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Gestión ambiental y participación pública en los bosques de Puerto Rico Bosques Estatales de: Guánica, Carite y Río Abajo Alejandro Torres Abreu Instituto de Investigaciones Interdisciplinarias Universidad de Puerto Rico en Cayey


De acuerdo con la Ley Federal y la política pública del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA por sus siglas en inglés), se prohíbe la discriminación ya sea por raza, color, nacionalidad, sexo (en programas y actividades de educación y adiestramiento), edad, incapacidad de las personas, 0 por represalias. Para someter una queja de discriminación, escriba al USDA, Office of Civil Rights, 1400 Independence Avenue, SW, Washington, DC 20250-9410, 0 lIame libre de costo aI 1-866-632-9992 (voz). Para llamadas TDD, lIame al USDA al 1-866-377-8642. EI Departamento de Agricultura ofrece oportunidades de programas y de empleo libres de discriminación.


Este documento fue subvencionado con fondos provenientes del Programa de Forestaci贸n Urbana y de Comunidades del Servicio Forestal del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos de Am茅rica y el Instituto de Investigaciones Interdisciplinarias de la Universidad de Puerto Rico en Cayey.


Tabla de contenido: i. Agradecimientos:

3

ii. Glosario

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1. Introducción, propósito y alcance de la investigación

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2. Un acercamiento cualitativo a los bosques de Puerto Rico

8

2.1 Marco teórico 2.2 Metodología

3. El NSF y el manejo de los bosques en Puerto Rico: una mirada institucional

3.1 Estructura política del Negociado 3.2 Nuevas experiencias en el manejo de áreas naturales 3.3 Principales hallazgos en relación a la percepción de los oficiales de manejo sobre la participación

4. El Bosque Seco de Guánica 4.1 Historia y evolución del manejo

4.2 Aspectos de política pública y estrategias de manejo 4.3 Interacción administración del bosque y la comunidad 4.4 Alternativas de manejo 4.5 Análisis grupos focales

14 22 23 27 35 50 51 56 62 69 72

5. El Bosque Estatal de Carite

85 86 95 106 114 116

6. El Bosque Estatal de Río Abajo

136 139 141 147 151

7. Conclusiones 7. 1 Recomendaciones

166 172

8. Bibliografía

175

5.1 Historia y evolución del manejo 5.2 Aspectos de política pública y manejo 5.3 Interacción administración del bosque y la comunidad 5.4 Alternativas de manejo 5.5 Análisis grupos focales 6.2 Aspectos de política pública y estrategias de manejo 6.3 Interacción administración del bosque y la comunidad 6.4 Alternativas de manejo 6.5 Análsis grupos focales




i. Agradecimientos: Agradecimientos especiales personas y entidades:

para

las

siguientes

A todo equipo de trabajo del Instituto de Investigaciones Interdisciplinarias de la Universidad de Puerto Rico en Cayey. En especial, a la Dra. Isar Godreau y a la Profesora Vionex Martí por su apoyo incondicional, colaboración, infinita paciencia y por permitirme el espacio intelectual ideal para adelantar mi agenda académica y socio-ambiental. Al Negociado de Servicio Forestal del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales de Puerto Rico por los datos suministrados, facilitar las entrevistas al personal y por el auspicio financiero de esta investigación. A todas y todos los oficiales de manejo que participaron de las entrevistas, por haber compartido sus experiencias de trabajo y de vida tan abiertamente conmigo. A todas y todos los participantes de los grupos focales por interesarse en el proyecto, compartir sus anécdotas y opiniones y por participar tan efusivamente de la discusión. A la Profesora Érika Fontánez, de la Facultad de Derecho de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras, por su incondicional solidaridad, aporte al análisis del proyecto y valiosas sugerencias a lo largo de todas las etapas de la investigación. A Natalia Rodríguez, asistente de investigación y estudiante de la Universidad de Puerto Rico en Cayey, por su análisis ecológico y entrega al proyecto.

A Natalia Álvarez, asistente de investigación, por su colaboración en las transcripciones, codificación y asistencia en el análisis de las entrevistas a profundidad. A Vivian M. Vera del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales de Puerto Rico por la cartografía y análisis geográfico. A Gustavo García del School of Public and Environmental Affair de Bloomington Indiana, por su valiosa y desinteresada lectura, comentarios teóricos tan atinados y sugerencias a este trabajo. Al Profesor Manuel Valdés-Pizzini del Centro Interdisciplinario de Estudios del Litoral, de la Universidad de Puerto Rico en Mayagüez, por trazar la ruta y facilitar el acceso a documentos esenciales sobre la historia del manejo del Bosque Seco de Guánica y, sobretodo, por su amistad. Al Maestro Harry Hernández, de la Universidad de Puerto Rico en Cayey, por su hermandad y su inspiradora obra artística de portada y páginas de interior. A Sheila Dávila, Diseñadora Gráfica de la Universidad de Puerto Rico en Cayey, por su esmero, concepto artístico y diagramación. A Luz C. Abreu y Finí Fargas, pilares de la autogestión, pero sobretodo de toda nuestra familia. Tanto el análisis como las opiniones vertidas en este trabajo siguen siendo mi entera responsabilidad.




ii. Glosario accountability-

co-manejo-

Se refiere a la capacidad de la agencia de dar cuentas por las decisiones que toma a partir de procesos formales de planificación. Tipo de manejo de los bosques que se basa en una responsabilidad compartida entre el estado y grupos comunitarios o de base.

concesiones-

Mecanismo legal del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales para delegar algunas de sus funciones como administrador de los recursos naturales en un tercero (operador privado o grupo comunitario).

contestado-

Conflictivo.

dicotomía-

Separación o división.

deliberación-

Mecanismo o proceso empleado para auscultar el sentir de diversos sectores interesados en algún asunto complejo y dilucidar la estrategia más conveniente a partir del consenso que se establezca.

gobernanza-

Acción y efecto de gobernar o gobernarse.

grupos focales-

Método colectivo de investigación cualitativa basado en la discusión en grupo.



perfomático-

Describe una relación con el medioambiente a partir de la experiencia sensorial y la vida cotidiana.

performance-

Es la actuación y el desenvolvimiento de una agencia, grupo o persona.

wilderness-

Corriente de pensamiento sobre la naturaleza inspirada en una división marcada entre el ser humano y el entorno, los bosques o reservas y la gente. Comúnmente asociada con Aldo Leopold y John Muir.


Indice de figuras Figura 1. Bosques estatales de Puerto Rico.........................................................................................................................................20 Figura 2. Diagrama estructura institucional Negociado de Servicio Forestal................................................................................21 Figura 3. Bosque La Olimpia, Casa Pueblo.........................................................................................................................................26 Figura 4. Bosque Estatal de Guánica....................................................................................................................................................42 Figura 5. Historia de las políticas de manejo del Bosque Seco de Guánica....................................................................................43 Figura 6. Foto aérea Bosque Estatal de Guánica.................................................................................................................................47 Figura 7. Estacionamiento improvisado en La Jungla.......................................................................................................................50 Figura 8. Resumen principales problemas de manejo BSG...............................................................................................................55 Figura 9. Alternativas para fortalecer integración de los grupos de interés en el BSG.................................................................57 Figura 10. Guayacán y conformación espacial de residencias en Comunidad La Luna..............................................................58 Figura 11. Mapa Bosque Estatal de Carite...........................................................................................................................................68 Figura 12. Documentos de referencia para el manejo del Bosque Estatal de Carite.....................................................................70 Figura 13. Recreación pasiva en el BEC...............................................................................................................................................75 Figura 14. Área de acampar BEC..........................................................................................................................................................75 Figura 15. Veredas recreativas BEC......................................................................................................................................................76 Figura 16. Áreas recreativa y vereda en el Bosque Estatal de Carite..............................................................................................77 Figura 17. Entrada a la Montaña Santa...............................................................................................................................................79 Figura 18. ................................................................................................................................................................................................80 a) Entrada a la Montaña Santa, b) Vía crucis en el santuario, c) Procesión para obtener agua del manantial Figura 19. Las Tres Cruces, Montaña Santa.........................................................................................................................................81 Figura 20. .................................................................................................................................................................................................82 a) Casa Vuestra Madre, b) botellas para recoger el agua del manantial Figura 21. Foto aérea Bosque Estatal de Carite, barrios y municipios............................................................................................91 Figura 22. Residencias Comunidad Las Trescientas, Don Patricio y su esposa.............................................................................93 Figura 23. Mapa del Bosque Estatal de Río Abajo............................................................................................................................105 Figura 24. Centro de visitantes, caverna y facilidades recreativas BERA.....................................................................................107 Figura 25. Evolución del manejo en el Bosque Estatal de Río Abajo.............................................................................................108 Figura 26. Oficina del BRA cerrada durante los fines de semana por falta de personal.............................................................114 Figura 27. Facilidades de AAFET 2007...............................................................................................................................................116 Figura 28. Alternativas para fortalecer la integración de los grupos de interés en el BRA........................................................117 Figura 29. Foto aérea Bosque Estatal de Río Abajo...........................................................................................................................118 Figura 30. Comparación percepción de manejo en los casos de estudio.......................................................................................131




“Where the formula had been applied with the greatest rigor; it eventually became necessary to attempt to restore much of the forest’s original diversity and complexity-- or rather, to create a ‘virtual’ forest that would mimic the robustness and durability of the ‘pre-scientific’ forest” (Scott, 1998, p. 309).

1. Introducción, propósito y alcance de la investigación Uno de los mayores retos que enfrentan los actores a cargo de forjar la política pública y el manejo de los bosques en el siglo XXI reside en cómo armonizar los distintos intereses del público con estrategias concretas de conservación conducentes a un aprovechamiento sustentable de éstas áreas. Pero como bien apunta Dryzek (ver también Aledo, 2003; Dryzek, 2005, p. 145) y a pesar de su popularidad, el desarrollo sustentable: “no se refiere a ningún logro, mucho menos a un conjunto preciso de estructuras o medidas para alcanzar unos resultados colectivos deseados. Por el contrario, es un discurso”. Y como todo discurso, se presta para propiciar diferentes interpretaciones y escenarios ambientales. En el caso particular de los bosques, el avance del discurso de la sustentabilidad ha tenido sus aciertos



y desaciertos. Si bien es cierto, a raíz de la Cumbre de la Tierra de 1992 en Río de Janeiro se desarrollaron mecanismos de política pública tan importantes para el manejo de los bosques como la Convención sobre la Biodiversidad y la Agenda 21, dichas políticas –en su mayoría institucionales- no han podido contener el deterioro ecológico, la pérdida de biodiversidad, la fragmentación de las áreas boscosas y la contaminación de los cuerpos de agua en términos globales. Una de las razones para este desfase es que tradicionalmente las políticas públicas forestales se establecen de ‘espaldas al público’. Esta concepción tiene sus raíces en lo que se ha denominado el culto al wilderness. Una corriente filosófica arraigada hace más de un siglo en la cultura ambiental norteamericana que, reaccionando a los embates de la industrialización, aspiraba a proteger aquellos espacios remanentes de naturaleza prístina (Williams, 1976, 1980). El culto al wilderness no solo ha propiciado una relación dicotómica entre el ser humano y la naturaleza, sino que ha contribuido a instaurar un modelo autoritario de manejo que fundamenta sus políticas principalmente en el conocimiento e ideología del científico o experto. En muchos casos, esto ha resultado en un esquema de manejo fallido y poco sensible a las necesidades, intereses y conocimientos del público. En función de este escenario, en años recientes tanto en Estados Unidos como en Europa, se han configurado esquemas de manejo más participativos que surgen a partir de colaboraciones formales entre el estado y diversos grupos de interés. Estos esfuerzos van desde


estrategias más democráticas de toma de decisiones, hasta acuerdos de co-manejo entre diversos sectores interesados. En Puerto Rico, estas tendencias en el manejo también se han incorporado al repertorio de recursos que las comunidades, grupos de base y cierta fracción del estado emplea para lograr la autogestión y el desarrollo sustentable. Sin embargo, existe la necesidad imperiosa de analizar a profundidad el saldo de estas experiencias y examinar las razones que resultan en la inacción de un segmento considerable de la población en relación a la gestión ambiental. En respuesta a esa necesidad, el proyecto de investigación aspira a analizar la percepción pública del manejo de tres de los bosques administrados por el Negociado de Servicio Forestal (NSF o Negociado) del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales de Puerto Rico (DRNA): El Bosque Seco de Guánica (BSG), el Bosque Estatal de Carite (BEC) y el Bosque Estatal de Río Abajo (BERA). Además, pretende analizar el saldo institucional de las ‘nuevas’ tendencias en el manejo de los bosques del país, como la incursión de los grupos comunitarios en estrategias de co-manejo y concesiones. Ante esos escenarios en curso, la investigación parte de dos preguntas fundamentales. Primero, ¿cómo lograr un proceso de gobernanza en los bosques administrados por el NSF capaz de reconocer los saberes, preocupaciones y aportaciones de las comunidades aledañas a los bosques en cuestión? En segundo lugar, ¿cuáles son los retos subyacentes a la actual estructura institucional que necesitarán superarse para lograr una mayor movilización comunitaria en el ejercicio de manejo y conservación de estos bosques?

En resumen, la investigación tiene como propósito contribuir a una reflexión amplia sobre la dimensión cultural del manejo de los bosques en Puerto Rico y a la conformación de un proceso de política pública y de protección ambiental generado ‘desde la base’ y desde los sectores o grupos de interés con mayor implicación La estructura de este informe es la siguiente. En el primer capítulo se discute el propósito y alcance de la investigación. Además, se presenta el trasfondo general en torno a la evolución del manejo de los bosques en Puerto Rico. En el segundo capítulo se detalla el marco teórico y la metodología empleada en la investigación. El tercer capítulo presenta un resumen y análisis institucional sobre el manejo de los bosques en Puerto Rico enfocado en las perspectivas de los oficiales de manejo y algunos funcionarios del Negociado. Además, se discuten algunas de las nuevas experiencias de manejo que han surgido en Puerto Rico en las últimas décadas. Los hallazgos principales más específicos para los casos de estudio se abordan a partir del capítulo cuatro, que se destina al Bosque Estatal de Guánica (en adelante Bosque Seco), el cinco al Bosque Estatal de Carite y el seis al Bosque Estatal Río Abajo. Para cada uno de estos capítulos se ofrecen: (1) algunos datos ecológicos de importancia, (2) una discusión sobre la evolución de sus principales políticas de manejo, (3) el análisis institucional específico de las políticas de manejo que tienen que ver con público, (4) el análisis de los grupos focales, (5) algunas alternativas vislumbradas. En el capítulo siete se resumen los hallazgos principales de la investigación, se presentan




las conclusiones y recomendaciones del trabajo y se proponen algunos interrogantes para abordarse en futuras investigaciones.

2. Un acercamiento cualitativo a los bosques de Puerto Rico 2.1 Marco teórico Para entender el origen de los problemas actuales de manejo es preciso re-visitar los presupuestos que condicionaron al ambientalismo norteamericano y su modelo de reservas y parques naturales. En especial, hay que hacer referencia a la idea del wilderness tan vinculada a este movimiento (Cronon, 1995). El culto al wilderness alimentó toda una corriente filosófica arraigada hace más de un siglo en la cultura ambiental norteamericana, primero por John Muir del Sierra Club y más adelante por Aldo Leopold del Forest Service, que aspiraba a defender una ‘naturaleza inmaculada’ (Martínez-Alier, 2002, p. 78). Es decir, un espacio prístino lejos de la intervención del ser humano (Williams, 1976). En su momento de esplendor, esta corriente de pensamiento resultó en una política pública forestal dirigida a preservar aquellos espacios remanentes –y por lo tanto marginales- del proyecto de la Industrialización (ibid. Ver también Williams 1980). Inspirados en esta corriente de pensamiento, los bosques se concibieron, fundamentalmente, como grandes fincas para la extracción de productos maderables y de energía o como reservas, santuarios y

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parques temáticos para la recreación pasiva. En muchos contextos de manejo actuales la idea del wilderness sigue viva. Esta concepción de la naturaleza es problemática por varias razones. Al menos desde la década de los noventa, se han generado diversas críticas a este modelo desde la sociología crítica, la política pública ambiental y el conocimiento ecológico local, entre otros. Una de las principales, es que el manejo tradicional se fundamenta en una marcada dicotomía entre el ser humano y el medioambiente que no ayuda a entender el problema de fondo. Por ejemplo, la mayoría de los ejercicios de investigación forestal operan a partir de un análisis cuantitativo que se enfoca principalmente en los procesos ecológicos relacionados al bosque (ej. flujos de energía, comportamiento de poblaciones, extinción, etc.) o en el impacto negativo que pueden causar algunas actividades humanas en éstos (noción de impacto ambiental). Esta perspectiva es insuficiente para atender los conflictos ambientales actuales debido a que excluye de su análisis toda una gama de relaciones híbridas que se desarrollan comúnmente entre los seres humanos y el entorno. La separación conceptual entre el medioambiente y la sociedad también propicia esquemas de desarrollo que resultan en la transformación abrupta del paisaje rural y la desaparición de una zona delimitante entre lo rural y lo urbano; fenómeno que ha venido ocurriendo durante las últimas décadas tanto en Norteamérica como en Puerto Rico (ver por ejemplo Cordell et al., 2002). Dicha transformación, evidencia


el fracaso de un manejo supeditado a los procesos ecológicos y administrativos internos a las áreas protegidas (en los terrenos públicos forestales), pero incapaz de reaccionar eficientemente al deterioro ecológico y al contexto cultural que sirve de telón de fondo a las decisiones y acciones que se llevan a cabo en la periferia de estas áreas (en los terrenos privados). Esos dilemas del desarrollo obligan a redefinir el manejo de las áreas boscosas a partir de la inclusión del conocimiento, intereses y preocupaciones de las comunidades y grupos de individuos interesados en la gestión ambiental. Si la idea es articular estrategias que influyan positivamente al público en general, entonces se hace imperante analizar con mayor profundidad en qué medida el engranaje de configuraciones históricoespaciales incide en las prácticas particulares de la gente con el entorno (Franklin, 2002). Para la sociología crítica ambiental, no existe tal cosa como una naturaleza prístina e independiente (es decir, una realidad objetiva más allá del ser humano), sino una pluralidad de naturalezas en conflicto, sujetas a relaciones de conocimiento y poder, a distintas interpretaciones y trasfondos culturales (Macnaghten & Urry, 1998 mi traducción). En su libro Naturalezas en Conflicto, Macnaghten y Urry (1998) ponen de manifiesto que la gente establece lazos simbólicos y materiales profundos respecto a los espacios ‘naturales’ (ver también Valdés-Pizzini, Maldonado, & Latoni., 2000). Ese giro cultural en el análisis ambiental es fundamental para entender la complejidad social y política relacionada con el ejercicio de manejo. En

concordancia con este planteamiento, García-Lugo comenta: “[n]o podemos asumir que el bosque es solo wilderness o prístino, ni mucho menos que todo el mundo visualiza y utiliza el bosque como tal. Por el contrario, hay múltiples valores y usos del bosque, y necesitamos mecanismos de política pública que puedan dar un espacio a la discusión de estos y a alcanzar un consenso, o al menos un balance que represente esta multiplicidad (intercambio personal, 2009)”. Otro de los problemas es que, tradicionalmente, las políticas públicas relacionadas al manejo de los recursos naturales se construyen a partir de una noción muy ingenua respecto al proceso de conformación de hábitos y comportamientos del público. Un ejemplo de esto son las políticas basadas en el modelo AIDA (attention, interest, desire and action, por sus siglas en inglés) (Collins, Thomas, Willis, & Wilsdon, 2003). Para el modelo AIDA, las interacciones entre la gente y el medioambiente se desarrollan mediante un proceso racional de toma de decisiones en donde el individuo determina los costos o beneficios de tal o cual opción y luego actúa. En muchos casos la educación ambiental también aparece como mantra por excelencia para lograr un cambio de actitudes en el público. Pero esta concepción mágica del comportamiento humano y la educación ha sido problematizada por distintas corrientes de pensamiento pedagógico, incluyendo las corrientes de corte ambiental en America Latina (ver por ejemplo Leff, 2000). En respuesta a modelos como el de AIDA, Collins et al. (2003) sostienen que muchas

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de las decisiones e interacciones entre la gente y el medioambiente se dan a partir de impulsos y emociones basados en tendencias culturales generalizadas y no necesariamente como parte de un proceso racional o lineal (ver también Franklin, 2002). Es por esto que la teoría social ha comenzado a reconocer la necesidad de desarrollar abordajes metodológicos que resalten la importancia del ámbito cultural en la conformación de los valores y prácticas del público respecto a distintos asuntos ambientales. Ese cuerpo teórico ha demostrado que a pesar de los esfuerzos titánicos, tanto locales como globales, de inducir a la gente a asumir estilos de vida más sustentables; en la práctica los resultados no han sido los esperados. Como bien señala Phil Macnaughten: “existe un reconocimiento creciente de que los idiomas, la comunicación y el lenguaje corporal general mediante el cual se están conduciendo los debates ambientales están fallando en fortalecer las conexiones con asuntos que atañen a la gente, esto tiene como resultado que las preocupaciones ambientales continúen en la periferia de la vida social” (Macnaghten, 2003 mi traducción). En esa misma línea de pensamiento, se plantea -por ejemplo- si la movilización ambiental que se requiere para alcanzar un proyecto sustentable y concreto de desarrollo se logrará por vía de la legislación ambiental como tal, o mediante un proceso de persuasión informal y más creativo (Collins et al., 2003). Hallazgos recientes en torno a la percepción ambiental del público y su relación con los espacios naturales

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enfatiza en la dimensión cultural y colectiva como un elemento definitorio para la movilización ambiental (Shove, 2003). Ese sector reconoce la necesidad de un mayor diálogo entre el conocimiento científico y el conocimiento tradicional o local para la conformación, evaluación o consecución de distintos esfuerzos de política pública ambiental. Uno de los elementos que normalmente queda fuera del análisis para medir la efectividad del manejo en las áreas protegidas, es la opinión del público respecto a las gestiones de manejo que se realizan en estos ecosistemas. En muchos casos, ni siquiera se tiene una metodología clara ni efectiva para evaluar dichas gestiones. Esto es irónico ya que en última instancia toda gestión de manejo responde a un mandato social de bienestar. La crítica en torno a este asunto es que – por tratarse de un modelo basado casi exclusivamente en el conocimiento del “experto” o científico y en la burocracia institucional—en ocasiones falla en incorporar las perspectivas e información de otros sectores y, por lo tanto, no facilita un proceso efectivo ni democrático de toma de decisiones (Scott, 1998). Lamentablemente, a pesar de la pluralidad de significados intrínseca a la relación ser humanomedioambiente, el aparato del estado -validado por el conocimiento científico y mediante su estructura institucional- monopoliza el discurso respecto al bosque y se convierte en su guardián por excelencia. Esto resulta en un proceso de toma de decisiones vertical y centralizado incapaz de responder a las necesidades,


experiencias y saberes de la ciudadanía (Ellis, GroveWithe, Vogel, & Waterton, 2003; Scott, 1998). Además, produce un escenario de política pública que a veces resulta conflictivo o adverso para la toma de decisiones porque no tiene resonancia en el público en general (Macnaghten & Urry, 1998; Valdés-Pizzini et al., 2000). Las críticas apuntan, también, a que el estado tiene recursos limitados para la implementación de política pública, leyes, reglamentos, monitoreo de áreas protegidas y la provisión de servicios al público. Es por esto que organizaciones de base comunitaria pueden jugar un papel importante complementando y hasta asumiendo muchas de las labores del estado en cuanto a la protección medioambiental. En algunos contextos, como bien subraya el campo del conocimiento ecológico tradicional, las comunidades o grupos locales (como por ejemplo de pescadores artesanales) cuentan con un conocimiento práctico e información ecológica más precisa y profunda que científicos o funcionarios que trabajan para el estado en la gestión ambiental. Durante las últimas décadas se han ido configurando esquemas de manejo más participativos que surgen a partir de colaboraciones formales entre el estado y diversos grupos de interés. Según describen GarcíaLópez et al en los Estados Unidos y en Europa se han venido explorando diversas estrategias para fomentar la participación tales como paneles de ciudadanos, diálogos ciudadanos, encuestas deliberativas, entre otros (García-López, Khamaganova, & Witesman, 2006). Otros modelos han enfatizado, además, en el

apoderamiento comunitario y la descentralización de la política ambiental (ibid). Es decir, en un proceso de toma de decisiones democrático y entre múltiples sectores interesados. Estos modelos suelen asociarse con el llamado “manejo colaborativo” o “co-manejo” (Conley & Moote, 2003; Koninsky, 2001 en GarcíaLópez, 2006). Sin embargo, a pesar de varios ejemplos exitosos de participación pública en el manejo de los recursos, todavía en la política pública local siguen generándose conflictos sociales agudos en función de un esquema de manejo excluyente y poco sensible al diálogo. En el caso del DRNA y el NSF en particular, existen innumerables casos en donde el rechazo social a algunas políticas de manejo implantadas ha sido evidente. Basta mencionar las acciones ciudadanas de protesta contra la relocalización de huevos de tinglar de la playa de Ocean Park y esta nueva ola de anuncios sobre el posible desahucio de varias familias que históricamente han vivido en distintas reservas naturales del país sin tener títulos de propiedad (Caquías, 2007a, 2007b; Delgado, 2007a, 2007b, 2007c). Estas controversias evidencian una política pública ambiental divorciada de la situación socio-cultural, incapaz de establecer un diálogo genuino con el ciudadano y poco transparente a la hora de actuar. Reconociendo ese desfase entre la política ambiental y el público en general, en las secciones que siguen pretendemos profundizar en el tema de la participación pública en la gestión de manejo que se lleva a cabo

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en los bosques de Puerto Rico. En la próxima sección presentamos la metodología del trabajo. 2.2 Metodología La presente investigación se concentra en la realización de un análisis cualitativo respecto a las dinámicas de manejo de los bosques en Puerto Rico. En términos del abordaje general este análisis reconoce como fundamentales los discursos, experiencias y opiniones tanto de los oficiales de manejo y personal administrativo como del público en general, para entender las dinámicas y asuntos de manejo en los bosques administrados por el NSF (ver por ejemplo Mason, 2002). Más específicamente, el presente trabajo pretende examinar y contrastar las nociones y visiones existentes sobre el manejo que tienen los distintos grupos de interés en los bosques del NSF. Entendemos que sin un diálogo de saberes entre los distintos sectores interesados en estos bosques, no puede concretarse un proyecto verdaderamente sustentable. La primera etapa de la investigación se enfoca en reconstruir y analizar el discurso institucional respecto al manejo de los bosques manejados por el NSF. Después de varias reuniones con el personal y los oficiales de manejo, se delimitó el área de estudio en función de las tres regiones de manejo preestablecidas por la institución. Estas son: la región costera, la región montañosa y la región cárstica. Siguiendo esta delimitación -y para lograr representación de estas tres regiones de manejo- la investigación se concentra en el Bosque Seco de Guánica, el Bosque Estatal de Carite y

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el Bosque de Río Abajo. La segunda etapa se concentra en la percepción sobre el manejo de los bosques que tienen varios grupos de interés y comunidades alrededor de los casos de estudio. Luego de varias reuniones con representantes de las comunidades que circundan estos bosques procedimos a identificar y a organizar los grupos focales con los participantes. En la sección destinada a explicar los pormenores de los grupos focales abundamos más sobre esto. Los principales métodos empleados en la investigación son: análisis de política pública y organigrama del NSF; observaciones de campo y reuniones tanto con personal administrativo como con otros grupos de interés en el bosque; entrevistas a profundidad con los oficiales de manejo y grupos focales con las comunidades y otros grupos de interés. A continuación se presenta una explicación detallada de los tres métodos empleados para el desarrollo de esta investigación. 2.2.1 Revisión de literatura y análisis de documentos de política pública Durante la primera etapa de la investigación -y como parte del diseño investigativo- se estableció una base de datos para identificar los trabajos más relevantes aplicables al proyecto. Se identificaron tres temas importantes en la literatura: los trabajos teóricos generales sobre la dimensión cultural del manejo de los bosques; los documentos de política pública que informan las decisiones de manejo que se toman en cada uno de los bosques estudiados; y los trabajos específicos


más relevantes para los bosques de Río Abajo, Carite y Bosque Seco. Se preparó una base de datos con el programado “End Note” en la que procedimos a realizar notas respecto a la relación de esos trabajos con la investigación. Por otro lado, el análisis de los documentos institucionales sobre estos tres bosques permitió entender su importancia ecológica y acceder y analizar el proceso de toma de decisiones del NSF y el DRNA en general; revisar las dinámicas de manejo de estos tres bosques; y comparar la visión de manejo plasmada en estos documentos con el escenario del día a día que confrontan los oficiales de manejo.

los oficiales de manejo. Algunas de estas observaciones de campo se lograron con los oficiales de manejo de los respectivos bosques y otras se realizaron independientemente.

2.2.2 Observaciones de campo y reuniones

En cuanto a las visitas que realizamos con los oficiales de manejo, el 22 de marzo de 2007, realizamos una visita de campo al Bosque Seco de Guánica para documentar los asuntos que tienen que ver con las visitas guiadas al bosque. En esta ocasión, formamos parte de una visita guiada que se le ofreció a un campamento ambiental para jóvenes. También identificamos varias investigaciones y recortes de prensa relacionados al Bosque Seco y se fotocopiaron dichos documentos.

Para esta fase de la investigación se lograron en total 10 observaciones de campo en distintas actividades de educación, reuniones con personal y la comunidad y visitas de campo en los tres bosques estudiados. En términos generales, se determinó emplear esta metodología porque como bien apunta Sempere y Riechmann (2000) existen disonancias cognoscitivas respecto a los discursos de los individuos y sus prácticas o repuestas frente a diferentes asuntos ambientales. Así que para complementar la información de las entrevistas decidimos, también, emplear una metodología que atendiera a las prácticas y no tan solo a los discursos. En términos más específicos, las observaciones de campo se realizaron con el propósito de obtener mayor información sobre las áreas más visitadas, los asuntos de manejo particulares, las destrezas de comunicación con el público y las prácticas de manejo empleadas por

Por otro lado, durante el período de la Semana Santa, se realizaron dos observaciones de campo independientes para documentar los picos de visitación a los bosques estudiados, las prácticas de manejo de los oficiales, identificar los grupos de interés y las comunidades con proyectos propuestos en los bosques. La primera fue el 5 de abril de 2007 al Bosque Seco. En esa ocasión acompañamos al personal administrativo del NSF a un recorrido para monitorear las distintas áreas del bosque en donde se concentra el mayor número de gente, incluyendo las playas o balnearios más importantes de la zona y las áreas de acampar. También realizamos observaciones de campo en varios de los terrenos adquiridos recientemente por el DRNA, como el de la finca La Jungla. Pudimos presenciar algunas controversias de manejo, entender las dinámicas de toma de decisiones entre las diferentes agencias,

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documentar la información de las áreas que se presentan al público y tomar fotos de las distintas áreas.

2.2.3 Entrevistas a profundidad

actores públicos. Es por esto que durante los meses de noviembre a diciembre realizamos 12 entrevistas a profundidad con distintos oficiales de manejo del NSF. Esto constituye el 97 por ciento de los oficiales de manejo destinados a administrar los bosques del NSF. Se optó por el método de entrevistas a profundidad respecto a otros modelos de entrevistas más cerrados o estructurados debido a que este método es más propicio para acceder a las opiniones, preocupaciones y conocimientos que tienen los oficiales de manejo sobre el tema. Además, -y siguiendo a Waterton y Wynne (1999)- tanto los grupos focales como las entrevistas a profundidad tienen la ventaja de facilitar un proceso de intercambio entre el entrevistado y entrevistador a partir del análisis y la reconsideración de las ideas preconcebidas sobre distintos temas. En el caso de esta investigación, este proceso de intercambio facilitó la reconstrucción o construcción del conocimiento en torno a la visión de manejo particular y a las posibles medidas de protección de los bosques del NSF que tienen los oficiales de manejo.

Una de las preguntas fundamentales de esta investigación es: ¿cómo se articula el discurso oficial del manejo de los bosques que son administrados por el NSF? Es decir, ¿cuáles son los principales postulados o premisas que rigen el manejo de los bosques en Puerto Rico? Los oficiales de manejo representan parte de los actores principales en el proceso de conformación de política pública sobre los bosques del NSF. En gran medida, muchas de las decisiones que se toman a diario en los distintos bosques dependen del juicio de estos

Para la realización de las entrevistas se llevó a cabo una reunión previa en el Bosque de Piñones con todos los oficiales de manejo. En esa ocasión, explicamos el propósito del proyecto. El reclutamiento de los entrevistados estuvo a cargo de la asistente de investigación del proyecto en coordinación con el personal administrativo del NSF. Las entrevistas que corresponden a los 3 bosques estudiados con mayor profundidad se realizaron in situ (Bosque de Carite, Bosque de Río Abajo y Bosque Seco). Las demás

La segunda observación de campo independiente se realizó el 6 de abril de 2007. En esa ocasión observamos las actividades religiosas que se dan en el bosque de Carite con motivo de la Semana Santa. En especial, dedicamos la mayor parte del día a documentar las promesas y procesiones en la Montaña Santa. Tuvimos la oportunidad de entrevistar informalmente a varias personas haciendo promesas y recogiendo agua del manantial; también, se le realizó una entrevista, grabada en vídeo, al padre Giovanni Ruiz, sacerdote a cargo de la capilla. Se realizaron notas de campo tanto de las entrevistas informales como de la grabación del rector Ruiz. Además, pudimos observar las dinámicas de grupos religiosos del área como la iglesia Pentecostal. Eso nos ayudó a entender mejor el significado religioso que tiene el bosque de Carite.

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entrevistas se coordinaron o en el Instituto Internacional de Dasonomía Tropical o, en el menor de los casos, en la oficina del NSF. Además, en el proceso final del proyecto logramos sostener una serie de diálogos con los oficiales de manejo sobre los principales hallazgos de la investigación; los cuales resultaron ser muy productivos. En cuanto al diseño de esta fase, y siguiendo a Mason (2002), se preparó una tabla con las preguntas generales y la justificación metodológica de la investigación. También se preparó un documento para determinar los temas principales de la entrevista y las preguntas específicas más importantes. Tomando en cuenta estos documentos, se redactó una guía temática con los asuntos principales de la entrevista que son: • mapa mental y concepción del bosque • ideas en torno a la política de manejo • experiencias respecto a la participación ciudadana en el manejo • principales problemas de manejo y alternativas al manejo actual del bosque Todas las entrevistas se realizaron en forma individual y tuvieron un promedio de duración de una hora y media. Con el fin de obtener mayor información en las respuestas y lograr una apertura por parte de los oficiales de manejo, las preguntas que se realizaron en las entrevistas fueron abiertas en su totalidad. Luego de culminar las entrevistas a los oficiales de

manejo, trabajamos en la trascripción, codificación y análisis de la información obtenida. La codificación de estas entrevistas se realizó con ayuda del programa para análisis cualitativo “Hyper Research”. Luego de varios intentos dirigidos a explorar preliminarmente los datos, se generaron cuatro categorías generales para el análisis: 1) visión en torno al manejo, 2) proceso de toma de decisiones, 3) principales problemas y preocupaciones y 4) rol del público en el manejo. De esas cuatro categorías surgieron 19 sub-categorías adicionales que empleamos para afinar el análisis. Entre éstas, cabe mencionar las siguientes categorías: 1) asuntos relacionados con la educación; 2) conflictos de uso; 3) comunicación con la comunidad; 4) filosofía de manejo; 5) estrategias propuestas y 6) mecanismos informales de participación. Luego de esto, se procedió a comparar los hallazgos obtenidos en el análisis de las entrevistas a los oficiales de manejo con los documentos de política pública y las observaciones de campo. Esto nos ayudó para adentrarnos en la segunda fase de la investigación, dirigida a comprar las visiones de los oficiales de manejo con la de las comunidades. 2.2.4 Grupos focales La etapa final de la investigación se realizó a partir del desarrollo de cuatro grupos focales con distintos representantes de las comunidades y algunos grupos de interés más inmediatos al bosque. Una de las razones para esta elección es que teóricamente la metodología de grupos focales puede revelar con mayor riqueza las dinámicas colectivas y conflictos entre sectores

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que resultan de distintos asuntos medioambientales (ver por ejemplo Waterton & Wynne, 1999). Esto es muy importante porque trabajos recientes en torno a la movilización ambiental comunitaria sugieren que el cambio de actitudes con respecto a estos asuntos puede generarse a partir de una red de información compleja, cuyo contexto socio-cultural (colectivo) es innegable (Collins et al., 2003). Por eso entendimos que proveer una metodología que propiciara un intercambio colectivo, no tan sólo resultaría en un entendimiento de cuáles son las mayores preocupaciones de los participantes respecto al bosque, sino también ayudaría a identificar los elementos de consenso y desacuerdo entre los grupos de interés. Los grupos focales se conformaron a partir de un análisis de las comunidades más inmediatas y otros grupos de interés con presencia geográfica en el bosque. La estrategia de muestreo se realizó a partir de lo que Mason llama muestreo teórico. Es decir: “la selección de grupos o categorías de estudio considerando su relevancia respecto a las preguntas que esperas contestar, a tu posición teórica, a tu marco analítico, a tu práctica analítica y, lo más importante, al argumento que estás construyendo” (Mason, 2002, p. 124). Los grupos focales se conformaron a partir de una combinación de elementos que responden a este concepto. Aunque no en todos los casos se logró este equilibrio, los criterios principales para elegir los participantes fueron: (1) representación de las distintas comunidades geográficamente más cercanas al bosque, (2) representación de los distintos intereses respecto al

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bosque, (3) balance de género. En total se realizaron 4 grupos focales, dos de los cuales fueron en Carite. El reclutamiento se logró a través de informantes claves y de distintas reuniones que sostuvimos con distintos grupos comunitarios. También utilizamos varios listados del banco de Comunidades Especiales. En el caso de Carite los dos grupos focales que se realizaron contaron con representantes de: la Asociación de Comerciantes de Guavate, el sector religioso y las comunidades de Las Trescientas y Guavate. Para el grupo focal en torno al Bosque Seco de Guánica, se reclutaron residentes y líderes comunitarios de las distintas comunidades que circundan el bosque. Las comunidades representadas fueron: La Luna, Guánica Pueblo, Ensenada, La Montalva y Punta Jacinto. Durante el mes de mayo de 2007 celebramos un grupo focal en torno a Río Abajo. Este grupo se conformó a partir del reclutamiento de varios líderes y residentes de las comunidades de Jobo, Jácanas, Río Abajo, La Planta y Caniaco. Los temas principales de los grupos focales fueron: (1) ‘Su mundo, su comunidad’- en donde los participantes describían en detalle su comunidad inmediata en términos de la evolución y los cambios sufridos así como los elementos tanto positivos como negativos de la misma (2) ‘Significados y utilidad del bosque’- esta parte de la entrevista exploraba el significado cultural, También hicimos varios intentos para reclutar representantes de la Comunidad Las Vegas, Tropic Ventures y el área Real Patillas, pero por distintas razonas no pudieron participar de los grupos focales. 


la experiencia sensorial y la “historia” particular de los participantes respecto al bosque. También tenía como objetivo recoger algunas anécdotas de los lugares significativos en dichas comunidades y hacer distinciones importantes entre unos grupos de interés y otros; (3) ‘Su percepción del manejo del bosque’- Esta sección se destinó básicamente a explorar, a partir de la utilización de un material de estímulo, la percepción de los participantes en cuanto al concepto general de lo que se conoce técnicamente como el manejo del bosque. A partir de esa discusión, también se discutió lo que los entrevistados y entrevistadas percibían como los principales problemas de manejo en su bosque en particular, y se realizó un ejercicio para priorizar dichos problemas y lograr, en la medida de lo posible, consenso respecto a la prioridad para atenderlos; (4) ‘Alternativas al manejo del bosque’- Se destinó para discutir distintas propuestas realizadas por los mismos participantes sobre alternativas a los asuntos de manejo actuales del bosque.

son permeables y que según el contexto particular se podrá distinguir más o menos entre estos dos grupos. Por eso, en la medida de lo posible, en el reclutamiento intentamos pensar más allá del concepto estricto de

Finalmente, una nota acerca de nuestra postura y definición del concepto comunidad y el de grupo de interés. Ante la controversia que alguna literatura plantea sobre el uso del concepto comunidad, en lugar de grupo de interés, es necesario esbozar las razones que nos llevan a adoptar una postura híbrida. En el caso de los bosques, mientras que la comunidad puede entenderse como los residentes que viven en los municipios donde está el bosque, los grupos de intereses no necesariamente tienen esa dependencia geográfica. Aún así nos parece que estas categorías

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comunidades. En la pr贸xima secci贸n, discutimos los hallazgos principales de esta investigaci贸n.

3. El NSF y el manejo de los bosques en Puerto Rico: una mirada institucional

Figura 1. Bosques Estatales de Puerto Rico.

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3.1 Estructura política del Negociado

en Bosques Estatales y la venta de productos y servicios asociados a los Bosques Estatales.

Antes de discutir los hallazgos principales sobre la Estructura Organizacional Oficial percepción de los oficiales de manejo sobre la participación Director ciudadana, es importante presentar una breve División de Manejo División de Reforestación División de Investigación de y y descripción sobre la estructura Bosques Proyectos Recreativos Producción organizacional del Negociado. Enfocarnos en la organización Sección de Uso Sección Sección de Terrenos y de de política de esta institución nos Permisos Reforestación Producción Forestales y Distribución puede ayudar a comprender mejor su modo de operar en Figura 2. Diagrama estructura organizacional NSF (DRNA, 2006). la práctica y el énfasis en los diversos aspectos de manejo. El Negociado de Servicio Estas responsabilidades se implementan en términos Forestal (NSF) forma parte del Área de Recursos institucionales mediante la programación de tres (3) Vivientes, adscrita a la Administración del DRNA. El divisiones. En primer lugar, está la División de Manejo NSF fue creado por la Ley número 133 de 1 de Julio de Bosques, encargada de la conservación y manejo de de 1975, según enmendada, (Ley de Bosques de Puerto los recursos forestales. El NSF identifica como parte de Rico). Entre las funciones que son responsabilidad del los deberes de esta división: “el desarrollo de proyectos NSF están las siguientes: la implantación de la política sustentables, la integración comunitaria, la educación e pública forestal, la adquisición de terrenos forestales investigación”. Esta división también tiene a su cargo los (públicos y privados), la celebración de convenios, proyectos relacionados con mejoras a la infraestructura contratos y acuerdos; la producción y adquisición de los bosques, por ejemplo construcciones de baños, de material vegetativo, la designación de terrenos cabañas, barbacoas, electricidad, gacebos, áreas privados como Bosques Auxiliares, la promulgación recreativas, etc. de reglamentos para uso de terrenos forestales, la designación de terrenos como Bosques Estatales, la creación del Fondo Especial de Desarrollo Forestal; tiene, también, la responsabilidad de delimitar los Bosques Estatales, la realización de estudios científicos

Asimismo, el NSF está integrado por la División de Investigación Forestal, que se encarga de desarrollar proyectos de investigación, ofrecer orientación a estudiantes, profesores e investigadores. Además, esta división colabora con otras unidades de la

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Administración en proyectos relacionados con recursos forestales, con la intención de aportar datos sobre la biodiversidad de los bosques y fomentar la investigación en los bosques estatales. Algunos ejemplos de los proyectos recientes de esta División son: el plan de manejo del Bosque de Río Abajo, las parcelas permanentes de monitoreo de biodiversidad (con el protocolo establecido por el programa de monitoria y evaluación de biodiversidad del Smithsonian Institution), y trabajo con especies de plantas raras, amenazadas o en peligro de extinción. La tercera área de trabajo del NSF es la División de Asistencia Técnica y Reforestación. Ésta a su vez, se divide en tres secciones. La primera es la sección de reforestación urbana que se encarga de dar el asesoramiento técnico necesario a los grupos comunitarios y a la ciudadanía en general en la preparación de planes de siembra, manejo, cuido y mantenimiento de árboles en terrenos públicos y privados de las zonas urbanas. Además, esta división evalúa y comenta querellas del Cuerpo de Vigilantes y participa como perito en vistas administrativas o judiciales. La segunda sección es la de reforestación rural. Al igual que la sección anterior, ésta se encarga de dar asesoramiento técnico necesario a los dueños de fincas en el sector rural privado de los 78 municipios en la preparación de planes de manejo dirigidos a la conservación de los recursos naturales. Asimismo, incentiva económicamente a los dueños de fincas participantes en los programas de reforestación para

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la siembra de árboles con propósitos madereros, de conservación o de prácticas agroforestales. Otras de sus funciones son: ofrecer educación ambiental a los dueños de fincas privadas con énfasis en la reforestación, y fomentar la participación de dueños de terrenos privados en el programa de Bosques Auxiliares del DRNA. La tercera sección es la de producción y distribución. Esta sección tiene la tarea de diseñar un plan comprensivo para articular estrategias dirigidas a producir árboles para diversos usos en el Vivero Cambalache y en los siete (7) Viveros Regionales y suplir las necesidades para el establecimiento de proyectos de reforestación en zonas urbanas y rurales de los sectores públicos y privados. Asimismo, esta división realiza proyectos relacionados con la producción de material vegetativo, trabajo con viveros regionales y en bosques, bancos de semilla estatales, certificaciones de Bosques Auxiliares, programas de reforestación rural – urbano, desarrollo de planes de manejo del programa Forest Stewardship en 7 regiones, ayuda técnica a dueños de terrenos con planes de manejo aprobados para la aplicación de prácticas bajo el programa Forest Land Enhancement y apoyo al proyecto Verdor 100 x 35 en las 7 regiones en coordinación con los Directores Regionales. Por otro lado, el NSF cuenta con un grupo de apoyo desde la Oficina del Director que, entre otros asuntos, integra programas federales con el apoyo de más personal, incluye un componente del Programa Verdor 100 x 35 en todas las divisiones y facilita la comunicación con


el personal por medio de coordinadores de programa que se reportan a la oficina del Director. En cuanto a los programas del NSF, podemos mencionar varias propuestas en coordinación con el Servicio Forestal Federal. Algunas propuestas en la actualidad son: 1. “Urban & Community Forestry Assistance”incluye estrategias de participación comunitaria y reforestación urbana y permite apoyar iniciativas comunitarias con fondos provistos por el Servicio de Forestación y evaluados por un Consejo de Reforestación Urbana que asesora al Director 2. “Forest Stewardship”- ayuda en el desarrollo de planes de manejo en terrenos forestales privados. El plan de manejo es la herramienta para solicitar fondos adicionales para aplicar las prácticas que recomienda el plan. 3.“Forest Legacy”- dirigida a la compra de terrenos dentro de las áreas identificadas para Puerto Rico y aporta fondos para compra de terrenos siempre y cuando el dueño quiera vender el terreno. Como metas y objetivos, el NSF ha manifestado su interés en desarrollar programas educativos hacia la comunidad y dueños de terrenos, así como en la investigación de áreas relacionadas con la biodiversidad. Partiendo desde la perspectiva de que los bosques son

beneficiosos para la comunidad, se tiene como objetivo el promover la integración de la comunidad con el bosque mediante realización de diversas construcciones y mejoras en la infraestructura. Un ejemplo de esto es el proyecto “Recreational enhancement opportunities for disabled citizens at Bosque San Patricio” y el “Community-Based environmental protection and non-traditional public involvement mechanisms: The interpretative Sign development project in the Piñones State forest and Nature Reserve”. Estos proyectos presentan dos estudios sobre iniciativas recreativas de la comunidad. El primero es sobre las oportunidades recreativas para los ciudadanos en el bosque de San Patricio y el segundo es sobre el trabajo realizado en la comunidad, basado en la protección del ambiente y mecanismos no tradicionales. El NSF utiliza diferentes estrategias para la educación a la comunidad como charlas, conferencias, demostraciones y exhibiciones para proveer el asesoramiento técnico necesario y educar a la ciudadanía sobre la importancia de la reforestación y la importancia de los bosques urbanos. 3.2 Nuevas Experiencias en el Manejo de Áreas Naturales En la parte introductoria hicimos énfasis en las nuevas políticas de manejo comunitario de los recursos naturales y en los beneficios y presupuestos de estas iniciativas. En esta sección expondremos algunos ejemplos de iniciativas comunitarias para el manejo de bosques y los cambios de políticas que implican.

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Guerrero (2006) en su Análisis Preliminar sobre las Experiencias de Colaboración y Gestión Comunitaria resalta cómo a nivel mundial, tanto en la academia como en las políticas gubernamentales, se destaca la participación local y la colaboración en el manejo de áreas protegidas. Sobre todo a raíz de lo que antes hemos apuntado sobre la necesidad de redefinir las relaciones de poder, toma de decisiones y procesos sociales entre los sectores civiles y gubernamentales. Esto es cónsono, además, con nuevos reclamos a nivel inter y trans nacional sobre nuevas formas de democracia participativa. Estos elementos se traducen en el caso de las iniciativas de manejo de recursos naturales a políticas que fomenten los procesos de autogestión, la inclusión de la diversidad de sectores de interés y comunitarios y la incorporación de las comunidades no sólo en términos de sus ejecutorias y procesos de toma de decisiones sino, además, en términos de la validación de sus experiencias y saberes como una forma válida de conocimiento. Así, el cambio en las políticas forestales va desde una objetivación de la ciencia tradicional como única posibilidad de legitimar el conocimiento sobre el bosque y su manejo, a la incorporación del público, las comunidades y sus experiencias en su manejo. La siguiente cita de Poats, transcrita del texto de Guerrero resume a perfección estos planteamientos: “Tras décadas de haber manejado las áreas protegidas desde una perspectiva exclusivamente proteccionista, que no sólo excluía las poblaciones locales sino que las consideraba la peor amenaza, actualmente las

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instituciones estatales y no gubernamentales que trabajan en conservación, han empezado a tomar en cuenta el paradigma de la participación de la población local en la conservación y el manejo de los recursos naturales” (Guerrero-Pérez, 2006, p. 1). Como bien expone Guerrero (2006) las prácticas de manejo de áreas naturales contemporáneas reconocen el elemento de colaboración como clave en el nuevo estilo de manejo de los recursos, en nuestro caso, de los bosques. Esta nueva concepción busca, en esencia, reconocer los conflictos, integrar la multiplicidad y diversidad de intereses de actores y desarrollar relaciones de confianza. Guerrero lleva a cabo un análisis preliminar de algunas experiencias exitosas de colaboración en Puerto Rico entre las comunidades y el DRNA, mediante este enfoque participativo. Su investigación tuvo el propósito de desarrollar un perfil de las experiencias de colaboración y manejo participativo de los recursos naturales. Entre los casos de bosques atendidos por Guerrero están el caso de Casa Pueblo en Adjuntas y Ciudadanos del Bosque San Patricio. Guerrero encontró unos elementos comunes en los casos reseñados, a saber:

1. la lucha ambiental comunitaria como catalítica de las iniciativas 2. nuevas áreas de conservación designadas como consecuencia de las iniciativas comunitarias, Guerrero menciona como ejemplo el Bosque del


Pueblo en Adjuntas (1996); el Bosque Urbano del Nuevo Milenio (1998); el Bosque San Patricio (1998); el Bosque Tres Picachos (1999); el Bosque Monte Choca (2003); el Corredor Ecológico de San Juan (2003); el Bosque Olimpia (2004). 3. amplio conocimiento y experiencia de la comunidad sobre el área protegida 4. concepto de comunidad amplio 5. cambio de visión y receptividad paulatina del DRNA

2. líderes conscientes, comprometidos y que asuman el liderato 3. entidades cuenten con el respeto de la comunidad 4. aliados y recursos de apoyo 5. iniciativas claras y planificadas 6. documentación constante y educación 7. acceso y uso de la prensa 8. poder de convocatoria y presión pública 9. capacidad de diálogo y negociación 10. dinamismo 11. agilidad en la coordinación de actividades 12. manejo adaptativo 13. uso de tecnología 14. tomar riesgos e integrar nuevos conceptos y modelos 15. educar para la sustentabilidad y la ética 16. auto-sustentabilidad de iniciativas a través de fondos externos y planes operacionales.

Guerrero clasifica los estilos de colaboración en cuatro tipos y menciona ejemplos en cada uno de ellos (ibid, pág. 9): 1. manejo comunitario- Casa Pueblo en Adjuntas 2. co-manejo- Ciudadanos Pro Bosque San Patricio, Monte Choca 3. acuerdos cooperativos/colaborativos- P.E.C.E.S y Caborrojeños pro Salud y Ambiente 4. concesiones- Piñones y el del Bosque del Río Abajo Finalmente, nos parece importante transcribir lo que señala Guerrero sobre los factores que contribuyen el éxito de las iniciativas de colaboración y que surgió de las entrevistas a entidades y a representantes del DRNA: 1. nivel de organización y estrategias de las entidades comunitarias Recientemente (2007) se firmó el acuerdo de co-manejo del Bosque Estatal de Piñones entre el DRNA y la Corporación Piñones Se Integra (COPI). 

3.2.1 Casa Pueblo Esta investigación no estaría completa si no se reseñara

el caso de Casa Pueblo y su gestión para lograr el comanejo del Bosque del Pueblo. Ciertamente, la política forestal de manejo de bosques en Puerto Rico ha sido impactada con este caso que por razones de tiempo y espacio no será analizada en detalle aquí. No obstante, es imperativo mencionar algunos puntos. El caso de Casa Pueblo es probablemente el epítome de logros comunitarios dirigidos a cambiar una política forestal tradicional, paternalista y centralizada, por otra basada en los principios de la democracia participativa. Se Para más detalles del caso de Casa Pueblo, véase la publicación reciente Bosque del Pueblo: Cómo la Lucha Antiminera cambió la política forestal desde la base comunitaria (Massol et als, 2006). 

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enfoca, además, en la importancia de una política forestal sensible a los aspectos de la vida común y corriente de la gente, sus experiencias y su cultura, apartándose de la visión tradicional de ruptura entre el bosque y la gente.

a través de un Consejo Comunitario del Bosque, y un programa de voluntarios para los programas de administración del Bosque del Pueblo que incluyen: la rehabilitación y conservación del bosque, ofrecimiento de servicios para visitantes y la educación sobre el medioambiente. El libro de Casa Pueblo recoge de forma sencilla el antes y el después de esta experiencia y analiza y recuenta el impacto de una labor comunitaria y de autogestión en Puerto Rico sobre las políticas públicas forestales en el país. Algunos de los cambios fomentados por Casa Pueblo y sus colaboradores se detallan en una de las tablas y recuadros que, de manera excelente, se presentan en el libro. Los puntos más significativos son los siguientes:

Figura 3. Bosque La Olimpia, Casa Pueblo, Adjuntas.

La experiencia de Casa Pueblo, recogida recientemente en un texto (Massol et al., 2006), nos sitúa en el devenir histórico en Puerto Rico, donde las políticas forestales las pautaba exclusivamente el Estado con objetivos madereros y agrícolas y de experimentación hasta las más recientes propuestas de minería a cielo abierto. Antes de la designación del Bosque del Pueblo en 1996, el gobierno no había designado una reserva forestal desde 1951. Pero no sólo logró la designación de un bosque sino que además, Casa Pueblo logró por primera vez en Puerto Rico que el gobierno descentralizara el manejo de los bosques. Sería una organización comunitaria de base quien administraría el bosque

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a. Protección del bosque:

Sobre las políticas tradicionales de conservación de bosques se puede enfatizar que la gestión de Casa Pueblo produjo un cambio de enfoque gubernamental hacia el reconocimiento del valor al bosque secundario y su protección ya exitosa en algunos casos, también reseñados.

b. Protección de las cuencas:

Se resalta la creación de un Fondo que permite expansión de la conservación de las áreas de cuencas críticas.


c. Protección de la biodiversidad:

El cambio de enfoque llevó al reconocimiento de la importancia de crear corredores de conservación.

d. Enfoque de manejo:

Se produjo un cambio sobre los enfoques en los manejos de los bosques. Se trata de un enfoque que toma en cuenta el ecosistema total, incluyendo su componente social. Este enfoque reconoce o debe reconocer el espacio medioambiental como uno complejo, capaz de ser experimentado de manera distinta y donde las rupturas tradicionales entre aquello que es “natural” versus “la gente” pierden o van perdiendo relevancia. e. Responsabilidad en el manejo, acuerdos de manejo y toma de decisiones: Este cambio de enfoque permite que el Estado reconozca a otros interesados como capaces de manejar o comanejar áreas naturales. Se producen (y actualmente se están reproduciendo) “acuerdos” para el manejo y el co-manejo de áreas naturales emulando hasta cierto punto la experiencia de casa Pueblo. Asimismo, se reconoce que existen otros actores, grupos interesados, que son capaces de hacer contribuciones y tienen derecho a participar en las decisiones sobre el manejo de los bosques y las políticas correspondientes. El cambio es paradigmático. Ya no es el Estadogobierno quien monopoliza el poder y la toma de

decisiones; quien tiene la exclusiva legitimidad para representar el bien público. Los grupos y comunidades son capaces de autogestionar iniciativas, obtener reconocimiento y legitimidad e insertarse en la toma de decisiones. Se añaden nuevos entendidos sobre el concepto participación y se construyen nuevos modelos participativos sobre la toma de decisiones y sobre el manejo de los recursos naturales. Los autores de esta experiencia han expuesto, además, algunos aspectos que fueron clave para la evolución exitosa de Casa Pueblo: 1. su investigación y preparación 2. la utilización efectiva de los medios 3. el promover alternativas viables y efectivas (protesta con propuesta) 4. la habilidad para negociar 5. la colaboración con otros sectores 6. enfatizar en cómo el buen manejo del bosque mejora la vida de la gente a nivel local y nacional. 7. mirar el siguiente desafío sin parpadear. 8. trabajar por cambios legales duraderos. 9. lograr la participación del sector privado 3.2.2 Experiencia Comunitaria de Interpretación y Rotulación en Piñones (Interpretative Development Project in Piñones) Reseñamos este caso como un ejemplo de integración comunitaria más allá de la participación en un proyecto

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en el bosque, pues, como verán en este proyecto se integraron los saberes y experiencias comunitarias en el proceso de interpretación de las áreas del Bosque y la reserva de Piñones. La experiencia fue presentada en un foro en las Islas Vírgenes por la asesora ambiental del proyecto, la planificadora ambiental Carmen Guerrero (2004). En el 2001, las comunidades de Piñones en colaboración con organizaciones no gubernamentales y a través del Instituto de Dasonomía Tropical comenzaron un proyecto comunitario de rotulación e interpretación. El objetivo de la comunidad, según expuesto por Guerrero (2004, p. 94) era proveer a los visitantes información sobre la cultura, historia, recursos naturales y arqueología de Piñones, aprovechando la entonces reciente construcción del Paseo Piñones. Desde el Plan de Manejo de 1976 se había recomendado la rotulación interpretativa del área. En este proyecto los residentes de la comunidad estuvieron a cargo de desarrollar, diseñar y construir los rótulos educativos e interpretativos de su comunidad. Como bien señala Guerrero, este concepto promueve una conexión de la comunidad con sus recursos, promoviendo, además, nuevas alternativas de desarrollo económico y social para la comunidad, con el beneficio adicional que logra aumentar las atracciones para los y las visitantes de Piñones. En el proyecto se integraron la Corporación Piñones Se Integra y la Coalición Piñones-Loíza junto a la colaboración del Programa del Estuario de la Bahía de San Juan y a Universidad del Sagrado Corazón.

El proyecto incluyó lo siguiente: (1) la recopilación de las historias orales locales, leyendas y narrativas de los residentes; (2) la utilización de estas historias para los rótulos; asimismo, se utilizó para la Ruta Cultural y Ambiental de Piñones. Lo innovador de esta forma de diseñar la rotulación y la interpretación de esta área natural es que, como bien expone Guerrero, en este caso el sistema de interpretación está basado en las características físicas y culturales de las comunidades y sus realidades. Guerrero menciona cinco áreas de beneficios que ofrece este enfoque comunitario en el manejo de áreas naturales: 1. beneficio a las comunidades- aumenta el conocimiento, la conservación y cuidado de los recursos naturales y las historias de la comunidad. Además, aumenta el orgullo de la comunidad y provee una fuente de ingresos para ésta. Otro punto importante, según Guerrero, es que permite que las comunidades se presenten como ellos se ven y no como alguien externo los percibe. 2. beneficios al visitante- le añade una experiencia profunda al conocer y entender mejor a la comunidad y la experiencia escénica es más coherente y placentera.



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3. beneficios para el gobierno- disminuye los costos tradicionales de rotulación e interpretación, así


como los costos de mantenimiento. Asimismo, la comunidad se auto-promueve como destino turístico. 4. beneficios educativos- provee un mecanismo educativo que integra la ciencia, la cultura, la historia y la expresión oral y escrita, entre otras disciplinas. Además, promueve el uso de la comunidad como un laboratorio vivo y resalta el valor de la experiencia y el conocimiento de las personas de edad avanzada. 5. beneficios para el ecosistema- activa el interés de la comunidad sobre el lugar en que habita, atiende el problema de la falta de conexión entre la gente y los recursos y estimula la conservación a través de un cambio de prácticas y estilos de vida. En esta sección hemos presentado algunos ejemplos en torno a las nuevas experiencias en el manejo de las áreas protegidas en el sistema estatal. Hemos querido presentar dichos ejemplos como un modo de problematizar la noción de participación pública en el manejo de los bosques. Como hemos mostrado, las experiencias de participación de las comunidades en la protección del medioambiente son variadas. Mientras algunas organizaciones comunitarias y agrupaciones de la sociedad civil han podido superar la burocracia institucional, la indiferencia y la mentalidad desarrollista de algunos sectores en el país en pro de la autogestión y el desarrollo sustentable, otros

esfuerzos, por circunstancias diversas, no han tenido el mismo éxito. Un elemento esencial en este análisis tiene que ver con la postura institucional respecto a la participación pública en el manejo. Como es de esperar, no existe una postura oficial sobre la participación, sino más bien diversas posturas que van consolidándose en la práctica de manejo. En ánimos de profundizar en las ideologías de manejo que convergen en el sistema del Negociado, en la próxima sección presentamos los hallazgos principales en torno a la percepción de los oficiales sobre la participación y algunos otros aspectos de manejo relacionados. 3.3 Principales hallazgos en relación a la percepción de los oficiales de manejo sobre la participación En el inicio de las entrevistas realizadas a las y los oficiales de manejo exploramos los problemas y preocupaciones que estos identifican como los más apremiantes dentro del universo de dimensiones relacionadas con el manejo. La pregunta que sirvió para enmarcar la discusión fue: ¿Cuáles consideras que son los principales problemas de manejo que confrontas en el día a día? En lo que sigue, presentamos un breve resumen de las respuestas de las y los entrevistados por orden de prioridad. Algunos de estos temas se cubrirán con mayor profundidad en las secciones subsiguientes. Las preocupaciones de los oficiales de manejo entrevistados parecen girar en torno a cuatro Para mantener el anonimato de las y los entrevistados, en los fragmentos de entrevista que presentamos a continuación solo se identifican por una letra y por el puesto que ocupan dentro de la división de manejo de bosques. 

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problemas principales. El primer problema de manejo que estos identifican tiene que ver con la limitación de recursos económicos y de personal que confronta el DRNA y por consiguiente el NSF. La gran mayoría de los OM identificó la limitación de recursos económicos como un problema fundamental debido a las claras repercusiones que tiene esta situación en diversos ámbitos de manejo. En particular, identificaron las limitaciones de personal en el área de educación con la situación de limitación de fondos, la escasez de materiales y el mantenimiento de áreas recreativas. Nuestro análisis apunta a que aquellos aspectos de manejo más directamente relacionados con los servicios que se ofrecen al público, como la recreación, de educación y movilización ambiental son más afectados con este problema de fondos. En la siguiente cita se resume muy bien el sentir de la mayoría de las y los entrevistados: “La crisis fiscal nos afecta, no tenemos computadora ni vehiculo, nos limitan las fotocopias para las hojas sueltas, hay limitaciones en cuanto a las casetas o áreas recreativas. Los quemadores están deteriorados, hace falta recursos económicos para mantener el área de una manera que al público le guste y decidan volver” (Informante C, entrevistas oficiales de manejo 2006). El segundo problema identificado por los OM se relaciona con el otorgamiento de títulos de propiedad, y el establecimiento y monitoreo de las colindancias del sistema de bosques del NSF. El problema parece centrarse en que muchas de las colindancias en la

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periferia del bosque no están claramente delimitadas o son de difícil acceso y monitoreo. Esto en la práctica suscita diversas controversias relacionadas al desarrollo, remodelación o expansión de viviendas y pequeños comercios en la periferia de los bosques. Según observan muchos de los oficiales de manejo entrevistados, el proceso de otorgamientos de títulos de propiedad es confuso y se realiza sin que medie un esfuerzo coordinado entre agencias. Las diversas interpretaciones sobre la delimitación de los derechos de uso se traduce en desacuerdos y pleitos legales que terminan poniendo en riesgo no tan solo la integridad ecológica del bosque, sino además, las relaciones entre la administración del mismo y las comunidades. A continuación se presentan dos perspectivas de los OM respecto al problema: “Aclarar problemas de colindancias en la periferia y hay que identificar y medir las distancias para evitar problemas con esas personas” (Informante J, entrevistas oficiales de manejo 2006) Yo creo que delimitar las colindancias o los límites del bosque, hay partes que no están debidamente identificadas. Si no tienes eso no puedes darle un manejo completo, no puedes manejar un área si no sabes que no es tuya” (Informante H, entrevistas oficiales de manejo 2006) El tercer problema identificado por los OM tiene que ver con diversos aspectos relacionados a las actividades de recreación en los bosques. Como discutiremos en la


próxima sección, por tratarse de un elemento de gran complejidad e importancia, la recreación representa un elemento de discusión sensitivo para las y los entrevistados. En términos generales, los asuntos más mencionados giran en torno al patrón de desarrollo turístico en áreas adyacentes a los bosques, conflictos entre diversos usuarios, falta de recursos para mejorar los servicios al público y choques entre la recreación y otros usos que se consideran son más importantes para los bosques. La cuarta preocupación identificada tiene que ver con la educación ambiental y el diálogo entre diversos sectores sociales y la administración del bosque. Interesantemente, de todos los oficiales de manejo entrevistados solo una minoría de estos reconoció de primera instancia la educación al público como uno de los problemas principales de manejo. En esta primera sección de preguntas, solo dos OM mostraron preocupación por el estado de la infraestructura y servicios ofrecidos al público y la necesidad de un mayor diálogo con los grupos comunitarios cercanos a los bosques. Sin embargo, como se discutirá más adelante, en el transcurso de las entrevistas que realizamos quedó claro que la comunicación e interacción con el público en general y las comunidades aledañas a los bosques son motivo de gran preocupación para los oficiales de manejo. A continuación se discute con mayor profundidad lo que, a nuestro entender, representan los hallazgos más importantes de la investigación. En la próxima sección

comenzamos resaltando los asuntos que se relacionan más directamente con la filosofía de manejo de los y las oficiales entrevistados. 3.3.1. Percepción de los OM respecto al manejo Sin lugar a dudas, durantes las últimas décadas el manejo de los bosques administrados por el NSF ha sufrido diversas transformaciones que van desde reducciones significativas en el presupuesto destinado para el manejo de éstas áreas, hasta presiones de desarrollo suscitadas a partir de un esquema de ordenamiento territorial incapaz de contener el deterioro ambiental. Una de las transformaciones más palpables ha sido el auge que se ha venido experimentando en las actividades recreativas en muchos de los bosques administrados por el NSF. Para la gran mayoría de los OM las actividades recreativas constituyen el principal uso en sus respectivas unidades de manejo. Sin embargo, mientras las actividades de recreación representan el principal uso en la mayoría de los bosques administrados por el NSF, el presupuesto destinado para sostener estas actividades ha disminuido considerablemente. En el discurso de gran parte de las y los entrevistados pudimos notar gran preocupación en torno al tipo de recreación y actividades turísticas que actualmente se llevan a cabo dentro y fuera de las márgenes del sistema de bosques del NSF. Su preocupación mayor parece girar en torno a que estas actividades puedan atentar contra la integridad ecológica de los bosques.

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Por ejemplo, algunos OM mostraron gran preocupación por la cantidad de desarrollos turísticos y residenciales que se están construyendo en las cercanías de los bosques. También identificaron la presión que ciertos sectores de poder ejercen para el desarrollo de terrenos que, aunque no están cobijados bajo la Ley de Bosques, cuentan con un alto valor ecológico y cultural. Otros explícitamente parecen resentir el crecimiento relativo de la recreación en sus unidades de manejo y muestran gran insatisfacción respecto a la filosofía de manejo asumida por el DRNA durante los últimos años. En el ejemplo que se presenta a continuación el OM manifiesta su preocupación respecto a la falta de iniciativas de investigación en su unidad de manejo y percibe como negativo que las actividades de recreación tengan prioridad respecto a otros aspectos de manejo: “Yo he visto que el Departamento [el DRNA], no sé... Para mí, ve, ha cambiado de un departamento de conservación y preservación a uno de explotación. O sea, es primero que hayan áreas recreativas para que la gente vaya a bañarse y a disfrutar que, por ejemplo, estudios científicos para que nos ayuden a nosotros los manejadores a hacer un mejor manejo”. (Informante E, entrevistas oficiales de manejo, 2006). Para el segmento de entrevistados alineados con esta visión, la solución reside en limitar las actividades de recreación en el sistema de bosques del NSF. Esta percepción del bosque visualiza la recreación como un asunto incompatible con la conservación y, por lo tanto, descarta un esquema de manejo en donde la

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recreación forme parte de las estrategias formuladas para adelantar el objetivo de la conservación. Otros entrevistados identificaron los bosques como un recurso para el beneficio económico y desarrollo de las comunidades: “Yo veo el bosque, que siempre lo he visto desde muchacho, [como] un recurso económico. No por explotarlo económicamente, tú sabes, decir “vamos a explotar el bosque”, no. Es que yo veo el bosque como un modo en que la comunidad puede generar economía y conservar el bosque. Pero no abuses del bosque. Lo veo en ese punto de vista y creo que en esa dirección de desarrollar, de establecer un desarrollo económico sustentable en la comunidad pero utilizando el bosque como atractivo. Pero no explotando el bosque”. (Informante L, entrevistas oficiales de manejo 2006) Sin embargo, en ocasiones las percepciones en torno al concepto de lo que es un bosque se construyen a partir de posiciones ambiguas o contradictorias. Si por un lado el informante L se pronuncia a favor de un proyecto de manejo que aspire al desarrollo económico y a beneficiar los sectores comunitarios aledaños al bosque, por otro asume un discurso que continúa reproduciendo una visión de manejo en la cual el bosque se percibe como un lugar intocable y divorciado de los procesos socio-históricos y culturales vinculados a estos: “Y eso pues lo que promueve a largo plazo


es que se cree en el bosque una reserva donde la gente reconozca, como hace con muchos lugares, diga: “Esto es intocable”. Entonces, establecer en el manejo del bosque qué áreas tú vas a utilizar para fin público y que áreas tú vas a utilizar para prístinas. Yo creo que el bosque debe moverse ya en esa dirección de ir consignando más áreas para prístinos y áreas mínimas que son representativas de esas áreas prístinas a uso público”. (Informante L, entrevistas oficiales de manejo 2006) ¿Entonces, qué sugiere esta variedad de acercamientos al ejercicio de manejo de las y los entrevistados? El análisis sugiere que aún no existe consenso entre los OM sobre “el balance” que debe existir entre los diferentes aspectos de manejo en el sistema de bosques del NSF; sobre todo en lo que concierne al estatus de la recreación vis-a-vis otros aspectos. Además, parecería que, conciente o inconcientemente, todavía en el discurso de los OM subyacen mitos sobre la relación entre el bosque y el público en general que es preciso superar. Por ejemplo, en opinión del informante E –que es bastante representativa de la mayoría de los entrevistados- el manejo del bosque debe ceñirse o guiarse casi exclusivamente por el conocimiento científico. Asimismo, muchos de los discursos, expresiones y prácticas de los OM parecen obviar y hasta subvalorar las experiencias, saberes y significados más cotidianos o “populares” en relación a los bosques. Esta percepción también parece contribuir a la visión que tienen los oficiales de manejo respecto al rol

del público en las estrategias de conservación. Si se compara, por ejemplo, los dos fragmentos de entrevista del informante L (ver arriba) podemos entender un poco mejor algunas de las contradicciones inherentes a la filosofía de manejo imperante. Desde la perspectiva inicial de L, el bosque debería servir como fuente económica para las comunidades cercanas al mismo. Este esquema de manejo implica un rol activo por parte del público (en este caso las comunidades) en las decisiones y estrategias de manejo planificadas para el bosque. Sin embargo, al examinar a profundidad los planteamientos de L en torno a su filosofía de manejo, notamos que su discurso refleja una gran contradicción. Según sostiene más adelante en la entrevista, el bosque debería manejarse a partir de un esquema en donde la mayoría de los terrenos sean destinados estrictamente a la preservación. L aboga porque solo una porción mínima de los terrenos del bosque se utilicen para la recreación y la visitación del público y que los mismos sirvan como una especie de lugar demostrativo (“show room”) del otro bosque al que no se tendrá acceso. Lamentablemente, esto no es una posición exclusiva de L. Al contrario, a pesar de las variaciones en énfasis y opiniones notamos que la mayoría de los entrevistados favorecen un esquema de manejo fundamentalmente basado en la preservación. Muestra de ello son las diversas reacciones y opiniones que obtuvimos de las y los entrevistados respecto al rol del público en las estrategias de manejo. En la siguiente sección se discute este tema con mayor detalle.

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3.3.2 Participación del público en las estrategias de manejo y conservación Durante las últimas décadas el discurso de la participación pública ha penetrado diversas esferas en la política pública ambiental global, y Puerto Rico no ha sido una excepción. La presión que ha ejercido el movimiento ambientalista y un sinnúmero de comunidades en el ámbito local ha sido fundamental para evidenciar el doble discurso del estado respecto a la política ambiental. Mientras por un lado se reconoce la importancia de la participación pública en las decisiones medioambientales, por otro, el ejercicio de toma de decisiones en este y en muchos otros ámbitos sigue siendo fundamentalmente antidemocrático. Es por esto que Rask sostiene que a pesar de que la participación no es la panacea al problema de gobernabilidad, las ideas y los modelos relacionados con el concepto de democracia representativa podrían contribuir al mejoramiento de los procesos de política pública a nivel institucional (Rask, 2003). Además, plantea que esta evolución hacia la participación requiere de métodos y compromisos, por lo que debe estar acompañada de un cuidadoso análisis político que considere las ventajas y desventajas de las diversas formas de articular la política pública y procurar la democracia (ibid). Considerando los planteamientos de Rask y otros pensadores adscritos a la literatura sobre la participación, la investigación también exploró las nociones de las y los entrevistados respecto a la

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participación. En términos generales, podemos afirmar que existe un consenso entre las y los OM sobre la necesidad e importancia de que el público en general participe de la gestión de manejo. En su mayoría, las y los entrevistados reconocieron que existe un problema serio de comunicación entre el público y la agencia tanto a nivel central, como a nivel de los distintos bosques. Tal vez, la mejor descripción de la situación proviene de J, quien compara la falta de diálogo con una especie de muralla entre la administración de los bosques y las comunidades: “El decidir y evaluar qué tipo de actividades se pueden llevar a cabo para acercar la comunidad y así sacar el muro que exista entre bosque y comunidad” (Informante J, entrevistas oficiales de manejo 2006) Algunos de los oficiales de manejo alineados con esta posición, inclusive identificaron este problema como uno fundamental para adelantar los objetivos de conservación y enfatizaron en la necesidad de establecer un mecanismo de diálogo más formal con el público y las comunidades cercanas a los bosques: “Yo creo que sería bueno que el Departamento escuchara más a las comunidades y pusiera en práctica lo que estas están pidiendo” (Informante J, entrevistas oficiales de manejo 2006) Según reconoció uno de los entrevistados, una de las razones principales para esta falta de diálogo se relaciona con la filosofía de manejo imperante en la


política pública estatal y la concepción del público en el ejercicio de manejo: “El contacto de los oficiales de manejo con las comunidades ha sido un tanto restrictivo, el “No toque” o “No haga” o “No se lleve”, o para hacer esto necesitamos permiso, entiendes. […]Es una de restricción y monitoria, más de que cómo bregamos con el asunto. Quizás los oficiales de manejo no tienen todas las herramientas para bregar este tipo de cosas y bueno, hay gente y hay gente. Hay gente que es más fácil que otras, más complicada que otras. Y eso es parte del problema”. (Informante M, entrevistas administración central del Negociado, 2007) Es importante aclarar que esta es una posición minoritaria entre los entrevistados. Sin embargo, nos parece pertinente porque describe de una manera muy certera lo que es el ejercicio de manejo tradicional. Un ejercicio que, como hemos dicho, es fundamentalmente coercitivo, ya que se basa en controlar el comportamiento del público mediante la restricción legal y práctica de los usos en las unidades de manejo. El objetivo es mantener a raya el público, que es visto muchas veces como amenaza para el bosque.

Por otro lado, en nuestro análisis encontramos que entre los oficiales de manejo existen distintas nociones en torno a la participación del público en las estrategias de manejo. Cerca de la mitad de los entrevistados mostró lo que podríamos denominar como una concepción utilitarista de la participación. Es decir, una concepción de la participación que se restringe a permitirle al

público participar de campañas de limpieza, casas abiertas o de ser los “guardianes auxiliares” del bosque; pero no necesariamente a compartir el poder y abrir el proceso de deliberación sobre las estrategias de manejo al público. A continuación dos de las respuestas de las y los entrevistados a la pregunta relacionada con la participación del público en el manejo de los bosques: “Bueno, no a meterse directamente en toda la administración del bosque, sino a colaborar. Que sirvan de colaboradores pero no colaborar para aparentar sino[… ]colaboradores verdaderos” (Informante L, entrevistas oficiales de manejo 2006) “Que la gente fueran vigilantes del bosque, para velar por las cosas que pueden pasar dentro del bosque…” (Informante B, entrevistas oficiales de manejo 2006) Como bien ilustran estos fragmentos de entrevista, una de las nociones que domina el concepto participación

pública de los oficiales de manejo es la que reduce la participación a iniciativas de colaboración que son predeterminadas por la agencia. Esta concepción descarta la posibilidad de que el público pueda participar de una manera activa en el proceso de deliberación sobre las prioridades de manejo y en la planificación de las estrategias para llevarlo a cabo. El público, entonces, participa en tanto y en cuanto pueda aportar a los mejores intereses y filosofía de manejo de la agencia. En las entrevistas también exploramos el sentir de los OM respecto a los mecanismos tradicionales de

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“participación” normalmente empleados por el NSF. Sin lugar a dudas, la gran mayoría de las y los entrevistados favoreció las concesiones como mecanismo de participación pública (incluyendo algunos OM que favorecen también el tipo de participación utilitarista). Las concesiones son un mecanismo legal que le permite al NSF delegar parte de sus responsabilidades de manejo (como por ejemplo las relacionadas a la recreación) en una organización comunitaria o ente privado con o sin fines de lucro. En algunos casos, las necesidades de personal para atender las actividades de recreación y otras facetas de manejo se han cubierto mediante el mecanismo de concesiones. Para la gran mayoría de las y los entrevistados las concesiones podrían ser el mecanismo más efectivo para atender las necesidades de personal entrenado en aspectos de educación y recreación en el sistema de bosques estatal. Al mismo tiempo, mostraron gran preocupación respecto a que el DRNA le otorgue el derecho de concesión a operadores privados. Su preocupación principal se basa en experiencias anteriores en las que los operadores privados han antepuesto sus intereses económicos a la misión de conservación del NSF, provocando, por ejemplo, la sobre-visitación de algunas áreas ecológicamente sensitivas. Por tal razón, favorecieron un esquema de manejo en donde grupos comunitarios u organizaciones sin fines de lucro puedan encargarse de las concesiones. Sobretodo, enfatizaron en la posibilidad de cubrir las necesidades de guías educativos a partir de este mecanismo: “Eso funciona y es importante para el

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manejo. Que mejor que una persona del barrio como guía turístico y que conozca los recursos que hay en el bosque… pero para eso se trabaja”. (Informante H, entrevistas oficiales de manejo 2006) En la investigación, también exploramos el sentir de las y los entrevistados respecto a los acuerdos de comanejo. De todos los mecanismos estudiados, este fue el que más posiciones divergentes suscitó entre los entrevistados. Mientras que menos de la mitad de éstos pareció favorecer los acuerdos de co-manejo como una alternativa al esquema actual, el restante o se mostró indiferente o mostró grandes reservas respecto a este concepto o paradigma. En opinión del informante H, una de las ventajas que presentan los acuerdos de co-manejo es la posibilidad de articular un proceso deliberativo que pueda facilitar la participación formal del público en el ejercicio de manejo. Para H se trata de un mecanismo que ayuda a solidificar el compromiso entre las comunidades (el público o diferentes sectores interesados en el bosque) y el NSF: “Dentro del área de nosotros no hay ningún compromiso donde la comunidad pueda tomar decisiones ni dar sugerencias al Departamento, si va a ocurrir cuando haya esa integración comunitaria, un compromiso”. (Informante H, entrevistas oficiales de manejo 2006). Para otros, el co-manejo representa la única manera para superar la crisis económica y de personal por la


cual atraviesa el NSF y el DRNA en términos generales. Según esta perspectiva, la agencia no tiene la capacidad económica para manejar adecuadamente los bosques, escenario que podría poner en riesgo la misión misma de la agencia. De igual forma, en opinión del informante A, el co-manejo solo funciona si se establece con una organización sin fines de lucro comprometida con la conservación: “Por lo tanto, el co-manejo es un instrumento que por necesidad y obligación nosotros vamos a tener que utilizar porque no nos podemos...no tenemos la capacidad de manejar las áreas; entonces, lo que va a pasar es que los políticos se van a aprovechar de eso para implementar sus políticas de manejo... No puede ser un grupo con la visión de negociación, de ganar dinero… Tiene que ser un grupo que esté comprometido con la conservación. Y para que ocurra eso tiene que haber una madurez comunitaria” (Informante A, entrevistas oficiales de manejo 2006) Resulta muy revelador que aún aquellos que favorecieron el co-manejo (salvo algunas excepciones), lo hicieron desde una posición bastante ambigua y hasta posiblemente más alineada con el concepto de las concesiones o de una noción más utilitarista de la participación. Para algunos se trata de allegar una brigada de trabajo voluntaria (sin costo adicional) que le simplifique la vida al personal: “[y]o considero que al integrarse nos va aliviar el trabajo” (Informante F, entrevistas oficiales de manejo 2006). Solo uno de los que favoreció el co-manejo lo hizo pensando en los

mutuos beneficios y responsabilidades que conlleva un esquema de manejo como este. En marcado contraste respecto a las posiciones anteriores, otro de los entrevistados reflexionó sobre las experiencias que ha tenido el NSF respecto al manejo y mostró gran preocupación por el hecho de que en el esquema actual se le otorgue el 50% de la responsabilidad del co-manejo a los grupos comunitarios y 50% al DRNA. Así que si bien el entrevistado no se pronunció explícitamente en contra del co-manejo, su definición práctica contrasta marcadamente con los principios fundamentales de lo que estrictamente se conoce como co-manejo: “Uno de los retos que veo es que dentro de estos planes de co-manejo se les esta dando una participación a las comunidades como tal bien amplia, en el sentido de que estamos mitad y mitad. Yo pienso […] que independientemente de que es un comanejo, la parte mas importante o no diría que fuera mitad y mitad o que fuera ¾ partes el Departamento, que retenga el mayor peso. Pero no dejarle todo el peso a la comunidad como tal, por que la comunidad o los grupos que están hoy no son los mismos que puedan estar en el futuro. Si yo retengo la dirección pues puedo controlar algunas cosas. Pero cuando están al mismo nivel se me va a hacer un poco difícil”. (Informante G, entrevistas administración central del Negociado 2008) Otra de las ideas que surgió en las entrevistas tiene que ver más con la creación de lo que uno de los entrevistados

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llamó comité de manejo. Según se definió, esta puede ser una estructura de toma de decisiones a partir de la cual las comunidades y otros sectores como el privado puedan tener de alguna manera representación y participación en las decisiones y estrategias de manejo que normalmente toma la agencia. Esta propuesta solo fue presentada por un grupo minoritario del total de las y los entrevistados. Al evaluar el conjunto de opiniones e ideas presentadas por los OM respecto al tema de la participación pública podemos concluir que existe una gran necesidad de discutir abiertamente el tema de la participación y de adiestrar, ya sea a los OM o a otro personal en las diferentes unidades de manejo, en temas de deliberación y de comunicación efectiva a nivel de grupo. Además, si la agencia aspira a mejorar sus relaciones con el público y comunidades aledañas a los bosques estatales, debe considerar embarcarse en un análisis más profundo respecto a cómo lograr esta meta considerando tanto las condiciones fiscales de la agencia como el conocimiento, destrezas y filosofías de manejo de las y los entrevistados. 3.3.3. Proceso de planificación y deliberación en el sistema de bosques estatal Otro de los objetivos de esta parte de la investigación fue analizar la estructura y estrategias de planificación y deliberación actualmente empleadas en la política pública de bosques a nivel estatal. Muchos de los principios de manejo empleados por el NSF responden a las condiciones históricas que suscitaron el auge por

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la conservación y dieron origen al sistema de bosques estatal, pero no necesariamente a los retos de manejo, necesidades del público y dinámicas de uso actuales. Si se considera, por ejemplo, cómo se establecen los usos del terreno en los bosques a partir del traspaso de los terrenos forestales al gobierno estatal en 1943, puede notarse cómo mientras varios bosques en la región montañosa (Ej. Carite y Río Abajo) se designaron principalmente para la protección de las principales zonas hidroeléctricas del país, otros en la región costera se destinaron más a la conservación en general (Ej. Guánica). En algunos renglones de manejo (sobre todo en lo que concierne a la recreación y educación) el NSF no ha podido responder ágilmente a la evolución de los cambios experimentados, ni ha podido incorporar en todos los bosques estrategias de manejo más a tono con las nuevas tendencias de deliberación y de participación que desde hace décadas son empleadas en la planificación y administración de los asuntos ambientales a nivel más internacional. Esta situación representa un reto para los objetivos de movilización ambiental (ej. lograr mayor insumo y participación del público en las estrategias de conservación) a los que aspira la agencia. Si retomamos el tema de la recreación, podemos decir que a pesar de que desde los años treinta (ej. el caso del CCC) han existido diversas políticas orientadas a fomentar la recreación en algunos bosques del sistema estatal, salvo pocas excepciones la recreación no representa un área de prioridad dentro de la misión del NSF. Tal vez por esta razón, la agencia no ha evaluado a


profundidad las necesidades y deseos del público en cuanto a la recreación, ni se ha planteado un ejercicio de identificar nichos de oportunidad eco-turística y recreativos claramente definidos en el sistema de bosques. Esto es preocupante porque a nuestro entender existen tangencias importantes entre la recreación y la movilización ambiental. Es decir, las nuevas tendencias en el campo de la sociología ambiental resaltan el componente de recreación y desarrollo de actividades creativas como uno esencial para lograr una mayor movilización ambiental por parte del público. Claramente, para que un análisis como este pueda ocurrir tiene que lograrse dentro de los marcos de un esquema de planificación integral que no tan solo establezca las prioridades de uso y estrategias de manejo para los bosques, sino que también lo haga a partir de una plataforma transparente, científicamente informada y de amplia difusión y aceptación pública. En otras palabras, cualquier ejercicio de manejo que pretenda tener un impacto positivo en el público en general debe estar respaldado por un esfuerzo de planificación que -por definición- debería caracterizarse por ser democrático y participativo. Sin embargo, al evaluar los recursos y estrategias de planificación actualmente empleados en las diferentes unidades del sistema de bosques del NSF pudimos identificar varias deficiencias serias en el ejercicio de planificación de la agencia. En general, podemos decir que la sección de manejo de bosques dentro de la estructura del NSF exhibe un pobre performance en los procesos formales de toma de decisiones o deliberación. Si comenzamos por

los mecanismos tradicionales de planificación, como los planes de manejo, encontramos que la mayoría de los bosques administrados por el NSF no cuenta con un plan de manejo y los únicos bosques que si cuentan con uno, no lo tienen actualizado (salvo, tal vez, el caso de Río Abajo): “Bueno para empezar, el Bosque adolece de lo que es un plan de manejo. No lo tiene. Hay un plan maestro pero no hay algo formal. Como te dije anteriormente, nosotros improvisamos lo que a nuestro mejor entender es lo mejor que le puede suceder al bosque bajo mis manos y vendrá otro y pensará otra cosa”. (Informante L, entrevistas oficiales de manejo 2006) Esto significa que al presente no existe un mecanismo homogéneo establecido, ni un plan programático claro más allá de la Ley de Bosques en donde se puedan establecer las líneas de acción y metas relacionadas al

manejo de los bosques a corto, mediano y largo plazo. En cambio, a juzgar por las expresiones de la mayoría de las y los OM, el proceso de toma de decisiones a nivel de los bosques se caracteriza por los siguientes elementos: 1) ocurre a partir de una perspectiva desarticulada, 2) está basado principalmente en el uso y la costumbre, 3) no cuenta con una metodología de deliberación sistemática y clara y 4) no considera el impacto que tendrá en el público en general las decisiones tomadas. En las entrevistas realizadas, más de la mitad de los

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entrevistados reconoció no contar con un procedimiento formal claro para establecer las estrategias y prioridades de manejo en sus respectivas áreas. Algunos de estos alegaron tener un plan semanal o diario, pero también reconocieron que muy pocas veces lo logran seguir de una manera satisfactoria. Mientras por un lado, un gran número de entrevistados dijo que estas deficiencias en el área de planificación integral responden a la falta de recursos económicos y de personal que se destinan al manejo, por otro, solo una minoría de las y los entrevistados explícitamente expresó estar insatisfecho con la situación. A continuación una de las pocas expresiones de preocupación en cuanto a la falta de un proceso formal de planificación en la agencia: “La agencia trabaja en el hoy. Lo que ve en el hoy pero no mira al futuro. No establece unas estrategias al futuro. La división adolece de eso. Tienen que establecer planes a largo plazo y ejecutar para llegar a ese plan que estableciste en un momento dado, aunque haya variantes en un momento dado”. (Informante L, entrevistas oficiales de manejo 2006) Algunos de ellos también reconocieron no tan solo la necesidad de que se establezca un mecanismo de planificación formal, sino que además, se comparta y discuta con los sectores de interés y sobre todo con las comunidades: “El departamento debiera tener la manera de dejarle saber a ellos hacia dónde es que se vamos con el bosque o qué queremos hacer. Se debe presentar un plan de trabajo a la

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comunidad para que opinen y que nos digan en qué parte pueden participar e interactuar con nosotros”. (Informante C, entrevistas oficiales de manejo 2006) Desde nuestra perspectiva, el cuadro arriba discutido podría indicar una falta de accountability y un déficit de democracia en la gestión de manejo del NSF. Muchos de los problemas discutidos responden a una política pública de manejo ‘descentralizada’ en la que los OM tienen la libertad de determinar su filosofía práctica de manejo y las prioridades de uso en las unidades de manejo que tienen a cargo. Este tipo de estructura es problemática porque mientras por un lado le puede otorgar una mayor autonomía a los OM, por otro dificulta un proyecto coherente de manejo a largo plazo y no permite establecer mecanismos claros y continuos de evaluación del cumplimiento de las metas y objetivos establecidos. Además, estas deficiencias claramente dificultan la movilización ambiental y la participación del público en el sistema de bosques. Nos parece que, a partir de este esquema, el NSF debe plantearse hacer un ejercicio interno de reflexión profundo y por fases en el que se atiendan las siguientes preguntas: ¿Más allá de la crisis económica, cuál es la posición oficial del DRNA respecto al rol del público en la gestión de manejo? ¿Cuál es el perfil del público que visita los bosques? ¿Cuál es la percepción que tienen distintos sectores de interés y comunitarios respecto a los servicios al público que se ofrecen en las diversas unidades de manejo?


¿Cómo cumplir con la misión educativa que tiene el NSF de una manera más efectiva, y al mismo tiempo articular un proyecto recreativo para los bosques que esté alineado con ese componente educativo? De seguro, estas preguntas requerirán un ejercicio de planificación más horizontal y participativo de parte del NSF. También requerirán repensar la estructura de trabajo y el perfil de los oficiales de manejo que se reclutan, y procurar una mejor capacitación de estos, especialmente en lo que concierne a la participación y estrategias de diálogo con el público. En ánimos de ir contribuyendo a la discusión, en la sección siguiente discutimos algunos de estos aspectos considerando los tres estudios de caso.

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4. El Bosque Seco de Guรกnica

Figura 4. Bosque Estatal de Guรกnica.

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4.1 Historia y evolución del manejo

“[…] tú tienes que manejar para que la gente no traiga más plagas al bosque” (Entrevistas oficiales de manejo, 2006)

El Bosque Seco de Guánica (BSG) está localizado en la costa suroeste de Puerto Rico. Comprende unas 4000 hectáreas (aproximadamente 10,000 acres) (UNESCO, 2004b). Tiene una extensión de 21 kilómetros de áreas costeras y abarca los municipios de: Guánica, Sabana Grande, Yauco, Guayanilla, Lajas y Cayo Aurora “Guilligan”. Sin duda, el BSG representa no tan solo un ecosistema de gran importancia ecológica, sino también es un baluarte histórico y cultural para la región. A pesar de que para muchos, el Bosque Seco es, tal vez, aquel remanente de naturaleza intacta en el Período

suroeste de la Isla, lo cierto es que es imposible pasar por alto lo que Valdés-Pizzini (Valdés-Pizzini, 2006, p. 2) denomina como el cronotopo del bosque, que es un término que encierra: “[…] aquellos espacioslugares con significación profunda para sus habitantes; un lugar que es siempre el local (el punto fijo) de la memoria colectiva, espacio que es a su vez el centro de los procesos de imaginación y construcción social” (ver también Harvey, 1996). Como en muchos otros casos, es imposible entender a profundidad la evolución del Bosque Seco sin reconocer el paso del ser humano en este ecosistema (ver figura 5). En el caso del BSG, las políticas de manejo han sido variadas y, hasta cierto punto, ambiguas respecto a rol del público en el manejo del bosque. Según

Jurisdicción/actores

Visión de manejo

1850

Comisiones forestales

Identificación de terrenos forestales para conservación

1879 -1898

Cuerpo de Ingenieros de Monte

1919- 1936

Bosque Insular y Reserva Forestal

Plan de Aprovechamiento Forestal - protección algunas áreas BSG

1921-1931

Servicio Forestal Insular

1936-1941

Campamento Borinquen CCC/Servicio Forestal Insular

1945-1970

Instituto Dasonomía Tropical

1960’s-1970’s

Servicio Forestal de Puerto Rico

1981

UNESCO- Reserva de la Biosfera

Política energética - venta de madera y carbón

Plantaciones forestales - producción de madera - reforestación - plantaciones forestales - obras infraestructura y recreación - 40 Km. veredas Plantaciones forestales producción de madera - -

desarrollo áreas recreativas (continuación) investigación científica

Política de usos múltiples - turismo y recreación - investigación científica - educación - conservación de la biodiversidad

Figura 5. Historia de las políticas de manejo en el Bosque Seco de Guánica (Álvarez-Ruiz & Valdés-Pizzini, 1990; M. Canals, 2006; M. E. Canals, 1990; Wadsworth, 1990)

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Sandra Molina, durante 128 años -específicamente de 1820 al 1948- alrededor de 20 familias vivieron en El Maniel una pequeña comunidad ubicada en parte de los terrenos que hoy forman parte del BSG (Molina, 1998, p. 2 y 21). La comunidad del Maniel desarrolló una economía mayormente de subsistencia a partir de la venta de leña para carbón, el cultivo de frutos menores y el pastoreo de animales (ibid). Desde finales del siglo XIX al menos 4,016 hectáreas del BSG “[…] permanecieron como tierras de la Corona Española…” (Wadsworth, 1990, p. 63). Más tarde, en 1919 se designa como Bosque Insular y Reserva Forestal (ibid). En sus inicios, la política de manejo del bosque se supeditó a satisfacer las demandas energéticas de la población local a partir de la extracción y venta de madera y carbón (Álvarez-Ruiz & Valdés-Pizzini, 1990). Esta visión de manejo, en parte, resultó en la deforestación de grandes áreas del bosque que ya se reconocen en fotografías aéreas tomadas en el 1936 (Molina, 1998; Wadsworth, 1990). Simultáneamente, el Servicio Forestal comenzó un esfuerzo de manejo dirigido a lo que Wadsworth (Wadsworth, 1990, p. 61) denomina como: “un programa de mejoramiento para el área. Áreas en pastos fueron sembradas con especies forestales que se consideraron de mayor utilidad que las que quedaban en los bosques”. Esto inició una nueva fase en el manejo del bosque dirigida a la producción maderera, que también resultó en la reforestación de grandes extensiones del BSG. Además, implicó un proceso gradual de desplazamiento de los habitantes del Maniel

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que culminó en 1948 con la relocalización de ésta comunidad al barrio La Luna, en la entrada del BSG (Molina, 1998). Probablemente, a partir de esta fecha los residentes de Guánica se convierten en visitantes en vez de residentes; inaugurando así una política de exclusión por parte del Servicio Forestal. Las llamadas ‘siembras de mejoramiento’ se realizaron de 1922 a 1970 en tres distintas fases (Wadsworth, 1990). En gran medida, este esfuerzo de ‘reconstrucción’ del bosque a través de la reforestación y sembradíos de plantaciones maderables se logró debido al establecimiento del Campamento Borinquen del Cuerpo Civil de Conservación en 1936 (ibid). Este organismo también fue responsable de construir un sinnúmero de importantísimas obras de infraestructura, como las veredas, carreteras, el establecimiento de distintas áreas recreativas y otras instalaciones en el bosque (M. Canals, 2006; Wadsworth, 1990). Simultáneamente, a principios de la década del cuarenta, se comienzan a establecer algunas áreas recreativas. Pero en realidad, no fue hasta finales de la década de los 50 y comienzos de los 60 que las políticas de manejo del bosque se orientan ampliamente al desarrollo de áreas recreativas y a promover el turismo; luego de lo que Canals llama un período de abandono de los bosques de Puerto Rico en términos generales (entrevistas oficiales de manejo, 2006). Para ese momento ya se habían constituido las áreas de: Charco Azul, Manglillo Grande, Manglillo Pequeño, Caña Gorda, Tamarindo, Cayo Aurora (Isla de Gilligan) y Jaboncillo. En parte,


esta orientación al turismo surge del reconocimiento por parte del Servicio Forestal de que las plantaciones del BSG no tienen potencial comercial, debido al lento crecimiento de las plantaciones (ibid). A partir de la década de los 60 el BSG se convierte en un bosque de interés científico atrayendo a un sinnúmero de científicos de la comunidad local, federal e internacional. Tal vez, el hito que marca este período es el redescubrimiento del guabairo en 1961; especie que más tarde se convertirá –en conjunto con el sapo concho- en uno de los íconos por excelencia de éste bosque (entrevista oficiales de manejo, 2006). Si bien el BSG es objeto de investigación desde 1904, es luego de la década de los 70 cuando el bosque suscita mayor actividad científica (Álvarez-Ruiz & Valdés-Pizzini, 1990). Tan solo de 1990 a 2003 se llevaron a cabo cerca de 120 investigaciones relacionadas a éste ecosistema (ibid). Las tres políticas de manejo arriba presentadas cristalizarán en la designación del BSG como Reserva Internacional de la Biosfera en 1981 por la Organización Cultural, Científica y Educativa de las Naciones Unidas. Sin duda, esta designación consolida una visión de manejo basada en la llamada política de usos múltiples, que de forma indirecta ya estaba presente en las estrategias de manejo del bosque con anterioridad a esta fecha. El BSG es el único bosque estatal en Puerto Rico con esta designación (Domínguez-Cristobal, 2000). En este caso, la política de usos múltiples se basa en concebir el manejo del bosque a partir de cuatro

ejes principales: la conservación de la biodiversidad, la investigación científica, la educación ambiental y la recreación y el turismo. Sin embargo, en la práctica, esa política de usos múltiples no se ha podido concretar del todo debido a lo complejo que es articular una política coherente de manejo en un lugar tan sensitivo y en donde interactúan tantos sectores con intereses diversos como los representados en el BSG. En la próxima sección presentamos lo que, consideramos, son las experiencias y los principales retos de manejo que confronta el BSG a través de tres preguntas fundamentales. En primer lugar, ¿cuáles son los principales usos y grupos interesados en el bosque? Segundo, ¿en qué medida esos usos actuales e intereses de estos sectores corresponden o difieren de la visión de manejo que se vislumbra para ese bosque? Por último, ¿qué alternativas podrían contemplarse para lograr una mayor participación de los sectores interesados en la conformación y aplicación de las distintas estrategias de manejo para el bosque?

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4.2 Aspectos de política pública y estrategias de manejo “Yo siempre digo que nosotros no manejamos los recursos, ni manejamos las aves, ni la flora, ni la fauna. Nosotros manejamos la gente y cómo la gente afecta a la flora y la fauna. Eso es lo que yo más he aprendido aquí, tú manejas gente”. (Entrevistas oficiales de manejo, 2006)

4.2.1 Dinámicas de uso y principales grupos de interés en el BSG El BSG es, tal vez, una de las áreas de manejo más complejas con que cuenta el NSF. Actualmente, los principales usos del bosque son la investigación científica, la recreación, la educación ambiental y la conservación de la biodiversidad. De estos, la recreación y el turismo es el principal uso con una visita anual aproximada de 400,000 visitantes locales e internacionales (entrevista oficiales de manejo, 2006). La mayor parte de estos visitantes se concentra en los ecosistemas costeros del bosque, específicamente en las playas. Por eso es que, entre los ecosistemas representados en el BSG, por su gran valor escénico y recreacional, las playas “reciben el mayor impacto por intensidad de uso (Álvarez-Ruiz & Valdés-Pizzini, 1990)”. También resulta interesante que, según una encuesta realizada en la década de los noventa, la mayoría de los visitantes a las áreas costeras del BSG son locales y específicamente de la región suroeste de la Isla (ibid, p. 132)”. Esto podría indicar que el BSG sirve mayormente a un público local, pero tendría que

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corroborarse con un estudio de usuarios más profundo que actualice estos datos. Cuando se hace referencia al turismo y a la recreación es imprescindible cartografiar los distintos grupos de interés e identificar en qué medida los intereses de estos grupos están o no representados en el manejo del bosque o en qué medida podrían entrar en conflicto. En términos generales, los principales grupos de interés en el BSG son las familias con residencias permanentes, las familias con segundas residencias y los turistas locales e internacionales. Pero esta agrupación subestima la diversidad que existe dentro de cada una de estas categorías, respecto a los intereses que tienen estos grupos en el bosque (ver figura 6). Si concentramos en el caso tanto de los residentes permanentes o con segundas residencias, el escenario de actores es complejo, y hemos podido constatar que existen varios asuntos de carácter político, histórico y cultural que se reflejan en las dinámicas sociales que ocurren en torno al bosque. Estos asuntos se observan en las dinámicas interpersonales y en las nociones espaciales que exhiben las distintas comunidades del Municipio de Guánica. Podría decirse que, en comparación con otros grupos sociales en Puerto Rico, los guaniqueños se caracterizan por ser ‘regionalistas’. Tal vez, el mejor ejemplo de esto sea la gente del barrio Ensenada, quienes reflejan un alto sentido de pertenencia a su barrio que, en ocasiones, incluso trasciende su identidad como guaniqueños. El ejemplo de Ensenada es muestra de que al interior de lo que


Figura 6. Foto aérea Bosque Estatal de Guánica, barrios y municipios.

podríamos denominar como la comunidad de residentes de Guánica existe una gran heterogeneidad ideológica respecto a las necesidades y al curso de desarrollo del Municipio, que es imprescindible reconocer a la hora de definir los intereses de estas comunidades en el BSG. Sin embargo, no hay duda de que para cualificar la percepción sobre el BSG que tienen estos distintos sectores interesados es necesario explorar de una manera más profunda la noción de desarrollo económico que tienen los distintos sectores del Municipio de Guánica. Si el objetivo es entender cómo la gente de Guánica se siente respecto al Bosque Seco, también hay que entender el proceso de estancamiento económico que sufre Guánica desde hace varias décadas

y las dinámicas socioculturales que esto ha propiciado (Álvarez-Ruiz & Valdés-Pizzini, 1990; Consultores Asociados, 1996). Como se desprende del Estudio de opciones económicas para el barrio de Ciénaga del Municipio de Guánica: “[u]no de los problemas sociales de mayor envergadura en el municipio de Guánica y en el barrio Ciénaga son los altos niveles de pobreza experimentados (Consultores Asociados, 1996, p. 18)”. Para la década del noventa el 72.8% de las familias en Guánica se consideraban bajo los niveles de pobreza (ibid). Por eso, no es de extrañar que algunos grupos de interés en el BSG, como el gobierno municipal, consideren las distintas estrategias de conservación que se han llevado a cabo durante los años en el

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bosque como impedimento al desarrollo económico de Guánica. En cierta medida, este discurso tradicional sobre el desarrollo de Guánica ha vislumbrado que la salida al impasse económico está en el desarrollo de proyectos turísticos y residenciales orientado al turismo en masa. En ocasiones, esto ha resultado en un escenario polarizado que no permite encontrar un lugar en común desde donde discutir las aspiraciones, preocupaciones y proyectos que tienen estos grupos de interés respecto al bosque. Este contraste en las visiones de los grupos de interés en el BSG es muestra de que los asuntos relacionados a la recreación y el turismo representan uno de los mayores puntos de discordia entre los distintos sectores interesados en el BSG. Como bien Valdés-Pizzini describe para las zonas costeras de la Isla en general, históricamente el incremento de la industria del turismo ha desatado un choque entre el sector privado, gubernamental y los movimientos ambientales en Puerto Rico (Valdés- Pizzini, 2006). En el BSG, el ejemplo más conocido es el de Bahía Ballenas en dónde en la década del ochenta se propone la construcción del complejo turístico Club Med. En 1986, luego de que gran parte de la comunidad se movilizó para detener la construcción de este proyecto y se resolviera el caso a favor de los reclamos de la comunidad, los terrenos pasaron a ser administrados por el Fideicomiso de Conservación de Puerto Rico y esto, de nuevo, podría percibirse como una política de manejo ‘de espaldas’ al público. Porque se vuelve a desarrollar una estrategia de manejo para el área que no contempla, ni si quiera, un componente pasivo

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de disfrute tanto para los visitantes locales, como internacionales. Como se desprende de la siguiente secuencia de entrevista: “[…] la consigna era Bahía Ballenas pa’l pueblo. Era nuestra consigna. Y ahora mismo Bahía Ballena no es del pueblo porque el pueblo no la puede utilizar. Porque el Fideicomiso no permite a la gente entrar a ese lugar. Eso nos pudo haber afectado porque la gente dice pero luchamos por…y sin embargo no pueden entrar a la playa. No es lo mismo que si lo hubiéramos manejado nosotros…por eso yo tengo mi… o sea que en cierta manera el Club Med fue un éxito pero causó resentimiento en la comunidad. Porque dicen: pero mira tanto que luchamos y ahora no nos dejan…ni siquiera podemos ir ahí […] ”(entrevistas oficiales de manejo, 2006). Sin embargo, en la historia ambiental del BSG existen también otros ejemplos de iniciativas en las

que se identifica una noción de desarrollo atada al aprovechamiento sustentable y a la defensa de la integridad ecológica de este ecosistema boscoso. La mayoría de estas iniciativas cuentan con un componente socio-histórico y cultural innegable. Entre estas, es necesario resaltar la gestión del Comité Vecinal de San Jacinto, que en un momento dado se conformó en respuesta a la propuesta de varios desarrollos residenciales en el lugar. Por otro lado, el Comité Pro Rescate de la Laguna de Guánica, que ha propuesto la restauración de éste ecosistema para que sea el eje del desarrollo de un proyecto ecoturístico en el área (ver por


ejemplo Consultores Asociados, 1996). Tal vez el grupo comunitario más reciente es la Asociación en Defensa del Medioambiente de Guánica (ACEDMA) que, entre otras cosas, está desarrollando un programa de actividades en y fuera del BSG a partir de distintas actividades educativas y de recreación, como kayakeadas, recorridos de observación de aves, etcétera. De este modo, ACEDMA propicia una experiencia más cercana con el bosque para la comunidad de Guánica en general. Si bien todas estas organizaciones no gubernamentales o grupos comunitarios advierten de la fragilidad ecológica del lugar, también proponen un desarrollo económico de la zona basado principalmente en el ecoturismo. Aún así, nos parece que estas iniciativas todavía resultan muy desarticuladas y, en parte, se ven restringidas por falta la autogestión económica.

de alto impacto ambiental que, en muchos casos, no necesariamente son cónsonas con otros objetivos de manejo del bosque, como el de la conservación de la biodiversidad, la investigación y la recreación de bajo impacto ambiental. Esto se percibe claramente en la descripción que hace el OM del BSG sobre la situación del turismo en Guánica:

Uno de los elementos que resalta al evaluar las actividades turísticas y de recreación dentro y alrededor de los límites del BSG, es que existe un desfase entre las estrategias de manejo del bosque y el tipo de turismo que predomina en el área. En el análisis que hemos realizado pudimos percatarnos de que las actividades turísticas y de recreación no se están canalizando ni incorporando apropiadamente en las estrategias de manejo del BSG. Por el contrario, se perciben como elementos independientes. Entre otras cosas, esto se debe a que, según identifica Canals, el tipo de recreación y turismo que predomina en las áreas costeras del BSG es de carácter tradicional. Como bien apuntan los trabajos especializados en el tema, este turismo se caracteriza por propiciar actividades de recreación

En varias de las observaciones de campo que realizamos, pudimos observar la gran cantidad de personas que se

“Todo es empanadillas y cervezas. Los políticos lo que quieren es aumentar el número de usuarios cuando ya Guánica no aguanta más usuarios. Lo que hay que hacer es que esos usuarios gasten en la economía de Guánica y desarrollar infraestructura de servicios dentro del pueblo para que el usuario que viene a Guánica aporte a la economía local (entrevistas oficiales de manejo, 2006)”.

conglomeran en las distintas playas del BSG (ver figura 7).

Entre estas, resaltan las áreas de Manglillo Grande y La Jungla como algunas de las áreas de playas más sensitivas en términos de manejo en el BSG. Al presente, estas áreas carecen de un plan estratégico de manejo que indique los usos que son cónsonos con la integridad ecológica del lugar, la capacidad de acarreo y las facilidades que se necesitan para cumplir con dichas estrategias. Entendemos también que, actualmente, la administración del BSG carece del

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manejo entrevistados reconocen la importancia de integrar al público en el manejo del bosque, cuando se trata de discutir el nivel de participación al que debería ostentar el público, existen diversas opiniones que resultan en un escenario más complejo de manejo en la práctica. En la próxima sección se discuten en detalle algunos aspectos respecto a la interacción entre el NSF y los grupos de interés en el BSG que merecen ser ponderados. 4.3 Interacción administración del bosque y la comunidad

Figura 7. Estacionamientos improvisados en La Jungla.

personal para poder monitorear las actividades que se desarrollan en estas áreas. Esto resulta en distintos problemas de manejo como el tránsito en las áreas de playa, deterioro de la vegetación en la franja costera, basura, conflictos de usos, etc. En la foto (arriba) se presenta el área de La Jungla, una de las zonas de manejo más conflictivas del BSG. Pero por otro lado, también, puede verse como una situación de oportunidad para establecer lazos más directos de cooperación con los distintos grupos de interés en el BSG. Lo que resalta en este análisis es que en gran medida el éxito de las estrategias de manejo que se establezcan en éstas áreas sensitivas, donde el NSF no tiene la capacidad de monitoreo, depende de esfuerzos colaborativos con los grupos de interés en el BSG y el impacto que puedan tener estas estrategias en los visitantes. Pero esta integración también necesita ser calificada porque a pesar de que, en términos generales, los oficiales de

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4.3.1 Percepción OM- Rol del público Según hemos discutido arriba, todo parece indicar que el panorama forestal actual de Puerto Rico ha evolucionado en función de nuevas tendencias en el manejo de los bosques que reconocen la participación del público en general como elemento esencial para adelantar la agenda de la sustentabilidad. Sin embargo, por lo menos a nivel de los bosques estudiados, parece haber una tensión entre la visión de manejo que tienen los OM y las expectativas de uso de algunos de los grupos de interés en estos bosques. Esta tensión se debe en parte a que si por un lado la recreación es uno de los componentes principales en estos bosques, por otro, cuando se trata de examinar para quién o para qué se maneja el bosque, la discusión sigue partiendo de una división marcada entre la naturaleza y la cultura y el conocimiento científico y el local. En el caso del BSG, si bien existe un reconocimiento de la dimensión recreativa del bosque y la importancia de


integrar a las comunidades en el manejo del mismo, por otro, parecería que esta dimensión recreativa entra en tensión con la dimensión ecológica o científica del manejo del bosque. Según se desprende de las entrevistas, en contraposición con mantener limpias las áreas recreativas, se manifiesta la prioridad de atender otros asuntos de manejo que tienen que ver con la dimensión ecológica del BSG. Estos asuntos se concentran, por ejemplo, en controlar la plaga que está afectando las cactáceas del bosque, con el campeche y con la disminución en la visitación de aves migratorias. En un bosque de la amplitud y la complejidad del BSG, esta aparente dicotomía entre atender los asuntos de recreación y los de ecología resulta en parte de una situación en donde el OM no tiene la posibilidad de emprender un manejo holístico del bosque que integre los componentes arriba mencionados debido, de nuevo, a que no cuenta con los recursos adecuados para hacerlo. Se ve todo el tiempo teniendo que decidir entre un componente y el otro. En respuesta a esto, una pregunta que debe discutirse con profundidad es: ¿en qué medida, a pesar de la situación económica y de personal actual, puede desarrollarse un esquema de manejo que logre atender estos componentes de una manera integrada? Esta pregunta inmediatamente nos refiere al gran potencial que existe en el BSG para explorar un esquema de participación mayor entre los grupos interesados y el NSF. Un elemento relacionado con esto que surge de las entrevistas a los OM es la noción que se tiene de lo que es participar, quién participa y los niveles de

participación que deberían promoverse en el manejo de los bosques. En la siguiente secuencia se presenta un ejemplo de cómo se concibe la participación de las comunidades o grupos de interés en el BSG: MOD: Hablando un poco del co-manejo […], me interesa tu visión, respecto a… cuál debe ser el rol de las comunidades en el manejo de los bosques del Estado y en particular del manejo del bosque de Guánica. Y ya me has dado varios ejemplos, ¿verdad?, pero en términos ya más específicos…. OM: Yo creo en el co-manejo siempre y cuando…dependiendo de la…. MOD: Pongámoslo así, porque no estamos hablando de co-manejo. Digamos, ¿cuál es el rol que deben tener las comunidades en el manejo del bosque, si alguno? Sí alguno, ¿verdad? Desde tu perspectiva, ¿cómo tú visualizas eso? ¿A qué nivel…? OM: Como yo veo…por ejemplo, yo veo con buenos ojos el manejo o el co-manejo de algunas de las áreas recreativas nuestras por la comunidad. Pero la comunidad de Guánica. No un negocio. Por ejemplo, para mí que Manglillo un grupo comunitario lo maneja… La misma isla de Guilligan. Estoy tratando de establecer ese co-manejo ahora mismo con los pescadores en Guayanilla… con la Isla de Marialanga. Porque yo no tengo los recursos suficientes para bregar. Por lo tanto, el co-manejo es un instrumento que por necesidad y obligación nosotros vamos a tener que utilizar porque no nos podemos… no tenemos la capacidad de manejar las áreas entonces lo que va a pasar es que los políticos

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se van a aprovechar de eso para implementar sus políticas de manejo… de ellos ser los que manejen las áreas. (Entrevistas oficiales de manejo, 2006) La secuencia de la entrevista arriba es interesante, primero, porque reconoce la estrategia de co-manejo por parte de las comunidades como una alternativa viable a la situación económica y de personal actual en el BSG; sobretodo supeditada a la recreación. Inclusive, se percibe como una obligación o necesidad ante la incapacidad de la agencia de implementar todas las políticas de manejo planificadas para el bosque. En este caso también se advierte que si esas alianzas entre la administración del BSG y los grupos de interés no se llevan acabo, algunos sectores con intereses principalmente económicos respecto al bosque podrían tomar ventaja. Según se desprende de esta concepción, se aspira a que las comunidades se involucren y participen de las distintas actividades realizadas en el bosque, pero no necesariamente del proceso de toma de decisiones sobre el curso del manejo per se. Si bien esta perspectiva reconoce la participación como un elemento importante, a su vez, no necesariamente propicia una apertura en la toma decisiones que amplíe las posibilidades de acción en función de un diálogo genuino con las comunidades. A partir de esta perspectiva se integran las comunidades, pero no necesariamente sus saberes, preocupaciones y aspiraciones. Es por esto que entendemos que es

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imperativo alcanzar un proceso de gobernabilidad del bosque que propicie un proceso de reflexión y diálogo sobre las alternativas, alcance y expectativas de participación de las comunidades y el OM sobre estos aspectos. También debe propiciarse una discusión formal en torno a la visión de manejo que el NSF proyecta para las distintas áreas del BSG. En la próxima sección discutimos en detalle algunos aspectos educativos relacionados al manejo que tienen que ver directamente con los planteamientos expuestos arriba. 4.3.2 La experiencia educativa en el BSG Otro de los hallazgos más importantes de esta investigación tiene que ver con el componente educativo en el manejo del BSG. Como indicáramos en la sección de la metodología del trabajo, uno de los objetivos de las observaciones de campo era evaluar la manera en que el personal del NSF proyecta al público en general lo que es el BSG. A pesar de las limitaciones de personal y de la complejidad de las tareas de manejo que se realizan, es claro que en el BSG se llevan a cabo distintas iniciativas que integran al público en general y sirven de enlace con las comunidades cercanas al bosque. Entre estas, cabe resaltar los proyectos de investigación que realizan estudiantes de distintos niveles tanto escolares, como universitarios, las ‘Casas Abiertas’, las charlas que se dan en y fuera del bosque, los recorridos interpretativos con grupos y el levantamiento de datos sobre el bosque por parte de distintos grupos, como por ejemplo los censos de aves.


Sin embargo, en esta evaluación general, encontramos que el BSG carece de un programa educativo coherente y de alcance al público. Entre las razones principales para esto, resaltan la falta de personal capacitado en educación ambiental, los pocos recursos educativos para dar a conocer el bosque y la falta de una infraestructura adecuada para ofrecer servicios a los visitantes. Este aspecto educativo es un señalamiento en común que manifestaron tanto el oficial de manejo como los grupos de interés que entrevistamos respecto al bosque. La siguiente secuencia de entrevista ilustra muy bien el problema: “Negativo es que tú no tengas los mecanismos de manejo, ni tengas la infraestructura de manejo para poder satisfacer esa necesidad que tiene la gente de recreación. Yo no tengo por ejemplo guía, nosotros no tenemos personal en las áreas recreativas. Las áreas recreativas lo que tienen es un mínimo de infraestructura… que están deterioradas, no tenemos un centro interpretativo. Aquí se habla de que tenemos un centro de visitantes, pero eso no es nada. Eso es pa dar conferencia. O sea, no tenemos la infraestructura de servicios pertinente y necesaria. Tenemos problemas, por ejemplo, con las colindancias…es el mismo problema en todos los bosques. [En] Puerto Rico siempre los bosques y el DRNA son como agencias de tercer orden. Si tú miras los presupuestos ya tú lo sabes. Esto es una contradicción porque mientras tú ves una campaña agresiva de 25 millones de dólares de la Compañía de

Turismo en Europa y haciendo el ‘brochure’ del bosque de Guánica y los bosques de PR y…ven a PR la belleza natural, el turismo de naturaleza. Entonces los bosques no tienen la infraestructura necesaria ni el personal para atender ese flujo de visitantes. Entonces, pues, es contraproducente porque el turista viene atraído por una campaña de Turismo. Y cuando llega aquí no hay un educador, no hay un interpretador. Ahora mismo las personas que yo tengo aquí son trabajadores uno. Lo más bajo de clasificación y ellos son los que atienden al público”. (Entrevistas oficiales de manejo, 2006) El testimonio del oficial de manejo subraya tres asuntos que tienen relación directa con los aspectos educativos del BSG. En primer lugar, apunta a cómo la situación económica y administrativa actual del DRNA ha resultado en un escenario de manejo adverso por cuanto no se cuenta con el personal ni los recursos para atender adecuadamente a los visitantes que recibe el bosque

anualmente. En segundo lugar, resalta que se está afectando la calidad de la información y las experiencias respecto a los distintos elementos del bosque que se le facilitan a los visitantes. Por esta situación, en varias reuniones, entrevistas y observaciones de campo hemos notado que la experiencia educativa dentro del bosque se supedita mayormente a ofrecer información general del bosque a los visitantes a través de suministrar folletos e indicar algunos puntos de interés y orientación, pero no necesariamente se provee para una experiencia de interpretación consecuente ni profunda. El tercer asunto, tiene que ver con la

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poca prioridad que parece tener el DRNA y el NSF en comparación con otras agencias gubernamentales. Aunque esto podría parecer un asunto fuera del alcance de lo que puede realizar el NSF, lo cierto es que esto resalta la importancia de pensar estratégicamente en la imagen pública que tiene el NSF y en que se entienda la importancia y rol de su labor en propiciar una mejor calidad de vida y la conservación de los recursos naturales del país. Este último punto se hace imperante sobretodo cuando todo parece indicar que, a pesar del alto grado de visitación, los visitantes al BSG cuentan en su mayoría con un conocimiento superficial sobre esta reserva internacional (después de Álvarez-Ruiz & Valdés-Pizzini, 1990). Por otro lado, resalta en la experiencia educativa actual del BSG lo que Franklin (2002) denomina como el consumo visual de la naturaleza. Tanto las observaciones que hemos realizado en varias charlas y recorridos que se han realizado con grupos en el bosque, hemos notado que muchas de las experiencias educativas en el BSG se supeditan a un consumo visual del bosque. Es decir, a una experiencia interpretativa controlada y basada en datos sobre la reserva y sus componentes ecológicos. Esta concepción pierde de perspectiva que en gran medida las relaciones de la gente con el entorno no ocurren únicamente mediante un proceso de reflexión. Contrario a esto, existen un sinnúmero de elementos en el bosque que solo son transmisibles a partir de la experiencia sensorial. Por otro lado, entendemos que se podrían aprovechar más los aspectos históricos y culturales del BSG en la

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interpretación de lo que es el bosque y lo que representa para los residentes de Guánica y demás municipios cercanos. A continuación se presenta un resumen de los principales problemas de manejo en el BSG mediante una tabla (ver figura 8).


Problema Falta programa educativo coherente: - rotulación - información al visitante - interpretación - infraestructura - inmersión

Comentarios generales 1.) No se aprovechan del todo los aspectos históricos y culturales en la interpretación 2.) Visión supeditada al consumo visual de la naturaleza. Falta experiencia de inmersión 3.) Conocimiento superficial del bosque por parte del público visitante

Conflicto de usos en áreas ecológicamente sensitivas

1.) Debe determinarse el uso apropiado y estrategias de manejo particulares en áreas sensitivas como Manglillo y la Jungla 2.) Problemas de contaminación acuática, basura, zonas de anidaje tortugas marinas

Falta de equipo y recursos material oficina y facilidades material informativo

1.) produce desinterés y falta de motivación del personal

Falta de personal para tareas de: educación ambiental interpretación movilización comunitaria

1.) además de producir falta de motivación, también resulta en el abandono parcial de algunos aspectos en la rutina de manejo

2.) se deteriora la imagen pública del bosque

Figura 8. Resumen principales problemas de manejo BSG

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4.4 Alternativas de manejo Según hemos discutido arriba, uno de los problemas más presentes en la situación de manejo actual del BSG tiene que ver, en gran medida, con la educación o más bien con el alcance que está logrando la administración del BSG en las áreas más visitadas y la imagen pública en general que se tiene del bosque. Como hemos presentado arriba, todo parece indicar que aunque muchos lo nombran el BSG, en general se tiene una percepción limitada de lo que es el bosque. Esta desarticulación en las políticas de manejo que tienen que ver con la educación del bosque hacia la comunidad de residentes y visitantes, obliga a repensar las mismas bases del proyecto educativo en el BSG y articular mecanismos de alcance y publicidad mucho más articulados como los que hasta ahora se han podido lograr en vista de la situación económica y de personal actual. Así que entendemos, en términos de la gestión educativa, la prioridad debe ser lograr una presencia mayor de lo que es el BSG en el público en general y, sobretodo, en las comunidades aledañas al bosque. En este caso no puede entenderse el proceso educativo como uno de transmisión de conocimientos formal y homogéneo para todos los grupos de interés en el bosque. Tampoco puede generarse a partir de un esquema que defina lo que es el bosque desde el conocimiento científico-natural. Para lograr este cambio en la imagen pública del bosque se necesita comenzar por propiciar un intercambio más constante,

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primeramente, con los grupos comunitarios en torno al BSG que ya cuentan con esta misión en su agenda de trabajo. De los distintos intercambios con grupos como ACEDMA que hemos propiciado, resalta el gran potencial que tiene la comunidad guaniqueña para que sea ella misma quien defina lo que el bosque representa para su comunidad y las razones históricoculturales que existen para defender la integridad del bosque. En esos términos, entendemos que una de las alternativas a explorar podría ser el propiciar y facilitar la articulación de un proyecto de educación, interpretación e inmersión ambiental definido a partir de lo que los grupos de interés en el BSG entienden que deben ser los elementos esenciales de ese proyecto y las herramientas más adecuadas para llevarlo a cabo. Entre otros elementos, este proyecto podría incluir o integrar algunas iniciativas de los distintos sectores de la comunidad que están actualmente en curso o en planificación: • Proyecto para definir la evolución históricocultural del BSG con estudiantes de las distintas escuelas en Guánica. • Proyecto de adiestramientos para que los jóvenes de la comunidad puedan desarrollar distintos proyectos de interpretación en torno al bosque. • Alianza con las universidades para facilitar un proceso en donde la comunidad desarrolle una propuesta para la implementación del proyecto


de interpretación y la autogestión comunitaria. • Proyecto para afianzar las labores de ACEDMA mediante una concesión o acuerdo de comanejo para que sea ACEDMA quien coordine la mayoría de las iniciativas de educación en torno al bosque. • Proyecto de diálogos informales con las distintas comunidades aledañas a partir de distintos temas relacionados al bosque incluyendo la proyección y discusión de documentales, coloquios, etc. Problema Falta programa educativo coherente

Conflicto de usos

Alternativas Desarrollo programa educativo comunitario -- énfasis componente inmersión -- desarrollo aspecto cultural e histórico del bosque -- campaña publicitaria de medios

Estatus Se comenzó proceso de diálogo con ACEDMA

Desarrollo ejercicio de Límite de Cambio Aceptable

Se necesita darle continuidad al taller de Límite de Cambio Aceptable

Diálogos abiertos con la comunidad – ej. Casas Abiertas

Se necesita establecer fecha anual NSF junto con comunidad necesita determinar los grupos de interés que compondrán comité

Creación comité interagencial y comunitario para el manejo BSG Falta equipo y recursos

Determinar posibles aspectos para propiciar mecanismos de concesión - explorar levantamiento de datos con grupos de interés especializados en distintos temas

Falta personal para tareas de: - educación ambiental - interpretación - movilización comunitaria

Explorar acuerdo de co-manejo o concesión

Posible alianza Compañía Turismo

Se necesita institucionalizar una práctica o metodología que puedan aplicar todos los OM

Se comenzó proceso de diálogo con ACEDMA

Figura 9. Alternativas para fortalecer integración de los grupos de interés en el BSG

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En la tabla anterior (ver figura 9) y a modo de recapitular, se presenta una tabla que resume los principales problemas que hemos identificado asociándolos con las posibles alternativas para gestar proyectos que pueden contemplarse para el BSG. 4.5 Análisis grupos focales

4.5.1. ‘Su mundo, su comunidad’:

A pesar del estancamiento económico de Guánica, la mayoría de las y los entrevistados parecen tener un gran sentido de pertenencia a sus comunidades. Al

describir su comunidad, una de las entrevistadas de la comunidad La Luna sostiene que: “[a] mi me gusta ahí. He vivido siempre ahí. No acepto una parcela en otro sitio”. Parte de las razones de la entrevistada para tener tanto arraigo con el lugar, tiene que ver con la proximidad del bosque con su comunidad. Cuando uno visita el Bosque Seco por su entrada principal, los árboles de guayacán, quenepos y almácigos frente a las humildes casas de La Luna se encargan de recibirlo a uno; como si fueran anunciando el ecotono y marcando el territorio del bosque (ver figura 10). Sin duda, a pesar de los límites políticos, esos árboles “realengos” (fuera del bosque) constituyen también una parte integral del Bosque Seco.

Figura 10. Guayacán y conformación espacial de residencias en Comunidad La Luna.

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Para otros, como un entrevistado del barrio La Montalva, uno los elementos más distintivos de su comunidad es la gente. Según comenta: “la mayor parte de los residentes son personas mayores que han vivido toda su vida…nacieron y se criaron allí”. Entrevistados de otras comunidades también aludieron a la unidad en sus comunidades y a la amabilidad de los vecinos. Contrario a otras realidades comunitarias, la cohesión


social en Guánica es sinónimo de identificación con la localidad más específica: no es lo mismo Guánica que Ensenada, ni que Punta Jacinto. Todavía, gran parte del intercambio social se da en el plano del individuo reconocible y no en el del individuo incógnito como ocurre en otras latitudes del país. Tal vez por esta razón, entre los participantes resalta la percepción de que Guánica experimenta menos violencia (al menos en lo que concierne a delitos graves) en comparación con otros municipios: “[c]elebramos el año pasado (otro dice antepasado) que somos el pueblo [donde] no hubo ningún asesinato. Después se nos dañó la jugada cuando vino lo de la Jungla”; aunque como distinguen, los delincuentes no provienen de Guánica. Como ocurre con las comunidades que circundan el Bosque Estatal de Carite y el de Río Abajo, los entrevistados en Guánica subrayan la tranquilidad que se experimenta en sus comunidades. Interesantemente, muchos de ellos también vinculan esa tranquilidad con la proximidad de sus comunidades con el bosque: “[l]o más que me gusta de ese sitio es que sencillamente es el único sitio en donde […] el ser mío con la naturaleza puede vivir en tranquilidad”. La mayoría de los entrevistados provienen de comunidades que están rodeadas de un paisaje espectacular, como muy pocos en Puerto Rico. A veces, sobretodo al pasar por Ensenada, parecería que ese paisaje se detuvo en el tiempo y que tanto la arquitectura como el entorno ambiental responden a un imaginario espacial muy particular y contrastante respecto al paradigma de desarrollo tradicional de la Isla. A pesar de la

construcción de varios proyectos que irrumpen con esa armonía paisajista, el bosque abraza por un lado los poblados y por otro el mar los baña con salitre. Por eso, algunos de los entrevistados identifican en el lugar una energía sanadora proveniente de ese mosaico ecológico. Basta con avisar el Mar Caribe desde cualquier azotea de alguna casa enclavada en el litoral de la comunidad del Pitirre para sentir el azote de esa energía. En los discursos de los entrevistados también se hace evidente su percepción sobre los beneficios de vivir en una región con poca población. Así resaltan, con cierto orgullo, que viven: “en la zona de menor densidad de Puerto Rico…y eso es un privilegio”. A pesar de los elementos positivos que destacan los entrevistados, también existen tensiones y visiones encontradas respecto al paradigma de desarrollo y proyecto económico concreto para Guánica. Muchas de estas visiones pueden identificarse en las expresiones de los residentes de Guánica respecto a otros grupos de interés. Al igual que en el caso de Carite, pero tal vez, de una manera mucho más exacerbada, en Guánica parece existir una tensión marcada entre los residentes que llevan viviendo mucho tiempo y los recién llegados y visitantes (turistas locales e internacionales). Mientras por un lado se resalta la amabilidad y unidad de los residentes con mucho tiempo en la comunidad, por otro, de los recién llegados se dice que: “lo[s] que ha[n] dañado son los que han llegado nuevos…”. Para ellos, algunos de los elementos negativos de su comunidad se producen porque: “llega gente nueva y

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dañan las comunidades.” Asimismo distinguen entre la visión de desarrollo que persiste entre sus residentes de los que tienen esos otros grupos. Por ejemplo, uno de los entrevistados comenta que: “los intereses de las personas que no son nativos de aquí y el interés del nativo son totalmente diferentes”. También expresan cómo en algunas de las comunidades de Guánica los residentes: “no permiten que la gente de otro lado venga a dañar el sitio”. Para muchos de los entrevistados inclusive el Bosque Seco significa la salida al impase económico del municipio. Así que esas tensiones entre los diversos grupos de interés también resultan en un choque de aspiraciones y proyectos que los participantes visualizan para el bosque desde sus contextos particulares. A juzgar por las expresiones y discursos de los participantes, la mayor tensión social resulta de los debates en torno a Guánica como destino turístico y el Bosque Seco como parte de esta visión. Al explorar la percepción de los participantes respecto

a los problemas particulares de sus comunidades, encontramos que, los elementos negativos o problemas del grupo focal del BSG son bien distintos a los del grupo focal de Carite. Entre los problemas más nombrados por los participantes resaltan en orden de prioridad: (1) el desarrollo económico (desempleo); (2) la falta de educación; (3) falta de programas y atracciones para personas mayores de edad; y (4) el problema de la drogadicción. De todos estos, el desempleo despunta como una de las principales preocupaciones de este grupo. Este hallazgo es significativo porque concuerda con trabajos más cuantitativos realizados en el área,

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sobre todo en los noventa, que indican que el problema económico es uno de los problemas sociales de mayor envergadura en Guánica (ver por ejemplo ÁlvarezRuiz & Valdés-Pizzini, 1990; Consultores Asociados, 1996). Indudablemente, como hemos señalado anteriormente, la situación económica de Guánica influye directamente en las visiones de los distintos grupos de interés de lo que es o debería ser el Bosque Seco. Resulta revelador que la discusión en torno a los problemas principales de Guánica también propició un intercambio en torno a lo que algunos de los participantes cualifican como “desarrollo sustentable”. En el intercambio, identificamos posturas diversas que, por un lado, apuestan a que el impase económico de Guánica debe superarse a partir de un proyecto sustentable para el municipio, a pesar de que los participantes no necesariamente pudieron cualificar, ni explicar a fondo los elementos particulares de dicho proyecto. Por otro lado, hubo voces mucho más neoliberales que entienden que lo que el municipio necesita es una mayor infraestructura hotelera. A continuación se explora más en detalle la percepción de los participantes respecto al bosque. 4.5.2. ‘Significados y ‘utilidad’ del bosque’ El bosque en tanto paisaje también se inserta en ese imaginario cultural, en esos referentes locales que hacen del paisaje un mosaico. Así, en muchos de los discursos de los entrevistados el Bosque Seco es, sin duda, uno de los referentes máximos de los guaniqueños; aunque esto no necesariamente quiera


decir que todos los residentes de Guánica guarden una relación positiva con el bosque. Por eso, el orgullo al territorio proviene también de que “el bosque está en Guánica. No cambio esto por nada”. Si por un lado en muchas de sus expresiones el bosque se confunde con los elementos de su comunidad: “mi lugar favorito”, en otras ocasiones es sinónimo de hogar: “mi casa es el bosque”, “es parte de mí”. En varias de estas imágenes el bosque continúa percibiéndose como extensión del hogar. Por otro lado, como en los otros dos casos de estudio, varios de los participantes construyeron imágenes del bosque a partir de comparaciones con el cuerpo humano. En particular, la imagen del bosque como pulmón se repite: “podemos decir que es un pulmón para Guánica… nos provee oxígeno”. Además, un joven en la entrevista para el cual el bosque ha servido de laboratorio, pudo, también, conectar los beneficios del Bosque Seco con asuntos más amplios como el del efecto invernadero: “y con el problema que hay mayormente hoy día que es el del calentamiento global… y por lo menos aquí en Guánica el bosque nos ayuda a disminuir esas altas temperaturas”. Así, en sus propios términos las y los entrevistados reconocieron los servicios (no tan visibles) que el bosque ofrece a la salud de sus residentes. A pesar de las tensiones entre los diversos grupos y

las visiones encontradas respecto al manejo del Bosque Seco, muchos de los participantes identificaron el bosque como patrimonio cultural. Al preguntar qué

representa el bosque para los participantes, uno de los entrevistados expresa: “yo me siento custodio de algo que no me pertenece a mi, que le pertenece a la humanidad”. Expresiones como esta no tan solo evidencian el sentido de pertenencia al bosque, sino además, un sentido de compromiso con la conservación de un ecosistema que se considera baluarte ecológico más allá de los límites del territorio. De igual manera, muchos de los entrevistados resaltaron el reconocimiento internacional que ha obtenido el bosque en las últimas décadas y las investigaciones recurrentes que se llevan a cabo. El siguiente segmento de entrevista ilustra bien lo que representa el bosque para muchos de los participantes: “Cuando yo pienso en bosque pienso en ambiente… […] hablando de ambiente estamos hablando de cuidar nuestro patrimonio como tal, porque el Bosque Seco es un patrimonio para Guánica y para el mundo entero […] la protección del bosque pues… hay que llevarla a cabo porque… hoy día los grandes intereses de este país están destruyendo lo que es la naturaleza” (grupos focales, 2006). La cita anterior es relevante ya que evidencia la riqueza cultural y, al mismo tiempo, las tensiones sociales subyacentes en la concepción de este paisaje costero. En primer lugar, llama la atención la secuencia que el entrevistado utiliza para describir lo que representa el

bosque para él. Si primero equipara el bosque con el concepto de ambiente, luego pasa de este concepto al de patrimonio. Así implícitamente, inserta el concepto

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del bosque y el del medioambiente de Guánica en el plano mismo de la cultura. De igual manera, ubica ese paisaje local en un contexto global reconociendo la designación del bosque como “patrimonio de la humanidad”; referencia obvia a la designación del bosque por el Programa del Hombre y la Biosfera de la UNESCO. Por otro lado, si bien reconoce el carácter distintivo del bosque, también, advierte del choque entre un paradigma económico que considera la naturaleza en tanto objeto y otro que aboga por la protección de la ‘naturaleza’. Sin duda, y muy a pesar de otros paradigmas que comienzan a conciliar el desarrollo económico con el desarrollo ambiental, ese antagonismo o visión polarizada ha enmarcado el debate sobre el futuro desarrollo económico de Guánica así como muchas de las propuestas que se han presentado para explotar la riqueza ecológica del Bosque Seco. En la próxima sección se presenta la percepción general de los entrevistados respecto al manejo del bosque.

4.5.3. ‘Su percepción sobre el manejo del bosque’

A pesar de lo esencial que es la opinión y participación del público en las gestiones de manejo, el análisis que hemos realizado en los tres casos de estudio indica que poco se ha investigado sobre los asuntos específicos que preocupan más al público en estas controversias. Respondiendo a esta necesidad, en el caso del BSG una de las preguntas fundamentales que trabajamos en los grupos focales tenía que ver con cuán efectivo es el

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NSF en proyectar una imagen del bosque que tenga resonancia en el público. Como en Carite y en Río Abajo, pudimos constatar que la mayoría de las y los entrevistados no están satisfechos ni de acuerdo con el desempeño del NSF, por lo menos en las gestiones de manejo que específicamente tienen que ver con la experiencia educativa en el bosque. Sobretodo, puede notarse un descontento general respecto al área de servicios tanto a los residentes de Guánica como a los demás visitantes. A nuestro entender, esta insatisfacción de los entrevistados en cuanto a la infraestructura de servicios puede analizarse a partir de tres ejes principales: (1) problemas que tienen que ver con la educación e información que se presenta a los residentes de Guánica sobre el bosque; (2) acceso, mantenimiento e infraestructura para el visitante; (3) falta de un aparato de diálogo adecuado entre los residentes inmediatos del bosque, otros grupos de interés y la administración. A continuación profundizamos en estos tres aspectos. Al igual que en el caso de Carite, entre los participantes del grupo focal de Guánica parece existir una percepción negativa respecto a las gestiones de manejo que lleva a cabo el NSF en el bosque. Sin embargo, al parecer las razones de este descontento son distintas. Si por un lado en Carite el problema principal que la comunidad identifica es la ausencia de un plan de manejo, en el caso de Guánica no es el manejo sino la educación sobre el bosque lo que suscita la mayor preocupación entre los participantes. Claro está, al


igual que en otros ámbitos en los que la educación sirve como mantra para distintos males sociales, en el caso de este grupo focal del BSG descubrimos que el concepto de educación se utiliza como uno sombrilla para identificar distintos problemas que si bien guardan relación con la educación, sobrepasan este ámbito por su complejidad. Al intentar otorgarle rango a los problemas es interesante que, contrario a lo ocurrido en Carite, no se logró unanimidad pero sí consenso respecto a que el problema principal de manejo del bosque tiene que ver con la falta de educación sobre la importancia del bosque para los residentes de Guánica y otros visitantes. La mayoría de los participantes del grupo focal piensa que existe un desconocimiento general entre los residentes de Guánica sobre la importancia del Bosque Seco: “[t]e vas a Guánica [a] hacer una encuesta […] y el 90 por ciento de la gente no conoce el bosque” […] “deben poner personas que tengan conocimiento de qué es un bosque”. Sobre esto comenta otro de los participantes: “[h]ay que dejarles saber que tenemos una riqueza nacional en Guánica”. Por otro lado, la falta de personal para atender los visitantes se mencionó como otro asunto de preocupación para los participantes. Estos parecen notar un cambio negativo en la calidad de la experiencia educativa en el bosque. En particular, mencionaron la falta de personal adiestrado como guías para atender a los visitantes. Algunos de los entrevistados comentaron que en el pasado, la experiencia educativa en el bosque era más completa en comparación con la actualidad: “de un tiempo para acá en vez de ir hacia delante

como que va… entonces ahora uno va y no encuentra quien vaya con uno a un sitio porque si tú no sabes entrar a un área, tú no puedes entrar”. Otros también subrayaron que: “hay que ir a la oficina de ellos y si hay personal disponible ellos alegan que asignan un guía”. Además, es interesante que varios de los participantes reconocen que parte del problema con la experiencia educativa del bosque también se relaciona con la ausencia de un mecanismo efectivo para desarrollar un programa de guías interpretativos para los jóvenes de Guánica: “[…] no hay un solo joven en Guánica que se haya certificado como guía”. Sin duda, el aspecto de la carencia de guías interpretativos en la reserva fue una preocupación compartida por los participantes. Según se desprende del grupo focal, otro de los reclamos se relaciona con el acceso a algunas de las áreas recreativas del bosque. Por ejemplo, para uno de los participantes cuidar y disfrutar de la naturaleza, en este caso del Bosque Seco, es parte de la encomienda religiosa heredada del cristianismo. Al explicar esto, el participante se remonta al relato del Edén y dice: “Ese fue el primer encomio que se le dio a un ser humano. Nosotros heredamos eso también. No vayan a creer que eso era único y exclusivamente para Adán. Nuestro mundo es nuestro mundo y debemos de preservarlo de la mejor manera posible y dejar que los niños de los pueblos y de las ciudades visiten y compartan y se identifiquen con lo que tenemos. Las personas que están a cargo en vez de hacer eso, pues han cerrado el acceso, ¿vez? Quizás ellos creen que con buenas

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intenciones, pero yo no creo que existan buenas intenciones, quizás es para tener menos responsabilidad” (grupos focales, 2007) La secuencia anterior, ilustra bien el desfase no tan solo en la comunicación entre la administración y otros grupos de interés, sino también en los acercamientos y presupuestos que cada sector tiene respecto a lo que debe ser y para lo que debería manejarse el bosque. La falta de comunicación en ocasiones causa desconfianza. En este caso, varios de los entrevistados subrayan que en la actualidad se ha cerrado el acceso a varias de las áreas recreativas que antes estaban abiertas al público. Uno de los ejemplos que se presentó en el grupo focal fue el del área recreativa de Jaboncillo. Por lo que podemos interpretar de la entrevista, para los participantes la acción de cerrar el acceso a un área recreativa como ésta no se justifica (varios de ellos lo resienten). Por otro lado, entendemos que de parte de

la administración, las razones para cerrar el acceso a Jaboncillo pudieron haber estado fundamentadas tanto en la situación económica que la agencia enfrenta, así como en razones de corte ecológico; como la capacidad de acarreo del área. Así que no presentamos este ejemplo para juzgar a priori ni la labor de la administración, ni la posición de la comunidad. Por el contrario, presentamos el ejemplo porque nos parece que dado el significado para los visitantes de áreas recreativas como esta, es imperante que las decisiones que se tomen en el bosque también tengan un componente educativo y de diálogo mediante

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el cual se puedan hacer más transparentes las razones para tomar distintas acciones en el manejo. Es decir, que es muy saludable que se informe al público de las razones por las cuales se toman decisiones como las de cerrar un área recreativa. En la medida en que el público esté informado y haya podido participar en un diálogo genuino sobre las estrategias de manejo en el bosque entenderá o podrá digerir mejor las tareas de conservación o de cualquier otra índole que se realizan en el bosque. Esto tiene que ver con un tercer elemento y es, precisamente, ¿cómo se representa el bosque al público? ¿Cuál es la imagen que domina en el imaginario de la gente sobre el bosque? ¿En qué medida esa imagen captura o logra representar la diversidad de intereses respecto al bosque? Sin duda, el clímax de la entrevista se dio al explorar las nociones de los participantes respecto a lo que implica manejar el bosque. Sobre este aspecto, en términos generales podemos concluir que la imagen que el público percibe sobre lo que es el bosque (respecto a cómo se vende el bosque) no guarda necesariamente relación con cómo el bosque es culturalmente experimentado por el visitante. La siguiente secuencia ilustra la situación: Mod ¿Qué es el manejo de un bosque para usted? E: “es poder desarrollar dentro de esa área pues… este… que se de a conocer lo que es un bosque como tal. Eso es el manejo: dar la oportunidad a que la gente conozca […]


de todo lo que yo he escuchado aquí hay un problema en el Bosque Seco: Miguel Canals. […] Ahora mismito tú te vas a Guánica y la misma gente de Guánica no conoce el bosque. Son bien pocos la gente que lo conocen. ¿Por qué? Porque tienen miedo a veces a visitar el área porque, como dijo el compañero horita, este señor se cree que esto es de él” (grupos focales, 2007). En la imagen pública del bosque, la figura del oficial de manejo es el eslabón principal por estar al frente y tener presencia constante en estos ecosistemas. Para el público, estos cargan tanto con la buena como la mala reputación, a veces, de gestiones que van muy por encima de su poder de agencia. En las entrevistas que sostuvimos con los oficiales de manejo del NSF pudimos constatar que muchos de ellos están conscientes de que su figura, por representar poder o autoridad respecto a un bien común, está sujeta a un gran escrutinio público. Para complicar aún más el escenario, en ocasiones muchas de las gestiones de manejo son contra-intuitivas, en parte porque es muy difícil evaluar los beneficios que pueda tener una gestión de conservación a largo plazo frente a una propuesta que produzca a corto plazo ciertos beneficios económicos o de otra índole (ver por ejemplo O’Neill, Holland, & Light, 2007). Si traducimos esto al caso de Guánica, es necesario apuntar que a diferencia tal vez de otros bosques, sobretodo al interior montañoso del país en donde las presiones de desarrollo son distintas, históricamente la integridad ecológica del Bosque Seco se ha visto amenazada en función de varios proyectos

económicos orientados desde una perspectiva de turismo en masa y la construcción de segundas viviendas. Ante ese escenario, es predecible que la figura del oficial de manejo sea una figura contenciosa. Al analizar cómo los participantes evalúan esa imagen pública del bosque resulta revelador que la figura del oficial de manejo aparece como una figura que causa entre los participantes cierto antagonismo. A pesar de esto, una minoría dentro del grupo pareció apoyar con vehemencia las estrategias de manejo llevadas a cabo en el bosque: “Yo sé que el manejo es una cosa que todo ser humano resiente… la disciplina es una cosa que todo ser humano resiente”. […] “El manejo es establecer unos parámetros donde se pueda utilizar el recurso por todas las partes”. […] “El manejo es una ciencia y lo hacen todos los países del mundo” (entrevistas oficiales de manejo, 2006). Mientras que algunos de los participantes reconocen el papel central del oficial de manejo en la defensa de la integridad ecológica del bosque, por otro, muchos otros desaprueban varias de sus gestiones de manejo. En muchos de los discursos de las y los entrevistados llama la atención que la imagen que se ha proyectado del bosque a través de los años no necesariamente tenga la aceptación del público esperada (por lo menos en el grupo representado) y que además visualicen que la falta de educación del público en general, tenga que ver con las asociaciones que se han hecho entre el significado

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cultural del Bosque Seco, la figura del oficial de manejo y la gestión de conservación e investigación de una de las especies icono del bosque: el sapo concho. La siguiente cita resume la posición de varios de los participantes: Mod: Entonces, yo quisiera saber, ¿qué es esa otra cosa para F que es el bosque, además del sapo concho y Miguel Canals? F: “Para mi, el Bosque Seco es más que eso. Porque es algo que es nuestro. Que tenemos que cuidarlo. […]La gente dice el Bosque Seco, Miguel Canals, Sapo Concho […] Pero es porque la gente no está educada. […] Pero la gente en Guánica… tu siempre escuchabas la gente en contra de lo que verdaderamente representaba Miguel Canals y el Sapo Concho porque mucha gente decía: ‘mira lo que defiende este, un sapo’. ¿Pero qué significa ese sapo pa’l Bosque Seco? O sea, eso es [la] que la gente no entiende. ¿Qué es lo que significa ese sapo? ¿Qué es lo que significa la Cueva de Cal? ¿Qué es lo que significa la Bahía Flamingo? O sea, eso es lo que la gente no entiende: ¿Cuál es la importancia de esos recursos? P: El problema de la educación, el problema de la educación F: ¡Es que hay que educar la gente! (Grupos focales, 2007) Ellis et al. (2003) en su investigación sobre el conocimiento popular en las áreas protegidas documentan cómo algunos grupos de amateurs muestran un gran

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compromiso y respeto por la naturaleza, pero no necesariamente gravitan en el círculo de toma de decisiones. De igual manera en nuestro caso, la cita advierte el carácter conflictivo del bosque y la falta de un aparato de diálogo adecuado entre los residentes inmediatos del bosque, otros grupos de interés y la administración. A pesar de que los distintos grupos de interés concuerdan en que es importante conservar el bosque, las motivaciones y preocupaciones sobre la situación del bosque no necesariamente coinciden con la “realidad” y las aspiraciones de muchos de los residentes de Guánica. En sus propios términos, los participantes también resaltaron la necesidad de ser parte de ese proyecto amplio de conservación: “se debe fomentar el estudio de los bosques para que la gente esté en ese espacio”. Es precisamente la falta de identificación con esa imagen proyectada del bosque lo que lleva a algunos a sostener: “[n]osotros estamos conscientes de que tenemos que proteger el medioambiente, pero estamos también conscientes que queremos desarrollar nuestra área de la mejor manera posible”. Resulta interesante, también, que a pesar de la insatisfacción que sienten muchos de los entrevistados con la infraestructura de servicio a los visitantes, el grupo se mostró muy receptivo y hasta sugirió sostener un diálogo más directo con la administración del bosque para establecer un mejor aparato de comunicación. Uno de los participantes concluye diciendo: “[a]quí lo importante es el apoderamiento de conocimiento de un pueblo”. En la próxima sección se discuten brevemente las distintas alternativas que ofrecieron los participantes.


4.5.4 ‘Alternativas al manejo del bosque’ • Currículo en las escuelas de Guánica- Varios participantes recomendaron el desarrollo de un programa educativo sobre el bosque que conforme parte del currículo de enseñanza en las escuelas. Se discutió que este programa no tan solo debe explorar la importancia ecológica del bosque, sino también el componente históricocultural. • Adiestramiento para certificar a los jóvenes de la comunidad­- Al igual que en los otros dos casos de estudio, en el BSG se sugirió que una manera de sobrellevar la falta de personal y la falta de recursos educativos es desarrollando un programa de adiestramientos para certificar como guías interpretativos a jóvenes de la comunidad. • Diálogo con el oficial de manejo- el grupo sugirió llevar a cabo un diálogo informal con el oficial de manejo del bosque para discutir las posibles rutas de acción para mejorar tanto la imagen del bosque como el conocimiento que tienen los residentes de Guánica respecto al mismo. • Estrategia de medios- se sugirió crear una campaña educativa sobre la importancia del bosque utilizando los programas que GeoMundo le ha dedicado al Bosque Seco y otro material audiovisual. También se propuso solicitar a distintos establecimientos turísticos ayuda para exhibir este material en esas localidades.

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5. El Bosque Estatal de Carite

Figura 11. Mapa Bosque Estatal de Carite.

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5.1 Historia y evolución del manejo

lleva una de las áreas recreativas del Bosque.

El Bosque Estatal de Carite, designado como tal en 1935, está localizado en la Sierra de Cayey, en el área sureste de Puerto Rico y está dividido en cuatro segmentos que componen un área de 2,596 Ha (6,660 acres). En términos geo-políticos está situado en los municipios de Guayama, Cayey, San Lorenzo y Patillas, siendo en este último donde se encuentra la mayor porción de terreno del bosque (ver figura 11). Su punto de elevación más alta es el Cerro La Santa con 2,980 pies de altura (903 metros) y el más bajo ubica al sur del bosque, en el Río Grande de Patillas, a 825 pies sobre el nivel del mar (250 metros). Aunque Carite se designó con el propósito principal de proteger las cuencas del Río Grande de Loíza, el Río Grande de Patillas y el Río Grande de la Plata, y producir maderas, actualmente cuenta con un alto valor recreativo y educacional por sus diversos recursos naturales, ambientales y estéticos. En efecto, el uso principal actual es el recreativo, según reportado por algunos estudios y según surgió también de la entrevista que le hiciéramos al Oficial de Manejo. Además, se trata de un bosque atractivo para el visitante debido a su ubicación, ya que está a una distancia corta de diversos municipios y del área metropolitana, como San Juan, Guaynabo, Bayamón, entre otros. Como dato curioso, constatamos por medio de las entrevistas que el Bosque Estatal de Carite para algunos es el Bosque de Guavate y también se le conoce como La Forestal. Entre los datos obtenidos sobre la historia del bosque, resalta la figura de su primer guardabosque (1945 a 1980), Don Luis Lebrón Acosta, nombre que de hecho

Es interesante destacar que existe un área conocida como la Santa Montaña (conocida, también, como Cerro Nuestra Madre), con estacionamientos, capilla y casa para retiros y área de observación escénica. Más adelante, abundaremos en las actividades que se llevan a cabo allí, su origen y la relación de este espacio con el Bosque. En el Bosque de Carite los suelos se han explotado para uso agrícola, vivienda y comercios de restaurantes con salones de baile, denominados como “lechoneras”. En el pasado se han propuesto hoteles en los terrenos del Bosque de Carite, con conceptos poco concretos y con nombres como Eco-hotel (ecolodge). También, se utilizó el Campamento Penal Guavate, (ya cerrado) con una cabida de terrenos de 40 cuerdas. Además, se instaló un radar para servicio de información en meteorología y operan varios viveros. Por último, se encuentran las instalaciones de equipos electrónicos y de telecomunicaciones como las plataformas y antenas. Según informado por el DRNA, en el Bosque se han otorgado permisos de instalaciones electrónicas y uso a compañías privadas y entidades públicas, algunas de estas son: 1. Arso Radio Corp. 2. Autoridad de Energía Eléctrica 3. Castle Tower Corp. 4. Communication & Industrial Electronics 5. Ministerio Radial Cristo Viene Pronto 6. Radio Vida Inc. FM Uno de los participantes del primer grupo focal de Carite nos relató su admiración por el trabajo de Don Luis Lebrón como guardabosque. 

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7. Telemundo Inc. WKAQ TV- Canal 2 8. Pegasus Broadcasting WAPA-TV Canal 4 9. Departamento de Transportación y Obras Públicas. En términos ecológicos, el Bosque se subdivide en tres zonas de vida: bosque húmedo subtropical (.9%); bosque muy húmedo subtropical (98.6%); y bosque muy húmedo montano bajo (.5%). En la primera zona Año 1974

Nombre del documento Unit Plan for the Management of Carite

de vida se puede encontrar Palma de Lluvia (Prestoea montana) y el Roble de Sierra (Tabebuia rigida); en el bosque húmedo montano bajo se puede ver el Palo Colorado (Cyrilla racemiflora) y Caimitillo (Micropholis chrysophylloides). Entre las especies comunes del bosque se encuentran el Tabonuco (Dacroydes excelsa), la Palma de Sierra (Euterpes globose) y el Helecho gigante (Cyathea arborea).

Agencia/Entidad

Visión de manejo

Departamento de Recursos Naturales (Forestry Task Force)

-

- - -

1976

1998-99

The Master Plan for the Commonwealth of Puerto Rico

Departamento de Recursos Naturales (Área de Planificación y Evaluación de Recursos, División de Planificación Forestal)

Plan para el Desarrollo Ecoturístico para la comunidad de Guavate e Integración Comunitaria

Asociación Recreativa y Cultural de Guavate Inc.

Figura 12. Documentos de referencia para el Manejo del Bosque Estatal de Carite

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-

Utilizó como base las unidades de manejo de bosques para el este de los EEUU Forma parte de un Plan Maestro Aspectos sociales, económicos y ambientales Recreación conservación/uso del suelo

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Recreación

-

Conservación

-

Ecoturismo Integración comunitaria


Actualmente el Bosque Estatal de Carite no cuenta con un Plan de Manejo que atienda la visión, perspectivas y objetivos de manejo para el Bosque. A los fines de exponer de algún modo el desarrollo y visión de manejo del Bosque, revisamos tres documentos que de alguna manera recogen algunos puntos básicos y recomendaciones para el Bosque Carite (ver figura 12). El enfoque de los primeros dos documentos, preparados por científicos de las agencias concernientes, contrasta marcadamente con el tercero y más reciente, que fue preparado por una organización comunitaria. A. Plan de Manejo Forestal para la unidad de Carite de 1974 (Unit Plan for the Management of Carite) En primer lugar, revisamos el Plan de Manejo Forestal de 1974. Este documento forma parte del Plan Maestro para el manejo de los bosques públicos del Estado Libre Asociado de Puerto Rico. El Plan Maestro consta de

tres tipos de documentos: (1) el Sistema para el manejo de los terrenos forestales públicos de Puerto Rico; (2) la Guía para el Manejo; (3) los Planes de Unidades para el manejo de cada área en específico. En lo que concierne al manejo del Bosque de Carite este documento expone como parte de su filosofía de manejo lo siguiente: el reconocimiento en ese entonces de la necesidad de obtener datos e información sobre el bosque (se señala que la falta de datos ha resultado en problemas con la concesión de permisos para actividades incompatibles con los principios de manejo del Bosque como una unidad) (DRNA, 1974, p. 42); se expone la necesidad de

contar con información como consecuencia de la presión de uso del Bosque por parte del público; se alude a que el sistema de bosques en Puerto Rico es pequeño en proporción a las necesidades de recreación al aire libre de los puertorriqueños; se expone que la experiencia al aire libre en lugares relativamente vírgenes donde el usuario pueda conseguir satisfacción, no debe desembocar en un ambiente sobre poblado y ruidoso en las áreas rurales (ibid, págs. 42-43). Asimismo, en el Plan se establece como mejor uso del Bosque las actividades diurnas, aunque se señala que se han designado áreas de acampar. En este Plan de 1974 se llamó la atención sobre la necesidad de un estudio de flora y fauna detallado antes de la construcción de nuevas facilidades. Entre las partes que incluye este plan están: recursos geológicos, suelo, agua, forestales, vida silvestre, uso del terreno y usos recreativos. Se menciona la necesidad de mantener la capilla en el Cerro de Nuestra Madre (hoy conocida como Montaña Santa).

B. Plan Maestro 1976

El Plan Maestro de 1976 es un documento que incluye las recomendaciones para el manejo de todos los bosques en Puerto Rico, que en ese momento ascendían a 14. Este Plan de Manejo, en lo que concierne al Bosque de Carite, incluye básicamente la misma información que el documento de 1974. Entre los objetivos de manejo se incluye: el manejo del ambiente natural pero con miras a proporcionar un “desarrollo completo”; la necesidad de estudiar los efluentes del

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campamento penitenciario; se recomienda deslindar la propiedad y las áreas privadas aledañas, establecer una zona de amortiguamiento, prohibir el uso del bosque sin permiso especial, educar al público sobre el valor ambiental, preservar la unidad forestal como un santuario para la vida terrestre, designar áreas para recreación, reconstruir facilidades y mejorar las veredas y proveer información descriptiva, regulatoria y sobre los límites del Bosque. En ninguno de los documentos anteriores se recoge información sobre las comunidades aledañas ni la diversidad de usos públicos en el bosque. En ambos se alude a la necesidad de contar con más datos sobre el bosque, en particular sobre la flora y fauna. C. Plan para el Desarrollo Ecoturístico para la Comunidad de Guavate e Integración Comunitaria Dos décadas más tarde surge un tercer documento, en esta ocasión a iniciativa de la Asociación Recreativa y Cultural de Guavate, Inc. (en adelante, la Asociación), organización creada en 1989. La Asociación preparó un Plan para el Desarrollo Ecoturístico para la Comunidad de Guavate e Integración Comunitaria con el auspicio del Servicio Forestal Federal. Según el documento, preparado por Juan Ramón González Ramos, se trata de “un esfuerzo de un grupo de residentes de la comunidad de Guavate para ofrecer unas directrices ordenadas para el desarrollo de la comunidad”. En el documento, los autores mencionan tres elementos importantes para

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el Plan, a saber: el ecoturismo, el turismo sostenible y la participación ciudadana. Su propósito, según indican, fue “ofrecer ideas en forma organizada que ayuden a la comunidad a recibir los beneficios del ecoturismo”. La visión de ese Plan, según esbozada en el mismo documento, tiene los siguientes elementos: servir de modelo para otras comunidades, ser una comunidad ecológica y fomentar la participación ciudadana. Entre los objetivos generales del Plan están: promover un uso adecuado y sostenible de los recursos naturales, fomentar la interacción social, cultural y ambiental de la comunidad, documentar la historia oral y escrita de Guavate y del bosque, identificar las necesidades para el ecoturismo, identificar los posibles conflictos, establecer acuerdos cooperativos con comunidades y agencias que permitan el desarrollo eco turístico del área. Como parte del proyecto de confección de este Plan, la Asociación realizó estudios de lo que ellos llamaron “la realidad” de Guavate que incluye a la comunidad, a los visitantes, a las lechoneras y otros interesados en trabajos de investigación. La Asociación, mediante cuestionarios y entrevistas, recopiló la historia natural y cultural del bosque y entre otros asuntos, hizo un inventario de todos los atractivos naturales y culturales dentro del bosque, como por ejemplo, el uso del bosque para campamentos de verano y el diseño de veredas interpretativas. Resulta interesante y sorprendente que como parte de este proyecto, la Asociación llevó a cabo entrevistas a


personas que han vivido en el barrio Guavate por más de 80 años con el objetivo, según expuesto en el Plan, de conocer detalles de cómo era la vida en comunidad y sobre el aspecto religioso que imperaba en el área, entre otros asuntos. Otros aspectos cubiertos en las entrevistas fueron la vida social en general y las artesanías. Hicimos un resumen de los aspectos de estas entrevistas y de los aspectos de este Plan que consideramos más significativos, sobre todo aquellos que más se acercan a la relación bosque-comunidad. Algunos ejemplos dignos de mención son los siguientes:

actividades religiosas. 3. Según concluye la Asociación, la mayoría de los residentes opinan que no son los turistas los que cometen los crímenes ambientales, sin embargo, son los causantes del tráfico y la basura. 4. Entre los problemas que más molestan a los residentes están el tráfico los fines de semana y la basura. 5. Apoyándose en 13 entrevistas que realizaran a los comerciantes, la Asociación concluye que éstos necesitan orientación sobre lo que es ecoturismo y sus beneficios, así como sobre los programas de reciclaje.

1. Se recoge parte de la historia oral de Guavate por medio de entrevistas a ciudadanos de más de 80 años. Éstos narraron experiencias cotidianas en sus barrios que incluyen actividades religiosas y su sentir respecto a su niñez en los barrios de Guavate. Por ejemplo, nos llamó la atención que en una entrevista una

6. En el Plan se identificaron los siguientes como atractivos turísticos que pueden desarrollarse: • área de acampar de Guavate • área recreativa Don Luis Lebrón • área del Lago Carite • área Montaña Santa • Camino del Seis • Casa del Guardabosque • Chorro Blanco • Cerro La Santa • Charco Azul • Sector los Baldíos/Radar Metereológico • Vereda Doña Jovita • El Chorro Cintrón • El Camino de la Tiza • Vereda del Radar

mujer de 87 narró cómo “su vida fue precaria, pues era todo bosque, apenas habían entre 5 o 6 casas que repartió el gobierno. No había carreteras ni agua, ni luz…”.

2. Varios de los entrevistados narraron el momento en que llegó “Elenita” y su fervor religioso, así como las noches en que rezaban el rosario, las actividades de Semana

Santa, el Domingo de Ramos, entre otras. En las entrevistas resalta la gran cantidad de

Más adelante se abundará sobre este personaje, Elenita De Jesús, y su significado para los usuarios del Bosque. 

Estos problemas también fueron identificados en el primer grupo focal.



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Entre las recomendaciones que hace la Asociación en este Plan están: construir facilidades para personas con impedimentos, rotulación, tráfico, vigilancia, reciclaje, empleos, ornato y servicios. Entre los proyectos recomendados pueden mencionarse: los paseos tablados dentro del bosque, la construcción de un auditorio natural, el establecimiento de un vivero, pesca recreativa y un centro de investigación. La Asociación llama la atención sobre el conocimiento de la comunidad local, el límite de cambio aceptable, los impactos bióticos y sociales en las comunidades aledañas. Además, incluyen en este Plan los datos históricos de Cayey, del Bosque, de la Iglesia San José y de la escuela Gerardo Sellés Solá, entre otros, un estudio de la realidad de los visitantes y residentes de la comunidad y un inventario de atractivos eco turísticos y culturales. Como parte de este trabajo la Asociación incluyó lo que llamó un Estudio de la Realidad de Guavate. A continuación se presentan algunos de los hallazgos de su estudio: 1. las edades de la mayoría de las personas de Guavate: 56 y 36 a 45 años. 2. señalan como un problema la escasa rotulación y la ausencia de depósitos de basura 3. se recomiendan facilidades para niños y áreas para descansar con baños 4. se señala como un problema que el tráfico no fluye con facilidad y que los residentes no se sienten seguros por la falta de

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estacionamientos. Sobre este particular recomiendan el uso de machinas para que los recojan del estacionamiento y los lleven a los negocios de lechoneras. 5. recomiendan, además, veredas, centros de visitantes, áreas para pasar el día, hospedajes y apartamentos y recalcan la necesidad de más vigilancia Cabe señalar que este Plan es bien detallado e incluye un Plan de Acción por parte de la comunidad. El Plan de Acción incluye, a su vez, lo siguiente: un plan de intervención, la continuidad de los proyectos, la participación ciudadana, un plan de seguridad, un plan cultural y de mercadeo. El Plan de Intervención e Implantación para el Desarrollo Ecoturístico de Guavate, a su vez, establecía un itinerario mensual desde 1999, que tenía como prioridad el desarrollo eco turístico. Este Plan de Intervención incluía: la participación activa de la comunidad en el proceso de divulgación, implantación, desarrollo y seguimiento y toma de decisiones; la educación, elaboración de planes y propuestas específicas como desarrollo de empleos, proyectos eco turísticos específico y la elaboración de un plan de manejo del bosque. Además, se incluyeron unas Guías para el desarrollo y construcción de facilidades que incorporaba los factores humanos, identificados como: el valor arqueológico, el trasfondo antropológico, el arte, las artesanías y la necesidad de proveer experiencias sensoriales. Ciertamente, del examen de estos documentos,


en particular los primeros dos que son de carácter institucional, podemos concluir que es urgente contar con información detallada sobre los aspectos tanto físicos como sociales sobre el Bosque de Carite. Como veremos, se hace imperativo contar con información sobre el perfil de los usuarios del Bosque, los grupos de interés y comunidades aledañas, los conflictos en el Bosque, tanto aquellos de índole ecológico como los de índole social y un inventario detallado de las especies en el lugar y los posibles cambios en el Bosque producto de los procesos de urbanización aledaños. Los primeros dos documentos tienen más de 30 años y el tercero tiene casi diez, por lo que, ciertamente, cualquier esfuerzo para el manejo sustentable de este bosque requerirá una mirada abarcadora y holística de los contextos de este Bosque. 5.2 Aspectos de política pública y manejo A. Aspectos recreativos

Figura 13. Recreación pasiva en el BEC.

Figura 14. Área de acampar BEC.

La actividad principal del Bosque al momento es la recreación. El Bosque de Carite cuenta con áreas recreativas pasivas desde el 1960 (DRNA, 1974). Entre las instalaciones recreativas y administrativas para uso público, están las siguientes: 1. Oficina del Oficial de Manejo del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA) 2. Oficina del Cuerpo de Vigilantes del DRNA 3. Área de acampar de Guavate, con espacios de estacionamiento, servicios sanitarios y áreas para merendar. 4. Área recreativa Guavate (Luis Lebrón), con estacionamiento, servicios sanitarios, casetas y asadores (barbacoas). 5. Área recreativa Charco Azul, con áreas amplias de estacionamientos, casetas,

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veredas para caminantes y área para campistas. 6. Área recreativa Real Patillas, estacionamientos y casetas.

9. Charco Azul 10. Chorro Blanco 11. Los Presos 12. Maffeli 13. La tiza 14. Palma sola En los tres documentos de manejo que revisamos se ha incluido la recreación como una de las actividades propicias para el bosque. Así, el Bosque cuenta con facilidades recreativas, áreas de acampar y veredas (ver figura 16). No obstante, no hay que subestimar la diversidad de concepciones que existen sobre los usos recreativos del Bosque. En otras palabras, no es suficiente aseverar que el uso principal del Bosque es aquel recreativo, sin cuestionar las formas en que los ciudadanos y usuarios en general conciben lo que conlleva la actividad recreativa en el bosque. No existe una sola concepción recreativa, por lo que habrá que indagar estas concepciones a los fines de reflexionar si existe cabida para la diversidad de usos recreativos

Figura 15. Veredas recreativas BEC.

Asimismo, en el bosque existen 14 veredas para caminantes, a saber: 1. Doña Jovita 2. El Radar (camino Los Baldios) 3. El Lucero 4. Relámpago 5. Emplazamientos electrónicos 6. Camino del seis 7. Miraflores 8. Vértice Colón

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en el Bosque. Por ejemplo, la Asociación en su Plan esbozó una concepción recreativa de enfoque eco turístico y detalló el tipo de actividad a fomentarse. Entre otras cosas, recomendó el establecimiento de más veredas interpretativas, rotulación y un vínculo entre el bosque y los negocios de lechoneras, al específicamente recomendar que se establecieran machinas que recogieran a los usuarios del bosque a los negocios a fin de mejorar el problema de los estacionamientos y la falta de seguridad. Asimismo, entre sus recomendaciones estaba la construcción de hospederías.


Figura 16. Áreas recreativas y veredas en el Bosque Estatal de Carite

Para otros, sin embargo, la actividad recreativa no debe implicar necesariamente la construcción de

nuevas facilidades. Un ejemplo de esto es la visión del OM sobre la necesidad de más facilidades recreativas y su concepción particular sobre la forma en que los ciudadanos deben relacionarse con el Bosque.

Veamos en primer lugar, su reacción a la necesidad de contar con más áreas recreativas.

Según el OM, la prioridad no debe ser continuar con un enfoque recreativo en términos de recursos e infraestructura. Como veremos, esto principalmente se debe a su preocupación sobre la falta de recursos y

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personal para atender estas áreas: “Pero para que yo voy a empeñar tiempo en hacer otra área recreativa si apenas estoy trabajando apretado con las tres que tenemos. Entiendes... Yo entiendo que este bosque ya no aguanta más áreas recreativas” (entrevistas oficiales de manejo, 2006) Por otro lado, su posible objeción al uso de áreas recreativas parece tener que ver con una noción particular de lo que debe ser la forma correcta de recrearse en el Bosque. Es decir, esta concepción de recreación debe implicar, según el entrevistado, el alejamiento de las comodidades tradicionales; una noción rústica. Podría concebirse, inclusive, hasta con un grado de sacrificio. Esto se ilustra con la siguiente cita: “Simplemente, lo que hay que hacer es mantenerlo sin expandirlo más y quitarle de la mente a la gente que va llegar a Walt Disney. O sea, queremos enseñarle a la gente que va llegar al bosque en donde los baños van oler a rosas, va a ver alfombra y todo perfecto. Mira no, estas en un bosque. Este es un lugar rústico. Por suerte tienes un baño ahí o una mesa. En otros lugares tienen una mesita y si llueve te mojaste. Hasta puede ser que te encuentres unas letrinas portátiles. Estamos acostumbrando a la gente [a] que haya electricidad y agua. Gracias a Dios que todas nuestras áreas tienen eso. La gente piensa que va a llegar a Walt Disney o área que todo este perfectamente. No, estamos en un bosque, que yo entiendo que sí se le da la importancia necesaria a esas áreas”. (Entrevistas oficiales de manejo, 2006)

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Lo cierto es que hay quienes prefieren las actividades recreativas llamadas de bajo impacto que consisten en acampar al aire libre, otros que visitan el bosque por un día y prefieren pasarlo en algún gacebo con sus comestibles y hay quienes conciban en ocasiones la posibilidad de alojarse en el bosque en instalaciones permanentes como hospederías. Lo importante es que ante esta gama de concepciones sobre las formas de recreación en el bosque se propicie un diálogo y reflexión sobre la diversidad de formas de relacionarse en el bosque. Por otro lado, de la entrevista se desprende una preocupación genuina a que este tipo de usos implique la disminución del Bosque y su valor escénico y natural. La siguiente cita demuestra este punto: “Cuando vienes a ver tenemos 20 cuerdas en área recreativa si no le damos el orden y la protección necesaria. Esa es una de mis grandes preocupaciones. El que de momento surja un revolú aquí,…una presión tan grande y tan grande que no demos abasto. […] Yo estoy de acuerdo que las áreas están para explotarla[s] en ese sentido y utilizarlas, pero con un control para que un futuro se puedan seguir utilizando. Si dañamos lo que tenemos ahora…” (Entrevistas oficiales de manejo, 2006) B. Investigación Distinto a la experiencia en otros bosques, la actividad de investigación o como le llaman algunos, actividad


científica, parece ser que no tiene tanta presencia en el Bosque de Carite como el aspecto recreativo. Esto representa un contraste con los hallazgos relacionados al Bosque Seco de Guánica donde la actividad de investigación, sobre todo por parte de las universidades, parece ser constante. Según surge de la entrevista al OM, en Carite la investigación científica ha disminuido: “Aquí hace mucho tiempo que no vienen, pero hace un tiempo atrás que venían muchos científicos para hacer sus diferentes investigaciones. Algunas buenas para el bosque y otras solamente buenas para el investigador. Básicamente es eso. Actualmente, pues, los usos que se le están dando son áreas recreativas, acampar, laboratorio y educacional viene[n] muchos grupos a recibir charlas, básicamente eso” (Entrevistas oficiales de manejo, 2006) Sería importante indagar en las razones por las que el uso del Bosque para fines de investigaciones científicas ha disminuido.

los negocios y los del bosque. El impacto de las actividades en estos negocios surge de algunas de las preocupaciones manifestadas por los residentes, específicamente en el Plan preparado por la organización, así como del GF celebrado. Entre las preocupaciones principales está la basura generada, el tráfico y la contaminación por ruido. Hay que destacar, sin embargo, que las lechoneras de Guavate son reconocidas como uno de los lugares culturales principales en el centro de la Isla y sin duda, atraen miles de visitantes a esta área del Bosque, particularmente los fines de semana. Más adelante se abordará nuevamente el tema de las lechoneras como un grupo de interés del bosque. D. Actividades Religiosas (La Montaña Santa) Se trata de un santuario nombrado en 1992 por la Diócesis de Caguas de la Iglesia Católica, como el Santuario Diocesano Virgen del Carmen. No

C. Las lechoneras Las lechoneras son negocios de comida y en algunos casos de música bailable ubicados en áreas aledañas al bosque. Estos negocios son famosos por su comida tradicional, las artesanías y la música en vivo. Los comerciantes de las lechoneras son un grupo de interés importante debido a que muchas veces existe una relación compleja entre el público que frecuenta Figura 17. Entrada a la Montaña Santa.

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obstante, la gente lo conoce popularmente como la Montaña Santa. En algunos documentos de la década del 70 el lugar figura como el Cerro de Nuestra Madre. Desde el punto de vista estrictamente geográfico los terrenos de la Montaña Santa colindan con el Bosque Estatal de Carite, pero como veremos, se trata de parte del espacio natural y cultural del Bosque. El lugar tiene espacio para retiros, una capilla donde se celebran misas, una capilla en el lugar donde vivió Elenita de Jesús y el punto más alto conocido como Tres Cruces, donde culminan los Vía Crucis. Entre las actividades más significativas que allí se realizan están: los vía crucis, la obtención de agua del manantial, misas, las confesiones con el sacerdote de la parroquia y retiros espirituales. El distintivo principal del lugar es un manantial donde las personas recogen agua que algunos identifican como un bálsamo o que tiene efectos curativos. Además de las visitas de creyentes y religiosos durante todo el año, el pico de visitación de este lugar es en Semana Santa. Cada Viernes Santo miles de personas llegan a la Montaña Santa en procesión desde los pueblos que circundan el Bosque desde horas de la madrugada. Como parte de este estudio se realizó una visita de observación a la Montaña Santa el Viernes Santo (2007). En la visita del Viernes Santo, tuvimos la oportunidad de conversar con el Rector de la capilla, el padre Giovanni Ruiz. En primer lugar, el padre Ruiz nos

c Figura 18. a) Entrada a la Montaña Santa; b)Vía crucis en el Santuario; c) Procesión para obtener agua del manantial; Viernes Santo 2007.

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En la discusión de los grupos focales incluiremos un análisis sobre los aspectos culturales y los significados para el Bosque de este lugar y de las actividades que allí se llevan a cabo. Aquí nos circunscribiremos a describirlo y a tomar cuenta de su importancia y de los usos que los visitantes le dan a esta área natural del Bosque. 


explicó el significado de este lugar: PGR: […] [L]ugares de encuentro con Dios, donde las personas viven una experiencia religiosa y buscan algo distinto… a veces es una religión no tan depurada, no tan auténtica, sino que es una religión mágicoreligiosa…que si yo camino aquí el señor me va a conceder tal o cual cosa.

Figura 19. Las Tres Cruces, Montaña Santa.

Le preguntamos al padre Ruiz la razón para que esa montaña tuviera el calificativo de “Santa”: PGR: Se llama Montaña Santa, por dos razones: una porque aquí hay un cerro que se llama la Santa. Al lado del Super Doppler… van a ser 100 años… el personaje histórico se llamaba Elenita de Jesús, una señora que vivió entre 1898 y 1909. Era una persona de origen desconocido, por eso es que está asociado mucho al misterio. …. Corren dos historias paralelas, una historia que

pertenece a la historia popular y una oficial, la histórica. La historia popular es aquella que le atribuye a Elenita de Jesús el llevar a cabo milagros en ese lugar. Cuando conversamos con algunos de los visitantes ese día, algunos nos dijeron que Elenita era la Virgen María y se apareció en ese lugar, por lo que muchos venían a tomar agua del manantial por sus atributos curativos. La historia oficial nos la narró el Rector, padre Ruiz: PGR: Ella fue una muchacha que era de origen holandés. El acta de defunción dice Elenita De Jesús Huyke […] Fue una familia que con el cambio de soberanía quisieron contrarrestar el impacto del protestantismo que llegaba de EEUU… [las iglesias protestantes] se repartieron la zona en 11 trozos para contrarrestar la religiosidad, la religión católica que ellos decían que daba unidad a la cultura y a la identidad puertorriqueña y una forma de fragmentarla era [a través de] la religión. Según nos narró el padre Ruiz, Elenita venía como maestra o catequista a dar clases. Vivió en la hoy Montaña Santa por 7 años (en el lugar identificado hoy como Casa Vuestra Madre). Elenita desplegó una labor de catequesis y de evangelización, llamada por el rector como “una pastoral sacramentaria”. Pero la historia popular convirtió a Elenita en la Virgen María y según explica el padre Ruiz “como seguían ocurriendo milagros la gente pensó que la que vivió aquí fue la Virgen María, esa es la historia fundante”.

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Resulta sumamente interesante y valga decir, de suma importancia, tomar en cuenta el valor cultural-religioso y a la vez mágico del lugar y como consecuencia el significado que la gente le atribuye a ese espacio del bosque. Ese significado trasciende el significado ecológico o ambiental de un espacio natural y adquiere dimensiones históricas y culturales que

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indudablemente tienen implicaciones sobre la forma en que se utiliza ese lugar y sus espacios aledaños. Se trata de un santuario lleno de historias, de leyendas, de experiencias colectivas e individuales, algo de realidad y algo de magia. Como nos decía el padre Ruiz: PGR: Las historias se construyen, como todos los santuarios, para que sea un santuario necesita una historia fundante, es decir, esa historia fundante…es decir, una historia que agregue un elemento adicional al lugar, es decir, algo que tenga que ver con el misterio, algo que no sea fácil de explicar, que tenga que ver con algo trascendente, un lugar donde ocurren signos, prodigios milagros y esta señora ciertamente tenía unos dones… la gente iba y buscaba agua y usted va a encontrar cantidad de historia[s] de personas que te van a decir yo me sané aquí… yo eso lo escucho todos los días, que tomo agua, que se lavó la cabeza, cual es la explicación de eso, la fe…. Para el Rector, los atributos físico-espaciales del lugar son importantes, pero no bastan. Según él, hay también elementos de religiosidad que no encuentran explicación científica, pero que son importantes para el significado del lugar, que después de todo, según él, es también parte del Bosque:

b Figura 20. a) Casa Vuestra Madre. En el sótano vivió Elenita De Jesús; b) Botellas de agua para recoger el agua del manantial.

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PGR: Yo creo que se junta una serie de elementos del lugar pero también de la fe de las personas que hacen que muchas personas reciban bendición, para eso no tenemos una explicación científica como queramos llamarle…


[…] [e]l lugar tiene una serie de elementos que hacen que este lugar sea el lugar favorito, por ejemplo, para en Semana santa tener ese encuentro con Dios, hacer una práctica religiosa si no la hizo en todo el año,… hacer el vía crucis, rezar el rosario, confesarse… o a veces venir a buscar agua únicamente, y con eso, darle un significado a la Semana Santa. Finalmente, abordamos el tema de que este santuario religioso se haya inmerso en un santuario natural. La alegoría del santuario para significar lugares valorados desde perspectivas diferentes, a saber la ecológica y la religiosa, provocó que el padre Ruiz reconociera con entusiasmo y tranquilidad la importancia de ambos aspectos: PGR: La atmósfera es totalmente… sabemos que nunca se va a construir ahí, esto se va a conservar como un santuario natural y un santuario religioso. Para mí es un privilegio estar en un lugar tan especial. Es indiscutible que se trata de un lugar del Bosque muy visitado. En la Semana Santa coinciden allí miles de personas, y la Diócesis de Caguas reconociendo eso cuenta con servicios de emergencias médicas y coordina con la policía. Sobre los usos y el comportamiento de la gente, nos dice el padre Ruiz: “[…] nunca va a encontrar un desorden una pelea, la gente reza, participa de los oficios, ahora no estamos permitiendo cabalgatas, eso interrumpe, pero no se puede mas que permitir que la gente fluya a pie … hay menos riesgo para los niños,

para los envejecientes…”. Resulta de suma importancia que este lugar, su valor y significado se integren a una concepción integral de lo que es el bosque y no se conciba como una actividad o lugar ajeno a éste. Si bien es cierto que la Montaña Santa podría concebirse como un espacio distinto al Bosque en términos de titularidad y deslindado territorialmente del Bosque, lo cierto es que existe una conexión sistémica en términos ecológicos y, más importante aún, en términos culturales y valorativos. La distinción tradicional entre la Montaña Santa como algo ajeno y deslindado del Bosque, sin embargo, parece imperar en la visión del OM. Veamos: “Pues mira, allí hay una Iglesia. Hay un lugar de retiros y ese tipo de cosas que colindan con el bosque. De hecho, tenemos que dar un viaje ésta semana para allá porque me dijeron que hay muchos árboles bien cerca de la colindancia y hay que verificar eso. Básicamente te voy a ser sincero, he hablado una sola vez con el Padre o con la persona encargada. No tienen mucha comunicación con la oficina. En esa área o lugar se dedican a hacer retiros. En Semana Santa se hacen muchas procesiones a ese lugar. Básicamente ese es el uso que se le da a esa área”. (Entrevistas oficiales de manejo, 2006) Le preguntamos si esa actividad “interfiere” de alguna manera con el manejo del bosque:

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“No, hasta que traten de entrar al área del bosque. Como te digo, tenemos que tener la colindancia libre de problemas. Usualmente no hemos tenido ningún tipo de problemas. Como te digo, ellos están en su lugar. Mientras no se metan en el bosque… Hasta ahora no hay problemas”. (Entrevistas oficiales de manejo, 2006) Si bien es cierto que es un hecho positivo que no existan problemas de colindancias ni conflictos entre la administración del Bosque y la del Santuario, una visión más abarcadora del Bosque debe tener en cuenta los valores, los usos y significados de ese lugar a la hora de contemplar los usos del Bosque y establecer diálogos con este tipo de usuarios. 5.3 Interacción administración del bosque y la comunidad La concepción de manejo del bosque es, ciertamente, un

asunto prioritario de esta investigación. Es vital conocer lo que piensan los OM, así como las comunidades y grupos de interés sobre el Bosque. En esta parte de la investigación se atendió la concepción de manejo de los OM y más adelante, se abordarán y analizarán las concepciones que tienen las comunidades y grupos de interés, según surgió de los grupos focales llevados a cabo. En el caso de Carite debemos destacar que el OM parece tener una concepción amplia sobre éste. Es decir, para el OM de este Bosque, el bosque incluye la actividad

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humana. Ante la pregunta de cómo puede definir el Bosque, el OM respondió: “no es solamente plantas, animales, es todo. Nosotros también somos parte de ese bosque y parte de ese ecosistema. Quizás para algunos es productivo el hecho de que nosotros los humanos estemos cerca por aquí y para otros es destructivo. Pero somos parte, bueno o malo, somos parte. El bosque es todo, comunidades aledañas, nosotros mismos que trabajamos aquí, plantas, flora y fauna. En fin todo”. (Entrevistas oficiales de manejo, 2006) Ya antes hemos atendido las implicaciones en términos de manejo que tienen las diferentes visiones sobre el bosque, a saber aquellas que enfocan en una visión del wilderness en contraposición de nociones del bosque que integran los elementos sociales, culturales e históricos. Si el OM describe al bosque incluyendo lo humano, en sus palabras, incluyendo las comunidades aledañas, podríamos pensar que esa noción de bosque debe entonces tomar en cuenta ese elemento para su manejo. Pero antes abordaremos lo que según este OM implica ser un oficial de manejo: “Yo soy Oficial de Manejo. Esa palabra comprende muchas cosas. […] Soy el Supervisor de trece (13) personas. […] Básicamente, el día nos reunimos, se dan instrucciones. Muchos empleados ya conocen cuales son sus funciones. Nosotros tenemos tres (3) áreas recreativas y hay tres (3) grupos de trabajo también.


[…] Trabajar es, por ejemplo: hoy lunes es día de recogido la basura. Como pasó el fin de semana se recoge la basura, lavar el baño, darle mantenimiento a los baños, a las casetas, recoger todo eso. Mantener el área limpia para hacer el trabajo de la semana. Los viernes es básicamente lo mismo. Se recoge la poca basura. Digo poca, en comparación con los fines de semana, es mucho menos. Y se le da mantenimiento a los baños para que en el fin de semana, que vengan la mayoría de los visitantes, que vienen los fines de semana encuentren las áreas limpias. Y así básicamente. Entre otras cosas como te digo reuniones, como mañana que tengo reunión con los oficiales de manejo, hacer informes, dar charlas a escuelas o recibir grupos aquí y dar charlas en la vereda”. (Entrevistas oficiales de manejo, 2006)

que por falta de tiempo y equipo no se lograba realizar. Ahora bien, si bien estas son las funciones que parecen constituir la faena diaria del OM en Carite, habría que indagar más sobre su visión de lo que conceptualmente significa manejar un bosque. Como adelantamos, el uso principal del Bosque Estatal de Carite es el recreativo, por lo que es entendible que las funciones que realiza actualmente en OM van principalmente dirigidas a la conservación y seguimiento de los aspectos recreativos del Bosque. No obstante, como se ilustrará, parece haber una preocupación sobre el énfasis en el aspecto recreativo y alguna predilección por una política pública que vaya dirigida más a la conservación y a los aspectos científicos del Bosque. Sobre ese punto el OM contrastó sus funciones dirigidas a los aspectos recreativos con su preferencia sobre aspectos de conservación y protección del Bosque:

Según esta respuesta, el oficial de manejo realiza funciones de supervisión, mantenimiento del bosque y

“Si ya hay tres (3) áreas recreativas, este bosque no aguanta más. Yo entiendo que lo esencial es mantener lo que tenemos. Pues arreglar algunas cosas que estén rotas, eso y lo otro. Pero en el manejo yo me enfocaría más en la preservación y en la conservación. O sea, en aprender más del bosque. Como te digo, a nivel científico es saber como está la población por ejemplo: el coquí, anfibios, reptiles. Es saber como estamos para entonces, de ahí tomar decisiones que vayan a la par con eso que hemos encontrado. Que nuestras acciones estén respaldadas por algo científico. Que así es que debe… digo yo… entiendo que se debe trabajar de esa manera. No trabajar como dicen en el campo: de oído. Por ejemplo, si restringimos esa área para

charlas educativas. Sobre el aspecto educativo señaló:

“Hay un proyecto que yo digo que nunca tiene fin, que es él de educación. Yo visito todas las escuelas de por aquí. Esto es un proyecto que se hace a diario: la educación. Tanto ir a las escuelas y se va educando en el sentido del bosque. Yo entiendo que esto es un proyecto que todo es diario. Es darle la importancia a la educación que se merece el bosque y tratar que la gente capte eso”. (Entrevistas oficiales de manejo, 2006) Asimismo, de alguna manera en la entrevista se aludió a que el trabajo del OM incluía hacer trabajo científico,

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mantenimiento o protección que sepamos que es porque ahí [hay] una población de tal cosa que está en peligro de extinción o que es nativo. En fin, lo que sea, pero que nuestras acciones estén basadas y respaldadas por cosas científicas. La gente piensa que así es que se debe... Digo, yo pensaba que en el departamento se trabajaba así. Y trabaja así, pero falta recursos para hacerlo” (entrevistas OM, 2006) Esto también ilustra lo que en la parte teórica de esta investigación identificamos como una noción cientificista sobre el Bosque. En ésta, la ciencia tradicional establece las pautas del manejo del bosque en exclusión de los saberes de las comunidades, sus experiencias y otros aspectos culturales e históricos sobre los usos del Bosque. La visión cientificista del bosque en contraposición del enfoque recreativo se ilustra de manera excepcional con lo siguiente: “ [l]os estudios científicos es lo que nos da a nosotros la base y la fuerza para tomar dediciones más allá de si pintamos una casetita, o si pasamos ‘trimmer’ hoy a un área. O sea, si yo entiendo que sí es parte del manejo, pero no debe ser lo primordial que es lo que yo veo que se está haciendo actualmente, ¿no? Que si el manejo de los bosque es 70% área recreativa y quizás si sobra algo, como mucho un 30% es lo que para mí es lo que realmente debe ser. Es conocer el bosque científicamente”. (Entrevistas oficiales de manejo, 2006)

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Esta concepción sobre el manejo del Bosque amparada en la Ciencia es muy común. Conocer el bosque y manejarlo científicamente es una visión que muy probablemente tiene la mejor intención de salvaguardar el Bosque de usos incompatibles con su fragilidad ecológica. Además, es conocida la legitimidad que ofrece la ciencia y lo científico para evitar la destrucción de espacios naturales importantes. No obstante, como antes apuntamos, esa noción del Bosque como santuario natural excluye una gama de alternativas de integración e interacción con el Bosque y pierde de vista otras fuentes no tradicionales de conocimiento sobre éste. Ya antes hemos aludido a la importancia de la integración de las comunidades para un manejo sustentable del bosque, no sólo en términos de su participación en los proyectos, sino además, en términos de la incorporación de sus experiencias y saberes como parte del proceso de toma de decisiones con relación al Bosque. De ahí la importancia de indagar sobre la percepción de los oficiales de manejo sobre las comunidades y su participación. Cuando se abordó al OM de Carite sobre las comunidades, éste manifestó entender su importancia, no obstante cualificó a las comunidades a base de sus intereses en el Bosque. En este sentido diferenció a aquellas comunidades que tienen un interés en la conservación del Bosque de aquellas que quieren obtener de éste un beneficio económico. La siguiente cita ilustra esta distinción:


“Básicamente, las comunidades de alguna manera, positiva o negativa, tienen que ver con los terrenos. Todos tienen que ver en algo. Como te dije, unos visualizan el bosque con el dinero, otros lo visualizan para sacar algún beneficio o con menos intervención. Otros lo visualizan como un lugar, también, para conservarlo. Otros piensan que el bosque es una cosa que está ahí y hay que usarla y que tenemos todo el derecho de explotarla no importa lo que fuese. Yo también he escuchado ese tipo de comentario”. (Entrevistas oficiales de manejo, 2006). Esta distinción es importante debido a que más adelante se le preguntó cómo visualizaba la participación de las comunidades en el manejo del Bosque. Siguiendo la misma línea, el OM expresó lo siguiente: “Cómo te digo; todas las comunidades tienen algo que aportar. Lo que sí hay que ver es la visión de esas comunidades hacia el bosque. Partiendo de eso, es que nosotros podemos permitirle la intervención directa al manejo. … Puede ser que ellos tengan otra forma u otra cosa. Si nosotros dejamos que las lechoneras entren al bosque… Cuando vienes a ver tienes 1,000 lechoneras por ahí… O sea, todo dependiendo si vamos a dividir las lechoneras como una comunidad. Hay que ver cómo ellos perciben al bosque para nosotros indicarles y pensar, esto no va con lo que yo entiendo que es el bosque. Se le debe dar participación, pero no tanto quizás como la comunidad de Las Vegas, ya que ellos están 100% metidos en el bosque y quieren trabajar más allá por el bosque.

Ellos lo visualizan desde otro punto de vista. Dependiendo de la comunidad y de cómo esa comunidad vea la importancia de los que es el bosque, así debe ser su participación teniendo como punto principal el cómo nosotros queremos manejar o mantener el bosque”. (Entrevistas oficiales de manejo, 2006) Es decir, lo anterior manifiesta que existe una noción particular de lo que es participación y del grado de ésta, supeditada a una pre-evaluación de las visiones y objetivos de las comunidades y contrastándolas con una visión pre-concebida sobre “cómo nosotros queremos manejar o mantener el bosque”. El “nosotros”, obviamente, se refiere a la institución gubernamental, en este caso el Departamento, por lo que en esta visión, donde es la agencia la que define cómo se quiere manejar el Bosque, no existiría cabida para integrar la multiplicidad y diversidad de visiones de las comunidades y grupos de interés en el ejercicio de decidir cómo se quiere manejar y mantener el Bosque. Un análisis crítico y reflexivo de esta noción de participación es vital previo a cualquier iniciativa o acercamiento por parte de la agencia hacia las comunidades y grupos de interés.

Constatamos la visión sobre el tipo de participación que concibe el OM cuando se le preguntó sobre el rol que deben tener las comunidades en el manejo. Se trata, en general, de una visión que integraría a las comunidades en proyectos particulares pero que nos preguntamos si alteraría el proceso de toma de

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decisiones o integraría otras perspectivas en el manejo, más allá de compartir las actividades de conservación o protección del Bosque: “Es como lo que tú haces en tu casa “lo que tú haces, le puede afectar al vecino”. Es cómo se maneja y se mantenga este bosque, es cómo, también, a ellos le va afectar. Ellos también deben ser parte integral de lo que es el bosque en sí. También tenemos que tener un poquito más de participación en el sentido quizás de la protección. Es tratar de integrarlos a ellos. Anteriormente había un grupo de la comunidad [en el] que habían interpretes de vereda de la misma comunidad. Ese tipo de cosas es chévere”. (Entrevistas oficiales de manejo, 2006) Entre las comunidades que se encuentran ligadas al Bosque de Carite hemos identificado las siguientes: a. Comunidad Las Vegas- Grupo comunitario organizado. Esta comunidad se ha organizado para dar mantenimiento a un área que han llamado El Bosquecito. Su visión es de tipo comunitario y parecen ver al Bosque como un recurso para mejorar a la comunidad. El Bosquecito se utiliza para actividades como quinceañeros, realización de talleres con el Servicio de Extensión Agrícola, entre otras cosas. Conversamos con el OM sobre esta comunidad. Según el OM esta comunidad ha realizado varias actividades, entre éstas: la limpieza de un área que era un vertedero y la construcción de un gacebo. Tres cuartas partes de

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la comunidad Las Vegas colinda con el Bosque. En la tercera parte de esta investigación abordaremos la percepción de esta comunidad sobre el Bosque. No obstante, el OM nos expresó lo siguiente sobre esta comunidad: “Ellos utilizan el agua del bosque y le encanta vivir ahí dentro. Allí están los abuelos, padres, los hijos y los hijos de los hijos. Prácticamente han vivido allí toda su vida. También ven al bosque de otra manera. Quizás lo ven como su casa. Es otra visión”. (Entrevistas oficiales de manejo, 2006). b. Comunidad de las Trescientas (300)- Comunidad ubicada dentro del bosque. Según el OM esta comunidad utiliza el agua del bosque. c. Real Patillas- Comunidad aledaña al bosque d. Guavate- Asociación Recreativa y Cultural de Guavate, Inc. Esta Asociación fue creada en 1989. Según nos indicó el OM, la Asociación se disolvió. Sin embargo, como apuntamos arriba, esta organización presentó un Plan para el Desarrollo Ecoturístico a fines de los años 90. Entre los trabajos que llevó a cabo esta Asociación cabe mencionar los siguientes: facilidades deportivas, esculturas, proyectos de reciclaje, festivales culturales, guía de recursos de la comunidad, recopilación de la historia de la comunidad. Según se definía la organización, ésta buscaba “promover


un nuevo modelo de educación y conservación de los recursos naturales en unión a los oficiales de Recursos Naturales”. Según surge del Plan hecho por la Asociación, en 1996 el Servicio Forestal de los Estados Unidos entrenó a 15 residentes de Guavate y los certificó como Interpretadores de Veredas. Para fines los años 1997-1999, la Asociación mantuvo la “Escuela de Interpretadores de Veredas Naturales y participaron en el “Programa de Reintroducción de la Paloma Sabanera” en el Bosque. Además, según se recoge en el Plan, a fines de los 90, la Asociación le presentó al Secretario del DRNA en ese entonces, Daniel Pagán, un borrador de acuerdo cooperativo. e. Lechoneras- Negocios ubicados en áreas aledañas al bosque. Como parte del primer grupo focal efectuado para Carite, contamos con la participación del presidente de la Asociación de Dueños de Lechoneras. En la tercera parte de esta investigación se abordará la visión de este representante y algunas de las iniciativas y preocupaciones de esta entidad. Tradicionalmente, se ha visto a las lechoneras como ejemplo de una visión de explotación económica del Bosque, visión incompatible con su conservación y con un uso sustentable del mismo. Como veremos, el presidente de la Asociación de Dueños de Lechoneras manifestó la compatibilidad entre los negocios de lechoneras, el turismo en esta área y lo que él llamó un uso amistoso del ambiente en ese lugar. No obstante,

es palpable la preocupación que manifiesta el OM con relación a la posible incompatibilidad de los objetivos de los dueños de lechoneras y aquél que, según él, apunta a conservar el Bosque. Así se recoge de la entrevista al OM: “La lechonera… te voy hablar de lo que yo he percibido, ya que no han tenido mucha comunicación conmigo. Hasta donde yo tengo entendido, ellos tienen una campaña. Ellos están trabajando la campaña en el sentido turístico. Es para atraer a la gente para acá. Principalmente a esta área. Pero ellos van a utilizar también el bosque. [ … ] Lo que me preocupa de esto, es que cuando yo hablé con uno de ellos, sentí que iban a traer montones de personas al bosque, nos gustara a nosotros o no. Eso no puede ser así”. (Entrevistas oficiales de manejo, 2006). De nuestra conversación con el OM se desprende la preocupación genuina de que con una visión

empresarial, que algunos llaman la visión de hacer negocios, se propicie un uso indiscriminado del Bosque, más allá de los límites de carga aceptable. De hecho, según nos relató, el OM le manifestó a los comerciantes la necesidad de que se contase con lo que disponen los reglamentos para el uso del Bosque; lo que, según relató, parece haber causado incomodidad entre éstos. No obstante, es sumamente importante continuar el

diálogo con los comerciantes y ampliar las avenidas de participación de este sector en lo que concierne al manejo del Bosque, sobre todo, como veremos, en vista

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de que los comerciantes han hecho acercamientos a la Compañía de Turismo y han presentado un plan para fomentar las actividades turísticas en la región. Este tema será objeto de un análisis más abarcador en las próximas partes de la investigación. f. Casas de la Selva- Grupo que trabaja con el manejo sustentable de la madera y otros asuntos de sustentabilidad en el Bosque. g. Grupos religiosos- El Bosque está rodeado de comunidades religiosas de origen católico y protestante. Una de las iglesias más conocidas es la Iglesia San José. Ya antes relatamos las actividades católicas que promueve la Diócesis de Caguas en la Montaña Santa. Asimismo, pudimos constatar el uso de las inmediaciones del Bosque por iglesias pentecostales. En el Plan de la Asociación se mencionan algunos grupos religiosos destacados en la comunidad, a saber: Los Compadres (1972); Festival de la Chiringa (1985); El Niño y la Montaña (1988); la Asociación Borinquen Vive (1997) e Interpretadores de Veredas del Bosque Estatal de Carite (1996). h. Otros grupos Del Plan hecho por la Asociación surge, además, que en 1997, frente a la propuesta de un “ecolodge, se creó el grupo “Guardabosques de Verdad”, que organizó manifestaciones en contra del proyecto. Otros grupos que podrían estar interesados en el Bosque son las escuelas, científicos, los turistas, visitantes y

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campistas. 5.4 Alternativas de Manejo En el Bosque Estatal de Carite convergen la estrategia de manejo tradicional y el Programa de Bosques Auxiliares. Aunque ha habido esfuerzos comunitarios para establecer acuerdos de co-manejo (la Asociación), hasta el momento no se ha concretizado ningún acuerdo formal para el co-manejo de alguna área, ni algún tipo de concesiones con grupos comunitarios. Es importante señalar que, como establecimos en una sección anterior, el Bosque de Carite no cuenta con un Plan de Manejo actualizado. No obstante, esta situación podría considerarse como terreno fértil para propiciar que, mediante una integración y diálogo comunitario, las comunidades identificadas participen activamente, junto al Departamento, de la confección de un Plan de Manejo. Además, según nos relató el OM, la comunidad de Las Vegas se ha hecho cargo de un área del Bosque llamado El Bosquecito. En cuanto a la posibilidad de las concesiones, en este Bosque surgen las mismas preocupaciones que en los otros dos estudios de caso. En síntesis, se enfatiza en que las concesiones deben propiciarse en las comunidades y no a través de entes extraños con intereses adversos a la protección del bosque. El OM, en este sentido apuntó a la necesidad de evitar que compañías exploten el bosque económicamente y lo perjudiquen y utilicen a los turistas en términos económicos sin ofrecerle nada a cambio. La siguiente cita demuestra su preocupación:


“Estos les cobran cientos de dólares… o sea, y no son de la comunidad, son gente de afuera y que traen gente. También hay que ver eso. Hay mucha gente de afuera que quieren explotar el bosque y esos son los peores. En ese sentido ven al bosque para explotación. Eso yo lo veo con pinzas... Yo entiendo que si ellos van a cobrar, que también tomen la iniciativa de aprender, ya que no lo están haciendo de gratis. Si no quieren pagar el dinero que por lo menos ayuden con algún equipo que haga falta en el bosque o en el departamento”. (Entrevistas oficiales de manejo, 2006) 5.5 Análisis grupos focales

Figura 21. Foto aérea Bosque Estatal de Carite, barrios y municipios.

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5.5.1 ‘Su mundo, su comunidad’: Como mencionáramos anteriormente, muchos de los esfuerzos de investigación relacionados al manejo de

los bosques se han supeditado hasta ahora, con muy pocas excepciones, a un enfoque centrado en el impacto ambiental (sobretodo negativo) que causa la gente, comunidades o grupos de interés en el bosque. Esta visión continúa reproduciendo una dicotomía en la que la gente queda fuera del concepto de los componentes constitutivos del bosque y viceversa. Sin embargo, es a partir de los sentidos que la gente se relaciona y organiza socialmente el conocimiento a cerca de lo ‘natural’ (Macnaghten & Urry, 1998). Esto es más que evidente en el Bosque Estatal de Carite. Un bosque que, aún a pesar de sus aparentes contradicciones en usos, refleja cómo el medio ambiente y la cultura coevolucionan y se constituyen mutuamente. Ingold diría que el bosque está en “continuo proceso de construcción” (Ingold, 2000). Desde esta perspectiva, podríamos decir también que no existe un bosque de Carite, sino que a partir de las distintas relaciones que tiene la gente con ese espacio inmediato o lejano, el bosque existe en plural. Es por esto que, como en muchos otros bosques de Puerto Rico, es imposible pensar en Carite sin considerar la gama de elementos socio-culturales que forman parte del mismo. Más allá de la definición oficial y de los límites

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físicos que definen al bosque, co-existen diversas maneras de entenderlo, que van desde lo religioso hasta lo gastronómico, desde lo espiritual hasta lo más mundano. Por esta razón, en los grupos focales solicitamos a los participantes que describieran su comunidad lo más detalladamente posible y que en esta descripción también explicaran los elementos positivos y negativos de su comunidad. Al hablar de positivo, muchos de los entrevistados resaltaron la cohesión que, según informaron, existe en sus comunidades. Pudimos notar que gran parte de los entrevistados entiende que esa unidad se debe en parte a los “valores morales y cristianos” presentes en sus comunidades. Para los que están familiarizados con las dinámicas de Carite, eso no es de extrañar. Con seguridad, de todos los bosques administrados por el NSF, Carite es uno de los bosques más ‘consumidos’ o utilizados en términos religiosos. Esto es así, no tan solo por las actividades religiosas multitudinarias como las realizadas en la Montaña Santa, sino también, porque en las comunidades aledañas al Bosque todavía subsisten santiguadores10 y otros personajes religiosos importantes para la cultura popular. Ese es el caso, por ejemplo, de don Patricio personaje muy querido y conocido en el bosque no tan solo porque trabajó durante muchos años como parte de la brigada de empleados del bosque, sino también, por ¿Qué es un santiguador? Según explica en su blog el Prof. Mario A. Núñez Molina: “santiguar es el arte de sanar los empachos” (http: www.vidadigital. net/blog/index.php?tag=santiguador). Normalmente, el santiguador es una persona respetada en su comunidad que tiene el don de sanar personas enfermas mayormente con el uso de sus manos, la utilización de ungüentos y otras plantas medicinales. En el caso de don Patricio, nos contó cómo ha sanado varias personas con problemas cervicales, por ejemplo. 10


a

Figura 22. Residencias comunidad Las Trescientas y Don Patricio y su esposa.

sus dotes de santiguador y de artesano. En una corta visita que le dimos a su hogar, en la comunidad de Las Trescientas nos contó cómo muchas personas vienen buscando de su sabiduría popular y de cuán orgulloso está de poder servirle a la comunidad. La comunidad de Las Trescientas es, precisamente, uno de los mejores ejemplos de la porosidad extrema que existe entre el bosque y la gente y la cultura y el medioambiente en Carite. Esta comunidad no puede definirse en los márgenes del bosque. Más bien, la gente de Las Trescientas son seres del bosque, lo habitan casi sin pensarlo. Si por un lado Carite es consumido religiosamente, por otro, se proyecta como paladar gastronómico11. Los fines de semana, Guavate, que es como se le conoce Según pudimos entender de los comentarios de los participantes, ese paladar gastronómico no se llama Carite sino Guavate; que es como le llaman al Bosque tanto las comunidades locales, como la población flotante que visita esa parte del Bosque. Muchos aún le llaman también La Forestal como en el tiempo del Cuerpo Civil de Conservación. 11

esa parte del bosque donde ubican las lechoneras, se convierte en destino por excelencia de visitantes de diversos trasfondos culturales y procedencia, que en distintos medios de transporte visitan esa parte del bosque. Los visitantes son atraídos por la comida típica, las artesanías y productos de la región; además, de la música en vivo que organizan las lechoneras de mayor tamaño. Como pudimos constatar en las observaciones de campo, el Área Recreativa de Guavate es bastante utilizada por este grupo de visitantes. Otro punto de interés, éste ya un poco menos conocido, es el área del Bosque llamada Real Patillas, localizada al sur de la reserva, en el Municipio de Patillas. Allí también se reúnen familias los fines de semana a disfrutar del Río Grande de Patillas. Muchos de los visitantes en esta área son residentes de los municipios aledaños y comunidades del área que utilizan el área para organizar fiestas familiares de todo tipo. Además

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realizan pasadías en el río en donde, en los días de calor, tienen la costumbre de juntar las piedras del río y formar un circulo para crear pocitas y así disfrutar del agua; como reclamando esa parte del acuapaisaje y reimaginando el río. Aunque en muchas ocasiones no se reconozca del todo que estas también son zonas que forman parte del bosque, las actividades culturales que allí se organizan evidencian los servicios que ofrece el bosque a sectores de la sociedad que muchas veces cuentan con pocos recursos económicos. Por otro lado, esa concepción de Carite como paraíso turístico, lugar de festejo y ruta gastronómica, contrasta marcadamente con la visión que tienen muchos de los y las entrevistadas de sus vecindarios. Durante la celebración de los grupos focales los participantes explicaron cómo se dificulta su rutina diaria durante los fines de semana debido al gran flujo de visitantes flotantes que recibe Guavate. En sus discursos también parece estar clara la distinción entre los locales (los que viven en la comunidad) y la población flotante de los fines de semana. Al explicar la situación, la mayoría de estos también informó sobre la tranquilidad que se respira en el lugar, con excepción de los fines de semana cuando “[…] tenemos que soportar la gente extraña que viene a plantar bandera los fines de semana” (grupos focales, 2007).

Como en el caso de Río Abajo, varios participantes contrastaron el ruido de la ciudad con la tranquilidad que siente en su comunidad. Al abundar en este concepto, los participantes en el grupo relacionaron directamente la tranquilidad con aspectos de estética: “lo que más me gusta es mirar por el balcón de mi casa” […] “. También, asociaron el hecho de vivir cerca del bosque con la salud emocional. Así describieron muchas de sus comunidades como un: “sitio privilegiado, hay tranquilidad y paz”. Otro aspecto asociado a la salud que mencionaron, tiene que ver con el beneficio de poder respirar aire limpio. En múltiples ocasiones contrastaron esa tranquilidad de sus comunidades con las condiciones de vida en la ciudad. En particular, mencionaron el “verdor” y otras conexiones relacionadas a lo importante que es el bosque de Carite para proveer “agua potable” como algunos de los elementos principales de estas comunidades. Para algunos de los participantes el sentido de pertenencia al lugar es tan fuerte que concluyen, por ejemplo: “me gustaría, digo, espero, para siempre…quedarme”. Es notable que en muchos de los comentarios que ofrecen los participantes, el denominador común sea hablar de elementos distintivos en su comunidad que no necesariamente pueden ser evaluados completamente en términos económicos. Mientras por un lado, valoran los atributos positivos de su comunidad, por otro, se muestran preocupados por los distintos problemas que les aquejan. Entre los problemas que más preocupan a los participantes de los

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grupos focales resaltan cuatro en orden de prioridad: (1) las bolsas de basura que la gente deja en las carreteras, (2) la ausencia de apoyo o servicios (ej. de salud) de parte del sector gubernamental, (3) las mascotas realengas en las áreas recreativas y (4) falta de comunicación entre la escuela y la comunidad. Resulta interesante que en el ejercicio de abundar sobre estos asuntos, se mencionan problemas que están más directamente relacionados con las dinámicas de visitación en algunas áreas del bosque, como los que tienen que ver con la basura y el tránsito vehicular. En distintas ocasiones de la entrevista los participantes no tan solo mencionaron estos elementos como un problema serio que, desde su perspectiva afecta negativamente la calidad de vida de las comunidades en esta área, sino que también se mostraron preocupados por el efecto de algunos de estos problemas en el bosque. Un problema que no necesariamente quedó entre los primeros lugares, pero que entendemos que es meritorio retomar y atender con urgencia es el del manejo de los desperdicios por parte de las lechoneras. En particular, los participantes hicieron referencia a la contaminación acuática debido a la acumulación de grasa proveniente de las lechoneras. Mencionaron cómo integrantes de la comunidad gestionaron un estudio en varias tomas de agua de la zona y encontraron gran cantidad de grasas de cerdo acumuladas. Explicaron también que la mayor concentración de agua pasa por las lechoneras y que, además, existen algunas de estas lechoneras que fueron construidas encima del mismo

cauce de la quebrada12. Gran parte de los entrevistados se mostraron preocupados porque las tomas de agua para su comunidad están precisamente aguas abajo del área de las lechoneras. Esta mirada exploratoria a las dinámicas culturales y de consumo del bosque confirma que, por toda la gama de experiencias que propicia este ecosistema, implantar una gestión de manejo capaz de incorporar, entender y contribuir a armonizar estos distintos intereses en el Bosque representa un reto de grandes proporciones. A juzgar por la complejidad en los acercamientos de los diversos grupos de interés en el Bosque, ese reto solo se pude superar en función de una estructura de toma de decisiones que explícitamente atienda la diversidad inherente en los grupos con distintos intereses en Carite. En la próxima sección se discute más específicamente la percepción de los participantes respecto al Bosque. 5.5.2. ‘Significados y ‘utilidad’ del bosque’ Una de las fallas principales del actual marco gubernamental para el manejo de bosques, es que no refleja ni captura la complejidad de significados y de usos que la gente le otorga a los bosques en su vida cotidiana. Según indica Macnaghten (2003), el tipo de comunicación (el lenguaje) empleado por el gobierno, los medios de comunicación y las organizaciones no Durante el GF mencionaron, también, un proyecto piloto desarrollado en conjunto con la compañía Saliplan para trabajar con la acumulación de grasa de cerdo en el agua, pero el proyecto no tuvo el apoyo necesario del gobierno y, por lo tanto, no se continuó con el proyecto. Incluso, la comunidad trabajó junto a la Escuela de Arquitectura de la UPRRP para desarrollar un plan de remodelación ecoamigable para las lechoneras. Luego de estos esfuerzos, solo dos lechoneras adoptaron el diseño. 12

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gubernamentales con cierta incidencia en la política ambiental no ha producido el suficiente interés del público porque en muchos casos ese lenguaje no conecta con su cotidianidad. Por eso, una de las preguntas centrales de la investigación tiene que ver con la manera en que los participantes encarnan el bosque en su diario vivir. Es decir, ¿cómo los distintos actores interesados interactúan, valoran y perciben los bosques administrados por el NSF? Como mencionáramos anteriormente, este análisis es importante para evaluar la resonancia que tienen las políticas de manejo con las necesidades y preocupaciones de la gente. En el caso de Carite, al indagar sobre los significados particulares del bosque para los y las participantes resaltan varias imágenes ilustrativas. La primera se construye a partir de los árboles como personajes vivos con un gran poder de agencia en el entorno de la comunidad. En varias de sus descripciones los entrevistados atribuyeron características humanas al bosque. Algunos de los participantes se refirieron a Carite afirmando que: “el bosque es pulmón para el barrio”. Asimismo, otros participantes entienden el bosque como parte de su cadena evolutiva: “en el árbol biológico de la vida, de la evolución, los árboles son nuestros padres”. Claramente, algunos de los entrevistados reconocen los árboles como eslabones en sus vínculos familiares, como parte de la conexión intergeneracional y de su descendencia. Además, por las condiciones socio-económicas y geográficas del lugar, muchos de los participantes identifican partes del bosque con el lugar donde habita su familia. En

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muchas de sus expresiones casi no hacen distinción entre el bosque y esa comunidad inmediata. Estas imágenes son importantísimas porque conectan de una manera muy profunda la identidad de la gente con esfuerzos concretos de conservación de éstos bosques. Como bien apunta uno de los participantes: “[h]ay que defender el bosque […] con lo que sea porque son nuestros ancestros”. A partir de estas imágenes, las razones para defender el bosque están más allá de lo científico, o ecológico. La defensa del bosque surge a partir de una asociación directa con la existencia misma del ser humano. Descubrir cuales son los iconos o imágenes que mejor trabajan en el imaginario del público, es poder construir un lenguaje efectivo y conectar con su realidad. Otra de las imágenes que resalta en las descripciones de los participantes es la del Bosque como santuario o lugar sagrado. Algunos de los participantes mencionaron estar muy a gusto en el bosque porque el bosque los: “conecta con el creador”, “[es un] sitio para meditar, para uno orar, para uno conectarse con Dios, con el padre celestial”. A partir de esta visión, el bosque todo lo armoniza. Claramente, el bosque para éstos es un lugar donde cultivar la espiritualidad. Espacio por excelencia que religa el ser humano con el planeta. En nuestras observaciones de campo, pudimos reconocer la diversidad de intereses religiosos y de iglesias que ubican en la periferia del Bosque. En Semana Santa en particular pudimos presenciar las múltiples actividades


religiosas que se realizan alrededor del Bosque. Al examinar los discursos de los participantes, notamos cómo en ocasiones el bosque es más que entendido, encarnado. Es decir, vivido a partir de la cotidianidad, de la experiencia sensorial y performática de la gente. Esto implica una relación con el entorno que parte más de la experiencia que del conocimiento o relación formal con el entorno. En muchas de las anécdotas de los entrevistados respecto al bosque pudimos identificar ese componente sensorial. Por ejemplo, algunos entrevistados relataron cómo el sonido del agua del río les produce placer y serenidad. Como explica uno de los participantes, que es aficionado a la pesca de agua dulce (sobre todo de buruquenas), el río “canta […] el sonido del agua bajando así, por encima de las rocas”. En ese retrato del Bosque, el río es agente central en el Bosque. Es además sonido. Por eso, la memoria de los sonidos del bosque es parte del repertorio de los entrevistados para relacionarse con Carite y con su comunidad. La siguiente secuencia extraída de uno de los grupos focales que efectuamos, ilustra ese elemento auditivo en la experiencia de pernoctar en el bosque. En la misma, uno de los entrevistados comenta sobre la experiencia que tuvo un grupo de adultos de la comunidad llevando a sus niños y niñas a acampar a uno de los íconos culturales por excelencia de Carite, el Charco Azul:

anuncian la caída del sol. Pero por acá no se oye. Y queríamos poner los nenes a que oyeran […]el sonido de la noche. Y era bien impresionante porque nadie lo había oído, ni los adultos. Entonces nos fuimos a Charco Azul y entonces era como una ola de grillos cantando pero una cosa espectacular […]” (grupos focales, 2007). Como se desprende de la cita, esa experiencia de poder presenciar la metamorfosis diaria del bosque, entenderlo desde sus entrañas e identificarse con sus elementos desconocidos es parte de las maneras de estar en el bosque y de conocerlo de cerca. Esas experiencias de disfrute logran conectar al público con el bosque más allá de lo reglamentario, más allá de la noción de impacto negativo. Lamentablemente, por razones que van mucho más allá del objetivo de este trabajo, varios de los participantes perciben cómo han ido menguando esas actividades colectivas para disfrutar el bosque en las cuales se involucraba la comunidad. En varias ocasiones, las y los participantes aludieron a un tiempo pasado en que eran más continuos los encuentros y actividades de la comunidad en el bosque. Enfatizaron en que éste tipo de actividades: “no se les olvida a los niños”. Además de las acampadas, mencionaron otras actividades de importancia para la comunidad que se han dejado de realizar. Algunas de estas actividades eran organizadas por la administración del Bosque.

“Se acampaba mucho de noche […] Nos fuimos a caminar de noche por el bosque. Porque queríamos oír… los grillos

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En particular, mencionaron la actividad en recordación y reconocimiento de distintos “personajes” importantes para el Bosque, como Don Luis Lebrón13, que han sido parte fundamental de la Historia del Bosque de Carite. Sobre todo, los participantes describieron a don Lebrón, ex-oficial de manejo del bosque, como un defensor de los árboles y una figura de unidad e importancia para los niños de la comunidad. Según el relato de los y las participantes, la casa del guardabosque era lugar de encuentro de la juventud y los niños de la comunidad. Mencionaron, por ejemplo, cómo don Lebrón: “fue el primero en llevar la televisión aquí [a Guavate]” […] “y el teléfono”. Otra de las actividades que echan de menos es la de la Semana de la Tierra. Respondiendo a esto, uno de los participantes dice: “Ahí todos los años se hacía una fiesta, cuando Lebrón era el guardabosque, todos los años el Día de la Tierra se hacía una fiesta ahí, que era gratuita para toda la comunidad. […] y las personas del barrio cantaban”. En otras miradas de los y las participantes, el bosque aparece a través de un lente romantizado, como lugar prístino o como antítesis de la cultura: “La parte natural. La parte eh… preservativa del bosque. Sabes, el hecho de que casi no ha sido tocado por el ser humano. Sabes, está en su estado original, está como Dios lo puso ahí para nosotros. Eso es lo más interesante que tiene el bosque” […] También hicieron alusión a la figura del Padre Fidel.

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“Darle el uso máximo pero controlado. [...] Para respetar, o sea, eso que hay allí es un santuario y hay que tratarlo como tal. O sea, tú no puedes ir allí al garete, ni a tirar basura ni nada de eso…O sea, tú vas a entrar allí como si estuvieras entrando a un templo”. (Grupos focales, 2007)

En el primer segmento de la secuencia, resulta revelador que la percepción de lo que es el bosque se entienda a partir de un ecosistema en su estado original (prístino). Es precisamente esa característica la que al participante más le llama la atención. Desde esta óptica, el bosque aparece como una realidad objetiva más allá del plano de la cultura. Sin embargo, es de conocimiento general (por lo menos en la comunidad de expertos) que muchos de los bosques de Puerto Rico, incluyendo Carite, han sido desforestados casi enteramente por razones histórico-políticas que tienen que ver con la necesidad de terrenos para la agricultura, el uso de maderas como combustible, la construcción de poblados, entre otros14 (DomínguezCristobal, 2000, p. 5). Pero esa historia y evolución que entrelaza la gente con el bosque no necesariamente se ha hecho disponible al público. Como consecuencia, en diversos contextos y ocasiones el público continúa operando a partir de diversos mitos sobre lo que es y representa el bosque. Precisamente por esa complejidad inherente a la historia y evolución entre el público y el

Para poner la situación en perspectiva, como resultado de la gran deforestación de PR durante los últimos años de los cuarenta, los terrenos de bosques solo constituían el 8 por ciento del total de los usos de terreno en la Isla (Birdsey & Weaver, 1982). 14


bosque es que se hace necesario reflexionar en torno a las maneras en que culturalmente las comunidades se acercan a estos paisajes. El segundo segmento de la secuencia es todavía más interesante porque ejemplifica las nociones que se tienen del bosque y de lo que es el comportamiento aceptado dentro de ese espacio como tal. Si por un lado el acercamiento es de reverencia, por otro, es de un uso máximo pero controlado. Esas nociones en contingencia pueden notarse en el mismo acto de “consumo” del bosque por diversos tipos de usuarios. En muchas ocasiones la visión del bosque es tan paradójica que si bien el discurso general tiende a posiciones preservacionistas que consideran el bosque como santuario, por otro muchos de los hábitos y de las formas de estar en el bosque contrastan con esos discursos. Es decir que, como bien distinguen Sempere y Riechmann (2000), los discursos de la gente no necesariamente concuerdan con sus prácticas. Al analizar las diversas tensiones y conflictos que emergen de las opiniones de lo que es y debe ser el bosque para los distintos grupos de interés, resulta necesario reflexionar en función de varias preguntas. En primer lugar, ¿es posible que las distintas ideas que tienen los grupos de interés en el bosque puedan convivir? En segundo lugar, ¿cómo asegurar que esos intereses alrededor del bosque no resulten en mayores problemas sociales y ambientales a largo plazo? Entendemos que el futuro del bosque de Carite precisa de un debate genuino respecto a este y otros dilemas. En ánimos de contribuir a ese debate,

a continuación se presenta la percepción de las y los entrevistados en torno al manejo del bosque. 5.5.3. ‘Su percepción sobre el manejo del bosque’ Dos de las preguntas centrales a este trabajo de investigación son: ¿cuál es la percepción de los grupos de interés respecto al manejo del bosque? Y ¿cuáles son las principales preocupaciones de la comunidad en torno a dicho manejo? En el caso particular de Carite, el análisis revela que existen al menos tres asuntos relacionados al manejo del bosque que parecen afectar negativamente tanto la percepción que tiene la comunidad sobre el papel del NSF como administrador del bosque así como el apoyo de la comunidad en las distintas iniciativas de manejo que se llevan a cabo en el bosque. En términos generales, estos asuntos tienen que ver con: (1) la visión del grupo respecto al desempeño del NSF en las gestiones específicas de manejo; (2) la falta de identificación y de pertenencia de los participantes con el bosque; (3) el nivel de desconfianza institucional que exhiben respecto a que el NSF pueda incorporar sus intereses en las políticas de manejo de Carite. A continuación se discute en detalle cada uno de los conflictos.

Tal vez, el hallazgo más revelador en esta sección tiene que ver con la opinión de los/las participantes respecto a cuál es el problema principal que enfrenta el bosque de Carite. Sin lugar a dudas, la percepción general de los participantes es que las gestiones de manejo del bosque han empeorado considerablemente durante

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los últimos años. Entre los problemas particulares en torno al manejo del Bosque que ellos y ellas identifican resaltan: el “mal manejo”, la “falta de plan de manejo”, el abandono de veredas que antes estaban habilitadas, la falta de zonas de amortiguamiento, la “falta de accesos [físicos y de información] de la comunidad y de un vínculo entre el bosque y la comunidad”, “el choque de poderes entre vigilantes y la comunidad y entre vigilantes y el guardabosque”. Muchos de estos asuntos, en distintos contextos, demuestran una tensión marcada entre los grupos de interés y la administración del bosque. Parte de esa tensión resulta de la visión de manejo y definición particular de lo que debe ser y para lo que debe manejarse el bosque de Carite. Sorprendentemente, al otorgarle rango a esos problemas de manejo que los participantes identificaron, hubo unanimidad respecto a que el mayor problema que Carite enfrenta tiene que ver con que el bosque no cuente con un plan de manejo. La siguiente cita de uno de los participantes captura básicamente el sentir del grupo: “Hay unas secciones en el bosque que deben estar destinadas a la producción de madera y de manera manejable. Y hay unas secciones que deben estar destinadas al estudio y a la preservación. Y hay unas áreas que deben estar destinadas a la recreación. Para que el bosque tenga la oportunidad de recuperarse solo. Pero en Guavate, pues, desafortunadamente el manejo y la administración pues ha estado ehh... se ha circunscrito a talar, a dejarle unos caminos,

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a mantener las áreas que más me gustan [refiriéndose a la administración] como Charco Azul […] ¿Dónde está el manejo y dónde está la administración cuando tú vas a la universidad y estudias unas cosas que están en contra de eso? […] “Una de las cositas que a veces se le olvida a la gente es que piensan que todos los que vivimos en Guavate somos unos campesinos brutos que no tenemos recursos. Y perdóname…. Guavate tenemos unos recursos que [...] si tú tienes tus buenos manejos del bosque esos recursos te van a servir a nivel del bosque… y a veces hasta de gratis […]”. (Grupos focales, 2007) Esta opinión, que fue respaldada por el resto de los y las integrantes del grupo focal, denota un descontento general entre los participantes respecto a la orientación y las prácticas específicas de manejo que se realizan actualmente en Carite. Por sus comentarios, parecería que han podido notar un cambio cualitativo negativo en lo que respecta a las labores de manejo que van más allá de las tareas básicas de mantenimiento. En el momento en que preguntamos directamente sobre cómo el grupo evalúa las gestiones de manejo del bosque, uno de los participantes explicó: “[d]esde que Luis Lebrón dejó de administrar el bosque no ha mejorado; al contrario”. Como mencionamos en el caso de Guánica, estas expresiones son muy difíciles de cualificar precisamente porque la efectividad en las gestiones de manejo dependen de un sinnúmero de factores que van desde la localidad específica hasta la filosofía de manejo institucional. Aún así, entendemos


que estas expresiones denotan que, por lo menos ese sector representado, no está necesariamente satisfecho con los servicios ofrecidos al público (en este caso residentes). Por ejemplo, uno de los elementos que los participantes mencionaron más vehementemente es lo que catalogaron como el abandono de varias veredas que antes eran utilizadas por la comunidad para explorar el bosque. Es importante observar que las veredas, en tanto que ruta para conocer las entrañas del bosque, para escapar de los estresores cotidianos o simplemente para curiosear, son las venas que permiten el flujo o intercambio informal entre los diversos grupos de interés y la administración del bosque. Habilitar las veredas del bosque, es posibilitar un mayor acceso, comunicación, conocimiento y disfrute social del mismo. Es por esto que en la entrevista los participantes hicieron claro que desean recuperar esos accesos al bosque. Otro elemento relacionado es que, a juzgar por sus relatos, los participantes parecen resentir la falta de comunicación o transparencia de parte de la administración respecto a los objetivos claros de manejo que se quieren alcanzar para el bosque. La siguiente secuencia de la entrevista ilustra la situación: “El fallo mayor del Departamento ha sido que no tiene un plan de manejo de ese bosque […]. No sabe para donde quiere llevar el bosque. No sabemos si ese bosque lo quiere para seguir poniendo antenas, o para seguir poniendo radares metereológicos, o si en realidad quieren (ininteligible) [trabajar

con] las muestras de agua. ¿Para dónde quieren llevar el bosque? Entonces, ese plan de manejo debe estar atado a lo que nosotros, que vivimos ahí, que somos los que vamos a estar toda la vida ahí, esperamos. […] Sabes, si tú no quieres…si tú no sabes hacia dónde quieres llevar el bosque tú no vas a dirigir el personal, tú no vas a saber elegir la cabeza del bosque y entonces el bosque va vivir de espaldas a la gente […] ¿Dónde está el manejo?” (Grupos focales, 2007).

Esta cita ejemplifica claramente cómo los participantes muestran cierto desconcierto por no entender cuáles son las prioridades de manejo para Carite. En parte por esto, muchos de las y los entrevistados dijeron sentirse excluidos del proceso de toma de decisiones del bosque. Más específicamente identificaron tres preocupaciones: (1) la falta de acceso a la información sobre las investigaciones que se realizan en el bosque pero que no se le dan a conocer a la comunidad; (2) la merma en las actividades culturales y educativas en el bosque para integrar a los distintos grupos de interés; y, más que todo, que, según su visión, (3) no se les toma en cuenta en la planificación y ejercicio de dilucidar la orientación o tipo de manejo que se quiere para el mismo. Todos estos reclamos, como bien recoge la cita, apuntan a una gestión de manejo que ha perdido contacto con la “realidad” de las comunidades o grupos de interés que circundan y que habitan a Carite. En nuestro análisis notamos que muchos de los integrantes del grupo focal resienten esa falta de comunicación entre la administración del bosque y la comunidad.

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En repetidas ocasiones a lo largo de la entrevista subrayaron la necesidad de que la administración del bosque reestablezca el diálogo con las comunidades representadas. Si por un lado los distintos niveles de administración parecen concentrar sus esfuerzos (sobre todo económicos) para atender los asuntos del día a día al interior de los límites políticos del bosque, por otro, las comunidades o grupos de interés al exterior de esos límites se mantienen vigilantes y reclaman una política de manejo más proactiva y trascendental. Con toda certeza, si la comunidad no entiende la estrategia del Departamento respecto al manejo de Carite no responderá positivamente a las gestiones de dicha agencia.

no la mayoría- de los entrevistados se sienten excluidos de la planificación, proyectos y orientación actual del manejo del bosque. Según un líder comunitario entrevistado, de mucha trayectoria en la gestión ambiental del bosque comenta: “[...] Es que nosotros (ininteligible) [sentimos] que el bosque no nos pertenece. Porque en muchos años los agentes de gobierno que han estado en el bosque han estado sacándonos del bosque…y nosotros para poder entrar al bosque hay que pedir permiso…” (Grupos focales, 2007).

Como adelantáramos en la sección anterior, otro de los hallazgos importantes tiene que ver con el sentido de pertenencia y el lugar de los participantes en la estructura de toma de decisiones del bosque. Como ocurre en otros rincones del país, en Carite existe una

Inmediatamente después de la cita, otro de los participantes apoyó la aseveración concluyendo que se trata efectivamente del “sentido de pertenencia”. Las y los participantes aludieron a diferentes momentos en los que sectores de la comunidad han desarrollado proyectos de educación ambiental y conservación dirigidos a integrar los distintos grupos de interés en el

han impedido el desarrollo cabal de diferentes iniciativas y proyectos que se han contemplado y hasta realizado en el bosque. Como resultado, gran parte -si

Esa falta de pertenencia hacia el bosque en ocasiones se torna en la percepción de que las agencias

larga tradición de trabajo comunitario. En nuestra investigación hemos documentado esfuerzos que van desde la organización de La Fiesta de Reyes, hasta la elaboración de un plan de desarrollo ecoturístico y de integración comunitaria para la comunidad de Guavate. Sin embargo, a pesar de este gran capital cultural, una combinación de diversos incidentes históricos y la falta de un ‘aparato’ de comunicación adecuado entre las instituciones gubernamentales y el sector comunitario

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manejo del bosque. Entre estos, resalta un proyecto de interpretación de veredas que se llegó a implementar. El proyecto tenía como objetivo adiestrar jóvenes de la comunidad respecto a la importancia ecológica y cultural de Carite para organizar visitas guiadas dirigidas a grupos de visitantes. Según informan los participantes, el proyecto se tuvo que suspender por falta de una estructura que apoyara económicamente y administrativamente esa gestión.


gubernamentales han ‘abandonado’ la comunidad. Este sentimiento es evidente en la frustración de muchas personas en la comunidad de Guavate porque piensan que a pesar de los esfuerzos y empeño que han puesto en la gesta de integrarse al manejo del bosque, según ellos, no ha habido recepción por parte del Departamento. Para estos, uno de los ‘indicadores’ de este abandono o falta de apoyo de parte de la administración del bosque tiene que ver con que: “los administradores que han nombrado en ese bosque…nunca han nombrado a nadie de la comunidad”. Por otro lado, una de las barreras principales para el desarrollo y consecución de proyectos de alcance comunitario que pudimos identificar en la investigación, se relaciona con la obtención de fondos para la implementación de este tipo de proyectos. Parece haber una necesidad imperante de proveer alternativas económicas, una estructura viable de financiamiento o el asesoramiento necesario para que las diversas iniciativas comunitarias puedan llegar a ser autogestionadas y perduren a través del tiempo. Como se desprende de las últimas tres citas, los entrevistados piensan que legitimar y apoyar los esfuerzos de la comunidad es imprescindible para lograr adelantar la agenda de la sustentabilidad en Carite. Otra de las preguntas centrales para el desarrollo de los grupos focales tenía que ver con cuánto la gente de la comunidad conoce y confía en las gestiones y diversos trabajos que realiza el NSF en Carite actualmente. Las respuestas de los participantes son muy reveladoras ya que parecen indicar dos problemas principales en la

gestión de alcance comunitario que realiza el NSF. En primer lugar, la percepción general de los participantes es que el bosque está pasando por cierto ‘abandono’ o que se está subutilizando. Al preguntar sobre los usos principales del bosque, las respuestas de los y las participantes son contundentes: “la oficina en la entrada [refiriéndose al centro de visitantes] ya no se usa”, “está en desuso”, “[…] que nosotros sepamos”. Eso nos remite a un segundo asunto y es el de la información que se provee a la comunidad respecto a diversos asuntos relacionados al bosque. Nuestro análisis revela que existe un abismo de información entre la administración y la comunidad que tiene que ver más estrictamente con el flujo de información respecto a la visión de manejo del bosque y a las presiones de desarrollo en el área (ej. proyectos propuestos). Respecto a este último, los participantes explicaron que en el pasado la administración del bosque informaba a la comunidad de los proyectos de desarrollo propuestos en la periferia de Carite. De este modo, los participantes informaron, que podían anticipar y reaccionar más adecuadamente al desarrollo de proyectos incompatibles con la visión de manejo establecida. De igual forma, se mostraron preocupados del aumento aparente de estas presiones de desarrollo y de que no existan los canales de información adecuados para enfrentar estos retos. El cuadro general de problemas que hemos presentado arriba apunta a un gran nivel de desconfianza del público respecto a la sensibilidad y capacidad tanto económica como política del NSF de poder ejercer una gestión de manejo que proyecte no

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tan solo los objetivos ecológicos de ese manejo si no que, al mismo tiempo, logre propiciar un espacio de acción que resalte el valor cultural de Carite. 5.5.4. ‘Alternativas al manejo del bosque’ Resulta esperanzador que a pesar de la desconfianza, los entrevistados mostraron estar receptivos a reestablecer la comunicación con el NSF para dialogar sobre las posibles alternativas que podrían trabajarse para involucrarse más de lleno en las gestiones de manejo de Carite. Sin embargo, para ellos, ese ejercicio de diálogo tiene que darse en función de un plan de manejo coherente para el bosque. Además, los participantes indicaron la necesidad de que el ejercicio de desarrollo del plan cuente con los recursos de la misma comunidad y que considere las gestiones que la comunidad ha realizado en esa dirección como los propuestos por la Asociación Recreativa y Cultural de Guavate. Cuando preguntamos sobre qué condiciones deben imperar para poder retomar esas conversaciones uno de los participantes respondió: “´[t]erreno fértil incluye que el DRNA se siente a negociar un proceso de beneficio mutuo […] de Acuerdo [de colaboración]”. A continuación se resumen varias de las propuestas que surgieron: • ‘Escuela sin paredes’- Que se desarrolle en el bosque una escuela sin paredes para que los estudiantes de las comunidades de Carite puedan tomar clases allí. La necesidad de que los jóvenes y niños de la comunidad tengan mayor

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conocimiento sobre el bosque se mencionó en repetidas ocasiones en la entrevista. • Usos botánicos y medicinales- Resaltaron la necesidad de entender mejor los usos botánicos y medicinales del bosque e incorporarlos al repertorio de proyectos que pueden realizarse con la comunidad. • Producción maderera- Sugirieron desarrollar algunas de las zonas del bosque que históricamente habían sido utilizadas para la producción de madera y acondicionarlas para establecer una producción de maderas nativas a pequeña escala. • Mayor acceso e información- Además de las estrategias dirigidas a los jóvenes y estudiantes, en varias ocasiones se mencionó la necesidad de que la comunidad conozca más profundamente el bosque. Se sugirió mejorar la información que se le ofrece al visitante, la rotulación de las veredas del bosque y tener acceso al centro de visitantes. • Análisis de calidad de agua- En repetidas ocasiones se mencionó la urgencia de retomar el plan de monitoreo de agua en el área de las lechoneras. • Retomar conversaciones acuerdo comunitario de colaboración- Se enfatizó en la creación


de una partida dentro del fondo de manejo recurrente del NSF para darle continuidad a los distintos proyectos comunitarios.

Figura 23. Mapa Bosque Estatal de RĂ­o Abajo.

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6. El Bosque Estatal de RĂ­o Abajo

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Figura 24. Centro de Visitantes, cavernas y facilidades recreativas BERA.

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Período 1935

Jurisdicción/actores ARPR: Administración de Reconstrucción de Puerto Rico (PRRA)

Visión de manejo

-

protección cuenca hidrográfica producción de madera (silvicultura) agricultura

- -

1936-1938

Cuerpo Civil de Conservación

- - - -

plantaciones maderables reforestación áreas mínimas recreación creación sistema veredas

1940’s

ARPR: Administración de Reconstrucción de Puerto Rico (PRERA)

-

desplazamiento de la comunidad de residentes plantaciones maderables

1943

Servicio Forestal de Puerto Rico

- traspaso terrenos forestales - proclama del bosque - campaña masiva reforestación y aumento viveros - protección cuencas hidrográficas - riego y electricidad

1960

Departamento de Pesca y Vida Silvestre del Departamento de Agricultura de PR

- desarrollo áreas recreativas

1990

Negociado de Servicio Forestal DRNA

Figura 25. Evolución del manejo en el Bosque Estatal de Río Abajo

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-

Política de usos múltiples - turismo y recreación - investigación científica - producción de madera - conservación de la biodiversidad- Ej. Cotorra de Puerto Rico y Paloma Sabanera


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Figura 26. Oficina del BRA cerrada durante fines de semana por falta de personal.

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Figura 27. Facilidades de AAFET 2007.


Problema

Alternativas

Estatus

Falta programa educativo coherente

Desarrollo programa educativo comunitario con Amigos del bosque -- énfasis componente inmersión -- desarrollo aspecto cultural e histórico del bosque

En proceso

Falta equipo y recursos

Determinar posibles aspectos para propiciar mecanismos de concesión

Se necesita institucionalizar una práctica o metodología que puedan aplicar todos los OM (Limite Cambo Aceptable)

Alternativas de desarrollo económico para las comunidades aledañas al BRA

Proyecto eco-turístico AAFET

En proceso

Figura 28. Alternativas para fortalecer integración de los grupos de interés en el BRA.

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Figura 29. Foto aérea Bosque Estatal de Río Abajo.

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Bosque Percepción del manejo del bosque según análisis grupos focales BEC

• El problema es que no cuenta con un plan de manejo • El servicio a los visitantes del bosque ha desmejorado (énfasis en mantenimiento veredas e información) • Falta vínculo entre administración del bosque y comunidad (ej. actividades culturales en el bosque)

BERA

• Problema es la falta de personal para atender a los visitantes • Mencionaron, también, la falta de información y rotulación sobre la importancia del bosque

Percepción del manejo del bosque según la administración • No hay personal para trabajar más áreas recreativas. El bosque no aguanta más áreas recreativas. • Falta de educación a gente sobre lo que es el bosque y falta de integración de la comunidad en la protección del mismo • Falta de investigaciones científicas para la toma de decisiones en cuanto al énfasis de manejo en el bosque

• Falta de personal en el área de servicios a los visitantes • Falta de integración y de conocimiento de la comunidad respecto al bosque

• Falta de integración entre las comunidades aledañas al bosque y la administración BSG

• Problema principal es el desconocimiento de muchos de los residentes de Guánica respecto a la importancia del Bosque Seco (educación) • El servicio a los visitantes del bosque ha desmejorado (énfasis: acceso y servicio de guías interpretativos)

• No se tiene la infraestructura ni el personal de servicios pertinente • Se quiere aumentar el número de usuarios (la recreación) cuando el bosque no aguanta más. No hay capacidad de manejar las áreas.

Figura 30. Comparación percepción de manejo en los casos de estudio

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Gestión Ambiental y participación pública en los bosques de Puerto Rico.  

Alejandro Torres Abreu Instituto de Investigaciones Interdisciplinarias Universidad de Puerto Rico en Cayey

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