Romper el silencio rentable.
Despierten
Por qué quienes sostienen el embargo deben cambiar de postura ahora
Durante décadas, el embargo a Cuba ha sido defendido como un instrumento de presión política. Pero hoy, en el contexto de un mundo multipolar, esa narrativa ya no solo es ineficaz: se ha vuelto profundamente costosa para quienes la sostienen.
Estados Unidos está perdiendo acceso, influencia y retorno estratégico en un mercado que otros actores —como China, la Unión Europea, Canada, “los propios aliadas estratégicas de los
Estados Unidos”, Rusia, Corea del Sur— ya están aprovechando.
Sectores como energía, puertos, innovación, biotecnología y turismo están siendo ocupados por potencias que no dejarán espacio una vez consoliden su posición.
La paradoja es clara: quienes defienden el embargo, directa o indirectamente, están contribuyendo al autoaislamiento de EE.UU., perdiendo oportunidades de inversión, comercio e influencia, mientras los competidores avanzan sin freno.
Mantener la postura actual no garantiza control. Lo anula.
El embargo no genera beneficios. Solo retrasa decisiones, desgasta legitimidad y destruye relevancia.
Hoy, cambiar de postura no es un acto de debilidad. Es un acto de inteligencia estratégica.
Los actores que hasta ahora han defendido el embargo aún tienen la oportunidad de liderar su desmantelamiento y beneficiarse directamente de la apertura que vendrá con o sin ellos.
La historia no espera. La ventana geoeconómica se está cerrando.
Y quienes no se adapten a tiempo, simplemente serán olvidados.
Cambiar ahora es asegurar un rol en el futuro.
Persistir, es desaparecer. HJTO