Concepto Técnico - Aplicación de Sellos en Grietas y Reemplazo de Losas en el Mantenimiento

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Concepto Técnico Acerca de la Aplicación de Sellos en Grietas y Reemplazo de Losas en el Mantenimiento y Conservación de Pavimentos de Hormigón

Ante la consulta técnica sobre la necesidad y pertinencia de llevar a cabo reemplazo de losas de pavimentos de hormigón o en su defecto alguna técnica de mantenimiento y conservación de pavimentos de hormigón, se deben tener presentes varias consideraciones: -

Lo primero es que en los pavimentos de hormigón la existencia de fisuras y grietas no son en si misma razón suficiente para llevar a cabo la demolición y reemplazo total o parcial de una losa de hormigón, por cuanto depende del tipo de patrón de agrietamiento (modo de falla), extensión y severidad del daño el poder determinar la necesidad de llevar a cabo algún tipo de intervención, así como el momento más conveniente para realizarlo. Asimismo, el determinar tipo de intervención más recomendable dependerá a su vez del contexto dentro del cual se pretende realizar el trabajo, el cual bien puede ser correctivo o paliativo según las circunstancias, momento y estándar a cumplir posterior a la intervención a realizar.

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Por lo tanto, antes de tomar la drástica determinación de efectuar un reemplazo de una o varias losas de hormigón de un pavimento se deben evaluar primero las alternativas que existen tanto para mitigar, controlar o corregir el problema derivado del agrietamiento que se presenta. Además, se debe constatar que aparte de la apariencia superficial que se percibe al existir una grieta en el pavimento, la misma es o puede convertirse en una causal de problemas mayores, es la consecuencia de un proceso de fatiga acumulada durante años de servicio o simplemente es una condición estética indeseada que no reviste ni implica un problema de mayor envergadura.

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Hay que entender que en los pavimentos de hormigón a diferencia de los pavimentos de asfalto la aparición de grietas, en particular si se trata de grietas transversales; es señal más que del inicio de un problema es quizás la finalización del mismo, si se considera que la losa al modificar su geometría (dimensiones en planta) tenderá a reducir las tensiones y esfuerzos que deberá soportar y dada esta condición de equilibrio probablemente aumente su expectativa de vida y no progrese más el problema, siendo este un caso en donde el sello simplemente (si se justifica) podría asegurar el evitar que por dicha grieta en el tiempo se generen algunos problemas.

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En este orden de ideas surge la pregunta sobre la conveniencia y efectividad de aplicar sellos en las grietas, a lo cual la respuesta también depende de la situación y contexto; dado que, según el tipo de grieta y la severidad del mismo, los sellos pueden desde estar de más o bien contribuir a solucionar el problema de manera paliativa o definitiva. Existen circunstancias donde sellar prematuramente las grietas, es decir antes de que se desarrollen superficialmente en su totalidad, conduce a que sea frecuente tener que repetir o complementar el trabajo de sellado. Por otra parte, si la grieta es superficial y no ha logrado profundizarse en el espesor de la losa es probable que en algunos casos el aporte de sellar o no sellar es especulativo y trae consigo otros inconvenientes e incomodidades para la suavidad en la circulación, si el sello no se aplica correctamente.

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Teniendo en cuenta lo anterior las losas candidatas a ser realmente intervenidas no son las que solamente presenten fisuras y grietas sino aquellas que además presentan en cada una


de las grietas desarrolladas un ensanchamiento y profundización de las mismas en todo el espesor de la losa, situación probablemente propiciada tanto por repetición de cargas como por estar localizados los pavimentos en climas severos y exigentes (intensas precipitaciones, cambios drásticos de temperatura y humedad, etc,) facilitando con ello tanto el desarrollo del escalonamiento (en juntas y grietas) como la perdida de transferencia de carga entre losas o fracciones de ellas, propiciando además la generación de bombeo y la conformación de trozos por la fractura de las losas con movimientos verticales relativos entre dichos trozos, ante lo cual aplicar sellos en las grietas ya no contribuye a corregir el problema y seguramente esa losa sea realmente candidata a un reemplazo. -

Los sellos de grietas entonces son para situaciones particulares de agrietamiento donde ya sea por evitar la exposición (al flujo de agua y finos) como controlar un patrón de agrietamiento claramente definido e identificado a lo largo y ancho de la losa contribuye a aminorar el problema y estadísticamente podría considerarse como un deterioro menos presente. No obstante si el grado de severidad del problema empieza a ser más avanzado debe explorarse alternativas de control y corrección del problema (tales como la colocación de barras en cruz) antes de aplicar los sellos y con ellos eliminar de la estadística el problema de agrietamiento, lo cual será valido y pertinente hasta antes de que las grietas traspasen la totalidad del espesor de las losas, haya perdida de transferencia de carga y existan trozos claramente definidos que es posible de reemplazar y hacer trabajar solidariamente con el resto de la losa o las losas adyacentes.

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Por lo tanto, es correcto afirmar que las grietas selladas corrigen el daño y estadísticamente implicaran que el indicador de porcentaje de agrietamiento disminuya por ello, sobre el entendido que se están sellando las grietas donde procede este tipo de tratamiento. En caso contrario o bien estará de más o tendrá que ser complementado con alguna otra técnica preventiva o simplemente pasar al siguiente nivel de intervención como sería un reemplazo total (y/o parcial) de los trozos sueltos de la losa donde ya no es posible mantener o recuperar la losa temporal o definitivamente.

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Probablemente, algunas de las confusiones que se dan al definir criterios de intervención en mantenimiento por niveles de servicio tienen su raíz en el hecho por el cual si se modela el comportamiento del pavimento de hormigón en una herramienta de gestión (como por ejemplo a través de los modelos de HDM-4) lo que se obtiene es la tendencia de desarrollo y evolución de las grietas (transversales) en las losas del pavimento, pronosticando con ello cuantas losas podrían tener fisuras o grietas (Porcentaje de losas con grietas), lo cual no necesariamente significa ni implica que cada losa con fisuras o grietas deba ser inmediatamente intervenida o reemplazada, sino que mas bien se comprenda que a partir de este registro de información se sabe cual es la tendencia de evolución de las grietas y que porcentaje de losas de un tramo presentan algún tipo de grieta o fisura, de modo que se entienda que tan solo una porción de ese porcentaje presenta un severo deterioro y por ende se requerirá en dicho tramo el reemplazo de algunas unidades de losas con lo cual se modificará dicho porcentaje de losas con grietas año tras año dentro de un plan de mantenimiento.

En conclusión, lo primero que se debe tener presente es que el reemplazo de losas es la ultima instancia de intervención y solamente debe ejecutarse cuando ya no hay otra técnica preventiva y correctiva que controle o mitigue su desarrollo y evolución de las grietas. La efectividad del sello y la consideración de la eliminación del agrietamiento de la estadística de daños dependerá del tipo de grieta y el contexto de cuando y como se aplique, no obstante, sobre el entendido que el sello se


estaría aplicando en el caso de justificarse su aplicación esta técnica debiera controlar la evolución del deterioro y evitar el desarrollo de efectos indeseados. Finalmente, en el caso de aplicar sellos se debe velar por la calidad de aplicación de los mismos de modo que no se conviertan en resaltos que afecten la regularidad y por ende el IRI del pavimento.

Mauricio Salgado Torres Encargado de Asuntos de Infraestructura y Pavimentos Instituto del Cemento y del Hormigón de Chile - ICH