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ORACIONES


CRISTO Y LA SAMARITANA Un viernes partió Jesús a la ciudad de Samaria, y antes de llegar a ella el calor le fatigaba. Tanto que a un pozo que vio derecho se encaminaba; sobre el brocal recostó, como que cansado estaba. Y al punto vido venir a la propia que Él buscaba, con un cántaro en la mano y era la samaritana. – Samarita, ¿quieres darme una bebida de agua?, que yo en cambio te daré otra de más importancia. Y ella lo que respondió sin saber con quién hablaba: – Pues si tienes tal virtud dame, señor, de esa agua. – Anda y busca a tu marido y que venga en tu compaña; no es bueno que una mujer de la ciudad sola salga. – Señor, no tengo marido ni tampoco soy casada. Y Jesús le respondió: – Dices bien, samaritana, que de siete que tuviste sin ninguno ahora te hallas. Tuviste siete galanes dando escándalo en Samaria. – ¿Es que acaso eres profeta que mis pecados declara?

– Yo no soy ningún profeta, que soy de tierras más altas, soy Hijo del Padre eterno, el Mesías y quien te aguarda, y desde el cielo he venido para redimir las almas. Soltó el cántaro y volvió a este mundo las espaldas. Así lo volvamos todos, como la samaritana. ¡Amén!

Informante: Catalina Guzmán López


SAN BARTOLOMÉ Cuando San Bartolomé por el mundo caminaba, una noche muy oscura su ganadico guardaba. Se ha encontrado a Jesucristo, lo ha cogido de la mano y a su posá lo llevaba. Mientras el Señor cenó, la cama se le erizó; mientras el Señor cenaba, la cama se le erizaba. Otro día, por la mañana, ya mi Señor se levanta, y con la mano izquierda él se viste y él se calza; y con la mano derecha a to el mundo santiguaba. – Ya mi Señor no se va, ya mi Señor no se vaya, quien le ha dado de cenar, también le dará de almorzar. – No puedo, Bartolomé, aunque quisiera parar; llevo gente de camino y me deben de aguardar. – Señor, contigo me iré, y a los cielos subiré, a los ángeles veré y a la Virgen en su trono. Al poco de haber andado, vuelve su cabeza atrás y ve que Bartolomé detrás del Señor se va. – Vuélvete, Bartolomé, que ni conmigo vendrás, ni a los cielos subirás, ni a los ángeles verás, ni a la Virgen en su trono.

– Que yo te daré un don que no se lo di a varón; que yo te daré un dado, que a varón no se lo he dado, que a la casa que tú entres, no caerá piedra ni rayo, ni mujer muera de parto, ni criatura de despanto, ni gañán pierda sus bueyes, ni pastor a su ganado, ni doncellas sus honores, ni regobero el caballo.

Informante: Catalina Guzmán López


CITA CON JESÚS – Jesús, esposo adorado. – ¡Oh, Jesús, dueño del alma, – ¿Qué quieres, esposa mía? tú me citas entre flores – Hablar contigo quería y me atraes a tus amores, y estarme un rato a tu lado. sin sueño, sin paz, sin calma! – Pues también mi corazón ¡Oh, qué largos me parecen contigo tener desea, estos instantes de espera; en donde nadie nos vea, ven y mitiga la pena un ratito de expansión. de quien por ti desfallece! – ¿Qué dices, Dios de mi alma? – Decidme, flores divinas, ¿Quieres conversar conmigo? quién os prestó los colores – Sí que quiero hablar contigo, y os matizó, lindas flores. pero despacio y con calma. ¿Quién os crió tan bonitas? – ¿En dónde quieres, Señor? Habladme ya de mi amado – En un lugar solitario y decidme, por piedad, – Escógelo tú. decidme ya dónde está. – El sagrario, ése es el sitio mejor, – Aquí estoy, alma querida, – Donde me quieras citar, me atraes con tus gemidos allí acudiré a la cita, y son tus dulces suspiros que mi alma necesita el consuelo de mi vida. a solas contigo hablar. Y puesto que has acudido, – ¿Quieres, pues, conversación? porque estás loca de amor, – Sí, esposo mío, la quiero. el premio en mi corazón – Pues, en el altar te espero. siempre lo hallarás cumplido. – ¿A qué hora? – A la oración. – A la oración no me niego, allí estaré sin demora. – Ven, sí, pues ésa es la hora en que a las almas me entrego. – ¿Entregarte? – Sí, amoroso, al alma en oración busco y del brazo la conduzco a mi huerto delicioso. ¿No quisieras tú venir al jardín de mis amores, Informante: y escuchar entre las flores Juana Aranda García lo que te quiero decir? Ven sí, que allí estaré al punto de la oración. Amén.


EL CASTIGO DEL ATEO El Señor iba de caza y de caza como iba se encontró con un mal hombre, traidor y de mala vida. Le preguntó si había Dios y le dijo que no había. – Calla, hombre, que sí hay y también Santa María; quien te puede dar la muerte también te dará la vida. A otro día de mañana la muerte por él venía. – Déjame, muerte rabiosa, siquiera vivir un día, confesaré mis pecados y enmendaré el alma mía. – No puedo dejarte, hombre, que Jesucristo me envía, que te lleve a los infiernos a los más hondos que había. Informante: Catalina Guzmán López


SUEÑO MÍSTICO En un sueño delicioso vi una mujer, ¡qué alegría!, que, con semblante amoroso, llegando hasta mí decía: – Yo aseguro tu reposo. Era tanto el resplandor de esta Divina Señora que, al brillo de su candor, quedó suspensa la aurora, muda y llena de rubor. Toda la naturaleza quedó en silencio profundo, al contemplar la pureza, el candor y la belleza de la gran Reina del Mundo. Jamás el mundo ha podido cual ella admirar ninguna, porque jamás ha existido; llevaba el sol por vestido y por peana la luna. Y las brillantes estrellas, que al firmamento embellecen, iban marcando sus huellas y, a pesar de ser tan bellas, ante su faz palidecen. Bajo sus pies se veía la cabeza de un dragón y un letrero que decía: – “Te vencí en mi concepción. ¡Yo soy la Virgen María! Por tu soberbia cruel te quebranté la cabeza. Entiende, bárbaro fiel, yo soy Madre de Pureza y te humillé con mi pie”. – ¿Quieres, me dijo María, a la región del consuelo venir en mi compañía, a presenciar la alegría que se goza allá en el cielo?

– Sí, dije, y entre rosales sobre perfumadas nubes, entre gozos celestiales, me llevaron los querubes a las puertas eternales. Dio el santo portero aviso cuando la Virgen llegó, y se arrodilló sumiso; le dio María permiso y la puerta nos abrió. Y los divinos atletas, mártires y confesores, patriarcas y profetas, apóstoles y doctores, vírgenes y anacoretas. Todos, todos se postraron de María en la presencia, sus coronas se quitaron y, con santa reverencia, a sus pies las colocaron. De lo que se goza allí, ¿quién podrá dar una idea? Sentirá lo que sentí el que por su dicha vea lo que yo un momento vi. Vi una ciudad… No es posible su belleza descubrir. ¡Aquello es inconcebible! Se puede muy bien sentir, pero expresar… ¡imposible! Un río de luz divina de felicidad sin fin, la ciudad santa ilumina y por doquier se encamina del uno al otro confín.


Allí no termina el día, allí no existe el dolor, allí todo es melodía, allí reina el santo amor, allí reina la alegría. Allí no habitan los males, ni se ven las tentaciones que afligen a los mortales. Allí, en todas direcciones, brota la dicha a raudales. Allí los vicios no entran ni se quebrantan las leyes, allí el odio no penetra ni… (La hoja aparece rota al final y el sueño místico no finaliza)… Informante: Oración escrita facilitada por Catalina Guzmán López


EL RETRATO DEL ESPOSO En el jardín del esposo entran las enamoradas. ¡Qué contenta quedará la que se quede enlazada! Yo, ciega de mucho amor, en ese jardín entré; como lo vi tan hermoso, enlazada me quedé. Entrarás en el jardín, verás un lirio morado, y cogerás un tallito que es Jesús Sacramentado. Allí las delicias son cuando dije: – amante esposo, ¡quién pudiera dibujarte de la forma en que te vi! Aunque miré de relance, me parece que fue así: lo primero que advertí fue una túnica morada, unos cordones de oro y una cruz también llevabas. Tus pies parecían dos soles, cada uno con su llaga; tus piernas, fuertes columnas; tu garganta, torneada; tu barba es una esmeralda para guardar fina plata; tu boca, un clavel dorado; tu nariz, muy afilada; tus ojos son dos luceros que penetran en el alma; tu dentadura de nácar; tus ojos, negros y hermosos, de pestañas arqueadas; tu frente, brillante estrella y hasta aquí no digo nada; tus cabellos son dorados y tendidos por la espalda.

– Pero llevo una corona de diamantes y esmeraldas que me dejo para ti, si mucho, mucho me amas. ¡Ojalá que alguna vez, muera yo crucificada! ¡Amén!

Informantes: Juana Aranda Carrascosa Juana Aranda García


JUSTICIA DIVINA Yo nací para morir, niño chiquito, sagrado; sólo le temo a la cuenta de mis culpas y pecados, que a mi Dios tengo que dar en el trono soberano, a la justicia divina. ¡Los huesos me están temblando! El cuerpo se me descarna, porque va llegando el caso que me tengo que morir sin saber cómo ni cuándo. Acaso será esta noche o será dentro de un año; el caso es que ha de llegar. Desgranemos el rosario, y de este mundo pa el otro nos vayamos preparando, a confesar con mi Dios que es el confesor más santo. Yo me hinco de rodillas delante del Soberano, a dar cuenta de mi vida, de mis obras y palabras, los pecados desde niña, cuando fui moza y casada. Como el tiempo era tan largo, muchas cosas ignoraba; a mí me parecían buenas, y a mi Dios crucificaba, le colgaban de tres clavos sin tener culpa de nada. La culpa la tengo yo que remachaba sus llagas. – Dame una prueba de amor que la recibo con ansia, que me lleve a vuestros brazos, a vuestros brazos divinos, que son toda mi esperanza.

– Dame una prueba de amor: ¡que me vaya dulcemente a la hora de la muerte! ¡Amén! Informante: Juana Aranda García


ESTRELLA DE MIS AMORES – Madre, Virgen Sacrosanta, estrella de mi ventura, cuya luz radiante y pura las negras sombras espanta, conduce mi débil planta por este mar de dolores; calma los justos temores de este pobre peregrino y serás en mi camino ¡la estrella de mis amores! Desde que nace la fuente, rompiendo la piedra dura, tu dulce nombre murmura en su límpida corriente. Ella lo enseña al torrente, éste al río, y sin cesar, en armónico cantar, llenando los montes huecos, lo van diciendo los ecos hasta perderse en el mar. Allí, con lánguido arrullo, al repetirlo las olas, aprenden las brisas solas a cantarla en su murmullo. Para ti, de su capullo, nace la aromada flor y su perfumado olor a tu regio trono sube como de incienso, la nube, como la ofrenda de amor. Más hermosa que la luna que, desde el azul espacio, vierte su luz de topacio en la dormida laguna, más radiante que la cuna de purpúreos resplandores en que nace, entre fulgores, el alba del nuevo día, más hermosa eres, María, ¡estrella de mis amores!

Tu grandeza y majestad alabe de polo a polo, unida en un eco solo, la mísera humanidad. Tú eres Madre de piedad, de corazón soberano, que a todos tiende la mano; en la triste senda humana el orbe entero iluminas, estrella de la mañana. Mar, sol, flores y fuentes y blanda brisa suave, se unen al canto del ave y al murmullo del torrente, celebrando dignamente, con nosotros, tus loores y trocando los dolores por ti en paz y alegría, serás siempre, Madre mía, ¡la estrella de mis amores!

Informante: Juana Aranda García


DIBUJO DE LA VIRGEN DE LAS NIEVES – Virgen de Pegalajar, te pido con devoción, que me des salud y suerte para empe, para empezar la canción. – Empiezo por la cabeza, por la corona y el pelo, eres pura concebida, madre del, madre del Dios verdadero. – Esas cejas arqueadas que tienes, madre, en tu frente, eres pura y concebida, madre del, Madre del Omnipotente. – Tus ojos son dos luceros que relumbran cual imperio, eres pura y concebida, madre del, madre del Dios verdadero. – Tu nariz es una pluma, los agujeros, tinteros, donde mojó Jesucristo para escri, para escribir los misterios. – Tu boca es un sepulcro y los dientes son las velas, las que con ellas alumbraste la noche, la noche de las tinieblas. – Esa garganta angulada con ese collar de perlas, eres pura y concebida, madre que, madre que quita las penas. – Tus pechos son las dos fuentes del agua más cristalina, las que con ellas criaste al Reden, al Redentor de la vida.

– Tu vientre es una vidriera hecha de un fino cristal, donde tomó carne humana su Divi, su Divina Majestad. – Tus piernas son dos columnas que sostienen al imperio, eres pura y concebida, madre del, madre del Dios verdadero. – Quédate con Dios, Señora, ya te dejo dibujada, que me des salud y suerte, para yo, para yo salvar mi alma.

Informante: María Francisca Quesada Rentero


ADORACIÓN AL SANTÍSIMO SACRAMENTO Detrás de Sierra Morena están haciendo un convento, todo de piedra labrado para el Santo Sacramento. – Adórote, hostia, adórote, altar, adórate cáliz que te van a alzar. La Virgen bajó al molino y el molino está cerrado, el molinero está dentro que es Jesús Sacramentado. – Adórote, hostia, adórote, altar, adórate cáliz que te van a alzar. – Abre, molinero, abre, la puerta de este molino, que soy la Reina del Cielo que vengo a moler el trigo. – Adórote, hostia, adórote, altar, adórate cáliz que te van a alzar. Trigo que ha de servir para hostia consagrada, que no la puede comer quien tenga el alma manchada. – Adórote, hostia, adórote, altar, adórate cáliz que te van a alzar.

Oración recopilada en Huelma (Jaén)


MIS ORACIONES AL ACOSTARME – Mi Dios y mi Redentor en quien espero y confío, por tu pasión, Jesús mío, quiero abrazarme en tu amor. – Buenas noches tengas, Madre, dame paciencia y la fe, porque tú, Santa María, me ayudas en mi vejez. – Aplaca, Señor, tu ira, tu justicia y tu rigor. Dulce Señor de mi vida, ¡misericordia, perdón!

Tantos mártires de Cristo, tanto ilustre vencedor, por ti adoramos los triunfos, por ti conocidos son. – Tú de nuestra tierra eres gloria, alegría y honor. También de todos nosotros declarado protector. – Ven, príncipe celestial, ven medicina de Dios, porque de nosotros eres declarado protector.

– Si Dios obrando en las nubes nos muestra su indignación, tú, Virgen Santa, detienes de sus iras el rigor. Tú le aplacas, tú le imploras por nosotros el perdón.

– No tengo nada que daros, Madre mía, todo es vuestro. El alma tengo prestada, Madre mía, dáosla quiero, para que pueda gozar en el Reino de los Cielos.

– A mi Dios pido perdón y a la Virgen penitencia. Virgen y Madre de Dios examina mi conciencia, que sólo mi corazón te servirá de aposento y mi alma de custodia para el Santo Sacramento.

Si quieres bendición, paz y alegría, rezarás el rosario todos los días. ¡Viva María, viva el rosario, viva Santo Domingo que lo ha fundado!

¿Quién como Dios? ¡Nadie como Dios! San Miguel Arcángel, gran batallador, presenta las almas al tribunal de Dios. – ¡Presenta la mía a la madre del Señor!

Informante: Dolores Ramírez Torres


AL ÁNGEL DE LA GUARDA – Ángel de Dios que, en el cielo, miras a Dios cara a cara, eres el más fiel amigo que llevo yo en mi compaña. Cuando duerma y cuando vele, no desampares mi alma. Mientras dure mi existencia, ven conmigo donde vaya. Cuida mi honor y mi salud y sobre todo mi alma, para que yo nunca peque ni llegue a ser desgraciada. Informante: Dolores Valero Fernández


A LA VIRGEN MARÍA Rauda va la palomita a su blanco palomar. Así yo, Virgen bendita, quiero a tu pecho volar. En castillos de topacios tengan otros su ambición. Para mí el mejor palacio es tu hermoso corazón. – Déjame, Virgen María, vivir para siempre en ti. Tu corazón, Madre mía, es un edén para mí. Informante: Dolores Valero Fernández


AL ÁNGEL DE LA GUARDA – ¡Oh, ángel custodio mío, que ves a Dios cara a cara, y eres mi más firme amante y estás siempre en mi compaña! Cuando duermo por las noches, no desampares mi alma. Mientras dure tu asistencia, ven conmigo donde vaya, asísteme desde el cielo, ora a su divina gracia, para que yo nunca peque, ni llegue a ser desgraciada. Cela mi amor, mi salud, y sobre todo mi alma, para que vaya contigo a la Bienaventuranza. ¡Amén! Informante: Dolores Quesada, madre de Juan Mengíbar – Ángel de mi guarda, dulce compañía, no me desampares ni de noche ni de día, no me dejes solo que me perdería. Oración popular


A LA VIRGEN DE LOS DOLORES – Virgen de los Dolores, bendita y pura, te acompaño en la calle de la amargura. ¿No ves mi llanto? Yo también, Madre mía, ¡padezco tanto! He perdido el sosiego, la paz, la calma, en un mar de amarguras se ve mi alma. Nadie se compadece de mis tormentos; sólo tú, Madre mía, ves lo que siento. Aunque en el mundo hay criaturas buenas, hay pocas que sepan lo que son penas. Mis ruegos te acompañan, te necesitan, no me abandones nunca, Virgen bendita. Y cuando allí, en el cielo, llore y me aflija, diré que eres mi madre y yo tu hija. Informante: Juana Aranda García


POR LA CALLE DE LA AMARGURA Por la calle de la amargura se pasea una Señora, toda vestida de blanco que parece una paloma. Pregunta de casa en casa: – ¿Ha visto usted al buen Jesús? – Sí, Señora, sí lo he visto, ya hace rato que pasó, con una cruz en los hombros y una cadena arrastrando, y unos grillos en los pies que lo van crucificando. Informante: Juana Aranda García


PETICIÓN DE LLUVIA A LA VIRGEN DE LAS NIEVES – Madre de las Nieves, pídele a tu Hijo, que no se desmayen estos angelitos. Estos angelitos que van por la calle, van pidiendo pan a Dios y a su Madre. – Llueva, llueva, llueva, llueva, Madre mía, que tengamos pan, que es nuestra alegría. Estos angelitos que van por la calle, van pidiendo pan a Dios y a su Madre. – Si por nuestras culpas, nos mandas la seca, perdona, Señora, por nuestras ofensas. Estos angelitos que van por la calle, van pidiendo pan a Dios y a su Madre. Oración popular a la Virgen de las Nieves para pedir la lluvia Informantes: Niños/as del colegio


PEGALAJAR PIDE LA LLUVIA El día nueve de abril de mil novecientos cinco, la procesión general en Pegalajar se hizo, con lágrimas en los ojos, hombres, niños y mujeres, pidiéndole a Dios la lluvia y a la Virgen de las Nieves. Ha salío la procesión con la Virgen de las Nieves, con Nuestro Padre Jesús, el Señor de la Columna y los Sagrados Corazones. Y Nuestro Padre Jesús, de la caridad movido, hizo señas con la mano que ya estaba concedido. Y a otro día por la mañana se cumplió la profecía, porque comenzó a llover al amanecer del día. Subieron al campanario todos llenos de alegría, a darle gracias a Dios, también a Santa María. Informante: Abuelo de Luisa Morales


AL ACOSTARSE Y DESVESTIRSE Cuando a mi cuarto yo entro me hallo a la Virgen dentro, y me dice: – duerme y reposa y no tengas miedo de ninguna mala cosa. – Igual que me voy quitando estas ropas de mi cuerpo quisiera, Señor, quitarme las ofensas que te he hecho. – Señor, para proseguir, échame la bendición, te lo pido, Jesús mío, por tu divina Pasión. – Como me echo en la cama, me echaré en la sepultura, a la hora de mi muerte, ampárame Virgen Pura. Esta cama tiene cuatro cantos y la guardan cuatro santos: Juan, Pedro, Lucas, Mateo y la cruz de Jesucristo en medio. ¡Oh, cruz santa!, ¡oh, cruz divina!, tú me guardas, tú me libras, porque Cristo murió en ti, ahora y siempre y principalmente en la hora de mi muerte. ¡Amén! Informante: Juana Aranda García (La rezaba todas las noches al desvestirse)


ORACIONES AL ACOSTARME – Santa Mónica bendita, madre de San Agustín, ruega por mí y por mis padres que ya me voy a dormir. En esta cama me acuesto, no sé si amaneceré, con Dios confieso y comulgo, creo con santísima fe.

Cuando me voy a acostar, echo la llave en mi cuarto. Entra Jesús Nazareno y el mismo Espíritu Santo. Entra también San Antonio con su Niño de la mano. Entre ya quien vaya a entrar, salga quien vaya a salir, que Jesús Sacramentado conmigo se va a dormir.

Esta cama tiene cuatro cantos y la guardan cuatro santos: Juan, Pedro, Lucas, Mateo, y la cruz de Jesucristo en medio. En la puerta de la cocina, Santa Catalina. En la puerta del corral, el señor San Blas. En la puerta de mi aposento, el Santísimo Sacramento. Con Dios me acuesto, con Dios me levanto, con la Virgen María y el Espíritu Santo. Cuando yo voy a acostarme, echo la llave en mi cuarto, entran San Pedro y San Juan con el Niño de la mano. Y la Virgen del Rosario se queda siempre en la puerta, que cuando llegue mi muerte la tenga en mi cabecera. Cuatro esquinitas tiene mi cama, cuatro angelitos que me la guardan. Dos a los pies, Oraciones populares antes de dormir dos a la cabecera, y la Virgen en medio de compañera.


CONFESIÓN DE FRAY LEGO DE CÁDIZ – Ahora, ahora, Señor, que postrado en esta cama, ahora que ya me estoy viendo con angustias y con ansias, palpitando el corazón, siguiendo por tus miradas, mira ya mis ojos tristes con sus luces apagadas. Ya mi pulso se acelera y el mortal ronquido empieza siguiendo las boqueadas; la confesión va empezando, la cuenta ya está sumada. – Vamos, vamos a morir, sepárate cuerpo y alma; cuerpo, conviértete en tierra, deja, deja ya mi alma, que llena de amor y fe va buscando su esperanza, que va buscando a Jesús la oveja descarriada. – Soy cadáver y lo confieso en mi última palabra: en vuestras manos, Señor, encomiendo yo mi alma; redimídmela, Señor, Dios de la verdad. ¡Amén! Informante: Juana Aranda García (Para rezarla en el trance de la muerte)


ORACIÓN DE LA SANTA CRUZ Por ser día la Santa Cruz yo te doy mil alabanzas, dicen que estás muy hermosa y también muy adornada. En esa Cruz tan hermosa cuatro velas te acompañan. ¡Qué buena insignia es la Cruz, que en todas partes se halla! Que con la Cruz dicen misa, y con la Cruz nos cristianan; también con la Santa Cruz nos entierran y nos casan. Santa Cruz de Caravaca, del cielo santa reliquia, guarda mi cuerpo y mi alma de toda cosa maldita. Dice Dios al mismo tiempo: – De todo librado estás, sigue con tu Santa Cruz que nada te ha de pasar. Debajo de una palmera está la Virgen María dándole pecho a su niño y el niño no lo quería. Que con la Cruz dicen misa, y con la Cruz nos cristianan, también con la Santa Cruz nos entierran y nos casan. Oración popular que se rezaba en los altares de las casas el 3 de mayo, día de la Santa Cruz.


A SAN ISIDRO LABRADOR – San Isidro, San Isidro, San Isidro labrador, a saludarte venimos con alegría y fervor. A nuestro Santo honraremos en esta villa sencilla; trabajamos nuestras tierras derramando las semillas, – Que por tu fe y tu nobleza, San Isidro te nombraron Patrón de los labradores y rey de todos los campos. Campos en los que luchaste, en los que hundiste el arado; cosechas que florecieron con tu sudor se regaron. Hoy es fiesta, San Isidro, por ser el quince de mayo los labradores veneran a este día y a este Santo. Labrando con los tractores, en la vega y en los llanos, suplican los labradores con gran humildad y ufanos. – La Hermandad de Labradores te proclaman su Patrón, y te dan la despedida pidiendo tu bendición. Y en pago de esta oración San Isidro nos dará cosechas muy abundantes, salud y una eterna paz. ¡Amén! Oración popular rezada el día de San Isidro. Durante un tiempo fue considerado Patrón de nuestro pueblo, siendo sacado en procesión para que bendijera los campos.


ORACIÓN A LA VIRGEN DE LA ENCARNACIÓN – Buenos días, cándida azucena, amiga siempre buena. Fue tanta la alegría que en tu vientre recibiste, que a todo el mundo floreciste. – ¡Adiós, Virgen María, dulce prenda de amor, adiós, Madre querida, adiós, adiós, adiós! (La chacha Juana rezaba tres Avemarías y decía esta oración siempre que pasaba por el Arco) Informante: Juana Aranda García


ORACIÓN AL SANTÍSIMO SACRAMENTO Y A LA VIRGEN MARÍA Bendito y alabado, y reverenciado sea el Santísimo Sacramento del Altar, la limpia y pura Concepción de María Santísima, Madre de Dios, Señora nuestra, concebida sin mancha, sin pecado original, desde el primer instante de su purísimo ser natural. Informante: Juana Aranda García


ORACIÓN DE LOS VILLARES Sagrario sacramentado, abre tus puertas benditas que están tejidas con oro, con perlas y plata muy fina. ¿Cómo volveré a caer, si hay una gracia divina donde se lava el pecado y el que bebe, queda limpia? Siete son las principales fuentes donde se divisa, las cañerías son muy dulces con licor que da la vida. – Mujeres que tenéis hambre, hombres que no tenéis vida, ¿cómo os dejáis desmayar estando ahí la comida? Informante: Rosario Carrillo (Madre de Loli Díaz) Oración de Los Villares


CAMINO DEL CALVARIO Entre huerto y huerto y entre rosal y rosal, me encontré con Jesucristo sin poderse levantar. – Levántate, perro moro, le decían los judíos. La Magdalena contesta: – no los escuches, Dios mío. Cristo vuelve la cabeza, cansado y ensangrentado. – ¿Quién ha sido esa señora, que tan dulcemente ha hablado? – Ha sido la Magdalena, nuestra querida y amada. – Pues dile a la Magdalena que no la tengo olvidada, que en lo más alto del cielo tengo una silla labrada, que la labró Dios del cielo para ella preparada. Informantes: Niños/as del colegio


VIDA EN NAZARET En una carpintería, que trabaja Dios del cielo, vive la Virgen María. Debajo de la palmera está dichosa María dándole el pecho a su Hijo, el Niño no lo quería. Debajo de la palmera está la Virgen sentada, dándole el pecho a su Hijo, el Niño no lo aceptaba. Del cielo ha bajado un ángel: – ¿Qué le pasa, Madre mía? – Que el infierno ya está lleno y la gloria está vacía. Informantes: Niños/as del colegio


BENDICIÓN DE LA MESA (I) – Bendícenos hoy, Señor, y bendice este alimento que, para nuestro sustento de nuevo tu bondad trajo. Premia también el trabajo de quien nos lo ha preparado y haz que se sienta saciado todo el que su pan desea. Señor, que en todo hogar sea tu nombre santificado. ¡Amén! BENDICIÓN DE LA MESA (II) Dígnate, Dios soberano, bendecir nuestra comida, que confesamos venida de tu bondadosa mano. (Antes de comer). Damos por este alimento benditas gracias, Señor, que sea en todo momento para servirte mejor. Amén. (Después de comer). Informante: Juana Aranda García


ORACIONES DE NIÑOS PEQUEÑOS – Jesusito de mi vida, tú eres niño como yo, por eso te quiero tanto y te doy mi corazón. Tómalo, tómalo, tuyo es, mío no. La Virgen del Carmen tiene un Niñito, de comer corazones está gordito. Y yo le digo: – Niñito mío, si quieres corazones, cómete el mío.

– Virgen pura, a tus pies tienes la luna. Todas las niñas te quieren, pero como yo ninguna. Como soy tan pequeñita y tengo tan poca voz, nadie me gana a decir: ¡Viva la Madre de Dios! (Para amarte, Madre mía, tengo grande el corazón). – Al campo fui yo por flores, las cogí con alegría, y mi madre me hizo un ramo para ti, Virgen María.

– ¡Ay, Niñito mío, siempre en el Copón, sólo con dar un saltito, vendrás a mi corazón! – No sé, Niño hermoso, qué he visto yo en ti, que no sé qué tengo desde que te vi. – Vamos, niños, al sagrario, que Jesús llorando está, pero en viendo tantos niños muy contento se pondrá. – No llores, Jesús, no llores, que nos vas a hacer llorar, que los niños de este pueblo te queremos consolar. – Santa Ana, de Dios abuelita, ruega por mí, que soy pequeñita. Somos niños de este pueblo que venimos a cantar a la Reina de los cielos que es la que nos quiere más. Muy contentos y con cariño te queremos obsequiar nuestros años de pequeños, llenos de felicidad. – ¡Ay, Virgen María, Madre del consuelo, tiéndenos tus brazos, llévanos al cielo!

Oraciones populares de niños pequeños


EL SANTO SACRAMENTO Cuando salgo de mi casa y me dirijo a la iglesia, los pasos que yo voy dando me sirven de penitencia. Entro, Señor, entro yo a tu santísimo templo, a adorarte y contemplarte en el Santo Sacramento. Cuando salgo de mi casa para ir a confesar, voy en busca de mi Dios y no lo puedo encontrar. Entro a la puerta del templo y lo hallo en el altar. – Dame de comer tu cuerpo, que es lo que vengo a buscar. Hinco la rodilla en tierra y también el corazón, para adorar a María y al divino Redentor. A esta baranda me arrimo a tomar la comunión, y preparo bien mi alma al recibir al Señor. ¡Ojalá que te aproveche, que está amasada con leche, de los pechos de María, tres veces Ave María! Se rezan tres Avemarías. Informante: Manolita Martínez Garrido


UN RAMO PARA MARÍA – ¡Oh, María, como prueba de mi amor yo te traigo una rosa. – Y yo una azucena, Madre, más bella que el mismo sol. – Violetas te traigo yo. – Y yo un clavel, Madre mía, que me encanta por su olor. – Unámoslas todas y hagamos un ramo, y a María ofrezcamos en prueba de amor, que es la más hermosa y bella criatura, Virgen siempre pura, Madre del creador. – Adiós, Madre, adiós, Virgen querida, otro año esperamos volver, a ofrecerte las más bellas rosas de esperanza, de amor y de fe. Informantes: Niños/as del colegio


A LA VIRGEN MARÍA – Madre mía, que estás en los cielos, envía consuelos a mi corazón, cuando triste, llorando te llame, tu mano derrame feliz bendición. En ti sola abrigué confianza, mi dulce esperanza fijé sólo en ti, siempre, oh Madre, tu amparo reciba, en tanto que viva amándote aquí. A tus brazos rendido me llego, recógeme luego contigo a vivir, que del mundo la pompa he dejado y a tus pies postrado deseo morir. – Por tus mejillas he visto, Madre, lágrima ardiente rauda bajar. Será tu lágrima el astro fúlgido que en mi tristeza veo yo brillar. – Eres perfume que aspiro, eres divino ideal, eres bien por quien suspiro, es la brisa que respiro tu pureza original. – Salve, Virgen pura, salve, Virgen Madre, salve, Virgen bella, Reina Virgen, salve.

Cuando voy a la iglesia le digo a la Virgen, que el Niño que tiene cómo le dicen. Y la Virgen responde con gran alegría: – Este Niño es Jesús y yo soy María. – María, María, yo mucho te quiero a ti, y como estamos en mayo te he cogido un alhelí. ¡Si vieras cómo lloraba cuando lo cogí de allí!... Yo le he dicho que no llore, que lo llevo con María, mi mamá me puso un lazo, ¡yo saltaba de alegría! – En él te entrego mi alma, mi vida y mi corazón. Se me olvidaba decirte me concedas un favor: la salud para mis padres y amarte de corazón.

La Virgen María un libro tenía, la mitad rezaba, – Estrella hermosa la mitad leía. que anuncia el día, A Jesús le dice eres, oh Madre, con poca alegría: Virgen María. – Ni como, ni duermo, Eres María, ni ganas que tengo. estrella hermosa En el monte un día que anuncia el día, espinas habrá. eres, oh Madre, (Quien diga esta oración Virgen María. tres veces, en pecado mortal no morirá) Oraciones a la Virgen recopiladas por niños/as del colegio


LOS SIETE DOLORES DE LA VIRGEN MARÍA Primer dolor Cuando Simeón el justo, tomando al Niño en sus palmas, su muerte por nuestras almas profetizando anunció, – Madre, ¡qué espada tan fiera vuestro pecho traspasó! Haced que esta espada, Madre, también el pecho taladre del que a Vos os la clavó. Segundo dolor Cuando, por salvar al Hijo de impías persecuciones, ir de Egipto a las regiones el ángel os ordenó, – Madre, ¡qué espada tan fiera vuestro pecho traspasó! Haced que esta espada, Madre, también el pecho taladre del que a Vos os la clavó. Tercer dolor Cuando al regresar del templo, perdisteis al dulce Infante, y luz de su semblante tres días, se os eclipsó, – Madre, ¡qué espada tan fiera vuestro pecho traspasó! Haced que esta espada, Madre, también el pecho taladre del que a Vos os la clavó.


Cuarto dolor Cuando al suplicio subiendo por la cuesta fatigosa de la vía dolorosa, Jesús con Vos se encontró, – Madre, ¡qué espada tan fiera vuestro pecho traspasó! Haced que esta espada, Madre, también el pecho taladre del que a Vos os la clavó. Quinto dolor Cuando, cual manso cordero, el Redentor inocente, de cruz infame pendiente, en el Calvario expiró, – Madre, ¡qué espada tan fiera vuestro pecho traspasó! Haced que esta espada, Madre, también el pecho taladre del que a Vos os la clavó. Sexto dolor

Séptimo dolor

Cuando en el casto regazo que a Jesús vivo estrechara, que en su infancia le albergara, Jesús muerto reposó, – Madre, ¡qué espada tan fiera vuestro pecho traspasó! Haced que esta espada, Madre, también el pecho taladre del que a Vos os la clavó.

Cuando los yertos despojos que tiernamente abrazabais y con lágrimas regabais la sepultura encerró, – Madre, ¡qué espada tan fiera vuestro pecho traspasó! Haced que esta espada, Madre, también el pecho taladre del que a Vos os la clavó.

Después de cada dolor se reza un Ave María. Informante: Juana Aranda García


DOLORES Y GOZOS DE SAN JOSÉ Primer dolor y gozo El Santo Patriarca piensa abandonar a María y el ángel le anuncia que es Madre de Dios. Segundo dolor y gozo San José ve a Jesús que nace pobre en Belén y oye a los coros angélicos que cantan su gloria. Tercer dolor y gozo Es circuncidado el Niño y se le impone el dulce nombre de Jesús. Cuarto dolor y gozo Simeón profetiza penas amargas para Jesús y María, y a la vez salud y redención para muchísimas almas. Quinto dolor y gozo La huida dolorosa a Egipto y el gozo de vivir con Jesús. Sexto dolor y gozo Temores a la vuelta de Egipto y delicias de la vida de Nazaret. Séptimo dolor y gozo La pérdida del Niño en Jerusalén y el feliz encuentro en el templo. Después de cada dolor y gozo, se reza un Padrenuestro, Avemaría y Gloria. Informante: Juana Aranda García


DOLORES Y GOZOS DE SAN JOSÉ Primer dolor y gozo El ver en cinta a María gran turbación os causó; mas un ángel Dios envía que en júbilo la trocó. Segundo dolor y gozo En establo de animales ver a Dios. ¡Qué sentimiento!, mas los cantos celestiales os inundan de contento. Tercer dolor y gozo Al circuncidar al Niño, ¿quién dirá vuestro dolor? ¿Quién vuestro gozo y cariño al nombrarle Salvador? Cuarto dolor y gozo Os causa intensa alegría el canto de Simeón; mas su triste profecía os sume en honda aflicción. Quinto dolor y gozo De Herodes la tiranía huyendo, a Egipto emigráis, y allí, con gran alegría, a Jesús vos contempláis.


Sexto dolor y gozo Del mal rey sentís recelo a Judea al regresar; mas un aviso del cielo os vuelve a tranquilizar. Séptimo dolor y gozo Buscando a Jesús perdido sentís grandes sinsabores; mas el gozo fue cumplido al hallarle entre doctores. Devocionario antiguo


JACULATORIAS A LA VIRGEN MARÍA – Bendita sea tu pureza y eternamente lo sea, pues todo un Dios se recrea en tan graciosa belleza. A ti, celestial Princesa, Virgen sagrada María, te ofrezco desde este día alma, vida y corazón. Mírame con compasión, no me dejes, Madre mía. – Señora y Madre mía, yo me entrego enteramente a Vos, y en prueba de mi filial afecto os consagro en este día mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón: en una palabra, todo mi ser. Ya que soy todo vuestro, oh Madre de bondad, guardadme y defendedme como cosa y posesión vuestra. ¡Amén! Se reza un Ave María. Informante: Joaquín Quesada Guzmán


GOZOS DEL CORAZÓN DE MARÍA – Ya que llenáis de favores a todo el que en Vos confía, ¡oh corazón de María, rogad por los pecadores! – Ya que sois, Madre divina, de todos corredentora, de siglos restauradora, de salvación rica mina, hallen en Vos medicina tantos prevaricadores. ¡Oh corazón de María, rogad por los pecadores! – Del que va errado sois guía, áncora del naufragante, en Vos halla el navegante sosiego, puerto, alegría. Sin vos, Madre, ¿qué sería del mundo lleno de errores? ¡Oh corazón de María, rogad por los pecadores! – Por el pecador mostrasteis en el templo tal ternura, que por él la espada dura de Simeón aceptasteis. Así, Madre, consolasteis nuestros llantos y clamores. ¡Oh corazón de María, rogad por los pecadores! – Jesús puesto en agonía rica prenda nos legó, pues por Madre nos dejó a Vos, ¡oh dulce María! Sí, nacimos, Virgen pía mas ¡ay! de vuestros dolores. ¡Oh corazón de María, rogad por los pecadores! Viva libre de temores el que diga cada día, Devocionario antiguo ¡oh corazón de María, Año 1.908 rogad por los pecadores!


ROMANCE POPULAR La Virgen se está peinando debajo de una palmera. Por allí pasó José, le dice de esta manera: – ¿Cómo no canta la Virgen? ¿Cómo no canta la bella? – ¿Cómo quieres que yo cante, solita y en tierra ajena, si un hijo que yo tenía, más blanco que una azucena, me lo están crucificando en una cruz de madera? Si me lo quieres bajar, bájalo, persona buena, que te ayudará San Juan y también la Magdalena. Informantes: Niños/as del colegio


ÁNGELUS – El ángel del Señor anunció a María. – Y concibió por obra y gracia del Espíritu Santo. Dios te salve María… – He aquí la esclava del Señor. – Hágase en mí según tu palabra. Dios te salve María… – Y el Verbo se hizo carne – Y habitó entre nosotros. Dios te salve María… Te suplicamos, Señor, que infundas tu gracia en nuestras almas, para que los que por el anuncio del ángel hemos conocido la encarnación de Jesucristo, tu Hijo, por su pasión y su cruz seamos llevados a la gloria de la resurrección. Por el mismo Jesucristo, Señor nuestro. Amén. Oración popular que se reza diariamente a las 12 del mediodía


REINA DEL CIELO – Reina del cielo, alégrate, aleluya, porque Aquél del que mereciste ser Madre, aleluya, ha resucitado según dijo, aleluya. Ruega a Dios por nosotros, aleluya. – Alégrate, Virgen María, aleluya. – Porque en verdad resucitó el Señor, aleluya. Canción popular en la Pascua de Resurrección – Junto a ti, bella flor, quiero morar, tu grande y tierno amor quiero gozar. Llena mi pobre ser, limpia mi corazón, hazme tu rostro ver en la aflicción. Himnos de gratitud ferviente cantaré, raudal de limpia luz, consuelo y fe. Canción popular Informante: Joaquín Quesada Guzmán


OBLACIÓN DIARIA – Padre, me pongo en tus manos. Haz de mí lo que quieras. Sea lo que sea, te doy las gracias. Estoy dispuesto a todo, lo acepto todo, con tal que tu voluntad se cumpla en mí y en todas las criaturas. No deseo más, Padre. Te confío mi alma, te la doy con todo el amor de que soy capaz, porque te amo y necesito darme a Ti, ponerme en tus manos. Sin limitación. Con una confianza infinita, porque Tú eres mi Padre. Carlos Foucauld Informante: Joaquín Quesada Guzmán


JACULATORIAS ANTES DE ACOSTARSE – Jesús, José y María, os doy el corazón y el alma mía. – Jesús, José y María, asistidme en mi última agonía. – Jesús, José y María, recibid, cuando yo muera, el alma mía. Jaculatoria popular OTRAS JACULATORIAS POPULARES – Jesús, creo firmemente que en la Hostia estáis presente; os deseo con ardor. Venid, dulce Salvador; morad en mí eternamente. – ¡Oh Jesús, mi Dios amado, pésame de haber pecado! – ¡Oh dulce, corazón de María, sed la salvación mía!


NUEVAS JACULATORIAS Aquí estoy, oh Jesús mío, como ingrato pecador; olvidad ya mi extravío, pues lo detesto, Señor. Aquí estoy, oh Jesús mío, como pobre sin consuelo; mi corazón tan vacío llenad con dones del cielo. Aquí estoy, oh Jesús mío, cual siervo ante su Señor; otra paga yo no ansío que vuestro divino amor. Aquí estoy, oh Jesús mío, como un enfermo y llagado; curar el alma confío junto a vos, médico amado. Aquí estoy, oh Jesús mío, como alumno ante el maestro; el mundo me causa hastío, enseñadme a ser ya vuestro. Aquí estoy, oh Jesús mío, como un hijo desleal; borre mi ingrato desvío vuestro abrazo paternal. Devocionario antiguo


A LA VIRGEN DE LOURDES Del cielo ha bajado la Madre de Dios; cantemos el Ave a su Concepción. Ave, ave, ave, María, ave, ave, ave, María. En Lourdes un día su trono fijó, y allí a Bernardita su gloria mostró. Ave, ave… Allí los enfermos encuentran vigor; allí luz y vida halla el pecador. Ave, ave… Ave popular a la Virgen de Lourdes


MAGNÍFICAT – Engrandece mi alma al Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador. Se inclinó a la pequeñez de su esclava; desde ahora dichosa me dirán todas las naciones. Maravillas hizo en mí el Poderoso, y santo es su nombre. Su bondad por los siglos de los siglos para aquéllos que le temen. Desplegó fortaleza su brazo, dispersó a los soberbios. Derribó a los potentados de sus tronos y encumbró a los humildes. A los hambrientos llenó de bienes y a los ricos despidió vacíos. Acogió a Israel su siervo, recordando su bondad. Según habló a nuestros padres en favor de Abraham y su linaje para siempre. Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu por los siglos de los siglos. Amén. Oración popular contenida en el Evangelio


ORACIÓN DE SAN BERNARDO – Acordaos, oh piadosísima Virgen María, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a vuestra protección, implorando vuestra asistencia y reclamando vuestro socorro, haya sido abandonado de Vos. Animado con esta confianza a Vos también acudo, oh Madre, Virgen de las Vírgenes, y aunque gimiendo, bajo el peso de mis pecados, me atrevo a aparecer ante vuestra presencia soberana. No desechéis, oh Madre de Dios, mis humildes súplicas; antes bien, inclinad a ellas vuestros oídos, y dignaos atenderlas favorablemente. Amén. – Recibid mil parabienes, oh Purísima María. Mostrad que sois nuestra Madre. Se reza una salve. Informante: Joaquín Quesada Guzmán


ORACIÓN DE SAN IGNACIO DE LOYOLA Alma de Cristo, santifícame. Cuerpo de Cristo, sálvame. Sangre de Cristo, embriágame. Agua del costado de Cristo, lávame. Pasión de Cristo, confórtame. ¡Oh buen Jesús!, óyeme. Dentro de tus llagas, escóndeme. No permitas que me aparte de ti. Del maligno enemigo, defiéndeme. En la hora de mi muerte, llámame. Y mándame ir a ti. Para que con tus santos te alabe, por los siglos de los siglos. Amén Informante: Joaquín Quesada Guzmán


ADORACIÓN DEL SANTÍSIMO Bendito sea Dios. Bendito sea su santo Nombre. Bendito sea Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre. Bendito sea el nombre de Jesús. Bendito sea su sacratísimo corazón. Bendita sea su preciosísima sangre. Bendito sea Jesús en el Santísimo Sacramento del Altar. Bendita sea la excelsa Madre de Dios, María Santísima. Bendita sea su santa e inmaculada Concepción. Bendita sea su gloriosa Asunción. Bendito sea el nombre de María, Virgen y Madre. Bendito sea San José, su castísimo Esposo. Bendito sea Dios en sus ángeles y en sus santos. Oración popular Informante. Joaquín Quesada Guzmán Se reza en la adoración del Santísimo. Cada una de las anteriores invocaciones del sacerdote es repetida a continuación por los fieles.


OFRECIMIENTO DE OBRAS AL COMENZAR EL DÍA Aparecido ya el astro del día, roguemos a Dios, suplicantes, que en las acciones de esta jornada nos preserve de todo daño. Que refrene y modere nuestra lengua, para librarnos del horror de las discordias, que guarde, como con un velo, nuestros ojos para que no beban en las aguas de la iniquidad. Puro sea lo íntimo del corazón y libre de cuanto envilece, que la parsimonia del manjar y de la bebida quebrante la soberbia de la carne. Para que cuando termine la jornada y el curso del tiempo nos conduzca de nuevo a la noche, conservando la pureza mediante la abstinencia, cantemos la gloria del Señor. A Dios Padre sea la gloria, y al Hijo su Unigénito, juntamente con el Espíritu Paráclito, ahora y por todos los siglos. Amén. Informante: Joaquín Quesada Guzmán


UN DÍA A VERLA IRÉ Un día a verla iré, al cielo, patria mía, sí, yo veré a María, oh sí, yo la veré. Al cielo, al cielo sí un día a verla iré, al cielo, al cielo sí un día a verla iré. Un día a verla iré aquella Virgen bella, y yendo en pos de ella mi amor le cantaré. Al cielo, al cielo sí… Un día a verla iré aquella Virgen pura, y toda mi ventura en ella cifraré. Al cielo, al cielo sí… Un día a verla iré a Madre tan querida, pues que le ofrezco en vida rendir todo mi ser. Al cielo, al cielo sí… Un día a verla iré, entre celestes nubes, cantar entre querubes tal es mi aliento y fe. Al cielo, al cielo sí… Canción que se canta a la Virgen en “Las flores”, durante todo el mes de mayo


ORACIONES VARIAS – Padre Jesús de la Yedra, ya están las siembras criadas, no permitas que se sequen por vuestras santas pisadas. Dios muerto, Dios vivo, Dios crucificado esté conmigo. Dios conmigo y yo con él, Dios delante y yo tras Él. Nada te turbe, nada te espante, Dios no se muda, todo se pasa. La paciencia todo lo alcanza. Quien a Dios tiene, nada le falta. Sólo Dios basta. Santa Ana me llama que vaya a su casa, que tiene a Jesús metido en un arca. El arca es de oro, la tapa de plata. Tres palomitas en su palomar, saltando y brincando al pie del altar. Detrás de Sierra Morena hay un farol encendido, alumbrando a Jesucristo que con su cruz ha caído. – Levántate, Jesús mío, si te puedes levantar, y si no dame tu mano para poderte ayudar.

– Madre mía de las Nieves, yo le pido a Dios sagrado que hagan comprar una imagen a los que te destrozaron. El día en que te ofendieron en el coro de tu ermita, hallaron una paloma, ¡qué defensa tan bonita! Llegó el Espíritu Santo, llora la Virgen bendita, cuando le dieron los golpes en el coro de su ermita. Jesús Nazareno pasa por mi puerta toditos los días, con fervor me asomo, con mucha alegría, a ver a Jesús que va con María. ¡Bendito Jesús, bendita María, bendita la hora que tiene este día! – Virgen de la Encarnación, ¿por qué no sales a misa? – Porque espero que le hagan a mi Niño una camisa. – ¿De qué ha de ser la camisa? – De tafetán encarnado, con los listones de oro, que es Jesús Sacramentado. Yo le digo lirio, yo le digo flor, yo le digo rosa de la Encarnación.

Oraciones recopiladas por niños/as del colegio


A LA VIRGEN DEL CARMEN De cuatro en cuatro esquinitas vengo buscando a mi madre, pero como no la encuentro llamo a la Virgen del Carmen. A la Virgen del Carmen le han hecho un manto, le han hecho un manto, del color de los cielos azul y blanco, azul y blanco. De la tela que sobre le han hecho al Ni単o, le han hecho al Ni単o, unos pantaloncitos y una blusita pa los domingos. Informantes: Ni単os/ ni単as del colegio.


ORACIÓN PARA EL DOLOR DE MUELAS Santa “Polonia” en la cueva estaba, y la Virgen María por allí pasaba. – Polonia, ¿duermes o velas? – No Señora, que me duelen las muelas. – Pues, por los nueve meses que te tuvo tu madre en el vientre, que no te duelan ni las muelas ni los dientes. ¡Amén! Informante: María Francisca Torres Polo


ORACIÓN A LA VIRGEN DEL CARMEN – Virgen del Carmen, estrella del mar, que mis ojos te vean antes de expirar. Y si a los pocos días de mi partida, bajara al Purgatorio, Madre querida, dame tu mano, Virgen y Madre, dame tu escapulario para agarrarme. Que yo te rezo ahora, oh, Madre mía, un Padre Nuestro y un Ave María. (Se rezan) Oración popular


CANTO DE CONTRICIÓN – Perdón, ¡oh Dios mío! Perdón, indulgencia, perdón y clemencia, perdón y piedad. Porque ya mi alma su culpa confiesa; mil veces me pesa de tanta maldad. Mil veces me pesa de haber, obstinado, tu pecho rasgado, ¡oh suma bondad! Yo fui quien del duro madero, inclemente, te puso pendiente con vil impiedad. Mi rostro cubierto de llanto lo indica; mi lengua publica tan triste verdad. Tu amor, Jesús mío, será ya mi anhelo; amantes del cielo, su amor ensalzad. – Perdón, ¡oh Dios mío! Perdón, indulgencia, perdón y clemencia, perdón y piedad. Canto popular de contrición durante la Semana Santa


VIVA MARÍA, VIVA EL ROSARIO Viva María, viva el rosario, viva Santo Domingo que lo ha fundado. Quien quiera bendiciones, paz y alegría, rezar debe el rosario todos los días. Para guardar los hijos en la inocencia, rezarás el rosario con reverencia. Si de casa los males ahuyentar quieres, templada en el rosario el alma tienes. Labrador, si tú quieres frutos del campo, los hallarás copiosos con el rosario. Alejas piedra y rayos y hasta el demonio, si de ser buen cristiano das testimonio. No conoces sequía ni otro algún daño, si el rosario no dejas en todo el año. El demonio a la oreja te está diciendo: – No reces el rosario, sigue durmiendo. Los dieces del rosario son escaleras, para subir al cielo las almas buenas. La puerta del infierno tiene cerrada, alma que del rosario siempre está armada.

Devoto de María, si gracias quieres, rezarás el rosario y nunca peques. Indulgencias sin cuento puedes lucrarte, si del rosario rezas alguna parte. El rosario a María todos debemos, rezarle cada día para ir al cielo. Viva María, viva el rosario, viva Santo Domingo que lo ha fundado.

Devocionario antiguo. Año 1.908


DESPEDIDA A tus pies, dulce María, llegan tus hijas piadosas, a ofrecerte fervorosas alma, vida y corazón. – Hoy terminamos, Señora, el mes que te dedicamos, y hoy humildes te rogamos que nos des tu bendición. Haz que jamás olvidemos la dicha que hemos gozado, al pie de tu altar sagrado, abrasadas en tu amor. Y este recuerdo bendito nos inspira odio profundo, por los goces de este mundo tan falso y engañador. – Cubre, oh Virgen, con tu mando a estas tus humildes hijas, que con sus miradas fijas en tu rostro maternal, te ofrecen hoy, fervorosas, Madre, sus mejores dones, sus amantes corazones ardiendo en amor filial. Ahora, humildes y postradas, demos nuestra despedida a esta Madre tan querida diciéndole con fervor: – Adiós, dulcísima Virgen, nuestro amparo, nuestra guía, adiós, adiós, Madre mía, abrásanos en tu amor. Oración a la Virgen el último día de mayo. Devocionario antiguo. Año 1.901


A LA VIRGEN DEL ROSARIO – Madre del hermoso amor, sagrada Virgen María, luz, consuelo, norte y guía del mísero pecador; ansioso de tu favor, abatido y solitario, sube el hombre su calvario hasta que a tus pies reposa, para ofrecerte una rosa del vergel de tu rosario. Acéptala, Virgen pura, pues eres nuestro consuelo, y medianera en el cielo de la débil criatura. Si tu amorosa ternura recibe tan pobre don, inmensa consolación, llena de luz y de calma, tendrán a la vez el alma y el herido corazón. Es tu rosario cadena de bellas, fragantes rosas, cinco sencillas y hermosas, blancas como la azucena. Cinco que la rota vena mancha de rojo color, cinco en purpúreo fulgor de gloria y de luz bañadas, todas frescas, delicadas, todas misterio de amor,

Y ya gozo representen las de nítida blancura, ya el dolor y la amargura las matizadas presenten, o ya las rojas ostenten glorias que esperanzas sean; todas el alma recrean, con sus misterios sentidos, que cuanto más conocidos más conocerse desean. Oh estrella de nuestro amor, siguiéndote en el rosario, desde Belén al Calvario, desde el Calvario al Tabor, te verá nuestro fervor, rompiendo azulado velo, ser con dulcísimo anhelo sin que la culpa te asombre, Madre de Dios y del hombre, Reina de la tierra y cielo. Pues atiende, Virgen mía, a tu heredad, a tu España, que en horrible pena extraña vi trocada su alegría. Ampárala, todavía, remedio tienen sus males, de tu gracia los raudales esparce con fuerte brazo, y sea tu rosario el lazo que una a todos los mortales.

Devocionario antiguo. Año 1.901


LA ROCA GRANÍTICA DE DIOS En el alba radiante de la vida, sin descanso y al ritmo del amor, cincelamos la piedra de los sueños para el templo que alzamos al Señor. Piedra a piedra, golpe a golpe, ritmo a ritmo, sol a sol, ni una grieta que rasgue nuestro muro, ni una sombra que empañe su fulgor. Se refleja en la piedra que tallamos el misterio del gozo y del dolor, y se estrellan las olas de ilusiones en la roca granítica de Dios. Informante: Joaquín Quesada Guzmán


ORACIONES VARIAS – Mi alma os añora, Jesús, dulce amor, venid que ya es hora, venid, oh Señor. Con amor tan sin medida Jesucristo nos amó, que nos dio su propia vida y los cielos nos abrió. Al Cerro subimos con gran devoción, a ver a María la Madre de Dios. Ave, ave, ave, María (bis). Del Cerro bajamos con gran devoción de ver a María la Madre de Dios. Ave, ave, ave, María (bis).

San Antonio bendito, que en Padua naciste, el breviario aprendiste, el Niño Jesús tres voces te dio: lo perdido que sea hallado, lo lejano sea acercado y los corazones tristes, consolados. – Viva Jesús. – Muera el pecado. – Sea por siempre alabado el corazón de Jesús Sacramentado. – Oh, corazón puro, haced os rogamos, que ninguno viva ni muera en pecado.

Prisión de amores do entrar ansío, es el sagrario, buen Jesús mío. – Abre esa cárcel, que en ella quiero vivir contigo, manso cordero. Vuela, alma mía, vuela a su lado, a unirte a Cristo Sacramentado. – De tu mesa regalada dame un poquito de pan; por prenda tan codiciada, Jesús mío, ¿qué te dan? Soy pobre para pagarte en la vida el galardón. Si tú quieres puedo darte de veras mi corazón. Cuando asoma en el Oriente, con su resplandor el sol, con su luz viste la tierra y la enciende su calor. Hay un sol con su luz: el calor de Jesús. Cuando el sol por las montañas corre a sepultarse al mar, una estrella resplandece con fulgente claridad. Hay un sol con su luz: el calor de Jesús.

Informantes: Niños/as del colegio


VISITA DE LA MUERTE (I) – Abre, que llaman. – ¿Qué pasa? ¿A qué viene ese temblor? ¿Quién es? – La muerte, señor. – Dile que no estoy en casa. – Es que veros le precisa. – Despáchala. – Vano intento. – Dile que aguarde un momento. – Dice que viene de prisa. – Pues hazla entrar, y los dos nos arreglaremos. – ¿Sí? Voy al instante. – Heme aquí, que vengo en nombre de Dios. – ¿Y podré saber, señora, qué os trae tan de repente? – Anunciarte solamente que ya de partir es hora. – ¿Quién marcha en tales instantes estando tan mal dispuesto? – Para disponerte a esto ya tuviste tiempo antes. – Yo, señora… – No oigo más. Ven, que ya impaciente estoy. – Mas…, decidme, ¿adónde voy? – Infeliz, ya lo sabrás. Visita de la muerte al alma no preparada. Devocionario antiguo. Año 1.901


VISITA DE LA MUERTE (II) – Llega a casa en este instante la muerte, que quiere verte. – Ah, ¿nuestra amiga la muerte? Dile que pase adelante. – Dispensa, buen caballero, si te hice mucho esperar. – Sí, ¿por qué lo he de negar? Hace mucho que os espero. – Es que me detienen. – ¿Quién? – Quien hallo sin contrición. – ¿Y son muchos? – Muchos son, pues muy pocos viven bien. – ¿Y cómo me hallas a mí? – De un modo tal que me place. – ¡Ay, muerte, qué frío hace desde que estáis vos aquí! – Es que se acerca la hora que marca el reloj divino. – Pues cuando gustéis, señora. – Falta un instante no más. ¿Estás dispuesto? – Lo estoy. Mas…, decidme ¿adónde voy? – No temas, ya lo sabrás. Visita de la muerte al alma preparada Devocionario antiguo. Año 1.901


QUINCE MINUTOS ANTE EL SAGRARIO Escucha con atención lo que Jesús te dice, contesta con sinceridad a todas sus preguntas y pon en práctica sus buenos consejos… – “No es preciso saber mucho para agradarme mucho; basta que me quieras con fervor. Háblame sencillamente, como hablarías al más íntimo de tus amigos, como hablarías a tu madre, a tu padre o al más querido de tus hermanos. ¿Necesitas hacerme en favor de alguien una súplica cualquiera? Dime su nombre y qué quisieras que hiciese actualmente por él. Pide mucho y no vaciles en pedir. Me gustan las personas generosas, que llegan a olvidarse en cierto modo de sí mismas, para atender a las necesidades ajenas. Háblame con sencillez y con llaneza: de los pobres a quienes quisieras consolar, de los enfermos a quienes ves padecer, de los problemas que encuentras a tu alrededor, de los amigos ausentes que quisieras ver otra vez a tu lado. Dime por todos una palabra de amigo, palabra entrañable y fervorosa. Recuérdame que he prometido escuchar toda súplica que salga del corazón: ¿y no ha de salir del corazón el ruego que me dirijas por aquéllos que tú especialmente quieres? ¿Y para ti, no necesitas nada? Hazme, si quieres, una lista de tus necesidades, y léela en mi presencia. Dime francamente que sientes soberbia o vanidad; que eres tal vez egoísta, inconstante, negligente…; y pídeme luego que venga en ayuda de los esfuerzos, pocos o muchos, que haces para sacudir de encima de ti tales miserias. No te avergüences. ¡Hay en el cielo tantos justos, tantos santos de primer orden, que tuvieron tus mismos defectos! Pero rogaron con humildad, y poco a poco se vieron libres de ellos. Ni menos vaciles en pedirme bienes corporales: salud, memoria, éxito feliz en tus trabajos, negocios o estudios. Todo ello puedo darte, y te lo doy, y deseo que me lo pidas en cuanto no se oponga, antes favorezca y ayude a que seas cada día mejor. Hoy por hoy, ¿qué necesitas?, ¿qué puedo hacer por tu bien? ¡Si supieras los deseos que tengo de favorecerte!


¿Traes ahora mismo entre manos algún proyecto? Cuéntamelo todo minuciosamente. ¿Qué te preocupa? ¿Qué piensas? ¿Qué deseas? ¿Qué quieres que haga por tu hermano, por tu hermana, por tu amigo, por tus padres? ¿Qué desearías hacer por ellos? ¿No quisieras poder hacer algún bien a tu prójimo, a tus amigos, a quienes tanto quieres? Dime qué cosa llama hoy particularmente tu atención, qué anhelas más vivamente, y con qué medios cuentas para conseguirlo. Dime si te salen mal las cosas, y yo te diré las causas del mal éxito. ¿No quisieras que me interesase algo en tu favor? ¿Sientes acaso tristeza o mal humor? Cuéntamelo con todos sus pormenores. ¿Quién te hirió? ¿Quién lastimó tu amor propio? ¿Quién te ha despreciado? Acércate a mí, que tengo bálsamo eficaz para curar todas tus heridas. Dame cuenta de todo, y acabarás en breve por decirme que, a semejanza de mí, todo lo perdonas, y en pago recibirás mi consoladora bendición. ¿Temes algo por ventura? Échate en brazos de mi providencia. Contigo estoy. Aquí, a tu lado me tienes. Todo lo veo, todo lo oigo, ni un momento te desamparo. ¿Sientes desvío de parte de personas que antes te quisieron bien, y ahora se alejan de ti, sin que les hayas dado el menor motivo? Ruega por ellas y yo las volveré a tu lado. ¿Y no tienes tal vez alegría alguna que comunicarme? ¿Por qué no me haces partícipe de ella como buen amigo? Cuéntame lo que desde ayer, desde la última visita que me hiciste, ha consolado tu corazón. Quizá has tenido agradables sorpresas, quizá has visto disipados negros recelos, quizá has recibido buenas noticias, alguna carta o muestra de cariño, o tal vez has vencido alguna dificultad o salido de algún lance apurado. Obra mía es todo esto y yo te lo he proporcionado. ¿Por qué no has de manifestarme por ello tu gratitud y decirme sencillamente gracias, como un hijo a su padre? El agradecimiento trae consigo nuevos beneficios, porque al bienhechor le gusta verse correspondido. ¿Tampoco tienes promesa alguna que hacerme? Leo, ya lo sabes, en el fondo de tu corazón. A los hombres se les engaña fácilmente; a Dios no. Háblame, pues, con toda sinceridad. Prométeme que vas a ser dulce, amable y condescendiente con aquél a quien por haberte faltado, has mirado hasta ahora como enemigo.


Ahora, vuelve a tus ocupaciones habituales, al juego, al estudio, a la clase, al trabajo…, pero no olvides los quince minutos de grata conversación que hemos tenido aquí los dos, en la soledad del santuario. Guarda siempre caridad con tu prójimo. Ama a mi Madre, que es también la tuya, la Virgen Santísima, y vuelve otra vez mañana con el corazón más amoroso y más entregado. En mí encontrarás cada día nuevo amor, nuevos beneficios, nuevos consuelos”… Informante: Joaquín Quesada Guzmán


ORACIONES EN LATÍN LETANÍAS Kyrie eléison Christe eléison Kyrie eléison Christi, audi nos Christe, exáudi nos Pater de caelis Deus, miserére nobis Fili Redémptor mundi Deus, miserére nobis Spíritus Sancte Deus, miserére nobis Sancta Trínitas unus Deus, miserére nobis Sancta María, ora pro nobis Sancta Dei Génitrix Sancta Virgo vírginum Mater Christi Mater divinae grátiae Mater puríssima Mater castíssima Mater invioláta Mater intemeráta Mater inmaculáta Mater amábilis Mater admirábilis Mater boni consílii Mater Creatóris Mater Salvatóris Virgo prudentíssima Virgo veneránda Virgo praedicánda Virgo potens Virgo clemens Virgo fidélis Spéculum justitiae Sedes sapiéntiae Causa nostrae laetitiae Vas spirituále Vas honorábili Vas insigne devotiónis Rosa mystica Turris davídica Turris ebúrnea


Domus áurea Foéderis arca Jánua caeli Stella matutina Salus infirmórum Refúgium peccatórum Consolátrix afflictórum Auxilium christianórum Regína angelórum Regína patriarchárum Regína prophetárum Regína apostolórum Regína mártyrum Regína confessórum Regína vírginum Regína sanctórum ómnium Rergína sine labe origináli concépta Regína in coelum assúmpta Regina sacratissimi rosarii, Regína pacis Agnus Dei, qui tollis peccata mundi, parce nobis, Dómine Agnus Dei, qui tollis peccata mundi, exaudi nos, Dómine Agnus Dei, qui tollis peccata mundi, miserere nobis Ora pro nobis, sancta Dei Génitrix Ut digni efficiámur promissiónibus Christi Orémus: Concéde nos fámulos tuos, quaésumus, Dómine Deus, perpétua mentis et córporis sanitáte gaudére; el gloriósa beátae Maríae Semper Vírginis intercessióne, a praesénti liberári tristítia et aetérna pérfrui laetítia. Per Christum Dóminum nostrum. Amen.


PATER NOSTER Pater noster, qui es in caelis, sanctificétur nomen tuum, adveniat regnum tuum, fiat voluntas tua sicut in caelo et in terra. Panem nostrum quotidiánum da nobis hódie, et dimitte nobis débita nostra, sicut et nos dimíttimus debitóribus nostris, et ne nos indúcas in tentatiónem, sed libera nos a malo. Amen. AVE MARÍA Ave, María, grátia plena, Dóminus tecum; benedicta tu in muliéribus, et benedictus fructus ventris tui Iesus. Sancta María, Mater Dei, ora pro nobis peccatóribus, nunc et in hora mortis nostrae. Amen. Glória Patri et Fílio et Spirítui Sancto. Sicut erat in principio, et nunc, et semper et in saécula saeculórum. Amen CREDO Credo in unum Deum, Patrem omnipoténtem, factórem caeli et terrae, visibílium omnium et invisibílium. Et in unum Dóminum Iesum Christum, Fílium Dei unigénitum. Et ex Patre natum ante ómnia saécula. Deum de Deo, lumen de lúmine, Deum verum de Deo vero. Génitum, non factum, consubstantiálem Patri, per quem ómnia facta sunt. Qui propter nos hómines et propter nostram salútem descéndit de caelis. Et incarnatus est de Spíritu Sancto ex María Vírgine, et homo factus est. Crucifixus étiam pro nobis, sub Póntio Piláto: passus et sepúltus est. Et resurréxit tértia die secúndum scriptúras. Et ascéndit in caelum, sedet ad déxteram Patris. Et iterum ventúrus est cum glória iudicáre vivos et mórtuos; cujus regni nos erit finis. Et in Spíritum Sanctum, Dóminum et vivificántem, qui ex Patre, filióque procédit. Qui cum Patre et Filio simul adorátur et conglorificátur, qui locútus est per prophétas. Et unam sanctam cathólicam et apostólicam ecclésiam. Confiteor unum baptisma in remissiónem peccatórum. Et exspécto resurrectiónem mortuorum. Et vitam venturi saéculi. Amen.


SALVE Salve, Regina, Mater misericórdiae, vita, dulcedo, et spes nostra, salve. Ad te clamamus, éxules filii Hevae. Ad te suspiramus, gementes et flentes in hac lacrimarum valle. Eia ergo, advocata nostra, illos tuos misericordes óculos ad nos converte. Et Iesum benedictum fructum ventris tui, nobis post hoc exilium, ostende. O clemens, o pía, o dulcis Virgo María. ÁNGELUS – Angelus Dómini nuntiávit Mariae. – El concepit de Spíritu Sancto. Ave María… – Ecce ancilla Dómini. – Fiat mihi secúndum verbum tuum. Ave María… – Et Verbum caro factum est. – Et habitávit in nobis. Ave María… – Ora pro nobis, Sancta Dei Génitrix, – Ut digni efficiamur promissiónibus Christi. Amen Oremus: Gratiam tuam quaesumus, Dómini, méntibus nostris infunde ut qui Angelo nuntiánte, Christi Filii tui Incarnatiónem cognóvimus, per Passiónem ejus et Crucem, ad resurrectionis glóriam perducámur. Per eúmdem Christum Dóminum nostrum. Amen.


GLORIA Glória in excélsis Deo. Et in terra pax hominibus bonae voluntátis. Laudámus te, benedícimus te, adorámus te, glorificámus te. Grátias ágimus tibi propter magnam glóriam tuam. Dómine Deus, rex caeléstis, Deus Pater omnipotens, Dómini Fili Unigenite Iesu Christe. Dómine Deus, Agnus Dei, Fílius Patris. Qui tollis peccáta mundi, miserére nobis. Qui tollis peccáta mundi, súscipe deprecatiónem nostram. Qui sedes ad décteram Patris, miserere nobis. Quóniam tu solus Sanctus, tu solus Altíssimus, Iesu Christe. Cum Sancto Spíritu, in glória Dei Patris. Amen. REGINA CAELI Regina caeli, laetare, alleluia, quia quem meruisti portare, alleluia, resurrexit sicut dixit, alleluia. Ora pro nobis Deum, alleluia. – Gaude et laetare, Virgo María, alleluia. – Quia surrexit Dominus vere, alleluia. Oremus: Deus, qui per resurrectionem Filii tui Dómini nostri IesuChristi, mundum laetificare dignatus est: praesta, quaesumus, ut per ejus Genitrícem Virginem Maríam perpetuae capiamus gaudia vitae. Per eumdem Christum Dóminum nostrum. Amen.


PANGE LINGUA Pange lingua gloriosi córporis misterium, sanguinisque pretiosi quem in mundi pretium. Fructus ventris generosi rex effúdit gentium. Pange lingua gloriosi corporis misterium. Nobis datus, nobis datus ex intacta Virgine, et in mundo conversatus sparso verbi semine. Suis moras incolatus miro clausit ordine. Pange lingua gloriosi corporis misterium. TANTUM ERGO Tantum ergo Sacraméntum venerémur cernui, et antiquum documéntum novo cédat ritui: préster fides supleméntum sénsuum deféctui. Genitóri. Genitoque laus et jubilátio; procedénti ab utróque compar sir laudátio. Amén. OFRECIMIENTO DE OBRAS Actiones nostras, quaésumus, Dómine aspirando praéveni, et adjuvando proséquere; ut cuncta nostra orátio et operátio a te semper incipiat, et per te caepta finiatur. Per Christum Dóminum nostrum. Amen. Dómine lábias mea aperies. Et os meum annuntiabit laudem tuam. Deus in adjutórium meum, inténde. Dómine, al adjuvándum me festina.


Gloria Patri, et Filio, et Spiritui Sancto. Sicut erat in principio, et nunc, et semper, et in saécula saeculorum. Amen. Benedicamus Dómino. Deo grátias. Memento, homo, quia pulvis est et in pulvere revertéris. Pueri hebreorum, portantes ramos olivarum, obviaverunt Dominum, clamantes et dicentes: hosanna in excelsis. SANTA MISA Intróibo ad altáre Dei. Ad Deum, qui laetificat iuventútem meam. Adjutorium nostrum in nomine Dómini. Qui fecit caelum et terram. Dominus vobiscum. Et cum spíritu tuo. Confiteor Deo omnipotenti, beatae Mariae semper Virgini, beato Michaeli Archángelo, beato Joanni Baptistae, sanctis apóstolis Petro et Paulo, ómnibus sanctis et tibi, pater, quia peccavi nimis cogitatione, verbo et ópere; mea culpa, mea culpa, mea máxima culpa. Ideo precor beatam Mariam semper virginem, beatum Michaelem Archángelum, beatum Joánnnem Baptistam, sanctos apóstolos Petrum et Paulum, omnes sanctos et te, pater, oráre pro me ad Dóminum Deum nostrum. Oráte, frates, ut meum ac vestrum sacrifícium acceptábile fiat apud Deum Patrem omnipoténtem. Suscipiat Dóminus sacrificium de manibus tuis ad laudem et glóriam nóminis sui, ad utilitátem quoque nostrum, totiúsque ecclésiae suae sanctae. Dominus vobiscum. Et cum spíritu tuo.


Sursum corda. Habémus ad Dóminum. Grátias agámus Dómino, Deo nostro. Dignum et justum est. Sanctus, sanctus, sanctus Dóminus Deus Sábaoth. Pleni sunt caeli et terra glória tua. Hosánna in excelsis. Benedictus qui venit in nómine Dómine. Hosánna in excélsis. Hoc est enim Corpus meum. Hic est enim calix Sánguinis mei, novi et aetérni testamenti; mysterium fidei; qui pro vobis et pro multis effundétur in remissionem peccátorum. Per ipsum, et cum ipso, et in ipso, est tibi Deo Patri omnipotenti, in unitáte Spíritus Sancti, omnis honor et glória, per ómnia saécula saeculórum. Amen. Agnus Dei, qui tollis peccáta mundi, miserére nobis. Agnus Dei, qui tollis peccáta mundi, miserere nobis. Agnus Dei, que tollis peccáta mundi, dona nobis pacem. Corpus Dómini nostri Iesu Christi custódiat ánimam meam in vitam aetérnam. Amen. Ite, missa est. Deo grátias. Benedicat vos omnipotens Deus. Pater, et Filius et Spíritus Sanctus. Amen.

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