Issuu on Google+

Newsuic és una publicació gratuïta editada per la Direcció de Comunicació de la Universitat Internacional de Catalunya. Les tasques de compaginació, fotografia, redacció i coordinació editorial són dutes a terme per estudiants, assessorats per un consell editorial compost per professors, membres del personal d’administració i serveis de la Universitat i alumnes becaris. S’hi afegeixen col·laboracions de professors o d’altres professionals, fixes o bé esporàdiques. El Consell Editorial, que no comparteix necessàriament les opinions expressades pels seus redactors o col·laboradors, convida els professors, alumnes i antics alumnes de la Universitat a col·laborar al Newsuic i a expressar les seves opinions sobre els continguts i la manera de tractar-los. El Consell Editorial es reserva el dret de publicar aquelles col·laboracions o anuncis que no es corresponguin amb la línia editorial o els principis estètics que regeixen aquesta publicació. publicitat, opinions i col·laboracions: newsuic@uic.es

Cap

de taula

│ Direcció de Comunicació. Immaculada, 22 E-08017 BARCELONA

Covadonga O’Shea, Presidenta del ISEM Dolors Massot, Directora del Postgrado en Comunicación de Moda y Tendencias

Jaume Figa

Ignasi de Bofarull

jfiga@cir.uic.es

Son dos mujeres que se dedican a la moda. De dos generaciones. Una, Covadonga O’Shea (71) lleva años trabajando en este mundo: durante más de 30, en Telva, la primera revista de moda en España –de la que fue fundadora y subdirectora y directora, después–, y hoy como directora del Instituto Superior de Empresa y Moda (ISEM), de Madrid. Dolors Massot (42) es también directora de un programa de estudios sobre la moda: el postgrado en Comunicación de Moda y Tendencias de la UIC. Y las dos también acaban de publicar sendos libros. Sobre el misterioso Amancio Ortega -nadie más que O’Shea ha conseguido entrevistarse con él- y sobre la extravagante Agatha Ruiz de la Prada. Dos personajes, también distintos… De Ruiz de la Prada, Massot dice que “le encantaría que Ortega le comprara la marca”, pero O’Shea opina que nunca lo haría.

Covadonga O’Shea. Son dos modos de entender la moda y de trabajar muy distintos. Dolors Massot. Ella estaría encantada de hacer una fusión de dos marcas… CO. ¡Sí, sí; claro! Agatha es muy lista, pero no creo que él lo hiciera. Aunque también tiene tiendas para jóvenes, es más clásico… A mí me encanta lo que hace, pero no tiene nada que ver. Y, ¿qué es la moda, para Amancio Ortega? CO. Ortega es un gran soñador, pero no es un ingenuo, y menos un iluso. Tiene un sentido práctico y una lógica aplastante y esto le lleva a ser muy observador. Por eso, él me decía muy a menudo que la moda arranca del conocimiento del cliente y del servicio que se presta al cliente. “¿Para qué vamos a vender azul si lo quiere de otro color!” Entonces, ¿vestimos la moda o la moda nos viste? CO. Hay de todo un poco. En principio, la gente conoce por los medios las tendencias de la moda en cada temporada: línea, color…; y sin duda esas tendencias influyen en un tanto por ciento de los consumidores. No obstante, pienso que la moda es mucho más que “lo que se lleva”. Cada vez más, la moda es un estilo de vida que marca con un sello de modernidad, de vanguardia, de rupturismo…

La Columna ibofarull@cir.uic.es

Autobuses que hablan

E

Covadonga O’Shea: “¡Hay que vestirse, no disfrazarse!” DM. Ten en cuenta que hoy tenemos mucha más información que antes y eso nos hace también mucho más críticos. Y también por esto, la moda hoy tiene mucho que ver con la economía, la cultura, el comportamiento de las personas en sus decisiones diarias… CO. Coco Chanel decía una frase muy gráfica al respecto: “¡Hay que vestirse, no disfrazarse!”. ¡Claro! Que una persona de mi edad se presente como una de 15 años, con una superposición de trapos casi invisibles, que no dejan de ser trapos, y no ropa, ¿a quién quiere engañar? Chanel también decía que la moda tiene que hacer sonreír, no reír. ¿Dónde está la capacidad de convencer? DM. Convence quien tiene más arte para hacerlo. A veces la moda comunica realidades, otras, sueños, y el público se apropia de ellos porque también nos gusta soñar. Lo importante es encontrar el mejor modelo en todas las facetas. Fíjate en el entrenador del Barça, Pep Guardiola: es elegante y va impecable, pero además se le valora porque se ha convertido en una autoridad ante sus jugadores y ante el público. Así, la moda que transmite es mucho más potente. Pero no siempre nos presentan los “mejores” modelos… CO. No, no… Hay que ser crítico y saber elegir. En las pa-

sarelas, con las colecciones de los mejores diseñadores del mundo, hay modelos que caen en una serie de extravagancias, donde muchas veces hay una falta de sentido estético y de sentido común, como punto de partida. Con los trapos de los que te hablaba…, el resultado suele ser un espectáculo vulgar. Por eso, no todo lo que aparece entre bambalinas y luces es válido a la hora de vestirnos. DM. Estamos en la época del “desfile global”; por eso, a veces tiende a exagerarse todo, para robar unos minutos a la competencia. Es una vorágine que tiende a la “tele-modabasura”. La moda, vista así, se vuelve banal y por eso hay gente que se revela y quiere tener personalidad propia cuando viste, ser única cuando llega a una boda, a clase o al trabajo…

sultado es que ahora se venden las revistas por el regalo, no por los contenidos. ¿Por qué hacer de la moda una disciplina? CO. Porque vale la pena conocer y dar a conocer la industria de la moda, una de las más importantes del mundo. Mueve millones de dólares, euros, yens...; crea muchos puestos de trabajo y resuelve una necesidad importante del ser humano: vestirse. Un diseñador solo, por mucho talento que tenga, no puede hacer nada sin una buena gestión empresarial. En este sentido, Amancio Ortega dice que es el primer trabajador de ochenta mil más que hay en Inditex.

DM. Hoy por hoy, muy poca gente en Europa está preparada para hacer periodismo de moda, o ser coolhunter Además, las revistas de con auténticos conocimienmoda en la actualidad no tos. Hay gente que cree que es que aporten mucho ser coolhunter es comprara cambiar esta imagen, se un billete de easyJet, pa¿no? sar el fin de semana haciendo fotos en Londres y luego colDM. Las revistas se están ca- garlas en un blog para decir: vando su propia fosa. En Es- “mirad lo que sé hacer”. Y lo paña, son casi un catálogo de mismo con muchos periodis“shopping”. Les faltan ideas. tas de moda: van a un desfile, Ser original cada treinta días y muchos te hablan del persorequiere mucho cerebro y mu- naje de “Gran Hermano” que cha imaginación. Es más fácil estaba en primera fila. Hacer maquetar una página con las auténtica comunicación de imágenes que te ha mandado moda es dominar muchos couna marca, con el precio y una nocimientos y saberlos explidescripción tipo: “falda y sué- car de la mejor manera al púter negro”. ¡Caramba, qué es- blico. Unos estudios de moda fuerzo para escribir así! Eso lo te dan un valor añadido muy puede hacer cualquiera. El re- importante.

n los autobuses de algunas grandes ciudades europeas está apareciendo estos días una publicidad que plantea lo siguiente: “Probablemente Dios no existe. Deja de preocuparte y disfruta de la vida”. Así es: aquellos ateos que siempre quisieron vivir tranquilos al margen de las creencias hoy quieren adoctrinarnos. Es toda una novedad. El ateísmo siempre miró por encima del hombro al creyente. Creían que la verdad de la ciencia se impondría y que la creencia en Dios, sólo fruto de un deseo demasiado humano, se disolvería como un azucarillo. Pero el siglo XXI nos depara una nueva perspectiva. Las cosas no están claras. La ciencia última no puede negar a Dios, aunque lógicamente tampoco lo puede demostrar. Entonces el ateísmo comienza a hacer proselitismo. Busca adeptos, quiere convencer de unas verdades que la ciencia, cada vez más humilde en algunos casos, no se atreve a proclamar. Parece que la ciencia no puede ventilar de un plumazo la “superstición” religiosa. La nueva física cuántica, la última astrofísica apuntan hacia complejas direcciones poco adaptables para el ateísmo pero tampoco aplicables a la demostración científica de Dios. Y en esa dirección parece preciso, cree el ateo, bajar a la arena de la calle, encaramarse a los púlpitos de la publicidad. Convencer, atraer y seducir: producir una fe atea. ¿Pero esa tarea no era propia de las iglesias?, se preguntará alguno. Y es que el ateísmo tiene sus nuevos popes, sus sabios y sus nuevas biblias. Richard Dawkins, entre otros, ha reabierto la polémica con libros en que se hace apología del ateísmo. Sin embargo existen libros que también pueden ser interesantes como el de Francis Collins: ¿Cómo habla Dios?, y que echa luces a la polémica americana entre ciencia y religión. Este libro no resuelve el problema de la existencia de Dios pero sí permite acercarse a la complejidad del asunto. Es esta una polémica que me parece muy saludable. Una polémica donde, creo, el ateísmo recupera de nuevo, inconscientemente, la pregunta por Dios. Quizá su objetivo era el contrario. Las jerarquías, las campañas, los espectáculos que dan los nuevos ateos recuerdan a unas liturgias muy criticadas por ellos. Sólo les falta erigir nuevos templos a la diosa Razón Atea y crear oficinas de nuevos adeptos que piden su carné con un acta que certifica su reciente condición de apóstatas. Los ateos están inquietos. Los argumentos de siempre ya no sirven. Parece que lidiar dogmáticamente con el misterio del cosmos y de un hombre autoconsciente ya no es tan fácil en un mundo plural. Ignasi de Bofarull es profesor de la Facultad de Educación


Entrevista sobre moda