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danzine

Vol 2. Hermosillo, Sonora, México

Publicación de Un Desierto para la Danza

20 de abril de 2012 Foto: Edith Cota

www.undesiertoparaladanza.gob.mx

“Asunto latente” pintura surrealista Alejandra Monroy Becerra / alejandramonroy@mac.com

U

na plomada, cuelga, como esperando el instante de tocar el suelo y hacerlo explotar. Un viejo escritorio al fondo, una mesa con un viejo reproductor de películas de 8 mm, debajo de este; una muñeca de porcelana de esas que las abuelitas tenían para sacudirlas cada semana. Todo esto ubica al espectador en un mundo de recuerdos de una vida, una mezcla de objetos inanimados pero no pasivos, influyen directamente en el desenlace de este momento danzado. “Asunto latente” es una pintura surrealista, nacida del subconsciente de esta coreógrafa. Hoy por hoy, Quiatora Monorriel, no se aprecia como una compañía en búsqueda de una identidad. QM, es una entidad definida, es la abstracción de experiencia y vivencia. La danza mínima de Evoé Sotelo, se aprecia influida por los elementos tecnológicos que han transformado a la humanidad y su manera de percibir al mundo. En esta pieza la mezcla sonora de Conasupo es un personaje muy parecido a la danza de nuestros intérpretes, contenida y emocional, de repente intervenida por un carrusel de diapositivas, una máquina del tiempo en un mundo donde no hay tiempo. Mauricio Ascencio es desde algunos años atrás (probablemente desde antes de “Luz de neón para Prometeo” en el 2004) pieza clave en las producciones de esta compañía, y se está consolidando como un iluminador y vestuarista de características empáticas, no importa si trabaja con Benito González o Lux Boreal. La danza mínima nació en la primera década del siglo XXI cuando QM ya había dejado claro que bailan lo que son. Ahora había que bailar de adentro hacia afuera, porque la influencia del mundo ya había sido expresada. Ellos proponen un movimiento; yo propongo de repente también actuar de adentro hacia afuera, y así como Evoé Sotelo, no cuestionar las verdades mundanas sino las verdades humanas. Con este estreno celebran 20 años de Quiatora Monorriel. “.... ¿Por qué Quiatora Monorriel?, pues porque suena padre.....” (en entrevista en 2002), pues sí, parece que los proyectos exitosos comienzan con la honestidad desde el primer día. Felicidades a Evoé Sotelo y Benito González por proponer, experimentar danzar y evolucionar desde un lugar en el que se ven a sí mismos con madurez y objetividad.

Para ver el video, ingresa a:

www.streamingdance.net


Hermosillo, Sonora, México

Vol 1.

Coordinación: Doris Arenas / Edición: Edith Cota / Colaboraciones: danzine2012@gmail.com

danzine

20 de abril de 2012 Diseño: Argelia Juárez / Corrección: Rosy Orozco

David Barrón

Acerca

DE

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ASUNTO LATENTE DE QUIATORA MONORRIEL

Es un trabajo muy intenso el que tienen ellos, en realidad trabajan mucho con el intelecto más que con el cuerpo, si alguien venía a ver una propuesta donde ellos bailaran, claro que no les va a gustar. Quiatora va más allá de las fronteras del movimiento corporal, tiene mucho qué ver con la sociedad y cómo se está moviendo. Es un trabajo muy fuerte. Luz Adriana Herrera Bailarina y coreógrafa

Carlos Sánchez / abigaelsc@hotmail.com

L

o hemos visto irse con la maleta en el hombro, y regresar con ella trayendo dentro las victorias. Coreógrafo, maestro, fundador de dos o tres compañías de danza contemporánea, David Barrón permanece en lo que le apasiona. Ahora la pasión en ejercicio desde Xalapa, Veracruz, y un volver a su estado natal, Sonora, para decir otra vez lo que la creación le dicta casi como una exigencia. Viene a Un Desierto para la Danza con la compañía Las Sangres Danza UV, ocho bailarines para construir el discurso del interior, lo que somos, lo que nos habita como identidad. David Barrón aquí, una conversación: – ¿Por qué te vas, por qué nos dejas? Tenía necesidad de un cambio, tenía más de veinte años en Hermosillo, y como que entras en una estructura, con ciertos roles, y de repente te ofrecen algo y además yo tenía ganas de otro todo, y me fui justo a eso: otro clima, mucha actividad, otra gente, igual me llevé a algunos de acá, bailarines, y tenemos un equipo fuerte, interesante. –¿De qué manera te ha servido el cambio, estar en Xalapa? Mucho, siento que maduré bastante. Tener a tu cargo un grupo y responsabilizarte para que las obras se maduren, porque por lo general había trabajado en las coreografías, las presentaba y al final aquí se rompió una taza y cada quien para su casa, entonces ahora estar seis horas diarias con un mismo equipo, entrenarlos, montar obra, decidir gente que vaya a montar con ellos, elegir quién les da talleres (a los bailarines), se te da un espacio para hacerlo, tienes sueldo para los bailarines, dinero para producción, sí se te abre un regalo con el que dices: ¿y ahora qué hago con esto, si nunca había estado acostumbrado a tener tantas cosas? Con esto no tengo pretexto para no buscar lo que realmente quiero, porque tengo las condiciones para hacerlo, y esto me empezó a exigir como artista, como ser humano, no hacerme el “güey” e ir por lo que realmente debo hacer.

– ¿En Xalapa hay disposición social para la danza contemporánea? Hay mucha gente que se dedica a la danza, creo que falta público, pero hay muchos hacedores, muchos alumnos, jóvenes coreógrafos, festivales, pero es la misma gente la que va a las funciones. Sin embargo hay mucha vida cultural, muy buen nivel de música, teatro, sí es un lugar donde hay demasiada actividad artística y creo que en danza falta crear un mayor público, pero romper con ese confort (que tenía en Sonora), me está haciendo crecer, me está cuestionando muchas cosas, me está provocando abrirme y encontrar un David distinto. – ¿Qué te significa venir a Un Desierto, celebrar estos veinte años de danza? Soy feliz, siempre siento que las cosas que hace uno son para compartirse y siempre son buenas para compartirse con la gente más cercana que en este caso es mi familia y mis amigos de toda la vida, poder traer lo que estoy haciendo ahora, el momento que estoy viviendo artísticamente y compartirlo con la gente que quiero y que de cierta manera soportó y apoyó mi actividad y lo que soy, se me hace un gran regalo, darles eso. Quisiera darles muchas más cosas.

Poema onírico Asunto latente

Carlos Sánchez

Claustrofobia. Letargo. La parálisis en los cuerpos, contenidos, me cuenta la imposibilidad de un paso más. Me paraliza también esta acción. Entonces fluyen mis ojos por encima del escenario, y me convierto en un vaho que expulsa el teatro, porque así lo dispone la escenografía, porque así me lo escriben los bailarines. Ellos allá, yo acá: juntos para completar la historia que inició en un sueño. Latente es la acción de estar dentro, oculto. Me sumerjo en los latidos que sugiere la música, me introduzco en la película, soy la cinta que falta en el proyector instalado en el ala derecha, si se mira de frente el escenario. Mi alma hasta convertirse en un globo plateado, porque así me lo indica la composición escenográfica, y si la esfera

está allí como símbolo, entonces para sumergirme en ella y también soñar. Lo mejor del arte, me supongo porque lo siento, es la sugerencia. Y esa noche al arrancar con los veinte años de Un Desierto para la Danza, Benito, Evoé, Mauricio, bailarines los dos primeros; escenógrafo, vestuarista el tercero, integrantes de Quiatora Monorriel los tres, me avasallaron de sugerencias. Agradezco, porque luego ocurre que para mirar la poesía están las luces, el juego de sombras, el movimiento, la música. Aquí está. La poesía es un tic tac a paso lento. Es la voz de una niña en terror que me transporta también a mi infancia. Evoé nombra las obsesiones en el escenario mientras baila sin correr, sin saltar, apenas un compás o dos o tres frente a Benito, perso-

Hoy en el Desierto 20:00 horas / Teatro de la Ciudad

Siempre me ha gustado mucho Quiatora, pero en esta ocasión exageraron en la cuestión performática, y de danza tuvieron muy poco, tanto humo y tanto efecto se me hizo muy confuso. Iván Ballesteros Escritor Me gustó mucho, ya conozco su trabajo, muy respetable en todo el país, ya tenía rato que no los veía bailar juntos, me da mucha alegría verlos en escena y la propuesta se me hace muy interesante, el trabajo de ellos tiene un sello particular. Pedro García Coreógrafo y bailarín Me gustó mucho, siempre me sorprende lo que la danza puede ser. La proxemia de los cuerpos fue elaborando una metáfora sobre la pareja. Con tan pocos elementos pudieron generar un sentido completo. Joaquín López Chas Músico para danza y teatro

najes ambos, para con sus cuerpos llenarme de versos la mirada en la construcción de un poema onírico. Tuve frío, tuve miedo, estuve contenido también como ellos. Trepé una ventana, se me vino la escalera encima, pude ver desde el proyector - escenografía, la película de mi infancia. También fui un grito hacia el interior, allá donde todo siempre está latente. Debo decir la valentía de los Quiatoras, la búsqueda, la permanente búsqueda, y a manera de celebración subrayar que el arte es eso: el riesgo y la interpretación como un laboratorio para encontrarse y darse. Los Monorriel asistieron al evento más importante de sus vidas, así me lo sugieren sus ropas, y entonces para llevarme de la mano con sus sueños, y al verme, vernos, allá sumergidos en las butacas, después de levantarse el telón para recibir aplausos y encontrarse con los espectadores, un beso desde sus labios para volvernos a la realidad. El sueño no ha terminado.

“Las Sangres” / Las Sangres Danza UV / XALAPA, MÉXICO

UN DESIERTO PARA LA DANZA 2012


Danzine, Un Desierto para la Danza 2012