Revista Jesuitas Chile Nº55 (DICIEMBRE 2022)

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NÚMERO | 55 ~ DICIEMBRE 2022 HOGAR DE CRISTO: UN CUMPLEAÑOS CON INFLACIÓN Y NUEVAS Y MÚLTIPLES POBREZAS LA VOCACIÓN, UN CAMINO QUE SE ACLARA EN COMUNIDAD LA MISIÓN DE LA IGLESIA EN LAS CÁRCELES LA VOCACIÓN QUE NOS UNE

“Las cárceles, con todo lo que se puede encontrar dentro de ellas, presos, no presos, funcionarios, uniformados, curas, agentes pastorales, pastores, etc., son parte de ese espacio invisible que toda sociedad necesita para olvidar su pecado”.

P. Luis Roblero sj

“La misión de la Iglesia en las cárceles”, págs. 19-20.

EDITORIAL

La vocación que nos une por Gabriel Roblero sj

Canción por la Paz por Equipo Jesuitas Chile

LA VOCACIÓN, UN CAMINO QUE SE ACLARA EN COMUNIDAD por Gustavo Cano

¿Podré vivir una vida plena como jesuita?, entrevista con Cristián Viñales sj

Novedades que trae el nuevo Ideario del Área Escolar: “La Constitución” educacional de la Provincia por Pilar Ramírez

Claudio Barriga sj: “Me siento muy privilegiado de estar donde estoy, es una misión que me llena plenamente” por Ingrid Riederer

COLOQUIO INTERNACIONAL: EL DESAFÍO DE LAS REARTICULACIONES TEOLÓGICOESPIRITUALES EN AMÉRICA LATINA por Equipo Jesuitas Chile

NOTICIAS

Dirección: Constanza Núñez

Consejo Directivo: Javiera Bustamante, Gustavo Cano, Cristián Viñales sj, Ingrid Riederer, Javier Ríos, Haydée Rojas

Edición: Andrés Mardones Diseño: Rocío S. Ureta

Portada: Pexels

“URGENTES MENSAJES” PARA MOVILIZAR A LA ACCIÓN POR EL PLANETA por Andrés Mardones

78 años del Hogar de Cristo: un cumpleaños con inflación y nuevas y múltiples pobrezas por Ximena Torres Cautivo

LA MISIÓN DE LA IGLESIA EN LAS CÁRCELES por Luis Roblero sj

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La vocación que nos une

En el contexto actual que vive nuestro país, en donde brilla la desesperanza por el aumento de la inflación y el desempleo, y crece la incertidumbre por los complejos problemas sociales y políticos, es relevante que nos preguntemos ¿a qué me siento llamado?, ¿cuál es el lugar donde estar en este momento de la historia?, porque es una forma importante de abrir un espacio de luz, de construir esperanza, de avanzar en alegría.

Es fundamental descubrir y redescubrir la propia vocación, ya que, como decía el Padre Hurtado, “amaré más mi vocación, mi vida sencilla, los pequeños trabajos que Dios me ha destinado. De ahí que ser cocinero, fogonero, no es menos noble que ser escritor, poeta o abogado”.

Ningún tipo de vocación vale menos que otra, unos desde la vida religiosa, otros desde el servicio público y privado; al final del día, todos somos un aporte y lo importante es construir, servir a otros, para conseguir una sociedad más justa.

Entonces vale la pena preguntarse ¿qué es la vocación? La vocación es la inclinación o interés que una persona siente en su interior para dedicarse a una determinada forma de vida. Y ese puede ser el motor que nos impulse a llegar a algo más grande, entendiendo que vivimos en sociedad, en donde todos valemos y pesamos lo mismo, en donde la vocación puede ser ese motor de cambio.

Y cuando hablo de vocación, me refiero también a que cada uno, desde su espacio, se puede sentir llamado a algo distinto; desde los más jóvenes que hace unas semanas rindieron la PAES y están definiendo qué harán con su futuro, hasta los más adultos en su última etapa de vida, que deciden cómo quieren ser recordados en sus últimos años.

Pero ¿por qué la vocación nos tendría que unir? Y es que la vocación es un llamado interior que determina el camino que vamos a seguir, a quiénes queremos servir y, más profundo aún, a qué queremos dedicar nuestra vida. Eso determinará nuestra misión, nuestra familia y lo que ganaremos con servir a otros.

Y es imprescindible entender que cada misión o llamado, independientemente de lo que cada uno haga, se oriente por sueños y causas comunes. En un país que se ha visto fracturado por una profunda crisis política, económica y social, nuestra vocación, en muchos casos, actuará como fuente de vida. En todas las grandes crisis surgen, también, grandes soluciones. Y, cuando la vocación es compartida, actúa como un vínculo invisible entre unos y otros. Será importante, por tanto, expresar esa invitación o llamado que cada uno siente, compartirlo con otros, dejarse cuestionar y ponerse a trabajar en comunidad. Esa vocación compartida, cuando viene de Dios, anuncia algo grande.

La vocación cristiana, conocer y seguir a Jesucristo, actuar a su modo, es un concepto que nos debiese convocar a estar unidos en este tiempo que estamos viviendo, siendo Iglesia, compartiendo en comunidad, mirando el mundo desde la colaboración, trabajando juntos en esperanza. Así comienza el Reino de Dios.

P. Gabriel Roblero C. sj Provincial Compañía de Jesús en Chile

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Canción por la Paz

Estudiantes de tres colegios de la REI cantaron y grabaron la canción “Somos Uno”, para llamar a la unión a raíz de la guerra entre Ucrania y Rusia. Por Equipo Jesuitas Chile

Benjamín

Rivas es el nombre del estudiante que tuvo la idea de cantar “Somos Uno”, para llamar a la unión a raíz de la guerra entre Ucrania y Rusia. La canción fue grabada por estudiantes de los colegios San Ignacio El Bosque (SIEB), San Luis de Antofagasta y San Javier de Puerto Montt, por iniciativa del Departamento de

Música del SIEB y del estudiante de tercero medio. Durante este proyecto entre los establecimientos de la Red Educacional Ignaciana (REI), los alumnos interpretaron la canción de Axel, para luego ser parte de un videoclip. Esto porque se cree que la música puede unir a la comunidad en un canto por la paz.

Yo soy lo que soy no soy lo que ves Yo soy mi futuro y soy mi ayer Y hoy son tan solo este amanecer Y los ojos que te vieron nacer Soy tan simple que casi ni me ves Yo soy lo que soy no soy lo que ves No soy cuna de oro ni simple moisés Soy el desamparo del corazón De aquel que pelea y no tiene voz Soy la mano que te quiere ayudar No hablo solo de mí cuando digo que soy Te hablo de ese lugar donde nace el amor que sueñas

Oh oh oh oh oh

Somos tan distintos e iguales

Oh oh oh oh oh Somos el que siente y el que no está Oh oh oh oh oh

Somos tan distintos e iguales

Oh oh oh oh oh

Todos somos uno con los demás

La piedra y el río, el cielo, la flor Todos somos uno con los demás El lobo, el cordero, y el mismo Dios Todos somos uno...

Yo soy lo que soy no soy lo que ves Soy mi pasado y soy mi después Soy libre y dichoso por elección Soy un loco inquieto pidiendo paz Soy la mano que te quiere ayudar No hablo solo de mí cuando digo que soy

Te hablo de ese lugar donde nace el amor que sueñas

Oh oh oh oh oh

Somos tan distintos e iguales

Oh oh oh oh oh Somos el que siente y el que no está

Oh oh oh oh oh

Somos tan distintos e iguales

Oh oh oh oh oh Todos somos uno con los demás

La piedra y el río, el cielo, la flor Todos somos uno con los demás

El lobo, el cordero, y el mismo Dios Todos somos uno...

Oh oh oh oh oh

Somos tan distintos e iguales

Oh oh oh oh oh Somos el que siente y el que no está

Oh oh oh oh oh Somos tan distintos e iguales

Oh oh oh oh oh

Todos somos uno con los demás Todos somos uno con los demás Todos somos uno con los demás Todos somos uno con los demás Todos somos uno con los demás Somos tan distintos e iguales Todos somos uno con los demás Somos tan distintos e iguales Todos somos uno...

Mira el video aquí:
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LA VOCACIÓN, UN CAMINO QUE SE ACLARA EN COMUNIDAD

Las juventudes tienen necesidad de ser escuchadas y acompañadas. Por Gustavo Cano y Comunicaciones. Casa de Juventudes y Vocaciones

¿Cómo

son las juventudes en Chile?

¿Qué caracteriza a las juventudes? El Instituto Nacional de Juventud, en su última encuesta invita a los jóvenes a que sean capaces de “mirar el presente con una visión de futuro”, enfocándose en las oportunidades que las instituciones educativas puedan brindar en torno al acompañamiento, así como en la participación en grupos o comunidades que brinden la posibilidad de compartir experiencias afines a su proyecto de vida.

La Compañía de Jesús se ha tomado en serio el acompañar a jóvenes en su camino espiritual y en su discernimiento vocacional, acogiéndolos en CVX. Ahora bien, cabría preguntarse ¿cómo estos espacios pueden ayudarlos a tomar una decisión y forjar un proyecto de vida?

Alex Florechaes, ex alumno del Colegio San Luis de Antofagasta, de profesión psicólogo, y Enzo Orozco, recién egresado del Colegio San Ignacio Alonso Ovalle, son jóvenes que iniciaron su proceso en CVX

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hace un tiempo y coinciden en que esta experiencia les ha ayudado a descubrir su interés por ayudar al prójimo desde sus capacidades y ser reflejo del amor de Dios en su cotidiano vivir.

“La CVX secundaria la viví muy acompañado, muy contento. Consolidé una comunidad, y hasta hoy tengo grandes amigos. Asimismo, pude cono cer a Dios de una manera muy especial”, asegura Alex. Por otro lado, Enzo, quien acaba de graduarse de cuarto medio y formó parte del Consejo de Servicio de CVX secundaria en 2021, comenta que su experiencia en la comunidad fue bastante sorpresiva, ya que ingresó motivado por la posibilidad de conocer a más personas.

¿Podré vivir una vida plena como jesuita?

Conversamos con Cristian Viñales sj, delejado de Juventudes y Vocaciones, sobre los procesos vocacionales en la Compañía de Jesús y el contexto actual del país. Por Gustavo Cano

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—Cristián, han disminuido las vocaciones a la vida religiosa y al sacerdocio. ¿Estos últimos años la Provincia está teniendo nuevas vocaciones?

Es la pregunta que más respondo: “¿Cuántos entran el próximo año?”. Siempre digo: “¡Pega no me ha faltado!”, y eso es pura gracia de Dios, porque sigue suscitando el deseo de consagrar la vida al modo de la Compañía. Siempre comparto con jóvenes que manifiestan interés, que podrían hacer un discernimiento. Es cierto que hoy existen muchos factores que han impactado enormemente en la cantidad de vocaciones, sin duda entran menos jesuitas, hay menos interés, pero también hoy el proceso vocacional es más estricto, serio y largo. Hemos aprendido mucho los últimos años, no solo a poner filtros, que son necesarios, sino a acompañar a jóvenes con la mayor libertad posible, buscando garantizar un buen discernimiento.

—Es interesante que los jóvenes se planteen con tanta profundidad su propia vocación. ¿Con qué preguntas vienen? ¿Cómo llegan a plantearse la posibilidad de ser religiosos? La pregunta por la vida religiosa, así en serio, la escucho en los Ejercicios Espirituales. Algo que se repite mucho es una especie de inconformidad con la vida que llevan, los estudios, el trabajo, etc. Experimentan que les falta algo y eso va acompañado de un deseo grande por una opción totalizante, algo así como: ¡quiero jugarme la vida entera! Si además se sienten interpelados por la persona de Jesús, atraídos por el Reino, es probable la pregunta por la vida consagrada. De esto he sido testigo muchas veces. Para un joven o una joven, hacer Ejercicios Espirituales puede llegar a ser una experiencia que transforma la vida y profundiza la identidad.

—Pero ¿experimentan un llamado o una invitación de Dios? Mira, sí y no. Puede ser peligroso alimentar la idea de que quienes experimentan vocación a la vida religiosa somos especiales, elegidos, llamados. Todos somos llamados, todos y todas tenemos vocación a la vida plena, a la felicidad. No existe vocación más valiosa que otra ante los ojos de Dios. San Ignacio, en los Ejercicios, lo dice muy claramente, son los medios los que deben ajustarse al fin para el que hemos sido creados, y la Compañía de Jesús es y será solo un medio; el fin es y será siempre Dios. La vocación no se puede pensar como quien se sitúa delante de dos puertas y debe escoger la correcta, o de lo contrario sería infeliz. No es así, Dios siempre trabaja por nuestra felicidad. Es fundamental ayudar a desplegar la libertad, ordenar los afectos. La pregunta que debemos hacernos se parece mucho más a: ¿Podré vivir una vida plena como jesuita? O en su formulación más profunda: ¿Es la vida religiosa en la Compañía el medio en el que más puedo alabar, hacer reverencia y servir a Dios nuestro Señor?, haciendo referencia al principio y fundamento. Si te

das cuenta, en el fondo no es muy distinto a la pregunta: ¿Dios me llama a esto? Solo que creo que es importante poner el foco en la propia libertad, porque Dios interpela nuestra libertad y espera nuestra opción. Hay que decirle ¡Sí!, con ganas, como la Virgen María al Ángel, hacernos cargo de esa decisión, cuidarla. La libertad se ejerce haciendo opciones, creer que uno es libre cuando no hace opciones por nada es el peor error, cuando no tomas decisiones que comprometen tu vida, no llegas a conocer la libertad.

—Bueno y ¿cómo se acompaña a un joven en esa pregunta? Dos focos fundamentales. En primer lugar, que conozca lo mejor posible la espiritualidad ignaciana, la Compañía de Jesús, su apostolado, sus luces y sombras, los sujetos concretos, la historia. Segundo, acompañarlo a ser lo más libre posible en este discernimiento, acompañamiento espiritual, autoconocimiento, apoyo psicológico incluso. También, se acompaña con una retroalimentación honesta, en la medida que el conocimiento es mutuo.

—¿Qué le dirías a un joven que ve como opción la vida religiosa en la Compañía?

Como primer paso, que busque información en nuestras redes sociales, que conozca los Ejercicios Espirituales y que nos contacte para conversar. Una conversa tranquila y honesta donde pueda preguntar lo que quiera. Pero más de fondo, le diría que no tenga miedo en hacerse la pregunta “¿Dios me llama a esto?”. Es cierto que son tiempos difíciles para la vida religiosa, pero si la pregunta es honesta puede ser de Dios, y Dios lo primero que quiere es que seas feliz y, sí, se puede ser feliz en la Compañía de Jesús.

JCh
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La vocación no se puede pensar como quien se sitúa delante de dos puertas y debe escoger la correcta, o de lo contrario sería infeliz. No es así, Dios siempre trabaja por nuestra felicidad ”

NOVEDADES QUE TRAE EL NUEVO IDEARIO DEL ÁREA ESCOLAR: “LA CONSTITUCIÓN” EDUCACIONAL DE LA PROVINCIA

El texto será breve y contendrá en su núcleo las afirmaciones ignacianas actualizadas en torno a temas cruciales para el desarrollo de los estudiantes, renovando temáticas como la inclusión, la identidad ignaciana católica, la calidad educativa, los ambientes sanos, saludables y seguros, la ciudadanía global, la ecología integral, las familias, entre otros.

Por Pilar Ramírez; educadora, directora de Formación, Pastoral y Convivencia Escolar, Colegio San Mateo de Osorno

Corría el año 1979. El Proyecto Educativo de los colegios de la Compañía de Jesús salía a la luz para ordenar el trabajo escolar que los jesuitas realizan en Chile, un hito que con su renovación marcó el destino de esta área. El Proyecto Educativo de los Colegios y Escuelas Jesuitas de 1994, así como el Proyecto Educativo de la Red Educacional Ignaciana de 2009, complementaron ese trabajo. Hoy, con la puesta en marcha del Ideario Educativo del Área de Educación Escolar de la Compañía de Jesús, comenzamos un nuevo camino para el desarrollo de nuestros estudiantes.

La participación es el sello de este Ideario, y de inmediato surge la pregunta: ¿Por qué un Ideario y no un Proyecto Edu-

cativo? Con los años, el mundo escolar ha aprendido a convivir con la diversidad, por lo que se aspira a que cada establecimiento tenga su propio proyecto educativo, declarando sus grandes orientaciones para el trabajo escolar en su contexto específico (geográfico, socioeconómico, cultural-religioso, etc.). De esta manera, el nuevo programa buscará ofrecer una visión y grandes principios compartidos, orientando el desarrollo de proyectos educativos específicos de cada colegio o escuela vinculada a la Compañía de Jesús en Chile.

¿Cómo se llegó a concebir el Ideario? Germán Villarroel, asistente del delegado para la Educación Escolar, encabezó las

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conversaciones junto a los miembros de la Comisión Jesuita de Educación Escolar: Juan Pablo Moyano sj, Pablo Poblete sj, Cristóbal Madero sj, Cristián Rodríguez sj, Rodrigo Poblete sj y Juan Cristóbal García-Huidobro sj, quienes en intensas jornadas delinearon los objetivos a partir de los cuales cada colegio y escuela desarrolle proyectos educativos propios.

¿Cuáles son las novedades? Villaroel nos explica: “Vivimos un tiempo de grandes transformaciones en muchos ámbitos; cambios sin precedentes en la vida cotidiana y el mundo laboral por el uso de tecnologías, secularización de la cultura, migración de grandes poblaciones en el mundo y Latinoamérica, crisis institucionales a nivel político y de otro tipo de organizaciones, etc. A esto, se suma una crisis socioambiental cuyas consecuencias futuras recién empezamos a calibrar, luego de dos años de cuarentenas por la pandemia de Covid-19, que remecieron nuestras vidas. Por todos lados, se perciben anhelos de transformación de lo establecido, con deseos de mayor participación democrática, y brotes de solidaridad, fraternidad y acogida de la diversidad. Miramos esta compleja realidad con fe, esperanza y amor, preguntándonos dónde está actuando Dios y cuáles son sus llamados en este tiempo de crisis y oportunidad”.

Para la educadora Pilar Ramírez, directora de Formación, Pastoral y Convivencia Escolar del Colegio San Mateo de Osorno, participar en todas las jornadas de planificación es un avance, hablando del trabajo en conjunto de los distintos colegios de la Provincia: “Creo profundamente que este Ideario será un gran aporte para todos quienes trabajamos en educación vinculados a la Compañía de Jesús, pues ofrece orientaciones o una palabra ignaciana actualizada de diversos temas que hoy son centro de nuestras propuestas educativas”.

El Ideario también incluirá demandas comunitarias en el plano social. Tanto a nivel internacional como en nuestro país, se escuchan clamores de mayor justicia y equidad, y este reordenamiento también apuntará a ayudar a cumplir las metas propuestas en esta área: “Son demandas de respeto por la dignidad de cada persona; inclusión de la diversidad territorial, cultural, y de género; además del reconocimiento del llamado

¿Por qué un Ideario y no un Proyecto Educativo? Con los años, el mundo escolar ha aprendido a convivir con la diversidad, por lo que se aspira a que cada establecimiento tenga su propio proyecto educativo, declarando sus grandes orientaciones para el trabajo escolar en su contexto específico. 9

general a la conversión y la renovación, que significa poner el encuentro con Jesús y la experiencia del Reino al centro de todos los discernimientos, y promover culturas del cuidado mutuo”, complementa el delegado de la Red Educacional Ignaciana.

En esta red el trabajo en conjunto es fundamental, por eso no fue de extrañar que en las siete jornadas de reuniones, tanto directivos como educadores desplegaran todas las ideas innovadoras que hoy marcan este Ideario.

Germán Villaroel, encargado de guiar todo el proceso, nos cuenta las sensaciones finales que deja el trabajo: “Primero, un sentimiento de agradecimiento que se expresa en muchas voces y participantes, y eso tiene que ver, en general, con que los educadores y los agentes del trabajo escolar han experimentado el proceso como un trabajo muy colectivo. Lo hemos visto en la amplia participación de las comunidades y también en el entusiasmo de quienes han acompañado y conducido el proceso en los contextos locales. La sensación es que es un trabajo conjunto que recoge la tradición educativa centenaria de la Compañía y también la experiencia situada y acumulada de educadores y educadoras. Allí se ha producido una reflexión y deliberación de la actualidad de lo que estamos ofreciendo en el mundo escolar. En segundo lugar, experimentamos la confirmación del proceso, pues distintos actores nos han transmitido la alegría de incorporar voces que usualmente no se incluyen y, también, la satisfacción de que ha sido un proceso serio, sistemático y planificado. Se confirma que las elecciones y rectificaciones que hemos realizado en el camino han sido bien acogidas y orientadas”. JCh

Claudio Barriga sj: “ME SIENTO MUY PRIVILEGIADO DE ESTAR DONDE ESTOY, ES UNA MISIÓN QUE ME LLENA PLENAMENTE”

De paso por Chile para las Fiestas Patrias, junto con visitar a su familia y amigos, compartió con revista Jesuitas Chile sobre su vocación y misión, y cómo espera seguir al servicio de los más pobres. Por Ingrid Riederer

Claudio

Barriga sj confiesa que es feliz... y se le nota al hablar de su camino recorrido en la Compañía de Jesús, como vicario parroquial en Jesús Obrero, párroco en Arica, acompañando a los bailes religiosos, en la dirección internacional del MEJ y, en particular, por su misión actual en la Amazonía, Brasil, ya que se le ilumina la mirada.

Claudio nació en Concepción de casualidad. Vivió en La Ligua y después en Santiago junto a sus padres y sus cuatro hermanos, quienes hoy lo han convertido en tío abuelo de numerosos sobrinos-nietos. Entró al Colegio San Ignacio en segundo medio, donde comenzó a interesarse por lo religioso, algo no muy conocido para él, pero que le parecía atractivo. “Me fui metiendo en una dinámica muy interesante de pastoral del colegio. En cuarto medio, preguntándome qué iba a hacer de mi vida, la vocación se atravesó por mi mente y pensé, ‘no creo que sea eso’, e ingresé a estudiar medicina. Estando en medicina en la Universidad Católica seguí dándole vueltas, hasta que fui a una jornada vocacional y entré al seminario de la arquidiócesis de Santiago. Estuve tres años en un esquema de vocación que no era el mío, ‘estoy feliz de dedicar mi vida a Dios...’, esa no era la dificultad, solo que ‘siento que acá no es mi lugar’, pensaba. Nuevamente fui a un retiro y, en un día que recuerdo claramente, el 11 de enero de 1982, decidí con gran consolación que mi camino era la Compañía de Jesús... lo que era de cierto modo volver al inicio de mi vocación”.

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—¿Qué es lo que más destacas de tu experiencia en la Compañía?

Para mí la gran diferencia con la vida diocesana es la vida comunitaria, vivir con tus compañeros, que te cuestionen, porque aprendes muchas cosas... eso me hizo mucho bien. La Compañía también te ofrece todas las herramientas para tu formación, y las he aprovechado. Siempre sentí, y la Compañía me enseñó, a través de los apostolados que se hacen cuando eres estudiante, a contactarme con el mundo popular. Tuve una experiencia de conversión hacia los pobres en el cuarto año como estudiante jesuita, en el juniorado, cuando descubrí a Dios que se me presentaba en los más sencillos. Es algo que parece tan evidente con el voto de pobreza, pero tenemos muchos medios a disposición.

UNA VIDA JUNTO A LOS POBRES

—¿Cuál fue el origen de este destino en la Amazonía?

Luego de cuatro años en Arica, le dije al Provincial que seguía teniendo esa inquietud de una vida más inserta junto con los

pobres. Estaba cerca de cumplir 60 años, y si esto iba a ser posible, tenía que ser en no mucho tiempo más. El Provincial de entonces, Cristián del Campo sj, me dijo: “Es verdad que te necesitamos en Chile, pero hay otros lugares que te necesitan más”. Yo no escogí esta misión, ni siquiera que fuera en el extranjero, fui enviado por las opciones de la Compañía... y yo feliz.

—¿Cómo describirías la misión que realizas en Brasil?

El jesuita a cargo de la región en Brasil me destinó a Roraima, donde hay dos frentes principales de misión: migrantes e indígenas. Al llegar me sentí cautivado por el mundo indígena, y me fui a vivir a una comunidad de la etnia wapichana. La misión consiste en acompañar a la gente en una pastoral de presencia, apoyar las luchas del Movimiento Indígena, ayudar

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La Compañía me hizo conocer a Cristo entre los últimos de la sociedad ”

a defender sus derechos, sus territorios; nosotros estamos allí como aliados. Desarrollamos también una fuerte labor de evangelización, en 26 comunidades católicas que aprecian y piden la asistencia de los misioneros. Mi agenda consiste en visitar a estas comunidades los domingos para la misa, o la fiesta del santo patrono de alguna de ellas, y en otros momentos durante la semana. La mayoría tiene misa unas tres o cuatro veces por año, el resto de los domingos la comunidad se reúne para la Celebración de la Palabra, dirigida por líderes laicos. En la casa donde vivo ahora somos tres: un maestrillo que se quedará dos años, un hermano sj de Guyana, y yo. Nos organizamos para llegar a todos los lugares, movilizándonos en una camioneta 4x4 y una moto.

A estas alturas ya conozco bien a la gente, hay lazos de cariño, sé cómo moverme, qué decir y qué no, hay que ser muy cuidadoso, preguntar mucho, observar, estudiar, y no llegar deseando cambiar las formas para resolverlo todo. No tengo un plazo fijo, así que no sé hasta cuándo estaré, pero podrían ser muchos años por las características de la misión, además que me siento muy privilegiado de estar donde estoy, es una misión que me llena plenamente.

CONOCER A CRISTO ENTRE LOS ÚLTIMOS

—¿Cuál es tu sentimiento hacia la Compañía de Jesús?

La Compañía es para servir a Dios y para transmitir ese Dios a la gente, en un mundo que necesita la luz del Resucitado. Es un camino para descubrir a un Jesús humano, amigo, cercano, y poder decir a las personas “no están solas”. A mí la

Compañía me hizo conocer a Cristo entre los últimos de la sociedad. Aprendí que no es indiferente el lugar donde nos situamos, pues Dios escogió la pobreza como el modo para revelarse.

—En este punto del camino dentro de la Compañía de Jesús, y desde esa perspectiva de vida, ¿cómo es, o cómo ha cambiado tu mirada de nuestro país, de tu vocación?

Vuelvo después de tres años a un país muy convulsionado. Percibo un Chile que se ha replegado por el miedo, pero también por la falta de diálogo, encuentro y, por

qué no decirlo, ausencia de Dios. San Ignacio nos muestra a Dios muy metido en la realidad, descendiendo, no hacia arriba de la montaña. En la medida en que toquemos tierra, nos miremos a los ojos, seamos capaces de ponernos en la situación de otro, nos interesemos por los pobres, vamos a encontrar a Dios y vamos a poder contribuir a mejorar la sociedad. Y un jesuita chileno en una misión en la selva brasileña, también le puede hacer bien a nuestra Iglesia en Chile, porque abre horizontes; estamos diciendo que no nos preocupamos solo de nosotros mismos, podemos ser generosos también. JCh

Percibo un Chile que se ha replegado por el miedo, pero también por la falta de diálogo, encuentro y, por qué no decirlo, ausencia de Dios ”
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COLOQUIO INTERNACIONAL:

EL DESAFÍO DE LAS REARTICULACIONES TEOLÓGICO-ESPIRITUALES EN AMÉRICA LATINA

El Instituto de Teología y Estudios Religiosos (ITER) de la Universidad Alberto Hurtado y el Instituto de Ciencias Religiosas y Filosofía de la UCN, reunieron a destacados exponentes en tres días marcados por la reflexión en torno a la espiritualidad en nuestros tiempos. Por Equipo Jesuitas Chile

El coloquio internacional “El desafío de las rearticulaciones teológico-espirituales en América Latina” se llevó a cabo entre el 8 y el 10 de noviembre en las dependencias de la Universidad Alberto Hurtado. Contó con la presencia de teólogos y cientistas sociales internacionales y nacionales: Christoph Theobald sj, Patrick Goujon sj, Román Siebenrock, Cecilia Avenatti, Gustavo Morello sj, Maureen Neckelmann, Fernando Díaz, Sergio Silva, Rafael Gaune, Román Guridi, Ana María Celis, Hernán Rojas sj y Carlos Álvarez sj, entre otros, animaron profundas ponencias y conversaciones.

Carlos Álvarez sj fue testigo presencial de las charlas y valora el diálogo construido en esos días, abriendo la posibilidad de seguir trabajando los temas en los meses venideros: “Rescato la importancia que tienen estas actividades organizadas por el ITER, que es un nuevo instituto e instancia de la Compañía. Lo fundamental es que a través de estos encuentros podemos reflexionar en torno a los desafíos que tiene para nosotros la

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transmisión de la fe en contextos de exculturación del cristianismo en la sociedad chilena. Entonces, las posibilidades de engendramiento que tiene nuestra propia espiritualidad ignaciana y la fe cristiana en un contexto como el nuestro, dan pie para generar dinámicas humanizadoras y, de esta forma, que surjan creyentes que se puedan hacer cargo de las realidades complejas que nos tocan vivir como sociedad”, explicó.

Roberto Saldías sj, director del ITER, fue el encargado de dar inicio al coloquio, presentando la conferencia inaugural: “¿Qué desafíos plantea la rearticulación entre el cristianismo, la teología y la espiritualidad en el contexto de una Iglesia en diáspora?”, con Christoph Theobald.

A la luz de los cambios socioculturales que están transformando el cristianismo latinoamericano, surge la necesidad de examinar las espiritualidades que han sido fecundas en este contexto. El diálogo entre expertos inicia ese camino, abriendo posibilidades para concebir nuevos mecanismos para la transmisión de la fe en el continente. “Este coloquio fue planteado como multidisciplinar: si algo aprendimos en estos días es que la teología no se puede pensar sino en relación con otras ciencias humanas; hablamos de la historia, la sociología, incluso el derecho, que pueden entrar en relación con la espiritualidad para entender

su complejidad global”, señaló Carlos Álvarez, quien también expuso en las jornadas.

¿Se puede hablar de espiritualidad ignaciana?, o pensando en la espiritualidad en Latinoamérica, ¿cómo pervive la fe? Fueron algunas de las preguntas que dieron pie a nutridas conversaciones seguidas en directo en la Universidad Alberto Hurtado, y a través de streaming por el canal de YouTube de la institución universitaria jesuita.

La instancia, ideada por jesuitas para debatir los caminos de la espiritualidad, finalmente tuvo invitados de calidad internacional y se dividió en tres jornadas. Teólogos muy reconocidos en Europa, expertos en espiritualidad ignaciana, jesuitas destacados, sociólogos de la religión, todos con la misión clara de dar pasos importantes para entender los fenómenos actuales y las nuevas formas de espiritualidad: “El coloquio relanzó ciertas temáticas en el proceso de evangelización en que se encuentra la Iglesia en Chile. En medio de años muy duros, tal vez paralizados, incluso, este coloquio relanza el desafío y la problemática de la intuición de rearticular la teología con la espiritualidad y reactivar la creatividad, así como revisitar la espiritualidad que emerge de la Teoría de la Liberación: el vínculo con la opción preferencial por los pobres, por las comunidades teológicas de base, la revisitación de la espiritualidad con los pueblos originarios y el diálogo intercultural con esas voces, revisitar las espiritualidades populares en Chile (Bailes Religiosos) o la creatividad ante los procesos de evangelización”, finalizó Álvarez. JCh

Ver la Conferencia inaugural:
¿Se puede hablar de espiritualidad ignaciana?, o pensando en la espiritualidad en Latinoamérica, ¿cómo pervive la fe? ”
Christoph Theobald sj, en Conferencia inaugural.
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NOTICIAS

fundación futuro premia a espacio la compañía Espacio La Compañía, recinto que albergaba a la comunidad jesuita de Valparaíso, recibió el Premio Ciudad Fundación Futuro Valparaíso 2022. Reconocimiento que nace en 2012 para distinguir “a personas, organizaciones públicas o privadas que han hecho un aporte para que Valparaíso sea un espacio más democrático, inclusivo y participativo” (Fundación Futuro). A la ceremonia, realizada el jueves 24 de noviembre, asistieron el Provincial, P. Gabriel Roblero sj; el administrador provincial, P. Antonio Delfau sj; el gerente corporativo, Javier Garrao, y Rodrigo Puentes, arquitecto director de Puka, institución que tiene el comodato de la Residencia.

patrick goujon sj en chile Nos visitó Patrick Goujon sj, profesor de Teología Espiritual y Dogmática del Centre Sèvres y Director de la Revue Recherches de Science Religieuse. El 2 de noviembre participó en un encuentro sobre la temática del abuso, titulado “De víctima a testigo. Los riesgos y las posibilidades de nuestra Institución en materia de abusos”. El 7 noviembre presentó, en la U. Alberto Hurtado, la traducción al español de su libro Abuso en la Iglesia. Palabra de un testigo. Y entre el 8 y 10 de noviembre participó en el coloquio internacional “El desafío de las rearticulaciones teológicoespirituales en América Latina”.

nombramiento en la cpal El P. Carlos Bresciani sj ha sido nombrado Coordinador de la Red de Solidaridad y Apostolado Indígena de la CPAL, por un periodo de tres años, en su primera asamblea presencial post pandemia, realizada en Guamote, Ecuador, entre el 18 y el 21 de octubre.

pascua de compañeros jesuitas

El martes 13 de septiembre falleció en la paz del Señor el P. Víctor Risopatrón Matte sj, a los 100 años de edad, 77 de Compañía y 66 de sacerdocio. El miércoles 14 de septiembre el P. Provincial, Gabriel Roblero sj, presidió la eucaristía celebrada en la Iglesia San Ignacio. El miércoles 5 de octubre, en tanto, falleció el P. Óscar Jiménez Lazo sj, a los 93 años de edad, 71 de Compañía y 61 de sacerdocio. Tras ser trasladado a la Parroquia Cristo de Emaús de Lo Prado, donde fue párroco por muchos años, se realizó su funeral luego de una eucaristía en la Iglesia San Ignacio, presidida por el P. Juan Cristóbal Beytía sj.

150 años del templo de san ignacio

centro de espiritualidad ignaciana 2023: diplomados, programas y más Están abiertas las inscripciones para las instancias formativas 2023 del CEI (online y presenciales). Revísalas en www.ignaciano.cl o comunícate al +56 9 4409 5357. Consulta por: Diplomado de Discernimiento; Diplomado de Acompañamiento de Ejercicios Espirituales; Programa de Formación de Acompañantes Espirituales; Seminario Promoción del bienestar y la paz en el ambiente escolar; Congreso de Acompañamiento y Conversación Espiritual, y Retiro Semana Santa.

25 años de la universidad alberto hurtado Durante el mes de octubre se celebraron los 25 años de nuestra universidad, renovando el compromiso con la sociedad, desde el enfoque humanista, aportando a las soluciones de los desafíos sociales del ahora y del mañana, y formando personas íntegras que desde la excelencia de su quehacer sirvan al bien común de la humanidad.

nueva canción “árbol sureño” “Árbol sureño” es la nueva canción de Cristóbal Fones sj, junto a Alejandro Soto, que llega, de acuerdo a palabras de su propio autor, “en un momento de toma de conciencia de las crisis multifactoriales que nos enlazan, al mismo tiempo que de las esperanzas que nos movilizan”. Para escucharla y reflexionar con las imágenes de su video, invitamos a visitar el canal de Youtube de Cristóbal Fones.

El domingo 20 de noviembre se conmemoraron, con la celebración de una eucaristía, 150 años del Templo de San Ignacio. Presidió la eucaristía el Provincial, P. Gabriel Roblero sj, y acompañó el coro del Instituto de Música de la U. Alberto Hurtado, dirigido por la profesora Jessica Quezada y el profesor Jaime Carter, organista del Templo. “Haec est Domus Dei et Porta Coeli! ” (esta es la casa de Dios y la puerta del Cielo), es la inscripción en latín que corona la puerta principal del Templo bendecido el 17 de noviembre de 1872, y que da la bienvenida a un recinto donde muchos ignacianos han vivido parte de su proceso formativo y recibido los Sacramentos. Hoy sigue acogiendo a quienes acuden buscando un lugar de oración y reflexión, al igual que alguna vez lo hicieran Santa Teresa de los Andes y San Alberto Hurtado. El Templo Mayor de la Compañía en Chile, levantado según el diseño y dirección del arquitecto italiano Eusebio Chelli, fue declarado Monumento Histórico en 2002, por el alto valor artístico y espiritual que guarda en sus muros, donde se observan valiosas pinturas de artistas italianos y chilenos que muestran el carisma ignaciano y la enseñanza de la fe mediante el ejemplo de notables santos y beatos de esta orden religiosa.

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“URGENTES MENSAJES” PARA MOVILIZAR A LA ACCIÓN POR EL PLANETA

Revista Mensaje presentó recientemente el libro Urgentes Mensajes del Planeta Tierra: la Ecología Integral como nuevo paradigma de Justicia, de las periodistas María Ester Roblero y Haydée Rojas. Por Andrés Mardones

Con las intervenciones de la ex Presidenta de la República, Michelle Bachelet; la Ministra de Medioambiente, Maisa Rojas; el Provincial de la Compañía de Jesús, Gabriel Roblero sj, y con la presentación del director de Mensaje, Juan Cristóbal Beytía sj, la revista fundada por el Padre Hurtado lanzó el miércoles 9 de noviem-

bre el libro Urgentes Mensajes del Planeta Tierra: la Ecología Integral como nuevo paradigma de Justicia, de las periodistas María Ester Roblero y Haydée Rojas, publicación que contiene treinta y dos entrevistas a distintas personalidades y expertos en la problemática ecológica y medioambiental que preocupa hoy a la humanidad.

“La pandemia demostró algo que existía antes, porque esta no produjo las desigualdades, ni en los países ni entre países, sino que dejó al desnudo esas profundas desigualdades en distintos ámbitos —sociales, económicos, políticos, etc.—, y por lo tanto yo pensaba, o soñaba, que la pandemia permitiría a la gente entender que aquello de ‘volver a la normalidad’ sería volver a esa situación desastrosa de desigualdad” michelle bachelet.

“En el programa de Gobierno se hablaba de una ‘transición ecológica’. En el ministerio rápidamente pensamos que eso no estaba completo (…) y decidimos complejizar el concepto de ‘transición ecológica’ y llamarlo ‘transición socio-ecológica’, porque a pesar de que es mucho más complejo de explicar, manifiesta explícitamente que no solamente se trata de cuidar árboles, sino que de dar bienestar a las personas” maisa rojas.

“La espiritualidad ignaciana, y más específicamente los Ejercicios Espirituales de San Ignacio, ofrecen una profunda inspiración para desarrollar ideas y nuevas relaciones sobre la Creación; la Creación en tanto un recurso procedente de Dios, como también un camino hacia Él” gabriel roblero sj.

“El desafío que enfrentamos, en algún sentido, es pasar de una sociedad de crecimiento económico para la productividad y la abundancia de seres insaciables, a una sociedad de prosperidad, pero cuidadosa” juan cristóbal beytía sj.

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Revisa el video del lanzamiento

78 años del Hogar de Cristo: un cumpleaños con inflación y nuevas y múltiples pobrezas

Fue la gélida noche del 18 de octubre de 1944 cuando Alberto Hurtado experimentó la epifanía que consolidó el sesgo social de su vocación sacerdotal. Esa noche vio a Cristo en la figura de “un pobre hombre con una amigdalitis aguda, tiritando, en mangas de camisa, que no tenía dónde guarecerse”.

La convicción de que en cada compatriota desvalido, en todo prójimo dañado por el desamparo, la falta de oportunidades y la pobreza, vivía el Hijo de Dios, lo llevó

a reflexionar frente a un grupo de 50 señoras en la sede del Apostolado Popular. Les dijo: “Cristo vaga por nuestras calles en la persona de tantos pobres dolientes, enfermos, desalojados de su mísero conventillo. Cristo acurrucado bajo los puentes, encarnado en niños que no tienen a quién llamar padre. Cristo no tiene Hogar. ¿No queremos dárselo nosotros, los que tenemos la dicha de un hogar confortable, comida abundante, medios para asegurar el porvenir de nuestros hijos?”.

Marta Holley, quien se convertiría en una de sus colaboradoras principales, recordó años después que “él estaba transfigurado”. Desde entonces, la causa, que este octubre pasado cumplió 78 años, tiene cara y manos femeninas colaborando —el 80% de sus trabajadores son mujeres—, y es lo que recalcaremos este diciembre, con el libro Bacanas del Hogar de Cristo, que es nuestro regalo de Navidad institucional.

Como señala el capellán general del Hogar, José Francisco Yuraszeck sj, en esa

Yo voy a salir a la calle a ayudar hasta el día en que el de arriba me llame ” elena donaire
En el trabajo que se realiza en la obra fundada por el Padre Hurtado es crucial promover trayectorias de inclusión con perspectiva de egreso entre las personas que se atienden.
Por Ximena Torres Cautivo, Subgerente de Contenidos y Gestión de Medios, Hogar de Cristo
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decena de “mujeres bacanas” se encuentran muchos de los rostros de las nuevas pobrezas de nuestro país. Entre ellas hay: cuidadoras de adultos mayores o personas con discapacidad mental; mujeres que viven en la calle; una madre que lucha contra la droga; una joven que estuvo excluida de la educación y hoy recupera su derecho a estudiar en el espacio protector de una escuela; voluntarias, como lo fue Marta Holley, y más.

Una de ellas, la mayor de las diez, es Elena Donaire, que conoció al Padre Hurtado y trabajó con él por las personas en situación de calle, la más cruda de las pobrezas, y que en este Chile actual ha recrudecido. Ella señala: “Le prometí seguir sirviendo a la gente, tal como lo hacia él. Ese es el motivo más grande que tengo para seguir ayudando y es mi alegría. Yo voy a salir a la calle a ayudar hasta el día en que el de arriba me llame”.

El padre Pepe dice a propósito: “La atención integral a personas en situación de calle es quizás la labor más reconocida

del Hogar: junto a las tradicionales hospederías, proyectos revolucionarios como Vivienda Primero nos motivan a seguir innovando, en alianza con el Estado y otras organizaciones de la sociedad civil. Este último tiempo estamos enfrentando la inflación, a cuya ausencia nos habíamos acostumbrado. Es este un problema que ha hecho caer a miles de personas bajo la línea de la pobreza”.

“En el Hogar de Cristo hemos aprendido que es crucial promover trayectorias de inclusión con perspectiva de egreso entre las personas que atendemos; no queremos transformar las ayudas en asistencialis -

mo que pueda impedir que las personas se pongan de pie por sí mismas. Eso nos define hoy, en nuestros 78 años de vida: creemos en las personas y las ponemos al centro de su desarrollo y progreso para hacer de Chile todos juntos un país más justo y digno”, concluye. JCh

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La atención integral a personas en situación de calle es quizás la labor más reconocida del Hogar ” josé francisco yuraszeck sj

LA MISIÓN DE LA IGLESIA EN LAS CÁRCELES

La misión de la Iglesia, y la que me tocó compartir, fue la de acompañar, escuchar y consolar; sí, por sobre todo consolar.

Por Luis Roblero sj

En Chile, y por lo general en todo el mundo, se encarcela a los pobres. Por supuesto que hay excepciones, pero normalmente los presos son personas en situación de vulnerabilidad social, como los mismos pobres, los migrantes, indígenas, latino y afrodescendientes, las “minorías” sexuales y otros. No me atrevería a decir que hay una intencionalidad social por parte de los estados, como una suerte de discriminación, pero los delitos que se castigan con cárcel normalmente están asociados a estos grupos sociales. Cuando ingresas a una cárcel, a simple vista y rápidamente, te das cuenta que las personas privadas de libertad vienen de los márgenes. Se les nota en sus rostros y miradas, en sus dentaduras y formas de hablar, en sus tatuajes y expresiones corporales. No deseo la cárcel a nadie, porque como dice Miguel Hernández, la cárcel es la fábrica del llanto. Violencia, castigo, abandono, soledad y, sobre todo, venganza social. Los teóricos y gobernantes podrán decir lo contrario, pero es lo que experimenté hace diez años, desde que ingresé por primera vez a un recinto penal, hasta que dejé mi trabajo en Gendarmería.

Pero los presos siempre han estado presos por duro que ello resulte, es lo que fui confirmando al acompañar sus vidas, las de sus familias y entornos en los cuales viven. Pobreza y castigo desde la cuna; marginalidad y precariedad; barrios hacinados cargados de pandillas, drogas, alcohol y tráfico. Ausencia de padres, abandono temprano del sistema escolar, largos periodos en Sename,

violencia y abuso, y otras situaciones sociales que caracterizan a una parte creciente del mundo de quienes habitan más allá de los márgenes. Nada nuevo, porque los lectores de este breve artículo seguro conocen esta dura realidad. Pero por conocida que sea, necesariamente debe movernos a un nuevo y profundo discernimiento sobre nuestra misión como Iglesia y como Compañía de Jesús en el mundo de los descartados y marginados de la historia, como dice el buen Papa Francisco. El mundo de los pobres, como lo hemos llamado hasta hoy, ha cambiado, y nuestra presencia en él también debe cambiar.

Mi trabajo consistió en colaborar con la misión de la Iglesia en el mundo carcelario. Me sumé a una misión que el mismo Jesús nos confió en su Evangelio, “porque estuve preso y me fuiste a acompañar”. Desde los orígenes, los presos estuvieron en la mirada de Jesús y de la misma Iglesia, y creería que desde ese entonces ellos han sido una de nuestras opciones preferenciales. La presencia en medio de los pobres, de las viudas, forasteros, enfermos, presos y desnudos constituyen las obras de misericordia, es decir, la manera preferencial de estar como Iglesia en medio de estos grupos para promover junto a ellos la fe y la justicia. La misión de la Iglesia, y la que me tocó compartir, fue la de acompañar, escuchar y consolar; sí, por sobre todo consolar. Es mucho el dolor, el desamparo, y el castigo; el arrepentimiento viene después de un largo camino, cuando el cuerpo ya está cansado y cuando ya

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todos o casi todos se han ido de tu lado. En la soledad de la celda, cuando no quedan ni familias ni amigos y solo permanece Dios, te encuentras con el dolor de ese otro a quien dañaste años atrás. No lo he estudiado, pero pareciera que es desde tu soledad cuando comienzas a encontrarte con el dolor del otro.

Gendarmería depende del Ministerio de Justicia. No es una fuerza armada, sino que son funcionarios civiles y uniformados que administran el sistema penitenciario. Es tal la ausencia de otros poderes al interior de los recintos carcelarios y la asimetría que se da entre presos y no presos, que la cárcel es un espacio que se presta para todo tipo de corrupciones y violencias. Es una dinámica enfermiza que es la misma que se da en todas las cárceles del mundo. Venta de droga, de celulares, de comida; se cobra para ir de un lugar a otro, para mover un escrito o una solicitud. Gritos y golpes, abuso de autoridad y otros. Pero también, y cada vez más en Chile, se dan dinámicas de respeto a la dignidad sagrada de cada persona privada de libertad. Gendarmería, sin duda alguna, durante los últimos años dejó de ser un botín político o una caja pagadora de favores políticos, y por lo mismo ha entrado en un proceso de modernización notable. Por supuesto que falta mucho, pero creo que es justo reconocer el esfuerzo que han puesto los últimos gobiernos y por sobre todo los uniformados que dirigen las cárceles. La tolerancia cero a la corrupción, el respeto a los derechos humanos, programas de capacitación y trabajo para la reinserción social de los presos, el desarrollo de un alto mando y otros procesos de institucionalización, acarrean una mejor vida tanto para los mismos funcionarios como para las personas privadas de libertad. Diría que la cárcel, poco a poco, se ha ido haciendo permeable al estado de derecho y al mundo que está tras sus altos muros. Insisto, aún falta mucho, pero se dan buenos pasos en esa dirección.

En estos años tuve tres grandes regalos. El primero, fue conocer la Iglesia diocesana con sus luces y sombras. Como jesuita, desde siempre he leído y rezado las reglas para sentir con la Iglesia, pero creo que nunca había tenido la oportunidad de conocer y querer a mi Iglesia. Iglesia frágil y pecadora de la cual hoy me siento más parte que nunca, y por supuesto parte de su pecado. También Iglesia llena de vida y de alegría, sencilla y presente en la vida de los creyentes, de pobres y no pobres, que acompaña de manera particular y con amor de madre a los castigados de la historia. No hay duda que nuestro pecado ha dañado la vida de muchos; no hay duda que hemos silenciado y ocultado lo que atenta contra el Evangelio y sus hijos, que nos cuesta sintonizar con el hombre/mujer de hoy. No hay duda, pero sin intención de empatar en lo más mínimo, también quiero reconocer que la cárcel me regaló la gracia de contemplar a la Iglesia sencilla de la capilla y de la comunidad de base, ingresar día tras día a los recintos penales, traspasando reja tras reja para acompañar, querer y consolar a los que nacieron en el cautiverio de la pobreza y de la violencia. Formé parte de un lindo equipo de trabajo, la Comisión Nacional de Pastoral Carcelaria, con obispos, sacerdotes, religiosas, laicas y laicos. Con ellos definimos lineamientos pastorales, ordenamos la presencia de la Iglesia, desarrollamos procesos de formación para los agentes pastorales y establecimos Consejos Pastorales en la mayoría de las cáceles para que ellos fueran la comunidad de discernimiento que acompaña la evangelización de los privados de libertad. Una linda misión.

El segundo regalo fue conocer el mundo de las poblaciones tomadas por el tráfico y modeladas por la cultura del narco. Es un mundo que poco tiene que ver con esa pobreza que conocí de joven. Hoy los privados de libertad, en su mayoría, no delinquen por necesidades económicas sino que lo hacen porque el delito, o más bien la violencia delictual, es parte de un modo de vida, de un proceder que les entrega identidad y pertenencia que se traduce en sentido de vida, reconocimiento y dinero. Es lo que la sociedad chilena les ha negado. Los que llegan a la cárcel vienen de esos mundos. Al salir, regresan a ellos, y luego otros de su mismo clan, ingresan. Y así van siendo parte de un espacio y de otro, por lo que las diferencias y distancias entre la cárcel y sus territorios de origen se acortan cada vez más. Incluso, salvando las diferencias, me atrevería a decir que no existe mucha diferencia en sus modos de vida dentro de la cárcel y fuera de ella. Son espacios de precariedad y violencia, donde la pobreza ya no es sinónimo solo de “hambre” sino más que nada de exclusión. Son marginales porque están más allá de “nuestros” márgenes, y crecen y viven con otros decodificadores que los hacen entender la vida de otro modo. Lo dramático es que la violencia es un modo relacional que modela cada una de sus conductas y vínculos. Tiendo a pensar que es un linaje que transitó de la pobreza y marginalidad, a la rabia social y de ahí a la cultura del narco marcada por la violencia. Creo que como Compañía e Iglesia no hemos tomado conciencia de la nueva morfología de los que viven en lo que llamamos los márgenes. La pobreza existe, pero hoy también existe esta otra realidad que, con urgencia, debemos atender.

El tercer gran regalo, fue conocer el estado, su funcionamiento, lógicas, riquezas y pobrezas. Presencié mucha corrupción y tratos indignos que vulneraban los derechos fundamentales de todo ser humano. Pero me quedo, ante todo, con el haber sido parte de un equipo de Gendarmería que se la jugó, y sigue jugando, por dignificar la función penitenciaria. Imagino que a muchos de nosotros nos gusta la política, no necesariamente la partidista, porque sabemos que la buena política siempre conduce a una mejor vida. Y de esto fui testigo, y de esto fui parte. Todo un privilegio. Las cárceles, con todo lo que se puede encontrar dentro de ellas, presos, no presos, funcionarios, uniformados, curas, agentes pastorales, pastores, etc., son parte de ese espacio invisible que toda sociedad necesita para olvidar su pecado. Del mismo modo, la institución de Gendarmería también estuvo invisibilizada, diría, hasta hace muy pocos años. El esfuerzo político por institucionalizar y dignificar ha dado muy buenos frutos y eso lo podemos ver en la vida de los presos. Aunque falta muchísimo, hoy sus vidas son mejores que hace diez años. Las instituciones del estado pueden funcionar mejor y para ello se requiere voluntad política; y cuando lo hacen, la vida de las gentes es más plena.

Termino mi trabajo encomendado por mi Iglesia, pero la Comisión Nacional y el equipo de los Espacios Mandela continúan. Me voy agradecido por este privilegio que me adentró en varios mundos que no conocía. No es fácil desprenderse de ellos, pero confío que como Compañía de Jesús iremos avanzando en esas direcciones para renovar nuestra fidelidad a nuestro carisma de Fe y Justicia. JCh

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