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Los «Yayoflautas» no se retiran nunca «Educación, Cultura y Solidaridad» en San Cristóbal Edita HOAC - Nº 147 - JUNIO 2013 - III ª Época - 0,60 € - Suscripción anual: 6 €

El mundo del trabajo reclama respuestas

así lo vemos

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on más de seis millones de personas en paro (la mitad de ellos parados de larga duración), dos millones de hogares sin ingresos salariales, más de la mitad de nuestros jóvenes sin ocupación, el mundo del trabajo vive un verdadero drama que se traduce en pérdida de derechos, de bienestar y de cohesión social. Ante esta situación, se alzan voces pidiendo un Pacto por el Empleo. Tan deseable, como poco probable. Se echan de menos líderes con sensibilidad social y capacidad de renuncia de las ventajas obtenidas, más empresarios con visión a largo plazo y sentido de la responsabilidad social,

y organizaciones sociales fuertes y creativas, proclives a ir más allá de los intereses de grupo. En definitiva, hace falta una sociedad que reclame el concurso de todos, sin exclusiones, y que censure los privilegios injustos, contrarias a la fraternidad a la que estamos llamados, hasta promover salidas verdaderamente humanas. La Iglesia tiene una propuesta de sentido y una larga experiencia de comunión que ofrecer ante los grandes desafíos del presente. Su voz profética y misericordiosa, acompañada por prácticas compasivas, ha de oírse también con fuerza en estos tiempos.


la calle

Los «Yayoflautas» no se retiran nunca Se autodenominaron «Yayoflautas», en referencia al «perroflautas» con que se intentaba descalificar a los jóvenes que alumbraron el 15-M. Miembros de una generación que hizo la transición y asistió al desencanto de la política, y que sacaron adelante a sus familias. Muchos compatibilizan hoy en día el activismo social con el cuidado de los nietos.

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ue en Barcelona donde prendió la llama que recogieron en Madrid una veintena de personas, tras oír en la radio el testimonio de sus compañeros catalanes. En la capital del Reino, unas decenas de personas no se pierden una reunión de los «Yayoflautas», aunque apuntadas son cerca de 100. Juan tiene 65 años, está casado, tiene dos hijos que le han dado tres nietos. Éste último es un dato muy significativo en los llamados «yayoflautas». Este abuelo militó en las organizaciones clandestinas y al llegar la transición y ver «el mangoneo y el oportunismo de los partidos y sindicatos» dejó de lado su activismo político. También influyó el paso a la edad adulta –«no tienes tanta energía como cuando eras joven», admite– y el hecho de que tenía una familia, lo que lógicamente implica que «no se puede sostener el mismo ritmo». Ahora, en cambio, jubilado aunque siempre dispuesto a echar una mano a sus hijos, dice que es tiempo para «dar la cara». A los hijos de Pilar no les ha quedado más remedio

que practicar la «movilidad exterior» y buscar trabajo en el extranjero, aunque uno de ellos ya se ha vuelto. A sus 64 años, se acaba de jubilar después de llevar desde los 14 años trabajando. Tiene una nieta, pero tanto su hijo como su nuera saben que hay veces que no puede quedarse con ella, porque, como asegura, «también es importante tener una vida propia y si tengo que ir a una reunión, a una manifestación o donde sea, tendrán que apañárselas por otro lado». Reconoce que ahora le es más fácil implicarse, porque «te-

nemos más tiempo, más experiencia…». La responsable de comunicación en Madrid es Pilar Goytre, de 66 años. Tiene hijos, la mayoría «mileuristas», y nietos. «Siempre había un familiar o un amigo que echaba una mano con los hijos y si no había más remedio, pues había que llevarlos a las asambleas y las reuniones…», aclara. Ahora también se ocupa de sus nietos, aunque si no puede atenderles como parece que sería lo deseable, «no pasa nada», dice. Lo que tiene claro en estos tiempos es que «hay que involucrarse, está en

juego el futuro de todos, el de mis hijos y mis nietos también». Hay más mayores bregando por la defensa de los derechos sociales en Sevilla, Valencia, Castellón, Palma, Murcia… Al colectivo de Córdoba, pertenece Antonio Sendra, de 64 años, casado, con dos hijos y sin nietos por ahora. Su activismo social, además, tiene una clara motivación cristiana. No en vano, lleva décadas vinculado a un grupo de la comunidad parroquial de Valdeolleros y en la actualidad es formador de catequistas. «Trato de llevar a cabo con el proyecto de Jesús, poniendo en práctica medidas concretas, activando la ética y el compromiso», explica este maestro jubilado, que se acuerda del «jaleo constante y los malabarismos», para poder participar en reuniones y actos. «Nos llevábamos a los niños a casa de uno o los dejábamos con una persona que se hacía cargo de los hijos de todos…». Son algunos ejemplos de esa parte de nuestros mayores que hoy en día, de una u otra manera, «desarrollan la preciosa misión de testigos del pasado e inspiradores de sabiduría para los jóvenes y para el futuro», como nos dice la Exhortación apostólica, de Juan Pablo II «Familiaris Consorti». José Luis Palacios Más información: http://yayoflautasmadrid.org http://cordoba.iaioflautas.org

Quiénes hacemos el ¡Tú! Coordina: Mª Dolores Medina

Colaboran: Roge Torres, A. A. Maestre, Francisco Porcar, José Luis Palacios, Cristina López, Gregorio Burgos, Antonio Hernández y Chipola. El ¡Tú! se imprime en papel couché de 100 gr/m2, ecológico, 100% libre de cloro y de otros compuestos sulfurosos. Nuestra dirección: Periódico ¡Tú!, Alfonso XI, 4 -4º, 28014 Madrid, y nuestros teléfonos son: 91 701 40 80, y 91 522 74 03 (fax) Edita: Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC). Depósito legal: M.40919–1996 La tirada de este número ha sido de 12.000 ejemplares.

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política en zapatillas

Seis millones doscientas mil vidas mutiladas «Cuando un niño de tres años se te muere en los brazos a causa del hambre, comprendes que la solución no depende de las revoluciones sociales, sino de algo más profundo que está dentro de uno mismo» (Pedro Sosa, cantautor).

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a gente muere de hambre, o de impotencia, o de ansiedad, o de amargura… Un hombre aparece ahorcado en su vivienda de Bilbao, cuando iba a ser desahuciado. ¿De qué ha muerto este hombre? ¿Cuántos han muerto ya y cuántos morirán? ¿Quién lo ha matado? Seis millones doscientos mil parados son seis millones doscientas mil vidas mutiladas. Esta mutilación degrada y lleva a la muerte. Cuando una persona muere de impotencia en la sociedad de los «putos privilegiados» de los veintitrés mil euros de renta «per capita», uno

comprende que la solución no depende de las revoluciones sociales. Hay algo muy profundo en cada uno de nosotros que debemos cambiar. Las muertes por hambre, a que se refiere Pedro Sosa, son asesinatos, que nadie reconoce haber cometido, pero no puede haber crimen sin criminal. Nues-

tros hermanos obreros parados son las víctimas de un genocidio del que nadie se siente responsable, pero no puede haber genocidio sin genocidas. ¿Cómo podemos ser criminales y genocidas sin sentirnos como tales? Este es el problema que las revoluciones no han conseguido solucionar. Zapatero prostituyó la Constitución. Rajoy es el peón de pico y pala de los mercados. De ninguno de ellos, ni de lo que representan, va a venir la solución. Quedamos las personas, la solución depende de nosotros, y se puede iniciar con facilidad: dialoga del paro con tu grupo más cercano, critica todo lo que quieras, pero antes de terminar diles cuánto ganas, cuánto tienes y cómo utilizas tu dinero. Si lo haces, la revolución ha comenzado. A.A. Maestre

cultura

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El crédito

ecesitamos una cultura empresarial que conciba la empresa como una comunidad de personas que produce bienes y servicios socialmente útiles, más que como un simple instrumento para buscar el máximo beneficio. Las empresas han de tener un nivel razonable de beneficios, pero si se guían solo por la búsqueda del máximo beneficio no serán un bien ni para las personas ni para la sociedad. Lo mismo ocurre con el crédito, imprescindible para el funcionamiento de las empresas. Necesitamos una cultura del crédito basada en el bien común y en obtener beneficios razonables sirviendo a empresas y familias para actividades socialmente útiles. Necesitamos instituciones financieras que ofrezcan ese tipo de crédito. Una de las razones importantes por la que muchas pequeñas y medianas empresas han tenido que cerrar o no han podido crear empleo es la falta de crédito asequible. Es dramático oír a pequeños y medianos empresarios explicar que tienen proyectos viables e incluso contratos para producir lo que su empresa podría, pero no pueden por falta de crédito. La razón está en la perversión de un sistema financiero que hace tiempo ha dejado de ofrecer crédito asequible para actividades de utilidad social, porque ha desviado el dinero a otras actividades

más rentables que nada tienen que ver con las necesidades sociales, o que solo ofrece crédito en condiciones de usura. Las entidades financieras obtienen legítimos beneficios cuando sirven a la sociedad ofreciendo crédito asequible para actividades socialmente útiles. Lo demás son beneficios dudosamente legítimos o simplemente ilegítimos. El afán de ganar siempre más debería ser estrictamente controlado por las autoridades públicas para que no dañe el bien común. Pero no se ha hecho y sigue sin hacerse. Necesitamos acciones efectivas para que las pequeñas y medianas empresas tengan el crédito asequible que les hace falta. Necesitamos entidades financieras privadas responsables. Necesitamos que se prime a las entidades financieras que se orientan a ofrecer ese crédito y que se penalice a las que no lo hacen. Necesitamos una banca pública que garantice el crédito socialmente necesario. Necesitamos ser responsables con nuestros ahorros y orientarlos hacia donde mejor puedan servir a la sociedad. Necesitamos, sobre todo, liberarnos del ídolo del Dinero y controlar el egoísmo individualista que llenan la sociedad de víctimas. Francisco Porcar

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la ventana del mes

La asociación «Educación, Cultura y Solidari

Buscando salidas a la crisis San Cristóbal de los Ángeles es un barrio del distrito de Villaverde (Madrid), con más de 14.000 almas que siempre ha estado en crisis. Ahora la huella del parón económico, el recorte del gasto social y la falta de horizontes claros está dejando secuelas aún más profundas.

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l paro ronda el 30%, por encima de la media del resto del Estado, el 20% de los hogares vive la amenaza del desahucio cuando hay signos evidentes de hacinamiento (casi cuatro personas en pisos de 60 metros cuadrados) y la población inmigrante roza el 40%, lo que puede llegar a complicar la convivencia. «Educación, Cultura y Solidaridad» nació hace 22 años, ante las graves carencias educativas de buena parte los menores, como una apuesta por el desarrollo integral que permitiera buscar salidas socioeducativas para todos. Algunos de sus impulsores estaban vinculados al ámbito educativo, otros a congregaciones religiosas, parroquias, pero también a asociaciones vecinales o sencillamente eran vecinos del barrio con ganas de aportar. Hoy ocupa un local de Renfe alqui-

lado a precio social y cuenta con tres áreas de intervención (adultos, juventud e infancia), tocadas por asuntos transversales como, por ejemplo, el propio voluntariado o la atención a la violencia de género. Ángela Palomera, una de las integrantes de la asociación, quiere destacar que «a pesar de las muchas dificultades y muchos problemas –y que muchos vecinos y vecinas de toda la vida sufren las molestias de incorporar nuevos habitantes de diferentes nacionalidades constantemente, y no lo llevan muy bien, y se agobian con sus propios problemas y los añadidos–, no es posible dejar de reconocer que la población y los agentes sociales estamos dando lo mejor de nosotros mismos. Y no son pocas las instituciones, asociaciones, grupos…, que buscan soluciones a los nuevos problemas que surgen

«Educación, Cultura y Solidaridad» nació, ante las graves carencias educativas de buena parte los menores, como una apuesta por el desarrollo integral que permitiera buscar salidas socioeducativas para todos. 4

cada día, con ilusión y mucha dosis de esperanza». La entidad cuenta, desde el año pasado, con un convenio que permite la obtención del certificado de la ESO a jóvenes de entre 18 y 30 años. De la primera promoción, 13 chicos y chicas lo obtuvieron. Este curso se matricularon 75. También hay en marcha talleres pre-laborales relacionados con la informática y el cuidado de mayores y discapacitados que, en algunos casos, incluye prácticas en empresas. Con un presupuesto de 24.000 euros que en épocas de bonanza, ya se quedaba corto, el aumento de las necesidades aumenta los quebraderos de cabeza. Por

ahora son soportables, pero los recortes del gasto público obligan a mayores esfuerzos y más creatividad, y un constante reclamo de voluntarios. El local es un hervidero constante por el que pasan a la semana 300 usuarios, atendidos por un equipo de ocho profesionales contratados –la mayoría a tiempo parcial– y casi 80 voluntarios que proceden del propio barrio –algunos incluso se han convertido en pre-monitores, tras pasar por alguno de sus programas–, de colegios católicos, de congregaciones, de otras ONG, de empresas con programas de participación social. Otros, sencillamente, buscando cómo poner a disposi-


ridad» de San Cristóbal «A pesar de las muchas dificultades y muchos problemas, no es posible dejar de reconocer que la población y los agentes sociales estamos dando lo mejor de nosotros mismos. ción de otros sus conocimientos y experiencia o, mientras llega un empleo remunerado, poner en práctica lo aprendido en sus estudios. La omnipresente crisis demanda reforzar, al menos, dos aspectos, según su presidenta: «el fomento del empleo, ya sea mediante programas de acompañamiento a jóvenes que quieran hacerse autónomos y necesiten un tiempo hasta llegar a ser autosuficientes o cursos prácticos enfocados a sectores con demanda», pero también «el reforzamiento del aspecto comunitario para apoyar la convivencia de las distintas culturas y fomentar la participación social». De las paredes del local, entre fotos de los grupos, cuadrantes con los horarios y aulas de cada actividad, cuelgan carteles con convocatorias del 15-M, la plataforma antidesahucios o la marcha de los barrios.

Especial ilusión le hace a Ángela Palomera detenerse a hablar de una iniciativa que tiene que ver con mujeres de diferentes culturas. Es «otra de las tareas muy necesarias y que nos ha llenado de esperanza», apunta. «Hemos descubierto al hilo de los avances sociales, y junto con otros (Plantaforma en género, Centro de salud, dinamización vecinal, centro municipal de salud…, que en "Sancris" también hay violencia de género, y mucha, hemos comenzado por sensibilizarnos con los estereotipos de genero que descubrimos en nosotros mismos, en los vecinos, en el Centro, en la asociación entre los niños y niñas y entre los adultos y ancianos, y hemos emprendido la lenta y eficaz tarea de desenmascararlos, de ponerlos de relieve, de concienciar a las mujeres que los

sufren de su dignidad de seres humanos igual a la de los hombres, de concienciar a los hombres que los infringen de lo injusto de ese proceder, y actualmente de lo delictivo que es, con un procedimiento tan antiguo como nuevo basado en el amor». Lo cuenta, a través del correo electrónico, después de haber visto las clases de español que reúnen a mujeres musulmanas, muchas de ellas recién roto su aislamiento para salir a buscar ayuda para sus hijos. Las mujeres marroquíes o paquistaníes, en general musulmanas, se sienten como en su propia casa, perciben el respeto y la empatía con que se valora el Islam en el Centro… Los vecinos de San Cristobal no están solos ante la adversi-

dad. «Educación, Cultura y Solidaridad», entre otras asociaciones del barrio, está dispuesta a dar la batalla contra los peores efectos de esta crisis. No les falta experiencia, ni flexibilidad para adaptarse a las nuevas necesidades de la ciudadanía con la que conviven. El dinero escasea, incomprensiblemente allí y cuándo más falta hace, pero hay un gran capital asociativo invertido en la transformación social. Así lo conjuga Palomera: «entendemos, con Max Neef, que a grandes problemas, muchas soluciones, pequeñas, coordinadas y coherentes». José Luis Palacios Más información: www.eculturas.org

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¿quién es? William Arias, inmigrante y amenazado de desahucio:

«Perder la casa es suficiente castigo como para además endeudarte de por vida» Dejó su Colombia natal, junto con su mujer, harto de una violencia soterrada pero asfixiante. Llevaba 15 años abriéndose paso en España, hasta que un accidente laboral que coincidió con el fin del boom del ladrillo, le convirtió en víctima de la legislación hipotecaria. –¿Cuál ha sido tu recorrido laboral en nuestro país? –Comencé a trabajar en barcos de pesca en A Coruña, era duro pero lo fui solventando como pude. Pasaba 60 día en la mar y ocho en tierra, así que cuando mi hija recién nacida no me reconoció al bajar de un barco, pensé en cambiar y encontré empleo en la construcción en Madrid. Llegué a ser encargado, me iba muy bien. Tuve un accidente y cuando quise volver ya no quedaban apenas obras, tampoco salían chapuzas. –¿Qué paso para verte envuelto en un proceso de desahucio? –En mi país tuve un negocio y propiedades y debí haber sabido que era una trampa, pero al ver que esto era normal aquí, y por querer dejarle algo a mis dos hijas, que han nacido aquí, me dejé liar. El del banco insistía y al final acepté para conseguir un piso en Vallecas y hasta un coche. Se me olvidó que «tan bueno, no dan tanto», como dicen en mi país. Yo quería seguir pagando pero no podía, teníamos que

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comer…, y fui al banco para ver qué podíamos hacer. Un día me comunicaron el alzamiento de bienes y fui a ver a un abogado. Por ahora, hemos podido pararlo hasta el 2014. Puedo entender que si cometí un error, pierda la casa. Pero endeudarte de por vida es demasiado. Voy a pelear por la dación el pago. –Participas en la Plataforma antidesahucios de Vallecas… –Al principio, la mayoría éramos inmigrantes, pero hoy somos mitad españoles y mitad de fuera. Ahora ves a parejas jóvenes con hijos que compraron pisos nuevos con hipotecas muy largas que están hundidas. Pero hay que abrirse y comunicar los problemas porque psicológicamente es muy fuerte. Debemos movernos para encontrar solución. –Sin trabajo, debe ser duro mantener la esperanza… –El trabajo te permite muchas cosas, pero cuando falta, todo es más difícil. Hay que tener un poco de ambición y esforzarse. Yo

no aspiro a ser Cristiano Ronaldo, pero sí a vivir con dignidad y superarme día a día. Soy optimista y creo que de la mano de Dios sal-

dremos como se pueda. Estoy acostumbrado a luchar y tengo una familia que me da fuerzas… José Luis Palacios


Aparato crítico Trapicheo en el informativo

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os noticieros de TVE han sido tradicionalmente los más vistos por la audiencia en nuestro país, aunque hay meses donde en cierta franja horaria alguna cadena privada le arrebata el liderazgo. Ha sido así por costumbre, por tener la mejor infraestructura y por la presunción de que la pública es de todos, pero nadie puede garantizar que vaya a seguir siendo así. Más que nada, porque con cada cambio de gobierno, cambian los profesionales y las estrategias. Parecía que los gobiernos de Zapatero, al menos, nos dejarían una cadena estatal más independiente e imparcial, pero rápidamente nos dimos cuenta de lo efímero de aquel pensamiento. Últimamente se notan demasiado las intenciones a los gestores de TVE. No solo es que acaben de estrenar el programa «El alma de la empresa», donde se repasa el día a día de algunos empleados de grandes empresas, o «Fabricando: made in Spain», para dar a conocer la producción patria, sino que hay tantas ganas de agradar al partido del gobierno y ayudarle a ta-

S par las grietas que sus medidas provocan en la cohesión social que llegan a rozar el límite del decoro. En un informativo de las 21 horas, se venía a invitar a los desempleados a rezar para aliviar su situación. Textualmente, «acercarse a un altar puede calmar la ansiedad por la falta de trabajo o el temor a perderlo». La cadena intentó defenderse del revuelo que se montó argumentado que se trataba de una «noticia de menor trascendencia» que «ilustra la crisis desde el punto de vista social». No es que sea verdad o mentira –de hecho sosegarse cuando el suelo parece hundirse a nuestros país es siempre bueno– es que suena a frivolidad inoportuna para los millones de personas en paro y a trapicheo de mal gusto con lo trascendente. Cristina López

La mirada justa

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¿Sabías que.. ? egún la oficina de estadísticas alemana, hay 29.910 nuevos inmigrantes españoles al país germano, la cifra más abultada desde 1973. l número de parados que no percibe ninguna prestación por desempleo: supera los 4 millones de personas entre 16 y 64 años. Solamente el 35% de los parados cobra algún tipo de prestación. l gasto destinado a prestaciones y subsidios ronda desde 2009 a los 30.000 millones de euros, unos tres puntos del Producto Interior Bruto. En los últimos dos meses, debido a los recortes de las prestaciones, el gasto en protección contra el desempleo, ha bajado algo.

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¿Sirven para algo los aniversarios?

os va a los seres humanos la celebración de los aniversarios de todo, quizás porque queremos y necesitamos celebrar la vida.Ahí están los cumpleaños, las bodas de plata o de oro, las celebraciones de acontecimientos como el 1º de mayo y otros, etc. Celebramos la vida para seguir viviendo con más intensidad y calidad. Quisiera resaltar que en este año 2013 celebramos el 50 aniversario de la encíclica «Pacem in terris» (la paz en la tierra) del Papa Juan XXIII. Y surgen muchas preguntas: si ya hace 50 años se planteaban buenas salidas a los problemas, ¿por qué no hemos hecho caso? ¿Cómo sería nuestro hoy si hubiéramos llevado a la práctica sus planteamientos? ¿Por qué no retomarlos hoy? Me voy a fijar en dos aspectos que pueden ser interesantes. El primero, hay que respetar y promover los derechos humanos de las personas. Sin derechos y sin sus correspondientes deberes la persona no tiene dignidad. Señalamos uno: la personas tiene derecho a que se le facilite la posibilidad de trabajar. Hoy no se realiza este derecho en medio del masivo e

injusto paro que hay. Toda la sociedad debe promover este derecho y, especialmente, los gobernantes deben defender y favorecer este derecho y todos los demás; es su razón de ser. El segundo, es la valoración de la política para construir una sana convivencia de las personas. La política, los políticos, deben buscar solo el bien común para que todas las personas puedan desarrollar una vida digna. La buena manera de hacer política en lo nacional y en lo internacional debe guiarse por estas exigencias: hay que obrar desde la verdad, mirando por la igualdad de las personas y de los pueblos, sin mentiras, con honestidad, con veraz información. Hay que obrar desde la justicia, no actuando contra los derechos humanos, eliminando las condiciones injustas en todos los ámbitos de la vida. Hay que obrar desde la solidaridad activa de todos con todos, mirando por los más empobrecidos. Y desde la libertad, favoreciendo la participación y protagonismo de las personas y de los grupos. Nunca es tarde si retomamos estos planteamientos. Ganaríamos todos. Gregorio Burgos

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l 55% de los trabajadores españoles a tiempo parcial están subempleados –trabajan a tiempo parcial aunque querrían y podrían trabajar más horas, tasa solo superada por Grecia (66%) y por encima de Letonia (53%) y Chipre (50%), según la oficina estadística comunitaria. En España, solo el 14,7% de los trabajadores entre 15 y 74 años tiene contratos a tiempo parcial, por debajo de la media de la UE (19,9%).

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evangelio en la calle

Así va el mundo

El sin vivir de una familia obrera

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ace pocos días estuve hablando largamente con una familia trabajadora cuyos miembros son buenos amigos míos. Seguro que esta familia nos lleva a tantas y tantas que viven en circunstancias parecidas. Lo hago con un gran cariño. Ella, la madre de familia y esposa, trabaja limpiando escaleras en dieciséis bloques de viviendas desde que era una niña. De las siete horas diarias de trabajo está asegurada solamente cuatro. Su esposo, sin trabajo desde hace muchísimo tiempo, ayuda en la limpieza y arreglo de su piso y también en esas tres horas sin cobertura legal. Antes trabajaba de pintor. Los dos llevan trabajando cuarenta años. Ella tiene cotizados siete y él, quince. A ella, el contrato de las cuatro horas de vez en cuando se lo cambian a otra empresa del mismo dueño. Pagan quinientos euros de hipoteca mensual por su piso y les quedan dieciocho años para concluirla. Cobran alrededor de mil quinientos euros mensuales. A todo esto hay que unir nietos, padres mayores e hijos, uno de ellos sin trabajo. ¿Qué hay en el fondo de esta historia tan corriente? En primer lugar, una gran incertidumbre sobre su futuro: pensión, enfermedad, despido sin derechos ningunos… En segundo lugar, vivencia aceptable del presente: reparto del trabajo en la casa y fuera, vivir bien «para como están las cosas»… Y en tercer lugar: estabilidad familiar, colaboración activa en una asociación y participación en una reunión de amigos de la HOAC. Todo ello arropado por su fe cristiana. El sin vivir de esta familia pasa por cientos de incertidumbres, pero hay algo que lo fortalece todo: sus ganas de vivir, bondad, sencillez y alegría natural, ansias de que todo pueda ser mejor para los obreros… No creo que saque las cosas de su sitio si digo que esta familia nos lleva de la mano a la familia de Nazaret (Marcos 6, 1-6): ¿no es éste el hijo del carpintero?, y al encuentro con Jesucristo en el ajetreo de la vida (Mateo 11, 2830): «Venid a mí los que estáis cansados y agobiados…». ¿El sin vivir de esta familia se parece al sin vivir de la tuya? Antonio Hernández-Carrillo

2ª Edición

http://www.setem.org

En Bangladesh más de 4 millones de trabajadores y trabajadoras están empleadas en 5.000 fábricas proveedoras de grandes marcas y minoristas de ropa. El pasado 24 de abril se produjo el, hasta ahora, peor «accidente» en la historia de la industria textil del país: se derrumbó por completo el enorme edificio Rana Plaza, en Savar, sepultando a miles de personas. En el momento de escribir estas líneas se han recuperado 1.038 cadáveres y se han rescatado más de 2.000 heridos. Buena parte de la ropa que se fabrica en el mundo se mueve en un entramado de contratas y subcontratas, con permanentes deslocalizaciones que buscan lugares donde producir siempre más barato, que presionan a la baja los precios de fabricación, los salarios, las condiciones de trabajo y seguridad…, para obtener siempre más beneficios.

Conocer la realidad es el primer paso para disponerse a cambiarla Pedidos: Ediciones HOAC. Calle Alfonso XI, 4, 4º 1€ 28014 Madrid 91 701 40 83 www.hoac.es - www.edicioneshoac.org

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TU 147 junio