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Jorge Curinao. Nadando


Jorge Curinao


Curinao, Jorge Nadando / Jorge Curinao ; con prólogo de Claudio Alvarez. - 1a ed. - Río Gallegos : El autor, 2012. 76 p. ; 14x20 cm. ISBN 978-987-26887-7-6 1. Poesía Argentina. I. Alvarez, Claudio, prolog. II. Título

CDD A861

Fecha de catalogación: 09/04/2012

Nadando Primera edición © 2012 by Jorge Curinao Hecho el depósito de Ley. Todos los derechos reservados, Prohibida su reproducción. Impreso en Argentina

ISBN 978-987-26887-7-6 Diseño de Cubierta: Raúl Álvarez. Fotografía de tapa: Apo Medina. Fotografía de solapa: Jaime Coliboro. Diseño de interiores: Sergio Di Leo


a Betty Romeo


ÂżSabrĂĄ mi vida las razones por las que muero?


Prólogo

Bajo una noche bulliciosa y áspera decidí sumarme al canto de quienes, a través de sus versos, logran llevarnos imperceptiblemente hasta el lugar donde nacen las preguntas y los planteos más existenciales en la vida humana. Con su forma e impronta ciertos poetas logran cautivarnos hasta sin haberlo pretendido, mientras que otros se desviven en el intento, cayendo, sin embargo, ahogados en ese océano de palabras huérfanas, parias e incompatibles, que a veces resulta la escritura. Jorge Curinao ha logrado construir su propia voz en medio de la tormenta, y en esta obra lo confirma, permitiéndole al lector avizorar lugares de una hermosa belleza, aunque también otros sesgados por una lúgubre y profunda oscuridad. Eso es Jorge al final de cuentas: belleza y oscuridad. Ternura y desasosiego. Destinado está el poeta a vivir eternamente muriendo ante sus interrogantes más elementales, y ante lo que verdaderamente es: náufrago nadando en la soledad de las preguntas sin respuestas. Claudio Álvarez 9


En la noche no en la oscuridad las palabras rezan.

11


Y en cada muerte olvidar siempre la misma muerte.

12


Hablabas en mi boca como quien no quiere despertar de un sue単o al que nadie llega.

13


Bendito duelo estar solo: conversan las preguntas.

14


Nos perdimos en el sue単o en el aullido de un amor mal nacido. Pero la noche insiste.

15


- ¿Y por qué lloras tanto? – preguntó él. - ¿Y por qué me lo preguntas? – contestó ella. - No sé – dijo él – será porque preguntar es una forma de estar ausente. - Lloro para no preguntar – dijo ella.

16


Me gusta estar con ella parecemos reciĂŠn nacidos hablando de la muerte.

17


No te confíes de los semáforos en rojo ni los bronceados en oferta. Papá Noel no existe.

18


Como cuando el silencio es posible y las palabras empiezan a temblar.

19


Hay canto. No son las sombras. Son las hojas que sueĂąan ser ĂĄrbol.

20


En el muro, afuera escribí el nombre del niño que burlaba las certezas: aún conservo sus manos.

21


Y estรก la otra boca la del mundo. La que se beberรก todo de una vez y para siempre.

22


Todos los dĂ­as pido tener las fuerzas que no tengo. Un hombre poco sensible puede despertar con una flor en la boca.

23


Derrota o victoria siempre se paga con el silencio. Las culpas ajenas no son del sol.

24


Desde que aprendimos a llorar no necesitamos mรกs lรกgrimas. Un solo dios no basta para mirarnos a los ojos.

25


S贸lo las flores ca铆das saben que son flores.

26


Ahora es todo el comienzo de una nueva vida es la música más triste que jamás he oído latido del mar ensangrentado ahora me voy conmigo al encuentro de la vida.

27


Me fui por las ramas hasta poder encontrarte en mi memoria.

28


Toda ternura junta cielo en mis manos.

29


Mi niño llora al caer la noche y yo acuno su canción de pronto cierra sus ojos y vuelve al sueño y allí me quedo en su canción pues yo también soy un niño que llora al caer la noche.

30


AlgĂşn dĂ­a de tanto insistir saldrĂĄn peces de colores.

31


No poder salir porque en el lugar del coraz贸n ahora hay un cactus.

32


DormĂ­as y te besaba los ojos.

33


Si los días se repiten siempre igual habrá que hacer un pacto con la vida dar vuelta el cubrecama y hablar con el niño que viaja detrás.

34


Cada noche las mismas tristezas pueden ser de otros.

35


Alrededor del silencio: desesperaci贸n.

36


No me quiero olvidar de caer de repetir siempre las mismas cosas. Quiero bailar y ver fotos de lugares que no conozco.

37


SĂ­ las manos tienen memoria.

38


Nacido de mi antigua enfermedad el poema abre el sentido del sinsentido. Me habito.

39


Ese nombre que nunca digo es tal vez mi Ăşltima esperanza.

40


Antiguos cantos abrieron mi silencio y atacamos juntos.

41


Amor: un pelito olvidado antes del amanecer.

42


Quien se aleja se busca desnudo en otros partos.

43


Nuestro consuelo era conocer el lugar del silencio sin que nadie lo supiera. Mirar el mar es como clavarse cuchillos.

44


La luz amaba mi sombra. Por eso escribo.

45


Hemos perdido en el cielo el amor la luz de los pĂĄjaros la mĂşsica de los muertos la noche en la mente el mar que sangraba el tiempo del frĂ­o el color azul. Hemos perdido el dolor el amor que nunca tuvimos.

46


Esas voces que nunca dicen nada nunca entendieron nada. DetrĂĄs de ella venĂ­a el mar.

47


Cerrar los ojos y entrar en la mĂşsica. Dejar que las preguntas tropiecen con el cielo del techo.

48


En lo profundo en lo mรกs profundo se corre el riesgo de no encontrar nada.

49


En tu honor enciendo velitas de alquitr谩n. Del tiempo que vivimos s贸lo quedan estas sombras.

50


De todos mis males prefiero aquellos que me ense単aron a mirar el cielo sin contar hasta diez.

51


Anoche soñé que dios usaba guantes y nací.

52


RĂ­en mĂĄs que yo los payasos de mi memoria esos harapientos lobos de mar.

53


Ven acĂŠrcate es el alma de los perros iluminando el rezo de todos.

54


¿Quién olvida una muerte un efímero cantar un incendio entre amapolas blancas?

55


PodrĂĄs matarme con mil gestos pero nunca con los mĂ­os.

56


Mi soledad no es de este mundo. A mi soledad le faltan puntos suspensivos.

57


Donde hay una herida no debiera hablarse. Los que hablan con el coraz贸n casi no dicen nada.

58


El amor – dijo Lore – al final destruye. Desde aquel día su llanto la amamanta.

59


Se puede ser uno mismo empezando de a pedacitos.

60


En toda confesi贸n hay algo de olvido algo de cursi.

61


Afuera llueve es una metรกfora de nunca acabar.

62


Mi único secreto es desconfiar de los crímenes que nadie comete. Yo sé que los pájaros comen los ojos a los muertos.

63


Soy un mudo que habla con desconocidos. 多Y si alma fuera este insomnio?

64


A veces el mundo puede ser una ventana.

65


CuĂ­date de las miradas charlatanas que no saben preguntar. CuĂ­dame de los charlatanes que no saben mirar.

66


El viento nos recuerda que la soledad es cosa seria.

67


Hablamos del peligro de la sed de los que cargan con sus vivos de las salidas de emergencia de las luces que nadie ve estamos probando salir en cรกmara lenta la vida se ve mejor.

68


驴A d贸nde ir cuando hieren las palabras?

69


Morir es cubrirse de nieve.

70


Índice

Dedicatoria..............................5 Prólogo....................................9 Nadando............................... 11

73


Primera prueba para correcci贸n 31/03/2012


Nadando - Jorge Curinao  
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