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RUMBO

La historia de la Historia del ITAM

Entrevista con la Dra. Marta Eugenia García Ugarte. ALEJANDRO DÍAZ HERRERA

¿CÓMO SURGIÓ ESTE LIBRO? Yo estaba haciendo una estancia de investigación en Cambridge. Fue ahí donde me localizó José Ramón Benito y él me invitó al ITAM para una estancia sabática. Regresé a México, hice mi examen de doctorado y fue entonces cuando llegué al ITAM. Desde ese momento, Arturo Fernández, el rector, ya tenía en mente un libro de la historia del ITAM. Yo llegué en el 93 y en el 94 ya tenía el proyecto del libro del ITAM. Sin embargo, en el 96 cuando teníamos una primera propuesta, esta no se pudo publicar lo que resultó ser positivo porque después encontré un archivo con mucha más información relevante para este libro y para reconstruir el pensamiento de Don Raúl Baillères. ¿CUÁL FUE LA ENTREVISTA QUE MÁS LE EMOCIONÓ LLEVAR A CABO? Definitivamente la entrevista a Don Alberto Baillères. También la de Don Miguel Mancera y Don Gustavo Petricioli; ellos tres, además de Manuel Arango, fueron a quienes eligió Don Raúl para que reestructuraran el ITAM. Esperaba que ellos me pudieran contar toda la historia del ITAM, más que nada porque lo conocían en todas sus facetas: desde alumnos hasta directivos. Fue un privilegio poder hacer estas entrevistas, además de que los tres siempre fueron muy accesibles. Don Alberto me recibió tantas veces como necesité, ya fuera en su casa o en las oficinas corporativas del Grupo BAL, y nunca se negó a darme cualquier información sobre él o su padre para poder llevar a cabo este libro. A Don Miguel recuerdo que lo entrevisté en el

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CONEXIÓN

Septiembre-Noviembre 2017

Banco de México y a Don Gustavo en su casa de Cuernavaca. ¿CUÁL FUE LA ENTREVISTA MÁS DIFÍCIL DE LLEVAR A CABO? La entrevista al Ministro Cossío. Él tenía toda la disposición pero, desafortunadamente, no tenía el tiempo y no podíamos hacer que nuestras agendas empataran. Una vez, recuerdo que me citó para la entrevista y justo cuando yo iba llegando, me enteré de que el tiempo le había ganado en la agenda y que tenía que reagendar la entrevista. Después, simplemente no lográbamos concertarla. Finalmente, recuerdo que una tarde él simplemente llegó a mi casa y tocó la puerta. Cuando abrí me lo encontré y me dijo amablemente: “Buenas tardes Dra. García, sé que llegué sin avisar pero, ¿Cree que podríamos hacer la entrevista ahorita?”. Lo único que pude hacer fue sacar algunos bocadillos y ofrecerle un whisky o un café. Y, aunque yo no la esperaba, ¡qué bonita entrevista!, fue una de las tardes más amenas que pasé cuando estaba escribiendo el libro.

Recuerdo la ceremonia de los 70 años del ITAM, fue ahí donde llegó a mí la idea de que mi libro es el pasado. Todo lo que ya está escrito es un ITAM completamente distinto a lo que vemos hoy y, por supuesto, completamente distinto a lo que se verá más adelante.

Revista Conexión ITAM Septiembre 2017