Issuu on Google+

Más pobres y más olvidados Nuevos modos de hacer sindicalismo Edita HOAC - Nº 146 - MAYO 2013 - III ª Época - 0,60 € - Suscripción anual: 6 €

1º de Mayo

Justicia con Amor, para dignificar la persona

así lo vemos

E

n estos tiempos la persona ha quedado reducida a un instrumento en función de la rentabilidad económica, se han mutilado las dimensiones de su vida que no son funcionales para la rentabilidad, se ha humillado y degradado así la dignidad de las personas. Necesitamos más que nunca revitalizar lo que ha representado históricamente el 1º de Mayo, un símbolo del esfuerzo por hacer justicia a la dignidad de la persona del trabajador y trabajadora. La lucha por la justicia exige organizarlo todo en función de la dignidad sagrada de todas y cada una de las personas. Desde

Jesucristo, no basta con intentar cambiar estructuras y leyes, sino que, ante todo, hay que reconocer, servir y amar al otro. Nuestra vida es humana, justa, cuando compartimos lo que somos y tenemos con el otro, cuando lo ponemos a su servicio, cuando nos damos. Esto es lo que hace posible cambiar los comportamientos personales, las mentalidades y las estructuras sociales. No hay amor cuando no se busca la justicia y se lucha por ella, pero no puede haber justicia sin amor. No, cuando de lo que se trata es de hacer justicia a la dignidad de la persona. Y eso es lo que necesitamos los trabajadores y trabajadoras.


la calle

Más pobres y más olvidados Un nuevo estudio de Cáritas vuelve a denunciar el abandono al que la sociedad española está sometiendo a los más pobres, al tiempo que alerta sobre la grave brecha social abierta. «La fractura social se ha instalado entre nosotros y con el tiempo cada vez será más difícil que las personas empobrecidas puedan salir de la exclusión», ha declarado el secretario general de Cáritas, Sebastián Mora.

R

espaldado por el último informe de la Fundación Foessa, titulado «Desigualdad y derechos sociales», la institución caritativa de la iglesia española, habla ya abiertamente de una «década perdida» en cuanto al desarrollo del bienestar y el combate contra la exclusión. La destrucción de empleo y la moderación salarial, junto al adelgazamiento constante de las políticas sociales, está teniendo efectos pavorosos en nuestra sociedad. La capacidad adquisitiva de la población en 2012, medida por la renta per cápita, ha sido inferior a la que había en 2001. Sin embargo, la generalización de las penas no está siendo equitativa, ni mucho menos. Los ingresos de la población con rentas más altas ha crecido, de modo que España se ha convertido en el país más desigual de toda la Unión Europea, algo que, además, «ha venido acompañado de una disminución de los recursos de protección social pública en su vertiente redistributiva y asistencial», en palabras de Sebastián Mora.

Paro y precariedad: camino de exclusión

La evolución del empleo es uno de los factores que más

están contribuyendo al deterioro de la situación social de un número cada vez mayor de hogares, si se tiene en cuenta que durante el año 2012 el mercado de trabajo registró los que probablemente pueden caracterizarse como peores resultados de la etapa democrática. El porcentaje de hogares en los que todos los activos están sin trabajo ha aumentado del 2,5% al 10,6% del total de hogares. En términos absolutos, el Informe indica que se ha pasado de 380.000 hogares en esta situación antes de la crisis a más de 1.800.000 a finales de 2012.

El coordinador del Equipo de Estudios de Cáritas, Francisco Lorenzo, explica que «en un contexto como el actual, asistimos a la transformación del empleo no solo en términos cuantitativos, sino en cuanto a su naturaleza y al lugar que ocupa en el imaginario colectivo de nuestra sociedad: si bien hace cinco años estábamos a la cabeza de Europa en la generación de empleo, trabajar hoy no es ya un derecho, sino que parece haberse convertido en un privilegio». Con el deterioro general se corre el riesgo de olvidarse de las personas que peor lo

están pasando. Sebastián Mora denuncia que «se está dando una especie de invisibilización de la pobreza y de la exclusión severa por saturación y extensión de la pobreza». Las cifras muestran la existencia de un 26,8% de personas en situación de pobreza y exclusión social, así como un rápido incremento de la pobreza severa: de 300.00 familias sin ingresos en 2007 hemos pasado a 630.000 en 2012. Para el secretario general de Cáritas «la erosión de las políticas sociales han mostrado su impacto especialmente en los colectivos más vulnerables y es también evidente cómo nos hemos olvidado de los pueblos del sur, hemos excluido continentes y países de nuestro pensamiento, de nuestra solidaridad, de nuestro compromiso». Si la austeridad vulnera los derechos sociales, los más pobres serán definitivamente abandonados. Como ha advertido Francisco Lorenzo, «nuestra apuesta por los derechos sociales dará cuenta de los valores que realmente tenemos como sociedad, pues solamente seremos democracia si garantizamos los derechos sociales de los más vulnerables». Si es verdad que siempre la pobreza y la exclusión hieren el corazón –añade Sebastián Mora–, la desigualdad es un escándalo ético y político. Como me decía hace un tiempo una campesina salvadoreña «la pobreza nos asusta pero la desigualdad nos indigna». José Luis Palacios

Quiénes hacemos el ¡Tú! Coordina: Mª Dolores Medina

Colaboran: Roge Torres, A. A. Maestre, Francisco Porcar, José Luis Palacios, Cristina López, Gregorio Burgos, Antonio Hernández y Chipola. El ¡Tú! se imprime en papel couché de 100 gr/m2, ecológico, 100% libre de cloro y de otros compuestos sulfurosos. Nuestra dirección: Periódico ¡Tú!, Alfonso XI, 4 -4º, 28014 Madrid, y nuestros teléfonos son: 91 701 40 80, y 91 522 74 03 (fax) Edita: Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC). Depósito legal: M.40919–1996 La tirada de este número ha sido de 12.000 ejemplares.

2


política en zapatillas

La sociedad del acoso L

a dignidad de toda persona es un valor sagrado que todos, políticos y ciudadanos, debemos respetar y salvaguardar. Según este principio, el «escrache» es condenable. Podría decirse que trata de salvaguardar la dignidad de unos a costa de la de otros, y así perecen las dos. Pero no es tan sencillo. Las leyes elaboradas por los gobiernos y parlamentos han creado la sociedad del acoso.Vivimos acosados por la banca; por las leyes y los procedimientos judiciales injustos; por la información manipulada que nos angustia; por la corrupción, el engaño y la mentira; por el despido real o futuro; por la pensión que no tendremos, el futuro perdido de nuestros hijos, el subsidio que desaparece y la vivienda que nos quitan… Vivimos permanentemente acosados, sin respetar horarios, ni espacios, ni familia, ni edad, ni nada.

La virtud política debería llevar a los políticos a meterse en los despachos de Cáritas, o en los puntos de información contra los desahucios. Necesitan humanizarse con las lágrimas, el dolor y la desesperación de tantas víctimas. No basta con «saberlo» o leerlo en el perió-

dico, hay que escuchar y mirar a los ojos para que el corazón oprima y la conciencia se ensanche. Ahí, en el encuentro entre palabras y miradas, radica la solución de todo el problema. Las víctimas, y los que nos sentimos víctimas con ellas, solo buscamos respuestas a nuestras manifestaciones, recogidas de firmas, peticiones de diálogo y propuestas de salida. La respuesta de los gobiernos y parlamentos ha sido nula, salvo el decreto de la Junta de Andalucía. Mirado así, el «escrache» es la única salida que se nos ha dejado para mirar frente a frente a nuestros responsables políticos y sacarlos de su autismo. De cómo lo utilicemos depende que nos degrademos o que nos humanicemos humanizándolos. A.A. Maestre

cultura

¡Cómo quisiera una Iglesia pobre y para los pobres!

E

n sus primeras homilías y discursos, el Papa Francisco ha insistido en dos deseos que muchas personas, en nuestra Iglesia y en nuestra sociedad, han –hemos– acogido con esperanza. Uno lo ha expresado el Papa diciendo: «¡Cómo quisiera una Iglesia pobre y para los pobres!», porque «¡Cuántos pobres hay todavía en el mundo! ¡Y cuánto sufrimiento afrontan estas personas!». El otro podríamos sintetizarlo así: ¡Cómo cambiaría el mundo si viviéramos más la misericordia!, que nos hace presente aquella propuesta de vida de Jesús que el evangelista Lucas expresa: «Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso» (Lc 6, 36). El Papa Francisco dice que, para él, el mensaje más fuerte de Jesús es la misericordia. El anuncio hecho vida de un Dios ¡qué nunca se cansa de perdonar!, ¡qué tiene una paciencia infinita con nosotros porque nos ama hasta el extremo! De Jesús dicen los evangelios que tenía «entrañas de misericordia» y se conmovía ante el sufrimiento de los empobrecidos y excluidos. De ese amor misericordioso brota «el hambre y sed de justicia» que construye un mun-

do más humano. Por eso, los dos deseos del Papa, una Iglesia al servicio de los pobres y la acogida y vivencia de la misericordia, tienen mucho que ver y son inseparables. De las dos cosas, de lucha por la justicia debida a los empobrecidos y de «ser misericordiosos», estamos muy necesitados, tanto en nuestro mundo como en nuestra Iglesia. Porque sin la lucha por la justicia debida a los empobrecidos, ¿puede haber amor real a las personas? Pero, sin amor a las personas concretas, ¿puede haber lucha por la justicia? Esa unión entre amor y justicia es clave para humanizar nuestro mundo, para combatir el empobrecimiento que niega la sagrada dignidad de las personas, y para construir nuestro ser y vivir de forma realmente humana. Por eso, los dos deseos expresados por el Papa Francisco nos invitan a pedir y acoger ese don de Dios que es la misericordia y a convertirlo en tarea para construir nuestra vida. Porque esa «Iglesia pobre y para los pobres» y esa mayor justicia y humanidad en el mundo dependen, y mucho, de cómo orientemos nuestra vida, la de cada uno de nosotros. Francisco Porcar

3


la ventana del mes

La campaña "Marcos Readmisión" combina las

Nuevos modos de hacer sindica «Somos cuatro monos, mal organizados, sin mucha idea de nada, pero hemos conseguido romper el cerco mediático en torno a Telefónica, uno de los mayores inversores publicitarios del país», afirma Fermín Rodrigo, militante de la HOAC de Barcelona, ex trabajador de Telefónica y activista de la campaña «Marcos Readmisión».

M

arcos Armenteros, empleado en Barcelona, fue despedido, junto con otra trabajadora de Madrid, en 2010 por haber estado de baja médica por una hernia discal debidamente diagnosticada y tratada. Logró la nulidad por razones sindicales y por aplicación indebida de la retroactividad de la ley, incorporándose al trabajo, hasta que Telefónica obtuvo una sentencia en los tribunales que convirtió el despido nulo en improcedente, lo que le permitió deshacerse del trabajador mediante una indemnización. La multinacional había presentado su propuesta para un nuevo convenio al tiempo que negociaba un ERE que afectaba a unos 6.500 trabajadores, pese a haber ganado 10.000 millones de euros ese año. Ya se estaba hablando de la Reforma Laboral que iba permitir despidos por enfermedad y la dirección de la compañía había ad-

vertido a los sindicatos que, de no plegarse a sus condiciones, utilizaría las nuevas oportunidades que la próxima legislación les iba a conceder. El caso de Marcos, y de la otra trabajadora de Madrid (que acabó finalmente contrayendo una depresión), era un primer aviso a la plantilla y sus representantes. El trabajador, tras darle muchas vueltas, desistió en su empeño legal y habló con sus compañeros del sindicato de su disposición a iniciar una movilización social. Las organizaciones con menos representación se sumaron a la nueva fase de lucha sindical, mientras que las mayoritarias dejaron hacer. Las protestas, de lo más

Fermín Rodrigo cree que la campaña por la readmisión de Marcos muestra que «los sindicatos mayoritarios no es que no sean necesarios, sino que ya no son imprescindibles» 4

variadas, se sucedieron; se multiplicó la información a la plantilla y se celebraron asambleas en los centros de trabajo, no siempre con el permiso de la empresa. En noviembre de 2012 Marcos Armenteros y cinco compañeros de Telefónica iniciaron una huelga de hambre indefinida contra los despidos por bajas médicas y la readmisión inmediata. Duró 23 días. Las redes sociales causaron un gran impacto en la imagen de la

compañía, después de que el conflicto llegará a convertirse en uno de los asuntos más leídos en Twitter. El teléfono de atención al cliente de Telefónica quedó colapsado con quejas y peticiones de baja y los directivos insertaron varios artículos en prensa para defender su postura. Activistas del 15-M o de las plataformas contra los desahucios convocaron en los barrios sus propias movilizaciones demandando una respuesta de Telefónica. Hubo concentra-


redes digitales y la calle

alismo ciones hasta frente a las tiendas de telefonía móvil. En febrero de 2013, durante el «Mobile World Congress» de Barcelona, el principal escaparate mundial del sector, 15 personas desarrollaron otra Huelga de Hambre. Además, hubo concentraciones, huelga y manifestaciones, pero también representaciones callejeras de protestas («flashmob»), y, cómo no, una batalla digital, que provocó que el directivo Kim Faura se diera de baja de Twitter. Curiosamente, aparecieron mensajes difamatorios contra Marcos y quienes le apoyaban, que lograron ser igualmente «trending topics». En marzo, hasta seis formaciones políticas (Izquierda Plural, el Grupo Socialista, ERC, Amaiur, BNG, CompromísEquo y Geroa Bai), presentes en el Congreso de los Diputados, pidieron una reunión con el presidente de Telefónica, Cé-

sar Alierta, para trasladarle la petición de readmisión del trabajador despedido mientras estaba de baja laboral. En su opinión, el caso de Marcos es «un ejemplo» de lo que no debe ocurrir en las empresas. La desigual lucha continúa, sin que Marcos haya sido readmitido, ahora en medio de una nueva negociación del convenio y el final del ERE puesto en marcha en 2011. Con una plantilla en la que quedan 30.000 trabajadores directamente vinculados, de los más de 80.000 que llegó a tener en España y con un sin fin de subcontratas y filiales, los usos del sindicalismo clásico parecen poco capaces de cambiar las decisiones de la cúpula. Por eso, Fermín Rodrigo cree que la campaña por la readmisión de Marcos muestra que «los sindicatos mayoritarios no es que no sean necesarios, sino que ya no son imprescindi-

«Hay que replantearse muchas cosas, empezando por el sentido del trabajo asalariado y por revisar cuánto capitalismo tenemos cada uno dentro de nosotros» bles» y que «dado que casi nadie está dispuesto a pelear en su puesto de trabajo, sea por ideología, por economía o por miedo, el futuro pasa por combinar la movilización en los centros de trabajo –transgrediendo las normas si hace falta, cuestionando las imposiciones– con la calle y la batalla por la imagen pública, para aunar fuerzas con los movimientos sociales, que en este caso han dado un apoyo muy importante». En la campaña en defensa de los derechos laborales de Marcos han trabajado conjuntamente viejos sindicalistas sin mucho conocimiento de internet con jóvenes expertos en informática, personas con fuertes convicciones religiosas, de distinto signo, con otras que se declaran ateas o agnósticas, lo que les ha permitido enriquecerse con las visiones, conocimientos y experiencias de cada cual, conocerse mejor y aprender a trabajar unidos desde la diversidad. Fermín ha podido

comprobar que «a las huelgas y concentraciones va poca gente, pero a las acciones de calle acuden los trabajadores con sus familias», por lo que piensa que es crucial ampliar la mirada sobre el trabajo para conectarlo con la vida: «el puesto de trabajo es importante, por razones económicas, por sus implicaciones para la salud y la vida social y familiar… Hay que defender el trabajo pero también la educación, la sanidad…». Para Fermín, se ha puesto de manifiesto la necesaria complementariedad de dos corrientes: «la político-sindical clásica y la de los movimientos sociales». «Hay que replantearse muchas cosas, empezando por el sentido del trabajo asalariado y por revisar cuánto capitalismo tenemos cada uno dentro de nosotros», afirma Fermín, para quien, «sin haber ganado nada todavía», puede que la lucha de Marcos sea «una primera victoria» hacia los nuevos tiempos. José Luis Palacios

5


¿quién es? Don Carlos Manuel Escribano, obispo de la Acción Católica Española:

«La fe es signo de esperanza en estos tiempos de crisis» Los movimientos apostólicos, en fidelidad a la misión de la Iglesia, son llamados a asumir el reto de la Nueva Evangelización con renovadas fuerzas y esperanza. Con ocasión del Día de la Acción Católica y el Apostolado Seglar, que se celebra el 19 de mayo, festividad de Pentecostés, hablamos con el consiliario de la Acción Católica Española y obispo de Teruel, Don Carlos Escribano. –Tras más de un año y medio como obispo consiliario de la Acción Católica Española, ¿cómo valora el presente de esta realidad eclesial? –Es una realidad que valoro con esperanza. Es muy importante la presencia del apostolado seglar y en concreto de la Acción Católica en la acción evangelizadora de la Iglesia. Las fortalezas vienen dadas por una tradición y una historia, con sus luces y sus sombras, pero que, en el fondo, han servido para ser capaces en muchos momentos de poner en evidencia la gran apuesta que hace el Concilio Vaticano II, sobre todo con la «Apostolicam Actuositatem», recogiendo elementos previos y relanzando el papel del apostolado seglar en el post-concilio y en los momentos actuales. Quizás las debilidades, procedan de lo que nos cuesta la renovación. –Precisamente en el Año de la Fe y tras el Sínodo sobre la Nueva Evangelización, ¿qué papel cree que está llamada a desempeñar la Acción Católica? –No es algo nuevo en nuestro horizonte. Ahora podemos estar dándole más vueltas. Teniendo en cuenta la importancia de las cuatro notas de la «Apostolicam Actuositatem», número 20, hemos de ver cómo somos capaces de redescubrir lo que es la Acción Católica y cómo podemos llevar adelante la acción evangelizadora. Es bueno siempre mantener la actualización de las

6

propuestas del Concilio que siguen desarrollándose en la historia de la Iglesia en medio de la historia los hombres. –En el mensaje al Foro internacional de Acción Católica, el Papa habla de la necesidad de potenciar «un laicado maduro y comprometido», ¿qué actitudes, comportamientos y valores habría que reforzar? –A veces nos desanimamos, pero nosotros somos proclives a pensar que la fe debe llenar el corazón de la gente de esperanza, especialmente en el contexto en el que nos estamos moviendo. Precisamente, debemos intentar crear cauces para que eso sea una realidad que ilumine el camino de nuestros contemporáneos. La Acción Católica, en concreto, y la Iglesia Católica, en general, si vivimos con una perspectiva profunda el don de la Fe, nos podemos convertir en un signo de esperanza para el mundo, especialmente ahora, que nuestro país vive unas circunstancias realmente complejas. –Benedicto XVI insistió a los miembros de la Acción Católica: «en esta fase de la historia, a la luz del Magisterio social de la Iglesia, trabajad también para ser cada vez más un laboratorio de «globalización de la solidaridad y de la caridad»… –En ese texto, primero Benedicto XVI habla de la cuestión del trato familiar, entre los seglares y los pastores, es un elemento muy importante. A parte de las acciones concretas, de denuncia y solidaridad,

un gran tesoro que tiene la Iglesia, y que especialmente los movimientos de Acción Católica pueden trasladar a la sociedad es la Doctrina Social de la Iglesia, una potencia que tiene la Iglesia en sí misma y que a veces es desconocida hasta por la misma Iglesia. Es uno de nuestros elementos que podemos ofrecer para llenar de esperanza a la humanidad que nos interpela. Otra cuestión es que nuestras propuestas pastorales, a veces, tienen poco fuste, porque no somos rigurosos a la hora de abordarlas y de transmitirlas. –¿Cree necesario también reforzar la vivencia de la comunión dentro de la gran diversidad asociativa de la Iglesia? –Cualquier programación pastoral debe tener como antesala esa experiencia de comunión que ilumina nuestra acción y que no es otra cosa que la capacidad de descubrir que el otro es un don para mí, es un regalo, alguien de quien aprender. A veces esa perspectiva se difumina y no terminamos de descubrir esa realidad que el Espíritu suscita en otros movimientos eclesiales. Si no,

corremos el riesgo de fijarnos más en lo que nos separa y tener un espíritu crítico con respecto a cuestiones que no terminamos de entender sobre la identidad de los otros movimientos. –En estos tiempos de secularismo y materialismo, y en plena crisis ética, económica, política y social, ¿tiene sentido la existencia de movimientos apostólicos especializados? –La crisis es una realidad que nos llena, no solo la boca, también el corazón y la mente. Estamos todos un poco aturdidos por esta realidad abrumadora. La Iglesia tiene que ser signo de esperanza, como los propios movimientos de la Iglesia. Hay que seguir evangelizando los ambientes y hay que ser eficaces en esa acción. Tenemos que ser enormemente exigentes y autocríticos. En la acción pastoral, como decía el obispo Dominique Rey, en el primer congreso de Nueva Evangelización, tendemos a hacer siempre lo mismo con lo que tiende a salir lo mismo. José Luis Palacios


Aparato crítico Educar la mirada

L

as empresas y grupos económicos han reunido en su seno a todos los medios de comunicación tradicionales y otros sectores de la cultura de masas, trasladando a menudo una visión sesgada de los hechos con el propósito, en innumerables ocasiones, de que nos identifiquemos con los intereses de las clases altas y no con los de la clase trabajadora y la ciudadanía que peor lo está pasando. Por eso es importante educar una mirada crítica en todo este escenario, porque si no son versiones que, competentes o ignorantes, terminan por imponerse. Además, otro fenómeno al que asistimos en nuestro tiempo, y especialmente para los y las jóvenes, es la «revolución tecnológica: internet, redes sociales, smartphones, Twitter, Facebook, Sms, WhatsApp…, nuevos soportes, formatos y lenguajes que abren todo un frente de posibilidades, donde hay un mayor acceso a diferentes informaciones, podemos opinar, llegar a otras personas y denunciar situaciones injustas que, de otra manera, no tendrían apenas visibilidad. Pero por otro lado, tienen sus peligros y hemos de educar(nos)

también frente a ellos para no permanecer sumisos: forman parte de la cultura de la inmediatez, la velocidad de la tecnología, el exceso de mensajes, la reducción de contenidos…, muchos instantáneos, sensacionalistas, enraizados en lo emotivo…, lo que empieza a traducirse en una saturación informativa por la que terminamos pasando de forma superficial. Y cada vez es más común sentir y escuchar «no tengo tiempo», no solo para leer y escribir más de 120 caracteres, sino que la inmediatez dificulta también la profundización, reflexión y mirada crítica de los acontecimientos. Y en los y las jóvenes, que estamos en proceso de formar nuestra propia identidad y visión de la vida, es importante cuidar estos aspectos frente a lo que nos ofrecen los medios, pues mientras nos vienen envueltos como entretenimiento (realitys, series, programas, noticias…) también están transmitiendo valores, ideologías, actitudes. Juventud Obrera, número 14. Abril 2013.

¿Sabías que.. ? E

l colectivo más pobre de España ahora es el formado por niños y niñas. Antes eran los mayores de 65 años. El 26% de los menores españoles, 2,2 millones de niños, vive en hogares que están por debajo del umbral de la pobreza, según el informe «El impacto de la crisis en los niños» de Unicef. l número de hogares con niños con todos los miembros adultos sin trabajo ha crecido un 120% entre 2007 y 2010. ay más niños pobres y son más pobres», señalaba Paloma Escudero, responsable de Unicef. España tiene el porcentaje de menores de 18 años que viven en hogares con pobreza alta más elevada de todos los países de la UE-15 y solo lo superan Rumanía y Bulgaria en la Europa de los 27.

E

«H

La mirada justa

L

Vaya, ¿nos imponen ser austeros?

a palabra austeridad sale a menudo en boca de los políticos. La austeridad es defendida por personas de muy distintas tendencias. Unos entienden y defienden una austeridad como recortes para salir de la crisis, recortes en todo: de sueldos, de gastos sociales en sanidad, educación, pensiones…, de inversiones públicas, etc. Consecuentemente hay que vivir más austeramente y así podemos salir de la actual crisis económica y social. Se nos impone y obliga a ser austeros. Otros hablan de la necesidad de una vida más austera para compartir y ser solidarios con las personas y pueblos empobrecidos. No se puede seguir viviendo en un consumismo y en gastos superfluos que potencian la desigualdad y la destrucción de esta tierra. Es una austeridad que no se impone, sino que todos la vamos asumiendo y la vamos haciendo práctica social. La palabra austeridad se va desacreditando por los recortes impuestos y poco justos. Pero también el estilo de vida más sobrio y solidario nos cuesta y encuentra resistencia en nuestro interior, porque en la cabeza tene-

mos la cultura de ganar, gastar y gozar de manera individualista. La austeridad solidaria exige mucho coraje. Una mirada justa nos obliga a unir las palabras austeridad e igualdad. La austeridad en un plano de igualdad, no para crear desigualdades. La solidaridad es para avanzar en una gran fraternidad humana. Ser sobrios es para que los que son excesiva y obligatoriamente austeros dejen de serlo. Ser austeros y sobrios y ¿no son una gran parte de los gastos superfluos? Dar de lo superfluo es para que los que lo pasan mal, puedan llevar una vida digna y se haga realidad el destino universal de los bienes. Y, en una situación de desigualdades, todos debemos querer ser austeros. Los que más tienen, deben hacer más esfuerzo de austeridad para compartir más. Qué bonito. ¿Llegaremos a hacerlo realidad alguna vez? Sería una experiencia muy satisfactoria. Es verdad que hay que vivir la austeridad en la vida personal, como opción libre de cada uno, pero también habrá que lograr que se vaya plasmando en la vida social, en la vida organizada, económica, social y política. Gregorio Burgos

E

l crecimiento de la pobreza crónica en la infancia entre 2007 y 2010 ha sido del 53%. nicef lamenta la «debilidad de la protección del sistema público hacia los menores, que se ha visto acrecentada por la reducción de las ayudas y servicios públicos, especialmente a partir de 2010». Los costes de no actuar ahora, no solo afectan a los niños y a las familias más vulnerables de forma inmediata, sino que comprometen el crecimiento y el bienestar de toda la sociedad a medio y largo plazo», advertía la directora de Unicef en España.

U «

7


evangelio en la calle

Así va el mundo

La viuda de Naín estaba en el hospital

E

l evangelista Lucas narra una escena dramática y conmovedora en el cap. 7, 11-17. Merece la pena que recodemos ese trozo del Evangelio y que nos detengamos en él llevándolo, en este caso, al hospital. Recodemos: al acercarse Jesús a la aldea de Naín, se encuentra con una viuda que llevaba a enterrar a su hijo único. Jesús se conmueve, dice a la madre que no llore, se acerca al féretro, lo toca, le pide al difunto que se levante y se lo entrega vivo a su madre. Al ver lo sucedido, la gente divulga que Dios ha visitado a su pueblo. De Jesucristo no puede salir otra cosa nada más que el bien. Él es una fuente de profundo bienestar. Nos cuesta trabajo, desde nuestra pequeñez, comprobar que tanta bondad pueda salir de tal profeta. Pero también es cierto que, previamente, Jesús se conmueve, se acerca, toca…, es decir, se mete en el problema, se embarra hasta lo más profundo de su ser y…, después, actúa. Este relato me ha venido a la memoria en estos días pasados cuando he tenido la ocasión de estar en la misma habitación del hospital con un joven trasplantado de hígado por dos veces con peligro de un nuevo rechazo. Su madre, viuda, lo acompañaba día y noche sin interrupción. Ver a la viuda y al hijo era un espectáculo sobrecogedor de ternura, ayuda mutua, cariño desmedido. En medio de su gran enfermedad había tiempo para la alegría y para la fortaleza, incluso, en los momentos de mayor dolor. Yo observaba y observaba (llevado por su fe y la mía) y concluía que Cristo estaba presente en ellos y les daba salud y vida. ¡Gran milagro! Ella era para mí la viuda de Naín. Termina el Evangelio diciendo que la noticia se extendió por toda la región. No podía ser de otra manera.Tanta ternura, vida y fe no pueden quedarse encerradas. Del Evangelio se desprende un caudal de vida. De la viuda y del hijo también. ¿Y de ti y de mí? Antonio Hernández-Carrillo FE DE ERRATAS: El título que aparece en «Evangelio en la Calle» publicado en el número anterior, correspondiente al mes de abril de 2013, no es el correcto. En realidad debía aparecer el siguiente: «La esperanza es lo último que se pierde».

NOVEDAD

El 2015 está a la vuelta de la esquina. Habrá que evaluar los llamados Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), cuyo cumplimiento estaba previsto para ese año. Sabemos que el crecimiento económico por sí solo no es suficiente para promover el desarrollo. Los países que más empleo han creado y más han reducido la pobreza fueron los que tomaron medidas para establecer una amplia protección social acompañada de un apoyo activo a la diversificación de sus economías, favoreciendo sin exclusiones el acceso a la financiación y aplicando políticas macroeconómicas favorables al empleo, que han fomentado la inversión y el consumo. Contaron con instituciones gubernamentales estables y sólidas, respetuosas con los derechos humanos, los derechos de propiedad y un entorno favorable a la creación y el desarrollo de empresas. El salario mínimo y la legislación relativa a la protección social han sido elementos clave para garantizar una amplia distribución de los beneficios.

Conocer la realidad es el primer paso para disponerse a cambiarla Pedidos: Ediciones HOAC. Calle Alfonso XI, 4, 4º 1€ 28014 Madrid 91 701 40 83 www.hoac.es - www.edicioneshoac.org

Dirección, redacción y administración: Alfonso XI, 4 - 4º. 28014 Madrid. Telf.: 917 014 080. Fax: 915 227 403


TU 146 mayo