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Revista semestral No. 25 vol. 12 julio/diciembre de 1998 FUNDADORA DRA. ESTELA MORALES CAMPOS

CONSEJO EDITORIAL DR. ALDO DE ALBUQUERQUE BARRETO Associaçao Nacional de Pesquisa e Pos-Graduaçao em Ciencia da Informaçao

EDITORES ACADÉMICOS MTRO. ROBERTO GARDUÑO VERA MTRO. RAMIRO LAFUENTE LÓPEZ DR. MIGUEL ÁNGEL RENDÓN R OJAS

DRA. LAURA BENITEZ GROBET IIF–Universidad Nacional Autónoma de México M.Sc. SARAY CÓRDOBA GONZÁLEZ Universidad de Costa Rica, Sede de Occidente MTRO. ARIO GARZA MERCADO El Colegio de México

MLS. TEXIA IGLESIAS MATURANA Universidad Tecnológica Metropolitana de Chile DR. HESHMATALLA KHORRAMZADEH

EDICIÓN A CARGO DE: CARLOS CEBALLOS SOSA PORTADA: MARIO OCAMPO CHÁVEZ IGNACIO RODRÍGUEZ SÁNCHEZ REVISIÓN ESPECIALIZADA: BLANCA FURBER CHICAS

El Colegio de México

D R. JOSÉ LÓPEZ YEPES Universidad Complutense de Madrid LIC. CLEMENCIA MOLINA ESCOBAR Universidad de Antioquia

DRA. ESTELA MORALES CAMPOS DGAPA–Universidad Nacional Autónoma de México

DR. JAIME PONTIGO Instituto de Investigaciones Eléctricas DR. ADOLFO RODRÍGUEZ GALLARDO DGB–Universidad Nacional Autónoma de México

DRA. ZAIDA SEQUEIRA ORTIZ Organización Panamericana de la Salud DR. EMILIO SETIÉN QUESADA Biblioteca Nacional José Martí

MTRO. ERNESTO DE LA TORRE VILLAR IIH-Universidad Nacional Autónoma de México MLS. RUBÉN URBIZAGASTEGUI ALVARADO Universidad de California

Http://cuib.unam.mx Investigación Bibliotecológica: archivonomía, bibliotecología e información es editada semestralmente por el Centro Universitario de Investigaciones Bibliotecológicas/UNAM. ISSN: 0187-358X. Certificado de Licitud de Título No. 6187, Certificado de Licitud de Contenido No. 4760, expedidos el 29 de noviembre de 1991. Reserva al Título en Derechos de Autor No. 236-92, expedido el 25 de febrero de 1992. Toda correspondencia debe enviarse a Torre II de Humanidades, pisos 12 y 13, Ciudad Universitaria, C.P. 04510. México, D.F., teléfonos 623 03 52 y 623 03 26, Fax 550 74 61; e-mail:csosa@servidor.unam.mx Suscripciones en la República Me xicana y en el extranjero al E- mail: pro mopub@cuib.unam.mx Se autoriza su reproducción total o parcial si se cita la fuente. Cada autor es responsable del contenido de su propio texto. Revista indizada en: L I S A ; ISA; CLA S E ; I N F O B I L A Otros servicios: ULRICH’S


Normas para la recepción de colaboraciones CARACTERÍSTICAS Las características que los artículos deben reunir para ser publicados en la revista Investigación Bibliotecológica: archivonomía, bibliotecología e información son: Originalidad

? Presentar tema innovador. ? Tener enfoque novedoso a temas ya tratados. ? Llevar a cabo una aplicación metodológica nueva o distinta para tratar un tema.

? Ser una revisión de un tema que muestre una nueva relación entre contenidos y/o autores que hagan una aportación válida. Metodología ? La metodología utilizada debe ser consistente (implícita o explícita), aplicada adecuadamente al tema. ? Las conclusiones deben corresponder a la argumentación presentada y desprenderse de ésta de manera lógica y coherente. ? La estructura del trabajo debe contener los elementos mínimos que se requieren para un artículo. ? El uso y las fuentes bibliográficas deben ser pertinentes al tema que se está tratando. DE LOS DICTÁMENES 1. Sólo se aceptarán artículos que cumplan los requisitos antes mencionados. 2. La revista se apoyará en el arbitraje de expertos o especialistas. Este proceso será anónimo para ambas partes. 3. Los dictámenes serán comunicados por escrito al autor y éste, en caso que le sea desfavorable, podrá solicitar por escrito el recurso de reconsideración, incluyendo la argumentación relativa al trabajo que considere pertinente. PRESENTACIÓN DEL MATERIAL 1. Los trabajos enviados deberán ser relativos a bibliotecología, archivonomía y ciencias de la información. Podrán publicarse colaboraciones sobre otras disciplinas siempre y cuando el artículo las vincule con las ya mencionadas y no haya sido —o vaya a ser— publicado. 2. El envío de cualquier artículo a esta revista supone la obligación del autor de no someterlo a la consideración de otras publicaciones. 3. La revista se compromete a publicar todos los artículos aprobados. 4. Los trabajos deberán ajustarse a las siguientes normas: ? Se remitirá un ejemplar impreso que sea legible y la información en procesador de texto en cualquier formato (en diskettes de 3 1/2 ó 5 1/4). En ningún caso se aceptarán fotocopias, copias al carbón o sobre papel translúcido. ? No se aceptarán trabajos con correcciones sobrepuestas en la impresión que se pide. ? Las notas al pie de página y las fuentes de citas con referencias bibliográficas se mecanografiarán a doble espacio y se agruparán, preferentemente, al final del texto.

? Los nombres propios y los títulos y subtítulos del trabajo deberán venir en mayúsculas y minúsculas.

? Las citas, notas bibliográficas y la bibliografía deberán contener todos los elementos que permitan la identificación de los documentos citados. ? Los cuadros de tres o más columnas, las gráficas, anexos u otros tipos de figuras se presentarán, en la impresión, en hoja aparte intercalada en el texto y siguiendo la paginación de éste, perfectamente claros y precisos. Cuando sea posible vendrán digitalizados (escaneados), en formato de alta resolución. ? La primera vez que se emplee una sigla en los textos de los cuadros o gráficas irá acompañada de su equivalencia completa. 5. Los trabajos deberán venir gramaticalmente correctos. En caso de que la revista lo considere, el texto pasará a revisión especializada. 6. La extensión mínima de los artículos es de 15 cuartillas (incluyendo anexos). Cada cuartilla consta de 28 renglones de aproximadamente 65 golpes cada uno. 7. Los artículos deberán venir con su resumen en español e inglés de 100 a 200 palabras cada uno. 8. Cada colaboración vendrá precedida de una hoja que contenga: ? Título del trabajo (breve, suficientemente específico y descriptivo). ? Nombre del (o los) autor(es), cargo y dependencia o institución. ? Indicación de domicilio, teléfono u otros datos que permitan la localización del autor con objeto de aclarar posibles dudas sobre el artículo. 9. El Centro se reserva el derecho de hacer los cambios editoriales que considere convenientes. 10. El autor es responsable de las ideas expresadas en su trabajo. El material firmado no representa necesariamente los criterios de esta revista ni del Centro. 11. El CUIB no se compromete a regresar trabajos. Los trabajos deberán ser enviados a: Revista Investigación Bibliotecológica: archivonomía, bibliotecología e información, Centro Universitario de Investigaciones Bibliotecológicas, Torre II de Humanidades, pisos 12 y 13, Ciudad Universitaria, C.P. 04510. México, D.F.


contenido

comentario

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artículos

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Os Três Mundos da Ciência da Informaçao

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ALDO DE ALBUQUERQUE BARRETO

Los derechos de autor en los medios ciberespaciales

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JOSÉ MARÍA DESANTES GUANTER

Acercamientos al concepto de metodología bibliotecológica

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VALENTINO MORALES LÓPEZ

El documento y las nuevas tecnologías: hacia una definición integradora

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JUAN ANTONIO MARTÍNEZ COMECHE

Indicadores científicos: evaluaciones negativas proposiciones positivas

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PIEDAD DÉCTOR GUTIÉRREZ

Desarrollo profesional continuo para la gestión de bibliotecas y de servicios de información

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IAN M. JOHNSON [Trad. GUADALUPE CARRIÓN R.]

Campo interdisciplinar da ciência da informação: fronteiras remotas e recentes

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LENA VANIA RIBEIRO PINHEIRO

La publicación electrónica: ¿Un paradigma de organización documental digital?

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RAMIRO LAFUENTE LÓPEZ y ANGÉLICA M. ROSAS GUTIÉRREZ

reseñas

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Manual de búsqueda documental y práctica bibliográfica

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JOSÉ ANTONIO CORDÓN GARCÍA y otros

Velocidad de escape: la cibercultura en el final del siglo

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MARK DERY

El libro en Hispanoamérica. Origen y desarrollo

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JOSÉ LUIS MARTÍNEZ

Guía de fuentes de información especializadas: Humanidades y Ciencias Sociales

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SUSANA ROMANOS DE TIRATEL

Catalogación de documentos electrónicos : archivos de datos y programas FILIBERTO F. MARTÍNEZ A. y LOURDES M. VALLEJO H.

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DISTRIBUIDORES EN LA REPÚBLICA MEXICANA Y EN EL MUNDO

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Investigación Bibliotecológica: archivonomía, bibliotecología e información / ed. por el Centro Universitario de Investigaciones Bibliotecológicas.– Vol. 1, No. 1 (ago. 1986)– .– : Universidad Nacional Autónoma de México, CUIB, 1986–V.: Semestral ISSN. 0187–358X

Explicación de la portada:

L

a encuadernación de los manuscritos revelan la importancia que llegaron a tener, en medios aúlicos, los talleres especializados en la orfebrería y en la talla de marfil. Se acostumbraba clasificar la producción de marfiles de manera, análoga a la de manuscritos por la estrecha relación estilística que mantienen entre sí, lo que hace suponer que tanto uno como otros pudieran salir de los mis mos talleres. La portada hace a lusión a las artes suntuarias, inspiradas en la escuela de Reims que más tarde se convertiría en fuente inagotable de portadas en marfil. La imagen en cubierta fue tomada de Historia Universal del Arte de Xavier, Barral Altet pág. 325, vol. 3, 1989).

Diseño de portada: Ignacio Rodríguez Sánchez Mario Ocampo Chávez


Comentario

U

n documento podemos considerarlo como el producto de una actividad humana encaminada a coadyuvar a mantener y cuidar la permanencia de la información y el conocimiento, a fin de que una comunidad o un individuo puedan valerse del mismo para cumplir con los propósitos relativos a la supervivencia y bienestar de una sociedad. El plantear la idea del documento como el producto de una actividad humana destinada a conservar información y conocimientos, tiene la finalidad de llamar la atención sobre la relación entre la idea del documento y las formas de construcción del conocimiento. Si concebimos la elaboración del conocimiento como una actividad casi individual, es decir, como un asunto de sujetos que construyen conocimientos para ellos y para facilitar la comprensión y asimilación de los mismos a otros individuos, entonces los documentos juegan un papel fundamental como instrumentos de enlace entre los individuos, incluso se puede dar lugar a la idea del documento como un medio catalizador en el armado del conocimiento, sobre todo si tenemos en cuenta que algunos tipos de documentos se diseñan y construyen para controlar y organizar información y conocimientos, es decir, recopilan estímulos o mensajes, los interpretan, clasifican y ordenan en distintas formas como tratados, compilaciones, bases de datos, etcétera. En otro extremo podemos considerar la construcción del conocimiento como una actividad colectiva generalmente de carácter institucional, en este sentido los documentos organizados por medio de una actividad de carácter institucional, como la que representa una biblioteca, juegan diversos tipos de roles. En esta ocasión quisiéramos referirnos a los servicios bibliotecarios en un ambiente de redes de telecomunicación, dado que representan una evolución necesaria para el manejo colectivo de los documentos, que incluso traen a discusión la función de preservación y difusión documental. Una cuestión sobre la cual vale la pena detenerse a reflexionar recae en estudiar los roles que ha asumido la biblioteca a lo largo del tiempo, así como las formas y teorías declaradas sobre las funciones que debe o debería desempeñar la biblioteca en la sociedad. El estudio de la biblioteca y sus roles, en última instancia, nos acercaría a un fenómeno humano, en este sentido estaríamos frente a un problema que es preciso dilucidar en el terreno de la Bibliotecología como disciplina, incluso el estudio de la biblioteca como institución pública es un fenómeno social que forma parte de esa actividad de creación humana referida en la actualidad a dos fenómenos que necesitan replantearse en el ámbito del conocimiento bibliotecológico. La presencia de los documentos digitales, y su influencia en las formas de registro y organización de información y conocimientos, es una incipiente forma de actividad humana para conservar y transmitir información y conocimiento, que si bien mantiene una fuerte carga social que hace al individuo el principal protagonista en la creación de documentos digitales, cada vez más la biblioteca digital –al plantearse su participación en la formación de colecciones de documentos digitales en línea, con la intención de utilizarlas como instrumentos para la comunicación del conocimiento– orilla a pensar en la creación colectiva de documentos. El diseño y operación de sistemas para la gestión de información y la prestación de servicios bibliotecarios en línea, por medio de un uso intensivo de las tecnologías de la información y las telecomunicaciones, obliga a reflexionar acerca de las formas de diseño construcción y organización de los documentos digitales, ya no como el producto de una actividad individual sino como el principio de un nuevo proceso de creación documental sobre el que mucho tendremos que reflexionar, decir y hacer en los próximos años. Ramiro Lafuente López


Investigación Bibliotecológica: archivonomía, bibliotecología e información, versión electrónica corresponde al número 25, volumen 12 (julio/diciembre de 1998) de la versión impresa. Esta edición forma parte del proyecto de investigación Biblioteca 2001, a cargo del Centro Universitario de Investigaciones Bibliotecológicas de la Universidad Nacional Autónoma de México.  Universidad Nacional Autónoma de México

CRÉDITOS Edición electrónica: CARLOS CEBALLOS SOSA csosa@servidor.unam.mx Coordinación del proyecto Biblioteca 2001: RAMIRO LAFUENTE LÓPEZ lafuente@servidor.unam.mx ELSA M. RAMÍREZ LEYVA eramirez@servidor.unam.mx Asesoría en sistemas: ALBERTO CASTRO THOMPSON acastro@servidor.unam.mx

Los créditos de edición científica, diseño de portada y revisiones, así como los de las coordinaciones de número, de editores académicos y de las autorías de los trabajos, son los mismos que los de la versión impresa, toda vez que es ésta la que sirve de base a esta versión electrónica.


Artículos Os Três Mundos da Ciência da Informaçao ALDO DE ALBUQUERQUE BARRETO Departamento de Ensino e Pesquisa-IBICT, Presidente da Associacao Nacional de Pesquisa E Pos-Graduacao em Ciencia da Informacao ANCIB Rio de Janeiro, RJ. Brasil Fax: 55/021/2753545

Trabajo recibido el 24 de enero de 1998

RESUMO O artigo lança um olhar no desenvolvimento da ciência da informação e no seu relacionamento com a tecnologia. As mudanças na tecnologia da informação ocorridas nos últimos 50 anos organizam e ordenam todas as atividades associadas com a ciência da informação. O modelo tecnológico inovador é fechado e não permite dúvidas ou contestação. Nesta ambiência são analisados o presente e o futuro da área. O papel do fluxo de informação, das estruturas de informação, do profissional da área e os objetivos da ciência da informação são delineados a partir da crença em que a realidade se divide em três mundos: o subjetivo, o material e o do ciberespaço. THE THREE WORLDS OF INFORMATION SCIENCE ALDO DE ALBUQUERQUE-BARRETO

Trabajo aceptado el ABSTRACT 20 de febrero de The article launches a glance in the development of information science and 1998 in its relationship with its technologies. The changes in the technology of information that happened in the last 50 years organized and they gave the order to all the activities associated with information science. The model of information technological innovation is closed and it does not allow for doubt or questions. In this environment the present and the future of the information science are analyzed. The role of the flow of information, of the structures of information, of the professional of the area and the objectives of information science are delineated starting from the faith in that, the reality is divided in three worlds: the subjective, the material and the one of the cyberspace.


6 Investigación Bibliotecológica v. 12 No. 25 julio/diciembre de 1998 teve seu aparecimento e expansão no após guerra, princiApalciênmenciatedaainparfortirmação de 1950, quando pesquisas e documentos mantidos fora do

fluxo normal de informação foram liberados para o conhecimento coletivo. A grande crise da época foi então, como lidar com o enorme volume de informação disponibilizada, utilizando os mecanismos e tecnologias acessíveis naquela época. Era necessário gerenciar e controlar o grande volume de informação, estocar e caracterizar seu conteúdo, priorizar o seu uso de acordo com às diferentes comunidades informacionais e promover uma divulgação seletiva e retrospectiva para evitar a duplicação do esforço de pesquisa e permitir que a sociedade conhecesse os avanços que haviam sido efetivados. A conceituação das Leis da Genética de Mendel ficou perdida para o mundo por uma geração, pois sua publicação não se tornou conhecida pelos pesquisadores que poderiam promover a sua continuação e expansão.1 Grande parte das pesquisas, realizadas nas duas décadas subseqüentes a 1950 foram para tentar resolver estes problemas. Contudo, de uma maneira geral a interação entre o receptor e os estoques disponíveis de informação era sempre mediada por um profissional da informação; o tempo de retorno da informação solicitada estava na dependência das características internas de eficácia das unidades de informação, que hospedavam os estoques; o fluxo da informação era uni-direcionado, o receptor tinha acesso a um estoque de cada vez e avaliava a relevância de sua busca, neste estoque, orientado sempre pelo mediador, em uma condição ex-post. A crise inicial da ciência da informacao, senão resolvida, foi bastante minorada pelo Computador. A atual crise que se acerca da ciência da informação é mais profunda. Nestes quase 50 anos que se passaram, a área não acompanhou a mudança radical que se operou e continua em mutação nos modelos relacionados a tecnologia da informação, modificações estas advindas das transformações acontecidas na microeletrônica, na telecomunicação e suas técnicas assessórias. A ciência da informação é tão dependente destas tecnologias intensas que poderíamos afirmar que o futuro se anuncia no presente. As mudança na tecnologia da informação ocorridas durante os últimos anos, reorganizaram todas as atividades associadas à ciência da informação. A sociedade sempre foi mais afetada pelas transformações, ou pela natureza, da tecnologia do que pelo seu conteúdo, pelo menos a curto prazo. Aqueles que convivem mais de perto com estas alterações enfrentam com maior carga às conseqüências sociais e físicas de uma enorme ansiedade tecnológica, os meios de comunicação (da informação) são extensões do homem como dizia Mcluhan:2 o telefone é uma extensão do ouvido, o texto dos olhos, como a roupa e uma extensão da pele.

1 2

Vanevar Bush. Atlantic Montly, n. 1, July 1945, pp.101-108. M. Mcluhan. Os Meios de Comunicação como extensões do homem, Cultrix, São Paulo, 1964, 400 pp.


Os Três Mundos da Ciência da Informaçao 7

O profissional desta área foi precipitado em uma conjunção de transformações, muitas das quais ele ainda nem mesmo se apercebeu. Durante um período de inovação o contexto se torna quase invisível e melhor aparece para análise, quando é substituído por outro, daí ser bem mais fácil entender hoje, a sociedade industrial do que a sociedade de informação. O modelo tecnológico inovador é tão fechado que induz a um distanciamento alienante de como ele opera ou se opera no melhor sentido. Se o discurso da ciência traz uma promessa de verdade, o da tecnologia traz consigo uma promessa de melhoria das condições do homem, de conforto material, de felicidade. No caso das tecnologias de informação, se o seu objetivo é promover o acesso à informação, esta é uma decisão do status tecnológico da sociedade. É um conhecimento fechado e avaliado ex-ante. Não é passível de dúvida ou contraposição sob pena de nos tornarmos contra o avanço tecnológico, retrógrados e ultrapassados. A autoridade tecnológica julga e condena quem quer se introduzir no conhecimento do processo. Não cabe questionar ou tentar compreender como uma informação é transmitida através do FAX do Rio de Janeiro para Los Angeles. Este conhecimento em si é irrelevante e até indesejável. Se as suas conseqüências são benéficas para a sociedade, questionar é quase pouco decente. Mas, a crise que, atualmente ocorre com a ciência da informação, neste final de século, pode ser comparada com às transmutações acontecidas na passagem da sociedade acústica para a sociedade tipográfica. A cultura auditiva vivia em um mundo fechado de ressonância tribal e com o sentido auditivo da vida. O ouvido é sensitivo, dependente para a harmonia de todos os membros do grupo. O que um sabia todos sabiam no mundo de espaços acústicos, simultâneos, do indivíduo emocional, mítico e ritualista. Tempo e espaço se realizavam no momento da mensagem. Na cultura escrita, o espaço visual é uma extensão e intensificação do olho, que é uniforme, seqüencial e contínuo. O campo visual é sucessivo, fragmentado, individualista, explícito e especializado. Deu ao homem valores visuais lineares e uma consciência fragmentada ao contrário da rede de convivência profunda dos espaços auditivos. Fragmentou o espaço de convivência com os indivíduos funcionando em um tempo linear e um espaço euclidiano. A tipografia terminou de vez com a cultura tribal e multiplicou as características da cultura escrita no tempo e no espaço. O homem passou a raciocinar de uma maneira linear, seqüencial, categorizando e classificando a informação. Tornou-se um ser especializado. Esta passagem da cultura tribal para a cultura escrita/tipográfica foi uma transformação para o indivíduo e para a sociedade tão profunda como vem sendo a passagem da cultura escrita para a cultura eletrônica que ora presenciamos. O desenvolvimento e a vivência da cultura escrita/tipográfica influíram na ocorrência da revolução industrial e do nacionalismo radical, fatos relevantes da história da huma-


8 Investigación Bibliotecológica v. 12 No. 25 julio/diciembre de 1998 nidade. As transformações que ocorrerão com passagem para a cultura eletrônica e da realidade virtual ainda estão se delineando. Contudo, a chegada da sociedade eletrônica de informação modificou novamente a delimitação de tempo e espaço da informação. A importância do instrumental da tecnologia da informação forneceu a infra-estrutura para modificações, sem retorno, das relações da informação com seus usuários. Tão importante como o instrumental tecnológico foram as transformações associadas a interatividade e interconectividade no relacionamento dos receptores com a informação: a) interatividade - representa a possibilidade de acesso em tempo real pelo usuário à diferentes estoques de informação; às múltiplas formas de interação entre o usuário e às estruturas de informação contidas nestes estoques. A interatividade modifica a relação usuário - tempo - informação. A interatividade reposiciona os acervos de informação, o acesso à informação e a sua distribuição, e o próprio documento de informação ao liberar o receptor dos diversos intermediários que executavam estas funções em linha e em tempo linear passando para um acesso on-line e com linguagens interativas. b) interconectividade - se referência à possibilidade que tem o usuário de informação em deslocar-se, no momento de sua vontade, de um espaço de informação para outro espaço de informação. De um estoque de informação para um outro estoque de informação. O usuário passa a ser o seu próprio mediador na escolha de informação, o determinador de suas necessidades. Passa a ser o julgador de relevância do documento e do estoque que o contêm em tempo real, como se estivesse colocado virtualmente dentro do sistema de armazenamento e recuperação da informação. A interconectividade reposiciona a relação usuário espaço - informação. Estas mudanças operadas no status tecnológico das atividades de armazenamento e transmissão da informação vêm trazendo mutações contínuas, também na relação da informação, com seus usuários, com seus intermediários, com a pesquisa e com o ensino em ciência da informação. Destacamos como instabilidades mais notáveis, os seguintes pontos: a) mudanças na estrutura de informação; b) mudanças no fluxo de informação; c) o homem de informação e o trabalho em ciência da informação.


Os Três Mundos da Ciência da Informaçao 9

A MUDANÇA NA ESTRUTURA DE INFORMAÇÃO A interação em tempo real com a estrutura da informação3 tem questionado o caráter alfabético e linear do documento texto. O computador permite uma desterritorialização do texto, livre das amarras da composição e da interpretação linear. O código linguístico comum permanece como base das estruturas de informação, como um elemento sistemático e compulsório para uma determinada comunidade lingüística (ou de informação), mas a mensagem é individual, intencional e intentada. A mensagem é arbitrária e contingente, o código é anônimo e não intentado.4 A estrutura da informação, como mensagem se direciona particularmente a cada receptor incluindo em sua formação novas linguagens, como o som e a imagem. O documento em hipertexto permite que cada receptor modifique a mensagem arbitrariamente segundo seu conceito de relevância, não sendo mais, somente o leitor mas, atuando como se fosse o autor de seu próprio texto. Nas palavras de encantamento de Levy5 com a nova superlinguagem pode-se observar as tendências de mudança: “O alfabeto foi inventado em uma época em que não existiam os gravadores de som. Na antiguidade e na idade média os textos alfabéticos eram usados como fitas magnéticas gravadas, porque o homem tinha que ler em voz alta e ouvir o som para obter o significado.” O FLUXO DE INFORMAÇÃO O fluxo da informação entre os estoques ou espaços de informação e os usuários permeiam dois critérios: o da tecnologia da informação que almeja possibilitar o maior e melhor acesso a informação disponível e o critério da ciência da informação, que intervém para, também, qualificar este acesso em termos das com petências para assimilação da informação, como sendo uma condição, que deve ter o receptor da informação acessada em elaborar a informação para seu uso, seu desenvolvimento pessoal e dos seus espaços de convivência. Não é suficiente unicamente, que a mensagem seja intencionalmente intentada no acesso, mas que a mensagem atinja a geografias semânticas compatíveis com a sua compreensão e aceitação. Esta é uma diferenciação de mérito para definir os objetivos, a pesquisa e o ensino na área de ciência da informação. As duas premissas deveriam, certamente marchar em conjunto, mas a ansiedade tecnológica imprime um posicionamento diferenciado, entre as atividades ditas práticas e atividades teóricas no encaminhamento da questão. 3 4 5

Por estrutura de informação entendemos ser a disposição, a forma de organização que assumem as inscrições de informação. P. Ricoeur. Teoria da Interpretação, Edições 70, Lisboa, 1976, 109 pp. P. Levy. Toward Superlanguage (sem data), disponível em www.uiah.fr/bookshop/isea_proc/nextgen/01.html [12.12.97], traduzido por este autor.


10 Investigación Bibliotecológica v. 12 No. 25 julio/diciembre de 1998 Nas décadas iniciais, as unidades de informação trabalhavam com um fluxo de informação que era realizado por um tempo linear, mensurável e direcionado a um único espaço de informação. Hoje com a informação on-line, em tempo real, fluxos informação multidirecionados, podem ser virtuais quando o tempo se aproxima de zero, a velocidade se acerca do infinito e os espaços são de vivência pela não presença. O HOMEM DE INFORMAÇÃO: O TRABALHO EM CIÊNCIA DA INFORMAÇÃO O homem é corda estendida entre o animal e o Super-Homem : uma corda sobre um abismo; perigosa travessia, perigoso caminhar, perigoso olhar para trás, perigoso tremer e parar. O grande do homem é ele ser uma ponte e não uma meta: o que se pode amar no homem é ele ser uma passagem e um acabamento. Eu amo só aqueles que sabem viver como que se extinguindo, porque são esses os que atravessam de um para o outro lado.6

As palavras citadas são uma referência de posicionamento para o trabalhar com a informação. O profissional desta área se encontra, nesta atualidade como se em um ponto no presente entre o passado e o futuro. Convive com tarefas e técnicas tradicionais de sua profissão mas precisa atravessar para uma outra realidade, onde estão indo seus clientes e aprender conviver com o novo e o inusitado, numa constante renovação da novidade. Toda realidade se reduz a três mundos: o mundo subjetivo dos sistemas cerebrais, o mundo objetivo dos sistemas materiais e o e o mundo dos sistemas simbólicos cibernéticos e informatizados.7 Em nossa interpretação, a realidade subjetiva dos conteúdos de informação, da sua geração e assimilação, a realidade objetiva dos seus equipamentos e seus instrumentos, e a realidade do ciberespaço,8de tempo zero, da existência pela não pre sença,9 da realidade virtual. Os que trabalham com a informação ou continuarão a operacionalizar tarefas cotidianas em uma única realidade, e ainda o farão por alguns anos, ou estão se preparando para operar nas três realidades, como uma ponte do passado do hoje para o futuro. Será um profissional vespertino se decidir não realizar a travessia. 6 7 8 9

F. Nietzsche. Assim Falava Zaratustra, Editora Tecnoprint S.A, Rio de Janeiro [sem data], primeira parte, Preâmbulos, negritos deste autor. E. Carneiro Leão. “Desafios da Informatização” em A Máquina e Seu Avesso, Francisco Alves, Rio de Janeiro, 1987, 143 pp. Ciberespaço - espaço dos sistemas naturais e artificias harmonizados pela comunicação. A região conjunta de encontro de humanos e do computador, onde seus espaços coincidem. Presença - o estar uma coisa ou pessoa em um lugar determinado.


Os Três Mundos da Ciência da Informaçao 11

O trabalhador da informação terá muitas faces, diferenciadas habilidades. Às características do trabalho com a informação não permitem qualquer reserva intelectual de mercado de trabalho. Alguma vantagem terá, é certo, aqueles que, por experiência ou reflexão contínua estabeleceram laços de convivência com os meandros de como e onde se revela o fenômeno da informação. Como em todas as profissões, saber acumulado conta positivamente. Ainda assim, muitos se sentirão chamados, mas nem todos serão competentes para operar e pensar corretamente os labirintos da gestão, tecnologia e comunicação da informação. O OBJETO DE ESTUDO DA CIÊNCIA DA INFORMAÇÃO Objetivos bem definidos, para uma área de estudos norteiam todo o pensamento subsequente em sua estruturação. Orientam sua pesquisa, o seu ensino, delimitam suas fronteiras, às interrelações com outras disciplinas e o seu núcleo temático. Neste final de século e devido a sua interação com uma tecnologia intensa, a ciência da informação redefine o conteúdo e a prioridade de seus objetivos continuamente. A cinco anos atrás seria difícil ver como um dos objetivos da ciência da informação o estudo de grupos eletrônicos, repositórios de informação na internet, correio eletrônico. Hoje, ainda não percebemos, que um novo mundo de informação se avizinha, o da realidade virtual com a tele-imersão e que este será um importante foco de estudo desta área. Contudo, a preocupação com a clareza e a constância dos objetivos da disciplina, ainda que provisórios, é uma preocupação válida e aparece na reflexão de seus autores: Quais são os objetivos da pesquisa na área de ciência da informação, ou com que clareza as agências financiadoras os percebem de maneira a se sentirem estimuladas a investir neles?10

ou

[...]a universalidade dos processos de informação e, principalmente, os conteúdos disciplinares da Ciência da Informação, estão obscuros e flutuam em uma escala tão vasta que a área corre o risco de perder seus horizontes científicos, por mais que variações e diferentes correntes de pensamento sejam naturais na ciência.11

10 S. P. M. Mueller. A Pesquisa em Ciência da Informação no Contexto das Ciências Humanas, Trabalho apresentado na Mesa Redonda do mesmo nome na III Reunião de Pesquisa da ANCIB, Rio de Janeiro, setembro de 1997, disponível em: www.alternex.com.br/~aldoibct/ancib.html 11 L. V. R. Pinheiro. A Ciência da Informação entre a sombra e a Luz, Tese apresentada ao Curso de Doutorado em Comunicação (área ciência da informação) da UFRJ, Rio de Janeiro, 1997.


12 Investigación Bibliotecológica v. 12 No. 25 julio/diciembre de 1998 Assim, alguns objetivos ou são enunciados ou podem ser deduzidos. As pesquisas apresentadas na III Reunião Nacional da Ancib, a Associação Nacional de Pesquisa e Pós-Graduação da área, realizado em 1997 no Rio de Janeiro, teve 134 trabalhos selecionados. Destes trabalhos, 73% foram classificados como sendo de organização do conhecimento (indexação e classificação) e informação e sociedade (contextualização da informação para diferentes grupos de usuários, organizações comerciais e industriais). Este índice parece indicar uma visão da área, através de seus pesquisadores, orientada para organização e controle de conteúdos de informação e sua transferência para espaços sociais específicos.12 O documento que discute o estabelecimento de um projeto nacional de Sociedade da Informação para análise do Conselho Nacional de Ciência e Tecnologia, indica como sendo a infra-estrutura nacional de informação (INI): A infraestrutura física de telecomunicações, responsável pela transferência de informação entre sistemas em geral, associados aos serviços de rede; A serviços como a internet, que se trata de uma rede de serviços digitais abertos, isto é aos quais basicamente todo o indivíduo ou organização está habilitado a ter acesso e redes privadas de corporações e órgãos públicos que dela fazem uso e, A sistemas de informação que, de fato e fazendo uso da funcionalidade de comunicação promovida pela internet e outras redes, permitem acesso generalizado a serviços de comunicação pessoal e de grupos de informação em escala mundial.13

Já o The Institute of Information Scientists de Londres, Inglaterra é mais direto e estabelece: A ciência da informação se preocupa com os princípios e práticas da produção, organização e distribuição da informação. Assim como, com o estudo da informação desde sua geração até a sua utilização, e a sua transmissão em uma variedade de formas através de uma variedade de canais.14

O Institute indica ainda um núcleo temático para o ensino da ciência da informação e as disciplinas conexas relevantes. Na verdade não acredito que seja possível enunciar objetivos com permanência adequada, para uma estruturação definitiva na área de ciência da informação. Esta é uma área de estudos especial, operacional e conceitualmente dependentes de uma tecnologia intensa, com elevado teor de inovação e em contínua mutação. 12 ANCIB, “Anais do III Encontro Nacional de Pesquisa em Ciência da Informação,” disponível em: www.ibict.br/bibvirtu 13 C. J. P. Lucena e Campos I.M. A Construção da Sociedade da Informação no Brasil, Proposta de Projeto, Documento Preliminar, MCT, 1996. 14 IIS – Criteria for Courses in Information Science(semdata), disponível em: http://carduus.imi.gla.ac.uk/Criteria.html [31.12.97]


Os Três Mundos da Ciência da Informaçao 13

Seus objetivos são também, tecnologicamente dependentes se modificam e se redefinem, envelhecem, são substituidos. As medidas de recuperação e precisão, por exemplo, da maneira como foram enunciadas no final da década de 60, para avaliar linguagens de indexação em sistemas de tempo linear e espacialmente unidirecionados, foram um importante objetivo em sua época, técnica e conceitualmente. Hoje não fazem muito sentido, envelheceram foram redefinidos por outros modelos tecnológicos, outros direcionamentos que a área teve que seguir. Os objetivos da ciência da informação se inscrevem em realidades diferenciadas. Como indicamos anteriormente toda a realidade se reduz a três mundos:15 o mundo subjetivo dos sistemas cerebrais, o mundo objetivo dos sistemas materiais, e o mundo cibernético. Em nossa interpretação, o mundo subjetivo dos conteúdos de informação, da sua geração e assimilação, o mundo objetivo dos equipamentos e instrumentos, e o mundo do ciberespaço, do tempo no entorno de zero, da vivência pela não presença, da realidade virtual. Como na figura 1:

figura 1

A 1

Mundo da Realidade Subjetiva

B N 3

2

C Mundo da Realidade do Ciberespaço

15 Cfr. E. Carneiro Leão. Op. cit.

Mundo da Realidade dos objetos


14 Investigación Bibliotecológica v. 12 No. 25 julio/diciembre de 1998 As regiões demarcadas pelas diferentes realidades e suas interseção configuram os objetivos e às perspectivas da ciência da informação a saber: A- o mundo das realidade subjetiva: o espaço das construções teóricas, dos conteúdos de significação, da geração, interpretação e assimilação da informação, etc.; B- o mundo da realidade dos objetos: o espaço dos sistemas materiais e dos instrumentos; C- o mundo da realidade do ciberespaço: o espaço dos símbolos cibernéticos, a região de comunicação entre os humanos e o computador, onde seus dois mundos coincidem. 1.- espaço da reunião de A+B: espaço dos tecnologias de informação e comunicação, dos estoques de informação e das redes e outras estratégias de transferência da informação; da micro eletrónica, da telecomunicação; 2.- espaço da reunião de A+C: espaço das interações entre o homem e as condições eletrónicas de gestão e comunicação da informação com suas construções conceituais. 3.- espaço da reunião de B+C: espaço dos artefatos da tecnologia de informação e comunicação; N.- espaço da reunião de A+B+C: espaço das ações de interatividade e interconectividade, da inteligência artificial e da realidade virtual; das novas aplicações e desenvolvimentos. Creio que, os objetivos da ciência da informação pertencem a estes diferentes mundos e às suas interações. Estes objetivos se modificam de acordo com a velocidade com que mudam às realidades que definem cada um destes mundos, e sua importância relativa, dentro de determinado tempo, estará indicada pela prioridade que a sociedade coloca em sua percepção de valor da eficácia das diferentes mídias e formatos da informação. É dentro destes mundos, em suas prioridades, que se localizam a pesquisa o ensino e a atuação profissional na ciência da informação. NOVOS CAMINHOS Pelo menos nessa contemporaneidade, o status tecnológico com seus apetrechos, definem os próximos caminhos da ciência da informação. A estreita relação da área com a tecnologia de informação e comunicação não permite definições e delimitações permanentes. A tecnologia da informação e comunicação está em constante modificação e um olhar para o futuro é parte da estratégia daqueles que convivem com seus conceitos e suas práticas. Uma instabilidade em qualquer dos espaços interligados da figura 1, irá exercer uma tensão modificadora nos demais espaços. Assim, antever transformações é uma condição de sobrevivência para a área de ciência da informação. Em avaliações


Os Três Mundos da Ciência da Informaçao 15

recolhidas na Internet17podemos indicar um futuro, que já desenha seus contornos, e que está baseado em três conceitos básicos: a) hiper-interatividade - novas formas de interação com maior participação de percepção sensorial no espaço cibernético. Aproximação das ambiências cognitivas e ambiências artificiais. Velocidades mil vezes maior do que as atuais no processo de interação com a informação. b) hiper-conectividade - o receptor poderá vivenciar espaços de fronteiras abertas, onde a disponibilidade da informação, se avizinhe do todo contínuo. A convivência nos espaços de informação trará a emoção de que se é parte da ambiência de informação, com condições de alterar esta ambiência, como se envolvido nela. c) Conteúdo - no âmbito da mensagem o conteúdo se molda às condições de assimilação individuais do receptor tanto na sua forma como em suas linguagens de comunicação. d) Competências - geradores, receptores, organizações e profissionais da área necessitam desenvolver continuamente novas habilidades para atuar na gestão, transferência e recepção da informação. Em particular estes direcionamentos nos levam, no curto a um novo modelo de acesso, transferência e assimilação da informação que é a realidade virtual. Entendida como uma condição de interação, na qual a informação envolve e inclui o receptor através de uma maior condição de participação de sua percepção. A internet 2,18 um projeto da University Corporation for Advanced Internet Development, tem a missão de colocar os Estados Unidos da América na liderança da pesquisa e educação, acelerando a disponibilidade de novos serviços e aplicações na internet. Um de seus projetos prioritários é a utilização da informação usando realidade virtual, com a tecnologia da Tele-Imersão e o instrumental CAVE (Automatic Virtual Environment). O equipamento CAVE, foi desenvolvido na Universidade de Illinois em Chicago e basicamente consiste de um instrumental para realidade virtual, onde a imersão é conseguida através da projeção estereográfica de imagens em três telas e no chão, simultaneamente. O som é direcionado e personalizado para o objeto. Sensações de tato são possíveis a partir de luvas especiais. Diversos indivíduos podem participar ao mesmo tempo e interativamente explorar o contexto virtual. Imersos na cena podem atuar e modificar o ambiente virtual.

17 Smith and Weingarten (ed.) - (May,1997) Reserach Challange for the next genetation Internet, Computing, Research Association disponível em: www.internet2.edu/html/library.html [14.01.98] 18 Internet 2 - University Corporation for Advanced Internet Development, Washington, Usa (sem data), disponível em: www.internet2.edu/html/mission_and_goals.html [10.01.98]


16 Investigación Bibliotecológica v. 12 No. 25 julio/diciembre de 1998 O sistema de equipamentos CAVE já é comercializado nos Estados Unidos,19e já está sendo utilizado experimentalmente, em universidades americanas. Não se trata de futurologia mas de transformações de médio prazo para a ciência da informação. A tele-imersão com instrumental CAVE permitirá que usuários do sistema, em localizações geográficas diferenciadas, possam participar, ao mesmo tempo de um mesmo espaço virtual. Participantes de uma reunião de negócios ou de uma teleconferência, dividirão a mesma sala com a percepção do diálogo face a face e da presença física. Indivíduos podem dividir e manipular dados e informações; modelos de constructos moleculares, físicos e econômicos; projetos, produtos e processos industriais, no mesmo tempo real, como se todos estivessem no mesmo laboratório virtual. Alguns paradigmas científico, econômicos e industriais serão abalados. A realidade virtual e a tele-imersão virão transformar e reordenar, mais uma vez as certezas da área de ciência da informação.

19 Pyramid Sistems -(sem data), informações e imagens do sistema Cave de equipamentos para realidade virtual, disponível em: www.evl.uic.edu/pape/CAVE/, [02.01.98]


Los derechos de autor en los medios ciberespaciales JOSÉ MARÍA DESANTES GUANTER Capitán Haya 20, 28020, Madrid, España.

RESUMEN El artículo aborda la problemática jurídica y legal que está empezando a producir la búsqueda de soluciones en torno a los denominados derechos de autor. El tema se ha modificado grandemente con la aparición del ciberespacio, que, entre otras cosas, supone una concentración de medios que permiten mensajes más complejos, lo que al mismo tiempo sucita nuevos problemas en cuanto a la atribución de la titularidad del derecho de autor. ¿Qué hacer, por ejemplo con ciertos objetos que también podría proteger el derecho de autor, como la especial estructura de la expresión, la indización, el tesauro, el programa de computadora específico para elaborar una estructura y el consiguiente uso de ventanas, fondos, íconos y páneles de control que componen a cada uno de estos programas?

COPYRIGHT IN CYPERSPACE MEDIA JOSÉ MARÍA DESANTES-GUANTER

Trabajo recibido el 7 de mayo de 1998 Trabajo aceptado el 24 de junio de 1998

ABSTRACT The article tackles the juridical and legal problem that the search for solutions with respect to so-called copyright is beginning to generate. The subject has undergone substantial changes with the appearance of cyberspace which, among other things, supposes a concentration of media that permit more complex messages, which at the same time presents new problems with respect to the attribution of copyright ownership. What to do, for example, with certain objects that can also be protected by copyright, such as the special structure of expression, indexing, thesaurus, the specific computer program for elaborating the structure and the consequent use of windows, backgrounds, icons, and control panels that make up each one of these programs? One of the inconveniences of the text is that it is written in the very specialized language of juridical technicalities which is often confusing and difficult for the layperson.

INTRODUCCIÓN teamiento de un problema o de una problemática jurídica nuevos obedece Elaplan que la realidad compleja, variable y progresiva al ritmo del progreso de la técni-

ca, va dando lugar a objetos inéditos de los derechos subjetivos. En Derecho objeti-


18 Investigación Bibliotecológica v. 12 No. 25 julio/diciembre de 1998 vo, es el objeto lo que condiciona los derechos subjetivos, las relaciones y las situaciones jurídicas, lo que les da su matiz propio y prefigura su contenido. Y el objeto unas veces es radicalmente nuevo en su consideración jurídica, como el espacio interestelar; o su novedad consiste en la mistificación de objetos preexistentes que da lugar a un ente antes desconocido en el mundo o en la atención del ordenamiento jurídico local o universal. Así ocurre en el conjunto de técnicas que, por unificar su innovación, su diferente composición y su apertura a progresos incesantes se conoce con el nombre global de ciberespacio. Los autores, incluso juristas, hablan de ciberespacio, de informática, de redes o autopistas de información, de digitalización del proceso informativo, etcétera. No se refieren al resultado de esos procesos que no es otra cosa que un medio de comunicación, ni lo estudian en cuanto medio informativo. Sin embargo, como ha ocurrido con la documentación, su emplazamiento como verdadero medio de comunicación que es, permite verter en él todos los principios de los media y, por un proceso de deducción, ir enriqueciendo la doctrina documentaria y, en concreto, el derecho subjetivo a la documentación y el Derecho objetivo de la Documentación. Por otra parte, la ampliación de la base empírica que se produce por tal consideración como medio, genera, por inducción, un proporcionado enriquecimiento de la teoría general de los medios. La llamada “revolución de la información” lleva consigo, como consecuencia, una “evolución del Derecho”, muy anterior a la innovación de la ley positiva. En cualquier caso, y en el momento actual, el ciberespacio produce una concurrencia de medios, fenómeno inédito sólo en cierto modo porque, desde hace tiempo, se había producido ya en pequeña escala una fenomenología nueva con los llamados medios simbióticos en los que la combinación en diferentes dosis y funciones de medios tradicionales, dan lugar a un efecto complejo que aumenta la realización eficaz del derecho natural a la información, entendiendo por información todo tipo de mensajes y no sólo los que difunden noticias. Piénsese, por ejemplo, en la simbiosis entre cine y televisión. El proceso puramente simbiótico o, en ocasiones, parásito de un medio res pecto a otro se ha visto, más que completado, superado por el cruce de informática y telecomunicación, lo que ha dado lugar no sólo a nuevas formas de simbiosis, sino a los llamados multimedia en los que son posibles las conjunciones de varios medios y su recíproca potenciación. Cuando esta vigorización exponencial llega al máximo, podemos afirmar que no existe sólo una conexión de los medios, sino el media por excelencia. Es decir, la facultad de actuar conjunta y unitariamente las posibilidades comunicativas de varios medios que, transformándose de manera mutua, generan medios insólitos. Si por medio se conoce la incorporación de un mensaje a un soporte, entendido éste en un sentido amplísimo o universal, no se puede negar la calificación de medio, (todo lo nuevo y peculiar que se quiera), al resultado del ciberespacio que transporta los mensajes en soportes electrónicos. Se puede comprobar que es po-


Los derechos de autor en los medios ciberespaciales 19

sible y lógica la aplicación de los principios generales que rigen los medios a los procesos de integración que dan lugar al multimedia, como globalidad, libertad, unidad, responsabilidad conjunta en el resultado, etcétera. El ciberespacio supone, así, una concentración de medios de difusión de mensajes obtenidos tanto por técnicas cibernéticas cuanto por telecomunicacionales, electrónicas o no, que obligan a variar constantemente la expresión para adaptarse al lenguaje de los nuevos medios o media, por emplear una expresión genérica. Bien entendido, desde el principio, que esta variación no influye en la constitución y calidad de los mensajes. Pero suscita problemas en cuanto a la atribución de la titularidad del derecho de autor sobre los mismos. Las soluciones positivas inéditas, siempre que estén ancladas en la realidad, son posibles porque toda cuestión jurídica admite un encauzamiento conforme a un principio de justicia. Que puede ser un principio supremo, especificable en otros obtenidos por deducción del primero, dando lugar en su conjunto a la metodología conocida como Jurisprudencia de principios que ha demostrado, especialmente en la nueva morfología de cuestiones informativas inducidas por la informática, su superioridad sobre otras metodologías como la llamada Jurisprudencia de conceptos o como la Jurisprudencia de intereses, que están expuestas a perder su objetividad en aras del idealismo o del materialismo, respectivamente. En aras de la Jurisprudencia de principios se puede exponer un régimen ideal del derecho de autor aplicado al ciberespacio. Régimen no ceñido a ningún ordenamiento concreto, pero cuyas directrices están en algunos de ellos. En todo caso, como ceñidos a la justicia, pueden servir para la interpretación de las normas legales que no han previsto los problemas de los nuevos medios. Una metodología objetiva exige, en todo caso, una cuidada terminología y una bien perfilada conceptuación de las ideas como andamios que sostengan la construcción razonada y razonable, es decir, justa, de las instituciones. Mucho más cuando éstas han sufrido distorsiones en su devenir histórico por circunstancias políticas y sociales, extrañas a su médula jurídica, que no se deben confundir con su regulación legal. Precisamente el divorcio entre una y otra –entre Derecho y Ley– es una de las modalidades peligrosamente distorsionantes que se dan con mayor frecuencia en la práctica jurídica. Estas líneas directrices han de tomarse en cuenta cuando se trata del derecho de autor sobre el objeto global nuevo que hemos llamado ciberespacio, globalización necesaria porque sus manifestaciones son diversas y aparecen, día a día, con matices diferenciales. Matices que, en cambio, no afectan a la naturaleza del derecho autoral. Entendiendo la naturaleza como la manera de ser propia de un objeto o de una institución que legitima operativamente su fenomenología y sus efectos. Y sobre la que se funda la naturaleza jurídica que no es otra cosa que la del objeto en cuanto es tenida en cuenta por el Derecho. Si el Derecho es la realidad hecha norma, se puede diseñar un régimen del derecho de autor que, siendo justo, esté recogido en la mayor parte de los ordenamientos.


20 Investigación Bibliotecológica v. 12 No. 25 julio/diciembre de 1998 NATURALEZA DEL DERECHO DE AUTOR Ya la denominación de derecho de autor frente a la equívoca de propiedad intelectual, es una baza importante para determinar la verdadera esencia de este derecho humano, natural o fundamental que es el derecho del creador de un mensaje verbal, icónico o mixto a la creación de su significado y a la de su expresión; y a su difusión. Nominar ya es hacer ciencia, y una acertada denominación es abrir posibilidades de avance a la ciencia. Una muestra importante de estos asertos la constituye el abandono de la denominación, jurídicamente heterodoxa, de propiedad intelectual por la quizás excesivamente neutra, de derecho de autor. El error revolucionario francés al darle el retrógrado nombre de propiedad consistió en no advertir que la vida jurídica plantea insospechadas relaciones. Con una concepción burguesa, utilizó de la tradición romana una apelación dominativa, conservadora, estática, como es la propiedad. Cuando entre el derecho de autor sobre su creación y la propiedad no hay un solo carácter tangencial posible, basta comprobar en los Códigos civiles vigentes –casi todos herederos del napoleónico, lo que evita sospechas– cuaáles son las facultades del propietario sobre sus bienes físicos para darse cuenta de que ninguna puede aplicarse al autor, salvo la facultad de disposición. Pero la facultad de disposición no forma parte del contenido interno del derecho, sino que queda fuera del mismo, como el motor es externo a la máquina que mueve. Por eso acompaña extrínsecamente no sólo al derecho de propiedad, sino a todo derecho subjetivo, salvo a aquellos derechos o facultades que, por su vinculación directa con la personalidad, son intransferibles, como la dignidad. Por eso no puede formar parte de la esencia de ningún derecho y, por tanto, del derecho de autor. El cambio doctrinal de denominación de propiedad intelectual a derecho de autor, que cada vez se va extendiendo a las legislaciones modernas, ha supuesto mucho más que una transición terminológica. Ha descubierto no solamente lo que no es el derecho dominativo atribuido al creador intelectual, que es un derecho prohibitivo erga omnes; sino que ha permitido descubrir aquello que es, un derecho propter omnes, lo que ha supuesto dar al derecho de autor un carácter dinámico, promotor, de servicio, al mismo tiempo que se le ha afirmado como un derecho natural del hombre más entrañado en su esencia creadora o recreadora que el derecho de propiedad que satisface ansias más o menos naturales de dominio, pero no la auténtica vocación poyética del hombre. El derecho de autor, como todo derecho subjetivo, está constituido por un conjunto de facultades, aparte la externa de disposición, que son adyacentes a una de ellas que constituye su esencia: la facultad de difusión. Si se omite la facultad de difusión que tiene todo autor sobre su creación, las demás facultades quedan sin anclaje posible porque son absolutamente inútiles: así el derecho al nombre, al anónimo o al seudónimo; a la integridad de la obra; a su modificación; a su titulación; et-


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cétera. La peculiaridad del derecho de autor consiste en que no se trata de la facultad de difusión que tiene cualquier persona, sino en concreto, de la facultad de difusión que corresponde en exclusiva al creador y, en su caso, a los causahabientes en favor de los que él mismo disponga. Si tenemos en cuenta que la facultad de difundir es una de las tres que constituyen el derecho a la información, según describe con acierto el artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas, pro mulgada el 10 de diciembre de 1948, podemos deducir, con pleno fundamento, que el derecho de autor es una aplicación concreta del derecho a la información del que disfrutan precisamente los creadores de cualquier tipo de mensajes. Si hiciera falta alguna confirmación positiva, la encontramos en el artículo 27 de la misma Declaración en la que se compenetran en dos párrafos las facultades de investigar y recibir de toda persona (que se desprende del primero); y la de difundir del autor (que se fija en el segundo), con las secuelas de las demás facultades que flanquean y fortifican el poder radical de difusión. Al analizar cualquier ley de derecho de autor que, sea la que sea su denominación, presenta la legislación comparada, podemos comprobarlo. Esta comprobación se puede hacer tanto en las leyes de los países latinoamericanos cuanto en las de los europeos, que han venido a sustituir, en el último cuarto de siglo, a las que rigieron durante más de una centuria. La consistencia jurídica así obtenida ha hecho que el derecho de autor se haya incorporado como derecho fundamental a las constituciones más modernas, entre ellas a algunas latinoamericanas. La cuestión tiene gran importancia teórica y práctica. Teóricamente porque ha ensanchado el horizonte doctrinal del derecho de autor resolviendo las incógnitas que se planteaban cuando se concebía dominativamente; y ha permitido manejar como normales determinados fenómenos que se consideraban excepcionales e incluso patológicos de la institución, como por ejemplo, el término temporal del de recho y el pase al, también mal nominado, dominio público. Desde el punto de vista práctico, porque ha conseguido de una manera dinámica, creativa como su objeto, progresiva, dar solución a los problemas que las nuevas técnicas informativas han planteado y seguirán planteando de modo incesante. Siempre teniendo en cuenta que el medio es el instrumento de difusión. La equiparación del derecho de autor con el derecho a la información ha enriquecido las posibilidades de uno y otro derecho naturales y los presenta con arreglo a lo que es propio del derecho: no como conflictivos o excluyentes, sino como armónicos y complementarios, en el sentido etimológico de com plemento: lo que actúa coordinada y sincrónicamente; a diferencia de suplemento: lo que actúa a falta de otra cosa que le debía preceder y, por tanto, asincrónicamente. Esta doble dimensión teórico-práctica es una fuente de soluciones a los pro blemas de derecho de autor que suscitan los fenómenos ciberespaciales porque los reduce todos a la posibilidad de ser conjugados por el principio general de jus-


22 Investigación Bibliotecológica v. 12 No. 25 julio/diciembre de 1998 ticia que representa el derecho a la información. El derecho a la información extiende su naturalidad al derecho de autor, con lo que no sólo ofrece solución a sus problemas, sino la convicción fundada de que las soluciones son justas en cada momento y situación frente a las dudas teórico-prácticas que han surgido en los ámbitos jurídicos socializantes considerando como un abuso el derecho del autor. LA GÉNESIS COMPLEJA DEL MENSAJE PARA LOS NUEVOS MEDIOS Se discute cuál es la consideración conceptual de cada una de las nuevas tecnologías. A nuestros efectos la discusión no importa porque lo que es común a todas ellas es su capacidad de difusión y, en consecuencia, el ser medio para difundir mensajes. El mensaje creado es el objeto del derecho de autor. La tecnología utilizada para proporcionar tal difusión es objeto de otro derecho de naturaleza diferente al derecho de autor que es al que, en términos generales, se conoce como propiedad industrial o derecho de marcas y patentes. No obstante, en algunos aspectos, se solapan en los ordenamientos ambos derechos, como ocurre con los derechos sobre los programas de computación. Lo que se protege, o se debe proteger, es la creatividad, tanto en el contenido del mensaje como en la expresión del mismo, esta última cuando es necesaria para adaptarse al lenguaje del nuevo medio o cuando, por constituir un medio sofisticado o un complejo de medios o multimedia, es preciso concertar sus diferentes lenguajes para conseguir su difusión, que es lo que interesa al derecho a la información y lo que constituye esencialmente el derecho de autor. En este sentido, no sólo se protege la originalidad, sino, en su caso, conjuntamente o no, la independencia de expresividad de cada mensaje dispuesto para la difusión. Las leyes positivas no protegen la creación inédita, aquello que existe sólo en la mente del autor o que permanece trasladado a soportes no aptos para la difusión, o en forma no difundible, como lo escrito a lápiz en un papel, por ejemplo. Lo que protege el derecho de autor es la expresión de lo creado mediante la publicación por cualquier medio, lo que supone su incorporación a gran variedad de soportes, tangibles o intangibles, actualmente en funcionamiento o que se inventen o pongan en funcionamiento en el futuro. Lo que no quiere decir que el mensaje soportado esté actual y efectivamente en poder del receptor, pero sí en condiciones actuales de ser puesto a disposición del público, como lo está un libro en los estantes de una librería o una partitura sobre el atril de un director de or questa. La tendencia actual, por otra parte, ha dejado de ser formalista, como lo fue hasta la mitad de este siglo; y el derecho se reconoce y la protección se presta, una vez difundido el mensaje, por la mera creación, independiente de su inscripción en registros, archivos u otros medios legales de constancia, cuyo interés estriba tan sólo en su valor probatorio iuris tantum, siempre salvo prueba en contrario.


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La protección del derecho de autor puede estar completada, como se ha dicho, por el derecho de propiedad industrial que, sin embargo, tiene otra naturaleza y, por tanto, se rige por distintos principios. Tampoco, a pesar de su tangencia, tienen como fundamento el derecho de autor los actos de defensa contra la competencia desleal entendidos como actos objetivamente contrarios a la buena fe. Los distintos ordenamientos nacionales y supranacionales, como el de la Unión Europea, señalan alguno de estos actos con ligeras variantes. Así, actos que creen confusión con la actividad ajena; actos de imitación que den ocasión al aprovechamiento del esfuerzo o la reputación de otros; empleo de signos distintivos ajenos o imitaciones equívocas; actos de comparación engañosa o denigrante; actos concretos de denigración de las relaciones negociantes de un tercero; actos de engaño sobre ventajas realmente ofrecidas; o violación del secreto industrial o empresarial que afecte a la técnica de los medios ciberespaciales. Muchos de estos actos no sólo favorecen deslealmente al medio, sino que pueden cometerse a través del mismo medio, sobre todo por los mensajes publicitarios, que tienen también su regulación muchas veces rígida. Autor y, por tanto, titular originariamente del derecho es la persona que crea alguna obra. Esta definición válida y esclarecedora para los medios tradicionales, como el libro procedente de una sola pluma, se muestra poco indicativa cuando se trata de medios en los que el mensaje resultante se produce por la concurrencia de materiales de procedencia variada, de los que son titulares intelectuales distintas personas cuya diversidad aumenta cuando la operación de incorporarlas supone también un cierto grado de creatividad e innovación. En breves palabras, cuando el resultado final es un tertium genus superior a la suma de las aportaciones parciales.

LA FIGURA DEL PRODUCTOR Tomado del Derecho de la cinematografía, se considera al Productor como sujeto posible del derecho de autor en las relaciones que rige. El productor es la persona que coordina todo el quehacer necesario para la difusión ciberespacial de mensajes, por lo que necesita concentrar todas las facultades necesarias para integrar y disponer en los mensajes complejos: los derechos de autor de los mensajes simples y los llamados derechos afines. En concreto, se entiende por productor en la comunicación ciberespacial a la persona física o jurídica que tiene la iniciativa de informar a través de un medio de este género o de un multimedia y asume la responsabilidad de la difusión. El productor concentra todos los derechos intelectuales afluentes necesarios para ejercitar la facultad de difundir. Y, de acuerdo con las leyes, puede, en su caso, cederlos o transmitirlos a título oneroso o gratuito, inter vivos o mortis causa.


24 Investigación Bibliotecológica v. 12 No. 25 julio/diciembre de 1998 La titularidad del mensaje resultante viene a ser independiente de la de sus componentes; lo que no significa, ni puede jurídicamente significar, que se omita la titularidad o titularidades de estos componentes a no ser que no la tengan a efectos jurídicos. En principio, es preciso obtener la pertinente licencia que permita su utilización y las modificaciones necesarias, en su caso; y, según la autorización se haya extendido, puede ser imprescindible la identificación del titular o titulares que han contribuido a la obra susceptible de ser difundida por los nuevos medios, sean estos singulares o multimedia. Lo que dará lugar, según el modo de concurrencia de mensajes de múltiples autores, a obras en colaboración, obras colectivas, obras derivadas u obras compuestas, según los casos. A la complejidad de estas retículas de derechos autorales que pueden producirse en los nuevos medios, hay que añadir que el productor incrementa un quid novum simplemente recopilando creaciones de diverso origen sobre las que ejercita no sólo la facultad de difusión, sino también utiliza o, en su caso, transfiere la de reproducción o fijación de la obra en un soporte que permite su comunicación independiente –lo que la doctrina llama medios de autoprogramación, como el vi deo o el CD-rom– y también la obtención de copias de todos o parte de los mensajes contenidos en ellos. El objetivo perseguido por el productor de mensajes complejos con el fin de difundirlos por medios ciberespaciales no es la adquisición de los derechos de autor sobre todas las obras que proyecta utilizar en la elaboración de los nuevos mensajes, sino en concreto la obtención de aquellas facultades que, formando parte o integrando tales derechos, sean estrictamente necesarias para conseguir la producción pretendida. Dentro de las posibilidades de obtención, se puede distinguir las diferentes categorías de objetos susceptibles de derechos de autor y, por tanto, de las facultades que lo componen, entre las que estará siempre la facultad radical de difusión.

LA INTEGRACIÓN LIBRE DE MATERIALES PREEXISTENTES El material preexistente al mensaje complejo, merezca o no la consideración previa de mensaje, puede o no estar protegido jurídicamente por el derecho de autor, aunque tenga, en ocasiones, autor conocido. El esquema de los supuestos en que no se trate de material protegido por el derecho de autor no significa que, de su inserción en el mensaje complejo resultante, no se derive una nueva autoría intelectual digna de protección. Aquellos supuestos en que se dé esa situación jurídica o legal eximen al productor de solicitar licencia al autor o a su causahabiente y de realizar el acto jurídico de transferencia de facultades. Por axioma, esto sucede cuando no hay autor; pero también en otros casos exceptuados por las leyes. En todos ellos, sin


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embargo, hay que respetar los derechos morales, jurídicamente inquebrantables, en especial el de paternidad y el de integridad. Si no hay autor, significa que el material incorporado o a incorporar no es una creación original en su génesis intelectual o, al menos, en su forma de expresión. Así puede ocurrir con los meros hechos, datos, cifras e, incluso, ideas y juicios anónimos como, por ejemplo, los refranes. Está excluida por la ley la situación de aquellas creaciones que, por el transcurso de un plazo, han pasado a dominio público. Plazo que es diferente en los dis tintos ordenamientos y que puede ocasionar, por esa asincronía, conflictos de Derecho internacional, si la creación y la utilización se producen en países que tengan establecido distinto plazo de protección. El mismo desamparo tiene lugar en el caso improbable, pero posible, de que la creación quede libre del derecho por abandono expreso del autor original. Las leyes positivas suelen excluir determinados materiales dado que, aun crea dos por alguien, son de un interés público concreto cuya utilización no debe so meterse a condición jurídica alguna. Así ocurre con las disposiciones legales y sus proyectos; con las resoluciones de los órganos jurisdiccionales y parajudiciales; con la expresión de los actos políticos y administrativos de los organismos públicos; con las traducciones de todos estos textos; y con las reproducciones de obras situadas en vías o parajes públicos. Otra cosa es la recopilación de estos materiales y, más aún, del comentario de todo o parte de ello y de su manera de reseñarlo, siempre que presente originalidad suficiente. Como en toda obra de creación, se puede incorporar al mensaje destinado al medio ciberespacial las simples citas de los títulos o las reproducciones de frag mentos textuales o icónicos, siempre que su extensión sea la que establecen los usos y la buena fe; y que nazcan del carácter de la incorporación y de su finalidad, en especial cuando se trata de obtener un mensaje complejo para fines docentes o de investigación. Del mismo modo, pueden incorporarse con toda libertad trabajos y artículos sobre temas de actualidad publicados previamente en medios de comunicación social, si no se hace constar en éstos de modo expreso la reserva de derechos; y con la cita del autor si aparecieran firmados. Tienen el mismo carácter de reproducibles libremente los discursos pronunciados en los parlamentos o en sesiones de corporaciones públicas; los informes ante los tribunales; y las conferencias, alocuciones, mítines, etcétera, pronunciados en público. Pueden incorporarse parodias de obras ya difundidas que no presenten riesgos de confusión con la obra parodiada y no infieran daño moral o económico al autor de ésta u obstaculicen la difusión de la creación original. Sin finalidad lucrativa y con el objetivo de investigación y docencia, puede reproducirse material cuyo autor existe y está protegido cuando el productor sea un museo o una teca de cualquier clase (biblioteca, hemeroteca, cinemateca, etcétera)


26 Investigación Bibliotecológica v. 12 No. 25 julio/diciembre de 1998 o archivos de titularidad pública o integrados en instituciones de carácter científico o cultural. En todos estos casos puede comprobarse que el derecho de autor, en cuanto facultad del derecho a la información, no sufre menoscabo porque va, en cambio, en favor de las tres facultades que componen el derecho comunicativo o de alguna de ellas que corresponde a toda persona según el citado párrafo 1 del artículo 27 de la Declaración Universal de 1948. OBRAS CON DERECHOS DE AUTOR VIGENTE Y EXIGIBLE Cuando la protección legal ampara el derecho del autor es necesaria su licencia para que su creación sea incorporada al mensaje complejo; lo que lleva consigo la voluntad positiva y eficaz de transmisión de las facultades necesarias para hacer jurídicamente normal la incorporación, dando por supuesto el respeto a las facultades morales. Las obras literarias en su más amplio sentido son incorporables, ya estén ex presadas en palabras o símbolos y con independencia del medio en el que están soportadas: papel, película, disquette, CD-rom, Internet o cualquier otro soporte “on line”. El mismo régimen siguen las creaciones icónicas. Las bases de datos se consideran colección protegida siempre que presenten originalidad suficiente en la selección, coordinación o disposición de las materias contenidas en la unidad documental, estén o no integradas por obras protegidas o por material no protegido por el derecho de autor, como nombres, direcciones o simples hechos. Necesitan, por tanto, autorización y transmisión de facultades. Hay que tener en cuenta que los datos personales están sometidos, además, a un régimen de protección específico que exige autorización de los interesados, siempre guardando respeto a sus derechos naturales, como honor o intimidad. Hay que tener en cuenta también los derechos, patrimoniales o no, de imagen, tanto en su sentido negativo o de respeto al derecho a su no difusión, como en el positivo de derecho a diferentes formas de publicación, como puede ocurrir con los artistas, modelos publicitarios, etcétera. Los materiales de todos estos tipos admiten varias formas de integración que deben quedar claras en las condiciones de transferencia. La que supone una disposición mayor de la facultad de difusión es la que autoriza a una reproducción total del texto. Si lo que se pretende incorporar es un fragmento, debe quedar perfectamente delimitado. Si es un resumen, la transferencia será necesaria cuando su extensión y detalle dispensen de recurrir a la obra de origen. En este su puesto entran los abstracts que no reproducen la forma del trabajo original, sino que trazan de nuevo su estructura. Lo mismo puede decirse de los títulos de obras que, aunque protegidos legalmente como formando parte del derecho del autor, es posible utilizarlos sin licencia cuando su incorporación tenga un fin exclusivo


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de identificación. En supuestos distintos a los aquí planteados, como el de la obra original transformada, es necesaria la licencia para la utilización o integración con el objeto de poder modificarla y difundirla. Es indispensable la licencia cuando se trata de obras musicales, sean composiciones completas, con o sin letra, o sean partes que la integran. Cuando se trate de obras mixtas dramático-musicales, como una ópera, la transferencia ha de abarcar no sólo el sonido, sino también el argumento, los diálogos cantados o recitados, la coreografía y, en su caso, los decorados y vestuarios. En estos supuestos, hay que tener en cuenta también los llamados derechos afines por el transferente de la obra principal, si dispone de ellos, o por quien los ostente. Igualmente ha de consentir la persona que sea titular del derecho sobre los arreglos, por ejemplo, para orquestación de obras que no nacieron con la finalidad de ser interpretadas por un conjunto orquestal. Es indiferente el origen de la producción musical, sea la tradicional instrumental, sea la electrónica, obtenida por técnicas de computación; así como su modo de fijación, desde partituras escritas a todo género de soportes susceptibles de autoprogramación. Es necesaria la autorización para las obras audiovisuales de toda especie, como producciones cinematográficas, televisivas o videográficas, con o sin sonorización incorporada y con independencia de los soportes materiales en que se presenten. Habrá que tener en cuenta la dependencia o independencia, en cada producción, de la imagen y del sonido. De igual modo es necesaria la autorización en las obras radiofónicas o televisivas, como entrevistas, coloquios, etcétera, ya se aprovechen solamente fragmentos, ya los programas completos. Para finalizar, es forzosa la autorización de quien tenga los derechos sobre las imágenes fijas, como fotografías que recojan o no obras de arte; ilustraciones, dibujos, grabados; proyectos, planos y diseños; mapas, gráficos e infografías, independientemente de sus derechos industriales. LA CESIÓN DE LAS FACULTADES NECESARIAS Y SUFICIENTES Además de las reglas generales de los contratos y de las específicas que pue den ser aconsejables en cada caso, con tal de que no vayan contra la ley, para que la cesión de las facultades necesarias sea suficiente y eficaz, es preciso acordar un conjunto de cláusulas que, no siendo esenciales, pueden llamarse naturales en relación con la finalidad ciberespacial; o básicas para garantizar la pacífica actividad plurimedia que se puede obtener con los mensajes complejos que se han de difundir. Así, resulta elemental, aunque puede ser complicado, en ocasiones, la determinación concreta de la obra o de la parte específica que constituye el objeto de la autorización que se persigue; o, en su caso, el modo de utilización que se efectua-


28 Investigación Bibliotecológica v. 12 No. 25 julio/diciembre de 1998 rá de la obra original o de parte de la misma y el soporte en que se hallen para poder realizar la integración. Lo es también determinar la legitimación de la parte cedente, bien sea el autor, su causahabiente o el representante de uno u otro. Pensemos, por ejemplo, en música ambiental cedida por el autor a una agencia distribuidora de composiciones musicales que ha desaparecido. La casuística puede ser múltiple y variada. Alguna de las condiciones del acuerdo suele entenderse por defecto. Así la duración del contrato; el territorio de explotación; y la exclusividad o no. Si alguna de estas circunstancias no se pacta, suelen entender las legislaciones subsidiariamente que la duración del contrato se extiende a cinco años, pudiéndose establecer prórrogas; el territorio ha de ceñirse a la extensión del país en que se realiza la transmisión o los del mismo idioma o región del globo; y la cesión ha de considerarse no exclusiva. Las partes gozan de libertad para establecer una remuneración proporcional a los ingresos o a los beneficios que obtenga el productor; o una remuneración a tanto alzado. En el primer caso hay que fijar el porcentaje de participación, la periodicidad de la entrega de cuentas, las modalidades de liquidación y, en su caso, las posibilidades de auditorías y controles. En el segundo, en algunas legislaciones, se establece una cláusula legal, implícita en los contratos, según la cual si los ingresos son muy superiores a los previstos, se puede revisar la cantidad entregada a tanto alzado, bien porque lo acepte de buen grado el cesionario y haya un acuerdo acerca del incremento, bien porque lo fije el juez, previa declaración de que procede. Asimismo, se enumeran las facultades cedidas que deben ser estrictamente las necesarias para conseguir las distintas modalidades de explotación, incluso a título gratuito. Lo normal en un producto ciberespacial es que el productor obtenga las facultades de reproducción, de transformación y de difusión de los materiales a integrar. La facultad de reproducción parece fundamental para obtener el mensaje complejo; la de difusión es imprescindible. El proceso de integración puede re querir diferentes formas de incorporación como la fijación en impresora, la digitalización de los materiales, su memorización, la fijación de un soporte a editar, la visualización en pantalla, etcétera, o varias de estas formas combinadas que deberán también pactarse. Este proceso de integración implica que el mensaje original sea adaptado, modificado o transformado en múltiples formas para lo que debe obtenerse la facultad de transformación necesaria para conseguir el encaje en el mensaje ciberespacial, incluidas traducciones; arreglos de una partitura; alteraciones del tono de un sonido; variaciones en un texto; transformación de la apariencia de una figura fija o en movimiento, etcétera. El producto final ciberespacial puede pensarse teóricamente que se obtiene sólo para su disfrute por el productor en su vida privada. Pero no será éste el caso usual. El productor obtiene el mensaje integrado para su difusión por lo que ne -


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cesita que se le atribuya tal facultad sine qua non del derecho de autor. Según el mensaje conjunto que se pretende obtener variará esta forma de difusión; o viceversa: por ejemplo, si el medio apto es de autoprogramación o de heteroprogramación. Y, según tal forma, procederá difundir y, en su caso, distribuir el producto mediante contratos diferentes: venta, alquiler, préstamo, precario, etcétera. La licencia debe extenderse, en todo caso, a las modalidades que sean esenciales. Según sean estos casos, procederá obtener la licencia para la difusión pública de emisión por ondas o por cable; o por exhibición en proyecciones, exposiciones, exámenes de documentos, etcétera; o por la grabación en medios electrónicos para su utilización en computadoras, según los sistemas o plataformas. En los contratos pueden mencionarse garantías concretas. Por parte del que cede y como simple ejemplo, la facultad de revisión y el veto de las adaptaciones antes de ser utilizadas; o la comprobación de que el nombre del autor original está suficientemente determinado. Por parte del que cede, igual y de manera inexhaustiva, la garantía del goce pacífico por el cesionario del material cedido porque a éste le corresponden las facultades objeto de cesión y no se infringen los derechos de un tercero; o la defensa en caso de que un tercero impugne la difusión del producto ciberespacial obtenido y el resarcimiento de daños en el supuesto de que prevalezca la razón del reclamante. Finalmente, además de otras condiciones que pueden establecerse con libertad y, como se ha dicho, con la única precaución de que no infrinjan las disposiciones legales o, en su caso, las normas de la moral, puede determinarse la ley nacional aplicable al contrato, siempre que no esté predeterminada en el ordenamiento, según el negocio de que se trate y el objeto del mismo. En defecto de esta determinación, suele definirse que se aplicará sucesivamente la ley nacional común de las partes, la ley de residencia habitual común y la ley del lugar de celebración del contrato. Cuando la transmisión de facultades, la incorporación de mensajes o su difusión trasciendan las fronteras, la determinación de la ley aplicable adquiere una singular importancia que hay que someter a los preceptos del Derecho internacional privado. Las partes son libres para fijar la jurisdicción a la que hay que someter sus litigios y para establecer cláusulas compromisorias de atenimiento a un régimen arbitral. LA RECEPCIÓN A TRAVÉS DE SATÉLITES Puede ocurrir, cada vez con más frecuencia, que los materiales preexistentes protegidos por el derecho de autor vengan a disposición del productor transmitidos por satélites, lo que lleva consigo problemas que pueden trascender de las fronteras de un ordenamiento jurídico, dado que el mensaje originario está protegido en un país y se recibe y se utiliza en otro.


30 Investigación Bibliotecológica v. 12 No. 25 julio/diciembre de 1998 Sabido es que, dentro del género de los satélites geoestacionarios, se encuentran los de servicio fijo (SSF) y los de difusión directa (DBS). Los primeros son satélites reflectores que se limitan a poner en contacto dos estaciones, emisora y receptora. Es necesario, después de recibir la señal, retransmitirla a través de una onda radioeléctrica terrestre o de un sistema de cable para hacerla llegar al público en general. Los satélites de difusión directa, en cambio, son los que pueden ser recibidos, a través de antenas parabólicas cada vez de menor tamaño, por los aparatos receptores convencionales, haciéndolos de este modo asequibles a los consumidores finales o sujetos universales. La difusión de los mensajes y, en consecuencia, la efectividad del derecho a la información son así máximas en los satélites de difusión directa. Desde el punto de vista del derecho de autor, uno y otro tipo de satélites plantean problemas diferentes, aunque para operar por ambos sistemas es obligatorio el consentimiento del titular. Este consentimiento se refiere, sin embargo, en los SSF al receptor único y le debe capacitar para transmitirlo a los receptores múltiples a quienes, a su vez, distribuye. En el caso del DBS la transmisión del satélite es ya última en el sentido de que es recogida por cualquiera que disponga del dispositivo técnico adecuado: la autorización no tiene que prever una ulterior transmisión de facultades. Esta regla general del sistema DBS quiebra, en cambio, cuando el receptor es un productor ciberespacial que incorpora la emisión o parte de ella al mensaje complejo. Directamente o a través de la emisora que conecta con el satélite por medio de una longitud de onda ascendente han de conseguirse la facultad de incorporación, la de modificación, en su caso, y la de difusión necesarias conforme a la casuística variada expuesta. Por supuesto, cuando las relaciones entre emisor –titular del derecho– y receptor-productor son pacíficas, cabe el acuerdo directo que no vaya en contra de ninguno de los dos ordenamientos que han de ponerse en juego, aun cuando sea para ceder uno en favor de la aplicación del otro. Facilitará el acuerdo en el que en ambos países, o al menos en uno de ellos, existan normas específicas sobre transmisión de mensajes vía satélite. Cuando la relación no sea tan sencilla e, incluso, como vía de solución cómoda acogiéndose a ella, hay que tener en cuenta el régimen convencional supranacional sobre derecho de autor. Pueden existir tratados bilaterales entre las dos potencias implicadas. Pero pueden ambas estar acogidas a diversos convenios multilaterales de los que cabe citar dos como paradigmáticos por el gran número de Estados firmantes de uno y otro: el Convenio de la Unión de Berna para la protección de obras literarias y artísticas de 9 de septiembre de 1886, revisado después en diferentes fechas; y el Convenio Universal de Ginebra de derechos de autor de 6 de septiembre de 1952, también puesto al día posteriormente. En el caso de uno y otro los privilegios de que gozan los autores incluyen la posibilidad de transmitir las facultades necesarias para constituir el mensaje ciberespacial y para que éste pueda ser difundido, a su vez, no sólo transportado en soportes sólidos distribuibles, sino también en soportes inalámbricos o alámbricos para su teledifusión. Estas facultades han de ponerse en movimiento siempre que sea necesario, conforme a los supuestos contemplados.


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LA ORIGINALIDAD DEL PRODUCTOR En la composición de los mensajes complejos ciberespaciales cabe también la inclusión, en todo o en parte, de elementos originales del productor o sobre los que el productor tiene, a título derivativo, derechos de autor. En tal supuesto, se obvia el sistema de autorizaciones y transferencias de facultades necesarias para disponer del material preexistente al que tienen derecho otras personas. Lo que no deja de presentar problemas, dado que lo normal es que el productor disponga del derecho de autor por el esfuerzo intelectual ajeno que, por diversas causas lícitas, ha venido a su titularidad. La creación intelectual original se ha podido generar de manera personal por el mismo productor. Será más frecuente producirla por encargo expreso del productor en virtud de un contrato de obra o de servicios. Pero por el mero hecho de la celebración de esos contratos no se transmite el derecho de los verdaderos creadores. Es menester que, en virtud del objeto, lo disponga así la ley o que existan cláusulas escritas que acrediten que se ha convenido tal transmisión. Lo primero suele ocurrir en las obras de naturaleza audiovisual en las que las leyes presumen, en exclusiva al productor, cedidas las facultades necesarias para reproducir, difundir y distribuir los mensajes, así como para el doblaje y el subtitulado. Tanto en este caso como en el convenido entre partes, hay que respetar las facultades morales, intransferibles. Los contratos de obras y servicios pueden concertarse con una persona o con varias. En este segundo supuesto puede darse lugar a la llamada obra en colaboración, aquella en la que intervienen varios autores con contribuciones distinguibles y atribuibles a cada uno, pero cuyas contribuciones constituyen partes inseparables o interdependientes en el mensaje final. Diferente es la obra colectiva: la constituida por la aportación de diferentes autores cuya contribución personal se funde en una creación única y autónoma, para la cual ha sido concebida, sin que sea posible atribuir separadamente a cualquiera de ellos un derecho sobre el conjunto de la obra realizada. Se considerará, en cambio, obra compuesta a la obra nueva que incorpore una obra preexistente sin la colaboración del autor de esta última, sin perjuicio de los derechos que a éste corresponden y de su necesaria autorización, de manera que conserve su independencia, aunque se publique junto con otras, como, por ejemplo, la letra de una canción. Otra posibilidad, distinta al contrato de obras o servicios es la creación por personal asalariado del productor. El tema de los derechos de autor, en tal supuesto, se regirá por el contrato de trabajo, que ha de otorgarse por escrito. A falta de éste, se presumirá que la facultad de difusión ha sido cedida en exclusiva, pero tan sólo con el alcance necesario para el ejercicio de la actividad habitual del empresario en el momento de la entrega de la obra realizada en virtud de la relación laboral, de modo que el empleador no puede utilizar la obra para un sentido o en forma diferente de lo que se deriva de su objeto social o individual de difundir; o, en su caso, en otro medio propio distinto al que trabaja el creador, aunque pertenezca al empleador. En todos los supuestos mencionados, las leyes suelen exigir el contrato por escrito y la declaración expresa de la transmisión. Sin embargo, no suelen establecer la


32 Investigación Bibliotecológica v. 12 No. 25 julio/diciembre de 1998 nulidad del contrato en el que estas condiciones no se cumplan. En algunos casos, se prevé que el defecto del cumplimiento legal se subsane porque las partes puedan compelerse recíprocamente a completar, desde el punto de vista formal, lo establecido sustantivamente, pudiendo acudir al juez si alguna de ellas no se aviene. Las presunciones, a falta de pacto expreso, se entienden a favor del productor por aplicación del principio in dubio pro informatione, por el principio de generalidad que rige los mensajes; y por la comprensión de la facultad de difusión como integrante del conjunto de facultades que constituyen el derecho a la información. Se entiende siempre que la difusión de esos mensajes sea la que persigue la actividad del productor y por aquellos medios a través de los cuales el productor habitualmente difunde, bien porque constituye su objeto social si se trata de una empresa, bien porque sea una actividad habitual si el productor es una persona física. En cambio, cuando la falta de puntualización en los convenios o sus deficiencias de claridad originan dudas o litigios en los que no esté en juego la difusión, el principio aplicable es, en cambio, in dubio pro auctore, más que por considerarlo la parte débil del contrato, por ser la causa eficiente de los mensajes informativos de todo tipo. LAS CARACTERÍSTICAS CIBERESPACIALES En la comunicación ciberespacial, además de los mensajes, puede haber otros objetos protegidos por el derecho de autor, como la especial estructura de la expresión, la indización, el thesauro, el programa de computadora específicos para elaborar la estructura y el consiguiente uso de ventanas, fondos, íconos y paneles de control que componen cada uno de ellos. La problemática que puede presentarse por el juego de todos o de parte de estos caracteres ha de tener unas soluciones acordes o análogas con lo ya expuesto para el mensaje, teniendo en cuenta al titular de los derechos de autor o análogos protegidos y que se utilicen porque preexisten a su utilización por el productor o porque él mismo los crea o los asume y los modula para el buen fin de la difusión informativa.


Acercamientos al concepto de metodología bibliotecológica VALENTINO MORALES LÓPEZ Proyectos de Estudios Sociales, Tecnológicos y Científicos, Instituto Politécnico Nacional e-mail: nafta@servidor.unam.mx

RESUMEN Este artículo ofrece, en primera instancia una visión global de la situación de los obstáculos que se han debido enfrentar en la construcción de la teoría bibliotecológica, además de nombrar aquellas personas que han trabajado los aspectos teóricos de esta disciplina, poniendo especial énfasis en los que han prestado atención a la metodología de la bibliotecología. Posteriormente se hace un recuento del estado que guarda el concepto de metodología bibliotecológica y se ofrece una visión de las consecuencias de tener un concepto bien definido y consensado. Para culminar con la presentación de una propuesta inicial de concepto, fundamentada en la etimología de metodología de la ciencia y apoyada en algunas de las reflexiones de los metodólogos de la ciencia. APPROACHES TO THE CONCEPT OF METHODOLOGY IN LIBRARY SCIENCE VALENTINO MORALES-LÓPEZ

Trabajo recibido el 30 de junio de 1998 Trabajo aceptado el 10 de julio de 1998

ABSTRACT This articles offers, in the first place, a global vision of the obstacles that the construction of library science theory has had to face, as well as naming those people who have worked on the theoretical aspects of the discipline. Special emphasis is placed on those authors who have focussed their attention on library science methodology. Secondly, the article presents a state of the art review on the concept of library science methodology and offers a vision of the consequences of having a well-defined and consensual concept. The article ends with the presentation of an initial proposal of the concept, based on the etymology of scientific methodology and backed up by some reflections of the methodologists of science.

INTRODUCCIÓN este trabajo se ofrece un esbozo general de la problemática que ha enfrentado la Enbiblio tecología para la formación de un corpus teórico, la ubicación de su disciplina 1

en la tipología de las ciencias y la formulación de la epistemología de la bibliotecología. Asimismo se hace mención de las personas, que de alguna manera han estado


34 Investigación Bibliotecológica v. 12 No. 25 julio/diciembre de 1998 comprometidas en la conformación de una teoría bibliotecológica, poniendo énfasis en los autores de la segunda mitad del siglo XX, pues algunos de ellos hacen alusión al concepto de método o metodología, dentro de una temática más amplia y no sólo en referencia a los procedimientos seguidos en la bibliotecología. No quiere decir que autores clásicos como Melvil Dewey no hayan trabajado siguiendo determinados métodos y teniendo presente cierto concepto de metodología, pero el tema de interés central es la conceptuación de la metodología bibliotecológica. La problemática enfrentada al ubicar los métodos del trabajo bibliotecológico se trata tomando en cuenta la discusión sostenida por los filósofos de la ciencia, especialmente los del siglo XX, acerca de la metodología de la ciencia. De esta manera, se da un acercamiento general a las implicaciones en la teoría bibliotecológica, de existir un concepto de metodología bibliotecológica, bajo el supuesto de la inexistencia o insuficiencia del concepto usado, tomando en cuenta los acercamientos de los últimos años, por parte de los bibliotecólogos y reforzándolo con proposiciones provenientes de la filosofía de la ciencia. Se sitúa a la metodología bibliotecológica dentro de una posible e imaginaria epistemología bibliotecológica, que muestra que a pesar de su importancia acerca de retomar de otras disciplinas métodos y acercamientos conceptuales, es peligroso hacerlo sin una reflexión crítica, de tal manera que al momento de ser aplicados en el ámbito bibliotecológico sean transplantadas técnicas y métodos que no ayuden en la con formación coherente de los usados en la bibliotecología. Por esa razón al final se proponen dos conceptos basados en la etimología y descripción, que incluyan una reflexión sobre el concepto de metodología, con la finalidad de tener un punto de partida y avanzar en una discusión de mayor amplitud para visualizar otros aspectos enriquecedores del concepto de metodología bibliotecológica. Asimismo, otro interés es animar la discusión sobre el tema, al partir de la convicción de que los bibliotecólogos son gente preocupada por fortalecer a su disciplina de manera inteligente y con argumentos razonables, elementos que deben florecer en la discusión plural y tolerante. EPISTEMOLOGÍA BIBLIOTECOLÓGICA Por ser la bibliotecología una disciplina relativamente nueva, muchos de sus elementos constitutivos están en formación, por otro lado, históricamente el interés de los bibliotecólogos se ha centrado en la aportación de elementos para la solución práctica de asuntos que aquejan a la biblioteca.2 Aunado a lo anterior, sus labores se han remitido a la solución inmediata de problemas o a la adecuación del trabajo de la biblioteca ante nuevas situaciones enfrentadas por el desarrollo de la tecnología,3 en las áreas que afectan de manera directa el tratamiento y diseminación de la información. Ésas son algunas de las razones por las cuales se ha enfatizado la labor práctica, en detrimento de la reflexión y la conformación de un


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corpus teórico bibliotecológico, completo y maduro. Ello no implica la inexistencia de aportes teóricos, pero por lo general se abordan de manera periférica o se tocan asuntos muy particulares, sin aventurar propuestas con intenciones generales, o las propuestas son lanzadas desconociendo la epistemología y teoría del conocimiento, y llegan a ser una exposición de buenas ideas o lecturas, pero sin incorporarlas a un discurso propio y coherente. Tal aseveración no se puede aplicar a todos los autores, dado que existe un grupo de investigadores que ha trabajado en la conformación de la teoría bibliotecológica. Ejemplo de ello, en México, es el trabajo realizado en el Centro Universitario de Investigaciones Bibliotecológicas de la UNAM, con investigadores como Miguel Ángel Rendón,4 Ramiro Lafuente,5 Susana Sander,6 etcétera. En España están Emilia Currás7 y José López Yepes.8 Por parte de Cuba, existen investigadores como Emilio Setién9 y Salvador Gor bea.10 Brasil no se ha quedado atrás y sus investigadores han trabajado estos asuntos, como es el caso de Anna María Marques Cintra,11 Sebastiao de Souza12 y Solange Puntel Mostafa.13 Estados Unidos de América, con gran influencia en la bibliotecología mexicana, tiene en su haber una gran cantidad de autores, entre ellos se cuentan Charles H. Busha14 (con aportes a la metodología bibliotecológica), Jesse H. Shera15 (ya muerto, pero de importante referencia en la conceptuación de la bibliotecología durante la mitad del presente siglo), Herbert Goldhor,16 etcétera. Entre los representantes de Inglaterra está D. J. Foskett.17 Como parte de la bibliotecología inglesa se han contado a los autores hindúes, pero debido a la importancia de sus aportaciones se les nombra aparte, su figura representativa, sobre todo en la teoría de la clasificación, es S. R. Ranganathan.18 Es interesante observar que algunos autores, por ejemplo en el caso de México, caen en la categoría enunciada por Kuhn, como out-siders.19 PROBLEMÁTICA DEL CONCEPTO DE METODOLOGÍA EN LA BIBLIOTECOLOGÍA Como se ha dicho con anterioridad, un área que no se ha construido con solidez y consenso entre los bibliotecólogos, es la epistemología bibliotecológica, pues se le ha prestado poca atención. En los acercamientos a formular tal epistemología, es de notar la pobre o nula reflexión sobre la metodología bibliotecológica, pues la mayoría de los trabajos que toca el tema, se centra en la descripción de los métodos y técnicas a seguir o recomendables para la bibliotecología o al reflexionar sobre el tema, parten de una visión positivista. Entonces, algunos bibliotecólogos tienen la idea de la existencia del método científico,20 vía única, sobre la cual, la validez de los productos de la investigación se apoya para darle a las diversas disciplinas status de ciencia (el método científico propuesto en bibliotecología pretende tener características del usado en las ciencias naturales, enraizando su tradición desde Galileo Galilei y Francis Bacon, aunque se basa en el propuesto por


36 Investigación Bibliotecológica v. 12 No. 25 julio/diciembre de 1998 una corriente teórica de las ciencias sociales21). Pero las investigaciones sobre la metodología de la ciencia22 que han sustentado la posibilidad de la inexistencia del método científico único, lleva a cuestionar el concepto de método bajo el cual se trabaja. Además, la investigación en bibliotecología se realiza mediante una gran diversidad de métodos23 o, en realidad cada quien hace la investigación como considera conveniente sin seguir método alguno, y sin saberlo se está implícitamente de acuerdo con la postura del anarquismo metodológico propuesto por Paul Feyerabend.24 Sin embargo, la reflexión en torno a la metodología bibliotecológica se ha planteado en pocas ocasiones25 en el ámbito bibliotecológico. Lo cierto es que la metodología de la bibliotecología, la mayoría de las ocasiones, ha sido construida por personas con formaciones diferentes de la bibliotecológica, quienes aplican los métodos aprendidos en sus disciplinas de origen,26 o, los bibliotecólogos retoman métodos provenientes de otras disciplinas. En este sentido, un problema en torno a la metodología bibliotecológica es si los métodos usados por los bibliotecólogos han sido retomados de manera arbitraria de otras disciplinas27 y aun cuando sean aplicables a la bibliotecología, no se han comprendido a fondo y su aplicación se hace sin tomar en cuenta las circunstancias de la bibliotecología y, en ocasiones, el interés sólo está en reproducir un bello método, siendo una técnica lo que se estaría poniendo en operación,28 por eso, cabría aceptar la posibilidad de una asimilación de los métodos foráneos,29 como complemento y apoyo a los métodos ya existentes y usados por los bibliotecólogos en la conformación de su disciplina. Eso, si se cree en la existencia de una metodología bibliotecológica, en donde metodología se entiende como el conjunto de métodos o procedimientos usados en una actividad o disciplina en particular. La reflexión sobre la metodología bibliotecológica afecta la percepción acerca de la ubicación de la bibliotecología en la clasificación de las ciencias.30 Entre los asuntos que son de llamar la atención, para ser precavidos en la aseveración respecto a la ubicación de la bibliotecología dentro de la clasificación científica, se debe tomar en cuenta la interdisciplinariedad31 de la bibliotecología. Esta idea se fundamenta en la diversidad de asuntos tocados por la bibliotecología y que tie nen relación con diferentes áreas del saber. Además al hacer un recuento de su historia, la bibliotecología en sus inicios está identificada con las disciplinas humanísticas (razón por la cual la Licenciatura en Bibliotecología se imparte en la Fa cultad de Filosofía y Letras de la UNAM). Pero a mitad del siglo XX, aproximadamente, se dio un fuerte impulso a ubicarla en las ciencias sociales y pueden observarse los métodos y conceptos provenientes de las ciencias sociales, aplicadas en la teoría y práctica de la bibliotecología y hay valiosas propuestas32 que ubican a la bibliotecología dentro de las ciencias sociales. Aunque a finales de la década de 1970, cobra fuerza la intención por llevarla a las ciencias duras. En este sentido existe la preocupación de llegar a convertir a los bibliotecólogos en meros tecnólogos, dejando de lado la inspiración humanística de la disciplina, y la expresa Deanna B Marcum.33 Por eso es necesario señalar que muchas de las áreas de la


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bibliotecología,34 es difícil circunscribirlas únicamente a las ciencias sociales, ya que su inspiración viene de las humanidades35 o de las llamadas ciencias duras.36 Ejemplo de ello y a decir de Shera,37 entre los orígenes de la bibliotecología en los Estados Unidos de América, está la original inspiración de las bibliotecas durante el siglo XIX, cuando el interés era promover la cultura para todos los miembros de la sociedad, al parecer relacionada con una concepción humanista; del otro lado, está la actual vinculación con la tecnología en la aplicación de elementos desarrollados por la computación, que han afectado la práctica y aun la concepción de las bibliotecas; 38 además, otros pretenden ubicarla en las ciencias duras y se lanzan a la aventura de formular leyes de proposiciones bibliotecológicas, enunciadas mediante modelos expresados en términos matemáticos.39 Las observaciones anteriores no quieren decir que este trabajo, se incline por la relatividad en la bibliotecología, pero la problemática enfrentada en esta disciplina es la pauta para presentar una propuesta dentro de una discusión más amplia y por ello es necesario apuntar al estudio de temas sustanciales, pues su definición en estos momentos tendrá importantes repercusiones en el futuro. Siendo realistas no hay un consenso general para ubicar a la bibliotecología, además de que el término ha sido fuertemente impugnado y está sujeto a revisión, ofreciéndose alternativas como Ciencias de la Información.40 Aunque para la ubicación de la bibliotecología en la clasificación de las ciencias –ya sea en las ciencias sociales, las humanidades, o, la tecnología–, es importante tomar en cuenta la propuesta expuesta por Jean François Lyotard, cuando habla de las tecno-ciencias41 y evaluar la posibilidad de ubicarla en esa propuesta. Asimismo, este trabajo surge con la inquietud de que la metodología es uno de los elementos vitales en la conformación de una disciplina (aunque no necesariamente le dé carácter de ciencia) al darle rigurosidad y sistematización a su investigación y quehacer cotidiano. El conocer y comprender la metodología de la ciencia es de suma importancia para no encajonarla en una sola vía, sino ser abiertos a todas las posibilidades, analizándolas de manera crítica y retomando los elementos que puedan enriquecer a la bibliotecología. Esto, porque en varios de los trabajos42 sobre metodología bibliotecológica, revisados hasta el momento, da la impresión de que lo sustancial de la metodología estriba nada más en la aplicación de adecuados métodos de medición (vinculados especialmente con la estadística), dejando de lado elementos importantes43 para la metodología de la ciencia y que son útiles para la metodología bibliotecológica. Además, poco se toma en cuenta que a pesar de la utilidad de los métodos de medición, no son el único apoyo para realizar investigación. Aquí se debe enunciar la existencia de una metodología propiamente bibliotecológica, la cual ha sido conformada desde los primeros indicios de un quehacer bibliotecológico, pero dado el desarrollo de la metodología científica positivista, se menospreció al grado de considerarla sin carácter científico. En apoyo a la idea de la existencia de métodos en la bibliotecología, se debe mencionar que la mayo-


38 Investigación Bibliotecológica v. 12 No. 25 julio/diciembre de 1998 ría de las disciplinas primero han creado sus métodos y los han forjado de manera empírica y posteriormente se han dado a la tarea de reflexionar sobre esos métodos, aunque en algunas ocasiones la reflexión se da a la par, sobre todo con el interés de justificar la validez del uso de esos métodos. METODOLOGÍA BIBLIOTECOLÓGICA Ante el estado del concepto de metodología bibliotecológica, mostrado con antelación, es necesario formular un concepto fundamentado en la etimología y des cripción, además de tomar en cuenta las propuestas de los metodólogos de la ciencia. Por esa razón, el concepto presentado en este trabajo tiene esas características. El término Metodología está compuesto por las siguientes palabras: 1) método, conformada por los vocablos griegos metha –en medio, en seguida, a continuación, después– y odos –camino–; 2) logía, del griego logos –tratado o estudio–. Por lo tanto, en su sentido etimológico se trata del estudio del método y/o los mé todos. Otra acepción usada es método y/o conjunto de métodos de la actividad humana; el último significado posible es la aplicación de un método o métodos.44 Éstas son acepciones generales atribuidas al concepto de metodología. Ahora bien, en la metodología de la ciencia, se han propuesto significados específicos o diferentes y son: a) la lógica o parte de la lógica que estudia los métodos; b) el conjunto de métodos empleados por una ciencia o grupo de ciencias; c) el estudio filosófico de los métodos de una(s) ciencia(s) o sólo del método.45 La primera acepción no se comentará en este artículo, porque el interés primordial es el aspecto conceptual, no el instrumental, preocupación básica para la lógica. Entonces brevemente se comenta sobre las otras dos acepciones, que afectan de manera directa la noción del concepto de metodología. La acepción a tratar será la tercera, pues lleva a una discusión que para algunos resulta estéril, pero es justificable porque en la literatura bibliotecológica consultada, se menciona el método científico como si su existencia no fuera motivo de discusión. Es importante comentar cuáles son las posiciones sostenidas en la filosofía de la ciencia. Cierto es que la ontología del método científico desde su establecimiento como regulador de la investigación científica,46 no fue problema sino hasta el siglo XX. Son varias las posturas en torno al método científico, una es la sostenida por Paul Feyerabend, quien conmocionó a la filosofía de la ciencia, al enunciar la inexistencia del método científico, proponiendo para el trabajo en la ciencia el todo se vale.47 Otra posición importante en este siglo y con una mayor tradición, es la sostenida por el Círculo de Viena, identificada como neopositivismo, que considera que los frutos de la ciencia, tangibles aún en la vida cotidiana del ser humano, indican


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su existencia, pues sólo mediante el apoyo del método científico general, único y con unidad, se lograron todos los triunfos de la ciencia. Además está la posición de Karl Popper48 e Imre Lakatos49 quienes creen en la existencia del método científico, mas no en su carácter único.50 Popper propone la falsación como instrumento metodológico para valorar el carácter científico de las teorías. Lakatos considera que el desarrollo metodológico de la ciencia se ha dado mediante programas de investigación científica. En este trabajo, se toma una postura no extremista, considerando que el método científico no existe per se y no puede ser exhaustivamente especificado en un sistema articulado por reglas. Su existencia depende del proceso seguido por los científicos en su trabajo cotidiano, pues usan ciertos procedimientos bajo los cuales regulan su trabajo (no quiere decir que el seguimiento estricto de esos procedimientos hará válidos los resultados de la investigación o les da categoría de conocimiento científico). Entonces, se habla de un método científico de acuerdo con el contexto en el cual está ubicado el investigador. Pues el lenguaje único y científico, además de las supuestas reglas del método científico, es convencional y transformable.51 Por lo tanto, el método científico es el conjunto de procedimientos seguidos por el(los) científico(s) en la investigación para justificar la verdad de teorías y/o modelos que intentan representar la realidad, pero no es universal, siendo diferente en cada área del saber. Respecto a la segunda acepción y ya fijada la posición conforme a la ontología del método científico, puede decirse que los métodos de la ciencia no es posible restringirlos a un conjunto exhaustivo de determinados métodos; aunque existen varios métodos identificados como útiles para la ciencia: deductivo; inductivo; analítico y sintético; observación; sistemas formales, modelos y representación de los hechos; la medida; hipótesis; probabilidad; axiomático; de concordancia; hipotético-deductivo; experimentación; comprobación o corrección; y el de prueba y error.52 Por lo tanto existe una gran diversidad de métodos en la ciencia y el científico echa mano de ellos, de acuerdo con el contexto en el que está ubicado y el tipo de investigación en la cual está involucrado. De lo anterior se desprende que el concepto de metodología bibliotecológica puede referirse al estudio del método y/o los métodos usados en la bibliotecología; al método y/o conjunto de métodos de la bibliotecología; la aplicación de un método o métodos en la bibliotecología. En un segundo nivel, el método científico en la bibliotecología se debe implementar de acuerdo con el contexto de esta disciplina, pues se trata del conjunto de procedimientos seguidos por los bibliotecólogos, siendo diferente en cada área de esta disciplina. Por ejemplo: en la bibliometría se usa la estadística, la clasificación echa mano de la teoría de conjuntos y la lógica, en los encabezamientos de materia se usa la hermenéutica, etcétera. Además los métodos usados en la bibliotecología no pueden restringirse a un conjunto exhaustivo de determinados métodos, aunque es posible identificar los


40 Investigación Bibliotecológica v. 12 No. 25 julio/diciembre de 1998 de uso más común y las áreas donde son aplicados, para sugerir una tipología que pueda regir la investigación bibliotecológica. Como se ha visto hasta este momento, no es factible tomar una postura reduccionista respecto a la metodología bibliotecológica, dado que han existido posiciones diversas. Son varias las líneas que se deben trabajar para arribar a concepciones claras sobre la metodología bibliotecológica. Por un lado es necesario remitirse al estudio de la metodología de la ciencia y de manera crítica explorar cuáles elementos conceptuales de importancia puede aportar en la conformación del concepto manejado en bibliotecología; se remarca que de manera crítica, ya que se tiene conocimiento del esfuerzo realizado por retomar métodos de otras disciplinas para la bibliotecología, sin embargo, no se consideraba que la bibliotecología tuviera características particulares que la hicieran diferente de las otras disciplinas y por ello la aplicación de esos métodos, se realizaba a nivel técnico. También es necesario revisar el trabajo que se ha desarrollado en la literatura bibliotecológica, pues no es posible menoscabar el esfuerzo de otras personas, cuyas aportaciones lograron hacer llegar a la bibliotecología hasta el estado actual. Por último de manera concertada plantear esta problemática en los diferentes foros donde se tenga oportunidad, ya que cada bibliotecólogo es capaz de ofrecer una opinión valiosa, por su experiencia profesional o en su trabajo como investigador de la bibliotecología. CONCLUSIONES A lo largo del trabajo se ha observado la variedad de implicaciones de la metodología bibliotecológica. Obviamente, el concepto de metodología bibliotecológica presentado en este trabajo, apenas abre la puerta para una discusión más am plia, la cual debe darse en los diferentes ámbitos de la disciplina. La discusión debe abarcar los siguientes aspectos: v Estudiar a fondo la literatura bibliotecológica sobre metodología para reconocer qué es lo que se tiene bien fundamentado y de esa manera reconocer la tradición que antecede a esta época. También será forzoso revalorar el carácter científico de la bibliotecología. v Clarificar adecuadamente el concepto de metodología bibliotecológica, apoyado en las propuestas de la metodología de la ciencia. v Proponer una tipología para clasificar los métodos usados en cada área de la bibliotecología, pues así se conocerán y mejorarán. v Analizar de manera exhaustiva los métodos retomados de otras áreas del saber para reconocer su grado de aprovechamiento para el trabajo bibliotecológico. NOTAS BIBLIOGRÁFICAS


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1. El término bibliotecología está en discusión, pues en la actualidad se han propuesto otros términos como el de ciencia de la información. La razón para usar bibliotecología en este trabajo, es por el convencimiento de que es el concepto con el que hasta el momento la sociedad identifica a los profesionales que trabajan con bibliotecas, documentos, información y conocimientos que buscan los seres humanos en esos documentos y de actividades de las bibliotecas para que esos seres humanos obtengan esa información y conocimiento que requieren, creando ellas mismas ciertos conocimientos y otros documentos (Miguel Ángel Rendón Rojas. Bases teóricas y filosóficas de la bibliotecología. 132 p. p. 36). Ante esto se opone el argumento de que la bibliotecología se ha modificado durante su trayectoria histórica y ese concepto ya no es suficiente para abarcar todas las actividades identificadas con esa disciplina, pero la disciplina no necesariamente cambia, sino más bien sus procesos o aproximaciones al objeto de estudio. Aunque se objetará que al transformarse las estructuras cognitivas para el estudio de determinado objeto o fenómeno, a pesar de que el objeto continúa siendo el mismo, es necesario encontrar o identificar un nuevo concepto. Pero la esencia (acercándose demasiado a Giordano Bruno) de las cosas que se estudian continúa siendo la misma y lo único que se modifica es el discurso característico en la bibliotecología, puesto que a pesar de emplear términos rimbombantes, en la práctica cotidiana y la enseñanza, los bibliotecólogos continúan trabajando con los mismos asuntos, y si bien tecnológicamente han existido modificaciones asombrosas, el objeto de estudio y los procesos no han sufrido una modificación sustancial. 2. Esta situación se puede constatar con algunas de las tesis producidas por los egresados del Colegio de Bibliotecología de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, la Escuela Nacional de Biblioteconomía, en México, y aun de varios de los productos de las investigaciones realizadas en el Centro Universitario de Investigaciones Bibliotecológicas. 3. El caso que puede mencionarse es el impacto del vertiginoso desarrollo de las computadoras en la práctica bibliotecológica. Ante esto se ha producido una vasta literatura, desde mediados de la década de 1980 hasta este momento. Con ello han aparecido nuevos términos que son meros anglicismos, trasladados, de manera arbitraria al lenguaje español y a pesar de reflejar un cambio en ciertos procedimientos de la bibliotecología, no necesariamente aportan en el terreno conceptual o hacen una diferencia en la esencia de un proceso que se realiza con o sin apoyo de la tecnología. 4. Miguel Ángel Rendón Rojas. “Algunas peculiaridades de la ciencia bibliotecológica”. En: Investigación Bibliotecológica: bibliotecología, archivología, documentación e información. v. 10. no. 21 (1996): 22-26. Bases teóricas y filosóficas de la bibliotecología. 132 p. “Hacia un nuevo paradigma en bibliotecología”. En: Transinformaçao. v. 8. no. 3 (1996): 17-31. “La información como ente ideal objetivizado”. En: Investigación Bibliotecológica: bibliotecología, archivología, documentación e información. v. 9. no. 18 (1995): 17-24. “Metodología de la investigación en bibliotecología”. En: Investigación Bibliotecológica : bibliotecología, archivología, documentación e información. v. 10. no. 21 (1996): 27-29. “Las tareas para la fundamentación de la bibliotecología”. En: Investigación Bibliotecológica : bibliotecología, archivología, documentación e información. v. 10, no. 20 (1996): 9-15. 5. Ramiro Lafuente. “¿Es necesario un nuevo paradigma en catalogación?” En: Investigación Bibliotecológica: bibliotecología, archivología, documentación e información. v. 2. no. 5 (1988): 4-11. “La síntesis crítica del conocimiento bibliotecológico: su valor para la investiga-


42 Investigación Bibliotecológica v. 12 No. 25 julio/diciembre de 1998 ción en Bibliotecología”. En: Investigación Bibliotecológica : bibliotecología, archivología, documentación e información. v. 2, no. 4 (1988): 3-10. En coautoría con estela Morales Campos. “Reflexiones en torno a la enseñanza de la bibliotecología”. En: Investigación Bibliotecológica : bibliotecología, archivología, documentación e información. v. 6. no. 12 (1992): 25-33. 6. Susana Sander. “Clasificación ¿actividad técnica o teórica?” En: Investigación Bibliotecológica : bibliotecología, archivología, documentación e información. v. 2. no. 5 (1988): 43-50. “Elementos histórico-teóricos para la indagación de la estructura teórica de la Biliotecología”. En: Investigación Bibliotecológica : bibliotecología, archivología, documentación e información. v. 3. no. 8. (1990): 31-37. “El problema de la investigación bibliotecológica norteamericana : una revisión (1930-1960)”. En: Investigación Bibliotecológica : bibliotecología, archivología, documentación e información. v. 8, no. 16 (1994): 20-24. 7. Emilia Currás. Las ciencias de la documentación: bibliotecología, archivología, documentación e información. La información en sus nuevos aspectos. 307 p. 8. José López Yepes. “El concepto de ciencia de la documentación: unidad en la diversidad o diversidad en la unidad”. En: Investigación Bibliotecológica: bibliotecología, archivología, documentación e información. v. 10. no. 21 (1996): 4-6. La documentación como disciplina: teoría e historia. 2a ed. 337 p. El estudio de la documentación: metodología y bibliografía fundamental. 185 p. 9. Emilio Setién y Salvador Gorbea Portal. “De la Bibliotecología al sistema de conocimientos científicos bibliológico-informativo”. En: Investigación Bibliotecológica: bibliotecología, archivología, documentación e información. v. 8. no. 16 (1994): 21-25. “Estudio de desarrollo de las bibliotecas públicas cubanas: condiciones para la modelación matemática de su actividad”. En: Investigación Bibliotecológica : bibliotecología, archivología, documentación e información. v. 5. no. 11 (1991): 24-32. “El objeto de estudio de las disciplinas bibliológico-informativas y su enfoque en la Biblioteca Nacional José Martí de Cuba”. En: Investigación Bibliotecológica: bibliotecología, archivología, documentación e información. v. 10. no. 21 (1996): 7-13. 10. Salvador Gorbea Portal. “Principios teóricos y metodológicos de los estudios métricos de la información”. En: Investigación Bibliotecológica: bibliotecología, archivología, documentación e información. v. 8. no. 17 (1994): 23-32. 11. Anna María Marques Cintra. “Subjetividade e interdisciplinaridade na Biblioteconomia”. En: Transinformaçao. v. 8. no. 3 (1996): 32-43. 12. Sebastiao de Souza. Dimensioes atuais da bilioteconomia no Brasil: um estudo através de suas tendencias. 160 p. “Fundamentos filosoficos da biblioteconomia”. En: Bibliotecon. v. 14. no. 2 (1986): 189-196. “Información: utopía y realidad de la Bibliotecología”. En: Investigación Bibliotecológica: bibliotecología, archivología, documentación e información. v. 10. no. 21 (1996): 14-17. 13. Solange Puntel Mostafa. “Enfoques paradigmaticos da bibliotecologia: unidade na diversidade ou diversidade na unidad. En: Investigación Bibliotecológica: bibliotecología, archivología, documentación e información. v. 10. no. 21 (1996): 18-21. “Filosofando sobre a área de informaçao”. En: Londrina, Simpósio Brasil-sul de informaçao. 12 p. (copia xerox) maio, 1996.


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14. Charles H. Busha. Research metods in librarianship: techniques and interpretation. 417 p. (Versión en español: Métodos de investigación en bibliotecología : técnicas e interpretación. 408 p.) 15. Jesse H. Shera. Los fundamentos de la educación bibliotecológica. Introduction to library science: basic elements of library science. 16. Herbert Goldhor. An introduction to scientific research in librarianship. 17. D. J. Foskett. “The classification research group, 1952-1962”. En: Libri. v. 12, no. 2 (1962): 127-138. “The communication chain”. En: The information environment : a world view. 18. Shiyali Ramamrita Ranganathan. The five laws of library science. 1989. 449 p. 19. Los out-siders son individuos que provocan cambios en o del paradigma de una disciplina (World changes: Thomas Kuhn and the nature of science vi, 356 p. Se trata de personas ajenas al paradigma dominante, ya sea por una formación diferente, propuestas novedosas, visiones críticas, personalidad creativa, identificación precoz, sin prejuicios, imaginativo, con pensamiento divergente, libre para partir en direcciones diferentes, rechaza la solución antigua y toma una dirección nueva, etc.; y en algunos casos se trata de gente joven. Tomado de: Thomas S. Kuhn. La tensión esencial: estudios selectos sobre la tradición y el cambio en el ámbito de la ciencia / tr. de Roberto Helier. p. 232, 248249. 20. Charles H. Busha. Ibidem. p. 5. Goldhor, Herbert. Ibidem. p. 9. A library science research reader and bibliographic guide. ed. Charles H. Busha. Colorado : Libraries Unlimited, 1981. 201 p. p. 1. Octavio G. Rojas L. “La investigación y el desarrollo integral de la bibliotecología en la región”. En: Memoria del Seminario preConferencia IFLA sobre educación para la investigación e investigación para la educación. p. 59. 21. En especial se sigue la escuela de Estados Unidos, apoyada en la creencia de que toda investigación debe ser comprobable y siguiendo la utopía de la perfección de los números, proponen varios métodos estadísticos (aunque por el seguimiento que se les da, parecen técnicas), mediante los cuales, a su juicio, es posible comprobar la validez de las investigaciones, y (de manera prácticamente mágica) se refuerza la cientificidad de la disciplina en la que se trabaja. No por ello se debe proponer el rechazo de los métodos estadísticos, pero se debe ponderar su uso, de acuerdo a lo que se esté trabajando. A library science research reader and bibliographic guided Ibidem. p. 21-22. Blaise Cronin. “Approches to market research”. En: Information research : research methods in library and information science. 123-138. p. 130. Charles H. Busha, Ibidem, p. 5. E. W. Diarmid. The library survey : problems and methods. p.p. 1, 3. Herbert Goldhor, Ibidem, p. 3-6, 14-32. Samuel D. Neill. Dilemmas in the study of information : exploring the boundaries of information science. p. 140-155. Zaheta Bansic. “Availability and use of international organizations documentation in Yugoslav libraries”. En: Ibidem.: 82-104. p. 82. 22. Ana Rosa Pérez Ransanz. “Modelos de cambio científico”. La ciencia: estructura y desarrollo. pp. 181-202. Gérard Fourez. La construcción del conocimiento científico: filosofía y ética de la ciencia. p. 70, 110, 116. Newton-Smith. La racionalidad de la ciencia. p. 141, 153. 23. Charles D. Emery. Buyers and borrowers: the application of consumer theory to the study of library use. p. 1.


44 Investigación Bibliotecológica v. 12 No. 25 julio/diciembre de 1998 24. Con esta aseveración es necesario tener cuidado, pues si bien Feyerabend en Contra el método y Tratado contra el método, enarbola el todo se vale, posteriormente en La ciencia en una sociedad libre, pondera tal declaración, aseverando que no intenta sustituir un conjunto de reglas generales por otro conjunto, sino convencer al lector de que todas las metodologías, incluidas las más obvias, tienen sus límites, señalamiento hecho con anterioridad, pero que a su juicio, no había sido observado por sus críticos, atribuyéndosele la intención de sustituir unas reglas generales por otras. Paul Feyerabend. Contra el método. La ciencia en una sociedad libre. p. 31-32. Tratado contra el método : esquema de una teoría anarquista del conocimiento. p. p. 12, 17n, 174, 185, 206, 290. 25. Un caso, pero con un enfoque kuhniano, es el artículo ya referido de Susana Sander “El problema de la investigación en la bibliotecología norteamericana Op. cit. 26. Como Miguel Ángel Rendón, que propone el método dialéctico, con el cual es posible hacer uso de diferentes vertientes metodológicas, sin caer en un eclecticismo desafortunado o en extremos que impidan el buen desarrollo de la investigación. Retomado de una conversación con el autor y de Miguel Ángel Rendón Rojas. “Metodología...” Ibidem: 27-29. 27. H. Curtis Wright. “Inquiry is science and librarianship”. Journal of Library History. no. 13 (1978): 250-264. 28. Al estarse aplicando de manera algorítmica, sin posibilidades de modificación. 29. Hay varias propuestas en ese sentido y se puede ejemplificar con: Constance Ann Mellon. Naturalistic inquiry for library science : methods and application for research, evaluation and teaching. I. K. Ravichandra Rao. Quantitative methods for library and information science. 1983. 271 p. 30. Aceptando la posibilidad de poder clasificar a las ciencias, cuestión muy debatida, aunque existen algunos consensos mínimos primordialmente ubicados en un plano descriptivo. 31.Hay varias propuestas como interdisciplinaria, multidisciplinaria y transdisciplinaria. Se escoge interdisciplinariedad, en este caso, porque da la idea de la convergencia en una disciplina de elementos provenientes de diversas disciplinas. 32. Ejemplo de ello son: Miguel Ángel Rendón Rojas. Bases teóricas y filosóficas de la Bibliotecología. Ibidem. p. 36. O. S. Chubarian. Bibliotecología general. p. 9-20, 42-44. Ronald R. Powell. Basic research methods for librarians. p. 1. 33.Deanna B Marcum. “Librarians or technicians?: which shall we be?”. Information for a new age: redefining the librarian. pp. 11-14. 34. Como la catalogación, clasificación, bibliografía, indización, administración de bibliotecas, la tecnología aplicada a la consulta, los procesos técnicos del libro, etcétera. 35. Jesse H. Shera. Introduction to library science: basic element of library science. Ibidem. p. 9. Joseph P. Natoli. “Librarianship as a human science: theory, method and application”. Library Research. no. 4 (1982): 163-174. p. 163-166. 36. Salvador Gorbea Portal. El modelo matemático de Bradford: su aplicación a las revistas latinoamericanas de las ciencias bibliotecológicas y de la información. 37. Jesse H. Shera. Introduction to library science... op. cit. p. 33-40.


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38. Esta situación se revela en el lenguaje de boga en la actualidad. Pues se puede observar el uso de anglicismos y términos inexistentes, apenas una década atrás. Sin em bargo se debe tener cuidado y no dejarse engañar con el canto de las sirenas, pues no por usar un lenguaje nuevo y atractivo, la bibliotecología necesariamente ocupa un nuevo status y un lugar privilegiado dentro las disciplinas científicas. Ya que, como es bien sabido, el lenguaje no cubre todos los requerimientos que le dan a una disciplina el carácter de ciencia. Además, es bueno recordar la ironización de Nietzche, sobre la fragilidad de los conceptos humanos, los cuales son fáciles de crear y desechar. 39. C. E. Shannon y W. Weaver. The mathematical theory of communication. Emilio Setién. “Estado de desarrollo de bibliotecas públicas cubanas... Ibidem. Rosa Ma. Martínez Rider y Agustín Gutiérrez Chiñas. “Reflexiones sobre los aspectos científicos de la investigación en Biblioteconomía”. En: Investigación Bibliotecológica: bibliotecología, archivología, documentación e información. v. 2. no. 3 (1987): 60-62, p. 61. 40. Esto tiene relación con la disputa sobre cual paradigma debe prevalecer y se considera que los posibles paradigmas son el de servicio bibliotecario o el de información, como lo muestra el texto de Richard Apostle y Boris Raymond Librarianship and the information paradigm. 162 p. 41. Jean Francois Lyotard. La postmodernidad explicada a los niños / tr. Enrique Lynch. p. 29-32. 42. I. K. Ravichandra Rao. Quantitative methods for library and information science. Ibidem. Quantitative methods in librarianship: standards, research, management. 43. Como ejemplo, el análisis efectivo de los datos obtenidos en la investigación, pues la investigación científica no sólo se trata de la descripción de un fenómeno y la manera como llega a realizarse el trabajo estadístico en bibliotecología, sólo se remite al aspecto descriptivo. 44. Esos significados son a nivel general y pueden encontrarse en: Eli de Gortari. El método de las ciencias: nociones fundamentales. p. 17, 89. Henry Van Laer. Phylosophy of science. p. 55. Mario Bunge. La investigación científica: su estrategia y su filosofía. p. 24. 45. Leoncio Ortiz González. Diccionario de lógica. p. 249. Mario Bunge. La investigación científica. Ibidem. p. 27, 50. Metodología del conocimiento científico. 5a ed. 445 p. p. 4-5, 8-9. Sebastián Álvarez. Racionalidad y método científico. Racionalidad epistémica. 46. Haciendo un breve repaso en la historia de la filosofía de la ciencia, se encuentra que no es posible hablar estrictamente entre los griegos de un método científico, tal y como es concebido en la actualidad, pues ellos no tenían esa concepción, pero sí es posible ubicar el desarrollo de algunos procedimientos, identificados actualmente como métodos usados por la ciencia, tales como la mayéutica desarrollada por Sócrates y la lógica trabajada por Aristóteles. En la Edad Media, siguiendo con la tradición heredada de la cultura grecolatina, no existieron mayores aportaciones, salvo el reforzamiento de la lógica. Algunos señalan el surgimiento del método científico con el trabajo de Galileo y su pretensión de matematizar sus resultados, pero a quien se le reconoce como el que fundamenta la idea del método científico es a Francis Bacon. Otros filósofos y científicos con un trabajo sólido al respecto son Descartes, Newton, Mill, etc. Mayor información sobre este punto se puede obtener en: David Oldrey. El arco del conocimiento: introducción a la historia de la filosofía y metodología de la ciencia. 607 p. G. E. R. Lloyd. Methods and problems in Greek science : selected papers. 457 p. Javier


46 Investigación Bibliotecológica v. 12 No. 25 julio/diciembre de 1998 Echeverría. Introducción a la metodología de la ciencia : filosofía de la ciencia en el siglo XX. 322 p. Metodología del conocimiento científico. Ibidem. Ralph M. Blake, Curt J. Ducasse and Edward H. Madden. Theories of scientific method: the Renaissance through the nineteenth century 346 p. 47. Véase la nota 24. 48. Uno de los filósofos con mayor reconocimiento en este siglo. Su obra de mayor interés para la metodología, se trata de La lógica de la investigación científica. 49. Discípulo de Popper, muerto a temprana edad, sus trabajos fueron compilados en un libro denominado Los programas de investigación científica. 50. Esta aseveración debe ser tomada con cuidado, sobre todo si se toma en cuenta que Popper propone a la falseación como metodología única para validar científicamente una teoría. Ante esto, sus defensores consideran que él propone, más no impone unilateralmente esa metodología, por lo que no se le puede acusar de concebir un método único. 51. Gérard Fourez. La construcción del conocimiento científico. Ibidem. p. 26, 110, 116. W. H. Newton-Smith. La racionalidad de la ciencia. Ibidem. p. 141, 153, 229-230, 250, 290-292. Sebastián Álvarez. Ibidem. p. 166. 52. –Eduardo Primo Yúfera. Introducción a la investigación científica y tecnológica. p. 22-29. Gérard Fourez. La construcción del conocimiento científico. Ibidem. p. 26-29, 32. Marx W. Watofky. Introducción a la filosofía de la ciencia. p. 153, 261. Metodología del conocimiento científico. p. 6-7, 233-234, 240-241, 243-244, 246-250, 253, 273. Roberto Torrett. “El método axiomático”. La ciencia: estructura y desarrollo. 89-110. p. 89, 107. W. H. NewtonSmith. La racionalidad de la ciencia. Ibidem. p. 24, 31.33, 242.

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48 Investigación Bibliotecológica v. 12 No. 25 julio/diciembre de 1998 Lloyd, G. E. R. Methods and problems in Greek science: selected papers. – Cambridge : Cambridge University Press, 1991. xiv, 457 p. – ISBN 0-521-37419-7. Lyotard, Jean Francois. La postmodernidad explicada a los niños / tr. Enrique Lynch. – Madrid: Gedisa, 1991. 123 p. Marcum, Deanna B. “Librarians or technicians? : which shall we be?” Information for a new age: redefining the librarian. Colorado : Libraries Unlimited, 1995. 192 p. pp. 11-14. Martínez Rider, Rosa Ma. y Agustín Gutiérrez Chiñas. “Reflexiones sobre los aspectos científicos de la investigación en Biblioteconomía”. Investigación Bibliotecológica: bibliotecología, archivología, documentación e información. v. 2. no. 3 (1987): 60-62. Mellon, Constance Ann. Naturalistic inquiry for library science: methods and application for research, evaluation and teaching. New York : GP, 1990. 201 p. Metodología del conocimiento científico. 5a ed. México : Quinto Sol, 1985. 445 p. Natoli, Joseph P. “Librarianship as a human science: theory, method and application”. Library Research. no. 4 (1982): 163174. Neill, Samuel D. Dilemmas in the study of information: exploring the boundaries of information science. – New York : Greenwood Press, 1992. xv, 184 p. – (Contributions in librarianship and information science; 70). – ISBN 0-313-27734-6. p. 140-155. Newton-Smith, W. H. La racionalidad de la ciencia. Barcelona : Paidós, 1987. 309 p. Oldrey, David. El arco del conocimiento: introducción a la historia de la filosofía y metodología de la ciencia / tr. Ferran Vallespinas y Carlos Duarte ; rev. ed. David Casacubierta. – Barcelona : Crítica, 1993. 607 p. – (Serie general ; 228). – ISBN 84-7423-579-0. Ortiz González, Leoncio. Diccionario de lógica. México : IPN, c1995. 400 p. Pérez Ransanz, Ana Rosa. “Modelos de cambio científico”. La ciencia: estructura y desarrollo. ed. Ulises Moulines. Madrid : Trotta, 1993. 234 p. pp. 181-202. Powell, Ronald R. Basic research methods for librarians. New Jersey : Ablex, 1985. 188 p. Primo Yúfera, Eduardo. Introducción a la investigación científica y tecnológica. Madrid : Alianza Editorial, 1994. 399 p. (Alianza Universidad).


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El documento y las nuevas tecnologías: hacia una definición integradora JUAN ANTONIO MARTÍNEZ COMECHE Escuela Universitaria de Biblioteconomía y Documentación, Universidad Complutense de Madrid E-mail:comeche@caelo.eubd.ucm.es

RESUMEN Partiendo de la base de que los estudiosos deben analizar las consecuencias y repercusiones de esos progresos efectuados por la humanidad en sus áreas de conocimiento respectivas, observando la medida en la que pueden asimilarse los paradigmas conocidos y manejados hasta entonces, y de que las nuevas tecnologías de la información sin duda han repercutido notablemente en el quehacer documental, tanto desde la prisma teórico como práctico, en este trabajo se intenta analizar las innovaciones relevantes que las nuevas tecnologías introducen en la concepción clásica del documento, tratanto de integrarlos en una primera aproximación al paradigma comunicativo clásico, e incorporando al mismo tiempo las modificaciones que conllevan.

THE DOCUMENT AND NEW TECHNOLOGIES: TOWARDS AN INTEGRATED DEFINTION JUAN ANTONIO MARTÍNEZ-COMECHE

TRABAJO RECIBIDO EL 3 DE JULIO DE 1998 TRABAJO ACEPTADO EL 10 DE JULIO DE 1998

ABSTRACT Scholars should analyze the consequences and repercussions of progress achieved by humanity in their respective knowledge fields, observing up to what point known and well used paradigms can be assimilated. New information technologies without a doubt have had notable repercussions in the everyday work of the documentalist., from both the theoretical and the practical angles. The present study attempts to analyze the relevant innovations that the new technologies have introduced into the classic conception of the document, trying to integrate these in a first approximation to the classic paradigm of communication and at the same time incorporating the required modifications..

INTRODUCCIÓN tintos procedimientos y técnicas novedosas se insertan en una soScieiemdadpresequevendisafec tados, en mayor o menor grado, la forma de vida y costumbres

de esa sociedad y también su quehacer científico. Los estudiosos deben analizar las consecuencias y repercusiones de esos progresos efectuados por la humanidad en


52 Investigación Bibliotecológica v. 12 No. 25 julio/diciembre de 1998 sus respectivas áreas de conocimiento, observando en qué medida pueden asimilarse a los paradigmas conocidos y manejados hasta entonces. Las nuevas tecnologías de la información sin duda han repercutido notablemente en el quehacer documental, tanto desde el prisma teórico como práctico. Baste señalar aquí las palabras de Bill Gates, cuando afirma que “el aspecto más excitante de la documentación digital es la redefinición del documento mismo”. En este trabajo intento analizar las transformaciones relevantes que las nuevas tecnologías introducen en la concepción clásica de documento, tratando de integrarlas en una primera aproximación al paradigma comunicativo clásico, e incorporando al mismo tiempo las modificaciones que conllevan. SIGNO, MENSAJE Y DOCUMENTO Como es sabido, Peirce obtuvo tres clases de signos en función de su relación con la realidad: A. Ícono. El signo icónico representa el objeto de la realidad o sus propiedades mediante una relación de semejanza, de manera que la relación signo/referente es inmediata (fotografía, retrato...). B. Indicio. El indicio presenta una relación causal entre el signo y el referente, de forma que el signo representa al objeto porque éste origina aquél (humo, signo indicial del fuego que lo origina). C. Símbolo. El símbolo implica una relación signo/referente convencional y arbitraria (los signos lingüísticos, por ejemplo). Conviene hacer hincapié en que todos estos entes (fotografía, humo y palabra) no configuran por sí mismos íconos, indicios y símbolos. Desde el punto de vista de la semiótica, en palabras de Sebeok: [..]la propiedad de ser signo no es una propiedad natural que pueda ser examinada y confirmada, sino una propiedad que se otorga a los objetos, ya sean naturales o artificiales, a través del tipo de uso que se haga de ellos.1

Podemos concluir, en definitiva, que es el receptor quien decide cuándo algo es un signo y qué clase de signo es. Por este motivo, la semiótica impone dos condiciones para que un signo se convierta en señal, que agrupada junto a otras señales conforme a unas reglas concretas de combinación, configurarán mensajes: 1. Poseer una finalidad comunicativa; es decir, ser empleado para comunicar algo. 2. Poseer un referente reconocible por el receptor y compartido con el emisor. Ahora bien, un receptor puede decidir otorgar a cualquier ente una finalidad comunicativa (“ese objeto, sea cual sea, le dice algo”). Por otra parte, puesto que ha sido facultado para ello desde un enfoque semiótico, puede “construir” un sig1

T. A. Sebeok. (ed.). Encyclopedic Dictionary of Semiotics. Berlín: Mouton de Gruyter, 1994, vol. 1, p. 18. Cit. Por Buckland, Michael K. “What is a “Document”?” Journal of the American Society for Information Science, 1997, 48(9): 807.


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no a raíz de un objeto cualquiera, asimismo está capacitado para decidir si lo considerará signo icónico, simbólico o indicial. Sin embargo, conforme a la segunda condición expuesta, sólo debemos considerar como mensajes (mensajes, en consecuencia, inicialmente objeto de la ciencia de la Documentación) a aquellos signos que posean un referente compartido por emisor y receptor, reconocible como tal por éste. En lo que afecta a la comunicación entre personas (emisor y receptor humanos), esta segunda condición es altamente restrictiva, al imponer el empleo de signos simbólicos (signos lingüísticos, por excelencia) compartidos por ambos. El caso más problemático lo plantean los objetos físicos cuando actúan como emisores, siendo humano el receptor. El caso más habitual es el de una persona que observa un objeto físico. Conforme a la teoría semiótica, si se elimina la posibilidad de que el objeto sea un símbolo –un semáforo, por ejemplo–, pues estaríamos en circunstancias semejantes a las señaladas en el párrafo anterior, un receptor puede originar a raíz de dicho objeto un signo icónico o un signo indicial. Las cuestiones que debemos dilucidar aquí son dos: 1. Cuándo existe mensaje propiamente dicho, y cuándo no. 2. Cuál es el referente del mensaje, en caso de existir. El proceso, cuando el receptor genera un signo icónico como cuando genera un signo indicial, presenta unas fases iniciales idénticas: A. La luz se refleja en el objeto (el humo, por ejemplo) y estimula la retina del receptor. B. El nervio óptico “traduce” esta señal, que se transmite hasta la zona correspondiente del cerebro. C. Allí, existe una representación visual del objeto. D. Nos encontramos ante una cadena de procesos mentales que, en muchos casos (se excluye aquí la circunstancia de que sea incapaz de denominarlo, por problemas físicos, por desconocimiento o porque previamente no hubiese visto un objeto igual), concluye con la representación mental del nombre del objeto: “humo”. A partir de este momento, la generación de un signo icónico o indicial implica fases posteriores distintas: A. En el caso de un ícono, el receptor genera como referente todos los entes de la realidad que posean las propiedades que otorgamos al “humo”. B. En el caso de un indicio, el receptor genera como referente todos los entes de la realidad que causan el “humo”; aunque pueden ser de naturaleza muy variable (hoguera, cigarrillo, en general algo que arde...; por lo que se presenta la dificultad de restringir unívocamente el referente en los indicios, que dependen siempre del receptor, las circunstancias...). En todo caso es posible englobarlos bajo la denominación “fuego”. Si nos ajustamos a la segunda condición impuesta a los signos para que puedan constituir mensajes, debe ser el emisor (en nuestro caso, el propio objeto físico)


54 Investigación Bibliotecológica v. 12 No. 25 julio/diciembre de 1998 quien posea un referente que pueda ser compartido y reconocido como tal por el receptor. Cuando el receptor genera un ícono, hemos de reconocer que en cualquier circunstancia, y sea cual sea el objeto/emisor, se produce un mensaje unívoco, único. En efecto, siendo todo objeto ícono de sí mismo por cuanto se representa de manera inmediata, el referente “emitido” por dicho objeto es él mismo, lo que es y cómo es. A su vez, puesto que este referente (el propio objeto) puede ser compartido y reconocido como tal por cualquier receptor, podemos deducir que todo objeto físico origina –si no explícitamente, sí de manera implícita siempre– una señal única que, a su vez, conforma un mensaje elemental unívoco y exclusivo que cual quier receptor puede hacer explícito: el de su mera existencia, lo que es y cómo es. En el ejemplo expuesto, ese mensaje es “humo”. En cambio, cuando el receptor genera un indicio, no es posible delimitar unívocamente el mensaje transmitido; porque al no establecerse la relación entre el signo y el referente inmediato, sino a través de una relación causal, el receptor adquiere un grado de libertad mayor a la hora de generar el referente, que ya no es único sino múltiple: hoguera, cigarrillo, incendio...; en consecuencia, el mensaje no es unívoco y exclusivo. Se podría argumentar que existe la posibilidad de englobar todos esos mensajes en uno solo: “fuego”, “algo que arde”... Ello supondría una reducción peligrosa desde un punto de vista teórico, pues implicaría el análisis previo de todas las posibles circunstancias en que pudiese situarse el objeto físico y el estudio de todos los posibles referentes generados por todos los receptores, para construir posteriormente un hipotético referente común, cuya existencia es más que improbable. Si deseamos establecer una ciencia documental con principios sólidos, y no con pilares vagos y de difícil manejo teórico y práctico, esta solución no parece muy aconsejable. Al hilo de esta discusión, conviene exponer un peligro semejante que acecha cuando los profesionales de la documentación se enfrentan a mensajes simbólicos, por ejemplo, un texto escrito. Es sabido que pueden producirse variaciones relevantes en la recepción; relativas al referente que el emisor deseaba transmitir, por lo que: [...] no es posible garantizar en ningún caso la inmutabilidad del mensaje en la fase de recepción[...] Sin duda, el receptor procura reconstruir en la medida de lo posible el referente que portaba el mensaje original. Pero hemos de reconocer que la comprensión en identidad de términos es una imposición demasiado exigente en la comunicación humana.2

Platón expresó este fenómeno con las siguientes palabras: 2

J. A. Martínez Comeche. Teoría de la información documental y de las instituciones documentales. Madrid: Síntesis, 1995, p. 45.


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El que piensa que al dejar un arte por escrito, y, de la misma manera, el que lo recibe, deja algo claro y firme por el hecho de estar en letras, rebosa ingenuidad. 3

Este fenómeno complejo relacionado con la lectura alude a que, en la recepción, el receptor no se limita a reproducir el mensaje, sino que en realidad lo interpreta de una forma personal e individualizada; “interpretación condicionada por sus conocimientos previos sobre el tema, su formación cultural, su capacidad intelectual, la atención prestada al interlocutor, etcétera.”4 Ahora bien, esta interpretación singular realizada por cada receptor de un texto idéntico no impide que todos ellos, sin excepción, deban representar, de modo previo, mental y estrictamente el mensaje escrito. Dicha representación mental, a su vez, implica un referente inmediato conforme al valor simbólico impuesto por el idioma (o lengua) compartido por emisor y receptor. Este referente inmediato es el que garantiza la existencia de un mensaje único de carácter simbólico. La recepción, sin embargo, constituye un proceso muy complejo que no se detiene siempre en la reconstrucción de ese referente inmediato, de manera que cada receptor puede, a partir de ahí, generar posteriores referentes conforme a las variables y condicionantes expresadas con anterioridad. De ahí la denominación de interpretación que recibe esta fase añadida, expresiva de su naturaleza y del momento en que se efectúa. Dicho de otra manera, la frase en castellano “Pedro tiene fiebre” posee un referente inmediato único para los hablantes de español de una determinada zona (evitamos así significados dialectales, usos específicos de un país frente a los otros hispanoparlantes, etcétera): “una persona, cuyo nombre de pila es Pedro, posee una temperatura corporal superior a la habitual en el ser humano”, y en consecuencia, constituye un mensaje unívoco de carácter simbólico. Después, cada receptor está facultado para interpretar la verdad o falsedad del mensaje (pues curiosamente Pedro tenía un examen de matemáticas), o generar otro referente final distinto (“Pedro está actuando alocadamente o de manera no habitual en él” etcétera), dado el tono empleado por el emisor. Estas interpretaciones, sin embargo, pasan por la reconstrucción inicial del mensaje inmediato y de su correspondiente referente. De manera consciente o inconsciente, los bibliotecarios y profesionales de la documentación, durante milenios, han manipulado y tratado exclusivamente estos “mensajes neutrales”, excluyendo de su quehacer las posibles interpretaciones que los lectores pudiesen establecer a raíz de ellos. Esta diferenciación entre referente inmediato y referentes posteriores o mediatos puede extenderse, sin variaciones de relevancia, al proceso de generación de un signo icónico y de un indicio. Si observamos las fases iniciales comunes (A-D), 3 4

Platón. Diálogos, III: Fedón, Banquete, Fedro. Traducciones, introducciones y notas por C. García Gual, M. Martínez Hernández, E. Lledó. Madrid: Gredos, 1992, p. 405. J. A. Martínez Comeche. Op. cit., p. 45.


56 Investigación Bibliotecológica v. 12 No. 25 julio/diciembre de 1998 comprobaremos que en ambos casos se concluye con la representación mental del nombre del objeto (“humo”). Dicha representación mental implica la aparición de un referente inmediato, esto es, “todos los entes de la realidad que posean las propiedades que otorgamos al humo”. Este referente inmediato no es otro que el referente icónico, como podemos comprobar. Contemplado así, podemos deducir que cuando un receptor genera un signo indicial, mentalmente reproduce –en primera instancia– el signo icónico correspondiente al objeto que está observando (paso previo imprescindible: primero ha de contemplar el ente físico para poder relacionarlo con la causa que lo originó), y en seguida interpretar un referente mediato, obtenido en este caso mediante la aplicación de una relación causal. Al haber reducido, por una parte, el proceso de recepción de todo mensaje a la creación de un “referente inmediato” y a una fase posterior de interpretación que permite generar otros “referentes mediatos”; y al considerar, por otra parte, las ventajas teóricas y prácticas que para la ciencia documental presenta la consideración de mensajes con referentes únicos (piénsese en la imposibilidad de analizar un mensaje indicial, tratando de representarlo como tal indicio, es decir, debiendo considerar todos sus posibles referentes), consideramos que un documento debe estar formado exclusivamente por mensajes icónicos y simbólicos, pues de acuerdo con las concepciones de los signos que los conforman, generan referentes únicos, compartidos en cualquier circunstancia por todo receptor. Las nuevas tecnologías, mediante los denominados hipertextos, muestran cómo un emisor puede no desear transmitir un único mensaje que remita a un referente concreto. Los especialistas han expresado en ocasiones su deseo de que, en los hipertextos, “se dejen suficientemente abiertas las vías a interpretaciones distintas de la del autor, aun sobre la misma base informativa; y ello con el fin de evitar que de forma implícita o subliminal, por el solo hecho de establecer ligaduras entre ciertas piezas de información o por la forma de presentarlas, se pasen de contrabando o se ‘fijen’ determinadas interpretaciones.”5 En efecto, los enlaces o ligaduras entre nodos no son neutrales, sino altamente significativos a efectos de configurar un mensaje. Este fenómeno puede ob servarse con claridad si tomamos, por ejemplo, un ensayo concebido linealmente: en su integridad configura un mensaje que remite a un referente concreto alusivo a la opinión del autor sobre el tema del ensayo. Este mismo texto puede adoptar una estructura hipertextual sin que en nada se vea afectado el mensaje que transmite: bastará construir nodos con cada capítulo, y establecer enlaces correlativos entre ellos: AÕBÕCÕ...ÕL (último capítulo).

5

I. Canals Cabiró. “Introducción al hipertexto como herramienta general de información. Concepto, sistemas y problemática”. Revista Española de Documentación Científica, 1990, 13(2): 704.


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Ahora bien, si tomamos esos nodos/capítulos y los aislamos por completo, permitiendo a cualquier receptor el acceso, en el orden en que él desee (presentándolos en pantalla en un círculo, de manera que la posición de cada uno de ellos sea idéntica a los demás), a cualquier nodo/capítulo (este mismo efecto puede conseguirse permitiendo el acceso, desde cualquier nodo, a todos los demás), convendremos en que el mensaje original ya no existe, como tampoco el referente alusivo a la opinión del autor. Este efecto es más eficaz en la medida en que fragmentemos más los propios nodos (capítulos, epígrafes, párrafos, frases). Los hipertextos que puedan elaborarse se hallan entre estos dos extremos expuestos, sin solución de continuidad. En el primer caso nos hallamos ante un texto lineal “clásico” con un único mensaje y su referente inmediato correspondiente. En el segundo caso nos encontramos con un hipertexto “puro” que carece de mensaje global, porque su autor ha querido expresamente que ese mensaje (con su referente) no aparezca, dejando al receptor que halle y cree sus propias conclusiones a partir de los nodos que componen el documento hipertextual. A la postre, ello implica que el receptor debe interpretar de manera individual y personal el conjunto del documento a partir de sus componentes o nodos (el fenómeno por el cual un receptor lee algunos nodos, no todos, en nada se diferencia del lector de un capítulo o de un párrafo de un libro. En ambos casos se accede a mensajes parciales, con sus correspondientes referentes). En resumen, el proceso de recepción es idéntico al enunciado del principio: una primera fase que implica la reconstrucción de referentes inmediatos, con la salvedad de que ahora no es un único mensaje, sino tantos como nodos posea el hipertexto; y una segunda fase de interpretación en la que el receptor establece relaciones de muy variada naturaleza entre esos mensajes (conforme a sus conocimientos previos sobre el tema, su formación cultural, su capacidad intelectual, la atención prestada, etcétera), generando otros referentes posteriores o mediatos, coincidentes o no con la opinión del autor sobre el tema. En definitiva, la estructura hipertextual presenta dos características esenciales: 1ª Descomposición del documento en varios mensajes, cada uno de ellos con su referente inmediato correspondiente (simbólico o icónico). 2ª Concesión de mayor relevancia a la fase de interpretación personal existente en la recepción de cualquier mensaje. Estas características, conviene hacer hincapié en ello, aunque distinguen el documento “clásico” del hipertextual, se ajustan bien al mismo modelo de comunicación y recepción visto inicialmente. En consecuencia, en lo que afecta a la definición del documento, podemos concebir éste como “mensaje o mensajes icónicos o simbólicos”.


58 Investigación Bibliotecológica v. 12 No. 25 julio/diciembre de 1998 DOCUMENTO Y SOPORTE Cualquier mensaje precisa, para ser transmitido de un soporte. Aunque, como acabamos de mostrar, el documento puede reducirse a la noción de mensaje o conjunto de ellos, resulta obvio que no todo mensaje es un documento (una comunicación verbal directa, por ejemplo). De ello se deduce que la particularidad del documento como mensaje no puede consistir en la propia existencia del so porte, pues todos los mensajes lo necesitan para ser transmitidos, sean documentos o no. La primera consecuencia, pues, desde el punto de vista de la conceptuación del documento, es la insuficiencia teórica (por redundancia) de una definición-tipo como: “mensaje registrado”, “información registrada”, etcétera. El documento configura una variante del mensaje desde el momento en que se le exige al soporte una característica peculiar que no cumplen todos. Esta característica tiene lógicamente relación con esa capacidad de actualización del pasado que la faculta para cumplir la misión cultural fundamental para la que fue creada por nuestros antepasados: el atesoramiento y comunicación intemporal de todo conocimiento generado por el ser humano. Dicho de otra manera, a la ciencia documental no le interesan los mensajes cuyo valor informativo no pueda ser renovado en cualquier momento (es el caso de los mensajes orales, instantáneos por naturaleza). En resumen, el hecho de registrar un mensaje en un soporte faculta la aparición de documentos, pero no garantiza su existencia. Es preciso, además, que ese soporte (energético o material) garantice la perpetuación del mensaje incorporado, prolongando indefinidamente el acceso al contenido informativo que entraña. Esta característica peculiar del soporte, imprescindible para caracterizar el documento en la ciencia documental, ha sido plasmada por los estudiosos de forma diversa. Robert Escarpit, por ejemplo, la denomina estabilidad del soporte, siendo esta propiedad la que dota al documento de independencia temporal: “[el documento] no es ya un suceso inscrito en el transcurso del tiempo, sino un soporte material del rasgo que puede ser conservado, transportado y reproducido.”6 López Yepes, en cambio, ha optado recientemente por señalar de manera explícita esta propiedad y otras del soporte en su definición de documento: “El documento en general puede definirse como la objetivación de un mensaje en un soporte físico transmisible y transformable en el espacio y en el tiempo[...]”7 La facilidad con que nuestros archivos de la computadora pueden difundirse a través de redes telemáticas de alcance mundial ha originado la sensación de que los textos, imágenes y sonidos que pueden contener poseen esta propiedad gra6 7

R. Escarpit. Teoría general de la información y de la comunicación. Barcelona: Icaria, 1977, p. 120. J. López Yepes. “Hombre y documento. Del homo sapiens al homo documentator”. Conferencia pronunciada en Ibersid 98 (Zaragoza, Universidad de Zaragoza, 7 de mayo de 1998). En prensa.


El documento y las nuevas tecnologías: hacia una definición integradora 59

cias a que se han desembarazado de su soporte. Nicholas Negroponte lo ha ex presado así: En las autopistas de la información circulan, sin peso y a la velocidad de la luz, bits de todo el globo [...] En las empresas de información y entretenimiento, bits y átomos se confunden a menudo. La edición de un libro ¿pertenece al negocio de la distribución de información (bits) o al de la manufactura (átomos)? La respuesta, desde un punto de vista histórico, es que forma parte de ambos, pero esto no tardará en cambiar a medida que las aplicaciones de la información vayan extendiéndose y sean de fácil empleo.8

Como es sabido, estos archivos, mientras están grabados en un disquete o en el disco duro, poseen su soporte como cualquier otro mensaje registrado. Pero, ¿y si ese archivo no estuviese grabado, limitándose a “viajar” constantemente por la red? Es fácil comprobar que esta aparente “volatilidad” no exime del principio teórico según el cual “todo mensaje necesita de un soporte para difundirse”, aunque presenta unas características peculiares que conviene reseñar. Supongamos que escribo un texto en la computadora sin archivarlo. Ahí ese texto se halla en forma de una señal eléctrica:

I/V

0 '4 ≤ B ≤ 0 ′8 [1] 1

1

1

0

0

0

0 ≤ A ≤ 0 ′2 [ 0 ]

Y posee como soporte la circuitería interna de la computadora. 8

N. Negroponte. El mundo digital. Barcelona: Edic. B., 1995, p. 26-27.

t


60 Investigación Bibliotecológica v. 12 No. 25 julio/diciembre de 1998 Supongamos también que, previamente a la conexión a una red de transmisión de datos, el texto es enviado a través de la línea telefónica. Para ello la compputadora deberá disponer de un modem que transformará el mensaje digital (dos únicos valores de la señal) en un mensaje analógico (esto es, la señal presenta mu chos valores):

I/V

1

t

0

Ahora también se ha modificado el soporte de esta señal, siendo, por ejemplo, el hilo de cobre habitual en la red telefónica. A su vez, cuando se conecte a una red local de transmisión de datos de gran capacidad, otro modem volverá a modificar la forma del mensaje (de nuevo digital). El soporte dejará de ser el hilo de cobre y ahora será la fibra óptica:

I/V

1

0

t

Supongamos ahora que esa red de transmisión de datos está conectada con otra red de datos situada en otro continente, y que la conexión se establece vía satélite. En ese caso, las tecnologías de la telecomunicación son capaces de volver a trans formar el mensaje, dotándole de una nueva forma: señal electromagnética (median-


El documento y las nuevas tecnologías: hacia una definición integradora 61

te la creación de un campo electromagnético); esta señal electromagnética, a tra vés de una variación de su frecuencia, amplitud o fase, puede reproducir bien tanto una señal analógica como digital. El soporte habitual de esa señal electromagnética es el vacío. De hecho, las señales electromagnéticas se difunden mucho mejor en el vacío que en la atmósfera. En resumen:

FORMA: electromagnética MENSAJE SOPORTE: vacío

A partir de ahí, el proceso se establece en sentido inverso:

SEÑAL ELECTROMAGNÉTICA

SEÑAL ELÉCTRICA

– analógica – digital

SEÑAL ELÉCTRICA DIGITAL

ordenador de destino

visualización en la pantalla del ordenador de destino

En resumen, el texto que “navega” permanentemente por las computadoras de todo el mundo sigue comportándose como un mensaje que constantemente precisa de un soporte para difundirse. La característica peculiar consiste en que el mismo mensaje modifica tanto su forma como la naturaleza del soporte al que se incorpora durante su difusión, mientras que en un “documento clásico” el soporte es único. En consecuencia, en lo relativo al soporte, podemos englobar estas características del “documento clásico” y del “documento digital” al concebir el documento como “mensaje o mensajes icónicos o simbólicos, cada uno de ellos incorporado de modo permanente a un soporte”.


62 Investigación Bibliotecológica v. 12 No. 25 julio/diciembre de 1998 El proceso observado con anterioridad, por el que un “documento digital” se difunde a través de redes telemáticas hasta computadoras espacialmente muy alejadas del que lo emitió, “y a la velocidad de la luz” en palabras de Negroponte, se explica bien gracias a esta versatilidad en la adopción de nuevas formas y soportes. De la misma manera, esta propiedad explica por qué un “documento clásico” (un libro, por ejemplo) está limitado en su difusión espacial: la permanencia de forma y soporte impide su transformación a fin de ajustarse a los medios (redes de datos de gran capacidad y comunicación por satélite) que favorecerían su difusión. La contrapartida de la difusión espacial se halla en la difusión temporal. Hoy por hoy, al menos, la forma y soporte del “documento clásico” (pienso en el papel) presenta ventajas indudables en cuanto a la difusión temporal (perduración del mensaje en condiciones aceptables de conservación), notablemente superior a la que presentan los “nuevos documentos”. DOCUMENTO Y FINALIDAD Sin duda es la información –valor informativo– el rasgo distintivo esencial del documento que importa a la ciencia documental, pues convendremos en que su objetivo es la transmisión del conocimiento acumulado por el ser humano, cumpliendo de este modo una misión cultural y social decisiva. A este respecto Félix Sagredo Fernández y José María Izquierdo Arroyo afirman: Un documento sólo existe cuando se utiliza como tal. Es decir, en sí es un objeto manufacturado y “mentefacturado” que puede funcionar como “documento” o como objeto arrojadizo. Es el “uso” lo que decide sobre su carácter documental.9

En efecto, un cuadro o un monumento –como cualquier otro mensaje icónico– puede reportar al receptor el goce estético de su contemplación, y no sólo la información sobre las vestimentas o los materiales utilizados en una época con creta. En definitiva, si es cierto que todo mensaje icónico o simbólico debe ser potencialmente considerado como un documento en cuanto que conlleva una información potencialmente útil para un receptor hipotético, también es cierto que esa potencialidad siempre latente debe desarrollarse y perfeccionarse con una predisposición también informativa en el observador, que debe acercarse al documento con la intención expresa de obtener algún conocimiento de él. 9

F. Sagredo Fernández y J. M. Izquierdo Arroyo. Concepción lógico-lingüística de la Documentación. Madrid: IBERCOM; RED COMNET DE LA UNESCO, 1983, p. 265.


El documento y las nuevas tecnologías: hacia una definición integradora 63

Deben excluirse, pues, en la definición de documento, aquellas actitudes limitadas a una percepción sensorial del objeto, y en general desestimar, por la parte que toca al receptor, cualquier talante suyo ajeno al estrictamente informativo. Esta observación ha de ser incluida en la definición de documento que propugnamos. Para ello, bastará añadir “empleados con una finalidad informativa”. DEFINICIÓN DE DOCUMENTO Al reunir las características peculiares de los elementos componentes del documento deducidas hasta aquí, proponemos la siguiente definición de documento: Mensaje o mensajes icónicos o simbólicos, cada uno de ellos incorporado permanentemente a un soporte, empleados con una finalidad informativa. ESQUEMA DEL DOCUMENTO Aunque no todos los elementos que figuran han sido tratados en el presente trabajo, podemos resumir lo dicho hasta aquí en el siguiente esquema de documento:

- Naturaleza física de la señal *Características externas

- Transducción/ acceso

*Forma/s

*Mensaje/s

*Características internas

*Contenido/s (referente/s inmediato/s) Documento *Soporte/s

*Utilidad informativa

- Valores/estados de la señal


Indicadores científicos: evaluaciones negativas proposiciones positivas PIEDAD D ÉC TOR G UTIÉRREZ Wag ner 140 . La Palo ma. 58290, More lia, Michoacán, Méxi co

R ESUMEN La in vestigación cientí fica es una acti vi dad social, por ese mo ti vo la eva lua ción de su pro ductividad y efi cien cia lle ga a ser im pe ra ti va. El medio más común elegido por los investigadores para di fun dir sus conocimientos son las publicaciones periódicas pri ma rias. La distri bu ción, dispersión, im pacto, y di fusión de los artí cu los publicados en estas re vistas cientí ficas se pueden dedu cir a par tir del análi sis y eva lua ción de los indicadores cuanti ta ti vos que están basados en el aná li sis estadístico de las varia bles que carac te ri zan y definen el com por ta mien to en cada una de las respectivas ra mas del saber. Los resultados obtenidos en este tipo de estu dios ofrecen la in formación re que ri da tan to para la toma de decisiones en ma te ria de polí ti ca informa ti va como en ma te ria de polí ti ca cientí fica. De acuerdo con lo an te rior este tra bajo pro pone in dicadores cientí fi cos, resultado de la in for ma ción obtenida a partir de los currí culos de los in vestigadores de la UNAM en el área cientí fica, con el pro pósito de aportar re sultados objetivos sin los sesgos que usualmen te presentan las bases de datos comer cia les.

SCIENTIFIC INDICATORS: NEGATIVE EVALUATIONS POSITIVE PROPOSITIONS PIEDAD D ÉC TOR–G UTIÉRREZ

A BSTRACT Scientific re search is a social acti vity . For this rea son, the evalua tion of its produc ti vity and effectiveness have become im perative. The most com mon me dia chosen by re searchers to dissemi nate their knowl edge is pri mary jour nals. The distri bu tion, disper sion, impact, and diffusion of the articles pub lished in these journals can be deduced through the analy sis and evaluation of the quanti ta tive in di cators based on the statistical analy sis of the variables which char acter ize and define the behav ior for each of the respective branches of knowl edge. The results obtained in this ty pe of work pro vide the data needed for mak ing decisions regard ing in for ma tion and scien tific poli cies. As previ ously stated in this paper, sci en tific in di ca tors are suggested in the in for ma tion being ob tained from the UNAM research ers’ cur ric ula vi ta rum in the scientific area. The stated goal being to give ob jective re sults with out the typi cal bases usually pres ent in com mer cial databases.

TRABAJO RECIBIDO EL 27 DE ABRIL DE 1998 TRABAJO ACEPTADO EL 10 DE JULIO DE 1998


OBJETIVO La identi ficación de indicadores que coadyu ven a una medición más objetiva de la producción cientí fica me xicana. ÁMBITO Cen tros e insti tu tos pertenecientes a la Co or di na ción de la Investigación Cien tí fica de la Uni ver sidad Na cional Au tó no ma de Mé xi co. Cen tros de: C iencias de la atmósfera, Ecología, Instru men tos, Investigación sobre Fi jación de Ni tró ge no y Neu ro bio lo gía. Institutos de: Astronomía, Biología, Biotecnología, Ciencias del Mar y Lim nología, Ciencias Nu cleares, Geografía, Geología, Geofísica, Física, Fisiología Celu lar, Ingeniería, Investigaciones Biomédicas, Investigaciones en Matemáticas Aplicadas y Sistemas, Investigaciones en Materiales, Ma temáticas y Química. PARTICIPANTES 854 académi cos que culti van la acti vi dad cientí fica y tienen el nom bra mien to de “Investigadores” de acuerdo con su contra to la bo ral. PROCEDENCIA DE LOS DATOS Para la extracción de los datos, fue necesario acu dir a los cu rrí cu los de los investigadores, y a que conforman una fuente de in for ma ción validada, objetiva y confiable. Estos datos fue ron re vi sados, anali za dos y capturados, en 3 bancos de información. El pri me ro con los datos personales de 1 384 académi cos, el segundo contiene aproxi ma da men te 40 000 referencias de documentos pu blicados por esos académicos y el ter cero está conformado por 140 000 referen cias re la ti vas a los trabajos ci tan tes y trabajos citados de la producción de esta comu nidad; se uti li zó como apo yo el Scien ce Ci ta tio n In dex (SCI). Para este trabajo el nú me ro de docu men tos publicados que se anali zó fue de 39 525 y de ci tas un total de 139 919.

PERIODO Com pren de la to talidad de los trabajos pu blicados por los investigadores, in clui dos en su curri cu lum, por lo tan to es históri co.


66 In v esti ga ción Bi blio te co ló gi ca v . 12 No. 25 julio/diciembre de 1998 INTRODUCCIÓN versión en ciencia y tecnología del Pro ducto Inter no Bru to ( ) en paíL asesincomo Estados Uni dos, Ale ma nia, Japón y Gran Bre taña es del 2%. En PIB

Co rea, Tai wan, Singapur y Malasia es de 1.6% y en México de 0.35% (CO NAC y T , 1995). El bajo porcentaje de inversión que nuestro país apli ca a este sector posi ble mente tiene como ori gen el que la actividad cien tí fica pro fesio nal en nuestro país es joven, y a que por ejemplo en la UNAM sólo 3 insti tu tos –aun que con antecedentes– se fun da ron en 1929, dos en 1938, cuatro en los años cuaren ta, tres en los setenta y cua tro en los ochenta. Otra ra zón para expli car los bajos re cur sos asignados a la actividad cientí fica es que ésta ha dado pocos fru tos visibles para la sociedad, por consiguiente el gobier no no tie ne la demanda de los mexi canos de que se le impul se. Si se anali za la in ver sión que el sector pri vado desti na al desarro llo en C ien cia y Tecnología es posi ble obser var que ésta varía dependiendo del país, por ejemplo, en econo mías como la de Co rea –según datos proporcionados por el CO NAC y T – el por centaje del to tal es de un 90%, mientras que en Mé xi co esta in ver sión sólo alcanza un 15% o si se quiere ha cer la comparación con un país la ti no ame ri ca no, encon tra mos que Brasil desti na un 50% del total de la inver sión pri vada al desarro llo de su investigación. Con los datos ante rio res se puede deter mi nar que la ausencia de un plan estratégico establecido entre el gobier no y la comu ni dad cientí fica en el que se defi nan los proy ectos nacionales segui rá man teniendo a la acti vi dad cientí fica dismi nui da fren te a otras muchas “prio ri da des nacionales.” Como un fin pri mor dial de adecuar convenientemente la asignación de los escasos recur sos que Mé xi co desti na al desarro llo de la ciencia surge la necesi dad, de parte de quienes toman las decisiones, de evaluar el rendi mien to de la actividad cientí fica, así como de los canales for ma les que ésta utili za para su difusión, me diante el análi sis de las tendencias que carac te ri zan y definen su compor ta mien to, así como el efecto que éstas pro vocan en la sociedad. Para la evalua ción del rendi mien to de la actividad cientí fica son utilizados dos tipos de indicadores: cuali ta ti vos y cuan ti ta ti vos. De los prime ros se puede decir que son los pares quienes los deter mi nan, y a sea como in di vi duos, o por medio de comi tés o consejos, y respecto a los segundos o sea los indicadores cuantitativos son uti lizados desde la segunda década de este siglo, sobre todo por quienes están estrechamente relacionados con la infor ma ción cien tí fica. Los indicadores cuan ti ta ti vos están basados en el análi sis estadístico de las variables que carac te ri zan el com por ta mien to de la producción cientí fica y son uti li za dos con el propósito de evaluar los procesos de generación, pro pagación, uso e impacto de la lite ra tu ra cientí fica, y a que ésta establece el canal idóneo de


Indicadores cientí fi cos: evaluaciones negati vas proposiciones positi vas 67

transmisión de los resultados cientí ficos en cualquier país, por lo que el análi sis de esta lite ra tu ra cientí fica consti tu y e un legí ti mo in dicador. Cada día toma ma yor im portancia la evalua ción de los resultados cientí fi cos que alcanzan di fusión a tra vés de las fuentes im presas de información, en parti cu lar las revistas cientí ficas, por cons ti tuir éstas el medio o canal más común elegido para di fun dir los cono ci mien tos cien tí ficos. No se tra ta sola men te de contar ar tí cu los científicos, como dato úni co, sino de que de su análi sis y evalua ción se puedan dedu cir, entre otros aspectos, la distri bu ción, disper sión, im pacto y difusión que carac te ri zan y de fi nen el compor ta mien to de la comu ni ca ción cien tí fica en cada rama del saber. Los resultados obtenidos en este tipo de estu dio ofrecen in formación, en una pri me ra etapa, de tipo descrip ti vo –su valor está en la ri queza de infor ma ción que contienen– más adelante con la aplicación de estadística in ferencial será posi ble hacer predicciones tan to para la toma de decisiones en ma te ria de po lí ti ca in for ma ti va como para la toma de decisiones en polí ti ca cientí fica. Con vie ne tomar en cuenta tam bién otros aspectos rela ti vos a este tipo de estu dios, por ejemplo, uno de ellos es la falta de conti nui dad y de segui mien to. Cuan do se tra ta de hacer una evalua ción global de la producción cientí fica na cio nal, ma ni festada a través de los lla ma dos canales for ma les o publicaciones im pre sas de la comu ni ca ción cientí fica, es una práctica común soli ci tar estu dios por única vez, estos estu dios por lo re gu lar son proposiciones que dan respuesta a una necesidad de in for ma ción in mediata, pero que no constituy en una práctica sistemática que deba ser con siderada en la toma de decisiones sobre polí ti ca cientí fica y de infor ma ción. Otro aspecto es el sesgo que presen tan los resultados cuando la in for ma ción se obtiene nada más de la consulta a bases de datos comerciales. Es decir, si a tra vés de un estu dio se deseara compa rar la pro ducción na cio nal de modo inter no, por ejemplo entre instituciones, dependencias u otras jerar quías, o qui zá se re qui rie ra compa rar la pro ducción de Mé xi co con otros países, ne cesaria men te se ten dría que recu rrir a fuentes in ternacionales como los índices y resúmenes bi bliográficos– Index and Abstracts– los cuales registran las publicaciones cien tí ficas di vididas, entre otras, en ra mas del cono ci mien to, paí ses, e instituciones. Aunque los resultados que ofrecen estas bases de datos siempre se consideran un apoyo para conocer el estado del arte de cualquiera de las variables antes mencionadas, es conveniente tomar en cuenta algunas limitaciones, éstas pueden ser: la exclusión de publicaciones de países en desarrollo; la tendencia a incluir publicaciones concentradas en las grandes revistas internacionales; la determinación de incluir preferentemente literatura en inglés; la desigualdad de condiciones, y a que aunque las revistas registradas tienen representatividad en cada campo de la ciencia, ésta se presenta con diferente peso y al final, el número total de títulos de revistas analizadas en el mundo se calcula que es de 53 000 revistas cientí ficas, de las


68 In v esti ga ción Bi blio te co ló gi ca v . 12 No. 25 julio/diciembre de 1998 cuales sólo 3 300 revistas ar bitradas son cubier tas por el Scien ce Ci ta tio n In dex (Sen, B., Karan jai, A. y Munski, U . 1989). De ahí puede concluir se que los resultados siem pre presen ta ran el sesgo an tes mencionado. Por estos moti vos se hace cada vez más necesario con si de rar la evaluación de los resultados cien tí ficos de nuestros países a través de fuentes de in for ma ción pro pias, es decir, desarro lla das por los mismos países, que permi tan una ma yor veracidad en los resultados obtenidos. Si tomamos como referencia los planteamientos anteriores y si conocemos de antemano la conveniencia de no depender exclusivamente de las bases de datos externas, se puede considerar como una necesidad el establecimiento de fuentes formadas con información validada, objetiva y confiable propias de cada país. Al consultar estas fuentes los resultados obtenidos estarán ajustados a la comunidad analizada. El pro pósito de este estu dio es deter mi nar las tendencias, por me dio de un aná li sis descrip ti vo, que se ma ni fiestan en la pro ducción cien tí fica de los investigadores del Subsistema de la Investigación C ientífica (SIC ) de la Uni ver si dad Na cio nal Au tó no ma de Mé xi co (UNAM ), para lo que se tiene como fuente ori gi nal los cu rrí cu los de los propios in vestigadores. La UNAM tie ne en nuestro país un gran peso académico, y a que es la insti tu ción mexicana en la que se culti va un ma yor nú me ro de disciplinas, así como la que por mu cho pro duce el ma yor por centaje de la producción bi bliográfica na cio nal, por lo tan to los cri te rios aplicados a este grupo pueden generalizarse para la evalua ción de la producción cientí fica me xicana. Al conocer el com por ta mien to de las variables que carac te ri zan y de fi nen a la pro ducción cientí fica se aportan nue vos elementos que puedan ser in cor po rados en la toma de decisiones sobre polí ti ca cientí fica y de in for ma ción.

EL USO DE INDICADORES EN LA EVALUACIÓN DE LA PRODUCCIÓN CIENTÍFICA

La ciencia y la sociedad La ciencia es indispensable en las sociedades mo der nas, ya que for ma parte de sus estruc tu ras socioeconómicas, cul tu ra les y po lí ti cas. No es una esfera in dependiente de la sociedad, sino una esfera de la actividad in vestigadora diri gi da a obser var y a estu diar el mun do real que nos rodea, y que al un ir se con la tecnología crea bienes de consumo que elevan la calidad de vida de la población, produciendo in for ma ción y resol vien do pro blemas de incer ti dum bre de cono ci miento del hom bre ante la natu ra le za y los fenó me nos natu ra les, con lo cual va creando el acervo que permi te a la sociedad desarro llar se.


Indicadores cientí fi cos: evaluaciones negati vas proposiciones positi vas 69

Al respecto Sir Isaac New ton dijo: “If I hav e seen fur ther it is o n ly be cau se I stood on the shoul ders of giants.” (Si pue do v er m ás allá es só lo por que m e paré en los ho m bros de los gi gan tes.) La ciencia in flu y e en las actividades hu ma nas y a sean individuales, de gru pos, de instituciones y has ta de naciones. Por lo tan to la evolu ción de cualquier in di vi duo o de las sociedades, no im por ta el tama ño de éstas, depende del desarro llo cien tí fico y tecnológico. Ferrater (1975) defi ne a la ciencia como el cono ci miento que mediante len guajes ri gu ro sos y apropiados aspi ra a for mu lar –en lo posi ble, con auxi lio del lenguaje ma temático– le y es por medio de las cuales se ri gen los fenó me nos. Aun que en una sociedad el nú me ro de indi vi duos com pro metidos con la ciencia, así como los re cur sos asignados a ésta, propor cio nal men te son pequeños, sus efectos, di rectos o in directos, son enormes (Mo ravc sick, M.J., 1989). La sociedad debería sopor tar esta estruc tu ra y pa gar por ello cada vez más, porque el resultado del tra bajo cien tí fico es vital para la fuerza, la seguri dad y el bienestar de todos. Respecto a los países desarro lla dos se menciona que las expectativas de bienestar social están fijadas en la ciencia y la tecno lo gía, hasta el pun to en que se produce una fuerte competencia entre los países por la carrera de su desarro llo, considerándolo como una de las mayo res aspiraciones de la huma ni dad (Sancho, R. 1990). La ciencia tie ne como carac te rística su contemporaneidad, y a que en la actualidad vive entre el 80 y el 90 por ciento de los cientí ficos que hay a registrado la histo ria. Otra ca racterística es el cre ci mien to exponencial. La ciencia crece al mul ti pli car se por una can tidad deter mi na da en perio dos iguales. Dependiendo de qué es lo que se vay a a me dir y del indicador que se utilice, y a sea para indi vi duos o para publicaciones, el tama ño tien de a dupli car se en un pe rio do de entre10 y 15 años (De Solla Pri ce, D., 1963). Como y a se men cio nó, la ciencia forma par te de la sociedad, no es una esfera independiente. Así como la ciencia es una esfera de la acti vi dad in vestigadora, la actividad bi bliológico-in formativa es una esfera de la actividad econó mi ca, di ri gi da a satisfacer las necesidades de infor ma ción de los usuarios. Sistema Ciencia, Investigación y Desarrollo Dada la importancia de la ciencia frente a la sociedad surge la necesidad de evaluar el rendimiento de la actividad cientí fica y su impacto social, a fin de propor cio nar de manera adecuada los recur sos que aseguren su desarro llo y la má xi ma rentabilidad de las in ver siones que asignan los países a este rubro, dentro de su presupuesto.


70 In v esti ga ción Bi blio te co ló gi ca v . 12 No. 25 julio/diciembre de 1998 Sin embargo, evaluar el rendimiento de la actividad cientí fica no es tarea fácil, y a que el producto de la ciencia no es obvio ni tangible. Con un pro ducto abstracto como el conocimiento y la comprensión del mundo que nos rodea, la evaluación no puede llevarse a cabo de una forma predeterminada ni automática. Como la ma gia o la reli gión, la ciencia es un tipo de saber, una ma nera de ver el mun do, confiable hoy pero cuestio na ble ma ña na. Kuhn (1971) señala que la ciencia es di ná mi ca, im per fecta y con tra dic to ria, Chal mers (1982) agrega que además, es un saber que pretende ser útil, pero tam bién ra cio nal, sistemático, objetivo, veri ficable y per fecti ble. Para Fey erabend (1981) la ciencia es un tipo de saber que in tenta descri bir, expli car, o predecir, fenó me nos de la rea li dad, pero que contiene un mar gen de error, a veces gran de. En su conferencia sobre ¿cómo evaluar la ciencia y a los cientí ficos? presen tada en Ma drid en 1989, Mi chael Moravcsik seña la que hay mu chas ra zones por las cuales es im por tan te evaluar a la ciencia y a los científicos, entre otras, él menciona cuatro, y seña la que: v Los resultados son intangibles. Hay pro cesos sim ples, en los ser vi cios, que no requie ren de una evalua ción for mal por que sus resultados se pueden per ci bir de modo preciso. El de un sistema de búsquedas de ci tas a trabajos publicados por un au tor deter mi na do se hace simplemente comprobando si el resultado curri cu lar fue recibido por el in vestigador soli ci tan te con rapidez y de manera opor tu na. En cambio si se deseara evaluar el contenido de esos conocimientos re sul ta ría im posible para alguien que no fuera especialista en el tema, y aun así esta evalua ción sería difí cil sin una uni dad de medida, y a que el producto de la ciencia es el cono ci mien to y la com pren sión del mun do que nos rodea. Debido a que el proceso de evalua ción en la ciencia no se lleva a cabo de manera au to má ti ca es im por tan te determi nar evaluaciones que permi tan compro bar su rendi mien to a largo plazo. v Tiene un gran im pacto por que la ciencia in cide en el desarro llo de la sociedad. Ma rio José Mo li na, premio No bel de Quí mi ca 1995, advir tió en 1974 la destruc ción de la capa de ozono por efecto de los cloro fluo ro me tanos, y lo gró la re glamentación in ternacional para el control de la emisión de los conta mi nan tes de la atmósfera y la uti li za ción de tecno lo gías que no im plican la li bera ción de cloro fluo ro car bu ros. Tam bién consi guió, mediante los resultados de sus investigaciones, que las empresas quí mi cas fue ran conscientes de los productos que causan un daño irre parable en el hom bre y no so lamente obtu vo eso, sino que además lo gró que estas mismas em presas sean ahora las pro mo to ras de este tipo de investigación. Este ejemplo puede demostrar nos que cuando un re sultado cien tí fico es verdadero, por pequeño que sea, su impacto puede trascen der en el tiempo y en todo el uni ver so de aplicaciones. Su productividad


Indicadores cientí fi cos: evaluaciones negati vas proposiciones positi vas 71

es sesgada, esto es, está limi ta da a partir de un deter mi na do nú cleo de investigadores. Price (1963) menciona que la propor ción que se establece entre un gru po de investigadores y la cantidad de trabajos cientí ficos que publican es la si guien te: in vestigadores

publican

10 000

1 tra bajo

100

10 trabajos

1

100 trabajos

Por lo tan to el sesgo se da en un nivel concentrado en un nú cleo de auto res, por ese mo ti vo Garfield opi na que al asig nar recur sos hay que co no cer, en tre otros, el sesgo de alta productividad. v ¿Es posible admi nistrar la ciencia? Si la cien cia no se admi nistra, si no se mi den su productividad y su impacto no ten dre mos con qué mar car pau tas de polí ti ca cientí fica. La actividad cien tí fica debe ser evaluada y ad mi nistrada. En estos puntos Moravsick sintetiza la im portancia que tiene la evaluación de la ciencia, por ser una esfera de la actividad in vestigadora, dirigida a satisfacer necesidades de consumo de la población, de conocimiento y de información. Fundamentación de uso de indicadores en la evaluación de la producción científica La evalua ción de la acti vi dad cientí fica, por me dio de indicadores como un ele men to pri mor dial dentro de cualquier pro gra ma de polí ti ca cien tí fica, se considera hoy una prác tica necesaria aun que no gene ra li za da. Estas evaluaciones faci li tan la distri bu ción de los li mi ta dos recursos econó mi cos que cada país puede desti nar al área de la investigación cientí fica. Es a par tir de los años seten ta que las au to ri da des responsables de la pla ni fi ca ción científica deman da ron con mayor énfasis estu dios métri cos de la infor mación pu blicada. El fin era conocer si la pla neación había pro ducido el efecto o había lo grado el propósi to para el que estaba destinada, en pocas pala bras, que rían evaluar la eficacia de sus polí ti cas y si esos sistemas científicos apor taban un aná li sis costo-beneficio. Es así que organismos in ternacionales relacionados con la valo ra ción del progreso cien tí fico pu bli ca ron sus aportaciones a esta demanda, entre ellos, la


72 In v esti ga ción Bi blio te co ló gi ca v . 12 No. 25 julio/diciembre de 1998 Na tio nal Science Foun da tion (NSF) y la Or ganización para la Co o pe ra ción y el Desarrol lo Econó mi co (OCDE). La Na tio nal Science Foun da tion pu blica el Scien c e In di ca tors Re ports, además de otros trabajos elaborados por Fran cis Na rin y sus coauto res. Cuando este reporte se publi có tuvo repercusiones en varios sen ti dos, una de ellas, muy im por tan te, fue el estí mu lo para publi car más estu dios sobre bi blio me tría evalua ti va, lo que mo ti vó el desarro llo de este cam po. El Scien ce In di ca tors Re ports fue publicado por pri me ra vez en 1972. Su alcance fue análogo al del So cial In di ca tors Re ports, preparado y pu blicado por el gobierno de los Estados Uni dos. Estos estu dios métri cos de la infor ma ción y entre ellos los que anali zan las publicaciones periódicas pri ma rias, fueron cal culados con fundamento nacio nal, con objeto de mo ni to rear el estado, cali dad y competitividad de los Estados Uni dos en ciencia y tecnología. Por su parte la OCDE, creada el 30 de septiem bre de 1961, publica repertorios de indicadores de inver sión en ciencia para sus 25 países miem bro, de América del Nor te, de Eu ro pa Oc ci den tal y del Pací fico. Mé xi co ingresó en la Or gani za ción el 18 de mayo de 1994. En la OCDE se reú nen los representantes de los gobiernos para compa rar y co or di nar sus polí ti cas nacionales e in ter na cio na les en más de 25 campos concentrados en 9 direcciones, una de ellas es la de Ciencia y tecnología. En esta di rección los ex per tos sesio nan apoy ándose en los estu dios analí ti cos realizados por la Secretaría de la Or ganización. Estos estu dios ana li zan diferentes aspectos de la polí ti ca cien tí fica de un país, en tre ellos la producción cientí fica a partir de la obra publicada. Los aná li sis tienen una do ble fina li dad: en pri mer lu gar, per mi tir que los países in teresados puedan evaluar las medidas adoptadas con el fin de fortalecer el papel que desempeña la in vestigación cien tí fica en la reali za ción de objetivos nacionales. En segundo lu gar mostrar el contenido de las polí ti cas cien tí ficas y tecnológicas y su función como ins tru men to de gobier no. La expansión de los estu dios de evalua ción realizados por estas dos entidades, así como otros estu dios poste rio res desarro lla dos por diferentes instancias, fue posi ble en gran medida debido a la facilidad de consultar la in for ma ción a través de las bases de datos comerciales, que a partir de los años sesen ta tu vie ron un desarro llo sóli do. Los indicadores se pueden defi nir como: v Una medida que pro vee in formación sobre los resultados de la acti vi dad cientí fica en una ins ti tu ción, país, o re gión del mun do ( Spinak, E. 1996). Los pará me tros utilizados en el pro ceso de evalua ción de cualquier acti v vidad (Sancho, R. 1990). v Una medida que pro porciona in for ma ción acerca de la na tu ra le za de un cam po del cono ci mien to (Diodato, V. 1994).


Indicadores cientí fi cos: evaluaciones negati vas proposiciones positi vas 73

Como y a se men cio nó, los pro ble mas relacionados con el estu dio de las cantidades de docu men tos científicos y las magni tu des de los flujos de información fueron abordados en forma in tensiva desde prin cipio de los años setenta, aun que los pri meros tra bajos que in cluían un con teo para estu diar di versos aspectos de las publicaciones se rea li za ron desde prin ci pios de este siglo. Na rin, F. (1976) afir ma que “la ini cia ti va para anali zar las re vistas cien tí ficas vino de las bibliotecas”. Por décadas los bi blio te ca rios han utilizado las referencias para hacer estu dios que les permi tan opti mar sus colecciones. Si bien sus datos son contables, el mo ti vo es cla ra men te evalua ti vo. Cole, F. J. y Eales, N. B. (1917) publi ca ron el pri mer ar tí cu lo que tra taba de una ma nera in cipiente sobre bi blio gra fía comparada. Gross, P. y Gross, E. (1927) fue ron los pri me ros en utili zar las ci tas para una evalua ción. En un documen to pu blicado en ese año tuvie ron la idea de usar las referencias de una revista cientí fica para identi fi car los tí tu los clave en una ma te ria o disci pli na. Por ese mo ti vo este docu men to está considerado dentro de una estruc tu ra crono ló gi ca, como el prime ro de la lite ra tu ra cientí fica que estu dia las re vistas cien tí ficas. El ar tí cu lo de Gross y Gross reflexionaba sobre la re consideración en la adqui si ción de títu los para un servicio eficaz en la biblioteca de la Uni ver sidad de Pomo na en C a li for nia, y a que la prin cipal preocupación de estos auto res estaba centrada en los pro ble mas que tenían que encarar sus propios estu dian tes cuan do entra ban en competencia con estu dian tes provenientes de grandes uni versidades que contaban con enormes bibliotecas centra les. La situación enfrentada por la biblioteca de la Uni ver sidad de Pomona era difícil, y a que tanto el espacio como el presupuesto asignado eran limitados. Así que decidieron encontrar una solución a su problema por medio de una selección de las revistas más importantes. Para llevar a cabo este ejercicio eligieron las revistas publicadas en el campo de la Quí mi ca. Gross y Gross decidieron hacer una lista compilando ma nualmente los títulos, pero se dieron cuenta de que esto tenía restricciones en cuanto a la subjetividad, y manifestaron que “a menudo los resultados pueden estar muy sesgados dependiendo de las necesidades, preferencias y rechazos del compilador.” Entonces decidieron desarro llar una técnica más objetiva que analizara las referencias del volu men más reciente y completo –1926– con todas las referencias aparecidas en los artículos publicados en la revista Jour nal of the Am e ri can Che m i cal So ciety (JACS). Después tabularon, en intervalos de 5 años, las referencias a las revistas más citadas in troduciendo así el concepto de jerarquización (ranking) de las revistas, por la frecuencia de las citas que recibían y la importancia de su distribución en el tiempo. Encontraron cuáles eran las revistas citadas con más frecuencia, e hicieron una diferenciación entre las publicadas en Estados Uni dos y las publicadas en otros países e idiomas diferentes del inglés. Tam bién identificaron algunos otros parámetros que eran comunes en la literatura quími ca internacional.


74 In v esti ga ción Bi blio te co ló gi ca v . 12 No. 25 julio/diciembre de 1998 Significación de la producción científica de la UNAM y su repercusión en el entorno nacional La in vestigación que se lleva a cabo en la Uni ver sidad Na cional Au tó no ma de México (UNAM ) es reconocida tan to en el entor no na cional como en el inter na cio nal. Para atender y solu cio nar los di ver sos problemas que enfren ta la sociedad me xicana, la UNAM for ma cuadros altamente cali ficados, que pueden ser pre parados por la misma uni versidad, o apoy ados por me dio de becas, para obtener en el extran je ro ni veles de posgrado, otor gados por instituciones de educación superior de gran presti gio. En México el ma yor nú me ro de personas con doctorados nacionales, es egresado de esta insti tu ción (UNAM , 1988). De esta for ma la UNAM prepara a sus académi cos para con for mar y desarro llar una comu ni dad cientí fica de alto ni vel, que participa y con tri bu y e al avance del cono ci mien to en el mun do. Este alto ni vel puede ser avalado con los nume ro sos reconocimientos que reciben sus miembros, in ter na y externamente. Grá fi co 1


Indicadores cientí fi cos: evaluaciones negati vas proposiciones positi vas 75

La Uni ver si dad Na cio nal Au tó no ma de Mé xi co es la institución con mayor nú me ro de “Investigadores Na cionales”, estí mu lo que otorga desde 1984 el gobier no me xicano a los más destacados in vestigadores en reco no ci mien to a su labor académica. Según datos de CO NAC y T el Sistema Na cional de Investigadores tiene un to tal de 5 500 integrantes divididos en: C andidatos 26%, Ni vel I 52.4%, Ni vel II 14.2% y en el Ni vel III 6.6%. La institución con mayor nú me ro de miem bros en el SIN es la UNAM con el 33%, seguido por 13 instancias más en don de la institución más alta sólo alcanza un 6.1% y el gru po más alto (universidades pú blicas de los estados) el 16%, asimismo varios de sus cientí ficos se en cuen tran entre los auto res más citados en Lati noa mé ri ca (UNAM , 1988). Si se compara a la UNAM con las cinco instituciones nacionales que apare cen en el SC I como las más productivas sean estas de carácter pú blico, pri vado o académi co, da como resultado que la UNAM obtiene el por centaje más alto, de un 54% (ver Grá fi co 1) pero si además se com pa ra con la institución in mediata jerar qui za da en or den decreciente, la UNAM obtiene un 76%. El Subsistema de la Investigación Científica La Coordinación de la Investigación Científica (CIC ) es el órgano ejecutor de las decisiones tomadas por el Consejo Técnico de la Investigación Científica –ór gano colegiado de autoridad que cumple las atribuciones que le señala la Legislación Uni ver sitaria– y sirve de apoyo en su función de coordinar e impulsar las labores de institutos y centros (1992, Infor me UNAM ) en el Subsistema de la Investigación Científica (SIC ). La formación de los primeros grupos de investigación cientí fica en la UNAM tiene su antecedente en el siglo pasado, sin embargo, no es sino hasta 1929 cuando se crean oficialmente los pri meros tres institutos. En la página siguiente se presen tan en la ta bla 1 los datos ta bulados con las siguientes variables: año de creación de cada una de las instancias que confor man el subsistema, an tecedente de creación a tra vés del año correspondiente cuando éste existe, tal es el caso de 10 dependencias, nom bre actual de las dependencias y para fi na li zar, el nú me ro de investigadores que según la fuente consultada, los conforman. Como se obser va en la ta bla 1 el Subsistema de la Investigación Científica de la UNAM está conformado por dieciséis insti tu tos, ocho centros y cinco pro gramas en donde más de novecientos in vestigadores cul ti van una am plia variedad de disci pli nas en la in geniería, las ciencias natu ra les y las exactas. La in vestigación cientí fica y tecnológica se rea li za tan to en las instalaciones ubi cadas en la C iudad Uni versi ta ria, como en estaciones de cam po, obser va to rios, bu ques oceanográficos, la boratorios y ser vi cios nacionales de la propia uni ver sidad, lo calizados en di ver sas regiones de la Re pú bli ca Me xi ca na.


76 In v esti ga ción Bi blio te co ló gi ca v . 12 No. 25 julio/diciembre de 1998 Ta bla 1 Insti tu tos Centros y Pro gramas del SIC en la UNAM Año de creación

An teceden te

Dependencia

Número de in vestigadores

1929

1883

Instituto de Astro no mía

28

1929

1883

Instituto de Biolo gía

64

1929

1886

Instituto de Geolo gía

51

1938

Instituto de Geografía

38

1938

Instituto de Física

125

1941

Instituto de Quí mi ca

53

1942

Instituto de Matemáticas

57

1945

Instituto de Investigaciones en Biomédicas

49

1945

Instituto de Geofí sica

53

1971

Cen tro de Información C ientífica y Hu ma nística

1

1971

Cen tro de Instru men tos

4

Instituto de Investigaciones en Ma temáticas Aplicadas y en Sistemas

44

1976

Instituto de Ingeniería

68

1977

Cen tro de Ciencias de la atmósfera

28

Instituto de Investigaciones en Ma te ria les

52

Centro de Investigación Sobre Fijación del Nitrógeno

16

Instituto de Ciencias del Mar y Lim nología

58

1981

Pro gra ma Uni versitario de Ali men tos

*

1982

Instituto de Biotecnología

64

1976

1979

1958

1967

1980 1981

1973

1982

Pro gra ma Uni versitario de Energía

*

1985

1983

Cen tro para la in novación Tecnológica

2

1985

1979

Instituto de Fisiología C e lu lar

41

1987

Cen tro Uni versitario de Co mu ni ca ción de la Ciencia

2

Instituto de Ciencias Nu cleares

12

Cen tro de Ecolo gía

37

Pro gra ma Uni versitario de Investigación en Salud

*

1990

Pro gra ma Univ. de Inves. y De sarrol lo Espacial

*

1991

Pro gra ma Uni versitario de Medio am biente

*

1993

Cen tro de Neu ro bio lo gía

12

1988

1967

1988 1988

1981

El Centro de Neurobiología fue agregado a la tabla original, así como el número de investigadores. * No se cuenta con el dato. Fuente: UNAM. Memoria 1995. UNAM. CIC. Institutos Centros y Programas. 1988


Indicadores cientí fi cos: evaluaciones negati vas proposiciones positi vas 77

El personal académico del SIC De acuerdo con la Legislación Uni versi ta ria (UNAM , 1987) en la Uni ver si dad Na cio nal los in vestigadores tie nen a su cargo las labores de in vestigación y docencia y pue den ocupar cualquie ra de las siguientes categorías: 1- Au xi liar 2- Asociado 3- Ti tu lar En cada categoría existen tres niveles: “A”, “B” y “C”. El per sonal académico en el SIC está integrado por 1890 académi cos, de ellos, 899 son técnicos y 991 son investigadores en un por centaje de 48% para los pri meros y 52% para los segundos. En la categoría de investigador, hasta el mo men to no existe personal contratado en el ni vel de auxi liar. Ta bla 2 SIC. Per sonal A cadémico por Categoría y Nivel Investigador Técni co Asociado Ti tu lar A auxiliar A sociado 366

625

42

Titular

500

357

Fuente: UNAM, DGPyP. enero de 1995.

Este grupo está confor ma do aproxi ma da men te en un 37% por investigadores asociados y en un 65% por investigadores ti tu la res.

A 8

Ta bla 3 SIC. Investigadores por Categoría y Nivel Asociado Titu lar B C A B 53 TO TAL: 366

305

254 171 TO TAL: 625 TO TAL GLO BAL: 991

C 200

Fuente: UNAM, DGPyP. enero de 1995.

Dentro de la comu ni dad el ma yor por centaje en el ni vel de in vestigadores contratados corresponde a la figu ra de investigador asociado “C” con un 31%, seguido muy de cer ca por el in vestigador ti tu lar “A” con un 26%. Los datos sobre el personal académi co tienen gran mo vi li dad, pero en rela ción con sus porcentajes totales en el perio do, por ejemplo, de un año el núme ro no es signi ficati vo. Para este trabajo los datos sobre los investigadores se obtu vie ron de la in for ma ción correspondiente a 1995. Cuan do se re quie re apli car in dicadores para conocer el im pacto de la obra publicada, la pro ducción, el factor de im pac to de las revistas en don de pu bli can los investigadores o cualquier otro in dicador re lacionado con éstos, la CIC concentra a sus investigadores en veintiún dependencias y 8 áreas.


78 In v esti ga ción Bi blio te co ló gi ca v . 12 No. 25 julio/diciembre de 1998 A con ti nua ción se presentan las dependencias consideradas por la Co or di na ción para esta clase de estudios:

Ta bla 4 DEPENDENCIA

ABREVIATURA

1234-

CEN TRO DE CIEN CIAS DE LA AT MÓSFERA CEN TRO DE ECO LO GÍA CEN TRO DE INS TRU MEN TOS CEN TRO DE IN VESTIGA CIÓN SO BRE FIJA CIÓN DEL NI TRÓ GE NO 5- CEN TRO DE NEU RO BIO LO GÍA 6- INS TITU TO DE AS TRO NO MÍA 7- INS TITU TO DE BIO LO GÍA 8- INS TITU TO DE BIO TEC NO LO GÍA 9- INS TITU TO DE CIEN CIAS DEL MAR Y LIM NO LO GÍA 10- INS TITU TO DE CIEN CIAS NU CLEARES 11- INS TITU TO DE FÍSICA 12- INS TITU TO DE FISIO LO GÍA CE LU LAR 13- INS TITU TO DE GEOFÍSICA 14- INS TITU TO DE GEOGRA FÍA 15- INS TITU TO DE GEOLOGÍA 16- INS TITU TO DE IN GENIERÍA 17- INS TITU TO DE IN VESTIGA CIONES BIO MÉDICAS 18- INS TITU TO DE IN VESTIGA CIONES EN MA TERIALES 19- INS TITU TO DE IN VESTIGA CIONES EN MA TE MÁ TI CAS APLICA DAS Y EN SISTE MAS 20- INS TITU TO DE MA TE MÁ TI CAS 21- INS TITU TO DE QUÍMICA

CCA CE CI CIFN CN IA IB IBt ICML ICN IF IFC IGf IGg IGl II IIB IIM IIMAS IM IQ

En concordancia con las políticas antes men cionadas, las áreas se confor ma ron agru pándolas de acuerdo con los siguientes cri te rios: Ta bla 5 ÁREA 1- ASTRO NO MÍA 2- BIO LO GÍA

DEPENDENCIA S 1- IA 2- CE 3- CIFN 4- IB


Indicadores cientí fi cos: evaluaciones negati vas proposiciones positi vas 79

Ta bla 5 (continuación) ÁREA 3- BIO MÉDICA

DEPENDENCIAS 5- C N 6- IBt 7- IIB 8- IFC 9- CCA

4- C IEN CIAS DE LA TIERRA

10- ICML 11- IGf 12- IGg 13- IGl

5- FÍSICA

14- ICN 15- IF 16- IIM

6- IN GENIERÍA Y TEC NO LÓ GI CAS

17- C I

7- MATE MÁ TI CAS

19- IIMAS

18- II

20- IM 8- QUÍMIC A

21- IQ

Análisis de los resultados Tendencias de la producción científica generada por los investigadores del SIC-UNAM

Esta comu ni dad tie ne una pro ductividad reconocida. El pro ducto in for ma ti vo apor tado por los investigadores del SIC puede ser con siderado como la ma yor con tri bu ción que se genera en el país en el campo de la investigación cien tí fica. De acuerdo con el Scien c e Ci ta tio n In dex consultado en los últi mos cin co años, el porcentaje de la UNAM en pro ducción es el más alto y el por centaje de la pro ducción del SIC referi da a la UNAM es de más de un 70 por ciento. Con el propósi to de obser var la evolu ción anual de los docu men tos publicados por in vestigador en un perio do de cinco años que van de 1990 a 1994, se ha reali za do una distri bu ción representada en el Grá fi co 2. La pri me ra colum na represen ta


80 In v esti ga ción Bi blio te co ló gi ca v . 12 No. 25 julio/diciembre de 1998 la producción de México en un cien por ciento durante un año determinado, la segunda colum na ofrece in formación sobre el porcentaje de la producción de la UNAM respecto a la producción de México y por úl ti mo la tercera colum na se refiere al porcentaje de la producción del Subsistema de la Investigación Científi ca referida a la UNAM . Grá fi co 2

Si se obser va el pri mer bloque de 3 colum nas en el año de 1990, la segunda colum na representa la pro ducción de la UNAM respecto a todo el país con un 32%. La tercera colum na represen ta la pro ducción del Subsistema de la Investigación Científica re feri do a la UNAM , éste alcanza un 74% de la producción cien tí fica en esta insti tu ción. Para el año de 1991 la UNAM obtiene un 41% frente al resto del país, y el SIC un 76% referi do a la UNAM , por lo tan to respecto al año ante rior se puede ob ser var un au men to sig ni fi ca ti vo, tan to en la producción de la UNAM , como en la del SIC . En 1992 la UNAM obtiene un 42% respecto a todo Mé xi co y el Subsistema un 67% de la producción generada en la UNAM . En este año la producción de Mé xi co aumen ta de modo notable, la UNAM con un li gero au men to casi mantiene el porcentaje del año an te rior y el SIC tie ne un descenso de un 12% en su producción.


Indicadores cientí fi cos: evaluaciones negati vas proposiciones positi vas 81

En los años 1993 y 1994 la producción de la UNAM frente al país baja ligeramente –38% y 39%– en relación con los dos años anteriores que fue de 41 y 42 por ciento, sin embargo, la producción del SIC du rante 1993 y 1994 recupera en parte el nivel obtenido en 1990 y 1991, con un 74% y un 75% respectivamente. Características del comportamiento de la producción científica generada por los investigadores del SIC-UNAM Las publicaciones y sus autores

La producción de los Investigadores del Subsistema por Dependencia se en cuentra publicada en diver sos documentos, aunque no en los mismos porcentajes, es posible observar que en aquellas disciplinas que tienen una vinculación directa con actividades necesarias para resolver problemas inmediatos en la construcción y mantenimiento de la infraestructura física del país, en la exploración y explotación de sus recursos materiales y en la protección ante los fenómenos naturales capaces de poner en riesgo a los hombres y sus bienes (Institutos de Geofísica, Geografía, Geología e Ingeniería) se experi menta un desarro llo diferente del observado por otros institutos que se encuentran orientados en forma más preponderante a la investigación cientí fica básica (Esteva, L. 1990). De la orientación que tengan estas instituciones depende en mucho el tipo de documento en donde publica este grupo, en ingeniería, por ejemplo, el nú mero de reportes o proy ectos de investigación rebasa al número de títulos de revistas o en otras disciplinas como Geografía, cuy as características im primen, al tipo de documento en donde publican los investigadores, un perfil acorde con su objeto de estudio; la producción bibliográfica se manifiesta con mayor frecuencia en mapas, cartografías, planos, cartas y en un porcentaje menor en revistas. Al te ner como fuente el curri cu lum de los investigadores y en correspondencia a lo ante rior men te señalado, en la tabla 6 es posible obser var, que los porcentajes más altos de publicación en docu men tos en gene ral, es decir, sin sepa rar el nú me ro de ar tí cu los en revistas, corresponden a cuatro dependencias, éstas son: el Insti tu to de Ingeniería con el porcentaje más alto del SIC 72% correspondiente a todo tipo de docu men to y 28% a la de publi cación en re vistas; a conti nua ción el Instituto de Geografía con un 64% de publicación en di ver sos docu men tos y 36% en re vistas; enseguida el Instituto de Geología con un 63% de publicación en diferentes docu men tos y solamente un 37% en revistas y por úl ti mo el C en tro de Instru mentos con un 62% de docu men tos publi cados y solamente un 38% de artí cu los publicados en revistas. En el otro extre mo no deja de llamar la atención que el Instituto de Quí mi ca publi que un 94% en revistas y sola men te un 6% en otro tipo de docu men tos como pu dieran ser pro y ectos vin culados con la in dustria.


82 In v esti ga ción Bi blio te co ló gi ca v . 12 No. 25 julio/diciembre de 1998 Ta bla 6 Por cen taje de documentos

Por cen taje de ar tí culos

II Gg Gl CI CIFN IIMA S IIM CN ICML CCA CE Gf IA IB IBt IM IIB ICN IF IFC IQ

72 64 63 62 58 58 44 43 43 36 34 34 31

28 36 37 38 42 42 56 57 57 64 66 66 69

31 31 31 26 25 22 21 6

69 69 69 74 75 78 79 94

TO TAL

39525

25159

Dependencias

El uni verso de investigadores estudiado en este trabajo ha pro ducido un to tal de 39 525 docu men tos, de los cuales el 63% corresponde a ar tí cu los publicados en revistas cien tí ficas. La revista cientí fica como pu blicación periódica pri ma ria tie ne una serie de carac te rísticas, entre ellas, es el medio pro picio para que a través del tiem po se for me una memo ria colectiva de ese cono ci mien to cientí fico, es tam bién un medio de enorme valor para la for ma ción y la enseñan za de todo indi vi duo re lacionado con el aprendizaje, per mi te la comu ni ca ción, aun en aquellas si tua ciones en las que se carece de infraestructura para uti li zar me dios electró ni cos, es uno de los soportes materiales de todo cono ci mien to, su contenido está por lo gene ral orien tado a cam pos o tópicos concretos de la ciencia y fi nal men te la recuperación de la infor ma ción generada es bastante accesi ble por me dio de las publicaciones periódicas secundarias como son índices y resúmenes bi blio grá ficos, catálogos y k ardex en bibliotecas, catálogos colectivos, bi bliografías, así como en ba ses de datos y medios electrónicos.


Indicadores cientí fi cos: evaluaciones negati vas proposiciones positi vas 83

Debido a estas carac te rísticas la revista cientí fica se ha conver ti do en la colección más consultada en las bibliotecas especializadas. Otro pun to que hay que considerar es que la revista al aparecer en todas las dependencias como un elemen to identi ficable, es posi ble de medir. Si se contempla un total global en el Subsistema de la Investigación Científica, el documento con mayor representatividad es la revista científica, y a que el 71 por ciento de las dependencias publica más en revistas que en cualquier otro documento y el 29 por ciento publica menos en re vistas y más en otro tipo de documen to, sin que esto signi fique que la revista esté excluida en alguna de las disci pli nas del Subsistema (ver Grá fi co 3). Grá fi co 3

El pro ceso de medir el compor ta mien to de la producción cientí fica generada por los in vestigadores del SIC -U NAM a tra vés de su obra pu blicada contie ne una serie de variables que carac te ri zan a ese com por ta mien to dentro de los siguientes cam pos: v tí tu los de re vistas en donde pu blican v ar tí cu los publicados en los títu los antes men cionados v impacto que su obra publicada tie ne en otros investigadores.


84 In v esti ga ción Bi blio te co ló gi ca v . 12 No. 25 julio/diciembre de 1998 Títulos de revistas Las fuentes de in forma ción a tra vés de las cuales se difunde el producto in for mativo generado por los in vestigadores del SIC , tienen varia dos matices, pero en un muy alto por centaje re flejan im pacto y pres ti gio pro fesio nal en la comunidad cientí fica in ter na cio nal. La cantidad de estas fuentes varía de acuer do con el área temá ti ca de pertenencia. El total de títulos de revistas científicas –extraídos de los currículos de los investigadores del SIC – en donde publican éstos es de 5741. (Ver Ta bla 1 del anexo). Las dependencias que publican en una ma yor variedad de títu los, es decir, que no tienen un nú cleo de revistas sino que muestran una ma yor disper sión, son 7 y en ellas aparece más del 50% de los títu los traslapados. Estos ins ti tu tos son: el IF, el IB, el IIM , IFC , IGF, II, IBt, entre to dos ellos su man un to tal de 2 900 títu los. En cam bio las dependencias con un menor nú me ro de títu los son: IM , Gl , C I, Gg, CIFN , con un 2%, en estas dependencias no existe una gran disper sión, y a que sus ar tí cu los están pu blicados en muy po cos tí tu los (ver Grá fi co 4). Grá fi co 4

El peso de unas dependencias sobre otras hace que el análi sis por áreas tenga otra expresión de acuerdo con el esque ma de la CIC , las áreas no tienen el mismo nú me ro de dependencias agrupadas, además respetando ese or den se separa ron como úni cos, a los Ins ti tu tos de As tro no mía y Quí mi ca. En la Ta bla 1 del


Indicadores cientí fi cos: evaluaciones negati vas proposiciones positi vas 85

anexo es posi ble obser var que mien tras en el área de Física se publica en 1218 títu los diferentes, el área de matemáticas sólo pu bli ca en 424 títu los. Respecto a cantidades el área Biomédica y Fí sica pu bli can en un ma yor nú me ro de revistas en comparación con otras áreas, seguidos por Ciencias de la Tie rra y Bio lo gía y en un por centaje bastante me nor por Ingeniería y Matemá ti cas (ver Grá fi co 5). Grá fi co 5

En cuanto a la calidad de la re vista en donde se pu bli ca, un in dicador frecuentemente uti lizado es el Factor de Impacto (FI). Por sí solo la calidad del artí cu lo no deter mi na el FI, ya que éste tiene que asociarse además de a la buena cali dad, tam bién al prestigio del autor, o a otros facto res de tipo condicionante como son el área temá ti ca a la cual se dedica el artí cu lo, que puede corresponder a uno de los principales frentes de investigación de gran actividad en la comu ni dad cien tí fica mun dial, o a lo in ci pien te de un tema de in vestigación o tal vez a otros mo ti vos. El FI tie ne nu me ro sas aplicaciones, y tra tán do se de una evalua ción, ésta debe ajustar se al objetivo combi nán do lo con otros indicadores tanto cuanti ta ti vos como cuali ta ti vos. En la identi ficación del FI de las revistas en donde pu bli can los investigadores del SIC se en con tró que la suma del núme ro de títu los de revistas por dependencias, nos da un total de 5741, de los cuales el 36% correspondiente a 2040 títu los tienen Factor de Impacto (FI), mien tras que el porcentaje entre las que no lo tienen es del 64%, que corresponde a 3701 títu los.


86 In v esti ga ción Bi blio te co ló gi ca v . 12 No. 25 julio/diciembre de 1998 Para este trabajo el FI se obtu vo uti li zan do como fuente el Jour nal Ci ta tio n Re ports (JCR ) 1992, sin embargo, en un análi sis más extenso existe la posi bi li dad de anali zar cada uno de los 3701 títulos que no aparecen en este índice para conseguir su FI de acuer do con el método uti lizado en la India (Sen, B, 1998.) en el que una vez apli cada la fór mu la se obtiene el FI de esos títu los, in dependientemente de que el JCR no los reporte. Grá fi co 6

Si se correlacionan las variables: nú me ro de títu los de re vista y nú me ro de re vistas con FI, el porcentaje de re vistas con FI, en or den jerár qui co por dependencia muestra que de los 21 insti tu tos y centros que conforman la muestra, tres son los que tienen el porcentaje más alto de revistas con FI. Estas dependencias son CIFN con un 58%, el IBt con un 53%, el IFC con un 53%. Los 4 institutos con el por centaje más bajo en el grupo de revistas con FI son: Gf con un 20%, II con un 19%, Gl con un 15%, y el Gg con 6%. Si se traza una lí nea resultado de la divi sión en tre el nú me ro de re vistas con FI y el to tal del nú me ro de re vistas en el subsistema se obtie ne un por centaje pro me dio por área, que relacionado con el porcentaje real que obtu vo cada dependencia, a partir de los datos de los currí cu los de los investigadores del Subsistema, podemos obser var cuales dependencias están abajo de ese pro me dio (ver Grá fi co 7).


Indicadores cientí fi cos: evaluaciones negati vas proposiciones positi vas 87

Grá fi co 7

Total rev. Con FI = 2040

Tam bién se anali zó a partir del total de re vistas sin FI el por centaje de éstas por dependencia. En este caso el total de re vistas sin FI fue de 3701 en el univer so de 5741. Al igual que para las re vistas con FI se correlacionaron dos variables: nú me ro de re vistas y nú me ro de re vistas sin FI. En el resultado se puede adver tir que son cuatro las dependencias que más pu bli can en revistas sin FI: Gg 94%, Gl 85%, II 81%, Gf 80%. Para obtener un va lor que tuviera un concepto más distri bu ti vo en toda la muestra sin que el resultado estu vie ra vi ciado por aquellos in vestigadores que producen más, se obtu vo la me diana de las revistas que tenían FI, asignando a cada dependencia este valor. La mediana es una me dida de tendencia central que nos indica ha cia donde están concentrados los datos, pero a di ferencia del pro me dio es menos sensi ble ante datos u observaciones ex tre mas. En la tabla que se presen ta a conti nua ción (Ta bla 7) es posi ble obser var la me diana del Factor de Impacto en revistas con este valor por cada una de las 21 Dependencias del SIC analizadas en este trabajo.


88 In v esti ga ci贸n Bi blio te co l贸 gi ca v . 12 No. 25 julio/diciembre de 1998 Gr谩 fi co 8

Ta bla 7 DEPENDENCIA

MEDIANA

CIFN 3.0640 Gg 2.78 IBt 2.5280 IA 2.0325 IFC 1.9630 IIB 1.9460 CN 1.7660 IQ 1.3320 CCA 1.2375 Gf 1.1660 IF 1.1340 Gl 1.1300 CI 1.1120 IIM 1.0510 IIMAS 0.7770 CE 0.6920 II 0.5820 IB 0.5585 ICN 0.5565 ICML 0.3910 IM 0.3700 Fuente: Curricula de los investigadores. JCR 1992. L3.


Indicadores cientí fi cos: evaluaciones negati vas proposiciones positi vas 89

La mediana del Factor de Impacto en este grupo muestra que en siete dependencias la me diana es me nos de uno, en diez dependencias la me diana se en cuentra entre 1 y 1.9, en tres dependencias la mediana está entre 2 y 2.7, y por encima de 3 sola men te se encuen tra una dependencia. Ta bla 8 FI de la revista > de tres Entre 2.78 y 2. 03 Entre 1.98 y 1.05 < de uno

Núm. de Dependencias 1 Dependencia 3 Dependencias 10 Dependencias 7 Dependencias

El gru po ma yor se en cuen tra entre las 10 dependencias comprendidas en tre 1.9630 y 1.0510 de FI en las re vistas en don de pu blican los investigadores. El FI más ele va do en el SIC fue de 37.1600 y con si de ran do el más ele va do por de pen den cia, éste fue de más de 37 para tres dependencias, de 20 para una, de más de 19 para trece dependencias y me nor de 10 en cuatro dependencias. El FI más ele va do por de pen den cia se mues tra en la ta bla 9: en or den je rár qui co por gru pos. Ta bla 9 DEPENDENCIA

FI

IBt 37.16 CLI NI CAL RESEARCH IIB 37.16 IFC 37.16 IF 20 ADV. NUCL. PHYSICS CE 19.6070 SCIEN CE IB 19.6070 CN 19.6070 ICML 19.6070 Gf 19.6070 Gg 19.6070 Gl 19.6070 II 19.6070 IA 19.3370 NA TU RE CIFN 19.3370 IIM 19.3370 IIMAS 19.3370 IQ 19.3370 ICN 7.29 PHYS. REV. LETTERS CCA 3.8520 GENE TICS CI 3.3030 AS TROPHYS. JOUR. IM 2.1040 PHYSICAL REVIEW Fuente: Curricula histórica de los investigadores. JCR 1992 T8.


90 In v esti ga ción Bi blio te co ló gi ca v . 12 No. 25 julio/diciembre de 1998 Además de la mediana, otra me dida uti lizada con frecuencia es el FI Pro me dio. Cuan do el pro medio se apli ca a otros indicadores el resul ta do puede ser al tamente represen ta ti vo, pero para el FI no es recomendable, y a que la infor ma ción pue de presen tar un sesgo y por lo tan to el resultado puede ofrecer una medida me nos confiable. Este resultado puede estar vi ciado por di versos mo ti vos, entre ellos por ejemplo que a la dependencia esté adscri to un in vestigador que publica en revistas de gran impacto, lo que hace que el promedio en el FI se eleve de manera ar ti fi cial en prejuicio de otras publicaciones; otro ejemplo sería una dependencia con pocas publicaciones y alto FI, con un promedio elevado que impactaría a su comunidad de manera negativa en la evaluación global de esa comunidad. Este úl ti mo caso puede ejemplificarse con una de las dependencias del SIC que tiene el FI promedio más alto en el Subsistema: 4.9025. Este resultado tan alto se expli ca observando los artículos responsables del resultado. La dependencia en cuestión, publica diez artículos, uno en la revista Scien c e con un Factor de Impacto de 19.6070, un artículo en Earth and pla ne tary SCI let. con 3.0320 de FI, tres artículos en Jour. Geophys. Res. con 3.0260 de FI, un artículo en Me teo ri tics con 2.5340 de FI, cuatro artículos en Geophysics con 1.1616 de FI, y un ar tículo en Biología con 0.0500 de FI. La suma del FI de los seis títulos anteriores nos da un total de 29.415 y di vidido entre esos seis títu los se obtiene un pro medio de 4.9025. Ta bla 10 Factor de Impacto pro medio DEPENDENCIA FI Gg IBt CIFN IIB Gl IA IFC CN Gf IF IQ ICML IC N IIM CI CCA CE IIMAS II IB IM

4.9025 3.7992 3.5359 3.2273 3.1339 3.0282 3.0220 2.5846 1.9644 1.6872 1.6666 1.4759 1.4404 1.3817 1.2967 1.2723 1.2542 1.2207 0.9769 0.9692 0.5076

Fuente: Curricula histórica de los investigadores. JCR 1992. T8.


Indicadores cientí fi cos: evaluaciones negati vas proposiciones positi vas 91

Artículos en revistas

Al tener como fuente los cu rrí cu los de los investigadores del SIC es posi ble observar que el pri mer tra bajo fue publi cado en 1938. El 0.11% está locali za do en la década de 1940 a 1949, un poco más del 1% se encuentra lo calizado en la década de 1950 a 1959, el 5% pertenece a la década comprendida entre 1960 y 1969, el 16% corresponde a los años 1970 a 1979, el 47% se sitúa entre 1980 a 1989 y el 30% a los últi mos cin co años estudiados de 1990 a 1994. En una disposición tabu lar de los datos re la ti vos al núme ro de artí cu los por dependencia entre el total de artí cu los publicados en las 21 dependencias del Subsistema se en con tró que el 50% de los artí cu los, reportados por los investigadores en su curri cu lum, está concentrado en cinco dependencias: el 17% en el IF , 10% en el IB, 10% en el IQ , 7% en el IA y fi nal men te el 7% en el IFC . Estas cinco dependencias son las que publican más artí cu los en el SIC . Las cuatro dependencias con menor nú me ro de ar tí cu los publicados son: GI con el 1%, Gg con 1%, CI con 1% y C IFN con el 1% (ver Grá fi co 9). Grá fi co 9


92 In v esti ga ción Bi blio te co ló gi ca v . 12 No. 25 julio/diciembre de 1998 Si concentramos la información en algunas áreas es posible observar que en la de Biología el ma yor porcentaje de publicación le corresponde al IB con un 70% y el menor al Centro de Investigación sobre Fijación de Nitrógeno con un 8%, sin considerar el año de creación de cada dependencia. En el área de Ciencias de la tierra, Gf es el instituto que cuenta con un ma yor porcentaje de publicaciones, éste es del 40% y el insti tu to con menor pro ducti vidad en esta área es Gg con un 8%. En el área Biomédica el ma yor por centaje le corresponde al IFC con un 36% y el menor al CN . En el área de Física el 70% es para el IF y el menor para el IC N con un 11%. En el área de Ingeniería el ma yor por centaje lo obtu vo el II con un 77% y el me nor el C I con 23%. En el área de Matemáticas el 53% es para el IIMAS y el 47% para el IM (ver Grá fi co s 10 y 11). Grá fi co 10


Indicadores cientí fi cos: evaluaciones negati vas proposiciones positi vas 93

Grá fi co 11

Dividido por áreas, del total de ar tí culos publicados, el 14% corresponde al área de Biología, el 19% a Biomédicas, el 16% a Ciencias de la Tie rra, el 25% a Fí sica, el 5% a Ingeniería y el l 5% a Ma te má ti cas (ver Grá fi co 12). Al estu diar los ar tí cu los publicados por los investigadores en re vistas, surge la pregunta sobre ¿cuál debe ser el nú me ro de artí cu los esperados anualmen te por cada investigador? An tes estos resultados se obtenían a partir del nú me ro de artí cu los reportados en ín dices comerciales, prin cipalmente del SCI, sin embargo, aun que esta fuente es confiable, para otros datos sus li mi ta cio nes, ya se ñaladas, nos indican que los resultados qui zá estén sesgados ha cia las disci pli nas con mayor representatividad. Al ana li zar los datos tabulados contenidos en el conjun to for ma do por los ar tí cu los se puede in ferir a par tir de estos valo res, que el compor ta mien to de las dependencias es diferente debido a que cada una tiene perfi les docu men ta rios de las fuentes que ma neja, que no deben li mi tar se a una cuanti ficación me cánica sin cuidar el con tex to, por ese mo ti vo no pueden ser evaluadas deter mi nan do un pro medio global.


94 In v esti ga ción Bi blio te co ló gi ca v . 12 No. 25 julio/diciembre de 1998 Grá fi co 12

Uti li zan do los datos sobre la pro ducción cientí fica (ar tí cu los publi cados en re vistas) de los currí cu los de los investigadores y ana li zan do los valo res dis tin tos observados du ran te los años 1980 a 1989 (la década completa, más actua li za da) el pro medio de artí cu lo esperado en un año se muestra en la Ta bla 11. En síntesis la tabla muestra que los valo res tabulados di fie ren en cada dependencia de acuerdo con las características de publicación de cada una de ellas y constituy en un escena rio, que puede ser adecuado, para plan tear, en prin cipio, un cri te rio de apoyo para la evalua ción. Estos cri te rios de evalua ción pueden ser apli cables para obtener defi ni ti vi dad, pro mociones, contrataciones, pre mios tanto nacionales como in ternacionales, in greso en asociaciones, pertenencia al Sistema Na cio nal de Investigadores (SIN ), estí mu los de pro duc ti vi dad, participación en Colegios Invisibles, o para cualquier otro tipo de evaluación cientí fica dentro y fuera de las insti tu cio nes.


Indicadores cientí fi cos: evaluaciones negati vas proposiciones positi vas 95

Ta bla 11 Ar tículo por investigador en un año (Años considerados 1980 – 1989) Áreas As tro no mía Biología

Biomédica

C . de la Tierra

Física Ingeniería y Tec. Matemáticas Quí mi ca

Dependencias Ar tículo esperado Ar tí culo espepor Dependencia rado por área IA CE CIFN IB CN IBt IIB IFC CCA ICML IGf IGg IGl ICN IF IIM CI II IIMAS IM IQ

2.5 0.99 0.68 2.08 2.18 1.22 1.27 1.78 1.28 0.91 1.78 0.5 0.81 2.28 2.76 1.01 3.75 0.67 0.59 0.44 2.49

2.5 1.52

1.47

1.12

2.06 0.84 0.51 2.49

Impacto de la obra publicada La cita es una mención que se hace a otros docu men tos relacionados con un trabajo, las ci tas indican in fluencia o im pacto cien tí fico y siem pre son poste rio res al trabajo citado. Una publicación puede ser ci tada por mu chas ra zones: v Ren dir ho menaje a los pione ros. v Dar crédi to a tra bajos relacionados con el tema (homenaje a los pares). v Iden ti fi car me todología, equi po etcétera. v Pro por cio nar lectu ras re trospectivas. v Co rre gir el trabajo pro pio. v Co rre gir el trabajo de otros. v Cri ti car tra bajos ante rio res.


96 In v esti ga ción Bi blio te co ló gi ca v . 12 No. 25 julio/diciembre de 1998 v Sustentar reclamaciones. v Aler tar sobre trabajos por venir. v Dar pro tagonismo a trabajos pobremente diseminados, pobremente in dizados, o no citados. Au tentificar datos y clasificaciones de hechos –constantes Físicas etcétera. v Iden ti fi car las publicaciones ori ginales en las cuales una idea o un conv cepto fue probado. v Iden ti fi car las publicaciones ori ginales u otro tra bajo que describa un concepto o tér mi no epóni mo. Re cha zar el tra bajo o las ideas de otros. (Denun cia negativa) v Dis putar, al recla mar, las prio ri da des de otros (Homenajes negativos) v (Weinstock, M. 1971). Las citas reflejan el im pacto que un tra bajo pueda o no tener dentro del para digma de la ciencia. Entendiéndose por para dig ma el consenso que existe en una comu ni dad cien tí fica –partie ndo de un mar co conceptual establecido– sobre cuáles son los problemas interesantes, sus posibles soluciones y los méto dos para abordar los (Fortes, M. 1994). Si el ar tí culo recibe de 5 a 10 citas por año duran te varios años después de su publicación, es casi segu ro que su contenido lle gará a for mar par te del conocimien to, en su respectivo cam po, pero si por el contra rio no recibe ci tas du ran te los 5 a 10 años poste rio res a su pu blicación, se puede afir mar que su contri bu ción no será esencial para su disci pli na dentro del para dig ma contemporáneo de la ciencia (Brown, T., Glän zel, W. y Schu bert, A. 1985). Según Garfield el 25% de los artí cu los no son citados nun ca, un 50% son cita dos una sola vez y un 1% tie nen 60 citas o más (Garfield, E. 1972). La cantidad de citas bi bliográficas que reci bie ron, hasta el año de 1994, los artí cu los publicados por los in vestigadores del SIC se obtu vie ron me diante una búsqueda en el SCI, a partir de las referencias de los ar tí culos publicados que se encuentran re gistrados en el curri cu lum histó ri co de cada investigador del subsistema. La búsqueda en el SCI con apoyo en el curri cu lum de cada in vestigador ofreció un resul ta do exhaustivo, y a que cuando las búsquedas para estu dios com pa ra ti vos se basan en la palabra clave “México” es posi ble que muchas cita ciones se pier dan, o cuando por error de dedo los datos en el Science aparezcan distin tos, la re cuperación, sin te ner el curri cu lum como apoyo, puede nuevamente per der citas. En una disposición tabu lar de los datos re la ti vos al núme ro de ci tas por dependencia entre el total de citas obtenidas por los trabajos pu blicados en las 21 dependencias del Subsistema, se obtu vo un por centaje de citas (ver Ta bla 12) en el que se en con tró que el 48% de las citas está concentrado en tres dependencias: El IBt con un 19%, el IF con un 16% y el IFC con un 13% (ver Grá fi co 13).


Indicadores cientí fi cos: evaluaciones negati vas proposiciones positi vas 97

Ta bla 12 Por cen taje de citas del to tal en el SIC (Total de citas = 1 39 918) Dependencias

% de citas jerarquizadas

IBt IF IFC IA IIB IQ CN CIFN ICN Gf CE IIM IB II Gl ICML IIMAS CCA IM CI Gg

18.62 15.93 13.19 11.42 6.78 6.77 3.55 3.08 2.96 2.86 2.71 2.69 1.78 1.67 1.67 1.56 1.08 0.61 0.58 0.35 0.03

Grá fi co 13


98 In v esti ga ción Bi blio te co ló gi ca v . 12 No. 25 julio/diciembre de 1998 Gar field identi fica temas de in vestigación de punta que están tocando pro blemas medulares, de actualidad cientí fica extre ma, y menciona que todo lo que estos temas generen será citado por que es la úni ca li te ra tu ra que se produce en esos cam pos. El por centaje correspondiente al nú me ro de ci tas por área muestra que de los 2 porcentajes más altos, el 42% corresponde al área Biomédica y el 21% al área de Física. El área de Ingeniería y Tecnológicas tie ne un 2.03% y la de Ma te má ti cas un 1.67%, que son los dos porcentajes más bajos (ver Grá fi co 14). Grá fi co 14

Al concentrar la in formación en algunas áreas es posi ble obser var que en la de Biología el ma yor por centaje de ci tas le corresponde al C IFN con un 41%, en Ciencias de la tie rra con un 42% a Gf, en el área Biomédica el mayor por centaje le corresponde al Instituto de IBt con un 44%, en el área de Física el 74% es para el IF, en Ingeniería el 82% es para el II y en Matemáticas el 65% es para el IIMAS. (ver Grá fi co s 15 y 16).


Indicadores cientí fi cos: evaluaciones negati vas proposiciones positi vas 99

Grá fi co 15

Grá fi co 16


100 In v esti ga ción Bi blio te co ló gi ca v . 12 No. 25 julio/diciembre de 1998 En el siguiente gráfico se puede obser var la distribución a partir de dos varia bles: la cantidad de citas obtenidas y la cantidad de ar tí cu los. La correlación entre los valo res de las varia bles nos da un factor pro medio por dependencia. El va lor pro medio calculado entre la cantidad de citas y la cantidad de artí cu los producidos se presen ta en el siguiente gráfico en el que la cantidad de las fuentes de in for ma ción en las que se publica el producto in for ma ti vo generado por los investigadores del SIC , varía de acuerdo con el área temá ti ca de pertenencia (ver Grá fi co 17). Grá fi co 17

En la Ta bla 13 se presenta el valor absoluto de citas recibidas y el valor promedio. El valor de “citas recibidas” se refiere úni camente a la cantidad de citas que recibió cada dependencia, sin embargo, el “valor promedio” es un in dicador producto del resultado obtenido al calcular la cantidad de citas entre la cantidad de artículos producidos, este valor puede ser uti lizado como un indicador que junto con otros criterios sirva para evaluar la calidad de los artículos publicados. En esa misma tabla es posible obser var que la pri me ra colum na se en cuen tra jerar qui za da en orden decreciente de acuerdo con el lugar que ocu pa la dependencia por la cantidad de ci tas recibidas. En cuanto a la segunda colum na que


Indicadores cien tí fi cos: evaluaciones negativas proposiciones positivas 101

in clu y e la segunda varia ble, nú me ro de ar tí cu los, afecta el or den jerár qui co ini cial y así pueden obser var se algunos movi mien tos en pro porción a las citas re cibidas y el nú me ro de artí cu los publicados. Ta bla 13 Número de citas Dependencias

Lugar que ocupa por núm. de citas

Lugar que ocupa por valor pro medio.*

IBt 1 1 IF 2 9 IFC 3 3 IA 4 5 IIB 5 6 IQ 6 11 CN 7 4 CIFN 8 2 ICN 9 8 Gf 10 13 CE 11 10 IIM 12 12 IB 13 20 II 14 15 Gl 15 7 ICML 16 16 IIMAS 17 14 CCA 18 19 IM 19 18 CI 20 17 Gg 21 21 * Lugar que ocupa la dependencia de acuerdo al porcentaje obtenido entre el número de citas y el número de artículos.

El nú me ro de citas re ci bi do por las dependencias no siem pre corresponde en cali dad con el nú me ro de ar tí cu los publi ca dos. El 24% guar dó una pro por ción igual al nú me ro de ci tas y nú me ro de ci tas entre ar tí cu los, el 38% bajó y 38% su bió. A fin de calcu lar el “Promedio por área” de citas para todo el Subsistema se correla cio na ron igual mente dos varia bles: ci tas y ar tí cu los publicados. Se anali za ron seis áreas. El pro medio por área refleja el nú me ro de artí cu los publicados entre el nú me ro de citas recibidas, teniendo como fuente el cu rri cu lum his tó ri co de cada investigador y sumando los resultados por dependencia y pos te rior mente por área.


102 In v esti ga ción Bi blio te co ló gi ca v . 12 No. 25 julio/diciembre de 1998 Grá fi co 18

Entre las tres dependencias que la confor man, en el área de Biología el promedio de citas recibidas por tra bajo pu blicado es de tres (ver Grá fi co 18). En este gru po el por centaje de ci tas recibidas es de 41% para el CIFN , de 36% para el CE y del 23% para el IB. En cuanto a los porcentajes de ar tí cu los publi cados el CIFN tie ne un 8%, el CE un 23% y el IB un 70% (ver Grá fi co 19). En el área Biomédica el pro medio de ci tas recibidas por tra bajo pu blicado es de 12.5. Esta área está formada por cuatro dependencias, mien tras que tres de ellas conser van un pro medio semejante, el pro medio del IBt es signi ficativamente ma yor respecto a las otras dependencias que conforman el área, por consi guien te, al igual que en el área de Biología, nue vamente una sola dependencia, en este caso Biotecnología, in flu y e en el promedio obtenido de citas recibidas por tra bajos pu blicados. El por centaje de citas obtenidas por dependencia respecto al to tal en esta área es el siguiente: para el C N un 8%, para el IBt 44%, para el IIB un 16% y para el IFC un 31%, mien tras que el porcentaje de trabajos es del 12% para el C N , del 26% para el IBt, del 27% para el IIB y del 36% para el IFC .


Indicadores cien tí fi cos: evaluaciones negativas proposiciones positivas 103

Grá fi co 19

Grá fi co 20


104 In v esti ga ción Bi blio te co ló gi ca v . 12 No. 25 julio/diciembre de 1998 El área de Ciencias de la Tie rra (ver Grá fi co 20) está constituida por cinco dependencias, cuatro insti tu tos y un cen tro, mismos que han obtenido un pro me dio de 2.3 citas por tra bajo. Mien tras tres dependencias conser van un pro medio entre el 1.4 y 2, otra dependencia baja de manera sig ni ficativa y la úl ti ma dependencia parece al te rar la muestra con un sesgo. El he cho de que dentro de las de pendencias analizadas Gl hay a obtenido un por centaje alto de citas reales, tie ne que ver con la rela ción entre ar tí cu los producidos y citas recibidas. En este instituto el porcentaje fue de 1.6, un porcentaje que si se relaciona por ejemplo con Gg parece muy alto, pero esto se debe a que Gl tiene pocos artículos y po cas citas recibidas que al promediarlas producen un resultado alto, lo que hace aparecer la muestra como viciada o que altera a las demás dependencias. El por centaje de citas recibidas en el área de C iencias de la Tie rra por cada una de las dependencias que la confor man es del 9% para CCA , del 23% para IC M y L, del 42% para Gf, del 0.48% para Gg y del 25% para Gl. En cuanto al por centaje de artí cu los publi cados el 15% es del CCA, el 28% del IC M y L , el 40% de Gf, el 8% de Gg y el 9% de G l. Grá fi co 21

El área de Física (ver Grá fi co 21) está consti tui da por tres insti tu tos. Mientras el IC N tie ne un pro medio alto de citas recibidas en esta distri bu ción, el IF


Indicadores cien tí fi cos: evaluaciones negativas proposiciones positivas 105

tiene una posi ción in termedia y el IIM un pro medio más bajo, lo que da, para esta área, un pro medio de citas por tra bajo de 4.8. El por centaje de citas por dependencia en esta área es de 14% para el IC N , de 74% para el IF y del 12% para el IIM . En cuanto al por centaje de trabajos pu bli cados por estas dependencias es del 11% para el ICN , del 70% para el IF y del 20% para el IIM . Grá fi co 22

En el área de Ingeniería y Tecnológicas el pro medio de acuerdo con la in for mación pro porcionada por los in vestigadores en su curri cu lum es de 2.14 citas recibidas para cada trabajo pu blicado. Esta área está consti tui da por dos dependencias que son C I y el II, su relación en cuanto a porcentajes no está pola ri za da como en otras dependencias analizadas por área. El por centaje de citas por dependencia en esta área es de 18% para C I, y del 82% para el II. El porcentaje de trabajos publicados es de 23% para el CI y de 77% para el II. En el área de matemáticas se encuen tran dos dependencias cuyos resultados en el porcentaje de citas oscila entre el 2.5 y el 1.5. En esta área del SIC el pro me dio es de 2 citas por cada artí cu lo pu blicado. El por centaje de ci tas recibidas por trabajo pu blicado en esta área el 65% es para el IIMAS y el 35% es para el IM . En


106 In v esti ga ción Bi blio te co ló gi ca v . 12 No. 25 julio/diciembre de 1998 cuanto al por centaje de artí cu los publicados es de 53% para el IIMAS, y de 47% para el IM . Grá fi co 23

CONSIDERACIONES GENERALES v El cono ci mien to sobre el compor ta mien to de las regularidades de la producción cientí fica, de una institución o siste ma cientí fico, coadyu va a la toma de decisiones en ma te ria de polí ti ca cientí fica sobre bases más objetivas. v El bajo porcentaje de inversión que nuestro país apli ca a la ciencia y la tecnología posiblemente tie ne como ori gen el que la actividad cientí fica profesional en nuestro país es joven, y a que por ejemplo en la UNAM sólo 3 insti tu tos –au nque con antecedentes– se fun da ron en 1929, dos en 1938, cuatro en los años cuaren ta, tres en los años setenta y cua tro en los años ochenta. v Otra ra zón para expli car los bajos recursos asignados a la actividad cientí fica es que ésta ha dado pocos frutos visi bles para la sociedad, por con siguiente el gobier no no tie ne la demanda de los mexicanos para que se le im pul se.


Indicadores cien tí fi cos: evaluaciones negativas proposiciones positivas 107

v La in vestigación que se lleva a cabo en la Uni ver sidad Na cio nal Au tó no ma de México (UNAM ) tiene un alto re conocimiento tan to en el ámbi to na cio nal como en el inter na cio nal. En México el ma yor nú me ro de per sonas con doctorados nacionales es v egresado de la UNAM . v La U N A M es la insti tu ción con ma yor nú me ro de “In ves ti ga do res Na cio na les”. v Los estu dios com pa ra ti vos de productividad e im pac to desarro lla dos por otros países, en el área de ciencias natu ra les y exactas, en la esfera mun dial uti li zan por lo gene ral como fuente el Scien ce Ci ta tio n In dex (SCI ). v Según el SCI en un 79% la revista cientí fica es el tipo de docu men to en donde más publican los in vestigadores me xicanos en el área de ciencias. Si v la Uni ver si dad Na cio nal se com pa ra con las 5 insti tu cio nes nacionales más productivas, la UNAM obtiene un 54% de la producción, segui da por el C INVESTAV con un 17%, el Siste ma SEP/CO NAC y T con 12%, la UAM con un 10%, el IPN con un 4%, y el ININ con un 3%. v Si la UNAM se com pa ra con la insti tu ción in mediata, jerar qui za da en orden decreciente, es decir el CINVESTAV , la UNAM obtiene un 68% de esa producción. v Respecto a la UNAM el SIC re presenta el 70%, por lo tanto el pro ducto in for ma ti vo generado por los in vestigadores del Subsistema puede ser considerado como la ma yor aportación que se genera en el país en el cam po de la investigación cientí fica. v A fin de que los estu dios com pa ra ti vos para nuestro país no conti núen basándose úni camente en bancos de información comerciales que tienen un gran sesgo, pero que son la única fuente de consulta para este tipo de estu dios, se recomienda que cada instancia en donde se lleve a cabo investigación cuente con bases como las desarro lla das en la Uni dad de Indicadores de Productividad C ien tí fica de la UNAM , creada en 1991, con la misma nor ma li za ción y perfil para formar una red na cional avalada que dé peso a nuestra in vestigación en el ámbi to in ter na cio nal. v Los investigadores del SIC tienen un alto ni vel académi co, y a que el 67% son titu la res. La existencia de un siste ma de fuentes de infor ma ción pro pia permi te el v diseño y evaluación de indicadores cientí ficos sobre bases objetivas. v Los currí cu los de los investigadores consti tu y en una valio sa fuente para la evalua ción de su producción cien tí fica, puesto que ofrecen una in for mación validada, objetiva y confiable. v Si se contem pla un to tal global en el Subsistema de la Investigación Cien tí fica, el docu men to con mayor representatividad es la re vista cientí fica, y a que el 71 por ciento de las dependencias pu bli ca más en revistas


108 In v esti ga ción Bi blio te co ló gi ca v . 12 No. 25 julio/diciembre de 1998

v v v v v

v v v v v

v v v v v

que en cualquier otro do cumen to, y el 29 por ciento pu blica me nos en re vistas y más en otro tipo de docu men to, sin que esto signi fique que la re vista esté excluida en alguna de las disci pli nas del subsistema. El 36% del to tal de títu los en don de pu blican los in vestigadores del SIC tien FI, mien tras que el 63% no cuenta con este reco no ci mien to. No existe una correspondencia entre las dependencias que publi can en un ma yor nú me ro de títu los de re vistas y un alto FI. Las dependencias con porcentaje más bajo en el FI son aquéllas en las que su prin cipal fuente de publi cación no es la revista. La cantidad e im pac to de los artí culos en los que se publica el pro ducto in for ma ti vo generado por los investigadores del SIC , varía de acuerdo con el área temática de pertenencia. Las revistas cientí ficas me diante las cuales se difunde el pro ducto in for ma ti vo generado por los in vestigadores del SIC tie ne di versos matices, pero en un muy alto por centaje reflejan im pacto y pres ti gio pro fesio nal en la comu ni dad cientí fica in ternacional. Las dependencias que muestran una ma yor dispersión en sus títu los son 7 y en ellas aparece más del 50% de los títu los repetidos. Las dependencias con menor disper sión en el nú me ro de títu los elegidos para publi car son cinco. Por áreas es Física la que publica en un ma yor nú me ro de títu los de re vistas, mien tras que matemáticas es la que concentra su informa ción en un me nor nú me ro de títu los. El FI por sí solo no deter mi na la calidad de una revista en donde pu bli ca un in vestigador, y a que ésta debe estar asociada entre otras al presti gio, al área temá ti ca, al contenido etcétera. De los 3701 títu los de revistas analizados sólo 2040 títu los tu vie ron FI en el JCR –ed. 1992 –, sin embargo, aun que los 1661 títu los que no obtu vie ron FI no aparezcan en el JCR es posi ble anali zar los en un trabajo posterior para obtener su FI correspondiente. El pro medio de las revistas con FI en el subsistema es de 35%. Las tres dependencias con el promedio más alto en la relación entre el total de títulos de revistas y el número de revistas con FI son CIFN , IBt, IFC . La mediana como medida de tendencia central muestra ante datos ex tremos un FI me nos sensible. Al aplicar la me diana a las dependencias se en con tró que una dependencia obtu vo más de 3 puntos en su FI, tres dependencias más de 2, diez dependencias más de 1 y siete dependencias me nos de uno. La mayo ría de dependencias que aplican la me diana se encuen tra en el grupo que obtu vo entre 1.9630 y 1.0510 de FI.


Indicadores cien tí fi cos: evaluaciones negativas proposiciones positivas 109

v El FI más elevado por dependencia en el SIC fue de 37.1600 para 3 dependencias, de 20 para una, de 19.60 para trece, de 19.33 para 5, y me nor de 8 para cuatro dependencias. v El FI pro medio por dependencia au men ta respecto a la mediana, al rededor de un 48% aproxi ma da men te. Apli cando el promedio, el resultado que obtiene una dependencia es sen v sible ante datos extremos, y a que se eleva de manera arti ficial en prejuicio del total de los investigadores en la evaluación global de su comunidad. v El 50% del total de ar tí cu los publicados se concentra en 5 dependencias del subsistema, éstas son el IF, IB, IQ, IA, IFC . v Las dependencias que publican un me nor nú me ro de ar tí cu los son: G l, Gg, C I, CIFC . v Por áreas las que tienen ma yor nú me ro de ar tí cu los publicados son: en Bio lo gía, el IB; en Ciencias de la tierra, el IGf; en Biomédicas, el IFC ; en Fí sica, el IF; en Ingeniería, el II; en Ma temáticas, el IIMAS. Por áreas los porcentajes de ar tí cu los publicados son: un 14% de Biolo v gía, el 19% de Biomédicas, el 16% de C iencias de la tie rra, el 25% de Físi ca, el 5% de Inge nie ría, y el 15% de Ma temáticas. El v nú me ro de artí cu los esperados, por año, por au tor no debe obte ner se de fuentes exter nas sino de los pro pios datos. El v ar tí cu lo por in vestigador por año para el IA es de 2.5, para el CE es de 0.99, para el CIFN es de 0.68, para el IB de 2.08, para el CN de 2.18, para el IBt de 1.22, para el IIB de1.27, para el IFC de 1.78, para el C C A de 1.28, para el ICML de 0.91, para el IGf de 1.78, para el IGg de 0.5, para el IGl de 0.81, para el IC N el 2.28, para el IF el 2.76, para el IIM el 1.01, para el C I el 3.75, para el II el 0.67, para el IIMAS el 0.59, para el IM el 0.44, para el IQ el 2.49. v El 48% de las citas re cibidas a los trabajos pu bli cados está concentrado en tres dependencias: IBt, IF, y el IFC . v Por áreas el por centaje de citas más alto corresponde al área Biomédica. v Por áreas el por centaje más alto de citas obtenidas en Biología corresponde al CIFN , en C iencias de la Tie rra a Gf, en el área Biomédica al IBt, en Física al IF, en Ingeniería al II, en Ma temáticas al IIMAS. La frecuencia con que un artí cu lo es citado por dependencia es para IB t v 21, para C IFN 16, para IFC 11, para CN 9, para IA 9, para IIB 8, para IGl 7, para C IN 6, para CE 5, para IF 5, para IQ 4, para IIM 3, para CI 2, para IGf 2, para II 2, para ICML 2, para IIMAS 2, para IB 1, para CCA 1, para IM 1, para IGg 0.13. El v nú me ro de citas recibido por las dependencias no siem pre corresponde al núme ro de artí cu los publicados. El 24% guardó una pro porción igual al nú me ro de citas y nú me ro de citas entre ar tí culos, el 38% bajó y 38% su bió.


110 In v esti ga ción Bi blio te co ló gi ca v . 12 No. 25 julio/diciembre de 1998 v Entre las tres dependencias que confor man el área de Biología, el pro medio de citas recibidas por tra bajo pu blicado es de tres. En este grupo el por centaje de citas recibidas es de 41% para el C IFN , de 36% para el CE y del 23% para el IB. En cuanto a los porcentajes de ar tí cu los publi ca dos el C IFN tie ne un 8%, el CE un 23% y el IB un 70%. En el área Biomédica el promedio de ci tas recibidas por tra bajo pu blicav do es de 12.5. El por centaje de ci tas obtenidas por dependencia respecto al to tal en esta área es el siguiente: para el CN un 8%, para el IBt 44%, para el IIB un 16% y para el IFC un 31%; mien tras que el porcentaje de trabajos es del 12% para el CN , del 26% para el IBt, del 27% para el IIB y del 36% para el IFC . El área de Ciencias de la Tie rra está consti tui da por dependencias, que v han obtenido un pro medio de 2.3 citas por tra bajo. El por centaje de ci tas recibidas en el área de C iencias de la Tie rra por cada una de las dependencias que la conforman es del 9% para C C A , del 23% para IC M y L , del 42% para Gf, del 0.48% para Gg y del 25% para Gl. En cuanto al por centaje de ar tí cu los publicados el 15% es del C C A , el 28% del IC M y L , el 40% de Gf, el 8% de Gg y el 9% de Gl. El v área de Física está constituida por tres institutos con un pro medio de 4.8. citas por tra bajo pu blicado. El por centaje de ci tas por dependencia en esta área es de 14% para el ICN , de 74% para el IF y del 12% para el IIM . En cuanto al por centaje de trabajos pu blicados por estas dependencias es del 11% para el IC N , del 70% para el IF y del 20% para el IIM . v En el área de Ingeniería y Tecnológicas el promedio es de 2.14 ci tas recibidas para cada trabajo pu blicado. El por centaje de citas por dependencia en esta área es de 18% para CI, y del 82% para el II. El porcentaje de trabajos publicados es de 23% para el CI y de 77% para el II. v En el área de Matemáticas el promedio es de 2 citas por cada trabajo publicado. El porcentaje de citas recibidas por trabajo publicado en esta área es del 65% para el IIMAS y del 35% para el IM . En cuanto al porcentaje de artículos publicados es de 53% para el IIMAS, y de 47% para el IM . v A fin de que el resultado para obtener el promedio tan to de trabajos como de citas se ajuste aún más a la muestra, se recomienda anali zar cada una de las dependencias del SIC por depar ta men to, subdisci pli na o por tópico de estu dio.


Indicadores cien tí fi cos: evaluaciones negativas proposiciones positivas 111

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114 In v esti ga ción Bi blio te co ló gi ca v . 12 No. 25 julio/diciembre de 1998 ANEXO

Ta bla 1

Dependencias Núm. de títu los de revistas IA CE C IFN IB CN IBt IIB IFC CCA ICML Gf Gg Gl ICN IF IIM CI II IIMAS IM IQ

197 277 88 474 146 317 432 385 181 314 358 103 126 176 649 393 119 324 281 143 258

Área 197 839

1280

1082

1218

443 424 258 5741

Total Fuente: Cu rri cu la de los investigadores. Base de datos PRO FIN3

Ta bla 2

Dependencias

Núm. de revistas con FI

Área

IA CE CIFN IB CN IBt IIB

72 103 51 124 59 167 195

72 278

624


Indicadores cien tí fi cos: evaluaciones negativas proposiciones positivas 115

Ta bla 2 (con ti nua ción) Dependencias

Núm. de re vistas con FI

IFC CCA ICML Gf Gg Gl IC N IF IIM CI II IIMAS IM IQ

203 38 73 70 6 19 72 227 169 45 63 109 56 119

Área

206

468

108 165 119 2040 5741

Total Total global Fuente: Cu rri cu la de los investigadores. Base de datos PRODFIN3

Ta bla 3

Dependencias

Núm. de revistas sin FI

Área

IA CE CIFN IB CN IBt IIB IFC CCA ICML Gf Gg Gl IC N

125 174 37 350 87 150 237 182 143 241 288 97 107 104

125 561

656

876


116 In v esti ga ción Bi blio te co ló gi ca v . 12 No. 25 julio/diciembre de 1998

Ta bla 3 (con ti nua ción) Dependencias

Núm. de revistas sin FI

Área

IF IIM CI II IIMAS IM IQ

422 224 74 261 172 87 139

750

335 259 139 3701 5741

Total Total global Fuente : curri cu la de los investigadores. Base de datos PRO DFIN3

Ta bla 4

Dependencias

Número de documentos por Dependencia

Área

IA CE CIFN IB CN IBt IIB IFC CCA ICML Gf Gg Gl ICN IF IIM CI II IIMAS IM IQ

2598 1223 629 3535 962 1738 1684 2145 937 1901 2427 910 908 901 5589 2179 801 3617 1462 787 2592

2598 5387

6529

7083

8669

4418 2249 2592 39525

Total Fuente : curri cu la de los investigadores. Base de datos PRO DFIN3


Indicadores cien tí fi cos: evaluaciones negativas proposiciones positivas 117

Ta bla 5 Producción de los In vestigadores del SIC por años de publicación Áreas

Número de artí culos

Dependen cias

1940-1949 1950-1959 1960-1969 1970-1979 1980-1989 1990-1994 Ob servaciones As tro no mía

IA

6

44

994

520

1799

18 1

18

73

368

343

802

51

110

84

264

37

116

538

1250

493

1

62

166

240

81

IIB

99

576

531

5 sin año

1211

74

114

220

549

284

3 en 1995

1244

IFC

6

109

304

731

534

3 sin año

1687

13

56

128

269

129

596

22

59

181

505

326

1093

8

82

239

855

416

1602

IGg

1

24

92

135

80

332

IGl

9

17

33

171

109

339

10

79

320

268

677

52

201

640

1994

1480

4370

17

147

530

526

7 sin año

1227

35

150

109

8 sin año

302

1 en 1995

1024

CE Biología

CIFN IB

14

CN Biomédica

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1

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ICN Física

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17

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4 en 1938

2452 550

111

184

452

251

17

162

260

169

608

59

89

220

149

541

2

23

189

442

1246

533

4 sin año

2439

29

295

1323

4137

11925

7415

35

25159

Fuente: curri cu la histórica de los Investigadores. Base de datos PRO DFIN3. (L2)


118 In v esti ga ción Bi blio te co ló gi ca v . 12 No. 25 julio/diciembre de 1998

Ta bla 6 Por cen taje de citas esperadas por dependencia

Áreas

As tro no mía Biología

Biomédica

C. de la Tierra

Física Ingeniería y T. Matemáticas Quí mi ca TO TAL

Impacto de la Impacto del Núm. de Dependencias Núm. de citas Núm. de citas Núm. de área Dep. por Dep. por área ar tículos por ar tículos por #ci tas / # art. #ci tas / # art. área. Dep. IA CE CIFN IB CN IBt IIB IFC CCA CCMyL Gf Gg Gl ICN IF IIM CI II IIMAS IM IQ

15984 3803 4314 2492 4974 26062 9490 18459 864 2191 4009 46 2341 4155 22301 3773 498 2344 1521 820 9477 139918

15984 10609

58985

9451

30229 2842 2341 9477

1799 802 264 2452 550 1211 1244 1687 596 1093 1602 332 339 677 4370 1227 302 1024 608 541 2439 25159

1799 3518

4692

3962

6274 1326 1149 2439

Fuente: curri cu la histórica de los investigadores. Bases de datos PRO DFIN3 e IMPAC . Ta bla 1 y L-4

8.8 4.74 16.34 1 9.04 21.52 7.62 10.94 1.44 2 2.50 0.13 6.90 6.13 5.10 3.07 1.64 2.28 2.50 1.51 3.88

8.8 3

12.5

2.3

4.8 2.14 2 3.8


Desarrollo profesional continuo para la gestión de bibliotecas y de servicios de información IAN M. JOHNSON School of Information and Media The Robert Gordon University 352 King Street, Aberdeen AB24 5BN, Great Britain

Traducido por: Guadalupe Carrión Rodríguez CUIB/UNAM, Torre II de Humanidades, C. U., México, Tel : 623 03 56 E-mail: gcarrion@cuib.unam.mx

TRABAJO RECIBIDO 7 DE AGOSTO DE 1998 TRABAJO ACEPTADO EL 27 DE AGOSTO DE 1998

RESUMEN En este trabajo se señalan los principales retos que están surgiendo en el sector de la información, en el que son crecientes las demandas de habilidades gerenciales de los profesionales de esta especialidad. Se hace referencia a los desarrollos que han tenido lugar en la educación para la gestión bibliotecaria y se examina, en particular, el papel de la educación continua. Se proponen algunas soluciones para ayudar a estos profesionales a adquirir el conocimiento y las habilidades que les son necesarias; se reseña la oferta actual de educación continua para la gestión de bibliotecas y se describen algunos de los obstáculos.

CONTINUING PROFESSIONAL DEVELOPMENT FOR LIBRARY AND INFORMATION MANAGEMENT

IAN M. JOHNSON

ABSTRACT This paper points to the major challenges arising in the information sector, in which information professionals face increasing demands on their management skills. It draws attention to the developments which have taken place in education for library management, and examines the role of continuing education for librarians. It discusses some solutions to help professionals acquire the necessary knowledge, and skills, reviews contemporary provision of continuing education for library management, and outlines some of the obstacles to development.


120 Investigación Bibliotecológica v. 12 No. 25 julio/diciembre de 1998 INTRODUCCIÓN bibliotecarios son administradores desde el momento en que inician su carreLraos pro fesional. Trabajan en un entorno especializado en el cual también practi-

can su profesión, y varía el nivel de sus responsabilidades, pero no pueden cumplir sus objetivos y metas profesionales a menos que administren con efectividad los recursos a su disposición. En esta presentación deseo: v recordar brevemente el contexto de este Taller: el cambiante panorama de la gestión de bibliotecas, re v señar algunos desarrollos que han tenido lugar en la educación de posgrado sobre gestión de bibliotecas, exa minar el enfoque que dan los bibliotecarios a la educación continua, v v revisar las ofertas actuales de educación continua y adiestramiento para la gestión de bibliotecas, se v ñalar algunos de los obstáculos de la educación continua. EL CAMBIANTE PANORAMA DE LA GESTIÓN DE BIBLIOTECAS Los administradores son las personas responsables del desarrollo y entrega de productos y servicios, así como de los recursos humanos y materiales que se re quieren para satisfacer este propósito. La demanda de habilidades gerenciales de los bibliotecarios ha crecido considerablemente en los últimos años. Las fuentes de información son mucho más complejas. Además del gran crecimiento en la publicación de materiales impresos, el surgimiento de la información electrónica ha añadido una nueva dimensión. Estas fuentes ofrecen fácil y rápido acceso a la información, pero también plantean problemas financieros y legales al administrador de biblioteca. Hay cargos inmediatos por la obtención de información; ésta se torna redundante más rápido que la impresa y su recuperación requiere inversión en equipo cuya vida es relativamente corta. Los usuarios de la información con frecuencia tienen poco conocimiento de los aspectos relacionados con la propiedad de la información a la que pueden acceder a través de las redes electrónicas. Éstas, en algunos casos, ofrecen acceso a información que no es ilegal o inaceptable en el país que la originó, pero que puede estar sujeta a diferentes interpretaciones legales, éticas o morales en otros países. Para hacer frente a estos cambios, se ha indicado que las bibliotecas necesitan adoptar un modelo como el que se aplica en los negocios y desarrollar una mayor pericia en gestión.1 La demanda de información y de conocimientos para su recuperación ha dado como resultado el establecimiento de bibliotecas donde antes no existían (por ejemplo, en hospitales, escuelas, instituciones profesionales y en compañías co1

L. H. Kevil. “Continuing education and the reinvention of the library school”. Journal of Education for Library and Information Science, 37(2), Spring, 1966, 184-190.


Desarrollo profesional continuo para la gestión de bibliotecas y de servicios...

121

merciales). De aquí que muchos bibliotecarios se encuentran dirigiendo estos servicios con el rango y nivel, aunque no necesariamente el tipo de responsabilidades, de los administradores senior que laboraban en los antiguos servicios bibliotecarios grandes y con estructuras jerárquicas bien definidas. Las bibliotecas no operan de manera aislada. Existen en un marco de referencia de organizaciones más grandes para apoyar sus objetivos corporativos. La explosión de información ha incrementado, potencialmente, la contribución que las bibliotecas pueden hacer para el logro de dichos objetivos, por lo que es necesario hacer un mayor énfasis en la mercadotecnia de los servicios bibliotecarios para incrementar la conciencia de la organización hacia este potencial. El entorno ocupacional para los bibliotecarios también ha cambiado. Muchas organizaciones grandes están amalgamando funciones, parcialmente, para lograr economías, pero sobre todo con la intención de crear una mayor cohesión y sinergia para el logro de los objetivos de la organización. Las bibliotecas se han visto afectadas por este tipo de reorganización en el sector gubernamental, en las universidades, en los servicios de salud y en los negocios. Estas unidades de mayor tamaño presentan nuevos retos y oportunidades a los administradores de bibliotecas que tienen una amplia visión de los objetivos corporativos, perspectiva que incorpora una mayor comprensión del propósito y de las actividades de los servicios que puede ofrecer la biblioteca, ambición personal y las habilidades gerenciales que se requieren en una unidad de estas características. Las bibliotecas tampoco están aisladas de la filosofía que permea actualmente a los negocios y a los organismos gubernamentales –efectividad, eficiencia y carácter emprendedor–. Esto requiere un nuevo enfoque que representa, no sólo una amenaza para los servicios bibliotecarios, sino también oportunidades para que el administrador de biblioteca desarrolle servicios relevantes. Por ejemplo, Administración Total de la Calidad (ATC), con su énfasis en continuas mejoras, es sólo una de las muchas tendencias gerenciales que afectan a las bibliotecas.2 La pregunta que debemos hacernos es si éstas y los bibliotecarios pueden sobrevivir en este entorno sin adoptar el conocimiento y las actitudes del administrador profesional. EDUCACIÓN Y GERENCIA DE BIBLIOTECAS Durante los últimos treinta años, debido a la complejidad creciente de los servicios bibliotecarios y de información se ha dado mayor atención a su administración. En Inglaterra, por ejemplo, se estableció en 1969 una Unidad de Investigación sobre Administración de Bibliotecas con el objeto de ofrecer un pun2

J. A. Van Reenen. “The transfer of learning from continuing education to the job: an evaluation of the impact of total quality management courses on health sciences librarians”. Bulletin of the Medical Library Association, 84(2), April 1966, 257-260.


122 Investigación Bibliotecológica v. 12 No. 25 julio/diciembre de 1998 to central para investigar problemas relacionados con la gerencia de bibliotecas universitarias. Durante los veinte años de su existencia su objetivo general fue: “incrementar la efectividad de los servicios en el campo, proporcionando servicios de información, de investigación, de educación continua y de consultoría.”3 Durante este periodo se incrementó considerablemente el interés porque los profesionales contaran con estudios superiores. Hacia mediados de la década de los setenta, la Asociación Británica de Bibliotecas inició un proyecto para investigar la adecuación del adiestramiento de los bibliotecarios en aspectos de gestión. Se identificó que la necesidad era grande y se recomendó el establecimiento de cursos regulares sobre ciertos temas.4 Sin embargo, en aquel tiempo, no hubo éxito para implantar dichas recomendaciones. A lo largo de los setenta y de los ochenta, surgieron muchos desarrollos en las Escuelas de Biblioteconomía, al reorientar sus cursos básicos de administración a gestión bibliotecaria, a fin de satisfacer las demandas de empleo del cambiante mercado. Se aceptó, en general, que hay procesos universales básicos de gestión que son aplicables en los campos de educación, negocios, industria y administración pública, y que éstos pueden definirse y ser estudiados con provecho por estudiantes de bibliotecología. La mayor parte de las escuelas cubre actualmente estos procesos, bien sea a partir de un curso obligatorio –como es normal en Inglaterra – o como optativo, lo que es todavía frecuente en algunos programas de maestría en los Estados Unidos, en donde no se considera que un curso básico en gestión sea parte esencial de un programa profesional especializado.5 En este país, sin embargo, el enfoque flexible a las estructuras de los cursos permitió que varias escuelas establecieran programas conjuntos de maestría en biblioteconomía con las escuelas de negocios de la universidad. LOS BIBLIOTECARIOS Y LA EDUCACIÓN CONTINUA Posiblemente debemos ahora examinar por qué los bibliotecarios deben ampliar sus habilidades de gestión mediante programas de educación continua. Parece haber tres razones: v hacer frente a los cambios que ya he descrito v demostrar competencia profesional v buscar desarrollo profesional Cuando las circunstancias demandan una mayor conciencia profesional y téc nica, y ante presiones financieras y políticas: 3 4 5

L. Gilder. “CLAIM: Center for Library and Information Management”. Information and Library Manager, 1(1), June 1981, 24-26. U. Anderson. Management training for librarians: a report. 1977. Library Association. J. J. Kortendick. “Guide to library education. Part 1 Curriculum: administration”. Drexel Library Quarterly, 3(1), January 1967, 92-103.


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123

[...]la obsolescencia profesional se convierte en un peligro genuino y actual. La educación continua sistemática proporciona un medio para combatirla, así como las preocupantes repercusiones en el individuo.6

Dado el ritmo de cambio en nuestro campo, necesitamos introducir, tanto en los estudiantes como en quienes están en el ejercicio profesional, el compromiso de aprendizaje a lo largo de toda su vida. Cada vez más los gobiernos consideran que las bibliotecas pueden ofrecer un servicio de educación continua no tradicional.7 Sería irónico que los bibliotecarios estuvieran excluidos de los beneficios potenciales de estos cambios. Mientras que las Escuelas de Biblioteconomía y de Estudios de la Información han proporcionado conocimientos y habilidades actualizados a sus recientes graduados y los medios que les capaciten para aprender, el verdadero dilema es cómo estimular y facilitar el desarrollo de quienes se encuentran en el ejercicio de la profesión. Éste es un papel que hasta hace poco, las escuelas en Inglaterra no habían podido fomentar con financiamiento del gobierno. En gran medida la motivación y el apoyo a programas de educación continua ha quedado en manos de los empleadores y son los organismos profesionales y las compañías comerciales las que asumen el reto de ofrecer los cursos necesarios. Nuestra Asociación de Bibliotecas ha intentado resolver este problema por medio de diferentes acciones. De 1969 a 1986 hizo posible que los bibliotecarios en ejercicio y los especialistas de información fueran admitidos en el Registro de la Asociación de Bibliotecarios con Cédula (éste es el reconocimiento oficial de su categoría profesional en Inglaterra), completando algunos requisitos que incluían no tanto el asistir a una Escuela de Biblioteconomía, sino el cursar un determinado número de cursos cortos especializados que habían sido reconocidos por la Asociación en cuanto a su contenido y nivel. Sin embargo, pocas personas consideraron el Desarrollo Profesional Continuo como un camino para alcanzar status profesional y, por lo tanto, el programa se canceló. El Código de Conducta Profesional de la Asociación, aprobado en 1983, indica que se espera que los miembros: “se mantengan al tanto de los desarrollos de la biblioteconomía en aquellas ramas de la práctica profesional a las que puedan vincularse por sus capacidades y experiencias.” Recientemente esta asociación decidió no proseguir con la idea de que la edu cación continua debiera ser un requisito para los miembros que desearan retener su status profesional, sino que estableció un proceso para animarlos a tomar la iniciativa de planear sus propios programas de desarrollo y de buscar el apoyo de sus empleadores. Por supuesto, en un mundo ideal, no debiera ser necesario que los individuos tomaran esta iniciativa. En los presupuestos de las bibliotecas el renglón 6 7

T. Konn and N. Roberts. “Academic librarians and continuing education: a study of personal attitudes and opinions”. Journal of Librarianship, 16(4), 1984, 262-280. Great Britain. Department for Education and Employment for Learning: a national grid for learning. 1997.


124 Investigación Bibliotecológica v. 12 No. 25 julio/diciembre de 1998 más fuerte está constituido por el gasto de personal que actúa como interfase con los usuarios. Para que la administración de una biblioteca responda totalmente a las necesidades de la comunidad, debe darse la prioridad más alta a este renglón a través de una política de educación continua8 que debe cubrir también las estrategias apropiadas, tales como enfoques a la revitalización del trabajo, para que los empleados superen el estancamiento en sus carreras.9 LAS ESCUELAS DE BIBLIOTECONOMÍA Y LOS PROGRAMAS DE EDUCACIÓN CONTINUA PARA LA GESTIÓN DE BIBLIOTECAS

Al mismo tiempo que las asociaciones profesionales tomaban un mayor interés en este aspecto, algunas escuelas en Inglaterra desarrollaron programas de maestría en biblioteconomía con un fuerte énfasis en gestión. Sin embargo, se pretendió que éstos fueran programas de posgrado, con el propósito principal de formar gestores de nivel medio para las bibliotecas, y en menor medida prepararlos para puestos de mayores responsabilidades. Hacia fines de los ochenta sólo uno de cada cuatro bibliotecarios se preparaba para acreditación superior, mientras el resto tomaba cursos en gestión que tuvieran un reconocimiento general.10 No hubo programas conjuntos con las Escuelas de Negocios en Inglaterra sino hasta 1989 cuando el Departamento de Estudios de la Información de la Universidad de Sheffield empezó a ofrecer un curso sobre gestión de información, como parte del programa de maestría en administración de medio tiempo que ofrecía esta institución, y otras universidades siguieron este ejemplo. Hace poco el Departamento de Estudios de Información y Biblioteconomía, de la Universidad de Loughborough estableció un programa de maestría en gestión de información, con la colaboración de su escuela de negocios. El éxito de la mayor parte de estos cursos avanzados ha sido por un corto periodo debido a la reducción de inscripciones. No son muy claras las razones por las cuales esto ha ocurrido, pero quizá se deba al tamaño potencial del mercado local para cursos de medio tiempo. Sin embargo, la Universidad de Gales, en Aberystwyth, estableció en el año escolar 1985/86 un programa de posgrado que mantiene su objetivo de contar con alrededor de 30 estudiantes cada año. La principal característica de este programa es que se imparte, principalmente, a través de la modalidad de educación a distancia. Todo el material para el curso fue originalmente preparado por bibliotecarios que también contaban con estudios superiores en gestión, y las lecturas complementarias referían a los estudiantes no sólo a textos apropiados sobre este tema, sino D. E. Weingand. “Accountability and continuing education”. Journal of Education for Library and Information Sciences, 36(4), Fall 1995, 351-352. 9 L. Launey. “Career life cycles: coping styles for plateaued workers”. Library Administration and Management, 9(1) Winter 1995, 27-30. 10 S. Ritchie. Training and management development in librarianship. 1988. British Library Research and Development Department. 8


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125

también a una selección de libros y artículos de revista relevantes a cada uno de los temas y orientados a diferentes tipos de biblioteca: pública, académica o especializada. El hecho de que se pueda encontrar una variedad de material sobre cada uno de los tipos de biblioteca en la literatura sobre bibliotecología –y que en gran parte ha sido preparado por profesionales en ejercicio– es un interesante indicador de la atención que se ha dado a la gestión bibliotecaria. OFERENTES DE OTROS PROGRAMAS DE EDUCACIÓN CONTINUA Los oferentes de programas de educación continua también han respondido a este creciente interés. Los cursos cortos para bibliotecarios han proliferado de modo considerable en los últimos años y en la actualidad existen aproximadamente unos 1500 programas11 que se organizan cada año en Inglaterra, ofrecidos por unas 150 organizaciones.12 Algunos de los más destacados son los de las asociaciones profesionales, organismos comerciales, y grupos cooperativos establecidos por bibliotecas en un área específica13 y que cubren temas relacionados con administración de las comunicaciones y de recursos humanos, delegación y habilidades para una supervisión efectiva.14 Vale la pena mencionar, en particular, a la Asociación Británica de Bibliotecas que ahora cuenta con unos 20 grupos especializados que ofrecen reuniones esporádicas y cursos cortos para sus asociados, frecuentemente gratuitos, o a un precio muy bajo. Hace algunos años la Asociación estableció un Departamento de Educación Continua, para organizar programas sobre bases comerciales, aunque inicialmente tuvo que subsidiar los costos del personal responsable de la organización y la mercadotecnia de los mismos. En la actualidad la Asociación ofrece unos 100 cursos cada año, de un día de duración y recupera todos los costos. La mayor parte de las Escuelas de Biblioteconomía ofrece cursos en los que se abordan temas de actualidad, y los instructores son individuos que están en el ejercicio profesional. Sin embargo, las escuelas organizan sólo un 2% de los cur sos cortos que se ofrecen en Inglaterra, principalmente porque el estímulo que otorga el gobierno a las universidades es muy reducido.15 En la medida en que 11 Based on an analysis of the “Professional Calendar”, published bi-monthly by the Library and Information Studies Library, University of Wales Aberystwyth. 12 Library and Information Services Council. Continuing professional education for library and information work: a discussion paper. 1984. Office of Arts and Libraries. 13 A. Macdougall and R. Prytherch. Cooperative training in libraries. 1990. London: Gower. 14 H. White. “Continuing education courses in management”. Serials Librarian 78(4), Fall 1987, 257-262. 15 I. M. Johnson. The development of continuing education in British schools of librarianship and information studies in Theorie and pratique dans l’enseignement des sciences de l’information Bridging the gap between theory and practice: proceedings of the first joint meeting between the Association Internationale des Ecoles de Sciences de l’Information (AIESI) and the Association for Library and Information Science Education (ALISE), Montreal, Canada, 25-27 May 1988; edi-


126 Investigación Bibliotecológica v. 12 No. 25 julio/diciembre de 1998 éste tome un papel más activo en apoyar estos programas a través de mecanismos financieros, es probable que las Escuelas de Biblioteconomía y de Información se involucren en mayor medida en ellos.16 Para ofrecer acceso a programas de Educación Continua, todas las universidades han empezado a rediseñar sus programas de grado, sobre una base modular, a fin de que los interesados puedan tomar cursos relevantes cada semana, para actualizar o ampliar sus conocimientos o habilidades sin que necesariamente tengan que obtener un grado o créditos. Hacia el final de la década de los 80, se empezó a dar mayor atención a las necesidades de los directivos de bibliotecas. Robert Hayes, decano de la Escuela de Biblioteconomía de la Universidad de California, en Los Ángeles, estableció un programa de senior fellows para un grupo seleccionado de directivos. Después llevó a cabo un estudio sobre las necesidades de adiestramiento de los directivos en todo tipo de bibliotecas cuando estuvo como profesor visitante en Inglaterra.17 Éste fue más que una evaluación de la reacción a las propuestas para establecer cursos intensivos similares, y fue posible que se iniciaran algunos bajo los auspicios del Departamento de Investigación y Desarrollo de la Biblioteca Británica, o de grupos sectoriales. La instrucción ha sido impartida tanto por bibliotecarios con gran experiencia en gestión, como por profesorado de la Escuela de Administración. El programa, evaluado de manera muy favorable por los mismos participantes, incluye dos cursos intensivos, y se requiere, además, que elaboren un proyecto que parta de la experiencia de su trabajo en el periodo intermedio. Una de las áreas intangibles de la gestión es la de liderazgo, aspecto al que a nivel de posgrado se le ha dado últimamente más atención.18 Hay un número creciente de ejemplos de programas que proporcionan a los bibliotecarios una experiencia de aprendizaje activo en liderazgo, sobre todo en los Estados Unidos. Típicamente en estos programas intensivos de adiestramiento, los bibliotecarios trabajan hombro con hombro con administradores de otro tipo de organizaciones, exploran las funciones clave del proceso de gestión, se enfocan a actividades de liderazgo en un entorno simulado de trabajo, y participan en grupos pequeños para desarrollo de proyectos, destacando las técnicas de estudio de casos y role playing.19

16 17 18

19

ted by Rejean Savard. 1988. Montreal, Canada: Université de Montreal, Ecole de bibliotheconomie et des sciences de l’information. pp. 467-488. National Advisory Group for Continuing Education and Lifelong Learning. Learning for the Twenty-First Century: First report. November 1997. R. M. Hayes. A long view of a broad scene: means to prepare for strategic management of the modern large library. 1989. London: British Library Research and Development Department. Anglo-Nordic Seminar on Leadership Management Programmes: proceedings of a seminar organised by NORDINFO and the British Library (Research and Development Department), held at Hanasaari, The Swedish-Finnish Cultural Centre, Espoo, Finland, 20.09.-01.10.1995; edited by Marianne Heikell. 1996. Esbo, Finland: NORDINFO. P. Pugliese. “The AMA management course”. Journal of Library Administration, 5(2) Summer 1984, 1-4.


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127

Los métodos tradicionales de adiestramiento son un obstáculo para bibliotecarios que se encuentran geográficamente dispersos. Las principales características y ventajas de la educación a distancia incluyen: crecientes oportunidades de educación continua para quienes no pueden participar en cursos convencionales; diseminación de información y administración coordinada en una unidad central; gran variedad de contribuciones del profesorado, tales como apoyo para la crea ción de materiales, desarrollo de seminarios y materiales de autoenseñanza y procedimientos cuidadosamente diseñados y coordinados.20 Más aún, las nuevas tecnologías ya se están usando para ofrecer programas de educación continua a los bibliotecarios, sin importar su ubicación física. El adiestramiento apoyado en computadora, disponible para ser consultado en cualquier momento, puede ser interactivo e individualizado, tal es el caso de los telecursos, que utilizan la videoconferencia, cursos en línea mediante Internet, o publicados en hojas Web que sirven, de modo permanente, como un recurso de apoyo.21 El personal de bibliotecas, por lo tanto, enfrenta el reto de adquirir conocimientos y habilidades con apoyo de la computadora.22 Sin embargo, la educación a distancia no está exenta de problemas. Aunque ya hay en la actualidad valiosas experiencias de estos programas de Maestría en Administración de Negocios o de otros programas de posgrado similares, se ha demostrado que “el paradigma de la oportunidad de la enseñanza a distancia” no se traduce necesariamente en beneficios para los estudiantes. Bajas calificaciones y deserciones son algunos de los problemas que han enfrentado las instituciones que los ofrecen. Las deficiencias, que se relacionan con el desarrollo de habilidades académicas para el aprendizaje independiente, son patentes en la educación a distancia, ya que carece de las grandes ventajas de la interacción cara a cara. El apoyo de bibliotecas es también inadecuado si se compara con los modelos existentes en el campus universitario para los cursos regulares. 23 Debe también reconocerse que en muchos de los cursos de educación a distancia basados en Internet, el material impreso sigue siendo un apoyo sustancial, con la posibilidad de ofrecer contacto vía correo electrónico o páginas Web, de las cua les se pueden bajar copias de conferencias. En el campo de la administración los 20 D. P. Ely. Educational technology and distance education. 1981. Syracuse, NY: ERIC Clearinghouse on Information Resources. 21 K. A. Brandt and others. “Current topics in health sciences librarianship: a pilot program for networked based lifelong learning”. Bulletin of the Medical Library Association, 84(4), October 1996, 515-523. 22 A. J. Lessing and T. J. D. Bothma. “In service training for library staff. Guidelines for computer aided training material”. [Indienospleiding van biblioteekpersoneel: riglyne vir rekenaargesteunde lesmateriaal.] South African Journal of Library and Information Science, 63(4), December 1995, 187-198. 23 L. M. Grobler. Information support to distance postgraduate students at the Graduate School of Business Leadership, University of South Africa. In Proceedings, Seventh Off Campus Library Services Conference, San Diego, California, October 25-27, 1995. 1995. Mount Pleasant, Michigan: Central Michigan University, pp. 163-174.


128 Investigación Bibliotecológica v. 12 No. 25 julio/diciembre de 1998 programas remotos de educación a distancia, lentos y no interactivos son característicos y quizás todavía estamos a algunos años de distancia de una amplia disponibilidad y de un rápido acceso a Internet o de videoconferencias vía comunicaciones terrestres o satelitales. Sin embargo, posiblemente sea válido predecir que debido a la gran demanda que está surgiendo, los programas de educación general sobre gestión, cobrarán importancia en los canales educativos que se transmitirán de manera digital, vía satélite, en un futuro cercano. ADIESTRAMIENTO EN EL SERVICIO Estimuladas por el crecimiento de los programas de educación continua ofrecidos por entidades externas, las actividades de adiestramiento en el servicio en las bibliotecas se han incrementado en un 40%.24 Este crecimiento refleja no sólo un mayor reconocimiento de la organización de actividades específicas, sino también restricciones presupuestarias. En un estudio realizado en Inglaterra en 1985 se identificó que los apoyos financieros para el desarrollo de personal en las bi bliotecas públicas eran muy reducidos. 25 En otro más reciente, que cubrió todo tipo de bibliotecas, se identificó que el motivo por el cual no había mayor participación en actividades externas de educación continua, se debía a limitaciones de tiempo y financieras.26 Las Escuelas de Biblioteconomía en Inglaterra han respondido a estas presiones al ofrecer cursos en sus propias instalaciones, diseñados para responder a los requerimientos de las bibliotecas específicas, adiestramiento a cooperativas y a grupos profesionales. Aunque las escuelas en algunas ocasiones cobran por estos programas, reconocen el apoyo que reciben de la profesión (por ejemplo, en cuanto a colocación para trabajo de campo, visitas de estudio, y conferencias esporádicas para los estudiantes), así como los beneficios que obtiene el personal de estar en contacto frecuente con la práctica profesional, por lo que buscan recuperar sólo los gastos directos implicados en la oferta de dichos cursos.27 También se ha dado mucha atención recientemente al potencial de las técnicas de uno a uno, tales como tutorías, como una forma de desarrollar individuos a 24 J. Macdougall and others. Continuing education and training opportunies in librarianship. 1990. London: British Library Research and Development Department. 25 J. Bird. In-service training in public library authorities. 1987. London: Library Association. 26 J. Macdougall and others. Continuing education and training opportunities in librarianship. 1990. London: British Library Research and Development Department. 27 I. M. Johnson. The development of continuing education in British schools of librarianship and information studies in Theorie et pratique dans l’enseignement des sciences de l’information Bridging the gap between therory and practice: proceedings of the first joint meeting betweeen the Association Internationale des Ecoles de Sciences de l’Information (AIESI) and the Association for Library and Information Science Education (ALISE), Montreal, Canada, 25-27 May 1988; edited by Rejean Savard. Montreal, Canada: Université de Montreal, Ecole de bibliotheconomie et des sciences de l’information. 1988. pp. 467-488.


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129

partir del intercambio de experiencias.28 Asimismo se han realizado trabajos para usar “pares de aprendizaje” con el objetivo de ayudar a identificar y desarrollar en los bibliotecarios habilidades que se puedan transferir, en situaciones en las cuales el progreso en la carrera es posible solamente saliendo del ambiente bibliotecario, un reto que enfrentan muchos profesionales en bibliotecas especializadas pequeñas. 29 BARRERAS PARA LAS ACTIVIDADES DE EDUCACIÓN CONTINUA Y DE ADIESTRAMIENTO En un reciente estudio sobre la relación entre educación continua y el éxito en la carrera, se puso énfasis en la importancia que bibliotecarios destacados le han dado a esta actividad. La modalidad de desarrollo profesional a través de programas de educación continua, que se creía ofrecía grandes beneficios cambió, sin embargo, a lo largo de su carrera; en las primeras etapas se identificó que los cursos eran valiosos; en las últimas se dio más importancia a la oportunidad de establecer redes para conferencias.30 El adiestramiento y el desarrollo son de gran beneficio no sólo para el individuo, sino también para las organizaciones, aunque existe una serie de obstáculos reales o imaginarios. Hay un dicho que dice: Nadie es muy viejo para aprender, pero hay quienes dejan pasar de lado esta oportunidad. 31

Muchos de nuestros colegas no parecen deseosos de asumir la responsabilidad de su propio desarrollo. Debemos preguntarnos por qué ocurre eso. ¿Se debe a que algunos administradores de nivel medio y superior no ven ningún beneficio en asumir un mayor compromiso en el desarrollo de sus habilidades profesionales? ¿Se vuelven indiferentes para dejar desarrollar a sus subordinados, o perciben que el personal joven, mejor preparado, es para ellos una amenaza? ¿Cómo podemos superar estas actitudes? ¿Se deberá a que la organización en la que trabajan invierte muy poco en adiestramiento y desarrollo? Los resultados de un estudio australiano revelaron que son las organizaciones y no los individuos los principales proveedores de fondos 28 C. Nankivell and M. Shoolbred. “The mentoring research project”. Personnel, training and education, 12(1), May 1995, 7-10. 29 J. C. Farmer and F. C. B. Campbell. Reaching beyond the plateau: identifying special librarians’ transferable skills through “Learning Pairs”. 1997. Aberdeen: The Robert Gordon University. British Library Research and Innovation Centre report 46. 30 J. C. Farmer and F. C. B. Campbell. Continuing Professional Development and career success. 1998. Aberdeen: The Robert Gordon University. British Library Research and Innovation Centre report. 31 Anonymous.


130 Investigación Bibliotecológica v. 12 No. 25 julio/diciembre de 1998 para las actividades de educación continua, y que las inversiones eran relativamente bajas,32 sobre todo cuando hay dificultades económicas. ¿Es lógico? El personal es para muchas organizaciones el recurso más caro y valioso. Invertimos en edificios, equipo y colecciones. ¿No debemos también invertir en los recursos humanos? Todo el personal debe saber que se aprecia y estimula el Desarrollo Profesional Continuo. ¿Cómo pueden lograr las organizaciones que este mensaje sea claro? La mayor parte de las bibliotecas son organizaciones relativamente pequeñas. En las áreas geográficas de mayor tamaño de esta Región, el número de bibliotecas y bibliotecarios es reducido. En la medida en que las bibliotecas son más grandes, como en cualquier lugar, se amalgaman las actividades especiales realizadas, cada una, por pequeños grupos de profesionales. La gestión es sólo un aspecto de sus necesidades de desarrollo. En algunos estudios se ha identificado tanto la falta de tiempo como de cursos apropiados como principales limitaciones para participar en programas de educación continua. ¿Cómo pueden organizarse estas actividades en forma económica? Para las Escuelas de Biblioteconomía hay algunos aspectos adicionales. ¿Cómo puede el personal aprender no sólo las últimas técnicas de gestión, sino también cómo enseñarlas? ¿Deberían simplemente hacer arreglos con especialistas de Estudios de Negocios y de Administración de otras Escuelas y Universidades para impartirlas? Si se desea que las actividades de adiestramiento en el nivel de posgrado tengan éxito, probablemente se requiera de una base más sólida para su desarrollo. Mu chas de las cualidades de los administradores exitosos son, desde luego, atributos personales más que competencias profesionales y técnicas. ¿Cómo, por ejemplo, podemos desarrollar profesionales de la información que puedan atraer el interés de los políticos y otros tomadores de decisiones y exponer, con efectividad, la necesidad de obtener mayor apoyo para los servicios de información, si no tienen las habilidades interpersonales necesarias? ¿Cómo pueden ganar la confianza de otros administradores, si no pueden trabajar en equipo, si no pueden administrar proyectos dentro del tiempo y el presupuesto programados? Quizá no hemos dado la suficiente atención a estas cualidades, sino hasta hace poco, pero algunas de la Escuelas Británicas de Biblioteconomía y Estudios de la Información han empezado a revisar sus métodos de enseñanza con el fin de mejorar estas habilidades,33 estimuladas por la “Iniciativa de Negocio en Educación Superior” que el gobierno británico patrocinó hace algunos años.34 32 M. Broadbent and K. Grosser. Special library and information center managers: their continuing professional development. Report of a research study undertaken in 1985. 1986. Australia: Royal Melbourne Institute of Technology. Occasional Paper No. 2. ERIC DE 282 562. 33 P. Levy. People skills: Interpersonal skills training for library and information work. 1992. London: British Library. Library and Information Research Report. 34


Desarrollo profesional continuo para la gestión de bibliotecas y de servicios...

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COMENTARIOS FINALES Permítanme concluir con un asunto adicional. Mediante un análisis informal de la curricula en una universidad británica, realizado hace algunos años, se identificó que los estudiantes no graduados de biblioteconomía recibían más cursos acerca de técnicas de gestión, que los estudiantes del área de negocios. Los cursos cortos y de adiestramiento en el servicio sobre este tema cubren aproximadamente un 25% del total de programas de esta naturaleza que se ofrecen a los bibliotecarios ingleses.35 Sin embargo, un estudio reciente sobre las percepciones que éstos tienen en relación con sus experiencias, revela que no siempre las reconocen.36 Es obvio, por lo tanto, que debemos preguntarnos no nada más cómo mejorar los programas de educación sobre gestión, sino también cómo asegurar que nuestros colegas reconozcan que su experiencia en este terreno es tan valiosa como la de otros administradores.

I. M. Johnson and D. A. Williams. “The “enterprise culture” and curriculum development for librarianship and information studies”. Personnel, training and education, 7(2), 1990, 31-36. 35 I. M. Johnson and others. “Management education and training for librarians in Scotland”. IFLA Journal, 19(3), 1993, 280-291. 36 J. C. Farmer and F. C. B. Campbell. Reaching beyond the plateau: identifying special librarians’ transferable skills through “Learning Pairs”. 1997. Aberdeen: The Robert Gordon University. British Library Research and Innovation Centre report 46.


Campo interdisciplinar da ciência da informação: fronteiras remotas e recentes LENA VANIA RIBEIRO PINHEIRO Deparatmento de Ensino e Pesquisa Programa de Pos-Graduaçao en Ciencia da Informaçao Av. Venceslao Bras, 71-Pavilhao Ma rio de Almeida, Rio de Janeiro- RJ-22290-140 Rio de Janeiro, Brasil.

RESUMEN Este artículo se origina a partir de la discusión sobre el grado de profundidad de los conceptos, nociones y definiciones de la Ciencia de la Información, en aspectos de su historia, terreno conceptual, campo científico e interdisciplinariedad. Se inserta directa y fuertemente en la corriente de Epistemología histórica, que busca dilucidar la producción de teorías y de los conceptos científicos a partir de un análisis de la propia historia de las ciencias, de sus resoluciones y de las demarcaciones (“démarches”) del espíritu científico tomando como fundamento sobre todo las ideas de Ba chelrad, dialectizando nociones fundamentales, manteniendo en discusión los resultados adquiridos, “en acción polémica incesante de la razón” que caracteriza la “actividad constructiva de la filosofía de la negación.”

INTERDISCIPLINARY FIELDS IN INFORMATION SCIENCE: PAST AND RECENT FRONTIERS LENA VANIA RIBEIRO-PINHEIRO

This article has its origins in the discussion of the degree of profundity in the concepts, notions and definitions of Information Science, in aspects of its history, conceptual scope, scientific field and its interdisciplinary nature. These are inserted directly and forcibly into the trends of Historical Epistemology which look to elucidate the production of scientific theory and concepts based on an analysis of the history of the sciences, of their resolutions and demarcations of the scientific spirit. Above all, the ideas of Bachelrad are taken as the foundation, arguing the basic notions, maintaining in discourse the acquired results “in incessant and polemic action of reason” which characterizes the “constructive activity of the philosophy of negation.”

TRABAJO RECIBIDO EL 17 DE SEPTIEMBRE DE 1998 TRABAJO ACEPTADO EL 5 DE OCTUBRE DE 1998


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INTRODUÇÃO uando em 1982 apresentamos dissertação de mestrado em Ciência da InforQmação, propondo uma reformulação conceitual da Lei de Bradford, a grande

questão que ficou em aberto foi se uma lei, originalmente formulada para informação gerada numa área como a Geofísica Aplicada e Lubrificação, teria validade ou poderia chegar aos mesmos resultados em informação de outros campos do conhecimento como Medicina, Engenharia e Filosofia, se as ciências têm suas similaridades mas diferem, substancialmente, na sua natureza, processos, teorias e metodologias? E, além disso, como tratar uma ciência social cujo objeto, informação, é produzido pelo homem e também por ele absorvido, num ciclo autofágico, dinâmico e singular? Se este homem faz parte de comunidades científicas com padrões específicos de comunicação e busca de informação e cânones próprios na estrutura da literatura, decorrência natural da essência e “etnografia” de cada campo do conhecimento? Ou se o indivíduo, parte integrante de uma determinada cultura e circunstâncias educacionais, sociais, políticas e históricas bem definidas reage aos estímulos de informação de acordo com esses fatores determinantes? Durante vinte anos de estudos de Ciência da Informação, nossa percepção é de que a Ciência da Informação tem seu próprio estatuto científico, como ciência social que é, portanto, interdisciplinar por natureza, e apresenta interfaces com a Biblioteconomia, Ciência da Computação, Ciência Cognitiva, Sociologia da Ciência e Comunicação, entre outras áreas, e suas raízes, em princípio, vêm da bifurcação da Documentação/Bibliografia e da Recuperação da Informação. E seu objeto de estudo, por si mesmo, na complexidade de categoria abstrata, é de difícil apreensão. A partir da discussão sobre o grau de profundidade dos conceitos, noções e definições da Ciência da Informação, em aspectos de sua história, terreno conceitual, campo científico e interdisciplinaridade, o que foi questionado, em pesquisa de doutorado(Pinheiro,1997), teve como pano de fundo a Filosofia da Ciência, num primeiro momento, e a Epistemologia, no segundo, ambas estreitamente interligadas. Portanto, a tese da qual se origina este artigo –correspondendo a um de seus capítulos, com as necessárias adaptações–, se insere, mais direta e fortemente, na corrente de Epistemologia histórica, que busca elucidar a produção de teorias e dos conceitos científicos a partir de uma análise da própria história das ciências, de suas resoluções e das “démarches” do espírito científico(Japiassu,1977, p.65), tomando como fundamento sobretudo as idéias de Bachelard(1987, p. 136), dialetizando noções fundamentais, mantendo em discussão os resultados adquiridos, “na ação polêmica incessante da razão” que caracteriza a “atividade construtiva da filosofia do não”. Assim, as inquietações sobre as quais a pesquisa se debruçou vão desde a gênese da Ciência da Informação, a natureza dos fenômenos observados, descritos e explicados, seu corpo de conhecimentos, definições e conceitos, suas leis e teorias, en-


134 Investigación Bibliotecológica v. 12 No. 25 julio/diciembre de 1998 fim, o conjunto de elementos que a caracterizam como campo do conhecimento, naquilo que chamamos delimitações internas. Complementam o estudo as delimitações externas, como um olhar da ciência da Informação sobre si mesma, per ceptível através de manifestações tais como periódicos, sociedades e eventos técnico-científicos e sua produção intelectual, principalmente pesquisas em Ciência da Informação. Essas preocupações têm sua continuidade no aprofundamento das interfaces da Ciência da Informação com outras áreas, objeto deste artigo. Um dos pressupostos da tese foi o da Ciência da Informação como ciência social, tendo o seu objeto de estudo –informação–, produto do homem, inscrito em diferentes contextos, seja científico, tecnológico, educacional, político, artístico e cultural, inicialmente mais associado à ciência. A diversidade de conteúdos é a mesma de forma, isto é, o processo de comunicação se concretiza através dos mais diversos canais, tangíveis e intangíveis, orais, manuscritos, impressos ou eletrônicos. Objetos e fatos criados e promovidos pelo homem, por exemplo, contêm informação e fogem às categorias tradicionais de documento. O âmago da pesquisa é traduzido no subtítulo da tese –domínio epistemológico e campo interdisciplinar– estreita e profundamente associados, daí ser impossível, neste artigo, centrado na interdisciplinaridade, deixar de enfocar alguns resultados da pesquisa, no seu conjunto, principalmente os relacionados à constituição da Ciência da Informação como campo do conhecimento, ou melhor, o continente Ciência da Informação e seus conteúdos disciplinares. Para esta delimitação de território disciplinar foi adotado como fonte para a pesquisa empírica o Annual Review of Information Science and Technology-ARIST. Assim, disciplinas constituintes da Ciência da Informação são desdobradas até sua interdisciplinaridade, reunidas e articuladas entre si, de tal forma a refletir esta ciência no mundo contemporâneo, nas suas características sócio-culturais e tecnológicas. E, para ilustrar a interdisciplinaridade como componente de um campo do conhecimento, o pensamento de Foskett: “uma nova disciplina não surge simplesmente porque velhos praticantes se desempenham melhor em seus empregos, mas porque dinamicamente novas relações aparecem com outros campos”.(1980, p.15) BREVE TRAÇADO DA EVOLUÇÃO CONCEITUAL DA CIÊNCIA DA INFORMAÇÃO

O estudo da Ciência da Informação parte do reconhecimento de sua interdisciplinaridade, de sua natureza social, forte e profundamente relacionada à tecnologia da informação e do novo papel da informação na sociedade e cultura contemporâneas, características essenciais da área, ressaltadas por Saracevic: v natureza interdisciplinar, mudança nas relações com outras disciplinas e perspectiva de longa duração da evolução da interdisciplinaridade;


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v conexão inexorável à tecnologia da informação; e v participação ativa e deliberada na evolução da sociedade da informação, assim como outras áreas.(Saracevic, 1992, p.6) A abordagem interdisciplinar pressupõe um conceito de Ciência da Informação, daí esta síntese conceitual, de forma evolutiva. Uma das primeiras definições é de Taylor(1966), posteriormente sintetizada e reelaborada por Borko(1968, p.3), em definitivo artigo em torno do que seria Ciência da Informação: “disciplina que investiga as propriedades e comportamento da informação, as forças que regem o fluxo de informação, a fim de alcançar acessibilidade e utilização ótimas”. A nova área foi por ele compreendida como um corpo de conhecimentos relacionados “à origem, coleção, organização, armazenagem, recuperação, interpretação, transmissão, transformação e utilização da informação”. Até então, os especialistas estão mais preocupados com o processo em si, e não com os impactos da informação no homem e na sociedade, mais evidenciados, nessa fase, na antiga União Soviética, onde Ciência da Informação é denominada Informática. Ao abordar o fenômeno informação, Mikhailov, Chernyi e Gilyarevskyi(1969, p.14) afirmam que a sua substância “são processos, métodos e leis relativos ao registro, processamento sintético-analítico, armazenamento, recuperação e disseminação da informação”, e esclarecem que não se trata de “[...] informação científica tal qual atributo de uma respectiva ciência ou disciplina”, e sim aquela “usada, no caso, para significar a informação lógica obtida no processo de cognição que adequadamente reflete leis do mundo material e atividades espirituais de experiência humana e é utilizada na prática sócio -histórica”. Algumas definições, como a de Foskett(1980), trazem implícitas relações interdisciplinares, pois Ciência da Informação é uma “disciplina que surge de uma fertilização cruzada de idéias que incluem a velha arte da Biblioteconomia, a nova arte da Computação, as artes dos novos meios de comunicação, e aquelas ciências como a Psicologia e Lingüística, que em suas formas modernas têm a ver diretamente com todos os problemas da comunicação –a transferência do pensamento organizado”. Em relevante trabalho, principalmente pela relação entre informação e conhecimento, Belkin e Robertson(1976, p.192) assim se manifestam: Ciência da Informação é uma disciplina orientada a problema relacionado com a efetiva transferência de informação desejada, do gerador humano para o usuário humano, e a única noção comum a todos os conceitos é a de mudança de estrutura.

Ao estudar o pensamento de Brookes(1975), grande teórico da área e por ele considerado o “protagonista mais formidável” da corrente de pensamento da Ciência da Informação como manifestação social, Roberts(1976) ressalta que o fenômeno não pode ser estudado de forma isolada, mas parte de um processo


136 Investigación Bibliotecológica v. 12 No. 25 julio/diciembre de 1998 contínuo. Este é um esforço que requer “o estudo objetivo do conhecimento, não somente como um fenômeno cognitivo mas também como fenômeno social peculiar para a evolução do homem”. O próprio Brookes publica, no Journal of Information Science, denso trabalho sobre os fundamentos da Ciência da Informação, numa série de quatro artigos, abordando aspectos filosóficos e mudanças de paradigmas da área, enfatizando algumas distinções com outras áreas: [...]a tarefa da Ciência da Informação pode ser definida como a explicação do mundo do conhecimento objetivo, como uma extensão de, mas diferente do mundo da Documentação e Biblioteconomia(Brookes, 1980, part I).

Na análise da Ciência da Informação como Ciência Social, Brookes destaca as dificuldades das Ciências Sociais em superar a separação de efeitos objetivos de efeitos subjetivos, daí a “responsabilidade especial” da Ciência da Informação Tendo por fundamento as idéias de Popper, sobretudo o mundo do conhecimento humano, esse teórico vislumbra importante papel da Ciência da Informação, ainda não reivindicado por nenhuma outra área, na relação de informação e conhecimento, assim como a liderança da tecnologia da informação no processo de desenvolvimento da área (1980-81, part I, II,III e IV). O pensamento contemporâneo pode ser sintetizado pelas idéias de dois gran des teóricos da área, um deles já mencionado, Saracevic (1992), e Wersig (1993). Ambos têm presença decisiva na Ciência da Informação desde o seu aparecimento e discussões iniciais, na sua contribuição para a estrutura teórica e avanços desse novo campo do conhecimento. Tefko Saracevic foi quem melhor elaborou o conceito de relevância, atribuindo à recuperação da informação a causa maior do surgimento da Ciência da In formação e influência na indústria da informação. Hoje, a Ciência da Informação transcende a própria recuperação, presente ainda no seu núcleo, evoluiu, e sua base, atualmente, “está relacionada com os processos de comunicação humana”. Uma das mais recentes definições de Ciência da Informação de Saracevic reflete essa evolução, no reconhecimento da Ciência da Informação como: [...] campo devotado à investigação científica e prática profissional que trata dos problemas de efetiva comunicação de conhecimentos e de registros do conhecimento entre seres humanos, no contexto de usos e necessidades sociais, institucionais e/ou individuais de informação. No tratamento desses problemas tem interesse particular em usufruir, o mais possível, da moderna tecnologia da informação. (1992).

Wersig (1993) considera a Ciência da Informação um protótipo de ciência pósmoderna, ao lado da Ecologia. Portanto, não é uma ciência clássica e a sua emergência decorre da necessidade de estratégias para solução de problemas causados pela ciência e tecnologia. O cerne da questão é a mudança revolucionária do papel do conhecimento, no mundo contemporâneo, tanto em dimensões filosóficas quanto tecnológicas, o que se inicia, segundo ele, na década de 60.


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Wersig questiona se os novos tipos de disciplinas poderão se organizar como as disciplinas tradicionais ou como o que ele chama “campos de estudos”, que trabalhariam mais com a “interconceptualização”, um exercício “revolucionário, sinóptico e transdisciplinar”, de tal forma que proporcione à Ciência da Informação “desenvolver algum tipo de navegação conceitual que poderia, por sua vez, se desenvolver dentro de uma teoria sob a forma pós-moderna, numa rede centrada no conhecimento, sob a ótica do problema do uso do conhecimento em condições pós-modernas de informatização”(Wersig, 1993). INTERDISCIPLINARIDADE E CONCEITOS AFINS A interdisciplinaridade é inerente às ciências humanas e a discussão aqui apresentada tem por fundamento os conceitos de Japiassu (1976, p.29), no seu livro Interdisciplinaridade e patologia do saber, no qual o seu objetivo foi fornecer “certos elementos e instrumentos conceituais básicos para uma tomada de consciência sobre o lugar real de posição e tratamento dos principais problemas epistemológicos colocados pelas ciências humanas, do ponto de vista de suas relações interdisciplinares”, o que significa o diálogo entre essas disciplinas. Entre as motivações do projeto interdisciplinar, tanto intelectuais quanto afetivas, a primeira é criada pelo próprio desenvolvimento da ciência, isto é, a “necessidade de criar um fundamento ao surgimento de novas disciplinas”. A interdisciplinaridade “se afirma como reflexão epistemológica sobre a divisão do saber em disciplinas para extrair suas relações de interdependência e de conexões recíprocas”. Sua “grande esperança” é a “renovação e mudança no domínio da metodologia das ciências humanas” e seu “objetivo ideal” é “descobrir as leis estruturais de sua constituição e funcionamento –seu denominador comum”. (Japiassu, 1976, p.54). Sobre as origens do fenômeno interdisciplinar, Japiassu afirma que este tem dupla origem: “uma interna, tendo por característica essencial o remanejamento geral do sistema das ciências, que acompanha seu progresso e sua organização; outra externa, caracterizando-se pela mobilização cada vez mais extensa dos saberes convergindo em vista da ação”. Por outro lado, sob o ponto de vista teórico e epistemológico as pesquisas interdisciplinares podem surgir de duas preocupações: “a primeira, relativa às estruturas e aos mecanismos comuns às diferentes disciplinas científicas que são chamadas a ingressar num processo de interação ou de colaboração; a segunda relativa aos possíveis métodos comuns a serem instaurados para as disciplinas cooperantes”(Japiassu, 1976, p.44). Mas, conforme adverte Japiassu, o “fenômeno interdisciplinar está muito longe se ser evidente”, ainda que o discurso interdisciplinar esteja presente nos ambientes de ensino, pesquisa e técnica, depois de muitos anos relegado ao ostracismo imposto pelo pensamento positivista. Pela interdisciplinaridade é possível


138 Investigación Bibliotecológica v. 12 No. 25 julio/diciembre de 1998 ultrapassar a dissociação de teoria e “ação informada”, pois as pesquisas interdisciplinares não só “[...]postulam um ensino coordenado e integrado das ciências mas respondem às exigências da ação”.(Japiassu, 1976, p.30) Ao estudarmos interdisciplinaridade temos, obrigatoriamente, que nos reportar a conceitos próximos como multidisciplinaridade, pluridisciplinaridade e transdisciplinaridade, esta última, conforme veremos, uma etapa evolutiva da interdisciplinaridade, o que pressupõe o entendimento de disciplina. Segundo Japiassu, disciplina é sinônimo de ciência, sendo mais empregada, no entanto, para designar o “ensino de uma ciência”, ao passo que o termo ciência designa mais uma atividade de pesquisa. Assim, “uma disciplina deverá, antes de tudo, estabelecer e definir suas fronteiras constituintes. Fronteiras estas que irão determinar seus objetos materiais e formais, seus métodos e sistemas, seus con ceitos e teorias”. Conseqüentemente, disciplina e disciplinaridade são “a progressiva exploração científica especializada numa certa área ou domínio homogêneo de estudo”. Disciplinaridade é por ele definida como “a explicação científica especializada de determinado domínio homogêneo de estudo, isto é, o conjunto sistemático e organizado de conhecimentos que apresentam características próprias nos planos do ensino, da formação, dos métodos e das matérias; esta exploração consiste em fazer surgir novos conhecimentos que se substituem aos antigos”.(Japiassu, 1976, p.61 e 72) Japiassu, por sua vez, toma como base um trabalho de E. Jantsch –Vers l’interdisciplinarité et la transdisciplinarité dans l’enseignement et innovation(1972)– para ilustrar os conceitos de multidisciplinaridade, pluridisciplinaridade, interdisciplinaridade e transdisciplinaridade. Multidisciplinaridade é a “gama de disciplinas que propomos simultaneamente mas sem fazer aparecer as relações que po dem existir entre elas”, enquanto a pluridisciplinaridade é traduzida pela “justaposição de diversas disciplinas situadas geralmente no mesmo nível hierárquico e agrupadas de modo a fazer aparecer as relações existentes entre elas”.(Japiassu, 1976) Mas as disciplinas têm enfoques específicos e o real de cada uma é sempre reduzido ao ângulo de visão particular dos seus especialistas. Cada um deles adota sua forma de observar, representar e explicar sua realidade, própria da “dimensão do humano”, portanto, sendo um visão monodisciplinar, é parcial e limitada da sua realidade. Conseqüentemente, essa visão unidisciplinar vai fragmentar o objeto e “reduzí-lo à sua escala própria”. A interdisciplinaridade pode ser traduzida, “[...]antes de tudo, como o esforço de reconstituição da unidade do objeto que a fragmentação dos métodos indevidamente pulveriza”(Japiassu, 1976, p.66 e 67). Por outro lado, Japiassu identifica vários tipos de interdisciplinaridade, aqui ape nas mencionados: interdisciplinaridade heterogênea, pseudo-interdisciplinaridade, interdisciplinaridade auxiliar, interdisciplinaridade compósita, interdisciplinaridade unificadora.(1976).


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Depois de definir os diversos tipos de interdisciplinaridade, Japiassu os reduz a apenas dois: interdisciplinaridade linear ou cruzada e interdisciplinaridade estrutural. A primeira na verdade não chega a ser interdisciplinaridade, e sim “uma forma mais elaborada de pluridisciplinaridade”, porque as disciplinas permutam informações sem reciprocidade e não interessam diretamente a esta pesquisa. A segunda categoria se dá num processo interativo, quando disciplinas entram em diálogo, em reciprocidade e igualdade, ocasionando a fecundação “que dá origem, quase sempre, a uma nova disciplina: bioquímica, geopolítica, psicossociologia, por exemplo”. Nesta interdisciplinaridade estrutural “há uma combinação das disciplinas, correspondendo ao estudo de novos campos de problemas, cuja solução exige a convergência de várias disciplinas, tendo em vista levar a efeito uma ação informada e eficaz”. A esta questão voltaremos no final deste artigo, na convergência das ciências como a Ciência da Informação, a Comunicação e a Ciência da Computação.(Japiassu, 1976) Para o exercício interdisciplinar Japiassu aponta quatro exigências. A primeira é essencial porque “[...]é indispensável que a interdisciplinaridade esteja fundida sobre a competência de cada especialista. O avanço da teorização interdisciplinar exige o domínio seguro das exigências epistemológicas e metodológicas comuns a todo conhecimento, bem como dos aspectos específicos e particulares das disciplinas humanas. A colaboração não deve jamais suprir as lacunas e carências de uns e de outros, nem mesmo as conseqüências do estado ainda precário em que podem encontrar-se algumas disciplinas[...]” A segunda exigência, já mencionada anteriormente, é do “reconhecimento, por cada especialista, do caráter parcial e relativo de sua própria disciplina, de seu enfoque, cujo ponto de vista é sempre particular e restritivo”. Na terceira exigência é necessário “polarizar o trabalho interdisciplinar sobre pesquisas teóricas ou aplicadas, com vistas a resolver determinado problema social ou institucional com o concurso de várias disciplinas a ele concernentes[...]” E, finalmente, “a quarta exigência que se impõe ao trabalho interdisciplinar converte-se numa necessidade de ultrapassagem ou de superação. É preciso que os pesquisadores superem, mas sem negá-las, porque fazem delas etapas prévias indispensáveis, as outras modalidades de colaboração, quer dizer, todas as modalidades que não atingem uma integração propriamente dita das disciplinas, desde os conceitos, até os métodos”(Japiassu, 1976). Quando Japiassu faz a distinção entre interdisciplinaridade e transdisciplinaridade enfatiza que a primeira caracteriza-se “pela intensidade das trocas entre os especialistas e pelo grau de integração real das disciplinas, no interior de um projeto específico de pesquisa”(Japiassu, 1976), enquanto a transdisciplinaridade, em citação de Piaget, equivaleria a uma etapa posterior e superior, “que não se con tentaria em atingir interações ou reciprocidade entre pesquisas especializadas, mas que situaria essas ligações no interior de um sistema total, sem fronteiras estabelecidas entre as disciplinas”(Piaget apud Japiassu, 1976, p.75). De acordo com o conceito de interdisciplinaridade adotado na pesquisa, neste artigo são identificados, sob o olhar de diferentes especialistas, as disciplinas com


140 Investigación Bibliotecológica v. 12 No. 25 julio/diciembre de 1998 as quais a Ciência da Informação mantém laços interdisciplinares, procurando seguir uma certa cronologia, para melhor acompanhar a evolução dessas relações e compreendê-las no seu tempo, uma vez que paradigmas de trinta anos atrás po dem ter perdido sua vigência e sido substituídos. A INTERDISCIPLINARIDADE NA CIÊNCIA DA INFORMAÇÃO Uma das primeiras observações a respeito de interdisciplinaridade da área é de Cuadra (1966, p.4), sobre a atenção que especialistas dedicam às suas áreas cen trais de interesse, e a sua incapacidade de investir nas áreas periféricas, o que para ele “depende menos de interesse intelectual do que de tempo para buscar e ler literatura”. A sua própria definição de interesses periféricos envolve “algum grau de risco calculado”. Entre os pioneiros na identificação de áreas interdisciplinares da Ciência da Informação destacam-se os já citados Mikhailov, Chernyi e Gilyarevskyi (1969) autores de trabalho publicado pela FID, em 1969, ressaltando a importância das re lações da Ciência da Informação* com a Semiótica, a Psicologia e a Biblioteconomia. A primeira, por ser “[...]o estudo de diferentes sistemas de signos, com o propósito de descobrir seus princípios comuns e diferenças concretas, reveladas pela comparação desses sistemas[...]” portanto, é uma teoria geral de sistemas de sinais.(Mikhailov et al, 1969). Na medida em que as atividades de informação constituem um “[...]caso particular de sinais da atividade do homem(isto é, atividades de geração e percepção de sinais)”, se dá a contribuição da Semiótica para os fundamentos teóricos da Ciência da Informação. Na divisão tradicional de semiótica pragmática, semântica e sintática o autor associou, a cada parte, os respectivos aspectos das atividades de informação e Ciência da Informação. O primeiro, de estudos pragmáticos de sinais, na medida de seu envolvimento com atividades do homem incluem “propriedades de sinais que têm significado para a Informática como inteligibilidade e não –inteligibilidade, essencialidade e não–essencialidade”. O exemplo dado é o resumo, visto como uma tarefa pragmática, pois é um trabalho de condensação que deve ser inteligível e conter o essencial. Além de sistema de recuperação de informação, aperfeiçoamento do sistema de publicações primárias, indexação e outros. No entanto, os autores lamentam ser a pragmática a parte da semiótica menos desenvolvida (Mikhailov et al, 1969).

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Conforme já explicado, na União Soviética a Ciência da Informação é denominada Informática, termo assim utilizado, neste artigo, somente nas citações ipsis litteris de traduções do russo para o português.


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Estudos semânticos de sinais são formas de “designação de objetos e conceitos por meio de sinais (relação entre o signo e o objeto)” e correspondem não só a pesquisas sobre “as relações entre sistemas de sinais e a realidade, mas também entre diferentes sistemas de sinais que refletem a realidade”. Portanto, todos os problemas semânticos ocupam, segundo os autores, um lugar de prioridade na Informática e os estudos do sentido (conteúdo) e significado (volume) dos sinais desempenham um papel decisivo na criação e análise de linguagens e sistemas de recuperação da informação, entre outros (Mikhailov et al 1969). Análises sintáticas “tratam de prioridades formais e externas de sinais e suas combinações (relação de um signo com o outro)”. Assim, semiótica sintática diz respeito, particularmente, “a todos os aspectos da derivação formal de sentenças, de outras sentenças, somente na base de vínculos formais entre si, manifestados numa certa similaridade de estruturas externas dessas sentenças”. Então, métodos sintáticos são importantes para a “mecanização” de atividades de informação. Para exemplificar as aplicações da Semiótica na Informática, Mikhailov e colaboradores identificaram projetos de pesquisa conduzidos pelo VINITI, entre os quais dois na área de Química: um sistema de codificação de estruturas de fórmulas químicas para “mecanização” e um serviço de recuperação factual “mecanizado” para uma Seção de Química Orgânica. (Mikhailov et al, 1969). Enfim, “[...]não será um exagero dizer que a interação da Semiótica com a Informática está exercendo uma forte, e em alguns casos decisiva, influência no desenvolvimento da própria Semiótica”(Uspenski apud Mikhailov et al, 1969). A relação entre Ciência da Informação e Psicologia não é de menor importância para o desenvolvimento de uma teoria da Ciência da Informação. A Psicologia tem, “nos últimos anos” (final dos anos 60), apresentado um número de novas tendências, “algumas das quais estreitamente associadas aos problemas que estão sendo solucionados pela Informática”. Este é o caso da Psicologia do Trabalho, Psicologia da Engenharia e Psicolingüística. A primeira surgiu no século 19 e se desenvolveu rapidamente nas últimas décadas e algumas das questões dessa área são relacionadas ao trabalho como o aumento da sua eficiência, as bases de racionalização de habilidades, medidas psicológicas para facilitá-lo e seleção e treinamento de pessoal. (Mikhailov et al, 1969). A Psicologia da Engenharia é “mais fechada para os interesses da Informática” e abrange complexos estudos de sistemas homem-máquina, a aplicação do conhecimento ao comportamento humano para a concepção de sistemas e seus componentes, com o propósito de obter o máximo de eficiência com o mínimo de esforço para sua operação e serviço.(Chataris apud Mikhailov et al, 1969). Basta pensar nos sistemas de recuperação da informação para compreender o grande significado da Psicologia da Engenharia para resolução dessas tarefas . Outra área de interesse para a Ciência da Informação é a Psicolingüística, que estuda “a natureza do discurso, a organização hierárquica do comportamento verbal, mecanismos do discurso e da percepção, problemas de semântica e de moti-


142 Investigación Bibliotecológica v. 12 No. 25 julio/diciembre de 1998 vação verbal e não-verbal, bem como tarefas práticas envolvidas na comunicação de massa e no discurso da cultura”. A Psicolingüística é importante para a Ciência da Informação, na parte relativa “ao pensamento criativo e à geração e utilização de informação científica e técnica” e os resultados desses estudos muito contribuem “[...]para a compreensão dos mecanismos do processamento analítico-sintético da informação, incluindo sua codificação”. Ramos da Psicologia são, conseqüentemente, relevantes para a elaboração de base teórica para a Informática (Leontiev apud Mikhailov et al, 1969). É oportuno observar que no Brasil, estudos de usuários floresceram na década de 70, principalmente a partir de 1975, em função do mestrado em Ciência da In formação da UFRJ-Universidade Federal do Rio de Janeiro e IBICT- Instituto Brasileiro de Informação em Ciência e Tecnologia (Pinheiro,1983). Nessas pes quisas foi introduzida a técnica do incidente crítico, oriunda da Psicologia do Trabalho, e chegou a ser editada uma coletânea, no país, com o sugestivo título “A contribuição da Psicologia para o estudo de usuários da informação técnico-científica”, incluindo um estudo sobre incidente crítico. (Pereira et al, 1980). A apresentação da publicação, não por mera coincidência, foi assinada pelo Professor José Augusto Dela Coleta, do Instituto de Seleção e Orientação Profissional ISOP, da Fundação Getúlio Vargas -FGV. Entre os resultados empíricos da tese, da qual é oriundo este artigo, é oportuno mencionar a freqüência de periódicos utilizados por pesquisadores da área. Verificamos a presença, entre os mais freqüentes, de dois títulos de Psicologia e um de Lingüística: Applied Psychological Measurement, Journal of Experimental Psychology: Human Perception and Performance e Automatic Documentation and Mathematical Linguistics, além de outros menos freqüentes. A respeito dos aspectos lingüísticos da Ciência da Informação, Foskett (1980) define a verdadeira comunicação como aquela que se refere “[...]à apreensão do significado, quando um esquema de conceitos estruturados é assimilado pela mente do receptor, que pode ajustar o esquema já existente em sua mente para incorporar dados novos”, daí relativizar a influência da teoria da informação na Ciência da Informação e ressaltar Saussure, iniciador da teoria lingüística moderna e a Semiologia. Segundo Foskett, as relações designadas por Gardin (apud Foskett, 1980) pelos termos paradigmático e sintagmático, de Saussure, tem “uma acentuada semelhança com o uso da análise de facetas”, de Ranganathan* , o primeiro com as tabelas de classificação de dois pontos, e o segundo, com a análise das facetas para a classificação de documentos. Ranganathan é responsável pela evolução da *

Na associação feita com o trabalho de Ranganathan são citados – Ranganathan, S. R. Prolegomena to library classification. Asia Publishing House, 3 rd. ed. 1970. – Ranganathan, S. R. The Colon classification. Rutgers, The State Uniersity, 1965.


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classificação facetada para classificação analítico-sintética e categorias baseadas nas noções de personalidade, matéria, energia, espaço e tempo. Foskett (1980) menciona a iniciativa da Cambridge Language Research University, em 1970, na aplicação de técnica de lingüística computacional na análise de freqüência de palavras em computador para classificação de palavras-chave, com resultados encorajadores na recuperação da informação. Nesta mesma obra é citada uma importante Conferência sobre “Fundamentos do Acesso ao Conhecimento”, realizada em 1965, em Syracuse, quando dois so ciólogos americanos destacaram uma nova disciplina com “força diversificadora” e a necessidade de colaboração mais estreita entre acadêmicos e especialistas em informação. Não há dúvida quanto às relações da Ciência da Informação e Lingüística na representação da informação. O Mestrado em Ciência da Informação da UFRJ-IBICT inclui uma linha de pesquisa nessa área, com estudos sobre Ranganathan, e durante alguns anos manteve entre professores do seu corpo docente um lingüista. Isto ocorreu há mais de quinze anos atrás e a partir de 1983 o Curso deixou de contar com essa colaboração. Relações interdisciplinares são relações de troca teórica e metodológica e, para que tal ocorra, é imprescindível clareza para identificar, entre as disciplinas envolvidas, onde se dá o encontro ou a interseção de duas área de conhecimento e esta era uma das dificuldades nos estudos de Ciência da Informação e Lingüística no Mestrado mencionado. Outra relação interdisciplinar ressaltada por Mikhailov e colaboradores (1969) é com a Biblioteconomia, na qual Otlet aparece como responsável pela cisão en tre atividade bibliográfica de biblioteca e o processo da Documentação, inicialmente considerada Ciência da Informação. Os autores discordam, apontando as restrições da Documentação, enquanto a Ciência da Informação seria mais abrangente. Também Goffman (1970) aborda a interdisciplinaridade da Ciência da Informação com a Biblioteconomia e a Ciência da Computação e justifica a invasão da primeira nos currículos da segunda devido a três motivos. O primeiro, porque foram as bibliotecas as primeiras instituições que operam com informação a ingressarem na revolução automática do processamento da informação; segundo, a necessidade de formação profissional de bibliotecários e, em terceiro, a facilidade que estes parecem ter em aceitar outras disciplinas cuja “relevância é clara para eles”. E, por considerarem que a Biblioteconomia ainda não definiu seus problemas, recorrem à Ciência da Informação para obter a respeitabilidade acadêmica que lhes falta, entre outros motivos, porque uma disciplina não pode se legitimar se é restrita a uma instituição como a biblioteca. Ele aponta quase os mesmos problemas na Computação, isto é, definição de problemas e busca de legitimidade acadêmica. Então, a Ciência da Informação não se restringe nem a uma nem a outra, e o seu desenvolvimento deve ser independente e transcender bibliotecas e computadores ou qualquer outro sistema físico que trate com informação, embo-


144 Investigación Bibliotecológica v. 12 No. 25 julio/diciembre de 1998 ra possa utilizar suas aplicações e se beneficiar tanto da Bibliotecomia quanto da Ciência da Computação. Entre os autores que identificam áreas interdisciplinares com a Ciência da in formação temos Borko (1968, p.3-5), mencionado no início deste artigo em histórico documento, no qual enumera as seguintes: Matemática, Lógica, Lingüística, Psicologia, Tecnologia de computador, Pesquisa de operações, Artes gráficas, Comunicação, Biblioteconomia e Administração. Esta lista tem alguns pontos comuns com a de Merta (1968, p.38-39) do documento da FID 435, em que identifica os seguintes ramos da ciência nos quais a Ciência da Informação busca conhecimentos e métodos: v Matemática e Lógica Matemática; v Lingüística e Semiótica; v Cibernética e Teoria Matemática da Comunicação; v Reprografia e Teoria do Conhecimento Automático; e v Engenharia de Sistemas. Para cada uma destas disciplinas é explicitado como se daria a colaboração com a Ciência da Informação. A primeira, Matemática e Lógica Matemática seria útil para a análise de sistemas, algoritmização de operação de armazenagem da informação, recuperação e disseminação, métodos matemáticos, medida de eficiência dos sistemas de informação e compatibilidade. A Lingüística e Semiótica são úteis “na criação de linguagens de recuperação da informação em sistemas de indexação e resumo automático de textos, tradução em máquina, unificação nacional e internacional de terminologia especializada, normalização (padronização) de registro de resultados de atividades criativas”. Cibernética e Teoria Matemática da Comunicação podem apoiar “na solução de problemas de recuperação da informação primária, minimizar o ruído de sistemas de informação, determinar os parâmetros de máquinas de informação especializada, programas-padrão de compiladores compatíveis para as principais operações de processamento de informação[...]” e devem solucionar problemas de inter-relação ótima entre instituições de informação central e periférica (Merta,1969). Uma das disciplinas até então não apontadas entre as de relação interdisciplinar com a Ciência da Informação é a Estatística, em artigo de Harmon, não exatamente como idéia sua mas de autor por ele citado, Kitagawa (1971, p.238), que identifica “clara conexão” entre ambas, mas também com “todas aquelas como as ciências comportamentais, com notável tendência para a construção de modelos.” No início dos anos 80, importante obra de Machlup e Mansfield (1983) foi publicada, reunindo ensaios interdisciplinares sobre informação, de professores das mais renomadas universidades, inclusive o MIT, de áreas bem diversificadas, num


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total de 41 trabalhos, dos quais 38 são norte-americanos, dois da Grã-Bretanha e um do Canadá, distribuídos por nove seções do documento: a primeira sobre as relações e perspectivas da Ciência da Informação sob o ponto de vista de Ciência Cognitiva, o segundo sobre a ideologia, metodologia e Sociologia da Informática (Computação e Ciência da Informação), a terceira sobre as questões da história da inteligência artificial, a quarta sobre Lingüística e suas relações com outras disciplinas, a quinta abordando a Biblioteconomia e Ciência da Informação, suas divergências, competição e convergência, a seção 6 sobre Cibernética, a sétima, tratando dos 30 anos da teoria da informação, a oitava, sobre a teoria dos sistemas e sua relevância para problemas da Ciência da Informação e, a última, também sobre teoria de sistemas, conhecimento e Ciências Sociais. A seção sobre Ciência da Informação, a quinta, apresenta ou trabalhos curtos, do tipo comunicação, ou seus autores foram analisados em outro capítulo da tese, como é o caso de Jesse Shera, cujo ensaio foi publicado após sua morte, em 1982, ou ainda, embora sob o título da interdisciplinaridade, não apresentam maior in teresse para este artigo. Assim, nos deteremos no prólogo escrito por seus editores, Fritz Machlup e Una Mansfield, o primeiro, intelectual e economista vienense, radicado nos Estados Unidos e famoso por sua análise estatística da produtividade e distribuição de conhecimento nos EUA, marco da Ciência da Informação, conforme já vimos, e que faleceu em 1983, quando as atividades do projeto já estavam praticamente concluídas. E mencionamos, inicialmente e de forma breve, a apresentação de Miller e o pref��cio de Una Mansfield, um relato da concepção do trabalho, de sua evolução e, principalmente, do papel de Machlup, em relação à obra e à Ciência da Informação. Miller (1983, p.IX-XI) enfatiza a obsessão da América pela comunicação, justificada por seu sistema de governo, democrático e de livre economia e uma nova revolução industrial – a “indústria do conhecimento”, conforme a denominou Machlup, “um dos primeiros a reconhecer e tentar caracterizar as conseqüências econômicas desta revolução[...]”, na qual são importantes P&D, a qualidade da pesquisa, dependente da educação que, por sua vez, é decorrência de periódicos e livros do “vasto sistema de comunicação dos Estados Unidos”. Segundo Mansfield (1983, p.XIII-XVI), o projeto inicial seria composto por 8 volumes, o primeiro sobre Ciências da Informação (no plural) e esta coletânea é o seu resultado. O objetivo era abordar disciplinas de informação que “exploram a inter-relação entre as numerosas disciplinas, metadisciplinas, interdisciplinas e subdisciplinas que tratam com informação como sua preocupação central ou periférica” e examinar as inter-relações entre as disciplinas cognatas ou complementares à Ciência da Informação (Machlup apud Mansfield, 1983, p. XIII). O Projeto recebeu recursos da National Science Foundation para a New York University e da Spencer Foundation e Earhart Foundation para a Princeton University.


146 Investigación Bibliotecológica v. 12 No. 25 julio/diciembre de 1998 No prólogo intitulado “diversidade cultural em estudos de informação”, Machlup e Mansfield (1983, p. 3-56) criticam a idéia de Snow* sobre as duas culturas, uma das ciências naturais, das mentes matemáticas e laboratórios, e outra daqueles que amam livros, intelectuais, na antiga dicotomia entre as chamadas ciências e humanidades, destacando o seu reconhecimento posterior das Ciências Sociais como uma espécie de “terceira cultura”, assim como a possibilidade de milhares de culturas. Esta discussão nos remete a Solla Price, na caracterização de cientistas como “papirocêntricos” e tecnólogos como “papirofóbicos”. Os editores e organizadores da coletânea afirmam que nela estão presentes cerca de 30 ou 40 culturas e que as disciplinas incluídas podem ser constituintes de uma disciplina maior, com princípios comuns, especialidades ou disciplinas cognatas ou complementares de outros campos – relações interdisciplinares – e mencionam o estranhamento, por parte de alguns, quanto ao objetivo do Projeto. Machlup e Mansfield (1983, p.5) estão convictos da necessidade de derrubar barreiras e observam, em todos os ramos do saber, conflitos entre “especialização e interação, separatismo e unificação, isolacionismo e cosmopolitismo acadêmi cos e, muito breve, fissão e fusão” . Eles admitem a existência de cerca de 40 campos nos quais a informação de sempenha um papel estratégico mas não é objeto de estudo, fenômeno na cena acadêmica que se iniciou nas três ou quatro décadas passadas, a partir dos anos 40, uma vez que a publicação data de 1983. A coletânea abarca cerca de 20 disciplinas ou subdisciplinas. É interessante observar que eles consideram como possibilidade de identificação de novas especialidades a análise de citações, na produção de uma área, portanto, a Bibliometria. Parte do prólogo é dedicado ao que é científico e não-científico, pesquisa e ensino, ciências formais e empíricas, além de conceitos e definições de várias disciplinas. Especificamente sobre a Ciência da Informação, os autores esclarecem não estar envolvidos com qualquer controvérsia metodológica, “principalmente porque não existe concordância sobre seu objeto ou objetos[...] cientistas da informação tratam com matérias práticas e, por essa razão, com o mundo da experiência”. E chamam a atenção para a confusão causada quando a Ciência da Informação é usada no plural para designar uma área mais ampla e que a informação, seu objeto de estudo, tem as mais diferentes interpretações, conforme vimos anteriormente (Machlup e Mansfield, 1983, p. 20). Sobre as relações interdisciplinares da Computação com a Ciência da Informação não há “uma completa união” mas uma “co-habitação”, a coexistência das *

Os autores citam duas obras de Charles P. SNOW, a primeira,“The two cultures and the scientific revolution”, publicada em 1959 e, a segunda, em 1964, “The two cultures and a second look”, p.66 e 70.


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duas disciplinas, reconhecidas pelo uso do plural Ciências da Informação, com a intenção de abrigar disciplinas numa espécie de “guarda-chuva” curricular. Eles sugerem adotar Ciência da Computação e Ciência da Informação e reconhecem “boas razões” para essa junção, pois os primeiros têm interesse em informação e tendem a “ficar confinados ao seu papel nos sistemas de computação e envolver signos, símbolos e assim por diante (a abordagem semiótica) e seus processadores (a abordagem da informática)”(Machlup e Mansfield, 1983, p.20). Quando analisam a Biblioteconomia e Ciência da Informação, Machlup e Mansfield perguntam se devem ficar juntas, fundidas num esforço de pesquisa completamente integrado. Eles esclarecem que na Biblioteconomia o foco da Ciência da Informação é diferente do da Ciência da Computação e tem sua ori gem no movimento da documentação dos anos 60, sobretudo nas Escolas de Biblioteconomia, mais voltadas a melhorar a “técnica, conteúdo intelectual dos re gistros e seu uso, aplicação de tecnologias nas funções tradicionais de bibliotecas”. Embora eles não tenham evidências de que essa tecnologia tenha produzido, “radicalmente, novos meios de manipulação de estoques de conhecimento registrados em bibliotecas e outros materiais”, por outro lado, admitem que os bibliotecários passaram a administrar centros de informação não-bibliográficos, participar de redes e na recuperação de bases de dados eletrônicos. Para os autores, a Ciência da Informação também pode ser uma disciplina independente, com abrangência mais restrita e sem ligação tanto com a Biblioteconomia quanto com a Computação. (Machlup e Mansfield, 1983, p. 22) Mais recentemente, na Conferência de Tampere, algumas comunicações tiveram como tema questões interdisciplinares, sem contudo torná-las seu foco cen tral. Entre todos, apenas um é especificamente devotado ao assunto, de autoria de Linda Smith(1992), com o seguinte título: “Interdisciplinaridade: abordagem para compreender a Biblioteconomia e Ciência da Informação como um campo interdisciplinar.” São adotadas duas linhas no desenvolvimento do trabalho, uma, de revisão e síntese de autores que estudaram a natureza interdisciplinar da área e, a outra, do próprio entendimento do conceito de interdisciplinaridade, centrado num documento de Klein (1992, p.254-262), que expande a análise até a multidisciplinaridade e transdisciplinaridade. A epígrafe do artigo, de Taylor, merece ser citada: “as ciências da informação são mais um território do que um país com limites definidos”, embora discordemos do uso do plural para a área. Smith (1992, p. 254), inicia o debate por uma reflexão sobre o tema da Con ferência, abrangendo Biblioteconomia e Ciência da Informação, “deixando de fora a ridícula polarização Biblioteconomia X Ciência da Informação” e concordando com as observações de Rayward sobre a convergência dessas áreas, pois ambas estão “empenhadas em encontrar solução para o mesmo problema geral, a despeito da diferença de terminologia e orientação.” O seu enfoque é voltado principalmente para a Biblioteconomia, considerando-a “somente uma perspecti-


148 Investigación Bibliotecológica v. 12 No. 25 julio/diciembre de 1998 va no amplo conceito de informação” e podendo ser explorada outra como a da Ciência Cognitiva, Ciência da Computação, Inteligência Artificial, Lingüística, Cibernética, Teoria da Informação e Teoria dos Sistemas. No decorrer deste artigo, já ressaltamos as distinções básicas entre as duas áreas, ainda que reconheçamos as suas relações interdisciplinares. Parte do trabalho de Smith (1992) é dedicado aos estudos que utilizaram a análise de citação como método para identificar áreas de interdisciplinaridade, na pressuposição de que “o assunto da literatura reflete o conteúdo do campo” (1992, p.255), o que, segundo Peritz (apud Smith, p. 255), pode distorcer o quadro se usada apenas a soma das citações como medida de abertura para outro campo. Esses estudos usam fontes e categorias diversas, sendo ressaltada a dificuldade de interpretá-los pela ausência de detalhes, mas ainda assim considerados sugestivos. A análise de citação faz parte de estudos bibliométricos e no Brasil numerosas e significativas pesquisas foram desenvolvidas nessa linha, no mestrado em Ciência da Informação, da UFRJ e IBICT, tendo como iniciador Tefko Saracevic, professor do Curso nos seus primeiros anos e orientador das primeiras dissertações em Bibliometria. Importante no trabalho de Smith é a inclusão de uma nova relação interdisciplinar que começa a aparecer de forma mais intensa, da Ciência da Informação e Comunicação, demonstrada em pesquisa de Borgman e Schment (apud Smith, 1992, p.255), tendo como objetivo “explorar modelos de convergência da Ciência da Informação e pesquisa em Comunicação”, com a sugestão de fontes de dados que podem ser utilizadas para determinar a extensão dessa convergência. Essa relação interdisciplinar vai ser mais claramente discutida por Saracevic, autor com o qual finalizaremos este trabalho. Os assuntos fronteiriços à Ciência da Informação podem ser mapeados pela Classificação do LISA – Library and Information Science Abstracts– e os resultados incluem: Comunicação, Computadores, Telecomunicações, Organização e Administração, Conhecimento e saber, Educação, Museus, autoria, leitura, escrita, bibliografia, impressão, cópia, encadernação e publicação, comércio de livros, direito de empréstimo público e materiais audiovisuais. Smith (1992, p.256) chama a atenção para o fato de que há muito trabalho com apenas a enumeração de áreas interdisciplinares, sem nenhuma base, embora haja estudos empíricos também. Verificamos que esta relação peca por misturar processo, matéria, disciplina, tipos de documentos etc. e por incluir assuntos do domínio da Biblioteconomia como direito de empréstimo público, cópia e encadernação, com disciplinas da Ciência da Informação. Portanto, se quisermos restringir essa lista a apenas disciplinas, temos apenas cinco: Comunicação, Telecomunicação, Organização e Administração, Educação, Museologia e Ciência da Computação.


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Considerando que os cientistas da informação não têm o domínio de tudo ou mesmo de algumas disciplinas, Machlup (apud Smith, 1992, p. 257) enumera, em também extensa lista, 23 disciplinas que, “dependendo do projeto”, seriam essenciais: Lógica Formal e Simbólica, Semântica, Lingüística, Matemática Pura e Aplicada, Estatística e Teoria da Probabilidade, Teoria da Informação, hardware e software de computadores, Recuperação da Informação, Biblioteconomia, Cibernética, Engenharia de Sistemas, Teoria Geral de Sistemas, pesquisa operacional, Física, Eletrônica, Fisiologia, Epistemologia, Sociologia, Ciência Política, Economia, Psicologia, História e Filosofia da Ciência. Como não tivemos acesso ao documento original, ficamos sem saber se e inclusão das áreas é justificada e como se daria essa colaboração. Por outro lado, essa listagem já inclui disciplinas da própria Ciência da Informação, como é o caso da recuperação da informação. Entre os vários autores que Smith cita, muitos já foram aqui estudados e, outros, até então estavam ausentes, como é o caso de Chambaud e Le Coadic(apud Smith, 1992, p.257), discutindo pesquisa básica em Ciência da Informação na França, “mistura” de Sociologia, Lingüística, Economia, Psicologia, Direito, Filosofia, Matemática, Ciência da Computação, Eletrônica e Telecomunicações. De todos, a autora considera o de Greer (apud Smith, p,257), talvez “o mais elaborado modelo de interdependência interdisciplinar”, do qual fazem parte apenas quatro disciplinas: Engenharia da Informação, Organização e Administração da Informação, Psicologia da Informação e Sociologia da Informação. Este enfoque atenderia, em parte, às lacunas apontadas por Schrader (apud Smith, p.257). Quanto à integração das “tradições de pesquisa mais fortes “da Sociologia da Ciência, História da Ciência, Filosofia do Conhecimento, Lingüística, estudos de Comunicação Científica, Teoria Geral de Sistemas e Economia do Conhecimento”. Apresenta particular interesse para a discussão de interdisciplinaridade, uma análise adotando o ARIST, feita por Afsharpanad (apud Smith, p.258) em tese de doutorado que chegou a um “core” de disciplinas, de acordo com a Classificação Decimal de Dewey – CDD, o que talvez tenha limitado a categorização: v Sistemas de Computação; v Matemática Probabilística e Aplicada; v Lingüística; e v Administração Geral Outra análise relevante, de Mekhtiev (apud Smith, 1992, p. 259), é direcionada especificamente à literatura soviética, tão presente na área de Ciência da Informação pelo pensamento de Mikhailov e que revela as seguintes conexões com a Ciência da Informação, resultado coerente com os documentos aqui revistos, oriundos da antiga União Soviética: Lingüística, Cibernética, Tecnologia do computador, Matemática, Filosofia, Economia e História.


150 Investigación Bibliotecológica v. 12 No. 25 julio/diciembre de 1998 Sobre as relações entre Ciência da Informação e História é oportuno destacar que o ARIST de 1995 traz, pela primeira vez, uma revisão sobre História, Arquivos e Ciência da Informação, de autoria de McCrank.(1995) Em estudo utilizando o Social Science Citation foram verificadas as relações da Ciência da Informação com as Ciências Sociais, cujos resultados indicam relações estáveis ou equilibradas com a Psicologia e a Sociologia, esta última, forte através da Sociologia da Ciência, “mais tênues” com a Psicologia, e de isolamento em relação a outros campos das Ciências Sociais, daí a Ciência da Informação não ter contribuição efetiva para o conhecimento das Ciências Sociais. (Small apud Smith p.259). As pesquisas enfocam a interdisciplinaridade da Ciência da Informação especificamente com determinados campos, como Economia, Lingüística e Comunicação, tendo sido constatado o crescimento, no decorrer do tempo, da relação entre Ciência da Informação e Economia. Sobre as relações com a Comunicação, Paislay (apud Smith, 1992, p.260) realiza uma análise de citações, cujos resultados demonstram que periódicos de Ciência da Informação estão isolados da Ciência da Comunicação e que a área “é fe chada para certas disciplinas de pesquisa básica.” Nas conclusões, Linda Smith (1992, p. 260) reconhece as limitações de seu estudo “guia limitado para mapear o terreno” e a comprovação, por estudos empíricos, que existe, relativamente pequeno “empréstimo” de idéias, em contraste com listas indentificando disciplinas que podem ser úteis para a Biblioteconomia e Ciência da Informação, sendo “ necessárias as evidências de estudos empíricos para explorar essas outras possíveis relações”. Finalmente, ela conclui que há “[...]discrepância entre o que é dito (as muitas enumerações de caráter interdisciplinar da Biblioteconomia e Ciência da Informação, e o que é feito) se comparado ao isolamento da pesquisa em Biblioteconomia e Ciência da Informação de um corpo acadêmico de outras disciplinas.” Para que este campo contribua para outras disciplinas, há necessidade de muito mais estudos, de examinar os programas curiculares para verificar a sua interdisciplinaridade pois o que existe é uma rica mas dispersa literatura sobre interdisciplinaridade. “A discussão da pesquisa interdisciplinar, educação e prática em Biblioteconomia e Ciência da Informação pode ser enriquecida com as considerações de vários modelos derivados do exame da interdisciplinaridade de outros campos.” (Smith, 1992, p. 263). Depois da enumeração de tantas e distintas disciplinas que, em menor ou maior grau teriam interface com a Ciência da Informação, nem sempre fundamentadas, a abordagem da interdisciplinaridade é encerrada pelas lúcidas idéias da Saracevic (1992) expostas na Conferência Internacional de Tampere. No item denominado evolução das relações interdisciplinares, Saracevic afirma que “os problemas básicos são de compreensão de informação e comunicação, suas manifestações e comportamento da informação humana, para tornar mais


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acessível um desnorteador estoque de conhecimentos”. Ele enfatiza a complexidade de tais estudos e, olhando os impasses tecnológicos, acredita que os problemas não podem ser resolvidos por qualquer outra disciplina. A interdisciplinaridade da Ciência da Informação foi introduzida por diferentes experiências profissionais, mas nem todas trazem uma contribuição igualmente relevante, daí o autor concentrar o seu documento em apenas quatro disciplinas: (Saracevic, 1992, p. 12) v Biblioteconomia; v Ciência da Computação; v Ciência cognitiva, incluindo inteligência artificial; e v Comunicação. Quando Saracevic chama atenção para os diferentes graus de contribuição interdisciplinar, torna mais clara a discussão e nos leva a criticar as longas listas de disciplinas com as quais a Ciência da Informação teria relação, muitas vezes definidas sem fundamentação, nem tampouco distinguir os níveis de contribuição, conforme observamos. A primeira, com a Biblioteconomia, aqui tantas vezes mencionada, tem “[...]uma longa e admirável história de mais de três milênios”, considerando so bretudo as bibliotecas como “[...]instituições sociais, culturais e educacionais in dispensáveis[...]” e não somente uma organização em particular ou tipo de sistema de informação. Diferentemente da maioria dos autores analisados neste artigo, Saracevic tanto aponta as convergências quanto as divergências, entre os dois campos, identificando os pontos críticos dessa relação: A seleção e forma de definição de problemas; A questões teóricas colocadas e estruturas estabelecidas; A natureza e grau de experimentação, desenvolvimento empírico e conhecimento prático resultante/ competências decorrentes; A instrumentos e abordagens utilizadas; e A natureza e intensidade das relações interdisciplinares estabelecidas e a dependência do progresso e evolução das abordagens interdisciplinares. (Saracevic, 1992, p. 13).

Esta distinção é evidenciada pelas agências de fomento que financiam as pes quisas em Ciência da informação, diferentes daquelas que financiam as de Biblioteconomia. Esta mesma diferença pode ser constatada nos eventos técnico- científicos, por exemplo, dos promovidos pelo Special Group on Information Retrieval (SIGIR), da Association of Computing Machinery, e os de associações de bibliotecários. Essas discussões conduzem à conclusão, de Saracevic, de que Biblioteconomia e Ciência da Informação são campos distintos, com fortes laços interdisciplinares, não podendo sequer ser consideradas um caso especial uma de outra. A junção dos nomes numa só disciplina, considerando a “magnitude qualitativa” das diferenças aqui descritas, é injustificada e discutível. (Savacevic, 1992, p.14)


152 Investigación Bibliotecológica v. 12 No. 25 julio/diciembre de 1998 Podemos reforçar esses argumentos pela temática e conteúdo de comunicações apresentadas na 1a. e 2a. Reuniões Brasileiras de Ciência da Informação ou, mais recentemente, fazendo a mesma comparação com as pesquisas apresentadas nos Encontros de Pesquisa de Pós-Graduação em Ciência da Informação, cujos temas e enfoques são muito diferentes de trabalhos apresentados em congressos de Biblioteconomia e Documentação. A base das relações entre Ciência da Informação e Ciência da Computação, ainda segundo Saracevic (1992, p. 14), é formada por aplicações de computadores e computação na recuperação da informação, assim como produtos, serviços e redes a estes associados. Entre ambas há uma relação de complementaridade, uma vez que a Ciência da Computação trata de processos algorítmicos que transformam a informação, e Ciência da Informação trata da “natureza da informação e sua comunicação para pessoas”. Saracevic afirma que tem sido notado um número de cientistas da computação, fortemente engajados em P&D de recuperação da informação, entre os quais destaca, como exemplo, Salton. Mas, por outro lado, há P&D nessa área que não apresenta nenhuma relação com a Ciência da Informação. Aspectos da Ciência da Computação não relacionados ao início da evolução da Ciência da Informação apresentam componente informacional significativo, associado à representação da informação, sua organização intelectual e ligações, busca e recuperação da informação, qualidade, valor e uso de informação: “sistemas especialistas, bases de conhecimento, hipertextos e sistemas relacionados, interfaces inteligentes, interação homem-computador e reutilização de software.” A terceira relação interdisciplinar, de acordo com Saracevic, ocorre com a Ciência Cognitiva, um dos mais novos campos interdisciplinares da última década, embora as questões do cérebro sejam debatidas desde a antigüidade. A Ciência Cognitiva emerge de um “amálgama de Psicologia, Filosofia, Antropologia, Neurofisiologia, Ciência da Computação e Lingüística”. Lida com um vasto terreno de diferentes abordagens de questões do cérebro e da mente associadas às Humanidades, Ciências da Vida, Ciências Sociais, Matemática Lógica e Engenharia e todas que têm interesse potencial para a Ciência da Informação. (Saracevic, 1992, p.16) A Ciência Cognitiva é uma fonte de muita inovação em sistemas de informação como sistemas especialistas, hipertextos, bases de conhecimento, interfaces inteligentes e interação homem-máquina, sendo também fonte de “estruturas teóricas para cognição, na qual a informação é o fenômeno que desempenha o mais importante papel” (Saracevic, 1992, p.17). E, por fim, as relações interdisciplinares com a Comunicação, termo, assim como a informação, com muitas conotações, em amplos e diferentes contextos e causador de mais confusão do que comunicação.


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A discussão envolve a relação entre informação como fenômeno e comunicação como processo, valiosa porque são essas relações entre ambos que vão determinar as relações entre Comunicação e Ciência da Informação. Estudos acadêmicos sobre Comunicação são tão antigos como a Filosofia e a retórica de Aristóteles. Mais tarde filósofos estudaram, no discurso público, não só a arte da persuasão, mas também a natureza da comunicação e seus efeitos. Mas pesquisas em comunicação com estudos empíricos, coleção de dados, teste de hipóteses e outros instrumentos da ciência moderna, começaram nas primeiras décadas deste século, como resposta a muitas questões relacionadas a problemas de uma variedade de aspectos da sociedade industrial, tais como urbanização, migração, emergência da comunicação de massa, propaganda na 1a. Guerra Mundial. (Saracevic, 1992, p. 17-18) Estudos acadêmicos de Comunicação envolvem distintos campos e Ruben (apud Saracevic, p.18) observa a sua concentração em problemas associados à comunicação humana, assim como o foco das pesquisas na comunicação ou na in formação, por si mesmas, o que fragiliza a pesquisa de ambas por ser muito restrito e existirem muitas questões surgindo que precisam da atenção dessas disciplinas, num trabalho conjunto. Outra constatação são os assuntos similares estudados por ambas, em diversos níveis, tais como “[...]lacunas de conhecimento, colégios invisíveis, difusão de informações, interação do homem com tecnologias da comunicação, comportamento na busca de informação, teoria da informação, teoria da comunicação, e sociedade da informação[...]”, temas que aparecem nos periódicos de ambos os campos. Também tem sido observado que alunos de Comunicação mudam para faculdades de Ciência da Informação e vice-versa, indicador da confluência de pessoas e de pesquisas da Ciência da Informação e da Comunicação. (Borgman e Schement apud Saracevic, 1992, p.18) A mudança de curso de pós-graduação de Comunicação para Ciência da Informação, ou o contrário, também ocorre na Universidade Federal do Rio de Janeiro, entre a pós-graduação de Comunicação e de Ciência da Informação, fato ainda não estudado para verificação do grau em que ocorre e se tem se acentuado nos últimos anos. O que podemos afirmar, com base nos levantamentos da formação de alunos que ingressam no Mestrado em Ciência da Informação é que, nos últimos anos, Comunicação tem concentrado maior número de alunos. Por outro lado, começam a surgir transferências ou mesmo ingresso de alunos oriundos da COPPE- Coordenação de Pós-Graduação de Engenharia, da UFRJUniversidade Federal do Rio de Janeiro. E, finalmente, um artigo brasileiro de Pinheiro e Loureiro(1995), no qual os autores traçam um mapa da Ciência da Informação e identificam 12 disciplinas científicas e tecnológicas e as respectivas áreas interdisciplinares, após sintetizarem a evolução conceitual do campo, a natureza da informação, objeto de estudo e suas dimensões social e tecnológica.


154 Investigación Bibliotecológica v. 12 No. 25 julio/diciembre de 1998 Conforme advertência dos próprios autores, o diagrama reflete o pensamento de um grupo de estudos brasileiro, num determinado momento. Certamente o resultado está estreitamente relacionado à história do mestrado em Ciência da In formação, da UFRJ e IBICT, até porque o conjunto de disciplinas ou subáreas da Ciência da Informação reúne grandes temas ou linhas de pesquisa desse programa de pós-graduação, o primeiro, no Brasil e na América Latina, devotado à Ciência da Informação e que desde os seu início tem presença permanente de alunos de outros países da América Latina e Caribe. Embora o presente artigo tenha por objeto a interdisciplinaridade, é pertinente envolver na discussão aspectos disciplinares, isto é, a constituição epistemológica da Ciência da Informação, da qual decorre a interdisciplinaridade. Algumas disciplinas presentes na figura são típicas da história do Curso, herança dos primeiros professores estrangeiros, como a Bibliometria, iniciada por Tefko Saracevic, conforme já destacado, e avaliação de sistemas de informação, área em que o professor Lancaster é conhecido mundialmente.

Fonte: Pinheiro, Lena Vania Ribeiro , Loureiro, José Mauro Mattheus. Traçados e limites da Ciência da Informação. Ciência da Informação, Brasília, v.24, n.1, p.42-53, jan./jul.1995.


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Mas os professores brasileiros nunca foram indiferentes à outra corrente de pensamento liderada por Mikhailov, tanto que a comunicação científica esteve sempre entre as suas preocupações, assim como representação da informação e organização do conhecimento. Numa análise mais geral e por conhecimento de causa, o diagrama apresentado denota harmonia entre as duas faces da Ciência da Informação, tecnlógica e social, na sua universalidade, e certamente nas suas tendências nacionais e locais. Quanto às áreas interdisciplinares nele incluídas, aparece a maioria das citadas por autores estrangeiros, cujos trabalhos foram estudados neste artigo. Três áreas surgem como mais fortes nas suas relações de interdiscipliaridade com a Ciência da Informação: Biblioteconomia, Arquivologia e Museologia. Excetuando a primeira, com a qual a interdisciplinaridade é reconhecida pela quase totalidade dos estudiosos, as outras duas têm sua presença acentuada provavelmente por um equívoco entre interdisciplinaridade e aplicações, o que será explicitado nas considerações finais deste artigo. A Informática foi incluída na vinculação a quatro disciplinas da Ciência da Informação, seguida de um conjunto de áreas relacionadas três vezes, Comunicação, Estatística e História da Ciência, e por um grupo identificado duas vezes nas relações interdisciplinares: Administração, Antropologia, Filosofia e Sociologia. As demais disciplinas, num total de dez, foram assinaladas apenas uma vez: Economia, Educação, Epistemologia, Filosofia da Ciência, História, Jornalismo científico, Lingüística, Matemática, Psicologia e Sociologia da Ciência. Conforme podemos verificar, há relações interdisciplinares identificadas com uma determinada área, Filosofia da Ciência, e uma de suas subáreas, a Epistemologia. MUTAÇÕES E HORIZONTES DA INTERDISCIPLINARIDADE NA CIÊNCIA DA INFORMAÇÃO

Antes de abordarmos as principais questões sobre a interdisciplinaridade da Ciência da Informação, não podemos deixar de mencionar os aspectos que, direta ou indiretamente, vão influenciar o traçado do território interdisciplinar da área: sua origem, natureza, objeto de estudo, a informação, e disciplinas que a constituem. A Ciência da Informação tem dupla raiz: de um lado a Documentação e, de outro, a recuperação da informação. Na primeira o que importa é o registro do conhecimento científico, a memória intelectual da civilização e, no segundo, as tecnologias de informação. Ciência e Tecnologia foram os elementos fertilizadores e propulsores de seu nascimento, fruto do crescimento de equipes científicas, do aumento do número de cientistas e pesquisadores, e da aceleração de pesquisas, portanto, de conhecimento, além dos desenvolvimentos tecnológicos, es-


156 Investigación Bibliotecológica v. 12 No. 25 julio/diciembre de 1998 forços decorrentes sobretudo da 2a. Guerra Mundial. E as tecnologias, principalmente os computadores, a fazem emergir. Da mesma forma, na estruturação interna na Ciência da Informação, ou interdisciplinaridade interior, uma única disciplina pode tender à abordagem social ou tecnológica. Um bom exemplo é sistemas de informação, cujo estudo comporta tanto os aspectos tecnológicos de automação e gerenciais, de planejamento e administração do sistema, quanto estruturais, se estudadas teorias como a teoria geral de sistemas, ou de representação, que incluem os processos de descrição bi bliográfica e indexação. O campo de aplicação foi-se expandindo, passando de informação científica original para tecnológica e industrial, até chegar à informação em Arte. Assim é que a informação de que trata hoje, esta área, não mais está confinada à Ciência, o que pode se estender mais ainda com a Internet. É pois, do conjunto de disciplinas que compõem a Ciência da Informação que pode ser pensada a interdisciplinaridade, isto é, de que forma e como outros campos do conhecimento contribuem para a Ciência da Informação, com seus con ceitos, princípios, técnicas, métodos e teorias e, inversamente, a Ciência da Informação para os demais campos do conhecimento. Em estudos e pesquisas sobre interdisciplinaridade há o reconhecimento de que a Ciência da Informação incorpora muito mais contribuições de outras áreas, do que transfere para essas um corpo de conhecimentos gerados dentro de si mesma. Quanto à interdisciplinaridade, a primeira observação relativa à questão diz respeito à literatura sobre o assunto, além de métodos e técnicas adotados nos estudos. Alguns trabalhos elencam disciplinas com as quais a Ciência da Informação mantém inter-relação, às vezes até numerosas, sem explicitações, aprofundamento ou fundamentação teórica que as justifique. Outros adotam análise conceitual ou utilizam a Bibliometria, como a tese de Afsharpanah e pesquisas citadas por Linda Smith, aplicando análise de citações, cocitações, tendo como base o Social Science Citation Index . Aparecem, ainda, estudos orientados a programas de pós-graduação em Ciência da Informação, cujo exemplo é o artigo de Pinheiro e Loureiro. Hoje, repensando esse resultado, constato uma distorção, já apontada neste artigo, pela não diferenciação entre interdisciplinaridade e aplicação. Na Ciência da Informação, as aplicações (contextos, áreas, setores e organismos) isto é, a informação científica, tecnológica, industrial ou artística, ou a aplicação em campos do conhecimento, como na Medicina (informação em Medicina), se mesclam com a interdisciplinaridade propriamente dita. É fundamental esclarecer que uma área de aplicação pode apresentar contribuições interdisciplinares, como é o caso da Biblioteconomia, que também é uma aplicação, por exemplo, em Automação de Bibliotecas enquanto, ao mesmo tempo, contribui para a representação da informação, com técnicas de catalogação, classificação e indexação.


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Por outro lado, trabalhos incluídos no presente artigo foram analisados na sua estrutura, utilizada como indicador de áreas interdisciplinares. Este é o caso da volumosa e importante coletânea “Interdisciplinary messages”, organizada por Machlup e Mansfield, ou o Library and Information Science Abstracts -Lisa, abordado no artigo de Smith. Nesses dois exemplos, na realidade instrumentos indiretos para identificar áreas interdisciplinares da Ciência da Informação conseqüentemente, aparecem assuntos, e não exatamente o que corresponderia a ciências, disciplinas ou campos do conhecimento. Na rede ou teia de interdisciplinaridade da Ciência da Informação podemos vislumbrar certas mutações e tendências ao longo do tempo ou a predominância de algumas disciplinas em correntes oriundas de determinados países, em especial os Estados Unidos e a antiga União Soviética, muito presentes no alvorecer e nas discussões teórico-conceituais da Ciência da Informação, o primeiro, onde a dis ciplina foi formulada pela primeira vez, no Georgia Institute of Tecnology, em 1962, e país dos maiores avanços da área. Nos Estados Unidos, no início a Ciência da Informação está mais fortemente voltada às tecnologias de informação incorporadas, inclusive, no título de uma das mais importantes publicações da área, o ARIST- Annual Review of Information Science and Technology. Lá, as relações interdisciplinares são fortes com a Ciência da Computação, Cibernética e Engenharia de Sistema, e também com a Biblioteconomia, enquanto na União Soviética, principalmente pelas idéias de Mikhailov, há concentração em áreas como a Psicologia, Lingüística, Semiótica, Biblioteconomia, ainda que os autores soviéticos também incluam a tecnologia de computadores e a Cibernética, como Mekhtiev e colaboradores. Por outro lado, Borko, nos Estados Unidos, já em 1968 reconhece a importância tanto da Lingüística quanto da Semiótica, ao lado de outros campos do conhecimento. Os estudos de interdisciplinaridade da Ciência da Informação freqüentemente abrangem teorias, e não propriamente áreas, especialmente a teoria da informação ou teoria matemática da comunicação, de Shannon e Weaver, e a teoria geral de sistemas-TGS, de Bertalanffy. Em termos de disciplinas, na década de 60 e 70 a Lingüística e a Psicologia são muito citadas, mas a segunda parece ter perdido intensidade no reconhecimento de sua interdisciplinaridade com a Ciência da Informação, pelo menos não é tão apontada, hoje, pelos autores da área, enquanto a Lingüística está muito atrelada à tecnologia em indexação automática e Lingüística computacional. Há disciplinas menos presentes entre as consideradas interdisciplinares à Ciência da Informação, entre as quais Estatística, Administração e Economia, todas três de fato relevantes, a primeira principalmente para a Bibliometria e estudos de uso, a segunda, no planejamento e administração de unidades de informação em geral (bibliotecas, centros, sistemas, redes e serviços) e a última, em avaliação de custo/beneficio e, ultimamente, nos aspectos da globalização.


158 Investigación Bibliotecológica v. 12 No. 25 julio/diciembre de 1998 Contrariamente, a Biblioteconomia e a Ciência da Computação aparecem no seu diálogo com a Ciência da Informação, desde os seus primórdios, e se mantêm até hoje, num exercício interdisciplinar permanente. Essas relações, tão fortes, fazem com que ambas sejam muitas vezes incorporadas ao nome Ciência da Informação ou com esta sejam confundidas, sobretudo na década do aparecimento da Ciência da Informação, de 60. Ainda hoje, a nomenclatura da área, embora consolidada como Ciência da Informação, principalmente nos Estados Unidos, algumas vezes tem ao seu nome acoplada a Biblioteconomia, o que pode ser decorrência inclusive dos laços originais com a Documentação. No entanto, esta posição parece ser equivocada, na medida em que a Documentação surge da cisão com a Biblioteconomia, portanto, nasce da divergência. Isto não significa negar as relações interdisciplinares com esta disciplina, mas afirmar a independência científica da Ciência da Informação, com seu próprio estatuto científico. É oportuno lembrar que o conceito de Informática foi elaborado pela primeira vez por Dreyfus, em 1962, mesmo ano da formulação oficial da Ciência da Informação e que as duas, juntamente com a Comunicação, são disciplinas contemporâneas, afloram quase simultaneamente. A Ciência da Informação, a Comunicação e a Ciência da Computação formam um triângulo disciplinar altamente dependente da nova ordem tecno-cultural, principalmente as duas primeiras, o que poderá, no futuro, levar à formação de uma disciplina com características transdisciplinares, do tipo Infocomunicação. Por outro lado, resultados desta pesquisa identificam uma tendência à denominação departamental de estudos de informação, o que talvez traduza a reunião de disciplinas cujo objeto de estudo seja a informação, na estrutura universitária. Há, ainda, um conjunto intermediário de muitas disciplinas que flutuam em níveis de intensidade que variam de acordo com a abordagem de cada pesquisa, e outras que parecem ter se tornado mais frágeis, no decorrer do tempo, mas sua identificação depende de pesquisas nesse sentido. Porque a Ciência da In formação tem como nascente o processo de comunicação e informação que se desenvolve em diferentes territórios: científicos, tecnológicos, educacionais, sociais, artísticos e culturais, portanto, múltiplos contextos e condições experimentais. Observamos, nos resultados desta pesquisa, que a tendência inicial de privilegiar aspectos tecnológicos, a máquina pela máquina, foi se diluindo, ou numa metáfora com a terminologia da área, o “hard” foi se tornando “soft”, e as disciplinas originária e fortemente tecnológicas passaram a ser estudadas em função dos seus impactos na sociedade e na relação com o homem, na tentativa de um diálogo amigável, busca de interfaces e quebra de arestas. O objeto de estudo da Ciência da Informação, a informação, flutua entre sombra e luz, na complexidade não somente de seu processo de criação, mas na sua passagem para conhecimento e, sobretudo, num processo histórico mais amplo e


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não menos complexo, de profundas e radicais transformações da sociedade da informação ou da tecnocultura. A Ciência da Informação, gestada sob o signo da guerra e herdeira da tecnologia, parece buscar a reconciliação com o humanismo quase perdido, uma das fontes de seu nascimento, e caminhar, juntamente com a Comunicação e outros campos do conhecimento contemporâneos, para a constituição de uma nova categoria de ciências sociais – as ciências tecno-culturais.

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La publicación electrónica: ¿Un paradigma de organización documental digital? RAMIRO LAFUENTE LÓPEZ Centro Universitario de Investigaciones Bibliotecológicas Tel: (525) 623-0355, FAX: (525)550-7461 E-mail: lafuente@servidor.unam.mx

ANGÉLICA MARÍA R OSAS GUTIÉRREZ Centro Universitario de Investigaciones Bibliotecológicas Tel: (525) 623-03-68 FAX:(525)550-7461 E-mail: rosas@cuib.unam.mx

RESUMEN La publicación electrónica se encuentra estrechamente relacionada con la tecnología que la hace posible, y ha introducido modificaciones en los procesos de edición de documentos, dando lugar a la creación de nuevas formas, procesos y medios de publicación que conducen a la creación de un paradigma de organización documental digital. El lenguaje utilizado para aludir a la publicación electrónica deriva tanto del campo de las tecnologías de la información, como del utilizado por las empresas dedicadas a la producción de software para publicación en línea y en cd-rom. Hasta el momento no existe en la literatura una claridad sobre los conceptos relacionados con este fenómeno. Por ello en el presente trabajo se identifican, sistematizan y estructuran aquellos elementos que se considera pueden permitir conceptuar el fenómeno de la publicación electrónica ELECTRONIC PUBLISHING: A PARADIGM FOR DIGITAL DOCUMENT ORGANIZATION?

R AMIRO LAFUENTE-LÓPEZ ANGÉLICA MARÍA ROSAS-GUTIÉRREZ

ABSTRACT Electronic publishing is closely related to the technology that makes it possible. Consequently, it is a phenomenon which poses for the electronic publishing environment in particular, and for publishing in general, modifications to the editorial process, especially with respect to the conception of the idea of a publishable product, as well changes in the concepts of publication, since in many cases it refers to an updating type of service. The generation of the electronic publication thus requires the use of concepts derived both from the use of such technology and from the manufacturers of software for the publishing industry. Up to the present time there has been a lack of clarity and hierarchy in the literature in respect to the concepts related to this phenomenon. It is for this reason that the present study identifies, classifies, and structures the elements that conceptualize the electronic publication.

TRABAJO RECIBIDO EL 9 DE NOVIEMBRE DE 1998 TRABAJO ACEPTADO EL 7 DE DICIEMBRE DE 1998


La publicación electrónica: ¿Un paradigma de organización documental digital?

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INTRODUCCIÓN fenómeno de la publicación electrónica está estrechamente asociado a la socializaElción del uso de las computadoras, de las tecnologías de la información y al creci-

miento de las redes de telecomunicación para transmitir información. Como no podemos separarlo de las tecnologías que la hacen posible, puesto que éstas determinan el perfil de manufactura de los documentos digitales, es indispensable identificar algunas de las tendencias predominantes en cuanto a las tecnologías aplicadas al diseño, producción y difusión de documentos digitales, a partir de las cuales se puedan inferir las características de esta nueva forma de organización documental para intercambiar y difundir información.1 La publicación electrónica está conformada esencialmente por texto digital, al cual lo consideramos como un conjunto de palabras transformadas a datos numéricos que son legibles por medio de una computadora, misma que deberá contener la tecnología necesaria para procesarlo, es decir, estructurarlo, almacenarlo, consultarlo, transmitirlo. Empero, el proceso de lectura-escritura de textos digitales no constituye por sí mismo el fenómeno de la publicación electrónica. En otros términos, una publicación electrónica puede estar constituida por un texto digital de cualquier tamaño, forma y naturaleza, pero esto no implica que todo texto digital sea una publicación electrónica. La publicación electrónica es un fenómeno social que se caracteriza por el uso de: v la automatización para el proceso de edición y difusión de textos digitales, v programas para escribir, corregir, estructurar, consultar, leer y difundir textos digitales, v las telecomunicaciones, o dispositivos electromagnéticos, para transmitir y difundir los textos digitales, v convencionalismos sociales acerca de las características que debe cumplir una publicación electrónica en cuanto a su estructura formal, funcionamiento y cualidades del contenido temático, v intenciones y finalidades que sustentan la organización de actividades encaminadas a fomentar la creación y difusión de textos digitales. En términos generales podríamos afirmar que la idea de publicación electrónica busca construir nuevos medios, espacios y software para allanar el intercambio y difusión de información y con ello facilitar la generación de conocimientos. Aun cuando se ha hecho un mayor hincapié en el estudio y desarrollo de las estructuras que simplifiquen la publicación de documentos digitales, es indispensable el promover el estudio e investigación de la forma lógica que deben adoptar los contenidos temáticos dedicados a configurar un documento digital, a fin de especificar es1

Cf. Greg Anderson. “Virtual Qualities for electronic publishing.” En: The virtual library: visions and realities.- Editado por Laverna M. Saunders. - Londres: Meckler, 1993.— p. 87- 110.


166 Investigación Bibliotecológica v. 12 No. 25 julio/diciembre de 1998 tructuras lógicas y formales que ayuden a mejorar las cualidades de los mensajes que se trata de transmitir. La tecnología para publicar un documento digital, le imprime al mismo diversas características en cuanto a su apariencia, organización y modo de uso. Tecnologías similares para la edición de un documento digital, originan publicaciones distintas, aun cuando ambas tengan elementos comunes entre sí. Por ejemplo, la tecnología adobe acrobat produce documentos digitales diferentes a la de hipertexto del html. Esta característica de la publicación electrónica la hace diferente de la imprenta, puesto que mientras la imprenta representa un solo tipo de propuesta técnica, en donde pueden variar las formas de producción pero no las características formales del producto (el impreso); en la publicación electrónica la aplicación de una tecnología específica genera un producto (documento digital) con características formales diferentes de los provenientes de otra tecnología. La tecnología que ha logrado un mayor mercado para producir y publicar documentos digitales es aquella que se sustenta en la utilización del proceso de datos orientado a la realización de múltiples operaciones, en donde la producción de documentos digitales es una de ellas; puede ser el caso, por ejemplo, de las denominadas computadoras personales. No obstante, existen otras propuestas para la publicación electrónica apoyadas en la idea de que ésta debe soportarse en equipos específicamente diseñados para manejar documentos digitales, tal sería el caso, por ejemplo, de la serie de productos Franklin,2 o el de la enciclopedia de bolsillo Larousse que es como una pequeña calculadora con un miniteclado que permite buscar 75.000 nombres, 6.000 acontecimientos históricos y hasta 150 listas con dinastías, ríos, obras literarias o premios Nobel. Este tipo de tecnologías produce un esquema de publicación con las siguientes características: v La publicación se realiza a través de un dispositivo electromagnético, generalmente tarjetas de memoria, que sólo pueden utilizarse en un aparato específico, al que se le denomina lector. Has ta la fecha el diseño de los aparatos para consultar este tipo de documenv tos digitales tiende a tratar de reproducir las características formales de la consulta de documentos impresos. Como no existen estándares en cuanto al diseño de los aparatos lectores, no es v factible el uso generalizado de los mismos, cada aparato tiene sus propias características, lo cual implica que una tarjeta con documentos digitales únicamente puede ser utilizada en el lector para el que fue diseñada. La publicación de documentos digitales que se sustentan en la utilización de equipos de proceso electrónico orientados a la realización de múltiples operaciones, en donde el uso de documentos digitales únicamente es una de ellas, 2

Esta empresa ha desarrollado fundamentalmente productos en el campo de los diccionarios y material didáctico para el aprendizaje de idiomas. Cf. www.com


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como por ejemplo las computadoras personales, podemos dividirla en publicación: v electrónica como medio para obtener un impreso, v por medios magnéticos y ópticos, como el disquete o el cd-rom, v en línea. Estos tipos de publicación responden a necesidades y finalidades de diversa índole. Sin embargo, en este estudio no nos ocuparemos de la publicación electrónica como medio para elaborar impresos, porque consideramos que ésta representa un fenómeno de reorganización de las actividades de la industria editorial, que si bien cambia los modos de producción de los impresos e influye en su calidad y presentación, el producto final siguen siendo los impresos. El cd-rom ofrece la posibilidad de organizar y publicar grandes volúmenes de texto, imágenes, sonido e incluso video, aunque no resulta fácil su actualización, puesto que esta depende de una nueva edición. A la fecha se ha utilizado para editar colecciones de textos que se forman con las versiones electrónicas que por medio del escáner se pueden obtener de textos impresos,3 pero ha tenido una mayor aceptación en la creación de manuales diseñados específicamente como documentos digitales, en la producción de obras de consulta, y para distribuir todo tipo de software y video juegos. La publicación en línea utiliza diversos tipos de tecnologías de telecomunicación para cumplir con sus propósitos. Esta forma de publicar crea por medio de las telecomunicaciones, un sistema que le permite al público acceder directamente al documento digital, de manera que se crea un ciclo de edición, publicación, comercialización, en donde el público y el editor pueden establecer variados tipos de comunicación. La publicación en línea puede valerse de tecnologías como los bbs que utilizan una línea telefónica y un modem para conectar una computadora personal al servidor de un editor, o bien aprovechar las redes locales, o las redes de redes como Internet. Como este esquema de publicación depende de la existencia y desarrollo del servicio público de telecomunicaciones factible de utilizarse libremente para estas actividades, su expansión está ligada al crecimiento de este servicio en un territorio determinado. La publicación en línea encierra una propuesta que permite realizar en un ambiente de automatización y telecomunicaciones todos los procesos relacionados con la publicación, tanto en sus aspectos de diseño, escritura, edición, como en los relativos a su difusión, comercialización y distribución. Representa la opción más 3

La creación de versiones electrónicas de textos impresos recibió un fuerte impulso con el proyecto Gutenberg, en sus inicios este proyecto pretendía crear un repositorio de textos factible de ser consultado en línea. Sin embargo, lo costoso de un proyecto de esta naturaleza, así como el desarrollo de las tecnologías de la información que favorecieron otros modos de publicación electrónica, hicieron que este proyecto sufriera distintos ajustes, aunque es de destacar el entusiasmo del público para participar en el proyecto, al grado de haber producido gran cantidad de versiones electrónicas de libros clásicos


168 Investigación Bibliotecológica v. 12 No. 25 julio/diciembre de 1998 acabada de la publicación electrónica, puesto que todos los procesos inherentes a la misma se presentan en un ambiente de telecomunicación. Cada una de las opciones de tecnología para publicación electrónica encierra sus propias propuestas en cuanto a la naturaleza y forma de los documentos digitales, por tanto determinan el diseño, elaboración y edición de un documento digital. En este sentido, es pertinente hacer notar que el tipo de tecnología a utilizar para construir un documento digital establece la arquitectura y funcionalidad del mismo, así por ejemplo, en el caso de documentos destinados a ser publicados en cd-rom el tamaño de los mismos no es un factor relevante, en cambio, sí lo es para la publicación en línea, puesto que el tiempo de transmisión de un documento es un factor importante, no sólo en cuanto a costos, sino también en cuanto a eficiencia de la transmisión, de ahí que al determinar el tamaño de un documento para su publicación en línea es necesario considerar sus tiempos de transmisión. Los procesadores de texto Uno de los asuntos clave para comprender la idea de la publicación electrónica lo constituye la relativamente rápida aceptación social de los programas para el proceso automatizado de textos, comúnmente denominados procesadores de texto. Existen amplios núcleos de la sociedad para los cuales el proceso de textos por medios automatizados es una parte integral de su trabajo cotidiano, ya sea en actividades de oficina, de índole educativa o de otro tipo. La divulgación del procesador de textos ha sido tan amplio, que prácticamente ha transformado la organización del trabajo en los distintos sectores de la sociedad. En torno al proceso automatizado de textos, se fueron engarzando algunos fenómenos como el diseño de programas procesadores de texto con una amplia gama de funciones, la disponibilidad de computadoras personales de bajo costo que hacen rentable el proceso electrónico de textos, el incremento de conocimientos orientados a facilitar la aplicación de los procesadores de texto a diversos propósitos relacionados con la investigación, la docencia o la administración, así como el establecimiento y aceptación generalizada de estándares. La presencia de máquinas y programas de bajo costo para automatizar la escritura e impresión de textos, por medio de funciones estructuradas en un solo sistema, conocido como procesador de textos, así como la posibilidad de vincularlos con otros sistemas como manejadores de bases de datos y generadores de documentos html, propició una clara tendencia a crear múltiples documentos y servicios informativos impensables fuera del contexto de recursos que proporciona este tipo de tecnología. El proceso automatizado de textos se generalizó vía el uso del mismo en la automatización de los trabajos administrativos de diversa índole, los primeros pa trones del proceso de texto estuvieron dirigidos a la automatización de actividades de oficina como el manejo de correspondencia, elaboración de manuales de


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procedimientos, entre otros. La automatización de estos procesos favoreció la creación de un esquema de comercialización que abarcó un mercado muy amplio, lo cual propició la rentabilidad de estos primeros productos y su expansión hacia otros sectores, como la docencia, la investigación y la generación de nuevos procesos de producción en la industria editorial. La creciente utilización del proceso automatizado de textos es un fenómeno que tiende a expandirse en diferentes sectores de la actividad humana. Cada vez el ser humano se va acostumbrando a este nuevo espacio de lectura y escritura, habituándose a introducir sus datos y visualizarlos en una pantalla. La utilización del procesador de textos, con fines de publicación, crece en aquellos aspectos en donde el uso del papel como herramienta de lectura escritura resulta obsoleto. Es factible observar que a partir de la década de 1970 ha existido un lento y sistemático avance en el uso de la publicación electrónica, en aquellos aspectos en donde el papel impreso no permite un manejo adecuado de algunos documentos; ya sea por la necesidad de actualizar constantemente parte de su contenido, o bien, porque el manejo de grandes volúmenes de texto hacen inoperante y costosa la utilización de la imprenta y los circuitos tradicionales de distribución y difusión editorial. El diseño de documentos digitales El diseño de un documento digital, en cuanto a su contenido, no es muy diferente al proceso de creación de cualquier tipo de documento. Sin embargo, la elaboración de su forma, estructura lógica y apariencia, depende de una amplia gama de instrumentos para ayudarse a construir la versión final del mismo. Las herramientas para el diseño de documentos digitales establecen una estructura que en algunas ocasiones favorecen el espíritu creativo, mientras que otras no sólo lo obstaculizan, sino que son una auténtica camisa de fuerza para la creación documental. El diseño y construcción de un documento digital es un proceso que envuelve distintas actividades, cada una de las cuales está dirigida a cumplir un propósito específico previamente configurado por el creador del programa de edición. No obstante, todos los componentes de un documento digital deben estar en concordancia con los procesos de navegación del documento, a fin de que los textos o imágenes guarden sentido al ser visualizados en pantalla por medio de una secuencia de navegación. Al igual que en cualquier tipo de documento es necesario establecer un for mato para el texto digital, tanto para darle una estructura lógica que facilite la comprensión de los contenidos temáticos que se pretende difundir, como para establecer su apariencia estética. La presentación en pantalla, las fuentes y los encabezados son factores importantes en la organización de un documento digital. Es imprescindible tener en mente que la unidad básica de presentación del documento será la ventana de una pantalla. La idea de la ventana en pantalla como la


unidad básica de diseño y uso de un documento digital, permite que la persona que opera el programa pueda ver aplicaciones simultáneas que se ejecutan en ventanas independientes unas de otras, este concepto se complementa con el uso del ratón como dispositivo apuntador para tener un control general de la operación de consulta de documentos. Al punto donde se reúnen diferentes ventanas representativas de distintos procesos se le denomina interfaz. La interfaz de uso de documentos digitales no sólo implica los datos y gráficos que se observan en la pantalla, es decir, la manera en que una computadora muestra los resultados de sus procesos, incluye también los procesos factibles de activarse por medio del ratón, el teclado, o cualquier otro dispositivo, v.g. la sensibilidad de la pantalla. A este tipo de interfaz se le denomina interfaz gráfica GUI (por sus siglas en inglés), aunque para un mortal despreocupado del mundo de la computación pueda no tener mucho sentido, porque en realidad predomina el texto sobre los gráficos. Sin embargo, la palabra gráfico distingue a este tipo de desplegado de pantallas, de las formas de desplegados de pantallas anteriores, las cuales solo presentaban texto, razón por la cual se les denominaba interfaces de modo texto, sería el caso del unix, y el dos. La interfaz gráfica se ha convertido en el medio más aceptado de operar las computadoras personales, v.g. windows95, OS2wrap, y Xw de Lynux operan bajo la idea de la interfaz gráfica. Los fabricantes de programas aducen que ésta tiene un manejo más natural y comprensible, lo cual desde luego, resulta trivial, puesto que el aprender a utilizar una computadora, de cualquier clase, requiere de esfuerzo, el asimilar las formas de operación de una máquina implica el mismo trabajo, sea cual sea la interfaz que se use. La ventaja de la interfaz gráfica no tiene nada que ver con los gráficos o con la intuición o naturalidad en la forma de operar una máquina. Ésta es altamente apreciada en el campo de la computación, porque es una tecnología que facilita el colocar en el reducido espacio de una pantalla una amplia gama de funciones fáciles de accionar por medio de dispositivos como el ratón. Lo cual permite incrustar en cualquier lugar de una pantalla una instrucción para accionar una función. De esta manera, para consultar un documento digital lo único que se necesita es apuntar, oprimir el botón del ratón y observar los efectos de esta acción. ESTRUCTURA DEL TEXTO DIGITAL Cualquier documento tiene alguna estructura, inclusive un simple párrafo contiene signos de puntuación que separan oraciones. La estructura de un texto puede deducirse a partir de la distribución del texto en una página impresa, si se conocen los convencionalismos aceptados por una o varias comunidades acerca de la estructura lógica que debe tener un documento.4 En términos generales los impre-


La publicación electrónica: ¿Un paradigma de organización documental digital? 171 170 Investigación Biblio tecológica v. 12 No. 25 julio/diciembre de 1998

sos se organizan a partir de palabras que forman oraciones, con las cuales se conforman párrafos dentro de una página, que puede dividirse en secciones. Nuestro cerebro asocia la apariencia de un texto con su estructura, muchos de los contenidos de un documento se comunican por medio de su estructura, por ejemplo, el subrayado de una palabra o párrafo puede servir para denotar su importancia o llamar la atención, el uso de la palabra “capítulo” nos remite a la idea de una parte específica de un libro. Este marcado o anotación simplifica nuestro entendimiento de un texto y ayuda a evitar ambigüedades. En el caso de los documentos digitales se ha creado lo que se denomina lenguajes de marcado para normalizar la creación de sus estructuras. Lenguajes de marcado El lenguaje de marcado o de anotación comprende un conjunto de reglas que definen todo aquello que es parte de un documento digital, pero que no pertenece al texto del mismo. El lenguaje de marcado cumple con dos objetivos esenciales para el proceso de un documento digital: v separa los elementos de que se compone un documento digital, y v especifica las operaciones tipográficas y funciones que debe ejecutar el programa visualizador sobre dichos elementos. Los elementos son v.g. un párrafo, un capítulo, o cualquier otra construcción que merece ser diferenciada dentro del documento digital. Las operaciones tipográficas son instrucciones de formato aplicadas a cada uno de los elementos, por ejemplo, imprimir un título en itálicas (o cursivas). Existen dos tipos básicos de lenguajes de marcado de documentos: procedural y estructural. Las anotaciones de los lenguajes procedurales describen la forma y el significado de las operaciones tipográficas aplicadas a cada uno de los elementos del documento. Por ejemplo, la regla del lenguaje procedural indicaría que el título de la sección de un texto debe ser impreso en una sola línea con una fuente de seis puntos más grande que el resto del texto, con objeto de que los lectores puedan inferir que es el título. En los lenguajes estructurales las anotaciones únicamente describen la estructura lógica de un documento digital. En general los lenguajes de marcado siguen una sintaxis sustentada en el uso de etiquetas, una etiqueta que indica el principio de un elemento y otra el final del mismo. Las etiquetas se diferencian del texto por medio de caracteres especiales, en el caso del sgml se establece el uso de paréntesis angulares <>para indicar que se trata de una etiqueta de marcado de texto. Un título puede ser anotado como: <Título>El gran libro<Fin_del_Título>, que si bien dice que el título es “El gran libro”, no dice cómo debe de aparecer. Las anotaciones estructurales especifican el tipo de ele mento y no su apariencia. 4 Cf. M. Daniel Germán y Alejandro López Ortiz. “SGML: Lo que está escrito en los espacios en blanco”. Soluciones Avanzadas, diciembre 1995, n. 28, p. 24-30.


172 Investigación Bibliotecológica v. 12 No. 25 julio/diciembre de 1998 El que la estructura de un documento digital se sustente en el marcado por medio de etiquetas puede incrementar las posibilidades de proceso del mismo, debido a que se pueden diseñar funciones sustentadas en el uso de determinados elementos marcados con una etiqueta. El lenguaje de marcado SGML

El Lenguaje Estándar Generalizado de Marcado5 fue establecido por medio de una norma de la Organización Internacional de Estandarización (ISO), la cual unifica la aplicación de los conceptos de marcado estructural. El SGML no es un formato de almacenamiento, sino un metalenguaje con el cual se pueden definir lenguajes de marcado con los que se puede anotar el texto digital. El SGML6 tiene las siguientes características principales: v Hace énfasis en las anotaciones estructurales en lugar de las procedurales. El estándar de SGML no incluye información sobre cómo deben ser interpretadas las anotaciones. Su principal objetivo es describir las unidades lógicas de un documento, y no cómo debe ser su presentación tipográfica. Se sustenta en el concepto de tipos de documentos. El SGML formaliza la v idea de tipificar los documentos clasificándolos en clases y especies, al crear la noción de Definición de Tipos de Documentos (DTD). Una DTD describe una clase o familia de documentos con ciertas características comunes. Es independiente del sistema de proceso. El SGML evita la dependencia de v los conjuntos de caracteres, tales como ASCII y EBCDIC, específicos para fabricantes de equipo. El SGML utiliza caracteres normalmente presentes en casi todos los sistemas y define mecanismos para emplear caracteres especiales o poco comunes. v Establece un sistema de notación formal para marcar el texto a través de etiquetas enmarcadas con paréntesis en ángulo . Una etiqueta especifica simplemente el comienzo y final de un elemento, un elemento es algo como una sección, párrafo, una frase con texto en tipografía cursiva (itálica), un “ítem” de un listado, etcétera. v No especifica cómo se debe ver un documento, cada producto que utilice el SGML define diferentes mecanismos para realizar la transición entre un documento perteneciente a una clase determinada y su versión tipográfica en papel o pantalla. 5 6

Cf. International Organization for Standarization. Information Processing: Text and office Systems: (SGML) Document Interchange Format (SDIF), 1986. ISO/DIS 9069. Cf. Liora Alshuler. ABC… SGML: A user´s guide to structured information. Boston: International Thomson Computer Press, 1995. 414 p. Información actualizada sobre el SGML puede localizarse en los siguientes sitios web: http://www.w3.org/org/hypertext/WWW /MarkUp/SGML y en http://www.sil.org/sgml/sgml.htm


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Como los programas para la edición electrónica generan sus propios formatos, es conveniente el uso del Lenguaje Estándar Generalizado para Anotaciones (sgml), como un instrumento para la edición y publicación de documentos digitales. Aun cuando cada tipo de documento requerirá un diferente perfil del lenguaje, sin em bargo la aceptación y uso de la sintaxis del sgml es un elemento indispensable para lograr un eficaz suministro e intercambio de documentos digitales. El que los autores utilicen el sgml como herramienta para producir sus textos digitales, facilita la edición del texto, puesto que permite convertirlo a distintos formatos, con lo cual no se depende para su edición de un solo producto. El lenguaje de marcado HTML

El Lenguaje de Marcado de Hipertexto (HiperText Markup Languaje) fue originalmente diseñado como una Definición de Tipo de Documento (DTD) del SGML. La finalidad del HTML es servir a los propósitos de organizar la estructura de un documento digital en forma de hipertexto, con objeto de que pueda ser fácilmente procesado por un programa visualizador independientemente de la má quina, o el sistema operativo de que se trate. Su amplia difusión se debe a que uno de los estándares que se desarrollaron para Web fue el HTML. El HTML es un lenguaje constituido por un conjunto de etiquetas para marcar la forma en la cual se deben organizar los contenidos de un documento digital, al ser procesadas por un programa orientado a la interpretación de estas marcas. A estos programas se les denomina visualizadores, existen en el mercado distintas marcas de ellos (Intenert Explorer, Netscape, entre otras) que son los que determinan la apariencia o presentación final del documento en la pantalla de una computadora. El lenguaje de marcado HTML ha seguido evolucionando y se le han introducido nuevas funciones, e incluso subconjuntos que adicionan y aumentan su capacidad de marcado como es el caso del XML.7 Lenguaje de marcado Hytime

El lenguaje Estructurado de Hipermedia (Hypermedia Time-Based Structuring Languaje), al igual que SGML, se basa en una norma de la ISO, por lo cual ambos lenguajes ofrecen atractivas soluciones para la portabilidad o transferencia de documentos digitales. Se propuso como un lenguaje para representar la estructura de documentos basados en tecnologías como el hipertexto, la hipermedia y la multimedia. Conceptualmente comprende un conjunto de extensiones al SGML, y provee un sistema de marcado estándar para realizar referencias cruzadas.8 7 8

Cf. http://www.arbortext.com/sgmlresrc.html y http://www.oasis-open.org/cover/publicSW.html Peter J. Weingartner, (1997).”A first guide to PostScript.” En: http://ibis.nott.ac.uk/guidelines/ch3/chap3-D.html


174 Investigación Bibliotecológica v. 12 No. 25 julio/diciembre de 1998 Lenguaje de modelado VRML

Lenguaje de Modelado de Realidad Virtual (Virtual Reality Modeling Languaje) es otro estándar usado actualmente para documentos en Web. Fue creado por Mark Pesce en 1993, con la finalidad de generar, visualizar y ligar imágenes en tres dimensiones. Los visualizadores más populares para el VRML son WebSpace y World View. En principio el VRML se ha utilizado más para cuestiones de entretenimiento, educación y arte. Se considera que en un futuro el VRML proveerá interfaces más transparentes para el usuario, permitirá una mayor interactividad, así como el desarrollo de aplicaciones en colaboración, como podría ser el caso de una conferencia virtual.9 Lenguajes de descripción de páginas Los lenguajes de descripción de páginas son lenguajes de alto nivel para definir la salida de una impresora. Si una aplicación genera la salida de un lenguaje de descripción de página, ésta puede ser impresa en cualquier impresora que lo soporte.10 Son lenguajes utilizados para la automatización de la producción de impresos, no obstante, nos ocupamos de ellos porque están jugando un papel importante como instrumentos de conversión de datos entre diferentes programas de autor para la pu blicación electrónica. Es el caso v.g. de adobe acrobat que utiliza el PostScript como medio para importar texto de otro tipo de programas. Lenguaje Tex

Es uno de los primeros lenguajes que surgió como un sistema para el procesamiento e impresión de documentos. Fue creado por Donald Knuth de Stanford y puesto al dominio público, tanto el libre uso como la propiedad intelectual. Es un lenguaje que se utiliza frecuentemente para la escritura y publicación de libros, reportes y otros documentos de carácter científico y técnico. Se puede definir como un lenguaje de composición que se utiliza en una gran variedad de sistemas de cómputo y ambientes de composición tipográfica. Utiliza códigos intercalados dentro del texto del documento para dar inicio a los cambios de formato, incluyendo la habilidad de describir fórmulas científicas muy elaboradas. Lenguaje PostScript

El PostScript es un lenguaje de programación que se utiliza para lograr un mayor aprovechamiento de las capacidades de las impresoras, sobre todo para la impresión de gráficos. También es conocido como un lenguaje de descripción de 9

Para una mayor información sobre este aspecto consulte las siguientes direcciones http://www.sdsc.edu/ vrml ó http://hitl.washington.edu/proyects/knowledge_base/vrlm_bibliography.html 10 Cr. Héctor Jorge Schwabe Mayagoitia. DTP y Postcript. México: el autor, 1995. (Tesis de Maestría: Fundación Arturo Rosenbluet) p. 35 y ss.


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página. Este lenguaje fue introducido por Adobe en 1985, y es de gran utilidad sobre todo para la construcción de documentos con formato pdf.11 Es un lenguaje que genera de manera muy rápida imágenes complejas por medio de instrucciones relativamente simples, permite que formas gráficas arbitrarias sean construidas a partir de gráficos primitivos, tales como líneas y curvas. Además hace muy sencilla la aplicación de fuentes a una página, los caracteres pueden ser escalados (cambio de tamaño), rotados, dispuestos a lo largo de un trazo irregular. Dentro de las principales características del PostScript se encuentra el hecho de que es excelente para asegurar la consistencia de imágenes monocromáticas y a color entre diferentes plataformas y medios. Lenguaje RTF

El Formato de Texto Enriquecido (Rich Text Format) fue desarrollado por Microsoft como solución al problema de intercambio de documentos creados en diferentes procesadores de texto y en diferentes sistemas operativos. Éste controla por medio de códigos, las palabras y los símbolos que sirven como un denominador común en los comandos que dan formato a un texto.12 El RTF es considerado como un estándar abierto, ya que sus especificaciones se hicieron públicas, y han sido tomadas para otros productos que existen en el mercado de procesadores de texto y de edición como Word Perferct, Interleaf, FrameMaker de Adobe, entre otros. Filtros y convertidores de formatos Los procesadores de texto y los programas para la edición y publicación de documentos digitales procesan los datos a partir de formatos específicos que obedecen a necesidades de programación de cada software en particular, lo cual trajo como consecuencia la presencia de documentos digitales producidos con diversos formatos que sólo pueden funcionar en el ambiente del programa que los genera. Situación que condujo a la incompatibilidad de formatos, a la pérdida de datos en la transferencia, y a dificultades en la conservación y uso de documentos digitales. La solución ha venido de la industria del software que oferta junto con sus productos, programas que permiten el intercambio y manejo del contenido de diferentes formatos de documentos digitales, programas que técnicamente son conocidos con el término de filtros y convertidores.

11 Cf. Http//:grouchy.cs.indiana.edu/docproyect/programming/postscript.html y también: http://www.adobe.com 12 http://www.whatis.com/rtf.htm


176 Investigación Bibliotecológica v. 12 No. 25 julio/diciembre de 1998 La idea de contar con filtros y convertidores obedece a eliminar las limitaciones que representan los formatos de cada software. Sin embargo, éstos están estrechamente ligados a determinadas versiones de los programas y también se circunscriben a sistemas operativos específicos, situación que contradice el objetivo de su creación. Por ejemplo, los procesadores de texto se han enfocado al proceso, composición y edición de facsímiles de documentos digitales, pero el uso de un determinado procesador de textos requiere de la utilización de plataformas específicas, y versiones actualizadas. No obstante, los filtros permiten exportar13 e importar14 diversos tipos de formatos, que pueden agruparse de la siguiente forma:15 v Filtros para archivos creados en procesadores de texto y programas de composición. Permiten transferir la información de archivos creados con procesadores de texto y programas para la composición de documentos, que asignan al documento un formato propio del programa en uso. v Filtros para archivos gráficos. Admiten transferir archivos que almacenan imágenes (dibujos, fotografías, una escena, etcétera) digitalizados en un orden bidimensional, compuesto por elementos llamados pixeles (codificación de bits); o bien objetos creados en otras aplicaciones, v.g. insertar dentro de un documento digital un gráfico, ecuaciones, una hoja de cálculo. v Filtros para archivos de hojas electrónicas o de cálculo. Facilitan transferir archivos provenientes de programas que manejan datos numéricos, texto o fórmulas en forma de tablas constituidas por líneas (filas) y columnas, a otra estructura de documento digital. Fil tros para archivos de lenguajes de marcado. Se utilizan para transfev rir archivos al formato específico de algún software. v Filtros para bases de datos. Su objetivo es facilitar la conversión de datos entre distintos tipos de formatos de bases de datos (dbf, clipper, fox, access, etcétera).

13 La función de exportar permite que los datos contenidos en un documento realizado en un programa puedan ser guardados con un formato en particular. 14 La función de importar permite que los datos de un formato puedan ser reconocidos por el programa en uso. 15 Véase también la tabla 1.


La publicación electrónica: ¿Un paradigma de organización documental digital?

Tabla 1 Nombre de los formatos

Extensión de los Formatos

MS Word/RTF

doc/rtf

Word Perfect Documents

wp

FrameMaker Interchange Format

mif

Ami Professional (ProWrite Plus)

sam

GlobalView/XIF

xif

Microsoft bitmap

bmp

CorlDraw Drawing

cdr

Computer Grapics Metafile

cgm

AutoCAD Drawing File Format

dwg

AutoCAD Drawing Format

dxf

Enhanced Windows Metafile

emf

Adobe Illustrator

ai

Frame Vector Metafile

fmv

CompuServe Interchange Format

gif

HP Graphics Languaje

hpg

IGES Drawing Format

igs

JPEG File Format

jpg

Kodak Photo

pcd

Adobe Portable Document

pdf

Macintosh Quickdraw

pct

PostScrip

ps

Tag Image File Format

tif

Microsoft Windows Metafile

wmf

WordPerfect Graphic

wpg/dp

Excel Lotus Qtropro

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178 Investigación Bibliotecológica v. 12 No. 25 julio/diciembre de 1998 Sistemas de edición

Al mejorar las funciones y facilidad de operación de los procesadores de texto se fueron derivando sistemas de edición. Un sistema de edición comprende un conjunto de programas que automatizan los procedimientos que ordenadamente se relacionan entre sí para la creación de textos digitales. Dentro de un sistema de edición, pueden destacarse los siguientes pasos en el procesamiento de textos: la creación del documento, la edición del texto, el formato del documento, el manejo de los archivos16 y la conversión de formatos. Un sistema de edición puede establecerse en una sola computadora para trabajarse por un individuo o un grupo pequeño de individuos, o aprovechar las ventajas de una red, entonces puede hablarse de la existencia de sistemas de edición individuales o en red. Los sistemas de edición se integran por los siguientes elementos: la computadora, programas de procesamiento de textos, gráficos y composición de páginas, y una impresora láser que permitirá imprimir el documento con una apariencia profesional. Un sistema de edición en red permite aprovechar las ventajas que una red ofrece, como compartir y transferir archivos, encontrar la información requerida, integrarla localmente, manipularla, mejorarla, compartirla y comunicarla. Hoy día es posible entonces concebir la idea de desarrollar un sistema de edición de textos en una Intranet o una Extranet, lo que deviene en el concepto de publicación en línea. Edición de documentos digitales

Para darle forma a un documento digital, con objeto de facilitar su difusión transferencia y disfrute, es factible utilizar distintos tipos de tecnologías, cada una de las cuales ofrece diferentes soluciones al problema relacionado con las formas para estructurarlo, generarlo y difundirlo. En términos generales las tecnologías que permiten estructurar y generar documentos digitales con la finalidad de facilitar su distribución, determinan la naturaleza y forma de uso del documento digital,17 y establecen los procesos y requerimientos de edición del texto digital utilizado para configurar la versión final de un documento digital. El significado de editar está correlacionado con la idea de publicar, en tanto que la acción esencial de la edición de un texto estriba en estructurarlo para darle forma de acuerdo con los criterios establecidos para caracterizar determinado tipo de documentos. Tradicionalmente la edición ha sido una actividad independiente y posterior a la escritura y corrección del texto, no obstante, con la intro-

16 Horacio Martínez, pp. 35. Autoedición. Santafé de Bogota; Colombia: CERLAC, 1992. 66 p. 17 En el mercado existen diversos tipos de productos para que un autor o un editor puedan configurar la versión final para la publicación de un documento digital, entre otros cf. Adobe Acrobat, www.adobe.com/acrobat; Neobook www.neosoftware.com/~neosft/


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ducción de los procesadores de textos es factible realizar estas dos actividades tanto en forma simultánea como independiente una de otra. La tecnología para el proceso automatizado de texto hace flexible la organización de las actividades necesarias para escribir, estructurar y preparar la publicación de un documento. La flexibilidad en cuanto a la organización de las actividades para escribir y editar un texto, sólo es comprensible en relación con la estructura secuencial y rígida de producción de textos que impuso la imprenta, al mecanizar el proceso de reproducción de un manuscrito. Los procesadores de texto retoman las formas de producción de textos impresos y al automatizarlas establecen la posibilidad de una organización flexible de las formas para producir un texto digital. La flexibilidad brindada por los procesadores de texto para organizar las actividades relacionadas con el diseño y escritura de un documento digital, hace que la edición electrónica adquiera un sentido distinto de la forma tradicional impuesta por la imprenta. En primer término es necesario destacar que la ductilidad para organizar la producción de facsímiles de un documento digital deja abierta la posibilidad de crear varios facsímiles dependiendo del tipo de componentes que intervengan en su composición. En términos generales un procesador de texto como WordPerfect, Word, Notabene, entre otros, permite automatizar en diversos grados algunos aspectos de la escritura de documentos, para hacer factible: v construir patrones de estilo, o utilizar los construidos para estos propósitos, con objeto de dar forma al documento que se escribe, de tal manera que al momento de la escritura el programa organice el texto conforme a la estructura deseada, v automatizar algunos aspectos de la corrección ortográfica y gramatical del texto, la corrección puede realizarse en forma simultánea a la escritura o posteriormente a la misma, v combinar la escritura de textos, con el aprovechamiento de textos almacenados en distintos formatos, desde sus formas más simples, como puede ser la producción de cartas personalizadas a partir de algunos patrones de carta y una base de datos de direcciones, hasta formas más complejas como el utilizar una base de datos de fichas de textos sobre tópicos específicos para producir una secuencia de textos ordenados temáticamente, v operar en forma sincrónica con el procesador de textos, algún otro tipo de programas para añadir al texto diagramas, imágenes, sonido, color, video, v producir distintas versiones de un documento, para su difusión en papel, en línea o por medio de dispositivos electromagnéticos, v automatizar la construcción de índices, tablas de contenido, citas bibliográficas, notas, referencias bibliográficas, ligas al web.


180 Investigación Bibliotecológica v. 12 No. 25 julio/diciembre de 1998 Al organizar la producción de un documento digital, se puede optar por usar o no cada una de las funciones descritas anteriormente, o formar una combinación de ellas, asimismo se puede controlar la traza tipográfica del documento, o bien dejar que los programas que visualizan o imprimen documentos determinen su apariencia. Al seleccionar las funciones que habrán de utilizarse para producir el documento digital, se configura la naturaleza del mismo, y se da lugar a generar distintos tipos de facsímiles para un mismo documento digital. Un autor puede crear un facsímil que contenga anotaciones conforme a la definición del lenguaje de marcado para documentos digitales conocido como sgml, con lo cual el facsímil del documento contiene los elementos necesarios para re producir tanto la estructura lógica como el aspecto tipográfico del texto digital. La decisión acerca de controlar o no la apariencia del documento digital, establece el modo de la edición y publicación electrónica, puesto que el difundir un documento digital conservando en todo momento su estructura, implica un modo de edición que requiere el uso de tecnologías específicas para tal fin. No sólo la decisión acerca de la posibilidad de controlar o no la apariencia final de un documento digital establece el modo de edición y publicación del mismo, la tecnología que se adopte para confeccionar la estructura del documento digital es un factor que fija incluso la forma de escritura del mismo. Es, por ejemplo, el caso de la tecnología del hipertexto, el sustentar el diseño y construcción de un documento en este tipo de tecnología hace necesario que las partes lógicas de que se compone el documento, al momento de redactarse, tengan algún significado por sí mismas, para que el significado de una parte del texto pueda enlazarse al significado del texto de otra parte, a fin de aprovechar las bondades de la tecnología. Lo cual obliga a escribir el documento de una manera acorde con la tecnología, dado que los textos habrán de tener un significado por sí mismos y contribuir a lograr un nuevo significado al relacionarse con otro. Incluso el uso del hipertexto permite la posibilidad de editar documentos digitales escritos por diversos autores y establecer enlaces y relaciones entre ellos, de forma que varios documentos independientes entre sí pueden ser unificados para constituir otro documento.18 La tecnología para componer un documento digital puede ser heterogénea, e imprimirle variadas características en cuanto a su apariencia y funcionalidad. En términos generales los productos que se encuentran disponibles para publicación electrónica combinan diversos tipos de tecnologías para construir un documento digital, y tienen en común el que requieren la realización de procesos de edición orientados a adicionarle al texto digital aquellas características de marcado y formato ne18 Cf. Mercedes Caridad y Purificación Moscoso. Los sistemas de hipertexto e hipermedios: Una nueva Aplicación de la informática documental.- Madrid: Fundación Germán Sánchez Ruipérez, 1991.- 153 p.; y George P. Landow, - Hipertexto: La convergencia de la teoría crítica contemporánea y la tecnología.- Barcelona: Paidós Ibérica, 1995.- 284 p.


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cesarias para su proceso por parte de los programas que han de servir para visualizar el documento en una pantalla o imprimirlo en papel. En términos generales la automatización del texto obliga al uso de reglas de escritura orientadas a lograr un mejor aprovechamiento de la tecnología utilizada. Como en el entorno de la publicación electrónica, el visualizar un documento se desplaza hacia la pantalla de un monitor, el diseño de las pantallas se convierte en un elemento fundamental, tan básico como el diseño de una página en un impreso, ya que de ello dependen no sólo las facilidades para consulta y uso de un do cumento digital, sino también el que las personas que habrán de utilizarlo puedan hacerse una idea de conjunto acerca de la naturaleza, contenido y alcance del mismo. Los programas para publicación electrónica establecen patrones para configurar la visualización de un documento digital. No obstante, al diseñar un documento digital, es indispensable considerar los siguientes asuntos: v La única manera de saber acerca del contenido, tamaño y alcance de un documento digital es a través de lo que se muestra en una pantalla. v La navegación de un documento digital para leer, consultar o extraer información del mismo depende de las funciones que se agreguen para tal fin. Generalmente estas funciones dependen de dispositivos como el teclado o el ratón, lo cual implica tener presente que la operación de un documento digital está sujeta al grado de habilidades para manejar estos dispositivos. Siempre hay que tener presente que demasiadas opciones de funcionamiento pueden contribuir a confundir más que a facilitar la navegación del documento. v Para recorrer el texto en la pantalla de un monitor es factible hacerlo línea por línea (scroll) o presentar bloques de texto por medio de la función de avance y regreso de página. Ambas formas producen resultados distintos cuando se hace la consulta. Inclusive es necesario tenerlas en consideración al momento de establecer el tamaño de los párrafos de un texto. v El diseño de la forma de acceso al contenido del documento debe estar orientado a facilitar tanto la consulta como a obtener una idea acerca de la estructura, tamaño, forma y contenido del documento, teniendo en consideración que la primera pantalla es el único medio que tiene una persona para hacerse una idea del documento. Dependiendo de la tecnología que se utilice existen diversas opciones para organizar el contenido de una pantalla. Ya sea en forma de menús para ordenar el acceso al contenido del documento en varios planos, ya sea dividiendo la pantalla en sectores, utilizando menús flotantes. v La tipografía debe atender a las características de los monitores. No siempre la tipografía que da buenos resultados en los impresos produce una visión legible y agradable en una pantalla de monitor.


182 Investigación Bibliotecológica v. 12 No. 25 julio/diciembre de 1998 Los programas de edición procesan el facsímil del documento digital para convertirlo en una estructura con las marcas suficientes para poder visualizarlo en la pantalla de un monitor, y/o producir un original tipográfico con todo o partes del contenido del documento. El documento digital que se origina sólo es factible manejarlo por medio de programas que reconozcan esa estructura, razón por la cual la edición de un documento para conferirle una estructura específica condiciona el empleo de programas que la admitan. La edición de un documento digital puede realizarse por el propio autor valiéndose de las denominadas herramientas de autor para publicación electrónica o bien entregar a un editor un facsímil del documento digital. En términos generales, los editores tienden a solicitar y reciben originales escritos en procesadores de texto, con el formato necesario para que el editor pueda utilizarlos para la producción de un documento digital. Como resultado del proceso de edición se obtiene un facsímil anotado con las marcas suficientes para producir la versión final para publicación de un documento digital. Como este facsímil anotado puede corregirse fácilmente, e incluso agregarle características nuevas al documento, nos encontramos que mientras el proceso de edición para la imprenta tiende a fijar de una vez y para siempre las características de un impreso, en la edición de un documento digital para publicación electrónica se produce un facsímil flexible del documento digital, que puede utilizarse para variar la estructura y apariencia del documento digital sin necesidad de modificar el texto que contiene. Lo cual da lugar a que un documento digital pueda actualizarse fácilmente, dada la flexibilidad del facsímil que sirve para obtener copias del mismo. Un análisis del proceso de edición de un documento digital puede dejar claro que es un proceso que puede distorsionar y cambiar los significados, intenciones y mensajes a transmitir, puesto que produce un documento que adquiere las ca racterísticas de la tecnología que sirve para producirlo. Lo que invita a la reflexión en el sentido de aquilatar la importancia de la edición de un documento digital, ya que la aplicación de procesos sin sentido, únicamente para aprovechar las características de la tecnología que se utiliza, puede conducir a documentos digitales confusos, difíciles de usar y con poco valor informativo. Con la edición cuidadosa de un texto digital, el usuario final gana opciones, pero sobre todo información confiable, en cuanto al sentido que su autor(es) desea(n) transmitir. Podrá obtener documentos impresos en papel, pero tendrá asimismo la posibilidad de disponer de la versión electrónica de los documentos anotados con un lenguaje de marcado (sgml) que facilite su proceso automatizado con los fines que se considere convenientes, pero teniendo a la mano la idea original del autor al momento de generar el documento.


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Programas de autor Los denominados programas de autor para publicación electrónica son sistemas cerrados dirigidos a simplificar la edición, construcción e integración de un documento digital, a fin de compilarlo como una aplicación completa en una sola unidad, es decir, integran en una sola estructura y en un solo formato, los diferentes elementos de que se compone un documento digital, como puede ser texto, imágenes, sonido y video.19 Asimismo permiten el diseño de la presentación que habrá de tener cada una de las pantallas del documento, y agregarle los instrumentos de navegación, formas de cambio de pantallas, ligas, rutinas de búsqueda, etcétera. En términos generales contienen funciones que permiten incluir en el documento: v Formatos para determinar la apariencia de las pantallas del documento. v Formas para buscar dentro de los contenidos del documento. v Sistemas de navegación y ligas entre los componentes del documento para facilitar su revisión y consulta. Pro cesos para administrar colecciones de documentos. v Fil tros y convertidores para transferir los contenidos de los documentos. v v Opciones de seguridad de los contenidos del documento, que facilitan la introducción de claves para impedir la modificación y uso del documento si no se cuenta con la clave respectiva. Los programas de autor son sistemas útiles para el diseño y construcción de la arquitectura del documento, es decir, la forma y apariencia que debe tener. Parten de la idea de que los contenidos del documento, es decir, textos, imágenes u hojas electrónicas o de cálculo,20 fueron construidos por algún otro medio. Generalmente los programas de autor no cuentan con procesadores de texto, programas de cálculo o graficación. Aunque es factible que en algunos programas de autor se in cluyan funciones de corrección del texto, éstas tienen que realizarse a través del enlace con las funciones de un procesador de texto. Es importante señalar que sus funciones están dirigidas a la edición del documento, es decir, a darle forma para su publicación, lo que presupone que el texto ya está previamente escrito para poder editarlo. El tomar cualquier texto, imagen, video u hoja electrónica para conformar un documento digital mediante el uso de programas de autor, hace patente el problema de la migración de los datos de un formato a otro. Dado que es factible la pérdida de información y fidelidad en el caso de las imágenes, algunos programas de autor contemplan diversos componentes, que proponen algún tipo de solución al 19 cf. http://www.w3.org/amaya; para documentos acrobat véase: www.adobe.com y http://emerge.pdfzone.com/cf. También http://www.arbortext.com/sgmlresrc.html 20 Conocidas también con el término de hojas de cálculo, se refiere a los programas que manipulan tablas constituidas por líneas o filas y columnas que contienen datos numéricos, de texto o manejan fórmulas, cuya característica principal es la presentación de esta información en una pantalla.


184 Investigación Bibliotecológica v. 12 No. 25 julio/diciembre de 1998 problema de transferencia de documentos, como es el uso de convertidores o filtros. Un documento digital requiere que se diseñe la forma de presentación de cada uno de sus elementos, con objeto de que las pantallas tengan una apariencia que facilite la consulta y cumpla con los objetivos de comunicación del documento, es decir, que no sólo tenga una bella apariencia sino que ésta contribuya a decir “algo” al sujeto que la ve. Una de las finalidades de los programas de autor es facilitar el diseño y construcción de estas pantallas como un todo integrado, a fin de darle al documento unidad. La comprensión de un documento digital por parte del lector requiere de funciones que posibiliten el apreciar en su conjunto las partes de que se compone, en otros términos podríamos decir que necesita de funciones que cumplan los mismos objetivos que la tabla de contenido y los índices en un impreso. Como la tecnología que sustenta el diseño, construcción y manejo de un documento digital tolera distintos tipos de búsqueda, es conveniente aprovecharla y diseñar procesos para averiguar a través de tablas de contenido, índices, notas, figuras, el contenido del documento en cuestión; así como dentro de las palabras y frases de que se compone el texto incluido en el documento. Los medios para revisar y acceder a cada una de las partes de un documento digital constituyen el sistema de navegación del mismo, y su objetivo es guiar al público en la consulta del documento. Los programas de autor contienen una serie de herramientas para construir e integrar las funciones necesarias para navegar en un documento, funciones que pueden adoptar la forma de sistemas de búsqueda, índices, enlaces de hipertexto, etcétera. Visualizadores Los visualizadores también conocidos como lectores o navegadores son programas cuyo objetivo es permitir el uso de documentos digitales estructurados conforme a un formato específico. Contienen funciones para visualizar en pantalla los diferentes componentes de un documento, de acuerdo con las instrucciones agregadas al documento en el momento de la edición. Dependiendo del tipo de producto pueden ser programas independientes del documento digital, como el caso de Acrobat, o bien, encontrarse integrados en una sola unidad con el documento. LA COMERCIALIZACIÓN DEL DOCUMENTO DIGITAL La naturaleza del documento digital ha creado nuevas formas de comercialización y organización documental, porque su estructura, sustento físico y modos de circulación y difusión son diferentes de los establecidos en torno a la imprenta, incluso podríamos decir que representa un fenómeno inédito que modifica las formas tradicionales de compra venta de documentos, al igual que los derechos


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de autor y la propiedad intelectual. Entre otras cosas, altera los servicios bibliotecarios, por ejemplo, no puede aplicarse al documento digital la idea de préstamo bibliotecario, dado que prestar un documento digital significa transferirlo al lec tor, quien puede quedarse con él, por lo cual los editores de publicaciones electrónicas aducen que este tipo de servicio anula la actividad editorial. En este sentido las bibliotecas han optado únicamente por referir al público al sitio de publicación, con lo cual desaparece la esencia básica de la biblioteca como formadora de colecciones documentales. En el caso de la publicación en línea el público tiene acceso directo al repositorio documental del editor, desde cualquier parte donde cuente con una línea telefónica, un modem o una comunicación de red, podríamos decir que las 24 horas del día, y si cuenta con los recursos económicos suficientes, puede transferir de inmediato el documento a la máquina donde se encuentre, aunque en algunos casos se dispone de información que puede transferirse libremente. Situación que si bien simplifica la adquisición documental, genera por otro lado la necesidad de medios catalográficos para enterarse de lo que se encuentra disponible. Aun cuando asistimos a un fenómeno sumamente avanzado y con una gran presencia en determinados círculos sociales, aún dista mucho de constituir un paradigma totalmente acabado, quedan muchos problemas por resolver en distintos aspectos, tanto de la producción y organización documental, como en el manejo de los derechos de autor y la propiedad intelectual. Sin embargo, de continuarse por el camino que se transita es indudable que representa una nueva propuesta en la comercialización y organización documental, que afectará la forma en que se generan y aprovechan actualmente todo tipo de documentos. Publicación en medios magnéticos y ópticos Aun cuando una parte considerable de la diseminación de documentos digitales se realiza por medio de dispositivos electromagnéticos como cintas magnéticas, disquetes, discos zip, ha sido el cd-rom el que ha servido para desarrollar un modo de publicación electrónica, en donde el manejo de grandes volúmenes de información constituye el eje básico del interés de publicación, como es el caso de bases de datos, manuales sobre múltiples temáticas, obras de consulta, video juegos y películas. Asimismo se ha prestado para la publicación de un nuevo tipo de documentos denominados multimedia, cuya arquitectura considera el uso de texto, gráficos, sonido, imágenes e incluso video. Estos documentos generan archivos de datos muy grandes y por tanto requieren del uso de dispositivos de alta capacidad de almacenamiento a bajo costo, como es el caso del cd-rom; en este sentido los productores de obras de consulta como enciclopedias y diccionarios especializados, lo han aprovechado para incursionar en el terreno de nuevas estructuras para este tipo de documentos, sobre todo a partir del modelo creado por Encarta


186 Investigación Bibliotecológica v. 12 No. 25 julio/diciembre de 1998 de Microsoft. También se ha utilizado con éxito en el diseño y producción de obras de carácter didáctico. Aun cuando el cd-rom en sus inicios se utilizó como un instrumento para editar colecciones de impresos, así como de archivos con información de todo tipo, con el tiempo ha ido adquiriendo un espacio propio en el mundo de la publicación, como es el caso del video juego, de las bases de datos, de los multimedia, de la compilación de artículos de revistas, o incluso como dispositivos de almacenamiento anexos a determinado tipo de libros y revistas. La publicación en forma de cd-rom, una vez pasado el impacto que significó la posibilidad de agregar grandes volúmenes de información en un solo dispositivo, ha tenido que evolucionar y enfrentar los problemas relativos a la organización, recuperación y disponibilidad de la información contenida en uno o varios cd-rom. Hasta ahora los productores de cd-rom han apoyado el diseño de sus pro ductos en las bondades derivadas de la enorme capacidad de almacenamiento de estos dispositivos y por lo general el diseño de su interfaz de uso, procedimientos de instalación y organización de la información dejan mucho que desear. Pocas publicaciones en cd-rom están diseñadas para utilizarse en su totalidad en el cdrom, la mayor parte requiere de cargar programas en el disco duro de la máquina en donde se pretende hacer uso de ellas, lo cual en muchos casos las hace poco eficientes. La mayoría de estas publicaciones ha encontrado mercado al amparo de instituciones como las bibliotecas y grandes empresas, fundamentalmente porque han solucionado problemas relativos a la disponibilidad de información, como en el caso de las bases de datos bibliográficas, o a problemas de almacenamiento, como en el caso de las colecciones de artículos de revistas. Sin embargo, las colecciones de cd-rom son de difícil manejo, por los costos de infraestructura que suponen, y porque crean sobreabundancia de información, muchas veces redundante y con escasos instrumentos para su acceso. Algunos productores de cd-rom apelan en su publicidad a la idea de que éste constituye una biblioteca electrónica, aunque en términos estrictos sea una afir mación falaz, podríamos decir que expresa el significado del cd-rom como instrumento de publicación, en tanto que se hace alusión a su capacidad de almacenaje, pero también a la necesidad de crear nuevas formas para organizar el acceso a la información que contiene. No obstante está adquiriendo un importante papel como medio de organización y preservación de colecciones de documentos digitales, sobre todo a partir de la aparición de grabadoras de cd-rom que pueden funcionar como periféricos de una PC y es factible escribir varias veces en un solo cd-rom. No obstante, el cd-rom ha creado nuevos problemas para su manejo, ya que sus contenidos en algunas ocasiones incluyen diversidad de contenidos temáticos, puesto que reúnen diversos tipos de documentos en un cd-rom, los que resulta complejo rescatar cuando se conforman colecciones de los mismos.


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Publicación en línea El desarrollo de las telecomunicaciones y el uso de protocolos estándar para la transferencia de archivos entre dos o más máquinas, facilitó el establecer sitios de acopio y difusión de documentos, con lo cual se abrió la posibilidad de la publicación electrónica en línea, y de nuevas formas de acopio y uso de documentos digitales, al motivar el que distintos individuos depositen documentos en una máquina, mismos que pueden ser transferidos a otra máquina por otras personas, para darles el uso que consideren conveniente. El crecimiento de instalaciones de redes de telecomunicación, tanto de uso público como privado, está transformando rápidamente los hábitos de comunicación de algunos sectores de la sociedad. El fax, el correo electrónico, las redes de telecomunicación locales, regionales y globales como Internet, inducen nuevas formas en cuanto al uso y transmisión de texto digital, a la vez que dan lugar a una amplia gama de actividades comerciales en cuanto a la prestación de todo tipo de servicios de información. Las redes de telecomunicación y el correo electrónico han generado condiciones sociales que están creando nuevos espacios para la comunicación, no sólo de información sino incluso de archivos completos con diversidad de contenidos, con lo cual se modifican los hábitos acerca de las formas de acopio de información, y maneras para generar conocimientos, con lo cual paulatinamente se establecen nuevos procesos sociales para organizar y transmitir información y conocimientos. A este respecto, podemos mencionar: v los repositorios de archivos digitales con contenidos temáticos sobre tópicos específicos, denominados ftp en alusión al protocolo de transmisión de archivos que los hace posible, v las páginas web, v las listas de correo electrónico y la compilación de los mensajes de éstas, v los archivos de preguntas y respuestas más frecuentes sobre un tema (faq), v los foros de las redes. Estos nuevos modos de comunicación de información y conocimientos representan un producto típico del uso de las telecomunicaciones y la automatización como medio para generar otras formas para la circulación de contenidos temáticos de todo tipo, organizados en forma de archivos o documentos digitales que aprovechan la automatización para facilitar el uso y sistematización de información. Hasta ahora, el desarrollo de estos productos ha seguido los esquemas y criterios que tanto la industria editorial como las organizaciones académicas y de investigación mantienen para validar las publicaciones impresas, incluso una de las primeras ideas de la publicación electrónica estuvo orientada a digitalizar los im presos. No obstante, ha prevalecido la difusión de documentos digitales y formas de publicación electrónica, sustentadas en la idea de los servicios informativos, es decir, el sujetar la publicación en línea al concepto de transferencia de datos ac -


188 Investigación Bibliotecológica v. 12 No. 25 julio/diciembre de 1998 tualizados, que ha tenido un mayor éxito y desarrollo sobre todo a partir de la difusión del www. La presencia de estos fenómenos, en cuanto a las posibilidades de difusión de información, está creando nuevos entornos en cuanto a los criterios y convencionalismos sociales respecto a las formas de validar los documentos que circulan en estos medios. Sin embargo, es necesario fortalecer los métodos y conceptos de la tipología de documentos digitales, con objeto de contribuir con elementos que ayuden a caracterizar a esta clase de documentos, y con ello coadyuvar a lograr una mejor calidad de los mismos. Al inducir el análisis constante de las características y finalidades de los documentos digitales se podrán generar valores que sirvan como criterios para su evaluación. No hay que perder de vista que la publicación electrónica introduce la idea de la actualización parcial de un documento digital, sin necesidad de modificar toda la estructura del mismo. Aunada a esta idea, se encuentra el fenómeno de la disponibilidad para su consulta, casi al mismo tiempo en que ésta se realiza, es por ejemplo, una de las finalidades que se persiguen con la publicación electrónica por medio de los www. De tal manera, que nos encontramos frente a un producto editorial que tiene una serie de características que lo conforman como un producto acabado, pero que a diferencia de un impreso, éste se puede actualizar fácilmente, eliminando la información considerada obsoleta. En otros términos, la publicación en línea pretende mantener una publicación siempre actualizada, sin necesidad de modificar la estructura y finalidades del documento, sólo añadiendo lo que se considera nuevos contenidos, sin necesidad de conservar registro de lo que se suprime. Si la capacidad de actualización derivada de la publicación en línea se lleva a sus últimas consecuencias entonces nos encontraremos conque el sitio de publicación y sus formas de acceso y disponibilidad serán elementos fundamentales para evaluar la calidad de la publicación. El que exista la posibilidad de la actualización parcial no quiere decir que la publicación en línea tenga necesariamente que generar productos de esta naturaleza. La idea de manejar información novedosa y desechar aquella que resulta obsoleta se introdujo junto con la idea del desarrollo científico y tecnológico como instrumentos para lograr una eficiente forma de control y manejo de la publicación de información científica y es uno de los elementos esenciales de la publicación electrónica para proveer a los usuarios de alternativas diferentes en cuanto a formatos, costos y calidad de la información, para obtener documentos electrónicos.


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LA CONSTRUCCIÓN DE UN ORDEN DOCUMENTAL DIGITAL Asistimos a un nuevo fenómeno en cuanto al aprovechamiento de las tecnologías de la información para registrar y difundir información, por medio de un nuevo tipo de documento con sus propias características, distintas de las de la imprenta. Actualmente un documento producido originalmente por medios digitales puede sufrir constantes transformaciones sustentadas en las facilidades derivadas del proceso automatizado de textos, puesto que es factible utilizar sus textos como parte de otros textos, o bien anotarlos y producir distintas versiones de un documento, pudiéndose presentar el caso de que cambie el significado de los mensajes del documento, al transferirlo de un formato a otro. Mientras en épocas anteriores el único proceso de aprovechamiento del documento se producía por medio de la lectura y comprensión del mismo por parte de un sujeto, ahora se tiende a generar patrones de proceso de información que realizan las máquinas y sus programas en forma automática, v.g. el caso de la construcción automática de índices por parte de los buscadores en el web. Como la tecnología que da lugar a la producción de documentos digitales aún no alcanza el grado de madurez deseado, no es fácil de utilizar para el público neófito en estas cuestiones, se ha dado lugar a una corriente de tecnorromanticismo que le adjudica toda clase de bondades. Sin embargo, el mayor desafío de esta forma de producción y organización documental se encuentra en el diseño de productos de software, que faciliten y simplifiquen el diseño y creación de documentos digitales por parte del público para fines docentes y de investigación, dado que hasta ahora se ha dirigido en mayor medida a facilitar el manejo de la documentación administrativa de las grandes corporaciones, produciendo sistemas y programas cuyo costo resulta elevado para su aplicación individual. La transición social del documento impreso al digital requiere no sólo de una amplia comprensión del fenómeno, sino de una participación activa por parte del bibliotecólogo y de los sistemas de docencia e investigación, en el sentido de re plantear los parámetros de la tecnología que hemos descrito en párrafos anteriores, abundando en la idea de que el documento digital no sólo requiere de soluciones tecnológicas que faciliten su programación, sino además de resolver los problemas referentes a las relaciones de significación y valoración que se dan entre un sujeto y un documento. La significación de los contenidos documentales está sustentada en el valor que le atribuye el público, por tanto es indispensable introducir en la discusión de las estructuras del documento digital, las relativas a las formas de organización y preservación de los contenidos temáticos para salvaguardar no sólo la continuidad de las formas para construir el conocimiento, sino de la libertad para poder hacerlo. El papel de la publicación electrónica no puede ni debe restringirse a ser un mero mecanismo de reproducción o de difusión de los impresos ya publicados, porque con la digitalización de impresos se contribuye a distorsionar la organiza-


190 Investigación Bibliotecológica v. 12 No. 25 julio/diciembre de 1998 ción documental al crear acervos, que si bien solucionan en parte el acceso a los documentos, no contribuyen en nada a establecer un nuevo orden documental, puesto que únicamente se trasladan documentos de un medio a otro, y además encarecen los costos para el público usuario, al tener que imprimirlos para poder consultarlos, pues el documento resulta de difícil lectura en una pantalla. Además, si junto con la digitalización de impresos se introducen técnicas de indización que recuperen fragmentos de impresos digitalizados, se está contribuyendo a crear confusiones de significados y falsos conocimientos, pues los programas de recuperación entregan al usuario fragmentos de información fuera de contexto, perteneciente a documentos que fueron concebidos por sus autores como un todo unitario, ya sea en forma de libro o de artículo de revista. A nuestro modo de ver, la publicación electrónica representa alternativas para crear un orden documental que ayude en el ámbito de la investigación y la docencia a generar procesos que contribuyan a la enseñanza aprendizaje del manejo documental, dado que puede servir para inducir al estudiante al análisis de los métodos de diseño y difusión documental.21 Asimismo puede ser provechosa como medio para promover la cooperación en la investigación, mediante la creación de redes académicas que fijen criterios actuales, en cuanto a la forma de arbitrar y evaluar la información que como resultado de la investigación sea factible difundir por medio de estas redes. Lo cual implica abordar el problema del significado en la organización de los contenidos temáticos de los documentos, de la organización de sus mensajes y su preservación, desde el punto de vista del aprovechamiento de la información por parte del sujeto que en un momento dado puede requerirla. De otra manera estaremos aceptando sin cuestionar la construcción de programas que indudablemente tienden a generar un nuevo orden documental sustentado en la robotización en el manejo de la información, por medio del uso de formularios22 para ordenar y jerarquizar el contenido y los mensajes a introducir en un documento digital, con lo cual se verá profundamente empobrecida nuestra capacidad no sólo para formar acervos documentales benéficos a los propósitos de mejorar las condiciones de vida de una comunidad, sino incluso estaríamos hablando del empobrecimiento del conocimiento humano. Hasta ahora la discusión acerca de la publicación electrónica, los documentos digitales y la posibilidad de un nuevo orden para la organización documental se ha presentado en torno de las estructuras de programación necesarias para configurar sistemas para el diseño y transmisión del documento digital, dejan21 Cf. Carlos Serrano Cinca. “El world wide web en la docencia universitaria.”- En: Tendencias de la investigación en documentación.- Editado por Jesús Tramullas. Zaragoza, España: Seminario TID, 1996.147-160. 22 Los formularios de estilo son de uso común en los procesadores de texto. Sin embargo, están sustentados en los conocimientos acerca de la estructura lógica de los textos. En cambio en los formularios para la publicación digital prevalece la idea de trasladar estructuras de documentos de tipo administrativo para aplicarlas en el ámbito de la docencia e investigación.


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do de lado que un documento digital no es un formato o una estructura, sino un conjunto de mensajes con un destinatario. Poco se alude a la influencia de la es tructura tecnológica en los significados, contenidos temáticos y mensajes de este tipo de documentos y por tanto en el orden y jerarquización que debería adoptarse para la configuración de sus mensajes, en algunos casos, se piensa que únicamente cambia el medio y no se altera la naturaleza del mensaje. Empero, si analizamos cuidadosamente todas las estructuras y fórmulas tecnológicas implicadas en una posible organización documental de corte digital, es relativamente fácil percatarse de que no sólo se afecta la forma, apariencia y funcionamiento del documento digital, sino también la manera, contenido y proceder de interpretación de los contenidos. La publicación electrónica conlleva una oferta tecnológica que hace necesario estudiar a fondo la naturaleza de los mensajes construidos a través del documento digital, con objeto de evitar reducir la solución de los problemas de la publicación electrónica a cuestiones meramente tecnológicas, ajenas a la representación de los contenidos temáticos de los mensajes que se quiere comunicar. Sería fructífero profundizar en el estudio de las estructuras del documento digital en relación con el tipo de mensajes que se pueden manejar, pero sobre todo en la manera en que los sujetos los valoran e interpretan, como un primer acercamiento, para desprender principios que nos permitan realizar sugerencias acerca de cómo valorarlos y ordenarlos en forma de acervos de servicio público que contribuyan a fortalecer la docencia e investigación y la difusión de información y conocimiento en favor del mejoramiento de las condiciones de vida de la sociedad en general. REFERENCIAS ELECTRÓNICAS Abordar el tema de la publicación electrónica no sólo requiere acudir a fuentes de consulta impresas, sino que es necesario también referirse a las fuentes de in formación en línea. Son diversos los sitios web que existen sobre estos asuntos, de ellos se han seleccionado aquellos cuya característica principal es su actualización. El anexo que se presenta es el resultado de la búsqueda y organización del material que sobre publicación electrónica consideramos de mayor relevancia. A través de éste será posible encontrar sitios de interés que conducen a documentos electrónicos y que en algunos casos forman parte de lo que comúnmente se le ha denominado colecciones digitales o bibliotecas virtuales. Las referencias están or ganizadas de acuerdo con los temas tratados en este artículo, pensamos que en determinado momento es más conveniente tener el URL del sitio como una fuente de información más que el nombre y dirección de un documento específico.


192 Investigaci贸n Bibliotecol贸gica v. 12 No. 25 julio/diciembre de 1998 Lenguajes de marcado http://www.adobe.com (Adobe Systems Incorporated) http://www.csdl.tamu.edu/ohs/ (Open Hypermedia Systems Working Group) http://www.w3.org/ (The World Wide Web Consortium) http://www.ncsa.uiuc.edu/SDG/Software/Mosaic/WebSGML.html (SGML on the Web) http://www.ncsa.uiuc.edu/SDG/Software/Mosaic/Docs/d2-htmlinfo.html (Creating HTML Documents) http://www.sgmlopen.org/ (OASIS : Organization for the Advancement of Structured Information Standards) http://www.arbortext.com/xmlresrc.html (XML Resources - ArborText: Software for SGML and XML publishing applications) http://www.sdsc.edu/vrml (The VRML Repository) http://www.hitl.washington.edu/projects/knowledge_base/vrml_bibliography.html/ (Virtual Reality - VRML) http://www.intervista.com/worldview/ (WorldView by Intervista Software) http://www.primate.wisc.edu/software/RTF/Documents/(RTF-Tools documents) http://www.tug.org/ (TeX Users Group Home Page) http://www.cl.cam.ac.uk/TeXdoc/TeXdocs.html (TeX-related documentation) http://www.math.upenn.edu/TeX.html(TeX) http://yoyo.cc.monash.edu.au/~wigs/postscript/ (Internet PostScript Resources) http://ds.dial.pipex.com/quite/psintro.htm (All about PostScript) http://www.adobe.com/prodindex/postscript/overview.html (Adobe PostScript Overview) http://grouchy.cs.indiana.edu/docproject/programming/postscript/postscript.html (A First Guide to PostScript) http://www.oclc.org/oclc/scholar.htm (The New Electronic Scholarship Homepage)

Revistas electr贸nicas http://www.press.umich.edu/digpub/jep.html (The University of Michigan Press)

Productos electr贸nicos/digitales http://www.public.iastate.edu/~CYBERSTACKS/Aristotle.htm


La publicación electrónica: ¿Un paradigma de organización documental digital?

Project Aristotle(sm): Automated Categorization of Web Resources

Productos digitales http://www.whatis.com/ (whatis.com) http://www.pcwebopaedia.com/ (PC Webopaedia home page)

Ediciones electrónicas-en línea http://www.eBLAST.com/ (eBLAST : Encyclopædia Britannica’s Internet Guide) http://www.eb.com/ (Welcome to Britannica Online) http://ibis.nott.ac.uk/guidelines/index.html (New Frontiers of Learning Contents)

Ediciones electrónicas-CDROM http://ibis.nott.ac.uk/memb/ (Multimedia Encyclopedia of Mammalian Biology) http://gme.grolier.com/ (Grolier Multimedia Encyclopedia Online - Introduction)

Foros de intercambio http://www.free-press.com/ (Internet Free-Press)

Biblioteca digital/electrónica/virtual http://www.educ.sfu.ca/gentech/libweb.htm (Libraries in the Digital Age)

Proyectos Se indizan una serie de direcciones sobre proyectos de biblioteca digital http://sunsite.berkeley.edu/UCDL/title.html (The UC Digital Library: A Framework for Planning and Strategic Initiatives)

http://www.bartleby.com/index.html (The New Bartleby: A National Digital Library) http://sailor.gutenberg.org/ (Project Gutenberg at Sailor)

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194 Investigación Bibliotecológica v. 12 No. 25 julio/diciembre de 1998 http://www.library.ucsf.edu/ (GALEN II — The UCSF Digital Library) http://www.cecm.sfu.ca/publications/publications.html (About the CECM) http://www.mannlib.cornell.edu/ (Mann Library at Cornell University) http://www.cnri.reston.va.us/home/cstr.html (Computer Science Technical Reports) http://sunsite.berkeley.edu/ Berkeley Digital Library SunSITEA

Recursos Se indizan una serie de direcciones sobre biblioteca digital

http://info.lib.uh.edu/sepb/rdiglib.htm (Resources: Digital Libraries) http://www.yahoo.com/Reference/Libraries/Digital_Libraries/ (Yahoo! Reference:Libraries:Digital Libraries) http://www.texshare.edu/Services/Professional/digital.html (Building Digital Libraries)

Bibliotecas virtuales http://vlib.stanford.edu/Overview.html (WWW Virtual Library)

Bibliotecas electrónicas http://www.elibrary.com/ (Electric Library Personal Edition) http://www.dgbiblio.unam.mx/ (Web de la Dir. Gral. de Bibliotecas, UNAM)

Buscadores de revistas electrónicas http://web.usal.es/~eus/recursos/rev-e.html (REDERO, Angel Luis. “Buscadores de revistas electrónicas)

Máquinas de búsqueda http://imt.net/~notess/search/index.html (Search Engines Showdown) http://www.altavista.digital.com/ (AltaVista: Main Page) http://www.excite.com/ (Excite) http://www.northernlight.com/ (Northern Light Search) http://www.infoseek.com/ (Infoseek)

Directorios


La publicación electrónica: ¿Un paradigma de organización documental digital?

http://www.looksmart.com/ (LookSmart - exploring World) http://www.yahoo.com/ (Yahoo)

Máquinas multi- búsqueda Realiza multiples búsquedas paralelas en bases de datos de Web http://profusion.ittc.ukans.edu/ (ProFusion)

http://www.metacrawler.com/ (MetaCrawler) http://guaraldi.cs.colostate.edu:2000/ (SavvySearch) http://www.metafind.com/ (MetaFind Your Search Spot on the Net) http://www.dogpile.com/ (Welcome to Dogpile, the Friendly Multi-Engine Search Tool)

Artículos revistas académicas http://www.info.unicaen.fr/bnum/jelec/Solaris/ (Solaris: revue électronique française/french electronic journal) http://www.urfist.jussieu.fr/urfist/revues.htm (Revues électroniques sur les réseaux) http://www.oclc.org/oclc/research/publications/weibel/web_pub_arch/web_pub_arch.html (An Architecture for Scholarly Publishing on the World Wide Web) http://www.info.unicaen.fr/bnum/jelec/Solaris/d03/3lecrosnier.html (Les journaux scientifiques électroniques ou la communication de la science à l’heure du réseau mondial) http://www.info.unicaen.fr/bnum/jelec/Solaris/d03/3chartron.html (La presse périodique scientifique sur les réseaux) http://www.soi.city.ac.uk/course/msc/elpub/1.html (The School of Informatics, City University)

Visualizadores http://browserwatch.internet.com/ (BrowserWatch Home Page)

Conferencias http://www.gpd.org/maig98/ (Maig ‘98, I Congrés de la Publicació Digital) http://www.lmcp.jussieu.fr/icsu/Information/Proc_0296/index.html (Electronic Publishing in Science)

Directrices http://sunsite.berkeley.edu/MLA/guidelines.html (Guidelines for Electronic Scholarly Editions)

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196 Investigación Bibliotecológica v. 12 No. 25 julio/diciembre de 1998 http://sunsite.berkeley.edu/MLA/principles.html (General Principles for Electronic Scholarly Editions) http://www.alcs.co.uk/guidelin.htm (ALCS Guidelines for Writers in Electronic Publishing and Multimedia)

Publicación digital-proyecto http://www-mitpress.mit.edu/electronic.html (Electronic Publications) http://www.press.umich.edu/digpub/digpub.html (The University of Michigan Press)

Asociaciones-editoras http://www.asis.org/ (American Society for Information Science Home Page)

Programas de autor http://www.adobe.com/ (Adobe Systems Incorporated)

Estudios-economía http://www2.echo.lu/impact/projects/studies/en/electrpub.html (Strategic Study on Electronic Publishing)

Directorio sobre publicación electrónica http://scholar.lib.vt.edu (Scholarly Communications Project, University Libraries, Virginia Tech) http://www.sil.org/general/epub.html (Electronic Publishing) http://acm.org/SIGLINK/ECHT94TR/OSISN.html ((Open Systems, Information Structuring, and Navigation)


Reseñas CORDÓN GARCÍA, José Antonio; LÓPEZ LUCAS, Jesús; VAQUERO PULIDO, José Raúl. Manual de búsqueda documental y práctica bibliográfica. Madrid, Pirámide, 1998. Reseña elaborada por: JOSÉ RAÚL VAQUERO PULIDO

mación, sociedad del conocimiento son denominaciones que veSomosciedadapaderecerla inenfortodo tipo de medios de comunicación y en los ámbitos más diver-

sos, desde los puramente académicos a los manifiestamente coloquiales. Expresiones que remiten a un fenómeno evidente y problemático: el del crecimiento exponencial de la cantidad global de informaciones circulantes, crecimiento que sigue unos ritmos vertiginosos y una dinámica imparable. Aumentan las publicaciones convencionales: libros, revistas, etcétera.; las académicas: actas de congresos, tesis doctorales, informes, etcétera; se multiplican los soportes: papel, cd-rom, Internet y se dispersan los medios de acceder a ellos. Ante estas circunstancias el estudioso, el investigador o cualquier persona preocupada por estar debidamente formada experimentan una sensación de frustración o de impotencia cuando quieren informarse sobre cualquier tema de su interés. Para resolver los problemas más acuciantes generados por el fenómeno antes apuntado, para guiar al lector de una manera cómoda y accesible por los vericuetos de la búsqueda documental, surge este manual con clara vocación didáctica. Útil para todo aquel que haya sentido la necesidad de saber más sobre algo y no ha encontrado el modo de acceder a ello, útil para el investigador que inicia sus trabajos de doctorado, para el estudiante que desarrolla un trabajo de clase, para el profesional que se enfrenta diariamente a problemas de control y gestión documental, en definitiva para todo aquel para el que la información en un momento u otro constituirá una importante clave de trabajo. Por él desfilan enciclopedias, diccionarios, bases de datos, bibliografías, etcétera. Todo tipo de medios y de soportes con un abundante aparato gráfico que facilita su uso y consulta. Un manual imprescindible para cualquier persona que se preocupe por los problemas de la información hoy en día. Se desarrollan en esta obra un conjunto de ejercicios prácticos mediante los cuales cualquier persona podrá aplicar los conocimientos documentales adquiridos en el Manual de búsqueda documental y práctica bibliográfica publicado en esta misma editorial. Los ejercicios están pensados para distintos niveles de conocimientos y abierto a diferentes especialidades.


198 Investigación Bibliotecológica v. 12 No. 25 julio/diciembre de 1998 DERY, Mark. Velocidad de escape: la cibercultura en el final del siglo. Madrid, España : Siruela, 1998. 397 p. Reseña elaborada por: ARACELI TORRES VARGAS

la velocidad en la que un cuerpo vence la atracción “Lagravevilotacitodadria dede esotrocapecueres po[...] la cultura de los ordenadores, o cibercultura,

parece estar cada vez más cerca de ese límite en el que logrará alcanzar la velocidad de escape.” Ésta es la idea con la que Mark Dery inicia la introducción de su obra Velocidad de escape: la cibercultura en el final del siglo. Mark Dery es un reconocido crítico cultural estadounidense, quien se especializa en nuevas tecnologías y contraculturas. Ha sido colaborador en publicaciones como The New York Times, Wired, Mondo 2000 y Rolling Stones. A través de éstas y de obras como Culture Jamming (Westfiewld, NJ : Open Magazine Pamphlet Series, 1993) y Flame wars the discourse of cyberculture (Durham, NC : Duke University Press, 1995), de la que fue editor, refleja su amplia autoridad en el campo de la cibercultura. Velocidad de escape fue publicada originalmente bajo el título de Escape velocity: cyberculture at the end of the century (New York : Grove Press, c1996. 376 p.). Ahora gracias a la edición realizada en España bajo el sello de Siruela, podemos disfrutar de una muy buena traducción que ofrece mayor claridad para los lectores de lengua española, ya que por la terminología tan especializada y críptica que se utiliza, se hace un tanto compleja su interpretación en la versión en inglés. Junto con estas ventajas, la obra reseñada cuenta con una edición mucho más cuidada y atractiva que la original, tanto por su tipografía como por las ilustraciones a color, que permiten apreciar imágenes interesantes de las expresiones culturales actuales. A través de los seis capítulos que la conforman, se describe cada una de las piezas del amplio mosaico cibercultural. Por ejemplo, en Enchufa, enciende y conecta : ciberdelia, se describe el aspecto lúdico y promisorio de la tecnología que se observa en la cultura digital de los 90, en donde en opinión del autor, predomina un claro retorno de los sesenta. El ciberhippie, a semejanza de su antecesor el hippie, busca el éxtasis mediante las tecnologías de realidad virtual, o potenciando su cerebro con “drogas inteligentes” que supuestamente incrementan la producción de las sustancias químicas asociadas con la memoria o aceleran la cantidad de información intercambiada en la estructura del cerebro. De esta forma –afirma Dery– lo que distingue a la cultura ciberdélica de los noventa, de la cultura psicodélica, es su adhesión entusiasta a la tecnología. Para el autor, este rasgo distintivo se hace presente en casi todos los ámbitos de la cultura digital y por eso las subculturas descritas en Velocidad de escape muestran las ideas de dos grupos antagónicos: los tecnófilos y los tecnófobos. Mientras para los pri-


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meros la tecnología es absolutamente positiva, los segundos sostienen que la tecnología está en el corazón del mal crónico de la sociedad. A partir de estas dos posturas se ofrece una aguda crítica, que dirige al lector hacia la reflexión en torno de los elementos más representativos de esta nueva era, entre los que destaca una lucha por la libertad de la información disponible en la red y el afán por su control y venta. Así, los aspectos analizados en Velocidad de escape reflejan las cuestiones centrales por las que atraviesa la cibercultura, enlazándolas con las relaciones de poder que se dan en torno de la tecnología (por ejemplo, la lucha por el mercado entre las grandes empresas), los significados complejos y contradictorios que la rodean y las corrientes sociales de nuestro momento histórico. Como lo señala su autor, “este libro trata menos de tecnología que de las historias que nos contamos a nosotros mismos sobre tecnología y de las ideologías que se ocultan en esas historias: la política del mito.” Esto es quizá uno de los aspectos más valiosos de la obra: proporcionar los marcos culturales necesarios para comprender el complejo económico, histórico y social que envuelve al fenómeno tecnológico que se vive en la actualidad. Uno de los sueños sobre los que versa gran parte de las historias plasmadas en este libro, es la convicción de que el cuerpo es obsoleto. En el contexto cibercultural se establece que la nueva tecnología está procreando un nuevo ser humano, idea que para algunos refleja el anuncio de un salto evolutivo de la humanidad. La revolución digital ha hecho que numerosas tecnologías sorprendentes sean posibles, al menos en teoría. Pero en Velocidad de escape se muestran tecnologías que van más allá de lo imaginable. En el capítulo Mecanismo ritual: el body-art cibernético, se señala cómo Stelios Arcadiou, máximo exponente del body-art cibernético, declara: “[...]es hora de preguntarse si un cuerpo bípedo que respira y que posee una visión binocular y un cerebro de mil 400 centímetros es una forma biológica adecuada.” En otra parte Eric Drexler, el padre de la nanotecnología, imagina la creación de máquinas subatómicas autorreplicantes y Hans Moravec, teórico de la inteligencia artificial, asegura que estamos a punto de entrar en un universo postbiológico, en el que formas de vida robóticas y capaces de pensar y reproducirse independientemente, se desarrollarán hasta convertirse en entidades tan complejas como nosotros. En cada una de estas concepciones, se encuentran las tecnologías de cómputo y las telecomunicaciones como elementos clave para transitar de la materialidad a los senderos de la inmaterialidad. La cibercultura conlleva el desvanecimiento del cuerpo humano y cada vez somos más las personas que pasamos un mayor espacio de tiempo en el ciberespacio. Personas nunca vistas por los demás envían correo electrónico a través del mundo, lanzan mensajes en un tiempo real a través del chat y se aglutinan alrededor de diversos temas de los foros de discusión.


200 Investigación Bibliotecológica v. 12 No. 25 julio/diciembre de 1998 El espectro de influencia de esta nueva cultura llega hasta el campo de la información, en donde se concibe a la comunicación vía redes, como uno de los motores del futuro cambio social. Por todo esto, Velocidad de escape representa, ante todo, la primera obra crítica sobre las implicaciones de la cibercultura. A través de sus páginas nos muestra –de manera amena y accesible– una aproximación a los mitos y metáforas de una sociedad cibercultural emergente. Este rasgo la diferencia de gran parte de la literatura que versa sobre el tema, pues muchas veces presenta más un recuento de experiencias y buenos deseos, que ensayos bien documentados. En este sentido, Velocidad de escape presenta un texto brillante y paradigmático respecto a la cibercultura, pero además nos hace meditar sobre una pregunta inquietante: ¿la tecnología nos hará más libres o más esclavos?

MARTÍNEZ, José Luis. El libro en Hispanoamérica. Origen y desarrollo. 3ª ed. Madrid: Fundación Germán Sánchez Ruipérez y Ediciones Pirámide, S. A., 1987, 99 p. ISBN 84-86168-14-7 (Fundación Germán Sánchez Ruipérez), 84-368-0302-7 (Ediciones Pirámide). Reseña elaborada por: JESÚS CARLOS JAIMES BAUTISTA

libro guarda dentro de sí una historia, aunque por lo general se trata de una Todo historia desconocida. Dicho en otras palabras, no existen libros sin historia,

pero el libro de José Luis Martínez no es un libro común, es en realidad un libro especial. Posee no sólo una historia sino dos. Una es –como la de todos los demás libros–, esa historia oculta de la que sólo unos pocos (los integrantes del equipo editorial) saben algo y uno solo (el autor) sabe un poco más. Es la historia de su producción material. La otra es distintiva de este libro, historia pública de la que sabrán todos los que se acerquen a leerla. Es la historia que cuenta. De la primera declara la presentación: “La Fundación (Germán Sánchez Ruipérez) tuvo el honor de editar la presente obra con motivo del XXII Congreso de la Unión Internacional de Editores que se celebró en México en el mes de marzo de 1984”. De la segunda escribiremos a continuación.


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La historia del libro en la región que hoy ocupan los países de habla hispana es la apasionante historia que cuenta El libro en Hispanoamérica de José Luis Martínez. En efecto, el título se presta a confusión. Si el autor abordara sólo una historia del libro en Hispanoamérica, tendría que subordinarse necesariamente a la historia hispanoamericana, es decir, a la historia de las naciones hispanohablantes. Pero dicha historia es sumamente breve. Inicia a finales del siglo XV, con el descubrimiento de América y la consumación subsecuente del proyecto imperial español sobre las culturas precolombinas. En vez de ello, la investigación de José Luis Martínez traspasa sin empacho alguno la frontera temporal de 1492. Mas lo anterior no debe ser considerado como un defecto de la obra sino más bien como uno de sus principales aciertos; pues es un acierto mostrar que la historia del libro en América precede a su colonización. La obra reseñada se compone de cuatro capítulos, subdivididos a su vez en distintos apartados. El primero de ellos lleva por título “Los libros del México antiguo”. En él se habla de los libros de las culturas cuicateca, maya, mixteca, nahua, otomí y tarasca, mejor conocidos como códices mexicanos. La valiosa información que nos brinda al respecto se refiere a cuáles fueron las primeras noticias que de dichas obras se tuvo en España; a la masiva y sistemática destrucción de las mismas como parte del proceso franciscano de evangelización de los nativos, encabezado por fray Juan de Zumárraga, primer obispo y arzobispo de México; y a la milagrosa salvación de algunos pocos de estos libros, como resultado del empeño de los nativos por conservar su historia, ya fuera escondiendo o rehaciendo sus obras. Indudablemente es importante decir que el último apartado de este capítulo da una clara explicación de qué son estos códices: cómo están hechos, cuál es el sistema de escritura que los compone, qué tipo de información contienen, cuál es la fecha aproximada de su realización y cuál ha sido el criterio que se ha seguido para designarles su denominación. Es, pues, este notable capítulo el que hace del libro de José Luis Martínez más que una simple historia del libro en Hispanoamérica. Bajo el rótulo de “El libro durante la dominación española” se agrupan los diversos apartados que dan cuerpo al segundo capítulo de la obra del director de la Academia Mexicana. Aquí se nos expone una breve síntesis de la invención y propagación de la imprenta en el continente europeo. Se nos informa cuáles fueron los primeros libros traídos de España a estas tierras; cuándo, cómo y dónde se introdujo la imprenta en América; cuáles fueron los primeros textos impresos en el continente y qué papel jugó el proceso evangelizador en estos hechos. Además, se nos ofrece un análisis de la evolución en los estilos, géneros literarios y temáticas abordadas en los libros de los siglos XVI, XVII y XVIII. Todo ello como consecuencia de los avances científicos y tecnológicos aplicados a la industria editorial. Es importante señalar que en este capítulo se encuentran algunos elementos necesarios para seguir también la historia de la censura durante el periodo colonial. Reúne el autor en “Las bibliotecas”, tercer capítulo, los materiales referentes al desarrollo de estas instituciones en la América hispana. Estos materiales nos dicen cómo se establecieron las primeras bibliotecas públicas, entre las que destacan: la Bi-


202 Investigación Bibliotecológica v. 12 No. 25 julio/diciembre de 1998 blioteca del Colegio Imperial de Santa Cruz de Tlatelolco, creada entre 1536 y 1600 en la Ciudad de México y la Biblioteca Palafoxiana, fundada hacia 1646 en Puebla de los Ángeles; cuál era, en términos generales, el estado de la cultura hispanoamericana a partir de los inventarios de algunas bibliotecas particulares, tales como las de Simón García Becerril y Melchor Pérez de Soto, ambos inventarios llevados a cabo por el tribunal del Santo Oficio, el primero en 1620 y el segundo en 1655 y el de la biblioteca de Sor Juana Inés de la Cruz, este último calculado a partir de los estudios biográficos que de ella hicieran el jesuita español, Diego Calleja, Octavio Paz, Dorothy Schons, Ermilo Abreu Gómez y Alfonso Méndez Plancarte; y finalmente cuáles fueron las causas de la dispersión de gran parte de nuestros documentos y tesoros bibliográficos a lo largo del siglo XIX y principios del XX. Ordenados bajo el capítulo intitulado “Notas sobre el libro a partir del siglo XIX”, cuarto y último de la obra aquí reseñada, aparecen los apartados referentes a los libros portadores del pensamiento ilustrado y moderno, fuente de la que se alimentarían algunos de los caudillos e ideólogos de los procesos independentistas de las colonias hispanoamericanas y a los avances tecnológicos que hicieron posible la introducción de la litografía y la sustitución de los grabados en madera por los de cobre y cinc. Se hace a los bibliógrafos hispanoamericanos, en este mismo capítulo, un pequeño homenaje disfrazado de simple recuento de sus más importantes trabajos. José Luis Martínez concluye esta obra con un breve análisis de la situación del libro hispanoamericano del siglo XX. En él se analizan las causas del despegue de la industria editorial argentina, chilena y mexicana de los años 40; la difusión de obras de divulgación y estudios e investigaciones arqueológicas, artísticas, científicas, económicas, filosóficas y literarias, llevadas a cabo por editoriales estatales, así como la publicación de los libros de texto gratuitos para la educación básica en México. [...]el libro en Hispanoamérica [reconoce apenado nuestro autor] es aún el de países pobres o en proceso de desarrollo, que dependen de insumos externos y que cuentan con escaso número de lectores. Pobreza, educación limitada y analfabetismo de considerables proporciones siguen agobiando a sus poblaciones.

Así pues, El libro en Hispanoamérica es una obra recomendable, no sólo para todos aquellos interesados en conocer cuál ha sido la historia del libro en estas tierras, sino también, y con mayor importancia, para todos aquellos que pretendan investigar la historia misma de la bibliotecología hispanoamericana. Pues es necesario advertir que el libro es el referente común a todos y cada uno de los elementos componentes de la infraestructura bibliotecológica de la región.


Reseñas

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Romanos de Tiratel, Susana. Guía de fuentes de información especializadas : Humanidades y Ciencias Sociales.— Buenos Aires : E B Publicaciones, 1996. 230 p. ISBN 987-95809-1-5 Reseña elaborada por: MARÍA ESTELA RIVERA MORENO

nidades y Ciencias Sociales en Hispanoamérica es común EnquelaslosáreasespedeciaHulistasmamen cionen la existencia de muy pocas fuentes de informa-

ción escritas en español, por esto la autora propone una guía que sea útil para todos aquellos estudiosos de la Bibliotecología, para los referencistas responsables del desarrollo de las colecciones en bibliotecas especializadas en Humanidades y Ciencias Sociales, y para todos aquellos a quienes les interese el tema sobre las fuentes de información. Esta guía no trata de ser un repertorio exhaustivo, pero sí representar las fuentes más usadas en estas áreas. La obra está conformada por nueve capítulos cuyos títulos son: 1.- Las fuentes de información especializadas. 2.- Las bibliotecas especializadas. 3.- Introducción a las humanidades. 4.- Introducción a las Ciencias Sociales. 5.- El acceso a las obras de referencia. 6.- El acceso a los libros y a las publicaciones seriadas. 7.- El acceso a los contenidos de las publicaciones seriadas. 8.- El acceso a las publicaciones de gobierno, de congresos, a las tesis y a las investigaciones. 9.- Las fuentes de información no bibliográficas. En esta guía se analizan conceptos como fuentes de información por separado, con el objeto de presentar una definición adecuada de fuentes de información; también se presenta una tipología de las fuentes de información más utilizadas en las áreas del conocimiento que ya se mencionaron. La autora hace esta tipología con base en el tipo de información y la forma en que ésta se estructura. Las fuentes de información mencionadas en esta guía están divididas por tipos, como son: v Fuentes primarias. v Publicadas. v Especiales. v No publicadas.


204 Investigación Bibliotecológica v. 12 No. 25 julio/diciembre de 1998 v Fuentes secundarias. v Obras de referencia bibliográficas. v Obras de referencia no estrictamente bibliográficas. v Fuentes de referencia. v Fuentes terciarias. v Guías de obras de referencia. v Bibliografías de bibliografías. En este apartado, se dan definiciones de cada uno de estos tipos de fuentes y se explica cada una. Ahora bien, también se considera importante mencionar a las bibliotecas especializadas, ya que son los lugares en donde se aloja a las fuentes de información especializadas en las áreas mencionadas anteriormente. Entre las características más importantes de estas bibliotecas destaca el hecho de que sólo prestan sus servicios a un grupo determinado de usuarios, dado el tipo de colecciones que conforman sus acervos y por el tipo de servicios que proporcionan; la mayoría de las veces pertenecen a alguna institución como pueden ser: museos, empresas, bancos, etcétera. Quien labora en este tipo de bibliotecas normalmente es personal profesional, mismo que debe conocer ampliamente a sus usuarios, así como sus necesidades de información. Para continuar con la reseña diremos que en esta guía se aborda el tema de las Humanidades, primero se dan algunas definiciones y algunos datos históricos, se mencionan también algunas de las fuentes de información que más se utilizan en esta área, tales como: v Bibliografías. v Índices y guías. v Revistas de resúmenes. v Bases de datos. Es importante mencionar que en esta área las fuentes de información tienen un periodo muy grande de vigencia, porque a los investigadores les interesa un libro que tenga 20, 40 ó 50 años de antigüedad. La autora habla de las fuentes de información electrónicas, y señala que estas nuevas tecnologías supondrán problemas para los bibliotecólogos, pero tendrán que resolverse para mejorar los servicios y ofrecer algunos otros que no serán posibles sin la utilización de estas nuevas tecnologías. En esta guía también se habla de las Ciencias Sociales, dándose algunas definiciones y datos históricos, se mencionan las disciplinas que integran a las Ciencias Sociales.


Reseñas

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Se mencionan las principales fuentes de información utilizadas en esta disciplina, como libros, artículos de publicaciones periódicas, correspondencia, publicaciones de gobierno, colecciones de documentos impresos, memorias, diarios, estadísticas, artículos de diarios, literatura de revistas; en esta disciplina se requiere de materiales recientes por el tipo de estudio que se realiza. Los siguientes cinco capítulos abordan a las fuentes de información que son especializadas en el área de Ciencias Sociales y Humanidades y que pueden ser primarias o secundarias y terciarias, en este apartado se explica la importancia de la fuente de información de la que se esté hablando, así como una definición y características de éstas. En esta parte es donde se describen los repertorios que se agruparon con base en la disciplina de que se trate, y se hace una ficha bibliográfica por cada uno, ordenándose alfabéticamente.

MARTÍNEZ ARELLANO, Filiberto Felipe; Lourdes Milagros Vallejo Hernández. Catalogación de documentos electrónicos : archivos de datos y programas. México : Información Científica Internacional, 1998. x, 100 p. Reseña elaborada por: FELIPE ZAMORA CRUZ

los autores, especialistas en organización bibliográfica, han logrado Enunaestaexobra celente guía práctica para la catalogación descriptiva de los documen-

tos que generalmente denominamos electrónicos y que pueden ser entre otros: programas de cómputo, archivos de datos, revistas electrónicas y juegos para computadoras. Esta información se presenta en unidades físicas como: discos flexibles, discos compactos y otros dispositivos magnéticos diseñados para ser leídos en una computadora. Para lograr lo anterior, los autores analizaron las Normas ISBD(CF) [International Standar Bibliographic Description for Computer Files] y el capítulo 9 de las Reglas de Catalogación Angloamericanas en su segunda edición. La obra se estructura en tres partes: v Reglas Generales v Áreas de la Descripción Bibliográfica v Anexos En la primera parte se describen las reglas para la descripción bibliográfica y en cada una de estas reglas se explica en forma general el propósito y el alcance de las


206 Investigación Bibliotecológica v. 12 No. 25 julio/diciembre de 1998 mismas, con el fin de tener presente los elementos que deberán tomarse en cuenta al describir los documentos electrónicos. Cabe señalar que en esta parte se incluyen tres cuadros representativos; el primero se refiere a las fuentes prescritas de información para cada una de las ocho áreas que conforman la descripción de estos documentos; en el segundo se da la puntuación y el orden que llevan para separar los elementos que constituyen las áreas mencionadas y; finalmente en el tercer cuadro se muestran los elementos que deberán ser incluidos para el primer y segundo nivel de detalle para la catalogación de dichos documentos según las Reglas de Catalogación Angloamericanas. En la segunda parte se trabaja directamente con las áreas de la descripción bibliográfica, mencionando las normas y la presentación de los ejemplos que la ilustran. En la primer área que se refiere al Título y la Mención de Responsabilidad se indica que el título propio se transcribe tal y como aparece en la fuente principal de información, que en este caso sería la pantalla o el menú del documento, así como también se puede tomar de las etiquetas, los soportes físicos o bien de los manuales para los usuarios que generalmente se incluyen a los programas y CD-ROM. Para la Designación General del Material [DGM] es utilizado el término [Archivo de computadora] para todos los archivos legibles por computadora. En cuanto al título paralelo, otra información sobre el título y la mención de responsabilidad se pueden aplicar las mismas normas utilizadas para las obras monográficas impresas. Para la segunda área de Edició,n el término “versión” es considerado como sinónimo de edición en el caso de los archivos de computadora. Ejemplo: versión 3.5. En la tercer área La clase y la extensión del archivo, la designación específica de la clase del archivo se consignará en la lengua del centro catalogador y se utilizará uno de los siguientes términos: “datos” “programas(s)” y “datos” y “programas(s)”. La mención de la extensión del archivo es opcional y puede hacerse cuando este dato se considere de interés por el centro catalogador. Ejemplo: programa (1 archivo : 6300 registros, 16000 bytes). La cuarta área de Publicación, distribución, etc. El lugar de publicación es el nombre de la localidad donde tenga su sede el editor, productor y/o distribuidor de un archivo de computadora y se transcribe en la forma ortográfica y gramatical en que aparezca dentro del documento, enseguida se registrará el nombre del editor, productor y/o distribuidor que puede estar constituido por el nombre de un organismo o por el nombre de una persona y se transcribe tal y como aparece en las fuentes prescritas de información. La fecha de publicación va precedida de una coma (,) y se indica con cifras arábigas. Ejemplo: New York : Dataware Technology, 1998.


Reseñas

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En la quinta área Descripción física, se registrará el número de unidades físicas que conforman un archivo de computadora seguida de uno de los siguientes términos “Disco compacto o Disco flexible” y se agregarán otras características como: “son.” si tiene sonido y “col.” si en la pantalla aparecen colores. Se mencionarán las dimensiones del soporte físico como se encuentre el archivo; 3 1/2 o 5 1/4 pulgadas. Se anotará el material complementario que acompaña a un archivo de computadora y que puede estar constituido por varias unidades físicas independientes como el manual del usuario. Ejemplo: 1 disco flexible :col. ; 31/2 plg. + manual de usuario (80 p). La sexta área De la Serie se utiliza sólo cuando todas las partes de un documento se han publicado en la misma colección o serie. Ejemplo: (American National Election Studies Series; no. 13). En la séptima área las Notas, éstas complementan la información que no haya podido ser expresada en las ocho áreas de la descripción bibliográfica. Y se pondrán de acuerdo con su importancia, donde las más comunes son las siguientes:

Para describir:

Ejemplos:

La naturaleza del documento

Procesador de palabras

El sistema requerido

IBM PC compatible; 128 k ; DOS 3.3

La fuente del título

Título de la pantalla

Las características del archivo

Programa con capacidad para 9000 registros

Descripción física

Segundo disco de back-up

Material complementario

Incluye tutorial: Apple presents

Para otros formatos

Disponible también en microficha

Otros números del documento

Licencia no. 10011485

La octava y última área se refiere al Número normalizado, este número no es de carácter obligatorio para los archivos de computadora, sin embargo, algunas casas productoras lo han aplicado. Si es así se registrará este número con la abreviatura, ISBN o ISSN, según corresponda. Ejemplo: ISSN 0187-358X. En la tercera parte se incluyen los ANEXOS. En el primer anexo se dan trece ejemplos de registros completos de archivos de computadora y se presenta la ficha bibliográfica con el segundo nivel de catalogación según la RCA2.


208 Investigación Bibliotecológica v. 12 No. 25 julio/diciembre de 1998 En el segundo anexo se da una lista de las etiquetas del formato MARC, mismas que son recomendables para el diseño de una base de datos con información sobre documentos electrónicos. En el tercer anexo se presenta una lista de términos técnicos, con su respectiva definición, los cuales son muy comunes en el entorno de las publicaciones electrónicas. Para finalizar, y aun cuando no fueron considerados los recursos obtenidos a través de Internet, en general considero que esta obra es recomendable para todos los bibliotecólogos que buscan una guía rápida para desarrollar las tareas de organización bibliográfica de los documentos electrónicos, en particular los archivos de datos y los programas de cómputo.



Investigación Bibliotecológica Vol. 12 Núm. 25.