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Desarrollo humano: una introducci贸n conceptual


Las ideas y opiniones expresadas en este documento son de los autores; no representan, necesariamente, la posici贸n oficial de las instituciones que apoyaron esta iniciativa.


Desarrollo Humano: una introducci贸n conceptual Gustavo Arriola Quan

Textos para las nuevas generaciones

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303.44

Arriola Quan Gustavo

A776

Desarrollo humano: una introducción conceptual / Gustavo Arriola Quan. -Guatemala: Programa del Informe Nacional de Desarrollo Humano PNUD, 2007. Textos para las nuevas generaciones. 128 p.: il., 19 cm. ISBN 978-99922-972-0-9 1. Desarrollo social 2. Democracia 3. Políticas de desarrollo I. título

Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo 5a. avenida 5-55 zona 14, Edificio Europlaza, torre 4, nivel 10, Guatemala Teléfono (502) 2384-3100 www.pnudguatemala.org www.desarrollohumano.org.gt

ISBN 978-99922-972-0-9 Edición: Isabel Aguilar Umaña y Juan Antonio Canel Diseño y diagramación: Carlos Canel Ilustración de portada e interiores: Juan Antonio Canel Impreso en Argrafic, Tel.: 2220-7972, Guatemala, Centro América Se permite la reproducción de este documento, total o parcial, siempre que no se alteren los contenidos ni los créditos de autoría y edición.


Índice

Textos para las nuevas generaciones Presentación El Desarrollo Humano en la Fragua Introducción

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Capítulo 1. Algunos Antecedentes: en busca de la modernización 1.1 El progreso hacia la modernidad 1.2 El contexto de la pos-guerra 1.3 El contexto a principios del siglo XXI

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Capítulo 2. El bien-estar humano, objetivo del desarrollo 2.1 El concepto de bien-estar 2.1.1 La desigualdad y la cuestión de evaluación 2.2 Visión Utilitarista 2.3 Enfoques basados en necesidades básicas 2.3.1 El Estado de bienestar 2.4 El enfoque de capacidad: hacia el concepto de desarrollo humano 2.4.1 Capacidades y funcionamientos 2.4.2 Factores de conversión 2.4.3 Algunas críticas

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Capítulo 3. El Desarrollo Humano 3.1 El Concepto 3.1.1 Fundamento filosófico 3.1.2 Aspecto evaluativo 3.1.3 Aspecto de agencia 3.1.4 Estrategia 3.2 Desarrollo Humano, Democracia, Igualdad y Libertad 3.3 El Índice de Desarrollo Humano 3.3.1 Algunas críticas al íDH 3.4 Crecimiento Económico y Desarrollo Humano 3.5 Algunas reflexiones finales

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Referencias bibliográficas Anexo Teorias de desarrollo económico

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Textos para las nuevas generaciones En el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) estamos convencidos que las ideas —y los principios que las impulsan— tienen poder para movilizar y cambiar el accionar humano; sobre esta base se edifica un poderoso agente para modificar el curso del desarrollo. Por eso invertimos en las ideas; trabajamos en su generación y difusión, así como en el intercambio de conocimiento a lo largo y ancho del territorio nacional y entre los 166 países donde tenemos oficinas en el mundo. Debido a que la finalidad del desarrollo humano es promover la ampliación de las capacidades y libertades humanas, en el PNUD queremos priorizar el desarrollo humano de la juventud. Buscamos contribuir, también, a que el necesario recambio generacional de liderazgos que requiere Guatemala se alimente con ideas nuevas, con planteamientos frescos que pongan al ser humano en el centro de las acciones del desarrollo. Es por ello que, con el texto que hoy se publica, el PNUD inaugura una nueva serie editorial. Está diseñada, especialmente, para apoyar la labor de quienes se dedican a forjar las mentes y valores de las nuevas generaciones de jóvenes guatemaltecos y guatemaltecas, sea dentro de las aulas o fuera de ellas: en los espacios de trabajo, en proyectos de desarrollo, en la práctica política, en la calle.

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Estos textos han sido concebidos como herramientas de conocimiento, redactados de manera sencilla y amena, con abundante bibliografía de referencia que permite a los lectores introducirse en el examen de conceptos y planteamientos centrales que han sido abordados en distintos Informes y en otras publicaciones del PNUD. Es decir, aparte de destacar la presentación de las cifras o las estadísticas más actualizadas sobre desarrollo humano, los textos enfatizan en la comprensión de las ideas, conceptos, fundamentos y principios que los orientan, así como en los elementos técnicos que dan sustento a las propuestas que se hacen en los distintos temas. Esperamos que para los más acuciosos se haga más fácil navegar en el vasto océano de la literatura académica de alto nivel que existe en el mundo sobre los distintos temas que abordará la serie. También confiamos que estos Textos para las nuevas generaciones, al igual que otra gama de herramientas de apoyo a la aplicación práctica del concepto de desarrollo humano que estamos diseñando y esperamos poner próximamente a su disposición, permitan que el mundo de las ideas se vaya materializando de manera creciente, en acciones y decisiones que nos acerquen a ese ideal que propugnamos para Guatemala, donde desarrollo humano signifique, efectivamente, más y mejor vida para todos.

Sr. Beat Rohr Coordinador Residente SNU

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Presentación Desde 1998, en el equipo de los Informes Nacionales de Desarrollo Humano y Objetivos de Desarrollo del Milenio del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), hemos venido generando y difundiendo información y conocimiento sobre los retos y perspectivas del desarrollo en Guatemala. Nuestro punto de partida y de llegada, es decir, el andamiaje desde el cual se han examinado los diversos temas a lo largo de casi una década de trabajo, es el concepto de Desarrollo Humano. En aras de facilitar la conexión de la población con dicho concepto, hemos procurado condensar en nuestro lema: «Desarrollo humano es más y mejor vida para todos» lo que, en realidad, es una noción que encierra una historia, evolución, contenidos filosóficos y conceptuales muy profundos y poco conocidos en nuestro medio. La mayor parte de la literatura original sobre Desarrollo Humano está en inglés y, aunque es abundante, no siempre es tan accesible, aún en estos días de alta facilidad de enlace global vía Internet. Al menos, no tan accesible para la mayor parte de la población guatemalteca que podría estar interesada en conocer más sobre este paradigma. Esta preocupación por saber más acerca del Desarrollo Humano se plasma en los Informes Nacionales, pero también ha sido la inquietud del equipo del INDH desde hace algún tiempo. Estamos convencidos que este enfoque aporta no sólo la posibilidad de ver los temas del desarrollo desde

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otra perspectiva, sino que su riqueza mayor es que los conecta, con relativa sencillez, a un conjunto de principios y valores de orden filosófico y ético de carácter profundamente humanista, que empalman, casi genéticamente, con los ideales y principios contenidos en la Declaración Universal de los Derechos Humanos y con la tan frecuentemente olvidada razón de ser de la persistencia de las Naciones Unidas después de más de 50 años de su fundación y de tantos embates recibidos: la búsqueda de la paz, la libertad y el desarrollo de los pueblos. Es por esta razón que tomamos, en el seno del equipo, la decisión de preparar un texto introductorio sobre Desarrollo Humano: el texto que, justamente, ahora presentamos. Está elaborado con la finalidad de que segmentos más amplios de la población guatemalteca, especialmente la juventud y aquellos dedicados a la docencia, puedan profundizar un poco más en el conocimiento de lo que es el Desarrollo Humano, aperándose, además, de un conjunto de referencias bibliográficas organizadas que les faciliten, posteriormente, la exploración y el estudio avanzado por cuenta propia. Para su realización, el equipo del INDH comisionó a Gustavo Arriola Quan, estadístico del proyecto. Él nos ofrece, en un texto breve y muy fácil de digerir, la posibilidad de recorrer la historia de las ideas y eventos que llevaron a ilustres pensadores como Amartya Sen a desarrollar el enfoque de capacidades —esencia del planteamiento de Desarrollo Humano—, comprender sus fundamentos, así

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como sus principales diferencias con otros enfoques vigentes en la literatura y práctica sobre desarrollo en el mundo. Nos expone, además, cómo otro insigne ciudadano del mundo, el paquistaní Mahub ul Haq, traslada y aplica posteriormente en el PNUD este conocimiento, originando de esta manera el Índice de Desarrollo Humano, así como la serie de Informes que vienen elaborándose desde hace casi 20 años y constituyen una contribución sustantiva a los debates mundiales, nacionales y locales sobre desarrollo. El gran reto en el cual queremos incursionar por medio de este trabajo, y de la serie de Textos para las nuevas generaciones que con él se inaugura, es contribuir a formar nuevas generaciones de guatemaltecos y guatemaltecas que puedan entender los desafíos que enfrenta el país de forma diferente. La falta de oportunidades, las desigualdades, el hambre, la violencia y la inseguridad son, desde un plano más filosófico, el resultado de que hemos confundido u olvidado que las personas NO somos capital humano para la producción; somos, ante todo, la finalidad, la razón de ser del esfuerzo de desarrollo que debe hacer la sociedad en su conjunto. Cuando logremos reconocer que el orden de los factores SÍ hace la diferencia, tendremos mayores posibilidades de vivir en una sociedad con más armonía, más paz, mayores libertades y con más posibilidades de crecimiento sostenible e inserción exitosa en la dinámica global contemporánea. Esperamos que los líderes y ciudadanos del futuro comprendan hoy este simple mensaje y que, en el

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conocimiento más profundo sobre el planteamiento de desarrollo humano que les aporta este texto, encuentren también una herramienta valiosa para pensar de manera distinta lo que son sus propias aspiraciones, esperanzas y expectativas de vida. Finalmente, desarrollo humano también es tener libertad para vivir la vida que uno quiere vivir y que tiene razones para valorar. Lo que se requiere en Guatemala es que esa libertad no sea sólo posible para unos pocos, sino se convierta, efectivamente, en más y mejor vida para todos. Desde el equipo del INDH, seguiremos esforzándonos por contribuir para que así sea.

Karin Slowing Umaña Coordinadora de Programa Informes Nacionales de Desarrollo Humano y Objetivos de Desarrollo del Milenio

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El Desarrollo Humano en la Fragua El concepto de Desarrollo Humano, con mayúsculas, ha penetrado en la opinión pública, en el uso periodístico y en el lenguaje académico, ganando en extensión lo que ha perdido en profundidad. Tal es el destino de algunos conceptos de la teoría social, cuyo uso desmedido, sin control, termina por servir lo mismo para un barrido que para un trapeado. Por tal razón, es necesario situar el concepto de Desarrollo Humano en su concepción original y, a partir de allí, examinar su potencialidad explicativa. No basta utilizarlo como sucedáneo del Producto Interno Bruto (PIB) para medir el crecimiento económico, uso que ha creado cierto malestar porque ese crecimiento sólo es expresión de una variable numérica, de una fórmula estadística, un promedio que «mide» el comportamiento del sistema y oculta más de lo que exhibe. El crecimiento lo producen los hombres al relacionarse entre sí; su finalidad última no es el mercado sino las personas, cuyo malestar o bienestar es el que interesa. En su versión primera se habló del paradigma del «desarrollo humano» como el proceso que permite ampliar las opciones de las personas, opciones que pueden ser infinitas y

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cambiables, asumiendo que las personas también valoran logros que no aparecen del todo, o de forma inmediata, en cifras de ingreso o crecimiento, tales como el acceso al conocimiento, mejores alimentos y servicios de salud, seguridad frente al crimen y la violencia, un tiempo libre más satisfactorio, libertades políticas y culturales, oportunidades de participación en actividades comunitarias. El enfoque de desarrollo humano postula que el desarrollo tiene como finalidad última a la persona humana y su existencia social; lo importante es la ampliación de oportunidades que en condiciones de igualdad todos tienen; que esas oportunidades están articuladas con las capacidades de las personas. Es decir, lo que la gente es capaz de ser y de hacer. Hay aquí una dimensión nueva, que no vuelve automático el vínculo entre el ser o el hacer con el monto de los ingresos, con su cuantía; es más importante la calidad y la distribución del crecimiento económico. «Un vínculo entre crecimiento y vidas humanas tiene que crearse a conciencia a través de políticas públicas deliberadas, tales como el gasto público en servicios sociales y en políticas fiscales para redistribuir el ingreso. Este vínculo no existe dentro del accionar automático del mercado, que puede marginar más a los pobres». 1 El paradigma del desarrollo humano se completa, conforme lo que sugiere el párrafo anterior, con dos aspectos estratégicos que nos indican que dicho paradigma no está suspendido en el cielo de las buenas intenciones. Uno, que 1 Haq (1995:2).

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no es una visión individualista, liberal, de filosofía especulativa, sino un concepto que apunta a un problema real, del funcionamiento mismo del sistema en que vivimos, que afecta a un gran número de personas. Y, en consecuencia, puede ser asumido como parte de los derechos del ciudadano y, de esta manera, ser objeto de reclamo. Y, el otro aspecto, es que se pueden producir exclusiones por la dinámica del mercado, las que es dable atenuar o resolver por intermedio del papel del Estado. La noción de desarrollo humano tiene que formar parte del stock de herramientas intelectuales y políticas en las luchas para evitar o disminuir las exclusiones. El desarrollo humano está, así, conectado con dos aspectos o dimensiones clave: los derechos sociales y el papel del Estado democrático. Si los derechos del ciudadano se ejercitan, la ampliación de capacidades puede producirse. Si el Estado democrático se interesa en la calidad del crecimiento económico puede ampliar las oportunidades para nuevas personas. Todo lo anterior debe situarse en el mundo real de las sociedades multiculturales, de procesos de globalización que alteran los ritmos nacionales de la economía y la política, de profundas contradicciones que atentan contra las bases del desarrollo humano: las posibilidades de oportunidades iguales y capacidades a desarrollar. La tensión mayor se origina, en Guatemala, en que, por un lado, existen posibilidades de ejercer los derechos civiles, políticos y culturales en el seno de la democracia política que se vive, en un clima de prédica de los derechos humanos y el reconocimiento de la multietnicidad de la nación.

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Pero, por el otro lado, el modelo económico vigente y la dinámica suelta, del mercado, tienden a generar contradicciones y retrocesos en el disfrute de los derechos económicos y culturales. Una elaboración de la contradicción planteada entre las oportunidades que ofrece la democracia y que limita el mercado, lleva a considerar esa tensión mayor entre lo que se llama la inclusión simbólica (resultado del mayor acceso a la educación, a otros bienes culturales, a la televisión y eventualmente a Internet) y la inclusión material (acceso a recursos materiales, mejor salario, ingresos diversos). En otras palabras, la inclusión simbólica alude a bienes culturales y la material a bienes económicos. En la actualidad se tiene más acceso a los primeros que a los segundos y el desarrollo humano comprende a todos, a ambos. La brecha entre consumo simbólico y material produce diferencias que se dan, por ejemplo, entre el joven que aprende a leer y termina la secundaria, pero luego no consigue trabajo. Esa brecha crea malestar entre expectativas sociales y exclusión material. O, dicho con otras palabras, capacidades logradas versus oportunidades negadas, síntesis que postula el desarrollo humano. El documento que ahora se publica es una contribución a este debate y a los diversos esfuerzos de esclarecimiento que se hacen con ocasión de los Informes Nacionales de Desarrollo Humano, publicados en casi todos los países en procesos de desarrollo. Edelberto Torres-Rivas

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Introducción El desarrollo humano es un marco conceptual para el análisis del bien-estar, para la evaluación, monitoreo y propuesta de metas de la sociedad, y para facilitar el debate sobre política pública. El desarrollo humano se fundamenta en los enfoques teóricos de capacidad y de necesidades humanas; postula que el desarrollo es un proceso que debe enfocarse hacia las personas. La abundante y dispersa literatura que existe sobre el tema del desarrollo dificulta su exposición de forma compendiada e introductoria. Este texto se propone como una introducción a las ideas básicas sobre el desarrollo y su conexión con el desarrollo humano; está dirigido a personas sin conocimiento previo del tema. Sin embargo, se espera lograr que el lector conozca el recorrido conceptual que condujo al diseño de este enfoque sobre el desarrollo y el bien-estar. Se agrega una bibliografía básica para que el interesado profundice en los temas que le resulten interesantes.

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El Diccionario de la Lengua Española define el término desarrollo, en primer lugar, como ‘des-envolvimiento’, ‘des-pliegue’ de lo que está ‘arrollado’. Un uso más elaborado del término tiene sus orígenes en el pensamiento antiguo y hace referencia a la idea de movimiento. Por ejemplo, el filósofo griego Aristóteles2 (s. IV a. C.) entendía en forma general movimiento como la entelequia (o realización) de lo que es en potencia. En el siglo XIX, el término fue retomado y traducido del griego a diferentes idiomas al equivalente de desarrollo, por ejemplo por el filósofo alemán G. F. Hegel (Entwiklung),3 en un sentido más elaborado, específicamente en lo que él entendía como el mundo de la historia, aplicado a todos los ámbitos de la realidad. Luego, esta misma noción fue empleada de múltiples maneras, para analizar el progreso de las economías, de la sociedad e, incluso, los diferentes estadios psicológicos. El factor común es siempre la noción antigua de movimiento hacia algo más perfecto. Esta simple definición de desarrollo como movimiento hacia lo mejor contiene dos elementos muy importantes. El primero es la idea de cambio, es decir, se entiende el desarrollo como un proceso, pero no cualquier proceso. El segundo elemento es el concepto teleológico de alcanzar un estado mejor, una realización. Lo que significa que el cambio se da en una dirección, de un estado menos perfecto hacia otro más perfecto. 4

2 Aunque hay diversos usos en ese período, Aristóteles tiene mucha influencia en el pensamiento sobre el bienestar que han desarrollado los teóricos del desarrollo humano, por lo que se mencionará eventualmente. 3 Con la misma etimología que en español (wicklen, arrollar). 4 Que también corresponde, de forma similar, a la idea de evolución.

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El desarrollo del roble (I)

Una pequeña semilla de roble puede llegar a convertirse en un frondoso árbol de más de cuarenta metros de altura. La pequeña semilla es en potencia un gran árbol. ¿Qué se requiere para el desarrollo de la semillita? Sigue en pág. 41.

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Capítulo 1

Algunos antecedentes: en busca de la modernización En sus inicios, la noción de desarrollo estuvo muy vinculada con la idea de modernidad. En su versión primigenia, se suponía que el proceso de desarrollo, es decir, el cambio hacia el progreso, era hacia la modernización de la vida humana, la cual propiciaría el bien-estar general. Pero, ¿qué es modernidad?

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1.1 El progreso hacia la modernidad Como período histórico, la modernidad tuvo sus orígenes en la Europa del siglo XVI, vinculada con el Renacimiento y el humanismo que florecieron en esa época. Se dieron varios procesos sociales de considerable magnitud e importancia, que determinaron el curso de la historia. El descubrimiento, exploración, conquista y colonización de territorios por países europeos establecieron conexiones comerciales y culturales a lo ancho del planeta, permitiendo, por primera vez, una visión global del ser humano. Esto conllevó a la formación de mercados mundiales y al incremento de la producción, con la consecuente innovación en los medios de comunicación y transporte. El llamado giro copernicano en la investigación científica trasladaba la visión de la Tierra y del ser humano como centro de la creación, a un punto más en el Universo. Proliferaron las formas capitalistas de producción, que se caracterizaban por la propiedad privada de los principales medios de producción y la relativa libertad de los individuos para realizar los intercambios comerciales que consideraran, según sus intereses. El capitalismo se consolidó con la Revolución Industrial, proceso en el que las innovaciones tecnológicas y energéticas propiciaron la producción a gran escala y la organización del trabajo en grandes fábricas. La industrialización de la producción modificó la estructura social y el ordenamiento político en las sociedades. Se produjo una amplia división del trabajo, en la que cada

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persona jugaba un papel diferenciado en el proceso de producción, pero también en la distribución de los beneficios de la misma, que tendieron a concentrarse en los propietarios de las empresas industriales. La modernidad generó formas sociales diferenciadas, la más destacada de las cuales es el Estado Nacional, entidad sociopolítica que posee formas muy específicas de territorialidad y capacidad de vigilancia y monopolio del control sobre los medios de coacción.5 Una sociedad moderna se caracterizaría por la diferenciación de la estructura política, una definición clara de las funciones de las instituciones y una fuerte interdependencia entre ellas. Además, por la secularización de la cultura política, con preceptos de igualdad jurídica y fortalecimiento del sistema democrático, con sistemas políticos con mayor capacidad para tratar con funciones de identidad nacional, legitimidad, penetración, participación y distribución. El proceso modernizador reconfiguró, constante y progresivamente, el mapa político mundial. Los avances tecnológicos implicaron cambios constantes en la forma de vivir de las personas. Las relaciones internacionales se ejercieron en una, cada vez más compleja, red de interacciones. Y, más recientemente, las comunicaciones han superado límites sin precedentes, facilitando el enlace virtual entre cualquier lugar del planeta. Estos cambios han posibilitado que las personas de muchos países cuenten con una infinidad de recursos para la realización de múltiples proyectos individuales y colectivos. 5 Gidens (1991:26-34).

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No obstante, el proceso modernizador no fue igual para todos los individuos ni para todas las sociedades. Muchos quedaron rezagados de este proceso de cambio que se pensaba inevitable y hacia el cual convergerían todos.

1.2 El contexto de la pos-guerra El fin de la Segunda Guerra Mundial propició una serie de condiciones inéditas en el contexto de las relaciones económicas mundiales. Así, se produjo un acelerado crecimiento económico de algunos países de Europa y Norteamérica. El avance de la tecnificación y del capitalismo superó todos los antecedentes. La acelerada reconstrucción de Alemania y Japón implicó que ambos países emergieran como líderes de la economía. Por otro lado, se produjo la creación de los Estados de bienestar en Europa.6 Se presenció el advenimiento de Asia oriental —los llamados tigres asiáticos— con crecimientos económicos insospechados. No obstante, los contrastes entre los países y regiones eran muy marcados, surgiendo un enconado conflicto entre dos formas extremas de organización social y económica, socialismo versus capitalismo, aunque ambas fundamentadas en el ideal racional de la modernidad. Surgió la idea de países del primer mundo, capitalistas, con sistema político abierto. Otro grupo de países, ensayando un sistema socialista, con sistemas políticos cerrados. Al margen quedó el grupo de países coloniales o recién independizados que 6 Véase el apartado sobre los estados de bienestar en el capítulo 2.

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luchaban por incorporarse a esta vorágine de cambios, que fueron llamados del tercer mundo. En 1949, Harry Truman, en su discurso de toma de posesión, se comprometía a contribuir al «mejoramiento y crecimiento de las áreas subdesarrolladas», inaugurando el término subdesarrollo como calificativo para estos países.7 Los defensores de la modernización planteaban una convergencia hacia sociedades homogéneas, parecidas unas a las otras; es decir, a países europeos y norteamericanos. Se pensaba en la modernización como un proceso irreversible, inevitable y deseable que, además, obedece más a una evolución paulatina que a saltos revolucionarios. Sería un proceso sistemático, comenzando en grupos pero abarcando finalmente a todo el planeta. Los valores tradicionales serían reemplazados, paulatinamente, por valores modernos. En ese contexto, se asumía que los países no modernos eran tradicionales y los países occidentales eran modernos. Los países pobres debían adoptar los valores de los países occidentales para alcanzar la modernidad. Aparecieron entonces dicotomías como tradicional-moderno, precapitalista vs. capitalista, rural vs. urbano, pre-industrial vs. industrial, etc. Estas teorías tuvieron su auge en la década de 1950, siendo duramente cuestionadas en las de 1960 y 1970. Las estrategias de desarrollo planteadas desde esta perspectiva no tuvieron éxito en la mayoría de países del tercer mundo, lo cual motivó la diversificación de teorías sobre el desarrollo. 7 González (2006: 19).

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El problema fundamental de estas teorías era encontrar los motores del crecimiento económico. Los razonamientos eran de diversa índole. Algunos consideraban fundamental la industrialización y sus consecuencias; otros, la liberación de los mercados, el cese de intromisiones del Estado, el manejo adecuado de variables macroeconómicas, de los precios, de la cantidad de reservas monetarias, los tipos de cambio, las tasas de interés, el manejo de la tensión entre capital y trabajo, etc.8 Se reconoció, luego, que el desarrollo no es unidireccional y que existe una relativa independencia del camino. Además, el concepto de modernidad se cuestionó como fuertemente etnocéntrico, puesto que no consideraba las diferencias en la noción de bienestar que poseen diferentes culturas y sociedades. Por otro lado, se dieron casos de desarrollo económico fuerte en regímenes autoritarios (Taiwán, Corea, Vietnam y China), lo que puso en duda la generalización de la exigencia de estados liberales. Además, en algunos países como Japón, el desarrollo económico no implicó la exclusión mutua entre valores tradicionales y modernos.

1.3 El contexto a principios del siglo XXI Comenzando el siglo XXI, el mundo se presenta muy lejos de la pretendida convergencia hacia la modernidad. Las sociedades del mundo se encuentran profundamente 8 Se ofrece una ampliación breve sobre este tema en el Anexo, Teorías del desarrollo económico.

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divididas. Si bien se dieron importantes avances en todas las dimensiones humanas, con un progreso sin precedentes en términos económicos, políticos, sociales y tecnológicos, se estima que más de 800 millones de personas padecen hambre, más de 700 millones no saben leer ni escribir y más de 1,500 millones carecen de agua potable. Además, uno de cada tres niños se encuentra en estado de desnutrición y 14 millones de niños mueren antes de cumplir cinco años.

Gráfica 1.1 ¿Cómo se distribuyen los ingresos en Guatemala? 6% II

Quinto más pobre 2%

12% III 20% IV

Quinto más rico 60%

Fuente: Elaboración con encuestas de hogres del INE, 2000-2006.

Las relaciones entre los países se han vuelto extremadamente complejas. Los cambios en las economías grandes tienen impacto en los mercados mundiales, afectando a los países menos desarrollados. Los intereses de los países más poderosos configuran el mapa geopolítico, dejando menos opciones a los países más pobres. Las relaciones de interdependencia dejan a los países en desarrollo en un complicado marco de operación.

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El bienestar no ha sido alcanzado por la mayoría de personas, lo que ha obligado a una revisión de los fundamentos del desarrollo. A partir de la década de 1970, se ha discutido ampliamente sobre cómo se debe entender el bienestar, qué significado tiene la desigualdad en el progreso y qué desigualdades pueden considerarse relevantes. La comprobación de que el crecimiento económico sin control no produjo la eliminación de las distintas formas de pobreza, de que el bienestar no tiene el mismo significado para todas las personas y no se basa únicamente en bienes materiales y de que las desigualdades en diversos ámbitos humanos se incrementan constantemente, ha generado diversidad de nuevos enfoques sobre el desarrollo. Las ideas sobre desarrollo humano, al menos como interesa examinarlas en este texto, son una consecuencia de estas discusiones. A continuación se examinará el tema del bienestar.

Recuadro 1.1 «Por problema de desarrollo económico entendemos simplemente el problema de explicar los niveles de ingresos per cápita y sus tasas de crecimiento que observamos en los distintos países y a lo largo del tiempo. Es posible que esta definición parezca limitada y tal vez lo sea, pero analizando la renta inevitablemente analizaremos también otros muchos aspectos de las sociedades».*

* Robert Lucas (1988), citado en Ray (1997:7).

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Capítulo 2

El bien-estar humano, objetivo del desarrollo Entender el desarrollo como un proceso de realización del bienestar humano ha sido la propuesta de quienes presentan el desarrollo humano como paradigma. Esto significa que el desarrollo se enfoca en las personas. ¿Por qué la aclaración? Durante mucho tiempo, como se vio, el desarrollo fue considerado como el proceso en el cual las economías de los países incrementaban la producción y, consecuentemente, la riqueza de sus ciudadanos; el supuesto fue que la riqueza favorecería el bien-estar de las personas. Sin embargo, la conexión entre ingresos altos y bienestar no siempre se hizo evidente, el éxito en la acumulación de riqueza no garantiza siempre el bien-estar de las

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personas. Además, los productos de esa riqueza no benefician a todos los que la producen. Se hace necesario poner en cuestión el supuesto de la riqueza de las naciones como fundamento único de su bien-estar. Pero, ¿qué es el bien-estar? Sumariamente, se concederá que bien-estar se aproxima a la idea de realización de los seres humanos. Pero, esta realización puede variar de persona a persona, de cultura a cultura y por muchos factores más. Por lo que, si el desarrollo es la realización del bienestar de las personas, es necesario responder a la pregunta sobre el bien-estar.

2.1 El concepto de bien-estar9 Conviene aquí hacer una distinción entre bienestar y bienestar.10 La palabra bienestar está asociada, en la mayoría de casos, a la asistencia social en un Estado de bienestar. Es decir, a políticas de bienestar social, que pretenden reducir las desigualdades propias de las sociedades capitalistas por medio de servicios de ciertas necesidades básicas; también se refiere a la economía del bienestar, en donde el análisis parte de la idea de bienestar social. Sin embargo, aquí se hará hincapié en el bien-estar (wellbeing). Los orígenes del concepto de bien-estar se remontan a la antigüedad. Eudaimonia11 es un término griego clásico 9 Para ampliaciones sobre este tema, puede consultarse Moore (1903), Nussbaum y Sen (1993) y Scanlon (1998). 10 Que es la que existe entre welfare y well-being. 11

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comúnmente traducido como ‘felicidad’. Sin embargo, para Aristóteles la eudaimonia no es justamente la sensación de felicidad. El ser humano tiene muchas más facultades que sentir felicidad, placer o dolor. Es capaz de razonar, imaginar, crear vínculos sociales, tener una identidad, etc. El vocablo eu puede traducirse como ‘bien’, ‘bueno’ y daim n puede entenderse como el ser humano en su esencia: well-being: well (bien) y being (existencia).12 La pregunta sobre qué es bien-estar, en ese sentido general, equivale a preguntar ¿qué es una buena existencia?, o ¿qué es una buena vida? Lo que se entiende por buena vida implica respuestas a las preguntas fundamentales que se han hecho los seres humanos, como ¿qué es el bien?, ¿qué es la virtud? O, más aún, ¿qué es el ser humano? En resumen, bien-estar hace referencia a una buena-existencia humana. A lo largo de la historia, los enfoques sobre lo que es realización humana han pasado, por ejemplo, por planteamientos relacionados con la virtud moral, la obediencia a un plan trascendental, el efectivo de vivir en comunidad, el máximo disfrute de los placeres, el desarrollo de conocimientos e inteligencia, el «desprendimiento absoluto de las cadenas de la realidad», el enriquecimiento y acumulación material o el alcance de una vida ulterior en donde sí sea posible cumplir los propósitos, y así sucesivamente.

12 En varios idiomas, ser y estar corresponden al mismo vocablo.

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No obstante, cualquiera que sea la idea de lo que es el bien-estar, las personas, individual y colectivamente, diseñan su plan de vida con el propósito de realizar esa idea. Estos elementos generales han sido tomados por diferentes corrientes filosóficas, políticas, éticas, teológicas y religiosas y, también, han servido frecuentemente como base para el diseño de políticas públicas. Recuadro 2.1

¿Cuál de los siguientes aspectos es el fundamental para el bien-estar? a. b. c. d. e. f. g. h. i. j. k. l. m. n. o.

Contar con suficientes ingresos Contar con alimentos suficientes Vivir mucho tiempo Gozar de buena salud Tener muchos conocimientos Poder participar en la vida comunitaria Ejercer un sistema de derechos Tener capacidad para trabajar productivamente Vivir en un planeta sano Amar al prójimo La dignificación a través del trabajo Poder vivir sin sentirse excluido socialmente Que no haya pobreza La equidad La justicia

La anterior es sólo una breve lista dentro de las múltiples posibilidades que destacarían en condiciones humanas deseables. Es muy probable que la mayoría de personas elija varias respuestas, si no es que todas. Lo que se entiende por bienestar o realización es, entonces, ampliamente multi-dimensional y difícil de enmarcar en pocas palabras.

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El carácter multidimensional del bien-estar tiene como consecuencia que el tema sea tratado desde diversas disciplinas; tal es el caso de la psicología, la economía, la antropología, la sociología y muchas más. Sin embargo, el bien-estar, como consecuencia del desarrollo, ha sido abordado más ampliamente por la economía.13 Aunque, actualmente, pareciera existir acuerdo en que el abordaje del desarrollo para el bien-estar humano debe ser multidisciplinario.

2.2.1 La desigualdad y la cuestión de evaluación La discusión del bien-estar como consecuencia del desarrollo tiene sus orígenes en la polémica sobre la desigualdad. La fundación de las democracias parte de la idea de la igualdad de los seres humanos. No obstante, con el tiempo las desigualdades se hicieron mucho más amplias en todos los sentidos. En el marco de la Guerra Fría y de una sensible polarización de las ideas políticas, hablar de desigualdad o de igualdad era estar en uno de los polos. Asimismo, hablar de libertad y de Estado de derecho era estar en el otro. Por lo que conciliar la idea básica de igualdad con la libertad económica parecía improbable.

13 Véase anexo.

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Según ciertas tradiciones teóricas,14 hablar de política es hablar de la pretensión de igualdad. Todos los sistemas de asociación entre personas se fundamentan en una idea de igualdad. Incluso los más liberales pretenden una igualdad de autonomías de los individuos. Otros exigen igualdad ante la ley, frente al mercado o de oportunidades económicas. Es por eso que Amartya Sen preguntaba, en la década de los setenta, «¿igualdad de qué?».15 Esta pregunta es fundamental, apunta a cuáles son aquellos factores mínimos, dentro de una sociedad, que deben considerarse básicos para una adecuada convivencia y que la mayoría de los individuos puedan aceptar como justos. Las sociedades democráticas se fundamentan en la idea de contrato. Pero, mientras más profundas sean las desigualdades en cuanto a factores valiosos para las personas, más reducida será la legitimidad del contrato. Recuadro 2.2

Espacio evaluativo Cualquier concepto de desarrollo como bien-estar implica priorizar una serie de elementos acerca de la realización humana, considerados fundamentales y necesarios para el resto. En consecuencia, cada teoría del desarrollo cuenta con una propuesta para evaluar y ordenar estados sociales de desarrollo, considerando el conjunto de estas prioridades. A un conjunto tal es posible denominarlo espacio evaluativo del desarrollo.

14 Cf. John Rawls y Amartya Sen, por ejemplo. 15 Sen (1979).

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En el marco del desarrollo humano, varios autores se refieren al menos a tres grupos; es decir, tres enfoques sobre el bien-estar según la dimensiones humanas que utilizan en su espacio evaluativo: los que se basan en dimensiones dentro del concepto de utilidad, los que utilizan el conjunto de dimensiones referidas a necesidades básicas y los que priorizan el conjunto de dimensiones referidas a capacidades.16 Se examinan estos enfoques a continuación.

2.2 Visión utilitarista En este ámbito estarán las visiones del desarrollo y del bienestar cuyo espacio evaluativo es el de la utilidad. Esta fundamentación se encuentra en las propuestas de un conjunto de escuelas de pensamiento, tanto ético como económico, que puede denominarse utilitarismo. El principio básico del utilitarismo es: «promover el placer, el bien o la felicidad (que, para fines prácticos, serían lo mismo) y evitar el dolor, el mal y la desdicha».17 Será mayor la utilidad que gozan las personas o las colectividades mientras más se acercan a lo que es útil, el placer, el bien o la felicidad.

16 Véase Sen, Echávarri, Robeyns. 17 Bentham, An introduction to the principles of morals and legislation, capítulo 1, sección 1.

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Recuadro 2.3

Adam Smith y el utilitarismo El utilitarismo se basa en diversas formas de liberalismo político, cuyos orígenes datan del siglo XVII. El papel del Estado consiste en el mantenimiento de un sistema legal que garantice las libertades civiles y, en particular, las económicas. Se establece toda una argumentación que defendía la separación entre Gobiernos y economía. Los seres humanos tienden a buscar la felicidad (utilidad) individual y, en ese proceso, al generar bienes y servicios, benefician a la sociedad en su conjunto. La empresa privada promueve la prosperidad y sirve al bienestar global. Para muchos utilitaristas, la independencia económica era fuente de valores socialmente deseables. Las personas calculadoras del interés propio en un contexto competitivo aprendían la importancia de una conducta prudente, sobria y moderada. Las personas de espíritu emprendedor son las que se convierten en ricos, ostentan esos valores y lideran la transformación de los pobres. Adam Smith fue uno de los primeros en plantear ideas acerca del bienestar tanto desde el punto de vista filosófico como económico. Se puede considerar un precursor de las ideas sobre desarrollo. Si bien en sus escritos evidencia que era consciente de que la riqueza era solo un medio para alcanzar la felicidad, sus ideas han sido utilizadas para justificar las desigualdades propias de modelos de desarrollo basadas en la concentración de la riqueza. Bajo este criterio, se considera que un mayor y más rápido crecimiento propiciará el bien-estar. Smith sostiene que una nación estará mejor preparada para satisfacer «sus necesidades y conveniencias de la vida de acuerdo a la proporción entre el ingreso generado por el trabajo productivo y la cantidad de quienes lo consumen».18 Efectivamente, la vida de las naciones mejorará cuando se incremente la fuerza de trabajo o su productividad. Bajo esta óptica, es posible aproximarse al bienestar gozado por una nación solo con investigar qué población puede vivir dada una cierta cantidad de riqueza que la fuerza productiva acumula.19 En esencia, algunas de las preocupaciones de Smith sobreviven. Las naciones tienen mayor oportunidad de llevar una buena vida mientras mayor riqueza acumulan, aunque esta es una condición necesaria pero no suficiente.

18 Smith, citado en Echávarri (2003: 5). 19 Echávarri (2003: 5).

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El bienestar alcanzado por las personas puede ser medido por unidades (quanta) de utilidad, cualquiera que sea la definición adoptada de utilidad: felicidad, deseo, preferencia o necesidad satisfecha. Durante mucho tiempo, los enfoques de desarrollo se basaron en esta premisa y, tomando en cuenta la equivalencia espuria entre bienestar y opulencia, profundizaron en investigaciones sobre las mejores formas de incrementar la riqueza de las regiones. Las estrategias de desarrollo eran, básicamente, estrategias de crecimiento económico.20 El Producto Interno Bruto (PIB) se eligió como un índice natural de la evolución de la riqueza y del bien-estar. El PIB es el valor agregado, en términos monetarios, de los bienes y servicios producidos por una economía en un período determinado. Se contaba entonces con una medida sintética de la riqueza, es decir, un espacio evaluativo para ordenar estados sociales del desarrollo. Una sociedad con mayor PIB (per cápita, es decir, por persona) era una sociedad con mayor desarrollo y bienestar. Y, ¿la desigualdad? Según estos enfoques, el crecimiento económico requeriría en los primeros momentos una ampliación de la desigualdad, pero llegaría un momento en que ésta se reduciría por efecto de la abundancia, lo que provocaría un derrame hacia los más pobres. Para esto sería necesaria una primera etapa en la que se lograría la acumulación de capital por medio del ahorro.

20 En el Anexo se examinan las principales líneas conceptuales de la economía del desarrollo.

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Recuadro 2.4

¿Se producirá un derrame?

Inequidad

Uno de los teóricos más importantes del enfoque del derrame fue Simon Kuznets, quien defendía que la desigualdad era una consecuencia natural del crecimiento. Kuznets (1955) pensaba que el paso de sociedades rurales a urbanas incrementaría la desigualdad, que luego de un período de estabilización, tendería a reducirse. Esto, trazado gráficamente, describe lo que se conoce como la u-invertida de Kuznets. Tal y como sucede con grandes teóricos, sus postulados, a pesar de ser descritos con suma cautela, son utilizados posteriormente de manera simplista. Mucha de la investigación posterior sobre crecimiento se dedicó a tratar de demostrar la existencia de la U de Kuznets.

Ingresos per cápita

Los hechos demostraron que la hipótesis del derrame no era válida en todos los casos, por lo menos en el corto y mediano plazos, y que el proceso de ampliación de la desigualdad se producía de forma exponencial en muchas sociedades. Además, diversos estudios, principalmente para la década de 1980, indican que la correlación entre riqueza y otros indicadores de bienestar no se cumplía en

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muchos países y regiones. El pensar en las nociones de desarrollo y crecimiento del ingreso como idénticos puede tener el efecto de empeorar las condiciones generales de vida de las poblaciones. Si bien la consideración del crecimiento económico como medio y no como fin estuvo presente en los primeros economistas del desarrollo, se convirtió en un tópico importante para las estrategias de desarrollo a partir de 1969, cuando en la Conferencia Mundial de la Sociedad para el Desarrollo Internacional se acordó promover garantías a la capacidad de alcanzar las necesidades básicas, cuya investigación fue también impulsada por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), como se verá a continuación.

2.3 Enfoques basados en necesidades básicas En 1974, el Banco Mundial y el Instituto Sussex de Estudios sobre el Desarrollo (IDS) publicaron conjuntamente una serie de documentos titulada Redistribución con crecimiento.21 En este estudio se explora las formas en que el crecimiento puede combinarse con la redistribución para mejorar el empleo, reducir la pobreza y alcanzar una mayor equidad en la distribución de los ingresos. El estudio explora diferentes variaciones en las estrategias y sus efectos en diversos países. Si bien Kenya, punto de partida de la investigación, fracasó en su intento de lograr 21 Chenery et ál. (1974). Hans Singer, quien fuera, junto a Raúl Prebisch, propulsor de estrategias de substitución de importaciones, fue el primero en desarrollar esta idea, en una misión en Kenya para el empleo de la OIT, en 1972.

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crecimiento o redistribución en las siguientes dos décadas, el informe influyó fuertemente en la teoría del desarrollo de los años setenta. Fue una visión pionera sobre la necesidad de estrategias de desarrollo que combinaran crecimiento y redistribución, sin perseguir aisladamente una u otra.

Recuadro 2.5

Redistribución con crecimiento En el estudio del Banco Mundial y el IDS de 1974 se argumenta que sería necesario descartar la «separación conceptual entre el óptimo de crecimiento y las políticas de distribución que subyace en el corazón de la economía del bienestar. Para los países pobres […] debe ser reemplazada por una estrategia con implicaciones en desarrollo para diferentes grupos de gente que puede ser modificado por medidas fiscales dentro de límites razonablemente estrechos». El texto explora estas afirmaciones, consideradas audaces en ese tiempo. Analiza formas en que la redistribución puede ser combinada con crecimiento económico, para incrementar el ingreso de las personas y lograr su participación en el ingreso nacional de una manera mucho más rápida que cuando sólo se procura el crecimiento. Entre otras formas, con transferencias directas de ricos a pobres, tomando una parte del ingreso que pudieran acumular los más ricos como producto del crecimiento y transfiriéndolo vía fiscal u otros mecanismos de transferencia directa a los más pobres. Además, por la búsqueda de incrementos en el crecimiento económico por medio de inversiones (en agricultura, o educación y salud) que pudieran ampliar la capacidad productiva, la producción y los ingresos de los más pobres. También, por medio de una redistribución de tierra u otros bienes productivos a favor de los grupos pobres. Véase: Chenery, et ál. (1974).

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El estudio mencionado fue el punto de partida del reconocimiento de que el acelerado crecimiento económico de muchos países en el período de posguerra no fue suficiente para producir un supuesto derrame, dando la pauta a diversos enfoques alternativos. Uno de ellos es el enfoque de necesidades básicas, que postula que el desarrollo implicaría el establecimiento de políticas destinadas a la satisfacción de una serie de necesidades mínimas para todas las personas, necesidades que el crecimiento económico no es capaz de lograr.22 En este sentido, se plantearon tanto teorías basadas en la reformulación de los modelos económicos como en políticas sociales para alcanzar la satisfacción de necesidades básicas, como propósito del desarrollo. La OIT impulsó este enfoque de manera decisiva, promoviendo metas específicas a cumplirse en 2000. Las metas se enmarcaban en cuatro ámbitos de necesidades humanas básicas. Primero, las relacionadas con el consumo familiar y personal en materia de alimentación, vivienda, etc. Segundo, el acceso a servicios esenciales básicos, salud, transporte, educación y saneamiento. Tercero, un trabajo adecuadamente remunerado. Y cuarto, un entorno saludable y humano, libertades individuales, etc. Según el enfoque de necesidades básicas, el concepto de desarrollo tiene un significado más amplio que el crecimiento

22 Hunt (1989).

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económico y debe incorporar elementos relativos a la satisfacción de las necesidades humanas, sobre todo las consideradas universales. La característica de ser básicas o no-básicas no debe razonarse de manera jerárquica y fragmentaria, sino más bien sinérgica. Los defensores de este enfoque proponían que no era alternativo a los del crecimiento económico. La satisfacción de necesidades puede, incluso, ser incentivo para el crecimiento. La educación conlleva la formación de capital humano que puede ser fundamental para el desarrollo productivo. En cuanto a los espacios evaluativos dentro del enfoque de necesidades básicas no existe acuerdos, precisamente por no existir consenso sobre cuáles necesidades son básicas. Se han propuesto como necesidades básicas la supervivencia, la educación, la alfabetización, la participación ciudadana, etc.23 Se sabe que la descripción de las necesidades humanas es algo difícil, ya que éstas pueden variar en el tiempo y en el contexto social y cultural. Hay que distinguir entre necesidades y satisfactores de las necesidades. No existe una correspondencia clara entre ambos, aunque lo que varía según el contexto cultural son los satisfactores. De hecho, uno de los rasgos que caracteriza a las culturas es la elección de satisfactores. 23 Para complementar esta discusión, pueden consultarse Doyal y Gough (1991), Streeten (1986), Kuznets (1955), Rawls (1971) y Singer (1950).

26


Recuadro 2.6

Bienes primarios y los principios de la justicia: John Rawls Uno de los pilares teóricos del enfoque de necesidades básicas es J. Rawls, para quien «el objeto primario de la justicia es la estructura básica de la sociedad […] el modo en que las grandes instituciones sociales distribuyen los derechos y deberes fundamentales y determinan la división de las ventajas provenientes de la cooperación social».* El gran problema de Rawls24 era el de establecer principios de la justicia, a la que califica como la principal virtud de las instituciones sociales; es decir, el criterio de validez o de verdad para calificar las instituciones sociales. La teoría que busca Rawls debe permitir establecer una concepción de la justicia que sea aceptable por todos los individuos de una colectividad, independientemente de sus intereses particulares. Los principios de la justicia deberán regir la estructura básica de la sociedad, esto es, «la disposición de las instituciones sociales más importantes en un esquema de cooperación […] estos principios habrán de gobernar la asignación de derechos y deberes en estas instituciones […] y determinar la correcta distribución de los beneficios y las cargas de la vida social».25 En otras palabras, la forma en que las instituciones sociales distribuyen derechos y deberes y dividen las ventajas derivadas de la cooperación social. Una sociedad regida por los principios de la justicia se denominaría sociedad bien ordenada, tema fundamental en la teoría del desarrollo humano. Rawls caracteriza una sociedad bien ordenada como aquella «planeada para incrementar el bien de sus miembros, y eficazmente regida por una concepción pública de justicia».26 Para Rawls, lo justo prevalece sobre lo bueno. Recuérdese que uno de los principios utilitaristas equipara utilidad con el bien o lo bueno. Para Rawls, se debe ir más allá y alcanzar lo justo. Los principios de la justicia son independientes de concepciones particulares del bien, aunque al mismo tiempo deben respetar su pluralidad y servir de marco para su aceptación. *(Rawls, 1971, 20).

24 Interlocutores importantes de Rawls fueron Robert Nozick, James Buchanan, Amartya Sen y J. Habermas. 25 Rawls (1971:62). 26 Ibíd, p. 410.

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Recuadro 2.6 Según Rawls, nadie merecería una posición inicial más favorable en la sociedad, lo cual no es razón para ignorar o eliminar tales diferencias. Lo que es posible, es configurar la estructura básica de la sociedad, de tal manera que estas contingencias operen a favor de los menos afortunados.27

Sobre los bienes primarios Rawls plantea que, en condiciones de justicia, los individuos deberán contar con una serie de bienes primarios, de carácter instrumental, que posibiliten alcanzar el éxito en sus planes racionales. Los bienes primarios constituyen el principal objeto reivindicativo aceptable de la ciudadanía. Sus postulados sobre la teoría de la justicia fueron utilizados posteriormente en la discusión sobre el bien-estar.

Otro de los supuestos del enfoque de necesidades básicas es que deben lograrse las metas del desarrollo en el proceso mismo. Es decir, que las necesidades básicas deben comenzar a realizarse desde el principio y durante todo el proceso de desarrollo. La satisfacción de las necesidades debe ser el motor mismo del desarrollo. Ello se logra en la medida en que la estrategia de desarrollo estimula permanentemente la generación de satisfactores sinérgicos. Dentro del enfoque de necesidades básicas se encuentra el enfoque de desarrollo a escala humana,28 que propone que el desarrollo se refiere a las personas y no a los objetos. En otras palabras, el proceso de desarrollo permitiría elevar la calidad de vida de las personas. A su vez, la calidad de 27 Requejo y Gonzalo (2001:96). 28 Fundamental en este enfoque es Max-Neef (1991).

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vida dependerá de las posibilidades que tengan las personas de satisfacer sus necesidades humanas fundamentales. El enfoque de escala humana propone ir más allá de las necesidades básicas, cuya carencia no permite la sobrevivencia, sino volver a los conceptos humanistas que incluyen la potencialidad humana. Esta propuesta establece el punto de partida para los enfoques basados en las capacidades, como se verá más adelante.

2.3.1 El Estado de bienestar Se conoce como Estados de bienestar a aquellos que han establecido políticas sociales como condición del desarrollo económico. Estas políticas estarían orientadas a proteger a los trabajadores de las incertidumbres del mercado, mejorar su calidad de vida y facilitar condiciones de igualdad de oportunidades a los ciudadanos. El Estado de bienestar tiene sus raíces en los programas estatales de previsión social en la Alemania de Bismarck, establecidos en 1883, que estaban basados en sistemas de seguros contributivos que garantizarían la seguridad social de las clases asalariadas. Posteriormente, los informes de William Beveridge, en el Reino Unido, proclamaban el principio de cobertura universal de la seguridad social para todos los ciudadanos «desde la cuna a la tumba», con cargo a los presupuestos generales estatales financiados por todos los contribuyentes. Los Estados de bienestar fueron establecidos subsecuentemente en los países capitalistas de Occidente, con diversos resultados. Algunas características comunes en los Estados de bienestar son las siguientes:

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a) La búsqueda del pleno empleo, regulado por medio de salarios mínimos, horarios reglamentarios y seguridad contra accidentes, lo que reduciría la explotación y aseguraría la existencia de empleos. b) El compromiso con el nivel de vida de los ciudadanos, con políticas redistributivas de los ingresos, la riqueza y el poder político, por medio de transferencias directas, subsidios, impuestos y por una extensiva provisión de servicios públicos. c) El establecimiento del bienestar como un derecho ciudadano, más que una asistencia discrecional basada en criterios caritativos. d) Crecimiento económico alto, basado en criterios keynesianos, según los cuales, altos niveles de vida propiciarían altos niveles de consumo como motor de crecimiento.29

29 Para ampliaciones véanse Beveridge (1944); Marshall (1973); Titmuss (1976); Castles (1985); EspingAndersen (1990, 2000 y 2002); Pierson (1991); Giddens (1998); Pierson y Castles (2000) y Draibe y Riesco (2006).

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Recuadro 2.7

Los tipos de Estados de bienestar Según el influyente sociólogo danés Gøsta Esping-Andersen, un régimen de bienestar social es una combinación institucional entre el Estado, la familia, el mercado y la sociedad civil, que depende de tres factores: la naturaleza de la movilización de las clases sociales (tipo de estratificación social), las estructuras de coalición de la clase política y el legado histórico. Según esto, habría tres tipos de Estados de bienestar: 1) El social-demócrata, solidario, universalista y desmercantilizador. El Estado, por medio de programas universalistas consigue una elevada desmercantilización de las relaciones sociales, en las que el individuo alcanza la máxima independencia personal, emancipándose de la lógica del mercado, con el reconocimiento de un ingreso ciudadano mínimo sin pruebas de elegibilidad. El Estado juega un papel central, frente a la familia y el mercado. Propio de los países escandinavos. 2) El conservador-corporativo, en donde los derechos sociales están vinculados con la clase y al estatus. El Estado cumple un papel subsidiario con respecto a la familia e interviene sólo donde no llega la asistencia familiar. La familia juega el papel central y el papel subsidiario del Estado y el mercado ocupan una posición marginal. Se incluyen países como Bélgica, Alemania, Francia e Italia. 3) El liberal. El mercado es la estructura fundamental y dominante del bienestar y el Estado asiste focalizadamente a los pobres por medio de subsidios modestos y mínimas transferencias universales basadas en criterios de elegibilidad. La familia y la asistencia del Estado tienen un papel marginal. Estados Unidos es un ejemplo de este tipo. Los Estados de bienestar han sufrido muchos cambios desde sus orígenes y están supeditados a las tensiones entre sus beneficios (tanto en los niveles de vida como en la productividad y eficiencia) y sus costos (como altas tasas impositivas y las consecuencias de la des-mercantilización de las fuerzas laborales, tal es el caso de la reducción de la «disciplina laboral»). Así, las tasas de gasto social han sido variables y la discusión amplia en los parlamentos de estos países. Véase: Esping-Andersen (1990).

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2.4 El enfoque de capacidad: hacia el concepto de desarrollo humano El enfoque de capacidad es un marco para la evaluación del bien-estar individual y social y el diseño de políticas y propuestas sobre el cambio social. Es utilizado en una amplia gama de campos, sobre todo en estudios del desarrollo, economía del bienestar, política social y filosofía política.30 La característica fundamental del enfoque de capacidad es que se centra en lo que la gente efectivamente es capaz de ser y de hacer, en la calidad de su vida y en la superación de los obstáculos que les impiden tener más libertad para vivir el tipo de vida que, producto de la reflexión, tienen razones para valorar. Esto contrasta con otros enfoques que se concentran en la felicidad de la gente (utilitarismo), en la satisfacción de los deseos, en el ingreso, el gasto o el consumo (necesidades básicas). Un aspecto importante del enfoque de capacidad es que no se restringe al análisis de la pobreza, privación o subdesarrollo. También puede servir de marco para evaluación de proyectos o políticas en países ricos.

30 Robeyns (2005:94)

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El enfoque de capacidad parte de la crítica a la economía del bienestar por su aplicación del marco utilitarista. Muchos economistas emplean el conjunto de utilidad como espacio evaluativo en su trabajo teórico, pero en la práctica se enfocan en los ingresos. Si bien el ingreso por lo general tiene un significado importante para el bien-estar y la libertad, evaluativamente solo sirve como una aproximación gruesa para lo que realmente importa: las capacidades de las personas. Por otro lado, los bienes primarios son medios y no fines y, como consecuencia, no pueden generalizarse para la diversidad de seres humanos. Si todas las personas fueran iguales, una serie de bienes primarios proveerían igual libertad para todos. Pero, dada la diversidad humana, las comparaciones en el espacio de bienes primarios fallarán al evaluar diferentes personas que necesitan diferentes montos y tipos de bienes primarios para alcanzar el mismo nivel de bienestar o mejora. Recuadro 2.8

A. K. Sen El pensador más influyente en el enfoque de capacidad es Amartya Kumar Sen (Santiniketan, India, 1933), quien ha contribuido ampliamente a la teoría económica contemporánea y al pensamiento sobre el desarrollo. Obtuvo el premio Nobel de Economía en 1998, sobre todo por la recuperación del componente ético en la discusión de problemas económicos vitales. En su discurso de aceptación del doctorado honoris causa en la Universidad de Valencia, en 1995, Sen llamaba la atención a que «los códigos morales son parte integral del funcionamiento

33


Recuadro 2.8 económico, y pertenecen de manera destacada a los recursos sociales de una comunidad. La economía moderna ha tendido a abandonar totalmente estos aspectos de los sistemas económicos. Hay buenas razones para intentar cambiar ese abandono y reintroducir en la corriente principal de la ciencia económica este componente crucial de la actividad de una economía.»31 Las contribuciones de Sen van desde la teoría de la elección social, la economía del bienestar, el análisis de la pobreza y la equidad y estudios empíricos sobre el hambre. Todos ellos de fundamental importancia en la reflexión sobre el desarrollo. La crítica que Sen hace al fundamento utilitarista de la economía del desarrollo parte de sus investigaciones sobre la teoría de la decisión. Sen demuestra la imposibilidad del liberal paretiano, evidenciando la debilidad formal, ética y política de los supuestos utilitaristas de la economía del bienestar, pues resulta contradictorio mantener una insensibilidad a la distribución del bienestar y predicar el principio liberal de la existencia de una mínima esfera privada en la que el individuo resulte decisivo. Sen critica duramente el fundamentalismo económico, por ejemplo en políticas de ajuste del déficit, cuando se sacrifica parte del gasto social, con consecuencias importantes en las poblaciones de menos recursos. Subraya la importancia de conocer los costos de las políticas económicas y la relevancia de los procedimientos que implican. Amartya Sen propone entender el desarrollo como un proceso de expansión de las libertades reales que disfrutan las personas. Estas libertades son tanto los fines como los medios de ese desarrollo. «El punto de partida de lo que puede ser llamado enfoque de desarrollo humano es ver a los seres humanos en términos de su bienestar y libertad, lo que difiere marcadamente de los enfoques del desarrollo que se concentran en los ingresos, en la riqueza o en la posesión de bienes materiales».32

31 Citado en Máiz (2001: 381). 32 Sen (2004).

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El enfoque de capacidad distingue entre fines y medios. Sólo los fines tienen importancia intrínseca, mientras que los medios son instrumentales para alcanzar la meta de incrementar el bien-estar, la justicia y el desarrollo. Esta distinción no siempre es clara, porque existen frecuentes situaciones en que los medios son también fines. Por ejemplo, tener buena salud es un fin en sí mismo, pero también puede convertirse en un medio al respecto de la capacidad para trabajar.

2.4.1 Capacidades y funcionamientos El fin del desarrollo puede ser conceptualizado, de acuerdo con el enfoque de capacidad, en términos de capacidades de las personas para funcionar. Es decir, sus oportunidades efectivas para llevar a cabo las acciones y actividades que quieran emprender y ser quienes quieran ser. A estos seres y haceres33 Sen los denomina funcionamientos, es decir, todo aquello que pueda constituir una vida valiosa; incluyen el trabajo y el descanso, el ser instruidos, ser saludable, ser parte de una comunidad, ser respetado y así sucesivamente. La distinción entre capacidad y funcionamiento es entre lo efectivamente posible y lo realizado. Es decir, entre los logros alcanzados y las opciones con que se cuenta. Lo fundamental es que la gente tenga libertades y oportunidades valiosas (capacidades) para llevar el tipo de vida que quiera llevar, de hacer lo que quiera hacer y de ser la persona que quiera ser. 33 Sen (1979).

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A partir de este enfoque se evalúan las políticas de desarrollo de acuerdo con su impacto en las capacidades de las personas. Por ejemplo, si la gente es saludable, si tiene los medios, o recursos y medios para que sus capacidades se realicen, tales como acceso a agua potable, sistemas de salud y conocimientos básicos en asuntos de salud. Si la gente está bien nutrida y si tiene acceso a alimentos suficientes. Si tiene acceso a educación de alta calidad, a la participación política, a actividades comunitarias que compensen la lucha diaria por la vida.34 Los principales insumos para el desarrollo de algunas capacidades pueden ser financieros pero, en muchos casos, son prácticas políticas e institucionales, tales como la efectiva garantía y protección de la libertad de pensamiento, la participación política, las prácticas sociales y culturales, estructuras sociales, instituciones sociales, bienes públicos, normas sociales, tradiciones y hábitos. Los bienes y servicios no necesariamente deben ser valorados de acuerdo con su precio, es decir, como mercancías. Un bien tiene características que lo hacen interesante para la gente, por cuanto permite alcanzar ciertos funcionamientos que son valiosos.

2.4.2 Factores de conversión La transformación de bienes y servicios a funcionamientos que permiten seres y haceres, está mediada por factores que influyen en cómo una persona puede convertir las 34 Robeyns (2005:96).

36


características de un recurso en un funcionamiento. Robeyns35 distingue tres tipos de factores de conversión, primero, los factores personales, como el metabolismo, la condición física, el sexo, etc. Si una persona no sabe leer, de nada le servirá una computadora de última generación o contar con una biblioteca. Segundo, factores sociales, como políticas públicas, normas sociales, roles de género, prácticas discriminatorias, jerarquía social, relaciones de poder, etc. Una mujer con grado universitario difícilmente podrá aplicar sus conocimientos en un contexto patriarcal exacerbado. Y, tercero, factores ambientales, como el clima y la ubicación geográfica. Una lancha de motor puede ser muy valiosa en la Amazonia, pero carece de valor en una ciudad sin canales fluviales. Estos factores juegan un papel en la conversión de las características de los bienes y servicios en funcionamientos individuales. Así, saber cuántos bienes posee o puede utilizar una persona no es suficiente para conocer qué logros puede realizar, o qué funcionamientos puede alcanzar. Por lo tanto, necesitamos saber mucho más acerca de la persona y de las circunstancias que vive. El enfoque de capacidad toma en cuenta la diversidad humana en dos formas: por su atención a la pluralidad de capacidades y funcionamientos como espacio evaluativo, y por la atención explícita a los factores personales, ambientales y sociales para convertir bienes y servicios en funcionamientos. Es decir, en todo el contexto social e institucional que afecta directamente estos factores y el conjunto de capacidades. 35 Según Robeyns (2005: 99).

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Recuadro 2.9

El conjunto de capacidad En la gráfica se presenta un bosquejo de la ruta de conversión de los recursos, sean ingresos o bienes y servicios, en funcionamientos. En los enfoques utilitaristas y de necesidades humanas, el espacio evaluativo se ubica en los medios para la realización, mientras que en el enfoque de capacidad, lo fundamental es el conjunto de capacidad. Es decir, el conjunto de oportunidades para alcanzar funcionamientos valiosos. El conjunto de capacidad será más amplio si los contextos sociales e individuales son más favorables y, mientras más amplio es el conjunto de capacidad, más amplia será la posibilidad de elegir y realizar funcionamientos valiosos. Contexto social:

Mecanismos de formación de preferencias

Instituciones sociales Normas sociales y legales

Influencias sociales en la toma de decisiones

Características y conductas sociales

Historia personal Psicología

Factores ambientales etc., etc., etc.

Producción Ingresos Otras transferencias

Conjunto de capacidad Bienes y servicios

Factores de conversión individual

MEDIOS PARA LA REALIZACIÓN

Tomado de Robeyns (2005: 98).

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Capacidades (conjunto de oportunidades de funcionamientos alcanzables)

LIBERTAD DE REALIZAR

Elección

Funcionamientos logrados

REALIZACIÓN


Dos personas con similar conjunto de capacidad podrían alcanzar diferentes funcionamientos, en la medida en que hacen distintas elecciones y tienen diversas ideas sobre lo que es el bien-estar. En cuanto pensamiento liberal, el enfoque de capacidad respeta diferentes ideas de bienestar, por lo que, en principio, la meta política es la capacidad y no los funcionamientos alcanzados. Las ideas sobre el bien-estar están profundamente influenciadas por la familia, la comunidad, los lazos culturales y la propia experiencia vital. Es importante la pregunta sobre qué tantas personas tienen acceso genuino a todas sus capacidades en el marco de su conjunto de capacidad, y sobre si existe o no una condena por parte de la familia o la comunidad por tomar decisiones hacia el tipo de vida que dichas personas valoran. ¿Qué capacidades importan y de qué forma?, ¿quién y cuándo determinar cuáles capacidades son relevantes? Existe una amplia discusión sobre este asunto y se han publicado diferentes versiones y listas de capacidades. Martha Nussbaum36 propone una lista de nueve categorías; incluyen la vida, la salud corporal e integridad, evitar el dolor y propiciar el placer, poder usar los sentidos, la imaginación y el pensamiento, poder expresar afectos, poder ejercer la razón práctica y otras. El enfoque de desarrollo humano también realizó una priorización de capacidades fundamentales, con propósitos evaluativos, según se verá en el apartado siguiente. 36 Véase Nussbaum (2000).

39


2.4.3 Algunas críticas Los críticos del enfoque de capacidad indican que puede ser muy individualista. No considera a los individuos como parte de su ambiente social, como socialmente construidos y conectados con otros. Según Robeyns,37 de hecho, el enfoque adopta un individualismo ético, mas no un individualismo ontológico. Es decir, se considera a los individuos como responsables, aunque no aisladamente, de sus elecciones. Sin embargo, no se considera la existencia humana como esencialmente individual (individualismo ontológico), sino inmersa dentro de la existencia social. También se ha criticado al enfoque por no considerar la estructura social. A lo que Sen responde que es, precisamente, de la estructura social de donde parte la reflexión sobre las desigualdades que son importantes y que limitan la construcción de una sociedad con más equidad y más justicia, como se anotó en la sección sobre desigualdad y evaluación. El enfoque de capacidad es el principal sustento teórico para la formulación del enfoque del desarrollo humano, como se verá a continuación.38

37 Óp. cit. 38 Para profundizar sobre el tema de capacidades, puede consultarse, por ejemplo Robeyns (2005); Sen (1979, 1985, 1992, 1996 y 2000); Pogge (2002); Gasper (2002) y Nussbaum (2000).

40


El desarrollo del roble (II)

Una pequeña semilla de roble puede llegar a convertirse en un frondoso árbol de más de cuarenta metros de altura. La pequeña semilla es en potencia un gran árbol. ¿Qué se requiere para el desarrollo de la semillita?

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42


Capítulo 3

El Desarrollo Humano 3.1 El concepto Desde 1990, el PNUD publica los Informes sobre Desarrollo Humano (IDH), que adoptan el paradigma39 de desarrollo humano como marco conceptual para sus análisis y propuestas. El paradigma de desarrollo humano tiene sus fundamentos teóricos en el enfoque de capacidad, examinado en la sección anterior. Los IDH han facilitado un canal alternativo para el pensamiento sobre desarrollo, vía las Naciones Unidas, pero con voz autónoma. Además, con una perspectiva global, no focalizada sólo en el Sur, como en el caso del World Development Report, del Banco Mundial.40 Como se recordará, el enfoque de capacidad también es aplicable a los países desarrollados. 39 Se discute acerca del uso del término paradigma para el desarrollo humano, sin propiciar cambios sustantivos en su esencia. Para una revisión al respecto, véanse Kuonqui (2006) y Fukuda-Parr (2003). Se utilizará indistintamente enfoque o paradigma, por no constituir obstáculo para la comprensión de los conceptos. 40 Gasper (2002:4).

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Recuadro 3.1

El discurso de ul Haq En 1990, Mahbub ul Haq41 «despertó de su somnolencia» a los asistentes a un amplio foro europeo sobre desarrollo, con el vigor y claridad de sus argumentos.42 Ul Haq, quien en 1971 decía que «debemos construir el desarrollo para la gente y no a la gente para el desarrollo»,43 representaba a la recién creada Oficina de los Informes de Desarrollo Humano del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Sus argumentos partieron de la crítica a las visiones del desarrollo centradas en el crecimiento económico. Además, replanteaba de forma crítica algunos postulados del enfoque de necesidades básicas de los años 70, que pretendían superar enfoques centrados en el crecimiento económico, proponiendo mayor inversión para alcanzar la satisfacción de necesidades básicas. En esa corriente se establecía la centralidad del capital humano en el crecimiento económico, considerando a las personas como medios. Sin embargo, «es necesario redefinir el desarrollo humano más allá del desarrollo del recurso humano».44 Según ul Haq, «el propósito básico del desarrollo es ampliar las opciones de las personas. En principio, estas opciones pueden ser infinitas y cambiar a lo largo del tiempo. Las personas frecuentemente valoran logros que no se muestran del todo, o inmediatamente, en las cifras de ingreso y crecimiento: más acceso a conocimientos, mejor nutrición y servicios de salud, medios de vida más seguros, seguridad contra el crimen y la violencia física, tiempo de ocio satisfactorio, libertades políticas y culturales y un sentido de participación en actividades comunitarias. El objetivo del desarrollo es crear un ambiente propicio para que la gente pueda gozar una vida larga, saludable y creativa».45

41 Economista y pensador pakistaní (1934-1998). 42 Gasper (2006). 43 Haq (1976: 28) The Poverty Curtain. Citado en Gasper, óp. cit. 44 Haq (1995). 45 Ibíd, p. 14.

44


El punto de partida del paradigma del desarrollo humano es el postulado de que el desarrollo se debe entender como ampliación de las capacidades46 de las personas. El propósito del desarrollo es mejorar las vidas humanas, ampliando el rango de cosas que las personas pueden ser y hacer, tal como vivir de manera saludable y con buena nutrición, tener conocimientos y participar de la vida de la comunidad. Desde este punto de vista, el desarrollo significa remover los obstáculos para lo que una persona puede realizar. Obstáculos como analfabetismo, enfermedad, falta de recursos o falta de libertades políticas o civiles.47 Servirá de ilustración una comparación entre dos paradigmas predominantes con el de desarrollo humano, haciendo hincapié en los aspectos nodales, como su fundamentación filosófica, su concepción de la persona y las estrategias básicas para alcanzar el desarrollo.48 La síntesis se expone en el recuadro 3.2.

3.1.1 Fundamento filosófico Según Amartya Sen, un importante aspecto del enfoque de desarrollo humano es que busca explícitamente sus horizontes conceptuales en el razonamiento filosófico.49 Como es sabido, la economía y la práctica política han seguido rumbos cada vez más alejados de la reflexión de 46 Es decir, el conjunto de capacidad. 47 Fukuda-Parr (2003:303). 48 Véase Jolly (2003) y Fukuda-Parr (2003). 49 Sobre este tema, véase la sección 2.4 El Enfoque de capacidad: hacia el concepto de desarrollo humano, (p. 32).

45


sus fundamentos éticos y filosóficos. Se ha alcanzado diversidad de desarrollos técnicos en ambos sentidos, pero dejando cada vez más en el olvido que son conocimientos sobre seres humanos, que las consecuencias de las políticas y del funcionamiento de las economías afectarán la vida de personas. El enfoque de desarrollo humano tiene raíces conceptuales explícitas en diversas tradiciones del pensamiento ético y filosófico. Se retoman ideas, nociones y problemas de Aristóteles, Adam Smith, Kant y John Rawls, principalmente. La base filosófica de otros enfoques, en gran medida utilitarista, es menos explícita, aunque le son inherentes ideas asumidas como válidas, en el supuesto de que los problemas que implican ya no existen o que han sido superados. Esto ha mostrado ser un error, puesto que los más graves problemas humanos están muy lejos de estar resueltos y, más aún, la dinámica de las sociedades bajo estos supuestos ha condenado a una importante fracción de la humanidad a no resolver satisfactoriamente ni siquiera las dificultades más apremiantes, como tener acceso a alimentos, agua o salud básica. Si bien los tres enfoques expuestos en el cuadro 3.2 se relacionan con el bien-estar humano, dan diferentes sentidos a este concepto. Los enfoques utilitaristas definen el bien-estar en función de la maximización de la utilidad, como se vio antes. El enfoque de necesidades básicas coloca al ser humano en el centro de la discusión. Sin embargo, define el bien-estar en términos de acceso a bienes y servicios. El desarrollo humano considera los

46


bienes y servicios como medios para el bien-estar, que consistiría en ampliar capacidades y funcionamientos.

3.1.2 Aspecto evaluativo El aspecto evaluativo es muy relevante, como ya se anotó antes, puesto que define la forma en que se dará seguimiento a acciones concretas para el desarrollo. Está relacionado con la evaluación de mejoras en las vidas humanas como un objetivo explícito del desarrollo, utilizando los logros humanos como indicadores esenciales del progreso. El desarrollo humano insiste en la evaluación del desarrollo por la expansión de capacidades de toda la gente. Y el interés especial en el bien-estar de toda la gente prioriza la equidad como un objetivo público significativo, lo que requiere monitoreos no solo de promedios nacionales, sino también medidas sobre la privación y la distribución. La introducción de herramientas evaluativas dentro del paradigma hace posible incorporar el enfoque en el diseño de políticas. El uso de medidas relativamente simples y asequibles para la evaluación hace más viable este propósito. Si bien el bien-estar humano es multidimensional y ampliamente complejo, la captura de información de algunos aspectos clave dentro de las capacidades humanas puede ser incorporada, en un primer nivel, por los tomadores de decisiones para cambiar su enfoque sobre desarrollo.

47


Este supuesto llevó a desarrollar el Índice de Desarrollo Humano,50 un índice compuesto sobre logros en capacidades. El índice ha tenido un impacto significativo desde su formulación y ha sido calculado para la mayoría de países y desagregado en muchos de ellos. Ha tenido el efecto de lograr la atención en algunas capacidades humanas básicas, como sobrevivir y ser saludable, tener conocimientos y gozar de un nivel decente de vida.

3.1.3 Aspecto de agencia Se rescata, además del aspecto evaluativo en el desarrollo, el aspecto de agencia.51 Agencia se relaciona con lo que las personas pueden hacer para alcanzar logros valiosos, a través de la participación política en todas sus dimensiones, organizativa, comunitaria y partidaria. Las personas son el fin del desarrollo en cuanto son los beneficiarios del proceso. Pero también deben ser agentes en dicho proceso, en cuanto deben actuar, tanto individual como colectivamente, para lograr el desarrollo. En términos generales, un agente es un ser dotado de razón práctica. Es decir, alguien que puede usar sus motivaciones y capacidades cognitivas para realizar elecciones que son razonables en términos de su situación.52

50 Véase siguiente sección (p. 39). 51 Término aristotélico-medieval, pero en un sentido actual. 52 O’Donnell (2000: 20).

48


3.1.4 Estrategia En cuanto a las estrategias propuestas, el enfoque de desarrollo humano se diferencia de otros en varias dimensiones. En primer lugar, no considera el logro aislado del crecimiento económico como meta operacional clave. Como ya se ha mencionado, ésta es una meta insuficiente para garantizar el bien-estar de las personas. En segundo lugar, existe un interés explícito en la distribución de los costos y beneficios de la vida social. Más que la superación de la pobreza, entendida como privación del ingreso o consumo, se resalta la importancia de la equidad en la distribución. El objetivo será una distribución más equitativa, en donde cada cual pueda lograr una ampliación de sus derechos y capacidades. Y, en tercer lugar, el desarrollo humano está fuertemente vinculado con los derechos humanos y libertades básicas, que tienen un valor intrínseco y deben ser objetivos primordiales del desarrollo.

49


Recuadro 3.2

Redistribución con crecimiento Tema

Utilitarismo

Necesidades básicas

Desarrollo humano

Base filosófica: Supuestos normativos

Implícito

No totalmente especificadas

Explícito

Satisfacción de necesidades básicas

Funcionamientos y capacidades

Bienestar económico, crecimiento económico, eficiencia

Reducción de la desigualdad y pobreza en términos de ingresos y consumo Acceso a servicios sociales básicos

Capacidades humanas, equidad de resultados, equidad y justicia en arreglos institucionales

Actividad económica, medidas agregadas y promedios

Acceso a bienes materiales, medidas de privación

Realizaciones humanas, medidas de privación y de distribución

Personas como medio y/o fin

Medios: recursos humanos para la actividad económica

Fines: beneficiarios

Fines: beneficiarios; medios: agentes

Agencia de movilización

Acción individual

Se atiene a interés y base política

Acción individual y acción colectiva

Concepto de bien-estar Utilidad Aspecto evaluativo Criterio principal para evaluar el progreso en desarrollo

Herramientas de medición privilegiadas Aspecto de agencia

Estrategia de desarrollo Metas operacionales

Crecimiento

Expansión de servicios

Expansión de opciones de las personas (sociales, económicas y políticas)

Distribución de beneficios y costos

Interés por la pobreza

Interés por la pobreza y desigualdad

Hincapié en la equidad y en los derechos humanos de todos los individuos

Vínculo entre desarrollo, derechos humanos y libertades

Sin conexión explícita

Sin conexión explícita

Derechos humanos y libertades tienen un valor intrínseco y son objetivos del desarrollo

Fuente: Fukuda-Parr (2003: 311).

50


3.2 Desarrollo humano, democracia, igualdad y libertad Se sabe que el ser humano es un ser político. La vida en sociedad implica la organización política, cualquiera que sea la forma que ésta adquiera. Sin embargo, es un acuerdo casi general que la democratización de las sociedades favorece mayores niveles de bienestar y de desarrollo humano. Aunque se suele llamar democracias a determinados sistemas políticos, el concepto está originalmente relacionado con la participación de los miembros de una sociedad en las decisiones sobre la colectividad. Algunos de los principios y prácticas políticas que se discuten en torno a la democracia tienen que ver con el Estado nacional, la soberanía popular, el acto de votar, la representación electoral, la equidad política y el sistema mayoritario. 53 Estos temas son problemáticos y se han ensayado diversos sistemas políticos que resuelven de distintas formas las tensiones que generan. Un rasgo interesante del término democracia es que no lleva el sufijo ‘ismo’, que acompaña a la mayoría de ideologías y a otras propuestas políticas. Esto denota su naturaleza abierta, la posibilidad de disenso, que es una condición para lograr contratos sociales que no son posibles en otros sistemas políticos.

53 Eccleshall (1999: 157). Cf. O’Donnell (2001).

51


La democracia se fundamenta, en gran medida, en la idea básica de igualdad. «¿Igualdad de qué?», preguntaría Sen. Diversos tipos de democracias plantean distintos tipos de igualdades. En términos de desarrollo humano, la profundización de la democracia implica la reducción de la desigualdad de oportunidades para desarrollar capacidades. Una vida con dignidad y una existencia con respeto a los otros son elementos constitutivos de la democracia. Además, la función instrumental de la democracia favorece la movilización del sujeto vuelto ciudadano, es decir, en su condición de agente. Por otro lado, altos niveles de desarrollo humano permiten ampliar la ciudadanía y ejercerla de manera más satisfactoria. Bajos niveles de desarrollo humano propician pobres niveles de participación política y social. La noción de Estado está presente en estos supuestos. La vida política de sociedades complejas comportó la formación de Estados nacionales 54 cuyo régimen se basaría en mecanismos democráticos. La democracia requiere de un Estado para desplegar sus potencialidades, por lo que se suele hablar de Estados democráticos. Estrechamente ligada a estos temas, está la noción de libertad. Históricamente, se han contrapuesto con frecuencia las ideas de Estado y de igualdad a la idea de libertad. Esto podría estar relacionado con un error categórico, al comparar conceptos que no son de la misma categoría. Este error es inminente, si se reduce la idea de libertad a la libertad de mercado. «La libertad se encuentra 54 Se discute ahora si lo nacional es constitutivo de la democracia y del Estado. Se habla de Estados multinacionales o de regímenes supra-nacionales.

52


entre los posibles campos de aplicación de la igualdad y la igualdad entre los posibles esquemas distributivos de la libertad».55 El concepto de libertad implica, por lo menos, dos dimensiones. Una es el poder ser y otra el deber ser. En otras palabras, la libertad significa, por un lado, indeterminación, es decir, romper las cadenas que limitan las posibilidades de la acción humana. Y, por otro lado, responsabilidad. La libertad está limitada por el vivir en sociedad, por compartir el espacio con otras personas. Estos dos conceptos se ven reflejados en las ideas de Estado y de mercado, aunque en un sentido menos general. En términos de desarrollo humano, la ampliación de oportunidades para alcanzar funcionamientos valiosos se enmarca, por un lado, en la existencia de un mercado que califica diferencialmente las capacidades, estimulando la competencia y, por el otro, está delimitada por la presencia de un Estado que podría garantizar la igualdad de oportunidades, rasgo por el cual podría calificarse de más o menos democrático. En resumen, lo político, las libertades humanas y la igualdad están estrechamente ligados, y la forma como se expresen en una sociedad está directamente relacionada con el desarrollo humano. Un Estado democrático puede promover mayores libertades y reducir las desigualdades que resultan del libre mercado; es decir, una más amplia gama de oportunidades para lograr funcionamientos valiosos. Y personas con mayores capacidades, pueden ser agentes en la búsqueda de más democracia y mayores libertades. 55 Sen (1992: 35).

53


Democracia

Libertades

Desarrollo humano

Igualdad

3.3 El índice de desarrollo humano Evaluar el estado de desarrollo de una sociedad es una de las cuestiones clave de cualquier enfoque de desarrollo. Cuáles dimensiones se consideren importantes depende, en gran medida, de los factores tomados en cuenta para calificar el desarrollo. Una de las principales dificultades para desarrollar herramientas evaluativas, dentro del enfoque del desarrollo humano, es decidir qué capacidades son más importantes.56 El rango de capacidades humanas es infinito y el valor que los individuos asignan a cada una puede variar de persona a persona. 56 Véase la sección sobre el enfoque de capacidad.

54


En los Informes sobre Desarrollo Humano se ha propuesto el Índice de Desarrollo Humano (íDH) como un indicador57 del estado de las capacidades consideradas fundamentales. El íDH surge de la búsqueda de conciliar dos condiciones aparentemente excluyentes: la aspiración de rigor científico y estadístico y la posibilidad de apoyo e incidencia en el diseño de políticas. Al final, el íDH fue una combinación de ambas. Constituyó una medida «no tan perfecta», pero capaz de atraer la atención de «tomadores de decisión».58 Algunas de las características requeridas para un íDH eran: a) simplicidad, lo simple es poderoso y tiene un mayor potencial predictivo; b) universalidad, enfocada en las capacidades fundamentales que pudieran aplicarse tanto a países desarrollados como en desarrollo; c) suficientemente atrayente para el amplio sector de actores del desarrollo, tomadores de decisiones, académicos y activistas; d) asequibilidad, la información requerida para su construcción debe poder obtenerse para la mayoría de países y poder compararse; y e) síntesis, el índice debe reflejar una síntesis de la amplia pero dispersa información estadística disponible sobre los temas de desarrollo humano. La relativa importancia de ciertas capacidades puede variar según el contexto social y según el tiempo. Se utilizaron dos criterios para decidir qué capacidades son más importantes para evaluar primariamente. Deben ser 57 Se conoce como indicadores a los datos que proporcionan información sobre el estado en que se encuentra un sistema o realidad dada. Con mayor frecuencia son datos cuantitativos. Un buen indicador servirá para comparar condiciones a través del tiempo y el espacio, permitirá saber si hay avances en el alcance de metas y ayudará a identificar problemas a resolver. Los indicadores serán más útiles si son expresados de acuerdo con una cierta escala, si son relevantes para determinado proyecto, si cuentan con una mínima validez estadística, si se documenta el proceso de recolección de la información de base, su propósito original y las características técnicas de los datos, si responden a preguntas de investigación bien delimitadas, si permiten establecer relaciones con otros indicadores y si se definen con precisión. 58 Policy makers. Cf. Jahan (2003: 129).

55


dimensiones valoradas universalmente por la mayoría de la gente en el mundo. Además, deben ser básicas, en el sentido de que su carencia puede dificultar muchas otras capacidades. Así, para el íDH se propusieron como dimensiones de capacidades fundamentales: tener conocimientos, gozar de longevidad y de un nivel de vida decente. El íDH es un promedio simple de tres indicadores correspondientes a las dimensiones elegidas: 1) esperanza de vida al nacer (indicador de longevidad); 2) alfabetismo y matriculación combinada de niveles primario, secundario y terciario (indicadores de educación) y 3) PIB per cápita59 como aproximación gruesa al acceso a recursos para un nivel de vida decoroso. Recuadro 3.3

El cálculo del íDH En la construcción del íDH hay tres temas que merecen atención: el escalamiento, el tratamiento de los ingresos y la ponderación. Suponiendo que en un país se estiman los siguientes indicadores: esperanza de vida = 65.9 años; tasa de alfabetismo = 46.1; tasa bruta de matriculación combinada primaria, secundaria y terciaria = 27.5; ingreso per cápita = $PPA 2,060.

Escalamiento Para el escalamiento, se normalizan los datos de acuerdo con valores máximos y mínimos, para lograr la operatividad entre diferentes dimensiones y para posibilitar comparaciones entre distintos territorios. La normalización permite la obtención de sub-índices. Para esto se utiliza una comparación con datos de referencia,60 de la siguiente forma: V - Vmin Sub-índice= Vmáx - Vmin 59 Ajustado según paridades de poder adquisitivo (PPA) para mayor comparabilidad. El ajuste a paridades de poder adquisitivo se calcula tomando en cuenta el poder de compra de bienes y servicios de las diferentes monedas a través del tiempo, en relación con dólares estadounidenses reales. El cálculo es efectuado por una comisión auspiciada por el Banco Mundial. 60 Definidos por el PNUD según valores máximos y mínimos observados en los países del mundo.

56


Recuadro 3.3 Donde V es el valor observado, Vmín y Vmáx son los valores extremos de referencia. Del ejemplo propuesto: a. Índice de esperanza de vida IEv= b.

65.9 - 25.0 = 0.681 85.0 - 25.0

Índice de educación

Para establecer el índice de educación, se calcula una media ponderada del índice de alfabetismo (peso=2/3) y el índice de matriculación primaria, secundaria y terciaria (peso=1/3). 46.1 - 0.0 = 0.461 100.0 - 0.0 27.5 - 0.0 = 0.275 Iesc= 100.0 - 0.0 IE= 2 3 (0.461) + 1 3 (0.275) = 0.399 Ialf

Ajuste de los ingresos El índice de ingresos requiere un tratamiento especial. En primer lugar, para facilitar las comparaciones internacionales, se utiliza el ingreso (PIB per cápita) ajustado a precios internacionales, es decir, en dólares de paridad de poder adquisitivo ($PPA). Por otro lado, debido a que la alta concentración de los ingresos produce una distribución con valores extremos muy pronunciados, se aplica un ajuste logarítmico a los valores para reducir el efecto total en el índice. En consecuencia, el cálculo es como sigue: c.

Índice de ingresos IPIB=

log 2,060 - log100 log 40,000 - log100

= 0.505

Ponderación La ponderación de los componentes en iguales pesos no es por simplicidad. Obedece al razonamiento de que todas las dimensiones del íDH son igualmente importantes y deseables en la construcción de capacidades humanas. Por lo que el íDH se obtiene de la media aritmética de los tres índices calculados: 0.681 + 0.399 + 0.505 = 0.681 IDH= 3

57


Recuadro 3.3

Valores de referencia para el cálculo de los índices61 Componente Esperanza de vida al nacer (años) Tasa de alfabetización de adultos Tasa bruta de matriculación combinada (%) PIB per cápita (US$ PPA)

Máximo 85 100 100 40,000

Mínimo 25 0 0 100

El valor del íDH, por la normalización, puede ser entre 0 y 1, siendo 0 el de condiciones más precarias y 1 el calificado con mejor desarrollo. Anualmente, el íDH es calculado y publicado en los Informes sobre Desarrollo Humano del PNUD para alrededor de 175 países. En el recuadro 3.4 se exponen los indicadores sobre los que se construye el íDH para varios países y regiones. En el centro del cuadro aparece la información estimada para todo el mundo, que daría el íDH promedio mundial.

61 PNUD (2006).

58


Recuadro 3.4

99 99 97 96 95 91

96 89 89 81 72 75

29,541 27,571 13,298 10,874 9,481 9,803

0.92 0.88 0.83 0.89 0.89 0.84

0.98 0.96 0.94 0.91 0.87 0.86

0.95 0.94 0.82 0.78 0.76 0.77

0.95 0.92 0.86 0.86 0.84 0.82

72 71 73 72 71 72 67 71 70 64 68 68 64 46 44 44 41 45

90 89 93 91 90 75 82 90 77 87 80 69 61 61 65 67 35 29

81 86 73 70 69 81 67 63 70 87 71 66 62 50 52 27 65 21

7,964 8,195 7,256 5,896 5,872 6,747 8,833 2,745 3,634 2,720 2,876 4,313 3,139 1,946 1,263 705 561 779

0.79 0.76 0.79 0.78 0.76 0.78 0.71 0.76 0.75 0.66 0.72 0.71 0.64 0.35 0.32 0.31 0.27 0.33

0.87 0.88 0.86 0.84 0.83 0.77 0.77 0.81 0.74 0.87 0.77 0.68 0.61 0.57 0.61 0.54 0.45 0.26

0.73 0.74 0.72 0.68 0.68 0.70 0.75 0.55 0.60 0.55 0.56 0.63 0.58 0.50 0.42 0.33 0.29 0.34

0.79 0.79 0.79 0.77 0.76 0.75 0.74 0.71 0.70 0.69 0.68 0.67 0.61 0.47 0.45 0.39 0.34 0.31

íDH

80 78 75 78 78 75

Índice de PIB

Índice de educación

158 167 176 177

Índice de esperanza de vida

109 112 115 117 118 126

PIB per cápita ($PPA)

95

Tasa bruta de matriculación (%)

69 70 81

Alfabetismo en adultos (%)

36 38 48 53

Suecia Países de la OECD Argentina Chile Costa Rica México América Latina y El Caribe Brasil Colombia China Asia del Este y Pacífico Belice El mundo Viet Nam Nicaragua Bolivia Honduras Guatemala India África sub-sahariana Ruanda Congo Sierra Leona Niger

Esperanza de vida al nacer (años)

5

País o región

Clasificació n mundial

Indicadores del íDH de países y regiones seleccionadas.62

Fuente: PNUD (2006).

Se observa que Guatemala aparece en el lugar 118 de la clasificación, ocupando el penúltimo lugar en América. Los países con mayor desarrollo humano son los que presentan un mayor equilibrio entre los tres componentes 62 Datos calculados sobre información de 2004.

59


básicos. Asimismo, los países que permanecen a la zaga, usualmente de África sub-sahariana, que es la región con menores índices, tienen bajos todos sus indicadores. La mayoría de países presentan mayores contrastes, que evidencian abordajes distintos en su forma de desarrollo y entre los logros alcanzados. En la sección izquierda del recuadro 3.4 se muestra la posición relativa de algunos países en la clasificación del íDH. Los mismos países se muestran en la gráfica yuxtapuesta (gráfica 3.1), en donde se puede apreciar la dispersión entre los componentes del íDH. Suecia es un país con altos niveles de educación, de salud y también de ingresos. Estados Unidos es uno de los países con PIB per cápita más alto, lo que eleva su íDH a las primeras diez posiciones. Sin embargo, sus componentes sociales son ligeramente menores que los de los países nórdicos, por lo que su íDH es un poco menor. Hay países, como Costa Rica, con ingresos considerados medios, cuyos indicadores sociales los ponen muy arriba de otros países con ingresos similares, tal como Sudáfrica, cuyos problemas de salud limitan su esperanza de vida y lo colocan muy abajo en la clasificación. Se observa que en Etiopía todos los componentes del íDH se encuentran en un bajo nivel.

60


Gráfica 3.1 Componentes del íDH en países seleccionados

Suecia

Estados Unidos

Costa Rica

Uruguay

Ingresos

Guatemala

Sudafrica

Longevidad

Etiopía

Educación

Etiopía

Sudáfrica

Guatemala

Uruguay

Costa Rica

Estados Unidos

Suecia

Clasificación de países seleccionados en la escala según íDH

61


3.3.1 Algunas críticas al íDH Una de las frecuentes críticas al enfoque de desarrollo humano es que se centra en sólo tres capacidades básicas para su evaluación y que por lo tanto no es muy diferente del enfoque de necesidades básicas. Y es que resulta muy frecuente el error de equiparar desarrollo humano con el índice de desarrollo humano. Sin embargo, el enfoque del desarrollo humano no se limita a las dimensiones del íDH. El concepto de desarrollo humano es mucho más amplio y complejo que su medida. El íDH es una aproximación a las condiciones generales de desarrollo humano y abre las puertas a un análisis mucho más riguroso, pero partiendo de un enfoque definido. También suele criticarse su simplicidad. El íDH carece de la sofisticación de otros indicadores económicos que implican complejos cálculos econométricos. Pero esto responde a lo que ya se ha anotado, en cuanto al balance entre cientificidad y su utilización práctica. El íDH ha gozado de gran aceptación y es utilizado año con año para monitorear avances y retrocesos globales en desarrollo humano. El íDH ha cambiado la forma en que el desarrollo es percibido y analizado. Existe ahora una aceptación general de que el ingreso es una medida limitada del bienestar. En muchas regiones se ha propiciado una cierta competición por mejorar la clasificación con relación a los países vecinos. Por ejemplo, India con Pakistán y Noruega con Suecia.63 El íDH también ha servido como instrumento para el debate. En diversos países, ha sido utilizado para resaltar las demandas de actores sociales. 63 Jahan (2003: 133).

62


Otra objeción frecuente es que el íDH no refleja ni la privación ni la distribución del desarrollo, particularmente la desigualdad. Ante esto, se propusieron diversos intentos de rectificar esta condición. En 1995 se construyeron índices compuestos para capturar las desigualdades entre los géneros. En 1997 se propuso un índice compuesto para la medida de la multidimensionalidad de la pobreza. Además, esos índices fueron desagregados en términos de regiones, provincias, grupos étnicos y por localidad urbanarural. Nuevamente, el íDH es una puerta de entrada para análisis más exhaustivos. Además, el íDH ha suscitado investigaciones y refinamientos académicos interesantes. Así, se han hecho intentos importantes, dada su flexibilidad, de ajustarlo para capturar otras dimensiones que se consideran importantes en territorios particulares. Se han diseñado, por ejemplo, íDH ajustados según situación de violencia, en Colombia, y según desigualdad en la distribución, en México. 64

3.4 Crecimiento económico y desarrollo humano En general, existe una correlación importante entre la riqueza de las naciones y sus condiciones de vida. No obstante, el vínculo no es inmediato. Como en la discusión sobre el enfoque de capacidad, existen factores de 64

Cf. López-Calva, et ál. (2004).

63


conversión de la riqueza en bien-estar de la población. Si no existe una adecuada institucionalidad, si hay una democracia poco profunda, si hay desigualdades muy pronunciadas, la riqueza producida no dará como resultado un mejor nivel de vida para muchos de los habitantes. La gráfica 3.2 muestra la relación entre los ingresos y los indicadores sociales del íDH, salud y educación.

Gráfica 3.2

Relación entre ingresos e indicadores sociales del íDH

Educación y Salud

1.00

GTM

0.25 0

5,000

10,000

15,000

20,000

25,000

30,000

PIB per cápita ($PPA)

64

35,000

40,000


Parece evidente que a mayor PIB per cápita, mejores indicadores de salud y educación. Es posible hacer varias observaciones. En primer lugar, el incremento relativo de los indicadores sociales es importante hasta cierto nivel: aproximadamente $10,000, desde el cual comienza a disminuir. Países con PIB per cápita entre $20,000 y $40,000 no se distancian mucho en cuanto a sus condiciones de salud y educación. En segundo lugar, en cualquier punto del eje del PIB per cápita existe una dispersión en los valores observados que puede ser más o menos grande. Lo que significa que países con el mismo nivel de ingresos pueden tener diversos niveles de educación y salud; hay otros factores adicionales, como factores de conversión, que permiten que el nivel de riqueza dado se traduzca en niveles de ingresos determinados. Nótese el caso de Guatemala. Para su nivel de ingresos, posee indicadores sociales más bajos que los países mostrados. Recuadro 3.5

La desigualdad como limitante del desarrollo Hasta ahora, se acepta que la desigualdad es una condición inevitable y, para algunos, incluso necesaria para el funcionamiento de las economías basadas en el mercado. Sin embargo, no existen acuerdos en cuanto hasta qué punto es posible tolerar dichas desigualdades, sobre todo si van acompañadas de la ausencia de un bien-estar mínimo para grandes grupos de población. Además, casi nadie defiende la idea de que son justificables las desigualdades que están basadas en el género o en la pertenencia a algún grupo particular.

65


Recuadro 3.5 estudios,65

Según diversos desigualdades extremas pueden generar diversos efectos negativos en el crecimiento económico y en el desarrollo humano. A continuación, se mencionan algunos. * En la mayoría de sociedades y sistemas de valores está presente la visión de que las privaciones tolerables tienen un límite. * La desigualdad extrema incrementa los niveles de pobreza y reduce el impacto de las políticas económicas destinadas a su reducción. * La privación de medios productivos, de créditos, de información y de medios legales, limita las oportunidades para contribuir al crecimiento de amplios sectores de la población. * Las desigualdades extremas debilitan la legitimidad política y limitan las capacidades para la participación en la toma de decisiones y para las demandas sociales. * En algunas sociedades, las instituciones políticas son consideradas vehículos de perpetuación de las desigualdades o promotoras de intereses de sectores poderosos. Esto debilita al Estado y propicia la conflictividad. * Dentro del marco del desarrollo humano, el principal reclamo es por las desigualdades relacionadas con las libertades sustantivas,66 que se refieren a la capacidad de optar por determinada forma de vida o hacer las cosas que se valoran. * La privación de medios productivos, de créditos, de información y de medios legales, limita las oportunidades para contribuir al crecimiento de amplios sectores de la población. * Las desigualdades extremas debilitan la legitimidad política y limitan las capacidades para la participación en la toma de decisiones y para las demandas sociales. * En algunas sociedades, las instituciones políticas son consideradas vehículos de perpetuación de las desigualdades o promotoras de intereses de sectores poderosos. Esto debilita al Estado y propicia la conflictividad. * Dentro del marco del desarrollo humano, el principal reclamo es por las desigualdades relacionadas con las libertades sustantivas,67 que se refieren a la capacidad de optar por determinada forma de vida o hacer las cosas que se valoran.

65 Véanse, por ejemplo De Ferranti et ál. (2004), Sen (1979 y 1992), Sen y Foster (2001) y Ray (1997, cap. 7). 66 HDR 2005. 67 PNUD (1990-2006). Además, puede consultarse el portal http://hdr.undp.org/

66


3.5 Algunas reflexiones finales El desarrollo humano es más un marco conceptual para evaluar el estado de una sociedad, que un programa definido para alcanzarlo. No implica respuestas a los grandes problemas políticos, éticos, económicos y sociales, pero sí un punto de partida para su abordaje. El paradigma parte de la aceptación de la pluralidad de enfoques para estos problemas. El aporte del desarrollo humano es un cambio de horizontes sobre los cuales evaluar estados sociales: de cómo las sociedades han procurado el bienestar de sus habitantes, más allá de sus logros económicos. Bajo estos supuestos, el enfoque ha permitido abordar diversos temas relacionados con el desarrollo desde la publicación del primer IDH en 1990. Cada uno de los IDH se ha focalizado en temas como el financiamiento del desarrollo, el papel de los mercados globales en el desarrollo humano, la participación de las personas en la construcción del desarrollo humano, la pobreza, etc. Una exposición de estos temas excede los límites de este documento introductorio, pero se recomienda la lectura de los IDH para su profundización.67 En Guatemala, se han producido informes desde 1998, abordando temas considerados clave para el desarrollo humano del país, tales como la ruralidad, el financiamiento del desarrollo, la salud y la diversidad étnica. Desde 2003, cuando se publicó un informe con propuestas de estrategias generales para el desarrollo humano, los íDH de Guatemala

67


proponen elementos para la toma de decisiones en las políticas relacionadas con sus contenidos.68 Otros temas básicos serán expuestos en documentos subsiguientes. Problemas como la sostenibilidad del desarrollo, las condiciones para alcanzarlo, estrategias básicas emprendidas con y sin éxito en países y regiones, nuevos conceptos asociados y generados dentro del paradigma, etc., quedan pendientes de ser discutidos. Sin embargo, se espera que este texto contribuya a generar un primer acercamiento al concepto de desarrollo humano.

68 Los informes de Guatemala están disponibles en: www.desarrollohumano.org.gt

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Anexo

Teorías de desarrollo económico Schumpeter69 escribía, a principios del siglo XX, que «[…] con el término desarrollo atendemos únicamente aquellos cambios de la vida económica que no son impuestos a la misma desde el exterior, sino que surgen de su propia iniciativa, desde el interior. El simple crecimiento de la economía que acompaña al crecimiento de la población y de la riqueza, no será aquí indicado como un proceso de desarrollo. Efectivamente, ello no da origen a ningún fenómeno cualitativo nuevo, sino únicamente a procesos de adaptación, como sucede en el caso de las variaciones en los datos naturales.» Hasta antes de la Segunda Guerra Mundial, la principal preocupación de la economía era encontrar las diversas lógicas que rigen el capitalismo. Sin embargo, la discusión 69 Joseph A. Schumpeter, economista austriaco (1883-1950).

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del desarrollo económico, entendido como el estudio de la modernización de las economías, del sub-desarrollo y del bienestar, surge hasta después de la guerra. Está en discusión si existe una «teoría del desarrollo económico». Ni siquiera existe acuerdo en cuanto a lo que se quiere decir con países en desarrollo o desarrollados. Sin embargo, la idea de modernidad, como se ha expuesto, sirve de hilo conductor a la problemática de la economía del desarrollo. A continuación se examinarán algunos de los problemas más importantes de la economía del desarrollo, lo cual requiere, algunas veces, cierto uso del lenguaje especializado, que se redujo al mínimo posible.

El problema básico: Existe una desigualdad evidente en los ingresos de los diferentes países y regiones y dentro de ellos. ¿Por qué hay países con más riqueza que otros? ¿Qué factores determinan las disparidades en estándares de vida alrededor del mundo? ¿Podrán los países subdesarrollados eventualmente lograr el desarrollo? Y si no, ¿por qué? Si lo logran, ¿cuánto tiempo tomará? ¿Juega la política un rol fundamental en este proceso o puede dejarse a los mecanismos del mercado?70 70 Mookherjee y Ray (1999).

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Las causas y dificultades del desarrollo pueden ser analizadas con relación al ambiente internacional en que cada país se desenvuelve y con relación a los problemas de la dependencia y la globalización. Pero también es posible analizar dichos problemas relacionados con la estructura interna de los países no desarrollados. Otra disyuntiva en esta problemática está vinculada con la relación entre Estado y mercado. O tal vez el problema va más allá y tiene que ver con las condiciones que puedan hacer ineficientes sus respectivos roles. ¿Hasta dónde entran en conflicto para propiciar o producir, si no es que obstaculizar el desarrollo?71 La economía del desarrollo ha sufrido profundos cambios en cuanto a los paradigmas dominantes desde la Segunda Guerra Mundial. Esto ha tenido grandes implicaciones en las políticas del desarrollo. El «modelo económico» predominante ha determinado prescripciones políticas concernientes al papel del Estado en la economía, su grado y forma de intervención y la naturaleza de la relación Estado-mercado. Estos cambios obedecen a un abundante crecimiento del conocimiento en esa área; a cambios ideológicos —que emergen y decaen conjuntamente con las élites—, a cambios en la configuración de las relaciones internacionales, a cambios institucionales internos en los países. Las respuestas dadas por los economistas del desarrollo a esta problemática son de una amplia diversidad. Según Irma Adelman,72 71 Véase Ray (1997). 72 Adelman (1999).

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existen tres cuestionamientos básicos que pueden conducir al análisis de las diferentes propuestas conceptuales en la economía del desarrollo: primero, ¿cuál es la causa, si es que existe una, del desarrollo/subdesarrollo económico?; luego, ¿cuál es el criterio para evaluar el desarrollo/subdesarrollo económico?, y finalmente, ¿es el desarrollo un proceso lineal? A partir de estas preguntas se abordarán diferentes enfoques del desarrollo económico, sus problemas y algunas de sus principales propuestas.

¿Cuál es la causa fundamental del desarrollo económico? Capital físico (1940-1970) Las raíces empíricas de la economía del desarrollo pueden encontrarse en la reconstrucción de la Europa Occidental durante la posguerra. El Plan Marshall para la reconstrucción lideró una rápida recuperación económica. De ahí se asumió de forma optimista que, aunado a un proceso de descolonización, un financiamiento similar a los países subdesarrollados podría propiciar un rápido desarrollo económico. El supuesto de que la principal causa del subdesarrollo es la ausencia de capital fueron los motivos por los que el Banco Mundial (originalmente, Banco para la Reconstrucción y el Desarrollo), el Fondo Monetario Internacional y los programas de asistencia fueran establecidos.

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Financiaron con recursos externos grandes proyectos de infraestructura, transporte y energía, de forma asistencialista, más que programática. Existía un acuerdo en ver el desarrollo económico como un proceso de crecimiento que requiere una reasignación de recursos; es decir, una sistemática transformación de los factores de producción de baja productividad y tecnología tradicional de baja rentabilidad, principalmente del sector primario, a factores de alta productividad, modernos, de alta rentabilidad, principalmente del sector industrial.73 Dicha transformación sería obstaculizada por rigideces institucionales y tecnológicas, tales como inversiones no exitosas, infraestructura inadecuada, previsión imperfecta y ausencia de mercados. Mucho del debate en ese esquema se centró en cómo lograr un ahorro nacional de más de 15%, por ejemplo. Y la ayuda internacional sería una respuesta a la baja capacidad de ahorro de los países subdesarrollados. El gran problema era cómo lograr una mayor acumulación de capital. Se favorecían balanzas comerciales negativas, cuya brecha entre importaciones y exportaciones financiaría la diferencia entre ahorro e inversión internos. Algunos proponían un ritmo inflacionario leve para facilitar la movilización financiera. 73 Adelman (1999: 103).

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Se proponía que un «gran impulso» de inversiones maximizaría las economías generadas por la inversión externa y generaría autosuficiencia, induciendo al crecimiento rápido. Los economistas clásicos proponían que el proceso de crecimiento no era lineal; estaba caracterizado por la existencia de puntos de equilibrio, uno de los cuales es una trampa de bajo nivel de ingresos. Los países en desarrollo estarían atrapados en este punto, con bajos niveles de capital físico, con baja acumulación y crecimiento poblacional exponencial. La indivisibilidad técnica del proceso industrial da la pauta a la necesidad de transferencias tecnológicas y capitales externos. La descoordinación de las inversiones reduciría la maximización de las ganancias, restringiendo los niveles de ahorro y de demanda agregada. De aquí la necesidad de la acción gubernamental para impulsar la economía: de una inversión descoordinada, bajos ingresos, un equilibrio estático, a un patrón de equilibrio dinámico coordinado de altos ingresos. Ya que «si hay suficiente capital disponible (nacional e internacional) para inversión en industrias básicas el efecto multiplicador normal vendrá “naturalmente”».74 El crecimiento no puede ser inducido sólo por las fuerzas del mercado. Si el mercado pudiera inducir el necesario proceso de reasignación de recursos, permitiría la captura 74 Rosenstein-Rodan (1943: 208).

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de economías de escala75 y el lanzamiento de los países a un proceso de desarrollo sostenido, sin necesidad de inversiones o financiamientos gubernamentales en infraestructura e industria. Los economistas del desarrollo clásico pensaban que el mercado internacional no era suficiente, por sí mismo, para inducir el proceso de desarrollo. «El mercado no es suficiente», contra el argumento de que «el mercado hará el trabajo». 76 Esta evaluación pesimista del mercado como impulsor del desarrollo proviene del hecho de que el crecimiento preguerra, estimulado por la Revolución Industrial, era puramente cíclico y no estaba acompañado por cambios estructurales favorables, excepto cuando los territorios ex-coloniales tenían suficiente autonomía política para permitirles imponer barreras de importación. Si bien una expansión suficiente del mercado podría estimular el crecimiento, por sí solo no es suficiente para promover el desarrollo. Esto debido a que, barreras no basadas en precio, la transferencia de recursos entre sectores y la descoordinación de las inversiones enredan la economía. Además, la necesidad de «aprender haciendo» requiere una protección inicial de la industria incipiente; de la misma manera, para habilitar una industria competitiva local emergente son necesarios bienes «no transables», en la forma de infraestructura física y social. Así, para los economistas clásicos del desarrollo, la intervención estatal es necesaria por tales factores. 75 Es decir, a mayor tamaño de la producción, menor el costo por unidad. 76 Véase Prebisch (1950).

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Iniciativa empresarial (1958-1965) A principios de los años 60 varios teóricos concluyeron que existen serias barreras para absorber la asistencia internacional. Luego de cierto punto, la inyección de capitales externos deviene en disminución de la rentabilidad. En ese caso, la provisión de ayuda falla en inducir un rápido crecimiento en las industrias nacionales. Esta falla era atribuida a la falta de iniciativas empresariales. Se hicieron estudios acerca de los orígenes socio-culturales y psicológicos de la actitud empresarial. Se propuso que en caso de no existir élites empresariales (emprendedoras) cabía suponer que el Gobierno podría estimular su formación al subsidiar mejores ganancias. Esto, acompañado de subsidio a capacitación empresarial. Se fundó para esto la International Finance Corporation (IFC), dentro del Banco Mundial, para financiar la actividad empresarial privada en países en desarrollo. Asimismo, para aprendizaje de economía y gerencia se creó el Economic Development Institute, también dentro del Banco Mundial.

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Corrección de precios relativos de los factores (1970-1980) En los años 70 se hizo evidente que, a pesar de altas tasas de crecimiento e industrialización, en algunos países en desarrollo las tasas de desempleo y subempleo eran muy altas. Y no sólo eran altas, sino se incrementaban con el proceso de industrialización. El crecimiento económico era entonces muy desigual, los dueños del capital, la fuerza laboral capacitada, la clase media burocrática y profesional, incrementaban su riqueza, mientras que la fuerza laboral no capacitada no era beneficiada en la misma proporción. Los trabajadores capacitados y semi-capacitados, incorporados al moderno sector industrial, ascendían a una clase media, mientras que el amplio sector desempleado y subempleado, en sectores de baja productividad, fue empobreciéndose más. Algunas explicaciones expuestas por los economistas fueron, por ejemplo, tecnologías inapropiadas, altas tasas de migración rural-urbana. Otros planteaban que las deficiencias provenían del sesgo relativo hacia la ampliación del capital e industrias formales de gran escala, y el correspondiente rechazo de la ampliación del trabajo, en sectores informales de pequeña escala de ampliación de la fuerza laboral; es decir, la dicotomía entre capitalismo intensivo (industrialización) y fuerza laboral. Pero todas las explicaciones descansaban en el supuesto de que el esfuerzo patrocinador del Gobierno para un desarrollo acelerado había dado la pauta a una incorrecta relación de precios, que no reflejaba la escasez económica fundamental: el subsidio gubernamental al capital altera

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el equilibrio de los precios de capital y trabajo, haciéndolos ficticios. Esto trae como resultado la adopción de tecnología inapropiada, inducida no sólo por la incorrecta relación de precios sino también por el traspaso de tecnología moderna de países desarrollados, donde la relación de precios capital-trabajo es mucho menor que en países en desarrollo. Por otro lado, el incremento en los salarios en las áreas urbanas explica una alta migración desde las áreas rurales, propiciando el desempleo y subempleo. Además, la transferencia internacional de granos básicos propicia precios bajos en los sectores agrícolas, manteniendo bajos ingresos en las poblaciones rurales e incentivando a la migración. El precio del capital se eleva en los sectores desfavorecidos por el impulso, es decir, los de pequeña escala, reduciendo su capacidad de absorber la fuerza laboral desempleada. No obstante la justificación desarrollista para el capitalismo intensivo, el remedio propuesto fue mantener los precios correctos (capital-trabajo), reduciendo los subsidios directos a la industrialización. Ampliando las tasas de interés en créditos para la gran industria y reduciendo las tarifas de protección al capital intensivo, se estimulan las importaciones que substituyen a las industrias. Aquellos que se enfocan en el problema de la distribución de los ingresos, llegan a la conclusión de que el error no es que el factor de precios sea incorrecto, sino que la intensidad de crecimiento del precio del trabajo es también baja. Ellos defienden el punto de vista de que la más efectiva forma de corregir esta deficiencia no es con el

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ajuste directo de la relación de precios sino, más bien, a través de la promoción gubernamental de los sectores de trabajo intensivo. El resultado sería un modelo diferente de crecimiento que combinaría altas tasas de crecimiento del ingreso per cápita con altas tasas de empleo. El resultado final sería una combinación de crecimiento acelerado con una distribución menos desigual del ingreso. En esa época se dio la emergencia de la escuela «neoclásica» del desarrollo económico, que proponía una menor intervención del Gobierno.

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Comercio internacional (1980- ) Los defensores de esta postura concluían que, en las décadas anteriores, la intervención del Estado para promover la industrialización generó distorsiones que favorecieron la ineficiencia y la falta de competitividad. Urgían a los Gobiernos a adoptar distintas políticas. El estímulo para el desarrollo sería el mercado internacional. Los teóricos neoclásicos dominaban el campo de la economía del desarrollo. El mercado internacional puede proveer un substituto para la baja demanda agregada interna. El

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Gobierno debe procurar reducir las barreras para el comercio internacional de productos. Ventajas comparativas, combinadas con proporciones factoriales (los países tienden a exportar los bienes que son intensivos en los factores con que están abundantemente dotados),77 harían el resto. Los Gobiernos pueden, así, remover las distorsiones de precios en los factores internos y mercados de productos para inducir apropiados movimientos de factores entre los sectores, impulsando la adopción de tecnología adecuada e incrementando la acumulación de capital y el cambio estructural. Los economistas clásicos argumentan que el desarrollo en una economía abierta procedería más rápida y eficientemente. Pero para ellos no significa mercado libre. Ellos favorecen las políticas mercantilistas. Una substitución de importaciones inicial para proveer protección a industrias emergentes, combinada con una promoción selectiva de exportaciones, es necesaria para iniciar el desarrollo.78

Algunas lecturas básicas: Bhagwati, J. (1985) Essays on Development Economics. Cambridge. MIT Press. Krueger (1979) The Developmental Role of the Foreign Sector and Aid. Cambridge: Harvard University Press. Krueger (1983) Trade and Employment in Developing Countries. Synthesis and Conclusions. Chicago: University of Chicago Press. 77 Teorema de Heckscher-Ohlin. Véase Ray (1999). 78 Adelman (1999).

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Reducción del Estado (1980-1996) Este enfoque constituye la culminación de la contrarevolución neo-clásica79 en el desarrollo económico, que inicia con el ajuste de precios y la escuela de la suficiencia del mercado.80 El Gobierno es más el problema que la solución del subdesarrollo. Por una parte, las intervenciones del Gobierno no son necesarias, la liberación del mercado puede inducir el desarrollo, facilita economías de escala y hace más competitivas internacionalmente a las industrias. La privatización de bienes y servicios puede hacer al desarrollo más eficaz y eficiente, reduciendo costos e incrementando beneficios. Los Gobiernos son corruptos, dan privilegios generados por la intervención en el mercado, distorsionándolo e incentivando la baja productividad y el derroche. Por otra parte, las intervenciones discrecionales en el mercado, a través de regulaciones, tarifas, subsidios y cuotas, provocan actividades ineficientes. Por ello, reducir el rol del Gobierno en la economía permitiría un desarrollo más rápido y eficiente. El período en que la política obedeció a este enfoque fue uno de los más decrecientes en la economía; estuvo marcado por la recesión en Japón, Europa y Estados Unidos, por un cambio de la promoción del crecimiento hacia la lucha contra la inflación, reducciones en el crecimiento del comercio mundial e incrementos en las restricciones comerciales a los países desarrollados. Se incrementaron las tasas de interés en el mundo, devaluaciones de las monedas respecto al dólar, segunda crisis del petróleo y 79 Ibíd. 80 Coincide con el período Reagan-Tatcher y la difusión del llamado «neo-liberalismo».

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también se dio una severa crisis de la deuda en países en desarrollo. Como consecuencias de estos cambios se incrementaron tanto la desigualdad como la pobreza; además, en el promedio de los países en desarrollo el servicio de la deuda era mayor que su crecimiento anual. Actualmente, muchos de estos países no cuentan con un superávit suficiente para pagar el servicio de la deuda. La combinación de privatizaciones, liberalización y «ajuste de cinturón» se conocieron como El consenso de Washington81 que se convirtió en el eslogan de las políticas de desarrollo de ese período. A esta corriente se han dirigido diversas críticas;82 por ejemplo, la de no contar con una teoría sobre el crecimiento y la acumulación. Los mercados pueden ser eficaces en la reasignación de recursos y ser vehículos ineficientes para la acumulación y el crecimiento. Es más, esto es lo que los economistas clásicos proponían. Los postulados neoclásicos no necesariamente se aplican a los países en desarrollo, puesto que requieren una paulatina movilidad de factores, mercados completos y de buen funcionamiento, amplios sistemas de información y previsión eficaz. Además, el equilibrio de mercado depende de la distribución inicial de la riqueza. Por otro lado, se ignora la teoría del segundo mejor.83 Teoría del segundo mejor: Cuando en una economía existen distorsiones que no podemos evitar puede ser deseable en términos de eficiencia introducir nuevas distorsiones que las compensen. 81 Llamado así por el documento de John Williamson What Washington Means by Policy Reform, para una conferencia del Institute for International Economics, con sede en Washington. 82 Véanse Hoff y Stiglitz (1999) y Naím (2000). 83 Teoría del segundo mejor: cuando en una economía existen distorsiones que no podemos evitar puede ser deseable en términos de eficiencia introducir nuevas distorsiones que las compensen.

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Ya que es imposible erradicar todas las regulaciones del mercado, es factible que regulaciones adicionales puedan mejorar, más que reducir, la eficiencia del mercado.

Algunas lecturas básicas: Jolly, R. (2003) «Human Development and Neo-Liberalism: Paradigms Compared.» En S. Fukuda-Parr and A. K. Shiva. 2003. Readings in Human Development. Oxford, MA: Oxford University Press. Naím, M. (2000) «Washington Consensus or Washington confusion?» En Foreign Policy, Núm. 118, spring 2000. Carnegie Endowment for International Peace. Washington, DC. Stiglitz, J. (1998) Más instrumentos y metas más amplias para el desarrollo. Hacia el Consenso Post-Washington. Trad. Joan Prats. Documento presentado a la Conferencia Anual de WIDER (Helsinki).

Capital humano (1988- ) Este es un enfoque que identifica las bajas dotaciones de capital humano como el principal obstáculo para la realización de economías de escala inherentes a la industrialización de los países en desarrollo. Se agrega al tradicional modelo capital-trabajo un factor: el capital humano. Según Becker84 «Las formas tangibles de capital no son las únicas. Escolaridad, un curso de capacitación 84 Becker (1962).

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en computación, gastos en cuidados médicos y lecturas sobre las virtudes de la puntualidad y honestidad son también capital. Esto es porque incrementan los ingresos, mejoran la salud o agregan buenos hábitos a las personas […] Por lo tanto, los gastos en educación, capacitación, cuidado médico, etc. son inversiones en capital humano. Son llamados capital humano porque la gente no puede ser separada de su conocimiento, capacitación, salud o valores en la forma como pueden ser separados de sus bienes financieros y físicos». Hay diferentes dinámicas de crecimiento potencial según el factor de capital humano. En un extremo, identificado por bajos niveles de capital humano y conocimiento, el crecimiento económico es caracterizado por bajos grados de economía de escala. El patrón de crecimiento corresponde a un factor de baja productividad con bajo crecimiento. En el otro extremo, con altos niveles de capital humano y conocimiento, el crecimiento económico es sujeto a incrementos en los rendimientos a escala. El patrón correspondiente de crecimiento es de un factor de alta productividad. De acuerdo con este punto de vista, las inversiones en capital humano y conocimiento constituyen lo que los Gobiernos deben hacer para impulsar la transformación hacia un alto crecimiento. Como se verá posteriormente, dentro del enfoque de desarrollo humano se toman elementos de esta teoría, pero de forma crítica.

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Algunas lecturas básicas: Becker, G. (1962) « Investment in human capital: a theoretical analysis.» Journal of political economy. New York, National Bureau of Economic Research. v. 70, n. 5, part 2. Becker, G. (1964) A theoretical and empirical analysis, with special reference to education. New York: National Bureau of Economic Research. Becker, G. (1967) Human capital and the personal distribution of income: an analytical approach. Michigan: University of Michigan. Institute of Public Administration. Lucas, R. (1988) « On the Mechanics of Economic Development». En Journal of Monetary Economics. 22: 3-42. Romer, P. (1986) « Increasing Returns and long-run Growth». Journal of Political Economy. 94: 27-53. Schultz, T. W. (1961) «Investments in human capita», En American Economic Review 51 (1), 1-17.

Efectividad institucional, hacia un Postconsenso de Washington (1997-) Recientemente, las diferentes experiencias regionales en desarrollo económico propiciaron revisiones en cuanto al papel de los Gobiernos en la conducción de la economía. En los países desarrollados existe un rechazo a las políticas neo-liberales de los ochenta, que propiciaron bajas tasas

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de crecimiento y alto desempleo. Por otro lado, en varios países de Asia, donde el Gobierno sigue teniendo un papel protagónico, se han producido altas tasas de crecimiento. Se genera una serie de cambios en las políticas económicas de diversos países, estimulando medidas más integradas de los diferentes factores. Aparece, ahora, una corriente que propone cambios dinámicos de la interacción Estado-mercado, en la cual los Gobiernos desarrollistas juegan un papel significativo en la inversión, las finanzas, la formación de capital humano, la adquisición de tecnología, la configuración institucional y la promoción de reformas políticas. La economía del desarrollo retorna a la visión en la cual el Gobierno juega un papel crítico en el desarrollo económico. Esta visión revisionista aparece con el nombre de Postconsenso de Washington.

Algunas lecturas básicas: Nogues, J. y Gulati, S. (1992) Economic Policies and Performance under Alternative Trade Regimes: Latin America during the Eighties. Washington, DC: World Bank. Stiglitz, J. (1998) Más instrumentos y metas más amplias para el desarrollo. Hacia el Consenso Post-Washington. Trad. Joan Prats. Documento presentado a la Conferencia Anual de WIDER (Helsinki). World Bank (1997) World Development Report 1997: The State in a Changing World. New York: Oxford Press.

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¿Cuál debe ser el criterio para evaluar el desempeño económico? Como se pudo observar en la anterior aproximación, la mayor parte de la larga discusión sobre el desarrollo se ha enfocado hacia el tema del desarrollo entendido como crecimiento económico, por supuesto, con matices. Críticas a este enfoque unidimensional han propiciado mecanismos de evaluación más elaborados. Sobre todo, se amplía la concepción de lo que es el desarrollo en diferentes formas. Se han propuesto evaluaciones que consideran acompañar indicadores del desempeño de la macroeconomía con indicadores del bienestar. También han cobrado importancia aspectos distributivos. Una base estadística multidimensional se ha requerido para monitorear el desarrollo. Uno de los principales problemas es la definición del bien-estar, que sirve de base para el enfoque de capacidad y de desarrollo humano, por extensión.

¿Es el desarrollo un proceso lineal, «modelable»? Otro asunto descrito como fundamental en la crisis de enfoques orientados al crecimiento, es el de la concepción del desarrollo como un proceso lineal. Los economistas se han basado en «funciones de producción» que pretenden explicar el crecimiento para todos los países y regiones. El modelo de Solow85 provee una función única de producción que depende de la provisión de capital, trabajo y recursos 85 Solow (1957).

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naturales. Desviaciones de esta función de producción representan diferencias en la productividad, cuya fuente es dejada como «indefinida». Posteriormente, estudios empíricos han asumido explicaciones de este factor «desconocido»: la apertura económica, el grado de desarrollo de las instituciones capitalistas, la disponibilidad de capital humano, el grado de democratización, el grado de corrupción o el grado de desarrollo de las instituciones políticas.86 Irma Adelman sugiere que no existen condiciones iniciales, que no hay niveles, que no hay dependencia del camino,87 por lo que no son posibles prescripciones políticas universales aplicadas a todos los países en un mismo tiempo. Y concluye, con evidencias empíricas, que los patrones de desarrollo no son únicos, el proceso de desarrollo es altamente nolineal, condiciones iniciales moldean el desarrollo subsecuente y que no existen trayectorias únicas ni rígidas para el desarrollo de cada país.

Algunas lecturas básicas: Adelman, I. (1999) «Fallacies in Development Theory and their Implications for Policy». En Meier, G y J. Stiglitz (Eds.) Frontiers in development economics: the future in perspective. University of Zagreb and World Bank, 103-134, 2001. N. Y.: Oxford University Press. Barro, R. y X. Sala-i-Martin (2003) Economic growth. Segunda edición. Cambridge, Mass.: The MIT Press. 86 Véase Barro y Sala-i-Martin (2003). 87 ‘Dependencia del camino’ (path dependence) se refiere a una característica hipotética de los sistemas económicos, en los cuales se supone que la trayectoria está fuertemente determinada por condiciones iniciales. Véase Nelson y Winter (1982).

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Nelson, R. y S. Winter (1982) An Evolutionary Theory of Economic Change, Cambridge, Mass: Harvard University Press. Ray, D. (1998) Development economics. Princeton University Press. Solow, R. (1957): ÂŤTechnical Change and the Aggregate Production FunctionÂť Review of Economics and Statics, 39:312-320. The MIT Press.

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