Plan Apostólico de Provincia 2022-2026

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Espiritualidad encarnada y apostólica

Cuerpo apostólico Nos sentimos llamados a ser compañeros/as en la misión cultivando un cuerpo apostólico plural, en el que participamos laicos/as y jesuitas y en el que vivimos una vocación personal y comunitaria que nos llena de alegría. Este cuerpo se fortalece con: Trabajar en la promoción vocacional. Soñamos con ayudar a descubrir la propia vocación dentro del cuerpo, para desplegarla y enriquecer a los demás con la diversidad de carismas.

Reconocemos que nuestra espiritualidad es la fuente de nuestra identidad, el medio para la conversión personal y comunitaria y lo que mejor podemos aportar al mundo y a la Iglesia hoy. Esto exige de nosotros: Ofrecer la experiencia de los Ejercicios Espirituales. Soñamos con renovar en cada uno de nosotros, el conocimiento interno del Señor, que por nosotros se ha hecho hombre, para más amarlo y seguirlo.

Construir la unión de los ánimos. Soñamos con cultivar vínculos de encuentro, fraternidad y solidaridad, haciendo posible una vida comunitaria sencilla, austera y hospitalaria.

Practicar el discernimiento cotidiano. Soñamos con buscar y hallar cotidianamente la voluntad de Dios en nuestras decisiones personales, comunitarias y apostólicas.

Fortalecer la formación para la colaboración. Soñamos con ofrecer a todos los miembros del cuerpo, formación en profundidad, teológica y espiritual y en el discernimiento personal y comunitario.

Misión de reconciliación y justicia Escuchamos el llamado de los pobres y los vulnerados en sus derechos y nos sentimos invitados a acompañarlos en una misión de reconciliación y justicia que nos permita vivir y promover la amistad social (Fratelli Tutti). Esto supone: Reconciliar a los desavenidos. Soñamos con ofrecer al país medios para la reconciliación, que permitan la construcción de una paz estable y duradera, en un horizonte de justicia. Promover el diálogo social. Soñamos con promover el diálogo entre todos los actores sociales, dando el protagonismo a las víctimas del conflicto y la injusticia. Caminar junto a los jóvenes. Soñamos con acompañar a los jóvenes en la construcción de un presente y un futuro de esperanza.

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Vivir la sinodalidad. Soñamos con transformar nuestras estructuras de gobierno y de trabajo en colaboración, de acuerdo con la invitación de la Iglesia, para que nuestra acción educativa, pastoral y social, sea cada día más evangélica.

Ecología integral Acogemos el llamado del magisterio del Papa Francisco a cuidar nuestra casa común desde la perspectiva de la ecología integral. Hay una sola crisis humana y ecológica que debemos afrontar, atendiendo a sus dimensiones humanas y sociales. Esto nos exige: Cambiar nuestro estilo de vida. Soñamos con construir alternativas de vida sencilla, consumo responsable y sensibilidad medio ambiental. Ofrecer educación socioambiental. Soñamos con crear responsabilidad socioambiental que reconoce que todo está conectado entre sí, superando las visiones tecnocráticas. Vivir una conversión ecológica. Soñamos con propiciar una profunda conversión interior capaz de despertar actitudes de cuidado generoso y lleno de ternura con la creación en toda su riqueza, diversidad y pluralidad (LS 217. 220).


PLAN APOSTÓLICO DE PROVINCIA 2022-2026

“He ahí un hermoso secreto para soñar y hacer de nuestra vida una hermosa aventura. Nadie puede pelear la vida aisladamente. […] Se necesita una comunidad que nos sostenga, que nos ayude y en la que nos ayudemos unos a otros a mirar hacia delante. ¡Qué importante es soñar juntos! […] Solos se corre el riesgo de tener espejismos, en los que ves lo que no hay; los sueños se construyen juntos. Soñemos como una única humanidad, como caminantes de la misma carne humana, como hijos de esta misma tierra que nos cobija a todos, cada uno con la riqueza de su fe o de sus convicciones, cada uno con su propia voz, todos hermanos (Francisco, Fratelli Tutti, 8).

Cuatro opciones fundamentales Con las preferencias apostólicas universales como horizonte de la misión universal y el PAC.2 como horizonte de la misión de los jesuitas en América Latina y el Caribe, hemos discernido cuatro opciones fundamentales que, en una perspectiva dinámica, entendemos como pasos para llevar adelante nuestra misión en Colombia. Estos pasos se concretan como un movimiento vital de inhalación y exhalación, sintiendo que el Espíritu del Señor es el que nos alimenta y nos llama a salir en misión.

Historia Cuentan que una vez tres árboles jóvenes estaban conversando sobre lo que querían ser cuando fueran grandes. El primero decía: “A mí me gustaría ser utilizado en la construcción de un gran palacio para servir de techo a reyes y príncipes”. El segundo dijo: “A mí me gustaría ser el mástil mayor de un hermoso barco que surque los mares llevando riquezas, alimentos, personas y noticias de un lado a otro de los océanos”. El tercero, por su parte, dijo: “A mí me gustaría ser utilizado para construir un gran monumento de esos que se colocan en medio de las plazas o avenidas y que cuando la gente me vea, admire a Dios por su grandeza”. Pasaron los años, los árboles crecieron y llegó el tiempo del hacha y de la sierra. Cada uno fue a dar a distintos sitios: El primero fue utilizado para construir la casita de un campesino que con el tiempo fue destruida y abandonada. Con los restos se levantó un pequeño establo para que los animales se protegieran de la noche... El segundo fue utilizado para la construcción de la barca de un pobre pescador que se pasaba la mayor parte del tiempo amarrada a la orilla de un lago... El tercero fue utilizado para la construcción de una cruz, donde fueron ajusticiados varios hombres. Dice san Lucas que cuando María recibió el anuncio del ángel, “se sorprendió de estas palabras, y se preguntaba qué significaría aquel saludo. El ángel le dijo: –María, no tengas miedo, pues tú gozas del favor de Dios. Ahora vas a quedar encinta: tendrás un hijo, y le pondrás por nombre Jesús”. María, sin salir de su asombro, preguntó: “–¿Cómo podrá

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Soñemos juntos

LO IMPOSIBLE Soñamos con ser un cuerpo para el Espíritu, que se sabe herido, pero también amado por Dios, y llamado para ser enviado en una misión de reconciliación y justicia. “Para Dios no hay nada imposible”. Lucas 1, 37

suceder esto, si no vivo con ningún hombre? El ángel le contestó: – El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder de Dios altísimo se posará sobre ti. Por eso, el niño que va a nacer será llamado Santo e Hijo de Dios”. La respuesta de María fue de total disponibilidad a pesar de que seguramente no entendió completamente el plan de Dios. “Yo soy la esclava del Señor; que Dios haga conmigo como me has dicho”. No es fácil aceptar los planes de Dios cuando no se acomodan a los nuestros. Siempre que Dios nos llama a realizar un proyecto, tenemos la tentación de pensar que será como nosotros lo hemos programado; pero el Señor tiene sus caminos, que no son los nuestros. Él se encarga de realizar nuestros sueños y nuestros planes, pero a su manera. Lo importante es que encuentre en nosotros la disposición necesaria para dejarnos guiar y conducir por Él. Que el Señor nos conceda ser dóciles a su voluntad; que nos de fe y perseverancia, de modo que aun cuando no nos toque ser un gran palacio, aceptemos sostener el portal del pesebre que en Belén abre sus puertas al que nos trajo una gran alegría para todo el pueblo. Aunque no seamos el gran mástil de una hermosa embarcación, aceptemos ser la humilde barca de Pedro, que sirvió de púlpito para que a los pobres se les anunciara la Buena Nueva. Y aunque no seamos un gran monumento, aceptemos ser la cruz que sirvió de altar para que Dios nos mostrara su amor, que llega hasta el extremo. (Autor desconocido).

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Contexto Junto a los procesos regionales, que deben seguir fortaleciéndose, es importante construir juntos un proyecto apostólico provincial que tenga capacidad de convocatoria y seducción... alineado con las Preferencias Apostólicas Universales y con el Proyecto Apostólico Común (PAC.2), de la CPAL. Si no construimos un proyecto apostólico provincial que nos aglutine y que fortalezca la pertenencia latinoamericana y global, podemos generar dinámicas disociadoras y el impacto de nuestra acción apostólica se verá debilitado.


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