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apuesta Sirve

Tecnología

antisísmica Modelo 3D viviendas sociales aisladas Santa Cruz

La empresa se especializa en el desarrollo de mecanismos de protección en caso de un movimiento telúrico, mediante la aplicación de sistemas de aislamiento sísmico y disipación de energía, que sus ingenieros diseñan y prueban en el laboratorio con el que cuenta la firma. Hoy, poseen 25 proyectos que utilizan sus productos. Por Jorge Ricci Avalos Fotografías gentileza Sirve

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Montaje de sistema aislamiento sísmico Magnus II

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a compañía lleva nueve años en el mercado y el terremoto del 27 de febrero de 2010 fue un llamado de atención respecto a cómo se están haciendo las edificaciones en Chile. “Ha habido un cambio de paradigma en construcción en nuestro país”, asegura su gerente general, Mario Álvarez. “Queremos resolver el problema de lidiar con los terremotos”, esta fue la premisa con la que el actual decano de la escuela de Ingeniería de la Universidad Católica, Juan Carlos de La Llera, fundó Sirve el 2003. La idea fue desarrollar soluciones tecnológicas antisísmicas tales como sistemas de aislamiento y disipadores de energía, para todo tipo de estructuras: edificios, puentes y hospitales, entre otros. Pero llegar a los actuales cimientos de Sirve no fue fácil. La puesta en marcha de la firma fue gracias a la unión de voluntades en torno a la iniciativa que los ingenieros de La Llera y Carl Lüders, profesor de la facultad de Ingeniería de la Universidad Católica, quisieron emprender. En 1996 este grupo de especialistas integrado también por sus colegas José Antonio Inaudi y Peter Dechent, obtuvieron un proyecto Fondef a tres años, equivalente a US$1 millón –lo que ayudó para que no tuvieran que poner capital propio-, denominado Desarrollo, Fabricación, Ensayo, e Implementación de Sistemas Innovativos para la Reducción de Vibraciones, el cual significó el primer impulso real para lo que hoy es Sirve. Por su parte, Mario Álvarez, recuerda que la clave para la creación de Sirve fue la apertura de una nueva línea de investigación y diseño de productos que posibilitaran estructuras más seguras: “Nosotros estuvimos durante 15 años insistiendo para poder introducir esta tecnología

en Chile. Sabíamos que esto era lo que venía. En EE.UU. y en Japón, por las experiencias de los terremotos de 1989 y 1995, respectivamente, se había dado una experiencia similar, por lo tanto, se comenzaron a masificar estas tecnologías en ambas naciones. En el plano local, estábamos seguros que después de un gran sismo, si nuestros diseños resultaban exitosos, iba a iniciarse un proceso similar”. No obstante, el camino para introducir esta innovación en la construcción nacional no estuvo exento de complicaciones: “Al principio fue difícil convencer a la gente porque se trataba de un cambio y las personas siempre suelen ser reacias a éstos, hasta que no ven directamente el beneficio. Pero después de este período inicial, logramos sacar el proyecto adelante y hasta el año pasado llegamos a tener 25 estructuras con los sistemas de Sirve. El terremoto, sin embargo, funcionó como una gran plataforma y prueba de fuego para nuestras tecnologías”, relata el experto en diseño y riesgo sísmico. La firma se especializa en diversas familias de dispositivos. Hay aparatos viscosos, que son como el amortiguador de un auto, pero de mayor tamaño; por ejemplo, un mecanismo que sirve para disminuir los impactos que puede sufrir el edificio durante un terremoto, tiene alrededor de 40 cm. de ancho y 1mt. y 30 cm. de largo. Los aisladores, de base, son circulares y de goma, éstos poseen un diámetro que va entre 60 cm. y 1 mt. “Nuestros equipos pueden costar desde US$5.000 a US$20.000, es decir, entre los $2.400.000 y $9.800.000. Una solución para un edificio debería valer 0,5 UF el metro cuadrado. Esto es de 0,0 a 1,0 UF/mt2.”, comenta el ingeniero.

Para algunos sectores el fuerte sismo de febrero de 2010, más que una desgracia fue una oportunidad y no sólo de aportar en la reconstrucción, sino de hacer buenos negocios. Éste es el caso de Sirve y el motivo por el que Álvarez enfatiza que la empresa ha tenido un incremento sostenido en el tiempo, siendo 2010 una gran plataforma de despegue. “Desde que comenzamos a operar crecimos a tasas cercanas al 60%. Al principio experimentamos un alza casi del 100% y en los últimos años, entre 40 y 50% en ventas. Pero después del terremoto el crecimiento fue explosivo: alcanzamos el 100%”, afirma.

Una nueva forma de construir

“Ha habido un cambio de paradigma en construcción en nuestro país”, sostiene el ingeniero Álvarez. A lo que agrega que el terremoto permitió que se diera el primer paso para hacer mejor las cosas, ya que el colapso de algunas estructuras reveló todas las fallas que poseen nuestras edificaciones. “En este sentido, el Gobierno ya tomó la decisión política y técnica, para que en el futuro todos los hospitales y otro tipo de edificaciones se construyan con protección sísmica”, expresa Álvarez”. Asimismo, las inmobiliarias han visto en esto una vía para diferenciarse de sus productos. Ellos lo han contemplado como una herramienta para mejorar éste y también de marketing, puesto que pueden entregar una mejor solución a sus clientes y brindarles más seguridad que con un edificio construido convencionalmente. El gerente general comenta que “el mejor ejemplo de esto fue lo sucedido con la Torre Titanium, un edificio de gran altura, el cual fue calculado con exigentes estándares de seguridad y que además alberga en su estructura –cada tres niveles- disipadores de energía. Gracias a todas estas exigencias y precauciones no sufrió ningún daño el 27 de febrero”.


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