo de cinco del que solo quedaban dos personas y otras dos en coma. A primera hora de la tarde llegaba la trágica noticia: Carol y Jessica sufrían graves daños y no se recuperarían, por lo que sus familias decidieron acabar con su vida. La primera en recibir la noticia fue Mary, quien definitivamente atribuía estos hechos al vídeo, cuando fue a llamar a James este estaba en la ducha, tenía el teléfono pegado a esta, solo tenía que estirar un poco el brazo para alcanzarlo, fue a cogerlo cuando la pastilla de jabón se le escapó, la pisó y resbaló golpeándose la cabeza contra el grifo, lo que provocó su muerte al instante. Mary, preocupada, fue a casa de James; como los padres de este no estaban, decidió llamar a la policía para que abriera la puerta. Cuando los agentes llegaron se encontraron la fatal escena, el agua había adquirido el color rojo de la sangre y James estaba metido dentro de ella. Mary no lo podía creer, el vídeo había llegado demasiado lejos, quería olvidar todo aquello, empezar una nueva vida. Se lo comentó a sus padres y aceptaron su petición. Habían pasado ya cerca de dos años desde que sus amigos murieron por aquel vídeo, Mary creía tener una nueva vida, nuevos amigos, un novio al que quería, todo parecía irle de maravilla. Un día volviendo a casa de la universidad se encontró a unos agentes en la puerta de su casa, les preguntó qué estaba pasando y uno de ellos se lo contó. Al parecer alguien había entrado por la ventana con una pistola y había asesinado a sus padres. Mary, muy triste, volvió a sentir la sensación de aquellos trágicos sucesos, no podía aguantar más, pues la maldición de aquel vídeo actuaba sobre todos aquellos que lo hubieran visto. La mañana del 20 de abril de 2038, la policía encontró el cadáver sin vida de Mary, en su habitación, se había suicidado, ahorcándose. Ese video siguió circulando por la red, causando desgracia en 48


todo aquel que lo veía.

Jugando con un fantasma Khady Dieng Diagne (3ºA ESO)

La noche del 1 de Noviembre de 1995 yo tenía la edad de 13 años, acompañé a mi madre a llevar una ofrenda a mi abuelo y a quedarnos en el cementerio un rato. La noche era tranquila, las tumbas estaban llenas de velas y brillaban con la luna. Mi mamá se quedó dormida, sobre la tumba del abuelo. A mí, al contrario, el sueño no me llegaba, me daba miedo pensar en dormir en una tumba. Me quedé sentado enfrente de mi mamá, pero al cabo de unos momentos empecé a sentir sueño, me sentía cansado, cuando de pronto alguien me puso la mano en el hombro, me asusté y al dar la vuelta vi que frente a mí había un niño, un poco más pequeño, tendría unos nueve años. Nos miramos fijamente y me preguntó por mi nombre, seguidamente se presentó él: —Me llamo Joshua Hong, pero me puedes llamar Josh. El niño era muy mono y amigable y traía consigo una bolsa de canicas y me invitó a jugar con ellas. Nos dirigimos hacia una lámpara, cerca de donde estaba mi mamá. Mientras jugábamos a las canicas me dijo: —Tu mamá te ama mucho, tienes suerte, yo en cambio extraño a la mía. —¿Con quién has venido al panteón? —Le pregunté yo. —He venido con mis abuelos. Todo siguió normal y seguimos jugando, yo en ese momento no di ninguna importancia al asunto. Pasaron unas horas quizás, cuando uno es pequeño pierde la noción del tiempo, pero el caso

49


es que finalmente el sueño empezó a ganar su batalla, le dije que estaba muy cansado y que tenía que dormir, así lo hice: me fui junto a mi mamá y me quedé dormido casi al instante. Al día siguiente el sol nos despertó, mi mamá y yo nos levantamos: —Vamos, recoge los platos y las demás cosas —dijo mi mamá. Mi sorpresa llegó cuando me fijé en la tumba de enfrente, en la lápida había una inscripción: “Aquí yace mi querido hijo Joshua Hong”. También indicaba el día de nacimiento y el de su muerte, tenía nueve años exactamente, la verdad no sabía si era una coincidencia, así que le pregunté a mi mamá, aunque ella no supo qué decirme. De pronto llegó una Sra., se dirigió a la tumba de Joshua, al verla no pude resistirme y le pregunté: —¿Cómo era el niño? La descripción que me dio coincidía exactamente con el niño con el que jugué, pero aún había más: me comentó que la tumba de al lado pertenecía a la de sus abuelos. Esto nunca se me olvidará, y en lugar de sentir miedo, creo firmemente que existen fantasmas buenos.

50


El viaje sin regreso Vanessa García Martínez (3ºA ESO)

Todo el año esperando este viaje y por fin estábamos montados en el autobús camino de París, estábamos todos eufóricos, cantando y riéndonos sin parar. Después de varias horas ahí estaba la Torre Eiffel, ¡qué maravilla, qué bonita! Estuvimos visitando monumentos, museos y teatros sin parar, descansábamos poquísimo pero estábamos superbién. Después de cuatro días ya estábamos de vuelta otra vez montados en el autobús, pero ahora íbamos callados, no teníamos fuerzas y casi todos nos dormimos. Era de noche, hacía frío, qué gusto, ya estábamos en la puerta del colegio, estaba cansada y deseando llegar a casa. El profesor estaba bajando las maletas y me dijo: –Carolina, ¡entra!, todos tus compañeros están ahí. Desde el patio se veía una luz que provenía de la clase –Ah, sí voy –le dije. Empecé a subir las escaleras del colegio, cada vez se escuchaba más fuerte la música, la puerta de la clase estaba abierta. Pero qué marchosos, ¡estaban bailando! De pronto la música recorrió mi cuerpo y empecé a bailar como ellos, la puerta se cerró de un portazo. Después de un rato me di cuenta de que nadie hablaba, solo bailaban. —Pero, Alicia, ¿qué haces? Qué locos, cuatro días de viaje y todavía tenían energía para bailar.

51


Me puse a abrir la puerta, mis padres estarían esperándome, quería irme, pero la puerta no se abría, estaba atrancada. Me giré y ahí estaban todos diciéndome: –No te vayas, sigue bailando –pero sus caras habían cambiado, estaban pálidas y llenos de sangre. De pronto me desperté, ¡qué susto!, había sido una pesadilla. Seguí durmiendo, pero me puse a darme la vuelta en la cama y no podía moverme. Se escuchaban voces. –Pobrecitos, no se ha salvado ni uno en el accidente de autobús, el chofer se quedó durmiendo. Abrí un ojo, lo volví a cerrar, no quería ver dónde estaba. Era un ataúd: estaba muerta, igual que toda mi clase. Cerré los ojos y dormí.

52


La curiosidad mató al gato Mario Marín Caballero (4ºB ESO)

—Agente, me dispongo a entrar. El comandante Reynolds abrió la puerta lentamente, hacía una hora que había recibido un reporte de algo sobrenatural que provenía del crucero abandonado que estaba en el puerto. Para su sorpresa, no había nada detrás de la puerta, inspeccionó el camarote en busca de pistas o respuestas a sus numerosas preguntas. ¿Por qué habrían llamado a la comisaría? ¿Qué tenía que ver este barco abandonado con todo esto? —No es momento para ponerte filosófico, Reynolds —se dijo a sí mismo, y siguió buscando cuando de repente apareció un niño corriendo por los pasillos, llorando y gritando. —Por favor, ayúdame, algo ha matado a mis amigos —gritaba el chaval. No podía tener más de 15 años, era alto, con el pelo castaño y no paraba de repetir todo el rato “La curiosidad mató al gato”. Había pasado un día desde lo sucedido, el comandante había llevado al niño a la comisaría. Le preguntó si tenía padres, no contestó. Le preguntó si tenía hermanos, tampoco contestó. El chico seguía en estado de shock, seguía repitiendo la misma frase una y otra vez. Al día siguiente lo encontraron muerto. Se había suicidado. Había una pintada en la pared con sangre que decía: “NO COMETAS EL MISMO ERROR QUE YO”. Cinco días antes:

53


—Despierta, Rick, que vas a llegar tarde al instituto —le gritaba su hermano. Rick se levantó de la cama adormecido y bajó a la cocina a desayunar, ahí estaba su padre y su madre. Terminó de desayunar y se fue al instituto; allí se juntó con sus amigos James, Morty y Mike. Todos los días era la misma rutina de siempre: dar clase, comer y volver a casa. Por la tarde los cuatro siempre quedaban para jugar a lo que fuese, después cada uno volvía a su casa en bici. Pero esa noche iba a ser diferente. Cuatro días antes: —Oye, ¿dónde está Mike? Dijo James, —No sé —respondió Morty—, estará malo como siempre, pero seguro que después viene a jugar. Tampoco fue a jugar. El grupo, preocupado, llamó a su casa para ver cómo estaba, el teléfono lo cogió su madre. —¿Está Mike en casa? —Preguntó Rick, —No, pensaba que estaba con vosotros —respondió la madre un poco alterada—, lleva sin venir a casa desde anoche, le tiene que haber pasado algo. Voy a llamar a la policía. Mientras tanto en la comisaria el comandante Reynolds estaba tomándose un café, cuando sonó el teléfono. —¿Sí? —Contestó el comandante —Hola, sí, quiero denunciar la desaparición de mi hijo Mike —dijo la madre ya nerviosa y preocupada. —¿Cuál es su aspecto físico? —Es bajo, regordete, con el pelo castaño y ojos marrones, dijo la madre. —Ok, vamos a iniciar la investigación, le comunicaremos toda la información que vayamos obteniendo. Tres días antes:

54


En el instituto ya se ha enterado todo el mundo de la tragedia pero nadie hacía nada al respecto excepto Rick, James y Morty, que decidieron buscar por todo el pueblo, pero no había ni rastro de Mike ni tampoco sabían dónde podía haber ido. A la vuelta, Rick se encontró con un cartel que decía algo extraño: “¿Quieres encontrar a tu amigo? Ven al puerto, pero no seas muy curioso, a ver si te pasa lo mismo que a él”. Rick se quedó impactado y le dijo a sus amigos si lo habían visto, ninguno parecía haber visto nada, entonces Rick se dio la vuelta para enseñárselo pero el cartel había desaparecido, Rick notó que había alguien cerca observando pero no le dio mucha importancia. Dos días antes: Los tres acordaron que después del instituto iban a investigar al puerto, pero James al llegar a su casa se encontró con que sus padres le habían prohibido salir debido a la desaparición de Mike. Se tuvo que escapar y los tres salieron ya casi de noche en dirección al puerto. No había mucha iluminación y tampoco muchas personas, de hecho estaban solo ellos en la calle principal. Tuvieron que saltar unas cuantas vallas y despistar a un segurata para poder entrar al puerto. No había muchos barcos amarrados, la mayoría eran barcos pesqueros. Pero había uno que se imponía sobre el resto, un crucero abandonado listo para ser desguazarlo en piezas. Empezaron a buscar por los astilleros y por los demás barcos, eran ya las 5 de la mañana, así que tenían que volver a sus casas, acordaron volver al día siguiente para terminar de inspeccionar todo. Un día antes: Cayó la noche, volvieron al puerto, tocaba la última parte, iban a descubrir lo que estaba pasando. Sospechaban del crucero abandonado, así que entraron. Se tuvieron que mojar un poco pero no les resultaba un problema. To55


do estaba lleno de basura y se notaba que nadie había pisado ese suelo desde hacía unos cuantos años. Había muchos pasillos y plantas y no sabían por cuál empezar; una noche no iba a ser suficiente para inspeccionar todo el crucero. Esa noche hicieron el mayor descubrimiento de todas sus incursiones: un rastro de sangre que bajaba al sótano. Como no les daba tiempo a seguir tuvieron que dejarlo para el día siguiente. La última noche: La policía no había encontrado todavía ninguna información útil y estaba por dejar el caso. Esa noche ya era fin de semana, por lo tanto había más personas por la calle, pero no supuso un obstáculo en cuanto a la investigación de los chavales. Continuaron el rastro de sangre y bajaron al sótano, allí no había ningún tipo de iluminación, así que tuvieron que utilizar linternas. Mientras estaban buscando, de repente, se oyó un sonido gutural proveniente de cerca. Los chicos fueron a investigar y se encontraron con una puerta cerrada, casualmente el rastro de sangre se cortaba ahí. Pensaron que alguien había raptado a Mike y lo había metido ahí dentro, seguro. Los chavales llamaron a la policía pero no todo iba a ser tan fácil para ellos. De repente, la puerta se abrió y ahí estaba Mike, pero muerto y en estado de descomposición. Los chavales entraron y tras ellos la puerta se cerró instantáneamente. Forcejearon pero no pasó nada, a continuación se oyó una voz que les dijo: “Os dije que no vinieseis, pero ya veo que la curiosidad mató al gato”. Seguidamente algo dejó inconsciente a los tres. Rick se despertó a la hora más o menos, al abrir los ojos vio a sus dos amigos muertos también, junto con el pobre Mike. Había algo comiéndose los miembros de sus compañeros y no prestaba atención a Rick. Este, aterrorizado, no sabía lo que hacer. De repente, recordó que había llamado a la policía, por lo tanto debían de estar cerca, pero se sentía demasiado cansado y pesado como para correr. Aun así hizo un acopio de energía y salió corriendo, 56


por suerte la puerta estaba abierta y la cosa se dio cuenta tarde de que había desaparecido. La cosa corrió detrás de él pero al ver a lo lejos a la policía decidió no intervenir. Y a partir de ahí, ya nadie supo más de este tema. Estaba claro que era mejor no intervenir. Hoy ha aparecido un cartel en la valla del instituto que decía: “La curiosidad mató al gato: si quieres saber qué pasó, ve al puerto”.

57


La casa rural Alessandro Muñoz Aguilar (4ºA ESO)

Éramos un grupo de ocho amigos inseparables, planeamos detalladamente irnos un fin de semana a una casa rural en el corazón de un gran bosque. El pueblo más cercano se encontraba a ocho kilómetros de la casa, nos fuimos en dos coches. El acceso era un camino rural no asfaltado con muchas curvas. Cuando llegamos, a todos nos gustó mucho, era muy grande y tenía todo lo necesario para estar a gusto todo el fin de semana, incluso el casero nos dejó leña para poder encender la chimenea, el único inconveniente era que debido a su lejanía no había luz, teniéndonos que iluminar con velas y linternas, pero no nos importaba porque estábamos en medio de la naturaleza y el paisaje era muy bonito. Durante el día nos divertimos bastante, estuvimos jugando a juegos tradicionales, como la comba, el juego de la silla, etc. También estuvimos jugando un rato al fútbol y lo pasamos de lujo. Pero al llegar la noche fue cuando empezamos a aburrirnos un poco y, además, necesitábamos hielo para conservar las cosas frías que llevábamos en las neveras, por lo que decidimos bajar en ambos coches hasta el pueblo para darnos una vuelta por el mismo y comprar lo que necesitábamos. Nos costó llegar porque era de noche y sin indicaciones apenas, casi nos perdemos en un par de ocasiones, pero tuvimos la suerte de llegar. El pueblo era pequeño y la gente muy amable, estuvimos en él hasta la medianoche y decidimos volver. Aproximadamente a la mitad del camino, uno de los dos vehículos sufrió una avería, no dándose cuenta el otro vehículo, que continuó su marcha, quedan58


do cuatro de los amigos totalmente aislados. Tras esperar sobre media hora la vuelta de los otros amigos pensando que al percatarse de la falta de ellos volverían en su busca, al ver que no regresaba uno de los cuatro decidió ir andando hasta la casa en busca de la ayuda de sus amigos, quedando los otros tres en el interior del vehículo. Comenzó a caminar en la oscuridad de la noche con una pequeña linterna, tan solo con el ruido de algunos animales que se movían con su presencia. Tras llevar un rato caminando observó la figura de un hombre, que caminaba en sentido contrario, dirigiéndose hacia él, momento en el que un escalofrió recorrió todo su cuerpo al observar que dicha persona no era ninguno de sus amigos. Cuando veía que esta persona se estaba acercando, se agachó y cogió una piedra como arma de defensa por si era peligrosa. A medida que esta persona misteriosa se iba acercando, mi amigo se ponía más nervioso y cuando quedaban apenas tres, cuatro metros para cruzarse ambos, mi amigo le saludó con un “Buenas noches”, sin obtener respuesta de esta persona, la cual se perdió en la oscuridad de la noche. Continuó la marcha mi amigo, hasta llegar a la casa donde volvió a encontrarse con el resto de sus amigos. Se bajaron todos a arreglar el coche y volvieron a la casa, donde mi amigo contó con detalle lo que le había sucedido en su caminata. A la mañana siguiente, muy temprano, comenzaron a escuchar voces de mucha gente que se encontraba buscando a una persona desaparecida del pueblo. Todos ellos comenzaron la búsqueda para ayudar a la gente del pueblo, y encontraron al desaparecido ahorcado cerca de donde ellos se encontraban. Mi amigo comenzó a preguntarse si la persona que se encontró mientras caminaba a la una de la noche era la fallecida, o el espíritu de la misma, pues leyó en la prensa días después que el ahorcado según el informe forense llevaba varios días muerto. 59


60


El día del apocalipsis Daniel Ángel Ortigosa García (3ºA ESO)

Todo empieza con Sergio, el protagonista, es un chico muy peculiar, le gusta hacer deportes extremos y sale demasiado con los amigos, pero es un irresponsable. Una mañana fue a hablar con su mejor amigo Daniel, después del colegio. Dani.— Hola, ¿has suspendido el examen? Sergio.— ¡No, qué va, he sacado un ocho! Dani.— ¡Ha merecido la pena estudiar, veo! Sergio.— Hombre, claro que sí, Dani. Dani.— Esta tarde, ¿quedas con nosotros?, es porque te quiero enseñar un juego, ¡es genial! Sergio.— Sí, vale... ¿Pero cuál es? Dani.— Es una sorpresa... Nos vemos a las ocho y media, ¿vale? Sergio.— ¡Vale, adiós! Dani.— ¡Adiós! Todo iba bien hasta que llegó la tarde-noche... Sergio.— ¡Hola a todos, gente! Todos.— Hola, tío. Dani.— ¡Hemos decidido jugar a la ouija! Sergio.— Tío... ¡A quién se le ocurre “jugar” a algo tan peligroso y estúpido! Dani.— Oye, relájate y siéntate, que los espíritus y las maldiciones no existen. Sergio.— ¡Sí, porque lo digas tú! 61


Dani.— Bueno... ¿Juegas o no? Sergio.— ¡Hombre, que no! Dani.— ¡Sí, y tú haces deportes en los que te juegas la vida siendo tan joven! Sergio.— … Sergio.— Tienes razón. ¡Pues jugaré! Pasaron esa noche juntos, ¡pero después de jugar y tener contacto con espíritus el mundo iba a cambiar…! El espíritu de la famosa ouija les contó que iban a ocurrir catástrofes a nivel mundial, como dieron una vez en clase de religión: “La historia de los cuatro jinetes del apocalipsis”, que trataba de unos jinetes que iban a destruir el mundo en cuestión de días, les decía el espíritu cosas como “es el fin”, “no intentéis escapar” y más de esas frases espeluznantes, Sergio no las creía, pero el espíritu tenía razón. Nada más despertarse en las noticias decían... Reportero.— ¡El fin ha llegado, está confirmado por la Biblia, están ocurriendo los acontecimientos y catástrofes de los libros, millones de personas por todo el mundo muertas por infecciones, masacres y asesinatos, mucha más gente muriendo por hambruna, todo ocurre tan rápido que las noticias no paran de llegarnos, y que tengas un buen resto de tu corta vida! No quiero demorarme contando tanto ya que yo, el narrador, soy una de las pocas personas que quedan y si estás leyendo esto, tienes suerte: yo estaré muerto, y tú también, y todo el mundo, así que deja de leer que ya nada merece la pena, y adiós...

62


El psiquiátrico María Bermejo Martínez (1º Bachillerato)

Hace unos años la familia Brown decidió irse de vacaciones a un pueblo llamado Montreal, en medio de la montaña, del que se decía que estaba maldito, según una leyenda negra que pesa sobre el lugar desde que en 1962 un psiquiátrico cerrara sus puertas. Los visitantes afirmaban que habían vivido experiencias paranormales en su interior, se dice que las almas de las personas fallecidas todavía residen en el psiquiátrico y su venganza por no haber podido salvarse de la muerte ha sido atormentar al pueblo y a sus residentes y no dejar salir a nadie una vez que se entra en él; pero para la familia Brown todo eso eran leyendas. Tras varias horas de viaje por fin llegaron a su destino, en la entrada del pueblo les esperaba un señor, el cual les resultaba familiar y que parecía de lo más agradable. Aquel señor era el dueño de la casa rural que habían alquilado, resultó que estaba enfrente del psiquiátrico, pero eso no preocupó a la familia, allí es donde residirían durante dos semanas. Era una casa antigua, pero todo parecía correcto y sobre todo normal, durante los primeros cinco días la familia se dedicó a explorar la zona. Las noches resultaban frías y oscuras y con ruidos un tanto extraños, pero para la familia no era nada de lo que preocuparse, ya que estaban en medio de un lugar donde habitaban animales. Cada noche los ruidos eran más fuertes pero el padre de la familia los tranquilizaba diciéndoles que serían animales. Una noche el padre de vuelta a la casa rural escuchó unas pisadas pero no vio a nadie y siguió su camino hasta que al llegar a la puerta de la casa se encontró con que en la fachada había un cartel donde ponía: “Bienvenidos a los 63


últimos días de vuestra vida”. La familia intentó ponerse en contacto con el señor, pero, cuando fueron a llamarlo, había desaparecido, no quedaba ni rastro de sus cosas ni de él. La familia no daba crédito de lo que estaba sucediendo, por lo que asustados llamaron a la policía, que les dijo: “No deberíais haber entrado en ese pueblo, jamás saldréis vivos de ahí”. La familia había entrado en un estado de pánico, sentía impotencia al saber que lo más probable era que muriesen y no podían hacer nada para impedirlo; decidieron que la mejor solución era calmarse y estar atentos a cualquier señal o ruido extraño. Pasaron los días y todo parecía volver a estar normal, pero solo lo parecía. Una noche empezaron a escuchar llantos y lamentos, la familia al no saber de dónde procedían salió a la calle y resultó que procedían del psiquiátrico. Los padres decidieron entrar mientras los dos hijos del matrimonio se refugiaron en el desván de la casa. Rompieron el candado de la puerta principal y, mientras se adentraban en las profundidades del psiquiátrico, los ruidos eran más fuertes, hasta que llegaron a una habitación, supuestamente esa era la habitación donde maltrataban y mataban a todos los pacientes; la puerta se cerró, por lo que el matrimonio quedó encerrado, y no se supo nada más de ellos; los hijos jamás entraron al sanatorio. A partir de esa noche no se volvieron a escuchar ruidos ni presencias. Años después los hijos de los Brown habían crecido y se habían convertido en importantes investigadores de crímenes extraños y regresaron al pueblo con su equipo dispuestos a saber lo que les sucedió a sus padres. Entraron al psiquiátrico, todas las habitaciones estaban abiertas menos una, esa en la que sus padres se habían quedado encerrados. Se encontraron los cadáveres de los Brown en unas condiciones inhumanas. Tras años de investigación se llegó a la conclusión de que la puerta de la habitación se cerró por dentro; también de que en el techo había sangre de los Brown y no había ninguna escalera para subir y no había ningún 64


arma para descuartizar, por lo que los Brown no fueron asesinados por una persona humana sino por algo. Nada es lo que parece y todo no tiene por quĂŠ tener una respuesta; aĂşn se desconoce lo sucedido aquella noche en aquel pueblo de Montreal.

65


El psicópata Esteban Gómez Gálvez (3ºA ESO)

Una noche Juana y Pablo transitaban por una estrecha carretera a lo largo de un extenso bosque. Curiosamente, era la noche de Halloween. Habían decidido quedar juntos para esa noche, siempre quedaban con todos sus amigos, pero esta vez no fue así, estaban los dos solos, cosa que poco después acabarían lamentando. Las estrellas abarrotaban el cielo, ellos seguían caminando y llevaban horas que no habían visto a ninguna persona. Pararon porque estaban cansados y se sentaron en un árbol, Pablo puso la radio y tras una rato de música fue interrumpida por una especie de informativo que comentaba la inexplicable fuga de un peligroso criminal, que era conocido como un violador en serie, cuando dieron el nombre del asesino, un escalofrío le dio a Pablo por el cuerpo, y se puso muy pálido, tanto, que tuvo que irse a vomitar, resulta que Pablo ya había oído hablar de ese asesino en las noticias y era el causante de pesadillas en muchas noches, Juana intentaba tranquilizarle, pero lo que más le preocupaba a Pablo es que por su culpa metieron a ese asesino a la cárcel, y tenía miedo de que ahora el asesino se tomara una venganza. La certeza del que el protagonista de sus peores pesadillas estaba libre y probablemente buscándole la causaba gran terror. Quiso retomar el camino, pero de repente Juana había desaparecido, no estaba, el miedo empezó a subirle por el cuerpo a Pablo, cogió una linterna y se adentró en el bosque para buscarla. Comenzó a escuchar ruidos y aullidos, el miedo y el terror se apoderaban de él cada vez más, se acordó de que esa noche era Halloween y eso le causo más inquietud. 66


Después de estar un largo rato caminando solo por el bosque fue hacia el final del camino donde se veía una extraña luz roja, él se temía lo peor, pudo abrir bien los ojos, levantar la cabeza… Había un a casa vieja… Se oía desde dentro gente gritar y él cada vez más nervioso, el pánico se apoderó de él, pensó que se desvanecía, pero en un momento de valor consiguió dar pasos cada vez más firmes y seguros, se acercaba cada vez más…, hasta que llegó al mismo rellano lleno de arbustos secos y matorrales. Pensó qué hacer, oía gritos, barullo, cada vez más fuerte, no entendía qué pasaba ahí, de nuevo el miedo se apoderó de él y de un solo giro dio media vuelta y empezó a correr todo lo deprisa que su angustia le permitía. El corazón parecía que se le salía por la boca, era su peor pesadilla, pensó que de ésa no saldría y sólo añoraba su hogar, su familia, sus amigos…pensó que no volvería a verlos. Llegando ya casi a la carretera, oyó un grito fuerte, era su nombre, lo llamaban…no quiso ni mirar atrás y empezó a correr cada vez más, su nombre volvía a sonar una y otra vez y él corría más y más rápido. De un empujón cayó al suelo, Pablo gritó con todas sus fuerzas pero al girar la cabeza… sólo podía ver una entorpecida sombra gritar su nombre de manera distorsionada, pensó que era su final, pero no, no fue así, ni mucho menos…era Juana…. ¡Juanaaaaa!!!! ¡Juanaaaaa!!!!! Gritaba desconsolado, ¡eres tú! ¡Estás bien!!! La abrazó fuertemente en medio de un sentimiento mezcla de alegría, alivio, confusión… Pasado un buen rato, cuando Pablo finalmente entró en sí pudo escuchar a Juana, no podía soltarla, habían sido muchas las emociones esa noche. Ella le consiguió explicar que tenían una fiesta preparada en la casa vieja de su abuela, todo había sido fruto de una broma que todos sus amigos quisieron gastarle. 67


Aun así, confuso, Pablo acompañó a Juana a la casa, despacio, sin prisa y explicándole todo al detalle, intentó calmarlo y por fin entraron a la casa. Todos les estaban esperando, entre bailes, música, risas… Estaban cenando cosas deliciosas, Pablo por fin comprendió que había sido víctima de una broma, un tanto pesada. Sin guardar rencor y agradeciendo que estaban todos bien decidió poner fin a su pesadilla y unirse a la fiesta. La noche iba de maravilla pero a Pablo había algo que le seguía preocupando…la noticia del psicópata. Estaba inquieto sabiendo que esa persona podía estar suelta y…la noche aún no había terminado. Volvió a sonar la radio y en un informativo explicaron que “El psicópata” no estaba suelto, seguía encarcelado, fue una falsa noticia aún no sabemos si de una cadena que intentaba animar la noche de Halloween con esa noticia o simplemente una falsa alarma. Ahora sí, por fin Pablo pudo disfrutar de la noche con sus amigos. Había sido la peor y la mejor noche a la vez de Pablo, y la fiesta acabó muy bien, pero, a pesar de todo, siempre nos quedarán las noches de HALLOWEEN.

68


La noche más larga Sergio Martínez López (4°A ESO)

Todo empezó un día en que la tensión de una familia de clase media se palpaba en el ambiente, esta familia estaba formada por los padres y sus tres hijos, estos últimos ni se imaginaban lo que les estaría por venir. Después de tantas peleas, desaires y maltratos que se producían entre los padres, estos niños cogieron lo que pudieron y se marcharon de su casa, mientras caminaban se les cayó la noche encima en medio de un bosque inhóspito y desolado como si de un escenario de película de terror se tratase, el hambre y el frío empezaban a notarse en los chicos. Mientras caminaban divisaron a lo lejos una casa, en un principio no sabían si estaba habitada, pero cuando se acercaron supieron que esa casa estaba abandonada por el deterioro del recinto, al no tener otro lugar pese al mal aspecto del sitio los hermanos entraron a la casa. Cuando traspasaron la puerta el miedo los atenazó de inmediato al ver el espanto que les rodeaba, pero no había más opciones y decidieron pasar la noche allí. Pasadas las horas, siendo ya noche cerrada, se empezaron a oír ruidos y crujidos provenientes de la planta más alta de la casa, los chicos decidieron subir y ver lo que pasaba. Cuando subieron no vieron nada extraño y decidieron volver, pero cuando regresaron vieron que sus cosas habían desaparecido, frente a este extraño suceso se decidieron a abandonar de inmediato la casa, pero cuando fueron a abrir la puerta estaba cerrada, tras este suceso corrieron por toda la casa para ver si encontraban un lugar por donde poder escapar. Fue inútil, todo estaba cerrado, no había forma de escapar de allí, el miedo se apoderó de los tres y solo había un pensamiento: salir de allí sanos y salvo. 69


En la madrugada uno de ellos escuchó algo que se oía debajo del suelo y mientras seguía ese misterioso sonido un socavón se abrió bajo sus pies y se precipitó al vacío, este reaccionó y lo que encontró fue aterrador, allí había una fila de cadáveres apilados uno encima de otro, después de esto gritó y sus hermanos acudieron para sacarlo de allí, con la ayuda de una vieja cuerda lo rescataron y cuando los tres volvieron al salón, una pantalla se abrió mostrando un vídeo donde explicaban que estaban en un experimento. Ellos, confusos y aterrorizados, no entendían nada, el hombre explicó que el experimento consistía en que iban a estar allí encerrados hasta estar contagiados con la rabia, ver el proceso y ver a los hermanos matándose unos a otros, los chicos gritaron y suplicaron que los dejarán irse, que tuvieran piedad. En ese momento un humo blanco salió de las paredes, el hombre dijo que era el virus y que en pocas horas empezaría su pesadilla. Más tarde empezaron a encontrarse mal y a tener alucinaciones y a estar agresivos, uno de ellos se tiró al socavón del suelo para morir si hacer daño a sus hermanos, el chico empezó a devorar los cadáveres que allí se encontraban, en pocos minutos murió de un paro cardíaco, mientras tanto en la planta de arriba los dos hermanos empezaron a atacarse hasta que uno de los dos murió, el que quedó vivo fue inyectado con un antídoto y llevado a donde residía el artífice de toda esa masacre. El hombre le dijo que siempre llevaría en la conciencia las muertes de sus hermanos y lo tiró a un lago lleno de tiburones. Finalmente, como en anteriores ocasiones, nadie sobrevivió a este macabro experimento, y esto siguió ocurriendo y muchos inocentes más fueron condenados a morir para saciar la crueldad de un hombre que se alimentaba del dolor y la muerte.

70


El examen de matemáticas Miguel Durante Martínez (3ºA ESO)

Era un domingo por la tarde, estaba practicando el examen de Matemáticas que teníamos mañana, todo iba mal, tenía que saber hacer hasta ecuaciones de tercer grado, y ni las de primero sabía hacerlas, como era normal me despisté en clase mientras la profesora las explicaba, no sería la primera vez que me despistaba en una clase aburrida, sintaxis, literatura, física y química, etcétera, en general despistarme es algo que me pasa muy a menudo, me quedo mirando a la nada mientras pienso en cosas que podrían estar pasando o han pasado, un final de un videojuego que terminé ayer, el capítulo de mi serie favorita que sacaron ayer, etcétera. Finalmente, tras darle muchas vueltas al libro y leérmelo cien veces, busqué en internet cómo hacer las ecuaciones, y con práctica y poniendo atención logré hacerlas, así que practiqué una hora más y me fui a dormir para mañana en el examen poder tener la energía suficiente para hacerlo y sacar buena nota. Tic tac tic tac tic tac tic. RIIIIING. El sonido del despertador me levantó a las 7:20 como era habitual, cuando ya llegué al instituto a las 7:45 repasé un poco los ejercicios de ayer para poder hacer un buen examen y sacar buena nota. Era la hora, 8:15. Al entrar a clase noté un dolor de garganta que a medida que iba avanzando el tiempo iba aumentando. La profesora puso el examen sobre mi mesa, le eché un ojeado rápido, y vi que todo era fácil y podía hacerlo sin problema alguno, lápiz goma y sacapuntas era lo único que necesitaba para poder hacer el examen, en el momento en que puse el lápiz sobre el pa71


pel la clase empezó a cubrirse con un aura de un color oscuro a la vez que los rostros de mis compañeros iban tornándose en los de unos monstruos repugnantes y escalofriantes, todo era extraño y daba miedo, la mesa estaba temblando, los compañeros que podía ver en el fondo se iban volviendo en simples manchas difuminadas hasta que todo quedó en yo, mi mesa, mi examen, mi lápiz y mi compañera de al lado, no sabía si llamarla monstruo o María, aunque no podía distinguir bien si era ella, su mirada se fijó en mí repentinamente y cuando iba a abrir la boca desapareció. Estaba desesperado, no sabía qué hacer, había una especie de fuerza demoniaca que me atraía hacia la silla y no me dejaba levantarme de ella, el examen que había sobre mi mesa ya no era el examen que vi al principio, era un tocho de por lo menos 200 páginas, las paginas empezaron a pasarse rápidamente, una tras otra, así por lo menos 30 segundos hasta que poco a poco iba llegando a la última página, la cual estaba toda negra, poco a poco iba saliendo una mano, con las uñas largas y llena de arrugas, estaba casi en los huesos la mano, la única cosa que los separaba de los huesos era la piel, la mano iba a cogerme; asustado, lo único que pude hacer fue clavarle el compás en la palma, la mano fue retrocediendo lentamente hasta que se volvió a la hoja. Cuando se metió por la hoja, fui hasta la primera página, allí ya me encontré un problema matemático, que decidí resolver para poder pasar de todo esto ya, alcé mi lápiz y lo coloqué sutilmente sobre la hoja para solucionarlo, cuando me di cuenta, todo había pasado y estaba en mi examen de matemáticas, eran las 8:20, así que me dediqué a hacer el examen, acabarlo y entregárselo a la profesora. Tres días después me conecté a la plataforma desde el ordenador, donde vi que había sacado un 9.6, fue la mejor nota que había sacado en todo el curso, y estaba feliz, pero de repente aquella mano volvió y empezó a salir de nuevo de aquella pantalla, la mano me agarró del cuello y me fue llevando hacia la pantalla del 72


ordenador hasta introducirme en ella, eso fue lo Ăşltimo que pude ver.

73


¡Era una broma, Austin! Paula Ortín Martínez (3ºA ESO)

Era viernes y mis padres, como casi todos los fines de semana de invierno, se iban a la casa del lago, a avivar su relación que estaba un poco deshecha desde hacía un tiempo. Estaba esperando a mi niñera Cece, pero yo siempre la llamo Ce; es mucho mayor que yo y es guapísima, la chica más guapa que he visto en mi vida. Resumiendo: estaba esperando a Ce cuando alguien por mi espalda me empujó contra el asfalto, en el suelo me giré y, claro no podía ser otra persona, era Greg, mi archienemigo del instituto. Era mi primer año allí y desde que llegué me hacía bromas que estaba claro que gracia no tenían. GREG: ¿Qué pasa, pardillo? AUSTIN: Déjame en paz ya, Greg, no te he hecho nada. GREG: Sí, nacer, cara culo. AUSTIN: No me insultes más, por favor —dije cansado del tonto de Greg. Yo nunca he tenido muchos amigos ni he sido muy popular y eso me dolía, me dolía ser considerado “el pardillo” por todo el mundo. Mis padres me decían que era más especial que ellos y por eso se metían conmigo, pero me seguía sintiendo triste y solo. Estaba tragando saliva intentando que Greg no notara el miedo que sentía, cuando apareció un coche, sí, por fin, era el coche de Ce. Rápidamente me levantó del suelo y se encargó de que no tuviera ningún rasguño, cuando fue a levantar la mirada para darle una buena lección a Greg, ya no estaba, ¡se había ido corriendo el muy nenaza! Me monté en el coche junto a Ce y entramos a casa. 74


El resto de la tarde nos la pasamos bailando, jugando a la Wii, viendo películas e incluso jugamos a nuestro juego favorito, se basaba en que en base a personajes reales o inventados por nosotros teníamos que elegir un escuadrón con el que lucharíamos ante todo tipo de malvados, guerras, incluso el fin del mundo, fue una tarde genial. No quería separarme de ella hasta que me dijo que tenía que irme a dormir, yo no quería, quería quedarme toda la noche junto a ella, pero no pude. Me llevó casi arrastrando a mi cuarto, me arropó y me dio un beso en la mejilla, a continuación salió de la habitación dejando un gran silencio y oscuridad. No podía dormirme y estaba dando vueltas en la cama cuando escuché un ruido, era la puerta de la casa, así que no dude en bajar las escaleras. Estaba mirando desde la escalera cuando aparecieron dos chicas y tres chicos de la misma edad de Ce y entraron al salón. Por la manera que tenía Ce de hablar con ellos supuse que eran amigos suyos de la universidad. A continuación se sentaron en círculo y uno de ellos sacó una botella. Comenzaron a hacerla girar y cuando se paraba a quien apuntara el tapón de esta tenía que hacer un reto. Estaba haciendo cada uno sus retos cuando le tocó a Ce. Le propusieron besar a todas las personas y, cómo no, ella aceptó, era muy competitiva, no le gustaba perder. Estaba haciendo su reto cuando le tocó al último chico, un chico con el pelo rizado, bastante acné y a simple vista el típico chico tímido que se pasa el día en la biblioteca. La verdad es que resaltaba mucho, no parecía del grupo, quizá era nuevo y le estaban haciendo una bienvenida o algo así. Iba a besarlo, no parecía nerviosa pero, en cambio, el chico estaba hecho un flan. Cuando iban a juntar sus labios Ce se echó para atrás bruscamente, lo que dejó al chico descolocado, Ce se echó las manos para atrás y sacó dos enormes cuchillos, los cuales acabaron en ambos lados de la cabeza de ese chico. Apareció una de las dos chicas con una copa gigante y comenzaron a recoger la sangre de la cabeza de ese chico depositándola en la 75


copa, cuando se me escapó un pequeño grito de repugnancia. Todos se giraron hacia mí y se dirigieron hacia mí. Salí corriendo a mi cuarto y cerré mi habitación, en vano, porque de una patada lograron derribar la puerta. Me estremecí en un rincón de la habitación y comencé a plantearme cosas sobre la muerte. Realmente era el final de mi corta vida, no me merecía morir así y mucho menos a mis 12 años, cuando me comencé a sentir mojado, pensé que eran los nervios o el sudor frio que se sentía al mirar a la muerte de frente. Todos comenzaron a reírse, los mire atónito buscando respuestas cuando miré a mis pies y… Sí, me acababa de mear encima, del miedo que tenía ni podía controlar mi propio cuerpo. Allí seguía en la esquina de mi cuarto, mi cuarto, ese que iba a ver por última vez esa noche, en el que mis padres no podrían entrar después de mi muerte sin llorar y en el que estaba clarísimo que yo ya no volvería a pasar ni un minuto más de mi desgraciada vida… Una voz me sacó de mis pensamientos, era Ce, pero, ¿qué estaba diciendo? —¡Era una broma, Austin, no tenías por qué mearte encima, tío! —Dijo con un tono de despreocupación. Todos comenzaron a reírse como si acabara de contar el chiste más gracioso de la historia y segundos después yo también me reía, no sé si por miedo, la presión que tenía o simplemente sabía que no iba a morir, por lo menos esa noche no. Pero me paré en seco pensando en lo que había visto en mi salón, vi cómo se bebían su sangre y cómo Ce le clavó esos dos cuchillos, no le habría dado tiempo a cambiarse por un muñeco. Ce como si de telepatía se tratase, adoptó un gesto de desaprobación y segundos más tarde supe la respuesta a todas las preguntas planteadas antes. Ce se encontraba delante de mí con dos cuchillos en las manos, supuse que los mismos con los que mató al chico de antes, ya que estaban manchados de sangre, y sentí el miedo que sintió el chico de mi salón, lo que pensó y lo que deseó: no haberse cruzado nunca con Ce, y a continuación me 76


sumergí en un oscuro vacío del que por más que intentaba salir, más me atrapaba.

77


Tras aquella obra Raquel Torres Guillén (3ºA ESO)

Hoy, 1 de Noviembre, me he despertado con la boca cosida y con mucho frío por mi cuerpo, pero no me resulta raro ya que ese es su símbolo, la nieve. Os hablo de un grupo de cinco chicos, muy raros, aunque prefiero contarlo todo empezando por el día en que los vi por primera vez, el 30 de Octubre. Estábamos en clase de tutoría a última hora hablando sobre la excursión del día siguiente, nadie tenía ganas de ir el mismo día de Halloween a clases, así que los profesores decidieron organizar una salida a un teatro y al ser ese día la obra era de miedo, todos estábamos muy emocionados. Al salir de clase mis amigos y yo vimos a ese grupo en la escalera de incendios, nos íbamos acercando a ellos cuando empezó a nevar, echamos dos segundos la mirada hacia el cielo y cuando volvimos a mirar habían desaparecido. Nos quedamos sorprendidos ya que no habíamos escuchado ningún movimiento y la escalera hacía mucho ruido, pero no le dimos mucha importancia. En el coche volviendo a mi casa se lo conté a mi padre y solamente me dijo que estarían intentando llamar la atención de alguien o provocando al director, pero yo no los había visto en mi vida y me interesaba saber más de ellos. Mientras llegaba a mi casa los volví a ver en una acera bastante cerca de la carretera, casi rozando el coche, cuando pasamos a su lado le llegó un mensaje a mi padre que decía: “Esta tarde en la iglesia abandonada, ven con tus amigos”, y en cuanto lo vi se borró. Al llegar a mi casa rápidamente les escribí a mis amigos sobre el mensaje, a la mayoría no les convencía eso de haberle llegado a mi padre, 78


¿quién sabía que era para nosotros? pero solo había una manera de comprobarlo. Al final nos convencimos unos a otros y fuimos todos. Primero llegué yo y no había nadie, por una parte me decepcionó y por otra me alegré ya que daban bastante miedo y no me gustaría estar solo. Después fueron llegando los demás y seguían sin venir, ya nos estaban desesperando y decidimos irnos pero cuando nuestros padres llegaron, lo hicieron en fila y se veía en ellos escrito con nieve: “Gracias por dejarnos ver vuestras caras, suerte mañana”, y todos nos fuimos con miedo, nadie comprendió lo que pasó. ¿Cómo habían visto nuestras caras si no aparecieron? Todo nos empezó a parecer muy raro, pensé que eran chicos nuevos a los que les gustaba gastar bromas y no de muy buen gusto. Esa noche me puse a buscar todo sobre ellos por las redes e incluso les pregunté a otros alumnos de mi instituto y nadie vio nada respecto a ellos, por lo que decidí ir por la mañana temprano antes de la excursión a preguntarle sobre ellos a la directora. Desgraciadamente no dormí mucho esa noche y me desperté muy tarde. Aunque de todas maneras al llegar los busqué, no iba a quedarme de brazos cruzados y menos viendo una obra de teatro, pero no los vi por ningún lado. En el autobús me puse por primera vez por delante, suponía que eran de nuestra edad y quería ver que iban con nosotros, y ¿cómo no?, no hubo resultados. Íbamos de camino cuando alcé la mirada por la ventana y los vi, los vi a los cinco en grupo como siempre y como un histérico me puse a gritarle al conductor que parara y cuando lo hizo me preguntó por qué, yo no le presté atención, me bajé y me puse a hablarles, a preguntarles quiénes eran y por qué nos iban asustando, pero los asustados parecían ellos, era como si nunca me hubieran visto, así que cuando me dijeron que no me conocían por alguna razón les creí, parecían diferentes, que no eran ellos, y cuando volví a montarme empezó a nevar otra vez. 79


Ya me estaba rindiendo, les había preguntado a todos los profesores que iban con nosotros, a todos mis compañeros, y solo los vi yo y mis dos amigos, y lo único que hemos logrado saber es que tienen unos “gemelos”, eran totalmente distintos. Estaba deseando llegar y olvidarme de todo por un momento, pero no fue así. Llegamos y nos sentaron a todos los colegios que fuimos, por desgracia nos tocó en la parte de arriba y muy atrás, casi no veíamos el escenario y yo no llevaba mis gafas. Estuvimos esperando casi media hora y al fin empezó: primero salieron los actores a presentarnos la historia porque, si no, no le íbamos a encontrar sentido y sus caras me resultaban familiares, y eso que no las veía bien, pero de todas maneras era como si ya las hubiera visto antes. La obra se inició con un poema que nos dejó a todos sorprendidos, nadie se esperaba que en él algo pudiera dar miedo y a mí me encantó, pero no lo que pasó a continuación. A mitad de la obra salió en la pantalla de detrás mucha nieve y un mensaje que ponía: “Has llegado muy lejos”. Ahí lo entendí todo, claramente eran ellos. Debajo del mensaje salió una cuenta atrás y los actores, si se puede llamar así, bajaron del escenario y cogieron cada cosa que pillaban afilada e iban haciéndole cortes a todos los niños, ellos ya lo tenían pensado todo desde el principio o incluso de antes, la cuenta atrás se acababa y las puertas estaban cerradas, nadie podía salir de allí. por alguna razón todos se fueron hacia la misma puerta y mis amigos y yo nos quedamos en medio hasta que terminó la cuenta y se abrieron las puertas, toda la parte de abajo por desgracia estaba llena de sangre por todos lados, a nadie le apetecía mirar hacia abajo, y menos oler. Al abrirse las puertas todos los que estaban en la puerta derecha empezaron a gritar aún más fuerte y a correr hacia el otro lado y gracias a que nosotros nos quedamos en medio nos dio más tiempo a salir, pero no era el mismo sitio por donde habíamos entrado, había varias pruebas y acertijos, en esa sala entramos 80


muy pocos y enseguida se cerró detrás de nosotros la puerta, y se escuchó una sierra de fondo, salimos todos corriendo y ahí estuvo el fallo: la sierra en realidad estaba delante de nosotros y por alguna extraña razón sonaba por detrás, la mayoría cayó en la trampa y nosotros estuvimos a punto. Cuando nos dimos la vuelta todo se había convertido en espejos, era un laberinto, pero en estos espejos se mostraban los secretos más ocultos y dolorosos de tu ser más querido, mucha gente se quedó atrás debido a que no soportaban esos secretos pero yo animé a mis amigos a seguir, no pensaba morir por unos secretos y menos que murieran mis amigos. Poco después acabamos el recorrido, pero no era lo último, no les gustó que fueran a estropear su preciosa obra, que iba a salir hasta por la tele, porque tres niños siguieran vivos, o eso fue lo que yo pensé, en realidad nos invitaron a formar parte de su peli, les pareció que éramos inteligentes y rápidos, nos dijeron que todo eso era para ver nuestra capacidad, que todo estaba planeado con ese fin y nosotros aceptamos, ¿quién no iba querer salir en una película? Nos llevaron a un restaurante con sus productores, estuvimos hablando sobre la temática de esa peli y hasta firmamos un contrato, pero ninguno de nosotros pensaba que la película fuese real. Por eso ahora tengo la boca cosida, me lo hicieron nada más terminar la cena y eso incluso fue lo mejor que me pasó esa noche.

81


Las tres hermanas Esperanza Aroca Pellicer (4ºB ESO)

Érase una vez un matrimonio que tenía tres hijas, vivían en una lujosa mansión que estaba apartada de la ciudad, no había ninguna otra casa por los alrededores, solo había campo, campo y más campo. Solo se veían árboles y prados verdes a lo lejos. Cuando el matrimonio falleció, las tres hermanas se quedaron viviendo en la casa durante muchos años hasta que la muerte llegó a ellas. Mientras que vivían en aquella solitaria mansión, las hermanas empezaron a practicar ritos satánicos e intentaron invocar al demonio en muchas ocasiones. Una de las veces algo falló y el demonio consiguió meterse dentro del cuerpo de la hermana pequeña y esta les robó el alma a sus dos hermanas mayores y escapó de aquella mansión. Desde entonces, no se volvió a saber nada de las tres hermanas. Doce años después, un grupo de excursionistas fue a visitar la mansión con un guía. El guía les explicó que hacía más de una década vivían tres brujas, que hacían pócimas y ritos satánicos para convocar al diablo. Los excursionistas, aterrorizados, dijeron que no iban a entrar en esa casa de brujas. Esa misma noche era la noche de Halloween y el guía les propuso una prueba que tendría una gran recompensa. Propuso lo siguiente: “Quien permanezca más tiempo en la mansión, ganará una semana entera en un hotel con spa y con todo incluido gratis”. Los excursionistas, asombrados, aceptaron la prueba y entraron en la mansión haciéndose los valientes. Como vieron que era

82


una casa normal y corriente, sin ventanas rotas, ni polvo, ni cosas antiguas, se confiaron demasiado y el miedo les desapareció. Llegó la noche, y decidieron irse a dormir, el guía gastó varias bromas para intentar asustar a alguno de los excursionistas. Más de uno de ellos salió corriendo de la casa y no superó la prueba. Algunos no pasaron ni cuatro horas en esa aterradora mansión. Al fin y al cabo, solo quedaron tres excursionistas y el guía. A las dos de la madrugada uno de los tres excursionistas que luchaban por el premio se despertó porque escuchó un portazo en la habitación de al lado. El hombre, sobresaltado, fue a ver qué había podido ser ese golpe tan fuerte. Llegó a la habitación, abrió la puerta y vio que la ventana del cuarto estaba abierta. Supuso que la puerta se había cerrado por la corriente y cerró la ventana, cuando, de repente, se fue cerrando poco a poco la puerta y se vio una sombra negra, se extrañó y fue acercándose lentamente hasta que divisó una silueta de una mujer delgada, con el pelo negro y largo, la mujer se empezó a mover rápido hacia el hombre que, aterrorizado, corrió hacia la puerta pero no consiguió llegar antes de que la mujer se abalanzase sobre él y le cortara el cuello. Los otros dos hombres y el guía escucharon el grito de terror de su compañero y acudieron para ver lo que había sucedido. Se encontraron a su amigo tirado en el suelo desangrado e inmediatamente corrieron hacia la puerta para salir de allí. Antes de bajar las escaleras, uno de los hombres se quedó atrás y la mujer poseída, que era la hermana pequeña, alcanzó al hombre y lo mató. La mujer se convirtió en una criatura con alas y cuernos que parecía el mismo demonio e intentó matar al guía pero solo consiguió hacerle un arañazo en el brazo. El guía y el único excursionista que quedaba fueron los únicos que salieron vivos de aquella horrible tragedia y el chico se llevó el premio, después de todo lo que había pasado. Los demás excursionistas que se suponía que habían salido corriendo fuera de la

83


casa se hallaron muertos en el sótano de la mansión cuando los detectives investigaron el caso. Como las brujas estaban comunicadas a este mundo con la mansión, las autoridades decidieron demolerla para que ninguna presencia satánica volviera a atacar a ninguna persona. Desde ese día, no se supo nada más de la existencia de las tres hermanas y el diablo.

84


El faro Claudia Sáez López (1º Bachillerato)

La historia comienza en el año 1940. Aquel era un día triste para la familia Watson ya que les habían dado la noticia de que se tenían que mudar a un pueblo; al padre de la familia lo habían contratado para trabajar en el faro del viejo muelle y tenían que despedirse de su gente, porque comenzaban una vida alejados de la civilización. Esto no fue muy agradable para la familia pero era necesario para poder tener una vida mejor, pues estaban al borde de la pobreza. 1ª SEMANA Comenzaban con un día maravilloso, soleado y despejado, y el padre se despedía de sus hijas y de su mujer para comenzar su nuevo trabajo en el faro. Este día se resumió en un día lleno de aprendizaje en el que el padre se adaptaba a su nuevo oficio y la madre ejercía de profesora para educar a sus pequeñas hijas. 2ª SEMANA El cielo estaba nublado y se acercaba tormenta, por lo que le esperaba un día lleno de trabajo al señor Watson. Por suerte el mar se encontraba despejado y fuera de peligro para los barcos, por lo que el señor Watson se puso a investigar por la cabina del

85


faro; mientras ordenaba la estancia encontró una carpeta llena de cartas, así que comenzó a leerlas. 2º MES El Sr. Watson empezó a cambiar, no era el mismo, algo pasaba, por lo que su mujer decidió abrir la carpeta y en ella encontró aquellas cartas llenas de amenazas e historias de antiguos trabajadores, no muy buenas, ya que cada persona que pasaba por ese faro moría de alguna forma, pero eso no le impidió al padre seguir luchando por su familia, por lo que siguió trabajando y comenzó su matutina caminata camino al faro. Hoy sí tenía que trasnochar, por lo que a lo largo de la mañana estuvo escribiendo, ya que uno de sus hobbies era escribir, y por la noche estuvo al tanto del control de los barcos y el mar. 4º MES Todo iba bien hasta que empezó a llover y a tronar y comenzó a escuchar cosas extrañas que tenían mucha relación con aquellas cartas, pero decidió olvidarlo y sumergirse en su escritura. De repente llamaron a la puerta de abajo, él se asustó pero al abrir era su mujer con sus hijas, que venían a comprobar cómo estaba porque ya era por la noche y era muy tarde. 5º MES Watson comienza a escuchar cosas extrañas, voces en su cabeza. Estas voces lo amenazan y le hacen volverse loco y actuar de una forma un tanto extraña, tan extraña que al llegar a casa no actúa de la misma forma ya que grita, pega e insulta a su familia. Y aquí comienza la pesadilla. 86


Estos días de tanta soledad le hicieron volverse loco, por lo que al comenzar a escuchar voces en su cabeza este hacía todo lo que le decían hasta el punto de que un día mató a su hija pequeña; la madre y la otra niña quisieron escapar pero este les encerró en el sótano y ahí acabó matándolas, luego él acabó suicidándose. La leyenda cuenta que cada persona que ha vivido en aquel lugar ha muerto de distinta forma, por lo que supuestamente se dice que ese faro está maldito, por eso ahora se encuentra abandonado y va mucha gente a realizar actividades paranormales. En 1999 un grupo de amigos fue a hacer una fiesta y ocurrieron sucesos un tanto escalofriantes, eran cinco amigos y de ahí salió vivo uno, y esta persona a día de hoy sigue sin poder contar la historia del todo ya que fue tan escalofriante que no es capaz de contarla.

87


La muerte Álvaro Martínez López (3ºA ESO)

Había una vez un niño llamado Álvaro que estaba con sus amigos una noche de Halloween y estaban jugando a contar historias de miedo. El niño dijo que iba a contar una historia de miedo basada en hechos reales. A continuación el niño procedió a contar la historia siguiente: Érase una vez una adolescente que estaba en época de exámenes y se fue a dormir para estar bien descansada para el último día de exámenes. De repente la chica se despertó en medio de la noche y justo segundos después estaban llamando a su padre del hospital para comunicarle que el abuelo de la chica había fallecido. Pero en ese momento la adolescente no sabía que su abuelo había muerto, solo sabía que su padre había salido de su casa a las 3 de la mañana, pero al final la chica se volvió a dormir y ya se despertó al día siguiente. Cuando se despertó vio que su padre no estaba en casa y que tampoco contestaba las llamadas, así que decidió ir al instituto a hacer los exámenes que tenía ese día. Cuando llegó a la escuela les contó a sus amigas que creía que su abuelo había muerto la pasada noche. Después de terminar las clases y los exámenes volvió a su casa corriendo para ver si estaba su padre y preguntarle si su abuelo había muerto de verdad. Cuando llegó su padre le comunicó que su abuelo había muerto. La chica se quedó en estado de shock, no lo podía asimilar. Cuando le dieron la noticia se fue corriendo a su habitación y empezó a llorar ya que iba a echar de menos a su abuelo su querido abuelo, en su habitación se hizo varias preguntas: “¿Por qué me había despertado instantes antes de que muriera mi abuelo?” “¿Por qué 88


sabía que había pasado?” “¿Por qué me desperté antes de que mi padre recibiese la llamada y sabía que había pasado algo?”. La chica se quedó bastante pensativa. Al día siguiente fue su entierro, y ella todavía seguía en shock, no lo asimilaba. Paso un mes desde que su abuelo se murió y justo ese día tuvo un sueño en el que veía a su abuelo muerto en el hospital y después lo vio en su lapida, al mismo tiempo que estaba soñando eso sintió como que alguien la estaba observando y tocando el pelo y justo se despertó pero no vio a nadie. La niña ese mismo día por la mañana estaba en la escuela en el recreo y vio a su abuelo que la estaba observando en medio de la pista de su escuela, cuando lo vio, la niña sintió una fuerza como si la estuvieran abrazando y se puso a llorar ya que tenía mucho miedo porque todo lo que le estaba pasando era muy paranormal. Cuando Álvaro termino de contar esta historia se quedaron todos sus amigos en estado de shock y hasta el propio Álvaro también se quedó en shock, al cabo de dos semanas los amigos volvieron a quedar y empezaron a contar que ellos había sentido y había visto cosas raras como la adolescente de la historia y todos coincidieron que vieron una sombra como de persona mayor que les observaba por las noches.

89


La noche de Halloween José Javier Pina Nicolás (3ºA ESO)

Era una noche normal de Halloween, había mucha gente en la calle, pero cuando comenzó a llover todo el mundo fue a meterse a su casa. Cuando llegué escuché unos truenos y bajé al patio para meter a mi perro a casa, ya que no estaban mis padres, al salir al patio y coger a mi perro vi una extraña sombra, pero no le di importancia, y me subí a mi habitación. A la media hora escuché cómo mi perro arañaba la puerta de cristal que había entra la cocina y el patio, bajé y no había nada, pensé que habría sido un gato que había pasado y me volví a subir a mi habitación. Un rato después cuando todo se había calmado, escuché cómo habrían la puerta, suponía que eran mis padres y bajé a recibirlos, al bajar y ver la puerta cerrada me dio un escalofrío, pensé que ya eran demasiadas casualidades, me subí a mi perro a mi habitación para no estar solo, pero al subir las escaleras me dio otro escalofrió, sentía que algo no iba bien, cuando estaba en mi habitación puse la televisión a todo trapo para no escuchar más ruidos. Todo iba bien hasta que volvió la tormenta, los relámpagos hacían extrañas formas, pero lo peor fue cuando volví a escuchar la puerta abrirse, tenía miedo, mi corazón latía a mil por hora, escuché cómo subían las escaleras una a una, cada segundo se me pasaba muy lento, cada vez que escuchaba un escalón el corazón me iba más rápido, llegó hasta arriba de las escaleras, se abrió la puerta de la habitación de al lado que era la de mis padres, después escuché cómo lentamente se acercaban hacia mi habitación, abrió la puerta lentamente y pegué un chillido, al abrir los ojos y relajarme vi que eran mis padres, que habían entrado silenciosa90


mente para no despertarme si estaba durmiendo, me preguntaron que por qué me había asustado y les expliqué lo que había pasado, ellos dijeron que no era nada, sino mi imaginación o los relámpagos de la tormenta. Al día siguiente estaba menos asustado, esa fue mi peor noche de Halloween, después me fui con mis amigos a jugar al fútbol y se me olvidó el tema. Ya no volvió a pasar nada o por lo menos hasta el Halloween siguiente cuando estaba con mis amigos y entré a mi casa a por algo de comida, ya que tenía hambre; entré a mi casa fría y oscura, encendí la luz del pasillo y pasé todo el pasillo mirando hacia atrás, se me hizo muy largo. Al llegar a la cocina me dio un escalofrío y tenía tanto miedo que entré sin encender la luz, cogí una galletas y salí corriendo, pero justo al salir de la cocina una gran silueta negra pasó frente a mí muy rápido, salí de mi casa, lo más rápido que pude, estaba sin palabras y no se lo conté a nadie. Desde entonces en ningún otro Halloween ni ninguna otra noche volvió a pasar nada extraño.

91


La presencia Merche Velasco Pina (3ºA ESO)

Esta es la historia que nunca olvidarás. Aquella que te creará tu peor miedo y tus peores pesadillas. Aquella que dudarás si es realidad o ficción. Esta es la historia que cuenta el principio. 1983, California, Estados Unidos. Carol y Mike son un matrimonio perfecto en todos los sentidos. Ella es una profesora de guardería y él un profesor de Historia, graduado en la Universidad de Stanford. Carol está embarazada de 9 meses y le faltan muy pocos días para salir de cuentas. Acaban de comprarse una casa en First Avenue, y están terminando de instalarse. Mientras tanto estaban alojados en la casa de los padres de Carol, en su habitación. Ya tenían todo listo para instalarse en la casa, la mañana siguiente iba a ser el día en el que se mudarían definitivamente pero sucedió un pequeño imprevisto. Esa noche Mike no aparecía y Carol estaba muy preocupada pensando que le había pasado algo, respiró, se tranquilizó y llamó al compañero de carrera y mejor amigo de Mike, Carlos. Carlos le contó que pensaba que estaba enfermo, porque no había aparecido en todo el día. En ese momento, Carol sola y abrumada por la situación, le contó todo a Carlos con la esperanza de que le ayudaría a encontrar a su marido. Él fue a su casa, juntos llamaron a la policía y esperaron a recibir noticias. Pasaban una, dos, tres, y cuatro horas sin recibir respuestas, hasta que agotados los dos sentados en el sofá durmiendo, llamaron al timbre. Carol, en cuanto lo oyó, pegó un respingo del sofá y se dirigió rápidamente a la puerta: 92


POLICÍA.— Buenas noches señora, y señor. CAROL.— ¿Qué es lo que ocurre, agente, sabe algo nuevo ya? —Exclamó ella sollozando—. Por favor dígame que sabe algo. POLICÍA.— Lo siento muchísimo, señora —tragó saliva—, pero su marido ha sido… asesinado. CAROL.— ¡No puede ser! —Dijo ella gritando de dolor, y se desplomó en el suelo. Carlos y el policía llamaron a una ambulancia, y se la llevaron al hospital. Carol se despertó a la media hora gritando de dolor, se le había adelantado el parto y por suerte estaba en la ambulancia pero no ella sola, allí estaba Carlos, sujetándole la mano y sin haberse apartado de ella en un solo instante desde que llegó a su casa. Llegó al hospital y a las tres horas de estar allí, dio a luz a un niño precioso, al que llamó Mike en recuerdo de su padre. Al cabo de dos días, salieron del hospital los tres juntos. Entre Carlos y Carol surgieron cosas y al pasar dos meses de visitas diarias se mudó a su casa. Los meses transcurrieron muy deprisa, en cuanto cerraban los ojos ya era invierno. Y cuando se quisieron dar cuenta, ya estaban en el mismo punto pero en el año 1984. Mike iba a cumplir el año en unos días, lo que significa que llegó el día de la muerte Mike. Hacía ya un año de su muerte pero eso no significaba que lo hubiera olvidado, Carol seguía pensando en él. Es comprensible y humano, solo había pasado un año, es imposible que algo así se supere tan fácilmente, pero había gente que eso no lo entendía, como Carlos. Lo único que le faltaba a ese día tan afligido era una pelea entre dos personas enamoradas uno del otro. Tuvieron una fuerte discusión que terminó con la escapada y las palabras de “necesito tomar el aire” dichas por Carlos. El resto del día se repitieron los mismos sucesos, pero esta vez sucedió uno nuevo.

93


Carlos no apareció en todo el día y por la noche seguía desaparecido, en este momento no tenía a quién llamar, estaba sola con su hijo, así que se saltó un paso y se dirigió a llamar directamente a la policía pero sucedió algo nuevo. No estaban solos ellos dos en la casa, había algo no sabía pero lo sentía y eso no le gustaba. Llamó a su hijo, que estaba en el piso de arriba: CAROL.— Mike —dijo ella sin recibir respuesta—. ¡Mike! —Subió las escaleras lo más rápido que pudo y se dirigió a su habitación. Vio algo salir corriendo detrás de Mike, que estaba con las manos llenas de sangre, mientras se dispuso a decir unas palabras: MIKE.— Volverá a pasar y no te libraras, están todos muertos y seguirán muriendo hasta que te marches —dijo él con voz siniestra. Después de esto se desplomo en el suelo mientras ella, exhausta, se recuperaba del sobresalto. Carol respiró, limpió la palabra “MORIRÁN” de la pared y se fue directa sin nada que llevar salvo a su hijo a la comisaria a informarse sobre las noticias de Carlos. Por suerte estaba herido pero vivo en el hospital. Fue allí, le dejó una nota despidiéndose y se marchó para no volver y no poner en peligro a nadie más. La casa pasó a ser del banco, ya que fue embargada por no pagar el préstamo, pasó a la subasta y ya después de eso comienza otra terrible historia de Halloween.

94


El rey ambicioso Ángel María Calvo Jordán (2º Bachillerato)

La historia que les vengo a contar a todos ustedes es un relato terrorífico que ocurre en un castillo de las afueras de la ciudad. Una familia que vivía en este castillo, lejos de la ciudad Antonia, era la de los reyes de dicha ciudad, la cual estaba gobernada por el rey de este castillo pero él no quería gobernar, él solo quería dinero, por lo que le dio el cargo de organizar el territorio y recaudar todos los impuestos posibles, para el poder bañarse en dinero y hacer todo lo que él quería, a un querido amigo suyo llamado Mario. Le pagaba una décima parte de lo que él conseguía, cosa que al rey le vino muy bien. Este rey se llama Antonio, tenía una mujer, llamada Alejandra, y unos hijos un tanto peculiares que tenían los nombres de Gusanito, Palomita y Chicle. Eran muy felices, tenían todo lo que querían, eran ricos. Los hijos estaban encantados de tenerlo todo, pero lo cierto es que eran niños adolescentes que no se habían relacionado nunca con nadie. Habían vivido siempre encerrados en ese castillo, no tenían ni que ir al colegio porque un profesor iba todos los días para enseñarles todas las materias. No sabían lo que había fuera de ahí, vivían en una montaña aislada del mundo. Una mañana que los niños tenían clase con el profesor, estaban esperando en la mesa preparados para empezar. Alguien llamó a la puerta y el rey Antonio abrió: el profesor estaba muerto, delante de la puerta, con un puñal clavado en el cuello. El rey se quedó en shock durante varios segundos y acto seguido cerró la 95


puerta. No sabía lo que estaba pasando y tampoco por qué estaba muerto. El rey llamó a su amigo Mario para saber lo que estaba pasando en la ciudad, porque estaban totalmente incomunicados, pero llamó sin éxito, pues no se lo cogió. Los niños mientras tanto se quedaron haciendo deberes como si nada hubiese pasado, les daba totalmente igual, seguían contándose bromas y riéndose. Esa misma noche desapareció Palomita, la hija más normal de los tres. Nadie sabía dónde estaba y los reyes salieron del castillo a buscar por el bosque y por los alrededores, pero no encontraron nada. Volvieron al castillo y recordaron que no habían mirado en el pequeño sótano que había en la parte de atrás. Entraron rápidamente y encontraron a Palomita muerta en una silla y con un puñal clavado en el cuello. Los reyes empezaron a preocuparse porque ¿quién podía haber hecho eso en un lugar así? En ese lugar solo vivía esa familia y nadie más. Antonio volvió a llamar a Mario para saber qué narices estaba pasando, pero, casualmente, tampoco lo cogió. Al día siguiente Antonio se dirigió a la ciudad con la esperanza de encontrar algo que le ayudase a saber qué estaba pasando. Tras un par de horas de viaje llegó a la ciudad. No había nadie, todo estaba vacío, ni un solo ruido. El rey se estaba empezando a volver loco y se le empezó a ir la cabeza, y decidió volver al castillo. No había nadie en el castillo, no estaba ni su mujer ni sus hijos. Estaba demasiado asustado y no sabía lo que hacer. Por un momento pensó que todo el pueblo había huido de su ciudad porque había estado haciendo las cosas mal, fue un solo pensamiento, pero de repente alguien apareció detrás de él y le dijo: “No has hecho nada por nosotros, solo nos has hundido económicamente y ahora vas a pagar por ello”. Detrás de esas voces estaba todo el pueblo con antorchas. 96


Estaban escondidos en túneles subterráneos, así fue como consiguieron asesinar al profesor y a su familia. El rey dijo su adiós y seguidamente el que comunicó las palabras anteriores le clavó un puñal en el cuello. Después de esos sucesos, se proclamó nuevo rey Mario, el anterior “amigo” del rey Antonio. Este odiaba al rey y organizó todo aquello para conseguir el poder y adueñarse de ese castillo y de todo el dinero.

97


Algo pasa… Isabel Mª Martínez Hernández (3ºA ESO)

Empezaron las vacaciones de verano y como todos los años mis amigos Eric, Axel, Roberto, Iria, Eva y yo cogimos las bicis y nos fuimos a la laguna. Nos lo estábamos pasando bien, entonces Axel fue a beber agua al grifo y estuvimos esperando a que viniera. Pasaron 5 minutos, 10 minutos, 15… Y todos ansiosos esperándolo fuimos donde se suponía que estaba pero algo inesperado y doloroso le ocurrió a Axel, estaba atado a un árbol con una cuerda roja y con una nota pegada en su mano que decía: “ALGO PASA…”, y solo estaba amarrado su cuerpo menos la cabeza, que no sabíamos dónde estaba. De pronto cayeron gotas de sangre a mis pies, miré hacia arriba aturdida y ahí estaba la cabeza de Axel colgada de una rama. Nerviosos nos fuimos corriendo de allí y llamamos a la policía; impactados con lo que vimos, le contamos lo ocurrido. Cuando llegamos al árbol donde se encontraba Axel, había desaparecido la nota pero todo lo demás estaba intacto. Al día siguiente fue el entierro de Axel, todos mis amigos y yo acudimos. Estábamos los 4 con la mente en blanco y nerviosos, después de que terminara nos fuimos a casa de Eric. Roberto propuso que investigáramos de lo ocurrido y todos dijimos que sí menos Eva que se negaba por completo, y se fue a su casa. A la media hora fuimos al lugar del asesinato de Axel y encontramos la nota extraña de antes clavada en el árbol con un clavo, Iria la arrancó y pasó algo raro a la nota. En el momento que la arrancó desaparecieron las letras, y apareció en la misma nota la cara de Eva. Todos nos fuimos a casa de Eva atemorizados de lo que había ocurrido con esa extraña nota, timbramos una y otra vez hasta 98


que Eva nos abrió, nos preguntó qué nos pasaba, entonces le explicamos lo sucedido con esa nota. Una vez que le contamos a ella lo de la nota, estuvimos charlando y merendando pero algo sucedió en casa de Eva, se fue un momento al baño y al cabo de 10 minutos salió de allí. Y justo al sentarse Eva, hubo un apagón. Entonces encendimos velas y Eva hablaba con una voz tan escalofriante que estábamos todos asustados, después empezó a decir que no podíamos salir de ahí con aquella voz y cogió un cuchillo, se abalanzó sobre Roberto y lo apuñaló 5 veces. Cogí una silla y rompí la ventana para escapar, salimos todos menos Roberto, que fue asesinado por Eva. Llamamos a la policía y llegaron a los 10 minutos a casa de Eva, entonces los policías investigaron lo ocurrido y se llevaron el cadáver, este último tenía también esa escalofriante nota. Aparte de eso, no hubo ni rastro de Eva. Pasaron dos semanas de lo sucedió en casa de Eva. Eric, Iria y yo estábamos en mi casa pasando la tarde jugando a las consolas y viendo series para no pensar lo que le había sucedido a Axel, a Roberto ni en la desaparición de Eva. Fui a la cocina para traer algo para picar, tardé 30 minutos en prepararlo. Cuando llegué a mi habitación, donde se encontraban Eric e Iria, estaban en la pared colgados como cuadros pero solo medio cuerpo de ellos. Salí corriendo pero no podía abrir la puerta, me giré porque escuchaba ruidos, fue entonces cuando vi en el salón a Eva, se estaba balanceando en la mecedora. Me vio y fue hacia a mí, salí corriendo y me escondí en el armario de mi habitación. Ella decía: “Sal, no tengas miedo, que no te voy a hacer daño”. Pero no le hice caso: cuando se fue a otra parte de la casa, abrí la puerta del armario y allí estaba justo enfrente de mí, le cambiaron los rasgos de la cara, que me causaban escalofríos, y fue hacia mí. De repente se puso todo oscuro y me desperté en la habitación, pero algo pasaba, mi cuerpo estaba en el suelo con un cuchillo en el pecho y mis padres alrededor. Cuando me acerqué a ellos no podía tocarlos y traspa99


saba sus cuerpos. Estaba confundido y asustado, de repente vi aquella nota extraña pegada en la pared y la arranqué. Entonces apareció un demonio terrorífico y me dijo: “Algo pasa…”.

100


El ladrón de sueños Adrián Garrido Beas (4ºB ESO)

¿Y si cuando nuestra mente se libera, es decir, mientras dormimos, alguien o algo nos robase los sueños? ¿Y si esas veces que pensamos que estamos solos en realidad no lo estamos? Se ha tratado sobre eso durante siglos y nunca se ha sabido de qué se trata, a lo mejor es la razón por la que no recordamos nuestros sueños, a lo mejor es la lluvia al otro lado de la ventana, algo que ignoramos pero nos rodea y trata a su antojo, y si un día apareciera ante nosotros qué haríamos entonces. Este relato trata de cómo ese monstruo, ser, abominación, trabaja, capta a sus presas y atemoriza a los únicos que pueden verlo: a los niños. Él no posee un nombre fijo, cada cultura lo llama de una manera, ni un lugar de origen, solo un propósito en este mundo, el cual es apoderarse del tiempo y de los sueños de todas y cada una de las personas que habitan en este inmundo, trozo de tierra flotante que llamamos hogar. Su aspecto es similar a una neblina o una sombra sin rostro, solo es destacable una especie de silueta similar a un hombre que viste una gabardina y un sombrero de ala ancha, también unos casi inapreciables ojos de un color rojizo. Lo más visible sería que sus manos poseen unos largos y puntiagudos finales, algunas culturas antiguas especulaban que serían sus uñas, otras que posee unas garras similares a las de un lobo. En lo que todos coinciden es en su modo de proceder: primero se acerca de manera sigilosa a sus víctimas y se sitúa sentada en su pecho mientras les sujeta la cara y absorbe lenta y delicadamente los sueños de la 101


persona en cuestión, en caso de que esta despierte y llegue a visualizar completamente su rostro, él se irá hacia una esquina con la cara tapada con sus manos, sollozando; a los pocos minutos este saldrá corriendo a por el que visualizó su rostro. Tras esto, a dicha persona le espera una muerte violenta y dolorosa. Normalmente él se dispone a desmembrar y destripar a sus víctimas evitando que estas caigan desmayadas por el dolor. Normalmente este procedimiento llega a durar días, lo que lo hace mucho peor para el que lo sufre, ya que él se encarga de que el torturado en cuestión no muera desangrado ni por inanición, concediéndole la muerte en el momento en que él lo desee. Tras asesinar a una persona suele abandonar la zona, por lo que generalmente solo se produce un asesinato misterioso en un lugar del mundo una vez cada ciertos años, por lo menos en la actualidad, pues la policía trabaja algo más que hace unos años. Pero, como he dicho, este ser es solo un mito, leyenda... que a lo mejor solo se le dice a los pequeños de la casa para asustarlos, para evitar que se levanten a medianoche para merodear o jugar por la casa, pero en caso de ser real podría hacer correr un escalofrío por la espalda de alguien por la noche cuando piense que alguien lo mira desde atrás...

102


La noche más oscura Álvaro Sánchez de la Torre (3ºA ESO)

Érase un niño llamado Víctor que tenía unos 14 años y vivía en Murcia. A Víctor una noche en la que estaba solo en casa le sonó el teléfono, era un señor extraño al que no conocía y le dijo que su madre había fallecido en un trágico accidente de camino a casa. Víctor no pudo superar la muerte de su madre y dejó de estudiar, se volvió muy extraño, solitario y siempre estaba solo. A Víctor no le gustaba la noche del 31 de octubre ya que le recordaba a su madre y por eso todos los años ese día por la noche iba a ver a su madre al cementerio en el que se encontraba enterrada. Pasaba el tiempo y Víctor no cambiaba. Un 31 de octubre decidió ir al lugar en el que falleció su madre, pero no sabía lo que le iba a suceder esa noche. Víctor a las 22:00 puso rumbo al lugar del accidente. Tardó 30 minutos en llegar, pero al llegar no sabía con exactitud dónde era el lugar exacto de esa carretera en el que había fallecido su querida madre. La carretera estaba mal iluminada y muy alejada del pueblo y si le pasaba algo tardarían mucho en rescatarle. Debido a la poca iluminación de la carretera Víctor llevaba una potente linterna que le permitía ver con un poco de claridad. Eran las 23:35 pero Víctor seguía sin encontrar el lugar de los hechos hasta que de pronto, al lado de una señal, vio un objeto brillante: era el colgante de oro de su madre y al verlo se emocionó, ya que encontró uno de los objetos más preciados de su madre. Unos metros más adelante vio una piedra gigante y fue a sentarse, ya que llevaba mucho tiempo caminando y estaba cansado. Cuando se sentó se le cayó al suelo el collar de su madre, se aga103


chó al cogerlo y vio una nota en la que decía: “Hola, me llamo Lucas, escribo esto para que sepan que detrás de ese muro de ahí al lado hay una casa en la que he visto una mujer morena, de estatura media y un poco chepada, era como un espectro, por favor, no entren a esta casa ya que posiblemente no puedan salir”. Víctor se sorprendió, ya que ese hombre había descrito algunos de los rasgos de su madre y, muerto de la intriga, fue a ver qué había allí dentro. Abrió las puertas de aquella casa, se escuchaban ruidos extraños y había pintadas en las puertas, y en las paredes ponía que el mayor error que podía haber cometido era haber entrado a aquella casa. Víctor estaba atemorizado pero no quería irse sin saber si aquella mujer era su madre. Pasó un rato y Víctor decidió probar a llamar a su madre para ver si pasaba algo extraño pero tras varios intentos no pasó nada. Víctor se desesperó, ya que llevaba mucho tiempo en esa casa y no pasaba nada. Cuando se dispuso a abandonar la casa escuchó un ruido muy extraño, venía del piso de arriba, era un grito como de terror y decidió ir a ver. Fue subiendo los escalones y cada vez temblaba más. Al llegar arriba se encontró a una mujer y cuando la mujer se dio la vuelta… Se despertó. Había sido una pesadilla, todo estaba bien… ¿O no…?

104


Viernes 13 en los videojuegos Jorge Caravaca Hernández (3ºA ESO)

Son las tres de la mañana y Mike sigue en su habitación jugando al ordenador, hablando por Skype con sus amigos, mientras buscan partida. Mike se mete en un foro y lee un post de un chaval que dice que en una de las partidas que estaba jugando, de un juego llamado Infinite Whip, había un usuario llamado Death Hand que amenazaba a los del equipo contrario diciendo que si no abandonan la partida y consigue matarlos tres veces morirán en la vida real. El chaval que escribió este post afirma: “Estaba jugando con un amigo mientras me comunicaba con él por Skype, hemos jugado contra Death Hand, dijo que abandonáramos la partida, yo accedí pero mi amigo cortó la llamada y no pude volver a contactar con él, decidí meterme en las estadísticas de las ultimas partidas y vi que quedó 1-3, o sea, que mató a una persona y murió 3 veces, a los 15 minutos llegué a su casa y estaban los servicios de emergencia en la puerta de su vivienda”. Mike pasó el link del post a sus compañeros de juego y todos dijeron que eso era mentira y que era imposible que eso sucediera, entonces toda la red de los videojuegos estaba hablando sobre ese tema y todos los jugadores de Infinite Whip fueron a comprobarlo. 3:15 de la mañana. Mike, jugando su segunda partida después de haber leído esa noticia, miró otra vez el foro y había otro caso en el que se afirmaba lo mismo. 3:20 de la mañana. Mike y su grupo de amigos encuentran partida, cargan el mapa y luego la lista de jugadores conectados a esa partida. DEATH HAND estaba entre ellos. Todos se pusieron nerviosos pero descubrieron que era un clan de asesinos profesio105


nales, así que usaban algún tipo de estrategia para descubrir la dirección de sus víctimas y asesinarlas, y todos se dedicaban a lo mismo: a asesinar a los jugadores que morían tres veces por partida. Mike se enfrentó a ellos y lo mataron tres veces pero no murió en la vida real, ya que el clan de asesinos querían reclutarlo a cambio de salvarle la vida. Mike les preguntó que por qué debería unirse y un miembro del clan de asesinos contestó: “Solo limpiamos el juego de la gente tóxica y de los niños pequeños que se dedican a insultar y a meterse con alguien por ser mejor jugador que él, solo queremos jugar tranquilos, a cambio te diremos nuestro método de localizar a los jugadores y poder asesinarlos”. Mike accedió pero lo que el clan de asesinos no sabía era que se quería unir para dar con la ubicación de su escondite y revelarlo a la policía. Le pasaron la dirección IP de su localización y Mike fue con su portátil para poder localizarlos. Antes de eso avisó a la policía, llegó al escondite y había más de 20 hackers y programadores de videojuegos. Estos hackers eran sus amigos y familia que le celebraban una fiesta sorpresa a las cuatro de la mañana, ya que esa es su hora favorita. Entre los “hackers” estaban los amigos con los que estaban jugando y el chaval que creó el post, todo lo que ponía era mentira y todo era falso. Mike, asombrado, no sabía qué decir y dijo esto: “Esto es lo que pasa cuando juegas videojuegos un viernes 13”.

106


Sucesos aterradores Samuel Marco Navarro (3ºA ESO)

Era una niña que acababa de empezar el curso, era día 29 de octubre y tenía que levantarse temprano para llegar a clase o si no no llegaría tarde. Corrió rápidamente y al final llegó. Entro al colegio y notaba que habían cambiado muchas cosas. A la niña, llamada Elena, le habían dicho sus compañeros que habían desaparecido muchos niños dentro del colegio. Ella se puso a investigar a su casa después de las clases. Buscó información por internet, encontró que una persona con un chubasquero corría una vez al año por la tarde cuando no solía haber nadie. Al día siguiente, 30 de octubre, entró a clase y escuchó un ruido extraño en la biblioteca, fue despacio a ver de dónde había salido ese ruido y a ver si había alguien, ella pensó que había sido un ruido porque a esa hora está prohibido entrar a la biblioteca, entró y no había nadie. Se puso a revisar por los pasillos y al final de la biblioteca encontró un agujero en una pared de madera donde se suelen apoyar los libros. Entró y vio que contactaba con una tubería, ella siguió el camino y encontró una cueva gigante con todas las personas que habían desaparecido: estaban flotando en una montaña de basura y, de repente, había una persona con chubasquero, pero no se le veía la cara. Fue corriendo a la entrada del colegio y reunió un equipo con sus mejores amigos, decidieron ir esa misma noche a la biblioteca para ver lo que pasaba dentro de la cueva que vio Elena. Fueron a la biblioteca y el pasadizo no estaba, se había cerrado, entonces fueron a ver cómo se podía abrir. Por casualidad su amigo Cristóbal se apoyó en un libro y se abrió. Fueron despacio 107


por las alcantarillas para no hacer ruido pero de repente había un camino lleno de agua donde había huesos de personas muertas. Su amigo Julio se puso a gritar, fueron a la cueva y estaba su primo de dos años. De repente vieron al tío con la capucha y al final iban a ver su cara, el desconocido se dio la vuelta y resultó que no tenía cara, se asustaron mucho, cogió a Julio del cuello y les dijo que si preferían que los matase de uno en uno o que si le dejaban llevarse al que tenía cogido del cuello y ellos podrían seguir con sus vidas. Sus amigos prefirieron rescatarlo e intentaron matarlo. Le clavaron una espada cogida del suelo en el corazón y, cuando lo mataron, todos los que estaban flotando dejaron de flotar y despertaron de su sueño profundo.

108


La niña de tus sueños Christian García López (4ºA ESO)

Aquella niña llamada Carla no era una niña cualquiera, sino que hacía cosas muy raras. Sus padres eran dos personas no muy mayores, en torno a unos 45 o 50 años aproximadamente. Al principio era una niña superbuena, y no había ningún tipo de problema, pero a partir del momento en que cumplió dos años empezó a hacer cosas muy extrañas. La familia de su madre y de su padre empezaba a estar en peligro porque se cargaba a cada una de las personas que la integraban. Sus padres intentaron matarla en varias ocasiones, pero parecía que aquella niña fuese un demonio. La policía al ver este suceso tenía que meter a los padres a la cárcel, y así fue. La niña solamente tenía 11 años y parecía una persona muy buena, pero no lo era. La adoptó una mujer de unos 45 años, cabello rubio y ojos claros. Fue a investigar su caso, y se enteró de los problemas que había tenido antes con sus padres, pero ella no se lo creyó, porque la niña se comportaba muy bien hasta el momento. Aquella mujer trabajaba hasta por la noche en su oficina, un compañero suyo le estuvo haciendo unas preguntas a la niña, y la niña respondía todo con un ¿Y tú? Una de sus preguntas más comprometidas fue: ¿Tienes miedo a alguien o algo?, ella le contestó que no le tenía miedo a nada, el chico se quedó parado. La niña le preguntó: ¿Y tú? Él rápidamente le contestó que tenía miedo y pánico a las avispas, luego la niña dijo: Yo tengo miedo a mí misma porque hago cosas muy malas a gente que me cae mal, y el chico le dijo: ¿Y cómo es que te caen mal ciertas personas?, y ella le contestó: Tú me caes mal. Cuando la mujer salió de trabajar encontró al 109


chico con mucho miedo en el cuerpo y le dijo que nunca había tenido miedo de una chica de 11 años hasta ese mismo momento. Por la noche esa niña llamó al chico, y cuando cogió el teléfono sonaba un sonido muy raro. Él colgó el teléfono y se fue al baño, le salió una avispa por la oreja y después otra y otra, hasta que sin querer se dio con el lavabo y se mató. Cuando la niña llamaba a una persona y sonaba aquel sonido raro, la persona moría. Al día siguiente la mujer le echaba la culpa a esa niña, y con razón. Nadie le hacía caso pero ella ya empezaba a pensar que aquella niña no era una cualquiera. Fue la mujer a hablar con el padre que estaba en prisión, y el padre de la chica le dijo que su vida iba a ser completamente distinta a la de antes. Le dijo que o mataba a esa niña o todas las personas que se acercasen a ella iban a morir cuando y donde quisiera la niña. La mujer estaba con un miedo en el cuerpo que no podía ni mirarla a la cara. Al día siguiente se fue al trabajo con la mujer y la niña se le acercó a una amable señora y le contó un secreto. Por la noche murió por un infarto al ver a la niña en el armario como si estuviera muerta. Esto cada vez iba a peor y ya iban siete personas muertas en los cuatro meses que estaba con esa niña. La mujer fue otra vez a hablar con el padre porque la madre no se encontraba en buen estado, el padre directamente le dijo que o se la cargaba ya o la siguiente persona muerta iba a ser ella. Por la noche cuando llegó a casa le hizo una manzanilla con unos polvos para que se durmiera, y así fue, se durmió y ahí es cuando aprovechó para echarle gasolina a toda su casa y quemarla con ella dentro, cuando vinieron los bomberos y la policía, aquella niña estaba fuera de la casa como si nada. Y le dijo a la mujer que por qué poco. La mujer se quedó alucinada con la niña, la subió en el coche y se fueron, la mujer iba muy rápida pero ya no tenía miedo a nada ni nadie, la niña se aparecía delante de coches y camiones para que frenasen pero ella no frenó y así vio que eran alucinaciones, que la niña se ponía como si fuese un obstáculo. Siguió y siguió hasta 110


ver un precipicio hacia el mar, ella se tiró y el coche cayó, cuando estaban abajo la mujer intentó abrir el coche para salir pero la niña no le dejaba, a base de fuerza y resistencia consiguió pegarle una patada a la niña y salir de ese coche y llegar arriba. Los padres antes de quemar la casa habían sido asesinados por ese demonio, que parecía una niña buena, hasta que la mujer consiguió quitársela de encima y matarla. Solo había que dejar de tenerle miedo a aquella niña y la mujer lo consiguió.

111


Un Halloween con compañía Pedro Villa Alfocea (4ºA ESO)

En un pueblo de Galicia se solía salir por la calle todas las noches de Halloween. Los niños recorrían las calles de arriba abajo en busca de chucherías y pasaban un buen rato. En la noche de Halloween de 2017 iban a salir a la calle bastantes grupos de amigos, entre ellos uno especial. Era especial porque no hacía las cosas normales que suele hacer la gente de dieciséis años. Este grupo hacía cosas góticas como ir a cementerios para hacer botellón y profanar tumbas. Y ese día habían quedado algunos de ellos para hacer otra fiesta del mismo tipo que las anteriores. Esa noche estaban los típicos grupos de jóvenes, algunos de fiesta, otros sentados en bancos, otros con sus parejas y los más pequeños de casa en casa pidiendo chocolatinas y dulces. El grupo de góticos se fue a una casa abandonada en medio del campo y alejada del pueblo que estaba celebrando Halloween. Este grupo había preparado en dicha casa la fiesta que iban a montar, compraron mucho alcohol y drogas, todos estos estaban encima de una mesa vieja que estaba ya en la casa. Cuando lo tuvieron todo preparado comenzaron a hacer rituales satánicos en la casa, no sabían lo que se les vendría encima posteriormente… Entre rituales, drogas y alcohol fueron cayendo todos en un sueño del cual no podrían despertar nunca más, puesto que la casa estaba maldita, ya que su dueño difunto murió allí suicidándose con una soga en la habitación en la que estaban ellos. En el sueño, en el que estaban todos encerrados, estaban los mismos que estaban en la casa menos una persona, nadie se enteró de que había desaparecido, hasta que fueron cayendo de uno en 112


uno, desapareciendo cada poco tiempo. Cuando solo quedaba una persona, una voz terrorífica le dijo: “Todos tus amigos están muertos, eres el último que queda vivo de ellos”. Esta voz le propuso hacer un trato que consistía en no volver a hacer rituales del mismo tipo y no hacer nada relacionado con esto, y que si encontraba a algún otro grupo gótico se alejase todo lo que pudiese. Se lo dijo a esta última persona porque tenía problemas en el colegio con todos los compañeros, no tenía apenas amigos y los que tenía eran interesados, y como su único grupo de amigos era este de góticos decidió unirse. Por sus circunstancias y la historia que tenía detrás, tuvo una nueva oportunidad que no debería desaprovechar. Al despertar de este sueño, se despertó en una casa, para ser exactos, en una habitación con decoración juvenil con posters de cantantes famosos. Se abrió una puerta y era su madre llamándolo para ir al instituto, al llegar a este todo era normal, hasta que en el recreo un grupo de aspecto gótico se le acercó y le propuso que se les uniera. Él claramente rechazó, puesto que quería conservar su vida, y acabó todo normal con una vida corriente… Pero tres semanas después se encontraba sin amigos y en las mismas circunstancias que antes, y cometió el error de aceptar a este grupo: al momento de unirse, las personas de este grupo desaparecieron, puesto que era una prueba para ver si era capaz de no estar en ningún grupo gótico y la falló. Entonces este chaval se halló muerto en la casa maldita al lado de todos los del grupo gótico de Halloween.

113


El asesinato de mi vecino Samantha Chávez Cruzado (4ºA ESO)

El 23 de agosto de 2017 era una tarde tranquila. Un hombre que acababa de aparcar su coche se dio cuenta de que el toldo del bajo estaba manchado de sangre, o eso parecía, miró hacia arriba y vio que era del segundo piso. Justo en ese momento salió el conserje de la urbanización, el hombre le comentó lo que estaba viendo, el conserje se metió dentro de la urbanización a avisar al vecino de que su toldo estaba lleno de sangre o de una sustancia extraña. El hombre salió de su casa, se llamaba Mauricio. Cuando vio su toldo lleno de esa mancha roja subió al segundo piso a tocarle la puerta su vecino de arriba, con el que no tenía una relación buena. Mauricio siempre se quejaba de su vecino del segundo, que se llamaba Víctor. Cuando le tocó el timbre de su casa nadie le abría la puerta, Mauricio pensaba que la mancha era pintura roja, no le dio mucha importancia, así que se fue. Después de tres horas volvió a tocar a su puerta otra vez, nadie le abría, así que llamaron a su vecina porque ella tenía la copia de las llaves por si se las dejaba en casa. Cuando introdujeron la llave no entraba, resulta que había una llave dentro para que no la pudieran abrir, así que llamaron a la policía. Todos empezaron a preocupar porque la puerta no abría y por la mancha roja que parecía sangre. Cuando los policías vinieron y tocaron la puerta no abría nadie. Como ellos no podían entrar porque necesitaban una autorización de un juez, llamaron a los bomberos; cuando abrieron la puerta, encontraron el cuerpo de Víctor envuelto en una sábana cubierta de sangre.

114


El cuerpo estaba situado en el cuarto de la lavandería. Ese día después de haber encontrado el cuerpo empezó a llover tanto que las calles parecían ríos, a las 3 a.m. se llevaron el cuerpo para hacerle una prueba forense, ya que parecía más un asesinato que una muere natural. La forense dijo que había sido apuñalado en el corazón y que el cuerpo llevaba tres días muerto, la familia no se lo podía creer ya que nunca había tenido problemas con nadie. Pasaron tres semanas, el policía encargado del caso se llamaba Felipe, fue a la urbanización para tomar declaraciones de los vecinos, si habían visto algo extraño por ahí. Tocó la puerta del 1ºG, allí vivía una mujer. Felipe le preguntó si ella sabía algo o había visto algo inusual en los últimos tres días dijo, que si cuando bajó al garaje vio a una pareja con una actitud muy extraña. Felipe también le preguntó cómo solía ser Víctor. La mujer, muy seria, lo definió como un hombre muy callado y que su casa la alquilaba a gente joven de diferentes países como ingleses, americanos, italianos etc. Felipe, muy intrigado, preguntó a todos los vecinos y todos contaron testimonios iguales o muy parecidos a los que había contado la primera mujer, hasta que uno de los vecinos, el presidente de la urbanización, le dijo a Felipe que había instalado una cámara de seguridad en el garaje porque solían robar mucho. Así que Felipe se llevó en un disco la copia de seguridad de los vídeos de los últimos tres días. En las grabaciones vio a la pareja que dijo aquella señora del 1ºG y que tenían una actitud muy sospechosa. Investigó en la base de datos y resultó que aquella pareja se llamaban Alex y Laura, de 20 y 25 años, eran de Lituania, la pareja tenía antecedentes por robar y estafar a gente, pero nada de asesinar a nadie. Fue a buscarlos en la dirección que salía en su base de datos, cuando llegó no abrió nadie la puerta. Cuando se iba a ir vio a un señor muy anciano llegando, resultaba que era su vecino. Felipe le preguntó si conocía a Alex y a Laura, él contestó que sí, pero que se habían ido al aeropuerto porque se iban a Francia de vacaciones. Felipe 115


poco a poco iba montando las piezas del puzle de este asesinato. Llamó a todos sus compañeros para poder atraparlos en el aeropuerto, si es que llegaban. Cuando llegaron los encontraron en la fila de facturación de las maletas. Felipe los arrestó diciéndoles que estaban acusados por asesinar a Víctor Martínez. Alex y Laura no entendían nada pero tampoco dijeron nada. Cuando estuvieron en la sala de interrogatorios Felipe les preguntó si habían matado a Víctor. Todos estuvieron en silencio hasta que Laura comenzó a llorar diciendo que sí, que habían sido ellos, que no podía soportar callarse. El en juicio Alex y Laura fueron declarados culpables del asesinato de Víctor Martínez. A Alex se le sentencio a siete años de prisión y a Laura a cuatro años menos que a Alex por haber dicho la verdad y colaborado con la policía.

116


Un Halloween para recordar Laura Salas Martínez (4ºB ESO)

Érase una vez un astronauta llamado Cristofer, que llevaba seis meses en una misión espacial. Su preocupación cuando se fue era no poder regresar a tiempo a la Tierra para celebrar con sus dos hijos pequeños la fiesta de Halloween que tanto le gustaba y disfrutaba desde que era un niño. Faltaba un día para esta fiesta y Cristofer empezó a preparar la sorpresa que les prometió a sus hijos que iba a hacerles en Halloween. En la Tierra, mientras tanto, llegó el 31 de octubre por la tarde, y los niños ansiosos empezaban a prepararse y disfrazarse. La mujer de Cristofer estaba nerviosa por saber cuál era la sorpresa. —Esta noche a las 24:00 horas hay que mirar al cielo como dijo papá —les recordó a sus hijos. —¡¡Sí, lo estamos deseando!! —Contestaron ellos. Llegaron sus amigos todos disfrazados, y pasaron la noche pidiendo caramelos en las casas. Entraron, también, a una casa abandonada pero se tuvieron que ir porque les daba demasiado miedo. Después, cuando era la hora de volver a casa, María veía que estaban tardando y decidió salir a ver si los veía. No estaban por ahí cerca, y María, preocupada, se fue un poco más lejos a buscarlos. Para su alivio, los encontró jugando en un parque. —Chicos, ¿no sabéis la hora que es? Vamos ya para casa. —Ay, perdona, mamá, estábamos jugando y no nos hemos dado cuenta.

117


Finalmente, terminaron cenando en casa de Cristofer todos juntos, para ver la sorpresa que les tenía preparada su padre. Llegó la hora y no veían nada; los niños se estaban empezando a desilusionar, cuando, de repente, empiezan a ver un avión con fuegos artificiales alrededor. El avión llevaba una pancarta que decía: “FELIZ HALLOWEEN 2017 a María, Pedro y Álvaro, de vuestro padre que no se olvida de vosotros. Pronto estaremos todos juntos. OS QUIERO”. Todos empezaron a emocionarse, les gustó mucho la sorpresa. Le echaban mucho de menos, pero, como él mismo dijo, pronto volvieron a estar todos juntos de nuevo. Sin duda, este fue un Halloween para recordar.

118


Evil Álvaro Sánchez Aguilar (2º Bachillerato)

Esto era una pareja adinerada que, como le pasa a este tipo de parejas, debido a no saber administrar el dinero, se quedó pobre, se gastó todo el dinero en caprichos, uno de ellos fue una mansión en medio del campo, con muchas fincas y parcelas, estaba aislada de todo, no había ni siquiera comunicación. A raíz de esto se quedaron sin un céntimo. Pero para el bien de esta pareja por lo menos pasaba una vez a la semana una furgoneta que llevaba dentro un teléfono móvil gigante que tenía una especie de antenas para poder llamar pero, sobre todo, cómo se iban a alimentar si estaban demasiado lejos de la ciudad, no podían ir al supermercado ni nada. Pues al igual que la furgoneta con el teléfono móvil, también pasaba una furgoneta, pero esta era más grande que la anterior, le dejaba a la pareja alimentos como leche, algunas especias, legumbres y hortalizas, no gran cosa. La causa de que compraran esta mansión fue que esta pareja estaba harta de los vecinos, los ruidos de los coches, las obras… Además, otra de las cosas raras que tenía esta pareja fue comprar una mansión, la cual tenía un precio gigantesco porque estaba encantada y ellos no lo sabían. La leyenda contaba que otra pareja que había vivido ahí durante toda su vida se dedicaba a hacer muñecas de madera. Esta pareja tenía una niña, la cual les ayudaba a hacer estas muñecas, y la niña decidió hacer una ella misma con sus propias manos, lo que la pareja no sabía era que la niña tenía el alma del diablo y

119


pasó ese poder maligno a la muñeca que ella había hecho, a la cual llamó Evil y la dejó dentro de su armario. La pareja era muy religiosa, todos los domingos pasaba un coche recitando algunos cánticos religiosos, pero un domingo por la noche el coche aún no había pasado y la pareja se extrañó. El coche pasó a las 23:59 del domingo por la noche, y de repente este coche se paró en la puerta de la casa. La pareja se asomó por la ventana y vio que no había nadie dentro del coche. Fueron a investigar y dejaron la puerta de la casa abierta pero de repente la puerta se cerró. Fueron corriendo hacia ella y no se abría, suerte que tenían una escalera, aunque la única ventana que debería estar abierta era la de la niña, pero estaba cerrada y con las cortinas abiertas, aprovecharon para mirar por la ventana y se llevaron la sorpresa de que estaba ahí el conductor mordiendo en el cuello a su niña, la cual murió con siete años. Entonces el conductor se abalanzó sobre la pareja y los mató. Dicen que los cuerpos de la pareja están en el fondo de un pozo y el espíritu maligno de la niña sigue por allí, pero del conductor no hubo rastro. Esta pareja vivió feliz en aquella mansión, nada ni nadie que los molestara, ni vecinos, ni obras ni nada. Para ellos la felicidad era tener una niña. Entonces se fueron a vivir a la ciudad durante nueve meses para que el bebé naciera en sus plenas facultades, pero en cuanto pudieran volver a su mansión, lo harían. Después de pasar todo este tiempo, durante el cual el bebé nació en perfectas condiciones, volvieron a la mansión. Transcurrían los años tranquilamente, pero la noche que la niña iba a cumplir sus siete años, precisamente como dijo la leyenda, cayó en domingo: aún no había pasado el coche que recitaba los cánticos y fue a las 23:59 de ese domingo cuando pasó el coche; al igual que en la leyenda, paró delante de la mansión, pero esta vez la pareja estaba durmiendo y no se dio cuenta de que el coche había parado. La niña de repente se despertó porque escuchó un golpe y ella, 120


gracias a su valentía, bajó a ver si había pasado algo, se encontró la puerta de la calle abierta, miró fuera y vio el coche aparcado en frente de la casa, no había nadie dentro de él y cuando la niña se dispuso a mirar hacia la casa otra vez, la puerta de repente se cerró. La niña fue corriendo a su habitación y se encerró en el armario que tenía, cada vez escuchaba pasos más y más cerca, pero como ella tenía miedo a la oscuridad y no había luz en el armario decidió encender una cerilla que había dentro de este. Cuando la encendió en la puerta del armario apareció el nombre Evil escrito con sangre, miró hacia atrás y apareció la muñeca Evil, entonces la niña se asustó y empezó a gritar y de repente el conductor del coche abrió la puerta del armario y mordió a la niña en el cuello, entonces fue cuando los padres se despertaron y fueron a la habitación de la niña y el conductor se abalanzó sobre la mujer, a la cual degolló, pero su marido consiguió clavarle una estaca de madera en la frente al conductor y lo mató. Esa misma noche fue la policía, ambulancias y también fue un cura para borrar todos los espíritus malignos que rondaban por toda la casa. Pero se olvidaron de la mancha de sangre en el armario, la mancha que decía: Evil.

121


El hospital encantado Elena Fragua Serrano (2º Bachillerato)

Lluvia y relámpagos. Se inició así la noche de un viernes en el hospital clínico universitario Virgen de la Arrixaca. Debido a la lluvia el hospital estaba casi sin luz, los ascensores se volvieron locos, se abrían y se cerraban solos, los focos de las escaleras y pasillos parpadeaban y echaban chispas. Había un paciente que necesitaba operarse esa noche para un trasplante de un órgano, los médicos le dijeron a él y a sus familiares que esa noche se jugaba la vida en el quirófano debido a la lluvia, pero como le faltaba horas para morir si no se trasplantaba, él y sus familiares se la quisieron jugar, los médicos le dijeron que iban a preparar todo lo del quirófano y que esperarían un poco para que se relajase la lluvia. Los familiares aceptaron y empezaron a preparar al paciente para que en cualquier momento lo operasen. Cuando los médicos salieron de la habitación vieron a alguien meterse en el ascensor, los médicos gritaron que no se metiera, pues corría peligro debido a la lluvia, esa persona no hizo caso y los médicos fueron a ver quién era, pero cuando llegaron era demasiado tarde, pues ya no estaba. Los médicos se extrañaron debido a que los ascensores no bajaban sino que se cerraba y se abrían solos. Uno de los médicos avisó a seguridad para que vigilaran los ascensores. Los médicos revisaron todas las habitaciones por si faltaba algún paciente y efectivamente faltaba una, se llamaba Vilma, había sido ingresada ese mismo día, la doctora que la vigilaba decía que no hablaba, y que era como una niña de 16 años y que iba llena de 122


barro. La doctora dijo que le hicieron pruebas y todo marchaba bien pero que no había ido ningún familiar a verla ni ella había dicho nada de si tenía o no. Los médicos le dijeron a los de seguridad que la buscaran mientras que ellos preparaban el quirófano. Después de una hora y media había parado la lluvia. Cogieron al paciente y lo metieron al quirófano, le pusieron la anestesia y empezaron a operar, todo marchaba bien hasta que uno de los médicos vio algo pasar de un lado para otro, y avisó a los demás, pero no hicieron caso. Cuando le pusieron el órgano y lo iban a coser, el paciente se despertó y vio a una niña que estaba con él a su lado, los médicos se asustaron al ver al paciente despierto, miraron a donde él miraba, el paciente conocía a esa niña, era su nieta, que murió en un atropello. La nieta le sonrió y le susurró: Abuelo te quiero, te vas a poner bien. El abuelo lloraba y le decía que lo llevara con ella, pero ella le decía que no podía, que él tenía que vivir más. El abuelo la abrazó muy fuerte, se despidió de ella y le dijo que fuera a visitarlo más veces, y ella aceptó. Cuando el paciente salió tuvo que reposar unos días en el hospital y, cuando le dieron el alta, a las pocas semanas un coche lo atropelló y él, medio inconsciente, sonrió al ver a su nieta jugar en un parque donde gritaba: Abuelo, ya estamos juntos, ven a jugar conmigo, abuelo…

123


Estrella de plata Vicente Gabriel Gómez Medina (1º Bachillerato)

1980. ¡Última hora! Alicia y Ramón atrapan en Essential City al narcotraficante más peligroso del siglo XX, lo atraparon ayer a las 23:00 en los límites de la ciudad, el narcotraficante llamado Augusto Ruiz iba a negociar con una banda de narcotráfico de Europa del Este. Hoy le concederán el premio de valor a los agentes, en el centro de la ciudad. 1991. Los agentes que atraparon a Augusto Ruiz tienen su primer hijo, lo han llamado Vicente. 1995. Los agentes que capturaron al narcotraficante más peligroso del siglo XX han tenido su segundo hijo, lo han llamado Alex. 1997. ¡Última hora! Matan a los agentes de homicidios Alicia y Ramón en un trágico accidente, la científica de la agencia dice que fue un simple accidente con un camión de la empresa ESPA, lamentamos darles esta noticia tan horrible. Sus hijos están sanos y salvo, serán trasladados al orfanato de la ciudad a la espera de que algún familiar los recoja y, si no es así, podrán ser adoptados. 2017. Actualidad. Vicente, hijo de Alicia y Ramón, ya tiene 26 años, nació en Venezuela igual que su hermano, ya que sus padres después de detener a Augusto Ruiz viajaron a Caracas, capital de Venezuela, y se metieron en la agencia de narcotráfico. Vicente es moreno, tiene los ojos castaños, es alto y tiene unas cuantas cicatrices de las peleas en el orfanato. Vicente cambió al 124


morir sus padres. Además, cuando lo introdujeron al orfanato se sentía más solo, la única compañía que tenía era la de su hermano, pero a él lo adoptaron. Vicente se volvió callado y reservado, no se fiaba de nadie. A Vicente lo recogió su tío después de tres años. Además, recogió a su hermano de la casa que lo adoptó, ya que en esa casa el señor era amigo de su tío cuando murieron los padres de Vicente y Alex. El amigo de su tío lo llamó, y su tío le pidió que recogiera a Alex ya que era el más pequeño y que cuando terminara su trabajo los recogería. El pensamiento que arropaba a su tío todos los días era que adoptaran a Vicente y que no se lo pudiese llevar, más o menos fue así pero cada vez que adoptaban a Vicente él se escapaba y hasta llegó a incendiar una urbanización. La gente lo adoptaba con frecuencia ya que ¿quién no quiere al hijo de los agentes más famosos del siglo XX? 7 de agosto del 2017. Vicente terminó sus estudios en la academia de policía, y hoy iba a ser su primer día en la agencia. A diferencia de sus padres, él no se metió en la parte de narcotráfico sino en la parte de homicidios. Calle Armonía. Vicente se dirige a la agencia donde es recibido por Otón, el capitán, quien era su jefe. Otón es moreno, tiene los ojos negros, es calvo. Vicente vio que era muy simpático pero no se fiaba de él. Otón le presentó a su compañero de trabajo que se llamaba Juan. Al contrario que Vicente, Juan era amigable y simpático, tenía los ojos azules y el pelo marrón. Nació en Essential City y se notaba en las facciones de su cara. Después le presentó a Verónica y a Astrid, que también iban a ser sus compañeras. Verónica y Astrid eran ambas rubias; la diferencia era que Verónica tenía el pelo castaño y los ojos azules, y Astrid el pelo rubio y los ojos castaños. Calle Este nº42. El primer día no hubo ninguna incidencia en la ciudad pero al segundo llamaron por un homicidio en la Calle Este nº42. Otón envió a la unidad a que fuese a investigarlo. Los 125


agentes fueron al lugar del crimen, que se produjo en una casa vieja hecha de madera. Allí Vicente se encontró a Marcos, el forense. Vicente ya lo conocía porque él también estaba en el orfanato. Sus padres lo abandonaron cuando tenía tres años. Marcos era menor y tenía una diferencia de edad de tres años con respecto a Vicente. Ya habían recogido a Alex cuando sucedió la historia en la cual Vicente conoció a Marcos: un día unos chicos del orfanato se estaban metiendo con Marcos y Vicente lo defendió. De esa pelea salieron las cicatrices que tiene Vicente por todo el cuerpo; aunque de ahí surgió una pequeña amistad, Vicente siempre se sentía solo. Marcos dio un abrazo a Vicente y le empezó a dar el análisis preliminar del caso: El cuerpo lleva muerto seis horas. Es una mujer, murió por una incisión de arma blanca. Lo extraño es que la incisión es de un arma con filo muy fino. El arma blanca no se encontraba en el lugar del crimen. Vicente miró a su alrededor, todo estaba intacto pero había un rastro de sangre, lo que sugería a los agentes que no la mataron en esa casa sino que la trasladaron allí. Juan preguntó a Marcos cómo se llamaba la víctima, a lo que Marcos le respondió que Andrea. Vicente y Juan volvieron a la comisaria. Verónica les dio información de los círculos de Andrea, trabajaba en el banco de la ciudad, no tenía novio y su familia vivía en Noruega, Su mejor amiga, quien llamó a la policía estaba estudiando en la universidad. Vicente y Juan se pusieron en marcha, cuando llegaron a la universidad la vieron salir con un chico en moto, intentaron parar la moto pero huyeron. ¿Por qué iban a huir? Juan llamó a Astrid para que revisara las cámaras de la universidad. Astrid siguió a la moto por las cámaras hasta una urbanización afuera de la ciudad. Los agentes fueron a la urbanización cuando por el camino Verónica llamó a Juan para avisarles de que era una urbanización fantasma y que ya nadie vivía por allí. Fue un milagro que Astrid encontrara una cámara que funcionase cerca de la urbanización. Cuando llegaron a la urbanización vieron la 126


moto aparcada en el jardín de una de las casas, había casa quemadas y muy deterioradas que les transmitían una sensación muy desagradable a los agentes, sobre todo a Juan, al que, aunque llevase más tiempo en este trabajo, no le gustaban los casos que tuviesen un tema tan atípico, le gustaban más los casos de encontrar al asesino por medio de unas cuantas preguntas y de estar el menor tiempo posible investigando. Los agentes llamaron a la casa y los recibieron con disparos de escopetas que atravesaban la puerta de madera de la casa, ellos respondieron disparando, detuvieron los disparos de la escopeta del dueño, posiblemente el chico que estaba junto a la amiga de Andrea. Astrid llamó a Juan y le dijo que ya había identificado a la amiga de Andrea y al chico, le dijo que se llamaba Lorena y que los datos que había introducido en la universidad no concordaban con los de la base de datos, en la universidad se hacía llamar María y todo el mundo la conocía por ese nombre. El chico se llamaba Eduardo, eran pareja, Verónica estaba en la universidad preguntando a los estudiantes e interrogando a sus posibles amigos, Juan le dio las gracias a Astrid y le dijo que la próxima vez llamase antes o después pero no justo es ese momento de batallón. Los agentes se dispusieron asaltar la vivienda. Como Vicente era el que lleva menos tiempo en el trabajo se encargaba de dar la patada a la puerta. Juan entró con cuidado, ya que hasta sonaba el suelo cuando pisaba. Todas las casas de la urbanización eran dúplex, así que Vicente subió y Juan se quedó investigando la planta baja. Vicente encontró un baño en el cual había un dibujo hecho con sangre en el espejo. Era una especie de estrella con un círculo en el centro. El baño además estaba en unas condiciones horrorosas, las cortinas estaban tiradas en el suelo, rotas y llenas de hongos, hasta las tuberías se salían de la pared. En el momento en el que Vicente vio el dibujo en el espejo le gritó a Juan. Juan al escucharlo fue con cuidado hacia arriba pero en ese momento vio 127


una sombra de una persona corriendo. Juan empezó a gritarle a la sombra, después escuchó un portazo, fue a abrir la puerta y se encontró con unas escaleras que lo mandaron hacia abajo. Juan fue rápido hacia abajo por las escaleras cuando pisó un tablón en mal estado y su pie se quedó encajado entre dos bloques de madera. Sacó el pie rápido y siguió bajando con un pie herido. Al final de la escalera se encontró otra puerta, la cual era muchísimo más moderna en comparación con las otras, la abrió y se encontró a Eduardo, el chico, intentando ahorcarse con una cuerda sujeta al techo. Además encontró a Lorena ya muerta en otra horca, estaba pálida. Juan no sabía cómo reaccionar el ver el cadáver guindado en el techo, en ese momento bajó Vicente por las escaleras y vio el tablón roto y lleno de sangre. Vicente al atravesar la puerta de abajo le pegó un tiro en la pierna a Eduardo antes de que se suicidase, porque, a diferencia de Juan, Vicente era muchísimo más serio y en ese momento tuvo la mente y fría y supo cómo actuar. Los agentes llamaron a la policía y al forense. Al salir de la casa con Eduardo esposado empezó a llover. Llegó la policía y Marcos. Marcos les dio el informe completo del asesinato de Andrea, primero les dijo que no fue ninguna violación, la herida efectivamente fue hecha por arma blanca, no hubo forcejeo ni nada parecido. En ese momento Nacho y Clara, la científica, pasaron al lado de Marcos, que paró a Clara para presentarlos a Vicente. Nacho y Clara saludaron a Vicente pero él, serio, no dijo ni hola. Vicente vio que Nacho, además de tener los ojos verdes y ser moreno, tenía una tensa relación con Juan. Clara, sin embargo, era rubia y tenía los ojos negros, se la veía muy pegada a Juan, y a Juan se le veía muy incómodo entre ellos. A pesar de los conflictos que vio Vicente entre ellos, además de la falta de sociabilidad que tenía este hacia cualquier persona, les preguntó si pudieron encontrar huellas o alguna pista en el escenario del crimen de Andrea. Clara le dijo que encontraron varias huellas en el escenario y que se las enviaron a Carlos para que las 128


analizara, Vicente pensó y se preguntó quién era Carlos. Juan le dijo que era la persona encargada del laboratorio. Juan y Vicente se despidieron del forense y la científica y se pusieron en marcha de vuelta a la capital. Por el camino Vicente le preguntó a Juan por qué había tanta tensión entre Clara, Nacho y él; Juan le dijo que Clara lo quería a él pero que Nacho quería a Clara. Vicente le preguntó si él quería a Clara y Juan respondió que no lo sabía. Los agentes van al hospital para interrogar a Eduardo, los médicos le dicen que cuando recupere la conciencia podrán hablar con él, mientras esperan Verónica llama a Juan y le dice que ninguno de los supuestos amigos ni los profesores sabían ni el nombre verdadero de Lorena ni su relación con Eduardo. Cuando Eduardo recupera la conciencia Vicente y Juan entran a interrogarlo. Los agentes al verlo lo encontraron muy nervioso. Le dijeron que se tranquilizase, que no le iba a pasar nada, pero Eduardo no les tenía miedo a ellos y le preguntaron a qué le tenía miedo, pero se puso más nervioso, así que fueron directo a preguntarle ya que sus pulsaciones se estaban elevando cada vez más. Eduardo les dijo que él no sabía nada. Lorena, su novia, le dijo que tenía que ir rápido a un sitio y que alguien la estaba persiguiendo, Juan le pregunta si le dijo de quién estaba huyendo, Eduardo le respondió que no, que le dijo que la llevara a una urbanización fantasma donde ella solía juagar antes con Andrea cuando eran pequeñas, cuando huyeron de los agentes es porque él pensaba que Lorena estaba huyendo de ellos: Cuando llegamos a la urbanización Lorena se fue corriendo a entrar en una casa y me dijo que si alguien intentaba entrar que le disparara con la escopeta. Cuando Eduardo se dio cuenta de que era la policía salió corriendo hacia abajo, donde se encontró a Lorena casi muerta. Lo último que le dijo fue un nombre. Los agentes le preguntaron el nombre pero de repente se durmió Eduardo, había muerto en el momento en el que iba a decírselo.

129


Los agente, asombrados por lo que había ocurrido, se vuelven a la agencia, donde Astrid le da específicamente a Juan los datos del suicidio, le dice que no hay nada que se salga de lo común, pero sobresale que el dibujo de sangre que halló Vicente en el espejo era un dibujo de un shuriken, un arma que utilizaban antiguamente los ninjas. Otón, el capitán, llega enojado y les grita que el caso por órdenes superiores queda cerrado. Los agentes se quedan asombrados. Otón se marcha. Estaban todos reunidos en la oficina cuando Juan les pregunta por qué en este caso solo le han llamado a él y no a Vicente. Astrid y Verónica le responden que Vicente es un antisocial. Juan les dice que por muy mal que se lleven son un grupo y que se deben llevar bien y debe haber confianza, Vicente pone una sonrisa y se marcha levantando la mano en gesto de adiós. Vicente llega a su casa y se encuentra un paquete, lo recoge y entra donde le espera su novia Angie, tiene un año menos que él, tiene los ojos verdes, es morena y tiene el pelo negro, se está preparando para ser modelo. La historia entre Vicente y Angie es algo enrevesada… El señor que recogió a Alex, el hermano de Vicente, era el padre de Angie, Roberto. Cuando el tío de Vicente llegó a la ciudad, recogió a Vicente del orfanato y después fue a la casa de Roberto y María, padres de Angie. El tío de Vicente tocó la puerta de la casa, abrió Roberto y a su derecha estaba Alex junto a Harry, hermano de Angie, y a su izquierda estaba Angie. Vicente tenía dieciséis años y Angie quince. Después de eso el tío de Vicente lo metió en el mismo colegio que Angie y cuando entró en la ESO lo metió en el internado, a Alex lo metió en el colegio pero no se quedó en el internado como Vicente porque Roberto se ofreció a cuidarlo, pues el tío de Vicente se la pasaba viajando por su profesión. Angie y Vicente cenan y después se bañan juntos. Luego fueron a ver un rato la tele y finalmente se fueron a dormir. Cuando 130


Angie se durmió, Vicente se acordó del paquete que le habían dejado en la puerta de su casa. Vicente coge el paquete y lo abre. Había una carta y una pulsera. Vicente leyó la carta que decía: “He vuelto, jajaja…”. 28 agosto 2017. La ciudad está empezando a entrar en un caos, dos semanas y hay más de treinta homicidios en la ciudad de Essential City… Otón, el capitán de la agencia, al ver esta barbaridad de homicidios recluta un nuevo agente. Vicente se despide de Angie y se dirige a la agencia, cuando llega ve a un señor rubio de pelo castaño y con varias cicatrices, con un tatuaje de una calavera en el brazo con el número doce. Otón reúne a toda la agencia de homicidios y presenta al señor, se llama Paul y es un ex agente de los Seals que sirvió en Afganistán. Otón decía que con el número de casos que teníamos sin resolver no le quedaba más opción que reclutar un agente que sirviera, eso sí, él actuaría solo. Además, el primer ministro de defensa del país les daba autoridad plena para actuar como quisieran para atrapar al asesino en serie. Vicente ha ido cogiendo un poco de confianza con la unidad pero no sabe si la nueva incorporación le ayudará. La unidad estaba reflexionando y pensando en todos los homicidio, solo habían llegado a la conclusión de que era el mismo asesino que Andrea, o sea, que un asesino en serie. Alex llamó a Vicente: el asesino volvió a actuar, esta vez mato a su tío. Vicente sin decir nada salió corriendo a la casa de su tío, Juan le grita y le pregunta a dónde va, Otón le responde a la pregunta, ya que le acaban de informar a él también. Vicente llega a la casa de su tío, que se encuentra en el puerto de la ciudad, toda la agencia le da el pésame, Alex intenta entrar pero los policías que acordonaron la zona no le dejan pasar y Vicente tampoco lo dejó, no quería que sufriese más, ya que fue él quien se encontró el cuerpo de su tío tirado en el suelo. 131


Marcos, el forense, ya estaba haciendo el examen preliminar al cadáver, Marcos le dice que ha sido víctima de Estrella de Plata, el apodo que le pusieron al asesino en serie, todos los homicidios tienen el mismo modus operandi, matar mediante shuriken y además nunca se encuentra el arma blanca, el laboratorio nunca encuentra nada que se salga de lo común. Otón llama a Vicente y le dice que vuelva a la agencia. Cuando Vicente llega Otón lo echa por la simple razón de que apenas lleva dos semanas en el caso y que con la muerte de su tío esto se volvería algo personal. Paul se volvió el nuevo compañero de Juan. Como dijo Otón, esto se volvería algo personal para Vicente y así fue… Vicente volvió a su casa después de este día tan agotador, estuvo pensando toda una semana y fue todos los días con Angie a acompañarla a que le sacaran fotos, aquí Vicente tiene la extraña sensación de que lo están vigilando. Un día Vicente, pensando en sus padres, especialmente en su madre, recuerda una cosa que tenía esta en el brazo, era una pulsera, la misma pulsera del paquete que le entregaron. Vicente empezó a tener miedo, después de un rato meditando decide empezar a actuar y se va a la central de correos de la ciudad y pide que busquen el origen del paquete, el paquete provenía de la urbanización fantasma donde se suicidó Lorena, y empieza a unir las piezas de los casos del presente con los del pasado. Vicente se va a investigar a la urbanización, cuando llega encuentra algo raro en la casa de al lado del suicidio de Lorena; cuando intenta abrir la puerta, esta se desvanece en ceniza, saca la linterna por un lado y un cuchillo por otro, revisa el ático y la planta baja y se acordó de que en la casa de al lado había un sótano, así que empezó a buscar, mientras busca escucha un ruido parecido al de unos pasos. Se va acercando lentamente y llega a un armario, cuando intenta mover el armario se escucha un crujido y se rompe el suelo, y cae al sótano donde hay murciélagos, ratas, cucarachas y hasta alguna 132


que otra serpiente. Pierde el cuchillo en la caída y se parte un brazo. Allí encontró una caja fuerte antigua pero de las mejores del siglo XX. Vicente pensó en cómo abrirla y buscando por el sótano encontró nitrógeno líquido, así la abrió. Dentro había una carta que decía: 31/10/1970 Me llamo Nico… Mi amigo Oswald acaba de morir, todo fue un accidente, estábamos jugando a los ninjas cuando uno de ellos se enfadó, intenté separarlo de Oswald pero sacó una pistola y le pegó un tiro en la cabeza, empezó a llover y en el suelo quedó una silueta de una estrella de sangre. No sé qué hacer, estoy nervioso y asustado, mi amigo me ha amenazado con matarme si cuento algo de esto. Me obligó a enterrar a Oswald en la casa donde estoy guardando esta carta. ¡Ayuda, por favor! Vicente sale del sótano y llama a Juan para que venga, cuando Juan llega Vicente le cuenta todo y Juan llama a Otón para que envíe a la científica. El primero que llega es Otón, enfadado porque Vicente le había desobedecido, manda con escolta policial a Vicente y con una advertencia de no meterse en este caso. Por la noche Juan llama a Vicente y le cuenta los datos que le dio la científica, Carlos analizó primero la caja fuerte y dijo que alguien recientemente había abierto la caja porque por dentro estaba llena de polvo y al retirar un objeto de ella queda la huella, estaba la huella de la carta pero también había otra. Vicente pensó en los pasos que había escuchado y que lo habían guiado hasta el armario, luego analizó la carta y sacó varias huellas, entre ellas las suyas propias por haberla cogido sin guantes y, por otro lado, las de Lorena y las de un señor que murió hacía diez años en un accidente doméstico, pero no estaba en la base de datos de huellas, lo 133


supieron gracias al fichero policial de hacía diez años, Vicente le dio las gracias a Juan y colgó. 4 septiembre 2017. Angie intenta hablar por la mañana con sus padres pero no le contestan, Angie tenía que trabajar, así que Vicente fue a la casa de sus padres, cuando Vicente llega encuentra la puerta abierta y sigue teniendo la extraña sensación de que lo están observando, así que se monta en el coche y se vuelve a su casa, por el camino llama a Juan y le pide que vaya solo a investigar la casa de los padres de Angie. Cuando Vicente llega a su casa empieza a pensar que el asesino intenta hablar con él, decirle algo, así que no quiere poner en peligro a Angie. Deja un vídeo de despedida donde le dice lo que ocurre y se va. Vicente se dirige primero a una armería donde compra las armas que necesita y se pone a estudiar los casos en la casa de su tío. Juan empieza a llamarle pero no contesta, entonces llama a Alex, que tampoco sabe nada de su hermano, y de repente Angie llama angustiada a Juan y le cuenta todo lo que pasa y Juan se da cuenta de que la casa que le dijo Vicente que investigara era la casa de los padres de Angie. Vicente empieza a investigar y empieza a entrar en la psicología del asesino. Juan empieza a pensar en qué sitio podría estar Vicente hasta que se acuerda de la casa de su tío y se marcha a buscarlo. Juan llega a la casa del tío de Vicente, donde se encontraba este, empieza a discutir con él cuando recibe el aviso de Paul de un tiroteo en la avenida de moda de la ciudad; Vicente, al escucharlo, sale corriendo ya que allí trabaja Angie, Vicente intenta salir corriendo pero Juan lo para recordándole que no está solo, Vicente respira profundamente y se van los dos al escenario del tiroteo. Cuando llega Vicente ve a Angie en una camilla que están subiendo a la ambulancia, Vicente ve a Paul y va corriendo hacia él preguntándole qué había pasado, Paul le responde que un francotirador disparó a varias personas, que Angie recibió el primer tiro, y el único que podría haber sido mortal. 134


Vicente va directo al hospital, mientras espera en la sala de espera que termine la operación llegan Verónica y Astrid a darle apoyo, Vicente empieza a tener confianza en ellas. Una de las enfermeras le dio un paquete idéntico al que se encontró en la puerta de su casa, Vicente lo abrió y decía: “Ya sabes la historia, ahora te daré una pista, adivina quién mató a Oswald: su nombre empieza por A”. En ese momento Vicente une al asesino con el comandante y saca una hipótesis, ¿y si Atón mato a Oswald? Vicente sale corriendo, Verónica y Astrid que estaban comprando en el restaurante del hospital lo ven correr, llama a Paul y le pregunta dónde está Atón, Paul le dice que ya se fue a su casa, así que Vicente roba una patineta y va a su casa por la carretera cuando ve un accidente de tráfico, un camión había atropellado a Atón, Vicente saca la cinta de precintado y corre hacia Atón, empuja a todos los policías que se ponen enfrente suyo, cuando llega a Atón, enfadado y nervioso, le pregunta que si él mató a Oswald, Atón no respondió simplemente sonrió y empezó a salir sangre de su boca, Atón murió. La agencia se queda sin capitán, el problema es que la gente estaba empezando a huir de la ciudad porque cada día aumentaba el número de homicidios, Vicente va a la agencia y empieza a trabajar, como no había capitán ya la agencia era una casa de locos. Juan estaba trabajando en los secuestros de los padres de Angie y Vicente estaba localizando el francotirador. Vicente estaba recibiendo la ayuda de Verónica y Astrid, lo cual era sorprendente porque al principio se llevaban mal, Vicente cada vez confiaba más en ellas, tal vez porque no le quedaba más opción que confiar, pero en realidad estaba siendo más sociable y se apoyaba en sus compañeros, y viceversa. Juan recibió la ayuda de Paul y se dirigen a la casa del supuesto secuestrador ya que Carlos en el laboratorio había detectado una huella en una tela de color morado oscuro, dijo que antigua135


mente utilizaban este tipo de tela en la ciudad para cubrir a los muertos por la peste y que los indios la utilizaban para llamar a dioses ancestrales para que tuvieran piedad de ellos, la gente denominaba a este tipo de tela tela terrible. Juan y Paul estaban llegando a la casa, estaba a pocos kilómetros de la ciudad, de repente Juan, que conducía, se durmió, el coche empezó a dar movimientos bruscos, Paul alborotado le gritó a Juan para que se despertase, pero vio una herida de bala en el cuello de Juan, pero no había escuchado aquel disparo por dos razones: una de ellas es que el tirador había utilizado un silenciador y la otra es que la ventanilla del coche estaba abierta. E el coche se salió de la carretera y Paul se desmayó por el choque con la pared. El servicio de urgencias fue al sitio del accidente porque el coche se incendió, Paul tenía graves quemaduras de alto grado y Juan, bueno, Juan ya había muerto. Vicente envió a Verónica y a Astrid al lugar del crimen, después de unas horas investigando le llamaron de urgencias diciendo que Juan había muerto y que Paul estaba ingresado, Vicente en ese momento pensó que ese tiro solo lo podía haber hecho un tirador profesional, era un coche en marcha, Vicente llamó rápido a Verónica y a Astrid y les dijo que se fuesen al lugar del accidente, que él iba a la casa de los padres de Angie, donde iban a ir Juan y Paul. Vicente llegó a la casa de los padres de Angie y los encontró como si no hubiese pasado nada, los padres de Angie le dijeron que habían hecho una escapada romántica, Vicente no sabía qué responder, ni siquiera sabía qué pensar, Vicente les preguntó si había sido una invitación, los padres de Angie le respondieron que afirmativo y le dieron un nombre, Luca Walston. Los padres de Angie le dieron una foto de Luca, Vicente se despidió y salió corriendo a la agencia y por el camino alertó a todo la agencia. Carlos estaba buscando el nombre en la base de datos, ya que Verónica y Astrid iban a tardar mucho, igual que Vicente. Carlos 136


llamó a Vicente, que estaba de camino, y le dijo que ese nombre era falso y que en realidad se llamaba Nicolás Burn… Se hizo de noche y Astrid y Verónica le dijeron a Vicente que se fuera a descansar, pero no fue a su casa, estaba yendo todos los días a dormir al hospital junto a Angie, que ya se estaba recuperando. Le dio una sorpresa: le pidió matrimonio. Angie le respondió que sí, la boda la iban a celebrar en dos días, ya que Vicente pensaba mandar a Angie al extranjero mientras solucionaba los problemas de la ciudad y después se iban a reencontrar. Dos días después toda la gente que no se había ido fue a la boda, fue una celebración muy bonita, Vicente hubiese querido que estuviese su amigo Juan. En la fiesta de la boda le dedicó unas palabras. De repente su escuchó un grito de una chica en la puerta del local donde se estaba haciendo la fiesta, entró la chica pegando gritos pero es que, además, estaba ardiendo, la gente eufórica empezó a gritar y a dar vozarrones, los bomberos llegaron y apagaron el fuego que se había iniciado en la recepción de local, la chica muerta era la recepcionista, y el laboratorio determinó que la causa fue una bomba de fogueo que había incendiado los circuitos del sistema. Unos días después… Tal y como había pensado Vicente esto se estaba poniendo feo, así que habló con Angie para que se fuese del país, Angie después de una larga discusión aceptó, Vicente la acompañó al aeropuerto, donde se fue en el primer vuelo de la mañana. En unos días ya iba a ser Halloween, se iba a cometer el atentado, la agencia parecía un gallinero, todos moviéndose de un lado a otro como locos, la agencia determinó el lugar donde había más probabilidades de que se cometiese el atentado, en unos días todo el mundo iba a guardar un minuto silencio por los muertos en homicidios de la ciudad, la gente que todavía estaba en la ciudad había quedado en el centro para apoyarse mutuamente, la agencia empezó a pensar una estrategia. 137


31 de octubre de 2017. Halloween. La agencia desde el primer segundo del día empezó a actuar, había francotiradores en las azoteas de los edificios, el Swat estaba en los callejones del centro y además había policías infiltrados entre la gente. Vicente, Verónica y Astrid habían estado investigando y encontraron un buen sitio donde detonar la bomba, una casa ya hecha ruinas que el presidente de la ciudad iba a demoler, los agentes se infiltraron y encontraron una carta donde ponía “Adiós”. De repente se escuchó una detonación pequeña pero no en la ubicación donde estaban sino en una gasolinera apartada de la ciudad, la gente al escuchar la detonación empezó a ponerse nerviosa, los policías infiltrados intentaron calmarlos, los agentes salieron del local y vieron a Nicolás, se pusieron a perseguirlo, Nicolás llevaba una mochila que posiblemente era una bomba, la tiró y salió corriendo, un francotirador con el visto bueno de todo el cuerpo de policía le pegó un tiro y lo mató, había un ambiente de tensión en el aire, nadie sabía cómo reaccionar, había miedo por todos lados, lo cual ponía nervioso a los policías. Vicente miró dentro de la mochila y había una bomba militar, además tenía sensor de movimiento: si hacia algún movimiento explotaría y, además, tenía un temporizador, el cuerpo antibombas de la policía se puso en marcha y en el último momento consiguió pararla. Todo acabó bien, Vicente fue a su casa ilusionado a llamar a Angie, cuando llegó se encontró una carta donde ponía: “De una fan para mi agente favorito”. Vicente estaba alegre. Llamó a Angie y empezó a contarle todo mientras se puso a leer la carta, pero no era lo que él se esperaba: era del cartel de la droga de Augusto Ruiz, que había vuelto por venganza. A Vicente le dijo Angie: “Te quiero”, y de pronto le pegaron un tiro en la cabeza. Vicente cayó muerto en el suelo de su casa. Angie escuchó el tiro y se puso nerviosa, empezó a gritar a Vicente, y Angie, que estaba en una cafetería del otro aeropuerto, murió por una bomba que esta-

138


lló dentro de la cafetería, la bomba claramente se cobró más víctimas. Paul se fue recuperando poco a poco, Verónica y Astrid montaron una empresa de seguridad y Marcos, Clara, Nacho y Carlos siguieron trabajando en lo suyo. Todos sabemos cómo acabaron Angie y Vicente: felices en el cielo.

139


Profile for José Eduardo Morales Moreno

R/N. Revista de narrativa. Número 2, volumen 2. Relatos con ánimo de miedo II  

Revista de narrativa con cuentos de miedo y terror escritos por alumnos de ESO y Bachillerato del Colegio San José (Espinardo - Murcia)

R/N. Revista de narrativa. Número 2, volumen 2. Relatos con ánimo de miedo II  

Revista de narrativa con cuentos de miedo y terror escritos por alumnos de ESO y Bachillerato del Colegio San José (Espinardo - Murcia)

Advertisement