Conexiones Movimiento Juvenil Valdense | Año XIX | Julio 2017 | conexionesvaldense@gmail.com
editorial
Cuando decidimos escribir sobre algo tan polémico y a la vez tan central como es la lucha feminista, palabra que desde su enunciación ya produce cierto temor sobre unxs cuantxs, no sabíamos ni cómo empezar. Sentíamos que tenía que ser una producción no solo de una persona, sino una síntesis de todos los conocimientos, de todas las ideas que venimos hilvanando, pensando después de tantos talleres y espacios de discusión en los que participamos cada uno de nosotrxs. En esta búsqueda de redactar esta síntesis nos terminamos metiendo con un texto que tiene mucho para analizar, y un método de análisis un tanto peculiar en este
tipo de exégesis, y por tanto con una manera de redactar un tanto peculiar, pero que en la lectura detenida resulta simple de comprender. Creemos también que han habido y siguen habiendo muchas traducciones e interpretaciones poco cuidadosas de los textos bíblicos, que en el apuro por querer obtener un texto bíblico simple, pierden de vista muchos aspectos que terminan justificando lo opuesto al proyecto de Dios: la opresión. En este aspecto es que desde el comienzo de año nos planteamos como grupo editor la tarea no de llenar un espacio cada mes, sino de lograr textos que ayuden a formarnos dentro de la vida de fe.
Hegel, Génesis y patriarcado La manera en la que han acontecido los procesos históricos da lugar a suponer que existen patrones, estructuras que se repiten y explican en parte la realidad actual. Varios autores (entre ellos Hegel) sostienen que ocurren tres etapas en las interacciones de distintas fuerzas, que se repiten y superponen, logrando una compleja red que se traduce en la realidad. En la primer etapa de la interacción entre estas fuerzas, se produce una afirmación, una tesis de una fuerza en relación a la otra, la cual es una dominación de la primera sobre la segunda. En la segunda etapa, esta tesis es negada por la fuerza dominada, para luego constituir una tercer etapa superadora de la situación de contradicción inicial. Un ejemplo de este proceso es la interacción que ocurre entre el amo y el esclavo. La tesis inicial es la negación del esclavo por parte del amo, donde se lo considera una persona inferior. La segunda etapa corresponde a, en
el proceso de liberación del esclavo, la negación que el oprimido hace sobre su situación. Esta segunda etapa conduce inevitablemente a una nueva sociedad donde no existe amo ni esclavo, pero sí donde se puede volver a producir la afirmación original. En el texto de Gn 2:21-24, se puede observar también este patrón, en cuanto a dos afirmaciones que se producen en el versículo 22 y luego se ven superadas en el versículo 24. La primera consiste en la ruptura de la unidad del ser humano. Ese Ha’adam, cuya traducción puede ser ser humano, nombrado «Adán» en el texto bíblico es dividido en varón (Ish) y mujer (Ishshah), produciéndose la división de la humanidad en dos sexos. La negación de esta división y su consiguiente estado de superación está en el versículo 24, donde varón y mujer serán (y aquí resulta importante resaltar la conjugación del verbo) una sola carne. La otra negación que
sucede es la de un sexo respecto del otro, no tan explícito pero presente en otros textos siguientes (Gn 3:16, por ejemplo), donde existe una negación del hombre a la mujer, que establece a esta última como subordinada del primero; contradicción que sólo puede ser superada por la negación de esta situación de opresión por parte de la mujer, y que encontraría como superación la misma síntesis que la primer contradicción: la unidad de la humanidad, el varón y mujer como sola carne. Ahora bien, después de tantas negaciones, afirmaciones, tesis, antítesis, y demás, ¿por qué resulta importante hacer este análisis del texto de Génesis hoy, en medio de lo que parecería ser el auge de los movimientos feministas en nuestros países? Esta situación que se plantea a futuro, en Génesis, es una situación que, Dios mediante, debe ser lograda por nosotrxs. No podemos pensar que estamos en la situación donde hombre y mujer son una sola carne, donde los dos sexos coexisten en armonía y no hay dominación. En esta comprensión de la superación como algo a futuro, y que depende de la humanidad, de los movimientos sociales, del pueblo de Dios, es importante reivindicar la lucha de los colectivos feministas en tanto, dentro de su diversidad, proponen la negación de la dominación patriarcal, cuestión fundamental para la superación de la negación del ser humano como un todo, como una sola carne.
CAJ
Yolanda Barolín | Guillermina Costabel Stephanie Rostagnol
GRUPO EDITOR
Jóvenes de Montevideo