MELODIAS DE DOLOR

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Jairo Veloza González

Melodías de Dolor

Melodías de Dolor



“MELODIAS DE DOLOR” SEIS HISTORIAS DE UNA REALIDAD LLAMADA COLOMBIA

Por: JAIRO VELOZA GONZALEZ NOVIEMBRE DE 2.010


SEIS HISTORIAS DE UNA REALIDAD LLAMADA COLOMBIA

Corrección de Estilo: Dr. Néstor Bernal Vergara Ilustraciones: Maestro Abraham Castiblanco Diagramación: Dubán Ricardo Macías Q. Sentido Gráfico Copyright Julio de 2011 - Edición No. 01 Funza, Colombia


INTRODUCCION La presente publicación es fruto de la recopilación de varias historias de la vida real y que se desarrollan en el marco de la crisis social y política del País, con personajes y vivencias propias, cada uno con una historia particular y que se desarrolla en cada región pero que en el análisis juicioso, son escenas iguales que se viven en los municipios, barrios y veredas de Colombia, abarcando en su totalidad las consecuencias propias de la guerra que ha vivido el País a lo largo de cincuenta años de conflicto armado y que se resumen en esta primera parte, seis historias y que relata los daños que ha causado este flagelo y que van desde el secuestro, el desplazamiento forzoso, la desaparición, el narcotráfico, la prostitución y la politiquería y sus artimañas. Son cinco historias que hablan de la Colombia que todos conocemos pero que en el fondo aun no entendemos, cada historia es escrita de forma diferente de acuerdo al protagonista que la vive y la región en la que se encuentra; desde la poesía romántica, la narración costumbrista, las historias de acción y el drama, son algunas de las técnicas aquí empleadas y que hacen de esta obra una completa fusión literaria. Su nombre “MELODIAS DE DOLOR” encierra totalmente el sufrimiento que deja la guerra en cada una de sus interpretaciones y que se amolda a la música triste que sale del corazón al recordar los terribles momentos que vivieron sus protagonistas, de esta manera, cada historia de esta obra se identifica con una melodía musical definida que lleva al lector a entender que nuestra crisis colombiana va mucho mas allá de las crónicas periodísticas de los medios y que es en su representación más perfecta como la música, donde el drama de la guerra se muestra en todas sus facetas.


Bienvenidos a descubrir, en toda su profundidad lo que aun no se sabe de la Colombia que todos amamos, se estima que en Colombia, 5 de 10 colombianos han sufrido de forma directa el flagelo de la violencia por parte de los grupos alzados en armas, el narcotráfico, y la delincuencia organizada al servicio de dichos dos fenómenos, pero pese a la crueldad de la violencia, muchas de estas víctimas se han sobre puesto y han tratado por si mismos de salir adelante. “En Colombia la violencia aun no ha logrado ganar los terrenos de la esperanza y la fe y aunque los campos queden solos y los ríos se manchen con la sangre de justos e injustos, queda la ilusión de que la paz, llegue y calme para siempre la tempestad que por años ha golpeado a los Colombianos”.


EL AUTOR “LA BACHATA TRISTE DE UN SECUESTRADO” PRIMERA HISTORIA

Por: JAIRO VELOZA GONZALEZ Julio de 2.005


“Dedicado a Jacqueline y a mi hijo Santiago, Oscar Fernando, Johan Estiven y mis padres Flavio y Mercedes”

Esta publicación es realizada baja la autorización de la esposa, hijos y familiares del protagonista de esta narración, solo y por petición de su familia, se reserva el nombre de quien sufrió en carne propia el flagelo terrible del secuestro. Los hechos aquí narrados sucedieron en algún lugar de las montañas de Cundinamarca, entre los años 1.999 y 2.005 y solo se publica por petición de la familia los hechos y crónicas seleccionadas por ellos. Esta publicación está de acuerdo con todo intento que lleve a una pacífica y pronta liberación de todos los secuestrados que añoran regresar a su casa.


Esta obra esta basada en la historia real de un secuestrado, que pasó su cautiverio escribiendo cientos de líneas que expresaban su delicada situación y más sin embargo, nunca se descompuso ante las adversidades de su secuestro; la presente obra fue escrita bajo la autorización directa de su familia y que pese a su lamentable condición, aún añoran el pronto regreso de su esposo, padre y amigo. El secuestro se ha convertido en un terrible mal para todos los colombianos y que lamentablemente, persigue a decenas de personas inocentes que no tienen que ver con el conflicto armado, además atemoriza a miles de personas que sufren con este problema y mata lentamente a cientos de colombianos más, que esperan regresar a sus casas. En la presente historia solo se ajustaron algunos parajes literarios y es la crónica real, romántica y especial de un hombre que estando secuestrado, ama y desea a su familia y encuentra en los pequeños detalles que le depara su cautiverio el mejor motivo para relatar sus sentimientos. El secuestrado es parte de nuestra sociedad y jamás puede ser olvidado a su suerte, debe la imagen y la voz de todos los secuestrados, vivir presentes en nuestro diario vivir, por más cruel que sea la realidad.



La Bachata triste de un secuestrado



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CAPITULO PRIMERO “LA CARTA”

Desde alguna montaña de Colombia, te escribo sollozo esta amarga carta, que recita mi eterno amor por ti y por mis hijos, espero algún día, estar a su lado y vivir con intensidad los últimos años de mí peregrinar y poder gritar con sentimiento, que solo junto a ti, “soy feliz”. Este cautiverio, me ha enseñado, que la vida sin ustedes, es insípida e insulsa, ni siquiera la misma muerte podrá calmar mi angustia, desde algún lugar de estas cumbres escarpadas, te escribo estas líneas que relatan mi sufrir pero que guardan la fe infinita de regresar pronto a mi hogar. “A cada instante de mi presidio forzado, los añoro con ternura, así los recuerdos, abran mi sangrante herida; solo pido a Dios, que me guarde con vida para estar a su lado, pues esta soledad y estas malditas cadenas que me privan de mi libertad, me hacen viejo y cansado”. Nunca olviden que desde la distancia remota de un lugar perdido, yace el amor infinito de un hombre que nunca los olvida y reza por ustedes, tan solo clamo por una oportunidad que me negué a aceptar y que por mi descuido y el poder y el trabajo, perdí todo el tiempo del mundo para estar con ustedes. ¡Desde alguna montaña de Colombia pediré por una segunda oportunidad y si la muerte me sorprende, espero me encuentre durmiendo a tu lado!


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23 de Febrero de 1998 ¡Mi primera Carta! “¡Mi bella cenicienta de mágica inocencia, ternura de mis sueños, alma de mi vida, hoy envió a tus pies, la nostalgia de un amor que no te olvida!” “¡Escribir para ti es un total reto, pues las palabras no me alcanzarían para recitar, la belleza de tu magnifico ser; mas sin embargo, trataré por todos los medios, de escribir en mil lenguas diferentes, y si ello no es suficiente, lo haré un millón de veces más, hasta que logre, plasmar en un lienzo mágico, la elegía perfecta de mi amor por ti!”… “¡la vida se ha tornado dura y hostil, y hasta en ocasiones creo, que me ve como su enemigo; solo trato de vivir de tu recuerdo, el me reconforta pero también me mata, pues estas cadenas de miseria, me han convertido en un moribundo, un hombre triste y alejado de una realidad, comprometido en contra de mi voluntad, a compartir un sueño feo y nauseabundo!”… “¡Sin ti, las noches son mas largas y las horas interminables, y aunque el frio de una celda húmeda, me aparten de ti, No renuncio a tu recuerdo y a la fragancia que humecta tu cuerpo!” “¡Paso divagando en la soledad de mi alma Y aun no me acostumbro a vivir sin ti, Me falta el aliento que impregna tu boca en la mía;


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Me falta tu piel cálida para que abrace a la mía; Me faltas tú, y sin ti, acudo frenético a la locura del ayer, Revivir un frio recuerdo que huele a ti y que huele a mi!” “¡Te amo y mil veces mas te amo, Cuanto necesito de ti para no extraviarme en el olvido, Mas sin embargo, el recordarte se ha convertido, En un doloroso trasegar de mi tristeza!” “¡Desde la distancia y bajo el amparo de un rincón oscuro y lúgubre, Recito para ti, mi despedida, aunque prematura, Es lisonjera como los pétalos de la primera flor que te dedique!” “¡Una despedida que huele a ti y me huele a mi, Recordándome que en mis noches, mis sueños son para ti, Porque en mis noches, las sabanas blancas, De una cama suicida, claman por ti, Porque en mis noches, Mis manos sedientas de tu calor, Te buscan en el frio maldito del olvido!” “¡Una despedida que huele a ti y que huele a mi, Un adiós efímero que se clava en el fondo del corazón, Como cuan espina que no renuncia a su rosa, Una espina cargada de sollozos y lamentos, Que suspiran por ti y que lloran por mi!” “¡Una despedida que sueña con regresar, Y tomar entre mis brazos, El murmullo de tu corazón, deseando el mío!”… Una despedida que será la última, Un verso que escucharas en el fondo de tu memoria, Un recuerdo que aunque agudo, jamás olvidaras!” “¡Siempre vivirás en mí, como el fulgor de una estrella, Y solo aparecerás en lo más alto de mis sueños, Evocando el placer de nuestro idilio!”


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“¡Desde aquí, en los mas inhóspito y salvaje, Me despido para siempre, llevando conmigo, Todos los recuerdos de nuestro amor, Un amor que seguirá vivo, como la llama eterna, De un madero seco, que no teme ser apagado, Ante la tormenta alocada del tiempo!”… “¡Desde aquí, entre una montaña y lejos de ti, Rindo tributo a tu belleza y a la magia que ella desborda; Rogaré para que en tu camino, encuentres siempre, Rosas rojas y poesías frescas que declamen para ti!” “¡desde aquí, en medio de mi tristeza Y el frio de la noche, me despido de ti; El reloj marca las horas sin cesar, Aún me esperan noches sin sentido Que me exigen una explicación, Y aunque intento responder, No tengo ninguna razón!”… “¡Es tarde ya y debo descansar, Mañana es un nuevo día y aún me espera un largo camino, Llevo junto a mí, una fotografía dulce y sinfónica, Que alegra mi vida y me hace tener esperanza!” “¡cómo los extraño, desde mi soledad infinita, Encerrado en un claustro maloliente, Aun brilla la esperanza del regreso, Del primer beso y los juegos con mis hijos, De la paz de mi hogar, la de mis hijos, Y la paz de tu amor, vida mía!” “¡Desde esta cárcel maldita, Donde penan las almas blasfemas del miedo y el rencor, Escribo estos sueños del ayer y que hoy me castigan, Por no cumplirlos!”…


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“¡Desde esta selva fría y húmeda, Lloro silencioso, el paso del tiempo, Augurando tal vez, que el olvido, Me haga su próxima víctima!”. “! Desde hace varias lunas El sol ya no comparte sus rayos medicinales conmigo, Mi espalda lacerada sufre con rigor, El lamento doloroso de todos los que amo!” “¡Como me duele no estar a tu lado, Sentir de cerca su respiración y sus risas juveniles; Como me duele ser la causa de su dolor Y de sus insomnios tormentosos, Como me duele, no estar a su lado, Y soportar con valentía, los años presurosos Que nos hacen más viejos y menos sabios!” “¡Como me duele que sufras por mi ausencia, Que llores sin consuelo por mí, A causa de mi secuestro y mi enfermedad, Como me duele, que tengas que soportar solitaria, Los malos tiempos que arrecian con crueldad, Y que tengas que soportar solitaria, El guiar por buen camino a nuestros hijos!” “¡Me duelen estas cadenas que me privan de mi libertad, Es preferible la muerte, que soportar una condena sin juez, Es mejor vivir inerte entre el espeso monte, Que tener que aceptar la idea, de nunca regresar!”. “¡Ayer una alegría débil, endulzo mi corazón, Broto de mis labios, el nombre bello de mi esposa, Y con ella el recuerdo de mi familia, Que con los años, crecen maravillosamente, Pero pronto la felicidad fue opacada por el dolor,

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Al entender que la distancia es el olvido; Pronto selle de mis labios, aquella efímera sonrisa Y cerrando mis ojos ante el cielo, Comprendí que todo recuerdo, era una ilusión, Cada vez más lejana de regresar a mi casa!” “¡han pasado muchos meses y al igual que tu, nada se, Tan solo soy más viejo y llevo conmigo, Crónicas angustias que atormentan mi ser, Sin olvidar que he soportado miles de enfermedades, Muchas de ellas, difíciles de curar!” “¡Desde la soledad de un cuarto oscuro, Observo majestuoso, tu lindo rostro, Y el cual enaltece mi existencia, Ese mismo rostro que inspiro mis pensamientos Y desbordo en emoción, mis más profundos deseos; Un rostro cuyos ojos, reflejan la candidez del infinito, Y que iluminan mi camino, en momentos de miedo y soledad, Esos ojos bellos, que llevo grabados en mi corazón!” “¡Bendita seas por siempre y que la bondad de la noche, proteja tu corazón!” “¡Bendita seas por siempre, por brindarme el mejor de los regalos, mis hijos”! ¡Benditos sean mis hijos, fruto del amor que juntos cultivamos!” “¡Bienaventurados sean todos ustedes, porque en mi pensamiento, Solo habitan ustedes!” “¡Jamás olvidare tus labios de filigrana, Tus dulces sonrisas acicaladas de polen y miel Jamás olvidaré tu boca, que pronuncio mi nombre, Y declaro devota, su amor por mis sentimientos!”…


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“¡Jamás olvidaré tu cabello, finas hebras de seda, Que ondulantes se mesen risueñas al viento, Ese mismo cabello que acaricie con mis manos, Y me jactaba de ser su único dueño!” “¡Te amo y mil veces más te amo, Siempre estarás en mí, Como la sabia divina que corre por mis venas, Que alienta mi vida y mis pesares; Te has convertido en el impulso vital, Para soportar con dignidad, esta angustia!” “¡Mis ojos aguados pronuncian tu nombre, Mis lágrimas se conjugan con la sal del dolor, Las letras amargas de esta despedida, Susurran tristes aquellos hermosos días, Cuando en familia, juntos vivíamos!” “¡Estas horribles cadenas oxidan mi libertad, Ellas son testigos de mi amor por ti; En cada eslabón, grabe un corazón, Que resume los recuerdos gratos de toda mi familia!” “¡Estas malditas cadenas que me lastiman, Torturándome despiadadamente, Que me ataron de pies y manos, Y me enjaularon cual pájaro herido; Estas cadenas que me vuelven loco, Y locos a todos los que amo!” “¡estas malditas cadenas que hicieron de mi, un suicida, Que le teme a la soledad y a perder todo en mi vida; Estas malditas cadenas que no me dejan escapar, Estas malditas cadenas que me separaron de la realidad, Y me han obligado a sobrevivir en un mundo frio y sin mi familia!”

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“¡Los recuerdo a cada instante, Pero es tan difícil aceptar la vida, Cuando ustedes han crecido y yo he envejecido; Es tan difícil entender la vida, Cuando los amo cada día más, Sin saber, si aún me aman!” “¡Los recuerdo a cada segundo, Pero es tan difícil, aceptar nuestra situación, Como un suspiro lánguido, Que no puede escapar de su sepulcro fantasmal!” “¡Mi único anhelo, es estar junto a ti, Y si la muerte me llama, quiero que sea junto a ti, Para que me des el último aliento, Y guardes en mi pecho, la oración sagrada de nuestro amor!” “¡Amada mía, estas son las últimas líneas de mi amor profeso, Espero y cuides bien de nuestros hijos, Y si Dios me da la oportunidad, te escribiré de nuevo; Esperaré con paciencia, el milagro de mi libertad, Mientras tanto rezaré, para que este castigo llegue a su final, Y así todos en familia, podamos perdonar!” “¡Amor, debo callar, han llegado, los guardias inhumanos, Que atormentan nuestras vidas con sus discursos de guerra y política Guardare en el fondo de mi corazón, La pluma mágica con la cual escribirse el final de esta historia!” “¡Adiós amor mío y ten fe, Que solo Dios, abrirá las puertas de esta prisión infernal; Hijos míos, paciencia y fortaleza, Que siempre estaré a su lado, Como el destello que ilumina la oscuridad!”…


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“¡No tengan miedo, que siempre viviré en ustedes, Jamás los olvidaré y vivirán en mí, hasta la eternidad; Desde algún lugar, en las montañas de Colombia, Se despide de ustedes su padre, amigo y esposo!”… “¡Que Dios perdone mis faltas y las tuyas, Pero en especial, que se apiade de mis captores!”…

“¡Quien te ama!”…


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CAPITULO SEGUNDO “UNA FLOR QUE HUELE A TI” “¡Dios te suplico, me quites este sufrimiento, Son más de mil quinientos días, soportando esta pena, Cada día que pasa, sufro con más castigo este secuestro; No sé donde estoy y con quien convivo el día y la noche, No sé qué día es y mucho menos cual año es; No vemos nada nuevo y siempre escuchamos los lamentos, Que profanan la virginidad de estos bosques, Que sumisos esconden nuestras vidas!” “¡Son mil quinientas noches con sus días, De interminables veinticuatro horas de no poder salir, Y solo nos permite estar afuera, una vez por semana, Pero el resplandor voraz del sol, Enceguece nuestros aturdidos ojos!”… “¡Hoy es uno de esos días, En los cuales puedo estar más cerca de ti, Dios, Donde exhausto puedo contemplar la maravilla de tu creación, Y tengo que admitirlo con sinceridad, Pero en este encierro, he aprendido a amarte!”. “¡Hoy es uno de esos días que desistí por completo, De cambiar mí idea tonta sobre ti, Dios, Y por el contrario, defiendo con pasión tu existencia; Hoy es uno de esos días, donde estoy seguro, De que Dios, no me dejará morir en esta selva!”… “¡Hoy es uno de esos días, donde admiro con más dedicación, Cada una de las maravillas que me rodean, Bondades infinitas de tu corazón Que alegran nuestras marchitas vidas, Bondades divinas que nos acompañas día y noche, Como el sol hablador que calienta con suaves caricias mi congelado cuerpo,


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Como las frágiles aves que ruiseñores, alegran la mañana de nuestro cautiverio, Como el aroma de las flores, que gitanas nos entregan su fragancia; Hoy es uno de esos días donde podré alimentar mi alma. Con el alba brillante del amanecer, Y luego en la tarde, podré descansar con el fresco trinar Del crepúsculo en la noche!” “¡Hoy es uno de esos días, donde podré distraer mi angustia, Al descifrar la esencia de las mil y un mariposas, Que galantes vuelan sobre mi cabeza!”, “!hoy es uno de esos días donde podré contar Cada uno de los pétalos angelicales que me rodean!”, “!hoy es uno de esos días, donde admiraré con deleite, Cada una de las canciones, que entonan las aves!”… “¡Hoy es uno de esos días, en los que vivo y siento, En los que sueño y suspiro, rio y me consuelo, En los que lloró y me comprendo, recuerdo y vivo!” “¡Hoy es uno de esos días, en los que quisiera, Estar más cerca de mi familia y de ti, vida mía!”… “¡Hoy no escribo, hoy canto lo que escribo, Hoy no lloro, hoy sueño más no lloro, Hoy no recuerdo, hoy vivo para hacer los recuerdos, realidad!”… “¡Son mil quinientos días, lejos de casa y de ti, vida mía, No distingo entre la noche y el día, entre lo amargo y lo dulce, Entre lo que es frio y lo que está caliente, Solo te recuerdo a ti y a mis pequeños hijos!”. “¡hoy encontré las flor más hermosa del universo, Y sabes, vi en ella, tu imagen bella y celestial, Sus hojas conjugaban el elixir puro del amor, Y vi en ella, tu rostro perfecto y bendito, Cuyas mejillas rosadas, me invitan a besarlas, Y allí estaba tu boca, néctar dulce de una fantasía loca, Testigo fiel, de mis pasiones y eternas sensaciones!”…


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“¡Una flor hermosa que vestía igual a ti, y que nació en mayo, Una flor que era solo para mí, una flor que solo se parece a ti, Una flor que puede ser de Neruda o Picazo; Una flor de pétalos aterciopelados, Que me invitan a recordar un mundo sin fin!”… “¡ Una flor que orgullosa lleva tu nombre, Que galante rinde homenaje a nuestro amor, Que melódica, entona homenaje a nuestro amor, Que melódica, entona un himno celestial, Que risueña, me invita a navegar por el mar!”… “¡Son mil quinientos días de maldita abstinencia, De solloza inspiración blasfema, de un pánico desbordado en locura, De un miedo rústico, concebido para morir, De una fantasía incompleta hecha quimera!”… “¡Son mil quinientos días y tan solo una bella flor, Que sabe y huele a ti, que se viste y habla igual a ti; Tan solo una bella y única flor, Que vive y sueña, una veces con mi amor, Y otras más, con mi dolor!” “¡El viento herido, golpea las viejas ramas de pino y el ciprés, Arrastrando consigo las cansadas hojas, que marchitan huyen al más allá; Herido y sin ilusión, golpea con sevicia a mi pequeña flor, Que débil soporta, las heladas corrientes del olvido y el horror!” “¡Cuan sola debes de estar, esposa mía, Al tener que soportar la humillación, Que produce las pesadillas embusteras, Que no tienen reputación, ni decisión; Tan solo cargan a cuestas, un saco lleno de lujuria y dolor, Una ambición mala que se cree sincera, Y que solo llena su bolsillo, De promesas y mentiras traicioneras!”…


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“¡Es muy triste estar ausente sin destino, Condenado sin justicia, preso sin cárcel; En medio de un circo, sin payasos y sin un mago; En medio de una selva oscura y silenciosa, Donde las aves temen cantar victoriosas, Víctimas tal vez, de un fusil viejo y oxidado!” “¡Es muy triste, estar unido a una leve luz de esperanza, Cuando reina placentera, una oscuridad macabra; Es muy triste vivir en medio de la nada y la zozobra, En medio de un conjunto de emociones, Donde los cautivos, tememos por nuestras vidas!”…. “¡Es muy triste sentir que la vida gira, como la ruleta que no descansa, Y estar allí, prisionero en un juego que hace trampa, Atado de pies y manos, de alma y cuerpo, Incapaz de moverme y sujeto a una historia que no es la mía!” “¡Te amo mi bien y mi dicha, y aunque la soledad solo me escucha, Vivo por ti y por nuestra familia, y aunque no importe la vida mía, Viviré feliz por la alegría tuya!”; “¡El ocaso está llegando y con él, la noche, Aquel lucero que brilla en el cielo, Es el confidente secreto de mis temores, Y aunque no ha cumplido mi deseo, Siempre espero paciente, el día en que su magia se haga realidad!” “¡Hace frio y solo espero que tu recuerdo, Me abrigue fuertemente, en tus brazos, Para poder escapar lejos de aquí, Así solo sea en mis lastimeros sueños!”…

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“¡La punta de mi lápiz se está acabando, Y el madero que lo soporta se está muriendo, El papel mohoso, también se extingue; Solo el escribir, me alienta a sobrevivir, No se que me pasara, si ellos me faltaran; Solo me queda la esperanza de una flor, Que en mí pensamiento jamás marchitara!”… “¡Supongo que esta noche, cual costumbre diáfana, Nos llevaran lejos a otro lugar, Más lejano y perdido como el primero, Más salvaje y distante de los que quiero!” “¡Debo parar con mi pincel, pero pronto te escribiré, Te prometo que bordaré con finas letras de oro y grana, La musa divina de mi inspiración, Hermosa mujer, digna joya de mi fascinación!”…


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CAPITULO TERCERO “UNA NOCHE HORRIBLE” “¡El día estaba cerca de su final, Pronto el sol creyente terminaría dormido en la noche, Y solitaria su compañera, se presta a iluminar la noche, Pronto las sombras, desfilaran por el umbral; Y el espectro fulminante de la noche, Se conjuga con el frio polar del vacío, Que rechina penetrante entre mis huesos; Mis dientes vencidos silban enmudecidos, Anunciando, tal vez, la llegada de una noche horrible y lúgubre!” “¡Desde mi improvisado ventanal, Donde la noche se hace larga, Y el día en un cuarto de hora se acaba, Diviso el débil gemido del universo, Que angustioso esconde las estrellas!” “¡Escucho gritos de terror y llantos despiadados, Voces de ultratumba, que escapan someros, A la inmensidad del bosque, Cientos de voces, que suplican por su libertad, Voces de secuestrados que lloran frustrados, Voces de secuestrados que son callados sin razón, Voces de secuestrados que viven bajo el cañón siniestro de un fusil; Muchas voces, y entre ellas, la mía, que no se cansa de suplicar!” “¡Fueron noches eternas de caminar sin descansar, De escuchar los insultos y las injurias de nuestros captores, De caminar sigilosos entre la maleza espesa y ponzoñosa, La de escuchar con detalle, los lamentos gitanos de la penumbra, La de oír asustado, los gritos aberrantes, Que pronunciaban con fuerza, mi nombre y mis apellidos; Y que me obligan a caminar sobre un verso sin rima y cariño, Que me obligaban cada vez más,


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A tomar atajos mortales en medio de la nada, Y vivir noches eternas de caminar sin descansar!”… “¡Llevo conmigo un morral tejido de esperanzas, Un libro desteñido al que se le extravió las letras, Un calendario al que se le olvido la memoria y las fechas; En el fondo de mi morral, en un lugar secreto, Llevo las fotografías angelicales de mis hijos, Llevo el retrato cristalino de mi amada, Que apretó fuerte contra mis labios!”… “¡llevo a cuestas una frágil rama tallada, Que semeja un bastón desaliñado, Y el cual ha soportado la topografía engorrosa, De la noche y la montañas!”… “¡Pronto llega la orden de un dictador infame, al cual llaman “comandante”, Quien nos obliga a caminar a ciegas entre la oscuridad, Tal vez presiente el temor fugitivo de la muerte tras su sombra; Ya nuestros débiles cuerpos, están cansados de caminar, Por senderos peligrosos tras un futuro incierto y que solo es dirigido por los ojos furtivos de aquel hombre!”… “¡El pánico se torna gigante y perverso, Mientras nosotros en rebaño, veloces corremos; Ellos, nuestros captores huyen en todas las direcciones, Víctimas de la sorpresa y de la muerte!”; “¡Entre la sórdida penumbra de la maleza, Se escucha el cantico infernal de un ave gigante que vuela, Un pájaro de enormes hélices y aspas que en lo alto nos vigila!” “¡Nosotros, a empujones por el bosque corremos, Seguidos de cerca, por el arma venenosa que no se cansa de apurarnos; Ellos, como cazadores precoces se esconden temerosos, Nosotros a hurtadillas, entre árboles y arbustos, corremos sin destino!”;


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“¡El ave fantasma, está cada vez más cerca de nuestras cabezas, Su gigante cuerpo pronto cubre todo el lugar, Un fétido olor a adrenalina, se siente por doquier; Luego el drama dantesco del miedo y la muerte, Gira entre nosotros, cerrando todas las salidas posibles!”… “¡Ellos corrieron hacia nosotros, Sus viejas armas, nos obligan a correr al descubierto, Mientras ellos se refugian, tras nuestra espalda, Obligándonos a poner el pecho a los misiles locos de la guerra!” “' El ave regresa cada vez más rapaz, Dirigiendo sus garras hacia nosotros; Nos arrastramos prófugos por el humedal de la selva, Mientras observamos cientos de luces incoloras que rugen como un león, Cientos de explosiones que detonan muy cerca de nuestros corazones, Nuevamente miro horrorizado hacia el cielo, Tratando de divisar al ave que nos ataca, Pero como un fantasma, aparece y desaparece, Un ave no habla, pero que grita soez con sus cañones!” “¡Esa horrible noche, en que la muerte nos seguía, Hasta los fusiles nervios sentían, Los gatillos impávidos ya no se movían, Y ellos, quienes cobarde se escondían gritaban sin medida!” “¡Una horrible noche en el que las balas de los morteros, Zumbaban en mi pálido ser, una horrible noche que no olvido, Y que se repitió día tras día, minuto a minuto, noche tras noche, Una noche maldita, que jamás nos olvida!” “¡Esa horrible noche, se transformó en cientos de noches más, Donde el ave suicida nos seguía sin parar; Una noche que nos hacia perder el fervor por la vida, Temiendo tal vez extraviar para siempre el recuerdo de mi familia,


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Que es el único sueño que me mantiene con vida!” “¡Mis pies irritados por el agua y el lodo, A causa de los hoyos que tiene en la suela y el cuero, Me hacen renunciar a caminar, pero la bota de un hombre salvaje, Arremete con frenesí maldito sobre mi humanidad!” “¡Mi pantalón que mojado, improvisa un añejo cinturón de cabuya, Trata por todos los medios de aferrarse a mi delgado cuerpo, Tal vez soportando entre sus hilos, una embustera realidad que hoy me engaña!” “¡Soy un hombre de ermitaño que poco se baña, Un hombre harapiento que duerme sin sábanas y sin sueños, Un hombre salvaje con pelo y barba sucia, Un hombre loco que hostil, ríe muy poco!” “¡Un hombre que ya no recita esperanzas, Un hombre que ateo, aún cree en Dios, Un hombre que fugitivo, aún sueña con escapar, Un hombre fantasma que quiere el eterno descanso, Pero que está seguro que eso jamás sucederá!” “¡A veces sentimos cierta emoción al sentir que esa ave, Arremete a nuestros captores, pero también sentimos horror, Cuando nos encontramos en medio del cazador y su presa; También en muchas ocasiones, sentimos ejércitos de hombres, Correr veloces tras de nosotros y al igual que el ave, También atacan al pelotón de la muerte que nos cuida, Y en muchas ocasiones siento lástima por ellos, Pues en sus ojos se refleja el miedo y la deserción!” “¡En esa horrible noche, la lluvia descargó toda su furia, Rayos y centellas, nubes negras y horror, Cayeron voraces sobre nosotros, Pero ello no impidió, continuar con nuestro camino,


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Tratando de escampar en medio de la manigua, La maraña y las alimañas que allí nos rodean!” “¡Tarde en la noche, o temprano en la madrugada, Llegábamos a un sitio diferente, Al que ellos, definieron como nuestro hogar!”, “¡en medio de la selva y con un espeso olor a miedo, Nos encadenan a un gran árbol, cuyas ramas estaban pobladas de musarañas, Nos sentaban con otros compañeros de secuestro más, Y por largas horas, tratábamos de fingir que estábamos bien, Para evitar inconvenientes con los hombres que nos vigilan, Aguardamos por largo rato, sin importarles que el sol nos castigara, O el viento frio y traicionero, nos congelara!”. “!Jamás les importo que nuestras ropas mojadas nos enfermaran Solo nos mantenían encadenados a un gran árbol, Donde el sol brusco del medio día, secaba nuestras ropas, Enviando el vapor fétido de nuestros cuerpos, Hacia el horizonte azul, que se pierde en el verde matiz, De las montañas que nos ocultan!”.

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CAPÍTULO CUARTO “TIERRAS DESCONOCIDAS” -“!Desde estas tierras desconocidas que desangran mi vida, Te escribo esta nueva despedida, aunque en el fondo, Se bien que no es mas que una triste locura de mi existir, Paso a paso, he palpado la inmensidad de mi país, Y te lo juro, jamás pensé que fuese tan enorme su extensión, He caminado cientos, miles y millones de pasos, Siguiendo la orden suicida de un comandante Y su frenético pelotón invencible!”. “!No sabes cuanto te extraño, en esas noches, Donde la oscuridad y el frio de un fusil me apuntan, No sabes cuanto te extraño, cuando mis pies, No saben para donde van, No sabes cuanto te extraño, cuando el sendero, Que me lleva a la casa, se hace cada vez más distante; No sabes cuanto te extraño, cada vez que mis piernas y mi pecho, Se cansan de tanto caminar, No sabes cuanto he sufrido, en este monte etéreo, Donde nada es real y toda mi vida es una farsa, No sabes cuanto he sufrido en esta cárcel, Donde los barrotes y el guardián, Es la maraña del olvido y la soledad, No sabes cuanto he aguantado, Pues mi pecho te reclama, mi voz te pronuncia, Pero mi cuerpo renuncia a seguir por este camino, Que de seguro no me llevara a mi casa, Y me alejara cada vez más lejos de ti, No sabes como te necesito, pero es más fuerte las cadenas, Que me aprisionan y me obligan a transitar, Por senderos oscuros del olvido; No sabes como te extraño, cada vez que te sueño, Pero este monte y estas botas húmedas por el dolor, Me obligan a olvidarte y a continuar sin ti!”.


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“!Te extraño y no sabes cuanto, Pues estas cadenas y estos caminos del olvido, Me llevan a la tumba y un panteón seguro, No puedo continuar más con este paso, Pero tu recuerdo y el de mis hijos, Me reconfortan y ayudan a continuar por entre las montañas!”. “! Día y noche, camino sin parar, Y no sabes cuanto me toca caminar, A veces entre las montañas inhóspitas y repletas de alimañas, En otras ocasiones mas, en medio de la selva y el agua, Y en otras mas en medio de los paramos y el frio perverso; Hasta mis ojos cansados de tanto llorar, Conocieron el tan anhelado océano, El cual disfrute obligado de su placer, Así permaneciera encadenado a los arbustos costeros, Repletos de cangrejos y caracoles de colores, No sabes cuanto camine hasta llegar aquí, Fueron muchas semanas, cientos de días, Caminando día y noche, en medio del monte, la selva y el bosque, Caminando en ayunas, unas veces de ti y otras de fe, Aguantando hambre y mucho dolor, Sufriendo del dolor que causa las miles de ampollas, Además de hongos y mil cosas más, Viviendo en silencio, el desarraigo que sufre el hombre, Por una tierra y una gente que no es la suya. Día y noche, camino en silencio, Aguantando las humillaciones y la depravación de mi verdugo, A cada instante sufro con estas malditas botas de caucho, Que han sido testigos orgullosas de mí trajinar, Por las estepas, llanuras y montañas de mi país, Estas malditas botas que tienen más agujeros, Que la misma capa de ozono, Estas malditas botas que junto que mis cadenas, Son el regalo de navidad y de cumpleaños de mis captores!”.


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“!han sido cientos, miles y no se cuantos números mas, De tanto caminar en secreto por entre el monte, Recorriendo palmo a palmo, centímetro a centímetro, Cada rincón de mi país, viajando por virginales montañas, Que son el sueño perfecto del naturalista y el ecologista, Pero yo, no soy nada de eso, soy apenas un hombre descuidado, Acostumbrado a la rutina del trabajo y de unos cuantos billetes, Un hombre que en el calor de su hogar, Olvido a su esposa y a sus hijos, por el bendito trabajo, Y que estando aquí, en el monte frio y oscuro, Sabe que lo perdió todo, y que es tarde ya, para recomenzar!”. No sabes cuanto he sufrido, desde el primer día de secuestro, Me hicieron caminar a oscuras y con una venda, Sujetada por el hediondo calor de una pistola, Por elidas tierras cercanas al frio de un paramo, Allí me retuvieron dentro de un socavón, Durante algunas semanas, a ración obligada de pan y agua, Y hoy tengo que decírtelo, pero prefiero el monte, Y no tener que regresar al hueco de la muerte, De allí y en la noche, y con la mente y mi cuerpo, Sosteniéndose de un hilo llamado realidad, Me condujeron hacia el calor de la llanura, Donde sufrí con el calor al cual jamás estaba acostumbrado, Allí engorde y no por la comida, solo subí de peso, Al hincharse mi cuerpo con el extremo calor del medio día, Luego me encadenaron a un árbol de mango, Donde permanecí por dos meses, Y tengo que admitirlo, pero los perros del lugar, Comían mejor que yo, permanecí al aire libre por mucho tiempo, Solo hasta que un comandante, medio ser humano, Se apiado de mi situación, y ordeno que me entraran a un lugar digno, Aunque hubiera preferido que me hubieran pegado un tiro en la cabeza, De allí y en medio de la noche y ante el acoso del ejercito, Me adentraron mas entre el llano hasta llegar a la selva,


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Donde me ataco mil y una enfermedades tropicales, Las cuales muchas de ellas no fueron tratadas, Y de las cuales pese a estar en otro clima, me siguen aquejando, Permanecí encerrado como un animal, encadenado por doquier, Y como si fuese un maldito sueño profético, Llegue a confundir mi presidio, con un campo de concentración, Allí permanecí por más de dos años, allí perdí la mayor parte mi vida, Y no lo digo por el tiempo, sino por mi salud, Pues la selva es ajena y traicionera y no apta para personas como tú y yo; Luego de allí y bajo la orden irrestricta de un emperador, Me llevaron de safari por toda la selva hasta llegar al sur, Donde permanecí un poco más de tiempo más, Sin comer adecuadamente, y sin probar la comida digna de un pobre, Pues en este encierro y sin nada mas que comer, Aprendí a comer de todo lo que en la selva se da, Y que no vale la pena aquí mencionar, Luego me llevaron al mar, donde recupere algo de estabilidad, Pero allí mi estadía fue corta y me llevaron por todo el litoral, Hasta las entrañas de los cañaduzales y los grandes ríos, Allí también me encadenaron a cientos de arboles frondosos, Y me encerraron en casas humildes y ranchos buenos, Ante la incertidumbre de los pobladores que temen por sus vidas, Permanecí allí, dos navidades más, y mi único regalo, Fuiste tú, quien en noche buena, me visito coqueta, Reviviendo el fuego de nuestro amor, Que maravilloso regalo, fue aquel sueño, donde tu y yo, Navegamos libres por el trópico y la espesa selva! “! Después de tantos años, estoy de nuevo más cerca de ti, Pues mis matemáticas y mi criterio poco razonable de ubicación, Me hacen creer que estoy cada vez más cerca de ti, Pues aunque no lo creas, le di la maravillosa vuelta a mi país, Y recorrí cada espacio inmensurable de su geografía, Navegue indomable por sus caudalosos ríos,


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Me perdí con el fusil del comandante y su escolta, En bosques de azucenas, flores y almendros, Y goce en la inmensurable de la selva, de sus animales y sus leyendas, Y viví con placer el frio como el calor enloquecedor, Sufrí, llore, pero también aprendí, cada detalle del lugar en que viví, Y también aprendí, que sin ti y lejos de ti, no soy nada, Te extraño y mil veces más te lo digo, Sin ti mi vida no tiene norte ni sur, Pues tus ojos son mi destino y aunque en las noches no pueda ver, Tu voz y tu recuerdo me llevan seguro por entre el monte y los peligros!”. -“! Te extraño y mil veces más, te extraño, Y pese a la distancia y del lugar incierto de donde estoy, Tengo la certeza de que los amo y los extraño, Desde algún lugar de esta basta geografía, Te amo y mil veces mas te amo!”.


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CAPÍTULO QUINTO “SONETO DE AMOR”

Te he escrito cientos de cartas, y en cada una de ellas te hablo de mi amor eterno por ti, sin embargo, ninguna de ellas llegará a su destino, y ello me duele, aunque en el fondo, guardo la esperanza, de que muchas de estas cartas, lleguen a ti, y puedas bajo la luz de la luna, leerlas con dedicación y aún mejor, ser yo, quien te las lea con sentimiento y dedicación. 13 de diciembre de 2000 Amada mía: Te escribo una vez más, y desde la distancia, Dedico con orgullo, mi orgullo y admiración por ti, Espero y cuando leas este soneto de amor, Comprendas, que la vida sin ti, no es nada, Y que no habrá consuelo alguno, que aliente mi sufrir!”… “¡Que la vida te bendiga amor mío, porque eres perfecta, bella creación divina!” “¡Que la vida te ilumine, amor mío, porque eres pensamiento e ilusión del alma mía!” “¡Que la vida te proteja, porque eres el anhelo de un hombre que aun te suspira!” “¡Que la vida te quiera amor mío, no tanto como yo te quiero a ti!” “¡Que la vida te cubra con sus sueños, que yo haré lo mismo con los tuyos!” “¡Que tu vida sea un cuento de hadas, que yo lo leeré todos los días!” “¡Que tu sufrimiento se torne en alegría, que yo reiré solitario, con nuestros recuerdos!” “¡Que la vida te caliente en el vacio de nuestra cama, que en mi imaginación saciare mi alma con tu figura hermosa!” “¡Que la vida no permita que estés sola, que yo en la distancia,


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habitaré en tu alma!” “¡Que la vida te permita sonreír, que yo desde aquí, imaginare vivir feliz!” “¡Que la vida bendiga cada paso que das, que tu iluminas los míos!” “¡Que la vida te bendiga amor mío, y que jamás renuncies a la fe de mi regreso!” “¡Que en tu vida, exista por siempre, la esperanza de nuestro amor y el de nuestros hijos”! “¡Que en tu vida, surja al brillo de mis ojos, al recordar los momentos de amor!” “¡Que jamás en tu vida, olvides los felices y amargos momentos de nuestra unión!” “¡Que la vida te bendiga por siempre amor, pues eres magnifica inspiración del edén!” “¡Que mi amor en la distancia, consuele tu sufrimiento y el de nuestros hijos!” “¡Que mi amor te abrigue cálidamente y te aleje de los caminos difíciles!” “¡Que mi amor te bendiga con mil oraciones de paz y mil sonetos de amor!” “¡Que mi amor te lleve por el infinito en un corcel dorado de alas magníficas!” “¡Que mi amor tome tu mano y te lleve al cielo de los poetas y pintores!” “¡Que mi amor te declame solemne, la pasión bendita de mi admiración por tú!” “¡Que mi amor por ti, jamás se marchite, y si llegara a pasar, que tu corazón me enamore!” “¡Si Dios lo permite, cortaré para ti, un retazo de luna y un terciopelo de estrellas, que lleven bordados con finos hilos de oro y esmeralda, el credo de tu existir, y junto a él, escribiré el más hermoso soneto de amor que llevará tu santo nombre!”. “¡Si Dios me lo permite, pintaré en un fino lienzo de seda, tu cuerpo y tu alma, fuente perpetua de mis recuerdos y mis pasiones aún vivas!”; “¡Si Dios lo permite, escribiré una oración de paz, que profese la


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ternura de tu ser, y junto a él, recitaré la oda musical de tu amor y el de nuestros hijos!”; “¡Si Dios me lo permite, te nombrare a cada instante y te pensaré a cada momento, para nunca olvidar de mis labios, el sabor azucarado de tu amor!”; “¡Si Dios me lo permite, quiero morir en un rincón de tu sueños, y así vivir eternamente, dentro de ti, vida mía!”. “¡Que la vida comprenda mi dolor, porque yo entiendo el de los demás, que sea benévola y justa con mi encierro, porque soy justo y humano con mis captores, que me conceda el entendimiento y el perdón, porque yo también puedo ser humano; que la vida me tienda la mano en medio de la oscuridad, porque la mía no desampara a nadie, que la vida me devuelva el tiempo, porque con mi sufrimiento he perdido la memoria!”. “¡Que la vida sea tolerante conmigo, porque yo soy paciente con los que me hacen daño, que la vida me perdone, ya que he perdonado a todos por este tiempo de encierro, que nazca en mí y en mi familia, un nuevo laso de amor, para que rompamos las cadenas, que brote de nuestros corazones, la felicidad truncada que se resiste a salir; que surja del dolor, un nuevo manto de luz y esperanza!”. Que surja de ti, la estrofa bella de tu amor por mí, Que surja de mis hijos, la fe por la vida y nuestros hermanos, Que surja de nuestra familia, un nuevo propósito de unión y prosperidad!” Que el soneto que te acompaña, jamás te olvide, Y que recite siempre tu belleza y declame nuestro amor, Un soneto que nadie olvida y que todos llevan grabados en su corazón, Un soneto que jamás te olvida y a mí me da vida, Un soneto que lleva la fragancia fresca de la juventud, La sabiduría justa y hermosa de tu madurez y de tu bondad, Un soneto que es la metáfora de la vida, al ser tu madre y esposa a la vez,


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Un soneto que se jacta victorioso, la exclusividad de tu nombre y el roció que te baña, Un soneto que huele a ti y que huele a mi ¡". "¡Un soneto que es el bosque y las avecillas que lo aman, Un soneto que es el cosmos y el cometa que lo cruza; Un soneto que es la fuente cálida y la miel dulce de las colmenas; Un soneto que es la ternura de tu voz y la inocencia de mis hijos; Un soneto que vuela nocturno como el susurro de las luciérnagas y las estrellas, Un soneto sentimental que refleja las luces de las velas en los ranchos pobres, Un soneto que huele a flores, que huele a ti y que huele a mí, Un soneto que nace en medio de la selva y que lleva la esencia de las azucenas, Un soneto que es libertad y que desafía con romper las cadenas que me aprisionan, Un soneto mágico llamado “amor de familia” ¡"... "¡Que el mar de olas suaves te cubra en nuestra cama; Que el cielo hermoso cubierto de planetas rosados, alimenten tus sueños, Que el roció que emana la guitarra, alegre tu corazón, Que la juventud de la mañana, refresque tu espíritu, Que un arco con flechas de amor, te proteja por senderos oscuros, Que mi amor, te acompañe de la mano hasta la eternidad. "¡Que este soneto jamás te olvide, porque yo no te olvido, Que este soneto jamás me olvide, porque tu estas dentro de mi alma, Que este soneto de música y fantasía, me lleven en mis sueños, hasta donde estas tu, Que este soneto de inmaculada concepción, de calor a mi cuerpo en tu precioso altar,


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Que este soneto se convierta en el himno de todos los que sufrimos en esta guerra ¡". ''¡Dios te bendiga vida mía, que el beso solitario que te envió en la distancia, Llegue en la noche de nuestro aniversario, la navidad y tu cumpleaños, Que el beso que te envió sollozo, duerma contigo, cubriéndote con su calor y su pasión, que llegue en la noche y te despierte en la mañana; Ese beso que lleva el grito sentimental de tu ausencia y de mi soledad, Ese beso que es la canción que tú me enseñaste y que jamás olvidare, Ese beso que abre la esperanza del regreso y el perdón a mis captores, Ese beso que me enseño a amar con perdida pasión, todos los sueños de mi familia, Ese beso que me mantiene vivo y con la fe, de que algún día regresaré ¡". "¡Que mis días de encierro y sufrimiento, cesen ya, Que mi dolor y mi enfermedad, cambien por sueños de esperanza y libertad; Que el rencor de mis captores, acabe y aparezca en sus corazones, el perdón; Que las balas de las armas suicidas, desaparezcan ya, Que las cadenas que nos castigan, se fundan para crear bellas reliquias de paz, Que mi prisión cambie por un gran salón de fe y amnistía". ¡Son muchas cartas que te he escrito, pero ninguna ha llegado a tu lecho, Muchas cartas que hablan de ti y que hablan de mí, Muchas cartas que anuncian sin cesar, mi tristeza infinita, Pero que a su vez, reza mi ilusión por salir pronto de aquí!”


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-¡Sabes, tengo miedo!, ¡a veces en las noches escucho disparos y gritos fétidos, y como siempre, tenemos que huir en medio de la noche, ocultándonos como animales!, ¡tratando de no fenecer a causa de una guerra sin cuartel, sin saber que nos pueda deparar el futuro!, huyendo sin destino, exponiendo nuestras vidas, y sin saber si mañana podamos regresar; ¡es una terrible situación, donde a diario, nuestros verdugos luchan, contra las armas de la justicia y la autoridad!. -¡Lastimosamente, sentimos miedo, pues no queremos que en esos enfrentamientos, Caigamos heridos y lejanos de nuestras casas; Ojala y Dios ilumine sus corazones, y pase lo que pase, no permitas que nuestras vidas acaben de esta manera!; ¡reconozco que no es fácil nuestra situación, y tampoco es soportable, la que mis captores viven! -“! Solo ten la certeza que pronto todo acabará ¡".

"¡Que este soneto te cubra con su lealtad y de albergue a sus corazones tristes; Que este soneto te ame tanto como yo te quiero a ti, Que este soneto alegre esos días en que el dolor te invade, Que este soneto, nunca permita que me olvides!”. -¡Son cientos de cartas que te he escrito y que todas rezan con infinita devoción, mi amor tierno por ti y por mis hijos. Tal vez estas cartas, yo te las entregue en nuestra cama; tal vez nunca te las entregue, pero alguien de buen corazón, te las de; tal vez jamás regreso al calor de tu regazo ¡ Ten la seguridad, que siempre estaré a tu lado, y que jamás mi espíritu te abandonará, sin importar lo que pase, te amare sin medida y sin destino, vivirás en mí, hasta que mi alma cansada, duerma tranquila!


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"¡Sabes, entre las montañas, de un lugar desconocido, He aprendido a escribir con gentil dedicación, Convirtiendo mi alma lastimada en un poeta consumado, Que pronto recitara a tus pies, mil declaraciones de amor!”

"¡Solo descansare, hasta el día en que tu regazo me cubra"… Te amo, mil veces más, te amo...

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CAPITULO SEXTO "LA ENFERMEDAD" "¡Oh vida mía, mi corazón late despacio, Mis manos y mi piel, sudan muy frió, Mi cabeza da vueltas sin sentido, Y la anemia de mi fe, debilita todo mi cuerpo; Estoy cansado y el oxigeno me falta, Mis pies ya no soportan el peso de mi sufrimiento, Y mis ojos cerrados, se niegan a observar el mundo!”. "¡Dicen que soy un enfermo crónico, Y que aun, no existe cura para mi tragedia, Todos se conduelen pero, nadie no hace nada; Vivo suspendido en una rama a punto de romper, Y aun mi cabeza, gira a mil revoluciones; No soporto el perpetuo idilio del dolor, Que se ríe a carcajadas de mi condición ¡” "¡Dicen que soy un loco entregado a la muerte, Y que aun no existe solución para mi tragedia, Que mi esperanza anda sin rumbo fijo, Y que mi ilusión de regresar, cada día se pierde; Estoy cansado y el oxigeno me falta, Mis manos se niegan a recibir el calor, Y mi cuerpo y mi mente, es una sola enfermedad ¡” "¡Dicen que tengo una grave enfermedad, Que solo puede ser tratada en un hospital, Pero mi estado agónico, no es mi cuerpo, Ésta en mi alma, que llora incesante, Inerte ante estas malvadas cadenas, Que oxidadas detienen mi libertad ¡",... "¡Los eslabones metálicos de mi presidio, Lastiman depravadamente mi ser, Mas sin embargo, y después de tantos años, Estas cadenas frías e inhumanas, Son una prolongación de mi existencia adormecida;"....


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“¡Dicen que mi enfermedad, solo puede ser tratada, Con medicinas que existen en la ciudad, Pero mi enfermedad, no se cura de esa forma, El daño está en mi alma, que renuncio a vivir, .y solo podrá sanar, con el regreso a mi hogar ¡”.... "¡Dicen que estoy enfermo, porque ya no duermo, Porque convulsiono con el lecho de mi amada, Dicen que estoy enfermo, porque ya no como, Porque deliro con la forma como cocinas; Dicen que estoy loco, porque no se me ve alegre, Porque estas insulsas cadenas, me quitaron la ilusión; Dicen que estoy enfermo, porque poco hablo, Y la verdad, mi voz entrecortada, solo pronuncia tu nombre, Dicen que estoy enfermo, porque alucino con tu imagen santa, Y la verdad, no guardo más recuerdo que el de mi familia; Y aun se atreven a decir que estoy muy enfermo, Cuando lentamente este secuestro, me está matando ¡"....

-“! No soporto mas, esta enfermedad maldita de estar lejos de ti y de mis hijos, me está matando en vida, no sé cuanto resistiré, tan solo guardo la esperanza del regreso o de un rescate!”…

Te amo vida mía.


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CAPITULO SEPTIMO “LA MUERTE NOS SORPRENDE”

"¡Una niebla fría y densa nos invade, Un clandestino rayo de sol, es opacado, Por el murmullo solitario de un pájaro que trina, Su canto es desplazado, por la ráfaga de viento que lo empuja; Un extraño silencio, nos inmoviliza, Solo las voces sigilosas, alertan su rastro, Denunciantes ante cualquier movimiento, Nosotros mudos solo observamos, Y solo en nuestra cansada razón, Sabemos que es una función circense; que nunca termina ¡". "¡Nosotros que nos sumergimos en la antología, De un deseo que no es lujuria y frenesí, Esperamos inmóviles, sentir el sabor de la muerte, Para que entre sus brazos, nos aleje de este lugar ¡", "¡Estamos atados a un deseo incierto, Que reprime lentamente nuestras horas, Que nos tortura a cada respiro; Un sentimiento que clama libertad, Pero que nos responde, en la mazmorra más profunda ¡".... "¡Nosotros somos tres, los secuestrados que a diario sufrimos, Que compartimos silenciosos, las añejas historias del ayer, Que sentimos como nuestros, los dolores de los demás, Y que unimos nuestras voces para reclamar nuestra libertad ¡"; "¡Tres hombres agotados por la maldad, Pero seguros de sí mismos, de que algún día regresaremos, Y al menos recuperar, parte de los segundos que han volado lejos; Aunque hemos envejecido, lucharemos sin descanso, Para que el tiempo y nuestras vidas, vuelvan a su lugar ¡"....


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"¡Días atrás, un nuevo grupo de ellos, nuestros captores, Llegaron al lugar donde nos ocultan, Su aspecto denota cansancio y hambre, Vienen de seguro de un lugar muy lejano; Son recibidos como héroes por sus compañeros, Incluso el comandante ha ordenado que les preparen un agasajo, Al mejor estilo de una importante comitiva internacional ¡" "¡Nosotros como testigos involuntarios del hecho, Guardamos silenciosos, el secreto del encuentro, Eran muchos hombres que alegres se abrazaban, Otros callaban y otros bailaban; Nosotros con duda, miramos el espectáculo, Sin entender aun, lo que sucedía, Mas sin embargo, nos hicieron participes del jolgorio, Y hasta por un momento olvidamos nuestro cautiverio ¡"… "¡En mi condición de secuestrado, compartí mi reclusión con dos hombres más, Uno de ellos, un viejo comerciante de origen antioqueño, El segundo un joven empresario, que llevaba poco con nosotros, Mis compañeros al igual que yo, pasábamos divagando sin imaginación, En espera de un milagro que nunca se produciría; Sufrimos el rigor del monte y la guerra, Y soportamos con heroísmo, las humillaciones y el dolor de la ausencia; Entre todos nos aferramos unidos huyendo al martirio del secuestro, Y nos convertimos en poco tiempo, en los mejores amigos, confidentes y consejeros, Y hasta inventamos juntos, un mundo fantástico y sin soledad, Formamos nuestro himno de lealtad y fidelidad


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Y prometimos nunca abandonar al amigo!”; -¡un grupo de amigos, quienes "bajo la sombra del secuestro, Idealizamos un mundo mejor, donde la amistad fuera nuestra bandera”, Junto a ellos, descubrí la esencia exacta del hombre, Y comprendí, que todos en la tierra, necesitamos de alguien, Mas cuando, cientos de ojos diabólicos, quieren atentar contra nuestras vidas!; -¡un grupo de amigos que al igual que yo, también tenían su familia, Su esposa y sus hijos, una linda casa y hasta un perro fiel; Un grupo de amigos que se desvanecían tristes en la tarde, Para que en la mañana, se levantan alegres a soportar con ahincó su secuestro!; -¡un grupo de amigos, que animo nuestro dolor, Que nos enseño a soportar con dignidad nuestra situación, Y que nos llevo a tener fe, en nuestro destino y en nuestro Dios;

¡Fueron meses, días y sus noches, junto a ellos, Donde conocí en mi imaginación, a cada uno de sus familiares, Aprendí de sus talentos, soporte sus defectos y reí con sus chistes, En el momento más difícil de nuestras vidas!; ¡Nos convertimos en las personas más importantes de nuestro presidio, Incluso, hicimos parte de una nueva familia, La cual nos mantuvo con vida e ilusión, Una familia que escucho con sabio designio, nuestro dolor; Una familia que me tomo como su hijo y que jamás me abandono, Una familia no igual a la mía, pero que soporto conmigo, La penumbra maldita de mi secuestro ¡...


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"¡El grupo de hombres que había llegado al campamento, Provenía de otras latitudes, que desafiaron la geografía mundana, Venidos de todos los lados, de aspecto delgado y belicoso, Igual a todos los demás, y que no respetaba nuestra condición, Se burlaron sínicamente de nuestra soledad!”; “!un grupo de hombres con extraños pensamientos e ideas, Pero que se mantenían vivos, gracias a la lealtad de sus compañeros, Que a la larga, también eran una enorme familia sin escrúpulos y sin libertad ¡"... “¡Mis dos amigos, llevaban menos tiempo en cautiverio, Siendo Yo, uno de los secuestrados con mayor tiempo en el monte, Incluso mis captores me llamaban jocosamente, el antiguo, Como si mi condición, fuera una diversión para todos en ese lugar ¡".... "¡Mis amigos a quienes respete y admire, Sentían el mismo afecto por mi condición, Y siembre nos mantuvimos juntos, En todos los momentos en que peligraba nuestra vida ¡"... “¡El grupo de hombres que festejaban su arribo, Tenían como única misión, Llevar lejos de allí, a uno de nosotros, Más sin embargo, mantenían en secreto su orden, Tal vez por vergüenza o por no causarnos más tristezas ¡"... "¡La incertidumbre creció, un aroma a carroña y desierto, Invadió el jardín floral que habíamos creado en nuestro corazón, Una incertidumbre, hacia algo que podría pasar, Y que nos tomaría por sorpresa, Causándonos dolor y desesperanza ¡"…


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¡Pronto uno de nosotros nos abandonaría, Tal vez lo llevarían lejos a otro lugar, Sabíamos que ese grupo de hombres, no traían buenas noticias, Y que ellos eran portadores de malas profecías, Que predestinaban nuestra muerte ¡”.... ¡En el transcurso de mi cautiverio, Logre solidificar mi amistad con mis compañeros de reclusión, Y todos en común, anhelábamos el regreso!; -¡A lo largo de mi cautiverio, Conocí muchos amigos, todos valientes hombres, Que perdieron su vida, más nunca su fe; Uno a uno, se marcharon del encierro, Tal vez para no regresar, Tal vez para estar con su familia, Tal vez para morir anónimos en estas montañas, Tal vez lejos de lo que pudiera ser su libertad ¡"; “¡Sentía zozobra en mi corazón, Cada vez que llegaba el grupo de hombres, Pues su misión era distinta al espíritu de la moral, Eran portadores de terribles mensajes, Que por nuestra condición, jamás conoceríamos, Mas sin embargo, en el fondo, sabíamos que se trataba de nosotros; Una zozobra traidora que nos convertía en cobardes, Una zozobra astuta que amilano nuestro entendimiento, Una zozobra que infundo mi angustia por ustedes ¡"...

-"¡Dios con el corazón en tus sacros pies, Y con la duda, como intermediaria nuestra, Quisiera me respondieras, esta mi suplica, Que busca dar tregua, a mi insignificante vida ¡";


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"¡Si la muerte descubre mi corazón, De seguro que el tiempo no se detendría, Y continuaría con su marcha agitada; Pero que pasaría con aquellos que amo, Aquellos que sueñan y anhelan, Que piden a gritos una oportunidad, Que esperan pacientes por la verdad; Aquellos que escriben bellos versos de amor, Que hallan en la sinceridad, la verdadera pasión ¡"; "¡Que pasara con nosotros, Que luchamos adormecidos por regresar, Qué pintamos en nuestra imaginación, la libertad, Que escribimos el evangelio de la fe y el perdón, Que lloramos abatidos sin una respuesta, Que extrañamos prófugos a los que amamos ¡";

"¡Que pasara con los amamos; Que siguen dispuestos a darlo todo, Que esperan pacientemente nuestra llegada, Que sueñan despiertos por nuestra vida, Que no se dejan vencer ante las inclemencias, Que luchan con coraje y gallardía por nuestro hogar, Que mantienen viva, la imagen de nuestro recuerdo ¡"; "¡Que pasara con ellos, nuestros captores, Seguirán luchando por su filosofía o su vida, Seguirán huyendo entre las frías montañas, O se perderán condenados entre los fríos mausoleos, O seguirán soportando el recuerdo de la muerte, O se entregaran al calor de la vida y la justicia ¡"… "¡Solo tú lo sabes, creador infinito del universo ¡"… “¡Luego de la cena y la luna llena como juez del festín, El grupo de hombres, semejando una jauría de lobos,

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Llegan hasta el lugar de nuestro encierro, Allí, sacan a uno de mis compañeros, el joven empresario, Padre de tres hijos, esposo bueno y justo, Con un futuro prometedor y una vida por delante; Ellos le sueltan sus cadenas y en medio del horizonte, Lo arrestan, el joven mira con nostalgia el cielo azul, Tal vez, tratando de hallar entre el cosmos, El lugar de su destino que entre luces de las espermas Que a lo lejos se ven pero se pierden ¡".... "¡Sin palabras que pronunciar, Pues todas me las he tragado, Me resistí ante el acoso de los hombres, Quienes se aferraron como el acero, Al frágil cuerpo del muchacho, A quien lo sacaron a cuestas y bofetadas; Sin remedio y con un fuerte dolor en el pecho, Me resigne a seguir luchando, Y frente a mí, ellos y mi amigo, se perdieron ¡".... :

" ¡Horas después, logre cerrar mis ojos, Me entregue a la noche y a una insípida espera, Por saber la suerte de mí amigo, Con los ojos aguados y cansados, Dormí por unos minutos, Hasta cuando un fuerte estallido, Producto de una ráfaga traicionera, Alboroto la tranquilidad aparente de mi corazón, Segundos después, otra detonación se sintió, Seguida de un silencio lúgubre ¡".... "¡pronto la sombra negra llego hasta nuestra celda, La muerte tomo por sorpresa a un hombre, Que no apoyo a la guerra, pero cobro con su vida, El infortunio de ser inocente, Convirtiéndose en una vil pieza de exhibición que ellos levantaban, Simulando ser absolutos dueños y campeones de nuestras vidas


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“¡Que horrible partida, la que debemos jugar, Unos matan cobardemente y otros mueren inocentemente! -¡Una muerte que jamás fue anunciada, Una muerte que expele por sus poros, el horror y la traición, Una muerte que vendrá por nosotros, Y que también nos tomara por sorpresa!.. "¡Un frió espeluznante abordo nuestros cuerpos, Desafiando tal vez, el miedo reinante que habita en nosotros, Un miedo que creció a diario y que no renuncio a salir de nosotros, Un miedo que se apodero de mi mente y mi corazón, Un miedo que cobro la vida de muchos, La de mi enemigo y mis compañeros, Y tal vez cobraría la vida de nosotros en el futuro, Todo por una absurda guerra que jamás compartimos, Pero que nos obligaron a participar, Como escudos y prendas que se pueden intercambiar fácilmente;"... "¡Una muerte que nos sorprendió, Y que ahora no nos deja dormir en las noches, Tal vez, previniendo el momento, En que el grupo de hombres, vengan por nosotros;"...

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CAPITULO OCTAVO "ANOCHE SOÑÉ CONTIGO" "¡Anoche soñé contigo, vida mía, Entre el murmullo blanco de la luna llena, Y el gemido de tu cuerpo abrazando al mío, Un sueño fantástico que prófugo, Escapa de mi alma en busca de la tuya ¡". ¡Un sueño hermoso que aguo mis ojos, Un sueño único y maravilloso que me alienta a vivir!; ¡Si no fueran por estas malditas cadenas, Que me atrapan cautivo en una pesadilla sin fin, Estaría a tu lado, amándote preso entre tu piel! "¡Mas sin embargo y con el dolor de tu ausencia, Sigo esperando el milagro divino del regreso, De estar a tu lado y de reír junto a ti y mis hijos, De recordar alegres, aquellas historias del ayer, que jamás se olvidan!". "¡Anoche soñé contigo, navegando en la fragancia de tu piel, Y saboreando el calor etéreo de tu cuerpo que sabe a miel, Mis manos locas, vuelan libres y sinceras, Por todo el espacio infinito de tu mágico ser, Tu boca devoro todos mis instintos, Mientras la mía, sacio su hambre con tu libertad; Tus ojos gitanos, negros como el azabache, Descubrieron mi ingenuidad que se poso junto a tu sensualidad ¡". "¡Un sueño hermoso, que humedeció mi cuerpo, Que me llevo a navegar por las aguas cándidas de la pasión; Un sueño loco, que renuncio a despertar, Un sueño loco que jamás regresara a este cuarto oscuro ¡" "¡Entre los barrotes del miedo y el terror,


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Y el frio supremo de un cuarto oscuro y maltrecho, Yace el cuerpo flácido de un hombre moribundo, Que desea volver a su casa; Un hombre que sueña feliz, con su esposa y sus hijos!".

"¡Ese hombre flaco, enfermo y descuidado, Un hombre que soy yo, un muerto ambulante, que clama por la vida, Que pide perdón por una falta jamás cometida, Que sin pensarlo, se convirtió en un trofeo de guerra, En una carta simbólica de alta denominación, Un hombre que no pertenece a esta confrontación, Pero que carga sumiso, el peso de unas grandes cadenas, Producto de una idea y un pensamiento absurdo ¡" "¡Ese hombre soy yo, el mismo que sueña, Canta, sonríe y calla por tu recuerdo; Ese hombre que sueña por el pronto regreso, De volver a sentir entre sus brazos a sus hijos y su esposa, Un hombre como muchos otros, Que llora silencioso en este maldito monte, Que me priva de la vida y de mi familia, Que me arrebata el derecho de ver crecer a mis retoños, De presenciar feliz, sus primeros pasos y sus palabras; Que me quito la ilusión de ver triunfar a los míos, De seguir devoto la belleza de la mujer que amo; Que me cerceno la esperanza de estar en casa, De gozar junto a los míos, mi vejez y su juventud ¡" "¡Mas sin embargo en las noches, Tu fotografía es mi única compañera, La cual abrazo con toda mi fuerza, Y como si jamás hubiera pasado algo malo, Me despedí de ti, besándote por doquier; Luego arropo con mi corazón, Y observando tu angelical rostro, Duermo inquieto en medio de un sueño erótico ¡".

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"¡En mi sueño de eclipse de amor, Apareces tú, mi bello ángel, palpitar hermoso de mí ser, Con tu romántica espada de luz, Alejas de mí, a cientos de demonios y ogros, Que atentan contra mi vida; Luego me abrazas y me mimas como si fuera un niño, Acaricias mi agobiado cuerpo con tus manos dulces, Y te fundes en mi corazón, enredando mis pasiones, En un sueño maravilloso de amor y sensualidad; Un sueño loco y fantástico, donde nuestra cama, Es nuestro nido, donde tú y yo, sin medida, Hacemos el amor, sumergiéndonos en un país sin fronteras, Entregándonos totalmente, desafiando a la muerte, Y satisfaciendo nuestro apetito voraz, Un apetito que nació de la ausencia, mas no del olvido ¡". "¡Un sueño hermoso que huele a ti y que huele a mi; un sueño fiel que jamás renuncia a creer en ti, un sueño que aunque encadenado, luchara por escapar, y estar junto a ti, mi bella esposa¡“… "¡Soy sincero; Tengo miedo y no quiero morir aquí, Pido a Dios, Que si he de morir, quiero que sea entre tus brazos!”…


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CAPITULO NOVENO “UNOS AMIGOS MUY EXTRAÑOS”

Veintisiete de marzo de 1.998. -¡Amor dulce y encantador, desde hace varias semanas, Mi lirica sentimental ha permanecido en silencio, Debido al maltrato inhumano e injustificado del cual soy victima, Pero pese a ello, no me doy por vencido y sigo adelante, Pese a que el papel y la pluma se han agotado, Incluso he tenido que utilizar extrañas técnicas, Como las cortezas resistentes de arboles, Que me son de gran utilidad, A la hora de escribir, mi profeso amor por ustedes, Mi linda familia! -¡han sido días duros y aun mas sin amigos que compartir, Pues los pocos compañeros de este encierro, Los han llevado para otro campamento, O peor aún, a una maldita fosa sin nombre y sin cruz!, -¡Han sido días difíciles sin tu amor, Y el de toda la familia que adoro, Más sin embargo, la esperanza que a veces creo agonizante, Resurge con más fuerza y energía, Y como el ave fénix que despliega sus enormes alas, Resurge entre las cenizas de la muerte y el secuestro! -¡Hoy es uno de esos días en los que mi fe y mi esperanza, Brillan resplandecientes sobre este horrible campo de batalla, Uno de esos días en los que no me quiero morir, Y me enfrento a mis captores por vivir un poco más!;

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-¡Solo pido ante un Dios creador, Que envié cientos de ángeles guerreros y me saquen de aquí!; -¡hoy es uno de esos días en los mas te amo, Y te veo hermosa, caminar libre por todo el campamento, Con tu cabello suelto y adornado coquetamente por una heliconia roja, A la cual le puse tu nombre y tus apellidos!; -¡hoy es uno de esos días, en que mi locura es más fluida y más alegre, Donde todo lo veo rosa y carmesí, Donde el cielo húmedo y oscuro, se torna terso y suave, Donde las alimañas y los tigres que habitan allí, Se convierten en dóciles criaturas del edén, Donde tú, mi vida hermosa, Vives junto a mí, y yo junto a ti, Pese a la mirada morbosa del fusil y de quien lo ostenta!; -¡donde tú y yo corremos libres lejos de consignas y canticos de guerra, Donde solo tú y yo, unimos nuestras voces para cantar juntos, Nuestra primera canción de amor!; -!hoy es uno de esos días en los que cumplo un año más de vida, Pero en la letanía absurda del tiempo, es una año menos que me queda!; -¡es un año que he perdido lejos de ustedes, Al estar atrapado en las garras del monte Y las fieras que se esconden en el! _! Hoy es uno de esos días, donde hoy me entrego plenamente a ti, Donde espero sediento por ti, Un día como muy pocos donde creo y existo por ti, Un día mágico y celestial como muy pocos, Donde la vida es diferente y especial,


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Donde mis captores me desean lo mejor del encierro, Donde una torta es improvisada por una ración mas grande de comida, Donde el vino de uva, es cambiado por el agua panela insípida y sin dulce, Donde el regalo de mi familia, es reemplazado por la sonrisa fingida del opresor, Un día especial y de fiesta familiar, que es mutilado por las cadenas en mi cuerpo, Un día especial de gran emotividad y recordación, Que me hacen añorar mí niñez, mi juventud y mi mor por ti, Un día mágico, único en mi vida, que quisiera olvidar! Un manojo de recuerdos tristes y malignos Que me apartan de ti y de mis hijos, Que me hacen sentir que ya no saldré de aquí, Y que para siempre te perdí! -¡Pero hoy es uno de esos días, Donde esos recuerdos son destruidos letalmente, Y afloran en mi pecho, un dulce sentimiento, Que huele y sabe a ti!: ¡Desde hace días, varios de los muchachos que me custodian, Guardan un cierto aprecio por mí, Al que he llamado como un sentimiento de pesar, Mas sin embargo, hay otros hombres que nos tratan mal Y en cambio tratan mejor al perro que los acompaña!; ¡Esas personas a las cuales y desde hace poco llamo amigos, Y que ocultos de los ojos y la pistola loca del comandante, Tratan de compartir momentos agradables conmigo; Tal vez y al igual que yo, huyen de la soledad y el tedio que produce esta guerra,


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Tal vez que al igual que yo, se sienten cautivos y aprisionados en esta selva, Tal vez y al igual que yo, también tienen familia y un gran amor, Al igual que yo, también llora su amarga soledad, La cual y con esfuerzo, se convierte en una absurda confidente! -¡Muchos de estos amigos llevan un estandarte de guerra que no es la suya, Y más sin embargo son tan humanos como yo y su comandante, Muchos amigos que novatos han llegado y también se han ido, Muchos de ellos que se han marchado, Obedientes a la resolución autoritaria de la voz que manda, Muchas veces por ser sorprendidos al compartir un momento de nostalgia conmigo, Muchos de estas personas quienes son nuestros guardias, Y que los creía esquivos y malvados, Son personas tan humanas como tú y yo, Tan complejos y llenos de emociones, Que son callados y cegados por las armas y la guerra, Que eran mis captores en un comienzo, Y que con el tiempo, se convierten en compañeros de supervivencia; Muchos de estos hombres y mujeres que nos dieron un poco de ellos, Pero que también recibieron de mi, “afecto y buenos consejos”, Muchos de ellos, hombres y mujeres que como la noche y la luna, Llegaban, y al alba, se marchaban bajo el castigo absurdo, Que no permitía que ellos tuvieran contacto conmigo y los demás secuestrados, “a muchos de ellos, hombres y mujeres, les enseñe el valor de las letras y los números, pero jamás lograron graduasen a mi lado”, “a muchos de ellos, les compartí todas las teorías magnificas de la vida y la filosofía,


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Pero jamás logre obtener un veredicto exacto de su vida”, “a muchos de ellos les recite, les cante y hasta les motive a pintar, Cuan flor y paisaje bello se les cruzara por doquier”, Un montón de muchachos, de hombres y mujeres que llegaron Y pronto se marcharon de mí! En este día tan especial para todos nosotros pero tan triste, Quiero decirte que muchos de los guardias que están aquí, Son nuevos en este oficio y que sus miradas son como el arcabuz, Que abrió el pecho de los indios en estas tierras, Miradas frías y calculadoras que no pierden detalle de lo que hago, Miradas silenciosas pero curiosas que quieren escudriñar mi vida, Y yo desde una esquina en una improvisada fiesta familiar, No hago sino darles gracias a todos ellos, por esta hermosa celebración, La cual me hace diferente y especial, a pesar de que estoy en medio de un grupo, De hombres y mujeres que no conozco, Pero que de seguro, en un futuro, puedan tal vez, Ser unos amigos muy extraños. -¡Te amo, mi corazón hermoso, Y desde algún lugar de este mapa gigantesco, Te deseo un día feliz y agradable, Y que pese al no estar allí, Hagan de cuenta que estoy con ustedes, Y canten felices mi cumpleaños y muchos boleros más, Regálenme una gran torta con mucha crema y que sea de chocolate, Y brinden felices con un efervescente vino rojo, Sonrían y no dejen de decir,

¡Feliz cumpleaños Papa!


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CAPITULO DECIMO “MI ÚLTIMA CARTA” “¡Noviembre veinte de dos mil!” Santa fe de Bogotá Amada mía; “¡Te escribo enamorado mi bello tesoro, dedicándote a ti, mi vida simple, En espera de que mi sacrificio, sea suficiente para superar tus penas; Al igual que las otras composiciones liricas en honor a ti, Las guardo celoso junto a mi corazón, en espera de que algún día lleguen a ti; Te recuerdo con más vehemencia que nunca, y te amo con más fuerza que nunca; Han sido días difíciles para mi existencia, aunque el recordarte me alivia, Pienso a cada instante en ti y en mis hijos, que ya no deben ser tan pequeños, Y que de seguro deben de ser grandes personajes de la sociedad, Digno orgullo de tu alma y la mía, y de toda nuestra familia. La situación en el campamento se ha tornado insoportable, Nos tratan como animales y nos mantienen encerrados en una gigante jaula con púas, Y en cuanto a la comida no es la mejor y hasta a veces creo, que los animales en el monte, se alimentan mejor. Permanecemos la mayor parte del tiempo incrustados como perlas, en este lugar, Hasta nos construyeron sanitarios rudimentarios, para evitar que salgamos; Nos mantienen amarrados al techo de la selva y dormimos sobre esteras duras; Solo nos dejan salir, cuando es época de baño y lavado de nuestras prendas;


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No nos permiten ver la televisión o escuchar la radio, mucho menos leer la prensa, Solo nos informan esporádicamente, como esta nuestra situación, Y nos comentan sobre lo que hacen nuestros familiares con respecto a nuestro secuestro, también nos advierten que la hora de regresar a casa está lejana; Y debemos resignarnos con que al menos no nos mataran por ahora; También dicen que el gobierno no quiere negociar y que por culpa de él, estamos aun cautivos. Aunque en mi sentimiento golpeado, sé que no es culpa de nosotros, Y que simplemente es cuestión de ideologías que ninguno entiende. Me llevaron a un lugar, donde la selva es virgen e indiferente, Allí junto a mí, también hay otros diez hombres, todos secuestrados, La gran mayoría de ellos, militares y policías capturados en combate; Y al igual que yo, llevan mucho tiempo detenidos en el tiempo y en el espacio; Se encuentra conmigo mi amigo, el comerciante antioqueño, Quien lamentablemente se encuentra en grave estado de salud; Juntos tratamos de soportar con paciencia nuestra angustiosa estadía, Tenemos una gran fe, de que algún día, salgamos de aquí, Y retornemos a nuestras casas, junto a nuestra familias ¡".

“¡Perdona que no esté a tu lado en los momentos más difíciles, Pero prometo, que una vez este en casa, devolveré con creses mi ausencia; Perdona que no te haya escuchado y que en muchas ocasiones hayamos discutido, Prometo que a mi regreso, me disculpare con un gran ramo de girasoles;


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Perdona esa mañana tan terrible de mi vida, en la cual no me despedí de ti, Prometo que mi orgullo y mi ego autónomo, los sepultare en un rincón de esta selva; Perdona que no haya compartido contigo más tiempo, pues antepuse mi trabajo, Prometo que a mi regreso, dedicare con esmero, las veinticuatro horas del día para ti; Perdona mi indiferencia ante tus peticiones que solo buscaban mejorar nuestro hogar, Prometo que hallaras un nuevo hombre en mi, dispuesto a escuchar y aceptar!". “¡Solo recuerda que en la noche más fría, estaré a tu lado, Que jamás te abandonaré, y viviré con mi último suspiro, para protegerte, Solo recuerda que nací para amarte y que moriré junto a ti, ese es mi destino; Ha pasado mucho tiempo, y aun te recuerdo como si fuese ayer, Con tu traje purpura y tu cabello suelto, tan magnífico como el beso primero!” "¡Hemos trajinado día y noche por estas selvas, Y nunca permanecemos fijos en un lugar, Mas sin embargo, desde hace unos pocos días, Me llevaron a un gran campamento, Donde hay muchos secuestrados, muchos de ellos, hombres, Y que desafortunadamente, llevan mucho más tiempo secuestrados, También sufren y lloran solitarios su dolor, Al recordar a su familia, su casa y su amada; Siento tristeza por ellos y creo que ellos también la tienen por mí. A veces pienso que las cosas no suceden al azar, Porque todo lo que ocurre a nuestro alrededor, Tiene un propósito y una razón, como si todo esto, Estuviera escrito en el gran libro de la vida ¡"...


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"¡Sabes a veces siento ganas de escapar de esta condenada selva, De romper mis cadenas y desafiar a la muerte misma, solo por verte; Cuanto daría por verte, venderle mi alma al diablo solo por tenerte unos segundos, Ya no me importa nada, veo lejano el día, en que regrese a casa, Hasta he llegado en pensar, que ellos me asesinaran, Y solo sobrevivo guardando la esperanza de tu recuerdo ¡" "¡Mi secuestro se ha convertido en el peor desafío que enfrenta mi familia, Y aunque ha pasado el tiempo, no comprendo el motivo de mi cautiverio, Muchos dicen que es de carácter político, otros afirman que es por dinero, Y otros mas, aseguran que solo es una propaganda para demostrar su poder!". "¡Mis pies están destrozados y mis manos se encuentran deformes, Al evitar que me golpeen en el rostro o caiga en una trampa mortal; La comida que nos dan, es peor que la que comen los cerdos, Y entorno a nuestra prisión, hay muchos hombres armados, Dispuestos a enfrentar a cualquiera que intente rescatarnos, Pese a todo lo anterior, aun no extravió mi mirada en el horizonte, Tal vez en espera de que algún milagro nos salve!". "¡En las noches escuchamos el zumbido de los helicópteros, También en el día, sentimos las tropas del ejército correr cerca, Tan cerca que el temor en el campamento aumenta, Luego nos sacan a otro lugar, mientras ellos, se alistan para el combate. Estuve tan cerca de los enfrentamientos, que mis oídos estallaban,


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Por los fuertes impactos que venían hacia nosotros, Fueron muchas incursiones en busca de nosotros, todas infructuosas, Pero que en el fondo lo único que buscaban era rescatamos; Fueron muchas noches donde el ave fantasma, Merodeo por toda el lugar, agudizando su vista por encima de nosotros, Muchas noches, en las que caminamos bajo la lluvia, Siguiendo la pista de los que huían!"... "¡Fueron muchas noches sin ti vida mía, En la que busque refugio para salvar mi vida, Fueron muchas noches sin ti vida mía, En la que busque refugio en tu corazón, Para olvidar el infierno en el que me sumergía!". "¡Esta sea tal vez mi última carta, las cosas no marchan bien, En cualquier momento puede estallar este polvorín, Y debo hacerme a la idea, de que jamás saldré de aquí; Un velo negro de incertidumbre, rodea nuestro refugio, Advirtiendo nuestro incierto destino; Querida mía, debo admitir, que en este lugar, el miedo existe, Y que todos los secuestrados somos su presa preferida!". "¡Escucho entre los árboles, el canto triste de una ave sonora, Su canto es triste y lastimero, su melodía es un recuerdo que tortura, Un canto sinfónico que traspasa las redes de la imaginación, Un canto sincero que relata la ausencia del ser que amamos, Un canto triste que habla de ti y poco hablan de mí, Un canto efímero que plasmare en un retazo de papel, Y que enviare con el presuroso viento a nuestra casa, Un canto maravilloso que pronuncia la ternura de nuestro amor, Un canto infantil que juega a la pelota y a la ronda, Un canto especial que me recuerda a mis hijos!"....


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“!"¡Un canto que jamás dejara que las palabras se las lleve la brisa, Unas palabras que buscan con afán un refugio en el cielo, Unas palabras que se conjugan en una frase, una frase que me inspira tu ser, Una frase que conforma una canción y cuya estrofa triste es mi despedida, Una despedida que no conoce el adiós y un hasta luego, Pero que de seguro aprenderá a regresar con un hasta pronto!"… "¡Que esta mi última carta llegue a ti, para que tengas la certeza de que te amo: Que esta mi última carta, derrame mil bendiciones sobre todos ustedes, Que esta mi última carta, sea el consuelo para tu dolor; Que esta mi última carta, sea el sustento perpetuo de tu alma; Que esta mi última carta, sea la fuente inagotable de tu inspiración; Que esta mi última carta, sea el arco iris que indica nuestro camino; Que esta mi última carta, sea la continuación de mi vida en tu corazón; Que esta mi última carta, sea el comienzo de un inolvidable recuerdo!"... “¡Quien te ama en la distancia, Quien se fortalece en el dolor, Quien sueña fascinado con tu alma, Quien nunca te ha olvidado, Y quien aun espera regresar a nuestro hogar ¡"... Tu esposo Posdata: "¡Dile a los niños, perdón a los muchachos, que los amo y que los llevo presentes en mi corazón, como él fuego que nunca se extingue en nuestro corazón;".... Adiós. Vida mía.


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CAPITULO FINAL “EL FINAL” “!Entre dos mil y dos mil uno!” ¡La conciencia la he perdido pero no a ti! "¡La noche es turbia y no deja entrever las estrellas, Con ella llega, el mismo y ruidoso frió de la soledad; Y junto a mí, tu fotografía y la ilusión de escapar, Nace en mi pecho, el grito suicida de la libertad, Pero es opacado, por el rifle egoísta de la ambición; De mi pecho nace el nudo de dolor, que se hospeda en mi garganta, Una voz que brota de mi amor por ti, de mi debilidad sin ti, Una voz que sin tu compañía, desaparece lejana en el silencio, Una voz que es flor de un día y un verano seco que perdura; Me siento débil si tu no estas aquí, inmerso en los brazos de la muerte, Arrojado en las fauces voraces de mi encierro y el miedo; Si tú no estás aquí, juro que moriré en brazos de esta maldita selva; Mi debilidad se hace más fuerte, mi soledad se hace más familiar, Y tu rostro se hace más hondo en mí, en mi existe un torrente de sangre que te llora; Mi debilidad eres tú y mis hijos, y si ustedes no están aquí, Juro que moriré lejano y sin su querer!"... "¡La noche es diáfana y clara, solo cuando tu estas aquí, Y esta noche, es fría y amarga, señal de que no estás, Me duele en el alma, el estar lejos de ustedes; Solo Dios sabe lo que he sufrido, Solo Dios sabe las promesas que le he ofrecido por mi libertad, Solo Dios sabe que mis lágrimas han cubierto la selva de un mar agónico, Solo Dios sabe que mi vida, son ustedes, mi mayor alegría y bendición,


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Solo Dios sabe, las veces que he injuriado mi fe y mi esperanza, Solo Dios sabe, que me he reconciliado con el y contigo vida mía!”. Desde aquí, te ofrendo mi vida, para que ustedes no cometan mis errores solo pido a Dios, que te lleve por la senda del amor y el perdón, Y que lleves de la mano a nuestros hijos, que jamás los abandones a su suerte, Solo te pido a ti, que en mi nombre, dediques al menos una sonrisa diaria, Porque jamás quiero verte llorar por mi culpa, Solo te pido que en mi recuerdo, plantes al menos una flor, Que se llame igual a ti y que huela a mí; Tan solo te pido, que jamás en tu alma, borres el recuerdo de mi amor, ya que el, te fue sincero y leal, y solo te amo y vivió por ti; tan solo te pido que en mis noches de desvelo, cuando visite tu cuarto, y a escondidas observe tu lindo tu rostro, quiero que no te asustes, pues es mi fantasma, el alma fugitiva del amor que te viene a adorar; no te asustes porque en mis estrofas me despido de ustedes, simplemente es una promesa con la ilusión del reencuentro; no te asustes por que en mis estrofas, te digo que me siento como un niño, solo y desprotegido, sabes bien que tu amor me protege; no te asustes porque en mis estrofas me entrego a la muerte, pues sabes que algún día, resucitaré dentro de tu corazón, y allí viviré eterno a tu lado, vida mía!". "¡Vida mía, no quiero que llores, porque en mis palabras encuentras tristeza, Solo te pido, que desde la distancia ilumines mi camino, con tus oraciones,


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Vida mía, no sufras porque estoy ausente, pues mis manos y mi voz están distantes, Sonríe, ya que estoy más cerca de ti y te recuerdo con más fuerza que ayer; Vida mía, no te lamentes por la vida mía, tan solo es una prueba divina, Solo te pido, que resistas y mantengas eterna, la llama de nuestro amor; Vida mía, no me olvides, porque no sientes mi cuerpo y mis manos, navegar en tu cuerpo; Vive alegre por nuestros recuerdos, tropiezos y triunfos que nos hacen únicos; No te preocupes por la tempestad que se hace cada vez más fuerte, Recuerda que en algún momento, llegara sana y salva, la calma y con ella la paz!". Desde la distancia infinita que nos separa, Desde la ternura de un lugar malsano, Te escribo con fe, este relato romántico, Cuyo deseo es el de tenerte entre mis brazos; Aunque la fe en mi corazón es inagotable, La fuerza, que rodea mi cuerpo, se agota, El duro viaje por la espesura de lo desconocido, A expensas de la muerte y un ruin deseo de abandono, Me han convertido en un hombre frió y solitario, Solo pido a Dios, que en este gran valle, Te encuentre magnifica, mi amor bello!"; "¡Mi deseo de lisonjera tenacidad, Es hoy un lánguido clamor que ni el viento arrastra, Desde la distancia entre la verde fragancia que me rodea, Recito enamorado mi amor infinito por ti y mis hijos, Tal vez este sentimiento de luna llena, Llegue como el rayo claro que ilumina la vereda, Y allí pueda dar consuelo a tu dolor; Que mi voz como sonora sinfonía sentimental, Te cante orgulloso, mi admiración por todos ustedes;


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No se preocupen por mi lamentable situación, Al igual que mi sufrir, hay cientos de hombres más, Que añoran con el regreso a sus casas, Esperando que nunca jamás, sean olvidados, Guardando en su corazón, el recuerdo sagrado de sus familias!". "¡No importa lo que pase en el cosmos de la adversidad, Guarden siempre la esperanza, de que todo estará bien, Que en mi palpitar de vida, siempre existirá la esperanza de mi libertad; No se desanimen y en cambio entreguen al todo creador, La fe inagotable de nuestro amor!”. Tan solo pido, que jamás me olviden, Aun me esperan duras jornadas y tengo que aprender a soportarlas; De mi esfuerzo y me entrega depende mi regreso, De la misma forma les pido que no se resignen, Y que cada día que nos separe, sean devotos a la verdad, Así esta verdad sea dura y amarga, debemos de enfrentarla, No alejarnos los unos de los otros, Pues unidos, enfrentaremos con donaire, Las duras noticias que nos llegan sin permiso a nuestras vidas. "¡Recuerden que yo me encuentro solo, a merced de la suerte, Y que ustedes allá, están juntos y que ello debe ser motivo para seguir luchando, Recuerden que aquí, en la distancia, enfrento mil y una trampas que me depara la vida; Ustedes deben con gallardía, asumir mil y un retos por no decaer en el intento de vivir, Recuerden que aquí, entre la selva, me enfrento a los malvados designios del hombre, A existir sometido bajo la presión de un rifle y su asesino; Recuerden que aquí, lejos de ustedes, guardo la esperanza de encontrarme con ustedes,


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Y pase lo que pase, jamás descansare hasta que mi sueño de volver, se haga realidad, De la misma forma, ustedes deben de seguir manteniendo viva, La ilusión de que algún día, todos estemos juntos en nuestro hogar!". "¡Quisiera devolver el tiempo y recuperar todos los momentos perdidos, Recuperar junto a ustedes, las ilusiones de un ayer que vive feliz, Quisiera estar a su lado, y vivir con intensidad cada instante del amor, Cada detalle de pasión, juegos infantiles y recuerdos familiares. Jamás me olviden y lleven con ustedes la esperanza divina, Que aunque esta lejana, tarde que temprano, llegara a nuestra puerta, Tengan fe y jamás olviden, que yo, desde la distancia, Rezare porque cada uno de ustedes, encuentren la armonía y la felicidad de una familia!” "¡Desde aquí en la distancia, he aprendido a gozar con deleite toda la naturaleza, A cantar sin melodía, las estrofas musicales que arrastra la brisa mañanera, A escribir con romance abierto, la bondad inmensa del cielo y sus estrellas, A soñar despierto con cada una de las bellezas celestiales plasmadas en las flores, A susurrar con poesía, tu nombre y tu gran belleza, A pintar con altivez y valentía, cada una de los recuerdos con mis hijos, A nunca olvidar que yo vivo es por ustedes y que ustedes hacen lo mismo por mi!”. "¡Desde aquí en la distancia, aprendí que todo tiene un significado, Y que todo significado tiene un destino, y mi destino aunque lejano,


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Esta morir junto a ustedes; Aprendí que la tristeza tiene su rostro alegre, Ya que sin ella, hace mucho tiempo, hubiera perdido la razón; Sin la tristeza que aflora en mis ojos y mi corazón, No hubiera descubierto, que ustedes viven dentro de mí, Y que salen justo, cuando mi alma silenciosa llora; Descubrí que aunque sobrevivo en el mundo de los muertos, Estoy más vivo que nunca y dispuesto a esperar el tiempo que sea necesario, Para regresar con los míos; Descubrí que sin importar cuánto tiempo este afuera, Siempre me esperan como el día, que salí a mi primer trabajo; Entendí que el aire no es el mismo, sino lo conjugas con tus besos, Esos besos que me despiertan en la mañana y me calientan en la noche; Entendí que el agua no es la misma, sino la mezclas con una pizca de ilusión, Entendí que mis sueños no son ciertos, si ustedes no están en ellos; Los adoro con toda mi alma, y aunque la debilidad de mi fe, escapa a ratos, Guardo en mi corazón, la semilla del reencuentro que me llevara a ustedes; Los adoro con toda mi alma y sin importar que pase en mi cautiverio, Nada y nadie, me impedirá amarlos con la misma devoción de antes; Los he amado y los he extrañado y pese al miedo y a la lejanía de mi prosa, Jamás nada y nadie, evitara, que los busque en el cosmos de la pasión; No descansare y si la muerte pretende desafiar mi destino, Para separarme de ustedes, luchare sin descanso para que ustedes estén juntos En nuestro hogar!”.


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“! Hoy no moriré, así el cañón fétido me apunte en la cabeza, Hoy no moriré, porque viajare pronto en busca del oasis, llamado hogar; Hoy no moriré, así el decreto canalla de una sentencia de muerte me ejecute, Hoy no moriré, porque recorreré todo el campo, en busca de las mejores flores para ti, Hoy no moriré, así la guerra me haga su naufrago en medio de la borrasca; Hoy no moriré, porque hoy nací para ti y para mis hijos; Hoy no moriré, así hallan cavado mi tumba sin epitafio y nombre; Hoy no moriré, porque aun me quedan muchos sueños por cumplir; Hoy no moriré, así mi cuerpo y mi mente estén cansados de tanto sufrir; Hoy no moriré, porque vive en mí, la fuerza divina del amor y la vida; Hoy no moriré, así tu voz y tu alma, no vuelva a sentir; Hoy no moriré, porque en mis sueños y en mis instintos, habitas tú; Hoy no moriré, así la trompeta lleve el cortejo fúnebre hasta tu puerta, Hoy no moriré, porque esa trompeta, tocara una vez más, nuestra canción de amor; Hoy no moriré, así la lluvia de fuego y azufre, atormenten mi ser; Hoy no moriré, porque en ti, esta la fuente cristalina de mi inspiración; Hoy no moriré, así exista una cruz con mi rostro y mi sangre, Hoy no moriré, porque aun me quedan muchos años para vivir con ustedes!”. Nada y nadie me separara de ustedes, y si el tiempo raudas lo intenta, daré batalla, así tarde cien años más, pero hoy no moriré; Nada y nadie, detendrá mis sueños de libertad, que ansiosos desean tu cuerpo, Nada y nadie, me separara de ti y de mis hijos, y si hoy mi vida fenece,


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Juro por ustedes que mi alma gitana los acompañara silenciosa hasta el final; Nunca los olvidare y si la muerte me sorprende, juro que mañana será un nuevo día, Y la paz de nuestras almas llegara sin detenerse. "¡Presiento que esta es la última carta que hoy te escribo, Sin importar que la desilusión del fracaso me lleve a pensar en nunca regresare, Mas sin embargo guardo en el fondo de mi alma, la esperanza del amor, Y creo que tal vez, la suerte y tu recuerdo, me ayuden a olvidar este calvario; Presiento que estas sean las últimas frases que hoy te envió, Más sin embargo te las envió con amor y cariño, Que relatan con melodía, todo lo que yo siento por ti, No me importa que la vida hoy no me sonría, Descansare con la gratitud de tu amor y la de mis hijos!". "¡Aunque un mal presagio llegue hasta mi lecho humilde, Te declamo con amor, que siempre vivirás dentro de mí, Y que jamás nadie y nada, te sacarán de mi corazón; Es difícil advertir que cada día que pasa, es un día menos para vivir, Aun más, cuando que cada día que pasa, me conformo con tus recuerdos, Sintiendo que la soledad quiere robarte tu lugar en mi alma; Se en el fondo, que esta es una agonía que desangra nuestras vidas, Y que nos lleva a perder la ilusión que sembramos en nuestros sueños. Dios te bendiga, vida mía y tesoro divino de mis hijos, Que nunca te desampare y te ilumine por doquier, Que Dios me conceda el milagro, de estar a tu lado, De que me dé la oportunidad de ser tus ojos y tus manos, De llevarte coqueta por todo un mundo de mariposas y azucenas,


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De ser tus alas y tus sueños, de ser tu mundo y tú mí reina; Que Dios me conceda el milagro de escribirte los más bellos poemas, De pintar tú retrato en el más fino lienzo y papel, De componer romántico, la más bella elegía del amor, Todo dedicado para ti, y si Dios me concede la oportunidad, Viajare a la luna y de ella traeré, la más hermosa joya del edén, Solo te pido que tengas fe y que nunca desfallezcas en la espera, Porque ella me dará fuerza y alegría, para seguir desde la distancia, Mi dura batalla por regresar sano y salvo, al lado de ustedes; No te asustes si las cosas andan mal o te hacen creer que yo este muerto, Que desde la distancia y en medio de mi cautiverio, Te haré saber por medio de mis oraciones y suplicas de amor, Que estoy bien y que sin importar lo que tenga que hacer, Pronto estaré en nuestra casa, al lado de nuestros hijos, No sufras por mí, y no llores por mí condición, Recuerda siempre, que viviré feliz con tu recuerdo, Siempre te llevare dentro de mí, nada y nadie te sacara de mí, Y sin importar lo que pase jamás te olvidare, Y si la muerte me sorprende, te juro que nunca te olvidare ¡” "¡Nunca me olviden y recuerden alegres cada instante que vivimos, Sonrían cada vez que mi nombre aparece en cada lugar, Y expresen a los demás, que jamás moriré, porque siempre viviré con ustedes, Vivan y disfruten cada momento sin importar que la nostalgia los invada, Gocen de cada instante como si este fuese el último, Y procuren que cada celebración por más triste que esta sea, La disfruten con máxima alegría y devoción por nuestra familia; No se preocupen por mí, que yo desde algún lugar, estaré pensando en ustedes, Y viviré entregado a cada recuerdo hermoso y tierno de nuestras vidas!”.


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“! Nunca olviden que la biblia de nuestro amor, está escrita con nuestros sueños!”: "¡Dedico a ti, todas y cada una de las flores que robe en mi presidio, Dedico a ti, todas y cada una de las estrellas que escucharon mi lamento; Dedico a ti, todas y cada una de las lagrimas que derrame por ti y que están en el mar; Dedico a ti, todas y cada una de las canciones que invente por ti, Dedico a ti, todas y cada una de las palabras que no pude pronunciar. Dedico mis pensamientos, mis sueños y mis suspiros enamorados, Dedico la noche fría y el cálido día, dedico a ti el susurro del ave que no duerme, El canto de los niños y el candor de las aguas que me refrescan, Dedico a ti, la calma y la paz, la alegría y el triunfo, Pero en especial dedico a ti, la libertad, La preciada libertad que tanto se me han negado, Y que ha aprendido amar con intensidad!” “¡Desde aquí, en la selva húmeda y malsana, Dedico toda mi vida a ti, y si la muerte me llama, Ten la seguridad que mi sacrificio será por ti, Y no para ellos, que osaron reírse de la adversidad y la voluntad del amor!". “¡Desde aquí y en medio del calor efímero, me despido sublime, Deseando que estés bien y que nunca desfallezcas en la misión de educar a nuestros hijos; Ten paciencia en el creador y lealtad en tus sueños, Pronto este amargo trago, pasara, Podrás volver a reír y a disfrutar cada instante de la vida, Como si este fuese el ultimo!”


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" ¡Recuerda este no es un secuestro, Ante los ojos de Dios y de nuestro amor, Es tan solo una separación, que nos llevara a ser mejores, Como personas y esposos; Este no es un secuestro, tan solo una separación, Solo pido a Dios que cuando regrese, tú estés en casa, Esperándome con los brazos abiertos y haciendo a un lado, El recuerdo mundano de nuestros sufrimientos, Por culpa de esta enfermedad, llamada violencia!". "¡Te deseo el mejor de los augurios y recuerda, Que te amo e idolatro, y que nunca mis sentimientos, Nada y nadie los hará cambiar!"... "¡Hasta mañana vida mía, debo de callar mi pluma, Y con ella la inspiración divina de tu ser, Pronto estaré en casa, solo recuerda que nuestro amor, Vale más que un millón de piezas de oro y esmeraldas, Solo tu cariño y ternura, me rescataran ileso de esta selva!"....

Te amo y mil veces más, te amo… Tú esposo y amigo.

FIN


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Aunque el secuestro es indoloro y perverso con quienes lo padecen, pasa aun inadvertido en la mayoría de hogares colombianos, tal vez porque los medios de comunicación, el gobierno y las familias que no sufren de este horror, no le han dado la importancia necesaria a este flagelo; a pesar de que esta crisis social ha disminuido en los últimos años, el secuestro en menos proporción sigue presentándose en todas las clases económicas del país y ahora presente en otros países de América. Muchos de estos secuestrados siguen sepultados en vida en las inmensas selvas y montañas, y muchos más secuestrados, están muertos y jamás sus familiares podrán saber la realidad de lo sucedido, o aun peor, seguirán siendo engañados por estos criminales, que dicen a los cuatro vientos, tenerlos con vida. El protagonista de esta historia, que permaneció secuestrado más de seis años y que recorrió gran parte de la geografía colombiana a pie y con el fusil de su guardia como compañero, jamás regreso a su hogar y su rescate fue cobrado millonariamente en varias ocasiones, pese a las suplicas de sus familiares y de el mismo, nunca presentaron pruebas de supervivencia y luego de su homicidio, sus captores asesinos seguían cobrando más dinero para su rescate. Jamás logro comunicarse con su familia y no supo nada de ellos, sus cartas jamás llegaron a su destino, pues fue privado de todo este supuesto privilegio, fue privado del derecho a vivir dignamente en libertad y a estar en paz con su familia; lamentablemente los secuestradores acabaron con su vida, al no recibir un supuesto último pago. Murió enfermo y fusilado, y sin saber cuál de estos dos males fue peor, fue abandonado en una fosa común que no fue digna morada para un hombre justo y sincero, murió solitario y sin esperanzas de regresar a su hogar, su cuerpo fue hallado años después en los parajes montañosos del Rionegro en Cundinamarca y solo dos años después, un campesino humilde, encontró entre la maleza tupida de su parcela y muy bien sepultada, lo que parecía ser, un tesoro, cuyo cofre guardaba celoso, cientos de cartas, donde declaro de forma gallarda su reclusión y el amor por su familia.


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Tal como lo menciona a lo largo de esta historia, su libertad fue condicionada por el trabajo y el dinero y ello lo hizo frio, calculador y alejado de su familia y sus hijos, no pudo ver crecer a sus retoños y se privo así mismo del amor de su esposa, mas sin embargo y en su cautiverio, un hombre que solo sabía escribir números y propuestas económicas, aprendió que “la letra con tristeza y rabia, se llama poesía”, y que de su sufrimiento, se convirtió en el mejor aprendiz de Vargas Llosa y Neruda, y que sin más inspiración que las cadenas pesadas de su presidio y el amor de su familia, jamás se canso de escribir. Se convirtió en el mejor de los poetas en cautiverio y sus versos llegaron al mas allá, sin duda en busca de una salida para escapar al refugio de su hogar, no basto el papel o el estilo, lo que importo fue lo que escribió y como lo escribió. Jamás sus letras serán olvidadas pues están grabadas en el fondo del corazón de quien más amo, sus hijos y su esposa. Murió solitario pero con la certeza de que ese gran tesoro que un pobre campesino encontró, llegaría a las manos de sus amados y con esas líneas sentimentales, pedir por fin perdón, por el tiempo perdido y recitar con furia, que su único amor jamás moriría pues en ella quedaba, la fe y la esperanza de un esposo que no la olvidaría. “!su sacrificio no fue en vano, porque de su sufrimiento quedan estas líneas que relatan la verdad del cautiverio para que todos los secuestrados, jamás sean olvidados!”


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“¡Dedico a ti, todas y cada una de las flores que robe en mi presidio, Dedico a ti, todas y cada una de las estrellas que escucharon mi lamento, Dedico a ti, todas y cada una de las lágrimas que derrame por ti y que están en el mar; Dedico a ti, todas y cada una de las canciones que invente por ti, Dedico a ti, todas y cada una de las palabras que no pude pronunciar, Dedico mis pensamientos, mis sueños y mis suspiros enamorados!”.


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Estas fueron las ultimas líneas de la carta original antes de que se perdiera todo rastro o prueba de vida, jamás sus cartas fueron entregadas y permanecieron ocultas y luego sepultadas, lejos de sus familiares. ¡Su cuerpo jamás fue hallado, solo un campesino humilde encontró las únicas pruebas de vida, sus cartas, sus romanticas y sinceras pruebas de un amor que nunca se olvida!.


El Bolero del Desplazado



“MELODIAS DE DOLOR” SEGUNDA HISTORIA ¡EL BOLERO DEL DESPLAZADO!

Por: JAIRO VELOZA GONZALEZ



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INTRODUCCION En una noche larga y muy fría, un hombre viejo y curtido por los golpes que a diario da la vida, se asoma nostálgico por la improvisada ventana de una pequeña casita de cartón y madera, sus ojos contrastan con los secos reflejos de la luna que temerosos penetran en la fétida niebla, su rostro demacrado por la tristeza y la humillación, se pierde en la penumbra de la noche, una noche que no es la suya, una noche que no es igual a la que orgulloso se acostumbro a vivir en el campo y su parcela. Un hombre nostálgico que viviendo lejos y escondido, vive enamorado de su pasado menos de su presente; enamorado de sus recuerdos, así estos hayan traído tristeza y en muchas ocasiones, bastantes alegrías. Un hombre nostálgico que pese a su lento caminar y la vista corta, no renuncia a creer en su fe y a perder la esperanza que todos los de su raza, llevan como estandarte en su pecho, un hombre que desde la ventana trata por todos los medios de ubicar las estrellas y el firmamento claro que meses atrás observaba deleitado, fielmente seguía el paso efímero de los luceros y las estrellas fugaces y sin temor cerraba rápido sus ojos para pedir un mágico deseo, un deseo lleno de amor y bienestar, un deseo cubierto de café, arroz, flores, papa y un costal repleto de prosperidad y tranquilidad, un deseo que se cumplió por muchos años y que pese a los malestares del clima, nunca se trunco, ni siquiera las enfermedades ásperas lo hicieron detener en su diario trabajo en su parcela. Un hombre nostálgico cuya envestidura es la de un labriego arraigado y muy trabajador, amante fiel del campo y sus cultivos, amigo inseparable de sus vacas, su yegua y sus gallinas, experto conocedor del tinto mañanero y el de la noche, el café que el mismo cogió, lavo y descerezo, tostó y preparo, un campesino que madrugador prende el viejo horno de leña y sobre él, coloca la ahumada olleta para preparar el café para él y el de toda su familia,


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un hombre campesino que sin tener dinero, contrata a diario jornaleros, para que le ayuden con el trabajo de su finca, un hombre campesino que orgulloso, derrocha alegría y tranquilidad, y se esmera hasta al máximo, porque las cosas marchen bien a pesar de la humildad en la que vive. Un hombre nostálgico cuyo premio mayor es su familia, su finca y sus amigos, un campesino bueno y honrado, que lleva orgulloso el sombrero y el poncho, su mochila y el bordón, un campesino que camina recto por los duros trazados de la vida y las montañas. Un hombre que maduro se volvió más viejo, ante los sufrimientos que ha tenido que pasar lejos de sus tierras y de sus amigos, un hombre que resignado se asoma por la ventana, escuchando los lastimeros sonidos de una tierra que no es la suya pero que en contra de su voluntad, lo recibió de mala gana, un hombre viejo que asomado por una pequeña ventana de cartón y latas, deja escapar un sollozo tímido que se pierde en la niebla fría, un sollozo que le recuerda a diario, el calor tranquilo de su tierra, del sabor perfecto de la yuca y la ahuyama, del cantar claro y melodioso del gallo mañanero que contrasta horriblemente con el ladrar perpetuo de los perros apostados como guardianes en la gran ciudad que delatan el peligro y el accedió de una noche incierta. Un hombre que asomado por la ventana guarda vigilia y oración, para que el día de mañana le vaya muy bien en el rebusque, para que sus pequeños hijos no aguanten más hambre o al menos coman algo digno, un hombre que madrugador busca el sustento de su familia, así solo consiga para la panela y el pan, así en todo el día no consiga para el mismo. “Un rebusque” que contrasta con la bondad de la tierra, donde todo es barato, donde el sustento se encuentra fresco en la misma finca, donde coquetas sementeras ofrecen verdes cultivos extensos en calidad y variedad, que nutren sin recelo la mesa suya y la de los demás, un hombre triste que se pierde en los sentimientos y el frio paisaje que lo rodea, un paisaje que sabe a concreto y acero y que solo pinta desorden y tristeza.


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Un hombre que soporta el dolor de toda su familia y de su raza también; un hombre que sabe que pronto va a hacer de mañana y que en el caso de Él, “al que madruga primero, recoge lo mejor”, porque su trabajo es en la calle y no en su finquita, donde camina horas y horas, por ásperas tierras de cemento, llenando su costal de aluminio, plástico y cartón y muchas piezas más utiliza para terminar la casa que el mismo construyo, mientras su esposa se alista junto con sus hijos para marchar hacia la central de abastos, esperando humillada boten a la basura cualquier verdura o fruta que no les sirva, pero que para ella, será suficiente para la comida; a veces las cosas pueden ir bien y en otras ocasiones no, pero casi siempre llega con algo, pues a pesar de encontrarse en un botadero donde la comida dañada sobra por montones, busca centímetro a centímetro, algo comestible que pueda ser usado, como un tomate magullado o una cebolla aplastada por el peso de los bultos, papas dañadas, calabazas o pepinos viejos y muchas cosas más, mientras el viejo con su costal a cuestas sigue recorriendo las calles peligrosas de una gran ciudad. Un hombre que en esta ocasión no puede prender el fogón porque no hubo dinero para comprar el gas y mucho menos para el café o la panela, un hombre que desesperado ve dormir a sus hijos y piensa en diez mil cosas a la vez y muchas de ellas no tienen nada bueno. Un hombre que asomado por la ventana no renuncia a su fe y a sus creencias y que solo con una oración sentimental que pronuncian sus lagrimas, ruega porque en su vida exista justicia y piedad y porque no, un pronto regreso a su tierra.


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-¡Un hombre humilde de alpargates, ruana y sombrero, De macheta al cinto y azadón al hombro, De corazón fuerte y esperanza de acero, De gallardo espíritu, heredero de los abuelos, Que se criaron al pie del trapiche; De costumbres arraigadas por su pueblo, De sanas creencias, de voz clara y arriera, Bohemio y honesto agricultor, Poeta del arado y los bueyes, Madrugador del trabajo y la cosecha, De pantalón oscuro y camisa clara, De sombrero con ala ancha para el trabajo, Y de sombrero fino, para el domingo y el mercado. Compadre, padre y amigo, Un hombre campesino cuyo amor por el campo lo es todo! -¡Aquel hombre humilde que todo lo canta, Que acompaña su jornada con guitarra y el tiple, Y que solo descansa con el murmullo dulce de la chicharra, Que solo sueña tranquilo con un bambuco y la guabina; Un campesino humilde orgulloso de su rancho, Que para el y su familia, es su gran palacio, Cuya cama de estera y madera burda, Es su dormitorio real y cuya cocina de guadua y latas, Es el refugio de la unión familiar! -¡Un hombre humilde que no sabe de mentiras, Un hombre que sabe de coplas y poemas labriegos, Un hombre campesino que no distingue la maldad, Un hombre campesino, cuya pobreza es su mayor fortuna; Un hombre que sabe de remedios caseros, De plantas y menjunjes, de resabios y picardías, De cuentos y leyendas mágicas, de mitos y mohanes; Un hombre humilde que aprende todos los días, Y que enseña a sus hijos en las noches;


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Un hombre labriego al que no le falta nada, Ni el agua, el guarapo y la bendita comida; Un hombre respetuoso de la vida y de su dios, Frenético y entregado en la política, Alegre y divertido en las fiestas patronales, Leal y buen vecino en los convites y las mingas, Sereno y humano ante el infortunio de los demás, Un hombre humilde cuya mayor fortuna, Son sus gallinas y sus vacas, Sus matas de yuca, café y ahuyama, La olla del guarapo y la miel de la caña, De la estera y su rancho, Del agua y el cielo que lo cubre; Un hombre que enamorado le da gracias a la vida, Un hombre al que no le falta nada, Y así no haya dinero para el mercado y la carne, Nunca falta la comida que su finca le produce, Un hombre humilde que sin importar los lujos, Vive tranquilo con lo poco que tiene; Un hombre campesino que se levanta con el canto del gallo, Y duerme con el ocaso cacareo de las gallinas; Un hombre humilde al que no le falta nada, Un hombre que espera que nunca le cambie su vida, A la cual está bastante acostumbrado; Un hombre que les teme a su dios y a sus ancestros, Un hombre que le teme a las armas y a lo desconocido, Un hombre que le teme a la ciudad pero no a la gente que vive allá, Porque su paraíso esta en el campo, Donde vive tranquilo y sueña en un altar mágico, Y que jura por el alma suya, Que si ha de morir, que sea en el regazo de la tierra que lo vio nacer!


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-“!un hombre cuya mirada es triste y lejana, Tal vez refugiada en un rincón de su tierra, Oculta ante el peligro y el ruido incesante de la ciudad; Una mirada refugiada en el calor del fogón de leña, Recostada sobre las cañas que quedaron alistadas para el trapiche; Una mirada cubierta por el cielo azul y el sereno caluroso de su tierra, Un hombre triste cuya mirada se pierde entre los millones de luces, Que titilan con donaire en la gran ciudad, Tal vez recordando, que allá en su rancho, Las mismas luces que parecen espermas, alumbran las montañas, Extraviándose presurosas en las noches de tierra caliente, Y la brisa agradable del rio y la quebrada, Luces de espermas que románticas se divisan en la distancia, Y son tantas que se pueden contar con los dedos de la mano; Y en el candor de su tierra y sus entrañas, Se divisa el humo que centellante que sale por la chimenea, Avisando en la lejanía que los dueños del rancho ya llegaron! ¡Una mirada atónita y afligida por el calor de su tierra, Y por la bondad de su gente; Un hombre con sus ojos tristes, que lento gira su cabeza, Para mirar atrás, observando la única imagen que lo mantiene con vida, Su pequeño hijo y su amada esposa, Quienes abrazados en la improvisada cama, Tratan de espantar el frio y la soledad de su rancho!; ¡Una mirada que parte lejana hacia el recuerdo, Donde feliz juega con sus hijos, Donde sabio le enseña cada uno de los secretos del campo, Los animales y sus cultivos!; ¡Un hombre cuya felicidad se refleja en la sonrisa de sus hijos, Y la ternura de su esposa que paciente espera a su marido!, ¡Un hombre cuya mirada regresa hacia el pasado,


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Recorriendo como mendigo cada centímetro de su amada tierra, Recordando cada carcajada y cada llanto tierno de sus hijos, Cada palabra dulce y de re prendimiento de su esposa, Sollozando solitario el éxito y la fortuna ajena, Suspirando por los días buenos qué quedaron atrapados, Entre las paredes de su rancho y de la montaña que lo soporta, Recodando con tristeza profunda los animalitos que dejo allí, Las cuatro vacas que eran el patrimonio de sus hijos, De la yegua y la mula, de los marranos y las cien gallinas, Que juiciosas rondaban por el patio de su casa, Cien gallinas que revoleteaban exactas, Cuando su amo les regaba el maíz y la yuca picada!, ¡Como no olvidar a sus fieles amigos, Los siete perros y los dos gatos que siempre lo acompañaron, Dando ejemplo claro de tolerancia y gratitud! ¡Un hombre cuya mirada se pierde en el infinito de los sueños, Recordando a cada instante, Que siempre vivió feliz con su familia y sus animalitos; Un hombre humilde que en la espesura de la noche, Se pierde solitario en los recuerdos de su pasado y de su familia; Un hombre solitario que lo ha perdido todo, Un hombre triste cuya fe, huyo ante el acero frio del fusil y las balas, Un hombre osco y frio, que ayer fue cortes y caballero, Un hombre al que se le perdió la alegría y la de su familia, Un hombre que resignado olvido como arar el campo de la esperanza, Y las sementeras de la alegría; Un hombre que murió en vida, al ser despojado de todo, De su finca, la alegría y el amor por su familia; Un hombre que llora solitario, La desgracia maldita de toda su familia, Un hombre solitario que cambio su humildad, Por la mirada fría y calculadora;


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Un hombre que salvo a su familia del horror, Pero que no puede salvarla del sufrimiento, del hambre y el frio, Un hombre que salvo a su familia de la guerra sucia, Pero que no logra protegerla de los peligros Que rondan en cada esquina de la ciudad; Un hombre al que los años se le están escapando rápido, Por culpa del sufrimiento y el poco sueño que le produce la ciudad; Un hombre al que la vida y sus sueños se le fugaron para siempre; Un hombre y una mujer y varios pequeñines, A los que la vida les cambio la bondad del campo, Por un costal vacio y descolorido, Además de un cartel fétido, Que se cuelga en los semáforos de la modernidad, Y el cual dice, “desplazados!”.


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CAPITULO PRIMERO “LA COSECHA DE CAFÉ”

-“!Muy de mañana, hacia las cinco más o menos, cuando el sol empieza a dejar sus primeros lastres, llegan Roberto y Juan, dos campesinos de una vereda cercana para empezar la recolección del café, pues es época de cosecha y se debe de tener de sobra varias manos para cubrir todo el cafetal; traen consigo mochilas y galones de arroba llenos de guarapo, además de sus afiladas machetas y ponchos para cubrirse del sol canicular de medio día; ambos hombres entran en silencio ante la tranquilidad emotiva de los perros que todo lo alertan, pero como ellos son de la casa, no hacen jauría alguna, -¡buenos días, como amanecen!, dijo Roberto el más viejo, mientras el otro descarga en la mesa que está afuera la maleta y la macheta, la dueña de la casa en el fogón los saluda, al tiempo que les sirve en dos pocillos limpios pero tiznados hasta las orejas, un tinto recién hecho; pronto el alba despunta y la niebla desaparece dando inicio exacto a la jornada de trabajo!. -¡Yo estaba listo, me arremangue las botas del pantalón y me puse zapatos de caucho, me coloque un sombrero viejo y roto por doquier, salí y salude a los muchachos que habían llegado, al rato llego mi compadre Inocencio y Don Rogelio Morales, quienes también eran obreros contratados y no porque tuviera obreros quería decir que fuera un hombre con dinero, lo que sucede es que el cafecito deja algunas moneditas de mas, además de que el jornal en el campo es muy barato, además de que estos hombres como en la mayoría del campo, viven solos y se llega fácil a un acuerdo con ellos, por ejemplo don Roberto y don Juan, cobran doce mil pesos el día y ellos llevan su comida, además de su guarapo, pero en ocasiones me daba pesar con ellos pues eran muy pobres y venían muy mal comidos, entonces yo les daba la comida sin descuento alguno, mientras que mi compadre y don Rogelio que eran


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hombres de avanzada edad, preferían trabajar al costo, o sea, cobraban siete mil pesos y se les daba la comida pero como son tan pobres, yo les pagaba completo el jornal y además les daba su comidita. Era todo un acontecimiento en el campo, cuando se tenía obreros, pues esto no era de todos los días, pues no había dinero para ello, entonces se alista suficiente leña, se bate buen guarapo en grandes cantidades y se deja fermentar, ya que para la jornada de trebejo era de carácter obligatorio el tener la “aguapicha” pues los obreros lo pedían más que la misma comida, pues el esfuerzo es duro y el calor también. La jornada de trabajo es dura y continua y solo se hace un alto en la labor, para refrescar la garganta con una totumada de guarapo que hierve feroz entre un galón de plástico; calmada la sed, los obreros se aprestan a recibir el almuerzo, que fue preparado de manera maravillosa y especial por la patrona de la casa y que contiene abundantes trozos de yuca, papa y plátano, suficientes calorías para que el obrero jamás pierda el aliento en la jornada, lleva además y de vez en cuando suficiente carne y pollo, gentilmente sazonados y adornados por piezas de ají con sal, sin duda una comida deliciosa digna de reyes que reconforta con gracia, el cansancio de los obreros, una exquisita comida que hábil y amorosamente prepara María mi fiel compañera, quien desde temprano y sin descanso hasta la noche, vivía metida en el fogón de leña, aliñando y preparando, cortando y alistando cada uno de los manjares humildes que con deleite, ella nos prepara; mis hijos aun pequeños, ayudan en los quehaceres de la casa y cuando llega el momento, llevan el fiambre y el guarapo, recorriendo grandes distancias a donde se encuentra el cafetal, pues este se encuentra retirado del rancho más o menos a media hora de camino, pero ellos no son flojos y son criados con maíz y el frijol maicero, jamás ellos no renunciaban a tan importante misión, de llevar el alimento sagrado para los obreros y el mío, hacían varios viajes en el día para llevarnos guarapo o simplemente dar razones de Doña María,


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muchas de estas razones, no eran sino para pedir ayuda para encontrar las cosas que se le perdían en el rancho y que solo yo podía darle alguna razón de ellas; era todo un acontecimiento el gran día de la cosecha y desde temprano hasta entrada las seis de la tarde se trabaja sin descanso y luego de recolectar suficiente café, cargamos las bestias y salimos prestos para la casa, donde con alborozo almacenamos sin desperdiciar un grano, regando uno a uno los bultos dentro de un cuarto de guadua pronto la vereda huele y sabe a café fresco, un aroma libre que corre veloz por el campo, pero lo que más me emocionaba era cuando los chicos llegaban con el guarapo, era un verdadero alivio para nuestros cuerpos y aun más emocionante era cuando los chicos sacaban el fiambre, algo único y especial, pues la comida venia dentro de unas hojas de plátano y amarrado con una calceta, era tal su olor que era mágico, casi etéreo, una mezcla de olores que invitaban a devorar con placer y a toda prisa ese delicioso manjar, un verdadero sueño que mesclaba el humo de la leña impregnada en la carne asada, la yuca y la papa salada, mas el ají chirca sin preparar y que solo los paladares exquisitos podían probar, pues se comía sin rebajar y con un poco de sal, luego se muerde y de inmediato se toma un trago fresco de guarapo para calmar el dolor fuerte pero sabroso que produce el ají, en verdad les digo que era todo un espectáculo, aquel de la cosecha de café. _”! Faltando veinte para las seis de la mañana, mi esposa nos llama a la mesa para que tomemos una agua sal con un bocado de arepa, para no marcharnos con el estomago vacio, ya que a eso de las ocho de la mañana mi señora nos envía un gran desayuno, que contiene huevos pericos, arepa de maíz pintón, carne seca, plátano asado y café, además del guarapito y de verdad les digo que en el campo no se aguanta hambre, pues la comida aunque humilde sobra por montones!” -“! Aquí en esta tierra solo el flojo y el fanfarrón se mueren de hambre, pues no son amantes del trabajo, pero para fortunas de


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muchos y desde que tengo razón, jamás nadie se ha muerto de hambre en esta tierra bendita!”. De pronto en medio del caldo, mi compadre y don Rogelio, comentan sobre un evento violento y poco casual, que había ocurrido en un pueblo vecino, causando en mí y mi señora una gran sorpresa, pues como les digo, era muy raro escuchar comentarios de este tipo y que solo ocurrieron en la época de la violencia política y que luego de décadas ningún rincón de esta tierra campesina, se estremecía ante un episodio de violencia. -“! Imagínese compadre, que ayer en la vereda de Naranjal, mataron a don Humberto el matarife de la inspección,…….!”. -“! Como así!, replique sorprendido, ¡don Humberto Real, el viejo de la carnicería!”, -“¡Si el mismo!”, -_”!pero como fue, me imagino que por robarle el producido de la venta del domingo!”; -“! No compadre, no fue por eso!”; en ese instante mi señora y como dicen los chinos de hoy en día, metió la cucharada inocentemente. -“! Le apuesto que a ese viejo lo mataron porque a todo mundo le sacaba fiado el ganado y nunca lo pagaba, es mas lo pagaba libreado, o sea le pagaba a la gente que le vendía el ganado con libras de carne!”; entonces los obreros rompieron en carcajadas. -“!No comadre no está ni cerquita su merced linda!”, bastante enojado por los comentarios de mi esposa la mande para la cocina para que más bien en vez de estar hablando mierda no se le quemaran más bien las papas y la carne del almuerzo. -“! No compadre, lo que dice la gente de la vereda, es que a este hombre lo mato la subversión!”; de inmediato un viento helado y penetrante, rompió los huesos de mi cabeza y los del pecho, quede perplejo y ahora si, como dice el cuento, me estaba empezando a asustar aquella noticia extraída de un matutino del infierno!”. Quedamos por segundos en silencio y luego de una pausa forzada empezamos a cucharear y aflojar la lengua para terminar con el chisme:


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-“!y eso cuando fue, que por aquí no se escucho nada!”; -“!ayer como a eso de las siete de la noche!”; nuevamente un rio de miradas sorprendidas se cruzaban en el comedor. -“! Pero luego esa gente no está por allá en la selva y en los llanos!”; réferi; -“! Pues con esa vaina de la distención del Caguan, toda esa polilla se ha venido pa´ estos lados y como aquí les queda todo de papayita como aquí también es una mano de monte que no las trepa ni la mama de tarzan, pues imagine si no les debe de gustar esto por aquí!”; Nuevamente en silencio y ya rematando el bocado de caldo, nos levantamos y alistamos el viaje para el cafetal, pero en el fondo como en el de mis compañeros, quería saber más sobre eso, pues como les decía anteriormente, nunca en la historia de mi pueblo, luego de la violencia de la política, se veía una vaina así, tan horrible espeluznante, pues desde hace tiempo se vive un aire de tranquilidad. -“! Pero compadre como saben que fue la guerrilla, porqué imagínense aquí nunca se escucho nada de esa gente!”. -“! Hay compadre esa gente ya está aquí desde hace meses, desde que el gobierno, les dio alas con lo del despeje, eso se han armado hasta los dientes, y compadre esa gente vive aquí y en otros pueblos desde hace mucho tiempo y es mas viven en el monte y tienen hasta amigos aquí mismo!”. -“! Esa vaina es delicada, y ahora que va a pasar en el pueblito, esto se va a poner terrible!” -“! Compadre le cuento que aquí toca es andar recto y no pararle bolas a nadie , pues con estas vainas que están sucediendo, uno nunca sabe con quién habla, pues hay que tener mucho cuidado compadre!”; -“! No compadre imagínese!”, replique preocupado, -“! Compadre toca es estar alerta y no dar de que hablar y sobre todo papaya!”;


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-“! Pues compadrito desde que uno no se meta con nade y ni con ellos, pues uno no tiene problema de nada, además de que nosotros somos muy sanos y muy inocentes!”, replique de nuevo afirmando con más seguridad. -“!compadre eso ni se confié, cuando a uno le toca, le toca!”, repitió mi des complicado compadre; -“! Compadre esto aquí no hay muerto bueno y ni inocente que se respete!”; refirió de nuevo; -“! Es más mire usted por las noticias cuanta gente inocente muere a diario, dejando a sus familias solas y en medio de la pobreza y nadie hace algo por ellas!”; Y así seguimos marchando y hablando por todo el camino, hasta que el obrero más joven, pregunto a Don Rogelio Morales; -“! Óigame Don Rogelio y al cucho como lo mataron!”; -“! Pues de cinco plomazos y hasta le dejaron un letrero en el pecho, que decía “muerto por sapo” y es que por una época, la gente moría mas de “plomonia“ que de enfermedad alguna!”, replico con gracia el gentil viejecito que acompaño luego por una gran carcajada. Desde que llegamos hasta la tarde poco hablamos, pues nuestro trabajo alegre se convirtió en una labor mecánica casi autómata, solo nos reunimos cuando los chicos llegaban con el fiambre o el guarapo; una jornada que jamás olvidare y que pronto se esparció por todo el campo y los pueblos vecinos, una calma apasionante pronto se tornaba en una intranquilidad inhumana que no te dejaba pensar, no había duda que con la muerte de ese hombre, la vida en el campo cambiaria, la vida cotidiana casi perfecta del campo y de sus labriegos, había quedado atrás, una ola de sangre y frustración llegaría, regando de maldad y sufrimiento cada una de las tierras de mi hermoso pueblo. Trabajamos como nunca y tengo que decirlo que nos rindió demasiado, y para orgullo mío, mi cafetal logro producir quince cargas de café pero el manto negro de la muerte, opacaba mi alegría y mi gran cultivo de café, pronto el café fue cargado en las bestias y prestos apresuramos el paso hacia mi rancho, tal vez para que lo


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oscuro no nos cogiera o más bien para que no tuviéramos una sorpresa siniestra en la mitad del camino. Una sorpresa siniestra a la cual se huye pero jamás deja de perseguirte, Una sorpresa siniestra como fantasma diabólico no para de reír, Un fantasma enfermo y despiadado al que le llamamos muerte, Pero al que todos respetamos y en ocasiones nos burlamos. Pronto llegaríamos a casa y tengo que admitirlo, que sin vivirlo o estar allí, solo la voz de una noticia y de un efímero chisme provinciano, nos cambio la vida a todos en aquel lugar.


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CAPITULO SEGUNDO “LA VIOLENCIA ANTE NUESTROS OJOS Y NADIE SE DABA DE CUENTA” Los días transcurren en completa normalidad pese a que en las noches y en ocasiones a la madrugada, se escucha el recital de los perros que alertan ferozmente, la presencia de algo que se mueve entre las montañas de la vecindad, mas sin embargo, jamás coloque la suficiente atención a eso, pues como vivíamos en el campo, en medio del monte, creíamos que los ladridos continuos de los perros era algo normal y que se trataba de alguna cacería que un vecino estaría haciendo, pues por lo general a esas horas de la noche salían los animalitos del monte en busca de alimento, pero la realidad era otra y aquellos animales de monte, los supuestos armadillos, faras, borugas entre otros, no eran más que feroces centinelas que rondan silenciosamente cada una de las veredas del pueblo, feroces animales que en dos patas y armados hasta los dientes, se agazapan con sigilo en cada rincón, un rincón que no era fácil de detallar y que para los ojos de los campesinos pasaban desapercibidos. Cada noche y durante cientos de noches más, los ladridos de aquellos perros jamás pararon convirtiéndose en un martirio infinito, desde que anochecía hasta que amanecía, los perros alertaban con sus latidos a todos en la vereda sobre la presencia de estos seres armados, pero muchos nosotros que pecábamos por inocentes en creer, que eso era normal y qué aquella forma de latir extrema, no era más que una pobre perrita que andaba en calor y que eso hacia alebrestar a los perros machos, o en ocasiones pensábamos que podía ser fulanito o menganito que lleno de guarapo se había refundido de casa y en muchas ocasiones más, pensamos que podía tratarse de brujas, animas en pena o el mismo putas que estaba buscando a algún cristiano que no le era fiel a Jesús, pero todo eso era solo una quimera, pues la


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verdad, el diablo, las brujas y las animas, estaban más vivos que nunca y al igual que ellos, les gustaba la noche para hacer de las suyas. La vida del campo cambio totalmente, la estancia y el compartir con los vecinos, el dialogar a ciertas horas de la tarde o de la mañana se convirtió en un problema y que nos obligo a conversar bajito y lo debidamente necesario, “porque en boca cerrada no entra plomo”, esto nos llevo a utilizar con frecuencia la siguiente frase: -“! Cuidado mijito, hable bajito, que el monte tiene orejas!”, era tal la situación de todos nosotros que debíamos de hablar a murmullos y en ocasiones a señas, solo para que nadie se enterara de lo que hablábamos, una situación que la vivimos a diario, y es claro decirlo, pero si los perros nos quitaban valiosas horas de sueño, en el día, el monte y todo lo que estaba allí, no nos dejaba estar tranquilos. Pese a que vivíamos en una calma aparente, fue muy duro para mí y mi familia, pues poco salíamos, además de que el trabajo rendía menos y la plata se estaba tornando escasa; la vida en el pueblo que ayer era alegre y que hoy era triste, había cambiado desde ese momento cuando en naranjal al pobre matarife lo habían asesinado; una calma aparente que nos tomaba del pelo y tal vez de otras cosas también, burlándose sin piedad de todos nosotros, castigándonos demencialmente, llevándonos al punto de sufrir un paro cardiaco y de algo si estoy seguro, que muchos de los que vivimos allí, que nunca tuvimos enfermedad alguna, hoy vivíamos con una hipertensión aguda difícil de controlar y a punto de colapsar!”. Un mes después del comienzo de la incertidumbre, un horrible episodio sacude el corazón agitado de los campesinos, el cadáver de un hombre trabajador, y que residía a quince minutos del casco urbano, era encontrado por labriegos entre las ollas del trapiche y que fe ultimado por disparos, de inmediato la zozobra reino y llego velozmente a cada rincón del pueblo y otros mas, atemorizando ferozmente a los habitantes y postrándolos a la merced del miedo y el terror. Un hecho que dio muchas vueltas y que despisto a toda


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la gente, pues muchas fueron las versiones pero ninguna daba luces sobre la verdad del hecho; muchas de esas versiones hablaban de que era una venganza pues acusaban al pobre muchacho de haberle quitado la mujer a el patrón, o que por motivos de una aparente herencia, le daban por asegurado la muerte, y eso llevo a que la gente del campo y del pueblo estuviera en una aparente calma, mas sin embargo y luego de que el inspector de policía y de las declaraciones de algunos testigos que salieron huyendo para otro pueblo, afirmaron que el pobre hombre fue asesinado por gente armada y encapuchada y que habían llegado del monte, y de la misma forma como llego, se esparció rápidamente por todos los lugares posibles y alborotar aun mas, el nerviosismo de todos los pobres campesinos. -“! Oh miedo maldito, que poco nos deja dormir, Que nos lleva a tener horribles sueños, A convulsionar en sudor y frio, Un maldito miedo que nos empuja al lecho, Pero del cementerio!”; -“! Un miedo incesante que comienza a las seis de la tarde Y cesa por un instante cuando amanece, Pero solo por un instante, cuando aclara el día!”; -“! Un miedo que satisface su ansiedad, Con el sufrimiento de todos los inocentes, Y el llanto ahogado del monte y la selva; Un aire frio, osco y de horrible, Se siente por cada vecindad, Los vecinos que buenos amigos eran, Hoy se miran en la lejanía, previniendo tal vez, Cualquier rencilla que le otorgue el pasado, O tal vez crean suponer que ellos, Sus vecinos y amigos de toda la vida, Sean personas malas que atormentan su sueño!”. -“! La vida en el campo cambio,


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Y vaya si cambio, pues cambio para todos; La misa del domingo es apenas un rito rápido y sin fe, El mercado es apenas un compromiso conyugal y no social; Definitivamente la vida nos cambio, Cuando el fusil y su portador, Llego a nuestras parcelas y nuestro campo sagrado, Pronto huyo hacia un lugar seguro; La alegría se escabullo y con ella la algarabía campesina, La minga y el convite de los lunes y los jueves, Se aplazo para otra época en un futuro lejano; Ahora cada uno como pueda, defiéndase, No importa si esta viejito y solito, O más bien si tiene muchos hijitos o más de dos mujeres, Pues al pobre campesino, todos en general, Les cambio la vida en un segundo!”. Era una extraña mezcla de emociones, pues nadie a ciencia cierta sabía lo que estaba pasando, nadie supo sobre quiénes eran los que vivían allí, en el monte, pero más sin embargo, casi todos teníamos la misma certeza y eso que vivía allí, en medio de los matorrales y que a lo lejos y muy sigilosos nos vigilaban, no eran personas de bien y mucho menos las hermanitas de la caridad que siempre llegaban a final del mes para consolar a los más desvalidos, que eran muy pocos a hasta esos días. Nadie en absoluto los había visto por el camino o por el campo, nadie sabía cómo eran y mucho menos si eran muchos o pocos, nadie sabía nada y eso si era un problema grave; -¡por mi parte jamás los había visto hasta ese entonces y lo mismo sucedía con mis amigos y familiares, entonces ese gran dilema de sortear a un enemigo pacíficamente, se convirtió en una gran lotería, porque no sabíamos exactamente a que nos enfrentábamos, llego el momento en que todos con ojos acusadores nos mirábamos entre sí como si el hombre o la mujer de al lado fuesen las personas que habían cambiado nuestra vida a punta de fusil y una granada!; y la verdad no estábamos lejos de la


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realidad y como mas adelante lo van a ver, muchos de nuestros amigos y vecinos, participaron en contra de su voluntad en una guerra absurda que no era la suya. -“!Días después, y como de costumbre salía para mi finca en compañía de mi esposa, mientras mis hijos muy juiciosos partían para la escuela del pueblo; como un ritual sagrado, acomodábamos en nuestras mochilas, los fiambres y dos botellas de guarapo, para aliviar en parte nuestra extenuante jornada, que consistía en limpiar la cementera de yuca, arreglar los bretones de plátano y coger una que otra semilla de cacao, para así poder venderlo el domingo y comprar la carne para la semana y de esta forma y por años y sin renunciar trabajábamos consagrados de lunes a sábado para nuestra familia y nuestra parcela!”. En el camino hacia nuestra finca llamada “El Descanso” y que era de propiedad de mi señora, todo andaba normal y sin problema alguno, un camino despejado y claro, pero que en ese día se torno diferente; cuando terminamos la cuesta más empinada, un gran amigo de la casa, Don Nereo Zarate, un viejo ganadero y buena gente y que en ocasiones prestaba hasta dinero a intereses poco confiables. Se le conocía como un hombre elegante y siempre vestía de blanco, así fuese para salir al baño o darle de comer a los cerdos, siempre utiliza un sombrero de pluma roja, ¡ya que sorpresa!, pues el hombrecito no vivía por esos lados, ya que habitaba muy lejos de allí y la mayoría de sus negocios los hacía en la cabecera municipal. venía muy agitado, sin sombrero y con una camisa amarilla que vestía por fuera, venía muy afanado, casi nos tumba pasando por nuestro lado y levantando apenas sus ojos para ceñir las cejas y darnos un saludo poco emotivo y más bien como una despedida vacía y fría. Mi esposa y yo, nos quedamos parados viendo como caminaba a mil revoluciones por minuto el pobre viejo Nereo, luego nos miramos para comentar algo sobre el respecto, cuando la voz marcial de un hombre veterano, nos saludo cordialmente: -“! Buenos días señores, como les ha ido, van camino para la finca!”;


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-“! Buenos días patrón!”, contestamos -“! Sí señor, vamos para la finca a trabajar!”, replicamos y nos quedamos congelados mirando a aquel hombre, un individuo alto, delgado, con barba y bigote, que llevaba gorra y mochila, además estaba acompañado por tres hombres más, todos jóvenes y quienes también llevaban maletas. -“!Bueno que les vaya muy bien!”, despidió concluyente el hombre, nosotros continuamos con nuestro camino sin jamás mirar hacia atrás, por aquello “que la curiosidad mato al gato”, sin embargo, segundos después, tal vez unos cinco o diez segundos aproximadamente, justo cuando íbamos a comentar con un guarapo, aparecieron en el horizonte tres personas más, un hombre y dos mujeres, quienes se quedaron mirándonos fijamente, caminaron un poco más y se detuvieron frente a nosotros , allí una mujer muy simpática nos saludo y nos pidió un sorbo de guarapo para ellos, pues venían de lejos y estaban sudando bastante, allí mi señora les alcanzo el galón del guarapo y la muchacha la tomo con tremenda ansia y sin pena, mandándose un trago enorme, entonces mi señora replica: -“! Su merced tenga cuidado que usted está bastante calurosa y tomar así guarapo, le puede torcer hasta el pescuezo!”; “! No se preocupe mi señora, que yo ya estoy muy acostumbrada, además como dicen en mi pueblo “hierba mala nunca muere”!”; Terminaron la primera ronda con bastante agrado y comenzaron la segunda, el muchacho quien agradeció a mi señora con una sonrisa me regreso la botella, pero yo no sé la recibí y le dije que se la llevaran pues nosotros llevábamos otra para calmar la sed del trabajo, a lo cual mi señora asintió con la cabeza y con una sonrisa, no sé si era una sonrisa fingida o porque el muchacho le había agradado, “y no crean que a uno después de los cincuenta todo lo que este bichesito a las muelas les hace bueno”. -“!Gracias mi señora que mi dios la bendiga y que les rinda en la huerta!”, replico la muchacha, mientras la otra muchacha,


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guardaba el galón entre la mochila diciendo; -“!Guardémosla, porque aquellos nos dejan sin una gota de guarapo!”, justo cuando guardaba el galón, observe que llevaba algo parecido a una pistola de color plateado, de inmediato cambie la mirada para otro lado, la muchacha siguió como si nada, tal vez no se daría cuenta de que yo la estaba mirando. Continuamos con nuestro camino y como es obvio sin voltear hacia atrás, para evitar problemas y otras cosas más, nuestro paso fue aun mas rápido, no cruzamos palabras en absoluto, y luego de la clase de conservación humana aprendimos la lección que mi compadre nos enseño, “el monte tiene orejas”, incluso en la misma finca en medio de las plataneras, no cruzamos palabra alguna, solo miradas y gestos para entendernos. Así paso nuestro día, en medio de la intranquilidad por lo visto y por lo que vendría, horas más tarde y cuando estábamos de regreso, venían dos vecinos más del pueblo, uno de ellos don Gerardo un comerciante de café que era muy prospero y exitoso en sus negocios, pues era el único que compraba café y lo llevaba en varios camiones para la capital, junto a Él, venia un señor recién llegado al pueblo y que era propietario de un almacén de víveres, ambos venían cansados y en completo silencio, solo se detuvieron para descansar, allí don Gerardo nos pidió algo de tomar, claro nosotros con semejante susto de la mañana, poco guarapo habíamos tomado y obviamente lo compartimos con ellos, ni una palabra compartimos, solo miradas, entonces don Gerardo, nos pregunto: -“! Van para el alto a la cita!”, _”! No señor, vamos para la casa, es que nosotros vivimos aquí cerquita!”, replico como siempre mi señora. -“! Muchas gracias por el guarapito!”, refirió el señor, terminando el trago de guarapo, se despidieron rápido en la distancia, ambos hombres pronto se perdieron por el barbecho, mientras nosotros de nuevo, quedábamos sorprendidos y sin palabra alguna, finalmente en cuestión de segundos acabamos con lo que quedaba del guarapo.


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Reanudamos nuestro camino de regreso a la casa cuando a lo lejos observe que venía don Nereo Zarate, quien advirtió nuestra presencia y sin pensarlo, se lanzo por un estrecho, para evitar encontrarse con nosotros, mi señora y yo, nos miramos de nuevo y como se estaba volviendo costumbre, no dijimos nada y seguimos caminando como si nada. En el fondo de mi alma, sabia que algo no estaba bien pero aun no lograba dar cuenta con lo qué sucedía, tal vez me negaba a creer o porque mi temor no me dejaba ver claramente lo que estaba sucediendo, porque nosotros en el campo, estamos acostumbrados a vivir tranquilos y sin problema alguno, porque a pesar del tempo y el agite del mismo, nosotros vivimos con calma y paciencia, rehusándonos a creer que todo ha cambiado. _”! Como ha cambiado nuestras vidas en el campo, En la parcela que tanto nos ha querido, Un cariño que solo una madre conoce Y que un hijo responde, Un amor que solo el campesino conoce por su cultivo Y la tierra que lo pario; Un amor que solo conoce el campesino, Por sus cotizas, el azadón y la macheta; Una herencia ancestral que jamás olvida, Y que la transmite a sus hijos y a sus nietos, Una herencia que huele a molienda y sabe a panela y café, Una herencia que solo conoce los secretos de la tierra, Una herencia de indios, españoles y de sus abuelos, Una herencia que le dejaron sus padres, Y que el campesino le dejara a sus hijos; Una tierra mágica y ensoñadora, De grandes atardeceres y bellos amaneceres, Una tierra fértil, de grandes cafetales y cañaduzales, De armoniosas heliconias que alardean su belleza, Con flores primaverales y rosas angelicales;


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Una tierra celestial que vio nacer a todos mis ancestros Y que de seguro vera nacer a toda mi descendencia, Una tierra especial y agricultora, De grandes campos verdes y coquetas quebradas, De ruiseñores y pájaros cantores, De esencia floral y azucenas, Que endulzan la mañana de todos los campesinos, Y de todos los que labran estas tierras; Una tierra que no desconoce a nadie, Y que los recibe como a sus propios hijos, Sin importar que negro destino traigan a sus entrañas, O que buena fortuna traigan sus hijos y sus nietos; Una tierra que abraza a todos y no desampara a nadie, Una tierra que a diario es ultrajada, Pero que perdona sin condiciones, Una tierra que es mi tierra, la de mis hijos y la de mis nietos; Una tierra que ama y sueña, que encanta y enloquece, Que vive para mí y para mis hijos, Y para todo aquel que quiera vivir en ella; Una tierra que no conoce maldad alguna, De ríos puros y claros, De inocentes niños y travesuras juveniles, De amores límpidos y fieles, De hombres trabajadores y mujeres hogareñas, De jóvenes y niños que guardan con recelo, Su historia y su presente; Una tierra que no conoce maldad alguna, Que aun no lleva las manchas negras del pasado y su futuro; Una tierra que siembra su presente con semillas de paz, Una tierra que no conoce los granos de la pólvora, Y el horror del acero y el plomo; Una tierra que coqueta vive enamorada de su presente, Orgullosa de su pasado, Y amorosa por el bienestar que le depare el futuro;


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Esta es la tierra que me dejaron mis padres y mis abuelos, Una tierra inocente y sana, Que vio crecer con anhelo a mis hijos y pronto a mis nietos; Una tierra que no conoce maldad alguna, pero que pronto conocerá, La mano siniestra del terror y la violencia, Y que castigara con sevicia y sin compasión, A todos y cada uno de sus hijos; Una tierra que aunque no llora, Sus pupilas pronto brotan sangre, Resignada ante un futuro incierto, El futuro de todos sus hijitos, Que no están preparados para la guerra, Y que solo por herencia, Saben empuñar el azadón y la pala, Y así llenar con orgullo las despensas de todos sus prójimos; Un magnifico campo y un gran campesino que teme morir, A renunciar al amor de su familia y su parcelita!”. De esta manera y durante varios semanas una gran tempestad arraso con los cultivos, los campesinos y los hogares, y pese a ello nos negábamos a creer que todo estaba mal y que aquel hombre que cruzaba frente a nuestras narices, no era más que un pobre labriego y no un guerrillero, asumiendo que todo ese embrollo no era nada más que un vil chisme, tan solo un asunto algo pasajero, que pronto partiría como llego, sin que nos diéramos cuenta, era cuestión de días para darnos cuenta realmente que algo raro estaba sucediendo, una fea situación que nos negábamos a creer y que solo era cuestión de esperar y que ojala y la voluntad del todo poderoso aleje para siempre la maldad, pero la verdad, apenas esto era el comienzo de un gran vendaval que cambio para siempre la vida de todos nosotros, los pobres labriegos que inmersos esperamos la agonía de un capitulo mas.


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Así transcurrió cada día que evidenciaba el desfile forzado de notables y grandes personalidades del pueblo y de otros mas, quienes circularon preocupados por el frente de mi rancho, siempre bajo la atenta mirada del francotirador apostado en cualquier rincón del espeso monte, todos ellos, pobres hombres obligados a cumplir una cita a la cual no debían de fallar.


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CAPITULO TERCERO “UN SERMON POCO ALENTADOR” Como era de costumbre, los domingos nos levantamos un poco más temprano para alistar la mejor ropa de nuestro armario, porqué sin duda el domingo era el día social, de mercado y obviamente de ir a misa, o como dice mi comadre, “de entregarse al Señor”, un día casi ritual que permaneció por muchos años intacto y cuyo ejemplo lo aprendimos de nuestros abuelos. Desde pequeños aprendimos que cada domingo era de respeto y se debía de comportar de igual forma, se debía de salir con la mejor ropa y los zapatos totalmente lustrados o al menos las cotizas perfectamente limpias. El domingo se caracterizo por ser un día muy especial, tanto para el pudiente como para el humilde, como para la familia o para el soltero, el viudo o el divorciado; un domingo al que todo el mundo sale a comprar la carne y el kilo de sal, el maíz para los pollos, las pilas para el viejo radio transistor, o simplemente para encontrarnos con la familia, mandar recados o saludos, o también para visitar la tumbas de los antiguos y finalmente para tomarnos una cerveza con los compadres y los amigos, o también para negociar desde una res hasta una carga de yuca sin recoger y muchas cosas más que solo en ese día se podía hacer, sin contar que en ese día la alcaldía y el banco agrario atendían sin falta al público. Un día especial donde se descansa y se distrae, olvidando un poco el fuerte trabajo del campo. Como siempre salimos todos hacia el pueblo, como vivíamos lejos del pueblo, debíamos además de sortear un feo camino con lodo hasta las orejas, debido a que allí, en mi querido pueblo, llueve todos los días y de qué manera, de ahí que muchos en la región, lo llamaran “cielo roto”. Debíamos de meter los zapatos lustrados y limpios entre una bolsa, llevarnos puestas las cotizas para no embarrarlos, hasta que llegáramos al pueblo, allí nos quitábamos las cotizas y la metíamos entre la bolsa, luego la escondíamos entre


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la maleza para no cargar con ellas en el pueblo y dar cuenta de que veníamos de lejos por un camino vuelto mierda. Como era costumbre en la familia, mi esposa se encargaba de comprar la carne, las verduras y la papa, en cuanto a mí, compraba el maíz para los gallos finos y era deber sagrado, comprar primero lo de los gallos de pelea, luego a donde don Luis Enrique Bolaños compraba el mercado de grano, el jabón, las pilas para las linternas entre otras cosas más, en cuanto al oficio de mi señora al comprar la carne, en un pueblito tan pequeño y con una economía tan diminuta, no se sacrificaban más de cinco reses por semana, pero en un pueblo donde hay apenas cinco mil campesinos pues cinco vacas no dan abasto mas si están flacas, y tal como lo he repetido en el campo todo es tradición, si mis taitas compraban a donde don Venancio, yo continuare comprándole al hijo, porque es la continuación de nuestros ancestros y tal vez de las buenas relaciones, mi señora antes de entrar a misa, primero encargaba la carne y la papa, cosa que era bien difícil, pues todos allí nos poníamos de acuerdo para lo mismo, vaya que lio, pues muchos llevaban carne de primera y otros llevaban por obligación carne de nuca. Mientras tanto yo, amarraba las bestias en el coso municipal y los muchachos guardaban las maletas donde la compra café, aprovechando que éramos clientes de vieja data y el propietario nos tenía bastante aprecio. Terminada la misa, encargada la carne y el mercado, me encontraba con mis compadres, porque si hay algo que es único, es que los compadres y los ahijados son de mucho respeto y solemnidad, ya que es la extensión del vínculo de la familiaridad. En el campo aun y pese al paso veloz del tiempo, existe el respeto y la admiración por el compadrazgo, donde existe aun el apoyo mutuo, la solidaridad y el buen trato, y como buen campesino y como buen compadre que se respeta, me olvidaba de mi familia y solo tenía a mis compadres como piezas importantes de mi vida en ese día, hay que ser claros, nos metíamos a donde Doña Flor, que es la dueña de la agencia de buses y donde además tiene la única


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droguería del pueblo, para echarnos unas poquitas polas, para olvidar el sermón profético del padre que advirtió rotundamente sobre los graves problemas que llegarían con las armas y las matas de coca que estaban sembradas aquí y allá por el monte y en las fincas de las gentes buenas. Pero pese a ello, uno como campesino pasa alegre entre el jolgorio y la copla picardosa, aguantando la risa y echando de menos los buenos recuerdos, y no podían faltar los malos comentarios que intencionados provocan mucha rabia; pese al sermón del santo cura que avisaba de forma cruel que el culo debíamos cuidar de aquella genta mal intencionada, para mí y mi familia y muchas familias mas, un domingo cambiaba la rutina del trabajo en las parcelas, Alegrándonos por un día nuestras vidas y la de los abuelos y de seguro la de nuestros nietos. Antes de que comenzara la misa y el presagio real de una noticia que evite creer, mi señora como buena heredera de la sangre paisa, vendía las deliciosas arepas de maíz pelao únicas en su clase y que contaba con gran cantidad de clientes que hacían fila para poder comer al menos una. En cuanto a mis hijos la demora era amarrar las bestias y corrían a buscar a sus amiguitos de la escuela para jugar canicas, el trompo o piquicuarta , alejados para fortuna suya de todo comentario, chisme o sermón maltrecho que alerto para siempre el corazón de todos los campesinos, pese a que el cura lo hacía con buen intención, sopena de correr peligro su propio vida, pues certifico y declaro con tino, que algo raro sucedía y tenía que ver con gente muy mala, mientras que todo eso sucedía, yo estaba contento en la tienda de la cucha, contento y cantando las melodías que a mí me gustan, gastándome por cierto lo poco que nos dejo el café. Recordé entonces cuando al pueblo llegue ese domingo donde el cura declaro su sermón doliente, y fue el campanario que entono las bellas tonadas angelicales para llamar a todos los fieles a misa, como ovejas fieles que siguen el rebaño, seguimos obedientes el llamado dejando a un lado todo lo que hacíamos, para encontrarnos juiciosos en el atrio de la iglesia, en igualdad de


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condiciones para escuchar los sermones más hermosos de un vejo curita al que todos querían y veneraban y que bajo su mano, bautizo a la gran mayoría de adultos, jóvenes y bebes y hasta había casado a medio pueblo, además de confirmar y de escuchar en confesión a tres cuartas partes del pueblo, porque el restante le daba vergüenza confesarle sus pecados ya que el pudor les podía más en el culo que en el alma. La iglesia era tan pequeña e incómoda que la gente salía a recibir la comunión desde el parque del pueblo, pero pese a ello, tenía muchas cosas de interés como la portada principal, donde cientos de fósiles en formas de marmajas, cuarzos y conchas fosilizadas de caracoles y anemonas, daban la bienvenida a todos los feligreses. Era una iglesia muy pequeña y humilde como el pueblo, pero que daba albergue a todos sin rechazo y del cual su único tesoro, era una vieja campana de oro que otro cura avivato robo en sus años mozos y la llevo a otro pueblo. Pronto la iglesia se colmo por doquier, el atrio de la capillita no dio abasto, todas las actividades del pueblo pararon por respeto, todos en el pueblo y en el campo asistían devotos a la misa del viejo cura; un sacerdote que en su lento andar y pesado abrigo, llegaba hasta el pulpito, en donde todos en absoluto y en perfecto silencio observaban cada detalle del prelado. Dos grandes ventiladores recibían con su fresco rechinar a todos los que estábamos allí, existían pocos enseres pues el dinero de las ofrendas era escaso para adquirir objetos religiosos, sin embargo la pequeña capilla y la humildad en la que se levantaba le daba un contraste sentimental al pueblito de mis cuitas. En el fondo de la iglesita se levanta póstuma una gran cruz con Jesús crucificado y a un lado, orgullosa por la pobreza la caja fuerte que en su interior guardaba una antigua copa de palta de la conquista además donde el cura guarda con celoso cuidado todos los artefactos valiosos de su fe y el inseparable vino de consagrar. Suenan las campanas y el viejo cura inicia la homilía, pide que todos sin excepción ante la cruz hagan con respeto una reverencia, luego


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de la meditación y de la lectura de la palabra, basto una sola frase para que el cura nos hiciera entender que ese domingo y los demás que llegarían jamás serian los mismos, que de ahora en adelante el domingo en vez de alegría, traería miedo y desazón, terror y olvido, que la unión familiar pronto seria cuestión del pasado; solo basto una frase de aquel viejecito para que entendiéramos todos, que todo en el pueblo cambio y que nuestras vidas no serian las mismas; ¡en ese día entendí que nuestras vidas en el campo, en el trabajo y la alegría familiar cambiaría para siempre, dejando a un lado los buenos recuerdos y enfrentando cobardes la nueva realidad del pueblo. Solo basto una frase para recordar que los episodios de los últimos días, nos alertaban de que debíamos de vivir precavidos y en total silencio, de hablar con murmullos y muchas señas, de que cuando latían los perros no era para cazar sino para alertarnos de que los malvados comenzaban su cacería. Entendí que todo lo que nos había pasado no era azar de la vida sino un capricho maligno de aquellos que llegaron; entendí que todos esos amigos y vecinos que pasaron por el solar de mi casa, no marchaban hacia a un paseo, caminaban obligados a dar tributo a un rey falso, entendí luego que muchas de las cosas que llegaron a mi cabeza no eran cuestión de locura y que aquella gente que había visto, gente que no era de allí, venían para quedarse aquí, ¡cueste lo que les cueste!. Luego de llamar las campanas a todos los creyentes, el sermón llego con un cura alterado que poco respiro y que con tono airado desafío a la guerrilla. -!Hermanos y hermanas de este pueblecito de Dios, olvidado por el Gobierno y satanizado por las armas que remplazaron al azadón y el arado, la calma de nuestro pueblo que tanto orgullo y alegría nos ha dado, hoy se ha visto atrofiada, al ver que sus campos han sido invadidos por grupos ilegales armados en busca de territorios y poder. Han llegado sin pedir permiso a cada una de las casas y en especial, de esta, la casa de dios!


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¡La llegada de un vil demonio que busca dominar nuestras almas y los campos, se nos ha presentado en varias ocasiones y en diferentes rincones de nuestro pequeño pueblo, un horrible demonio cargado de armas que utilizara a su antojo para pervertir a los pobres campesinos y a sus hijos, pero solo la voluntad de dios que es su guía, podrá liberarnos y sacar a estos demonios de nuestros campos! , ¡Paciencia y mucha fe, que pronto todo cambiara!, declaro enfurecido el sacerdote a los cientos de feligreses que atentos no perdían detalle a las palabras del cura, pronto unos a otros nos miramos y agachamos nuestra mirada, ante una evidente verdad que solo el cura conocía. Llego la meditación y con ella una oración global para que la calma regresara a nuestros hogares, luego surgió un sentimiento popular de pedir al dios del cielo, la piedad suficiente para que nuestras almas no sufrieran con la maldad que se avecina, no había duda de que todos los que habíamos allí, éramos buenas personas, a excepción de unos pocos como mi suegra y mi primera esposa y su marido. Era la misma petición reflejada en cientos de voces que en el fondo del pecho querían salir pero no podían, ante el miedo de que alguien los delatara. Pronto la misa continuo normal y su sagrada rutina también, al final de la homilía las nefastas profecías del cura se verían plasmadas afuera del templo, ya que los comentarios y las suposiciones nos llevarían a entender que todo lo que estaba sucediendo era producto de una guerra por la posesión de grandes extensiones de tierra repletas de matas de coca y laboratorios para el procesamiento del alcaloide. Pronto la gente que estaba en el pueblo salió en desbandada en busca de su rancho, dejando atrás un domingo que en familia disfrutaban, un domingo que compartían los campesinos por su descanso y que era la única forma de enterarse en las cuestiones del banco y del comité de cafeteros y a la vez comunicarse con sus familias en el pueblo y en Bogotá, un domingo que compartían alegres con sus amigos y compadres, olvidando por ese día, la dura jornada de trabajo y


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necesidad, para terminar enclaustrados para siempre entre las paredes de su rancho. Pronto el pueblo que permanecía repleto de gente quedo desocupado, sus pequeñas callecitas quedaron vacías, las fondas y las guaraperias quedaron en silencio al no tener clientes, pronto la oscuridad llego, luego la lluvia de truenos y relámpagos disperso las pocas almas que se negaban a marchar tan temprano a sus ranchos. Cada campesino realizo cada una de sus diligencias sin demora y haciendo lo necesario para que luego en casa, no se lamentaran de algún olvido o de un encargo jamás hecho. Partimos para nuestros ranchos, tomando un camino largo y difícil y al igual a los días que antecedieron al domingo, no se hablaba más de la cuenta y siempre que nos referíamos a algo, hablábamos lo necesario y punto, no hablábamos mas, pronto en mi caso, no le permitía a mi señora o a mis hijos, hablar más de la cuenta y en muchas ocasiones les prohibía opinar, solo los limitaba a escuchar y aceptar solo lo que yo o su madre les mandara, y cuando debían de hacer algún mandado les exigía guardar silencio y no hablar para nada, así los vecinos se lo pidieran. No sé si ustedes me entiendan, pero en el campo, estamos acostumbrados a otro tipo de cosas, y que siendo humildes y sencillas para muchos, para nosotros son de gran valor, como es el caso del día domingo y que aunque ustedes no lo crean, es el único día donde el pobre campesino descansa, donde asiste a misa, realiza sus quehaceres con los vecinos y familiares, donde compra el mercado y la carne, y donde toma cerveza y canta, así solo haya para una sola ronda. Fueron muchos domingos, cientos de ellos en medio de la zozobra y el terror, muchas semanas que a cantaros queríamos retornar a la vida de antes, pero que obligados a nuestra voluntad, debimos de aceptar la nueva vida del campo y la de nuestros pequeños hijos, fueron muchos meses en los que la alcaldía y el estado no hicieron nada por salvarnos, muchos años en los que mudos y ciegos,


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debimos de acatar las órdenes impuestas que obedecimos pero jamás aceptamos en el fondo de nuestro ser. En casa las palabras fueron cortas y poco entendibles, pronto los gestos cambiarían las palabras y las frases, dichos gestos se fueron agudizando hasta hacerse perfectos para determinar cada acción en la casa y en el campo, por cierto junto con ellos aumentaron los pellizcos para llamar la atención y sobraron las miradas amargas para informar de que no estábamos de acuerdo con algo, surgieron los gestos tristes y de disgusto también, y también aparecieron las muestras de dolor representados en los famosos gestos que no nos dejaban gritar por nuestro inconformismo, dejando en nuestro pecho, un nudo difícil de desenredar. ¡El trabajo en la parcela bajo sorprendente y de qué manera!, mi compadre Rogelio Morales no regreso por la finca y junto a él, cada uno de mis demás compadres, familiares y grandes amigos, temerosos de algo, pues sabían que por el frente de mi casa, pasaban noctámbulos la gente del monte y sin olvidar por cierto, que allí muy cerca, estaba el legendario matadero, donde sacrificaban el ganado y a uno que otro cristiano, tal vez temían por que su vida se sacrificara allí, o tal vez pensaban que yo y mi familia fuéramos parte de este macabro plan que nos daban los comandos suicidas. Ante los excesos de violencia y malas noticias, mis nervios colapsaron, me llevaron directo a postrarme en una cama durante meses, dejando a mi familia en medio de la incertidumbre y la pobreza, pero en cambio a mi pobre mujer le toco enfrentar con una responsabilidad que no era la suya, pronto el negocio de las arepas decayó y el café también, pues el dinero pronto empezó a faltar, muchos de los ricos y dueños de casas del pueblo, se marcharon hacia otras ciudades en busca de protección y de mejor fortuna y como si fuese poco, tuvo ella que lidiar conmigo pues no me podía mover. Nosotros, en especial mi señora se dedico a otros quehaceres para sostener la casa, hasta el punto de alquilarse para lavar la ropa del notario y su secretario, del alcalde y el gerente del


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banco además de cinco policías, trabajo mucho de sol a sol y hasta continuaba de largo en las madrugadas, incluso los domingos cerca de la media noche se ofrecía para alistar las vísceras del ganado recién sacrificado y como testimonio agónico de los abuelos, ¡a todos y a cada uno nos llego la roya, porqué ese enfermedad que llego a nuestros campos nos jodío a todos y nos iba a joder uno por uno!. El curita por su avanzada edad, fue trasladado de urgencia a otra parroquia, debido a la baja presión de su corazón a la presión de su familia que temía por su vida, en cuanto a el alcalde municipal permanecía desde hacía días escondido en el pueblo por petición de la policía, ya que su seguridad se encontraba en peligro, pues la gente del monte lo buscaba con urgencia, así la única autoridad vigente, era el secretario de gobierno que con sus años y su empírico aprendizaje, trataba ni por el putas de no inmiscuirse en esos problemas, ¡como dirían los muchachos de mi compadre!, “se hacia el loco”, en cuanto a los nueve policías, no salían del cuartel ni siquiera para ir al baño, pues estaban acuartelados en un supuesto primer grado, los negocios y las pocas tiendas que habían, permanecían casi siempre cerradas y cuando estaban abiertas, poca clientela tenían, los buses dejaron de llegar con la misma frecuencia y de igual forma los viajeros. Para colmo de todos los males, la carretera que era la única vía de comunicación con la ciudad y otros pueblos, fue devorada por un gran derrumbe que nos llevo a vivir varios meses incomunicados además de que la guerrilla dinamito un puente que unía al pueblo con una inspección y esta a su vez con la cabecera regional, llegaron los contratos para arreglar estos problemas de vías pero nadie quería trabajar allí, por aquello de las recomendaciones a las buenas que les hacia la gente del monte; fue una situación bastante difícil, que nos obligo a vivir mal y abandonados a nuestra suerte, olvidados por Dios y el estado, dejándonos en medio de la pobreza y la guerra, una doble enfermedad o como dice el filosofo campirano,


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¡a vivir en medio de la doble moral, que nos hacia recordar todos los días, cual solos estábamos!. Pronto la subversión volaría la torre central de teléfonos, dejándonos totalmente incomunicados y a la deriva, sin olvidar que la tecnología de la telefonía celular no daba luces de adelanto en nuestra región y solo muy pocos en el pueblo gozaban de este beneficio que era tan popular en el resto del país y no era para menos, esos pocos beneficiarios de la tecnología, debían de combinarlo con buen dinero y la malicia indígena, pues en ciertos sectores del pueblo y apoyados por grandes varas de bambú y guadua y una costosa antena receptora, podían tener acceso a ese servicio y como ustedes deben de suponer, con ese servicio la vida cambio, pues si se ganaba cinco pesos a la semana, tres eran para el dichoso celular, pues la gran mayoría de nosotros teníamos familia en otros pueblos y debíamos de comunicarnos como fuera para informarles en clave que estábamos bien pero que la cosa se estaba poniendo caliente, en ultimas y como dice mi abuelo, ¡el que echa bueno es el que tiene plata! y en realidad el que estaba haciendo dinero de forma abusiva era el dueño del celular, mientras que nosotros aguantábamos física hambre, porque el dinero ya no alcanzaba para comprar el kilo de sal. Pronto lo olla del guarapo y la olleta del café, empezó a destilar telarañas y cucarachas, la yuca se sacaba cada vez mas biche, porque ya no había que echar al fogón y lo poco que había para consumo de la casa, se vendía muy barato en el pueblo, lo mismo sucedió con cada uno de los productos agrícolas, llego el momento en que no valía la pena sacar algún producto al pueblo porque los precios no eran buenos y la gente en el pueblo los pagaba como querían y cuando querían o porque ya no había como pagar, pues también estaban sin dinero, la papa y el arroz falto, todo se puso sobre las nubes y la situación para todos se torno delicada y poco alentadora. Poco salíamos al pueblo y cuando debíamos de ir, lo hacíamos por mera necesidad, poco visitábamos a los vecinos, amigos o


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familiares. Como si fuese poco guardábamos ayuno obligatorio, tazando con miserable humor cada grano de comida. Sin embargo, poco a poco y gracias al tesón de mi mujer, me iba recuperando aunque no pudiera hacer fuerza alguna y pese a la mejoría, eso me adolecía demasiado, por tanto mi señora poco no permanecía en el rancho pues debía de rebuscarse la comida para nosotros en el pueblo y prácticamente mis dos hijitos vivían con ella en el pueblo, mientras yo, con grandes dificultades cuidaba de mis animalitos y de las pocas matas de yuca que nos quedaban, no volví a tener obreros y el cafetal y los platanales se amontaron, pues no había quien trabajara allí. La rutina del campo febril le había dado cabida a la monotonía de la pobreza, ¡donde se desea mucho pero se tiene poco!, la mayoría de campesinos no tenían nada porque luchar y todo lo que se hacía, era por sobrevivir nada mas, dejando atrás los consejos y los sacrificios de los abuelos y los taitas. El campo dejo de producir agricultura y prosperidad, entregando sus sementeras fértiles a nuevos cultivos que pervirtieron el buen corazón y la honestidad del azadón y la macheta, todo había cambiado y nuevas costumbres llegaron al poblado, dejando atrás la vida taciturna de nuestras parcelas. -“! Atrás quedaron las cementeras de yuca, papa y arroz, Del plátano, la mazorca y el frijol maicero, De las habas, la arracacha y el algodón, De la caña, el cacao y el café; Atrás quedo la agricultura ancestral de mis abuelos, Del azadón juicioso y madrugador, De la chapolera coqueta y risueña, Del arado y la yunta trabajadora, Atrás quedo la algarabía del tinto mañanero, Que invita a labrar la tierra de los taitas y los abuelos, Atrás quedo el sueño de tecnificar el esfuerzo del campo, Por mejores instrumentos de arado musical.


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Atrás quedo el encuentro amistoso del jornalero y el patrón, De la minga centenaria, de los compadres y los amigos, De la huerta familiar y el trapiche de mis abuelos. Atrás quedo toda nuestra herencia, Por un manojo de hierbas venenosas, Que pudren la tierra y la semilla buena, Un manojo de hierbas que ni siquiera el estiércol abona, Un manojo de hierbas que seco la tierra y todos sus frutos, Que contamino los ríos y las quebradas, Que quemo los bosques y las selvas, Que fulmino la inocencia de todos los animalitos del bosque, Que cruzo de brazos al buen campesino, Al comerciante y al citadino también. Un manojo de hierbas que solo huelen a excremento asqueroso, Incapaces de procrear semillas de esperanza. Atrás quedo el campo de flores, hortalizas y frutas, Y con ellos, cientos de campesinos, Que no saben otra cosa, Que arar la tierra, con bellas poesías y música colombiana!”.


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CAPITULO CUARTO “SIETE DIAS DE ETERNA OSCURIDAD” Llegarían a nuestros campos una serie de fuertes acontecimientos que nos reprimieron aun mas en nuestro humilde rancho, sin derecho a reclamar o protestar, siempre sumisos ante el fusil oxidado y su portador; viviendo un silencio eterno y olvidando por un tiempo nuestro origen, viviendo una dictadura siniestra que no fue impuesta por la democracia, pero que ejercía poder y que lo hacía por encima del estado y que para efectos de nosotros los campesinos del pueblo, por encima del mismo alcalde, que aun no daba muestras de querer hacer algo para mantener la paz en el campo. Esta parte de mi vida la llame, “siete días de eterna oscuridad”, por tratarse de sucesos horribles que se presentaron por varios meses pero de los cuales fueron relevantes siete días nada mas, luego de estos acontecimientos desastrosos retornaría una calma a lo cual siempre catalogue como aparente, pues llegaba con el ejercito permaneciendo por varios días y luego se marchaba, con la guerrilla que se instalaba por largo tiempo. -El primer día: Un domingo muy de mañana no se dé que fecha, porque tanta situación que viví cruelmente me hizo perder la memoria, lo cierto es que muy de madrugada y estando un poco mejor de salud, salí hacia el matadero, para que los matarifes me regalaran un poco de sangre fresca a cambio de ayudarles a cargar la carne en las bestias y tengo que admitirlo que era la única carne que comíamos, pues la sangre de la res que magistralmente mi esposa preparaba, la convertía en un delicioso plato de claros, digno de un rey y de nosotros por supuesto, ya que sin café y cacao, no había para la carne y debía de hacer algo para que mis hijos crecieran bien, de vez en cuando me iba bien y alguno de ellos me daba un pedazo de carne o una pata de la res, con el apoyo de mi esposa, tratábamos de


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sobrevivir. En esa madrugada del domingo llevaba varias bestias cargadas con presas de las vacas sacrificadas y obviamente para ser vendidas en el mercado o lo que quedaba de él, entre la penumbra observe que unas sombras corrían apresuradamente en medio de la maleza y los abismos dejando a su paso, una estela de color amarillo, que no era más que una serie de panfletos largos de dicho color y que como normas constituyentes declaraban. Decreto Numero 001: Prohíbase a todos los habitantes y vecinos del pueblo, la quema y rocería de las montañas y bosques del pueblo, por atentar contra la flora del lugar. Prohíbase a todos en general la tala de árboles y cacería de animales en vía de extinción, además de contaminar los ríos arrojando basura y lavando con detergentes o jabón. El no obedecimiento de esta norma acarreara fuertes sanciones por parte de la organización. -“!Vaya para el carajo, pensé en ese instante cuando lo leí, pero esa voz interior quedo oprimida al ver a otro grupo de sombras que bajaban rápido por la montaña para meterse al pueblo y al igual que los otros, dejaban una mancha amarilla por doquier!”; -Cuando llegue al matadero en pleno sacrificio, muchos de los que estaban allí, tenían esos papeles amarillos, los cuales y en intermedio de sus trabajos y en secreto los leían, produciendo en ellos un estupor que los hacía rascar la cabeza y no era para menos, pues era época de cultivar y muchos de los que estaban allí, utilizaban técnicas milenarias para mejorar la tierra como la quema y la rocería, y ese decreto los obligaba a dejar de cultivar, pues no se arriesgaban a sembrar así, ya que no había dinero para abonos y mejorar así la tierra. El tiempo determinaría que esa resolución por fuerte que fuera, era sana y pretendía proteger el ecosistema de esas quemas mal dirigidas que en ocasiones arrasaba con bosques completos, al convertirse en grandes incendios forestales que pudiesen destruir todo lo que este a su paso.


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En cuanto a la caza de animales era una cosa muy difícil de aceptar, pues muchos de los campesinos y yo por supuesto, tuvimos que comer carne de monte, pues al no haber dinero para comprar carne de res o cerdo, no hubo más opción que coger los perros finos o cazadores y con mis hijos instalar decenas de trampas, capturando todo lo que en el monte se moviera, menos guerrilleros. Fue así como recordé que de niño mi abuelo y mi padre salían de cacería varios días al mes y traían con ellos, decenas de faras, borugas, patos, armadillos y jabalíes, y así desde pequeño, me acostumbre a comer de esta carne, que bien preparada y sazonada es un verdadero manjar de dioses, pero que luego, después de una evidente disminución de estos animalitos, acostumbre a mis hijos y mi familia a comer carne de res, que es más barata, pues se jode uno menos, ya que la cacería demanda sacrificio pues se debe de hacer de noche y entre el monte, donde peligra la vida por un accidente o lo sorprenda un animal de dos patas y armado hasta los dientes, pero que debido a que no se pudo seguir con nuestros cultivos, me vi forzado a cazar y como dijo mi compadre, ¡todo lo que sea comida es bueno, menos la mierda!. Con este decreto me vi forzado a buscar otro mecanismo para alimentar a mi familia y dejar en paz a los pobres bichos del monte para evitar inconvenientes con esta gente y aunque no lo crean, la violación de estos decretos, no permitía reincidencia. -El segundo día: Luego de ser un cafetero con obreros y buenos cultivos, me toco trabajar en la finca de don Rogelio Morales, como obrero, pese a que mi salud, me toco hacer de todo, desde darle de comer a los marranos hambrientos que confundían mis manos con trozos de bore entre la labaza, arrear a veinte vacas ariscas y tres toros bravos que me veían como su torero, tres caballos de trabajo bien flojos y dos más de esos que caminan fino, además de alimentar gallinas de galpón y de patio, varios perros flacos que si te descuidas te comen


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hasta la pierna, además de cuidar grandes cultivos de café y plátano, lavar bien el beneficiadero y los secadores del grano, y si no me faltara oficio, me tocaba asear una casa grande y una pequeña, limpiar con detalle una gran cocina con estufa a gas y de leña hecha con ladrillos y buitrón y en como si fuese poco, vigilar con cautela una gran hacienda para una persona que meses atrás, era tan solo un obrero mío y que vivía solo en un ranchito de palmicha a punto de venirse al suelo y para sorpresa mía, tenía una señora que le cocinaba y una muchachita bien bonita que en las noches le cocinaba otra cosa, pues si no había otra cosa más terrible en el pueblo, era el de soportar al viejo verde de Rogelio Morales. Jamás cuestione la procedencia de todo eso y jamás pedí ayuda a mi grave situación, solo me limite a trabajar juicioso y sin descanso para que no faltara la comida y el estudio para mis hijos. Pese a que mi compadre quien también trabajaba allí conmigo, me decía a escondidas y en voz suave, que todo eso lo había comprado con las hierbas de esas que llaman malditas y que no se en donde diablos tenia sembradas por miles, lo cierto es que allí trabajamos juiciosos y así como yo era buen patrón con buen corazón, el me pagaba lo justo y muy cumplido, además de ayudarme con algunas cositas para llevar a la casa y alimentar a mi familia. Pero no todo era felicidad, hasta que un grupo de gente vestida de militares y policías llegaron a la finca preguntando por don Rogelio y de quienes podía decir que no se les veía cara de estar muy contentos, allí la vieja que podía ser su esposa, lo negó en varas ocasiones, pero una mujer que al parecer era la que mandaba, se negaba a creer y en varias ocasiones recriminaba con más fuerza la presencia del viejo, a lo cual la vieja volvía a contestar que su patrón no se encontraba en el rancho y que al parecer estaba en otro pueblo y que no se sabía si llegaba pronto. La mujer ordeno a sus hombres, ingresar a la finca y al rancho y buscarlo por doquier, los gritos de la anciana no se hicieron esperar pero la fuerza y la advertencia amenazante del fusil, obligo a la vieja a callar. Los insurgentes revisaron centímetro a centímetro por


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todo lado sin encontrar nada y llevando a que los hombres entraran en furia contra la pobre anciana. Pronto los gritos me alertaron de que algo estaba sucediendo y me llevaron a investigar lo que sucedía en la casa, entonces ante mis ojos y por primera vez en mi vida, observe que decenas de armas me apuntaban con el gatillo a punto de ser accionado, me pidieron que levantara los brazos y lo colocara sobre mi cabeza, mientras que ellos me requisaban de pies a cabeza, luego la jefe del grupo me exigió mi identificación y de donde venia, a lo cual respondí asustado, que era un simple empleado de don Rogelio y que estaba trabajando desde hace unos días allí, sin contemplaciones y vacilaciones, varios hombres me tomaron de los brazos y me obligaron a contestar todo lo que ella me preguntaba. -“! En donde está su patrón, el viejo cabron de don Rogelio!”; -“! No se su merced, en donde se encuentra Don Rogelio, yo llego temprano a trabajar y nunca lo veo por ahí!”; -“!es mas desde hace días no lo veo, y cuando esta por acá se encierra en su rancho y manda a la señora que está aquí, para que nos atienda bien y nos pague, de resto no se dé nada!”. La comandante trato de percibir mi sinceridad en lo que decía mas sin embargo me interrogo por un tiempo más, luego se canso y con su cabeza asintió a sus guardias para que me dejaran ir, no sin antes advertirme que si llegaba a descubrir que lo que le había dicho , era mentira, me abstuviera a las consecuencias. Ella de inmediato ordeno a sus hombres que alistaran el regreso a su campamento, segundos después llamo a la vieja María a un lado de la casa, lejos de mi y de los guardias y allí a su oído le canto la tabla de multiplicar que casi le produce un infarto, finalmente me llamo y delante de la anciana, me dijo que no volviera por allí a trabajar hasta nueva orden y le ordeno a la vieja pagarme pronto los días de trabajo y además darme una compensación por los días que me hacían falta para terminar el supuesto contrato. Así y bajo la mirada de los guardias me apreste a salir con mi vieja mochila y dando gracias a todos, incluso a la vieja y a la comandante


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por la paga, ya que uno no sabe lo que pueda pasar más adelante camine tranquilo y luego corrí como alma que lleva al diablo, y al igual que en anteriores ocasiones, no pare ni para orinar y solo descanse cuando en mi camino me encontré con uno de mis compadres. ¡Y eso compadre que lo lleva tan apurado, respire profundo antes de que le dé un patatús!, ¡No compadre, si le contara, usted se pondría a llorar conmigo!, ¡Déjeme adivinar se encontró con esa gente!, me refirió mi compadre. ¡Como así compadre!, trate de desviar su averiguación, pero luego me interrumpió. ¡No compadre si yo me los encontré temprano, cuando yo iba a la finca, iban muchos y los mandaba una cucha joven!, me afirmo mi compadre, luego hizo silencio y me miro a los ojos, y con profunda preocupación, me pregunta. -“! Compadre y ahora que vamos a hacer!”; -“!Pues no se compadre, pues yo creo que por mi parte, no vuelvo mas a donde Don Rogelio, es más bien prefiero prevenir que después lamentar, usted sabe perfectamente que esa gente no se encuentra de humor a todo momento y que si a mi compadre lo están buscando, será por algo!”; replique asustado. -“! Sabe que si compadre, todo eso que consiguió en tan poco tiempo, no es normal y para mi, que todo eso es como de un negocio torcido!”; afirmo mi compadre. -“! Como así compadre, no entiendo a que se refiere!”; pregunte extrañado. -“! Huy compadrito no sea tan ingenuo, es verdad que es del monte pero tampoco, no haga lo de mis tíos que los bajaron del monte a punta de espejo!”, nuevamente afirmo pero en esta ocasión de mal genio. -“!Compadre lo que pasa es que Don Rogelio anda en malos negocios y parece que es con esa gente, y no quiero ser ave de mal agüero, pero como que los dejo embalados y lo andan buscando, para cobrárselas!”;


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-“! Sera compadre, yo no creo, ese señor es de bien!”; conteste preocupado. -“! Hay le dejo la tarea, pero yo creo que tampoco vuelvo a cruzar por allá, no sea que por lambón me quemen el culo a punto de plomo!”; replico el compadre. “!hasta luego compadre y ya sabe compadre, en boca cerrada no entra plomo por si acaso!”; -“! Si señor!”, declare confundido y cada uno por su lado tomo su camino de regreso para su casa, y nuevamente como antes, yo estaba sin trabajo y sin nada. -El tercer día: Cierta mañana muy temprano, debía de salir al pueblo para recibir una remesa que me enviaba un hermano al cual no le iba muy bien pero que de alguna forma podía subsistir sin problema en Bogotá, era una encomienda con un pequeño mercado para mi familia, pues estábamos muy mal y no había trabajo en el campo, ni formas de hacer algo productivo en la finca, porqué para lograr levantar la finca, se necesitaba de plata y yo no la tenía. Llegue a eso de las diez y treinta de la mañana, media hora antes de que llegara el bus, y me dispuse a esperar el bus en la agencia. Así pasaron dos horas, y junto a mí, habían más personas esperando remesas de parientes y amigos; tres horas y no había sombra del bus, cuatro horas y nada, seis horas y el estomago me estaba pidiendo algo de sal y aun no habían noticias del bus, entonces pregunte a doña Flor, pero al igual que yo, no sabía nada y se notaba bastante preocupada, pues una de sus hijas venia en la línea. Luego de ocho horas aun no se sabía nada del dichoso bus, la señora de la agencia llama a Bogotá pero le informan que el bus salió del terminal de forma normal, esto conlleva a que la preocupación sea general, tan pronto se riega la noticia de que algo estaba sucediendo con el bus, el comandante de la estación de policía llega a donde nos encontrábamos, se trataba de un hombre moreno, alto y gordo, quien venía fuertemente custodiado y no con una buena cara nos dijo:


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-“! Ustedes son las personas que están esperando el bus de once!”; -“! Si señor!”, respondimos al unisonó. -“! Lamento decirles que el bus que ustedes están esperando, no llegara al pueblo, debido a que los propietarios y el gerente de la flota a última hora, prohibió a los conductores venir al pueblo, pues al parecer, la subversión tiene planes de quemar los buses que vengan para acá!”; replico el comandante, advirtiéndonos que todas las remesas se encontraban a salvo y se debían de recoger en el pueblo vecino. De inmediato un frio helado, corrió por todo mi cuerpo y una nueva decepción llegaba a mi alma, no podía creerlo que esto me sucediera y hasta mil maldiciones lance por doquier, reclame el motivo del porqué esto me estaba pasando esto, un manto triste cubrió mi rostro, el poco aliciente que me daba la vida se veía detenido dentro de un bus que no quería venir al pueblo. Una tristeza profunda que me volvió añicos y me desconsoló tanto, que tuve que ser llevado de urgencias a un improvisado puesto de salud que funcionaba en dos cuartos y atendía cada vez que podía llegar el médico a mas de cinco mil habitantes!”. -“!Como pude y con las piernas a medio funcionar me regrese hacia a la casa, pues el médico me ordeno reposo y buscara más bien posada en el pueblo, donde algún familiar o amigo, a lo que yo le respondí, que no tenía a nadie y que en casa mi señora estaba también enferma y si no llegaba hoy, le podría causar una preocupación más fuerte y eso le podía causar más daño, y como fuese debía de llegar a la casa, así mi vida la dejara por pedazos por aquel camino!”. -“! El médico conmovido por mi sufrimiento, me regalo cinco mil pesos, una bolsa de arroz y una de leche y un pan de dos mil y además me facilito una linterna, para andar por la oscuridad sin problemas!”.


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-El cuarto día: Justo en frente de mi casa y custodiado por el mejor de los fueros militares, iba don Rogelio Morales con una veintena de hombres que lo llevaban a un lugar secreto de una gran montaña, a la cual muchos de sus visitantes la llamaron, “el alto de las animas”, sin más que un adiós y lo espero mañana para que me ayude en la finca, se perdió el viejo con el grupo de hombres, sin pronunciar palabra alguna y como era de hacerlo, voltee mi cuerpo y tome una macheta oxidada para picarle yuca a mis gallinas, al rato salió mi pobre mujer que como pudo se levanto de la cama, diciéndome que le había parecido escuchar la voz de don Rogelio, a lo cual respondí que no era así y más bien era su imaginación, pues en el fondo no quería que se preocupara y empeorara con ello, su salud. Muy adentro de mi, temía por la suerte de mi amigo y sin importar lo que Él había hecho, lo apreciaba y daba gracias a dios todos los días por su apoyo y colaboración para con mi familia, y ese día no podía dejar de pedir a dios por su suerte, tal vez presintiendo lo que le pudiera suceder ante la amenaza de hace algunos días en su finca. No pude dormir durante varios días, siempre recordando el último instante en que lo vi, un dolor fuerte en el pecho, llamado tristeza me hacia extrañar a un amigo que desde que paso por el solar de mi casa, no volví a saber nunca nada de Él. De su finca y de sus animales, se sabe poco, la vieja y la hija, les toco coger lo poco que les cabía entre los brazos y salir corriendo, pues la gente las andaba buscando por haberles mentido sobre el paradero del viejo Rogelio, pronto la finca más linda del pueblo se amonto, de las gallinas, los piscos y los gallos, los zorros de dos y cuatro patas hicieron su festín, de las reses y los caballos, la gente del monte hizo buen uso de ellas y de el pobre Rogelio Morales, no queda sino una cruz de flores de san Pedro que levante en la mitad de mi patio.


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-El quinto día: Muy de mañana un vecino de una vereda distante y que usa el camino que pasa en frente de mi casa para llegar a la suya, llego de sorpresa; -“! Buenos días vecinos, buenos días!”, Estando en la casa tapando algunas goteras que estaban dañando las esteras de los chinos, escuche junto con mi esposa, aquella voz que era poco conocida y que me hizo pensar lo peor, saludamos nerviosamente, a lo cual la voz contesto con fuerza. -“! Vecino le tengo una buena noticia, hoy llega el bus con las remesas que están pendientes!”, sin pensarlo dos veces me levante de mi estado y salí corriendo hacia afuera. No había duda, era el buen vecino de la vereda de pajonales quien cuando pasaba por frente de la casa, siempre atento saludaba, un esbozo de alegría y de re confortamiento me llegaba de nuevo, me aliste rápido y salí con el vecino hacia el pueblo, para esperar por fin el encargo de mi hermano que ya completaría más de quince días de estar guardado en la bodega de la empresa de buses. Una vez en el pueblo, esperamos por largo tiempo, y al igual que el anterior, pronto llego la autoridad, esta vez representada en el secretario de gobierno, quien con su típica paciencia, nos informo que el bus estaba enterrado en el alto de los Chamuscados y que se estaba coordinando una cuadrilla de obreros para ir y sacarlo de allá, obviamente y sin importar como y donde, me ofrecí y en una volqueta del municipio nos llevaron, nos aprovisionaron de palas y azadones, en minutos estábamos en el lugar, allí estancado en medio de una gran barrizal, se encontraba un hermoso bus verde casi nuevo por decirlo así, y que desde hace semanas nadie en el pueblo veía un bus ni en las curvas, allí estaba ante nosotros enterrado hasta las tetas, sin importar el esfuerzo que se debía de hacer pues al carecer de maquinaria el pueblo, el mejor instrumento de trabajo era el brazo, nos abalanzamos sobre el lodazal para sacar el bus, una jornada que se convirtió en dura y muy larga pero que era motivada por la remesa que estaba dentro


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de una de las bodegas del bus y que remediaría en parte la grave crisis por la que atravesaba mi familia. Trabajamos duro y sin parar, dando profundas paladas y cubriendo los huecos con piedras y palos para que la llanta tomara algo firme y pudiera salir de semejante tronera, luego la voz amistosa de los inspectores de policía y de higiene, Hugo y Roberto, irrumpieron en el trabajo, llevándonos un fresco para calmar la sed, de un viejo campero bajaron cuatro canastas de cerveza., las cuales fueron repartidas rápidamente, nuevamente con aliento y con más ganas, sacamos el bus del barro indolente, repentinamente llegaron dos camionetas y un camión procedentes de una vereda vecina, cargados hasta las manijas de gente armada, que salto y rodeo todo el lugar, rápidamente y sin oposición nos hicieron formar a un lado del bus, allí reclamaron la presencia del conductor del bus, quien con voz discreta delato que allí estaba: -“! Yo soy el conductor del bus!”, declaro asustado. -“!entonces hágame un favor, dígale a su jefe que a nosotros nadie nos toma del pelo, si no lo hace el presidente, mucho menos una pinche flota de buses!”, replico enojado el hombre, quien era el comandante y que rápidamente reconocí, pues era el mismo hombre delgado y flaco que llevaba a don Nereo a la montaña del “Alto de las animas”. -“! Procedan muchachos ya saben qué hacer, quemen ese hijueputa Bus!”; ordeno con fuerza el comandante. -“! Como así comandante porque me van a quemar el bus, si esto es lo único que tengo y a duras penas lo estoy pagando en el banco!”, suplico el indefenso conductor. -“! Pues hermano, eso dígaselo a su gerente y ojala se lo pague el o la empresa, pues para eso le entra bastante billete!”; -“! No me haga ese daño por favor, es el patrimonio de mi familia!”, el pobre chofer se abalanza en busca de piedad sobre la humanidad del comandante, cuando el golpe fuerte de la cacha de un fusil, cae sobre su pecho y lo manda a tierra.


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Todos allí quedamos quietos sin hacer nada, impávidos y paralizados por el miedo de que algo nos hicieran, varios hombres sacaron el combustibles del bus y una parte de él, lo echaron a una camioneta y el restante del combustible la regaron por todo el bus, y como acto de película asquerosa de terror, el comandante prende un cigarrillo el cual aspira en dos oportunidades, enviando el humo al aire y el cigarrillo prendido a la gasolina que caía de la puerta del bus, pronto una gran llama se abalanza sobre toda la maquina, mientras el chofer llora a cantaros, otros que estaban allí, corren un poco hacia atrás, bastante asustados pero los fusiles que acosaban con dolor sus cabezas y espaldas, los hacen devolver un poco más adelante a punto de ser quemados pero la voz del comandante los detuvo, allí una carcajada de ultratumba se ríe producto del dantesco panorama, seguida por la de todos sus secuaces, mientras que nosotros con miedo observábamos el fuego que era alentado por las burlas y sátiras del grupo armado. Mientras yo por supuesto, con bastante tristeza que me desbordaba por los ojos, veía como el mercado para mis hijos y mi pobre mujer, era también consumido por el fuego. -El sexto día: Después del suceso del bus, aproximadamente un mes y medio, llego un fatídico día que traumatizo aun mas, el estado anímico de la población, serian eso de las dos de la mañana, cuando un rechinar de pasos y acero pasaba por el frente de mi casa, allí justo frente a la habitación de nosotros, una enorme tropa de hombres desfilaba como cuan certamen de la belleza, ante el coro infernal de miles de ladridos de perros que no producía en ellos y en nosotros absolutamente nada, pues en el fondo nos habíamos acostumbrado o tal vez porque ya sabíamos que con esa jauría se avecinaban malos vientos que a todos nos perjudicaría. Por entre las rendijas de la improvisada pared de guadua, veía pasar a decenas de sombras de hombres y sus armas perfectos binomios diabólicos que se abrían paso entre la oscuridad y el


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miedo, cientos de sombras que buscaban su presa en un lugar cercano y que estaban a punto de atestar su golpe seguro, cientos de sombras que se abrían paso con ayuda de cigarrillos y pequeñas linternas que alumbraban el fangoso camino hacia el pueblo. Como adivino del más allá, sabia en el fondo que esta gente iba para el pueblo en busca de un gran botín, pero que costaría la vida y la tranquilidad de muchos inocentes, muy en el fondo lo sabía, y tenía la certeza que en pocos días se desataría toda la furia de aquella gente. Cientos de cuerpos que se deslizaban en la noche, unos más grandes y otros más pequeños, otros más pesados y otras más agiles, un grupo de sombras que solo buscaban saciar su sed de venganza y lujuria y cuyo plan ya lo habían definido con antelación. Esa mañana desde muy temprano, espere expectante a cualquier acción de guerra que se desatara en el pueblo contra el cuartel de policía o el Banco Agrario, pero para sorpresa mía y la de muchos que se dieron cuenta del movimiento, no sucedió nada y hasta llegue a creer que se trataba del patrullaje del ejercito en busca de sus enemigos, pero a la noche siguiente y sobre la misma hora, el grupo numeroso de sombras de nuevo pasaba y nuevamente espere a cualquier enfrentamiento y así buscar refugio para mí y mi familia, pero de nuevo no sucedió nada y volví a creer que se trataba del ejército nacional y así se repitió durante diez días más, ante el silencio testigo de muchos de los que vivíamos allí. Al ser mi pueblito, una tierra lejana y muy pobre, el banco solo atendía de miércoles a domingo y abría sus puertas en las horas de la mañana y solo por cuestiones de seguridad, el dinero llegaba solo en helicóptero, debido al peligro que corren los automotores por carretera, por eso el dinero llega por aire cada miércoles. Muy de mañana, las aspas sonoras dejan entrever su presencia, la cual es la alegría y la bendición para muchos, en especial para los empleados y contratistas de la alcaldía que tienen fijo algún dinero, las demás personas del pueblo como yo, tenemos que conformarnos con ver a un aparato que vuela rosando la cúpula de


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la iglesia. A pesar de la presencia de la guerrilla por todo el municipio, el servicio del banco y del famoso “helicóptero de la plata” operaba con normalidad, aunque el rostro de muchos de los habitantes del casco era diferente y muy sospechoso, sabían de algo y temían decirlo a la autoridad. En esa mañana del miércoles debía de salir al pueblo para cobrar una remesa que me había enviado mi buen hermano luego de enterarse del dichoso mercado, me aliste y salí apenas con un agua tinto pues no había más que comer, por el camino me encontré con varios vecinos que también iban para el pueblo, allí pude observar miles de huellas y matorrales caídos por doquier y que se apostaban en muchas direcciones a las afueras del casco urbano. Con bastante afán y sin prestarle atención a lo que había pasado en los últimos días y sin mostrar el hambre por el dinero de la remesa, camine tranquilo pero con evidente afán para lograr los primeros turnos en la fila del banco y ganarle a mis vecinos, pero tanta dicha no podía ser placentera, por lo menos había cincuenta personas y me toco conformarme con el puesto cincuenta y uno y soportar con hacer la larga fila y como siempre llenarme de paciencia y esperar. A las nueve de la mañana, el banco abrió sus puertas, la vida del pueblo parecía bastante dinámica en ese día, de pronto la camioneta de la alcaldía fue abordada por siete policías y un civil sus llantas rechinaron fuertemente, arranco bruscamente hacia la parte de arriba del pueblo donde se encuentra el puesto de salud, las escuelas, la plaza de toros y la piscina municipal, diez segundos después apareció por el horizonte, el helicóptero de la plata, como era de costumbre, pero lo que más me llamo la atención, era el hecho que el aparato por seguridad y por lo general le daba al menos diez vueltas al pueblo, para que la fuerza pública ocupara puestos estratégicos y brindarle a la transportadora de valores, toda la seguridad posible, pero en ese día, no dio ninguna vuelta y aterrizo de una, en la plaza de toros sin ningún tipo de operativo y no dando tiempo a la policía para ubicarse.


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Mientras las decenas de personas en el banco, no hacíamos sino tener paciencia, y yo por supuesto, mirando para todos los lados y detallar a muchas de las personas que pasaban por allí. Cuando de repente un fuerte estruendo, sacudió al pueblo y a sus habitantes, una gran explosión que provenía de la parte de arriba, alerto a todos en el pueblo de que algo no estaba bien, muchos empezaron a correr por doquier, incluso muchos de los que estaban allí en la fila del banco, también corrieron y otros más gritaban, “!se metió la guerrilla!”, por mi parte, yo me quede quietecito en la fila y como es obvio gane varios puestos, pero luego se escucho otra fuerte explosión que fue seguida por miles de disparos que llovían sobre el cielo pueblerino, entonces me di cuenta que la cuestión no era nada normal a lo cual en vez de quedarme ahí esperando quien sabe que, decido más bien correr, tal cual como lo hace el ganado cuando se asusta, corrí detrás de otros en busca de un refugio seguro, mientras los dos policías que quedaban se guarnecían dentro del cuartel. Con las patas que tenían alas, llegue hasta el cementerio, y muy adentro de mi, decía, -“! Bueno, si me pelan aquí, me dejan de una vez aquí, y no le causan tanta molestia a la mujer!”. A grandes saltos volaba por las lapidas y panteones y por encima mío, sobre mi cabeza, pasaban rapaces las balas, pues se desato un fuerte tiroteo a menos de dos minutos donde estaba, no era para menos, pero del susto, corrí detrás de otros que no sabían para donde iban, en vez de correr hacia un lugar seguro, corrí detrás de otros quienes también supongo, estaban perdidos, pero ya no podía hacer nada, tenía que resignarme y cubrir bien mi cabeza pues la balacera estaba justo al lado mío. El fuego cruzado duraría al menos unos tres minutos y luego un silencio sepulcral dejo evidenciar que la situación era terrible, entonces me quede agazapado dentro de una tumba, espichando la calavera de un difunto, pero era preferible espichársela a Él y no que una bala me volviera mierda la mía, cuando la normalidad llego, muchos de los que estábamos allí, salimos asustados y


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todavía con la cabeza agachada por si algo, mucha gente del pueblo salió a ver lo que paso y obviamente yo también, llegue a un lado en la parte de arriba de la plaza de toros, que quedaba en un hueco y donde aterrizaba siempre el helicóptero, allí una dantesca escena refleja la crueldad con que vive la guerra, el helicóptero estaba destruido, solo estaba intacto el fuselaje, y junto a él, diseminados como semillas entre las piedras, cinco uniformados muertos y no lejos de allí, un guardia de la transportadora de valores mal herido, quien tomaba a dos manos su cuello que sangraba por toneles, más arriba entre risas y carcajadas caminaba la larga fila de guerrilleros quienes llevaban como trofeo máximo de guerra, varias tulas con el dinero de la remesa del pueblo y de varios mas y como si fuese el premio mayor para un pueblo tan pobre, sobre la arena de la plaza, el césped y el monte, muchos billetes de todas las denominaciones regados por todo lado, y aun del cielo y producto de la explosión caían muchos más billetes y muchos de estos billetes estaban quemados o rotos. Pocas gentes del pueblo vieron en ese espectáculo macabro, la verdadera subienda de sus vida hasta el punto que se peleaban entre si, por agarrar varios de estos billeticos sin importarles, que estos habían costado muchas vidas. Yo caí arrodillado al piso, tomando mi rostro y llorando sin consuelo por aquello que mis ojos no podían creer, no tuve al aliento para bajar a la masacre y hacerme a uno de estos billeticos que tanta falta me hacían. Llego mucha gente llego y observo atónita la absurda imagen de la guerra pero al igual que yo, tampoco bajaron, en cambio todos allí, oramos por los policías muertos y los desaparecidos y también por los que estaban como locos, enriqueciéndose con el dinero ajeno. Pronto salió médico y las enfermeras, luego llegaron los inspectores de policía y de higiene, el cura y los profesores y entre todos bajamos a llevar los cuerpos de los policías al puesto de salud, mientras que los siniestros vecinos aun estaban en el regocijo del festín de billetes como cazadores de mariposas, mirando todavía hacia arriba por si les llegaba un papelito de estos.


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Aun con la tristeza por los policías, llego otro dolor mas, no había plata para el mercado, pues el banco en vista de esto, cerró las puertas, y para colmo, la plata del helicóptero era para pagarle a la gente y a mi obviamente, definitivamente estaba de malas y si era el caso, hasta los perros también me cogerían de miadero. Aun con los nervios de punta regrese a la casa, cuando de repente entre una alcantarilla y de forma sorpresiva, sale un hombre armado y se me abalanza, mi impresión fue enorme, que lo único que me llego a la cabeza, fue decirle: -“! No me mate por favor, tengo hijos y estoy de malas!”, el hombre quien también estaba asustado me dijo: -“! Cállese hombre, no ve que soy policía, no grite mas, lo único que va a hacer es que nos maten a los dos!”; -“!ya se fue esa gente!”, dijo el policía. -“! Si señor!”, conteste cagado del susto. -“! Mire bien hombre, por favor!”, replico el policía. Agazapado y escondido, con las piernas como gelatinas y aflojando gases por doquier, mire por entre los matorrales y vi que de esa gente no quedaba nadie, baje a botes y le dije, que no había ninguno por ahí, entonces me tomo del brazo y me pidió que lo llevara a un lugar seguro, el susto fue peor, pues con este hombre a mi lado ahora que si me van a rellenar la cabeza de plomo, llegamos a un plan donde estaba la gran mayoría de la gente, allí un niño revelo nuestra llegada, la gente emocionada corrió hacia nosotros, aplaudiendo y saltando de emoción, de ver que al menos uno de los policías quedo vivo, de paso mil felicitaciones y vivas me llegaron de todo lado, sin quererlo y por accidente me convertí en héroe, todos allí no paraban de felicitarme, al policía lo llevaron para adentro del puesto de salud, garantizándole con eso, su vida. Regrese al rancho, con la tristeza de no poder llevar ni un grano de arroz pero al menos logre llevarme un poco de admiración de la gente del pueblo, aunque no todo es completo en la vida, tengo que admitirlo, pero hoy le doy gracias a dios, de que tengo la vida para seguir luchando por el día de mañana.


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-El séptimo día: Pasarían veinte desde aquel horrible suceso que en las noches como fantasma, llegaban a invadir la calma de mis sueños, convirtiéndolos en terroríficas pesadillas, que me hacían gritar a media noche y levantar a todos con un fuerte susto, provocando automáticamente un insomnio colectivo. Desvelado y aun cansado, me levante muy temprano para salir al pueblo en busca de solución para mi familia, en la cocina, ya mi esposa me tenia servido un sorbo de tinto con arepa, pero sus ojitos aguados y su voz entrecortada por el llanto, me clamaba con insistencia que no me fuera por allá, que comprendiera que todo eso que estaba pasando eran señales y no la culpo, pero a mí y a mi familia, nos pasaron unas cuantas historias de las cuales no quiero recordar y no tener que volver a vivir. Y fue en ese día, que mi amada esposa me dijera la urgencia de marcharnos para Bogotá, pues todos en el pueblo sabían que apenas la guerra estaba comenzando, pero yo me hacia el de los oídos sordos y no le prestaba atención, terminaba diciéndolo que todo eso cesaría y que regresaría la paz al campo, mas en el fondo, mi terquedad se debía al miedo que me daba la capital, aquella metrópoli convulsionada y peligrosa que tanto mencionaban los abuelos, refiriéndose a un miedo general, que junto con ellos y muchos en el campo, vivimos desde pequeños y que me obligaron a tomar decisiones de nunca viajar por allá, porqué allá era todo diferente y nosotros como campesinos sufríamos en exceso por nuestro escaso conocimiento y nuestra gran abundancia de inocencia, pese a la insistencia de María y de los muchachos, me oponía tercamente y llegaba incluso a los extremos radicales de la intolerancia. Con mi mochila, mi poncho y mi sombrero negro, pantalón negro límpido, camisa blanca a punto de desleírse de tanto lavar, cinturón de cuero y mis documentos de identidad que mi señora metió dentro de una bolsa plástica, por aquello de la lluvia o de la crecida de un rio, y con el estomago a medio llenar, me amarme las botas y


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salí con prisa hacia el pueblo, para lograr que alguien que fuese a la ciudad me llevara hasta la cabecera provincial, que era un pueblo grande y hermoso, donde había bastante dinero y donde la violencia no se sentía, pero que para poder vivir allá, se debía de tener un buen capital y un trabajo que lo respaldara, porqué allá en ese lugar, era todo bien caro. Me despedí de todos, de la mujer y de los niños, de los ocho perros y las dos gallinas que fue lo único que dejaron los amigos de lo ajeno, sin voltear atrás y haciendo caso a los llantos de mis hijos y las suplicas de mi mujer, corrí a grandes pasos por la empinada montaña y no dar cuenta atrás de los que dejaba en mi rancho, para así poder marchar al pueblo y ver quien me hacia el milagrito de llevarme a ese pueblo, pues desde hace semanas las líneas de buses no bajaban al pueblo por las amenazas de la subversión, y como si fuera esto poco, hasta la cerveza que se vendía allí y que era llevada por la empresa productora, dejo de viajar al pueblo también por amenazas, entonces ni transporte y ni cerveza, pero la gente buscaba la forma de suplir esta necesidad, así fuese a punta de guarapo bien picho. En cuanto al transporte llego el descaro de que un viaje hasta Bogotá valía cinco veces más de lo normal y una cervecita, deliciosa cerveza de la cual no tomo hace meses ya, valía hasta tres veces más, fue tal el abuso de los transportadores informales y de ciertos comerciantes de cerveza y víveres, que la especulación se torno terrible, que hasta los productos de la canasta también sufrieron de este mal, y siempre todos estas personas que se lucraban de la necesidad de la gente, decían con bastante severidad ante los reclamos justificados de la gente; -“! Qué pena su merced, pero usted sabe que uno pone el pecho y el carrito para que de pronto la gente del monte, le queme en minutos todo el capital de mi vida!”. Llegue al pueblo y desde le distancia vi un enorme camión que estaba en la única vía principal del caserío, imagen aquella que me hizo estremecer hasta los huesos, pues hacía mucho tiempo no llegaba un animal de estos al pueblo, se trataba del camión de la


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cerveza, que orgulloso se pavoneaba con más de mil canastas de pola para entregarlas por varios pueblos, mucha gente en especial comerciantes y gente de plata, sacaban a diestra y siniestra cajas vacías de cerveza, para aprovisionarse del precioso liquido, la gente corría por todo lado en busca de botellas prestadas o compradas y así completar las cajas y hacer el añorado pedido de la cerveza. Me senté un momento en las bancas del parque, y allí observaba el camión y todo lo que pasaba en torno a él, pero no veía a alguna persona que marchara para Bogotá o a la cabecera de la región y me pudiera llevar, junto a mí, se sentó don Rodolfo, un viejo ganadero quien se caracterizaba por ser un gran dicharachero, quien me saludo con un fuerte estrechón de manos, quitándose el sombrero y diciéndome con orgullo. -“! Saludo con decencia a un verdadero campesino, porqué aquí en el casco urbano, lo que hay es una mano de vagos!“, luego calla por un momento y con severa argumentación me dice. “! Como la ve usted, la gente no tiene para comer pero si para jartar cerveza y por cantidad!”, y se rascaba la cabeza tratando de entender lo que miraba a su alrededor!“. -“!y eso para donde va con tanta elegancia, no me diga que se va para pueblo grande!”, me pregunto, -“!no señor voy para la cabecera a recibir un encargo de la familia que está en Bogotá, pero esta como verraco, pues parece que no viaja nadie!”; -“! Hombre no se preocupe, vaya rápido y hable con el vendedor de la cerveza que ellos viajan para allá, y le reconoce unos pesitos a cambio, y eso no se ponga a pensar a donde le toque ir acomodado, si le toca aplastarse sobre las canasta de la cerveza, eso hágale que para eso usted es guapo, la idea es que llegue y logre hacer su diligencia!”; me refirió don Rodolfo amablemente. -“! Sabe que si don Rodolfo, voy a buscar al señor de la cerveza y le voy a pedir el favor!”; -“!muchísimas gracias don Rodolfo, que mi dios lo bendiga!”, y salí de inmediato en busca del señor.


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La sorpresa que me lleve era que delante de mi en fila, habían por lo menos unas veinte personas que estaban buscando cupo para viajar en el camión, pero el señor muy atareado en sus cuentas les dijo que no podía, pues era peligroso llevar a gente sobre las canastas, y que más bien lo sentía, pero que en lo empresa su jefe lo podía sancionar por tomar estas medidas solidarias. Mas sin embargo, no renuncie a solicitar su ayuda, de la cual, en tres ocasiones seguidas me rechazo con un no rotundo, pero no renunciaba y le explique el motivo de mi viaje y que era muy importante para mi familia, pues se trataba de traer algunas cosas de mercado y un dinero que me enviaba mi hermano, pues desde hacía meses en mi casa, solo comíamos yuca sancochada sin sal y sin nada, ello conmovió al señor, que se llamaba Melco quien en secreto me dijo, que lo esperara arriba en el alto al lado de la casa de tabla, y que ahí me recogía, le agradecí muy emocionado y con mi prisa acostumbrada , salí para el punto de encuentro. Pasarían dos horas cuando la bocina rechinante ruidosa del camión, advirtió de su llegada, allí el amable don Melco, me dijo que me subiera en la parte de atrás y buscara un campito sobre las canastas, observe que habían dos personas más, un viejito negociante de papa, natal del pueblo y que estaba bastante enfermo, llamado Manuel Pio y otro señor también comerciante y que era dueño del negocio más grande, llamado Carlos, quienes me saludaron amablemente, me acomode colocando sobre las canastas mi poncho para que las botellas no me castigaran salvajemente mi pudor. Me senté encorvado en las canastas y sobre mi cabeza caía la carpa pesada y húmeda del camión, a lo largo del viaje, realizo varias paradas para vender cerveza a negocios que estaban en la pequeña vía, allí los empleados de la cerveza, cuatro en total, cargaban y descargaban con bastante agilidad la preciada carga liquida y que pese al favor de llevarme, no hubo necesidad de ayudarles pues los muchachos eran muy prácticos en esto, luego de tanta paradas, llegamos a un caserío del pueblo vecino y que se conocía como los


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Palacios, para entregar allí un pedido grande de cerveza y que por lo visto nos iba tomar bastante tiempo, ya que era la única tienda en varios kilómetros a la redonda. Me baje primero del camión para ayudar a bajar a don Manuel Pio y don Carlos, quienes por su edad le es más difícil descender, estiro las piernas y trato de enderezar la espalda, una voz ronca, la de don Manuel Pio, quien era amigo de mi finado padre, me ofrece una cerveza por agradecimiento, la cual recibo con agrado, olvidando por un instante la medicina formulada para los nervios. A mi cabeza llegan imágenes alegres cuando el café daba platica y la finca también, cuando salía con mi señora y mis compadres y nos echábamos unas amargas, imágenes que desaparecieron y que dieron paso, a una pobreza absoluta, ¡donde si no se trabaja, no se come!, ¡y si hay dinero para el arroz, no hay para la sal!, unas imágenes que quedaron atrás y que solo me amargaban la existencia; justo cuando me iba a dar el anhelado sorbo a la cerveza, llega un carro que frena bruscamente y altera la jornada apacible en los Palacios, varios hombres vestidos de militares y con un arsenal suficiente para vivir en guerra unos mil años, nos apuntaron e hicieron que la gente saliera a la carretera, segundos después, llegan tres carros mas, con mas tropa que pronto toma posición de todo el lugar, allí una mujer rubia de cara hermosa y quien era la jefe del comando, ordena a sus hombres nos dejaran de apuntar y solicita a la brevedad posible, el representante de la agencia de la cerveza. Del susto regué la cerveza sobre los pantalones y que causo la risa de los hombres armados, pues creo que al ver mi pantalón mojado, pensarían que me había orinado del susto. Tal y como lo había ordenado la comandante, Don Melco se presento ante la rubia como dicho representante, ella arremete contra él, agrediéndolo verbalmente, diciéndole que esta empresa no podía estar allí por no haber pagado la vacuna y por ello se le había prohibido su ingreso a la región y que esta desobediencia, era causal grave y que se haría justicia, de acuerdo a las normas que ellos tenían, no valió las suplicas de los trabajadores y de don Melco para


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evitar cualquier acción de la guerrilla, ya la orden estaba dada desde arriba y se debía de cumplir. Pronto los guardias nos hicieron a un lado, requisándonos y preguntando por nuestros nombres, que luego los comparaban en una especie de lista, a la cual muchos la llamaron ¡el portátil de la muerte!, para fortuna de todos, ninguna de nosotros aparecía en la lista negra. La rubia llega hasta donde estábamos, señala a los muchachos de la cerveza, a don Carlos, incluso don Melco y yo por supuesto para que fuéramos con ella hacia el otro lado donde estaba la gran parte de su tropa, pronto un aire fétido casi de muerte me recorrió por todo el cuerpo y creo que hasta unas cuantas gotas deje salir del susto, pensé que nos iban a fusilar o a llevarnos con ellos, en todo pensé y en pocos segundos mi vida cambio drásticamente, pero al final, la comandante nos dice; -“! Ayúdenle a ellos a descargar todo el camión de la cerveza y luego la cargan a este otro camión, lo más pronto posible pues estamos de afán, la rubia se marcho con varios de los guardias y ordeno que le llevaran una canasta de cerveza, yo me arremangue la camisa y el pantalón y empecé a llevar la dichosa cerveza para el otro camión, para fortuna de nosotros era mucho más pequeño, de esta manera y durante varias horas descargamos y cargamos las cientos de cajas que estaban sin destapar. El sudor y la garganta seca, nos obliga a parar por unos segundos, pronto la guerrilla protesta pero la rubia cuyas mejillas están coloradas producto de unas cuantas cervezas que había tomado, reclama silencio y exige respeto para nosotros, luego destapa unas cervezas y nos las entrega. -“!tomen señores, que esto no es de todos los días, aprovechen que hoy invita la mona, la patrona de este pueblo y de la cervecería también!”, ella se retira con sus hombres, riendo a carcajadas su fechoría. Una vez cargado el camión y desocupado el otro, descansamos un poco y tomamos otras cervecitas mas, me puse chapeto como los demás compañeros de carga, pero nuestro descanso fue


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interrumpido por un hombre alto y de color, quien nos ordena que continuemos trabajando y que las cervezas que están sin cargar en el camioncito, las arrojemos por un abismo de ciento cincuenta metros y que si teníamos sed, aguantáramos un poco, porqué una vez terminada la misión, nuestro único pago sería el de llevar un poco de cerveza para calmar la sed que nos produciría el largo camino a la capital, finalmente repunta con picardía; -“!aprovechen a llenar las jotos y las mochilas con cervecita, porque les toca caminar hasta Bogotá, porqué que aquí les queda prohibido devolverse. Cansado y vuelto mierda, y sin plata para coger otro transporte, me resigne para hacer una larga caminata hasta la cabecera, y que calculaba más o menos en ocho horas sin parar para llegar allá, entonces y obedeciendo a estas personas, llene mi maleta y una bolsa grande que encontré con bastante cerveza, para calmar en parte el esfuerzo que debíamos de hacer. Junto con los empleados, don Carlos, don Manuel Pio y yo, caminamos rápido y sin chistar nada, y obviamente tomando cerveza, dejando atrás un episodio negro y que de seguro a la fuerza tendríamos que olvidar, pronto la cerveza nos haría olvidar el cansancio y la distancia, el buen humor nos cambio las caras largas, un estrecho vinculo se evidencio entre los obligados caminantes, que solo sabían decir: -“! La siguiente ronda la invito yo!”, sacando de las maletas lo que quedo de un camión lleno de cerveza.


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CAPITULO QUINTO “! FERIAS Y FIESTAS EN MI PUEBLO!” -Cuando era niño, mi papa y mi abuelo, me llevaron por primera vez a una gran fiesta campesina a la plaza del pueblo, donde decenas de carpas de colores, suntuosamente ubicadas a lo largo de la única vía y que rodeaban el parque, daban la noticia de una gran celebración, en ellas se ofrecían cientos de delicias gastronómicas que iban desde la carne asada de res y chivo, hasta la mazamorra y el sancocho de gallina, además de la refrescante chicha y el fuerte chirrinchi y como si esto no bastara, traídos de los rincones mágicos del campo, alegres grupos de música campesina que al son de la música de cuerda, hacían bailar en una baldosa la carranga y el bambuco fiestero, que alternaban brindando con el aguardiente que celebraba con algarabía pomposa el día del campesino. Desde el alcalde y el policía, hasta el cura, el gamonal y el jornalero, se gozaban de principio a fin, todas las ferias del pueblo, muchas gentes venidas del campo y otros más del pueblo, además de gentes venidas de Bogotá en elegantes carros y autobuses, y a pesar de la pobreza del pueblo, en cualquier rincón de una casa cualquiera, los forasteros y turistas eran amablemente acomodados. A lo largo de las callecitas levemente arregladas pues ni siquiera maquinas no habían para arreglar las vías, porqué el dinero del presupuesto solo alcanzaba para pagar a algunos de los empleados de la alcaldía, y sobre estas callecitas, miles de festones multicolores que danzaban musicalmente al compás de la brisa calentana, incitando a la celebración de las festividades y mas allá en medio de la plaza, que con antelación fue arreglada, se levanta orgullosa la improvisada corraleja de toros, armada con guaduas y madera y dentro de esta corraleja, un gran circo de arena y cuatro grandes burladeros, que pronto serian colmados por los improvisados toreros de la región. Entre la maraña del monte y los ranchos de madera, se levanta la gran tarima de ceremonias y espectáculos y alrededor de esta se


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erguían decenas de humildes casetas para tener desde ellas, la mejor vista de los artistas y un poco mas allá, en medio de la gran plaza de baile, una gran vara embardunada de grasa y aceite, y que en la parte de arriba a no menos de veinte metros, se levanta un codiciado premio, que son varios bonos que obsequian mercados, además de premios en efectivo y que solo podían ser entregados, al campesino más osado, hábil y recursivo, que pudiera llegar a la cima de la vara de premios. Mucho más allá de la maraña, en una meseta pequeña, colosos se erigen una serie de andamios en madera que ostentan argullosos cientos de fuegos artificiales que alegraran las nochecitas campesinas, un verdadero agasajo a una tierra que en esa época había sufrido tanto con la violencia política entre los liberales y los conservadores y que en esa noche especial de fiesta y alegría donde los malos tiempos quedaron atrás al explotar musicalmente los grandes castillos de pólvora, daba la bienvenida a toda la gente que en el pasado eran fieros enemigos y que en esa noche de mi niñez, se integraban cantando emocionados, el himno de su ancestral pueblo. Y allí estaba yo, contento y saltando de alegría, al ver surcar por el cielo, hermosos cohetes de colores que estremecían los ranchos de palmicha al dejar caer su musical estruendo, y que de inmediato provocan la euforia colectiva. -“! Que vivan las fiestas de mi pueblo!”, y el resto del publica contestaba, “!que viva!”. Un viaje maravilloso que me llevo a recordar las fiestas de mi pueblo y que pronto fue interrumpido por el gemido del presente que me hablo al oído y me hizo entrar en razón; allí estaba yo, junto con mi suegro Don Noel Antonio un curtido maestro de construcción, quienes sentados en las butacas de madera que el mismo hizo, escuchábamos atentos los fuegos artificiales y que a lo lejos se originaban, y que aumentaban con más intensidad y fuerza acompasados por angustiosos gritos de batalla, que dejaban entrever que el festival de pólvora, se levantaba entre dos bandos enemigos.


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Allí estábamos sentados expectantes en completo silencio, observando lo que para mis hijos y para otros mas, era el comienzo de una gran celebración campesina, pero que en el fondo, no era más que los gritos y la pólvora de un cruento combate, peligroso y despiadado, entre hombres armados de diferentes bandos en busca de consolidar su poder y estancia permanentemente en mi pueblo. Un combate que duro bastantes días y que también nos invito a no perder de cerca cada detalle, de abrir bien los ojos y los oídos y poder comentar con acierto como cuan comentarista deportivo, lo que estaba sucediendo, una guerra por el poder de las tierras de mi pueblo y que se daba entre la guerrilla que estaba bien posicionada y la autodefensa que estaban ingresando con total salvajismo a nuestras tierras, eso apenas fue el comienzo de la verdadera barbarie, que azoto los campos y ríos de la región, que acabo con la vida de campesinos, jóvenes y amigos, además del múltiple desplazamiento de campesinos honrados y pobres víctimas de la guerra armada ilegal.


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CAPITULO SEXTO “! LAS SOMBRAS SINIETRAS LLEGAN A LA PUERTA DE MI RANCHO!” -Desde que el helicóptero de la plata cayó en la plaza de toros, recordando tal vez, las faenas taurinas de antaño, la violencia creció enormemente, las muertes selectivas y el desplazamiento forzado fue pan de cada día, los jóvenes que eran los brazos fuertes y nuevos del campo, debían de escapar hacia la ciudad, por miedo a que fuesen reclutados por los grupos armados existentes en la región. Y fue para el campo, el mayor golpe que en toda su historia había recibido, el campo se estaba quedando solo, sin jóvenes y mujeres, sin niños y adolecentes que renueven el espíritu del campesino, solo quedaban ancianos y hogares maduros con pequeños niños, como era nuestro caso; el campo que ayer rebozaba de gente trabajadora y honesta, de campesinos fuertes y guapos para el trabajo y el arado, mujeres entregadas al campo y a su hogar, niños fieles a la herencia de los abuelos y las clases matutinas de la escuela, y que pronto se convertirían en cientos de gentes que a diario se marchaban de cualquier forma a la gran ciudad, dejando atrás el pueblo que los vio nacer, en busca de una esperanza negra que solo tristeza les traería. Imagínense ustedes que puede pensar un pobre labriego junto con su familia, cuando un grupo de hombres armados hasta los dientes uniformados como militares y policías, llegan a su parcela, sin permiso alguno entran, preguntando siempre por el dueño de la finca y pidiendo información clave supuestamente para dar con el paradero de sus enemigos y aun peor, cuando estos sujetos armados y sin permiso alguno, invaden sus terrenos, instalan sus campamentos y utilizan las cementeras de yuca, animales y agua, siempre con la premisa de que se las va a pagar muy bien por la colaboración prestada. Pero que sucede cuando un pobre campesino se opone a servir a un grupo armado, miles de palabras soeces acompañadas de maltratos y otros, caen por doquier atemorizando aun mas al campesino, obligándolo tal vez a prestar


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un servicio que no quiere, porque en el fondo sabe, que en el monte están los otros y estos pueden también causarle daño, entonces el campesino prefiere huir y no servir a nadie, pues para él, esta su familia y su dignidad y esta es apenas una de tantas forma de que un campesino busque refugio en la ciudad como un desplazado mas. Muchos de mis amigos y familiares debieron salir a escondidas del campo para otras regiones, todo porque fueron amables con quien llegaba a su finca en busca de un favor o ayuda y como les dije anteriormente, para un campesino es muy difícil distinguir quién diablos llega a su parcela, pues en el monte en que vivíamos estaba la guerrilla y la autodefensa y a esto se debe de añadir, que el ejército y la policía también quienes también patrullan la región, y si por la mañana llega la guerrilla y pide información o un poco de agua, y en la tarde llegan los paramilitares, también con la misma razón y en la noche llega el ejercito también a lo mismo, en qué posición queda el campesino y su familia, y si a esto añadámosle, que sea el primero o cualquiera, culpan al campesino de ser informante o auxiliador, y que esto conlleva a que se le genere un castigo por su actuar supuestamente favorable con el enemigo. Debemos de admitir pero muchos campesinos murieron por este actuar indoloro e incesante que involucro involuntariamente a los campesinos, cuando estos grupos llegaron a pedir información de sus enemigos y que a su vez en la distancia entre los matorrales de un espeso monte, estaban los ojos espías y vengativos de sus enemigos que no perdían detalle alguno del campesino y de su enemigo quienes desde la distancia lograban leer a las mil maravillas los labios o detectar en los ojos las verdades disfrazadas con gestos o señas o en otros casos. También muchos inventaron afirmaciones y acusaciones malignas en contra de los labriegos todo porqué acepto la entrada de un grupo armado y no fue capaz de decir que no, porque el campesino nació inocente y morirá en esta ley. Como les dije en un comienzo,


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como hace un campesino, para que un grupo armado entre a su tierra, si ellos tienen las armas y si se les opone, es seguro que lo tildan de traidor y lo asesinan, y así sucedía con los enemigos de los otros que llegaban de la misma forma y para colmo de males, arribaba la fuerza pública también a lo mismo y como un pobre campesino logra hacer que ellos comprendan, que los campesinos no tienen nada que ver en este problema. También le sucedió a mi hermano Gilberto, el menor de mis hermanos y el ultimo que vivía en el pueblo, que fue visitado por espacio de tres semanas por los dos grupos armados ilegales siendo interrogado insistentemente en busca de respuestas o tal vez, en busca de que se declare culpable por algo que aun no ha hecho; y fue en la noche del 31 de julio, cuando a su patio llego la guerrilla, no en busca de respuesta sino de una declaración de culpable, pero como siempre y con la valentía que caracteriza a la gente de mi raza campesina, les aseguro que no sabía de nada y que en ocasiones la autodefensa pasaba por la vereda y visitaba cada una de las casas y hacía también la guerrilla y el ejército, pero jamás decía nada, pues primero no sabía nada y como segundo, no le interesaba meterse en esos problemas, por sus hijos y su esposa, solo quería trabajar y vivir tranquilo en su parcela, pero para los siniestros soldados del mal, mi hermano era un posible soplón, que delataba sus pasos, pero lo cierto es que nunca declaro para ninguno, porque en el campo es mejor ser neutro e imparcial y no estar aliado con alguien, porque allí la ley y la justicia no existe y solo el buen juicio y no comprometerse con nadie es un seguro salvoconducto para mantenerse con vida. En esa noche del 31 de julio, varios hombres encapuchados llegaron a la casa de mi hermano para cobrarle cuentas según ellos, por ser “el lambón de la vereda” quien se la pasaba avisándole a los paramilitares sobre los movimientos de la guerrilla y de los vecinos y según los verdugos, esas informaciones le habían costado bastante a sus tropas, pero luego de un tiempo, se conoció la verdad y se pudo saber que las acusaciones no eran más que el producto de la envidia


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de un mal vecino, de esos que muy pocos existen pero que son letales con la lengua y sus mentiras. Su envidia surgió por el éxito de mi hermano en la ganadería y al verse afectado, le aseguro a la guerrilla que mi hermano Gilberto tenía demasiados compromisos con los paramilitares y que los hospedaba con frecuencia en su finca, que su información había sido supuestamente el golpe letal que sacudió las filas de la guerrilla, mas sin embargo y pese a las suplicas de mi cuñada y de los niños, evitaron la muerte de Él, tuvieron que al otro día muy de mañana, huir de la finca dejando todo atrás, ya que la orden del comandante era clara, -“!si los llego a encontrar mañana aquí, a todos me los cargo, sin pensarlo y sin más suplicas que sirvieran, empacaron todo lo que podían meter en unas maletas y bolsas de lona, y recomendar a los vecinos, incluso al viejo que los acuso infamemente, el ganado, las bestias y lo que las cementeras estaban a punto de producir. Sin más que sus ilusiones derrumbadas y sin dinero, marcharon hacia Bogotá, donde días duros estarían por llegar, mas sin embargo se sobrepuso y pudo salir adelante con su familia, una parte del ganado logre ser rescatado y ser vendido, otra parte fue hurtada y otra más se extravió supuestamente, finalmente, el viejo mentiroso de la vereda, acuso a varios campesinos mas, y fue su propia lengua que invento un gran arsenal de mentiras y juramentos, que no fue creída para nada por el gatillo letal de su asesino. El colapso y la miseria llegaba en grandes desbandadas a las ciudades y de la misma forma se radicaba de forma plena y clara en los pueblos que soportaron la violencia, y eso paso en mi pueblo, donde ya no había que hacer, pues ya no llegaban los camiones de otros pueblos y de Bogotá, en busca de alimento y servicios, por temor a que algo malo les pasara, ya no llegaba gente a invertir y la gente del pueblo, ya no compraba ni una libra de yuca, porqué el dinero escaseaba o porque no querían dar evidencia de que tenían como vivir dignamente. El café y el plátano decayó, el maíz crecía entre el monte pero no había dinero para rozar, los frutales fueron absorbidos por los hongos y el descuido del campesino, no había


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nada, casi nada, solo se producía lo que se utilizaba en los ranchos; no había nada, de cinco vacas que alimentaban semanalmente con su carne a la gente, solo se sacrificaban hasta dos vacas y eso si el matarife consiguiera quien le vendiera la res. La pobreza arrasaba con los campos y sus gentes, mientras en el monte, el dinero y el abastecimiento para sus tropas, rebozan en absurdas cantidades y que se pierde ante el mal uso. La miseria toco fondo, cuando ya la alcaldía y su alcalde no despachaban con normalidad, pues debido a las amenazas de los insurgentes debían de administras desde la capital por petición del mismo presidente, pues en cierta forma al no haber industria o comercio formal, la alcaldía y los contratistas que dependían de ella, daban la economía para sostener en parte la vida económica del pueblo, pero también esto cayo, pues al tener que dar los excesivos diezmos que exigían los ilegales, prefirieron no hacer nada y dejar al pueblo en medio d necesidades y obras importantes para su desarrollo. Tal y como le sucedió a mi hermano, al patio de mi casa y en la puerta de la cocina y sin previo aviso, un grupo de hombres, un total de 10, hasta donde mis ojos me pudieron orientar, llegaron hasta allí, para solicitar un poco de agua o guarapo si había, pues estaban muy cansados y venían de muy lejos, hasta donde pude identificar estos sujetos eran paramilitares, pues todos estaban uniformados y llevaban consigo brazaletes de su organización, allí un hombre al que todos llamaban ”Comanche” y quien era el efe, me saludo y luego se presento y me pidió le ayudara con agua para sus hombres, a lo cual y sin más remedio que tener que aceptar, les brinde agua y guarapo, mientras mi familia y yo, no salíamos de la cocina por el temor que nos ocasionaba, yo no hacía sino mirar para todos los lados, pues temía que algún vecino malo, me acusara de auxiliar a esta gente con los otros del monte, mas sin embargo sabia que mis vecinos y los demás de la vereda no eran gente de mal.


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Se quedaron por bastante tiempo en mi finca, haciéndome todo tipo de preguntas, sobre si sabía si en la vereda o los alrededores había guerrilla o cada cuanto pasaba o por donde, a lo cual y como lo hice después por mucho tiempo, siempre les respondí que éramos gente de bien y que nosotros en la vereda y especialmente en mi casa, nunca veíamos o sabíamos de algo, mientras que los ojos infames de los guerreros de la muerte, no perdían detalle alguno de mis respuestas y mis movimientos, en la parte de debajo de mi finca y sin solicitarme permiso, uno de ellos llevaba un gran racimo de plátano, que teníamos guardado para poder venderlo el domingo en el pueblo, para poder comprar en parte el arroz y la sal, y como si fuese poco, otro más, llevaba a cuestas una mata de yuca vigorosamente cargada con frutos y otro más con la una de las tres últimas gallinas que me quedaban, allí no pude reclamar por el abuso de estos hombres y tal como lo hice hasta esa fecha, todo debió quedar en el más profundo de mis recuerdos reprimidos en el más absoluto silencio, finalmente, “el Comanche” y su sequito de hombres se retiran de mi finca con camino desconocido, a la mañana siguiente muy de madrugada, don Julio y doña Ligia, un par de viejecitos encantadores, llegaron a preguntar como estábamos pues se habían dado cuenta de lo que nos había tocado sortear son esa gente, al rato llego otro vecino, también llamado Julio y quien era carpintero que también testigo del hecho, presencio todo lo que sucedió en mi casa y que preocupado por nosotros temió por nuestras vidas, finalmente, llego otro de mis compadres, Eliecer Duarte, quien tenía supuestamente lista la escopeta por si tocaba defendernos de esa gente, pero como dijo el carpintero: -“! La demora es que usted saque ese pedazo de escopeta, cuando ya lo tienen apuntado con mas cien fusiles dirigidos a la cabeza y el corazón!”. Un silencio detono entre todos los que estábamos en mi casa, luego la voz misteriosa y casi auditiva de la viejecita Ligia, advierte que, “! recen clarito que el cura esta en el pueblo!”, haciendo referencia a


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que entre el monte había gente armada poniendo cuidado a todo lo que sucedía en los ranchos de la vereda y como si fuese orden marcial de un gran general, todos hablamos en voz baja y que solo podía audible a menos de diez centímetros, en conclusión, y tal como lo discutimos junto al fogón de la cocina, la situación se estaba poniendo delicada en todo lado y no había como remediarlo, pues al ser nosotros unos humildes campesinos que a duras penas hacemos para vivir, obviamente no teníamos como intervenir en esta guerra. Luego cada uno y bajo la discreción de la que tanto les he hablado, cada uno de los que estábamos en la cocina, empezó a contar a su manera lo que sabía o había escuchado de los problemas, homicidios, desplazamientos, secuestros, extorciones y narcotráfico que a diario sucedían en nuestro terruño, tratando por este medio, de aclarar el chisme, atando cabos a tan trágica situación en la que vivíamos. Cerca a medio día la señora ligia nota que un grupo de personas vienen entre el monte, agazapados ocultándose de los ojos y los vecinos imprudentes, pronto cada uno de nosotros con la mayor suavidad y sin ser vistos, tomo su camino a su casa para encerrarse en ella y no volver a salir, mi familia y yo hicimos lo mismo, enclaustrándonos dentro del rancho de guadua y trancando la puerta y ventanas con la mayor seguridad posible, y hacer creer a los que pasaren por allí, que en nuestra casa no había nadie. Minutos después la estampida de pasos se escucho por toda la vereda, los perros hambrientos de acción y lógicamente de comida, estallaban de furia, advirtiendo que lo que venía por entre el monte y el camino, no era gente de la vereda. Luego los pasos se detuvieron en frente de la portada de la finca, una voz fuerte de un hombre, retumbo por todo el patio, el miedo fue general, hasta el punto que escondí a mis hijos debajo de la cama y armado tan solo con un crucifijo que apreté fuertemente hasta provocarme una herida en la palma de la mano, nuevamente la voz retumbo con más fuerza, “! Buenas, hay alguien aquí!”, pero nosotros no


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respondimos a su solicitud, obviamente ante el silencio de nosotros, la voz ordeno tajantemente: -“! Cabo entre y revise el lugar!”; No vacile en salir pues el citar un rango determinante, entendí que esta gente no era ilegal y que podía tratarse de la fuerza pública, y que seguramente estaban patrullando la región, o tal vez alguien les informo que en la noche, en el patio de mi casa estuvieron varios hombres sospechosos fuertemente armados. Así que salí rápido y salude a todos estos hombres formalmente, el cabo y otro uniformado, que en realidad eran policías, me saludaron atentamente y me pidieron los siguiera hasta donde estaba su comandante, un capitán de apellido Mora, quien también se presento, me pidió le colaborara con un poco de agua para surtir las cantimploras de sus hombres, que no serian más de treinta, a lo cual pedí excusas por no tener la suficiente agua hervida y debía de completar con el agua de un pozo cercano a la cementera de yuca. Pronto el capitán entablo conversación mientras el resto de sus hombres estaban por doquier, y así y como fiel copia de la noche anterior, el interrogatorio comenzó, y nuevamente las preguntas de si tenía conocimiento de gente extraña en la vereda, o si conocía de hechos extraños y peligrosos en la región, pues desde días pasados venían siguiéndoles el rastro a un grupo de subversivos y para militares y que dicho rastro los llevaba hasta la vereda, a lo cual le respondí: -“! Comandante, la verdad es que desde hace muchos meses, los perros no dejan de latir, y cuando un animalito ladra de esa forma, es porqué huele algo raro, presiente algo que está en el monte y quiere ir por todos los medios ir a cazarlo, por eso es que estos animalitos se mantienen amarraditos, pues cuando comenzó la ladradora, muchos perritos se perdieron en el monte y no volvieron!”. El capitán quien no daba crédito a lo que yo le decía, continuo con su interrogatorio y daba más afirmación a las especulaciones de otros vecinos que a mis palabras, de las cuales y debo decirlo, pero


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muchas de ellas era ciertas, y tengo que admitirlo, pero omití muchos detalles, pero si declaraba todo lo que sabía, mi vida y la de mi familia corrían peligro, pues en el monte todo se sabía, incluso si se tiraba mi mujer un pedo, en la vereda y en la otra, todos sabían a qué hora fue y a que olía, debí callar y aunque luego vinieron muchas visitas de este tipo, a todos les dije siempre lo mismo. Guardando en mi corazón, todas las cosas malas que sucedían en el campo y aceptando con resignación cada una de las visitas que llegaron al patio de mi casa y que sin importar si era semana santa, navidad o el funeral humilde de mi padre, siempre debía de recibirlos de la mejor forma para evitar inconvenientes con cada uno de estos grupos que llegaban a mi casa. Varios minutos después, el capitán se levanta de la banca grande que mi padre construyera hacia décadas y se despide de todos nosotros de manera cordial, luego visita a mi vecino y pasa a la siguiente casa, y así lo hace casa por casa, visitando sorpresivamente a todos mis vecinos, al buen rato y luego de entrevistarse con todos allí, envía al cabo y aun par de hombres a mi casa para pedirnos le vendamos dos gallinas y una buena mata de yuca para el almuerzo de ellos, a lo cual mi señora y por física necesidad se adelanto, ofreciéndose prepararles un delicioso almuerzo campesino en fogón de leña con buen ají y bastante guarapo, a lo cual el cabo no se resistió, sabía perfectamente en el fondo de mi corazón, que mi señora y yo habíamos cometido un error y que luego más adelante, apenas esa gente supiera, nos lo cobrarían bien caro. Cuatro días después y luego de culminar un pequeño contrato de trabajo de limpiar un potrero, partimos hacia la casa con mi mujer que era una verraca para echar rula, luego de caminar varias horas, paramos a donde un primo de mi mujer muy cerca a la finca, pude observar que en el rancho la guerrilla nos estaba esperando, trate de avisarle a mi mujer pero otros guerrilleros estaban apostados dispersos por el camino, entramos directo a la finca del familiar pero no había nadie, más bien continuamos por un extravió para acortar el camino hacia nuestra casa, pero los ojos vigilantes de los


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subversivos no nos dejaban de observar, entramos al predio de la finca y allí había un guerrero, quien nos saludo, subimos por una pequeña cuesta y entramos sin mora a la casa, nosotros estábamos muy asustados, a medida que llegábamos a la casa, nos encontrábamos con algún guerrillero y eso nos asustaba mucho, presintiendo que algo terrible nos sucedería, mi señora entro a la cocina directamente a l fogón para poder hacer un poco de comida, luego de descargar las maletas y tomar un poco de agua picha, la voz rígida de una mujer, me llamo por mi nombre y eso erizo los pocos pelos que me quedan en la cabeza, mi mujer quedo fría y de una sola pieza sentada sobre un tronco de madera, mis hijos corrieron sin tener cuidado, hacia adentro del rancho, gire mi cabeza y pude ver que era la mujer rubia de la cerveza, y allí con pistola en cintura, sombrero y poncho, se acerca desafiante, preguntándome airadamente, si yo era esa persona que ella estaba buscando, a lo que yo y con las piernas a punto de derretirse, afirme de que esa persona que andaba buscando no era yo. Me hizo tomar asiento en mi propia casa y con notoria seriedad me declaro el motivo de su presencia y sin palabras mas y palabras menos, me hizo entender que varias personas del pueblo y que temían por la seguridad de la vereda y de sus familias, me acusaron de ser un auxiliador y simpatizante de sus enemigos y que de acuerdo a asas informaciones y de realizar exhaustivas investigaciones, tenían la supuesta certeza, de que yo era informante y benefactor de sus rivales armados, a lo cual y con la voz entrecortada, dije que no era así y que yo no tenía nada que ver con esa gente y que si era por lo que había pasado con la llegada de los policías era un asunto netamente económico, donde se les vendió el almuerzo, pues no había otra cosa más para poder vivir dignamente y si la intención de ellos, era saber de primera mano, lo que habíamos hablado con los policías era fácil, y les dije que me habían interrogado pero jamás les dije nada y siempre les trate de evadir, porque sabía a ciencia cierta que si yo les decía algo, ustedes vendrían por mí y mi familia, siempre les argumente lo de los


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perros y sus ladridos de noche y que para el campesino eso no era normal, pero jamás hablamos mas allá, siempre fuimos prudentes en nuestras palabras, pronto mi señora se puso a llorar con mis pequeños hijos, que ajenos a esto, escucharon todo el alboroto y se colgaron a mis piernas y mi cintura, abrazándose férreamente a mí. -“! Lamento decirle que sobre usted recaen muchas acusaciones y es mejor que nos acompañe a donde el comandante, para que el escuche y decida qué piensa hacer con usted al respecto!”; de inmediato el frio más absurdo y penetrante que la muerte pudiera exhalar, doblego mi ser ante sus pies, mi cabeza perdió la razón, mis brazos y piernas perdieron toda flexibilidad y movilidad alguna, mi estomago fue toda una odisea musical y mi corazón daba grandes golpes de tambor mayor. El miedo mas asqueroso abordo mi vida, mayor en proporciones al de días anteriores, propinándome una paliza salvaje y que por nada del mundo me quería soltar, mis hijos se abalanzaron hacia mí, cada uno fuertemente agarrado a una pierna, como si fuesen una extensión angelical de mi cuerpo, mi esposa a medio vivir y al borde de un infarto, también me tomo por el cuello, y a cuatro pulmones les gritaba, que me dejaran en paz y si también era el caso que también la llevaran a ella y a los niños, pero solo y por encima de ella, me dejaría ir, así le costara la vida, y refirió una y otra vez y cien veces más, “!que nosotros éramos personas buenas, honestas y pobres, y que no le debíamos a nadie y que a nadie jamás le habíamos quitado algo!”. Pero las suplicas de mi familia no fueron suficientes para convencer a la comandante, pronto sus hombres me separaron de mi familia a empellones, apartándome de mi familia. Me llevaron con ellos hacía un lugar desconocido, fueron muchos los gritos de dolor que corrieron detrás mío, fueron muchos los metros que corrieron mis hijos y mi esposa detrás mío, pero que la oscuridad y la maldita maraña los separo de mi lado, pronto ellos perdieron el rastro y no tuvieron mas opción que regresar, destrozados y con el alma hecha pedazos, temiendo por su padre y esposo, temiendo por mi vida que estaba a disposición de unos cuantos sujetos armados que me acusaron de algo que jamás había cometido.


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Camine más de tres horas entre el oscuro monte en medio de la nada, golpeándome contra todo lo que había allí, rasguñando todo mi cuerpo con espinas y tallos puntiagudos que soeces me daban la bienvenida al mundo de la guerrilla, un lugar misterioso y frio, propio del inframundo y al cual solo entran aquellos que tienen pacto con el diablo y por lo que presentía, tal vez no saldría vivo de ese lugar, condéname para siempre en ese infierno, sin una cruz y sin una flor, recordé por un momento recordé a todas esas personas, que desfilaron por el frente de mi casa obligados por el arma vulgar de un hombre ignorante que nada comprende, por frente mío, pasaron hombres y mujeres inocentes, ricos y otros más que realmente fueron culpables pero que solo podían ser castigados por la mano de la justicia constitucional y divina, el frente de mi casa se convirtió en una especie de patíbulo de la muerte, cuyos jueces determinaban el castigo de todos los que llegaban allí, un lugar que estaba en el mapa pero que ninguno en el fondo sabía exactamente donde estaba ese lugar macabro. Pese a mi resistencia y a la torpeza de mi cuerpo de no poder andar como debía entre el monte, llegue a un lugar donde solo las velas cuya flama es leve, daba cuenta de decenas de cambuches estratégicamente ubicados a lo largo de arboles y abismos y que eran invisibles para sus enemigos, durante horas fui retenido y despojado de toda voluntad que me quedara, fui interrogado y torturado por mis guardianes, que obstinados seguían afirmando que yo tenía que ver algo con sus enemigos, luego paraban para descansar y de nuevo me interrogaban sin obtener respuesta alguna, así fue toda la noche, una y otra vez y por varias horas más, me golpearon y me humillaron pero jamás de mi boca y de mi dolor pudieron obtener un testimonio obligatorio e ilegitimo que les premiara de que yo era un auxiliar de quien putas sabe quién. No tuvieron más opción que declararme inocente cautivo, o sea, no se le comprueba nada pero de llegar a cierto, mí juez y el fusil me condenaran. Pronto la paciencia de la guerrilla estaba a punto de colapsar, y ante ellos se arrodillaba solloza un buen campesino que solo sabia arar la tierra


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con canciones de música colombiana y poesías de Silva y Villalba, pronto la paciencia termino y el arma y su suicida me apunto sin vacilación, luego el frenético grito de la guerra y su fusil, me golpeo cobardemente en el pecho y les juro que temí por mis hijos y por mi esposa mas no por mi vida, mas mis ojos derramaron cálidas lagrimas de dolor, mas sin embargo por mi propia vida jamás derrame el llanto del último suspiro, ni siquiera el quejido doloroso del golpe salvaje de un viejo fusil sobre mi humanidad deje escapar, y todo por no darle gusto a ninguno de ellos, que sacrificaron vilmente sus vidas, la de mi familia, la mía y le de todos en mi pueblo querido. me resistí cobardemente a expulsar ese suspiro, pero el amenazante grito de guerra, me obligo a dejar salir tan rápido como llego, ese aire de libertad y paz, tal vez presintiendo, que ese fusil que me apuntaba, lo tomara por sorpresa y le cortara de un tiro sus lindas alas. Un verdadero castigo que me acabo hasta el último parasito y enfermedad alguna que mi cuerpo tenia, mas sin embargo mi vida aunque acabada jamás estaba vencida, todo eso que me aquejaba no tendría ningún valor para mí y mi familia sino la enfrentaba con valor, cada dolor de hueso y coyuntura que solo da por el trabajo pesado y que en esa noche frente a ese fusil, ya no me dolía, el dolor de pecho y de cabeza que siempre me daba al no tener como alimentar a mis hijos y a mi esposa, y que solo da por sentimientos tristes y de máxima pobreza, fruto de una maldita y absoluta incapacidad por no dar a los míos lo que ellos merecían, un dolor de cabeza, que solo da de tanto pensar, producto de amargas angustias que solo la tristeza y la pobreza saben dar. Sin más que el alma rota por dejar a los míos tan mal y con el pesar de no darles nada sino lo que estaba a la altura de lo que trabajaba, me despedí de la vida y de los míos y con apenas una oración que en mi cabeza y mi corazón se lanzaban como pelota, cerré mis ojos y me dispuse a esperar la fatídica detonación de un arma que no conocía de semillas y el azadón, por segundos apreté mis labios y con ellos


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todos mis sentidos para no sentir el calor maldito incrustarse en mi pecho, mas la espera fue larga y no escuche nada, tal vez en mi pensamiento sentí que ya estaba muerto y que mi deceso fue sin dolor alguno, mas luego de varios segundos y ante la nefasta curiosidad, abrí mis ojos y allí a mi alrededor, estaban casi todos los guerrilleros que expectantes esperaban la orden del comandante, varias espermas a punto de fenecer dejaron de brillar ante la fuerte brisa y ello aumentaba mas la tenebrosa escena de terror, de nuevo cerré mis ojos y me negué a creer que eso me estaba pasando, y me negué a creer que todo eso era tan solo una maldita pesadilla, pero nuevamente abrí mis ojos y me daba cuenta de que aquella pesadilla era la cruel realidad de mi vida, entonces mis ojos derramaron lagrimas que quemaban ferozmente mis mejillas y mi cuello y que solo podían ser aliviadas por mis manos ásperas que trataban de aliviar mi sufrimiento. Pronto el sollozo llego hacia el fondo de mi pecho que se manifestó en un fuerte dolor en mi corazón, una especie de aguja sin punta roma, atravesó mi cansado corazón , tal vez cobrando a la fuerza lo que quedaba de mi existencia, luego caí al piso, allí sentí que la respiración me falto, un fuerte dolor en el pecho aprisiono mi corazón contra mis pulmones, mis ojos y mi razón perdieron el sentido, y quede atrapado en medio de las armas y de un pre infarto, que casi cobra mi vida, afortunadamente fue tan solo un susto que golpeo mi sistema nervioso y provoco un desmayo somero y que tal vez, causo también el supuesto perdón del comandante, quien una vez, me vio de pie, me dejo ir para mi rancho, no sin antes escuchar esta advertencia. -“! A la próxima queja de alguien que nos diga que usted esta amangualado, lo mandamos de patitas al infierno y toda su familia tendrá que irse de aquí!”; -“¡que le quede claro que esto ya no es un llamado de atención, sino una advertencia clara y ultima, de que la vida puede perder, si sigue de lambón con el enemigo!”;


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Si más que decir, aquel hombre le ordeno a dos de sus hombres, me llevaran a un lugar definido por ellos y que nunca jamás reconociera, para que ya no regresara mas por allí, luego el hombre se retiro hacia el monte y yo sin más que decir, pues todas mis palabras quedaron cortadas por semejante susto, o tal vez por que quedaban en mi alma cientos de maldiciones que buscaban salida en mi pecho, para cantarles la tabla y de paso echarles la madre.


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CAPITULO SEPTIMO “! LA TEMPESTAD DESTRUYE TODO!” Varios fueron los capítulos de terror que arremetieron con todo contra la población y de otros mas, que siendo cercanos también sufrieron del mismo horror, las caminatas de la muerte que a lo lejos se escuchaban y que eran detectadas por los perros, nos indicaba el lugar donde seria la tempestad, lugares seleccionados con antelación ante una supuesta inteligencia militar de estas organizaciones que cobraban con creses la supuesta traición de los campesinos y de sus familias. Una serie de eventos que solo buscaban los días de mercado donde la mayoría del pueblo salía al menos pese a la crisis económica, a verse con sus familias y sus amigos íntimos, pues para esos días, el dinero faltaba para comprar lo básico. Llegaron los trágicos eventos que solo se aparecían los días domingos donde todo el mundo salía para ir a misa y comprar con las pocas monedas lo necesario. Un sorteo maldito de la muerte que escogió los domingos, día sagrado por dios y los campesinos para estar en paz, pero que también fue escogido por la guerrilla y los paramilitares para cometer sus atroces crímenes, un día que para muchos es único y especial, de encuentro familiar y reconciliación social pero que para otros era guerra y venganza, un día en que todos salían por costumbre y por tradición, donde las armas podían lograr más fácil tomar por sorpresa a sus víctimas y cobrar las supuestas deudas de guerra. Cada domingo y por espacio de nueve meses que gestaron dolor y desolación, la guerra del monte se desplazo a los centros poblados, y no les importo quien cayera en sus mortales trampas, unos viejos enemigos de guerra, que unos eran de la izquierda y otros más de la derecha, cobraron en conjunto la vida de muchos labriegos, mujeres jóvenes, además de informar cual medio de comunicación, el tiempo aproximado para que los campesinos que no eran ajusticiados, desocuparan el pueblo a la brevedad posible, dejando atrás todo lo que habían conseguido con esfuerzo.


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Cada domingo, el cementerio daba albergue a una tumba nueva, Cada domingo un campesino menos en el pueblo habitaba, Cada domingo de mercado y encuentro, Se convirtió en día de duelo y luto, Porque allí todos, grandes y chicos, todos en general, Sabían con exactitud, que hoy habría funeral, Cada domingo y por largos nueve meses, Todos en el pueblo sufrimos con horror, una guerra sin dios y cuartel, Una guerra que no era del campesino y ni de su vecino, Mucho menos de la tierra que los vio nacer o la mujer que los pario, Una guerra que emanaba azufre mineral, Y que solo se olía victorioso en cada funeral. Un pueblo que sufrió cada domingo con la guerra, La muerte y el desplazamiento, Que vio como la sangre derramada por sus hijos, Corría chiflada por sus campos manchados de violencia. Cada domingo durante nueve meses, vi como a muchos de mis amigos fueron desapareciendo y otros mas, escapaban como alma que lleva el diablo, antes de que el dedo que los acuso, obligara al gatillo a obturar contra su prójimo, a disparar una bala que no quiere funeral. Pronto mi pueblo en el mágico mapa de Colombia paso a ser de verde color natural a zona roja innatural, donde solo los guapos y los muertos, pueden viajar sin problemas alguno, pronto mi pueblo se torno en uno de los rincones más peligrosos del mundo y allí debajo de mi estera, solo guardaba una imagen protectora del divino niño y junto a él, un relicario familiar, el cual me negaba a perder. Cada domingo desde que amanecía sabíamos que algo malo sucedería y que como la lotería de la vida, a cualquiera de nosotros nos tocaría el turno de padecer la violencia, pero sin perder jamás la esperanza, siempre cada mañana de cada domingo y como acto desesperado de fe, junto con mi familia nos arrodillábamos para pedir por nuestras vidas y por la de los demás.


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Decenas de campesinos murieron, y tuve que ver horrorizado todos los avisos de réquiem que en las escasas paredes blancas del pueblo daban albergue y asistí como muchos campesinos a tantas misas de funeral, que a ceremonias de bautizos y confirmación, y acompañe como muchos de estos muertos lo hicieron, a cada campesino caído en su finca hasta el panteón sacramental y en silencio rechazaba, el odio y la tiranía del malvado comandante y su rifle, como muchos en el pueblo, también acompañe a los deudos a las novenas y misas por el alma de sus muertos y nunca más le volví a temer a los ojos y el dedo que acusa y que también me acuso, cada domingo junto a mi familia nos adelantábamos al futuro incierto de la guerra y la muerte , sabia en el fondo que cualquiera de nosotros o de nuestros amigos que clamábamos vivir en paz unos días más, pero el grito autoritario, solamente sabia callar por encima de la voluntad del creador. Semanas enteras vi huir a muchos de mis amigos, familiares y campesinos a otros pueblos en busca seguridad y refugio contra las balas y los malvados que los querían dominar, huían de la violencia pero en el fondo no sabían con exactitud a donde llegarían, pero que al igual que muchos de los desplazados que en el pasado escapaban, llegaban indefensos y sin un centavo a formar parte de los cordones de miseria de las ciudades y pueblos cercanos a estas, aguantando hambre, sufriendo necesidades y comiendo a borbollones y a dos manos, la suficiente mierda capaz de abonar con abundancia, todas las parcelas de su querido pueblo. Cientos de campesinos que dejaron de ser parte de mi pueblito para ser parte de una gran ciudad que no los acoge como suyos y los desprecia con suficiente rencor, pues ellos aun no han sufrido en carne propia, la sevicia de la guerra y su maldad. Cada domingo, la plaza de mi pueblo fue escenario de la guerra suicida que aisló al pueblo del mundo entero, colocando entre la realidad y nosotros ponzoñosas barreras, que jamás nos dejo contar la severidad de la guerra en nuestros verdes campos, una guerra que se enfrento en varias ocasiones, lanzando balas perdidas por


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doquier, enviando miles de granadas, que arrasaron nuestros cultivos y nuestro ganado, cientos de balas que surcaron el inocente horizonte de un pueblo pobre que fue ocupado por los grupos armados y desalojado por los suyos, sus hijos campesinos. -“! El campo tiñe de rojo, porqué la muerte a sembrado bombas y minas todo el surco, Los ríos pintados de rojo, viajan presurosos, escapando de la guerra, El monte y los bosques, lloran silenciosos porque sus entrañas guardan homicidas, Porque la tierra que soporta sus tallos y troncos, la rechaza, Porque en sus entrañas, guarda contra su voluntad, la violencia maldita. Los pájaros temen cantar, porque los viejos fusiles, no se cansan de apuntar, Porque el gatillo que lo soporta, muere de envidia al no trinar canciones de paz, Porque la mano que lo aprieta, duda con razón, al no querer matar, Porque el cuerpo que la sujeta, no quiere disparar, Porque el corazón que mantiene la vida de su cuerpo y del fusil, Duda entre lo que está bien y lo que está mal, Porque también tiene alma y también vida. Cientos de días y decenas de semanas y algunos meses, sirvieron para desnudar a un pueblo de todo progreso, los campos dejaron de producir, los campesinos dejaron de trabajar y los pocos que aun se negaban a escapar, Vivian obligados a existir de forma miserable, el campo ya no es el mismo desde que la gente armada sin importar cuartel, color o filosofía llego a nuestro pueblo, a nuestros campos y patios, cerceno la alacena de los pueblo y las ciudades y que también acabo con las ilusiones de los que vivimos aquí, tan solo nos mantenemos con vida, ante la lejana esperanza de que todo cambiara y que algún día regresara con alegría y reconciliación los buenos tiempos.


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Fueron nueve meses de dura batalla contra la muerte y pese a mis años y mi enfermedad, me mantuve con vida, incluso del fondo de mi corazón me arme de un alma acorazada y con ella reclame a los victimarios por sus víctimas, siempre recibiendo de ellos, improperios y abusos, mas no una bala perdida, le reclame al gobierno por su abandono, al alcalde por no hacer nada, a la policía y el ejercito por dejarnos solos y a la guerrilla y los paramilitares por hacerle tanto daño a mi pueblo. Reclame con justificación y sentido, pero jamás recibí explicación, me pare valiente frente al fusil que liquida pero esto jamás sirvió de nada, pues su fechoría con reserva ya había cometido. El secuestro, la extorsión, la cocaína y la muerte fueron nuestros diarios compañeros y aunque muchos no compartíamos nada de esto, tuvimos que aprender a vivir con estos males por mucho tiempo, someternos a la voluntad de la violencia y sus secuaces y comer callados para evitar la muerte, y a veces hasta sufrir de demencia senil o ceguera provisional, para evitar las rencillas o los dedos que todo lo acusan, pronto nuestra vida pasaría de ser el inocente campesino a un obligado cómplice de la maldad, pero que por su vida y de su familia, debía de aceptar y sobrevivir como fuese. Pronto las cosas se tornarían más peligrosas, los combates entre los grupos ilegales fueron más frecuentes, a diario y en diferentes puntos de mi pueblito, se citaban para darse plomo, unos desde una loma y los otros desde la otra, siempre amenazando y siempre disparando, pero siempre desplazando al pobre campesino, que sufría del fuego cruzado, corriendo agazapado huyendo de las citas clandestinas que como un par de novios, fijaban la hora y el lugar para enfrentarse y morir en batalla, citas que siempre se daban en medio de las veredas y que en cuestión de segundos ordenaban desocupar la vereda ante la batalla, y de esta manera cientos de campesinos salían desplazados para su mismo pueblo, dejando atrás todo, tan solo llevando lo que traían puesto, víctimas de una cita clandestina que sucedió en muchas ocasiones y que causo dolor y desazón en el pobre campesino.


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A esto se le suma la muerte trágica de la secretaria de la personería del pueblo, días después el asesinato del alcalde, en momentos que regresaba a su pueblo, motivado por la ilusión de ayudarle a su gente, augurando tal vez que todo eso terminaría, pero con la mala pasada del destino, que con lo único que acabo fue con su vida. -“! Aguante hasta donde mi alma y mi cuerpo me lo permitían, mi esposa a punto de morir, mis hijos con severos traumas y yo, viejo y derrotado, tome en silencio y resignado la decisión de escapar de mi pueblo para la ciudad y encontrar allí, refugio para toda mi familia, no había otra salida, ya estaba advertido y debía de pensar en mis hijos, pues yo había vivido lo suficiente y debía de darles una nueva oportunidad de vivir a mi familia en otro lugar, fue una decisión que me dolió y conmovió mi alma, pero que para todos nosotros era lo mejor, de esta forma, y sin comentar a nadie, sobre lo que íbamos hacer, preparamos nuestras maletas y las pocas cosas que quedaban, con un poco de dinero que quedaba de jornales, nos alistamos para marchar a la mañana siguiente para Bogotá!”. -“!Cansados o resignados, no lo sé, alistamos cada una de nuestras pertenencias, guardándola con tal afecto por el recuerdo que cada una de ellas expresaban, un recuerdo que nunca se borrara y que siempre brillara en cada uno de nosotros, un recuerdo que era preferible recordar en la ciudad y no perderlo para siempre en el campo!”. Lastimosamente y como había sido y que a lo largo de esta historia se han podido dar cuenta, la mala suerte me persiguió y esta vez, cuando una luz de esperanza, nos daba el guiño para salir en busca de oportunidades, me perseguía de nuevo y cerca a la medio noche del 27 de enero, unas fuertes explosiones que detonaron cerca de mi rancho dejaron en claro que la guerra pronto invadiría mi humilde parcela, el fuerte estruendo nos despertó de un leve sueño, voces de terror de los vecinos y gritos suicidas de los combatientes, me anunciaban que la muerte había llegado a la vereda. Explosiones y mas explosiones, unas más fuertes que otras, disparos que centenares brotaban en la distancia y otros más cerca,


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pasos agigantados de centinelas y combatientes que buscaban protección en las casas adormecidas de la vereda incluyendo la mía, una guerra que habíamos evitado en el patio de mi casa y que hoy era su trinchera, una batalla que duro horas y que acabo con lo poco que teníamos y que nos obligo a tendernos bajo las camas para protegernos pero la guadua y el mortero pobre de cemento y arena no aguanto y tuvimos que buscar protección en otro lugar. Con mis hijos y mi señora escapamos hacia el trapiche, donde con toda mi fuerza arranque un gran fondo de cobre que servía para calentar el jugo de caña y convertirla en miel, volteándola sobre mis hijos y colocando a mi señora en uno de los huecos del horno, pero la balacera arrecio con más fuerza y el ruido infernal del plomo y la pólvora que lo activa, ensordeció por completo mi razón, quede atrapado en medio del fuego y quieto sin mover pestaña alguna, trate de mantenerme con vida, pero el combate se desato aun mas y mas y el humilde patio de mi casa y mi cocina, fue barrera de tiro para estas sujetos, sin más que mis ojos puestos que en mi familia, vi como inesperadamente, el gran tazón de cobre se abría rápidamente y de el salía indefenso mi pequeño hijo en busca de su padre, para que lo protegiera de los malos, mas sin embargo y retirado de allí, le grite a mi hijito que regresara al interior del refugio, pero las explosiones y disparos no dejaban escuchar a mi pequeño hijo, pronto escucho mi voz y diviso mi imagen en la oscuridad corrió inocente hacia mí, de un salto me levante y corrí hacia él, pero mi hijo fue más veloz y emocionado por encontrarme, abrió sus pequeños bracitos y sonrió con la ternura que solo los ángeles tienen, gritando aun con el sollozo de tanto llorar, -“!papa, papá, papito!”, luego un silencio maldito llego hasta mi cabeza, voltee mi cabeza hacia la cementera de yuca, y allí en medio de ella se levanto el arma criminal de un hombre, que en segundos detono la bala suicida que determino con exactitud entre la oscuridad el pequeño cuerpecillo de mi bebe, pronto cayo entre mi regazo aun con sus bracitos abiertos y con su mirada inocente puesta en mi, regalándome tal vez, la última frase que nunca se me


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olvidara, “!Papito!”, me tire sobre él y lo lleve a un lugar seguro, allí sus ojitos húmedos, me dieron la última de sus miradas, y con ella, una leve sonrisa que se enmarco en sus redondas mejillas, luego sus ojitos se cerraron y su respiración dejo de pronunciar la palabra vida, tome sus manitos entre las mías buscando sus latidos, luego en su pechito junto a su corazón observe un hilo de sangre que corría libre por la tierra triste que lo había visto nacer. -“! Oh hijito mío, desde esta tierra donde tú nos acompañaste con tu ternura e inocencia, Suplico a ti, para que me des, la fuerza necesaria para no morir, Porque sin ti y tu alegría, perdí toda razón de vivir. Sin ti hijito mío, mis pasos son más lentos y sin sentido, Mis sueños se fueron contigo y yo quiero irme con ellos. Un fuerte dolor que solo un padre y una madre conoce, me atormenta, Solo en las noches donde el sueño me vence, te veo jugar inocente en la finca, Solo en las noches en que sueño, te veo correr alegre tras la pelota, Y traerla de regreso a donde me encuentro. En aquellas noches donde el sufrimiento no me atormenta, Te sueño y te extraño, minuto tras minuto, Y aun no me resigno a perderte. Y te busco en cada rincón de mi alma y de mi familia, Y no descansare hasta que te encuentre. Solo en esas noches que son tan pocas, te sueño hijito mío, Y tú con tus ojitos y mejillitas rosadas, me dices que me amas, Pero me adviertes que ya es hora de que te deje descansar y descanse yo, Que allí junto a mi, también esta nuestra familia, Y debo de hacer todo lo posible para que ellos recuperen el tiempo, Que la guerra nos quito.


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Una vocecita angelical que me dice, Que te deje descansar y descanse yo, Que aunque estemos lejos de la guerra, La vida continúa y aun mi familia me necesita, Una vocecita de un bebe, que me recuerda que soy tu papa y tu eres mi hijo, Y que por nada del mundo, jamás te olvidare, Y tú nunca jamás me olvidaras. Te amo hijito mío, y vivirás siempre en mi, Y serás para mí y mi familia, el motivo para sobrevivir. Pasaron varios días de aquel horrible suceso y con apenas lo que tenía previsto para el viaje, cubrí una parte de los gastos funerarios de mi hijo, y con la caridad de las gentes buenas del pueblo, le di santa sepultura; allí le jure en su tumba y al cielo, que regresaría por lo menos una vez al mes para visitarlo y contarle como nos iba en la capital. De su asesino, una vez vio lo que hizo, entro en silencio y días después, la tristeza lo invadió, llevándolo a tomar una decisión letal y con la misma arma con la que acabo el futuro de mi hijo, acabo con la propia suya.


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“! UN DESPLAZADO MAS, HIJO MIO!” -“! Aquí desde una pequeña ventana y ante mí, el reflejo sublime de una gran ciudad, que nos dio techo y algo de comida, te escribo hijo mío, para decirte que no te olvido y que tampoco olvido a mi pueblo, que los días pasan someros por nuestra casa de latas y cartón y solo de una de las paredes, pende tu fotografía y la de todos nosotros, un retrato amoroso de una familia que abrazados ríen en la mitad del parque, de un pueblo calentano!”. -“! Un frio agobiador que no se cambia por el calor abrazador del campo y la parcela, un frio que castiga los huesos, los brazos y las piernas, en especial los de tu madre, un frio que en las noches no nos deja dormir y que me recuerdan a ti!”. -“!las noches pasan vacías y aquí como en el campo toca trabajar duro, a diferencia de que aquí todo es más caro y escaso y lo poco que se gana, no alcanza sino para la comida y el estudio de tu hermano, vivimos en la pobreza pero unidos y a diferencia de esa época en la que llegamos a esta ciudad, el cartel de desplazados casi no lo usamos, porque en ocasiones somos sometidos a los atropellos y abusos de los que no confían en el campesino que huye de la violencia de su tierra!”. -“! Oh hijito mío desde aquí en esta ventanita de plástico, lata y cartón, no me cansare de soñar que te veo dormir junto a tu hermanito y tu mamita, y que nunca por nada del mundo te has marchado. Desde esta ventana levanto mis ojos y miro hacia el cielo de la capital, y me doy cuenta que aquel lucero que está en aquel cerro, es tu estrella y que estas allí, para alumbrar nuestro camino y porqué no, algún día llevarnos de regreso a nuestra finca!”. Desde esta casita que no se parece en nada a la del campo y en estas tierras baldías que no se parecen a las de la finca, te digo hijo mío, que desde que llegamos, trabajamos duro, para no morir de hambre y trabajamos con más ahínco para que las humillaciones de quienes no nos entienden, algún día comprendan que la guerra


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está en todas partes y que hoy nos toco a nosotros y mañana le sucederá a otros. Desde esta casita fría que nos alberga solitaria en esta montana, nos faltas tú, para que con tu calor y alegría, nos regreses los recuerdos que quedaron marchitos en la granja, para que con tu vocecita nos alientes a no morir de vergüenza por ser unos desplazados en busca de refugio y seguridad. Desde esta ventana la cual congela mi alma por no tenerte a mi lado, le doy gracias al cielo por dejarme al menos tener a tu madre y a tu hermanito, solo ruego a Dios, que no me gane aun la muerte, pues quiero trabajar duro cada día para regresar a nuestra finca y en ella junto con tu madre morir tranquilos y estar junto a ti. Me siento orgulloso de ser campesino y de arar la tierra con poesías y canciones de mi pueblo, de recitar alegre las coplas y refranes de los viejos y de mis abuelos, de poder sentir el aire fresco del campo, de degustar maravilloso el agua que brota del pozo y las cañadas, de silbar el canto de las aves que trinan libres, de los frutas y las flores que lisonjeras pintan cada montañita de mi gran tierra campesina. Me siento orgulloso de ser tu padre, de ser esposo y buen vecino de mi gente campesina y a pesar de que somos pobres, me siento orgulloso de estar aquí en medio de una ciudad, que no me conoce, porque con mi trabajo, por más humilde que sea, pronto regresare a mi pueblo. Tengo que admitirlo hijito mío, pero a pesar de que estamos huyendo de la guerra, no me arrepiento de ser un desplazado, que ilusionado se estaciona junto a un semáforo a esperar que alguien me de la mano que tanto necesito para regresar a mi pueblo, junto a ti y con toda nuestra familia. Te amo hijito mío. Por siempre campesinos. “Desde Algún lugar de las montañas de Bogotá” FIN



El corrido imprudente de Don Rogelio Morales



“MELODIAS DE DOLOR” TERCERA HISTORIA

EL CORRIDO IMPRUDENTE DE DON ROGELIO MORALES “!PUTO, LIBERAL Y MACHO!”

Por: JAIRO VELOZA GONZALEZ SEPTIEMBRE DE 2.010


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“ Dedicado a todos los campesinos de mi País, en especial los Boyacenses y los Cundinamarqueses, y a quienes no les gusta la política, ¡su persona!”.


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“¡A quien en este País y en otros de América Latina, le a dado por hacer política o participar en alguna ocasión, en una reunió de fervor político y efusivo proselitismo. A quien no le pasado por la cabeza, aspirar humildemente a un escaño o curul alguna del gobierno popular. A quien no le llama la atención meterse en estos dulces cuentos de la democracia y sus tangibles fantasías. Quien no tiene al menos un pariente o amigo metido hasta las orejas en este cuento provinciano de la política y del sustento etéreo de los discursos y las oratorias que solo las entiende el doctor y el analista social. Quien no se fascina de la verbenas, las fiestas y los ágapes que trae cada temporada electoral en busca de los campesinos y las gentes humildes, que ven en esta política el mejor motivo para comer carne y tomar cerveza gratis. Quien no es feliz, al ver en el ring de la política a dos contradictores, luchar en cualquiera de sus expresiones, por hacer valer sus ideas y quien no se obnubila ante las promesas supuestas de estos rezanderos, gitanillos y doctores de las letras y las leyes, quien no se alegra que llegue esta temporada electoral para correr detrás de los políticos y sacar algo de provecho, quien no se confiesa y quien no pide perdón, por ser infiel con el partido o con el patrón y quien no promete a los cuatro candidatos su único voto. Lo único cierto es que en temporada de votos, las que mas sufren son las vacas y los bolsillos de los políticos sobre todo los que se chamuscan en el escrutinio pero quienes mas gozan son los campesinos que comen hasta estallar y los victoriosos, que saben con anticipo y sabia ciencia de donde echar mano para recuperar su inversión. De esta forma y sin tantos discursos políticos, a continuación encontraran la historia de don Rogelio Morales, que existe en cada uno de los pueblos de América y que vive en medio de una gran fauna política que vive y depende de la pobre democracia!”.


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INTRODUCCION

Esta es la historia de don Rogelio Morales, mitad agiotista, mitad masoquista, que sin tener plata hacia parte de los señores feudales, con muchas mañas pero sin modales, un viejecito chiflado, tacaño y malgeniado, puto, liberal y macho y aunque en su casa la que manda es su mujer, en el pueblo el que manda es El, así los demás no lo sepan. Campesino de pura cepa, aunque de eso no supiera coger ni el azadón, agricultor de sueños y recolector de pesos, y aunque diga que es verraco, trabaja más un machete oxidado y sin filo; es un viejo sencillo pero con orgullo de monarca; jugador, hablador, y pendenciero y aunque habla mal del prójimo no permite que nadie hable mal de él, tiene fama de machista, mujeriego y matón y su mayor convicción es ser el terror de los hombres casados pues les quita sus mujeres. Con más amantes que juez promiscuo y con más plata que cura con dos parroquias y con más poder que alcalde preso, era todo un personaje particular, digno representante de la fauna política por ser un liberal. Fue mi Dios quien lo castigo con quince hijas y cien nietas, eso sin contar

y sin especular que tenia 25 hijas mas por fuera del

matrimonio, pues al ser enamorado y galán con las mujeres de los demás, debía de prestar guardia las veinticuatro horas del día, para que nadie le molestara las herederas de su hogar.


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Amante de la buena comida pero si esta es hecha en fogón de leña y ojala que sea invitada por alguien de la vecindad, tomador profesional de guarapo, chicha y alcohol destilado, músico y buen bohemio, romántico y enamorado, guitarrero y aguardientero, “a las mujeres les canta un pasillo y a las extrañas un bambuco les dedica. Entregado a la vida, a su finca y a sus animalitos, un pobre anciano sin más que tener,” que ocho fincas, cien casas, veinte potreros llenos de vacas, cinco galpones repletos de gallinas que ya no ponen huevos, una marranera con diez cerdos flacos, un gallo ronco, un perro gordo y cegatón llamado guardián, un gato negro muy gruñón llamado Rufián, un loro jetón que es liberal y un ratón ladrón, sin contar el caballo bayo, una mula sucia, un burro flojo, y cinco caballos viejos en busca de yegua biche. Sin nada que comer, que una alacena enorme y llena de mercado, una finca sembrada hasta el cogote, con yuca tierna y ahuyama magullada, propietario de grandes cafetales y árboles frutales, exportador mundial de nupas, guatilas, berenjenas y nacumas, y muchas cosas mas que nadie ha jartado. Vivía con su amada esposa, gran mujer muy fiel y gran señora respetuosa de su hogar y de su marido, campesina de pura cepa, verraca pal trabajo y pa' criar sola a sus hijas, conservadora de sangre, linaje y raza y aunque su marido sea liberal, ella es la que manda. Con mas de cien compadres y cincuenta ahijados por aquello de la tradición, “y porque entre compadres hay demasiado respeto, por aquello que a el diablo también le dan ganas”, iguales a las del viejo


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quien decía, “que es mejor que el diablo coma de todo, mas no dejar a sus comadres solitas”, aunque el viejo tenga mala fama por ser tacaño, mentiroso y vengativo, además de ser machista menos con la mujer ajena y celoso terco con su mujer, en el fondo es un buen hombre, el viejo decrepito de don Rogelio Morales. Morboso y viejo verde, deseoso de las aventuras cortas y letales, obsesivo con las niñas de trece pa' arriba, con setenta años bien curtidos y aunque diga que vieja es la cedula, su actitud es la de un niño consentido, buena vida dicharachero, músico hasta el alpargate, político lleno de mañas y resabiado extremo en los negocios, que compra ganado con bascula en mano pero que lo vende al ojo, por aquello de ganar unos cuantos kilitos. Hijo, padre y abuelo, con cuatro hermanos mayores de las cuales, es el único vivo, pues los demás trabajan, con ocho tíos matusalénicos que juntos suman todos los años de la humanidad, con treinta primos que todos lo adoran pero muerto en el cementerio, y con treinta primas que lo aman en secreto; perseguido por el alma en pena de su abuelo paterno don Aurelio, gran general de los mil días y que no lo deja en paz y lleva grabado pa' terminar muy en el fondo de su alma, el recuerdo único, de sus padres que aun ama mucho y lo incita a jartar como caballo arrecho. Gusta de ir a misa y no precisamente a rezar, pues en su condición de patrón, solo va a criticar con su mujer, además de desear a escondidas a la mujer del prójimo y como si fuera poco, a destilar por montones la envidia y el orgullo altivo y como si esto no bastara, le fascina pelear con el cura por ser este conservador y como gran


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anécdota de su tacañees “Jamás dio limosna, pues el cura por obligación se la daba”. Con un apetito voraz cuan león capado, que superaba las ansias de un pelotón y un general, sin nadita que tragar, más que un sancochito de gallina fina en la mañana, al almuerzo sancocho de gallo viejo y a la comida sancocho de gallina prestada, además de pisco rancio, carne seca y yuca asada y para los domingos su mujer con tino preparaba, sudado de cola de ternera joven y jeta de marrano viejo, huevos con chorizo y caldo de pata por si no hacía caso. Se caracterizo por ser un hombre muy elegante, así solo usara de domingo a domingo la misma camisa roja sangre toro por aquello de que no hay que perder la compostura, además de vestir el mismo pantalón blanco casi transparente de tanto lavar, el mismo sombrero que de grande no tiene nada, pues con tanto que se a puesto, ya parece sombrero de niño, lleva puesto también una cinta roja en el sombrero, además cotizas blancas que algún día fueron negras. Es buen músico el hediondo viejo quien toca con deleite desde la guitarra hasta el requinto, la tumba y la flauta, la quinceañera y la vieja, lo acompañan siempre sus dos amigos, don Chepe en el tiple y quien vende las tripas del ganado pal' caldo y la fritanga y don Juan en la bandola quien vende con ahínco la chicha más fuerte, un par de compañeros quienes son alcahuetes del viejo bandido y que por su culpa, se han ganado varias pelas de la vieja sentida. Canta con algarabía suprema toda clase de música por aquello de “que en la


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variedad está el placer”, se persigna con un pasillo, y brinca como loco con una carranga, y pelea como un bambuco y enamora hasta una guabina. Esta es la vida de un viejo sinvergüenza, llamado Rogelio Morales y que hasta la sepultura, siempre será liberal, así el diablo con el no se quiere encontrar, “porque es mejor que un rojo mande pero no dos, “hijueputas”, “esta es la vida de un viejecito que ya no puede ni andar, mucho menos hablar, pero que así sea con mañas, busca la forma de bailar y de cantar.”


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CAPITULO UNO ¡Muy en punto a las cinco de la mañana, el gallo canta mientras la patrona prepara el tinto, el viejo Rogelio lucha por despertarse luego de tanto ir y venir en tantas aventuras eróticas que solo los sueños le producen, levanta y luego se arrodilla frente a la virgen del “Sagrado Corazón “, pues según el “Jesús era liberal”, agregando siempre que “la túnica con la que murió en La cruz era roja, como la sangre de su amito”, se persigna siete veces por aquello de los augurios. ¡Pasa al baño donde se asea como un gato pero paralitico, medio se afeita y se peina de varias formas pero al final siempre escoge el mismo estilo de toda la vida, “el corte Humberto, porque según el, este es un corte para hombres” y para cerrar con broche de oro, toma sus bigotes y los pule hacia arriba por aquello del porte y la elegancia y como era su costumbre vestía camisa roja, pantalón y cotizas blancas y un pequeño sombrero blanco con gran cinta roja!. ¡Con apenas un tinto y un cuarto de aguardiente, se apresta para salir pese a los reclamos de su señora, pero este haciendo caso omiso, sale sin poner atención a lo que le dice la patrona, lleva consigo una mochila y a cuesta su vieja guitarra, eterna compañera de tertulias y parrandas políticas y también amorosas, acompañado por sus dos amigos campesinos, que además de ser los obreros de la finca son también sus guardaespaldas, aunque su única arma fuera el tiple y la guacharaca. Lleva también dos cargas de papeles que son folletos políticos


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promocionando la campaña al capitolio, de un liberal que no conoce pero que le recomienda otro político amigo suyo de Bogotá, que a duras penas solo a hablado por teléfono. Arrancaron los tres en elegante cabalgata pese a los reclamos airados de la matrona por dejar el desayuno servido, pero el viejo resabiado con gestos y palabras soeces dentro de las muelas, le contesta resabiado: ¡”Guarde más bien pa' la comida que yo me voy es de correría pa' hacer política y con el estomago lleno no puedo ni echar discurso y por ahí se me pueden ir los votos” !, refería el viejo. ¡Eso siga así al fin de al cabo, “el diablo no muere por anciano sino de mañoso!.. Replica la enfurecida mujer! ¡Aunque diga que comer alimenta, a mi la jartacina me da pereza!, contestaba el viejecito. ¡Claro viejo sinvergüenza, como no le va alimentar, con ese mundo de lombrices que tiene en la barriga por esa pichera que se jarta, siga así, pa la falta que hace aquí!...reclamaba de nuevo la señora. ¡Pero así me quiere su merced linda y así me conoció toda la vida, no pretenda que cambie todo lo que soy, si su merced le dijo al cura, que así me aceptaba!.. Tomando su guitarra sobre su caballo bayo, le canta muy enamorado a su mujer las siguientes líneas de su inspiración. ¡Yo soy Rogelio Morales, Y vengo a cantarles,


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Lo mejor de mis canciones. Pa' que no olviden ustedes, Que aquí el que manda soy yo Y téngase duro mujer, Porque ahí le voy yo!... Y apretando su bestia, antes de que llegara su mujer con la varita de café, galopo por entre la yuquera como alma que lleva el diablo. Comenzó su correría de principio a fin, cantando por doquier, tomando “chirrinche” pa' calentar de emoción, pues muchos discursos debía echar, así el viejo hablara hasta por los codos y hasta misa diera, porque a político que se respete, “las palabras nunca le faltan, que le falten las ganas, mas no las palabras. Apenas destella el sol y don Rogelio llega de sorpresa a la primera casa de la región. ¡Buenas vecinos aquí llego don Rogelio Morales, con ganas de saludarlos y atenderlos bien,

si tienen guarapito o algo mas

fuertecito, también lo recibo bien! ¡Salgan vecinos que llego quien más los quiere, así venga una vez cada cuatro años, pero es mejor tarde que nunca! ¡Para que vean quien soy yo, primerito les canto una canción, y luego vayan batiendo el guarapo, pa' que se enjuerte con mi tonada! ¡Yo soy Rogelio morales, Y vengo desde muy lejos, A regalarles promesas De un fulano que no conozco!,


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¡Promesas pal' trabajo, Promesas para la salud y la educación, Promesas pa' toitos ustedes Mis más fieles seguidores! ¡Yo soy Rogelio Morales, Y este es mí corrido, Tengacen toitos, Que aquí vengo yo!... Dentro del humilde rancho de palmicha y guadua, yace escondida toda una familia, desde el marido, siete muchachitos, cuatro perros, dos gatos y una paloma, además de la señora que anda enamorada con la música del viejo, y que busca salir pero su marido no la deja. ¡Buenas vecinos, salgan por favor, pues he llegado yo, cargado con buenas noticias de la capital!, replicaba el viejo una vez mas. ¡Salgan y pierdan cuidado, pues vengo con el estomago lleno mas si tienen guarapito para mi, saquen todo el que tengan, porque la cuestión es de sed nada mas, que desde Bogotá y desde mi corazón solo las gracias les doy! De pronto la voz sensual y tierna de la mujer se manifiesta en el corredor de la casa. ¡Sígase pa' dentro don Rogelito, que está en su casa! Dice la entusiasmada señora ante la mirada furiosa de su marido.


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¡Cómo le va don Rogelito, bájese de esa bestia y venga y toma un poco de caldo! Insiste de nuevo la señora ante la negativa de su marido. ¡Tranquila su merced, solo pasaba por aquí cerca, y vine a saludarlos!, decía don Rogelio. ¡Más bien patroncito regáleme un guarapito pa' calmar el “guargüero” y ojala que este recién batido! ¡Don Rogelio que pena con usted pero no tenemos batido de hoy, pero si quiere le arreglo uno que esta bueno, ni tan fuerte y ni tan suave, apenitas esta pa' calmar la sed, y mientras usted nos canta otra arrabalera, yo voy y le traigo su guarapito!. Decía el dueño de la casa quien ocultaba en sus ojos, una maligna intensión. ¡Pues como mande usted patrón, que yo me hecho una y usted hace el resto!....insistió el viejo Rogelio. El dueño de casa, con picara intención, se mete dentro de un cuarto oscuro que huele a alcohol y donde guarda las ollas de barro y los cunchos de arroz pal' guarapo, allí en secreto le aplica al guarapo sin arreglar de varios días, un liquido blanco y lo mescla con esmero, sale de allí, con una gran jarra y tres totumas, pelando el diente de oro, lo cual hace sospechar a su mujer de que algo malo hizo su hombre, pero este, se adelanta a cualquier cosa que pueda hacer ella. Le sirve primero a los muchachos y estos al ver como el fondo hierve a borbollones y qué decir del olor a vinagre podrido, no aceptan ni por las moscas, pero don Rogelio que se las pica de “gran macho” arrebata una de las totumas, que sin ver y oler, consume en un santiamén todo el licor, dos minutos después, el hombre le sirve


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otro, y este lo consume en un sorbo ante el asombro de los asistentes y del mismo viejo picaron; cinco minutos después, estaba rojo y mareado, botando babaza y echando pedos, el dueño de casa le sirve otro más, y ya la barriga no soportaba mas, solo un estruendo anuncio la tormenta que se avecinaba. “Permiso que no me demoro” salió don Rogelio en cuatro patas hacia el cafetal, tratando de soportar el estallido de un dolor estomacal. Luego de un rato y al no aparecer el viejo, la dueña de casa va en su búsqueda y allí junto a un platanal, estaba don Rogelio toito dormido, con los pantalones abajo pero con un hediondo panorama que mato todo el deseo de la gentil dama. Luego del suceso tan peculiar producto de la picardía campesina de un hombre celoso, don Rogelio apenado por lo ocurrido pero aun con la totuma en la mano, se dirige a público tan especial: “! Queridos copartidarios, pese al atentado de que fui objeto, me niego a retirarme de este lugar, no sin antes decirles, que hoy vengo desde ni tan lejos en representación del glorioso partido liberal, para traer a ustedes un mensaje con muchas promesas futuras!; ¡Amigos casi liberales porque aquí hay más de uno que es conservador, me siento orgulloso de estar aquí en su rancho, trayéndoles mi presencia pues no soy, cualquier caprichoso, sino el mejor de todos; así pues que no se note la pobreza en esta casa así que traigan otro guarapo de esos mismos que casi me mata, pues si no me mata este licor podrido mucho menos la mano de un hombre y mucho menos si es de un conservador y como prenda de


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mi cariño, vamos a echarnos unas cuantas cancioncitas y que esta joda parezca diciembre y echemos tiple, pero eso sí, regálenme el votico para el doctor de Bogotá, que si le cumple a todos ustedes, porque es un hombre serio y muy honrado, así yo no lo conozca!.. ¡Cómo es que se llama el doctor, hediondo chino!, refirió el ignorante viejo. ¡Pero no se quede mirándome chino pendejo y tráigame un papel de esos que trae la jeta pintada del doctor, mientras yo toco la guitarra ¡... ¡Sonó la guitarra y con ella la canción, Tan solo un favor les pido señores, Que aunque son godos y no liberales, Regálenle el votico a un buen señor, Y aunque yo no lo conozco, Y aunque ustedes no lo sepan, es un gran doctor, Para haber si mañana nos hace favores, Para el bien del pueblo y los personales, Se los pide don Rogelio Morales, De sangre campesina y taitas liberales! ¡Chino hágame un favor, y pegue en la puerta, la foto del doctor, pero eso sí, mirando hacia el camino, pa' que la gente que pasa por aquí, sepan que aquí si existe gente liberal y alcánzame doña, otro guarapito picho mientras nos echamos un bambuquito fiestero!.. ¡Que no llueva agua, sino guarapo, y que no se escuchen lamentos, sino requintos, que aunque hay godos, también hay liberales, porque si se voltea un camión lleno de cerveza porque no un godo


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con dos!. Pecado el afiche, tomado el guarapo y cantado el bambuco, el viejo Rogelio se despide tratando de subir a su dócil caballo mientras que con euforia grita: –

¡Viva el partido liberal, y viva yo vida hijuepucha!...

Y así durante días y muchas semanas, la vida del viejito Morales no era más sino la política, un constante y eterno trajinar por veredas, caminos, caseríos y ranchos, visitando amigos y enemigos, compadres y familiares, liberales y conservadores, ateos y cristianos, labriegos y millonarios, un mundo completo de razones y pretextos inventados para visitar a muchos en el pueblo, y así el viejo continuar con su bandera por doquier, cantando y tomando, prometiendo lo que no hay y regalando lo que no tiene y en muchas ocasiones, haciéndose el sordo a las peticiones de sus electores. –

“¡Que viva el partido liberal! Y que viva yo, Que viva mi mujer, Pero bien lejos, Que viva mi suegra, Pero en el cementerio, Y que viva mi pueblo, Donde mando yo!”.

Así no le gustara a su mujer, el viejo Rogelio no podía dejar de visitar a las Marías, las Juanas, las Anitas, las Álvarez y las Vanegas y si le quedaba tiempo pasaba por donde la loca Gloría, la flaca Mireya y


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la estoposa Rosa, todo por el amor al chiro rojo. Desde temprano hasta tarde en la noche andaba en su correría política, ni el alcalde ni el cura se salvaban de su visita, hasta el cuartel de la policía era sorprendido por el carrusel de afiches y canciones liberales, luego con abolengo rojo madreaba a don Matías, Aristipo y don Jesús, por ser supuestos jerarcas del partido conservador y después de tanto andar, llegaba a donde Don Mardoqueo quien desafiaba a pelear por haber pintado de azul la plaza, el parque, la alcaldía y hasta la iglesia y como si fuese poco, llegaba hasta donde don Armando y don Teo, donde los increpaba por no hacer valer el partido liberal en el pueblo, “llamándolos cobardes y arrodillados”. Algo tenía de particular este caudillo campesino que sin importar lo que hiciera él, era la vida de un pueblo y de su gente y aunque esa cuestión de la política era cosa del pasado, aunque para el viejo eso jamás había de suceder, pues lo único que valía era su discurso aunque en el fondo, sabia que la política en todas sus manifestaciones lograba separar familias además de convertir a los eternos enemigos en supuestos amigos. No se escapaba ni la molienda y ni la cocina, o el guarapo o la gallina, todo era visitado por don Rogelio, quien de sorpresa llegaba y a todos invitaba a confiar por el doctor de la foto y sus grandes promesas, así jamás ninguno de los dos cumpliera. –

¡Qué sería del pueblo, Sin el pobre Rogelio, Pero que haría el pobre viejo


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Sin nosotros los electores, decía la gente! –

¡Qué sería del viejo Morales, Sin nosotros los conservadores Que le ayudamos con los voticos Pero que nunca nos cumple los favorcitos!, repetía la gente.

Como era su costumbre a tan pocos metros de su casa y en la vecindad de la vereda, realizaba su última parada para visitar a doña Herminda, una gran amiga suya donde el guarapo se lo brindan con bastante amor y aunque lo hace a escondidas, su mujer siempre se entera y desde el maizal le grita enfurecida: –

¡Aquí lo estoy esperando viejo huevón, ya verá lo que le espera!, y refunfuñando se mete de nuevo a la cocina y es que doña Herminda es supuestamente prima suya y según él, porque: “entre primo y primo más me arrimo” y eso lo sabía su mujer ala perfección.

“Mire que cuando la olla está caliente,

Es mejor dejarla quieta,

pa' que no se queme el paciente”, recuerda don Rogelio luego de la última paliza que le dio su mujer.

– Con el cupo completo y bailando carranga de lado a lado, el perro de la casa lo delata cogiéndole del pantalón y rompiéndoselo de abajo hacia arriba, persiguiendo a su amo porque lo desconoció.


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Así el viejo Rogelio llega a tientas a la puerta de su casa, donde está su mujer agazapada esperándolo con dos sorpresitas, una varita de tinto y otra de café. –

¡Mijito lindo, como qué le provoca a su merced, tinto o café!, replica la astuta señora.

¡Ay! Mijita, no sé, lo que me quiera dar su merced linda!. creyendo el viejo de que se trata de un cariñito.

¡Y más bien porqué no le doy con los dos!...replica la enfurecida señora, así gritos y golpes, lamentos y vivas, pasa la noche y el día, este gran caudillo liberal.

¡y esta es la vida del pobre Rogelio Morales, que aunque macho es, la que manda es su mujer!...


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CAPITULO DOS Estando Don Rogelio con tres de sus compadres en la tienda de doña Prieta se arma la gran discusión, todo por quien sería mejor persona, si el liberal o el conservador, si los de la izquierda o los de la derecha. Y es que en pleno siglo veintiuno, aún se ve discutir en pueblos, estas cuestiones de color y de partido sin razón. Allí en aquella pequeña tiendecilla, sentados los cuatro amigos están y como testigos, la vieja de la fonda y Dios creador dando apertura al jolgorio, el requinto canta desafiando y las cervezas paran de desfilar. -

¡Compadre yo lo quiero mucho a usted!, se decían entre sí;

-

¡Estoy muy contento de estar aquí con ustedes! Contestaban alegres.

-

¡Véndame otra ronda que esa la pago yo, al fin y al cabo, que somos familia!, nuevamente se decían, abrazados entre sí.

Los cuatro allí, sentados en una mesa que no daba espacio a una botella más, dieron inicio a una simpática bohemia que luego matizaron con una agradable tertulia de sus recuerdos y anécdotas, chismes y verborrea, que cuestionaba a todo aquel inocente que cruzara por la tienda, y aunque suena feo, en este pueblo y en otros mas es normal, no por algo dicen los que saben, “que en pueblo, paraíso de chismosos” y déjenme decirles pero esta demostrado científicamente, que los hombres son los que mayor lengua venenosa tienen para criticar!. Palabras más, palabras menos, risas paquí, risas pallá, abrazos, besos, un te quiero, y mil cosas más, que un borracho hace pero


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nunca recuerda, mas sin embargo disfruta de cada bestialidad que oye y de cada cosa que dice, y así pasaba allá, en el pequeño pueblito de tierra caliente, en la fonda de doña petra, donde cuatro labriegos compartían felicidad. -

¡Que no haya tristeza, que haya felicidad!; gritaba don Rogelio.

-

¡Hoy no tengo pa´ gastar compadrito! Replicaba triste uno de los asistentes.

-

¡No se preocupe compadre que yo le presto, al fin que somos familia!; alardeaba el viejo morales.

Cuatro amigos conocidos desde pequeños, humildes campesinos y grandes trabajadores; y en las buenas y en las malas, siempre buenos amigos, y ante la ley de Dios, compadres hasta la muerte y ante la ley del hombre, amigos hasta que uno de ellos la embarre!. -

“¡Otra ronda doña Prietita, que esta hurgandilla esta buena y ponga esa radiola pa´ que don Rogelio afine esa garganta, y cante sin parar, pa¨ que mañana no trabaje!”

Allí estaban cuatro amigos vestidos con sus mejores ropas y sombreros, zapatos lustrados y pañuelo blanco, que salieron de casa con sus familias, para ir a misa y hacer mercado, pero luego del descuido de sus mujeres corrieron a la fonda, pues la cuestión era de tomar una amarga sin que los molestaran y asi el tomar y compartir, era deber sagrado de compadres y no “chiste” nada, mejor dicho, “no diga nada” porque me quedo más tiempo en la tienda y no hacemos nada, le decía don Rogelio a sus quince hijas.


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-

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¡Deme otras cervecitas doña Petra y haga pa´ca que yo no pellizco, solo acaricio!;

-

¡Otra tanda antes de que estos me la ganen, pues el que pide primero, le gastan dos veces!

Música, trago, parranda, sin duda una gran celebración que al correr del reloj, el ánimo se calentaba aún más. -

¡más pola pa´ esta mesa, que no se note la pobreza, pues no somos miserables, somos apenas compadres!;

-

¡deme otras amargas, y que no me esperen ya, Pues aquí estoy con mi compadre, Don Rogelio Morales, Y aquí estoy y aquí me quedo, Y no me jodan más!, Eche más bien pa la casa!”, repetían los asistentes una y otra vez más.

Los ánimos se calentaron mucho mas “¡doña, deme más bien una botella de aguardiente y cuatro copas, que aquí estamos en jolgorio, si no me morí chiquito, mucho menos grandecito!” -

“¡Compadritos brindemos por aquellas que me han querido y por las que no he me han querido!”.

-

¡Salud!, estrellando con ganas las copas rebosadas de licor, un brindis muy especial al que don Rogelio llamó, el brindis agricultor.

-

“¡Que viva mi compadrito y que viva yo, y echemos otro trago, pa´olvidar las penas del corazón!” decía el más borracho.


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-

¡Que viva mi pueblo y que viva nuestro amo bendito!...

-

¡Que viva! Respondieron todos.

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Con el licor hasta el borde de la coronilla, cada uno de los bohemios sacaron a flote todos sus sentimientos reprimidos, pues pese a los años, la barba y el bigote, también tienen su corazón y porque no, también su lado débil. -

“¡Que toque mi compadre, Porque hoy es domingo, El día de San Isidro labrador, Y también de yo!”

-

¡Pues que esto no parezca funeral, Pues aquí está don Rogelio Morales, Que su tiple alegra hasta un gallineral, Un godo y hasta un liberal!, y cogiendo su guitarra, toco sin parar.

-

¡Salud compadre!

-

¡Salud!, ya nadie podía hablar mucho menos brindar, balbuceos y señas, remplazaban las palabras fluidas del licor, los ojos enrojecidos y la miadera interminable, anunciaban con acierto, que la borrachera había domesticado a cuatro animales y que allí, muy sentaditos, estaban amarrados de culo en la butaca.

Nadie hablaba, nadie entendía, solo tomaban, de pronto don Rogelio Morales con un segundo aire en la cabeza, se levanta y se dirige tartamudeando a sus amigos.


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¡Compadres, señoras, señores, señoritas y doña Petra, hoy brindo por lo más lindo que me ha pasado en la vida, el producto de mí ser y que mi Dios me ha concedido!

-

¡Déjeme adivinar compadre Rogelio, sus quince hijas! Manifestó uno de los asistentes.

-

¡No sea tan lambón compadre, yo hablo es del glorioso partido liberal, partido de hombres valientes como yo, lo demás es estiércol! Amonestó enfurecido don Rogelio.

-

Pronto un silencio invadió la pequeña fonda, lelos y sin habla todos quedaron, nadie brindó más, nadie se movió, aquellas palabras cayeron como un gran balde de agua fría, la alegre reunión se convirtió en una feroz batalla de insultos y groserías, gritos e injurias, donde todos hablaban pero nadie razonaba, todos en coro di sonoro, defendían su color pero nadie tenía la razón.

-

¡sí compadritos y aunque les duela prefiero ser un señor liberal y no un godo lambón!

-

¡y no me hagan esa cara, que por culpa de los godos es que estamos jodidos!, reflexionaba el decrepito Rogelio Morales.

Nuevamente los gritos estremecieron el villorrio, golpes sobre la mesa, vidrios rotos y muchas palabras poco audibles pero si entendibles. -

¡y sirvan más aguardiente pa´esta mesa,

-

porque los godos somos gente decente

-

y no un poco de animales mal olientes!...

-

¡y aunque sea conservador,


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No soy tan hablador, Como cierto liberal, Que es traicionero como una culebra coral!, refirió el enfurecido compadre. -

¡ Pues sí, soy traicionero como una coral, Pero ustedes los godos son como las faras, Que se roban la gallina pero dejan la camada, Por ser cobardes que jamás dan la cara!, replicó Don Rogelio.

-

¡y si no damos la cara, Es porque sentimos vergüenza, Al tener por compadre a su persona, Que no sirve pa` nada!, nuevamente habló el compadre.

-

¡y si no sirvo pa` nada, Es porque ustedes me volvieron así Partida de igualados, Godos sancochados sin sal y en vinagre!, ataco de nuevo don Rogelio.

-

¡Pues sí, vivimos entre el ají, Es porque somos meros guapos, Y nacimos pa´ morir Y no pa´ correrle a un viejo roscón como usted!; en coro cantaron.


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Voces airadas, gritos soeces y empellones entre sí, antecedió al desenlace de la batalla. -

¡Señora deme otra botella que esto apenas comienza! Gritaba don Rogelio, mandando la mano a la cintura.

-

¡a mí deme otra de aguardiente que esta mierda se acaba hoy!, le contestaba su compadre quien sacaba la macheta. La dueña de la tienda bastante asustada no sabía qué hacer, si llevarles el aguardiente o no venderles más.

-

¡señores cálmense por favor, viene la policía! Y me cierran el negocio, decía la señora.

-

¡que venga!, en coro los cuatro respondieron.

-

¡hágame el favor y sirva usted el aguardiente! Reclamaba don Rogelio a uno de sus compadres.

-

¡Pues no señor y mire que va a hacer!, respondía el enfurecido compadre, y de nuevo, las cuatro almas en pena de la borrachera, se desafiaban a pelear, así la trifulca, recordaba las discretas pero convincentes sátiras, luego las burlas de lado y lado y chistes mal intencionadas acompañaron el rancio sabor a la hipocresía, finalmente llegaron las bromas pesadas que fueron el culmen del encuentro familiar.

-

¡Nosotros estamos jodidos por culpa de los liberales!, ripostaba uno de los asistentes.

-

¡No, el país está jodido por los conservadores! Gritaba desafiante don Rogelio quien encaraba a su compadre a pelear.

-

¡Pues hágale, que aquí hay un hombre valiente y muy conservador que no le corre a nadie, dispuesto a morir por mi


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familia y mi partido pero no a manos de este viejo huevón!... luego un mar de golpes sin destino armonizaron la fonda, haciendo caer todas las botellas de la mesa, luego las sillas salieron a volar, y como si fuese poco, el viejo mostrador y la nevera también sufrieron las consecuencias de la política indigna; de pronto una macheta de fino acero resplandeció contra el piso estallando en mil chispas multicolores, mientras que la vieja de la fonda, batía los brazos como gallina culeca. Salieron a la calle, pronto el tumulto de gente se asoma por la callecita del viejo farol, por su parte el alcalde y varios empleados de la alcaldía, daban permiso a las apuestas, mientras que el cura cruces echó. -

¡Pues hágale, cuántos son!; grito don Rogelio, quien desenfundo el revolver oxidado, los demás sacaron sus peinillas que ondearon en el aire, pronto la dueña de la tienda en agonía cardiaca reclama!

-

“¡Háganme el favor señores y en frente de mi tienda no se van a matar, respeten viejos cacorros que aunque soy mujer y muy vieja, no me tiemblan los calzones para darle en la porra a cada uno de ustedes, pues a mucho orgullo soy campesina, hija de campesinos y no de mancos, mis taitas me enseñaron a trabajar y no a llenarme de resabios como ustedes; y de que si soy conservadora o liberal, eso lo sabe Dios, porque ellos no me dan de comer y me toca es trabajar duro, porque ni tengo marido ni mozo, y mucho menos aguantarme a cuatro viejos pendejos que no saben que es la teta de la mama!”.


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“¡Y váyanse calmando o por acá no vuelven nunca jamás, pero eso si, antes me van pagando lo que se han jartado y además me pagan lo dañado, partida de viejos pendejos y vayan a zarandear la tumba de su abuela!”, luego la señora de la fonda, respira profundo y con bate en mano, a cada viejo, le propina un golpe en la cabeza, dejándolos aterrizados en el atrio de la iglesia y sin como responder.

La gente gritaba emocionada, “esa es la mujer que el pueblo necesita, que se hace respetar y que hace respetar a los demás”. -

¡Doña Petra pa´ la alcaldía!; gritaba eufórica la gente por la vieja.

-

pronto los cuatro hombres caídos se miraron entre sí, rascándose la cabeza y aun no entendiendo lo que pasaba.

-

¡Con petra a la alcaldía, se acaba la picardía!, gritaba entusiasmada la gente, que la alzó en los hombros y la paseo por todo el pueblo; allí desde un improvisado balcón el alcalde asombrado observaba, pues al parecer terminaban en ese instante, tantas noches sin dormir pensando en quien seria su sucesor, pues ya había tomado la tan anhelada decisión, una decisión que muchos candidatos que decían ser sus amigos esperaban como venia bendita y poder lograr el convencimiento total del elector y así catapultar su aspiración, mientras el cura una sonrisa mostraba, pues el, también había tomado partido.

Como si fuese poco, el comandante de la policía, llegó con ocho agentes, un juez y el sacristán por si acaso, quienes se llevaron


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esposados a los cuatro viejitos revoltosos; sin más y sin menos, sin ser liberal o conservadora, la gente en gran alegría democrática jamás vista en la historia de aquel pueblecillo, eligió al que menos opción tenía, se trataba de la simpática pero drástica dueña de la fonda, doña Prieta de Mazuria, primera alcalde mujer del pueblo, ¡valla problema en el que se metieron los hombres del pueblo con esta santa mujer!.


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CAPÍTULO IV Las gallinas alborotadas corren por todo el lugar, huyendo del gallo que arrecho esta, mientras el viejo y sus hijas en el potrero atajan al toro que quiere cortejar a las vacas en el maizal, no lejos de allí, en la puerta del rancho el viejo guardián ladra y ladra sin desentonar, acompañando los fuertes alaridos de misia escopeta que grita y grita, tratando de echar las paredes al suelo, todo porque el viejo no a terminado de hacer el oficio de anoche. -

¡Rogelio Morales venga para acá, inmediatamente!”; las palabras de la mujer retumbaron por toda la finca, sin importar que el viejo tuviera al toro mas arisco agarrada por la cola, mientras que sus hijas, corren en busca de burladero, este no aguanta mas y suelta al gran animal y en furiosa estampida se abalanza sobre el pobre viejo que lo alza con su cornamenta por los cielos, mientras sus hijas gritan, ¡ole, ole!, ¡comenzó la corrida!, de esta manera las quince mujeres se ubican orgullosas cual aficionados taurinos para alegrar al torero o al toro, pronto el viejo, se levanta del piso y toma su inseparable chiro rojo y lo sacude valientemente, desafiando al animal de 20 arrobas, que sacude sus patas en señal de guerra, mientras el viejo cual torero se inclina con su muleta, luego le grita al corpulento animal, ¡“aja toro” “aja toro”, que aquí esta es un liberal, macho y guapo, que no le tiene miedo a nada solo a mi mujer!, luego de verónicas y pases ordinarios de tauromaquia,


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el animal lo toma por detrás y lo arrastra por todo el ruedo de la finca y la vecindad, mientras sus hijas, gritan ¡ole torero!, luego se levanta y le hace frente a su enemigo, brindando al publico, un gran espectáculo circense, pero de nuevo es tirado al piso con chiro y todo, mientras su señora ajena de todo, lo llama enfurecida, pero este hace caso omiso, y continua con la faena, pronto los vecinos ocuparon mas lugares, el guarapo pronto se fermento y la música salió a alegrar la corrida, no había duda que el viejo Morales era el torero mas aporreado de la historia en aquel pueblo, pero lo peor estaría por llegar, pronto su mujer se daría cuenta, que su marido estaba en plena diversión y tomando la cubierta de la macheta corre hacia la arena del toreo, pero toro y torero se miran y corren veloz entre el cañaduzal para no dar oportunidad a la mujer que los alcance así termina la mañana de toros que el viejo y en campana el viejo brindo a sus electores. -

¡Rogelio estoy cansada de usted, cincuenta años de casada y no he ganado nada, solo humillaciones, porquerías y traiciones y yo a usted, en cambio, le di toda mi vida y usted que me ha dado, solo traiciones!

-

¡Pero mijita linda, cual es el problema!; gritaba escondido el viejo, mientras la gente y sus hijas, se alistaban al segundo de la tarde.

-

¡Problema…, usted es el problema, viejo sin vergüenza bueno para nada, ataimado, aguarapado y roba gallinas!


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-

¡Pero mijita porque está de mal genio, su merced, preciosa!

-

¡cómo no voy a estar de mal genio acaso estoy contenta bailando en una sola pata!;

-

¡Pues sí está contenta mijita, echémonos un bambuquito, bien apretaditos, y terminemos lo que anoche comenzamos!;

-

¡Si quiere un bambuquito, hágase aquí no más y le enseño con cual pata es que mejor bailo la cucaracha! Refería la mujer, mientras se alzaba las naguas, ensenando una de las piernas.

-

¡Viejo canalla y embustero, me harté de usted y usted en cincuenta años, no me ha dado nada, ni siquiera un par de calzones y a mí es la que me toca reventar pa´ todo, en cambio usted vive de parranda en parranda con viejas de todo lado, gastándose lo que no tiene y como si no importara nada, se la pasa corriendo como loco por el monte, buscando votos pa´ esos políticos que ni si quieran lo voltean a mirar!.

-

¡Porque así son todos, prometen y prometen pero jamás cumplen y esos doctores que ni siquiera usted conoce, lo cogen de pendejo, solo pa´ que les consiga los votos, prometiéndole cosas que ellos no puedan dar y haciendo que usted haga lo mismo con los demás;

-

¡En cambio esos doctores que son elegidos, llegan al curubito y lo dejan a usted solo y lo hacen quedar mal con la gente que le ayudó y después a quien le toca poner la jeta, es a mí, porque usted parece una gallina culeca, se esconde en el nido pa' buscar nido!


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-

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¡No fueron sino dos mil ochocientas semanas, de vivir medio feliz, de parir quince hijas, criar cien nietos y enfrentar a las quince mozas de mi marido!

-

¡no fueron sino diecisiete mil doscientas cincuenta días, y aún no gano nada, solo problemas, cien traiciones infieles y un marido liberal!

Para remediar el mal humor de su señora, días después le compra un campero, porque según él “pa´ un montañero, otro montañero”, para que la vieja disfrute lo que le queda de vida, viajando por el mundo con el dichoso carro, y de paso sacar a pasear a las chinas y a los nietos también, y por si acaso la vieja le coger practica a la “chofereada”, que por favor se acuerde de su buen marido!. ¡El domingo del día de la madre estrenaron el campero, de majestuoso azul rey, “porque al buen panadero también se le quema el pan”, llenaron el carro con jotos y maletas y mas encima las quince chinas y los cien nietos, el perro guardián y el gato rufián; y al pobre viejo Rogelio Morales, por fuera, sobre el maletero le tocó viajar, que cosas que le pasa a este señor, “le pone la jáquima a la bestia, para que otro se la lleve”!.


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CAPITULO V -

¡Que conforme es la vida de don Rogelio Morales, Que solo pudo ser veinte veces concejal, Trece veces alcalde encargado en pueblos liberales, Y uno mas elegido en un pueblo conservador. Su estudio limitado y la falta del dinero, Lo llevaron por el mundo entero, Conocer de todo y comer de todo, Logro ser diputado, congresista y mensajero, Embajador, cónsul y tesorero!;

-

¡Pero mijita, yo lo hago por fidelidad por el partido liberal!; repetía humilde el viejo pendenciero.

-

¡Será en lo único que es fiel!, ripostaba su abnegada señora,

-

¡Cochino inmundo, puerco asqueroso, Usted debería ser un gato!

-

¡Porqué mijita!;

-

¡Sólo sale de noche y a gatas, viejos sinvergüenza!

-

¡Viejo machista y descarado, cree que todo se sabe, pero no sabe nada, o dígame usted, si sabe que es dolor de madre al parir, y en mi caso a 15 hijas!

-

¡Sabe usted que es ese dolor de madre, que produce desesperación y un dolor jeroz de que todo se acabe sin importar que pase, un dolor fuerte que no pasa y que crece más!, agregaba a la conversación la enojada señora.

-

¡pero claro usted que va a saber “jarta picheras inmundo”;


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que va a saber usted que es cargar una barriga grande durante nueve meses; usted que va a saber que es el dolor de madre, al tener un hijo!, termino de hablar la señora, cuando el simpático viejecito solicito la palabra para interpelar el discurso de su esposa. -

¡La verdad mija yo no sé qué es ese dolor, porque yo soy hombre y no nacimos pa' cargar una barriga nueve meses o sufrir el dolor de parir a un muchachito, pero mija usted sabe acaso que es un apretón de huevas!.

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¡Esta es la vida de la pobre María. Que por estar casada con don Rogelio, Perdió la mayor parte de su vida!;

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¡No fueron sino cincuenta años, Y no ganó nada, solo ocho fincas, Cien casas, cuatro carros y mil vacas! Que aguanto por décadas a su marido Que fue nombrado inspector de policía, higiene y sanidad, Y quien por tiempos sus servicios al país prestó, Y en especial a sus amigos liberales, Olvidando que tenia mujer y muchachas por educar! ¡Fue nombrado gerente, barrendero y fontanero, Ocupo sin vergüenza y con orgullo sacro, Cada uno de los puestos de la Alcaldía, La gobernación y la nación!


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¡Como buen perro de cacería Su olfato obedecía, En tiempo de elecciones, No importaba si eran godos o liberales, Lo importante era cumplir con los votos, Para exigir mañana favores y más puestos! Todas sus hijas, estudios lograron, Buenas becas y auxilios departamentales, ganaron, Mientras que sus seguidores, desamparados quedaron Mientras que en casa, su mujer sufría, Sin nada que comer y sin nada que vestir, Tan solo lo que su marido le daba, Gracias a la política y a los buenos vecinos que le creían!

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¡Esta es la vida de un gran manzanillo y su señora, Don Rogelio Morales y misia María, Que saben pa´ que es la política; Esta es la vida de la pobre María. Que sabía que su marido, no era más, Que un lagarto de tiempo completo y medio sincero, Que se había convertido en gran cacique electoral pero no arriero, Jerarca de la política y el liberal, Conocedor de la constitución y de cada uno sus votantes,


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Magistrado de la oratoria y el discurso embustero, Comediante y artista de la tarima, Dueño de la política municipal y nacional, Mago de la ilusiones y las promesas, Apoyado de cerca por su familia pero no por su señora, Pese a que disfrutaba de cada uno de los placeres, Que la política y el gamonal dan! ¡Esta es la vida de don Rogelio Morales, Que fue de todo pero no lo logró todo, Solo le faltó ser presidente y prelado de la iglesia!, -

¡Prometió por mil montones, Proyectos sin soluciones, Puentes donde no había ríos, Y escuelas donde no existían niños!”,

-

¡Esta es la vida de un buen político, La vida de don Rogelio Morales, Que siendo liberal no les ayudó a los conservadores, Mucho menos a los liberales, Ni a la mamá, su mujer y sus familiares!,

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¡Esta es la historia de un gran manzanillo, Cacique liberal o digno conservador, Para el caso, lo mismo es igual, Que para el que no ve, es lo mismo rojo que azul!


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¡Con todos los años del diablo, La experiencia culta de aquel que tiene tanta maña, Astuto en el amor, el juego y el escrutinio, Valiente en el duelo, la apuesta y el serrucho!;

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¡Esta es la vida de don Rogelio Morales, De linaje montañero y citadino, De bandolero liberal y pájaro azul, De alcalde y concejal, de campesino y señor feudal!

Con su campero viajó mucho más allá, visitó más ranchos y mas familias, con el tiempo y la popularidad su comitiva creció, hasta contrató secretaria y asistente personal, pero con el éxito de sus correrías y los éxitos amorosos que lograba, pronto su mujer no se le despegó para nada, por aquello, “que si uno no cuida lo que tiene, viene otra y se lo come”, “porque aquel que no se jarta el fiambre, aunque sea buen hijo, se lo dan a otro que tiene hambre”; contrató servicio de guardia profesional, manicurista y peluquero profesional, viajó más seguido a la capital para ocupar un escaño en el salón de los padres de la patria, pronto su imagen poco se le vio en el pueblo y aunque nunca colaboro con su pueblo y su región, su imagen y figura ya hacían parte del zoológico municipal y nacional, “porque pueblo que se respete tiene un loco soñador, un bobo jetón, un boticario cegatón, un infiel insaciable, una bruja mañosa, un ladrón bonachón y don Rogelio Morales un político profesional.


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ÚLTIMO CAPÍTULO -

¡Ha pasado navidad, semana santa, san Pedro y san pablo y la fiesta patronal, ya estamos en septiembre, época de amistad y reconciliación pero también época de elección; campesinos y citadinos, godos y rojos, todos en general, alistan sus discursos para convencer a todos los campesinos a votar!

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Pendones y afiches, volantes y camisetas, cachuchas y machetas, todos ellos grabados con la cara de un político, con su número y partido, toda una expectativa de publicidad; carros con lechona, carros con tamales y otros más con tejas y mangueras a mil y otros más, con gentes de otros lados, todo un gran acontecimiento que presagia una buena elección.

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Reuniones y bazares, bingos y fiestones, caminatas y serenatas, rumba y discursos, todo una ceremonia coloquial para cautivar el voto del elector, sin importar cuanto se gaste o cuanto se tenga, lo importante es ser el mejor utilizando todos los medios, buenos o malos, pues el fin no justifica los medios, aquí lo que vale, que se debe de hacer todo para convencer al votante.

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¡cómo decía misia Claudina, “solo en política y cada cuatro años se come y se jarta gratis, bendita seas política divina”; y como dijo don Aureliano, “el que no aprovecha una vez cada cuatro años, no sabrá que es comer regalado”, y como dijo don Vicente, “aquí gana el que más reparta billete”, y como dijo don Humberto, “hasta el voto de uno se compra fácil, si hay


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buen presupuesto” y como dijo doña Agapita “si no tiene platica que al menos el indio tenga pinta” y como dijo doña Juana “así sea con maña el mas astuto gana” y así cada persona del pueblo, opina abiertamente sobre lo que piensa de la política y de sus gentes; un gran fiestón político que cada cuatro años alegra al pueblo pero que separa a los amigos, familiares y vecinos, convirtiéndolos en enemigos y sus hogares, en completos campos de batalla, porque muchos de ellos apoyan al candidato liberal, otros al conservador, otro más al amarillo y otros al candidato verde, todo un festival de pensamientos e ideas, de dinero y ayudas, de compras y donaciones, de auxilios y sobornos, de todo tipo de negocios, muchos buenos y otros malos, todo un festival de la política medieval. -

¡Mientras uno reparte carne con papa y aguacate, chicha y limonada, otro entrega lechona con arepa y papa salada, otra más obsequia huevos con chicharrón y frijolada, y otro más de acuerdo al bolsillo, reparten envueltos y chicha de avena trillada, todos en general a la gente entretienen con discursos y espectáculos diversos, por ejemplo, unos dan fiesta y gran parranda, música y trago, derroche fantástico de pólvora y alegría; otros solo reparten guarapo y música campesina, sancocho escaso de gallina porque la plata no alcanza, más sin embargo, con créditos y préstamos dudosa categoría, realizan grandes caravanas de autos, cabalgatas de caballos finos y carrangos viejos, presentación especial de tríos, cuartetos y papayeras, además de acordeones y trompetas desafinadas,


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guitarras y violines mexicanizados, toda una gran serenata en honor a los políticos y los votantes!. -

¡Dijo el profesor Ananías “La política es cuestión de estómago, el que dé más lechona y trago, ese gana la alcaldía”, aunque para don Roberto “el pueblo asiste, come y traga, toma y baila, pero no vota por el que invita, sino por el que ellos en su corazón quieren, porque al que muchos reuniones hace, la gente le cumple pero pronto se le olvida”!

-

Y en el pueblo de Don Rogelio como en todos los demás, un titular en negrilla y oro, se pintan en cada pared: “mañana ferias y fiestas en el pueblo, esta es la programación, primer acto, gran lanzamiento de la campaña del candidato liberal, seguido por fiesta y aguardiente, carne y ají picante, orquestas y mariachi, además de toros, pólvora y muchas atracciones más, y como show central, el gran discurso del candidato rojo, regalos, rifas y mucho más, “No falte, los esperamos, todo es gratis, hasta el transporte de ida y regreso”.

-

Para el segundo día, pasado mañana, más fiestas, gran lanzamiento del candidato azul; parranda, cerveza y lechona por montones, orquestas internacionales, grandes concursos para el mayor jarta guarapo y pega fiches, copleros y voceadores, pregoneros e instigadores políticos y además oficios de este arte. Corrida de toros pal' público, y avísenle al médico, que la organización no responde por los corneados. Gran alborada con banda papayera, pólvora con grandes


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castillos venidos de yo no sé dónde, serenatas especiales, caravanas y cabalgatas, todo un espectáculo gratuito para todo el pueblo, sin importar que todos los que están allí presentes, estuvieron ayer, sin falta y muy cumplidos como en el primer día, todos los campesinos se encuentran reunidos “pero eso que importa, estamos de fiesta, y el candidato paga”. -

¡Tercer día de ferias, gran espectáculo circense en la plaza y el parque del pueblo, acompañada por la caravana multicolor y cabalgata, espectacular corrida de toros músicos extranjeros artistas y actores, todo un gran carnaval de colores; “salgan todos y no falten a este magno evento, rifas, sorpresas, tejas y mangueras, mercados y machetas y como show central repartición del presupuesto y empleos de la alcaldía por anticipado, todo por la alegría y el bienestar del pueblo. Todo esto bajo una sola condición, traer la cédula original, para verificar su inscripción y vaya sorpresa, todos los que están en las gradas, son los mismos de los días anteriores, tomando y comiendo a nombre del candidato de turno”!

-

¡Y en el cuarto día y último de alegría popular, el partido verde, invita a la concentración musical y festiva, cuatro toros de casta, desafío de gallos con entrada libre, tamal y chocolate en la mañana y en la tarde, carne con aguardiente, orquestas y show ardiente, caravana y cabalgata, una programación similar al de los otros días; invita el candidato, su amigo fiel en la alcaldía, transporte gratis, ah y traiga jarra con vasos, porque hay chicha por toneladas para todos los campesinos, mientras


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los directivos, los caciques y gamonales y el candidato sobre la tarima toman argullosos y altivos, solo amarillo de importación y que viva la fiesta, que toda esta plata se recupera en la alcaldía!. -

¡Como dijo el cura del pueblo en el sermón del domingo:

-

Malditos aquellos que juegan con la necesidad del pobre, que engañan sus ilusiones y traicionan sus sueños; pobres de aquellos que con palabras adornadas engatusan al más pendejo, quien sin saberlo vende el futuro de su pueblo y el de sus hijos por un plato de comida y una cerveza, cediendo al corrupto todo su destino, “ojala y ese plato de comida, le alcance para los cuatro años”, pobres de aquellos que juegan con la necesidad de la gente, prometiendo que todo lo pueden y que todo lo hacen, que pronto levantaran escuelas donde no hay niños y construirán puentes donde no hay ríos, que ayudaran al pobre y sí los ayudaran, pero a joderlo.

-

“Ustedes hombres y mujeres que creen en estos promeseros solo aliviarán por unos cuantos días su necesidad y pero el resto que,……..tendrán que vivir jodidos”; ojalá y no ardan en el infierno, todos aquellos que engañan y compran los votos de un pueblo con hambre, porque en el infierno, ni los votos y el dinero, les darán poder, porque allí, el único que manda es el diablo en persona!

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¡Dijo don Anatolio el de la gorra bacana, natal del “Alto de los chamuscados”, “Ojalá y no se queme mi compadre Duran


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para que cumpla por fin, con la construcción del pabellón de los quemados en el puesto de salud, pá' todos esos, que se van a chamuscar en las elecciones o mas bien, que en vez de eso, levante en la plaza principal, un gran monumento a los caídos que va a tener la contienda política”, y como dijo doña Antonieta, la amante de don Duran, “ojalá y mi amigo, logre hacer en esta vigencia, pá' la casa y la hacienda que tanto quiero yo”! -

Y como dice don Rogelio es cuestiones de política, es mejor malo conocido que resabiado por conocer refiriéndose a sí mismo y como dijo finalmente su mujer “no es lo mismo un liberal haciendo caso que un conservador mandando” y alístense toitos, porque don Rogelio viene con su guitarra y sus coplas para iniciar con su campaña pa' la alcaldía.

-

¡Allá arriba en el campanario. Está el cura tocando las campanas, Anunciando que al pueblo ha llegado, Don Rogelio Morales, escóndanse toitos!;

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¡Y más allá un poco hacia el lado, El alcalde un decreto esta por firmar, Que la alcaldía no responde por lo dañado, Porque al pueblo ha llegado un liberal!;

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¡Y más hacía la esquina, En la fonda de misia Juana, Están escondidos todos los godos,


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Que temen pelear con un liberal desalmado!; -

¡Y más allá, en la plaza de mercado, Está su mujer muy enojada, Con una varita de café cortada, Esperando a su marido pá colocársela de sombrero!;

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¡Porque en casa de Don Rogelio, Aunque sea el, el gallo que más canta, En su casa la que manda, Es la gallina resabiada que no canta!

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¡Ya comenzó la política en el pueblo de san Santiago de los callados, “patio señores, hagan sus apuestas señores, que esta pelea ya comenzó, quien apueste más, gana más”; “quien va por el gordo y colorado o por el grande y asolapado”; hoy comienza la democracia con fiestas y reuniones, trago y comida, discursos y donaciones, “y que traigan más chicha, pá ver si volteo a mi compadre y sus mujeres!”, “estamos en política y todo se vale desde hablar mal del contrincante, e inventar chismes no ciertos y colocar trampas a diestra y siniestra pá' ganar electores, “porque de un voto pá' arriba, es buena cacería electoral”.

Desde hoy, cuando comienza la política, inician las peleas, las ofensas y las rencillas, que serán el plato fuerte del día y no faltara nunca jamás el noble discurso del “yo les prometo”, pero no les aseguro nada”, y de igual forma, empieza a salir toda la fauna de la zoología política del pueblo, zorros, perros y gatos, unos porque se


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las saben todas, otros porque se las olfatean todas y otros hasta se trepan en donde sea. También aparece en el horizonte, el fiel lagarto que le lustra las botas con la punta de la lengua a su candidato, llega además el marrano que presta la plata y su casa pá' la campaña sopena de que él candidato no le devuelva la plata y le arrebate la casa, y como esto fuese poco llega presuroso el pájaro que actúa como guardaespaldas y espía internacional, también por entre las calles y callejuelas, llega el sapo, que sin importar su dignidad, se mete en cualquier sede pá' averiguar los chismes y venderlos muy bien al mejor postor, y no podía quedar atrás y picoteando por allí, la gallina, que miedosa dice que sí pero no se atreve, porque es mejor, tomar una buena decisión al final, ya cuando se sabe quién es el ganador, también aparece el fara, que asiste a todas las sedes, come y bebe y a todos los candidatos les dice que sí, pero como dato curioso no puede votar, también llega a las sedes en diferentes formas y colores, el toro cebú, que es aquel que corre detrás de los demás, sin saber a dónde va, por eso el dicho, “donde va un toro cebú, van los demás” y no podía faltar el loro, que grita y vitorea, reza y madrea, que aplaude y silva, que abraza y besa y si hay más plata, más duro grita. -

Como dijo el compadre Benjamín, “Yo le di mi palabra y voy hasta el fin”, en cambio mi compadre toño, “si me da casa y carro, a ese si lo acompaño”, y como dijo el hermano Aristóbulo, “si no me le da el puesto a la china, a la mujer y a la sobrina, yo no me le uno” y como dijo doña Rosalbina, “Yo si tengo muchos votos pero como voy ahí”;


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Para un pueblo tan pequeño como “San Santiago de los Callados”, diez candidatos a la alcaldía, es mucha tropa pá' poca carne, y sin contar los más de doscientos candidatos al concejo, que luchan por aruñar una curul, tanta gente pá' tan poco puesto y presupuesto, todos ellos venidos del campo y el pueblo, de la ciudad y otras regiones, todos en desbandada en busca de fanaticada, con muchos millones pa' invertir en la campaña.

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¡Pero allí en medio de todos, se erige orgulloso, el viejo Rogelio Morales, que Alcalde quiere ser, sin tanta plata pero con mucha maña, sin equipo de trabajo y buenos asesores, sino más de cien compadres y cincuenta ahijadas y todo un harem de mozas, toda una plataforma moral y política para su campaña, sin contar sus obreros que se encargan de la logística y de pegar afiches, además de su guitarra que buena música puede interpretar!,

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“¡A mi no me digan anemiado, Mucho menos viejo aguarapado, A mí díganme, don Rogelio Morales Guapo y macho como los liberales!”;

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“¡Liberal desde antes de nacer, Campesino de pura sepa, Y yo soy don Rogelio, pal que no sepa, Hombre liberal hasta que fallezca!”


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¡Soy campesino toito trabajador, Soy Rogelio Morales pa todos ustedes, Y pa las mujeres toito amor!”;

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¡Nací en los tiempos de violencia Me amamantaron con pólvora y ají, Tuve por juguete una escopeta veintidós, Y mi cuero tiene curtido, la sangre de mis taitas!; ¡Soy campesino de mochila y alpargate, Y en mi casa mando yo, Así sea pa' comprar el mercado; Mi pañuelo es un chiro rojo, Que levanto solo cuando estoy jarto; Me gusta el guarapo y las buenas canciones, Toco el tiple, la golosa y la cucharita; Soy liberal, enamorado y pendenciero, Apostador y mujeriego, Buena vida y dicharachero; Yo soy don Rogelio Morales, Candidato a la alcaldía, Pa servirle a todos ustedes!

Así inicio su campaña, con solo su guitarra y sus infaltables amigos de serenata, recorrió con ahínco y donaire, cada rincón del pueblo, cantó y declamó, coplas y versos dedicó, y como siempre guarapo tomó.


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¡Liberal mi taita y mi mamá, Rojos mis abuelos y mis tíos, Rojo yo y mis hermanos, Pero con un único defecto Godas hasta la sepultura, Mi mujer y mis hijas, Y aunque sea yo, Bendito entre las mujeres soy!, ¡La que manda siempre es mi mujer, Sin importar que yo sea liberal, Manchado de rojo desde las medias hasta los calzones, Pero siempre las camisas me las compra azules, Pero como soy campesino resabiado, Los cambió por negros para no pelear, Y como si fuese poco, Vivo en un pueblo donde todo es azul, La iglesia azul, la alcaldía azul, El matadero y la plaza azul, El cura godo y el alcalde también, Y hasta las tumbas del cementerio, Son pintadas de azul, Pero lo que más me tiene indignado, Es que yo soy el único puto liberal, Solo yo y mi Dios bendito celestial Que nunca se destine!


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Poco a poco, el pueblo recorrió, mucha gente conoció y aunque en un comienzo fue difícil, logro reunir amigos y seguidores, pese a que el dinero, anunciaba con pólvora y diversión, una gran reunión, pero ello no fue impedimento para el viejo, que sin darse por vencido, continuaba su campaña por cualquier lugar no conocido y al son de su guitarra y su voz, un discurso declaraba, “que si llegaba a ser alcalde, un campesino no dejaría de ser, así el poder y la plata lo cegara, jamás dejaría de ser un campesino y al menos, un saludo por la calle iba a responder, así a la vereda no fuera a volver”. -

¡Mi mamá me enseñó el amor, Mi taita la pasión por el campo, Mi abuela la enfermedad por el dinero, Y mi abuelo a no ser un pendejo; Más sin embargo siendo grande, Entendí que la vida sin política, No podía ser la misma de pequeño, Que rojo sin azul es la misma vaina; Que a la mujer de uno, Ni toda la plata, ni todo el cariño, Se le puede dar, Pero a la mujer de los demás, Besitos y regalitos por doquier Se le puede brindar; Que el respeto entre compadres no existe,


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Si el compadre no está; Y que Dios es único y maravilloso, Porque es liberal; Que no es lo mismo colorado, Que un godo pálido asustado; Que no es lo mismo, un liberal con revolver Porque hace respetar la santa democracia, Que un godo armado con escopeta, Que usa pa' cazar los votos del pobre. Es mejor ser un liberal, puto y macho, Y no un godo bruto y medio macho; Pero si en algo estoy equivocado, Y mis taitas jamás me lo enseñaron, Que sería la vida de los liberales, Sin los señores conservadores”!. De esta forma lenta y paulatinamente, don Rogelio llevo a cabo su campaña bajo el amparo de Dios y las amenazas de su mujer de dejarlo por meterse en la política, más sin embargo ello no asusto al viejo, que al inicio de su correría, conseguía que los perros lo fueran a morder, pues la gente poco salía a sus visitas, pero con el tiempo y con mucha perseverancia, logro que unos cuantos lo escucharan, y así en el transcurso de las semanas, logro cautivar a muchos campesinos a punta de lengua aunque este no ofreciera ni un masato o un pedazo de carne, mientras que sus grandes rivales repartían decenas de agasajos a todos sus seguidores, brindando a diestra y siniestra, desde novillos, marranos, gallinas hasta faras y


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borugas, además de trago, parranda y dinero, que sin duda era plato fuerte del menú. Faltando pocos días y entre las cávalas de quienes supuestamente todo lo saben, ya había un absoluto ganador de la elección y se trataba del gamonal con mas dinero en el pueblo y quien ofrecía un billete de cincuenta mil por un voto y 120 mil por dos, ya que esta era la venta de bodega o la subienda política que solo cada cuatro anos alegra a muchos pero entristece a otros, mientras tanto los que saben especular con las estadísticas y el billete ajeno, al pobre don Rogelio no le daban ni la mas pequeña opción de figurar al menos en el ultimo puesto, aunque para el pobre Rogelio Morales no tenia importancia, porque su gusto era el de cantar y tocar su vieja guitarra. ¡Cómo le parece don Vidal, Que en la casa de un conservador, Encontraron escondido al diablo, Porque del infierno lo había sacado un liberal! Pero la gente encendida con el guarapo y la música de cuerda, le contestaba al viejo con una copla muy digna de su ser: -

¡Como le parece don Rogelio, Que encontraron a un liberal llorando, Porque del buche de una culebra coral, Sacaron a Caín, Judas y un liberal!;

Y con más furia sentimental el viejo les devolvía otra copla, -

¡De que me habla un godo pendejo,


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Si en su casa, la que manda es su mujer, Y ahí dígale algo, le toca jartar rejo, Mientras que con don Abel, le sigue siendo fiel!; A lo cual un conservador muy entonado le contesta a su parecer; -

¡Si en mi casa manda la patrona, En la suya también manda su mujer, Así usted sea puto, liberal y macho, Pues ella si es gente no como su merced!

Con ritmo popular y melodía pintoresca, el viejo le devuelve la tonada con otra copla: -

¡Prefiero que me digan puto liberal, Y no un godo chismoso y desleal, Y aunque sea chiquito y narizón, Soy más guapo que todo un pelotón!

La gente alegre con la música de cuerda y las coplas del viejo, salieron a danzar, “batan más guarapo” gritaban por allá “No hay más miel, contestaban por acá, “pues yo la traigo” decían por aquí. Así se prendió la fiesta, y toquen tiple hasta que amanezca y que duelan las orejas pero no las patas, y que no se cansen de bailar, porque aquí esta toda la vereda, bailando de alegría: -

¡A mi denme un guarapo de caña, Y canten sin parar, un alegre bambuco, Pues si soy liberal, lo soy con hartas mañas, Y aunque a veces abuso, yo me hago el loco!

-

¡Amo la carne asada, La yuca seca,


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La chicha en totuma Y la mujer casada! “Viva Rogelio Morales”, gritaba la gente, que viva Rogelio y que viva la fiesta, que siga cantando más coplas, pues aquí en el campo, nos gusta la música humilde, la música campesina, la música de don Rogelio nuestro próximo alcalde. -

Soy liberal, puto y macho, De cotizas y sombrero blanco, De machete y carriel al hombro, De peinilla y pañuelo rojo!

-

¡Cuando era chiquito, Mi mamá me daba agua de panela, Ahora que estoy grandecito, Mi mujer me da con la cacerola!

-

¡Que viva Rogelio Morales, “Que Viva”! contestaba el clamor de la gente entusiasmada;

-

¡Yo no soy de por aquí, Yo soy de por acá, Yo soy guitarrero chupa caña, Y soy picante como el mismo ají!

-

¡Nací en un rancho pobre, Crecí con veinte hermanos, Y aunque mi taita era un buen hombre, Le aprendí muchas mañas!

-

¡Desde por acá, hasta Bogotá, Que viva el glorioso partido liberal,


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Y aunque los godos por todas partes están, Nosotros somos más y buenos pa' mandar! Que viva don Rogelio, que cante más, que si no hay pa' la pólvora, entre todos recogemos, pa' que todos en el pueblo, sepan que acá en la vereda, está don Rogelio con su música, convenciéndonos pa' votar por él. -

¡Desde chiquito y ahora de viejo Sigo siendo liberal, Rojo el chorizo y el genoval, Y hasta el amor por mi pueblo conservador!

Emocionado el público, aplaudía sin parar, vivas y abrazos no se cansaban de dar, este es el alcalde que el pueblo necesita, uno igualito a nosotros que aunque sea más resabiado que el mismo putas, que jarte guarapo y coma mierda igual a uno. ¡Que viva Rogelio Morales!, ¡que viva!, pronto la pólvora en el cielo anuncia la gran fiesta política, desde el pueblo todos sus contrincantes escuchan el alboroto subestimando tal vez la dimensión de la reunión y la capacidad del viejo, creían ignorantemente que jamás el pobre viejo cogería vuelo; así desde el pueblo cada uno de sus rivales no se hicieron esperar y cada uno de acuerdo a su nivel lanzaban cientos de cohetes musicales, informando a la opinión publica que ellos también están presentes así ellos y su comitiva aun estén en media noche y como dijo Don Hugo Cifuentes, “a candidato que duerme se lo lleva el putas”. -“! Como le parece don Florito, que aunque no este el dueño de la tienda, este también toma!”.


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-“y como le parece don Rogelio, que aunque usted sea el dueño de la tienda, hoy no toma, porque mañana ya esta encima la elección y es mejor aguantar las ansias y no dar mala imagen al electorado por aquello de la apariencia, que por lo visto a usted ya ni le queda!”. -“!aunque sea uno don Florito porque esto solo es cada cuatro años y si uno no aprovecha, viene otro y hace fiesta!”. -“!Bueno Don Rogelio, uno no mas y eso porque usted es el anfitrión, más bien haga pa´ aca que misia Gumersinda esta que le echa el brazo!”. Suena la bandola y el tiple, pronto la fiesta se abre paso en el solar de la casa, el bambuco anuncia que mañana se estrena alcalde municipal y que para bien de toso el campesinado, es mejor que sea el diablo de don Rogelio y no aquellos pendejos, “!porque es mejor resabiado con mañas conocidas, que aprendiz de diablo y juez!”. De esta forma y por noventa días con sus noches, los candidatos y los electores en general, participaban obedientes a cuanta reunión había, solo muy pocos de corazón se comprometían con un candidato en particular, el resto de los electores a todos los candidatos les decían que sí, pero solo en el fondo de su ser sabían con exactitud por quien votar y otros más, una minoría poco visible, esperaban adherirse al final, por aquello que es mejor tarde y asegurar, y no antes y estar quemado con el candidato. Aunque el viejo no era rival para los demás, pues su capacidad y el dinero no le permitían competir, no escatimaba esfuerzo para visitar ranchos una, dos o


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tres veces por semana, recorriendo de principio a fin todo el pueblo, convenciendo como diablo a cuanto incauto o astuto se le cruzara, hasta participaba de toda actividad social, como desde la corrida de un catre hasta el funeral del esposo de su vecina, desde los convites y asados ajenos, la capada de un marrano o un novillo, hasta el viacrucis y le llevada de un enfermo en camilla rustica por entre el monte a varias horas de camino del puesto de salud. Mientras sus oponentes en peleas y riñas se encontraban, peleando entre si y hablando mal del prójimo, metidos de tiempo completo en una pelea personal y descuidando el mercado electoral y como decía don Rogelio, “!hay tres cosas a las que le tengo miedo participar, la primea en peleas de casados, la segunda en pelea de burros y la tercera en peleas por política, porque en la primera uno sale golpeado por los esposos, en la segunda, uno sale capado por un mordisco y en la tercera se vuelve el enemigo de los políticos por lambón mientras ellos están en la esquina echando trago y comiendo gallina!”, y todo por ser amigo y colaborar pero como dicen en el campo, “!nadie lo llamo, tome por lambón!”. Pero a menos de un mes de la elección, y de acuerdo a las encuestas campesinas que no son diferentes a las demás por aquello de la manipulación, y como dijo


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don Rogelio opinando sobre las encuestas campesinas que siempre lo tenían como perdedor. –“! Usted sabe porque a Don Ulises Vega le piden carnet de manipulación!” porque le contesta las personas. -“!porque maneja plata, así pasa con las encuestas, también manejan mucha plata, deberían también de hacerles un cursito de manipulación, bastante acreditado y aprobado por el gobierno para los que hacen las encuestas!”. -“!estoy cansado de que digan que ya no sirvo pa´ nada y que ya no tango alientos ni siquiera pa´ ir al baño, que soy viejo y mas bruto que un animal, que a todo momento me tilden de todo lo peor y me cataloguen como un pobre anciano, enfermo y entelerido!”. -“!Pero hoy quiero informarles a mis contradictores, que aunque viejo aun guardo el secreto de la juventud en mi corazón y aunque enfermo, he soportado en ochenta años, la violencia de los godos, los regaños de mi mama y mi abuela y ahora en la actualidad y quien sabe por cuanto tiempo mas, las cantaletas de mi mujer!”. -”! Y aunque soy entelerido no desteñido, porque primero pálido que descolorido, y hasta el día de mi muerte, liberal hasta la sepultura!”. -“! Orgulloso de ser campesino, humilde y trabajador,


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alegre y chupa caña, pero jamás gamonal de traje y corbata, ante todo campesino, y uno de los mejores del mundo entero!”. -“! Que viva el campo, que vivan los campesinos pero que viva yo, don Rogelio Morales, el mejor liberal de todo el universo!”. Según sus oponentes, el viejo Rogelio sigue cabalgando en el último lugar, pero en algo no nos podemos equivocar y es que no hay enemigo chiquito y tampoco ciego, que no sea incapaz de sostener batalla. Aunque el pobre viejo, más viejo estaba por tanto correr, aún no estaba seguro del compromiso político se sus supuestos simpatizantes, pues todos en el pueblo le decían que si a todos y cada uno de los candidatos incluyendo al viejo Rogelio, pues cuanta gente visitaba y con su discurso de primera, le juraban en vano que en verdad ellos si lo estaban acompañando de corazón, pero luego de los días y en el pueblo se daba cuenta, que esos amigos que le decían que “sí”, ya estaban comprometidos con otro candidato de turno, y luego a los dos días estaban de abrazos y besitos con otro de los contendores, y al igual que el viejo Rogelio, a todos le decían que si pero con ninguno estaban. Días después y bastante desconsolado, al atrio de la iglesia fue a rezar, para calmar así, tanta afección que le afligía, y poder encontrar la respuesta a su necesidad.


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¡Dios bendito mío, si aún eres liberal, envíame una señal, para saber cuál es el camino que debo escoger, si debo de renunciar y no joder más con esta política, o hacer de tripas corazón y seguir adelante con esta joda!.

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¡Si lo mío no es la política lo acepto, si me pides que me retire del partido lo hago pero por favor no me pidas que me cambie al conservador!, y a continuación Dios de mi corazón glorioso, te lo voy a explicar:

-

¡El cielo es azul y el mar también, Azul el manto de la virgen, Azul el color de la esperanza, Y aunque mis enemigos sean de sangre azul, Por sus venas corre la raza de mis taitas y los abuelos!, ¡Pero jamás un liberal, Se vestirá de azul, Es como si el diablo, Se vistiera de tul, Es mejor rojo y colorado, Y no azul descolorido! -“! Como si esto no fuera suficiente todo lo que tengo que hacer para la elección y no tengo un solo centavo!”.

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“¡Cada vez estamos cerca de las elecciones, no tengo plata para el cierre y para el transporte, mi mujer ya ni me habla y mis


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hijas también, no tengo soluciones y mucho menos ilusiones, más sin embargo no desistiré y luchare hasta el final y aunque no he recibido su sabio consejo Dios celestial, para que oriente mi camino, deduzco que me tocara buscar consejo por otro lado, pues Dios hoy no es ni liberal pero tampoco conservador! La campaña se hizo más fuerte y más agitada, las horas del día no daban abasto a tanta frivolidad electoral, compromisos sociales por aquí y por allá, todos en general, diez candidatos en total, ultimaban detalles para conquistar más votantes, así no hubiera tiempo para descansar, muchos de los candidatos en suntuosas camionetas, llegaban a todo lugar, cargados de cemento y ollas a presión, además de dinero para comprar conciencias, otros en cambio, no con tanta plata pero con la misma reflexión pero en el caso de don Rogelio, ni plata y ni camionetas, tan solo un caballo resabiado y un costal viejo lleno de pulgas y publicidad. Aunque en el campo y en el pueblo se especulaba a los cuatro vientos de un supuesto ganador ante las dadivas millonarias que negociaban la democracia, muy en el fondo pero muy en el fondo, los campesinos y sus nobles corazones sabían con devoción un gran secreto que solo las paredes de sus ranchos conocían, y en el fondo pero muy en el fondo, sabían que había un ganador y que ese no era el que la plata imponía, era tan solo un candidato que llevaban en su corazón; pronto las veredas y los convites murmuraban el nombre de un absoluto ganador. Un secreto bien guardado que pronto escapo a las toldas de los demás candidatos y que los hacia temblar del miedo pero también


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los hacia tomar nuevas estrategias, cada vez mas osadas e intrépidas que las primeras, mas sin embargo este secreto paso tímido por junto del interesado, y mas bien este continuo como el primer día, trabajando en su campana en medio del mayor anonimato y en total silencio. Mientras el viejo seguía en su correría, en las noches sus adversarios planeaban trampas y jugosas sumas de dinero para el que les vendiera su voto, de esta forma los candidatos visitaron raudas todas las veredas en tiempo record, haciendo visitas sorpresas cargaditas de billete, pues eran los últimos días que precedían a la elección, y debían de asegurar la votación a favor y evitar dolores de cabeza. La noche antes del domingo de votación, todos los candidatos en gran peregrinación, recorrieron cronométricamente cada rincón, para confirmar lo que ayer habían logrado, un gran agite de emoción y nervios antecedía a la elección, muchos de los candidatos asustados hablaban a sus simpatizantes, otros ni si quiera hablaban, el miedo era general y sería peor con el pasar del tiempo, nervios sin pudor, que apuntaban a todos como blanco perfecto de tiro. A medida que las horas llegaban a la apertura de la democracia, los candidatos trataban de descansar, al menos dormir unas cuantas horas pero la ansiedad los hacía vacilar y desvelar aun mas, a excepción del viejo Rogelio, que recorrió el pueblo con su fiel guitarra y su caballo bayo, porque según el viejo Rogelio, -“!El diablo nunca duerme!”, así el viejo pese a las horas, aun seguía


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cantando y hablando de política por las veredas, prometiendo a último momento, los puestos de la alcaldía, del juzgado y la sacristía y como si fuese poco, hasta el puesto de barrendero que lo ofreció a más de veinte cristianos, sin contar el puesto de secretario, personero y carcelero que los ofreció a cambio de 200 votos cada uno, y como prenda de su compromiso con la comunidad, juro pavimentar cada una de las veredas, colocar internet , teléfono gratis y transporte las veinticuatro horas, prometiendo lo que no tenia y repartiendo a diestra y siniestra los puestos de la alcaldía y el escaso presupuesto municipal a todos los indecisos del pueblo, tan solo le falto prometer el puesto de alcalde. Como era su costumbre personal y política, tomo chicha y guarapo, canto y bailo, alegro y convenció, y medio borrachito a las tres de la mañana regreso a su casa con en busca de su cama, y del regazo de su mujer y como un nene, durmió plácidamente, olvidando por unas horas el compromiso político del siguiente día. Solo y en una estera amaneció, ya el gallo no canto, pues su mujer el sancocho preparo, de las gallinas no queda ninguna, pues mucha reunión realizó, de las vacas ni se diga, tan solo queda el caballo y échenlo pa´ dentro porque la dueña de casa, ya le echo el ojo. Horas mas tarde y con una gran jaqueca y jartera viva, trata de colocarse en pie, pero el viejo no puede pero su mujer le grita desde la cocina: -

¡Levántese señor, que vinieron a buscarlo de por Dios!...

El viejo aún entre las cobijas, pereza buscaba, sin embargo su señora, con una olla de agua fría, de allí lo levanta, al tiempo que le dice.


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¡Levántese desgraciado, afuera hay un poco de gente esperándolo!

-

¡A mí! Refuto extrañado, mientras se secaba el agua con un cobija, se vistió rápidamente y salió a ver lo que pasaba, no podía creer lo que veía, varias personas muy humildes, lo venían a saludar, el viejo sorprendido, trata de hablar pero la resaca no lo deja, su señora quien tampoco creía, un tinto les ofreció, allí les habló en nombre de su marido y de sus hijas, que todas y en común acuerdo, se vistieron de azul cielo, por aquello de la esperanza y la buena suerte, aunque el viejo, esto no le agradara mucho.

-

¡Y así fue antes de que abrieran las urnas, decenas de personas llegaron a saludar y a prometer por el Altísimo, que el voto solo se lo darían a Don Rogelio, pues al no tener más elección es mejor votar por el más conocido, así este sea un ladrón!

Cada vez mas grupos de personas llegaban al rancho del viejo, allí su esposa muy emocionada, volaba en la cocina, para darles a cada uno, al menos un sorbo de tinto, y así fue toda la mañana, llegaban y se marchaban decenas de campesinos, cada uno con un firme propósito, darle el votico al viejo Rogelio, quien de nuevo ya tenia en la cabeza botella y media de aguardiente; así inicio la fiesta política en el pueblo en medio del bullicio y la emoción de la democracia; desde temprano había mucha gente votando, sin


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contar la policía, ejercito y fiscalía que habían llegado al pueblo para garantizar la elección; hacia el medio día en la casa del viejo, el patio y la finca estaba repleta de gente venida de todo lado, ilusionada por fin, de que un campesino llegue a la alcaldía. -

“Don Rogelio, hay mucha gente con usted, lo que pasa es que los votantes lo hacen en secreto, pa' no quedar mal con el que les dio las tejas y el cemento”

-

¿Será? Preguntaba sorprendido el viejo que aún no creía, hacia las dos de la tarde y con la cabeza llena de guarapo, el viejo sale a votar, acompañado por unos cuantos, arribó al pueblo en medio de las miradas egoístas de sus enemigos que aun lo despreciaban; entonces vio que el pueblo estaba ocupado por mucha gente, carros, camiones y buses, llevando gente de aquí y de allá, gente corriendo con ollas llenas de comida, otros tomando a escondidas debido a la ley seca y otros más, espiando en secreto a los votantes y haciendo sus cuentas aun no perdidas y en cada casa y ventana, mucha gente también contando con medida exacta, los posibles votantes que por el frente pasaban y no lejos de allí y apostados en lugares estratégicos, sentados como reyes, los candidatos que se creen absolutos ganadores quienes también sus propias cuentas.

¡Y allí, en medio de todos ellos, el viejo Rogelio que lento camina hacía el puesto de votación, risas, carcajadas y burdos comentarios salieron de todos los lados, amenazando la gran victoria de su candidato pero que en el fondo, sabían que la oportunidad de ganar se les escapaba entre los dedos!


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Con la reverencia tal, de un gran estadista que deposita su voto y luego dando las gracias no sin antes persignarse, sale de ahí para esperar los resultados, allí se instala en medio de la gran y única calle del pueblo, donde se pasea nervioso, mientras observa que en cada esquina, hay muchas personas que lo saludan y le hacen la seña de que todo está bien pero lo hacen en secreto, evitando los ojos chismosos de sus detractores y de los demás candidatos. -

¡Siguió avanzando más hacia el centro del pueblo y la gente que allí estaba, le hacía la misma seña, de que todo estaba bien, en cuanto a los otros, cada uno en su sede, cuentas realizaban, sumaban, restaban y hasta a veces multiplicaban, pues el miedo les hacía perder las matemáticas simples, mientras tanto en el parque el cura vaticina la elección, “esta elección la gana mi primo don Ernesto Renteria”, replicaba el imparcial curita, quien espera impaciente como novio antes del matrimonio, los resultados de la votación, de pronto ve pasar al viejo Rogelio y le hace señas de que vaya a donde esta el, “!que pasa Don Rogelio”, lo veo preocupado, más bien tranquilícese y relájese, esto ya tiene ganador, mas bien y no pierda tiempo, vaya busque a mi primo y felicítelo con anticipación y dígale que se le une y que por el bien del pueblo, al menos que le de el puesto de fontanero”, acuérdese de algo don Rogelio, “que si hoy no se come el fiambre, mañana se lo dan así este bien frio!”.

-

“! Don Rogelio tese tranquilo, y mas bien coja juicio, pa' que en la próxima campaña administre bien el tiempo y jarte menos, pues al parecer, hoy no se ganó el premio gordo de esta


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lotería!... musitaba el cura, “será en la otra”, “mas bien camine pa' la sede de mi primo que están haciendo mamona y hoy si van a dar amarillito!”. -

-“!y no se haga el de las gafas, mañana lo espero pa´ que se confiese, y esta vez lleve pa´ la limosna, mire que usted esta muy ancianito!”.

-

“!ta' luego don Rogelio, y eso no de mas vueltas y venga conmigo, eso no crea en milagros, pero si eso llegara a pasar lo único que quiero decirle es: -

¡AY Dios bendito, que si este liberal,

-

animal antiguo y extinguido,

-

llegase a ganar la alcaldía, que no lo creo, Lleve con tino, el futuro de mi pueblo, Y que su gobierno sea justo y no chanchullero, Que ojala lleve con sabiduría, el futuro del pueblo, Así me toque darle unas clases, Ay mi Dios, si este loco llegara a ser el alcalde, Aunque ni por el putas y los difuntos que votan del pueblo, Que su gobierno sea noble y poco serruchero, Y que si hace todo lo contrario a la constitución, Que el mimo “putas” venga y lo lleve de patas pal' infierno, Y de paso lo descomulgo a el y a la yegua de su mujer por alcahueta!”.


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-

¡Coja juicio Don Rogelio y deje de tomar guarapo,

y de andarle quitando la mujer al prójimo, mire que eso es pecado y si la suerte lo sorprende, desde hoy prometa que usted va a ser, un ejemplo para nuestros niños y para la mujer ajena!... Camino el viejo hacia la alcaldía, allí el alcalde, advirtiendo los vientos de victoria, lo felicita cálidamente diciéndole, “Que bueno por el pueblo, ya era que otro campesino me reemplazara; si tiene tiempo mañana, nos tomamos un traguito y le ayudo con unos pesitos para que nos entendamos muy bien, si algo no está claro en el empalme” Y así, cada persona negociante y rico, pobre y jornalero, transportador y carnicero, llegaron a donde se encontraba el viejo Rogelio y entregar como sacro mandamiento las respectivas felicitaciones. Antes de las cuatro, todo el mundo estaba alrededor del puesto de votación, por su parte los candidatos, cada uno en su encierro, morían de desesperación al saber un pronto resultado fuese para bien o para mal, la confusión y la ansiedad fue algo normal, nadie podía esperar, solo querían saber los resultados del escrutinio de una vez por todas. Pronto salieron los testigos de los candidatos, con el ánimo por el piso ocultando con una sonrisa fingida que todo había salido mal, uno a uno los amigos y asesores de los candidatos salían muy conmovidos, pues ya no había que hacer, todo se había perdido, pronto las hijas de Don Rogelio gritaban en coro.


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¡Mi papa es el alcalde, mi papa es el alcalde!;

Un fuerte grito de alegría acompañado por vivas y pólvora, advirtió al pueblo que el viejo Rogelio había ganado la elección y que desde ese momento, era el nuevo regidor de los destinos de todo un pueblo, mientras que sus opositores lloraban junto con sus pocos seguidores. Minutos después una gran fiesta se levanta en la plaza, todo el mundo en regocijo bailaba al son de la música del viejo Morales, que de la dicha tomo y se emborrachó cuatro veces y al final quedó pasmado. -

¡Aquí estoy, Rogelio Morales, Alcalde liberal en pueblo de conservadores, Amigo de los campesinos y de ustedes, Pero de una vez les digo, no devuelvo favores, Ni me pidan ayuda a sus necesidades, Por ahora no, más adelante tal vez, Pues debemos buscar oportunidades, Para nosotros y nuestros familiares, Desde aquí les digo que en mi administración, No les daré ni mierda, ni me vayan a pedir una teja, Porque ni tengo y la alcaldía no es ferretería! ¡Hay que trabajar duro como un arriero, Y si sobra algo del presupuesto, Ahí miramos que vamos a hacer, Pero lo primero es comprar un buen trocero, Para dividir bien el dinero, Luego compraré un buen carro,


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De esos que tengan vidrios negros, Y por si acaso, que no le entren las balas; Compraré una nueva casa en Bogotá, Por aquello de las vueltas en la ciudad, Viajaré por el mundo, pa´ aprender nuevas mañas, pa´ ver si se pueden copiar en el pueblo, Y si no se puede, pues qué más da, Que me divierta hasta el pellejo! -

¡Pueblo lindo te quiero mucho, Alcaldía municipal como te sueño, Presupuesto municipal como te deseo!.......................

Después del discurso y la parranda, vino el conteo y el reconteo, la prensa vino, el procurador asistió y el contralor cantó, contaron y contaron, pero a ninguno las cuentas le daban, llamaron al senado, luego a la cámara, al gremio de los taxistas y los caficultores, y a ninguno le cuadraba el conteo, pronto el ambiente se tornó tenso, nadie quería aflojar, los candidatos perdedores no daban por perdido nada y peleaban sin renunciar a que se recontara cada vez bien. Hasta el presidente y el ministro llegaron y con paciencia contaron, pero a ninguno las cuentas les daba; el ambiente se puso delicado, disputas y peleas se presentaron, pronto la policía no dio abasto, llegó el Das, el ejército y la fiscalía y hasta la ONU también, pero tampoco dieron cubrimiento a la trifulca política que se daba por el conteo. Mientras tanto el viejo seguro de su triunfo, se la paso bebiendo a sus anchas en la mitad del parque, custodiado como presidente por


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cientos de policías y guardaespaldas por aquello de un posible atentado o una pesca milagrosa. En el cuarto día del dudoso escrutinio, uno de los candidatos dolientes, idealizó una cruel estratagema y poder por fin el dichoso conteo, reunió en secreto a los demás candidatos perdedores y allí en un cuarto oscuro y húmedo, planearon la más macabra trampa de los últimos años, sonrisas y abrazos, trago y alegría, estrechón de manos y mucho más, sellaron para siempre la consolidación de un funesto plan, que atentaría contra un pueblo y su democracia y que solo favorecía a los candidatos que unidos querían el poder de un pueblo chiquito. El cura preocupado cito a la población a una urgente reunión, el alcalde haciéndose el chiflado con la coalición habló y obviamente arregló los torcidos y chuecos que con anterioridad ejecuto. Todos los votantes en general, confundidos estaban, pues muchas versiones les daba la autoridad, más ninguna era verdad y mientras tanto el viejo Rogelio continuaba celebrando, atendiendo doce piquetes y veinte sancochos, además de siete juegos al tejo y cinco riñas de gallos, sin olvidar las cuarenta citas clandestinas con nuevas amigas y otras más, no tan nuevas. -

El que no cuida lo que tiene, Le deja todo al que viene, Desde la mujer y la finca, La moza y las ocho vacas.

-

En cuestiones de política y el amor, No se debe de dar papaya,


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Porque llega otro y la parte en dos, Y a uno no le dan ni la mitad. -

Porque a papaya servida Papaya comida, Porque en la política se da la vida Y en el amor, por desespero uno se suicida.

-

Y a don Rogelio por andar de contento, La alcaldía por huevón le robaron, Lo dejaron mamando viendo un chispero, Sin plata y con deudas con cada vecino.

Pronto la guerra civil iba a estallar, aunque esta fuera, una mera fantasía, más sin embargo, la crisis política afectaba al pueblo, las cosas no eran las mismas y se empezó a sentir el desconsuelo general, pronto de la registraduría, saldría el vocero del juzgado promiscuo, para informar el veredicto y así, una vez por todas, fuese la noticia que fuere, todos en el pueblo poder descansar; hacia el medio día y bajo el manto de una nube gris, todos en el pueblo se agolparon alrededor de la placita, en espera que la gran puerta de madera se abriera y de ella, emanara la resolución que fijara al nuevo alcalde para bien o para mal; y para muchos de los votantes era cuestión de dignidad, pues su voto debía de ser respetado y el viejo Rogelio debía de ser la autoridad pero la negligencia y combinado con la astucia, estaban por modificar lo que la democracia logró. La espera se hizo larga y aún ningún resultado se hizo evidente, la inconformidad llevó a la protesta y la protesta al caos, la revuelta


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acabo con lo que había alrededor, pronto la policía actuó y varios seguidores de Don Rogelio a la cárcel fueron a dar, mientras que el viejo luego del carnaval al pueblo arribó, pronto sus votantes lo rodearon y le informaron de todo lo sucedido, pero al igual que los demás nada podía hacer, más aún, cuando este, ningún testigo electoral en el conteo tenia, todo por la bendita parranda y la confianza que mato al coronel que no tenia quien le escribía. Cerca de los siete y cuando la puerta se abrió, el público rápido corrió a escuchar el veredicto, pero de pronto la luz falló, el servicio de energía eléctrica se cortó, dejando al pueblo sin iluminación, cuestión que obligó a la autoridad a aplazar por unas horas el comunicado con el resultado, y solo seria informado con el restablecimiento de la energía. Llegó más gente al lugar, la preocupación invadió más los pobres corazones de los votantes, pronto muchos carros llegaron al lugar, también camiones y motociclistas, hacía las once de la noche, la revuelta de inconformismo se presentó, el caos llevó a una nueva protesta sin cuartel, la policía no pudo controlar, golpe pa´ aquí y golpe pa´ allá, disparos, vidrios rotos y demás, el pueblo exigía la verdad y la democracia se debe de respetar. Pronto un capitán del ejército con sus hombres rodeo el lugar y sobre la plataforma de un camión junto con él alcalde y el registrador al pueblo informaron sobre una delicada noticia la cual no tenia espera. -

¡Corran, corran por sus vidas, Pues en la registraduría una bomba,


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A punto de estallar esta, Corran pronto y salven sus vidas; refería el alcalde asustado! -

¡Calma señores, pero corran rápido, Y no miren hacia atrás, Porque esta mierda va a estallar, Los bandidos nos quieren matar, Indico el valiente capitán!

-

¡Ay por vidita suya y la del divino niño, Corran muy rápido a buscar refugio, Hagan ese favor, pues en el cementerio, No hay tanto espacio, pa tanto fallecido! – rezaba el curita.

La gente corrió como locos para todos los lados, seguidos muy de cerca por la autoridad, el viejo Rogelio que aún jarto estaba, también corrió hacia la vecindad, en busca de escondite, al cabo de veinte minutos y sin ninguna explosión, la gente escondida empezaba a preguntar. -

“!Pero que estará pasando, Que la bomba no ha explotado, Ni el alcalde, ni el cura, No han dicho nada!”.

En medio de la noche tormentosa y una fuerte seguridad, un gran camión negro llega al lugar, allí frente a la registraduría un grupo de hombres baja, pero en la distancia y la tremenda oscuridad no dejan detallar lo que sucedía en aquella oficina y sin olvidar la


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simpática jartera de don Rogelio, que no entendía lo que estaba pasando pues si el no reclamaba quien más lo haría; las sombras no definidas subían y bajaban maletas del camión, pronto el motor rugió y las voces de dos hombres, decían “!dele, dele, que el golpe avisa!”, luego como llego se desapareció entre la oscuridad, ante la mirada de la población que permanecía escondida por la supuesta bomba. -

¡Qué diablos estará pasando, Será que la bomba en ese camión, bien lejos se la han llevado, O más bien, algo de ahí, se han robado!;

-

¡Será que algo malo ha pasado, Porque el alcalde está allá sentado, Y el cura arrodillado oraciones pa´ dentro ha mandado, Y nosotros sin luz, ni cuenta nos hemos dado!

-

¡Algo malo ha pasado, Allí están los candidatos abrazados, Y don Rogelio aquí está, Toito tomado y a nosotros el pelo nos han tomado!

Cuando el inconformismo de la gente llevó a enfrentarse a la autoridad por no tener noticias de la bomba y de la registraduría, la luz eléctrica llegó sin vacilación, controlando como un balde de agua fría, los ánimos alborotados de la gente que locos arrasaron con las barricadas de la policía. La policía y el ejército haciendo el uso de la fuerza, controlaron la


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turba de la gente, mientras que en la registraduria, el encargado nacional está a punto de dar el anhelado veredicto; el pánico abordo los corazones de la población y obviamente del viejo también, quien con el susto de la bomba, la jartera se le pasó en un santiamén.. La autoridad permitió el ingreso de la población hacia la registraduría y sobre una improvisada tarima, donde el registrador, acompañado por el alcalde, el cura, el juez, el capitán, daba por fin el informe final del escrutinio. -

¡Señores y señoras, candidatos, autoridades y demás, es mi deber de registrador único, informarles que realizadas las elecciones y practicado el reconteo por mas de veinte veces y de acuerdo a los requerimientos de ley, debo de decirles que el alcalde es!”;

Un silencio profundo exhalado por la gente, ocupo cada espacio entre la multitud, la incertidumbre rondó en cada cabeza, esperando la tan anhelada respuesta, el registrador tomo un segundo aire y con voz ronca, continúo leyendo: -

“! Antes de decirles el nombre del alcalde, dedo de decirles que esto se hizo luego de un reconteo de varios días y que dicho escrutinio, se hizo con legalidad y justicia equitativa, que estuvieron presentes los testigos de los candidatos, las autoridades y el comandante de la policía y que de acuerdo a lo anterior el alcalde es el señor: Jesús Manosalva por el partido naranja con un total de 1.425 votos!”.

Un silencio sepulcral calló los ánimos efusivos quienes vieron la caída de su rey sin aun haber recibido el trono, la gente confundida


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se miraban entre si, no salían de su asombro, tal vez sabían que algo raro había sucedido horas antes pero nadie se atrevía a discutir tal resolución. -

“!El segundo puesto, fue ocupado por el señor Hermógenes Mendoza de Melo del partido cívico independiente con 1.300 votos, en tercer lugar, el señor Carlos Tigre del partido Nacional con 900 votos, uno a uno, el registrador recitó ante la muchedumbre que con tristeza escuchaba, mientras que los candidatos y su alianza letal, celebraban no muy lejos de allí, en una de las mansiones de su propiedad, trago fino, comida importada, lujos y detalles de valor, al convite festivo solo unos pocos fueron invitados, mientras que en la plaza, la gran mayoría de la población en silencio escuchaba el fallo de un juez traidor. Y en el último puesto, con 25 votos, don Rogelio Morales del partido liberal; finalmente el oficio es firmado por el señor registrador, el notario, el juez y el cura, cuatro dignatarios de gran fe y de gran valor moral para la comunidad!”.

Murmullos y balbuceos se escucharon, susurros tristes que evidenciaban su dolor por la pérdida, nadie podía creer su suerte, no había que todos allí habían apoyado al viejo por ser éste campesino y muy trabajador pero algo extraño sucedió y al parecer un gran chunchullo se desenredo dentro de la registraduría.


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Pronto los inconformes protestaron y se abalanzaron sobre la edificación, la policía disparos al aire echó, luego con bolillo en mano se fueron sobre la multitud, una gran batalla campal se desató, mientras que en una de las bancas del parque, el viejo Rogelio con botella en mano y su vieja guitarra cantaba melancólico, penas de su corazón. -

¡oh, amiga mía, vieja guitarra de mi corazón, Acompáñame con esta triste canción, Pues hoy me robaron la elección, Ya que fui yo, el que saque la mayor votación!; Pero unos malnacidos e hijuetantas Colaborados por el cura, el alcalde y el registrador, Hicieron triquiñuelas en las urnas de votación, Cambiando los votos míos por los del perdedor!

-

¡oh guitarra mía, sinvergüenza de mi vida, Alcahueta vagabunda, Que anduviste conmigo por doquier, Haciendo política y jartando guarapo, Hoy nos robaron nuestra mayor ilusión!

La lluvia arreció con fuerza sobre la plaza del pueblo, calmando los ánimos acalorados de la multitud, cada cual corrió a refugiarse de la lluvia, luego los candidatos y el ganador don Jesús, llegaron a la plaza donde a todos a los lejos lo observaban sin complejo, luego de pasar cualquier cantidad de cosas, varios del pueblo y simpatizantes del viejo Rogelio, lo fueron a saludar tal vez sujetos a dos cosas nada más; la primera, porque ya no había que hacer, el era el alcalde así


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hubieran hecho trampa, la ley lo reconoce y como segundo, pues el era el alcalde y era mejor ir a saludarlo y decirle desde un comienzo, siempre lo hemos acompañado y que jamás perdieron la fe por El de ganar. Pronto la muchedumbre indispuesta, se agrupo alrededor del ganador, lo aplaudieron y lo felicitaron, lo subieron en hombros y lo pasearon por el pueblo, incluso cruzaron por donde estaba don Rogelio y allí sus amigos y simpatizantes, no le prestaron atención alguna, dejándolo solo con su sufrimiento, la celebración duró tres días con sus noches, las existencias de licor se agotaron, fue necesario sacrificar 50 vacas, 1000 gallinas, 40 marranos, 80 piscos y 3 caballos, para alimentar a todo ese mundo de gente, que feliz celebraba junto con don Jesús, la victoria política del siglo. En otro lugar, refugiado en su rancho y por tres días, el viejo Rogelio Morales, no salió, encerrado en el cuarto del guarapo, solitario cantaba coplas embusteras dedicados a la democracia y a la gente que en ella participaba; durante tres días no comió, no bebió, y no fue el baño, no permitió que su señora lo visitara, mucho menos sus hijas y sus nietos, y hasta insultó a sus compadres que le fueron a visitar, gritándoles, -“!traidores, conservadores traidores!”. Luego de un ayuno melancólico, salió del cuarto y de su rancho, tomando su guitarra y su bestia y sin decir adiós, se fue a viajar por todo el pueblo, cantando coplas dedicados a su pueblo y a la gente pero que en el fondo llevaban un doble mensaje.


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Que Dios bendiga a mis amigos y compadres, Que los bendiga para bien, Porque en cuanto a mi refiere, No se dejen ver de mí por favor!

-

¡Que les vaya bien bonito, Que les vaya muy bien, Porque para mí ustedes toitos, Que en vez de gusanos se los coma el comején!

-

¡Les día todo mi amor y mi cariño, Mercados, dinero y mucha pasión, Y que me dieron ustedes indios dobles e hipócritas, Una patada por el culo, por mero lambón!;

-

¡Pero aún quedan cuatro años, Hagan bien sus cuentas por favor, Porque aquí esta don Rogelio Morales, pa´ joderlos con muchas ganas!...

-“!allí va don Rogelio Morales que con su caballo bayo y su perro guardián, cantando esta canción, que aunque se pierda la batalla, ninguno ha ganado la guerra. -“! Ténganse toitos porque ahí voy yo, político y chupa caña, mujeriego y apostador no me den papaya, porque me la como también, soy campesino, indio resabiado, macho liberal y pa´ que vayan sabiendo que yo nací el día de los temblores, porque a mí se respeta como a mi pueblo también.


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“!Tengo ochenta años, Ni el diablo juega conmigo, Tengan mucho cuidado, Porque aquí, el que manda soy yo!

-

¡Soy Don Rogelio Morales, Y con mucho respeto les digo, Que viva mi pueblo y sus mujeres, Y que los demás se vayan pal´ carajo!

-

¡Hasta aquí llego yo, Pues es mejor solo que mal acompañado, Y aquí les dejo un saludo, Y que no vuelvan más!”

FIN



El huérfano y la sinfonía de la muerte



“MELODIAS DE DOLOR” CUARTA HISTORIA “EL HUERFANO Y LA SINFONIA DE LA MUERTE”

POR: JAIRO VELOZA GONZALEZ


“! Dedicado a mis padres, Flavio y Mercedes!�.


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INTRODUCCION

-“!Esta es la historia de un joven que siendo aun muy niño, sufrió la violencia en carne propia, al ver como sus padres eran asesinados por un niño sicario, y luego de los años, cuando este creció, cobro venganza a cada uno de los autores intelectuales del doble homicidio; de esta manera junto con el ultimo de sus parientes planean de forma detallada y sin errores cada uno de los asesinatos y demuestra también como la inteligencia y la utilización de recursos poco convencionales son usados para llegar a los asesinos de sus padres. Al final y como dice el adagio, “al que hierro mata a hierro muere”, el joven asesino que solo busca saciar su venganza y dar a su alma y el de sus padres, el tan anhelado descanso, pero una vez lograda su venganza, es asesinado por otro joven que solo busca robar algo para su sustento y el de su familia!”. El Autor


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CUARTA HISTORIA “EL HUERFANO Y LA SINFONIA DE LA MUERTE” -¡Serian las ocho y quince de la noche, el áspero frio de Bogotá, sacude el centro neurálgico de la ciudad, allí sobre la séptima con avenida Jiménez, se escuchan cinco certeros disparos, pronto la multitud de gente corre a empujones por entre los carros y las barreras humanas, el destello plateado de un arma de fuego se abre paso por entre la oscuridad, una leve llovizna salpica el asfalto de la calle, pronto las sirenas advierten un crimen, los gritos de las personas indican el lugar pero el hombre joven de apariencia noble, se pierde raudas, haciéndose invisible el mar de autos que originan un gran bloqueo en la ciudad, decenas de chismosos avigoran el lugar, pronto la policía los dispersa pero ello no calma para nada la sed de saberlo todo!. -¡No muy lejos de allí, en la mitad de la berma, se levanta una figura oscura que se queda inmóvil, esperando el veredicto cercano de un juez que no sabe a quién acusar, dicha figura refleja el macabro retrato del infierno, allí en el piso y sin vida, dos cuerpos, el de un hombre y el de una mujer, que abrasados entre sí, protegen a un pequeño niño de cinco años, y quien es la única víctima de un crimen atroz! -Ahí muy calladito y arrodillado junto a sus padres, yacía el triste niño, que llora sin descanso y sin consuelo, colocando su pequeña cabecita sobre los cuerpos de sus padres, solo levanta su carita angelical, que esta mojada por la lluvia, para ver hacia el cielo y poder gritar; -¡Papitos no me dejen solito!... luego baja sus ojitos y con ternura abraza con mas fuerza! -¡Pronto la sombra del pequeño niño es abrazada en el regazo de otra sombra más grande, la de su abuelo, que en silencio llora la pena de su nieto!: …..


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EPISODIO 1 ¡Un hombre bien vestido, de traje, corbata y sombrero negro, camina placido por la muchedumbre de un centro comercial; su paso es lento, denota la tranquilidad aparente de su alma, a su lado pasan con afán cientos de hombres y mujeres, muchos de ellos alegres, otros más preocupados, pero ello no distrae su recorrido. Mira hacia el frente y ve muchas personas que en familia comparten felices, mientras tanto saca de uno de sus bolsillos un cigarro, detiene la marcha para ponerlo en su boca, luego lo prende lentamente con un cerillo que es apagado entre sus dedos; mira hacia atrás, hacia la derecha, luego hacia la izquierda, continua caminando y se dirige a la zona de comidas, que es una gran plaza cubierta con muchas mesas y puestos para merendar, además de gente por doquier!. ¡Camina lento, con perfecta gracia, saca de un bolsillo de su saco, un estuche de cuero negro, lo abre con delicadeza y del extrae unos anteojos negros cuyo marco dorado las hace únicas, las acomoda con bastante tranquilidad sin nunca perder su marcha y de nuevo mira hacia tras, hacia los lados y en esta ocasión fija su mirada hacia el frente en un lugar anteriormente determinado! ¡ Diez metros adelante se detiene y con mucha tranquilidad, saca del bolsillo de su camisa lo que parece ser una fotografía, la observa por unos segundos y al parecer la compara con alguien que está al frente, sigue caminando y de nuevo examina la foto y asiente con su cabeza la supuesta afirmación de su propósito, luego sequita con fiel devoción su sombrero, se persigna y besa la fotografía, reanuda su camino, esta vez un poco más rápido, ajusta su pantalón, arregla su corbata y acomoda una vez más su sombreo!. ¡Camina seguro entre las mesas repletas de comensales se detiene frente a uno de ellos, allí baja su mirada descubriendo la frialdad de su alma, no había duda que había descubierto su objetivo! ¡De su pecho sale la voz sincera en forma de pregunta. -¿Es usted


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Carlos Márquez?, el hombre que sentado trata de comer y hablar al tiempo por teléfono, interrumpe sorprendido su conversación, deja su móvil a un lado y mira fijamente al joven hombre de negro, sin dudar le responde con vana seguridad -¡Si, soy yo!, entonces el hombre de negro le dice -¡No es nada personal, pero las deudas se pagan con dinero o con la vida!, saca de la espalda una gran pistola con silenciador, le apunta fría y calculadamente sin llamar la atención, se sienta frente a él, mientras el hombre del celular no puede reaccionar, tal vez preso por el miedo, al fin despierta de su letargo y trata de pedir una explicación, pero el hombre de negro no le responde nada!: ¡Se quita sus lentes y lo mira a los ojos y con voz segura le concluye diciéndole, -¡Saludos le envía los patrones y muchos recuerdos en el más allá!, finalmente su dedo índice en fracción de segundos, acciona dos veces el gatillo loco de su arma, disparos letales que se incrustan despiadadamente en la humanidad de aquel indefenso ser! ¡ El sujeto de negro, se levanta sin apuros de la mesa, le lanza la fotografía al hombre y se aleja tranquilo del lugar, mientras que la gente no advierte lo sucedido, camina hacia las escaleras, mientras que fija su mirada en el cielo, tal vez confesando al creador su horrible pecado, o tal vez, dando gracias porque todo le salió bien, pronto los meseros se dan cuenta de lo ocurrido, al ver el mar de sangre correr por el lugar y como si fuese película de ciencia ficción o historia típicamente Americana, “nadie vio nada, nadie escucho nada”, la policía llega tan pronto fue avisada, pero el hombre de negro ya no estaba en el lugar, seguramente estaba muy lejos o como suele suceder, solo estaba a pocos metros, para confirmar el homicidio!. ¡ A pocos metros de la puerta principal del centro comercial, frena su marcha para mirar hacia atrás y a los lados y constatar de que todo esta normal, prende un segundo cigarrillo, esta vez el cerillo lo apaga agitándolo fuertemente, detiene un taxi y sube a el tranquilamente, segundos después el auto se pierde veloz en el


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mar de carros amarillos, tres segundos después al mismo lugar llega una camioneta negra, de la cual bajan dos hombres, uno de ellos, un gordo y baja estatura, el segundo un hombre muy alto y exageradamente flaco, ambos vestidos impecablemente de los pies a la cabeza, entran rápidamente al centro comercial pero su actitud los delata, porque allí todos saben que son policías!.


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EPISODIO 2 “En las ultimas horas, regreso al país y luego de veinte años, el empresario de las esmeraldas, Carlos Wills Correa, quien salió de forma extraña del país y quien luego después de tanto tiempo, realizara importantes inversiones en dicho sector minero”, declara sobrio en primera plana y con senda fotografía a color, el titular matutino de un diario nacional, pronto los analistas políticos y financieros, especulan por doquier, la buena nueva de la llegada del inversionista. Pronto los rumores positivos y negativos llenan los pasillos improvisados del congreso hasta las casas de empeño de la ciudad y que para la gran mayoría de todos ellos y en común, declaraban que este era un acontecimiento poco normal, ya que después de veinte años, un hombre que desaparece de la noche a la mañana, aparece, sin dar explicación. Dejando atrás sus empresas millonarias a la intemperie. Gente aquí y allá, en medio de un caos citadino, donde la gente caminaba o conduce sin importar lo que les sucede o lo que les sucede a los demás, porque para muchos de ellos, estas noticias y como muchas otros mas, estas noticias aunque escandalosas pasan siempre sin importancia, pues para muchos en la ciudad como en los pueblos pequeños, hay que trabajar, “porque al que se duerme, el ratero lo despierta”. En los últimos años Bogotá había crecido tanto que se había convertido en una metrópoli semejando en las líneas y en la realidad, un gran mercado persa, que reunía gentes venidos de todo el mundo negociantes, comerciantes y vendedores ambulantes; gente que va y viene, policías aquí y allá y por supuesto, los benditos ladrones que no pueden faltar en ningún centro poblado o abandonado y que siempre como plaga maldita siempre han estado presentes desde tiempos antiguos en cada uno de los rincones del planeta. Bogotá había dejado de ser una ciudad mediana en una gran urbe,


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bella y cosmopolita, que transita en medio de una gran ola urbana, agitada por la prisa de los transeúntes y las bocinas de los autos que no avanzan en el trancón; pronto el caos se interrumpe ante el grito frenético de la gente, dotado con la velocidad de una gacela y la habilidad exacta de una rata, que seguro calcula esquivar a la muchedumbre que se le cruza, que ni cuenta se daba de quien por poco los estrella, muy cerca de allí en la siguiente esquina en la otra orilla, un hombre observa el suceso, recordándole de inmediato el juego infantil del gato y el ratón, pronto el hombre en cuestión detalla que el ladrón en una de sus manos, porta raudas una brillante navaja que danza al vaivén de la veloz carrera y en la otra mano, lleva glorioso un bolso negro de cuero que aprieta con exagerada fuerza, cosa que jamás hiso su dueña, no muy lejos de él, pero que a pesar de soltar su bolso de fino cuero, la pobre mujer corre angustiada pidiendo ayuda. El hombre de negro que en la esquina estaba, pronto camina hacia el frente, limpia con delicado detalle los hombros de su vestido oscuro, luego examina su paraguas que utiliza como un elegante bastón, afirmando con su cabeza que todo está muy bien y que por lo pronto no hay ningún problema, camina lento hacia la berma del frente, los gritos de la gente se hacen cada vez más fuertes, en la medida que el ladrón llega a la esquina. El hombre del paraguas, saca de su bolsillo, el estuche marrón con sus gafas negras, se las coloca con solemne rito, toma su sombrero y le sacude el polvo, luego lo acomoda en su cabeza, ajusta su pantalón y se estaciona fijo en la puerta de un almacén de joyas, luego toma su paraguas a dos manos y como beisbolista de las grandes ligas mayores, se prepara para dar el golpe que salve el partido, se agacha un poco, ajusta su sombrero y espera el momento justo, solo previniendo cualquier equivocación, acomoda de nuevo sus pies en la base de una baldosa, luego envía con todas sus fuerzas el golpe certero que hace explosión en el rastro del ladrón, enviándolo inconsciente a unos cuantos metros hacia atrás, sin duda la había sacado del estadio; la gente curiosa


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corre haber lo que había pasado, pronto las voces de felicitaciones no cesan de agradecer el heroísmo del hombre de negro, finalmente y sin alientos, regresa la pobre anciana quien a cuatro patas llega al lugar donde se encuentra el ladrón de su cartera, lejos de saber que en su vida, alguien se había convertido en su héroe, asiente con su cabeza declarando con ella, que todo estaba bien, que todo había regresado a la normalidad; la pobre viejecita se sorprende de aquella escena, allí el hombre de negro toma el bolso y con su calma acostumbrada le entrega a la ancianita el bendito bolso de cuero. Pronto los aplausos se hicieron sentir en todo el lugar, mientras que la señora en acto de agradecimiento abrasa al sujeto, este que no está acostumbrado, mira hacia todos los lados y con cierto disimulo aparta a la pobre viejecita de el; solo un gesto y un ademan con su sombrero, simboliza la pronta despedida del héroe de una pobre viejecita, luego recoge lo que queda de su paraguas, lo limpia y lo ajusta un poco, mira hacia atrás y hacia los lados, nota que en uno de sus hombros tiene polvo y saca de su bolsillo un pañuelo negro y asea con delicado orgullo su vestido, pronto terminada la limpieza, camina lento perdiéndose por una de las calles atestada de gente. El extraño sujeto ingresa a un gran edificio cuya fachada y pequeños ventanales relatan su vetustez certificada, en la portería se anuncia tajantemente, de inmediato le permiten el ingreso a la oficina 2703, donde espera paciente a uno de los dos asesores que están en servicio, mientras estos llegan, se arregla de nuevo el vestido, la camisa y el sombrero, ingresa a un largo y oscuro pasillo conde se encuentra el ascensor que comunica obligado con una sola oficina. Camina lento hacia ella, siempre apoyado en su averiado paraguas todo el peso de su cuerpo, golpea una, dos y tres veces en la antigua puerta de madera, una voz grave al otro lado le contesta _”!adelante!”, este ingresa con su acostumbrada lentitud a una gran oficina que más parece un anticuario o museo de los cavernícolas, debido a la gran cantidad de artefactos añejos, obsoletos y únicos de


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considerable valor, nuevamente la voz ronca le ordena tomar asiento, mientras observa la panorámica de la ciudad. La siniestra voz le ordena que tome sobre el escritorio un pequeño maletín de color negro y saque de el, una carpeta con documentos donde aparecen minuciosamente descritas sus órdenes, el hombre del paraguas hace fielmente lo que le dice la voz siniestra, ronca y vieja, abriendo la bolsa, y sacando de ella, varias hojas escritas y con muchas fotografías, pero tan solo una foto, le causa una sensación extraña que le afecta demasiado su emoción, el hombre de negro trata de disimular su asombro ante el viejo dela voz ronca, pero este ni cuenta se da; gira hacía donde el hombre del paraguas, coloca sus manos sobre el mueble y acerca su cabeza hacia la de él, allí le pregunta, -¡de acuerdo!, pero el hombre de negro calla y espera un momento y con un leve movimiento de su cabeza, afirma rotundamente que acepta la misión, luego el viejo del anticuario saca de uno de los cajones del escritorio, una gran pistola dorada que la coloca sobre el mueble, del mismo cajón, saca varios fajos de billetes y se los arroja al otro lado del mueble; -¡Este es el pago por el trabajo anterior y aquí está el adelanto del cincuenta por ciento, el resto queda para cuando se termine el trabajo, para nosotros es muy importante que esta vuelta no pueda fallar o de lo contrario ambos tendremos problemas muy serios con la justicia!; ambos hombres se miran en silencio, finalmente el viejo de forma amigable le advierte que no se aparece por el lugar sin terminar el trabajo. - ¡Suerte y no te quiero ver más por acá, hasta que no acabes la vuelta!, ¡y si te vi algún día, ni me acuerdo!, es mas hazte la idea, que yo para ti, soy un completo extraño!, pronto el corpulento viejo se sienta en un gran sillón giratorio de cuero marrón, prende un tabaco cubano y de nuevo se da vuelta hacia la ventana, aspira fuertemente y se concentra fijamente en la bella panorámica de la ciudad, mientras que el hombre de negro, sin pronunciar palabra alguna toma el dinero y el sobre del escritorio y con una venia de respeto, sale de la oficina.


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EPISODIO 3 En el interior de un apartamento lujosamente amoblado, se erige orgulloso en una de sus paredes, una fotografía gigante, que presenta a tres personas, que alegres conforman una familia, donde un padre lleva en sus brazos a un pequeño niño, cuyo cabello claro y ojos azules emulan el maravillo infinito, dicho niño viste un trajecito azul con zapaticos negros y gorra del mismo color, junto a ellos, se muestra a una hermosa mujer rubia que enamorada abraza a sus dos hombres, su esposo y su hijo. Pese al lujo y al hermoso mobiliario que ostenta el apartamento, el lugar es vacío y frio y solo da cabida a un hombre triste y solitario, dicho lugar, es el hogar lúgubre de un joven que lleva en su sangre y en su corazón un pasado tormentoso, y un presente incierto, que para efectos de esta historia macabra, es el hombre de negro. Habita en un lugar frio y oscuro que huele a muerte y azufre, donde un pobre hombre de veinticinco años comparte sus sueños entre las paredes inertes del concreto y arena, además sostiene en su débil recuerdo, las imágenes sin sentido de una infancia interrumpida por la muerte, y que ahora con las años de la juventud, solo guarda en su alma, un presente lleno de muchos pecados. Adentro en uno de los cuartos principales, se encuentra el hombre, que ciertamente es muy joven, pues pese a su condición de ermitaño y asesino, aun no ha vivido lo suficiente; un hombre alto, delgado, rubio y de ojos azules, de cejas pobladas, barba y bigote bien arreglada, que siempre viste de negro y como habito de mala costumbre, vive a todo momento arreglándose con perfecto detalle cada una de las prendas que este viste. Junto a una cómoda, existe un armario fino de madera, de donde el hombre saca un fino gabán de un total de seis que tiene, y como dato curioso, dichos abrigos también son negros, además tiene siete sombreros negros de diferente forma y tamaño, uno para cada día y ocasión; allí junto a un espejo se coloca con manía sagrada el


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gabán y luego el sombrero, los cuales limpia una y otra vez; camina un poco y frente a otro espejo se estaciona para acomodar de nuevo su sombrero, su corbata y su gabán, respira profundamente, de nuevo se mira en el espejo y camina un poco hacia un cuarto mítico donde con supremo respeto ingresa, se persigna y luego se arrodilla, luego se quita sus zapatos y abre la puerta, allí la cierra con llave y con delicado encanto prende una a una las seis velas de color rojo, luego apaga la luz del bombillo y acomodado en el centro del cuarto, entra en trance, haciendo una larga oración misteriosa. Aislado y en silencio, desde un mundo oscuro del cual el solo tiene acceso, se ora con profunda devoción, allí frente a siete imágenes religiosas poco legibles por la oscuridad, reza sincero pero detiene toda su atención, ante una imagen en especial, se trata de una virgen que entre sus manos carga un escapulario que envuelve una pistola dorada nueve milímetros y allí reza lo que jamás había rezado y que era motivado cada vez que el muchacho de negro salía a realizar sus trabajos perversos. Dicho cuarto es de color rojo, desde la alfombra, las cortinas y las paredes también, donde además se encuentran siete proyectiles de nueve milímetros finamente adornados y que sin ser parte del adoratorio, son parte de la vida mundana y misteriosa de este hombre que las asocia con la fe de su corazón y la religión. Varios minutos fueron suficientes para que el hombre meditara, luego en fiel sacramento, toma uno de los proyectiles y lo besa con gran devoción, luego de un cajón bajo que se encuentra bajo la imagen de la virgen, saca una de las seis armas que tiene, que no es mas que una pistola negra de brillo sepulcral, la cual limpia y le reza con gran arraigo fiel, luego culminar su rito, se coloca de pie y presenta su arma con suprema esperanza ante dicha imagen, luego mete una a una, cada bala que va a utilizar y quien para efectos de su fe, cree que ya están bendecidas por el creador y la virgen, que no es mas que un ofrecimiento sagrado que sale de su corazón por medio de unas cortas palabras y que dicen, ¡Gracias Señor y Patrona, hoy les ofrezco la vida de mi adversario y llegado el caso, la vida mía, si la


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vuelta que hoy voy a hacer, me llega a fallar!; ¡ en ti pongo mi vida y la de mis enemigos, cuídame de las balas perdidas y las balas de mis enemigos, que en la vuelta que vaya a hacer, no caiga ningún inocente, niño, anciano o mujer, que todo lo malo que se cure con mis balas, limpie el alma mía, que ya está condenada…..amen!. luego se persigna cuatro veces, cada una de ellas significa un ser querido y con gran reverencia se levanta, despidiéndose solemne del altar de la muerte y de su patrona; toma su arma y la besa en tres oportunidades, la guarda con delicada misión entre la cintura del pantalón, sale del cuarto y lo cierra con estrictas medidas de seguridad, de nuevo se persigna, se arregla una vez más frente al espejo, sale de su apartamento bastante tranquilo y camina hacia un destino que solo él conoce. Horas más tarde, el hombre de negro, se encuentra viajando en un bus intermunicipal, atestado de gente y del cual se desprende un bochorno infernal pero pese al calor del automotor, el hombre de negro no se despoja nunca de su gabán o de su sombrero, y para distraer la tensión del momento, saca del sobre, una hoja con información específica del trabajo a realizar y no dejar rueda suelta en su delicada misión. Sin tener la certeza de su ubicación y sin pedir ayuda para llegar a la dirección que aparece en la hoja, emprende la búsqueda solitaria por las calles de una pintoresca ciudad en medio del calor canicular del medio día, allí el exótico paisaje lo lleva a mas de mil revoluciones por segundo hacia al pasado, cuando siendo niño miraba inquieto el ismo paisaje por una pequeña ventanilla colonial, donde las risas, los juegos y las frases de amor, compartían su corta infancia junto con sus padres y su abuelo; un recuerdo que vive en secreto en el fondo del corazón pese al hielo del tiempo y la venganza, una infancia que renuncia a huir de su alma pero que lo obliga a vivir con intensidad ese pasado; luego de tantas ideas y pensamientos que van y vienen, se detiene en una esquina, junto a un viejo parquecito, de nuevo los recuerdos llegan con mas hambre y fuerza, que violentos golpean su atónita alma, pronto aparecen las


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imágenes de sus padres empujando amorosos el columpio donde El, reía inocente, luego fue el rodadero, el balancín y por ultimo las escondidas, que inundo con ingenuas risas aquel parquecito del edén; así por varios minutos permaneció inmóvil, parado en una esquina, observando aquel parquecito, que no es mas que un mundo lejano que ya no pertenece a su vida; pronto las bocinas estrepitosas lo despiertan del sueño cándido de la gentil infancia, aun en medio del sueño etéreo, parte ligero de allí en busca de la dichosa dirección, pero algo lo hace detener y observar de nuevo el parquecito de su niñez, y sin mas que su palabra y su corazón, jura a su Dios, que mañana cuando termine con todo esto, regresara a este lugar y allí junto al parquecito, comprara una casita, para nunca salir de el y de sus fantásticos sueños de infancia, un día que para él no está lejano y que de seguro y para siempre será el día de su jubilación de este mundo, el mundo del hampa y el sicariato; nuevamente los recuerdos afloran y entiende que su lugar y el de sus padres siempre ha estado allí, en un pueblecito de la sabana norte de Bogotá, y junto a ese parquecito evoca sincero su palabra de regresar pronto y allí recobrar su vida, su infancia y su juventud. Segundos después una patrulla de la policía, enciende la ruidosa sirena y esta se detiene junto a El, pronto el joven de negro envía su mano a la cintura en busca de su arma, presintiendo tal vez un fatal desenlace, desde aquella esquina y con la calma que solo un profesional logra tener, observa tranquilo a los policiales mientras con su sombrero, los saluda atentamente, luego prosigue con su camino en la mas completa tranquilidad, sin que la policía observara en El, algo extraño o peligroso, finalmente la patrulla pasa por su lado mientras sus ocupantes lo observan de arriba abajo con absoluto detalle, mientras le contestan secos el saludo, luego giran en una esquina y continúan con su ronda. Luego de dar tantas vueltas y de comprobar con certeza su ubicación, saca una de las hojas del sobre y la lee con atención verifica la dirección y estudia con análisis profundo el sector y la gente que transita allí, posteriormente se instala en un pequeño bar


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cuya rocola instridente permite pasar inadvertido aunque el ruido en ocasiones lo desconcentre, en el lugar pide prestado un periódico y en él, entre sus hojas, mete las fotografías, que traen grabadas el rostro, objeto de su delicada misión; pide un trago de brandy con un poco de agua y leche, espera con paciencia frente a una casa muy lujosa de dos pisos cuya nomenclatura coincide con la que aparece en una de las hojas del sobre, pasan los minutos y las horas y a un no divisa movimiento en su interior, pide un segundo trago y varias monedas para la rocola, inserta el dinero y marca cinco canciones, dos de ellas norteñas, las demás clásicos del rock en español, se sienta de nuevo y cuando iba a tomar su trago, se da cuenta que a la casa llega una camioneta roja con vidrios negros custodiada por un hombre en motocicleta, de ella bajan dos hombres fuertemente armados que registran veloces el lugar, luego el conductor abre la puerta, y de el interior baja un hombre alto y fornido, de bigote poblado, de sombrero y poncho, carriel y botas de cuero, junto a El, baja una hermosa mujer, bastante menor, y quien fingido amor, se cuelga del cuello del hombre en busca de amor y un premio, pronto los escoltas en medio del dispositivo de seguridad llevan a su jefe hacia la casa, donde se refugia el hombre y una mujer, allí con su ojo clínico, confirma que ese hombre alto es el mismo que aparece en la foto, luego en su cabeza realiza un ágil plan y sus posibles alternativas inmediatamente se levanta y le pide al cantinero que le guarde su lugar y obviamente el trago, pues debía de realizar una diligencia personal, y que a su regreso le daría una buena bonificación, allí el hombre de negro, le entrega a el cantinero un billete de cincuenta mil pesos y luego le dice, “!más tarde recojo el cambio!”, pronto las melodías de la particular música norteña, armonizan el andar tranquilo del joven de negro. Sale hacia la esquina de la calle y allí permanece inmóvil por varios minutos, siempre mirando a la casa y su alrededor, esperando alguna luz de oportunidad para iniciar su trabajo, luego observa que la puerta se abre y de allí sale uno de los guarda espaldas acompañado por otro, uno de ellos se queda en la puerta, mientras


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que el segundo sale a una tienda que está en junto el joven de negro, el joven espera a que el escolta entre y este camina lento hacia la casa, segundos después, el guardia sale del mercado con varias bolsas que le exigen un gran esfuerzo, esto lo aprovecha el joven para abordar al hombre que está en la puerta, allí le pregunta con gran disimulo sobre una supuesta dirección, el guardia que confiado trata de ubicarlo, trata de informarle, pero el segundo guardia llega a donde están ellos y le dice a su compañero ¡Que pasa!, el otro guardia le contesta, ¡Una dirección!, el joven de negro muy seguro de sí, les dice a los guardias, “¡lo que pasa es que vayan echando para adentro, antes de que los quiebre!”, mientras les apunta con su arma, los empuja adentro de la casa, cierra la puerta, los guardias tratan de reaccionar pero la agilidad del joven de negro, los doblega rápidamente, dándoles de baja. Como asesino profesional, su mayor virtud debe ser la discreción y esto solo lo daba su arma con un buen silenciador y su astucia, velozmente mete los cuerpos a un cuarto, sube al segundo piso con gran sigilo, espera pacientemente la ubicación de los otros dos guardias, pronto uno de ellos sale de un cuarto con un jarrón de agua, logra reducirlo y va en busca del cuarto hombre, quien de espaldas a la puerta, observa un partido de futbol, confiado de que sus otros compañeros están pendientes de la seguridad de su jefe; en silencio, el joven se hace junto a él y con ironía le pregunta ¿Quién va ganando compadre?, pronto el guardia se da cuenta que la voz no pertenece a ninguno de sus compañeros y trata de reaccionar pero el joven le atesta un golpe con su pistola y lo deja inconsciente en el piso; camina sigiloso hacia la puerta, logra identificar detalladamente las voces de una mujer y un hombre y entiende que aquellas voces estaban en pleno romance, así que aprovecha a entrar y coger de sorpresa a su victima, ingresa con fuerza al cuarto del idilio derribando la puerta, allí los dos amantes saltan de la cama bastante asustados ante la entrada del hombre de negro, quien les apunta fijamente con su pistola, el hombre alto quien desnudo trata de hallar su pistola pero el temblor de sus


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manos y los gritos de la mujer que aun no suelta su cuello desde que entro, le impide ubicar su arma, ¡buenas noches!, Saluda el joven, que no quita la mirada a la mujer que trata de tapar su busto con la camisa de su amante, luego el hombre alto, le pregunta, ¿Quién es usted? ¡Eso no importa en este momento,…….es usted Tiberio Hernández! El viejo trata de hallar su arma pero sus manos pasan por un lado de esta, ¡le repito de nuevo, es usted Tiberio Hernández, señor!, pero el viejo no le contesta y como acto de supervivencia desliza su mano por detrás de la espalda de la joven y la mete debajo de la almohada, donde por fin encuentra el arma, por tercera vez el joven de negro le pregunta, ¡es usted Tiberio Hernández!, pero a cambio el joven recibe un insulto, el hombre alto saca el arma pero en fracción de milésimas de segundo el joven al mejor estilo del oeste, le propina tres disparos en el pecho, hiriéndolo de muerte, el viejo cae sobre la cama, sosteniendo aun su arma, la chica se arroja al piso gritando de horror, temiendo por su vida, pronto el hombre de negro se acerca a la mujer y la reconforta a su estilo, ¡no te preocupes pues el problema es con El y no contigo!, pero la chica sigue en shock gritando desesperada, el joven se acerca un poco mas a ella pero la joven grita con más fuerza, el muchacho coloca su cara frente a la de, este le guiñe un ojo “!tranquila muñeca, que no te pasara nada!”, luego toma el arma del viejo y le vacía todas las balas, mientras que la mujer sigue gritando, el joven de negro le dice con una señal de su pistola sobre su boca que haga silencio de una vez por todas; le entrega el arma a la mujer, da la vuelta a la cama y se sienta sobre ella, saca un pañuelo negro de su gabán y limpia con delicadeza la frente y la boca del moribundo, que respira con dificultad, el joven lo mira conmovido por varios segundos, luego pasa su arma sobre la cabeza, acomodándole algunos cabellos que están en su frente, luego se acerca al oído y muy en secreto le dice, ¡Recuerdos le envía el patrón y le manda decir “que aunque las cagadas se tapen con plata, jamás se olvidan!, se levanta, despidiéndose del viejo y de la mujer, se persigna con su pistola y le


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da un beso al moribundo, sale lento del cuarto y en la puerta se detiene girando hacia la mujer y de nuevo le guiñe el ojo y con su dedo índice le advierte que haga silencio, el joven arroja la fotografía al piso y sale de allí, la mujer se lanza de la cama a buscar un teléfono, luego de ubicarlo, marca a la policía mientras se asoma por la ventana, pero justo allí, en frente de la casa, está el muchacho, quien le dice que no con la cabeza, luego pasa su mano por el cuello, advirtiéndole muy seriamente el peligro en el que se encuentra, la muchacha desiste. El hombre de negro ajusta su pantalón varias veces, acomoda su abrigo y limpia su sombrero por enésima ocasión, de nuevo limpia su ropa esta vez con el pañuelo negro, camina hacia el frente donde esta el bar, siempre mirando a los lados y hacia atrás y luego hacia al frente, llega a la cantina y allí toma lo que queda del trago, se sienta por unos minutos para escuchar con atención una de las canciones que el mismo había colocado, se levanta despidiéndose del cantinero, pero este lo detiene, ello alarma al joven pero el mesero quería regresarle el cambio, el joven muy agradecido por la atención le dice, ¡No se preocupe mi hermano, quédese con las vueltas, nos vemos otro día!, esta sale horondo por la puerta del bar, perdiéndose de ese lugar para siempre, luego de una hora, la policía llega al lugar motivados por la llamada anónima de una mujer y esto convulsiona todo el lugar incluso la cantina, después de dos horas arriba al lugar, la camioneta blanca con los detectives que siguen juiciosos cada una de las pistas de los últimos crímenes en la ciudad y sus alrededores.


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EPISODIO CUATRO -¡Asesinado en el interior de su casa al norte de Bogotá, un importante empresario, en el lugar del homicidio se encontraron dos cuerpos más, además de dos hombres inconscientes y quienes según la policía hacían parte del sistema de seguridad del empresario, al parecer el hecho se debe a ajustes de cuentas entre grupos de narcotráfico, en el lugar también se halló, una fuerte suma de dinero, armas y una joven de 18 años, que se encontraba en estado de shock!, estas fueron las líneas cuyas letras en rojo encendido alumbraban el periódico amarillo de circulación nacional y bajo este titular, aparecían las morbosas fotografías que relatan por si mismas todo lo que ocurrió en el interior de esta casa, finalmente el articulo de prensa reseña, -¡Según la policía y el cuerpo de investigaciones, el hecho pudo ser cometido por la menos un grupo de diez hombres fuertemente armados, todos ellos profesionales!. Así en el medio del bullicio y el trajinar de una gran metrópoli, sus gentes, sus casas y negocios funcionaban normal, dejando atrás y en el olvido un horrible episodio de muerte y desolación, escondiendo en sus calles y esquinas, miles de historias, muchas de ellas buenas y otras no, pero que todas en común, tenían un mismo objetivo, solucionar el sustento diario de su familia y de sus hijos, miles de historias que al igual que esta ciudad, sucedían en el resto del mundo. En el sur de la ciudad, solitario se encuentra el joven sentado en la banca de una alameda, observando con tristeza todas las imágenes que pasan alegres por en frente de El, pero solo una imagen, tan solo una, concentra toda su atención, conmoviendo fuertemente su alma, se trata de una familia muy joven, cuyo padre con una pelota juega con su pequeño hijo, mientras que su madre, hacía las veces de cancerbera, las risas, los abrazos y aplausos, fueron la sinfonía perfecta del lugar y también para el muchacho, quien recordó con


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detalle especial, aquel episodio cuando su padre lo llevo al estadio, a ver el partido de su equipo favorito, Millonarios, recordó también que fue su padre quien le compro la camiseta y la cachucha de su equipo, recordó a su madre, que jamás perdió oportunidad para ir al estadio y vibrar junto con ellos, cada gol del equipo azul, recordó también que su padre le enseño todo sobre el futbol y como le inculco con cariño, el amor por su equipo, tal como el lo hacía, pero para desgracia de su padre y fortuna del niño, en ese día del estadio y su primer partido, el niño feliz gritaba emocionado por los goles que hacia el equipo contrario, o sea Santa Fe, dejando callado a su padre. Regreso el joven a la realidad, se levanta de la banca y limpia con orgullo su flamante pantalón negro y alisa con sus manos la camisa negra, se coloca sus gafas y camina lento por el lugar, divisa con detalle todo lo que se mueve en el lugar, pronto una leve sonrisa escapa de sus labios, al ver a una mujer correr tras sus hijos en bicicleta, la cual estaban aprendiendo a manejar; de nuevo un recuerdo como bólido impacta en su corazón, vio en la mujer y en el niño, a el mismo con su madre, que con paciencia orientaba su bicicleta, temerosa de que su pequeñín cayera y se lastimara, pero el pequeñín con angelical insistencia pide a su madre lo deje solo, obligando a su madre a soltarlo pero luego ella, lo agarraba de la camisa, presintiendo tal vez, de que una caída lo lastimara, su mente y su corazón se sumergió en lo más profundo de los recuerdos negándose a salir, pero la calma de su éxtasis fue interrumpida, por el llanto de un niño que grita lastimero, ¡mi bicicleta!, ¡mi bicicleta!, gira su cabeza y observa como un hombre de color, a alta velocidad sobre una bicicleta viene hacia El, mira para todos los lados, en busca tal vez, de divisar algo o alguien, tal vez la policía pero se da cuenta que no ha ninguno de ellos en el lugar, se hace a un lado de la callecita, respira profundo y espera a que el hombre de la bicicleta pase por su lado, nuevamente mira para todos los lados, y justo cuando pasa por su frente, este se abalanza sobre la humanidad del ladrón, tomándolo por su camisa, la velocidad y la fuerza de los dos


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hombres, envían a los dos al suelo, el hombre de color, que era apenas un muchacho de quince años, se levanta rápido y saca de su pantalón, una gran navaja que se la enseña al hombre de negro, este se echa un poco hacia atrás, el ladrón toma la bicicleta por la rueda delantera, pero el joven salvador, toma la otra rueda, empieza entre los dos, un juego cómico que solo los perros hacen, de quien hale más duro, ese se lleva el premio, pero el ladrón envía fugaz la navaja contra la humanidad del hombre de negro, pero este la esquiva hábilmente, un segundo intento de la navaja de cortar la humanidad de su rival y un tercero más que buscan reducir al salvador, pero el joven cansado del juego, mira al negrito y le hace saber que en su cintura, lleva una gran arma, sin dar tiempo a un cuarto movimiento, pronto el negrito advierte la pistola y huye veloz por entre el parque, metiéndose por el canal de un rio, pronto el niño con lágrimas, abraza su bicicleta y detrás de el, llegan fatigados los padres, allí los dos agradecen al joven por recuperar la bicicleta de su hijo, el joven de negro como era común en el, se limpia el pantalón y la camisa, acomoda sus gafas y deja escapar una leve sonrisa, justo cuando se iba a marchar, la madre del niño, le da un beso en la mejilla, luego el niño estrecha su mano con gran gratitud que el hombre de negro tuvo que agacharse y tratar de soltar las manos del pequeñín, finalmente hace una venía con su mano y se marcha, la conmoción termina dejando una gran lección en la vida del niño, de que los héroes si existen, tal vez en el futuro este niño sea también uno. Al otro de la ciudad, en el centro, entre la gran muchedumbre, se encuentran los dos detectives interrogando a varias personas que trabajan en el lugar, sin lograr resultado alguno, pero al final y cuando renunciaban a su misión, un hombre viejecito, les dio algunas pistas de donde buscar, pues ambos policiales estaban en el lugar equivocado, así los dos policías, se marchan a pocas cuadras, en busca de un billar que existe en una especie de sótano de la carrera séptima, pues al parecer entre sus paredes, estaban grabadas y en secreto cada una de las acciones del hampa y de quien las ejecutaba.


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El joven muchacho regresa al centro, tomando un taxi, cerca de la carrera decima con avenida Jiménez, se baja, se arregla la camisa dentro del pantalón, brilla sus zapatos al mejor estilo de un bailarín de salsa, camina tranquilo por aquella vía, llega a la esquina de la séptima, prende un cigarro y lo fuma muy lentamente, mirando con detalle perfecto todo aquel que cruza por allí, arroja la colilla y camina al famoso billar, donde cada mesa y silla estaba ocupada al máximo, el aire tenia gran porcentaje de humo de cigarrillo y aromas a decenas de alcoholes fermentados que a duras deja distinguir quien está en frente, el muchacho baja por las escaleras y llega a la barra, donde pide un trago doble de brandy con leche, se sienta cómodo en una de las sillas y permanece expectante por minutos, inmóvil tal vez alucinando dentro de un pasado que nunca regresara, despierta del trance y observa dentro de la gente, que entre ellos hay dos figuras que son poco comunes en el lugar, su astucia lo lleva a determinar con exactitud, que las figuras en mención son dos policías, porque de algo si estoy seguro, que tanto policía como ladrón, saben a la perfección, quien es quien en cualquier lugar. Con calma aparente, disimula su presencia, mientras se acerca a dónde están los policías, se detiene a pocos metros junto a una mesa de billar pool, donde hay dos hombres que a gritos discuten la supuesta legalidad de una carambola, como puede, tratar de detener, las palabras capciosas de los policías que indagan por alguien en especial, pero los interrogados no dan respuesta positiva, finalmente los investigadores, muestran un retrato hablado pero tampoco logran obtener una buena información, el muchacho trata por todos los medios de obtener una buena vista del retrato, pero ello fue imposible, uno de los policías, el más alto, se acerca a él, ¡Buenas señor!, el muchacho siente un vacío profundo en el pecho, por primera vez, siente miedo, de nuevo el policía lo saluda, ¡Buenas tardes señor!, el hombre de negro gira hacia el policía, con la cabeza un poco agachada, el investigador pregunta desentendido tal vez por los gritos, austeros de los dos rivales de la mesa del billar pool, que pasan de las groserías y los insultos, a los golpes.


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-¡Le puedo hacer unas preguntas señor!, refirió el investigador, mientras el muchacho disimula su rostro con miles de artimañas para que el policía no lo identifique, el muchacho contesta tímidamente, -¡Si señor!, el policía trata de observar detenidamente al joven pero este lo esquiva, un manto de dudas, lo hacen sospechar de él, le exige que lo mire fijamente, el muchacho se asusta mucho, su mano sudorosa empuña su arma que se encuentra camuflada en su espalda cuando levanta su cara, un fuerte estruendo se fue encima del policía alto, tumbándolo y dejándolo incapacitado, luego que dos hombres abrazados de muerte, tratan de soltarse utilizando golpes de todo tipo, luego se sueltan y toman cada uno, un taco de billar al mejor estilo de los mosqueteros, se golpean fuertemente y atestan otros más, a todo aquel que estuviera junto a ellos, incluyendo al policía gordo, el caos y los gritos, confundieron el lugar, el policía alto divisa al muchacho de negro, que sube por las escaleras, trata de reaccionar, pero el golpe del taco de uno de los luchadores cae sobre él, y lo imposibilita totalmente, el muchacho sale del billar y corre hacia la séptima, donde detiene afanado un taxi, presintiendo que algo malo puede sucederle, el policía alto se abre paso a empeñoles, sale tras el muchacho, pero este ya ha tomado el taxi, corre veloz por entre la gente que vende esmeraldas pero no logra detenerlo, el muchacho observa al policía, luego ambos cruzan sus ojos y detallan el brillo que guardan en ellos, el taxi acelera mientras el policía frustrado, lamenta no haber logrado su cometido, el muchacho gira su cabeza, y observa que el policía se queda atrás, y entiende que algo no está bien, y es mejor ser precavido de ahora en adelante, -¡Es mejor la seguridad que la policía!, reflexiona, mientras que con su pañuelo negro, limpia el sudor frio de su frente y sus manos.


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EPISODIO 5 En el norte de Bogotá, adentro de un prestigioso salón de belleza, se encuentra el joven de negro, quien pide al estilista de turno, un completo cambio de imagen, que incluye tintura general de su cabello, barba y además un suntuoso bigote postizo, lentes de contacto y algo de ropa, aunque esta fuese negra; dicho cambio radical duro por espacio de siete horas, del cual y al final del proceso, sale del lugar, un hombre rubio de barba y bigote oscuro con ojos azules, pero pese al cambio de imagen, en el fondo sigue siendo el mismo hombre frio y misterioso, vacío y solitario, un cambio de imagen que más que vanidad fue seguridad y despistar toda investigación que se inicie en contra de él. En el comando central de investigación de la policía, una reunión de grandes proporciones se desarrolla bajo el secreto más íntimo, lejos de todo aquel que perjudique la investigación, en dicha reunión se encuentran los dos policías del billar, el comandante general de la policía y tres hombres más de la agencia de inteligencia, allí en el centro de la mesa de juntas, se encuentra el retrato hablado, similar en ciertas cosas al muchacho de negro. Al otro lado de la ciudad y con su nueva imagen y con el regreso de su confianza, camina tranquilo por los alrededores, a lo lejos observa un almacencito donde la gente hace fila para ingresar, ello lo cautiva y con su paso acostumbrado se dirige al lugar; allí los parlantes y un aburrido payaso, publicitan el lugar, -¡Todo a mil, todo a mil pesos, lo que escoja a mil pesitos nada mas!, que sin duda era un precio módico por miles de objetos y cuanta mercancía había en dicho lugar, era una gran barata en pleno siglo XXI que por sus precios atrae a miles de personas que con poco dinero entre su bolsillo pueden llevar gran cantidad de cosas útiles para su casa y sus hijos. El muchacho ingresa a el almacén, el cual no permite el libre movimiento por la cantidad de gentes que dentro de el hay, inicia su recorrido lento, visitando cada lugar y cada pasillo que tienen miles de productos convencionales de marca pajarito y que


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en su mayoría eran fabricados en China; recorrió la sección hogar, la sección de damas y la sección niños y allí se detuvo y en un mueble observa un monopatín de color plateado y ruedas negras, instantáneamente su memoria regresa hacia el pasado, donde evoca una navidad junto con sus padres al lado del árbol, donde ellos le habían dejado una patineta de acero y ruedas negras, el pequeño niño emocionado destapa el papel que cubría el juguete, grita efusivo que es una patineta y sin importar, la ensaya en la sala arruinando la fina alfombra del lugar, luego sus padres también emocionados, salen con el pequeño a probar la patineta, allí junto a esta patineta recuerda cada instante de esa alegre navidad pero pronto un manto de tristeza profunda despierta a el muchacho y con un dolor en el pecho a punto de reventar, trata de salir rápido del lugar pero la muchedumbre se lo impide, entre la muchedumbre observa su reflejo en un espejo que muestra a un hombre joven cuyos rasgos y formas, eran iguales a los de su padre, pese a la tintura y a los cambios extremos del momento, observa en ese reflejo a su padre, el hombre que lo adoro y lo amo más que su propia vida, allí paralizado frente a un espejo, recordó perfectamente a su padre, quien era igual a él, que transmitió con amor y acertada genética, cada detalle de su cara, de sus ojos, su cuerpo y manías, un padre que le heredo todo a su pequeño hijo, un hijo que creció y que vio resucitar a su padre en él, y que eran ambos, una copia perfecta de cada uno. El padre de este muchacho, era un hombre acaudalado y muy reconocido en el país por producir las mejores joyas del país y que eran exportadas a mercados grandes del mundo. Con trabajo humilde, persistente y continuo, fundo junto con siete amigos, dos de ellos hermanos, uno más que era un cuñado, otro más un amigo de infancia y tres más que eran extranjeros, dos de ellos, americanos y un japonés, una gran empresa de inmensas proporciones y que generaba cientos de empleos y muchas divisas al país.


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No había duda de que el padre del hombre de negro era un verdadero genio de los negocios, escalo con esfuerzo cada uno de los escaños de la empresa, inicio como mensajero, paso a ser luego jefe de seguridad y de personal y termino siendo gerente y luego dueño, no cabria la menor duda de que este hombre era un verdadero genio en su negocio, pronto fundo muchas empresas y fue reconocido en el mundo como uno de los mejores productores de esmeraldas, ganador de premios internacionales, excelente humano, gran amigo, un buen esposo, pero en el fondo el mejor de los padres que un niño podía pedir. -“!Allí frente a un espejo, se encontraba un hombre tímido, curtido por la vida y los golpes que ella da, un hombre que inmóvil, fijo en sus propios ojos, la mirada protectora de un hombre que jamás dejo de amarlo!”.


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EPISODIO 6 Muy de mañana el teléfono timbra, el muchacho brinca agitado de la cama, sabe que cuando timbra el teléfono, es algo importante y cuestión de trabajo y responsabilidad, pues sabe que ese número, solo lo tiene una persona, y se trataba del hombre gordo del anticuario; este corre presuroso por el apartamento, aparatosamente levanta el auricular contestando sin aire, pronto una tos madura, antecede a la voz masculina al otro lado de la línea, se trata del hombre misterioso, quien sin saludo y presentación digna, le comunica, que en una hora, lo espera en Chapinero, en la oficina de Rosales, sin más recado, cuelga el auricular. El muchacho se alista rápido, colocándose como de costumbre un vestido negro, y una camisa de seda negra y sin sombrero, prepara su arma, reza silencioso en su altar y deja arreglado su cuarto y medio desayuna, sin perder tiempo sale a tomar un taxi, una vez dentro del carro, escucha atento la radio, allí el informativo de noticias presenta algunos de los sucesos más importantes del País, pero algo en especial le llama mas su atención, se trataba de la entrevista en exclusiva del comandante de la Policía Nacional quien hace declaraciones importantes sobre los casos de homicidios selectos de los últimos días, aunque dicho oficial no tuviera conocimiento sobre el paradero del autor intelectual y material, la policía cree, que los asesinatos tiene una obvia relación entre sí. El muchacho coloca toda la atención a la noticia radial, pero las bocinas bochinchosas que se sumergen en un gran trancón le impiden escuchar claramente, desesperado observa para todos los lados y detiene su mirada, en el gran cartón de identificación del taxista que reposa inmóvil en la parte superior de la silla del copiloto, allí identifica un nombre, Holman Cortes, un nombre poco común y que para el, tiene un gran pasado pero también un futuro incierto en la vida del muchacho, pues hace más de veinticinco años, su padre había fundado una empresa prospera,


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junto con otros hombres, entre ellos, uno muy allegado a su padre, su mejor amigo. Holman Cortes, distinguido homónimo del taxista, y quien era un hombre joven, adinerado, de origen humilde, formado en las minas de esmeraldas y la universidad de la vida, un hombre muy discreto y muy serio, inteligente y buen negociante, y que llevaba a cargo dentro de la empresa del padre del joven de negro, todas las exportaciones de joyas y prósperos negocios con el Oriente y Asia, pero luego de la disolución de la empresa jamás se volvió a saber de él. -¡Atención, mucha atención, información de última hora!, recita el radio del taxi, ¡los investigadores de la Policía Nacional y la Fiscalía, tiene en su poder, el video del homicida del empresario Jorge Suarez, asesinado en días pasados, dentro de un centro comercial! El muchacho exhala profundo y entiende que su trabajo no andaba bien y que tal vez había dejado un cabo suelto. El muchacho llega al lugar de la cita, busca discreto, una nomenclatura que marca una oficina, la 213; la ubica y espera a estar solo en el piso, para golpear tranquilo y no despertar sospechas, en especial, las cámaras de televisión que son vigiladas de cerca por los guardias de seguridad..; golpea una vez mas y espera paciente, pero nadie acude a su llamado, golpea de nuevo y nadie le abre, golpea por cuarta vez, por fin la puerta se abre, dando apertura a una gran oficina que porta orgullosa, un gran letrero de lujo y vivos colores, que presenta con grandes detalles a una empresa exportadora, allí un hombre, el famoso hombre misterioso del anticuario, le ordena al joven, sentarse en una gran poltrona y esperar paciente las órdenes para el siguiente trabajo, observa a alrededor, y divisa gran cantidad de cuadros y afiches promocionando joyas y esmeraldas que altivas adornan las bellas caras y cuerpos de hermosas mujeres. El hombre le habla al muchacho, quien aun de espaldas lo reconviene alterado por los últimos acontecimientos con la policía y la prensa, el joven que esta aun desconcentrado, trata de explicar pero este es interrumpido bruscamente por el viejo gordo, este se


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sienta sobre la silla de cuero, y siempre de espaldas, continua hablándole, esta vez más calmado, -¡chico, sobre el escritorio, hay un sobre con todo lo que necesitas saber, dentro de la maleta hay suficiente dinero y un teléfono celular!, ¡Trata de hacer las cosas bien y por favor no dejes cabos sueltos! ¡Quedan cinco pacientes y terminamos con esto de una vez por todas, por favor no falles, cero equivocaciones!................!cuídate muchacho! Luego el misterioso hombre, recibe una llamada y con su mano aun de espaldas, le pide al muchacho que se marche pronto, el chico toma el sobre y la maleta y sale de la oficina, allí junto a la puerta, en un gran pedestal, aparece una vieja fotografía a blanco y negro, donde siete hombres, abrasados entre si y muy sonrientes, inauguran la fachada de una gran industria, segundos después toma el taxi de regreso hacia su apartamento, y en esa misma tarde, se muda a otro apartamento y oculta para siempre, cualquier evidencia que lo inculpe ante la justicia. En un cafetín en el centro de la ciudad, los dos detectives de la policía, detienen a un hombre habitante de la calle y consumidor de drogas, para que este supuestamente fuese reseñado y encarcelado por micro narcotráfico, de acuerdo a un plan concebido con anterioridad, pese a los lamentos y lagrimas del hombre que pide clemencia para no ser encerrado, los policiales se niegan a sentir piedad por el hombrecillo, pero en el fondo, todos allí en el café, saben que los policías buscan asustar al hombre y sacarle la mayor información posible sobre la identidad del misterioso asesino en serie. -¡Si no quieres parar en la cárcel, es mejor que nos des unas cuantas informaciones que tanto necesitamos, sobre la identidad de un hombre que han hecho de las suyas en los últimos días! -¡Pero yo no se nada!, la policía lo increpa de nuevo y lo asusta con la idea de llevarlo a la cárcel por largo tiempo. -¡Tu debes saber algo, porque en la calle todo se sabe, y al menos por sospecha, algo debes de saber!, Interroga el policía. -¡No sé quién es El, lo único que se sabe de este hombre, es muy


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poco; se habla de que es un profesional y que su nombre y figura, significan muerte!, contesto el informante. -¡Seguro, mira bien este retrato!, ¡Jamás lo había visto, incluso nadie sabe de el, dicen que es un matón a sueldo, un verdadero profesional, que no deja pistas en ningún lado, se camufla muy bien y hasta lo comparan con un camaleón, hasta aseguran que este hombre viste siempre de negro porque tiene pacto con el diablo!. Los policías se miran confundidos, luego amenazan al sujeto, diciéndole que a la próxima vez que lo encuentren vagando, lo encierran por bastante tiempo, pero todo eso se puede solucionar, si colabora averiguando lo suficiente en la calle, finalmente el hombre gordo arroja sobre la mesa, una fotografía y una tarjeta con su número de teléfono, le advierten agresivamente, ¡por tu bien es mejor que me llames pronto!


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EPISODIO 7 En el aeropuerto el dorado, el joven asesino, se encuentra esperando a alguien, su atuendo es un poco diferente al acostumbrado, aunque su vestido era negro y elegante, su camisa era blanca que jugaba bien con la corbata negra, lleva un kepis negro que tiene incrustado un emblema dorado, que hace alusión a un hotel, además lleva en la solapa un escudo grande y dorado bordado en el saco del vestido identificando plenamente al muchacho como un empleado, además lleva consigo, un cartel grande cuyas letras negras y grandes y escritas a mano, dicen, “Míster Hiroshila” y que sostiene con sus manos a manera de que algo o alguien, pueda encontrar sin problema a su guía. Luego de una hora, los pasajeros del vuelo internacional procedente de los Ángeles, la gran mayoría de ellos, comerciantes e inversionistas, y allí entre ellos, un hombre de pequeña estatura y cuerpo menudo, de rasgos orientales, cabello lacio y blanco, y quien desde lejos identifica certeramente el cartel que tiene su apellido, lleva consigo el equipaje de mano y es seguido muy de cerca por el maletero que lleva el resto de sus maletas. Hace una reverencia y saluda en un español medio claro al muchacho, luego el joven lo lleva cortésmente afuera, donde una lujosa limosina le da la bienvenida, le abre la puerta y le ayuda a entrar en el auto, guarda rápido el equipaje y sale del lugar pronto, dentro del auto aplica un seguro especial a las puertas del carro que solo pueden ser desactivadas desde el timón, ello impide que alguien salga o entre sin el consentimiento del conductor. El extranjero trata de entablar una sana conversación pero el muchacho no le contesta, segundos después, un vidrio negro blindado, sube lentamente y separa totalmente al conductor del pasajero, incomunicándolo, pronto el oriental advierte que algo anda mal, activa el citofono y le solicita al joven que se detenga, pero este omite la orden y también desactiva el intercomunicador;


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pronto el extranjero se desespera, trata de observar por donde va, pero desconoce la ciudad que por más de veinte años no visita; el hombre en su idioma maldice pero a la vez suplica, golpea los vidrios de las puertas, y sufre un terrible ataque de claustrofobia, pero ello no sorprende al conductor quien busca atajos y salidas que lo lleve a las afueras de la ciudad sin ser sorprendidos por la policía. Minutos después el joven conductor arriba a un paraje lejano y solitario de la ciudad, en medio del campo pero en la parte posterior del aeropuerto, donde se puede observar perfectamente el aterrizaje de los grandes aviones, allí estaciona el auto justo debajo del sendero de aterrizaje, luego el vidrio automático baja, el oriental se mueve hacia este rápido, pero el joven le está apuntando con su arma, el oriental que en realidad es un japonés retrocede de su acción, el muchacho en medio del ruido exorbitante de las aeronaves, le comunica, -¡Entiende español!, a lo cual recibe respuesta afirmativa, luego le dice, ¡usted recuerda a don Francisco Gonzales y su esposa!, el japonés se paraliza y cae congelado totalmente en la silla. -¡Sí!, responde visiblemente consternado, entonces el joven le dice, ¡Recuerdos le envía su familia y buen viaje de regreso a el Japón pero dentro de un ataúd!, sube el vidrio sin dejar de apuntarle, el oriental no hace ningún tipo de reclamo y por el contrario espera resignado cualquier cosa. Al otro lado del vidrio, el muchacho se quita el sombrero, el saco y la corbata y los coloca dentro de una bolsa negra, mira para todos los lados, quita las llaves del timón, limpia perfectamente con una seda todo el interior, se coloca sus gafas negras, saca de un maletín una gran cámara de fotografías sale del auto y de nuevo limpia todo el carro, evitando así, dejar huellas, se dirige hacia el baúl y hace lo mismo con las maletas, cierra fuerte, revisa todo por doquier, arregla sus ropas finalmente se ubica en el vidrio donde se encuentra el oriental, allí le golpea dos veces, asumiendo que este lo está observando, luego abre los brazos y los cruza en señal de


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abrazo y se despide del sujeto, camina tranquilo, alejándose del carro, un avión pasa rasante por su cabeza, luego saca las llaves, allí toma una especie de control digital, que es obturado por el muchacho, activando un sistema remoto en el interior de la limosina, pronto dentro del carro un espeso humo sale de una de las rejillas, esto alarma al oriental que trata por todos los medios de salir, pero el blindaje y el seguro que acciona los medios de salida accionan una alarma interna que activa un segundo seguro en las puertas, pronto el humo blanco cubre todo el lugar, el oriental se siente asfixiado y le cuesta moverse, en cuestión de milésimas de segundos, el oriental sufre de todos los horrores que solo un veneno produce, rato después, el oriental muere fulminante e instantáneamente, el muchacho que se encuentra metros más adelante, llega a una pequeña tiendecita, que no es más que una caseta metálica que hace alusión a una marca de gaseosas, allí el joven con la cámara en el cuello, llega sonriente, saludando efusivo a todos los que estaban allí, quienes comparten unas cuantas cervezas y que en su gran mayoría ofician como labriegos en cultivos cercanos; pide una gaseosa fría, la toma veloz víctima del incandescente calor, luego cancela y agradece la hospitalidad de los presentes, en especial de la señora que lo atendió, -¡que le debo señora por el parqueo del carro!,…..¡tranquilo señor, esta es una vía pública y aquí es muy seguro, aquí jamás pasa nada, y con decirle que nunca pasa la policía!,……¡si me doy cuenta de que es un lugar seguro!, ¡muchas gracias señora, volveré pronto a tomar fotos de aviones!. Se retira hacia su auto, mira como siempre para todos los lados, prende le carro de color negro, se retira despacio entre la calle mal trecha y empedrada, perdiéndose para siempre en el horizonte verde de la sabana.


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EPISODIO 8 El teléfono replica tímidamente en el sobrio apartamento del muchacho, el cual lucha por dormir, pues una noche de pesadillas, de vueltas y vueltas, le privaron de un descanso y un buen sueño, aunque en el fondo sabia, que sus pecados y sus fantasmas, eran los que le causaban sus largos insomnios, el muchacho salta de su cama y corre a contestar apresurado, sabe que esa llamada es un compromiso bastante serio. Pronto el muchacho, prepara una maleta, donde guarda con perfecto detalle, varias camisas, pantalones, sacos y zapatos y por supuesto sus sombreros; dos horas después el teléfono timbra, el muchacho contesta, la voz al otro lado, le informa severamente, que todos los detalles e indicaciones, los encontrara en su correo electrónico, finalmente agrega, que debe de viajar a Cali y buscar allá, a un señor llamado, Enrique Hernández y que permanece en el café. “el burladero”, y quien le entregara un maletín y un sobre con dinero para los gastos que la vuelta demanda, y que estando allá, le hará un segundo giro para ultimar cosas que se puedan presentar, finalmente la voz le dice que la Policía y el Das, están averiguando mucho y es mejor ser precavido y astuto. -¡Suerte muchacho y tenga cuidado!, termina la voz, con un tono más mesurado, tal vez preocupado, una voz casi paternal que despide a un pariente que parte a un destino incierto. Mientras espera un taxi, decide como viajar a dicha ciudad, si lo hace por avión o por tierra, pensando con detalle sobre los posibles sucesos que se puedan desarrollar motivados por los acontecimientos de los últimos días, pues sabe que los investigadores de la Policía están cerca de él. No muy lejos de allí, una reunión de alto nivel, organizada por el Presidente de la República, el Ministro de la Defensa y a la cual asistieron el Alcalde de Bogotá, los comandantes de la policía y cuyo objetivo era activar un plan de seguridad, para esclarecer el crimen del japonés y dar con el paradero de los autores, pues el homicidio del industrial Nipón, tenía en vilo, las relaciones entre los


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dos países, por tal motivo el presidente ordeno a todos las centrales de inteligencia desplegar todas sus fuerzas para entregar al mundo, al gobierno japonés y la opinión pública, los culpables de tan deplorable crimen. Horas más tarde, el presidente de la república, convoca urgentemente a todos los medios de comunicación, para citar algunos detalles y entregar un parte de confianza a los colombianos y demás. -¡Colombianas y Colombianos, los últimos sucesos que han manchado la imagen y la tranquilidad de nuestra patria, y que desafortunadamente cobraron la vida de un importante industrial japonés, que en los últimos años venia invirtiendo un gran capital para el desarrollo de importantes proyectos!; ¡lamentablemente la confianza de la fuerza pública nos hizo olvidar qué el crimen jamás duerme y este homicidio nos hizo entender, que sus autores no son principiantes, y por el contrario, son verdaderos profesionales, por eso ya ordene al DAS, al CTI y la Sijin, desplegar sus esfuerzos y capturar pronto a estos asesinos!; ¡este crimen tiene a Colombia, pasando por una mala relación con nuestro hermano País del Japón, por ello, es necesario recuperar su confianza y la de su gente, por eso, ofrezco una recompensa de mil millones de pesos, para quien suministre información precisa y nos lleve a la captura de los asesinos!. Pronto los cientos de periodistas venidos de todo el mundo se abalanzan con preguntas de todo tipo sobre el Presidente, pero el mandatario se despide retirándose rápido del lugar. El más grande operativo de seguridad se despliega por todo el País, retenes, redadas, pesquisas e investigaciones no se hicieron esperar, cada rincón del país fue escudriñado a fondo y pronto la reacción de la ciudadanía no se hizo esperar, los teléfonos de la presidencia y la Policía, no paraban de sonar, miles de testimonios que afirmaban el paradero y la identidad de los asesinos pero luego de las indagaciones, ninguna era cierta y en muchas otras mas, era equivocada, y todo por si las moscas, le pegaban de arepa, a la jugosa recompensa.


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Dentro de un comando de la policía, se encuentran los dos detectives, quienes ven detenidamente un boletín de última hora, que informa el homicidio del japonés, pronto el detective gordo quien es más astuto de apellido Muñoz, toma el teléfono y solicita a un compañero suyo todo lo concerniente al japonés, desde que empezó a venir al país, cuáles eran sus empresas y quienes eran sus socios, especialmente le pide a su socio, el policía alto de apellido Muñeton, que vaya rápido a el aeropuerto y pida una copia de las cámaras de seguridad. En el terminal de trasporte el muchacho observa el desarrollo de un gran dispositivo de seguridad, ello le hace desistir de tomar el bus a Cali, piensa por unos segundos y acude a un “plan B”, toma un taxi y le pide que lo lleve a Soacha, cerca de la autopista del sur y así, tomar en una de las tantas agencias de trasporte, el bus y evitar cualquier riesgo con la autoridad. Luego de ocho horas de viaje y de ubicar su estancia para pasar la noche, ingresa a un café internet y allí revisa el correo, encuentra que su jefe, el hombre gordo le ha enviado algunas informaciones precisas para su próxima misión. A la mañana siguiente, muy tempano, el joven esta esperando a la salida de Cali, el hombre del café Enrique Hernández, quien juiciosamente le entrega el encargo que consistía en varios documentos de identidad falsos, fotografías de su siguiente objetivo, varios pasaportes falsos, fotografías de su siguiente objetivo, bastante dinero colombiano y americano y varios papeles mas, además de planos de ubicación. Ambos hombres entran a un almacén y en medio del agite del comercio y la economía, los dos hombres intercambian palabras, luego Enrique Hernández, lo invita a su negocio en el centro, y que es un café de alta elite, donde grandes personalidades, políticos, entre otros, realizan grandes transacciones de dinero; una vez en su negocio el viejo le invita un trago de whisky y así del primero, vino otro trago y luego otro, terminan la botella y comienzan la otra, hasta que la noche, les obliga a confesar su pasado, una conversación pendiente


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convertida en tertulia y que se prolongo gran parte de la noche y de la madrugada, dos hombres que jamás se conocieron pero que solo basto un intercambio de recuerdos, para que entablaran una pasajera amistad; pasados los tragos el sentimiento afloro en el viejo Hernández quien con sumo respeto le declaro al muchacho sobre su pasado y su amado padre, ¡Hijo yo conocí a tu padre!, El muchacho se sorprende tímidamente, ¡Tu padre fue un gran hombre, con el compartí muchas anécdotas, fue un excelente personaje y un gran comerciante muy integro en los negocios!, el muchacho tomo en silencio su trago de un sorbo y trato de evitar la conversación y trata de levantarse de la mesa, pero el viejo lo detiene diciéndole, ¡No tienes que huir, debes sentirte orgulloso de tu padre, fue mi mejor amigo y el lo fue para mí; fue el hermano que nunca tuve!, el muchacho se sienta de nuevo y pide al mesero traiga la mejor botella de whisky, ¡Sabes muchacho tu padre te amo demasiado más que a su propia vida!, el muchacho cierra los ojos y toma un gran sorbo de licor, aprieta sus labios, pronto las lágrimas surcan su rostro; ¡Tu padre trabajaba muy duro para ti, solo quería lo mejor para ti, solo quería que tu fueras mejor que él!; coloco su cabeza sobre la mesa y lloro melancólicamente, luego se levantó y respiro profundamente, ¡Cuéntame más sobre mi papa!, ¡Yo lo conocí hace más de cuarenta años, apenas éramos unos niños, vivíamos en el campo, tus abuelos eran muy pobres, apenas y podían vivir dentro de un ranchito, eran siete muchachitos y los dos abuelos, todos trabajaban de sol a sol, pero tu padre era el que mas trabaja de todos, trabajaba duro como una bestia de carga, ayudándole a tu abuelo, apenas podía con el azadón, pues era el más pequeño de la camada!. ¡Siempre lo admire, y siempre lo respete, jamás lo he olvidado, y sé que en el fondo, también eres un buen hombre! En Bogotá en la central de inteligencia, los dos policías revisan el material de videos que muestran la escena de un hombre recibiendo las valijas del japonés, pero no logran identificar al sospechoso, pues siempre oculta su rostro a las cámaras;


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profundamente decepcionado el detective gordo da por terminada su tarea, cuando este sale, un sargento de policía encargado de informática y audiovisuales, le entrega un segundo video, -¡Capitán Muñoz, este es el video del centro comercial, que usted había solicitado!, sin darle importancia, lo toma y lo guarda adentro de su abrigo. Temprano en la mañana, el muchacho, toma un carro hasta una agencia de buses, donde toma la línea que lo lleve a Ipiales al sur del país, frontera con el Ecuador, y allí poder pasar la frontera y viajar hasta Quito, para encontrar a una persona, la misma que aparece en las fotografías que le fueron encomendadas para su misión. En el terminal de Ipiales el muchacho realiza varias gestiones y compra varios pasajes para lograr pasar la frontera sin levantar sospechas, para ello contrata varios hombres similares para que estos con las identificaciones falsas pasen la frontera y permanezcan por varios días en Tulcán y Cuenca, y regresen con sus propias identificaciones y así hacer creer a la ley, que estos hombres, aún están en el país. Es el último en salir en un taxi hacia la frontera, allí realiza todos los tramites de emigración, y logra pasar sin problema, con notoria tranquilidad pasa a el Ecuador, contrata un taxi que lo lleve a la ciudad de Tulcán, allí compra un pasaje de bus hacia Quito, donde debe de terminar con el trabajo, pero antes tiene que atar todos los cabos que lo puedan delatar, pues el siguiente trabajo, es el de mayor proporciones, ya que debe de aniquilar no a uno, sino a dos y lo peor de todo, dos estadounidenses radicados hace dos décadas en este País y dedicados a la hotelería y a la exportación de piedras preciosas, dos americanos muy reconocidos en el mundo, por sus exitosos negocios, aunque su pasado es incierto, pues se dice que su fortuna la hicieron en Colombia y no de la mejor manera. En Quito se hospeda en un hotel de mala muerte, allí utiliza todos los medios posibles para ubicar al primero de tres objetivos, así desde el internet hasta informantes que le suministran todo tipo de datos, consigue dar con el paradero de un hombre oriundo de


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Boyacá y hermano del hombre asesinado en el centro comercial, así con cautela y gran inteligencia, descubre que dicho hombre, frecuenta lugares de mala muerte, que es drogadicto y que en muchas ocasiones, aparece mendigando en la calle, porque todo lo que consigue, lo gasta en drogas, así y con la exactitud de la relojería Suiza, organiza un plan perfecto al mejor estilo suyo y va en la cacería de su nueva presa. Logra además averiguar que este sujeto, fue administrador de uno de los americanos y que recientemente fue despedido por malos manejos, así y con su tranquilidad habitual, llegando a este hombre, encontrara fácil a los americanos y así poder matar tres pájaros de un solo tiro. Logra camuflarse en las calles de Quito, haciéndose pasar como un adicto en busca de nuevas experiencias y que según el, unos amigos suyos en Colombia, le dijeron, que en Quito estaba la mejor diversión. Fueron varios días, un total de cinco días para dar con el paradero del hombre, caminando solitario por frías y oscuras calles, de sobornar y pagar a policías, informantes y otros, para pasar desapercibido por la ciudad y entre las gentes de la calle. A la media noche de un domingo, y bajo la congelada lluvia y por decima ocasión que visita la misma calle en esa noche, una humilde mujer, y que recibió con anterioridad las dadivas económicas del muchacho, le informa que el hombre, su supuesto amigo, se encuentra en un burdel de esa misma calle, pero le advierte que ese lugar es bastante peligroso y que no es conveniente ir allá, el muchacho le agradece y le entrega un billete de cinco dólares; camina hacia el lugar, lleva entre su chaqueta su adorada arma, además de un puñal, camina lento, observando siempre para todos los lados y en esta ocasión, tratando de divisar con claridad lo que se encuentra más hacia allá y lo que esta en las esquinas; la niebla es mas espesa y oscura, el aire es denso y su sabor es de muerte, decenas de sombras cuan ratas se mueven agiles y sin error entre la oscuridad, esperando pacientes a su próxima presa.


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Logra ingresar al burdel seguido muy de cerca por los ojos nocturnos de la fácil oportunidad, saben a ciencia cierta que ese cristiano que va entrar allí, no es de estos lados, pronto los asistentes y las mujeres se detienen en conjunto ante la llegada del muchacho, quien no se inmuta y por el contrario, mira fijamente y malignamente a todos los que estaban en el lugar, se acerca a la barra y pide un trago doble de ron blanco, se sienta fijo e inmóvil, mientras los demás ojos de la noche, no pierden detalle de sus movimientos y facciones; pide un segundo trago y lo toma con calma, de pronto una bella mujer de encantadores atributos se sienta junto a el, lo mira y le acaricia una mano, ¡porque tan solo muchachito!, la mujer le insinúa su sensualidad mediante una hermosa sonrisa, el muchacho le mira fijamente; ¡No estoy solo, estoy acompañado por ti, bella mujer!,…. ! De manera que eres Colombiano, muchacho hermoso!....... ¡Que haces por este lugar y tan solito y lejos de tu País!..... ¡Hacia muchos años no venia por este lugar y me dijeron que aquí encontraría a la mujer mas hermosa y sin duda, la encontré!,…. ¡Que galán mi muchacho hermoso, pero la verdad es que jamás te había visto por estos lugares!,…. ¡Como te dije hace muchos años que no venia a Quito y me fascina esta ciudad, además de que e fascinas tu!... ¡Que galán mi colombiano hermoso, estoy ardiente de amor y hace mucho tiempo que no como colombiano!.... la mujer lo abraza y le acaricia la cara y el joven de negro sin dejar caer sus instintos de hombre, deja que todo pase normal, sin dejarse seducir por la hermosa mujer. No lejos de allí, en otra mesa contigua a la barra, tres sujetos malandros, observan de los pies a la cabeza al muchacho, y entre ellos inicia un concierto de burla y mofa, seguido de ironías y burlas mal intencionadas que solo buscan agredir al muchacho y hacer de las suyas con el, pero el joven no pone cuidado a los comentarios de los hombres y sigue dialogando con la hermosa mujer. La mujer


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le pide un trago y el joven le acerca una botella para que se la tome con el, la música suena y el éxtasis del alcohol dejan entrever que la mujer quiere buscar dinero fácil por un ratito con el muchacho, pero este no se decide. ¡Me imagino que a este lugar vienen muchos colombianos, porque este lugar es bien famoso en mi país!...... ¡Si vienen varios colombianos en temporadas pero en especial, uno que se hace llamar Manrique, viene casi todos los días, pero nunca tiene dinero, solo viene por el vicio que se vende aquí! Una vez terminada la botella y cerca de las tres de la mañana, el muchacho se levanta de su silla y busca un baño, pero en su camino, uno de los tres hombres lo agrede con un empellón y un fuerte golpe en la cara, gritándole, ¡colombiche de mierda!, el muchacho que se hace pasar por borracho pide clemencia para no ser golpeado por los hombres, pero uno de los hombre lo toma por los brazos mientras el otro le toma la cartera, ¡que suerte el colombiche trae bastantes billetes, miremos que mas tiene!, pero la voz del administrador interviene amenazando a los asaltantes, ¡aquí no vengan a joder, lo que vayan a hacer, háganlo afuera!, los hombres salen del lugar no sin antes decirle al muchacho ¡a la salida te esperamos, colombiche de mierda!. El muchacho es auxiliado por la bella mujer, quien con un pañuelo limpia la sangre, y quien con cierto remordimiento que surge de improviso en su corazón, pues no es mas que la jefa del grupo de ladrones del burdel, ¡pobrecito mi muchacho hermoso casi te matan esos bandidos, te dejaron sin un centavo de dólar y ahora que vas a hacer, mi bello muchachito colombiano!.......!que piensas hacer mi muchachito, esos hombres te van a matar y a quitarte lo poco que te queda, si quieres quédate conmigo y te protejo y me pagas con ese reloj!. ¡No te preocupes, esos tipos son cobardes y por acá ya no regresan por un largo tiempo! ¡Eso es lo que crees mi colombiano hermoso!, la mujer ríe con ironía.


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¡Mesero tráigame otra botella, me robaron la cartera mas no los bolsillos!.... En el calor de la segundo mesa a punto de terminar, la mujer desaparece del lugar hacia la calle, creyendo que el muchacho esta bastante embriagado y no da cuenta de lo que está ocurriendo a su alrededor; minutos después, la mujer se sienta junto a el, y que haciendo el papel de borracha, le dice ¡mi muchacho hermoso ya vamos a cerrar pero es mejor que te quedes conmigo!.... ¡Tranquila mujer hermosa, que hoy no me toca,…..hoy no me toca!...... El muchacho se levanta del lugar fingiendo estar muy borracho, caminando de lado a lado, ante la mirada atónita de todos los que estaban allí, quienes en el fondo sabían que ese hombre que estaba a punto de salir, será la próxima victima fatal de la pandilla del burdel. Sale del burdel, camina unos pasos y observa que a unos metros, frente a el, están los ladrones asaltando a otro hombre, quien es golpeado salvajemente y a punto de ser acuchillado, el muchacho camino ladeado hacia ellos y les dice, ¡déjenlo en paz!, los hombres advierten el muchacho, ¡pero que sorpresa, es el colombianito, terminemos con este también! Se le viene encima el primero de ellos, quien es recibido con un fuerte golpe que lo derriba a tierra, el segundo con puñal en mano llega raudas, mientras el tercero, tiene por el cuello al pobre hombre, el muchacho evita con agilidad felina el puñal, le propina un severo golpe que también lo derriba, mientras el primero que se ha recuperado lo toma por la espalda de manera traicionera, pero el muchacho con perfecta lleve de defensa, se despoja del hombre y pronto lo reduce, pronto los asistentes del bar y la bella mujer, salen a ver lo que esta pasando, y no pueden creer lo que están viendo, los peores asesinos del lugar eran humillados por un muchachito, pronto el tercer hombre lo ataca con un cuchillo que es esquivado en varias oportunidades, un segundo hombre llega también con puñal y también lo ataca, hiriéndolo en un brazo, esto enervo el coraje del muchacho, quien


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con toda su fuerza le despoja los cuchillos a los dos hombres, quien son golpeados sin piedad a punto de morir, observa que el hombre que fue robado trata de incorporarse, allí su cara le es familiar, pero no puede identificarlo. Pronto los dos hombres armados de maderos lo atacan por sorpresa, de nuevo recuperan sus cuchillos, quien en esta ocasión y con la sangre como chispa que prende el fuego apagado, se van sobre él, pero la velocidad y la valentía del muchacho los detiene, y con los mismos bates, los golpea sin descanso hasta que pierden el conocimiento, el tercero de ellos con la venganza entre sus venas, decide acabar con la farsa, pero el muchacho logra dar con él y con cuchillo en mano, acaba con la vida del ladrón , ante la sorpresa de todos, en especial la mujer, que grita desesperada al ver caer muerto a uno de sus amantes. El muchacho se levanta airoso de la pelea, mira hacia todos los lados, pero nadie se atreve a hacer algo, se agacha a donde está el ladrón, lo esculca y encuentra su cartera, la revisa con ojo de águila, la muestra al publico en especial a la mujer, allí le dice ¡lo que por agua `viene, por agua se va!, toma su billetera, la mete en su pantalón y deja ver a todos los que estaban allí, que trae un arma y que la sabe usar muy bien, gira su cuerpo y se dirige a donde esta el hombre caído, lo ayuda a levantarse y pese a los golpes, aun esta consiente, le agradece a media lengua, el muchacho se da cuenta que el cristiano es colombiano, ¡eres colombiano!, este le responde que si, lo abraza y lo ayuda a caminar y junto con el, decide salir pronto de allí, antes de que llegue la policía o los cobardes se envalentonen y decidan hacer algo, no sin antes hacer su ultima presentación en publica de la noche, ¡adiós hermosa mujer, como te pareció la fantasía de la noche y eso que casi no gaste dinero en cosas baratas!, se despide de la mujer con su mano y una insinuante sonrisa con sabor a doble mensaje, toma a su nuevo protegido, y lo lleva por la oscuridad ante los fríos inmóviles de la noche que no se atreverán a acercarse a el muchacho. Una vez en la claridad, puede observar bien a su protegido y que sorpresa, vaya sorpresa, es el mismo sujeto de la fotografía, pese a


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los años y a la droga, es el mismo hombre de la fotografía; una vez en la claridad el hombre de la fotografía, observa con detalle y abraza con gratitud a su héroe, lo besa, lo abraza y le repite con profunda gratitud, que dios lo guarde y lo proteja por siempre a donde quiera que vaya. Pese a la planeación detallada de su misión no contaba con esto, y debía de reconsiderar otra acción para acabar con el hombre objeto de su viaje, y era necesario hacerlo pronto, pues aquel incidente llegaría pronto a los oídos de las autoridades. Cerca de un parque en el centro de Quito, los dos hombres se encuentran sentados en una de las banquetas, donde al amparo de la madrugada y la soledad, toman un trago a capela de ron, allí el hombre que se encuentra mal trecho por los golpes recibidos en la calle, le cuenta la triste y agónica historia de su vida, que va desde un ser hombre súper millonario a convertirse en un hombre mendigo y drogadicto, enfermo y sin amigos, los mismos que ayer lo coronaron rey luego Dios, los mismos que hoy lo castigan con demencia por no tener dinero y poder. Dicho hombre cuyo acento no es más que una confusión entre el paisa y el pastuso, pues al ser indocumentado y habitante de las calles, ha tenido que sortear a la guardia Ecuatoriana en mil y una redadas, al tener que hacerse pasar por Ecuatoriano. Son las treinta y cincuenta minutos de la mañana, y aun el joven muchacho no ha decidido que hacer con su victima, pues como todo plan que se cae, necesita de una pronta reingeniería y eso estaba bien difícil, pese a que su cabeza divagaba en mil planes para acabar con la vida de una persona, colocaba profunda atención a las palabras de un hombre que había vivido mal de un millón de historias de acción, terror, fortuna, amor y muerte, porque aquel hombre no era un santo literalmente hablando, pues por algo lo andaban buscando y en especial, por algo tenia a este joven asesino de corazón frio y de acero. Aun sin lograr concebir su plan y como enemigo peligroso, la luz del día y la gente que sale desde temprano a trabajar.


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Acaban una primera botella de ron, luego el joven compra una segunda y un paquete de cigarros, la conversación se convierte amena y logra concentrar toda la atención del muchacho, olvidando por un momento su maléfico plan; allí en la banqueta al lado de un estanque, el hombre le habla la historia de su familia, de sus dos hijas de las cuales hace tiempo no ve, de su esposa que se marcho con otro hombre al enterarse del fracaso de su esposo, de su hermano que lo traiciono y de cada uno de sus amigos especiales, que lo dejaron morir en el olvido y el vicio, se trataba de una de las historias mas tristes que el joven jamás había escuchado en su vida, una historia que conmovió su corazón y que aflojo el sentimiento siniestro de un mendigo que también es humano; por primera vez en su vida, la emoción y un sentimiento de responsabilidad le frenaban por completo su trabajo, por primera vez la vida le pedía justicia pero aquel joven, se resistía a creer, a aceptar que habían otros hombres iguales a el, que también sufrían y padecían del dolor de una mala vida y del engaño que ofrecen las apuestas del destino. Sin resolver aun, que hacer con el hombre, el joven le pide le colabore en hallar un baño cercano, a lo cual el hombre de la calle, sugirió que fueran a unas dos calles de ese lugar donde habían varios amigos suyos y que allí le podían colaborar, pues ya era suficiente seguir allí, pues la policía pasa a cada instante por el lugar y obviamente no era conveniente para el joven. En Bogotá y como era de esperarlo, miles de llamadas de todas partes del país incluso del exterior, llamaban para dar información supuestamente clasificada, pero ninguno tenia la veracidad y ello confundía y desanimaba a la policía, en especial al detective Muñoz, que teniendo en su poder dos videos del supuesto asesino pero no tenia aun el detalle exacto de su cara. En Quito el joven es llevado a una zona de tolerancia, donde comparte con el hombre una tercera botella de ron, la cual es devorada por fracción de minutos por un grupo de este, luego el joven compra una cuarta, la cual da paso a una tertulia de gran dimensión internacional, pues en dicho grupo habían Peruanos,


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Ecuatorianos, un argentino y dos colombianos, una completa reunión licor, cigarrillos y droga, pronto el licor no abasteció la cabeza emocionada de los participantes, así que la droga complementa el día, risas y disgustos, bromas y peleas fueron el plato fuerte de aquella velada, la cual era seguida de cerca por el joven quien aun no daba muestras de estar embriagado, pronto el muchacho pide a su amigo, compre otras botellas de ron para completar con lujo de detalles la fantástica reunión, pero el hombre de la calle, le pide, le colabore con unos cuantos pases de cocaína para el y sus amigos, entonces el joven quien en cierta forma ha recapacitado en esta su misión, le sugiere traer la mejor y no cualquier baratija, a lo cual el hombre accede y pide a uno de sus amigos, llamar al jibaro del lugar para proveerles del éxtasis deseado. Luego de varios minutos, el hombre junto con el jibaro, están entregando el pedido costoso de droga cada uno de los asistentes de la insólita reunión, pero el muchacho no contento con esto, pide se duplique la ración de droga para sus nuevos amigos y ojala sea la mejor del lugar y obviamente que sea mas desafiante que la primera. De allí y por petición de uno de los peruanos, son invitados a un apartamento, donde remataran con gran detalle, la faena de la tarde, allí experimentaran la nueva sensación de las calles, una nueva sustancia alucinógena que ya viene diluida en un frasco y se administra vía intramuscular, y que no es apta para cardiacos y cobardes, así y con gran altruismo y respeto por las droga, cada uno de los asistentes hacen fila para tomar de aquella pócima diabólica, un poco de vida y alegría, sumergiéndose así, en un viaje letal y certero, así cada asistente dio estocada a sus pálidas y casi invisibles venas del brazo, produciendo un raro letargo que lo arroja moribundo a un largo y desconocido viaje por el inframundo, satisfaciendo así con extraña irritación su mórbida vida. El muchacho de negro es arengado por los demás a probar la pequeña dosis, pero este se rehúsa y no acepta tal desafío, pronto ve


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que uno a uno de los hombres, cae noqueado en cualquier lugar del apartamento, luego el hombre de la calle que jamás había probado esta droga y por no dejar que sus amigos lo ridiculicen en el futuro, toma una porción de esta y de un certero y efectivo pinchazo, localiza la vena de su nefasta predilección, sus ojos vuelan entre lo fantástico y lo peligroso, pronto cae al piso, donde se retuerce en un mundo etéreo tal como lo hicieron sus predecesores. Todo esto sucede ante los ojos atónitos del muchacho, pero algo sucede, pese a ser un profesional consumidor de drogas, su paisano, el colombiano reacciona diferente a los demás, algo no esta bien en el, pronto el muchacho corre a auxiliarlo, ve como sus ojos de rojo intenso, se desvanecen en un blanco sepulcral, el frio de sus manos se confunde con el escalofrió espectral de su rostro, una gruesa babaza corre por doquier, un fétido hedor de muerte se expele, es el olor de la muerte que anuncia su llegada, pronto el muchacho entiende que aquella convulsión es provocada por la droga en cuestión, una droga que no acepto el experimentado hombre y que le causo una sobredosis de emoción en su corazón, segundos después su respiración cesa como el palpitar de su corazón, el muchacho que a pesar de su dialogo y de su casi renunciación al caso, descansa tranquilo y en paz, por ahora pues sabe en el fondo, que esta muerte no fue provocada por el, sino por el mismo hombre. Se queda por unos minutos en el apartamento mientras sus anfitriones vuelan ajenos de este mundo y de la muerte de su amigo, allí, le observa por unos minutos, reza algunas oraciones que el solo conoce, luego con su dedo pulgar derecho, le hace una señal de cruz en la frente y le dice con aire sentimental, “descansa en paz, pobre hombre”, luego sale del apartamento sin que los demás hombres opongan resistencia a eso, pues en este momento vale mas el muerto que ellos mismo.


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EPISODIO 9 Luego del fatídico episodio en Quito, logra contactar a un policía retirado quien le suministra información clasificada de sus próximos blancos, como planos, rutas e itinerarios, y otras cosas mas y que por obvia razón costaron una gran fortuna, de esta forma y con la ventaja sobre las autoridades, idea el plan que se requiere para la misión y en esta ocasión prevé varios planes alternos para no tener que cometer el mismo error, de esta forma y de acuerdo a la confirmación del plan, se hospeda como huésped de honor en uno de los hoteles más prestigiosos de la ciudad costera de Guayaquil y que según sus fuentes, su dos próximas victimas, los americanos estarían en ese lugar. Permaneció en ese lugar por espacio de tres días, esperando paciente asechar a sus presas y poder cazarlas; mientras los americanos aparecían en el hotel, el muchacho se dio la mejor vida, gasto miles de dólares en placeres banales, en grandes fiestas y orgias, droga y alcohol, y allí acorde a su plan, hizo creer a todos, que era un gran narcotraficante colombiano y buscaba socios en ese país, para ampliar su negocio, pronto su fama llego a oídos de los dos hombres quienes se interesaron en el muchacho, al fin y al cabo, lo que les importaba era el dinero y no les interesaba que hicieran para conseguirlo. Al cuarto día, solo llega uno de los americanos, se trata del administrador general de la firma Johnson and Jackson, un corpulento hombre acompañado por dos gorilas que no se le despegan ni siquiera para ir al baño, conocido en el bajo mundo como el “Yanqui”, poseía fama de ser un consumado Don Juan que le tira a todo lo que tenga buenas piernas y cara bonita, enfermo apostador del cual se dice que dejo empeñada en un casino a su primera esposa, de aproximadamente sesenta años, rubio y de ojos azules y del cual se puede decir, que sin importar como, consigue lo que quiere. El muchacho logra ganarse la confianza de varias de las mucamas y


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en especial la gerente del hotel, que es una hermosa mujer, de esbelta figura y cabello dorado y de quien se dice que es la amante del americano, de esta forma el muchacho logra que la gerente se interese por el y quien inconscientemente, concreta una cita con su jefe, con la ilusión que entre ellos surja un negocio y ella obtenga una jugosa comisión. Apenas el muchacho se entera de que el hombre esta en el hotel, ofrece una fiesta nocturna de agradecimiento a los empleados y personal del hotel en las piscinas con lindas muchachas latinas y exclusivo grupo vallenato, no escatimo gasto alguno, solo quería que el americano callera en la trampa. Aunque la fiesta estaba en lo mejor del clima, el viejo norteamericano no daba muestras de querer asistir al fastuoso evento, entonces el muchacho planea lo inesperado, ante el fracaso evidente de la operación y al mejor estilo de las mafias colombianas y mexicanas, se levanta en medio de las mujeres sensuales en bikini y tangas que al movimiento de las caderas incitan a la perversión. –“! ¡Chicas les voy a pagar a cada una, quien sea capaz de destapar sus senos por el resto de la fiesta!, no importo el pudor, no importo la educación, solo importo le color verde del billete de cien, y así, todas las exuberantes y hermosas doncellas, bailaron eufóricas semi desnudas entre la piscina, pronto el resto de sus prendas salieron a volar, quedando como vinieron al mundo, desde un gran ventanal el gringo emocionado por la fiesta erótica, baja de su encierro y comparte la orgia del alcohol y la droga y de paso entablar una peligrosa amistad con un joven que no tenía nada de tonto. Ambos hombres compartieron la gran fiesta, consumieron alegres cada uno de los manjares exóticos y eróticos, sumergiéndose en el frenesí de la locura, la vanidad y el dinero. A la mañana siguiente, y tratando de soportar la resaca, el joven busca a la administradora para que esta lo anuncie con su jefe, una hora más tarde, el norteamericano recibe al muchacho, dialogan entusiasmados y recuerdan con picardía cada cosa caprichosa que en la noche anterior hicieron.


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Le anuncia que está interesado en comprar varios terrenos para instalar un gran casino que sea único en América, el gringo pronto deja ver sus intenciones y le afirma que él tiene esos terrenos y busca un socio inversionista, a lo cual el muchacho demuestra su interés, el viejo le dice, que existe un problema, y era que dicho terreno, estaba muy lejos, en otra ciudad, en Cuenca y eso obligaba a que debían de quedarse varios días, a lo cual el muchacho acepta, ello le daba un espaldarazo a los planes del joven. En la noche, el muchacho en la soledad de su habitación, prepara todo su equipaje, borra toda evidencia del lugar y luego se retira a la meditación y oración, para que mañana todo su plan salga bien. Muy temprano cuatro hombres viajan entre una camioneta blanca hacia Cuenca, allí va el norteamericano, dos corpulentos guardaespaldas y por supuesto el muchacho, durante horas viajaron solo hablaron de negocios y futuras inversiones en Colombia y Ecuador, el joven seguía el plan al pie de la letra, incluso ya tenía definido como deshacerse de los dos gorilas. Llegaron también a un hotel, también de propiedad de los americanos, allí no registraron al muchacho y ello favorecía más sus movimientos, en su habitación prepara sus armas adaptándoles el silenciador, se persigna con ellas y luego reza, pues su nerviosismo aflora a cada centímetro de piel, luego respira profundo toma el teléfono y pide a la recepcionista, que le colabore ubicando a uno de los escoltas del gringo, pues necesita una mano para abrir la maleta, de inmediato alguien llama a la puerta, era uno de los fortachones, el muchacho le agradece y le indica que la maleta que está encima de la cama no abre, “!seguramente se trabo el sistema de seguridad!”, el gorila armado hasta los dientes se dirige hacia la cama y así aplicar toda la fuerza para dar apertura a la valija, el muchacho camina hacia la puerta y se asoma tímidamente, pero se da cuenta que el segundo guardia esta apostado en la puerta del americano, voltea a mirarlo y el muchacho lo saluda gentilmente con la mano e ingresa rápido, el gorila trata de forzar la maleta y rompe el cierre, gira hacia el muchacho, -¡listo señor!, el muchacho


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con las manos detrás de la espalda, sostiene su arma, este le dice, ¡Amigo usted sabe rezar!, ¡no le entiendo señor!, ¡porque es mejor que rece todo lo que sabe en este momento!, el joven saca su arma y le apunta, ¡arrodíllate mirando hacia la ventana, y es mejor que no hagas nada, si quieres seguir viviendo!, el guardaespaldas se arrodilla de espaldas al joven, pero este trata de sacar su arma, el muchacho reacciona propinándole un fuerte golpe con su pistola, el gigante cae inconsciente, el joven trata de halarlo para esconderlo pero el ruidoso alboroto alerta al segundo guardia, quien corre a la habitación desenfundando su arma, entra a la habitación y se da cuenta que su compañero esta botado en el piso, advierte que la ventana está abierta y corre hacia ella bajando por completo todas sus defensas, presumiendo que el muchacho salió por ella, ¡Quieto, no te muevas o te vuelo la cabeza!, amenaza el muchacho que está detrás de la puerta, el guardia gira pese a la orden, de nuevo el muchacho le advierte, pero este no hace caso, gira rápido y trata de disparar, pero la reacción del profesional, es más veloz y le propina dos disparos en la cabeza, cierra la puerta, y mete los hombres dentro del baño, alista su equipaje de mano, lo deja a un lado de la puerta, camina acelerado hacia la habitación del americano, golpea varias veces, pero no atienden al llamado, golpea de nuevo, y la voz enojada del gringo le informa que está demasiado ocupado, de nuevo el joven golpea, y esta vez le dice, ¡Mr. Johnson, soy yo! Entonces este abre la puerta, pero el muchacho le propina un fuerte golpe en la cara con su arma, este cae al piso y trata de levantarse pero el muchacho esta sobre él, -¡Quieto!, el americano queda paralizado ante el frio acerado de la pistola. -¡recuerdos le mandan de Bogotá, Míster Johnson!, el gringo trata de entender lo que sucede, ¡Que es lo que quieres, dinero, llévatelo todo, pero mis hombres te alcanzaran como a un perro!, ¡esto no es por dinero, es por honor y dignidad!, el hombre trata de observar los ojos del joven pero aun no logra visualizar lo que sucede. -¡Saludos le envía la familia González, y espero jamás olvide en el infierno a don Francisco González y su esposa!, pronto el gringo queda de una sola


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pieza, inmóvil totalmente desarmado en su interior, sus pupilas titilan de miedo o tal vez de sorpresa, pronto el muchacho, se acerca al oído, algo le dice, esto asusta más al hombre, quien balbucea, -¡No puede ser, pero si creíamos que todo había salido bien!, ¡Mire usted, no fue así!, -¡Llévate todo, pero por favor no me hagas daño!, ¡los que planearon todo fue Jackson y Fernández, solo fui un comodín para sus planes! Luego el muchacho le pregunta, ¡en donde está el otro gringo!, este le contesta, ¡En Chile, en mar de plata, allí tenemos hoteles!, Tirado en el piso y con lagrimas en el rostro, le dice con fiel verdad, ¡hombre siento mucho todo lo que ha tenido que pasar, pero estoy dispuesto a pagar con creses su dolor!, ¡es demasiado tarde, más bien laméntese consigo mismo y pídale perdón a Dios porque hoy te vas directamente al infierno!, el gringo trata de luchar pero el joven le propina otro golpe, derribándolo, lo arrastra hacia el baño, allí lo mete dentro de la tina, ahogándolo pese a la resistencia, finalmente y ganada la batalla, el muchacho observa al gringo que aún tiene los ojos abiertos, y le dice, -¡tarde que temprano, las cuentas de sangre se pagan!.


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EPISODIO 10 En Quito, el muchacho utiliza un salón internet, donde le comunica al hombre del anticuario, que el plan se efectuó en parte, y que tiene un pequeño problema, y debe de efectuar otro plan, pues el otro americano, “Jackson” se encuentra en Chile y es poco probable que regrese a Guayaquil, por ende debe viajar pronto y encontrar al hombre. En una cafetería del centro de Bogotá, se encuentra el capitán Muñoz, quien observa atento las noticias en la pequeña televisión, pide un tinto y observa como uno de los presentadores, informa que el noticiero tiene el video de las cámaras de seguridad del aeropuerto, donde al parecer se encuentra la imagen del presunto homicida del Japonés, pronto se levanta y corre hacia al aparato para tratar de divisar dicha imagen, pero desafortunadamente es el mismo video que días antes había recibido, regresa a su lugar bastante decepcionado, mete sus manos en el bolsillo de su saco buscando las llaves de su auto, allí saca extrañado un segundo video, que tiene las imágenes del homicidio del centro comercial, lo toma, lo sacude varias veces, luego lo mira fijamente, pensando tal vez en muchas cosas pero la final toma una decisión y sale de allí, hacia la estación de policía. Pese a los reclamos y regaños del viejo del anticuario, el joven toma un avión hacia Santiago, en busca de Jackson, con apenas lo que lleva puesto y un maletín, fija en su cabeza, la misión absoluta de buscar por tierra o mar a este hombre. En Bogotá el detective Muñoz le pide a su amigo el sargento Fernández , experto en comunicaciones, le reproduzca el video del centro comercial, allí observa a un hombre de negro que camina, lleva puestos lentes y sombrero y mira para todos los lados, de pronto observa, que el hombre se quita los lentes y los limpia con un pañuelo negro, en ese instante se observa despejado el rostro del asesino, aunque difuso y poco entendible, pero algo le llama la


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atención y le pide a su amigo, que le reproduzca el video del aeropuerto pero sin quitar el otro, el sargento coloca el video y allí paso a paso, durante quince minutos observa todo y aunque las centrales de inteligencia habían escudriñado a fondo dicho material sin encontrar nada, luego ve como el hombre vestido de chofer siempre de espaldas a la cámara, aparece en escena, luego varios minutos, observa algo y le pide al encargado que detenga el video, ¡Lo sabía!, ¡que vio mi capitán!, ¡es el mismo hombre, el asesino del centro y del aeropuerto, es el mismo hombre!, el sujeto trata de observar los dos videos congelados, tratando de ubicar la comparación. -¡Hombre, mire bien, en los dos videos, el hombre usa el pañuelo negro y limpia los lentes!, el sargento de informática mira y logra detallar la casualidad pero aún no está convencido, ¡Mi capitán es que mire, uno tiene el pelo negro y el otro es rubio!, ¡si sargento, pero porque este hombre es un asesino profesional; hágame una copia de esto y aun no informe nada, no hasta que esté completamente seguro!, de inmediato llama al Sargento Muñeton, y le ordena buscar los últimos casos de asesinatos en Bogotá y el país, y hacer una lista. El muchacho llega a Santiago y se hospeda en uno de los mejores hoteles y para sorpresa suya, se entera que en esta ciudad se llevara a cabo, una rueda de negocios hoteleros, y de la cual estima inteligentemente que su siguiente objetivo participe en dicho evento. Como el tiempo es su principal enemigo por el trabajo hecho en Ecuador, se inscribe en dicha rueda y allí con la colaboración de los coordinadores del evento, solicita el listado de asistentes y para sorpresa suya, encuentra el nombre de Mike Jackson, en representación de la compañía hotelera “Johnson and Jackson” y está confirmado para un congreso en la noche en un prestigioso salón de la capital Chilena. -El viejo del anticuario esta bastante preocupado y busca a sus amigos íntimos en otros países, pero solo uno acude a su llamado, un amigo en Argentina, acepta colaborarle para que el muchacho llegue allí y arme una cuartada perfecta, para ello, envía un


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subalterno suyo y ubica a los portadores de los pasaportes falsos y luego de llegar a un acuerdo millonario, con todos ellos y de acuerdo a las instrucciones y la inteligencia de la oficina del joven de negro, todos ellos viajan hacia Buenos Aires, allí con la aduana y la policía de inteligencia del Ecuador y de la Argentina, arreglan todos los detalles para hacer creer que estas entradas a estos países, son de tiempo atrás y así desviar posibles investigaciones de la policía y la interpol. En Bogotá, el capitán Muñoz recibe del sargento Muñeron, el listado de homicidios del último mes, un total de 164 asesinatos se dieron lugar en todo país, así la investigación seria más extensa pero necesaria, ordena a su subalterno realizar un comité de trabajo a la brevedad posible.


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EPISODIO 11 -“un total hermetismo vive el país, en relación a los últimos homicidios registrados en el país y que han desatado una ola de violencia”, expresa como siempre el diario rojo ante el silencio y la parálisis que sufre la policía y la fiscalía al no dar con los autores de los últimos sucesos violentos. -en Santiago, el muchacho, se prepara para la cena de gala, donde con algunos dólares, se hiso inscribir como participante hotelero radicado en Venezuela. Para tal cena, alquila un traje negro muy elegante, sombrero y gabán, con gran elegancia y orgullo poco modesto se pavonea frente a todos los asistentes, tal vez esta actitud sea parte de un plan macabro. En dicho evento, se congrega lo más relevante de la hotelería americana, detrás de ellos, cientos de asistentes más, entre ellos muchos periodistas que están prestos a transcribir las conclusiones más sonoras e impactantes del gremio y como si esto fuera poco, decenas de hermosas mujeres que dan brillo a una reunión acartonada. El certamen es abierto por un maestro de ceremonias muy prestigioso en ese país, luego una orquesta de cámara da la bienvenida a los hoteleros, el muchacho de negro quien con muchos dólares logra que la organización le de puesto clave al pie de su siguiente víctima, el dispositivo de seguridad es enorme, tanto adentro como fuera, sea un total refugio antiterrorista; pronto la desesperación toma al muchacho quien se inquieta al no ver el arribo del americano, luego de unos cocteles, y de discursos largos y no comprensibles por el muchacho, llega Mr. Jackson con dos escoltas, quien al parecer no sabe nada de su socio, allí junto a él, se sienta la gran mole humana, quien despacha a sus dos escoltas pero en cambio recibe a dos hermosas mujeres que se sientan al lado y lado del hombre, pronto el presentador hace un efusivo recibimiento al magnate hotelero, quien con su orgullo millonario y exceso de fama, se levanta de su estrado, y hace una venía a todos


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los asistentes que a su vez, con admiración o sin ella, le responden con aplausos, con lo anterior, el muchacho confirma sus dudas, sin tener que usar la famosa fotografía. Pronto el muchacho logra tener una conversación con su víctima que luego de unos Martini, estrechan una hipócrita confianza que les hace olvidar por un momento el famoso certamen, tal vez, y al igual que su socio, al ser advertido por otras personas del evento, sobre el acaudalado muchacho con mas dinero junto que todos los que estaban allí y su particular interés de buscar socio para realizar jugosas inversiones hoteleras, despertaron en el un aire de ambición y poder, descuidando su acostumbrada inseguridad por los extraños. Al borde del cierre del evento, el muchacho sale al baño, donde prepara una extraña mezcla y la introduce en una capsula pequeña, sale de nuevo hacia su lugar, se sienta, allí el gringo se despide del muchacho, alterando sus planes, pero el muchacho reacciona y le exclama, -“¡Pero cuando nos vemos, yo mañana viajo para Europa muy temprano y me interesa dialogar con usted!”, el americano se sienta junto a él, -¡a mí también me interesa, espérame un segundo mientras voy al wáter!, ¡listo yo te espero, mientras tanto pediré un par de tragos para mojar la palabra!, replica el muchacho -¡OK!, y tomando por cada lado a las muchachas, va tambaleando hacia el baño. -En Bogotá, el capitán Muñoz, empieza la difícil selección de la lista de homicidios y que tengan una supuesta relación, para ello cita, a todo un grupo interdisciplinario con equipos de última tecnología, y poder así, tener un aporte necesario que esclarezca los crímenes. Mientras tanto en Quito, la mucama del piso quinto, halla el cadáver de su jefe, pronto el escándalo del homicidio, alborota a todo el Ecuador, la consternación es grande, ya que se trata de un inversionista importante allegado al gobierno, pronto los teléfonos de los asesores de Quito, tratan de ubicar a Míster Jackson pero este, creyendo torpemente, apaga el celular pero logran comunicarle lo sucedido a los escoltas, quienes se encuentran a


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varias cuadras de allí, comiendo en un restaurante, dejan de comer y corren para el hotel. En el evento el muchacho observa hacia todos los lados, en especial al baño allí llama un mesero quien le lleva dos Martini , le agradece, de nuevo mira para lado y lado y hacia el baño, estirando un poco su cuello, tratando de esculcar el horizonte repleto de gente y que le impide ver el gigantesco estadunidense. Se sienta tranquilo, saca de su bolsillo la capsula con el extraño polvillo, la abre y le echa su contenido en la copa de cristal, la sacude muy meticulosamente, la deja en el lugar del gringo, se acomoda y limpia con detalle cada parte de su vestido, llega a la mesa el americano quien ya no esta tan descompuesto, le pide a las chicas que lo esperen afuera, dentro del carro. Allí los dos personajes se concentran en una gran conversación de negocios, pronto hay un gran acuerdo entre los dos, estrechan sus manos y el muchacho pide un brindis para cerrar con lujo de detalles el gran negocio del año para el americano, el muchacho toma un sorbo mientras observa al gringo, este a su vez, de una sola bocanada toma todo el trago, ambos se miran, el gringo se levanta despidiéndose del muchacho pero todo en su cabeza le da vueltas, cae en la silla. -¡pero que me pasa, no puedo respirar todo me da vueltas!, se desajusta el corbatín y la camisa, mira para todos los lados, a punto de caer inconsciente. ¡Tranquilo Mr. Jackson, el efecto del veneno es rápido y nada doloroso, es cuestión de paciencia, en diez segundos podrá encontrarse con su socio Mr. Johnson, quien de seguro ya está ardiendo en el infierno!, el americano lo mira convulsionando y trata de agarrarlo varias veces pero sus reflejos están totalmente dormidos. ¡Don Mr. Jackson, debo retirarme, trate de quedarse quieto porque le puede dar un infarto, más bien tranquilícese y disfrute su muerte!; el muchacho mira hacia todos los lados, saca un pañuelo negro y le limpia el sudor de la cara y unas cuantas lagrimas que corren solitarias por sus mejillas, el corpulento hombre, se pone cada vez más morado, su estado es crítico, el muchacho se le acerca y le dice algo al oído, pronto y tal como el muchacho lo había dicho, este se agita violentamente y un fulminante infarto lo


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derrumba al piso, el joven de negro, se levanta gritando ¡auxilio, auxilio, mi amigo le dio un ataque! La multitud corre hacia el lugar para tratar de ayudar, los gritos no esperan pidiendo la ayuda de un médico y una ambulancia, el muchacho en medio del caos, se retira rápido del lugar pero las cámaras de televisión, transmiten en directo el hecho, incluso el escape tranquilo del muchacho de negro, pronto llegan los escoltas a informar a su jefe el homicidio de su socio, para al ver que una muchedumbre llevan arrastrado a un hombre, entendieron que era su jefe, de nada valió, todo intento humano por salvarlo, según el veredicto legista, Mr. Jackson, murió a causa de un paro cardiaco, por su parte el joven que tenía todo previsto, viaja hacia Venezuela utilizando una de las tantas identificaciones falsas, y desviar así toda investigación en Quito y Santiago.


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EPISODIO 12 -¡Un detective joven llega a la oficina del capitán Muñoz!, Capitán esta es la información que me pidió del japonés, observa que desde hace veinte años ha venido a Colombia, siempre en plan de negocios, y le llama la atención, que hace 21 años, funda una empresa junto con seis hombres, una empresa comercializadora y exportadora de joyas y esmeraldas, toma otro boletín, un documento de constitución de gerencia y encuentra que dos nombres inscritos allí, aparecen también en el listado de homicidios recientes, pronto encuentra una especie de relación, aunque no está seguro, delega al sargento Muñeton y otros hombres más, para que busquen a los otros integrantes de la empresa, y que supuestamente los pueden llevar a tener más precisión sobre la investigación. En la oficina del anticuario, el viejo habla por teléfono con el muchacho de negro, le dice que la policía está investigando mucho y es mejor aplazar la otra diligencia ¡La prudencia y la paciencia, son virtudes del sabio! replica, ¡muchacho quédate unos días en la costa, mientras yo arreglo a varios policías!; pero el muchacho al parecer, se niega hacer caso, y ello irrita al anciano, quien tiene más de chenta años, usa bastón, viste muy bien, y siempre usa el color negro, tal vez con el guarda respeto a todos los que estuvieron a su lado. -¡muchacho quédese por allá, al menos por varios días!, pero la voz al otro lado, ¡Tiempo es lo que no tenemos, debemos terminar con esto, más bien envíame dinero a Maicao, porque hoy salgo de Venezuela, además envíame, todo el material del otro hombre, pues este tipo, está aquí en la costa!; ¡pero mijo, hágame caso, esto se está poniendo caliente!, !viejo no te preocupes, si no me morí chiquito mucho menos grande!...¡Chao abuelo; espero eso urgente! El detective muñoz, le pide a sus hombres, indaguen más sobre el japonés y los otros dos sujetos asesinados, de pronto uno de ellos confirma por medio de la internet, que dicho personaje, estuvo en


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Colombia por corto tiempo y que fue implicado junto con los otros dos hombres en un doble homicidio pero el juez los declaro inocentes, desapareció y con él, los otros dos hombres, -¡Capitán, aquí hay algo curioso, pero el doble homicidio jamás se esclareció, y aun mas, el asesinato doble, fue cometido en contra de uno de los socios de mayor capital!, termino el agente, -¡esto está cogiendo forma, cuatro de siete socios de esa empresa están muertos, averiguan donde están los otros tres, y también busquen a sus familiares cercanos de los muertos radicados aquí!....!y algo mas, el juez del caso, fue investigado después por la fiscalía, pero este desapareció sin dejar rastro, según datos de inteligencia, la ultima vez que se supo de el, fue en Barranquilla!. Dos horas más tarde, un agente investigador entra a la reunión de inteligencia, -¡Capitán hallaron a dos de los socios del japonés muerto hace unas horas, uno ahogado en Ecuador y el otro al parecer envenenado en chile, apenas hace dos horas!, -¡Diablos!, reclama indignado el policía, -¡Muñeton, Muñeton! Grita furibundo el policía, -¡Rápido, busque al otro de los socios y rápido, antes de que lo maten!, sale de la oficina el capitán directo a donde sus superiores a comunicarles que todos estos muertos que trascendieron las fronteras del país, tenían absoluta y cierta relación. No había duda, que sabía en el fondo que todo eso, era un gran ajuste de cuentas aunque no podía determinar la autoría, pues aun las piezas no estaban encajadas dentro de la investigación, pero cada minuto que pasaba tomaba cada vez mas forma. En la Guajira, el muchacho sube en un bus que lo lleve cerca de Barranquilla, donde sospecha, este el último de la lista de acuerdo a las informaciones de sus contactos, y que para efectos de esta historia es el juez que dejo en libertad a muchos malhechores, ahora el joven estaba tras su pista, era cuestión de tiempo, aunque este no estuviera de lado del muchacho. -¡Atención, mucha atención, información de última hora, un doble homicidio ocurrió en Guayaquil Ecuador y Santiago de chile, hace suponer a las autoridades que se trata de un ajuste de cuentas por


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parte de los carteles colombianos en contra de los norteamericanos, el hecho sucedió cada uno dentro de un hotel y al parecer perpetrados por asesinos profesionales, pero un informe de última hora, de los centrales de policía de los dos países hacen suponer que los autores son los mismos para ambos casos y cuya identidad no ha sido descubierta, pero las autoridades aseguran de que se trata de un colombiano de tez blanca, alto, delgado de aproximadamente 25 años!... luego el televisor es apagado por el capitán Muñoz, de nuevo con notoria preocupación, llama a regañadientes a sus subordinados, -¡Que me tienen, que han averiguado!, pero ninguno de sus investigadores ha logrado conseguir algo, ¡carajo, Muñeton comuníquese con la policía de Ecuador y Chile y pídales que nos envíen, los videos de seguridad!, ¡tomen esa lista de socios de esa empresa y averigüen donde están los demás socios y préstenles toda la seguridad posible, estoy seguro que el asesino ira también por ellos!, ¡si señor!..... ¡Estoy seguro que pronto caerá este profesional!, de nuevo se encierra en su oficina a buscar más detalles de los crímenes, tal vez esto, sea el reto más grande de su vida, el capturar a un asesino casi perfecto. Minutos más tarde, llega el correo electrónico con los videos de seguridad de los dos países, el sargento Muñeton imprime los correos y los lleva a su superior, pronto en un gran televisor el grupo de agentes revisa el material, una y otra vez, pero no hay nada, luego el capitán, ordena a sus hombres que salgan de allí. El solo, revisa de nuevo, pero no hay nada, en un instante fuma una docena de cigarrillos y se acerca al televisor, y se da cuenta, que pese a que el asesino astutamente siempre da la espalda o se tapa la cara ante las cámaras para no dejar pistas a las autoridades, deja algo en uno de los videos que en parte lo consuela, y es el video de Chile, independiente a las cámaras de seguridad, hay mas de una docena de cámaras de televisión cubriendo el evento, entonces y con su fe renovada, llama a sus subalternos y les ordena que se comuniquen con la policía, y pidan copias de todos los videos de los cámaras que están allí. -¡Muñeton, a qué horas asesinaron al


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hombre de Ecuador! , ¡Más o menos a las dos de la tarde! ¡Y el segundo, el de Chile!; ¡hacia las diez de la noche del siguiente día!; ¡o sea tuvo todo el tiempo para ubicarse y planear con detalle cada movimiento, Muñeton pida el registro de la aduana de Chile, de los vuelos que llegaron a Ecuador, de los últimos cuatro días de vuelos colombianos que llegaron allá! Cerca de Barranquilla, en un pueblo vecino, el muchacho alquila una habitación acondicionada con teléfono e internet, y bajo una identidad falsa, y haciéndose pasar como periodista, indaga en ese pueblo y en otros pueblos, sobre la historia de un hombre, “el juez” muchos negaron conocerlo, otros jamás habían escuchado tal nombre y otros apenas si lo recordaban pero habían perdido el contacto de él. En el comando de la policía, el capitán recibe parte de los videos de Chile y prepara un salón con suficiente equipos y personal, para revisar centímetro a centímetro cada video, pues creía que este hombre de negro siendo tan perfecto en su trabajo, tal vez no haya tenido en cuenta, las dichosas cámaras de televisión ajenas a la seguridad. Cerca de una bulliciosa plaza, el muchacho, que viste camisa corta y pantalón negro y su acostumbrado sombrero, detiene un taxi, que alguien de un viejo billar le recomendó, como persona de extrema y absoluta confianza, conocedor de todo, incluso de los lugares buenos y los peores, y que con sus años de experiencia, conoce a todo tipo de personas; luego de la recomendación, el muchacho aborda el taxi y dentro de el, le ofrece al conductor una buena cantidad de billetes, solo para que este ubique pronto al famoso “juez”, y le pide que sea prudente pues no quiere tener problemas y lo incentiva aún más, pues le promete que hay mucho dinero para él, si logra ubicar al hombre en mención, además le recalca que esta es una misión periodística y no quiere que nadie le gane la chiva, el taxista emocionado, le asegura, que antes de que anochezca, tendrá su famosa “chiva”, el muchacho baja del carro y tomo otro taxi que lo lleve a barranquilla donde recibirá un giro millonario de Bogotá,


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además de su última información para terminar con su misión; desde una de las miles de cabinas de teléfonos celulares de la ciudad costera, realiza una llamada prohibida pero necesaria, estaba tratando de comunicarse con el hombre del anticuario, que presto acude a contestar la llamada. ¡Que hubo muchacho, me tenías preocupado!, ¡No se preocupe, estoy bien viejo, antes de veinticuatro horas, terminare todo, y podremos descansar definitivamente!; ¡Muchacho ten cuidado la policía está acercándose mucho, según mi informante, hay un capitán Muñoz que tomo esto como personal, y está siguiendo cada pista con lupa! ¡Tranquilo mi viejo, mañana se acaba esto, por favor, envíame papeles nuevos, esta chapa está muy putiada!..... ¡Ten cuidado por favor, apenas terminemos con esto, te vas para Europa por un buen tempo! En la estación de policía, un grupo de 15 detectives, analiza minuciosamente cada milímetro de video en busca de una pista que los lleve al asesino, de pronto uno de los agentes, llama urgente a su comandante, este corre hacia él, -¡vea jefe este video, es el momento justo del infarto, allí se observa a un joven vestido de negro quien saca un pañuelo negro y limpia la cara del hombre, ¡este es el mismo hombre de los videos del aeropuerto!; ¡debe haber imágenes más detalladas de él, revisen bien!; otro agente llama al capitán -¡comandante venga a mirar esto!, era el video del muchacho que en medio de la gente sale caminando tranquilo, se ajusta el pantalón, se acomoda el saco y su sombrero, mira hacia los lados y luego hacia atrás y sin darse cuenta, pasa en primer plano por el frente de una de las cámaras sin darse cuenta. ¡Este es, este es el asesino, por fin te tengo en mis manos bastardo!; ¡envíen varias copias al comandante general, al ministro y si es el caso al mismo presidente, necesito esa, autorización para publicar su rostro en los medios de comunicación!, ¡rápido, rápido, aún nos queda uno, y ese será el que nos lleve al asesino!


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En las calles de Barranquilla, el muchacho camina preocupado al no saber nada de su cooperante, así que decide regresar al pueblo y buscarlo, una hora luego, ubica al taxista, ingresa este al taxi, ambos lejos del bullicio de la playa y de la gente, hablan en secreto por espacio de treinta minutos, luego el muchacho entrega un sobre con dinero y a su vez el taxista le entrega una hoja de cuaderno mal arrancada y que trae un escrito de varias líneas con la información que el muchacho busca, el hombre de negro sale del taxi y regresa a su habitación para aprovechar la soledad y el silencio para planear su último golpe.


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EPISODIO 13 En Barranquilla, el joven de negro espera afanado que llegue la hora para ingresar a un centro clínico en el centro de esta ciudad, desesperado presintiendo tal vez que las cosas no puedan salir bien, mira una y otra vez su preciado reloj, y fijo como estatua en un lugar cerca a la entrada del lugar, agita su pañuelo negro ante el calor y ante el desespero de no poder ingresar, pronto la puerta rechina y anuncia la entrada de todo personal de la clínica, allí junto a la puerta, esta apostado el guardián quien requisa paquetes y exige la debida identificación de los empleados, el muchacho se percata de ello, pero su agitada desesperación cambia por una relativa y normal tranquilidad, pues como astuto jugador del azar y el ajedrez de la vida, había conseguido con el taxista del día anterior, una falsa pero eficiente identificación que lo acredita como funcionario de la institución medica, por unos minutos finge estar hablando por celular para detallar con perfección el movimiento de la puerta y del alrededor, luego y de detectar a lo lejos una patrulla de la policía, se apresta a entrar. En Bogotá el capitán Muñeton ordena a sus subalternos que se comuniquen con la dirección de policía de Barranquilla para que presten toda la seguridad posible al ultimo de los sobrevivientes de una supuesta cadena de homicidios que tenían relación entre si, pero que aun tenían despistado al astuto policía. Pronto la orden hace rigor en esta ciudad y de inmediato una patrulla con dos policiales y hacen presencia en el lugar. _”! La policía aun no tiene pistas sobre los graves hechos de delincuencia que ha vivido el País, esta tarde el presidente de la República dará una conferencia de prensa, para dar detalles de la investigación y sus supuestos avances!”, reza la columna periodística del matutino nacional, que entre comillas escribe,


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“pañitos de agua o verdades a medias!”, luego suena el musical celular del detective Muñoz, que es agredido por su superior, que a la vez es amonestado por un alto general que a la vez es llamado al orden por el mismo presidente, en fin una cadena de mando con un justificado pero poco llamado de atención. El hombre del anticuario por su parte trata de buscar todos los mecanismos necesarios para sacar al muchacho de esta ciudad y enviarlo de inmediato al exterior motivado por las llamadas oportunas de sus informantes que todo lo saben dentro del gobierno y la policía. Mientras tanto en la clínica, el joven ingresa a la clínica sin problema alguno pese a la inseguridad del guardián que no esta seguro de la veracidad del recuerdo y su memoria, pues no se acuerda de haberlo visto dentro del centro hospitalario; camina intranquilo y por no decir inseguro al no lograr como llegar a la habitación dos, uno, tres, que es la habitación del ultimo de los hombres que aparecen inscritos en el famoso libro de las deudas y la venganza. Logra que una persona del aseo le indique el lugar exacto de la administración del hospital y allí ante el descuido de los guardias, logra entrar a un cuarto y tomar de allí, varias prendas pertenecientes a un medico cirujano que había estado de turno en la noche anterior, coloca sobre su pecho la identificación y sobre su cabeza pone un gorro además de varios accesorios que le hacen ver como un verdadero galeno. En Bogotá el capitán solicita a su jefe le autorice viajar con sus hombres a Barranquilla y adelantar la investigación, además de que le hace saber que tiene un presentimiento que el famoso asesino de negro, atacara en la clínica, porque en dicha clínica se encuentra en lamentable estado, el famoso juez de la mafia, a lo cual y pese a la incredulidad de sus superior le autoriza el viaje; de esta manera y sin perder tiempo, viaja en un avión de la policía con ocho de sus mejores hombres.


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En la clínica accede de manera fácil a la recepción del piso donde se encuentra su próxima victima, advierte que a la clínica ha llegado la policía y que uno de ellos se encuentra apostado en dicho piso, sus planes se ven truncados por un momento y sale hacia un gran ventanal para divisar el entorno y detalla que una segunda patrulla con cuatro oficiales mas llegan al lugar, tal situación lo angustia mas y no sabe que hacer, se recuesta sobre una de las paredes tratando de idear el famosos plan B, pues el A no le funcionaria con tanto policía allí, de esta forma toma su arma y la coloca debajo de su límpida bata, por si algo salía mal y debía de actuar a ultima hora y enfrentar ala policía. Pese al policía apostado, la rutina en el piso continua igual, decide pasar por en frente del policía y observar con detalle al juez, quien se encuentra con respirador y conectado a varias maquinas, pasa una y otra vez, entiende que no esta nada fácil, luego ve que una enfermera acompañada por un medico entran a una habitación, allí cierran la puerta y prestan atención al paciente, de pronto se le ocurre una idea, pasa de nuevo por en frente de la habitación, saluda cordialmente al policía y luego llama a una enfermera, esta le saluda con el respeto que se merece un doctor de la supuesta talla del muchacho, luego este le dice que cual era la rutina que tenia para esta mañana, ella le dice que tiene varias habitaciones y entre ellas, se encuentra la del sujeto, pronto el muchacho le pide le permita acompañarla, pues es nuevo en la clínica y necesita adaptarse a la rutina, a lo cual la enfermera acepta con gran alborozo, ella le pide la espere un momento mientras trae los papeles y las historias de los pacientes, finalmente lo invita a que tome un café pues la jornada es larga y un poco monótona. En el aeropuerto el avión del detective Muñoz despega rumbo a esta ciudad, en el avión llama directamente al director de la policía local y le pide que el personalmente. Preste la seguridad a este hombre, pues es testigo y eslabón directo para esclarecer estos crímenes, pocos minutos medio cuartel de la policía estaba rodeando el hospital, por su parte el viejo del anticuario intenta


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comunicarse con el muchacho pero es infructuoso, trata por todos los medios de conseguir varios enlaces que logren ayudar al muchacho y sacarlo de allí sin problema, pues en el fondo y pese a las advertencias del viejo, el muchacho es decidido y de que manera. En la clínica y con un tinto como la perfecta excusa, logra entrar a una habitación diferente de su victima y tranquilizar por decirlo así, al joven policía para que este a su vez se llene de confianza y no sospeche del joven supuesto medico, demoran no algo mas de diez minutos, y para su sorpresa cuando este sale acompañado de la voluptuosa enfermera, observa que hay tres policías en el piso, entiende que la policía descubrió su plan y debe de actuar rápido; así junto a la morena y en el mayor de los secretos, eleva una plegaria muy necesitada y de nuevo y por infinita ocasión, pone en manos de su creador su vida, empuña su arma con tal fuerza, que se hace daño pero ello no desconcentra al homicida. El plan del muchacho se retrasa unos minutos mas, mientras este ingresa a dos habitaciones mas, pasarían cerca de treinta minutos desde que el avión del detective despego de Bogotá, en cuestión de pocos instantes este arribaría a la ciudad y el plan del muchacho no daría los frutos que este buscaba, diez minutos después toda la clínica y todos los alrededores estaban cubiertos por policías, no había salida, no había como escapar. Minuto tras minuto la situación se ponía tensa, cada exhalación del muchacho, era una bocanada de desesperación y miedo, la adrenalina desbordaba por cada poro, pronto todo el lugar estaba rodeado, pareciera que el mismo presidente estuviera allí, la confusión reino por doquier, los detectives empezaron con las rondas de preguntas sobre si habían visto o sabían de algo anormal pero las respuestas no fueron lo suficientemente convencedoras, así que debieron de revisar cada identificación y entrada del personal, pero ello no fue suficiente para la policía, así que debieron de requisar e identificar a cada persona del hospital.


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En Bogotá, el hombre del anticuario logra contactar a un viejo amigo suyo en Cartagena, para que este saque del lugar al muchacho, mientras tanto en el aeropuerto, tres camionetas salen veloces hacia el hospital, mientras que en el interior de una de ellas, el capitán Muñoz, habla a regañadientes con un oficial encargado del dispositivo en el hospital; por su parte la policía inspecciona cada milímetro del lugar, al parecer no han encontrado algo fuera de lo normal, en el mismo piso del juez, el muchacho hace una ronde de visitas con la enfermera que por su belleza atrae todas las miradas, incluso de los policías. El muchacho y la mujer salen de la habitación de en frente, seguidos de cerca por los ojos sigilosos de los oficiales, entonces el muchacho, con una carpeta en sus manos y el estetoscopio aun en sus oídos, le pregunta a la linda mujer, ¡enfermera nos queda algún paciente por examinar!, ¡si doctor, nos queda el paciente de en frente!, el muchacho se detiene un momento y disimula su intención ojeando la historia clínica del paciente, allí observa que el paciente sufrió de un paro cardiaco y que se encontraba en critico estado. De camino hacia el hospital, el capitán Muñoz, ordena al conductor acelere al máximo, pues cada instante que pase es perjudicial, en Bogotá, el anciano trata de comunicarse con el muchacho pero este tiene apagado el celular; en Cartagena un hombre de tez morena y de avanzada edad, dispone junto con otros tres hombres, un complejo dispositivo de rescate, ya en el hospital, la simpática muchacha fraternaliza con los policías quienes descuidan su misión pese a la minuciosa requisa en el piso, el muchacho que siempre va adelante un paso, determina que es el momento de actuar y ante la omisión de los policías, logra no ser requisado por los policías, ¡señorita entremos de inmediato para que nos alcance el tiempo!, replico el muchacho con voz exigente y clara, a lo cual la muchacha acepto con un si señor, ¡permiso muchachos entre un ratico hablamos!, declaro la enamorada enfermera.


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A la entrada del hospital llega el capitán con sus hombres, los cuales ubica estratégicamente, en cada lugar para apoyar la seguridad y un posible escape, ¡algo me dice que este hombre esta aquí!, ¡rápido, rápido, que este hombre no se nos escapa!, corren afanados por todo el hospital, pues muy en su interior sabe que el hombre de negro es un verdadero profesional y que solo basta unos cuantos segundos para culminar su malvado plan, en la habitación del juez el muchacho detalla que el hombre, esta conectado a un respirador artificial, en fracción de milésimas de segundos, el muchacho idealiza un tercer plan el cual determina como el mas conveniente, de esta manera, le pide cortésmente a la enfermera le traiga un café cargado pues allí se van a demorar un buen tiempo, debido a las complicaciones del paciente y de paso le sugiere de forma picara, también traiga dos más, para los policías, a lo cual la preciosa muchacha accede coquetamente, de esta forma la esbelta mujer, sale contoneando su límpido cuerpo, ante la mirada morbosa de los agentes, de pronto la enfermera se detiene, gira su cuerpo y le dice a los policías, ¡quieren café!, ¡si señora!, dicen los impactados los policías, ¡vengan por el!, añade la muchacha, ¡el que quiere un beso, busca la boca!, replica la enfermera, quien rápidamente es abordada por los policías que como fieles sabuesos la siguen hasta la cafetera. En Cartagena los hombres realizan una serie de llamadas a personas de su confianza, dispuestos a todo y por todo, luego de una jugosa negociación, una decena de hombres armados hasta los dientes, parten hacia un lugar cercano del hospital a recibir las últimas ordenes necesarias para dar comienzo al apoyo militar que llegue a necesitar el muchacho. En Bogotá, el viejo trata de comunicarse con su muchacho pero le es imposible, mientras que el gordo Capitán ante el escaso físico, queda rezagado en las escaleras, retrasando un poco la misión. En el cuarto del juez, el muchacho aprovecha su fortuna, mira hacia todos los lados, ajusta su bata, empuña su pistola pero entiende que no es lugar para usarla, mira de nuevo hacia todos los lados, de pronto detiene su mirada en el paciente y en el aparato medico que


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lo mantiene con vida, se da cuenta que el juez esta despierto, camina hacia el, lo saluda amablemente y le dice, ¡buenos días señor Juez, tal vez no sepa quien soy yo, pero al igual que usted, vengo a tomar justicia por mis manos tal como lo hizo usted con los asesinos de los esposos González, y hoy para su desgracia suya, hoy seré su juez y también su verdugo!, el viejo mira horrorizado impotente de hacer algo, trata de gritar pero no puede, una grave convulsión amenaza con matar al viejo. En las escaleras y a menos de un piso el capitán corre a empollones, mientras que la mujer con los policías, platican agradablemente cada uno sus labores, en el cuarto, el muchacho observa al pobre enfermo que se retuerce del ataque de nervios ocasionado por la sorpresiva visita. En Bogotá, el viejo intenta comunicarse con el joven de negro, quien aun no prende el celular; muy cerca del hospital, un completo ejercito esperan la orden, mientras tanto el capitán sigue corriendo por las escaleras, en el cuarto, el muchacho observa de nuevo para todos los lados y fija su mirada hacia el aparato, y toma la decisión definitiva, ¡Señor Juez, le envían muchos recuerdos mis padres y ojala y se lo deseo yo, se pudra junto con sus socios en el infierno!, se acerca aun mas al viejo y le da un beso en la frente, luego desconecta una de las mangueras que le inyecta vida, pronto la presión, combinada con el miedo y la falta de oxigeno, cumplen con su misión, en segundos el viejo fallece que para el muchacho es una eternidad. Fatigado de tanto correr y gritar por fin llega el capitán al piso, al otro lado del pasillo, aun están los tres nuevos amigos, que en medio de risas y piropos, olvidan por completo al cristiano de la habitación 213, en la habitación el muchacho se persigna cuatro veces, una por su papa, una por su mama, otra por su abuelo y otra por si acaso; camina dos pasos, saca del bolsillo de la bata, el celular el cual prende, encuentra que hay varias llamadas perdidas todas de su abuelo, rápido le marca, y reactiva su paso, esta vez mas rápido, mientras tanto en la recepción, el detective averigua por la


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habitación, no lejos de allí, el asesino sale dela habitación sin levantar sospechas; en la recepción la secretaria le informa que el juez se encuentra en la habitación 213 donde están los policías, el muchacho advierte que ha llegado mas policías y que uno de ellos, le es familiar, se trata del sargento Muñeton; el muchacho actúa con normalidad pese a la presión que sufre en su interior y recuerda por un instante las sabias palabras de su abuelo, ¡el hombre no se reconoce por la valentía que vierten sus venas, sino por la cabeza fría en los peores momentos!. El celular del muchacho timbra varias veces, mientras que el detective corre por el pasillo, justo cuando pasan en frente uno del otro, las miradas se cruzan veloces, quedando para siempre y para cada uno, grabadas las imágenes, las caras y los ojos de estos dos oponentes, pero pese a la mirada fría y calculadora, ambos continúan con su camino, cada uno con sentido opuesto, en ese instante no hubo meditación y reflexión, solo acción; ante la insistencia o el precario disimulo del momento, el muchacho contesta el teléfono, sabe que al otro lado, es su abuelo que preocupado trata de salvar el día de su nieto, de pronto un fuerte grito amenazante, impacta en el cuerpo del muchacho, un frio casi mortal recorre todo su ser, su corazón se paraliza y solo su cabeza expela ideas asesinas, como acción de reflejos automáticos, empuña su pistola y dispuesto a todo, gira lentamente su cuerpo, pero para fortuna suya, dicho grito tenia como destino a los dos uniformados que aun estaban de conquista, pronto el muchacho alentado por la suerte sale del pasillo ante la mirada extraña de la recepcionista que advierte no conocerlo, pero no hace caso a su instinto y continua con su trabajo, sigue hacia el ascensor donde para su gran suerte y pese a los diez pisos que debe atender el ascensor, este se encuentra disponible, lo aborda rápidamente y allí en medio del aparato, le comunica a su abuelo que la vuelta esta hecha, pero se encuentra rodeado y no sabe como salir del lugar ,el viejo bastante preocupado le responde que afuera hay un grupo de hombres listos para sacarlo de allí, es solo cuestión de varios segundos, para que se inicie el operativo.


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Pronto el Detective se da cuenta que el paciente de la cama 213 está en medio de una agónica convulsión, y solicita rápido la ayuda de un medico, pero para cuando llega este, el juez, ha muerto, los insultos del capitán estremecieron el lugar, nadie supo con exactitud lo que paso y como siempre pasa, nadie vio y escucho nada, tan solo uno de los dos policías le informaron que hacía unos pocos minutos había entrado un doctor con la enfermera, allí el detective aborda a la enfermera sobre lo que paso allí en la habitación, pero esta no sabe responder, tan solo estábamos en la ronda de la mañana, pero el detective inconforme con la respuesta de la enfermera, nuevamente le pregunta, ¡y en donde esta ese medico!, ¡no se!, responde la asustada muchacha, ¿pero cómo se llama ese doctor, necesitamos saber que fue lo que paso con este hombre?, ¡no sé quien sea ese doctor, es la primera vez que lo veo en el hospital!, un frio intenso recorrió el pasillo abordando al sorprendido capitán que aun no entendía lo que había sucedido. /! Pronto no dejen salir a nadie del hospital, sellen todas las salidas y revisen cada lugar, este es nuestro hombre!, se dio comienzo a un operativo de rastreo en el gran hospital, mientras el joven asesino sale del ascensor en el primer piso pero se da cuenta que hay muchos policías y que están controlando la salida, así decide tomar otra ruta e ingresar a otro pabellón y allí idear lo más pronto posible su escape. Afuera a pocas cuadras de allí, se da inicio a un dispositivo armado de grandes proporciones, su fin, rescatar de allí al joven asesino, de esta forma dos camionetas, arrancan hacia la entrada del centro, donde simularan llevar varios heridos, mientras la tercera camioneta llegara por la parte de atrás de la clínica y allí reducir a los guardias allí apostados y sacar al muchacho. Pronto el muchacho en medio del pabellón recibe la llamada del viejo, quien le dice que busque la salida de emergencias pues en ese lugar lo están esperando, no lejos de allí, en el tercer piso, el capitán y sus hombres buscan milimétricamente al dichoso medico, pero la intuición del policía, advierte que algo no está bien y ordena a sus subalternos cubrir todas las salidas de la ciudad, incluso el


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aeropuerto y el terminal de buses, segundos después, un medico que trato de auxiliar al juez, le informa al policía, que el hombre había sido desconectado, unos segundos después, recuerda con perfección al hombre joven que paso a su lado y quien se quedo fijo mirándolo, baja hacia el primer piso donde le pregunta a los policías sobre un sujeto joven vestido de médico, a lo cual ninguno respondió afirmativamente, pero el guarda de seguridad le informo que hace unos pocos instantes un hombre con esa descripción, entro por el pasillo del frente. En un cuarto, y bajo la cautela que caracteriza al joven, trata de hallar algún atuendo que lo pueda camuflar pues sabe que el que trae puesto está muy comprometido, sale del cuarto, e ingresa a otro, donde para su fortuna encuentra varios uniformes de aseo y mantenimiento y uno más el de paramédicos, sin pensarlo dos veces, toma el de paramédicos, sale de allí y se dirige hacia la sala de urgencias en donde hay mucha gente alterada por no poder salir de allí, la congestión es tal, que la gente agrede a empellones a la policía por no dejar salir a la gente y aun mas por no permitir el ingreso de varios pacientes mal trechos remitidos de otras clínicas. El capitán ordena a su segundo, dirigirse a la sala de urgencias pues con tanto alboroto puede dar la oportunidad para que el delincuente escape, este corre hacia urgencias donde la gente esta alborotada, afuera en la calle, las camionetas llegan con los supuestos heridos, estos con un grupo numeroso de auxiliadores que no son más que sus socios, llegan hacia la puerta de la clínica, donde piden ayuda, pero los policías y el capitán no hacen caso y continúan con la requisa, pero dos minutos más tarde, el director de la clínica llega allí, y encara a la autoridad por no permitir la entrada de los heridos, y al igual que en urgencias, la multitud se enfrenta a la policía, sin más remedio el capitán ante las advertencias políticas de un medico consagrado y con las mejores relaciones publicas, permite el ingreso de los heridos, pero la gente allí detenida sale en manada y se forma el peor desorden, ¡no había duda, que el operativo fallo!, resignado el capitán trata de visualizar


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entre la muchedumbre al sospechoso pero esto no sirve de nada. En urgencias el muchacho vestido de paramédico, escucha por la radio, el llamado que hacen al personal de salvamento, presentarse con camillas y ello es aprovechado por el joven asesino, quien toma aprovecha el enfrentamiento, para armarse de una camilla y a empellones meterse por entre la gente y llegar hasta la puerta, a pocos metros llega el sargento, quien sigue paso a paso cada dialogo en el radio teléfono, afuera de la clínica esta la tercera camioneta, que pasa desapercibida, tal vez porque trae placas oficiales, o tal vez porque el personal de la policía no es suficiente para controlar dos manifestaciones en el mismo lugar. El muchacho se abre paso por entre la gente, ¡abran paso, tenemos varios heridos a la entrada y por aquí es más rápido!, pero el policía no permitió la salida del joven, quien inteligentemente instigo a la gente para que reclamaran por el supuesto atropelle, de nuevo se escucha en la radio, la presencia de los camilleros y para médicos, lo cual es de nuevo aprovechado por el muchacho, quien de nuevo se enfrenta con el policía, ¡déjeme salir, por acá es la única salida, usted responde si algo le llega pasar a los heridos!, la gente se enoja mas y se abalanzan sobre la puerta pero los tres policías no logran controlar a la multitud pero un hombre de color y quien haciendo uso de su poder político, al declararse concejal de la ciudad, le ordena a los policías, dejar salir al camillero a cambio de ellos quedarse ahí, mientras continúan con el dispositivo, esto fue aceptado por los policías, dejando salir al camillero pese a los fuertes reclamos del sargento que llegaba al lugar, de nuevo la multitud protesta y se agolpan sobre la entrada de cristal, y allí fue difícil para los policiales, frenar la multitud siendo estos agredidos por la horda enfurecida. Afuera y con la velocidad del rayo, el muchacho se comunica con su abuelo que a la vez habla con el encargado de la operación, quien visualiza en primer detalle al muchacho, solo se escucho la estampida de una camioneta blanca, dejando atrás una camilla y un saco azul de paramédico.


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EPISODIO 14 “¡EL FINAL!” ¡Increíble, astuto asesino se escabulle entre decenas de policías!, así titula ;a revista amarilla de la mañana, ¡Delincuente al servicio de la mafia, acaba con la vida de un juez de la república, mientras este se recuperaba de un paro respiratorio!, y así lo hizo también otro periódico de circulación nacional, ¡frente a las narices de la policía, asesino a sueldo, acaba con la vida de un servidor público, al parecer el hecho tendría relación con los últimos episodios violentos!, también declaro la radio colombiana y así cientos de noticias y medios de información, publicaban el hecho violento como el supremo acontecimiento de la década, un hecho violento como para ser tomada como argumento por las empresas productoras de cine y novelas. ¡En el interior de una prestigiosa clínica del centro de Barranquilla, fue asesinado el juez de la república, Doctor Jaramillo y quien en el pasado fue involucrado en una serie de episodios de corrupción, según informes de la policía, el hecho tiene amplia relación, con los homicidios en Bogotá, Chía, Ecuador y Chile, y al parecer fueron realizados por asesinos profesionales, quienes se valieron de novedosas técnicas para acabar con la vida de sus víctimas!, y finalmente la televisión mundial publica lo siguiente, ¡asesinos a sueldo acaban con la vida de un juez, justo cuando este era custodiado por varios policías, el presidente de la república ordena al director de la policía dar con el paradero del asesino, se la misma forma pidió a sus vecinos, ejercer más control en las fronteras para que el delincuente no salga de Colombia, finalmente ofreció una jugosa recompensa millonaria, para quien suministre información para dar con la captura del individuo!, finalmente aparece en primer plano y de forma clara y detallada, la fotografía del muchacho, y que pronto fue el centro de atención del mundo entero y también de los medios de comunicación.


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Veinte días después del homicidio del juez, el muchacho permanece recluido en un apartamento del sur de la ciudad, donde fue objeto de una segunda intervención de cabio de imagen y que se hacía necesaria, pues todo ya estaba listo, para que el joven asesino viajara a Alemania, donde terminaría por fin, la carrera de ingeniería civil, allí junto a él. Se encuentra el viejo del anticuario, quien ultima detalles para el viaje de su muchacho y el suyo. En la dirección de la policía, su director encabeza el plan estratégico nacional para dar con el paradero del múltiple asesino y el mismo asume la investigación y desplaza al investigador capitán Muñoz quien no acata la orden y sale del despacho de este bastante enojado, toma su carro y se dirige hacia su casa en el sur de la ciudad, quien maldecía su suerte al tiempo que reza para que cambie al menos un poco su suerte y por fin, encontrar al dichoso bandido, quien en varias ocasiones y por enésima vez, se burlaba del oficial. Pese a las llamadas, la policía aun no puede determinar la ubicación del asesino, recorren cada centímetro de la ciudad y de sus alrededores en busca del hombre, pero todo es infructuoso, el ánimo de la policía esta por el piso y solo se limitan a confirmar cada llamada interesada por la recompensa, pero cada llamada, es un engaño o una treta que busca la suerte. Hacia el medio día, el joven con su nuevo atuendo, sale a la calle, pese a los reclamos protectores de su viejo, pero este hace caso omiso y sale de allí, con su acostumbrado caminar, que denotan tranquilidad y tal vez un paso asolapado de alguien que no rompe en absoluto nada. Por la calle principal, el muchacho recorre cada almacén y centro comercial, buscando distraer su mente y olvidando por un instante su pasado oscuro. Con su habitual atuendo negro y su límpido sombrero, se desplaza hacia un parquecito cercano, donde quiere fumar uno o dos cigarros mientras observa a la gente, quienes como siempre le traen buenos recuerdos.


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Dentro de un carro, el detective Muñoz, viene conduciendo al tiempo que estropea el español con cientos de obscenidades y todo por que recibió de manos del general director de la policía, la orden tangible de sacarlo para siempre de la investigación, a muy pocas cuadras de allí, el joven de negro camina por la alameda que se encuentra justo al lado de la avenida principal del sur, por la cual a pocos metros venia viajando el policía. En la alameda el joven enciende un cigarro y deja entrever en la soledad de la misma, los finos anillos y pulseras que trae puesto y que son vigilados y codiciados por un hombre quien sigue atenta, en silencio y dispuesto a todo, al portador de tan valiosas prendas. El semáforo cambia a verde dando vía al capitán que logra divisar la alameda, mientras tanto el muchacho en la distracción del descanso o de jamás volver a saber nada de su pasado, camina placido por la vía, seguido de cerca por el hombre quien es un muchacho adolecente de color y que para sorpresa de la vida, es el mismo que el joven asesino logre arrebatarle la bicicleta, pronto el reloj de la vida se detiene para anunciar que el tic tac de la muerte anunciara su próxima parada, mientras que un muchacho de color, mira hacia todos los lados, al frente, hacia atrás y hacia los lados, reza en silencio y con la vieja pistola, oxidad por la muerte, se persigna en tres ocasiones, tal vez, dedicadas a sus padres si es que los tiene, a sus amigos y a un dios, puesto en el cielo y en la tierra, intermediador de muchas de las vueltas que da la vida. Pronto el joven asesino advierte que es seguido por el muchacho, se detiene y encara con la guapeza que tienen los hombres sufridos a su homónimo criminal, quien lo aborda con su tenue arma pero que de seguro y sin la experiencia militar y de la vida, sabe usar. Justo al frente de los dos hombres, se detiene el capitán atascado por un leve trancón, pronto gira su cabeza y observa la evolución de un posible atraco, de inmediato llama a la estación más cercana y comunica lo sucedido, se baja del carro mientras que el muchacho trata de convencer al joven de color, de no cometer una torpeza, pero la adrenalina, el miedo y mil cosas más, que solo pueden pasar


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justo antes de la muerte, pero este no accede y continua con el objeto de robar, pronto los gritos del capitán ¡quieto, quieto! Alertan a los dos hombres cuyas deudas los hacen temblar, se escucha un disparo se ven dos cuerpos caer, uno herido de muerte, el otro sobre él, tomando todo lo que pueda, pues el trabajo esta malo y se debe de aprovechar al máximo estas bendiciones que da la vida. El policía saca su arma, y amenaza con disparar al criminal pero este no hace caso e intenta disparar, pero la experiencia y la cabeza fría, le propinaron un poco certero disparo que solo logro atinar una de sus piernas, como puede, el muchacho corre por entre los arboles hacia un canal de agua, donde se pierde para siempre, ¡bueno al menos por esta ocasión! , el capitán trata de perseguirlo pero se encuentra con la escena dantesca de la muerte, un hombre moribundo que se desangra rápidamente, dejando escapar de su corazón tanto odio y rencor encerrado, el capitán se le acerca y trata de reconfortarlo pero en el fondo sabe, que un disparo certero en el corazón, es un viaje sin regreso. Ambos hombres se miran fijamente, intercambiando una tímida pero reconocida mirada, ambos saben que se conocen pero no saben de dónde, pronto las sirenas y el alboroto de un peculiar carnaval, anuncian a los transeúntes y chismosos, que algo ocurrió y que de ahora en adelante, es mejor no cruzar por ahí. Se escucha un suspiro seguido de un sollozo melancólico, los recuerdos de sus padres, de la infancia, le abren la puerta del mas allá, para que allí todos juntos puedan vivir dignamente y para siempre. Tal como era de suponerlo al que hierro mata a hierro muere, y aunque esta es una historia, donde todos le deben una vela a cada santo, no cabe la duda, que todos allí, se hicieron un favor, así queramos no aceptarlo, del viejo del anticuario, el abuelo, tan pronto escucho la noticia mundial sobre la muerte de su nieto, afino el arma que por largo tiempo lo acompaño, y la uso,


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desafiando el destino, la suerte y la misma muerte que aun no lo quería. Esta es la historia de una violencia trágica que sacude a una sola persona pero que envuelve a muchos.

FIN




MELODIAS DE DOLOR QUINTA HISTORIA “LA ZARZUELA DE LA DAMA INDECENTE”

Por: JAIRO VELOZA GONZALEZ


“!Dedicada a todas las madres de America” “¡Mama solo hay una, Asi digan lo contrario!”


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Esta es la historia de una mujer que siendo joven enfrento las situaciones mas difíciles dela vida, y pese a las circunstancias adversas se sobrepuso y por encima de su trabajo y la vida mundana, están sus hijos, el don mas preciado que le ha dado la vida. Este es el reflejo de muchas madres en América que desde jóvenes han tenido que soportar el maltrato, el abandono y la indiferencia de una sociedad capitalista. Esta historia esta dedicada a todas las madres que luchan a diario por llevar un grano de arroz y esperanza a sus hogares, sin importar como lo consigan.


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CAPITULO UNICO El minutero del viejo reloj empotrado en la humilde cómoda de la oscura habitación, marca las seis de la mañana, apenas unos pocos rayos de luz entran por las rendijas de la puerta; dentro del cuarto reposan angelicales dos pequeños niños que dormidos sueñan placidos con un mundo mejor y obviamente con muchos juguetes; no lejos de allí, esta su madre, que apenas llega de trabajar, una humilde pero bella mujer de figura geométrica casi perfecta que de no haber sido por Baldor y Pitágoras, la vida solo tendría curvas ¡y que curvas tiene esta mujer!. Entra con delicado caminar, tratando de no hacer ruido para no despertar a sus retoños, aunque que es solo cuestión de segundos para que se levanten y se alisten para ir a estudiar, se sienta suavemente en la cama donde están sus hijos, ¡y que por cierto, comparte desde hace muchos años con ellos!, se quita sutilmente los exóticos botines, luego toma su fino cabello rubio cual fina seda oriental, despierta con suaves masajes sus cansados ojos verdes cuyo resplandor de esmeralda iluminan la vida de sus hijos, finalmente retira el abrigo el cual deja en la desnuda puntilla de la pared, de nuevo frota sus ojos y ellos reflejan el cansancio de una larga y extenuante jornada, “!porque el que no trabaja, no come, duerme mas, para el caso, cualquiera de las dos anteriores situaciones, es alimento!”. Una a una, se quita cada cadena dorada y plateada que engalanan el estructural cuello, luego los anillos, posteriormente las pulseras y los enormes aretes de fino tejido, todo un ritual sagrado que no se puede dejar de practicar, un verdadero acto de vanidad digno de una diosa. Sale hacia el pequeño baño, donde sensual y en armónicos movimientos, se despoja coqueta de su hermoso vestidito, que no es mas que la pasión del hombre hambriento o satisfecho; prende un cigarro el cual chupa en perfecta sincronización con las ideas que corren a altas velocidades por su


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cabecita, despierta abruptamente del onírico viaje y corre a despertar a sus hijos, debe de bañarlos, prepararles el desayuno, alistarles el uniforme y la lonchera y como si esto no bastara, debe de revisar de nuevo, cada cuaderno y libro, en busca de tareas extraviadas y como si esto fuese poco, debe de sacarlos a la puerta, pelear con el mas pequeño porque no quiere ir a estudiar, darles la bendición y su infaltable pero amado beso de despedida. Terminada la labor regresa a la habitación, donde una cama doble que casi no usa, la espera, para depositar en entre las sabanas aun tibias, al menos un par de dos horas de sueño, ya que debe de continuar con la ardua, entregada y poco reconocida labor de madre, aunque para esta bella damisela, también debe de hacer las veces de padre, ya que en su pasado, que por cierto es secreto, prefiere olvidar y tapar con tierra, el santo que la condeno y no tener que volver a sufrir con otro hombre que de nuevo le duplique la sentencia. Pese a las limitaciones económicas y tal cual como lo dijo el literato dela calle “acostumbrarse a la puta pobreza que a todos nos aqueja”, mas sin embargo se sobrepone y encuentra en sus hijos, su mayor felicidad y así en su humilde hogar , sea poco lo que duerma, a causa del desvelo y la necesidad de ganar unas cuantas monedas, su mayor satisfacción es dejar limpio y ordenado el pequeño cuarto, así no tenga mayor cosa que cuatro viejos y deteriorados muebles de madera, además de preparar los mas deliciosos manjares para sus hijos así no coma ella, pues el dinero no alcanza y es preferible ella aguantar hambre y no ver llorar a sus hijos porque no tienen nada en la barriguita. Alista todo para el almuerzo que es el mismo para la comida, ordena una y otra vez y mil veces mas, hace rondas por doquier en busca de que hacer, y luego del trabajo de la casa y antes de que lleguen sus hijos del colegio, se deleita románticamente con cada una de sus cuatro infaltables novelas favoritas, que hacen llorar a los ricos, a los po0bres y a esta mujer divina.


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Luego en perfecta sincronización física, como el reloj automático que lleva cada ser humano o como dice el hombre que ha vivido mas en medio de la crisis y la pobreza, “ a seguir al pie de la letra, la puta rutina de todos los días hasta que el cuerpo aprenda y poco descanse”, a las tres horas y por un minuto, la mujer se despierta del placido viaje por el planeta de los ángeles, las sirenas y un príncipe justo y encantador; olvidando por unos instantes su vanidad y su compañero fiel, el pequeño y opaco espejo, se entrega a las incontables labores del hogar, no sin antes tomar un café oscuro y fumar un cigarro, los cuales y por consejo de la vida, le controlan el temperamento y la ansiedad. Comienza por tender el lecho que tantos sueños ha brindado, el mismo que ha robado muchos sollozos de placer y dolor; y que cosas tienen estas maravillosas mujeres que al tiempo que hacen el oficio del hogar ven concentradas la televisión y eso, si hace única a la mujer en todo el universo entero, la cual y sin importar como lo hacen, realizan varios quehaceres al tiempo sin distraer su mente y su alma, “!oh quisiera el hombre, poder hacer lo mismo!”; luego toma la mórbida escoba y con cierto coraje la empuña, ¡recordando lo mal que le fue anoche!, apenas y pudo regresar, pero la imagen de un santo no pecador, le recuerda “ que todo se puede y todo lo puede”; limpia el polvo del chifonier y dela rustica mesa de comer, “la cama”, continua con ímpetu con la vieja mesita de noche que trajo del pueblo, se detiene por un instante y observa el vidrio pálido que contiene el concierto filarmónico de fotografías y recuerdos, que anuncian vorazmente el paso desaforado del tiempo y que al mismo tiempo anuncian, “miles de añoranzas que no son pasajeras” y que le recuerdan “que la vida sin dolor no es vida”, mas bien en un “vidonon”; sobre la vieja mesita están los retratos de sus padres, los cuales y por absoluta y alocada rebeldía, no ve desde hace seis años, aunque para su poca notoria tranquilidad, los llama cada cinco días o viceversa, para al menos así devolverles en vida o la poca que les queda, un poco de agradecimiento por tanto sufrimiento, continua observando las


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fotografías y con los mismos ojos inocentes que tuvo ayer, la cual tiene todos los años juntos dela humanidad y que relata con absoluta fidelidad, la época de sus padres mozos luciendo su mejor atuendo así el resto de la semana lucieran los humildes trajes campesinos; su padre demuestra la rebosante vitalidad de un toro, de compleja estatura, de amplio pecho, de límpido bigote y cabello y que sostienen entre sus brazos protectores, a un pequeño ser, su pequeño retoño, la hija que tanto a la vida pidiera, sus ojos enseñan el amor que le tiene a la vida pues no observa en ningún momento la vieja cámara sepia, sino concentra toda su atención en su nena, mientras que su madre que es la mitad de su estatura y cuya perfecta línea contrastan con la del horizonte y su padre, abraza al hombre quien no se despega de su bebe, y todo esto bajo el amparo de una iglesia límpida y calentana, pronto un suspiro escapa del fondo del corazón, y no es para menos, pero son treinta años desde que esa fotografía se revelo, “y todas las cosas han cambiado y de que manera”, ya que sus padres son mas viejos y mas necesitados y pese a su avanzada edad, siguen siendo fieles campesinos, tanto su padre que aun no ha colgado el machete y el azadón, como su madre, que aun con esfuerzo, enciende a todo pulmón el fogón de leña, también sabe que lo que gana en la ciudad, no es suficiente para ella y para sus hijos y en largos siete años de trabajo sin descanso, tan solo ha llevado en tres ocasiones a sus pequeños a ver a los abuelos, para que entre todos y cada uno, renueve el espíritu, la fortaleza y el oxigeno dela existencia. Continua viajando por el país delos recuerdos y observa otra fotografía, esta otra, muestra a una madre joven que sostiene entre sus brazos a un bebecito envuelto en una lánguida sabana azul, sus ojos denotan la tristeza, que solo produce la soledad y un compañero irresponsable, una imagen bastante popular en miles de hogares de América Latina, una triste imagen cuyo fondo es el capitolio nacional y cuya ironía, solo puede dar la vida, “es la sede sublime de los padres de la patria”; observa otra imagen, y esta es contemporánea a la anterior, y no lejos del centro Bogotano, en el


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barrio la Candelaria, se encuentra ella con un bebe que se agarra inocente de sus piernas, mientras ella sostiene a otro bebe mucho mas pequeño, el cual también es cubierto por una manta azul por no decir que es la misma, sus ojos verdes fugaces demuestran como el ser humano puede acostumbrarse a vivir solo y por si mismo superar todos los obstáculos para sacar adelante a sus hijos, pronto una leve pero sincera lagrima, surca la rosada mejilla que la guía por el cuello hasta llegar a su regazo, respira profundo, toma un segundo aire y con mas ahincó, empuña la escoba obligándola a continuar con su labor, limpia de todo y con todo, limpia en los rincones y hasta debajo dela cama, donde encuentra mil travesuras infantiles; mira el reloj y son las diez y doce de la mañana, su teléfono celular da la bienvenida a la primera llamada del día, corre a ver quien es el que la esta llamando, y se fija detenidamente en el numero que para ella es poco deseado y pasa en alto su llamado, timbra tres veces mas pero no se esfuerza por contestar, y a la velocidad de un bólido moderno, termina el oficio en el minúsculo habitáculo; sale hacia la cocina, donde alista cada uno de los escasos ingredientes para la comida del día y que solo un trabajo malo y mal remunerado puede dar, coloca en una pequeña olla, agua para hervir y preparar café para desayunar, así sea café sin leche y sin pan, “desde que sus hijos coman bien y estén bien, lo demás no importa, además que tanto aguantar ayuda a conservar la línea”. Sale de la cocina con su habitual sensualidad, se despoja de las pocas vestimentas que tiene encima, quedando totalmente desnuda, dejando al aire, todo el erotismo y la perfección de un cuerpo limpio y sincero, cuyas medidas en conjunto suman doscientos cuarenta; entra al baño donde fija su mirada en el espejo, el cual declara que es el rostro mas bello de todo el universo, mientras ella ve el espejo, entiende que es una mujer madura y que su cuerpo y su alma se curtió con sufrimientos, observa con mas profundidad el pequeño espejo, mira con amplio detalle cada parte de su cuerpo, sus ojos, su cuello, su boca y todo en particular, examinando cualquier anormalidad por no decir que es una arruga o una bolsita y que de


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seguro en el próximo pago, debe de invertir en un completo surtido de belleza y estética “porque la imagen y la juventud con esenciales para el trabajo”. Mueve la perilla de la ducha y espera a que la temperatura sea la deseada, se hace debajo de ella, así sea como los gatos, finalmente decide enfrentar el candente chorro, luego su cuerpo es cubierto por el liquido inmaculado de la vida, que refresca uno a uno sus delicados poros de ese bello cuerpo que no aparenta tener dos hijos. Sus manos juegan parecen tener alas, las caricias húmedas del agua y el jabón, cubren todas sus partes erógenas y no erógenas; no hay duda que su cuerpo es un hechizo digno de dioses del Olimpo pero con la fortuna que aun no ha tenido un dueño digno, de ser su único rey fiel y necesario, inmóvil pasa los minutos bajo el chorro de agua caliente, que aviva sus mas callados deseos, el ayer enciende su mente y su corazón y refresca de nuevo su cansado cuerpecillo, cubre su gentil regazo con la húmeda toalla que sus también usaron, toma otra toalla y cubre con encanto su dorada cabellera, olvida por un momento la amargura de la vida y del trabajo y sale feliz cantando un jocoso estribillo de la canción que le eriza los bellos públicos del corazón. Su cuerpo aunque cubierto juega con el poco aire que logra entrar al inquilinato de mala muerte del centro de Bogotá; humecta su cuerpo con finas cremas cuya fragancia cambio el hediondo aroma de la humedad y la pobreza, con delicada labor escoge con paciencia y ojo clínico, una a una, cada prenda que va a vestir en la noche de hoy, luego de una caja de cartón, saca una camisa y un pantalón de sudadera que esconden su esbelta figura, para salir a la tienda y poder comprar lo que hace falta para el almuerzo y el desayuno de mañana, “porque no hay tiempo y la rutina es la misma de hoy y mañana y la otra semana, porque en su trabajo no existe el descanso y si se hace un alto, no hay dinero para el mercado y el arriendo”; compra lo que puede con siete mil pesos y aunque para muchos eso no alcance para nada, para muchas madres eso es suficiente para hacer milagros.


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Nuevamente mira el reloj y son las once quince minutos de la mañana, esta bastante preocupada porque el tiempo corre veloz que ella, prende otro cigar5ro, lo fuma a media marcha, lava las papas y el arroz y aunque no hubo para la carne, alcanzo para los huevos de hoy y del desayuno, prende la estufa a gas de dos puestos del cual solo le funciona uno, no porque no haya dinero con que arreglar, es cuestión de tiempo, porque nunca le queda y promete en silencio, que mañana sacara tiempo para llevar la estufita al técnico. Sube un poco el volumen del televisor y lo acomoda de tal forma que lo pueda ver de reojo desde la cocina para ver una de sus novelas, con la practica y la paciencia cronométrica que solo un maestro entiende, arregla el almuerzo y no se despega para nada del fogón, pues teme que la olla hierva demasiado y dañe el único fogón bueno que le queda y quien desde hace días, prepara con fidelidad y sin queja alguna, cada alimento para sus hijos. Suena el teléfono y observa que es el mismo numero y no le responde, entra una segunda llamada, la cual es un numero conocido, se trata de su mejor amiga y compañera de trabajo y al igual que ella, también esta preocupada, pues el trabajo esta malo y la plata no alcanza, dura al menos contestando la llamada cerca de una hora, tiempo que combina con otras tareas, además de arreglar su cabello, pintar las uñas y otras feminidades mas, y cuya labor es indispensable e ineludible; luego de adelantar el cuaderno de la noche anterior, corre afanada hacia la cocina, donde el estruendo de una olla a presión avisa que las papas están listas, prepara una segunda olla, a la cual agrega aceite, sal y unos cuantos trozos de cebolla, lava el arroz y sin medir consecuencias, echa el arroz aun con agua sobre el aceite caliente, se escucha la primera maldición del día, tal acción produjo leves quemaduras en las manos y brazos, nada grave para ella, de manera que continua con el oficio, alista la pasta. La leche y la sal y como cosa rara, canta con alegría otro estribillo tropical, de nuevo mira la hora, son las once y cuarenta dos minutos, es hora de prender un cigarro y ver un rato la televisión,


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mientras el arroz esta. Camina de un lado para el otro, sin saber que hacer, ya que el oficio termino por completo, esculca de nuevo cada rincón y como si fuera poco, cambia cada cosa depuesto y que se convirtió en una apacible rutina de todos los días y que la ha venido haciendo desde hace mas de cinco años y que para muchos analistas dela vida y de la sicología que se aprende en la calle, “es solo cuestión de monotonía, nada que lamentar”, ya que cada cosa que ella hace, la realiza de memoria y de forma autómata. De nuevo suena el celular que junto con el televisor y el espejo, se han convertido en sus buenos amigos, “los demás son apenas conocidos”, mira el numero y su linda carita demuestra la sorpresa, sus ojos brillan ante un numero favorito, el corazón acelera su ritmo, no hay la menor duda, que esa llamada es muy importante y demasiado emotiva, contesta impaciente pero con voz sensual, sus palabras dejan ver sus formas coquetas, pronto la armonía de su ser, palabras y corazón musicalizan la oda un ayer añorado, al parecer esta enamorada o algo así, pues al otro lado del teléfono, “hay alguien que le mueve el piso y de que manera”, aunque en ocasiones los malos hombres, la obliguen a desistir de todo intento por comenzar, pues teme equivocarse y llorar de nuevo por un hombre que no vale la pena, aunque en el fondo sabe, que este hombre es diferente y muy bueno (hablándolo literalmente en el buen sentido de la palabra), olvida por varios minutos su dolor, producto de los malos azares y la ruleta del destino, solo se concentra en el teléfono y en su hombre y solo se entrega con cientos de palabras que arden en la boca y queman el oído, cientos de palabras candentes que desvisten al oyente y excitan al hablante, miles de palabras que desvisten a los activos comunicadores del amor, millones de palabras que cautivas vuelas libres en busca de su amor ¡y vaya que si es amor, porque olvida y retrasa!, ¡y de que manera!, se siente en el aire el aroma de algo diferente, ¡carajo, se quemo el arroz!, la bella dama corre hacia la cocina a toda prisa sin dejar que la llamada termine, ¡que paso! Habla preocupado el romeo telefónico, ¡no te preocupes!, contesta la Eva enamorada y


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atareada, y aunque no pueda con la olla caliente del arroz, es mejor el ardor calientico que le da el amor y que la tiene obnubilada. Mira la hora, son las doce del día, ¡amor tengo que colgar, chao!, pero la voz del galán al otro lado, le contesta, ¡te regaño tu jefe en la oficina!, ¡discúlpame pero te llamo mas tarde, te quiero mucho!, termina la conversación con un adiós, un te quiero y un beso lejano que parece gloria, afortunadamente el arroz no se quemo pero la llamada si la retraso bastante; alista otra llamada un poco mas pequeña y agrega los ingredientes para preparar la pasta, luego corre hacia la cama y allí acomoda una improvisada mesa de planchar, con dedicación alisa un delicadito vestidito rojo, el cual con detalle perfecto, quita una a una las arrugas del ayer, luego alista los zapatos rojos y un bolso del mismo color, acomoda todo de tal forma, que no se vaya a estropear su trabajo. Mira por un instante la televisión que presenta altivo los avances de las noticias que por lo general presentan siempre lo mismo, “violencia, violencia y violencia” ¡pobrecitos mis hijitos” reclama indignada la preocupada madre, ¡me cogió la tarde!, corre hacia la cocina, alista el aderezo para la pasta, retira la olla y coloca otra con agua, la calienta a grandes hervores y agrega un paquete doble de pasta, “!pa´ hoy y mañana!”, mira el reloj y por ocasión única del día, no le presta atención y continua con sus labores domesticas, al tiempo que escucha las noticias en la televisión, “!no le digo estos políticos se roban toda la plata y yo no tengo ni pal´ arriendo!”, mira todo al alrededor, como en busca de hacer algo, pero no encuentra nada, de pronto observa en una esquina, unos cuantos juguetes (mas bien pocos) y que en su mayoría están dañados por el exceso de uso, ello la pone sentimental, ¡estamos a menos de un mes de la navidad, y ni siquiera he hecho para el arriendo, pero dios proveerá, dándome la mejor navidad para mis hijos!, en reflexión mira los juguetes, los cuales guardan en secreto las mas hermosas sonrisas de sus hijos, ¡la pasta!, corre de nuevo hacia la cocina, donde la pasta hierve a mil por hora, pero la practica que solo tiene un profesional de la culinaria y una mujer que le ha tocado hacer de todo, (como dice la


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gente pobre y aun de clase media, ”comer mierda”), porque eso si educa sin necesidad de pasar por la universidad, saca la olla del fogón y vierte sin desperdiciar el agua en el lavaplatos, luego incorpora la leche sobre la pasta y deja un poco de leche que queda en la bolsa dentro de una olla con agua para que no se eche a perder, (a falta de nevera buenas son las ollas con agua), agrega el aderezo y con delicado movimiento mezcla el delicioso manjar propio de reyes, coloca la olla en el fogón y mira la hora, es la una en punto dela tarde, es tiempo de su segunda novela, la que mas le emociona el alma y le arranca por lo menos media docena de lagrimas, no hay duda que viendo esta novela, se ve asi misma. Atónita y sin despegar un milímetro los ojos de la televisión, ve las escenas románticas y poco ortodoxas del amor y la traición, ello le afloja otra tanda de lagrimas, de repente el brusco sonido de algo que se rego en la estufa, la despiertan abruptamente del letargo televisivo, ¡mierda! Y otras cuantas maldiciones mas, que aquí no puedo mencionar, ¡lo único que falta, es que se haya dañado el otro fogón!, para fortuna de ella y de sus hijos, el fogón sigue funcionando pero para su desgracia, se perdió el final de su novela favorita, se escucha otra maldición y ello la indispone, cambiándole críticamente el estado de animo, suena el teléfono, lo toma enfurecida y observa el identificador que dice “cliente domicilio norte”, entra en el dilema de si debe de contestar o no, pues aunque el dinero falta, quiere estar un poco mas al regreso de sus hijos, pues quiere que ellos cuando sean padres, dediquen todo el tiempo a sus hijos para que estos no sean malos y por el contrario sean los mejores hombres del mundo; obvia la llamada, aunque esta sea insistente, suena el teléfono de nuevo y la bella mujer bastante enojada, resuelve contestar fingiendo la voz y su estado de animo solo por simple conveniencia, ¡hola papito!, y continua con la llamada que le ha generado buenos ingresos pero que en el fondo no comparte, al cabo de varios minutos y de escuchar insinuaciones morbosas y poco agradables al oído justo del pecador, inventa la excusa perfecta para sacarle el cuerpo al


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hombre acosador, ¡papito hoy no se puede, estoy en mis días y me siento un poco enfermita, tu me entiendes papito!, al final logran un acuerdo , para encontrarse en una próxima oportunidad y estar dispuestos a todo. Terminada la llamada corre hacia la cocina para ultimar detalles, alista todo y mira de nuevo el reloj, son las dos y quince minutos de la tarde, se sienta sobre la cama, el cansancio y tantas noches sin dormir, empiezan a dar sus primeros resultados, de nuevo suena el celular, ¡ahora quien h…..será!, con resignación maldice, toma el aparato y se da cuenta, que esta llamada es la de mayor respeto y admiración de su vida, se trata de su padre, cambia totalmente su genio y con la alegría de un niño, pese a la tristeza que aflige a todo momento, contesta, ¡padre buenas tardes, que milagro que me llame, como están las cosas por la casa!, con voz seria y muy educada por cierto, entabla una amena conversación con su progenitor, ¡papa como ha seguido mi mamita!, no hay duda que esta llamada es después de sus hijos lo mas importante en su vida, ¡papa dígale a mi mama, que apenas salga a vacaciones de la universidad, pido permiso en la oficina y me voy para la casa con los niños!, la conversación se prolonga por diez minutos mas y se da al dialogo familiar profundo pero poco sincero, ¡papa su merced sabe que en la universidad me toca de noche y en el día trabajo, y me toca muy duro, afortunadamente me ayuda mi comadre y el papa de los niños!, se escucha un reclamo al otro lado de la línea, de seguro su padre le exige mas dedicación para los niños, ¡papa cuando uno quiere salir adelante, le toca hacer muchos sacrificios!, la conversación se extiende un poco mas de lo habitual, al final y al otro lado de la línea, el padre enfadado entiende que todo es paciencia y ello lo alegra, haciendo de el, un padre orgulloso de su hija y de la cual, no deja nunca de hablar de ella en el pueblo, cosa que jamás hicieron sus padres por ser pobres. ¡papa eso no se venga para Bogotá, acá todo es costoso y bastante peligroso!, ¡además papa, mi apartamento es demasiado pequeño, mas bien espérenos allá, que vamos para año nuevo!, ¡papa lo quiero mucho, nunca nos


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olviden, adiós papito lindo!, termina la llamada, pronto un grito ahogado en el fondo del pecho escapa, un grito de dolor que antecede a la tristeza y al llanto, una tristeza infinita guardada a las malas por muchos años, cientos de lagrimas cubren su linda carita, que refleja en ese instante, desazón, mentira y engaño, se recuesta sobre la cama y como un bebe regañado, solloza con sentimiento, expulsando sus últimos gritos de dolor, luego el cansancio, la tristeza y el sueño aplazado, la toman por sorpresa en el único lecho que la respeta y la ama, su propia cama. Se despierta agitada ante el acoso de una pesadilla imprudente, observa desde lejos la luz tenue de la tarde, se da cuenta que durmió bastante y que como siempre, no alcanzo con todas las tareas supuestamente y debe por enésima ocasión, dejar todo para mañana, corre hacia la cocina para ver la hora no sin antes echarle una miradita al espejo, ¡no puede ser, tengo ojeras!, replica preocupada la bella doncella, alista rápido una papa, la cual parte en dos y de nuevo se recuesta en la cama, porque según ella y millones de mujeres mas ”lo demás puede esperar pero no una ojera, y mas si afecta el bienestar de la familia”, inmóvil y sin realizar movimiento facial alguno, permanece por media hora en la particular terapia que solo una mujer pudo inventar, con delicadeza retira las papas y se mira en el espejo ¡ahí mas o menos!, luego toma del armario, una maleta vino tinto, la cual contiene mil y un implementos de belleza, desde las suaves cremas, eróticos perfumes, peines y demás cosméticos que solo ella entiende; luego y con el rigor de un acto programado, comienza con el orden del día, inicia con limpiar el límpido y rozagante cutis, luego aplica una deliciosa y femenina crema que impregna con su fragancia todo el lugar, luego la retira con un pañito húmedo y así y por espacio de una hora y sin observar el reloj, arregla su bella imagen divina que sin maquillaje que es casi perfecto y como lo he dicho desde un comienzo, “hay que sentir admiración por la mujer en cualquiera de sus expresiones, porque todas ellas son únicas y especiales”, y así como esta mujer, que pese a estar concentrada en el culto al espejo,


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por este observa, las imágenes difusas de la siguiente novela, y esto y muchas cosas bellas, hacen de la mujer lo mas especial y maravilloso del mundo y que solo ellas lo pueden hacer sin problema alguno. Son las cuatro y quince minutos de la tarde, sabe que en quince tal vez minutos, sus pequeños ángeles llegaran del colegio y debe de estar lista para recibirlos y atenderlos como ellos se merecen pues ellos son los reyes de su vida, camina tranquila hacia la cocina, donde alista la humilde vajilla de plástico que por los años y el uso, se encuentra en avanzado estado de deterioro, sirve los deliciosos alimentos y el fresco para calmar el apetito de un pelotón y un general que traen los niños, deja todo listo y corra hacia la cama para terminar de vestirse, allí con agrado particular, siente el aroma y la tersa forma del vestidito rojo, ella sabe a ciencia cierta, que ese es el vestidito de la buena suerte, el vestidito que atrae el santo billete, (pues con el se hacen muchos milagros, deberían de canonizarlo), de esta forma y de que manera, se despoja de la ropa que cubrió su perfecto cuerpo, quedando ella pura, aplica coqueta cada gota de crema ardiente por su apasionado cuerpo, desde los pies hasta la cabeza pasando por su mágico dorso, producto de sueños eróticos, luego con sensual devoción se coloca los pantis y cubre su busto con una bella pieza cuyos encajes delicados conjuran pasión, finalmente toma el hermoso vestidito rojo, el cual con destreza y utilizando mágicos movimientos de cadera y ensueño coloca en el cuerpo, sus manos de nuevo parecen tener alas, dan forma suave al vestido y al cuerpo, haciendo de ellos una sola unidad sensual y así con la sexual danza corteja a su fiel amigo, el espejo. Luego de rociar perfume en el cuello, orejas y otros lugares bastante discretos, escucha desde la calle, la tropa de chiquitines que dejan escapar por todo el lugar, su alegría por el regreso a casa y por encontrar a su madre, las carcajadas de los niños y la felicidad de la madre se combinan con gran perfección, pronto la soledad de un cuarto humilde es borrada por la inocencia infantil; la joven madre sale a la puerta a recibirlos, la ternura y el amor sobre protector de


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una madre reflejan que en verdad los milagros si existen y de que manera, allí los abraza con alegría hasta el punto de ahogarlos, una alegría que también es correspondida. Risas, abrazos, juegos y por cierto mucha nostalgia también, cubren por doquier el cuarto, el humilde hogar de una madre soltera y sus dos hijos, una madre que pena por no tener lo suficiente y unos niños que sueñan con tenerlo todo, una madre que pena por no ganar lo necesario y unos niños que lloran por ver a su madre lamentarse tanto, pero en el fondo ellos saben, que algún día su suerte cambiara, y que su madre y ellos serán muy felices. De nuevo la madre abraza a sus hijos y es tal la emoción del abraza que les dificultad respirar, llega un suspiro combinado de alegría e infelicidad que aborda a la mujer y aunque la pobreza sea absoluta, sabe bien que la vida les cambiara al menos para sus pequeños príncipes, con cariño apasionado que solo una madre puede dar, quita sus ropitas estudiantiles y les pone las ropas de dormir, luego revisa con criterio profesional cual decano universitario, uno a uno los cuadernos, en busca de tareas o tal vez notas regañadientes pero para fortuna de ella, solo encuentra notas de felicitaciones y eso reconforta su sacrificio, pues aunque no haya comodidades y dinero para pagar mejores colegios, ello es suficiente, para saber que la educación de sus hijos es la mejor y que gracias a ella y a su esfuerzo, sus hijos serán mañana hombres de bien, así solo logren realizar metas personales, pues para ella es igual que sean zapateros o doctores, pero que sean los mejores y que padre o madre no ha soñado con ver a sus hijos alcanzando la fama y la cúspide del éxito. Tal y como sus padres le inculcaron por mas humilde que fuese su situación, la joven permanece siempre al lado de sus hijos y aun mas, siempre comen juntos en la cama así solo haya para cenar agua de panela y pan, y así, en la improvisada mesa, la unidad familiar se fortalece, donde juiciosos y con esporádicas chispas de algarabía, toman sus alimentos compartiendo así, uno de los actos mas legítimos de la familia y que pese a la crisis económica, la madre


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joven jamás olvida, “familia que cena unida, jamás es desunida” y así transmitir a sus hijos lo aprendido de sus padres y a la vez, ellos enseñar a sus hijos lo que su madre los enseño. ¡Bueno niños es hora de cepillarse, no quiero que sufran de caries como los abuelos!, replica la madre, quien cariñosa, supervisa y ayuda a la vez, a sus hijos con la bendita higiene dental, realizada dicha faena, entrega a cada niño, las tareas escolares por hacer y que en el colegio , una sargento temeraria que no es mas que la profesora y a la vez madrina de bautiza del par de angelitos ¡que dilema!, ¡a terminar juiciosos las tareas!, se escuchan los reclamos infantiles pero el llamado de atención cariñoso, hace reversar los ánimos cansados por un divertido juego junto con su madre, una tarea que se repite a diario y durante la mayor parte del año. De esta manera, los cuadernos, los libros, los lápices, el compas y muchas cosas mas, alientan a la madre a continuar luchando por el bienestar de su familia pues sabe que en ellos, esta el futuro y porque no decirlo, ¡tal vez el futuro de ella! aunque sabe en el fondo que tendrá que trabajar mucho para lograr realidad ese sueño, además de realizar por si misma y sin depender de nadie, la tan anhelada independencia económica y familiar. Son las cinco y cincuenta minutos de la tarde, ya casi terminan las tareas, de pronto las risas y los juegos, colocan un punto final, entre la geografía, la historia, el español y la biología, aparece el amor, que solo una madre enseña, pese a la pobreza y a las dificultades que otorga sin consentimiento la vida. ¡Bueno mis hijos, es hora de que se metan entre la camita!, mira el reloj que porta orgullosa en la muñeca, pues sabe que ese reloj es producto de su trabajo y no de un regalo ruin de un hombre cualquiera. Son las seis y treinta minutos, quedan pocos minutos para marchar hacia su trabajo, entonces se recuesta junto a ellos, para darles un poco de calor ante el frio polar de la capital, aunque en el fondo sabemos, que ella se refugia entre la inocencia activa de sus pequeños, recibiendo así, el calor eterno que solo el amor puede corresponder. Entre sus dos hijos descansa, algo mas de veinte


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minutos, los suficientes para retornar al trabajo con mas coraje y verraquera y mucha resistencia ante las humillaciones y maltratos de los clientes, sabe que ese momento de amor fraternal junto a sus pequeños es el mas maravilloso de todo el día y de toda su vida, aunque en la soledad y el trajín de la casa, ese momento especial, es el necesario para reconfortar su alma y su cuerpo, el necesario para olvidar los sufrimientos y el suficiente para lograr cerrar sus ojos y navegar en el fantástico planeta de los sueños, pese a los reclamos de sus clientes por quedarse dormida en el trabajo. Son las siete y treinta minutos de la noche, el frio es intenso y muy penetrante, ella prepara un tinto para calmar la ansiedad, o mas bien controlar los nervios, ante el incierto de encontrar clientes que sean buenos (literalmente hablando en el buen sentido de la palabra), pues en su trabajo, sabe muy bien, que no todos los clientes son honestos y caballerosos, y existen muchos, que son demasiado peligrosos y poco correctos, pero como algún día, su abuelo y luego su padre, le enseñaran, “!en la vida hay que sortear con todo y de todo!”; toma el tinto, mira el reloj y luego a sus hijos, se arrodilla con delicada vanidad ante un altar sagrado, donde en concentración religiosa, reza con fe ante su creador, luego toma su abrigo y alista su cartera, mira de nuevo el reloj, son las ocho en punto, camina hacia la cama, siempre observando con detalle a sus dos hijos, luego su gentil manito, cubre con la manta los cuerpos cálidos de sus hijos, la misma manta que cubrió el amoroso cuerpo de la madre y la misma que cubrirá del frio y la noche y la misma que protegerá con amor a los dos pequeños hasta el regreso de su madre, la misma manta que por años los acompaña y que es esta noche, una vez mas será su fiel guardián ante las pesadillas de los hombres malos y perversos. Se sienta sobre la cama y da a cada uno de ellos, un maternal beso casi lisonjero, el mismo beso que la invito a soñar con un hogar y un único esposo, el mismo que la transporto por un mundo etéreo y de pasión absoluta, el mismo que le da de comer a ella y a sus dos hijos y es el mismo sueño que la protege y la ama con sus ojitos infantiles, finalmente se despide de ellos, con un largo pero sincero suspiro, el


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cual despierta la mayor delos niños, ¡mami quédate un ratito mas!, ¡papito no puedo, ya tengo que ir a trabajar!, ¡no te vayas mamita, que date un ratito mas con nosotros!, ¡papito de mil amores me quedaría, pero tengo que trabajar, no te preocupes tanto, sabes que mañana estoy temprano en el apartamento, mas bien si tienes algún problema, sabes que tienes el celular y puedes llamarme a cualquier hora, pues tu sabes, que estoy apenas a dos casas de aquí!, se miran fijamente ambos, como si se tratara del final de una novela o la partida sin regreso de una amado, ¡te amo mucho a ti y a tu hermanito, duérmete ya mi bebe hermoso, pues tu eres el hombre de la casa y confió mucho en ti ,sabes que tienes que estar muy pendiente de tu hermanito, dela casa y de mi, por supuesto!, replica ahogada la hermosa mujer, pero un segundo aire, calman la tristeza que aflige su alma, ¡duérmete ya mi bebe hermoso, sueña con los angelitos y conmigo mi vida preciosa!. Sale del cuarto, cierra con extrema seguridad la puerta del cuarto, camina por el largo y húmedo pasillo de aquel horrible inquilinato, su paso es lento y muy delicado, fino y bien sincronizado, su caminar delata que los largos tacones de puntilla, son portadores de una bella diosa exótica pero también portadores de una madre bella y amorosa, sale a la calle, donde todo es diferente, osco y maligno, donde los ojos tediosos del alcohol, las drogas, la violencia y la infidelidad, la vigilan, conjurando millones de palabras, muchas de ellas obscenas y otras mas, de aparente galán y príncipe real, ella sabe bien que entre la maraña de pensamientos morbosos, esta el sustento de sus hijos. -“!llego la hora de trabajar!”, piensa la mujer, quien toma un cigarro y lo enciende con brusco ademan, sabe bien que en la calle y en su oficio, ¡solo sobrevive el mas fuerte!, camina un poco, donde solo se detiene por un segundo para observar el gigantesco letrero intermitente de neón, anunciando el show central dela noche, “!el show de una madre soltera que por necesidad debe de trabajar en el oficio mas antiguo de la humanidad! ”. FIN


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