Embargo o “bloqueo” en Cuba: más allá de las palabras, la realidad humana
1. Una discusión de términos… que no llena la mesa
Desde hace más de seis décadas, dos palabras dominan el debate sobre Cuba:
“Embargo”, término utilizado oficialmente por Estados Unidos.
“Bloqueo”, término defendido por Cuba y muchos de sus aliados.
La discusión parece jurídica o política.
Pero para la población cubana, la cuestión es mucho más simple y directa: Cualquiera que sea el nombre, equivalentes carencias recaen siempre sobre la población.
Esa es la base de este análisis.
2.
Diferencia técnica entre “embargo” y “bloqueo”
En teoría, los conceptos desde el punto de vista jurídico, bajo grandes debates y controversias internacionales, no son idénticos.
Embargo (definición técnica)
Restricción económica o comercial impuesta por un país a otro.
No implica necesariamente uso de fuerza militar.
Puede incluir excepciones (alimentos, medicinas, etc.).
Bloqueo (definición técnica clásica)
Aislamiento total de un territorio mediante medios militares.
Propio de contextos de guerra.
Busca impedir completamente entrada y salida de bienes.
En sentido estricto de su definición, lo aplicado a Cuba no es un bloqueo naval militar.
Cuba potencialmente podría comerciar con el mundo y recibir barcos de múltiples países.
Lo que lo cambia todo: Ahora bien, el caso cubano no es un embargo clásico bilateral.
3. Un embargo con alcance global
Las sanciones estadounidenses incluyen elementos que las hacen rigurosamente excepcionales:
Penalización a empresas de terceros países que comercien con Cuba.
Restricciones al uso del dólar en transacciones internacionales.
Limitaciones financieras y bancarias globales.
Obstáculos a créditos, seguros, transporte marítimo e inversión.
Veamos algún ejemplo de este alcance global
Este “carácter extraterritorial” es el principal argumento del gobierno cubano para calificarlo como "bloqueo", pues sus efectos trascienden la relación bilateral para convertirse en un cerco global, violentando a terceros países a no establecer relaciones comerciales con Cuba.
A continuación, se detallan sus componentes clave con ejemplos de su impacto:
Penalización a empresas de terceros países que comercien con Cuba.
o Ejemplo concreto: Una empresa europea o latinoamericana que mantenga vínculos comerciales o financieros con Cuba se expone a ser sancionada por el gobierno de Estados Unidos. Esto crea un efecto de intimidación que va más allá de la ley estadounidense.
o Contexto: Esta práctica, conocida como extraterritorialidad, está en tensión con principios fundamentales del derecho internacional, como la no intervención en asuntos internos de otros Estados, recogidos en la Carta de las Naciones Unidas.
Restricciones al uso del dólar en transacciones internacionales.
o Ejemplo concreto: Si Cuba intenta comprar alimentos o medicinas a un proveedor en Europa, la operación requiere pasar por el sistema financiero estadounidense. Debido a las sanciones, los bancos se niegan a procesar estos pagos por miedo a represalias, forzando a la isla a buscar monedas alternativas (como el euro o el yuan) o intermediarios más costosos, segundo, terceros países.
o Contexto: La falta de acceso al dólar, la principal moneda de cambio global hasta la actualidad, encarece y ralentiza todas las operaciones comerciales, ya que obliga a usar rutas financieras más complejas y con mayor fricción.
Limitaciones financieras y bancarias globales.
o Ejemplo concreto: Los bancos internacionales, incluso de países aliados, a menudo optan por cerrar cuentas o rechazar cualquier transacción vinculada a Cuba para no arriesgar su corresponsalía en dólares o su acceso al mercado estadounidense. Esto aísla a Cuba del sistema financiero global.
o Contexto: Cuba no es miembro de organismos financieros multilaterales como el Fondo Monetario Internacional (FMI) o el Banco Mundial, lo que le cierra las puertas a líneas de crédito convencionales y agrava su déficit externo.
Obstáculos a créditos, seguros, transporte marítimo e inversión.
o Ejemplo concreto: Una naviera puede negarse a transportar mercancía con destino a Cuba porque su seguro no cubre posibles sanciones. De igual forma, proveedores internacionales cancelan contratos o suspenden envíos, y las líneas de crédito necesarias para financiar el comercio se bloquean.
o Contexto: La falta de inversión extranjera se ve agravada por este clima de inseguridad jurídica y comercial. Como reflejo de la crisis, el gobierno cubano ha llegado a bloquear la repatriación de divisas a empresas extranjeras para intentar paliar su propia falta de liquidez, una medida desesperada que profundiza la desconfianza de los inversores en un entorno ya de por sí asfixiado por las sanciones externas.
Este entramado y armazón de sanciones extraterritoriales tiene un impacto humano directo, ya que encarece la importación de alimentos y medicinas, dificulta la obtención de combustible y piezas de repuesto, y contribuye a los apagones y al desabastecimiento que marcan la vida cotidiana en la isla
Esto genera un efecto indirecto pero poderoso: Muchos actores internacionales evitan operar con Cuba por temor a sanciones.
Por esa razón, el gobierno Cubano y numerosos países consideran que el término “bloqueo” describe mejor el alcance real del sistema de sanciones
Al penalizar terceros países, los Estados Unidos sin aplicar un bloqueo en el sentido jurídico y estricto de la palabra, alcanzan por esta vía provocar mayores limitaciones y restricciones en todos los dominios a la Isla.
4. Más allá de la terminología: la vida cotidiana de la población.
Aquí se encuentra el punto central y humano.
Para el ciudadano cubano promedio, el concepto y la diferencia entre embargo y bloqueo es secundaria.
Lo que importa es el impacto real en la vida diaria:
Escasez periódica de alimentos.
Dificultad para obtener medicamentos.
Alto costo de productos básicos.
Limitaciones energéticas.
Problemas de transporte e infraestructura.
Salarios con bajo poder adquisitivo.
Emigración como salida económica.
Tras más de 60 años, más de tres generaciones han vivido dentro de esta realidad. Por ello, la discusión semántica pierde completamente relevancia frente a la experiencia cotidiana.
El término cambia según la posición política.
Las carencias, en cambio, permanecen.