

![]()








ÓRGANO DE DIFUSIÓN DE LOS COMUNICADORES DEL PUEBLO
Los Comunicadores del Pueblo somos una asociación
civil, con representación nacional, tenemos como objetivo principal articular el trabajo de todos los aliados en los diferentes segmentos de la sociedad para definir e implementar de manera conjunta estrategias y acciones comunicativas, que nos permitan garantizar el derecho de las audiencias a la información plural y coadyuvar así con el nuevo gobierno en el proceso de consolidación de una política pública de comunicación social que contribuya a la construcción del segundo piso de la 4ª transformación de la vida pública de nuestro país.

Portavoz es un proyecto informa vo producido y dirigido por Los Comunicadores del Pueblo
Coordinación General:
Claudia Yáñez Centeno
María de los Ángeles Huerta del Río
Consejo Consul vo:
Pablo Aguilar Torres, Nancy Gu érrez Herrera, Hernán Garza Villarreal, Manuel E. Aranda Montero, Daniel Marmolejo.
Los artículos
son responsabilidad de sus autores .
Los Comunicadores del Pueblo representamos hoy a una sociedad cansada de una prolongada guerra en medios de comunicación convencionales, que ha tenido el objetivo principal de cancelar el sagrado derecho de las audiencias a obtener información precisa, plural y cabal sobre el mundo que nos rodea. Ello incluye las políticas públicas del gobierno actual y los eventos políticos y noticiosos que nos conciernen a nivel nacional e internacional. En lugar de que se nos garantice ese pleno derecho, hemos sido el receptáculo de una guerra ideológica y su opio envenenado y manipulador Los grupos de poder locales que representan también a una hegemonía internacional adversa a nuestra democratización, se han propuesto usar todos los medios a su alcance para terminar con todo lo que no les facilite su inhumana depredación neoliberal, utilizando como una de sus herramientas principales a los medios de comunicación corporativos.
Ante esta brutal embestida mediática, hoy nos estamos convirtiendo en una sociedad dispuesta a hacer un amplio y categórico llamado a dignificar la función de la comunicación social. Nos honra publicar en este primer número de Portavoz, órgano de difusión de los Comunicadores del Pueblo, una generosa colaboración del Doctor Fernando Buen Abad, quien, con sus textos y compromiso, nos facilita seguir descubriendo la necesidad inminente de una revolución en la comunicación social a escala global. Los textos incluidos en este núme-
ro nos orientan y nos alienta incorporarnos a este trabajo de consolidación democrática en nuestro país y por consecuencia lógica al de nuestro basto continente hermano.
Los Comunicadores del Pueblo nos hemos planteado como un objetivo principal emprender esta lucha comunicacional a través de convertirnos en personas que podemos difundir mensajes que realmente representen los intereses de la mayoría y no solamente los de ese pequeño segmento de la sociedad que ha demostrado corrupción inclinada a favorecer intereses contarios al bienestar colectivo. El pueblo sabio está aprendiendo a reconocer que, con mentiras y falsas noticias, la oligarquía intenta regresar al poder y retomar su ambicioso proyecto depredador de los bienes públicos. Para resistir a esos intentos, se requiere tomar acciones colectivas tanto de parte de los ciudadanos como de nuestros gobernantes. En este proceso electoral que hoy vivimos en México nadie puede soslayar el fundamental papel de un gobierno transformador
En México, ya no tendremos al presidente Andrés Manuel López Obrador con su perseverante y cotidiana lucha en favor de la auténtica comunicación, la justicia y la democracia. La responsabilidad ahora estará en manos de la próxima presidenta de México, y para profundizar los cambios ya establecidos, aquí estamos los ciudadanos para acompañar a Claudia Sheinbaum en esa importante labor.
Comunicadores del Pueblo A.C.

Por María de los Ángeles Huerta del Río *


Enfrentamos hoy en México la agresiva
desesperación de la oposición del PRI, PAN y PRD ante la contundencia de los resultados de las encuestas presidenciales, que desde el año pasado le dan a la candidata de Morena, Claudia Sheinbaum un triunfo prácticamente irrebatible por encima de su más cercana rival. Ante esto, el bloque opositor, ha decidido repetir la estrategia principal de la campaña negra del “peligro para México” (ahora con diversas variables y nuevos aliados), misma que se inició en los medios corporativos de nuestro país desde el año 2000 -aunque ya antes, desde el salinato, se veía a López Obrador como el “peligroso” objetivo de la embestida mediática neoliberal.

Hoy, previo a la elección presidencial del 2024, estamos enfrentando de parte de los medios de comunicación corporativos un nivel de desinformación tal, que la población sigue constantemente sometida a mentiras y falsa propaganda con la que pretenden apoyar a esa élite del prianato neoliberal, recién derrotada en el 2018 y que hoy quiere regresar por sus fueros otra vez. La intención clara de esos medios de comunicación es ocultar la verdad del desfalco y la depredación con la que esos gobiernos neoliberales sometieron a todos los mexicanos: una oligarquía que lleva casi 40 años de haber emprendido una acrecentada embestida contra el actual presidente, antes candidato, y que vuelve hoy a repetir --casi como una calca-- el ataque artero contra esta 4ª transformación y su líder Andrés Manuel López Obrador.
La diferencia ahora es que el gobierno está encabezado por quien sigue siendo objeto de esta guerra comunicacional, frente a la cual, el actual presidente ha reaccionado con la genial estrategia de la conferencia de prensa matutina mejor conocida como la “mañanera”. El único problema es que la “mañanera” como medio de comunicación del gobierno, no ha sido todavía suficientemente difundida no complementada, para garantizar que las audiencias reciban información completa y necesaria para desarticular la andanada de mentiras y fake news locales e internacionales que invaden el espacio comunicacional.
mación y golpes arteros de guerra hibrida, pueden ser graves consecuencias para nuestro país.
Hoy más que nunca los ciudadanos responsables estamos ya muy atentos respecto a las obligaciones gubernamentales en materia del cumplimiento de preceptos constitucionales tan básicos como el derecho de las audiencias. A este respecto el gobierno transformador tiene todavía una gran deuda con los ciudadanos.
El gobierno obradorista se ocupó en extremo de garantizar absoluto respeto a la libertad de expresión de periodistas y comunicadores, pero en contraste, y más allá de su matutino trabajo en la conferencia presidencial y algún financiamiento extra a comunicadores de redes sociales, el gobierno no ha puesto suficiente atención a los receptores de la información masiva que ha sido manipulada por la oligarquía de los medios.
La “mañanera” como medio de comunicación del gobierno, no ha sido todavía suficientemente difundida no complementada, para garantizar que las audiencias reciban información completa y necesaria para desarticular las mentiras y fake news locales e internacionales que invaden el espacio comunicacional.
Vivimos un mundo de desinformación y abiertas pretensiones de manipulación por parte de la radio y televisión comercial que tienen a las audiencias indefensas y sin ninguna protección, tal cual el propio presidente de México lo reconoce y combate consuetudinariamente Como sociedad sabemos bien que durante este sexenio, uno de los problemas más graves es que la mayoría de los concesionarios de radio y televisión no respetan los preceptos básicos y lineamientos y obligaciones que la propia legislación mexicana exige de los responsables de estos corporativos comunicacionales.
Ante la impunidad e ilegal actuación de los concesionarios de medios de comunicación, que mienten cotidianamente a diestra y siniestra en sus programas informativos y noticiosos, se hace inminente que el nuevo gobierno reaccione con mucha más contundencia en defensa del derecho del público ciudadano a sr informado verazmente. De no hacerlo así, los riesgos de que la próxima presidenta enfrente dificultades para construir el 2º piso de la 4a trasformación, por razones de desinfor-
En materia de política pública de comunicación social, el próximo nuevo gobierno no puede ya soslayar su obligación de garantizar el derecho que el estado mexicano otorga a través del artículo 6º constitucional, en el cual se establece que: “toda persona tiene derecho al libre acceso a información plural y oportuna, así como a buscar, recibir y difundir información e ideas de toda índole por cualquier medio de expresión”. Además, el artículo 256 de la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión vigente hasta noviembre de 2023, agrega y establece que “es derecho de las audiencias recibir contenidos que reflejen el pluralismo ideológico, político, social, cultural y lingüístico de la Nación, así como recibir programación que incluya diferentes géneros que respondan a la expresión de la diversidad y pluralidad de ideas y opiniones que fortalezcan la vida democrática de la sociedad”.
Por eso, y por muchas otras razones no es sólo el derecho de los concesionarios y los periodistas a su servicio, lo único o lo que más debería importar. Las audiencias también deben ser prioridad, si no lo hace el gobierno, entonces ¿quién podrá defendernos?

*María de los Ángeles Huerta del Río. Política y Comunicadora. Doctorante en Comunicación Política y Administración Pública. Maestra en Políticas Públicas por la Universidad de Londres Inglaterra. Licenciada en Periodismo y Comunicación Colectiva por la UNAM. Diputada Constituyente por Morena y Coordinadora General de los Comunicadores del Pueblo.
Por Fernando Buen Abad Domínguez

“¡Triste época la nuestra! Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio” Albert Einstein
Otra semiótica es posible. Esta vez emancipada y emancipadora. Esta vez decidida a combatir, significativamente, a la ideología de la clase dominante, a los valores burgueses, a su ética y su estética; a su ciencia mercantilizada, a sus mercados y sus mercachifles… a su base económica y a su producción de miseria, humillación y desesperanza para la humanidad. Esta vez una semiótica en combate para la demolición definitiva de todas las falacias consustanciales del capitalismo en crisis. Para construir un sentido humanista nuevo, un punto dinámico de no retorno. “Si la forma de expresión aparente y la esencia de las cosas coincidieran de una manera inmediata, toda ciencia sería superflua” (Marx, El Capital, Libro III). Estamos lejos, todavía, de la independencia comunicacional, de la soberanía tecnológica y de la soberanía semántica. No hemos logrado poner en jaque los paradigmas ni las trampas que el imperio nos ha tendido para obligarnos a comunicar lo que ellos quieren, como ellos quieren, cuando ellos quieren… incluso cuando nosotros no queremos. Ya hace mucho tiempo que diagnosticamos y medimos los alcances de la escalada que nos enmudece, atrapados en el círculo vicioso de una guerra mediática que no pedimos, y hace mucho que nuestras impotencias e inoperancias nos dejan inermes bajo el oprobio alienante que se descarga diariamente contra nuestros pueblos.





Las bestias pro-nazifascistas andan por todo el mundo desarrollando ensayos macabros. Se exhiben sin pudor y con impunidad en cada uno de sus entretenimientos, su publicidad y sus noticieros. Van y vienen a sus anchas demostrando la barbarie ideológica con que pretenden sepultar a nuestras democracias tan pronto nos descuidemos y aflojemos en las luchas. E incluso antes. Es urgente saldar las tareas hacia la independencia comunicacional y hacia la soberanía semántica, no aceptemos ser títeres funcionales a una asonada macabra que, con miseria económica e ideología chatarra nos aturda, nos enrede o nos desmovilice. Incluso con tecnologías sofisticadas. Es precisa toda nuestra claridad contra la guerra económica e ideológica del capitalismo, es preciso disponernos a dar los pasos que completen la emancipación de la humanidad secuestrada por el capitalismo. Es nuestro derecho fundamental la independencia comunicacional y la soberanía semántica que solo las conseguiremos de la mano de una Revolución multidimensional, si sabemos desplegar las estrategias necesarias para elevar conciencias y derrotar a las guerras mediáticas. Permanentemente. Mucho por trabajar Hay que meterse a fondo con el problema de los contenidos, sin miedo, porque descuidar esos campos de batalla implica irresponsabilidad ante el peso de la época. Prefiramos el riesgo de errar, prefiramos lo difícil o lo denso de explicar, prefiramos los desafíos duros y los dilemas profundos porque ellos, la clase dominante, está imponiéndonos un presente y un futuro lleno de infiernos.
Necesitamos actuar por todos los medios, sus formas y sus contenidos Abolir la esclavitud sintagmática Incorporar todas las tácticas sin olvidar los principios, incluyendo la Guerrilla Semiótica expresada con guerras pequeñas (guerrilla) desarrollada con destacamentos pequeños o grandes, con maniobras independientes pero programáticas. Entre unas y otras acciones procurar debilitar y extenuar al adversario semántico, sintáctico y pragmático. Guerra de Guerrillas Semióticas, se entiende como un método más, entre muchos, para maniobras de “sentido” revolucionario, rápidas y ligeras, con incursiones, súbitas y efectos profundos, acumulativos. Semiótica: ciencia de la producción (distribución y consumo) de “sentido”. Ciencia de las apariencias, contra la Manipulación Simbólica y para un sentido común, comunitario, sin


amos sin capitalismo, sin humillaciones pero con buena vida para todos en condiciones de igualdad, concretas, fecundas y dinámicas. Tiene sentido.
Nuestra Semiótica ha de bucear en lo hondo, desnudando las leyes internas de la economía capitalista y de la sociedad burguesa; combatirá las apariencias engañosas de la filantropía hipócrita que pregona “igualdad” entre el capitalista y el obrero, que ocultan la explotación inhumana por la burguesía, que santifica la plusvalía (fuente del enriquecimiento de los capitalista) y pretende que la víctima sea defensora fanática de sus victimarios. Semiótica para desnudar el carácter macabro del capitalismo. Hoy los logros más significativos en materia de comunicación están en manos monopólicas de un puñado de magnates que construyen mafias del espionaje, la publicidad, la fabricación de noticias y la consolidación de una cultura de la subordinación al poder del capitalismo y toda su parafernalia.
Queda aquí de manifiesto que impulsamos una Semiótica, de nuevo género, inspirada por las mejores luchas (victoriosas o no) de la humanidad. Que no es una negación bastarda dispuesta a ignorar los aportes de otras visiones semióticas.






Queda de manifiesto que es una responsabilidad poner todo conocimiento al servicio del pueblo y de sus mejores luchas. Romper las hegemonías coloniales y darle fuerza a la producción social del conocimiento transformador Faltar a esa ética es traicionar a nuestra historia emancipadora.
Queda de manifiesto que mientras tengamos las cabezas humanas convertidas en millones de campos de batalla, necesitamos un cuerpo científico, de nuevo género, para intervenir críticamente en la producción de los signos y solucionar, de raíz, muchos problemas semióticos impuestos a nuestros pueblos. Eso implica una tarea dialéctica que mientras desactiva la maquinaria sígnica hegemónica, contribuya a gestar un “nuevo orden mundial” en la producción de sentido.
Queda de manifiesto que necesitamos un marco teórico y un instrumental científico capaz de impulsarse con la vanguardia del pensamiento descolonizado y descolonizador; que tenga el “don” de la ubicuidad y de la velocidad; que interpele todo y se interpele a sí mismo, en la praxis que moviliza la nueva producción social del conocimiento. Ciencia contra la dictadura del mercado y contra los vicios más odiosos en los campos de la investigación. Ciencia del movimiento general de los procesos de significación y sus metabolismos Ciencia semiótica emancipadora al servicio de las luchas sociales. Estamos bajo peligro si permanecemos como un archipiélago inmenso de semiósferas inconexas. Basta de ilusionismo.
Queda de manifiesto que “Semiótica” aquí, significa: ciencia para la praxis que interviene en los procesos de producción, distribución y consumo de “sentido”, en sus causas y en sus fines, en las redes de signos y los procesos dialécticos de significación, decodificación y transmisión. Que evidencia los fondos y trasfondos de toda significación, de sus raíces económicas y de los mecanismos sígnicos que las expresan. Que analiza y denuncia las técnicas de la “manipulación simbólica” y produce, críticamente, hipótesis, tesis y movilizaciones
con modelos para un “nuevo orden mundial” de la semántica, la sintaxis y la dialógica emancipadoras. Contra el contexto de hegemonía económica e ideología opresora.
Queda de manifiesto que es una trampa separar la economía de la ideología, la infraestructura y la superestructura. Entre la infraestructura y la superestructura existe una relación dialéctica, desigual y combinada, caracterizada por tensiones y luchas complejas que no admiten simplismos ni linealidades bobas ante el amasijo de intereses opresores, objetivos y subjetivos. Esas tensiones y contradiccionesde la lucha de clases- producen también “signos” que son productos sociales determinados históricamente para “representar” intereses, hechos, fenómenos o acciones concretas. Muy pocos objetos, naturales o culturales, (y sus mezclas) han quedado, en su desarrollo histórico, exentos de significados (directos o indirectos).
“Queda de manifiesto que necesitamos un marco teórico y un instrumental científico capaz de impulsarse con la vanguardia del pensamiento descolonizado y descolonizador; que tenga el “don” de la ubicuidad y de la velocidad
“
Quizá el ejemplo más acabado de nuestro tiempo, donde se ejemplifica mejor la convergencia sígnica de todas las tensiones de clase en disputa, sea la mercancía. En toda mercancía habita un corpus de “sentido” ideológico que ha sido convertido en mercancía, incluso el Trabajo ha sido convertido en mercancía y en signo. Y también las materias primas que se han convertido en mercancía, han sido tocadas por la producción hegemónica de sentido que, a su vez, también se ha convertido en mercancía. “La devaluación del mundo de los hombres”, pensaba Marx “está en proporción directa con el creciente valor del mundo de las cosas”.
Que la Semiótica no se reduzca a mercancía, ella misma, porque la necesitamos “emancipada” y capaz de revelar la trama ideológica que es nervadura de las mercancías bajo el capitalismo. No una semiótica para la ocultación. Ya que la ideología de la clase dominante se basa en adoctrinar al mundo bajo el dogma de “acumular” mucho, a bajo costo y con poca ética,
acumular con base en el trabajo de otros y hacer que crean que es por su bien; nuestra Semiótica debiera ser ciencia de la producción de sentido emancipador, de sus medios y de sus modos. Semiótica que desmonte los comunes denominadores ideológicos (falsa consciencia) de las máquinas hegemónicas de producción de sentido: religión, familia, estado, derecho, educación, moral, filosofía, ciencia, arte, etcétera… impuestos por el capitalismo, porque no son más que modos especiales de la producción y reproducción del sistema sujetos a la ley general de producir plusvalía para unos pocos, cada vez más pocos y más poderosos.
Sabemos bien que “las ideas de la clase dominante son las ideas dominantes en cada época; o, dicho en otros términos, la clase que ejerce el poder material dominante en la sociedad es, al mismo tiempo, su poder espiritual dominante”. Sabemos que no existe una ciencia inmune a las ideologías que la rodean. Que no hay ciencia “inmaculada”. Por eso aquí preferimos que identifique y declare sus marcos filosóficos, esta vez humanistas de nuevo género y emancipadores, en oposición al viejo método de traficar ideologías “bajo la mesa”. Necesitamos una Semiótica emancipadora que asuma su responsabilidad de dirección y de fuerza social para intervenir en el modo de producción y en las relaciones de producción del conocimiento científico, también, porque en el presente el modo de producción dominante del conocimiento científico ha sido reducido a símbolo del conocimiento-mercancía.
Es un error creer que para superar al capitalismo es suficiente con desactivar sus resortes económicos y es falso que sólo combatiendo las ideas de la clase dominante se debilita la estructura de la contradicción capital-trabajo. Necesitamos una instrumental científico que no sólo sirva para analizar sino que, también, sirva para transformar. Ciencia incubada por la praxis dialéctica del pensamiento y la acción críticos. Ciencia emancipadora y emancipada de la dictadura del mercado. Ciencia interdisciplinaria, multidisciplinaria, trans-disciplinaria capaz de nutrirse con los problemas objetivos y producir soluciones para el corto, mediano y largo plazo. Desmontar los anti-valores del consumismo, del individualismo, de la moral burguesa basada en la hipocresía que hace pasar por filantrópica su pulsión alevosa por la plusvalía y la alienación.
Ciencia, además, para desactivar el desarrollo y las consecuencias de la guerra psicológica
“ “
Necesitamos una instrumental científico que no sólo sirva para analizar sino que, también, s irva para transformar. Ciencia incubada por la praxis dialéctica del pensamiento y la acción críticos.
desatada para intoxicar la mente de los pueblos con dispositivos ideológicos esclavizantes. Miedos, anti-política, odios, banalidades, vulgaridades, mentiras, complejos, adicciones Ciencia parida por la Filosofía de la Praxis (Sánchez Vázquez) Explicación objetiva del universo, sus formas y procesos, sus enlaces internos y sus conexiones, sus acciones recíprocas y la intervención humana posible en las condiciones y medios necesarios. (Eli de Gortari). Necesitamos una Semiótica emancipada y para la emancipación, que entienda que la base económica no determina mecánicamente a la superestructura pero que son indisociables y eso importa mucho porque la vida simbólica de la sociedad, sometida a los procesos acelerados de monopolización de “medios” y de discursos, ha convertido las cabezas humanas en millones de campos de batalla. La Guerra Simbólica. “Tendría poca o ninguna importancia que Bretón hubiese declarado tal adhesión al método de Marx si no fuese porque esa definición, que molesta a tantos, contiene la idea revolucionaria de que la ética sea la estética del futuro”.
Dr Fernando Buen Abad Domínguez. Director del Instituto de Cultura y Comunicación y Centro Sean MacBride Universidad Nacional de Lanús. Miembro de la Red en Defensa de la Humanidad. Miembro de la Internacional Progresista. Rector Internacional de la UICOM. Miembro de REDS (Red de Estudios para el Desarrollo Social)

Por Hernán Garza Villarreal *
Hace un año la Suprema Corte de Justicia de la Nación
(SCJN) invalidó el primer decreto de Reforma Electoral promulgado el 27 de diciembre de 2022 por violaciones al proceso legislativo. El presidente Andrés Manuel López Obrador adelantó que se preparó para enviar una iniciativa de reforma constitucional que modifique al Poder Judicial, confiando que Morena obtendrá una mayoría en las elecciones para el Legislativo en 2024. A esta aspiración, que más allá de ganar las elecciones busca obtener la mayoría calificada en el Congreso, se le llamó el Plan C.
La Corte en funciones fue impuesta en 1995 por el presidente Zedillo —anticipando que el PRI no podría sostener la mayoría legislativa por mucho tiempo más— para dar continuidad a las reformas constitucionales que le dieron un marco legal favorable al modelo neoliberal para al despojo sistemático de la riqueza de la nación y el empobrecimiento de las mayorías. Pero, a diferencia de aquella ocasión en la que la SCJN fue disuelta por Zedillo —para aprovechar el desconcierto derivado del shock económico del "Error de diciembre"—, AMLO propone una vía democrática para reformar al Poder Judicial y, así, darle continuidad a la Cuarta Transformación de la vida
pública de México. Esta vez, la ciudadanía tendrá un rol esencial en decisiones que, a lo largo de la historia, han sido monopolizadas por el poder político.
La imposición del modelo neoliberal en México se hizo a la par que Estados Unidos establecía el “Nuevo Orden Mundial” proveniente del debilitamiento y la caída del bloque soviético. Esto, aunado al fenómeno del sobreendeudamiento derivado de los shocks petroleros, con un aparato estatal plagado de tecnócratas adoctrinados en los EE.UU. y el fraude electoral de 1988, hizo inútil la resistencia de los sectores populares para impedir que México fuera arrastrado hacia el modelo neoliberal.
Después de cuatro décadas, el escenario geopolítico que enfrentamos tiene elementos similares. La guerra económica entre el bloque occidental y China se ha extendido a todos los países para controlar sus recursos materiales y los flujos financieros. La tácticas de desestabilización de países estratégicos del sur global -bloqueos comerciales, guerra judicial, promoción de conflictos internos y guerras mediáticas incitando revoluciones de colores para establecer gobiernos serviles

a los intereses occidentales- , ahora son utilizadas en contra de la población de sus países, que desde la crisis financiera de 2008, han enfrentado movilizaciones y protestas sociales por las crueles medidas de austeridad impuestas a su población.
La guerra económica contemporánea nos llega bajo el nombre de “El pacto por México”, establecido entre el PRI y las dirigencias de los partidos derrotados en 2012, en el que se promovieron cambios a la Constitución llamadas “Reformas Estructurales” con el fin de darle otra vuelta de tuerca en contra de los intereses del pueblo de México. La lucha por revertir las reformas derivadas de este pacto cupular, a todas luces antidemocrático, define la pugna entre los poderes Ejecutivo y Legislativo en contra de la SCJN. Esta última, que defiende a ultranza el orden neoliberal que la engendró, ha sido incapaz de adaptarse para responder a las demandas sociales expresadas en las urnas por la mayoría de los mexicanos. Carente de controles democráticos, la SCJN tampoco goza de buen prestigio en la sociedad, ya que le ha dado la espalda a la mayoría de los mexicanos privilegiando la impartición de justicia a quien puede pagar por ella.
Ahora, más que nunca, es posible liberarse de las ataduras de la SCJN por una vía pacífica y legítima. Algo urgente para continuar con la transformación, porque una SCJN controlada por intereses geopolíticos es suficiente para desatar nuevamente una Guerra Judicial en México, como lo fue ese burdo intento de desafuero que vivimos en 2005 así como los lamentables procesos que vivieron tanto Lula como Dilma Rouseff en Brasil, Cristina Fernández en Argentina, Evo Morales en Bolivia, Pedro Castillo en Perú, y Rafael Correa en Ecuador.
¿Estaremos la mayoría de los mexicanos a la altura del enorme reto que implica otorgarle al Movimiento de Regeneración Nacional la mayoría calificada? ¿Estarán sus dirigentes y los legisladores que resulten electos a la altura de los electores que les favorezcan con su voto? La tradición de las Constituciones de Apatzingán de 1814, la de la República Federal de 1824, la de la Reforma Liberal 1857 y la de la Revolución Mexicana de 1917 nos exigen ser superiores a nuestra época para reflejar en la Constitución los derechos que garanticen los valores del Humanismo Mexicano como contrapeso a los poderes económicos y mediáticos internacionales.
Refrencias: