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RUMBO

Don Beto el día de su jubilación en compañía de todos sus compañeros de trabajo.

Le decían “Chicharrones…” GRAN AMIGO Me siento muy honrada de recordar a nuestro compañero y amigo, Beto Cárdenas. Nació y creció en Ciudad Guzmán, un pueblo al sur del estado de Jalisco. A los 24 años decidió dejarlo para unirse a uno de sus tíos y vender chicharrones en el Distrito Federal, concretamente en la calle de Marina Nacional. Se trataba de la famosa receta de su abuela que consistía en una preparación a base de harina de trigo y aceite vegetal que se dejaba secar al sol para después extenderla sobre láminas de peltre. Su mejor cliente lo encontró en los estudiantes del ITAM. Inicio su trayectoria en el ITAM en 1972. Tuve la oportunidad de conocerlo hace 26 años, ya era el encargado de la sala de maestros, me lo presentaron y me mostró, muy formal, cada rincón de ambos pisos de la sala explicándome cómo funcionaban los servicios que se ofrecían en ese espacio. Desde ese momento fue una persona cercana, cálida. Cinco años después de conocernos me invitó a ser madrina de primera comunión de su hija más pequeña. Ahí pasé de ser “la güerita” a ser su “comadrita sagrada”. Nunca lo vi enojado. Siempre sonriente, simpático, ocurrente y carismático; su per-

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CONEXIÓN

Diciembre 2017

sonalidad, en combinación con el puesto que desempeñaba lo acercó a muchísimas personas, prácticamente lo conocía todo el ITAM. Vio pasar incontables generaciones de alumnos, hoy exalumnos que le tenían un cariño entrañable. Fue un hombre honesto, leal, discreto y generoso que puso un gran empeño en su superación personal, sacó adelante una gran y numerosa familia a la cual tengo el gusto de conocer. Se entregó al ITAM de manera increíble, atendió innumerables eventos, siempre con una sonrisa. Afrontó la vida con una actitud muy positiva, sufrió la pérdida de dos de sus hijas y, por muchos años, padeció diabetes. Beto fue una persona muy especial y querida en el ITAM, se jubiló en diciembre de 2010, pero continuó varios años atendiendo los eventos como mesero externo. Buscó vivir la vida al máximo. Siempre conservaré de él los mejores recuerdos. Descanse en paz Betito. Laura Gómez del Campo Jefa de Relaciones Públicas del ITAM

Revista Conexión ITAM Diciembre 2017  
Revista Conexión ITAM Diciembre 2017