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la calle

Hacia la Pascua florida

«M

e animaron a hacer unos ejercicios de Cuaresma», me dice Mari Luz, «pero no me decidí, iré a ver las procesiones». «¿Y por qué no los haces tú sola? Te aseguro que te será muy fácil vivir la Cuaresma sin salir de casa», le propongo. «¿Yo sola?», me pregunta. «Sí, tú sola, para llegar a la Pascua florida feliz con tus decisiones». «El método de Ver, Juzgar y Actuar podría, sin duda, ayudarte», digo. «Pero, ¿sola?», me insiste. «No, con el Padre Nuestro que rezamos y que Jesucristo nos pide vivir, palabra por palabra. Mira en cada una de ellas y descubrirás lo que puedes cambiar en tu vida. Pregúntate cómo respondes a cada propuesta del Padre Nuestro, cómo lo entiendes tú, cómo lo estás viviendo y cómo lo quieres vivir. Tómalo muy en serio, todos somos pecadores y amigos de Dios, pero queremos y podemos ser mejores, para cumplir con aquello que debemos trabajar por su Reino, dentro y fuera de nosotros, como testigos del Redentor. Te irás sintiendo que caminas hacia una Pascua florida, más hermosa». A. Berges

Del desahogo individual a la protesta colectiva Si los consumidores pasaran de quejarse individualmente al viento a organizar protestas públicas bien coordinadas, las empresas temblarían. ¿Qué pasaría si todos interrumpiéramos el gasto de luz por un periodo significativo? ¿Y si redujéramos nuestro consumo de petróleo?

E

l apagón convocado por «La Confederación Estatal de Asociaciones de Vecinos» para protestar por la abusiva subida de la luz entre las 22,00 y las 22,05 horas fue seguido por más de un tercio de los hogares españoles (unos ocho millones), según fuentes oficiosas –los datos se repiten por Internet sin que nadie se atribuya la autoría–, que con el consumo aproximado, con calefacción incluida, de 1 kilowatio en media hora, y teniendo en cuenta que el kilowatio lo cobran a 0,12 euros pudo suponer para las eléctricas la pérdida de 960.000 euros. En la página web de «Jumanjisolar», mantenida por una empresa de instalación de energía solar muy activa en la difusión del funcionamiento del sistema eléctrico, se dice que, según los datos de la propia Red Eléctrica de España, «apenas el 5% de los hogares españoles protestó con un apagón por la descomunal subida de la luz. Puede no parecer mucho, pero si decimos que 1.000.000 hogares decidieron quedarse a oscuras, la cosa cambia…». Lo cierto es que si se generaliza este tipo de respuestas efectivamente los directivos de las compañías energéticas se pondrían muy nerviosos. Por lo pronto, son muchas las voces que piden que este tipo de acciones se repitan todos los martes a la misma hora. Lo mismo podría hacerse con nuestra dependencia del petróleo, si en vez de contentarnos con reducir la velocidad máxima de las autovías a 110 kilómetros por hora optáramos por el transporte público o la bicicleta de forma masiva, dentro de nuestras posibilidades. Las petroleras, que ganan más cuanto más alto sea el precio de los combustibles, tendrían que empezar a pensar en cambiar su modelo de negocio. El boicot –negarse a comprar, vender o practicar alguna otra forma de relación co-

mercial o de otro tipo con un individuo, un gobierno o una empresa considerados, por los participantes en el boicot, como autores de algo moralmente reprobable– es una de las herramientas de protesta más poderosa que tienen de los ciudadanos y que se viene practicando con desigual fortuna desde el siglo XIX. Gandhi o Luther King adoptaron esta estrategia en sus respectivas luchas políticas como acciones no violentas al alcance de la inmensa mayoría de la población. Ahora que el mercado se ha erigido en el espacio principal donde satisfacer las necesidades vitales, su fuerza es todavía mayor. Sin embargo, la poca transparencia con que operan las empresas, así como el juego sucio de denunciantes interesados sólo en arruinar a la competencia dificultan su uso. Pero es innegable que sigue siendo un modo de canalizar el malestar social contra aquellas compañías que más responsabilidad tienen en la marcha del mundo. El apagón eléctrico ha surgido como un medio de canalizar el malestar de los clientes pero también como una forma directa de presión para empujar el necesario cambio de modelo energético. Todavía estamos a tiempo de decidir si queremos pasar un ratito con la luz encendida o a oscuras. En el futuro, tal vez, la falta de recursos naturales para soportar una demanda de consumo desmedida y alentada suicidamente por las empresas, podría imponernos el apagón definitivo. Cristina López

Quiénes hacemos el ¡Tú! Coordina: Mª Dolores Medina

Colaboran: José Ignacio Gámez, A. Berges, Roger Torres, A. A. Maestre, Chipola, Francisco Porcar, José Luis Palacios, Cristina López, Gregorio Burgos y Antonio Hernández. El ¡Tú! se imprime en papel couché de 100 gr/m2, ecológico, 100% libre de cloro y de otros compuestos sulfurosos. Nuestra dirección: Periódico ¡Tú!, Alfonso XI, 4 -4º, 28014 Madrid, y nuestros teléfonos son: 91 701 40 80, y 91 522 74 03 (fax) Edita: Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC). Depósito legal: M.40919–1996 La tirada de este número ha sido de 12.000 ejemplares.

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política en zapatillas

¿Alternativas? L

o peor que le puede pasar a una sociedad es tener conciencia de la multitud de problemas que la aquejan y que nadie se sienta responsable de ellos. Es lo que nos está ocurriendo. Nada hay que pueda quedar al margen de esta vorágine que lo arrastra todo. No hay institución, partido, sindicato, medio de comunicación o similar que no esté bajo el manto de la sospecha de la mentira, la inmoralidad y la corrupción. Ante próximas elecciones se presentan como alternativa: la alternativa eres tú, tus derechos, la defensa que tú hagas de ellos, no te fíes de nadie, muchos tú, unos junto a otros, juntos pero no unidos. Amigos y amigas reenvían estos mensajes creyendo que con ello ayudan a buscar una salida: «Mirad, no todo está perdido. Algo se mueve…». Pero lo que

se mueve aterra, y estamos tan ciegos que no lo vemos. Si eliminamos a los partidos, a las instituciones democráticas, a los sindicatos…, ¿qué nos queda?: individualismo, dinero y Banca. Las instituciones corruptas que padecemos no podrían existir en medio de una sociedad que no lo fuera. La sociedad somos nosotros, la corrupción está

entre nosotros y en nosotros, y a nosotros nos gusta más el circo que la política, ser espectadores en lugar de actores, aplaudir o abuchear desde el sofá o desde la barra. Hemos quebrado la relación moral en las instituciones y en nosotros. Hemos convertido a la mentira, la argucia, el trapicheo y el engaño en instrumentos útiles para conseguir fines, y no nos damos cuenta del panorama trágico en el que nos movemos: una marea de víctimas que no pueden vivir; multitud de familias desesperadas; de trabajadores parados, precarios, flexibles, desanimados o clandestinos; de vidas que sobran. Sí, hacen falta alternativas, pero si quieres construir una, empieza pidiendo perdón y no acusando. A.A. Maestre

cultura

Energía nuclear y modelo energético

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a crisis nuclear provocada por el terremoto de Japón ha evidenciado una vez más lo cierto que es aquello de que sólo nos acordamos de Santa Bárbara cuando truena. Ahora se habla de plantearnos con más detenimiento la seguridad de la energía nuclear. Es una oportunidad de repensar las cosas. Pero lo más probable es que dentro de poco volvamos a la situación anterior: no repensar nada. Además de tener un problema muy grave sin resolver, el de los residuos, la energía nuclear es potencialmente muy peligrosa. Por eso deberíamos haber tratado su utilización con mucha más precaución, porque estamos hablando de la vida de las personas. Y no es la primera vez que se producen graves accidentes nucleares. Pero hay otro hecho más importante aún: la necesidad de repensar todo nuestro modelo de energía. Estamos haciendo un uso de la energía que genera graves problemas humanos y ambientales. Estamos condicionando seriamente la vida de las futuras generaciones. Hay grandes intereses económicos, un gran negocio, que ocultan este problema. Y tenemos un modo de vida que también lo oculta.

Por razones de justicia y de responsabilidad hacia los demás es indispensable repensar globalmente nuestro modelo energético, en el sentido que señala Benedicto XVI en su encíclica «La caridad en la verdad»: «Las cuestiones relacionadas con el cuidado y la salvaguardia del ambiente han de tener debidamente en cuenta los problemas energéticos (…) En este sentido hay también una urgente necesidad moral de una renovada solidaridad (…) Las sociedades tecnológicamente avanzadas pueden y deben disminuir el propio gasto energético (…) Además, se debe añadir que hoy se puede mejorar la eficiencia energética y al mismo tiempo progresar en la búsqueda de energías alternativas. Pero es también necesaria una redistribución planetaria de los recursos energéticos (…) Su destino no puede… depender de la lógica del más fuerte (…) Esta responsabilidad es global, porque no concierne sólo a la energía, sino a toda la creación, para no dejarla a las nuevas generaciones empobrecida en sus recursos (…) Debemos considerar un deber muy grave el dejar la tierra a las nuevas generaciones en un estado en el que puedan habitarla dignamente» (nn. 4950). Francisco Porcar

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la ventana del mes

Crisis Económica:

¡Justicia para el mundo La crisis económica y los sacrificios impuestos para afrontarla están dejando en el actual cambio de organización social. En medio de este sufrimiento, se greso y la humanización*.

Familia Obrera

Víctimas de las crisis

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ari tiene 47 años, lleva 31 años casada. Tienen tres hijos, el pequeño, de 19 años, todavía vive con sus padres. Se casó a los dieciséis años, su marido trabajaba intermitentemente en la construcción. Con el sueldo de su marido pasaban dificultades para llegar a fin de mes, por lo que se puso a trabajar limpiando casas, sin contrato, sin darse de alta. Hace aproximadamente 18 años Mari consiguió un contrato a tiempo parcial de limpiadora en una empresa. El hijo mayor no pudo terminar el bachillerato, se casó bastante joven. Ahora ha intentado continuar los estudios pero su trabajo se lo impide. La hija trabaja de empleada de hogar sin darse de alta. El pequeño no ha querido estudiar, quería empezar a trabajar cuanto antes. A pesar de todas las dificultades que ha tenido y que está teniendo que solventar su familia, ella se siente «afortunada» si

✎ El número de hogares que tienen a todos sus activos en paro llega a 1.328.000, en el 4º trimestre de 2010. ✎ La crisis económica y la precariedad afectan al tamaño de las familias. En el primer trimestre de 2010 hubo 235.373 nacimientos (un 3,20% menos que el año anterior). ✎ Los bancos se quedan en España con una media de 25.000 casas cada trimestre por la imposibilidad de hacer frente a los pagos de la hipoteca (entre enero de 2008 y junio de 2010: 203.280 viviendas).

se compara con tantas otras familias cercanas del barrio cuyas condiciones son todavía más precarias. Al menos su familia tiene una casa en propiedad (una vivienda de protección pública).

cuando dices donde vives se te cierran todas las puertas. Ahora busco chatarra y saco unos 10 euros al día. Mi mujer hace algunas rifas. Pero cuando estamos muy apurados vamos a Cáritas parroquial para que nos paguen los recibos de la luz y el agua. Lo estamos pasando mal y nos agarramos a cualquier cosa».

Barrio en Exclusión

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ufino vive en un barrio ignorado. Como su mujer, Merche, está parado sin ningún tipo de ingresos. Tienen cuatro hijos (la menor, un bebé). Rufino salió de la cárcel hace seis meses, tuvo problemas con las drogas, ahora está en libertad provisional. «No hay nada para trabajar y encima

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✎ En el año 2000, había 374 barrios obreros marginales en España en poblaciones de más de 50.000 habitantes, habitados por unos 5 millones de personas. En la actualidad, su población podría rondar los 8 millones. ✎ El nivel de fracaso escolar en estas barriadas ronda ell 70%. ✎ El desempleo en España al finalizar el cuarto trimestre del año 2010 era, según la Encuesta de Población Activa, de 4.696.600 personas, lo que representa el 20,33%. Este porcentaje, en aderno C, los barrios marginales se muldel Cu A cogido e e la HO R d ía * el D tiplica. oac.es o para d www.h publica ible en dispon


obrero empobrecido! un reguero de víctimas, con rostros y apellidos, en una vuelta de tuerca más alzan algunas iniciativas solidarias que insinúan el verdadero camino del pro-

Mujer pensionista

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eresa tiene 76 años, es soltera y arrastra una grave enfermedad de corazón. Ha trabajado toda su vida como auxiliar en la consulta de un médico, pero la mayor parte del tiempo no cotizó. Después de una lucha constante y callada se plantó. Y en los últimos años de su vida laboral, por fin, le hicieron un contrato como auxiliar pero a media jornada, aunque trabajaba todo el día. «Ahora cobro 601,40 euros. Vivo con mi hermana viuda. Por eso tiramos para adelante con todos los gastos. Gracias a Dios, mis sobrinos, están todos trabajando, pero ha habido ocasiones en que les hemos tenido que ayudar y entonces nuestra economía ha temblado. Para mí, con mi enfermedad es clave la sanidad pública. Pero mi vida, como la de la mayor parte de los pensionistas, es muy ajustada y austera».

✎ El 40% de los pensionistas se encuentra amenazado por el riesgo de pobreza. El 36% de los hogares españoles tiene como principal fuente de ingresos una pensión. ✎ La pensión media de jubilación se sitúa en 882,27 euros y la pensión media del sistema (contando otras como las de viudedad y orfandad) de 778,14 euros.

Experiencias de amor y comunión La Red «Acoge» La Red Acoge es una federación de organizaciones surgida en el año 1991 para promover los derechos de las personas inmigrantes que se hallan en España. Su misión se centra en las personas inmigrantes como sujetos de intervención, y en el fenómeno migratorio, como clave para entender la sociedad española de nuestros días. Entre sus principios están la promoción y reivindicación de los derechos de las personas inmigrantes, tratando, al mismo tiempo, de fomentar la capacidad de acogida de la sociedad española; y el impulso del trabajo en red, activando la coordinación y el mutuo conocimiento de experiencias, programas y estrategias entre nuestras entidades, de modo que de dicho bagaje común se beneficie el conjunto de la federación.

Familia: vivir con un sueldo Lola e Isra son matrimonio y tienen dos hijos (Alonso de 3 años y Ana de 1 año). Empezaron en la JOC y actualmente están en la HOAC. Apuestan por la vida comunitaria y la incorporación de criterios cristianos a cada una de sus decisiones: trabajo (cerca de la familia, aunque el sueldo no sea elevado; en Proyecto Hombre); vivienda (barrio obrero, hipoteca asequible); economía (sólo un sueldo de 800 euros). «Seguimos adelante con la decisión de vivir con un solo sueldo porque no queremos que críen a nuestros hijos otros, porque pensamos que vivir con menos dinero y sin gastar mucho nos educa y nos posibilita prestar atención a las cosas realmente importantes, ser más solidarios y austeros. En definitiva, educar en valores obreros y cristianos que, al fin y al cabo, es en los valores que queremos vivir y educarnos junto a nuestros hijos».

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¿quién es? Carmelo Plaza, Salud Laboral de CC.OO.

«Determinados empresarios han relajado la prevención»

–¿Hemos mejorado algo en la reducción de siniestros laborales? –Desde que empezó la crisis, en los últimos tres años, ha descendido la actividad económica y, en paralelo, la siniestralidad. Pero el descenso de los accidentes no ha sido proporcional, sino menor, a la reducción de trabajadores en activo. Es decir no ha descendido la siniestralidad porque haya más y mejor prevención, sino porque hay menos personas trabajando. –¿Están las empresas tomándose en serio las medidas de seguridad? –Determinados empresarios han relajado el cumplimiento de las políticas preventivas. Para ellos es más fácil recortar en prevención. Se ha perdido empleo en los servicios de prevención, se ha perdido calidad en los servicios que estas empresas prestaban a otras. Cuando el mercado laboral se recupere, los índices de siniestralidad seguirán subiendo. –Se sigue viendo la salud e integridad de los trabajadores como un coste engorroso… –La prevención nunca debe ser analizada como un coste, debe estar incorporada a la gestión empresarial, perfectamente presupuestada. Toda la inversión en preven-

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ción, además de ahorrar vidas, es futuro, es aumentar a medio y largo plazo la mejora de la competitividad y tener más capacidad para abordar su porvenir. Los que ahorran de forma sistemática en costes preventivos, empeoran las condiciones de trabajo, reducen la formación y ponen a los trabajadores en un marco difícil de asumir. –¿Y qué hace la administración? –Se están haciendo esfuerzos muy importantes, como es el caso de la Estrategia Española en Materia de Seguridad y Salud; en la Comunidad de Madrid todos los agentes implicados nos estamos esforzando muchísimo en desarrollar ya el tercer plan director de prevención de riesgos que hemos pactado. Hay muchos instrumentos de la administración que se están poniendo sobre la mesa y los sindicatos debemos intensificar la presión sobre los empresarios. –¿Se ha vuelto la inspección más relajada también ante las dificultades económicas de las empresas? –La inspección mantiene el mismo nivel de exigencia, hay mayor sensibilidad. Pero estamos asistiendo a una desregulación del mercado de trabajo que pone a muchos trabajadores y trabajadoras

Fran Llorente / CC.OO. Madrid

Entrevistamos al responsable de Salud Laboral de CC.OO. de Madrid con motivo del 28 de abril, Día Internacional de la Salud y Seguridad en el Trabajo, una jornada que los sindicatos mundiales quieren aprovechar para recordar que el trabajo con derechos es más seguro y que en España se dedica este año al recuerdo de las víctimas del amianto.

en la economía sumergida y eso supone que no hay contratos, no hay formación, no hay medios. Cuando hablamos de salud laboral no estamos hablando del cumplimiento estricto de las leyes de prevención, sino de un trabajo con derechos, en condiciones legales, absolutamente regulado en convenio. Si no, estamos condenando a muchos trabajadores a enfrentarse a riesgos innecesarios. –Habrán aumentado los riesgos psicosociales debido al paro, a los ajustes, a cargas

excesivas para plantillas que han mermado… –Las dolencias psicosociales van a más y tienen mucho que ver con el exceso de trabajo, con la falta de empleo o la posibilidad de perderlo. Es muy importante que la salud pública tenga en cuenta los entornos laborales y no mirar sólo las enfermedades. Hay que hablar claramente de qué significa perder el empleo y poner los medios para poder afrontar el futuro con garantías. José Luis Palacios


Aparato crítico Horizontes lejanos, tedio cercano

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uerra en Libia, catástrofe natural y radiactiva en Japón, revueltas árabes…, todo lo mediáticamente importante últimamente ocurre lejos. Por estas tierras, todo es tedio, con un gobierno desgastado y una callada oposición al acecho. Encima, nos vapulean con medidas, que dicen, nos imponen mercados e instituciones de fuera de nuestras fronteras. Para colmo, uno ve reflejado en los medios patrios síntomas de rebelión que se están dando en los países vecinos. En Francia, un librito titulado «Indignaos» de un veterano de la resistencia que colaboró en la redacción de la Declaración de los Derechos Humanos, ha vendido más de un millón de ejemplares; en Portugal el movi-

miento «Generación en Apuros», sin filiación sindical ni política, ha sacado a la calle a centenares de miles de jóvenes. Aquí en cambio, no hay noticias de revueltas, ni de protestas colectivas. Y no será porque falten a diario expresiones concretas del malestar social. ¿A ver si es que lo que pasa es que no hay ningún gran medio de comunicación preocupado por lo que le está pasando a los ciudadanos? Y ya se sabe, lo que no sale en los medios no existe. Va a ser cuestión de meterse en el «twiter» y en el «Facebook»…, que dicen que hicieron los jóvenes árabes, para algo más que para hablar de Belén Esteban, claro. Cristina López

La mirada justa

¿Sabías que.. ? L

a tradicional desigualdad en la distribución de la renta y el patrimonio se ha polarizado todavía más a raíz de la crisis, dando lugar a la mayor tasa de hogares pobres (20,8 % por debajo del 60% de la renta media), según el Barómetro Social de España. a brecha entre ricos y pobres ha aumentado. Si antes la diferencia era del 25%, entre 2005 y 2009 se intensificó hasta el 28%. penas ha mejorado el poder adquisitivo de la mayoría de la población que percibe rentas salariales, con una variación interanual del salario medio del 0,3% entre 1994 y 2009. Las grandes fortunas, en cambio, han visto incrementado su poder de compras en un 5,4 %.

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Rebelarse pacíficamente

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a ardido el norte de África. Túnez y Egipto han mostrado un caminar de la humanidad que puede ser histórico. Los ciudadanos de una nación, sobre todo y principalmente los jóvenes, se han lanzado a la calle porque no tenían futuro, convocados por ellos mismos a través del móvil o de Internet. Una de las razones poderosas que les movían es que estaban sin trabajo, sin salida económica, hundidos en un esperar sin esperanza, hasta que han dicho: «¡Ya vale!». Y lo han hecho pacíficamente, protestando unidos en la calle. Interesante. Todo ello me ha recordado la valoración que hace la enseñanza social de la Iglesia sobre la reacción de los trabajadores ante las situaciones de injusticia y explotación que han sufrido históricamente. Cualquier persona normal comprende que los trabajadores se rebelaran contra las injusticias. Ha sido una justa reacción

social. «Se debe reconocer francamente que fue justificada, desde la óptica de la moral social, la reacción contra el sistema de injusticia…» (Juan Pablo II, en encíclica «Laborem exercens» 8). Es de desear que la gente se mueva en esta línea inconformista. «Para realizar la justicia social en las diversas partes del mundo (…) son siempre necesarios nuevos movimientos de solidaridad de los trabajadores» (L.E. 8). ¿En esta reacción social está permitido y justificado todo? No. La mirada justa de la Iglesia nos indica que la violencia, el odio, el revanchismo no son instrumentos válidos para avanzar hacia una nueva sociedad. Pero una solidaridad activa, pública y pacífica es capaz de mucho. El ser cobardes y comodones impide avanzar. Pues, con lo que está cayendo sobre el mundo del trabajo, quizás sea bueno moverse y hacer algo por la justicia social. Gregorio Burgos

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l Barómetro, realizado por el Colectivo Ioé con el apoyo de CIP-Ecosocial (FUHEM) señala que entre 1994 y 2009 el bienestar social en España se ha mantenido siempre por debajo de los niveles de la Unión Europea (UE). n los últimos 16 años, mientras los indicadores monetarios han marcado una tendencia al alza (PIB, activos financieros e inmobiliarios), el bienestar social de la población apenas mejora, y los ciudadanos se muestran convencidos de que viven en una sociedad injusta y con instituciones políticas poco fiables.

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evangelio en la calle Siete palabras desde la cruz

Así va el mundo

«Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen» (Lucas 23, 34). «Te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso» (Lucas 23, 43). «Mujer, ahí tienes a tu hijo… Ahí tienes a tu madre» (Juan 19, 26-27). «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?» (Marcos 15, 34). «Tengo sed» (Juan 19, 28). «Todo está cumplido» (Juan 19, 30). «Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu» (Lucas 23, 46).

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stas siete frases, que los evangelistas ponen en boca de Jesucristo, son conocidas por las siete palabras. Fueron pronunciadas desde la cruz poco antes de morir, contienen todo lo más humano que brota del corazón de Dios y encierran perdón, gracia, cercanía, angustia, esperanza, entrega… Los últimos momentos de Jesús condensaron todo lo que había sido su vida para morir como vivió. Cada una de ellas y las siete en su conjunto poseen la fuerza suficiente como para salir a la calle y proclamar a los cuatro vientos que su mensaje no se puede reducir a unos cuantos ritos sagrados de unas cuantas o muchas personas piadosas y anuncian una humanidad nueva en donde las relaciones nunca sean de odio, explotación o lejanía, sino de entendimiento, fraternidad y comprensión. Nos llevan a la centralidad del mensaje cristiano: entrega de la propia vida con amor, para que no nos quedemos en el puro sentimentalismo del sermón evasivo, de las velas rutinarias y de los inciensos perfumados. Las palabras de Jesús pueden ser oídas como un grito desgarrado ante las injusticias de este mundo: hambre, miseria, paro, sueldos indecentes y políticos que se venden al poder del dinero y son, y esto es lo principal, una propuesta de liberación para los pobres desde la voz del justo ajusticiado injustamente. Nosotros somos hoy los que estamos al pie de la cruz para recibir y aceptar de Cristo esas siete palabras que nos transforman en discípulos. De eso se trata y para eso se pronunciaron y escribieron. Tenemos la palabra. Antonio Hernández-Carrillo

La trata de trabajadores es una variante moderna del comercio de esclavos. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) estima que hay cerca de 12,3 millones de personas en condiciones de trabajo forzoso. En los países industrializados, incluida Europa, 270.000 de los 360.000 trabajadores forzosos provenían de la trata de personas. La mayoría de la gente afectada por las prácticas de esclavitud son mujeres trabajadoras migrantes siendo las indocumentadas especialmente vulnerables. En Europa, sindicatos y ONG han lanzado una campaña conjunta para combatir el trabajo forzoso y la trata de personas. (www.ituc-csi.org/no-trabajar-solos-nuevo-informe.html)

Novedad

Conocer la realidad es el primer paso 2ª Edición para disponerse a cambiarla Pedidos: Ediciones HOAC. Calle Alfonso XI, 4 28014 Madrid 91 701 40 83 www.hoac.es - www.edicioneshoac.org

Dirección, redacción y administración: Alfonso XI, 4 - 4º. 28014 Madrid. Telf.: 917014080. Fax: 915227403

TU 129  

Revista TÚ!, nº 129, mes de abril de 2011

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