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Relatos ganadores 2010

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Primera modalidad – PRIMER PREMIO- Clara Izquierdo Izquierdo (1º B)

El don de los cuentos En un pequeño pueblo llamado Rintas, vivían dos pequeñas gemelas llamadas Luisa y Marta. Ellas habían encontrado un escondite en lo alto de un monte, donde había una gran cabaña de madera. Cuando su madre se iba a trabajar después de comer, ellas salían corriendo para irse a la cabaña a leer, jugar, merendar, etcétera... En una fría tarde de invierno se encontraron una cosita brillante con alas detrás de un libro. Marta y Luisa se quedaron sorprendidas al ver como brillaba aquel extraño objeto con alas. Se dieron cuenta de que era una pequeñita y preciosa hada amarilla, las gemelas la cogieron y le preguntaron: ¿Quién eres? Y el hada responde con una voz muy suave y dulce:

soy el hada amarilla de los cuentos.

Marta dijo casi gritando: iQué bien, hemos encontrado un hada para que nos cuente muchos cuentos, Luisa! Y el hada les dijo: ¿Queréis que os cuente un cuento? Y ellas dijeron muy ilusionadas: iSí, por favor! Bueno chicas la historia que os voy a contar comienza así: En un lejano país llamado Maizen, vivía un hada llamada Florinda. Era un hada pequeñita y amarilla que tenía el don de ser el hada de los cuentos. Esa hada fue empezando a crecer y a medida que crecía le interesaban más los cuentos. Empezó a leer mucho más y siempre se reunían sus amigas hadas para que Florinda les contase un cuento tan maravilloso de los que ella se sabía. Un día, la mamá y el papá de Florinda le contaron que iba a tener una hermanita. Florinda estaba muy ilusionada con lo que su mama le había dicho y como ella no se calla nada fue y se lo dijo a sus vecinas, amigas y amigos, familiares, etcétera... Pasaron meses y Florinda estaba cada vez más nerviosa porque quería tener ya a su hermanita en sus brazos, jugar con ella, cantarle nanas para que se durmiera y sobre todo contarle cuentos. Florinda cuando salía de la escuela de hadas, se iba a su casa para terminar los deberes rápido y empezar a leer cuentos para que luego se los pudiese decir a su hermanita. Quedaban unas pocas semanas para que su hermana naciera y entonces de pronto Florinda se paró y se puso a pensar cuál sería el nombre del bebe. A las dos semanas, un día por la tarde, su hermanita nació. Era como una pequeñita bolita de anís, con la cara blanquita y las manos muy pequeñas. A Florinda le causó mucha impresión verla tan pequeña y tan blanquita y entonces le dijo a su mama: Ya sé como la vamos a llamar. Y la madre respondió: A ver, dime. Y Florinda dijo: Se llamará "Blanca o Blanquita" como mas os guste a los dos. Cuando todos volvieron a casa lo primero que hizo Florinda fue coger a su hermanita, contarle un cuento y echarla dormir. Su mamá al verla tan contenta con su hermana, le dijo que además de que le dieran el don de contar cuentos, también le dieron el de tener la responsabilidad de contarle cuentos a su hermanita. Florinda se puso muy contenta y se fue a dormir.


Cuando Blanquita creció su don fue el de la naturaleza, aunque Blanquita sea mayor le sigue gustando que su hermana le cuente esos cuentos tan bonitos que le contaba cuando era un bebé.

¿Os ha gustado el cuento? Y las dos dijeron a la misma vez: iSí, muchísimo! Y Luisa, con lo que le gustaban los cuentos, le dijo: ¿Nos vas a poder leer más cuentos como éste? Y el hada respondió: Sí, pero con una condición, que vengáis vosotras solas y no le digáis a nadie donde me encuentro ¿vale? Y respondieron las dos muy entusiasmadas isí, por supuesto! Pero ahora nos tenemos que ir que ya va a llegar mamá a nuestra casa y como no nos vea allí no nos va a dejar salir de casa y no vamos a poder venir.

Los años pasaron y nunca dejaron de ir a la cabaña para que el hada les siguiera contando esos maravillosos cuentos. Las gemelas crecieron mucho y el hada se hacía cada vez más vieja y como no podía contar más cuentos a las gemelas, ellas en su honor decidieron escribir los cuentos que el hada les había contado. Hoy en día Marta y Luisa son unas grandes y famosas escritoras.


Primera modalidad – SEGUNDO PREMIO- Vanesa Pacheco Olmo (1º D)

SOLEDAD SIGNIFICA TRISTEZA Había una vez una niña llamada Soledad. Soledad amaba todas las cosas que nos ofrece la vida, pero únicamente temía a la oscuridad de la noche. Todos los días vivía feliz y contenta, pero al llegar l anoche temblaba de miedo cuando la luna aparecía y salían las estrellas. Sus padres, Carla y Julio, calmaban a la niña diciéndole que no pasaba nada, que la noche era necesaria y que, si no descansaba adecuadamente, enfermaría. Soledad había intentado vencer ese miedo de todas formas, pero no lo conseguía y cada día que pasaba, Soledad estaba más triste y apagada. Un día se levantó muy pálida y sus padres se preocuparon. La llevaron al médico y allí se llevaron una gran sorpresa. Soledad estaba enferma y su enfermedad no necesitaba nada más que tranquilidad y descanso para ser curada. Los padres de Soledad intentaron todo para que su preciosa y adorable hija pudiera descansar, pero todo fue inútil. Cada día, Soledad amanecía más pálida y triste, sin ganas de nada. Sus padres temían que su preciosa niña sólo les dejara “soledad” en sus vidas. Soledad iba todos los meses al médico y su estado cada vez era peor, porque no conseguía descansar. Después de un tiempo, ella empezó a darse cuenta del mayor sufrimiento y tristeza que había en el rostro de sus padres, e intentó dejar su miedo a un lado para ver a sus padres contentos y alegres otra vez. Una noche, Soledad se acostó mucho más temprano de lo normal, porque estaba decidida a vencer su miedo. Esa noche, sus padres se sorprendieron y le preguntaron qué el estaba sucediendo, y ella respondió que no pasaba nada. Esa noche estaba muy asustada, pero intentó tranquilizarse, aunque no durmió muy bien. Noche tras noche, Soledad iba descansando más y más, y sus padres se iban tranquilizando. Al pasar el mes, fueron al médico y él les contó que la enfermedad de Soledad estaba desapareciendo, por lo que ellos se alegraron y se lo contaron a su preciosa hija. La niña volvió a recuperarse y a ser la niña feliz y contenta que era antes, volvió a sonreír cada mañana al despertar. Pero lo que más alegría le dio, no fue haberse curado ni haber vencido su miedo, sino que el rostro de sus padres había vuelto a brillar y sonreír, y, además, ella volvería a disfrutar de ser una niña de su edad. Ahora, su nombre para ella significaba “esperanza” y no “soledad”, con la que había vivido durante tantos años.


Segunda modalidad – PRIMER PREMIO- Olga García Guijarro (2º BA)

UN MUNDO DE SABIOS Todos planteamos el problema del ser, todos preguntamos por el devenir, Tales de Mileto el primero fue, pensando que el agua es principio y fin.

Más tarde Pitágoras nos hizo ver, que sin cuerpo, sin vida, sin movilidad, aunque raro pueda parecer, los números son de verdad.

Todo fluye y nada permanece, según Herác1ito y no es lío: Nadie puede bañarse dos veces en el mismo río

Sólo sé que no sé nada, dijo Sócrates después, y la felicidad soñada alcanzar queremos pues.

La sombra de un árbol, no es árbol, interpretaba Platón, no tiene esencia de árbol, es sólo imitación. Aristóteles decía que si las cosas se mueven,


las mueve alguna otra cosa, y que los hombres sabios deben procurarse la felicidad hermosa

Los hombres debemos gozar de todo cuanto podemos, presidiendo a nuestros placeres, nuestra inteligencia; la amistad Y el estudio son bienes supremos, pensaba Epicuro con mucha ciencia

En este mundo de sabios, lleno de filosofía, pongamos en nuestros labios unos versos de poesía

El mundo está lleno de maravillas, firmó Sófocles con nombre, y la mayor maravilla, sigue siendo el propio hombre.


Segunda modalidad – SEGUNDO PREMIO- Jesús A. Iniesta Gallardo (3º B)

PARA LA GRAN MADRE Para la abuela más buena que me regañas con un gesto, para la abuela más tierna que me consuelas con un beso. Que aunque sea muy travieso tirándome por la piquera, o registrando tus recuerdos tu paciencia siempre es eterna. Cuando tengo un contratiempo y noto perder la fortaleza, me ayudas con buenos consejos sacas de mí grandes proezas. En tus ojos recupero el aliento, sólo ves lo que merece la pena, sólo lo bueno que llevo dentro; haces que mejor persona sea. Por eso te regalo un verso, aunque mañana se acabe el planeta; hoy quiero devolverte mil besos y mi corazón dedicarte este poema. Antes de que tiemble la tierra, y en mil girones estalle luego; antes de que el sol cual cometa cubra abrasando el firmamento, Antes de que se apaguen las estrellas, formando bolitas de puro hielo; antes de que yo mismo muera, aunque esos días están aún lejos. Quiero decirle al mar, el cielo, la tierra, el viento, a las estrellas, que eres la gran madre, mi abuela: hoy solo quiero detener el tiempo.


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