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La degradación del trabajo Pastoral Obrera de Bilbao Edita HOAC - Nº 130 - MAYO 2011 - III ª Época - 0,60 € - Suscripción anual: 6 €

Trabajo y solidaridad así lo vemos Se cumplen 30 años de la aparición de la encíclica «Laborem exercens», escrita por el Juan Pablo II, donde se afirma sin asomo de duda «la prioridad del trabajo frente al capital». Hoy, cuando la crisis, que tiene a sus culpables a salvo, está generando más desempleo, precariedad y exclusión, tenemos la obligación de recordar, con Juan Pablo II que «la solidaridad (de y con los hombres del trabajo) debe estar siempre presente allí donde lo requiere la degradación social del sujeto del trabajo, la explotación de los trabajadores, y las crecientes zonas de miseria e incluso de hambre» y que hay esperanza si somos capaces de «organizar y adaptar todo el proceso laboral de manera que sean respetadas las exigencias de la persona y sus formas de vida».


la calle JMJ 2011 Madrid

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l Papa viene a encontrarse con los jóvenes en Madrid el próximo mes de agosto. Las parroquias y grupos de la ciudad se están preparando a conciencia. Sin duda, el acontecimiento lo merece. La Iglesia española quiere transparentar el Evangelio a todos los sectores de la sociedad, también, por supuesto, a la juventud. Jesucristo tiene mucho que ofrecer a los jóvenes de hoy y de lo que se trata es de propiciar que todos encuentren cómo saciar sus ansias de plenitud. Viendo la ilusión, el esfuerzo y la movilización desatada, no puedo menos que preguntarme por qué este interés por los jóvenes no se vive con la misma intensidad siempre, por qué el esfuerzo en convocarles no tiene en cuenta su actual situación de desempleo, precariedad, incertidumbre, por qué movimientos como la JOC, con un experimentado método para llegar a los jóvenes trabajadores y de barrios populares, no está tan presente como debería entre nosotros… ¿Y si estos fueran algunos de los frutos que dé el evento de agosto? Juan García

La lógica mercantil desprecia el trabajo El 20% de los trabajadores de Telefónica en España, unos 6.000, van a perder sus empleos, a pesar de que en 2010 la compañía obtuvo beneficios récord de más de 10.000 millones de euros. Bimbo despedirá a 600 trabajadores encargados de la distribución, para contratar a un número parecido como autónomos.

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a multinacional española Telefónica tenía en 1992, antes de su privatización, unos 75.000 trabajadores, ahora son 32.000 en plantilla y varios miles más empleados en subcontratas que trabajan para el grupo. Si su poderío económico actual le debe mucho a sus inicios como empresa estatal, de todos los ciudadanos, las remuneraciones de sus directivos –sólo su presidente se embolsa 12,4 millones de euros al año– y los favores pagados a ex políticos como Zaplana, del PP; Javier de Paz del PSOE; Bangeman, excomisario de la UE de Telecomunicaciones, le deben mucho más al proceso de privatización de los sucesivos gobiernos españoles. La empresa de alimentación Bimbo despedirá a 600 trabajadores para externalizar la distribución de sus productos. La firma presentó un Expediente de Regulación de Empleo (ERE). «La decisión es consecuencia del elevado coste fijo del modelo actual y el cambio de tendencia en el consumidor hacia productos más baratos», justificó en una nota el grupo, propiedad de Sara Lee Bakery. La empresa alimentaria asegura que intentará mantener la plantilla mediante dos fórmulas: conversión a autónomos dependientes o prejubilaciones a partir de los 55 años. Hace años que Panrico utiliza la figura del trabajo autónomo para la distribución de sus productos. En total, estas dos empresas van a dejar sin trabajo a casi 7.000 personas, a pesar de que operan en sectores tan rentables como las telecomunicaciones y la alimentación. Telefónica y Bimbo han planteado una descarada degradación de las condiciones de trabajo, mediante la sustitución de veteranos con derechos por subcontratados y autónomos. Todo ello, gracias a una legislación que vela más por la cuenta de resultado de las empresas que por el bienestar de la población, gracias a un

sindicalismo debilitado y a una ciudadanía resignada que ha asumido la lógica mercantil como principio rector de la sociedad. Así pasa que, en unos momentos en que el paro afecta a casi cinco millones de trabajadores y trabajadoras, las autoridades políticas de nuestro país se están comportando como simples subordinados del poder económico. Imponen a la población las condiciones necesarias para que las compañías y los mercados sacien su afán de lucro a costa de la dignidad de los seres humanos, sin encontrar apenas resistencia entre los damnificados. La lógica mercantil lo ha invadido todo. El Papa Benedicto XVI, en su encíclica «Caritas in Veritate» ha sido muy tajante: «La actividad económica no puede resolver todos los problemas sociales ampliando sin más la lógica mercantil. Debe estar ordenada a la consecución del bien común, que es responsabilidad sobre todo de la comunidad política. Por tanto, se debe tener presente que separar la gestión económica, a la que correspondería únicamente producir riqueza, de la acción política, que tendría el papel de conseguir la justicia mediante la redistribución, es causa de graves desequilibrios». José Luis Palacios

Quiénes hacemos el ¡Tú! Coordina: Mª Dolores Medina

Colaboran: José Ignacio Gámez, A. Berges, Roger Torres, A. A. Maestre, Chipola, Francisco Porcar, José Luis Palacios, Cristina López, Gregorio Burgos y Antonio Hernández. El ¡Tú! se imprime en papel couché de 100 gr/m2, ecológico, 100% libre de cloro y de otros compuestos sulfurosos. Nuestra dirección: Periódico ¡Tú!, Alfonso XI, 4 -4º, 28014 Madrid, y nuestros teléfonos son: 91 701 40 80, y 91 522 74 03 (fax) Edita: Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC). Depósito legal: M.40919–1996 La tirada de este número ha sido de 12.000 ejemplares.

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política en zapatillas

Elecciones: necesitamos aire fresco L

a democracia es sin duda la mejor forma política de organizar la convivencia entre personas. Debemos cuidarla y las próximas elecciones municipales y autonómicas pueden ser un buen momento para plantearnos qué estamos haciendo a fin de protegerla y profundizarla. Nuestra democracia es terriblemente previsible. Hay dos partidos mayoritarios, siempre gana uno u otro; y pequeños partidos que acompañan. El que gana lo tiene todo. El que pierde, conserva una cuota de poder muy importante que le permite mantenerse. Mientras tanto, hay problemas que debiendo afectarles no lo hacen: Casos de corrupción; incumplimiento de lo prometido; recortes sociales a los pobres… ¿Por qué no reciben un voto de castigo que los reduzca a una fuerza marginal?

Hay problemas de nuestra democracia que dificultan la respuesta ciudadana. El voto de cada ciudadano no vale igual, lo que supone un grave atentado a la Constitución y tergiversa los resultados electorales. Las listas electorales cerradas y bloqueadas obligan a votar a los partidos y no a los candidatos. Ello

implica que el elegido debe fidelidad al partido, no a los electores que lo han votado; por ello permanece atento a la indicación del jefe para saber qué votar. Podrían sustituirse por un solo representante que manejara el voto de todos. Cuidar la democracia nos exige reivindicar estos cambios; abandonar nuestras seguridades; arriesgarnos a votar otras opciones minoritarias que, sin aparecer a veces en los resultados electorales pasados, proponen alumbrar otra manera de hacer política para construir un mundo nuevo. Mientras que las opciones políticas mayoritarias controlen lo que puede pasarles nada cambiará. Sólo ellas cambian, hasta hacerse irreconocibles cuando se las mira desde lo que dicen creer y defender. A.A. Maestre

cultura

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Los demonios de la economía

os bancos siguen ganando muchos millones de euros, pero no dan créditos a las pequeñas y medianas empresas, destruyendo puestos de trabajo y empresas. En 2010, las mayores empresas que cotizan en la Bolsa española han ganado 40.000 millones de euros, un 16,7% más que en 2009, pero no crean empleo sino que lo destruyen. Una gran empresa, que ha tenido 10.000 millones de beneficios, anuncia un plan para dejar sin empleo a 6.000 de sus trabajadores en España. ¿De qué va todo esto? Va de que quienes dirigen esos bancos y empresas sólo tienen una preocupación: aumentar siempre los beneficios, como sea. Durante años, algunos se han ocupado de eliminar todas las reglas, todas las obligaciones sociales, todos los impedimentos al ganar siempre más y más dinero al precio que sea. Hay que decirlo claro, como el teólogo Luis González-Carvajal Santabárbara en su último libro («El hombre roto por los demonios de la economía»): «Belzebú, el príncipe de los demonios, es el afán desmedido de lucro. No lo digo yo, lo dice la Sagrada Escritura:“El amor al dinero es la causa de todos los males” (1 Tim

6,10)… El neoliberalismo ha soltado las ataduras de Belzebú y ahora recorre el mundo entero acompañado de su séquito de demonios… provocando inenarrables sufrimientos a los más débiles. Los demonios de la economía andan sueltos». ¿Un lenguaje «raro»? Pero, ¿verdad que se entiende? Necesitamos atar los demonios: normas éticas para regular la economía, para dirigirla a fines sociales al servicio de las personas. Para ello necesitamos desprendernos de una falsa y destructiva creencia, pero que casi todos damos por indiscutible: que el fin de la economía es aumentar la riqueza, el crecimiento económico, y que, por tanto, enriquecerse es bueno. No. El fin de la economía debería ser satisfacer las necesidades humanas, de todas las personas. Sólo si nos situamos en esa finalidad de la economía y la orientamos en esa dirección podremos entender algo muy elemental pero que hoy se olvida constantemente: «El primer capital que se ha de salvaguardar y valorar es el hombre, la persona en su integridad» (Benedicto XVI, «La caridad en la verdad», 25). Francisco Porcar

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la ventana del mes

20 años del Secretariado Diocesano de

Con la mirada en el mundo del «¿Actualmente se puede hablar de clase obrera?»; «Mejor y más evangélico es dedicarse a la marginación»; «¿Qué pinta un secretariado dedicado al mundo del trabajo en una diócesis que tiene Secretariado Social?» En Bilbao llevan 20 años –los mismos transcurridos desde la creación del secretariado diocesano de Pastoral Obrera– respondiendo a estos comentarios.

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a opción y decisión ilusionada de unos laicos y presbíteros por recuperar la JOC y la HOAC en Bilbao junto con el impulso misionero de la «Asamblea del Pueblo de Dios de Bizkaia», convocada en 1984 por los obispos Luis María Larrea y Juan María Uriarte, desembocó en la creación en el curso 1990-1991 del Secretariado Diocesano de Pastoral Obrera de Bilbao. En 1985, la Conferencia Episcopal Española abrió un proceso de reflexiones y encuentros sobre las orientaciones pastorales necesarias para dar a conocer el mensaje cristiano entre los trabajadores. Fruto de tales esfuerzos, la LXVII Asamblea plenaria de los obispos, celebrada en 1994, aprobó el documento «La Pastoral Obrera de Toda la Iglesia», que supuso un espaldarazo al departamento bilbaíno. En él, se dice que «el

Monumento a la clase trabajadora (Sestao, Bizkaia)

mundo obrero continúa siendo la realidad más importante social y numéricamente, en nuestra sociedad, aunque esa realidad se encuentre hoy en un fuerte proceso de transforma-

«El mundo obrero continúa siendo la realidad más importante social y numéricamente, en nuestra sociedad, aunque esa realidad se encuentre hoy en un fuerte proceso de transformación y en su seno exista una gran variedad de situaciones» 4

ción y en su seno exista una gran variedad de situaciones». La Pastoral Obrera de Bilbao ha vivido muy de cerca la crisis industrial de los años 90 del siglo XX, la evolución de las organizaciones sindicales y el surgimiento de los nuevos movimientos sociales, las sucesivas reformas laborales, la extensión de la precariedad y la aparición de formas de pobreza y exclusión estrechamente vinculadas a la degradación de las condiciones de trabajo, así como el florecimiento de nuevas sensibilidades sociales. Ha desplegado una amplia labor de intermediación tanto entre los agentes socio-políticos y la Iglesia vasca, como entre los distintos estamentos de la co-

munidad diocesana, pero también todo un esfuerzo de difusión y sensibilización de los problemas de los trabajadores, preferentemente, de los sectores más empobrecidos, y de los criterios del humanismo cristiano para abordarlos. Una de las tareas realizadas más apreciadas en los ambientes católicos son las guías para celebraciones especiales, con motivo del 1º de mayo, el día contra la siniestralidad laboral o incluso para los funerales por víctimas de accidentes laborales. También el empeño por sacar adelante publicaciones propias ha sido notable. Ahí está la colección «Yunque2 –un cuaderno de unas 30 ó 40 paginas que va ya por el número 49–, la hoja


e Pastoral Obrera

l trabajo actual «Aizu!!!», –que se distribuye en parroquias y colectivos sociales–, el boletín «Ingude» o el contenido digital «Lanberri». La presencia del secretariado en el escenario público ha sido una constante, gracias a sus campañas de denuncia y reivindicación. De hecho, el monumento a la clase trabajadora, obra de Lucas Alcalde, en Sestao le debe mucho. Fue inaugurado en abril de 2001 después de infinidad de gestiones, que comenzaron en 1998, con el ayuntamiento, los sindicatos y un sin fin de entidades y particulares que lo financiaron y apoyaron. Ya en 1996, la Pastoral Obrera vizcaína había participado en la iniciativa legislativa popular por la «Carta de Derechos Sociales», impulsada por la asociación Gogoa y respaldada por numerosas asociaciones de lucha contra la pobreza, incluidas las de ámbito eclesial. Se recogieron unas 30.000 firmas y aunque el parlamento vasco rebajó su contenido, se puso en marcha lo que hoy se conoce como Renta de Garantía de Ingresos. En noviembre de 2003 se celebró, en Bilbao, la Jornada «Por unos presupuestos más justos. ¡Movilízate 24 horas por los derechos sociales!», un gesto de denuncia profética promovido por comunidades, movimientos y organizaciones de Vizcaya, en la que el secre-

«La Pastoral Obrera de Bilbao ha desplegado una amplia labor de intermediación tanto entre los agentes socio-políticos y la Iglesia vasca, como entre los distintos estamentos de la comunidad diocesana» cho a techo sea un hecho». Unas 300 personas se llegaron a concentrar en el Arenal de Bilbao. Desde 2009, varias entidades de Álava, Vizcaya y Guipúzcoa, incluida Pastoral Obrera de Bilbao, desarrollan la campaña «El trabajo es para la vida. Lana bizigai», que ha conseguido recientemente que el Parlamento Vasco aprobara, con 73 votos a favor y dos abstenciones, una proposición no de ley para que se elabore un protocolo que deberían seguir las empresas en su trato con los familiares de los trabajadores y trabajadoras que hayan sufrido un accidente laboral. El pasado 6 de abril, el Secretariado Diocesano de Pastoral Obrera de Bilbao, convocó un acto de celebración de sus dos décadas de existencia al que asistieron unas 70 personas, que no se contentaron con mirar atrás, sino que se debatieron y reflexionaron sobre «los

retos que el mundo del trabajo vive hoy». La tarea principal es hacer frente al «actual sistema de producción y consumo» que, «además de seguir produciendo pobres, rompe la comunión de las personas y les propone un proyecto de realización humana radicalmente contrario al bien del ser humano y al Plan de Dios sobre la persona y el mundo». Por lo que se propone profundizar en las realidades del mundo obrero y en las formas en que se traduce el conflicto social, extender la Pastoral Obrera, reforzar las acciones de difusión, denuncia y reivindicación, además de mantener el contacto con organizaciones y movimientos orientados al ámbito del trabajo, así como facilitar que la Iglesia diocesana sienta de cerca los anhelos y sufrimientos del mundo obrero más empobrecido. Grandes desafíos que en Bilbao van a encontrar gente dispuesta y animada, por lo menos, para otros 20 años más. José Luis Palacios

tariado diocesano tuvo una fuerte implicación. Al año siguiente, el trabajo conjunto entre grupos y organizaciones eclesiales tuvo continuidad en la reivindicación «Que el dere-

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¿quién es? Jesús Páez, de la cooperativa Claros

«Las cooperativas distribuyen mejor la riqueza e introducen la democracia en la empresa» Este antiguo militante de la JOC, acaba de jubilarse como rector de la cooperativa Claros, donde ha hecho de todo, aunque él prefiere que le recuerden como «motivador y aglutinador del grupo», después de haber vivido y compartido un proyecto «tan ilusionante». –¿Qué es Claros S.C.A. hoy en día? –Claros es una empresa cooperativa andaluza de trabajo asociado de interés social que nació en abril de 2001. La finalidad no es otra que crear, sostener, afianzar, puestos de trabajo dignos, razonablemente remunerados y situados en la localidad en que se vive. En la actualidad sostiene unos tres mil empleos, no todos a jornada completa. La actividad se reparte entre el Servicio de Ayuda a Domicilio, la mayor parte, Centros de Día, Residencias y otros servicios. Su ámbito primordial es Andalucía, pero también está en la Comunidad Valenciana, Aragón y gestiona un Centro de Día en Madrid. –¿Cómo ha podido mantenerse y crecer este proyecto cooperativo que arranca en 1986? –En 1986 arrancó Linasur S.C.A. una de las cinco cooperativas que, finalmente, se fusionaron en abril de 2001.

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El proceso de fusión se inició, precisamente, como fruto de dos circunstancias: que estas cooperativas cada vez tenían un futuro más incierto y que yo, en aquel tiempo, estaba asesorando a todas ellas aunque por separado. Había, en general, convencimiento y disposición al esfuerzo y a aprender. Con esa base, lo que había que poner era sentido común, motivación, reglas de juego, formación y explicar mucho las cosas. –¿Han sido muchos los conflictos y tensiones?

–A pesar de ser cinco cooperativas que ya tenían una trayectoria y estar lejanas unas de otras, se puede decir que no. Los ha habido, sobre todo, al principio. En todos los grupos, sus componentes necesitan, aceptar a desconocidos, asumir criterios nuevos, pasar de cabeza de ratón a cola de león, etc. Que una misma persona sea trabajador y codueño de la empresa tiene su dificultad. No es tarea fácil ser iguales como socios en el plano societario y aceptar la dependencia funcional de otro socio en el plano empresa. –¿Corren buenos tiempos para el cooperativismo? –Para el cooperativismo, entendido no ya como alternativa al capitalismo, sino como fórmula distinta de entender la empresa, no habrá buenos tiempos si el Estado no entiende que es un tipo de empresa complementaria y conveniente para una sociedad democrática sana. Que

además de ser una empresa tan efectiva como la empresa de capital aporta importantes beneficios a la sociedad pues distribuye mejor la riqueza que crea, está enraizada en el territorio, introduce la democracia en la empresa, hace de universidad sin coste, etc. –¿Hacen falta nuevos modelos para el cooperativismo o siguen vigentes las intuiciones del pasado? –José María Arizmendiarreta, el impulsor de la cooperativa Ulgor, germen de la actual Mondragón Corporación Cooperativa, entre otras muchas cosas, dejó dicho que «No puede haber cooperación sin cooperadores; y sólo habrá cooperadores si se forman. Uno no nace cooperativista, se hace por la educación, y la práctica de las reglas de juego de la cooperación». Creo que más que nuevos modelos, aunque siempre conviene adaptarse a los tiempos, habría que empezar por pasar de ser socio a ser cooperativista. Nadie nace cooperativista, es verdad, pero en una cooperativa y en cooperativismo hacen falta menos socios y más cooperativistas. José Luis Palacios


Aparato crítico

¿Sabías que.. ?

Más que un objeto de museo

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l movimiento obrero decididamente ha entrado en el museo. Al menos en el Reina Sofía de Madrid que programa hasta agosto la exposición «El movimiento de la fotografía obrera 1926-1939». Son mil obras entre fotos, libros, revistas y películas de un genuino movimiento artístico que, en el intento de contrarrestar el arte burgués, dio sus frutos, convirtiendo el trabajo y las condiciones de vida de los obreros en composiciones llenas de belleza y emoción. Esta exposición demuestra la capacidad que tuvo el mundo obrero para traducir sus anhelos y preocupaciones en un fenómeno artístico que no pudo ser ignorado por los poderes de este mundo. Hoy el movimiento obrero vive golpeado y confundido, preguntándose si será verdad que ya ha desaparecido. Precisamente, encontrar nuevas narrativas, nuevas imágenes, nuevas creaciones y nuevos sueños que partan de la realidad de los asalariados convertidos

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ada minuto, 68 personas en el mundo engrosan las filas del hambre, debido a la malas cosechas, el coste de la energía y la especulación financiera. Son más de mil millones de personas sin acceso a los alimentos.

L en meras mercancías, de las familias humildes que a duras penas consiguen salir adelante, de los empobrecidos a los que se les niega la carta de ciudadanía… Se antoja crucial para el mundo obrero, si no quiere verse reducido a un bonito objeto de museo. Cristina López

as elevadas cotizaciones del precio de los alimentos arrastraron a 44 millones de personas a la pobreza, desde junio de 2010. Si, como se espera, los alimentos se encarecen en casi un 60% hasta finales de este año, habrá que sumar otros 34 millones de pobres más.

La mirada justa

¿Quién lucha hoy por la igualdad?

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ace muchos años se constataba «la acumulación de las riquezas en manos de unos pocos y la pobreza de la inmensa mayoría», que «el tiempo fue insensiblemente entregando a los obreros, aislados e indefensos, a la inhumanidad de los empresarios y a la desenfrenada codicia de los competidores». Esta denuncia dura fue escrita en 1891 por el Papa León XIII en su encíclica Rerum Novarum. Parecen cosas de antes. Se puede decir que ha cambiado mucho la cuestión social, es verdad. Gracias a una constante y sacrificada lucha por lograr la justicia social en contra de las desigualdades injustas como la riqueza-pobreza. Antes había una fuerte aspiración y una decidida lucha por la igualdad. Hoy se tiene la impresión real de que estamos haciendo el camino hacia atrás. Y crecen las desigualdades. Muchos parados por fuerza. Muchas familias con todos los miembros en paro. Menores salarios para muchos. El trabajo de las mujeres discrimi-

nado. Peligro de pensiones más bajas. Menos derechos sociales o más adelgazados. Grandes diferencias entre los salarios y derechos sociales de los trabajadores de los países ricos y los de los países en desarrollo. Está claro que, ante las desigualdades, la respuesta es justicia social. «Que las opciones económicas no hagan aumentar de manera excesiva y moralmente inaceptable las desigualdades» (Benedicto XVI en CiV 32). Hay que globalizar dentro del país la justicia social. Todos los trabajadores gozando de fuertes derechos. Hay que globalizar la justicia social a nivel internacional. Que los trabajadores de países subdesarrollados o en vías de desarrollo tengan los salarios y los derechos sociales de los países desarrollados, no al revés. No podemos globalizarnos en lo negativo, sino en los aspectos positivos para la dignidad de todos. ¿Quién pone el cascabel al gato? Habrá que planteárselo y pedirlo. Gregorio Burgos

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n España, según un estudio de la Fundación La Caixa y la Fundación Foessa, el 39,5% de las 72.425 familias con niños atendidas por el programa CaixaProinfancia en once ciudades españolas, unos 30.000 hogares, están pasando hambre o la han sufrido «frecuentemente» durante los últimos diez años.

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a producción de comida se ha multiplicado por tres desde la década de los años 60 del siglo XX, mientras que la población mundial tan sólo se ha duplicado en este mismo periodo. No hay escasez de comida, sino voluntad de acabar con el hambre.

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evangelio en la calle

Así va el mundo

El paro destroza

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n nuestra parroquia hemos tenido dos charlas sobre «el paro y los cristianos» que merecen nuestra reflexión y que no han sido otra cosa sino llevar el Evangelio a la realidad de la calle. El mismo hecho en sí ya resulta positivo porque muchas veces nuestras parroquias viven alejadas de la dura vida en la que se encuentran sus feligreses (en este caso, por la falta tan alarmante de trabajo) y demasiado dedicadas al culto. No cabe duda que abrir espacios a favor del dolor de los vecinos parados es necesario. Y más todavía cuando el contenido de las charlas no nos separa del Evangelio sino que nos introduce más en él. Pues bien, la primera de las conferencias estuvo impartida por un médico de familia que, desde su experiencia y conocimientos, expuso los destrozos que produce el paro en el que lo vive y en su familia. ¡Es horroroso! A mí me faltaba papel para escribir todas las secuelas del paro: dolencias estomacales, angustias y vómitos, trastornos psíquicos, depresión, ansiedad, conciencia de la propia inutilidad, ausencia de reconocimiento social, aislamiento progresivo y hasta incluso intento de suicidio. En definitiva, decía el conferenciante, destroza la dignidad humana. La segunda charla fue sobre los cristianos ante esta lacra deshumanizadora. Se volvieron a poner casos y más casos. La conferenciante hizo un juicio cristiano sobre el asunto y citó textos bíblicos para ello. En Génesis 1, 26-31 ya aparecen las intenciones del Creador convocando al ser humano a su ineludible colaboración con la creación a través de su trabajo y en el Evangelio de Mateo 25, 14-30 con la parábola de los talentos Jesús reprende, en nuestro caso, a aquella sociedad que convierte en inactivos y ociosos a sus hijos con mayores necesidades. La Doctrina Social de la Iglesia también ocupó su lugar. Frente a tanto atropello es necesario, y así terminaban las dos charlas, destapar el problema y sus causas, derribar tanta y tanta resignación, crear relaciones entre los afectados y decir: ¡Basta ya de tan enorme destrozo! Antonio Hernández-Carrillo

Unos 28.000 inmigrantes de Túnez y Libia han llegado por mar a una Italia que los intenta repartir por el continente, para enfado de ciertos gobiernos europeos. Europa financia guerras, pero no quiere acoger a los refugiados políticos y económicos. Desde la confortable barrera europea, jaleamos las revoluciones árabes, sin querer mancharnos prestando ayuda a los sufridos ciudadanos de estos convulsos países. Cuando sólo se defienden las libertades, el progreso y la justicia de un grupo determinado y de un territorio concreto, los avances sociales se convierten en privilegios.

Novedad

Conocer la realidad es el primer paso 2ª Edición para disponerse a cambiarla Pedidos: Ediciones HOAC. Calle Alfonso XI, 4 28014 Madrid 91 701 40 83 www.hoac.es - www.edicioneshoac.org

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