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POR JAUME FIGA I VAELLO

La “metanoia de la tierra” es cuando nuestro planeta gira para conquistar la luz del sol, y la noche se hace día. Un cambio radical. Por eso, en el plano personal o, incluso, espiritual, se usa esta palabra griega para hablar de conversión, de arrepentimiento. Hoy, Eduardo Verástegui (34 años), mexicano nacido en una familia de agricultores, en una de estas ciudades de nombre impronunciables para los españoles –Xicoténcatl–, va por el mundo entero contando su propia metanoia… A los dieciocho años dejó los estudios de Derecho para hacer carrera en el mundo del entretenimiento… y, por decirlo de algún modo, no le fue mal: como cantante del grupo Kairo, subió a muchos escenarios, después triunfó también como solista en más de trece países; protagonista de cinco telenovelas, emitidas en diecinueve países; portada de revistas y más revistas internacionales… (“People” en español, le votó como uno de los cincuenta hombres más guapos del planeta); actor en series de televisión como “CSI Miami” o “Embrujadas”, en un video clip con Jennifer López y… ¡en Hollywood!

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“El cine tiene que sanar el corazón de la gente gente””

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oda la historia del éxito fue antes. Antes del “cambio”; antes de su metanoia. Como un san Pablo moderno –donde los gentiles son actores y directores de Hollywood, periodistas y gentes del mundo–, Verástegui también cayó del caballo y algo le hizo mudar por completo su estilo de vida: “ya no soy yo quien maneja mi vida, sino Dios”, dice. —Cantaba, era actor, las mujeres le adoraban… ¡lo tenía todo! Sí. Eso es lo que pensaba, sí. Mi carrera era lo único que realmente me importaba en la vida, y mi carrera era el éxito. Y lo había conquistado… —Pero… —Pero no era feliz. Sentía un vacío debido a que usaba mis talentos de una forma egoísta, y tenía una vida frívola, superficial…; pensaba que el verdadero hombre era el “don Juan” seductor y mujeriego, y vivía en un mundo donde el machismo imperante me decía que cuantas más novias tuviera mejor… El ego se convirtió en mi mejor aliado y una vanidad terrible me iba matando poco a poco, haciéndome perder la perspectiva de lo que estaba bien y lo que no. En el fondo, me encontraba como metido en un laberinto, buscando una salida que no encontraba. Chocaba con la pared a cada paso. Era terrible. Cuando

estás así, nada tiene sentido y buscas “anestesiarte” con las drogas, el alcohol, los placeres…; pero no hay salida: todo está oscuro. —¿Qué fue lo que le llevó a dar ese cambio? —Andaba buscando la verdad; lo que ocurre es que la presa que perseguía era falsa, y no lo sabía. Yo siempre tuve la intención de hacer lo correcto y cuando me daba cuenta de que había hecho daño a alguien, me arrepentía. El problema es que muchas otras veces, ni me daba cuenta, y yo seguía, y envenenaba a la sociedad con mis sandeces y todas mis tonterías. Y… ¿sabes lo que es que te abran los ojos de golpe y veas que más de diez años de tu vida han sido totalmente desperdiciados y, peor aún, que has hecho daño a muchísimas personas y no sabes cómo repararlo? Un sentimiento muy profundo de culpa y tristeza. —Pero esto no viene de la noche a la mañana. —No, claro que no. Yo nací en una familia que ha sido un rega-

“Mi madre rezó mucho por mí: no hay nada más poderoso que las oraciones de una madre por sus hijos”

lo de Dios para mí: mis padres, mis tres hermanas…; y todos los principios que me inculcaron en casa estaban sembrados en algún rinconcito de mi vida…: algunos muertos, otros a puntos de morir, algunos vivos… Mi madre rezó mucho por mí: yo siempre digo que no hay nada más poderoso que las oraciones de una madre por sus hijos.

En la jungla —Tuvieron que esperar unos cuantos años… —Sí. Sin darme cuenta, vivía como en una idolatría: ser actor, tener fama, seguir explorando diferentes géneros en la actuación… Un día, por casualidades de la vida –que al final acabas viendo que es la Providencia–, coincidí en un vuelo con un magnate de la Fox que me ofreció un papel para una película. Por supuesto, yo estaba encantado: ¡la Fox! ¡Una de las grandes de Hollywood!, pero… no sabía más inglés que “hello”, “good morning” y “my taylor is rich”… “No te preocupes”, me dijo; “apréndete las frases de memoria”… y acabaron poniéndome una profesora de inglés quien –otra “casualidad” de esas– ¡era católica! Con lo difícil que es encontrar a alguien católico en esa fábrica de sueños… —¿Y comenzó a hablarle de Dios? —Bueno; en realidad hizo una auténtica obra de arte conmigo: unos seis meses de discusiones, diciembre08

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“Quería hacer un cine al que pudiera ir con toda mi familia y no tuviera que tapar los ojos a mi abuela, a mis hermanas o mis padres. Así que estuve seis años sin trabajo”

casi diarias, hablando del hombre, de teología, de Dios, de la Iglesia… A veces nos enfadábamos y ella se iba, y después la llamaba para disculparme… Yo, en el fondo veía que ella tenía razón, que iba por el buen camino, pero había cosas que no podía –no quería– aceptar… Como si nunca hubieras corrido en tu vida y, de repente, te llevaran a una maratón… Y, claro: me ahogaba, me mareaba. Para mí, era más fácil rechazarlo: me

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daba mucho miedo. Por mi cabeza iban y venían dos preguntas clave: “¿quieres cambiar tu vida para siempre?”. Si la respuesta era sí, la segunda era más dura: “¿estás dispuesto a lo que sea necesario para dar ese paso?”… ¡Y eso significaba desprenderme de cuarenta mil cosas! ¡Toda mi carrera! ¿Cómo iba a desprenderme de lo que era, en ese momento, el fin de mi vida? ¡No podía! —Pero pudo… —Un día, antes de irse, ella me preguntó: “Si amas a Dios, como tú dices, ¿por qué le ofendes? ¿Por qué rompes sus mandamientos, si tanto lo amas?”. Fue como un auténtico KO… pero mi soberbia no podía aceptar que ella se diera cuenta. También porque ella era mi única amiga, me daba pena que me viera en esa situación. Me mostraba frío y esperaba que se marchara… —Entonces…

—Cuando cerró la puerta… me metí en mi cuarto, y no sé qué me pasó…; estuve llorando varias horas. Como un volcán de desahogo, de tristeza, de perdón… Tirado en el suelo, como humillado. Pensaba en cuántas personas había lastimado, a cuántas mujeres… No me importaba que a mí me hubieran hecho daño: yo, como hombre, lo merecía; eso, y mucho más. No podía soportar ver lo que había hecho a los demás. Quería hincarme de rodillas ante ellos para pedirles perdón; quería regresar en el tiempo y volver a empezar… Pero eso sí era imposible. —¿Y qué hizo? ¿Se lo dijo a su profesora? —No. Tardé un año en decírselo. Ella aún pensaba que estaba hablando ante una piedra, pero yo ya era un corazón derretido. Necesitaba hablar con alguien en español y me presentaron a un sacerdo-

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te que me ayudó. Acabé confesando durante casi tres horas y… Lo vendí todo: quería irme de misiones a la jungla; olvidarme de todo mi pasado. Pero no, “tu jungla es Hollywood”, me dijo el que comenzó a ser mi director espiritual… —¡Eso sí es una jungla! —Sí, y me daba miedo; pero quería comerme el mundo. Tenía ganas de gritar: “¡Cambiad! ¡Esto está mal!”. Quería ir a todas partes a decir las mismas preguntas que me hizo mi profesora: “Oye, tú, ¿por qué esto, y esto?”. Y me lancé, pero no funcionaba, por más que lo articulase de distintas formas. —No todo es dos más dos igual a cuatro… —Efectivamente. Deseaba que todo el mundo hiciera lo mismo que yo, y que confesara, y fuera a Misa… Una vez dije a un monseñor que rezara por alguien muy cercano a mí que quería que se convirtiera y que, por más cosas que le había dicho, no había manera. “Yo rezaré por dos cosas”, me dijo: “Para que se convierta y para que a ti no te toque verlo”. Eso me tumbó. Sin que abriera más la boca entendí perfectamente lo que me quería transmitir: el llamado apostolado de la amistad. Así fue como envainé mi espada y me dediqué a escuchar, a comprender… Cada cual a su debido

“En Hollywood hemos montado unas sesiones sobre estudios teológicos. Hay gente que se apunta por curiosidad; otros por aprender; otros se burlan... Formación y sacramentos”

"Si un presidente no puede defender a los más inocentes, ¿a quién va a defender?"

—Ha hecho un vídeo muy duro en el que habla sin ambages del aborto. ¿Por qué este nuevo frente? —Para mí fue muy fuerte descubrir que más de doscientos mil bebés latinos son abortados cada año en Estados Unidos; que hay grupos racistas que piensan que somos una amenaza, y que la única manera de exterminar nuestra raza es colocando centros de aborto en barrios latinos; o que más de 45 millones de bebés han sido abortados en Estados Unidos, desde que se legalizó el aborto… ¡toda una España entera! Cuando me enteré de todos estos datos, no pude quedarme de brazos cruzados. También por algo personal… Cuando yo tenía un año, me agarró una varicela, o algo así, y mi madre estaba embarazada. Los

médicos le dijeron que tenía que abortar porque, por mi enfermedad, podría peligrar su vida… Ella se negó en rotundo. “Esto no es una cuestión de creencias”, le decían; pero ella siguió adelante. Y nacieron mis dos hermanas, gemelas. Una murió unos cincuenta segundos, pero finalmente, revivió. Y hoy, son dos angelitos para mí; muy bellas y altas como yo… —¿No ha recibido quejas, por las imágenes que pone? —Esto es como cuando queremos concienciar a los niños, en los colegios, sobre el holocausto nazi, y les ponemos imágenes de lo que fue. ¿Es duro? ¡Claro! ¡Pero es real! Piensa que en Estados Unidos se puede abortar durante los nueve meses. Y en España, las cosas tampoco está mucho mejor… Por eso, cuando el mal es tan terrible que, incluso no podemos verlo, ¿no será que no hay que provocarlo? —El vídeo es también claro respecto a su opinión con el ya nuevo presidente de Estados Unidos. —Si un presidente no puede defender a los más inocentes, ¿a quién va a defender? Por eso era importante para mí decirlo claro, para que la gente conociera lo que se cuece… Al final ha ganado él, pero la batalla no se ha acabado; esto sigue adelante. z (www.durarealidad.com)

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d en pportada De la mano de Cinemanet

Daniel Arasa.

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aniel Arasa, director general de CinemaNet propondrá a Eduardo Verástegui y su película Bella, como el candidato al XIII Premio Cinematográfico Familia de 2009, enmarcado en la V Muestra Internacional de Cine y Familia. Arasa ha sido el co-organizador del acto

tiempo. Es Dios quien da la fe. A mí me rescató y es a mí, ahora, a quien toca rezar por la conversión de todos los demás. Y lo hago diariamente en Misa. Yo sé que no puedo seguir con mi misión si no voy a Misa todos los días, y cualquier entrevista, rueda de prensa

“Leo, mi socio, me hizo ver: Acuérdate de que estamos llamados a ser santos, a hacer la voluntad de Dios; no a tener éxito... Si llega, bien; si no, también”

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de presentación y prémiere de la película en Barcelona. CinemaNet es una asociación con el afán de promover los valores humanos, cívicos, familiares y educativos en el cine de hoy en día. Ya son muchos los actos que han ido organizando desde que naciera en Barcelona, en 2003: conferencias, ferencias, cineforums, ciclos de cine…; no sólo en la Ciudad Condal, sino también en otras ciudades de España, especialmente mente en Madrid. Entre estos actos, destacan los Premios Cinematográficos ematográficos Familia (“Olas de Oro”), a la mejor película sobre e familia y a la persona del mundo del cine que haya destacado ado por su defensa

o lo que sea, se hace teniendo en cuenta cuándo voy a poder asistir: para mí, es lo más importante del día. Tengo que ser consciente de que Dios me ha dado la oportunidad de trabajar en una misión y, para que sea Él el mensaje, y no yo, hace falta que lo reciba todos los días. Y ¡qué bueno es levantarte todos los días, sabiendo que estás en una misión que es mucho más grande que tú!

Una misión —¿En qué consiste exactamente esta misión? —Yo, con mis trabajos como actor y latin-lover había alimentado el estereotipo de latino que tan común era –y es– en el cine: el borracho, el mujeriego, el drogadicto... Quería limpiar esa imagen y prometí a Dios que nunca

de estos valores. Por aquí han pasado gentes como el director italiano Gianni Amelio, el polaco Krsysztof Zanussi, o el portugués Manoel d’Oliveira; actores como Asunción Balaguer o Manolo Escobar… Sabían que en Estados Unidos esta película, respaldada por p personajes p p j del mundo de la cultura como Alejandro Sanz y Paulina Rubio, ha cosechado un gran éxito; y no temían tenderle la mano para el estreno español. Han dado en el clavo. El primer fin de semana estuvo en el “top 10” de películas más vistas, y en tan sólo tres días recaudó 300.000 euros. No está nada mal, para ser un cine nada convencional… z

más aceptaría un trabajo en el que ofendiera a mis creencias, a mi familia y a la comunidad latina, tan presente en los Estados Unidos. Quería hacer un cine al que pudiera ir con toda mi familia y no tuviera que tapar los ojos a mi abuela, mis hermanas o mis padres (cosa muy difícil, hoy). Así que estuve seis años sin trabajo, rechazando todos los proyectos que me presentaban. —Es duro. —Sí, pero me sirvió para convencerme de que si quería algo a mi manera, tenía que hacérmelo yo. Así fue como Alejandro, Leo y yo fundamos, a finales de 2004 Metanoia Films. Para mí, el cine es luz; es un arte que debe sanar. Como una mano que saliera de las pantallas para tocar el corazón de los espectadores y los sanara.

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Y eso es lo que queremos hacer: usar nuestros talentos para servir a los demás, y hacer un cine en el que actores y actrices no tengan que comprometer sus principios y que les trate como me gustaría que trataran a mi mujer, a mis hijas, a mis hermanas o hermanos… —¿Es posible llevar este mensaje en Hollywood? —Algo así me preguntaba yo: “¿cómo puedo practicar mi fe, yendo a Misa todos los días, sin comprometer mis principios y, eso, teniendo éxito?”. Pero Leo, mi socio, me hizo ver que no era ese nuestro objetivo: “Acuérdate de que estamos llamados a ser santos, a hacer la voluntad de Dios; no a tener éxito... Si llega, bien. Y si no, también”. ¡Qué alivio, entonces! Yo nací como los demás hombres: para conocer, amar y servir a Jesucristo, ¡y ya está! Así que nos pusimos manos a la obra, pero con sutileza: “astutos como serpientes, y sencillos como palomas”, ¿no? Por la presentación de Bella, nuestra primera película, por ejemplo, me da a mí ocasión para que tú y yo platiquemos de Dios, de conversión, de Misa...; y eso, usando todos los medios de comunicación… Es el gancho. —¿No le da miedo que todo esto sea algo pasajero, simple fruto del sentimentalismo? —Es posible. Y por eso pido a Dios todos los días que me ayude. En Hollywood hemos montado unas sesiones sobre estudios teológicos. Hay gente que se apunta por curiosidad; otros porque quieren realmente aprender; otros se burlan... Leemos los escritos de los Papas, la Biblia... Formación y sacramentos: eso da una fuerte base a todo este sentimentalismo. —Bella, ¿cumple estas expectativas?

Eduardo Verástegui paseando por la playa de Barcelona junto al autor de esta entrevista, Jaume Figa.

—Fue la película de temática latina más vista en Estados Unidos en 2007. Y creo que sí llega al corazón del espectador, y ha cambiado la vida de muchos… Hace un tiempo, unos días después de enseñar la película a un grupo de amigos, para ver si funcionaba o no, uno de éstos me llamó. Me pedía que hablara con un amigo suyo de Miami que obligaba a su novia a abortar, diciéndole que si le quería, tenía que hacerlo. Y ella no podía decirle que no, porque le amaba realmente. Tenían cita en la clínica al día siguiente. Era tarde, pero me armé de valor y le llamé esa misma noche. Yo no sé si Dios va a querer que el día de mañana me case y tenga hijos,

pero después de quince minutos hablando, le dije que si no lo querían, que me lo dieran a mí en adopción –“ay, ay”, pensaba, “ya soy papá…”–. Al día siguiente volé hasta Miami y les puse la película… —¿Y qué pasó? —No soy el papá, pero sí el padrino de la niña que nació: Bella. ¡Eso es un grandísimo honor para mí! Tuve a mi ahijada en brazos y yo la veía con esos “ojotes” tan grandes… y la apretaba y me decía: “Si esta película no la ve nadie, no me importa. Valió la pena todo el trabajo que se hizo, porque este bebé es un milagro que no tiene precio”. Bella me ha cambiado la vida. „ diciembre08

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Entrevista a Eduardo Verástegui