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La economía española flota pero sin salvavidas La fuerza de la unión va sobre ruedas Edita HOAC - Nº 148 - OCTUBRE 2013 - III ª Época - 0,60 € - Suscripción anual: 6 €

Pensiones y solidaridad así lo vemos

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a reforma del sistema público de pensiones introducirá el «Factor de Sostenibilidad» y el «Índice de Revalorización de las Pensiones» –este último se aplicaría ya en 2014–. Aunque, oficialmente, se dice que se trata de asegurar su viabilidad, lo cierto es que también es una exigencia de la Comisión Europea, que a su vez ayudará bastante a reducir el déficit público y a estimular el negocio de los fondos privados de pensiones. De este modo, derechos fundamentales siguen poniéndose en manos del mercado, la coyuntura económica y la voluntad de la administración de turno. En el punto 17 de la Encíclica «Laborem Exercens», de Juan Pablo II, se dice que «la realización de los derechos de los hombres del trabajo no puede estar condenada a constituir solamente un derivado de los sistemas económicos, los cuales (…) se dejan guiar sobre todo por el criterio del máximo beneficio». Benedicto XVI, más recientemente, en «Caritas in Veritate», número 25, ya nos había alertado del «grave peligro para los derechos de los trabajadores, para los derechos fundamentales del hombre y para la solidaridad en las tradicionales formas del Estado Social» de algunas de las políticas económicas que imperan en el mundo.


la calle

La economía española flota pero carece de salvavidas El Gobierno anuncia que «España está ahora mejor que hace un año y que en 2014 pasará igual, que será mejor que 2013, ya que el país recuperará el crecimiento y la creación de empleo». Sin duda, suena esperanzador, aunque habrá que ver si la situación de las familias y las personas más desfavorecidas notan las mejoras.

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a Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) asegura contar con datos que avalan la idea de la recuperación económica en España. Ha bajado la prima de riesgo, la deuda española consigue compradores también en el extranjero, las cifras de paro están dando alguna tímida alegría, y las exportaciones españolas parecen ir a más. Hay quien asegura que, en el tercer trimestre del año, España ya va a tener crecimiento económico, aunque anémico. La nave de la economía española estaría a punto de abandonar el dique seco, pero todavía muy lejos de garantizar una travesía confortable y de asegurar la recuperación del bienestar y la confianza de los sectores más castigados por décadas de políticas económicas centradas en mejorar los datos macroeconómicos. No hay que olvidar que hay tres millones de personas en España en situación de pobreza extrema y 10 millones de personas bajo la

pobreza relativa, el 21,8%. La crisis y las medidas para combatirla han contribuido a que el 20% de la pobla-

ción española con más ingresos pase de controlar el 36% de la riqueza al 40%, mientras que la mitad de la

población –el 50%– ha visto reducida la parte que le corresponde en los ingresos totales. En el improbable caso de que volvamos a las grandes cifras económicas previas a la crisis, sin haber cambiado las políticas económicas ni los valores que orientan la vida en común, nos encontraremos con los mismos problemas sociales que la bonanza económica no consiguió resolver, solo que más debilitados por los años de sacrificios y más vulnerables dada la pérdida de servicios y derechos sociales. Simplemente nos habremos echado a la mar, tras parchear la cubierta y remendar las velas, a la espera de que las próximas tormentas financieras vuelvan a hundirnos. Con una sociedad seriamente fracturada y desigual, con organizaciones civiles débiles e instituciones públicas dañadas por la desconfianza general, no habrá milagro económico que pueda extender sus beneficios al conjunto de la población. A lo mejor el barco de la economía flota, pero sigue dejando en el mar a muchos náufragos. Falta el necesario coraje cívico, nacido ante el dolor ajeno y la injusticia, para impulsar los cambios necesarios y, sobre todo, para asumir el esfuerzo individual y colectivo que supone cambiar de rumbo. Por eso, el primer paso ha de ser luchar contra la globalización de la indiferencia. José Luis Palacios

Quiénes hacemos el ¡Tú! Coordina: Mª Dolores Medina

Colaboran: Roge Torres, A. A. Maestre, Francisco Porcar, José Luis Palacios, Cristina López, Gregorio Burgos, Antonio Hernández y Chipola. El ¡Tú! se imprime en papel couché de 100 gr/m2, ecológico, 100% libre de cloro y de otros compuestos sulfurosos. Nuestra dirección: Periódico ¡Tú!, Alfonso XI, 4 -4º, 28014 Madrid, y nuestros teléfonos son: 91 701 40 80, y 91 522 74 03 (fax) Edita: Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC). Depósito legal: M.40919–1996. La tirada de este número ha sido de 12.000 ejemplares. Descarga este número en: www.hoac.es/publicaciones/tu

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política en zapatillas

Inmigrantes y caballos H

a sido a final de julio. «Los extranjeros sin papeles pagarán de 60 a 137 euros al mes para acceder a la sanidad» nos dicen los medios de comunicación comentando el Real Decreto Ley aprobado por el Gobierno. 60 euros pagarán los menores de 65 años, a partir de 65 años pagarán 137, no porque tengan más dinero, sino porque enferman más. Llama la atención la sensibilidad moral que se usa para recortar los gastos: limitar las posibilidades de vida de los pobres, obreros o aspirantes a obreros, seguramente porque son tantos que mantenerlos viviendo cuesta demasiado. No les ocurre lo mismo a los 165 caballos de la guardia real, 120 caballos de pura raza y 45 hispano-bretones. El Ministerio de Defensa ha aprobado un gasto de casi un millón de euros para el pienso de estos caballos (1), que acompañan

los actos protocolarios del rey, porque ¿qué sería un acto protocolario real sin hermosos y bien cuidados caballos? No nos hemos dado cuenta de que limitar las posibilidades de vida implica limitar las posibilidades de crear vida. Los pobres no pueden dejar de ser pobres, pero sí pueden dejar de ser prole-

tarios, de tener «prole», de tener hijos. Entre los que no pueden y los que no quieren tener hijos han creado un grave problema: no nacen niños. Para solucionarlo, el gobierno de Galicia se gasta seiscientos cuarenta mil euros en una campaña para animar a sus ciudadanos a tener hijos y pasar de 1,08 hijos por mujer a 1,59, que es la media europea. El Gobierno gallego debe pensar que no hay relación entre la asistencia sanitaria a los pobres y el nacimiento de niños. «Asiste al enfermo porque si no lo asistes lo matas» nos dirían los santos Padres de la Iglesia si vivieran, pero no viven. En su lugar lo decimos nosotros, que no somos padres de la Iglesia, pero sí hijos. A.A. Maestre (1) Noticia tomada de http://elboenuestrodecadadia. files.wordpress.com

cultura

Tr a b a j o d e c e n t e p a r a u n a s o c i e d a d d e c e n t e

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ada 7 de octubre el movimiento sindical lleva a cabo una jornada mundial de reivindicación del trabajo decente. Es una jornada que expresa la tarea cotidiana de lograr condiciones decentes de trabajo. Trabajo decente que la Organización Internacional del Trabajo viene planteando desde 1999 como objetivo social fundamental, por el que hay que luchar con todo el empeño y que es imprescindible para caminar hacia una sociedad más justa y decente. En el año 2000, el Papa Juan Pablo II expresaba así el apoyo de la Iglesia a este objetivo: «Todos debemos colaborar para que el sistema económico en el que vivimos no altere el orden fundamental de la prioridad del trabajo sobre el capital, del bien común sobre el privado (…) Es muy necesario constituir en el mundo una coalición en favor del trabajo digno». La reivindicación y la lucha por el trabajo decente, en condiciones ajustadas a la dignidad de la persona trabajadora, es importantísima hoy y de cara al futuro, porque cada vez es más real lo que decía

el escritor Eduardo Galeano hace unos años: «El derecho laboral se está reduciendo al derecho a trabajar por lo que quieran pagarte y en las condiciones que quieran imponerte (…) No hay en el mundo mercancía más barata que la mano de obra. Mientras caen los salarios y aumentan los horarios, el mercado laboral vomita gente. Tómelo o déjelo, que la cola es larga». Esta realidad produce una sociedad indecente en la que se humilla a las personas en el trabajo (o en la búsqueda de trabajo): se las rebaja, se las degrada a la categoría de instrumentos, se las empobrece. Por eso es tan importante luchar por el trabajo decente para lograr una sociedad decente, una sociedad en la que las instituciones (y la forma en que se organiza el trabajo es una institución social fundamental) no humillen a las personas. Luchar por un trabajo que, como dice Benedicto XVI, «sea expresión de la dignidad esencial de todo hombre o mujer». Lo exige la justicia debida a las personas. Francisco Porcar

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la ventana del mes

COMOTRANS: la primera cooperativa de t

La fuerza de la unión va sobre r Casi 300 familias de Motril (Granada) y su entorno dependen económicamente de la cooperativa COMOTRANS. Una de las 70 mayores empresas del sector y la primera cooperativa de transportes del país. Son ya más de 40 años de historia, generando y distribuyendo riqueza «sin necesidad de mendigar el porte y utilizar prebendas para poder trabajar».

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l 20 de Junio de 1972 se constituyó oficialmente esta empresa, de la mano de 57 transportistas que querían cambiar su destino. «Para conseguir carga, los transportistas tenían que recurrir a agencias, a intermediarios y, a veces, hasta a untar la mano de alguien», recuerda el sacerdote Ignacio Peláez, presidente de honor de COMOTRANS y uno de sus primeros y más fructíferos gerentes. «El hecho de que a principios de los 70 todos aquellos transportistas también estuviesen agrupados en torno a la fábrica de la Celulosa y de que por todas partes se oyera hablar de cooperativas, sin duda propició el inicio de esta aventura», completa el actual presidente de la cooperativa, Jerónimo Salcedo. «Estaba de párroco en la parroquia Virgen de la Cabeza (Motril), recién llegado. Vinieron a buscarme unos pocos transportistas que me conocían y me propusieron ser el gerente. Acepté sin saber muy bien dónde me estaba metiendo», afirma Peláez. Los motivos que le habían llevado a convertirse en uno de

esos curas obreros que compatibilizaban un empleo, en su caso, de fontanero, con su ocupación pastoral, le condujeron a aceptar formar parte de la nueva cooperativa: «queríamos acercarnos y confundirnos con el pueblo, meternos entre los trabajadores. Teníamos una conciencia social muy grande y vi la oportunidad de seguir poniendo en práctica esos ideales», confiesa.

«La cooperativa es uno de los mejores sistemas para afrontar la crisis» 4

Convencer a la papelera Lo primero fue conseguir que la papelera que daba trabajo a la mayoría de camioneros de la zona aceptara contratar la carga directamente con la cooperativa. Así se consiguió que el 90% de su mercancía se distribuyera a través de COMOTRANS. La buena imagen que tenía Peláez debió contar lo suyo en aquella decisión empresarial. Pero había que ampliar y diversificar el abanico de trabajo para no depender exclusivamente de los

designios de una sola empresa. Sobre todo, había que rentabilizar los «retornos», para aumentar la rentabilidad de los portes. Lo siguiente fue negociar con otras empresas de Madrid y Barcelona, principalmente. El otro gran hito de la gestión de Peláez fue obtener del Ministerio de Transporte los «cupos» internacionales que entonces se necesitaban para llevar la mercancía al extranjero. El presbítero, que hoy sigue vinculado a la Asociación de Sacerdotes del Prado y a la


transporte de España

ruedas HOAC, apenas pasó nueve años en la gerencia. «Llegó un momento en que el puesto exigía una jornada completa y toda la dedicación, algo que por mi condición de cura no podía darles», comenta sobre su renuncia, aunque nunca fue un alejamiento total de la empresa hasta el punto de ser consultado en cada cambio de dirección. La cooperativa no ha parado de crecer. Como explica Miguel Salinas, militante de la HOAC de Granada y actual gerente, «de unos 50 camiones hemos pasado a 240; de unos 50 socios a más de 100; de exigir un camión por socio a permitir cinco camiones por cada socio...». Su volumen actual de negocio ronda los 50 millones de euros y cuenta con una plantilla fija de 32 trabajadores entre comerciales, mecánicos, administración, guardas..., que prestan los servicios demandados por los coopera-

rescate ante la adversidad», apunta Salinas quien detalla que fue una idea llevada a la práctica en la década de los años 70.

Matriz solidaria

tivistas: el reparto de la carga de trabajo de modo equitativo, el servicio de reparaciones y puesta a punto; el suministro de gasoil, el aseguramiento de los vehículos y el aparcamiento vigilado de los vehículos, entre otros. Aunque, si hay una prestación de la que Salinas se siente especialmente orgulloso, por lo que tiene de expresión práctica de solidaridad, es el llamado «autoseguros», que indemniza al socio cooperativista en caso de perder su camión en un accidente de tráfico. «Como en una familia bien avenida, el coste se distribuye entre los 240 camiones y funciona como un mecanismo de

La fortaleza de esta empresa, en palabras de su actual presidente, Jerónimo Salcedo, reside en su matriz solidaria. «La cooperativa nace como herramienta de unión y defensa de los más débiles que de otra forma estaban absolutamente desamparados», declara y añade que «en lo estrictamente económico la cooperativa puede ser tan eficaz como cualquier otro modelo empresarial; en lo social y redistributivo no tiene parangón». Es más, dice Peláez, «la cooperativa es uno de los mejores sistemas para afrontar la crisis y encarar los vaivenes económicos, porque cultiva y fortalece la dimensión personal del trabajo y la dimensión social; porque permite a cada socio desarrollar sus cualidades y comprometerse con los demás

«La cooperativa nace como herramienta de unión y defensa de los más débiles que de otra forma estaban absolutamente desamparados»

para llevar a cabo las decisiones de la mayoría». Aunque reconoce Saavedra que la gestión democrática presenta sus dificultades, «en absoluto es un hándicap, es como debe de ser para que la corresponsabilidad y el compromiso con la empresa sean reales, pero es imprescindible que esta dimensión democrática crezca en armonía con la solidaria y la corresponsabilidad». Peláez desciende un poco más y aclara que «como en cualquier organización, la disciplina es imprescindible, porque el peor enemigo de una cooperativa es el socio sin sentido de la solidaridad. Hay que tener en cuenta que cuesta mucho ganarse el prestigio y muy poco perderlo». El éxito de esta experiencia no se entendería sin los valores hechos realidad que inspiraron a los primeros cooperativistas. «Aquellas raíces han configurado la institución y no se podría mantener si los valores que están en la raíz no se cultivan en cada persona», expresa Salinas. Motivos para valorar la utilidad de las cooperativas no faltan. «Un autónomo fuera del amparo de otros es una criatura indefensa ante los lobos del mercado: cualquier accidente, la disminución de cargas, la subida de los combustibles, las negociaciones con el banco..., le puede arruinar», afirma Salinas. Las condiciones de trabajo de los socios de COMOTRANS, en líneas generales, superan las de la mayoría de los transportistas autónomos o asalariados. Por eso, Saavedra proclama con merecido orgullo que «la cooperativa ha hecho de nuestros socios, a pesar de las dificultades, señores del transporte». Son ya más de 40 años logrando que la profesión de transportista se pueda ejercer, según sus palabras «con dignidad, sin necesidad de mendigar el porte y utilizar prebendas para poder trabajar». José Luis Palacios

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¿quién es? José Luis Segovia, autor de «El Capital contra el Trabajo»:

«La persona y sus necesidades han sido sofocadas por los mercados» Este incansable cura de la diócesis de Madrid vive entregado a combatir la exclusión social y defender los derechos humanos, siempre en contacto con jóvenes castigados por la cárcel y la marginación. Acaba de publicar este libro que ofrece una lectura creyente de una sociedad dualizada, como es la nuestra. –¿Cuál es la pretensión de este libro? –El libro constituye una sencilla aportación teológico-pastoral al hilo del magnífico documento «El trabajo humano, principio de vida» promovido por el departamento de Pastoral Obrera. Pretende hacer una lectura creyente de la realidad del trabajo en la actualidad y de sus desafíos. Toma como elementos de juicio el evangelio, la ética y las ricas aportaciones de la Doctrina Social de la Iglesia. –¿Qué ha ocurrido en nuestra sociedad con el trabajo humano, en particular con la persona del trabajador? –El principio de «la primacía del trabajo sobre el capital» ha sido ninguneado. El trabajador es ahora un «recurso humano» más. La persona y sus necesidades han sido sofocadas por «los mercados». Con ello han emergido trabajadores prescindibles, incluso trabajadores

pobres, parados crónicos y población sobrante. Un ataque a la dignidad de la persona en toda regla. Todo ello pone de manifiesto la perversión de este modelo irracional de crecimiento y la indecencia de seguirlo manteniendo. –¿Qué trascendencia tiene esto visto desde la fe cristiana? –El paro crónico, la explotación laboral, la precarización del empleo o los retrocesos en derechos económicos, sociales y culturales no son cuestiones técnicas. Ante todo, son cuestiones teológicas y morales. Literalmente «claman al cielo». Nuestro Dios no es ajeno a todo el dolor que provocan. Está radicalmente comprometido en su cuestionamiento y nos invita a generar alternativas desde su sueño sobre la humanidad. Dios brama ante tanto sufrimiento evitable y ante tanto silencio cómplice. –Al final del libro hablas de la necesidad de cultivar una

«El trabajo es la vía de acceso a múltiples satisfactores de necesidades. Cuando no se puede trabajar o se hace en condiciones inhumanas se quiebra ese “principio de vida”» 6

«mística de ojos abiertos», ¿qué quieres decir con esto? –La expresión es del teólogo Metz. Entiende por ojos abiertos aquellos que nos hacen ver en un mundo de ciegos, sufriendo por el dolor de los demás; los que nos instan a sublevarnos contra el sinsentido del dolor inocente e injusto. La mística es «la experiencia de una Presencia inobjetivable en el centro mismo de lo real, pero desde la absoluta trascendencia». Traducido al mundo del trabajo, supone abrirse a la experiencia de esa Presencia

amorosa, siempre descolocante y descentradora, como profunda fuerza interior que nos mantiene despiertos, en vigilia tenaz y animosa, comprometidos con la realidad y los derechos de los más vulnerables. Y ello sin rehuir el conflicto, haciendo visible lo invisible y ayudando a que avance el Reino de Dios y su justicia desde el seguimiento de Jesús de Nazaret, «el hombre del trabajo», y el proseguimiento de su causa. José Luis Palacios


Aparato crítico Entre todos

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oable la intención de «Entre todos», el nuevo programa de RTVE en el que, tras la exposición de la situación de carestía de una familia o individuo, se pide a los telespectadores que contribuyan económicamente a paliar la dramática situación retransmitida en riguroso directo. Ha de resultarle fácil a la productora del espacio encontrar casos que lleguen a conmover, aunque sea por un momento fugaz, a la audiencia. Sin embargo, me temo que no basta solo la buena intención para generar la solidaridad que necesita esta sociedad para salir de la grave situación, no solo económica, en la que se encuentra. No dudo de que la ayuda puntual que alguien

puede recibir a través de este medio puede llegar a ser útil. Lo que me pregunto es si así se puede cambiar de verdad la vida de quienes más necesidades pasan y, sobre todo, las causas que se encuentran en la raíz de estos problemas. También me asaltan dudas sobre cómo cambia al que decide llamar al programa para hacer una donación. Porque, si es un acto que no compromete, que no vincula e, incluso, que te distrae de las necesidades de los que más cerca o peor están y de exigir que la administración y la sociedad civil hagan sus deberes, su utilidad se reduciría a limpiar conciencias, ocultar responsabilidades y ganar audiencia.Alguien me dijo una vez que «los problemas que se resuelven con dinero, son los más fáciles de resolver»…, si uno encuentra quien se lo dé, claro esta. Cristina López

La mirada justa

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¡Uf, otra vez con los problemas!

espués de las vacaciones, los que las hayan tenido, seguimos con los mismos problemas sociales y económicos, con afirmaciones de que estamos saliendo de la crisis pero sin notarlo en la vida práctica. Ya está bien. Aunque llevamos varios meses con bajada del número de parados –es verdad bastantes miles–, la bajada es insignificante. La cosa va para largo. Nos consuelan con que estamos muy mal pero no vamos a peor. ¡Vaya consuelo! Ante esta situación, podemos estar cansados, desanimados y hasta irritados. Y puede surgir la reacción de no querer saber nada de estos temas, de no interesarnos por estos problemas económicos-sociales y tener la derrotada actitud de aguantar todo lo que nos echen, esperando que algún día llegue la solución. Evadirnos no es una actitud de responsabilidad humana. El tema económico-laboral es enormemente importante para las personas y las familias. De él no podemos escaparnos, no debemos ser avestruces con las cabezas bajo las alas; ojos que no ven, corazón que no siente.

Debe animarnos la atinada visión de Juan Pablo II cuando nos dice: «El trabajo es uno de estos aspectos perenne y fundamental, siempre actual, y que exige una constantemente renovada atención y un decidido testimonio» (LE 1 b). Por un lado, es importante tener un buen análisis de las cosas que pasan en la vida económico-laboral, un conocimiento de las causas y consecuencias de lo que sucede, de los intereses que se mueven y se juegan. Este conocimiento hay que actualizarlo continuamente. Pero hay que insistir en la necesidad de un lenguaje sencillo y asequible a pesar de que sea un asunto complejo. A menudo oímos a economistas y no entendemos nada por el lenguaje técnico que usan. La economía no es un misterio, es algo más sencillo, es lo que vive la gente. Por otro, es necesaria la actuación para buscar soluciones justas y solidarias ante las injusticias y a favor de las víctimas de la economía. Una actuación decidida, que se haga oír desde los distintos campos y niveles de la vida social. Aportemos todos nuestro granito. Gregorio Burgos

¿Sabías que.. ? E

l consumo televisivo de 2012 fue de 246 minutos (más de cuatro horas) de media diaria por individuo. El mes de noviembre fue el de mayor consumo con 269 minutos. n relación con el año anterior, 2011, la exposición ante la televisón aumentó en siete minutos. Hay quien dice que la televisión es la gran alternativa gratuita al ahorro en ocio y cultura a la que muchas familias se están viendo obligadas. También, el recurso de los parados desanimados para dejar pasar el tiempo. a media de tiempo pasado frente al televisor en 2013 ha sido superior a la registrada en 2012, al menos hasta el pasado mes de junio y a la espera de que se publiquen los últimos datos. Concretamente, en el primer semestre el consumo medio de televisión se ha situado en 256 minutos por persona y día. n febrero de este año los informativos de TVE perdieron su liderazgo de 65 años, a favor de los de Antena 3. En agosto, hasta los noticiarios de Tele 5 tuvieron más audiencias.

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evangelio en la calle

Así va el mundo

Peón por la gracia de Dios

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ace ya muchos, muchos años un viejo militante de la HOAC escribió en su tarjeta de presentación: Ramón Quintanilla, (y debajo) «peón por la gracia de Dios». Me viene muchas veces al recuerdo esa manera tan original y sorprendente de presentarse porque aporta un dato central para la vida cristiana y estoy convencido de que sigue teniendo garra. En primer lugar, el peonaje es el puesto «más bajo» en la escala y, en nuestro caso, es el más alto título de gloria. La dignidad del obrero no proviene por el tipo de trabajo sino por el mismo trabajo. Él era un trabajador, dice Marcos 6,3, refiriéndose a Jesús de Nazaret. Uno se pregunta: ¿a qué tantos y tantos títulos y honores si de ellos no viene la dignidad necesaria? En segundo lugar, ¿verdad que no se puede, ni se debe decir: parado por la gracia de Dios? Eso suena a indecencia. Y, sin embargo, ¡cuántas personas se ven obligadas a decir en sus cartas de presentación que están paradas! Menos mal que no se nombra a Dios porque se le ofendería ya que «él ha venido para que tengan vida (en este caso, trabajo) y la tengan en abundancia» (Juan 10, 10). Una sociedad en la que tantos hijos suyos se identifican como parados es una sociedad corrompida; con limosnas no se puede arreglar la dignidad de trabajador. En tercer lugar, la tarjeta de presentación no dice que sea peón por sus méritos propios sino por la gracia de Dios. ¡Cuánta profundidad cristiana contiene esta afirmación! La gracia de Dios es el centro de lo más pequeño y grande. Principalmente, «peón por la gracia de Dios» es una concreción acertadísima de Filipenses 2, 6-11: «Tened, pues, los mismos sentimientos que corresponden a quienes están unidos a Cristo Jesús. El cual, siendo de condición divina, no consideró como presa codiciable el ser igual a Dios.Al contrario, se despojó de su grandeza, tomó la condición de esclavo…». ¡La dignidad obrera y el trabajo por delante de todo!

A esta alturas, puede que Siria se haya convertido ya en el escenario de una intervención militar liderada por Estados Unidos. Antes del uso de armas químicas que se le atribuye al régimen sirio, el conflicto había provocado 100.000 víctimas mortales y el desplazamiento de más de seis millones de personas, de las cuales, dos millones se han convertido ya en refugiados. El Papa Francisco ha manifestado que «la guerra siempre marca el fracaso de la paz y ello es siempre una derrota para la humanidad». «El perdón, el diálogo y la reconciliación son las palabras de la paz, en la amada nación Siria, en Oriente Medio y en todo el mundo», nos ha dicho.

Antonio Hernández-Carrillo

NOVEDAD

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Tu 148 septiembre