Page 1


MONTSERRAT.


e


SU PASADO, SU PRESENTE Y SU PORVENIR. HISTORIA

COMPUESTA

EN VISTA DE LOS DOCUMENTOS EXISTENTES EN

EL.

ARCHIVO DEL MONASTERIO, POR EL ABAD

EL M. . EBL SP, D. MIGUEL «UNTADAS.

MANRESA.: imprenta de Hoca , calle de S. Miguel núm. 15.

1871,


Es propiedad del Monasterio.


Á LA SANTÍSIMA VIRGEN DE MONTSERRAT,

SEÑORA.

Os devuelve agradecido lo que gratuita mente le habéis dado VUESTRO ESCLAVO.

D. Miguel Mutiladas, Abad.


M. I. S. VRIO. GENL. DE VICH. He leído el libro u Montserrat, su pasado, m presenIf « su porvenir. » El titulo no engaña. Hablan los lainos mas autorizados, noticiis muy interesantes á la par que ignoradas, la tra dicion en su fuente pura, la critica, datos auténticos, apre ciaciones exactas, parece que nada dejaban por desear. No obstante otra cosa hay; otra cosa se siente: un per fume de devocion, que exhalan todas sus páginas, la con fianza en María, que se presenta siempre cual madre cari ñoso, son para cautivar al corazon mas distraído. Creo haber desempeñado la comision de V M. I. S. de la cual tengo á honor el protestarme. H. S. y Capellan Q. B. S. M. Manresa 10 de Octubre de 1866. FR. FRANCISCO ENRICH. 0. P.

VICH 17 DE OCTUBRE DE 1866. %

f

Visto el informe que antecede, concedemos nuestro permiso para la impresion del libro titulado: Montserrat, su pasado, su presente y su porvenir. Jí-4* cWutatU, Vtó- Ccu.


LO QUE FUE MONTSERRAT.

Capitulo!. La Montaña.

Su situacion topográfica, su clima, y los varios nombres que le han dado los que sucesivamente la han dominado. EN ESPAÑA , en el centro de la industriosa y morige rada Cataluña, en la Provincia de Barcelona, á los tí.*, 36M8" latitud N., su pico mas elevado, y á 5.°, 29'59",


— 40 — ó O horas, 20'12" longitud E del meridiano de Madrid, y á 3,993 pies sobre el nivel de las aguas medias del famo so Llobregat (Rubricalns de los antiguos), ó 4,448 pies sobre el nivel del mar, en el clima 6.", sobre los linderos de los antiguos Condados de Barcelona y Manresa, á 3 leguas (el Santuario es el punto de partida, de estas medi das) de esta hácia el Sur, y á 7 de aquella hácia N. 0., y teniendo á Oriente y Sur eí Mediterraneo, á 13 Kilóm. 148 m. el ferro-carril de Zaragoza á Barcelona, á 19 Kilóm. el del Centro ó de Barcelona á Tarragona, al es tremo de los Obispados de Barcelona y de Vich sin estar en ninguno de ellos, y aislada de las demás de su clase, se levanta arrogante y esbelta cual una Reina en su tro no, una MONTAÑA calcada sobre un pedestal imperecede ro, de 4 leguas de circunferencia. (1) Segura de que ninguna revolucion ha de destronarla, y con la conciencia de ser inalienables los títulos por los que posee sus inmensas riquezas, espera tranquila, y re cibe afectuosa los homenages de los sabios, de los curio sos y de los creyentes que la visitan, y con una galante ría sin igual á todos franquea los infinitos senos en que custodia cuanto tiene de mas valía, de mas hermoso y mas raro, prestándose amable al mas minucioso análisis del cosmógono, del poeta, del asceta y del bardo, segu ra de que nadie agotará sus caudales, ni la reducirá á la indigencia, ni la dejara en descubierto. Y esto en todas épocas, desde su aparicion sobre el glo(i) Llégase al Santuario por tres caminos diferentes: por la carretera de Bonistrol (magnifica bajo todos conceptos y que viene desJe la cslacion det mismo nombre; 'por el sendero de Celibató, que tiene, contando desde la ' carretera general de Barcelona á Madrid, 7 K. 977 m.; y por la carretera 4 llamada de Casa- Masana, que rodeando la Montaña va al Monasterio, por 'cuya vía, y á contar desdo el punto de la carretera general en que concluye 'el camino de Collbaló, hay la distancia de 19 K.bOOm.» Dr. Arnüs.hittaria, te la Pvda de Montserrat, Pag. 78.


— 41 —

bo; pero especialmente desde su metamórfosis hasta nuestros dias, y así esperamos que continuará hasta que los dias se acaben. Codiciada de cuantos la han conocido, se han tenido r dichosos todos los que en la sucesion de los siglos ,an dominado á Cataluña por la sola razon de contar en tre sus conquistas la Montaña por antonomasia, y todos se han apresurado á designarla con un nombre especial que en su dialecto respectivo indicase su principio cons titutivo, segun la opinion que de ella se habian formado. No reputándola un todo homogéneo los que precedie ron á la muerte de Jesus nuestro Redentor, sinó una aglo meracion, la llamáron en caldeo Mont-cells ó Montones. No hemos podido averiguar que idea se formáron de es ta Montaña los Romanos, y por lo mismo no atinamos con el significado de la palabra Carráf con que la distin guieron de las demás. Los contemporáneos á la muerte del Redentor del hom bre, al ver lá coincidencia de la trasformacion de esta Montaña con los fenómenos que tanto llamáron la aten cion en el calvario, expresáron la idea que de ella conci bieron llamándola Mont-estorcil, (qwsi torlus,) que sig nifica la expresion de un gran dolor. Mas adelante, y despues que una cruel venganza hubo traído los Moros á España, no contentos estos crueles in vasores con dominar al país, ni con tener en la esclavi tud á nuestros padres, en su frenético empeño de arre batar de sus corazones la religion que profesaban, é impo nerles un idioma que rechazaban como bárbaro,al cúmulo de peñascos de que se compone esta Montaña le dieron el nombre de Gis-taus, que expresaba la idea de unas rocas siempre en vela, siempre de guardia, siempre vigi lantes.


-'Cuando en el mismo siglo vin nuestros nobles caballe ros empezaron la reconquista de nuestro suelo, adelan tando en ella, establecieron en esta Montaña sus castillos, y al izar en uno de estos su bandera el providencial Car io Magno, le dió el nombre dv>Montsia!,. que, en, eLidioma que el país usaba entonces expresaba la. misma idea que. mas, adelante: expresó el nombre 'Mont-serral, un Monte aserrado, por figurar^ al mirarse de lejos, que re mata como dentellado, cual si fumese aserrado, con cuyo nombre, que ha continuada hasta nuestros dias, es. cono cido en todo el mundo. Y esta idea la 'ha confirmado el Monasterio que desde los primeros dias ,de su existencia ha tenido por armas una Montaña con una sierra, y esta en actitud de aserrar, en lo mas alto de ella. > Fundados en esta etimología, nunca podrémos consen tir que se escriba Monserrate, ni Monserral, sinó Mont serrat.


Capitulo II. Figura y origen de la Sfimlaña de Montserrat.' No hay viagero de> cuantos visitan al Montserrat que no sienta una admiracion profunda al ver su configura cion; y, si alguno de* ellos es geólogo (^mineralogista, se siente arrebatado- á; la meditacion de; su origen y naturaleza Mirada por la píirte del ant%ííe camino real de Barce lona á Madrid, llamado carretera del Eructo, que- con re lacion al Monasterio está al poniente, parece un juego de bolos, porque sus picos ó pirámides están separadas unas de otras; y apartándose algo -mas d* la 'Montaña, especialmente vista al ponerse el sol desdé ei canino de hiewo de Barcelona á Tarragona, presenta un panorama ' indescriptible y sin segundo, por aparecer en todas sus caprichosas formas con toques dorados, que son tanto mas embelesadores cuanto sus sinuosidades los tacen campear mas sobre sus sombrase Mirada desde- el' ferro-carril de Barcelona á Zaragoza, y en su extension desde las trincheras del túnel de Olesa hasta haber perdido de vista á Manresa, presentan susconos formas tan caprichosas,- que la 'fantasía del viagero tan pronto vé en ella impenetrables murallas como inex pugnables castillos con su almenas, antemurales, para petos y profundísimos fosos que los circunvalan ; ginetes


— U — montados en briosos corceles, monjes que miran al po niente , reyes con sus cetros y coronas , y no ha faltado quien ha visto Señoras con sus faldas y miriñaques, etc., y si cien veces la mira, otras tantas encuentra, óse ima gina objetos con los mas minuciosos detalles, y mas pe queños rasgos en figura. Y estas ilusiones las experimen ta por todas partes y siempre que recorre la Montaña, en cualesquiera de las direcciones á que sus estudios ó cu riosidad le conducen. Mirada la Montaña en su totalidad , presenta la forma de un gran Navio, que tiene la popa hacia el Oriente en que está el Santuario, sirviéndole á manera de Timon la Cueva , en que fué hallada la Virgen ," con la proa dirigi da á Poniente , estando algo inclinada entre Norte y Le^ vante, viniendonos á indicar .que María en esta Montaña es la misteriosa Nave que conduce á sus devotos al Puer to de salvacion. Al contemplar el estudioso mineralogista y geólogo. que la materia de que está formada es de piedras redon das calizas de diferentes colores , conglutinadas con tierra caliza amarilla y algo de arena; y que en eíla se hallan tambien, muchas piedras areniscas, y cuarzos blancas redondeados venados de rojo con piedras de toque, enca jado todo en la brecha , y que el betun que une estas pie dras, se ha deshecho en muchas partes: que el cuerpo de la montaña en general está formado de masas enormes de peñas dispuestas por capas desde el grueso de medio pié hasta ciento , con rajas horizontales y verticales ; que la direccion de las peñas es de levante á poniente donde están inclinadas ; que en ninguna época se han encon trado mariscos entre las partes componentes y compac tas de las peñas , y si tan solo alguno , aunque pocas ve ces, en su superficie y en los solos puntos frecuentados por el hombre pierde la esperanza de poder combinar todas


— 15 —

fcslas cosas con el sistema de la formacion de las montañas por el depósito sucesivo de los sedimentos del mar. (1) No se han desanimado menos los que atribuyen su for macion á un volcan, porque luego de haber estudiado sobre cuanto han podido sugetar á examen asi de lo que apa rece en la superficie de la montaña, como de lo que en traña en sus inmensas Cuevas, ó llámese su interior, no pudiendo combinarlo con los principios y efectos de los volcanes , han suspendido su juicio , y no han tenido su ficiente valor, ó llámese atrevimiento, para afirmar que la forma de la Montaña de Montserrat tal cual hoy se pre senta , sea efecto de una causa impotente para producir las maravillas , objeto de sus estudios. No han faltado quienes , tan piadosos como sabios , no pudiendo aceptar teoría alguna de las que preceden , ni explicar por causas meramente naturales la formacion del Montserrat, han preguntado si esta asombrosa Mon taña podría ser antidiluviana , ó si podría ser una de las muchas bellezas con que la Omnipotente palabra de Dios queria cautivar la admiracion del hombre , que conser vando la inocencia original , no habria dejado de humi llarse y adorar su próvida bondad, rindiéndole, al verla , el debido tributo de adoracion y hacimiento de gracias. Pero el humano saber, incapaz de dar razon concluyente , y ni siquiera plausible , de la tesis , cuya resolu cion en vano se pretende hallar en las causas segundas, ó meramente naturales , si se humilla , se tranquiliza y goza, al parecer, considerando que al crear Dios la sin gular Montaña , que admiramos , tuvo en cuenta la mas singular y admirable Mujer que habia de sentar en ella (I) En loa sedimentos que a) pié de la Montaña dejaron las aguasal reti rarse y entre sus arenas se han hallado especialmente en el bosque de la Cas* Co/sino, mariscos que poseemos; pero ninguno entre las Infinitas piedra» qs» componen tes inmensas moleg de las Bocas.


¿u Trono majestuoso, y quiso simbolizar. cn.estte inexpli cable fenómeno de la naturaleza el todavía menos com prensible de la gracia, de que estuvo llena -la- que fué bendita entre todas las mujeres, y cuya Imágen, tan prodigiosa como la- Montaña, es y debe ser la que excite nuestro amor, "y. promueva el culto y la adoracion que la gratitud y el deber nos mandan tributar á la Madre del Criador que es su arquetipp. Mas como el raciocinio que precede, -tío pasa de una arriesgada-iCOBJetwa , que podría estimarse contraria á la creencia en la universalidad del diluvio, y en oposicion con las ilaciones- que los sainos han deducido de aquel espantoso cataclismo ; por ese otros mas avisados y par tiendo de otro principio, atribuye» la formacion del Mont serrat áuna gran- causa naturalmente suficiente para- pro ducir el fenómeno, cuya explicacion en vano pedimos á la ciencia, de cuya existencia, vaticinada de antemano, nadie puede dudar sin renegar de la fe, y sin sobrepo ner el satánico orgullo del espíritu privado á la autoridad de los Libros santos, ya' la en su línea muy respetable de fa historia profana. ¿No admitirémos, dicen, como cristianos el terremo to que trastornó enormes- rocas- montañas ai expiar nuestros delites en el Gólgota Jesus el Hijo de Dios é Hijo de María? ¿Se nos-Ka probado que estos fenómenos fue sen esclusivos de Jerusalen ó de la Judea? Aparte del asombro que el dósquiciamicntó > dé" qfle nos-- ocupamos causó al célebre astrónomo del Areopago,-que hoy vene ramos con el nombre de S. Dionisio, y que le obligó á exclamar : Au1 'Dews nalurce páñtur, aut mundi machina dissolvelur, como así era verdad, ¿no hay tradiciones respetables que designan otros montes de diversas partes del mundo que dieron señales -de 'dolor cual los de Jeru salen en el mismo momento y por la misma causa? ¿Y


— 17 — estas tradiciones no honran como á uno de tantos á nues tro Montserrat? No contradiciendo por consiguiente estas teorías ni á la ciencia , ni á la historia , y enalteciendo por otra par te nuestras creencias religiosas, confesemos franca y abiertamente, dicen: Que la Montaña de Montserrat de be su forma actual al terremoto y demás fenómenos que contra , ó sobre todas las leyes de la naturaleza sufrió el mundo al espirar Jesucristo en el Calvario. Y llevados de su fe y de su amor á la Madre de Dios Ma ría , que siendo por su dolor nuestra corredentora , para nuestra dicha fué declarada Madre nuestra en aquel mis mo Monte Calvario , creen que en premio de haber recha zado la naturaleza toda complicidad, de haber protestado contra el mayor de los crímenes , de haber dado una prue ba eficacísima de su dolor, y de que se asociaba el Montser rat á la mejor de todas las Madres en su llanto , fué ele gido para Trono de la misma Madre de Dios y nuestra. Montanya prodigiosa, Que en elevadas puntas dividida, Sentires llastimosa Morir T Autor de la mateixa vida. Y entre principais dócils montanyas De sentiment romperes las entranyas. Encuéntranse en esta Montaña muchas rocas hendi das y partidas de un modo que ha llamado siempre la atencion de los naturalistas, contribuyendo á que muchos modificasen su parecer respecto á la formacion de la misma. Hay una de enormes dimensiones, situada á la parte del medio dia, y distante unos dos tiros de fusil (hácia á poniente) del Pozo primero de los llamados Pohelons (y


— 18 —

de que hablaronlos en el capítulo V. ) , en la que se ve una vendija en línea oblicua, la cual tiene partidas y ro tas las especies de piedras de que se compone toda aquella masa. Vense otras cuyas piedras quebradas no guardan su nivel, estando mas levantados unos que otros los trozos que lus forman , ele. Pero la que mas llama la atencion , y es de mas fácil acceso , es la que se nota en la que fué oratorio de S. Salvador, ermita situada al medio din en un promon torio de peñascos de inmensas dimensiones, y de mole formidable, en la cual se vé una rendija que tiene par tidas de arriba á bajo todas las especies de piedras de que se compone: fenómeno que ha sido objeto de mil medita ciones, y sentados en su cueva hombres eminentes, des pues de detenidas y concienzudas discusiones, han ex clamado: El dedo de Dios eslá aquí: Aquí hay algo mas que la naturaleza, En vista de las observaciones que preceden ¿será po sible dudar que los sobrenaturales y aterradores prodigios del Gólgota se sintieron en esta inexplicable Montaña, co mo así lo proclama una tradicion no menos piadosa que ilustrada , y como así se compbace en creerlo el corazon? Confesémoslo franca y abiertamente: Montserrat ha llorado el dcicidio, y m dolor ha partido sus rocas.


III. IM montaña dé Montserrat en su supérficie. Sm prodnc-~ ciones y sus aguas' Si los viageros y naturalistas quedan sorprendidos con la figura de la Montaña , y se pierden en conjeturas so bro su formacion, no lo quedan menos al contemplar tanta fecundidad y la abundancia de árboles , arbustos , plantas y flores que la embellecen y engalanan, en don de apenas puede haber un principio de vida ; de modo que se sienten arrebatados á la consideracion y- adoracion de otro principio y Ser , que es Dios de donde dimana todo el ser y toda animacion . Y este éxtasis que no es peculiar de alguna clase de entusiastas, sinó que es general en cuantos por su for tuna pisan los riscos de Montserrat, los lleva sin estudio y sin preconcebidas ideas á una conclusion que, no solo aplaude su alma allá en el fondo de su espíritu, sinó que lo publica con júbilo todo su ser, y se revela en todas sus facciones , y es esta : aquí hay alijo titas que la na turaleza. En esta Montaña no se ha descubierto basta hoy nin gun mineral , pero hay una cantera de mármol blanco junto á la carretera de Casa-Masana , entre esta Casa y la Font del Oliver, del que se estrajo el empleado en 1859


— 20 — en la portada de la Cueva de la Virgen ; y otra de Tosca (Turo llaman en el país) al oriente encima del Rio Llobregat. En ella no se ven deliciosas cascadas, ni murmu llan los riachuelos, ni serpentean entre las matas las humildes, cristalinas y frescas aguas; en ella no hay aquellas tierras que allá en sus profundidades tienen gran eles depósitos de sales y demás principios vitales; y sin embargo de que todo parece que se conjura, contra la ve getacion, yemos en ella árboles seculares (4 ) y de toda clase de plantas y yerbas , y con una lozanía peculiar de campiñas y prados de otras regiones, climas y condicio nes... Pues que es esto? ¡ Oh ! humillémonos y reconozcamos con sincera gra titud , que en Montserrat hay algo mas que la naturaleza; que en esta Montaña se yé el dedo de Dios, y un deste llo de su omnipotencia : publiquémoslo con j'úbilo y con toda la sencillez de un alma alborozada , que en ella Ma-> ría es la Hortelana. ^«Sin agua, sin semilla y suelo poco, «Árboles, plantas, yerbas, matas, flores, «Las peñas visten de contento loco, «Sin que el Agosto ofenda á sus verdores: «Milagro es cuanto en ella toco, «Obras son de los Cielos sus primores; «Que aquí como es María la Hortelana, «Medran las plantas sin industria humana. Es verdad que por causas propias de este siglo ha sido reducida á la calvicie en ciertos puntos la Montaña ; es (1) Esto se escribía antes de la tala universal á que fue condenado eJ mon te, y con que ha perdido una gran parte do su hermosura, por haber perdido (jarlo de sus galas. • (Nota del EditorJ


— 21 — verdad que la mano del hombre ha robado á la naturale za parte de sus bellezas y encantos ; pero no le ha quitado ni quitará jamás el principio de fecundidad providencial (juc en todas partes campea , y no podrá privar al herbo lario y al botánico del gozo que experimentan al dar en esta Montaña clásica con tantas espécies de árboles y yerbas medicinales , y á la humanidad del alivio de las dolencias que en ella experimenta, merced ála Madre de las gracias , que al sentar su Trono en tan singular Mon taña , la enriqueció con providencial mano y la hizo ac cesible á todos los dolientes y menesterosos. No haremos gala de enumerar las várias clases de ár boles, arbustos y yerbas medicinales que en esta Montaña cuida María su Hortelana ; dejamos esta enumeracion para otras plumas. (1) Pero no crea el lector que la Montaña carezca abso lutamente de aguas, por mas que hayamos indicado que no se ven fuentes , ni riachuelos que serpenteen entre las yerbas. Nó , y mil veces nó. No queremos quitar á la Monta ña ninguno de los tesoros con que la enriqueció el que la destinó para un fin tan grande y tan digno de él, "Es verdad que no las hay abundantes y llamando de un modo ostensible la atencion del viajero ; pero sí las hay en diversas partes de la Montaña muy limpias, muy fres cas y muy útiles al hombre. A la parte del medio dia relativamente del Monasterio, se presentan vestigios de una fuente , que los antiguos llamaron de Sania María , y los modernos Font-seca, porque segun la tradicion del país , se secó en pena de (II liemos logrado que un amigo nos haya favorecido con la traduccion de un Catálogo de las yerbas medicinales que hay en la Montaña, que hemos líaliado en el Archivo del Monasterio, y so imprimirá como en Apúndice para enriquecer esla obra.


— 22 —

las vejaciones que el señor de Collbató causaba á los pe regrinos que subian por aquella parte á visitar á la Vir gen, exigiéndoles un tributo por beber agua de ella. La que está delante del Monasterio, conocida por la Fuente del portal, alimentada con las aguas de las llúvias y del antiguo torrente Vall-mal, hoy de Santa María, es abundante , filtrada y saludable , siendo su temperatura ordinaria, si la bebe' el viagero descansado, de 2 á 4 gra dos de Reaumur sobre O, la que sube al aproximarse una tempestad. Pero la que ha merecido los honores de ser la mejor de Montserrat es la llamada Font del rucó (fuente del rin con) situada á un lado del Museo , al pié del edificio cono cido hoy por aposentos de S. Plácido, S. Mauro, etc. (1) utilizándola el público por medio de una bomba en la Pla za al pié de la escalinata que está cerca del Claustro gó tico. Su temperatura así en invierno como en verano es de 4 á 6 grados. Saliendo del recinto del Monasterio en direccion al norte por la antigua carretera de Casa-Masana , á un tiro de fusil del antiguo monasterio de Santa Cecilia , al pié ,de la misma carretera se encuentra la hermosa , abun dante, limpia y fresca fuente, llamada de Sania Cecilia. Siguiendo la misma carretera, á una distancia no cor ta de la de Santa Cecilia, se halla otra rica y abundante fuente, conocida por la Font del Olivér, de iguales cir cunstancias que aquella. Dejando á Santa Cecilia , y tirando hácia arriba á la izquierda en direccion entre poniente y norte, en uno de los promontorios de aquellos peñascos , hay la llamada Font del Llum, (fuente que no puede utilizarse sin luz), que sale en una hendidura de dos peñas, entre las cua(I) Razones de nt;iid >d pública han obligado a cegarla, y dirigir sus agaus á la Cisterna del Claustro gótico.


23 les Ja corriente ha formado una concavidad de tres y me dia varas , hácia el interior. Mas adelante se desgajó una inmensa mole de Jo alto, que escurriéndose suavemente, vino á quedar arrimada en su cúspide al promontorio , y descansando su base en el suelo formando un triángulo cuya abertura deja expe^ dito el ingreso á la fuente, privándola al mismo tiempo de la luz natural , circunstancia que le valió el nombre vulgar de Font del Llum. Aconsejamos al viajero que antes de beber en esta fuen te, repare bien si el agua está muy cristalina, ó si cubierta de cierta gelatina sutil; en este caso no debe beberse, porque indica que las salamandras que en ella se crian han sido hostigadas, y han envenenado todo el depósito. Su manantial , que es como el de un brazo , se filtra allí y desaparece. Siguiendo la misma vertiente (Canáis llaman en el país ó estas vertientes), y á corta distancia, hay otra lla mada Font de las Coras, (Fuente de las cuevas) por su conocida posicion y frescura de sus aguas. De la misma cordillera salen otras fuentes; la de la Coma dels naps de dalt, que forma la concavidad de una vara poco mas ó menos , y la de la Cajolda que sale do entre dos peñas, abundante, y cuya corriente va á parar no muy lejos de la Casa Jorba , en término del Bruch. En aquella misma direccion y bajo las peñas de S. Ge rónimo al medio dia, hay las de la Cadireta y la de Releix de Monigrós; y en direccion al norte y bastante apartada de esta, la de Coll de port, cuya corriente desaparece, Al pié de la carretera nueva que va á Monistrol, como á unos tres cuartos de hora del Monasterio y antes de llegar al bosque de la Calsina , mana otra muy abun dante, conocida por la Font dels Monjas, (fuente de hs Monjes.)


-24Habia muchos siglos que los monjes observaban que despues de copiosas y continuas lluvias , especialmente de las que traben los vientos de Levante dominantes dos ó tres veces al año , salia de un boqueron del pié de la gran cordillera de rocas, que son la muralla y la base del gran Pía de la Trinidad, (Plana la vclla ¡lámanla los del país) sobre del camino de los llamados Deqolalls, y á unos 385 metros de lo que es hoy huerta del Monas terio, un raudal copioso de limpias y cristalinas aguas; pero faltándoles medios para utilizarlas, habian de resig narse en contemplar como se filtraban en el suelo y desaparecian, hasta que por fin en 1749, concibieron el proyecto de traerlas al Monasterio y utilizarlas por medio de unos arcos de sillería empotrados en las rocas, con que se salvaron las distancias , y de arcaduces de piedra labrada, con que se consiguió conducirlas á lo que hoy es ya magnífica huerta , formada del modo siguiente : En 1811 convertido Montserrat en Plaza de armas, como se dirá en su lugar, los zapadores que estaban de guarnicion se dedicaron al desmonte del terreno que es tá al nivel del octavo piso del Monasterio, y traída tierra de otras partes, se logró formar una huerta que, si no es de dimensiones imponentes en sí , lo es respectiva mente al lugar, y de una feracidad fabulosa, regada cou las aguas de aquella Mentirosa y depositadas en un gran de Algibe. Hoy se han formado nuevos huertos debajo del prin cipal por medio de paredes, y se riegan con aquellas aguas, que además sirven tambien para lavaderos.


Capitulo IV. La montaña de Montserrat en sus relaciones exteriores. Sus panoramas. La situacion topográfica de la montaña de Montseríal . tal como queda descrita en el capítulo primero, le ha dado una importancia singular, relativamente á los in mensos territorios que domina. Es verdad que los montes Pirineos, el Montseny y San Llorens del Munt superan en elevacion al Montserrat . porqué los terrenos que forman la base de aquellos son mas altos que los de este , como lo indica á simple vista el Llobregat; pero sí es la Montaña de Cataluña que mi de mayor elevacion desde su base hasta su cúspide: y por lo mismo que está aislada , ofrece por todas sus par tes un bellísimo y encantador panorama. Colocado el observador en el punto mas alto del Mon te, descubre por la parte de Oriente todo el gran temtonii que média entre la Montaña y Manresa , con parte de la via ferrea, S. Llorens del Munt y Monseny: por el medio dia hasta el Tibi-Dabo y S. Pedro Mártir, inclusas las embocaduras del Besos y Llobregat: por el Poniente todu el Panadés con la línea de hierro , el mar por la parte de Torredembarra y Tarragona, y las Baleares. Entre Poniente»y Norte descubre territorio de Valen


— 26 — cia y de Aragon, y volviéndose al Norte se le ofrece la gran cordillera de los Pirineos , .con parte del territorio fran cés, especialmente el Canigó, todo el de la alta monta ña,, etc., y de la línea del ferro-carril, alomenos desde Calaf hasta entrai\ en Manresa. Ofrece en resúden un panorama que pone al observa dor en disposicion de registrar todas las provincias de Cataluña , alguna de Valencia y de Aragon , las Baleares y parte de la Francia: dominando por consiguiente los Obispados de Barcelona, Gerona , Vich , Lérida , Sobona , Tortosa, Tarragona, Mallorca, Ibiza, Urgel, Teruel, Tara'üona y Perpiñan.


Capitulo Y. La Montaña de Montserrat en su interior. Los pozuelos, varios pozos, cueva del Salitre y otras. Se puede asegurar sin temor de errar , que esta Mon taña está hueca en su mayor parte , como lo indican los muchos pozos ó pozuelos , concavidades profundas, y va rias y estupendas cuevas que se encuentran en diversas partes de la misma. Por la parte del Norte, y no muy lejos de la Roca co nocida en el País por la Roca del Lloro, hay unas pro fundas y horripilantes concavidades , que por tener abier tas en lo alto algunas bocas parecidas á las de los pozos ordinarios, el país los ha llamado Pohelons (pozuelos) que si bien tienen separadas sus entradas, interiormen te se comunican unos con otros. Los que han entrado en ellos han visto grandes y pro fundas cavernas á derecha é izquierda , han oído grande ruido de corrientes de aguas, y hanse horripilado al es pectáculo de las muchas y diversas estalactitas y esta lagmitas. Un monje de este Monasterio, que á principios del pre sente siglo midió con una bala de hierro atada á una cuerda , la profundidad de uno de los pozuelos citados , halló ser de 68 vafas y 2 palmos , y dice :


— 28 — «Que para cerciorarse de si estaban ó no en comuni»cacion interior otros dos pozos, hizo que un dependiente »arrojase una gran piedra en uno de ellos, colocándose »él en la boca de otro que estaba á la distancia como de » medio cuarto de hora en línea recta , y realmente oyó el »zumbido y el espantoso ruido que hizo la piedra al caer »en lo profundo de aquel pozo cuya profundidad es de 53 »varas y 3 palmos , y de 42 la del en que él estaba , es— »tando formados en una misma division de las peñas.» «Mejor me lo demostró, prosigue, otro que está á -185 pasos de la ermita de Santa Catalina , dirigiéndose há cia medio dia , el cual tiene 9 varas de profundidad , 2 de ancho y 7 de largo , entre Oriente y Poniente , y en cuya estancia hay bastantes primores formados por esta lactitas.» «De la boca de otro pozo parten ciertas rajas ó que braduras de la peña de bastante profundidad , dirigién dose una de ellas hácia Oriente y la otra hácia Poniente, hasta que por fin .se acaba por una y otra parte la hon donada en un profundo valle; y en seguida de ella so ven tres hoyos con suficiente distancia entre sí, los cuales tienen su comunicacion con la hendidura principal. » «Al Poniente del Monasterio , y al subirá la ermita de Santa Ana , á cosa de 40 pasos antes del camino , há cia á la mano derecha , y 64 antes de llegar al paso es trecho entre dos peñas , llamado en el país Trenca bar ráis, ó Estrecho de Gibraltar, hay otro pozo situado al Oriente, que tiene 21 varas y 2 palmos de profundidad.» El P. Gerardo Joana, Doctor en Farmacia, que recor rió 16 años la Montaña, y cuyas son estas observaciones, ha deducido de ellas que la Montaña en su generalidad está hueca; y no- pareciéndole suficientes estas pruebas, pasó á visitar la conocida en el país por la Cova del Salitre, y dice, «que es una grande concavidad que tie


— 29 — ne vacía mucha parte de esta Montaña. Su entrada, que está entre Mediodía y Poniente, casi en su falda, es una abertura de los peñascos que en aquella parte se despren dieron , y que cayendo dieron lugar á una abertura de tres varas de ancho y cinco de alto , para su paso libre y entrada. » «El frontis tanto de lo alto, como del ámbito de la Cueva , está lleno de aberturas de las peñas , ya perpen diculares, ya oblicuas, ya horizontales, y de otras mu chas variedades. Las dichas quiebras tienen partida la masa de aquella parte de la Montaña en varios trozos de peñascos de distintos tamaños y figuras , cuya forma pe netra hasta lo interior y la extension de la Cueva. » «Las piedras que componen estos peñascos, son de la misma especie de las demás de la Montaña , con la sola diferencia , que el glúten que las une , está cargado de arcilla roja y de menos consistencia que la calcárea ,.que con una porcion do arena une las otras partes de la mis ma Montaña.» «Miro como supérfluo explicar lo formal del interior de esta Cueva , porqué todo lo maravilloso y de mucho gusto, lo verá el lector mas claramente en las originales láminas, en que no se ha perdonado trabajo, á fin de te ner una perfecta imagen y un cumplido retrato de sus raros adornos. » Permítasenos expresar aquí nuestro sentimiento por la pérdida de estas y otras preciosidades, con el gran tesoro de la Biblioteca devorada por las llamas en el aña de 181 1 . «No obstante, prosigue el P. Joana, paraque se tenga mejor inteligencia de las dichas láminas, me ha parecido dar una sucinta relacion de ellas.» « Al entrar en la referida Cueva se presenta una gran de y espaciosa Nave con su altísima bóveda quebrada, que divide la peña en muchos trozos. »

i


_ 30 — «Estando en ella, y tomando á la izquierda hácia al Norte y á cosa de 66 varas, se halla una áspera subida, que finaliza su tránsito en una abertura estrecha , tenien do esta en su alrededor muchas y diferentes figuras de estalactitas é incrustaciones calizas. » «Desde dicha abertura, y tomando á mano izquierda, y dirigiéndose mas al poniente que al norte y á cosa de 64 varas , dá fin á su tránsito otra hermosa estancia casi ovalada , cuyo ámbito es de algunas 7 varas, la cual está adornada con las estalactitas é incrustaciones que llevan toda la atencion y gusto , como todo lo demás que se ha lla en todo el recinto de esta Cueva ¡ pues qye ya parece verse hombres , ya monumentos , con una inmensidad de figuras y columnas que con su diversidad de colores cau san el mayor placer y gusto.» «En todo el recinto de la Cueva se hallan muchas di visiones y estancias hermoseadas con los mismos ador nos y variedades ; pero el piso de ella está sembrado da peñas que se desprendiéron de lo alto de la bóveda , y to pando unas con otras han formado grandes concavidades de harta capacidad, de mucha profundidad algunas de ellas y que tienen correspondencia entre sí ; pues estando yo sobre una de ellas , cuya profundidad era de 14 varas, oía las voces de dos peones , que estaban dentro de otra que la tenia de 28, distantes una de otra unas 18.» « Entre las dichas concavidades hay una cuya profun didad es de 51 varas, y para bajar á ella es necesario valerse del auxilio de cuerdas y otras prevenciones por el mucho peligro que ofrece. Es una magnífica estancia, que en sn grande capacidad, varias divisiones, tramos de mucha longitud y diversidad de hermosos adornos, no tiene comparacion con la de que acabo de hablar.» «Su piso está formado igualmente de varias piedras desprendidas de la bóveda , y en sus concavidades está


••— qj oi —

detenida el agua de las filtraciones, y algunos han afir mado oir allí ruido como de un rio, que si bien yo no oí estando allí, no dudo por eso de que haya sido así.» Y para ir probando la opinion de Id concavidad de la Montaña , prosigue : «Por debajo de esta Cueva pasa una gran cantidad de agua , particularmente despues de algunos dias de haber llovido, y esta agua sale por un agujero ó boqueron, que el país llama la Mentirosa.» «Esta, á lo que creo, debe su origen á la peña misma en que está la ermita de Santa Magdalena , porqué en tre esta ermita y la de S. Onofre hay un pasadizo ó sen dero, que lleva á la otra parte del oratorio de S. Juan, en donde se halla un agujero, que por el aire que arroja, y por el ruido que desde él se oye , convence y ma nifiesta que por allí pasa mucha abundancia de agua.» «Se comprende que esta agua va bajando por el valle llamado de la Fonl seca, y de este al otro mas abajo de ella , y por fin sale por debajo de la cueva de que habla mos ; y así es probable que las aguas estas sean de las citadas de Santa Magdalena. » Además de estas pruebas, aduce el P. Joana la des aparicion de las aguas en las lluvias ordinarias, y que solo en las estraordinarias , violentas y de duracion irre gular, forman un visible curso. «El torrente que pasa por delante del Monasterio, el antiguo Valí mal, y hoy Torrente de Santa María, todo el año está seco, y si las aguas no se filtrasen al momen to de llover, atendiendo que abarca toda la línea desde S. Gerónimo, y que por uno y otro lado todas las aguas habian de verter en él en la extension de mas de dos le guas, deberia ser casi perenne, y en ciertos dias suficiejite para destruir la carretera , huertas y edificios con tiguos al Monasterio; y sin embargo ni en los dias de


mayores llúvias se le ve amenazador; y á las pocas horas ha concluido con su oficio, por cuanto las aguas de arriba del monte han sido absorvidas. » Incansable el P. Joana en sus estudios sobre la Mon taña , y no satisfecho con las observaciones que quedan indicadas, determinó hacer un viaje subterráneo cientí fico, no perdonando .fatigas. Al efecto se previno de cuantos medios pudo discurrir, llevando los instrumentos científicos , y peones en nú mero regular , hachas , cuerdas , escaleras de cuerda , y cuanto pudo aconsejarle la prudencia . Así prevenido, se entró por uno de los varios boque rones que presentaba una de las estancias de la Cueva , llevando siempre su brújula con direccion al Norte , per suadido que daria ó con los pozos de Santa Magdalena , ó con los pozuelos de la Roca del Lloro. Efectivamente, venciendo dificultades y salvando dis tancias, pudo llegar muy adentro de la montaña, tan to , que por todas las señales , se persuadió estar muy cerca ó debajo de la ermita de Santa Ana. Gozosos él y sus compañeros de lo mucho que habian visto y andado , se las prometian mas felices de allí ade lante , cuando he aquí que dieron con un barranco tan enorme y de distancias tan sorprendentes, que por mu cho que discurrieron y conferenciaron entre si, hubieron de convencerse de la imposibilidad de salvarlas. Y lo que mas los arredró fué el gran ruido que metian las aguas que tenian su lecho y corriente en aquel pro fundo barranco. Se resolvieron entonces á retroceder , guiados siempre de las cuerdas que habian ido dejando al paso, con áni mo de estudiar y proveerse de oíros utensilios para una nueva expedicion , que les impidió la guerra de la inde pendencia, por la cual cesaron los estudios de este hom


33

bre incansable que llevado por la obediencia á Ñápoles allí murió en 1841 en santa vejez. No faltaron monjes que despues de los años de 1824 buscaron, y aun nosotros mismos despues de los de 1844 hemos tambien buscado el boqueron , que sirvió de en trada al P. Joana para la sobre dicha expedicion; pe ro á pesar de haber llevado siempre prácticos del pais, como él , hemos visto frustrados nuestros deseos y tra bajos ; y hemos conjeturado que alguna de las peñas des gajadas de la bóveda , ha obstruido el tal boqueron-entra da, y que los compañeros del citado P. en la expedicion, murieron sin enseñarla á sus descendientes. Queda por lo tanto bastantemente fijada y probable la opinion de que la montaña de Montserrat es hueca en su generalidad. Porqué esta Cueva es llamada del Salitre. Solo nos resta ya manifestar el porqué esta Cueva es llamada del Salitre. Que hubo un tiempo en que por muchas que fuesen las cuevas en que se subdivide la grande de que habla mos, no era conocida sinó por el nombre singular La Cova del Salnitre, está fuera de duda , pues que ni en el país , ni en el archivo del Monasterio se halla otro modo de indicarla al hablar de ella. Posteriormente se le ha dado el nombre plural de las Cuevas por las muchas que abraza y que son subdivisiones de la principal. No sahomos si antes del siglo XV tenia ya la denomi nacion de la Cueva del Salitre , porque no hemos podido dar con notas anteriores ; pero que la tenia entonces es indudable , porqué así está consignado en el archivo del 3


— 34 —

Monasterio , cuyas notas nos revelan tambien que se de signó con semejante nombre , porqué en la misma , ó en sus alrededores habia mucho salitre, ó nitro, que se ex plotaba , percibiendo el Monasterio á título de propietario . un canon anual de 12 libras barcelonesas.

Capitulo VI. La montaña de Montserrat relativamente á los qut la m~ sitan. Porqué cuanto* l.i ven y visitan experimentan afectos tan distintos ita los que sienten viendo laa (Jemas montunas

Generalmente hablando todas las montañas causan cier to horror al hombre, no solo por lo áspero, quebrado," fragoso del terreno y sombrío de su arbolado , sino tam bien, y esta es la razon principal, por la idea que inspi ra;! de ser la nativa morada de fieras y animales ponzo ñosos, cuya sola vista espanta, y hallarse el hombre fuera de todo ausilio humano. Y este horror que experimenta el que se interna en ellas, lo siente ya el que de lejos las contempla. Y ¿sucede lo propio con nuestro Montserrat? Todo lo contrario. Ora se divise desde el mar, volviendo de un largo y Arriesgado viage, ora se contemple de los montes Piri neos, Canigó, Moncayo, San Llorensdel Munt, Tibi-dabo, San Pedro Mártir y demás ; ya sea que lo salude con su silvido la locomotora que recorre la línea del ferro-carril


— 35 — de Barcelona á Zaragoza , ya la de Barcelona á Tarrago- ' na ; sea que se descubra desde los caseríos ó desde los campos ; siente el hombre un placer , que. le hace pal pitar de gozo y esclamar alborozado: ¡Montserrat! veo el Montserrat!!! Y si lo visita , á proporcion que se aproxima á él, siente .que aquel gozo va en aumento progresivo hasta hacer que sus ojos se arrasen en lágrimas. ¿Lo recorre despues? nada de horror , nada de espanto : no hay peligros , no hay fieras , todo os solaz , tranquilidad , y no se sabe lo que es una desgracia. ¿Y como se explica esto? ¡ Ah ! Esta Montaña singular es la morada de María , y María es Mndre de gracia.


Capitulo VIL La montaña de Montserrat relativamente á sus moradores accidentales, i

Los gentiles primeros moradores en el rirden religioso: Templo de Venus: suceden los cristianos: Templo de S. Miguel: Capilla de S. Acisclo, acci dento! morada de unos y otros.

Una Montaña bajo todos conceptos prodigiosa , no podia menos de llamar de un modo singular la atencion del hombre , y especialmente del hombre religioso. Todos sentimos en el fondo de nuestra alma , religiosa por naturaleza , una necesidad apremiante de la oracion y del sacrificio. Podrán los estravíos y la falta ó carencia de educacion llevar al hombre á un funesto error en la designacion de la divinidad , pero nunca á no reconocer su existencia y la sumision que le debe. No ignoramos que el prurito de revolcarse impunemente , sin infamia y sin el retorcedor de la conciencia , en los mas degra dantes placeres; la orgullosa pretension de ocupar el tro no de la Divinidad , ó de la propia glorificacion ; son hoy como siempre el desiderátum del hombro halagado por todas las innobles pasiones : pero porqué en el fondo de su alma siente un Ser que condenando todas sus aberra ciones y delirios, lo humilla, se rebela frenético contra él, y grita furioso: ¡Guerra á Dios! Y es que hoy como


- 37 ayer, y mañana como hoy, el Ateísmo no es otra cosa que un Mito. La pluralidad de dioses supone en el fondo la idea de la existencia de la divinidad , encarnada en el hombre , á la par que una falta de luz para designarla en singular y en verdad. Esta falta llevó á nuestros mayores en cierta época á la adoracion de diversos objetos ó personas, ó ficciones, porqué en ellos se les figuró hallar aquel Dios , cuya exis tencia veian en todas partes y en todas las cosas ; la ado racion los compelió á la' oracion , reclamó imperiosamen te la designacion de lugares determinados , de ritus , y de personas encargadas de todo de un modo especial , hon rando á estas con el nombre de Sacerdotes, á los ritus con el de Culto, y á los lugares deputados para este lla maron Templos. Y como tras de los errores del entendi miento vienen ordinariamente los estravíos de la volun tad , esta erigió templos á sus pasiones, personificándolas 'en algun individuo que se hubiese señalado de un modo especial en ellas. Incapacitado el hombre para salir por si mismo de es te laberinto de locuras en que se habia enredado , así como para designar en verdad la Divinidad que acá y acullá buscaba afanoso , le salió al encuentro el cristia nismo , antorcha refulgente descendida del cielo , que no solo le enseñó el buen uso de las pasiones desbordadas, si que tambien le presentó indudable la Divinidad , tan inutilmente hasta entonces buscada , y el modo de hon rarla en espíritu y en verdad , de suerte que ni le queda se vacío alguno en su corazon , ni deseo noble é innato desatendido ; siendo lógico por consiguiente que avergon zados los errores , y ruborizados los estravíos , hubiesen de cederle el dominio sobre el hombre, tan injustamente ejercido , escapar de las ciudades , y acojerse en lugares


— 38 —

en que impunemente pudiesen satisfacer sus mas refina dos estímulos, dándoles por supuesto un tinte religioso. Montserrat Qstaba lejos entonces de toda poblacion ; Montserrat no podia llamar á sí á los hombres por medio de carreteras y ferro-carriles ; Montserrat apenas habia podido ser pisado por la planta humana ; Montserrat solo habia -sido visto por algun hombre , y de lejos ; Montser rat cuya estructura y cuya dificultad de ser observado de cerca se presentaba cubierto con el velo del Misterio; á los libidinosos amantes de una divinidad que ruborizada escapaba no solo de las populosas localidades , sino tam bien de todos los hogares en que la familia habia sido ad mitida en principio , les pareció el monte ó lugar mas á propósito para sus cultos. Y los que no se sentían con bastante valor para renunciar sus pasiones y alistarse bajo las banderas de Jesucristo para vivir morigerados , se decian al oído : A la Montaña misteriosa : « á la que ha d*»do pruebas de sentimientos por la aparicion del cristia»nismo, y por la abolicion del culto de nuestros dioses, »es donde hemos de ir á aplacarlos y en donde hemos »de ofrecerles sacrificios.» «Llamemos al efecto nuestro bello sexo, y allí se eleavará al rango á que está destinado por su nacimiento ; »La mujer es para el hombre.» . Efectivamente esta Montaña virgen fué violada y dió un gemido del mas agudo dolor en el año de 197 de ,Cristo , y vió levantado en su suelo un


— 39 — Templo a Venus.

Pero como afortunadamente el lugar era fragoso, peli groso y de difícil acceso , no fué muy frecuentado de los libidinosos amantes de aquella deidad; y porque el bello sexo es tímido, delicado, y busca con avidez innata sen saciones gratas , no fué conquistado por la seduccion , el Templo estaba la mayor parte del año cerrado , las sacer dotisas no codiciaban subir allá con frecuencia á ofrecer sus Timiamas , la Diosa se sentia repelida por el suelo oprimido por su inmunda planta , agitada por los vientos , y rabiosamente atormentada por los zelos y desvíos de sus amantes: de suertexjue el demonio, adorado en aque lla torpe estatua, en su despecho por la fria correspon dencia de los gentiles, habria preferido mil veces no haber salido del abismo , en donde con sus compañeros sufre la pena de su orgullosa rebelion, al desprecio á que se vió condenado en la montaña de Montserrat; y á no intervenir todo el peso del despótico mandato de su gefe


— 40 —

Luzbel , habria destruido él mismo mil veces la obra de sus manos, para impedir que tan humillante baldon pa sase á la historia. Pero no lo permitió la Providencia de quien fué instrumento sin saberlo, porqué si él hubiese destruido el templo de Vénus , y desaparecido por movi miento propio, nadie se acordaría hoy de tal degradacion de la humanidad , ni nadie sabría enlazar aquí los hechos históricos hasta dar con el porqué de la magnificencia con que la antítesis de la impureza , la Virgen por escelencia, ostenta en Montserrat su grandeza de una mane ra tan singular. Era providencial que , ya que en esta Montaña se habia realizado el célebre dicho del Apostol , esto es , que era primero lo animal que lo espiritual, lo espiritual recha zase lo animal y carnal de un modo estrepitoso , y se vie se que si la Virgen María un dia sentaba su Trono sobre el Montserrat, habia de ser como vencedora, y habia de fijarlo sobre las ruinas de su rival. Estaba escrito: la Mujer pisará tu cabeza: y ya que el demonio habia cometido el atentado de envilecer y degra dar á la Mujer en Montserrat, era necesario que María, fijando en él su Trono imperecedero , levantase allí á la mujer al rango que por el cristianismo le es debido. ¡O bello sexo! ó mujer! si al pisar el Montserrat se estremece tu planta al recordar la humillacion que en él sufriste ; si esas encinas seculares cubren de un vergon zoso y virginal carmín tu rostro , por recordarte las esce nas brutales á que te sugetó aquí el hombre que Dios te habia dado por cabeza , y no,por tirano; levanta tu cabe za, enjuga tus lágrimas, y entona un himno de agrade cimiento á tu bienhechora , á tu reparadora , á tu madre María , que en el mismo Montserrat te ha vuelto todo tu honor, todo tu engrandecimiento , y te ha conquistado el lugar que te es propio en la familia y en la sociedad!!'


_ 41 —

Y ¿á quién en cierto modo pertenecia destruir el tem plo de Venus, ese padron de ignominia, sinó al que ya allá en el principio de su creacion, al reconocer su de pendencia de Dios, y al dar aquel grito ¿Quien como Dios? que aterró á Luzbel , y á sus demonios , adoró en lonta nanza á la Mujer que ellos en su orgullo desdeñaron ado rar? Sí, era muy justo que S. Miguel que habia vindica do el honor ' de María ya en su creacion , en el año de Cristo de 253 lo vindicara tambien en esta Montaña, derribando aquel Templo , y que él en recompensa fuese proclamado por el país Patron de la Montaña de Mont serrat, levantándole á no tardar, en perpetua memoria, un templo en el mismo local , y con las mismas dimen. siones que el por él destruido , y que siempre ha sido re conocido por la tradicion por La Capilla de S. Miguel.


— 42 — Considerando mas adelante los cristianos moradores de los alrededores de Montserrat que algun designio es pecial, que no podian predecir, debia tener la Providen cia sobre esta Montaña , cuando para la destruccion del templo de Vénus habia mandado , nó á un cualquier án^ gel , sino al Príncipe de la milicia celestial , se enarde cieron mas y mas en la confianza y devocion á tan celoso defensor de las glorias de Dios, de su honor y divinidad, á la par que del de María ; y he aqui porqué el Templo que se le habia levantado ya como monumento de un acontecimiento tan ruidoso , como indudable , fué siem pre tenido en gran respeto , y nunca faltó en él un culto continuo, proporcionado á la localidad y á la época: (1) pero las causas naturales, que acaban con los mas colosa les edificios y cuya accion destructora hasta se ensaña contra el mismo Montserrat, habian gastado poco á poco Jos muros del citado Templo, y amenazaba por lo mismo aplastar un dia no lejano no solo á los fieles que venian á implorar la proteccion del Santo Arcángel, sino tambien la Imágen que lo representaba : de aqui el que los que , oomo dirémos á su tiempo (capítulo ix.), estaban en cargados de la custodia de este Templo , hiciesen es (1) Constaba en el archivo de Montserrat que la Vizcondesa lliquildis y sin hijos dieron a esta Capiila de S. Miguel Arcángel una Cuadra, la cual dice que terminaba 'ab Oriento in albeo Uipricati; á meridie descendí! ad ipsas peunat • qure vocantur Castro Odgíirio, et sic perv-idit per ipsas pennas usque in fun»dum de ipsa valle quae vocatur Foradada, De occiduo ascendit per ipsam .Vallem jam dictam usque ad Palomeram. et pervadit ad ipsam Saohil» 'Departe vero Circii resonat ad ipsam Cellam et descendit usquc ad Rne».... 'con ettot puntcit tuspensivos quiso dar á entendrr sin duda el que copió M archiva las confrnntaciones de que se ocupa esta nota, que el pergamino era ilegible in esta parte.} 'de Sanela María, et sic descendit per ipsum tor'rcntem de Valle mala usque in Lupricatum.» Consta esta donacion por carta hecha 13 de las Calendas de Junio del año 1$ del rey Enrique y 1142 de Jesucristo. La Capilla mas adelante fue en parto dada, y en partn vendida al Monaste rio por ocho onzas de oro por Giliberto Vizconde y por Hcrmisendis su mujer en 7 de las Idus de Enero del ano 30 del rey Felipe, y 1090 de Jesucristo.


_ í-3 -

fuerzos supremos para impedir su ruina : las monjas que les reemplazaron en su cargo no perdonaron sacrifi cios para conservarlo en pié , hasta que por fin en el si glo xi los monjes, mas afortunados que sus predecesores, pudieron lograr que la piedad de los Vizcondes de Bar celona Udalardo y Riquilda lo reparasen y le diesen una forma arquitectónico-religiosa mas pronunciada, y que el obispo de la misma ciudad Giuslaberto lo consagrase , como delegado, y no como de su propia jurisdiccion, bajo la misma advocacion de S. Miguel patron de la montano de Montserrat. Constituido mas adelante en toda forma el Monasterio de Montserrat, y regularizado en él y popularizado el culto de la Santa Imágen de María, los caminos que conducen al mismo fuéronse perfeccionando con el tiem po , de suerte que por muchos siglos fué el principal el que viene de Colibató; y la coincidencia de pasar junto á la capilla de S. Miguel este camino, y avistarse desde ella el templo de María por primera vez despues de una fatigosa subida , hizo que el Arcangel fuese invocado por los romeros para poder trepar sin tropiezo por tantos ris cos, y superar la fatiga; que al llegar á ella, dieran al Santo Arcangel rendidas gracias por los auxilios presta dos, y que descansando á su sombra un momento, se preparasen para concluir su romería con mayor devocion. Aquí limpiaban su sudor, aquí se aliñaban para entrar con decoro y presentarse debidamente al pié del Trono de María, y desde aquí, entonando la misteriosa y paté tica Salve, bajaban lo restante quien descalzo , quien de rodillas , quien disciplinándose , quien cargado con cade nas, quien llevando como un trofeo, las de que se habia librado, quien llorando, quien rezando sus plegarias ó Rosario hasta hallarse al pié de la Santa Imagen y haber la besado aquella mano de la que tantos beneficios habian


44 recibido. Pero de esta Capilla volveremos á hablar mas adelante ; y entretanto nos ocuparemos de la CAPILLA

de los Santos Acisclo y Victoria.

Arrojados los gentiles de la Montaña de Montserrat, y posesionados de ella pacíficamente los cristianos desde el año de 253 de Cristo, el sacrificio de adoracion y de ora cion que no podian ofrecer al verdadero Dios en las po blaciones dominadas por los gentiles , lo ofrecian al abrigo de estas enormes masas de granito y de árboles secula res, que además de la seguridad personal, les ofrecian la facilidad de levantarse sobre todo lo terreno en una Mon taña en que todo conspira para elevar el espiritual cielo.


— 45 — El número de los fieles que , huidos del escandaloso Irato de los gentiles, de sus orgías, de sus bacanales y de sus fiestas lúbricas , deseaban tributar un homenage de sumision y amor al verdadero Dios, iba en aumento progresivo; y sabiendo que Montserrat ofrecia seguridad y libertad, allá acudía. Agregóse á esta idea la fama del heroismo con que en Córdoba habian. dado la vida por Cristo á principios del siglo iv los dos hermanos Acisclo y Victoria , y del modo con que favorecian en sus penas ú los cristianos que los invocaban ; y esto motivó el eri girles una capilla al oriente, ya que S. Miguel la tenia al mediodia, y al otro lado del torrente Valí mal (mas adelante de Santa María) á mediados del siglo , segun nos asegura la tradicion. Aquí venian los cristianos de la parte del norte "y oriente, al igual que á la Capilla de S. Miguel los mora dores de la vecindad meridional y del poniente, por serles mas accesible , y en una y otra con toda tranquilidad y con toda la efusion de su alma ofrecian el sacrificio de alabanzas , de expiacion y de peticion al Dios tan ofendi do por sus vecinos y conciudadanos , y en una y otra cuando alguno de lofe pocos sacerdotes de Cristo podia asociárseles, les limpiaba sus almas con el Sacramento de la Penitencia , bendecia sus matrimonios, y regenera ba el fruto de su cristiano amor con las aguas del Santo Bautismo.. Pero una y otra de estas dos Capillas se resentían del gran mal de la época, y era no tener un custodio fijo, y así habian de quedar abandonadas cada vez que las ocu paciones domésticas y la necesidad de acudir al socorro de los demás fieles , obligaban á los Sacerdotes á retirar se, durando esto hasta el siglo vi, en que Dios proveyó de moradores fijos , como vamos á ver sin perjuicio de ocuparnos de la tal Capilla en otra ocasion (tercera parfe).


itnlo VIl!. IM montaña de Montserrat relativamente á sus moradores permanentes* Los Benitos en Monistrol en el siglo VI ; estos cuidan do las Capillas de los Santos Acisclo y Victoria y de S. Miguel.

* Al que no ha -venido haciendo profundos estudios sobre el Montserrat y su historia, podrán serle indiferentes cier tos hechos , pero para nosotros todos son interesantes en gran manera , todos los vemos enlazados entre sí por una providencia admirable , y todos con una divina tendencia al fin y objeto principal , que es la Sagrada Imágen de María, á cuyo culto y veneracion desde su principio se ha ido encaminando con la mas suave naturalidad , así lo fí sico como lo moral; así la geología, como la mística. El no haberse fijado persona ni corporacion alguna en Montserrat para cuidar de las capillas citadas de S. Mi guel y de los Santos Acisclo y Victoria, en el espacio de tres siglos con respecto á esta, y de cuatro relativamente á aquella, podrá parecer un efecto del estado religioso, y civil ó político de aquella época ; pero nosotros que va mos estudiando 'con mas cuidado las cosas, y siguiendo hasta los mas insignificantes pasos de la historia , hechamos de ver que todo era transitorio en aquellos siglos , porqué la Providencia, que no se equivoca en sus disposi ciones , tenia reservado para el siglo vi al hombre grande bajo todos conceptos , al hombre de su siglo y de los fu


— 17 — turos , al hombre en fin que habia de tener su duracion hasta el fin del mundo, sirviendo siempre en primera línea á la Iglesia de Jesucristo: y esta gran figura era San Benito, el Legislador del Monte Casino. A este nuevo Moisés estaba reservado en los decretos eternos todo lo relativo al culto religioso de Montserrat , á este Santo habia escogido María para confiarle el gran Tesoro de su Imágen , y de su culto ; y por esto se apre sura á enviarlo á ella con tres siglos de anticipacion al grande acontecimiento que forma época en los anales re ligiosos del país, paraque lentamente y siguiendo el cur so ordinario de la gracia , que es sembrada y nacida á manera del grano de mostaza , y crece hasta hacerse un árbol en que habiten las aves del cielo , fuese preparán dose para el gran dia de que hablaremos en el capítulo xvn, párrafo segundo. Y en efecto viviendo aun S. Be nito, España fué otra de las naciones afortunadas, que por medio de los discipulos del ilustre Patriarca recibió las reglas de moralidad, que él escribiera y promulgara, dictadas por el Espíritu Santo. Quirico, que asi llaman todas las crónicas al que vino á Cataluña , fijó sus mira*das en las riberas del famoso Rubricatus, hoy Llobregat, y á la raíz de la Montaña que por llamar la atencion de todos, no pbdia menos de lla mársela al que venia de otra montaña áspera y de difícil acceso , cual es el Monte Casino su cuna monástica ; y allí en la soledad y entre el murmullo de las aguas del rio que contrastaba admirablemente con el ruido de los árboles de la Montaña azotados por el viento , y con el de las fieras sus únicos señores , ensayó con la vida cenobítica el culto de la Virgen María en una imágen de piedra , y edificó un monasterio pequeño , que por serlo tanto tomó el nombre diminutivo de Monasteríolum que conservó siempre.


— 48 — Naturalmente la tal Montaña llamaba la atencion de Quirico y de sus monjes, quienes de vez en cuando trepa ban del mejor modo que podian entre los riscos , para buscar en ella algun sitio acomodado para mayores aus teridades, siquiera en ciertos dias, á imitacion de Benito, que habia habitado por tres años una cueva en Sublago ; y estas excursiones los llevaron por fin á las capillas de los santos Acisclo y Victoria y de S.' Miguel, desiertas á tiempos , y á tiempos atestadas de fieles: y enterados por estos del objeto de tales oratorios, acordaron con satis faccion de todos , que una y otra corriesen á cargo de los hijos del Penitente del Sublago y Legislador del Monte Casino. Y hé aquí á la historia poniendo en manos de los be nedictinos la Montaña en su parte religiosa , y hé aquí á los benedictinos del siglo vi ensayando un culto, que con lauta pompa habian de continuar siglos y mas siglos has ta el punto de ser la Catedral modelo , y la Catedral de tas Montañas en el xix; y quedando en su consecuencia las tales capillas en manos de una corporacion , no se veian los fieles en la dura necesidad de abandonarlas , ó de no halíar en ellas quien les guiara en el culto sino iban en determinadas épocas, y con determinadas per sonas. Podian, pues, ya subir allá en cualquier época, y aisladamente, y siempre con la certeza de hallar algunos monjes. El culto fué ya desde entonces fijo y perenne en Ja Montaña de Montserrat,


Capitulo IX. La montaña de Montserrat es poblada de ermitaños. Destruyen los moros sobre e' año 20 del siglo vil el Monasterioleim : los mon jes pasan de la vida cenobítica á la eremítica: se dispersan por varios pun tos de la Montaña, y siguen cuidando de las Capillas de los Santos Acisclo y Victoria y S. Miguel.

La Divina Providencia , cuyos designios son realizados las mas de las veces por caminos que léjos de ser los del hombre, son reputados por este una locura, ó á lo menos opuestos al objeto que por ellos se propone alcanzar, iba encaminando los sucesos de la montaña de Montserrat para la gran celebridad á que la destinaba , y para este objeto escogió la destruccion del Monasteríohim , á cuyo fin habia impedido que pasase de monasteríolum á mo nasterio á pesar de su existencia de mas de un siglo y medio , de la amenidad del sitio en que radicaba , y de las buenas circunstancias que lo acompañaban. Atendida la condicion humana, aquellas circunstan cias debian de aconsejar el engrandecimiento del Monas teríolum ; pero si esto se hubiese llevado á efecto , en medio de las comodidades que ofrecía su situacion to pográfica , á no tardar se habria mirado con horror la as pereza de la Montaña , y no se habrían realizado los de signios de Dios al llamar á Quirico desde Casino al Llobregat.


— 50 — Deja, pues, la Divina Providencia que sigan su curso las 'causas segundas, y este curso trae á los morosá España ; estos caen cual crueles lobos sobre los cristia nos , se estienden por las riberas del Llobregat, y los pa cíficos moradores del Monasteríolum se ven precisados á salvar sus vidas y su Instituto con la Santa Imágen de María de piedra entre los peñascos de la Montaña , que solo de vez en cuando, y como por via de excursion ascé tica, uno que otro visitaba, contentándose de ordinario con la posesion de las capillas de S. Miguel y de San Acisclo. Desde los cerros y elevadas rocas miraron con la ma yor resignacion, ya bastante entrado el siglo vin, los fugi tivos del Monasteríolum como arrasaban su pobre mora da los bárbaros venidos del África, y confiados en que la Virgen Santísima no les abandonaría, se sentaron en el hueco de una de las rocas para deliberar sobre su suerte futura. Oidos los pareceres de aquellos varones que estaban concordes en la caridad, resolvió el abad que desde aquel momento y durante las circunstancias quedaba estable cida en las cuevas y bosques de la Montaña la vida ere mítica , tan conforme á una regla que no podian cumplir cenobíticamente, y que en este método de vida esperasen todos con fe la restauracion del Monasteríolum, ó la suerte que la Divina Providencia les tuviese reservada. Acogieron todos con sumision y respeto el oráculo divino salido de los autorizados labios de su Prelado, y bajo cierta consigna de obediencia y union, se interna ron unos hácia el medio dia y otros al poniente de la Montaña en busca de un asilo , aun cuando fuese á costa de una lucha entablada con alguna de las fieras que ocu paban las cavernas ó cuevas. No hay memoria de que se dirigiese alguno hácia el norte. Sin duda aquella parte


- 51 de la Montaña no reuniria las indispensables condiciones para la vida humana, aun la mas austera. Los que tomaron el rumbo del medio dia , edificaron una capilla en honor de S. Pedro (que sin duda era el titular del Monasteríolum destruido), á un tiro de ballesta del sitio conocido hoy por Santa Catalina, y además quedaron encargados de las capillas de S. Miguel y de San Acisclo, y este encargo los puso en contacto con los fieles que venian á orar , y que de vez en cuando les traian un bocado de pan y sal, con que condimentaban las yerbas silvestres, que eran su alimento ordinario. Los que se retiraron hácia el poniente edificaron en memoria de los de Casino una capilla en honor de San Martin, en el desfiladero que hay entre S. Gerónimo y el Bruch , y no pudiendo recibir alimento alguno de los pueblos, porque ninguno entonces existia por aquellos alrededores , se ponían en contacto de vez en cuando con sus hermanos que vivían por la parte conocida hoy por Santa Catalina , y estos con los de San Miguel y de San Acisclo. Así conservaban su dependencia y fraternidad, así se prestaban mútuos auxilios espirituales , y por este medio partían entre sí un mendrugo de pan , cuando la buena suerte lo habia providencialmente traido por al guno de los fieles. Este género de vida no era el mas á propósito para hacer numerosos prosélitos , pero sí para recabar del tro no de la Divina Gracia las misericordias del Señor sobre un pueblo tan vejado y oprimido por los moros. No hemos encontrado un documento que nos haga constar con certeza en cual de los varios oratorios levan tados en la Montaña , habian colocado la Imágen de pie dra , que habian subido consigo del Monasteríolum estos buenos ermitaños; pero ora sea que la tuviesen en este, ora en aquel, la veneraban dia y noche, invocando á Ma


— 52 — ría á favor de su patria y de la fe de Jesucristo , y la inte resaban para que alcanzase un remedio para tantos males que, segun informacion de los fieles, oprimian al país. Sabian por ellos que España ya no tenia rey , ni cau dillos que pudiesen levantar pendones y dar el grito de independencia ; sabian que los moros de tal suerte lo do minaban todo , que no solo eran dueños de las fortunas y de la libertad del puebio , sino tambien de la vida de todos , y que nadie podía invocar á Jesus y á María sin sentir al momento sobre su cuello los alfanges y cimitar ras de los Sarracenos y... Tantos males les hacian redoblar sus sacrificios expia torios en sus propios cuerpos , y mezclar con lágrimas sus oraciones. Sus ayes no interrumpidos eran transmiti dos de uno á otro de los valles de la Montaña por los ecos en ella tan frecuentes ; y hasta las mismas' aveci llas parecia que participaban del llanto de sus protec tores. ¿Y tantos ayunos, tantas abstinencias, tantas maceraciones, tantas vigilias, tantas privaciones, tantas lá grimas y gemidos dirigidos al cielo por manos de María, á cuyas plantas estos varones santos las depositaban con tanta constancia como fe, ¿no habian de herir el corazon de aquel buen Dios , que por los pecados de nuestros padres habia entregado al pueblo español en manos de los moros, verdugos los mas crueles, y moverlo á mise ricordia enviando un remedio inesperado?


Capitulo X. La montaña de Montserrat es fiel confidente de los secretos de la Providencia. II Obfspo y el gobernador de Barcelona, á principios del siglo VIH, esconden en el hueco de una peña la Imagen llamada la Jcrotolimitana, que hablan traido á Barc ¡lona los Apósioles y se veneraba en S. Justo.

mv

Se inclinó benigno Dios realmente á los sacrificios de estos buenos ermitaños, igualmente que á los de los fie les que venian a orar en la Montaña, si bien difirió por algun tiempo el remedio que habia resuelto enviarles. Y mientras su providencia preparaba acontecimientos de un car;' , trascendental y que habian de llamar la atencion u.. ersal de un modo estupendo , se realizaba sigilosamente otro que en su dia wbia de ser el todo dr Montserrat. Los moros habian triunfado de un modo tan general, que ni las mas populosas ciudades habian podido librarse de su yugo opresor, y bajo el imperio del alfange y Alkorán desaparecia todo lo sagrado con todo lo bello y científico, Barcelona gemía bajo el peso de la cimitarra , Barce lona habia enmudecido en todos sus templos, y cada cristiano discurria el medio de salvar con su vida , con su fe y su moralidad las imágenes de su particular de vocion.


— 54 Lo que con estas los particulares, hacian las autori dades con las expuestas á la veneracion pública ; y siendo tan marcada la que el pueblo barcelonés. tributaba á la Imágen de María conocida por la Jerosolimitana que, se gun la pia tradicion , habia traido S. Pedro ó algun otro de los apóstoles por órden y en vida de la misma Madre de Dios, y que S. Severo y Santa Eulalia habian ya venera do con el nombre de la Morena, en la iglesia hoy llama da de los santos Justo y Pastor, el Obispo y el Goberna dor trataron de ocultarla de comun acuerdo , para librarla de una casi cierta profanacion. Por algunos cristianos que habian venido á Montserrat á orar en S. Miguel y en S. Acisclo, supieron que esta Montaña podría ser á propósito para tan piadoso intento; y á este fin con el mas riguroso incógnito treparon por sus riscos el dia 22 de abril del año 717. La Providen cia , que tenia en el Montserrat una cueva preparada á este efecto desde su configuracion , dispuso que les vi niese al encuentro uno de aquellos venerables ermitaños; comunicante su objeto, y él con divina y especial inspi racion los guió á la Cueva , por los senderitos que entre los matorrales y seculares encinas los PP. se habian abierto en sus excursiones ; y allí con el mayor dolor de positaron la


— 55 — Santa Imagen

que dejaron bajo la égida de S. Miguel Patron de la Montaña. Retiráronse el Obispo y el Gobernador anegados en lágrimas; y el ermitaño, único que entró en el secreto, saludábala todos los dias desde lejos para no exponerse imprudente á descubrir su tesoro. Entretanto que las zarzas y matorrales se apresuraban á cegar el sendero , y á cerrar la boca-entrada de la Cue va paraque viviente alguno no diera con ella hasta el dia prefijado en los designios de Dios, los males de la patria tomaban un incremento espantoso , y parecia que ni el mas remoto remedio podia para ellos esperarse. Redoblaban los ermitaños sus sacrificios y sus oracio nes, y ya casi exánimes con tantos ayunos y maccraciones, habrían sucumbido á no experimentar un cierto


— 56 —

socorro que ellos no atinaban de donde procedía , y que era del fuego del divino amor que la Virgen por medio de su oculta Imágen les comunicaba.

Capítulo XI. La montaña de Montserrat ama de la restauracion cris tiana y de la libertad de Cataluña en el siglo VIIILos gemidos y sacrificios de los ermitaños han sido aceptados ante el trono de la gracia: inspira Dios valor y fé á los nobles catalanes escondidos en los Pirineos: venciendo estos dificultados, llegan a la montana de Montserrat; levantan castillos en ella, y desde aquí comienzan los triunfos de la fe y de la libertad sobre la infidelidad y opresion de Un moros.

Efectivamente la Virgen María cuya Imágen estaba ya en la Montaña, y que allá en los decretos de la Divi na Misericordia era la destinada para sentar en dia no muy lejano su trono visible de gracia en la misma, habia aceptado con maternal cariño la comision que los ermi taños la habian confiado con tanta fe y humildad; y acer cándose al trono de su Hijo divino, le dirigió una plega ria á favor de España su patrimonio , y de todo el terri torio que domina la montaña de Montserrat, recordándole que la estaba graciosamente concedida para su trono dn misericordia. No habia acabado la bella Ester María su plegaria , y ya por órden de Dios partia el Arcángel S. Miguel , pa trón de la montaña de Montserrat y principe de los ce lestiales ejércitos , hácia los Pirineos, Canigó, Confluente, Rihagorza y Gapsir, é inspirando un valor divino á lo*


— 57 —

nobles catalanes que habian preferido vivir entre fieras, que renegar de su fe y hacer traicion á su patria , les hizo entender que habia llegado la hora de la misericor dia , y que Dios pondría en sus manos el territorio que media entre aquellos montes y el Mediterráneo. Alentados los caballeros con el vivificador soplo del cielo , se abren paso al través del muro de eternas nieves que los rodeaban , y como ligerísimas águilas se lanzan con denuedo á los llanos, pelean con valor y fortuna, y bajo las órdenes de diferentes caudillos y capitanes , que ellos mismos se habian elegido por faltarles ya los anti guos, llegan á la Montaña que sus antecesores habian llamado Montcells, ó Carraf, ó Mont eslorcil, y que los bárbaros sarracenos llamaban Gius-laus, y como por ins piracion convienen en levantar en ella castillos para ha cerse fuertes , y desde ellos formar sus planes estratégi cos contra los enemigos del país. Eran los años de 718 ó de 719 cuando los caballeros trepaban entre las breñas de Montserrat, y tomaban poposesion de los Gim-Taus ó rocas vigilantes de los sar racenos situadas al norte, y que era su entrada natural, ya que bajaban del Pirineo. Antes de pasar adelante levantaron allí un castillo si tuado en los picos que median entre la Roca foradada y el sitio conocido hoy dia por Casa Masana. Todavía se conservan hoy ruinas y paredes de la Iglesia parroquial bajo la advocacion de S. Pablo de la Guardia que en el castillo habian edificado sus fieles victoriosos, y que hoy está trasladada en la casa conocida por Casa Elias, á poniente de la Montaña. A este castillo le dieron el nombre de la Guardia, por que los caballeros con él se propusieron no solo guare cerse , sino tambien vigilar y guardar el territorio qu« tenia unas 20 leguas.


— 58 —

Seguras ya en este castillo de la Guardia las personas de tan interesantes guerreros y adalides , determinaron sus gefes practicar un reconocimiento minucioso en la Montaña , guiados siempre de un impulso interior y di vino que los dirigia desde el norte al oriente y medio dia, y es que S. Miguel patron de la misma los conducia hticia su capilla para ponerles en contacto con los ermitaños , cuyas oraciones les habian recabado del trono de la que era destinada por Reyna de Montserrat, la gracia .del valor y pericia militar para apoderarse del ter ritorio que Dios los habia concedido. Faldeando la Montaña, llegaron por fin los valientes y confiados exploradores á las capillas de S. Acisclo y de S. Miguel: aquí encontraron ermitaños, y aquí su fe y su amor reanimados con la inexperada fortuna de poder ofrecer á Dios por medio de legítimos ministros los sa crificios de que por tantos años se habian visto privados, entonaron cánticos de alabanza al altísimo Dios y á su - bendita Madre , la cual presentían ser en esta Montaña su reina y patrona de un modo especial. Cumplido este deber religioso , aquellos heraldos de la fe y de la patria guiados por los ermitaños se internaron en la Montaña , y enterados de toda su topografía y de sus relaciones con los territorios circunvecinos, dieron las mas rendidas gracias á sus guias y regresaron á la Guardia. Faltábanles á estos caballeros expresiones con que ma nifestar á los compañeros que habian quedado en el cas tillo, el gozo que inundaba su alma al volver á abrazar los , excusándose de no haber podido antes darles parte del resultado de sus exploraciones, pues aquella época no era la de los telégrafos; calmados los primeros movi mientos de alborozo y algazara , sentáronse á deliberar sobre su futura estratégia.


— 59 —

Convencidos por las observaciones de los exploradores de que podía ser muy útil levantar fortalezas en las que estuviesen guarecidos de los ataques y asechanzas de los enemigos , y desde las cuales pudiesen hostilizarlos y batirlos, designaron en el cróquis que se habian impro visado al efecto los puntos que consideraron mas á pro pósito para construirlas, nombraron los respectivos castillanos, y acordaron los Santos y Señas, los modos de prestarse mútuos ausilios y la dependencia relativa ; se dieron un fraternal abrazo , y llevando cada uno el lábaro santo que juraron hacer ondear en sus respectivos casti llos y defender hasta morar, á no exigir otra cosa la ciega obediencia militar, treparon ligeros y briosos por aque llos riscos , oteros , cerros y rocas hasta colocarse cada uno en su lugar competente, La pericia militar de estos guerreros que tantos años habian estudiado, nó en los gimnásios romanos, sinó en tre fieras y detrás de murallas de nieve de muchos me tros de espesor, se manifestó en el modo de colocar sus castillos. Por la parte de oriente levantaron el de Olger junto á la capilla de S. Miguel ; por la de poniente el de Colígató, (nombre de los dos barones sus respectivos castellanos), el de Marro entre norte y oriente , y el Montsiat en una elevada atalaya (hoy S. Dimas), con los cuales y el de la Guardia tuvieron no solo defendida la Montaña por los principales puntos, sino tambien tomadas todas las veredas por donde poder ofender á los moros y bajar á los llanos á sorprenderlos y expoliarlos. Visiblemente peleaba á favor de estos héroes el cielo. La Virgen Santísima oculta en la Montaña recogia los perfumes de los inciensos y oraciones de los ermitaños que , cual otro Moisés , levantaban noche y dia á ella las manos implorando la victoria contra los infieles, y San


— 60 —

Miguel guiaba de un modo indudable las batallas de los que tenían fija su vista en el Lábaro santo. Aterrados los mores no podian darse la razon de sus derrotas ; y su despecho era rabioso al ver que quien los humillaba era un puñado de hombres sin instruccion, sin recursos y sin hogar. Lamentábanse de que sus Gius-Taus hubiesen sido el principio de sus quebrantos , y en su desesperacion jura ron por Mahoma que , ó harían ondear la media luna en los castillos en que ondeaba la miz , ó se precipitarían por aquellos riscos para ocultar su afrenta. No faltaron vicisitudes por algunos años en la guerra que animaba la Imágen de María oculta en esta Monta ña , siendo siempre su resultado poder hacer excursiones en los territorios vecinos , rescatar varios esclavos , rea nimar el v lor del país , levantar pendones por la liber tad . y obligar á los moros á reconocer que el país que ocupaban no simpatizaba con ellos , y que si sufría su yugo, nos los amaba. Once años duraron estos combates en los alrededores de la Montaña sin que ni el hambre , ni la fatiga hubie sen enervado el valor de estos denodados caballeros^ si en el año 730 abandonaron el castillo Marro, no tué tanto por las bajao que en tantos combates habiar, sufri do , como por haber entrado en su plan estratégico para ulteriores batallas. Lo cierto es que los moros , que antes de estas domi naban todo el país próximo á la Montaña , desde enton ces solo de paso y muy de corrida podian pisarlo , y aun siendo en numerosas legiones , y que al momento !o» cristianos fueron formando caseríos y pobte-^jnes, y '•?yantando castillos auxiliares, acorralando á ^aquellos hacia las ciudades, que á imitacion de los montañeses empe zaron á sacudir tambien el yugo sarraceno.


Capitulo XII. IM montaña de Montserrat con relacion á algunos caseríos que se han edificado bajo la sombra de sus castillos en el mismo siglo ' VIH. Kdifícanse las casas de Riusech, la Calslna, Pujol y Martorell bajo la sombra de los castillos entre mirle y oriente, y alguno bajo la sombra delOtger y Colígalo enire medio dia y poniente.

Los valientes fundadores de los castillos de Guardia , Marro, Montsiat, Olger y Colígate, é iniciadores del gran plan de la libertad de Cataluña, cuidaron no solo de levantar estos bélicos edificios, sino de que hubiese quien labrase las tierras que pudiesen rescatar, para con tar con medios con que acudir á las primeras necesida des de la vida , ya con rebaños , ya con frutos de la tier ra , y formar un núcleo de comunicaciones militares. Las casas de que hay noticias tradicionales, y que por sn posicion topográfica es mas probable que tuviesen su origen en aquellos tiempos , son las que están on la zona del castillo Marro ; de las demás no hay tradicion que designe su localidad ni por la parte de la Guardia, ni por la de Collgaíó. De la casa Riusech hemos visto papeles que si no se remontan á aquellos tiempos, suponen sin embargo cier tos hechos que no podrían consignarse , sino datara de


— 62 —

entonces su existencia , como tendremos ocasion de ma nifestar mas tarde. De las casas Calsina, Pujol y Maríorell no hemos te nido el gusto de ver papeles ; pero consultada la tradi cion de las mismas, y del monasterio de Montserrat, afirmamos con toda probabilidad que su existencia es coetánea al castillo Marro. Que los fundadores de estas casas fuesen ó algunos de los barones venidos de los montes ó algunos de sus va lientes guerreros, es tan verosímil que, atendidas las circunstancias en que se hallaba el país , no puede con jeturarse lo contrario. Un poco mas apartados de las citadas , y en lo que hoy es término de Marganell , hay las casas llamadas Florí, Bisbal, Oliver, Ruidós, Oras y Font, cuyos pro pietarios aseguran por la tradicion recibida de sus mayo res, que su existencia data del tiempo de los moros, y por consiguiente puede muy bien . creerse que eran los que durante las treguas iban levantando los encastillados de la Guardia ó Marro, ó sus soldados, ó los hijos de las pri meras familias cristianas que habian logrado la libertad, á consecuencia de las excursiones militares hechas por los moradores de los citados castillos. Pero ¿conservan estas casas los primitivos apellidos? De la de Riusech , de cuyo archivo se nos han facilitado caballerosamente noticias, podemos afirmar que lo ha variado muchas veces , llamándose hoy Olzina el propie tario , si bien la casa solariega es conocida por el Piten: el propietario del Pujol lleva hoy el apellido Oller, ob servando tambien variacion en otras. La Calsina es tal vez la única casa que conserva el pri mitivo apellido, con el cual desde las primeras ocasiones en que se ha hablado de ella se la designa en el archivo del Monasterio, segun relacion de los monjes ancianos.


— 63 —

La antiquísima y nobilísima casa Elias probablemente se remonta á la misma época , igualmente que la casa Masana, pues que una y otra han radicado siempre den tro de la zona del castillo de la Guardia; y la capilla pú blica que en su casa tiene la primera , lleva el título de S. Pablo de la Guardia, á cuyo Santo, segun se asegura, en el referido castillo se daba culto , que al ser aquel abandonado, fué trasladado á la mencionada casa. No existe en Collbaló casa alguna determinada que afirme ser la primitiva del baron Gató ó Agaton; pero sí se gloría el pueblo de traer su origen de tan noble cas tellano, y de llevar su nombre de Coll de Ga(ó ó Agató.


Capítulo XIII. La montaña de Montserrat protegiendo la reedificacion del Monasteríolum en el mismo siglo VIII. Bajo la proteccion de los nobles encastillados en Montserrat los ermitaños re edifican 1 1 Monastfríolun. y se reunen en él en comunidad: se reunen al gunas familias bajo su sombra: dejan algunos individuos el servicio de las capillas: mueren todos los que hablan entrado en el secreto de la ocultacion de la Santa Imagen: ptérdese la memoiia del lugar en que fin: depositada.

No habian olvidado los ermitaños el acuerdo que to maron al principiar la vida anacorítica , á consecuencia de haber sido destruido el Monasteríolum, y al cobijarse en los huecos de las rocas de la Montaña cuando fueron arrojados de las riberas del Llobregat, como queda dicho en el capítulo ix, pág. 49 y 50: y consiguiente á él, luego que los nobles encastillados en la Montaña hubié ron alejado de los alrededores de la misma á los moros, se reunieron el mayor número posible al pié de las rui nas del Monasleríolum, y empezaron á levantarlo de nue vo con sus propias manos , y con todo el ardor de su amor á su primitiva profesion. Cómo con ello pretendían tan solo proporcionarse un modesto abrigo , dieron al nuevo edificio las mismas di mensiones que tenia el antiguo, designándole con el mismo nombre diminutivo de Monasteríolum, que este llevaba.


— 65 Solos entonces allí estos monjes , de los terrenos in mensos de que eran propietarios parte por concesion de los conquistadores, parte por compra hecha á estos, la braban lo que les permitían las horas señaladas para el trabajo de manos en la regla de S. Benito, y el escaso personal con que contaban; y así siguió por algunos años. Mas adelante , y cuando la paz fué asegurándose en el país , algunos cristianos que , ó habian sido afiliados al ejército libertador, ó habian tenido suficiente valor para abandonar sus hogares en poder de sus injustos opreso res en las poblaciones dominadas, se reunieron á la som bra del Monasleríolum para recibir de sus PP. la instruc cion y los santos Sacramentos en la iglesia que bajo el título de S. Pedro, como la primitiva, habian reedifica do; y con esta ocasion les fueron inspirando el. amor al trabajo , y para estimularlos les cedieron algunos terre nos bajo pactos los mas equitativos , y lo menos posible onerosos. Aquí tenemos ya un pueblo en miniatura , ó en em brion , por decirlo así , y de él hablaremos en ,su propio lugar. Pero el fervoroso deseo de reunirse en comunidad no hizo imprudentes á los ermitaños: tuvieron bastante ab negacion para resignarse á que quedasen algunos de los mismos al objeto de prestar algun servicio á las antiguas capillas de S. Acisclo, de S. Miguel, de S. Pedro y de S. Martin , y prodigar á los caballeros que con tanto he roísmo custodiaban los varios castillos , todos los auxilios que de su ministerio pudiese reclamar su jamás desmen tida piedad durante su permanencia en la Montaña. Es muy probable que uno de estos ermitaños fuese el que habia entrado en el secreto de la ocultacion de la Santa Imágen la Morena con el Obispo y el Gobernador de Barcelona , y que aprovechándose de la disposicion de


— 66 — su abad, quedase en la Montaña para no perder de vista la santa cueva , y sin verse precisado á revelar el secreto á persona alguna. Esperaba confiado la realizacion de los designios de la Providencia; pero no era escojido para lomar parte en la manifestacion , cual lo habia sido para la ocultacion: aquellos designios tenían señalada una épo ca mas lejana , y un cuerpo gastado por la penitencia y por el llanto, sin un milagro no podia alcanzarla en el curso de sus dias. Pero si la Providencia no lo tenia reservado para ex perimentar el placer de volver á besar los piés de la San ta Imágen Morena, lo tenia para recibir entre sus brazos á sus hermanos cenobitas , que escapados segunda vez del Monasteriolum del todo destruido , subian á reasumir la vida del yermo y á hacer florecer unas virtudes que solo podían ser vistas y admiradas de los ángeles. Estos anacoretas sepultaron con este antiguo y venerable ermi taño el secreto del lugar en que estaba la Morena. Y como habian muerto en santa vejez el Obispo y el Gobernador de Barcelona , igualmente que los confiden tes que con ellos habian dejado en su concha á tan pre ciosa perla , y como al apoderarse de la ciudad los moros, debieron de perderse las notas en que es de presumir que este hecho se consignara , de aquí es que se perdió absolutamente la memoria del lugar en que estaba la Imagen Santa. Era sin duda disposicion de la divina Providencia que para su manifestacion en el gran dia no quería intervencion alguna humana , como se dirá en su propio lugar.


Capitulo XIV. La montaña de Montserrat firme baluarte de los cristianos en la pujanza de los moros desde el año 750 al 797. Apoderante los moros del castillo Marro: destruyen el Monasteriolum segun da vez: suben lúa monjes a reanudar la vida eremítica.

Tranquilos los moradores del restaurado Monasterio lum en las riberas del Llobregat, toda su ambicion era dar culto á Dios y á su Santísima Madre, en la antiquí sima Imágen de piedra que habian bajado consigo de la Montaña, reanimar la fe y ardor de los valientes que custodiaban los castillos, procurarles los frugales ali mentos por medio de su trabajo , auxiliado del de los fie les que á su sombra y á la del Monasteriolum se aven turaban á cultivar las tierras del pié de la misma Montaña , y orar por todos , cuando una nueva invasion sarracena los obligóla otra extrema resolucion. El país no habia correspondido dignamente á las mi sericordias del Señor, que habia enviado los valerosos redentores que por tantos años, desde los castillos del Montserrat habian sostenido reñida lid con los opresores y tiranos. El país, afeminado con las muelles costumbres impor tadas por los dominadores , no tuvo suficiente valor para sacudir un yugo con que se habia familiarizado. Y Dios en su justo enojo retiró sus gracias , y entregó


— 68 —

en manos de sus verdugos uno de los castillos que habia' levantado , y que el país no habia agradecido. El castillo Marro, defendido por espacio de once años con tanto denuedo por aquellos bravos , cayó en ma nos de los moros , si bien se salvó la guarnicion , que fué á reunirse con la de los castillos del que mas adelante se llamara Monlsiat de Olgcr y Colígaló, y desde los que el Signo de nuestra redencion dominó siempre la Mon taña , y protegió al culto del verdadero Dios en las cita das capillas, y á los ermitaños sus capellanes. Dueños los moros de todo el territorio cercano á la Montaña, destruyeron el nuevo "Monasteríolum, y los monjes llevando consigo la Imágen de piedra, volviéron se resignados á ocupar las cuevas que unos años atrás habian abandonado , y á practicar de nuevo la vida ere mítica, esperando mejor suerte. Pero ya no entraba en los designios de la Divina Pro videncia la reedificacion del Monasteríolum ; este habia sido un monasterio de ensayo y transicion: y dueña ya, si bien que oculta todavía , de las alturas de la Montaña la Imágen que un dia habia de ostentar todo su esplendor por medio de un culto que en ella la misericordiosa Virgen quería recibir de los sucesores de aquellos monjes, dispu so que el poco tiempo que restaba ante Dios los años son insignificantes segundos hasta el dia esplendoroso de su aparicion, lo empleasen sus servidores en oracion, en el ayuno y en el llanto en las hendiduras y cavernas de las rocas, ya que no era otra la morada de la misma Imágen. Dueños del castillo Marro los moros, naturalmente entraba en sus planes estratégicos la conquista del Otger y demás; pero cuantas veces lo intentaban, otras tantas se sentian repelidos por una fuerza oculta que ellos sin creencias no sabian explicarse, pero que las creencias religiosas atribuyen á la Santa Imágen que , aunque ocul


- 6$ ta , era ya dueña de la Montaña, y no sufría rival en ella. Esta es la razon en que se fundan la historia y la tradicion del país con la del Monasterio, para afirmar que, uña vez arrojados los infieles por S. Miguel de lo que era templo de Vénus , nunca mas faltó el culto del Verdadero Dios en S. Miguel y en S. Acisclo, capillas que siempre han estado en pié ( 1 ); que jámás hubiesen su bido los moros á los sitios en que ollas radican , y menos á las alturas que las dominan. Y al reparo que pudiera ofrecer la escritura del año 888 en que. segun so asegura, un conde de Barcelona al dar dichas iglesias al Monas terio de Ripoll afirma haberlas rescatado de los agarenos su tatarabuelo Vifredo , responden que esta locucion es idéntica á la de un general que , al obligar al ejército si tiador de una plaza á levantar el bloqueo , dice : he resCatado ó libertado la plaza del poder del enemigo. Y no hay duda que en el período de tantos años, los moros bloquearon no pocas veces los castillos de la Mon taña que estaban en poder de los cristianos; ni hay duda tampoco que al vencerlos en los campos del casti llo Marro Garlo Magno en el año 797, rescató en el sentido indicado los demás castillos , como vamos á ver. (I) En su propio lugar se explicará el porqué estuvo arruinada la de San Sliguel. Ñola del editor.


Capítulo XV. La montaña de Montserrat da un día de gloría al cristia nismo , y es una de las preciosas piedras de la diade ma de Cario Magno en 797. Castillo Marro : su situacion topográfica : vence en él Cario Magno: fúndase u na Iglesia en honor de Santa Cecilia.

Supuesto que hoy no existe ya el castillo Marro, tan famoso en la historia de Cataluña y especialmente de Montserrat, nos ha parecido consignar aquí fijamente el sitio en que radicaba , ya que hemos tenido la satisfac cion de que algunos ancianos del país dignos de todo crédito, y que en su mocedad han visto en pié algunos de sus restos, nos lo hayan enseñado. La iglesia de Santa Cecilia , la casa llamada la Calsina, la fuente de Santa Cecilia y la carretera que va á CasaMasana, serán los puntos cardinales que nos guiarán. Entre la iglesia de Santa Cecilia y la carretera hay un senderico que deja á aquella á la derecha y la carre tera á izquierda. Este sendero, faldeando la Montaña y dejando sobre sí á la izquierda la fuente y carretera ci tadas, siguiendo entre norte y oriente lleva á la Calsina. Pues bien; concluyendo de faldear la Montaña , en unas tierras labradas y de siembra (quintanas llaman en el país), á 1 K. 760 metros de la iglesia citada, y á los 20 de la última peña, por la parte de entre Sud y ponien te se levantaba el famoso


- 71 Castillo Marro (1),

llamado así porque estaba sobre el camino de herradura que venia de Manresa , y que por no ser atajo como otros varios, se llamaba marrada ó largo. (1) Entre los apuntes sacados del Archivo de Montserrat antes de su incen dio, se bailan las confrontaciones del Mas Marro, que ad pedi-m litteraa son del tenor siguiente—«Termine a Sol yxente en el medio del Kio lobregate ó en »la Valle que se dice mala, y sube por medio del torrante hasta la sumidad, »ó cumbre del Monte; á medio día en las Nocas superiores del dicho monte, y »Ta por la sumidad ó montaña hasta el collado sobro un;\ Boca que se d¡c« «Cerbero, y de allí baja hasta el lugar dicho Sierra del Dolador, ó Uolavor. y »alli termina. A sol poniente y desde allí baja en el torrente de fachil, ó far»h¡l, y va por el dicho torrente hasta debajo la Plana de Mayaiis, y allí teromina. A parte de Circio, ó tramontana subí1 por otro torrente, y pasa al Co"llado de Olnia, ó Oüva, ó Oluya y baja en el torrente de K¡<> seco, y va de allí »en el medio del Llobregale» Y mas adelante despues di- referida lavenla deleitado Ma* hecha al Pro. Cesarlo por Ainsulfo y Unida, prosigue: «Todas »lan cuales cosas terminan y van de la Puerta antigua di! dii-lio Uislillo Marro • bastalas Rocas de lisrnat, ó en el torrente, y baja por el diclio torrente


Esto supuesto, decimos que este castillo, que despues de abandonado por los cristianos en el año 730, estuvo en poder de los moros cuarenta y tantos años , era para estos una gran llave de la Montaña por aquella parte ; y no arrojados de allí, era imposible toda otra operacion á los cristianos. Por aquí por lo mismo empezó Garlo Magno sus ope raciones , para dejar libre del todo el Montserrat , des pues de haber humillado en los llanos la media luna, ya que aquí se habia retirado y atrincherado el grueso y lo mas florido de los restos de los ejércitos vencidos. Con su táctica militar llama á los enemigos fuera de sus murallas, y en el sitio en que hoy está la iglesia, se trabó el combate , siendo tanto el valor eon que los cris tianos pelearon, que no solo vencieron á aquellos, sino que desalojaron á los del castillo Marro , quedando libre toda la Montaña y país adyacente. Era el día 22 de noviembre de 797; y al dar Garlo «hasta la Roca (fue se dice Roja (ó Roña Rúbia) y pasa por dichas Rocas que «son sobre e! lugar dicho Monistrol, y vuelve 4 otra Roca que se llama es>derrocada, y pasa i la lloca que se dice Carol (ó Querol), y de allí baja en el • torrente de la fuente de Santa Cecilia, y sube por el dicho torrente hasta »la dicha parte de dicho Castillo.» Hoy día apenas hay sefial alguna del local que ocupaba este Castillo: pero D. Jaime Oller, venerable anciano q.ue raya á los 80 años, y dueño del mas Pujol de Marganell. nos ha asegurado muchas veces que siendo él mozuelo y criado del H. Párroco de Santa Cecilia, habla no solo visto existente en gran parto el edificio material del mismo, sino tambien derribándole algunas pare des por orden de su Amo el citado R. Párroco, y en el año de 1811, d? jas piedras de sillería restantes formaron un Parapeto las tropas do Na poleon en el mismo sitio; de aqui es que con mucha precision nos ha dado las confrontaciones del Castillo Marro colocados él y el que escribe estas líneasT en el propio local, diciendo: «Al norte confronta en parte con el bosque de la »Calsina, y parte con tierras del Párroco do Santa Cecilia: al poniente con vi»ñas del Mas Martorcll: al medio dia con un peñasco que salo de un monton »do rocas, ó Single que está bajo da la antigua carretera llamada de Cas» "Masana, y que dista de loque era Puerta del Castillo 134 palmos catalanes; *y tiene entre él y la roca el camino que de Sta. Cecilia va á Marganell; y al norieole con tierras de Sta. Cecilia.»


- 73 — Magno gracias á Dios por tan insigne victoria , hizo voto de levantar en el mismo sitio de la batalla un templo á Santa Cecilia , á ' cuyo culto la Iglesia tiene dedicado aquel dia , y sobre el mismo eampo hizo donacion del territorio y futuro templo á Rodolfo, uno de los valien tes capitanes que mas se distinguió, en premio de sus hazañas. Dia que no debió de olvidar jamás Carlo Magno; y no hay duda que la montaña de Montserrat será una precio sísima piedra de su diadema , y que adornará su blason con honor.

ítulo XVI. La Montaña de Montserrat se transforma de castrense en monástica. Santa Cecilia. Heti'ranse las guarniciones de los castillos de Montserrat: vende Rodulío el Mas y castillo Marro: edifícase junto á la capilla de Santa Cecilia un monas terio de Benitos.

Los bravos que con el precio de sus fatigas y de la sangre de sus venas habian levantado y conservado por tantos años los castillos de Montserrat, despues de la victoria de) glorioso dia 22 de noviembre , comprendie ron que su deber era bajar á batallas campales, supuesto que aquellos ya no tenian razon de ser. Se despiden por lo tanto de sus antiguos amigos y pastores espirituales ermitaños subidos del Monasteríolum destruido, imploran sus oraciones, y deseándose mú tuamente bendiciones del cielo para su respectiva mi—


— 74 — sion , estos se internan en sus cavernas , ó se agregan al rededor de las varias capillas, y aquellos descienden, ardiendo en amor patrio y bajo la enseña de la Santa Cruz, á dar cima al gran plan libertador, iniciado bajo tan felices auspicios. Enmudecieron por lo tanto en Montserrat los clarines y demás instrumentos bélicos; y el horrísono eco de los gritos de muerte y exterminio es sustituido por el armo nioso y metódico cántico de alabanzas al Dios que dá las victorias, y humilla a los tiranos. Los ermitaños se reunen para deliberar sobre su ul terior método de vida , y como inspirados resolvieron por unanimidad no proceder á una segunda restauracion del Monas teriolnm , sino protejer y amparar únicamente á los fieles que se habian acogido á su sombra, y dentro de la zona de lo cedido por los conquistadores dárles so lares en que edificar, y tierras que labrar, y proseguir ellos la vida eremítica, continuando el cuidado de las capillas de S. Miguel, de S. Acisclo, de S. Pedro y de S. Martin. A la sombra de la libertad y tranquilidad del país, los propietarios de los caserios Riusech , Calsina y demás que dejamos recordados en el capítulo xn, pág. 61 , no per donaron fatiga para impulsar la labranza de los respecti vos terrenos y la cria de ganados ; y á no tardar , aque llos campos regados con la sangre de los mártires del cristianismo y de la patria, volvieron á presentarse con la lozanía tantas veces marchitada por la inmunda planta de los agarenos. Pero la iglesia de Santa Cecilia, que por órden de Cario Magno se habia levantado , y que con el Mas y cas tillo Marro poseía ya Rodulfo, apenas daba señales de vida. Los descendientes de Rodulfo impulsados por el ejem


— 75 —

pío de este , y á ejemplo suyo , cual caballeros siguieron el ejército ; y como descuidaron su castillo , á pesar de serles tan honorífico y de tan grata memoria, resolvie ron venderlo con su Iglesia y Manso adyacentes en el año 871. Complacidísimos los compradores Ainsulfo y su esposa Druda con la adquisicion de tan apreciable é histórica joya , no se reputaban felices si no secundaban las miras de Cario Magno al levantar la capilla en honor de Santa Cecilia: y como para lograrlo, el mejor medio que seles ofrecia era levantar allí un monasterio Benedictino , este plan fué adoptado , y realizado en el año siguiente de 872. No faltan críticos que, no pudiendo combinar la exis tencia del monasterio de Santa Cecilia en el manso Mar ro, con las circunstancias que se refieren de los pastores que recibieron los avisos del cielo para el descubrimien to de la Santa Imágen , creyeron que de las mismas deben inferirse una de estas dos consecuencias : esto es, ó que el monasterio de Santa Cecilia no existia cuando se descubrió el sitio donde estaba la Santa Imágen, ó que los pastores favorecidos por el cielo no eran de la casa Riusech , que suponemos tan cerca del monasterio de Santa Cecilia; porque añaden, á haber este existido, siendo los Pastores fiel Riusech , lo mas natural , lo mas óbvio , lo mas sencillo era que el señor de Riusech diera aviso á Santa Cecilia , ya que suponemos ser mora da de tantos varones eminentes, y no á un sacerdote que no sabemos de donde procedia , y que este diese aviso al Obispo residente en Manresa. Mas nosotros creemos que lo mas natural , lo mas sen cillo y lo que procedia era que el señor de Riusech si guiese en todo el curso que nos refiere la historia, y n« "tro alguno, y nos fundamos en las razones siguientes: 1.a En aquellos tiempos, como saben muy bien to-


-la dos los que están versados en la historia monástica, los mas de los monjes no eran sacerdotes: solo habia uno (jue otro en los monasterios solitarios para las preci sas necesidades del culto y administracion de los 'Sacra mentos á los individuos del mismo , y que generalmente no tenian bajo su cuidado parroquial otros seglares que sus dependientes ó comensales. 2." Que entonces los monjes vivían tan aislados del comercio humano , que aun cuando supiesen que no muy lejos del lugar en que radicaba el monasterio hubiese alguna familia , ningun roce tenian con ella , y les era enteramente desconocida , y mucho mas cuando media ban, como en el caso concreto, entre esta y el Monasterio espesos bosques y profundos barrancos. No habiendo por consiguiente roce de la familia Riusech con los monjes del monasterio de Santa Cecilia, y no te niendo este sacerdotes de sobra para mandarlos acá y acullá á celebrar, lo mas natural era -que los señores de Riusech apelasen á un sacerdote libre , y que viniendo este á decirles Misa en su oratorio, los mencionados tra tándolo como familiar, le contasen lo que entonces tanto llamaba su atencion, y que el mismo sacerdote fuese á participarlo á su Prelado, y no á los monjes para él qui zás desconocidos. Y no solo esto : hay otra razon para nosotros de mueho peso. Todos los historiadores convienen en calificar de sobre natural, y por consiguiente providencial, la invencion de la Santa Imágen con las circunstancias que la acom pañaron. Ahora bien; ¿no da mas realce al milagro, mayor autenticidad á las circunstancias y mas importancia á la Santa Imágen , el que todo pasara por manos de una persona tan autorizada y pública, cual es un


— 77 — Obispo, que no la mera intervencion de un simple monje ó de un abad, que por santo que fuese era des conocido en la comarca , y en todo el condado de Manresa? ¿No era consiguiente, que una Imágen que no quiso el cielo que la escondiesen en la Montaña sino un príncipe de la Iglesia y la primera autoridad civil y mi litar de Barcelona, por ser de una importancia singular, al tiempo prefijado por la Divina Providencia fuese estraida de su cueva-escondrijo por otro príncipe de la Iglesia? Y ¿estaría, en tal caso, tan acreditado el origen, pro cedencia , hallazgo y primer culto de la Santa Imágen en este sitio como está hoy? ¿No podría decirse que todo era pura invencion de los monjes? La Providencia dispu so bien todas las cosas. Quede pues sentado, que se hermanan muy bien la existencia del monasterio de Santa Cecilia, y las circunstancias de la invencion de la Santa Imágen. Esto supuesto, y volviendo á nuestra historia decimos, que así como á las grandes calamidades y perturbacio nes han acompañado grandes extravíos, así tambien, ge neralmente hablando, suceden á las mismas grandes desengaños. A las funestas guerras con los moros habian seguido lamentables defecciones , y calmadas las pasiones con la paz consiguiente á nuestras victorias, hubo célebres pe nitentes entre los que se habian afeminado con el con tagioso roce de los africanos. La fundacion del monasterio de Santa Cecilia no podia ser mas providencial. Al momento se vió atestado de los desengañados , y de las eminencias que miraron como un asilo de la virtud y del saber aquel lugar que , años atrás , lo habia sido del heroismo.


— 78 — Apenas habla corrido el indispensable tiempo para crecer, y la virtud y el saber habian llegado ya, y da ban ópimos frutos. Es muy probable que los monjes, que del segundo Monasteríolum habian reanudado la vida eremítica, hubie sen fallecido ; y que los que se les habian agregado en este método de vida en el transcurso de tantos años se hubiesen reunido con los de Santa Cecilia , sugetándose igualmente á su prelado los encargados de las capi llas de S. Miguel, de S. Acisclo, de S. Pedro y de San Martin ; y bajo este supuesto se explica muy bien el que S. Julian, hijo del monasterio de Santa Cecilia, fuese Capellan de S. Acisclo, cuando por su virtud y por su saber fué sublimado á la silla de Egara (Tarrasa), y que Joan Garí fuese procedente del mismo Monasterio, en tonces destruido ya , y no del Monasleriolvm , á no darle una longevidad portentosa , ya que la destruccion de este data de los años de 730, ó algunos mas, al paso que Garí, y la historia de Montserrat lo supone, murió el 808; y si lo queremos hacer procedente del Monasleriolum , ha de ser diciendo que fué uno de los tantos que no pudiendo ser monjes cenobitas por estar destruido el Mo nasteríolum, se agregaban á los eremitas procedentes de este , y que en todo rigor eran la continuacion de toda aquella comunidad dispersa. No siendo propio de este lugar historiar todo lo con cerniente á Santa Cecilia , lo dejaremos para su propio lugar.


Capítulo XVI!. La montaña de Montserrat, objeto visible de las misericor dias de Dios y de su Santísima Madre, es declarada el trono de la Gracia.

SEÑALES QUE INDICAN EL LOGAR EN QUE ESTÁ LA SANTA IMAGEN. El cielo revela el secreto de la Sanie Imagen: en que año: modo con que la manifiesta: de donde eran los pastores que fueron favorecidos con las señales.

Se habian trocado las suertes: los moros que, dueños por tantos años de los campos y ciudades, se veian acor ralados en los montes de donde solo bajaban furtivamen te cual otras fieras para saciar de vez en cuando sus instintos brutales , su rapacidad y su sed de sangre y ex terminio sobre los que por un momento, á causa de su sexo , edad ó condicion hallaban indefensos ; en el plan de la Providencia servían para conservar en todo su vi gor la disciplina militar, y tener ocupados los valerosos capitanes, que á no tener enemigos extraños, habrían quizás sido enemigos domésticos , é impedido la regene racion política que lentamente se estaba elaborando en el seno de la renaciente sociedad.


— «o — Ya los condes ceñían sus sienes con la corona ganada en los campos de batalla , y Barcelona los reconocia y aceptaba sus leyes ; ya las cosas religiosas se iban rigien do por las prescripciones emanadas de- los legítimos pre lados, ya las costumbres corrompidas por las desen frenadas máximas del Corán, eran purificadas por las santas doctrinas del Evangelio. El país , en fin, marchaba en regla. La misericordia de Dios y la justicia se habian dado el ósculo de paz , y por todas partes sonreia la aurora de un dichoso bienestar, cuyos rayos asomaban ya en el horizonte, cual la estrella consoladora despues de una tempestuosa y oscura noche. Y era que se aproximaba el gran dia de la aparicion de la Imágen que en los aciagos de 717 ocultaron en una cueva del Montserrat Erigónio gobernador , y Pedro Obispo de Barcelona (pág. 55.) Entre los caseríos edificados á la sombra de los casti llos , especialmente del castillo Marro (capítulo xv , pá gina 71,) existia una casa distante del mismo entre norte y oriente 3 K. 40 metros, y del Monasteríolum (del sitio en que en Monistrol radica hoy la capilla de la Concep cion) 1 K. 720 metros, de la que presentamos el


— 81 —

Facsímile,

lal como existe hoy bajo el seudónimo del Pilen, y era la del noble Riusech. Ora sea que el dueño de esta casa fuese uno de aque llos caballeros libertadores del país y terror de los moros, io que es muy probable (como se dirá en su lugar,) ora de alguno de los fieles acogidos á la proteccion del cas tillo Marro, es lo cierto que constituían propiedad de la misma , algunos terrenos arrancados del dominio sarra cénico , y los cultivaba y tenia además ganados cabríos y vacunos. Datos del archivo de la propia Casa, y del monasterio de Montserrat lo propio que la tradicion del país , asegu ran que es un hecho histórico y no un cuento lo que vamos á referir. Corría el año 880 del 'Señor , y los pastores del Riuscch salian todos los dias faldeando la Montaña de norte


— 82 — á mediodía con sus hatillos de cabras y vacas , cantando baladas á la Virgen y á Jesucristo que los habia librado del yugo de los sarracenos , alternándolas con las que exaltaban las proezas y heroísmo de los Castellanos de la misma Montaña. Eran siete los pastores, y distribuidos en otros tantos puntos con sus cabras y vacas , eran felices formando sus coros, y repitiendo uno los cantos que concluian los oíros , encargándose los ecos de trasmitir su inocente al gazara de valle en valle , hasta confundirse con los mur mullos del Llobregat. Tales eran los goces; y esto constituía, y esto era toda la ambicion de estos sencillos é inocentes Pastores. Volvian un dia al caer del sol hácia Riusecti , cuando fueron sorprendidos por ciertas luces, cuya multitud y resplandor , no menos que la hora y el sitio de la apari cion, excitaron vivamente su pensamiento. Era un sá bado. La noche se les venia encima á pasos agigantados, y el temor de ser sorprendidos por ella y de dar un disgus to á sus amos, los obligó á suspender la contemplacion de lo que no coinprendian. Pero convinieron en que la prudencia aconsejaba ser reservados por entonces. Nada vieron en los dias siguientes , y esto los confir maba en que habia sido prudente su reserva. Pero vino otro sábado , y en la misma hora y sobre el mismo punto notaron lo que en el sábado anterior. Con disimulo preguntaban á sus amos sobre algunos puntos de astrología , para asi averiguar si lo que veian era ó no natural ; -pero todavía no dieron á comprender oí porqué de sus preguntas , ni sus amos lo sospechaban por ellas. En la Montaña conferian entre sí muchas veces sobre


— 83 —

lo que podría ser lo que tan inusitadamente les llamaba ía atención, y como por inspiracion convinieron todos en darse As un modo especial á la oracion , y hacer al gunas obras penales, para lograr del cielo alguna luz, continuando en el entre tanto en su reserva, á fin, do no dar pábulo á hablillas. Al aproximarse el sábado siguiente oraron con mas fervor, y la vision ya se presentó ocompañada de músi cas que los arrebataban y los tenian fuera de sí , inun dándolos en un mar de gozo que los bañaba en lágrimas. Pero resolvieron esperar aun otro sábado antes de hablar del hecho á nadie. Amaneció en efecto el sábado cuarto ; reaparecieron las luces , repitiéronse las músicas , y bajiadas sus almas en el mismo gozo , resolvieron por unanimidad comuni carlo todo al señor de Riusech su amo. Oyó este la relacion de los pastores : se informó de todo hasta llevar su investigacion al extremo , ya pregun tándolos juntos , ya por separado, ya alagándolos, ya amenazándolos, y convencido de que era imposible una superchería entre tantos , ni haber motivo plausible para ser sostenida , caso de haberla , se inclinó á darles crédi to : pero su sagacidad militar le indujo á verlo por si mismo. El sábado siguiente hízose el mayoral de sus pastores, y como uno de tantos partió con ellos. § 2.° El señor de Riusech vó lo que los pastores le contaron: da parte de lodo á quien corresponde: viene el Obispo: osle so cerciora por si mismo, y se re suelve a una investiSacion: halla la Imagen: pretende llevarla á Manresa: se hac» inmóvil en di lugar que hoy esta la igles.a: y la deja en la capilla do ios santos Acidulo y Victoria.

Meditabundo andaba todo el dia el señor de Riusech entre sus pastores, y disimulando lo mucho que le tenia preocupado el objeto de su dia de campo con las pregun


— 84 » tas que les hacia sobre el ganado , pastos , fieras , eíc. , se sintió sorprendido por un golpe de música , que si bien al principio pareció lejano, al momento se hizo sen tir acompañada de armoniosos cánticos. Se volvió como po,r instinto hácia el mediodía , y hé aquí que sobre el gran promontorio de rocas que hay debajo del castillo Otger y de la capilla de S. Miguel , vió una,multitud de centelleantes luces, y que lo propio que la música se fijaban en determinado punto del mismo promontorio... «Basta, (dijo), fuera de sí lo he visto con mis propios ojos, y lo he oido con mis propios oidos.» «No sois im postores.» «No estabais alucinados.» Y en el mismo ins tante so fue de regreso á Riusech, nadando en un mar de delicias. Segun algun dato existente en el archivo de la Casa de Riusech , tenia esta ya entonces oratorio (ó capilla) como lo tiene hoy, y los domingos y (lias festivos iba algun Sacerdote á celebrar la Santa Misa. Vino el dia siguiente y el que fué al objeto indicado fué informado de todo por el señor de Riusech , y los dos juzgaron prudente, que aquel todavia quien debiese ejercer jurisdiccion en la Montaña de Montserrat viera por sí mismo las mara villas antes de tomar ulteriores disposiciones. Con tiempo vino el sábado siguiente, el buen Sacerdo te se convenció de la realidad de cuanto se le habia contado ; y juzgó un deber suyo dar aviso personal al Prelado inmediato , sin embargo de que no se habia de terminado por no haberse ofrecida ocasion hasta en tonces. Postróse en Manresa el Presbítero á los pies del Obis po , y oido por este cuanto llevamos referido : Iré, dijo, haciéndose propias las palabras de Moisés. Iré y veré esta grande vision. Y no faltó el sábado siguiente acompañado de sus familiares para que fuesen testigos del suceso. Y


— 85 —

el cielo que no se enoja de que sus obras se sujeten á prueba por quienes para ello autorizara , presentóse con toda su pompa , por decirlo así , y dió la mas cabal y en tusiasta serenata á su Reina en la presencia del Prelado, que ya no dudó de la verdad del hecho , si bien no ati nara en el objeto determinado á que se dirigía una señal tan extraordinaria; y para averiguarlo, ordenó que ayu nase tres dias la familia de Riusech, la de los Caseríos vecinos , las del Monasteríolum , y las de Manresa. , Informado por los ermitaños de S. Miguel , de S. Acis clo y demás, igualmente que por los pastores, de que por aquella parte del castillo Otger podría darse con al gun senderillo que llevase al lugar tan milagrosamente indicado , destacaron en su busca algunos de los depen dientes de Riusech y de los otros caseríos , inclusos los del Monasleríolum , y limpiarlo de malezas de modo que pudiese dar paso al Obispo y á su comitiva. No habian pasado tres dias .y ya aquellos robustos la briegos, á fuerza de fatigas habian desbrozado el senderito que 163 años atrás habian pisado un Obispo y un Go bernador, para ocultar el Tesoro que ahora el cielo quie re poner de manifiesto por medio de tantos prodigios; y el Obispo de Manresa , aunque apoyándose en un báculo y en los robustos labriegos, se determina á pasar al lu gar portentosamente indicado. Pero, ni el Obispo ni su comitiva habrían dado con lo que buscaban , si el prodigio de los sábados anteriores no se hubiese renovado en aquel instante. Las malezas, arbustos, y desprendimientos de tantos años, de tal suerte habian ocupado todo el lugar, que ni ocurrían sospechas de la existencia de una cueva , al pa so que todos conocían cuan falsa era su posicion , pues que sobre sí veian todo un monte . y debajo de sus piés todo un abismo.


-85-

.'Clamaron todos al eiela en tanía afliccion, y. .., ei mismo golpe de música , los mismos cánticos y las mis mas luces se presentaban y se fijan en un punto deter minado, y á la afliccion y al llanta suceden el gozo y el alborozo. ¡ Ahí debe estar! dijeron todos: ahí debe estar lo que ¡el cielo quiere regalarnos. Y los robustos jóvenes con sus chucos , sus hachas y sus palancas despejaron como por encanto el local , y al .dar con la abertura de la Cueva : ¡ Un templo, señor Obis po! clamaron .alborozados. ¡Una iglesia! Facsimile de la cueva de entonce».

Entró el Obispo en aquella maravillosa Cueva conver tida en lugar santo, y alumbrado por las celestiales luces que les habian servido de señal y guia, y embelesado por el armonioso cántico de los ángeles, viendo en medio de


— 87 —

una nube de incienso la prodigiosa Imagen de la Madre del Redentor y nuestra, el y los que le acompañaban postráronse adorándola extasiados, mientras los celestia les músicos, intercediendo por nosotros, la saludaban con el anticipado, tierno y consolador cántico' de la Sult'c Regina, con el cual aun hoy podemos saludar y pedir gracia á nuestra buena Madre en el mismo lugar. Nunca habia presenciado Montserrat Procesión

mas pierna y mas devota: el Obispo entona el Xunc di~ mutis, porque se siente dominado de los afectos del autor cte este bellísimo .y expresivo cántico, suben por donde habían bajado, y en llegando á la vista del castillo Olger;


— 88 ¡á Manresa!... dice el Obispo, que ni habia sentido la fatiga de la cuesta, ni el peso de la Santa Imágen. Y todos se dirigen por S. Miguel á S. Acisclo, que era el camino natural y abierto para seguir por la Calsina, ó el Riusech, hácia Manresa, prosiguiendo sus canticos del Magníficat y Te-Deum cort el mayor alborozo y júbilo; al lugar en que hoy está levantada una cruz, para perpetuar su memoria de este hecho, y en frente del punto donde existe hoy dia el Camarin en que se venera la Santa Imágen, esta se hizo tan pesada, que obligó al Obispo á dejarla en el suelo, sin que hubiese fuerza hu mana que pudiese moverla. Comprendió el Obispo el porqué de tan repentina co mo extraordinaria mudanza; hizo voto de levantarla un templo en aquel mismo sitio, y suplicó al cielo que entre tanto le permitiese colocarla en la inmediata capilla de S. Acisclo, pues su fe y su amor no le consentían dejarla al raso. Al momento la Imágen volvió á su peso natural, y la llevaron á la capilla indicada.


Capitulo XVIII. La montaña de Montserrat es ya de hecho el trono de gracia. La Santísima Virgen ostenta su poder y piedad: y reci be como Reina los homenages del pueblo catalán. Primer culto en la capilla de S. Acisclo: los ermitaños primeros Ministros: los sirve á este objeto un individuo de la familia Hiusech: Joan Caries el primero en que se estrena el poder de la santa Imagen.

Con orgullo santo puede entregarse á todos los tras portes del mas divino júbilo el pueblo catalan, pues que le ha amanecido un dia venturoso. El graa Dios que por tantos siglos se habia mostrado enojado, ostenta ya su misericordia; y la Madre de piedad, que por tanto tiempo habia tenido oculta aquella Imágen con que les habia dado una cabalísima prueba de su cariño, cual con la del Pilar á los aragoneses, se la pone ya de manifiesto; y no en un sitio que pueda ser considerado privativo de esta ó de aquella familia, de esta ó de la otra poblacion ó co marca, sino en una Montaña, que por ser de ninguno, es de todos, y en que podrán subir todos y de todas par tes á pedirla gracia. ¡Felices y mil veces bienaventurados los pastores, que tuvieron la dicha de ser los magos del siglo 9." á quie nes no una sino innumerables estrellas anunciaron la aparicion del Iris de paz! ¡Envidiable y digna de todo


— 90 —

elogio la familia Rinsech, predestinada para ser la prime ra que ha de entrar en la manifestacion de los secretos <le Dios, cual la de Zacarías en Hebron! ¡Feliz Gottomaro, que en medio de un templo fabricado no por un Sa lomon, sino por la misma mano de Dios, ha tenido el consuelo de recibir en sus fatigados brazos á la Madre del que recibió Simeon en los suyos, y exclamó: Ahora, Señor, dejadme morir en paz! ¡Felices los moradores to dos de las casas levantadas al lado de las ruinas del Monasteriolum, y los de la Cabina, Martorell, Pujol y otras (¡ue fueron las escogidas para ser las primicias de la bue na nueva, cual los pastorcillos de Belen!... Gozaos todos y sin distincion; saltad de regocijo, y bendecid noche y dia al Señor y á su bendita Madre en su Santa Imágen, porque han hecho cosas grandes en vosotros: y por estas cosas todas las naciones y todas las generaciones os llamarán bienaventurados. Corresponded á los designios de Dios en tan privilegiada eleccion, y no degeneren de vosotros vuestros sucesores. Y vosotros, hijos del gran padre y patriarca S. Benito, á quienes la Providencia condujo á esta montaña, paraque iniciado en ella con anticipacion de algunos siglos el culto de la Santísima Virgen, y purgada la misma con vuestras penitencias de las abominaciones de los gentiles y de los moros, se convirtiera en digno trono de la Rei na de los cielos y de la tierra, de cuya prodigiosa imágen sois custodios, sed siempre dignos ministros de tan gran Reina: ya que por la gracia de Dios sois medianeros en tre él y su pueblo, seguid fomentando el culto que vues tros padres comenzaron: encended mas "y mas el amor *ie los fieles á nuestra buena Madre: rogad á Dios por los *¡ue vengan á implorar su amparo: con vuestras peniten cias obligad al Padre de las misericordias á que nos con ceda, que haeta la consumacion de los siglos sea Mont


— 9t —

serrat el monte santo, y lugar de consuelo y de refugio para todas las calamidades públicas y privadas... Los hijos de Benito, aquellos santos varones que, ama mantados monásticamente en el monasterio de Santa Ce cilia, cuidaban de S. Acisclo, levantados sobre todo lo terreno, dirigieron con júbilo y con la mas humilde ter nura la primera salutacion á María en su Imágen, y se sintieron interior y exteriormente llenos de una uncion parecida á la del Bautista y de Elisabet, que les hizo ex clamar prosternados: bendita tu eres entre todas las muje res, y bendito el fruto de tu vientre! y de donde, ó ¿cuan do hemos merecido que venga á visitarnos la Madre da nuestro Dios y Señor? Luego dieron mil gracias á Gottomaro, prometiéronle no abandonar la Santa Imágen, felicitaron á los pastores, á la familia de Riusech y á toda la comitiva, y luego de retirada la multitud, se entregaron á santas meditacio nes, y suplicaron muy de veras al Señor, que se dignara hacerles entender el modo como queria fuese honrada la gran Reina de Montserrat; inaugurándose un culto coti diano que ha seguido con mayor perfeccion desde en tonces. La tradicion de-la casa de Riusech asegura que un in dividuo de su familia se quedó al servicio de la Santa Imágen. Hemos dicho (en el capítulo xvi, pág. 73,) que uno de los ermitaños que cuidaban de la capilla de S. Acis clo, y quedaron al servicio de la Santa Imágen después «le haber sido depositada en ella, era Joan Garí, tan cé lebre por su inocencia, como por su estrepitosa caida, y edificante penitencia. Vamos á ocuparnos de él considerándolo en estas tres «'pocas de su vida; dejando entre tanto el Obispo de Man tesa que, en cumplimiento de su voto, apresure la edifi


— 92 —

cacion de la capilla para la Santa Imágen, de la cual va mos á hacer una breve descripcion y presentar de la misma un Facsimile.

Esta Imágen es de madera, (ignórase de q'ue clase), de olor suavísimo, incorrupta, pintada y dorada finísimamente; está sentada en su silla, vestida y con diade ma dentellada, igualmente que el niño Jesus que tiene wi su regazo, siendo de la misma madera, y formando con ella una sola pieza: es negra y de color subido, pero t'I Niño algo mas claro.


— 93 —

La tradicion asegura que la Virgen Maria la hizo tra bajar en vida, para dar con ella una prueba de su amor á los catalanes, cual con la del Pilar á, los aragoneses: asegura así mismo que S. Pedro ú otro de los apóstoles la trajo á Barcelona; en donde, bajo la advocacion de la Jerosolimitana, se la edificó un templo, que fué ampliado mas tarde cambiando su antigua advocacion por la de los Santos Justo y Pastor, y sirviendo de Catedral 'interina hasta la construccion de la actual, y que de allí la traje ron á la cueva el Obispo y el Gobernador en 22 de abril de 717: asegura igualmente que á pesar de ser decente mente arreglado por el escultor el vestido de la Imágen, la cuhrian con otro amovible; vestido que era de seda listada, y de igual coste á los que hoy usa, y que no de teriorado durante los 162 años que estuvo escondida en la cueva, se conservó hasta la devastacion de 18H. Y asegura por fin que intencionadamente y por ascetismo subidísimo se la dió en su construccion el color negro, habiendo sido tambien venerada en S. Justo bajo la ad vocacion de la Morena,


JOAN GARI,

Convenia sin duda, para los altos fines de la Divina Providencia, que la Madre de gracia inaugurase su mision en esta Montaña, dispensándola á un pecador de gran talla, paraque en los siglos venideros no pudiese dudar se que encontraría misericordia en Montserrat aun el que hubiese tenido la desgracia de caer en los mas horrendos crímenes. Convenia, sin duda, que los muchos millones de hom bres que habian ,de visitar al Montserrat, distraidos si quiera algun dia de sus negocios mundanales y atencio nes domésticas, leyesen en un gran libro, en Joan tiarí, cuanto debe temblar el inocente, y no ponerá prueba su virtud; cuanto debe esperar el delincuente, y no preci pitarse; y cuanto debe animarse el penitente, y no deses perarse. Convenia que Montserrat ofreciese á todos una leyen da verídica, y que en compendio recordase á todos sus visitadores las austeras costumbres de los Pablos y Anto nios, las caidas de los Davides, Salomones y Sansones, los castigos ó penas impuestas por Dios á los Nabucodonosores, y las penitencias voluntarias de las Magdalenas y Egipcíacas. " La historia es una escuela; es una severa leccion.


— Oo —

§ 1-°

-

GAní INOCENTE.

Los cenobitas que habian dado pruebas mas relevan tes de su virtud y valor, solían suplicar y obtener de su abad la gracia de salir al yermo á batirse solos con el infierno; y entre los que de Santa Cecilia se juzgaron aptos para tan gloriosa como arriesgada empresa uno fué Joan Gari. Nos importa poco su origen y su patria, pero nos im porta mucho su indudable historia. Ya que los monjes escapados del Monasteríolum, se gunda vez destruido, se habian encargado de las varias capillas de la Montaña, al mismo tiempo que de conti nuar la vida eremítica tan felizmente ensayada por sus predecesores los del primer Monasteríolum; era justo que habiéndose sujetado en su vejez al prelado de Santa Ce cilia por faltarles el propio, el cuidado de las mismas capillas corriese en lo sucesivo á cargo de dicho Monas terio. Aquellos no tuvieron habitaciones contiguas para los encargados de las mismas, los cuales vivian eremítica mente en alguna de las cuevas próximas. (¿ari habia dado las mas inequívQcas pruebas de todas las virtudes monásticas, y su abad lo juzgó acreedor al combate del yermo, dándole primeramente por compa ñero á Julian, y cuidando de S. Acisclo y de la Santa Imágen recientemente hallada. Dios quiso probar la virtud de Garí, nó porque igno rase cuantos eran sus quilates, sinó para que los cono ciese el mismo Garí, que ya sentía asomársele los pri meros crepúsculos de un juicio algo ventajoso de sí mis


— 96 —

mo, y comenzaba á olvidar que la soberbia ba sido siem pre el principio do todo pecado. Realmente él era grande delante de Dios; realmente Dios estaba satisfecho de su correspondencia á las gra cias; y realmente Dios se complacia en manifestárselo así, de vez en cuando. La campana colgada de unos pi lares que estaban en la plazuela de S. Acisclo era el ins trumento de que se valia Dios para ello: esta campana tocaba por sí misma al venir de Su Cueva (1) •

Garí como saludándolo, y lo despedía al regresar á la misma. (1) Esta cueva está indicada en la presante lámina por la cruz que está marcada con el número 1, en ese promontorio de rocas, y casi en su centro. hola det editor,


— 97 —

Y seria una blasfemia inculpar á Dios por las caidas de sus criaturas que abusan de los bienes que les dá con mano liberal. Seria sentar el principio de no ser lícito 'ni honesto hacer bien á un miserable, porque este abusa ó puede abusar de las bondades de su bienhechor. A Garí le llamaban ya demasiado la atencion los do nes de -Dios, y engriéndose con ellos, no levantaba tanto como antes la consideracion al Dios de los dones: de aqui provino el distraerse algo de Dios, y pensar demasiado en sí mismo. El que vencido en mil combates se habia resuelto á una Vergonzosa retirada, vió el corazon de Garí, y desde luego concibió esperanzas muy fundadas de vencer -al que se complacía en los dones de que estaba adornado. La lubricidad es el vicio que mas degrada al hombre, porque lo rebaja al nivel de los brutos: y este es el cas tigo con que de ordinario humilla á los soberbios la Pro videncia de Dios. ¡Pobre Garí! ¡qué emboscada te prepara tu enemigo! Reinaba en Barcelona Wifredo el Velloso primer conde, y por secretos juicios de Dios, (que no son de este lugar), se enseñoreó del cuerpo de Riquilda, una de sus hijas, el maligno espíritu, quien declaró que no saldria de ella sino por mandato de Garí, de cuya persona y morada dió las señas. El amor paterno llevado al extremo, hizo al Conde de masiado incauto, y se resolvió á seguir los consejos de un enemigo contra los de la prudencia. Fueron desatendidas todas las excusas de Garí, que tomió que se le tendia un lazo; pero halagado con la visita y el cargo honorífico que le confiaba nada menos que todo un conde de Barcelona, quedó deslumhrado. Cedió, y... ceder es perderse. Siente mucho Dios la falta de correspondencia de sus 7


— 98 —

siervos: retira las gracias que no ve recogidas, y de aquí el resfriarse el fervor de la caridad del perezoso, cuyo enemigo se envalentona á medida que el decae. Y Garí cuando estaba en honor no lo entendió, y per mitió que el Conde se retirase sin su hija. No habia pasado un cuarto de hora, y ya Garí quedó sobresaltado con la experiencia de lo que solo sabia por las lecturas de los libros santos: y Garí no se acordó de orar y huir. Fluctuaba entre Dios y la criatura, y aua así confió en su virtud. Pero Dios, que humilla á los so berbios tanto como exalta á los humildes, quiso que en el año 888 viera de un modo estupendo y que horripila, lo que no quisb ver ni pensar un momento antes. Primero que acudir á la Señora, de cuya Imagen estaba encarga do, acudió al que pensó ser un amigo, y que por su des gracia era su mas cruel enemigo.

GARÍ DELINCUENTE-

El enemigo fmgió ser un ermitaño, y sin embargo de que Garí debia haber sospechado una emboscada con la aparicion de un hombre, que dijo haber ya algunos años que tenia por allí su vivienda, á él acudió por consejo. Garí á no tardar recibió la paga de su malhadada con fianza. Volvió al peligro de donde debia haberse alejado, y una triste caida arrancó amargas lágrimas de los án geles santos, al mismo tiempo que una carcajada y un palmoteo de los espíritus malignos, que hizo estremecer la Montaña hasta sus cimientos. Y como estas funestas caidas no alumbran, sino que ciegan mas y mas, de aquí el que volviese á confiarse al enemigo, que le aconsejó lo que estaba en su plan: que con un crimen ocultase otro crimen,


— 99 — Y Garí que aun tenia manchadas sus manos con la sangre de su víctima, volvió por un tercer consejo á su enemigo, y este le precipitó á la desesperacion y al sui cidio. Fuera de sí el que habia tenido la desgracia de echar de su corazon á su buen Dios iba á consumar el último de los crímenes; y al abalanzarse sobre uno de los abis mos, levantó maquinalmente su vista á la capilla de san Acisclo, y se acordó de lo que no se habia acordado an tes del crimen, de la Virgen que allí él habia venerado: y era que entonces la Virgen le miró como Jesus á san Pedro. Arrancó un profundo suspiro, se sintió arrebatado por una fuerza oculta del borde de la sinta que tenia á sus pies, y rompiendo en un mar de lágrimas, se fué vo lando á echarse á los pies de aquella Santa Imágen, que queria que el primer ensayo de su misericordia fuese sal var al mas criminal de los hombres. Allí al pié del altar pidió y alcanzó un profundo dolor de sus crímenes, y luego resolvió pasar á Roma á pedir una indulgencia plenaria al Padre Santo.

§3.° GARÍ PENITENTE.

En Roma es absuelto Garí: acepta la penitencia con que el Padre Santo le recuerda su brutalidad, cual á Nabucodonosor: vuelve, y no se avergüenza de expiar su delito en el mismo sitio que fué el único testigo de él, y de regar todos los dias con lágrimas del mas acerbo do lor la tumba que lo encubria: no levanta los ojos al cielo porque tiene la conciencia de su crimen, y de que es tierra, y con toda la conviccion de su dignidad, y de la asquerosidad del acto que lo embruteció, se arrastra m


— 100 cionahuente sobre sus manos y pjcs, por ser esta la mas análoga penitencia para aquel que, en un momento de desvanecimiento, se había arrastrado sobre la tierra, cual -vil é insensato reptil. Seis años llevaba ya de expiacion y lágrimas Garí, cuando Dios exigió de él una prueba mas humillante. Así »4 delito, como el castigo que por él habia sufrido, solo habian sido conocidos hasta entonces de las rocas, y qui so que lo fuesen tambien de los que en cierto sentido tenían interés en saber la satisfaccion y el crimen. Que ría probar si conservaba todavia algun resábio de los an tiguos humillos, que subidos á la cabeza lo habian des vanecido, ó si podria volverlo al primitivo estado de pri vanza, y confiarle de nuevo sus dones. Quería, en fin, dar al Conde una pública y severa leccion, recordándole que es maldito el que confia en el hombre, como á tal, por virtuoso que sea, Era el año 89-4 cuando el Conde determinó subir á Montserrat, no para expiar la falta en él cometida, ni para llorar á su perdida Riquildis, sino para una partida de caza: pero entraba en los designios de la Providencia que sin conocerlo ni apercibirse de ello, fuera el instru mento de misericordia, y el medio de que Dios se valió para obligar á Garí á dar una pública satisfaccion de su crimen, ya que con su imprevision lo habia sido del deUionio, para empujar al siervo de Dios á tan. horrenda caída. Avanzaban los monteros del Conde con la mayor al gazara hácia el torrente Vallmall, (hoy torrente de Santa María), y dejando á un lado la capilla en que se venera ba la Santa Imagen hallada, para levantarle caza, los perros con inusitada carrera y alaridos se lanzan á salvar una. altura de enfrente arrastrados por el olfato. monteros se precipitan tras los perros, y entre


— 101 —

malezas y ayudándose tantamente escalan unos peñas cos, y... quedan sorprendidos á la vista de un mónstro,

de una magnitud y calidad que no atinan á calificar, y ([lie los aguarda de un modo el mas inofensivo. Ante su aspecto quedan por instinto desarmados, re servando para el Conde la resolucion del caso. Despachan un mensajero, quedándose los demás de guardia: llega el conde fatigado, atraido en alas del de seo de ver lo que se le habia descrito por tan raro, y at verlo: Ningun daño se le haga, dijo providencialmente;. ¡miad de acercaros y de alarlo. Un sudor frio bañó por un momento la frente de los monteros al oir el mandato del Conde; mas sintiendo ;'i no tardar que por causa desconocida se dispertaban en


— 402 —

su pecho los afectos de compasion, se acercaron sin te mor al presunto mónstruo que se dejó atar cual el mas manso corderito. Pero ni aun así pudieron atinar á que género pertene cia la presa; y era que la Providencia reservaba para un dia mas solemne y plausible el descubrimiento. Humillado Gari y reconocido reo, adoró los designios de aquel Dios á quien habia ofendido: reconoció al Con de, y se juzgó merecedor del suplicio: y por lo mismo que, arrepentido de veras, deseaba dar á Dios toda la satisfaccion que le exigiese la justicia, aceptó en silen cio toda la pena que Dios y el Conde quisiesen impo nerle. Atáronlo, pues, y condujeron al mónstruo moral á Barcelona, y lo trataron como á mónstruo real. En la caballeriza del Conde expiaba en paz y tranqui lidad sus delitos sin quejarse jamás de una Providencia, que si bien le habia cambiado el lugar y el modo de la expiacion, no le privaba del consuelo que siente un alma arrepentida satisfaciendo á la justicia divina, que no quie re la muerte sino la conversion y vida del pecador que le ofendió. Miró Dios el arrepentimiento de Garí, aceptó su ex piacion y su dolor, y quiso que la gracia sobreabundase en donde habia abundado el delito. Cuanto mira de lejos ¡il soberbio, se complace en estar con los humildes. Que daba Dios satisfecho, y quiso manifestar de un modo ad mirable su misericordia. Estaban de fiesta los Condes por haberles Dios dado un nuevo vástago: dieron un banquete á dos principales de su condado para solemnizar tan fausto acontecimiento, y juzgaron honrarles, mandando traer á los postres y hora de los brindis al inofensivo é indefinible Mónstruo cazado en Montserrat.


Esta era la hora que Dios tenia reservada para hacer ostentacion de un rasgo peculiar de su grandeza y muni ficencia: llévat, Joan Garí, dice el niño objeto del ban quete, y en voz que todos comprendieron clara y distin tamente: llévat, Joan Garí, Dea ( ha perdonat los pecáls: (levántate, Juan Garí, Dios ha perdonado tus pecados), y enmudeció el niño. Atónitos el Conde y sus magnates apenas creian lo que veian: pero Garí es el encargado de sacarlos de su estu por; Garí se levanta en pié, Garí cuenta con lágrimas sus miserias, Garí confiésase reo, Garí se postra á los piés del Conde, y Garí implora una gracia en obsequio del regocijo, y de las bendiciones que el cielo habia dis pensado al Conde con el nuevo vástago. El Conde anegado en lágrimas secunda las misericor dias de Dios, y ratificando del modo mas solemne la sen tencia y el fallo que Dios ha pronunciado sobre Garí por los balbucientes lábios del niño Miró, dice: Garí, lo Comple C ha perdonat, y le dió el ósculo de paz.,Vistióle una túnica y se le cayó el vello. Solo exijo de tí, continuó el Conde, que me lleves al sepulcro de mí nunca suficientemente llorada Riquildis. ¿j¿f §£ *

GARÍ REPARANDOSUS ESCÁNDALOS.

Garí, hombrera bajo todos conceptos, vino á Mont serrat con el Conde su bienhechor, indica el sepulcro de su víctima, caban, y... ¡riquezas de la siempre adorable misericordia de Dios! una gracia sucede á otra gracia, y un gozo es el complemento de otro gozo; á los primeros golpes del azadon Riquildis dispertando del dulce sueño que en brazos de María la Madre de Dios habia disfruta do desde el momento en que fue degollada,


— 104 — sale radiante de hermosura,

y con la sonrisa en los labios abraza á su Padre, quo persuadido de su total descomposicion, todo lo tenia pre parado para llevarla al sepulcro de sus mayores, Al respirar Riquildis el comun ambiente en los brazos de su padre, recuerda todo lo trágico de su historia, val ver al agresor, Perdona, padre mio, perdona al agresor que estájunio á ti, exclama inflamada en caridad. «Poi»la Virgen que me libró del pecado, invocada en mi mas »peligroso trance, por esa Virgen que me recibió en sus »brazos al ser degollada, por la Virgen en cuyos brazos »he dormido tranquila basta este momento, olvida, pa»dre, todo lo que la misma Virgen y su santisimo Hijo »ban olvidado tambien. Un momento de extravío de su


— 105 —

»razon lo arrastró...» Y las lágrimas del Conde mezcla das con las de Riquildis, apagáronla la voz, y el Conde exhalando un profundo suspiro, dijo: ¡Concedido! «¿qué mas pides, hija mia?» «Mi vida es debida á la Virgen María, y es justo que toda se la consagre.» «Permíteme, padre mio, que todos los dias que me »restan de ella, los pase al servicio de esta su Santa Imá»gen hallada y que se venera en esta capilla, á cuyos »umbrales fui degollada, sepultada, conservada y resu»citada, ó dispertada despues de siete años.»

Ahogando con supremo esfuerzo los sentimientos de la naturaleza, extraordinariamente sobreexcitada, Riquildis, dijo el Conde, lodo se te concede. Me lo pides por la Vir gen María, y nada puedo negar á quien tanto te ha favo recido, y toda te debes. Vuelve el Conde á Barcelona, dejando á Riquildis acom pañada de sus doncellas, y una escolta de escogidos ca balleros de su guardia personal, y al momento forma un proyecto de monasterio al rededor de la capilla de la Virgen. Garí, cuyo perdon habia ratificado el Conde, se retiró al momento á su primitiva Cueva, y allí proseguia una ejemplarísima y rígida penitencia, y estaba contemplan do en silencio lo que se realizaba al rededor de la capi lla de la Virgen. Puesta ya toda la comunidad de monjas en su regula ridad monástica, concibo Garí el proyecto de reparar el escándalo, y en su fervor se presenta á las señoras, y se dona perpétuamente al monasterio. Aceptan las señoras tan precioso donativo, primicias de las futuras bendiciones del cielo, le señalan las obe diencias, y de un modo especial le encargan la sacristía y cuanto pudiese tener un contacto inmediato con la


— 406 — Santa Imágen, relativamente á los que viniesen á visi tarla, y Cari es el mas bollo ejemplar de todas las virtutes, así para las señoras, como para los romeros. El Señor, que registra los corazones, se complace en Garí, lo regala como en los mas fervorosos dias de su inocencia, y lleno de méritos, siendo ya conde Borrell I, inmediato sucesor de Wifredo I, murió en olor de santi dad en el año 898, consiguiendo que su cuerpo fuese sepultado en la misma cueva en que habia hecho tan ás pera penitencia despues de vuelto de Roma, y en donde probablemente habia perdido su inocencia. Las religiosas, testigos oculares de las virtudes de Garí y de los favores con que Dios lo regalaba, por mucho que él tratase de ocultarlo, no pueden olvidar al que tan to las habia edificado, y asi es que el año 905 y viviendo aun Riquildis, precedidas todas las formalidades que en tonces eran canónicas, bajaron su cuerpo de la cueva, fabricaron un sepulcro distinguido en la capilla de la Virgen, lo tuvieron siempre en gran veneracion la que comunicaron con su historia á los monjes sus sucesores al restituirse al monasterio de las Puel-las, y así conti nuaron los monjes sin interrupcion hasta en 1755 en que fué derribada la capilla primitiva, mil veces amplia da, para edificar el claustro romano actualmenteexistente. No olvidaron empero los monjes este sepulcro al der ribar la capilla, antes bien, fieles conservadores de la no interrumpida y venerada tradicion, con- toda la decencia posible encerraron en una arca forrada de terciopelo los restos mortales de este distinguido varon, y los coloca ron en uno de los armarios de la iglesia nueva; (de los tres que hay en la pared del ábside ó tras del altar ma yor, es el mas próximo á la puerta que por aquel lado conduce á la capilla de Santa Ana), mientras que la santa madre Iglesia determinaba sobre su culto público.


— 407 — De allí desapareció con todas las demás reliquias y todo lo perteneciente al culto en la invasion francesa el dia 25 de Julio de 1811. Volveremos á hablar de su cueva en el capítulo xxiv de la tercera parte.

5.° UNA INSINUACIÓN BIOGRÁFICA SOBRE LOS DESCENDIENTES DE LA FAMILIA RIUSECH.

Hemos venido dando por cosa sentada, que los afortu nados pastores que vieron las señales con que el cielo indicaba la cueva en que estaba escondida la Santa Imá gen hoy venerada ea Montserrat, eran de la noble casa de Riusech, cuyo dueño las vió asimismo, dióaviso al sa cerdote que les celebraba en los dias festivos, asistiendo despues él y su familia al acto de la invencion, acompa ñándola cuando trataban de conducirla á Manresa; siendo por lo mismo testigo de cuanto sucedió y hemos referido. Y finalmente hemos dejado consignado que un indivi duo de esta noble y afortunada familia se quedó al servi cio deja Santa Imágen en S. Acisclo, asociándose ó po niéndose á las órdenes de S. Julian y de Joan Garí. Naturalmente ocurre preguntar si esta familia ha de saparecido del todo, ó si existe' todavía. Sí, afortunadamente existe; y ha llegado por legítima sucesion en línea recta hasta nuestros dias, siendo jefp hoy el muy noble D. Eusebio de Olzina y de Torres, 01zinellas de la Pezuela y Riusech, conocido en el paispor el Caballer de Monislrol, el cual si bien no tiene su ve cindad en esta villa, sino en Barcelona, pasa en ella sin embargo largas temporadas en los veranos. En esta nobilísima, antiquísima y honradísima familia,


— 108 —

se ha conservado la tradicion de cuanto hemos referido, y se halla consignado en varios papeles, de que con toda hidalguia nos ha remitido notas el citado ü. Ensebio, las cuales está enteramente conformes con las del archivo deJMontserrat, y con la historia y la tradicion de nuestros mayores. Pero no podemos menos de añadir que esta familia habia guardado con mucha veneracion en una Urna forrada de terciopelo verde las escudillas, (escudillas) en que comian los afortunados pastores, y las enseñaban los geles de la misma á cuantos solicitaban verlas como el ci tado D. Eusebio con sus hermanos que todavía viven, aseguran haberlo visto practicar por sus mayores, hasta que en el año de 1811 con la entrada de los franceses en Monistrol desaparecieron con harto sentimiento de tan honrada familia. Desaparecidas las escudellas, custodiaban la unía eu que habian estado encerradas por tantos siglos, como un monumento histórico, y como un recuerdo ó legado de sus ascendientes; pero en 25 de Enero de 1837 apo derándose de Monistrol una partida de los llamados Hon da del Vallés, por ser este su gefe, Ignacio Font de Manresa, (a) Perejan, y Francisco N. valenciano, dieron con la urna, y sin conocer su valor histórico, arranearon el terciopelo y .mandaron que de él se les hiciera un cha leco para cada uno, y desapareciendo asi el último resto de tan históricas alhajas. Acompañando en el sentimiento de tan irreparable pérdida al Sr. de Olzina, le hemos indicado la idea "de hacer un facsímile de las tales escudellas, ya que no solo él, sino tambien sus hermanos y varios ancianos de Mo nistrol, pueden recordar sus formas y dimensiones, para conservar de esta manera con un monumento palpable tan veneranda historia y trasmitirla á sus descendientes.


_. /109 — Nos complacemos en dejar consignado que esta idea ha merecido la aprobacion del Sr. de Olzina, y que está en realizarla. §n o O.

SI EXISTÍA EL PUEBLO DE MONISTROL CUANDO FUE HALLADA LA SANTA IMAGEN.

Se nos ha preguntado muchas veces nuestra opinion sobre si la villa de Monistrol existia ó no al tiempo de la invencion de la Santa Imágen. Estamos muy distantes de presumir poder nosotros formar opinion, y decidir cuestiones en que están dis cordes historiadores de gran talla. Pero no podiendo dejar- desairados á los que nos han honrado con tal pregunta, parécenos que, supuesto lo que dejamos consignado en los capítulos anteriores, po demos decir que


Monistrül

con este nombre y en forma de pueblo, esto es, con su gobierno municipal y sus demarcaciones, etc., no exis tia entonces; pero existia en embrion, por decirlo así, ó en pañales. Queda ya atrás consignado que desde el siglo 6.° en las riberas del Llobregat existió un monasterio, que por ser de modestas dimensiones quedó con el nombre diminutivo de Monasteriolum ó Monasterial que fué destruido en el año 620, y reedificado á mediados del siglo 8.° bajo el misma diminutivo; que como obreros suyos y bajo el abrigo de los castillos de la Montaña, se reunieron al


— 111 — gunos de los fieles que, ó servian de un modo ú otro al ejército libertador apostado en la Montaña, ó habian po dido evadirse de los pueblos esclavizados por los moros; pues bien: Dueños los monjes de una gran porcion de terrenos de los alrededores del Monasteriolum, adquiridos parte por compra y parte por donacion de los conquistadores, per mitieron que los fieles los ayudasen en sus ocupaciones campestres á que estaban dedicados á ciertas horas por su instituto, y asi fueron formándose tambien ciertas vi viendas, ó llámense cabañas, segun • permitía el estado azaroso de la guerra. Estas humildes viviendas fueron mas tarde desampa radas con el Monaslcríolum al fugarse segunda vez los monjes; y como, estos no volvieron á presentarse á re clamar sus primitivas propiedades, al regresar los que habian vivido en las modestas casuchas reconocieron por dueños de los territorios á los conquistadores, y proce diendo á reedificar sus casitas cultivaron sus tierras hajo el señorío de los reconocidos propietarios. Dejamos tambien sentado que la casa de Riusech pro bablemente es la de uno de los caballeros, usando por este motivo armas de tal, y en las cuales figura un rio; y es probable por consiguiente que algunos de los pri meros que volvieron á vivir junto al Monasteriolum des pues de su segunda destruccion, reconocieron por su se ñor al caballero de Riusech cediéndoles este parte de los territorios conquistados á condicion de ser reconocido como señor de ellos, ya prestándole vasallaje, ya dándo le un vaso de agua al presentarse, ú otro censo seme jante. Es muy natural tambien que multiplicándose los des cendientes de la familia Riusech, igualmente que los de las familias .dependientes de la misma casa solar, desea


— -Ma sen instalarse, á cuyo fin el Señor les fuese vendiendo ú cediendo en enfitéusis ó con otras condiciones algunos de los territorios valdíos en las riberas del Llobregat, que así se fuesen multiplicando las casas, que agregadas for masen un pueblo mas ó menos numeroso, que como tal mas tarde se le diese su autonomia ó vida propia muni cipal, segun las leyes de la época. Los barones que habian conquistado los territorios del pié del Montserrat, los perdieron del todo ó en parte con las nuevas invasiones de los moros: y de aquí el que al arrojarlos de él los condes de Barcelona se hiciesen due ños de ellos, dejando de titularse tales los Riuseeh que aunque percibiesen, y perciban algunos censos en Monistrol, no tienen señorío alguno. Y así en el año 888 el conde Wifredo, como tal señor de toda la Montaña, hace entrega de todas las iglesias, de la misma, inclusa la de S. Pedro del Monasteríolum, al monasterio de Ripoll. Consta tambien por datos del archivo de Montserrat, que á consecuencia de esta donacion vinieron algunos monjes y administraron la iglesia de S. Pedro, que en todo ó en parte reedificaron el Monasteríolum para vivir en comunidad, siendo harto verosimil que no faltasen al gunos fieles que morasen en viviendas levantadas á la sombra de la Iglesia, que labrasen tierras adquiridas á enfitéusis ó en propiedad subsistiendo el nombre primi tivo. Y de aquí el que se llamase el lugar en que radica ba Monasteríolum, Monasterial, y sus habitantes se distinguiesen de las demás localidades con el nombre de monasteriolenses, ó vecinos de Monis(rol. Con las Iglesias donó el conde Wifredo al monasterio de Ripoll el señorío de este lugar y Montaña, y por esto consta de datos del archivo de Montserrat, que su Prior y el abad de Ripoll en 1006 vendieron como señores, y ce dieron en enfitéusis varias tierras de Monistrol para cul


— 113 —

tivo y para edificar, llamando ya á este lugar Monistrol, y no Monasterial ni Monasleríolum. En el archivo de la reverenda comunidad de Monistrol existe un documento .que prueba que en el año de 930 existia ya el pueblo, como nos lo ha asegurado el actual archivero el Reve rendo D. Cristóbal Carreras. El rey D. Jaime en el año de 1226, concede á sus vasallos la facultad de tener mer cado, dándole al mismo tiempo el nombre de parroquia. Jn villa ve&lra qnve dicilur de Monistrol, dice el rey. Además cuando los propietarios de las tierras é iglesia de Santa Cecilia traspasaron su propiedad á Cesáreo, en el año de 942, al señalar los limites de las mismas, ha blan del lugar de Monistrol. Quede por lo tanto consignado que la villa de Monis trol en el sentido indicado no data de ayer, como supo nen algunos, sino cuando menos de los siglos 8." ó 9.°, y que puede gloriarse de tener dentro de su demarcacion civil y parroquial á la nobilísima y antiquísima casa de Riuseoh, (hoy Olzina),


Capitulo XIX. En la montaña de Montserrat se establece un culto fy'o á la Santa Imagen, y se encarga definitivamente á la familia benedictina.. Edifica Vifredo el Velloso primer conde de Barcelona un monasterio al rede dor ó contiguo á la capilla de la Virgen hallada: trae monjas benitas de S. Pedro de las Puel-las de Barcelona: Riquildts es su primera abadesa: se' levanta la primera hospedería.

Excusado- seria este capítufo, si la severidad de la nar racion histórica no nos obligase á reasumir algunos de los hechos consignados en el párrafo cuarto de la vida de Joan Garí, para poder tener mas fija la ligazon de las ideas que tanto interesa al objeto de ver la dependencia que tiene» unas de otras. Hemos consignado ya que la Santa Imágen hallada quedó al cuidado de los ermitaños en S. Acisclo. El Obispo Gottomaro activó de un modo digno del ob jeto la edificacion de- una capilla exclusivamente para la Santa Imágen, en un recodo de la Montaña, en el plano mas próximo al punto en que se habia quedado inmoble, y la dejó al cargo de los mismos ermitaños. Y la caida y penitencia de Garí, providenciales sin duda, fueron ocasion de que el culto de la Santa Imágen se formalizara de un modo fijo, y que la familia benedic ta se encargase definitivamente de él.


Wifredo primer conde, consecuente con la condescen dencia que tuvo con Riquildis su hija, dió un impulso régio á la fábrica del monasterio que la edificó contiguo á la capilla levantada por Gottomaro, y trayendo Benedictinas de S: Pedro de las Puel-las de Barcelona,

instaló una comunidad, dándola por prelada ó primera abadesa á su misma hija con todas las preeminencias y privilegios de tal el año 896. Desde este año quedó regularizado el culto de dia y de noche; desde este año se celebró fija y diariamente el santo sacrificio de la misa; y desde este año los fieles que se sentian movidos á subir la escabrosa montaña á fuerza de fatigas, ó para cumplir un voto, ó para implorar las


— 116 —

gracias de la que es madre de ellas, encontraron quien pudiese complacerlos en todo lo relativo á los sentimien tos religiosos, y quien pudiese acudir al socorro de sus necesidades corporales. Se estableció ya entonces una hospedería. (1) Pero los tiempos aquellos no eran normales por des gracia, y el Monasterio y hospedería hubieron de edifi carse bajo la salvaguardia de castillos ó torres. El Conde comprendió el peligro en que quedarían las señoras, si las dejase abandonadas á sus propios recursos y valor, y así es que rodeó el monasterio, capilla y hos pedería de murallas de una altura y espesor proporciona dos á la estratégia de aquellos tiempos, y en ellas levan tó unas torres que lo propio que de defensa, pudiesen servir para los vigilantes. Y á expensas de su bolsillo tuvo siempre cierta guar dia, ó llámese guarnicion, .para impedir que los moros en ningun caso pudieran sorprender y humillar á las vír genes del Señor. Las murallas empezaban en la plazuela de S. Acisclo, -seguian por lo que hoy es huerta de arriba, y cogiendo (1) El libro titulado Catálogo de las bienhechores , escrito en pergamino, quo comienza en el año 88Sy obra en el archivo de este Monasterio, en el fól. 3 dice lo siguiente. 'Año ochocientos ochenta y ocho el sureñísimo Sr. í>. Vifredo »Pelós, conde de Barcelona, después ríe haber edi icado este convento de Mont»serrat y tomado muy por su cuenta la proteccion y amparo del mismo, como 'siempre lo hizo su ilustre casa y familia, movido á mayor devocion por los »muchos milagros que esta Reina hacia, y por la vida ejemplar de la señora »abadesa su hija y demas religiosas, hizo donacion para siempre á este con'vento, y por el a D. Rodulfo su hijo mjnje del convento de llipoll (para quien »y para su sepullura edificaba aquel insidia monasterio), de la mayor parte de 'esta Montaña, lugar y término de Monistrol con las iglesias que había en lo »alto y bajo ella, (esa sabor, este convento, S. Acisclo, S.Pedro y S. Martini »con la directa y alodial señoría, jurisdiccion civil plena, quedando este con— 'vento por virtud do esta donacion sujeto al monasterio de Ripoll, hasta el año »H10. que la Santidad de Benedicto XH1 lo erigió en abadía.» Supone por consiguiente este relato que en el año 888 ya estaba instalada la comunidad de monjas, y que el monasterio se edificó antes de este año, y que un el intermedio del 880 al ti88 se levantó la capilla primitiva y tuvo lugar la íiiatoria del hallazgo con vida de la degollada Kiquildis ele. etc Un libro de notas, que obra en el archivo de este Monasterio, dico qup aconfccip un el año de 88?.


el edificio monasterio, capilla, y la hospedería que esta ba dentro de lo que hoy abrazan los aposentos de S. Alfonso y del venerable José de las Lian lias, cerraba muy cerca de lo que hoy es Fonda. Véase el presente. Facsimile de la primitiva capilla y primer monasterio de monjas

Él número i es la capilla edificada por el Obispo Gottomaro: el número 2 el monasterio levantado por Wifrcdo primer conde: el número 3 la hospedería: el núme ro 4 S. Acisclo; los números 5, 6^ 7, 8, 9, y 10 las torres de las murallas: el número 11 la puerta que en la muralla daba entrada al monasterio é iglesia; al pié de la muralla habia el camino peonil y de herradura, y lue go todo eran barrancos. Todo el local que hoy ocupan


— 118 —

los edificios posteriores, se ha abierto á fuerza de brazos, desmontando y terraplenando. El número 12 la campana del milagro en la plazuela de S. Acisclo, Los números desde el 13 inclusive hasta el 25 exclusive indican las murallas, y los números 25 indican el camino peonil y de herradura que estaba al pié de las mismas. Con estas precauciones, no solo estaban seguras las señoras que se dedicaban con el mayor fervor y recogi miento al culto de" la Santa Imágen, y con la mayor hu mildad y caridad al servicio de los que venian á visitarla, sinó que todos los romeros y peregrinos contaban con un auxilio armado en caso de algun peligro en la Montaña. Seria por demás especificar aquí la asignacion que el Conde dejó aseñalada así para el culto, como para el per sonal y edificio: basta dejar consignado que estaba muy .agradecido á la Santísima Virgen María por el milagro hecho á favor de Riquildis, que Riquildis era su hija, y él el Soberano de Barcelona.


Capitulo XX. IM Santa Imagen venerada en (a iglesia de las benedic tinas de Montserrat y conocida por el nombre de HALLADA, es llamada, por algun tiempo la VIRGEN DE LAS BATALLAS. Coirerias de los maros: los condes de Barcelona los persiguen: llevan al com bate la Santa Imagen hallada en Montserrat: vencen con ella y la dan el nombre de la Virgen de las batallas.

No faltaban á los condes de Barcelona ocasiones de dar pruebas de su valor y pericia militar, porque los moros, si bien desalojados de las ciudades, no se daban todavia por vencidos. De vez en cuando presentábase un número de hombres no despreciable, y era indispensable presentarles la ba talla, ó dejarlos dueños del pais. Es verdad, y lo miramos como providencial, que estos moros, ni en cuerpo de ejército, ni en guerrillas, ni en número insignificante si quiera se presentaron jamás en las inmediaciones de la capilla de la Virgen hallada, ni


— 120 —

causaron la menor alarma á las monjas puestas al servi cio de la misma, si bien en el año 900 llegaron hasta Santa Cecilia y destruyeron el castillo Marro y el monas terio; pero no faltaban escaramuzas por los alrededores de la Montaña. La fe de los condes y de sus valientes era muy fer viente, y armados con ella como con inexpugnable capa cete y coraza al combatir á los enemigos de la verdad y y de la patria, esperaban la victoria mas que de sus es fuerzos del auxilio del cielo. De aquí surgió la confianza en la Virgen Madre de Dios, y de aquí el simbolizarla en las banderas; y no sa tisfechos todavía así su fe y su amor, la esperanza de ser mas seguro el triunfo si llevasen en los combates la Ima gen que bajo el nombre de hallada el pueblo .catalan ve neraba en Montserrat, les sugirió la idea de ir por ella al haber de dar un golpe formal al enemigo. Efectivamente al ver la multitud de guerreros llegar, y que tenia á su presencia la Santa Imágen, se electriza ba, y á la voz de ¡per la Madona de Montserrat! (por la Virgen de Montserrat) se lanzaban todos como leones sobre las huestes enemigas, las .arrollaban, y las obliga ban cuando menos á una vergonzosa fuga, quedando el campo siempre por los nuestros, valiéndola por esto en tonces el nombre de la Madona, y mas adelante de la Mare de Deu de las batallas, (nuestra Señora de las ba tallas.) Y luego volvianla á su capilla al cuidado de las beni tas, celebrando con pompa las victorias que su fe á ella atribuía.


— 12T — § ÚNICO. VENERACIÓN EN QUE ERA TENIDA LA CUEVA EN AQUELLOS TIEHPOS.

Asi comfr la Virgen Santísima no pudo olvidar la casa* en que concibió al Verbo Eterno, la cual deseosa de que fuese siempre respetada de los fieles, convirtió en tem plo en el que especialmente ha dispensado sus gracias: así tambien en su deseo d§ precaver contra todo olvido1 la Cueva en que estuvo su Santísima Imágen por espacio de 162 años, dispensó en ella muchas mercedes, que no es de este lugar enumerar. Las monjas benitas primero la visitaban periódicamen te, ya en cuerpo de comunidad, 'ya particularmente en los dias de sus fervores, y cuando por medio de las pena lidades que esta visita exigia, pretendian y esperaban al guna gracia especial; practicaban lo propio los fieles á imitacion de las señoras. El camino que ordinariamente era el que partía del Monasterio, tomando por la llamada Escala de las monjas al oriente del mismo, seguia por la Plana ó solano de los pinos (soley delspins), entre oriente y mediodía, conti nuaba por las cuevas roñosas (cotas rónyosas), y seguían atravesando despues el torrente de Santa María, se subia hasta el caminp actual, mas allá de la vertiente de las aguas que bajan do S. Miguel. Entonces no habia aun allí edificada capilla; y mas adelante, en tiempo de los monjes, se levantó una cuyo


— 122 — Facsimile

presentámos, en la que se celebraba el Santo Sacrificio. y era visitada por los fieles, como se dirá cuando volvam.os á hablar de ella en el capítulo 25 de la tercera parte.

..•


Capitulo XXI. La Sania Imagen pasa definitivamente de las monjas « los monjes benedictinas, y desde entonces es conocida bajo el titulo de Nuestra Señora de Montserrat. ttetiranse de Montserrat las monjas: sustituyenos los monjes y porqué: toma »l titulo de nuestra Señoraje Montserrat la Santa Imagen. •

Con mucho honor suyo y lustre de ías familias mas nobles de Cataluña, de donde procedian, continuaban las hijas del gran Benito bajo el maternal gobierno primero' de la hija del Conde Riquildis, luego -de Fidis su tia, y mas tarde de las rbadesas dignas sucesoras suyas, dando á la Santa Imágen un culto proporcionado á la época, y Jos mas raros ejemplos de todas las virtudes á cuantos visitaron á Montserrat por espacio de ochenta años, cuan do el cambio de las circunstancias hizo indispensable tomar otras resoluciones relativas al mismo. La idea de una posible humillacion de unas vírgenes dignas de toda consideracion por su estado, por su vir tud, por el bien que habian merecido de la religion y del pais, y tambien por las distinguidas familias á que pertenecian, si por desgracia el ejército sarraceno que amenazaba, lograse por algun tiempo correrse por estas comarcas, fué de tanto peso en el ánimo del conde Bor


- Í2Í fell primero de este nombre, que le obligó á {Tensar sé riamente en la obra privilegiada de su abuelo Wifredo, primer conde. Agregábase á esto la consideracion del número cada dia mas creciente de peregrinos y devotos que acudían allí atraídos de los milagros que obraba la Virgen hallada, asi en las batallas como en tiempo de paz, en las nece sidades de la vida doméstica: lo propio que en toda clase de enfermedades, lo cual obligaba á las monjas á una vida mas activa de lo que requena su vocacion, toda vez que debia darse hospedaje y alimentos á tanta multitud, y todo esto pesó lo bastante en el ánimo del Conde para resolverse á retirar definitivamente (Ias señoras, y traer monjes paria el servicio del cuito y de la hospedería, lo que se realizó el año 976. Estos vinieron de Ripoll, y aquellas volvieron á reu nirse con sus primitivas hermanas de S. Pedro de las Puel-las de Barcelona.. (1) Los- monjes desde luego hicieron esfuerzos heróicos para dar mayores dimensiones á la primitiva capilla, des montando á fuerza de sudores algunos palmos de la mon taña contigua, ya para encerrar en ella los sepulcros pri mitivos y el de Riquildis que era de actualidad, ya para dar mayor impulso al culto, mas esmerada hospitalidad á los devotos y peregrinos, pero siempre bajo la salva guardia de los castillos, que conservaron como una ne^cesidad de la época, si bien les eran como una pesadilla. Vencidos mas tarde los moros, la Santa Imágen, á cu(fj El libro citado Catálogo de los bienhechores, fof. 2 vuella, año 976, r«iliere esta traslacion y dice: «El coAde Borrcll... sacó las señoras monjas de «este convento y las trajo á otro que les edificó en Barcelona en un lugar Ha cinado .Vonivh junto á nuestra Señora del Puerto, fuera de la misma ciudad, "de donde por no ser el puesto á propósito, aüo 9So su hijo el serenísimo con»íle D. Ramon, habiendo heredado el condado, las trasladó al convento de san «Pedro de las Puel-las de dentro la intensa ciudad.»


— 12o —

ya proteccion visible atribuian las victorias los héroes cristianos, ya no tuvo que ser llevada á los campos de batalla, y de aquí el que los fieles que la visitaban en Montserrat, insensiblemente la fueron invocando por un nombre que era el del lugar en que se veneraba; y desde entonces en todos los escritos y en todas las conversa ciones ha sido distinguida por el de Nuestra Señora dcMontserrat, quedando únicamente para la historia el de la Virgen Jerosolimitana, de la Virgen hallada, la J7r> (jen morena y la Virgen de las batallas.

Capitulo XXII. Todas las capillas de la montaña de Montserrat pasan al dominio del monasterio de fíipoll, y todas son NULLIUS DlOECÉSIS. El conde Vifr-do cede todas las Iglesias del Montserrat al Moníis'eriqde_Ripoli; este ejei\ e en ellas jurisdiccion episcopal: no hay en u Montaña linea alguna divisoria enlie el obispado de Vich y el de Barcelona.

En oí mismo año 888 en que Wifredo fué víctima de un suceso tan doloroso como el acontecido á su hija Riquildis, segun queda explicado en la vida de Garí, asistió á la consagracion de la iglesia del Monasterio de Ripoll, y con ocasion de tan solemne fiesta, cedió al mismo to das las iglesias que habia así en lo alto como al pié de la montaña de Montserrat, que él habia reconquistado, echando de sus alrededores á los sarracenos (Véase lo dicho en la pag. 00). Estas iglesias eran las de S. Pedro del Sfonasleriolum ,


— 126 —

la de S. Martin al poniente de S. Gerónimo, la de S. Acis clo, y la de Santa Maria (que era la que acababa de ediPicar el Obispo de Manresa). Es sabido que en tiempo de la restauracion, cuando los cristianos reconquistaban algun territorio en que nin gun obispo habia ejercido la jurisdiccion, ni le estaba evidentemente sujeto, el conquistador, ó los primeros fieles moradores de aquel terreno separado pedian los auxilios espirituales al que mas pronto podia dárselos, ó con anuencia de la Santa Sede lo entregaban á un sacerdote ó abad, y este era el representante de la misma, y en su nombre, ó con inmediata sujecion á ella, ejereia en él to dos los actos jurisdiccionales Siguiendo esta costumbre Wifredo, y no constandoque obispo alguno hubiese tenido ni ejercido jurisdiccion alguna, ni en tiempo de los infieles, ni mas tarde en tiem po de los moros en las iglesias de S. Pedro, de S. Mar tin, de S. Acisclo y de Santa Maria, que estaban ó en el pié, ó en la falda, ó en lo alto de la montaña de Mont serrat; las entregó todas al abad de Ripoll, y este que ya ejereia jurisdiccion ordinaria é inmediatamente depen diente de la Santa Sede en su monasterio é iglesias ad yacentes, con la misma facultad apostólica entró á ejer cerla tambien independiente de todo otro Ordinario en .el expresado territorio. No se le ocultaba á Wifredo el hecbo reciente del ha llazgo ó invencion de la Santa Imágen, y la construccion de la capilla por el obispo de Manresa ó de Vich, pero mirólo como un hecho aislado y accidental ó de persona privada, á la manera que el de haber tfaido el de Barce lona la misma Imagen á la Cueva, y no como la conse cuencia de un precedente, que no existia. Y de aquí el que el obispo de Manresa ó Vich no protestase ni recla mase del Conde su derecho, como tampoco el de Barce


— 127 —

lona habia reclamado del de Manresa ó Vich la Santa fmágen al ser hallada, ni protestado contra la creacion de la capilla en obsequio de la misma. Colocadas formalmente mas adelante las monjas beni tas en Montserrat, ningun obispo se arrogó jurisdiccion sobre ellas, y ni el de Manresa ó Vich, ni el de Barcelona se juzgaron con derecho á gobernarlas: el abad de Ripoll fué siempre su Ordinario, y él lo» nombraba, ó designaba* los sacerdotes que como vicarios suyos habian~de dirigir las y prestarles los auxilios espirituales. Es verdad que al' restablecer Cesáreo la iglesia desanta Cecilia en el año 942, creyendo que pop ser aquet territorio reconquistado y sin tener prelado conocido po día entregarse á quien mejor le pareciese, pidió y recibiódel obispo de Vich el título de abad de ella, pero tambierc k) es que mas tarde, al apercibirse de ello el abad de Ri poll, reclamó y logró que la dicha iglesia y el monasterio fundado en su territorio, volviesen á su jurisdiccion, y que el obispo de Vich abdicase la que, excitado por eí dignatario que nombró de buena fié, creyó competer á su sede. Mas tarde en el extremo de la Montaña por la parte del norte se erigió una parroquia en lo que era castillo de la Guardia, otra al poniente en el territorio llamado el Bmcíi , y otra en el mediodía llamada Collbaíó, en el castillo Colígató ó Coll de Agaíó; y como ni el abad de Ripoll, ni los priores de Montserrat pretendiesen tener derecho- al guno episcopal ó cuasi, por estar ya fuera de la montaña propiamente dicha de Montserrat, de aquí que el obispo de Barcelona haya estado siempre en pacífica posesion de ellas, si bien nunca se han fijado definitivamente sus limites de la parte de la Montaña, por no haber ocurrido necesidad de hacerlo. Tambien es un hecho que el obispo de Barcelona con-


— 128 — »agró la capilla de S. Miguel, fundada sobre el destruido templo de Vénus junto al castillo Olger ú Oiyario, pero -como lo hizo invitado al efecto por la vizcondesa Riquil•dis y sus hijos Wislaberto y Juan, y no como prelado territorial, de aquí el que jamás obispo alguno de BarcoJona haya visitado pastoralmente Ja tal iglesia, ni haya pretendido ejercer en ella jurisdiccion alguna. Es pues indudable que toda la Montaña, desde que em pezó á tenor capillas, ha estado exenta de la jurisdiccion de los obispos vecinos, que mas adelante, conquistada al cristianismo, han ejercido siempre la jurisdiccion cuasi episcopal los benedictinos; y que por estar al extremo de los dos obispados de Barcelona y de Vich, y no enclavada en alguno de ellos, ha sido siempre veré nullius., con ter ritorio separado, sujeto á la jurisdiccion regular y cuasi episcopal de los prelados de dicha órden, dependiente solo de la Santa Sede. Así lo han reconocido los Sumos Pontifices Agapito en 951, Sergio IV en 1011, Urbano II en 1097, El conci lio ó reunion de obispos y condes habido en Ripoll en 1032, El concilio de Mimes en 1096, Urbano IV en 1261 , etc. etc., hasta el inmortal Pio IX, siendo de ello una prueba evidente el haber este delegado su jurisdiccion al obispo de Vich, que por lo mismo se titula: Delegado apostólico del abadiato de Montserrat, que quedó vacante al fallecer el abad en 1851, y no haber podido darle su cesor á causa de la supresion de los Monasterios decre tada en España por las leyes civiles, con la cual volvió á la Santa Sede la jurisdiccion vacante de hecho, hasta que este apruebe la circunscripcion de diócesis que debe na cerse para cumplir lo pactado en el último concordato. Es por lo tanto una vulgaridad el decir que el torren! Vall-mal ó de Sania Maria, que es el que pasa por de bajo del Monasterio, es la línea divisoria que separa los


— 129 — obispados de Vich y de Barcelona, pues que los obispos de Barcelona jamás han ejercido ni pretendido tener ju risdiccion en las varias capillas erigidas en la otra parte del mismo, y los ermitaños que vivían en ellas, en todo y por todo dependian en lo jurisdiccional y monástico del abad de Ripoll ó de Montserrat, sin que para nada acu diesen al Prelado de Barcelona. Al erigir en abadia el monasterio de Montserrat y se pararlo de Ripoll Benedicto XIII (alias Papa de Luna) en 1409, lo sujetó á la inmediata jurisdiccion de la Santa Sede, y concedió á sus abades los mismos privilegios que gozaban los de Ripoll en iglesias y territorios anejos, todo lo cual 'confirmó el Papa Martin V, cuyo decreto fué ra tificado por Eugenio IV en 1431, sin que nadie recla mase en contrario, y sin que despues haya ocurrido otra variacion que la derivada de la supresion de las órdenes monásticas, como queda atrás indicado.


Capitulo XXIII. Al aumentarse el culto de nuestra Señora en Montserrat sf dan mayores proporciones á la primitiva iglesia, y se levantan nuevos edificios. Los monjes desarrollan y aumentan el culto de la Virgen: el mayor número de sacerdotes y confesores atrae mayor número de peregrinos y devotos: hay necesidad de dar nuevas proporciones u to primitiva iglesia, y de levan tar nuevos edificios para la hospitalidad.

Siendo bajo todos conceptos' mas proporcionados los sacerdotes que las señoras, para fomentar y desarrollar el culto, y pudiendo además administrar los Sacramentos y dirigir los espíritus, desde que los fieles supieron que en Montserrat se habian instalado monjes, fueron aumen tándose en mayor escala las visitas á nuestra Señora. Los milagros que cada dia obraba la santísima Virgen, invocada bajo el título de Montserrat, el hallar los devo tos y peregrinos quien Jos consolase y remediase los ma les de su alma, y al mismo tiempo la paz en que quedó la Montaña despues de expulsados definitivamente de sus alrededores los moros, alentaron de tal suerte á los del país y á los extraños, que en breve sintió Montserrat la necesidad de dar proporciones mas desahogadas á la pri mitiva capilla, si bien había de concretarse á lo que per mitía la localidad ó situacion topográfica, que no era otra


que una inmensa reunion de rocas originarias unas, y venidas otras por desprendimientos, teniendo al pié im ponentes barrancos; de modo que en la realizacion de la obra no fue dable atender á las reglas del buen gusto y del arte, sinó que fué forzoso ceñirse á las condiciones y circunstancias del lugar. Y aunque las mismas causas obligaron á pensar en 'ampliar el Monasterio y la hospedería, pero su realizacion presentaba obstáculos poco menos que insuperables. El antiguo plan de fortificacion por una parte, y por otra las inmensas moles de los peñascos salientes á la super ficie, con los barrancos que tenian á sus piés, eran mo tivos mas que suficientes para arredrar al de ánimo mas esforzado. Los siglos aquellos no contaban como el nues tro con los recursos que los adelantos de la ¿poca nos fa cilitan para la traslacion de montes enteros, y por lo mis mo todo habia de ser obra de la fuerza bruta mas bien que del ingenio y del arte. Pero los milagros que no pudieron obrar ni el arte ni ia ciencia, los realizaron la fia y Ja devocion á la Virgen de Montserrat. El zelo dió á los monjes una fuerza de que carecian por su natural habitud, se entregaron con valor á las fae nas de los peones, y con auxilio de palancas, cuñas, pun zones y grandes mazos de hierro y acero, despues de mu chos sudores lograron arrancar de su suelo originario enormes rocas, llenar con ellas los barrancos, y así pre parar un local en donde fijar los cimientos^ de algunos nuevos edificios que lograron poner en contacto y comu nicacion con los primitivos, derribando parte de las murallas y torres que ya miraban innecesarias, despues de la tan prolongada é inalterable paz de que gozaba el Santuario. - ¿Quién por consiguiente podrá comprender cuanto de


— 132 —

hemos á aquellos laboriosos y abnegados cenobitas? Solo el que se haga cargo de la topografía, considere que todo era una pendiente hasta el torrente Vall-mal, y tenga presente que aquella no era la época de la pólvora ni de la maquinaria, podrá apreciar debidamente los inmensos sacrificios que fueron menester, para -levantar en Mont serrat lo que hoy nos alaga, admira, consuela y ofrece alguna comodidad. La historia les debe una página de admiracion y de gratitud, y tenemos una satisfaccion en poderla dejar aquí consignada.

Capitulo XXIV. Medios con que contaba el monasterio de Montserrat para el sostenimiento de los ministros del culto de nuestra Señora, edificios, hospedería y pobres en los primeros siglos de su fundacion. El conde Vifredo da á Hipoll una parte de la Montaña que poseía por derecho de conquista, incluso el territorio en que mas tarde so levantó el pueblo de Monistrol: se le agrega la cuadra de S Miguel: dádivas de condes y de oíros devotos.

La, providencia paternal del conde Wifredo no se limi tó á la fábrica del Monasterio para su hija Riquildis y sus compañeras, ni cuidó precisamente de la seguridad per sonal de estas señoras, rodeando el edificio de murallas y torres, sino que se extendió á dotarlas con algunas pose siones que entregó en propiedad al monasterio de Ripoll, como tutor nato del de Montserrat y de las iglesias ad yacentes,


— -133 — Dióle con el laudémio la porcion de la Montaña que corre desde el Vall-mal. hoy torrente de Santa Mario, hasta el Llobregat inclusive, .y sube otra vez por el tor rente de Santa Maria hasta S. Gerónimo, desde S. Ge^ fónkno corre ó baja hácia el castillo Marro, cerca de Santa Cecilia y sigue la direccion del Riusech, cerca de la casa antigua de este nombre (hoy Piteu}, vuelve al álveo del Llobregat, é incluye por consiguiente el sitio en que se fundó el pueblo de Monistrol. Mas adelante, en 982 confirmó el conde Berenguer estas donaciones, y las sancionó el rey Lotario, expresán dose que dá lo referido con sus tierras (labradas sin duda), con sus molinos de harina, selvas y carrascos: lo cual su pone que ya habia habitantes al pié del monte, y por consiguiente el pueblo de Monistrol. Y señala las afrontaciones de este modo: . «A parte orientis in serra quae venít de rio Meninos » (riera de Mará la llama el pais), et peregit per ipsam «serrara usque in ipso eolio super ipsam rocham rubiam y>(roca roja), et vadit per ipsum aquaeductum usque in »flúvium Lupricatum: et de meridie venit per ipsum torwrentem, qui dicitur Vall-mal, .et descendit de ipso ca«cumine Montis serrati.» (1) En 928 Sunyer, conde de Urgel, hermano del de Bar celona y de la abadesa Riquildis, dió al Monasterio para siempre la cuadra llamada VHamalichs, en el término de Monistrol, con la directa y alodial Señoría, jurisdiccion civil plena, y otros muchos derechos, y en 929 el obispo de Vich donóle los diezmos y derechos que en la misma cuadra percibió, y de algunos otros mansos del mismo termino. En 931 el propio conde Sunyer siendo gobernador de Cataluña por muerte del conde Miron su hermano, (que (I)

Véase el mapa al (¡n du esta olir».


— 134 —

fué el que de edad de tres meses habló á Garí) confirmó las donaciones que hizo Wifredo Pelós en 888. En 970 D. Wifredo y D." Suilla su esposa dieron para siempre la iglesia y castillo de S. Pedro Sacama, en el término de Olcsa, con la señoría directa y alodial. Esta cuadra la quitó al Monasterio el conde Borrell, y la dió á Ermelindis muger del príncipe Ramon, mas esta pen sando lo mejor, la volvió á la Virgen. En 982 el rey de Francia Lotario como á principal se ñor de este Principado (por haberlo dado su hermano Ludovico á los condes en feudo), á peticion del conde Borrell confirmó todas las donaciones hechas y que en adelante se hiciesen al monasterio de Montserrat por los condes y por los particulares. Año 1042, Riquildis viuda y sus hijos D. Juan y don Vislaberto obispo de Barcelona, reputándose indignos de poseer como propia la tierra que el cielo habia santifica do con la presencia de la Santa Imágen, y las lágrimas de los peregrinos que la visitaban, ofrecieron la capilla de S. Miguel (que hasta hoy, dice el catálogo de los bienhe chores, se vé enfrente de este convento], con todos los bos ques y tierras que pertenecian á la misma, que eran mu chas, y casi la mayoi, parte en la Montaña; cuya capilla habia consagrado dicho obispo Vislaberto, dotándola en el acto de la consagracion., de los bosques y tierras sobre dichas. Año 1049, Juan Balart de Collbató ofreció para el cul to de la capilla de S. Miguel las décimas que le pertene- . cian en una de las masías de Manolellas, en el término de aquel pueblo. Año 1076 el vizconde Guilberto ofreció á la Virgen en el lugar llamado Vacco y hoy dia S. Antolin de Monistrol, un territorio de casi cien jornales plantado de olivos. Año 1093, el mismo Vizconde dá ú la Virgen los alo-


— 135 —

üios que le pertenecian en las masías de Manolellas, y principalmente en la masía llamada Bonpartit. Año 1094., D. Hugo Gilberto y su Esposa dieron á la Virgen la iglesia de S. Jaime de Pellerols, que ellos habian fundado, con el término y cuadra con que la habian dotado en su fundacion con la jurisdiccion civil plena; la cual en el año 1 21 9 el Monasterio permutó con el rey de Aragon D. Pedro por la cuadra del Malcaballer en el término de Piera, tambien con la señoría civil plena y jurisdiccion directa y alodial. Año 1104, D.a Gilia dió á la Virgen para siempre cier tos alodios que le pertenecian sobre algunas casas y huer tos en Gelida, Año 1154, el Sr. Guillermo de la Guardia dió á la Vir gen en libre y franco alou, una masía en el término del Bruch llamada lo Mas Llacuna, con todos sus juros y pertenencias. Año 1161, el mismo ofreció la masía llamada Mas Gausach con la décima, juros y pertenencias en el Bruch. Año 1164, los señores Pedro de la Guárdia y Gilia su mujer ofrecieron una masía en el término de Mano lellas con la décima y señoría directa y alodial, Año 1167, D. Raymundo^ de Copons dió los olivares que tenia en el término de Ódena. Año 1168, Geraldo de Pjerola dió su casa y heredad, tierras, montes, viñas, juros y pertenencias presentes y futuras. Año 1177, el citado Guillermo de la Guardia dió una pieza de tierra en el término del Bruch junto al torrente Moxerigues. Año 1189, un tal Sondredo ofreció muchas piezas de, tierra, casas y huertos en tierra de Bages en el término de S. Fructuoso. Año 1197 el vizconde de Beses dió á la Virgen la igle-


— 436 r

sia deS. Jaime de Olivars en el término de Odena , con su cuadra y algunas masías alodiales con diezmos, primi cias y censos, y la jurisdiccion que los señores eclesiás ticos por constituciones cíe Cataluña tienen sobre sus va sallos. Año 1198, un monje de este Monasterio, llamado Arnaldo, el dia de su profesion dió á la Virgen una heredad que tenia en la Granada, en el Panados. Año 1200, Ramon de Castell-Aulí dió dos masías que tenia en Jorba y S. Genis, y otras tierras. En este mismo año Ramon de Cervera dió una cuadra llamada Vilavilella en franco alou en el término de Castellfollit, y muchos censos y derechos sobre otras masías. Año 1202 D." Ermelindis viuda y sus hijos dieron al gunas piezas de tierra, viñas, casas, huertos y otras pose siones en el término de Terrasola, junto á S. Pedro de Riu de Bitllas. En este mismo año Ponce de Foix dió la tercera parte de las rentas del Mas de Almanya en Gastellct, con la se ñoría directa y alodial. Año 1204, Guillermo Ganfredo dió los alodios del Mas Vilar en el término de Ódena, dos cuarteras de trigo y una de cebada todos los años sobre las masías que tenia Montserrat en S. Jaymedels Olivars, y una pieza de tierra y la directa y alodial señoría en algunos mansos. Año 1205, Raymundo de la Guardia dió unas posesio nes que antes pertenecian al Mas Mitjans en el término de Esparraguera. Año 1206, Pedro Biosca y Raymundo Boixadós dieron el Mas Bosch con sus juros y pertenencias en el término del castillo de la Molsosa. Año 1211, Gerardo Alemany dió los juros y derechos que le pertenecian en el Mas Ortés del término de Copons etc.


— 137 —

Año 1212, Geraldo Adalsarts dió una viña y alodios y rentas en el término de Clariana. Año 1213, Bernardo Arnaldo dió una casa y posesio nes en el término de la Masanera junto á Barcelona. En este mismo año Guillermo de la Guardia dió el Mas Sobirats con todos sus juros y pertenencias en el término del Bruch. Año 1220, Domingo de Puxalt dió para siempre una cuartera de trigo anual. En este mismo año Guillermo de la Guardia echando el resto ofreció los castillos que tenia en los términos del Bruch y Guardia con la señoría directa y alodial y todo lo demas que le podia pertenecer. Año 1223, D. Guillermo obispo de Vich dió la cuadra del Mas Baró con todas sus tierras, juros y pertenencias en el término de Pierola. En este mismo año D. Raymundo de Cardona dió qui nientos sueldos y su caballo ricamente enjaezado y sus armas. En este mismo año Guillermo de la Torre dió una pie za de tierra que tenia en Monistrol. En este mismo año Beltran, señor de la Baronía de Castellvell, dió las resclosas ó presas en el rio Llobregat para construir los molinos de Monistrol. Año 1224, Arnaldo de Caldés dió una pieza de tierra muy grande en la parroquia de santa María. En este mismo año Guillermo Oliveros dió el Mas Oliveres en el término de Rajadell, con sus juros etc. En este mismo año Ponce de Rajadell dió una pieza de tierra, y la torre de Rajadell, con la señoria directa y alodial. Año 1225, D. Ramon de Castell-Aulí dió ciertos caba llos y armas que habia en su casa. En este mismo año Saurina mujer de Juan Casaprenyá


— 138 -

dió una pieza de tierra en el lugar de S. Martin junto á Villafranca del Panados. Año 1226, Bernardo de Girárias y su mujer dieron la señoría directa y alodial de los mansos Golomer de Pierola y Bisbal de Piera. Año 1227, U. Alberto de la Guardia y D. Berenguer su hijo, dieron la masía del Mas del Oían en el término del Bruch con la décima de los frutos, juros y perte nencias. Año 1228, Guillermo de Montserrat y su hijo dieron el castillo llamado Castellnou de la Marca y todo su tér mino en Sagarra, con toda la señoría directa y alodial, censos etc. En este mismo año Pedro de Esparraguerra dió la se ñoría directa y alodial, juros, y otros derechos en la ma sía del amo de Cheruzes, término de Pierola. En este mismo año Amoldo de Montserrat, hijo del Señor del Castillo de Cellbató, con consentimiento de su padre dió una pieza de tierra en el lugar llamado el Vivér de dicho pueblo. En este mismo año Guillermo de Claramunt dió el Mas Vilandell y otros en Esparraguera. Año 1230 Pedro de Albarells dió los diezmos que le pertenecian en Castellnou de la Marca. Año 1231, Pedro Senando dió algunos molinos de tri go en S. Pedro de Molanta, junto á Vilafranca del Panadés. En este mismo año Guillermo de Curzis dió los alodios juros y pertenencias del mas de Raymundo Zapata en el término de Odena. Año 1233, Guillermo Folch, vizconde de Cardona, dió algunas masias en el término de Esparraguera. Año 1234, Hugo de Malaplana dió una masía en P! término de S. Cristóbal de Tóses.


— 139 —

Año 1235, Berenguer Guardiola dió lo mas Quiraters en el término de la Guardia. Año 1239-, Berenguer de Cervera dió el Mas de Pedro Bonet en la Guardia con todos los ¿uros y pertenencias. Año 1240, Arnaldo Carrarió dió el Mas Noguer en el término del Bruch, con los juros etc. y 34 sueldos anuales. Año 1241, Gerardo de la Vid dió el mas Muriere, cu el término de la Vid. Año 1248, D/ Sibila de Cardona dió el mas Verdagat en el término de S. Quintin. En este mismo año el vizconde de Cardona confirmó la dádiva de 36 medidas de sal: y D." Elizenda de Folch dió el Mas Yellsolá en el término de Gravalosa. Año 1249, Berenguer de la Guardia dió los diezmos del Bruch y Vilaclara. En este mismo año el Vizconde de Cardona dio los mansos Incosa y Satorra en el término de Jorba. En esie mismo año Ramon de Castell-Aulí dió la ma sia llamada Fontoriola en el mismo término. En este mismo año Berenguer Bonjur dió tres masías en el término de Jorba. Año 4251, Ponce de Montlleó dió la mayor parte de los castillos de Carbesí y Narsí en la Sagarra. En este mismo aña Bernardo de Albarells dió el casti llo y término de Albarells en la Sagarra con la señoria directa y alodial, y los censos que tenia en Jorba y en el Bruch. Año 1252, Ramon de Valtraria dió una casa y heredad llamada manso Torrents. Año 1254, Raymundo de Rajadell dió la masia llama da Casal de águila en el término de Balsareny, que des pues trocó el Monasterio con Miguel Oliver por los diez mos de Marganell.


— uo — En este mismo año un tal Guillermo dió el manso Llacuna en el término del Bruch. Año 1255, D." Inés de Cervera dió la masía de Raymundo Sangila en Castellfollit. Año 1260, Berenguer de Montserrat Señor del castillo de Collbató dió la masía de Selsforts, en el mismo tér mino. Año 1263 Guillermo de Orpí dió la cuadra y castillo de Ronas con todos sus honores, cultivos, yermos, cen sos, emprios, jouas y otros muchos derechos. Año 1264, el Monasterio compró la villa y castillo de Olesa con todos sus dominios, morcado, diezmos, servi cios, jouas, y lo confirmó el Rey D. Jaime. En este mismo año D. Ramon de Cardona dió una ca sa que habia comprado en Esparraguera. Año 1267, D. Berenguer de Cardona dió el manso de Janer. Año 1272 Guillermo Emmatller dió los réditos y dere chos que tenia en los mansos de Cubells, Joncosa, Jordá y Muradas. Año 1275, Guillermo Castellet dió tres masías en el término de Vacarisas, llamadas los mansos de Castellar. En este mismo año Guillermo Corts de Fiera dió la alodial señoría los mansos Torrpnt, den Pont, Canamer y algunas posesiones y casas en Masquefa. En los años de 1280, 1288, 1291 y 1294 dieron cier tos devotos varias haciendas para lámparas. Año 1297, Guillermo Polit dió una viña en la cuadra de Estadella, en el término de Montlloch. Año 1302, D. Jaime II de Aragon dió para siempre cuatro cirios de cera blanca de cien libras cada uno. Año 1320, D." Guillerma de Castellvell dió ciertas ma sias en el término de Vallmoll, y cuadra de Vilabella con señoría directa etc. •


- 441 -

En los años 1324 y 1326 se hicieron algunos donati vos para lámparas. Año 1336 emprende el Monasterio la construccion del famoso puente de Monistrol que concluyó en 1360 ó se senta y tantos. Año 1372 Guillermo de Fort, señor del castillo y tér mino de Cellbató y de la cuadra de Santa Margarita de Monolelles, hizo donacion de todo, y además de la plena jurisdiccion civil y señoría. Con estas propiedades, otras de menor cuantía y algu nas limosnas manuales, sostenia el Santuario un gran nú mero de monjes y mayor de criados y acémilas para las provisiones de alimentos y obras; daba gratuita hospitali dad á cuantos devotos se presentaban á ofrecer su tributo de veneracion á la Santa Imágen, asistia con todo lo ne cesario á los que enfermaban en él, bacía los funerales á los que fallecian, y daba limosna á cuantos pobres se pre sentaban, sin contar el gran número de individuos y fa milias vergonzantes de los pueblos vecinos, á quienes ocultamente socorría . .


Capítulo \\VEl monasterio de Montserrat es desmembrado del de Ripoll: sus prelados son investidos con la dignidad é insig nias abaciales, y se levantan nuevos edificios. Benedicto Xlll di smcmlira del Monasterio do liipoll pl priorato de Montserrat: lo eriga en abadía: so levanU un nuevo claustro bizantino.

La fama que por todo el mundo habia adquirido el San tuario de Montserrat por las muchas gracias que la Vir gen María dispensaba á toda clase de personas y necesi tados, atraia cada dia mas concurso de gentes, que hacia indispensable dar mayores proporciones al templo, á la hospedería y á la habitacion de los encargados de uno y otro. Habia una porcion de años que los prelados trabajaban en este con fe y con ahinco, si bien sin un plan precon cebido; y de aquí el que el conjunto fuese un informe monton de casas sembradas acá y acullá, segun permitía la situacion topográfica, y que Montserrat tan rico por la Imágen, por su culto, por los milagros de la Virgen, y por la multitud de devotos y peregrinos que lo visitaban, pre sentase el mas triste aspecto mirado bajo el punto de vista artístico.


*. U3 — El aspecto imponiente de las rocas que por todas partes rodeaban al pequeño edificio, capilla y monasterio, los barrancos que tenían á sus piés, la falta de medios cien tificos y artísticos para remover tantos obstáculos, arre draba á cuantos lloraban tanta falta de comodidad para los ministros de carencia absoluta de edito, y para los huéspedes, á la par que la del gusto artístico, que distaba mucho de corresponder á la dignidad de la sagrada Reina á la cual todo estaba dedicado. Una rara casualidad, ó mejor, una providencial é ines perada visita, dió á Montserrat un hombre de génio y gran valor para intentar lo que entonces parecia impo sible. Era el año de 1410 cuando el papa de Luna, conocido por Benedicto XIII, movido por lo que de Montserrat se refería, resolvió visitar personalmente el monasterio; vio lo, y edificado por la religiosa observancia de los monjes, por el solemne y continuo culto que se daba á la Santí sima Virgen en su prodigiosa Imágen, por los muchos prodigios que obraba Dios á favor de los fieles que venian á adorarla, y por la hospitalidad y limosna que se distri buia diariamente, le pareció que el Monasterio, era dig no de ser elevado á un rango mayor que el de priorato y que daria mas importancia al culto si su prelado fuese sublimado á la dignidad abacial, y tuviese vida propia el Monasterio, supuesto que reunia cuantas condiciones para esto pudiesen desearse. Y en efecto lo desmembró del de Ripoll, le dió una vida y existencia propias, lo sujetó inmediatamente á la Santa Sede, y le concedió todas las preeminencias, de rechos y privilegios que gozaban en él los abades de Ripoll . El primer abad, despues de este tan favorable hecho ocurrido en 1417, fué D. Marcos de Villalba, que habia sido el último prior sujeto á Ripoll.


_ Ui — Receloso este insigne varon de la legalidad de. los ac tos del tal papa, á pesar de haberlos aprobado en gene ral el concilio Conslanciense, acudió á su tiempo al papa Martino V, este confirmó tales concesiones, que mas ade lante ratificó Eugenio IV. Viéndose este insigne varon libre de toda dependencia y ansiando dar mas realce al culto, y honrar á la Santa Imágen del modo que vivamente deseaban así propios como extraños, se sintió como arrebatado de un extraor dinario valor, concibió el plan de un nuevo claustro, desmontó un pedazo de terreno, con las rocas que arran có llenó el barranco, calcó sobre él los cimientos, y sor prendió á los de mayor ingenio con el claustro bizantino que levantó en lo que hoy es plaza, y del que se conser van restos en el trozo de edificio llamado torre en el ex tremo de la misma, en cuyo ángulo y en el capitel se vén todavia las armas ó blason de tan grande hombre, que consisten en un losange acuartelado por tres fajas equidistantes y paralelas, destacándose airosa garzota de la cimera del yelmo. Barretean el escudo ocho listones en abanico. En el museo vénse capiteles de este claustro, conoci do antes del incendio del año 1811 por el claustro deis Llargandaixos, por estar pendientes de su bóveda algu nos mónstruos marinos, que la piedad y gratitud de cier tos marineros. habia ofrecido á la Santísima Virgen. Sobre este claustro se habian levantado dos ó tres pi sos que servian para la habitacion de los PP. entonces, y para hospederia antes del incendio citado.


Capitulo XXVI. El mayor número de concurrentes exige el aumento de edi ficios en Montserrat, y el culto de la Santa Imagen es cada dia mas lucido y digno de la Madre de Dios.

EL ABAD-CARDENAL DE LA ROYERE. Se eclipsa por un momento la estrella de Montserrat: decae en observancia, en rentas y en estimacion: se retraen los fieles. Preséntase de nuevo el sol: florece la observancia: enciendese de nuevo la devocion de los fieles: renuévense las peregrinaciones: vieneun prelado de valor, energía y cono cimientos: levanta un nuevo claustro.

Los cuerpos morales sufren de vez en cuando sus en fermedades al igual que los. físicos, y cual los astros, se presentan un dia en ^u' zenit, para declinar luego á su nadir. Si tienen la fortuna de dar con un hombre de cora zon sano, brioso, de talento y de virtud, corta la enfer medad, y no raras veces los levanta de nuevo á su zenit. En pocos años Montserrat habia de tal suerte decaido en estima, en concurrencia de devotos, y en el culto de la Santa Imágen, á pesar de haberse aumentado las co modidades para todos, que los hombres pensadores pre

10


— 146 —

sagiaban un funesto porvenir, y le auguraban una muer te prematura, y no lejana. A buen seguro que solo hubiera quedado de Montser rat un recuerdo bistórico si hubiese sido propiedad de cualquier otro que no fuese la Virgen Maria. En efecto, esta Señora que es la que en todas épocas y en todas partes aplasta la cabeza del genio del mal, se compadeció de sus devotos, se acordó que habia aparecido y fijado su trono en Montserrat para prodigar el bien, y quitar el mal; y esta vez lo hizo de un modo tan estu pendo y visible, que todo el mundo hubo de confesar que el dedo de Dios estaba alli, y que quien confia en María no queda confundido. Sin presentar programas, sin hacer alarde de teorias, fué disponiendo con tal sabiduría y suavidad las cosas, que en el espacio de treinta ó cuarenta años fueron de sapareciendo las causas que tan pésimos efectos habían producido, y sin necesidad de anuncios, de llamamien tos oficiales, ni de emisarios, los pueblos volvieron á presentarse en masa á glorificar á Dios en Montserrat, y regresaban á sus hogares contando las maravillas que habian visto, y las gracias que el amor maternal de María les habia dispensado. No habian pasado cuarenta años desde que el abad Villalba habia levantado un claustro, y el abad Juliano de la Róvere, cardenal de este nombre, ya se veia en la necesidad de levantar otro gótico, del cual existe hoy un paño entero.


El facsimile del lienzo del claustro gótico de Julio II.

Juliano de la Róvere comprendió su mision, y no la desatendió. El poco tiempo que medió , entre la enco mienda de la Abadía de Montserrat hecha por Paulo 2." y su renuncia en 1490, no le permitió llevar á cabo su pensamiento de destruccion de lo no bueno, y plantea miento de lo mas perfecto; pero dejó- zanjados los ci mientos, indicada su marcha y removidos muchos obs táculos. Y de aquí que el culto de nuestra Señora fuese enal teciéndose, los devotos sintiesen llenados en parte sus deseos, y saludasen con júbilo un feliz porvenir, que veian asomarse sobre Montserrat como una risueña au rora sobre el horizonte despues de una obscurísima y tristísima noche.


— 148 -

UNIÓN DE MONTSERRAT Á LA CONGREGACIÓN DE VALLADOLID. Los reyes católicos procuran y logran que Montserrat se una á la congrega cion de Yalladolid: se retiran los claustrales: se regularízala vida eremítica: se da una nueva forma á la Escolanía: se ordena el modo de vivir de los do nados ó hermanos legos, y el culto de la santa Imagan adquiere un nuovo explendor.

\

'

A aquel ojo avizor de los reyes católicos que todo lo penetraba, y á aquella providencia "universal que bajaba hasta lo mas mínimo, no pudo pasar desapercibido este Santuario tan grande, como célebre, objeto del cuidado y veneracion de sus antepasados los condes soberanos de Barcelona, y de los reyes de Aragon. Se habian informado minuciosamente de la historia de Montserrat, y habian penetrado con su talento pro fundo las causas de su decadencia en aquel entonces; y si bien estaban convencidos de que hacia algunos años que habia entrado de nuevo en el verdadero camino del progreso, comprendieran que este no podria menos de ser lento y expuesto, si una mano poderosa é inflexible no llevaba á cabo cuanto antes los planes iniciados. Florecia ya en aquel entonces una congregacion que por haberse fijado en Valladolid, tomó su nombre; y los reyes, conociendo todo su plan y su objeto, -creyeron que el único medio para realzar el crédito, el culto, y aun la estima del santuario de Montserrat, era desmembrarlo de la' congregacion claustral Tarraconense y unirlo á la do Valladolid. Comunicaron su pensamiento al Papa, quien accedió gustoso á la súplica que sobre el particular le dirigieron.


Expidió la bula Alojando VI en 19 de abril de y en 2 de Junio de 1493 tomó posesion de Montserrat el general de aquella congregacion, habiendo renuncia do espontáneamente el abad Peralta para no crear obs táculos á la grande obra de los reyes católicos y de Ale jandro VI; mereciendo por este importante, servicio y desinterés ser promovido á la silla episcopal de Vicb. Desdé luego se reunieron en un acerbo comun todos los fondos, se recogieron los monjes á una clausura has ta entonces inusitada, se dió fin á todas las administra ciones particulares, y se entabló una vida penitente y de tal súerte edificativa, que aun los mas severos en moral y disciplina no pudieron menos de admirar la gracia de Dios, las bendiciones de María, y la abnegacion de los cenobitas no vista por aquella generacion. Con la metódica y fiel administracion por una parte, y con la continua abstinencia y ayunos de los cenobitas por otra, las rentas que pocos años antes eran insuficien tes para tanto como en Montserrat se gastaba en culto, ministros, edificios, huéspedes y pobres, fué suficiente para cuadriplicar el número de ministros, remontar los edificios, y dar mayor y mejor provision á los huéspedes y pobres. Visiblemente se sintieron la mano de Dios y la bendicion de su Santísima Madre. El culto, con el aumento de ministros y con el mayor número de ornamentos, adquirió un realce que recordaba á los fieles los primeros dias de la devocion á la Virgen de Montserrat, y todos á porfía procuraban ser los pri meros en sus visitas y en sus ofrendas á la patrona y perla de Cataluña.


Capitulo \\VII. Establéceme en 1493 en Montserrat cuatro comunidades: cenobitas, eremitas, hermanos legos y escolanes. El abad García de Cisneros. Organizase de un modo especial el personal del Monasterio: distinguese e» cuatro clases; del órden de ellas resulta una armonía perfecta: se establee» un Laus perennis: se enaltece el culto de la S-inta Imagen; y los fieles que dan complacidísimos y edificados.

Aunque absolutamente hablando, Dios no necesita de medios ni de hombre alguno para realizar sus planes, sin embargo el curso ordinario de su Divina Providencia se sirve de ellos mas bien para honrarlos, asociándolos á sus operaciones, que por serle indispensables. Por esto en todas épocas aparecen hombres propor cionados á sus designios, y los enriquece de los talentos y virtudes que á este objeto son conducentes. Tal fué sin duda el célebre P. García de Cisneros. Habiéndolo Dios predestinado para dar cima á la obra iniciada en Montserrat años atrás, y para la cual los re yes católicos habíanse constituido protectores, desarrolló en poco tiempo el plan de la restauracion, que fué lle vado á cabo franca y decididamente. De aquí el que Montserrat se viese enriquecido á no


— 151 —

lardar con hombres de talento, de saber y virtud, á la par que humildes, dóciles y laboriosos. Distribuyó desde luego el personal en cuatro clases, y á cada una señaló sus respectivas obediencias; dotólas con sábias leyes, y de su observancia resultó una armo nía la mas perfecta, porque todo fué obra de la caridad, todo fué gobernado por ella. A los monjes sacerdotes

les señaló, sobre las observancias de la regla de S. Be nito, el estudio, la administracion de los Sacramentos y la predicacion- de la divina palabra á los peregrinos y nu merosos fieles que venian á recibir las bendiciones de la santisima Virgen Mam.


— 152 —

A los hermanos legos

les confió el desempeño de las varias artes que son in dispensables á las necesidades de la vida, la hospedería, la enfermería y la policía exterior. Habia una tercera clase que vivia en la .montaña, y que por una no Interrumpida sucesion venia heredando el método de vida inaugurado en el siglo 6.° por los mon jes fugados del Monasteiiolum, al ser destruido por los sarracenos; pero los individuos de esta clase no vivían en lanta sujecion como era de desear,y pedia el nombre y hábito de


— 153 —

Anacoreta ó Ermitaño

con que se honraban; y á hacerlos entrar en la verdade ra senda de la perfeccion monástica se consagró sin ce sar, y hasta conseguirlo no cejó el celo del P. Cisneros. Los incorporó á la comunidad, los convenció de la necesidad y utilidad de los votos perpétuos, les dió un método de vida peculiar y sujeta, y logró colocarlos á la altura que tanto admiraron los devotos que visitaban el Montserrat. Finalmente organizó la cuarta clase de los infantillos de coro, conocida desde muchos siglos atrás por el nom bre de


— 154 —

Escolanee,

formada de Escolares, ó que asistían á la escuela. A es tos les señaló un local especial, los reglamentó en todo lo concerniente al estudio, diversion, horas de descanso, alimentos, vestido y policía, y no olvidó el modo con que habian de presentarse en los actos públicos del culto. Así reglamentadas las cuatro clases, las separó ente ramente del contacto y confabulacion de los forasteros, ó de los que venian á visitar á la Santa Imágen, y hasta para el mútuo trato interno fijó horas y lugares. De aquí resultó un casi Laus perennis, porque pocas «ran las horas del dia y de la noche en que ó los mon


jes en la iglesia, ó los ermitaños en sus respectivas ca pillas ú oratorios, ó los niños escolares, ó los hermanos legos no estuviesen cantando, rezando ó meditando. Y como entonces no se cerraba ni de día ni de noche la puerta de la iglesia, los fieles entraban y salian á to das horas, y al oir que siempre se alababa á Dios y se tributaban humildes, y fervorosos obsequios á la Santí sima Virgen, ante cuya sagrada Imágen se prosternaban, sentíanse arrebatados, y precisados a imitar á su modo á los exclusivamente encargados del culto. Y Dios se complacia en unos y otros, y por la inter cesion de su Santísima Madre obraba grandes milagros y reducia á reformar su vida á muchos desviados de la senda de la virtud, y á todos consolaba. Todos fmalmente se restituian á sus hogares cantan do alabanzas á María de Montserrat y todos se hacían lenguas para contar lo que habian visto y oido.

¡Gloriosa dicta sunt de le!


Capitulo XXVIn, Proyéctase y no se levanta un grande edificio en Montser rat. Cisneros suple esta falla con oíros menores. Los reyes católicos proyectan levantar un magnífico Monasterio, echan los ci mientos y la muerte impide concluirlo: el abad Cisneros procura suplir esta falla levantando otros menores.

Los planes que sobre Montserrat habian formado los reyes católicos eran proporcionados á su grandeza. Al mismo tiempo que con tanto empeño procuraban enalte cer el culto de la Santa Imágen y la religiosidad de los que eran sus ministros natos, no descuidaban los edifi cios materiales, y al contemplar el triste efecto que pro ducia una reunion desconcertada y sin plan arquitectó nico de edificios, ó llámense casuchas parciales, manda ron levantar los planos de un Archiedificio ó grande Monasterio, que reuniendo todas las condiciones de tal, con sus oficinas, hospedería y enfermería para 'los visi tantes y pobres, diese lugar á que sin perjuicio alguno pudiesen hacerse desaparecer todos los edificios entonces existentes. Es lo mismo que decir, que intentaban levantar un suevo edificio calcado sobre las ruinas de todos los an tiguos é informes.


— 157 —

Efectivamente se presentaron en Montserrat sábios ar quitectos, se hicieron profundos estudios sobre los mis mos barrancos y sinuosidades, se levantaron varios pla nos, y por fin sin mas programas, ni mas presentacion de presupuestos que la conviccion de que no se levanta ba una casa-palacio para un hombre, sinó para la Reina de cielos y tierra, mandaron que se ejecutase el plan que escogieron, esperando que la misma Reina les pro porcionaria medios con que coronar con el mas feliz éxito sus deseos. Careciendo en aquella época de la pólvora, que es hoy dia el grande auxiliar para derribar montes, y de otro» mil medios con que ^cuentan las grandes empresas, re solvieron formar de un modo el mas ingenioso que se habia hasta entonces visto, un sin número de arcos, que estribando en diversos puntos de las multiplicadas rocas, pudiesen dar lugar á calcar sobre ellos los cimientos, sin necesidad de apelar á costosisimos desmontes y terra-plenes, que además habrían exigido muchos años de traba jos preparatorios. Era el año de 1489 cuando se dió principio á estas' obras preparatorias, y despues de diez años, cuando ya la fábrica se levantaba majestuosa como obra régia, cuan do ya se habia logrado colocar lo que habia de ser su pavimiento, ó llámese plan terreno, al nivel de la primi tiva Iglesia-Trono de la Reina de Montserrat, dejando inmenso barranco entre él y el torrente Vall-mal, ó de Santa María, dispuso Dios que tan celosos Príncipes fuesen á recibir, como piadosamente podemos creer, el premio de su empezada obra en 4505 D.° Isabel, y en 1516 D. Fernando. Al sentirse próximo á la muerte el rey se acordó de «na obra que no podia concluir, y dejó en su testamento que todos los enseres, máquinas, instrumentos, materia


-«- iaS —

les, etc. que existían para ella, quedasen de propiedad del Monasterio. Esta gran fábrica quedó en embrion (es la del cordon abajo) por carecer el Monasterio de fondos para prose guirla, y hasta el 1560, en que se le dió un nuevo desti no, estuvo como abandonada. En dicho año se sintió movido de una fuerza interior el abad Garriga, y levantó sobre ella el gran Templo que hoy es la admiracion de cuantos lo visitan, y que uná nimemente designan con el nombre de la Catedral de las Montañas, como se dirá mas adelante. No pudiendo esperar el Monasterio ver realizados tan pronto los empezados proyectos de los reyes católicos, y viéndose además con necesidades apremiantes, ya para atender á la multitud cada dia creciente de fieles que venian á implorar la gracia por medio de la que es Madre de ella, ya para los ministros del culto, no solo no trató de destruir lo antiguo, sinó que procuró habilitarlo cuan to buenamente le fué dable. Aumentó por consiguiente desde el 1493 al de 1510 en muchos cuartos la hospedería (aposentos), añadió pi sos haciendo sobre el claustro bizantino del abad Villalba (capítulo 26 página 145), y sobre el Claustro gótico (ca pítulo 27 página 150) del abad-cardenal Juliano de la Róvere algunas habitaciones para los monjes, una espe cial y mas retirada para los novicios, una sala para la lectura y conferencias morales y ascéticas, llamada Cola cion, dando así una nueva forma al antiguo monasterio de las monjas que ocupaba el local que hoy média entre el paño del claustro gótico existente, la pieza conocida por el Refectorio grande, y lo que hoy son lugares excu sados internos. Y como los ermitaños formaban parte de la comuni dad, segun queda dicho (capítulo 29), no fueron desa


— 159 —

tendidos, antes bien se les restauraron algunas de las ermitas, y se edificaron otras nuevas, que fueron las de Santa Ana, y de Santa Magdalena, obras todas exigidas por el extraordinario é inesperado aumento que en el es pacio de 17 años recibió el personal del Monasterio en cada una de las cuatro clases referidas. ¿Qué hubiera sido de Montserrat si, halagado con los proyectos régios de un Monasterio monumental que hu biese recordado las ¡numerables victorias de los reyes católicos sobre los moros, la reunion de los reinos y provincias de España bajo su cetro, los grandes descu brimientos de Colon, atribuido todo á la proteccion dela Santísima Virgen por tan piadosos monarcas, hubiese derruido lo que de los antiguos y parciales edificios ame nazaban ruina, ó descuidado mejorar las condiciones de los dos claustros bizantino y gótico, y del primitivo de las monjas? Habria desaparecido del mapa, y sus tris tes ruinas solo habrian aumentado la imponente vista de la Montaña. Digno es de quedar consignado en la historia este ras go de piedad de los reyes católicos, pero no lo es menos la prevision del venerable Garcia de Gisneros en no con tar con tal obra hasta que estuviese acabada, y seguir su prudente acomodamiento á las necesidades de actuali dad. ¿Si le habria Dios manifestado lo que estaba reserva da en sus eternos secretos?


Capítulo XXIX, Medios con que contaba Montserrat para laníos gastos en estos años. Recobra el Monasterio algo de loque había perdido en los aiios pasados: ad quiere algo de nuevo: los reyes católicos se muestran generoso».

Circunstancias harto desagradables, y que deseamos vivamente . no ver consignadas en la historia, hicieron decaer el monasterio y el culto de Nuestra Señora de Montserrat desde el año 1417 al 1470, como se indicó en el capítulo 26 página 145 y 146, y entonces hasta en sus temporalidades sufrió disminucion increible. Pero todo lo xolvió á recobrar en el período que mé dia del 1470 á 1510 y siguientes. Y no solo esto, sinó que adquirió ya por donacion, ya por compra, muchas otras posesiones; y con ellas, con las limosnas manuales de los fieles, y con las bien orga nizadas cuestaciones, pudo hacer frente á tan enormes gastos como los que le acarreaba el magnífico y pompo so culto, el personal, los huéspedes, los pobres y los edificios. (Omitimos los nombres de los donadores en gracia de la brevedad.)


— 461 — En 14.28 adquirió el priorato de S. Pedro de Riudcvitlles. En 1500 cincuenta cuarteras de trigo anuales sobre el castillo de Mont-Cortés. En 1506 adquirió la baronía de Artesa de Segre des pues de un pleito, y la poseyó pacíficamente en virtud de una concordia aprobada por el real acuerdo de la Au diencia de Barcelona en 1790. En 1512 adquirió la granja llamada Condal junto á Cervera. En 1513ó 14 compró la granja de la Albareda en Prats de Rey, y la de Montaler con sus términos de Sil bes, Collfret y Lincas. En 1537 compró el castillo de Rigucr, el de Vall-maña, parte del de Zavít, la baronía de Montmagastre y una casa «n la villa de Monzon. En 1539 adquirió todo el Monasterio de Santa Cecilia (en esta Montaña) con todos sus derechos, posesiones, diezmos, primicias, etc. por entrega voluntaria de.l mis mo, que en 1504 habia decretado el Papa Julio II. En fuerza de estos títulos adquirió la iglesia de Marganell, k de Matadás, el Priorato de S. Pedro de Paganell cerca de la villa de Anglasola, el de S. Pedro.de Ambigans en Ja Conca de Barbará, el de Santa María del Camí en la Segarra, censos y otras cosas en Manresa, Salellas, Tarrasa, Piera, Pierola, en Villaformosa, en S. Miguel Dérduls, en Santa Maria de Camps, en el condado de Cardona, en Castelltallat, en S. Mateu, en Fonollosa, en Campins, Folgars, Palau Tordera y Riells. Con el priorato de S. Sebastian dels Gorchs en el tér mino de Aviñonet en el Panadés, adquirió en 1410 todos los derechos, tierras y demás censos, que poseia en va rios lugares pero especialmente en S. Pau de Ordul, u


— 162 — Villafranca del Panadas, Villaformosa, Villalbis y S. Mi guel Dérduls, Con el Priorato de S. Pedro de Riudemtlles en 1428 adquirió todos sus derechos, diezmos, posesiones, cen sos, etc. y algunas tierras y derechos en Terrasola, etc. A estas adquisiciones se agregaron limosnas de los re yes católicos, y de algunos particulares, que fueron su ficientes para las necesidades de los peregrinos, rome ros, pobres, ministros del culto, para la conservacion de los edificios y para el ensanche de la primitiva iglesia; pero considerando que si todo lo dicho bastaba para aten der á las necesidades cotidianas no era suficiente para levantar el nuevo edificio-iglesia que todos los fieles re clamaban, se acudió al medio de hacer un llamamiento general á la caridad de los mismos, ya que la utilidad esperada lo habia de ser ' tambien para todos ellos. El modo con que fué contestado este llamamiento se verá en el capítulo siguiente.


Capitulo XXX. Levántase en Montserrat un ¿untuoso y magnífico templa á la Santísima Virgen María. El abad Garriga: quien fue este: concibe de niño la Idea de un templo diguo de la Madre de Dios: lo comienza siendo abad y lo calca sobre los cimientos del edificio que para Monasterio hubian empezado los reyes católicos: con que medios contó para tan gigantesca empresa: idea ó sencilla descripcion do este templo.

Seria sobre el año 1513, poco mas ó menos, cuando entre otras dádivas ofrecidas á la Virgen, Montserrat re cibió una nunca vista en él hasta entonces. Llegó al Monasterio un labriego de las cercanías de Balaguér, llamado N. Garriga con una caballería menor, y encima de ella unas angarillas. Pidió por el sacristan, y puesto á su presencia, Padre, le dijo, sírvase V. P. re cibir la ofrenda que (raigo para la Virgen en cumplimien to de un volo que de comun acuerdo hicimos mi esposa é yo. Y la ofrenda era un cabrito y un niño de 7 años. Perplejo el P. Sacristan por un momento y embarga do por la multitud de reflexiones que en tropel sobre tal ofrenda se le ocurriaa, dudoso al mismo tiempo sobre la licitud del volo, caso de no haber en este hecho algo de


— 164 —

impostura ó aberracion de la mente del oferente, resol vió por de pronto reusar la aceptacion del niño. El padre del niño insistió, y temiéndose el P. Sa cristan un crimen, una ilusion, una impostura, ú otra cosa semejante, resolvió llamar al abad.

Este examinó minuciosamente al labriego, y cerciora do de la veracidad del voto, de estar en cabal juicio el oferente, del consentimiento de la madre y demás: Pa dre Sacristan, dijo, reciba V. ambas ofrendas: adoremos los designios de la Divina Providencia. Quis putas ísíe puer erit ? Que sabemos nosotros si este Niño se lo tiene reservado la Santísima Virgen para cosas grandes? Pites ya no dudo de que la mano de Dios está en él. Insistís buen hombre, dijo al labriego, en que este liijo. vuestro sea consagrado al culto de Ntra. Sra. de Mont serrat? Si, Padre, contestó, y con todo mi coraron. Y afirmáis delante de Dios que lo consienle libremente vuestra esposa, y que no lo reclamareis en ningun tiempo? Si Padre, quiero de veras, Ea, pues, buen hombre, dad el último abrazo al que ya desde este momento será el hijo predilecto de María. Y el padre estrechó contra su pecho al hijo, llenolo de besos entre sollozos, y pedida por el hijo la bendi cion... Á la Escolania con él, dijo el abad, Será lo que será.

La Virgen lo cuidará ya que lo ha adoptado tan visi blemente. Y el niño fué dando muestras de estar con él la gracia y las bendiciones de María. El niño fué dócil, aplicado, y tuvo un despejo mas que regular. En poco tiempo aprendió además de los rudimentos musicales, los elementos de primera enseñanza propios ele su edad, y mas adelante los de. gramática latina, mapifestando vivísimos deseos de consagrarse con perpétuos


- 468 Votos al servicio de la Señora, que con tanta predilec* cion lo habia admitido entre sus pages. Al contemplar el templo de la Señora de la Casa de harto reducidas proporciones para tantas personas como la visitaban, a pesar de los grandes esfuerzos que enton ces se hacían para darle mayoc. desahogo en su latitud y longitud, exclamaba con entusiasmo pueril: Quant yo seré gran faré una iglesia rnolt gran á la Mare de Deu! (en siendo yo mayor he de levantar un gran templo á la Virgen!) Su virtud y su ejemplar conducta lo' hicieron acree dor á ser admitido en clase de monje, y su observancia, y su saber lo hicieron digno de ser elevado á la dignidad abacial en i 559. Y aquí se manifestó el porqué la divina providencia lo habia traido, y se verificó la prevision del Abad Búrgos al admitirlo niño 46 años atrás. Apenas habia tomado las riendas del gobierno de Mont serrat y habia podido enterarse de todos los ramos y de los recursos con que podia contar, cuando ya se estaba ocupando del proyecto de una iglesia digna de la Madre de Dios, qiie era su sueño dorado. Contemplaba los cimientos del gran Monasterio ideado por los reyes católicos, y le parecieron dispuestos provi dencialmente para la grande obra que proyectaba. i En su entusiasmo por la gloria de María, no, se decia, no consentiré que se levante un magnifico edificio para los ministros de la Reina anlcs que para ella. ¿Los monjes é yo en soberbio edificio, y el arca de Dios en cabana de pieles? Videsne quod ego habiíem in domo cedrina el arca Dei posita sit in medio pcilium? decia con David á Natan: y vuelto á Dios en la oracion, le recordaba los deseos de su infancia, crecidos en su mocedad y robustecidos en »u edad viril: Memento Domine sicut juran ... Si inlroiero in tabernaculum Domus mece et ascéndero in lecium


— ice — strati mei. . . donee inveniam locum Domino (Dominos) (2 Rea 7. 2. Psalm. 54 v. -/. 2. 3.) Y lleno de aquella i'é que traslada los montes, para la que no hay dificultad que no se venza, dió principio á la iglesia actual, con el presentimiento de que la Señora que le habia sugerido los deseos y lo habia escogido des de su infancia, le facilitaria los medios. No se hacia empero la ilusion de que la Virgen le ha bia de traer al efecto todo el numerario estándose él ma no sobre mano; pero si le suplicaba se dignase indicarle los medios que entraban en su providencia; y recordando que Montserrat no era exclusivo de Cataluña, si bien era de un modo especial de los catalanes, emprendió una cuestacion general por todo el principado, extendiéndola mas tarde por todas las provincias de España. Comprendió cuan delicado era este medio y á cuantos fraudes y compromisos podia prestarse, y para obviarlos y legalizarlo todo bajo una organizacion, que no dejára que desear al mas delicado, elevó sus preces á la Santidad de Pio IV, y al rey Felipe II, y obtenida por 10 años la vénia y privilegios de ambas potestades, dis puso la« cuestaciones bajo ciertos reglamentos y la vigi lancia de personas de conocida probidad, dando todo el mas feliz resultado. Dióse principio á tan gigantesca obra en 1560 y con cluyose en 1592, bastando 32 años de continuos desve los., y expensas incalculables (mas de doscientos mil du cados), para dar al Monasterio y á los devotos el consue lo inexplicable de ver el templo concluido en su genera lidad, si bien faltaba el revoque que se realizó en 8 años, y costó 150,000 libras barcelonesas, y los retablos y adornos etc. en que se invirtieron otras 50,000 libras: trabajando de continuo de 100 á 120 hombres, 12 acé milas, y 10 bueyes de carreta .


~ 167 -

Facsimile y descripcion del Templo.

Consta el templo de una vasta Nave central, esbelta y elegante, cuya elevacion es de 120 palmos catalanes ó sean 33'32 metros; teniendo de longitud 300 palmos ó sean 68'325 metros y de latitud 79 ij2 palmos ó 15'452 metros. En cada uno de los lados de la Nave se abren 6 capi llas bajas, y 6 altas que estan sobrepuestas á las bajas, dos de las cuales están cubiertas por el coro alto. Dichas capillas son todas iguales, y cada una se levanta sobre un cuadrado que mide 31 palmos catalanes ó sean 6'742 metros de alto, teniendo todas ventana cuadrilonga pro


— 168 — porcionada á su altura y encima un roseton circular. Cierra la nave un ábside que forma un medio polígono, de 7 lados en los cuales hay dos puertas, y sobre ellas dos arcos semicirculares, que sirven para dos tribunas una en cada lado, teniendo cada plano del polígono un roseton circular igual, y á la misma altura que el de las Capillas. La pared de fachada tiene un espesor promedio de 7'50 palmos, ó 1'27 metros, y las colaterales exterio res un espesor de 10 palmos, 1'94 metros. Las capillas están separadas por dos séries de pilastras de órden corintio las inferiores, y del Toscano las supe riores construidas todas con piedras marmóreas que ad miten un bello pulimento, y que, segun se cree, fueron extraidas de canteras de la misma montaña. Entre la 5." y 6." capilla y entre esta y el presbitério estan pareadas las pilastras de que hemos hablado, lo que tal vez se hizo con la mira de cubrir el frente de los estribos de los arcos torales, en cuya bóveda intermédia se babia levantado un grande y magnífico, lucernário, ócimborio, del que solo quedan los vestigios del lugar que ocupó.


— Í69

• Facsimile de la puerta del mismo Templa.

La Tachada de la iglesia consta do dos cuerpos de mo derna construccion, cuyas labores fueron bastante bien ejecutadas, degenerando su remate en barroco, y hallán dose encima de ella un grande roseton, que dá luz al coro y al centro de la nave. En el centro de la fachada hay una grande y espacio sa puerta cuadrangular, que es la única que dá entrada á la iglesia. Esta puerta tiene en cada lado un primer cuerpo compuesto de tres columnas corintias y aisladas, cubiertas por una cornisa, en cuyo centro fué colocada una imágen del Salvador, hecha de la misma materia que


— 170 —

las otras de que se hablará. Sobre dicho cuerpo se le vanta otro compuesto de tres pilastras con sus corres pondientes pedestales. El todo del frontis que acaba de describirse es de piedra de la Montaña, pulimentada con la rica fmura que admiten las rocas de Montserrat. En los intercolúmnios y entre las pilastras hay 12 ni chos, cuyo remate tiene la forma de una hermosa con cha, y que cobijaban las imágenes de los doce apóstoles labradas en mármol de Carrara, y de cuyas estátuas, co locadas con mucha posterioridad á la . conclusion de la obra, solo quedan 4 y aun mutiladas, (en el Museo es tán los restos de las demás.) Entre el lintel de la puerta principal y la cornisa del primer cuerpo de la fachada hay un bajo relieve de már mol de forma semicircular que representa la Santísima Virgen, á la cual sirve de Trono la montaña de Mont serrat, en la que está sentada, teniendo una figura á ca da lado en actitud de adorarla; y sobre la cornisa del se gundo cuerpo y como remate hay otro" bajo relieve de forma cuadrangular y de poco gusto, que representa la Anunciacion de nuestra Señora, por ser este el misterio bajo el cual fué consagrado el Templo, é invocada en lo antiguo la Santa Imágen que en él se venera. Este re lieve viene escudado con otros dos, y con las Armas Reales, por concesion de los Reyes sus protectores, (por cuya razon el Monasterio se llama Real) y las del Mo nasterio, que las forma una inontaña que la divide una sierra. Recientemente se emprendió una nueva restauracion del templo, de que se hablará en su propio lugar. Tras del ábside hay un local que tiene los honores, y aun presta el servicio de camarin, sin tener las condi ciones que tan preferente lugar reclama. Dominaba la idea de dejar perpetuamente la Santa


— 171 —

Imágen en el primitivo templo por la sola razon de ser el primitivo, y por haber obrado en él tantas maravillas; y esta idea venia á ser mas respetada por la sancion que le habia dado la Santa Sede, prohibiendo la traslacion de la Santa Imágen: y por lo mismo el nuevo templo se ha bia levantado para el solo objeto de celebrar los divinos oficios con pompa y de modo que pudiesen estar presen tes los innumerables devotos que se reunen en ciertos dias del año; objeto que no pedia un camarín. Mas al variar de plan cuando variaron las circunstan cias, se ideó un camarín en lo que hoy es pátio de re creo de los niños, y no dando lugar á que se realizase el proyecto la precipitacion con que Felipe III en 1599 quiso que se trasladase del templo antiguo al nuevo la Santa Imágen, para lo cual »habia obtenido facultad de Su Santidad, fué preciso habilitar interinamente el que hoy ocupa la Señora, pasando la interinidad á constituir estado que podemos ya llamar normal, pues no hay es peranzas por ahora de que se realice el primero y mag nifico proyecto.


Capitulo XXXI. Consagracion del nuevo templo de Montserrat y su par dal ornalo. La reunlofl de los obispos en Barcelona en concillo provincial es considerada ocasion oportuna para la consagracion do (ir nueva iglesia de Montserrat fue consagrante el de Vich: día dela consagracion: asistencia de grandes personajes: Felipe U atiende al porvenir del santuario, y adorna la iglesíc con régio esplendor. Retablo: la sillería del coro: reja: dorados.

La noticia de la conclusion del magnífico Templo de Montserrat fué acogida con júbilo por cuantos se intere saban por la gloria de la Señora; pero de un modo inex plicable por los catalanes que veian acabada la Concha de su preciosísima Perla. Hasta los collados, los cerros y las rocas todas de Montserrat sallaron de gozo como car neros y cárdenlos, en expresion de David (Salm. M3 c. 4.) y todos, propios y extraños, domésticos y forasteros ve cinos, pedian á voz en grito que fuese consagrado cuan to antes, para poder alabar en él al Señor que tal Madre habia criado y á la Madre que tal casa y morada habia elegido. Era el mes de Enero de 1592 y los Obispos de la pro vincia de Tarragona estaban reunidos en Barcelona con motivo de un concilio provincial. Ocasion tan pro picia para subir á Montserrat no pasó á su abad desa percibida.


— 173 -

Habia ya dado cuenta al Rey de la conclusion de la obra, y de los deseos de la comunidad y de todo el pue blo, no menos que de los encontrados pareceres sobre la traslacion de la Santa Imágen, y el rey quiso aprovechar la reunion de tan insignes Prelados para resolver la duda y poner el Templo en estado de poderse abrir al culto. El Episcopado catalan quiso dar en cuerpo una prueba mas del aprecio y respeto con que miraba el Santuario, y con efecto subieron todos á escepcion del Metropolitano que estaba enfermo, y del de Lérida, cuya silla vacaba en aquel entonces. Hechos. todos los preparativos de rúbrica, reunidas las autoridades del Principado y demás personas notables, lo propio que un gentío inmenso que deseó tomar parte en tan solemne acto, el dia 2 de Febrero de 1592 con sagró este templo el obispo de Vich D. Pedro Jaime, ya que el Prelado de la misma habia sido el afortunado que halló y trajo la Santa imágen hasta este mismo sitio, que ella de un modo tan milagroso escogiera para su mora da: elegí ct sanclificam locum islam, ut sil norncn mcum íbi in sempilernmn el permaneant óciili.md, et cor mcum ibi cundís diebus (2 Paralip. 7. v. 16.) Y por ser dicho dia consagrado á la Purificacion de María, se determinó que el aniversario de la consagra cion del templo se celebrase perpetuamente el dia 3 de Febrero. Fueron entusiastas las manifestaciones de júbilo que dió el pueblo por haber asistido á tan grande fiesta, y haberse ya ofrecido en el nuevo tiemple aquel sacrificio que Salomon habia augurado y saludado en otro tiempo con la inmolacion de 22,000 bueyes, y de 120,000 car neros, con los poéticos y profetices cánticos de David su padre, y con los magestuosos acentos de los órganos ta ñidos por los Levitas y despues todos se retiraron á sus


hogares loando al Señor porque es bueno, y llenos de las bendiciones que para sí y sus familias habia derra mado la Madre cariñosa de los catalanes la Virgen de Montserrat. Pero los prelados y las autoridades quedaron en el Monasterio para deliberar sobre las cartas que el Rey les habia escrito, y que les fueron entregadas por manos del abad, al mismo tiempo que se le dió parte de haberse cumplido sus reales y piadosos deseos y del júbilo con que habian asistido sus fieles vasallos. Entre tanto que esperaba el Rey el resultado de la deliberacion de tan competentes y autorizadas personas, reflexionaba sobre el porvenir del Santuario y sobre el ornato del templo. Para lo primero concedió un privilegio con el que au torizó la cuestacion de limosnas para el santuario de Montserrat en todas sus Indias; y para lo segundo, man dó construir un gran retablo para el altar mayor digno del objeto á que habia de dedicarse, y de la persona que habia de costearlo. A consecuencia del mencionado privilegio pasaron el mar los hijos de Montserrat y se establecieron en Méjico, Perú, Lima, etc. Para obrar con acierto en el ornato del templo y á fin de poder construir el retablo mayor segun reglas del arte y con toda la magnificencia posible, fué llamado al con vento de la Estrella en Rioja á la presencia del rey Es teban Jordan, escultor de una bien merecida nombradla, y recibió órden en 17 de Octubre de 1592 de pasar a Montserrat inmediatamente, y sobre el terreno hacer los estudios de dos retablos: uno para el caso de que se re solviese no trasladar la Santa Imágen del antiguo al nue vo templo, y otro para el caso de que la traslacion fuese aprobada: en uno y otro caso bajo la direccion del abad.


Quince dias permaneció en Montserrat Jordan, ynpro Lados por S. M. Tos planos que presentó, y concertados el tiempo que habia de necesitar, y los honorarios que habia de percibir, se retiró á Valladolid, y en dos años hubo concluido su obra, que fué traida á Montserrat en 65 carretas de bueyes, ajustadas en 6,000 ducados, in cluso el montarla, ausiliadas en el tránsito por todas las autoridades reales, ydespues de haber tenido S. M. elgusto de aprobarla, viéndola montada en la plaza de Valladolid. Colocado el retablo en Montserrat, y recibido por Jor dan un documento justificativo del abad, recibió de S. M. los 10,000 ducados en que habia sido contratado, y 4,000 por las notables mejoras que ultra de la contra ta habia introducido en el plan, y los escudos reales que habia colocado en su remate. Luego trató el rey de pintarlo y dorarlo; concertó esta obra con Francisco Lopez de Madrid en 9,000 ducados, el cual la concluyó en 1599. Desahogo grande fué para el Monasterio la' munificen cia con que el rey Felipe II costeaba el retablo del altar mayor y su dorado, y esto le permitió atender á otros de los objetos preferentes, cuales eran los retablos colate rales, en que gastó mas de 50,000 libras catalanas, y la construccion de la silleria del coro; á cuyo efecto mandó traer madera de corazón de roble de los famosos bosques de S. Juan de las Abadesas, y en el tiempo estipulado y por el precio de 7,000 libras, fabricó Cristóbal de Sala manca las 91 sillas, que en dos órdenes altas y bajas formaban el mas imponente aspecto además de recoger el espíritu. Las 36 bajas representaban en bajos relieves la vida, pasion y muerte de Jesucristo, y las 55 altas imágenes de cuerpo entero de otros tantos santos principales, sin contar con los de otros accidentales.


— nc — El famoso atril, que correspondía con la magnificen cia del coro, no se hizo hasta el año 1635. La magnífica reja que separaba del cuerpo de la igle sia el presbiterio y coro bajo, fué trabajada y colocada en el año 1609, costando 1,400 ducados. En 1,669 D. Juan de Austria, hijo de Felipe IV, hizo dorar toda la iglesia, costándole 4,000 escudos de oro. Al dejar consignadas la historia las grandes sumas que en estos años invirtió el Monasterio en la fábrica y orna to del magnífico templo, en que todavía hoy ostenta su poder y misericordia la Madre de la gracia, la Perla de Cataluña, seria injusta .sino trasmitiese á la posteridad, que todas fueron efecto del crédito que adquirió el San tuario por los muchos milagros que la Señora obraba vi sitada en él, ó invocada en los mayores apuros. Y uno de los grandes milagros, á nuestro ver, era no solo el poder acudir el Monasterio á tantas expensas hol gadamente, si que tambien sostener el personal de 70 monjes, 16 ermitaños, 8 donados, 20 escolancs, 4 sa cerdotes seculares, y mas de 300 criados, sin contar los donados que estaban siempre ocupados en las cuestaciones vulgo plrgas. Y para el servicio de la casa habia 120 acemilas, 12 muías de silla, y algunos machos con que salían á las cuestaciones los donados cuestores (vulgo quistons.) Y, ¿cuánto se invertía en limosnas? ¿Cuánto en la hos pedería? Preciso nos es ser francos: no hemos encontra do una nota exacta entre los varios papclitos que se sal varon del incendio del archivo, que nos cerciore de las cantidades invertidas en limosnas y hospedería, como en lo demás que dejamos consignado, y creemos que la ra zon no es otra" que el no llevar cuenta ningun monje de tales gastos., por cuanto á los PP. mayordomo, cillerizo y aposentador, se les daba del fondo del Monasterio


— 177 —

lo necesitaban para sus respectivas oficinas, y lo gastado en huéspedes y pobres se les abonaba como gastado de bidamente, que es lo que hemos podido colegir de la tradicion. (1) Y, ¿quién no reconoce aquí y bendice la divina Pro videncia? Verdaderamente Maria, la Perla de Cataluña, es la divina dispensera.

(1) Lo que no hemos hallado en el archiro insignificante de este Monasterio, por haber sido pávulo de las llamas en el año 181 1 , lo haHamos en la obra que, bajo el título de Libro dela^ historia y milagros hechos á invocacicn de nuestra Señora de Montserrat, escribió el abad de este Monasterio Fr. Pedro de Burgos de cuya obra hay un ejemplar del año 1627 en la biblioteca de S. Juan de Bar celona, y otro en nuestro poder, la cual en su capítulo 6.° dice: «Asisten en esta santa casa mas de 250 personas dedicadas al servicio de »Dios y de su santísima Madre. Hay dentro del claustro del Monasterio mas »de 60 monjes. Hay 13 ermitaños en las 13 ermitas, y 3 ó 4 en el Monasterio »que esperan que se les dé ermita. Hay i ó mas capellanes seculares. Hay 60 • frailes donados (legos), tos niños escolanes son S4. Hay un médico, barberos, «boticarios, herreros, carpinteros, cereros, horneros, trajineros, mozos de «espuela, y otra gran multitud de gente de servicio, que serán por todos unas »400 personas poco mas ó menos. «Tiene este Monasterio mas de 200 cabalgaduras, y mas de 180 de ellas se •ocupan en traer provisiones, .sin contar en este número las ochenta y mas •que andan á las Plfgas (cuestaciones). «La renta que el Monasterio tiene para sustentar una máquina tan grande "no pasa de 9,000 libras catalanas de á 10 reales cada una: pero ayudándose de «las limosnas, se sustenta la mas insigne hospitalidad que en el mundo se co»noce, acudiendo con lo necesario, conforme á la calidad de la persona de ca nda uno.» «Sábese de cierto, que tomando el año por entero, entre los contí•nuos que en casa residen, criados y peregrinos que acuden, se sustentan un «día con otro pasadas de 1,200 personas.» «Gástanse 4000 cargas devino: 160 «cargas de aceite: en cebada 10,000 cuarteras, que son 11,000 hanegas de Casílilla. Para el acarreo de la paja están señaladas 8 acémilas... y la Casa se ha «empeñado en 60,000 ducados en este año de 1626, sin que semejante quiebra •como esta, disminuya la limosna ordinaria, que siempre se ha dado, teniendo «consideracion á que la Virgen nuestra Señora proveerá de remedio, paraque «ninguno salga de su santuario necesitado, espiritual ni corporalmente.» ¡Cuán ta fé! ¡cuánta esperanza! ¡cuánta caridad! ¡Ó providencia de Dios! ¡ó amor de Alaría de Montserrat!!!


Capítulo XXXll. Trasládase al nuevo templo de Montserrat laSta. Imagen. Resultado dela deliberacion de los Prelado» del Principado y de los individuos del Santuario: Felipe 111 resuelve asistir personalmente á la traslacion de la Santa Imagen: faculta para ello el Nuncio de Su Santidad: día y modo en que se hizo.

Llamados y escuchados uno por uno todos los monjes, ermitaños y hermanos legos del Monasterio por la junta de los Prelados reunidos en Montserrat con motivo de la consagracion del nuevo templo examinaron con santo zelo las razones muy importantes, que en pro y en con tra habian alegado las partes, decidiéndose por fin por la traslacion de la Santa Imágen al nuevo templo. El rey Felipe II acogió con aplauso esta resolucion, y determinó llevarla á cabo. Dos cosas muy importantes obligaban á diferirla; la falta de ornato en el templo nuevo la una, y la prohibi cioñ pontificia la otra. Pero, ¿qué dificultades no se vencen cuando hay una decidida voluntad, y média un rey poderoso á la par que piadoso? La del ornato la tomó á su cargo Felipe, y ya hemos visto en él capítulo anterior con cuanta brevedad y á cos ta de cuantos sacrificios la venció haciendo el retablo.


aa 179 — Pero la Divina Providencia habia elegido á su hijo para realizar lo que el habia ideado , del mismo mo do que á Salomon para levantar el gran templo traza do por David: David y Felipe II solo fueron escogidos para preparar un gran dia de gloria á sus respectivos hi jos Salomon y Felipe III. Los designios de Dios han de ser acatados, no orgullosamente escudriñados. Efectivamente, mientras se preparaba ci templo para recibir á la figurada por el Arca santa, á María la madre del hijo de Dios Jesus , el Señor llevó á su gloria á Feli pe II, y Felipe III su hijo no descuidó realizar el gran pensamiento, y lo que habia sido objeto de tan vivos de seos de su augusto padre. Concluida en 8 de Julio de 1599 la tarea delas Cortes reunidas en Barcelona y obtenida por el abad del Nuncio de Su Santidad D. Camilo Cayetano la facultad de tras ladar la Santa Imágen, al dia siguiente 9 de Julio púsose en camino el Rey para Montserrat con su régia comiti va, y el 11, dia domingo, fiesta de la Traslacion de San Benito, y en que se cumplian 39 años de haberse puesto la primera piedra del edificio que D. Fernando el Cató lico destinaba para Monasterio se realizó con la solemni dad peculiar del Santuario", y digna de la presencia de los Reyes, la tan deseada traslacion. No se habia oficiado á los pueblos, no se habian ocu pado los periódicos del programa de esta tan solemne como régia fiesta, los alambres de los telégrafos no ha bían enviado telégramas á las varias capitales de Cata luña y sin embargo de haberse propalado con fines se cundarios la falsa noticia de la declaracion de la peste en Barcelona, los caminos y veredas que conducian al Mo nasterio se vieron cuajados materialmente de muchos de votos de María de todas las clases y condiciones, que nun ca deja el pueblo catalán de dar una gran importancia á


— 180 —

cuanto atañe á Montserrat, y siempre mira como propias las fiestas y las grandezas de su gran Perla, la Virgen María. Los días 10 y 11 de Julio serán siempre memorables en los fastos de la historia catalana, y Felipe III pudo quedar bien convencido de cuanto le agradecían los ca talanes lo que hacia en fayor de su gran Patrona, con los vítores con que por todos los collados, recodos y rocas de la Montaña lo saludaba la multitud al visitar las er-r mitas y la cueva, al asistir á la procesion de la trasla^cion, y al despedirse por la tarde para regresar á Bar celona. Montserrat recordará siempre este dia de júbilo, y los pueblos no olvidarán jamás lo que presenciaron; nos lo han contado nuestros padres, y la presente generacion se encargará de trasmitirlo á las venideras. Y este júbilo, fuerza es confesarlo, no tanto fué efecto de la brillantez de los preciosos y riquísimos ornamentos pontificales con que se presentaba el abad, ni de las ca pas de brocado de que estaban revestidos los monjes, ni de las dalmáticas do la misma tela con que se presenta ban adornados los ermitaños y hermanos legos, ni de la presencia de la magestad del Rey y de su imponente corte, ni de las deslumbradoras é innumerables joyas de oro y piedras preciosas con que se presentaba á la vista de.su amado pueblo la reina de las Españas, la Perla de Cataluña, como por haberles cabido á todos la feliz suer te de ver de cerca y á su placer esta Imágen que si bien la venian adorando é invocando de generacion en gene racion desde el siglo 9.°; la obscuridad- de la iglesia an tigua y el modo con que estaba colocada en su trono no le habian permitido contemplarla á satisfaccion hasta este dia. Y nosotros no podemos recordar lo que sobre esta es


cena nos han contado nuestros mayores sin sentirnos profundamente conmovidos. En efecto la Santa Imágen, que no Labia salido de aquel antiquísimo templo desde la última vez que bajo el titulo de la Virgen de las batallas habia dado aliento y valor á los esforzados catalanes, que bajo la direccion do. nuestros condes soberanos babian derrotado á la fanática chusma morisca, colocada en su magnifico y riquísimo trono y sobre los hombros de cuatro ancianos monjes revestidos con albas y estolas, y con el cortejo de toda la corte del rey de España y de toda la comunidad, se habia despedido de su primitiva capilla para no volver mas á ella, habia ya bendecido con su presencia los claustros' bizantinos y gótico, y las demás obras que desde enton ces se babian levantado en torno de su antiguo trono, y entre mil bendiciones del pueblo, que eran el eco de los himnos que entonaba la comunidad, y de los villancicos de los inocentes escolanes, fué dejada por mandato del abad sobre sus andas en medio de lo que entonces era una gran plaza, yes en el dia el patio del claustro nuevo, paraque allí á la luz del dia,- y á sus anchuras el pueblo pudiera verla de cerca y dar á sus amorosos corazones toda la expansion que tantos años tenia por decirlo así represada. Momento fué este que arrancó lágrimas de todos los-* presentes desde el rey hasta el último de la comunidad. Se aproximó el pueblo sin desórden, contenido por un respeto filial, y gritos de: ¡Ay que hermosa! que cariñosa! que mirar tan atractivo! que buena Madre! y un Viva la Mare de l)cu de Montserrat!! Qucns benehcsea la Mar'é de Den de Montserrat!! resonaron por aquellas encrucijadas y plazuelas, repetidos por miles de devotos de María, y entusiastas por todo lo que es Montserrat. Y recordando el pueblo que allí tenia á su rey Felipe III, y 26.° de sus


— 182 —

condes: Viva el Rey! exclamó; Viva el conde de Barcelo na!!! Señor Conde, que la Virgen de Montserrat corres ponda á vuestros obsequios!!. Y se levantaron las andas, y la Virgen entró por pri mera vez en su nuevo templo, y entre los cánticos gra tulatorios del Te-Deum laudamus, despues de haber esta do oyendo las peticiones que arrodillado al pié de las an das le dirigió el rey, fué colocada definitivamente en su trono el dia 11 de Julio de 1599. (1)

(I) Mas adelante, en 10 de Junio de 1691, escandola comunidad en maitines de la fiesta de la santísima Trinidad, se incendió el trono de nuestra Señora , y se apagó el fuego repentinamente sin causar daño á la Santa Imagen. Agra decida á tan señalado beneficio la comunidad votó uu solemne Te-Deum, y so »anta todos los años en dicho dia. -


Capítulo XXXIII. El templo antiguo sigue abierto al culto, y modo de comu nicarse con él desde el Monasterio antiguo y único entonces, desde el año 1599 al 1155. Trasládase la Santa Imagen al nuevo templo: colocan un simulacro de esta en el antiguo: continuan visitándolo los fieles: queda este como una capilla fo ránea: pasadizo provisional para ir á él sin salir de la clausura: derríbasela tal iglesia.

Como no oran las paredes del antiquísimo templo de nuestra Señora lo que llamaban la atencion de los fieles, igualmente que la de los monjes, sino la Santa Imágen que venia venerándose en él desde el año 880, de aquí el que trasladada esta al nuevo y magnifico templo, todo el culto público se trasladase tambien á él. Sin embargo el sitio no podía ser olvidado ni de los fieles, ni de los monjes.

Adoravimus in loco ubi steterunt pedes ejus, al ser pre guntados todos y cada uno ¿por qué entráis á orar ahino estando ya la Santa Imagen? respondían llenos de fe; ex verdad; pero no podemos olvidar un sitio en que la misma


— 184 —

ha estado 119 (1) años, en que ha obrado mas de 400 mi lagros públicos, sin contar los miles ocultos, en gue ha sido visitada de mas de 50 generaciones, y por personas de todas clases, edades, sexos, condiciones y naciones, y en que todavía hay tantos recuerdos de los muchos varones ilustres que aquí han sido . iluminados y tantos sepulcros en que descansan muchos de nuestros héroes. , En efecto en este templo tan digno de nuestro respe to, quedaban descansando, entre otros, que el incendio del archivo en 1811 nos ha privado de recordar, Bernar do Jutglar y su esposa, Guillermo, señor de la Guardia y del Bruch, D. Ramon de Cardona, D. Ramon Castellaudí, D." Elisenda Castellaudí, D. Guillerm de Curris, D. Berenguer de la Guardia, Dalmau Cirera, D." Cecilia de Castellaudí, D. Berenguer de Puigalt, Berenguer de Montserrat, señor de Collbató, los Monbuis y Planas, Isabel Papiól, U." Catalina de Aragon y Rajadell, Doña Leonor de Aragon, condesa de Albayde, al pié del se pulcro de su hermano el duque de Luna y de Segorbe, Bernardo de Villamarin conde de Capacho y almirante de Ñápoles, individuos de la casa de Pinós y Fonollet, dos obispos, varios abades, D.* Beatriz de Altarriba, y D." Beatriz Enriquez, condesa de Treventó. En la entrada de la misma iglesia se veian en el suelo dos pedazos de jaspe verde, y en medio de ellos otras dos piedras menores blanca la una y la otra colorada, en cuyo lugar habia sido depositado en 905 el cuerpo del famoso Joan Cari, bajado de la cueva de su nombre en donde habia sido enterrado al morir en 8'J8; y de esta (1) Tal vez notará el lector que lo que nosotros afirmamos da haber esta do la Sania Imagen en este templo 719 años no concuerda con lo que dice la lápida qno eslá empotrada en una de lus pilastras que dan entrada al claustro hoy existente, pero lo entenderá si recuerda que nosotros hemos fijado la época de la invencion dela Santa Imagen en el año 880, y el que puso la lápi da I» lijó en 888. Véase la nola puesta ni la pág. i le.


— 185 —

iglesia fué extraído en 1608, y encerrado en una urna forrada de terciopelo negro, con franjas de oro, fué co locada en uno de los armarios del tesoro de la iglesia nueva entre otros de diferentes santos, (véase el párrafo cuarto del capítulo xvn.) (1) Para perpétua memoria de haber estado aqui por tan tos siglos la Santa Imágen, se puso el epitafio que se lee ahora en el pasadizo del claustro nuevo y dice así: Phüippo tertio Hispaniarum Rege Calholico prtrsente, Deipara; Virginis Imago, hine, (y téngase presente este hine que es la clave para entender la inscripcion hoy co locada en el claustro) in Icmplum novu-m Irmlata fuit quinto idusjulii, anno 1599 cum hic (nótese bien el kic advérbio) seplingentis et undecim annis miraculis damisscl. En el mismo altar en que habia estado la Iióágen prin cipal los 719 años se colocó otra copia suya para que los fieles al visitar la iglesia no se hallasen sin un recuerdo de la principal pudicndo dirigirle sus plegarias. En la pilastra en que en el 24 de Marzo de 1522 col gó las armas Iñigo (hoy S. Ignacio) de Loyola y estuvo arrimado los ratos que. no podia estar de rodillas la no che que las veló, fué siempre muy señalada, y para que trasladada la Santa Imágen no se hechase al olvido, en 1603 el abad Nieto colocó unalápida, (que ahora está

ti) En el año 1600 fueron trasladados de la iglesia antigua á la nueva los ca dáveres do los monjes enterrados en uqunlla, igualmente que los inhumanos en la capilla llamada du S. Benito, que estaba en !o que hoy son escusados ¡i\ pirt de la torre-campanorio; entre ellos los del atad Cisnoros colorado en una urna aforrada de terciopelo negro, (y fué deposlta-lo en S. José), los ue Sali nas, y de los obispos Figuera, Toeco y Fraciada de Cuenca, que falleció aquí *1 regresar del concilio de Tronío, pontificando en esta traslacion el cardenal Colona. Los restantes se trasladaron en 16Í7, y fueron colocados en medio de la iglesia.


— 186 — tambien empotrada en el pasadizo del claustro nuevo) y que dice:

«Beatus lynalius á Loyola hic mulla prece flctúquc Dco se, Virginique devovit, Me íamquan armis spiritualibus, sacco se tmmiens, pernoctavit. Hine ad societatcm Jesu fundandam prodiit Anno MDXXII» Fr. Laurénlius Nieto Abbas dedicavit armo 4603. Hay aquí que notar los adverbios hic é hine que se re fieren no al lugar en que hoy está la lápida, sino al que estuvo de la iglesia vieja: de lo contrario no tendrían el sentido histórico de -que hablamos. Y esto mismo debe aplicarse á la de S. Pedro Nolasco que oró en 1218. Quedaron así mismo allí algunas lámparas que ardian noche y dia, muchas pinturas y adornos, y muchas muestras de milagros, mortajas, muletas, piernas, brazOs, figuras de cera de diferentes personas, candelas y cirios que estaban esparcidos por ella. Naturalmente interesa á la historia la resolucion de una no insignificante dificultad y es esta: La iglesia vie ja quedó solo como un monumento histórico: todo el culto público se daba en la nueva; esta estaba entera mente aislada de los demás edificios, y tenia una sola puerta (página 187) ¿por donde entonces se comunica ban con ella los monjes y demás dependientes? Se acudió á la idea de una especie de corredor cu bierto. Afortunadamente se encontró que parte del antiguo Monasterio y las capillas altas de la nueva iglesia esta ban en el mismo nivel. Pues bien: se labraron unas her mosísimas colunas de piedra de la montaña (parte de ellas estan echadas detrás de las paredes de la iglesia al norte junto al altar del Santo Cristo); constituyóse sobre ellas un corredor, se abrió un espacioso portal en la pa red de la iglesia nueva, y se adornó con una magnífica


— 187 —

portada corintia de piedra, y así todos los individuos del Monasterio pasaban del edificio á la iglesia á cubierto y con vistosa entrada. Véase el Facsimile.

Muchas y muy respetables personas nos han pregun tado varias veces sobre las dimensiones de la iglesia an tigua y á pesar de haber consultado las historias, y lei do, y vuelto á leer los varios papelitos ó notas, que pro videncialmente se salvaron del incendio del año 1811, hemos tenido el sentimiento de no poder responder con exactitud. Sin embargo por lo que nos han referido algunos que habian alcanzado otros que habian visto en pié la tal iglesia, podemos decir que sus dimensiones eran las si guientes:


— 188 — Tenia de longitud 25 metros, de latitud 17, de eleva cion 10 ú 11 sin el tejado; estaba en direccion al orien te y ocupaba principalmente el local que hoy dia ocupan la portería del Monasterio y parte de la escalera del mis mo, y los aposentos de S. Fulgencio- y de S.- Leandro, desde la puerta bizantina. No predominaba en ella deter minada idea, ó gusto arquitectónico. Tenia últimamente' tres puertas: la bizantina que era la del centro principal y de la cual presentamos un facsímile y otras dos late rales. Facsífniíe de la puerta bizantina .

El interior del paño del claustrogótico.de Julio II hoy existente, y que actualmente sirve para tienda de inedu-


— 189 —

lias, fue como un adyacente de la iglesia antigua en el último período de su existencia para el culto (sin la bó veda intermedia, que se .hizo en el siglo pasado): era .como una especie de capilla de Sacramento, en la cual se habian colocado los confesonarios ya para dar mas desahogo al templo., ya para la quietud de confesores y penitentes. La misma estrechez de la iglesia habia obligado á ha bilitar para el culto un local que habia entre la misma y la torre-campanario, que ó recordaba el último período de las monjas,, ó el primero de los monjes. Este local que era una capilla dedicada al patriarca S. Benito, es taba al nivel del coro., y servia para sala de lectura con ventual, llamada por esta razon colacion y para sepultura ,de los individuos de la comunidad; (1) con la cual la comunidad se hallaba mas desahogada para ciertas fun ciones y actos, que en su defecto hubiera tenido que practicar en la iglesia. Esta capilla de S. Benito estaba consagrada como lo indicaban las cruces encarnadas que tenia en sus pare des, si bien la falta del archivo no nos permite consignar .que obispo la consagró, ni en que año, En el año de 1794 fué derribada por innecesaria, y por exigirlo asi la obra del claustro hoy dia existente, y tambien la construccion de la magnífica escalera prin cipal y de piedra, volada en 1812, y que desde el sitio ocupado en el dia por la bodega en el piso 5.°, subia hasta el 8..°, y lo restante ,fué destinado parte para lo que hoy es recibidor en el 6." habitaciones en el 7." y 8.°; y para escusados de los pisos 6.°, 7,° y 8.°. Parécenos que esta descripcion que acabamos de ha-

(t) Véase la nota anterior.


• *- Í9Ó — cer de la iglesia antigua, y de sus adyacentes, igual mente que de su situacion topográfica y de sus dimen siones, tal cual lo hemos recibido de una tradicion que no deja de ser respetable por ser oral, podrá ser muy útil á la posteridad, que al haber desaparecido la única pared con sus dos puertas bizantina y principal la una, y otra de las colaterales que hoy existen, quedará sin ningun recuerdo histórico de una iglesia tan famosa bajo todos conceptos. . Mas adelante y en su propio lugar se dirá cuando y porque fué derribada esta iglesia, y que se hizo de los recuerdos que encerraba.


Capitulo XXXIV, Estado del santuario de Montserrat desde el año 1599 hasta el de /755. Magnificencia del culto: crecidísimo número de monjes, de ermitaños, her manos legos y escolarles. Afluencia de romeros y peregrinos: [alta de habi taciones para todos.

Como era natural, se divulgó por todo el mundo la no ticia de haberse construido un magnífico templo á la Reina de cielos y tierra en Montserrat, que esta era un rival de la Montaña del mismo nombre, que habia sido consagrado con una solemnidad que raros templos pue den gloriarse de ella, y que por fin en él, como en su natural concha, habia sido trasladada la Perla de Catalu ña, presenciándolo y autorizándolo el 26. "conde de Bar celona con su lucida corte, el rey Felipe III. Esta noticia llamó la -atencion de todos los que se in teresaban por las glorias de la que es Madre de Dios, y la honra de toda España, si bien de un modo especial de Cataluña, y todos se hicieron un deber de venir á visi tarla y rendirla sus homenajes en su nuevo trono: y to dos, aumentada su fe, concibieron nueva esperanza de alcanzar mayores gracias en recompensa de la gran pie


— 192 — dad con que, segun sus facultades, habian contribuido á levantar esta catedral de las montañas. Desahogado en su posicion el Monasterio, por haber dado ya curso á sus gigantescos proyectos de ornamen tacion interior del templo, pudo aumentar el personal, y de aquí resultó un -culto no visto hasta entonces y sor prendente ya por la duracion, ya por el modo, igualmenmente que por el número del personal. Codiciosos los monjes de la gloria de la Señora, que se habia dignado honrarlos llamándolos á su servicio, se esmeraban en obsequiarla dia y noche, y con tanta pom pa y solemnidad, que no habia catedral en España, y tal vez en ninguna parte fuera de Roma, que pudiera ri valizar con Montserrat, porque estaba todo combinado de tal modo, que puede asegurarse, que se daba á Dios •y su Santísima Madre el Laus perennis tal como puede darse en este estado de destierro, y que les dán cumpli.dos los bienaventurados en la pátria. Comenzaban los monjes al punto de la media noche, y al retirarse estos á las dos de la mañana, daban prin cipio los moradores del yermo, habiendo antes hecho resonar los ecos de sus cimbalillos por todas las sinuo sidades de la Montaña, y saltar de gozo á todas las rocas que saludaban con júbilo á su Criador. Concluían los ermitaños dando la comision á los ju guetones y bulliciosos pajarillos, que con el sol prosn guiesen los cánticos eucarísticos al Dios que con tanta liberalidad y munificencia los habia dado el sIS> y enri quecido con tantos dones; y entonces los monjes daban principio á la oblacion del mas tremendo de los sacrifi cios, ofreciendo sin cesar, y distribuidos por turno en las capillas altas y bajas, las misas privadas por vivos y difuntos, y de un modo especial por los bienhechores del Santuario.


— 193 —

A no tardar los niños escolancs salian con la candi dez de un alma inocente y radiando de hermosura, con la compostura y modestia de un hombre el mas for mal y mas consumado en virtud, con júbilo de un candoroso y agradecido hijo, y saludaban entusiasmados á su amorosa madre la Virgen que les habia escogi do, con el Salve sánela parens, pudiéndose, gloriar de no haber otro colegio en todo el mundo católico, á quien la Santa Sede haya favorecido con un privilegio mas ámplio que el suyo , cual es poder cantar misa vo tiva con gloria y credo, todos los dias del año que pueda celebrarse. Los hermanos legos, para que los niños no quedasen privados del infantil placer de cantar juntos la Alborada á su cariñosa Madre, se encargaban durante aquel acto, de ayudar todas las misas privadas, y en concluyendo, los niños los reemplazaban, y marchaban ellos á sus res pectivas obediencias, como sastreria, zapatería, panade ría, carpintería, cocina, hospedería interior y exterior, enfermería, huerta, etc. etc., sin perjuicio de juntarse con la comunidad en el coro y demás actos públicos de oracion mental, lecturas, etc., conforme permitian las circunstancias. Muchos monjes se dedicaban con infatigable zelo á oir las confesiones de la multitud de los devotos y pere grinos, que ó ya venian con este designio preconcebido, ó que la gracia distribuida por' manos de-María los pre paraba al pisar los umbrales de su templo augusto, ó se las daba al besarla aquella mano que es la dispensera de todas ellas. Y como los visitantes eran de todas las naciones, al gunos de los confesores poseian el francés, el inglés, el aleman, etc. Luego que los ermitaños habian rezado las horas del 13


— 194 —

Oficio Parvo, rosarios y oficios de difuntos, habian teni do su oracion mental y lectura ascética, se entregaban un rato á sus labores de manos en la soledad, los monjes volvian á su grave cántico gregoriano, y cantaban las horas y la misa mayor con la majestad y pausa que tan divino oficio exige, hasta que concluido este deber y consagrado algun rato á. la oracion, á la compuncion y llanto por los pecados propios y los del pueblo, iban á tomar juntos y -en silencio un frugal alimento, elevando durante este acto su espíritu á lo .celestial y eterno por medio de la lectura de los libros sagrados. Mas no por eso quedaba el templo sin culto; durante este período uno de los PP. estaba celebrando misa en el altar de la Virgen para consuelo de los devotos. Por la tarde, en cuanto habian pagado á la naturaleza el indispensable tributo de aquella refeccion frugal, unos y otros volvian á alternar alabando al Altísimo, empe zando los niños escolanes, tras de ellos los ermitaños en la soledad, y luego los monjes con la majestad del canto gregoriano y órgano, hasta que volvía la hora de la so lemne y grave Salve al anochecer ; de suerte que los de votos y peregrinos no entraban en el templo sin encontrar algun acto de culto público que los excitase á devocion, que les robase la atencion, y á que poder asociarse para tributar el homenaje de su amor y agradecimiento á su gran Reina. ¿Era por consiguiente extraño que aquí se obrasen tantos milagros, se experimentasen tantas conversiones, se depusiesen tantos odios, se restituyese lo mal habido, se diese término á tantos divorcios, cesasen tantos escán dalos, y se tomasen resoluciones que tantos bienes cau saban á la sociedad, realizados al momento de restituirse á sus hogares los que les habian concebido? Era muy lógico. Y hé aquí porque todos sin excepcion venian á


— 195 —

Montserrat á buscar toda clase de bienes, y todos se vol vian consolados. En la creencia general Montserrat era una piscina para todos los males, y una mina de todos los bienes: y los hechos la confirmaron. Una sola cosa echaban de menos: aposentos. Los pobres hallaban que comer, los enfermos un lo cal y médico, botica, cirujano, enfermeros y ropa: los peregrinos y visitantes, aun los de la alta sociedad, una mesa regular, aunque no opípara, pero gratuita: mas no habia suficiente local para hospedar decentemente á la mayor parte de los que podian disfrutar de aquellos fa vores. Ni aun los mismos monjes y hermanos legos te nían para todos habitaciones que reuniesen las indispen sables condiciones higiénicas: mas cómodamente estaban relativamente las caballerías que los hombres. Y esto que levantaba una queja general, llamó la atencion de los que por su posicion debian de buscar un remedio para tanto mal. Y de aquí surgió la idea de un vasto plan que reme diase todos los males, y acallase todas las exigencias. Este plán vastísimo ño podia realizarse sin sumas fa bulosas: pero habia fe, y con esta no hay dificultad que no quede allanada como se dirá mas adelante: y mien tras que aquel plan es discutido y se arbitran medios, nosotros harémos una excursion á Tebas y á la Tebaida que , al paso que elevará nuestro abatido espíritu á la consideracion de lo que está sobre la region de los sen tidos, nos refocilará nuestras cansadas fuerzas con tanto recorrer una série de mas de nueve siglos fecundos en hechos interesantes. Será lo que vulgarmente se llama undia de montaña.


Capitulo XXXV. Resumen de lo dicho parcialmente en varios capítulos rela tivo á la vida eremítica en la montaña'de Montserrat. Facsímile de sus ermitas, TEDAS, TEBAIDA, TADOR. Porqué la montaiia de Montserrat se dividió en dos cuarteles, dando al uno el nombre de Tebas, y de Tebaida al otro: porque se dio á su cúspide el nom bre do Tabor: método de vida de los PP. ermitaños en estos úllimos tiem pos: situacion topográfica de las ermitas: facsímile de cada una de ellas tal como estaban al ser destruidas en 1811.

Desgraciadamente todo el ascetério de la montaña de Montserrat ya no es mas íjue un dato histórico. El que en nuestros dias visita esta Montaña ni tropieza en el ca mino con las carabanas de peregrinos, que con el bor don en una mano y el rosario en la otra, con los pies descalzos y la modestia y conpuncion del corazon refle jada en sus rostros, subian rezando á coros sus plega rias, para ganar las muchas indulgencias con que los Sumos Pontífices habian manifestado su aprecio á esta clase de romerías; ni halla de trecho en trecho aquellas moradas humildes que encerraban como en voluntarios sepulcros á ciertos hombres de que no era digno el mun do, y que se reputaban muertos á él ó civilmente; ni aquellos modestos oratorios que, al mismo tiempo que un descanso corporal, proporcionaban al espíritu un rato


— 197 —

para dominar la materia: ni aquellos juguetones y bulli ciosos pajarillos que, criados providencialmente para un inocente solaz de aquellos santos solitarios, han" desapa recido por falta de objeto. De suerte que la montaña de Montserrat tan animada durante el período de sus glorias ascéticas, hoy está decalvada, desierta, presenta solo montones de ruinas por todas partes, de modo, que el viajero ha de remontarse mentalmente á otra época, y figurarse real y existente lo que solo es histórico, para hacerse superior á las ideas que inspira lo presente, y animarse á una excursion á Tebas y á la Tebaida, y á la subida del Tabor. Que esta Montaña desde sus principios fué considera da con especialísimas condiciones para el culto de la Divinidad, lo prueba evidentemente lo que dejamos con signado en los capítulos vn y vm, y que los hombres de ideas mas avanzadas en la ciencia del espíritu encontra ron cuánto podia exigirse para el planteamiento y per feccion de la vida espiritual lo prueban los capítulos ix, xiv, xvi, xvn, xix, xx, etc. Pues bien: aquella vida eremítica creada como por ne cesidad al ser destruido por dos veces el Áfonasteríolum y el monasterio de Santa Cecilia, fué prosiguiendo así en pañales, por muchos siglos, y si bien nunca dejó de ha ber un número suficiente de hombres que la enaltecie ron en particular, no llegó á su perfeccion basta el si glo xv. En un principio, y cuando los que eran cenobitas de profesion y eremitas solo por necesidad, se volvieron á emprender la vida cenobitica al cesar las causas de su exclaustracion, (nombre de esta y no de aquella época) ios que por imitacion se habian sujetado á su magisterio continuaron la vida de sus maestros en las cavernas ó concavidades de las rocas, pero sin cohesion, sin de—


— 198 —

pendencia de un superior, sin regla fija, y sin un hábito ó traje que les fuese privativo, y debiendo cada uno pro curarse el socorro de las primeras é indispensables ne cesidades de la vida. Es verdad que á principios del siglo xiv y sobre los años 1320, el infante D. Juan, prior del Monasterio, lo gró que los ermitaños habitantes en distintos puntos de la Montaña le prestasen obediencia, lo que fué un desar rollo con que la vida eremítica pasó de la infancia, por decirlo así, á la pubertad; pero no logró, por causas que ignoramos, llevarla hasta á la edad viril. Las obras de la gracia en su curso ordinario imitan á las de la naturale za; y necesitan algunos años para desemvolverse y cre cer hasta su perfeccion. Vino -por fin el siglo xv, que -era el destinado por la Divina Providencia para levantar á lo sumo de la perfec cion todo lo referente ála vida monástica en Montserrat, y entonces la vida eremitica y la cenobítica se dieron el ósculo de la paz fraternal, y los eremitas, comprendien do toda la idea de su institucion, reconocieron que habian estado fuera de su elevada mision, pretendiendo empezar por donde debian acabar. Comprendieron que la vida eremítica es lo sumo de la perfeccion cenobítica, y que esta es un noviciado para aquella; comprendieron que el aislamiento absoluto y voluntario es muy ocasio nado á sucumbir en la continua guerra que el ermitaño ha de sostener contra los enemigos invisibles que sin descanso le asedian; y un peligro que con facilidad y con prontitud lleva al espíritu privado; que carece del sello de la perpetuidad, que cierra la puerta de un solo golpe á la volubilidad ó inconstancia humana; y bajo esta per suasion suplicaron ser admitidos á la vida cenobítica y monasterial, ser contados entre los monjes, y sin perjui cio de que si algun dia los prelados los juzgasen aptos


— 199 —

para salir á un certámen singular con el Goliat infernal y sus auxiliares el demonio, mundo y carne, los envia sen al yermo, pero siempre dependientes del mismo Mo nasterio, que habia de ser su guarida y lugar de refugio. Efectivamente accedió el Monasterio; los instruyó, los elevó á la categoría de verdaderos monjes benitos, admi tiéndoles sus votos solemnes, organizó la vida eremítica, destruyó las antiguas manidas, levantó nuevos edificios en sitios que, á la par que mas higiénicos, se prestasen mas fácilmente a la vigilancia y á los auxilios de los pre lados, y poner de esta manera á salvo la virtud que tanto peligra si cada uno ha de proveerse de lo necesario; y desde aquel momento la vida eremítica fué elevada á la edad varonil, se desarrolló en toda su natural perfeccion, sus individuos fueron dignos - imitadores de los Pablos y Antonios, y el pueblo cristiano vió en su tiempo que eran una verdad el retraimiento, la penitencia, la auste ridad de vida, la oracion, y lucha con todos los enemi gos del género humano, que antes habia creido una exa geracion de los que habian escrito las leyendas de los PP. del Egipto, Tebas y de la Tebaida; y hé aquí porque estos dos últimos nombres fueron trasladados á la Mon taña de Montserrat, que dividida por el torrente Vall-mal ó de Santa María de oriente á poniente, se dió el nombre de Tebas á la parte que queda al medio dia, y de Te baida á la que está al norte. Y finalmente llevados de la idea religiosa, y viendo que por su elevacion esta Montaña domina un territorio inmen so, y que al quo está colocado en su cúspide le parece ha llarse dominando todo lo material, de modo que lejos de ser el mismo que antes de subir, se halla trasformado en otro, que siente de un modo mas excelente, y que teniendo debajo de sus piés y lejos de su corazon todo lo munda nal, exclama alborozado: Bonum cst nos hic esse: Bien


— 200 —

estamos aquí: á dicha cúspide le han dado el nombre de Tabor por la analogía que guarda con aquel Monte en que se transfiguró nuestro Redentor y Salvador Jesus, y es dechado de todo perfecto asceterio. * Los ermitaños vivían de tal suerte reglamentados, que el cumplimiento de sus particulares leyes apenas les de jaba dos. horas libres al dia, que con gran parte de la noche consagraban á sus rezos", oracion mental, leccion espiritual, labor de manos, y otras mortificaciones inte riores y exteriores. Comian de vigilia todos los dias del año; ayunaban desde el 13 de Setiembre hasta el sábado santo, á excepcion de los domingos y de tres ó cuatro festividades; de Resur reccion á Pentecostés todos los viernes, y de Pentecostés al 13 de Setiembre los miércoles y viérnes. Ellos mismos se aderezaban la frugal comida de que les proveia cada semana el Monasterio, porque no les era permitido tener dependiente alguno bajo ningun concep to, ni asociarse á persona alguna, ni aun domesticar un animal. En las enfermedades, en el estado de decrepitud ó im posibilidad, eran bajados á la enfermería del Monasterio, y allí se les cuidaba con todo esmero. En estado de salud solo bajaban al Monasterio en las cuatro ó cinco festividades principales, á cuyas funcio nes asistían, tomando parte con la comunidad de los monjes, y despues de haber comido con estos, regresa ban en silencio á sus respectivas ermitas. Generalmente todos eran hombres, maduros en la edad, y muchos habian ocupado en el siglo desahogadas posi ciones, ó sido de carrera brillante en la milicia, en el foro ó en el comercio; y como hombres de conviccion, eran consecuentes; y correspondiendo á la gracia de la vocacion, se hacian muy grandes delante de Dios, aun


— 201 —

que eran muy pequeños en su propio concepto, y en el de aquellos que, ligados á los sentidos, no pueden com prender como un hombre puede ser feliz sin los goces materiales. Sencillos por conviccion, y fuera ya del imperio de las pasiones, en los ratitos de recreacion se solazaban con las avecillas que nacidas en el bosque ó en los agujeros de las ermitas, con su instinto natural comprendian que los ermitaños eran sus bienhechores, y en ningun caso sus enemigos; y de aquí que mirasen como casa propia la del ermitaño, y como propia su mesa, no menos que su lecho, y penetrando allí á todas horas del dia, comie sen con él, durmiesen con él, y puestos sobre sus hom bros y sobre su cabeza con ademanes festivos, le obliga sen á alabar al criador con sus naturales cánticos y ex presivos gorgéos. No creemos salirnos de nuestro propósito, trans cribiendo los siguientes versos: «Los aucellets graciosos «Viuen allí sens susto ni cuidado, «Puig veurás qu' amorosos «Se posan sobre 1' muscle ab desanfado; «Y á escusas d' un pinyó qoiels provoca, «Mil voltas ab lo bech besan la boca.» En una de las ermitas tenian una capilla comun, ade más de las particulares que habia en cada una, y allí se reunian todos los dias festivos, y los juéves de las sema nas cuyos dias eran todos de labor, y en ella confesaban, comulgaban, oian misa, y las pláticas de su P. Director, que era un monje de los mas acreditados en ascética, y se titulaba Vicario de la Montaña, cumplian sus rezos que eran de comunidad en tales dias, y luego regresaban á sus respectivas moradas en silencio como habian ve nido.


— 202 —

En ninguna época han faltado entre ellos hombres de una virtud no comun, y de muy levantada oracion; y por lo mismo eran en general muy apreciados no solo de los monjes que los trataban con mas frecuencia y los cono cian mas á fondo, sino tambien de los grandes persona jes que los visitaban, y de la multitud de fieles que los admiraba. ¡Cuántos habiendo subido á la Montaña con la estu pidez de la indiferencia, con la sonrisa burlesca en los lábios, ó con un aire de compasion hácia estos seres á su ver desgraciados, ó con el libertinage en su corazon y en sus obras, bajaron compungidos y llamaron corriendo y á prisa, áun P. Confesor! ¡Cuántos sintieron trocárseles su corazon porque fué iluminado su entendimiento! cuán tos resolvieron dar de mano á ciertos negocios en que no sobraba la limpieza! ¡Cuántos de alli bajaron fieles espo sos, obedientes hijos, buenos ciudadanos, y probos ma gistrados! Y era que los ermitaños predicaban muy alto con su silencio y recogimiento, abnegacion y desprendimiento. ¡Y todo ha desaparecido!!! y como no hay allí tales causas, no se ven ya tales efectos!! Cuánto se diferencian los siglos unos de otros!!! Y no crea el profano en estas materias que semejan tes hombres serian solo sombras pasajeras, por cuanto su modo de vivir debia ser el mas á propósito para acor tar la existencia del mas robusto, y constituir por lo mis mo una especie de suicidio lento, pero seguro; pues que por los datos que obran en nuestro Archivo podemos ase gurar que el promedio de la vida de estos metódicos y morigerados varones era de 71 años, 1 mes y 3 dias. Es verdad que ya no quedan mas que estos datos his tóricos de hombres dignos de mejor suerte: y que de lo que fueron sus moradas y testigos de sus virtudes y peni


— 203 — tencias no quedan mas que ruinas; pero por lo mismo, que el lenguaje de estas es todavía muy elocuente, y lla man de un modo providencial la atencion de la mayor parte de los que visitan al Santuario, nos ha parecido conveniente trasladar aqui un facsímile de cada uno de estos históricos edificios tal cual existían el dia 25 de Julio de 1811 por la mañana, —pues dejaron de existir el dia siguiente, —con una sencilla explicacion de la situa cion topográfica de cada uno de ellos. Y no solo .esto, sino persuadidos que prestarémos un obsequio al visitante si le indicamos como ó por donde ha de subir á visitar tales ruinas, y supuesto que hemos de comenzar á hablar de una ó de otra, lo haremos de modo que esta indicacion sirva tambien de Guia. (1) El camino ordinario que hoy toma la mayoría de los visitantes es, subir del Monasterio á Santa Ana, de Santa Ana á S. Gerónimo y al Tabor, volver visitando las de la Tebaida, enseguida las de Tebas, y regresar por \A Sierro Larga y S. Miguel al Monasterio: sea pues la primera la (I) El que guste noticias detalladas sobre cada una de las ermitas, vea el libro titulado Amigo del viajero en Montserrat.


— 204 —

Ermita de Santa Ana.

Las ruinas de esta ermita hállanse á un cuarto de lé gua del Monasterio, subiendo por el Torrente de Santa Muría, á Trenca-barrah ó Eslrét de Gíbraltar. Era bas tante capaz, pues que era la iglesia parroquial de todos los ermitaños, como queda indicado en la pág. 201 y en ella vivia algunas veces el P. Vicario, De todas es la que tiene menos vista.


— 205 ~ San Gerónimo.

Estaba esta situada casi en la cúspide de la Montaña, y era la mas distante del Monasterio; pero la mas apa cible á la vista: distaba de él (por el camino indicado) 3 K. 588 metros. A un tiro de piedra de ella está lo que podemos llamar el punto culminante de la Montaña, y que forma una reducida llanura en que estuvo edificado un Oratorio bajo la advocacion de Ntra. Sra. (Sania María la mes alia.] Es el mejor panorama que puede presentarse al viaje ro, pues que el que so halla colocado en este punto, no solo domina toda la Montaña, sino que mira debajo de sus pies los demás montes de Cataluña y algunos de Ara gon y Valencia, el mar Mediterráneo con las islas de Mallorca, y Menorca, por lo cual mereció ser llamado el Tabor.


- 206 -

Al descender se suele tomar la direccion de la Tebai da y así se dirigen á la Ermita de San Antonio Abad.

La situacion de esta ermita ora la mas á propósito pa ra su objeto, pues que estaba exenta de todo bullicio del inundo. A medio dia, levante y norte tenia encantadoras vistas. Dista de S. Gerónimo 1^70 pasos.


— 207 —

San Salvador.

Estaba esta á la falda de inmensas moles. Tenia agra dables vistas al oriente y medio dia. Además del oratorio principal tenia otro en el hueco de una roca que le sirve de capitel en mas de 100 varas de elevacion, en la cual hay una rendija que manifiesta estar abierta de arriba á bajo, (véase el cap. u pag. 18.} De esta por una pendiente bastante perpendicular se bajaba á la que distaba de ella 850 pasos, esto es á la


â&#x20AC;&#x201D; 208 â&#x20AC;&#x201D;

Ermita de la Santisima Trinidad.

Edificada en un llano bastante espacioso y plausible, era muy alegre, asi por el medio dia, como por el oriente. A 600 pasos de esta hallĂĄbase la


— 209 —

Ermita de S. Dimas el buen ladron.

El antiguo Castillo Montsiaí ó Montserrat fué conver tido en ermita, y por su posicion topográfica no tenia sino una entrada practicable al poniente: la rodean por las otras partes horrorosos despeñaderos. Volviendo atrás y tomando el camino hácia Tebas, á unos 150 pasos estaba la

u


_ 210 —

Ermita de Santa Oruz.

Era la mas próxima al Monasterio cuando estaba ar reglada la entonces llamada Escala drela. De esta se subia á la


— 211 — Ermita de San Benito.

Volviendo hácia la ermita de la Sma. Trinidad por ser oí menos peligroso de los senderos, y á unos 400 pasos de ella se hallaba la ermita de S. Benito, que tambien ora muy apacible y de deliciosa vista por la parte del me dio dia y de oriente. De esta se bajaba á la de Santa Ana, se pasaba el Torrente de Santa María inclinándose hácia el medio dia y subiendo por el camino bastante regular todavia, que nllí se presenta, y despues" de dejar al pié del grupo de grandes rocas llamadas de S. Jaume, á derecha é izquier da, el "camino que allí empalma, se emprende en direc cion' recta hácia arriba para dar en lo alto con lo que era subida á la


"Ermita de Sanüag-o.

A esta ermita, pegada al centro de la enorme roca de su nombre, se subia por unas vueltas y revueltas hechas á cal y canto, cómodas y no peligrosas. Distante del Monasterio unos 2,300 pasos, lo domina ba todo á ojo de pájaro, oyéndose desde ella casi cuanto se hablaba en las plazas del mismo. Se habia de bajar por las mismas revueltas, y prosi guiendo hácia el medio dia, se descubría desde luego la


— 213 — Ermita de San Juan.

Por lo raro de su situacion era admirable esta ermita: colocada en el hueco de una peña-mónstruo que le ser via de lecho en elevacion de mas de 30 varas, el mismo hueco le servia de piso á lo largo, de suerte que solo te nia paredes por delante que al paso que la cerraban, eran el amparo para no derrumbarse al precipicio de muchas varas, que era lo que medía la restante de la roca hasta su base. En la misma roca, y en la misma sinuosidad, pero dividida por Ja naturaleza y por el arte, estaba la


— 214 — Ermita de San Onol'rc.

Esta, como su vecina la de S. Juan, no podía tener si no una entrada , á causa de estar edificada en el seno de una gran roca; pero la de S. Juan la tenia al poniente, y esta al oriente en línea recta. Por lo mismo, y sin embargo de poderse hablar los moradores de una y otra, para comunicarse ha-bian de caminar 200 p;<sos que eran los que distaban. Subiendo entre oriente y norte una escalera de -100 escalones, y á distancia de unos 650 pasos, se llegaba á la


21o —

Ermita de Santa Magdalena.

Entre unas elevadas rocas estaba esta ermita, que si bien tenia hermosas vistas á medio dia, levante y ponien te, en cambio era combatida incesantemente de récios vientos. Volviendo á bajar los 100 escalones, y dirigiéndose desde S. Onoire bácia medio dia , á unos 270 pasos se hallaba la


— 216 —

Ermita de Santa Catalina.

Era la mas insignificante en panoramas, y estaba co locada debajo de una peña aislada y sin tener particula ridad alguna. Pero en cambio de sus privaciones tenia la melódica compañía de los infatigables cantores, que sin mas inte rés que el permitir el Ermitaño que se sentasen durante el año en su frugal mesa, lo recreaban noche ydia, y lo arrebataban con sus gorgeos á la consideracion de la eternidad. Por lo mismo que estaba situada en una especie de valle, tenian mas frondosidad los árboles que la rodeaban, abundaban en mayor número los arbustos y era mayor la lozanía de las plantas, de modo que las avecillas ha llaban allí mayores y mas proporcionadas condiciones para vivir y procrear, siendo' por lo mismo esta ermita como una pajarera universal.


Capitulo XXXYl, Algunos de los privilegios ó aradas que los condes de Barcelona primero, luego los reyes de Aragon y mas tarde los de España sucesores de aque llos han concedido á Montserrat, (i) Año 888 el conde Wifredo el Velloso, edificado el Mo nasterio, lo puso bajo su proteccion, y le donó la mayor parte de esta Montaña, el lugar y término del Monaste rio! con las iglesias que habia en lo alto y bajo de la misma; cuya donacion confirmó el papa Sérgio III en 905 á peticion del conde de Barcelona. Año 1031 por concesion de este, del rey Lotario de Francia, y del legado del Papa, se declaró la exencion de este Monasterio, sujetándolo inmediatamente á la Santa Sede, y ejerciendo sus Prelados la jurisdiccion episcopal ll) Muchos (ic estos son sacados del libro de pergamino existente en el Ar chivo de este Monasterio; titulado Catálogo de lot Bienhechoret , que comienza en el año de 888, y termina en el de 1807.


— 218 —

en todo -el territorio señalado por Wifrcdo el Velloso, y ha seguido sin interrupcion hasta nuestros dias. Año 1226 D. Jaime de Aragon concedió á este Mo— nasterio la facultad de tener mercado público en Mo— nistrol todos los sábados, y de utilizar sus productos, tomando bajo su proteccion al mismo Monasterio, sus cosas y personas, y á cuantos viniesen ó volviesen de él. cuyo privilegio confirmó en el año 1291, declarando que los peregrinos solo pudiesen ser castigados por delitos que hubiesen- cometido durante su peregrinacion: como lo habia concedido en 1248. El mismo en el año de 1231 concedió al Monasterio la exencion de pagar cosa alguna por pan, vino, aceite, ganado grueso, ó menudo, ó por otras cualesquiera cosas que fuesen suyas; asi como la de satisfacer en todo tiem po y en cualesquier de "sus reinos cosa alguna por razon de pasaje, medida ó lleuda, ó de otras cualesquiera impo siciones en las compras ó ventas que hiciese, y en la conduccion de las cosas mismas objetos de tales contra tos, queriendo que siempre fuese inmune de todas, y cua lesquiera imposiciones y derechos. En 1298 D. Jaime II confirma todas las concesiones de su padre y abuelo. Año 1334 D. Alfonso confirma todo lo que antecede, y declara que los peregrinos que solo pueden ser casti gados por delitos cometidos en su peregrinacion á Mont serrat, no puedan serlo por deudas, ni otras menudencias de poca importancia. Año 1423 D. Alfonso II de Aragon concede á este Mo nasterio el derecho de poseer barca en el Llobregat en el término de Esparraguera y Olesa, y el de tener bar quero y poner tasca, de la que nadie participe, ni aun el mismo Rey ni sus sucesores. Año 14-58 D. Juan rey de Aragon concede perpétua-


— 219 —

mente á los abades do Montserrat el título de biblioteca rios mayores de los reyes de Aragon, y que en fuerza del cual presidan en todas las bibliotecas reales de sus rei nos, y gocen los mismos privilegios é inmunidades de que gozan los abades de Poblet y Santas Creus; el uno como capellán mayor, y por limosnero mayor el otro, mandando á todos sus oficiales y justicias que se los guarden; y sea su consejero: de cuyos títulos han venido usando basta nuestros días. Año 1459 concede el mismo Rey que el Monasterio pueda tener tribunal en las casas de su propiedad de Barcelona y conocer de las causas civiles, pero no de las criminales, de sus vasallos, firmarlas, y hacer todo com plemento de justicia. Año 1469 el serenísimo Infante primogénito del rey D. Fernando el Católico, 'siendo gobernador general de este principado, eximió al Monasterio de pagar sello real •en sus chancillerías por cualquiera escrituras que en nombre del mismo se sacasen.

Año 1475 el mismo Infante concedió que los bacine ros, esto es, cuestores de este monasterio, pudiesen usar armas ofensivas y prohibidas, y que durante su oficio fuesen libres del derecho de barcas, puentes y barras, con todo lo que lleváran: eximiéndose de cena real á to dos los vasallos ó habitantes del mismo. Año 1510 el propio D. Fernando concedió á los reli-


— 220 —

giosos de este Monasterio que fuesen libres é inmunes de cualesquiera imposiciones ó derechos para llevar di neros, libros, candelas, ropa, aunque sea con acémilas, mientras no se tratase de cosas prohibidas por los fueros del reino.

Año 1520 el emperador Cárlos V. concedió á los aba-* des de este Monasterio el título de sacristan mayor de los reinos de Aragon, y el goce de las preeminencias y pre— rogativas inherentes á semejante dignidad: de cuyo títu lo han usado hasta nuestros dias. Año 1622 el rey D. Felipe IV concedió al Santuario que pudiese sacar cuatro mil estarellos de trigo de la isla de Cerdeña, que por término medio importaban cada año 4,000 ducados. Año 1624 el mismo rey concedió que por 7 años con tinuos pueda sacar del mismo reino de Sicilia quinientas sahnas de trigo, que un año con otro valian mas de 2,000 ducados. » Año -1 706 al visitar este Santuario el emperador don Cárlos de Austria, dejó su espada á nuestra Señora, nom brándola Capitana de su ejército. Año 1831 Fernando VII en 14 de febrero restableció


— 221 —

.

en su vigor la concesion de 125 fanegas de sal que en 1108 hizo á este Monasterio la casa de Cardona propie taria de las minas, confirmado por Felipe V en lude Julio de 1717, y que habia sido revocada poco antes por el ministro del mismo Fernando. Año 18M Isabel 2.a mandó abrir esta iglesia etc. Otros muchos privilegios habian concedido á Mont serrat los monarcas, comenzando por los soberanos con des de Barcelona, siguiendo luego los r-eyes de Aragon, y por último los de España; pero parece lo suficiente ha ber indicado algunos, para que la posteridad conozca que este Monasterio y santuario han estado siempre bajo la proteccion de los soberanos, y que esta proteccion no ha sido solo honorífica, sino real y explicada en gracias de mucha estima segun las respectivas épocas en que fue ron concedidas.

ALGUNAS DE LAS GUACIAS OTORGADAS POR LOS PAPAS.

Año 905 el papa Sérgio III, á peticion del conde de


— 222 —

Barcelona, confirma para siempre la donacion que de la mayor parte de la montaña de Montserrat e iglesias en olla existentes, con la directa y alodial señoria y juris diccion civil plena, habia hecho' á este Monasterio en 888 , Wifredo el Velloso movido de ki devocion á la Virgen , y de la vida ejemplar de su hija Riquildis y de sus religiosas. Mas adelante fué tambien confirmada por los papas Agapito II y Urbano II. Año 1031 el papa Juan XIX, por su legado Galterio. arzobispo Albanense, congregado en Ripoll con algunos obispos de Cataluña y Francia, concedió al Monasterio de aquel punto la jurisdiccion episcopal sobre el de Mont serrat, su Montana y Pueblo de Monistrol; concesion que al ser desmembrado de Ripoll fué confirmada á este Monasterio por Urbano IV, Eugenio IV y Paulo IV. Año 1326 el papa Juan XXII concede 100 dias de in dulgencia á los que visiten á esta Santa Imágen en todas las festividades de nuestra Señora y en las de la Nativi dad del Señor, Resurreccion y Ascension, y 40 en sus octavas. Año 1 362 Urbano V concedió que en gracia de los pere grinos pudiese celebrarse todos los dias Misa poco antes de amanecer; y Alejandro VI extendió el privilegio á dos horas despues de media noche en 1495, ó mas adelante. Año 1395 Bonifacio IX concedió que se pudiesen con mutar los votos hechos á este Santuario, oír las confe siones de los peregrinos, y administrarles todos los Sa cramentos. Año 1396 el mismo Papa concedió á lodos los fieles que verdaderamente arrepentidos, confesados y comul gados visitasen esta Santa Imágen en el dia del naci miento de la Virgen, la. indulgencia llamada de la Poríiúncula: y la extendió á toda su octava en 1399.


— 223 —

Año 1410 el papa Benedicto XIII concedió á este Santuario que pudiese hacer cuestaciones y nombrar cuestores, y que los obispos no pudiesen pedir mas de un florín por las licencias de cuestar en sus obispados. En este mismo año el referido Papa separó de Ripoll á este Monasterio, lo sujetó inmediatamente á la Santa Sede, lo erigió en abadía, y facultó á sus abades para ejercer directamente la jurisdiccion casi episcopal. Año 1418 el mismo Papa sujetó al Abad de Mont serrat el Monasterio de Santa Cecilia y sus anejos, para que en ellos ejerciese su jurisdiccion episcopal. Año 1419 el mismo concedió á este Santuario la fa cultad de absolver á todos los que le visiten de todos los casos reservados, á excepcion de los incendiarios sacri legos y violadores de Monjas, á los cuales pudo absol vérseles una vez en vida en virtud*de facultad concedida por el Legado de Martin o V, en 1428. Este Papa facultó al Santuario para poder enagenar los réditos menos útiles hasta valor de 100 ducados. Año 1429 un Legado del mismo , pasando por este Santuario, lo facultó para que sus Plegadores (cuestores) pudiesen pedir limosna sin licencia alguna de los ordi narios. Año 1504 (ó algunos años despues), Julio II concedió muchas indulgencias á este Santuario. Año 1504 en 19 de Junio el mismo Papa concedió que el Monasterio pudiese vender imágenes etc. y vitua llas tanto á los seculares como á los eclesiásticos, con algun lucro para la hospitalidad. Año 1522 Adriano VI hallándose en Tarragona conce dió á este Santuario muchas y grandes indulgencias. Año 1524 por su legado á Lálcrc concede Clemen te VII, que la facultad de absolver de todos los reserva dos y de habilitar ad petendum dcbitum que Julio II en


— 221 —

1504 habia concedido á cuatro (monjes señalados por el abad de cada monasterio de la congregacion, el de Mont serrat pueda extenderla á mayor número. Año 1561 Pio IV concedió un Jubileo plenísimo para los que dieren limosna para continuar la obra de la Iglesia comenzada por el abad Garriga, y paralizada poi' falta de recursos, despues de haber invertido el Monas terio mas de 50,000 ducados. Año 1577 Gregorio XIII privilegió in pcrpetuum el al tar de Nuestra Señora , facultando á todos los sacerdotes seculares y regulares para sacar una alma del purgato rio en cada Misa que en él celebren.

Año 1611 Paulo V concedió que estando impedido el altar mayor, pueda trasladarse al de Santa Ana la indul gencia de Ánima que concedió Gregorio XIII en 1577; y su cardenal legado, •en decreto de 19 de Marzo, explicó este impedimento, diciendo: Qvando in eodem (scilicct al tan mojon) sacrosanctum EueharisticR Sacrificium fieri contigerit, (am in Misáis -solemnibus et canventualibus, (jiiam in alus votivis, et aniversariorum, nec non si prwfatum sacripcium ab aliquo Pratlcito, mi ab alia persono in dignitate constituía, vel emincnti ciijtiscmnque fíelir¡¡onis peragatur: vel in choro divinum officium psallattir: vel guando ob loci reverentiam in proedicto Altan non licet celebrare, vel aun occasione ahcnjus festi cclebrandi legitiwum impedimentum exurgere valcat.


— 223 —

Año 1626 el cardenal Barberini Legado á Lálere de Urbano 8.° concedió muchas gracias y privilegios á este Santuario al visitarlo; pero el libio que vamos siguiendo •de los Bienhechores no los individualiza. Año 1638 el Excmo. D. Antonio Barderini adminis trador de la archicofradía del Santísimo Sacramento ó de la Minerva de Roma, por su Breve dado en dicha ciudad á 14 de Abril de dicho año, (aprobado por el Comisario de la Cruzada con decreto de 23 de Junio de 1757), agre ga y une la de este Monasterio á la de la Minerva, y con cede la facultad de ganar las mismas indulgencias y gra cias que los papas habian concedido á aquella. «Véase el libro manuscrito titulado Noticias históricas f>de Montserrat, en el archivo de este Monasterio.» Año 1699 Inocencio XII concede que las indulgencias otorgadas á este Santuario no queden suspendidas en el año de Jubileo. Año 1729 Benedicto XIII (el legítimo), á peticion de los reyes Felipe V é Isabel su esposa, concede muchas indulgencias á las cruces, rosarios, medallas etc. ben decidas por el abad ó presidente de este Monasterio. tí


— 226 —

Año 1752 Benedicto XIV concedió que todos los sa cerdotes pudiesen celebrar Misa votiva de Nuestra Señora en el altar mayor de esta Santa Iglesia todos los dias que no sean de 1." ó de 2." clase. Año 1801 en 19 de Diciembre concedió el papa Pio VII, por medio de la S. C. de Rit., que cada dia pudiesen cantarse dos Misas votivas de Nuestra Señora con Gloria y Credo. De tiempo inmemorial los niños escolanes cantan to dos los dias del año su Misa votiva de Nuestra Señora con Gloria y Credo, sin que podamos asegurar qué papa concedió esta facultad, por que el archivo desapareció el año 1811, y nuestros mayores, á quienes habiamos in terrogado, nos han dicho que creian que esta costumbre y autorizacion eran coetáneas á la institucion de la Escolanía, tan antigua como la existencia de los monjes Be nitos en este Santuario, como á su vez lo habian oido á sus mayores. Por la desaparicion del mismo archivo nos faltan da tos de otras concesiones de los Sumos Pontífices. Año 1861 en 4 de Junio Pio IX concedió que el altar de las Catacumbas de este Monasterio sea privilegiada in perpelumn para sacar alma del purgatorio en cada Misa. Año 1863 en 12 de Noviembre el mismo Papa con cede que la festividad de Santa Escolástica sea de 1." cla se en este Monasterio. Año 1864 en 26 de Enero concede el mismo Papa que todos los fieles que visiten este Santuario confesados y comulgados puedan ganar indulgencia plenaria, apli cable á los difuntos, cada año en el dia que ellos elijan, con tal que oren por los fines sabidos. Año 1864- en 2 de Junio el mismo Papa concede que en esta iglesia puedan cantarse dos Misas de difuntos cada semana en dias de ritu doble.


— 227 —

Año 1 864 en 31 de Marzo el mismo Papa concede indulgencia plenaria á los que visiten la iglesia llamada la Cueva, en que fué hallada la Santa Imágen, como que da dicho de la del Monasterio. Año 1865 en 4 de Mayo el mismo hace extensivo al altar de la Cueva el privilegio de Benedicto XIV al altar mayor de esta iglesia principal, así en misas rezadas como en las cantadas. Año 1867 en 4 Julio el mismo Papa concede que en el altar en que está la copia de la Imágen principal estancia del camarín se pueda decir Misa votiva de Beata Vírgine en ciertos dias igualmente que lo dicho en 1752. Por la sagrada Penitenciaría viene concediendo cada tres años la facultad de absolver de todos los casos reser vados, incluso el de herejía.


Capitulo XXXVII. Presentados varios diseños para un nuevo Monasterio, se discuten, y adóptase el actual. Fueron muchos los diseños que se presentaron para la obra nueva: se discu ten en el seno de la amistad, y entre personas entendidas, flamantes de las glorias de Caialuña á la par que zelosas por las del Santuario: apruébase deunitivamente el actual: se arbitran medios para realizarlo.

Dejamos sentado en el capítulo XXXIV página 195, que el lamento por falta de aposentos era general, y que al ver que proporcionalmente estaban mejor acondicio nadas las caballerías que las personas, se convino en la ereccion de un vastísimo edificio que ocurriese á todas las necesidades. Comprendiendo todos que este proyecto era de una trascendencia inmensa, juzgaron que no debia improvi sarse, sino ser el resultado de profundos estudios y lar gas vigilias. Llamáronse al efecto hombres de reputacion para que sobre el terreno hiciesen sus estudios, oyesen los inte resados, y se hiciesen cargo de las necesidades que debian remediarse y del objeto á que se destinaba el edi ficio. No bastaron algunos meses, ni aun años para levantar los planos, y no fueron dos ó tres, sino varios los pro—


— 229 —

yectos que se presentaron como resultado de concienzu dos estudios. Lo accidentado de la Montaña, la necesidad de un derribo general de todo lo existente, el deseo de conser var los lugares respetables por mas de un título, y lo cre cido de los presupuestos, eran materia suficiente para muchas conferencias, cada una de las cuales presentaba mil incidentes por las varias cuestiones que promovían tanto el derribo general de lo antiguo, como el número de años que tan vasto plan exigía para su realizacion. Es verdad que en todas estas cuestiones habia siem pre unanimidad de miras y objetos: es verdad que siem pre dominaban en ellas la caridad y la devocion mas acendrada á la Virgen María; pero por lo mismo que se respetaban las opiniones, se levantaban de la conferen cia para estudiar mas y mas la cuestion en vista de las razones aducidas por una y otra parte, y esto dió lugar á que pasasen algunos años antes de tomar una resolu cion definitiva. Nuestros mayores nos han contado algunas de las co sas que sabian por los que habian alcanzado aquellos dias, y ha sido muy consolador para nosotros el saber que el desenlace fué debido al respeto al principio de autoridad.. Viendo que pasaban años y siempre se aducian razones de gran peso por una y otra parte, se le vantó el Prelado y dijo: Pues bien: acábese la discusion: opio por tal plan .. y todos unánimamente respondieron: aprobado. Y con aplauso general se dió por aprobado de finitivamente el plan que hoy vemos realizado en parte: y desde entonces ya no se pensó mas que en arbitrar medios.

De ello trataremos en la segunda parte.


LO QUE FUE MONTSERRAT. PARTS SSGUHDA,

Capitulo I, Levántase en Montserrat un gigantesco edificio-monaslcrio á mediados del siglo XVIII. Estado florecicnte del Monasterio: eminente devocion a la Santísima Virgen: fe viva, que hace arbitrar recursos para el gigantesco edificio que se proyec ta: hácenü un llamamiento universal: se organizan cuestaciones autorizadas. ^ »« da principio á la obra en 1755: dimensiones del edificio construido.

Transcurría el siglo xvm, y el Santuario de Montser rat no solo se hallaba en estado floreciente, porque el cullo. expresion del amor y respeto á la Virgen María alli


— 231 —

venerada en su Santa Imágen, era animado y del todo puro, sino porque aumentaba de tal suerte que alcanzó á su apogéo, en el mismo siglo. Los monjes encargados de él habian heredado de sus mayores aquella fe que traslada los montes, y salva to dos los obstáculos, y en el entusiasmo de su amoroso zelo por la honra de su Reina, cual Garriga conci bió el sorprendente proyecto de una fábrica que hoy con tanto acierto es llamada la Catedral de las montañas, con cibieron el gigantesco de un edificio contiguo á esta, que correspondiendo á la fe y á las necesidades de la época, fuese la expresion de la devocion del pueblo catalán á su general bienhechora y un testimonio de su gratitud que legaran á las generaciones venideras. Llamaron pues al pueblo en su ayuda, y el pueblo cor respondió con entusiasmo.

Previó el pueblo catalan que al presentar los padres sus hijos á la Virgen de Montserrat (1) admirados estos de tan singular mole, habian de preguntarles: ¿Qué sig nifica este magnífico edificio? habian de responderles: Hijos míos: gemimos en valle de lagrimas; para educaros debidamente, sentimos la necesidad de (a proteccion y am paro de la Virgen, que quiso sentar su trono en este monte singular: la hemos invocado y nos ha oido: el deber que la gratitud nos impuso, hizo que os legásemos con nuestro nombre y nuestra fortuna la fe y devocion á María, sim bolizada en este monumento de nuestra eterna gratitud: amad, pues, hijos mios, á la Soberana Reina que en él se venera, invocadla postrados á los pies de su portentosa imá(1) Es general costumbre secular en Cataluña que los que no han podido contraer su matrimonio en Montserrat, vayan luego de casados á ponerse bajo el amparo dela Virgen, de suerte que es ya adagio en el pais: c/ue no pct ser bun casat, qui no dú sa dona á Montserrat: y mas adelante la presentan los frutos de su cristiano entace.


— 232 —

gen, y si sois dignos herederos de nuestra fé y de nuestra devocion, os ayudará cual á nosotros y á nuestros padres. Pero los ministros de esta Excelsa Reina han com prendido siempre que Montserrat, aun cuando de un mo do especial pertenezca á Cataluña, no deja de ser de la España toda, y aun del mundo entero; y de esta convic cion surgió la idea de hacer un llamamiento á todas las Provincias del reino al mismo tiempo que al pais. Mientras, pues, el arquitecto (1) levantaba los planos, mientras se acordaba el derribo de lo antiguo informe y ruinoso, para presentar dominante un gran pensamiento en todo el conjunto; contextándose á los que calificaban de impropio para un Monasterio un tan basto plan, que la régia habitacion de un lacayo, y las magníficas caba llerizas en un palacio real no tienen razon de ser, ni importancia por el lacayo, ni por los brutos, sino por el monarca á quien sirven; mientras se pensaba que la Vir gen no podia honrar á los que la visitasen en esta Mon taña de un modo mas digno que dándoles posada en su propia y régia casa; se imploró el auxilio del Gefe de la Iglesia y del de la nacion á imitacion del abad Garriga; y se organizó como entonces una cuestacion general por toda España. (2) Los resultados no pudieron ser mas satisfactorios: el abad P. D. Benito Argecich en el primer cuadrienio de su prelacia, el día 14 de Setiembre de 1755, tuvo la sa tisfaccion cual otro abad Garriga, de poner la primera piedra del edificio que continuó con actividad, lo propio que su sucesor el P. D. Mauro Salcedo, no solo hasta

(f) Nos han dicho nuestros mayores que el arquitecto que formó estos pla nos, fue el que levantó los del castillo de Figueras, y sin duda influyó esto (i qu? la obra por su espesor no permita habitaciones proporcipnalmente. (í) Véase lo dicho en la pág. 166 sobre las cuestacionea del abad Garriga.


— 233 — finir su primer cuadrienio, si que tambien en el segun do, ó sea desde 1761 hasta el 25 de Marzo de 1764 en que falleció; de modo que á su muerte estaba, sino' con cluido, tan adelantado, que parece fabuloso, atendiendo á que entonces no se contaba con los adelantos de nuestro siglo, y hubieron de preparar el local en los barrancos, salvar las distancias que habia de peñasco á peñasco por medio de arcos, y calcar sobre estos los fundamentos, si bien de un modo el mas ingenioso. Los hombres de poca fe llamaban locura la tal em presa; pero la de los que la acariciaron y llevaron á cabo hizo ver que todo se puede cuando no presiden ideas mezquinas, sino que domina un grande objeto como el amor y las glorias de Maria. Levantó pues la piedad un edificio rival de las mismas montañas, cuyo


— 234 —

Facsimile

presentamos marcado con el número 1, las que anima, y las dá la santa armonía de que sin él carecerían. Como la posicion topográfica no permitía grande ex tension, hubo de suplirse esta por medio de la elevacion, siendo su altura desde el camino real hasta el tejado, de 186 palmos catalanes, ó 3G'08 metros. De los 7 pisos de que consta hay 3 destinados para hospedería externa, uno para interna y los tres restantes para habitacion de los ministros del culto. El entresuelo lo está para caballerizas, cuyas abertu ras tienen solas rejas; las del primer piso ventanas, y los restantes balcones.


— 235 —

El espesor de las paredes es de 13 palmos, ó 2'522 metros en las cuadras, y va disminuyendo hasta acabar en 5 palmos ó 0'97 metros en el último piso. La elevacion por la parte del claustro es menor, pues que desde el patio al tejado solo cuenta 117 palmos, ó 22'698 metros. El claustro

nada tiene de monacal ni de un gusto exquisito, pues aunque su primer cuerpo ó sean las pilastras y arcos son de arquitectura greco-romana en su mas vulgar excep cion, los otros cuerpos son de arquitectura civil comun. Se concluyó el año de 1767 en su parte exterior.


Capítulo II. Continua la relacion del proyecto del nuevo Monasterio. Con la obra levantada del 1755 al 1767, no se concluyó el vastísimo plan: cual era este: para su realizacion se había de derribar todo le antiguo: con que medios contaba el Monasterio paratas costosos edificios: gran confianza de todos en la Virgen: providencia especial de María.

Si en el año 1767 se concluyó el Monasterio actual, ó claustro existente, no se concluyó el proyecto estudia do y determinado, pues que á continuacion de él habia de haber otro cuerpo de edificio y claustro igual al exis tente, y en él habia de realizarse y presentarse todo el pensamiento concebido, con su fachada monasterial, de arquitectura greco-romana, y no como un edificio civil con balconada, como el existente en la actualidad; la es calera principal digna de un edificio tan grandioso; habia de haber todas las oficinas del Monasterio, botica, casahabitacion para el médico, la hospedería exterior ó apo sentos, y una série de habitaciones ó cuartos para las varias clases de personas que viniesen á visitar el San tuario; de suerte, que todas las necesidades de una hos pedería general estaban combinadas con la santidad del lugar, paraque sin llegar á los límites de un lujo poco digno del lugar y del objeto que deben proponerse los


— 237 —

visitantes, se proporcionasen cuantas comodidades poclian esperar las personas mas delicadas. Este plan exigia el sacrificio de casi todo lo existente: y se consintió en ello en gracia de los que viniesen á vi sitar á la Virgen . ¿Y con que contaba el Monasterio para levantar tan gigantesco como útil edificio, para sostenerlo levantado, sufragar los continuos gastos de la hospedería gratuita y su menaje, de enfermería y su servicio, para dar á tantos pobres su limosna, consistente como siempre en pan por mañana y tarde, y una suculenta sopa al medio dia para el esplendor del culto y de sus ministros? Contaba mas con la Providencia de la Señora de la Casa, que con sus bienes raices; porque como María es todo su objeto, todo lo consagra á su culto, y todo de ella lo espera. Los monjes y los ermitaños, los hermanos donados y los escolanes se han considerado siempre únicamente como ministros, siervos y pajes de Maria, y por lo mis mo han comprendido siempre-quea la Señora correspon de proveer de todo, despues que ella ha indicado de un modo indudable su voluntad relativamente á la magostad y pompa del culto, al número del personal y sus catego rías, á la hospedería y sus clasificaciones, á la enferme ría y su servicio. Y la providencia de la Señora ha sido siempre tan pru dente como digna de ella, tan ingeniosa como acomoda da á las épocas; y sirviéndose de las varias circunstan cias sin violentarlas, ha obligado á que la adorasen los mas estudiosos estadistas y financieros de todos los siglos. Su objeto ha sido siempre tener fijo su trono en Cata luña; desde este singular monte derramar sus gracias sin límites sobre todos, reservando á su maternal cariño pro veer á los gastos que se ofreciesen. Los monjes tenian fe; la experiencia de muchos siglos


- 238 — los habia radicado en ella; y esta fe les hizo concebir un proyecto fabuloso para los que no la tenian, ó la tenían muy lánguida, y les dió fuerzas y recursos para realizar lo, porque María inspiraba á sus devotos; estos con gozo le ofrecian su óbolo, se extasiaban al ver que con sus in significantes, pero afectuosas ofrendas, engrandecian á la que por ser Madre de Dios lo era suya, al restituirse;! sus hogares llevaban la conviccion de que tales sacrifi cios derramarían las bendiciones del cielo sobre sus fa milias y sobre sus fortunas; y así se explica el porque al ir á visitarla, cánticos los mas entusiastas expresaban la confianza de ser amparados por tan buena Madre; y al regresar, con cánticos los mas expansivos patentizaban no haber quedado fallidas sus esperanzas.


Capitulo III. Porque no se continuó el proyecto del edificio. Se paraliza la obra gigantesca: porqué: un pleito perdido: la revolucion fran cesa de 1792.

Naturalmente cuantos ven indicado un nuevo claustro en el extremo del existente, preguntan por la causa de no haberse continuado. El deseo de responder á semejante pregunta que nos hemos hecho nosotros mismos tambien muchas veces, nos hizo interrogar á nuestros mayores que, ó vivieron mientras dominaba la idea de un nuevo claustro, ó co nocieron á los que vivían mientras se estaba edificando el existente. Era el año 1767, como hemos dicho en el capítulo II, cuando se acabó lo exterior y principal de lo existente. Se trabajaba con fe y entusiasmo en el arreglo del inte rior, y al mismo tiempo se abrían los cimientos para una nueva escolanía á la parte opuesta de la iglesia, y junto á lo que habia de ser sacristía, para estar aquella en mas armonía, con el servicio del culto, cuando un ac cidente imprevisto vino á entorpecer las obras; un fran cés entabló una demanda contra el Monasterio.


— 2iO —

Poseia este de muchos años atrás ciertos bienes de un legado, y de una procedencia legítima á juicio de los ju risperitos que él habia consultado, y estos con detencion estudiado antes que se resolviese á cargarse con las obli gaciones que le imponia el testador; y hé aquí que cuan do cumplidas las obligaciones, invertia los productos en las obras citadas, el francés pretendió probar no ser pro pietario de tales bienes el legatario, sentenciando los tri bunales á favor de aquel; y como quedase por consiguiente privado el Monasterio de los recursos que aquellos le su ministraban para la obra, tuvo que proseguirle con mas lentitud. Y si á esto se agrega que trascurridos los años señalados en las concesiones pontificias y reales para las cuestaciones generales, estas cesaron, quedará explicado el porqué una obra que pudo levantarse en 1 1 años hasta poner la última piedra, necesitó despues otros 26 para poderse habitar, que fué el año 1792 poco mas ó menos; y paralizada esta obra, lo quedó tambien la de la escolanía, que abrazaba un gran pensamiento enlazado con el proyecto de un camarin digno de la Señora que en él habia de ser venerada, y recibir en corte y tener su be samanos; y el de una sacristia que correspondiendo al templo, estubiese exento de servir de paso general, y pudiese contener decentemente cuánto está consagrado al culto; y si á esto se agrega el trascendental cambio do cosas acaecido en Francia en el año 1792, que puso en expectativa á toda la Europa, se comprenderá la razon to tal y adecuada del abandono de una obra tan magnifica, y así indicada.


Capítulo IV. Proyecto de un plan de hospedería interina. Previendo el Monasterio que había de durar muchos años la paralizacion de las obras, utiliza de lo antiguo cuanto puede para hospedería: destina á eila una parte del nuevo edilicio: liospédanse algunos prelados francesea: Mont serrat llega á su apogéo, y declina al perigéo.

Fijo siempre el Monasterio en su único objeto, el cul to de la Santa Imágen, nunca pudo apartar su vista de la hospedería. Por lo misino que los devotos y entusiastas de Mont serrat no son vecinos del mismo, y muchos van de muy lejanos paises á visitarlo, el Monasterio ha estudiado en cada una de sus épocas el modo con que corresponder por su parte á los obsequios que aquellos van á tributar á la Señora: y así viendo que por las causas alegadas en el capítulo anterior, habia de abandonar interinamente el proyecto de un nuevo cuerpo de edificio y por consi guiente el de su hospedería, hizo lo que era lógico, utili zó cuanto pudo de lo antiguo, y trasladando la comuni dad á los pisos altos del antiguo y del nuevo Monasterio, entregó los bajos al P. aposentador para el servicio del público, procurándole cuántas camas y menaje le permitian los recursos procedentes de sus rentas, y de las oblaciones de los devotos. 16


— 242 — Satisfechos los fieles con las comodidades que les pro porcionaba la Virgen Santísima por medio de sus depen dientes los monjes, edificados del retraimiento y obser vancia de estos-, sentíanse trasportados y extasiados por la magestad del culto, conocian que aquí se acallaban todas sus pasiones, y que María oia sus súplicas, bendecia sus empresas y sus familias, y se gozaban en una calma, que sin embargo presentían que no podía ser du radera. Los sucesos de la Francia habian obligado á buscar hospitalidad en este sitio retirado del bullicio de las pa siones á ciertos obispos franceses acompañados de parte de su clero, igualmente que á algunos monjes del mo nasterio de S. Ginés dependiente del de Montserrat (1) cual destierro de su pátria fué mirado como un preludio de los males que á no tardar llovieron sobre este San tuario. Todo, todo entre tanto seguía su curso natural: la co munidad de los monjes era numerosa y regularizada cual nunca, los ermitaños tenian su número completo, los que habian de sucederles esperaban, ensayándose en el Monasterio, y su conducta era edificantísima: la escola— nía estaba dirigida por hábiles profesores monjes, que con otros monjes ex-escolanes formaban una capilla que era el embeleso de cuantos la oian; los hermanos dona dos, en número considerabilísimo, tenian corrientes todas las oficinas, las dependencias, la hospedería y enferme ría, y Montserrat olía mas á paraiso que á destierro. Y sin embargo se aproximaba á su ruina. Diríase que por haber llegado al mediodía declinaba ya al ocaso: porque como su vida era la de otros tiempos muy diferentes, no se avenia con la del siglo 19°. (I) Estaba situado en-el Rosetkm, no duy lejos de Per püiai^eu el Obispado (le ulna.


Capitulo V. Cométese una gran falta en Montserrat á principios del siglo XIX, y luego fué castigada. Trátase de convertir el Montserrat de María en Montserrat de Marte: so pa lia esta trasformacion con oí amor patrio: Dios ae ofende de este desacato: viene un castigo que & la par es una leccion para las generaciones venide ras: quédase el Montserrat sin víveres .

El siglo xix entraba en Montserrat heredando todo cuanto le acababa de legar el xvm al espirar, y cual jó ven inexperto, contó poder enmendar á sus ascendientes. Al espirar el 18°, le advirtió que en el vecino reino habia hacinados muchos combustibles, y que por lo mismo estuviese muy sobre aviso. Le recordó que mientras en Cataluña ardió la desoladora guerra de sucesion, Mont serrat fué mirado como un punto religioso siempre y por todos, y que en él jamás ondeó otra bandera que la blan ca, porque Maria es Iris de paz. Y para que no lo olvidase, le dijo: «Mira, ¿ves eseedi»ficio, (1) sobre la fuente llamada del Portal, y fuera de »los muros del Monasterio? Pues era un cuartelillo en É (1) Es lo que hoy parece un corral un poco mas arriba y á espaldas de la fuente del Portal,


— 24.4 —

«miniatura que las tropas llamadas entonces carlistas, nque militaban por la Casa de Austria, y que necesita«ban una fácil comunicacion entre sí, habian edificado, »ya por no ser gravosas, ni comprometer al Santuario, »y ya sobre todo para testificar su respeto y deferencia »bácia la casa de la Patrona de Cataluña y Reina de los«reyes. El templo es para orar, se decían, y nada mas. «Allí hemos de ir á pedir valor, y todas las virtudes mi»litares; allí hemos de ir á implorar las bendiciones para «nuestras armas, y luego salir fuera á blandirías, y ma-. «infestamos dignos de la proteccion de la Virgen de las ^batallas, como llamaron nuestros mayores á esta Santa «Imágen.» Oyó desdeñoso estos y otros avisos el jóven siglo, y al mirar sobre la fuente del Portal aquel recuerdo histórico, no imitaré, dijo para si, á los vencidos. Y cometió una gran falta. Efectivamente apenas entradas las tropas francesas en Barcelona, y advertido el pais de lo que iba á suce der, trató de defender su independencia, que dió el nom bre á la guerra que bajo este punto de vista y con esta idea sostuvo hasta lograr su objeto; y de la cual solo ha blaremos por la que mira á Montserrat, dejando lo demás á otros historiadores. Ella dió ocasion á que en Mont serrat se cometiese una gran falla, que la justicia divina vindicó también luego. (Todo lo entrecomado lo trascribiremos del abad que era entonces.) «Luego de entradas las tropas francesas en Barcelona. »(una persona de las que mas figuraban en el pais) esMcribió reservadamente al capitan general conde de Ez«peleta, consultándole si convendría aprovechar en Mont«serrat los momentos para un armamento. El conde de «Ezpeleta contestó con su sagaz- prevision: Que no podio,


» haber cosa mas inoportuna que empezar á manifestarse »por el Santuario los temores de la opinion. La respuesta fué despreciada, por mas que fuera pre visora, y dada por persona tan autorizada como intere sada y competente. «Los pueblos sabedores de lo que pasaba en la capital, »empezaron á conmoverse, y muchos centenares, y aun »millares de sus vecinos aptos para las armas, acudian »al mismo Santuario á buscar allí direccion, y no pocos »tal vez el sustento, con indicaciones de amenazas si no »se lo diesen.» ¡Compromiso delicado en tales circuns tancias! «Necesario ha sido tener la mesa parada todo el dia »para tanta multitud, y destinar monjes de trato que la »contuviesen en algun órden con buenas razones.» «No seria fácil calcular aquí lo mucho que en ello »gastó entonces el Monasterio.» «Preciso ha sido tambien asalariar alguna considerable »guardia provisional de paisanos, que en lo posible im» pidiese la matanza por sospechas en concurrentes des»conocidos, hasta que alguna autoridad supletoria decla»rase lo licito de las primeras hostilidades. «No se ocultaban al opresor de la capital estas con»currencias, y enviaba á Montserrat terribles amenazas »de devastacion v ruina.» ¡mayor y mas peligroso con flicto! «Para aligerarlo se activó desde Montserrat la ereccion »de la primera junta corregimental de Manresa. » «Dejando aparte lo mucho gastado en Montserrat y en »las dependencias, con tanta multitud de soldados y so»matenes, en el mismo se les daba direccion á la na>i ciente junta de Manresa, á Igualada, y á otros punto? »en que hubiese armas y jefes, y todo pagado por el Mor )>nasterio..»


— 246 —

«De Montserrat se envió la madera seca para hacer »en Igualada las primeras cureñas.» «De Montserrat sa lieron dos religiosos con el estandarte de la Señora á » ciertos puntos de las alturas de Casa-Masana, para en tusiasmar en ellos á los muchos somatenes, que en los »primeros encuentros con un solo mal cañon y conti»nuas descargas de fuegos menores desde casi todas las »matas, hiciese retroceder á los vencedores de Marengo.» «Además de franquear Montserrat en su recinto y en »todas sus dependencias sustento á cuantos somatenes »acudian, cedió en todas las parroquias en que percibe »diezmos, en unas la cuarta parte, y en alguna la teree»ra, para los primeros tercios de miquelets, mientras la »junta superior no arreglaba para ello las contribuciones.» «Llegado de Mallorca el primer general, marqués del »Palacio, y arribando de Granada poco despues el gene»ral Gampoverde; no teniendo ya el Monasterio nume»rario, ni víveres con que auxiliarlos, les remitió 65 cu»biertos de plata, una rica salvilla, y algunas escupide»ras del mismo metal, paraque lo adinerase é invirtiese, »como así lo hizo, como consta del recibo existente en »el archivo.» «Otros muchos recibos de cuantiosos subministres da»dos á las tropas españolas en distintas dependencias, »existían.» «Mientras no se formó hospital militar, el mismo San»tuario por mucho tiempo llenaba sucesivamente todos »sus aposentos de heridos, asistiéndoles gratuitamente »con todos los auxilios corporales y espirituales.» «A mas de todo ello, cuando se formó por la primera »vez hospital militar en el Bruch, todavia envió á él el »Monasterio 52 camas.» «Cuando mas adelante tuvo que dispersarse la junta »de Manresa, el Monasterio envióla 30,000 reales ve


— 2W —

»llon que habia recibido del priorato de Méjico en aquel » momento.» Hasta aquí las notas. Y si se nos pregunta, ¿qué falta hubo en esto? respon demos con lo que hemos oido responder de 40 años á esta parte, á personas competentes al hablar del asunto; que la falta que se cometió en Montserrat ya desde el principio de la guerra, fué no acatar la respuesta del consultado y autorizado capitan general de Barce lona. La falta fué no mirar á Montserrat como un mero punto religioso, y en su virtud, neutral y accesible á la que es Madre de gracia: y mucho mas en una época en que á cada paso aumentaban las necesidades, para cuyo socor ro no bastaban los recursos humanos. La falta fué convertir á Montserrat en un punto de reunion militar, que necesariamente tuvo que ser custo diado, y como á tal, impidió que fuese visitado libremen te de todos. La falta fué preparar el 'camino para una falta mayor todavia, cual fué fortificarlo, siendo asi que carecía de todas las condiciones estratégicas, y de las circunstan cias indispensables á una plaza de armas. La falta fué quitar al Monasterio la razon de ser, que no es otro que el culto de la Santa Imágen. La falta fué precisar al Monasterio á concurrir mas que ningun otro propietario, y mas que ninguna otra corporacion de la nacion, á los gastos de la guerra; pues que no solo dió todos sus víveres y numerario, como he mos visto, sino hasta los tesoros del templo como ve remos. La falta fué no solo precisar á la Santisima Virgen á que descendiese de su trono, que fué reducido á pastas y luego acuñado con los demás tesoros del templo; sino


. obligarla á mendigar un asilo fuera de su Casa, que lue go fué convertida en castillo. La falta fué dar ocasion á que los que antes habian venido como amigos á visitará la Señora, viniesen mas tarde como enemigos, no de la Señora que ya no estaba en Casa, sino de un malhadado y mezquino castillo, y lo destruyesen, como diremos mas adelante. ' La constante tradicion de Montserrat asegura que ja más habia sido hostigado por ninguna de las partes beli gerantes en época alguna; que siempre habia sido respe tado por todos los partidos, inclusos los mismos bárbaros venidos del África en la guerra llamada de los moros. como lo prueba el haber permanecido en él sin sufri miento alguno las indefensas señoras monjas, y además de otros documentos, la visita anterior de los mismos franceses. Y la causa era haber sido siempre un punto neutral y meramente religioso. La gran falta, pues, es el capítulo de culpas, y lo que la Justicia divina vindicó á no tardar, como veremos lue go, fué el haber echado fuera* de su Trono y de su Casa á la que era y es Reina y Señora de Montserrat.


Capitulo Vi. Sobreviene el castigo; primero por parles, despues total mente. Desaparicion del tesoro del templo. Parte del lesoro se Invierte en el sosten de la guerra de la independencia, precediendo la canónica autorizacion: de lo restante so apodera el crrrfiío publica en 18Z2

Hemos indicado en el capítulo anterior, que fué tanto lo que suministró Montserrat para el sostenimiento de la Guerra, que se quedó sin víveres y sin numerario; que dábale sin embargo el tesoro del templo, de cuya con sistencia están enterados cuantos han leido el compendio histórico de Montserrat y especialmente el capítulo XIV, fólio 168, y que desapareció tambien en la misma guer ra de la independencia, si se csceptúa lo que se llevó mas adelante, el crédito público. Las notas del abad citado nos dirán el modo con que lo entregó el Monasterio. «Explorado ya, dice, el dictámen del Metropolitano »y otros limos., y obtenida expresa licencia en escrito del »General de la Congregacion, y del Excmo. Sr. Nuncio »Apostólico, la que todavía se conserva (cuando el escri»biaj se hicieron tres cuantiosas entregas sucesivas, á »proporcion que se agravaban los peligros, y se apura»ban los medios ordinarios y extraordinarios, de lo de-' »dicado al templo.»


— 250 —

«La primera entrega, menos cuantiosa, se hizo ya «siendo todavía capitan general el Sr. marqués del Pa» lacio.» «La segunda entrega, algo mas cuantiosa, siendo ca»pitan general el Sr. marqués de Conpigni.» «La tercera y última entrega, la mas cuantiosa, en »que ni aun fué exceptuado el trono de plata de la Se»ñora, de mas de 11 arrobas, formalizándola 6 monjes »de los mas ancianos, se hizo por manos del Sr. baron »de Eroles que firmó con ellos, siendo capitan general »Z>. Enrique 0-Donnell.» «Las tres entregas importaron, deducida la escoria, «seiscientos cuarenta y seis mil reales (646,000) y algun «pico; y existen todavía (cuando él escribía) los recibos «impresos, como tambien se conservan los demás docu«mentos de estas entregas.» «Mucho tuvo que vencer en Tarragona el monje Padre »D. Ignacio Bas, por medio del general inglés D. Enri«que Doile, para verificar el embarque de lo exceptua»do, y el Señor le favoreció alargándole la vida en Ma«llorca, mientras custudió allá aquellas cosas exceptua»das, hasta que á fines del 181-4, las entregó áotromon»je en Barcelona por formal inventario, que todavía se «conserva.» «Todas ellas las llevó y alienó el Crédito público (el vano 1822); las dos riquísimas coronas, la de esmeral»das y oro puro, trabajada en Méjico, y conducida por »el ministro Peñalosa; y la de diamantes y rubies; caliz »de oro, vinageras, cruces, joyas, etc.» Tenemos por consiguiente que todas las lámparas de plata, las puertas del camarín, el trono de la Santa Imá gen, la gradería y frontal ó pálios del altar, las imáge nes, etc. etc. de plata, todo desapareció; y esto como consecuencia de haberse invertido el órden, de haberse


— 251 —

convertido en punto militar el Montserrat que por su constitucion, por su posicion, y por los deseos de todo el mundo habia de ser únicamente lugar de paz y de neu tralidad; pues que no siendo así, habría contribuido á los gastos de la guerra de un modo proporcional á los demás propietarios y demás catedrales, y no de un modo absoluto como lo hemos visto. Y ¿no es esto una falta?

Capilulo Vil. Desaparicion de loa preciosos ornamentos sagrados, del ar chivo y de la biblioteca. Pono á salvoel MonastPrio los preciosos ornamentos sagrados, y lo mas rico del archivo y biblioteca: la Junta manda que lodo se restituya á su lugar: los franceses se apoderan de todo, y se pierde para siempre.

«Con tiempo (continuan los apuntes) habia advertido »el prelado que Montserrat no podia defenderse militar» mente sin unos 12,000 hombres de tropas bien disci» punadas y bien comandadas, y que este número no «podia sustentarse en él muchos meses por falta de »aguas, las que siendo de cisternas se agotarían luego, »y de lejos á tanta altura no serian conducibles otras »para tanta multitud.» «No negaban esto el capitan general y el baron de » Eroles, mas en la junta provincial prevaleció la opinion »de que se fortificase aquella Montaña, para alguna re


— 1S2 —

»tirada, sin que valiesen reflexiones en contrario.» (1«Desde entonces conoció mas claramente el Santua»rio su peligro, y la precision de trasladar de allí no solo »su tesoro, sino sus mejores ornamentos, y demás ropas »de sacristía, su archivo, y aun su biblioteca.» «La traslacion de la biblioteca babia de ser en Moutwserrat muy costosa, porque no habia alli proporcion de »tantos cajones y serones como era necesario al efecto. »y no pudo verificarse.» «Lo mas del archivo, y lo mas de la sacristía en graii»des arquetones se sacó á punto para poderlo embarcar, »pero la misma junta con harta imprevision hizo devol»ver al Monasterio todo lo de la sacristia, á motivo de »reanimar el espíritu público con una solemnísima fun»cion de iglesia el dia del Corpus como en tiempo de »paz. (2) «Y, lo que todavia pareció mas extraño, hizo regresar »al Monasterio todo lo del archivo.» «Así todo aquello cayó en manos del enemigo cuando »á viva fuerza superior, sin resistir la guarnicion, se apo»deró del Santuario y Montaña el dia aciago 25 de Julio Y ¿no es esto una gran falta? Pero desgraciadamente no es esta la última, como ve remos en el capítulo siguiente. (1) Uno de los que sostuvieron con mas cnecg'a la inoportunidad de U> for tificacion de .Montserrat fue D. José Manso, (mas adelante genera!, conde del L]obreg¡it y vizconde de Montserrat), y al ver que sus razones no eran aten didas, dijo: 'Que se fortifique, pues, que se pongan 12,000 hombres, y yo roo ^comprometo á desalojarlos en el espacio de 3 días con mis solos soldados. D \ ui aun así fue atendido. Y sin embarco la obediencia militar le hizo respetarla resuelto por la Junta; si bien lloró al ver los efectos. (2) En electo, hí/.osc solemne fiesta, y lucidísima procesion como en época» uormak'H, pero no hubo mas concurrencia que las tropas acantonadas fD d Santuario. ¿Se reanimaba el espíritu público, no acudiendo ni pudiendo acu dir eí publico a Montserrst?


Capitulo VIH. Desaparicion del mejor tesoro, las santas reliquias. Pusoá salvo con tiempo el Monasterio las santas reliquias: manda la Junta que sean devueltas: apodéransfi de ellas los francesas, y las profanan: se salva ron algunas por no haberse restituido providencialmente & su» respcutivo* lugares .

En todos tiempos entre los cristianos las santas reli quias han sido reputadas siempre como un tesoro de un valor inapreciable; ya porqué nos recuerdan las eminen tes virtudes y sufrimientos de nuestros héroes, estimu lándonos á su imitacion, ya porque nos alientan con la esperanza de una felicidad para la cual ellos todo lo saciiíícaron, y ya finalmente porque confiamos en sus mé ritos é intercesion. De aquí el afan por enriquecerse con ellas, así los templos como las comunidades religio sas, y los particulares, y de aquí tambien los esfuerzos hechos en épocas de persecucion para sustraerlas de la profanacion, y las precauciones adoptadas por la Iglesia tanto para evitar el fanatismo, como para recobrar la campleta identificacion de las mismas, y darlas el debido culto. El Santuario se habia distinguido siempre en la ad quisicion, veneracion y cautelosa custodia de este tesoro celestial, como consta del capítulo xv feleo 174 del Com


— 254 —

pendio de la historia de Montserrat; pero tambien por él tuvo que llorar á lágrima viva al verlo en parte profana do, y en parte perdido, Queda dicho en el capitulo anterior, que el Monaste rio, al saber que en la Junta babia prevalecido la opinion de la fortificacion del mismo, habia tomado la precau^ cion de sacar lo mas precioso de la sacristía, (activó el abad, dice en otra nota, la trasportacion de lodo lo mejor de la sacristía en ocho arquclones): y no hay duda que entre lo mejor de la sacristía las santas reliquias han si do siempre reputadas los objetos preferentes. Queda dicho tambien que la Junta para reanimar el espíritu público, (que no iba ya á Montserrat) mandó que todo se restituyese al Monasterio. Y efectivamente las santas reliquias, que ya habian sido extraidas de las imágenes, y relicarios en que esta ban colocadas, al sacrificar en aras de la patria toda la plata, como queda dicho en los cap. 5." y 6.°, fueron de nuevo colocadas por órden de la junta en su armario propio en la sacristía, si se esceptuan las dos sagradas espinas de la corona de nuestro Rey y Redentor Jesu cristo, el dedo índice de S. Juan Bautista, y alguna otra que providencialmente habian quedado en poder de al gun monje particular, que mas adelante se llevó el Cré dito público con lo poco que habia quedado. Pero habien do sabido el P. Perccbal que las dos sagradas espinas del Señor y el dedo de S. Juan estaban en la secretaría de cámara del obispado de Barcelona, autorizado com petentemente fué á reclamarlas, y le fueron entregadas en debida forma. Las demás reliquias desaparecieron en parte, y parte fueron tiradas por el suelo, mutiladas, rotos los sellos que autenticaban la identidad, entre inmundicias, y mez cladas con huesos no humanos. Y entonces vista la im


— 255 —

posibilidad de distinguirlas é identificarlas, las recogie ron los monjes y las dieron sepultura honrosa en la hoya que está abierta en el lado del Evangelio del Altar deS. José. Del cuerpo del penitente y famoso Juan Garí, no se halló rastro: ¡Habia desaparecido del todo! Otro tanto sucedió con la Espada de S. Ignacio, no pudiendo los monjes conjeturar si los franceses la llevaron como una mera arma, supuesto que no tenia inscripcion alguna que les pudiese llamar la atencion ni con que apreciarla, ó desdeñarla por su procedencia, ó si la hi cieron pedazos, como otras alhajas allí depositadas. Pasamos á ocuparnos de dicha espada en el siguiente


Capitulo i\.

La espada de S. Ignacio de Layola. La que dejó en Montserrat Iñigo de Layala en 21 de Marzo de 15Í2 desapa reció en 25 de Julio de 181 1 , y esta no es la que se enseña en la iglesia de BeVu de Barcelona.

No es nuestro ánimo tratar en este capítulo de la ve nida de Iñigo de Loyola á este Santuario, supuesto que nadie la niega: vamos á hacerlo únicamente de la Espada, que consigo trajo de Pamplona, y que dejó colgada en el sitio de la iglesia en donde estuvo orando de rodillas, y para descansar un rato se levantaba, y estaba en pié; en cuyo lugar mas adelante se habia colocado, para eterna memoria del hecho, la lápida de que hemos hecho mé rito en la página 185. Que esta espada estuvo en Montserrat hasta el 25 de .lulio de 1811 en uno de los armarios como un recuerdo


— 257 — histórico, tenido en mucha estima y veneracion por su procedencia, es cosa que nadie lo habia dudado hasta hace poco tiempo. Pero afortunadamente podemos todavia citar testigos oculares que pueden sor interrogados, pues viven y están en su sano juicio, además de otros que han fallecido ya, y nos habian asegurado haberla vis ta y tenido en las manos mil veces hasta el dia de su desaparicion el citado dia 25 de Julio de 1811. Los que viven son el P. D. Benito Percebal, sacerdo te de 85 años de edad, (1) y el lego Fr. Mariano Baltá, tambien de 80 años poco mas ó menos, que vivieron muchos años en el Monasterio antes de su destruccion, y lloraron sus estragos , sin otros muchos que no cita mos por no recordar ahora sus nombres. En nuestros días por algunos se ha pretendido que es ta espada es la que se enseña en la iglesia de Belen de Barcelona: sin embargo semejante pretension lejos de justificar, probaria á lo mas, habiendo entonces desapa recido de Montserrat, habia ido á parar á la iglesia de Belen. Pero ni esto es admisible. Los monjes que habian te nido mil veces en la mano la espada que S. Ignacio dejó en Montserrat, fueron de intento á ver la que se enseña en la iglesia de Belen, y nos han asegurado una y mil veces en las conversaciones familiares, que esta no es la que estuvo en Montserrat 289 años 4 meses y 1 dia. Sin embargo los monjes citados no han negado jamás, ni lo negaremos tampoco nosotros (á pesar de haber quien hasta niega que sea tal arma), que la que se enseña en Belen sea de S. Ignacio, y digna por consiguiente de to do aprecio, pues que es muy natural que un militar de (1) Escribíamos estas líneas en Octubre de 1864 y este anciano murió coroo un justo en 38 de Diciembre del mismo año. 17


— 258 graduacion tuviese no una sino varias espadas. Nos con cretamos únicamente negar la identidad de la de Belen con la que ofreció á Nuestra Señora en Montserrat Iñigo de Loyola. Mas si alguien se empeñase en afirmarla, nos asistiria derecho para preguntar ¿cómo se justifica? ¿De qué ma nera se prueba la adquisicion por la iglesia de Belen des pues del 25 de Julio de 1811? : No ignoramos que algunos han supuesto sin justificar con documentos auténticos, que no han presentado, ni es posible que presenten por no existir, ni haber existido jamás, que la iglesia de Belen y la de Montserrat, hicie ron un cambio: que aquella dió á esta la cabeza de sania Gertrudis la Magna, y esta á aquella la espada de S. Ig nacio. Suposicion es esta que nunca se ha consignado de un modo oficial, ni menos ha sido hecha por persona que legitimamente representase la iglesia de Belen de Barcelo na, debiendo en todo caso probarse como y cuando se hizo el pretendido cambio. Pero lejos de haberse justificado, nos juzgamos auto rizados para afirmar que es soñado tal cambio, ya porque nunca ha poseído la Iglesia de Montserrat la notabilísima reliquia de la cabeza de Santa Gertrudis la Magna, sino solos dos huesos que estaban colocados en el corazon de la imágen de plata de la Santa, segun consta de varias historias, y afirman los testigos antes citados, y ya por que lo desmienten las deposiciones contestes de todos los que han afirmado haberse conservado la citada espada en Montserrat hasta el 25 de Julio de 1811. No se rea lizó pues el tal cambio antes del citado dia ni despues, porque mal podía cambiar Montserrat lo que ya no poseia. Además, semejante cambio no podía realizarlo Prela do alguno á hurtadillas, sino con anuencia de la comín


nidad, de la que no solo no nos han hablado los prelados y monjes que hemos conocido de 40 años á esta parte y que á su vez habian conocido á los del siglo pasado casi hasta su mitad, sino que todos han estado contestes en afirmar haber poseido siempre el Monasterio la espada de S. Ignacio, sin que ni uno siquiera nos haya hablado ja más de una tan insigne reliquia como es la cabeza de Santa Gertrudis la Magna. Parécenos innecesario insistir mas sobre el particular, y que dejamos por lo mismo suficientemente probado que la espada de S. Ignacio desapareció de Montserrat el dia 25 de Julio de 1811; que no es la que se enseña en la iglesia de Belen de Barcelona, y que nunca la cam bió el Santuario con la cabeza de Santa Gertrudis la Magna. Finalmente afirmamos que la espada de S. Ignacio que estaba en Montserrat tenia una contraseña, de la que carece la que se conserva en la iglesia de Belen, con sistente en unas flores de lis en el puño. Nos lo han ase gurado los que la han visto; y lo confirma Villanueva en su Viaje á Montserrat. Carta LIV página 143. (1) (1) El Dr. Arntís en la ya citada obra Histeria de la Pwla de Montserrat, pagina 82, dice: «Pedazo de hierro (lo que llaman espadín do S. Ignacio en Be»len) que estuvo á visitar allí, y que no tiene carácter alguno de tan religiosa »y memorable ofrenda. Aquella malísima arma— si arma fue—no pudo haber «sido ceñida por el noble y elegante antiguo paje de Fernando V, ni menos opuesta en ofrenda a los pies déla reina de los cielos. Tal pretendida reliquia »no tiene auténtica; y segun el último cura que fué de aquella parroquia, se •cree haber sido adquirida da Montserrat en cambio de medio cráneo de Santa «Gertrudis la Magna: hecho que ya me pareció dudoso, cuando no increíble, y •que ahora estoy autorizado para desmentir.»


Capitulo X. Viene sobre Montserrat el castigo general insinuado en el capitulo VI. Loa castigos parciales y providenciales no logran los efectos que entraban en los designios de Dios: continúa á pesar de ellos la plaza de armat en Mont serrat: se cumple el vaticinio de un santo abad hecho al morir.

Vistas las faltas cometidas en Montserrat, es consi guiente que veamos como fueron castigadas para ejem plar de las venideras generaciones. Es muy lógico que lo que tiene su única razon de ser en determinado objeto, deje de existir en faltando este. Montserrat no tenia otra razon de ser que la eleccion que de él hizo la Virgen María para establecer allí su trono de piedad y de clemencia, de misericordia y de gracia para todos los hombres, sin distincion de indi viduos, clases, ni tiempos, representada por medio de una y determinada imágen suya. Pues bien: En el ardor del amor pátrio hubo en el año 1808 ven los tres siguientes, quien, sin consultar ála Virgen como Señora y única interesada, sin comprendei? suficiente mente la indicada razon de ser de Montserrat, se hiciera la ilusion de poder amalgamar con ella el concepto de una plaza de armas ó castillo; y la Señora, que no adnii


— 261 —

te rival en Montserrat, viendo que desde aquel momento no era considerada como torre de David, y que los que habian resuelto el problema en favor de la fortificacion, pusieran mas que en ella su confianza en las armas, y en los hombres, estoy de mas aquí, dijo: esconderé mi ros tro y consideraré las postrimerías de vuestros cálculos, de vuestro ardor militar, y de vuestro poder. Y al retirarse la Madre, dijo el Hijo: levántense esos hombres en cuyo valor, pericia y poder confiais, y ven gan á vuestro socorro, y os amparen en la necesidad. Ved que yo soy solo y que no hay otro Dios sino yo. Yo quitaré la vida y yo haré vivir: heriré y curaré, y no hay quien pueda librar de mi mano. Alzaré mi mano al cielo y diré: vivo yo para siempre. (Deuler. 52 38 y 39.) ¡Triste espectáculo! Maria, la llamada, la creida, la invocada por tantos siglos como patrona de Cataluña, bajó de su trono de Montserrat; y este que mientras fué tenido por lo que era, por un terreno ó monte neutral, un asilo religioso y por lo mismo comun para todos los creyentes, cualquier que sean su pais y su lengua, fué respetado por todos, sin que tuviese enemigos, ni pudie se tenerlos, los tuvo ya convertido en plaza de armas, porqué faltáronle aquellas consideraciones, ó razon de ser. La santa Imágen no solo no fué tenida y venerada co mo un iris de paz, y como un refugio comun y un medio de que se valdria como en otras épocas de fe la Madre de Dios para salvar la patria, sino que se cayó en el er ror de creer que ella necesitaba quien la salvara, y se confió su guarda á la impotencia de una pared del huer to de la ermita de San Dimas. ¡Un desacierto trae otro por necesidad! Y la bondad de María dió en rostro á la humana ine ficacia, permitiendo que la Santa Imágen cayese en po der de los franceses, del que se libró por si misma no


queriendo llevar al extremo el castigo que iniciaba, ni ' permitiendo que la destrozasen ó la hiciesen desaparecer para siempre, contentándose con haber dado á la poca fe de todos y aun á la falta de respeto, una severa lec cion, que aterroriza. (1) La aprendieron afortunadamente ' los monjes, y de aquí el que en las alarmas siguientes, al ponerse ellos á salvo, siempre llevasen consigo la Santa Imágen. Y en verdad, María, escondido ya su rostro, conside raba las postrimerías de un Montserrat que no era el sayo, del Montserrat fortificado, y sin la Santa Imágen; y vió que aquellas eran lo que era lógico que fuesen, un monton de ruinas y de cenizas. Y era que Dios, tratándose de su gloria y de la de su Madre, no sufre rival: No daré á otro mi gloria (Isai 4. 2S) que queria hacer ver que es maldito el que confia en otro hombre independientemente de Dios; y que El es solo y no hay otro Dios sino El. Y ved porque apostrofando á los que no confiando en su Madre, sirio en las armas, les dccia: ubi sunt?... donde están sus dioses en los que te nían la confianza? Ved, fuego se ha encendido en mi fu ror... amontonaré males sobre ellos, y emplearé en (I) En las varias excursiones que hicieron los franceses por la Montaña en la temporada que estuvieron en Montserrat, dos individuos de su tropa dieron con la Santa Imagen, que estaba en una de las paredes del huerto que hay al pió dela ermita üe S. Dimas, la desnudaron de sus vestidos y alhajas con quo estaba adornada, concibiendo luego el sacrilego proyecto de ahorcarla. Como» lo concibieron lo pusieron por obra. Al pió del camino que sube á la ermita babia una secular encina, de la cual so conserva hoy todavía una parte, echáronla una soga al cuello, y uno de los dos se subió al árbol para tirar de la soga, quedando el otro al piado él para ayudar á levantar la Imagen; cuando he aquí que el de arriba se cayó muerto y frio. Aterrorizado el otro, tomó la Santa lmngen,y la devolvió anegado en llanto al mismo sitio. liste soldado mas adelante fuóá Tarragona: confesó su delito, y facultó á su confesor para publicarlo ó manifestarlo á los PP. de Montserrat, y estos nos lo han contado mil veces, pero especialmente cuando en nuestra mocedad pasa:Wnbos junto ala dicha encina.


— 263 —

todas mis saetas, valiéndome de los franceses como de instrumentos. (Deiit. cap. cit.) ¡Y los franceses á no tar dar vengaron el honor de María como ministros de la justicia divina! , Y ved el porque de la dispersion de las cuatro comuni dades de monjes, ermitaños, donados y escolanes; de la desaparicion de tantas preciosidades, del archivo, de las santas reliquias, y aun del mismo Monasterio; cum pliéndose lo vaticinado por el ahad Argerich al morir en 25 de Marzo de 1764, diciendo: Desde la corona de la Virgen al gallinero, todo será destruido en Montserrat. El Señor de vez en cuando abre á sus siervos el libro del porvenir.


Capitulo XI. Modo con que la justicia divina vindicó la injuria hecha á la Santísima Virgen: primero fué incendiado el Monasterio. Tienen los franceses sobre el Montserrat: plaza de armas el 25 de Julio da 1811: retírame las tropas españolas: quedan dueños los franceses: retiran»» estos en II de Octubre y al retirarse incendiaron todos los edificios é iglesia.

«Había venido (1) y penetrado en Montserrat unafuer»te columna de franceses el 12 de Enero de 1809, (diy>cen las diadas notas del abad,) sin causar daño alguno »ni en el Santuario, ni en el Monasterio antes bien e) »gefe colocó guardias de su confianza para impedirlo: »extendiendo además su humanidad á cuidar de que no »faltase alimento para algunos monjes enfermos, que no »habian podido huir.» (2) (t) Apegar del silencio con que vino la columna francesa entre 8 y 9 déla noche, tuvieron aviso de su venida los monjes, y pudieron poner á salvo lo mas principal, y subirse á la montaña, menos los viejos y enfermos que hubie ron de resignarse á quedarse bajo la Providencia. (í) uno de los monjes (el P.Torralva) que al ausentarse los demas, mani festó tener suficiente valor para esperar en Casa la tropa francesa, a! aproxi marse esta, mudó de consejo, y tomó el partido mas prudente, cual era subir á ja mnntaña con los demas. Salía ya en traje de viaje por la Puerta del Portal da la Fuente, cuando sorprendido por los franceses, da repente le ocurre linfir que iba a recibirlo* amistosamente en nombre de los demas. Pidió con


— 265 — »Y al retirarse el dia siguiente se redujo á llevar la» »provisiones de boca que pudo con seis caballerías del »mismo Monasterio que halló en la cuadra, por no ha» herías podido retirar antes á tiempo.» «El prelado (cuyas son estas notas) se restituyó á casa »al anochecer, muy pocas horas despues de la retirada y »escaramuzas, que vió desde un cerro.» «Volvió la tropa francesa segunda vez, el 25 de Julio »de 1811, y entonces permaneció mucho tiempo (hasta »el 11 de Octubre próximo) todo lo saqueó, todo lo maí»versó, todo lo que allí había desapareció para siempre: »pero algunos pergaminos, y libros que cayeron en bue»nas manos, los recobró el Monasterio despues de la paz.» «Algunos residuos de lo que no pudo vender ni lle»varse, los redujo á cenizas con el edificio.» Pero veamos ya mas detalladamente lo que sobre la segunda venida ó invasion de los franceses nos dice tan en general el abad. Súpose en Montserrat el 22 de Julio que habia de avan zar hacia el Bruch una gruesa division francesa; y te miendo los gefes de la guarnicion el ser atacados, á ho ra muy avanzada de la noche dispararon 3 cañonazos des de la balería de los apóstoles, que era la señal convenida para llamar á aquel lugar y reunir á los somatenes de los pueblos vecinos; pero estos se presentaron en número insignificante. La comunidad por este hecho comprendió su peligro, y se retiró con tiempo. Avanzó efectivamen te el cuerpo de tropas francesas y el 25 de Julio mien tras las nuestras estaban en su llamado Castillo, sobre instancia que lo presentasen al General, y puesto a su presencia, con inusitada tranquilidad, rostro sereno y en francés bien acentuado, le ofreció la Casa, lo» víveres, y las personas que había en ella. Escuchó conmovido el General la tan inesperada arenga, y complacido de la benévola hospitalidad ofrecida , .sinuoso revestido de todos los sentimientos de humanidad, y on su consecuencia loan* 1M disposiciones de que habla en sus notas el abad.


— 266 —

las armas, una fuerte columna francesa, bien guiada por un práctico, (1) subió por el camino que desde el Bruch junto á la casa den Jorba dirige á S. Jerónimo; y no ha llando allí resistencia, se dirigió al reducto de la ermita deS. Antonio, depósito de los proyectiles de mano, y se apoderó de todo sin resistencia. A su vez el grueso del ejército francés, bien guiado, tambien, marchaba por Casa-Masana á Santa Cecilia, y no hallando tanpoco allí resistencia, por haber ya retirado la tropa y los cañones el baron de Eroles, tomó las altu ras que dominaban la batería alta del Hospiíalet, situada en el camino que de Santa Cecilia va á la Trinidad, aban donándola al momento la tropa española, y salvándose por aquellos barrancos. Libre de obstáculos el ejército francés, siguió su triun fante marcha hácia San Janme /' blanch, abandonado tambien con sus cañones, hasta Montserrat. Entre tanto la columna que bajaba de S. Antonio, seguia hácia las ermitas de S. Salvador, Trinidad y S. Be nito, y topando en el camino con los ermitaños Grospis y Picañol, los asesinó bárbaramente, disparando luego desde el camino de Santiago varios, algunos tiros contra algunos monjes y escolanes que huian háeia Santa Cata lina, hiriendo en la espalda al P. Pedrosa. Tranquilos estaban en el Monasterio los gefes baron de Eroles y Manso recibiendo partes, cuando de improvi so se presenta el enemigo en lo mas alto de la escala árela (eran las 11 y l[-i del dia). Corridos de una tal sor presa resolvieron poner á salvo las personas, abandonan-

(I) Era este un Casero (ílasover) de una de las Gasas de campo de los alre dedores de Mürlorell; cayó á no tardar en manos del Somaten, conducido á Tarragona , y juzgado legalmente fue sentenciado ft ser descuartizado, y su ca beza colgada en uno de los sitios mas públicos del Bruch, como traidor á la Patria.


— 267 —

do la fortificacion con las provisiones de boía y guerra, que las tenian para dos años. Parte de la tropa bajó á Monistrol por la escala de las monjas; y el baron de Eroles con algunos se dirigió á Casa Tabella, tomando el camino de la cueva de la Vir gen, del furat de las viñas de Cellbató, y el Cayrát, en cuya casa se fueron reuniendo los dispersos monjes, escolanes y paisanos. El Sr. Manso con sus tropas tomó el camino de S. Mi guel hácia Collbató, ya no sin peligro, porque los fran-rceses le dispararon- algunos tiros desde las alturas de S. Juan y Santa Catalina; pero guiado por un pastor, bajó por un atajo conocido por la dresera de Joan Gurí, llamada así por bailarse en ella impresa en la dura peña la planta de un pié humano, y que suponen era el único camino existente en tiempo Cari, pasó por entre el cas tillo y pueblo de Collbató sin haber perdido un soldado siquiera. Algunos de los monjes que habian quedado en el Mo nasterio despues de la alarma del 22, tomaron varias di recciones; pero el P. Moreiras, que por sus achaques y años estaba muy pesado, y habia confiado en la fortifica cion, fué alcanzado en el camino que vá á la cueva de la Virgen, fué asesinado y arrojado su cadáver al barranco, que está debajo del huerto de la escolanía. Mientras esto pasaba en el Monasterio, se aproximaban é iban llegando los franceses por varios caminos, y ha llando abandonada la plaza, entraron en ella como due ños. En la enfermería habian quedado los PP. Mingálvaro, Carreras y Batiles: los dos últimos fallecieron á no tardar, y á peticion del primero sus cadáveres fueron de positados en las ordinarias bóvedas de S. José; lo propio que mas adelante -al regreso de los monjes, los de los PP. Moreiras, Cróspis, Picañol y Broch, fallecido este


en el camino de las paparras, ignorándose si violenta, ó naturalmente, y quedado insepulto en la Montaña. No les faltaron bajas á los franceses, durante su per manencia en la entregada Plaza, porque por ser domi nada por todas partes, no faltó quien de vez en cuando los hostigase; si bien nunca fueron batidos en forma; y así es que permanecieron disfrutando del gran botin que les dejaron nuestras tropas, y de lo del Monasterio hasta el 11 de Octubre del mismo año, en que al marchar pe garon fuego á la iglesia, coro y demás edificios. Pero ni la justicia divina estaba satisfecha todavía, ni los franceses habian dado fin á su triste y humillante mision, como vamos á ver.


Capitulo XII. Segunda destt*uccion: el Monasterio fue volado. No cayeron en la cuenta los partidarios de la fortificacion á petar de los cas tigos que Dios descargó sobre Montserrat: Grcen se empeña cu proseguir la fortiflcacion: se encastilla en S. Dimas: cae prisionero: los franceses volaron lo que había perdonado el incendio: Montserrat deja de existir.

Al ver reducidos á cenizas los mejores edificios de Montserrat y todo el interior del suntuoso Templo, al re cordar el modo con que por todas partes fueron sorpren didas nuestras tropas, y hubieron de abandonarlo todo apesar de su amor pátrio y valor incomparable el dia 25 de Julio de 1811; al considerar que faltaban ya todos los elementos con que entonces contaban de hecho los bra vos defensores de Montserrat, ¿quién no hubiera creido fundadamente que el proyecto de defensa sostenido en mala hora contra la respetable opinion de valientes y en tendidos militares, y cuyas fatales consecuencias llora ban amargamente y sin remedio asi todo el pais como el Santuario y el Monasterio, no hubiera sido abandonado para siempre y hasta con rubor? y sin embargo desgra ciadamente no fué así. El coronel inglés D. Eduardo Creen conservaba sin duda el título de gobernador de la perdida plaza de Mont


— 270 —

serrat, y sentía una humillacion insufrible en ser solo go bernador in partibus, y de aquí el empeño en una nue va fortificacion, siquiera fuera parcial, y en la ermita de S. Dimas, que juzgó menos expuesta, como mas próxima al Monasterio, desde el cual podia ser abastecida por la escala dreta. Pero no tuvo en consideracion lo expuesto hasta aquí, ni que para amparar á unos 25 hombres que allí podia mandar, necesitaba un cordon de mas de 25,000 que circuyesen toda la Montaña, supuesto que no hay punto por donde los prácticos no puedan llevar allá gente, sin que baste á impedirlo la mas exquisita vigilancia; y mas entonces que la arboleda era muy crecida por todas par tes, y hasta los caminos de cabras estaban siempre ex peditos. ¡Ni la experiencia de la humillante sorpresa del año anterior le hizo mas prudente! El Monasterio comprendió todas las consecuencias de un plan tan funesto, las expuso, no fué atendido, y tuvo que resignarse á ellas. Apenas habian desamparado el incendiado Montserrat y santuario los franceses el 31 de Octubre de 1811 y aun humeando por todas partes las cenizas, cuando lle garon allá los mas mozos de los monjes y legos, y con esfuerzos heróicos y peligro de la vida apagaron el fue go del modo que pudieron; tras de ellos llegaron los de más monjes llorando amargamente al considerar la im posibilidad de dar culto á Dios y á su santísima Madre, segun habia quedado el Templo. Recorrían lo destruido, y al hallar intacta la llamada Sala capitular, hé aquí, exclamaron con jubilo, un tem plo providencialmente reservado para nuestra querida Madre.

Trabajaron, sudaron, fueron abriendo paso á los de votos, lo adornaron del modo que les permitió la triste y


— 271 —

angustiada situacion en que habian quedado, y allí cele braron públicamente los divinos oficios. Para cobijarse la comunidad fueron aprovechando las localidades en que menos se habia cebado el fuego, y se tenian por dichoso's de haber podido reanudar sus tradi cionales prácticas entre unas paredes y techos que ame nazaban ruina é infundian pavor al de ánimo mas va ronil. Pasaron así sanos y robustos la rigurosa estacion del invierno, supliendo la Divina Providencia la falta de abri go y alimentos, cuando, como queda indicado, el anti guo gobernador Creen, despreciando sus ruegos se em peñó en encastillarse en S. Dimas, lo cual sabido por los franceses, destacaron contra él una no insignificante co lumna, que subió allá el 28 de Julio de 1812, colocó una pieza de artillería á pocos pasos de lo que el Sr. Creen llamó fortaleza, por la parte de la ermita de la Trinidad, le intimaron la rendicion, se rindió, entregóse él y los mas de su compañía llamada de anglo-calalanes, descol gándose con peligro de la vida los demás por el barranco que cae sobre el camino, llamado deis Degotalls, el dia 30 del mismo Julio. Afortunadamente los monjes se ha bian puesto á salvo con tiempo, llevando consigo á la Santa Imágen. Irritados los franceses, llevaron cuanto hallaron, colocaron cinco hornillos de pólvora en diver sos puntos del Edificio perdonado por las llamas, pegá ronles fuego, no desfilando la columna que estuvo forma da en la carretera junto al Barranch dels Ases, hasta oir la explosion de los mismos hornillos, que acabó con la Pla za de Armas, Y fué tan horrorosa, que abrió algunas, puertas y ventarías de Tarrasa,


272 —

El número 1 indica la parte del Edificio en que por ser mas flaca se cebó mas el fuego: y el número 2 la parte volada por los 5 hornillos de pólvora. Permítasenos aquí una pequeña digresion sobre el ini ciador de la fortificacion, y sobre la misericordia de Dios para con él. Si bien este buen hombre lloró amargamente por mu chos años las consecuencias de su desacierto, que ya no pudo evitar cuando quiso, no lloró el mismo desacierto o lo que él habia trabajado en principio. Y así es que sin pretender entrar en los juicios de Dios, y formándolo solo histórico, decimos que las amarguras que tuvo que devorar por mas de 40 años, el verse en un presidio, á


— 273 —

pesar de su distinguida'categoría, y morir fuera del seno de su familia, fué un castigo visible y palpable de su pe cado. Dios se lo haya perdonado, y nosotros se lo per donamos tambien. Pero ya que en estos capítulos hemos hecho resaltar la justicia divina en la destruccion de Montserrat y de sus adyacentes edificios, capillas y ermitas, justo es que pongamos de relieve su infinita misericordia por la in tercesion de la Virgen que en él se venera. En primer lugar, fué una providencia misericordiosa y bajo todas las luces sobre-humana, el que la Sta. Imá gen no se perdiese para siempre. Fuélo así mismo, que no perecieran todas las tropas de la guarnicion; porqué atendiendo á que las tropas francesas venian por la carretera de Esparraguera hácia el Bruch con ánimo de subir, guiados por prácticos, á to mar la retaguardia de las de la guarnicion, y atendiendo tambien que por la parte de Colibató, de la cueva de la Virgen y aun de Monistrol, no tenian avanzadas estas úl timas; si por desgracia al mismo tiempo que una division subia por casa Jorba á las pinassas de S. Gerónimo, hu biese subido otra por Collbató, otra por el paso del furát hácia la cueva de la Virgen y de esta, otra mirando á Monistrol, como era natural, los españoles hubieran que dado cortados por todas partes. En tercer lugar fuélo tambien que no muriesen todos los monjes, atendiendo á que, amigos todos de permane cer en el punto de su profesion, á pesar de tantos sinsa bores, sustos y distracciones, esperaron para escapar á última hora, y cuando ya los franceses estuvieron á la vista: y si murieron algunos, fué porque inocentes ó inexpertos en lo que son guerras, no podían persuadirse del peligro inminente: pues no faltó quien á las reflexio nes exclamase: ¡Qué! ¿no son cristianos los franceses? No 18


— 274 —

saben que el quinto es no matar? y al recordar uno de los sacristanes, que quedaban en la sacristia algunos de los cálices que habian servido el misino dia de Santiago, dijo: ¿si volveré corriendo por ellos? respondióle el P. sa cristan mayor; No hay miedo: quedan cerrados en el ar mario, y llevo las llaves en el bolso. Sin duda esta senci llez templó la divina justicia. Y volviendo al Montserrat volado, permítasele á nues tro oprimido corazon un pequeño desahogo, exclamando: Ahi tienes, hombrecillo, el resultado de tus cálculos. Montserrat fué grande, mientras fué divino, mientras fué de Maria, y segun las inspiraciones de Maria lo gober naron sus Ministros; pero desde el momento que se as piró á humanizarlo; ¡ah! vedlo: un monton de ruinas. Corona , pues , tu obra , ó hombre , levantando sobre ellas una columna con esta triste inscripcion: AQUÍ FUE MONTSERRAT, mientras nosotros pasaremos á manifestar lo que es.


LO QUE ES MONTSERRAT. PARTES TESRC8SRA.

1, Empieza una nueva era para Montserrat: se improvisa un templo á la Santa Imagen. Regresan los monjes: entre las ruinas buscan un cubierto en que colocar la Santa Imagen: le dun culto en la enfermería de los legos: administran el sa cramento de la penitencia en el huerto: trasladan la Imagen al refectorio grande, y de aquí la vuelven despues de muchos trabajos al propio templo: se le da un culto mezquino.

El 31 del aciágo Julio de 1812 abandonaron los fran ceses á Montserrat, convertido ya en ruinas, y el 1." de Agosto los monjes entraron de nuevo en él con la Santa Imágen, que segunda vez quedaba sin templo.


— 276 —

Con llanto recoman las ruinas á fin de encontrar local para la Señora, y con efecto lo hallaron en la Enfermería de los legos, cuyas llamas pudieron apagar providencial mente y por los méritos del que en ella murió en olor de santidad, los primeros monjes que llegaron despues del incendio. Dieron con júbilo gracias á Dios, y al herma no muerto allá en 1723, conocido por el venerable Fray José de las Llandas, y mucho mas por sus prodigios y sus admirables escritos y que dá nombre hoy al local mencionado. (1) Allí, pues, en la pequeñita capilla existente en el ex tremo del corredor del segundo piso, eldia 10 de Agosto colocaron la Imágen Santa, y postrados la adoraron; allí lloraron á sus piés tantas calamidades, allí rogaron por lodos, inclusos los que tantas ruinas habian causado, y allí imploraron para todos la misericordia de la que es madre de ella. Y enjugadas algun tanto las lágrimas, alli la rindieron grácias por haberse reservado siquiera aquel pequeño local, aunque mezquino, y por haber conserva do la vida á sus hijos: alli finalmente renovaron los jura mentos de fidelidad y de consagrarse á su servicio todos los dias de su vida. Y como la falta de quietud en aquel local no les permitia oir allí en confesion á los peniten tes, tuvieron que salir al huerto á confesarlos. Sentada ya la Señora en aquel trono en miniatura, recorrian los monjes las ruinas para dar con algun local en donde cobijarse, aunque fuese regándolo antes con el sudor de sus rostros; y hallaron que providencialmente habia quedado íntegra la bóveda del piso primero, cono(1) Esta varon murió en el dormitorio del piso 2.° de los aposentos llamados por ól del venerable Jote de Ift Llantias, en el cuarto (juc está do parte de adentro del rejado que encierra el local que era la capilla de la enfermería, y alli fue donde al llevarle del altar á la cama la comunion el celebrante, la sa grada Forma se salió de las manos del celebrante, y se fue por si misma á la boca del afortunado enfermo.


— 277 — cido hoy por aposentos de S. Muían, apesar de haberse derrumbado sobre ella todas las de los otros 6 pisos. Hallaron tambien reservadas la escolanía, y parte de lo que fué casa del médico, hoy aposentos de Santa Ger trudis: librada aquella del incendio porque fué sala de los enfermos y heridos franceses, y esta por encontrarse separada de las demás; pudiendo con mucho trabajo pe netrar en tales conejeras, pues no merecian otro nombre. Si fué grande el júbilo de los monjes cuando inespe radamente encontraron preservada de las llamas la Sala capitular, como queda indicado en el capítulo xn, pági na 270 despues del incendio del año 1811, no fué me nor la que experimentaron cuando despues de haber dis currido por entre las ruinas causadas por la pólvora del 31 de Julio de 1812, hallaron íntegro el gran Refectorio, y fué que como los franceses lo habinn convertido en caballeriza, y lo último que sacaron del Monasterio para volarlo fueron los caballos; de aqui es que ó no alinaron en poner en .él combustibles ni pólvora, ó que la divina providencia por este medio lo habia reservado para un objeto tan privilegiado como era ser, como el establo de Belen, Trono de la Virgen. Sin perder tiempo, y arrostrando todo género de fati gas, adornaron del mejor modo posible este nuevo tem plo, facilitando á no tardar su acceso á los fieles para be sar la mano de la Consoladora de los afligidos, en las ne cesidades cada dia crecientes de nuestra amada patria. En el ábside de esta improvisada Iglesia Catedral le vantaron un trono para la Señora, de modo que pudiera ser adorada de los fieles; al pié de este el altar mayor, y luego otros dos ó tres á los lados. Una semiverja de hier ro (era una puerta de la que esíaba en el templo princi pal) dividia el local, reservanda una parte para la co~ munidadj y para el pueblo lo restante.


— 278 —

Así arreglado, amaneció el dia del dulce nombre de Jesus del año 1815, y con un gozo inexplicable traslada ron con procesion solemne (en medio de la pobreza) la Santa Imágen desde la capilla de la enfermería de los le gos á esta iglesia, y aquí dieron principio á los solemnes cultos de dia y de noche, y rogaron por la paz y felici dad de todos, despues de un solemne oficio de desagra vios. Aquí vinieron los pueblos á rendir sus homenages á la Reina y Madre de Cataluña, y á pedirle mercedes, aun que no en procesion, comolohabian hecho, mientras esr tuvo en la enfermería, los pueblos de Esparraguera el dia 31 de Mayo de 1814, el 12 de Junio del mismo año el de Pierola, el 15 el de Castellfollit del Boix y el 19 el de Vacarisas. Aquí vino á visitarla á pié el teniente general Santor cildes el 24 de Agosto de i 81 6: aqui la visitó en 31 del mismo el general Castaños, repitiendo la visita el 7 de Setiembre de 1818 y asistiendo á la procesion del dia siguiente. Aquí la Señora se complacia en recibir los afectos y súplicas de tantos necesitados, y aquí derramaba á ma nos llenas sobre todos sus bendiciones, porque su poder no dependia de la miseria del local. * A consecuencia de tanta destruccion é indigencia que dó suspendida temporalmente la formalidad tradicional de las cuatro comunidades; y la indigencia y la destruc cion pusieron á prueba la virtud de los ministros de la Santa Imágen, que afortunadamente salió mas radiante de este crisol. En su consecuencia la Virgen suplió de un modo admirable, y digno de ser trasmitido á la pos teridad para su gloria, las fuerzas que no daban unos ali mentos escasos y poco nutritivos, y preservó los cuerpos de la inclemencia de las estaciones de que no preser


— 279 —

vahan los rasgados, y mugrientos hábitos, que no podian cambiarse por ser únicos. A pesar de la falta de alimentos y abrigo, los monjes se consagraban con ardor al culto de la Santa Imágen; y las horas intermedias las empleaban en el derribo de lo que amenazaba inminente y peligrosa ruina, en facilitar el paso á la iglesia principal y descubrir lo que juzgaban habitable de los edificios derruidos, hasta que por fin amanecieron dias mas felices al firmarse la paz en 1814, y serles restituido en su consecuencia el patrimonio de la Virgen, con cuyos frutos pudieron matar el hambre, tirar los andrajos con que cubrian sus carnes, y pensar en buscar algunos albañiles y peones que los ayudasen en la penosa tarea, si bien digna de su zelo, de restau rar el Templo principal, y colocar en él á la Señora, que por tantas vicisitudes habia pasado. Cinco años á lo menos duró esta miseria, esta fatiga, y esta desnudez que se les olvidaban á vista de la desnu dez de la Señora en la iglesia-refectorio, y que daban por bien sufridas con tal de poder reponer en su trono al objeto de su amor y de su zelo. Vino por fin el año 1817, y habiendo ya logrado cu brir del modo dicho la iglesia, quitar todos los escom bros, y formar un simulacro de altar mayor en el sitio en donde está hoy la gran verja, el dia 7 de Setiembre fué el venturoso, y destinado por la divina Providencia para presenciar la consoladora y patética procesion con que, llevada por cuatro de los mas ancianos, regresó la Santa Imágen á su templo regado con tantas lágrimas de gozo, despues de una ausencia de casi 6 años. Tal es la economía de la divina Providencia para con sus escogidos, que ni permite que sean duraderos sus go zos y satisfacciones para que no se desvanezcan, ni los sinsabores para que no desfallezcan.


Capitulo II. Se presenta una.cuestion de vida ó de muerte para Montserrat. Se trabaja con ardor en quitar escombros: se habilitan algunas habitaciones para los miniados del culto, y otras para hospedería: se restablecen l colania y algunas ermitas.

Sentados llorosos sobre las ruinas del Monasterio los monjes reflexivos y algunos arquitectos entendidos y con cienzudos, pasaban dias enteros, meditando como vencer las inmensas dificultades que impedian la restauracion artistica del Montserrat. Estos presentaban planos con sus presupuestos; aquellos sentian faltarles oí ánimo para obtar por este ó aquel plano, espantados de las inmensas sumas que uno y otro exigian. Sabian por demás que las arcas de la casa estaban vacías, y sin esperanzas de lle narlas, supuestas las consecuencias de la horrorosa guerra dichosamente concluida; y de aquí surgió la gran cues tion, que muy bien pudo llamarse de vida ó de muerto para el Montserrat, y era que unos en vista de tantas é insuperables dificultades, se inclinaban al abandono ab soluto del mismo, trasladándolo todo á la Granja llamada la Vinya nova, siluada al pié de la montaña en el término del Bruch, que creian poderse habilitar con recursos


— 281 —

comparativamente insignificantes; y los otros espantados por las funestísimas consecuencias de la traslacion, opi naban por la restauracion de lo destruido, (si bien comprendian que habia de ser lenta y costosísima ,) y la continuacion de todo como hasta entonces, aunque por tiempo indefinido y en miniatura. El Monasterio en este lugar siempre será admirado, decían estos, trasladado á otro, perecerá indefectiblemente. El culto de la Santa Imágen en este lugar por ella escogido, siempre será fervoroso, en otro sitio será siempre lánguido, y por último olvidado: las gracias que aqui dispensa Maria por medio de esta Santa Imágen son fruto de las fatigas quo causan estos riscos, y de la viva fe, que aquellos encien den, y faltando esta y aquellas en otro lugar, faltarían tambien las gracias, y por consiguiente la esperanza y la devocion. Bajad á la Viña vella el Monasterio y perdió este hasta su nombre, la Montaña su historia, y su ilu sion, y ni siquiera los naturalistas se tomaran el trabajo de recorrerla. Haya fe, proseguían, y la Virgen que pudo hacer un milagro para indicar que su voluntad era que aqui fuese venerada su Imágen, que con el trascurso de tantos siglos supo levantar su culto á la altura en que lo hemos visto, podrá reparar las ruinas que por nuestros pecados ha permitido Dios, y volverlo todo á su primi tivo esplendor. Haya confianza, que bien sabe ella de donde ha de sacar los panes para el sustento de la mul titud. Entusiasmados todos por las indicadas razones, quedó por unanimidad abandonado el plan de la Vinya nova, se pensó únicamente en habilitar del modo posible algunos cuartos para los visitantes en los aposentos del V.° Fray José de las Llántias, preservados providencialmente de las-llamas, y otros para los Ministros del culto, levan tando un segundo piso sobre las capillas altas de la igle


— 282 —

sia, ya que la experiencia demostró que la atrevidísima idea de abrir los estrivos de la misma para dar paso á los del primer piso en el siglo pasado habia dado buenos re sultados. Como el edificio Eseolanía habia quedado intacto, como ya dijimos, no fué difícil el arreglo de IH habitacion de tales angelitos: pero la de los ermitaños fué imposible por entonces , por mas que los cinco individuos de esta clase que á tantos sinsabores y penalidades habian sobrevivido, manifestasen sus justos deseos de volver á sus antiguas prácticas en la Montaña. Pero como esta negativa era hija únicamente de falta de recursos, permitióles el Mo nasterio que acudiesen á algunos devotos, que efectiva mente los favorecieron, y rehabilitaron las cinco ermitas de Sta. Ana, de S Benito, de S. Salvador, de la Trini dad, y de S. Dimas, que eran las mas próximas y mas fácilmente abastecidas desde el Monasterio, quedando asi restablecida dentro y fuera la por tantos años inter rumpida regularidad. Asi organizado todo lo relativo al personal y al culto, los pueblos á su vez renovaron sus antiguas romerías á pesar de la falta de comodidades, dando asi una prueba mas de que no la esperanza de hallarlas era el movil de sus fatigas, sino la de hallar la gracia por medio de Ma ría, y el deseo de cumplir los votos emitidos con fe en dias de tribulacion y espanto durante la guerra. Para los hombres extraños á lo que pasa en el mundo, y agenos á las grandes cuestiones de la política, todo au guraba un porvenir mas venturoso para el Santuario, y estaban muy lejos de prever lo que á no tardar los sor prendió, como vamos á ver.


Capitulo III. Cambio político en 1820; la guerra civil- dUpérsanse los monjes, ermitaños, le gos y escolarles: se apodera de todo el crédito publica: son presos algunos PP: la SU». Imigen es llevada á Barcelona.

Del cambio político ocurrido en España el año 1820 solo nos ocuparemos por lo que mira á Montserrat. Fija ya la disciplina en el interior, restablecida la espolanía, ordenada la pequeña hospedería, y vueltos los 5 ermitaños á sus respectivas ermitas, el Monasterio me ditaba en silencio su situacion, y estudiaba los medios para elevar el culto de la Santa Imágen á la altura que reclamaban así la santidad del objeto, como la devocion del pais; cuando inesperadamente el gobierno se apoderó de todos sus bienes, y permitiendo que continuase abier? to, señaló una pension para el personal, y para el culto otra. Sorprendidos los monjes por tales disposiciones, repi-r tieron humildes lo de Job: El Señor nos lo dió, y el nos lo quiló: Sea bendito su nombre, y á pesar de compren der lo que era una pension en la Montaña, prefirieron continuar el culto de la Santa Imágen tal cual les fuese dable, ya que él era todo el objeto de su existencia, á las comodidades que pudieran disfrutar volviendo al seno de sus familias, muy acomodadas en general.

Lo hemos dicho: per quwpeccat quis, per hwc el torque-


— 284 — tur: el que á hierro mata, á hierro muere. Las faltas co metidas promoviendo la guerra, han de expiarse por la guerra. Los partidos, en que por desgracia se dividió nuestra España, dieron lugar á una guerra civil, y esta á mil acusaciones no solo contra los monjes, sino tambien con tra los inocentes escolanes, presentando á unos y otros delante de la autoridad y de la opinion pública como fautores de las partidas que recoman el pais; preten diendo inferir de lo acaecido en la guerra de la inde pendencia, que ahora habia de hacer lo propio, sin tener en cuenta que ahora el Monasterio carecia de los recur sos de entonces, que la guerra presente no tenia el carác ter nacional de aquella, ni intervenian las autoridades reconocidas por todos como legítimas y por lo mismo se mantuvo pasivo sin tomar parte en la lucha. Sin embargo por desgracia se alarmó la autoridad con tan reiteradas delaciones, y mandó llevar presos á Bar celona á algunos monjes, que si bien al momento fueron declarados oficialmente inocentes como toda la comuni dad y escolanía, no por eso algunos periódicos mal in formados dejaron de señalar uno y otro dia como culpa bles á determinados individuos, que aterrados con tales indirectas, á pesar de tener á su favor el testimonio de su conciencia, juzgaron prudente retirarse espantados por el asesinato del P. Jordi en la ermita de la Trinidad el 27 de Abril de 1322, (1) y para evitar mayores con flictos: y retirando á su vez los padres á sus hijos esco lanes, quedó el Monasterio en la imposibilidad de ser (1) No pudo averiguarse el motivo del asesinato de este P. inofensivo, Tiue« que si bien fueron castígalos los presuntos reos (llamados el Barratér y el Sacerdot de Manresa) con la pena de presidio, no hubo una confesion que decla rase porqué traidoramente lo asesinaron y lo tiraron ala cisterna de la ermi ta, atados los brazos á las espaldas.


~ 28o — tenido por enemigo de nadie, por falta de recursos é in dividuos. No quedó sin embargo abandonado. Un monje, un er mitaño, y un hermano lego quedaron al servicio de la Santa Imágen, hasta que la autoridad superior se incautó de todo, inclusa la Santa Imágen, llevándola con las personas que la custodiaban á Barcelona. ¡Feliz Barcelona! vas á ser visitada de tu excelsa Pa tronal Prepárate, pues van á llover gracias mil sobre tí! Y fué del modo que vamos á ver en el siguiente

Capitulo IV. Viage de la Santa Imagen: es recibida en Barcelona como Soberana. Demostraciones de dolor hechas por los pueblos del tránsito: su entrada en Barcelona: es recibida con todos los honores de lleina por todas las autori dades: es colocada en la iglesia de S. Miguel: y alli es venerada con fervor hasta el 9 de 3 unio de 1 821.

Montserrat cambió enteramente de fisonomia: por fal ta de personal, habia cesado el culto, y por la inseguri dad de los caminos por una parte, y haber el gobierno llevado las camas de los aposentos al fuerte de Casa Masana por otra, nadie visitó á la Santa Imágen durante el verano de 1822, si bien para custodiarla y venerarla habia quedado, como digimos, un representante de cada una de las comunidades, por los monjes el P. D. Benito Percebal, por los ermitaños el P. Matías Cálvo, y por los hermanos legos Fr. Valentin Traserras. Poco duró este estado de cosas, porque el gobierno envió allá un comisionado al efecto de apoderarse del pe queño archivo que se habia ido formando desde el año


— 286 —

Í812, de los ornamentos y vasos sagrados que se habia podido procurar el Monasterio, con lo que pertenecia directamente á la Santa Imágen, inclusa la corona que llevaba puesta, y á no tardar fué enviado otro con órden de trasladar á Barcelona la Santa Imágen, y con ella el monje que la custodiaba. (1) (I1 Relacion de lo acaecido en la traslacion de ¡a Santa Imrígen de Nu'ttra Señora desde Montserrat n fíarcelnna en Novi'mbre de 18Í3 referida, y etcrita por el P. D. Benito Percebal, que et el monje arriba en el texto citado. «El dia 27 de Noviembre de 1822 á las 8 y media de la mañana llegaron á este monasteiio de Montserrat D. Antonio Bray comandante de Martorell y su canton juntamente con D. Rafael Grau, y D. Isidro Ferrer comisionado por el gefe político Sr. Bruton para recoger lo restante del tesoro de este Santuario (lo que se llevaron consta en el archivo de este Monasterio) es tando custodiando la Virgen el P. Benito Percebal, monje, el P. ermitaño Matías Calvo, y el hermano lego Fr. Valentin Traserfas. Leida la órden al monje, se le mandó entregar lo contenido en ella, hasta la corona que lleva ba puesta la Santa Imagen, y los anillos (que tomaron ellos por si, y no en tregó el Padre); y habiendo marchado ellos á la una de la tarde, y viendo el Padre como quedaba la Imagen, corrió la cortina, quedando los mismos tres indicados Percebal, Cilvo y Traserras custodiándola.» «El dia 23 de Diciembre del mismo año llegó una partida de tropa de Espar raguera para custodiar el Monasterio por órden superior. El dia 28 del mismo mes llegaron entre tres y cuatro de la tarde los cita dos D. Antonio Bray, y D. Rafael Grau con órden del gefe político para tras ladar la Santa Imagen á Barcelona y al P. monje en su compañía. Se colocó sin corona por supuesto la Santa Imigen en el mismo cajon de que se habían servido los PP. monjes al huir en la guerra de la indepen dencia y ponerla á salvo en las alarmas, y al dia siguiente entre doce y una de la tarde se colocó en un coche y el P. monje con ella, y continuaron su carrera hasta Martorell: en el camino salían á reverenciarla los pueblos y gentes con los corazones tristes, viendo á esta Princesa que se ausentaba de ellos.» «En Martorell aquella noche se depositó la Santa Imagen en el convento de los capuchinos con su caja, hasta el dia siguiente que, habiendo venido facultad del gobernador de la Mitra D. Francisco Pou, fué reconciliada la iglesia por el Sr. ecónomo Mosen Miguel Ráfols y Sollens, é inmediatamente se puso en pública veneracion, esmerándose el pueblo en obsequiarla.» «Al otro dia se cantó un oficio solemne; por la tarde se cantó un rosario con explicacion de misterios que hizo el Rdo. Dr. D. Mariano Santacana, beneficiado de la misma villa; y así continuó en pública veneracion hasta el dia 5 de Enero del año siguiente. Pero no debe omitirse que al mismo tiem po que tenían contento de ver aquella su patrona, que se habia dignado vi sitarlos, sus corazones estaban llenos de tristeza al ver que iba como pri sionera, y verla sacar de su Santo Monte en que habia estado por tantos si glos para consuelo de todas las naciones: y lo mismo sucedió por toda la carrera hasta Barcelona.» «El dia 4 de Enero de 1823 llegó á Martorell una comision del cabildo ca-


— 287 — Obedeció el monje, colocó la Santa Imágen en una caja, y entrados en un coche que al efecto habia llevado allá el Comisionado, emprendieron su marcha. tedral de Barcelona compuesta de los Sres. canónigos D. Tomás Aspar y D. Juan Altuber, para acompañar la Santa Imagen.» «El dia siguiente 5 de Enero entre siete y ocho de la mañana colocaron la Santa Imagen dentro de un coche, y en él entraron con el P. monje acom pañante, los comisionados, y tomaron la direccion de Barcelona.» «Llegamos al pueblo de Sans, y el Rdo. Vicario y pueblo de Sans salió en procesion á recibir la Santa Imagen, y fué colocada con toda veneracion en aquella Iglesia, quedando aquella noche bajo la custodia del Sr. Vicario, marchando á Barcelona los comisionados, y quedando hospedados en casa del mismo Rdo. vicario los PP. monje y ermitaño, y el hermano lego antes citados.» «El dia 6 entre siete y ocho de la mañana bajo la presidencia del Sr. vica rio se formó una procesion, se colocó la Santa Imagen en unas andas que llevaban los del pueblo, y así se dirigieron con ella hacia la cruz cubierta, en que fué recibida por el limo, cabildo de la catedral, y comunidades de capellanes y autoridades civiles, y colocada en una carroza, se empezó una nueva procesion y bajo palio fué conducida á Barcelona. Al llegar á las puer tas de la ciudad, fué bajada de la carroza la Santa Imagen, y colocada en an das, que llevaron en hombros ocho sacerdotes revestidos, á saber los PP. mí nimos Lorenzo Cortadella, José Enrich, Francisco Pons, y Estevan Maymó, y los beneficiados Rdos. Mosen José Buena, Bernardo Riera, Antonio Laudo y José Pal, y llevando las bastas del pilio los Sres. regidores, yendo tras dos carrozas de gala, y entre un gentío inmenso, siguió la procesion su cur so, y al llegar á la puerta de S- Anton la artillería de la muralla hizo las salvas que de ordenanza están mandadas para las personas reales.» «A la puerta de S. Anton le fueron entregadas las llaves de la ciudad, y en todas las calles del tránsito se le hicieron muchas salvas desde los ter rados y balcones.» «Como la Santa Imagen iba sin corona, fueron por la de la Imagen de Montserrat que se venera en la capilla de la Puerta Ferrisa; pero por ser es ta muy pequeña, fué preciso hacer un agujero en la cabeza para asegurarla.» «El curso de la procesion fué por la Rambla y algunas calles hacia la Ca tedral, á donde llegó á la una del dia, se colocó la Imagen en el altar mayor, y enseguida se dió principio á un solemne oficio, que celebró el teniente ma yor de la catedral, lleno todo el presbiterio y templo, y una magnífica ilumi nacion, durando toda la funcion hasta las tres y media de la tarde poco mas ó menos.» «Por la tarde se cantó un solemne rosario, asistiendo tambien un inmenso gentío.» «Nueve dias estuvo la Santa Imagen en el altar mayor de la Catedral, ha biendo cada dia un oficio que celebraba el cura-párroco y cantaban los be neficiados de cada una de las distintas parroquias por su órden.» «El dia 14 la autoridad municipal trasladó á S. Miguel, parroquia del mu nicipio, la Santa Imagen, y aquí estuvo hasta el 3 de Junio de 1824 en que se trasladó á la propia iglesia de la Montaña, siendo, durante este tiempo, el objeto de la veneracion, culto y estima de toda la ciudad que siempre se es meró en obsequiar á su Emperatriz y Reina.»


— 288 — Los vecinos pueblos del Bruch, Esparraguera y Abrera ven en silencio pasar la Reina de su Montserrat, y consternados ante un suceso que no saben explicar, un espontáneo y universal impulso los prosterna ante aquel coche-trono, y balbucean mas que rezan una Salve que ahoga el llanto , y que al paso que es la expresion de su fe y de su amor, es un adios dado á su cariñosa Madre. Puestos en el camino real, siguen al coche sus cora zones partidos de dolor, y cuando ya sus humedecidos ojos no lo alcanzan, se vuelven á la santa Montaña, y... «¿Qué serás ya sin la Madre de Dios, exclaman, ó Mont»serrat? ¡Ay! la esperanza de hallar en tus alturas un «consuelo en nuestras aflicciones y un paño para todas »nuestras lágrimas, nos daba alas para remontarnos cual »tus águilas y no sentíamos la fatiga de la aspereza de «tus caminos; y el consuelo hallado, nos restituía albo»rozados al seno de nuestras familias. Pero ahora... ay! «gran Dios! Virgen de Montserrat! habed piedad de nues»tros pueblos... ¿Será perpétua vuestra ausencia, Madre Y el coche continuó su carrera hasta Martorell, en donde la Santa Imágen fué recibida y obsequiada solem nemente por aquel devoto é ilustrado clero, municipio y pueblo hasta el dia 6 de Enero del año siguiente en que emprendieron su marcha para Barcelona, y Barcelona la recibió de un modo nunca visto, ni hecho con otra Ima gen, dándole toda la veneracion religiosa como á Madre de Dios, y con todos los honores civiles y militares como á Reina. Sí, Barcelona registrará este dia en sus anales como uno de los mas interesantes de su historia. Barcelona en este dia ostenta toda su fe, toda su reli giosidad y todo su amor á sus glorias tradicionales, como en los dias de sus mas ilustres progenitores, y esto de


— 289 —

un modo que solo ella podia hacerlo, porque solo ella sabe lo que vale y lo que significa una dádiva ó regalo, cual es la Imagen de María, remitida por la misma Vir gen María por unos de los apóstoles de su Divino Hijo, pues de haber enviado á Zaragoza la primera por medio de sus ángeles. Barcelona recuerda con orgullo que la Imágen vene rada bajo el título de Montserrat, fué primero su ciuda dana y honrada desde el nacimiento de la iglesia con fe , y entusiasmo bajo la advocacion de la Virgen Jerosolimitana; y que si en dias aciágos prefirió la soledad á la ciu dad, no fué por desacatos recibidos de los barceloneses, sino para evitar los de los bárbaros; y de aquí el que hoy se entusiasma y se extasía al anuncio de que ella va á visitar la ciudad de quien tan gratos recuerdos conserva, á recibir de ella este nuevo testimonio de adhesion, y á derramar sobre ella toda clase de gracias, como sobre una ciudad filialmente sumisa. Desde este monte santo te saludamos, ciudad ventu rosa entre millares: tu has olvidado en este dia todas las parcialidades políticas, te has colocado á la altura de tu civilizacion y una sola fe y una misma devocion han sido tu enseña. Consignamos con placer en este lugar nuestra gratitud como un deber que nos gloriamos de cumplir, por la re cepcion régia y católica que hiciste á nuestra Patrona, y por el culto lucidísimo con que la honraste durante su permanencia dentro de tus muros. Que la Santisima Virgen te bendiga siempre y pros pere! Que la Madre de Dios sea siempre tu Égida pedirán siempre los monjes de Montserrat en testimonio de su gratitud, ó ciudad Condal!


Capitulo V. Levanta Dios la Mano: regresa en triunfo á Montserrat la Santa Imagen: restablécese el anterior órden de cosas. Acábase la guerra civil: retínense los restos de las cuatro comunidades: renuévanse las antiguas romerías: el pais clama por la reaparicion de la Santa Imagen: hacen de ella entrega las autoridades al Monasterio: despedida re gia por Barcelona: demostraciones de júbilo por los pueblos del tránsito: entrada triunfal en su propio templo.

Con la capitulacion de Barcelona del 1." de Noviem bre de 1823 se concluyó la guerra civil, y bajo la égida de la paz se fué reuniendo en Montserrat el personal, y preparándose para recibir á su Reina luego que las auto ridades de la misma y el Monasterio se hubiesen puesto de acuerdo sobre el día y modo de volverla á su milena rio Trono del Monte. Trabajábase entre tanto con asiduidad en la reorgani zacion asi del interior, ó del personal, como en la res tauracion de los deteriorados edificios, segun permitían los muy escasos recursos, y de la escolanía, llamando al gunos de los antiguos alumnos mas sobresalientes en el talento musical, aplicacion y moralidad, con los cuales, y otros que se presentaban con alguna disposicion , pre paró la pequeña orquesta con que obsequiar á su excelsa Reina el dia de su regreso, y fomentar, con esta caridad hecha á los niños, el arte divino que tan brillantes re


— 291 — saltados ha dado á la par que al culto y al pais, á la ci vilizacion moderna. Los ermitaños que habian sobrevivido á tantos sinsa bores, clamaban por su reinstalacion en las ermitas, pero teniendo en cuenta la reciente muerte del P. Jordi, y las por mucho tiempo inevitables consecuencias de una guer ra, se juzgó prudente retenerlos indefinidamente en el Monasterio, para no exponer con su reputacion las per sonas. La hospedería entró en el plan de restauracion, por que se ha considerado como un deber anejo al Santuario el obsequiar segun sus categorias á cuantos van á visitar á la Señora. Pero á pesar de sus buenos deseos y de un empréstito hecho á este objeto, en el corto espacio de medio año que medió entre la reinstalacion y el regreso solemne de la Señora á la Montaña, no pudo realizar el Santuario su tan estudiado proyecto, y tuvo el descon suelo de no poder obsequiar á tantos y de tan distingui das familias como fueron acompañando á la Santa Imá gen desde la capital. El templo, ya que no como deseaba el Monasterio y se merecia la augusta Señora que se dignaba sentar de nue vo en él su trono despues de su excursion ó visita hecha á la capital de la provincia y pueblos del tránsito, estaba adornado con elegante pobreza: un altar de madera no muy labrado, con escasa arquitectura, con adornos de papel y sin ninguna clase de pinturas, figuras, símbolos y recuerdos históricos, se levantaba mag estuoso por ser solo, en medio de la gran nave desfigurada y ennegreci da por las llamas del horroroso incendio delaño de 1811, y esperaba el momento deseado de recibir y cobijar bajo tan sorprendente miseria á la que en el mismo templo se habia visto tan dignamente obsequiada. Así preparado todo, pacificado ya el pais enteramente,


y dada la bendicion á Barcelona, cuyos obsequios no ol vidará jamás la Madre de Dios, se despidió la augusta Señora el dia 12 de Junio de 1824, (1) de la Ciudad que (1) «El dia 9 de Junio de 1824 decia el citado P. Percebal en sus apuntes sobre el regreso de la Santa Imagen al Monte, con asistencia de las dos auto ridades fue vuelta á la catedral, en donde se le hizo un triduo solemne con oficio, sermon y rosario por la tarde. Todo el dia acudía un inmenso gentío á venerarla á dar gracias á la Emperatriz, que tanto los había favorecido, li brándolos de tantos trabajos, serenando el cielo de tanta tormenta.» «Llegó en fin el dia 12 de Junio del mismo año que fue el señalado para dejar la capital la Santa Imagen y ser trasladada á su santo monte, para desde allí como centinela observar las necesidades de su pueblo, á cuyo efec to la autoridad eclesiástica comisionó dos Sres. canónigos y el Excmo. Ayun tamiento dos señores regidores, para acompañarla hasta su santa casa-morada.» «Al salir formó en gran parada la tropa francesa, y caballería hasta la puerta de S. Anton. Las autoridades así españolas, como francesas, las co munidades de beneficiados con un inmenso gentío, siguieron hasta la Cruz cubierta, en donde había ya un magnífico pabellon formado. Aquí hizo alto la procesion: las autoridades españolas y francesas adoraron la Santa Ima gen, juntamente con el limo. Cabildo; y acto continufe se hizo pública entre ga de la misma al Monasterio representado por sus comisionados el P. Mtro. D. Mauro Llampuig, y el P. D. Benito Percebal: inmediatamente se colocóla Santa Imagen en el coche allí preparado al efecto, y emprendió la marcha entre 11 y 12 del dia hacia S. Feliu, acompañada de la tropa francesa, que la entregó allí á la española, y esta se hizo el deber de darla la guardia de honor y acompañarla, volviéndose acto continuo á Barcelona la francesa.» «El_ gobernador de la Mitra había tenido la prevision de oficiar á todos los Rdos.' curas-párrocos de fa carrera, y asi es que comenzando en S. Feliu, y siguiendo en todos los demas pueblos, el clero y pueblo salieron en proce sion á recibir la Santa Imígen, y la acompañaron hasta el confin de su par roquia. En él encontraron ya la procesion del pueblo lindante, que del mis mo modo la acompañaron hasta el confin de su parroquia, y así sucesiva mente, y por lo mismo la Santa Imagen fue siempre en procesion desde Barcelona hasta su trono de la Montaña, en continuo triunfo y entre el júbilo de un inmenso gentío que la victoreaba.» «El comandante de S. Feliu mandó que la acompañase un piquete de ca ballería, y asi se efectuó hasta Montserrat.» «El mismo dia á las siete y media de la tarde llegaron á Martorell, y la Santa Imagen fue colocada en la iglesia parroquial y allí quedó toda la noche.» «El dia siguiente, fiesta de la Sma. Trinidad, se cantó con toda pompa y solemnidad una misa que celebró uno de los Sres. canónigos comisionados para acompañarla, y entre ocho y nueve salió la procesion de Martorell hasta el término de Abrera, y la de este pueblo hasta el término de Esparraguera, en donde ya la esperaban todo el pueblo y clero con hachas y velas encen didas, y con la mayor pompa fue conducida al templo.» «Colocada la Santa Imagen en el altar mayor se dió principio á un solemne oficio, y luego para descanso de los acompañantes y satisfacer la devocion de los fieles de Esparraguera, se dejó á la pública veneracion hasta la tarde, en que se cantó, para despedirla, un solemne rosario, y á las cinco y media


— 293 —

mirará siempre como propia por mil títulos, y emprendió su viaje, bendiciendo á todos los pueblos del tránsito no menos dignos de su amor por ser pequeños, y aludiendo de la tarde salió en medio de un pueblo alboi ozado que la acompañó hasta ai linde del pueblo vecino.» «Al llegar al Bruch se colocó la Santa Imagen en la iglesia, y se la cantó una Salve, y el dia siguiente partió á las 4 de la mañana para su morada, y montaña.» «A la bajada de Santa Cecilia cayó un hombre delante de la rueda del co che, y se levantó con toda ligereza, sin haber recibido daño como eia indis pensable, que lo recibiera.» «Una muger sorda fue todo el camino al estribo del coche, y á los tres días se ungió el oido con tres gotas de aceite de la lámpara de la Virgen en honor de la Sma. Trinidad, y recobró el oido, de modo que cuando volvió á Barce lona, se confesaba como todas las demas mugeres á la regula.» «El ecónomo de Santa Cecilia salió á su distrito á recibir la Santa Ima gen; y allí vinieron dos monjes con cogulla á caballo, y la acompañaron al estribo del coche hasta al frente de la capilla de los apóstoles en donda los comisionados de Barcelona hicieron de nuevo la entrega al Sr. Abad y comunidad presentes: los realistas dieron unos vivas, y siguió la procesion hasta la iglesia, en donde se hizo un oficio solemne, sermon y Te~Dei>m: ¡Quiera Dios que no haya de volver á salir! Todos los años se canta un Te-Deum en accion de gracias por tal beneficio.» El que desee mas pormenores sobre este viaje de la Santa Imagen y re greso desde Barcelona á su propia morada de Montserrat, podrá ver el diari» de Barcelona del dia 20 de Junio de 1821. Copio de un oficio del ayuntamiento de Barcelona al abad de Montserrat, y del acta de la entrega que ii mismo hizo de la Santa ¡mayen. «La memoria de los singulares favores á que esta ciudad se reconoce obli»gada á María Santísima bajo la advocacion de Montserrat, empeña de tal »modo su gratitud, que la hace sensible el instante en que se separe de ella »su portentosa Imagen, que habría deseado quedase perpetuamente dentro »de estos muros, segura de que ninguna adversidad podía alcanzarla con la »intercesion de Patrona tan poderosa. Sola la consideracion de que los innu»merables beneficios que por muchos siglos ha dispensado á Cataluña desde »su Santuario, son una prueba evidente de haber elegido el Monasterio para »trono de su grandeza, es capaz de mitigar el sentimiento que causa á esta »capital la devolucion de tan precioso tesoro, á que ha debido acceder est* «ayuntamiento en vista de la oscitacion que le ha hecho el H. P. M. Fr. Mau»ro Llampuig apoderado de V. S.» «Pero no queriendo privar á los piadosos devotos de María Santísima del »consuelo que recibirán en tributarla rendidos obsequios antes de su salida, »ha acordado dedicarla un triduo, que se solemnizará en la santa iglesia ca»tedral en los dias 9, 10 y 11 del corriente, y en el inmediato 12 será lleva»da en procesion general con asistencia del M. I. cabildo eclesiástico, y de »este cuerpo hasta la plazuela que hay en el camino de Sans cerca donde se »hallaba la Cruz cubierta, en cuyo paraje podrán entregarse de ella los reli»giosos que V. S. tenga á bien destinar para recibirla.» «Al participar á V. S. esta resolucion, no puede el ayuntamiento dejar de »»»agratular á V. S. da la satisfaccion qua debe caber á ese real Monasteri»


— 291 á ellos exclamaba: sinite párvulos vemre ad me: teniendo á mucha honra detenerse en muchos de ellos, devolvién doles personalmente las mil y mil visitas que todos la »por el recobro de la Santa Imagen , al propio tiempo que se complace en la »dicha que ha tenido esta ciudad de conservarla en depósito, hasta poderla «devolver á los dignos sucesores de S. Benito, esperando que en union con »V. S. dirijan á María Santísima las mas feí vientes súplicas para que conti»núe á esta ciudad su proteccion á que se confiesa deudora.* «Dios guarde á V. S. muchos años. Barcelona 6 Junio de 1824.» «EL MASQUES DE SENTMENAT. - JOSÉ MAKIA DE PONSICH.» Copia del acta de la entrega de la Santa Imagen hecha por la reverenda comimidad de S. Miguel Arcángel de Barcelona á los PP. monjet de Montserrat. «En la ciudad de Barcelona á nueve días del mes de Junio del año del naAcimiento del Señor de mil ochocientos veinte y cuatro: Constituido yo el «escribano junto con los testigos infrascritos en la parroquial iglesia de San »Miguel Arcángel de esta ciudad, y en la sacristía de la misma donde se ha»llaban convocados los reverendos señores comunitarios infrascritos, que «componen aquella reverenda comunidad, han dicho que, por cuanto á los »seis de Enero del año próximo pasado de mil ochocientos veinte y tres, por «disposicion del gobierno en aquella época llamado constitucional, fue tras»ladada la preciosa Imagen de nuestra Señora de Montserrat desde su propio «real Monasterio á la santa iglesia catedral de esta capital, y de allí (después »de un devoto novenario) á dicha iglesia parroquial de S. Miguel Arcángel, «que aquel ayuntamiento había habilitado para su capilla particular (por ha»berse trasladado la Rda. comunidad junto con la parroquia á la iglesia de «S. Agustin) donde ha sido venerada y adorada por la religiosidad barcelo«nesa hasta este momento de su traslacion, de todo lo que (prescindiendo de »los disturbios y revolucion que originaron aquel acontecimiento) ha cabido «particular satisfaccion á esta reverenda comunidad por la dicha de que tan «soberana Señora se haya dignado elegir el recinto de esta iglesia parroquial, »para recibir los cultos religiosos que á su Santa Imagen se han dedicado «durante cerca de diez y siete meses que han trascurrido de permanencia en «esta iglesia. Por lo tanto á fin de que conste en todos tiempos no solo lo que «queda explicado, si que también (que anclando los dos cabildos eclesiástico «y seglar de esta ciudad acceder á la justicia de las súplicas con que el »M. I. abad y monjes del real monasterio de Montserrat reclamaban) la devo«lucion de aquel precioso tesoro, que entre las ocho y nueve horas de la »mañana del dia de hoy. junto con los PP. prior y sacristan de dicha iglesia »de Montserrat, siendo él primero el M. B. P. M. Fr. D. Mauro Llampuig, y »el segundo el R. P. Fr. D. Benito Percebal, se han conferido presididos por «el Excmo. Sr. gobernador de esta plaza en dicha parroquia de S. Miguel, y »despues de haber sido recibidos por la misma reverenda comunidad en la «formalidad de estilo, se ha cantado la Salve, han besado la mano á tan di»vína Señora, y asociándolos los reverendos comunitarios procesionalmente, »se han llevado dicha Santa Imagen al presbiterio de la santa iglesia cate»dral para hacerla los demas obsequios acordados por ambos cuerpos. Por lo »que han requirido á mí el escribano que de este memorable suceso llevase »auto, y de él diese testimonio siempre que se ofreciese: que fue hecho en »Ja expresada ciudad de Barcelona dia mes y año arriba dichos. Siendo pre-


— 295 — habian hecho por espacio de cerca de mil años en el monte santo, y avivando mas y mas en los mismos el ca riño hácia ella, como lo acreditan cada uno con sus vi»sentes por testigos José María Torrent y Julia, y Salvador Clos y Gualba, »practicante del arte de notario, en dicha ciudad residentes. Y los reveren»dos D. Gabriel Pía Cura-ecónomo, D. Mariano Soler, D. José Mirabel, don «Antonio Borias, D. Jaime Mas, Dr. D. Salvador Andréu, D. Jaime Ordeitg, »Dr. D. Felix Olsina,D. JuanOmedes, D. Salvador Vilavendrell, D. Miguel Cu»yás, D. José Obach, D. Juan Simon, D. Domingo Malet, D. Antonio Nau»dó y D. José Menendez subdiácono, todos beneficiados de dicha parroquial «iglesia, conocidos de mí el escribano, han tributado facultad para firmar »por ellos á los reverendos individuos de la misma, D. Miguel Cuyas prior »de herencias, y 4 D. José Obach archivero, quienes lo practican de su »mano.—Miguel Cuyas Pbro.—José Domingo Obacli Pbro. archivero.—An»te mí José Maria Torrent notario.» «Concuerda con el original que queda en mi Prótocolo. Y en fe de ello re»quirido la signo y firmo en este real sello tercero en Barcelona á quince de »los referidos mes y año. Signo -j-=Jph. Maria Torrent Not. Publ. del nú»mero y colegio de Barcelona.» Gopia del oficio del Excmo. Ayuntamiento de Barcelona al entregar al Mo nasterio una corono para la Virgen. M. I. S. ABAD DEL REAL MONASTERIO DE MONTSERRAT. Sensible es para la devocion que Barcelona ha profesado constantemente á nuestra Señora de Montserrat el momento en que va á separarse de ella su prodigiosa Imagen: sola la justicia con que el M. I. abad del real Monasterio de su título reclama la devolucion de tan precioso tesoro, y la conviccion de que el Santuario en que ha sido venerada por una larga serie de años, es el punto que ha elegido para recibir los homenajes de todo el principado, y dispensar los beneficios á que la son deudores sus naturales, han podido de cidir á esta ciudad á tan generoso sacrificio, como lo es el de desprenderse de la original efigie de su especial protectora, bastando solo á templar su do lor, la consideracion de que fue un puro fabor de esta soberana Reina el ha berse dignado entrar en ella en los dias pasados de la mayor afliccion y amar gura: favor que ha empeñado de tal modo la gratitud de esta Poblacion, que ha creido no deber dejar partir á tan poderosa Patrona, sin haberla dado un testimonio de su gratitud que la ofrece en la corona con que ha ceñido su sa grada cabeza. Sírvanse Vdes. Rdos. asegurar al M. I. abad de los sentimientos de que la capital de Cataluña se halla animada hacia la Santa Imagen, y pedirle en nombre de este ayuntamiento que en union con los religiosos de su Monas terio, eleve á María Santísima las mas fervorosas súplicas para que se p»rpetúe eternamente la piedad del pueblo barcelonés. LüIB DE SAI SECOUB.

Barcelona 13 de Junio del tSÍ4. EL MARQUÉS DE GlRONELLA. JOSÉ M.' DE PONSICH.

Por acuerdo de la ciudad de Barcelona. EL ESCRIBANO SECRETARIO HABILITADO, Nicolát Simon LabrSt.


— 296 — sitas anuales ora colectivas, ora individuales, pero devo tas, fervorosas y expresivas de su fe, esperanza y amor. Por fin satisfechos los pueblos por haberles cabido ia suerte de haber tenido en su recinto tan gran Reina, y obtenida su bendicion para sus habitantes cuyos hijos las madres acercaban al Trono-cocho con la mayor ternura y fe, saludada y aclamada por todas partes con los nía» entusiastas vivas á la Madre de Dios, á la Reina de cielos y tierra, á la protectora y Amparo del País, á las 4 de la mañana del dia 14 salió del Bruch y empezó á pisar la Santa Montaña, acompañada siempre de un gentío in menso . Pero no quiso entrar en su Real palacio sin hacer os tentacion de su munificencia, pues que cerca de Santa Cecilia cayó delante de la rueda del Real Coche un hom bre: y cuando todo el concurso asustado dió un grito de consternacion contando que habia de ser magullado por la rueda, á continuacion dió otro gratulatorio, viendo que se levantó con suma ligereza y sin la menor lesion. Serian las 9 de la mañana poco ma» ó menos cuando llegó el coche-trono á la vista del monasterio y allí en contró la Señora reunidas sus dos comunidades, esto es, la de Presbiteros de Monistrol, y la de sus monjes, pre sididos por el M. I. Sr. Abad vestido de pontifical. Bajá ronla del coche, la colocaron en las andas, que frente de la capilla llamada de los Apóstoles tenían preparada, la adoraron todos con la mayor devocion, regando la car retera con lágrimas de ternura y agradecimiento por su regreso y feliz viaje: y vueltos en sí, y en medio de un profundo, pero alborozado silencio, uno de los Caballero» comisionados (que sentimos no haber podido averiguar si fué el Excmo. Sr. marqués de Sentmenat ó el antiguo escolan el M. I. Sr. D. Benito de Sagarra) en sentidas y entrecortadas palabras por la emocion en que fluctuaba


— 297 — su noble alma, hizo la entrega de la Santa Imágen en nombre do la noble y condal ciudad de Barcelona, sien do testigos todos los concurrentes, al M. I. Sr. Abad y comunidad allí presentes. Bien hubiera querido el M. I. Sr. Abad responder al noble diputado por Barcelona con palabras que fuesen la expresion de sus sentimientos, de los de la comunidad todas igualmente que de toda la comarca; tanteó y volvió á empezar; peró le fué imposible; su alma enagenada y nadando en el océano de su gozo por tan fausto como singular acontecimiento, prorrumpió en un torrente de lágrimas, que ni siquiera le permitieron pronunciar una palabra; y gracias que no se cayó desmayado, como lo hacia temer su profunda conmocion. Pero supliéronlo todo la música y los entusiastas vivas de la multitud que contemplaba conmovida tan tierna escena. Aquella entonando sus preparadas composiciones y esta dando mil expansivos vivas á la Mare de Den de Mont serrat, y gracias á los comisionados de Barcelona porque les devolvían su Reina y su patrona; y los ecos de las descargas de las reservas, conocidas por el nombre de realistas, retumbaban reproducidas por mil y mil sinuo sidades del Monte, yendo á zambullirse en las corrientes del Llobregat que se esforzaba para hacer sentir tambien á su vez el murmullo de sus aguas que parecia tomaban parte en el gozo general del país, y saltaban de alegría porque de nuevo entraban en el ejercicio de su destino, que es besar noche y día los piés del Trono de la Señora. Llegó por fin Esta al umbral de su templo; allí se vol vió á su devoto y entusiasta pueblo como en actitud de darle gracias por sus obsequios, prometiéndole continuar sus bendiciones y estar entre ellos, si no se hacían de ello indignos, y entró en su templo despues de 1 año, 5 meses y 16 días de ausencia.


— 298 —

Entonces prorrumpió de nuevo la multitud en los mas fervorosos vivas, entonces fué cuando el entusiasmo llegó á su colmo, y entonces fué cuando todos se felicitaban por tanta dicha, y cuando prometían á María su amor y su adhesion sin límites. Se colocó en fm la Santa Imágen en su Trono en el camarín, se corrió luego la cortina, prosternóse la mul titud, adoróla con toda la efusion de su corazon y con las mas expresivas gracias, empezóse la misa de pontifical que celebró el M. I. Sr. Abad de Montserrat de Madrid D. José Diego, hijo de este, y que se encontraba en él ac cidentalmente, y dijo el sermon gratulatorio el Rdo. P. prior D. Bernardo Garrich (1), concluyendo con un so lemne Te-Deum una fiesta que formará época no solo en los fastos de Montserrat, sino tambien en los de Barce lona y en los de Cataluña toda. (1) Expuso con elegancia, sentimentalmente y erudicion el texto: Reverteré, rtvortere Sunamitis, ut intueamur te, dando pruebas desus conocimientos, de su profundo agradecimiento y amor á María, ó interpretando los senti mientos de la comunidad y del pais por tan grande acaecimiento.


Capitulo Vl. Restauracion principal del lemplo y edificios: visita de los reyes D. Fernando Vil y D." Amalia. Paulatina restauracion del templo, y proporcionada á los escasos recursos con que contaba el Monasterio: visitan los reyes ala Santa Imagen: su pobre re cibimiento: dan la limosna de medio millon: se emprenden las obrasen ma yor escala: colócase por fin la Santa Imagen en su propio camarin despues de una ausencia de 20 años.

Así como la guerra trae consigo todos los males, asi tras de la paz vienen todos los bienes. Bajo la égida de la que desde el año de 1824 disfruta ba el pais, el Monasterio, sentado sobre tantas ruinas, meditaba en silencio la manera y recursos con que podria dar á su excelsa Reina un culto digno de la misma, y entre el sin número de necesidades que lo apremiaban resolvió empezar por lo que era mas lógico y mas culmi nante; por el templo. Consideráronse los monjes cual sino fuesen, compara dos con la Madre de Dios, y persuadidos que su única razon de ser era el culto de tal Madre, no titubearon en renunciar á todo proyecto de comodidad personal , mien tras aquella no estuviese decentemente colocada. No contaba entonces el Monasterio, es verdad, con re cursos para una obra colosal, pero tenia fe, y por eso lla


— 300 — mó personas inteligentes, seformaron proyectos, y odoptado el que pareció mas propio, se dió principio á la res tauracion de la parte del altar mayor, con ánimo decidi do de trabajar hasta donde llegasen los recursos, y luego un poco cada año, cercenando cuanto pudieran de los demás gastos no indispensables. Habia á lo menos dos añtis que se trabajaba, y era por lo mismo tal la baja que habian sufrido los fondos, que no quedaba mas recurso que apelar á la divina Providen cia, que acudió en efecto de un modo el mas imprevisto, y por lo mismo inesperado. Ciertos acontecimientos políticos trajeron á Cataluña á SS. MM. el Rey D. Fernando y á su esposa D." Amalia el año de 1827; y logrado el objeto de su veeida, determi naron, cual sus augustos padres y abuelos, irá poner sus reales personas y á todo el pueblo bajo el manto de la Virgen de Montserrat, y darle gracias por las muchas que de su benéfica mano habian recibido. Serian las 9 de la mañana del 12 de Abril de 1828 cuando SS. MM. y régia comitiva entraban en el huerto del Monasterio, y se apeaban de su cocheen el puente, que dá paso al piso i." de encima de la iglesia, para ser allí recibidos por la comunidad y alcalde local con toda la pompa de una miseria experimentada quizá por prime ra vez, por cuanto la cordillera de paredones del antiguo monasterio y claustros del nuevo que inclinados y fuera de su nivel de un modo espantoso, amenazaban aplastar al que tuviese el atrevimiento de acercarse á ellos, obligó á desistir de dirigir directamente al templo á sus Augus tas Personas, como era debido. Colocada por todo adorno una corona real de boj en cima de la puerta y un soneto alusivo á la real visita, el alpalde del Monasterio hizo la entrega de las llaves del Hiismo á SS. MM. y, sin mas discursos que una felicita


— 301 — cion la mas sencilla dicha de el M. I. Sr. Abad, se en traron en casa y se dirigieron á la habitacion que se les habia preparado en la del abad, sin mas tapices ni mas damascos que los de este mismo, que ninguno usaba. Recepcion verdaderamente régia, y que de seguro nunca habian experimentado tan mezquina SS. MM. en otra pública. En habiendo descansado un momento en aquellos mu llidos Sillones de paja, y sobre aquellas alfombras de la drillo, bajaron por la escalera de piedra á la Iglesia, en -donde los esperaba vestido de Pontifical con sus Minis tros el M. í. Sr. Abad de S. Feliu de Guixols, que se hallaba allí accidentalmente, á quien se concedió el hpnor de celebrar en tan fausto como régio acto. Estaba el Altar tosco como hemos dicho, en medio de la nave de la iglesia; y cumpliendo lo que el Pontifical ordena para tales actos, cantado el Te-Deum por la cornunida^ y una Salve por la escolania, subieron SS. MM. á besar la mano de la Virgen por una escalera de made ra, en cuya puerta el abad entregó una llave de plata & S. M. la Reina. (1) Mientras que los enviados por el aposentador de SS. MM. eon los alimentos y vajilla que habian traido, pre paraban una mesa para las .régias personas en su mis ma real cámara, y otra para la servidumbre en el gran refectorio de los monjes, SS. MM. se enteraban de las ruinas, del templo, de las obras de restauracion empeza das y de sus planos, manifestando estar profundamente conmovidos al contemplar las funestas consecuencias dfe la guerra, pues que á vista de los cuales, vuelto al P. abad y circunstantes; ¡Qué distinto templo, y que distinto Mo(1) Afeptó la Reina el título de camarera mayor de la Virgen de Montser rat, y manifestó con una alegría singular cuan honrada se daba por tan dis tinguido empleo.


— 302 —

nasíerio del templo y Monasterio que visité el año 4802! dijo el rey humedecidos sus ojos. Informado este de todo por las respuestas que daba el abad á sus multiplicadas preguntas, así relativas á las rui nas, como á los proyectos de restauracion, se retiraron SS. MM. á su régia habitacion, y allí tuvieron la honra de ser recibidos á besar sus reales manos los monjes, los ermitaños, los hermanos legos, y los niños escolanes; despues de lo cual se sentaron á la mesa, retirándose del Monasterio á eso de las 4 de la tarde del mismo dia, y fueron despedidos con la misma pompa con que habian sido recibidos. Ifingun donativo ofreció S. M. durante su permanen cia en el Monastario; solo recordamos haber oido de sus augustos lábios, al mirar la restauracion que se hacia del altar mayor desde la baranda del coro, y hablando con el abad estas palabras: ¿Bastaría medio millon para rea lizar los proyectos de V. , P. abad? , Y efectivamente despues de haber llegado á Madrid, hizo la generosa ofrenda de medio millon de reales, con la que se dió mayor impulso á la restauracion del tem plo, hasta poder colocar en su propio camarin la Santa Imágen, quitándola del altar que estaba en el centro de la iglesia y colocando en 'su lugar la actual verja de hierro.


ítalo VII. Vierte Dios de nuevo la copa de la guerra sobre Montserrat. Nuevo cambio político en 1834: nueva goerra civil: en su consecuencia se re tiran loa monjes: depositan sigilosamente la Santa Imagen en casa de una honrada familia para evitar una posible profanacion: tapianse las puertas principales: tómalo el gobierno bajo su proteccion: pensiona á dos personas para su custodia: acábase la guerra civil: empiezan las visitas: un clamor ge neral reclama la reinstalacion de la Santa Imagen: y solo se espera una fa vorable ocasion para gestionar, á fin de que el gobierno mande oficialmente la apertura del Monasterio é iglesia.

Montserrat, despues de los males sin cuento, que tan atropellado lo traen desde el aciago dia 25 de Julio de 1811, nunca ha podido decir lo que nos refiere S. Marcos (5. 20) de aquella muger, que despues de haber gastado en vano sus caudales en pos de los médicos, tuvo la feliz suerte de tocar con fe los vestidos de Jesus, y sintió en su cuerpo que estaba sana de aquel azote, pues que recorriendo la historia, hallamos que la guerra es siempre la plaga con que Dios lo purifica desde aquel aciago citado dia. Metido en su rincon, á Montserrat le era indiferente lo que tanto llamó la atencion del mundo; todo su afan era levantar el destruido trono de su excelsa Reina, darla el mejor posible culto, y rogar por las necesidades pú blicas y privadas de su patria y de sus conciudadanos, sin pararse en colores políticos, y por todos sus bienhe


— 304 —

chores. Y cuando así absorto, ignoraba si era ó no inmi nente una nueva guerra, el estampido del cañon lo dis pertó de su envidiable éxtasis. Murió el rey Fernando VII, en 1833; en 1834 la na cion se dió el estatuto, y en 1836 la constitucion; y tras de aquella muerte y de este nuevo órden de cosas políti cas vino una guerra civil, cuyas consecuencias para Mont serrat fueron en el fondo, aunque no en algunas formas, las mismas que en el período de 1820 al 1823, confor me queda consignado en el capítulo III. Es verdad que el gobierno no disolvió la comunidad, ni mandó que cesara el culto de la Santa Imágen, ni se hiciera mutacion alguna; es verdad que antes bien dis puso que siempre hubiese en Montserrat un destacamen to de cuerpos francos; pero teniendo presente los monjes el resultado de la malhadada fortificacion de los años 1811 y 1812, y sabiendo por otra parte lo que en varios puntos de la península habian padecido algunos de su clase, juzgaron prudente dar crédito á ciertos avisos con fidenciales, y retirarse antes que crearse ni crear con flictos. Meditada la situacion actual con detenimiento, se con vencieron los PP. de que distaba mucho de ser la de los años 1811, 1812 y 1813, en que á cada alarma esca paban llevando consigo la Santa Imágen, y la volvian al volver ellos: y por lo mismo llamando á un anciano hon radisimo y noble, le confiaron bajo el mas religioso si gilo, la resolucion de depositar en su casa el mas pre cioso tesoro de Montserrat, cual es la Santa Imágen, cual en otro tiempo fué depositada el arca de la alianza en casa de Obededon, esperando que así estaría libre de las posibles profanaciones. Aceptó agradecido el venerable anciano la honorífica confianza que se le hacia; dió mil gracias á Dios y á su


— 305 —

Santísima Madre por haber mirado su humildad y puesto sus ojos sobre él y su familia para cosas tan grandes, y las dió igualmente á los monjes que tan buena opinion tenian de él; concertaron el modOj el tiempo y demás circunstancias, y prometiéndose el mas riguroso sigi lo, (1) se hizo entrega de la Santa Imágen. Retirada ya la Sta. Imágen, nada quedaba en Mont serrat que pudiese tener aliciente, por cuanto las contri buciones que para el sostén de la guerra y de los desta camentos le habia exigido el gobierno, habian dejado exausto su pobre erario; las camas de los aposentos con su mobiliario exigido para los destacamentos del fuerte de casa-Masana en la carretera de Manresa, habian abo lido de hecho la hospitalidad, y el gobierno mismo habia llevado -el pequeño archivo reunido desde el año 1824 hasta el presente, con todo lo que no era de uso particu lar de los moradores; y asi es que al ver el abad que liasta los destacamentos francos se habian retirado, man dó tapiar las puertas principales, como la llamada de la fuente del portal, la que subia al huerto al pié de la mayonJomía, conocida hoy por aposentos de S. Mauro, la de la iglesia y parte de la del puente de la galería que sale al huerto, y se retiró á su vez. Como el gobierno nunca autorizó lo que algunos par ticulares pudieron intentar contra Montserrat, y contra su personal, de aquí es que providencialmente lo tomó al momento bajo su proteccion, y no permitió que que dase enteramente abandonado, y privados los del pais de poder ir á adorar el lugar y los vestigios ó huellas de las plantas de su excelsa Patrana en sus necesidades, ya que no pudiesen adorar la misma Santa Imágen que sabian estar ausente. Habria reputado una mancha para la historia de Ca(t) Esto venerable anciano era D. Pablo Jorba. 20


— 306 —

taluña el que sus representantes hubiesen dejado aban donado lo que siempre la ha honrado y forma una parte muy principal de sus glorias en todas épocas. Un hermano lego, llamado Fr. José Campderrós, fué el que cuidó de tapiar las puertas para impedir que en el Monasterio se encastillara gente que pudiese destruirlo, y causar vejaciones al pais, y él y un operario que eje cutaba sus órdenes, (un tal Cascante de Monistrol, cono cido por el apodo Sucre), no habian temido quedarse so los para las tales operaciones: y estos fueron los afortu nados, que elegidos por la invisible providencia de la Reina de Montserrat, dispuso que el gobierno les propu siese si querían quedarse custodios del mismo, retribui dos con una pension. Aceptaron con valor la proposicion, y retribuidos re ligiosamente por el gobierno, estuvieron cumpliendo su mision honorífica durante la guerra de los 7 años, sin que fuesen vejados ni por unos, niporotrosde los belige rantes, viéndose palpable la mano de María, que los cus todiaba y protegía en premio del heróico sacrificio que la hacian guardándola la casa; y continuando asi solos hasta el año de 1841, en que concluida la guerra civil, un monje anciano llamado P. D. Jacinto Boada, que siempre habia estado á la mira en algunos de los luga res ó caseríos mas próximos á la Montaña, entró tambien en el Monasterio para empezar de nuevo el culto de Ma ría Santísima tributado á una Imágen representante de la principal, no muy alta, pero tambien de madera, su pliendo con ella las ausencias de la principal, si bien ha bia de hacerse todo á puertas cerradas, por la razon in dicada de estar estas tapiadas. La piedad del pais rebalsada por la violencia de tantos años de una guerra terrible por serlo de hermanos con tra hermanos, abrió al momento los caminos de Mont


— 307 —

serrat, porque los beligerantes de uno y otro bando se habian visto en gran peligro en los combates, unos y otros habian invocado en sus necesidades á la Virgen de Montserrat, unos y otros y los pueblos con ellos se re conocian deudores de mil beneficios, y por esto se es forzaban para llegar al Santuario á fin de darla gracias. Iban y... ay! las puertas principales estaban todavia tapiadas, la Santa Imágen oculta, y... en vano decian á cuantos hallaban que iban con el mismo intento: escusais molestaros; no está allí lo que buscamos: María, la Madre de Dios, que lo ha sido tambien nuestra y muy cariñosa, que nos ha socorrido invocada con fe en nues tros combates y aflicciones; la Mure de Leu de Montser rat no es á Montserrat!!! ó María! exclamaban todos, ó consuelo y alegría de los catalanes, dejaos ver de vuestro pueblo y nos salvaremos!

Estos sentimientos del pais manifestados todos los dias y por todos los pueblos, y en todos los tonos, y por to das las clases de la sociedad, y sin distincion de matices políticos, no pudieron ser despreciados por sus ilustra dos representantes; de aquí el que se pensase con serie dad y de un modo oficial sobre la restauracion del culto de María Santisima en su propio templo, y en la reposi cion de la Santa Imágen y en la de sus ministros natos. Preparada así la opinion general, solo faltaba una oca sion propicia, para obrar con la mas favorable oportuni dad: y esta se presentó en el año de 1844, como vamos á ver en el siguiente


Capitulo VIH. Con ocasion de la vuelta á España de la reina Cristina, el país reclama y logra la apertura de Montserrat. Vuelve á España la reina Cristina en 1844: con esta ocasion los hombres emi nentes del pais reclaman en nombre do este la reaparicion de la Sta. Ima gen; el gobierno manda abrir el monasterio y la iglesia de Montserrat: el obispo de Barcelona es comisionado regio al efecto: es llamado el antiguo Abad, y se procede con toda actividad para que el pais quede complacido en el próximo Setiembre.

Sucesos políticos alejaron de España en el año de 1840 á D." Maria Cristina de Borbon, reina madre de D." Isa bel 2.°, y sucesos políticos la volvieron á ella en 1844. Barcelona se esmeró en obsequiarla, y ella complaci da de sus obsequios, manifestaba sus deseos de corres pondería agradecida. Los hombres eminentes del pais que con razon lo re presentaban y tenian el deber de hacer llegar á las gra das del trono y á las regiones del poder los nobles sen timientos de sus representados, asi como sus necesida des, miraron como providencial la presencia y ofreci mientos de la Augusta Señora, y juzgando llegada la oportunidad de tratar con seriedad y formalmente de la apertura de Montserrat, acudieron reverentes á las altas regiones del poder, exponiendo los deseos del pais, y el gobierno no tardó en complacer á Cataluña y á toda la


— 309 —

cristiandad, mandando por real órden de 20 de Julio de 184-4 que se abriese la iglesia y monasterio de Montser rat y se trasladase al mismo la Sta. Imágen, (1) comi sionando al efecto al Excmo. Sr. D. Pedro Martínez de S. Martin obispo de Barcelona, que con una actividad digna de su zelo, procuró sin descanso, complacer la piedad de los devotos de la Virgen, y corresponder á la confianza con que el Gobierno de S. M. lo honraba. Sin embargo el Obispo comisionado régio no podia dar un paso sin ponerse antes de acuerdo con el antiguo Abad, que estaba en el secreto de la Santa Imágen y que las circunstancias retenían en el extrangero, pero que confidencialmente estaba ya en los pormenores del mo vimiento del pais y del gobierno favorable á Montserrat. No tardó el Obispo en ponerse en relaciones con el Abad, y correspondiendo este como era justo á las indicaciones de aquel, se presentó á no tardar para tratar del modo de dar cumplimiento á los deseos del gobierno de S. M. y de todo el pais. Orilladas algunas dificultades que se habian ofrecido, el abad, á pesar de na contar con recurso alguno de (1) Real arden autorizando al Excmo. Sr. obispo de Barcelona para abrir el monasterio ¿iglesia de Montserrat, y trasladar á ella la Imagen dela Virgen. S. M. la Keina nuestra señora, cuyo constante anhelo es la felicidad de sus pueblos, y cuyo piadoso corazon quisiera prevenir los duseos de sus'religiosos habitantes, ha visto con singular placer la devocion que el antiguo principado de Cataluña, y aun el resto de la nacion, conserva hacia la venerada Imagen de la Virgen de Montserrat y el afecto hacia su respetable Monasterio. Com placida en extremo por estas expresivas muestras S. M. lo esla doblemente por poder contribuir al mayor culto de la Iglesia y al bien de sus cíistianos súb ditos; por lo que teniendo en consideracion lo expuesto, S, M. manda que seproceda á la apertura de la iglesia y monasterio de Montserrat, y á la trasla cion de su Imagen al mismo; debiendo V. S. proponer las medidas que juzgusmas oportunas para la conservacion sucesiva del culto en el expresado Mo nasterio.— Da real Orden lo traslado á Y. S.—Madrid. 2Q da Julio de ISVi.


— 310 —

presente, sino con solas promesas, que ya sabemos lo que son y lo que valen en estos tiempos, á pesar de ver se sin ornamentos, ni vasos sagrados para el culto, sin menage ni utensilios para las habitaciones, y sin medios para el retejo del templo, que era de absoluta necesidad, lleno de fe y confianza en la Santísima Virgen, aceptó con agradecimiento las reales órdenes, y resolvió pasar á Montserrat, llevar allá la Santa Imágen, oculta todavía entonces, bajo el mas riguroso sigilo, como digimos en el capítulo vil. Y entregada por D. Pablo Pedrosa, nieto del ya difunto D. Pablo Jorba, (1) é instalarse en el Mo nasterio con aquellos monjes que animados como él de la misma fe, quisiesen seguirle y se sintiesen llamados á un gran sacrificio. Al efecto les escribió lo siguiente: Voy á Montserrat y el día 7 se pondrá á la pública ve neracion la Santa Imagen; si V. quiere ir á pasar allá una mala noche, yo ya estaré el día 5. Y esto lo escribia el primer dia de Setiembre del mismo año de 1844. Comprendimos la órden de nuestro Prelado los que tuvimos la honra y fortuna de recibirla; y dando mil gracias á la Señora por la eleccion inmerecida, los que pudimos desocuparnos de compromisos personales nos presentamos á los pies de la que con tanto cariño y pre dileccion nos llamaba, prometiendo servirla todos los días de nuestra vida y seguir la suerte de la Santa Imá gen, aun cuando fuesen grandes los sacrificios que al efecto se nos exigiesen, á imitacion del mismo Prelado que, para animarnos, habia él primero dejado sus co modidades personales, y surcado los mares. A consecuencia de las citadas reales órdenes, el caba(1) Este honrado labriego mas adelante fue renumerado por estos servicios prestados á la religion y al pais con la cruz de Comendador de Carlos III, y con otras apreciabilísimas dádivas, recibidas de manos de SS. MM. D.a Isabel, y su augusto lísposo el Key,


— 311 —

llero intendente de la provincia habia dado posesion del Monasterio y de todos sus adyacentes al obispo de Barce lona: este Prelado habia ya dispuesto el modo con que habia de solemnizarse la gran fiesta de la aparicion de la Santa Imágen; los periódicos que lo traslucieron habian ya anunciado al público tan fausto como ansiado acon tecimiento: ya el citado Prelado con su vicario general, algun otro de su familia y el canónigo encargado del panegírico en tan solemne acto habian llegado á Mont serrat, y á pesar de aproximarse las tinieblas del dia 7, Montserrat todavia no tenia con que solemnizar tal acto, porque se esperaba que la reverenda comunidad de pres bíteros de Esparraguera atendiese á la humilde súplica que se le habia dirigido, y enviase un temo blanco, co mo lo envió efectivamente con la mayor galantería á no tardar; no tenia una mala silla en que poder descansar el referido Prelado, ni un mal candil para rezar, no pudiendo además prescindir de que los fieles, que por to das partes iban llegando, exigian que se apresurase el derribo de las tápias de la puerta principal llamada del portal, y la del templo. Afortunadamente llegaron los peones, trabajaron con denuedo, y á fuerza de fatigas y sudores, pudo limpiarse todo, y dar libre paso á un gentío inmenso, improvisado como por encanto, que con un gozo que rayaba en fre nesí, se dirigió al templo, para presenciar la solemne funcion nocturna que iba á principiarse, y de la apari cion de la Santa Imágen en su real trono.


Capitulo IX. Colócase la Santa Imagen en su Trono en la tarde del 7 de Setiembre de Se manifiesta al público la Santa Imagen al caer el sol del dia 7: gozo y entu siasmo con que el pueblo la saluda: y fiesta del dia *con asistencia de mas de 40,000 almas.

Precipitábase ya el sol á su ocaso, como queda refe rido, el dia 7 de Setiembre; con sus propias manos pri vadamente el M. I. Sr. Abad habia ya colocado en su milenario y augusto trono á la Reina de Montserrat; el P. sacristan (que lo era entonces el que escribe estos renglones,) ya k habia ataviado con un (para aquellas circunstancias) rico vestido que ella misma se habia guardado, y con una corona de hojalata, por no tener entonces á mano la de plata que el Excmóv Ayuntamien to de Barcelona le habia regalado en el año 1824; fal taba únicamente que el Sr. obispo de Barcelona identi ficase oficialmente la Santa Imágen, para correr la cor tina y presentarla al público, lo cual verificó personán dose con toda su comitiva ofisial en el camarin, en donde interrogó sobre varios extremos al P. Abad y Sa cristan allí presentes; y obtenidas de uno y otro respues tas satisfactorias, é inspeccionada detenidamente la santa


— 313 — imágen, declaró la identidad de la misma, mandando al Notario público asistente que de todo levantara Auto. Prosternóse enseguida el Prelado ante el trono de Ma ría de Montserrat, oró con fervor por España, y por los. objetos que le son mas caros, y levantándose, besó con ternura la mano de aquella Reina que siempre la tiene abierta para demmar gracias, besándola igualmente la comitiva oficial, despues de lo cual nos bajamos á la sacristia a revestirnos los ornamentos sagrados, y en se guida salimos al Presbiterio, en donde el obispo con su capa magna encarnada, con los prestados ornamentos sagrados los ministros y el Abad, este, con su sonora y planteada voz de bajo, entonó el Te-Dwm, y levantando simultaneamente el Sacristan segundo la cortina del Camarin, se presentó la Santa Imágen á la vista de aquella inmensa concurrencia, que ocupaba materialmente todo el Templo. Entonces ocurrió la tierna y patética esce na, que no podemos recordar sin sentirnos profunda mente conmovidos, y sin que se nos asomen las lágrimas á los ojos. Ver la multitud la Santa Imagen y exclamar con una sola voz ¡Mare de Den de Montserrat! Válgam la Mare de Den de Montserrat!!! y oirse un llanto universal, fué ins tantáneo. Y lloraban y sollozaban todos tan á voz en gri to quer es preciso confesarlo, nuestras voces en el canto del Te-Deum, tambien entrecortadas por las emociones que experimentaban nuestros ánimos sobreescitados por las vibrantes del melodioso órgano, (1) apenas se per cibian. Concluimos como pudimos tan tierno acto, y si bien por lo avanzado de la hora no pudo condescenderse con (l) Era el P. D. Benito Brell el que locoba, y es preciso confesarlo, esta ver. ae escedió á si mismo, y nos divinizaba con, el entusiasmo de sus afectuosas melodías.


_ 314 —

tantos miles que solicitaban sollozando la gracia de besar la mano de la Señora, hubo de condescenderse con aque llos cuya sobreescitacion no complacida pudiera serles funesta. Retiráronse por fin á descansar todos los concurren tes, quien en los corredores del Monasterio, quien en las capillas altas, algunos en el coro, y por todas cuantas partes podian hallar un poco de cubierto, y los que no tuvieron que hacer el sacrificio de dormir en el raso. Afortunadamente la noche estaba tranquila y de buen temple cual nunca. Nosotros acomodamos del mejor modo posible al señor obispo y comitiva oficial; y logrando con muchos ruegos un paso entre la multitud que ocupaba materialmente los corredores, nos retiramos á descansar sobre unas pajas, que fueron toda nuestra cama por muchas noches, y á esperar que amaneciese el dia 8 para abrir de nuevo las puertas del templo, y dar lugar á que la multitud saciase su ansiedad por ver el rostro de la que es todo su con suelo, y del cual habia estado por tantos años privada. Al abrir se renovaron los afectos de la noche anterior. Un grito de: Man de Deu de Montserrat! Valgan la Verye de Montserrat!!! fué la salutacion primera y general, y tras ella un torrente de lágrimas y gemidos rogó el pa vimento; oyéndose enseguida una nutrida voz de: confe sion! confesores!!! Estas peticiones nos partian el corazon, y deseábamos multiplicarnos para complacer á todos, pero hasta oir á pocos era dificilísimo, ya por el ruido sordo del murmu llo general, y porque la ocupacion material de toda la localidad nos impedia hasta los movimientos naturales, cuánto mas poder oir á los penitentes. Quisimos administrar la sagrada comunion á quienes nos fué dable complacer; pero ¿por donde habíamos de


— 315 —

ir al altar del sagrario? A fuerza de tiempo y paciencia pudimos lograr nuestro intento. Mientras nosotros ocupábamos así las horas que me diaban entre la madrugada y la señalada para la misa mayor, el obispo se gozaba con ver desde su habitacion, tanta gente en todas partes, y hallándose con él el Gefe de un cuerpo facultativo, le rogó que diese una vuelta por los campamentos, rancherías ó iglesia, y formase un cálculo aproximado de las personas que habia entonces en Montserrat. Correspondió este gefe ilustrado á la invitacion con toda la galantería propia de su posicion, recorrió todos los alrededores del Monasterio, subió á la Montaña, ins peccionó el templo y caminos, y vuelto al Sr. Obispo, le dijo: aExcmo. Sr., calculo que habrá hoy en Montser»rat unas 40,000 almas aproximadamente.» ¡Tanta era la avidez del pais por ver restituida á su milenario trono á su Excelsa Patronal Así, y de un modo tan imponente, como pacífico y piadoso, quiso manifestar el país que la reina D." Isabel 2." y su gobierno habian interpretado fielmente sus sentimientos al mandar abrir el Monaste rio, y restituir á su templo la Imágen que es todo su te soro! El pueblo catalan victoreaba á su Soberana de cielos y tierra por su reaparicion, y á D." Isabel 2." por haber allanado las dificultades que se oponian á ello. Sonó por fin la hora del Oficio y Misa mayor, y aquí lué él agolparse de nuevo los devotos en el templo que se llenó materialmente. Mucho distaba la pompa actual de la de los siglos pa sados: diríase que mas bien que en Montserrat, iba á ce lebrarse un oficio en una aldea de tercero ó cuarto ór den. No se oia aquel coro de monjes de ochenta ó no venta voces; no se veian aquellos ornamentos de brocado y pedrería; no se contemplaba un altar con gradería y


— 316 —

credencia de plata: la famosa escolanía no se presentaba allí, y el abad salia á celebrar como un simple presbítero y con un terno prestado; pero en cambio se veia una in mensa concurrencia que ofrecia á Dios y á su Madre Santisima la sinceridad de sus afectos, una capilla de aficionados venidos de Barcelona atraidos por el imán de Montserrat, que se esmeraba en cantar y tocar afinada mente y con la mayor precision, y un orador célebre, el Dr. D. Alberto Pujol, canónigo de la colegiata de Santa Ana, que se excedia á sí mismo, y reinando un órden y fraternidad, que excluyeron todo exceso. Concluida la Misa, se organizó una procesion en mi niatura, porque Montserrat carecia de cuanto se necesita para una procesion en grande; se dió la vuelta por el claustro cantando el Ave Maris stella, y al regreso, el Sr. Obispo dió con toda la efusion de su alma la bendi cion á aquel devoto pueblo, que se dirigió con afan al camarín para besar la mano de la Santa Imágen, por cu yo conducto la Virgen María derrama siempre sobre él las gracias, para pedirla su bendicion, para recrearse en el balsámico olor que despide y que les hacia exclamarSi: es la misma: lo conozco por el olor que despide: es la misma Imagen que aquí se ha venerado siempre!! despues de lo cual se retiraron . Si bien aquel dia quedó solitario Montserrat á las cua tro de la tarde, por cuanto toda la multitud desfiló can tando y recordando las antiguas baladas del país, y lle vando un ramo de Boix, como para testificar á los que de sus pueblos y familias no habian podido asistir á la fiesta, haber verificado realmente ellos su romería, en los días consecutivos de la novena comparecieron muchos, para cumplir varios de los votos hechos durante la guer ra civil: quien venia arrollado desde un punto determina do, quien descalzos los pies, y todos dando gracias por


— 317 —

las recibidas; y con tantas lágrimas, que las arrancaban al mas duro que les oia contar el modo maravilloso con que la Virgen, invocada, los habia librado de la inminei^e muerte ó de otras desgracias.

Capitulo X. Reanúdase el cotidiano canto de la Salve, y el culto posi ble de la Santa Imagen de Montserrat. El canto diario de la Salve: se canta la Misa todos los días: se trabaja todo el invierno en quitar escombros: y se logra preparar algunas camas para hos pedar a los devotos en la próxima temporada.

Con la estacion del otoño se dió fin á las romerías del año de 1844, por cuanto la falta de comodidades, y lo deteriorado de los caminos, descuidados por tantos años, no eran circustancias las mas á propósito para llamar concurso á Montserrat durante la del invierno. Quedaron por consiguiente solos y sin recursos materiales los mon jes elegidos por su Reina, para servirla; pero les queda ba el mejor de todos, la fé ilimitada en la misma Señora; y por esto lejos de retirarse, meditaron en silencio la manera de glorificar y exaltar su santo nombre. Por de pronto pusieron un empeño muy grande en que ningun dia faltase el tradicional canto de la Salve, entonada primero por los ángeles en la cueva (1) al ma(1) Aun cuando los monjes benedictinos Hermano Contracto y S. Bernardo autores de la admirable y afectuosa Salve Regina no habían nacido, ni por consiguiente la Iglesia la habia adoptado cuando fue hallada la Santa Imagen, sin embargo los ángeles pudieron muy bien cantarla, porque saben ó pueden sabor lo que liará la iglesia en los siglos venideros.


— 318 —

nifestar á los pastores la Santa Imágen, y que la misma fuese acompañada por el órgano. Reputaron como las horas de una noche los 9 años que transcurrieron desde el 31 de Julio de 1835 hasta el 7 de Setiembre de 1844, en que estuvo interrumpido este majestuoso canto, mi rando su repeticion en esta última fecha como la conti nuacion del mismo en el dia siguiente á aquella. Y pareciéndoles insignificante este culto, agregaron á él el santo Rosario cada noche y la Misa cantada todos los dias, cabiéndoles el consuelo de que desde aquel dia no han faltado estos cultos que siempre han visto mas so lemnizados con mas pompa. Es verdad que acostumbrados á un culto que excedía al de muchas y muy principales catedrales, el que podía tributársele no satisfacia su deseo, y su amor á María; pero recordando que contenta en un principio, sobre los años 880, con el que le diera un solo ministro, habia correspondido á los sacrificios de este y de sus suceso res, aumentándolo hasta el punto á que habia alcanzado á principios del presente siglo, podía obrar igual prodi gio en lo sucesivo, se reanimaban, y esperaban ver, sino lo que habian visto, á lo menos mas honrada la Madre de Dios. Animaos, nos decia con gracia el P. abad á los pocos que entonces le acompañábamos; para llegar el culto al estado en que lo hemos visto, han tenido que trascurrir mil años; dejad que pasen otros mil, y lo vereis cual lo hemos visto. Animábanse efectivamente; y prescindiendo de sus necesidades individuales, se dedicaban con afan á lim piar el templo y el Monasterio, á quitar escombros de afuera, y preparar del mejor modo posible algun aposen to para los devotos que á la vuelta de la primavera pu diesen venir á visitar la Señora.


— 319 — Si no lograron cuanto deseaban, lograron álo menos poner un número regular de camas, que atendidas las circunstancias hasta se reputó fabuloso ¡se aproxima ban á 30! En esta tarea se ocupaban, cuidando de proveer el templo de algun ornamento pobre relativamente y de plantear en embrion la escolanía, que ha sido siempre lo que Montserrat ha mirado con predileccion tradicional en memoria de los ángeles que alababan en la cueva á la Santa Imágen. Habia entre los pocos un monje que rayaba á los 80 años; y si bien por su edad estaba ya libre de obligacio nes, el amor á María, y el haber sido él escolan, y maes tro de ellos por espacio de 30 años, le estimulaban á ha cerse superior á su edad; y con efecto empezó á enseñar unos pocos niños, que fueron como el gérmen de una escolania mas formal en lo sucesivo, y con ellos se ex tasiaba dando á María un culto que le permitia esperar lo que con efecto tuvo la dicha de ver antes de morir. Y con estos ensayos y con estos trabajos llegó Mont serrat al año de 1847 en que estalló una nueva guerra civil.


Capítulo XI. Nueva guerra civil llamada de los MATINES en 1847. Esta guerra civil impide las romerías á Montserrat: se suspenden las obras por (alta de recursos: resolvieron sufrir antes que abandonar el Monasterio.

No era infundado el temor que por su suerte sobresal tó á Montserrat al saber que habia estallado una nueva guerra civil, bajo el nombre de Matines, recordando lo que habia sufrido con las guerras desde el año de 1808, causa de su total ruina. Veia en la mano de Dios el azo te con que tantas vecéis lo habia castigado, y era muy natural que temiese una nueva calamidad. Sin embargo por fortuna no fué así. Sin duda la Santísima Virgen quiso premiar lo mucho que el país habia trabajado por su vuel ta al propio trono de su Montaña, dejando abierto siempre de noche y de dia su palacio, para que todos, en los tra bajos que experimentaban á causa de la guerra, pudieran ó visitarla, ó invocarla, y visitarla luego de conquistada la paz: igualmente que el gran sacrificio que habian he cho el abad y los pocos monjes en consagrarse á todo evento á su servicio; y por esto dió al primero un valor inusitado, que visto por los segundos, resolvieron no abandonar la Santa Imágen, ni su casa, ni dejar de darla


— 321 —

el cotidiano, aunque insignificante culto, á no precisarlos á ello causas superiores á su voluntad. Afortunadamente no hubo ni lo uno ni lo otro; indivi duos de las dos partes beligerantes se presentaron en Montserrat, y todos, deponiendo antes las armas, se prosternaban al pié del trono de la Reina del cielo y de la tierra, y se retiraban sin haber causado la 'menor mo lestia á sus moradores. La mano de Dios no se hacia sentir pesada esta vez sobre Montserrat! La misericordia habia sucedido á la justicia! Montserrat fué mirado úni camente por unos y otros como un punto religiosamente neutral, unos y otros dieron pruebas convincentes de que eran religiosos y sensatos, que sabian hacer distincion entre lugares y lugares y entre causas y causas. Estos beneficios que tan palpablemente experimentaba Montserrat, lo precisaron á redoblar sus oraciones y á empeñar noche y dia á la Señora á favor de la paz; y así es que apesar de haberse paralizado el culto de parte de los fieles, que por temor de la guerra no salían de sus poblaciones, los monjes no cesaron de cantar todos los dias la Salve, la Misa, Rosario etc. etc., confiando que sus oraciones serian oidas un dia, y despues de tan hor rorosa tempestad, aparecería, por la intercesion de la Vir gen, el iris de paz. Y en efecto esta guerra no causó otro daño á Montserrat que privarle de recursos materiales para sustento del culto y de sus ministros, para la con tinuacion de la restauracion, y adorno del templo, y de la hospedería. Loado sea Dios, y quede consignado este gran beneficio para gloria del mismo y religiosidad del pais.


Capitulo XII. Se acaba la guerra; consecuencias ventajosas de la paz. Con la paz se renuevan las romerías á Montserrat: se reanima el culto: y se da impulso á la reabilitacion de la escolanía y de su habitacion ó edificio: muere el abad y otros monjes de conocida utilidad.

¡Eran tantos los que desgraciadamente habian pade cido durante la guerra de los matines! ¡Eran tantos los que afortunadamente habian experimentado la proteccion de la Virgen María, invocada bajo el título de Montser rat! De aqui es que apenas el pais recibió de Dios, por la intercesion de María, el inapreciable don de la paz en el año de 1849, se vió Montserrat visitado por un sin nú mero de personas de todas edades, sexos y condiciones, que iban á dar gracias á la Virgen Santísima con un fer vor y con una alegria que edificaban y obligaban á der ramar lágrimas de gozo. Quien se habia visto fusilado sin haber recibido una bala siquiera; quien arrebatado á su familia sin saberse explicar el cómo recobrara su libertad; curado de heridas reputadas incurables; quien se habia librado de la muti lacion de alguno de sus' miembros; quien de ser habido ó conocido al ser buscado; quien... eran en fin tantos y tantas las personas y los males de que se habian librado invocando á la Virgen de Montserrat, que con sus rela tos nos tenían grandes ratos embelesados y enajenados de gozo, y dando todos á su modo las mas fervorosas gra


— 323 — cías á la Señora, ofrecían su óbolo para el sosten del cul to, y de la hospedería, y con que cada año se hacia, sino cuanto exigían las necesidades, al menos cuanto permi tían las circunstancias. El Monasterio conocia muy bien que el aumento de la concurrencia exigia mayor culto, el cual en Montserrat siempre seria frio y no propio del mismo sin la escolanía que nacida con él, ha sido siempre y será mirada por los fieles como una institucion á él inherente y esencial. Pero si se reconocia con suficientes medios para su enseñanza, se hallaba sin fondos para su manutencion. Acostumbrado por tantos siglos á mantener gratuitamente _ á un gran número de niños, se le hacia sensible apelar á la admision de,pensionistas; pero al fin hubo de resig narse, y empezó por dos ó tres gratuitos y tres ó cuatro pensionistas. Granito de mostaza era este: acostumbrado á una ca pilla tan numerosa como regularizada y amaestrada, no atinaba siquiera á darla el nombre de escolanía, ni á vestirla con la saya, su propio traje; pero la fe lo vence todo, y el amor á la Señora no se da por humillado por ningun género de sacrificios. Hasta el local peculiar destinado para la escolanía in fundió espanto, y se consultaba si en conciencia podrian reinstalarse en él los niños y el colegio. Junto al referido vetusto local habia el comienzo de otro que bajo un buen plan se habia empezado á últimos del siglo pasado, y el Monasterio consultaba arquitectos, comparaba el coste de los gastos necesarios para la repa racion del edificio existente con el de la habilitacion de una parte del nuevo, y sacaba en consecuencia que lo mas prudente, lo mas equitativo y lo mas seguro, era optar por el derriba del edificio existente, y continuacion del empezado. Pero á pesar de la unanimidad de parece


— 324 — res en las sesiones, quedaba siempre en pié la mayor de las dificultades: la falta de recursos. Mientras se arbitra ban, mientras un arquitecto devoto de María, D. Juan Vila y Geliu de Barcelona, estudiaba y levantaba gratui tamente los planos, formaba un presupuesto concienzu do, y se proponía presentarlos á la aprobacion de la aca demia, una de aquellas pruebas con que la Divina Pro videncia acrisola las familias, igualmente que á los indi viduos, quiso poner de relieve la especial proteccion de María sobre Montserrat, y hacer constar que su existencia no dependia de las personas, sino de su amor y cariño hácia sus monjes y hácia Cataluña. En 1 5 de Setiem bre de 1851 la muerte llevó al antiguo Abad á gozar de Dios en premio de su zelo por la gloria de la Señora! Y paraque no se dijera que los hombres sostenían al Monasterio, cuantos pudieran parecer necesarios fueron descendiendo uno en pos de otro al sepulcro, y todos iban contentos á prosternarse á los piés del trono de María, y á orar por los que quedaban en el desierto, sin tiéndose al momento el influjo de las oraciones de estos monjes justos; pues que á pesar de quedar un personal tan escaso, todos se sintieron con nuevas fuerzas, y to dos parece que se multiplicaban para acudir al culto, y á todo cuanto de ellos exigía la caridad en favor de los devotos que visitaban á la Señora. Concluyó por fm el arquitecto sus trabajos, los pre sentó á la academia en 20 de Abril de 1854, y esta con un zelo que la acredita, los aprobó en 7 de Mayo del mismo año. Compara el Monasterio los presupuestos de las dos obras, esto es, de la prosecucion del edificio nuevo y de la reparacion del existente, y comparadas las utilidades de entrambos, se decide por el primero, Pero... ¿y re cursos?


Capitulo XII!. Se levanta el edificio-escolanía, y se habilita local para hospedería. Con limosnas de algunos devotos sa levanta hasta cubrirse un local para los escolanes y se habilita otro para los huéspedes.

El Monasterio palpaba la necesidad de realizar el pro yecto preferido entre los dos que se habian presentado, y no cejó ante la falta de recursos. Se trataba de un ob jeto muy esencial para la gloria y culto de la Señora de la casa7 y utilidad del pais; y ante estos objetos ningun sacrificio se juzgaba costoso. Se acudió á la piedad y de vocion de algunas personas, y estas depositaron al pié del Trono de la Reina de Montserrat parte de sus intere ses, para dar mayor impulso á su culto en tan preferente lugar, cabiéndoles á todos la satisfaccion de poder dejar cubierta en el mismo año de 1854. la parte que habia aprobado la academia. Suspendióse accidentalmente este edificio, poniéndose entre tanto un formal empeño en la instruccion de los niños sin perdonar gasto alguno, segun permitian las circunstancias; y de aquí el que el culto fuese en aumen to cada dia en todos conceptos, y que cuanto mas pom poso este, fuese mayor el número de devotos que visita sen el Santuario; lo que exigia á su vez un aumento de


— 326 —

aposentos. Por esto en el propio año de 1854 arregló uu buen número de cuartos en el edificio que antigua mente habia sido enfermería de los hermanos legos y de los escolanes, y hospital de los cofrades de la Concep cion, y conocido en la actualidad por los Aposentos del V.e Fr, José de lasLlántias,

y allí arregló cocinas, comedores, y un número de camas muy regular para entonces, lo propio que la Tienda de comestibles en los bajos, poniendo asimismo el despacho con un encargado de recibir y agasajar á los huéspedes. Pero ya en el mismo año fué insuficiente este local para tanta gente, aun contando con la parte que habia habi table en la llamada entonces casa del Médico, y la dels mestres; pero siempre era un progreso y un paso mas para la limpia de los escombros de las ruinas; y un he cho muy providencial atendidas las necesidades que lue go tobrevinieron con el llamado cólera morbo, ó asiático.


CapituloXIV. La Virgen es el REFÚGIUM PECCATonuM; admite en ln hospedería á los que en el año de y 854 huyen del cólera morbo. Enría Dios en 1854 el cóhra morbo: muchat pertonai de los pueblos invadidos r«n á ampararse bajo el manto de la Virgen en Montserrat: ton admitida» •n los aposentos cuantas familias caben en rllot.

Mientras Montserrat empleaba todos sus recursos en preparar los edificios escolania y hospedería, Dios prepa raba para los pueblos un gran castigo sin que ni ellos, ni aquel presumiesen, que preparando con tanto afan los citados aposentos, se-trabajaba para aliviar á tantos infe lices, individuos y familias, que á no tardar huirian azo rados de la inminente muerte. El azote era el cólera mor bo. Huian las gentes de los pueblos infectados, especial mente de Manresa, en donde hacia estragos aquel azote; y fueron muchos los que, confiando en la proteccion de l'a Virgen de Montserrat, fijáronse con toda su familia en los aposentos que la Señora les habia preparado aquel mismo año, aunque escasos en condiciones higiénicas. Montserrat comprendió su mision: que era un punto religioso, y que seria mas acepto á Dios y á la madre comun María convertirse en hospital y albergue de los afligidos, que en plaza de armas, con lo cual podría apla car la indignacion de Dios irritado por haberse transfor


— 228 — mado á principios del siglo en castillo, y por lo mismo franqueó todos sus aposentos con todas sus camas á los pobres fugitivos, poniendo' á su servicio todo el personal del Monasterio. Temible era que hubiese un crecido número de vícti mas toda vez que era altamente favorable al desarrollo de los gérmenes de la enfermedad reinante que podian traer consigo los refugiados, la aglomeracion de tantas personas en cada uno de los cuartos, convertidos (á pesar de que en ellos no es dable hospedar mas que á dos ó tres personas), en casas de familias en toda la extension de la palabra; y sin embargo solo murieron cuatro per sonas: ¡Proteccion visible de la Virgen de Montserrat! Todos los habitantes del Monasterio, asi monjes como dependientes y aun los niños escolares, se- rozaron con los enfermos, asistieron á los moribundos, y gracias á la bondadosa Madre y Señora nuestra, todos acabaron la temporada de estos servicios caritativos y extraordinarios sin haber experimentado el menor ataque del cólera. Es cosa muy cierta que la limosna (y todas la's obras de misericordia) como dijo el arcángel S. Rafael á Tobias (capítulo 1%, v. .9.) libra de la muerte y purga los pe cados, y hace hallar misericordia; y que la alcanzarán los misericordiosos, como dijo Jesucristo (Malh. 5, v. 7). Y de aqui es que Dios y su Santísima Madre desde este he cho, aunque insignificante, parece que se dieron algun tanto por satisfechos de las faltas cometidas en Montser rat al convertir desgraciadamente el Santuario en plaza de armas desde el año de 1809 al de 1812, y han ma nifestado de un modo extraordinario su gran misericor dia, pues desde entonces acá ha podido dar mayor au mento al culto anualmente el Monasterio, y proporcionar alguna mas comodidad á los devotos en la hospedería.


Capitulo XV. El edifído-escolania se habilita para ser habitado; y pro sigue el arreglo de hospederías. Con nuevas limosnas se habilita del todo el nuevo edifieio-escolania: trasla dante a él los niños en 1859: derríbase el antiguo: fúrmanse jardines para su recreo: adelanta el arreglo de algunos aposentos: de las ruinas del anti guo Monasterio se forma una plaza.

La Escolanía,

cuyo edificio es el señalado con el n.° B.° en la presente lámina, considerada formalmente, avanzaba de tal suerte


— 330 —

en la instruccion y moralidad, que tenia ya una fisono mía muy marcada y se parecia bastante á la antigua: y de aquí el que la Virgen Santísima la fuese mirando con placer, y moviese el corazon de algunas personas fer vorosas devotas suyas con cuyo auxilio se pudo con cluir toda aquella parte del edificio aprobada por la aca demia, trasladar á ella los niños, derribar la antigua, y arreglar en el solar un jardin en el año de 1857, sin olvidar las demás obras indispensables ora en el interior, ora en el exterior, para los ministros del culto, lo propio que para los devotos. Las ruinas ocupaban todo el local del antiguo Monas terio derruido, de tal suerte que el paso que dejaban para ir al templo, era mezquino, repugnante y hasta peligroso. Para obviar tales peligros, se concibió el pensamiento de formar de tantos escombros una plaza, logrando con ella dar otro aspecto al Monasterio, facilitar la entrada al mis mo, y al templo, y hacer apreciables los aposentos del claustro, conocidos con los nombres de S. Luis, de sem Benito, de S. Millan y. de S. Francisco de Borja, qu« restaurados y habilitados con toda la decencia posible, quedaron tan apreciables como antes de la devastacion de los años de 1811 y de 1812. De estas mejoras exteriores y de utilidad pública re sultó otra de ornato, y fué quedar completamente arre glado el frontis del'Monasterio por la parte del medio dia; porque quitados todos los antepechos de mampostería da - los balcones de los referidos aposentos, sustituidos por otros de hierro, cambiadas todas sus puertas y ventanas, y arreglados los locales que hasta entonces solo servían de pajár para pobres, se presentó el frontis cual si no hubiese sufrido cosa alguna. Sin parar y confiado en-la maternal providencia de la Señora de la casa, en cuyo obsequio se trabajaba, se em


— 331 — prendió el arreglo de la casa llamada hasta entonces de los peregrinos, para convertirla en pública utilidad recla mada por las necesidades de la época, lo propio que por el pais, segun los varios modos de viajar y de visitar el San tuario. Acudióse al efecto á la piedad de los devotos, que entrando de lleno en el mismo pensamiento, le auxilia ron, depositaron el óbolo y así pudo dejar satisfechos á los que no gustan arreglarse la comida, con presentar le» una Fonda,

y á los que prefieren comer en familia, dejando en pié las varias cocinas particulares en los mas de los aposentos Pero todo esto, que en otras épocas de menos movi miento, habria parecido un progreso fabuloso, en la pre sente era quedarse muy rezagado; y Montserrat lloraba la falta de medios para corresponder con decoro á las muchas personas que subian á visitar á la Señora, que


— 332 —

habiendo fijado en él su trono, á todos llamaba para der ramar sobre todos sus bendiciones. Los empresarios, ó junta del ferro-carril de Zaragoza á Barcelona, trabajaban con fe y entusiasmo en tan gi gantesca obra, que hará época; y entrando de lleno en los planes de la divina providencia sobre Montserrat, lleva ban adelante otra obra no Buenos atrevida, la cual era una carretera, que partiendo de la estacion de Monistrol, empalmase con la antigua llamada de casa Masana, y así facilitase de un modo extraordinario las visitas á Mont serrat que podrían realizar con todas las comodidades apetecibles. Dignas de alabanza eran en verdad las tales obras, pero al mismo tiempo obligaban á Montserrat á le vantar edificios para los que á consecuencia de aquellas comodidades subiesen al Santuario: y como careciese de recursos al efecto, clamaba al cielo pidiendo socorro á la Señora en cuyo obsequio todo por fin cedia; y viendo Ella que no habia miras personales, ni mundanales en la súplica, fué moviendo proporcionalmente la piedad de los fieles, con cuyos socorros pudo convertir en apo sentos las casas llamadas del Médico, la dels Mestres y del pastor, la carnicería y matadero, el horno y panadería antigua, y la sastrería con una parte que faltaba de la mayordomia, dando á los mismos por el órden expresado los nombres de Santa Gertrudis, de Santa Escolástica, de 5. Plácido, de S. Mauro, de S. José de Calasanz, de S. Pedro Nolasco etc. Trasladó tambien el despacho de aposentos y de comes tibles á la llamada Casa deis de Gollbaló, ya restaurada, por ser mas céntrica.


- 333 —

Aposentos de S. Plácido, S. Mauro, S. José de Galasanz, S. Pedro Nolasco, etc.


Capitulo XVI. Los reyes D.' Isabel 2." y su esposo envían regalos á la Santa Imagen de Montserrat. Los reyes y la infanta envían sus regalos ala Virgen de Montserrat: Oe»tas hechas con esta ocasion un el mismo: asistencia de todas las autorUlades de la provincia.

La misericordia de Dios, que tan públicamente se os tenta en Montserrat con las bendiciones que sobre él der rama por medio de la que es Madre de ella, y desde Mont serrat sobre todos los pueblos que la visitan, exigía ya una manifestacion oficial de sus representantes, para que oficialmente se hiciera público su agradecimiento á los favores recibidos; y se satisfizo esta deuda de gratitud eotí motivo de un accidente muy significativo. Que la reina D." Isabel 2.1 es devotísima de la Virgen María madre de Dios, está consignado en muchos san tuarios de España; y que lo es de la Virgen de Montser rat lo manifestó remitiéndola ciertos presentes el 31 de Mayo de 1857; y que Cataluña toda con esta ocasion dió una prueba oficial y pública de cuanto agradecia los fa vores recibidos de su Patrona, lo patentiza el haber acom pañado á Montserrat los régios regalos todas las autori dades asi eclesiásticas como civiles y militares, lo propio


— 335 —

que las corporaciones todas; valiéndose de este hecho la divina Providencia para que la Cataluña oficial diera á la Virgen soberana y á su Santuario-Monasterio lo propio que á sus ministros los monjes la mas pública prueba de su aprecio, veneracion y respeto, y sancionara, por de cirlo así, los sentimientos que animaban los corazones de los hijos todos del Principado. SS. MM. y S. A. la S.' Infanta habian determinado ponerse públicamente bajo la égida de la Virgen de Mont serrat, y acoger bajo la suya el Santuario y sus morado res; y estos sentimientos dignos de las augustas perso nas, determinaron hacerlos públicos por medio de dona tivos dignos del objeto porque se tributaban, y delas per sonas que los ofrecian, aguardando entretanto circuns tancias que les proporcionasen el placer de ir personal mente á ofrecerla sus votos. Un régio manto ó vestido entero de terciopelo blanco, ricamente bordado de finísimo oro para la Santa Imágen de María, y la del niño; una azucena de oro esmaltado con puntas de diamantes, y un alfiler de perlas para el pecho, fueron los ricos presentes con que S. M. la Reina por^medio del primero, S. M. el Rey por medio del se gundo, y S. A. R. D." Isabel por medio del tercero, ma nifestáronla su reconocimiento, su adhesion y respeto. Los comisionados régios para representar á SS. MM. y A. fueron la Excma. Sra. Duquesa viuda de Noblejas, ma riscala de Castilla, y sus hijos los Sres. D. Mariano y D. Enrique de Chaves; y la fiesta que á este objeto se celebró en Montserrat no es posible describirla en pocas palabras. Basta decir, que fué de lo mas régio y solemne que ha presenciado el Santuario tal vez en muchos siglos; y diremos mas todavia, que habiendo consultado las his torias, y preguntado á la tradicion, todas nos han asegu rado ser esta la primera entre las de mas lustre y solem


— 336 — «idad (1); siendo el resultado de estas manifestaciones de amor y respeto á la Virgen, á su Santuario y á sus moradores la mayor adhesion. si cabia, de los pueblos y fieles á estos mismos objetos; y la Virgen María ha ma nifestado tambien las bendiciones que la Virgen ha der ramado con tanta bondad sobre todos pública y privada mente. (2)

Capitulo XVII, Los infantes duques de Montpensier visitan la Santa Ima gen de Montserrat. Los duques de Montpensier visitan la Santa Imagen de Montserrat: con esta ocasion la Diputacion provincial los obsequia en el Santuario de un modo re gio y con presencia de todas las autoridades: se instala una Junta para la rtttauracion artística del .Santuario.

Con ocasion de haber visitado á Barcelona en el año de 1857 sus Altezas Reales los Serenísimos infantes du ques de Montpensier, quisieron ofrecer sus respetos y piadosos votos á la Sma. Virgen en Montserrat, y Barce lona que solo desea ocasiones para manifestar pública y oficialmente su respeto y veneracion á su Patrona, apro vechó la presente para acompañar con la mayor pompa al Santuario personas tan dignas como augustas, no per(1) Véanse el Diario de Barcelona y demas periódicos de la misma del 30, 31 de Mayo y 1 • Junio de 1857. ,(S) El triunfo en la guerra contra Marrwcot conocida por la Guerra de Áfriva, y otros sucesos memorables de este periodo político, militar y ciYil, hablan muy alto: y por lo mismo callamos nosotros.


— 337 —

donando gastos para que la fiesta fuese régia, y, es justo dejarlo aquí consignado, se excedió ási misma, haciendo mayores demostraciones el dia 25 de Octubre de 1857, (1) que en el 31 de Mayo y era que en este dia solo se tra taba de régios presentes, al paso que en aquel se honra ba la presencia de régias personas. Agradecidos SS. AA. RR. á la Santísima Virgen, qui sieron perpetuar la memoria de dicha visita; y aprove chando la ocasion de estar presentes en Montserrat todas las autoridades asi eclesiásticas, como civiles, y milita res y todos los hombres eminentes por su ciencia, ó por su posicion, movidos á compasion por tantas ruinas, con cibieron el pensamiento de formar una junta que se ocu para de su restauracion y de volverle su primitivo esplen dor, siendo este pensamiento acogido por todos con entusiasmo. En el acto se abrió una suscripcion inau gurando una junta, con el titulo de restauracion artística, que ha contado entre sus miembros á las primeras auto ridades, y á las personas mas visibles en todos conceptos, que ha trabajado con zelo é inteligencia, y ha logrado no solo restaurar la capilla y edificio de la cueva en donde fué hallada la Santa Imágen, si que tambien ensayar en las capillas cuarta y quinta de cada lado, y próximas á la berja divisoria en el (1) Véanse el Diario de Barcelona y demás periódicos de la •capital del Principado de los dius24, 25 y 26 de Octubre de 1857.


— 338 — Templo principal,

el sistema de pintura policroma, que á juicio de los in teligentes, hace honor á la junta, á todos sus miembros, al arquitecto, al pintor, y á los adelantos de la época. Montserrat quedará siempre agradecido á tan dignas personas, y lo deja así consignado la historia en cumpli miento de un deber de. justicia. Y no solo dejaron este recuerdo en Montserrat Sus Al tezas Reales, sino que además manifestaron su devocion á la Virgen dando una mariposa de diamantes, la serení sima Infanta, y un Cristo de coral con cruz de oro fili grana, el Sr. Duque. Montserrat les manifestó su aprecio regalando un ro sario de coral engarzado en oro á la primera, y una sor tija del mismo metal al segundo. Pobre obsequio, es verdad, pero expresivo.


Capitulo XVIII. Visitan la Virgen de Montserrat la Reina Isabel y su real familia. \ Suben á Montserrat la Reina D." Isabel 2.a, su augusto eaposo, y su real fami lia: la Diputacion provincial de Barcelona no perdona gastos para obsequiar los dignamente: grandes fiestas liedlas con este motivo en el Santuario

Llegó por fin el dia tan deseado por SS. MM. la Reina D.° Isabel 2." y su augusto esposo D. Francisco de ASÍS de visitar personalmente la Virgen de Montserrat, para colocar debajo el manto dela Soberana Señora, sus Rea les- personas, su augusta familia y todos los pueblos con fiados á su cuidado. Era el dia 30 de Setiembre de 1860 cuando SS. MM. llegaron á Montserrat, y fueron recibidos con toda la so lemnidad de ritu por el Sr. arzobispo electo de Tarrago na y demás Prelados del Principado, lo propio que por los monjes del Monasterio. Barcelona consecuente siempre, preparó para SS. MM. y comitiva, no una decente habitacion y una rústica fies ta, sino un palacio real, y una fiesta régia bajo todos con ceptos. Magnífica fué la fiesta del 31 de Mayo de 1857, y mas aun la celebrada en 25 de Octubre del mismo año; pero la del 30 de Setiembre las escurece incomparable


— 3iO —

mentó á todas. La historia no hace, ni difícilmente hará mencion de otra. Baste decir que SS. MM. que tan acos tumbrados están á fiestas régias y á obsequios dignos de sus augustas personas, quedaron admirados de la que en Montserrat les preparó Cataluña. (1) Con tal motivo regaló S. M. la Reina un cáliz bizan tino de plata dorada adornado con piedras preciosas, de muy buen gusto arquitectónico, un alfiler de pecho de diamantes con algunas amatistas, y mil duros en me tálico. Careciendo de recursos el Monasterio no p'udo mani festar del modo que deseaba su agradecimiento á tan au gustas personas por su visita, que procuró demostrar re galándoles los siguientes objetos. A S. M. la Reina un* rosario esmaltado, un anillo y una medalla, todo de oro. Á S. M. el Rey, á SS. AA. RR. al Serenísimo prínci pe é infantas D." Isabel, y. D." Concepcion un anillo y una medalla de oro á cada uno. Al Smo. Príncipe, que admitió el título de escolan con humildad digna de encómio, regalóle además un traje de monacillo de la mayor riqueza, que fué dable. A S. M. la Reina que se dignó honrarse con el título de camarera mayor de la Virgen de Montserrat, se la en tregó una llave de oro del camarín. Obsequios insignificantes sin duda para tan augustas personas, pero que manifestaron cuanto pudieron el agra decimiento, y amor del Monasterio. (I) Véanse el Diario de Barcelona, y demas periódicos de la misma de los días 30de Seilembre, y 1 de Octubre de 1860, en que se describen con entu siasmo los festejos hechos en Montserrat á SS. MM. y Smos. Infantes.


Capítulo XIX, Incendio horroroso en la Montaña de Montserrat. Con motivo del incendio que amenazaba destruir no solo el monte sino tam bien el Edilicio-Santuario, vuelan á Montserrat las autoridades civiles y mi litares, y con actividad heróica so esfuerzan en apagailo.

Podria pensarse que el interés y actividad que todas las autoridades desplegaron por Montserrat en las fiestas de que hemos hablado en los tres últimos capitulos, fue ron meramente de oficio y precisadas por las circunstan cias, y que transcurridas estas, hubiese sido otra su con ducta; pero consecuentes consigo mismas, han demos trado siempre igual proteccion hácia el monasterio, siendo una de las pruebas mas culminantes la actividad entusiasta que desplegaron en la noche del 2 al 3 de Se tiembre de 1851, al declararse un voráz incendio (1) que amenazaba no solo acabar con el monte, sino tambien con el Monasterio-Santuario. Regresaba de Barcelona á Manresa el juez de primera (1] De algunos años á esta parte es muy comun el declararse varios incen dios en el Monte de Montserrat, sin que jamás haya podido averiguarse oficial mente si han sido casuales, ó efecto de causas criminales; pero podían apa garse aunque con harto trabajo; pero el de queso ocupa el texto tomó tales proporciones en breve espacio, que burló lodos los esfuerzos ordinarios.


— 342 —

instancia de este partido en aquella noche, y al presen ciar de_sde la línea del ferro-carril cuanto se habia esten dido el fuego por la Montaña, se inflamó en zelo por la conservacion de Montserrat. Llegó á Manresa, y mien tras el telégrafo trasmitía á las autoridades superiores de Barcelona el peligro que corria el Santuario, él entusias maba á la ciudad para conseguir que en masa se asocia se á su pensamiento de acudir á la salvacion del Santua rio, y mientras las autoridades, bomberos, tropa y soma tenes salían de la ciudad á marchas forzadas, para poder llegar al lugar del incendio al amanecer, como realmen te llegaron, emprendieron al momento los trabajos, sin arredrarlos los peligros, ínterin las primeras autoridades de Barcelona, que á su vez, sin descansar, y cual si 'el incendio fuese universal y de todo el pais, pusieron sobre las armas á los zapadores, Guardia Civil etc. y al momen to destacaron hácia Montserrat la fuerza que juzgaron conveniente, que se encontraba ya en el Santuario en la madrugada del dia 3. Mas la primera autoridad civil no creyó haber cumpli do con lo que exigían su deber y su amor á Montserrat sino iba allá en persona; y así es que no solo se presen taron, sino que dirigieron las operaciones el gobernador, civil, con sus dependientes, y el arquitecto de provincia, lográndose que el edificio quedase intacto, y que el mon te padeciese lo menos posible. Este rasgo de las autoridades todas, y de todos los pueblos vecinos que como por encanto se personaron en el lugar del incendio, prueba el aprecio que profesan al Monasterio-Santuario y á sus moradores por amor al ob jeto sagrado que en él se venera, la Santa Imágen. Prue ba asi mismo que toda la proteccion que han venido dis pensando á Montserrat, por mas que se hayan sucedido unas á otras las personas, que hayan ejercido los cargos


_ 343 —

públicos, no ha sido meramente oficial, sino hija de unos principios, y de una consecuencia, que los enaltece. Quede, pues, consignado en la historia de Montserrat el agradecimiento debido á todas las autoridades, á todos los pueblos, á todas las personas públicas y particulares, que han contribuido y contribuyan á su conservacion y esplendor, y la Virgen los bendiga, como se lo piden y pedirán siempre los encargados de su culto.

Capitulo XX. Montserrat adelanta en el esplendor del cíalo, y en la hospedería. El Monasterio comprendiendo su mision, solo tratadel mayor cu lo de la Santa Imagen, y proporcionar hospedaje a los que la visitan.

De haber comprendido perfectamente Montserrat que su gran mision es exclusivamente el esplendor del culto de la Santa Imágen, ha resultado el retraimiento de los monjes, su asiduidad al canto de las divinas alabanzas noche y dia, su infatigable zelo en el confesionario y púl pito, su cuidado en la instruccion moral y artística de la escolanía, y su empeño en mejorar cada dia la suerte de los que lo visitan; y hé aquí porque contentos con los ali mentos y vestidos de su profesion, no aspiran á otros te soros que los que les han de proporcionar en la otra vida los deberes cumplidos con fe y exactitud. Socialmente reunidos y en Tcontacto con- sus semejantes mientras lo


— 344 —

exige el fiel cumplimiento de su mision, solo aspiran á que la sociedad les dispense la proteccion que para ello necesitan. Partiendo de estos principios, todo cuanto pueden ad quirir, ora sea á título de limosnas, ora de subvenciones, ora de su dotacion, lo emplean gustosos en obsequio de su Reina y Señora María, dando esplendor á su culto, y en pro de los que la visitan, trabajando por el arreglo y mejora de la hospedería; y viven retraidos, porque creen lógico que siendo su exclusiva mision estar al servicio de la Señora, esta es la única digna de los obsequios de cuantos visitan al Montserrat, ante cuyo objeto desapare cen ellos, que no tienen otra importancia, que la que les presta su carácter de Siervos de Mario, con que se creen de sobras honrados, y retribuidos.

Capitulo XXI. Tres sucesos memorables en Montserrat. Inaugúrase la carretera que de la estacion de Monistrol sube al Monasterio: Montserrat regala Tumbagas á los voluntarios de África: y la agregacion titulada do los retenía y dot sube á Montserrat la Santa Imagen conocida por el Cristo de la purísima sangre.

No hay que dudarlo: en todas épocas, en los tiempos presentes como en los pasados, Cataluña tiene siempre enlazadas sus glorias, sus grandiosas empresas, así como sus hechos heróicos con Montserrat, cuya historia es la del pais. Tres sucesos memorables ha presenciado este con ad


miracion en estos últimos años; y si bien independientes uno de otro, nos ha parecido oportuno legarlos á las ge neraciones venideras, consignándolos en capítulo espe cial en esta historia, ya que figura en ellos de un modo singular nuestro Santuario. Era el año de 1858, y el génio, la aplicacion, la labo riosidad, el estudio, el carácter emprendedor, el herois mo, el crédito y la morigerada índole de los naturales del pais colocaron á la par que hicieron afluir á Cataluña cuantiosos capitales, la elevaron al nivel mas adelantadas en la fabricacion, en el comercio, en la marina, indus tria y demás artes. La ilustracion y civilizacion modernas exigian como una necesidad de la época las vías férreas , para ponerse en contacto inmediato las poblaciones y aun las naciones mas separadas para el ahorro del tiempo, que, en frase moderna, es dinero, y para facilitar el transporte de nuestras manufacturas por grandes que fuesen su peso y su número. Cataluña comprendió esta necesidad, y sin tardar la satisfizo, dando el ejemplo á las demás provincias de Es paña: y esplotadas ya las líneas del litoral hasta Mataró y la del Centro hasta Martorell, se levantó como un gi gante, y formó el atrevido proyecto de ponerse en con tacto con la capital del reino. Y esto ¿como? Trazando una línea que fué mirada por algunos como una locura, y por otros como un abismo sin fondo que absorveria to dos los capitales de la opulenta Barcelona, sin lograr el objeto propuesto. Pero el génio emprendedor de los catalanes que solo vé las dificultades para vencerlas con heroismo, no se arredró y antes del tiempo prefijado, la locomotora salu daba festiva los pueblos del tránsito, entraba triunfante en Zaragoza y á no tardar en la Metrópoli. Los obstécu


— 346 ' —

los quedaban allanados y Cataluña era la admiracion de las naciones extranjeras. Pero esta victoria y estos triunfos no fueron fruto úni camente de sus capitales, de su estudio, de su génio; entró en sus cálculos Montserrat. Montserrat habia de presidir el gran pensamiento y vivificar la empresa, porqué debia dominar la línea en una extension de muchos kilómetros y habia de indem nizar de un modo prodigioso á los empresarios. No se equivocó la empresa; llamó en su ausilio á la Virgen que tiene sentado su trono en Montserrat: hizo un voto de facilitar á los devotos de la Virgen sus visitas al Santuario por medio de una carretera sorprendente, de una carretera-modelo, que de la estacion de Monistrol subiese á empalmar con la antigua de Casa-Masana, y la Virgen aceptó los votos de la empresa, bendijo los tra bajos de la misma, y esta correspondió agradecida, su biendo en cuerpo á Montserrat á poner á los piés de la Señora el fruto de sus desvelos, estudios, desembolsos, y fe de sus distinguidos miembros. Montserrat recordará siempre el dia 22 do Setiembre de 1859 en que los dignos representantes de la línea del ferro-carril de Zaragoza á Barcelona dedicaron con so lemnes cultos su heróica empresa á la Sma. Virgen, y despues de un banquete fraternal, se retiraron alegres á sus hogares. Este es el primer acontecimiento. El segundo no es menos digno del pais y de figurar en la historia como un monumento de la fe y devocion de Cataluña á su Perla de Montserrat. El pabellon español habia sido ajado por los Bárbaros en las abrasadas tierras del imperio marroquí, y nuestros valientes hahian de vengarlo y levantarlo glorioso cual en otrostiempos nuestros abuelos en lejanasyplayasnaciones.


— 347 —

Como en empresas nacionales y de honra el pueblo ca talan lejos de quedar rezagado, siempre ha figurado en primera línea, no contento con el contingente proporcio nal á las demás provincias, en su entusiasmo quiso con tribuir con un cuerpo de los mas valientes de sus jóve nes, que tituló Voluntarios de África, y los uniformó en 1859 con el traje-especial del pais. La Diputacion de Barcelona, que concibió el pensa miento, conocedora de la historia del Principado, recor dó que semejantes empresas siempre habian sido puestas bajo la égida de la Virgen de Montserrat, é igual conduc ta quiso observar entonces. El traje-uniforme de nuestros Voluntarios de África. exigia una tumbaga en su corbata, ¿y quién habia de pro porcionarla sino Montserrat? Aquella Corporacion indicó su pensamiento al superior del monasterio, quien comprendiendo su deber, y el sig nificado de la idea iniciada por los dignísimos represen tantes de la Provincia, se apresuró á remitir una tumbaga de plata (conocida en el pais por anell de la Mare deDm de Montserrat] para cada uno de los voluntarios, ponién.dolos á todos bajo la proteccion de la Virgen de Montser rat, para que allá en remotos paises se acordasen del que les vió nacer y les mandaba para que al grito de, por la Virgen de Montserrat, arrollasen las indómitas fieras del África, cual nuestros pasados, y en brazos de la misma Señora exalasen en su postrer aliento los que falleciesen víctimas de su arrojo y patriotismo. Y la Diputacion y Montserrat no se engañaron: y despues de algunos meses de heróicas fatigas en Marruecos, el pais recibió triun fante y coronó de rosas en 1860 á sus Voluntarios, á quienes la historia de Montserrat debia esta honrosa pa gina, que con entusiasmo les dedica. Si el terqer acontecimiento va á ocupar el último lu-


— 348 — gar, no es por falta de mérito, sino por exigirlo así preci samente el órden cronológico. Un desgraciado soldado del Regimiento de Cazadores de Mérida en un momento de vértigo manchó sus manos con la sangre de su ama la esposa del general Sub-inspector de Ingenieros, intentando en seguida suicidarse. Barcelona en cuyo recinto se perpetró el crimen, se horrorizó, se compadeció de un infeliz, y pidió perdon para él. A los votos generales de la ciudad se agregaron los de los particulares, y los Portantes de la Agregacion de los setenta y dos á su vez hicieron un voto á la Virgen de Montserrat de visitarla con sus propios trajes, llevando la Imágen del Cristo de la Purísima Sangre, con que acompañan á los reos al suplicio, si la Virgen les concedia el indulto que tenían solicitado de la Reina para el referido soldado. Y S. M. concedió el indulto, y los Portantes entraban con la Sta. Imágen de tamaño natural y hábitos de peni tencia (Yestas llaman en e! pais) y golilla en Montserrat á las 7 de la tarde del 16 de Mayo de 1864, siendo re cibidos con toda solemnidad por el abad á la cabeza de la comunidad y escolanía, cual lo habian sido 253 años atrás, y colocada la Sta. Imágen en el templo, al dia si guiente, despues de un solemne oficio, en que estuvo la misma levantada cual en el imponente momento de la ejecucion de los reos, fué despedida con igual solemni dad, dejando consignada esta visita en una lápida de már mol para perpétua memoria, y siendo agraciados \os Por tantes por el abad con una medalla para los actos de su instituto. (1) (I) Véase un follolo quo fon el título de Relacion de la rom'ria que en 15 de Mayo de ISSf hizo la Agregacion de Portantet etc. impreso en Barcelona rn I8fÍS. Está de venta en la tienda de medallas 4rl Santuario.


Capitulo XXII. Continua la restauracion del Monasterio y hospedería. El gran paredon que miraba á poniente y que amenazaba ruina es reparado: restauróse hasta cubrirlo el antigúo edificio llamado aposentos de la plaza: colócanse en sus bajos ó plan-terreno el de*pach'1 de aposentos, y tienda de comestibles: se habilita para aposentos bajo el título de S. Ignacio de Loyola la casa llamada de los de Celibató, y despues despacho de aposentas: se habi lita elinterior delúnico lienzo existente del claustro de Julio II, y se desti na Atienda de medallas.

Convertido ya en magnífica plaza, que mide 52'481 metros de ancho, y 37'217 metros en su promédio de largo todo el local que ocupaba el antiguo claustro bizan tino del abad Villalva y las oficinas adyacentes reducidas á escombros en el año de i 811, y sirviendo la plaza de paso para la Iglesia; cuantos la visitaban se veian en la dura necesidad de pasar por debajo de un


— 350 — Paredon,

que en el apogeo del Monasterio formaba parte del Cor redor de la Cámara, mirando al poniente, y por haber quedado aislado, y fuera de nivel desde la explosion del año de 1812, parecia amenazar ruina y atemorizaba al que habia de pasar debajo de él. Lo que algunos llamaban peligro, y otros un incidente providencial, por no haber perdido una pulgada mas de su desaplomo desde la explosion citada, a pesar del trans curso de mas de medio siglo sufriendo todas las vicisitu des admosféricas, llamó por fin la atencion de la Junta de restauracion, y despues de un profundo y concienzudo estudio hecho por su arquitecto el Sr. Villar, se resolvió el derribo del mismo como medida de necesidad pública. Nosotros que con tanto afan nos esforzábamos en la restauracion del Monasterio, sentimos un profundo pesar de haber de presenciar el derribo de una parte de él, si


— 331 —

quiera fuera justo y necesario; y si bien acatábamos en silencio las órdenes emanadas de la competente autori dad, levantábamos nuestros suspiros á la Señora de la casa que electivamente nos oyó, y proveyó de remedio. El deseo innato de la conservacion del Monasterio nos hizo meditar, la meditacion nos sugirió una idea, y la confianza que nos inspiraba la lealtad del Sr. Villar, nos animó para presentársela con sencillez y sin pretensiones: y el Sr. Villar, animado de su constante anhelo por todo lo que es Montserrat, no solo no la desdeñó por su mo desta procedencia, sino que con la amabilidad que le es propia, nos oyó, esíudió de nuevo la cuestion, y conclu yó por el no derribo. La historia debe esta nueva página á la imparcialidad de este sábio arquitecto, que nos hon ra con su amistad. El paredon, pues, fué reparado y no derribado; y hoy además de una solidez que no deja que desear al mas es crupuloso, presenta una semi-fadiada, que ha hecho de saparecer todo lo feo de la explosion del año de 1812, ya que no liaya podido presentarse al público la fachada que reclama el edificio; y libre ya con esto el Monasterio de los temores que ofrecia el paredon citado, volvió sus miras hacia la hospedería. Aunque muy estropeada, se conservaba la fachada prin cipal con dos laterales, de una casa conocida antes del año de 1811 con el nombre de aposentos de la plaza, y cuyas paredes hasta una altura digna de ser tenida en con sideracion, eran de un espesor de mas de 8 palmos y que se hallaban muy bien conservadas. Atendiendo, pues, á la necesidad de habitaciones de centes para clases elevadas, se determinó restaurarlos, y mejorarlos, aprovechando la bellísima posicion topográfi ca que ocupaban, y elevándolos á la categoría de primera clase, con el nombre de


— 352 — Aposéntesele S. Alfonso, (1)

precedidos los estudios y aprobacion del Sr. Villar, des montando al efecto un inmenso banco de piedra que por la parte opuesta impedia la obra, que aunque costosísima, y de exigir gastos superiores á los ingresos, el Monaste rio no cejó, porque comprendió el inmenso bien que iba á prestar á los visitantes. Era el invierno de 1864 á 1865 en que una crisis mercantil y fabril habia puesto á un sin número de fa milias en condiciones apuradas, y el Monasterio creyó deber hacer un esfuerzo supremo para aliviar á tantos in( 1) El n." 1 indica el despacho de comestibles; el 2 el despacho de aposentos, y el 3 la entrada ó subida a las habitaciones.


— 353 —

felices, y lo cumplió nado en la proteccion de la Virgen. Apeló á un empréstito do 2000 pesos, y con ellos llegó á poder cubrir la citada casa de la plaza, formar su fa chada con sus balcones, antepechos y puertas, con lo que la dejó al abrigo de las estaciones, esperando entre tanto mejores tiempos, y dejando embellecida la plaza, desapareciendo los feos restos del incendio de 1811. Y, ya que no pudo habilitar todo el local para aposentos, como deseaba, por falta de recursos, aprovechó sus bajos ó plan-terreno para despacho de aposentos y tienda de comestibles, que al mismo tiempo que redundaba en bien del público, dejaba para nuevos aposentos la casa llamada de los de Collbató, que ocupaban las tales oficinas, dán doles el título de Aposentos de S. Ignacio de Loyola. (1)

La comodidad de la magnífica carretera, que partiendo (1) Los números 1 y 2 indican los aposentos de S. Ignacio y Sta. Gertrudis, 7 los números 3 y 4 los de Sta. Escolástica y Casas de los Pobres. 23


— 351 —

de la estacion de Monistrol empalma en S. Jaume V blanch con la antigua de casa Masana, facilitó de un modo nun ca imaginado la afluencia de gentes al Santuario, y esta reclamaba el aumento de coches, que á su vez necesita ban caballerizas, y á esto acudió tambien el Monasterio levantando nuevas Cuadras en lo que era huerto del hos pital detrás de los aposentos del venerable José de lasllánlias, y ampliando, y dando nueva forma á las que están bajo de estos. Quedaban todavia algunos escombros al rededor del único lienzo del gálico (-[austro de Julio II, (1) que ade más de impedir á los amantes de las bellas artes apreciar su mérito, afeaban todo aquel recinto; y esta histórica perla fué arrancada tambien de las inmundas plantas de los brutos animales (habia sido convertida en Caballeri zas], y presentada esbelta cual es, al estudio y admiracion de los inteligentes, trasladando allí la Tienda de medallas,

y franqueó además al público , por medio de una bomba dp mano, la cisterna que está situada en el centro del ter reno que comprendían los cuatro lienzos del citado claus tro, convertido ahora en plaza. (I) Véase su lámina en la página 147.


— 355 —

De este trabajo resultó para el público una utilidad digna de consideracion, y fué que todo el local que ocu paba en el claustro principal la tienda de medallas, pudo ser habilitado para aposentos, que con los colaterales fueron denominados de S. Leandro, de S. Fulgencio, de S. Isidoro, y de Sla. Florentina, de suerte que la hos pedería cuenta ya hoy con 400 camas aproximadamente, con que la Virgen obsequia á los que la visitan en Mont serrat.

Capítulo XXIII, El cólera morbo de 1865. El cólera so desarrolla en la provincia: l;i Virgen de Montserrat abre de paf en par y sin restriccion de dias su hospedería á cuantos quieren refugiarse bajo su manto. M iria libra do la enfermedad íi lodos los que moraban en el Santui-rio: la provincia so juzga deudora á la Virgen de baber Dios levanta do el azote, y todas las autoridades de Barcelona suben á rendirle un home naje de accion de gracias.

Cuando el Monasterio tanto se afanaba en quitar es combros, levantaba un empréstito en el invierno de '1864 al 1865 para el arreglo de su hospedería, en hermosear su recinto por medio de arboleda, y arreglarlo todo en condiciones las mas higiénicas, á la par que deliciosas, como queda insinuado en el capítulo anterior, si bien obraba por direccion de la divina Providencia, no preveia lo que esta tenia reservado en sus eternos y adorables se cretos: y era que el cariño previsor de la Madre de los


— 356 — catalanes preparaba un asilo para sus hijos que á no tar dar habian de hallarse sumergidos en la amarrara y en el llanto. Otro tanto habia hecho en 1854; y es que la Virgen de Montserrat «s el paño de lágrimas de los cata lanes en todas las épocas y en todos los males. En efecto, Dios envió sobre la provincia su ángel exterminador para vindicar sus derechos ultrajados, y des pertar á los que dormian aletargados en su pecado; y el ángel cumplió su mision de un modo aterrador en los meses de Julio, Agosto, Setiembre y Octubre, y de un modo especial en Barcelona. Como era natural , fueron muchas las familias que lle nas de temor saliendo espantadas de la ciudad, trataron de ponerse á salvo en los lugares que cada una juzgaba mas á propósito, segun la opinion que del cólera se ha bia formado; y como muchos creyeron que era un azote del ciclo, creyeron tambien que ningun medio habia mas á propósito para librarse de él, que acogerse bajo el man to de la Virgen de Montserrat. La fuerza de la lógica es irresistible. Para ellos María es el verdadero Tau, y no se engañaron: el ángel los respetó y pasó de largo. Nin guno de los que lograron salvar las crestas del Montser rat, y tomar un aposento en la casa de María, dejó de experimentar que nunca se pierde el que en ella confia. Montserrat comprendió su mision, y consecuente á ella abrió sus aposentos á cuantos se presentaron sin nin gun género de restricciones, y Montserrat vió ofrecer á María la mas brillante corona de las oraciones de los acogidos bajo su manto que acompañaban noche y día las de los monjes y escolanes á favor de sus angustiados conciudadanos, al mismo tiempo que con una caridad efectiva y edificante se remitían á Barcelona las sumas recogidas por medio de una voluntaria y caritativa sus cripcion, ó colecta.


~ 357 El resultado no podia ser mas satisfactorio. Todos tu vieron el consuelo de reunirse con sus familias cual sino hubiesen transcurrido tantos dias de luto, despues de ha ber rendido á Dios y á su Santísima Madre las mas pú blicas y sinceras muestras de su gratitud. Mas así como estas familias no fueron las únicas que bajo la égida de la Virgen de Montserrat se habian libra do del azote del cólera, tampoco fueron las únicas que rindieron en Montserrat las gracias á la Virgen; y lo que los individuos y familias liabian hecho aisladamente, rea lizó á su vez la provincia. Barcelona capital de la misma encierra dentro de sus muros los representantes de todas las poblaciones, y estos con todas las autoridades reco nocieron no solo que la ciudad y la provincia eran deu dores de la salud á la Virgen de Montserrat, sino que el homenaje público que habian de rendirle, no seria com pletamente significativo sino se tributase en su propio Santuario, que es la catedral, no de esta ó de aquella po~ blacion del principado, sino de toda la Cataluña á la cual representaban. No podemos recordar los días 11 y 12 de Noviembre de 1865 sin sentirnos profundamente conmovidos. Serian las 6 de la tardfi del '11 cuando las primeras autoridades eclesiástica, militar, civil y judicial, con una seccion de la diputacion provincial, del cabildo municipal, de la jun ta de auxilios, de la del ferro-carril de Zaragoza á Barce lona, de la prensa periódica y de lo mas selecto y distin guido de la. sociedad, se apeaban de sus coches en la pla za del Monasterio, en donde los aguardaba el cabildo de esta iglesia en forma de procesion y cruz alta, y hecha la adoracion de la vera- cruz segun rúbrica, la numerosa y escogida concurrencia, cantando la comunidad, alter nando con la escolanía, el Ave maris stella, entró en el templo, que imponente por si mismo, elevaba el alma á


— 358 —

causa de la hora, y de la sorprendente y simétrica ilu minacion que lo embellecía. Postráronse todos al pié del trono de la que es la Salud de loa enfermos, mientras que en su nombre y el de toda Cataluña, la escohuiía la saludaba con una patética y afec tuosa Salve; y dada al inmenso y silencioso concurso la bendicion, solemne por el Rmo. obispo de Barcelona, se dirigieron todos al camarín al público besamanos, que se dignó permitirles la Señora y verdadera Condesa de Bar celona, sentada en su augusto trono, radiante de hermo sura, y afabilidad amable cual nunca, adornada con sus mas preciosas joyas, y suplicando á su bendito hijo, sen tado risueño en su regazo, que se dignase bendecir al pais que tales muestras de piedad pública le daba. Concluido este imponente acto, volvieron todos al pres biterio, y ocupando cada uno sus respectivos asientos, dió la escolania principio á un devoto Rosario á toda or questa, que fué seguido de la imponente y magestuosa Salve cantada por la comunidad formada y con velas en la mano alternando con la escolanía, finalizando con los alegres gozos. A las 8 de la mañana del dia 12 se dió principio á los divinos oficios celebrando de pontifical el Rino, obispo de Barcelona, luciendo cuanto de mas rico posee Mont serrat en ornamentos y alhajas, y alternando el imponen te canto gregoriano de la comunidad con la festiva or questa de la escolanía. Feliz y elocuente estuvo el citado obispo cuando con cluida la Misa y trocada la casulla por la capa pluvial, con báculo y mitra desde el púlpito demostró con su au torizada y elocuente palabra al escogido y devoto audito rio, que la fiesta que acababa de celebrarse no podía, ni debia tener lugar sino en el Santuario de Montserrat, ya porque á la Virgen que en él se venera es la que habia in


— 359 — vocado la provincia en los dias en que apuraba su amar go cáliz, ya porque debiendo ser lo mas popular y pro vincial esta fiesta, no podia buscarse un lugar que pudie se ser mas provincial, ni mas accesible á todo el pueblo, que Montserrat; y finalmente que ya que este significa tivo acto, en que todas las autoridades y personas mas calificadas concurrian á dar una prueba mas de su piedad y respeto á sus tradicionales instintos, debia ser una nue va pagina de la historia de lo mas interesante del pais enlazada esencialmente con la de nuestros mayores, no podia estamparse sino en las rocas imperecederas de Montserrat, en donde leerán las generaciones venideras los grandes acontecimientos de la época, asi como leemos nosotros en ellas los de las que nos precedieron. En Ca taluña este templo y esta Imágen son siempre históricos, son siempre el principio de donde irradian las grandes ideas; y si Barcelona fué fecunda en su caridad, lo fué porque se inspiró en su fe y esperanza en la Virgen de . Montserrat, y á la Virgen de Montserrat debe el ver co ronados con tal feliz éxito sus heróicos sacrificios perso nales y pecuniarios. Era lógico pues que se entonase el Te-Deum despues de haber logrado la salud de Cataluña, y que todas las autoridades y representantes del Princi pado consignasen en Montserrat este solemne tributo de accion de gracias. (1)

(1) Véanse el Diario de Barcelona edicion dela mañana del día 13 de No viembre de 1863, y los demás periódicos de la ciudad.


Capitulo XXIV. Adórnase la regia cámara de la Santa Imagen. So tapizan las paredes de la primera y última estancia del camarin, y se al fombran uno y otro pavimento: se colocan palmatorias en 1 1 del centro en que está el trono de la Santa Imagen: colóeanse cristales pintados en las ventanas de las tres estancias: se embellece la entrada y escalera que con duce al camarín, y se concluye el empezado adorno del local llamado biblio teca de la Vir¡jen.

En la imposibilidad de construir el camarín -proyecta do por carecer de fondos, apesar de ser imperiosamente reclamado por la afluencia de devotos que acuden al mis mo, ora sea á implorar misericordia de la Madre de los afligidos, ora á rendir pública accion de gracias por las recibidas de la Madre Inmaculada de ellas en los diarios besamanos, se acudió al embellecimiento y ornato del antiguo y provisional Cama pin, y á este efecto se practi caron en diversas épocas varias obras, que descritas para mayor comodidad del que visite el Monasterio, no en el órden cronológico de los tiempos en que han teñido lu gar, y si en el del local que ocupan por el trayecto que necesariamente hoy dia ha de seguir el devoto que visita la Sta. Imagen en su propio Trono Montserralense, son como sigue: Como para subir al expresado Camarín, hoy dia es in


— 361 — dispensable pasar por la Sacristía, se ha dado á la misma el carácter de severidad y grandiosidad que le correspon de, y á que se prestaba á poca costa relativamente ha blando- su construccion. Al efecto, se ha abierto una puerta de comunicacion desde su ante-sacristia ensan chando y elevando la que ya habia de pequeñas dimen siones á traves del robusto muro que las separa; y como la bóveda de medio punto de la sacristía está á mucha mayor elevacion que la pararistones de la ante-sacristiu á causa de la tribuna que hay sobre esta, ha sido nece sario dar al expresado arco alturas distintas en sus dos paramentos, á fin de salvar el inconveniente de la dicha bóveda, y darle la grandiosidad que le corresponde den tro de la Sacristia, lo que se ha conseguido con la cons truccion parecida al llamado cuerno de baca en Stereotomia, empleando la piedra labrada. Se han desencrostado todos los paramentos de los muros do silleria en la Sa cristia, y reseguidas sus juntas, lechos y sobrelechos agramiladamente aparece lo mismo en ellos que en el entra dós de la bóveda el aparejo de su tan severa como sólida construccion, dando su grave y apropiado aspecto al con junto. La dicha Sacristía está alumbrada por dos grandes ventanales en los que se han puesto dos vidrieras de co lores vitrificados, siendo su composicion artística debida á combinaciones geométricas, que á la vez que son rcminíscentes de la influencia oriental en el Arte Cristiano, poco despues del hecho Providencial de que fué causa humana y como tal aparente la Santa Madre de Constan tino, proporcionan con mucho menos coste que si se hu biese empleado el dibujo de figura, esa luz apaciblemen te misteriosa, que tan propia es delas dependencias de la casa del Señor. Como las ventanas dichas eran adintela das en el muro de la fachada lateral de la Iglesia, ha si do preciso inscribir en el rectángulo el medio punto que


— 362 —

es la forma de la vidriera, con lo que aparecen en per fecta armonía con las formas del conjunto y detalles de la sacristía de que vamos ocupándonos. En dicha depen dencia se conservan, prestando servicio apropiado, puertas . que datan de los tiempos en que un mismo sentimiento de aspirar á lo perfecto y á lo bello, animaba simultá neamente al inventor y al ejecutor, que no pocas veces se confundian en una misma persona; y aun cuando asi no fuese, siempre marchaban con la armonía que produ cen iguales aspiraciones, idénticos principios morales, el mismo sentimiento del deber é igual impulso en labrar con la ayuda de Dios y para Dios; y hacemos esta peque ña digresion que extendida en consideraciones serian trascendentales y darian por si solas lugar para un libro, no con otro objeto que el de calificar las obras de nues tros pasados, y llamar la atencion de nuestros coetáneos sobre hechos que estudiados á la luz de un espíritu recto, darán la clave para mejorar los productos de las artes y oficios mecánicos, sin cuya perfeccion de egecucion se perderán en el vacio las mejores concepciones ó proyec tos facultativos; y si se quieren (y el que esto escriba cree que se deben) extender las consideraciones dichas á mas ancho y trascendental campo, en él puede elucubrar Sara honra de Dios y bien de la pobre sociedad humana, ) mismo el hombre de la economía política que el de gobierno, igualmente el artista que el artesano, del mis mo modo el padre de familias que el legislador que como tal egerce durante su mandato oficios en cierto modo de pater-familias. Basta de digresion. Una de las puertas está en la escalera de caracol que tiene acceso por la Sacristia. Es de dos hojas, sistema plafonado octogonal moldurado con incrustaciones de hueso, y todo ejecutado con una pulcritud tal y- un gusto purista que da idea exacta de la influencia que en arte


- 363 tuvo el proceder de ejecucion árabe. Dos puertas peque ñas hay en la Sacristia del mismo carácter, pero inferio res en dimensiones é importancia en la composicion, y sirven para unos armarios bajos. En el testero de frente en la Sacristia se ha construi do tambien en estos últimos tiempos la Cómoda-altar de revestimiento y guarda de ornamentos sagrados, y es ver daderamente imponente el retablo que en su hornacina central ojiva contiene un crucifijo, al pie del cual hay las imágenes de la Santísima Virgen en su dolorosa presen cia en el Calvario, y la del discípulo amado de Jesucristo, á quienes dijo Ecce films lum : Ecce Moler tita, siendo dichas imágenes del" tamaño natural. En la Sacristia hay tambien convenientemente expues ta la Credensa de carácter bizantino regalada al Monas terio por el M. I. Sr. Marques dela Quadra, notable obra de arte dibujada por D. Jaime Serra y ejecutada en los talleres de I). Francisco Isaura. Pasando de la Sacristia á las dos dependencias á ella contiguas por la puerta de comunicacion, tambien impor tante en su parte de madera por su estructura, se entra como pieza de paso para el Camarín en lo que se llama Biblioteca de la Virgen, como está consignado en letras de •relieve y doradas en su portada, por estar colocadas en dicha dependencia las mas principales alhajas de oro, plata, piedras preciosas y vestidos de la Virgen, y una co leccion de ex-wtos con una memoria ó catálogo impreso de los principales bienhechores que ha tenido el Santua rio desde su instalacion en el siglo IX hasta hoy, y por que unos y otros son una elocuente leccion para los que vienen á visitar la Santísima Virgen, y manifiesta la fe y gratitud de los que han invocado á Maria, y la liberidad y misericordia con que Maria ha correspondido á la fe y confianza de los que la han invocado.


— 361 —

Aquí, por consiguiente, leen los fieles y visitantes lo que es un pueblo creyente, cuanto vale la proteccion de la que es digna Madre de Dios, lo que han sido nuestros mayores por espacio de diez siglos no interrumpidos, y que pueden esperar de la Madre de la gracia que van á adorar en su Imágen de Montserrat. Pasada la biblioteca de la Virgen que- está en el pie de la escalera que siendo interior del Convento sirve hoy forzosamente para cubrir al Camarin. En el primer rellano ó meseta se encuentra la puerta de la escolanía que tiene escrito en su dintel el versiculo Sinite parvulos reniré ad Me, cuya puerta en su parte de carpinteria lo mismo que otra que hay de paso desde la biblioteca dicha al ór gano de la Escolanía, son de importancia lo mismo y de igual origen que las de la Sacristia. En el segundo rella no de la escalera se ha colocado una notable estátua de dos metros, de David, figura simbólica del camino que se sigue hasta ascender al Camarin quien desciende María, Nuestra Señora: en el tercer rellano hay un ángel que cual centinela indica que es la Reina y soberana aquella cuya escalera, guarda y con su ademan indica á los fieles la subida al mismo tiempo que el recogimiento y silencio: Sube y calla. Otro está colocado á la puerta del mismo Camarin en el cuarto rellano, indicando á los fieles la en trada y diciéndoles Entra, está de gracia. Otra hay en el ante-camari-n que dice Pide confado. Las tres dependencias que actualmente constituyen el ante-camarin provisional, están tapizadas, de damasco carmesí el ante-camarin, de azul celeste el Camarin, y de damasco como el primero el post-camarin, par el cual y por la escalera de caracol que con él y con la sacristia co munica, bajan los devotos en dias de gran concurrencia, para evitar la confusion de entrar y salir por un mismo punto y escalera. Tal es el estado actual de la dependen


— 365 —

cia que debiera ser lo principal despues del Sagrario de este Monasterio, y que como hemos consignado es provisional. Plegue á l)ios que pueda verse, cuando á sus inescruta bles designios convenga, construido con la grandiosidad . y decoro debidos el salon del trono de la excelsa é In maculada Madre y Señora nuestra. Amen. Si bien las interinidades, generalmente hablando, son indispensables en ciertas circunstancias, tambien por punto general son fatalísimas para Jas cosas y para las personas. Los que han seguido' el curso de esta historia recor darán la causa de la habilitacion interina del camarín ac tual para régia cámara de la Imagen de Montserrat, j to dos lamentarán como nosotros las consecuencias de se mejante interinidad. Si Felipe III hubiese construido un camarín régio como le permitia y exigia su dignidad, y antes de precipitar la definitiva traslacion de la Santa Imágen de la antigua iglesia á la nueva; lejos de conti nuar hoy la Santa Imágen en un camarin hasta cierto punto mezquino é indecoroso, se veria colocada en régia cámara como reclaman la í'é y la piedad. Pero se conten tó con una interinidad, y esta lleva ya una fecha de casi tres siglos, sin que nos halague la esperanza de realizar lo que aquel Rey no realizó. ¿Y cual ha sido el resultado de tan larga interinidad? Rubor nos causa el confesarlo, pero es preciso que sea mos justos. El resultado ha sido que, generalmente ha blando, en Montserrat ha sido mas decente y proporcio nada la habitacion del mas humilde de los sirvientes de la augusta Soberana, que la propia de la Señora. Quisié ramos haber podido omitir este borron en la historia de Montserrat, y no hemos podido resistir á la fuerza de la imparcialidad. ESPAÑA! CATALUÑA! MONTSERRAT! ah! cuan severamente os juzgarán un dia la historia y la pie


— 366 —

dad de las venideras generaciones! ! ¡Ah! habeis realizado todo lo accesorio y dejasteis en proyecto y en sus cimien tos lo principal: pero hablan muy alto las ruinas de Mont serrat, y este grito nos dispensa de hablar. Suben efectivamente los fieles, y al bajar, su modestia, su compostura, el gozo de su corazon reflejado en sus ros tros, y los sentimientos que los embargan, los obligan á confesar que sus mayores no fueron ilusos, sino que los ex-volos, las dádivas y los presentes que adornan las pa redes y armarios son la confesion de sus convicciones, de su l'é y de su piedad ilustrada, y que si logran que sus nombres figuren entre los de sus antepasados, que darán aun mas honrados y enaltecidos que con los que han heredado de los mismos. ¡Gloria á Dios! Loor eterno á su digna Madre! ¡Que la Virgen de Montserrat continúe dispensando consuelos y sentimientos dignos de la elevacion del hombre á cuan tos la visitan en su trono secular! ¡Que experimenten sus bendiciones cuantos contribuyen á su engrandecimiento directa ó indirectamente, próxima ó remotamente, desde el potentado que acude con cuantiosos donativos, al men digo que deposita el óbolo que acaba de recibir de limos na para remedio de sus necesidades, desde las autorida des que protegen y acogen bajo su égida al Santuario y cuanto á él pertenece, sean personas, ó cosas, á los parti culares que ensalzan las glorias de Montserrat, ora sean trovadores, ora historiadores, ora representantes de la prensa periodística, ora artistas, ora representantes del pais y de la nacion toda: que todos experimenten cuan bello, cuan consolador, cuan dulce, cuan honorífico es el haberse ocupado de lo que está en el corazon de todos, en los lábios de todos, desde el niño balbuciente al an ciano decrépito, pero especialmente de los catalanes, de la Virgen de Montserrat.


Capitulo XXV, Restauracion de las capillas foráneas. Kestilúyenso al culto las capillas foráneas de S. Acisclo, de ¡os apóstoles, y de la cueva: restaurase la iglesia del antiquísimo Monasterio de Santa Cecilia facilítase al público el visitar la cueva de Garí: el lugar en que estuvo la capilla de S. Miguel ha sido señalado con una cruz.

Cuando padece lo principal, sufre tambien ordinaria mente lo accesorio. Fortificado ó convertido Montserrat en plaza de armas, las capillas foráneas fueron consideradas como auxiliares de la fortificacion, y por esto al precederse a su destruc cion, tambien fueron destruidas aquellas. Comencemos por la Capilla de San Acisclo. (1) Despues de lo que expusimos en varios capítulos de la primera parte de esta historia, solo añadiremos, que en la época de la malhadada fortificacion de Montserrat que venimos llorando hace ya mas de medio siglo, fué tam bien mirada como punto estratégico la plazuela en que está edificada la capilla dedicada á los Santos Acisclo y Victoria, profanada y destinada á depósito de provisiones de boca y guerra. (I) Véase la lamina puesta en la página U.


— 308 — Desde la paz el Monasterio habia deseado fervorosa mente restituirla al culto, pero el imperioso deber de acudir á lo principal incendiado y volado, le habia pri vado de satisfacer la devocion que profesa á estos santos hermanos, hasta que por fin en el año de 1858 ciertos devotos seglares le auxiliaron con sus limosnas, restau rándola y colocando en ella un altarcico que la tradicion estima como procedente de la primitiva Capilla dedicada á la Virgen, derruida en 1755, celebrando una solemne fiesta el dia 17 de Noviembre de 1858, prosiguiendo des de entonces abierta al culto. Capilla de los apóstoles.

Poca, poquísima importancia tiene esta capilla á los ojos de la historia y del arte; solo puede obligarnos á con sagrarla dos líneas el ser un objeto dedicado al culto di vino en la Montaña.


— 369 —

En el siglo xvi un clérigo devoto de los santos após toles, quiso consagrarles un monumento en Montserrat, y prévia la aprobacion y permiso del Monasterio, cons truyó esta capilla, que en la malhadada fortificacion tam bien fué transformada en almacen de municiones, y por falta de recursos no habia podido ser restituida al culto, hasta que al fin auxiliado el Monasterio con las limosnas, la restauró, y bendijo solemnemente el dia 21 de Di ciembre del año de 1858. La cueva de la Virgen.

Esta cueva, lejos de quedar olvidada despues de extraido de ella el gran Tesoro que cual una concha á su perla habia conservado por tanto tiempo, fué muy frecuentada por lo mismo. Las monjns primeros moradores del sitio que escogió


— 370 —

la Sania Virgen para recibir los votos públicos de los fieles, escogidas para camareras de tan gran Reina y tes tigos de las primicias de sus milagros, abrieron á fuerza de pico un camino en el sitio que aun hoy conserva el nombre de escala de las monjas, junto á la capilla de los apóstoles, para bajar al Monasleríolmn , tomar el llamado dels pins, y dirigirse á las estaciones de la cueva, y este camino era el general y comun que tomaban cuantos vi sitaban á la Santa Imagen, no solo en el tiempo que es tuvo en la capilla de S. Acisclo, si que tambien cuando fué trasladada á la suya propia. Así continuaron todos, propios y extraños, basta que en el año de 1631 se abrió el magnífico y principal que boy conduce á ella con tan ta facilidad. No tardó la piedad en levantar una capilla al pié de la cueva, y luego que los monjes hubieron substituido á las monjas, la consagraron y empezaron á celebrar en ella el santo sacrificio de la Misa. Pasados algunos siglos, en el año de 1634 fundose una Misa celebradera en todos los sábados por un sacer dote que desde el Monasterio bajaba á la cueva, sin per juicio de la que tenia lugar en otro dia, hasta que por fin la Santisima Virgen, queriendo mayor culto que has ta entonces, y que á .los fieles les fuese menos penoso el llegarse allá, encendió en amor á la tan conocida como piadosa marquesa de Tamarit, que derribando la primitiva capilla, levantó otra, con una. casa que podia muy bien llamarse y tener los honores de un pequeño Monasterio, dotóla para una Misa diaria, y abrió un camino mas an cho, mas natural y mas breve en el citado año de 1631 . (1)


— 371 — Este edificio en que habia vivido un monje desde el año de 1705, y la capilla en que se celebró hasta el dia 25 de Julio de 1 811, sufrieron las consecuencias de la ocupacion francesa; y el 30 de Julio de 1812 un incen dio especial. Esto y el haber quedado abandonadas fué la causa principal de haberse venido al suelo los techos, pisos, bóvedas etc. Y como el miserable estado del Mo nasterio no le permitió, á pesar de sus deseos, atender á su reparacion, se fueron derruyendo hasta á un extre mo doloroso, sin que por eso dejasen de llamar la aten cion de los fieles, y de bajar á adorar el lugar que en la divina Providencia quiso salvar la Patrona de Cataluña, ansiando todos verla restituida al culto, y condoliéndose de tanta profanacion. Oyó la Santísima Virgen los votos de tantos devotos suyos, y valiéndose de la ocasion .de haber visitado tam bien aquel lugar y sus ruinas los Serenísimos Infantes Duques de Montpensier el 25 de Octubre de 1857, in fundió el pensamiento de iniciar la junta de que se ha bló en el capítulo xvn fóleo 337, que por fin restauró y aun mejoró en gran manera los citados edificio y capilla, teniendo la satisfaccion de asistir á su bendicion y Misa solemnes una comision de la misma el 11 de Setiembre, domingo y dia dedicado al dulce nombre de María, del año de 1864, despues de 53 años de profanacion. (1) (1) En el día once de Setiembre de mil ocho cientos sesenta y cuatro, en la montaña de Montserrat y sitio donde se lialla situada la capilla dedicada ú Nuestra Señora, reunidos los Señores limo. D Manuel Moyano y Villan, comendador de la real y distinguida órden española de Carlos III y presideníe del consejo provincial de Barcelona ; el Iltre. D. Miguel Muntadas abad . presidente de la comunidad de presbíteros exclaustrados de la órden de San Benito en el monasterio de Montserrat, comendador tambien de la referida real órden de Carlos III, D. Miguel Biada diputado de córtes. D. Juan Serra y Totosaus, diputado provincial; D. Vicente Genovar regidor del ayunta miento constitucional de Barcelona; D. Manuel de Bofarull vice-presidente de la comision de monumentos historicos y artísticos, D. Francisco de Paula del Villar arquitecto académico, y D. Leóncio Morata oficial de la seccion de


— 372 — Sarita Cecilia.

Quedaria incompleta, á nuestro entender, la historia Tomento en el gobierno de esta provincia y vocal secretario ele la juntarte restauracion artística de Montserrat, componentes de la Comision de la mis ma, autorizando el suscrito notario público del colegio del territorio de la au diencia de Barcelona y escribano del gobierno civil de la provincia, en cuyo concepto actúa, el nombrado limo. Sr. D. Manuel Moyano por encargo y de legacion especial del Exmo. Sr. D. Francisco Sepúlveda Hamos, caballero gran cruz y comendador de la órden americana de Isabel la católica, comen dador de la real y distinguida órden de Carlos III. condecorado con la cruz de 1." clase de la órden civil de beneficencia, caballero de la ínclita y mili tar de S. Juan de Jerusalen, comendador de la órden de la Concepcion de Vilaviciosa, y gobernador civil de esta provincia, tomó la palabra y dijo: SE ÑORES: Todos en este solitario y venerado recinto estais poseidos de los mis mos sentimientos y experimentais idénticas impresiones á las mias: por esto estoy seguro de que no extrañais la emocion ijue siento y no puedo definir y sentís vosotros, y de la cual no sabeis daros exacta cuenta. ¿Y quien, Seño-


— 373 —

«le Montserrat, si, aunque no sea mas que someramente, no describiésemos el origen, progresos y fin del Monas terio de Santa Cecilia enclavado en el Mamo Marro, y en continuas relaciones con el de Montserrat y por fin reunido á este. Remitiendo al lector al capítulo 16 de la primera par te, para no repetir lo que allí dejamos sentado, prosegui remos ahora la historia de aquel Monasterio tan enlazada con la de Monserrat, y asi decimos que el Monasterio edificado por los consortes Ainsiulfo y Unida no duró mu cho; porque á no tardar avanzaron de nuevo los moros, y lo destruyeron enteramente: y entrando en su consecuen cia por el derecho de reversion á poseer el castillo Mar ro con todos sus adyacentes los denatarios Ainsiulfo y Druda, ó sus habientes derechos, lo poseyeron hasta el res, conmovido y como anonadado no admira los arcanos de la Providencia, viendo que en la mitad del siglo xix, que por su especiulísimo carácter está llamado á ocupar un lugar tan notable en la historia, se levanta un trono á la Madre de la luz increada, á la que es asiento de la sabiduría y espejo de la justicia, en la misma Ci.ffua, en el sitio mismo en que por los años 888 re fulgentes estrellas descubrían el inapreciable tesoro que tenían recóndito es tas fragosas montañas? En la posicion oficial que en este solemne neto ocupo, solamente me toca fe: ¡citarme y felicitaros á todos por la obra que iniciada bajo los auspicios de SS. AA. los Smos. Sres. Duques de Montpensier y pro tegida porSS. MM. y real familia, habeis con tanto celo y constancia llevado á feliz término. ¡Plegué á Dios que lo que la Junta de restauracion artística, secundada tan eficazmente por el hábil y distinguido arquitecto D. Francisco áe Paula del Villar, ha hecho con la capilla de la cueva de la Virgen, pueda hacerlo tambien con la iglesia del Monasterio! ¡Plegué á Dios que uniendo sus esfuerzos con los del respetable é Iltre. P. abad D. Miguel Muntadas y Rda. comunidad que ton. dignamente preside, tenga la gloria de restituir el templo en que hoy día se venera la milagrosa Imagen de María á su antiguo lustre y magnificencia, y la de borrar hasta los últimos vestigios de devasta cion y ruina que se notan en la Santa Montaña, que tanto contrastan con la • marcha civilizadora denuestra era!=Rdo. P. ahad, en representacion del Sr. Gobernador de la provincia que es en la misma el delegado del gobierno de S. M., en nombre de la Junta de restauracion, tengo la especial honra de poner en vuestras manos las llaves de esta capilla, y de encomendar á vues tro solícito cuidado el edificio de la Cueva como de las antiguas dependencias del Monasterio. Como particular me atrevo, señores , creyendo interpretar fielmente vuestros piadosos sentimientos, á suplicar ¡i los sacerdotes que eslán consagrados al inmediato servicio de nuestra Señora de Montserrat, que


— 374 — año de 942, en que lo entregaron al Pbro. Cesáreo so brino de aquellos. Cesáreo lo reedificó el año siguiente de 943, y en el de 945 instaló en él la vida monáslico-benedictina, obte nido para sí el título de abad y con dependencia del mo nasterio de Ripoll al igual del primitivo. Hallábase ya entonces edificado el monasterio de (San ia María hoy Montserrat; y habiendo el referido abad Ce sáreo en 951 sido electo arzobispo de Tarragona, los condes de Barcelona Borrell y Riquilda su madre, le se ñalaron para su cóngrua la montaña de Montserrat que desmembraron del monasterio de Ripoll, conservando emperó el título de arzobispo de Tarragona, y el de abad y señor de Montserrat, hasta el año de 970, en que falleció. Sin embargo de llevar aquel título, y tener su cóngrua »in cesar eleven sus precos á María, puraque si su culto cuenta en esta Mon taña diez siglos, transcurran otros tantos en que desde el Santuario que se Ya á bendecir, se levanten cual oloroso incienso hasta el trono del Altísimo los mas fervorosos votos para la prosperidad de la nacion española y felici dad de la regia estirpe de la 2." Isabel y su augusto esposo D. Francisco de ASÍS, á quienes por su católica piedad colme especialmente el cielo de sus inagotables dones. Al discurso que acaba de trancribirse el Iltre. Sr. D. Miguel Muntadas •ontestó en los términos siguientes: = «Señores: Tengo una satisfaccion in mensa en ver reunida en este lugar santo é histórico una Junta cuya insta lacion fué concebida en él al ser visitada por los serenísimos señores duques de Montpensier, y de la cual despues se declararon protectores SS- MM. ouando mas adelante su acendrada piedad los trajo á este mismo lugar. Fe licito á la junta por el zelo, actividad é inteligencia con que ha llevado aca bo la restauracion de la cueva, que realmente es el principio ó cuna da la vida que Montserrat cuenta de diez siglos acá. Me asocio con toda la efusion de mi alma al placer que en este momento embarga ¡i la junta por haber llevado á cabo una de las obras que la harán célebre en los fastos de la religion y del país. Y sintiendo en mí un fondo de miseria que me priva del gozo de poderle manifestar mi gratitud de un modo digno de ella, me permitirá la junta que se la manifeste en mi nombre y de todos mis herma nos, á quienes ha cabido la suerte de ser custodios de estos lugares santos, prometiendo á su dignísimo presidente, y á todos sus distinguidos miembros nuestras pobres oraciones; y así suplico quede consignado en el acta. H» dicho.» Volviendo á usarla el Sr. presidente manifestó que acceptaba los votos del Sr. abad y que tanto él como los señores de la junta tenían una verdadera


— 375 — el arzobispo Cesáreo en los citados dos monasterios, con tinuaron estos, por cuanto la cóngrua de aquel no absorvió todos sus bienes, y el abad propietario de Santa Cecilia prosiguió cuidando de las monjas de Montserrat hasta el año de 980 en que fueron trasladadas á Barcelona. Prosiguió así con vida propia este monasterio hasta el año de 1023 en que con el de Santa María (hoy Mont serrat) y todas sus iglesias adyacentes, el conde Berenguer Ramon lo volvió á la dependencia del de Ripoll, sin que por esta dependencia decayese de la vida verdadera mente ejemplar; y que los fieles dejasen de hacerle varias donaciones, en las que figura la de Bernardo Sunyer, su consorte Adeleydis é hijos, que le dieron la iglesia de Santiago de Marganell, en el término de Castellvell, con dado de Manresa, en el año de 1104. satisfaccion en ver realizados en parte sus esfuerzos y que con la misma asi duidad y constancia se proponen llevar á cabo la completa restauracion del Monasterio y su iglesia, promoviendo en cuanto sus fuerzas alcancen la re caudacion de los fondos necesarios al intento, y excitando el amor y venera cion que se profesa á la Virgen de estas Montañas, por cuya mediacion tan señaladas gracias ha recibido el Principado y la nacion entera, Seguidamente con todas las solemnidades prescritas en el pontifical roma no, por el referido Sr. abad fue bendecida la capilla de Nuestra Señora reti rada del culto desde el año de 1811 con motivo de la guerra de aquella época, así como lo fue tambien en todo su recinto; colocándose en su altar el ara sagrada y adornándose sencillamente para la celebracion de los oficios, que verificó el Bdo. D. Benito Caño individuo de la expresada comunidad de presbíteros, y ciando la bendicion abacial el Iltre. Sr. Muntadas, pe cantó una Salvt por la tan justamente célebre escolanía del Monasterio, cuna de escla recidos profesores, que dirige con tanto acierto D. Bartolomé Blanch, que dando en su virtud abierta la capilla desde este dia á la veneracion de lo» fieles y al exclusivo cargo de dicho Sr. abad. Terminado el acto, se pasó al Santuario, donde se cantó un solemne TeDrum en accion de gracias. De todo lo cual, á requerimiento de dichos señores concurrentes, levanté esta acta, que firman, siéndome conocidas sus respectivas personas, digni dades y empleos y de ello doy fe. — Manuel Moyano: D. Miguel, abad cía Montserrat: Miguel Biada: Juan Serra y Totosaus: Manuel de Bofarull: Vi»ente Genovar: Francisco de Paula del Villar: Leóncio Morata vocal secre tario: Cayetano Anglora escribano. Es copia. El gobernador presidente, CAYETANO BONAFÓS.


— 376 —

El buen olor de las virtudes del monasterio de Santa Cecilia fue extendiéndose siempre y llamando la atencion de los jóvenes que deseaban de veras servir á Dios en las soledades, y no tener siquiera con los del siglo las rela ciones que los vecinos suyos de Santa María se veian precisados á cultivar á causa del santuario, y por esto pre sentó hombres esclarecidos que scrvian de ejemplo á los de este último monasterio y eran la' admiracion de toda la comarca, continuando así hasta el año de 1410. Pasar mas 'de 300 años sin necesidad de reformarse, sin intervenir en él autoridad alguna y sin decaer en sus temporalidades á pesar de su dependencia de Ripoll, es un elogio que, unido á los de los años anteriores, da una importancia muy grande á un monasterio que parece in significante por sus límites y situacion topográfica: no es extraño por consiguiente que el papa Luna (BenedictoXIII) lo mirara con ojos propicios, cuando visitó á Montserrat; y que á pesar de no ser él, como tampoco este de su obediencia, declarara á entrambos inmediatamente su jetos á la Santa Sede en el año de 1410. Por esta su ob servancia y fama, en Roma era tenido en una especial estima; y así es que cuando el cardenal Juliano de la Róvere (despues papa bajo el nombre de Julio II) era abad comendatario de Montserrat, nombró por su vi cario general al abad de Santa Cecilia D. Lorenzo Marull, y este dirigiólas obras hechas en Montserrat en tiempo de Juliano, (siendo la principal el claustro gótico, del que se conserva todavia un lienzo), y cuidó de la ob servancia en el monasterio y de lo relativo al Santuario, dejando en buen lugar así el honor de este y la gloria de la Virgen Santísima de Montserrat, como el del abad Ju liano, y el de Santa Cecilia. Duró esta administracion unos 13 años, ó sea desde 1471 hasta el de 1484. No hay noticias de que desde la restauracion de este


— 377 — monasterio hecha por Cesáreo, haya sido molestado de nuevo por los moros. Plugo á Dios, por fin, que llegase la hora feliz de la expulsion total de estos, y al ocuparse los reyes católieos Fernando ó Isabel del arreglo general de las cosas de su reino, fijaron su atencion sobre, los dos monasterios exis tentes en la montaña de Montserrat, para promover el culto de la Santísima Virgen María, y que este fuese mas digno de tal Señora; y comprendiendo que el sistema in troducido en los dos de gobernarse por abades comendata rios, no era el mas á propósito para el objeto, procuraron que se incorporasen á la Congregacion que, bajo el titulo de S. Benito de Valladolid, protegían de un modo especial. El monasterio de Santa María condescendió, y se in corporó á la mencionada Congregacion en el año de 1493; pero el de Santa Cecilia quiso meditarlo mas, y siguió bajo el régimen de abades comendatarios otro medio si glo, pero sin desmerecer en lo mas mínimo, hasta que persuadido de que lo mas conveniente para la gloria de Dios, era procurar realzar mas y mas el culto de la San tísima Virgen en su monasterio de Montserrat, como lo deseaba unánimemente el pais, medio por otra parte úni co para la conservacion de la disciplina monástica, y ter minar con el mismo honor con que habia comenzado y subsistido por espacio de 767 años, resolvió con prefe rencia á su incorporacion á la Congregacion, entregarse al de Santa Maria y hacer uno solo de dos monasterios tan próximos y de un mismo instituto, y á cuya union el citado papa Julio II ya habia accedido el año de 1504, si bien la fusion efectiva no se realizó hasta el de 1539, en que se verificó la muerte del último abad que era la condicion impuesta por el Papa. Y aquí acaba la historia propia del monasterio de San ta Cecilia de Montserrat.


— 378 —

No por eso aseguramos que en este año fuese de hecho extinguida la Comunidad de Santa Cecilia; pues que es muy probable que los monjes hijos de este Monasterio que quisieron continuar viviendo alli, fueron complaci dos, si bien bajo la sujecion del de Montserrat; pero es indudable que de derecho quedó Santa Cecilia incorpora da á Montserrat en el referido año. Trasladados ya á mejor vida los monjes de aquel, con siderando este la importancia que en él tenia el culto de nuestra Señora, y que por lo mismo no convenia distraer el personal en lo que no fuera indispensable, dejó en Santa Cecilia solo el preciso para el servicio parroquial, puesto que todas las masías ó masos existentes en aque llos alrededores, además de las de la Calsina, den Rovira ó Martorell, etc., íenian obligacion de recibir en esta iglesia los Santos Sacramentos, así como la de recogerse en el castillo Marro en tiempo de guerra y pleito home naje. ¿Por qué no es hoy parroquia Santa Cecilia, pregun tará tal vez alguno de los que lean esta historia? Para responder será preciso hacer la de S. Estovan de Marganell. El conde Bertran Sunyer y su esposa Adelaydis dona ron en 1103 al monasterio de Santa Cecilia la iglesia de S. Estevan de Marganell de que nos ocupamos, pero por estar enclavada en la Diócesis de Vich, ofrecia ciertas difi cultades para su administracion al citado monasterio, que para obviarlas propuso al obispo de Vich la cesion de sus derechos sobre esta iglesia, cediéndole en cambio los que aquel tenia sobre la de Vacarisas, lo que fué aceptado mútuamente en 1193, y en su consecuencia el monje ó monjes que Montserrat tuvo en Santa Cecilia, fueron párrocos de Sania Cecilia y de la de 5. Estevan de Mar ganell, siendo aquella la parroquia á donde habian de


— 379 — acudir todos para el cumplimiento de oir Misa en los dias de precepto, y para recibir los Sacramentos, residiendo fijamente en ella el párroco. Unos 239 años siguió así regida por monjes, que ad nulutn nombraba el abad de Montserrat, basta que jen el de 1778 en el nuevo plan beneflcial se mandó que esta parroquia, lo propio que las de Monistrol y Olesa de Montserrat, se diesen por concurso á presbíteros secula res, si bien bajo la jurisdiccion del monasterio de Mont serrat, á título de Vicarías perpetuas, que por fin han sido elevadas por .el último concordato á parroquias pro pias, Si bien los encargados de la iglesia de Santa Cecilia, aunque con diversos títulos, como liemos dicho, habian vivido constantemente desde 1539 en lo que fué Monaste rio, y desde él habian cuidado de la sufragánea de S. Es levan de Marganell, las guerras del presente siglo por una parte, y el haberse aumentado la feligresía aquella por otra, fueron motivos estimados justos y convenientes por los abades de Montserrat primero, y por los obispos de Vich, (como delegados apostólicos de su abadiato) mas tarde, para permitir que los párrocos fijasen su residen cia en la que solo era sufragánea, trasladando allí el San tísimo Sacramento y la pila bautismal, y abandonasen casi del todo la principal, en la cual celebran únicamen te una Misa rezada el dia 22 de Noviembre de cada año, que es el propio de la titular Santa Cecilia. ¡Así han decaido un Monasterio tan famoso despues de una existencia edificante de 8 siglos, y una parroquia que cuenta mas de 3! Así ha sido casi abandonada una iglesia que lleva mas de 10 siglos de antigüedad, y es uno de los puntos mas interesantes de la historia civil, militar y religioso-monástica de Cataluña! ¡Instabilidad de las cosas humanas!


— 380 —

Una iglesia que habia sido propietaria de las de S. Es teban y de Santiago de Marganell, de la de Santa María' de Muladas, del priorato de S. Pedro de Paganéll, cerca de Anglasola, del de S. Pedro de Ambigans, cerca del de Barbará, del de Santa María del Cami, en la Sagarra, con grandes masos y rentas en los mismos pueblos y en los de los Condals, Manresa, Salellas, Tarrasa, Piera y Pierola, etc. etc., se ha visto tan abandonada, que hasta el obispo de Vich en su visita del Noviembre de 1861 se vió en la dura necesidad de mandar que se suspendiese celebrar en ella, mientras no se pusiese decente. Condolido el monasterio de Montserrat de tanto aban dono, y viendo por otra parte la falta de recursos que te nia el celoso párroco de Marganell para restaurarla, acu dió á la caridad de algunos devotos; y con anuencia del obispo de Vich, y del propio párroco, emprendió una obra costosísima, pero insignificante, atendida la devo cion que profesa á Santa Cecilia, y lo mucho que le debe. Bajo la direccion de D. Francisco de Paula del Villar, arquitecto de la Junta de restauracion artística de Mont serrat, se quitó el cementerio que obstruía la puerta prin cipal de la iglesia, como se vé en este .


— 381 — Facsimile,

y se tapió la que con mal gusto y en malhora se habia abierto, por solo arbitrio de algun particular, en el ábsi de principal; se agregaron á ella las dos naves colatera les, que por medio de unos tabiques se habian separado de la principal y destinado á usos profanos; se hizo up coro, púlpito, sacristia y tres altares; se arreglaron las sepulturas particulares que las familias Cahina y Marlorell poseen en la nave principal, y las generales en un nuevo cementerio, se embaldosó el pavimento, y se puso una puerta-reja á fin de que los devotos pudiesen visitar la, aun cuando no hubiese quien les franquease la entra da por estar ausentes ó á sus faenas los caseros. Asi re parada, se bendijo solemnemente con las dos naves profa nadas, celebrando de abacial y con asistencia del propio


— 382 —

párroco, de los monjes y de la escolanía el abad de Mont serrat el dia de la Santa, 22 de Noviembre de 1862, si guiendo en esto el ejemplo de su predecesor el abad Tocco, que en 1558 habíala reedificado á fundamentas, con la diferencia que este de tal suerte varió el plan primiti vo de los góticos edificios monasterio é iglesia, que ape nas se pareció la segunda iglesia á la primera, y ahora solo se ha restaurado la iglesia, sin quitarla el gusto bi zantino. Y retrocediendo á la historia de la Guerra llamada de la independencia, manifestaremos que esta iglesia igual mente que la Gasa Rectoral, fué incendiada por las tro pas francesas el dia 11 de Octubre de 1811, y al regre sar de la destruccion del fuerte de S. Dimas, y del Mo nasterio de Montserrat el 31 de Julio de 1812, acabaron de destruir las expresadas iglesia y casa rectoral, ponién dolas fuego como á los demás edificios de la Montaña.


383 —

Cueva de Joan Gari.

Aun cuando en el sitio en que vivió algunos años y en que despues de su fallecimiento fué sepultado el famoso Joan Garí, nunca se haya levantado un templo, por mas que despues de su muerte, seguida á grandes y rigurosí simas penitencias, haya sido tenido en gran veneracion en Montserrat, y su cuerpo guardado como un precioso tesoro, hasta que se perdió como queda sentado en el cap. xvni, folio 107 de lo que fué Montserrat, sin dar lugar emperó á un culto no autorizado, ni querer preve nir el juicio de la Iglesia; sin embargo el Monasterio siempre ha procurado que se conservara su memoria, y


— 38i —

no se olvidase el lugar de su portentosa penitencia; lu gar que ha venido consignando siempre fijamente, y cu yo acceso ha facilitado á todos los fieles, hasta que le impedieran atender á ello las consecuencias de la destruc cion general de que tantas veces se ha hablado. Destruidos con el abandono los edificios de la monta ña, á esta Cueva que nos óTupa, en estos últimos años solo se iba con rodeos y no sin alguna exposicion. Queriendo sin embargo conservar esta tradicion y fa cilitar á los fieles y curiosos la visita de la Cueva, el .Monasterio abrió un camino, que si no es breve como el primitivo, en cambio es mas alegre, sin peligro, y hasta suave para las personas del sexo femenino. Una cruz designa desde lejos el local y que este es sa grado: y una verja de hierro impide que pueda deterio rarse la estátua del siervo de Dios y ejemplar de peniten cia, despues de haberlo sido de la miseria humana, re presentado en actitud humilde y sin comodidad que ni buscaba él, ni permitia la localidad. La Imágen de Ntra. Sra. que está allí, es de piedra, y tan antigua, que la tradicion constante del Monasterio la designa como la primera á que dieron culto en el siglo VI. los Monjes Benedictinos en el Monasteríolum, hoy Monistrol, como queda dicho en el cap. VIH de la 1." parte, fóleo 48.


— 385 —

Capilla de S. Miguel.

Tanto por el Santo Arcángel á que estaba dedicada, como por su antiguedad histórica, nos dolia en el alma y nos afligía en gran manera no haber podido todavia reunir fondos suficientes para la restauracion de esta ca pilla, que data desde la destruccion del templo de Venus y habia subsistido hasta que en el año de 1811 por ha llarse dentro de la Zona de la fortificacion del Montser rat convertido en Plaza de Armas, el Ingeniero de la forti ficacion llamado Rey, juzgó necesaria su demolicion á fin de impedir que los enemigos, si por las vicisitudes de la guerra se apoderasen de ella, ofendiesen desde allí la Plaza ó Castillo; pero con la desgraciada suerte de no 25


— 386 —

poner á salvo la imágen del Santo que fué destruida y mutilada, echados al bosque sus fragmentos, sin haberse sabido de ellos hasta que el incendio acaecido en el año de 1861 en el bosque de los alrededores del sitio que ocupaba el templo, dejó descubierto el tronco de ia mis ma, "que fué colocado en el Museo del Monasterio. Esperábamos que el Señor en su misericordia nos con cedería el consuelo que humildemente le pedíamos por la intercesion del valeroso campeon que arrolló la mayor de las revoluciones que ha visto el mundo, y lleva con honor el título de Patron de la montaña de Montserrat, y nos consoló", en efecto. (1) Se conservaban los cimientos de la Capilla de S. Mi guel, que eran los mismos del templo de Venus, y so bre ellos fué calcada -la nueva Capilla restaurada en el verano de 1870, en que el monasterio pudo reunir los fondos de que hasta entonces habia estado privado, colo có en su altar una devotisima y hermosísima imágen del Santo, y fue solemnemente bendecida el dia 29 de Se tiembre, cantándose á toda orquesta por la Comunidad y Escolanía una solemne Misa con asistencia de una esco gida concurrencia, que se hallaba en Montserrat á causa de la entonces reinante fiebre amarilla. (I) Remitimos el Lector á la primera parte de esta historia, especialmanto hasta la pág. 43.


— 387 —

LO QUE SERA MONTSERRAT. PAHTSÍ CUARTA,

Capítulo único. Temeríamos, y con razon, quedar hundidos y ofusca dos por la gloria de Dios, si curiosos quisiésemos escu driñar, y presuntuosos predecir los sucesos que él tiene reservados en los tesoros de su presciencia, y en los de signios de su inefable providencia. Sin embargo nos parece que de ciertos antecedentes


— 388 —

podemos conjeturar algunos consiguientes y dar como probables algunos sucesos. El que haya venido estudiando la historia de Mont serrat con atencion, habrá echado de ver sin duda, que así en la formacion de la Montaña como en haber fijado en la misma su trono la Virgen Maria, y querido hacer en ella ostentacion de su poder y de su misericordia, ha presidido un designio de Dios, y este muy singular, dig no de su gloria y de ser estudiado. Que este designio se ha hecho bastante palpable en varias épocas con respecto á la provincia en que radica la Montaña, así como en lo relativo á la generalidad de sus habitantes, es tan conocido de todos, y está de tal suerte en la conciencia de todos, que nos creemos dis pensados de probarlo. El porvenir es lo único de que debemos decir dos pa labras. Todo cuanto vemos que se realiza en Montserrat y con relacion á Montserrat, si se medita bien, nos hace espe rar que los designios de Dios no solo son los mismos para el porvenir que los hasta aquí manifestados con tanta gloria suya, y de su Santísima Madre, sino que son tras cendentales, y mas visibles á la par que mas grandes, queriendo con ellos patentizar el gran valimiento de Ma ria la Madre de Jesus, á quien este ha confiado la Cata luña y la España toda. La educacion y civilizacion 'modernas, la creacion de sociedades que pueden reunir grandes capitales y vencer dificultades que en siglos anteriores se reputaban insu perables, han fijado sus miras en Montserrat, y por me dio de las vias-férreas y carreteras abiertas sin perdonar gastos, han allanado sus caminos, han facilitado á todas las clases, edades, sexos y condiciones presentarse en él con ahorro de tiempo y dinero, permitiendo que no ya


— 3S8T — uno ú otro, sino que miles de personas de todas las pro vincias en un mismo dia puedan hacer el viaje de ida y vuelta á Montserrat cómodamente. Fijos en estos y otros hechos contemporáneos, nos pa rece que podemos asegurar, sin pretensiones, y sin pe netrar mas adentro de lo licito, ó traspasar el vestíbulo de los designios de Dios, que la Divina Providencia ha puesto sus miras en Montserrat, y que para la época de grandes perturbaciones, y de grandes calamidades gene rales, ha prevenido misericordiosamente una Casa de asilo, un consuelo, un lugar en que se respire, en que se calme la agitacion, en que vuelva el hombre en sí, y esto para todas las provincias y pueblos, para todas las clases y condiciones. Para esto ha querido que fuese res taurado Montserrat, y brillase de nuevo el culto de su Santísima Madre. (1) Pero esto á condicion de que todos cooperemos á estos providenciales designios, que nuestra mala correspon dencia no ciegue los conductos de la divina gracia, y no obligue á Dios á que diga á su Santísima Madre: Retiré monos: dejémoslos: son incurables. Y por el contrario, si correspondemos, Montserrat será un Asilo general para todos, la Piscina, el lugar de propiacion, el monte Tabor, un Monte pingüe, y del que manará leche y miel para todas las naciones del mundo católico, especialmente para los catalanes. FIN, (1) Los hechos hablan á favor de nuestra prediccion: Escribíamos estas lí neas en el año de 1867, y desde entonces han sobrevenido el cólera y no po cos conflictos políticos, mercantiles y fabriles, y... ¿lian sido pocos los que han reflexionado seriamente para lo que esta la Virgen en Montserrat, y quiere allí culto lan pomposo?


UN LAMENTO MAS. Montserrat registrará una página mas en la historia de sus ruinas y por ella exhalará' un nuevo y profun do suspiro. Ha perdido una, y quizás la mayor de sus glorias. Babia llorado la desaparicion de sus monumentales edificios, de sus riquísimos ornatos sagrados, venerables reliquias de muchos Santos de gran talla en los anales religioso-civiles-militares, de la magnífica Biblioteca con sus preciosos códices, manuscritos científicos é históri cos, é inapreciable Flora, el riquísimo repertorio de Mú sica sagrada con la Escolanía, la de su Galeria con las mas bellas obras de los mas célebres artistas nacionales y estranjeros, de todo lo mas grande en religion, cien cias y artes que los siglos habian allí depositado uno tras de otro en competencia; habia en fin visto cumplida la profecía, ó prediccion de que en la parte 2." capítulo X, página 263 se ocupa esta Historia. Pero sentado en medio de tantas ruinas, se consolaba algun tanto al contemplar en pié y lleno de lozanía un monumento que asi por su antigüedad, como por lo que representaba, podia serle algun dia un fecundo principio de restauracion de sus perdidas glorias.

Hablamos del Abadiado veré nullius, con territorio se parado, que, como han visto los lectores de esta Historia


era tan antiguo como el público y formalizado culto del verdadero Dios en esta Montaña por los discipulos del Patriarca de los Monjes del Occidente. Pérdida nunca bien llorada y mas sensible que la de todos los Señoríos y titulos seculares con que la piedad de algunos Reyes, y Señores habían honrado al Mont serrat en el decurso de muchos siglos, y la de todas las demás temporalidades, con la cual queda al nivel de los mas exiguos Santuarios. Un bálsamo sin embargo viene mitigando nuestro in tenso dolor, y es la consideracion de que la mano que así la despoja de tan mestimable Joya, es la misma que con ella lo habia enriquecido, y no como pena de un delito ó de abuso, sino porque ]as causas que habian mo vido al donador, mudadas las circunstancias, han cesado. Los Papas habian revestido de la Autoridad casi Epis copal al Montserrat, y á ellos queda agradecido: un Papa ha tenido por conveniente retirársela, y Montserrat como nosotros acata sus disposiciones, y humildemente se so mete á ellas, por la sola razon de ser del Papa. El supremo Pastor de todos los fieles juzgó prudente y conveniente, que tal como están las cosas eclesiás ticas en España, todas las Jurisdicciones privilegiadas dejasen de serlo, y pasasen unas á ser propiedad del Ordinario en cuyo territorio radicaban, y las con terri torio de ninguno de los Obispados limítrofes, al de cuya Catedral distase menos; y hallándose el Abadiado veré nullius de Montserrat en este último caso, el Emmo. y Rmo. Sr. Cardenal Moreno Arzobispo de Valladolid, en virtud de las facultades de que se halla revestido por la Bula Pontificia, que empieza « Quce diversa » expedida en Roma en 14 de Julio de 1873, con Auto de Julio de este año de 1874, manda que todo el Abadiado de Montserrat sea agregado al Obispado de Barcelona; mandando al


reverendo Vicario Capitular de la indicada Diócesis que así lo publique. Y con efecto en'treinta del mismo Julio lo publicó en el «núm. 817 del Boletín Oficial del Obis pado de Barcelona del jueves 6 de Agosto de 1874 » (á que nos remitimos, ) y á los interesados así residentes y Superior del Santuario, como á los Ecónomos de Monistrol y Santa Cecilia con su anejo S. Estéban de Marganell, con Oficio de 11 de Agosto del mencionado año; quedando de hecho desde esta fecha abolida toda la indi cada jurisdiccion, y sujeta toda la Montaña de Montser rat, y pueblos antedichos. á la Diócesis de Barcelona. Dia que no olvidará jamás Montserrat, y que obliga rá á los que en adelante canten sus glorias, y formen su Historia, á cortar de diverso modo su pluma, ó buscarla de un nuevo temple. . Montserrat ha variado radicalmente en su constitucion eclesiástica. ¿Así pasan todas las glorias humanas !Solo Dios es inmutable! Hijos y devotos de Maria, buscad lo que nunca se acaba.

OCMPIAS DE LOS OFICIOS RELATIVOS Á LA EXTINCIÓN DEL

ABADIADO DE MONTSERRAT. M. I. S- = E1 Emmo. y Rmo, Sr. Cardenal Arzobispo de Valladolid, delegado Pontificio para la ejecucion de la Bula «Quse diversa» sobre abolicion de las jurisdicciones eclesiásticas privilegiadas, se ha dignado conferirme, con despacho de fecha 18 de Julio último, las necesarias facultades no solainente para publicar y hacer saber á quien corresponda el auto que profirió con igual fecha relativo á esta Diócesis de Barcelona, sino tambien para pro ceder breve y sumariamente al cumplimiento de cuanto en él se previene. =En su consecuencia me cabe el gusto de hacer saber á V. S. dicho dvepacLo y auto junto con la providencia que he dictado para su ejecucion,


insertos en el número del «Boletin Oficial» que acompaño, á fin de que V. S. se sirva cumplir y hacer cumplir exactamente todas las disposiciones -ü ellos contenidas, que tocan á ese monasterio; debiendo advertir á V. S. que el M. I. Sr. Vicario Capitular de Vich recibió mi oficio de comunicacion del mismo despacho y auto entre diez y once de la mañana del dia 8 del actual; en cuya hora debió cesar por completo, segun está mandado en el propio auto, en el ejercicio de la jurisdiccion que tan dignamente ha venido desem peñando, á título de delegado Apostólico en ese territorio de la antigua Aba día de Montserrat. = Y con la posible prontitud sírvase V. S. darme aviso, mediante oficio, del dia y hora en que llegue á sus manos el presente con el adjunto ejemplar del periódico oficial, sin perjuicio de expresarme des pues el dia festivo en quo el Vicario curado lo haya leido á los fieles al ofer torio de la Misa mayor. = Al tener la honra de suceder, como sucedo, á los distinguidos antecesores de V. S. en el ejercicio de la jurisdiccion ordinaria sobre la santa montaña y el territorio anejo, cúmplame dar á V. S- á los respetables PP. Monjes y á toda esa familia de Benitos, la seguridad de mi mayor consideracion y del firme propósita que me anima de coadyuvar en cuanto pueda dentro del círculo de mis atribuciones, no tanto á la restaura cion de las grandezas materiales y artísticas de ese monasterio, como al res tablecimiento de la vida religiosa en toda su perfeccion, y con todas las preeminencias y prerogativas que le son propias, segun las leyes generales de la Iglesia. = Entre tanto confirmo á V. S., á todos y á cada uno de los Sacerdotes regulares y seculares residentes en esa Sta. Casa y en sus de pendencias, en las facultades espirituales de todas clases de que esten reves tidos ahora, y para que las usen en este Obispado de la misma manera y por el mismo tiempo que las tengan del ex-Delegado Apostólico.=Dios guar de V. S. muchos años.=Barcelona 11 Agosto de 1874.=JúandePalau y So ler. =M. I. Sr. Abad del Monasterio de Nuestra Señora de Montserrat.

Copia de los oficios contestando al anterior. i.« Recibido á las seis horas de esta tarde el oficio de V. S. del 11 del actual con los dos ejemplares del «Boletin Oficial Eclesiástico del Obispado de Bar celona» del jueves 6 de Agosto de 1874 n.° 817 y hachonos cargo de cuanto en dicho Documento se dispone. = Acatamos y nos sometemos á todo lo en él ordenadojr mandado por la Santa Sede y svi Delegado el Emmo. y Rmo. Sr. Cardenal Arzobispo de Valladolid, igualmente que por V. S. que reco nocemos por nuestro Prelado Ordinario. = Dios guarde á V. S. muchos años. = Montserrat 12 de Agosto de 1874.=D. Miguel Muntadas Abad Presidente. = M. I. Sr. Vicario General Capitular de la Diócesis de Barcelona. 8>

En cumplimiento de lo prevenido por V. S. en Auto de treinta de Julio de este año, y publicado en el «Boletin Oficial Eclesiástico del Obispado de Bar celona» del jueves 6 de Agosto del mismo año n.°817,el dia 13 del corriente fueron reunidos todos los Sacerdotes así regulares componentes ésta Corpo racion como seculares agregados, y se leyó lo así en el precitado contenido; habiendose hecho lo propio en el Ofertorio de la Misa mayor de este día desde el Púlpito á los feligreses de esta Parroquia. = Dios guarde á V. S. muchos años. = Montserrat 15 de Agosto de 1874. = D. Miguel Muntadas Abad Presidente, = M. I. Sr. Vicario General Capitular, de la, Diócesis de BarQeloaa. »


391 —

HISTOFfcJA. COMPENDIADA

POR EL URDEN CRONOLÓGICO. POSICION GEOGRÁFICA DE LA MONTAÑA. AÑO

ALTURA DE POLO 41.° SO, N. LONO. 5." 29'50, E. DE MADRID. ANTES ASO DI C1H8TO.

33

CLIMA 6.'

DB IA 1UV3N CION DE 1A 1MAOBN.

Segun la tradicion, Montserrat se dividió en va- 8i7 rias partes en dolorosa señal de la muerte de Jesu cristo, y desde entonces de áspera que era su mon taña en toda su superficie, se cubrió de hermosura con variedad de árboles y plantas; y la forma de sus peñascos dio ocasion á su nombre. SIGLO 1."

50

Llega S. Pedro á Barcelona con la Sla. Imagen 830 deMaria, y allí se leda culto. SIGLO 2.°

193

Concluyen los paganos el templo de Venus.

677

SIGLO 3."

253

Cae en el suelo el templo de Venus, y los cris- 627


— 392 — Año de

Año antes

Cris~ tianos edifican en i elo mismo lugar un oratorio vJ lo invende la lo. , ,. i «ti dedican al arcangel». Miguel. . cion. SIGLO 4.°

En Barcelona se concluye el grandioso templo que el obispo S. Paciano mandó construir para colocar laSta. Imagen.

380

500

SIGLO 6.°

545

Al pié de la Montaña funda Quirico, uno de los discípulos de S. Benito, un monasterio, que los Sarracenos arruinaron; y despues de reedifi cado, por ser pequeño fué llamado Monasteríolum, Monasteriol y luego Monistrol. En estos tiempos se hicieron las dos ermitas, de S. Pedro y de S. Martin. La primera estaba situada á un tiro de ballesta de Sta. Catalina á la parte de mediodía; y la segunda bajando de S. Gerónimo al poniente; y bay tradicion, que en aquellas espesuras hubo otras ermitas. La de los Stos, Acisclo y Victoria parece fue edificada antes dela venida de Quirico.

335

LA SANTA IMAGEN JEROSOLIMITANA TOMA POSESIÓN DE MONTSERRAT. SIGLO S.° Pontífice Gregorio II, obispo de Barcelona Pedro y gobernador de la misma Erigonio. "

718

Año desde a

El obispo y gobernador de Barcelona, escon- 162 den la Sta. Imagen en una cueva de la Montaña.'* 719 Recobran ánimo los caballeros y demás noble- 161 za, y bajando de los Pirineos en donde se habían


— 393 — Alio de

Año desde

cristo, refugiado por causa de la invasion de los moros, empiezan á levantar castillos en las parles que c¡on. juzgan mas conveniente para rechazar á lales ene migos, y considerando para el intento muy á propósito la montaña de Montserrat la guarnecen con cinco castillos. SIGLO 9."

870

Hace \ida eremítica Juan Garin en la Montaña con otro santo hombre llamado Julián, que des pues fué obispo de Egara, (Tarrasa.) 872 Se edifica el monasterio de Sta Cecilia junto al castillo Marro por Arnulfo y Druda, á quienes fué vendido por un caballero llamado Rodulfo.

10

INVENCIÓN DE LA IMAGEN DE NUESTRA SEÑORA. -

Pontífice Juan VIII, Obispo de Vich Gotthomaro, Conde de Barcelona Wifredo el velloso.

880

Es hallada la Sta. Imagen en la cueva donde la habi<m escondido el obispo y gobernador de Barcelona. A no tardar el ermitaño Juan Garin comete dos grandes pecados, marcha á Homa, los confiesa, y volviendo cumple en esta Montaña la penitencia que se le impuso. 884 \YifredocazandoenlaMontana encuentra al ermitaño Garin, y pensando que era upa fiera se lo lleva á Barcelona. 885 Dando ^Vifredo un convite, el niño de tres meses dice á Gurin que se levante, que Dios ya le Labia perdonado. . . Enseguida cuenta el fin fatal de Riquilda, y acompañado del conde se dirige al lugar donde la habí» enterrado, cavan la tierra y encuentran

12 13


— 394 — fió da

A5o desde

v¡va ¿ ia que habla ya- siete años que estaba en- .^ terrada. e¡on. 886 Riquílda atribuyendo el milagro de la conser16 vacion de s« vida á la Virgen de Montserrat, ha ce resolucion de no apartarse de ella y hacer vida religiosa con otras compañeras: es elegida por primera abadesa del Monasterio que edificó Wifredo su padre. 898 Muere Garin santamente y es enterrado en la 18 misma cueva en donde había habitado desde la vuelta de Roma. SIGLO 10.

905 909

918

945

951

Trasladan el cuerpo de Garin y lo entierran en la capilla de nuestra Señora. Riquilda acaba sus dias santamente y la sucaden otras cuyos nombres se ignoran, hasta la úl tima que fué BonaBlla, hija del conde Borrell. Las monjas en lo espiritual dependían de Rvpoll á quien "Wifredo había dado y sujetado la Montaña con todas sus iglesias en el año de 888. Luego que murió Wifredo y U. Miron, la Moataña con todas sus iglesias, esto es, la de nuestra Señora, de S. Acisclo, de S. Pedro y de S. Mar tin se desmembraron de Ripoll. Quien cuidó de las monjas desde esta desmembracion hasta el año 951 no consta en la historia. Suñer vuelve á dar la Montaña á Ripoll, y se restaura el monasterio de Sta. Cecilia por Ce sáreo. Muerto Suñer, el conde Borrell y Riquilda su madre viuda, da á Cesáreo el título de arzobispo de Tarragona y para su cóngrua le señala tam bien la montaña de Montserrat, desmembrán dola de la abadia de Ripoll.

25 29

32

Gíi

71


— 395 — Año de

Cristo.

970 986

987

999

Año desd«

Desde este año queda el arzobispo D. Cesáreo . la por abad de Sta. Cecilia y seBor ó abad de Mont- 1I^^~ serrat. En Sta. Cecilia habian faltado los monjes mucho tiempo, y la Sra. del castillo de Marro, que estaba á cuatro cientos pasos de la iglesia, ven dió todo aquel recinto á un sacerdote sobrino su yo llamado Cesáreo por diez onzas. Su restaura cion se principió el año 945. Muere Cesáreo, y la historia no aclara quien gobernó á l¡is monjas. Las monjas dejan á Montserrat, y pasan u I monasterio de S. Pedro de las puel-las de Barcelo na, siendo última abadesa Bonafilla hija del con de Borrell. Entran monjes de S. Benito en el santuario de Montserrat, siendo Pontífice Juan XV, y obis po de Barcelona, Biviano monje. El primer abad que tuvo Montserrat se dice fue Raymundo. Se incorpora la ermita de S Miguel al Santuario y empiézase su restauracion.

90 106

'107

119

SIGLO 11.

1042

Los vizcondes Udalardo y Biquilda concluyen la restauracion de la capilla de S. Miguel, y es consagrada por el obispo de Barcelona Giuslaberto. 1048 Giuslaberto fulmina censuras contra los que usurpasen alguna cosa perteneciente á la ermita de S. Miguel, la cual es servida por dos barones virtuosos llamados Transuario y Garin. Ganan los moros muchas poblaciones de Cata luña, y no molestan á Montserrat. SIGLO 12.

1 1 02

En este tiempo tenia gran fama el monasterio

162

168


— 396 — Año de

Año desde

cristo. je gta Cecilia. Un caballero, llamado Deliran Suñer la hizo donacion de la iglesia de Santiago de Marganell. 1167 Deja renta D. Raymundo de Copons para las lámparas de nuestra Señora. 1181 D. Bernardo de Rocafort, regala una lámpara dotándola ; y en adelante siguen los donativos sin interrupcion durante este siglo. i

.^ 'Son" 287 301

SIGLO 13.

1201

Siguen las donaciones con mucha frecuencia, COR que demostraron el amor que tenian á nues tra Señora. 1228 La fama del santuario de María se extendia umversalmente durante este siglo, en el cual se funda la célebre cofradía de nuestra Señora, siendo la fundadora la reina de Aragon D.4 Leo nor, junto con el arzobispo de Tarragona, obisÍo de Vich y Abad de líipoll, los cuales fueren )s primeros que se inscribieron en ella. 1224 Los caballeros Olivares reedifican la capilla de S. Acisclo, despues de haber estado arruinada por muchos años. 1291 lin este tiempo Montserrat hace muchas diligencias para separarse de Ripoll, y nada logra no obstante la intervencion en este asunto del arzobispo de Tarragona, y haherse cometido por autoridad apostólica al abad de Sta. Cecilia, á un canónigo de Vidí y al guardian de franciscanos de la misma ciudad.

32f

348

344

411

SIGLO 14.

1 306

Siendo prior Fr. Pedro Bernardo Escarrer, declárase por un comisionado apostólico llamado Bostaugo Melisanguinis, que el prior de Montser-

426


— 397 — Año de

Año desde

cristo. rat tuviese la jurisdiccion, que los monjes libre-. la i i 11 J i i i invenmente lo nombrasen, y solo quedase para el abad cíon. de Ripoll la confirmacion del electo. 1317 En atencion á los muchos peregrinos, que por 437 la parte de Monistrol vienen á visitar á nuestra Señara, se da principio al puente. 1320 Entra por prior de Montserrat el infante Don 440 Juan de Aragon, y esta fué la primera «leccion que hacen los monjes libremente. 1330 Toma posesion del priorato de Montserrat, el 450 infante D. Juan y le dieron la obediencia los mon jes y los ermitaños. El sepulcro de Fr. Arnaldo ermitaño varon de gran virtud y nobleza, lo señalaron con las armas que consistian en doscolumnasóriscos levantados. 1334 Se continua el puente de Monislrol hasta su 454 conclusion. 1341 Se da remate á la iglesia (la antigua) y es con- 4GÍ sagrada por el arzobispo de Tarragona." 1345 Se hacen diligencias para erigir el priorato de 4G5 Montserrat en abadía y no se logra. Era prior Raymundo de Villa ragut, y Papa Clemente VI, benedictino. 13o2 El prior Jaime de Vivar compra los castillos y 472 villa de Esparraguera: en 1359 compra la juris diccion criminal de Olesa; y en 1370 compra el castillo y término de la Guardia y parroquia del Bruch. Muere en Monistrol habiendo denuncia do tres días antes la hora en que había de morir, lo que se verificó. El escudo de sus armas, es un pez dorado sobre campo azul. 1377 Compra el prior Pedro Rigaudio el castillo de 497 Celibato, y toma posesion enarbolando en él un estandarte con las armas de Montserrat, y usan do de las demás ceremonias, que es costumbre . en semejantes ocasiones públicas.


— 398 — Año de

Afio desde

Cristo.

gn ei c¡sma que afligía á la iglesia en este ^ tiempo, siempre se mantuvo adicto á Bonifacio Ckm. Í394 IX, despues á Inocencio Vil, y luego á Gregorio 514 XII, es, prior D. Vicente de (lipis, liste Pontífice le dio el capelo de cardenal; y esto seguramente le mueve á separarse de Cataluña, por haber caido en desgracia de Benedicto XIII, ó Pedro de Luna, que se resintió que el prior de Montserrat, Yaron ilustre, tan docto y aragonés como él, no fuera de los que le reconocían como á papa ver dadero. SIGLO 15.

4 44 O

Benedicto X1I1 hallándose en Montserrat acorapanado de doce cardenales, erige en abadía el priorato de Montserrat, y en consecuencia elige por primer abad al prior Fr. Marco Yillalba, va ron docto y muy ilustre en sangre, que tambien era abad de Ilipoll; y se consigue por último de Martino V la confirmacion y la total separacion de Ripoll; lo que tambien confirmó Eugenio IV. Las armas de este abad eran una banda roja atravesada. 4442 Despues cíela muerte del abad Villalba, Don Alfonso IV, el sabio que estaba en Ñapoles, pren dado de la observancia de la congregacion casinense, ó de Sta. Justina desea que la nueva abadía de Montserrat siga el mismo tenor de vi da, y á este fin despues de haberlo comunicado con los monjes de la casa, presenta por abad se gundo al V. Fr. Antonio de Aviñon monje pro feso de Monte-Casino, el cual trae consigo seis monjes, y estos perseveran con toda observan cia y pacifiquez doce años que duró la vida de Aviñon, volviéndose despues á Monte-Casino los demás.

530

562


— 399 — Año de

cristo.

Año desde

ge agrega á Montserrat el Monasterio de San ,nlan Sebastian que habia estado sujeto á la abadía de citm. •1455 S. Victor de Marsella, y fué desmembrado por 575 Pedro de Luna. Parece que desde que tomó po sesion el abad Víllalba, habia estado separado de Montserrat algunos años. Entrando el abad. Fr. Ferrer, hace alguna variacion en la observancia que habian introdu cido los casinenses y se acomoda al método de los demás monasterios claustrales de Ripoll, S. Culgat etc. Todo el cargo y cuidado del Monasterio lo reparte entre siete oficiales, asigna á cada uno renta particular. Durante el gobierno de esta abad, que era canciller y bibliotecario de la co rona de Aragon, llega á un estado el mas mise rable Montserrat lo que se puede atribuir á la falta de la observancia que habinn introducido los casinenses. Todo el gran convento se reduce á siete monjes, tres ermitaños, dos donados, dos escolanesy tá Pedro de la cocina. 4470 Entra por abad Juliano de la Reveré Cardenal 590 título de S. Pedro Ad vincula, y este en el go bierno procede como si fuera monje de Montser rat, mirando cuanto pu.lo por los aumentos, y acudiendo á las grandes necesidades que tenia, conforme á la relacion que de España le envia ban. Pone por vicario suyo general al abad de Sta. Cecilia. Eu su tiempo se cdifkan los claustro! que estan delante de la iglesia vieja. En los escu dos que están en cada pilar hay las armas del Cardenal Juliano, que consisten en un roble sos tenido por dos ángeles, y luego las armas de Montserrat. Pareciendo cosa dificultosa estarse en Roma y cuidar del gobierno espiritual y temporal de


— 400 — Año de

Año desde

cristo. Montserrat, consigue del Pontífice el poderla re- . la ~ . j j i i • invensignar en otro, con la carga de darle la pension c¡ou. de doscientos escudos. 1489 Los reyes católicos levantan los fundamentos 609 para un grandioso claustro. 1493 Renuncia la abadía 0. Juan de Peralta, al 613 cual hacen obispo rie Yich, y se une Montserrat al priorato de Valladolid, tomando la posesion Fr. Juan de S. Juan con otros ocho monjes, el viernes á 28 de Junio El miércoles siguiente 3 de Julio se elige por prior á Fr García Cisneros. 1499 El prior Fr. Garcia saca bula particular para 619 restituir y conformar en los prelados de Montser rat, el título y dignidad abacial, de que habia es tado él durante siete años desnudo y con solo el título de prior. En este tiempo florece el P. Fr. Benito de Ara gon ermitaño, ejercitándose en altísima contem placion es muy favorecido del cielo, dándole nues tro Señor espíritu de profecía. SIGLO 16.

1 506

D. Ramon Berenguer hace donacion á la Virgen de la parroquia de Artesa. 1507 Julio II aneja á Montserrat el Monasterio de S. Ginés de las Huertas, abadía situada en el con dado de Rosellon junio á Perpiñan. Muchos son los milagros que en eslos tiempos obra la Santísima Virgen por medio de su Santa Imagen. 1509 D. Juan de Aragon duque de Luna, conde de Ribagorza señala sepultura para su cuerpo en es ta iglesia fabricando en ella un suntuoso mausoleo. 1510 Muere el abad Cisneros, dejando buena memoria asi por el buen ejemplo de su vida cosio

por la doctrina que escribió.

626 627

629

630


— 401 — Afio de

cristo.

4511

4513

1517

1522 1524

1528

1536

Año desde

£n es^e m¡smo ajj0 obra dos milagros la Sania . la i i i ° - invenImagen, el uno sanando a una persona que tenia e¡on. una pierna hecha dos partes; y el otro restitu yendo á un mancebo francés la leng.ua, al tiempo que los monjes la saludaban con el himno Ave maris stella. Obra la Santa Imagen tres milagros, sanando C31 á una muger que tenia un brazo partido en tres partes; la salud espiritual de un hombre dado por desesperado y condenado, y la corporal dado por muerto. Muere D. Bernardo de Villamarin, almirante de ¡Ñapoles, y lo traen y sepultan en este San tuario levantándole un suntuoso sepulcro. Fr. Pedro de Burgos escribe la historia de 633 Montserrat y los muchos milagros que la Virgen continuaba con sus devotos. lin Ñapoles se empieza á venerar la Santa 637 Imagen en una hermosa capilla, y es servida por dos monjes de este Monasterio. En este tiempo muere de poca edad Fr. Fran cisco Vexar, el cual creció tanto en la virtud, que mereció ver á la Reina de los ángeles. Visita á nuestra Señora S. Ignacio de Loyola. 642 Muere Fr. Cristobal de Zamora, varon de gran 644 perfeccion, á quien Dios haliia hecho muchas mercedes, y en la hora de su muerte le revela que en este mismo año han de morir treinta monjes, cuyo vaticinio se cumple. D. Juan de Aragon duque de Luna es enterra- 648 do en este Santuario en un sepulcro, el cual tie ne cuatro pilares, y el túmulo está sustentado por dos grandes salvajes. La figura del Duque, que es de mármol, está de rodillas. Siguen los milagros de un modo asombroso, y 656 esto atrae multitud de gente á este Santuario, y


— 402 — ASo

Afio

de

desd»

Cristo. se hacen grandes donativos á Pitra. Sra. Eu poco iní.aeil. tiempo fueron regaladas y dotadas 23 lámparas Ckm. de pinta. 4537 Concluyese la obra de ensanchar y alargar la 657 Capilla de Nlra. Sra. 1538 Muere el P. Fr. Mauro de Alfaro, gran siervo 658 de Dios. Tres días antes de su muerte, dos mon jes que !e están velando, oyen cada noche mú sica de ángeles. Carlos Y. visita á nuestra Señora. En el espacio de cinco años obra la Sta. Ima gen 23 milagros. 1550 Maximiliano rey de Bohemia visita la Santa 670 Imagen. 1551 Se da principio al edificio de la torre delas 671 campanas, y al último de ella se coloca la cam pana del milagro, que estaba en la antigua Igle sia de S. Acisclo. Durante el tiempo que gobernó Fr. Miguel Forner, oliró la Sla. Imagen 30 milagros. 1556 Obra la Sta. Imagen diez milagros. 676 Se repara la iglesia de Santa Cecilia valiéndose de las ruinas del Castillo Marro. 1560 Se da comienzo á la iglesia nueva, en el local 680 donde en 1 489 se había determinado levantar unos claustros. 1564 Es elegido obispo de Vich Fr. Benito de Tocco 684 abad de este Monasterio. 1568 En muchos pueblos de Casulla, Leon y Gali- 688 cía, se erigen aliares y capillas á Nlra. Señora de Montserrat. 1569 Muchos son los donativos que de diversas 689 partes se hacen á la Santa Imagen. 1571 El serenísimo D. Carlos de Austria regala una 691 lámpara y la dota; y viniendo á visitar esta Santa Imagen despues de la famosa victoria de l.epanto,


— 403 — A6o de

Aña desda

C118i°- cuelga en su capilla el farol que habla estado en la capitana de Hali-Bajá, y 13 banderolas. 1578 Desea ü. Juan de Austria acabar sus dias en una ermita de esta Montaña; pero muere en íseamur en una pobre casa. 1578 Se une la abadia de S. Pablo de Barcelona á Montserrat. 1581 Su Santidad nombra visitador apostólico de Montserrat á Fr. I). Benito de Tocco, que se ha llaba obispo de Lérida. 1583 Muere el P. Fr. Francisco Lebroto lleno de virtudes. Estando orando delante de un crucifijo y en su pais de Lomhardia, oyó una voz que le dijo: A'o te consolaré hasta que vayas á Mont serrat. 1584 La Santa Imagen continúa haciendo milagros y los devotos presentándola preciosas dádivas. 1590 Muchos son los que gobiernan las armas de KspaSa, que en los negocios de importancia vie nen á pedir la proteccion de esta Sla. Imagen. Se permuta la abadia de S. Pablo por la de Bages. 1592 Se concluye el grandioso templo y es consagrado. Se coloca el gran retablo que rnaiidó hacer en Valladolid Felipe II. 1595 La Virgen sana á un sordo-mudo. 1599 La Santa Imagen es trasladada de la iglesia antigua á la nueva, asistiendo Felipe 111. Se fundan los prioratos del l'erú y de Méjico, en ¿onde se venera la Santa Imagen de Mont serrat, y es servidapormonjes de este Santuario.

698 698 701 703

704 710

712

715 719

SIGLO 17.°

1602

Llega la hermosa lámpara que Felipe II en su

722


A8o de

Año desde

cristo. testamento mandó se fabricase para la Santa i Imagen. Los archiduques de Austria ofrecen otra de valor de 4,500 ducados. 1603 El abad Nieto es nombrado obispo de Arles en la isla de Cerdeña, y luego arzobispo de Oristáu. Por la invocacion de la Virgen de Montserrat se obran milagros en gran número. 4604 Se labra la hermosa corona tasada en 12,000 ducados. Siguen los donativos á la Santa Imagen. 1609 Se coloca la grande verja que divide el crucero del cuerpo de la iglesia, cuyo coste en gran parte pagó Felipe 111. Se ofrecen cuatro lámparas á la Santa Imagen. 4610 La reina de Francia ofrece ¡i la Virgen un temo. 161á 0.a Maria de Cardona Vireina envía desde Navarra el cuerpo de S. Telesforo papa y mártir, con dos cabezas de las once mil vírgenes. La reina de Francia, el conde de Eril y otras dos distinguidas personas ofrecen, una lámpara cada una. 1614 Se ofrecen cuatro lámparas de plata. 1616 D. Gaspar Pons funda en Madrid un hospital 'y templo dedicado á la Sla. Imagen de Montserrat. 1617 La Vírgenconlinua haciendo grandes milagros; desde 1596 hasta el presente se hallan en el libro de milagros 77 autenticados. Desde Méjico envian á este Santuario un tiro de artillería de plata guarnecido de piedras pre ciosas. Además una corona de oro toda ella cuajada de esmeraldas.

4617

Se hace la cisterna grande, que está en la huerta.

723

724

729

730 732

734 736 737

737


— 405 — Año de

cristo. 1618

•t625

1626

1631

1633 1634 1641

1042

L '

Año desde

Muchos son los caballeros v gente distinguida . la • ,, Ji°, Vi mvenque vienen a visitar la santa Imagen, y lodos la c¡on. presentan algun donativo. El príncipe Filibeito, 738 hijo del duque de Sahoya le ofrece una lámpara de valor de 2000 escudos y la dota en 5500 du endos. Desde este año hasta el 1G25 obra Dios por tneilio de esta Santa Imagen diez y ocho milagros. Por la invocacion de la Víigen resuscita un 743 nifio en el pueblo de Rocafort de Queralt. Se reciben diez y sicie cuerpos de mártires de la primitiva iglesia de los muchos que padecieron en la isla de Cerdeña. Se ofrecen cuatro lámparas á la Santa Imagen. A 2 de Noviembre de este año, estando el convento en completas hay un terremoto, que ha ce estremecer toda la iglesia y toda la casa. Felipe IV visita la Santa Imagen y la ofrece 746 «na lampara de valor de 2400 ducados. El cardenal Pan y Agua y otras cuatro perso nas de distincion ofrecen una lámpara de plata cada una. !).a Gertrudis Camporrells, marquesa dela- 7&1 maril, colora las Santas Espinas en un Relicario Huarnecklo con 332 diamantes. En 1631 á expen sas de la misma señora se principia la construc cion de la capilla de la cueva, y camino que guia á ella, en cuya obra emplea mas de (50,000 du cados. Siguen los donativos á la Santa Imagen. 753 Se hace la fundacion de una Misa en la cueva 754 de IStra. Señora. Vienen de liorna catorce cuadros grandes de 761 mano de uno de los mejores pinceles de aquella ciudad, para las capillas altas de esta iglesia. Se destinan las dos abadías de S. ttenito de 762


— 406 — ASo dn

Año desde

cristo. Bages, y S. Cines que estaban unidas á esteMo-. la nasterio, para colegios delos jóvenes. 'Son?" 1649 Tiene la Santa Imásen algunos bienhechores 769 en r?V rancia. 1653 D. Juan de Austria viene á dar gracias ala 773 Virgen por los beneficios recibidos, y para hacer el juramento de la concepcion sin mancha de pecado original. Igual juramento hacen todos los caballeros y criados de la familia de dicho Señor. 1657 Sale un alma del purgatorio á la última Misa 777 de las tres que se le aplicaron delante la Santa Imagen. Se hace una hermosa corona de oro para el ni ño Jesus, en la que se colocan setenta y siete esmeraldas. 1659 Se ofrecen á !a Santa Imagen dos lámparas de 779 plata. Se concluye el Sol para cuando se descubra el Santísimo; todo él está cuajuado de perlas y dia mantes; además de ochocientos y quince diaman tes, tiene tres zafiros, dos rubies, siele turquesas, dos mil y diez y ocho perlas, que con una pluma formada de quince piedras llamadas Ópalos, que dio el príncipe Filiberto, eslimada en cuatro mil pesos; y se puso encima del Sol; queda único y solo en todo Europa. 1660 Se hacen seis urnas de plata para los santos 780 cuerpos de los mártires de Cerdeña, se hacen grandes fiestas y queda sentado el culto público de los diez y ocho santos, y se fija el diez de Ma yo para el rezo de ellos. 1666 El general de la armada ofrece una lámpara 786 por haberle librado la Virgen de una grande tor menta que tuvo su (jaleon llamado S. José, por cuatro meses y quince dias.


— 407 — ASo de

Cristo.

Afio desde

[)e Méiico envian quince mil pesos. ri i-

1668

1669

1674

1677 1682

1685

1686

j

ii//

i

r

i

. la ,

inven-

Ll txcino. duque de tardona tunda renta para Ci0n. que perpetuamente de dia y de noche ardan cua- 788 tro hachas delante de la Virgen. Ofrece dos lámparas de plata. I). Juan de Austria manda dorar á costa suya 789 toda la iglesia. El duque de Toscana ofrece á. la Virgen una lámpara de plata de siete arrobas y media. El duque de l'arma presenta á la Virgen un ornamento de brocado sohrelana y frontal para el altar, con un manto para la Virgen de la misma tela. El duque de Medina-Celi ofrece un corazon de oro con treinta y ocho diamantes. Empiezan á levantar la torre, que desde el pa- 794 vimento de la iglesia tendrá 210 pies de alto. En el último tercio se pondrán ocho Imágenes de sanios de tres varas y media de alto. El duque de Cardona envia un trono de plata 797 hermosamente labrado para la Santa Imagen. Es nombrado obispo de Barcelona y despues 802 cardenal el abad I). Benito Sala. De Méjico envían una perla grande tiechaá modo de pendiente, y un manto para nuestra Señora. El marqués de Caslell-Rodrigo ofrece un na vio de plata de peso cuatro arrobas. Otros preciosos regnlos bacen á la Sta, Imagen. El cardenal y nuncio de España Millini ofrece 805 á la Sania Imagen un anillo de oro esmaltado de negro con cincuenta y cinco diamantes, y con cede 200 días de indulgencia á los que visiten á Ntra. Sra. La duquesa de Texto ofrece un rosario de oro 806 que tiene 21 4 diamantes.


— 408 — Año de

ABo desda

Cristo-

La condesa de llobres un rico temo. ¡nvenEl Emmo. cardenal Aguirre benedictino, deja cion. 1687 en el camarin de nuestra Señora el capelo que 8U7 Su Santidad Inocencio XI le envió, y juntamente 2o doblones. Siguen los donativos en mucho numero . 1697 Se empieza la carretera que conduce de Casa 817 Masana al Santuario. En el misino año se hacen dos campanas grandes. SIGLO 18.

1702

Felipe V. visita á la Santa Imagen y la ofrece 822 la limosna de 21 5 doblones. La Reina su esposa se lleva por devocion una toca de la Virgen, y una liave de la puerta mas inmediata á nuestra Señora, constituyéndose ca marera de la Emperatriz de lodo lo criado: y lue go que llega a Madrid le envía una joya de oro en forma de rosa matizada, de valor de mas de 800 doblones y un cáliz de plata dorada muy grande. Muchas son las dádivas de valor que en estos tiempos se ofrecen á la Virgen. 1705 Empieza á vivir en la cueva de nuestra Señora 835 un P. monje, y aplica diariamente el santo sacri ficio de la misa que fundó la marquesa deTamaiit. 1709 Felipe V. manda su espada á este Santuario. 829 El mismo en la segunda visita que hizo á este Santuario junto con su esposa en 1708, ofreció á la Virgen un cáliz con 8 diamantes grandes, y vinajeras con su plato con 34 diamantes; todo perfectamente labrado. El Excmo. duque Felici irlandés visita á nues tra Señora, y la ol'iece una Venera de S. Juan de oro esmaltado.


— 409 — Año de

cristo. 1714 1717 1721 1723

1726

1741

1 742 1743

1744 1749

1750

1753

ASo desde

gn este a^¡0 p0r ja fur¡osa epeira de sucesion . la •i • > . ii i i i i w invenno se recibe ninguna dadiva, hasta el 44 de rio- c¡on. viembre que van siguiendo como siempre 834 El Excmo. Cardenal Judice ofrece á la Santa 837 Imagen un pectoralguarnecidoíon 18 diamantes. Se coloca en el altar mayor un grande sagra- 841 rio de plata. Muere el venerable lego religioso Fr. José de 843 S. Benito en olor de santidad; el cual fué lionrado por Dios nuestro Señor con muchas visiones, entre las que vio una vez bajo el manto de la Santa Imagen á los niños escolanes y habia predicho al Archiduque de Austria que no quedaría rey de España. Se cubre de ladrillos el pavimento de la iglesia 846 que antes era de madera, y se añaden cuatro gradas de piala al altar mayor Se hacen dos pulpitos y el coro bajo, en cuyos 861 respaldos se esculpió la historia de la invencion de la Santa Imagen y la del ermitaño Garin. Se pintan las capillas altas y bajas de la iglesia, 862 y se hace una casa para los pobres El limo. Sr. D.Gregorio Galindo, obispo de 863 Lérida, visita á nuestra Señora y la ofrece una Sota-Capa filigranada de plata. Llegan 900 y 10 baldosasde jaspe blanco y azul 864 y se colocan en el presbiterio. Su coste 1088 libras. Se concluye el acueducto llamado el Mentiroso 8fi9 para conducir las aguas al gran depósito (safareix], cuya obra se principió en 1700. Se traslada el cuerpo del venerable lego Fr. Jo- 870 sé de S. Henito, y se coloca eu la sepultura de Santa Ana. Fr. Benito Argericb antes de espirar dice: que 873 ti Monasterio será destruido desde la corona de la Virgen hasta el gallinero.


— 410 — ABO da Oristo.

Aa» desde la i

1755 1757 1763

1777 1785

. i

Se coloca la primera piedra del atrio de la iglesia. 875 Se hace un pabellon y andas para la procesion 877 del dia y octava de nuestra Señora. Se concluye la pared de ocho pisos. 883 Kn este tiempo se hacen muchos donativos á nuestra Señora. Se principian los acueductos que conducen las 897 aguas por la parte del loríenle de Santa Ana. Se da comienzo á la grande escalera del Monas- 905 terio. SIGLO 19.

1801 1807 1809 1810

1811

18-12

Carlos IV con su real familia visita á nuestra 921 Señora. El Emmo. cardenal Despuig visita á la Santa 927 Imagen. Vienen por primera vez las tropas francesas 929 y no hacen ningun daño al Santuario. El l5 de Mayo llega una compañía de ingenie- 930 ros zapadores y convierten el Santuario en for tificación. En la víspera y mañana dela festividad de la Santísima Trinidad derriban la antiquísima y famosa ermita de S. Miguel por órden del gcfe de ingenieros. Las tropas españolas tienen que abandonar la 931 fortihVacion del Santuario, y se liaren dueños de este los franceses. Esto sucede el 2o de Julio, En el camino de la cueva matan al P. Moreira«, y debajo la ermita de S. Salvador á los ermitaños P. Picañol y P. Crospis. El 11 de Octubre los franceses dejan el San tuario despues de haberlo incendiado. Por abril llega üreen Coronel, y otra vez se 932


— 411 — Año de

Afio desde

cristo. fort¡fica Montserrat, el cual últimamente se hace . ^ fuerte en la ermita de S. Dimas. 'don. Se derriba la ermita de Santa Cruz. El 28 de Julio huyen los monjes llevándose la Santa Imagen. Los franceses ponen sitio á S. Dimas, y Green tiene que capitular. El 31 vuelan los franceses el Monasterio, in cendian los reslos de las ermitas y la cueva de nuestra Señora. El 10 de Agosto se colocala Santa Imagen en el altar del hospital y allí los monjes celebran los divinos oficios. 1813 El dia del dulce nombre de Jesus se traslada 933 á nuestra Señora al refectorio, que se vuelve á componer para iglesia, y squi continua hasta el 7 de Setiembre de 1817, en que se trasladó al templo principal, 1814 Se encuentra muerto al ermitaño P. Broch en 934 la espesura del bosque de las paparras, el cual había desaparecido en la primera invasion de los franceses. •1815 Se cubre la iglesia y en sus dos lados se hacen 935 celdas. 1820 Llega una comision nombrada por el gefe po- 940 Utico de Barcelona y toma inventario de todos los bienes del Santuario: esto fué el 29 de Octubre. El 16 de Diciembre se presenta el comisionado principal del Crédito público y toma posesion del Monasterio. 1821 A los 28 de Julio viene un comisionado del 941 crédito público y se lleva el tesoro de este San tuario. 1822 A últimos llega una partida de tropa con un 94'2 comisionado del gefe Poíílico y se lleva la corona

de esmeraldas que lleva la Virgen, elvíril, cá-


— 119 — Año de

Año desde

cristo. iices y t0(}0 cj oro y plata, dejando solo un cáliz in^en_ para celebrar. cion. El 29 de Diciembre colocada la Santa Imagen en un cochees llevada á Barcelona, laacompañan un monje, un ermitaño y un lego. Se coloca en la catedral por espacio de 9 dias, y luego es trasladada á la iglesia de S. Miguel, en donde permanece hasta el dia de su reversion á Mont serrat. 1824 Se determina el 9 de Junio la traslacion de la 944 Santa Imagen; de nuevo es llevada á la catedral por tres dias le dan solemnes cultos, y el 12 del mismo es el dia que regresa á Montserrat. El ayuntamiento de Barcelona l¡i regala una hermosa corona de platn, seis candeleros, con su cruz y sacras del mismo metal. 1828 Viene á visitar á nuestra Señora Fernando Vil 948 y la hace el donativo de medio millon. D. Fr. Simon Guaidiola monje es nombrado obispo de Urgel. 1829 Empiézase á restaurar la iglesia: se hace el 949 cancel, dos pilas de mármol, la grande verja, se pavimenta con baldosas de mármol, desde la verja hasta el altar mayor, la sillería de coro, los balustres de las diez tribunas y varias otras obras, en lodo lo cual se invierten 26,250 duros. El Sr. canónigo Iglesias desde Barcelona envía cerca 400 cuadros de todas dimensiones. 1830 El 30 de Agosto se hace la traslacion solemne 950 de la Santa Imagen, (que desde el año 1 81 7 se le daba culto en un altar interino, que estaba en un lugar que ocupa la grande verja), y se coloca en el camarín antiguo, asistiendo á este acto el Sr. obispo de Vich y oficiando el P. abad de Bages. 1 835 El 29 de Julio dejan los monjes el Monasterio, 955 y la Santa Imagen es escondida.


— 413 — Año de

cristo.

Año desde

El 7 de Setiembre se coloca en el camarín la in^aen_ Santa Imagen, que desde 483o habia estado es- c¡on. '1844 condida en Casa Jorba, situada al pié de la Mon- 964 taña. La devocion de los fieles á la Santa Imagen vuelve á reanimarse de un modo asombroso, y se ofrecen muchas dádivas. 4850 Con la limosna de algunos devotos se hace un 970 trono para la Virgen y sagrario para la exposi cion del Santísimo. 1856 Se ofrece una hermosa llave del camarín de 976 nuestra Señora de plata sobredorada á S. M. la Reina, y esta la admite para ser camarera de la Santa Imagen. 4857 El 24 de Octubre la Sma. infanta I).1 María 977 Luisa con su esposo visitan á nuestra Señora, á quien ofrecieron una mariposa de brillantes va luada en 2,000 reales, y un Crucifijo de coral con su cruz filigranada. lin este mismo año el segundo dia de la Pas cua del Espiritu Santo mandó á este Santuario S. M. la Reina un vestido de terciopelo blanco bordado de oro para la Santa Imagen; S. M. el Rey una azucena de oro esmaltado; y la Princesa D.a Isabel un alfiler de perlas. Se instala una Junta para la restauracion de «sle Santuario. 4858 Empiézase á restaurar la cueva de nuestra Se- 978 ñora y se procura mejorarla, variando la arqui tectura romana con ¡a bizantina. El claustrito tambien seguirá el mismo órden. 4859 Se empieza la restauracion de la iglesia por 979 las dos capillas de cada lado, á saber, las que es tán entre la que contiene el órgano y la del ante presbiterio. Se adopta la pintura policroma como mas proporcionada para ornato de templo.


— 414. — Año

Año de El 30 de Setiembre D.* Isabel 2.a acompañada^desda Cristo- de su augusto esposo y real familia, visita á Diies-¡n^n_ tra Señora y la ofrece un alfiler grande de bri- Cíon. 1860 liantes montados al aire con cinco amatistas y un 980 cáliz de oro de forma bizantina. En este dia se pone á la Santa Imagen por primera vez una grande joya en forma de estola bizantina montada de varias piedras preciosas, regalada por el duque de Solferino. 4862 El Rdo. D. José Pal, beneficiado de Santa 982 Maria del Pino, regala á este Santuario el cuerpo de S. Benito mártir, sacado del cementerio de S. Calixto de Roma. Núm. NOMBRE DE LAS ERMITAS Núm. délas Utuadaten etta Montaña, y un cálculo prudencial del número delos ermi_ de ermitaños que moraron en ellas. ermi tas, taños. Las de la parte de mediodía del torrente de Santa Maria, llamada Tebas, son las siguientes: 1.a S. Gerónimo: esta ermita por algunos años estuvo arruina30 da, y se reedificó en 1590. t.a Sta. Magdalena: antes estaba á seis cientos pasos hacia al 34 poniente, y por ser sitio lóbrego y fragoso, en 1498 se trasladó en la altura que hoy se encuentra. 8.1 - S. Onofre: tuvo principio esta ermita en 1490. 18 4.a S. Juan: se edificó en 1592. 11 5.a Sta. Catalina: de las antiguas. 34 l¡." Santiago: es verisímil que esta ermita es antiquísima. 40 Las de la parte del norte del torrente de Sta. Maria, llamada Tebaida, son las siguientes: 1.a S. Antonio: esta ermita se reparó en 1490. 34 2.a S. Salvador: se conserva el nombre de dos distinguidos y 34 virtuosísimos ermitaños que vivieron en ella; Fr. Bernardo en 1217, y Fr. Durando Mayor en 1338. 3.a S. Benito: edificada en 1530 poco mas ó menos. M 4.a La Santísima Trinidad: antes estaba situada 150 pasos al po34 niente. En 1621 se le dió mas capacidad. 5.a Sta. Cruz y Sta. Elena: «e hizo la escalera que va desde el 84 Monasterio á esta ermita, llamada, ESCALA DRETA, en 1499: consta de 900 escalones labrados en las mismas peñas. Costó sin los alimentos mas de 200 ducados. 6.a S. Dimas: antiguamente se llamaba ermita del castillo, así 3í> constaba en el Archivo. 7." Sta. Ana: esta ermita fue levantada en 1498; antes estaba si32 tuada cosa de 600 pasos hacia al mediodía. Número total de ermitas. :...... 13 Id. de PP. ermitaños. ....... 392


— ¿15 — CATÁLOGO DE LAS ABADESAS, Priores, Abades y Presidentes, y del número sacado por un cálculo prudencial délas monjas, monjes, legos y escolanes que han vivido en esíe Santuario desde la fundacion del Año Monasterio. en que goberSIGLO 9.° naron.

Kúm. de Abadesas.

1." Riquildis hija de Wifredo.

896

SIGLO 10. Hasta Bonafllla se ignora el nombre de las demas abadesas. Bonafllla fue la última. Número de monjas, hasta su traslacion á S. Pedro de las Puel-las de Barcelona 65 SIGLO 11. A'úm. de Año en que Priores. gobernaron. 1.° Raymundo ó Ramon. 986 2." Berenguer 1017 3.° Ponce ó Ponciano. . 1047 4.° Gerardo 1081 5.° Raymundo 2,°. . . . 1090 Número de Monjes du rante este siglo. . 75 Id. de escolanes. . 110 SIGLO 12. «." 7." 8.° 9.° 10 11 •

Gervasio Beltran Ponce 2,° Pedro Aguinolio. . . Beltran 2." Berenguer 2.°. . . . Número de monjes. 75 Id. de escolanes. . 110

1102 1114 1151 1172 1189 7200

SIGLO 13. 13 13 14 15 16 17 18 19

Arnaldo Ramon Quer. . . . Arnaldo 2." Pedro Mola Fr. Guillermo. . . . Fr. Bernardo Bach. . . Fr. Pedro de Bach. . . Fr. Pedro Escarrer. . Número de monjes. 75 Id. de escolanes. . 130

1201 1203 1213 1217 1234 1250 1273 1290

904 980

Año en qu» gobernaron.

Núm. de Priores. SIGLO 14. 20 21 22 23 24

Infante D. Juan. . . F. Raymundo Vilaragut Fr. Jaime Viver. . . Fr. Pedro Rigolt. . . Fr. Vicente Ribas. . . Número de monjes en este siglo. ... 48 Id. de escolaues. . 130

1320 1334 1350 1376 1390

SIGLO 15. N>ím. de Abades.

1." Fr. Marcos Villalba. . 2.° Fr. Antonio de Aviñon. 3.° Fr. Pedro Antonio de Ferrer 4.° Fr. Julian Oliver. . . 5.° Fr. Julian de la Róvere. 6.° Fr. Juan Peralta. . . 7." Fr. García Cisneros. . Número de monjes. 100 Id. de escolanes. . 148 Legos 9

1408 1436 1456 1470 1474 1480 1493

SIGLO 16. 8.° Fr. Pedro Muñoz. . . 1510 9.° Fr. Pedro de Burgos. . 1519 10 Fr. Miguel Pedrocha . 1586


— 416 — Miro, de Año en que Abades, gobernaran. 11 Fr. Miguel Torner. . . 1541 ' 12 Fr. Alonso de Toro. . 1544 13 Fr. Miguel Torner. . . 1546 14 Fr. Diego de Lerma. . 1554 15 Fr. Benito de Tocco. . 1556 16 Fr. Bartolomé Garriga. 1559 17 Fr. Benito de Tocco. . 1562 18 Fr. Felipe de Santiago. 1564 19 Fr. Bartolomé Garriga. 1565 20 Fr. Andrés de S. Roman 1568 21 Fr. Felipe de Santiago. 1574 22 Fr. Andrés Jutriago. . 1578 Núm. de Presidentes. 1.° Fr. Benito de Tocco pre sidente y visitador apostólico 1584 2.° Fr. Jaime Forner. . . 1585 3.° Fr. Juan Campmany. . 1586 Abades. 23 Fr. Juan Campmany. . 1587 24 Fr. Plácido Salinas. . 1590 25 Fr. Jaime Torner. . . 1592 26 Fr. Antonio de Córdova. 1595 27 Fr. Lorenzo Nieto. . . 1596 28 Fr. Joaquin Bonanat. . 1598 Número de monjes. 420 Id. de legos. . . 214 Id. de escolanes. 505 SIGLO 17. 29 30 31 32 33 ' 84 35 36 87 38 89 40 41 42 43 44 45 46 47

Fr. Lorenzo Nieto. . . 1601 Fr. Antonio Jutje. . . 1604 Fr. Juan Valanzuela. . 1607 Fr. Antonio Jutje. . . 1610 Fr. Juan Valanzuela. . 1615 Fr. José Costa. . . . 1617 Fr. Alonzo Gomez. . . 1621 Fr. Beda Pí 1625 Fr. Pedro de Búrgos. . 1629 Fr. José Porrasa. . .1633 Fr. Francisco Bails. . 1635 Fr. Juan Manuel de Es pinosa 1637 Fr. Francisco Batlle. . 1641 Fr. Jaime Marti.. . . 1645 Fr. Francisco Batlle. . 1649 Fr. Francisco Crepo. . 1653 Fr. Muían de Miranda. 1654 Fr. Jaime Zaragoza. . 1657 Fr. Estevau Velazquez. 1661

Núm. f'f Añn en que Abades. gobernaron. Fr. Plácido Riquer.. . 1665 48 Fr 49 Fr. Fr Luis Montserrat. . 1668 50 Fr. Fr Estevan Velazquez. 1669 Fr. José Ferran. . . . 1673 51 Fr 52 Fr. Fr Plácido Requera. . 1677 Fr. Francisco Albiá. . 1681 53 Fr Fr. Benito Sala. . . . 1682 64 Fr 55 Fr. Fr Miguel Pujol. . . 1684 Fr. Juan Gimenez. . . 1687 56 Fr Fr. Francisco Cordellas. 1689 57 Fr Fr Juan Gimenez. . . 1693 58 Fr. Fr. José Ferrer. . . . 1696 59 Fr Número de monjes. 564 Ni Legos 208 Le Escolanes. Es . . . 530 SIGLO 18. 60 61 62 «3 64 65 66 67 68 69 *JO 71 72 78 74 75 •76

77 18 79 80 81 82 83 84 85 86 87

88

Fr. Fr Gaspar Paradas. . . 1701 Fr. Felix Hamoneda. . 1705 Fr Fr. Pedro Cañada.. . . 1709 Fr Fr. Fr Pedro Arnedo. . . 1713 Fr. Manuel Morron. . . 1714 Fr Fr. José Benito. . . . 1717 Fr Fr. Estevan Rotaldo. . 1721 Fr Fr. Benito Tizon. . . 1725 Fr Fr. Agustin Novell. . . 1729 Fr Fr. Benito Tizon. . . 1733 Fr Fr. Fr Plácido Costade.. . 1737 Fr. José Romero. . . . 1741 Fr. Carlos Corts. . . . 1745 Fr Fr. Fr Mauro Salcedo. . . 1749 Fr'. Fr Benito Argerich. . 1753 Fr. Fr Mauro Salcedo. . . 1759 Fr. Fr Benito Argerich.. . 1761 Fr. Fr Antonio Burgués. . 1764 Fr. Fr José Morata. . . . 1766 Fr. Fr Plácido Regidor.. . 1767 Fr. Fr Antonio Burgués. . 1769 Fr. Isidoro Gonzalez. . 1773 Fr •Fr Fr. Pedro Viver. . . . 1777 Fr. Ildefonso Escudero. 1780 Fr Fr. Pedro Viver. . . . 1784 Fr Fr. José Arredondo. . . 1788 Fi Fr. Pedro Viver. . . . 1793 Fr Fr. Mauro Llampuig. . 1795 Fr Fr. Bernardo Conejares. 1797 Fr Número de monjes. 362 N< .... 92 L< Escolanes. . . . 500 Es


417 — Año m que gobernaron.

iViini. de Abades.

NÍSÍKRO DE PERSONAS

SIGLO 19. 89 Fr. Bernardo Sastre. . 90 Fr. Domingo Filgueira. Presidente. 4." Fr. Francisco Burgués. Abades. 91 Fr. Simon Guardiola. . 92 Fr. Bernardo- Breton. . 93 Fr. José Blandí. . . . 94 Fr. Benito Varoja. . . 95 Fr. José Blandí. . . . Préndente*. 5° Fr. Ramiro Torrents. . 6.° Fr. Ignacio Corrons. . 7.° Fr. Miguel Muntadas. . Abades 96 Fr. Miguel Muntadas. . Número de monjes. 32 Legos 2 Escolanes. . . . 175

1801 1805 1810 1814 1818 1824 1828 1829

que han servida á fínestra Señofa desde la invencicn de su S'anía Imagen hasta 18SI. 3 24

Abadesas Priores Abades Presidentes Monjas Monjes Ermitaños Legos Escolanes

!W ~¡ '¡3

731 892 444

ISr.S 1854 1855

5 CÁLCri-O PRUDENCIAL.

1862 t

de las personas que han visitad? ií la ¡Santa Imagen hasta ISSt. 40.000,000.


— 4-19

FLORA MONTSERRATINA CATÁLOGO

de las plantas medicinales que vegetan en la montaña de Montserrat, con sus nombres latino, español y catalán.

Acanthus molljs.

Achuica ageratum.

.

Id.

clavennse.

Id.

millefolium.

Acer Hispanicum. .

.

Id. Montserratensis.

[ Acanto; branca uri- Branca urima. Herba camera. Geganta.— ma; yerba gigan (Emoliente.) ta; alas de ángel; nazarenos.. Agerato; altareina / Altareyna. — (Estimuoflcinal. . . .< lante;vulneraria;an( thielmíntica.) Milenrama: ....... ' ( vulneraria.) Arce español. , . .Euró; tró.— (Corteza Arce comun. Mosastr'ingente y tintóí cou rea.)

Id. Opulus. Id. pseudc-platanus.

Aconitum napellus

Artiantum-capillus-veneris. JEfi\ops ovala.

j (Madera apreciada.) Acónito: matalobos.

Matallops ; escanyallops.—(Estimulan te; diurético; antóreumatico.)

Capilera ; capilera de Montpeller . Falsía ; capillera. — (Emenagogo y pec Culantrillo de potoral.)


— 420 — Agrimonia agrimonioides. Id.

eupatoria. .

.

Agrostemma'githago..

.

Alsine media

Altha'a ofi'icinalis.

Cerverola ; herberola. — Astringente ; tó nica; estimulante; diurética y vulne raria.) Neguillou ccmun. . Mella del blat; clavell d'asa. Murrons de canari ó Yerba pajarera Pam Mancos. — (Vulne plina de canarios. raria ; resolutiva ; astringente.) !Malví; malvins.-|MuMalvavisco. . • . cilaginosa; emolien te; resolutiva.)

í Agrimonia : yerba ' j de S. Guillermo.

Alypum vulgare Id. petraum. AJlyum mollis. Id.

cepa..

Cebolla.

Id.

fativum,

Ajo.

Seba. — (Alimento y condimento ; ' emo liente ; diurético; atemperante y la xante.) All; ay.—(Condimen to ; estimulante y rubefaciente esterior; diurético; ver mífugo ; febrífugo ; antiséptico.)

Aloe viscosa. Id. variegata. Id. spiralis. Amaranthus alvus. Id.

blitum.. .

Bledo .

Id. Id.

oleraceus. viridis. .

Bledo verde.

Ammi majus Anagallis arvensis. . Id.

Blét. — (Refrigerante, emoliente y un po co astringente; co mestible.)

Blét verd.—'Emolien te.) Xistra,. — (Fruto car Ámeos. minativo y estimu lante.) Murrons roigs. — AMurage ó anag.llicres , su estracto de rojiza. . . . contraía epilepsia.)

tenella.

Anetum fseniculum. Anacychis valentinus.

Hinojo.

í Fonoll. — (Aromatica, . / carminativa , diu— ( rótica; resolutiva.)


— 42! Herba ietgera.—(LO nica ; astringente; vulneraria.) Flor del vent.—(Para ) Pulsatila; flor del I las enfermedades de ' \ viento. -. . . j los ojos.) (Variedad de la anterior. ( Hepática; yerba de

Anemone

Id. _, Id.

'

sylvestiis.

Buglosa; llengua de l,ou. — (Emoliente: diurética ; pectoral y sudorífica.) Angélica. — (Aromáti ca; estimulante; su . Angélica dorífica; carminati va») 1 Manzanilla hedion- ¡ Camamilla pudenta. • i rlq ' Camainilla borda. — (Suplentes las dos j Manzanilla bastarde la especie Nobilis.) S Camamilla romana ó vera.— (Tónica; su dorífica: vermífuga.) i Buglosa: lengua de

Ancliusa

Angelica arcliangelica.

.

.

Anthemis rotula Id.

Id.

nobilis. .

.

.

Autirrhinum minus. / Becerra ; loca de .' dragon : yerba be{ cerra; conejitos..

Id.

orontium. .

.

W.

spurium.

.

.

.

.

Becerra

Id.

triphilum. .

.

.

.

Conejitos.

Id.

origanifolium.

.

.

Cunülets; boca de dra gó ; caus ; mamacunillet , etc. — (Diurética y vulne raria.) , Cunillas.—(Astringen' te; resolutiva y vul( neraria.) / Cunillas ; cunillets.— . ' (Vulneraria y pur! gante.)

Como el oroníium. >-* » » vulgare. . » » » linaria. . . . . . montana. tetra-phyla. cytisoides. . . . . Boja blanca. . . . Botja blanca. ( Vulneraria.—(Raizasvulneraria. . . Vulneraria. . . 1 tringente.) Aphilantes monspeliensis. i Apit. — (Haizdiuréti. Apio Apium graveolens. . . . | ca y aperitiva. ) i Julivert.—(Como el an•notrnejplinilTn.. TA , Peresíl »

T/l 1(1.

Id. Id. Anthyllis Id. Anthyllis Jd.


— 4-22 — corns.-(Ape( Aguileña; pajarilla; Ausellets; ritiva: diurética; su ' ( manto real.. . . dorífica; resolutiva.)

Aquilegia vulgaris. . Id.

(Variedad de la anterior. Madroño; Modroñe- í Arbós.-'Corteza y no' jas astringentes. Fru to comestible. ) Buxarola. — (Hojas as tringentes, recomen Gayuba. dadas para el mal de piedra.)

alpina. .

Arbutus arbutum.

Id.

uva-ursi..

Arenaria rubra

Arenaria roja.

( Herba vermella. — (Pa- ( ra curar panadizos.

Id. serpilifolia. Arabis thaliana. Id. turrita. Artium lappa. Aristolochia rotunda. . Id.

longa, ,

Id.

clematitis.

.

Artemisia campestris.. Id.

abrotanum. .

Id.

absinthium. .

Id.

dracunculus..

Arum maculatum. .

.

Asarum europeum. .

.

Asclepias vincetoxieum.

Asparagus acutifolius.

Aristoloquia redon- ( Aristoloquia.-fEmenagoga, sudorífica y vul da ó hembra. neraria.) í Aristoloquia larga ó ¡ - ( macho j (Como la anterior.) , Aristoloquia vulgar (Como la anterior.) ¡Aurora de los cam-,Botja.— (.Tónica; estipos: Escobilla par- ) mulante ; vermífuda ( ga.) Abrotano macho ; i Broida; broina ; herba yerba lombrigue-j cuquera. — (Como la ra ( anterior.) i Donsell. — (Aromatica ; Ajenjo ! tónica ; estimulan' te.) Estragon; dragoncillo. Sarriassas ; barba de Aro; aro manchado; Aaron; peu ó pota de yaro;juro; tragonbou; serpentina metina nor.—(Acre, estimu lante. ) Azaro; yerba taber- Adfori; adzari; axari. nera;orejadehom—(Raiz purgante y emética, polvo hojas bre; oreja de fraile ....... estornutatorio.) Pabrotera borda; vincetoxi venenosa. — (Emética; sudorífica; Vencetósigo. emenagoga y eipelente.) (Variedad del tiguiente.)


— 423 M.

Asperula arveiísis. Id.

, Espárrago : Esparra• i güera

officinalis. . .

.

cynanchica..

Espárrecb ; Esparrague ra. — (Aperitivo-diu rético; comestible.;

. Hepática estrellada. j ¡ Sudorífica y diuréti ca.) . ( Yerba de la esquí- 1 Astringente y amargo. ( nancia

Asperugo procumbens. Gamójgamons; calabruxas , caramuxas. — (Tubérculos feculen tos y mucilaginosos. Id. flstulosus. . . (Variedad del anterior .) Asplenium adiantum nigrum. Capilera negra. . . Falsía negra. Dauradella; herba dau.. ( Doradilla : ceterach; rada. — ( Diurética ; Id. ceterach.. . .{ capilera' dorada. ] astringente ; pecto ral.) Asphodelus ramosus. .

Id.

ruta muraría.

Gamon comun. .

blanca; ruda de j Culantrillo blanco ma Falsía rata.—(Como la ante i yor rior.) Llengua de siervo; her ba melsera. — (Pecto ral.)

Id. Id. trichomanes. . Politrico. Áster acris. Id. tripholium Astragalus monspesularum. Id. stella. Atractylis cancelala. Id. humilis. Atropa belladona. .

.

td. mandragora. Ageratum ciliare.

.

Amigdalus communis.

Id.

persica.

¡ Falsía roja.—.(Como la i blanca.)

Belladona.— (Narcótica, diurética; sudorífica y calmante.) . | Mamdrágora hembra, j Ma^ag°ra-- (Afr°dÍ" ¡Belladona; Solano fu rioso

Ametllé. — (Almendra comestible , dulcifi cante y laxante.) Melocotoner; Preseguer Alberguer. — (Fruto ( Melocotonero: albéragradable ; atempe ' ( chigo rante. Flores pur gantes.) Almendro.


— 424 — i Marrubio negro, t tardo ó fétido. j Sellerila; maya; . garita I (Variedad de la ' ( rior.)

Bailola nigra.. . licllis perennis. Id.

annua. .

Berberís vulgaris.

Agracejo. .

Beta rubra

Remolacha. .

bas- ¡ Malrubí negre ó bort. . . j — .Estimulante.) — :' Infumar- <> Marguridaya. so, pectoral y diurc( tico,) anteCoralets.— (Frutos tem perantes ; Raiz aperiliva y purgante.) i Bleda vermella; bleda\ raba; Remolatxa.— ' j Del jugo se estrae ( azúcar.)

Id. alba. Betonica officinalis. .

Brutónica.— Sumidos y hojas estimulan tes.) Bedoll: .Bedull.— ;Hojas vermífugas, diu réticas y febrífu gas.)

Betónica oficinal. .

.

Bctula alba

Abedul.

Biscutella levigala. Bolelus versicolor. Id. subsquamosus. Id. luleus. Borratja; Borraina.— ^moliente ; atem perante ; diurética y sudorífica.)

Borrala. .

Eorrago officinalis. Briza media. Brassica erucastrum. .

í Oruga ó roqueta salva- j (Antiescorbútica yes• j je ( timulamte.)

Bryonia alba.

( Nuesa blanca. ' ( nía .

Bryum pomiforme. Bunias kakile. Bunium bulbocastanum. '!' n Bupleurum rotundifolium. . Id. juncacum.. . Id. fructicosum. . Id. fructicescens. Id. perfoliatum. . Buphtlialmun spinosum. Buxus sempervivens.. . Cachris libanotis.

'(

te y rubefaciente.)

Perfoliada.

(Variedades del anterior.)

Boj.

I Boix. — (Corteza sui do.'íflca.)


— 425 — Calendula arvensis.

Id.

.

officinalis.

Caltha palustris.

.

.

Campanula rapunculus. W. Id. Id. Id. Id.

persicifolia. piramidalis. trachelium. hybrhla. . erinus. .

Capparis spinosa. . Id.

rotundifolia.

Cardamine hirsuta. . Carduus lanceolatus. Id. palustris. Id.

mananus.

Carlina lanata. Id. corymbosa. Cassia senna. . , Catananche cserulea. Celtis australis. . Centaurea crupina. Id. phrygia. Id.

cyanus.

Centaurea jacea. . Id. nigra. Id. alba. Id. splendus. Id. conifera. Id.

benedicta. 28

.

Llevagats; llevaural; llevamans.—(Hojns resolutivas y sudo ríficas.) Gojats; clavellina de i Calendula oficinal; flor morí. — ( Iguales ' del muerto; maraviusos que la ante ( llosa rior.) Yerba centella. , Rapunchó; Nap bort. . ) —(Raiz dulce y co,Rapónchigo.. . mestible.) Yerba del podador.

(Variedades de la anterior.) Taparera. — (Bolones y frutos comesti bles; Raiz aperiti va.) (Variedad de la anterior.) Creixans. — (Amargo} y ant¡escorbuticofc Mastuerza. Alcaparjp; Alcaparra.

r Cart gallofer; Cart do < Cardo de María; cardo ) María.—(Hojas ape• ( lechero ó lechel . . ) ritivas y diuréti' cas.)

Arbol del sen. .

i Senet.—(Hojuelaspur• ( gantes.)

Almez, lodoño. .

• jí Lladoné. gente.) — (Astrin-

Azulejo; aciano; liebre- í Angeleis; Blanhet. rilla menor, eccobi-? — Flores diurétilla ( cas.) Cártamo silvestre, ja- í ( Raiz amarga y ascea j tringente.)

Cardo santo ó bendi to, centaura bendi ta .

Cart sant.— (Balsámi co, tónico, sudorífi co y febrífugo.)


— 426 — Centaurea solslitialís. Id. melitensis. Id. collina. Id. salmantica. Id. galactites. Id. sylvatica. Cerastium semidecadendrum. Id. repens. j Algarrobo Ceratonia siliqua. . .' j ro. . . Cheiranthus erysimoides. incanus.. Id. clieiri. Id. Id.

.

Garrofe- i Garrofa . (fruto pecto. . .j ral.)

Alelí encanecido.. Id. amarillo.. . •

Violé comú. r Id. groch.—(Emenago1 go.)

chius.

j„ , , , / Celidonia; herba de aul Celidonia; ^ erba de la J ranetas. —(Jugo acre -| golondrina. . . •{ purgante.) Adormidera marítima. (Narcótica.) Id. glancium. . Id. fornuda. Id. cornioulatum, Chenopodium rubrum. . . i Variedades de los si. j guíentes. Id. viride. Botris; herba per ata car la sanen ó xinBiengranada. botryis. Id. xera.) Té , d' Espanya; Té bort ó fals. — ( En ** infuso , tónico , es Chenopodium ambrosioides. Té tomacal y vermífu go-) Herba pudenta; Pixaoa; Sardinera. — (An Sardinera; Vulvaria. vulvaria.. Id. tihistérica y antihel míntica.) Id. bonus enrieus. i Centaura groga.-(AmarClora. Cblora perfolíate. . . . ( ga tónica.) Chelidonium majus. .

Chrisanthemum Id. Id. Id. Id.

.

leucanthemum. sagetum. coronarium. flosculosum. absitíhioides.

Cichoreum intybus Id. endivia. Cistus ladanífera. . Id. salvifolius . Id. incanus. . . Id. fumana. Id. guttatus. . Id. alvidus. .

, Xicoina; Xicoira ; CaAchicoria amarga. . . ) maroja. — (Tónica , ( aperitiva, diurética.) Escarola Ascarola (comestible.)

Jaras

Estepa.


— 427 — Circsee lutetiana. . . Clavaria pistillaris. Id.

coralloides.

Clematis vitalba. .

.

Id. flammula. . Clinopedíum vulgare.

.

Yerba de las brujas.

/ Peus de rata ; Grala. j Manecillas ..... ) peus ; manetas. (Co( mestible.) / Yerba de los perdiose- / . ) ros ...... ; Didorta. ( Vidalba...... ) Vidraria ..... Didorta.

Clypeola maritima. .

Aliso de mar. .

Cochlearia coronopus. Id. draba. . . Id. officinalis.

Codearía.

¡ Herba blanca ; blanchs.

Caps

( Codearía. — (Antiescor( bútico.) Raba rustica. — (Anti ) Rábano rusticano ó escorbútica, diurética Id. armoracia. ' ( silvestre y vermífuga.) i Espantallops. — ¡Hojas Colutea arborescens.. . Espantalobos. . ' { purgantes.) Cicuta masele; JulivarI Cicuta ; Cicuta matassa ; Julivert de gaConium maculatum. . ' í yor. lápat.— (Venenosa; re solutiva.) Sello de Salomó. — (Raices vulnerarias. Convallaria polygomatum. Sello de Salomon. Frutos nauseosos , eméticos y purgan tes.) ¡ Lirio de los Talles, Lliri de la mare de lágrimas de Salo Deu ; Llágrimas de Id. majallib. . mon Salomó.— (Raiz acre, nauseosa.) Condrilla juncea. Produce un jugo resi de la ainoso, la escamonea Convolvulus scamonea.. ' )( (Variedad guient») de Alepo ú ofici nal. Corretjola ; Curriola ; Campaneta; Campa arvensis. . Id. Correhuela. . nilla. — (Raiz pur gante.) altba9oides. . Molinera de Canarias. Id. siculus. . " ^ Variedades de la ArId. Id. cantabrica, ' \ vensis. Id. erectus. . ¡Batata de purga; Pata- v ta purgante; Jalapa ( (Raiz purgante.) Id. mechoacana. del Brasil. . . . )


— 428 — Convolvulus violacens. . H.

sepium. .

Conyza equarrosa. .

.

Corlaría myrtifolia. .

.

Coris monspeliensis.

.

Coronilla valentina. .

.

Coronilla emerus Coryllus avellanus. .

.

Cotula aurea

Cotyledonumbilicus.

.

. | (Variedad de la ante rior Correhuela grande ó . ¡ mayor; Campanilla ÍCorretjola gran.—(Baiz purgante.) grande (Vulneraria; carminati . 1 va; emenagoga y su dorífica.) Ruidó; Roldó.— (Hojas y frutos astringen . tes; narcóticos vene nosos.) Pinsells ; farigola mas ele.— (Amargo y nau . Yerba pincel. . . . seoso; antisifilítico. ¡ Coronilla. — (Planta de . Coletú i adorno.) ; Sanetbort.—(Hojas purId. ' gantes.) i Avellané. — ( Semillas . Avellano ' oleosas ; comesti[ bles.) fina.-(Flores Manzanilla fina. . . í1 Camamilla escitantes. ) Barretets; Llombrigo de Venus; OrellademonOmbrigo de Venus; ju.— (Jugo temperan . Oreja de monje; Va te; resolutivo y vul sillo; Sombrerillo. nerario.)

Cralsegus terminalis. Ict. monogynia. Id.

oxyacantha. .

, Espino majuelo; Espi- Ars blaüch. — ¡Frutos . I no albar ; Espino ^ comestibles; contra la Moyera.— (Fru Mostajo, Mostellar. . Muxera, tos astringentes.)

Crepis biennis. Id. polymor¡jha. Gritmum maritimum. .

Crocus sativus.

...

Cucubalus bacciferus. Id. beben. . Cuscuta europsea.

.

.

Hinojo marino.

.

tFonoll mari. — (Aromi. j tico, aperitivo.)

Azafran..

.

.)

.

.

Safr.'i. — (Estigmas escitantes , carminativo, etc.)

Collejas, esclufidos. . ¡Variedad de la ante rior.) Cuscuta mayor; Ca , Cabells , barbas de bellos. Barbas de ca .' capuchí. — (Purgaupuchino | te.)


— 429 — Cuscuta vulgaris. . . Cupresus sempervivens.

(Variedad de la anteTior.) Ciprés

Cyclamen europeus..

Pan de puerco, Arta nita

.

( Variedad de la si guiente.) Cynoglosa , lengua , Cinoglosa , llengua de de perro , Vinie- ) cá, llepasera. — (Raíz

Cynoglosum cherífolium. Id.

Chipre.— (Astringente.) Pi de porch, artanita. —(Rizoma acre, amar go , purgante y emé tico.)

officina'.e. . \

• ]

Chufa, Juncia avella- Chufa.— (Tubérculos co mestibles.)

.

Castanyola. — (Tubércu los aromáticos, amar gos.) . Frare de estepa.

í

Cyperus esculentus. Id> fuscus» Id.

.

longus

Cytinus hypocistis. . . Id. argenteus. Id. sessilifolius. Daphne laureola Id. Id.

gntuium thymelíea. .

.

.

Datura stramonium..

.

.'

Uaucus carota

...

Delphinum consolida. .

Id.

-,

staphisagria. .

Hypocistidos. .

.

Laureola , laureola Llorer petit, Lloreret. macho 'Tey. Matapoll.—(Corteza vesicante.) Timelea Estramonio , higue Herba taupera, estramo1 ni , figuera infernal ra loca, trompeti borda.— (Narcótica.) lla .... ( Metel de los arabes. Pastanaga. — ( Raiz co Zanahoria mestible.) Consolda, Consolva, PeConsuelda real , es- I licans.—(Semillab ape puela silvestre. . ' ritivas, diuréticas, etc.) Espuela de Caballé, ma ta poli. — ( Semillas Yerba piojera. . . eméticas , purgantes. etc.)

Dentaria heptaphylla. Dianthus ferruginus. Id. armería. (Variedad del siguien te.) Clavellina. — (Sudorífica Id. caryophillus. . Clavelina comun. ( y escitante. ( Dictam real , Dictam blanch, Gitam , Timó Díctamo regí, Chitan Dictamnus tribus. . . . real.—(Tónico estimuFresnillo. . . . . lante.) Didalera.—(Narcótica car Digitílis lutea . . . Digital diaca.) Id.

prolifer. .

.

.


— 430 — Üipsacusfullonum.

.

^ Cardencha, CarJo de i Cardó, Cardot de pe' ( cardaderas. . . . j rayre. . Doronico. . . .( (Virtudes parecidas al ( arnica.)

.

Doronicum pardalianches. Echinophora spinosa. Echinops ritro. Echium creticum. . Id.

j (Variedad del siguienI te.) de la vívora. Vivorera morada. . i( Herba — .Emoliente.)

.

violaceum. .

.

Epilobium montanum. Id. tetragonum. Equisetum cauda equina. Id.

arvense. .

.

Id.

palustre. .

.

j Cua de caball.—(As— ' ( tringente.) Cola de caballo me- i Id. nor ( (Variedad del anterior.) Cola de caballo.

i ' ( i 'j

Erigeron graveolens. Id. glutinosum. Id. siculum. « Id. canadense. Id. acre. Id. viscosum. Erica vulgaris. . .

Brezo

| Bruchs.—(Astringeni te.)

Erinus alpinus. Ervum tetrasperinum. Id.

lens

Eryngium campestre

Cardo corredor.

Erysymum officinale. . Id.

Biliaria

Enpatoriumcannabinum. Eupharia officinalis Id. lutea Id. odontites Kuphorbia chamcesyce. Id.

charadas

Id.

peplus

.

i Erísimo. yerba de los ( Erissim.—(En infuso j cantores. . . . j para la ronquera. Aliaría. , . ( (Hojas y semillas an( tiescorbuticas.) , Eupatorio de ATÍ- / Canabassa.—(Raiz re. > cenna ó de los) solutiva, purgante ( Arabes (y emética. Enfrasia oficinal. . í Eufrasia-—(Amarga y Variedades de la anterior. , Leohetrezna macho ó / Lletatresa. — i,Semi) encarnada: Tártago ) lias aceite acra I de Valencia. . . ( purgante.) Esula redonda.


— 431 — Euphorbia Id. Id. Id. Id. Id. Id. Id. Id. Id.

falcala. exigua paralias. . heliosopía. serrata. . pilosa. . . cyparissias. silvatica. .

Id.

cataputia

Id.

tathyris

Variedades de la anterior.

Variedades de la siguiente. ÍTártaenLletatrel lartago, Tprhptrp/ i^ecnetrez (i Catapussia; sa . Cagamuja_ ( Jf ( (Purgante.)

Festura dumetorum. Fieus carica. Filago germánica. Id. arvensis. Fragaria vesca Fraxinus excelsior. Fritillaria pyrenacia. Fumaria enneaphilla Id. capreotata. . Id- angustifolia. Id.

offlcinalis. .

í Figuera, FigueraborHiguera; Cabrahigo. ) da.—Frutos comesI tibies. í Maduixera.— (Frulos ( comestibles.) Frsixa comú. — (Ho í Fresno comun ó de jas y corteza a• j Vizcaya. . . . margas y astrin gentes.) Fresera.

' j Variedad de la siguiente. j Palomilla, Fumaria. ' ( Conejitos. . . .

Galega offlciualis. . Galium verum..

Ruda cabruna. Cuajaleche. .

Id. mollugo. , Id. glaucum.

Galio blanco. .

id, aparine

Id.

cruciata

Genista tinctoria. Id. sagittalis.

Fumaria Gallareis , Fumisterre. — (Tó nica , aperitiva y resolutiva.) (Purgante.) j Espuñidella groga.— ( (Cuaja la leche.) í Espuñidella blanca. [ —(Anti-epiléptica.)

Amor de hortelá ; Apegalossos , Her Amor del hortelano.^ ba de gallina, Ra bosa.— Anti-escrofulosa.) / Creuera groga. — Galio cruzado. ) (Amargo astringenI te.) (Contra la rabia.) Hiniesta de tintes. i Carquexia ; Llitja.— Carquesia. ( (Anti-reumático.)


— 432 — Genista hispanica.. .. Id. germánica.

Gentiana ceutaurium.

.

Hiniesta. .

¡Ginesta. — (Para tiui tes.)

Centaura menor.

Centaura menor; Herba de Santa Margarida; Fel de la ter ra; Pericó Vermell. — (Tónica y febrí fuga.)

Id. cruciata'. Geranium fuscum. Id. lucidum. Id. rotundifolium. Id. robertianum.. Id. rupestre. Id.

Moschatum.

Id. pratense. .

, Yerba de San Rober- Gerani pudent; Agu. ) to; Yerba de la es- * lias; Anodino; astrin( qumancia. guinancia. .... . . I gente, vulneraria. de monPrio de cigüeña. (( Calaguala tanya. ÍHerba de mesen, AlYerba de almizcle; mescat; Herba del moro; Águllots. , (Variedad de los anteriores.) , Pico de grulla. . . ¡ Besc^de grua; Agu-

Id. gruinum. . Id.

malacoides.

Geum urbanum.

.

Gladiolus communis. .

(Variedad de los anteriores.) ! Yerba de S. Beni- ( (Raíz tónica, estimu lo; Cariolilata oü- )' lante y astringencinal. ' te.) Lliri del blat ó de S. Joan , Espasas. — Yerba estoque; Gla Afrodisiaco y emediolo nagogo.

Gleclioma hederacea. Globularia alypum. .

Glyzyrrhiza glabra. . Guaphalium stsechas. Gratiola offlcinalis. .

Glechoma hederacea. .

Fuxarda; Degullada; Cosiada.— (Infuso de las hojas, pur gante.) Regalessia; Regalisi Regaliz; Orozuz; Pa- i sia.— ( Raiz dulci '{ lo-dulce j ficante y pectoral.) , Perpétuas . amarillas , Perpétuas ó semprevi. ; silvestres; Esteca- ) vas bordas.— .Sudo ( dos citrina. . . . ( ríficas y pectorales.) Grassiola. — (Vene ¡Graciola; Yerba del i nosa , vermífuga y pobre ) emética.) Eura.— (Frutos y ho jas , purgantes y Yedra comun. eméticos; hojas pa ra las llagas.) j Corona de fraile ;Tur' ( bit blanco. . . .


— 433 — Helianthemum candicaus. Id. seguieris. Heliotropium europeum. Helleborus niger. Id.

.

.

fffltidus. .

.

Eléboro negro. .

M-

.

fétido.

.

Hemiaria glabra.

Hemiaria. * . '.

Id. hirsuta Hemerocallis fulva. Hippocrepis unisiliquosa. . Id. multisiliquosa. Id. comosa.

(Comola anterior.)

( Lúpulo , I "o

Humulus lupulus Hyacinthus serotinus. Id'. mascari. Id.

comosus.

perforatum..

.

Hyosceris radiata. Hydimum crispum. Id. squarrosum. Hyosciamus niger Idalius Hyssopus officinalis.

Hombree!- i Hertla de la cerveza; ; Llupol ; Boca de I Llop.— (Narcótico.) Alldebruxa;Calabruxas; Barralets; Coll blau; Lliri d' asa. — (Bulbos purgan tes y diuréticos.)

(Jacinto penachudo.

•Hyeracium pilosella. Hypecoum procumbeus. Hypericum valcaricum. Id. androsemum. . Id. humifusum. . Id.

/ Herba verruguera (Para destruir las verrugas.) j (Purgante y resoluti( vo.) t Marxibuls.—(Purgan( te y resolutivo.) . Herba de mal de pe:) dra — (Astringente ( y diurética.)

) Yerba verruguera.

. ! Toíla buena; Toda sa- Curalotot. — (Frutos j no purgantes.) (Variedad del siguient i \ Herba de S. Joan; Herba foraílada; Corazoncillo, Yerba de Hipericon.- (Balsá S. Juan. . . mica, Vulneraria, Astringente, etc.

Beleño negro.

.

.

.

Id. blanco. . . Hisopo

.

Herba caixalera; Jus tam; Tabaco bort ó de paret; Herba de la Mare de Déu. (Narcótico.) (Como el anterior.) < Hisop. —(Hojas v finj res estimulantes.) Í

.„

astringentes; Frutos purgantes.)


— 434 — Imperatoria obstrutium. Jasminum odoratíssiinum. . Jasione montana. Juníperus sabina. . . Id.

communis.

Id.

thurifera.

oxycedrus. Id. phcenicea. Id. Juglans regia.

Lactuca virosa. Lamium album. .

i Autruche.—(Raiz e - j timulante.) . Llasamí; junquillo.

c Sabina.—E stimulan• j te, diurético.) , Ginebra. — ( Frutos ( Enebro comun 1' ) tónicos ó emenago- - • •{ gos.) ' real (Variedad del ante»rior Ginebra. Oxiscedro ó cada Sabina. Sabina suave.. • , Nogué, Noguer, KoNogal comun. . . j güera.. Ansiám venenós; Lletuga borda ó de Lechuga venenosa ó bosch. — ( Jugo nar ponzoñosa. . • • cótico.) Ortiga muerta blau- j Ortiga

. Sabina

.

Id.

amplexicaule..

Id.

purpureum.

.

Lapsana zazyntha. Id. communis. Laserpitium gallium. Lathyrus aphaca. . . Id. prateusis. Id. setifolius. Id. articulatus. Id. silváticus. Laurus nobilis. . . Lavendula spica.

Id.

Imperatoria. . • Jazmin junquillo.

Stfechas. .

Lepidium patreum. . Id.

sativum. .

Id.

latifolium.

Leontodon taraxucum. Leontrus cardiaca.

i (Variedad del ante( rior.) i Ortiga muerta purj purea.

Variedades del siguien te. 'Guisante silvestre. Laurel comun.. . • j

^ Llor._(HojaS estimulantes.) Espigol; Barbayó;Bar. Espliego; Alucema. . bailó. - (Aromatica ( amarga.) f Caps d' asa ; Roman! \ masele. — ( Infuso, . Cantueso ( contra asma, catar( ros y sordera.) ( (Variedad del siguien• te. i Maztuerzo horten- ( ^nti-escorbúüco, •( so ( i (Variedad del ante• \ rior.)


— 435 — Liehen chotybeiformig.. Id. hirtus Id. subatus Especies de lique Id. jumiperus nes no determina la. fragilis. .. das. Id. rangiferinus Id. cornutus Id. digitatus. . Id. glacilis Id. fimbriatus. Id. polyphyllus. Id. cornucopivides. Id. couiferus. Id. parietinus ..... Liquen de paredes. . j (^°K° y febn'fuId. Id. Id. Id. Id. Id.

sablunensis. olivaceus. omphalodes. pallesceus. candelarias. corallinus ..... Liquen blanco..

.

. j (Pac™ülPar.)pariir la ^

Id. Id. Id. Id. Id. Id. Id. Id.

fusco-ater. rugosus. pertusus. bissoides. atrovíreus. geográflcus. scryptus. pulmonarius...... i Pu,lmonaria arliorea " i de encina. Id. glancus, *>•

P™™« ..... Liquen embudado. .

Lichnis viscosa. Ligustrum vulgare..... Aligustre; alheña.

- Ahlenya. — (Hojas y .) flores astringen( tes.)

Lilium pyrenseum. Id candidum S Azucena; Lirio blan- I Lliri blanch.—(Bulbos ....... ( co ...... ( emolientes.) Id. bulbiferum...... j Azucena roja ó bul( bífera..... Id. martagon ...... Azucena silvestre; ( Lliri-morat. I Martagon. . . . ( Irt. tenuifolium. Linum perenne. , Id. narbonense. Id. snffrncticosum. Id. catharticum..... Lino purgante.. . . Para la hidropesía.


— 436 — Lonicera caprifolium.

.

, Mareselva; Dolsamel. ? —¡ Frutos discréti( eos y eméticos.)

Madreselva.

Id. perychimenam. . Id. pyrenaica.

( (Variedad de la ante' j rior.)

Lotus ornithopodioides.

j (Variedad de las si' ( guíentes.)

Id.

hirsutus.

Id. corniculatus. .

.

. Cuernecillo

Id.

.

( Variedad del ' ( rior.

dorycuium. .

¡ (Vulnerario 'antieuamente.- Hoy Jara ' pastos.) aute-

Lunaria aurea. , Para combatir in fartos y ciertas en fermedades del hí gado.)

Lychnis dioica. . Lycopodium podragarja. Lycopsis arvensis. Lycopus europajus. Lycoperdon peduncutatas. Id. stellatum. Id. bovista. I.ysimacbia vulgaris. .

.

... - Lisimaauía.

...

/ Lisimaquia. — ( Astringente y tintó( reo.)

, (Variedades suplen) tes de las siguienI tes.) j Yerba de la mone- , Herba de la moneda. la. numularia.. 1 da. -- - (' —(Astringente.) Ly thospermum fructicosum i Yerha cie las siete san- 1 Herl?a de las sét san' ' j grias. ... 1 grias.— ( Como la .. ' oficinal.) 1(1. Purpuro ¡oraleum. Variedad. Id. Id.

ephemerum. nemorum. .

Id.

officina'le. .

_ ' ' _

........ Mil bort. — (Semillas Mijo del sol. Granos diuréticas : Hojas de amor temperantes ; Raiz tintorea.) . Mijo del Sol agreste.. ! ( anterior.) ! Salicaria. Lisimaquia I Sal;carií> i Litra. — • j roja I (Astringente y vul"I neraria.) (Como la anterior.) '% '

Id.

arvense.

I.ytrhum salicaria ,Id., hyssopifolia Malus persica.

.

.


— 437 —

Malva silvestris

Malva comun. .

Id.

hirsuta.

Id.

rotundifolia. .

Id. arborea.

.

.

.

,

Marchantía polymorpha. Marrubium vulgare. Matricaria parthenium. .

Malva major. — (Las hojas cocidas para cataplasmas emo lientes y resoluti vas: el decocto de las mismas , como temperante y lige ramente lacsante; el infuso de las flo res, pectoral, cor dial y sudorífico.)

( ¿Variedad de la oficit nal.) Malva de hoja redou- 1 Malva petita de fulla da < redoua. — (Como la ' I silvestre.) (Como suplente delas . Malva arborea. anteriores.) Fue tenida antigua I Hepática de las fuenmente por eficaz con ' í tes. ..... tra las enfermeda des del hígado. / Matricaria. Boton de . { plata comun cuan- > (-ajnamilla de Arajó ( do doble. . . . \ ó borda.

Medicago falcala. H. ciliaris. Id. contorta. Id. lupulina. Mellisa grandiflora. Id. officinalis.. Id.

.

Torongil

calamintha.

Mentha rotundifolia..

.

Id.

aquatica. .

.

.

j f

Id.

pulegium..

.

.

( 'í

Id.

sativa.

Id.

piperita.

Melica cüiata.

Tarongiua. — ( Estimulante, calmante, estomacal y anti histérica.)

Mastranzo : Mastran- í Madastra; Madrastre. to: Mentastro. . . , -(Tónica, carmina" tiva y estomacal.) Menta ó yerba buena i Menta d' sigua — de agua 1 (Como la anterior.) Poleo oficinal. Po- i Poliol d' gre.—(Como la an leo. terior.)

\ Verba buena. Menta t piperita

Menta piperita.—(Aromática, estoma cal, tónica, estimu lante, carminativa y vermífuga.)


— 438 — Mercurial. .

Mercuriali» annua. . Id. tomentosa. Id, ambigua. Mefpiln* amelanchkT. Id. cílvestris.

Mírabllí» Jalapa.

Momorilica cloterium.

Moriis ntifrí). .

.

.

/ D. Diego de noche; Juanó D. Juan de no \ Don Juan de noche; DiegoóD. Die . / che, Maravilla de go de noche.-'.Raiz J noche ; Trompetipurgante y con tra la hidropesía.) f lia ._ , Cogombre amargan. ( Cohombrillo amar ) —;Los frutos son go. . . . ( muy purgantes.) Morera negra. — (Los frutos comestibles. La corteza de las Moral. raices útil contraía lombriz solitaria.)

Myoflotls scorpioides. Id. bippuln.. .

' j Especies Borrageas.

Myrtus communts. .

. i Arrayan; Mirto. .

Id.

grandiflora. .

Nurclssus junquilla. .

Nopdn ralurln.

McnllRna nvnnonsis.

Id.

tubiicum.

Id.

glutinosa.

Nigcllu nrvpnsis. . ld. Id.

hispanica.. du^mascenu.

i Malcoratge : Meleoj ratge. — Diurética ' I y un poco purgante.) . (Como la anterior.;

Murta.—(As. ií Murtra, tringente.) i (Variedad de la anta', rior.) Junquillo. Junquillo amarillo. Nepta. Herba gatera. Menta de gat.—(El infuso delas sumi dades floridas y de Yerba gatera. . . las hojas se usa co mo exitante y antihistérico.) j (Variedad de la si( guionte.) Tabaco ; Tabaquera. (Narcótica; Estornu Tabaco Tabaquera. . tatoria : Recreativa y medicinal.)

Araña, agemiz. .

Araña. Estrella de campo. — (Las se millas acres é irri tantes.) Como la anterior. Como la anterior.


— 439 —

Olea europea

Ononis Id. Id. Id. Id. Id.

Olivo, Aceituno.

Como la O. spinoso.

minutissima. variegata. . pinguis. arvensis. . natrix. . . tridentata..

Variedades de la si guiente.

spinosa.

Gatuña; Uñas de ga ta. Detiene-buey. .

Onopordon acanthium.

Toba. Cardo borriguero ó yesguero

Id.

Ophiris ovala (apifera.) . .

si

Olivera.—[Los frutos (aceitunas) alimen to, y su aceite pa ra usos comunes y medicinales; en las artes y economía doméstica.—El in fuso de la corteza, de las hojas y de las flores es tónico-astringente, útil en la diarrea y co mo febrífugo. — La gomo—resina , as tringente y reco mendada para cu rar las hernias.)

es

Como la O. spinosa. Gatosas.—(La raíz se ha usado como aperitiva y diuré tica, y los ramos para teñir de ama rillo.) Bufasa , Cardiga. — (Los receptáculos y las cabezuelas antes de abrirse son comestibles como las alcacho fas, y la raiz se ha indicado para curar la gonorrea. De los frutos pue de extraerse un aceite fijo útil para el alumbrado y fa bricacion del ja bon.)

Abellera, flor de la avella , abellas, moscas d' asa, saAbejera, flor de la batetas de la Mare \ abeja. de Déu. (Como el ' Orchis Maculala.)


— 440 — Orchis iis mioiía bifolia. Id.. cariophora U . mascula Id.

maculata. .

Id.

sambusina.

Origanum vulgare.

Id.

.

.

.

dictamnus..

.

.

Origanum majorana

, ) Variedades del siguiente ( \ Satirion mancha- , (Con los tubréculos | do. Dedos citrinos. < se puede preparar ' Salep inferior.) Variedad del anterior. Orenga. — (Amargo Orégano estimulante, emenagogo y condi mento.) ( Díctamo crético, Oré- i Díclam de creta.— -\ gano de j creta.. »_7 . f (Vulnerario y febrífugo.) Mordux, Moraduix.— (Las hojas y las sumidades floridas son muy olorosas, /Almoradux. Mejora tónicas y estimu na.. . . . , . lantes; úsanse en medicina, como es tornutatorias, y en perfumería.)

Ornithopus perpusilus. Id. scorpioides. Espár Frare, herba del fra( Prilino- Orobanche. rago de lobo, yer re. Malesparrech. ba tora —(Astringente.) Oxalis corniculata Vinagrera de Cuba. . Como el siguiente. Lujula, Agrelleta, Pa de cucút.'-;Las ho Aleluya, Acederilla, Id. ' acetosella. jas como refrige Luyula rantes aplicadas al exterior.) Panicum repens. . . Id. crus-galli. . Especies del Mijo. . | Especies de Mili. Id. dactylon. Papaver argemone. Como el siguiente. Rosella, ruella, quiId. rhoaas. ¡ Amapola. caraquichs. — ;Sudoríflco.) í Cascall. — (Anodino, Id. somniferum. . . . j Adormidera. . < calmante, soporí' fero.) Morella, morella ro quera, blets de paret, camaroja, her Parietaria officinalis. (Parietaria. . . ba del cargol, her ba de san Pere.— (Emoliente y diuré tica.) Orobanche major.


— Ul — Passerina hirsuta.

Passiflora coerulea.

Pceonia oflicinalis.

.

.

Bufalaga, brufalaga, V herba de Montserj rat.-jTintorea. Las ( hojas son purgantes) ... , yer- , Passionera, herba rí_ de rassionaria azul, ¿_ j ba de la pasion. . j fuga.) Rosa montesca.—(Se Peonía hembra yer- I usó contra la epiba de santa Rosa. . j lepsia y como an( tiespasmódica.)

Id. tenuifolia. Peucedanum offlcinale..

Servato, Ervano.

Phlomis lychnitis

Matutera, Caudilcra.

Philadelphus coronarius.

Geringuilla.

Physalisalkekengí. .

Vegiga de perro, alquequenge. . . .

Phytolacca decandra.

Yerba carmin, yerba de la Oblea, uvas de américa. . . .

Picris echioides. Pimpinella saxífraga. Pinus sylvestris. .

(La raiz resolutiva, pectoral, diurética y emenagoga.) , (Estimulantes y eme) nagogas las hojas y ( flores.) Xeringuilla. — (Aro matica y tónicas y anti espasmódicas las flores en infuso) Bufeta de gos, fasol bort , alicacabí. — (Los frutos diuréti cos, y aperitivos 'a raiz, las hojas y las flores.) Herba de la oblea, Raims de moro.— (Las hojas y los fru tos tintoreos, acres y purgantes. La raiz emética.)

í (Raiz acre, se usó co( mo litontriptica.) Pi-bort.—;De mucho uso en farmacia, en Pino comun ó silvesmedicina y en las artes.) Saxífraga menor..

Id. larix. Id. picea. Id.

pinea.

Pistacia terebinthus. Id.

lenticus. . 30

Pino piñonero . pino albor , pino real. . . .

Pi piñoné, pi bó, Piver.—(Como el an terior, siendo ade mas comestibles los piñones.)

lnt° ' í Cornicabra. i Lentisco, mata, cha- < . ' j rueca...... (


_ 442 — oehrus. Plantatge de fulla grossa ó ampia.— (Astringentes y fe brífugas las ho jas.) i Plantatge mitjá. — . Llanten mediano.. . j (Como el anterior.) / Plantatge de fulla esi Llanten menor ó de ) treta.—(Como la an- j hoja estrecha. . . ( teriorO ( Peu de Hebra.—(Co . Pié de liebre. . . . mo el anterior.) i Variedad de los ante' j riores y siguientes. Herba pussera ó de las pussas. Sillí. Zaragatona comun. . —( Como el P. Cynops.) Plantatge coronal ó Estrellamar , yerba estrellat, cervarina, estrella, cuerno de cornicelis.— (Como ciervo el P. lagopus.) Llanten mayor ó de hoja ancha. . . .

Plantago major

Id.

media. .

Id.

lanceolata.

Id.

lagopos.

Id.

albicans.

Id.

psyllium. .

la.

coronopus. .

Id.

coronopifolia.

Id.

Zaragatona mayor. Llanten de perro. .

cinops.

Velesa , yerba del cáncer, dentelaria.

Plumbago europ»a. Poa annua Polygnemun arvense. Polycarpon tetraphillum. Polygala amara. • . . Id. rupestris. . . Id. officinalis. . . Polygonum persicaria.

Id.

aviculare..

.

I

Espiguilla, yerba de punta

Saragatona grossa , plantatge de cá.— (Hojas y raices astringentes; las se millas mucilaginosas.) Dentelaria, malvesch, plumbagina. — (La raiz y hojas acres y eméticas.) t pel d(J cá._(Forrage.) (

; Herba de la tos. — Polígala amarga. . . (Pectoral.) , i Variedades de la an, ( terior / Presseguera borda, I Yerba pejiguera, Du- ) Herba de la mala ' ) raznillo I bua.-(Astringente.) Centiuodi, Escanyavellas, Herba de cent nusos, PasbaSanguinaria mayor, camins , Curriola. Centinodia, Lengua —( Hojas y tallos de pájaro, Pico de astringentes, las se gorrion millas eméticas y purgantes.)


— 413 Polygonum historia. .... Bistorta Id. centinodium. . . Polypodium vulgare.

.

.

Id.

fllix-mas

Id.

filix-femina. .

Polytricum communo. .

.

. Polipodio

Helecho macho. .

.

. Helecho hembr*. .

.

. Politrico

Álamo blanco. .

.

.

Chopo , Alamo ne gro. . ...

( Bistorta.— ( Raiz tó[ pico-astringente.) (Como la aviculare.) Polipodi. —(El rizoma es tenido por la xante, pectoral y absorbente.) Falguera masele. — (El polvo del rizo ma es tenido por eficaz contra la te nia.) Falguera femella. — (Como el anterior.) /Molsa. — ( Pectoral, 1 emenagogo y sudo[ ríflco.) ÍAlba, Alba blanch, Alba cotoner, Al ba ver.—(La corte za es amarga : y fe brífuga.) Poli, Abre poli. Pollonera, Albanegre. -(Como el anterior. Las yemas vulne rarias.)

Potamogeton natans. Portulaca oleracea. .

Verdolaga

Id. hortensis Potentilla opaca

(Variedad de la ante rior.)

Id.

¡Cinco enrama. Poten- 1 Cinch en rama, Peu de rata. — (Astrin tila gente.)

reptans

Id. alba. Poteriurn sanguisorba. .

.

Prímula officinal.

Prímula veris-elatior. . Prunella vulgaris. I<1. grandiflora.

! (Refrigerante, diuré tica y anti-escorbútica.)

.

Pimpinela menor. Pimpinella.—(Astrin Pimpinela. . . , gente y tónica.) Primavera, Flor da cuent, Matrimonis. — ( Raiz olorosa, Primavera, Yerba de reputada antigua la paralisis. . . . mente como nervi na, tónica y útil contra la paralisis.) . Como la anterior. .

Abricoquer.—(Frutos Prunus armeniaca.

Albaricoímero. . perantes.)


_ 444 Prunus domestica

Id.

mahaleb.

Id. lauro-cerasus., Psoralea bituminosa. Pteris aquilina

Pyrus communis.. malus. .

.

Quercus robur.

.

Id.

iler.

Quercus coccifera. .

.

Id. ffigylops. Id. cserris. Id. maricata. Banunculus repens fl. plens. Id. flcaria. Id. bulbosus. Id. graminens. . Raphanus sativus. . Id.

Falguera femella. — (El rizoma -vermí fugo y astringente, i Magraner.—'Refrige rante, antibilioso, astringente , y la Granado. corteza de la raiz contra la tenia.) , Perer. — (Los frutos ; son comestibles , Peral.. ( atemperantes.) i Pomédols.—(Como'el Manzano dulce. ¡ anterior.) / Roure.— (AstringenRoble ) tes las '.agallas que ( produce.) /Alsina, Aulina, Alsinera.— ( Flores as tringentes y febrí fugas , igualmente I Encina comun ó de que la corteza, la • ) bellotas amargas. . cual se usa además paia teñir y cur tir.—El fruto es un buen alimento pa ra cerdos. Garrichs, Coscolt. — (Produce la grana Coscoja ; Maiarubia. kermes con que se tiñe de escarlata.) Helecho hembra. .

Punica granatum.

Id.

, Pruner. — (Frutos a) gradables y laxan( tes.) Cirer de Sta. Llussía. — ,Leño sudorífico; I Cerezo de Mahoma ó frutos litontripti' i de Sta. Lucía. . . cos.) . Laurel real. . . . Cirolero, Ciruelo..

raphanislrum.

.;

(Acre y venenosa.) (Variedades del siguiente.) Rabanissas.—(Las se millas estimulan Rabanillo. tes y antiescorbú ticas.)


Reseda lutea Id. Id.

luteola. alba. .

Id.

phyteuma.

Ribes rubrum.

(Tintorea, aperitiva, sudorífica y diuré tica.) Gualda Galda.—(Tintorea.) i (Como suplente de la j R. lutea.) (Como suplente de las ) R. odorata y luI tea.) í Riber roig.— (TempeGrosellero rojo. . . j rante.) Figuera infernal, Ri Higuera infernal ó del cino.—(De las se diablo, Palma-Chrismillas se extrae un ti, Ricino aceite purgante.) . Aladern , Lladern, Mesto. —(Las hojas son astringentes, y Aladierna. los frutos purgan tes.—Tintoreo.) Gualdon, Roseda..

.

Ricinus communis.

Rhamnus alaternus. Id. paliurus. Id. ziziphus. Id. lycioides. Rheum rhaponticum. . Id. rhabarbarum. . Ros marinus ofücinalis.

( Especies del Ruibar- (Purgante y anti-hisI ba térico.) Escamurajo, Agavan Gabarrera, Gratacul, Roser bort, Roser zo , Galabardera , de ci, salvatge ó Rosal perruno ó de ivern. silvestre , Cinorrodon

Rosa canina.

Rosa cynosbastos. Id. alba.

Id.

centifolia. .

Id.

gatlica .

Id.

spiuosissima.

.

Rubus fructicosus.

Id.

Roser blanch. — (Los pétalos recientes son ligeramente la xantes, secos, un poco astringentes.) i Rosal de cien hojas, i Roser de cent fullas, j Rosal romano. . .j -(Como el anterior.) (La flor es corroborante y astringente. í Rosal castellano , ' —(Se usa como per de rosas rubias. fume.) Rosal blanco. .

Zarzamora.

) Sangueso , I bueso.. .

.

.

/ Esvarsé.—(Los frutos \ son temperantes, ' J las hojas astrinf gentes.) „ Nadius.— Mam7jl Gerdera (Los , frutos son '

'

temperantes.)


— 446 — Rubia tinctorum. .

. Rubia, Granza.

.

Rumez aquaticus.

, Acedera acúatica.

Rumex acetosella Ruscus spinosus.

(Refrigerante.)

Brusco, Rusco, Ace bo pequeño.. . .

Id.

hypoglossum. .

.

Brusco mayor, Lau rel de Alejandría ó de hoja estre-

.

Ruda hortense ó co~ Ruta graveolens

!

Id. angustifolia. Sagina procumbens. Salix pentandria. Id. caprea. Salsola tragus.. . Salvia pratensis. . Id. nemorusa. Id.

verbenaca..

Id.

Eclarea..

.

Sambucus ebulus.

Id.

G ran sa . — (Tinctore». (La raiz es tónica, astringente y an tiescorbútica.)

nigra.

Samolus valerandi. .

Sanguisorba offielnaUs.

Brusc , Rusc , Boix mari ó masele, Cirér de Bettan, Galserán.—;Raiz apei ritiva.) Brusc major , Llorer de Alexandría, Llengua de caball. —(Como el ante rior.) (Rubefaciente , emenagoga , antihisté rica y antioftálmi ca.)

í (Variedad de la ante' { rior.)

. Barrilla Barrella. ( Salvia de prado. Tar- ¡ Tarrech.—(Afrodisim • j rago i ca, y antioftálmica.) Tarrac, Tarree.—(Co mo el anterior.) Salvia romana.—(Antiespasmódica, cor Amaro, Maro. dial, balsámica y resolutiva.) j Ebuls.—;No tiene uso Yezgo, Sanguillo. ( hoy.) Sauc, Sauquer, Bon abre. — (Purgante, emoliente, sudorí Sauco. fico y antioftálmi co.) Ansiam. ?ó ansiamet de la Mare de Déu. j Samolo, Pamplina de —(Vulnerario, ape ' i agua ritivo y antiescor bútico.) ,™ , ... . / Pimpinella major. — (Sanguisorba, Pimpi-( (AFstringente y tóe nela mayor.. . < Hormino silvestre.


— 4V7 — Sanícula europea

. Sanícula.

Sanícula officinalis

.

! Detersivo , astrin gente y vulnera rio.)

.

(Variedad del anterior.)

AbrótaSantolina chamfficy parissus. I( Guardaropa, no hembra. . . . Saponaria officinalis.

.

.

. Jabonera.

Id. vaccaria. . Id. ocymoides. Satureia juliana. Id.

Id. hortensis. . Id. capitala. Saxífraga cotyledon. Scabiosa leuchanta. succisa.

Id. Id. Id.

arvensis. graminifolia. Dilata.

Scandix pecten-veneris..

Id.

cerefolium.

Scilla peruviana. .

í (Aperitiva y diuré' j tica.) Escabiosa mordida, Mossegada del diable. —(Raiz un poco as Mordisco del dia tringente y sudorí blo fica.)

Id.

polycarpos.

Hisopet, Sajulida de Montanya.— (Esti mulante, usándose tambien en perfu mería.) Ajedrea, Tomillo real, j Sajulida, Sajurida.( (Como la anterior.)

j Hisopillo, Ajedrea de ' ( montana

montana.

Id.

Espermallarch, Broida femella.—(Esti mulante, carmina tiva y vermífuga.) : Sabonaria. — (Aperi' Uva, sudorífica y I resolutiva.) (Diurética.)

Peinede Venus, Agu- 1 Agullas ¿ ja de pastor.' * ?™é 1 ( rario.) Serfull, Salsa de pas tor.— (Comestible. Vulnerario, aperi( tivoy profiláctico.) Flor dela corona. Ja- 1 (Los bulbos son diucinto estrellado. .] rétlcos, tonicos y ( espectorantes.)

Perifollo.,

.

Scorpiurus muricata. Scorzonera bispanica.

( Escorzonera, Salsin- 1 Es^r?°nera. - ( Su' i negra I donfica y diuréti- ' ca.)

Scrop hularia major. Id.

cauiaa. .

_ j Es^rofularia ó Ruda ' ( canina

Escrofularia de gos, Ruda de gos. — (Usase para curar la sarna de los per ros.)


— 448 — Scrophnlaria peregrina. Id. rostida. Sedum refleium. .

Id.

Resolutlra. i (Variedad de las si- ( guíentes. ) . . .

.

Id. acre

Id.

Crespinell blanch , Arros de paret.— (Emoliente , tem perante y vulnera ria.) Crespinell picant. — (Emética purgante, j Siempreviva picante. diurética ¡y anties corbútica.) Fabaria.—(Las hojas son refrescantes, ( Telefio , Tabaria , calmantes, vulne ' ( Anacanseros. . . rarias y resoluti vas.) Consolva petita, Maj Siempreviva tafoch. — ( Refres ' I yor. . . cante en las que maduras.)

j Siempreviva menor. ' i Uvas de gato. . .

album.

telephium.

Sempervivum tcctorum. Senecio jacobsea. Id.

vulgaris. .

.

Serapias latifolia. .

.

Yerba cana..

.

Palma Christi. .

¡ Herba cana.—(Emc| líente. (Con los tubérculos ' se puede preparar 1 Salep.)

Id. alba. Serratilla arvensis. Seseli montanum. Id. glaucum. Id tortuosum. .

Scilla marítima

Sherardia arvcnsis. Silene lusitanica. Id. Id. Id. Id.

anglica. guinguevulnera. nocturna. . . . nutans

( Cominos de Marse' i lia ó de Candía. .

Cebolla albarrana.

Comí de Marsella.— (Frutos acres, aro máticos y amar gos.) Seba marina. — (Los bulbos sen excitan tes, eméticos, pur gantes, diuréticos y espectorantes.) j (Astringente y tinj tórea.) í (Emoliente y antiofi tálmíca. (Como la anterior.) (Como la anterior.) (Como la anterior.)


-•" .

."*.

— 449 — ,,., ... Süene saiifraga Silderitis romana.

( (Diurética y disolvente de ios eilcu' los urinarios')

Sinapis arvensis

M.

nigra

Mostaza negra.

Sisymbrium nasturtium. Id. altissimum. Id. irio. .

.

(Rabanillo amarillo, í Apagallums. — (An( Mata candil. . . j tiscorbútico.) Berrera, Berraza J Creixans borts.-ÍVe( nenosa.) Dulcamara.. . ( Dolsamara.—(Sudoríj fleo y depurativo.) , Solano negro , So- ,,,_,,, | lano. —Yerba mo- * Morella vera ,ó ne( ra ) gra. — .Narcotica. )

Sium nodiflorum Solanum dulcamara Id.

j (Como la siguiente ' ( pero manos activa.) (La harina de la se. milla es estimulan te, rubefaciente y antiescorbútica.)

nigrum

Vara d'or. —[DiurétiSolidago virgaurea

Vara de oro. ... rea.)

Id. arvensis Sorbus aucuparia ... Id. silvestris. Id. vulgaris.

(Variedad del anterior.) i Serval de Cazado- j frutos muy astrin( res j gentes.)

Spartium spinosum

Aliaga, aulaga. ' "

.

, (Argelaga. — iFlores .) 'estomacales y fej brífugas.)

Id. scorpius. Sparganium erectum. Spergula arvensis. Sphodelus ramosus. Id. flstulosus. Smilax aspera

Smyrnium olusatrum. .

Spircea filipendula 31

Zarparrilla del país. .

.

. Apio caballar..

Filipéndala.

.

, .) v ( , . .) (

.

Avizjols, Eura espi nosa , Matavellas, Sarsa del pais ó de la terra.—(Depura tiva.) Api I de caball.—(E1 i'ruto es carminativo y diurético.) Herba del pobre home. — (Astringente.)


— 450 — ¡Reina de los prados, Ulmaria

ülmaria. — ( Tóniea, febrífuga y sudorí fica.) .

Stahelina dubia. í (Sudorífico y emenaI gogo-)

Stachvs hirta. Statice armería. Id.

[ Behen rojo ó encarna] do, Colleja de Va- iCua d' euga.—(Raiz 1 lencia, Espantazor- i astringente.) ' ras Consolvapetita, Nua( Consuelda menor ó J lós.—(Como la si ' i turmosa j guiente.) SinfitóConsolva major, Matafoch semÍSimfito mayor, Con previu. — (Mucilasuelda mayor; Suel ginosa , emoliente da consuelda. . • y un poco astrin gente.)

limonium.

Symphitum tuberosum.

Id.

officinalo.

Tagetes erecta. Tamarin, Tamarit.— (La corteza es aperi tiva y astringente.) Mechoacan bort.—(La raíz es aperitiva, ÍNueba negra, brionia diurética, purgan < te, emética y reso lutiva.) 1 Herba cuquera.—Car minativo , sudorí Tanaceto, yerba lom fico , vermífugo , briguera comun. . emenagogo y esto macal.) Menta romana.—(Es Yerba de santa Ma aromático, excitan ría, balsamita olo. te y antiespasmódico.) Teix. — ( Sospéchas» Teio Turav

(

Tamus communis

Tanacetum vulgare

Id.

Id.

balsamita.

.

.

* ehamcepitys. . ,

(Las sumidades flori das y las hojas son amargas, astringen tes , sudoríficas y vermífugas ) Herba felera ó (late Camepitios ó camera, iva artética.— . piteo oficinal, pini(Aroma1 ica, amar llo oloroso, etc.. . ga y tónica.)


Camedris, camedrios — (Las sumidades ueriu m chamoedrys. . . floridas y las hojas son un poccramargo-astringeme.) Id. polium luteum. . . Variedad de las anteri >res. id. album. Id. Id. ( Iva, Pinicillo almiz- \ Almescat, Iva mos Id. iva cada.— (Amarga y tónica.) Herba delsgats,Herba de la epidemia. —(Las sumidades ( Maro, Maro vero, CorId. floridas y hojas son ' i tusi offc aromaticas, amar gas, astringentes y sudoríficas.) Id. scordium. . . . . Escordio oí. ... Escordi. — (Como la anterior.) Thalictrum tuberosum Id. minus. i Turbit falso (segun al- c (La raiz es purganThapsia asclepium. . . '( gunos.) . . . .j te.) i Paniseguillo, Bolsa de / Bossas de pastor. — Thlaspi bursa-pastoris. . ' ( pastor { (Astringente.) , Moraduxbort.—(AroThymus mastichina.. . Mejorana silvestre. . ) nútico , tónico y ( estimulante.) , Serpoll, Farigola de H. serpyllum. . . Serpol .' montanya. — (Co-' I mo el anterior.) Alfabrega borda. — (Las sumidades floj Albahaca silvestre Id. acmos. ridas se usan co ' ( menor. mo tónico-astringentes.) T-, íj Tilia, pasmódico.) tilo.—(AntiesTilia europaea.. . . , • ij Camedrio lia

Till03a muscosa. Tordylium anthriscus. Id. nodosum. Id. ofiucinale..

encini-

j Comino de creta, Se- j (Los frutos son diu' ( seli ( réticos.)

Tormentóla erecta. .

Tragopogon pratense. Tmbulus terrestris. .

de cabra ,"baxSaltifl verdadero, Bar- Barba beta.—(La raiZj es bajo, barba de ca diurética, aperiti bra, bonbon. . . va y pectoral.) i Caixals de vella. — Abrojos ( (Astringente.)


— 452 —

J

Trifolium melilotus officinalis Id. Id. Id.

Cenigrechs , fenugrechs.—(Semillas mucilaginosas.) Trébol ó trifolí clo rós.-(Hojas y sumi dades floridas sop Meliloto oficinal, Tréolorosas , - dulcifi fcol oloroso. . . . cantes y resoluti vas.)

Alolva

Trígonella fomum groecum.

melilotus luteus. ' ) Variedades. id. albus. . I Trébol blanco repens.. ' ( trero. . .

Id.

pratense. .

Id. Id.

sguarrosumagrarium.

}

¡ (Para pastos.)

, , , Trébol ó Trifoli deis Trébol .comun o de prats. _ (Como el Prado.. anterior.)

(Pota de caball.—(Ho\ Uña de caballo, Tusi- ) jas y los flores son - i iago \ muci':aginosas y 1 ' pectorales.) . Barretera ó Sombre\ rera. — (Sudorífica, • \ resolutiva y emeSombrerera. Id. petasites ( nagoga.) Tremella juniperina. . . , Ulex europoeus Aliaga, Aulaga. . . Argelaga.— Tintorea. Olm, Om.— (La cor teza «s antiherpétíca y febrífuga; las Ulmus campestris. .... Olmo. ..... raices, los frutos y las agallas son as tringentes.) i Ortiga major ó grosUrtica dioica. Ortiga mayor. • • • j Sa.-(Estimulante.) j Ortiga petita. — (CoId. urens Ortiga menor. . . . j mo la anterior.) , Creuera groga.— (LiValantia cruciata Galio cruzado. . . geramente amargo ( y astringente.) Valeriana roja ó encar- / (Comestible y ia raíz nada, amores mil, ) mpnos activa oue Valeriana rubra disparates de ,los i j, oflclnal.) jardines * i (La raiz como ila anId. calcitrapa Valeriana calcitrapa. j terior.) ; Eaiz fuertemente aromatica, cefáliId offioinalis.. .... Valeriana ca , antiespasmódica, diurética y ver mífuga.)

Tnsilago farfara


— 453 — Valeriana locusta. Id.

olitoria.

Id.

¡ihú.-

Yerba de los canóni- í Canonges.—(Refrigegos ¡ rante.) , Valeriana mayor of. , \ ó Phú. Yerba del .'(Como la oficinal.) ( gato. /Tripó,Cuade guilla, Blenera , Candele ra.—,Las hojas so» Gordolobo. mucilagiuosas , ei molientes y un pof Co amargas y as \ tringentes.) Como el anterior.) Id.

Vcrbascum thapsus.

•Id. nigrum.. Id. blattaria. Id. sinuatum. Id. micony. Verbena modiflora. W.

i Verbena. —{ Ligera. '. mente amarga y ' astringente.-) deis leprosos. Verónica oficinal ó Herba —(Es un poco amacho , Té de Eu marga y astringen ropa te.) Becabunga. —( An tiescorbútica y . Becabunga. diurética.) Herba de locos. — Anagálide acuática. . ) ( Como la ant«I rior.)

oífieinalis. .

. Verbena officinal..

Veronica officinalis. .

Id.

beccabunga.

Id.

anagallis

Id. teucrium. Id. montana. Id. chama?drys Id. multiíida Id. agrestis Id. arvensis Id. heredafolia Vicia craca. Id. sylvatica.Id. lutea. Vih urnum tinus. .

Vine, major

. . .

.

. .

. .

.

^Variedades de las antcriores.i \ .• .-/

, Slarfull, llorer borf. .; — (Sus frutos par( gantes.) Herba donsella, vincla-pervincla, vioí „. . , ,. . ladebruxa.— Las Yerba doncella, v,nhojas se han usnca-pervinca.. . . doJ como vulnera.

.... Durillo, sauquillo.

rías, astringentes y febrífugas. )


Viola odorata

Id. tricolor. .

Violeta de olor.

.

.

/ Agrio-casto, Pimiento . ) loco , Sausgatillo, ( Pimientillo. . . . . Vid, Parra

.

Xanthium strumarium.

Id.

spinosum..

Ylex aguífolium. .

.

Yllecebrum paronychia. Id. capitatum. Ynula oculos-christi. Id. dysenterica Id. helenium

Yris germanica

Id. pseudo-acorus

?¡i. florentina-. Id. riphium Id. sambucina Tfucca

.

.

Vite* agnus-castus. . Titis vinifera. .

.

Bardana menor.

.

.

Cachurrera menor. .

Acebo

Viola d'oló,;viola d» bosch. viola vera.— (La raiz es un poco emética ; las flores dulcificantes sudo ríficas, antiespasmódicas y pectora les: las hojas emo lientes y laxantes.) (Como la anterior.) Agnocast , Aloch[ 6 Aloe, Pebre foU.de Kspanya. Parra, Sep. — (Usos comunes.) Rapalassa borda. — (Las hojas se han usado como sudo ríficas y astringen tes.) Escardot bort.—;Como suplente del anterior.) Boix grebol, Coscoll del vesch. — (La» hojas amargas y astringentes ; los frutos purgantes ; y la corteza febrí fuga.)

( Anti-disentérica.) Herba del ala.—(La raiz aromatica, tóEnula campana. . • nica, diurética, su dorífica, emenagoga y antisorica.) .... , , . Lliri blau, Greixol. Lmo azul o comun, _;Como' el fioren1 Lirio cardeno. . .{ ün&] , Lirio espadañal, Lirio , Lliri groe.— ¡El ri) falso-acoro, Lirio a- ; zoma es astrin( marillo ( gente.) Lliri de Florencia. — (El rizoma es purLirio de Florencia. . gante y estimu lante: se usa »n perfumería.) ) I Variedades del antelíor. Yuea Yuca. —(Purgante.)


LO QUE FUE MONTSERRAT.— PARTE PRIMERA. PAG. Capítulo I. La Montaña. Su situacion topográfica, su clima y los varios nombres que le han dado los que sucesivamente la han dominado. ... Capítulo II. Figura y origen de la montaña de Montserrat Capítulo III. La montaña de Montserrat en su su perficie. Sus producciones y sus aguas. . . . Capítulo IV. . La montaña de Montserrat en sus re laciones exteriores. Sus panoramas Capítulo V. La montaña de Montserrat en su inte rior. Los pozuelos, varios pozos, cueva del Sali tre y otras Capítulo VI. • La montaña de Montserrat relativa mente á los que la visitan Capítulo VIL La montaña de Montserrat relativa mente á sus moradores accidentales Capítulo VIII. La montaña de Montserrat relati vamente á sus moradores permanentes. ... Capítulo IX. La montaña de Montserrat es pobla da de ermitaños. .........

9 13 19 25

27 3-í 36 46 49


— 456 — PÁG.

Capítulo X. La montaña de Montserrat es fiel coniidente de los secretos de la Providencia. . . 53 Capitulo XI. La montaña de Montserrat cuna de la restauracion cristiana y de la libertad de Ca taluña en el siglo VIII 56 Capítulo XII. La montaña de Montserrat con re lacion á algunos caseríos que se han edificado bajo la sombra de sus castillos en el mismo si glo VIH 61 Capítulo XIII. La montaña de Montserrat prote giendo la reedificacion del Monasleríolum en el mismo siglo VIII 64 Capítulo XIV. La montaña de Montserrat firme baluarte de los cristianos en la pujanza de los moros desde el año 730 al 797 67 Capítulo XV. La montaña de Montserrat da un dia de gloria al cristianismo, y es una de las precio sas piedras de la diadema de Cario Magno en 797. 70 Capítulo XVI. La montaña de Montserrat se trans forma de castrense en monástica. Santa Cecilia. 73 Capítulo XVII. La montaña de Montserrat, objeto visible de las misericordias de Dios y de sn San tísima Madre, es declarada el trono de la Gracia. 79 Capítulo XVIII. La montaña de Montserrat es ya de hecho el trono de gracia. La Santísima Virgen ostenta su poder y piedad: y recibe como Reina los homenages del pueblo catalan 89 Capítulo XIX. En la montaña de Montserrat se establece un culto fijo á la Santa Imágen, y se encarga definitivamente á la familia benedictina. 41-4 Capítulo XX. La Santa Imágen venerada en la Iglesia de las benedictinas de Montserrat y cono cida por el nombre de Hallada, es llamada por


— 457 — PÁG.

algun tiempo la Virgen de las batallas. . . .119 Capítulo XXI. La Santa Imágen pasa definitiva mente de las monjas á los monjes benedictinos, y desde entonces es conocida bajo el título de Nues tra Señora de Montserrat 123 Capítulo XXII. Todas las capillas de la montaña de Montserrat pasan al dominio del monasterio de Ripoll, y todas son Nullñts Dicpcesiá. . .125 Capítulo XXIII. Al aumentarse el culto de nuestra Señora en Montserrat se dan mayores propor ciones á la primitiva iglesia, y se levantan nuevos ^ edificios 130 Capítulo XXIV. Medios con que contaba el monas terio de Montserrat para el sostenimiento de los ministros del culto de nuestra Señora, edificios, hospederia y pobres en los primeros siglos de su fundacion 132 Capítulo XXV. El monasterio de Montserrat es des membrado del de Ripoll: sus prelados son inves tidos con la dignidad é insignias abaciales, y se levantan nuevos edificios 142 Capítulo XXVI. El mayor número de concurrentes exige el aumento de edificios en Montserrat, y el culto de la Santa Imágen es cada dia mas lucido y digno de la Madre de Dios 145 Capítulo XXVII. Establécense en 1493 en Mont serrat cuatro comunidades: cenobitas, eremitas, hermanos legos y escolanes. El abad Garcia de Cisneros 150 Capítulo XXVIII. Proyéctase y no se levanta un grande edificio en Montserrat. Cisneros suple esta falta con otros menores 156 Capítulo XXIX. Medios con que contaba Montser-


— 458 — PÁG.

rat para tantos gastos en estos años 160 Capítulo XXX. Levántase en Montserrat un sun tuoso y magnífico templo á la Santísima Virgen María 163 Capitulo XXXI. Consagracion del nuevo templo de Montserrat y su parcial ornato 172 Capítulo XXXII. Trasládase al nuevo templo de Montserrat la Sta. Imágen 178 Capítulo XXXIII. El templo antiguo sigue abierto al culto, y modo de comunicarse con el nuevo desde los años de 1599 á los de 1755. . . . 183 Capítulo XXXIV. Estado del santuario de Montser rat desde el año 1599 hasta el de 1755. . . .191 Capítulo XXXV. Resúmen de lo dicho parcialmen te en varios capítulos relativo á la vida eremitica en la montaña de Montserrat, facsímile de sus ermitas Tebas, Tebaida, Tabor 196 Capítulo XXXVI. Algunos de los privilegios ó gra cias que los Condes de Barcelona primero, luego los reyes de Aragón y mas tarde los de España sucesores de aquellos han concedido á Montserrat. 21 7 Capítulo XXXVII. Presentados varios diseños para un nuevo Monasterio, se discuten, y adóptase el actual " . ... 228 Lo QUE FUE MONTSERRAT. —PARTE SEGUNDA. Capítulo I. Levántase en Monserrat un gigantes co edificio-monasterio á mediados del siglo XVIII. 230 Capítulo II. Continua la relacion del proyecto del nuevo monasterio 236 Capítulo III. Porqué no se continuó el proyecto del edificio 239 Capítulo IV. Proyecto de un plan de hospedería in-


— 459 — . PAG.

terina 241 Capítulo V. Cométese una gran falta en Montser rat á principios del siglo XIX, y luego fué cas tigada. 243 Capítulo VI. Sobreviene el castigo; primero por partes, despues totalmente. Desaparicion del te soro del templo. . 249 Capítulo VII. Desaparicion de los preciosos orna mentos sagrados, del archivo y de la biblioteca, , 251 Capítulo VIII. Desaparicion del mejor tesoro. Las santas reliquias 253 Capítulo IX. La espada de S. Ignacio de Loyola. 256 Capítulo X. Viene sobre Montserrat el castigo ge neral insinuado en el capítulo VI, 260 Capítulo XI. Modo con que la justicia divina vin dicó la injuria hecha á la Santísima Virgen: pri mero fué incendiado el Monasterio 264 Capítulo XII. Segunda destruccion: el Monasterio fué volado. .269

Lo QUE ES MONTSERRAT. —PARTE TERCERA, Capítulo I. Empieza una nueva era para Montser rat: se improvisa un templo á la Santa Imagen. . Capítulo II. Se presenta una cuestion de vida ó de muerte para Montserrat Capítulo III Capítulo IV. Viaje de la Santa Imagen: es recibi da en Barcelona como Soberana Capítulo V. Levanta Dios la Mano: regresa en triun fo á Montserrat la Santa Imagen: restablécese el anterior órden de cosas Capítulo VI. Restauracion principal del templo y edificios: visita de los reyes D. Fernando VII y

275 280 283 285

200


. — V60 — PÁG.

D." Amalia Capítulo VIL Vierte Dios de nuevo la copa de la guerra sobre Montserrat Capítulo VIII. Con ocasion de la vuelta á España de la reina Cristina, el país reclama y logra la apertura de Montserrat Capítulo IX. Colócase la Santa Imagen en su Tro no en la tarde del 7 de Setiembre de 18-4-1. . . Capítulo X. Reanúdase el cotidiano canto de laSalve, y el culto posible de la Santa Imagen de Montserrat Capitulo XI. Nueva guerra civil llamada de los matinés en 1847 Capitulo XII. Se acaba la guerra; consecuencias ventajosas de la paz Capítulo XIII. So levanta el cdificio-escolanía, y se habilita local para hospedería

Capítulo XIV.

299 303

308 312

317 320 322 325

La Virgen es el Refuginm peccaío-

rum; admite on la hospedería á los que en el año de 1854 huyen del cólera morbo Capitulo XV. El edificio-escolanía se habilita para ser habitado: y prosigue el arreglo de hospederías. Capítulo XVI. Los reyes D." Isabel 2." y su esposo envían regalos á la Santa Imagen de Montserrat. Capítulo XVII. Los infantes diKjues- de Montpensier visitan la Santa Imagen de Montserrat. . . Capítulo XVIII. Visitan la Virgen de Montserrat la Reina Isabel y su real familia Capítulo XIX. Incendio horroroso de la Montaña de Montserrat Capítulo XX. Montserrat adelanta en el esplendor del culto, y en la hospedería Capítulo XXI. Tres sucesos memorables en Moni-

327 329 334 336 339 341 343


— 461 — PÁG.

serrat Capítulo XXII. Continua la restauracion del Mo nasterio y hospedería Capítulo XXIII. El cólera morbo en 1865. . . Capítulo XXIV. Adórnase la régia cámara de la Santa Imagen • Capítulo XXV. Restauracion de las capillas foráneas.

344 349 355 360 367

Lo QUE SERÁ MONTSERRAT—PARTE CUARTA. Capítulo único 387 La misma historia compendiada por el órden cro nológico 391 Flora Montserratina. ......... 419

LÁMINAS QUE CONTIENE ESTA OBRA. ———

PÁG

Portada 5 Montaña (La) 9 Templo á Venus 39 La Capilla de S. Miguel, primitiva 4-1 Capilla de los Santos Acisclo y Victoria .... 4-4 Santa Imagen 55 Castillo Marro 71 Facsímile del Piteu ó casa de los pastores. ... 81 Id. de la Cueva primitiva 845 Procesion con la Santa Imagen 87 Facsímile de la Santa Imagen 92 Cueva de Cari 96 Un mónstruo. (Garí) 101 Sale radiante de hermosura (Riquildi») 104


— «2 — PÁG.

Monistrol 110 Monjas Benedictinas (grupo). . . 115 Facsímile del primer monasterio de monjas.. . .117 Facsímile de la Capilla primitiva de la Cueva. . .122 Facsímile del lienzo del claustro gótico de Julio II. 147 Monjes sacerdotes (grupo) 151 Hermanos legos (grupo). . . , 152 Anacoreta ó Ermitaño . . 153 Escolanes (grupo) 154 Facsímile del Templo antes del incendio. . . .167 Fachada del Templo 169 Facsímile que representa el modo de comunicarse desde el antiguo con el nuevo Monasterio. . . 187 Facsímile de la puerta bizantina 188 Ermita de Santa Ana 204 Id. de San Gerónimo 205 Id. de San Antonio Abad 206 Id. de San Salvador 207 Id. de La Santísima Trinidad 208 Id. de San Dimas 209 Id. de Santa Cruz 210 Id. de San Benito 211 Id. de Santiago 212 Id. de San Juan . 213 Id. de San Onofre 214 Id. de Santa Magdalena 215 Id. de Santa Catalina 216 Corona condal 217 Id. Real 219 Id. Imperial 220 Tiara 221 Sombrero Cardenalicio. . 225 Montserrat en ruinas. . . . . . . 230


— 463 — PÁG.

Facsímile del monasterio Claustro nuevo Espada de San Ignacio Montserrat antes del incendio Id. visto desde la parte oriental Aposentos del V f José de las Llántias Escolanía Fonda Aposentos de S. Plácido, de S. Mauro, ote. . Templo principal Paredon Aposentos de S. Alfonso. . Aposentos de S. Ignacio Medallas Capilla de los Apóstoles Cueva de la Virgen Santa Cecilia mirada desde la parte oriental. Santa Cecilia mirada desde poniente Cueva de Juan Garí Capilla de S. Miguel nueva Montserrat á vista de pájaro

.

.

234 235 256 272 275 326 329 331 . 333 338 350 352 353 354 368 361) . 372 381 383 385 387

FE DE ERRATAS. Pía.

LIN.

22

7

B4 fif

5 £4

DICE. saludable, siendo su temperatura el restaba ante Dios

LÉASE. saludable, si la bebe el viajero descansado, siendo su tem peratura de 2 á 4 al restaba (ante Dios los años son insignificantes segundos)


PAG.

LlN.

78 2 83 §y 4 84 10 84 21

DlCB.

84

28

llegado ya, lugar que fuera de si lo he visto: queaqueltodaviaquíendebiese ejercer jurisdiccion en la Mon taña de Montserrat viera por determinado por no haber

<J3 101 133 142 143

14 1 18 14 6

coste Un mónstro. peregit en este con fe los ministros de carencia

1 12 26

Alejando serle indispensables dejando inmenso El templo antiguo sigue abierte al culto y modo de comuni carse con él desde el Monaste rio antiguo y único entonces, desde el año 1599 al 1755. cántico el demonio, mundo y la el altar en que está

150 151 183

3

194 199 287

4 2 10

253 257 258 266 267 581 289 289 297 810 916 8M

19 18 2 22 lii 46 4 5 8 10

886 345 347 361 364 364

88 5 84 10 27 9

9 18

campleta á lo mas, habiendo negar la varios, algunos tiros en tiempo Garí Viña vella unos de pues de todas igualmente vil. Y entregada (1) é iust. arrollado tambien las bendiciones augustas, no al nivel mas exalasen en su pararistones cubrir al Camarín quien

LÉASE.

llegado ya á sazon, lugar en que fuera de si: lo he visto que aquel viera por si mismo las maravillas antes de tomar ulteriores disposiciones, determinado todavía quien de biese ejercer jurisdiccion en la Montaña de Montserrat por no haberse ofrecido ocasion corte Un mónstruo, pergit. en esto con fe ministros del culto, y para los huéspedes, á la par que la ca rencia absoluta de gusto ar tístico Alejandro serles indispensables dejando un inmenso. El templo antiguo sigue abier to a] culto, y modo de comuni carse con el nuevo desde los años de 1599 a los de 1755. canto. el mundo y la el altar del camarin, en que está la cópia de la Imagen principal, se pueda completa á lo mas, que habiendo á negar la varios tiros en tiempo de Garí Viña nova uno de despues de toda, igualmente vn, y entregada (1) instalalas arrodillado tambien su amor con las ben diciones que ha derramado augustas personas, no al nivel de las naciones, mas exalasen su par aristones subir al Camarin, de quien


Profile for Jordi Lopez Camps

Historia de Montserrat Abad Miguel Muntadas  

Montserrat. Su pasado, su presente y su porvenir. En vista de los documentos existentes. Historia de Santa Maria de Montserrat escrita per l...

Historia de Montserrat Abad Miguel Muntadas  

Montserrat. Su pasado, su presente y su porvenir. En vista de los documentos existentes. Historia de Santa Maria de Montserrat escrita per l...

Advertisement