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12 de Junio de 2010 • Beatificación de Manuel Lozano Garrido, «Lolo» Padre, te damos gracias por encontrarnos con tu Amor extremo a través de la vida de «Lolo». e damos gracias porque por tu espíritu imprimiste en él la imagen de tu Hijo Jesús. e damos gracias por su fe firme, por su amor a la Eucaristía, por su celo apostólico, por la valentía en sus escritos, por su paciencia y testimonio en la enfermedad, por su alegría permanente. e pedimos que, imitando sus pasos de cristiano, te hagamos presente en nuestros ambientes y que, con él, nunca dudemos que contamos siempre con la mano suave y firme de nuestra Madre la Virgen María.

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Carta Pastoral del Sr. Obispo de Jaén sobre la Beatificación de Manuel Lozano Garrido, «Lolo»

Jaén, 15 de marzo de 2010 Muy queridos diocesanos:

1.- ¡Feliz anuncio! Beatificación de «Lolo» en Linares

Su Santidad Benedicto XVI ha acordado, como bien saben todos, el Rito de Beatificación de MANUEL L O Z A N O GARRIDO. Ha encomendado su Representación al Excmo. Señor Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, Mons. Ángelo Amato, y tendrá lugar, si Dios quiere, en Linares, el próximo día 12 de junio de este año, a las 19’30 horas.

Finalizados los trámites del proceso canónico, que se inició el 5 de noviembre de 1994, bajo la presidencia de mi predecesor en esta Sede, Excmo. Señor D. Santiago García Aracil, el 2 de marzo de 1998 se promulgaba el Decreto de validez en Roma. El 21 de enero del año 2000 se abría el proceso sobre «posible milagro», que se aprobaba, por el Santo Padre, Benedicto XVI, el 19 de diciembre de 2009. El 12 de febrero se nos comunicaba, desde Secretaría de Estado del Vaticano, el acto de Beatificación en Linares, lugar de su nacimiento, el 9 de agosto de 1920 y de su muerte en un 3 de noviembre de 1971. 3


Agradecimientos

¡Gracias, Santo Padre, por lo que supone y supondrá la gracia de esta Beatificación para nuestra Diócesis! Agradezcamos a Su Santidad Benedicto XVI tan singular favor y presentemos nuestras súplicas al Señor por sus intenciones de forma generosa. Debemos agradecer también al Postulador, Asociación de Amigos de Lolo, promotores del proceso, y a las muchas personas que han intervenido en los expedientes señalados, su deseada conclusión. Vuestra confianza en Dios y en la Iglesia, vuestro empeño y constancia, han llegado hasta el final.

2.- Tu Iglesia se alegra Feliz Anuncio

Un miembro destacado por sus virtudes, que nació y creció en esta Iglesia de Jaén, el Venerable Manuel Lozano Garrido, será Beatificado. Hemos de sentirnos felices al ver que un cristiano sencillo, joven seglar, paralítico y ciego, ha sabido recorrer los caminos de la vida y llegar hasta la cima del monte, guiado por la luz de Jesucristo, llevando siempre abierto el Evangelio en el corazón. Con gozo inmenso, saludo a las hermanas de «Lolo» que aún viven: Expectación y Lucy. Esta última, además de hermana, fue secretaria, enfermera y fiel ángel de la guarda para él, día tras día y año tras año. Igualmente debemos tener un recuerdo especial para los demás familiares y amigos, que son muchos, y muy en concreto para el niño, ahora joven maduro, que prestó a Dios su enfermedad grave para que, a través de su curación, resplandeciera el poder de la intercesión de Manuel Lozano Garrido ante Dios. 4


Linares: tierra de Santos

Feliz coincidencia el que la ciudad de Linares cuente en tan breve espacio de tiempo, con dos cristianos declarados por la Iglesia como ejemplos eminentes de virtudes y testigos del Evangelio: San Pedro Poveda Castroverde, sacerdote, y Manuel Lozano Garrido, laico. Ambos recibieron las aguas bautismales en la misma pila, de la preciosa Iglesia de Santa María, y ambos fueron cristianos profundamente devotos de la Santísima Virgen.

3.- Tu historia continúa ante Dios Su vida de cristiano laico

Manuel Lozano Garrido, nacido y bautizado, como he dicho, en Linares, creció durante los años de su infancia y adolescencia profundizando en el Evangelio de Jesucristo y desarrollando su vocación de cristiano, que tomó siempre muy en serio. Debió ayudarle mucho, en este crecimiento, el ambiente de su familia: un «hogar cálido». Sería el fundamento para todo su posterior recorrido, duro desde muy pronto y nada fácil hasta el final. Creció en la Acción Católica

Fue templando su espíritu y su corazón en los círculos de Acción Católica de Linares, lugar donde se fundó el primer Centro de España, después del de Madrid. Como diría más adelante el sacerdote Martín Descalzo: este joven linarense «se dedicaba a ser cristiano. Se dedicaba a creer». En la Acción Católica fue moldeando su vida y, cuando le llegó la prueba del dolor, su 5


casa se convirtió en el «segundo centro» o local de la Juventud Católica de Linares. Como joven seglar de tan querida Asociación de fieles, que tantos frutos sazonados ha proporcionado a la Iglesia, se abrazó con fuerza a su lema: «piedad, estudio y acción». Quedó así marcada ya para siempre su vida de cristiano, desde aquellos primeros años de su infancia y adolescencia. En Linares transcurre prácticamente su vida entera, salvo los pocos meses en que es llamado a filas. Con sólo 17 años fue movilizado al frente de guerra en la contienda civil de 1936-39. Estuvo también fuera de Linares en los años del servicio militar, en que ya comienzan los primeros síntomas de su larga y dolorosa cruz. En Linares, finalmente, vive los muchos años de su enfermedad, paralítico y ciego, hasta que le llega la muerte. Él escribió de sí mismo: «De profesión, paralítico». Supo caminar en su inmovilidad, sin embargo, con el brío de sus ansias apostólicas y, cuando más se iba deshaciendo su cuerpo, más se fortalecía su espíritu y su cercanía a Dios por la oración contemplativa, sencilla y continua.

4.- ¡Todo un cristiano! Su perfil espiritual

No es mi intención ahora escribir, ni siquiera a grandes trazos, las líneas de su biografía. Todos podéis tener acceso a ello por otros medios. Pero sí que debo subrayar su perfil espiritual. No es otra 6


cosa lo que la Iglesia desea cuando otorga a un cristiano el título de «Venerable», declarando la vida y virtudes heroicas de un Siervo de Dios, o cuando le concede el título de Beato o de Santo para que pueda recibir culto público. Presentar su vida como ejemplo a seguir por los demás. Ejemplo a seguir tenemos, pues, en «Lolo». En su perfil espiritual sobresalen principalmente las siguientes características: a) La oración, su profunda piedad, su sencilla y continua comunicación con Dios Eucaristía y devoción mariana

Prueba de ello es su intensa devoción eucarística, hasta el punto que podemos decir que ése es precisamente el gran secreto y la clave para entender su vida. La Eucaristía es renovación del Misterio Pascual: Cristo muerto y resucitado. Y en la Eucaristía encontraba Manuel Lozano la fortaleza para llevar la cruz de sus años de dolor y de sufrimiento. ¡Qué bellos son los escritos de «Lolo» hablando de la Eucaristía! ¡Qué lirismo tan profundo y místico derrama en sus escritos hablando con Cristo crucificado o en coloquio con el Padre: «Tengo sed, Señor, del agua de esa fuente… Mi sed es de Ti ¿por qué has de darte siempre con cuentagotas? ¡Dame más, Señor! ¡Lléname como aljibe, y casi enseguida, me dejas vacío, para yo goce además el júbilo de sentir cómo te viertes! ». 1

En esta primera nota de su identidad espiritual hay que recordar la ternura y confianza con que trata a la Madre de Jesús y Madre de la Iglesia, la Virgen Santa María. Destacamos el rezo recogido y suplicante del rosario de cada día, siempre colgado en su sillón de ruedas y los encendidos «piropos» en la letanía con que concluye el primero de sus libros llamándola una y otra vez «Reina de las horas gemelas… Dama de honor de los inútiles… Madre sin canastilla… Desierto con fuentes y rumores… Cascabel que late…» 2 7


b) La inmensa confianza en Dios aceptando, con alegría y como un regalo, todo lo que venga de su mano «De Dios, dime primero que es Padre; y luego, ya lo que quieras»3. Esta aceptación de la cruz del dolor de su enfermedad, de su parálisis, de su ceguera es de tal calibre que llega a escribir así: «¡Que mi Vía crucis sea también redentor!»4 c) La íntima unión que hace en toda su vida del dolor y la alegría Su confianza en Dios e inmolación

En el Decreto de Santa Sede, por el que se declaraba la heroicidad de su vida y virtudes, como lema de todo el texto del mismo se dice al comienzo: «Vuestra alegría no os la quitaría nadie» (Jn. 16,22). Sobresale en la vida de Manuel Lozano la alegría en toda la trayectoria de su vida: en los años de salud y en los años de la enfermedad; alegría permanente, alegría contagiosa. Él llega a identificar cristianismo y alegría. Cuando piensa en su muerte la describe con tal luminosidad que se despide de la tierra convocando a todos a volver a encontrarnos en la «Alegría». No en vano, enfermo y peregrino en Lourdes, ofreció a la Virgen la alegría, la bendita alegría… Una alegría nacida desde la fe y por eso no podía arrancársela del corazón nada ni nadie: ni el dolor, ni la cárcel, ni las demás dificultades por las que atravesó en su vida. d) Su afán apostólico, evangelizador y misionero Este afán que desplegó intensamente en sus años de joven, lo mantuvo igualmente vivo durante sus años de enfermo. Pero, si alguien de todos los que se acercaban a «Lolo» podían sentirse preferido, ésos eran los jóvenes. «Llevar almas de joven a Cristo, inyectar en sus pechos la fe» (Himno de la JACE). El celo evangelizador en 8


«Lolo» no tiene fronteras. Para evangelizar usa los todavía entonces casi rudimentarios medios de comunicación: la radio, la prensa… Alma de Apóstol

Él, de tal manera pone sus cualidades al servicio de la fe, que su indomable vocación de periodista no la doblegará su terrible y prolongada enfermedad, al contrario, son los años más fecundos de su pluma: nueve libros y cientos de artículos de prensa. Con esa vocación de escritor y periodista, que él sentía como llamada el servicio del Evangelio, escribe el «Decálogo del periodista», y este afán apostólico le impulsa a crear la obra pía «Sinaí»: grupos de oración por la prensa católica. Ser escritor y periodista era su vocación desde su adolescencia. Sus vehementes deseos de conocer e imitar a Cristo los expresa él así, en sus escritos, recordando sus años jóvenes: «El ideal es cuajar en el interior una noble y divina figura, vivir con transparencia, ensancharse en el amor a los hombres.» 5 Quiero en estas circunstancias ante la próxima Beatificación de Manuel Lozano Garrido tener una mirada y una oración por los jóvenes. A él encomiendo, de modo especialísimo la juventud de la Diócesis. A ellos, como a todos los hombres y mujeres, se ofrece el Evangelio como camino de vida, de alegría, de felicidad. En «Lolo» podemos ver un joven que supo vivir esos caminos, y que hizo de la alegría su señal y su vivencia. El Evangelio vivido desde la fe, es la única causa de felicidad plena. Recorren este camino los valientes de corazón limpio y generoso. Los que viven con ilusión y sin descanso.

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NOTAS MANUEL LOZANO GARRIDO, LAS GOLONDRINAS NUNCA SABEN LA HORA, P. 274 2 MANUEL LOZANO GARRIDO, EL SILLÓN DE RUEDAS, CAP. XXVII 3 MANUEL LOZANO GARRIDO, BIEN VENIDO, AMOR, Nº 71 4 MANUEL LOZANO GARRIDO, DIOS HABLA TODOS LOS DÍAS, P. 32. 5 MANUEL LOZANO GARRIDO, LAS GOLONDRINAS NUNCA SABEN LA HORA, P. 23 9


En sus años de joven, sano y fuerte, es catequista en los barrios. Es amigo de los presos. Es animador de la sana alegría de los campamentos juveniles. Es «micrófono de Cristo» en las visitas a los pueblos para propagar la incipiente Acción Católica. Es hijo fiel de la Iglesia a la que ama con pasión. Muestra de ello son sus escritos en los años del Concilio Vaticano II, cuyas enseñanzas siguió con veneración ilusionada día a día. Es también consejero prudente en el silencio de sus incontables horas de enfermo ciego y paralítico.

5.- «Lolo» nos sonríe desde el Cielo Invitación a esta fecha

Quiero invitar a todos los diocesanos de Jaén, y de un modo especial a los linarenses, a celebrar y participar en los diversos actos que se programan para difundir más y más la figura de este joven seglar que llega a los altares.

De un modo especial, por los para todos trazos más sobresalientes que se ven en su vida, dirijo la mirada a los jóvenes, a los periodistas y escritores, a los movimientos de apostolado seglar pues «Lolo» es un seglar, fruto maduro de la Acción Católica. También a las cofradías, de las que Manuel Lozano tanto escribió en la prensa; a las instituciones eucarísticas y marianas; a los enfermos y a los profesionales de la sanidad; a los monasterios de clausura, en los que Manuel Lozano tan confiadamente se apoyaba. Hay sitio

Una palabra especial para los sacerdotes, en este Año Sacerdotal. Manuel Lozano nunca pensó ser sacerdote; ¡pero qué veneración y amor les tenía! Lo manifestó, a las claras, en «la oración por los sacerdotes». Invito de corazón a todo el Clero de la Diócesis, para 10


que participe activamente en esta alegría diocesana de la Beatificación de Manuel Lozano Garrido. Que encontremos en los libros y en la vida de «Lolo» una cantera abundante e ilusionada para nuestro apostolado. Están también, especialmente incluidos en esta invitación, los religiosos y religiosas y los seminaristas. Reitero mis palabras de gratitud y de invitación muy especial para sus familiares y amigos; asociación Manuel Lozano Garrido, y a la Comisión Diocesana constituida para la preparación de tan deseado acontecimiento.

6.- ¡Damos gracias a Dios! En manos de la Santísima Virgen ponemos nuestro agradecimiento

No me extiendo más en dibujar los rasgos de la figura de Manuel Lozano Garrido. Pero sí deseo invitaros a todos a dar gracias a Dios por el regalo, que ha hecho a la Iglesia de Jaén, por su vida y virtudes; por su temple apostólico; por la obra escrita de este «varón de dolores» que contagia alegría y amor a quien se acerca a él.

Recordarles, finalmente, que la última visita que hizo el Venerable Manuel Lozano al salir de Linares, para volver ya enfermo, fue subir al Santuario de la Virgen de Linarejos. Ese fue su deseo y así lo cumplió. Después, ya paralítico, descansaba del rigor del verano de Linares, junto al santuario de la Virgen de Tíscar. De esta devoción escribe páginas bellísimas. A la Virgen María, Madre de Dios, causa de nuestra alegría, salud de los enfermos, con los títulos de Linarejos y de Tíscar y tantos otros que recibe en el Santo Reino de Jaén, encomendamos estas fechas próximas y gozosas. Que Ella interceda por nosotros y alcance de su Hijo Jesucristo frutos abundantes por la celebración de los actos de Beatificación de Manuel Lozano Garrido «Lolo», en esta Pascua del 2010. Con mi saludo y bendición.

+ RAMÓN DEL HOYO LÓPEZ OBISPO DE JAÉN 11


Carta del Director

Antonio Garrido de la Torre vicariodecomunicacion@diocesisdejaen.es

LOLO, LA ALEGRÍA VIVIDA EN EL DOLOR La próxima beatificación de nuestro querido Manuel Lozano Garrido, «Lolo», es el tema que abordamos monográficamente en este número de «Iglesia en Jaén». Uno de los nuestros va a ser beatificado en la tierra que lo viera nacer hace noventa años. Y para todos los cristianos que peregrinamos en esta tierra del Santo Reino constituye una profunda alegría que un miembro de este «pueblo santo de Dios entre olivares» llegue a la gloria de los altares. Y lo hace a través de una rampa, en silla de ruedas. Porque nuestro querido Lolo va a ser un beato muy especial. En primer lugar estamos hablando de un seglar, un cristiano de a pie, plenamente consciente de su compromiso eclesial a través de su vinculación con la Acción Católica. Un cristiano cien por cien entregado a la evangelización de su tiempo. Nuestro querido Lolo sintió aquella urgencia evangelizadora que le llamaba a testimoniar a los cuatro vientos que no hay mayor alegría que abrir el corazón a Jesucristo y ser su discípulo. Y este seguimiento del Señor Jesús, Lolo lo hizo de una forma muy especial: desde su sillón de ruedas. Hablar de Lolo es hablar de un seguidor convencido de Cristo crucificado, con quien se ha configurado a través de su dolorosa enfermedad. Desde los 22 años, Lolo padeció una parálisis progresiva que lo sentó hasta su muerte en un sillón de ruedas. El dolor fue en aumento y desembocó en una inmovilidad total. Además, los últimos nueve años de su vida también quedó ciego. Y ante esta situación tan dramática, Lolo vivió su discapacidad con un espíritu cristiano admirable. Lejos de posturas que hubieran sido comprensibles, Lolo abrazó la cruz como lo hizo Jesucristo y puso como cimiento de su fortaleza su profunda fe. La penosa enfermedad que lo mantuvo más de veinticinco años paralítico no pudo nunca qui12

tar de su rostro esa sonrisa que era la mejor manifestación de su condición de hijo de Dios. Lolo dio testimonio de su fe, purificada en el dolor, con una profunda alegría. Podría parecer una paradoja, pero tratándose de un creyente como Lolo no lo es: él siempre tuvo una actitud alegre en su trato con todos. Y ese testimonio admirable fue el que atrajo a tantas y tantas personas a su casa en busca de consejo y orientación. Lolo vivió el dolor, que estuvo tan presente en su vida, no desde la resignación sino desde la alegría. Todo el proceso de su parálisis fue la escuela en la que Lolo fue aprendiendo, como diría el poeta, que «el dolor es sólo la llave santa de tu santa puerta», esa santa puerta del cielo, que abre de par en par la gloria junto a Dios. Con alegría, con pasión, con un corazón ilusionado que no podía quedar trabado por la parálisis de su cuerpo, Lolo se entregó a su vocación periodística porque tenía muy claro que a través de los medios de comunicación podía transmitir los valores del Evangelio. En sus artículos en prensa y revistas, en sus cuentos, cartas, ensayos y en sus nueve libros, Lolo hablará de un gran abanico de temas, siempre desde esa perspectiva cristiana que es como el aire que embriaga toda su producción literaria. Este es Manuel Lozano Garrido: un cristiano alegre, con un profundo perfil espiritual que se sustenta en su vida de oración, en su gran piedad eucarística y la devoción sincera a la Santísima Virgen María. Este es el beato que la Iglesia universal va a proclamar como ejemplo para todos: un hombre que confió plenamente en Dios y que aceptó con alegría el sufrimiento como el camino que Dios había forjado para su realización y santificación. Este es nuestro querido Lolo: un paralítico que nos aporta a todos un dinámico testimonio de fe en Dios, un periodista convencido que, a través de su obra literaria, ofrece la más fehaciente manifestación de su pasión evangelizadora.


Entrevista con Luci Lozano Garrido, hermana de Lolo

«MI HERMANO ES LO MÁS GRANDE QUE DIOS ME HA CONCEDIDO» Luci Lozano estaba sentada en un sofá a un lado de la habitación. Rafael Higueras, Postulador de la Causa de beatificación de Manuel Lozano Garrido, me llevó ante ella. Nos recibió con gran entusiasmo. Y poco a poco su dulzura fue invadiendo la habitación. Sus palabras me encandilaron de tal manera que de cuando en cuando un escalofría recorría mi cuerpo. ¡Era tan conmovedor oírla hablar de su hermano…! Su hermano, «el santo de la alegría». Vanessa Muñoz Martínez -¿Estamos a poco más de un mes del acto de beatificación de su hermano Lolo, cómo se siente? - No sé explicarlo. Es una satisfacción muy grande. Es una cosa muy grande que Dios me ha concedido: no todo el mundo tiene un santo en su familia. No sé cómo voy a reaccionar el día de la beatificación, pero francamente estoy contenta.

gría». Es que lo era. Tenía momentos malos al acostarlo y levantarlo, porque tenía muchos dolores, pero normalmente no se quejaba. No decía nada. Era un buen amigo, siempre tenía consejos para todo el mundo. Y conmigo era locura, y yo con él. Es lo más grande que he tenido y lo más grande que Dios me ha concedido.

-Todas las personas que conocieron a Lolo coinciden en que era una persona con una alegría exultante, contagiosa, a pesar de sus dolores. - Es que realmente era así. Si te soy sincera lo que más me gusta de todo lo que estamos viviendo ahora mismo es cuando le llaman «el santo de la ale-

-Tuvo una vida llena de sufrimiento, tanto por la pérdida de muchos de sus seres queridos, como por su enfermedad: primero invalidez y luego ceguera. Sin embargo, era un ejemplo de superación, de trabajo constante, de ganas de vivir. - De trabajo por encima de todo. Me decía: «Levánta13


me pronto que tengo mucho trabajo hoy». Aunque era así todos los días. Quería hacer muchas cosas a la vez, me pedía que fuera a comprarle carpetas y otras muchas cosas y yo siempre le decía que después de una cosa vendría otra. Era un trabajo constante. Pero Lolo tenía una gran humildad… Y era una persona muy equilibrada, en el momento se callaba y luego, cuando pasaban unos días, si había que corregir algo, entonces lo decía, pero siempre de buena manera. -Cuando fue evolucionando la enfermedad, Lolo tuvo que cambiar de métodos para poder seguir escribiendo, ¿cómo lo hacía? - Su invalidez fue muy rápida. Como él estaba en el servicio militar nos quedamos los dos primeros años en casa de mi hermana para que lo viera un médico de allí. Y yo me acuerdo que él iba cogiendo el tenedor y la cuchara cada vez más arriba. Y cuando yo lo vi empecé a ayudarle a comer. Tú notabas algo en él, pero él no te lo decía. Cuando no pudo escribir con la mano derecha, empezó a escribir con la izquierda. Y cuando ya no podía sujetar el bolígrafo se lo atábamos con una goma y así iba escribiendo. Pero cuando perdió la vista fue el conflicto. Unas monjas le regalaron un magnetófono que tenía un interruptor y se lo ponía en medio de las piernas. Iba pensando y le iba dando al botón. Al principio le costó, pero le sirvió de mucho. Y después sus amigos le trajeron otro de Roma y lo tenía de repuesto. Por la mañana escribía con una secretaria que tenía. Y luego él se pasaba toda la tarde grabando. - En sus escritos abundaban temas religiosos y sobre todo tenía gran devoción a la Virgen. - Sí, para él la fe era el centro de toda su vida: la Eucaristía, la Virgen… Yo creo que la Virgen se metió más dentro de nosotros porque perdimos a nuestra madre tan jovencillos, él tenía 14 años y yo 10. Y sin decirnos nada nos apegamos mucho a ella. No nos decíamos nada porque éramos muy vergonzosos, pero nos comprendíamos perfectamente. -¿Cómo fue esa última visita a la Virgen? - Fue cuando se iba al servicio militar. Subieron todos los amigos a despedirse de ella. Yo le pregunté una vez qué es lo primero que haría si se pusiera bien y él me contestó que subir a ver a la Virgen y después, meter los brazos en agua, ¿qué podría significar eso? -Rafael Higueras: Él tiene escritos sobre la sed y lo que puede significar en un nivel espiritual la sed de Dios. Seguramente él tenía muy identificada la sed de Dios con el chorro de agua al oírlo, o lo relacionaba con lo que puede significar un agua refrescante en medio del verano. Una de las pocas veces que podría tenerlo era en Tíscar y allí es donde escribió este párrafo. -¿Y el viaje a Lourdes? - Eso fue tremendo. Algo imborrable. Yo iba como auxiliar de enfermería. Cuando llegamos a Lourdes eran las ocho de la tarde y nos encontramos con la procesión de las antorchas, aquello fue muy emocionante. Lolo me dijo que me fuera a la procesión y un sacerdote amigo nuestro, Antonio Castro, me dio una cámara de fotos y me fui a sacar fotografías. Aunque me volví enseguida, no quería dejarlo sólo. Aquella noche fue mala, porque hubo un enfer14

mo muy g r a v e . Pero, por la mañana cuando se despertaron los enfermos se te ponían los pelos de punta con la ilusión que tenían de ver a la Virgen. Todo e s t a b a muy organizado, los enfermos en filas y las enfermeras con un vasito le dábamos agua a todos de Luci en la capilla de las MM. Carmelitas en Linares el día de la exhumala gruta. ción de los restos de Manuel Lozano Ta m b i é n nos íbamos los dos solos a ver cosas. Le daba un espejo y lo iba inclinando para poder ver. Y así vio también a la Virgen porque no podía levantar la cabeza. Él lo dice en uno de sus libros: allí le ofreció a la Virgen la bendita alegría. Y cuando le quité el espejo estaba lleno de lágrimas. Además, recuerdo que fuimos a comprarle una vela a la Virgen y quiso que le compráramos la más grande, para que nuestra fe ardiera mucho. - ¿Cómo era Lolo de pequeño? - Era muy travieso. Se subía por los tejados para ir a Acción Católica, porque por ahí estaba más cerca, y así no daba la vuelta por la calle. Hacía muchas obras de teatro con los amigos. Un niño como cualquier otro, lleno de travesuras. Mi hermana me ha mandado unas cartas de mi madre, de cuando estaba en Madrid antes de morir. Las cartas están llenas de consejos y a todos los hijos nos dice algo. Y a Lolo le decía que estudiara que tenía los exámenes encima y que no leyera tanto el periódico. Ya Lolo empezaba a interesarse por el periodismo. - Acción Católica lo era todo para él, era su segunda casa. - Sí, para él lo era todo. En Acción Católica empezó con unos diez años, como aspirante. Era muy travieso y muy gracioso. Era un adelantado a su tiempo, sobre todo en cuestiones sociales. -Se habla de que Lolo tuvo una vida llena de virtudes y heroicidades, pero para usted ¿cuál era la mayor virtud de su hermano? - La humildad y el amor, por supuesto. Lo daba todo por todos y él no contaba nada. Era muy humilde. Incluso se juntaban muchos amigos cuando estábamos en Tíscar y cada uno empezaba a hablar de su obra y él jamás decía nada de sus escritos. Nunca presumía.


Manuel Lozano Garrido Biografía • Nació en Linares (Jaén) el 9 de agosto de 1920; bautizado en la Parroquia de Santa María, el 5 de septiembre de 1920. • Ingresó en la Acción Católica en 1931. • Hizo sus primeros estudios en los Escolapios (Linares). • Concluyó el bachillerato después de 1939, una vez que acabó la guerra (Baeza y Linares). • Durante la persecución religiosa (1936-39) reparte clandestinamente la Eucaristía. • Es encarcelado por este motivo; y en la cárcel pasó el Jueves Santo de 1937. Allí pudo estar esa noche en adoración al Santísimo Sacramento. Su hermana Lucía le pasó en un ramo de rosas el Stmo. Sacramento. • Es destinado al frente republicano, a la centralita de comunicaciones telegráficas. Como las instalaciones estaban en una cueva, le comienzan los primeros dolores de reumatismo. • Entre 1939 y 1942 es un activísimo militante de la Juventud de Acción Católica, ocupando diversos cargos directivos. Cursa a la vez los estudios de Magisterio y trabaja en un comercio de Linares. • En 1942 realiza el servicio militar y funda varios centros castrenses de A.C. Allí manifiesta su gran piedad eucarística. • En 1943 comienza su invalidez, que le lleva a estar en parálisis total, en silla de ruedas, hasta su muerte, a los 51 años de edad. • En 1953, ya enfermo, recibe su primer premio por un artículo de prensa. • En 1958 peregrina a Lourdes. Allí ofrece a la Virgen «la alegría, la bendita alegría, la fecunda alegría «. Como no podía levantar la cabeza por su parálisis, se le colocó sobre las rodillas un espejo para que así pudiera ver la imagen de la Virgen en la gruta. Al retirarle el espejo estaba lleno de lágrimas. • Al volver de Lourdes, en Madrid, visitado por los fundadores de la editorial PPC, funda la obra pía «Sinaí: grupos de oración por la prensa». • En 1961 publica el primero de sus nueve libros. • En 1962 ingresa en los «Discípulos de San Juan» y por ello podía celebrarse la Misa en su domicilio. • Su honda piedad eucarística la manifestó no sólo en la imitación del joven San Tarsicio, repartiendo la Eucaristía en sus años adolescentes, sino en el fervor con que recibía a diario la comunión y sobre todo cuando podía participar en la Misa que se celebraba en su casa. • El 4 de octubre de 1962 pierde totalmente la vista. Desde entonces escribirá sus libros y más de doscientos artículos dictando al magnetófono principalmente. • En 1969 el Ayuntamiento de Linares le nombra «Hijo predilecto» y en 1971 la Conferencia Episcopal Española le otorga el premio «Bravo», a los Medios de Comunicación Social.(Era el primer año de estos premios, que desde entonces se otorgan anualmente) • En 1971, el 3 de noviembre, fallece en Linares.

Manuel Lozano Garrido «Lolo», un ejemplo a imitar Rafael Higueras Álamo Presentamos la figura de Manuel Lozano Garrido, seglar formado en la juventud de Acción Católica, inválido y ciego, periodista y escritor; hombre sencillo que vivió la alegría cristiana, nacida de su fe profunda, en el dolor prolongado durante más de veinticinco años, totalmente inmóvil en «el sillón de ruedas». 15


1. LA ACTUALIDAD DE SU FIGURA COMO EJEMPLO A IMITAR Todos apreciamos en nuestro hoy cómo se deteriora el principio sagrado y fundamental del respeto a la vida; se le quiere interpretar desde el punto de vista utilitarista, no ya sólo desde sus primeros momentos defendiendo el aborto, sino también en el ocaso de la vida con la eutanasia activa ante el problema del dolor y de la muerte. El ejemplo de Lozano Garrido podría ser muy oportunamente la antorcha que se levanta en pro de la ilusión de vivir. Lolo nos ofrece una cosecha rica desde el dolor, inexplicable a los ojos humanos, tanto en sus frutos espirituales como en su creación literaria. Él era un enamorado de la vida. Por otra parte, otro signo de nuestro tiempo, en la línea del progreso, es la técnica y la fuerza de los Medios de Comunicación. Todos somos conscientes de la responsabilidad de ellos, ya para el bien, ya para el mal. Necesitamos manos responsables que los pongan al servicio del hombre, de la verdad y de la sociedad. A nuestro Lolo no le pasó desapercibido todo ello; prueba palpable es su «decálogo del periodista». Con fina intuición y sensibilidad exquisita nos presenta el ideal cristiano de un comunicador o periodista del momento. Realzarlo en la Igle-

sia sería iluminar esos ambientes periodísticos tan necesitados de espíritu evangélico. Y de modo especial, aquí y ahora, es necesario resaltar su faceta de seglar ejemplar. Aceptó su fe como un compromiso, se sintió impulsado a trabajar por la Iglesia con celo, espíritu misionero e inquietud por el mundo entero. El testimonio de Manuel puede ser la conciencia vociferante para tantos seglares adormecidos. Toda su vida, pero de un modo especial desde su incapacidad física, nos puede enseñar y nos puede hacer comprender lo que es la vida comprometida de un cristiano. Así fue él gracias a su formación profunda recibida en la Acción Católica. Lolo fue fruto de aquella Acción Católica de las décadas de 1930-1950 en que profundamente se vivía el sentido del apostolado seglar. No se hablaba «todavía» del sacerdocio común de los fieles. Pero Lolo fue pionero de esas verdades que el Vaticano II dirá refiriéndose al apostolado de los seglares1. El Siervo de Dios vivió apasionadamente las jornadas conciliares en que se iba fraguando cada párrafo y cada capítulo del Decreto conciliar sobre el apostolado seglar. La realidad es que su vida fue la de un seglar comprometido, en su enfermedad y en su profesión de periodista y escritor, en el más genuino sentido

«DECÁLOGO DEL PERIODISTA» 1. Da gracias al ángel que clavó en tu frente el lucero de la verdad y lo bruñe a todas horas. 2. Cada día alumbrarás tu mensaje con dolor, porque la verdad es un ascua que se arranca del cielo y quema las entrañas para iluminar, pero tú cuida de llevarla dulcemente hasta el corazón de tus hermanos. 3. Cuando escribas, lo has de hacer: de rodillas para amar; sentado para juzgar; erguido y poderoso para combatir y sembrar. 4. Abre pasmosamente tus ojos a lo que veas y deja que se te llene de savia y frescura el cuenco de las manos, para que los otros puedan tocar ese milagro de la vida palpitante cuando te lean. 5. El buen peregrino de la palabra pagará con moneda de franqueza, la puerta que se le abre en la hospedería del corazón. 6. Trabaja el pan de la limpia información con la sal del estilo y la levadura de lo eterno y sírvela troceada por el interés, pero no le usurpes al hombre el gozo de saborear, juzgar y asimilar. 7. Árbol de Dios, pídele que te haga roble, duro e impenetrable al hacha de la adulación y el soborno, pero con tu frente en las ramas a la hora de la cosecha. 8. Si a tu silencio se llama fracaso porque la luz falta a la cita, acepta y calla. Pobre del ídolo que tiene los pies del barro de la mentira. Pero ojo a su vez, con la vanagloria del mártir cuando las palabras no suenan por cobardía. 9. Siégate la mano que va a mancillar, porque las salpicaduras en los cerebros, son como sus heridas, que nunca se curan. 10. Recuerda que no has nacido para la prensa de colores. Ni confitería, ni platos fuertes: sirve mejor el buen bocado de la vida limpia y esperanzadora, como es. Manuel Lozano Garrido 16


de «consagración del mundo». En tal sentido, Lolo fue un precursor de lo que después proclamará la doctrina de la Iglesia en múltiples documentos. Así, en la Constitución Lumen Gentium, dice: «En la Iglesia, todos, lo mismo quienes pertenecen a la Jerarquía que los apacentados por ella, están llamados a la santidad, según aquello del Apóstol: «Porque ésta es la voluntad de Dios, vuestra santificación» (I Tes 4, 3; cf. Ef. 1.4).»2 Lolo es un joven formado en la entonces pujante Juventud de Acción Católica, y vive su cristianismo desde la espiritualidad y mística de esta institución. En tal sentido, Lolo tiene mucho que decir a la juventud de hoy, pues su santificación apostólica cuaja en su juventud y mantiene su alegría juvenil en la enfermedad, haciéndose, desde su sillón de ruedas, confidente y consejero de otros muchísimos jóvenes. Además, Lolo era amante de la Madre Iglesia, hijo fiel de la Iglesia, y desde su condición de seglar amaba y rezaba por los sacerdotes, se preocupaba por las vocaciones consagradas, se interesaba por todo lo relacionado con el seminario.

2. ESCRITOR Y PERIODISTA Teniendo en cuenta las grandes limitaciones de Lolo, la faceta más atrayente y singular de su vida es la de escritor y periodista. En tal sentido fue eco y precursor de la doctrina de la Iglesia en el Vaticano II: «La Iglesia… se siente acuciada por la necesidad de evangelizar y considera que forma parte de su misión predicar a los hombres con ayuda de los Medios de Comunicación Social.»3 Lolo fraguó en su enfermedad su vocación de periodista y escritor. Usó la radio y el periódico como «púlpitos» desde los que predicar. Fue periodista cristiano por los temas que trataba, pero también por el enfoque que daba a sus escritos. Su vocación de periodista y escritor se pone de relieve en estas palabras de alguien cuyos inicios periodísticos se dieron junto al sillón de ruedas del Siervo de Dios: «En unos momentos en que la opinión de los periódicos aparece dominada por el guirigay insoportable de la política y de las pugnas económicas de espaldas a lo trascendental, es necesario que esa semilla fructifique en nuevas generaciones de escritores comprometidos con su fe.» Así se expresa Joaquín Amado Moya, que fue subdirector del diario ABC,

SINAÍ, LA OBRA PÍA FUNDADA POR LOLO «Cuando Moisés alzaba las manos vencía Israel» (Ex 17, 11) Cuando Lolo ya estaba desahuciado totalmente por los médicos, hizo una peregrinación a Lourdes, en un tren de enfermos. Le acompañaba en aquel viaje Lucy, su hermana y enfermera de toda la vida. Lolo cuenta aquella peregrinación con todo detalle en las crónicas que publicó en «Cruzada», la revista de la Juventud de Acción Católica de Linares. De siempre en Lolo había estado el «gusanillo» del periodismo: en sus años jóvenes antes de la invalidez continuamente trabajaba en emisiones de radio y es muy significativo este párrafo que escribe en sus años de vertiginosa tarea apostólica juvenil: «¿Qué os parece, jóvenes de Acción Católica? ¿No creéis que si en cada provincia o ciudad tuviéramos un micrófono de Cristo no sería ello el mejor y más valiente de sus adelantados?» Es una nota característica de Lolo esta vocación periodística y de escritor, hasta el punto de que ni la enfermedad truncó esa vocación. Son nueve los libros publicados y cientos los artículos de prensa que llega a publicar. Pues bien, al volver de Lourdes en el andén de tren de Atocha, en Madrid, se encuentra con algunos de los periodistas que entonces andaban creando P.P.C. (Propaganda Popular Católica) y a partir de ese momento en Lolo surge la idea de crear esta obra «Sinaí, Grupos de oración por la prensa». Cada grupo estaba formado por un monasterio de clausura y doce enfermos. Y a cada uno de esos grupos se encomendaba la oración y ofrecimiento de sus dolores por un determinado Medio de comunicación social. Al morir Lolo, eran veinticinco los grupos formados. Y él decía que para él había sido uno de sus días más felices cuando recibió el Decreto de aprobación canónica de esta obra «Sinaí».

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CREDO DEL SUFRIMIENTO CREO en el sufrimiento como en una elección y quiero hacer de cada latido un sí de correspondencia al amor. CREO que el sacrificio es un telegrama a Dios con respuesta segura de Gracia. CREO en la misión redentora del sufrimiento. Me acercaré a quien sufre como el relicario que guarda el «Lignunm-crucis» de la Pasión. Doy un margen de fe al dolor en lo que tiene de poda necesaria y viviré en silencio mi hora de germinación, con la esperanza a punto. CREO en la función útil de la soledad. Los pantanos se hacen en las afueras, para recoger la fuerza del agua y luego devolverla en luces y energía. CREO que la acción y sacrificio cristianos se traban como la era y la lumbre de un cirio. Cuanto más pura es una inmolación tanto más resplandeciente su testimonio. CREO que la inutilidad física revierte en provecho espiritual de todos. El arco iris de la Redención se tensa desde la inmovilidad de un niño hasta la invalidez que dan los clavos de una Cruz. Daré a Dios los panes y los peces de mi corazón para que ÉL los convierta en milagro de salvación para todos. Árbol de Dios, con raíces y ramas, viviré con las rodillas atornilladas y las manos metidas en las estrellas, encaramando nuestra savia y porteando hacia abajo la cosecha de la Gracia. Manuel Lozano Garrido en una conferencia titulada «Lolo, periodista de vocación» y pronunciada en Linares el 7 de noviembre de 1997. De él dice el Arzobispo emérito de Mérida-Badajoz, Monseñor Antonio Montero, que conoció personalmente a Lolo: «Lolo nos dejó la imagen sencilla y cálida de un crucificado en silla de ruedas, de un tullido de las piernas pero no del corazón; él sí que fue para nosotros testigo alegre del amor de Dios. Ojalá que él y nosotros veamos reconocidos sus dones y sus méritos por la autoridad suprema de la Santa Iglesia.»

3. LA ORACIÓN EN LA VIDA Y ESCRITOS DEL VENERABLE «LOLO» La oración, practicada en silencio y a solas, era un ejercicio continuo, de varias horas al día, dedicando fundamentalmente a eso las horas de la madrugada y el comienzo de la tarde, antes de continuar su trabajo diario. Era una oración extraordinaria y contemplativa, a la vez que sencilla y apoyada en lo visible, que constituía su alimento, en la que reflexionaba los mensajes que luego vertía en sus escritos y de la que extraía la experiencia de gracia necesaria para tener fuerza en la prueba y

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contagiar alegría a los demás. La experiencia mística de Lolo no está recogida totalmente en sus escritos porque su humildad y la circunstancia concreta de tener que dictar sus escritos, obraron como un velo de pudor, que palidecieron la realidad completa interna en la vida y en el alma de Lolo. La oración le brota al Siervo de Dios del corazón, «cálido nido de pájaros con sed de altura»4. Su oración es sencilla, apoyada en imágenes que él puede ver y tocar, y ayudándose de fórmulas en su oración vocal: el Rosario, rezado de forma muy piadosa y reposada, o mirando la imagen del Crucifijo colocada cerca de su vista, cuando aún no estaba ciego. Valga un texto escrito por Lolo para acercarse a su oración llena de lirismo: «Tengo sed, Señor, del agua de esa fuente. Mi corazón se quema de tanta lumbre interior, de tantos ardores siempre. Me abraso de ansias de ser mejor, de notarme más fiel, más leal, más generoso, más incondicional. Mi sed es de Ti, ¿por qué has de darte siempre con cuentagotas? ¡Date más, Señor! Lléname como un aljibe, y casi enseguida me dejas vacío, para que yo goce además del júbilo de sentir cómo te viertes. Tengo ganas de que se termine esta sed, pero también quiero que nunca se acabe, porque la sed es una hermosa esperanza y nuestra


pequeña esperanza se redime en su propia espera y su dolor.»5 En un artículo titulado Oración ante una mano agujereada habla cara a cara con Cristo, llagado y desnudo: «Manirroto mío, loquito despilfarrador, dime, ¿dónde tienes los bolsillos? ¿Con qué te abrigas si hace frío?»6 Habla de los apoyos que tiene en las imágenes del Señor o de la Virgen. Habla de la imagen de Ntra. Señora del Amor y la Sabiduría; una pequeña imagen de terracota que hace para él el escultor Carulla: «Se me quedó muy fija la curva valiente del cuerpo de María, que se alabeaba sobre el Cristo-Niño como un ansia de ir agavillando la dulzura, el cariño, y todos los signos del amor sensible…»7 Algo así también comenta de otra pequeña imagen, esculpida por Antonio G. Orea, y a la que él reza en su casa, que representa a un Cristo yacente: «Cristo mío, sereno, de imponente majestuosidad nunca dormida, con las plantas que se te fugan a Emaús y al Cenáculo, a la hogaza partida y al dedo de Tomás»8. Dice de la oración que es la «relación fundamental del alma con Dios; cordialidad, más que tratamiento». Cuando le llega la ceguera vive la oración «desligada de figuras y expresiones, en el seno de la dura abstracción.»9 Oración sencilla y a la vez extraordinaria. Disfruta teniendo en sus rodillas la imagen del Niño Jesús que lleva en sus brazos la Virgen de Tíscar, cuando iba a aquella sierra en los veranos; y se ayuda del silencio del templo, mirando la imagen de la Virgen de los ojos grandes, en aquellas escasas veces en que le es posible entrar en una iglesia, ya que siempre está recluido en su casa en Linares. Su oración la describe el Siervo de Dios así: «Al atardecer, revuela un enjambre de avemarías…; a la noche hay que ponerle a Dios la vida entre las manos…»10. Su vida, dependiendo continuamente de los demás, le lleva a agradecer la ayuda recibida, pi-

diendo por ellos: «Oración por los periodistas»11, «Oración del médico»12, «Oración por los sacerdotes»13, «Oración del enfermo». La oración sencilla y contemplativa, vocal y meditativa, se hacía vida, sobre todo, en su devoción eucarística y en su piedad intensamente mariana.

4. LA EUCARISTÍA EN SU VIDA La devoción eucarística del Siervo de Dios comienza ya desde su primera comunión, recordada en su agenda al cumplirse su decimosegundo aniversario, cuando el Siervo de Dios está en plena juventud, a los veintiún años, o en el «oficio de Tarsicio», desempeñado en la época de la guerra. Todo ello lleva al Siervo de Dios a una profundización en su amor a la Eucaristía que ya será una nota característica a lo largo de toda su vida, tanto en su época de joven miembro de la acción Católica, en que hacía, además, cada día la visita al Santísimo, como en la época del servicio militar y, finalmente, en sus largos años de enfermedad. Los sacerdotes de Linares se turnaban para que cada día recibiera la Eucaristía. Cuando recibe autorización para que se celebre la Misa en su propia casa, él desea que en las grandes fiestas de la Virgen no falte esa celebración. Cuando la Eucaristía se lleva a los enfermos de alguna gravedad, la liturgia da a esa celebración el nombre de viático, «pan para el camino». Este hombre de Dios, que cada día hacía su camino de dolor y de alegría, de trabajo y de amistad, tenía ese «pan para el camino» en el centro de su vida. La fortaleza para «andar en su inmovilidad» le venía de un amor eucarístico que ya le quedó marcado desde su adolescencia. La experiencia de sentirse uno más entre la comunidad reunida para celebrar la Eucaristía, la puede vivir en muy pocas ocasiones. Pero eso le impacta fuertemente. La ocasión se la ofrece su estancia en los veranos en la Sierra de Tíscar. «Mas, al propio tiempo, también aquí el domingo revitaliza para mí su solemnidad. En realidad, es la única ocasión que se me presenta al año para estar físicamente en la Misa. Como todos, ocupo mi lugar en la iglesia y me nutro de ese mundo de gracias… Cuando entro en la capilla, ya lo primero que me llega es un sentimiento de familia y de valor comunitario.»14

5. LA TIERNAPIEDAD MARIANA Junto a la devoción eucarística está hondamente enraizada en él la devoción mariana, de una ternura y sencillez encantadora. 19


Las páginas finales de El sillón de ruedas y de El Siervo de Dios convierte su sillón de ruedas Mesa redonda con Dios son un ejemplo de ello. Llama en fermento que consagra el mundo, desde su traa la Virgen con unos nombres que le salen de lo más bajo diario de escritor y periodista con afán de vohondo del corazón: «Santa María de las cosas sin bricear la verdad y de caminar con rectitud de corazón. llo»; «Reina de las horas gemelas»; «Dama de honor «El mejor modo de predicación será la santidad de vida. de los inútiles»; Es el argumento «Madre de la por excelencia.»16 Cruz sin tiemLa univerORACIÓN DE LOS ENFERMOS po»… sal vocación a la «¡Señor, nosotros, los enfermos, nos acercamos a Ti!... Quienes santidad, que Somos los «inútiles» de la humanidad. le conocieron ines propia de sisten una y todo bautizado, En todas partes estorbamos... No podemos echar otra vez en este supone una asnuestra parte a la economía maltrecha del hogar difícil. matiz de la devocética, un esGastamos y consumimos dolorosamente los pobres ahorros, ción del Siervo fuerzo por «conen medicinas, en inyecciones, en apresuradas visitas de Dios a la Virformarse con de médicos... Todos sonríen; nosotros lloramos, en silencio. gen: «De nuesCristo» (cf. Gál 5, tras estancias en 24-25), pero Todos trabajan; nosotros descansamos, forzosamente. el Santuario Masintiéndose Quietud más fatigosa que la misma labor. riano de Tíscar remiembro de la No podemos levantar la silla, que ha caído; cuerdo su amor Iglesia, ya que ni acudir al teléfono que suena; muy grande a la la eclesialidad Virgen. Al anoes nota constini abrir la puerta, cuando toca el timbre... checer cuando tutiva del crisNo nos es permitido soñar; ni amar a una mujer entrábamos en la tianismo porque o a un hombre; ni pensar en un hogar; ni acariciar, capilla para estar «la Iglesia es con los dedos de la ilusión, las rubias cabezas con Ella, nos deCristo en su de nuestros hijos»... cía: «Dejadme un Cuerpo… y en rato aquí»», dice ella se encuentra «Y, sin embargo, sabemos... Cristo presensu hermana Luque tenemos reservada para nosotros te.»17 cía. una empresa muy grande: De esta Lolo se devoción a la Virsentía hijo de la ayudar a los hombres a salvarse, unidos a Ti... Iglesia, y esa gen hay profuHaz, Señor: que conozcamos nuestra vocación conciencia filial sión de detalles: y su sentido íntimo... Recoge, Señor, como un manojo le lleva a amar a sube a despedirde lirios en tus manos clavadas, nuestra inutilidad, la Iglesia y al se de la Virgen Papa, a preocude Linarejos para que les des una eficacia redentora universal... parse y conocer cuando marcha La salvación del mundo la has puesto en nuestras manos. de cerca la acal servicio miliQue no os defraudemos». ción de los mitar; reza el rosaMANUEL LOZANO GARRIDO sioneros, las acrio de modo piatividades del Sedoso y pausado minario y el núy el ángelus mero de seminaristas, etc. cada día. En la misma cárcel reza el rosario fabricanEstá llena de ternura la carta que escribe en do Las cuentas del rosario con hojas de rama de las Sinaí a Juan XXIII el día de su muerte.18 escobas; goza y vibra con la definición dogmática de la Asunción y con la peregrinación al Pilar de ZaraSon abundantes sus escritos en que expone goza; llora con ternura ante la gruta de Lourdes; valientemente la doctrina social de la Iglesia, o demultiplica sus artículos en prensa dedicados a la Virnuncia injusticias en el salario o en las condiciones gen… que rodean el trabajo de los mineros de Linares. Él había escrito en su «Oración por los periodistas»: «Le negarás el sueño, como también la sal y el pan de cada 6. SU AMOR día, si sólo él puede hablar y calla por cobarde.»19 Y FIDELIDAD A LA IGLESIA Algunos de sus escritos, que eran verdaderas denuncias proféticas, le acarrearon amonestaciones Lolo es un seglar que se forma como apóstol desde instancias que le presionaban a callar y a no en el Centro de la Juventud de Acción Católica. seguir su línea de periodista cristiano y comprometiManifestó este amor a la Iglesia siguiendo con do. entusiasmo el desarrollo del Concilio Vaticano II. GoLolo, militante de la Juventud de Acción Católizaba al escuchar las crónicas del debate sobre el ca, va fraguando su identidad de seglar en el Cendecreto del apostolado seglar. tro de la Juventud de Acción Católica. Y cuando en El Siervo de Dios, formado en la más genuina plena juventud le sorprende la enfermedad, que le mística de la Acción Católica, no podía menos que encierra para siempre entre las cuatro paredes de vibrar ante todos aquellos documentos del Concilio su habitación, la semilla apostólica ya estaba semque subrayan y resaltan la verdadera función del brada y bien abonada en su corazón. Su seglaridad seglar en la Iglesia: «Vocación de los seglares al apostendrá siempre una característica juvenil, incluso auntolado. Participación de los seglares en la misión de la que pasen los años; una prueba de ello será su preIglesia… informando y perfeccionando el orden de las dilección por los jóvenes. cosas temporales con el espíritu cristiano.»15 20


7. EL DOLOR Y LA ENFERMEDAD ASUMIDOS CON SENTIDO CRISTIANO Son temas frecuentes en sus escritos la aceptación gozosa de la cruz, el valor redentor del dolor asociado a la pasión de Cristo, la fuerza purificadora que surge de esa aceptación. Él lo escribe de este modo: «Tres actitudes ante la presencia del dolor: La de aquel que aún no ha ido más allá del escozor de su herida: «Dios me ha quitado…». La del que acepta, sin entrar en su espíritu de actividad santificante: «Dios me ha pedido…». Y la de aquel que, comprendiendo el valor comunitario del sufrimiento, se da de lleno al ideal de redención: «Señor, te ofrezco…».» 20 La figura de este enfermo, que hace de su sillón de ruedas un calvario redentor, sin duda que tiene mucho que decir al hombre de hoy, educado en una sociedad que ofrece el placer fácil y hace que el hombre de nuestro tiempo haya perdido el sentido del dolor y hasta el sentido de la vida y de la muerte, apoyando posturas aberrantes sobre el aborto y la eutanasia.. A Manuel Lozano la fuerza le venía de la fe, de su devoción eucarística y de la devoción mariana. Los dolores los siente; no están «adormecidos» ante él. Por eso en una de sus páginas escribe, hablando con el Señor: «Qué dura es la angustia, aunque, ¡si sabrás Tú de agonías para que yo te lo diga!»21 Sin duda que lo más característico de Lolo es el larguísimo tiempo de su dolorosa enfermedad. Él es un inválido y, los últimos años de su vida, también está ciego. Toda esa enfermedad estaba acompañada de un cuadro de secuelas permanentes que le tenían siempre a punto de muerte. El trabajo y el dolor del mundo están simbolizados en el pan y el vino que se presentan como materia para la Eucaristía. Este hombre es un trabajador dolorido o un enfermo que trabaja. En su vida se mezcla año tras año, en una única trenza, el trabajo arduo y la enfermedad aguda; pero en su vida está la honda devoción eucarística que le hace vivir unido al sacrificio de Cristo. Su trabajo y su dolor de cada día -como el pan y el vino- se unen al sacrificio eucarístico de Jesucristo, en la recepción diaria de la Eucaristía. El Concilio Vaticano II habla de los enfermos, incluyéndolos también en la llamada universal a la santidad: «Sepan también que están unidos de manera especial con Cristo en sus dolores por la salvación del mundo…»22 La inmensa fuerza del dolor humano no puede

ser inútil Precisamente la acción redentora tiene su expresión suprema en la Cruz de Cristo. Quizá por esto la producción escrita más abundante salida de la pluma del Siervo de Dios es la que trata de reflexionar cristianamente sobre el dolor. No otra cosa intenta en su primer libro, El sillón de ruedas. Pero también en otro libro, Cartas con la señal de la Cruz, incide en lo mismo, escribiendo en él un Vía-Crucis, comentando las distintas estaciones y añadiendo otras catorce cartas a enfermos.23 La revista Sinaí tenía este fin: unir el dolor de todos los enfermos que pertenecían a esta obra apostólica para ofrecer sus sufrimientos por la prensa católica. Por ello, en todos los números de tal revista, él publica escritos sobre el valor del dolor. El tema del dolor se va entremezclando en sus librosdiarios Dios habla todos los días, Las golondrinas nunca saben la hora y Las estrellas se ven de noche. Cuando Manuel Lozano inicia el primero de sus diarios escribe en abril de 1959: «Mi ficha podría ser ésta: Treinta y nueve años. Soltero y andaluz. Maestro. Inválido desde hace casi dieciocho años. Reumatismo. La vida mía está circunscrita a una habitación… Sentad a un hombre en rigurosa postura de cuatro (4). Las manos le quedarán ligeramente reposadas sobre las piernas, con los dedos encogidos, como el que retiene una moneda. La cabeza inclinada.» 24

Sin embargo, más de lo que escribió Lolo sobre el dolor está la vivencia del dolor: cómo vivió Lolo su «identidad» de enfermo. Lolo ve el dolor como camino redentor; considera su enfermedad como un regalo de Dios: «Al fin, caigo de rodillas y doy rienda suelta a la gratitud… No quiero la queja; traedme, en cambio la sonrisa y dejad que la alegría me cuelgue guirnaldas y rosas del corazón porque ya está aquí la fragancia del corazón apuntalando la arquitectura del sufrimiento.» Y entonces él se pone a hacer recuento de beneficios: el acoso de Dios que lo cerca, la fe, la Providencia, la inquietud espiritual, el cariño, la vocación personal, porque «si un camino se cierra ofrece el recurso de otras sendas laterales que le sustituyen».25 Él titula uno de los capítulos de El sillón de ruedas de este modo: «El dolor se arrodilla»26 Lo que allí escribe es su propia vida: vive de tal modo la aceptación del dolor que llega a publicar su «Credo del sufrimiento»: «Creo en el sufrimiento como una elección… Creo en la misión redentora del sufrimiento… Me acercaré a quien sufre como el relicario que guarda el «lignumcrucis» de la Pasión… Creo que la acción y el sacrificio cristianos se traban como la cera y la lumbre de un cirio: cuanto más pura es la inmolación, tanto más resplandece su testimonio…»27 21


8. LA EXULTANTE ALEGRÍA DE LOLO EN MEDIO DE SU DOLOR «¿Qué es eso de la alegría?», se pregunta él mismo en un artículo publicado en Vida Nueva28. Y responde: «La alegría es una manifestación vital del hombre y, por tanto, de esencial importancia en su evolución». Y enseguida cita a Bernanos: «Hay una gran alegría en Dios y una alegría más pobre.» Con razón en el tarjetón-recordatorio de su fallecimiento se recogían ideas dispersas en sus escritos: «Sigo vuestro y os renuevo mi cita en la Alegría». Alegría, así con mayúscula; la Alegría que es Cristo y el encuentro con el Padre. Todos los que conocieron a Lolo hablan de su alegría, de su sonrisa, de su buen humor, de su jovialidad. Escribe él: «Por encima de los hombres avinagrados o dulzones, más allá de los silencios o de los labios con fandanguillo, hemos de creer que el júbilo le danza a un hombre como producto de una tensión y una ascesis: la alegría es fruto de una conquista…»; y añade: «El cristianismo es, ante todo, una operación de alegría.»29 Lolo manifiesta y transmite esa alegría continuamente. Una alegría interior y gozo que transmitía a quien se acercaba a él, hasta el punto de que una testigo en el proceso de canonización le llama «el santo de la alegría». En una metáfora que retrata su vida, escribe: «Con la vida que apenas luce más que una vela muy corta, creo en ti primavera… Ahora, mañana y siempre, creo en el Dios que nos regaló la primavera y que nos hizo posibles primaveras.»30 Así escribía el Siervo de Dios cuando notaba ya acabarse su vida. Tal texto queda escrito en el libro póstumo cuyas pruebas de imprenta le subían a la vivienda desde el taller, minutos después de haber fallecido, cuando él ya estaba en la eterna primavera del encuentro con Dios.

9. LA «NATURALIDAD SOBRENATURAL» El modo de hacer extraordinariamente bien lo ordinario, no quita el que las circunstancias y el ambiente te traten con dureza. El matiz de naturalidad en la vida de Lolo haciendo lo ordinario, lo confiesa él mismo como la tónica dominante de sus días: «Mi inutilidad la vivo con una característica de normalidad, como nos puede haber nacido el pelo rubio o notamos una vocación de fresadores.»31 Bien podría acuñarse una frase tan expresiva como aparentemente contradictoria: «La naturalidad sobrenatural del Siervo de Dios», que dice de él un sacerdote, testigo en el proceso de canonización. Él, consciente como era de que su enfermedad era regalo de Dios, como tal la tomaba y la agradecía. «Transmitía una impresión de naturalidad que hacía parecer como normal lo que en él era una prueba muy dura que llevó con garbo, con la gracia de Dios…; lo admirable de Lolo es que su vida, día tras día, le hacía vivir de modo extraordinario lo ordinario de cada día. 22

Y lo extraordinario que era su dolor, su invalidez, lo vivía de modo ordinario, sin darle importancia.» Para concluir este perfil espiritual del Siervo de Dios, quizá sea bueno recoger otros dos textos de él mismo. El primero de sus libros-diarios concluye con unas páginas en coloquio con el Señor, hablando sobre la fe y la esperanza. «He de soñar con verte, me moriré de no verte y Tú seguirás amurallado por siete velos, siempre escondido e inasequible… Mas te digo que no; que cada lágrima vale por una carcajada; un dolor, por un consuelo; la noche, por un mediodía. Así es la fe que mendigo. Como también la esperanza… Así me muerde el hambre de la fe, la ardiente y apurada fe.» 32 En este texto, como en tantos otros, se puede apreciar su oración de contemplativo, que busca y desea a Dios a quien ha saboreado. Doce años antes de su muerte, el 3 de noviembre de 1959, en el mismo día en que luego moriría, escribió otro de sus muchos episodios de agravamiento en la enfermedad: «Después de dos meses de silencio, ahora, Señor, el diario ante Ti. Te has abierto de pronto, jubilosamente, como estalla la flor inicial de la primavera en los tiestos de mi balcón. Hoy el día sabe a andén de ferrocarril, cuando llega el tren y se baja el amigo a quien hace mucho tiempo que no veíamos. Ya tú estás aquí, sentado junto a mi sillón, y yo te echo el brazo efusivamente por los hombros…» 33 Aún, desde que Lolo escribió estas palabras, quedaban doce años para que por fin este ciego llegara a ver la primavera tantas veces deseada del encuentro definitivo con el Señor; quedaban todavía doce años recorriendo «deprisa» un camino de quietud de paralítico, andando junto al Amigo que había llegado y se había quedado allí, sentado junto a su sillón de ruedas. Al final de esos doce años, por fin llegó el encuentro con Dios tantas veces deseado. NOTAS 1 CF. CONC. VAT. II, DECRETO APOSTOLICAM ACTUOSITATEM, SOBRE APOSTOLADO SEGLAR. 2 LG, V, Nº 39. 3 CONC. VAT. II, DECRETO INTER MIRIFICA, Nº 3. 4 MANUEL LOZANO GARRIDO, BIEN VENIDO, AMOR. EDIBESA, MADRID 1996, Nº 160. 5 MANUEL LOZANO GARRIDO, LAS GOLONDRINAS NUNCA SABEN LA HORA. ED. DESCLEÉ DE BROUWER, 1967, P. 274. 6 PRENSA ASOCIADA, 9-IV-1963. 7 MANUEL LOZANO GARRIDO, EL SILLÓN DE RUEDAS, BARCELONA 1961, P. 30. 8 MANUEL LOZANO GARRIDO, O.C., P. 40. 9 MANUEL LOZANO GARRIDO, O.C., P. 41. 10 MANUEL LOZANO GARRIDO, EL SILLÓN DE RUEDAS, BARCELONA 1961, P. 48. 11 CF. SINAÍ. 12 REVISTA CRUZADA, DEL CENTRO DE JÓVENES DE ACCIÓN CATÓLICA DE LINARES, MARZO 1962. 13 MANUEL LOZANO GARRIDO, TODOS SOMOS ELEGIDOS, PAMPLONA, 1968, P. 37. 14 MANUEL LOZANO GARRIDO, DIOS HABLA TODOS LOS DÍAS, MADRID 2000, P. 140. 15 CONC. VAT. II, APOSTOLICAM ACTUOSITATEM, 1, Nº 4. 16 G. PHILLIPS, MISIÓN DE LOS SEGLARES EN LA IGLESIA, SAN SEBASTIÁN 1956, P. 73 Y 125. 17 CF. R. BLÁZQUEZ, JESÚS SÍ, LA IGLESIA TAMBIÉN, BILBAO 1995, P. 238. 18 REVISTA SINAÍ, Nº 24, JUNIO 1963. 19 SEMANARIO SIGNO, 9 DICIEMBRE 1958. 20 MANUEL LOZANO GARRIDO, LAS ESTRELLAS SE VEN DE NOCHE, EDIBESA, MADRID 1997. 21 MANUEL LOZANO GARRIDO, LAS GOLONDRINAS NUNCA SABEN LA HORA, EDIBESA, MADRID 2000, P. 152. 22 LG, Nº 41. 23 MANUEL LOZANO GARRIDO, CARTAS CON LA SEÑAL DE LA CRUZ, BILBAO 1967, PP. 149-196 Y 29-103. 24 MANUEL LOZANO GARRIDO, DIOS HABLA TODOS LOS DÍAS, EDIBESA, MADRID 2000, PP. 19-20. 25 MANUEL LOZANO GARRIDO, EL SILLÓN DE RUEDAS, PP. 7, 19, 72 Y 88. 26 MANUEL LOZANO GARRIDO, EL SILLÓN DE RUEDAS, P. 267. 27 MANUEL LOZANO GARRIDO, CARTAS CON LA SEÑAL DE LA CRUZ, BILBAO 1967, P. 202. 28 REVISTA VIDA NUEVA,1-XII-1957. 29 MANUEL LOZANO GARRIDO, EL SILLÓN DE RUEDAS, PP. 203 Y 205. 30 MANUEL LOZANO GARRIDO, LAS ESTRELLAS SE VEN DE NOCHE, BILBAO 1973, P. 309. 31 MANUEL LOZANO GARRIDO, DIOS HABLA TODOS LOS DÍAS, BILBAO 1967, P. 20. 32 MANUEL LOZANO GARRIDO, DIOS HABLA TODOS LOS DÍAS, EDIBESA, MADRID 2000, P. 238-240. 33 MANUEL LOZANO GARRIDO, DIOS HABLA TODOS LOS DÍAS, P.167.


EL SUFRIMIENTO, ESCUELA DE VIDA: Manuel Lozano Garrido, «Lolo» POR MONS. JOSÉ LUIS REDRADO MARCHITE, DE LA ORDEN HOSPITALARIA DE SAN JUAN DE DIOS, OBISPO SECRETARIO DEL PONTIFICIO CONSEJO PARA LA PASTORAL DE LA SALUD

Entre los muchos aspectos de la vida del Siervo de Dios Manuel Lozano Garrido, quiero fijarme en uno que me parece central: su camino de madurez humana y espiritual a través del sufrimiento. Para él fue una escuela de vida y, por ello, cómo vivió Lolo esta realidad es para nosotros un ejemplo, un modelo.

I.EL SUFRIMIENTO, ESCUELA DE VIDA 1. La vida es un don La vida es vida, es un don, un regalo de Dios que debemos amar, cuidar y salvar. Debemos decir SI a la vida; NO a la manipulación de la vida. La vida no es de derechas o de izquierdas, no pertenece a los partidos políticos, no es producto de laboratorio; la vida es de Dios, nosotros somos administradores. Nacidos para vivir. El compromiso del hombre es la vida, por ello hemos de aprender a vivir: Amar la vida, enamorarse, agradecer el don de la vida, gozarla y compartirla; dejarse sorprender, saber vivir momentos nuevos, diversos, plurales. ¡Qué bonito es descubrir la vida y vivirla con esperanza, con ilusión, con ganas de luchar, de vivir y no dejar espacio a la tristeza, al aburrimiento, al miedo.Amar la vida, dejar sitio al otro, mirar al infinito, abrir puertas y ventanas a la vida para que entre luz, alegría, entrega, donación, amor. Sí a la vida, rica, abundante, plena, la que Jesús de Nazaret nos ha prometido: «Yo he venido para que tengan vida» (Jn.10,10 ). Evangelium vitae, magnífica Encíclica del Papa Juan Pablo II, un texto para una gran meditación. Como ministros de la vida estamos llamados a

anunciar el valor de la vida, a servirla, a celebrarla, a evangelizar la vida. 2. Peregrinación a través del sufrimiento Sí a la vida; pero ésta viene amenazada constantemente. He aquí algunas de las amenazas: la droga, el alcoholismo, los accidentes de tráfico, el consumismo, la depresión, el sexo, el vacío de la vida; el aborto, la eutanasia, el hambre, la guerra, la muerte contra la vida, y una infinidad de enfermedades. He aquí un rápido elenco: • Casi mil millones de personas sufren a causa de la pobreza, malnutrición y enfermedad; • Cada año mueren 46 millones de personas; • Casi 850 millones de personas viven en zonas de malaria; • En muchos paises la vida media no llega a 50 años, y la tasa de mortalidad infantil va del 100 al 200 por mil. En el mundo existen: • 10 millones de epilépticos, • 15 millones de leprosos, • 32 millones de sordomudos, • 50 millones de paralíticos. El 12 % de la población sufre alguna anomalía mental; unamos además el Sida, la drogodependencia, el alcoholismo, los ancianos, la desocupación, los emigrantes, etc, etc. Son las cifras de la vergüenza tan presentes en nuestra sociedad: Se trata también del largo viaje, de una gran peregrinación de toda la humanidad a través de todo el mapa del sufrimiento que nos habla de la universalidad del mismo y que nos une a todos los pueblos: pobres y ricos, ignorantes y sabios, creyentes y no creyentes… 23


3. Pero, ¿tiene sentido la enfermedad? El Papa Juan Pablo II publicó el 11 febrero del año 1984 la Carta Apostólica «Salvifici doloris, sobre el sentido cristiano del sufrimiento humano». Dice el Papa que el sufrimiento es un tema universal que acompaña siempre al hombre (SD 2), que debe ser aceptado como un misterio (SD 8 y 11) y que para intuir la verdadera respuesta al sentido del sufrimiento hemos de poner nuestra mirada en la revelación del amor divino, fuente de todo cuanto existe. El amor es también la fuente más rica del sentido del sufrimiento. Es la respuesta dada por Cristo en la cruz (SD 13). Es el camino recorrido por Cristo, que aceptó el dolor, lo vivió dándole un sentido de liberación y de salvación. Se dio totalmente, hasta la muerte de cruz, pero es el Cristo resucitado que ha vencido la muerte. Desde este momento el sufrimiento humano tiene sentido, se convierte, unido al de Cristo, en salvación:«...si el grano de trigo, caido en tierra, no muere, permanece solo; si muere, produce mucho fruto» (Jn.12,24). 4.El sufrimiento es un momento clave, adecuado, un kairós: • para el enfermo que detiene su vida y comienza a pensar más en serio sobre su sentido, ahora en la enfermedad. • tiempo de Dios que pasa y quizá nos encuentra menos distraídos. El dolor, la enfermedad, son un lugar de observación, una escuela, una universidad que enseña tantas cosas, y una ocasión para abrazar la vida y, a veces, para una auténtica conversión y apostolado. Muchos santos y personas sencillas han hecho un gran camino, positivo, a través del sufrimiento: Ignacio de Loyola, Juan de Dios, Camilo de Lelis, Juan Pablo II, Lolo, y un etc. casi infinito. Es la experiencia confirmada todos los días en los hospitales y en la vida de familia.

II. MANUEL LOZANO GARRIDO, TESTIGO DEL VALOR DEL SUFRIMIENTO Teniendo presente la reflexión anterior como cuadro de referencia, señalamos algunos aspectos humanos de Lolo y otros vinculados a su enfermedad, en qué sentido la vive. Veámoslo de forma telegráfica: 1. Aspectos humanos en Lolo • Espíritu positivo: la vida tiene un sentido indiferentemente de las circunstancias objetivas. • Grande generosidad de ánimo: acción católica y servicio a su comunidad parroquial (ministro de 24

la Eucaristía ante litteram). • Fuerza de voluntad extraordinaria. • Espíritu práctico: concreción en sus compromisos y en sus elecciones profesionales: enseñanza primero y periodismo después. • Espíritu perdidamente pasional: nada lo detiene, ni siquiera la inmovilidad forzada. • Mente muy abierta y avisora: su sed de compartir todo con todos, es decir, de comunicar (consejero de los jóvenes, periodista, escritor). • Hombre de excepcional fe. 2.Algunos aspectos vinculados con su estado de enfermedad y sufrimiento • Aceptación confiada de su condición sin dejarse abatir por la desesperación: las tres actitudes humanas frente al dolor: desesperado rechazo y desánimo (Dios me ha abandonado); resignación (Dios lo envía, Dios lo pide); entendimiento y atribución de un papel al sufrimiento en la obra redentora realizada por Cristo. • Dar sentido al nuevo curso de la vida, desde el punto de vista de la fe (unión a Cristo crucificado), y desde el punto de vista humano (cambio de dirección profesional). • Coraje para soportar el dolor y el sufrimiento por Dios y por la Iglesia: disponibilidad incluso al martirio. • Redescubrimiento del valor comunitario del dolor y del sufrimiento (ofrecer a Dios el propio sufrimiento por la comunidad, ofrecer los sufrimientos junto con los demás para contribuir en la redención del mundo). • Dimensión y exigencia del testimonio del que sufre: sufrimiento como fuente de agradecimiento orante a Dios. «…caigo de rodillas y doy rienda suelta a la gratitud… No quiero el lamento; en cambio traeme la sonrisa…» • Comunicar cierta normalidad de vida en el dolor para dar testimonio de la cercanía de Dios: alegría, sonrisa, buen humor, jovialidad, … • La santidad en las cosas simples y cotidianas. • Conciencia de la cercanía y, al mismo tiempo, de la trascendencia o alteridad de Dios: «Tú estás aquí, sentado junto a mi silla, y cariñosamente yo pongo mi brazo alrededor de tu hombro… » «Debo soñar verte, moriré al no verte, siempre escondido e inalcanzable…». De estos pocos rasgos, se nota, repito, que el siervo de Dios Manuel Lozano Garrido fue transformado y madurado por la vivencia intensa del dolor y del sufrimiento, pasando de la vida activa comprometida a la dimensión activa contemplativa. Su fe se reforzó siempre con la aceptación consciente del dolor al que muy pronto logró


dar un sentido: participar en la obra redentora del Señor Jesús. Esto le permitió transformar su enfermedad en un medio de evangelización.

CONCLUSION Lolo es una auténtico testigo de los valores del Reino, vividos en el sufrimiento, en un ambiente que, a primera vista, nos parecería negativo, y no lo es. Sí, el dolor, el sufrimiento, la enfermedad tienen sentido, lo proclama el Señor con su palabra y con su vida, entregada totalmente, pasando por el calvario, por la muerte en cruz. La Iglesia lo proclama en su predicación y en sus celebraciones. Juan Pablo II en la Carta Apostólica Salvifici doloris en el nº.30 trae estas fuertes expresiones: «El sufrimiento está presente en el mundo para provocar el amor, para hacer nacer obras de amor al prójimo, para transformar toda la civilización humana en civilización de amor». Todavía más. Dice el Papa Juan Pablo II en el nº. 26: «El sufrimiento humano es una llamada . Es una vocación». Una llamada misteriosa a amar más y a participar del infinito amor de Dios por la humanidad. Dice Paul Claudel: «Dios no ha venido a eliminar el sufrimiento, ni a explicarlo. Ha venido a llenarlo, a darle sentido con su presencia». Ante el dolor el hombre no creyente culpa a Dios de todo cuanto sucede y grita: ¿dónde está Dios?. El hombre de fe trata de descubrir el sentido de su vida y darle significado aun cuando ésta sea vivida en contratiempo, en la enfermedad. La fe no anula el cáncer, la ceguera, o cualquier otra enfermedad, pero propone escoger entre un dolor que no tenga sentido o un dolor con significado. Servir a la vida es propiamente esto: dar un sentido al sufrir y al morir. Lo vemos reflejado en Lolo abundantemente, significativamente, como ejemplo, como modelo. Entendió bien la enseñanza de Jesús y de la Iglesia

que han estimulado siempre a la lucha por la salud, sabiendo que, a pesar de todos los adelantos, el hombre no llegará a suprimir ni la enfermedad ni la muerte. La Iglesia enseña también que el enfermo no es un pasivo, un inútil, sino que tiene una gran misión: ser testigo.La Iglesia invita, igualmente, a curar al enfermo con toda la técnica, pero con grande humanidad y respeto a toda la persona. El ejemplo de siempre será Jesús Buen Samaritano, icono perfecto de acercamiento al hombre que sufre (Lc. 10). Sí, efectivamente, Lolo y muchos hombres y mujeres se han forjado, han crecido y madurado humana y espiritualmente en la escuela del sufrimiento. Han sabido disfrutar de toda la riqueza que contiene; han sentido la presencia de Dios en sus vidas que las ha hecho ricas, plenas. Termino con una frase del Papa Benedicto XVI y un episodio hebreo. Primero la frase del Papa que dice así: «¡Venga tu reino: Si el amado, el amor, el más grande don de mi vida, me es cercano, si puedo estar convencido que quien me ama está cerca de mí, aunque esté afligido, queda en el fondo del corazón la alegría que es más grande que todos los sufrimientos» (4 octubre 2005). Y ahora, como final, una narración hebrea: «Un episodio hebreo narra que un discípulo preguntó a su maestro: ¿Por qué los buenos sufren más que los malos? El maestro respondió: Escucha, un hombre tenía dos vacas, una fuerte y otra débil: ¿a cuál de las dos le puso el yugo? Obviamente a aquella más fuerte, respondió el discí-pulo. El maestro concluyó: Lo mismo hace el misericordioso; para que el mundo siga adelante pone el yugo a los buenos».

¡¡Esto ha hecho Dios con Lolo!!

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Programa de actos preparatorios ACTOS REALIZADOS Marzo Días 13 y 14 Andújar. Peregrinación de jóvenes al Cerro: «Santuario de la Virgen de la Cabeza». Oración y reflexiones con textos del Venerable Manuel Lozano Garrido Día 13, sábado Jaén (Seminario). Presentación de la vida de M. Lozano a los catequistas de la diócesis. Día 30, martes Exhortación pastoral del Sr. Obispo de la Diócesis sobre la próxima Beatificación de Manuel Lozano Garrido.

Abril Días 5 a 17 En cada parroquia de la Diócesis Catequesis a niños y adolescentes. «Los santos amigos de Dios. Lolo un amigo de Dios» Días 12 a 24 En cada parroquia: Sesión de reflexión de los miembros de los consejos parroquiales, catequistas, cáritas, juntas directivas de cofradías, etc: «Exhortación pastoral del Sr. Obispo sobre Manuel Lozano Garrido» Día 24, sábado En Linares. Encuentro de profesores de Religión de la provincia. «Peregrinación por los lugares de la vida de Lolo y reflexión sobre su vida y obra»

PRÓXIMOS ACTOS Mayo Días 1 a 15 Centros de ESO y BUP. «La vida de Lolo, joven estudiante y comunicador de alegría». Material para taller con jóvenes: de Javier Valsera Días 1 a 9 Hospitales y centros asistenciales de la provincia -Enfermos ingresados (capellanes de los centros). Difusión de la figura de «Manuel Lozano, enfermo». «Iglesia en Jaén»: Número monográfico. -Enfermos en sus domicilios (visitadores de enfermos y ministros de la Comunión). Reparto de biografía breve y estampas del nuevo Beato. «Iglesia en Jaén» Día 7, viernes Lourdes (FRANCIA). Congreso internacional de Fiamc: (Federación internacional de médicos católicos). «La oración de Lolo por los médicos. Manuel Lozano, Peregrino en Lourdes (1956). La obra ‘Sinaí.» Día 7, viernes Linares (Parroquia S. Francisco y Santa María. 20’00 a 24’00 horas). Vigilia Eucarística de los Movimientos Eucarísticos de la Diócesis, parroquias de toda la Diócesis y de Linares especialmente. Manuel Lozano, «Tarsicio» el siglo XX, y Discípulo de S. Juan. Día 9, domingo «DIA DEL ENFERMO». Homilías en la Diócesis. «Valor de la enfermedad desde la fe. El ejemplo del Beato M. Lozano» Días 9 y 16 En las parroquias de la diócesis. Reparto de «Iglesia en Jaén» (numero extra) Día 10, lunes Baeza (día de S. Juan de Ávila). Encuentro sacerdotal diocesano. Concelebración de la Eucaristía Presidida por el Sr. Obispo; a las 19’ 00 horas en la capilla de la Universidad. «Oración por los sacerdotes», escrita por el nuevo Beato. Concierto: Coral Musicalma, de Linares «Lolo, estudiante en Baeza»: D. José Utrera Infantes, Vicepresidente de la Asociación actora del Proceso. Día 16, domingo Linares (c/ Alonso Poves 1. Colegio ‘Esclavas’). Inauguración de la Exposición-Museo sobre Manuel Lozano (abierto hasta el 11 de junio). Previa petición de hora: 953.691338. 26

Días 17 mayo a 11 junio Linares. Peregrinaciones en grupos a los lugares de la vida de M. Lozano. Se recomienda iniciar la ruta en el Monasterio de Carmelitas Descalzas (allí están los restos mortales del Beato y hay fácil aparcamiento). Allí se facilitará guión e información para la ruta íntegra. Previo aviso a Carmelitas Descalzas (953. 692209) Día 17, lunes Madrid (en la sede de la Asociación nacional de la prensa). UCIP-E (unión católica de informadores y periodistas de España). Entrega a la Srta. María Gómez Fernández, del I premio «Lolo», a periodistas jóvenes Día 22, sábado Jaén (Seminario. c/ Juan Montilla 1). Encuentro de Apostolado seglar: «El itinerario catequético». Conferencia de Mons. Elías Yanes, Arzobispo emérito de Zaragoza. Y presentación, a los movimientos seglares, del Nuevo Beato, seglar y joven de A.C. Día 22, sábado Jaén. Vigilia de Pentecostés (Juventud). 9 noche. Parroquia de S. Roque y Monasterio de las Bernardas Día28, viernes Linares. Monasterio de las Carmelitas (21’30 a 24 horas). Adoremus (Oración de jóvenes) Día 29, sábado Linares (Pl. de Santa María y colegio de la Presentación). ¡Hazte amigo de Jesús con Lolo! Peregrinación infantil: «La historia de un hombre bueno», teatro infantil. Autora: María del Carmen Illana Día 29, sábado Toledo (Congreso Eucarístico Nacional). «La Eucaristía en la vida de Manuel Lozano» (Comunicación y testimonio) Se concretará fecha y hora. En mayo. Jaén (Universidad donde se archiva el expediente de estudios de Manuel Lozano Garrido). Acto cultural: Organiza el Secretariado de Pastoral Universitaria.

Junio Día 4, viernes Jaén (Salón de la Económica: C/ Bernabé Soriano, 8 tarde). Homenaje de la prensa provincial a Lozano Garrido, periodista. Lolo, cronista de su tiempo», por D. Vicente Oya Rodríguez. Presentación: D. Juan Manuel Fernández, Presidente provincial de la Asociación de la prensa Día 10, jueves Jaén (Colegio oficial de médicos, C/ Millán de Priego). Encuentro de personal sanitario (5 a 9 tarde) (médicos, farmacéuticos y enfermeros). Organiza el Pontificio Consejo de la salud y el Colegio oficial de médicos de Jaén. Testimonio de un médico: Dr. Jesús Marchal Los cuidados paliativos: Dr. Alfonso Rojas El dolor y el sufrimiento, lugar de evangelización: Excmo. y Rvdmo. Mons. José Luís Redrado, Arzobispo-Secretario del Pontificio Consejo para la sanidad. Mesa redonda: Modera Dr. Emilio García de la Torre, Presidente del Colegio médico de Jaén Día 11, viernes Linares (Teatro Cervantes, 8 t. Concierto de acogida a los periodistas de España y demás peregrinos. Intervienen Coral ‘Andrés Segovia’, Coral ‘Musicalma’ y ‘Coral Ciudad de Linares» Día 11, viernes Linares (Monasterio de Carmelitas Descalzas). Lugar actual de las reliquias del Nuevo Beato. Vigilia de oración (11 a 12 noche)

DÍA 12 DE JUNIO, 19’30 HORAS - BEATIFICACIÓN DE MANUEL LOZANO GARRIDO, «LOLO» Preside: El Legado Pontificio, Excmo. y Rvdmo. Mons. Angelo Amato S.D.B., Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos ES NECESARIA LA PRESENTACIÓN DE LA ENTRADA PARA ACCEDER AL RECINTO DE LA CELEBRACIÓN


Los ojos del corazón de Lolo Ignacio Segura Madico Vicepresidente de la Asociación de Ciegos Españoles Católicos Lolo, el Bartimeo del siglo XX, nos lleva hacia Dios por medio de sus escritos y su vida. Las enfermedades que producían en Lolo unas discapacidades muy importantes, él las convertía en ofrenda a Dios en un canto de alabanza y oración perpetua. En sus últimos años también le falló la vista. Pero Lolo, persona que superaba sus limitaciones, hizo de esta oscuridad un lugar de oración y entrega a Dios. Su oscuridad le hizo percibir sentidos y emociones que antes tanta luz le había impedido y que en ocasiones las personas que gozan del don de la vista dejan pasar sin percibir lo que ven. Lolo aprendió a ver a Dios por medio de los demás, utilizó no solamente los ojos de sus amigos y conocidos, sino que supo, al igual que Jesús, ver en las personas la obra de Dios, y por ellas, vivir en perpetua comunión con la obra de Dios. El 12 de junio su localidad natal de Linares va a ser testigo de su beatificación, por la cual la Iglesia nos invita a ver en Lolo un ejemplo a seguir y unas virtudes que debemos intentar imitar. Los ciegos y deficientes visuales debemos de ver en Lolo al hombre actual que por si y gracias a la ayuda de Dios superaba sus limitaciones haciendo de las mismas una oración de entrega a Dios y un sacrificio de entrega a los demás. Lolo ha sido en el siglo XX, siguiendo a Jesús, una persona que por medio de su vida y testimonio nos ha abierto los ojos de la fe, a pesar de tener cerrados sus ojos físicos.

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LINARES

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Iglesia en Jaén nº 458 (16 de mayo de 2010)  

Revista de la Diócesis de Jaén nº 458, correspndiente al domingo 16 de mayo de 2010

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